OBRAS DEL MENSAJE


Expectaciones
Los Angeles, California, E.U.A.
51-0507
1 Buenas tardes, amigos. Eso fue justo a tiempo, ¿no es así? Tuve que levantarme de un brinco para llegar corriendo, porque un…
El Hermano estaba dando los testimonios de todo lo que está pasando. Y el Hermano Hall solo quería traerme los rayos-x para mostrarme que él fue sanado y hablando mucho sobre grandes cosas. Y hoy él estaba leyendo cartas sobre eso, oh, vaya, simplemente conmovió mi corazón. La correspondencia es demasiada, me tomaría una semana abrirla toda. Así que estoy feliz de escuchar esos testimonios maravillosos.
2 Una dama me estaba diciendo en la carta hoy sobre… Ella estaba… Con cáncer en la peor etapa y yo la había visto en una visión, y fue en mi cuarto de hotel, y vino, y habló, y dijo quién era la dama y cuál era su condición. Ella fue sanada y está normal y bien ahora. La dama está en la audiencia. Oh, Dios le bendiga, mi hermana. Y muchas otras grandes cosas que nuestro Señor ha estado haciendo, y yo simplemente estoy tan feliz y luego muchos encontrándose conmigo y diciendo diferentes cosas que han estado sucediendo. Yo solo confío que nunca terminen, que solo sigan sucediendo, y…
¿Cuántos han sido sanados en la reunión, veamos sus… que han sido sanados por sanidad Divina? Veamos sus manos en la reunión. ¡Oh, vaya! Solo miren. Algunos de ellos lisiados, ha sido gente ciega, y sorda, muda y en sillas, lisiada, paralizada. Cómo nuestro Señor ha obrado con nosotros en maneras grandes y maravillosas, y qué felices y agradecimos estamos por eso esta noche.
3 Justo estaba hablando con mi Hermano Shakarian. Ahora, todos Uds. conocen al Hermano Demos. Y Él está aquí en alguna parte. Creo que está sentado por aquí a la derecha. ¿Cuántos conocen a Demos Shakarian? Veamos. Oh, seguro. ¿Podría ponerse de pie, Hermano Demos? Hay algo… Solo levántese, ¿si gusta? Oh, yo… El Hermano Demos Shakarian… [Palabras inciertas]. Casi todos Uds. que están aquí lo conocen. Él es de Downey por aquí. Un muy buen hermano con el que hemos tenido mucha amistad.
Nadie conoce a este hombre por supuesto. Este es el Congresista Upshaw. Él… Estaba hablando con él allá atrás y yo tengo… solo estaba pensando… Yo podría… Esta noche pareciera que Dios ha puesto en mi corazón esta noche de venir y tal vez solo antes de ir al África… Me gustaría tener mi reunión de despedida, tal vez en mi pueblo natal en Jeffersonville.
4 Si pudiera conseguir ese auditorio allá, justo donde el… esto me fue ministrado. Y me gustaría tener mi reunión de despedida allí. Si puedo, me gustaría darle a todos una invitación para que vengan. Todos mis amigos… En mi hogar me gustaría reunir un grupo grande de todos nosotros e ir a la pequeña cabaña donde Él se encontró conmigo y me habló en aquel entonces. Y solo reunirnos unos miles allá en la colina y ofrecer nuestra alabanza a Dios Todopoderoso allí mismo por lo que Él ha hecho antes de adentrarnos a los campos oscuros de Rhodesia y la India, en… y de regreso a Jerusalén. Yo estaría tan feliz…
No sé si acaso ellos… si puedo conseguir eso para ese tiempo o no. Tiene capacidad para varios miles de personas, y yo estaría feliz de hacerlo. Si es así, tendré el anuncio en los periódicos y cosas. Y si Uds. están de vacaciones durante ese tiempo; desearía poder decir que yo les pagaría su viaje para allá, pero levantaré una ofrenda y haré lo mejor que pueda. Y si yo levanto una ofrenda… Nunca he levantado una en mi vida. Así que sería casi más fácil que tomaran un aventón si Uds. reciben mi ofrenda.
5 Les conté de la ocasión cuando comencé a levantar mi primera ofrenda. ¿Alguna vez me escucharon decir sobre la primera vez que comencé a levantar una ofrenda? No pude hacerlo.
Le dije a mi esposa… Llegamos a uno de esos lugares donde no lográbamos hacer que nos alcanzara, Uds. saben. Y yo dije: “Esta noche voy a levantar una ofrenda”.
Ella dijo: “Me voy a sentar adelante y te voy a mirar”. Y entonces, simplemente la estábamos pasando mal. Casi tuvimos que hacerlo.
Yo pensé: “Bueno, simplemente no me alcanza. Sencillamente tengo que hacer eso”. Nunca en realidad levanté una ofrenda en mi iglesia, así que yo… No porque ellos no me la darían, porque sí lo harían, pero yo solo… Yo era los suficientemente grande para trabajar, así que… Yo haría… Ahora mismo…
6 Ahora, esto no es para ser humilde, o no es por alardear, pero desde el fondo de mi corazón, desearía tener un lugar donde pudiera trabajar mientras están estas reuniones (Es correcto) así que ni siquiera tendría que levantar una ofrenda o algo. Eso es verdad. Solo me da miedo pensar en levantar una ofrenda. No sé por qué, pero a menudo he visto que hay tres cosas que le estorban a un ministro. Tres cosas principales, una de ellas es el dinero, y la otra es las mujeres. La otra es la popularidad. Exactamente correcto.
Cuando un hombre llega a un punto, que tiene que gritar, y llorar, y comportarse así, y pensar tanto en el dinero, que se olvida de Dios; está acabado. Eso es todo al respecto. Eso es cierto.
7 Nosotros tenemos que cubrir nuestros gastos y así sucesivamente, y lo que sigue, cuando… Yo le tengo el más alto respeto a las mujeres, a las mujeres Cristianas. Creo que una buena mujer es un… uno de los mejores regalos que le pudo haber dado Dios al hombre aparte de su salvación. Yo creo eso. Una buena mujer, pero… Mejor es que me mantenga quieto allí mismo.
Yo me casé allá con una muchacha gordita que amo con todo mi corazón. Nunca he visto una mujer que tome su lugar. Por lo tanto sé que mientras yo me quede como Cristiano, sentiré lo mismo. Exactamente.
8 Y la otra cosa es la popularidad. Cuando… A veces Dios le puede dar a un hombre un poquito de… unos cuantos amigos o algo y ellos… Lo cual a todos nosotros nos encantan los amigos. Ahora, no me mal entiendan. A mí me encantan los amigos. Pero cuando usted empieza a pensar… Tal vez Ud. tuvo una pequeña audiencia de gente o algo un poco arriba del promedio, comienza a pensar: “Mira quién soy yo”, hermano, usted va directamente en su camino hacia abajo entonces. Es correcto. Eso es…
Entonces debería ser así. Dios sabe mejor. Eso es verdad. Y uno tiene que vigilar eso. Satanás sí que avienta eso allá afuera, bastante florido. Pero si nosotros solo nos quedamos debajo de la Sangre, y Uds. oren que yo me quede. Ahora recuerden, yo soy… Yo pudiera caer, pero si Uds. siguen orando por mí y Dios sigue amándome, lo lograré. Y yo creo que si Él oró por mí, y hago mi mayor esfuerzo, Dios continuará amándome entonces. Así que yo… Oro por cada uno de esa manera.
9 Y esa es la razón por la que en mis reuniones normalmente tengo una noche para que los ministros oren por los enfermos. La última vez que estuve aquí, no saben las cartas tan finas que recibí en casa, Uds. hermanos ministros. En cada reunión siempre trato de hacer que el ministro, el pastor local venga ante el pueblo, dejar que vengan y que oren por los enfermos. Yo no soy la única persona que ora por los enfermos. No, señor. Cualquier Cristiano que cree en sanidad Divina está ordenado para orar por los enfermos.
10 Ustedes se fijan, una noche haré que se pongan de pie y que pongan las manos unos sobre otros, y si esa persona es sanada, entonces la persona dice: “Bueno, la hermana Tal y tal puso manos sobre mí”. ¿Ven? O: “El Hermano Tal y tal tenía sus manos sobre mí”.
Muchas veces un Cristiano tiene sus manos sobre un pecador. Él dice: “Un hombre Cristiano puso manos sobre mí y yo sané”. ¿Ven? Después de todo, es el Señor Jesús que hace la sanidad, ¿ven? No es el que está haciendo la oración; es Quien está haciendo la sanidad y quien está creyendo. Eso es lo principal. Es la fe de ustedes lo que los sana (¿Ven?), no la mía, la suya. Y por lo tanto allí…
Y me gustaría tener una noche y dejar que todos mis hermanos ministros vengan y se paren y dejar que la gente venga y se ore por ellos. Y cuando descienda la unción del Espíritu Santo, entonces dejar que la gente pase por la línea, y que los ministros pongan manos sobre ellos y… ¡Oh, vaya! Hace que el ministerio esté frente al público.
11 Y usted no tiene que esperar hasta que tengan una campaña de sanidad en la ciudad para ser sanado, porque su pastor y su vecino que es Cristiano, cualquiera tiene derecho a orar por usted.
La Biblia dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia”. Ahora, los llamamos en nuestros grupos, los llamamos los diáconos. ¿Ven? Los… “Llamen a los ancianos de la iglesia, que ellos los unjan con aceite”. No es llamado el “anciano” sino “los ancianos”, plural, dos o tres. Donde estén dos o tres congregados y de acuerdo y oran (¿Ven?), esa es la manera de hacerlo. Y después de todo, estamos aquí para glorificar a nuestro Señor Jesucristo, Su misericordia y Su bondad para con nosotros. Y estamos agradecidos por Él.
12 Ahora, comenzando el 4 de junio, y que sea la voluntad de nuestro querido Señor, vamos a comenzar por aquí en este Colegio Bíblico en… Ustedes saben dónde dijo él anoche. Yo no puedo hablar español, así que el… [Alguien dice: “Costa Mesa”]. Sí, señor. Allí donde es, exactamente donde él dijo entonces: ¿Costa Mesa? ¿Es correcto? Estoy mejorando, Bobby. Y entonces yo… Allí es donde será la próxima reunión en Costa Mesa. Y… lo dije mal ahora, ¿es así? [Alguien dice: “Más o menos bien”]. ¿Más o menos bien? Dice que tan cerca como él lo estuvo, así que estoy bastante bien.
Así que esa será nuestra siguiente reunión después de Oregón, subiendo a Grant Pass con nuestro Hermano Hall, donde una gente allá fue y construyó un gran tabernáculo y nosotros fuimos para allá a una reunión y por poco, creo, casi pagamos por la cosa, ¿no es así, Hermano Hall? Pagamos mucho en eso para una reunión. ¿Ven? Y luego entonces con la… Vamos a regresar otra vez esta ocasión. Ojalá todos ustedes tuvieran grandes tabernáculos en todas partes, casi en todas partes. Ustedes tienen uno aquí en Los Ángeles, y ellos los debieran de tener en todas partes por el país, luego cuando no podamos conseguir esos auditorios, habrá grandes tabernáculo abiertos (¿Lo ven?), de esa manera.
13 El mundo con sus bandas de jazz y cosas tienen programados los auditorios. Y yo estoy agradecido por lugares como el Tabernáculo Calvario y diferentes lugares como ese. Podemos venir y tener una reunión. Gracias. [La congregación aplaude]. Muchas gracias.
Y así que en esta ocasión es en una carpa. Y estuvimos allá hoy viendo el lugar, y es un lugar muy agradable. Y esperamos tener una buena reunión allí. Díganles a los vecinos en esa parte del país que vengan. Ahora, el Señor bendiga a cada uno.
14 Creo que esta reunión ya ha producido un gran resultado. Y el hecho de que todos hemos estado un tanto tensionados es debido a tantas diferentes reuniones que se están llevando a cabo en la ciudad, y nosotros… Y yo no he escuchado de… del Hermano Freeman, pero sé que está teniendo una buena reunión. Todos estamos orando por él para que tenga una buena reunión.
Y nos cruzamos un poquito allí, no él y yo, sino a manera de un mal entendido o de administración al preparar las reuniones. Ellos tampoco lo entienden. Pero pudo haber sido la voluntad de Dios que nosotros hiciéramos esto (¿Ven?), que nosotros… para que podamos ver que somos hermanos, y en el Templo Angelus y en otros lugares donde se están realizando las reuniones.
15 Y entiendo que el Hermano King o Caín [Alguien en la congregación dice: “Paul Caín”]. El Hermano Paul Cain va a venir, comenzando, me imagino, la noche del jueves. ¿Es eso…? [Alguien contesta: “Comienza el jueves en la noche”]. El jueves en la noche en este mismo tabernáculo. Y oramos que Dios le dé al Hermano Paul Cain una maravillosa reunión aquí con cientos de almas y muchas sanidades, y llenos de Su Espíritu y bondad, preparándose para la venida del Señor.
Estoy feliz que el Hermano Kopp aquí abra las puertas para todos nosotros para que entremos aquí en este templo. Y la junta de diáconos y quien sea, el control que sea, la administración… Quiero decir otra cosa para nuestros ujieres y demás que ustedes tienen aquí. Ellos son hombres maravillosos. Muy feliz por ellos.
16 Ahora, deseo leer solo unas cuantas palabras, no estoy seguro si leí esto desde que he estado aquí o no. Pero si lo hice, pues, no es mi intención repetir las cosas, pero he estado en… [Palabras inciertas]… tanto tiempo aquí que… Este es el tiempo más largo que creo que me he estado en un solo lugar desde que estoy en el ministerio, es aquí mismo en Los Ángeles. Y este es mi segundo viaje con unos pocos meses de diferencia… Y luego las noches van desde tres a cinco noches, y nos iremos a otra parte.
Ahora, en el Libro de San Lucas el capítulo 2… Voy a vigilar el reloj y hacer lo mejor que pueda. Yo hablo mucho. Mi madre dice que hablé antes de caminar. Ya conocen el viejo refrán: “Tú lengua es tu ruina”. Eso es correcto. Quizá eso es cierto, pero yo estoy hablando para el Señor ahora.
17 Y luego, en el capítulo 2 de San Lucas, comenzando con el versículo 25, solo para leer unos cuantos versículos y luego pasar unos cuantos comentarios y después llamar nuestra línea de oración…
Mañana en la noche después que la línea principal esté… que termine una de las líneas, voy a tener una noche ministerial. Quiero que todos los pastores que están cooperando que tomen su lugar aquí y que se coloquen aquí en la plataforma conmigo, mientras… [Cinta en blanco]… agrupar a la gente, y dejar que todos los pastores estén aquí y junto con ellos estar orando por ellos después que el servicio y… que todos ustedes vean grandes señales y maravillas llevándose a cabo. Entonces el miércoles en la noche es la noche del cierre.
Ahora, en… Leemos de esta manera en la Palabra de Dios.
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación.
18 Inclinamos nuestros rostros solo un momento. Nuestro amado Salvador, esta noche estamos felices por este privilegio de reunirnos aquí en la casa de Dios en compañía de esta gente para adorarte, como David de antaño hubiera alabado a Dios en la congregación de los justos. Y estamos tan agradecidos esta noche que el Espíritu de Dios todavía hace que nuestros corazones se regocijen para alabarlo a Él en la congregación de los justos. Y ahora, Padre, concede esta noche que en cada corazón haya un pesebre preparado o un cuarto preparado para que Jesús de Nazaret pueda entrar con toda plenitud de fe Divina, que Él pueda pararse en cada corazón esta noche y tome la iniciativa y quite toda duda, tire todo lo que no sea como Él, Señor, toda incredulidad e ideas escépticas, y simplemente tome control del corazón y oh, lo que nuestro ojos verán entonces. Qué noche pudiera ser esta, Padre, con el simple hecho que todo Cristiano esté unánime mientras nos reunimos aquí donde el Espíritu Santo cayó muchas veces. Salva; llena a los creyentes; sana los enfermos y afligidos, y constantemente se están llevando a cabo reuniones. Qué lugar y qué momento justo ahora para que Él venga esta noche justo en la víspera de la clausura de esta reunión, Señor, y mece cada corazón hacia Él con plena seguridad de que Él está aquí, en tiempo presente ahora, para liberar a cada persona que está en el edificio de cualquier cosa. Y cada bendición redentora es suya por fe, por creer ahora mismo.
19 Dios, durante estos próximos minutos solo escóndenos. Que las cortinas se cierren de los cuidados y pensamientos de esta vida sobre nuestras memorias y nuestros corazones. Y que nosotros solo veamos a Jesús y solo a Él. Y sabemos que si pudiéramos hacer un dibujo del amor de Dios, diez millones de veces más que los mares de esta tierra, acumulado en un tubo de unas pocas pulgadas de ancho alcanzaría miles de millones de millas más allá de las estrellas. Y pensando en la presión que habría en el fondo de ese tubo. Cómo esa agua con todos esos miles de millones de toneladas de presión tratando de presionar hacia abajo, y sin embargo, el amor de Dios está escudriñando nuestros corazones esta noche, grandes poderes de fuerza por los que le gustaría encontrar una pequeña grieta por donde filtrarse, para entrar en nuestras vidas y darnos este gran poder y unción más allá del entendimiento del hombre.
Concédelo, Señor, esta noche que las puertas de los cielos se abran y que el Espíritu Santo tome control total. Que nuestras almas se inunden de una corriente tan fuerte que nos olvidemos de estar lisiados o de estar enfermos, y que solo nos pongamos de pie, glorificando a Dios, tomándolo a Él en Su promesa, reclamando Sus bendiciones redentivas. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
20 Estoy pensando justo ahora en este sacerdote anciano que acabamos de leer de nombre Simeón. Y él era un hombre que esperaba la consolación de Israel.
Ha habido momentos en los que han quedado muy pocos en la iglesia, pero Dios nunca ha estado sin un testigo desde que comenzó el mundo. Él siempre ha tenido a alguien al cual pudiera señalar y decir: “Ese es Mi siervo. Y Yo puedo enviarlo a cualquier parte que quiera que vaya y él irá”. ¿Acaso no estamos felices por eso? El ministerio de Dios…
21 Y el día se había puesto muy sombrío en aquellos días. Había cientos de personas, miles de ellos que se habían apartado de las tradiciones y de la fe, retrocedido, se habían puesto tibios. Pero había un pequeño remanente que esperaba la consolación de Israel. Ese era Juan el Bautista, y Simeón, y Ana, la profetiza en el templo, y muchos otros que esperaban constantemente creyendo que Dios cumpliría Su promesa. Ellos estaban esperando. Ellos creían. No importa qué tanto llevaba la promesa, ellos creían que esa simiente de la mujer vendría y heriría la cabeza de la serpiente como Dios había prometido.
22 Ahora, la espera del Mesías había sido de cuatro mil años. Y en cada generación habían esperado la venida del Mesías, pero eso no hizo tropezar a Simeón. Él era un hombre anciano en sus ochentas, pero todavía creía que él vería al Mesías. Y él tenía una barba blanca, me puedo imaginar, y cabello blanco. Y era un gran hombre entre la gente. Él tenía un gran prestigio. Pero él tenía un testimonio aparte de eso. Eso es lo que me gusta.
Aparte de toda su escolaridad y de toda su popularidad, él tenía un corazón humilde delante de Dios, y un corazón receptivo con el cual Dios podía lidiar. Y él tenía un testimonio con eso de que él iba a ver al Ungido del Señor antes de morir. Piénsenlo.
23 Grandes hombres, David, Salomón, Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías, una lista de profetas y hombres justos habían esperado la venida del Mesías durante cuatro mil años: grandes hombres. Pero sin embargo este hombre, aun de ochenta años, aproximadamente. Él era un hombre anciano, se cree por los teólogos que él estaba en sus ochentas. Un hombre anciano y sin embargo andaba alrededor diciendo: “Yo no voy a ver muerte antes que vea al Ungido del Señor”.
Pues, ellos dirían: “Simeón, ¿por qué piensas eso?”.
“Porque el Espíritu Santo me lo reveló. Y no voy a ver muerte hasta que vea al Ungido del Señor. Y yo creo que lo que Él dice es la verdad”. Amén. ¡Oh, vaya! Eso nos hace sentir inmediatamente religiosos, ¿no es así?
24 Usted sabe, yo me siento religioso de vez en cuando. Puedo gritar. Sí, señor. Usted pudiera… Eso es… Yo sé que la salvación no descansa del todo en gritar, pero eso va junto con ello. Es correcto. Y sin embargo alguien dijo: “Usted es un Bautista bastante ruidoso”.
Bueno, soy un Bautista Pentecostal ahora, usted sabe. Por tanto tengo el Espíritu Santo. Así que yo… Cuando el Espíritu Santo entra, Él es el que se comporta así. Yo solo le ayudo a Él. Amén. Y solo me comporto de la manera que Él me está haciendo sentir: con regocijo.
25 Ahora, yo pienso en Simeón, el Espíritu Santo revelándoselo a él que no iba a morir ahora hasta que viera al Cristo. Aunque él era bastante anciano, pero… Y él tenía mucho prestigio. Ahora, qué si él hubiera pensando: “Oh, espera un minuto, tal vez esa es solo una expresión allá abajo. Ahora, yo solo… Tal vez yo solo… quizá estoy sugestionado. Mejor es que no diga nada alrededor donde la gente pueda escucharme, porque yo tengo mucho prestigio. Pertenezco a una iglesia grande, Uds. saben, así que mejor es que tenga cuidado”.
Pero él le creyó a Dios. Y él creía que lo que el Espíritu Santo decía, era la verdad. Y él esperaba ver que a Jesús antes… o al Ungido antes de ver muerte, porque el Espíritu Santo se lo había revelado.
26 Cuántas veces Dios está trabajando con la gente en las edades pasadas… Cuando Ud. está esperando algo… Y de la única manera que Uds. pueden estar esperando es sobre la base de algún tipo de revelación o promesa.
Si yo les dijera que voy a venir a Downey, California, aquí a este lugar en California en el… yo… Allí es donde está, Costa Mesa. Si yo les dijera que voy a venir a Costa Mesa… Si yo pudiera deletrearlo, lo escribiría, pero una educación de séptimo grado no puede sacar eso.
De todos modos, si yo les dijera que voy a venir el 4 de junio para comenzar allí, ustedes como que creerán que voy a estar allí, ¿no es así? Si les digo que me encontraré con ustedes allí, bueno, de ser posible, yo lo haré. Porque un hombre de palabra será honesto y cumplirá su promesa, cuanto más un Cristiano.
Ahora, puede acontecer algo que yo no pueda, pero hasta donde sé, si es la voluntad del Señor, yo estaré allí. Ahora, ustedes creerían eso y la gente lo cree, así que están a punto de levantar una carpa grande allá y preparar todo. Ahora, eso es porque prometimos estar allí. Yo prometí que regresaría aquí. Y cuando llegué aquí, encontré otras reuniones que se estaban llevando a cabo. ¡Oh, vaya! Yo pensé: “Mejor es que me regrese”, pero yo prometí que vendría. Así que me tuve que quedar aquí. Yo lo prometí. Y entonces Dios nos ha recompensado por guardar nuestra promesa.
27 Ahora, Simeón creyó porque el Espíritu Santo se lo había prometido. Él lo estaba esperando. Si Uds. lo están esperando, tienen algo respaldando eso que Uds. creen Dios ha prometido, entonces tienen el derecho de esperarlo. ¿Es correcto? Cuando Dios lo prometió…
Ahora, yo pudiera romper mi promesa, porque soy un hombre. Y su amigo pudiera romper su promesa o ella su promesa, pero Dios no romperá Su promesa. Él no puede, porque es Dios. ¿Se pueden imaginar qué tan pura y sin adulteración son Sus promesas, qué infinitas?
Pues, si yo fuera a un manantial y mi abuelo bebiera de ese manantial y estuviera claro, y al probar el agua, estuviera cien por ciento pura… Mi padre bebió de eso; estaba cien por ciento pura. Y a lo largo de la vida, yo estaría bebiendo de eso cien por ciento pura, tendría la suficiente fe para regresar si yo tomo un trago de agua, estaría bien. ¿No lo harían ustedes?
A través de generaciones, a lo largo de varias generaciones, se ha probado su pureza un cien por ciento. ¿Por qué? Porque la corriente que la está empujando, de donde viene, sus fundamentos allá abajo, su cama, está aventando agua pura. Ahora, si fue probada un cien por ciento pura, cuánto más son probadas las promesas de Dios un cien por ciento correctas. Porque las bases de ello, la Palabra de Dios viene de Dios, la cual es infinita y pura y santa, y Él no puede mentir, porque Él es Dios. Allí lo tienen.
Ahora, cuando Dios promete algo, diga: “Eso es correcto”. Amén.
28 Estaba pensando cuando estaba hablando con el Congresista esta tarde, cuando me encontré con él, sobre cuando él estuvo todos esos años en muletas y lisiado, y las veces que se había orado por él. Pero él se paró allí, y había visto lo que el Espíritu Santo le había dicho a cada uno mientras revelaba los corazones y secretos de sus corazones. Y él vio eso cuando Él le dijo a la gente, sin importar lo que estuviera mal con ellos, que ellos fueron sanados, se levantaron y actuaron en ello y fueron sanados.
Entonces él pensó: “Oh, si tan solo me lo pudiera decir a mí”. Y allí el Espíritu Santo cayó, le dijo de su condición y todo al respecto, y dijo que él estaba sanado. Se levantó. Él lo creyó. No importaba lo que fuera, cuánto tiempo había estado lisiado o de qué se trataba, Dios había hecho la promesa, y era él quien debía creerlo. Amén.
Dios prometió: “Donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos”. Él está aquí. Y en lo que sea que se pongan de acuerdo, pidan y lo recibirán. Todo lo que deseen cuando oren, crean que lo recibirán, y lo tendrán. Les será dado. Ahora, ¿no es eso maravilloso? Esa es la promesa, la promesa de Dios. Nosotros lo creemos. Yo creo que es así.
29 No hace mucho estando en el lugar donde el… este Ángel, Ser Sobrenatural descendió y habló esto: “¿Quién soy yo?”. Reyes, monarcas, hombres ricos, hombres pobres, y todo, vienen miles, y: “¿Cómo podía yo creer eso?”. Pero sé que Él me había dicho la verdad en cada ocasión que habló conmigo. Y yo sabía que eso estaba destinado a ser la verdad. Y yo salí diciendo que eso era así, y Él lo cumplió. Y yo nunca lo he visto a Él, y nunca dirá algo que no sea cierto, porque Él no puede; eso viene de Dios.
30 Daniel, cuando le dijeron que lo iban a arrojar al foso de los leones, él esperaba que Dios estuviera allí. Él creía que vivía de manera justa delante de Dios y que tenía un derecho. Y cada día se levantaba y abría las persianas, si es que había algunas en aquellos días, hacia el templo y miraba hacia ese templo santo y oraba. Porque él creía que allá había un sacrificio ardiente en el altar a esa hora en el templo, y creía que Dios escuchaba su oración, porque había un sustituto inocente muerto en su lugar haciendo una expiación. Y cuando él entró al foso de los leones, él no le tuvo miedo a los leones porque estaba esperando que Dios lo liberara. Amén.
Jonás, allí está un hombre que tenía muchos síntomas. La gente piensa que… Cuando yo miro… Se ora por ellos, y dicen: “Bueno, mi mano no ha mejorado”. Eso no significa que no esté sanado. Cuando se ora por usted, usted es sanado. Y francamente, usted fue sanado antes que se orara por usted. Porque Jesús murió en el Calvario para sanarlo y pagó el precio.
31 Si se han fijado en la casa de empeño, alguien fue y pagó el precio de la cuenta, o lo que sea que Ud. tenía allí, y el hombre le dio un recibo y lo mandó de regreso y aquí está usted y está pagado, usted tiene el derecho de ir, no de pagar otra vez por el reloj, vaya y muestre el recibo y tome su reloj. ¿Es correcto? O lo que sea que tenía empeñado…
Y escuchen. El diablo los puso en la casa de empeño, allá atrás desde el pecado de Adán. Pero Jesús bajó y pagó la cuenta del empeño, lo escribió en la Palabra. Tengo derecho a eso. Amén. “Satanás, retrocede”. Yo tengo derecho a eso.
32 Los de la Clínica Mayo me dijeron: “Usted no puede mejorar”.
Yo dije: “Tengo derecho a eso”. Amén. Mi…
Él dijo: “Bueno, usted lo heredó de su padre”.
Yo dije: “Pero mi Padre Celestial me redimió”. Amén. Yo estoy fuera de la casa de empeño ahora. Amén. Así que quítate Satanás.
Él dijo: “Simplemente te pondré los síntomas por todas partes”.
Y yo dije: “Quédate cerca, escúchame testificar. Quiero que me escuches”.
Él dijo: “Te voy a enfermar”.
Yo dije: “Voy a testificar más duro. Haré que sea un testimonio mayor. Si quieres escucharme alabar a Dios, quédate cerca un rato, me escucharás”.
Yo solo seguí alabando a Dios y se lo puse tan ardiente que tuvo que huir. Simplemente lo escuché largarse por la calle zapateando tan fuerte como podía. Tuvo que hacerlo. ¿Por qué? El Evangelio de Jesucristo, a través del poder del Espíritu Santo, lo estaba quemando. Amén. Él tuvo que irse. La Palabra de Dios está correcta. Nosotros tenemos derecho a cada una de esas bendiciones redentivas. Vamos a esperarlas. Creerlas. Dios lo traerá a cumplimiento, ¿no creen Uds. eso?
33 No estoy tomando mucho discernimiento estas noches. Solo me suelto para sentirme bien con el Espíritu Santo con todos Uds. mientras estoy aquí durante este tiempo.
Y tenemos el derecho a cualquier cosa que Dios prometió. Solo reclámelo, recíbalo: créalo; siga adelante. Usted tiene algunos síntomas, olvídese de ellos. Los síntomas no significan nada. Eso es correcto. Solo créalo.
34 No hace mucho allá en Houston estaba un muchacho que vino, creo que les pude haber dicho sobre esto la última vez que estuve aquí. Tantas cosas que han sucedido…
Había un hombre anciano… Voy a contar esto entonces. Había un hombre que se llamaba John Rhyn, y el tipo estaba ciego. Y él estuvo en la reunión aquí y en Fort Wayne. Y él vino a la reunión. Había varios miles de personas que se habían reunido esa noche, y como dos noches después que el piano había tocado: “El Gran Médico”, cuando el Ángel del Señor en un halo bajó dando vueltas en la habitación donde yo estaba, y yo pensé que el guardia me había encendido la luz. Y aquí… Cuando yo tenía al niñito en mis brazos, lo dejé caer, y pues, la joven, la joven Nazarena, tocando el piano, ella dio un salto y comenzó a correr y a gritar. Ella había visto al niñito bajando de la plataforma caminando normal. Pues, ella dio un salto. Y ella estaba tocando: “El Gran Médico”, y simplemente eso siguió tocando:
El Gran Médico ahora está cerca,
El compasivo Jesús;
Habla para alegrar al corazón desanimado,
Ningún otro nombre sino Jesús,
Allí estaba Él tocando.
35 Una o dos noches después de eso, este hombre anciano vino por la línea. Yo oré por él, tenía una línea y la estaba pasando lo más rápido que podía. Dos hombres lo estaban guiando a él. Él estaba ciego. Y él dijo: “¿Es este el Reverendo Branham?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Y él dijo: “Bueno, sáneme”, dijo.
Le respondí: “Yo no puedo”.
Dijo: “Bueno, ¿por qué no puede?”.
Yo dije: “Jesús ya lo hizo”. Y le dije: “Yo no podría hacer lo que Él ya hizo”.
Él dijo: “Bueno, puede…”. Él dijo: “¿Puede orar por mí?”.
Yo dije: “Sí, señor”. Y yo oré. Dije: “¿Me cree?”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Dije: “Siga adelante. Usted va a recibir su vista”.
Él dijo: “Bueno, solo un minuto”. Él me agarró del saco. Dijo: “Solo un momento”. Ahora, él dijo: “¿Voy a recibir mi vista?”.
Dije: “Sí, señor. Usted va a recibir su vista, va a estar bien”.
36 Y él dijo: “Bueno…”, se fue caminando un pequeño tramo, y se regresó. Dijo: “Oiga, usted me dijo que iba a recibir mi vista”.
Yo dije: “Eso es correcto”.
Él dijo: “Usted dijo que yo estaba sanado”.
Dije: “Lo está”.
Él dijo: “Bueno, usted me dijo que yo estaba sanado, y no puedo ver”.
Dije: “Eso no tiene nada que ver con que usted vea”. Dije: “Yo le dije… [Cinta en blanco]. El hombre, por cierto, era Católico por fe. Y yo dije: ”Mire, señor. Usted dijo que me creía“.
Él dijo: “Bueno, estas otras personas están hablando al respecto aquí afuera, ellos están sanados y bien”.
Dije: “Usted también, señor. Tome… Dele al Ángel del Señor una oportunidad para…”.
Y él dijo: “¿Qué debo hacer?”.
Yo dije: “¿Cree lo que le dije?”.
Respondió: “Sí, señor”.
Dije: “Bueno, quiero que se comporte así”. ¿Ven? Yo dije: “Baje de aquí testificando, diciendo: ¡Alabado sea el Señor! ¡Él me sanó!”.
Él dijo: “Muy bien”. Ellos lo guiaron, y él gritó: “¡Alabado sea el Señor por sanarme!”.
37 Lo siguiente que el hombre interrumpió la reunión cuatro o cinco veces. Él estaba sentado arriba en el balcón. Él decía: “Todos guarden silencio un minuto”. Él se levantaba y gritaba: “¡Alabado sea el Señor por sanarme!”, y se sentaba.
Y yo estaba hablando, Ud. sabe, cuando él diría: “Solo un minuto, Hermano Branham”. Él gritaba: “¡Alabado sea el Señor por sanarme!”.
Los ujieres fueron allá, y yo sacudí mi cabeza; que lo dejaran en paz. ¿Ven? Él estaba teniendo un buen tiempo con eso.
38 Bueno, después él salió a la calle, y vendía periódicos, y estaba: “¡Alabado sea el Señor por sanarme!”. Él gritaba: “¡Extra! ¡Alabado sea el Señor por sanarme!”.
Y la gente se reía de él, se burlaba de él. Ellos pensaban: “El hombre anciano se ha vuelto loco (¿Lo ven?), se volvió loco por la religión”. ¿Ven? Así que pensaron que estaba listo para la institución.
Así que él siguió de esa manera por varios días, me imagino que unas dos o tres semanas. Y un día un muchachito del periódico estaba vendiendo periódicos cerca de él, lo guió a la barbería para que lo afeitaran. Y el barbero, uno de estos listos, siempre estaba tratando… tenía más sentido común que agallas para saber cómo cuidarse. Así que estaba afilando su navaja y tenía al Sr. Rhyn afeitado hasta la mitad de la cara. Dijo: “Dime, papá, escuché cuando… que fuiste a ver a ese sanador divino no hace mucho”.
Él dijo: “Sí, yo fui a verlo”.
Dijo: “Escuché que fuiste sanado”.
Él dijo: “Sí, alabado sea el Señor. Él me sanó”. Y sus ojos se abrieron en la silla. Él miró alrededor; él dijo: “Estoy sanado ahora”. Y brincó de esa silla con la toalla alrededor de su cuello, y salió por la puerta, el barbero detrás de él con la navaja, por la calle. Ahora, él no podía ver perfectamente. Él podía ver objetos y cosas, gritando con todas sus fuerzas. Y ese hombre, John Rhyn en Dowagiac, Michigan, hasta donde sé esta noche, está predicando sanidad Divina por fe. Correcto. ¿Qué fue eso? Él esperaba que Dios lo sanara.
39 Jonás, descarriado… (Ahora, Uds. saben que yo no soy un Bautista. Muy bien), entró al vientre de la ballena, se le escapó su llamado, fue… Dios hizo que le ataran de manos y pies, lo aventaron al mar, probablemente a unas tres o cuatro millas [4 a 6 km] de profundidad allá lejos de Nínive. Mírenlo a él ahora, en un mar tormentoso, con las manos atadas detrás de él, descarriado, lo echaron al mar; una ballena se lo tragó. Sí. ¿Creen Uds. eso? Yo creo que la ballena se tragó a Jonás como dice la Biblia.
40 Una niñita una vez… Creo que el Hermano Redigar dijo esto, el amigo de Paul Rader, y creo que fue en el Tabernáculo Fort Wayne. Una niñita fue salva, y ella venía por la calle. Tenía la Biblia sobre su corazón y simplemente cantando, Ud. sabe, y su cabello trenzado atrás, y su carita resplandeciente. Y ella estaba cantando un buen himno antiguo.
Y había un viejo incrédulo parado al lado de la calle. Él la miró y dijo: “¿De qué estás tan feliz, hermanita?”.
Dijo: “El Señor me salvó”. Oh, dijo: “Estoy feliz”. Dijo: “¿Es usted salvo?”.
Él dijo: “Oh, no. No hay tal cosa como esa”.
Dijo: “Eso es todo lo que Ud. sabe al respecto”.
Dijo: “Bueno… ”. Dijo: “¿Crees ese Libro que traes en tu mano?”.
Dijo: “Sí, señor. Yo lo creo todito”, una niñita ardiendo con el Espíritu Santo, Ud. sabe.
Dijo: “Me imagino que crees esa historia sobre la ballena y Jonás”.
Ella dijo: “Oh, sí, señor”. Dijo: “Yo lo creo. Claro que es la verdad”.
Dijo: “¿Cómo lo vas a creer de otra manera… aparte de por fe?”.
Ella dijo: “Pues, cuando yo llegue al cielo, le voy a preguntar al Hermano Jonás”.
Él dijo: “¿Quizás el Hermano Jonás no va a estar allí?”.
Ella dijo: “Entonces pregúntele usted”. Eso es correcto. “Pregúntele usted”. Usted sabe dónde estaría él entonces. Muy bien.
Yo creo que es la verdad. Amén. Sí, señor. Si la Biblia dice que Jonás fue tragado por una ballena, yo lo creería porque es la Palabra de Dios. Amén. Muy bien.
41 Allí está él ahora, descarriado, en un mar tormentoso, con las manos atadas detrás de él, en el vientre de una ballena. Cada vez que come peces se va al fondo del mar o al… Un pececito dorado, cuando lo alimenta, bajará y extenderá sus pequeños nadadores y descansará en el fondo del agua, de la pecera. Encontró su presa y se alimentó y bajó a descansar.
La ballena probablemente después que se llenó el vientre con el predicador descarriado se fue al fondo del mar, extendió sus alas de esa manera, o sus aletas, e iba a descansar un rato. Aquí este Jonás estaba allí abajo, con algas alrededor de su cuello. Oh, si acaso se trata de hablar de síntomas, él tenía derecho a tenerlos. Si él volteaba para este lado, era vientre de ballena. Si él volteaba para el otro lado, era vientre de ballena. A cualquier lado que volteara era vientre de ballena. ¡Vaya! Ustedes ni siquiera están en tan mala condición como esa esta noche, no importa dónde se encuentre esta noche. Miraba para todas partes, vientre de ballena, él tenía bastantes síntomas, ¿no es así? Más de los que ustedes tienen… Pero saben lo que él dijo: “Son vanidades ilusorias”.
Él dijo: “Señor, una vez más miraré hacia Tu santo templo. Ahora, no voy a ver los síntomas. No voy a ver lo profundo que estoy en el mar. No voy a ver que estoy descarriado. No voy a ver esas algas alrededor de mi cuello. No voy a ver el vientre de la ballena, pero voy a ver más allá de eso hacia Tu santo templo”. ¡Amén! Allí lo tienen.
42 Ahora, sabía que si alguna vez podía atravesar esos síntomas, tres millas de agua, a través del vientre de la ballena, hasta el templo y llevarle una oración a Dios, algo iba a suceder. Amén.
Puedo verlo ponerse de rodillas y decir: “Señor, lamento haberme descarriado. Tomaré el camino correcto si tan solo me sacas de aquí”.
¿Y saben algo? Pues, él tenía fe. Cuando Salomón dedicó ese templo al Señor, él oró que si los hijos de Dios estuvieran en problemas en cualquier parte, miraran hacia el templo y oraran, entonces que Dios escucharía desde los cielos. Y Jonás creía que si él podía mirar hacia ese templo, tenía la promesa de Dios con la expectativa que la ballena lo dejaría salir. Dios hizo que esa ballena enfermara tanto al punto que lo vomitó a él en la costa. Eso es… Bueno, yo… Discúlpenme; no quise decir eso. Lo vomitó en la costa. [La congregación se ríe]. No era mi intención decir eso amigos. Honestamente no. De todos modos solo soy un muchacho de campo, pero yo me pongo tan enfermo cuando estoy vomitando como ustedes cuando están vomitando, así que…
Muy bien. Él lo puso a él en la costa. ¿Es correcto? Aw, lo hizo que se enfermara. Si Ud. entra a una iglesia que no cree en sanidad Divina, reclame sus derechos en Cristo, Uds. tendrán la misma experiencia. Eso es correcto. Compañerismo no oscuridad.
43 Noten, él miró hacia el templo santo de Dios, y si Jonás en el vientre de la ballena pudo mirar hacia un templo terrenal, donde Salomón había orado, cuánto más debiéramos nosotros esta noche mirar hacia el templo celestial, donde Jesús está sentado a la diestra de Dios, sacudiendo Su vestidura ensangrentada, haciendo intercesión por su cáncer, ceguera, lo que pudiera ser. ¡Aleluya! Oh, un caso nuevo de la religión del Espíritu Santo chapada a la antigua (Sí), lo saca de eso. Esperando que sus oraciones fueran escuchadas…
Esa vieja ballena se fue directamente hacia Nínive tan rápido como podía. Dios puso un tanque de oxígeno allí dentro y lo mantuvo vivo. Muy bien. Él lo obtuvo de algún lado; yo no sé dónde puso Dios el tanque allí, pero tenía el oxígeno allí que lo mantenía con vida. Muy bien.
44 Como Dios le dijo a Elías: “Sube y siéntate allá junto al arroyo de Querit. Yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer”.
¡Vaya! Dijeron que ese tipo estaba loco, Ud. sabe, haciendo tal predicción como esa, como el Espíritu Santo hablando con él, y dijo que no iba a llover hasta que él lo llamara. ¿Alguna vez han escuchado tal cosa? Dios así lo dijo. Él le creyó a Dios. Él se fue allá al arroyo de Querit y se sentó. Todas las mañanas llegaban unos cuervos, le llevaban algo de comer. Él se sentaba, y se lo daban, comía… [Palabras inciertas] Dios, se arrodillaba y tomaba un trago de agua y seguía adelante. Llegaba la hora de la cena, aquí venían de regreso los cuervos, le dan un poco más. Dicen: “¿De dónde lo conseguían esos cuervos?”. Yo no sé. Tenían unos emparedados en alguna parte. Tenían carne y pan. Yo no sé de dónde lo consiguieron, pero se lo trajeron. Elías lo aceptó y se lo comió y vivió.
45 Una vez un doctor me dijo; él dijo: “Hermano Branham, ¿no cree que esa gente que estaba gritando y haciendo de esa manera, no piensa usted que eso es solo emoción?”.
Yo dije: “No, señor”. Dije: “Es el Espíritu Santo”.
Dijo: “¿De dónde viene eso?”.
Le dije: “No lo sé. Él lo trae. Yo lo acepto. Vivo por eso. No sé de dónde viene. Dios mandó que viniera. Yo lo creo”. ¡Aleluya!
Sí. Él dijo que fue así. Yo lo creo. ¡Oh, me siento religioso ahora mismo! Um. [Cinta en blanco].
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