S.498 57-0808  El Poderoso Conquistador 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Poderoso Conquistador

Edmonton, Alberta, CANADA

57-0808

1 Gracias, Hermano Sothmann. Permanezcamos de pie solo por un momento mientras oramos.
Bendito Padre, oramos que Tú recibas gloria desde nuestro ser esta noche. Que podamos salir con un corazón lleno de amor y adoración a Ti, lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.

2 Cada noche encuentro varios pañuelos aquí para que se ore por ellos, lo cual yo hago al cierre de la oración; me acuerdo y oro por ellos. Ahora, hemos tenido muchas cosas que nuestro Señor ha hecho por nosotros al orar por los enfermos por medio de los pañuelos. Y estamos felices de hacerlo. Y si llega a suceder que se me pase Ud., solo escríbame una carta a Jeffersonville, Indiana, y pidan una tela de oración, y se les enviará gratis. Y nosotros las guardamos muchas veces… Mucha gente las guarda en la Biblia justo en esa Escritura del capítulo 19 de Los Hechos, solo por si acaso pasa algo, ellos las usan.
Y es sorprendente todos los testimonios que recibimos de lo que ha sucedido con esos pañuelos. Es solo una pequeña señal, pero sin embargo es Escritural.
Me acuerdo que en Sudáfrica, alguien dijo: “El Hermano Branham es supersticioso”. Yo creo que ellos tenían como ocho o nueve costales (Nosotros les llamamos sacos de yute) llenos de pañuelos en una noche. Y todos estaban puestos en la plataforma, simplemente sacos llenos de estos pañuelos para que se orara por ellos. Y los hombres, por supuesto, no conocían las Escrituras, dijeron que yo era supersticioso por estar orando sobre estos pañuelos. Pero no es una superstición. Es la Escritura.

3 La última… esta mañana mejor dicho, tuvimos el mejor tiempo de compañerismo con los ministros de esta ciudad, y con los ministros visitantes que vinieron al desayuno. Uno de los compañerismos más agradables que yo creo que alguna vez me haya sentado. Oh, todos en un mismo acuerdo y siendo ellos de diferentes denominaciones, los bautistas y los diferentes que me estrecharon la mano a medida que salían por la puerta. Y eso es lo que yo llamo estar sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús.
Y si el Espíritu Santo pudo encontrarse con nosotros en un cuarto de hotel esta mañana de esa manera con todos esos Cristianos, ¿qué debería de hacer en esta noche con esta gran congregación de Cristianos aquí reunidos? Podría hacer cualquier cosa. Yo estoy con la expectativa de que Él haga grandes cosas.

4 Ahora, esta semana he tomado mucho tiempo tratando de romper algo, y eso es, un sentir que regularmente tengo… Este es un lugar maravilloso, este recinto ferial. Nosotros gentilmente los apreciamos. Pero en medio de eso, un lugar como este usualmente se usa para entretenimientos: carreras y rodeos, y eso… Uds. me podrán llamar muy supersticioso después de esto; pero ese tipo de espíritu cuelga alrededor de esos lugares. Eso es exactamente cierto. Uds. nunca tendrán una mejor reunión en cualquier parte como la tendrían en una iglesia, una iglesia verdaderamente llena del Espíritu.
Y es tan difícil llegar de esa manera, predicar en contra de eso y ponerlo a un lado. Ahora, nada en contra de la gente. Estamos agradecidos por estos lugares, y nosotros ciertamente los apreciamos.

5 Y este excelente hombre que está operando este instrumento aquí, yo creo, que lo operó también para mí la última vez que yo estuve aquí hace diez años. Tuve la oportunidad de conocerlo allá afuera, una persona maravillosa. Todos han sido muy amables y nosotros lo apreciamos.
Pero sin embargo, en estos terrenos llevan a cabo apuestas, tienen simplemente de todo; y así es como uno lo encuentra. Si uno va a un lugar de entretenimiento, uno encontrará ese tipo de espíritu allí. Ud. entra a un lugar de apuestas, encontrará ese tipo de espíritu. Y cuando nosotros entramos a un lugar de adoración, queremos adorar y tener el espíritu de adoración. Y eso es lo que yo quiero que Uds. hagan, con oración, para que me ayuden a sacar toda indiferencia, porque así se verá un mayor efecto entre las personas enfermas.
Y me he esforzado mucho en esperar, y porque eso se desplace hasta que podamos comenzar a traer a la gente enferma por la plataforma en grandes números masivos.

6 Ahora, Billy dijo esta noche que repartió más tarjetas de oración esta tarde, pero dijo que el motivo por el cual él no pudo repartir tarjetas de oración todo el tiempo, son para ser repartidas a las seis en punto de la tarde. Dijo “Apenas si hubo cuatro o cinco personas allí”. Solo un pequeño grupo y unos de ellos ya traían tarjetas de oración. Es por eso que repartimos tantas como podemos a esa hora.
Ahora, mañana en la noche, si es la voluntad del Señor, vamos a tomar esas tarjetas de oración y los traeremos por esta plataforma para orar por ellos. Ahora eso, aparentemente, es la manera como la gente lo quiere abordar. El porqué Uds. quieren ser judíos, eso yo no lo sé. Pero esa es una costumbre judía. Los gentiles nunca actuaron de esa manera en la Biblia. El judío dijo: “Ven, pon Tu mano sobre mi hija y ella sanará”. Imponiendo las manos…
El gentil dijo: “No soy digno de que entres Tú bajo mi techo. Solo di la palabra y mi siervo vivirá”.
Y Jesús se dio la vuelta y dijo: “Nunca he visto fe como esa en Uds. Israelitas que quieren que se les impongan las manos”, ¿ven?
Y eso es… Mi ministerio nunca ha sido tan poderoso entre la población angloparlante: Americanos y canadienses, y por el estilo. Yo no sé porqué. Simplemente pareciera como que no ejerce mucho en ellos. Pero cuando voy a otros campos…

7 En África cuando vimos solo a cinco personas atravesar la plataforma con esos discernimientos para los mahometanos, en una ocasión hubo diez mil mahometanos que vinieron a Cristo, treinta mil personas juntas que negaban a Jesucristo como Salvador, solo por causa de ese pequeño milagro que se efectuó. Y luego ofrecí una oración masiva por sobre casi doscientas mil personas, solo una oración masiva, y el Dr. F. F. Bosworth…
¿Cuántos se acuerdan del Sr. Bosworth? Uds. canadienses, pues, él ha estado por todo el país éste de Uds. Ahora él está llegando al final del camino. Casi llega a los noventa. Él ya no puede salir. Yo voy a ir a verlo después de esta reunión. Y él está envejeciendo. Y es un anciano tan querido. Yo espero poder llegar al final de mi camino como F. F. Bosworth: sin ninguna marca en contra de él por ningún lado, amoroso, piadoso, un hombre santo.

8 Y él estuvo parado allá. Y yo sé que hay eso que ellos llaman la cuenta evangelística. Pero lejos sea del Sr. Bosworth alguna vez exagerar cualquier cosa. Y él calculó que hubo veinticinco mil sanidades de una pequeña oración después que una persona fue sanada en la plataforma. Ellos recogieron siete camiones llenos (Eso es, camiones llenos de los que usan para el ganado) de muletas, sillas de ruedas, camillas, palos, y cosas que la gente usaba para caminar, siete camiones llenos que recogieron del suelo después de una sola oración: siete camiones llenos de esas cosas.
Pero nosotros pueblo angloparlante, oh, pasamos por todas las escuelas, y hemos tenido demasiada escolaridad. Y entonces, es lamentable: un hombre dirá que esto es correcto y que aquello está equivocado y que esto es correcto y aquello equivocado. La pobre gente no sabe en donde está parada. Es simplemente difícil.

9 Y luego, otra cosa, hemos visto demasiado… Uds. saben que hay creyentes e incrédulos, y creyentes manufacturados. Y vemos a muchos creyentes manufacturados, y ellos ven en eso una total falla; y por lo tanto, apaga su fe. Y entonces cuando ven a Dios haciendo algo, ellos solo piensan: “Bueno, eso sucedió solo por casualidad”. Pero eso le sucede cada vez al creyente ¿ven? Dios no puede hacer acepción de personas.
Mi corazón se alegró tanto hace como una hora, observando desde mi cuarto donde estaba orando, preparándome para la reunión de esta noche. Mi pequeña niña vino corriendo. Ellos no me llaman cuando yo estoy en el cuarto orando o preparándome para el servicio. Y ella toda entusiasmada, tocó la puerta. Ella dijo: “Papi, por la calle va ese niñito con un yoyo en su mano que estuvo en la plataforma anoche ciego”.

10 Y miré por la ventana y tanto como pude distinguir, era el padre con un saco blanco puesto, un hombre bien parecido. Y tenía a… El pequeño muchachito iba por la calle jugando con un yoyo yendo a la iglesia. Me pregunto si era ese muchachito; si es, ¿podría el padre levantar su mano, en alguna parte? Iban por la calle, yo no sé el nombre de la calle. Es por este lado. Sí, aquí están esta noche arriba en el balcón; iba por la calle jugando con un yoyo. Tan feliz.
Yo sé que usted lo está también, ¿no es así hermano? Sí, señor. ¿Se ha ido mejorando su vista? ¿Ha notado mucha diferencia en ello? ¿Señor? Él cree que su visión se está mejorando. Eso es maravilloso. ¿No es así?
Y él fue apuñalado con un cuchillo de caza o alguna clase de navaja pequeña, creo que así le llaman. ¿Qué tenía que suceder? Tenía que haber una creación allí.

11 Mañana en la noche, si es la voluntad de Dios, para el servicio venidero, voy a predicar sobre Abraham y la Fe, mañana por la noche, si es la voluntad del Señor.
Ahora, esta noche, para que podamos entrar directamente al servicio… Y ahora, todos los que tienen tarjetas de oración, asegúrense de estar mañana en la noche, porque es para esa noche que las estamos repartiendo, después del servicio de predicación, es para orar, imponer manos sobre cada persona que tiene una tarjeta de oración mañana en la noche, si acaso nos es posible atenderlos a todos.
Y luego, espero que se encuentren fortalecidos en la más santa fe, para que cuando vengan para que se ore por Uds., no vengan esperando que algún cierto hombre los toque o algo. Eso no tiene nada que ver con ello. Es la fe de Uds. en Cristo. Uds. ni siquiera tienen que venir para acá. Solo quédense allí donde están y podrán ser sanados.

12 Ahora, de esa manera… Y yo tengo… la mayor parte de mi trabajo ha sido en el extranjero. Y solo parece como si esos hotentotes y las personas de allá pueden captarlo, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros que somos personas inteligentes y educadas? Cuando debiéramos saber más de la Biblia que ellos. Y es porque nosotros lo escuchamos sobre la base de una sola línea. Es por esa causa que los fariseos rechazaron a Jesús; ellos solo lo escuchaban a su propia manera. Pero ellos no habían escuchado la verdad al respecto.
Jesucristo compró cada salvación y cada sanidad cuando murió en el Calvario. Y nunca permita que ningún hombre le diga algo con respecto de él que pueda sanarlo a Ud., porque él está absolutamente equivocado, ya sea mentalmente o Escrituralmente. Él está Escrituralmente equivocado. Y él pudiera estar nervioso o molesto. Él podrá haber visto… Yo no digo que si él dice que ha visto un Ángel, y el Ángel le dijo que él tenía poder para sanar a la gente. El Ángel le dijo algo que la Biblia niega, ¿ven? Porque “Por Sus llagas, Uds. han sido curados”. Cristo los sanó, y no hay nada, y nadie más puede hacer algo al respecto. Es su fe individual en Su sufrimiento vicario por Ud. en el Calvario. Eso es tan claro como yo conozco el Evangelio.

13 Ningún hombre puede perdonarle los pecados. A mí no me interesa si es un sacerdote, o cardenal, obispo, Papa, lo que sea que es él; ningún hombre puede perdonar pecados. Los pecados que Ud. ha cometido, ya han sido perdonados. Ud. solo tiene que aceptar su perdón que Cristo pagó por Ud. en el Calvario. ¿Cuántos creen que ese es el Evangelio? Ese es precisamente, hermano. Así que no hay poder en mis manos. No hay poder en las manos de ningún otro hombre para sanar a alguien. El poder está en la fe de Ud. en Jesucristo. Allí está el poder.
Ahora, abordemos las Escrituras y hablaremos solo por un poco tiempo. Yo observaré y luego si terminamos a tiempo, llamaremos a unas cuantas personas aquí a la plataforma de alguna parte de esas tarjetas de oración que se repartieron, y orar un poquito, y tratar esta noche si podemos llevar esa fe a un lugar donde todos puedan ser sanados, todos al mismo tiempo. Yo lo he visto tantas veces, yo sé que puede suceder aquí, y eso es lo que he anhelado ver. Que el Señor lo conceda es mi oración.
Veo a un niñito con poliomielitis sentado aquí enfrente esta noche, tal vez es su mamá quien está con él, dos niñitos con aparatos ortopédicos puestos. Uds. saben, si hubiese un poder en mí que pudiera sanar a ese niño sentado allí, solo es un poquito más grande que mi pequeño José, yo bajaría inmediatamente allí. Eso es cierto. Pero yo no pudiera hacerlo. No puedo hacerlo.

14 Pero si el pequeñito… Si hay algo en la familia que la familia ha hecho que ha causado esto… Tal vez fue para la gloria de Dios. Tal vez es algo que ellos han hecho. Tal vez es el pecado de alguien más, sus abuelos. Él dijo, que Él visitaría la iniquidad de los hijos hasta la tercera o cuarta generación. Yo no sé. Pero lo que sea que es, Dios puede revelármelo. Eso es verdad. Pero el sanarlos, yo no puedo hacerlo.
Aquí está sentado un buen amigo mío como haya tenido en mi vida, el Hermano Dawson, un ministro, un ministro del Evangelio, un hombre que yo amo en verdad. Cada noche me he parado aquí solo observándolo cada cierto tiempo. Yo sigo volteando, mirando al Hermano Dawson para ver si está allí. Yo anhelo tanto verlo. Yo no sé porqué Dios lo puso en una silla de ruedas. Yo no cuestiono eso. Seguramente, es para bien. El Hermano Dawson era un hombre honesto. Quizá sea para la gloria de Dios. Espero que sea para que se abran los ojos de Edmonton. Eso espero. Yo no sé. Estoy orando que Dios nos muestre de alguna manera y nos lo diga y nos ayude.

15 Y si todos Uds. abandonan simplemente sus pensamientos por un ratito y entran unánimes… Oh, si tan solo dejaran al corazón latir al mismo ritmo hacia Cristo esta noche, Uds. verán lo sobreabundante. Ahora, recuerden eso. Aliméntense en la Palabra, crean con todo el corazón. Entren a ello, entren en el servicio, entren en la adoración. Y no se avergüencen. Solo en su corazón… No me estoy refiriendo a que tengan que gritar. Si sienten como gritar, eso depende de Uds.
Pero si Uds. solo… Eso no aprovecha mucho. Pero si solo entran en la adoración de ello. “Oh, Jesús, que amoroso eres en realidad. No te conocía tan dulce”. Eso es cuando Uds. entran en ello. Eso es cuando Dios baja y derrama de Sus bendiciones por todas partes. Eso es cuando algo sucede.

16 En las Escrituras esta noche para la lectura, deseo tomar un texto de Apocalipsis el capítulo 6. Quiero leer una porción del capítulo 6.
Y miré cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí á uno los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve.
Y miré, y he aquí un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de Él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese.
Y mi tema en esta noche: El Poderoso Conquistador.

17 Hace un tiempo estaba yo parado donde el gran Constantino se paró cuando iba a Roma a liberar a la iglesia. Por muchos años la iglesia había estado bajo crueles persecuciones. Y mientras Constantino iba de camino hacia allá, una noche fue despertado por un sueño. Y en este sueño, algo le habló y le dijo que pintara una cruz blanca en los escudos de sus hombres y que por medio de esto ellos iban a conquistar.
Y él se levantó a medianoche, y levantó a todos sus hombres, y pintó cruces blancas en sus escudos. Y por eso [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] … para llegar a ser conquistadores. Y si Ud. alguna vez va a ser un conquistador, Ud. tendrá que pasar por la cruz.

18 Se nos ha sido dicho que la iglesia estuvo progresando todo el tiempo bajo persecución. Yo crucé el rio y entré a Roma. Y fui a las catacumbas de San Ángelo. Y mientras recorríamos las catacumbas y viendo las tumbas donde los cuerpos fueron enterrados de las personas que fueron muertas bajo persecución… Y en los rincones había unas tumbas pequeñitas. Esas eran la de los bebés.
Y después fui para el Coliseo. Allí estuve parado donde [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]… solían tomar la decisión si el hombre debía morir o no después que los hacían pelear hasta la muerte. Y cuando decidían que el hombre debía morir, los gladiadores levantaban el pulgar sobre los muros y después bajaban el pulgar. Eso significaba que el hombre debía morir. Uno había peleado con el otro hasta (Cristianos peleando contra Cristianos) hasta que… uno de ellos caía y ellos preguntaban si se le debía perdonar la vida o no; sus pulgares apuntaban hacia abajo, y mataban a los Cristianos.

19 Y mientras estuve parado allí, mi corazón fue conmovido. Y levanté mis manos a Dios; dije: “Dios, ten misericordia. El gladiador dijo: Pulgares abajo, pero, yo estoy diciendo: Manos arriba, levántalos, oh, Dios en triunfo en el día final, porque Tú prometiste que lo harías”. Esa preciosa fe de la iglesia primitiva que era “Oro puro”, dice la Biblia: “refinado en fuego”.
Y cómo es que abrían las fosas de esa gran arena, sentados de esa manera, solo en las gradas como lo llamaríamos. Y el gran lugar masivo en este lugar y los quemaban en la estaca. Abrían las puertas de los leones y tigres hambrientos que estaban allí atrapados. Y salían corriendo sobre un montón de hermanos que estaban orando y simplemente los arrastraban hasta no dejar hueso sobre hueso.
Y la fe de esa gente que se mantuvo firme… Y en medio de todo eso, la iglesia creció poderosamente todo el tiempo.

20 Y después cuando Constantino llegó y los liberó de la persecución bajo Roma y unió la iglesia y al estado juntos… Allí es de donde obtenemos la Católica para empezar. Y cuando lo hicieron, la iglesia perdió más terrenos en diez años que todo lo que había ganado a través de la persecución.
Si hay alguna cosa que hace a los Cristianos flojos, es cuando están descansando en un lecho de rosas. Nosotros no tenemos suficiente persecución. No lo tenemos suficientemente difícil. Siempre una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.
Y un hombre bajo presión es lo que es cuando él está bajo presión. Sus verdaderas características se mostrarán cuando está bajo presión. Póngalo irritado, agitado, entonces Ud. verá salir al verdadero hombre. Si él tiene temperamento, se mostrará. Si él es manso y gentil, se mostrará. Póngalo bajo presión una vez. Y Dios pone a todos Sus hijos bajo pruebas para ver si hay fallas en ellos.

21 No hace mucho tiempo durante la depresión, era fácil encontrar a la gente en los cultos de oración. Pero ahora que pueden trabajar en las plantas de defensa, y los sindicatos les dan tanto dinero al punto que ellos casi ni saben qué hacer con él, uno casi tiene que persuadirlos para que vayan al culto. Se volvieron todos… La gente ya no quiere la predicación. Uds. consigan a alguien que venga para acá y que actúe como payaso, y este auditorio se llenará la primera noche. O alguien viene para acá y tintinea unas cuantas cosas, y corre de arriba abajo por la plataforma, y grita unas cuantas veces, uno o dos saltos… La gente quiere entretenimiento y no el Evangelio.
Hermano, cuando llegue al punto en que yo tenga que sustituir algo más por el Evangelio, cerraré la Biblia y me iré a casa. Correcto. Cuando la Sangre preciosa de Jesucristo predicada en su poder no le atrae a la gente, está muerta.

22 Pero tenemos demasiadas televisiones, y demasiados programas radiales, y entretenimientos. Un Cristiano quiere se entretenido por el Espíritu Santo. Y demasiado del mundo se ha filtrado en la iglesia. Y han sustituido con entretenimiento en lugar de la predicación del Evangelio. El Evangelio chapado a la antigua que salvó a su padre y madre, es tan bueno en esta noche así como lo fue en aquel día y siempre lo será. Todavía es el mismo que emociona el corazón del Cristiano así como lo fue con San Pablo quien selló su testimonio con su sangre.
El Evangelio nunca perderá su poder para el creyente. Oh, relajadamente… Estuve en Suiza no hace mucho, hace unos cuantos meses. Y, oh, qué tan indiferentes fueron, muy indiferentes. La iglesia levantó una persecución, y la noche que Billy Graham cerró el sábado por la noche, yo comencé la siguiente mañana que era domingo. Y cuando recibí el periódico del domingo, fue una desgracia como ellos se burlaron de ese hombre salvo por Dios.

23 Dijeron: “Él vino y no se pudo quedar en un hotel ordinario. Él tenía que tener lo mejor”. Decía: “Él se onduló el cabello con una de estas cosas, Uds. saben, como lo hacen las mujeres”. Y dijo que: “Parecía que él iba a una exhibición en lugar de a un púlpito, sin ninguna arruga en la ropa”. Y dijo: “Él movía sus manos cuando predicaba como un fantástico vendedor de jabón americano”. Y dijeron también esto: “Uno podía olerlo a diez pies [3 m. Ed.] de distancia por los perfumes”.
Y yo sé la razón del porqué lo hicieron, porque la gente Suiza no acepta la Sangre del Señor Jesús. Ellos tienen la doctrina de Zwinlio. Y Zwinglio dijo eso: “Jesús no era el Hijo de Dios; Él era el hijo de José, llamado el Hijo de Dios”. Y eso le quita todo el fundamento bajo el cual está el Cristianismo. Ya sea que Él era Dios o era el más grande engañador que el mundo haya tenido.

24 Y Billy Graham no anduvo con rodeos. Él predicó la suprema Deidad de Jesucristo. Y yo sabía que si él hacía eso, ay de mí cuando subiera. ¿Cuál era la causa? Ellos no han tenido problemas. Viven de manera tan cómoda. Pero tan pronto crucé la línea a Alemania, qué diferencia. Ellos han tenido guerras y problemas. Esos pobres Cristianos que lloraron y suplicaron y ayunaron, ellos estaban listos para el Evangelio. Ellos habían tenido problemas.
Quizá Dios nos tenga que dar un poquito de problemas dentro de poco, como para que volvamos en sí con unas cuantas bombas atómicas o algo. Él tiene la manera de hacerlo. Él ciertamente la tiene, y no hace acepción de naciones. Él no hizo acepción con Israel, Su hijo, cuando se salió fuera de la línea de Su Palabra. Él mandó juicio.

25 Yo entré a Suiza no hace mucho… o, a Suecia. Había salido de Finlandia. Fue como salir de la luz del día a la oscuridad. Finlandia se encontraba destrozada, y esos Cristianos estaban bien orados, espiritualmente. Y fui a Noruega, la misma cosa. Después de la guerra, había un montón de damitas en el centro de la ciudad, habían matado a sus esposos, solo damas, mujeres jóvenes caminando juntas, viudas…
Pero cuando entré a Suecia, oh, qué tan diferente. No habían tenido guerras por ciento treinta años. Se requiere de la persecución. Me viene a la mente la vieja canción irlandesa que mi madre solía cantar:
¿Deberé ser llevado al Cielo
fácilmente en un lecho de rosas
mientras otros pelearon para ganar el premio
y navegaron por mares sangrientos?
No, para reinar tendré que pelear.
Aumenta mi valor, Señor.
Eso es lo que necesitamos: Conquistadores.

26 Hace unos meses, me encontraba en Bruselas, Bélgica. Y en el aeropuerto, se me dio un librito. Yo lo había visto en el estante. Y miré en este librito, y era una historia corta de Napoleón. Y cómo Napoleón odiaba a los franceses, y cómo es que fue para allá. Oh, y llegó a estar en su ejército, y finalmente llegó a ser el gran conquistador.
Y a la edad de treinta y tres años, él había conquistado todo el mundo conocido siendo un joven. Directamente de Bruselas a Waterloo, tomaron todas las viejas reliquias y las reprodujeron de nuevo para mostrar dónde llegó a su fin. Él se encontraba al inicio del prohibicionismo. Él murió con los ojos desorbitados, ojos de borracho, un alcohólico demente. Eso muestra que aunque conquistó el mundo, había sido un fracasado.

27 Y cuántas veces y tan a menudo nos hemos olvidado del gran Arnold Von Winkelried de Suiza. Hace muchos años cuando unos de los alemanes subieron a Suiza, unas personitas que amaban la paz… Y ellos tenían sus casitas y cosas en las montañas y valles en Suiza. Un día, un gran ejército invasor llegó a Suiza, todos muy bien entrenados.
Y el pequeño ejército Suizo con rocas, palos, y con unas pequeñas hoces viejas, y cualquier cosa que podían levantar de la granja para poder pelear, ellos se reunieron en el valle para encontrarse con el ejército que se aproximaba. Y cuando este pequeño puñado de suizos, recargados contra la montaña, vieron que del otro lado venían sus enemigos, parecían una pared de ladrillos: Cada hombre marchando en perfección, con grandes armaduras y escudos, grandes y largas lanzas, cada hombre tan pulido, y entrenado al punto que se miraban simplemente como una pared de ladrillos.
¿Qué era este pequeño puñado de hombres al lado de un ejército como ese? Y ellos sabían que estaban derrotados, y sabían que sus casas serían quemadas, sus esposas serían violadas, sus hijos llevados prisioneros, toda su pequeña economía acabada.

28 Y finalmente, un hombre que nunca debiera ser olvidado (y nunca será olvidado mientras exista Suiza), de nombre Arnold Von Winkelried, dio un paso al frente del pequeño ejército. Él dijo: “Hombres de Suiza, este día doy mi vida por Suiza. Y este día, yo conquistaré”. Él dijo: “Más allá en la colina está una casita blanca, una dulce esposa amorosa, tres pequeños niños; y yo les dije adiós; y que volvería después de un rato”. Pero dijo: “Yo nunca los volveré a ver en esta tierra, porque este día yo debo dar mi vida por Suiza”.
Ellos dijeron: “Arnold Von Winkelried, ¿qué vas a hacer?”.
Y él volteó hacia el ejército que venía; Y observó el ejército hasta que encontró el punto más grueso de lanzas. Él tenía un palo en la mano; lo tiró al suelo. Él dijo: “Síganme, y peleen con todo lo que tienen, con aquello que tengan para pelear”. Y él tiró su palo, aventó sus manos al aire, y gritó: “¡Abran paso a la libertad! ¡Abran paso a la libertad!”.

29 Y a medida que corría hacia el montón de lanzas, cien lanzas que brillaban se levantaron para recibir su ataque; y a medida que se dirigía a ellas, extendió sus brazos, las juntó y las llevó a su propio pecho y gritó: “¡Abran paso a la libertad! Y con tal despliegue de heroísmo, dispersó a ese ejército. Y esos hombres que estaban detrás los siguieron con sus palos y garrotes, y derrotaron a ese ejército sacándolos de su tierra; y desde entonces no han vuelvo a tener una guerra.
¿Qué fue? Porque un hombre tuvo el celo y el heroísmo en él para ser un conquistador. Eso sucedió hace cientos de años, arriba en los Alpes suizos. Solo pronuncie su nombre el día de hoy, y verán las lágrimas corriendo por sus mejillas. Ellos aprecian tanto a ese gran poderoso Arnold Von Winkelried.

30 Ese despliegue de heroísmo rara vez ha sido igualado y nunca superado. Pero oh, eso fue algo tan pequeño, hasta cuando un día cuando la raza de Adán había sido arrinconada en una esquina. Dios había enviado a profetas; ellos los mataron. Hombres justos y ellos los apedrearon… Y el ejército del diablo que se aproximaba tenía a la raza de Adán arrinconada sin esperanza, sin Dios, sin misericordia, sin nada.
Enfermedad, dolencias, ignorancia, ellos estaban sin esperanza. No había nada que los pudiera ayudar. Pero hubo Uno que dio un paso al frente en el cielo y dijo: “Debo ir a la tierra, Padre, y dar Mi vida por la raza caída de Adán”. Él vino a la tierra, y vivió aquí treinta y tres años. Observó toda la tierra, y Él encontró donde estaba el mayor temor del hombre. Y era la muerte el centro de todo. Y Él corrió al Calvario, presionando las espadas en Su propio seno, las espadas de la muerte. Y Él envió al Espíritu Santo de regreso en el día de Pentecostés, y por esto es que nosotros podemos conquistar el mundo y seguirle a Él como héroes de Sus bendiciones.

31 Qué diferencia entre Napoleón. Lo que Napoleón fracasó hacer a sus treinta y tres años, Cristo a los treinta y tres lo conquistó. Él es el Poderoso Conquistador. Cuando él tenía treinta y tres años, Napoleón, había conquistado el mundo con pistolas, y balas, y cañones, y espadas. Y qué desgracia cuando diez mil prostitutas seguían a su ejército. Todo pecado y por el estilo, odio, malicia, no le quedaba nada más a él sino perecer.
Pero Jesús, a la edad de treinta y tres, había conquistado diablos. Ellos lo conocían a Él. Decían: “Sabemos quién eres Tú, el Santo de Dios. ¿Por qué has venido a atormentarnos antes de tiempo?”. Sabiendo que les esperaba un castigo en el futuro… Él conquistó la enfermedad; al toque de Su mano, las fiebres se iban. Cuando Él tenía treinta y tres años, Él conquistó todo.

32 Una mujer vino a mí no hace mucho tiempo; ella dijo: “Sr. Branham, sí me gusta escucharlo hablar”, pero dijo: “hay una sola cosa que Ud. hace que está errada”.
Bueno, le dije: “Mi hermana, estaría gustoso de arreglar cualquier cosa que esté errada. Es por lo que estoy aquí”. Ahora, ella pertenecía a una iglesia que no cree en la suprema Deidad de Jesucristo. Creen que Él era un profeta, un hombre justo. No digo esto para lastimar sus sentimientos, todos lo saben. Y no defiendo la religión de nadie o condeno a nadie por su religión. Pero ella era de la Ciencia Cristiana. Y ellos creen en sanidad y así sucesivamente, pero ellos no creyeron que Jesús era el Hijo de Dios nacido virginalmente. No aceptan Su sangre, Mary Baker y los demás no creían en eso.
Y si Uds. hacen eso, le quitan toda la crema. Esa es la mera cuerda de salvamento del Cristianismo. Desearía tener el tiempo para detenerme y entrar en eso.

33 Pero ella dijo: “Sr. Branham, Ud. dijo que era un fundamentalista”.
Le respondí: “Hasta donde yo sé, creo cada palabra que la Biblia dice”.
Ella dijo: “Si yo le pruebo por su Biblia que Él no era más que un hombre…”. Y dijo: “Ud. lo hace a Él Dios”.
Le dije: “Él era Dios”. Él era un Hombre-Dios.
Y ella dijo: “Le puedo probar a Ud. que Él no era divino, con su Biblia”.
Yo dije: “Mi dama, me gustaría ver que lo haga. Si la Biblia dice que Él no era más que un hombre, entonces lo aceptaré de esa manera”.
Y ella dijo: “Muy bien”. Y me refirió de San Juan 11, el capítulo 11 de San Juan: “Cuando Jesús”, dijo ella: “iba a la tumba de Lázaro”, dijo: “la Biblia dice que Él lloró”. Y ella dijo: “Sr. Branham, ¿Cómo pudo Él ser divino y llorar?”. Dijo: “Él no podía ser divino y luego llorar”.

34 Yo dije: “Dama, Ud. falla en ver quien era Él. Él era un hombre por la parte de afuera, pero en el interior Él era Jehová Dios”. Dije: “Él era un hombre cuando estaba llorando, pero cuando Él se paró en la tumba de un hombre que llevaba cuatro días muerto, y los gusanos de la piel rastreaban por su cuerpo, y Él enderezó Sus pequeña figura… (La Biblia dice: Sin hermosura en Él para que le deseemos) Pero cuando Él enderezó Su cuerpecito y dijo: Lázaro, ven fuera, y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y volvió a vivir; ese era más que un hombre”. Ese era el Poderoso Conquistador. Ese era Quien estaba hablando a través de Él.
Le dije: “La voy a llevar un poquito más adelante que eso. Él era un hombre cuando bajó de la montaña, hambriento, buscando en una higuera algo para comer. Él era un hombre mientras tuvo hambre. Pero cuando Él tomó esos cinco panecillos y dos pescados y alimentó a cinco mil, ese era más que un hombre. Ese era Dios hablando a través de labios humanos”.

35 Es verdad. Él era un hombre esa noche, acostado en la parte de atrás de ese pequeño barco, sobre un mar tormentoso. El pequeño barco estaba siendo lanzado como el corcho de una botella. Y luego diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían esa noche. Él estaba cansado. Él era un hombre, cansado. Estaba acostado en la parte de atrás del barco.
Pero una vez que Él se levantó, caminó hacia adelante, colocó el pie sobre la borda del barco y miró hacia arriba a los cielos y dijo, “Sea la paz”. Y los vientos y las olas le obedecieron. Ese fue más que un hombre hablando allí. ¡Ese fue el Poderoso Conquistador! Él le habló al viento, y se metió a la cueva como cachorrito a la vista del león. Él le habló a las olas, y ellas doblaron sus manos en perfecto descanso sobre el seno del mar. Él era más que un hombre. Él era el Poderoso Conquistador.

36 Él podía conquistar la naturaleza; Él conquistó la muerte; Él conquistó las olas; Él conquistó el aire. Allí está Él. ¡Nunca ha habido uno como Él! Oh, yo sé que Uds. piensan que estoy emocionado. Tal vez lo estoy, pero déjenme en paz. Uds. pudieran pensar que estoy loco, pero estoy más feliz de esta manera de lo que estuve de la otra manera, así que prefiero estar de esta manera. ¡Oh, vaya! ¡Cuando pienso en Quien es Él!
Seguro, Él clamó por misericordia en la cruz como un hombre. Pero en la mañana de Pascua, el sello romano, la piedra no pudo retenerlo. Él rompió el sello e hizo rodar la piedra, y salió el Poderoso Conquistador. ¡Amén!. Él emocionó el corazón de cada poeta, profeta, o cada hombre que alguna vez se creyó algo en este mundo ha creído en Él de esa manera.

37 La anciana Fanny Crosby, si pudiéramos llamarla a la escena en esta noche, ¿qué piensa Ud. de Él? Ella era una poetisa. Ella dijo:
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, me justificó libremente para siempre:
Algún día, Él viene, ¡oh, día glorioso!
Ese fue Eddie Perronet, en lugar de Fanny Crosby.
Fanny Crosby dijo:
No me pases, oh, tierno Salvador,
Oye mi clamor:
Mientras otros Tu bendices,
No me pases a mí.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti?
¿O en el Cielo sino a Ti?
Otro dijo:
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, me justificó libremente para siempre:
Algún día, Él viene, ¡oh, día glorioso!

38 El poderoso Conquistador, Él murió como testigo para la tierra, como testigo para los profetas. A los treinta y tres años, ¡Él conquistó la cruz! ¡Él conquistó la vergüenza! ¡Él conquistó todo diablo!
Y cuando Él se estaba muriendo, Jehová Dios alejó Su rostro de Él, y murió solo abandonado por Dios y el hombre. Y en medio de todo eso, ¡Él fue más que conquistador! ¡Amén! ¡Oh, me siento muy religioso en este momento! ¡Él fue más que conquistador! [El Hno. Branham toca en el púlpito varias veces. Trad.]
En medio de toda dificultad, de la muerte misma y abandonado por Dios, Él caminó hacia enfrente como conquistador, murió de tal manera que la gente que se paró allí cerca atestiguó que Él era. La tierra se estremeció y se postró en nerviosismo. Un escalofrío le recorrió la espalda en vergüenza. Y su propio Creador tuvo que derramar Su Sangre en la tierra para redimirla.
La luna y las estrellas se rehusaron brillar. El centurión romano dijo: “Verdaderamente, ese era el Hijo de Dios”.
Pilatos dijo: “Lo lavo a Él de mis manos”.
Judas Iscariote dijo: “He traicionado sangre inocente”. ¿Qué fue? Todo tenía que reconocerlo a Él. Él había sido profetizado desde el huerto del Edén, la simiente de la mujer. Todos los profetas, todos dieron…
Noten, hablaba del tiempo cuando el mayor Conquistador, cuando Él viniera y conquistara todo lo que Adán perdió en la caída. Él lo redimiría de vuelta al hombre. Oh, no había rey, monarca, potentado o nada que pudiera tomar ese lugar. ¡El poderoso Conquistador, Jesucristo!

39 Cuando Él murió, la Biblia dice que Él descendió al infierno y le predicó a las almas que estaban encarceladas, que no se arrepintieron en la paciencia de Dios, en los días de Noé“. Lo puedo ver a Él después que inclinó Su rostro y la tierra se estremeció, lo puedo ver yendo, descendiendo a las regiones de los perdidos. [El Hno. Branham toca varias veces en el púlpito. Trad.] Toca la puerta. Las puertas se abren.
En ese lugar los diez miles y millones de jovencitas que solían caminar por la calle todas arregladas y que pensaban que eran algo, jóvenes que fallaron en escuchar el mensaje, miembros de iglesia de dura cerviz quienes le dieron la espalda. Él dijo: “Yo soy Aquel el cual Enoc dijo que vendría”. La Palabra de Dios así lo dijo, y Dios tiene que guardar Su Palabra.

40 “Yo soy Él, que Enoc dijo que vendría. Y Uds. fallaron en escuchar a Mi profeta”. Y ellos gritaron: “¡Oh, misericordia! Pero no hay misericordia. La puerta estaba cerrada, abajo pasando por los demonios que ya lo habían reconocido, en las propias puertas del infierno. [El Hno. Branham toca tres veces el púlpito. Trad.] Las puertas se abren. Allí estaba parado Satanás. Dijo: ¡Oh, finalmente llegaste! ¿Verdad? Pensé que te tenía cuando maté a Abel. Pensé que tenía esa Simiente que había sido prometida”.
Satanás siempre ha buscado esa Simiente. Él sabía que esa Simiente sería el Conquistador. “Estás aquí en el infierno”. Pero Jesús fue allá porque un predicador había profetizado bajo el Espíritu y dicho: “No dejaré Su alma en el infierno”. Él creyó la Palabra de Dios. “Ni dejaré que Mi Santo vea corrupción”. Él sabía que dentro de tres días, saldría de la tumba. (A las setenta y dos horas el cuerpo humano se corrompe). Él sabía que ni una sola célula se corrompería, porque la Palabra de Dios así lo decía. ¿Ven cómo Él confiaba en la Palabra?
Y nosotros nos hacemos llamar creyentes en Él y tenemos miedo aún de descansar nuestras enfermedades en Él. (¡Oh, vaya!), temerosos de hablar con nuestro jefe de Él, temerosos de testificar en la calle, nos avergonzamos de eso. ¿Qué vamos a hacer en el día del juicio?

41 Mírenlo a Él. El diablo dijo: “Ahora, te atrapé”.
Puedo verlo a Él caminar hasta donde estaba el diablo, ponerle Sus manos en su cara, decir: “Satanás, has estado con autoridad por un largo tiempo. Pero Yo soy el Hijo de Dios nacido virginalmente. Mi Sangre aún está fresca en la cruz. He venido a tomar control”. Lo puedo ver a Él extender su mano hacia el lado de él y jalarle esas llaves de la muerte y del infierno, y colgárselas en Su propio lado. Satanás siendo empujado de nuevo y le avienta la puerta en su cara. Él se hizo cargo; Él conquistó el infierno. Él va saliendo.
Esperen, hay alguien más que creyó en Él. Muy allá en el Paraíso, hay un grupo de creyentes que no pudieron entrar en la presencia del Padre, porque estaban bajo el holocausto: ovejas, toros, el rociar de las cenizas de la becerra. No podían entrar en la presencia del Padre, porque la sangre animal no podía expiar el pecado. Tenía que esperar. Era solo un sustituto. Ese era un lugar llamado Paraíso.

42 Estaba ya por rayar el día. Lo puedo ver a Él a medida que llega hasta esa puerta. [El Hermano Branham toca en el púlpito. Trad.] Sara dice: “Abraham ve a abrir la puerta, ve a ver quién es”. Abraham sale, abre la puerta. Dice: “Ven aquí, cariño, mira aquí. Mira quién está parado aquí. Ese es el mismo Aquel que vino y comió con nosotros aquel día bajo el roble”.
En ese momento, puedo ver a Daniel decir: “¿Qué dijiste?”. ¡Oh! Él dice: “¡Allí está Él! ¡Es esa Roca que vi cortada de las montañas!”.
Ezequiel dijo: “¿Qué dijiste, Daniel? ¡Oh, allí está Él! Esa es la Rueda en medio de la rueda, dando vueltas en medio del aire. ¡Allí está Él!”.
Job dio un salto y dijo: “¿Qué dijiste?”. Él dijo: “Es Aquel que vi. Yo dije: Yo sé que mi Redentor vive. Y en los últimos días Él se parará sobre la tierra. Y aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo; aún en mi carne, he de ver a Dios. ¡Allí está Él! ¡Ese es Él! ¡Yo lo reconozco!”.

43 Los profetas y santos miraron y lo reconocieron a Él. Seguro, ellos lo estaban esperando. Oh, Él dijo: “Hijos, prepárense. ¡Vamos a salir de aquí!”. ¡Bendito sea el nombre del Señor! Estoy tan feliz que mi libro está en… arriba en el cielo está mi nombre en Su registro. Estoy tan feliz que mis pecados están bajo la Sangre, con la firma: “perdonado”, por Su propia preciosa Sangre. Estoy tan feliz de conocerle a Él. Estoy seguro que cada Cristiano puede decir: “Amen”, a eso. Estoy tan feliz que una de estas mañanas, Él vendrá por nosotros.
Y puedo escuchar a Abraham diciendo: “¿Qué dijiste, Señor?”.
Él dijo:“Casi es de día en la tierra. Y Uds. recuerdan, al tercer día, Yo debo resucitar”. Bueno, eso es cierto.
Puedo escuchar a Abraham decir: “Escucha, Señor, ¿podemos dar un pequeño recorrido relámpago? Sara y yo hemos querido ver el viejo hogar por mucho tiempo. ¿Podemos dar un pequeño recorrido relámpago?”.
Dijo: “Sí, Yo voy a platicar con Mis discípulos por cuarenta días. Pueden disponer de suficiente tiempo”.

44 En la mañana de Pascua, cuando el sol estaba a punto de brillar, la estrella de la mañana salió de los cielos y rodó la piedra Y la Biblia dice que los santos que dormían en el polvo de la tierra, se levantaron y vinieron a la ciudad y aparecieron a muchos.
Puedo ver a Caifás caminando alrededor, y decir: “Bueno, ¿Qué piensas sobre eso?”. Hablando con el siguiente sacerdote: “¿Qué piensas sobre eso? Oh, todo ese rumor que traen allá. El día tornándose oscuro. ¿Qué fue eso? ¿Fue ese un truco de magia o algo parecido? ¿Qué piensas de eso?
Puedo escuchar a Sara decir: “Abraham, ¿quién es ese?”.
Y Caifás miró alrededor, dijo: “Yo debería de conocer a ese hombre joven y a la mujer de algún modo”.
“Sara, se están fijando en nosotros”.

45 Y ellos tenían un cuerpo semejante a Su propio cuerpo glorioso. Ellos se desvanecieron de la vista. Caminaron alrededor como por cuarenta días. Luego un día cuando Él estaba allá parado y comenzó a comisionar a Sus discípulos: “Id a todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura. Estas señales seguirán a los que creen”.
Mientras Él estaba hablando, la luz del día apareció bajo Sus pies. Toda gravitación se soltó. Oh, si se trata de referirnos a un Conquistador, ¡Él conquistó todo! Y Él empezó a subir, hablando con Él los santos del Antiguo Testamento, pasando la luna, pasando las estrellas, más allá de todas las esferas que pudiéramos pensar. Después de un rato, llegaron a ver la gran ciudad hermosa. ¡Oh, en su esplendor!

46 Y los santos del Antiguo Testamento, siendo guiados por el Señor Jesús, el poderoso Conquistador… los santos del Antiguo Testamento, cuando llegaron cerca de esa gran ciudad celestial, dijeron: “Alzaos vosotras, puertas eternas, y alzaos vosotras, y entrará el Rey de Gloria”.
Y los Ángeles detrás de la puerta dijeron: “¿Quién es este Rey de Gloria?”.
Y los santos del Antiguo Testamento dijeron: “¡Jehová de los ejércitos, poderoso en batalla, el gran Conquistador!”. Ellos apretaron el botón y las puertas de perlas se abrieron de par en par. Por la ciudad de Jerusalén venía Jesús al frente con todos los santos del Antiguo Testamento; Él llevó cautiva la cautividad.
Él ascendió a lo alto y dio dones a los hombres. Caminó hasta la presencia de Dios, el Padre, y Él dijo; “Aquí están, Padre. Yo he vencido, y los he traído aquí”.
Él dijo: “Sube a este trono y siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a cada enemigo Tuyo debajo de Tus pies”.

47 ¡Él es el poderoso Conquistador! Él rompió el velo en dos. Nunca ha habido un Conquistador como Él. Él conquistó la muerte, el infierno, la tumba, el temor, todo lo demás, y todo yace en Su bendita providencia esta noche. Es para usted y para mí.
Lo que necesitamos hoy en día es algo con valentía. Los hombres están buscando a valientes. Los hombres están buscando a alguien que se pueda parar al frente, alguien que sea lo que ellos dicen ser. Dios, concede que pronto llegue el día cuando los hombres sean lo que ellos reclaman ser. Que los hombres si… Si Ud. es un pecador, diga que es un pecador. Sea honesto al respecto y deje de estarse escondiendo en la iglesia, en el saco de la iglesia. “Yo pertenezco a tal y tal”. Vergüenza les debería de dar. Si Ud. no es Cristiano, confiese que no es Cristiano.

48 Los hombres solo quieren ver algo valiente que despliegue amor, ese gran poder que Dios tiene para ustedes que conquista.
Yo solía cazar en los Bosques del Norte hace unos años. Y, ¡oh, cómo me gusta cazar! Mi conversión nunca lo sacó de mí. Simplemente amo cazar. Y yo solía subir a los Bosques del Norte para cazar allá con un tipo llamado Burt Call, uno de los mejores senderistas con el que haya andado, un buen hombre rastreador, buen cazador.
Pero él era el hombre de corazón más cruel que alguna vez haya conocido. Oh, era malvado en su corazón. Y él solía dispararle a los pequeños cervatos solo para hacerme sentir mal. Ahora, la ley dice que si Ud. quiere un cervato, lo obtenga. Pero no una docena.
Yo fui guardabosques por años. Amo a los animales salvajes. Y soy un conservacionista. Y Burt solo les disparaba para ser malo. Y él decía: “Oh, eres un predicador con corazón de gallina”. El decía: “Billy, podrías ser… eres un buen hombre del bosque, pero eres demasiado corazón de gallina”.
Yo dije: “Burt, yo quiero ser… Quiero ser recto en lo que hago”. Si es cazando, o en tratos, o lo que sea, yo quiero ser un Cristiano.
“Oh”, él dijo: “tú solo eres un corazón de gallina”.

49 Un año subí allá arriba, y él había inventado una clase de pequeño silbato. Y ponía eso en su boca y hacía exactamente como un pequeño bebé venado llorando, igual que un pequeño cervato. Y eso lloraba de esa manera. Y yo dije: “Burt, no vas a usar eso, ¿verdad?”.
Él dijo: “Oh, vuelve en sí, Billy”. Dijo: “Bueno, claro que lo voy a usar”.
Yo pensé: “Seguramente él no va a hacerlo”.

50 Llevábamos medio día cazando, no habíamos visto ni una huella. Llegamos a un pequeño lugar al descubierto. Ahora, los venados no salen al descubierto cuando es la temporada de caza, porque tienen miedo.
Y Burt se agachó; había un poco de nieve allí que llegaba hasta la rodilla, donde se había amontonado más. Y así que él se agachó. Me preguntaba qué iba a hacer. Y él buscó en su bolsillo, y sacó este pequeño silbato. Pensé: “Oh, de seguro él no lo va a hacer. Seguramente, él no va a hacer eso”. Y él sopló el silbato, y sonó igual como un pequeño bebé cervato.
Bueno, solo como a unas cuarenta o cincuenta yardas de allí [36 m. o 45 m. Trad.] una gran y hermosa gama (Ese es el nombre de la madre venado) se paró. Oh, la grácil apariencia de ella, sus grandes venas en su cara, y sus grandes hermosos ojos cafés, esas grandes orejas. Ella empezó a mirar alrededor. Había escuchado el llanto de su bebé. Ella no hubiera hecho eso, miren, si ella no hubiese sido una madre.

51 Pero fíjense, el instinto de madre en ella la hizo llamar… responder ese llamado del bebé, mejor dicho. Y yo pensé: Oh, y él me miró con esa risita avergonzada. Yo me di la vuelta. Pensé: “Oh, no puedo ver que lo haga”. Y miré y el venado estaba fijándose. ¿Qué sucedió? Ella estaba buscando ese bebé. Ella era una madre, ¿ven? Por naturaleza era una madre. Entonces el temor no tenía cabida. El amor había echado fuera el temor.
Oh, si pudiésemos ser así de Cristianos como ese venado lo era de madre. Ella dio unos pasos. Pensé: “¡Oh, vaya! Burt bajó su rifle y se detuvo en su cabeza. Yo solo me quedé quieto al lado de un arbusto; pensé: ”¡Oh, vaya, él no puede hacer eso!“. Ella caminó directamente al espacio abierto. Ella no podía evitarlo. ¿Me escucharon bien? Ella no podía evitarlo. Ella era una madre. El bebé estaba en problemas. Era su naturaleza. Ella no era una hipócrita. No lo estaba fingiendo. Era su naturaleza. Era una madre por naturaleza.

52 Y nosotros debemos ser Cristianos de la misma manera, no fingiendo, no manufacturándolo, pero algo dentro de ustedes. Ella caminó allí al descubierto. Y escuché cuando él le quitó el seguro a este calibre30.06. Vi a ese brazo firme mover la marca de disparo a su corazón. Pensé: “¡Oh, no! ¿Cómo puedes hacerlo, Burt? ¿Por qué eres tan malo?”. Y me di la vuelta, y observé ese brazo antes de hacerlo, él estaba nivelando el rifle. Yo sabía que en cualquier momento él le estallaría su corazón en pedazos. Esa verdadera madre buscando a ese bebé. Él le sacaría su corazón por el otro lado de sus hombros.
Y pensé: “Oh, yo no pudiera hacer eso, Burt”. Dije: “¡Oh, Dios ayúdame! Y estaba esperando escuchar que cayera el martillo en cualquier momento. El rifle dispararía arruinando ese hermoso despliegue del amor genuino y verdadero. Y era extraño. Esperé un momento; el arma nunca disparó. Esperé un poquito más; todavía el arma no disparaba. Y me di la vuelta para mirar, y el rifle se estaba moviendo de esta manera. Él no podía mantenerlo estable. Él tiró el rifle en el suelo y grandes lágrimas corrían por sus mejillas.

53 Él me agarró de la mano y dijo: “Billy, ora por mí. He tenido suficiente”. Dijo: “No puedo soportarlo más”. ¿Qué fue? El despliegue real y genuino del amor verdadero de una madre y un héroe conquistó ese pecador de corazón amargado.
Hermano, este mundo está buscando por un verdadero héroe que pueda pararse y pararse por Cristo. Conquistará más pecadores que todos nuestros sermones de flores o cualquier cosa que las denominaciones puedan hacer. ¿No quisieran ser tan Cristianos como esa gama lo fue de madre? Si Ud. no es eso en esta noche, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento, piensen en ese poderoso Conquistador, Quien ha abierto un camino para Ud., ha roto toda cadena, ha hecho todo lo que Él ha podido, conquistó el pecado, el infierno y la tumba; y te esta rogando en esta noche a que vengas y lo recibas.
Mientras tenemos nuestros rostros inclinados y el organista nos dará solo un pequeño tono, quiero hacerles una pregunta.

54 Si Ud. está aquí en esta noche sin Cristo, si no ha tenido una experiencia genuina, quiero preguntarles. Hay demasiados miembros de iglesia el día de hoy. Hay demasiada gente tratando de pretender que son Cristianos. Si no está profundamente enamorado en su corazón con Cristo, no hay ningún Cristo allí. ¿Podrían tomar su postura por Cristo como esa madre gama lo hizo por su bebé? ¿Está esa clase de amor en su corazón que Ud. podría caminar y encarar directamente a la muerte, o Ud. apenas si puede testificar?
¿Quieren en verdad a Cristo en su corazón de esa manera? Como profeta de Dios, les digo en esta noche: Cristo está en este edificio para recibirlos, y Él está tocando la puerta de sus corazones. ¿No le recibirán a Él simplemente en este preciso momento?

55 Ahora, mientras estamos todos en oración, cada Cristiano, hay alguien… Cuántos de los que están aquí esta noche, que podrían levantar sus manos a Dios, no a mí, y con eso decir, decir: “Dios, hazme en mi corazón… Yo acepto a Cristo, el Conquistador. Soy un pecador. Soy uno que pretende el Cristianismo. Solo soy un miembro de iglesia. Yo necesito a Cristo. No puedo conquistarme a mí mismo. Yo he tratado de dejar de fumar; no pude hacerlo. He tratado de dejar de mentir; no pude hacerlo. He tratado de dejar de jugar mi parte como hipócrita; no pude hacerlo. Pero yo voy a la iglesia. Mi madre fue a la iglesia. Ella me enseñó que debía ir; pero sin embargo, yo nunca he llegado a esa posición”.
Ciertamente, Ud. no puede hacerlo. Él es el Conquistador, el poderoso Conquistador. ¿Aceptarán Su perdón en esta noche? Si lo hacen, frente a esta audiencia, frente al poderoso Dios, y Cristo, los santos Ángeles, ¿podrían levantar sus manos a Él, diciendo: “Dios ten misericordia de mí, yo te necesito justo ahora. Llena mi corazón con esa clase de amor que yo nunca….?”.
Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermana. Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, hermana. A usted hermana. Uds. por aquel lado, hermano.

56 En el piso principal ahora, Ud. hermano, de aquel lado. Alguien más, levante su mano y diga: “Dios, ten misericordia de mí ahora mismo”. Dios le bendiga, al jovencito sentado allí. ¿Alguien más? Dios le bendiga, a la dama sentada allí. Sean honestos. Dios le bendiga, dama. Eso es bueno.
En el balcón a mi derecha. Podrían levantar la mano, diciendo: “Dios, ten misericordia de mí. Dame esa experiencia que en verdad estoy necesitando. Dame ese amor. He tratado de dejar de ir a los cines”. He escuchado a la gente decir: “placeres mundanales…”. Bueno, la Biblia dice: “Si amáis al mundo y las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”.
“Oh, pero, Hermano Branham, yo voy a la iglesia. Yo amo al Señor, pero yo…”. Bueno, espere un minuto. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga allá, hermano. “Yo amo al Señor, pero yo…”. Oh, no. La Biblia dice que Ud. no ama al Señor si ama las cosas del mundo. Pudieran levantar su mano y decir: “Dios, saca el mundo de mí entonces. Yo seré honesto. Confieso que soy un amante del mundo. Me quedo en casa cuando hay cultos de oración. Amo escuchar a Arthur Godfrey. Amo escuchar a Elvis Presley. Amo el poder ver: ”Quién ama a Susy“, o toda esa clase de cosas. Me he acostumbrado”. Uds. se han acostumbrado al mundo.

57 “Yo no quiero ajustarme a este mundo. Quiero un día salir de este mundo en paz con Dios. Y tengo que tener esa clase de amor para que pueda llevarme hasta allá. Yo no puedo crearlo en mi mismo, pero Uno ha conquistado el pecado. Él conquistó los deseos mundanos. Y Él es el poderoso Conquistador esta noche. Y yo lo acepto a Él como la propiciación para mis pecados. Y ahora levanto mis manos a Dios, diciendo: Dios, hazme lo que debo de ser”.
Dios le bendiga aquí, dama. Y Dios les bendiga allá arriba, y Dios le bendiga, señor. Arriba en los balcones aquí a mi derecha otra vez, ¿me quieren decir que no hay nadie allá arriba que quiera a Cristo? ¿Quiere decir que Uds. están viviendo una vida perfecta con Cristo? Dios sea su juez. Si Él toca en su corazón y Uds. lo rechazan, entonces son un peor pecador de lo que eran cuando entraron.

58 Los balcones en la parte de atrás, ¿podrían levantar su mano? Sean honestos, Sean honestos con Dios. Los balcones a mi izquierda, ¿podrían levantar sus manos? Dios le bendiga, señor. Ese es un acto de hombría. Dios le bendiga por aquí, jovencito. Dios sea con Ud. ¿Alguien más? “Recuérdeme a mí”. Dios le bendiga, señor, por este lado. El Señor sea con Ud. Dios le bendiga, pequeñito, allá atrás. Dios le bendiga, dama, sentada allí. Dios le bendiga, señor, sentado aquí. Dios le bendiga allá en la parte de atrás, mi hermano. Eso es bueno. Sean honestos.
¿Qué producirá eso? Dios le bendiga allá atrás, señor. Dios ve su mano. Dios le bendiga, joven. ¿Qué están haciendo cuando levantan sus manos? Eso muestra que hay un Ser sobrenatural en su interior que hizo una decisión, y Ud. levantó la mano. Eso desafía toda ley de la gravedad. Su mano debe colgar Pero cuando Algo en su interior, un espíritu que tiene que vivir por siempre en algún lugar…
Dios le bendiga, señor. Y ese espíritu en Ud. ha tomado una decisión. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga, joven. Sí. A mí simplemente me gusta reconocerlos cuando levantan sus manos. Dios está mirando, por supuesto que Él lo hace. Si a mí se me pasa, Él lo ve. Levanten sus manos y digan: “Recuérdeme en oración, hermano. Yo quiero aceptar a Cristo. Quiero ser un Cristiano verdadero”.

59 Yo siempre decía: “Si alguna vez llegase a ser un Cristiano, sería uno en verdad”. Ahora es el tiempo de cumplir esa voluntad, ¿Quiere Ud. ser un verdadero Cristiano, nacido de nuevo? Solo levante sus manos y diga: “Dios ten misericordia de mí”. ¿Qué es lo que hace? La decisión en su corazón… Su espíritu ha tomado una decisión. Y su cuerpo, su ser físico, el cual la ley de gravedad mantiene su mano abajo; el espíritu de Ud. la levanta a su Creador. “Yo ahora acepto a Cristo como mi Salvador”.
Ud. no pudiera hacer eso si tuviera que hacerlo, al menos que Dios haya tocado. “Ningún hombre puede venir a Mí si Mi Padre no le trae primero. Y luego todos los que vienen, de ninguna manera le echo fuera. Yo le daré Vida Eterna, lo resucitaré en el día postrero”. ¿Pudiera haber otro antes de que oremos? Solo quiero ofrecer oración esta noche por ustedes allí donde están.
Ahora, me pregunto, Uds. que pidieron oración, Uds. que creen, ¿podrían ponerse de pie solo por un momento y nos permitirán orar? Solo párense por todo el edificio, todos los que levantaron sus manos y que quieran ser recordados en esta oración. Dios les bendiga. Eso está bien. Dios les bendiga. En los balcones y demás, pónganse de pie. Eso está bien. Pónganse de pie, por todas partes, todos los que levantaron su mano, solo pónganse de pie. Uds. ahora son un testigo.

60 ¿No es eso maravilloso? ¿Qué sucedió? Ese es el más grande milagro que alguna vez se haya efectuado, cuando Dios viene al corazón y habla. Ahora, estoy seguro de esto que hay otros aquí que deberían estar de pie. Ahora, mientras continúan de pie, ustedes que… Dios dijo: “No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre”. Oh, como un evangelista, alrededor del mundo, veinticinco años en el campo, cuántas historias desgarradoras pudiera contarles sobre gente que falló en hacerlo. Y después se encuentran conmigo, muchos de ellos mueren antes de que pueda llegar a ellos. Gritando y llorando por misericordia, se van a encontrar con Dios sin esperanza, sin nada. Porque ellos fallaron: “No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre”.
Póngase de pie allí, pecador. Ud. descarriado, Ud. que ha estado personificando a un Cristiano, Ud. que no tiene eso verdadero en su corazón. No importa qué tan bueno sea Ud…. Su pastor… su nombre pudiera ser muy brillante en su iglesia, ¿pero qué es en la gloria? Ud. pudiera estar muy bien parado aquí en la tierra, ¿pero qué es en el cielo? Si no es real, y Dios no lo ha atestiguado por medio del amor genuino que lo llevará más allá de lo que hizo esa madre venado, entonces le conviene ponerse de pie y aceptar a Cristo. No sean engañados; no sean engañados uniéndose a la iglesia. No hay iglesia en la tierra que tenga poder para salvarlo. Es su propia fe personal en Cristo.

61 Y si su vida no se compara con esa fe que Ud. profesa tener, entonces Él no lo ha aceptado a Ud. ¿Podría ponerse de pie ahora solo antes de orar? Les estoy ofreciendo a Uds. a Cristo. Si yo no los vuelvo a ver en esta tierra, recuerden, en la hora de su muerte este mensaje resonará de un lado a otro en su lecho de muerte. Uds. recuerden si eso… Uds. pudieran estar tirados en la calle desangrándose hasta morir, pero Uds. gritarán: “Oh, si tan solo pudiera escuchar ese predicador una vez más. Si tan solo pudiera llegar a ese altar. Si tan solo pudiera ponerme de pie”.
Es demasiado tarde entonces. Dios dijo: “También Yo me reiré en vuestra calamidad”. Mejor vengan ahora mismo mientras todavía hay una oportunidad. Solo pónganse de pie. Si Él ha hecho mucho por Ud. desde el cielo, el gran Conquistador, e hizo lo que Él ha hecho, ¿cómo pueden quedarse allí sentados y no se levantan y lo aceptan como su Salvador? ¿Cómo pueden hacer eso?

62 La razón por la que continúo hablando, la gente sigue parándose. Ciertamente. Póngase de pie. Sea lo que Ud. es. Ud. sabe que en su corazón Ud. dice: “Pues, a un lado está sentado mi vecino. Mi pastor está sentado allá”. Pero recuerden, su Salvador está aquí, también. Si Él está hablando en su corazón, póngase de pie rápidamente ahora mientras oramos. Joven o anciano, no hace ninguna diferencia. La muerte no hace acepción de personas. Le llega a todos. ¿No es así? ¿Es esta la cosecha de esta noche? Si es así, ustedes que están de pie, inclinen su cabeza solo por un momento.
Como mensajero de Cristo, como Su embajador, yo digo esto, que Uds. no se pudieron haber parado por Uds. mismos. Dios les habló en su corazón. “El que me confesare ante los hombres, a él confesare Yo delante de Mi Padre y los santos ángeles”. Y a medida que están de pie con los rostros inclinados, Uds. ya están salvos. Cuando se pusieron de pie, Dios escribió su nombre en el Libro de la Vida. Si en verdad lo sintieron de corazón, no hay suficientes demonios en el infierno para alguna vez separarlos del amor de Dios que está en Cristo.

63 Les voy a citar las propias palabras de Jesucristo: “El que oye Mis palabras (Eso es lo que he estado predicando) y cree en Él que me ha enviado ha pasado de muerte a vida, y no vendrá a juicio, sino que tiene Vida Eterna”. Eso es lo que Uds. tienen. Esa es la Palabra de Dios. Como predicador, eso es todo lo que yo puedo decirles. Eso es todo lo que Dios dice.
Ahora, mientras están parados aquí, voy a ofrecer una oración. Uds. también oren. En su corazón, digan: “Gracias, Señor por salvarme. Oh, Señor, yo seré un verdadero siervo mientras viva”. Aquellos en los balcones, aquellos en los pisos principales, vamos a orar.

64 Bendito Jesús, como los resultados de nuestro congregar en esta noche, todas estas almas han llegado al reino. Tú hablaste en sus corazones. Ellos fueron honestos. Vieron que estaban perdidos. Vieron que ellos mismos no se podían salvar igual como un leopardo no podría lamerse las manchas hasta quitárselas. Ellos estaban totalmente indefensos. Pero de alguna manera, ese gran, glorioso, poderoso Conquistador bajó y dijo: “Hijo Mío, ¿por qué estás tan preocupado? Yo he vencido al mundo. Tengo las llaves de la muerte y del infierno. Yo te resucitaré en el día postrero si tan solo crees en Mí”.
Y ellos se pusieron de pie en el llamado, y la decisión ha sido tomada en su corazón, que a partir de esta hora ellos han entregado sus afectos a Ti, Señor. Y yo te los doy como regalos del ministerio, y como regalos de este mensaje y los regalos del Espíritu Santo que los ha cortejado hasta a Ti en esta noche. Tú has prometido en Tu Palabra, que Tú de ninguna manera los echas fuera, pero que Tú les darás Vida Eterna y los resucitarás en el día postrero.
Ahora, Padre, ellos son Tuyos. Guárdalos por Tú Espíritu Santo hasta ese día cuando todo haya terminado. Y después, todos juntos, viviremos por todas las edades eternas. Te damos las gracias por ellos en el Nombre de Jesucristo. Amén. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]

65 Ahora, mientras Uds. pecadores arrepentidos toman asiento, permita que alguien que esté a su lado estreche manos con ellos, por todo alrededor, por todas partes, mientras cantamos: “Bendito Sea El Lazo Que Une”.
Bendito sea el lazo que une
Nuestros corazones en amor Cristiano…
Si hay un ministro aquí, vean si alguna de esa gente es de su vecindario, vayan a él ahora. Salúdenlo, invítenlo a su iglesia. Si él no ha sido bautizado, llévenlo y bautícenlo. Bautícenlos; eso es lo que Uds. querrán hacer. Eso está bien, eso está bien, vayan hasta allá y salúdense.
Vi a un hombre que vino y estrechó manos con el Hermano Dawson, un viejo pastor, un hombre que acaba de ser salvo, fue y le estrechó a ese ministro la mano.
Bendito sea el lazo que une
Nuestros corazones en amor Cristiano;
El compañerismo en una misma mente
Es igual a lo de arriba.

66 ¿No es esto maravilloso? Déjenme decirles, Cristianos, yo amo este restregar del Evangelio chapado a la antigua. Nunca verán el día cuando algo tome el lugar de eso. ¡Oh, simplemente yo le amo a Él! Vamos a cantar este… ¿A cuántos les gustan los himnos chapados a la antigua? ¿Les gustan? Eso es bueno. Organista, Ud. hace un trabajo maravilloso, hermano. Aprecio bastante eso. Me pregunto si se sabe este himno: “Paz, paz, maravillosa paz es aquella que el Padre me da”. ¿Cuántos se saben ese? Muy bien. Vamos a cantarlo juntos ahora que… Muy bien.
¡Paz! ¡Paz! (Solo levantemos nuestras
manos para adorar a Dios)… Cuán dulce paz,
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre,
En sus olas de amor celestial.
Vamos a cantarlo suavemente de esta manera:
¡Paz (Solo adore ahora).
Cuán Dulce paz.
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre,
En sus olas de amor celestial.
[El hermano Branham tararea]
Solo bañados en Su hermosura. El mensaje ha terminado. Adoremos.
………. El Padre…….
[El Hermano Branham tararea el himno].

67 Solo abra ese corazón insensible suyo ahora. Deje que Él descienda, que caiga sobre Ud., como gotas de rocío. Después de la partida a casa de mi esposa, yo solía preguntarme: ¿por qué Él se la llevó? ¿Por qué me dejó y a Billy? Por la tarde después del trabajo, solía ir al cementerio. Me sentaba allá al lado de la tumba recargado sobre un pequeño arbolito. Miraba la tumba, y pensaba “¿Por qué te fuiste, querida?”. Me ponía muy melancólico.
Solía ser que una vieja paloma venía y se sentaba en el arbusto. Ella comenzaba a arrullar dulcemente. Y tarareaba esa canción para la paloma. Y sencillamente algo me recorría. Yo me sentaba allí y cantaba…
¡Paz! ¡Paz! Cuan dulce paz,
Es aquella que el Padre me da;
Yo le ruego que inunde por siempre,
En sus olas de amor celestial.
¿No quieren que Él los espere allá en aquel día?
Cuando esté en las riberas del río Jordán,
Y que el mar tempestuoso esté,
Me estará esperando
Mi Cristo allá,
Y el Jordán solo no cruzaré.
Eso es algo que yo sé.

68 Me acuerdo cuando ella se estaba muriendo, yo dije: “¿Te estás yendo, Hope?”. [Esperanza. Traductor.]
Y ella dijo: “Sí, Billy, querido”, ella dijo: “Tú has hablado de Ello pero tú no tienes ninguna idea de lo que es”. Ella dijo: “¡Oh, es maravilloso!”. Vi a esos grandes ojos cafés mirar hacia arriba. Ella dijo: “Predica, Billy, este mensaje”.
Yo dije: “Lo haré, querida”. Le dije: “¿En verdad te estás yendo?”.
Ella dijo: “¡Oh, es tan maravilloso!”. Me dijo: “No dejes que mis hijos anden de aquí para allá. Cásate con una buena muchacha Cristiana para que se encargue de ellos”.
Y yo le dije: “Hope, por la gracia de Dios en esa mañana, párate allá al lado de la puerta del Este y cuando veas a Abraham, e Isaac, y a Jacob, y a ellos llegando, empieza a gritar, Bill, tan fuerte como puedas. Yo tendré a los niños conmigo. Te encontraré allí.
Ella respondió: “Te voy a estar esperando”.

69 Bueno, han pasado dieciocho años desde entonces. Todavía estoy en el frente de batalla esta noche, ni siquiera un poquito cansado. Estoy esperando. Un día glorioso, me voy a ir. Predicaré mi último sermón. Haré mi último llamamiento al altar; oraré por la última persona enferma. Después yo me iré con Él Quien me amó cuando yo era indeseado, Quien me dio algo que el mundo no podía darme, Quien me dio una satisfacción que de alguna manera ningún cortejo del mundo ha sido capaz alguna vez de apartarme de este bendito lugar. Estoy tan feliz en esta noche que voy de camino junto con Uds., Cristianos. Un día nos encontraremos allá por la gracia de Dios.
Padre, se con nosotros ahora. Hemos predicado Tu Palabra. Los pecadores se han arrepentido. Y nosotros te hemos adorado. Te amamos. Ahora, hay enfermos entre nosotros, Señor. Permite que esta audiencia vea que Tú eres Cristo. Que puedan ver que Tú no has abandonado. Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Sánalos, Padre, esta noche, porque Tú fuiste herido por nuestras rebeliones; por Tus llagas, hemos sido curados. Que podamos ser capaces de aceptarlo.

70 Ven esta noche y has algo igual como Tú lo hiciste antes de ser crucificado, antes de que Tú conquistaras la muerte misma, y que resucitarás. Cuando Te encontraste con esos de Emaús… o, camino a Emaús y entraste en el pequeño restaurante, cerraste la puerta detrás de Ti, fuiste a una esquinita para Ti solo, hiciste algo que nadie más podía haberlo hecho, y ellos supieron que Tú habías resucitado de los muertos. Rápidamente, te desvaneciste de su vista. Dijeron: “Me pregunto por qué la reunión terminó tan de repente”. Pero ellos se devolvieron a prisa. No para sostener un argumento con puntos de vista religiosos, pero ellos supieron que se habían encontrado con Jesús.
Que sea lo mismo cuando salgamos de aquí esta noche, lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.].

71 Su problema femenino la ha dejado. Y aparte de eso, esa niña por la que Ud. está orando, su hija con el problema cardíaco, si puede creer, ella también se pondrá bien. Y Ud. tiene un hijo adoptivo que es un muchacho rebelde, y está orando para que él sea salvo, ¿es correcto? Entonces, también puede recibir eso. Dios le bendiga.
¿Ven la gracia de Dios? Ud. solo actúe valientemente una vez con Dios y observen lo que Dios hará con Ud. Él quiere que Ud. tome Su Palabra. No le duden a Él; solo créanle con todo su corazón.

72 El número once aún no ha subido. Miren alrededor. Ese pudiera ser alguien que no puede oír. El número once… Comenzaremos a orar por los enfermos. Si llega el once, solo díganle que venga a la plataforma. Tal vez ellos solo salieron a alguna parte y regresarán. Muy bien.
Muy bien, ¿usted señor? Muy bien. Muy bien, eso está bien. Ahora, ¿a cuántos tenemos en la línea? Ahora, vamos a ver como empieza a moverse y después. Todos… Solo necesitamos a tres para un testigo. ¿Es eso correcto?
¿Cuántos creen que necesitamos a tres para un testigo? Ustedes serán un testigo. Y yo creo que hay varias cosas que usted estaba pidiendo. Si esta audiencia, alguien aquí que cree en Dios, mírenlo a Él y vivan, para un testigo.
Aquí está, la dama en la silla de ruedas. No, es un hombre detrás de ella. Parece ser… El hombre está sufriendo con un problema en el pecho. ¿Cree Ud. señor, que Dios lo sanará? ¿Lo cree?
¿Qué piensa al respecto, hermana, sentada al lado de él? ¿Cree que Dios la sanará de ese problema en la espalda y que se pondrá bien? ¿Lo acepta y lo cree? Si lo hace, sí. Muy bien, levante sus manos si lo cree. Los dos sentados allí. Allí lo tienen. ¿Son tres los que necesitamos como testigo? Jesucristo vive, ¿no es así? Ud. no pudiera esconder su vida ahora aún si tuviera que hacerlo. El Espíritu Santo está aquí, el Cristo viviente.

73 Uds. pecadores, que hace un rato aceptaron… Uds. eran pecadores; ahora son hijos amados. Hace un rato, ustedes pudieron haberlo dudado. Ahora, Uds. son salvos. Aquí está su Cristo vivo aquí mismo, un Espíritu aquí en nuestros medios, que está haciendo estas cosas que Ud. han visto que se llevaron a cabo. ¿No emociona eso su corazón? ¿Acaso no les hace algo a Uds.?
Ahora, para el resto de Uds., solo miren y vivan; crean con todo su corazón y con todo lo que está en Uds., y Dios les concederá las cosas maravillosas que Uds. quieren.

74 ¿Cómo está Ud.? Ahora, la dama, hasta donde yo sé… Todos los que están en la línea de oración, ¿somos desconocidos el uno para el otro? Levanten sus manos, los que están en la línea de oración si no nos conocemos el uno al otro. Yo no lo conozco. Levante sus manos a Él Todos en la audiencia que son desconocidos, levanten sus manos. Ahora, Uds. solo miren hacia acá y crean ahora por los próximos minutos.
“Si soy la verdad…”. La Biblia dice: “Si hay un espiritual o profeta entre vosotros, y si él declara algo, y no llega a suceder, no lo escuchen, porque es falso. Pero si llega a suceder, sepan que Yo he hablado a través de él”. ¿Es eso correcto? Yo digo que Jesucristo está vivo aquí ahora mismo. Su Espíritu está aquí mismo en el edificio, y Él está haciendo estas cosas que se están llevando a cabo. Él está haciendo la misma cosa que Él hizo cuando miró sobre Su audiencia, percibió sus pensamientos, sabía lo que estaba en sus corazones. Era el mismo Cristo. Amén.

75 Somos desconocidos el uno para el otro, nunca antes nos habíamos encontrado, si el Espíritu Santo hace algo aquí ahora ante esta audiencia igual como Él lo hizo cuando era… Veamos, un hombre y una mujer sería semejante como fue en San Juan 4, con la mujer samaritana y el Señor cuando ellos estaban hablando. [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
Nada porque sobresaltarse. La unción viene a Ud. y luego se aleja. Ahora, no tenga miedo. No hay nada aquí que la lastime. Por lo contrario, es algo que la ayudará. Si Dios me deja saber en dónde está su problema, ¿aceptará a Cristo como su perdón? ¿Es eso cierto?
En primer lugar, Ud. no se da cuenta lo cerca que está a la puerta de la muerte. Porque Ud. tiene un problema en el corazón. Eso es correcto. Y Ud. tiene un problema con su estómago. Eso es correcto. Y tiene un problema con su hígado, según ha dicho el doctor. Eso es correcto. ¿Son esas cosas verdad? Sí, eso es cierto. Es su corazón, porque son los nervios que están haciendo todo, ¿ve? Allí yace su problema.
Usted no es de esta ciudad. Ud. viene de fuera de la ciudad. Sra. Devored, si puede creer con todo su corazón, puede irse a casa y estar bien. ¿Cree eso ahora con todo su corazón? Si es así, si solo levanta su mano y dice: “Ahora yo acepto a Cristo como mi Sanador personal”. ¿Lo hará Ud.?
Padre, oro por la mujer que Tú la alientes e incrementes su fe y le des su liberación en el Nombre de Jesús. Dios le bendiga ahora. Vaya, creyendo.

76 ¿Cómo se encuentra? Me imagino que somos desconocidos el uno para el otro, también. Nunca nos hemos conocido antes en la vida pero esta es la primera vez que nos encontramos. Un hombre y una mujer otra vez, pero yo percibo que Ud. sí tiene fe. Eso es cierto. Que diferente vibración fue esa en comparación con la mujer que se acaba de ir. Me refiero con eso, una onda. Es un contacto con el espíritu de vida. El mundo no sabe nada de eso.
Si Dios me declara cuál es su problema, ¿aceptará a Cristo como estando presente, su Sanador? Ud. está consciente, señora, siendo una creyente en cuanto subió por allí, Ud. fue contactada en ese momento. Si eso es correcto, levante su mano. Ud. sintió que algo simplemente la recorrió, una sensación muy dulce. Vieron como tuve que convencer a la otra paciente. No tanto allí, está allí mismo. Sí. Esa es la diferencia con la fe.

77 Usted tiene un problema en el corazón, y es extremadamente nerviosa y su nerviosismo es lo que está causando su problema cardíaco. Es un corazón nervioso. Ud. tiene toda clase de pensamientos raros que pasan por su mente. Eso es correcto. Eso es nerviosismo. Ud. se pone muy nerviosa ya avanzada la tarde, especialmente antes de que se oculte el sol, se siente un poco rara, sola, sensaciones melancólicas. Yo veo que a Ud. se le cae algo. Ha de ser un plato o algo. Ud. venía de un lugar donde iba a hacer algo, algo con lo que estaba trabajando.
Ud. no es de este país. Vino desde el Sur avanzando para este lado. Ud. es del otro lado de la frontera. Ud. es americana. Es de Montana. Bernice Porter, es quien usted es. Vaya a casa, está sanada. Jesucristo la sana.

78 Me supongo que somos desconocidos el uno al otro, también. Nunca me he encontrado con Ud. en esta vida. Pero Jesucristo el Hijo de Dios está presente. Yo estoy cansado y débil. Pero cuando uno es débil, entonces es fuerte. No se mueva, por favor no lo haga. Vean, los espíritus hacen contacto y cuando se mueven, eso interrumpe. Ahora, solo siéntense muy quietos por unos cuantos minutos. Seguramente, si Ud. escucharon el mensaje, podrán escuchar a Cristo por un minuto.
Veo una gran distancia que se empieza a formar. Y se está yendo hacia el Este. Ud. no está aquí por Ud. mismo. Ud. está aquí por una persona más joven, y es su hija. Y ella está en un hospital con una condición nerviosa, y es muy lejos en una región con grandes pinos. Ontario. Y ella no ha sido salva, y Ud. está preocupada de su alma. Y ella tiene un colapso nervioso y está en el hospital, y eso es lo que es. Dios está lidiando con su corazón. “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Ahora, el pañuelo que trae en su mano… Ahora, solo quiero que se limpie las lágrimas de sus ojos y que se lo envíe a ella en el Nombre de Jesús para su sanidad.

79 ¿Me cree, mi hermana? Ud. cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que es Su presencia que está aquí después de toda la predicación y… bueno, es solo una… una confesión abierta de que Él está aquí. Yo nunca la he visto en mi vida. Dios sabe todo sobre usted.
Usted es extremadamente nerviosa, y está sufriendo con un crecimiento, y ese crecimiento es un bocio dentro de la garganta, un bocio nervioso es lo que lo ha ocasionado. Ud. no es de esta región. Es de una región diferente. Ud. es de un lugar llamado Westminster, British Columbia. Ud. es la Sra. Shoemaker, y su primer nombre es Margaret. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Regrese a casa y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús.
¿Creen Uds. que Jesucristo está presente? ¿Cuántos lectores Bíblicos saben que exactamente de esa manera Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra? Sean reverentes por un momento.

80 Ahora, nosotros no necesitamos… Ahora, este es el verdadero servicio. Es aquí cuando Uds. deben de creer. Eso es lo que le saca la vida a uno.
Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, me quiere decir que…”. Miren la parte de atrás de mis manos. Se siente como si cada músculo en mí hubiese cedido. Oh, Ud. dice: “Hermano Branham…”. Si Ud. es un lector Bíblico, entenderá. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.] ¿Lo entiende? ¿Cree Ud. que Dios le sanara de su problema del corazón, y que se pondrá bien, y se irá a casa, y sentirá que Dios lo va a sanar? ¿Lo cree? Permítame poner manos sobre Ud.
Mire, señor, hay Algo aquí que lo conoce a Ud.; no yo, es Él. Jesús dijo: “si estas señales siguen a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Dijo Él eso? ¿Lo cree Ud.? Entonces en el Nombre de Cristo, sea sanado. Amén. Vaya, crea en Él ahora.

81 Una sombra de muerte, cáncer. ¿No dijo Jesús: “Estas señales seguirán a los que creen?”. ¿Cree Ud. que Él le quitará eso y que se pondrá bien? Deme su mano solo por un momento. Con esta gran iglesia de Dios, yo oro en el Nombre de Jesús, Dios, que Tú le perdones la vida a esta santa mujer. Déjala vivir. Esta oración es ofrecida en el Nombre de Jesús para su beneficio. Amén. Dios le bendiga, hermana, vaya, creyendo ahora
Un día subiendo el Gólgota, iba una vieja cruz dejando las huellas sangrantes del Portador. Este pequeño cuerpecito estaba tan débil, Él ya no podía avanzar; y cayó bajo el peso de la cruz. Y allí estaba un tipo de nombre Simón de Cirene, quien llegó y levantó la cruz, se la puso en su hombro. Y en ese hombro de esa cruz sobre Simón estaba la sangre del Señor Jesús. Ese fue su padre de la antigüedad. Y aquí está una de sus hijas en esta noche con diabetes, con azúcar en la sangre. ¿Cree Ud. que Él se lo quitará? Dios ten misericordia. Estoy seguro que Tú entiendes, Señor. Pido esto con todo mi corazón en el Nombre de Jesús para su sanidad. Amén. Dios le bendiga, dama.

82 El problema renal es algo malo. ¿Pero cree Ud. que Jesús la sanará? Bendito Dios, sana a esta… mi hermana de su problema. Que ella pueda salir esta noche y sea sanada por medio del Nombre de Cristo para la gloria de Dios. Amén.
Cuando Ud. subió por allí, por supuesto que supimos que sus ojos están mal. Han estado así toda su vida. Pero Ud. tiene un problema cardíaco también. Y no es qué tanto pueda usted soportar con sus ojos, pero es su corazón lo que lo tiene preocupado. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien.
Señor Jesús, bendícelo. Los doctores pueden hacer que él use lentes, pero no pueden hacerle un corazón. Dios, Tú has esto por él, ¿lo harás, Señor? Habita allí en gran poder. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, mi buen hombre. Vaya, y que Dios sea con Ud. y le ayude.

83 La artritis lo dejará tullido y lo dejará lisiado toda su vida. Ud. estaba tratando de hacer una decisión sentado allá hace un rato. Finalmente, Ud. pensó que debía pasar por la línea, porque Ud. quería que yo pusiera manos sobre Ud. Venga para acá solo un minuto.
Señor Dios, sana a nuestro hermano, y quita este poder del enemigo de él, oro en el Nombre de Cristo. Y que esta Biblia, esta Palabra que él sostiene en su mano, que pueda ser una bendición a este corazón para fortalecerlo, para saber que la oración de fe ha sido orada sobre él. La Biblia dice: “Y salvará al enfermo”. Amén. Bendiciones, mi querido hermano.

84 Venga. La insulina es una gran cosa. Eso ayudará, pero que Ud. y yo podamos ir al Calvario esta noche por una transfusión de sangre para esa diabetes para que Ud. en verdad sea sanado. ¿Lo hará junto conmigo? Querido Dios, bendice a este hombre, y quítale este problema de la próstata, esta condición nerviosa; quítale la diabetes. Y ahora, por fe, lo traemos en la presencia del Calvario y pedimos por su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, mi hermano.
¿Cree Ud. que Dios le curará esa espalda y que se pondrá bien? ¿Cree que Él lo hará? Solo baje de la plataforma diciendo: “Bendito sea el Nombre del Señor Jesús”. Y Él lo hará. Padre, en el Nombre de Jesucristo. Oro que Tú sanes a nuestra hermana y que la hagas completamente sana para Tu gloria, lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Ud. tiene la misma cosa, solo siga caminando y baje la plataforma y alabando a Dios. Amén.

85 ¿Qué de la audiencia? ¿Están listos para creer? Ahora, alguien en la audiencia, mire para este lado. Solo crea. Unos de ustedes que están enfermos, levanten sus manos. Digan, solo en su corazón: “Jesús, yo te amo”, solo levante su mano. Alguien halló favor con Él en alguna parte.
Aquí está: una mujercita limpiándose la boca: problema en el corazón y problema en la vejiga. ¿Cree que Dios la va a sanar, hermana, y que la hará ponerse bien, Pequeña Rosa? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la sanará? Levante su mano a Él de esta manera: “Gracias, Señor Jesús”. Ahora, vaya a casa y sea sanada. Amén.
¿Qué de eso? ¿Qué piensa sentado allí, señor? Problema de sinusitis, ¿cree que Dios lo sanará sentado allá atrás? ¿Lo cree con todo su corazón? Puede obtenerlo, también. Muy bien, señor. Amén.
¿Qué de la dama que está justo detrás…? Tiene problema en los oídos. ¿Cree que Dios la sanará, Ud. con el problema en el oído? Muy bien. Vaya a casa, sea sanada en el Nombre de Cristo. Amén.

86 ¿Qué de la siguiente dama sentada allí que tiene esos crecimientos en su nariz? La dama con el sombrero verde. Sí. ¿Cree Ud. que Dios la sana, dama? Si lo cree de todo corazón, puede obtenerlo. Amén.
¿Qué de la siguiente dama a su lado, sufriendo con un problema nervioso? ¿Cree Ud. que Dios la sanará, dama? Si es así, levante su mano. Amén.
¿Qué piensa esta audiencia con respecto a Él? ¿Creen que Él está presente? ¿Creen que el poderoso Conquistador ha hecho esto por ustedes?

87 Bendito Señor, escucha la oración de Tus siervos. Pongan sus manos unos sobre otros. Yo haré todo lo que esté en mí, mis amigos, para orar la oración de fe por cada uno de ustedes. Oren ahora.
Dios, te doy las gracias que hayas abierto camino y mostrado Tu poder aquí en esta noche. Estoy muy cansado, Señor; Tú conoces mi condición. Oro ahora que en el Nombre de Jesús, que Tú recorras todo el edificio. Oh, Dios, que la gente… ¿Qué más pudieras hacer Tú, Señor? Has traído a los pecadores al altar. Tú has revelado los secretos del corazón. Tú has proclamado sanidad sobre ellos. Tú has hecho grandes cosas.
Oh, Dios, oro que Tú bendigas estos pañuelos. En algún lugar del país un papá anciano ciego está esperando, un niñito acostado en la cama, enfermo, esperando.

88 Oh, hemos sido enseñados, un día el Mar Rojo tenía arrinconado a Israel impidiéndolos de la tierra prometida. Y un escritor dijo que Dios miró para abajo a través de la Columna de Fuego con ojos de ira. Y cuando el Mar Rojo lo vio a Él mirando a través de la Columna de Fuego, él se asustó y el mar se amuralló. Se asustó de esos ojos de ira de Dios, porque estaba impidiéndoles de su promesa al pueblo de Su pacto. Y ellos pasaron por tierra seca y se fueron a la tierra prometida.
Oh, Dios, sabemos que en la Biblia se nos enseña que San Pablo tomó de su cuerpo pañuelos o sudarios, y fueron puestos sobre la gente enferma y afligida. Los espíritus malos salían de ellos; las enfermedades eran sanadas. Señor, sabemos que no somos San Pablo. Pero sabemos que Tú sigues siendo el mismo Jesús.
Y Dios, oramos a medida que estos pañuelos son puestos sobre los cuerpos de los enfermos, que Cristo miré a través de Su propia Sangre derramada y en esa fe que esta gente tiene, y que el diablo se asusté y deje a las personas, y que ellos puedan pasar a la buena tierra de salud y fortaleza, así como Dios se los ha prometido. Bendice a los que están aquí presentes, aquellos que están enfermos, afligidos, estos con sus manos sobre cada uno.

89 Yo pido en beneficio de ellos como parado entre los vivos y muertos, que yo reto al diablo. Tú no eres más que un fanfarrón, Satanás. Has fanfarroneado a la gente, pero Jesucristo tiene las llaves del reino de los cielos y se las ha dado a la iglesia. Él te despojó de las llaves de la muerte y del infierno. Él es el poderoso Conquistador, y te han arrancado todo lo que alguna vez poseíste. Y no eres más que un fanfarrón; y te estamos descubriendo en la fe como el Hijo vicario de Dios Quien murió y resucitó al tercer día y está presente ahora, haciendo los mismos milagros que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Satanás, te ordeno por medio de Jesucristo y Su Sangre que salgas de esta audiencia y que dejes a cada persona en el Nombre de Jesucristo.


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