S.520 57-1211  Señor, Quisiéramos Ver A Jesús 

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OBRAS DEL MENSAJE

Señor, Quisiéramos Ver A Jesús

Newark, New Jersey, E.U.A.

57-1211

1 Todas las cosas que pidiereis, cuando orareis, creed que las recibiréis. [Espacio en blanco en la cinta.] … Y estamos tan [Palabras no claras] Tú has prometido para nosotros. Hemos venido aquí para encontrarnos con Tu pueblo y para tener compañerismo alrededor de Tu Palabra. Rogamos que Tú bendigas cada esfuerzo nuestro, y que salves a aquellos que están perdidos. Comprendemos que estamos viviendo en las mismas sombras del atardecer. El tiempo ya casi ha terminado. Quizás queden unas pocas almas aún que Tú quieras que entren en el Reino. Rogamos que Tú nos ayudes a sacar ésas durante esta reunión.
Y rogamos que Tú sanes a todos Tus hijos enfermos que están tan necesitados. Que Tu gran Presencia esté con nosotros, noche tras noche, y día tras día. Perdónanos por muchas insuficiencias y ayúdanos a medida que nos acercamos más al tiempo del fin, que Tu Espíritu lidie con nosotros más abundantemente. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.

2 Pueden tomar asiento. Es bueno estar aquí en Newark, New Jersey, esta noche por vez primera que visito su maravillosa ciudad, y de estar por acá. Le estaba preguntando a un taxista, viniendo de la estación del tren, hace unos momentos, cuál era la población. Yo dije: “¿Cómo quinientos mil? Me supongo que como Louisville”.
Él dijo: “Creo que son tres millones”.
Y yo dije: “Bueno, Ud. sabe, así es como está la cosa”.
Y tengo entendido que estamos del otro lado del río de la Ciudad de Nueva York. Eso está muy bien. Es un lugar maravilloso, y tuvimos unas cuantas reuniones en Nueva York, en la ciudad de Nueva York. Y adondequiera que vamos encontramos gente maravillosa porque ellos son el pueblo de Dios. Y siempre estamos contentos de estar asociados con tal pueblo.

3 Estamos un poquito atrasados esta noche para comenzar el servicio. Anoche tuve el viaje más frío que alguna vez tuve. Subí al tren en Louisville, y escogieron el carro del tren en el que yo debía montarme para llegar hasta acá, y nos dijeron: “Por ahora no tiene luz”. Dijeron: “Hay algo que no está bien. Lo vamos a corregir al llegar a Cincinnati”. Lo corrigieron en Cincinnati, y se apagaron de nuevo, y no había calefacción. Así que tuvimos un tiempo bastante difícil, y llegamos con tres horas y pico de retraso esta tarde… o, tarde de la noche. Así que fuimos afortunados en llegar aquí. Nos damos cuenta que Uds. tienen bastante nieve, y eso es lo que se puede esperar en los estados del oriente en este tiempo del año. A mí me gusta.
Hace como dos semanas yo estuve en Miami donde todo el mundo estaba nadando. Y luego vine aquí. Pero un día todas las maldiciones de la tierra serán quitadas cuando Cristo llegue a ser Rey, y entonces no tendremos más clima frío, o clima caliente o soleado. Y el pueblo de Dios gobernará y reinará para siempre en la tierra. Estamos tan contentos y esperando ansiosos que llegue ese tiempo.

4 Y ahora, para estar aquí con mi buen amigo, el hermano Hudson y el hermano Joseph Boze. Y esta debía ser mi vacación. Este otoño comencé una vacación; a mí me gusta mucho cazar, así que me fui al oeste para ir de cacería. El grupo con el que fui, incluyéndome a mí mismo, todos nos enfermamos con esta gripe asiática aquí. Ni siquiera sacamos nuestros rifles de los estuches, y regresamos a casa.
Luego un poco después… Yo dije: “Bueno, los hombres de negocios cristianos que patrocinan mis reuniones de ultramar, y lo demás, ellos me iban a llevar al Río Sin Retorno”. Y tan pronto llegué al Río Sin Retorno, pasó un avión y yo pensé: “Eso es extraño, un avión”. Uno sólo ve un avión, o lo escucha, una vez al día, pues, y es en la tarde o la noche. El avión del correo pasa como a las once y media. El lugar es tan accidentado (las montañas) al grado que los aviones no pueden descender en ese lugar.

5 Pero ahí estaba un avioncito como a una milla de altura. Y yo estaba parado afuera pescando sobre una roca, y dio la vuelta y regresó; dejó caer un pequeño paracaídas. Howard, mi hermano, acababa de morir; ellos estaban tratando de hacerme llegar la noticia. Me fui a casa rápidamente. Y como en un lapso de dos horas ellos tuvieron el funeral. Muchos de Uds. recuerdan a Howard, ha estado aquí en Nueva York conmigo. El Señor había mostrado su partida hace seis años. Él sería el siguiente en partir.
Entonces dije: “Iré a California y tendré esta reunión, en Lakeport. Regresaré a casa, y luego tomaré una pequeña vacación”.
Cuando llegué a casa, me llamaron y dijeron: “El hermano Bosworth está muriendo en Florida”. Bueno, fui a Florida la semana pasada para ver al hermano Bosworth. Y el Señor había librado su vida, y así que cuando regresé, pensé: “Bueno, mi amor”, le dije a mi esposa, “Voy a tomarme una pequeña vacación”.

6 Allí mismo como en una hora, el hermano Hudson dijo: “Hermano Branham, por favor venga para acá”. El hermano Boze estaba en el teléfono, y allí estaba, y dije: “Pues querida, oh, los días festivos de la navidad, por favor, deseo estar en casa un tiempecito porque estaremos saliendo para África en el verano y a ultramar, y estaré ausente casi todo el verano”.
Y entonces llegaron ministros y yo dije: “Lo siento, hermano. Lo siento. Yo sencillamente tengo que tener…” Bueno, el hermano Daugherty vino (un buen amigo mío de allá de Kentucky), dijo: “Hermano Branham, me conformo con los días festivos”.
Yo dije: “Pues, también mi esposa y mis hijos”. Así que, pero… finalmente me convenció. Así que tenía que estar allá. Así que no hay descanso para el cansado [El hermano Branham se ríe.], cansado. Bueno, algún día al otro lado del río descansaremos—al otro lado del río. Cuan cierto.

7 Ahora, esta noche estoy, como de costumbre, estoy aquí para ser su hermano, para ayudarles en cualquier cosa que pueda, en pro de la gracia de Dios, para instruir, para ayudar al hermano Hudson y aquellos en la iglesia y la Causa. No estamos aquí con ninguna denominación. No tenemos ninguna denominación. Y sólo estamos aquí para ser su hermano y su amigo. Y no hay barreras, ni raza, credo, ni color. ¿Ven?, todos somos uno solo en Cristo.
Y así que queremos que se sientan como en su casa, e inviten a sus pastores y demás, si ellos no… Algunos de ellos ya me han llamado y se disculparon pues la reunión vino tan rápido—sólo es una pequeña reunión de despedida para nuestro hermano aquí antes de ir a ultramar. Y ellos se disculparon por tener sus propias reuniones en curso en este tiempo, mientras que nosotros estamos aquí.

8 Pero sólo vinimos para tener, quizás… Si una sola persona es salvada, habrá valido la pena todos los viajes fríos y todo lo demás. Eso es correcto. Esa sola persona pudiera irse a los campos misioneros y salvar a diez mil personas antes que Jesús venga. Correcto.
Así que ahora, sólo quiero hablar un poquito porque Uds. tienen muchos buenos predicadores. Uds. no están necesitando predicadores acá, pero yo me clasificaré a mí mismo como una llanta de repuesto. Uds. saben, uno siempre carga un repuesto, por si se pincha una llanta. Ahora, no es que tengamos un pinchazo, pero vamos a usar un repuesto quizás por un ratito.
Y cada noche ahora… Yo creo que el domingo en la tarde es la clausura aquí. Y el domingo en la noche en New York City… Brooklin. Lo confundo todo. Para mí todo es Nueva York, cada lugar de ello. Y así que Brooklin es adonde estaremos para el domingo… para el servicio en la tarde del domingo.

9 Ahora, esta noche sólo quiero, quizás… Billy, mi hijo, el hermano Hudson lo agarró en el hotel y le dijo: “Quiero que vayas y repartas algunas tarjetas de oración”. Si hubiésemos sabido que sólo habría estos así, no estaríamos… Y Billy regresó y dijo: “Papá, tú no puedes repartir tarjetas de oración, no hay suficiente gente allí a quien dárselas”. Creo que él dijo que repartió como doce o catorce tarjetas de oración, algo así. Él dijo que todavía no habían llegado muchos. Clima frío.
¿Saben qué? Allá en mi región, Uds. no conseguirían que alguien viniera en esta clase de noche. Ellos no vendrían. Hace demasiado frío. Y así que nosotros… Pero sólo oraremos por los enfermos de todos modos. No les retendré mucho. Y luego mañana en la noche, Dios mediante, predicaré mañana en la noche, si el Señor lo permite, y también tendremos una línea de oración, si el Señor nos dirige oraremos por los enfermos.

10 Y ahora, la razón que a veces repartimos tarjetas de oración… Aquí tengo a mis dos muchachos encargados de las cintas, el Sr. Mercier y el Sr. Goad aquí, y ellos tienen sus cintas, y graban las reuniones. Y ellos las tienen, las venden, a un margen muy cercano a lo que ellas cuestan. Ellos van conmigo adondequiera que voy, y ellos tienen grabados muchos de los grandes servicios. Y si Ud. tiene una grabadora, estoy seguro que Ud. apreciaría estas cintas. Así que ellos, o si Billy no puede llegar aquí, uno de aquellos repartirá tarjetas cada tarde… mejor dicho, noche. Bueno, me imagino que es tarde.
Yo confundo toda esta cosa. Cuando vengo acá, yo tengo que vigilar lo que estoy diciendo. Allá en el sur nosotros tenemos desayuno, comida, y cena. Y acá en el norte Uds. tienen desayuno, almuerzo y cena. Yo siento como que me falta una comida cuando llega la hora. No comí mi cena; yo no sé… Nosotros los sureños quizás somos un poco raros, Uds. saben, para los yanquis acá, pero la guerra ya terminó. La guerra terminó. Ahora, todos estamos unidos en guerra contra el pecado, y contra la enfermedad.

11 Y deseo leer sólo un poquito esta noche. Y pudiera haber algunas personas aquí que, quizás, yo nunca he visto en mi vida. Tal vez sí. Que nunca han estado en una de mis reuniones. Francamente, yo no conozco a nadie de cara en este momento. Creo que éste hombre, éste hermano aquí, con la barba, yo creo que lo he visto a Ud. en alguna parte. Yo pudiera estar… no estoy seguro.
¿Ha estado Ud. en una de mis reuniones, hermano? Yo pensé que lo había recordado a él al tener una barba y cabello. Él me recuerda al hermano Ryan. ¿Qué te parece eso, Gene, no se parece él al hermano Ryan? ¿Recuerdan Uds. al hermano Ryan? Fue un amigo mío muy querido, maravilloso, de Michigan. Partió para estar con el Señor recientemente.
Pero ahora, quiero explicar… ¿Cuántos hay aquí que desean que se ore por Uds. esta noche? Levanten sus manos. Veamos. Bueno, supongo entonces que eso estará bien. Oraremos por los enfermos entonces. Buscaré otra cosa quizás.

12 Veamos, deseo leer un versículo de la Escritura aquí de todos modos, que se encuentra en el capítulo 12 de San Juan, el versículo 20. Es muy conocido, pero sólo para formar una base para hablar sobre la sanidad.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Ahora, esa es una pequeña Escritura muy conocida, pero yo quisiera preguntar ésto en este grupito: “¿Qué si estafuera la última noche que habría sobre la tierra?” Saben, (antes de que terminemos) yo tengo un mensaje que prediqué aquí no hace mucho en California sobre: La Escritura En La Pared, y acerca del sputnik moderno, si está en la Biblia, y demás, y lo que significa para esta generación en la hora que estamos viviendo. Y confío que el Señor me permita hablar sobre eso antes de irme y dejar la reunión.

13 Ahora, estamos en una hora tan tardía, y en tal tiempo al grado que no hay nada en el mundo que tenga valor fuera de Cristo. No hay una cosa sobre la cual Ud. pueda poner sus manos que no sea natural y perecerá, pero Cristo el Ser Invisible es la única cosa que es eterna, lo cual tenemos en esta noche. Es Cristo, y nosotros le amamos.
Y así que ahora, si Él estuviera en Brooklin… o, en Newart esta noche, si Cristo estuviera en Newart, Nueva Jersey, en esta noche, ¿qué buscaría Ud.? ¿Qué tipo de persona buscaría Ud.? Ahora, sabemos que la Biblia enseña en Hebreos 13:8 que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora bien, si Él es el mismo, ahora Él… Si Él no es el mismo, mejor dicho, pues, entonces la Escritura está errada. Y si Él es el mismo, debiera haber alguna manera en que pudiéramos saber que Él está aquí. ¿No creen Uds. que eso es correcto? Si hay alguna forma visible en que pudiéramos saber… Yo creo que Él era humano, creo que Él está interesado en la raza humana. Él murió por ellos, dio Su vida por ellos.

14 Y ahora, si yo fuera a cruzar la calle… Yo vi un letrero cuando estaba allá al otro lado de la calle, de un hermano que tiene servicios allá, llamado… ahorita no recuerdo el nombre; lo estaba leyendo cuando llegué. Si yo voy y le pregunto al hermano: “¿Cree Ud. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?”
Él diría: “Sí, hermano Branham”.
Si yo fuera a la siguiente esquina adonde otro hermano o adondequiera, cada uno de ellos diría: “Sí, yo creo que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Si yo le preguntara a este grupo de gente aquí en esta noche que supongo que son cristianos: “¿Creen Uds. que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?”
Uds. dirían: “Sí, hermano Branham, yo creo que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.

15 Entonces si Él es tan grande, y Él es el mismo, y ellos lo vieron a Él en los días de ayer, entonces ¿por qué no podemos nosotros verlo a Él hoy? Eso es lo que yo me pregunto. Ahora, si Él es el mismo… Hay una sola cosa diferente en Cristo a cuando Él estuvo en Galilea, y es que ésta noche Él está en un cuerpo espiritual en vez de un cuerpo físico.
Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros sois los pámpanos”. Ahora, la vid no lleva fruto. La vid solamente pone la energía dentro del pámpano, y el pámpano es el que lleva fruto. Uds. no recogen fruto de la vid. Uds. lo recogen del pámpano. “Todo pámpano que en Mí no lleva buen fruto” (San Juan), Él lo corta, lo poda, la iglesia, y cuánto más.

16 Ahora, los frutos de Cristo, cuando Él estuvo aquí en la tierra… Las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, Él prometió que ellas serían hechas por Su iglesia después que Él se fuera: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis; y mayores que éstas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.
Mayores: Cualquiera que conoce el griego, sabe que esa palabra “mayor” no quiere decir que sería en calidad; quiere decir en cantidad. En otras palabras sería: “Más que éstas haréis”, sería la manera en que lo leeríamos. “Más que ésto haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.
Grande, porque… nadie pudiera hacer obra más grande que la que Él hizo, porque Él resucitó los muertos, Él detuvo la naturaleza. Él hizo todo lo que pudiera ser hecho. Y Él detuvo el mar tempestuoso, hizo que los vientos se calmaran, levantó los muertos después que ellos ya estaban corrompidos en la tumba, y así que nadie pudiera hacer algo mayor en calidad. Pero siendo que Su Espíritu entraría dentro de Su iglesia y se extendería, sería entonces una iglesia universal, alrededor de todo el mundo, y ellos podrían hacer más de las mismas cosas que Él estaba haciendo.

17 Ahora, entonces miramos [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Observen qué tipo de persona era Él. Cuando lo encontramos a Él, Él no era distinto a cualquier otro hombre en cuanto a Su parecer. Él estaba muy, bueno, nosotros lo llamaríamos vestido de manera muy sencilla y demás, a tal grado que Él andaba entre los hombres y nadie Le distinguía apenas de los demás, sino solamente Sus discípulos. Él estaría hablando acerca de algo, y Él caminaba así entre la gente y ellos no sabían quién era Él, por cuanto todos vestían igual.
Si nosotros lo estuviéramos buscando a Él, no buscaríamos por algún gran sumo sacerdote, y vistiéndose totalmente diferente para hacerse lucir distinto de los demás. Él simplemente sería un hombre común de vestiduras sencillas si Él viviera hoy. Y ese es el tipo de persona que Él sería. Él no sería tan culto y tan altamente educado al grado que nadie sabría difícilmente de lo que Él estuviera hablando. La Biblia dice que: “La gente común le oía de buena gana”. Esas eran personas igual que Ud. y yo. Nosotros somos gente común y sencilla.

18 La Biblia está escrita en un lenguaje tan común al grado que los eruditos y educadores, ellos toman una palabra así y dicen: “Esta palabra quiere decir esto y aquello”. Pero nos damos cuenta que Ella fue hablada en el lenguaje común de la calle y ellos fallaron en ver el significado de Ella.
Bueno, ¿saben qué? En mis veces que he estado alrededor del mundo, ¿saben en dónde necesité un intérprete más que en ninguna otra parte? Fue en Londres, Inglaterra. Sí. Yo pensé que hablaba inglés hasta que llegué allá. Y entonces me di cuenta que yo no hablaba inglés. No, yo no podía entender nada de lo que ellos estaban diciendo; y ellos no podían entenderme a mí.

19 Una vez yo estaba en Miami, y llamé acá a Nueva York. Alguien estaba al teléfono y yo tenía una conexión, y la pequeña operadora en el sur no podía hacer que ésta pequeña operadora del norte entendiera lo que ella estaba diciendo. Y tuvieron que intervenir en San Luis, e interpretar entre norte y sur, aquí mismo en América. Eso es correcto.
Bueno, Jesús hablaba con tal lenguaje común como el que Uds. oyen en la calle. Y ahora, si Uds. tratan de usar una interpretación inglés erudita muy alta de la… Miren en dónde estaríamos en esta noche. Vaya, si yo me sentara aquí arriba con alguna grande… Bueno, Uds. pudieran entenderme, pero comúnmente el pueblo en general no entendería, si uno usara una gramática tan refinada, buena gramática.

20 Así que Dios lo hizo de esa manera porque Él dijo que lo escondería de los ojos de los sabios y entendidos, y lo revelaría a los niños que aprenderían. Dios no es conocido por cuánta educación Ud. tenga. Dios es conocido por la fe que Ud. tenga. A Dios no se le conoce por medio de la ciencia, tampoco se le conoce por ninguna cultura, sino que a Él se le conoce por fe. Y por gracia Él se proyecta a Sí mismo a Su creyente. Es mediante un acto de gracia que Dios se proyecta a Sí mismo al pueblo.
Si empezáramos a seguirlo a Él un ratito, entonces sabríamos más acerca de qué tipo de persona buscaríamos. Bueno, conocemos Su nacimiento (como lo vamos a celebrar pronto, si el Señor lo permite, en la época de navidad), cómo es que Él nació en un pesebre y así por el estilo.
Pero entonces nos damos cuenta que esa no fue exactamente la historia de la navidad. Muchas veces, si Uds. leen la Biblia, nos damos cuenta que esta historia de navidad tiene… yendo a María en el pesebre, y a un pequeño bebé. Eso es ficción.

21 Uds. saben que los magos no vinieron a ningún bebito. Ellos vinieron a un infante de dos años de edad o más, ¿ven Uds.? La Biblia dice que ellos mataron a todos los niños de dos años para abajo para matarlo a Él. Él tenía alrededor de dos años de edad. Pero tenemos todas estas cositas que simplemente llegan a ser ficciones y pequeñas historias que contamos; sin embargo, en todo ello, Dios es glorificado.
Ahora, queremos verlo a Él en Su obra. Ahora, Jesús nació para un propósito, y era para que Dios se manifestara Él mismo a través de ése cuerpo. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Él era un cuerpo que fue hecho visible, para que hombres y mujeres pudieran ver lo que Él pensaba, y Sus expresiones para con la gente, y Su gratitud, y Su actitud hacia toda la humanidad. Él expresó eso a través de Cristo.
Cristo parecía ser una doble personalidad. A veces Él hablaba y ellos se rascaban la cabeza, y ellos no lo entendían a Él. Parecía que en una ocasión Él decía una cosa, y en otra ocasión otra cosa. Lo que era, es que era Jesús hablando, y luego Cristo hablando. Jesús era un hombre. Cristo era el Dios que estaba en Él. “No soy Yo que hace las obras: Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”, ¿ven? Dios no compartirá Su gloria con nadie.

22 Así que viene por el Espíritu, pero Jesús fue nacido virginalmente para poder ser el tabernáculo del Espíritu de Dios primeramente para manifestarse al pueblo, y Él dio Su vida como un sacrificio voluntario para que a través de Su justicia, nosotros gente injusta pudiéramos tener el derecho de entrar al compañerismo como el que Él tuvo con el Padre antes de la fundación del mundo. ¡Si eso no es gracia y gloria, lo que Él hizo por nosotros!
Luego el pensar que el día en que estamos viviendo muchas personas le quitan ese privilegio a la gente. Pues, estamos viviendo millones de millas por debajo de nuestro privilegio dado por Dios. Correcto. La iglesia del Dios viviente jamás debería estar dividida. Nosotros deberíamos ser uno y estar unidos.

23 Nunca deberíamos vivir por debajo de nuestros privilegios como lo estamos haciendo hoy. Los grandes poderes de Dios están al alcance de cada miembro del cuerpo de Cristo. “Todo lo que pidiereis, cuando orareis, creed que lo recibiréis, y lo tendréis”. Y será dado a Uds.
El otro día estaba leyendo en el Lexicon, allá en Lucas esa Escritura que acabo de citar. El original dice: “Cuando tú ores”, él dijo… Esto es a lo que quiero llegar. Él dijo: “Si dijeres a éste monte, desarráigate y échate en el mar, y crees en tu corazón que está siendo hecho…” Creer que está siendo hecho.

24 Ahora, mucha gente, ellos dicen: “Ore por mí, hermano”. Muy bien: “Señor, ayuda a éste querido hermano”. Se le da una tarjeta de oración, y lo mejor que uno puede. Y él ha visto a otros ser sanados, noche tras noche, vez tras vez, pero: “Yo no lo recibí, lo intentaré de nuevo mañana en la noche”. Oh, hermanos. Ud. desacredita a Dios. Ud. desacredita Su Palabra.
Observen. “Si tú crees en tu corazón que está siendo hecho”. Quizás ése monte se vea igual que siempre, pero en su corazón Ud. lo cree. Pudiera no haber sino un solo granito de arena, pero algo se está desprendiendo. Algo está empezando a ocurrir (¿ven?), cuando nosotros creemos que está siendo hecho. Pero vean, nosotros queremos algo espontáneo que vamos a… Y ¿Qué obtenemos? No tomamos en cuenta, no tomamos en cuenta. Porque eso va enflaqueciendo. En unas cuantas noches quiero llegar a eso, sobre fe, el Señor de los ejércitos en Uds., ¿ven?

25 Pero ahora, ver a Jesús. Ahora, nos damos cuenta que cuando Ud. ve a Jesús, Ud. ve a Dios. Dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto el Padre; ¿por qué dices tú entonces Muéstranos al Padre? Juan 14. Cuando Tomás dijo: ”Muéstranos el Padre y nos basta“.
Él dijo: “Tanto tiempo que he estado con vosotros, y ¿no me conocéis? Cuando Uds. me ven a Mí, Uds. ven a Mi Padre”. El Padre estaba en Cristo… en Jesús, expresándose al mundo.
Ahora, lo vemos a Él en Su comienzo cuando Él fue bautizado con el Espíritu Santo, el día que Dios entró para morar en Él, cuando Juan lo bautizó a Él con agua. Él fue directo al desierto, y fue tentado por el diablo. ¿No ven Uds.? Tan pronto como ocurre una bendición espiritual, miren al diablo pararse allí en ése momento, para robársela si puede.

26 Ahora, él llevó a Jesús por cada cosa que pudo. Él primero hizo que le diera hambre. Él dijo: “Si eres Hijo de Dios, convierte éstas piedras en pan”.
Y Jesús le respondió rápido, no con Su poder, no con Sus dones – y eso cuando toda la plenitud de la Deidad moraba en Él, pero no la empleó. Él trajo la cosa a donde el cristiano más débil puede tener el privilegio de emplearla. Él dijo: “Está escrito que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Allí lo tienen. “No sólo de pan vivirá el hombre”.
Luego Jesús fue llevado bajo tentación al pináculo del templo, y le dijo: “Obra un milagro para mí. Déjame verlo ser hecho”. ¿Ven Uds.?, ése mismo enemigo vive hoy. “Déjame ver algo. Déjame traerte a alguien, y tú sánalos para mí”, ¿ven? Es el mismo diablo.
El diablo se lleva a su hombre, pero nunca su espíritu. Dios se lleva Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El Espíritu que estaba sobre Elías, vino sobre Eliseo. De Eliseo a Juan el Bautista, y así sucesivamente. El mismo Espíritu que estuvo en Cristo está en Su iglesia, y estará hasta que Jesús venga para unir ése cuerpo con el Suyo en la gloria. Ciertamente.

27 Nunca su espíritu, sino su hombre. Satanás baja con un hombre religioso, tan religioso y renombrado a más no poder, y él obrará a través de él para perseguir a la iglesia del Dios Viviente, toma su hombre, y lo pone sobre otro. Fíjense en aquellos fariseos y saduceos, lo eruditos que eran ellos, lo educados, inteligentes, santos. Ellos tenían que nacer de cierto linaje. Tenían que provenir de cierta tribu. Tenían que ser tan eruditos y tan santos, pero sin embargo rechazaron a Cristo.
Y yo digo esto con respeto, pero las mismas cosas suceden hoy. Dios se está moviendo con Su Espíritu a través de la tierra, haciendo señales y maravillas. Y escuchen esto, amigos míos, yo no quiero asustarlos, o hacerles daño, pero quiero decirles la verdad. Uds. están esperando suceder algo que ya ha sucedido. La cosa siguiente es la Venida del Señor. Les ha pasado por encima de la cabeza. Uds. no lo supieron. Recuerden el día en que Uds. están viviendo. Pongan atención a lo que están escuchando. Despierten.

28 Hace unos días yo estaba hablando. Alguien vino para examinar esa fotografía del Ángel del Señor, y ellos se estaban refiriendo a ella como el mismo Ángel que guió a los hijos de Israel después de que ésta obra famosa llegó aquí: Los Diez Mandamientos. Cecil DeMille trató de presentar esa obra de esos diez mandamientos.
La Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, eso era el Ángel del pacto el cual era Cristo. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios, y voy a Dios”. Y cuando Él… Antes que Él viniera para ser el Hijo en Espíritu y carne, Él era la Columna de Fuego. Él regresó a ser la misma cosa.
Pablo, cuando él iba camino a Damasco para perseguir a la iglesia, hubo una gran luz que pendió ante él y le cegó los ojos. Nadie la vio excepto Pablo. Cristo puede aparecer aquí en esta noche, y uno puede verlo y el otro no puede verlo. Él se revela a quién Él quiere.

29 Pero Él se ha tomado Su fotografía ahora con el ojo mecánico de la cámara allí en Alemania, y alrededor del mundo; y está comprobado, se exhibe aquí mismo en Washington, DC, allí ahora mismo en el salón de arte religioso. El único Ser sobrenatural jamás fotografiado. ¿Qué es? Es Él expresando que Él está aquí. Y Uds. van a despertar demasiado tarde.
No hubo un periódico que lo publicara, ni una revista que lo sacara. ¿Por qué? ¿Por qué no lo captaron ellos? Dios no puede ser más en éste día de lo que Él fue. Ellos nunca supieron quién era Elías hasta que Elías se había ido. Nunca supieron quién era Eliseo hasta que Eliseo se había ido. Ellos nunca supieron quién era Juan hasta que él fue decapitado. Ellos nunca supieron quién era Jesús hasta que Él estuvo muerto, fue sepultado, y resucitó.
Ellos nunca supieron quién fue San Patricio (la Iglesia católica lo persiguió), hasta que él estaba muerto y sepultado. Luego lo canonizaron como un santo. San Francisco de Asís, lo que hoy llamamos un predicador caminante, con una Biblia debajo del brazo. La iglesia católica, él protestó contra ella y lo odiaron. Pero después que él estaba muerto, entonces lo canonizaron como un santo.

30 Juana de Arco, quien salvó a Francia, una mujer espiritual que veía visiones y profetizaba, la iglesia católica la quemó como bruja. Correcto. Y dijo que ella era una bruja y la quemó. Cien años o más después que ella estaba muerta, ellos se dieron cuenta que ella era una santa. Oh, ellos hicieron penitencias, seguro: Ellos desenterraron los cuerpos de los sacerdotes y los arrojaron en el río. Eso era una penitencia. Pero igualito, ellos no la reconocieron sino hasta que ella se había ido.
Y así es hoy. El Espíritu Santo se está moviendo entre el pueblo, con grandes cosas y mostrándose a Sí mismo, permitiendo incluso que sea conocido, y ellos no se dan cuenta hasta que se ha ido. Ellos no se dan cuenta que Dios ha prometido la verdad. Dicen: “Bueno, ¿cuándo va Él a hacer éstas cosas?”
Eso es lo que dijeron los discípulos acerca de Juan. Ellos no entendieron, dijeron: “¿Por qué dicen los profetas que es menester que Elías venga primero?”
Jesús dijo: “Él ya vino y Uds. no lo conocieron”. Él no puede ser una cosa en una generación, y otra cosa en otra. Él tiene que permanecer el mismo.

31 Miren, Jesús está aquí ahora mismo, y esta es su oportunidad. Este es el día de salvación. Ahora es el tiempo. Clame a Él, ¿ven? Esta es la hora. Éste es el tiempo de liberación. Este es el tiempo en que Dios está llamando a Su pueblo. No otro tiempo; hoy es el día. Él está manifestándose Él mismo, dándose a conocer.
Luego aquí venimos en esta noche delante de estas cincuenta o setenta y cinco personas con un reto de que Él ha resucitado de los muertos. Si Él no ha resucitado entonces yo soy una persona terrible. Soy un engañador, si Cristo no ha resucitado de entre los muertos, y se encontrará en dondequiera que estuvieren dos o tres reunidos, de acuerdo con Su Palabra, entonces yo soy un testigo falso. Y también lo es cualquier otro predicador, que predica el Evangelio.
¿Puede uno lograr que la gente lo escuche? Ciertamente que no. Jesús dijo: “Como en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del Hombre”. Ellos se mofaron, se burlaron, hicieron burla. Igual aquellos… Miren a la gente cuando Lot lo intentó, antes de la destrucción de Sodoma. Él fue y trató de hablarles, pero ellos dijeron: “Eso son cuentos ociosos”. No lo creyeron.

32 Así que Él tiene que hacer la misma cosa hoy. Aquí está mi mensaje, el cual es el Evangelio sin adulteración y la Escritura, y la gente tiene que rechazarlo para así cumplir la Palabra. No importa lo que Él haga, con todo eso ellos no creerán. La Biblia dice que aunque Él había hecho tantos milagros entre ellos, aun así ellos no pudieron creerlo por cuanto Isaías dijo: “Ellos tienen ojos pero no ven. Oídos, pero no oyen, para que no vean con sus ojos, y oigan con sus oídos y se conviertan”.
Estamos viviendo en un tiempo maravilloso para el creyente. Y estamos viviendo en un tiempo terrible para el incrédulo, porque él está rechazando. Y recuerden, la mismísima cosa que destruyó al mundo, salvó a Noé. Y el mismísimo Evangelio del cual ellos se están burlando hoy, raptará a la iglesia y destruirá al incrédulo. El hermano Branham tose.. Cuán cierto.
Ahora, estamos en los últimos días. Cuando Jesús, en la clausura de la dispensación gentil… Yo no me considero un dispensacionalista, pero sé que hay una dispensación de los gentiles. Jesús lo dijo en Mateo 24. Y ahora, al final de los gentiles, yo creo que este avivamiento que ha sido encendido nos está mostrando el fin de los gentiles.

33 Jesús dijo, también, en Mateo 24, Él dijo: “Cuando veáis a la higuera y a todos los otros árboles, retoñando, sabed que el tiempo está cerca, a la puerta. Esta generación no pasará, hasta que todo sea cumplido”. Piénselo. No sólo debían los judíos, la higuera, echar sus retoños, sino los otros árboles también.
Y cada iglesia ha tenido un avivamiento y así ha sido en los últimos cuantos años. Los pentecostales, ellos han tenido un avivamiento. Los bautistas han tenido un avivamiento. Los presbiterianos tienen un avivamiento. Y los judíos están regresando a Palestina. “Esta generación no pasará, hasta que todo sea cumplido”.
Una generación son cuarenta años. Ya han pasado diez o doce años desde que llegó a ser una nación el 7 de mayo… El 6 de mayo de 1946. Estamos en el tiempo del fin. Jesús prometió éstas cosas para los últimos días. Somos un pueblo privilegiado al escucharlas. No las pasen por alto. Disfrútenlas. Recíbanlas. Díganles a otros. Abrácenlas.

34 Dios no vive en el glamour. Dios vive en la humildad. El glamour proviene de satanás. Él vive en la humildad. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él llegó a ser el más humilde entre los hombres, el más pobre entre los hombres. ¿Quién fue que quiso glamour? Satanás. Él quería su reino más grande que el de Miguel, así que lo estableció en el norte, trató de opacarlo, el hijo de la mañana.
Ahora, noten cuando Él estuvo aquí entonces, después que comenzó Su tentación, Él pasó y resistió Su tentación. ¿Por qué? ¿Cómo? Por medio de la Palabra. Quédense en la Palabra. Nosotros tenemos un día. Sé que no hay muchos aquí, pero me gustaría expresar esto. Nosotros tenemos un día cuando el mundo se está llenando de… Se puede ver que la cosa casi ha terminado.

35 El mundo, lo que sería espiritual ha llegado a ser ismos. El mundo, lo que sería espiritual ha llegado a un lugar donde se ha desviado a cosas fantásticas y emociones y demás. Ellos no se quedan con la Palabra. La Palabra es la manera de Dios. La Palabra de Dios permanecerá. Soportará la prueba en cualquier momento. Pero nosotros nos desviamos en pequeñas emociones, y entusiasmos, y todo, y ese es el problema en el que nos metemos.
Ahora, observemos a Jesús en el principio y veamos lo que sucede ahora. Lo vemos a Él como el Mesías ungido. Mírenlo allí. Él está llevando a cabo una reunión. De repente la gente empieza a venir. Él estaba orando con ellos, y resultados estaban aconteciendo. Ése era Jesús ayer. Si Él es el mismo, esa es la clase de reunión que Él tendría hoy. No un lugar donde se nieguen los poderes del Padre; Él estaría probando los poderes del Padre, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

36 Ahora, nos damos cuenta que Él está llevando a cabo una reunión; hubo un hombre llamado Pedro que vino a Él. Jesús nunca lo había visto. Y Él dijo: “Tu nombre es Cefas… O, Simón, el hijo de un Jonás… hijo de Jonás, mejor dicho. Tu nombre es Simón, hijo de Jonás. Pero de ahora en adelante te llamarás Pedro”. ¡Qué cosa tan extraña fue esa!
“¿Me quieres decir que Tú sabías que mi nombre era Simón, y que el nombre de mi padre era Jonás? Y luego ¿Tú ahora me vas a apodar, y me vas a llamar por otro nombre, piedrecilla?” Eso como que lo asombró a él. Pero era la verdad. Ése era Jesús ayer. Si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él tiene que hacer la misma cosa para poder ser Jesús. Ése era un pescador de Galilea.

37 Vemos luego en San Juan, creo yo, el capítulo primero, encontramos que había un hombre llamado Felipe el cual fue salvo, le entregó su corazón a Él y se convirtió en Su siervo y seguidor. Y de repente, él va y busca a otro hombre que era amigo suyo, un buen miembro de iglesia. Y él vivía a varias millas rodeando la montaña. Su nombre era Natanael. Entonces va allá, busca a Natanael y le dice: “Ven y ve a quién hemos hallado”.
Ahora, observen. Ahora, Natanael representa a la nación judía entera, los creyentes. Entonces él busca a Natanael y le dice: “Ven y ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, hijo de José”.
Y él dijo… Éste israelita estaba allá debajo de un árbol orando. Y cuando se levantó, él dijo: “Ahora, espera un momento, Felipe. ¿Pudiera algo de bueno salir de Nazaret?”

38 Y yo pienso que Felipe le dio la mejor respuesta que alguien pudiera dar. Él dijo: “Ven y ve. Queda satisfecho por ti mismo”.
Me imagino que por el camino mientras hablaban, él dijo: “Ahora, Natanael, cuando vayas, tú sabes lo que el Mesías ha de ser. El Mesías será Jehová velado en carne, envuelto en un cuerpo. Él va nacer de una virgen, dicen los profetas. Y Él será un hombre, pero será el Dios-hombre. Y Dios sabe toda las cosas. Así que este Mesías será un hombre maravilloso. Y nosotros sabemos que este Jesús de Nazaret es el Mesías”.
Puedo oír a Natanael decir: “Ahora, tú espera hasta que yo vaya. Yo voy averiguar por mí mismo. Y entonces te daré mi opinión después que yo logre hablar con Él un rato”.

39 Bueno, diremos que Jesús estaba orando por un grupo de personas. Y al día siguiente, ahí viene Natanael con Felipe. Y ellos se detuvieron en la audiencia en alguna parte o quizás entraron a la línea de oración para pasar y así él pudiera conocer a Jesús. Yo no sé cómo fue.
Pero sin embargo, cuando él llegó ante la Presencia de Jesús, Jesús lo miró, simplemente un judío común. Y Él lo miró y dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”.
Bueno, eso lo asombró tanto a él. Me imagino que él se preguntó: “¿Quién te dijo eso? ¿Cómo me conociste? ¿Ha… alguien ha estado hablándote de mí?” Así es Dios. Él lo conoce a Ud. Él sabe lo que Ud. es. Él sabe de qué está Ud. hecho. Él lo entiende a Ud.

40 Él dijo: “¿Rabí, cómo me conociste? ¿Cómo me conociste?”
Y Jesús dijo: “Antes que Felipe te llamara ayer, o cuando haya sido, cuando tú estabas debajo del árbol orando, por decirlo así, Yo te vi”. ¡Qué ojos!, a través de una montaña a treinta millas de distancia. Miró a través de una montaña y lo vio de rodillas orando. Eso probó lo que Él era.
Entonces eso asombró tanto a éste creyente judío ortodoxo, que él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. ¿Qué era él? El escogido, el seleccionado, el pre ordenado, el predestinado de Dios. Por el pre conocimiento, Dios antes de la fundación del mundo sabía que él estaría allí. Dios es infinito.

41 Dígame alguien lo que significa la palabra “infinito”. Ud. no pudiera explicarlo. Él es Omnipotente, Omnisciente, todopoderoso, el Dios infinito. Él conocía cada pulga, cada mosca. Antes que el mundo fuera creado, Él sabía que sería de esa manera. Él sabía que esta reunión sería esta noche.
Allí está Él. Y cuando Él llegó en la presencia, allí en el cuerpo de Su Hijo, Cristo, éste creyente judío dijo: “Tú eres el… Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Ahora, miren al verdadero maestro ortodoxo que estaba al lado de Él. Ahora, cuando ellos vieron este milagro ser obrado, ellos dijeron: “Este hombre es un adivino. Él es Beelzebub. Él es el príncipe… Él es el más grande de todos los adivinos. Ahora, Su inspiración proviene del diablo y el diablo lo ha hecho a Él un rey. Y ahora Él viene a engañar a nuestro pueblo con estas cosas”.

42 ¿Qué les dijo Jesús a ellos, a esos maestros? Pues, Él dijo: “Uds. pueden hablar eso contra el Hijo del hombre, Él los perdonará. Pero cuando el Espíritu Santo haya venido (lo que tenemos esta noche) hablar en contra de eso, y jamás les será perdonado ni en este siglo ni en el siglo venidero”. Entonces ¿en qué posición estamos nosotros en esta noche? ¿Qué somos nosotros para rechazar a Cristo?
Ahora, tenemos iglesias y tenemos grandes cosas, lo cual apreciamos. Si fuera alguna clase de iglesia que habla el Nombre del Señor Jesús, bendita sea esa iglesia. No importa si es católica, si es protestante, si es judía, lo que sea, si es… si es adventista del séptimo día, si es del Russellismo, lo que sea. No importa lo que sea, yo prefiero verlos a ellos tratando de hacer algo para Dios, que afuera en las calles, viviendo en lujurias y cosas como lo que está haciendo el mundo. Cierto. Pero, hermano, en todo esto, tiene que haber algún lugar, tiene que haber un reto de la verdad.

43 Yo creo que Cristo honrará a cada creyente en cada iglesia, todo aquel que tenga su corazón bien con Dios; Dios honrará a esa persona, católica, protestante, lo que pudiera ser. Dios conoce su corazón. Ahora, Uds. no pueden esconderlo. Dios conoce su corazón.
Ahora, nos fijamos en Él. Ahora, en aquel día eso era lo que decía ese judío. Él representó a cada judío creyente, porque los creyentes se habían juntado a Él. Jesús dijo: “Dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. Eso es correcto. Ellos se juntan a Él.
Ahora, llevémoslo a Él a los samaritanos para una declaración más. Ahora, esto es San Juan el capítulo 5. Ahora, lo encontramos a Él subiendo, pero Él iba para Jericó. Si alguien sabe geográficamente, Jerusalén está situada sobre un monte, y Jericó queda en el valle.

44 Y en Su camino yendo de Jerusalén a Jericó, Él fue directo hacia abajo. Pero le era necesario pasar por Samaria. Ahora, los samaritanos eran mitad judío y gentil. Ellos eran un grupo de gente mixta. ¿Por qué tuvo que ir allá Él? ¿Qué fue eso que lo impulsó, que lo llevó a Él para allá?
¿Sabían Uds. que los hombres que son guiados por el Espíritu de Dios no pueden entenderse a sí mismos? Ellos son impulsados por una fuerza que a veces ellos piensan: “¿Por qué hice yo eso?” Pero es Dios obrando en ellos. Los hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios.

45 Miren a Simeón en el templo aquella mañana, cuando fue prometido por el Espíritu Santo que él no vería muerte hasta que viera al ungido del Señor: Salió allí en el templo, guiado por el Espíritu Santo, y fue directo hasta esa virgencita parada allí con un bebé en sus brazos, envuelto en pañales, y tomó a ése bebé en sus brazos y dijo: “Señor, despide a Tu siervo en paz conforme a Tu Palabra. Pues mis ojos han visto Tu salvación”.
Miren a la ciega Ana. Ana en el templo, una profetiza, esperaba la consolación de Israel. Y ella servía al Señor día y noche en el templo, ayunando y orando. Y siendo guiada por el Espíritu, ella fue por medio del Espíritu Santo, ciega, directo allí y cargó al bebé y profetizó sobre Él por aquellos que esperaban la consolación de Israel.

46 Jesús guiado por el Espíritu, subió a Samaria y mandó a todos Sus discípulos a comprar víveres en la ciudad. Eso fue cuando Juan se enojó con ellos porque no le quisieron vender nada de comer, y quería quemar la ciudad. Más tarde se convirtió en el discípulo del amor.
Ahora, hallamos que mientras ellos no estaban, una joven mujer… Creemos en este país que ella era una mujer de mala fama. Ella salió al pozo para buscar agua. Y mientras estaba en el pozo para sacar el agua, ella miró hacia allá, sentado frente al pequeño paisaje, algo como, tal vez una escena como ésta, y allí estaba un judío de mediana edad, sentado allí.

47 Él tenía como treinta y dos o treinta y tres años de edad, pero de acuerdo con la Escritura, parecía tener como cincuenta. Ellos dijeron: “¿Tú no tienes más de cincuenta años y dices que has visto a Abraham?” Vean, Su obra debe haber puesto ese aspecto en Él.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Ése no era Jesús. Ése era Dios en Él hablando, que Él estaba en la zarza ardiendo allá en el principio.
Luego vemos que esta mujer, a medida que ella miró… Jesús quería una conversación con ella. Él dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “Pues, no es costumbre que Uds. los judíos les pidan a los samaritanos tal cosa”.
Era la ley de segregación. Ellos no querían ningún compañerismo juntos. Y Jesús le dejó saber que eso no estaba bien. Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estabas hablando, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te traería agua que tú no vienes aquí a sacar”.
Ella dijo: “Nuestros padres adoraron en éste monte, y Uds. dicen que en Jerusalén”.

48 Y la conversación continuó hasta que Jesús hizo contacto con su espíritu. Y entonces Él se dio cuenta para qué lo había enviado el Padre allá. Él sabía que algo iba a suceder. No había sucedido por todo el camino, así que Él esperó hasta que llegó allá, y despidió a Sus discípulos, y dijo: “Esta debe ser la mujer”. Ése era Jesús, el hombre. Pero Dios, el hombre en Cristo, sabía lo que Él quería. Él simplemente guió a Su Hijo por el Espíritu.
Y entonces Dios comienza a trabajar y empieza a usar los labios de Su propio Hijo para hablar. Él dijo: “Ve, busca a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Estás diciendo bien, porque has tenido cinco maridos, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido. Tú has dicho bien”.

49 Y miren lo que ella dijo. ¿Qué dijo el judío ortodoxo cuando Él hizo ese milagro en él? ¿Fue eso un milagro lo que Él hizo en Felipe… o, Natanael? Sabía en dónde él estaba el día antes. ¿Fue eso un milagro lo que Él hizo en Pedro sabiendo quién era su padre, y cuál era su nombre, y lo demás? Ahora miren, eso fue el judío. Ahora veamos lo que va decir el gentil… o, los samaritanos, los cuales son mitad judío y gentil.
Dijo: “Ahora, Señor”, esta mujer dijo: “Señor, me parece (Él supo que yo tenía cinco maridos)… Me parece que Tú eres profeta”. Ahora, escuchen sus palabras. “Pero nosotros sabemos”, dijo la mujer, “nosotros sabemos que cuando el Mesías venga…” ¿Creen Uds. que Él era el Mesías? “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará éstas cosas. Él nos mostrará todas las cosas. Y nosotros sabemos que Él vendrá, pero Tú debes ser Su profeta”.

50 Ahora, esperen. ¿Qué dijo el judío? “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
¿Qué dijo el samaritano? “Ahora, nosotros estamos esperando que una cosa como esa suceda, pero tiene que venir por medio del Hijo de Dios. El Hijo de Dios, cuando Él venga, el Mesías, debe venir a través de Él. Pero Tú debes ser Su profeta”.
Él dijo: “Yo soy Él que habla contigo”.
Y en eso, ella entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el Mesías? ¿No es ésta la señal del Mesías?” Si esa era la señal del Mesías al final de la dispensación judía, es también la señal del Mesías al final de la dispensación gentil, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Correcto.

51 Antes que Él dejara la tierra… (Nuestro tiempo no nos permitirá avanzar más). Pero, antes que Él dejara la tierra, Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. La misma cosa. “Todavía un poquito y el mundo no me verá más”. Ése es el orden mundial. Vean, “El mundo no me verá, empero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros (¿Hasta cuándo?) Hasta el fin del mundo”. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Una Escritura más. La citaré rápidamente. San Juan 5, en la página que sigue, el versículo 19, cuando Él pasó junto a mucha gente lisiada, y sanó a un solo hombre que estaba acostado en el jergón. Él sabía que ese hombre había estado así por muchos años, ¿ven? Él sabía que él había estado así. Él lo sanó y se fue y dejó a grandes multitudes de cojos, ciegos, mancos, postrados allí. ¿Cómo? Sí, los dejó allí.

52 Y ¿qué sucedió? Pues, ellos lo interrogaron concerniente al hombre cargando su lecho en el día de reposo y lo demás. Y Jesús dijo: “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo; sino lo que Él ve haciendo al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. Ése fue Jesús ayer. Si Él es el mismo hoy, Él hará lo mismo hoy.
Había una mujercita que no tenía ninguna visión, pero ella tuvo una guianza, y ella fue hasta donde estaba Jesús en la playa. Ella tenía un flujo de sangre. Ella tocó Su manto, pues dijo en su corazón: “Si yo lo tocara a Él, seré sanada”. Ella fue atrás entre la gente y se sentó o como haya sido. Ella se mantuvo de pie o como haya sido.

53 Jesús se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” Ahora, Él no sabía. Ese era Jesús hablando, el Hijo. “Alguien me tocó”.
Y Pedro lo reprendió, él dijo: “Bueno, todos te están tocando. ¿Por qué dices, Quién me tocó?”
Él dijo: “Pero Yo me he debilitado”. La palabra virtud significa “fuerza”. “virtud salió de Mí”, o “Mi fuerza salió de Mí. Alguien me tocó”. Ése era el Hijo de Dios.
Bueno, Ud. dice: “Oh, hermano Branham, ojalá yo hubiese vivido en aquel día. A mí me hubiera gustado tocarle”. Hoy es ese día. “¿Es eso escritural, hermano Branham?” Absolutamente. La Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades.

54 ¿Cómo sabría Ud. que le tocó a Él, si no hubiera nada que viniera y le dijera? ¿Ven? Fe no es algo… No es un mito. Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de que algo ha sucedido de cosas que no se ven. No es simplemente algo manufacturado, por decir: “Bueno, oh, sí. Aleluya, lo tengo”. Ha habido mucho de eso en Uds. gente pentecostal para comenzar. Uds. se están regocijando acerca de algo que no tienen.
Fe es absolutamente una sustancia. No es una esperanza. Esperanza es… Fe es la sustancia de las cosas que se esperan. Pero cuando fe la toma, llega a ser la sustancia por la cual Ud. espera (¿ve?), la evidencia de cosas que no se ven.

55 Uno de los directores, el Dr. Vayle, y yo estuvimos discutiendo eso por una hora y media el otro día. Él trató de decir que esperanza y fe es lo mismo. Yo dije: “No, no. Esperanza es por lo que Ud. está esperando, y fe es lo que Ud. tiene al esperar”. Eso es correcto. Ciertamente. No es más una esperanza cuando Ud. lo tiene. Es suyo. Es su posesión. Ud. ya lo tiene y está tan contento a más no poder, pues ella es la sustancia de las cosas que se esperan.
Ahora, esta mujercita dijo dentro de su corazón, su fe dijo: “Si yo puedo tocarlo a Él, eso bastará”. Amén. Oh, yo deseara que pudiéramos tener esa fe en Newark esta noche. “Si yo puedo tocarlo”. ¿Pudiera Ud. hacerlo? Sí, Él es un Sumo Sacerdote, viviendo siempre para interceder, y que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades. Tóquenlo a Él y dense cuenta si es correcto o no. Vean si estamos diciendo esto sólo para estar parados aquí. Vean si la Palabra está correcta. Si eso no es correcto, ¿en dónde está Ud.? ¿En qué esperanza pudiera Ud. anclarse?

56 Yo soy americano. Amo a mi país. Pero todos ven este boogie-woogie y rock and roll. El pecado lo ha llevado a un lugar en que ya está listo para juicio. No crean Uds. que nos vamos a escapar. Hay un sputnik esperando allá, y uno de estos… ¿Qué harían ellos si suben a ese avión, en esa cosa en esta noche y dan vueltas por aquí? Podrían hacerlo si así desearan. ¿Qué pudiéramos hacer nosotros al respecto? Nosotros estamos cinco años atrasados con respecto a ellos. Dar vueltas por aquí, y lleno de misiles, y a quinientas millas sobre la tierra a donde no se les podría ni tocar.
Miren lo nuestro. Allá en Florida cuando intentaron lanzarlo, se volvió en nada a unos pocos metros. Estamos asistiendo a las fiestas de rock and roll en lugar de estudiar la Biblia y prepararnos para la venida del Señor. Seguro, estamos en el tiempo del fin. Ellos pueden decir: “Ríndanse o en cinco minutos serán cenizas”. Nosotros también nos rendiríamos. Si eso… Entonces ¿qué va suceder? Oh, yo lo amo. Él es maravilloso.

57 Pero recuerden, antes que esto suceda, la iglesia tiene que irse. Amén. Así que estamos en el tiempo del fin. Estamos justo en las sombras de Su venida ahora mismo. Yo estoy tan agradecido al ver que Él ha descendido para probar Su Palabra. Si es ante una docena, o es ante un millón, pero pasará desapercibido entre la gente, y millones nunca sabrán al respecto. Así ha sido siempre, y siempre lo será. Luego Uds. se preguntarán alguna vez: “Bueno, yo no… yo realmente no lo sabía”. Tienen ojos pero no pueden ver.
Mírenlo a Él ahora, cuando esta mujer tocó Su manto. Y ella recibió. Jesús miró para todos lados, dijo: “¿Quién me tocó?”
Pedro dijo: “Todos te están tocando”.
Él miró alrededor y dijo: “Pero yo me debilité, alguien… Oh”, Él dijo: “Eres tú. Tú con el flujo de sangre allí, tu fe te ha salvado. Todo terminó ahora. Ése fue Jesús ayer. Y cuando Él se fue, Él dijo: ”Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo“.

58 Ahora, mis amigos amados, o eso es la verdad o no es la verdad. Si es la verdad, esta noche debiéramos ser la gente más feliz de éste lado del cielo. Si no es la verdad, entonces, bueno, ¿qué puede Ud. creer? Ahora, yo sé que la gente trata de evitar eso y dice: “Bueno, eso fue para los discípulos, y eso fue para este, y…” Ellos lo hicieron en los días de Elías. Lo hicieron en los días de Juan. Lo hicieron en los días de Jesús. Y lo harán ahora mismo de igual modo. ¿Ven?
Pero hay un grupo de gente al cual Dios, por previo conocimiento, le ha abierto los ojos del entendimiento y ellos pueden ver. Dios conceda que sea Ud., en esta noche, y yo. Ahora, si Él regresa… No que regrese, pues Él ya ha regresado. Él está aquí en Espíritu, ha estado aquí desde el día de Pentecostés, en la forma del Espíritu Santo para obrar en Sus pámpanos, para manifestar Su bondad.
¿Qué si yo les dijera en esta noche que había un gran espíritu en mí, el espíritu de éste bandido Dillinger? ¿Qué si yo dijera que tenía el espíritu de Dillinger? Vale más que Uds. vinieran a buscarme, yo tendría pistolas, sería peligroso que yo estuviera aquí.

59 ¿Qué si les dijera que el espíritu de un gran artista estuviera en mí? Que yo vendría aquí y dijera: “Yo tengo el espíritu de un gran artista famoso”. Yo bajaría esto de aquí y montaría otro cuadro; en unos minutos la música empieza a sonar, y yo les pintaría un cuadro a Uds. que Uds. se sentarían allí y lo mirarían boquiabiertos, si yo tuviera ese espíritu en mí. Seguro.
¿Qué si yo tuviese el…? cual fuese el espíritu que está en mí me gobierna y obra, y hace exactamente… Yo hago lo que el espíritu que está en mí me hace que haga. Y si somos cristianos, el Espíritu de Cristo está en nosotros. Entonces Él será exactamente igual a como fue allá en el pasado. Ciertamente. Él tendrá líderes. Él tendrá hijos que entiendan al líder. Él tendrá gente que…

60 Si el Espíritu de Cristo está en Ud., Ud. reconocerá al Espíritu. ¿No dice eso Jesús? “Mis ovejas conocen Mi Voz. Al extraño no seguirán”. Bueno, Ud. dice: “Yo no creo en esa clase de cosas. Yo no creo en sanidad y cosas así”. Mi querido amigo, me temo que Ud. no es una oveja. ¿Ven? Porque Cristo, Sus ovejas allá lo escucharon a Él, lo siguieron, en cada edad ellas lo siguieron a Él.
Él era entonces como lo es hoy. Él es hoy como lo fue entonces. La gente hoy es como lo fue en aquel entonces, así que hubo algunos que lo recibían a Él. Algunos no pudieron recibirlo a Él porque no pudieron entenderlo. Conceda el Señor que esta noche podamos nosotros entender.
Y aun en este grupito de gente… Ahora, recuerden… Ud. dice: “Hermano Branham, ¿Ud. cree que Él vendría en este grupito de quizás unas cien personas?” Pues, seguro. Él vendrá aunque haya uno solo. Él vendrá en cualquier parte. Ciertamente.

61 Unos minutos antes de venir aquí en el avión… o tren, mejor dicho, había una dama que estaba allí con una muchacha. Ella estaba en un motel, había estado en la reunión del hermano Roberts y allá en el… El hermano Roberts había orado por la muchachita, y ellos no podían encontrar nada. Y oh, ella estaba en una condición terrible.
Y mi esposa me seguía diciendo: “Billy, ojalá que puedas tener unos cuantos minutos”. Y ellas estuvieron en los hoteles y sentadas en todas partes. Y yo acababa de llegar de Kentucky. Veinticinco minutos para la hora de agarrar mi tren. Y mi esposa dijo: “Por favor pasa cinco minutos con la mujer, ¿quieres? Si la puedo traer aquí”.
Yo dije: “Yo sólo… en camino”.
Y fui rápidamente al lugar, el pequeño motel donde ella estaba. Dije: “Hermana”. Ella comenzó a llorar, la madre. Y allí sentados en el cuarto, el Espíritu Santo comenzó a bajar, bajar, y comenzó a revelar, y fue al pasado y le dijo a la damita algo que ella había ocultado a su madre, y todo así, a todos. Ella empezó a llorar, dijo: “No diga eso, hermano Branham. No diga eso. No diga eso”.
Yo dije: “Basta”.

62 El Ángel del Señor estaba allí y comenzó a revelar el asunto. Ella dijo: “Eso es verdad”.
Yo dije: “Hermana, confiese eso. Eso es lo único que está mal con Ud.” Ella se marchó contenta y regocijándose, dijo: “Oh, si tan sólo hubiese sabido esto antes”. ¿Ven? Allí lo tienen. ¿Ven? Es Cristo, el Hijo de Dios. Oremos.
Dios Padre, venimos humildemente a Ti ahora, dándote gracias por Tu Palabra. Ahora, la Palabra ha sido hablada. Aquí hay unas cuantas personas esta noche, Señor, que se han reunido. Muchos de ellos están necesitados, o no hubieran levantado sus manos para pedir la oración. Sabemos que ellos te necesitan.

63 Y pudiera haber por casualidad algunos aquí que no creen, que son pecadores. Si es así, Señor, que esta sea la hora en que ellos se den cuenta que ellos están más necesitados de Ti en esta noche que toda la gente enferma en el mundo. Su alma está enferma. Quizás ellos han intentado creer. Tal vez han fingido creer, pero nunca han sido un verdadero creyente.
Y sabemos que la incredulidad es el pecado original. “El que no cree ya es condenado, porque no ha creído en el unigénito Hijo de Dios”. Y Tú has dicho esto: “Estas señales seguirán a los que creen”. Oh, cuán agradecidos estamos por eso, Señor. Y en este día, no existe más conjetura; Tú te has dado a conocer. Y bendito sea Tu Nombre por hacerlo.

64 Oro esta noche, ahora. Yo trataré de ministrar en Tu Nombre. Y pido que en este grupito de gente, que Tú envíes una fe aquí, Señor, que creerá.
Ahora, Señor, yo acabo de llegar, hace un rato, aquí a esta ciudad, para mi primera reunión. Y te ruego, Padre, que Tú me ayudes a manifestar Tu amor por éstos a quienes Tú has enviado esta noche para oír. Te ruego que Tú lo hagas. Y que éstos les hablen a otros. Y que muchos sean salvados y sanados; lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, mis amados amigos, sólo… Yo prometí que no saldría tarde, pero estoy retrasado, es más tarde de lo normal. Ya teníamos que haber salido. Pero es que me puse a hablar con Uds. Mañana en la noche estaré aquí temprano, si el Señor lo permite, para hablarles sobre un tema del Evangelio. Esta noche sólo estuvimos hablando, y Uds. saben, nos estamos conociendo uno al otro. Y yo espero que…
Ahora, Billy dijo, creo que él dijo que repartió solamente unas pocas, muy pocas tarjetas de oración. Y mañana en la noche, vayan por allí y traigan sus enfermos… [Espacio en blanco en la cinta.]

65 No porque… [Espacio en blanco en la cinta.] Uds. tienen mejor conocimiento que eso. ¿Ven? Yo quiero ver a su gente sanada. Nosotros no [Espacio en blanco en la cinta.] si ellos son de color, si son amarillos, trigueños, lo que sea, si son católicos, protestantes, ortodoxos, judíos, si son mahometanos, budistas, Uds. tráiganlos. Sí, señor.
Yo he hallado, extraño… Ojalá tuviera tiempo para decir algo ahora. El pueblo americano, oh, mis queridos amigos amorosos, Uds. no se dan cuenta lo mal que Uds. están. Eso es correcto [palabras no claras] pensar en ello. Me encontré al hermano Osborn el otro día [Espacio en blanco en la cinta.] [Palabras no claras] quédese aquí. Yo dije: “Me voy”.
[Espacio en blanco en la cinta.]… ismo, pequeña secta, y lo demás. Es en un lugar donde la gente no sabe qué creer. Yo siento mucha lástima por ellos, mi pueblo. Oh, ¿qué podemos hacer? No hay nada, porque la Biblia dijo que será de esa manera. Ellos irían del este, del oeste, habría un hambre, no por pan, sino por oír la Palabra de Dios. Eso es correcto. El profeta así lo dijo. Así tiene que ser.

66 Ahora, aquí estamos, amigos, esta noche. No sabemos si estaremos aquí mañana, o no. Todo depende de Dios. Si Uds. gente enferma aquí… Si hubiese alguna manera en que yo pudiera hacer algo para ayudarles, yo lo haría. Si yo supiera que Ud. estaba enfermo y algo me dijera que si yo agarrara un cuarto de dólar, un maní, y me pusiera allí en la calle y empujara ese maní con mi nariz alrededor de la esquina, aquí mismo en la plaza pública, y que eso lo sanaría a Ud., yo lo haría.
Ahora, Dios sabe si yo digo eso en serio o no. Si yo soy un hipócrita, no tengo ningún negocio aquí detrás de este púlpito con esta Biblia. Eso es correcto. Yo sé lo que es la enfermedad. Yo he tenido mucho de ella yo mismo, y sé lo que significa. Yo no podría sanarlo a Ud. Y no existe otro hombre en la tierra que pueda sanarlo. Su sanidad ya ha sido comprada. La sanidad es una obra consumada. Yo no tengo ninguna sanidad en mi mano. Yo… [Espacio en blanco en la cinta.]

67 Tú debes estar equivocado, Billy, debe ser en alguna otra parte. Muy bien. Párese aquí mismo, señora, justo aquí. ¿Quién tiene la 51? Tarjeta de oración 5… Pues, párese aquí mismo al lado de los escalones. 51. Levante su mano, por favor, si alguien la tiene, seguramente. Esta dama aquí. Muy bien. 51, 52, 53, 54, 55.
Billy, busca un ujier y ven sólo un minuto. 55, 56, 57, 58. 59, 60. Veamos ahora si tenemos a tantos así aquí. Creo que así serían como diez. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Faltan dos. Quizás llamé demasiadas. Tal vez tú no repartiste tantas así. Muy bien, 60. Muy bien. Ahora, yo quiero… Quiero preguntar algo.
Tarjeta de oración… faltan dos. Sólo hay ocho aquí. ¿Es Ud….? ¿Ud. era un ujier, eso es así, señor? ¿Y éste ujier también? Muy bien. Todavía faltan dos en alguna parte entre la 50 y la 60. Muy bien.

68 Quiero preguntarles algo. ¿Qué dice la Biblia? ¿Qué ha sido siempre una confirmación en la Biblia? En la boca de dos o tres testigos, conste toda palabra. Muy bien. Él está tratando de alinearlos. Muy bien. La dama está muy enferma, ¿pudieran Uds. ponerla a ella en esas sillas, hermano Hudson? Alguien está sosteniendo a alguien allí que está muy, muy enferma. Muy bien.
Ahora, 60, 61, 62, 63. Esas entonces deben ser todas las que hay. Muy bien. Ahora sean muy reverentes. Ahora, mañana en la noche, lleguen aquí temprano, como a las seis y media, para no interrumpir el resto de los servicios, y algunos de los muchachos les darán tarjetas de oración. Uds. las pueden recibir. La razón que damos tarjetas de oración, les mostraré: Vean, esto es lo que es. Ahora, mañana en la noche, yo no sé en dónde comenzaremos, sólo en donde sea que el Señor ponga en mi corazón. Pero, vean, todo el mundo… digamos, si hay, digamos que estas diez personas aquí, estas diez para que se ore por ellas. ¿Quién será el primero? (¿Ven?)

69 Si llamo una sola, vean, pudiera ser “tres”, pudiera ser “dos”, pudiera ser “diez”. ¿Ven? Uds. no sabrían quién sería el primero. Digamos que esta noche, quizás sean cincuenta de cien aquí, si son cien. Digamos que haya cincuenta. Bueno, ¿quién va a ser el primero de esos cincuenta? No podemos llegar a tantos por causa de que las visiones son sólo… Uds. saben lo que eso le hace a uno si alguien ha estado alguna vez en las reuniones.
Así que uno atiende… reparte… Ellos traen sus tarjetas delante de Uds., las revuelven todas delante de Uds., de manera que no… le dan a Ud. esta, y esta. Todos los que las deseen pueden recibirlas. Muy bien. Luego ¿qué sucede? Ellos dicen: “Si yo obtengo la número 1… Si yo entro en las primeras diez, yo no…” Bueno, pudiera comenzar en la veinticinco. ¿Ven? Así que éste pudiera tener la 1, uno allá atrás tener otra, otro aquí bien atrás otra. ¿Ven? De esa manera es sólo para nosotros, pero eso nada tiene que ver con la sanidad. Puede que no haya una sola de estas personas sanadas en la plataforma y todos Uds. allá en la audiencia sí sean sanados.

70 ¿Cuántos ahora no tienen tarjeta de oración y quieren que el Señor los sane? Levanten su mano y digan: “Yo quiero ser sanado”. Muy bien. Lo único que les pido que hagan entonces… Ahora, aquí, estas personas están subiendo aquí. ¿Qué tiene que ver eso? Sólo hagan que el Espíritu Santo… que la gente crea.
Ahora, Uds. sí creen, pero Uds. están esperando una cosa muy misteriosa, una tremenda sensación, al punto que se les pasa desapercibido. ¿Ven? No busquen alguna sensación. Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?” Él dijo: “¿Lo creíste?” ¿Ven?, no era una sensación; sino una creencia, una fe. ¿Ven?
Ud. simplemente diga así como un niñito: “Señor Jesús, pues, desde luego, ese hombre sólo lo leyó de la Biblia, y aquí está por toda la Escritura. Tú simplemente eres el mismo a través de cada edad. Y nosotros vemos lo que Tú fuiste allá”. Mañana en la noche tomaremos lo que Él era allá en el Antiguo Testamento, para ver lo que es. Él es simplemente el mismo.

71 Así que si Tú eres el mismo, Tus obras tienen que ser igual. Él así lo dijo. Pero vea, Ud. dice: “Señor, ¿están mis ojos tan ciegos que yo no puedo ver eso? Ten misericordia de mí y abre mis ojos, Señor”. Es allí que Ud. llegará a alguna parte. Y entonces como un niñito diga: “Gracias, Padre”, hasta que algo suceda en su corazón. Luego cuando ese cierto “algo” suceda en su corazón, observe entonces lo que sucede. Observe lo que el Señor hará.
Ahora, para Uds. aquí en la línea de oración, Uds. que tienen sus tarjetas, ahora, quiero preguntarles algo. Supongo que todos nosotros, ¿somos desconocidos el uno al otro, verdad? Yo no los conozco a Uds. Si eso es correcto levanten sus manos, Uds. que están en la línea de oración. Uds. que saben que yo no los conozco, no sé nada acerca de Uds., levanten su mano. Muy bien. Eso está bien.

72 ¿Cuántos allá en la audiencia saben que yo no los conozco a Uds.? Levanten sus manos, Uds. gente enferma. Ahora, ¿ven?, yo soy un desconocido. Ahora, si da la casualidad que hay alguien alrededor que nunca… Quiero que sean muy reverentes. Ahora, si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y…
¿Es esta la dama por la cual se va a orar? Venga acá. Ahora, esta dama aquí, creo… ¿levantó Ud. su mano indicando que no nos conocíamos? ¿Es correcto? Ahora, aquí tenemos un caso perfecto para comenzar. Aquí tenemos una dama que nunca me había visto, y yo nunca la había visto a ella.

73 Ahora, aquí tenemos un cuadro del cual hablé hace un rato: Una mujer y un hombre encontrándose por primera vez; la mujer de Samaria, y Jesús de Nazaret. Ahora, Jesús, Su cuerpo, cuerpo físico, ha sido llevado arriba y está sentado a la diestra de Dios. Sabemos eso. El Espíritu Santo ha regresado sobre nosotros; el Espíritu de Dios que estaba en Su cuerpo, está sobre nosotros. ¿Es correcto? Prometiendo la misma cosa.
Ahora, si esta mujer… Yo no sé cuál es su problema. Ella luce como una mujer de buena salud, en mi opinión. Ella pudiera… Quizás no sea por su salud. Pudiera ser económico, pudiera ser familiar, pudiera ser algún otro problema. Pero ahora, sólo observen ahora y sean muy reverentes.

74 Cualquiera que sea su necesidad, si ella comienza a hablar con Dios al respecto, y Dios me revela a mí de lo que ella tiene necesidad, entonces quién sabría, si ella está en oración sino solamente Dios. ¿Es eso correcto? Ahora, Uds. hagan lo mismo allá en la audiencia. Uds. no tienen que estar aquí arriba. Estén allí mismo, y simplemente comiencen a orar, y vean si la misma cosa no acontece.
Ahora, ése es un reto tremendo. Pero yo he hecho eso ante quinientos mil a la vez, ¿ven?, de paganos y hechiceros y de todo, parados allí, derramarían su sangre en un segundo. ¿Ven? Observen a Jehová cuando Él empieza a obrar. Observen qué actitud tan diferente. Eso es lo que marca la diferencia.

75 Esta es mi primera visita en Newark. No dejen que les pase por encima. Miren, no es de mí, (¿ven?), yo no estoy hablando de mí mismo, estoy hablando de Él. Sus pastores aquí lo representan a Él en cierta forma. Ellos han sido capacitados para hacer eso. Yo no soy un predicador, pero éste es mi don.
Ahora, si esta hermana aquí quien es una completa desconocida… Nosotros no nos conocemos, nunca en la vida nos habíamos visto, y esta es la primera vez que nos encontramos. Ella está parada allí, yo le he pedido que ore y le pido a Dios por lo que sea que ella tiene necesidad. Si el Espíritu Santo me revela cuál es su problema, lo que ella está pidiendo, ¿sería ese el mismo acto que hizo el Señor Jesús cuando la mujer de Samaria llegó, y Él supo cuál era su problema? ¿Sería el mismo acto? ¿Probaría eso que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?

76 Ahora, aquí están nuestras manos, ambos con nuestras manos levantadas. Nunca en la vida nos habíamos visto, hasta donde yo sé. Ella pudiera haber estado en la reunión, pero yo no la conozco a ella. Dios sabe que yo no conozco a la mujer. No sé más acerca de ella que Uds. si no la conocen. Ahora, yo no digo que Él lo hará, no digo que Él lo hará, pero Él pudiera hacerlo. Si Él lo hace, entonces todos Uds. comiencen a creerle a Él, y vean si Él no es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Que el Señor lo conceda.
Ahora, señora, yo tengo que hablar con Ud., porque después de hablar, es sólo para captar su espíritu. Así es exactamente, para ver lo que Ud…. Yo quiero que Ud. en su corazón, (¿ve?), esté orándole al Señor por lo que Ud. tiene necesidad, si es finanzas, si es… lo que sea, o si es enfermedad, o por alguien más, o cualquier cosa que sea, simplemente siga orando al Señor.

77 Y ahora, Padre, yo le he hablado a este grupo en esta noche. Estoy al final de mi camino. Yo he procurado decir lo más reverentemente que pude lo que Tú fuiste ayer, y diciendo que Tú eres el mismo hoy. Y ahora, te toca a Ti hablar, el Dios invisible quien es Omnipresente. Yo ruego que Tú concedas estas bendiciones, para que estas personas puedan ser Tus siervos y servirte a Ti; en el Nombre de Jesús oramos. Amén.
Ahora, yo no sé cuál es el problema, y sólo nos estamos encontrando por vez primera. No me estoy repitiendo a mí mismo, pero Ud. se puede imaginar la tensión nerviosa que es esto en este momento, ya que o voy a ser hallado un falso profeta, o un mentiroso. Y si soy un mentiroso yo he citado la Palabra, y ¿qué entonces es la Palabra? Entonces, ¿en dónde estamos? ¿De qué sirve tener iglesias?

78 Si sólo vamos a tener iglesias para ir y reunirnos, intentar hacer el bien, ¿por qué no ser una iglesia budista, por qué no una de Mahoma? ¿Por qué no tener sencillamente una continuidad, cualquier cosa que Ud. quiera creer, cualquier cosa que Ud. desee decir, sólo juntarse y sólo hacerla una logia? Pero nosotros decimos que hay un Dios viviente que vive hoy, y es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Ahora, Él prometió estas cosas. Yo le creo a Él. Yo le creo. Y estoy seguro que Uds. también le están creyendo, porque (es posible que nadie más pueda ver esto) pero entre Ud. y yo, hay algo que ha sucedido. Ahora, como un ser mortal que tiene que encontrarse con Dios, si esto no es cierto, ahora mismo algo vino a Ud., una sensación muy dulce y pacífica. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ve?

79 Ellos probablemente no la ven, pero justo alrededor de Ud. está esa Luz. Y luego justo al lado de Ella, está la muerte. Y es una cosa horrorosa. Es un cáncer. Y ese cáncer está… Yo lo veo a él examinarlo para eso, está en la mandíbula. Un cáncer en la mandíbula. Por fuera no se ve, pero está por dentro, un cáncer de la mandíbula. Eso es correcto, ¿no es así?
Ahora, ¿Oíste esa voz? No era yo, pero lo que decía era la verdad. ¿Está bien? Si es así, mueva su mano así a la audiencia. ¿Ahora, usted ve cuál es el significado?
¿Ven? Ése es el Espíritu Santo tomando mi voz. Yo sólo miro y digo lo que veo.

80 Ahora, entre más uno habla con la mujer, más sería dicho. Ahora, ¿quisieran que le hablase un poco más? Muy bien. Conversemos otra vez. ¿Ven? Siendo que sólo tenemos unos pocos aquí, sólo hablaré con Ud. un poquito más.
Ahora, yo no sé lo que Él dijo, pero pareció como que había una sombra. Mire, ya se fue de Ud. En estos momentos no la veo. Ahora, veo la Luz regresando. Sí, sí, es una dama y ella tiene algo en su mandíbula. Cáncer en la mandíbula. Y Ud. ha venido aquí con alguien más; una amiga suya la trajo aquí. Ud. no es de aquí. Ud. es de un lugar… De Brooklin. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, ¿cree Ud.? Oremos ahora.
Querido Dios y Salvador, Tú eres tan veraz, y Tus Palabras son tan veraces. Te ruego que abras el entendimiento de esta gente esta noche, para que ellos entiendan que es Tu Presencia, Señor, que es Tu Palabra siendo manifestada. Y Tú hablaste al mundo a existencia con Tu Palabra. Y la misma Palabra que lo habló a existencia, dice que se acabará.

81 Y Tú hablaste vida, y esta mujer vive, y satanás está tratando de interrumpirla a ella con una enfermedad. Y yo ruego con todo mi corazón que Tú quites esa enfermedad, y eches fuera este espíritu de enfermedad de ella, y que ella quede libre en esta noche por medio de su fe en el Hijo de Dios. Amén.
Dios la bendiga, hermana. No hay lugar para que Ud. dude, ¿vedad? Sólo vaya creyendo ahora. Ahora, ¿cree Ud. con todo su corazón? Creo, ¿hay una manera de pasar por allí en alguna parte? Ahora, no dude. Ahora, el bendito Espíritu Santo… ¿Cuántos han visto alguna vez la fotografía de Eso, (veamos sus manos.) la fotografía del Ángel del Señor según ellos la tomaron en… fue tomada en Alemania y en diferentes países.
Ahora, Eso está aquí mismo en nuestro grupito esta noche. Eso está aquí en este pequeño recinto de teatro en esta noche, el mismo Espíritu que caminó en Galilea en un Hombre llamado Jesús de Nazaret, quien fue el Hijo de Dios, y quien prometió que estas cosas serían hechas. Ahora, aquí está nuevamente en esta noche. Ahora, sean muy reverentes. Estén en oración.

82 Ahora, aquí está otra mujer. Este es un cuadro mejor que el otro, para la pequeña escena de la que estamos hablando, Jesús y una mujer. Aquella era una mujer samaritana, lo cual era de otra raza. Y esta noche, esta es una dama de color parada aquí que es otra… Ella no es una anglosajona. Ella es una dama de color, y yo un hombre blanco. Ese es el mismo cuadro que había con Jesús de Nazaret, y la mujer samaritana.
Cómo es que Él me hizo saber que no había ninguna diferencia, que todos nosotros somos Hijos de Dios. Todos nosotros vinimos originalmente de Adán, y los lugares en que vivimos, eso hizo a nuestra piel amarilla, trigueña, blanca. Eso no tuvo nada que ver. Nosotros somos linaje de Dios. Si esa mujer de color fuera…

83 Si yo estuviera enfermo esta noche, ella pudiera darme a mí una transfusión de sangre. Sí, señor. Y si el hombre amarillo estuviera enfermo, ella pudiera darle a él una transfusión. Pero nunca se ponga Ud. sangre animal. Eso lo mataría. ¿Ven? Nosotros somos… Dios ha hecho a todos los hombres de una sola sangre. Hay una sola sangre en todos los hombres. Nuestros colores no tienen nada que ver en el asunto.
Ahora, aquí está un hombre blanco y una mujer de color. Y yo soy sureño, y ella es norteña. Aquí estamos nosotros como hermanos en Cristo, confío en esta noche. Yo no sé. No les puedo decir. Pero si no lo somos, solamente es culpa de ella entonces. Ahora, si el Señor Jesús regresa y le dice a esta mujer, lo que Él le diga a la mujer samaritana… Ella pudiera tener el mismo problema. Yo no sé. Lo sabremos en unos minutos, si el Señor lo permite.

84 Ahora, oremos, mientras le hablo a la mujer. Ahora, Ud. no tiene que mirarme, hermana. Sólo esté en oración, es todo lo que le pido que haga. Y esto no es una adivinación de los pensamientos, es sólo… Ud. es sólo un ser humano parada allí. Y si el Señor Jesús me revela a mí por lo que está Ud. aquí, y de lo que Ud. tiene necesidad, ¿lo creerá Ud. con todo su corazón?
Ahora, si Ud. está enferma y yo le dijera: “Oh, señora, Así dice el Señor, Ud. va sanar. El problema ha terminado”. Bueno, Ud. pudiera decir: “Yo creo, hermano Branham. Yo creo que tomaré eso como la Palabra de Él”. Bueno, eso estaría bien. Pero eso no sería… Ud. simplemente tendría que tomar mi palabra.

85 Pero si el Señor Jesús está aquí y revela algo por lo cual Ud. está angustiada, o algo que Ud. ha hecho en su vida que le impide obtener lo que Ud. está pidiendo, o algo así, Ud. sabrá Ud. misma si esa es la verdad o no. Ud. sabrá eso. ¿Es eso correcto, audiencia? Uds. sabrán eso. Y si Él sabe lo que fue, seguramente él sabe lo que será. Ahora, que el Señor lo conceda, mientras yo espero en Él y veo cuál es el problema de la mujer.
En primer lugar, si la audiencia aún oye mi voz, yo veo a la mujer con sus manos alzadas. Ella, oh, ella tiene problemas espirituales por los cuales está angustiada. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Es espiritual. Ud. está toda confundida, como le decimos. Ud. no puede obtener…

86 Aquí está otra cosa. Yo la oigo a Ud. en su oración, diciéndole a Dios que le dé el bautismo del Espíritu Santo, y Ud. vino aquí esta noche después de orar, y vino aquí para que yo le imponga las manos, para que Ud. reciba el bautismo del Espíritu Santo. Si eso es correcto, levante su mano. Es correcto. Eso es verdad, ¿no es así? Yo confío en que Dios lo conceda a Ud.
¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? ¿Cree Ud. que yo en realidad vi eso? ¿Qué si yo le dijera a Ud. que su nombre es Mae, me creería Ud.? Su apellido es Adams. ¿Es eso correcto? Si es así, mueva su mano. Ahora, ¿lo cree Ud.? Ahora, vaya, Ud. lo va a recibir. Señor Jesús, concédelo a ella; pues lo pido en el Nombre de Cristo. Amén. Tenga fe en Dios. No dude. Crea.

87 Otra dama de color. ¿Cómo está Ud.? Ud. allí. ¿Cree Ud. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ud. estaba orando o algo así allí. Ud. tocó algo. Eso me hizo que me volteara. Ahora, Ud. está padeciendo de alguna especie de sinusitis, problemas de dolor de cabeza. Eso es correcto.
Y luego Ud. también está en oración por ese muchachito sentado al lado suyo, con la epilepsia, y Ud. quiere que Dios lo sane de eso. ¿Es eso correcto? Si es correcto, levante su mano. ¿Ud. lo cree? Puede recibirlo si lo cree. Ud. puede. Ponga sus manos sobre el muchachito.
Dios Padre, yo te ruego que satanás no pueda escaparse de esto. Te ruego que Tú los sanes a todos en el Nombre de Jesús. Amén.

88 Pero yo todavía veo un hombre parado al lado de esta mujer. Ella está orando por alguien también. Su problema está en su columna. Ud. tiene un problema de la columna. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? Ud. está orando por un hermano. Y él es ciego, ¿no es así? Amén.
Si Ud. lo cree con todo su corazón, puede recibirlo. Oh, Señor, acércate a esta mujer, y la bendecimos. En el Nombre del Señor Jesús, que ella vaya y reciba lo que ha pedido; en el Nombre de Jesús. Amén. No dude, hermana. Ud. se pondrá mejor.
Tengan fe. No duden. Todo es posible para el que cree. ¿Están Uds. creyendo? Ahora, Uds. allá en la audiencia, comiencen a orar. Sólo comiencen a orar. Crean.
Ahora, aquí está una dama. ¿Es ésta la paciente, hermano? Muy bien. Supongo que no nos conocemos. Eso es correcto. El Señor nos conoce a los dos. Ahora, ese sentir, ese jalón, viniendo de la audiencia, miren, lo que es, eso es la fe de Uds.

89 Ahora, miren, amigos, lo que Dios hace aquí mismo, Él lo está haciendo allá en la audiencia igualito. ¿Ven? Si yo fuera y orara, los ungiera con aceite, y cuánto más, eso no tendría… Eso haría, lo único que haría, sólo sería la fe suya. Ud. tendría que creerlo de todos modos. Si Ud. cree allí mismo donde se encuentra, Ud. lo recibirá de igual manera. Yo los reto a Uds. a creer.
Ahora, la dama está sentada aquí. Dios sea misericordioso con esta mujer, pues ella está en una condición muy seria. Su problema está en los intestinos. Eso es correcto. Y está paralizado, y los intestinos se están encogiendo. Ud. incluso… Cuando usa un enema, eso simplemente… el agua se regresa. Ud. está muy mal. ¿No es eso correcto, hermana? Correcto. Muy bien, venga aquí ahora. Oremos. Todos oren, pues esta mujer debe recibir un toque de Dios.

90 Ahora, Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, el Hijo de Dios, yo pido por la sanidad de esta mujer. Tú eres Dios y puedes sanar a una mujer. Te ruego que Tú se lo concedas al poner yo mis manos sobre ella, mientras que el Espíritu Santo que está ungiendo, el cual conoce su vida, está presente; que ella sea sanada. Yo condeno al enemigo que le está quitando la vida. Y pido que su vida le sea alargada, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga ahora. Ahora, si Ud. cree con todo su corazón, mire, Ud. puede recibir su sanidad.
Ahora, ¿qué de Ud., hermana? ¿Ud. cree que Dios puede resolver ese problema de la tiroides y sanarla? Ud. estaba orando por eso cuando yo estaba orando por esa mujer, porque parada ante mí estaba una mujer pelirroja, orando, con problema de la tiroides. Eso es correcto. Ud. es la mujer, cuando Ud. estaba parada allá atrás, allí está la Luz encima de Ud. ahora mismo. ¿Ve?

91 Ahora, si eso es correcto levante la mano, si Ud. no estaba orando. Allí lo tienen. Muy bien. Ahora, Ud. puede irse y recibir su sanidad. Ud. tocó Algo. Ud. no me tocó a mí. Yo no la conozco a Ud., nunca la había visto. Ud. tocó Algo. ¿Qué fue? El Sumo Sacerdote, Cristo Jesús, Quien puede compadecerse de nuestra debilidad. Si puedes creer. Tenga fe.
Que la dama se quede allí sólo un momento, dese vuelta. Mire hacia acá, señora. Ud. no tiene que subir los escalones. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Con este problema tan serio, ¿Ud. cree que Dios le puede sanar? [Palabras no claras]. ¿Ud. cree que Él lo hará? Voy a poner mis manos sobre Ud. y orar.

92 Padre, esta mujer está en una condición moribunda. Sólo Tú puedes salvar, Señor. Yo te pido que Tú lo concedas. Que sea sabido, ahora, que más nada puede hacerse, sino con su fe. Que su fe se levante rápidamente y toque la mano de Cristo, y que ella sea levantada y llevada a alturas más altas para que ella se vaya de aquí gozosa y alabando a Dios en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. No dude, hermana. Que su fuerza se remonte, y vaya y sea sanada y esté bien. Con todo su corazón, que Dios se lo conceda a Ud.
¿Cree Ud. que Dios lo sanaría de la misma cosa, le pondría bien? Esa es una cosa horrible, ¿no es así? Pero Cristo, el Hijo de Dios, puede sanar y poner bien. Venga aquí y permítame orar por Ud. Padre Celestial, viendo a este hombre justo bajo las sombras de la muerte, yo te ruego que Tú seas misericordioso con él y le restaures y sanes; pues lo pido en el Nombre de Jesucristo y para Su gloria. Amén.
Ahora, señor, deje todos sus vicios. ¿Ve? Porque eso es lo que le está estorbando a Ud. ahora. No fume ni cosas así. Vaya y viva para el Señor. Y Dios le sanará. Vaya creyendo. Ahora, tenga fe en Dios.

93 Muy bien. ¿Ud. piensa que Dios le sanará ese problema intestinal, señora, y le restaurará? Muy bien. Si Ud. lo cree con todo su corazón, eso no le molestará más. Ud. tocó Algo, ¿no es cierto, hermana? Ud. tocó a Cristo. Amén.
Ahora, yo reto su fe a creer. Sólo les pido en el Nombre de Cristo que lo crean, (¿ven?), para ver lo que sucederá, si pueden creerlo. Yo creo que cada uno de Uds. puede ser sanado ahora mismo.

94 Vean, eso es lo que me alarma. ¿Ven? Esto es lo que me molesta. ¿Ven?
Cuando yo puedo ver al Señor Jesús descender con Sus bendiciones, y yo tomarlo página por página por medio de la Biblia, diciendo: “Esto es lo que Él hizo. Aquí está lo que Él prometió. Léalo Ud. mismo. Esto es lo que Él dijo que haría cuando Él vino. Esto es exactamente lo que Él…” Se puede leer muy claro.
Yo entonces les reto y digo: “¡Créanlo!”. Y luego Él viene y hace la misma cosa que Él hizo allá, lo prueba una vez más, y sin embargo Uds. salen igual a como entraron. ¿No pueden ver que para América todo ha terminado? El Espíritu se ha ido de la nación a tal grado que lo único que queda es sólo un poquito de emoción. Eso es correcto.
¿No dice la Biblia que así será la edad de Laodicea? ¿Qué era la edad de Laodicea? Una edad tibia, apenas lo suficiente como para ser un poco emocional, y eso es todo. (¿Ven Uds.?), danzando mientras la música está sonando y empezar todo, es un desanimo. ¿Ven? Oh, nosotros deberíamos estar encendidos, nuestros corazones ardiendo. Cristo viene.

95 ¿Qué nos ha hecho el diablo? Él lo lleva a Ud. a un nivel tan bajo, a donde parece que Ud. dice: “Pues, todo es tan… Pues, alabado sea Dios, aquí estoy”. ¿Pueden ver? Amigos, ese es el problema. Créanle a Él por favor. Tengan fe en Él. Créanlo con todo su corazón, y digan: “Sí, Señor, yo lo recibo. Yo lo acepto”.
Si las pequeñas cositas aquí en esta reunión hubieran acontecido en África esta noche, ¿saben Uds. lo que hubiese ocurrido? No habría un enfermo entre nosotros. Eso es correcto. Un hotentote, él no sabe cuál es la mano derecha e izquierda. Eso es correcto.
Yo ofrecí una sola oración, y el Dr. F.F Bosworth calculó y contó a medida que pasaban, veinticinco mil sanidades después de que tres personas habían estado en la plataforma. Siete camiones cargados de muletas y sillas de ruedas y cosas fueron quitadas del suelo inmediatamente después que se hizo la oración. Siete camiones grandes de transportar ganado llenos de garrotes, camillas y cosas.

96 Y Uds. gente de color que han estado aquí, esa fue la gente de Uds. Esa fue su gente en África las cuales no tienen las cosas que Uds. tienen. Ellos ni siquiera tienen ropa que ponerse. Y yo no puedo entender cómo es que ellos piensan que la civilización trae a Cristo. Uds. están equivocados. Cristo trae civilización. Y esta civilización que tenemos hoy no está controlada por Cristo.
Permítanme preguntarles algo. Las mujeres cada año se están quitando más ropa cada año, a tal grado que es horrible ver a jóvenes y ancianos en la calle. Y Uds. van a la iglesia y se llaman a sí mismas, algunas de Uds., gente santificada, y con el Espíritu Santo, miembros de iglesia, que supuestamente son elegidos. Y cada año Uds. se quitan la ropa, damas.

97 Y cuando esos paganos puros sin nada de ropa, un cinturón, nada de ropa aquí arriba en lo absoluto. Y tan pronto se convirtieron, cruzaron sus brazos así para irse. Si Cristo a un pagano que no tenía mejor conocimiento, algo les redarguyó y les hizo saber que estaban desnudos, ¿qué de gente que supuestamente lo conoce a Él y que son civilizados? Algo está mal en alguna parte. Y yo estoy seguro que no es con Cristo. Es nuestra civilización moderna.
¿Ven Uds.? Ahora mismo cuando Cristo está haciendo lo que Él… Yo reto a cualquiera a que demuestre que eso no está en la Biblia, y que no es Cristo. No pueden hacerlo. Sí es Cristo. Entonces si Él está presente, ¿qué pasa con Uds.? Nosotros deberíamos estar regocijándonos y agradeciéndole a Él y aceptando nuestra sanidad y diciendo: “Sí, Señor, yo consagro nuevamente mi vida a Ti. Quiero amarte. Yo quiero hacer todo lo que pueda.

98 No debería llegar a un lugar en donde un ministro tenga que decirles que hagan eso. Eso debería salir del corazón de Uds. No a través de una concepción intelectual, psicológica, sino a través de una expresión sincera hacia Cristo. Amén.
Supongo que este es el hombre. Yo no lo conozco a Ud., señor. Somos desconocidos el uno al otro. Y si el Señor Jesús le revela a este hombre… Aquí está un Natanael ahora, un hombre parado aquí, un Natanael. Si el Señor Jesús revela el problema de este hombre, ¿estarían Uds. dispuestos a aceptar al Señor Jesús como su sanador?
Ahora, no se pellizquen la carne, sino pellízquense su alma con la Palabra. “Despiértame, Señor. Abre mis ojos. ¿Qué ocurre conmigo? ¿Estoy fallando en ver esto? ¿Qué está el predicador tratando de hacerme entender?” Yo estoy tratando de hacerles llegar esto a Uds….
Ud. dice: “Bueno, hermano Branham, yo pertenecí a la iglesia por años”. Pero Ud. morirá en sus pecados, ¿ve? ¿Qué es pecado? Incredulidad. Vea, si rápidamente Ud. lo recibe y lo acepta a Él y lo alaba y dice: “Gracias, Señor”, sea hecho. Salga del edificio esta noche perfectamente sano. Si no, Ud. está igual de bien como si aceptara su sanidad en forma de una semilla, por medio de la Palabra, ¿ve? Eso es lo que…

99 Me temo que estas grandes ciudades necesitan mucha enseñanza. Yo estoy seguro que ellos simplemente están envueltos en emociones y demás a tal grado que ellos necesitan una enseñanza verdaderamente escritural, de cómo recibirlo. Uno de estos días, Dios mediante, antes que llegue el fin, yo quiero que Él me permita conseguir un lugar bien grande aquí en alguna parte donde yo me pueda quedar por dos o tres meses, o dos, tres, cuatro, o cinco semanas o algo así, para que podamos dedicarnos a ello y simplemente quedarnos con la Palabra. [La audiencia comienza a aplaudir.] Gracias. Que Dios lo conceda.
Ahora, este hombre sentado aquí. Si el Señor Jesús le concede esto a este hombre… ¿Somos desconocidos el uno al otro, señor? Sí. Somos desconocidos. Si el Señor Jesús le muestra a este hombre, nos muestra a nosotros por lo que él está allí orando, ¿cuántos aquí dicen: “yo lo aceptaré entonces. Ahora mismo voy abrir mi corazón y tornaré mi rostro directo hacia Cristo?” Que el Señor lo conceda.
Tiene problemas en su cuello. ¿Es eso correcto, señor? Levante su mano. ¿Ven? Ahora, eso no puede ser adivinación. Esa es la verdad. Esa tiene que ser la verdad. Él es el Juez. Ahora, ¿cómo lo supe yo? Yo lo vi a él. ¿Qué le dijo Jesús a Felipe? “Yo te vi. Tú eres un israelita en quien no hay engaño”.
Dijo: “¿Cómo me conoces?”
Dijo: “Yo te vi cuando estabas debajo del árbol”.

100 Hablémosle al hombre sólo un poco más. ¿Quedarán Uds. satisfechos si el Señor le dice algo más a él? Que él sea el juez. Yo solo estoy mirando, señor, para ver qué acontece. Sí, Ud. tiene otros problemas. Correcto. Es problema con alguien más. Es su hermano. Y su hermano está en casa con una crisis nerviosa. ¿Cree Ud.?
No sólo eso, pero yo veo alguna especie de institución aparecer aquí. Es su madre. Ella está en una institución para dementes. ¿Cree Ud.? Ahora, pongan sus manos el uno sobre el otro. Pongan sus manos, mientras tienen sus manos alzadas así; levanten sus manos a Cristo. El Señor le bendiga, mi hermano.
Dios Padre, concédele los deseos de su corazón. Que él vaya esta noche y reciba todo lo que él ha pedido; lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga. Vaya a casa y crea.
Ahora, para Uds. gente aquí, Dios ha prometido estas cosas. Yo estoy aquí para ayudarles, amigos. ¿Por qué dejaría yo mi hogar, mis niñitos? ¿Por qué vendría yo aquí justo en la época de Navidad, cuando estoy ausente todo el año? ¿Por qué vendría yo aquí para éste propósito? Yo siento que quizás el Señor me ayudaría a mí para ayudarlos a Uds. ¿Ven? Y es para eso que estoy aquí. ¿Ven

101 No importa si Uds. son un grupito pequeño. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿Ud. dice que predicó?” Sí, señor, a medio millón a la vez, ¿ven? Eso es verdad. Decenas de miles. No hace ninguna diferencia si solamente hay tres de Uds. Es donde Dios pueda usar, o hacer algo.
Ahora, esta es su visitación. Créanme como su siervo, como su hermano. Ahora, si Ud. tiene necesidad de alguna cosa ahora mismo, en tanto que Su Presencia está aquí… Esto me debilita. Uds. pudieran entender, si el Hijo de Dios vio una sola visión y dijo: “Fuerza salió de Mí”, ¿qué de mí un pecador salvado por gracia, qué me haría a mí? Cierto. Y es día tras día, por cuanto Él prometió: “Más que éstas cosas haréis, pues Yo voy al Padre”.
Ahora, créanle a Él con todo su corazón, y Uds. lo recibirán. Ahora, Uds. gente enferma, todos los que están enfermos, levanten su mano. Todos los que han estado enfermos. Ahora, Uds. sentados al lado de ellos, pongan sus manos unos sobre otros, el enfermo y el necesitado allí. Y oremos juntos ahora para que el Padre los sane. Ahora, créanlo con todo su corazón.

102 Hay una dama que… Allí mismo, señora, sentada, la señora anciana allá atrás con sus manos levantadas. Sí. Pongan sus manos sobre ella por favor. Y por acá hay algunas personas también con sus manos levantadas. Pongan sus manos unos sobre otros.
Ahora, jóvenes y ancianos, mientras sus rostros están inclinados sólo un momento. Me pregunto si habría un pecador aquí que levantaría su mano, o se pondría de pie, un pecador que diría: “Yo ahora quiero aceptar a Cristo mientras estoy en Su Presencia. Yo siempre quise hacer esto, pero esta noche yo ahora creo con todo mi corazón que Él está aquí, y quiero aceptarlo a Él como mi Salvador personal”.
¿Se pondría Ud. de pie, un pecador que nunca lo ha aceptado a Él antes y Ud.… Un pecador es un incrédulo, desde luego y ahora, Ud. pudiera ser un miembro de iglesia, pero Ud. todavía sería un incrédulo si descree, ¿ve? Ahora, no me refiero a creer intelectualmente. Me refiero a creer de corazón, ¿ve? Si Ud. es uno, ¿se pondría de pie?

103 Supongo que no hay uno solo, y por eso estoy agradecido. Yo creo que Ud. sería honesto y lo haría. Ahora, oremos, todos juntos; todos Uds. que saben cómo orar, oren conmigo ahora.
Padre Celestial, venimos ahora y traemos este pueblo a Ti en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Venimos por cuanto se nos ha invitado a venir. Y ahora, en Su Presencia mientras esperamos que el Espíritu Santo tome la Palabra, e implante esta Palabra en lo profundo de sus corazones. Tú estás aquí, Señor, Tu gran Espíritu se está moviendo sobre la audiencia. Ahora, sana a cada uno.