S.532 58-0112E La Puerta Al Corazón

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OBRAS DEL MENSAJE

La Puerta Al Corazón

Chicago, Illinois, E.U.A.

58-0112E

1 Dios todopoderoso, el Autor de la Vida eterna, el dador de todo don bueno y perfecto, venimos a Ti en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús. Y te agradecemos humildemente, Señor, por las bendiciones que Tú nos has dado. Y ruego que toques a la hermana que está enferma ahora en algún lugar en esta audiencia. Nosotros, como la iglesia del Dios viviente, pedimos ahora que el espíritu maligno que haría daño a nuestra hermana, salga de ella para que ella pueda disfrutar el servicio esta noche en la presencia del Cordero de Dios.
Te pedimos Padre, que bendigas al Hermano Joseph Boze mientras sale para África y a ministrar en las partes del mundo. Sea Tu mano de misericordia guiándole, Señor. Dale seguridad. Dale salud y fuerza, y que pueda volver a nosotros de nuevo, gozoso, trayendo preciosas gavillas. Concédelo. Perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a aquellos quienes pecan contra nosotros. Y rogamos ahora que el Espíritu Santo tome totalmente la reunión bajo Su control, y obtén gloria para Dios nuestro Padre. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
Pueden sentarse

2 No tengo el vocabulario para decir cuánto aprecio esta gran Chicago y la cooperación en estas ocho noches pasadas de reunión. A todas las iglesias, y a las personas, son muy altamente apreciados. Y yo aprecio este auditorio de la Secundaria Lane Tech [Vía Tecnológica-Trad.] y a los guardias, a todos aquellos quienes están afiliados a esta escuela, ellos han sido muy amables con nosotros al dejarnos tenerlo. Y yo quiero agradecer especialmente la música fina, y a los cantantes. El pequeño cuarteto recién cantó hace unos momentos, de la Juventud para Cristo, de Wisconsin. Les agradecemos. Y por nuestros preciosos hermanos de color, acababa de entrar en la habitación y ellos estaban cantando esa canción que debería quebrantar a cada pecador hasta sus rodillas: “Oh, Amor de Dios, ¡Cuan Rico y Puro!”

3 Yo estaba pensando—después de esa película inspiradora de anoche, que nuestro Hermano Osborn proyectó aquí—muchísima gente postrada enferma allá en África y… oh, nos sentimos avergonzados de nosotros mismos, por no llevar el Evangelio a ellos lo más pronto. Pero por la gracia de Dios haremos… yo haré todo lo que pueda por ellos cuando vaya nuevamente.
Y por el Hermano Johnson, el cantante. Cuán hermoso cantó para nosotros. Y nosotros lo apreciamos. Y por el pianista y todo, y por los ministros, su cooperación. Y por nuestro precioso hermanito, Joseph. Creo que ha salido ahora.
Pero el Hermano Joseph ha sido un verdadero amigo para mí. Yo amo al pequeño compañero. Y nos paramos juntos. Yo digo “Pequeño Compañero.” Yo sé que él es más grande que yo, pero hay algo acerca de él que… Oh, él sólo… Yo sólo le amo. Un pequeño compañero muy maravilloso. Yo le amo porque él ama a nuestro Señor. Y yo he visto a Joseph en muchos aprietos, pero jamás le he visto comportarse menos que un cristiano en todo lo que hizo. Y en las buenas y en las malas, nos hemos parado juntos. Y que Dios bendiga nuestro amor el uno para el otro, mientras continuamos.

4 Y para Uds. los otros hermanos ministros que han estado en las reuniones; algún día cuando todo termine, y sólo pensar, cuando todos estos grandes coros se reúnan, ¿No será Maravilloso?
Uds. pudieran decir: “Hermano Branham, ¿Cree Ud. que todavía tendrán su talento?” Ciertamente. Seguro. A ellos se les dio para siempre.
Si se fijan, cuando la bruja de Endor llamó el espíritu de Samuel, él todavía era un profeta. Así que, la muerte sólo nos muda de un lugar diferente de residencia. Esto sólo es por un corto rato, y ese es eterno. Así que miramos a ese Día.
Y escuché decir al Hermano Joseph anunciar las reuniones. Nos encantaría que nos acompañen. Y esos coros y demás, para que vengan a estas reuniones. Seguro que me gustaría. Y estoy seguro que a la gente también. No hay cómo el buen cantar, ¿Verdad? Oh, es maravilloso.
Ahora, esta noche siendo la noche de clausura… y por supuesto yo siempre estoy sólo un poco cansado, y me pongo ronco. No he conseguido a un administrador oficial de las campañas hasta ahora, desde que nuestro querido y precioso hermano Ern Baxter tuvo que regresar a su iglesia. Lo estaban llamando de su iglesia. Su iglesia es casi del tamaño de este auditorio. Así que, para andar deambulando por todas partes a través del país conmigo, su iglesia no lo soportaría más tiempo. Él tuvo que regresar a ellos o probablemente perderían su iglesia.
Un alma maravillosa, un maravilloso hombre de Dios, y yo le amo. Pero él tuvo que regresar, y, desde entonces, yo no he tenido un administrador de campaña. Por lo que, he tratado de hablar por mí mismo. Así que, soy insuficiente para eso, porque no soy una persona educada. Y yo no puedo predicar; sabemos eso. Como dijo el Hermano Osborn en la plataforma anoche, acerca de… él dijo: nadie sabe mejor que él, sobre su deseo de estar aquí.
Pero tolérennos sólo por un momento. Es que me encanta decir lo que conozco de Él, pues yo le amo.

5 Deseo leer esta noche una porción de la Escritura. Y no los retendremos demasiado. Entonces vamos a orar por el enfermo. Y oh, cómo ardía mi corazón anoche cuando vi ese gran grupo masivo de gente entrando al pasillo para aceptar su sanidad, en la base de la Eterna Palabra de Dios. Eso estremeció mi corazón. Eso levantó mi fe en Uds., al ver que Uds. creyeron rápido en la Palabra.
El Hermano Osborn tiene un ministerio grande de predicación de la Palabra. Y la Palabra vencerá al diablo dónde sea, en cualquier tiempo, bajo cualquier circunstancia. Jesús lo probó cuando venció a Satanás. Sin usar Su poder, sino sólo en la Palabra del Padre: “¡Escrito está! ¡Escrito está!” y Él lo derrotó.

6 En el libro de la Revelación de Jesucristo, y el capítulo tercero y el verso 20, deseo leer esta porción.
“He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Este es el texto más llamativo de la Escritura. Hay algo acerca de él que cada vez que lo leo, tan sólo conmueve mi corazón. Es un cuadro del Señor llamando a la puerta.
Yo no puedo recordar, en este momento, el cuadro… o, el artista que pintó el cuadro, de este suceso. Pero todos los cuadros famosos… antes que puedan alguna vez ser puestos en el salón de la fama, ellos primero tienen que pasar en medio de los críticos. Y cuando han pasado a través de los críticos, entonces ellos pueden entrar al salón de la fama.

7 De esa manera es con la iglesia. Dios está pintando un cuadro de una iglesia santa y hermosa. Y antes de que alguna vez sea tomada de la tierra, al salón de la fama en el palacio de Dios, ella debe primero pasar por la línea de los críticos.
“Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;” “Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”
Y este artista pintó el cuadro de Jesús llamando a la puerta. Cuando pasó a través de los críticos, uno se levantó y dijo: “Señor, sólo hay una cosa que puedo encontrar mal con el cuadro. Eso es, Ud. no puso pestillo en la puerta.”
Y el artista dijo: “Oh, no. Yo lo pinté de esa manera.” Él dijo: “Esa puerta es la puerta al corazón. Y el pestillo está por dentro. Ud. tiene que abrir la puerta.”

8 Y nos preguntamos mientras lo vemos llamando a la puerta: ¿Para qué toca un hombre a la puerta? Él está tratando de ingresar. Él quiere entrar. Esa es Su razón de llamar.
Muchos grandes hombres en este ancho mundo, y en sus años que existieron, han llamado a las puertas. Y estoy pensando ahora: ¿Qué hubiera sucedido si el gran César hubiera descendido a la puerta de un campesino, y llamado a la puerta? Cuando el campesino abriera la puerta y pudiera haber visto quien era, llamando, él probablemente se hubiera postrado en el piso y dicho: “Bienvenido, gran César. Sólo entre a mi casa y hónreme por entrar en mi humilde morada. Y cualquier cosa que encuentre aquí, que su corazón desee, tómelo, pues es suyo.”
¿Qué hubiera sucedido si el difunto Adolph Hitler hubiera descendido a la puerta de uno de sus soldados, y hubiera llamado a la puerta, y el soldado mirando afuera, y hubiera visto que aquel era el gran Führer de Alemania? El soldado se hubiera lanzado a abrir la puerta y se hubiera parado en atención y saludado al gran Führer Alemán y le hubiera rogado que entrase. “Y cualquier cosa que Ud. quiera en mi casa, tómela. Es suya.” Si Hitler hubiese dicho: “Tomaré ese reloj de oro que está en la pared como un recuerdo.” Aun sin importar cuán valioso hubiera sido, el soldado hubiera sido honrado al darle algo así al Führer Alemán.

9 Uds. saben, la razón: es la importancia de la persona que está a su puerta, cuando una persona importante viene a visitarlos. No hay un buen demócrata en todo Chicago esta noche, que no se sintiera muy honrado si el presidente Dwight Eisenhower llamara a su puerta. Aunque él difiera con él en política, aun él es el presidente de los Estados Unidos de América. Él es un hombre importante. Y cualquier buen demócrata apreciaría eso, el honor de tener al presidente de los Estados Unidos, el presidente Dwight Eisenhower, llamando a su puerta. Él diría: “Entre, señor. Y cualquier cosa que yo pueda hacer para hacerle sentir cómodo mientras Ud. esté aquí…Pase.” Su corazón habría sido conmovido al saber que el presidente de los Estados Unidos estaba llamando a su puerta; pues él sabría que el presidente tiene una misión para él, o algo que decirle, o él no estaría llamando a la puerta.

10 Recientemente la reina de Inglaterra visitó nuestra querida nación—la hija del difunto rey Jorge, por quien tuve el privilegio de orar por la Gracia de Dios, cuando él fue sanado de esclerosis múltiple. Y estando ella aquí en los Estados Unidos, si ella hubiera venido a cualquiera de nuestras puertas, y hubiera llamado a la puerta, hubiéramos sido sumamente honrados de tener a la reina de Inglaterra llamando a nuestra puerta, aunque nosotros no somos sus súbditos. Pero ella es muy importante. Eso es porqué nos sentiríamos honrados de su llamando a nuestra puerta. Ella es una mujer importante. Ella es la reina más grande de la tierra, hablando nacionalmente. Y nosotros hubiéramos sido honrados por ella al venir.
Pero, oh, ¿Quién es más importante que Jesús? ¿Y quién es más desechado que Jesús? ¿Quién es más grande de lo que Él es? Y aun así Él se para y llama a diario, y nosotros lo desechamos. Él quiere obtener la entrada a nuestro corazón, de modo que Él pueda bendecirnos, y hacer por nosotros lo que ningún rey o principado o cualquier otra persona importante pudieran hacer. Y aun así lo desechamos. Diariamente, miles de veces miles lo alejan de la puerta de su corazón. El honor más grande que cualquier hombre o mujer, o niño, pudiera tener alguna vez es tener al Señor Jesús llamando a la puerta de su corazón, el Rey de reyes y el Señor de señores. Y aun así le prohíben la entrada más que al repartidor del periódico o el vendedor de libros o la compañía de cepillos o alguna otra persona que viene y les quita en vez de darles. Y no hay nadie más que pudiera llamar a su puerta con semejante regalo como el que Él tiene para Uds., pues Él tiene para Uds. vida eterna. Él tiene para Uds. sanidad para su cuerpo. Él tiene gozo para su tristeza. Él tiene paz para sus mentes afligidas. Él tiene esperanza para sus dudas; fe para sus temores; incorrupción para su corrupción; vida para su muerte. Y aun así lo desechamos.

11 Pero Uds. pudieran decirme: “Hermano Branham, yo ya hice eso. Cuando Jesús llamó a mi corazón, yo lo dejé entrar.” Bueno, eso es bueno. Pero cuando Él entra en su corazón, ¿Le dieron la bienvenida en la totalidad de su ser?
Hay mucha gente que le daría la bienvenida a Jesús como Su Salvador; pero ¿Puede Él ser su Señor? Señor es “Propietario.” El Señor tiene control completo. Uds. le darían la bienvenida plenamente para guardarlos de ir al infierno y al tormento. Le darían la bienvenida como su Salvador. ¿Pero están dispuestos a darle la bienvenida como su Señor, para tomar control total?
Ahí en el corazón hay pequeñas puertas, como en su casa. Si yo voy a su casa a visitarlos, y Uds. me dan la bienvenida para entrar, y dicen: “Hermano Branham, yo le doy esta casa y todo lo que en ella hay.” Pero luego Uds. me toman de la mano y dicen: “¿Ve esa puerta? yo no quiero que entre ahí. ¿Y ve este lugar? Ahora, no entre ahí. ¿Y este lugar? No entre ahí.” Entonces yo sólo soy parcialmente bienvenido.
Y esa es la manera en que la gente recibe al Señor Jesús, como bienvenido parcialmente. Pero Él quiere entrar y ser bienvenido.

12 Ahora, examinemos algunas de estas puertas. Una de ellas es la puertita del ego. Uds. saben, esa es una puertita importante. Uds. dicen: “Oh sí, Jesús, yo te recibiré como mi Salvador, pero no te entrometas en mis negocios.” Esa es la actitud de muchos así llamados cristianos. “Ahora, yo quiero vivir mi propia vida, pero no quiero que… Yo quiero que me guardes del infierno, pero no te entrometas en mis asuntos.” Bueno, entonces Jesús no puede tener la preeminencia, Jesús no puede ser su Señor, porque Uds. quieren ser sus propios gobernantes. Y Él quiere regir en su lugar. Pero mientras Uds. mantengan la puerta cerrada—aunque le hayan aceptado como su Salvador personal—aun así no le han dado completamente la preeminencia en sus vidas. Oh iglesias, si no es esa una verdad en todo el mundo. Ellas no le dejarán tener el Señorío.

13 Y luego hay otra puertecita. Se llama la puerta del Egoísmo. Oh cómo nos gusta guardar esa puertecita con un gran candado. “Yo me iré si hay algo en ello para mí. O, si es para mí y mi iglesia, o para mí y mi denominación, yo estaré dispuesto a ir si saco algo de ello.” Ese es egoísta. Uds. deben abrir esa puerta y dejar que Jesús entre. Oh, es una puerta importante.
Ahora, yo no quiero ser grosero, pero sólo quiero ser honesto. Y luego hay una puertecita que se encuentra en el corazón tanto de hombres y mujeres. Es una puertecita de Orgullo. Y en esa Uds. dirán: “Entra, Señor. Yo me uniré a Tu iglesia y pagaré mis diezmos. Yo ayudaré a la viuda a comprar un poco de carbón, compraré al huérfano un poco de alimento y alguna ropa. Pero yo sólo no deseo rendir mi orgullo. Yo pienso que soy un poco mejor que fulano.” Jesús no podría entonces ser el gobernador de su ser.

14 “Yo iré a esa cierta iglesia. Es una misioncita. Yo oigo que están teniendo un avivamiento. Pero yo no puede dejar que mi círculo social sepa que estoy mezclado con ese grupo de gente. Cierta vez el diablo aun dijo que eran santos rodadores.” Oh cómo lastima eso su orgullo. “Sencillamente yo no pudiera abrir esa puerta, Señor.” Entonces Él no puede ser el gobernante y Señor si Uds. mantienen cerrada esa puerta.
Y algunas veces yo he sido culpable de haberle dicho a las señoritas, que en el tiempo de verano que ellas se visten mal, con su ropita de apariencia inmoral puesta. Yo sé que Uds. dicen que ellos la venden. Sí, y también venden arsénico.
Oh, Uds. quieren lucir como los Jones [Apellido común en EEUU.], Uds. quieren actuar como su vecino, pero Dios quiere que Ud. actúe como Su Hijo, y alejarse de ese orgullo. La puerta del orgullo, qué cosa más horrible es esa, saber que Ud. profesa ser Cristiano y luego mantenerle a Él cerrada la puerta.

15 Una pequeña historia, yo quizá se las he contado. Pero en los días tempranos de los esclavos, allá en el Sur había… ellos iban y compraban a aquellas personas, y hacían esclavos de ellos. Y estaban tristes porque estaban lejos de sus hogares, y sencillamente no podían sentirse bien ya más.
Ellos nunca irían de nuevo a casa. Y eran azotados y golpeados hasta que las personas estaban deprimidos en espíritu. Y un día un comprador de esclavos vino por ahí, y él estaba comprando algunos esclavos en la plantación.

16 Oh, él se fijó en uno de aquellos hombres, un joven muchacho erguido, su barbilla levantada, y ellos nunca tenían que azotarlo. Él estaba haciendo bien su trabajo. Así que, el comprador de esclavos dijo: “Déjame tener ese esclavo. Te daré tu precio por él.”
Pero el propietario dijo: “Pero él no está en venta.”
Él dijo: “¿Qué lo hace a él tan diferente de los otros esclavos? ¿Es él un Jefe?”
Dijo: “No, él es sólo un esclavo.”
Dijo: “¿Lo alimentas diferente de otros esclavos?”
Dijo: “No, él come en la galera con el resto de los esclavos.”
Dijo: “Entonces, quizá, tal vez, será que es tratado un poco mejor.”
“No, él es tratado como el resto de los esclavos.”
Dijo: “¿Qué lo hace tan diferente, entonces, que los otros esclavos?”
Él dijo: “Yo mismo me lo pregunté por mucho tiempo. Pero un día descubrí que allá en su tierra natal, su padre es un rey de la tribu. Y aunque él sea un extranjero lejos del hogar, él aun sabe que él es un hijo de un rey y él se conduce como uno.”

17 Oh, nosotros cristianos, aunque extranjeros del mundo, y somos súbditos ligados al cielo del Señor Jesús, deberíamos conducirnos nosotros mismos como hijos e hijas de Dios.
El orgullo nos aleja de hacerlo. Estamos asustados que alguien diga algo contra nosotros. Cuando el Espíritu bendice, muchos se avergüenzan de decir: “Amén.” Hay muchos quienes en sus oficinas de trabajo, el Señor Jesús los podría haber sanado de enfermedades, y ellos están temerosos de testificar para la gloria de Dios por causa del orgullo. Muchos están asustados de pararse y decir: “Yo he recibido a Cristo como mi Salvador personal, y he sido lleno con el Espíritu Santo.” ¡Avergonzados!
Oh, yo amo ese viejo himno que solíamos cantar hace años, allá en la sierra.
Yo tomaré mi camino con los pocos despreciados del Señor.
Yo he iniciado con Jesús y estoy yendo a través.
¡Sin avergonzarnos del Evangelio! Pablo dijo: “Es poder de Dios.”
¡Orgullo! Oh, ¡Qué cosa más tremenda es eso!

18 Luego hay otra puertecita en su corazón. Oh, hay muchas de ellas, pero yo solo quiero tocar algunas de las principales. Otra puertecita en el corazón cuando Jesús entra, es la puerta de la fe. Oh, muchos dirán: “Yo le aceptaré como mi Salvador personal, pero yo no creo que toda la Palabra es inspirada.” Entonces Ud. está manteniendo cerrada su puerta. Él no puede bendecirle del todo.
Y Uds. dicen: “Oh, yo creo que Él me salva del pecado, pero yo no puedo creer que los días de los milagros son lo mismo hoy como fueron entonces.” Entonces Uds. están manteniendo cerrada la puerta. Él no puede hacer nada por Uds.
Oh, esta noche, en este servicio de sanidad, si tan sólo pudiéramos abrir esa puerta, y decir: “Señor Dios, Jehová, yo creo que cada Palabra que dijiste es la verdad. Y está escrito, sellado por la sangre del Señor Jesús, una declaración y una promesa para mí. Y es mi propiedad, y yo lo poseo.” ¡Oh, qué reunión habría esta noche aquí! “¡Es mía! Jesús murió para que yo pudiera tener esta fe.” “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan diligentemente.”

19 Oh, abran esa puerta de fe, y permitan que el Rey de gloria entre en ella. Entonces Uds. serán capaces de ver las grandes cosas y creer con todo su corazón que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Su manifestación de Su amor y Espíritu será derramado sobre Uds.
Deseo tocar otra puerta sólo por un momento, y esa es la puerta de los ojos. La Biblia dice que: “Debemos comprar colirio del Señor.”
Uds. saben, yo soy un sureño, y yo… allá en la región donde vivo, allá atrás en la región montañosa de Kentucky, a los niños solían irritárseles los ojos. Y mi abuelo solía cazar. Y él solía cazar mapaches. Y él tomaba ese mapache y le sacaba la grasa. Y cuando a alguno de los niños se les irritaban los ojos… a Uds. normalmente se les irritan los ojos cuando duermen.

20 Eso es cuando a los cristianos se les irritan también los ojos. Cuando ellos están dormidos en las cosas del mundo se les irritan los ojos. Tal vez Uds. ven demasiada televisión. Eso les irritará los ojos de todas formas. Y nosotros solíamos tocar esta grasa de mapache y la frotábamos—masajeábamos—en sus ojos hasta que sus ojos se abrían.
Oh, pero en la esfera espiritual, Dios tiene un poco de aceite santo, el Espíritu Santo, y masajea el corazón con el poder de Su resurrección, hasta que los ojos espirituales pueden recorrer abiertamente y ver la gloria del Señor. Oh, necesitamos un majase ocular, que los ojos de nuestro entendimiento puedan ser abiertos.

21 Luego otra cosa: cuando sus ojos se abren, Uds. pueden ver. Uds. pudieran escuchar. Pero sus ojos se abren, Uds. pueden ver. Y entonces cuando sus ojos están abiertos, podemos ver la bondad del Señor. Han habido muchas veces que Dios ha caminado con Uds. —Él los ha guardado de la ruina. Él los sacó del hospital—y Uds. prosiguen como si fueran cerdos bajo un árbol de manzanas. Esa es una expresión sureña.
Uds. saben cuándo un cerdo viejo puede llegar bajo un árbol de manzanas. Y las manzanas lo golpean en la cabeza todo el día. Y él sólo las agarra y se las come, y nunca ve hacia arriba para ver de dónde vienen.
Esa es la manera que hacen muchos cristianos: Las bendiciones del Señor caen por todo alrededor de ellos, y ellos nunca se arrodillan para reconocer que ellas vienen de Dios. ¡Cuán lastimoso es!

22 Nuestros ojos necesitan ser abiertos.
Y otra razón por la que nuestros ojos deben ser abiertos, es que, cuando venimos a la casa del Señor y vemos Su Espíritu comenzando a moverse y realizar cosas exactamente de la misma manera que Él dijo que sería hecho. Y nosotros nos sentamos con nuestros ojos cerrados. Ahora, yo sé que esa es la verdad. Ellos se sientan con sus ojos cerrados y dicen: “Bien, no lo sé. Podría ser telepatía mental. Y pudiera ser un adivino.” Pero si sus ojos fueron abiertos, Jesús entraría y diría: “Soy Yo y Mi Palabra.” Pero Uds. deben tener sus ojos abiertos, y entonces verán Su bondad, y podrán apreciar todo lo que Él hace por Uds.Hace algún tiempo, allá abajo en las tierras del sur, había un ministro del Evangelio, y él tenía un hombre que trabajaba para él, un hombre de color. Y su nombre… ellos le llamaban Gabo. Su nombre correcto era Gabriel, pero ellos lo llamaban Gabo para abreviar. Y Gabo era un buen anciano, pero él no podía enderezarse con el Señor. No importa lo que hiciéramos, él sencillamente estaba fuera de línea. Él amaba jugar dados y naipes, y tomar un poco de whiskey, y él sencillamente no podía quedarse alineado. Y Gabo amaba bastante ir de cacería, pero no podía pegarle a nada.

23 Y el pastor de esta cierta iglesia, él también amaba cazar. Así que, un día, cuando ellos habían estado fuera cazando, y ellos habían cazado tanto hasta que los conejos y las aves estaban colgándoles por todos lados. Era tarde en el ocaso, y ellos iban ascendiendo a lo largo del conocido sendero. Nadie había dicho algo por unos pocos minutos. Y el anciano Gabo totalmente cargado de caza, caminando con cuidado por todo el sendero.
Después de un rato tocó al ministro en el hombro. Y él se volteó, y para su sorpresa, lágrimas estaban cayendo de las mejillas del anciano Gabo. Y él dijo: “Predicador, ¿Sabe lo que voy a hacer?”
Él dijo: “No Gabo, ¿Qué es lo que vas a hacer?”
Él dijo: “Voy a ir a su iglesia el domingo por la mañana. Voy a encontrar mi posición, mi lugar, justo ahí, en el banquillo de los dolientes. Y voy a ir y tener compañerismo con la iglesia, y yo voy a vivir fiel a Dios hasta que muera.”

24 Y el pastor, más bien molesto por la decisión rápida de Gabo—después de años de tratar de persuadir al anciano para llegar a ser un cristiano—él dijo: “Gabo, no sabes cuánto aprecio eso. Cuán contento estoy de tenerte diciendo esas palabras acerca de nuestro Señor, y por tu decisión. Pero hay una cosa que me inquieta, Gabo. Después de todo mi predicar, y recogerte en la calle y llevarte a tu esposa en casa cuando estabas borracho, para librarte de ser arrestado. Y todas las cosas que yo he hecho, y aun así no te pude hacer venir y unirte a la iglesia, y ser salvo. ¿Qué hizo el cambio repentino, Gabo?
Él dijo: “Jefe, Ud. sabe que soy un mal tirador. Yo no podría pegarle a un conejo.” Y él dijo: “Vea aquí a los conejos y la caza que Él me ha dado. Seguramente Él debe amarme o Él no me los hubiera dado.”
Oh, es simple. Pero si Uds. solamente supieran que las bendiciones que Uds. poseen provienen de la mano Dios; la ropa que usan, el alimento que comen.
Si Uds. alguna vez van a esos campos misioneros y ven a esos bebes con sus barriguitas todas hinchadas, postrados en la calle, muriendo de hambre—Y si Uds. rastrillan lo suficiente en el bote de la basura, para alimentarlos—Uds. se pondrían de rodillas y dirían: “Oh Dios, yo he sido tan cruel.” Se dan cuenta de la bondad de Dios.
Cuánta gente que está esta noche en el infierno, quienes se han sentado en estos asientos a dónde están Uds., que darían lo que fuera si ellos pudieran tomar sus asientos de nuevo esta noche y tener la oportunidad de venir.

25 La bondad de Dios, nosotros lo damos por hecho sencillamente. Él es bueno para venir a nosotros en estos días postreros. Cuando denominaciones y grandes movimientos en contra de Dios y toda clase de instrumentos mecánicos, y todo entretenimiento, para tomar posesión de la iglesia. Toda clase de entretenimientos, y aun así le dan la espalda a Cristo. Y aun así Él viene a nosotros en Su bondad, para revelarse a Sí mismo a nosotros como el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Va más allá de cualquier cosa. Así cómo esas personas queridas cantaron hace un momento: Va más allá de la estrella más alta, y alcanza lo más profundo del infierno, al conocer su Bondad, parado, tocando, tratando de entrar.
Piénsenlo sólo por un momento mientras inclinamos nuestras cabezas para orar.

26 ¿Son Uds. culpables de comer buena comida, gozar de buena vista, usar buena ropa, conducir un buen auto, vivir en una gran nación, yendo a una buena escuela, y todas las bendiciones que estamos disfrutando, y aun así nunca han visto hacia arriba para ver de dónde provienen? ¿Son culpables?
No lo harán, esta noche, mientras Él está llamando a su puerta, hacer lo suficiente para alcanzarlo con su mano derecha, y decir: “Señor, yo abro mi puerta ahora. Entra, Oh Rey de gloria, y sálvame. Y abre las puertas de mi corazón. Abre mi puerta de fe, mi puerta de orgullo, mi puerta de indiferencia, mi puerta de egoísmo. Todas las puertas de mi corazón se abran ampliamente para TI, oh, Señor Jesús, quien ahora está presente.” ¿Lo harán por medio de levantar solamente su mano mientras todos oran? Dios le bendiga, por toda la iglesia. Hay muchas manos. No puedo contarlas todas, pero Dios ve cada una.

27 ¿Qué del balcón allá arriba? ¿Saben qué? Hablando geográficamente, Uds. están un poco más cerca del cielo que ellos que están aquí abajo. Eso es cierto. Pongan sus manos en alto y digan: “Dios, deseo reconocer esta noche que Jesús, el Hijo de Dios, me da todo lo que como, toda mi ropa y todo lo que me da. Señor, te doy gracias, y quiero abrir mi corazón. Mi puerta de fe, deseo que Tú vengas y tomes posesión. Y yo quiero que Tú abras mis ojos. Oh Señor, yo me he sentado en las reuniones. Yo he oído al Hermano Branham y muchos de los ministros hablar acerca de Ti siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y me he esforzado por creer esto. Y realmente he visto Tu poder venir y desplegar los secretos del corazón. Te he visto hablando a través de Tus siervos a gente absolutamente extraña, y sabían quiénes eran, los pecados que ellos estaban cometiendo, la enfermedad que estaba en sus cuerpos. Y yo te he visto sanarlos de toda las maneras de ceguera, enfermedad, demencia, y liberarlos. Y de alguna forma yo he mantenido mi propia puertecita de fe cerrada. Dios, se misericordioso conmigo esta noche.” Digan: “Y abre mi puerta de fe.” ¿Levantarían las personas sus manos a Dios? “Abre mi puerta, Señor.” Dios les bendiga. Eso es correcto. Dios le bendiga. “Abre mi puerta de fe, Señor. Yo la abro para Ti. Entra. Se Señor. Sé Gobernador. Tómame tal como soy. No soy bueno.”
Uds. podrían confesarlo también. “Qué es el hombre para que tengas de él memoria.” No lo digo para ser grosero. Yo les amo, y Dios les ama. Pero sin Dios Uds. no son buenos, de todos modos. Uds. sólo son seis pies [1.83 Mts. Aprox.] de polvo dónde están yendo, y eso es todo, y un alma rumbo al infierno. Pero si Uds. son nacidos de nuevo, Uds. son hijos de Dios. Abran su puerta entonces y permítanle a Él tener el señorío sobre su ser.

28 Véanlo a Él, que hace Él, mientras le hablan ahora. Vean a Pedro cuando él llega. Jesús sabía quién era él. Él dijo: “Tú eres Simón. Y después de esto, tú vas a ser llamado Pedro. Y el nombre de tu padre es Jonás.” Él le dijo a Felipe dónde Natanael lo encontró…o, a Natanael adonde lo encontró Felipe. Y Él también supo el secreto del corazón de la mujer samaritana, aquella que tocó Su vestidura. Él se volteó y miró. Él percibió los pensamientos de las personas que dijeron que Él era Belcebú. Él es todavía el mismo esta noche. Él dijo: “Estas señales que yo hago las harán Uds. también.”

29 [Espacio en Blanco en la cinta.] …Y que Tú vendrías a sus corazones, como Señor y Salvador. Bendice a aquellos que levantaron sus manos, quienes te han aceptado ya, pero que no han abierto completamente cada puerta en su corazón. Concede, Señor, que cada puerta sea abierta ahora, que el Hijo de gloria entre. Y unja sus ojos para que puedan ver Su gloria y Su presencia. Toma gloria para Ti mismo, Señor. Pues yo, como Tu siervo, los presento a Ti como los trofeos del Mensaje. En el Nombre del Señor Jesús. Amén.
[Espacio en Blanco en la cinta.] …y los que creyeron fueron añadidos a la iglesia. Ellos creen, y aceptaron a Cristo. Pero yo amo ver el altar y la gente en él, arrepintiéndose. No importa cuánto clamen, cuánto supliquen, hasta que su fe miró ahí y lo acepto a Él como su Salvador Personal, no haría ningún bien orar y llorar.
Pedro dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para la remisión de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para aquellos que están en Chicago, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” Y si Uds. levantan sus manos, Él aún está llamando. Créanle ahora.

30 Me pregunto, antes que empecemos esta reunión, si puedo decir esto: vayan a alguna buena iglesia ahora y sean bautizados, e invoquen el Nombre del Señor, y Él les dará el bautismo del Espíritu Santo. Ahora, hagan eso por mí, ¿No lo harán? No importa a que iglesia estén afiliados, con tal que reciban el Espíritu Santo, eso lo concluye. Uds. son un hijo y una hija de Dios.
Y olvidé algo de lo que el Señor me recordó. Ellos me dijeron que habían recogido una ofrenda de amor para mí, hace un momento. No era necesario. Yo nunca he tomado una ofrenda en mi vida. Los hermanos normalmente vienen por ahí y me dan algo de lo cual vivir. Gracias por ello.
No quiero ser grosero. Lo siento. Perdónenme por olvidar decir que aprecio esa cosa vital que hicieron. Yo lo aprecio. El Señor les bendiga. Eso irá, a lo mejor de mi conocimiento, al reino del Señor. Esa es la única manera que tengo de vivir y alimentar a mi familia, es por medio de lo que Uds. me dan para ese propósito. Lo que sobra eso va directo a las misiones. Así que, cuando yo responda en aquel día, yo quiero que Él diga: “Bien hecho, mi buen y fiel siervo.” Esas son las palabras que estoy anhelando oír: “Bien hecho.

31 “Ahora, ¿Habrá alguna persona aquí que nunca ha estado en una de nuestras reuniones antes? ¿Levantaría solamente su mano? ¿Esta es su primera vez? Oh, eso está muy bien. El Señor le bendiga ricamente. Casi doscientas o trescientas personas, me supongo, que nunca han estado en las reuniones.
Ahora, deseo solamente tomar este poco de tiempo, lo cual aún es temprano, para explicarles lo que pienso sobre sanidad divina. Ahora, Uds. saben, en esta clase de ministerio, Uds. tienen toda clase de nombres. Y algunos de ellos no son muy agradables. Pero, sin embargo, eso no cambia ni un poquito con Dios.
Él fue “Belcebú” para el pueblo de ese día, que no le creyó. “Y si ellos llamaron al Señor de la casa ´Belcebú´, ¿cuánto más a los de Su casa?”
Pero exactamente igual, el Evangelio avanza. Y no hay manera de detenerlo. Es cómo una casa en llamas, en un viento fuerte. Se va a extender. Nadie va a detener el Evangelio.
Él se enraizará en los corazones, no importa qué tanto ellos lo persigan. Alguien es… Dios es capaz de levantar hijos a Abraham de estas piedras.

32 Y ahora en este día, yo sé que es una cosa muy fina el que Uds.… estén atentos a lo que oyen. Porque, para mí, yo creo que Dios puede hacer muchas cosas que Él no ha escrito en Su Palabra. Yo sé que Él es Dios. Él hace lo que Él desea hacer. Pero, para mí, me gusta que eso venga de la Palabra; entonces estoy seguro.
En el Antiguo Testamento, ellos tenían una manera de probar si un profeta era verdadero o no. Era por el Urim Tumim. Y Uds. lectores de la Biblia saben lo que eso era. Era una luz sobrenatural que vino sobre el pectoral de Aarón, que reflejaba diferentes colores. Y si el soñador o el profeta hablaba, y, no importa que tan real eso sonaba, si el Urim y el Tumim no reflejaba eso sobrenatural, no era así.
Y en ese sacerdocio, el Urim y Tumim fue quitado. Pero en este Sacerdocio del Señor, nosotros tenemos otro Urim y Tumim. Esa es Su Palabra. Si eso no se refleja en la Palabra, yo soy un poco escéptico de ello.

33 “Porque cualquiera que le quitare, o añadiere algo a lo que está escrito en este libro,” Uds. conocen la advertencia del Ángel en Apocalipsis. Yo no deseo más de lo que está en él, y no deseo nada menos que lo que está en él. Yo deseo sólo lo que Él prometió.
Y yo no vendría a Uds. para engañarlos. Yo vendría como su hermano. Y seguramente, todos estos años que yo he estado aquí, Dios les ha dejado de alguna manera ver que les amo, y yo soy su hermano.
Y como yo mismo, yo creo esta noche que si el rapto aconteciera, y ellos se fueran conforme a su mérito, yo quizá sería el último en irme. Yo no digo eso para ser humilde. Yo digo eso porque yo nací fuera de tiempo para Uds. gente de este gran Mensaje.
Hay hombre y mujeres sentados aquí quienes tienen la cabeza gris, quienes estaban predicando el Evangelio antes de que yo naciera. Ciertamente. Ellos son dignos. Ellos están allá atrás. Uds. solamente allanaron el camino para esto. Y yo he esperado por ello. Y ahí está, así que creámoslo.

34 Ahora, cuando el Señor Jesús estaba aquí… yo voy a tomar mi tema de campaña, para los recién llegados, y si todos Uds. han estado en la reunión antes, sólo ténganme paciencia un minuto.
Sanidad Divina es algo que ningún hombre puede hacer por Uds. Es algo que alguien ya ha hecho por Uds. Jesucristo murió por Uds. en el Calvario. “Y Él fue herido por sus transgresiones y por Sus llagas Uds. fueron curados.” Esa es la Palabra. Entonces, la única cosa que Él puede hacer sería manifestarse a SÍ mismo de alguna manera, por predicar la Palabra.
Ahora ¿se fijaron que el hermano Osborn es un predicador?, él puede colocar la Palabra allá de tal manera hasta que la gente lo acepta. Yo no soy capaz de hacer eso. Pero el Señor me ha dado otra manera de traerlo.
Igual que el ojo o la boca; Uds. no tendrían mucho uso para su ojo si Uds. no tuvieran una boca. Ya sea que Uds. prediquen o ya sea que vean, ambos son dones importantes del cuerpo, si el cuerpo continua.

35 Ahora, cuando Jesús se manifestó a Sí mismo a los Judíos… ahora, les pregunto: cada vez en la Biblia—Jesús manifestándose a Sí mismo a los judíos— ¿No es esta la manera que Él lo hizo?
Natanael… o, Felipe fue convertido por el Señor Jesús. Él lo vio a Él haciendo grandes señales y maravillas. Él fue a buscar a un amigo muchas millas, se nos ha dicho, alrededor de la montaña. Su nombre era Natanael. Él fue un buen y genuino miembro de iglesia, y un hombre honesto. Y Natanael estaba bajo un árbol, orando, cuando Felipe llegó. Y él dijo: “Venid. Ved a quién encontramos: a Jesús de Nazaret, el hijo de José.”
Él dijo: “ahora, ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? De ese montón de allá,” peor que santos rodadores, me supongo. “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”

36 “Y yo pienso que él le dio la mejor respuesta que algún hombre podría dar.
Él dijo: “Ven, ve por ti mismo.” Y a través de todo el camino él comenzó a narrarle las obras que Jesús hizo, igual cómo yo se los estoy narrando ahora. Él lo preparó para lo que pudiera pasar. Porque, yo puedo oír a Felipe, decir: “¿Natanael, sabes qué? Cuando Pedro llegó a Él, él nunca lo había visto a Él. Y Él le dijo cuál era su nombre, y quién era su papá, dónde vivía. Porque, Él aun percibió sus pensamientos. La gente está pensando mal de Él, dijeron que Él era un espíritu malvado haciendo las obras. Y Él se volteó y dijo: ´Uds. hablan eso contra el Hijo del Hombre, eso será perdonado. Pero cuando el Espíritu Santo venga y lo haga, Uds. hablen una palabra contra Él, y jamás les será perdonado.” Eso es hoy. Así dijo Jesús.

37 Ahora, cuando Natanael y su amigo, Felipe, caminaron hacia la audiencia, lentamente, donde una gran multitud estaba de pie. Y Jesús predicando o ministrándoles. Jesús fijo Sus ojos en… Aquí viene uno de Sus discípulos con un hombre extraño. Jesús lo miró, y estaba fortalecido con el Espíritu. Y ahí estaba un judío honesto. Y Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño.” Ahora, Él jamás lo conoció por su vestimenta, porque todos los hombres vestían igual. Y eso estremeció al pequeño judío. Y él dijo: “Rabí, ¿De dónde me conoces?” en otras palabras: “Tú nunca me has visto, y yo nunca te he visto.” Pero Jesús se estaba manifestando a Sí mismo. Él dijo: “Tú nunca me has visto. Yo nunca te he visto, ¿y cómo sabrías que yo soy un hombre justo y honesto?”
Pues, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, te vi.

38 [Espacio en Blanco en la cinta.] … desear tener estas cintas del servicio de esta noche, solo escriba a Leo Mercier, Jeffersonville, Indiana. ¿Cómo deletreas tu nombre Leo, apellido? M-e-r-c-i-e-r. Las cintas son vendidas casi al costo. Tres dólares o algo, yo creo. Tres dólares exactos. Y Leo Mercier, Jeffersonville, Indiana. Él y Gene Goad aquí son los muchachos de las cintas, los muchachos de cintas oficiales de la campaña. Y ellos toman su posición de manera que ellos pueden seguir durante toda la reunión.
Ellos son mis hermanos y mis amigos en el Evangelio. El señor Goad aquí es de aquí mismo de la ciudad, o cerca de aquí. El Señor Mercier era anteriormente un Católico de allá en Michigan en alguna parte, yo creo. Ellos formaron su pequeña comisión del FBI y vinieron a averiguar si el Don era verdadero o no. Ellos lo encontraron, como el Señor hace siempre. Y ahora ellos han estado conmigo por algún tiempo. ¿Cuánto tiempo llevas, Hermano Mercier? Cuatro años. Los encontramos a ellos ser genuinos, muchachos honestos, en el puesto del deber. Y, así, escríbanles para las cintas si los desean por sus máquinas de cintas. Muy bien.
Uno, dos, tres, cuatro. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número cinco? ¿Cuál era ese número de nuevo? D, D, número cinco. Quien lo tenga, levante su mano. Dama. Número seis. ¿Quién tiene D, número seis? El caballero, ¿número siete? Rápidamente ahora si podemos ver su mano así nosotros… ¿siete, ocho? [Espacio en Blanco en la cinta.].
Nunca he visto a esta mujer en mi vida, hasta dónde sé. Somos extraños el uno al otro, ¿Lo somos, dama? Lo somos. Sólo para que la audiencia allá pueda saber mientras estamos aquí de pie; sólo levante su mano así ellos no podrían ver su cabeza meneando. Nunca nos hemos visto antes el uno al otro. Y aquí estamos de pie, hombre y mujer. Gracias, dama.

39 Ahora, hablaré a ella sólo un momento, igual como nuestro bendito Señor hizo con la mujer en el pozo en Samaría. Y ahora si el Señor Jesús quiere manifestarse a Sí mismo a los gentiles, entonces Él hará el mismo acto que Él hizo entonces. ¿Es correcto? Si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en palabra, el mismo en acción. La única cosa en lo que Él no es el mismo, eso es: Su cuerpo físico, porque Él está en el cuerpo de Uds.
“Yo Soy la Vid,” Dijo Él: “Vosotros los pámpanos.” Él volvió a la luz, de dónde Él procedía. El Pilar de Fuego que guio a los hijos de Israel, Él volvió a eso. ¿Cuántos creen eso? Porque, Él dijo así.
¿Lo probó Él? Cuando Pablo lo encontró allá en el camino, Él era una luz. Y cuando Pedro estaba en prisión, Él era una luz. Él es la luz eterna.

40 Ahora, si nuestra hermana de pie aquí… yo no tengo idea de porqué está aquí. Yo nunca le he visto. Yo no sé ni una cosa sobre Ud. pero ahora será conforme a su acercamiento. ¿Cuántos de Uds. en la línea de oración y Uds. allá afuera saben que es su acercamiento al Don? ¿Cuántos saben eso? Si se acercan reverentemente, Uds. obtienen lo que piden. Si no lo hacen, no lo reciben. [Alguien dice: “Apreciaríamos que no tomen fotografías mientras el reverendo Branham ora por los enfermos. Por favor.”] Sí. Le agradezco.

41 El Ángel del Señor es una luz. ¿Cuántos han visto la foto de Él? Veamos sus manos. Seguro. Está aquí. Vean, ellos la tienen allá atrás. Está en Washington D.C., el único ser sobrenatural que fuera alguna vez probado por… y vean, y entonces cuando la luz… el Ángel desciende, es sólo una gran luz, como una luz de apariencia verde amarillenta. Ahora, yo estoy observando esa luz. Y se moverá e irá a la audiencia. Yo tengo que observarla, porque la visión es con la luz. Y entonces cuando Uds. toman una cámara fotográfica, algunas veces eso me perturba. Y así que, yo aprecio eso.
Si Uds. quieren tomar una foto ahora mismo, el hermano las estaba tomando, o quien sea, son bienvenidos ahora mismo. Pero justo cuando es… cuando comenzamos en el discernimiento, vean, para ver si el Señor lo hará.

42 Ahora, si el Señor desea hacer el mismo acto aquí que Él hizo a la mujer en el pozo, ¿Cuántos dirán: “Yo le creeré solemnemente con todo mi corazón?”
Ahora, Padre, Tú ves esto. Ahora, permite que Tu Espíritu venga ahora y manifieste el mensaje, y lo declare ser la verdad. Concédelo, Padre, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Si el bendito Señor ahora me revelase por qué está Ud. aquí, o algo igual que Él hizo en la Biblia, como Él hizo a Felipe o como Él hizo a algunos del resto… la mujer en el pozo, o algunas de Sus obras…
Ahora, Uds. saben entonces, si nosotros no nos conocemos el uno al otro, tendrá que ser un poder sobrenatural para hacerlo. Pero entonces será conforme a lo que Uds. piensen que es. Si Uds. dicen: “Es un espíritu malo,” Entonces recibirán la recompensa de un espíritu malo. Si Uds. piensan: “Es el Espíritu de Dios,” entonces recibirán recompensa de Dios. Eso es correcto. Ahora, que Él lo conceda, es mi oración sincera.

43 Yo estaba hablando sobre acercarse a un don. Esa mujercita que tocó Su vestidura, ella creyó que Él era el Hijo de Dios. Ella obtuvo exactamente lo que ella pidió. Pero el soldado romano quien puso un trapo sobre Sus ojos y lo golpeó en la cabeza, y dijo: “Ahora si eres un profeta, dinos quien te pegó,” él nunca obtuvo nada sino un viaje a las regiones de los perdidos, para nunca más volver. Es el acercamiento.

44 Ahora si el Señor quiere… si yo digo: “Mujer Ud. está enferma, y Dios le sanará,” bueno, Ud. pudiera dudar eso. Ud. tiene que tomar mi palabra para eso. Pero si el Ángel del Señor retrocede en su vida y revela algo que… Ud. ha sido en su vida, como Él hizo con la mujer en el pozo o algo como eso, entonces Ud. sabrá si es la verdad o no. Ud. lo sabrá. Entonces Ud.…. si Él está justo aquí, Él está en todas partes. Entonces, Ud. creería. Si Él supo lo que era, Él ciertamente sabrá lo que será.
Ahora, yo no sé si la audiencia puede oír mi voz ahora o no. Pero entre yo y la mujer se para la luz eterna de Dios. La mujer está consciente que algo está sucediendo. Ella está sufriendo. Ella tiene algo malo. Ella sigue sosteniendo su cabeza. Ella tiene dolores de cabeza. Y ella tiene algo mal con su sangre, lo cual es diabetes. Eso es cierto. ¿Lo creen? Ahora observen; entre más se le hable a ella, más sería dicho.
Siendo que esta es la última noche por un momento, hablemos a la mujer solo por un momento. Así que, si hay alguien sintiendo que eso pudiera ser adivinándolo… no con nuestras manos levantadas a Dios, eso no fue adivinando. Esa fue mi voz, pero no era yo hablando. Ahora, lo que Él le dijo a Ud., yo no lo sé. Yo lo sabré cuando reproduzca la cinta. Bueno, lo que haya sido, fue la verdad.

45 Y yo veo que fue algo que es… Sí, es azúcar en la sangre: diabetes. Y eso provoca mareos y dolores de cabeza y demás. Y luego veo a alguien aparecer, el cual es un muchacho. Es su hijo, y Ud. está orando por él. Él es un descarriado, alejándose de Dios. Entonces hay alguien más, la cual es una mujer de edad, con Ud. aquí ahora. Esa es su madre. Si yo, por el Espíritu Santo, puedo decirle lo que su madre está deseando, ¿piensa Ud. que ella lo aceptará? Es su pierna. Eso es correcto. Esa es la verdad. Uds. no son de esta ciudad. Uds. son de un lugar como Rochelle, Illinois. Señora Fred Granear, ese es su nombre. Vaya a casa, Ud. ha recibido lo que Ud. ha pedido. Su fe lo ha hecho. Dios le bendiga.
“Si puedes creer, todas las cosas son posibles.” Ahora, no se muevan. Vean, cada uno de Uds. es un espíritu, y cuando Uds. se mueven… Su espíritu está sujeto al Espíritu Santo ahora, y cuando Uds. se mueven, eso hace algo.

46 Recuerden que Jesús los puso a todos fuera de la casa mientras Él levantaba a la chiquilla a vida… [Espacio en Blanco en la cinta.]
Uds. saben que un enemigo los haría estar asustados, corriendo y todo. Pero eso es dulce. Ud. como que sólo quiere adorarlo. Entre Ud. y yo, está esa luz, eso alumbra a los hombres que vienen al mundo. Y si el Señor Jesús, en Su bendita voluntad, me permitiese conocer por qué está aquí, ¿Creerá con todo Su corazón?
Ud. tiene algo mal con su garganta; problemas. Y Ud. tiene algo mal en su pecho. Eso es correcto. ¿Creerá que el mismo Dios que habló a los discípulos y los conoció, vive todavía hoy? Ud. vive en una calle llamada Adam Street. Su número es 3239 Oeste Calle Adam. Su nombre es Myrtle Bradford. Vaya a casa, Jesús le ha hecho… [Espacio en Blanco.]

47 Ahí en la audiencia, con su mano en su muchachito. Sí, Ud. Sí señor. Ud. estaba en oración en ese momento. Y algo se está moviendo sobre Ud. Ud. está consciente de ello, pues Ud. tocó algo. Ud. nunca me tocó. Ud. le tocó a Él. Y Ud. está orando con su mano en su pequeño, porque el muchachito está sufriendo con una condición nerviosa que le perturba a él bastante en la escuela. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Ahora, mientras el Espíritu está sobre Ud., ponga sus manos sobre él.
Señor Dios, yo reprendo al diablo que está molestando a este niño. Que le deje en el Nombre de Jesús. Amén. Ud. tendrá lo que ha pedido. No se preocupe.
El hombre está a treinta yardas de mí. ¿Qué tocó él? Dios dijo en Su Palabra que: “Él es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades.” Créanle a Él.

48 ¿Cree Ud. dama? Gracias. Si el Espíritu Santo me dejara saber lo que Ud. está deseando, exactamente como Él le hizo a ese hombre allá… Ud. tiene una tarjeta de oración. Ud. está en la plataforma. Ese hombre sentado en la audiencia. ¿Lo creerá?
Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. tiene un problema femenino, pero no para como incomodarle mucho. Pero Ud. está aquí por su esposo. Y él no está aquí. Ni está Él en esta ciudad, tampoco en este estado. Él está en un estado donde hay muchos lagos: Wisconsin. Él sufre con esclerosis múltiple, y él no es salvo. Y Ud. está más preocupada acerca de su alma que de su sanidad. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Ahora, con el pañuelo que Ud. va a secar esas lágrimas, póngalo sobre él y no dude. Ud. puede tener lo que ha pedido. Amén. El Señor le bendiga, dama.
¿Cómo está? Supongo que es nuestra primera vez en encontrarnos. Eso es correcto.

49 ¿Cree Ud. que Dios sana la epilepsia, señor, sentado al final de los asientos allá atrás? ¿Cree Ud. que Él le hará estar bien? Si Ud. cree con todo su corazón, acéptenlo, Ud. puede tener su sanidad. Siendo que Ud. se lo perdió… ¿Qué piensa al respecto, Ud. sentado allá mirándome con los anteojos puestos, sufriendo de asma? ¿Cree Ud. que Dios le hará estar bien? Entonces recíbalo. Amen.
Le estoy pidiendo a Él que haga algo más. Muy bien, dama, Ud. está muy feliz, sentada allá con el problema del corazón, Él le sana, también. Muy bien. Amén.
Sólo crean en el Señor Jesús. Él es el más bello entre diez mil, la Rosa de Sarón, y el Lirio del Valle, La Estrella de la Mañana.

50 No pretendo retenerla ahí, dama. Yo sólo puedo moverme a medida que Él se mueve. ¿Somos extraños el uno al otro? si el Espíritu Santo, por medio de la resurrección del Señor Jesús, me dijese por qué está Ud. orando, de pie ahí con sus ojos cerrados, ¿Creerá Ud. con todo su corazón? No se nota, pero Ud. tiene un bocio interno. Y Ud. tiene una grave condición nerviosa por la cual está orando. No se preocupe. Eso se está desprendiendo. Ud. no es de aquí de la ciudad, tampoco de este estado, o de este país. Ud. es una Canadiense. Ud. de Ontario, una gran región de cedro, ni siquiera pertenecen aquí, de hojas perennes.

51 Ud. está orando por alguien más, también, allá arriba; un familiar, una mujer. Y ella tiene cáncer, y eso está en la glándula tiroidea. Ponga su pañuelo sobre ella, y ella estará bien, también, si Ud. solamente cree.
Dios todopoderoso, concede las bendiciones que han sido pedidas. Amén.
Dios le bendiga ahora. No dude. Sólo crea.
No se muevan, por favor. Si Uds. tan sólo esperan unos cuántos minutos más, sólo permaneceremos… [Espacio en Blanco en la cinta.]
Oh, que el Señor del cielo pueda concederlo. Fue en alguna parte. Esperen. Empezaremos con esta persona. Ahora, si Uds. sólo me dan alrededor de cinco, diez minutos.

52 Me supongo que soy un extraño para esta dama. ¿Es eso cierto, dama? ¿Somos extraños el uno al otro? El Señor Jesús le conoce. ¿Cree Ud. que Él puede revelarme cuál es su problema? Ud. está aquí por su espalda. Ud. tiene una condición de la espalda que fue causado por una experiencia en el hospital, de una operación. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Él le hará estar bien? La llaman Ann Robley. Ud. es de un suburbio de la ciudad. Esa es su hija de pie justo ahí abajo. Ud. tiene un cáncer de piel. Entregue su tarjeta y regrese a su asiento. Su esposo tiene mareos. Dígale solamente que crea, y Uds. tres serán sanados, en el Nombre del Señor. Ahora vayan, creyendo, tengan fe. No duden.

53 Sólo un momento. La damita sentada ahí con su cabeza inclinada, justo detrás de este caballero, con un tumor. ¿Cree Ud. que Dios le sanó entonces cuando Ud. estaba orando? ¿Lo cree? Mueva su mano si lo acepta. Muy bien, Ud. puede tenerlo.
Siendo que Él está tan cerca de Ud., ahí la dama junto a Ud. está sufriendo con un padecimiento del ojo. ¿Cree Ud. que Dios le sanará, esa dama de color? Sí, señora. Muy bien. ¿Lo cree?
¿Qué piensa Ud. sentada junto a ella, con artritis? ¿Cree Ud. que Dios le sanará? Levante su mano y acéptelo. Muy bien, entonces Ud. puede ser sanada.

54 Oh, tenga fe en Dios. No dude. El hombre que está junto a mí aquí. Yo no lo conozco, señor. Somos extraños el uno al otro. Ahora, si puede creer… “Todo es posible a aquellos que creen.”
Pasó algo. Fue un hombre. El caballero, sentado mirando en esta dirección, justo allá atrás con algo, con esa camisa blanca a cuadros puesta, bueno, él tiene un problema del corazón. Si él cree con todo su corazón, el Señor Jesús le hará estar bien. Lo cree.
El siguiente, hay una hernia. ¿Cree Ud. que el Señor le sanará y le hará estar bien? ¿Lo cree? Entonces puede tenerlo. Muy bien, tenga fe. No dude.
El hombre sentado junto a Ud., tiene un problema estomacal que él quiere que el Señor le sane. Un individuo de apariencia un poco delgada, con su cabello peinado hacia atrás como eso; usando un corbatín. Tiene un estómago nervioso, señor. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús le sanará? Él lo hizo. Sus pecados se han ido. Sólo sea agradecido.
Oh, ¿Cómo podrían dudar del precioso Cordero de Dios? ¿Cuántos creen que Él se ha levantado de los muertos, que Él está aquí, que ese mensaje es la verdad, que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos?

55 ¿Qué falta? ¿Qué puede ser hecho? Limpien esa oscuridad de su rostro, y alrededor de sus ojos, y sean ungidos con el colirio de Dios, y sólo recíbanlo. Créanle. ¿Qué más puede hacer Él? Uds. con tarjetas, Uds. sin tarjetas, no importa.
La dama sentada exactamente enfrente de mí, en el balcón, con un problema femenino, ahí sentada. ¿Cree Ud. que Dios le hará estar bien? Si lo cree, (Sí, señora) Ud. puede tener lo que ha pedido. Dios le bendiga. Él le sanó.

56 Ud. señor, ahora crea con todo su corazón. Somos extraños el uno al otro. Nunca le he visto en mi vida. Y ahora le diré: Esta es la primera vez que Ud. me ve. Ud. nunca antes ha estado en una de mis reuniones. Esta es su primera vez. Eso es correcto. Y Ud. está aquí sufriendo con algo mal en su garganta, y Ud. tiene un problema estomacal. Eso es correcto. Es un gas en su estómago. Ud. está nervioso. Ud. solía tener un trabajo del cual ahora está avergonzado. Ud. trabajaba en un club nocturno. Ud. era un animador en un club nocturno. Eso es correcto. Su nombre es Edge. R. H. Edge es su nombre. Su esposa está aquí con Ud. Ella está en la reunión. Si Dios me dice que está mal con su esposa, ¿aceptaría también la sanidad de ella? Es su pie. Eso es cierto. Correcto. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de un lugar… Ud. está debajo de una gran ciudad, al sur de una ciudad grande, casi a veinticinco millas, Springfield, Illinois. Ahora vaya a casa y reciba su sanidad, y esté bien en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga, señor.
Tenga fe en Dios. ¿Lo cree? ¿Piensa que Dios sanaría esa artritis? Si Ud. puede creerlo…

57 ¿Qué piensa Ud. dama, ahí sentada? Venga acá un minuto, párese justo ahí un minuto. Venga acá, dama. ¿Piensa Ud. que Dios sanará esa diabetes y le hará estar bien? ¿Lo cree? Muy bien, si lo puede creer, Ud. puede tener lo que pidió. Muy bien.
¿Qué piensa Ud. dama? Venga acá un minuto. Ud. luce como una mujer saludable, pero Ud. es anémica. ¿Cree que Dios le hará estar bien? ¿Lo cree?
¿Cuántos allá que tienen diabetes? Pónganse de pie sólo un minuto. Uds. verán la Gloria de Dios. ¿Cuántos por ahí tienen artritis, se pondrían de pie? ¿Cuántos por ahí que son anémicos? Pónganse de pie. En donde sea, no importa donde estén. Cada diablo tendrá que obedecer a Dios. Ciertamente, él lo hará. Muy bien.
Dama, ahí, venga aquí sólo un minuto. Tengo que sacarle de entre ellas las mujeres. ¿Cree Ud. que Dios le sanará ese tumor y le hará estar bien? ¿Lo cree? ¿Cuántos por ahí se están preparando para ser… por un tumor ahora? pónganse de pie.

58 El diablo está derrotado. No se necesita de un grupo completo; sólo requiere sinceridad. Sólo requiere… Si Ud. lo cree y tiene fe.
Dama, póngase de pie. Ahí. Suba justo aquí. Todos los que tengas dolor de espalda cómo la dama, pónganse de pie. Crean con todo su corazón.
¿Ve Ud. lo que quiero decir? ¿Cuántos están padeciendo de nerviosismo? Pónganse de pie. Eso es por todo el edificio. Ciertamente, lo puedo sentir. Lo sé.

59 Cáncer, póngase de pie. ¿Lo cree? Cualquiera que tenga algo malo con eso, pónganse de pie.
¡Oh, esto es! Pedro dijo, en el día de Pentecostés. “Esto es.” Esto es por lo que se han puesto de pie. Uds. ahora se paran en la presencia del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. ¿Creen solemnemente que Su presencia está aquí? Levanten sus manos. Uds. oren conmigo. La oración de fe salvará al enfermo, y Dios los levantará. Cada diablo está derrotado. No lo ven, él está expuesto. Él tiene que dejarlos. Él le dejará si Uds. le dejan ir justo ahora. Cristo lo está expulsando de Uds.
Oh, Dios, en el Nombre de Jesús, yo reprendo cada diablo que retiene a estas personas.
Sal de ellos, Satán, que ellos puedan estar bien, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Levanten sus manos ahora y adórenlo. Y sean libres en el Santo Nombre de Jesucristo.
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