S.530 58-0110  El Poderoso Conquistador 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Poderoso Conquistador

Chicago, Illinois, E.U.A.

58-0110

1 Nuestro clemente Padre Celestial, verdaderamente te agradecemos esta noche por este otro momento, en que nos podemos reunir para adorarte. Y oramos, Señor, que Tu Espíritu bendiga a cada uno y a cada corazón hambriento aquí. Llénalos con Tu bondad y con Tu misericordia de tal manera, que cuando esta reunión haya concluido, y nos vayamos a nuestros hogares, que podamos decir como aquellos de Emaús: “No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el camino.” Salva a aquellos, Señor, quienes no son salvos. Sana a aquellos quienes están enfermos. Y trae gloria a Tu Nombre, y a Cristo a la tierra, pues esperamos pacientemente por aquel gran día, cuando tales cosas como enfermedad, y muerte, y penas, y pecado, sean llevadas a un final, cuando nuestro grandioso Rey venga desde la gloria.
Esperamos pacientemente por Su venida.
Rogamos que el Espíritu Santo, esta noche, nos dé una excedente abundancia de Su gracia. Porque lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén. Pueden sentarse.

2 Este ha sido otro día de grandes bendiciones para mí. Estoy un poco cansado solamente, porque hemos tenido muchas, muchas entrevistas hoy, porque era el tiempo del cierre para las entrevistas. Y solamente estoy un poco cansado. El Señor me dio visiones hoy en la habitación y demás, lo cual lo pone un poco difícil para mí, y luego volver a las reuniones. Si es solamente una reunión, sería diferente, pero Uds. vienen de una tras otra tras otra tras otra, sólo continúa.
Mañana en la mañana es el desayuno de los Hombres Cristianos de Negocios en el Hotel Edgewater Beach. Estoy seguro que ha sido anunciado. Y es mi privilegio, si es la voluntad del Señor, de hablar en la mañana a este grupo de hombres y sus esposas y a quienes vengan al desayuno. Si es la voluntad del Señor, deseo hablar en la mañana sobre “Los Tesoros de la Vida.”

3 Y entonces mañana en la noche nuestro buen amigo, el siervo humilde del Señor, el Hermano Tommy Osborn estará aquí. Y estará proyectado su película, la cual estoy esperando ansiosamente ver por mí mismo. Es sobre su trabajo allá en África. Y entonces, quizá después de que se proyecte su película, y Uds. vean cómo Dios contesta las oraciones de este gran guerrero, quizá él esté ministrando a los enfermos entonces mañana por la noche inmediatamente después de la proyección de su película.
Y luego el domingo por la mañana, si Uds. son visitantes aquí, vayan a alguna buena iglesia. Y luego el domingo por la tarde el Hermano Osborn hablará de nuevo y ministrará a los enfermos el domingo por la tarde. El domingo por la noche es mi privilegio entonces de cerrar los servicios de esta campaña. Si es la voluntad del Señor, y si Él no cambia mi opinión, quiero hablar el domingo por la noche sobre “La Puerta tras la Puerta.” Así que ese será el tema para la noche del domingo, si el Señor quiere.

4 Ahora, esta noche deseo leer del libro de Apocalipsis del Señor Jesús, y del sexto capítulo y los primeros dos versículos.
Vi cuando el Cordero abrió…el sello, y oí como con voz de trueno, y uno de los cuatro seres vivientes decir: Ven y mira.
Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.
Me gustaría tomar mi tema ésta noche sólo por unos momentos, si Uds. oran conmigo, sobre el tema “El Poderoso Conquistador.”

5 Ha sido nuestro privilegio en los últimos pocos servicios hablar sobre el juicio que se aproxima, y también sobre el rapto de la iglesia justo antes del periodo de la tribulación. Y yo solemnemente creo con todo mi corazón de que el rapto tomará lugar antes de la tribulación.
Ahora, puede haber muchos maestros que estén en desacuerdo con esa idea…o, con esa enseñanza. Pero yo no tengo ninguna educación, y solamente estudio la Biblia desde los tipos, y los tipos son sombras. Y si podemos ver lo que es la sombra de algo, entonces tendremos una concepción general de cómo se ve el positivo.
Y nos fijamos que antes del diluvio, ni una gota de agua había caído alguna vez, hasta que Noé y todo lo que se salvó del diluvio, estaba dentro del arca y con las puertas cerradas. Y vemos que antes de que alguna llama de fuego pudiera caer desde el cielo sobre Sodoma y Gomorra, que Lot había dejado la ciudad y estaban fuera completamente de la ruta del juicio.

6 Porque el justo Juez no podía juzgar al justo con el injusto, porque el creyente ya había sido juzgado cuando Cristo fue juzgado en lugar de él. Por tanto, sería injusto para el Dios Santo juzgarlos de nuevo, después que Él ya ha aceptado nuestro juicio en Cristo.
Y ahora, el tema esta noche es “El poderoso Conquistador…” El hombre se ha propuesto conquistar desde que las edades comenzaron. El hombre ama ser un conquistador. Y es una cosa grandiosa ser un conquistador. Un conquistador es alguien quien ha conquistado a su enemigo. Esa es la razón, yo creo que la Escritura dice que nosotros somos más que un conquistador, porque Él ha conquistado por nosotros.
Y los hombres en estos grandes tiempos cuando ellos están avanzando, cuando ellos conquistan, entonces ellos normalmente tienen una gran celebración después de ello. Se nos dice que cuando el difunto Adolph Hitler había conquistado Francia, que tomó su asiento en el Arco del Triunfo. Cuando tomó horas a los soldados Alemanes que marchaban lado a lado con el paso del ganso ante su gran Führer, y los aviones rugieron hasta que oscurecieron el cielo para dar un saludo a Adolph Hitler, porque ellos habían conquistado Francia otra vez.

7 Pero vean, eso no duró, porque si un hombre es un conquistador, sus objetivos deben estar correctos y sus motivos deben estar correctos. Y si Uds. no juegan el juego justamente, están destinados a perder, no importa cuán buenos conquistadores sean. Uds. tienen que seguir las reglas del juego para ser un ganador. Si hacen trampa, son sacados del juego, no importa que tan buenos jugadores sean.
Así que Hitler nunca siguió las reglas. Él quería todo el poder para sí mismo, y toda la gloria para sí mismo. Por tanto, sus objetivos estaban equivocados. Y cualquier hombre que tiene esos motivos y objetivos terminará cómo Hitler terminó.

8 Se nos dice que cuando el gran Constantino, cuando él estaba camino a Roma, que tuvo un sueño una noche antes de cruzar para ir a la batalla. Y él estaba un poco abatido acerca de cómo resultaría la batalla. Pero que en este sueño, él soñó que vio una cruz blanca, y una voz dijo: “Por medio de esto vencerás.” Así que, levantó sus soldados a medianoche y pintaron en sus escudos una cruz blanca. Y él conquistó.
Luego pensamos de otro hombre. Hace dos años yo estaba parado cerca de Waterloo en Bélgica, mirando sobre las ruinas a donde Napoleón fue derrotado. Y mientras yo estaba parado ahí, alguien me pasó un librito. Y estuve leyendo la historia de este gran hombre, y cómo es que él odió a Francia primero, y luego se convirtió en un guerrero, y él conquistó el mundo a la edad de treinta y tres años.
Y cómo fue que él…aunque los objetivos que él tuvo… y se nos dice que cuando él tenía treinta y tres años, él había conquistado el mundo entero, y se sentó y lloró, porque no había otro lugar para conquistar. Un gran individuo, pero en su conquista sus objetivos estuvieron errados. Él quiso el poder para sí mismo, y quería que todos le temieran. Y cuando él tenía treinta y tres años, el mundo entero se estremecía ante el pensamiento de Napoleón.

9 Nos dijeron… se nos dice, más bien, que en este librito de su historia que cuando las madres iban a acostar a sus bebitos, o que si ellos eran indisciplinados, cómo suelen decir las madres: “Si no te portas bien, el viejo coco te atrapará.” Pero en lugar de decir: “El viejo coco te atrapará.” Decían: “Napoleón te atrapará.”
Y los niños temían a Napoleón más de lo que temían al coco, porque él fue un tremendo asesino y un hombre muy malo. Y él murió a la edad de treinta y tres años, y al principio fue un prohibicionista y murió siendo alcohólico, un borrachín, un ebrio, porque sus objetivos estaban mal.
Uds. no pueden conquistar a través del mal. Sólo la justicia conquistará. Uds. nunca conquistarán con engaño. Nunca conquistarán por ganar prosélitos en su iglesia. Uds. nunca conquistarán por levantar una denominación sobre otra. Uds. conquistarán únicamente al dejar caer las barreras, y permitir al Espíritu Santo entrar en todo el cuerpo de Cristo. Nunca conquistaremos mientras seamos egoístas. Dios odia el pecado. Y no va a dejar que triunfe sobre el mal.

10 Cuando Napoleón murió a los treinta y tres años, como un conquistador del mundo, ya el pecado lo había conquistado. Pero, ah, hubo otro Hombre quien murió a la edad de treinta y tres años, quien conquistó el mundo, y conquistó el infierno, y conquistó la muerte, conquistó a cada enemigo de la raza humana. Ese fue nuestro bendito Señor Jesús, el Poderoso Conquistador.
Él no vino para conquistar para Sí mismo. Su objetivo fue hacer la voluntad de Dios quien lo envió. Él no luchó para Sí mismo; Él se dio a Sí mismo. En la cruz Él dijo: “Yo pudiera pedir a Mi Padre e inmediatamente Él me daría legiones de ángeles.” Pero Él vino para conquistar por la raza caída de Adán. Y los enemigos, cada enemigo… Yo quiero que oigan eso: cada enemigo de la raza caída de Adán fue conquistado y puesto bajo Sus pies.

11 Cuando Él estuvo aquí, yo puedo ver un cuadro de unos demonios mientras ellos poseen a un joven. Y todo lo que las fuerzas militares y todo lo que la ley pudo hacer fue atarlo con cadenas. Y él era tan fuerte con este poder de demonio en él, él podía romper las cadenas en pedazos. No había manera de conquistarlo.
Y el espíritu malo lo había conducido de en medio de la humanidad, para que él hiciera su hogar entre las tumbas. Y cualquiera que pasaba por este camino, él los conquistaba. Pero, oh, un día ahí venía un Hombre bajito por el camino. La Biblia dice que no hay hermosa para que le deseemos, quizá un Hombre de hombros un poco caídos con cabello colgando alrededor de su nuca.
Y este demonio pensó: “Aquí está la oportunidad en que venceré a ese pequeño individuo.” Y ellos poseían al hombre. Y fueron allá a encontrarse con Él en el camino. Y cuando corrieron hacia Él para conquistarlo, cuando Él levantó Sus ojos, ellos cambiaron su semblante. En vez de intentar conquistarlo, dijeron: “Tú el Santo de Dios, ¿Por qué vienes a atormentarnos antes del tiempo señalado?” Ellos sabían que habían encontrado a su Rival. El Gran y Poderoso conquistador del cielo estaba parado ahí presente.

12 Él no era suficientemente grande en lo físico para romper las cadenas. Él no era físicamente capaz para sujetar a un hombre, al cual los demonios habían poseído. Pero en Él estaba el poder del Dios todopoderoso ante Quien los demonios tenían que inclinarse. Y Él conquistó a este enemigo, que de aquí en adelante la raza de Adán, quienes están atados por tal espíritu, tienen el privilegio de tomar el Nombre de este Gran Y Poderoso conquistador y expulsarlo. Entonces puedo verlo un día cuando Él vino a la habitación de unos de Sus discípulos enfermos, y en esta habitación estaba la suegra de Pedro, postrada enferma con una fiebre. Y, desde luego, los doctores quizá, no podían ayudarla. Pero Él no dijo una palabra. Él solamente se acercó y le tocó la mano, y la enfermedad fue conquistada. Él conquistó la enfermedad por la raza de Adán.

13 Y un día cuando Su amigo del alma había muerto, y Él estaba a cuatro días lejos en su jornada; para cuando llegó ahí, los gusanos de la piel estaban arrastrándose en su cuerpo. Y las manos que Él había apretado, y los hombros que Él había palmeado, habían sido conquistados por la corrupción. Y la muerte había conquistado a Su amigo.
Y puedo verlo de pie ahí con Sus pequeños ojos llenos de lágrimas, mientras miraba como un hombre ordinario; y Él habló: “Lázaro, ven fuera.” Y la corrupción devolvió a su víctima y la muerte liberó el alma del hombre, pues el Poderoso Conquistador estaba hablando al muerto y corrompido, mostrando lo que Él podía hacer por todos los Hijos de Adán. Estoy tan contento de que Él es mi Amigo, pues por algún tiempo, si Jesús tarda, esa es la manera en que todos estaremos. Pero Él es el Poderoso Conquistador“.

14 Una noche mientras Él iba cruzando el mar, los grandes elementos de la tierra se pusieron rebeldes. Y cuando Él estaba descansando en la parte trasera de la barquita, y los vientos descendieron de los cielos, y comenzaron a perturbar el mar, y las grandes olas estaban agitándose casi hasta el fondo, y la pequeña barca estaba llena de agua, y simplemente estaban al final del camino, y ellos lo despertaron.
Y Él frotó sus ojos y dijo: “Oh, hombres de poca fe. ¿Dónde está su fe?” En otras palabras: “Si Uds. me han visto librar al maniático, si han visto la fiebre huir, y han visto al muerto ser levantado, ¿A dónde está su fe?” y Él puso su pie sobre la borda de la barca, y Él miró hacia aquellos vientos y dijo: “Paz.” Y a las olas agitadas dijo: “Calla, enmudece.”
Y ellas callaron como un bebé en los brazos de su madre. Los vientos y las olas le obedecieron. Hasta el punto que estos apóstoles, Sus amigos del alma, dijeron: “¿Qué Hombre es este, que aun el viento y el mar le obedecen?

15 Al otro lado del mar había una mujercita quien vivía cerca de la costa. Ella había oído de su fama. Ella había gastado todo el dinero que tenía tratando de ser curada de un problema de flujo. Y lo había dado a los médicos. Ellos habían intentado firme y fielmente, pero no había nada que ellos pudieran hacer. El flujo venia continuamente.
Y ella descendió a la rivera. Y se escabulló de alguna manera entre la multitud, hasta que toco el borde de Su manto. ¿Qué sucedió? El Poderoso Conquistador estaba parado cerca, y la enfermedad que había derrotado a los médicos, obedeció la voluntad del Poderoso Conquistador, y su flujo de sangre se detuvo. Ese es Él.

16 La muerte había conmocionado un hogar donde estaba una niñita de doce años. Y mientras Él iba, el mensaje vino y dijo: “No molestes más al Maestro, pues tu hija ya está muerta. Ahora todo ha terminado.”
Esa es la manera en que a veces nos ponemos. Pensamos que no hay esperanza. Pero Él todavía es el Poderoso Conquistador. Cuando se ha ido toda esperanza, Él es el mismo todavía.
Y ellos pensaron que había terminado. Ellos habían embalsamado su cuerpecito y la pusieron sobre una cama. Y el mensajero dijo: “No lo molestes, pues ahora se ha ido toda esperanza.” y cuando su papi miró hacia Jesús para comenzar a sollozar para llorar, oh, aquellos ojos preciosos vieron a Jairo y dijo: “No temas. Cree solamente, y verás la gloria del Señor.”

17 Entraron en esta cámara de muerte donde nada sino el final del tiempo podría revelar el desenlace. Pero el Principio y el Fin estaban allí de pie. Y Él la tomó por la mano y dijo: “Niña, a ti te digo, Levántate.” Y la muerte fue conquistada, y ella se levantó sobre sus pies y vivió.
El mayor enemigo que el hombre tuvo alguna vez fue la muerte a todo hombre. Y Él vino un día al Calvario, y Él ahí sobre la cruz, de una vez por todas, conquistó al mayor enemigo que el hombre tuvo alguna vez. Él conquistó la muerte por todos nosotros. Entonces cuando Él murió, eso no lo terminó. Él todavía tenía que ser el Poderoso Conquistador.
Así que, la Biblia dijo que Él fue y predicó a las almas que estaban en prisión, que rechazaron el mensaje de Enoc, y de Noé, de lo cual hablamos anoche, y de todos los demás; y aquellos en Sodoma, y aquellos quienes rechazaron a los profetas. Él testificó a ellos que Él fue la respuesta al mensaje de cada profeta, el Poderoso Conquistador. Pero ellos habían pasado entre la muerte y la vida, la línea de separación y no había esperanza para ellos.

18 Él fue a las regiones de los diablos, los demonios; Él los esparció. Y justo a las mismas fosas del infierno oscuro fue Él, todavía en existencia. Aunque Su cuerpo estaba inmóvil en la cruz, Él todavía era el Gran y Poderoso Conquistador. Y después que han pasado mil novecientos años, Él todavía es el Poderoso Conquistador. Y Él será para siempre el Poderoso Conquistador.
Entonces cuando Él llegó a las mismas puertas del infierno, y nosotros pudiéramos usar un pequeño drama aquí, el diablo salió y dijo: “Así que finalmente te tengo. Así que finalmente has llegado. Y he intentado destruir esa simiente a través del tiempo. Yo destruí a Abel. Yo pensé que te tenía. Cuando destruí a los profetas, pensé que tenía. Yo estaba seguro que cuando maté a Juan que te tenía a Ti. Pero ahora, aquí estás, y estás en mi reino, y estás bajo mi dominio, y estás en mi poder, pues moriste como un pecador.”
Yo puedo oírle decir: “Satanás, Yo soy el Hijo de Dios nacido del vientre de la virgen. Mi Sangre está todavía húmeda sobre la cruz. Yo he cumplido cada justo requisito por la raza caída de Adán, y Yo he descendido aquí para conquistar y tomar el control.” Amén. Se acercó al diablo y agarró las llaves de la muerte y el infierno, y las colgó en Su costado, y lo pateó a las profundidades donde pertenece. Aún es el Poderoso Conquistador.

19 Triunfante sobre la muerte y el infierno, Él emprendió Su regreso a la tierra, para ganar la victoria sobre la tumba. Pero mientras Él subía a través de los grandes senderos, Él oyó algunos himnos ser cantados, y Él supo que estaba acercándose a las puertas del paraíso, donde aquellos quienes atendieron el mensaje de Noé, aquellos quienes atendieron el mensaje de los profetas estaban esperando, porque no podían subir.
Había una niebla de pecado sobre la tierra. Y la sangre de toros y becerros y ovejas no podían expiar a los humanos. Por tanto ellos fueron conservados en un lugar llamado el paraíso. Había una bruma de pecado colgando. Ellos no pudieron ascender, sólo Aquel que había descendido.
Y Él camina hacia la puerta, y toca suavemente a la puerta. El Padre Abraham abre la puerta, y se paró fascinado. Y él dijo: “Sarah, ven aquí sólo un momento. ¿Es ese el Mismo para el que preparaste los panes? ¿No es el Aquel que se sentó debajo de la encina aquel día?
Sarah dijo: “Ese es Aquel que tenía Su espalda hacia la tienda, y Él percibió mis pensamientos cuando me reí de lo que Él dijo.”

20 Él dijo: “Hijos, Yo he venido para tomarlos ahora. Yo he conquistado esa cosa horrible llamada pecado.”
Y justo entonces detrás de su hombro—el hombro de Abraham—Y Sarah mirando de pie. Yo puedo ver otra cabeza moviéndose. Y quizá fue un hombre de apariencia anciana, y él miró sobre el hombro de Abraham. Y también él se quedó anonadado. Era el profeta Daniel. Él dice: “Esa es la Piedra que vi cortada de la montaña no con manos que destruiría los reinos del mundo.”
Alguien viene corriendo. ¿Quién era ese? Era el profeta Ezequiel. Él miró sobre el hombro del profeta, y él dijo mientras estaba parado atónito: “Ahí está la rueda en medio de la rueda que vi girando arriba en medio del aire.” Cada uno lo había visto en la forma en que ellos habían predicado de Él.
Oh, ¿Cómo será cuando lo veamos como la Rosa de Sarón, como el Lirio de Los Valles, como el más hermoso entre diez mil para mi alma? ¿Cómo será Él? Alfa y Omega, el Principio y el Fin, la Raíz y el Linaje de David, la Estrella resplandeciente de la mañana.

21 Y mientras ellos salían, Él conquistó la tumba. Y entonces había una gran bruma suspendida todavía sobre la tierra, así que Él tenía que conquistar esa bruma de pecado, esa neblina hedionda de pecado de la gente. Y con Su propia Sangre, Su vestidura bañada en sangre, Él conquistó las atmósferas superiores. Bendito sea Su Santo Nombre.
Él cortó la niebla del infierno de un lugar a otro, hasta que Él hizo un agujero a través del cielo para que los hijos perdidos de Adán pudieran orar a través de él por la victoria. Él conquistó las atmósferas. Él conquistó el pecado. Él conquistó la muerte. Él conquistó el infierno. Y Él se levantó triunfalmente.
Él fue más allá sobre la luna y las estrellas con los santos del Antiguo Testamento. Oh, qué marcha más victoriosa debió haber sido esa, con el Conquistador Real. Después de un momento estuvieron a la vista de esa Gloriosa Ciudad. Abraham dijo a Sarah: “Ven aquí, cariño.” Y ella agarra a Isaac y vienen juntos. Isaac agarra a Jacob. Jacob agarra a José.
Y él dijo: “Esa es la ciudad que papi vio, cuyo constructor y arquitecto es Dios. Yo caminé casi toda la tierra buscando una ciudad por venir, cuyo constructor y hacedor era Dios, y ahora estoy llegando cerca de las puertas.” Aun ellos siendo los grandes hombres que fueron, no pudieron conquistarla. Se requería de Uno que descendiera para hacer la conquista. Aunque Abraham conquistó dificultades, Isaac, y Jacob, y José, pero sólo había Uno quien conquistó el pecado. Ese fue Él, el Señor Jesús.

22 Y mientras ellos miraban la luz desde el interior de la ciudad, y las grandes puertas de perla brillando, Jesús en el primer plano, marchando. Y los ángeles comenzaron a ascender a la cima de los edificios. Y ellos los miraron venir, y los Santos del Antiguo Testamento clamaron: “Abrid, vosotras puertas Eternas, y sean vosotros abiertas. Y entrará el Rey de Gloria, el Poderoso Conquistador.”
Y los ángeles respondieron en alta voz y dijeron: “¿Quién es este Rey de Gloria?”
Y los Santos del Antiguo Testamento clamaron: “El Señor de los ejércitos, el Fuerte en Batalla.” Y se abrieron. Y Él colocó a la puerta, la vieja y áspera cruz, para que cada hombre y mujer que alguna vez entre por esa puerta tenga que postrarse ante esa cruz y reconocerlo a Él como el poderoso conquistador.
Y los ángeles, diez mil veces diez mil de miles gritaron y aclamaron y alabaron al Señor, como este Gran Poderoso Guerrero, Él llevó cautiva a la cautividad, y dio dones a los hombres. No en el Arco del Triunfo como Adolph Hitler, mas en los Reinos de la Gloria.

23 Los ángeles cantaron y alabaron a la Estrella de la mañana a medida que descendía por las calles como el Poderoso Conquistador quien había conquistado los pecados del mundo y había traído a los justos triunfalmente. Ellos fueron bajando a través de la Ciudad, hasta que llegaron al Trono. Sobre el Trono ahí se sentó el Poderoso Jehová.
Y a medida que Jesús llegó al trono, Él cayó sobre Sus rodillas, y dijo: “Padre, He terminado la obra que me diste que hiciera. He pagado la deuda por el pecado. Tengo las llaves de ambos: la muerte y el infierno.
Y Tu enemigo está derrotado. Y estos son aquellos quienes esperaron pacientemente por esta hora.“
Y yo puedo ver al Padre, mientras dice: “Sube aquí a Mi trono, Hijo Mío, y siéntate aquí hasta que haga de cada enemigo Tu estrado.” Ahí se sienta Él, el Poderoso Conquistador.
Confiando en Su Palabra, creyendo todo lo que Él dice, confiando en Él como mi todo, como mi respiración, como mí vida, como todo lo que tengo, yo esta noche completamente me rindo a mí mismo a Él en alma, cuerpo y espíritu.
Vigilando por Su segunda venida en gloria. Cuando estoy triste, yo confío en Él. Cuando estoy contento, yo confío en Él. Cuando estoy enfermo, yo confío en Él. Y cuando estoy perdido, yo confío en Él. Lo que sea que me suceda, yo confío en Él.

24 Hace algún tiempo aquí en las montañas Adirondack… una cosita viene a mi mente. Nunca lo he dicho en público. Mi madre es media India. Y amo los bosques, Uds. saben eso. Hasta…Mi conversión nunca me lo quitó. Oh, ¡Cómo amo los bosques y las montañas! Esa es mi recreación.
Y le estaba diciendo a mi esposa el otro día, dije: “Cariño, Dios me ha ayudado en todo lo que he hecho. Un pescador, yo soy uno malo, pero logré una marca nacional en el más misterioso lugar al cual un pescador iría.” Es el Señor. Yo disparo, seis y setecientas yardas, completamente inalcanzables para cualquier rifle, y pegó tanto cómo treinta y seis veces seguidas siendo un mal tirador. Es el Señor.

25 Yo pensé que era demasiado bueno como un hombre de montaña. Que no podía perderme. Yo me acababa de casar. Y Billy era un pequeño entonces; su madre tenía cinco años de haber muerto. Y tenía mi esposa, la cual es Meda actualmente. Y ellos estaban en un cobertizo. Y yo estaba esperando por el guardabosque que viniera. Y yo dije: “Yo creo que iré y conseguiré un venado.” Yo dije: “Espérame, y si el guardabosques viene, vamos a ir a cazar osos arriba en la montaña Huracán.” Yo dije: “Espera tú aquí; ellos abrirán la cabina cuando vengan.” Y estábamos bajo un pequeño cobertizo. Esa noche había estado bien frío. Tuvimos que abrazar al pequeño entre los dos para guardarlo de ser congelado.

26 Y entonces, yo salí a buscar un venado. Y descendí alrededor de la montaña. Yo pensé que conocía cada árbol de aquellas Adirondacks. Pero cuando Uds. llegan a un punto donde piensan que saben algo, entonces Uds. no saben lo que deberían saber. La Escritura dice eso.
Y subía sobre unos pocos cerritos y bajaba. Y me fijé en un gran gato montés, y yo estaba siguiéndolo, porque él estaba cazando aves silvestres. Pensé que si podía darle un tiro, podía atraparlo. Pero no pude atraparlo. Entonces pensé que olfatee un oso. Me metí en una zanjita y descendí de esta manera adentro… hacia las Gigantes, se llaman.
Y mientras estaba ahí abajo, miré al frente, y vi algo moverse en los arbustos que se miraba negro. Pues cualquiera que conoce a un cazador, Uds. no disparan a objetos; Uds. saben a lo que están disparando. Así que, podría ser un hombre. Así que, yo esperé hasta que salió al campo abierto, y era un viejo ciervo. Y cuando hube disparado al ciervo, dije: “ahora, le dije a mi esposa que regresaría a las dos en punto.”

27 Yo comencé a subir, y la niebla comenzó a descender, nieve y niebla estaban descendiendo. Yo comencé a subir por la zanjita. Y pensé: “Yo subiré por aquí. Yo sé dónde di la vuelta a la derecha.” Y caminé, caminé, caminé, y nunca encontraba el lugar. Me detuve después de un rato, y estaba justo enfrente de mi ciervo. Y comencé de nuevo y donde el ciervo otra vez. Yendo en un camino recto, llegué donde el ciervo otra vez.
Ahora, los Indios lo llaman: “La caminata de la muerte.” Uds. están caminando en círculos, sin brújula, y el viento estaba bien alto entonces. Y cualquiera sabe que cuando la niebla desciende sobre las montañas, difícilmente pueden ver su mano frente a Uds. Y la única cosa para hacer es ir a alguna parte y refugiarse, conseguir algo para comer si pueden hallarlo, y quedarse ahí hasta que termine.
Pero no podía hacer eso. Tenía una esposa y un bebé en esos bosques. Y ellos morirían en esa tormenta. Así que no lo podía hacer. Y tuve que intentar otra vez. Y después de que había ido tan lejos como pensé que debía ir, pensé: “Bueno, estoy perdido.” Yo pensé: “Espera un minuto, Bill Branham. Tú no estás perdido. Tú sólo piensas que lo estás. Pues, siéntate un minuto.”

28 Y a medida que me sentaba, la nieve soplaba y los vientos remolineando, los árboles derribados, pensé: “Oh, vaya.” Mi esposa nunca estuvo fuera de la ciudad en su vida, excepto cuando salía al campo y regresaba sana y salva. ¿Qué haría ella si sabe que estoy perdido en la montaña? Se adentraría al bosque. Y moriría antes del amanecer, ella y mi bebé. Bueno, dije: “Oh, eres un montañés demasiado bueno para estar perdido. Ahora, Uds. saben que su instinto les dice que deben ir recto por este camino, porque el viento te daba en la cara cuando subías el cerro, y debe darte en la espalda al descender el cerro.”
Así que yo comencé de esa manera, y algo comenzó a decir: “Yo Soy el pronto Auxilio en las tribulaciones.”
Yo dije: “Ahora, estoy fuera de mí. Puedo oír una voz hablándome.” Sacudí mi cabeza; Yo dije: “Vamos, muchacho. Sólo continúa; vas directo hacia el camino… hacia tu campamento. Sabes que sí.”
Y sostuve mi arma, y dije: “Vieja arma, ahora, tú has estado conmigo muchas veces. Tú me sacarás de esto.” La puse sobre mi hombro. Yo iba exactamente hacia Canadá, sin saberlo. Y la Voz siguió hablando: “Yo soy el Señor. Yo soy el pronto Auxilio en las tribulaciones.” Y se hizo más aguda y aguda, hasta que finalmente me detuve y puse mi arma contra un árbol. Puse mi vieja gorra de cacería en el suelo, y me arrodillé, y dije: “Señor, yo no soy un montañés. Soy un muchacho perdido, desgraciado y miserable. No soy digno de vivir. Pero por favor ten misericordia de mi esposa y mi bebé.” Yo pensé que podía conquistar cualquier tormenta. Que podría conquistar cualquier bosque. Pero descubrí que no era un conquistador.

29 Y mientras oraba, me sentí muy bien por ello. Me levanté, y dije: “Ahora, mi instinto me dice que continúe derecho. Iré justo de frente.” Y mientras comencé a caminar, secando las lágrimas de mis ojos (Uds. quizá no quieran creer esto.), pero sentí al Poderoso Conquistador poner Su mano en mi hombro.
Y me detuve, sobresaltado. Pensé: “Estoy solo en estos bosques. ¿Quién saldría de detrás de los árboles para poner su mano sobre mi hombro?” Volteé y busqué, no había nadie ahí. Pero cuando miré atrás a mi derecha y para atrás, los vientos se habían disipado, y vi la torre en la montaña, la torre Huracán donde el guardabosque y yo pusimos el teléfono hasta allá.
Y yo estaba yendo hacia mi muerte, sin saberlo. Pero Él es el pronto Auxilio en las tribulaciones. Yo volteé hacia esa dirección, rápidamente antes que las nubes bajaran otra vez. Sólo un pequeño agujero, y ubiqué la torre. ¿Qué fue? Fue Su poderosa mano, quien conquistó los vientos y las olas, hizo retroceder la niebla para salvar a un pobre desgraciado perdido. Él vive todavía. Él es el Poderoso Conquistador.

30 Y fijé mi rostro hacia esa torre. Y estaba de nuevo todo nublado, pero tenía que mantenerme en línea recta. Y caminé, y caminé. Se puso oscuro. Justo arriba en la montaña, sobre los desfiladeros y demás, yo sabía que no podía cambiar mi dirección. Se puso oscuro. Los ciervos saltaban en frente de mí, y otros animales; no les puse atención. Yo iba de largo y diciendo: “Yo estoy confiando en el Señor. Estoy parado en Su Palabra.”
Y mientras yo pensaba se había puesto demasiado oscuro. Dije: “Oh, si tan sólo pudiera sentir ese cable telefónico.” Yo sabía que cruzaba la montaña en algún lugar. Yo ayudé a ponerlo. Yo pensaba: “Si tan sólo pudiera sentir ese cable. Si tan sólo pudiera…Esa es mi única esperanza. No puedo ver ya más. Si tan sólo pudiera tocar ese cable.”
Y estaba a punto de perder la esperanza, y después de un momento mi mano alcanzó algo, y lo sentí. Era el cable. Yo no iba a perder el hilo. Me quité el sombrero y boté mi rifle. Lloré como un niño. Yo supe que al final de ese cable telefónico, mi esposa y mi bebé esperaban por mí. Yo no iba a perder la línea de ese cable todo el camino hacia abajo de la montaña. Me agarre de él tan reverente como pude. Y fui traído a salvo a mis amados.

31 Hermano, un día cuando yo estaba perdido peor que eso, escuché una voz decir: “Todavía Soy el Poderoso Conquistador.” Y el disipó mis pecados, y sujeté mi mano al poder de Dios Todopoderoso el Cual me estremeció desde la coronilla hasta la punta de mis pies. He tenido mi mano sobre eso desde entonces. Mi Salvador espera al final de este camino. Mis amados esperan. Y espero un día para verlos.
Me sostendré al Camino. Me sostendré al Cable de Su gloria, que dirige desde la cruz hasta la gloria, y confío en Él hasta que muera, pues Él ha conquistado a todos mis enemigos. Él conquistó mis enfermedades. Él conquistó mis pecados. Él conquistó mi egoísmo. Él conquistó mis maneras. Y hoy yo soy más que vencedor en Cristo Jesús quien conquistó por mí.

32 Si Ud. no Le conoce, ahora es el tiempo para conocerlo, mientras inclinamos nuestros rostros sólo por un momento para orar. Mientras esperamos, y la música se prepara, me pregunto, mientras piensan de ello, ¿Han puesto sus manos alguna vez sobre la Suya? ¿Han sentido alguna vez lo diferente que Eso es?
Uds. podrían haber estrechado manos con el predicador. Eso está bien. Pero ¿Han tocado alguna vez la mano del Conquistador? ¿Lo conocen como Su Salvador, como su Conquistador? Él conquistó su juicio. Uds. no tienen que morir, ni tampoco tienen Uds. que pasar por el juicio. Sólo pongan sus manos en las de Él y prosigan.
Si hubiera algún hombre o mujer aquí, muchacho o muchacha que nunca ha hecho esto, ¿Levantarían su mano y dirían así “Hermano Branham, ore por mí. Yo quiero tocar Su mano?” Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, dama. ¿Alguien más? Dios le bendiga, damita. Alguien…Dios les bendiga por allá.

33 “Yo quiero tocar ahora mismo la mano del Poderoso Conquistador.” Dios les bendiga allá atrás. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga aquí, dama, y Dios le bendiga. Dios le bendiga, Hermano. Dios le bendiga, mi hermana, Ud. Hermano, Ud. Hermana. Ud. Hermana.
“Deseo tocar Esa mano cicatrizada por los clavos.” Oh, es un diferente… Es diferente del toque de cualquier otra mano. Él es el Poderoso Conquistador. Uds. no pueden conquistar en Uds. mismos. Uds. tienen que depender de Él. ¿Habrá algún otro que quisiera tocar Su mano? Sólo levántela a Él, diciendo: “Señor, sé misericordioso conmigo.”
¿Arriba en el balcón? Dios les bendiga allá arriba, joven dama. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga. Al lado derecho, Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor.
Alguien más levante su mano y diga: “Señor, sé misericordioso conmigo. He estado viniendo a…” Dios le bendiga, joven amigo. Dios le bendiga. “He estado viniendo a estas reuniones, Hermano Branham. He estado viendo a Dios revelarse a Sí mismo, y deseo que Él me toque. Yo deseo sentir Su toque recíproco, y esa pequeña sacudida en mi corazón que me dice que estoy perdonado, y yo puedo ir a casa con Él. Cuando esa hora tremenda y grandiosa llegue, cuando Su iglesia es levantada, yo quiero tener mis manos en el cable.”
Dios le bendiga allá por la pared, joven dama. Dios le bendiga allá atrás, dama, allá atrás. Dios le bendiga, señor, allá atrás. Algún otro por…Dios le bendiga aquí, dama. Mientras esperamos solamente unos momentos más. Unas treinta manos o más, me supongo, se han levantado, pecadores invocando a Dios por misericordia.

34 Ahora, con sus rostros inclinadas y cada cristiano orando, tarareemos suavemente esta canción ahora. Si se sienten guiados a levantar sus manos, háganlo.
………Sin más decir,
Que a otro yo no puedo ir,
Y Tú me invitas a venir
Bendito Cristo, (Dios le bendiga) heme aquí
(Dios le bendiga, señor) heme aquí.
Tal como soy, sin demorar,
Del queriéndome librar,
Tú (El Poderoso Conquistador),
Sólo puedes perdonar,
Bendito Cristo, heme aquí (Dios le bendiga, joven dama) heme aquí.

35 ¿Sólo uno más? [El Hermano Branham comienza a tararear.] Dios le bendiga, hermana, allá atrás. Él le ve. Si Ud. me cree ser Su siervo, cuando levante su mano con un corazón sincero, el Ángel registrador pone su nombre justo en el Libro. “Él que viene a Mí, no le hecho fuera. Aunque tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.”
Solamente un toque de Su mano, Él conquista el pecado. Él conquistó su carácter. Él conquistó su humor. Él conquista su vida. Él conquista sus hábitos. Él es el Poderoso Conquistador. ¿No se rendirán esta noche a Él?
Y en ese Día cuando entremos… Dios le bendiga, dama. Y en ese Día cuando entremos… Dios le bendiga allá atrás, hermana. Pasaremos por medio, no del Arco Triunfo, sino pasaremos debajo de la Cruz áspera, alabándole cuando oigamos a los ángeles cantando. Él estará tras nosotros uno de estos días.
Aunque los gusanos de mi piel destruyan este cuerpo, en mi carne he de ver al Poderoso Conquistador, porque Él me lo prometió, y Él no puede fallar. Él es el Dios de los cielos. Y Él está presente aquí ahora.

36 ¿Sólo otro más antes de concluir y orar? [El Hermano Branham comienza a tararear.] Dios le bendiga por acá, señor. Dios sea misericordioso con Ud. dama. Dios le bendiga. Dios le bendiga sentada ahí, dama. Eso es correcto. Dios le bendiga, dama, por aquí, y a Ud. Eso es bueno. [El Hermano Branham comienza a tararear.] Oh misericordioso Padre, en este momento glorioso, si esta pequeña audiencia aquí esta noche pudiera tan sólo ver lo que está pasando. Por fe yo creo que los ángeles están ondeando las banderas blancas en el cielo. Madres cuyas almas están bajo el trono se están regocijando con ellos; sus hijos perdidos han venido a casa. Ellas observan hacia abajo a través del enrejado. Ellas vieron esa mano subir.
El diablo está derrotado. Su reino de tinieblas, su dominio no tiene poder. Nos paramos con Él, el Gran y Poderoso Conquistador. La Estrella de la mañana está sobre nosotros. La vieja cruenta Cruz va delante de nosotros, limpiando nuestros caminos.

37 Oh Dios santo, yo presento a este pueblo convertido de regreso a Ti. Y Tú los darás al Hijo. Tú dijiste: “Nadie puede venir a Mí, si el Padre no le trae.” Y ahora, el Padre los ha traído, y ellos han levantado sus manos. Y, Señor Jesús, ellos Te pertenecen. Ellos son regalos del Padre, regalos de amor de Tu gracia.
Recíbelos en Tu reino, te lo ruego, Dios. Dales el bautismo del Espíritu Santo. Y colócalos aquí afuera en el campo de batalla bajo la bandera de la vieja y cruenta cruz, con Jesús, el Poderoso Conquistador, dirigiendo y dando lineamientos. Triunfaremos al final.
Bendícelos, Señor. Y bendice a aquellos quienes debieron haber levantado sus manos. Dales otra oportunidad, Señor, y aun ahora en sus corazones, que puedan ellos decir: “Sí,” Señor. Nosotros no sabemos. Tú sabes. Pero ruego que les salvarás de todos modos. Y obtén gloria para Ti mismo, pues sabemos que el tiempo está a la mano cuando las recompensas serán repartidas, y vendrá el juico al mundo.

38 Ahora, Dios Todopoderoso, para estos bebés recién nacidos, yo ruego que Tú te revelarás a Ti mismo esta noche a ellos en una forma externa, que Tú manifestarás Tu presencia aquí para dejarles saber que esto es diferente de unirse a una iglesia. Es diferente de citar algún credo. Es ser nacido en el reino del Rey, y ser un amigo del Gran Conquistador quien ha conquistado sus vidas y sus pecados, su temperamento, y sus pecados y desilusiones. Concédelo, Padre. Los entregamos ahora a Ti en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Oh, ¿No se sienten muy bien? Hay algo acerca del Evangelio antiguo que nos purga. Yo le amo. ¿Y Uds.? Tan real…Uds. saben, Yo creo que esta va a ser una noche maravillosa también para sanidad. Ahora, Él es el Poderoso Conquistador. Y esta noche mira a las manos que se levantaron.

39 Ahora, en la mañana, sólo tan rápido como puedan, vayan a alguna iglesia buena, y sean bautizados, y reciban el Espíritu Santo. Esa es la promesa. Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Arrepentíos, cada uno de vosotros.” Eso es lo que hicieron. “Bautícense en el Nombre de Jesucristo para remisión de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”
Y Él les llamó. Y ahora Uds. son candidatos para el Espíritu Santo. Y eso les pone en el servicio del Señor. Oh, les damos la bienvenida en el reino de Dios. Estamos tan felices de tenerlos como nuestros hermanos y hermanas. Que la gracia de Dios repose sobre Ud. mi querido amigo.

40 Ahora, oraremos por los enfermos. Y que el Señor pueda concedernos Sus bendiciones mientras oramos. No olviden ahora mañana en la noche. Se han hecho anuncios. Y ahora… Y luego mañana en la mañana…
Tarjetas de oración… Uds. me dijeron que habían repartido tarjetas de oración, pero lo olvidé. [Espacio en blanco en la cinta.]
Y nos paramos aquí encontrándonos por primera vez. Ese es exactamente el mismo cuadro cuando Natanael encontró a Felipe…o, Felipe encontró a Natanael y lo trajo al Señor Jesús, y comenzó a decirle por todo el camino lo que Jesús hizo. Ahora, me puedo imaginar a Natanael decir: “Ahora, espera un minuto. Yo no creo eso. Yo no creo que el hombre sepa algo sobre mí.”
Y cuando se acercó, Jesús miró directamente hacia Él y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño.”
Él dijo: “Rabí, ¿Cuándo supiste eso? ¿De dónde me conoces? Tú nunca antes me has visto.”
Él dijo: “Pues, antes que Felipe te llamara.” Treinta millas rodeando la montaña. “Te vi orando bajo aquel árbol.”
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel.”

41 Ahora, ¿Cuántos hasta allá en la audiencia que no tienen tarjetas de oración, y desean que el Señor Jesús les sane, levantarían sus manos hacia Dios? Muy bien. Eso está bien. Ahora, la Biblia dice que Él puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades. Tóquenle y vean lo que Él dice. Vean si Él no habla exactamente de la misma manera a como Él lo hizo con la mujer en el pozo.
Bueno, ahora, señor, sólo para hablar con Ud. por un momento. Si Ud. estuviera enfermo y yo dijera: “Señor, ¿Está enfermo?” Ud. diría: “Sí, señor.” Yo diría: “¿Cuál es su problema?” Ud. diría: “Tengo un tumor,” o “Tengo TB” [Tuberculosis- Trad.] o lo que sea que esté mal. Yo diría: “Bueno, Ud. va a sanar, señor. Tenga buen ánimo solamente.”
Bueno, quizá sí. Pero eso no sería un milagro. Eso sólo sería un hombre diciéndole algo a Ud. Eso no declararía lo sobrenatural. Eso sería solamente un acto de fe. ¿Es eso correcto?

42 Pero ahora, qué si el Espíritu Santo… Si ambos hombres y vamos a pararnos en Su presencia, el Poderoso Conquistador, y si el Espíritu Santo desea venir y revelarse a mí… como Jesús dijo: “Nada hago de Mí mismo. Y nada hago hasta que el Padre me lo muestra.” Entonces de acuerdo a Su propia Palabra, lo cual la Escritura no puede ser quebrantada…Él Mismo dijo: “Nada hago hasta que el Padre me lo muestra primero.” ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? San Juan 5:19.
Ahora, Sus palabras son verdad, por tanto Él no hizo ninguna cosa hasta que Dios se lo mostró primero. Entonces Él miraba una visión, como la mujer en el pozo, y el resto de todos ellos. Él miraba una visión. Ahora, si Él desea hacer la misma cosa esta noche, eso mostrará…
Y Él me dejará conocer algo acerca de Ud. [Espacio en Blanco en la cinta.]…su problema, cuán enfermo está Ud., cuál sea su problema, o por lo que está aquí, o algo que Ud. haya hecho, o cualquier cosa que Ud. sepa que yo no sé nada al respecto, eso sería su Gracia, Su misericordia. Eso sería para vindicar que Él está aquí. ¿Lo creería de esa manera? Lo haría. ¿Lo creería la audiencia de la misma manera?

43 Ahora, vean, ambos aquí. Y miraré hacia esa fila de gente. No hay ninguna persona que yo conozca. Ni siquiera en la audiencia esta noche, solo Rosella sentada por ahí. La conozco, la muchachita que fue sanada de ser una alcohólica, exactamente de la misma manera en que estas personas están aquí. ¿Qué de ello, Rosella? Eso es correcto. Le dijo a ella que era una alcohólica y en qué pecado ella estaba.
Y me pregunto si esa damita aquí que era una bailarina… ¿Cuál era su nombre? Ella era una muchacha católica entonces, yo creo, o algo. Y Eso la llamó. Ella estuvo aquí la otra noche, así que me dijeron, que ella y su esposo, yo creo, un muchachito. ¿Cuál era su nombre, hermana? Eileen.
Eileen, ¿Estás hoy aquí? Si estás, ¿levantarías tu mano? Ella era la compañera de baile de Fred Astair, y estaba envuelta en drogas y todo lo demás, y el Espíritu Santo la llamó allá, acá en Hammond. Ella fue gloriosamente convertida. Y ahora, ella está en el campo trabajando para el Señor.

44 Rosella, va a las prisiones y demás, trabajando para el Señor. Cuando ella vino, era una miserable, estrábica [mirada perdida-Trad.], miserable, una cosa de apariencia ebria, bien dopada y allá en los barrios bajos en el centro de la ciudad, con su abrigo abierto de esta manera, y las botellas de whiskey derramándose en eso.
Y los médicos más reconocidos de esta ciudad dijeron: “No hay esperanza para ella.” Pero, oh, ese Poderoso Conquistador vino cabalgando un día. Aquí está ella esta noche, una dama joven, amorosa y bella, un trofeo de la Gracia eterna de Dios.
¿Qué sucedió? Ciertamente, ni la medicina, ni los Alcohólicos Anónimos, nada pudo curarla, pero el Poderoso Conquistador, quien conquistó la tentación, todo hábito, todo lo que el diablo pone en el hombre, Él lo conquistó, y Rosella es un testimonio de ello, no solamente ella, pero otros miles como ella.
Sólo miren y crean.

45 Ahora, si Él hace eso, señor, Ud. sabe que tiene que venir de un recurso sobrenatural. Así también la audiencia. Pero dependerá de ellos. Si Uds. piensan que es del diablo, entonces reciben una recompensa del diablo. Si Uds. piensan que es de Dios, entonces reciben una recompensa de Dios. No de mí; yo sólo soy un hombre como Uds., el último entre los hombres. Pero si Él lo revelase, entonces Uds. son el juez. Uds. pueden decir si es correcto o no. Y si Él conoce lo que ha sido, seguramente, Él conoce lo que será.
Mientras miro solamente al hombre, no estoy leyendo su mente. Dios en el cielo, quien es mi Juez solemne con mi Biblia sobre mi corazón, sabe que no estoy leyendo la mente del hombre, en lo absoluto. Estoy vigilando por algo, por la gracia de Dios. Pedro y Juan dijeron: “Míranos.” Eso quiere decir: “Pon atención. Observa.”

46 Jesús captaba a la mujer mientras le decía: “Dame de beber.” Él fue a buscar a esa preciosa joven, y comenzó a decirle dónde estaba su pecado, después de un momento que Él había hablado con ella. Esa es la misma cosa.
Yo intento predicar. Eso es un espíritu, una unción. Esta es totalmente otra. Y para ir de una a otra rápidamente… algún día Dios me dará un genuino representante para que predique por mí de nuevo.
Entonces tendré servicios extensos.

47 Ud. no está aquí por su propia salud. Ud. es un hombre saludable. Pero Ud. está aquí por alguien más. Y ese es otro hombre, quien es su pariente. Y ellos no están aquí. Ellos ni siquiera están en este estado. Ellos ni siquiera están en los Estados Unidos. Yo veo el país, y la ciudad parece como una colina. Y es más allá del océano. Y es en Noruega. Yo he estado ahí. Ese es su cuñado. Él tiene problemas del corazón, presión arterial.
Y veo una mujer aparecer ahora. Y ella es una familiar, una sobrina. Y ella es… ella es sorda. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO.” Eso es verdad. Bien, si Él sabe lo que es, Él sabría el futuro. Él fue quien dijo que esto sería hecho. El mismo dijo: “Así cómo has creído te sea hecho.” ¿Lo cree? Entonces, oremos.
Dios Misericordioso, ante estos bebés recién nacidos, mientras ellos ven Tu gran Espíritu moviéndose en el cuerpo de la iglesia, concede, Dios eterno, que le sea dado el deseo de su corazón a este hombre, mientras oro por él. En el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén. Dios le bendiga, señor.

48 Acérquese, dama. Somos extraños también el uno al otro, me supongo. Si lo somos, ¿Levantaría conmigo su mano? Es sólo para mostrar a la audiencia que no nos conocemos. Si el bendito Señor Jesús me revelase lo que Ud. le está pidiendo, ¿lo creería, y lo aceptaría, y creerá que Él le dará el deseo de su corazón?
También Ud. está aquí por alguien más. Ese pañuelo es para eso. Ese alguien es una mujer quien es más joven que Ud. Es su hija. Y ella es extremadamente nerviosa, y ella tiene algo en su garganta. Es un bocio en su garganta. Y ella está en un problema grave. Ella no es salva. Ella es una pecadora. Su esposo es un católico.

49 Y Ud. tiene un nieto. Y ese muchacho parece tener como unos cuatro años, y él está agobiado por un demonio. Esas palabras son verdaderas. Ahora, tome el pañuelo y vaya, y no dude. Dios le recompensará por su fe. Amén. El Señor le bendiga, mi hermana.
Crea solamente. Ahora, aquí está una dama a quien nunca he visto en mi vida. ¿Somos extraños el uno al otro? Si solo levanta su mano de modo que la gente vea…
¿Qué de ello, jovencito? ¿Tú estabas orando, verdad? Tú deseas sanidad para tu papi. Él tiene un dolor en la espalda, ¿No es así? Muy bien. Eso le dejará. No tema.
¿Cree Ud.? Solo tenga fe. ¿Qué es lo que tocó este amiguito? Él nunca me tocó. Él tocó a Cristo. Y Él es el Sumo Sacerdote que puede ser sentido… o, tocado por el sentir de nuestras debilidades.
La audiencia completa debe estar convencida completamente. Uds. han tomado una decisión ya sea que crean o no. Uds. han decidido ya sea si se trata de Dios o no.

50 Hablemos a la mujer sólo unos instantes. Ella está acá arriba. Sí. Esta mujer se para aquí por una condición de la vejiga. Y ella tiene a alguien más en su corazón. Y, oh, ¡En qué condición está esa persona! Ese es su hermano. Él está en un lugar para dementes, y él está ciego y se está ensordeciendo. ¿Acepta al Gran y Poderoso Conquistador ahora mismo, en nombre de él? Entonces que el Señor se lo conceda, mi hermana, el deseo de su corazón. Deseo tocar ese pañuelo.
Oh Dios de los cielos, libera te ruego. En el Nombre de Jesús. Amén.
Crea solamente. No dude. Jesús dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles a aquellos que creen.”

51 Dama, supuestamente esta es la primera vez que nos encontramos en la vida. ¿Es eso correcto? Si Ud. solamente… de modo que ellos vean que es… no esté asustada. Deje de preocuparse. Todo estará bien. Ahora, a Ud. le preocupa que algo vaya a suceder, ve. Y Ud. sabe de lo que estoy hablando, dama. No lo mencionaré aquí. Ud. está asustada, pero no este temerosa. Todo estará bien. Y eso que está en juego, no se preocupe; todo saldrá bien.
Si el Señor Dios del cielo me revela por lo que está orando, ¿Estaría dispuesta a aceptarlo? Veo que Ud. sufre de un problema femenino. Es un desorden femenino. Y la veo cubierta con una sábana blanca. ¡Oh, es una operación! Ud. acaba de tener una operación por ese mismo problema. Y sencillamente no sana. Y eso es por lo que está aquí. Eso es verdad.
Y luego otra vez. Veo una cosa alrededor de su brazo. Ud. tiene baja presión arterial. Y Ud. es extremadamente nerviosa. Y Ud. viene de otra ciudad a esta ciudad para que se ore por Ud. Antes que Ud. viniera, Ud. oró para que fuese traída a la línea de oración, en una habitación cerca de una cama. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Y a medida que le veo dejar la ciudad, es Rockford, Illinois. Regrese, crea, y Ud. se pondrá bien. Dios sea misericordioso.

52 Somos desconocidos el uno al otro, me supongo. Ud. me ha visto en reuniones. Pero nunca nos hemos encontrado antes. Entonces el Señor Dios, si Él me revelase por lo que está aquí, señor, ¿Creería con todo su corazón? Ahora, audiencia, si alguna vez van a creer, crean ahora.
Miren. Se le dieron dos señales a Moisés para ejecutarlas. Y tan pronto como lo hizo una vez, Israel le siguió. Ellos eran otros profetas, y ellos eran otros líderes y demás quienes ayudaron a sacar a Israel.
Y después de todo, no fue Moisés; fue Dios, ese Pilar de Fuego que siguió a los hijos de Israel. Moisés era un hombre. Dios era Dios, y todavía es Dios.
Y ahora, estas visiones, no son visiones. Es la fe de la gente. Las visiones son lo que sucede, para que los muchachos de las grabaciones aquí y todos los que están en casa sepan que estas cosas… esta reunión que se aproxima en África. Esa es una visión. Eso es cuando Dios usa Su don y nos muestra. Esto, la gente lo está haciendo. Uds. lo están haciendo por Uds. mismos. Es la fe de Uds. tocándolo a Él.

53 La razón que primero tengo que preguntarle a alguien aquí cerca, es porque sólo puedo ver a quien está sentado delante de mí, vean. Y cada uno de Uds. cientos, miles de Uds. están creando ese sentir. Y es difícil cuando ellos vienen, y Ud. se debilita Una visión afecta más que predicar dos horas.
Entonces este hombre aquí dice que somos extraños el uno al otro, y pueda que hayamos nacido a millas y años separados. Pero el Señor sabe todo acerca de Él, y Él conoce todo sobre mí. Y si el Señor desea revelar a este hombre, a este hombre, el por qué está aquí, o algo acerca de Él que él sabe que yo no sé… Si no le conozco y nunca le he visto, yo no sé nada sobre él. Pero si el Señor desea hacer eso, ¿Cuántos dirán: “Amén, yo creeré entonces.”?

54 Ahora, el hermano y yo nos paramos aquí, que nunca nos hemos visto el uno al otro o conocernos antes, y no sabiendo nada el uno del otro. Que el Señor lo conceda, señor. Sólo deseo hablarle un minuto, sólo para ver lo que Él dirá.
Veo al hombre mientras trata de moverse de una silla; se levanta lentamente. Es artritis. Y luego hay algo mal con sus pulmones. Y fue causado por alguna clase de materia. Es polvo, polvo de roca asentado en el pulmón. Ahora, ¿Ven eso? ¿Cuántos creen ahora? ahora, Si hablo más con el hombre, más será hecho. ¿Desean que hablemos con él un minuto más, de modo que puedan ver la parte infalible de ello?

55 Ahora, ahora, honestamente hasta Leo aquí y algunos de ellos tocan la cinta para mí, yo no sé lo que Él dijo, vean. No fui yo. Yo sólo me aparto. Veo algo suceder, y solo digo lo que es, y Uds. captan mi voz. No soy yo. Es Él. Es Él hablando en mi voz solamente, vean. Eso es lo que es. Pareciera como que Uds. pueden ver eso. Es esa mujer orando sentada ahí, justo ahí. Ella tiene un crecimiento en su oreja, y ora para que Dios le sane. ¿Cree Ud. que el Señor Dios quitará ese crecimiento y le sanará? Si lo cree levante su mano y acéptelo solamente. Muy bien. Ud. puede tener lo que ha pedido entonces. ¿Qué tocó ella?

56 Hablemos con Ud. otra vez, señor. Vea lo que Él dirá. Sí, puedo ver ahora, se ve como que hierve algo, niebla. No, es polvo. Algo acerca de polvo. El doctor ha dicho que está asentado en los pulmones. Está asentado en los pulmones.
Y Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de una región que tiene madera dura. Y es cerca de un rio. Y veo un rio grande. Es el rio Ohio. Y yo he estado cerca de ese lugar. Y Ud. está cerca de Evansville, Indiana. Aunque no es en Evansville. Es una ciudad pequeña al otro lado del rio, llamada Lola, Kentucky. De ahí es donde Ud. procede señor William H. Beeler, ahora, si Ud. desea creer al Señor e irse a casa y estar bien, Ud. puede hacerlo. ¿Lo cree? Vaya a casa entonces y sea sano. El señor le bendiga, mi hermano.

57 ¿Lo creen? ¿Cree Ud. que Él sanará esa diabetes y le hará estar bien? Lo cree.
Esa dama sentada justo ahí, la señora mayor, viéndome a través de aquí, ella tiene ambos problemas del corazón y diabetes, sentada en el extremo del asiento allá atrás, mirándome. Eso es correcto, dama. Ahora, ambas pueden ir a casa y ser sanas. Amén.
Diga… por cierto, señora, ponga sus manos en esa señora de color junto a Ud. Ella está sufriendo con problemas estomacales. Eso es correcto. Y la señora de color sentada después está sufriendo con problemas estomacales, ambas. Muy bien. Ud. ya no lo tiene. El Señor le sana.
Ud. teme que esa artritis le paralice, pero no lo hará si Ud. cree. ¿Creerá Ud.? Entonces vaya y sea sana. El Señor le bendiga. Si puede creer. ¿Creen Uds.? ¿Cada uno de Uds.? Un corazón, en un mismo acuerdo…

58 Ud. está orando por ese muchacho. Es una condición mental, y no es salvo. ¿Cree Ud. que el Señor lo sanará y le hará estar bien? ¿Lo cree, señor? Muy bien. Él lo hará. Amén. Tenga fe. Muy bien. Venga, señorita. Una cosa, Ud. tiene un problema femenino, el cual es en realidad por su edad. Pero por lo que Ud. quiere que ore es por un problema del corazón. Y Dios le sanará si Ud. lo cree. ¿Lo creerá? Muy bien. Vaya, y crea.
Déjeme preguntarle algo siendo que simplemente no lo entiende, vea. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen.” ¿Leyeron eso alguna vez? Ud. ha deseado también un caminar más cercano con Dios. Eso es correcto. Ud. ha intentado eso desde que era una niña. ¿Pero me cree Ud. ser un creyente? ¿Creerá conmigo? La Biblia dice entonces: “Pondrán sus manos sobre los enfermos, y ellos sanarán.”
Ahora, Señor, Tú eres nuestro Dios. Y ruego que le concederás esta bendición a ella en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya, creyendo.
Oh, ¡Qué tiempo más hermoso, qué glorioso momento! Ahora, sean reverentes.

59 La señora sentada ahí, ella desea sanidad para sus ojos, sentada al extremo del asiento allá atrás, orando. Eso es correcto. La persona sentada junto a Ud. tiene una glándula femenina infectada, la damita con el corte de cabello cruzado de esta manera. Los médicos han dicho que es una infección en las glándulas femeninas. Si Ud. cree con todo su corazón… ¿Lo hará? Si cree, levante su mano. Muy bien. Ud. puede tener lo que ha pedido ahora.
¿Qué piensa Ud. de su problema estomacal? ¿Piensa Ud. que le dejó justo cuando ese sentir vino sobre Ud.? Entonces vaya, coma. Amén. Tenga fe.
Y cuando yo dije: “Problema estomacal,” Pasó una cosa extraña. Ud. fue sanada con la misma cosa, así que puede ir y comer ahora. Hágase Ud. mismo…

60 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud.? ¿Cree que el Señor Jesús está aquí para hacerle bien, para sanarle? ¿Qué más podría Él hacer? Sólo haga como ahora le digo. Ahora, inclinen sus rostros. Ahora, mientras digo esta oración, díganla desde su corazón.
Oh Dios, Creador de los cielos y la tierra (díganla en voz alta ahora) Autor de vida eterna, Dador de toda buena dádiva, estoy siguiendo estas instrucciones, porque he sido enseñado esta noche que Tu Hijo ha conquistado todos mis problemas. Lo acepto como mi Conquistador. Y me comprometo a mí mismo a Él, creyendo que mis enfermedades, dolencias, o lo que sea que esté mal conmigo me dejará. Porque lo pido en el Nombre de Jesús.
Ahora, sólo sean muy reverentes. Ahora, quédense en eso ahora. Esa es su oración. Ahora, mantengan esto en sus mentes. ¿Qué es eso cerca de Uds.? Ese es el Ángel del Señor.
Sí, damita, ese problema femenino le ha dejado. Muy bien.
Sí, señor, ese problema de la próstata también le ha dejado, señor. Muy bien. Sigan orando. Sigan orando. “Señor, sólo sé que estás cerca de mí ahora. Sé que me estás sanando.”

61 Ud. sentado ahí ciego con su mano alzada hasta su frente, tenga fe en Dios. Él está ahí cerca de Ud. No dude. ¿Qué podría pasar en este momento? ¿Qué podría pasar? Si Ud. cree solamente… Ahora, sólo siga encerrado con Dios. He estado en Chicago muchas veces. Alguna vez…
Nunca han visto algo caminar hacia esta plataforma sino lo que por la mano de Dios fue tocado. Ni en las reuniones en cualquier lugar que alguna vez han visto. Él nunca ha me ha fallado. Y nunca me fallará. O Él les sanará o me dirá por qué no les puede sanar.
Ahora, voy a orar por Uds. y pedir por Uds. mientras están ungidos ahora, y el Ángel del Señor está al lado de Uds. No se sienten en tinieblas ya más. La Luz ha venido. El Gran Conquistador está aquí. Y mientras oro, crean que Dios oye mi oración, y tendrán lo que están pidiendo.

62 Señor, Tú quien eras antes del mundo, Tú quien has visto cada movimiento. Y yo no sé de ni una cosa más que Tú puedas haces, Señor. Has cumplido Tu Palabra al pie de la letra, yendo más allá de los límites de nuestra imaginación. Has ido tan lejos que has asolado a millones de personas ciegas quienes van a tientas esta noche, porque han rechazado caminar en la luz.
Pero has abierto los ojos de miles de ciegos también. Y, o Señor, que pueda esta noche este precioso grupito de personas aquí, no caminar en tinieblas ya más. Que pueda esta ser esa gran noche para cada uno aquí. Y mientras ellos lo intentan, presionando, y empujando, permíteles calmarse y saber que estás parado junto a ellos.

63 Oh bendito Dios, yo predico hasta que estoy ronco. He buscado y traído al pueblo ante Tu presencia al punto que estoy débil y cansado que difícilmente puedo pararme aquí. Ahora, Señor, si he hallado gracia en Tus ojos, haz esto por mí, Señor. Por favor, Dios, aparta todas las dudas del corazón de esta gente, que puedan ellos saber que Tú estás parado a su lado y listo para sanarles.
Y que el diablo de duda huya de ellos, y que el Espíritu Santo se precipite como un poderoso viento fuerte, y llene a cada persona que está de pie presente con fe divina. Y que puedan sus pequeñas lámparas ser sumergidas en el aceite del Espíritu Santo, y sean sanos en este momento. Concédelo, Señor.
Los entrego a Ti. Y reprendo al diablo. En el Nombre de Jesús, el Gran y Poderoso Conquistador, quien ha conquistado cada enfermedad y cada enemigo de la raza humana, y se para infalible esta noche, probándose Él mismo como el Resucitado.
Satanás, estás derrotado. Toma tu vuelo. En el Nombre de Jesucristo, sal de esta audiencia y aléjate de estas personas, que Dios pueda dominar y reinar en este edificio. A través del Nombre de Jesucristo. Amén.
Oh, levántense y resplandezcan y den gloria a Dios. Su presencia está en este edificio. Su poder está aquí para transformar cada enfermedad en salud y darles el deseo de sus corazones. Hijos, levanten sus manos y alaben al Dios poderoso quien está en nuestros medios, y bendiciéndoles esta noche. Bendito sea el Nombre del Señor.
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