S.541 58-0209A A Él Oíd

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OBRAS DEL MENSAJE

A Él Oíd

South Bend, Indiana, E.U.A.

58-0209A

1 Inclinemos nuestros rostros, solo un momento para orar.
Padre Dios, es a Tu santa Presencia que llegamos ahora presentándonos como Tus siervos. Nuestros corazones están abiertos, nuestras mentes están abiertas. Estamos listos y esperando por el Espíritu Santo para que se encargue, y nos dirija y nos guíe en las cosas que debamos decir, y en lo que debamos hacer en este servicio que estamos iniciando. Concede, Señor, que se escriba la historia, que la gloria de Dios se dé a conocer a través de la manifestación del Espíritu Santo. Que pecadores puedan venir, y los descarriados entren de nuevo al compañerismo. Y que los enfermos sean sanados. Y que la iglesia se regocije y viva en otra esfera, Señor, más cerca de Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.

2 Billy me acaba de preguntar, me dijo que averiguara si había personas aquí que quieran recibir su tarjeta de oración que no van a regresar esta noche para recibir su tarjeta de oración; me dijo que preguntara cuántos quieren una. Y levanten su mano, y él me va a permitir tomar el carro, y él se quedará a repartir las tarjetas a aquellos que quieren una que…
Tal vez alguien que no pueda regresar a tiempo por una tarjeta de oración a las seis y media o siete en punto. Yo creo que entre seis y media y siete. Ellos las reparten temprano, de ese modo no habrá interrupciones. O tal vez él pudiera dejar algunas tarjetas aquí con Leo o Gene para que las repartan. ¿Hay alguien aquí que no pueda regresar y que quiera una tarjeta de oración, que no pueda regresar esta noche por su tarjeta de oración? Bueno, me supongo que Billy… Vi a una dama de aquel lado, algunos de Uds…. denle a ella una tarjeta de oración del grupo que se estará repartiendo esta noche, la dama que está justo por aquí. Y luego, hasta donde yo sé, Uds. las pueden repartir entre seis y media y siete de hoy en la noche.

3 Tuve el privilegio de comer con nuestro querido pastor y su agradable esposa, hace solo un momento. Y ciertamente fue un buen tiempo de compañerismo. Yo le dije cuando me dirigía a la plataforma, después de comer ese filete Suizo, que hubiese deseado que él tomara mi lugar en esta tarde. Y él estaba tratando de comprarme un gran y enorme filete. Sabía que eso no iba a funcionar.
Así que en esta noche, la parte principal está en el servicio de la tarde, que cuando… Ahora, yo ya no vuelvo a comer. Ahora, si voy a tener servicio mañana, no vuelvo a comer hasta en la mañana. Un desayuno ligero y luego una cena de tamaño regular alrededor de las…
Verán, para mí… Sé que para todos ustedes es la comida, pero para mí es la cena, ¿ven? Aún, no me puedo acostumbrar a eso. En algún lugar me está haciendo falta una comida. No sé en dónde quedó. Acabamos de tener la cena, el desayuno… o, desayuno, comida y cena, y puedo probarles que estamos en lo cierto. No fue la Santa comida; fue la Santa Cena. Así que siempre me siento como que en algún lugar no me están dando algo, si de alguna forma le llamo comida a la hora de la tarde, entonces cuándo será mi cena, ¿ven? [La congregación se ríe. Trad.] Siempre pierdo una comida en algún lado.
Bueno, Uds. saben, aún nuestro Señor tiene sentido del humor, Uds. saben, así que me imagino que Sus hijos también. Él quiere que seamos felices. Uds. saben, estaba leyendo hace un tiempo, que se necesita el 80% más de músculos para fruncir el ceño de los que se necesitan para sonreír. Así que, es mejor estar riendo que frunciendo el ceño. ¿No es así? Eso es correcto.

4 Esta tarde queremos abordar la Palabra. Y ahora, solo por un rato, y así podrán salir temprano, probablemente en los próximos cuarenta y cinco minutos… Y ahora, eso será lo suficientemente largo, si tan solo ponemos todo nuestro corazón en la Palabra, y dejamos que Cristo obre a Su manera en nosotros. Luego esta noche…
Si no me equivoco, creo que vi a mi buen amigo, al Hermano y a la Hermana Collins allá atrás, de Kentucky, de Louisville. Eso está muy bien. El Hermano Colllins, la Hermana Collins, son buenos amigos míos. Aquí está un ministro metodista, y también su hermano.
Estoy contento… ¿Qué están haciendo todos Uds. en esta región? Están muy lejos de casa. ¿No es este un bonito clima tropical? Eso es lo que me gusta. Oh, yo puedo soportar esto, pero no ese calor; sencillamente me derrite. Me gusta este.
Hay algo al respecto, la nieve, una nieve seca y escucharla triturándose bajo las llantas me recuerda cuando era un muchachito y solíamos manejar la vieja carreta de cuatro ruedas. ¿Cuántos saben lo que es una calesa de cuatro ruedas sin muelle? Yo le dije a mi esposa que debí ponerme mis overoles en esta tarde. Exactamente correcto. Estoy entre gente que se crió en rancho como yo. Oh, déjenme decirles, no hay mucho en esta clase de vestimenta, Uds. saben. Mi atuendo favorito, es un par de overoles. Amo eso; fui criado en ellos.

5 Recuerdo cuando solíamos ir a nadar de niños. Yo no usaba camisa desde más o menos mayo hasta después de septiembre, y solía ser… no… Teníamos lo que llamábamos tiradores; Uds. aquí les llaman tirantes, me imagino, en el Norte.
Y yo tenía un mecate. ¿Cuántos saben lo que es un mecate? Un mecate. Todavía hay unas personas aquí del campo. Y yo no tenía un botón; tenía un clavo por botón. ¿Alguna vez hicieron eso? Hermano Woods, ¿qué pasó con su mano? No vi que la levantara.
Y corríamos al arroyo, Uds. saben, y queríamos jugar a hacer señalamientos. El primero que entraba, Uds. saben, averiguaba como estaba el agua. Si el agua estaba helada, levantábamos un dedo. Si el agua estaba bien y tibia, levantábamos dos dedos, ¿ven? Así que, usualmente yo era el primero en entrar, porque no traía mucha ropa que quitarme. Así que simplemente corría tan fuerte como podía, y justo cuando me metía, solo levantaba ese clavo, Uds. saben —uno estaba ya preparado. Ese par de overoles simplemente quedaba en el aire, cuando yo golpeaba el agua, Uds. saben. [La congregación se ríe junto con el Hermano Branham. Trad.]
Así que, levanto mis dos dedos esta tarde; el agua está bien. Entren. Hay algo con respecto a la niñez, esos años dorados, nunca los olvidaremos. ¿Verdad? Es simplemente maravilloso.

6 Ahora, vayan en sus Biblias, si desean leer, a esta escritura que es muy conocida que se encuentra en el Evangelio de San Mateo. El capítulo 17 de San Mateo. Deseo leer una porción de allí.
Estén orando ahora. Y esta noche, recuerden, vengan temprano, siéntense en un buen lugar, traigan a todos sus enfermos y afligidos, y que la gente enferma se siente aquí enfrente, los más que se puedan. Y tráiganlos para acá, para que… Muchas veces, allá atrás, alguien se atraviesa. Es difícil. Y uno le habla a alguien que está muy atrás algunas veces. Por supuesto, le habla, en cualquier parte. Pero cuando se está muy atrás, que está atravesando hasta allá, y uno le habla a la persona. Si ellos no responden, entonces pareciera como que la Luz se va de ellos. Y luego yo no sé qué sucedió, ¿ven? Si Uds. responden inmediatamente, tan pronto como se les llame, pues, respondan, ¿ven? Respondan rápidamente a ello, y entonces funciona mucho mejor.
La lectura de la Palabra.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres tabernáculos: una para ti, otro para Moisés, y otro para Elías.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd.
Deseo tomar esas últimas tres palabras como texto, para encontrar un pequeño contexto: “A Él Oíd”.

7 Ustedes saben, es glorioso estar a solas y observar a Dios en la naturaleza. Mi primera Biblia fue la naturaleza. Si pueden ver alrededor, encontrarán a Dios en cualquier parte que lo busquen.
Yo vivo en el Río Ohio. Hace años, escuché una pequeña historia de un niñito que vivía en un lugar un poco más arriba de nosotros. Él iba a la escuela y a la escuela dominical, y un día quiso saber quién era Dios. Y le dijo a su mami: “Mami, ¿me puedes decir quién es Dios? ¿Puedo verlo a Él?”. Y su mami dijo: “Bueno, yo le preguntaría a mi maestra de escuela dominical”. Y entonces, él le preguntó a su maestra de escuela dominical, y ella dijo: “Bueno, yo no sé”. Dijo: “Pregúntale al pastor”. Y se fue con el pastor, y el pastor dijo: “Claro que no, hijo. Nadie puede ver a Dios”. Dijo: “Dios es espíritu, por lo tanto, nadie puede verlo”. Y eso no satisfizo la curiosidad del niñito.
Entonces, él solía subir el río hasta Six-Mile Island, con un viejo pescador. Y este viejo pescador, anciano, con cabello gris, y barba gris. Un día llegó una tormenta. Y camino de regreso, el pescador estaba jalando su bote y el niñito estaba sentado en la parte de atrás, en la popa del bote. Y a medida que el viejo pescador estaba jalando su bote…
Oh, qué bonito es aquí en Indiana después de la lluvia. Y las hojas son todas arrastradas y ese verdadero olor a fresco. Solo con una pequeña ondulación en el agua, lo suficiente para hacer que los remos enganchen a medida que los utiliza. Cualquiera que jala un barco conoce ese ritmo del bote.

8 Y él seguía mirando por sobre su hombro; y mientras observaba, estaba un arcoíris que había salido y armaba un circulo por el horizonte. Y el viejo pescador, a medida que observaba ese arcoíris, empezó a llorar y lágrimas bajaban de sus ojos hasta su barba gris. Y este niñito, sentado allá atrás del bote, seguía mirándolo. Él se emocionó tanto, que corrió al centro del bote y cayó en el regazo del viejo pescador. Y le dijo: “Señor, le voy a hacer una pregunta que mi mamá no pudo contestar, mi maestra de escuela dominical no pudo contestar, y tampoco mi pastor pudo contestar”. Él dijo: “¿Puede un hombre ver a Dios?”.
Pues, él sacó los remos y se los colocó en su regazo, tomó al pequeñito en sus brazos. Él dijo: “Dios bendiga tu corazoncito”. Él dijo: “Todo lo que yo he visto durante los últimos cuarenta años ha sido Dios”. Si hay un Dios en el interior, Ud. verá a Dios allá afuera. Él se reflejará a Sí mismo.
No importa qué lugar sea.

9 Yo soy un gran amante de la naturaleza. El cazar, cómo me gusta cazar, y miro a Dios en las montañas. Mi primera Biblia es el observar y ver a una pequeña flor, como se levanta tan bonita. Unas veces es joven, y otras veces es de mediana edad, y a veces es vieja. Pero, cuando la helada la golpea… Pero es la muerte cuando la helada la golpea. Inclina su cabecita y se le caen los pétalos. De ahí arroja unas pequeñas semillas negras.
¿Y sabían Uds. que se lleva a cabo una procesión fúnebre para la flor? ¿Sabían Uds. eso? Seguro, bueno, a medida que los vientos de octubre llegan y las lluvias de otoño empiezan a llorar lágrimas desde el cielo, y entierran esa pequeña semilla, bajo la tierra. Después enseguida llega el mal tiempo, así como está ahora, y congela los pequeños pétalos que se le han caído a la flor. El pequeño bulbo se seca y se congela. El tallo se ha ido, las hojas se han ido, los pétalos se han ido, la flor se ha ido. La semilla se empieza a hinchar, y se rompe; la pulpa se ha acabado. No queda nada más de la florecita. Uno no la puede encontrar.
Ud. pudiera tomar la tierra y llevarla al laboratorio y examinarla, no hay nada allí que pueda encontrar. Pero solo deje que ese sol tibio de primavera comience a brillar en esa tierra solo un poquito, traerá otra flor, porque hay un germen de vida allí adentro que ninguna ciencia puede encontrar. Y si Dios proveyó una manera para que la flor volviera a vivir, cuánto más Él ha provisto una manera para el hombre quien es a Su propia imagen. Cuando el Sol de Justicia se levante, aquellos que duermen en el polvo de la tierra se levantarán de nuevo. Dios está en todas partes. Yo amo verle a Él, observarlo en la puesta del sol, observarlo en la naturaleza.

10 Esto está en mi corazón, así que solo quiero decirlo. Hace unos cuantos años, allá arriba en el Colorado, donde cazo mucho… Cazo alces, y estaba allá muy arriba en las alturas ese año porque la nieve no había llegado para hacer bajar la manada de alces. Me encontraba a treinta y cinco millas [56 Km. Trad.] del ser humano, según me daba cuenta, muy arriba en la montaña. No tanto para matar la caza, pero simplemente para estar a solas con Dios. Estas reuniones lo agotan a uno. Y ese discernimiento y las visiones, llega a un punto donde uno siente como si se estuviera volviendo demente.
¿Y sabían Uds., que la mayoría de los poetas, y profetas y demás eran considerados locos? ¿Sabían eso? ¿Cuántos alguna vez han escuchado el canto famoso de William Cowper: “Hay una fuente llena de Sangre que fluye de las venas de Emanuel?”. ¿Sabían que William Cowper se supone que estaba loco? ¿Sabían que, después que la inspiración lo dejó, de esa canción, él trató de encontrar un río para cometer suicidio?

11 ¿Sabían Uds. que Stephen Foster, quien le dio a América las mejores canciones folclóricas, cuando salió de la inspiración, se emborrachó y finalmente salió de la inspiración de escribir, y tomó… llamó a su sirviente, tomó una navaja y se suicidó?
¿Cuántos han pensando alguna vez en Jonás, después de dar su profecía, y esa gran ciudad del tamaño de St. Louis se arrepintió, y después subió una colina y oró a Dios para que le quitara la vida después que la inspiración lo había dejado?
¿Sabían que Elías llamó fuego del cielo y lluvia del cielo en el mismo día; y mató a cuatrocientos sacerdotes, él mismo, y les cortó la cabeza? Y corrió, después que la inspiración lo había dejado, ante la amenaza de la reina, Jezabel. Y estuvo en el desierto cuarenta días y noches, sin saber dónde estaba, y Dios lo encontró escondido en una cueva.
Luego Ud. se pregunta por qué lo pone a uno débil, ¿ven? ¿Ven? ¡Inspiración!

12 Y arriba en estas montañas, caminando alrededor. Y cuando empieza a nevar, hace que la manada de alces descienda. Por lo tanto, mi amigo, el ranchero, estaba quizás a muchas millas de distancia en otra división. Y yo estaba cazando al alce en la ladera occidental.
Y un día cuando llegó la tormenta, y la lluvia… Llovía por un rato y luego nevaba por un rato y después paraba y se despejaba por un rato, a comienzos del otoño. Vino una tormenta, y yo estaba parado detrás de un árbol cerca de un lugar donde el viento había soplado. Y la tormenta había pasado. Y cuando la tormenta se detuvo, empecé a notar que el viento comenzó a soplar. Todas las siemprevivas se congelaron, y los grandes témpanos colgaban, donde se había puesto frío; y el sol se estaba ocultando en el Oeste. Y me fijé, como un gran ojo mágico como el de Dios, siendo el centro de la vista, los cielos azules, el azul de Su ojo. Y Él se asomaba por las grietas de esas rocas hacia el Oeste, y formó un arcoíris que atravesaba todo el valle.
Y oh, nunca lo olvidaré, en esa tormenta el alce se había dispersado. Y podía escuchar el bramido del alce llamándose uno al otro. Allá lejos detrás de la montaña, un viejo lobo gris comenzaba a aullar. Abajo en el valle, su pareja le contestaba.

13 Mi madre es mitad india. Mi conversión nunca me sacó eso de mí. Hay algo al respecto, como David dijo: “Cuando un abismo llama a otro abismo”. Hay algo en eso, que me emociona atravesando mi alma.
Salí de detrás del árbol. Yo dije: “Oh, Dios, Tú estás en todas partes. Allí estás en el arcoíris. Puedo darme cuenta que Tú estás allá en la manada de alces. Puedo escucharte en el aullido del viejo lobo gris. Tú simplemente estás en todas partes, Señor, aquí en lo más alto de estas montañas”.
Y Uds. saben, yo soy un bautista que cree en gritar. Coloqué mi rifle recargado en el árbol, y me fui dando vuelvas y vueltas alrededor del árbol gritando a voz en cuello. Me imagino que si alguien hubiese llegado al lugar, hubiera pensado que tenían a un demente allí afuera. Y vueltas y vueltas alrededor del árbol, tan fuerte como podía correr, gritando a voz en cuello. Y yo me detuve y levanté mis manos, dije: “¡Oh, gran Jehová, cuán grande ere! ¡Qué lugar tan maravilloso en el cual estar! Alejado de todos, simplemente solo aquí para verte a Ti”.

14 Y la pequeña ardillita de pino —es una cosita, alborotadora así de larga—saltó sobre un tocón al otro lado de donde yo estaba, y comportándose de esa manera que no había escuchado antes, solo “cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara”. Yo pensé: “¿Por qué está la pequeñita tan alborotada? De seguro no me tiene miedo a mí. Pero tal vez yo la alboroté porque estaba corriendo y dando vueltas alrededor del árbol”. Yo dije: “No hay necesidad de qué te alborotes. Yo solo estaba adorando a nuestro Creador”. Y movió su cabecita para un lado y volteó hacia abajo.
Y no se estaba fijando en mí. Sino que había una gran águila que se había visto forzada a bajar durante la tormenta. Se encontraba bajo ese lugar donde el viento había soplado, donde los árboles se apilaron unos contra otros cuando se cayeron. El viento la había volado. Había pasado un viento tremendo.
Esta gran águila brincó hacia la rama de un árbol que había caído. Oh, esa pequeña ardillita simplemente comenzó entonces a comportarse terriblemente. Así que yo pensé: “Ahora, Señor, ¿por qué cambiaste la escena? Yo estaba teniendo un tiempo tan maravilloso. ¿Qué tiene de piadosa esa águila que haría que…? Ella solo es carroñera.

15 Pero me comencé a fijar en ella. Parecía ser tan valiente; no tenía miedo. Eso es algo piadoso. Dios no puede usar a un cobarde. Los cobardes mueren diez mil muertes mientras un héroe nunca muere. Eso es cierto. Dios no quiere a un cobarde, alguien con miedo de tomarlo a Él en Su Palabra. Él quiere a alguien que tomará Su Palabra, y se quedará allí parado sobre eso.
Yo pensé: “Sí, ¡la valentía del águila!”. Yo pensé que pondría en prueba su valentía. Dije: “Oh, amigo, ¿sabes que pudiera dispararte?”. Esos grandes ojos aterciopelados voltearon a verme, y luego volteó a ver a la ardillita de pino. Y yo pensé: “¿Qué es lo que la hace tan valiente?”.
Y parecía como que seguía sintiendo sus alas, Uds. saben, como lo hacen las aves, sintiéndolas, para ver si esas alas todavía estaban bien, si todavía estaban en condición de volar. Ella sabía cómo confiar en esas alas. Dios le dio esas alas, y sabía que podía estar en lo alto del bosque antes que yo aún pudiera tomar mi rifle con la mano. Ella sabía eso. Yo pensé: “Oh, eso es, Dios”.

16 Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿no tiene miedo de venir al púlpito y que el diablo le pueda ganar una?”. Le respondí: “No, señor”. Mientras yo pueda sentir Su presencia alrededor, el diablo no tiene oportunidad de nada. Eso es correcto. Mientras esté Su Presencia allí, eso es todo lo que queremos saber.
Después de un rato, el águila se cansó de estar escuchando aquella vieja ardillita de pino. Así que, solo dio un gran salto y aleteó dos veces, y me di cuenta que no volvió a aletear más sus alas. Ella simplemente sabía cómo posicionar sus alas. Y esas corrientes que venían por el valle simplemente las cabalgó. Yo la observé. Cada vez que llegaba una ola de viento, sostenía sus alas, solo seguía subiendo más y más, hasta que se convirtió en solo un puntito. Yo pensé: “Oh, Señor, eso es. Eso es”.
No aletear aquí, y ser un metodista esta semana, y un bautista la siguiente semana, y un pentecostal para la siguiente semana. No andar de los servicios de sanidad de Oral Roberts a los de William Branham, y a los de A. A. Allen. Eso no es. Es el saber cómo posicionar la fe que Dios le ha dado, en el Poder del Espíritu Santo, e irse cabalgando en él. Dejen este “cháchara, cháchara” terrenal de aquí, y este “cháchara, cháchara” de por allá. “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. Es telepatía mental”. Solo cabalgue lejos de eso en el poder del Espíritu Santo. Ciertamente. Tómelo a Él en Su Palabra.

17 Encontramos esta tan inusual lectura de la Escritura en esta tarde. Dios es inusual. Dios hace cosas inusuales. Y muchos hombres han leído esta misma Escritura.
Yo bien pudiera escribirles una carta. Como su amigo, Ud. la apreciarían, porque somos amigos. La carta significará mucho para Ud., pero para otro hombre no sería nada. Después que Ud. haya partido, esa carta simplemente la tirarán. Y una vez que Ud. la lea, sabrá todo lo que yo quiero decirle.
Pero la Escritura no es de esa manera. Las Escrituras están inspiradas. El hombre, por dos mil años, ha leído el mismo texto que yo leí esta tarde, y los ha inspirado, y lo hará por siempre, porque es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es una parte de Él. Él no es mejor que Su Palabra.
Usted no es mejor que su palabra. Si yo no puedo tomar su palabra, entonces no quiero tener mucho que ver con Ud. Y lo mismo será conmigo. Si Ud. no puede tomar mi palabra, yo no valgo más de lo que vale mi palabra.

18 En los asuntos de su negocio, su palabra es su garantía. Su testimonio debe ser real. Dios, concede el día cuando los hombres serán lo que ellos son, lo que ellos dicen que son. Si yo no estuviera al lado de Cristo en esta tarde, estaría en contra de Él, andaría alrededor dividiendo la cosa. Pero yo le creo a Él, y estoy listo aún de dar mi vida por Él por causa que yo le creo, eso está correcto. Y si Su Palabra no está correcta, entonces Él no está correcto. Y si no se puede confiar en Su Palabra, no se puede confiar en Él. Pero estoy tan contento de saber que yo… Ud. puede depender su alma en cualquier cierta palabra de la Biblia, y es verdad; toda palabra de ella es verdad. Dios vive en Su Palabra. Y Uds. saben, ¡Él es tan grande! Lo que a mi parecer hace a Dios grande, es por causa que Él es tan humilde.
¿Alguna vez han visto esta clase de gente: “No me toques?”.
He tenido el privilegio de conocer a grandes hombres en mis días, he estado en palacios de reyes. Pero cuando Ud. en verdad encuentra a un hombre que es un hombre grande, él lo hace sentir que uno. es el hombre grande. Pero es el hombre que solo piensa que él es un gran hombre que quiere aparentar mucho (eso es correcto) es solo un hombre que es un manufacturado. A mí me gusta eso.

19 Dios se encuentra en concilios de hombres. Una vez Él se encontró con quinientos; en una ocasión con setenta; con doce; y con tres. Él aún se ha encontrado donde hay uno solo. Eso es lo que lo hace a Él Dios. Él está tan interesado que se encontrará con cualquier individuo, en cualquier parte, con aquella persona que le llame a Él: dentro del vientre de una ballena, por Jonás; arriba en una montaña, por Eliseo; abajo en un foso de leones, con Daniel. Él es Dios.
Y aquí lo encontramos a Él ahora, tomando a estos tres hombres: Pedro, Jacobo y Juan. Y Él fue arriba a la montaña. Pedro después se refirió a la montaña como el monte santo. Pero Pedro no quiso decir esto, que el monte era santo. Era un Dios santo en el monte, que lo hizo santo.
No es la santa iglesia; es el Espíritu Santo en la iglesia que la hace santa. No es el hombre santo, es el Espíritu Santo en el hombre que lo hace. No un hombre santo —no hay tal cosa; es un Espíritu Santo. Y Pedro se estaba refiriendo a esto como el Monte Santo porque un Dios santo se encontró con ellos en este monte. Era una arena sagrada.
Y permítanme detenerme aquí en esta tarde, y decir esto: cada uno de Uds. que ha nacido de nuevo por el Espíritu Santo, Uds. se acuerdan de la hora exacta donde el Espíritu Santo —el lugar mismo— donde Él se encontró con Uds. Y cuando vienen las dudas, y el temor se levanta, hay siempre un cierto lugar al cual Uds. pueden volver a ese tiempo cuando Ud. se encontró con Dios, y el diablo no puede amenazarles en esas arenas sagradas. Es donde Ud. se encontró con Dios, y Ud. habló con Él. Aunque los miedos y cosas se levanten, no tiene nada que ver con el asunto. Ud. sabe que se encontró con Dios en esas arenas sagradas.

20 Pedro estaba en el monte, y cuando Dios está listo a hacer cualquier cosa, Él nunca, oh, no hace las cosas por casualidad. Él siempre confirma todo lo que hace. ¿No están contentos por eso este día, que nuestro Dios hace que cada palabra se manifieste? Él no habla palabras ociosas; Él nos dijo que nosotros no lo hiciéramos. Pero Él habla cada palabra con exactitud.
Y a medida que Él va subiendo aquí ahora, Él está por hacer algo. Y yo sé, que muchos de Uds. hermanos en esta tarde toman este texto mediante la segunda venida de Cristo, y ciertamente se refiere a eso. Pero, quiero tomarlo desde otro punto de vista en esta tarde, porque toda la Escritura se amarra una con otra, cada palabra.

21 Y ahora noten, en esto, cuando Él los subió… Él tomó a Pedro, Jacobo, y a Juan. Me gusta referirme a ellos como esperanza, fe, y caridad. Jacobo es Esperanza. Pedro es Fe. Juan es el discípulo del amor, caridad. Esperanza, fe, y caridad.
Luego, no solo hubo tres seres terrenales, hubo tres seres celestiales: Elías, Moisés y Jesús. Dios va a desplegar algo. Ahora, Ud. dice: “¿Jesús?”. Sí. Él bajó del cielo. Él era un ser celestial.
Ahora, Él quería desplegar algo. Miren, lo que yo creo que Él estaba tratando de desplegar era esto. Y tomemos un pequeño viaje en nuestras mentes, en la Escritura, y pensemos en los días del pasado. Y pienso tal vez que nos sería de ayuda en esta tarde ver en esto.
Ahora, la iglesia siente, especialmente la gente pentecostal, que cuando Ud. nació de nuevo del Espíritu Santo, Uds. sintieron como que eso quedaba concluido de una vez para siempre. Y es allí donde Uds. han comedio un error. Uds. apenas estaban comenzando.
La gente piensa: “Bueno, Gloria a Dios, yo recibí el bautismo del Espíritu Santo, eso lo concluye, eso me sella en el reino, soy un hijo o hija de Dios”. Eso es verdad. Pero eso todavía no tiene nada que ver con su herencia.

22 En el Antiguo Testamento, cuando un hijo nacía en la familia, era una… Yo creo que en la versión de King James, en su traducción allí a los principios de King James. Leemos ahí donde dice, en Juan 14, dice: “En la casa de mi Padre muchas mansiones hay”. Ahora, ¿no suena eso extraño? “En la casa de mi Padre —una pequeña casa— y muchas mansiones en ella, suena extraño.
Creo que fue Moffat, si no me equivoco. Moffatt dio una interpretación más ridícula que esa… o, traducción. Él dijo: “En el departamento casa de mi Padre hay muchos departamentos” —como si uno fuera allá a rentar un departamento.
Pero en el griego original dice: “En el reino de mi Padre hay muchos palacios”. Eso suena mejor. ¿Por qué King James lo tradujo de esa manera? Porque, él tenía el orden de la Biblia del Antiguo Testamento. Vean, el rey era el “padre”. Y todo su dominio eran sus súbditos, esa era su “casa”. De esa manera ellos lo entendían. Esa es la razón por la que en el lenguaje de inglés quiere decir muchas cosas diferentes. Esa es la razón por la que la medicina de Uds. está escrita en latín; no cambia; es una lengua muerta.

23 Pero ahora, noten: “En la casa de mi Padre”, él se estaba apegando estrictamente con la Biblia. Allá en el Antiguo Testamento, cuando un padre era el propietario de un gran reino y nacía un hijo en ese reino, él era un hijo tan pronto como nacía. Pero sin embargo, ese hijo no… Él iba a ser el heredero de todo lo que el padre tenía, si su carácter era el correcto, pero primero su carácter tenía que ser probado. Ahora, Uds. ministros saben a dónde voy con esto: es el posicionamiento del hijo.
Ahora, pero si su carácter no se miraba correcto, entonces no heredaba nada; él era solo un hijo. Así que, entonces el padre, para que este gran hijo suyo, al cual amaba —él tenía trabajo que hacer— así que se conseguía un tutor, un entrenador, sobre su hijo. Y él buscaba por todos los lugares hasta que encontraba al mejor hombre que podía hallar, porque la educación de su hijo, y el futuro de su hijo, dependían en el tipo de entrenamiento que el niño recibiera. Y de esa manera es hoy en el reino de Dios, que cuando nacimos en el reino de Dios, Dios buscó al mejor Tutor que pudo encontrar para la iglesia, y ese fue el Espíritu Santo.

24 El Espíritu Santo es el maestro de la iglesia. ¿Cuántos saben eso? Seguro, el Espíritu Santo es un maestro, pero hemos adoptado Papas y obispos y todo en su lugar. Pero el Espíritu Santo es el Tutor, y el criador, y el maestro del Cuerpo de Cristo. “Aquellos que son guiados por el Espíritu ninguna condenación hay para ellos que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, más conforme al Espíritu”. Y ahora el Espíritu Santo le enseña a la iglesia.
Ahora, este maestro debe ser una persona honesta. No un hombre que quiere que el padre le dé palmaditas en la espalda, pero un hombre que será honesto con el padre. Si el muchacho es desobediente, el caminará con un rostro avergonzado y dirá: “Señor, siento mucho traerte este mensaje, pero tu hijo es tan dilatorio. Él no escucha nada. Él no está interesado en lo más mínimo”. ¡Cómo el padre debe sentirse!
Y cómo el Espíritu Santo se ha de sentir cuando Él viene ante Dios el Padre, con el reporte del carácter de Su iglesia, cuando nos hemos separado en más de novecientas y tantas diferentes denominaciones.

25 Y esto pudiera hacerles sentir un poquito enfermos ahora, pero quiero decírselos porque está en mi corazón. Cuando yo era un niñito, no teníamos mucho de comer. Teníamos pan de maíz y lo hacíamos con grasa, de la que sacábamos hirviendo pieles y la corteza del tocino, y tomábamos esa grasa, y guisantes negros. Y cada sábado por la noche recuerdo que tomábamos un baño en una vieja tina de cedro, y mamá nos daba una gran dosis de aceite de ricino. Yo odiaba esa cosa. No la podía soportar.
Y cuando se llegó el tiempo de mi turno (de esta gran cucharada de esa cosa grasienta) yo apretaba mi nariz y decía: “Mamá, simplemente no puedo tomarla. Me enferma”. Ella decía: “Si no te enferma, entonces no te hará ningún beneficio”. Mucho de eso tiene la predicación del Evangelio. Si no les enferma un poquito, entonces no está sirviendo bien“.

26 Me pregunto en este día cómo se ha de sentir el Espíritu Santo cuando viene ante el Padre, y le dice sobre nuestros debates y discusiones en la iglesia. Me pregunto cómo se siente Él. Pero Él es justo. Dios puede confiar en Él. Él va a decir la verdad. Y cómo se ha de sentir Él cuando viene ante la iglesia y dice: “Las mujeres, que profesan santidad y piedad, están allá en el patio trasero con un par de esta ropita inmunda puesta, llamada shorts, podando el jardín”.
Ahora, Uds. me van a odiar después de esto. Pero me van a amar allá, porque les estoy diciendo la verdad. ¡Oh, es una desgracia! ¡Es una vergüenza!

27 Bueno, Ud. dice, las damas, con sus… Pantalones de vestir, ¿es así como le llaman? ¿Sabían Uds. que la Biblia dice: “Es una abominación que una mujer se ponga una vestimenta que le pertenece al hombre? ¿Qué sucedió? Solía estar mal. Algo ha pasado.
Ahora, no quiero herirles. ¿Pero por qué era, que hace unos años, cuando recién los conocí a Uds. gente pentecostal, que era errado que Uds. mujeres se cortaran el cabello? ¿Acaso sucedió algo? La Biblia no ha cambiado. Algo ha sucedido. Y mi viejo hermano, predicador, solía cantar una canción: “Bajamos la cerca, bajamos la cerca, nos comprometimos con el pecado. Bajamos la cerca, las ovejas se salieron, ¿pero cómo entraron los chivos?”. Uds. bajaron la cerca, y así fue como empezó.

28 Solía estar errado que los Cristianos fueran a los cines, a las películas, que vieran estas películas mundanas. El diablo es un hombre listo, él se las metió en su casa en la televisión. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué creen Uds. que el Espíritu Santo piensa cuando llega ante el Padre?
Solía estar errado que las Cristianas usaran esta mani… ¿Qué es esa cosa, Uds. saben? Yo no sé. Esa cosa en sus rostros. Vaya, mi esposa me va a reprender por eso. Ella no lo usa. Pero no puedo pensar en el nombre. Es maquillaje, pan… panqueque, o algo. Es alguna cosa que Uds. se ponen en el rostro. Y van a la… Todas estas cosas, solían estar erradas. ¿Qué creen que el Padre piensa cuando Él sabe que Su iglesia está haciendo eso?
Solía ser que, cuando una dama caminaba por la calle, uno podía saber por la manera en la que caminaba y por la manera en la que actuaba, que era una Cristiana. Pero hoy en día todas se ven iguales. Una mujer me dijo, no hace mucho, ella dijo: “Hermano Branham, no venden ropa diferente más que esa, solo esa clase de ropa”. Todavía venden máquinas de coser. No hay excusa. Eso es correcto. ¿Qué pasa? Bajamos las cercas, algo está mal. Uds. saben que eso es verdad. Ciertamente que sí.

29 Quiero dejar esto, antes de ir un poquito más adelante. ¿Saben algo? Una dama… No quiero que se enojen conmigo, pero Dios bendiga su corazón, hermana, yo tengo que ser honesto. ¿Sabían Uds., que si se visten con esta ropa de apariencia sensual que usan aquí afuera en la calle, y si un pecador las mira, y Ud. está vestida de esa manera, sabían Uds., que van a responder en el día del juicio por haber cometido adulterio con ese pecador? Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y si Ud. se viste de esa manera, Ud. es culpable, porque se presentó Ud. misma ante él de esa manera. Escudriñen las Escrituras, y vean si eso es verdad. Es verdad. Bueno, Ud. pudiera ser tan pura como un lirio. Eso es cierto. Pero mientras se presente Ud. misma con algo de esta cosa moderna…

30 La razón por la que sucedió, es porque el amor de Dios se fue de la iglesia. Y Uds. se quedan en casa los miércoles por la noche para ver alguno de estos dramas, como el de “Quién Ama A Susy”, o “Amamos a Susy”, o lo que fuere esa cosa loca, y muestra a dónde está viajando la mente. Eso es correcto. Y Uds. ven estas cosas locas como Arthur Godfrey. Cómo se les ocurrió llamar a eso americanismo, no sabría decirlo, y Elvis Presley con su “Todo Sacudido” rocanrol. La razón por lo que Uds. lo hacen, es porque algo está allí adentro dándoles el deseo de eso. Si el Espíritu Santo tuviera el corazón lleno, no tuvieran más el deseo de eso. La Biblia dice: “El que ama al mundo y las cosas del mundo, el amor del Padre ni siquiera está en él”.

31 Ud. dice: “¿Por qué nos está reprendiendo a las mujeres?”.
Muy bien, hombres, aquí lo tienen. Un hombre que deja que su esposa fume cigarrillos y use pantaloncitos cortos muestra de qué está hecho. No tiene mucho de hombre en él. Eso es correcto. Oh, yo pensé que Ud. era el gobernante de la casa. Parece ser que Ud. tiene un nuevo gobernante.
¿Qué sucedió? ¿Qué piensan que este Espíritu Santo, sonrojándose como lo hizo el profeta, ante Dios, al traer tal noticia como esa, que Su iglesia nacida de nuevo, Su pueblo santificado, se ha degradado ella misma hasta una condición tal como esa? Luego se preguntan por qué América no tiene un avivamiento. Allí está la verdad. Dios tenga misericordia de Su pueblo.
¿Cómo puede Dios confiar Sus dones sagrados en una iglesia que esta edificada en esos fundamentos podridos? Él nunca vendrá a la iglesia para llevar a cabo un avivamiento hasta que la iglesia se limpie y se arregle primero, ante Dios. Tiene que hacerlo. Mejor me voy a alejar de eso. Es el trabajo del hermano el predicar eso. Vamos a continuar.
Mire, ahí está Él. Simplemente amo esa religión chapada a la antigua, de la parte de atrás del bosque, sasafrás, con cielos azules, que mata el pecado. Eso es correcto. Le salvará del pecado.

32 Ahora note como este tutor vendrá ante el padre. Y si el hijo lo ha hecho mal, el hijo fue desobediente, cómo ha de haber volteado la cara y dicho: “Padre, simplemente odio tener que traerte este mensaje. Pero, oh, ese hijo desobediente. ¿Qué haría el Padre? Inclinaría su cabeza en vergüenza.
Ahora, cambiemos el pensamiento. Qué si este tutor viene ante el padre, y dice: “Oh, señor, tu hijo es igual a ti. Pues, Ud. sabe, él actúa igual como lo hace Ud. Él ama las cosas que Ud. enseña. Él maneja el rancho así como Ud. lo maneja”. Oh, en una expresión callejera: “Es astilla del mismo palo. Él es igual a Ti”.
“Tú eres un Dios santo. Él cree en ser santo. Tú eres un gran, todopoderoso Dios. Él dice: Amén a eso. Tú eres un gran Dios, para obrar milagros. Él cree cada palabra de eso, y practica lo mismo”. Oh, cómo debe sentirse complacido el Padre. “Sí. Ese es mi hijo. Seguro”.
¿Saben qué pasaba después? Cuando ese hijo llega a cierta edad, ese muchacho, si él había sido un mal muchacho y no era exactamente alguien en quien el padre pudiera confiar, entonces él no recibía nada de la herencia. Uds. hermanos conocen eso de la Escritura. Pero si él era un hijo obediente, y cuando llegaba a una cierta edad, el mismo hijo era llevado a un lugar público, ante el público, y era puesto en un lugar alto, y allí el padre le ponía una vestidura, y adoptaba a su propio hijo en su familia.

33 Y en este posicionamiento de este hijo, el nombre del hijo era tan bueno en el cheque como lo era el de su padre, porque él había sido probado. Él era obediente, y su nombre era bueno, igual como el del padre. Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre, Yo lo haré”.
Noten. Luego Dios nunca le ha pedido a alguien que haga alguna cosa, sin que Él lo haya hecho primero. Él pronunció muerte sobre la raza humana. Él fue hecho carne y tomó la muerte en lugar nuestro.

34 Ahora, Él iba a adoptar a Su propio Hijo en Su familia. Él lo llevó allá arriba al Monte de la Transfiguración, un lugar alto ante el público. Él se trajo a tres testigos de la tierra. Y tres es confirmación. Sabemos eso. Él tenía a tres testigos de la tierra, y tres testigos del cielo.
Y allá Él vistió a Cristo, e hizo sombra sobre Él, y Su vestidura resplandeció como el sol a la mitad del día: esa vestidura que Él le colocó, mostraba que Él lo había aceptado. Él andaba en los negocios del Padre. Él hacía solo lo que el Padre le mostraba. Dios estaba con Él. Pedro dijo, en Pentecostés: “Jesús de Nazaret, un hombre aprobado por Dios entre nosotros, por señales y maravillas, que Él hizo”. Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra primero qué hacer”. ¡Obediente!
¡Oh!, ¿no sería maravilloso si la iglesia estuviera en esa condición hoy? Obediente al Padre, reverente en el Espíritu Santo. En esos momentos de aprieto, cuando Ud. tiene miedo hablar, es como un caballero: Ud. se para donde debe pararse. Como una dama, Ud. toma su lugar; no con el mundo, pero con Cristo. Considerándose muertos a las cosas del mundo. Y en las conferencias y en las reuniones donde Uds. ministros se paran, y en su conferencia se empieza a hablar en contra de lo sobrenatural, en contra de esto, y “esto fue para otra edad”. Tomen su postura. Dios los honrará.
Oh, cómo mi pensamiento viaja al día cuando David danzó alrededor del arca, y su esposa se rió de él. Pero Dios dijo: “Él es un hombre conforme a mi propio corazón”. Seguro, Ud. no puede pararse con el hombre y con Dios, también. Si Ud. es siervo del hombre, no puede ser siervo de Dios. Si Ud. es siervo de Dios, no será un siervo del hombre.
Allí, parados, Dios le hizo sombra, y lo vistió a Él con inmortalidad. Y una Voz vino del cielo, diciendo que Él lo había aceptado.

35 Ahora, noten. Retrocedamos un poco. El tiempo se nos ha ido, pero quiero hacerles llegar algo.
Pedro se emocionó mucho: lo sobrenatural se había llevado a cabo. Allí estaba parado Moisés y Elías, ambos habían estado muertos por años. Aquí estaban parados, vivos, parados allí con Jesús. Testigos. Dos de los profetas más poderosos que hayan caminado en la tierra, parados uno al lado del otro, para observar a Dios adoptando a Su propio Hijo. Le dio a Él todos los poderes, en los cielos y la tierra, se los dio en Sus manos.
Él hará lo mismo por usted, si Ud. se para después de haber recibido el Espíritu Santo, y se hace Ud. mismo un Cristiano, y actúa como deben actuar los Cristianos. Si Ud. pone su fe en la Palabra de Dios, y sus ojos en los cielos, y deja que se le hagan bolsas en las rodillas de sus pantalones. Siendo reverentes ante Dios. Habrá un día que Dios se lo llevará a un lado y le dará a Ud. el poder y un don que todo el mundo sabrá que Él ha estado con Ud. Eso es colocando al hijo en su posición. ¡Aleluya!

36 ¡Oh, me siento religioso en este momento! ¡Sí! ¡Él lo hará! Él lo prometió. Él es el Dios infalible. Oh, donde a la iglesia se le ha pasado por alto por solo estar diciendo: “Bueno, hablé en lenguas; ahora yo lo tengo”. ¡Oh, usted a penas va empezando! Seguro.
Es por eso que hoy en día encontramos a personas que están tan en contra de lo sobrenatural, y en contra de las cosas de Dios, es porque ellos han sido desobedientes. Si vivieran arriba en esa esfera donde deberían de estar, ellos reconocerían estas cosas.
Noten. Dios hizo sombra sobre Su Hijo. Y Pedro, tan pronto como recibió la visión de que algo sobrenatural había sucedido, él se emocionó, igual como la iglesia terrenal lo hace. Dejen que un poquito de lo sobrenatural acontezca, y ellos se ponen todos emocionados.
Y Pedro dijo: “Señor, hagamos tres tabernáculos. Hagamos unas denominaciones ahora. Déjeme decirle, simplemente construiremos un tabernáculo aquí para aquellos quienes guardan el sábado, y los días santos y la ley. Construiremos un tabernáculo para todos aquellos que quieran adorar la ley; esa será una organización. Y luego construiremos otro tabernáculo para todos aquellos que quieran adorar a los profetas. Y luego construiremos un tabernáculos para todos los que quieran adorar a Cristo”.

37 ¿Acaso no es eso igual como el día de hoy? Denominaciones, ¡dividiendo la hermandad! Uno dice: “Oh, yo creo en guardar el sábado”. Otro dice: “Yo no quiero comer carne”. Y este otro: “Ud. no puede tomar refresco”. Y este: “Ud. tiene que hacer esto”. Y este: “Ud. tiene que hacer aquello”. Denominación, trazando barreras, trazando líneas. Si Ud. está correcto en su corazón, el resto de eso tomará bien su lugar.
Nosotros somos Hoosiers [Nativo de Indiana. Trad.] tenemos árboles de roble aquí. Y, cómo, todos ellos mantienen sus hojas durante el invierno. Cuando llega la primavera, Ud. no tiene que ir a arrancarle las hojas viejas para dar paso a que lleguen las hojas nuevas. Solo deje que la nueva vida entre, y las viejas hojas se caerán. Ud. solo necesita vida nueva. Y si la vida nueva, que Ud. piensa que ha recibido, no cuadra con la Palabra de Dios, entonces Ud. tiene una vida errada en Ud. La Vida de Cristo producirá las obras de Cristo, producirá la fe de Cristo, le hará actuar como Cristo, le hará amarle a Él. Él será número uno en su vida. Sus objetivos, sus motivos, y todo, será en su conjunto todo diferente. Será para la gloria de Dios.

38 Y aún antes de que terminara de hablar… ¿Se fijaron? Y mientras estaba aún hablando estas palabras, una Voz vino del cielo, diciendo: “Este es mi Hijo amado, a Él oíd. Aparte su mirada de Moisés (sabáticos y guardadores de la ley). Apártese de los profetas del Antiguo Testamento, y de la justicia de Dios.
Moisés representó la ley. Ningún hombre podía se salvo por la ley. Todo lo que usted hace legalmente, eso es legalismo. Ud. no puede hacer nada para salvarse a sí mismo; se necesita de la gracia de Dios para salvarlo. No importa lo que Ud. haga, lo está haciendo por sí mismo; no tiene nada que ver al respecto. No pasará mucho tiempo cuando Ud. será igual que… Eso fue lo que le pasó a la iglesia.
Ud. dice: “Voy a dejar crecer largo mi cabello, Hermano Branham; quiero verme como una Cristiana”. Si eso no está saliendo del interior, no durará mucho. Ciertamente. Ud. obtiene esa actitud de: “más santo que tú”. Eso está mal. Pero si el Espíritu de Cristo entra, en realidad trae una vida nueva. No hay nada legal, es algo que está en su corazón, que produce estas cosas. Ud. se alejará de los muros de estos edificios modernos de Babilonia, que están a punto de caer, de todas maneras. Yo solo siento eso en mi corazón.

39 Hace cierto tiempo, cuando fui a la India, tan pronto como llegué a la India, levanté un periódico. Tres días antes de eso, ellos habían tenido un terremoto. Pero mucho antes de que el terremoto llegara, todos los pajaritos volaron de sus nidos, y se fueron al campo, a los árboles. Y el ganado que se paraba alrededor de estas paredes grandes de piedras, se fueron y se pararon en los campos, alejados de las paredes. Cuando vino el terremoto, derrumbó las paredes. Dios estaba preparando, preservando la vida animal.
Pero, hoy vemos la escritura en la pared, en la iglesia, en sus actos religiosos, y las denominaciones se están hundiendo, y han fallado. Si Dios puede advertirle a un pájaro, y a una vaca, y a un caballo, y a una oveja, y a un perro, y a un burro para que se alejen de las paredes antes del derrumbe… Salgan de eso, y vengan a Cristo. Corran al centro de Su misericordia, lo cual es el Calvario, y clamen. No importa por cuánto tiempo haya sido un metodista o pentecostal, corra al Calvario hasta que toda su estructura sea cambiada, y Ud. llegue a ser una nueva criatura en Cristo. Amén.
No me estoy diciendo a mí mismo “amén”, pero amén significa “así sea”. Y eso es correcto. De seguro tenemos la iniciativa de un pájaro, o de un animal. Si ellos lo pudieron hacer por instinto, ¡lo que pudiera obrar Dios a través del Espíritu Santo!

40 Ahora fíjense, mientras avanzamos. La ley era el policía. La ley no tiene nada de gracia en ella. Le dice a Ud. que es un pecador. Eso solo es para mostrar que Ud. ha errado. Es un policía que lo mete a Ud. en la cárcel, pero no hay gracia para sacarlo. No importa cuántas cosas haga Ud. por sí mismo, Ud. no puede hacer nada para ayudarse. Un leopardo no puede quitarse las manchas de su piel lamiéndose si tuviera que hacerlo; él solamente se las abrillanta más.
Así que, la ley nos mete en la cárcel; la gracia nos saca. Yo no quiero ley; yo no quiero ser juzgado por las leyes. No podría soportarlo. La ley solo dice: “Ud. es culpable y debe morir”.
¿Pero qué fue lo que representó Elías? Elías representó la justicia de Dios. Ese profeta severo tenía el mensaje de Dios. Él se paró arriba en la montaña. El rey dijo: “¿Saben algo? Yo mandaré a alguien allá arriba y traeré a ese santo-rodador”. Y él mandó a cincuenta hombres allá arriba. Y cuándo llegó allá arriba, ¿qué sucedió? Elías se paró y dijo: “Si soy un siervo de Dios, que descienda fuego del Cielo y los consuma”. ¡Justicia! Ellos caminaron por terrenos que no debían. ¿Quisiera Ud. eso? Ciertamente que no.

41 Oh, el rey dijo: “Tal vez, fue una tormenta la que pasó. Eso fue. Fue una cosa natural”. Así que envió a otros cincuenta. Y Elías se paró y dijo: “Si soy un hombre de Dios, que descienda fuego del Cielo”. Y otros cincuenta fueron consumidos. No había tormenta. Esa fue la justicia de Dios. Caminando por terrenos donde ellos no tenían ningún asunto.
Uds. saben, ha sido dicho, y es un buen proverbio que dice: “Los necios caminan con zapatos con clavos, donde Ángeles temen pisar”. Y eso es cierto. “La gente tonta…”.
Los escritores de los periódicos, les llaman a Uds. un montón de santos-rodadores, o algún sanador Divino, o con algún nombre escandaloso, y dicen cosas como esas, pero los Ángeles tienen temor de decir una cosa en contra. “Los necios caminan con zapatos con clavos, donde Ángeles temen pisar”.
Su pastor se levantará y dirá: “Bueno, eso es un montón de telepatía. No hay nada en eso”. “Los necios caminan con zapatos con clavos, donde Ángeles temen pisar”. Ciertamente.

42 Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen, y sería mejor para Uds. que se les atara una piedra de molino al cuello, y fueran arrojados a lo profundo de la mar, que ofender a uno de estos”. Dios, cuando Él trae a Sus hijos a un lugar, y los ordena y hace sombra sobre ellos, y los coloca posicionalmente en el lugar donde deben de estar, entonces los necios dicen afirmaciones como esas.
Ahora, ¿qué fue lo que Él hizo? ¿Quieren Uds. justicia? ¿Quieren Uds. la ley? Uds. no pueden ser salvos por la ley. No, señor. Yo no quiero justicia. Soy un pecador por la justicia, pero bendito Dios, yo soy un Cristiano por la gracia. Él les hizo voltear su cabeza. Ese es un cuadro horrible que encontramos allí.
Pero cuando ellos estaban aún hablando, Jesús dijo: “Este es Mi Hijo amado, a Él Oíd”. ¿Qué puede hacer Él por Ud.? Él puede borrarles sus pecados. Él puede quitarles sus culpas. Él puede tomar la ley de Dios y hacerla justicia. Él puede tomar la justicia de Dios sobre Su propio ser, y llevar los pecados que Ud. ha cometido. “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. ¿Qué fue lo que Él representó? El amor de Dios.

43 Yo no quiero Su ley. No quiero Su justicia. Yo quiero Su misericordia.
Mi clamor es: “Dios, no me juzgues, pero ten misericordia de mí. No me des justicia; estoy condenado. Pero dame misericordia por medio de Jesucristo”.
“Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. La ley ya pasó. Miren atrás, la ley se ha ido, la justicia se ha ido, porque fue cumplida en la Cruz. Y ellos vieron solo a Jesús parado allí; el amor de Dios hacia un mundo perdido. Él no tenía que ir al Calvario, amigos. Él no tenía que ir al Calvario, pero Él fue de todas maneras, porque Él lo amó a Ud., me amó a mí. Es por eso que Él fue al Calvario.
El sumo sacerdote no sabía que le estaba dando a Él el honor más grande que Él haya tenido cuando se burló de Él. Dijo: “Veamos al obrador de milagros”. Le pusieron un trapo en Sus ojos y un soldado romano le golpeó la cabeza con una vara. Dijo: “Tú que ves visiones, Tú profeta, dinos quién te pegó. Y te creeremos”. El diablo hablando.
Él nunca sintió ninguna virtud, pero la mujercita que tocó Su manto, y Él se volteó y la encontró, ella obtuvo lo que había pedido: misericordia. Ciertamente.
El sumo sacerdote dijo: “A otros Él salvó, no puede salvarse a Sí mismo”. Eso es cierto. Si Él se hubiese salvado a Sí mismo, hubiera perdido a otros. Él se dio a Sí mismo, para poder salvar a otros. Si Él hubiese salvado Su propia vida, nosotros estaríamos perdidos, pero Él dio Su vida para que nosotros pudiésemos ser salvos.

44 Hermano, hermana, ningún poeta… Ellos se volvieron locos tratando de encontrar la palabra para expresar el amor de Dios. Nunca ha habido poeta… Uno de ellos dijo: “Si fuera tinta todo el mar, y toda hoja un pincel, y todo el cielo un gran papel, para escribir el amor de Dios, no bastaría el océano, ni ese gran libro contenerlo podría, aunque extendido de cielo a cielo”.
¡Es amor! No el amor de uno para el otro, no el amor por el mundo, pero el amor de Dios. El amor que Ud. tiene por su esposa es amor filio. El amor de Dios es un amor ágape, millones de millas más alto. Todo amor que sale del amor ágape es un amor pervertido, el cual tiene un final. Y todo lo que tiene un principio tiene un final. El amor humano tuvo un principio y tiene un final.
¡Oh, el bendito eterno Dios, el amor de Dios, no tiene principio y nunca tendrá fin! Cuando los océanos lloren por ellos mismos hacia los desiertos, y el mundo se haya llenado tanto de pecado, hasta el punto que los cielos le hayan dado la espalda, y se tambalee por el espacio, como un hombre borracho yendo a casa. El amor de Dios aún perdurará, es la canción de los santos y de los ángeles.

45 Hombres y mujeres, escúchenme este día, como su hermano. ¡Permitan que todos sus ismos, y sus pequeñas sensaciones caigan! Encuentren al amor de Dios. Yo prefiero tener Su amor que todo don que Él tiene en Su reino. Denme Su amor. Eso es lo que el mundo está buscando hoy en día, es ver desplegado el verdadero amor. Ganará almas cuando Uds. tengan amor. Ellos reconocen cuando Ud. tiene amor. Tenemos demasiado amor manufacturado. Tenemos demasiado, de ese amor, amor filio, tratando de hacerlo amor ágape. Necesitamos un verdadero amor piadoso.
Hace un tiempo en los grandes bosques del Norte donde yo solía cazar, tenía un amigo allá arriba llamado Burt Caul. Es uno de los mejores cazadores con los que yo haya cazado. Un rastreador, simplemente perfecto. Y oh, él se quedaba con uno en las buenas y malas. Él conocía el bosque; pero era uno de los hombres de corazón más cruel que haya visto. Él le disparaba a los cervatos solo para que yo lo reprendiera por eso.

46 Ahora, está bien dispararle a los cervatos; si la ley dice que puede dispararte a un cervato, eso está bien. Está bien matar a un carnero. Abraham mató uno y se lo dio a comer a Dios. Eso es exactamente cierto. Está bien, pero no matar a un montón de ellos solo por ser malo. Es su actitud, es su objetivo, y su motivo otra vez. Es allí donde la iglesia se para el día de hoy, en eso. Si su objetivo y motivo está bien hacia Dios, el amor de Dios fluirá como fuente. Eso es correcto.
Pero no porque: “Es mi iglesia. Yo lo quiero ver en mi ciudad. Yo quiero verlo en mi…”. Eso no está bien. ¡Oh, amor de Dios, ven a mi corazón! Es cuando Él llega.
Pero Burt era malo. Un año que subí allá, él se había hecho un pequeño silbato. El tomaba ese pequeño silbato y lloraba igual como un pequeño cervato (viene siendo un bebé venado) llorando por su mami. Y él soplaba este pequeño silbato. Yo dije: “Burt, de seguro no vas a usar eso”.
Dijo: “Oh, Uds. los predicadores con corazón de gallina”. Dijo: “Eres demasiado corazón de gallina”.
Yo dije: “Burt, no tengo el corazón de gallina, pero tú eres cruel. Me gustas como hombre. Yo creo que eres un buen camarada y buen compañero de caza, y un verdadero hombre con el cual estar en el bosque. Confío en ti en la tormenta de nieve cuando está de manera enceguecedora. Eres un buen hombre, Burt, pero tu corazón no está bien”.
El dijo: “Es solo que eres demasiado corazón de gallina”. Dijo: “Me gusta ver cómo voltean”. Yo sabía que estaba mintiendo.

47 Tomó este pequeño silbato ese día que fuimos de cacería. Habíamos estado cazando toda la mañana, y no habíamos visto ni una sola huella. Y como a medio día, nos sentamos a comer el almuerzo. Hay un pequeño lugar al descubierto, muy despejado. Él entonces comenzó a sacar este silbato. La nieve estaba como está en el suelo aquí ahora, quizá no tan profunda. Y él sacó este pequeño silbato. Yo pensé: “Oh, vaya”. Y sonó como un pequeño cervato bebé llorando por su mami. Y cuando lo hizo llorar, justo cruzando el lugar como a unas cuarenta yardas [36 m. Trad.] de distancia… ni tan lejos, una gran madre gama (esa es la madre venado) se levantó.
Oh, ella se miraba hermosa; esas grandes orejas, sus grandes ojos cafés, grandes venas en su cara. Pues, yo la estaba mirando directamente. ¿Qué fue eso? Ella había escuchado el llanto de su bebé. Ella, por naturaleza, era una madre. Ella no era una hipócrita. Ella era una madre. El bebé estaba… Ella no se hubiera levantado en otra circunstancia. ¿Qué fue lo que hizo?

48 Oh, Burt volteó a verme con esa sonrisita avergonzada, y jaló el perno del rifle, y arrojó una bala en la cámara de 30.06. Y oh, él era de una puntería mortal. Vi como nivelaba la mira, esos hilos cruzados atravesando ese corazón de madre. Y aquí venía ella caminando al descubierto, mirando. Ella no hubiera caminado al descubierto por ninguna otra cosa; ella tenía miedo. ¿Pero qué era? Ella era una madre. El bebé estaba llorando. “¿En dónde está? Él está en problemas”. Ella se arriesgó.
Ella salió caminando al descubierto, y yo la vi dando la vuelta. Cuando vi esa mano firme de Burt, pensé: oh, Dios, no dejes que lo haga. “Burt, ¿cómo puedes ser tan cruel? Esa mamá está buscando a su bebé, y tú le vas a estallar su corazón. ¿Cómo puedes ser tan malvado?”. Sosteniendo el rifle… Yo voltee mi cabeza…
En voz baja, yo dije: “Señor, ¿cómo puede ese hombre ser tan malvado?”. Yo sabía que al tentar ese gatillo, esa bala le estallaría en pedazos su corazón. Allí estaba ella.
Ella vio al cazador. ¿Acaso eso la detuvo? No, señor. En cualquier otra circunstancia, ella hubiera sido como Houdini, un artista del escapismo. ¡Ella se hubiera desaparecido inmediatamente! ¿Pero que era? Ella era una madre. Algo dentro de ella, en su interior, significaba más que la vida. Su bebé estaba en problemas; ella buscaba para ver donde estaba ese bebé.

49 Yo esperé, y esperé. El rifle nunca disparó. Miré alrededor, y allí estaba el rifle moviéndose de esta manera. Yo lo miré a él; lagrimas corrían por sus mejillas. Él arrojó el rifle al suelo, y me agarró de las piernas y dijo: “Billy, ya tuve suficiente de eso. No puedo hacerlo. Dios ten misericordia de mi malvado corazón”.
Allí mismo en ese banco de nieve, guié a ese hombre de corazón cruel a Cristo, quien ahora ambula los bosques allá arriba, un real y dulce Cristiano de corazón manso. ¿Por qué? No porque yo estaba allá, pero porque él vio desplegándose el verdadero amor.
No una hipócrita, pretendiendo ser (ellas corren en cuanto se asustan poquito), pero una madre verdadera que podía desplegar un amor real y genuino.
Hermanos, el mundo busca el día de hoy a hombres y mujeres que puedan desplegar el amor de Dios de esa manera. ¡Oh, bendito sea Su Nombre! Yo simplemente no puedo seguir predicando.
¡Oh! ¡¿Lo tienen Uds. en este día?! ¿Significa Cristo para Uds. más que la vida? ¿Pueden Uds. desplegarlo? No importa si las mujeres dicen: “Eres una anticuada”, si los hombres dicen esto, aquello o lo otro. ¿Están dispuestos en su corazón a desplegar el amor de Dios que ha entrado en sus vidas? ¿Podrán pararse en esa hora? Eso es lo que se parará en el día del Juicio. Y cuando estén pasando las grandes pruebas, Dios quiere hijos que desplegarán Su amor. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.

50 Me pregunto, solo antes de orar, si hay alguien en este edificio —y sí la hay, yo lo sé— que pudiera decir: “Hermano Branham, yo he sido un Cristiano. Sí, creo en Dios, pero nunca he tenido algo dentro de mí como eso. Yo todavía tengo temperamento, tengo malicia y envidia. He llegado a un punto donde he pensado mal de mi vecino. He estado demasiado en mi propia denominación. He sido muy egoísta. Mi vida no ha estado correcta. Verdaderamente, yo quiero ese amor de Dios, para poder desplegarle al mundo que Cristo vive en mí. Algo en mí que me haga pararme por Cristo, como lo que estaba en esa vieja madre venado, que la hizo pararse por su bebé, porque ella era real, ella era una madre”.
Si Ud. únicamente se unió a la iglesia o ha tenido una confesión y en realidad Ud. nunca ha tenido esta experiencia de Cristo siendo real en su corazón, y si Ud. quiere, ¿podría solo levantar su mano, y decir: “Dios, ten misericordia de mí?”.
Dios le bendiga, dama. Y a Ud., dama. A Ud. señor. Dios le bendiga, dama. Y a Ud., mi hermana. A Ud., hermana, Dios le bendiga. Uds. que está aquí, hermana. Allá atrás, sí, eso está bien. A mi izquierda, el Señor le bendiga. Bien. Dios le bendiga, hermana con el bebé. Dios le bendiga aquí atrás, señora.

51 “Oh, Señor, hazme, oh Dios…”. Dios le bendiga, señora. “Hazme, oh, que sea Tu siervo. Quita todo el mundo de mí. Yo sé, Señor, que he escuchado cosas que no debía escuchar. Las veces que he estado sentado allí leyendo revistas y cosas, cuando debía haber estar leyendo Tu Palabra. El tiempo cuando anduve en el centro de compras, y deambulando por allí, cuando yo podía haber estado en oración. Dios, perdóname, yo ahora levanto mi mano y digo: ”Ten misericordia de mí. Dios, dame algo“. Dios le bendiga, hermana. ”Dame algo“. Dios le bendiga, hermana.
“Dame algo, oh Señor, que me hará un verdadero Cristiano, así como lo fue esa madre venado”. Estaba en ella. Dios le bendiga, hermano. Eso lo tenía ella allí adentro. Ella no tuvo que aparentar nada. Ella caminó directamente encarando a la muerte. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga, a la madre joven que está allá. Dios le bendiga aquí, dama. Sí. ¿Qué está haciendo? Él los ve. Ciertamente. “Hazme, oh Dios. Tómame ahora y moldéame”.
“Oh, he sido un miembro de iglesia, Señor, por mucho tiempo, pero nunca he tenido algo como eso. Puedo entender ahora de lo que está hablando el ministro; es de lo genuino. Es lo que las vírgenes prudentes tenían en sus lámparas. Yo pensaba que tenía eso, pero mi vida prueba que no lo tengo. No me paro como un Cristiano valiente. Todavía actúo como el mundo. Amo las cosas del mundo. Me gusta disfrutar esos chistes y cosas que dicen en los programas de televisión. Yo disfruto eso”. Si es así, el amor de Dios ni siquiera está en Ud. Eso es lo que dice la Biblia.

52 ¿Sabían Uds. que Belsasar contaba chistes, un tipo de Hollywood igual como los hay hoy, como Godfrey y demás? Desearía tener un avivamiento de dos semanas aquí con Uds. Me gustaría hablar del tema y mostrarles que eso está en las Escrituras. ¿Quieren tenerlo a Él? ¿En verdad lo quieren a Él, amigos? Sean sinceros. Dios le bendiga, mi hermano.
No importa por cuánto tiempo hayan estado profesando, si no está en Uds., ¿por qué no ser honestos con Dios?
Permítanme decirles algo, el mismo Ángel de Dios que se para aquí noche tras noche está aquí mismo ahora. Eso es correcto. Él los ve. Dios le bendiga, dama. Él registra su nombre. Uds. sean honestos. No solo levanten su mano para decir: “Bueno, tengo que hacerlo, quizás”.
En lo profundo de su corazón hagan saber que en verdad son sinceros para con Dios. Observen lo que sucederá tan pronto Uds. levanten su mano: Algo responde en su corazón y dice: “Yo soy el Señor. Este es mi Hijo amado, a Él oíd. Yo te guiaré, hijo mío. Te haré diferente. Tu vida será diferente”.
Uds. que levantaron sus manos, ¿podrían ponerse de pie quietamente, solo por un momento para orar? Y Uds. que no levantaron sus manos, ¿podrían levantarse, también? El resto de Uds. mantengan su rostro inclinado. Todos los que quieran ser recordados en oración ahora, pónganse de pie solo por un minuto.
…herido, un espíritu quebrantado
Sálvame por Tu gracia.
Salvador, Salvador…
Se podrían poner de pie y decir: “Señor, Tú sabes de qué tengo necesidad ahora, de llegar a ser más como Tu. Yo tengo temperamento. He sido indiferente. He tenido envidia. He tenido egoísmo. Sácalo de mí ahora, Señor. Te voy a creer ahora mismo”.
“No he tenido el coraje de ponerme de pie, y decirle a mi jefe, que era un Cristiano. No he tenido el coraje de pararme y de decirle a esa persona que estaba criticando, que estaba errada, que debían avergonzarse de ellos mismos. Hazme de esa manera, Señor, alguien que pueda pararse en su puesto del deber, como un Cristiano, como esa madre venado pudo pararse como un venado”.
Si el amor de un animal, ¡el amor de un animal por su cría! ¡Oh, vaya! Padre Celestial, ¡Piénsenlo! Si el amor de un animal la hizo pararse ante la muerte por su cría, ¿qué debería hacer el amor de Dios por una criatura de Su creación? ¿Se podrían parar en este día como ese venado, tomar su postura ante la iglesia aquí?

53 Ud. dice: “Pero, Hermano Branham, yo he gritado al lado de esta mujer con la que estoy sentado al lado, o este hombre”. No hace ninguna diferencia lo que Ud. haya hecho. ¿Tiene Ud. la valentía…? ¿Hay algo en Ud. que le hará ponerse de pie y decir: “Sí, yo tomaré mi lugar. Y mi esposa —quien sea— podrá ver que estoy ante Dios? Yo quiero estar bien. Voy a tomar mi lugar; me pararé aquí. Dios, Tú me ves. Tú conoces mis equivocaciones; arréglalas, Señor. No me importa lo que digan los vecinos, lo que alguien más diga. No me interesa lo que diga la iglesia, yo quiero saber lo que Tú piensas de mí, Dios. Y Tu Espíritu me está condenando ahora mismo, diciéndome que estoy mal”.

54 Esta es su invitación. Quizá no vuelva a tener otra. Ahora, Uds. que están de pie, sean humildes ahora. Ministros, Cristianos, todos los que están parados, sean sinceros. Ahora, recuerden que no es una poción mágica. No es algo que Ud. se tenga que poner. Es Ud. creyendo en Dios, y aceptando lo que Él dijo: “El que a Mí viene, de ninguna manera lo echo fuera”.
¿Qué les hizo ponerse de pie? Estas jovencitas, estas mujeres de mediana edad, Uds. madres jóvenes, ministros, Cristianos, ¿qué les hizo ponerse de pie? “Ningún hombre puede venir a Mí si mi Padre no le trajere primero”.

55 ¿Qué de ese hombre sentado en el edificio hoy, y esa mujer que saben que están errados, y no se ponen de pie? ¿Qué de eso entonces? ¿Qué va a suceder al fin del tiempo? Estarán sin excusa. Dios se ha revelado a Sí mismo aquí, y mostrando que Él es Dios. ¿Qué pasará en aquel día? “El que a Mí viene, de ninguna manera lo echaré fuera. Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, aunque fueren rojos como el carmesí, vendrán a hacer como lana”.
No importa lo que sea, confiéseselo ahora a Él, diga: “Señor, he estado equivocado, al no pararme algunas veces cuando debí hacerlo. He estado errado, Señor, porque yo no… Hice cosas que estaban mal. Soy culpable de pecado. Y hazme, Oh Señor, que sea Tuyo este día. Crea en mi corazón aquello que será bueno a Tu vista, que yo pueda ser Tu siervo de este día en adelante. Y te lo prometo, Señor, mientras estoy parado aquí ante los hombres. Tú dijiste, que si yo te confesaba delante de los hombres, Tú me confesarías delante del Padre y de sus santos Ángeles. Estoy errado, Señor, y estoy parado y pidiendo que quites mi pecado. Quizá este es mi último día en la tierra. Me quiero parar delante de Ti intachable, y no puedo hacerlo de ninguna otra manera sino a través de Tu Hijo Jesús”.

56 Si Uds. han estado mal, mujeres; si han vivido mal, si han sido infieles a Dios y a su esposo o familia, pónganse de pie. Hombres, si han sido infieles a su esposa, familia o Dios, pónganse de pie. Más les vale confesarlo ahora. Un día de estos va a ser desplegado en el lienzo del cielo. Muchos se están poniendo de pie.
Inclinemos nuestros rostros ahora.
Señor Dios, Jehová, estamos pensando en ese gran Nombre: Jehová-Jireh: Dios proveerá para Sí mismo un sacrificio. Aquí están aquellos parados, Señor, que saben que han estado errados. No tienen vergüenza; rápidamente se pararon, dispuestos a deshacerse de su: temperamento, egoísmo, indiferencia, negligencia. Están mal, Señor. Ellos saben que están mal. Quieren estar bien.
Tú has dicho: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”. Esa es Tu Palabra. Tú no puedes retractarte, Señor, y nunca lo harás. Lejos sea que el Juez de todos los cielos y la tierra, diga alguna vez algo que sea errado. Entonces perdona nuestra fe tan débil, y permítenos subir ahora mismo a ese bendito lugar. Nos paramos hombro a hombro, brazo a brazo, corazón a corazón.

57 Señor, yo mismo me coloco con esta gente que está parada. Ten misericordia de ellos, Señor. Tú me permitiste predicar la Palabra. Ellos la escucharon; la creyeron. Y ellos han venido, y yo mismo vengo con ellos. Señor. Escúchanos, oh Dios, escúchanos. Perdónanos nuestras transgresiones, y danos aquello que estamos deseando tanto en nuestros corazones.
Nos damos cuenta que somos criaturas sujetas a eternidad. Nuestros rostros están inclinados a la tierra a donde Tú nos has tornado. Y un día Tú nos sacaras de ese polvo, tan cierto como hay una estrella brillando en el cielo. Tú prometiste hacerlo, y Tú lo harás.
Perdónanos ahora nuestros pecados. Ayúdanos a ser a partir de hoy, nuevas criaturas, con un objetivo nuevo, un motivo nuevo, y todo ello de acuerdo a Tu voluntad. Permítenos pararnos firmes, sosteniendo la fe. Permítenos actuar, y ser como los Cristianos deben ser. Haznos un ejemplo en el vecindario, que cuando pasemos, que las mujeres puedan decir: “Ahí va una santa de Dios, si alguna vez hubo una”. Dulce, mansa, bondadosa. “Ahí va un santo en ese hombre cruzando allá la calle. Si alguna vez hubo un hombre piadoso, ahí va uno. Su vida lo prueba. Yo soy su vecino. Tan Cristiano, es un honor vivir a su lado”. Dios, concédelo.

58 Ahora toma lo que está haciendo falta, Señor, en nosotros, para ser lo que debiéramos ser, y colócalo en nosotros, Señor, aquello que nos falta. Quita aquellos que no necesitamos, y coloca dentro lo que necesitamos, para hacernos Cristianos valerosos, millones de veces más, y más de lo que aquella madre animal era por su bebé. Concédelo, Señor. Estamos necesitando de Tu poder santificador. Que se nos pueda ser dado, a través de Jesús, Tú Hijo.
Mientras están parados, orando… No se apresuren a sentarse. Solo piensen por unos minutos. ¿Quién los levantó? ¿Quién hizo que se levantaran? ¿Qué fue eso? ¿Quién lo hizo? Cristo. Es Quien está parado a su lado. Eso fue lo que hizo que su corazón cambiara, es Cristo. ¿Creen de todo corazón, Uds. que están parados, que esa cosa que estaba mal en Uds. cuando se pusieron de pie, Uds. creen que Cristo se las quita ahora; y pueden irse de aquí, como una persona diferente, y vivir vidas dulces y humildes y mansas y leales a Cristo, por el resto de sus días? Sí así es, yo quiero que desafíen las leyes de la gravedad otra vez. Ese algo en sus corazones les ha dicho eso, yo quiero que levanten las manos, y que digan: “Yo verdaderamente creo que a partir de esta hora yo seré Suyo. Y que las cosas que estaban mal conmigo se han ido. Ahora yo puedo tomar mi lugar con Cristo”.
Dios les bendiga. Un cien por ciento, las manos se levantaron por todas partes. Eso está bien. Ahora, Uds. son de Él. Ahora, todo pecado ha pasado.

59 Una cosa dulce. Estoy viendo quizá a una madre parada (y todos Uds., mientras están en oración) y un niño pequeño con lágrimas, y sus propios ojitos se han vuelto rojos. Él levantó sus manos junto con su mamá. Oh, estoy tan contento que el Espíritu Santo está aquí para captar esas cositas, ¿ven? Significan tanto. Es tan real. Dios le bendiga, es mi oración. Ahora vaya, y sea un Cristiano verdadero valeroso. Que Dios descanse su alma valerosa.
Un día, si Jesús tarda, si es cenizas a cenizas, y polvo al polvo, y tierra a la tierra, Uds. nunca olvidarán este día. Yo hablo en el Nombre de Cristo. Amén.
Dios les bendiga. Y pueden tomar asiento ahora.

60 Yo no sé. Yo me siento como si fui completamente restregado. Hay algo que la Palabra hace: simplemente nos restriega completamente y encuentra esos lugarcitos débiles, y los confesamos, la iglesia sigue moviéndose. La iglesia tiene que seguir moviéndose. Vivan valerosamente, sean fieles en su puesto del deber. Amen al Señor con todo su corazón y Dios les dará el deseo de su corazón. “Él no les retendrá ningún bien a los que en integridad andan delante de Él”. ¿Lo creen Uds.? Qué tan bueno es. Qué bueno, qué dulce.
Le dije al pastor de Uds. el otro día: Yo pensaba que el Hermano Moore en Shreveport, Louisiana, tenía una de las iglesias más dulces a la que haya entrado. Es sencillamente ese espíritu tan dulce. Yo pensaba que esa era la única iglesia en la que había entrado, que tenía esa porción de ese espíritu. He cambiado mi manera de pensar desde que entre aquí. Uds. tienen el espíritu más dulce, manso… tan dispuesto. Eso muestra que han tenido un buen maestro del Evangelio detrás de Uds., que los ha puesto en la Palabra. ¡Dios bendiga a un hombre como ese!
Jesús le dijo a Pedro: “¿Me amas?”. Él respondió: “Sí, Señor”. Él dijo: “Apacienta mis ovejas”. Apaciéntalas. ¿De qué vive el hombre? “No solo de pan vivirá el hombre, sino toda palabra que sale de la boca de Dios”. Eso produce unas ovejas robustas. Estoy tan contento por Uds. Dios les bendiga.

61 Ahora, el evangelista no tiene que hacer todo en la reunión. Está el pastor, también. Ahora quiero que nuestro querido Hermano Summerall que venga para acá para que hable las palabras que nos dirá ahora.
Las tarjetas de oración van a repartirse esta tarde, entre las seis y media y las siete en punto. Y ahora, hasta que los vuelva a ver, Dios le dé reposo a sus almas valerosas. Oren por mí.
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