S.52 51-0506A  ¿Crees Esto? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Crees Esto?

Los Angeles, California, E.U.A.

51-0506A

1 [Palabras inciertas]. Gracias. Vaya, no debería haber dicho eso. Ahora, a Uds. queridos desconocidos, él solo estaba haciendo —tratando de hacerme sentir un poco más animado a pararme aquí; eso es todo. Yo ni siquiera reclamo ser un predicador. Solo me gusta andar por donde hay predicadores y yo… Lo mío es orar por los enfermos.
Y estoy feliz de estar aquí esta tarde para ver a esta audiencia, y sentir el Espíritu del Señor aquí, y estar disfrutando esas bendiciones desde anoche. Me fijé que en el último servicio de la noche, esos paralíticos y sentados en esas sillas de ruedas, como es que se levantaron, salieron caminando de esas sillas de ruedas. Y yo… Ahora, ellos no están aquí; no veo a ninguno de ellos en esta tarde, ninguno de los que estaban allí según veo, a sabiendas. Pero me doy cuenta de una cosa: solo aquellos con los que se lidió más tiempo fueron los primeros en levantarse (¿Se dieron cuenta de eso?) los primeros en levantarse. Y hay algo con respecto a eso que no entiendo. Y desde anoche he estado orando, preguntándome qué es eso… ¿Por qué? ¿Por qué pasaría eso? Así que oren Uds. conmigo para que Dios lo dé a conocer.

2 Ahora, les agradezco mucho a todos por la ofrenda misionera de esta tarde. Si el Señor tardare y me lo permite, quiero ir al África, y luego regresamos a la India, y de allí a Jerusalén para… en esta gira misionera que sigue. Y mi corazón está sangrando por todos esos países. La hermana Hall estaba diciendo; ella dijo: “Nada de eso para mí, tan metido en esos lugares”, dijo: “No pienso que yo…”.
Yo dije: “Hablando carnalmente, yo no lo deseo, pero hay algo allí que me hace ir (¿Ven?), simplemente me hace ir”. Y con el amor por aquellos que necesitan a Cristo, yo quiero ir.

3 Conseguí un libro de África no hace mucho y es el hombre de color, anciano, él decía: “Hombre blanco, hombre blanco, ¿dónde estaba tu padre?”. Dijo: “Aquí, soy viejo y con la mente embotada”. Acabo de enterarme de Jesús. Si lo hubiera conocido antes, podría haberlo llevado a mis tribus“.
Y yo pensé: “Bueno, yo no tendré que responder por la generación de mi padre, pero tendré que responder por la mía, por lo que yo hago”. Y bajo las dificultades con las que tengo que trabajar, y demás, quiero hacer todo lo que pueda por nuestro Señor, todo lo que pueda.

4 Hasta donde sé en la vida humana, yo solo tengo… Agradeciéndole a Dios en lo que concierne a salud y todo, sabiendo que una vez fui un hombre ciego y… tan ciego que tenían que guiarme… Y mi vista ahora es 20/20.
Y así que una vez estuve muy enfermo: no podía comer nada y con graves problemas estomacales. Y ahora estoy saludable y feliz, puedo comer cualquier cosa. Solo hay una cosa que me molesta, hasta donde sé. Y ninguno de nosotros es perfecto; sabemos eso. Y eso es, en las reuniones, cuando se prolongan un poco, me ponen en tal tensión mental nerviosa, porque estás en el punto exacto de que pase algo. Mire, en mis reuniones hay cientos, a veces en reuniones grandes donde se reúnen miles de personas, de críticos que harían —simplemente haciendo lo posible por encontrar algo de qué hablar. Y estoy consciente de eso cuando eso viene contra mí. Luego, el Espíritu Santo se está moviendo para poder saber qué está mal con la gente… Y yo sé que Él sabe todas las cosas. Y eso… Permanecer debajo de Eso unos minutos (¡Oh, vaya!), eso le sacará más a uno que estar martillando y juntando piedras durante dos días seguidos sin siquiera recostarte, descansar.

5 Usted sabe, de acuerdo a la ciencia moderna al estar hablando, los ministros, que solo le están hablando a una audiencia de personas, les quita más fuerza a ellos en veinte minutos que ocho horas de trabajo físico. Eso es lo que lo que abate. Ahora, multiplique eso por cien y se darán una idea de lo que es. Y así que es por eso que deseo que todos Uds., queridos Cristianos, oren por mí para que Dios de alguna manera… Yo no sé. Una vez me pregunté cómo podía Él… cómo Él se cansó, y siendo el Hijo de Dios, pero ahora sé lo que es. Es un… No es un esfuerzo físico. Es más o menos, yo diría, una tensión mental: nerviosa y mental. Miren, se mueve sobre uno y uno solo está en esa edad, al entrar a la reunión… No esta tarde, sino en la noche…

6 Está alguien sentado allá, tal vez en… Quizá aquí está sentada una pobre persona con cáncer, sentada allí. Solo una palabra hará la obra.
Aquí llegó un ministro, hace unos momentos, está sentado por aquí; un hombre de edad que había tenido un crecimiento en sus labios. Él me dijo que ha estado predicando, creo que por casi cuarenta años, y… un predicador Pentecostal durante cuarenta años. Y dijo que yo le dije todo sobre sus condiciones en una línea en alguna parte, y Dios le quitó esa cosa de su boca. Y él está allí sentado. ¿Lo ve? Y un… y yo pensé: “Ese hombre estaba predicando el Evangelio antes que yo naciera”.

7 Y por aquí, llegó aquí… Ahora solo una palabra aquí, el congresista, el Sr. Upshaw del Congreso de los Estados Unidos, que está aquí sentado. Llevaba inválido sesenta y seis años y yo estaba parado aquí bajo la inspiración y vi una visión de cuando el hombre lo acaban de traer: dónde estaba él, y lo que había hecho, y lo que había sucedido. Y él está aquí hoy, caminando alrededor como el resto de nosotros. ¿Ven? Que estuvo sentado sobre cosas por años…
Y anoche, yo observé a la mujer tendida allí que estaba atada con artritis. Me dijeron cuando ellos la trajeron, se requirió de tres hombres para meterla aquí, ella estaba… cómo estaba ella, y cómo eso… Allí está ella… Después de lidiar con ella un rato, al bajar e imponer manos sobre ella, ella se levantó.

8 Aquí estaba una mujer en una silla de ruedas: sus pies colgaban y en tal condición allí. Y yo hablé con ella. Y mientras hablaba con ella, el Espíritu Santo comenzó a revelarle a ella. Y yo dije: “Ahora, en unos momentos cuando me vaya a la plataforma, ahora si yo la miro a usted, quiero que obedezca lo que le diga. Y cuando yo llegué a la plataforma, ella se levantó de la silla de ruedas. Ella estaba allí… [Palabras poco claras].
Oh, bueno, ahora, esas cosas son las que provocan que… ¿Sabían Uds. que casi todos los poetas y profetas, y por el estilo, eran considerados neuróticos? ¿Sabían Uds. eso? Uds. no creen eso, pero voy a… Se los voy a probar.

9 Hay una tierra en algún sitio donde la persona humana… Y uno de cada diez mil Cristianos no sabe más al respecto sino solo lo cree por fe. Pero hay un lugar en el ser humano, aunque se quede aquí, puede ser elevado a ese punto. Ahora, no es un tiempo de regocijo como cuando Uds. son levantados en gozo. Yo he visto mucho gozo, no la suficiente fe sólida y verdadera para curar un dolor de muelas. ¿Lo ve? Ese es el gozo del Señor, no el poder del Señor, ¿ve? Yo quiero más gozo del Señor. Eso es lo que yo deseo. Y eso es lo que Uds. necesitan.
Pero, no hace mucho, Stephen Foster… Mi hijo pequeño sentado atrás del edificio, es… era su poeta favorito. Muchos de Uds. conocen a Stephen Foster, han escuchado de él: Él fue… le dio a los Estados Unidos unos de los mejores cantos folklóricos que jamás haya tenido. Ahora él era considerado un neurótico. Y él tenía… Cuando él escribió: “El Viejo Hogar de Kentucky…”. “Mi Viejo Hogar de Kentucky…”. Eso queda cerca de donde yo vivo ahora, y aproximadamente a unas setenta millas [112 Km. Trad.] de donde nací. Y dos… hace como unos dos veranos yo visité “El Viejo Hogar de Kentucky” por primera vez.
Y yo estaba sentado en la banca o en el escritorio donde él escribió ese canto. (Y es mundialmente famoso). Y yo estaba mirando su fotografía y donde el serafín, el ángel que supuestamente lo tocó para darle la inspiración para escribirlo. El guía y los demás ya habían dejado la habitación. Yo estaba sentado allí, y pensé: “Señor Foster, Ud. se ve como un hombre bastante inteligente”. Yo pensé: “¿Por qué? ¿Qué te hizo hacer lo que hiciste?”.
Ahora, él escribiría una canción y la tendría en su mente. Pero después que terminaba de escribir una canción, cuando bajaba de la inspiración, él se emborrachaba: salía a emborracharse. Y finalmente, llegó a un punto cuando le habló a su siervo, ordenó una navaja, y se suicidó, se cortó su garganta: Stephen Foster.

10 No hace mucho me paré al lado de la tumba de William Cowper. Él escribió:
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Y los pecadores que se sumergen en el raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
En Londres, Inglaterra… Y yo me paré allá al lado de su tumba, y puse mi mano sobre la lápida, y pensé: “Que Dios descanse tu alma valiente”. Yo pensé: “Sr. Cowper, ¿por qué fuiste considerado un neurótico?”. Usted sabe, después que él escribió ese canto: “Hay una fuente llena de sangre, sacada de las venas de Emanuel”, él salió de esa inspiración y fue… se fue a… por un taxi, trató de encontrar el río para suicidarse, se ahogó en el río. William Cowper; allí está su historia al lado de su tumba.
Después recordé al profeta Jonás, cómo es que él estaba yendo a Nínive, tomó un barco a Tarsis. Y la inspiración de Dios cayó en él, y fue para allá y dio su profecía ante Nínive donde Dios lo había enviado. Y ellos aún le colocaron saco de cilicio al ganado en las colinas. Y Dios perdonó esa gran ciudad. Y tal inspiración… Después subió y se sentó debajo de una calabacera, o un árbol, y oró a Dios para que le quitara la vida. ¿Es eso correcto?

11 Y yo pensé de Elías, quien salió allá y se sentó al lado del río de Querit y fue alimentado por cuervos. Y él cerró los cielos para que no lloviera. Y él abrió los cielos e hizo descender agua, hizo descender fuego del cielo en el mismo día, y luego cuando la inspiración lo dejó (por las amenazas de una mujer), corrió al desierto y oró a Dios para que lo dejara morir. ¿Es eso correcto? Ahora, yo podría seguir y seguir, pero ¿qué es, amigos? Hombres que están bajo tremenda inspiración de otra tierra… Uno sale de este mundo, a otra parte, muy arriba. Y luego cuando Ud. está allá arriba todo está bien. O cuando Ud. baja, todo está bien. Pero cuando Ud. se encuentra en medio de eso… Ahora, mientras estaba la inspiración sobre ellos, se encontraban bien. Pero cuando la inspiración se va, eso es lo que duele.

12 Ahora aquí, no hace mucho, parado en las reuniones y encontrando a tanta gente deseando… Y yo simplemente me quedo tanto para el discernimiento, demasiado, y de una reunión a otra, sin tener un interv… solo contantemente… Y durante ocho meses no podía subir ni bajar. Me quedé justo en el medio. Uds. saben qué tiempo fue ese, cuando me llevaban a prisa a todas partes. Aún en la Clínica Mayo dijeron: “No hay una oportunidad terrenal para él”. Eso es correcto. ¿Ven? Ahora, cuando es… Usted está arriba o abajo… Pero en medio de eso, eso es lo que duele.
Y ahora, ¿qué dice todo esto? Todo dice esto, amigo: que hay una tierra más allá del río en alguna parte, muy lejos, en algún lugar, a la que vamos. Es celestial allá. Así que no entendemos esas cosas, sino que se malentienden, pero tratamos de hacer lo mejor que podemos para mejorar a los seres humanos por medio de Jesucristo, mientras tenemos tiempo para trabajar.

13 Y yo deseo sus oraciones por mí para que pueda mantener la fuerza. Desde ese momento, he estado más saludable de lo que he estado en toda mi vida, más saludable. Nunca en mi vida había pesado más de ciento treinta y cinco libras [61 Kg. Trad.]. Y ahora peso ciento cincuenta y cinco, [70 Kg. Trad.] ¿ven? Y por causa que tomé a Cristo. Le prometí a Él que nunca abusaría más de mí mismo de esa manera, que yo haría… Cuando me cansara y por el estilo, yo me iría. Sin que me importara lo que estuviera pasando en la reunión, yo me separaría para ir al desierto y descansar un rato (¿Ven?) y salir después de nuevo a alguna parte.
Pero bajo administración y así sucesivamente, donde ellos tienen que tener estos itinerarios programados, y se han conseguido los auditorios, eso ciertamente lo empuja a uno a seguir adelante, a continuar. Así que Dios les bendiga.

14 Quiero decir una palabra tocante… Alguien nos preguntó si hablaría sobre el momento del nacimiento de nuestro bebé. La Sra. Koop me acaba de decir que acaba de recibir una carta de mi querida esposita en casa. Si hay alguien en la familia Branham que merece reconocimiento es la… mi esposa, la Sra. Branham; ella es una personalidad encantadora. Deseaba haberla traído conmigo, pero no pude porque el bebé es demasiado pequeño. Yo fui por ella para traerla aquí. Quiero que la conozcan. En algún momento cuando regrese espero poder traerla. Ella solo… (Gracias, gracias. Aprecio eso). Y ella tiene treinta años y casi está totalmente canosa. Y hace cinco años, su cabello era tan negro como podía serlo. Pero siéntese Ud. en el teléfono donde a veces hay sesenta llamadas de larga distancia por hora, día y noche, y en la puerta esto, aquello y lo… (¡Oh, vaya!) no pasará mucho hasta que las cosas cambien.
Pero, amigo, yo le dije esto a ella: solo lamentamos no tener mil vidas para dárselas a Él Quien dio Su vida por nosotros. Eso es correcto. El público, algunas veces… Ud. tiene su propio caso individual con el cual lidiar, pero en este caso, en la línea espiritual, Ud. tiene el… literalmente millones jalando de usted. ¿Ven eso? Y allí… Es más de lo que la gente piensa que es.

15 Yo había orado fervientemente, leyendo en mi Biblia un día, después de regresar del extranjero. Mi primera esposa murió hace muchos años. Vivimos juntos por tres años. Dos niñitos nacieron en nuestra familia. Uno de ellos permanece: se encuentra atrás del edificio ahora, nuestro niñito. La niñita murió junto con su mamá.
Yo duré soltero varios años: ella me suplicó en su muerte: “que no me fuera a quedar soltero, sino que consiguiera una buena muchacha Cristiana que cuidara bien a los niños”, sin saber que la bebé sería sepultada en sus brazos; sino que murió inmediatamente después de su… unas horas. Quien se encontraba perfectamente bien de salud en el momento que ella se estaba yendo… Yo viví soltero durante varios años. Después mi niñito entró a la escuela, y me volví a casar.

16 Y vivimos juntos durante cuatro años y Dios volvió a dar otro bultito de azúcar… Mi niñita, la pequeña Sharon que me fue arrebatada, Él me dio a la pequeña Rebeca. Y yo la amo con todo mi corazón y siento que Dios la envió. Ella es la imagen viva de la otra niñita. Y luego, parecía que ella no iba a tener más niños. Pasaron cuatro años más. Y cuando yo regresé del extranjero, estaba leyendo en Cleveland, Ohio, o no en Cleveland, sino creo que fue en Minneapolis, tomando del Antiguo Testamento, un tema para leer. Y yo estaba leyendo sobre José. Y él solo me sobresale, José lo hace, de todos los patriarcas. Y me puse de rodillas, y le pedí a nuestro Señor si Él nos daría otro hijo: posible, danos un niñito. Y yo lo llamaría José, si Él me diera otro niñito.
Inmediatamente, después de eso, más o menos un mes, supe que mi esposa iba a ser mamá. Yo esperaba la llegada de ese niñito: José. Y cuando él nació, que iba a nacer, aquí en el tabernáculo… Todos Uds. mandaron tan excelentes regalos y cosas que siempre recordaremos en nuestros corazones. Y estoy seguro que nuestro Padre celestial tiene un registro de todo allá arriba. Y oro que Él los bendiga.

17 Y yo quería irme a casa para conocer a la criatura, para ver qué iba a suceder. Yo quería que él tomara mi lugar. Y quería que alguien tomara mi lugar, y así saber que el manto estaría sobre mis hijos, si se podía. Y siempre ha sido un lugarcito allá, si pudiera presionar… Yo veo cosas en parte, pero yo… Pareciera que yo solo estoy viviendo un pequeño afluente de un gran lago que está allá lejos. Y siempre pensé que si tan solo pudiera pasar ese lugar, oh, vaya… Y tal vez yo… Mi antecedente es tan pecaminoso, como expliqué, que toda mi gente era pecadora antes que yo, y yo fui criado en un hogar pecaminoso. Y luego, tratando de mantenerme en contra del pecado en ese momento, por mucho que supiera cómo hacerlo, pensé que tal vez Dios permitiría que mis hijos recibieran la bendición, la bendición completa. Y tal vez mi pequeño hijo sería un profeta enviado por Dios; yo oro por eso.
Cuando fui a conocer al pequeño bebé, siendo que una enfermera de Mayos había sido sanada de cáncer hace unos años, la desahuciaron para que muriera, ella era nuestra enfermera. Cuando trajeron al bebé y… o yo llegué para conocerlo, en lugar que el Espíritu cayera sobre el bebé, cayó por este otro lado de nuevo. Y yo creo que está por delante. Yo… lo que he pedido, creo que Dios lo tiene justo adelante. Yo creo que viviré para verlo. Y eso es por lo que oro.

18 Mi muchachito el cual está ahora con nosotros, pronto cumplirá 16 años, él estaba… Él parecía ser un buen muchacho. Él me tenía consideración, y era un pequeño muy encantador. Pero yo hablé con el sobre ser bautizado y de hacer pública su confesión de Cristo. Él vivía bien y todo, el pequeñito. Pero una semana después de eso, yo entré a la casa, y él vino a mí sin que yo le preguntara nada, dijo: “Papi, quiero ser un Cristiano; yo quiero servir al Señor”. Mi José estaba conmigo cuando —y yo no lo sabía. El pequeño bebé que yo pensé que sería José es una niñita y yo la llamé “Sara”. Estoy agradecido por ella. Yo la amo con todo mi corazón.
Tenía un niño y una niña; a la dirección que fuera estaría bien. Pero también quería un niño. En lo que a mí respecta… él pudiera ser un ministro del Evangelio. Y yo creo que Dios está llamando a mi muchachito allí atrás, va a ser un ministro del Evangelio. Yo… Gracias. Gracias. Viendo la sabiduría de Dios, ahora, yo lo entiendo más. Si Ud. le pide a Dios, Dios le dará el deseo de su corazón. No creo si el bebito hubiera nacido hasta llegar a la edad para ser un ministro, Jesús estará aquí antes de ese tiempo, yo creo. Y Dios simplemente lo arrojó sobre mi niñito allá atrás y eso… y les damos las gracias por su amabilidad y Dios les bendiga.

19 La última vez… Ahora, he tomado unos quince minutos, o veinte, allí, explicando esas cosas, así que trataré de salir rápidamente ahora, en la próxima hora. Como les he dicho antes, y muchos de ustedes ahora… Como predicador, yo no lo soy. Yo solo… Oh, no lo sé… yo solía pensar que… Cuando recién fui ordenado en la iglesia Bautista, oh, yo cargaba la Biblia por la calle, y ellos me llamaban: “Reverendo”. ¡Vaya! Yo era un gran tipo. Cuando empecé a conocer predicadores que en verdad lo eran, como que decidí que yo no lo era.
Ustedes saben que les he contado sobre cabalgar el caballo, ¿se acuerdan de la última vez? Creo que estuve aquí alrededor… Yo pensé una vez que era un vaquero, cuando ponía cardos debajo de nuestro caballo viejo y cansado y yo me subía en él y él hacía… en la montura, Ud. sabe, y él solo relinchaba unas cuantas veces. Y yo pensaba que era un jinete de verdad. Mi padre lo era, pero yo era… no era mi… acaso no lo era él.
Así que entonces, yo fui para Arizona una vez y los vi realmente cabalgando en uno de esos rodeos. Y yo fui para ser un jinete también igual que mi papá, pero cuando vi cabalgando a esos forajidos, supe que me faltaba mucho para ser un vaquero. Así que… Yo pensaba que era un predicador cuando recién fui ordenado, pero cuando estuve alrededor de unos predicadores que en verdad podían predicar, dejé de decir que yo era algo de predicador, porque era otro caso donde tal vez “los cardos bajo la montura”. Así que… Pero aquello que sí sé, me gusta contárselo a alguien más. Eso es correcto.

20 A veces, en una reunión es de esta forma, solo para tener [Palabras poco claras] para relajarme y hablar entonces, oh, yo tomo un pequeño texto antiguo en alguna parte en la Biblia y hablo de eso un poco. Y yo iba a, le pregunté al Hermano Kopp hace rato, qué fue lo que hablé la última vez que estuve aquí. Y pienso que él dijo que era un… fue: “Las Cuatro Maneras de Ver a Dios: Dios en Su creación, y en Su Hijo, y así sucesivamente”.
Y así que ahora, en esta tarde, quiero leer una Escritura. Y probablemente algunos de Uds. que han estado aquí; yo la he leído antes. Yo iba hablar sobre: “Venid y Ved a un Hombre”. La mujer junto al pozo, ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todas las cosas”. Es un poco largo, así que voy aquí a la resurrección de Lázaro, si es la voluntad del Señor, en el capítulo once de San Juan, en el Evangelio. Si prestan atención ahora mientras leemos, y entraremos directamente al servicio. Y oren Uds. por mí, ¿lo harán? ¿Todos Uds.? Y esta noche, vengan creyendo que va a haber un gran derramamiento esta noche. Quiero ver en esta reunión el momento cuando no quedará ni una silla de ruedas, ni una persona ciega, ni nada que no haya sido sanado, que… [Espacio en blanco en la cinta].

21 Las reuniones que se están llevando a cabo alrededor de la ciudad: El Hermano Freeman, y los otros hermanos y hermanas que están llevando a cabo… Y yo oro, que de esta reunión… Un Hermano de color se acercó, dijo: “Hermano Branham, oro que Dios me mande al campo”. Otro hermano vino: “Ore que Dios me mande…”. Vayan, hermanos, Dios les bendiga. Solo sigan adelante. Ellos están por todos lados. Láncense. Hay muchas, muchas personas en necesidad.
Y ahora, anoche, se han vaciado tres o cuatro sillas de ruedas ahora. Y oramos para que Dios los sane a cada uno de ellos y se alivien.

22 El capítulo 11 de San Juan, escuchen atentamente ahora, comenzando con el versículo 18 del capítulo 11 de San Juan. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra. ¿Es eso correcto? Lean la Palabra. Ahora, pueden marcarlo si se quieren referir de nuevo a esta Escritura. Y yo haré lo mejor, fijándome en el reloj, para salir dentro de los cuarenta o cuarenta y cinco minutos, cincuenta minutos, más o menos de ser posible. Ahora, en el versículo 18, comenzamos la lectura.
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (Me gusta eso, ¿y a Uds. no?) “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. No importa lo que haya pasado, lo que le pidas a Dios ahora, Dios te lo dará”.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. (Cuando llega esa clase de fe, algo tiene que suceder).
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

23 Inclinemos nuestros rostros por solo un momento. Nuestro Padre celestial, han pasado muchos años desde que estas palabras fueron escritas por primera vez, desde que esta escena tomó lugar allá en un pequeño cementerio solitario, donde dos hermanas con el corazón destrozado y seres amados lloraban. Pero más allá de las lágrimas, había una expresión en sus corazones para creer que el Profeta de Dios estaba parado en la tierra, el Hijo de Dios, y era capaz de darles el deseo de su corazón.
Y nosotros, en esta tarde, después de muchos años, y estas cosas están escritas para que nosotros podamos entender, también creemos que Dios no les negará nada bueno a los que andan en integridad delante de Él. Él nos dará el deseo de nuestro corazón. Y Tú conoces mi deseo esta tarde. Conoces el deseo en cada corazón en este edificio esta tarde.
Y Padre, mientras estamos aquí en esta campaña de sanidad, si ha de llamarse así, oramos, Dios, que en esta hora mientras estoy hablando de fe, yo oro que la fe se mueva sobre esta audiencia y que haya una gran respuesta a ello, que los paralíticos simplemente se levanten de sus sillas y salgan caminando; que los ciegos arrojen sus bastones y se levanten y reciban su vista; cánceres se desvanezcan; y el pecado levante el vuelo de los pecadores; los descarriados se den prisa al altar. Concédelo, Señor. Y que pueda haber una hora grandiosa aquí, como nunca antes la hemos visto. Concédelo, Padre, porque pedimos esto para Tu gloria, en el Nombre de Tu Hijo amado Jesucristo. Amén.

24 Nuestra puesta en escena para este pequeño texto, si pudiera decirlo sería: “¿Crees esto… Crees Tú esto?”, para esta tarde.
Ahora, yo solo… ¿Me darán todo su atención por solo unos momentos y orarán por mí?
Ahora, durante el tiempo de la vida de nuestro Maestro, esto había llegado a un punto donde él se había vuelto muy popular. Cuando Él primero estuvo aquí, en Sus primeras declaraciones, Él no era muy popular. Pero cuando comenzaron a ver los resultados físicos de Su ministerio, entonces ellos estaban dispuestos a admitir que había algo de verdad acerca de Él, especialmente la gente común, le oía de buena gana. Ellos todavía le oyen de buena gana.

25 Yo nunca he deseado ser rico. Yo he… Creo que Salomón, yo creo, tuvo la oración más equilibrada que jamás haya yo escuchado. Él oró a Dios que no lo hiciera tan rico que se olvidara de Dios, y sin embargo, que no lo hiciera tan pobre que tendría que robar. Así que solo las comodidades de la vida es lo que deseamos. ¿Es eso correcto? Y es en donde estamos la mayoría de nosotros, me imagino, y muy afortunados y agradecidos de tener eso.
Jesús habita entre los pobres y humildes. Si se fijan en Él cuando llamó a los de Su ministerio, nunca llamó a los ricos; Él llamó a los pobres. Cuando Él nació, pues, ellos nunca —los Ángeles nunca descendieron y cantaron en el templo, sobre eso— a Caifás y al sumo sacerdote y demás, y diciéndoles al respecto: “Esta noche es nacido, en la ciudad de David, Cristo el Salvador”. Pero allí, los Ángeles descendieron y dieron su salutación, o la visitación, más bien, a los pastores y campesinos, la gente pobre.

26 Cuando Él llamó a Sus discípulos, Él nunca fue y sacó a los sacerdotes educados del seminario. Él bajó al río y tomó a pescadores, campesinos, gente pobre que no tenía nada. Que el mundo pudiera decir: “Pues, sí, ellos se convirtieron en hombres grandes porque tenían una gran formación. Ellos tenían esto…”. Ellos no tenían ningún antecedente en lo absoluto, y Él solo los recogió de la tierra como joyas e hizo sus nombres inmortales entre los hombres hoy: Pedro, Jacobo, Juan y demás, pescadores del tipo de gente campesina humilde.
Y estoy muy contento de que Dios todavía se ocupe de los pobres y la gente común, porque no tenemos muchos de los bienes de este mundo. No deseamos los bienes de este mundo. Si hay algo que deberíamos… no desear demasiado de estas cosas: solo lo suficiente para vivir, eso es todo.

27 Probablemente si yo hubiera tomado el dinero que me han ofrecido, sería un hombre rico independiente. Pero hoy, hasta donde yo sé, soy propietario de esta vieja camioneta Chevrolet descarriada, aquí afuera, que tiene seis años, y de un Pontiac de unos tres años, en el cual llevo a mi esposa cuando tengo que llevarla a ella. Y las ropas que traemos puestas y lo que tenemos en casa, eso es todo lo que poseemos (Eso es correcto), todo lo que tenemos. Pero prefiero vivir así y tener gracia con Dios, que tener la mejor casa de estrella de cine que está por aquí en Hollywood Hill. Eso es correcto. Eso es correcto. Prefiero sentir en mi corazón la Presencia de Cristo que siento ahora, que tener las riquezas de este mundo. Eso es correcto. Yo lo amo a Él y Él es maravilloso.

28 Y Él vino a este mundo como mi ejemplo. Y Él vino para ser ejemplo de Uds. — para simplemente contentarnos con lo que tenemos.
Y cuando Él nació en el mundo, tuvo un comienzo difícil. Cuando Él nació, nació en un pesebre en un establo. ¿Se pueden imaginar un nacimiento de ese tipo? No había nacimiento más bajo, no lo creo, que nacer en un pesebre. Y aún antes que Él llegara aquí, se le atribuyó a Él ser un niño ilegítimo, que era absolutamente un… un niño ilegítimo; que José era su padre y que iba a nacer fuera del santo matrimonio, y eso no era nada más que el hijo de José.
Ahora, eso… Y Ud. sabe, esa vieja maldición no se ha ido hoy. Muchas personas actualmente creen eso.

29 Pues, no hace mucho, yo me encontraba arriba en las montañas, donde voy a un pequeño retiro para descansar y cazar. Y yo estaba allá arriba, y hay un hombre, un vaquero cabalgando al lado mío, el ranchero. Y lo conocí y él dijo… Yo estaba cazando, y él dijo: “Bueno, súbase aquí a mi caballo, cabalgue”.
Él dijo: “¿De dónde es usted?”.
Y yo dije: “Indiana”. De eso hace unos años.
Y él dijo: “¿A qué se dedica?”.
Yo dije: “Soy un guardabosques”.
Él dijo: “Bueno, ellos no son bienvenidos en esta región”.
Yo dije: “Bueno, yo estoy aquí… yo…”. Y él dijo… Yo dije: “Eso es lo que hago como… para ganarme la vida”, pero dije: “Aparte de eso, soy un predicador”.
Él miró y dijo: “¿Un qué?”.
Y yo dije: “Un predicador”.
Dijo: “Usted se ve demasiado inteligente para eso”.
Y yo dije… dije: “Bueno…”. Dije: “Le diré…”. Yo dije: “Pienso que eso es una marca de inteligencia”.
Y entonces él dijo… “Oh”, dijo: “Usted no cree esa historia, ¿verdad?”.
Yo dije: “Sí, señor. Lo creo con todo mi corazón”.
Él dijo: “¿En verdad cree que Él era… el nacimiento virginal, como se dijo?”.
Yo dije: “Sí, señor, en verdad lo creo”.

30 Bueno, empezamos a discutirlo durante mucho tiempo, y él dijo: “Pues, no puede ser así, predicador”. Él dijo: “Eso va en contra de toda científica… Está en contra…Toda ciencia”, dijo: “No puede ser así”. Dijo: “Los árboles tienen que estar… tener polen, de uno al otro”. Dijo: “Tienen que ser, literalmente, un padre y una madre antes de que nazca un bebé”.
Y yo dije: “¿Cree Ud. que hay un Dios?”.
Él dijo: “Ciertamente que no”.
Y yo dije: “Oh…”.
Él dijo: “Esa es una historia de San Nicolás”.
Y yo dije: “Oh, así lo piensa, ¿cierto?”.
Y él dijo: “Sí, señor”.
Y yo dije: “Bueno, cada hombre…”. Dije: “Lo bueno que esto es los Estados Unidos: todos tenemos nuestras propias ideas”, pero yo dije: “para mí Él es más que la vida”.
Y él solo me respondió, furioso, Ud. sabe. Él dijo: “Ud. sabe ahora, en el fondo de su corazón, eso es solo porque Ud. lo lee en la Biblia”.
Yo dije: “No, señor. Esa es una razón. Pero la siguiente razón, la razón que yo sé que Él existe: Él vive en mi corazón”. Dije: “Sé que Él existe”.
Él dijo: “¿Puede probar que Él vive?”.
Le respondí: “Sí, señor”. Dije: “Vaya a mi vida pasada y vea lo que yo fui, y lo que ahora soy”, y dije: “Eso prueba que algo ha sucedido”.
Él dijo: “Bueno, va en contra de…”.
Dijo… Yo dije: “¿Admite que esa mujer, que Él tuvo una madre terrenal, como lo dice la Biblia?”.
Dijo: “Oh, sí. Él tuvo una madre terrenal”.
“Pero ahora, es imposible que un niño nazca con un padre celestial, un Espíritu, sin ser un hombre natural”.
Dije: “Sí, eso es correcto”.
Yo dije: “Bueno, quiero preguntarle algo. Si eso es… Si Él… Si Ud. admite que Él tuvo una madre, y Él no podía tener un ser sobrenatural como padre, entonces, ¿cómo llegó aquí el primer hombre sin padre o madre? ¿Cómo llegó a…? Ya sea un mono, renacuajo, como quiera llamarlo, ¿cómo llegó hasta aquí? Tuvo que tener un papi y una mami de algún lugar. ¿No es así? Tenía que tener…”.

31 Él siguió andando… avanzó un poquito más, cabalgando. Y después de un rato, yo dije: “¿Me puede responder de dónde vino el primer hombre?”.
Él caminó… cabalgó un pedacito, y después de un rato bajó su gran sombrero hasta sus ojos. Yo no sabía lo que él estaba haciendo. Yo miré. Él miró a los lados y estaba mirando hacia esas montañas nevadas. Estábamos arriba cazando; las lágrimas estaban goteando de sus mejillas. Él me miró fijamente, y dijo: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra”. Él cabalgó allí con su caballo y puso sus brazos alrededor de mí, dijo: “Predicador, le tengo respeto”. Amén. Él dijo: “Han estado muchos predicadores aquí arriba que vienen y me dicen…”. Dijo: “Yo quería encontrar un solo hombre que en verdad creyera que era así”.
Le dije: “Yo lo creo con todo mi corazón”.
Subimos allí a cazar y nos quedamos a dormir en la nieve. Y durante la noche, después que el día terminaba, habíamos estado en diferentes lugares, llegando… Y él… Usualmente yo subo en junio, en algún momento (no lo haré este año), y salando al ganado. Cuando las rondas… al estar poniendo la sal y cosas, yo cabalgo con ellos. Después cuando terminan las rondas del día, luego en la noche él jala su tienda de campaña al lado mío. Y todos se duermen. Y él se acercó y tomó mi mano; él dijo: “Pastor”, dijo: “¿No es Él maravilloso?”. Amén. Oh, ¡Aleluya! Sí, señor, hermano. Él todavía es el Señor Jesús…

32 Usted sabe, ahora es el tiempo de la primavera aquí en California. Me maravillé en la mañana al escuchar esos pájaros y palomas allá afuera, cómo están apareándose y buscando sus nidos. Y solo pienso que ese pájaro pudiera poner todo un nido lleno de huevos. Y no importa cuánto empolle esos huevos y trate de mantenerlos tibios, si no ha estado con el pájaro macho, nunca empollarán; se quedarán allí mismo y se pudrirán en el nido. ¿No es eso correcto? Y amigos, eso es… Sabemos que el germen de vida viene del sexo macho. Usted es la carne de su madre, pero la sangre de su padre: la vida viene del sexo macho. Y una gallina puede poner un huevo, o un pájaro, y no empollará.
Creo que eso es lo que digo muchas veces, que es el problema con nuestras iglesias hoy: igual a un nido lleno de huevos podridos que nunca estuvieron con Jesucristo. Y esa es la razón por la que los tienen solo leyendo, escribiendo, y con aritmética, no saben nada acerca de Jesucristo. Mejor es que vacíe el nido y comience de nuevo. ¿No lo creen así? Es tiempo de obtener una iglesia del Espíritu Santo chapada a la antigua: alguien que ha estado en contacto con Dios; que tiene una experiencia del nuevo nacimiento, al punto que puedan pararse por lo que está correcto. Eso es cierto.

33 Por cierto, hace un tiempo, algunos de ellos dijeron algo sobre Pedro en el día de Pentecostés. Bueno, escuchen. Yo he estado en estas reuniones del Espíritu Santo ahora durante cinco años. Y Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Esto es eso”. Y si esto no es eso, voy a quedarme con esto hasta que eso llegue. Les diré esto. Uds. pueden criticarlo, decir lo que quieran, pero yo creo que es el verdadero bautismo antiguo del Espíritu Santo exactamente como lo fue en el día de Pentecostés. Amén.

34 ¡Oh, vaya! Puedo ver a nuestro Maestro cuando llega con esa oscuridad detrás de Él y decían: que Él era un hijo ilegítimo. Pero Dios siempre manda una advertencia antes de la venida. Él mandó a un hombre que se llamaba Juan el Bautista. Él fue un gran precursor de Jesús. Dios siempre manda un precursor antes de un gran evento. Cada vez que vean Ángeles que vienen a la tierra… Por ejemplo, tal vez el Ángel que lidia aquí con el siervo humilde Dios. Ese es uno menor, sin duda, un Ángel de sanidad, o algo. O el Espíritu de algo grande que está aquí, uno de los atributos de Dios. Yo no sé quién es Él.
Pero cuando Uds. escuchan que Gabriel está viniendo a la tierra, algo va a suceder entonces. Gabriel anunció la primera venida de Jesús, y Él anunciará la segunda venida de Jesús. Gabriel, el gran Arcángel que está ante la presencia de Su Majestad… ¡Qué maravilloso!

35 Ahora, podría pensar de Zacarías cuando… Dios poniéndose Él mismo en orden, preparando a Su iglesia… Zacarías, el gran sumo sacerdote, o gran sacerdote, más bien, él estaba para quemar el incienso. Él tenía un hogar que estaba consagrado a Dios.
Dios danos más hogares como ese. Sí, señor. Ellos creían en Dios y esperaban en Dios. Y Elizabeth, su esposa, era estéril. Ella estaba pasada de la edad ahora, y era estéril. Y allá… había orado durante años a Dios para que le diera hijos, pero aparentemente, Él no lo había hecho.
Algunas veces Dios se espera hasta el último momento, solo para ver lo que Uds. harán al respecto. ¡Oh, vaya! Me siento un tanto religioso en este momento. En verdad que sí, cuando pienso en Su bondad, cómo es que muchas veces Él se espera hasta el último momento para ver lo que Uds. harán al respecto.

36 Abajo en Babilonia, si puedo retroceder por un minuto… Pensando allá abajo, cómo es que esos jóvenes hebreos, Él los dejó que llegaran hasta el último escalón para entrar al horno ardiente antes de que Él mostrara una mano. ¿Es eso correcto? Sadrac, Mesac, y Abed-nego, allí estaban. Ellos se habían propuesto en su corazón que no se iban a inclinar ante la imagen del rey. Y Él los dejó que llegaran hasta el último momento.
Vamos a fijarnos en eso solo un momento. Se aleja un poco del tema, pero vamos a mirar: Dios esperando hasta el último momento. Sin duda, hermano, Ud. ha estado en esa silla durante mucho tiempo, pero tal vez Dios está esperando hasta el último momento, para ver lo que Ud. va a hacer al respecto. Tal vez usted que está sentada allí también, hermana, puede que esté esperando hasta el último momento. Tal vez es esto.

37 Puedo ver a Sadrac, Mesac, y Abed-Nego diciendo: “Puedes quemarnos. Puedes hacer lo que quieras, pero nos vamos a quedar con lo que está correcto”.
Y Uds. hoy, pueden burlarse de mí, llamarme un santo-rodador, lo que quieran, pero yo me tomo de la mano incambiable de Dios. Si Él pudo sacar a uno de una silla de ruedas, si Él puede traer al congresista de los Estados Unidos, de un lisiado durante sesenta y seis años, a un hombre perfecto y sano, Él puede hacer lo mismo conmigo. Aunque tardare, mas hablará. La visión hablará; tiene que hacerlo. “Que corra el que leyere en ella”.

38 Noten, luego cuando llegó a esa gran hora, puedo ver al rey Nabucodonosor (Representando al mundo) diciendo: “Bueno, muy bien, solo vamos a sacarles algo de esa religión quemándolos”. Ud. sabe, que quizás él no es llamado Nabucodonosor hoy en día, pero él todavía está en la tierra, su influencia, su risa, “Quémensela”. La burla… Y dijo: “Solo les vamos a sacar algo de esa religión. Calentaremos el horno siete veces más caliente que nunca”.
Y puedo ver a Sadrac, Mesac, y Abed-nego en un culto de oración, sabiendo que Dios era capaz. Allí van caminando en la marcha de la muerte. Al día siguiente el rey se sienta y dice: “Ya veremos qué ocurre. Cuando les apliquemos el calor, ellos lo van a negar entonces, igual que el resto de ellos”. ¿Y acaso no piensan que el diablo no está aquí para ponerles el calor cuando Uds. reclaman su sanidad, o salvación, o el bautismo del Espíritu Santo? Él les aventará el calor a ustedes. Sí, él lo hará.

39 Luego cuando llegaron a esa gran hora, subiendo por la pasarela, como fue, para caer en este horno, siete veces más caliente de lo que nunca fue calentado… Observen, escucho a Sadrac decir: “Mesac, ¿estás seguro que oraste bien?”. ¡Oh, vaya! Mejor que lo sepas.
Él dijo: “Sí, yo oré bien”. Se toman entonces de la mano. Aquí van subiendo, acercándose hasta el siguiente y último paso.
Los hombres empiezan a desmayarse por el calor ardiente que sale de allí, el calor intenso de la fundición. O los empujan hasta allí, o a este horno, más bien, con estas lanzas… Parece que Dios los ha abandonado y le ha dado la espalda a Su gente, no hay respuesta a la oración, nada en absoluto. Por desmayarse, enfermos, trastabillando al subir, entrando al horno parándose firmes en su convicción: “Dios puede librarnos de este horno ardiente, mas sin embargo…”. Yendo directamente, y el calor está prendido. Amén.

40 De esa manera fue, congresista. Ud. dice: “No te rindas”. Muy bien, quédese allí mismo. “Dios puede librarnos de este horno ardiente”. Solo unos cuantos pasos más, puedo ver a Sadrac mirar a Abed-nego, para verlo por última vez antes de entrar al horno. Se ve bastante oscuro, ¿no es así, el cuadro que estoy pintando?
Vamos a darle la vuelta a nuestra cámara ahora. Amén. Durante todo el tiempo que algo está sucediendo aquí abajo, hay algo sucediendo allá arriba al mismo tiempo. Amén. Nosotros solo miramos el lado terrenal. Pero vamos a ver allá arriba. ¡Vaya! Puedo verlo a Él sentado allá en Su majestad (¡Oh, vaya!), Sus vestiduras reales y sacerdotales colgando a Su alrededor, sentado allí. Puedo ver un gran Ángel que viene. ¿Creen que Dios tiene Ángeles en el cielo? Están a Su mando. ¿Es eso correcto?

41 Puedo ver a uno de ellos que llega; su nombre es Ajenjo. Él es el Ángel que está sobre todas las aguas. Puedo verlo levantarse, rápidamente al lado del trono y dice: “Maestro, ¿has mirado abajo, allá abajo? Pues, están por quemar a tres creyentes fieles”.
Puedo escuchar al Maestro decir: “Sí, Ajenjo, los he observado durante toda la noche”. Hermano, Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él cuida de mí. Yo sé que Él ve todo lo que está sucediendo aquí ahora mismo. Ni siquiera un gorrión podría caer en las calles.
Puedo escuchar a Ajenjo decir: “Allá atrás en la destrucción antediluviana, Tú me diste la autoridad y yo quebré todas las fuentes”. Usted sabe que Ajenjo en… allá tiene el control de las aguas. Él dijo: “Yo arrasé todo con agua. Déjame bajar esta mañana y yo arrasaré a Babilonia de la faz de la tierra”. Yo creo que él bien podría haberlo hecho.
Usted dice: “Bueno, déjeme decirle… Usted puede…”.
“No puedo dejarte ir”.

42 Aquí viene otro Ángel. ¿Quién es él? Veamos, tal vez Él es Miguel. Vamos a pensar que Él es Miguel, el gran Ángel que se para en la presencia de Dios. Lo puedo ver a él sacar Su espada y decir: “Maestro, mira allá abajo. Un paso más ¡y la muerte está delante de ellos! ¿Los has considerado?”.
“Sí”.
“Déjame bajar allá; veremos quién es el jefe cuando lleguemos allá abajo”. Yo creo que él bien podría haberlo hecho, ¿Ustedes no?
Lo puedo escuchar a Él decir: “Miguel, tú me has obedecido desde el día que te creé, pero no puedo dejarte ir porque Yo mismo voy a ir. Este trabajo es para un hombre que da la talla”. ¡Vaya, vaya! Lo puedo ver a Él que se levanta de Su silla; Sus mantos caen alrededor de Él; camina hacia afuera y dice… Allá lejos al lado del norte, puedo ver un gran trueno blanco; puedo escucharlo a Él decir: “Ven acá”. Amén. Todo en el cielo le obedece, pero un hombre piensa que él sabe más que Él. (¿Lo ve?), por tanto no puede obedecerle.

43 Lo puedo ver a Él decir: “Ven acá, viento del Este, Norte, Sur, y Oeste. Colóquense bajo este trueno; los voy a conducir como caballos en esta mañana”. Él toma ese gran trueno, sale como carruaje, extiende Su mano y toma un rayo zigzagueante de los cielos y lo parte por todo el cielo. El rey Nabucodonosor lo pudo escuchar allá abajo en la tierra. Y en ese momento Él pasa al lado del mar de la vida y recoge una palma. Cuando ellos dieron el último paso al horno ardiente allí estaba Uno como el Hijo de Dios, parado allí abanicando eso… todas las brisas de esa manera; hablando del futuro de ellos. Déjeme decirle; Él es Dios hoy. Él sabe todas las cosas.

44 Él tiene Ángeles a cargo. Cuando Él supo que Su Hijo venía a la tierra, Él dijo: “Ahora mira, hay un buen hombre allá abajo de nombre Zacarías. Quiero que vayas y te pares a su lado, y quiero que le hables”. Y yo puedo ver a Zacarías que entra ahora. Él está allá en el templo, y está meciendo allí frente al altar, quemando el incienso. La gente en la congregación estaba orando. Y cuando él voltea, allí estaba Gabriel (¡Oh, vaya!) parado a su lado, dijo: “Zacarías, ¡No temas!”. ¡Aleluya! Esa es la Palabra: “No temas”.
Usted tiene fe en Dios, espere, Dios lo hará. Ahora, no estoy emocionado, solo que me siento un poquito bien. ¿Ven? Noten, me pongo un poquito ruidoso, pero no me refiero a nada con eso. Si se sintieran como yo, quizá también harían mucho ruido.
Miren. Muy bien. Puedo probar que cualquier cosa sin emoción está muerta. Así que si su religión no tiene algo de emoción, entiérrenla en alguna parte y obtenga una que tenga algo de vida. Amén. Eso es correcto.

45 Ahora, noten. Puedo escucharlo a él decir ahora: “[Palabras poco claras]… cuando vayas a casa después de días… de esta administración aquí, te vas a ir a casa, y tu esposa va a dar a luz, y vas a llamar su nombre Juan”. Ahora noten, ese hombre que había leído la Biblia una y otra vez, orado y por el estilo a Dios para que le diera hijos… “¿Cómo pueden ser estas cosas?”.
Y él dijo: “Por cuanto dudaste mi palabra… Yo soy Gabriel. Mis palabras se cumplirán a su tiempo”. ¡Aleluya! Oh, cuando Él lo habla es… cuando Él manda a un Ángel ordenado del Cielo, tiene que cumplirse. Amén. Dijo: “Yo soy Gabriel. Por cuanto no creíste mis palabras, quedarás mudo hasta el día que el niño nazca. Mi palabra se cumplirá de todas maneras”. Amén. Muy bien. Y cuando él salió y le hacía señas a la gente, se fue a casa después de los días de la ministración, y su esposa concibió. Ahora mire, él debería haberlo creído: estaba Sara y Ana y muchos ejemplos en la Biblia que mostraba que había sucedido antes, pero él lo dudó en su caso individual.

46 Ahora, a ustedes, personas que están aquí en sillas de ruedas, si esas personas que estuvieron aquí anoche caminaron de una silla de ruedas; si este hombre de una cama lisiada, y por el estilo por todos esos años, así es en el caso suyo. ¡Amén!
Muy bien. Noten, allí estaba él. Él se fue a casa. Y después de días su esposa concibió. Y en el momento cuando ella tenía unos seis meses, algo así, entonces Dios envió a Gabriel de nuevo. Amén. Aquí viene Él. Veo a la muchachita viviendo allá abajo en Nazaret, solo la… de una pobre familia humilde (Y su nombre era María), de unos dieciocho años de edad, comprometida con un hombre que había estado casado antes, tenía unos hijos.
Y aquí venían ellos. Ella va caminando. Tal vez era el día para lavar. Ella trae el agua en su cabeza. Tal vez es un tipo Oriental cargando el agua del pozo. Y de repente una gran Luz destella delante de ella. Y allí en esa Luz brillante estaba parado Gabriel, el Ángel de Dios. Dijo: “Salve, María. Bendita tú entre las mujeres. Has hallado gracia delante de Dios. Y vas a tener un hijo, sin conocer varón. Y será llamado el Hijo de Dios”.

47 Miren, el sacerdote dudó la palabra de Gabriel. Pero María… Y él tenía algo en que creer que había sucedido antes de ese tiempo; pero María no tenía nada: nunca había nacido un bebé sin estar, bueno, como hombre y esposa. Pero ella iba a tener un bebé por el Espíritu Santo. Y en lugar de dudarle, ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. ¡Aleluya! Oh, eso es lo que necesitamos, son algunas más Marías. Tomen a Dios en Su Palabra.
Ella no se esperó hasta sentir vida; comenzó a testificar justo en ese momento que ella iba a tener un bebé. ¡Aleluya! Tan pronto la Palabra de Dios baje a su corazón, levántese y de un testimonio, y… ¡Aleluya! Eso es. Cuando Dios toma al Espíritu Santo y le trae esa Palabra a usted y la hace que cobre vida para usted, a una realidad que su fe… póngase de pie y reclámelo. Ud. no tiene que sentir nada, ver nada o nada; Ud. tiene que creer algo. ¡Amén! No me estoy diciendo amén a mí mismo, pero eso significa “así sea”.

48 Muy bien. Observe esto. Allí está Él. Ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor. Hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. Ella lo tomó a Él en Su Palabra y comenzó a regocijarse. Ella tenía que testificar al respecto. Y tan pronto una fe Cristiana real y genuina se ancla en el corazón de una persona, ya sea que esté atado a una silla de ruedas, ciego, lo que sea, ellos lo dirán. Eso es correcto: “Estoy sanado”.
“¿Cómo sabe que lo está?”.
“Jesús así lo dijo y yo lo creo”. Allí lo tiene. Sí.
Oh, me gusta aventarle eso a la cara al diablo. Cuando él se paró allá en la Clínica Mayo… Los Mayo, ese grupo de doctores alrededor de mí dijeron: “Reverendo Branham, Ud. está acabado”.
Jesús dijo: “Yo te sanaré”. ¡Aleluya! Yo lo tomé a Él en Su Palabra. Sí. Él me odia; yo sé que sí. Pero Cristo me ama, porque Él me redimió. Muy bien. Sí, me gusta devolvérselo cada vez que tengo la oportunidad. Él dijo: “No te sientes mejor que antes”. Cuando yo salí, que salí de allí, yo dije: “Muchacho, si me quieres escuchar alabar a Dios, quédate cerca. Me vas a escuchar”. Sí, señor. Quiero alabarle a Él hasta que la muerte me libere. Sí señor. Sea pequeño, grande, sea lo que sea, Él es digno de toda alabanza y gloria.

49 ¡Oh, vaya! Allí estaba Él. Lo tomó a Él en Su Palabra. Ella comenzó a decirle a la gente al respecto. Ella escuchó… El Ángel le dijo sobre su prima. María y Elizabeth eran primas. Y entonces ella subió a… a Judea con su prima Elizabeth, para contarle las grandes nuevas y para apreciar la visita del Ángel a Zacarías. Ella dijo: “Ahora, son seis meses con una a la que llamaban la estéril”.
Así que puedo ver a María por el camino, simplemente llena de felicidad (no había señales de vida por ningún lado, nada en lo absoluto). Ella tenía la promesa. Eso era todo lo que necesitaba. ¡Gloria! Dijo: “Oh…”. Desearía que lo pudieran ver. La promesa es todo lo que Uds. necesitan.

50 Cuando hablé con un obispo Bautista, supervisor, un supervisor general de la conferencia, él dijo: “Reverendo Branham, ¿no le da vergüenza hacer tales declaraciones?”.
Yo dije: “No, señor”.
“Piensa que usted…”.
Yo dije: “Yo puedo, porque Cristo lo prometió”. ¡Aleluya! Es mío, yo creo en eso. Cristo murió para que yo pudiera tener ese privilegio. Y hoy todavía me paro en eso. ¡Aleluya! Sí señor. Es mío porque Él me lo dio. Él murió y envió al Espíritu Santo para persuadirme a que lo tomara. Y es mío y es suyo. Cada bendición redentiva de la Biblia les pertenece. ¡Aleluya!

51 Muy bien. La veo a ella subir allá ahora, y Elizabeth, su prima la ve que viene. Ella viene feliz. Y aquí viene Elizabeth para encontrarla. ¡Oh, vaya! Ella coloca su brazo alrededor de ella, y la abraza, y dice: “Oh, estoy tan feliz…”, y así sucesivamente, de esa manera.
Ellos se tenían amor el uno al otro en aquellos días. Ahora perdimos eso. Eso es correcto. Ya casi no hay amor entre la gente, a menos que sean los santos de Dios. Pues, solía ser que en la granja, en aquel lugar, si nos quedábamos sin dinero, podíamos ir con el vecino y pedir prestados cincuenta dólares, quizás, hasta la cosecha… [Espacio en blanco en la cinta]. ¡Aleluya!

52 La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él era un hombre. Cuando Él bajó de la montaña aquella noche, con hambre, y estaba buscando algo de comer en la higuera. Él era un hombre cuando tuvo hambre. Pero cuando tomó esos cinco panecillos y alimentó a cinco mil, Él era Dios. ¡Aleluya! Eso es correcto.
Él era un hombre cuando estaba recostado allá en la parte de atrás del barco aquella noche, tan cansado por sanar los enfermos y la virtud saliendo de Él, al punto que estaba tan somnoliento que ni las olas pudieron despertarlo. El mar, enojado, diez mil diablo juraron que lo ahogarían esa noche. Él era un hombre cuando ese viejo barquito, como corcho de botella brincaba sobre el mar. Él era un hombre cuando estaba acostado allí dormido. Pero cuando Él se levantó, colocó un pie en la proa del barco, dijo: “¡Calla, enmudece!”. Él era más que un hombre cuando detuvo los mares rugientes y partió las olas. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. Él era el Hijo Divino de Dios. ¡Aleluya! Él era un hombre cuando clamó por misericordia en la cruz. Eso es correcto. Él murió como hombre, clamando por misericordia, en la cruz, pero cuando Él se levantó la mañana de resurrección, probó que Él era Dios. [Cinta en blanco].

53 Todo poeta que alguna vez llegó a ser alguien, cualquier hombre que alguna vez llegó a ser alguien, creyó en Él, tenía fe en Él como siendo Divino. Uno dijo:
Viviendo, me amó; Muriendo, me salvó;
Sepultado, Él cargó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó libremente para siempre,
Él viene algún día, ¡oh, Día glorioso!
¿Qué piensas de Él, Eddie Perronet? Cuando él estaba allá en prisión se estaban burlando de él, escribió con su pluma cuando el Espíritu Santo lo tocó. Él dijo:
¡Aclamen todos el poder del Nombre de Jesús!
Dejen que los Ángeles postrados caigan;
Traigan la diadema real,
Y corónenlo Señor de señores.
Fanny Crosby ciega, ¿Qué piensas de Él? Ella dijo:
No me pases, tierno Salvador,
Oye mi humilde oración,
Mientras otros Tú bendices,
Responde a mi clamor.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti?
¿O en el Cielo sino a Ti?
[Cinta en blanco].

54 ¡Aleluya! La Biblia dice: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. [Espacio en blanco en la cinta] ¿Crees esto? Él es Divino. ¿Crees esto? Él es el Hijo de Dios. ¿Crees esto? Él está aquí ahora. ¿Crees esto? Él es Aquel que hizo que Lázaro saliera de la tumba. Él es el mismo Jehová Dios. Pongámonos de pie y aceptémosle a Él.
Oh, Dios Todopoderoso, manda Tus misericordias, Señor. Te creemos con todo nuestro corazón. Oh, Maestro de Vida, derrama sobre esta congregación ahora perdón por nuestros pecados. Sana a los enfermos y afligidos. Recibe gloria de este servicio, Padre. Concédelo, Señor.
Él está aquí ahora para salvar. ¿Crees esto? Este es Él ahora que se está moviendo en su corazón. ¿Crees esto? Él me mandó aquí para que orara por usted. ¿Crees eso? Un Ángel se encontró conmigo no hace mucho, dijo que si yo era sincero al orar, nada impediría la oración. ¿Crees esto? ¿Lo cree Ud.? Acéptenlo a Él ahora mismo como su Sanador. Pónganse de pie y sean sanados.
Cada persona que está en Su divina presencia… ¡Aleluya! [Palabras inciertas].

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