S.542 58-0209E  La Puerta Dentro De La Puerta 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Puerta Dentro De La Puerta

South Bend, Indiana, E.U.A.

58-0209E

1 Y bienvenida. Eso me hace sentir muy bien. Pero ya que están Uds. de pie, hablemos ahora con Él Quien ha hecho todo esto posible.
Nuestro Dios, venimos a Ti en sencillez de corazón. Venimos con nuestros rostros inclinados porque sabemos que Tú soplaste en nosotros y que venimos del polvo. Y somos Tus súbditos del reino. Y oramos, Padre, que esta noche Tú encuentres un lugar en cada uno de nuestros corazones para que te puedas dar a conocer a nosotros y a la gente con la que nos asociamos. Te queremos dar las gracias a Ti en esta ocasión por esta fina iglesia y por su pastor y por todos los que están asociados a ella. Y te queremos dar las gracias por estos quienes han conducido a través de la tormenta de nieve, por terrenos resbaladizos y con hielo para llegar aquí para adorarte a Ti junto con nosotros.

2 Oh, bendito Dios, un día en una tierra más allá del río donde nunca más tendremos otra tormenta de nieve o nunca más habrá otra persona enferma por la cual orar, otro servicio fúnebre que realizar o aún otro mensaje del Evangelio que predicar. Nos queremos encontrar allá, Señor, como una familia inseparable.
Perdónanos por nuestras faltas. Déjanos saber que nuestros días son pocos aquí en la tierra; y lo que tenemos, que lo podamos gastar para Tu honra y Tu gloria. Danos muchas más reuniones felices como esta. Bendícenos a cada uno individualmente. Bendícenos en nuestras necesidades, Señor, porque son muchas. Y cuando la vida se haya terminado, que nos podamos reunir en Tu casa. Hasta entonces, que la tinaja nunca se agote en nuestros hogares. Que la vasija nunca se vacíe hasta que veamos a nuestro bendito Señor viniendo en los cielos para llevarnos. Mantennos sanos y felices, en el Nombre de Jesús. Amén

3 Hay tantas cosas que pudiera decir que casi no sé por dónde empezar. Y a propósito, estos pañuelos que son puestos aquí cada noche… Estoy tan contento que Uds. creen en orar por los pañuelos. Ahora, gracias, amable señor. Mucha gente unge esos pañuelos, lo cual está bien. Cualquier cosa que nuestro bendito Salvador bendiga, yo ciertamente lo apoyo. Pero si quieren constatar esto, la Palabra (Hechos 19), Pablo solamente tomaba de su cuerpo los pañuelos y sudarios.
Yo creo que Pablo era un predicador fundamentalista. ¿No creen eso? ¿Quieren que les diga de dónde pienso que él tomó eso? Pienso que él tomó eso de… en las Escrituras donde la mujer sunamita; ella había perdido su bebé con el cual el profeta la había bendecido, y ella dio a luz a este niño bonito. Y cuando el bebé murió, la mujer sunamita hizo que uno de sus siervos le ensillara una pequeña mula, y cabalgó hasta con el profeta, porque ella sabía que Dios estaba en aquel profeta. Y ese era el representante de Dios. Ese era Su agente en la tierra.

4 Y ella pensó, si acaso podía llegar al profeta… Yo no creo que ella haya pensado que podía tener al bebé de regreso, pero averiguaría el por qué Dios se lo había llevado. Y Dios no siempre les revela a Sus profetas todo lo que Él tiene en Su plan Divino.
Así que cuando la mujer llegó, el profeta no sabía qué era lo que pasaba. Así que le dijo a su siervo, Giezi: “Aquí viene esa sunamita, y está angustiada, pero Dios lo ha encubierto de mí”.

5 Y ya que estamos en el tema, si tan solo se ponen a pensar en esto. Él mandó a Giezi por delante y le dijo: “Ve a ver si todo está bien”. Y él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien al niño?”. Fíjense en la respuesta de la sunamita. “Todo está bien”. Y su bebé tendido como cadáver.
Pero ella había llegado a su destino donde creía que Dios le daría a conocer lo que había sucedido. “Todo está bien”. Me pregunto si nosotros en esta noche podemos pensar así, después que las Escrituras han sido leídas del Señor Jesús y Su bendita voluntad de sanarnos a todos o salvarnos, perdonarnos de nuestros pecados. ¿Está todo bien en esta noche?

6 Y noten que el profeta le dijo a su siervo: “Toma mi bordón y ve; ponlo sobre el bebé”. Ahora, Eliseo sabía que el Espíritu Santo estaba en él, y todo lo que él tocaba era bendecido. Pero ahora el lograr que la mujer creyera eso… así que él dijo: “Toma mi bordón y ve; ponlo sobre el bebé”.
Yo pienso que de allí fue de donde Pablo obtuvo el tomar pañuelos de su propio cuerpo, el ir a colocárselo a los enfermos y afligidos. De todas maneras, la mujer no pensó que la encomienda fuera suficiente. Ella dijo: “No te dejaré”. Y ella se quedó con él hasta que recibió lo que deseaba su corazón.

7 De esa manera lo hacemos con Cristo: nos quedamos con Él hasta que recibimos lo que hemos pedido. Ahora, estos pañuelos, oramos por ellos; y si su pañuelo no está aquí arriba y Ud. desea uno, solo escríbanme. Ahora, no estoy tratando de obtener su dirección, queridos amigos, porque ya paso un tiempo difícil tratando de contestar las cartas. No tengo programas para patrocinar algo. Es solo para conseguir a alguien que me ayude a responder las cartas.
Pero oraré por ellos, quizá no un pañuelo; enviamos miles de ellos alrededor del mundo y es muy costoso. Así que no puedo costear el mandar un pañuelo, pero consigo tela y la cortamos en pequeñas telitas y oramos sobre ellas y las enviamos.

8 Ahora, el formato de la carta… Tenemos una cadena de oración alrededor del mundo. Pero ahora la carta que Ud. recibe está ya lista, mimeografiada, por una secretaria; pero el pañuelo o el pedacito de tela, yo he orado por ella, ¿ven? Si yo tengo fe en Ud. como siervo de Dios y mi bebé está enfermo, no quisiera que una secretaria orara por el pañuelo; yo quiero que Ud. ore por él. “Haz a los demás lo que quieras que ellos te hagan a ti”. ¿Ven? Oro sobre ellos.
Es para Uds. de manera gratuita. No, nada, no tiene costo. Solo manden pedir uno y estaremos felices de mandárselos. Solo Apdo. Postal 325, Jeffersonville. Si no se acuerdan de eso, solo escriban mi nombre. Y Jeffersonville, Indiana, es una ciudad muy pequeña de unos 27,000, así que solo escriban Jeffersonville y cualquiera allí me conoce.

9 Quiero decir que este ha sido un día glorioso para mí. Mientras estaba en la habitación esta tarde, orando, estaba pensando en unas reuniones que a uno le toca… Nosotros amamos… No podemos esperar que todo sea simplemente maravilloso. Desearía poder llevarme este grupo a todas partes conmigo. Denme un grupo de oración como este y denme dos semanas de reuniones en algún sitio, que todos los incrédulos se amontonen alrededor detrás de ellos que quieran hacerlo, Dios bendecirá de todas maneras.
Cuando uno los tiene parados como una muralla de ladrillos, es maravilloso. Yo creo que entonces Dios puede hacer cualquier cosa, cuando uno puede sentir la libertad del Espíritu.

10 Y ciertamente le doy las gracias a Dios por esta iglesia maravillosa y por su pastor, y por todos los trabajadores y este pequeño cantante; se me olvida su nombre. [Alguien dice: “Golden”. Ed.] Golden. Hermano Golden. Él cantó ese especial para mí hace un rato, y yo lo escuché, Hermano Golden. Yo estaba parado dentro de la puerta con mis pequeñas damitas amigas de unos ocho o diez años de edad; niñitos que estaban parados alrededor de allí pidiéndome autógrafos. Yo ni siquiera puedo leer mi propia letra, ahora ¿cómo lo van a hacer ellos? Eso es lo que me estoy preguntando.
Y luego, la Sra. Branham estaba parada allí, y creo que unos se fueron con ella para… Y aún mi pequeño niño, José, quería escribir también, y probablemente será tan simple como la de su papá. Él tiene dos años de edad.

11 Nosotros queremos expresarles de la mejor manera que podemos que apreciamos el estar aquí. Y digo esto por mí, mi familia, el Hermano Lee Vayle aquí, el Hermano Woods y su esposa, el Hermano Leo Mercier, el Hermano Gene Golden, todos los que están en nuestro grupo, en verdad que les damos las gracias.

12 Hace unos momentos, al entrar, alguien dijo que levantaron una ofrenda de amor para mí. Yo no vine por una ofrenda de amor, amigos; vine solo para ser su hermano. Pero de seguro que aprecio esa ofrenda de amor. Yo soy un hombre pobre. Pude haber sido un millonario si tomara… Nunca he levantado una ofrenda en mi vida, nunca. Tengo veintisiete años en el ministerio; nunca he levantado una ofrenda en mi vida.
Sigo mirando a mi esposa. Cada vez que llego a esa parte, ella (pensando de una ofrenda), ella siempre me echa ese vistazo. Lo voy a contar, querida, de todas maneras.

13 En una ocasión me encontraba realmente en aprietos; Uds. saben, cuando uno llega al lugar donde no puede hacer que todo le alcance. Y yo estaba trabajando como guardabosques aquí en Indiana. Así que le dije a mi esposa: “Voy a ir esta noche y voy a levantar una ofrenda. Yo simplemente no puedo seguir debiendo esto por más tiempo, voy a…”. Ella dijo: “Voy a ir para ver cómo lo haces”. Vivíamos justo enfrente del Tabernáculo. Ahora, esa gente lo hubiera hecho. Vaya, venderían aún hasta su propiedad, para dármelo; pero yo podía trabajar. Desearía poder hacer eso ahora y no tendría que recibir ni un centavo.

14 Pero me fui para allá y dije (nosotros ni siquiera teníamos una canasta para la ofrenda), y dije: “Amigos me encuentro en un pequeño… solo en un lugarcito”, yo dije: “Necesito un poco de dinero. Me pregunto si Uds. se sentirían mal conmigo si levanto una pequeña ofrenda; cada uno de Uds. presentes solo arrojen un poquito de algo”. Yo dije: “Hermano Wisehart, ¿podría traer mi sombrero?”. Y él alcanzó el sombrero, y empezamos. Y vi sentada aquí al frente, una pequeña dama anciana… ¿Cuántos se acuerdan que las mujeres solían usar esos pequeños delantales y traía un bolsillo por dentro, donde cargaban el monedero? Era una verdadera guerrera de oración, metió su mano y sacó uno de estos monederos que cierran a presión por arriba, comenzó a buscar allí esas moneditas de cinco centavos. Honestamente, no pude hacerlo: “Oh”, dije: “yo solo estaba bromeando. No quise decir eso”. Así que, no proseguí con el sufrimiento.

15 Uds. saben, solía estar un anciano justo por aquí arriba, en alguna parte. Tenía el cabello largo y barba; su nombre era John Ryan. No sé si alguna vez lo conocieron o no. ¿Cuántos conocieron alguna vez a John Ryan de esta región? Muy bien. Dios le dé reposo a su alma valerosa.
Él fue en bicicleta hasta mi casa un día y me la regaló. Y llevaba mucho tiempo abandonada allí y me fui a la tienda de diez centavos y compré pintura roja. Pinté esa vieja bicicleta y la vendí por cinco dólares, y de todas maneras pagué la deuda y no tuve que levantar la ofrenda. Así que, por poco lo hago en esa ocasión.

16 Así que puedo asegurarles amigos, mis gastos ascienden aproximadamente cien dólares al día. Mi oficina y mantenimiento —como unos cien dólares. Ahora, eso es… Sé que suena como si fuera mucho, pero no lo es. ¿Cuánto piensan que necesita el Hermano Roberts al día? Creo que el último reporte que tuve fue de siete mil dólares diarios. Billy Graham opera algunas veces con mil dólares el minuto en su programa. No en su televisora; en su programa alrededor del mundo.
Así que como pueden ver, eso es muy poquito en comparación con aquello. Así que les doy las gracias por su ofrenda. Y por la gracia de Dios, cada centavo que gaste será para el reino de Dios de la mejor manera que sé hacerlo. Que algún día en el cielo puedan recibir su recompensa, si es que no aquí en la tierra. Ahora, vamos a leer algo de Su bendita Palabra.

17 En cualquier momento que pueda hacerles un favor, yo lo haré. Yo solía decir esto: “Las noches no serán tan oscuras o la lluvia no caerá tan espesa que no pueda venir a ustedes”. Bueno ahora, tengo contacto directo e indirecto, con casi diez millones de personas. Esa declaración es demasiado grande para decirla. Tal vez no pueda venir a Uds., pero si me dejan saber su necesidad, yo ciertamente oraré por Uds.
Yo estoy en casa, y mi esposa sabe y aquellos que vienen a visitarme, que toda la noche ese teléfono… solo duermo unos cuantos minutos, al menos que me encuentre fuera de casa. Accidentes en la carretera, por la nación, en todas partes. La gente llamando, llamando, llamando, llamando constantemente todo el tiempo. Hemos tenido tantas como sesenta y cuatro llamadas de larga distancia por hora (ahora son cuatro teléfonos contestando), en promedio son sesenta y cuatro llamadas por hora, día y noche. Piensen en eso, ¿ven? Pueden imaginarse cómo es.

18 Pero siempre estamos contentos de recibirlas. Siempre contentos de hacer algo para ayudar a alguien. ¿Saben lo que es una bendición? Haga algo por alguien más. Eso es correcto. Y si Ud. tiene un vecino o alguien que les ha hecho una injusticia, recuerden esto por mí: nunca lo rechacen, ¿ven? Llévenlo ante Dios en oración y vean qué actitud tan diferente tendrá Ud.
Si Ud. es sincero en su oración, Ud. párese hombro a hombro con él. Aunque él les haya hecho un mal, una injusticia, pero Ud. solo lleve al hombre ante Dios y párese allí en la Presencia del Padre una vez. Y diga: “Padre, mi vecino me ha hecho mal. Pero me imagino…”. Observen, cuando Ud. comienza a decir que él está mal, no solo le ayudará a él, pero le ayudará a Ud., también. Y Ud. se dará cuenta por lo que él ha tenido que pasar en las tentaciones y cosas. Cambiará su actitud hacia ese hermano. Y también le será a él de ayuda. Uds. siempre están haciendo el bien cuando están orando unos por los otros.

19 Ahora, si tienen sus Biblias abiertas, para mi último texto en esta reunión (esperando venir otra vez con Uds., tan pronto pueda) Apocalipsis, el capítulo 3, y el versículo 20; deseo leer una porción de la Escritura, y para obtener el contexto de este texto. La razón por la que quiero leerla, estoy parado aquí, yo no sé lo que el Señor Jesús va a hacer. Y muchos de Uds. están congregados y las salas auxiliares están llenas y hay gente de pie por los alrededores. Pero sin embargo, si yo leo la Escritura, Dios bendecirá tanto así, eso lo sé.
Pienso que las Escrituras deberían leerse en todo tiempo. Aquí está la lectura:
He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo.
Y mi tema en esta noche, si puedo llamarlo así, es: “La Puerta Dentro De La Puerta”. Este es un texto un tanto inusual, pero es una porción de la Palabra eterna de Dios. La Palabra de Dios es tan real. Y esa Escritura allí es suficiente para sacar todo el comunismo del mundo y convertir a todo el mundo. Es una invitación a la salvación. También es una invitación a la sanidad; la garantía de la vida eterna. Oh, significa tanto si es recibida a la luz en la que fue escrita.

20 Ustedes saben, aquí no hace mucho se llevo a cabo un juicio federal. Creo que fue en los días del finado Abraham Lincoln, el Presidente de los Estados Unidos. Y estaba un soldado que había cometido un crimen, e iba a ser ejecutado. Él estaba sentenciado a muerte. Y finalmente alguien persuadió al Presidente para que le perdonara la vida. Y el Presidente, apurado, dijo: “Muy bien, yo lo perdonaré”. Así que, él solo firmó en un pedazo de papel. “Liberen a Tal y tal, Abraham Lincoln”, lo envió.
Y cuando el portador de esto, lo llevó a la cárcel y se lo mostró al prisionero y le dijo: “Presenta esto”, “Pues”, él dijo: “Eso no sirve; es solo un pedazo de papel”. Dijo: “Pero significa entre tu muerte y la vida, porque tiene el nombre del Presidente escrito allí diciendo que estás perdonado”.

21 “Oh”, él dijo: “tendría que ser en un papel oficial. Estaría sellado con su sello y demás”, con todos los rituales que tenía que tener, antes de que él pudiera recibirlo. Y él no pudo persuadir al hombre de recibirlo. Y a la siguiente mañana fue fusilado al amanecer. Bueno, después que se había firmado el nombre de Abraham Lincoln que él había perdonado al hombre, y ahora aquí estaba tendido su cadáver. ¿Entonces ahora qué?
Así que fue juzgado en la corte federal. Y esta fue la decisión de la corte federal: Un perdón no es un perdón al menos que sea recibido como un perdón. De esa manera es la promesa de Dios. No es una promesa para aquella persona que no la recibirá como promesa. Pero cada palabra de Dios es una promesa para aquellos que creen que es una promesa. Es su actitud mental hacia ella, ya sea un perdón o ya sea una promesa para su sanidad; porque Sus palabras son eternas.

22 Me hubiera gustado haberme acordado del poeta… o, del nombre del artista (que tengo ahora en mente), hace unos años se propuso pintar un cuadro de este pasaje de la Escritura. Y le tomó casi una vida el pintar este cuadro de Cristo tocando el corazón… la puerta del corazón.
Y todos los cuadros famosos, antes que puedan alguna vez pasar al Salón de la Fama, primeramente tienen que pasar por los críticos. Y a mí me gusta eso, porque es casi igual con la iglesia. Antes que la iglesia pueda irse en el gran rapto, primeramente tiene que pasar a través de los críticos. “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecución”. No hay excusas. No hay ninguno que sea diferido. Todos tienen que pasar por esa línea de persecución y criticismo. Pero luego si podemos pasar por eso, con tal vida que los críticos no pueden apuntarnos con el dedo algo que sea cierto, luego el cuadro está listo entonces para el gran Salón de la Fama.

23 Y este artista que pintó el cuadro, cuando los críticos lo estaban viendo, ellos dijeron: “Señor, su cuadro es maravilloso. Pero hay solo una cosa en el cuadro que está mal”. Él dijo: “Ud. tiene a Cristo, su retrato está bien y la puerta está bien, pero Ud. no le tiene una cerradura a la puerta. Así que, ¿por qué estaría Él tocando la puerta si la puerta no tiene cerradura?”. Y el artista dijo: “Yo lo pinté así, porque en esta puerta la cerradura está en el interior. Aquel que está en el interior tiene que quitarle el cerrojo, para que Él pueda entrar”.
Y eso es verdad. Cristo puede tocar, pero Ud. es el único que puede abrir la puerta. Ud. puede decir: “Entra, Cristo; te doy la bienvenida”. Aún Él no puede entrar hasta que Ud. le quite el cerrojo a la puerta; entonces Él puede entrar.

24 ¿Por qué alguien tocaría la puerta de otra persona, de todas formas? Es para que le deje entrar. Ud. tiene negocios con alguien cuando [El Hermano Branham toca en el púlpito. Ed.], ellos tienen algo que quieren platicarlo con Ud.
Y esos grandes golpeteos se han dado en grandes puertas a través de las edades. ¿Qué piensan Uds. que hubiera sucedido en los días de Augusto César si él hubiese tenido la oportunidad, o que hubiera ido a algo, a la puerta de un campesino, y que le hubiese tocado la puerta cuando él era el emperador de Roma? ¿Acaso no hubiera sido ese un gran honor para cualquier súbdito romano el que César Augusto le hubiera tocado la puerta?

25 ¿O qué hubiera sucedido cuando el gran Napoleón, aunque temido por la gente…? Estando parado en Waterloo no hace mucho en Bélgica, estaba leyendo su historia cuando estaba viendo las reliquias de la gran batalla. Y él era tan malo. Y cuando las madres llevaban a sus niños a la cama en la noche, como las madres dicen algunas veces: “El hombre del viejo costal te va a atrapar si no te portas bien”. Era mucho más espantoso decir: “Napoleón te va a atrapar”. Él era tan temido. Él mandaba matar a las personas.
Pero cómo se hubiera sentido honrado uno de sus súbditos de tenerlo a él tocando a su puerta.

26 O el gran Adolfo Hitler, que acaba de morir. Cómo estaría… Qué honor hubiera sido para cualquiera de sus soldados, quizá para un hombre pobre que viviera allá por el río y que Hitler, el Führer de Alemania, le tocara la puerta y que quisiera entrar a platicar con él un ratito.
Qué honor hubiera sido para ese soldado el tener a Hitler tocando a su puerta, mientras él era el Führer de Alemania. Oh, hubiera sido un gran honor. O pudiera decir esto: sería un gran honor para el mejor demócrata de South Bend que nuestro Presidente, Dwight Eisenhower, le tocará la puerta para visitarlo. Aunque Ud. difiera con él en políticas, él es uno de los hombres más grandes en la tierra, nuestro querido Presidente, Dwight Eisenhower. Ciertamente que sería un honor. Lo que hace que sea un honor es la importancia de aquel que está tocando.

27 Recientemente, la Reina de Inglaterra visitó los Estados Unidos. Qué honor hubiera sido para cualquiera de Uds. aquí en esta noche, —aquí en South Bend o en los Estados Unidos—, si la reina (aunque Uds. no son súbditos de ella), pero si ella hubiese llegado a su puerta y hubiese tocado su puerta, qué tan feliz estaría de ir a la puerta y que ella dijera: “Yo soy la Reina de Inglaterra”. La reina más grande en la tierra, la Reina de Inglaterra. Aunque ella no tenga jurisdicción sobre Ud., sin embargo ella es una gran mujer.
Ud. hubiera dicho: “Su alteza, Reina, entre a mi hogar. Si hay algo en este hogar que Ud. quiera, puede tomarlo. Si hay algún trofeo o cualquier cosa que yo pueda hacer para que se sienta bienvenida, pase por favor Ud. es bienvenida”.

28 Y cuando Ud. le da la bienvenida a alguien de esa manera, si Ud. no le da toda la preeminencia mientras ellos están en su casa, entonces no son exactamente bienvenidos. Eso es cierto. Si Ud. le da la bienvenida a quien sea… Si yo vengo a visitarlo y Ud. dice: “Bienvenido, Hermano Branham, pase. Siéntase como en casa”. Pues, yo entraría, me quitaría los zapatos y me sentaría; subiría mis pies en una silla en algún lado. Si me diera hambre, me fuera a la hielera y tomaría algo para comer. Seguro. Soy bienvenido.
Oh, nosotros le damos la bienvenida a alguien de esa manera debido a su importancia, la reina. Si Ud. tiene algo que atesora, gustosamente se lo daría a ella si lo quiere, porque ella es una gran mujer.

29 Pero quiero hacerles una pregunta. ¿Quién es más importante que Jesús? ¿Y quién es más rechazado que Jesús? Él es la persona más importante que pudiera tocarles la puerta y Él nunca tocará al menos que Él tenga algo bueno para Uds. Y Él es rechazado más veces que cualquier persona que está en la tierra. Jesús es rechazado de la puerta, de la puerta del corazón de hombres y mujeres, cuando Él toca diariamente tratando de entrar.
“He aquí Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré y me sentaré , y cenaré con él, y él Conmigo”. Oh, yo no sé quién pudiera ser más grande o quién pudiera hacer más por Ud., o ni siquiera una millonésima parte, de lo que Él podría. No hay nadie que pudiera hacer por Ud. lo que Jesús hace cuando Él entra. Pero Él es rechazado.

30 Ahora, Ud. me podrá decir: “Un momento, Hermano Branham. Yo hice eso hace mucho tiempo atrás”. Eso está bien. Estoy contento que lo hizo. Porque yo digo, es la cosa más grande que ha hecho, fue cuando le permitió a Jesús entrar a su corazón. Ese movimiento es el más grande que alguna vez pudiera hacer. Le ha cambiado de muerte a vida. Deje a Jesús entrar.
Pero ahora, después que Él ha entrado, ¿es bienvenido a cada puerta que hay en su casa? Eso es lo que sigue. Oh, seguro, Ud. aceptó Su salvación. Ud. no se quiere ir al infierno. ¿Pero dejará que Él sea su Señor? Él quiere entrar y ser el gobernante. Ese es el motivo por el que Él quiere entrar. Ud. no sabe qué hacer. Él sí sabe qué hacer. Mucha gente lo aceptará a Él como Salvador, pero luego al aceptarlo como Señor es diferente. Qué diferencia entre ser Salvador y ser Señor, como Salvador, Él los salvará de sus pecados; pero al ser Señor, Él es un gobernante. Ud. le dejo entrar, pero no lo deja a Él gobernar.

31 Porque, en el corazón humano es parecido a la puerta de su casa. Después que Ud. entra: “Entre, Señor; siéntese. Pero estas otras puertitas, no quiero que se empiece a entrometer por toda mi casa”. Quiero hablar sobre unas de esas puertas, toda clase de puertitas privadas en su vida privada. Jesús puede ser su Salvador, pero: “Nunca trates de decirme lo que tengo que hacer, Señor. Yo sé lo que quiero hacer. Y nunca trates de gobernarme”. Esa es la actitud de mucha gente que profesa Cristianismo.
“Yo voy a escuchar lo que el pastor diga”. Eso es bueno. Pero si es contrario a lo que Jesús dijo, entonces está errado. “Yo voy a hacer lo que la iglesia diga”. Eso es bueno, pero si es contrario a lo que la Biblia dice, entonces está errado. Ud. debe permitirle a Él ser el Gobernante Supremo. Eso es, Él está sobre todo. Él está sobre sus opiniones. Él está sobre todo lo que Ud. tiene. Él está sobre sus emociones. Él está sobre sus ideas. Él controla cada fibra de su pensamiento. Todo lo que Ud. es debería pasárselo a Él, si Él va a ser su Salvador y su Señor.

32 ¿Cuántos de nosotros lo hacemos? Quiero hablar de unas cuantas cosas. Hay un puertita que cuando uno entra al corazón humano (uno. da vuelta a la izquierda), y esa es la puertita del Egoísmo. Oh, nosotros no nos queremos ir al infierno, claro que no. Pero tenemos una pequeña idea que somos solo un poquito mejor que alguien más. Ahora, si Él no puede llegar a eso, bueno entonces, Ud. siempre va a tener esa idea.
“Yo iré a la iglesia para ver qué puedo sacar de allí. Me voy a relacionar con una mejor gente. Y si alguna vez estoy en problemas, entonces por supuesto si puedo decir: Soy un miembro de cierta y cierta iglesia, estoy seguro que la gente me admirará y dirá: Ese hombre es realmente miembro de una cierta iglesia”. Dios no lo puede usar de esa manera. Él tiene que controlar eso, también.

33 Luego hay otra puertita. Y esa puertita es llamada Orgullo. Oh, esa es una muy difícil de abrir. Uds. saben, es solo… Los seres humanos están propensos a pensar que tal vez son solo un poquito mejor que los Joneses, Uds. saben, especialmente aquí en América. Ud. acaba de pintar de rojo sus escalones, observen su vecino pintar de rojo los de él. Y Ud. hermana, use solo una cosita en su sombrero cuando vaya a la iglesia, su vecina simplemente no lo puede soportar.
Oh, es tal día de tratar de personificar, de comparaciones. Ud. se compra un Chevrolet y los Jones tienen un Ford. Y su Chevrolet es solo un poquito mejor que el Ford de ellos. Obsérvelos comprándose un Chevrolet inmediatamente. Oh, es un tiempo de comparaciones.

34 Me han hecho esta observación y no lleva un sentido personal —no deseo lastimarles con esto— pero algunas veces cuando me alisto para ir a la iglesia, mi esposa viene y dice: “Billy, ¿piensas que esa corbata combina con ese traje?”. Yo le digo: “No lo sé, querida”. Y tendré puestos un par de calcetines rojos con un pantalón negro y una corbata azul y, oh, yo no sé. Ella dice: “Eso no combina”. Yo digo: “Querida, no estoy interesado en que mis pantalones combinen con mi saco, o si mi corbata combina con mi traje. Estoy interesado en una combinación: Yo quiero que mi experiencia combine con la Biblia de Dios”. Es allí donde debemos de estar combinados. Con el requisito de Dios.

35 Pero es un tiempo de comparaciones. Orgullo. Vestirnos un poco mejor. Ir a una iglesia que es un poco mejor (según lo que llamamos mejor), y vestirnos un poco mejor. Y siempre… Pero no queremos que Cristo entre a eso. “Ahora, Señor, Tú puedes salvarme, pero no empieces a entrometerte en mis negocios. Ahora, yo mismo me cuidaré”. Ahora, yo sé que eso suena muy rudo, pero es la verdad. Ciertamente que lo es. La gente no quiere que Cristo se entrometa en sus negocios.
“Y si yo quiero ser solo un poquito deshonesto en este trato: Ahora, Cristo, Tú solamente quédate acá solo por un ratito. Pero yo simplemente tengo que hacer esto porque tengo necesidad de hacerlo. Oh, no me hará ningún daño, estoy seguro”. Si Ud. simplemente lo deja a Él entrar por esa puerta, Él le solucionará todo eso por usted. Él se parará en la puerta cuando el enemigo trate de tentarlo para que haga algo errado.

36 Hay otra puerta de la que me gustaría hablar por un momento. Y esa es la puerta de Fe. Mucha gente le dejará entrar a Él por esa puerta como Salvador, pero Uds. no dejan que Él los gobierne en su fe.
Ahora, Ud. dice: Oh, sí, Hermano Branham, oh, yo creo en Jesucristo; pero los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. No hay nada de lo Sobrenatural“. ¿Qué es? Ud. no deja a Cristo entrar por esa puerta. Deja que alguien más lo convenza de otra cosa. ¿Por qué no abre simplemente esa puerta y dice: ”Señor, toma mi fe, esta noche?“. Observe lo que sucederá. Seguro. Él tomará control. Él gobernará la cosa.

37 Si el doctor no puede hacer nada por Ud. en su profesión médica (por la que damos gracias a Dios), si él ha llegado hasta el punto donde su habilidad limitada ha llegado a su fin, ¿por qué no deja que Cristo le quite el cerrojo a esa puerta de Fe y entra allí y toma entonces Su Palabra? Observe lo que sucederá. ¡Oh, vaya!, cuando él lo vuelva a examinar, él dirá: “¿Qué le sucedió?”.

38 Hace un tiempo, una mujer tenía cáncer. Y ese cáncer estaba a punto de matarla. Y le pedimos a nuestro bendito Señor que la ayudara. Y Él lo hizo. El doctor la había desahuciado. Unos meses después, ella tenía un hijo, creo que era… había hecho algo sobre… Se me olvida ahora lo que fue. Algo sobre tomar una cosa química que sacaba a los insectos de la casa y demás. No sé cómo le llaman Uds. a eso ahora. Exterminador, ¿o algo como eso?
Él estaba en Little Rock, Arkansas. Ella estaba en Jonesboro. Cuando ella pasó por la línea de oración, traía un pañuelo sobre su nariz. Yo pensé que estaba llorando, y me vine a dar cuenta, que no tenía nariz, que el cáncer le había comido la nariz. Le pregunté: “¿Ha estado con el doctor, mi hermana?”.
Ella dijo: “Sr. Branham, él me ha dado tratamientos de radio, y todo lo demás y continuamente sigue avanzando”
Yo dije: “Entonces, deje que Cristo tome su fe. Y entonces Ud. tendrá una fe nueva”. Ud. tendrá… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]

39 “Oh”, él dijo: “Creo que no”. Y ella le dijo quién era. Y él dijo: “Oh, usted es la mujer que tengo en la lista aquí que su nariz fue comida por un cáncer… que fue consumida”.
Ella dijo: “Eso es correcto”.
Él dijo: “Bueno, no la había vuelto a ver en tanto tiempo. Me preguntaba a dónde se había ido”.
“Oh”, ella dijo: “Cambie de doctores”.
Dijo: “¿Con quién se fue?”. Dijo: “Quisiera felicitarlo por ese gran trabajo que hizo”.
Ella dijo: “Señor, yo fui con el Dr. Jesús”.
“Oh”, él dijo: “Disculpe, yo… ¿En dónde es que él consulta? Creo que no lo conozco”.
Ella dijo: “En la gloria”.
Oh, pueden imaginarse eso, y supuestamente esta es una nación Cristiana. ¿Qué le pasó a la mujer? Ella dejó que Cristo entrara —el nuevo doctor. Y Él abrió una pequeña entrada o una puertita que ella en realidad no sabía que existía en su corazón. Pero deje que Cristo entre una vez. Observe lo que acontecerá. Desearía tener el tiempo; hay más puertas, Pero me quiero dar prisa.

40 Hay otra puerta a la que me quiero referir. Esa es la de sus ojos. ¿Sabían que Uds. pueden estar ciegos y no saberlo? El Señor tiene, en la Biblia, dijo que Él ungiría nuestros ojos con colirio. ¿Han escuchado alguna vez de eso?
Ustedes saben, yo soy Sureño, y fui criado con zarigüeyas y mapaches y así sucesivamente. Y mi abuelito solía poner muchas trampas, y solía atrapar mapaches. Y cómo me gusta todavía cazarlas. Y así que, él hervía esa grasa. Y cuando a uno de nosotros de niñitos se nos enfriaban los ojos, y los ojitos se nos pegaban, mamá tomaba un poco de esa grasa de mapache y la untaba en nuestros ojos. Y en un ratito, los penetraba y la luz volvía a brillar, y podíamos ver cuando antes no podíamos hacerlo.
De esa manera es con Dios. Él tiene un aceite santo del Espíritu Santo que Él puede untarles en los ojos como colirio, y Ud. verá cosas que nunca antes ha visto. Una nueva luz comenzará a brillar.

41 Ud. me dice: “Yo tengo una buena visión, Sr. Branham”. Bueno, estoy agradecido por eso. Pero Ud. pudiera tener una muy buena visión física y estar espiritualmente ciego. Deje que Dios le abra su visión espiritual. Después de todo, Ud. no ve con sus ojos. ¿Sabían Uds. eso? No, Ud. mira con sus ojos; Ud. ve con su corazón.
Jesús dijo, en San Juan 3: “A menos que el hombre nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Ud. quiere decir que no puede entender el reino de Dios hasta que nazca de nuevo. Ud. mira una cierta cosa, dice: “Yo no puedo verlo”. Ud. lo está mirando con sus ojos, pero Ud. quiere decir que no lo entiende.

42 Y ese es el tipo de vista en esta noche que tiene que ser abierta, y solamente hay un colirio que puede hacerlo. Oh, Ud. no pudiera recibir una inyección de penicilina para eso. Tampoco pudiera lavar sus ojos con grasa de mapache y lograrlo. Ningún doctor tiene el remedio para eso. Pero Dios tiene el Espíritu Santo de Su aceite ungido que puede derramar en su aceite… ojos, y Ud. dice: “Hoy veo ya. Perdido fui, y hoy he sido hallado; ciego fui, mas hoy veo ya”. Esos son los ojos que queremos abrir. Pueden mirar hacia la plataforma, mirar en la Biblia —Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos— y sus ojos están abiertos y pueden verle a Él.

43 Después de Su resurrección, estaban unos hombres, uno de ellos llamado Cleofas y su amigo iban de viaje por el camino de regreso otra vez a sus antiguas tareas. Y mientras iban en el camino, un extranjero salió —un Hombre con el que habían caminado por tres años y medio. Habían caminado, esquivado cada adoquín de ese camino accidentado si acaso Él lo caminó, dándole la vuelta a cada curva. Estrecharon manos con Él. Y estaban ciegos y no le conocieron, hasta que Él los llevó a Emaús; se metió al mesón con ellos, y luego Él les abrió sus ojos. Y ellos reconocieron que era el Señor. Oh, tan pronto como sus ojos fueron abiertos —se requirió viajar todo el día del sábado— y en unos cuantos minutos se regresaron otra vez.
Cuando los ojos de Uds. se abren, comienzan a trabajar para Dios inmediatamente. Uds. ya no se preocupan; solo se ponen a trabajar. En el interior del corazón están los ojos: los ojos del entendimiento.

44 Un ministro me dijo hace un tiempo (estaba en un culto de casa) y él me dijo: “Sr. Branham, le voy a traer a una niñita lisiada y si Ud. sana a esa niña, yo le creeré”.
Yo dije: “Yo le voy a decir la misma cosa que mi Señor le dijo al papi de Ud.: Aléjate de mí, Satanás”.
Uds. saben, eso es exactamente cierto. Le dije: “Tengo a un amigo pecador sentado allá en una casa que tiene un puro en su boca así de largo, maldiciendo cada aliento porque su esposa está en esta reunión. Ud. vaya a salvar al hombre, y yo creeré que Ud. puede salvar”.
Él dijo: “Yo puedo hacerlo si él lo cree”.
Le respondí: “Haga que la niña tenga la misma fe, y yo puedo, también”.
Ciertamente. Se basa en la fe de Uds.

45 En los días de nuestro Señor Jesús la gente no podía dudar que Él fuera un sanador, pero ellos dijeron: “Él no fue Salvador”. El diablo solo les volteó la mesa. Ahora dicen: “Él puede salvar, pero Él no puede sanar”. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. El Salvador, el Sanador, el Rey del cielo, el Autor de Vida Eterna y dador de todo buen don que viene de Dios a través de Jesucristo.
Los ojos de Uds. han sido abiertos… ¡Oh, si pudiéramos tan solo ver! Miren y véanlo a Él, lo que Él hace, y Su gran poder, especialmente en estos días ahora cuando estamos viviendo en este tiempo tan tremendo. El estremecimiento de la gente, donde la gente no sabe qué hacer. América necesita misioneros más que cualquier otra nación en la que he estado. Eso es correcto.

46 Ahora, yo digo esto no para ser diferente. Y con esta Biblia abierta delante de mí, es la Palabra del Dios viviente. ¿Pero saben Uds. lo que significa la palabra “pagano”? Un pagano significa “un incrédulo”. Y es mejor el —es más fácil también— convertir a un pagano que no tiene educación que tratar de convertir a uno de estos que sí tiene una educación. Eso es cierto.
El pagano sin educación será simple en su forma de pensar; pero el pagano que tiene educación, el se las arreglará por todos lados para hacerla una mentira. El diablo ha usado el sistema educacional para mandar más almas al infierno que cualquier cosa que Ud. pudiera pensar. Eso es exactamente verdad.
Ahora, no estoy tratando de decir que sus hijos crezcan analfabetos. Pero primero pongan a Cristo en la puerta. Pero nunca pongan la educación delante de Cristo. La educación cesará, Cristo nunca cesará. Deje que Cristo entre al corazón luego el resto —la educación— seguirá después.

47 Yo prefiero que mi niño pequeño, José, que está allá, que no conozca ni su abecedario y conozca a Jesús como su Salvador, que hacer que él obtenga toda la educación en el mundo y sea el Presidente de los Estados Unidos y que no conozca a Cristo. Absolutamente. Prefiero que lo tenga. Si él puede ser ambos, estaría bien, pero si tuviera una preferencia, que él conozca a Cristo. Y si él tiene que ser un pordiosero en la calle, que pueda conocer a Cristo, sería mi oración a Dios.

48 Los ojos abiertos. Nosotros nos fijamos en cosas relumbrosas. Recuerden, todo lo que brilla no es oro. He explorado mucho. Y el oro de los tontos, el cual es la pirita de hiero, alumbra mucho más brillante que el oro verdadero. Pero el valor que tiene… Estén seguros de que sus ojos vean las cosas correctas.
Pero la gente americana —nosotros simplemente hemos visto tanto de Dios. Dios ha sido tan bueno con nosotros al punto que no lo reconocemos. Se ha vuelto… Ud. dice: “Vamos a la reunión”, a algún vecino. “¿Quién estará predicando?”. “Bueno, tal y tal, Oral Roberts”.
Oh, Oral Roberts es un gran hombre de fe. Oh él tiene el… si me disculpan la expresión, el agarre de un perro buldog. Él se parará allí y extenderá esa mano grande y gritará por tres o cuatro horas, y si no es por otra cosa, él le espantará a uno el diablo. Pero él tiene el agarre de un perro buldog. Él lo cree y Dios lo honra. Oral Roberts es mi amigo del alma, un hombre poderoso de fe.
“Oh, ya he escuchado a Oral Roberts antes”. Ud. dice: “Bueno, el Hermano Branham va a estar allá”. “Oh, sí, ya he visto al Hermano Branham pararse allí arriba y habrá discernimiento y le dirá a la gente… ya vi eso antes”. El problema es que Uds. han visto demasiado de ello, y se les ha vuelto común, al punto que no da los resultados que debería de dar.

49 Para terminar, podría hacer esta declaración. Un hombre una vez iba al mar. Él quería oler el agua salada. Quería escuchar a las gaviotas volando alrededor. Quería ver esa gran espuma de las olas a medida que saltaban en el aire salpicando esa agua salina. Quería quitarse los zapatos, vadear de arriba abajo por la ribera del agua salada. Oh, iba a ser muy emocionante para él llegar allá.
Cuando iba de camino se encontró con un hombre que venía de regreso, el cual era un viejo lobo marino, como diríamos, un marinero. Y le preguntó: “¿Hacia dónde se dirige, mi buen hombre?”.
Él dijo: “Oh, marinero del gran mar”. Él dijo: “Voy a disfrutar de las bendiciones del agua salada y de los cielos azules y de tantas cosas que el mar alberga”.
“Oh”, dijo él: “Yo fui criado en él. No veo que tenga nada de emocionante”.

50 Como pueden ver, él lo había visto tanto y disfrutado tanto que se le volvió común. Eso es lo que Uds. los americanos han hecho con Cristo. Él ha sido tan bueno con Uds. Lo han visto a Él abrir los ojos del ciego. Algunos ni siquiera cruzan la calle para volverlo a ver. Uds. lo han visto sanar a los enfermos. Lo han visto hacer milagros. Uds. han hecho todo esto, y les es tan común. Ya no les emociona.
Ha sido mi gran misterio en mi vida. ¿Cómo pueden ser tan claras las Escrituras y la gente se queda sentada y sabiendo que el Espíritu de Cristo está en la habitación, y pueden guardar su paz? No puedo entenderlo, al menos que sus ojos no estén abiertos. Él es tan bueno.

51 En una parte que queda muy al Sur, teníamos a un hombre oscurito allá, un hermano de color, un ministro, un hermano maravilloso. Y junto con su esposa y todo el resto de ellos trataban de persuadir a otro hombre, su nombre era Gabriel. Le decíamos solo Gabo. Gabo es abreviado para Gabriel. Y él era un buen hombre pero nosotros no podíamos lograr que se alineara con Cristo.
Cuando tuve mis reuniones en aquel lugar, él había dicho: “No, señor, yo de seguro no voy a ir donde está el pastor Branham; él me dirá todos mis pecados frente a mí. No voy a ir para allá”.

52 Y a mí me gusta mucho cazar, así que… Y a Gabo también le gustaba cazar. Y su pastor del lugar en la congregación de color, una iglesia pentecostal, a él también le gustaba cazar. Así que él llevó de cacería a Gabo un día, y Gabo era malo para disparar. Él no podía pegarle ni a la pared del granero. Él simplemente no le podía dar a nada. Pero le gustaba cazar.
Así que, ese día mientras estaban cazando, ellos le habían disparado a tanta caza que en el camino de regreso al hogar traían conejos, y pájaros colgando por todas partes. A penas si podían caminar con tanta caza. Y el fiel, anciano pastor de color iba caminando al frente con su rifle en su brazo, y Gabo bien cargado con la caza meneándose detrás de él.

53 Después de un rato, llegaron hasta un sendero que les era conocido cuando ya el sol se estaba ocultando, y el viejo Gabo tocó el hombro del pastor. Él dijo “¿Pastor?”. Y él volteó y dijo: “¿Sí, Gabo?”. Y notó la lentitud de Gabo y las lágrimas bajando por sus mejillas. Él dijo: “Gabo, ¿qué te pasa?”. Él dijo: “Pastor, el domingo por la mañana, me va a encontrar en la banca de los afligidos”. Y dijo: “Después que me levante de allí, me voy a buscar una silla en la iglesia. Y pastor, allí yo viviré y serviré a Dios mientras tenga vida”.
Y el pastor dijo: “Gabo, tú sabes, me siento feliz de saber eso”. Dijo: “Estoy tan feliz, pero mira, Gabo, quiero hacerte una pregunta”. Él dijo: “¿Por qué ese cambio tan repentino? Yo he predicado; he suplicado; he persuadido; tu esposa ha ayunado y orado”. Dijo: “¿Qué te hizo cambiar tan de repente?”.
Él dijo: “Pastor, Ud. sabe que soy malo para disparar”. Dijo: “Yo no podía darle a nada”. Él dijo: “Solo mire toda esta caza que Él me ha dado. Pues”, él dijo: “Ud. sabe que Él me ama o no me hubiera dado toda esta caza”.

54 Si Uds. tan solo se fijaran, y dejaran que sus ojos fueran abiertos… Él está alrededor de Uds. Él está dispuesto; Él está listo. Él quiere darles a Uds. cosas buenas, quiere colocarles de Sus bendiciones para que puedan alabarle y testificar de Su bondad.
Pero si tan solo Dios les habla al corazón, y abre esa puerta para que sus ojos puedan ver que Él está aquí —y Su bondad— Él los cargará con ello. Mi oración es que Uds. abran su corazón en esta noche, su entendimiento, abran su corazón de fe; abran su puerta del egoísmo; obran la puerta de su indiferencia; abran la puerta de la malicia que está en su corazón y dejen a Cristo entrar y que sea completamente Señor y gobernador sobre sus vidas.

55 Oremos con nuestros rostros inclinados. Eterno y bendito Dios, con tal audiencia tan maravillosa, nosotros podríamos simplemente hablar, aparentemente, toda la noche. Pero el tiempo sigue transcurriendo. Te damos las gracias porque Tú todavía tocas la puerta del corazón del hombre. Te damos las gracias porque Tú todavía estás dispuesto a entrar y cenar y discutir con nosotros cualquier problema que tengamos. Si es pecado, Tú lo discutirás con nosotros. Si es porque tenemos orgullo, Tú lo discutirás, nos darás la cura. Si es enfermedad, Tú eres el Gran Médico parado a la puerta tocando. Si es por falta de entendimiento, Tú abrirás nuestros ojos. “Si a un hombre le falta sabiduría, que se la pida a Dios”. Esa es la Escritura, Padre, y nosotros creemos que es Tú verdad.

56 Ruego, Dios, que ahora mismo Tú toques en muchos corazones. Aquellos, cada corazón que tiene una necesidad que Tu Espíritu Santo a la puerta ahora, toque y diga: “Hijito de hombre, abre tu puerta, y Yo entraré y discutiré este problema contigo. Si tú quieres más gracia, Yo te la daré. Si quieres más fe, Yo te la daré. Si quieres que los ojos de tu entendimiento sean abiertos, Yo tengo colirio para ellos. Yo soy el Gran Médico. Yo soy Aquel que les dio comida a los israelitas durante los cuarenta años de viaje. Yo preservé su ropa y nunca se les envejeció”.
Y solamente hubo una receta en ese gran maletín del Dr. Moisés. Oh, Dios, si la gente pudiera leer esa receta en esta noche. Si los doctores de América y por todo el mundo pudieran tan solo ver la receta que el Dr. Moisés, más de dos millones de personas, los trajo atravesando el desierto. Cientos de niños nacían cada noche.

57 Oh, gente, y aún ellos salieron del desierto, no hubo débil entre ellos. ¿Qué si nuestros doctores pudieran obtener esa receta? Padre Dios, está aquí en Tu maletín en esta noche. Tú maletín de promesas y bendiciones. Y la lectura es de esta manera, Padre, como yo la leo: “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias”. Eso lo resuelve. Es Tu Palabra; es Tu promesa. Abre el entendimiento, Señor, de la gente en esta noche que ellos puedan entender. Abre su corazón y que Tú seas su Señor, su Gobernante. No solamente su Salvador, pero su Señor y Gobernante, su Dios, que ellos puedan ser controlados por Tú Espíritu Santo. Porque lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús, Tú Hijo.

58 Con nuestros rostros inclinados, solo les voy a hacer esta pregunta, y por favor, todos, mantengan su rostro inclinado. Algunas veces un amigo pecador es muy poco consciente. Dios odia el pecado, pero Él ama al pecador, Él dio Su vida.
Amigo pecador, en los cuartos auxiliares o en el auditorio principal, ¿quiere Ud. que Él entre en esta noche? ¿Ha tocado Él…? Uds. saben que Él no… Si Ud. le toca la puerta a alguien y ellos no le dejan entrar, Ud. ya no regresará. Pero Él no es así. Tal vez Él ha tocado por años, pero en algún momento Él hará Su último llamado. ¿Quisiera dejarle a Él entrar en esta noche?

59 Que nadie esté mirando. Levante su mano, amigo pecador. Yo no les voy a pedir que hagan otra cosa, solo levanten su mano a Dios. Dios le bendiga. Alguien más, Dios le bendiga. Dios le bendiga, y a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., Amigo pecador… Dios le bendiga. Allá en el cuarto auxiliar, levanten sus manos. En cualquier parte por aquellas ventanas y en cualquier parte del edificio por donde viene entrando el elenco de la televisora ahora, solo levanten su mano. Dios la ve. “Sí, Señor, yo te necesito. En este momento te recibo como mi Salvador”.
Ud. dice: “Hermano Branham, ¿significa algo cuando uno levanta sus manos?”. Bueno, está haciendo una decisión. Es entre muerte y vida. No es tan complicado. Solamente es Ud. creyéndolo. Nosotros tratamos de hacer esto: Ud. tiene que estudiar catecismo por seis años y tiene que estar a prueba por seis meses. Esa es una doctrina hecha por el hombre.

60 “Él que oye Mis palabras y cree en El que me ha enviado, tiene Vida Eterna y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”, cuando él cree. Si Ud. cree, solo levante su mano. Diga: “Sí, Señor, ten misericordia de mí, yo ahora creo”. Dios le bendiga por allá, dama. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. Eso es bueno. “Ahora creo, Señor, ayuda mi incredulidad”. Dios le bendiga en la parte de atrás, señor. Dios le bendiga.
¿Alguien más? Dios le bendiga por aquí, señor, a mi derecha atrás en el rincón. Todavía no he volteado a mi lado derecho, levante su mano si hay alguien allá atrás que amaría decir: “Señor Jesús, abre mi… Yo lo hago ahora, he quitado el cerrojo. He estado encerrado con mucho egoísmo por un largo tiempo. Tal vez mañana o algún otro día, pero esta noche, le estoy quitando el cerrojo. Quiero que Tú entres”. Él lo hará tan pronto Ud. levante su mano. Y Ud. no puede levantar su mano al menos que Él le llame.

61 ¿Qué si Ud. fuera como uno de esos que ya no pueden sentir más a Dios? Uds. saben, hay una gente… No es la voluntad de Dios que alguien perezca; pero hay una gente que nunca podrá ser salva. No porque Dios no lo quiera, pero Dios por previo conocimiento lo sabía.
¿Cuántos de los que están aquí esta noche que ya son Cristianos y que no (Dios le bendiga, joven)… que ya son Cristianos y… pero no están siguiendo la clase de vida como Cristianos? Diga Ud.: “Jesús, entra y toma la puerta del egoísmo, del orgullo, lo que sea que esté estorbando, y abre mi puerta en esta noche”. ¿Podrían levantar sus manos? Dios le bendiga. Eso está bien. Dios le bendiga. Oh, vaya muchas… treinta, cuarenta manos. Dios le bendiga, dama. Ciertamente el Señor los mira.
¿Cuántos han estado…? Dios le bendiga por aquel lado, jovencito. Dios le bendiga, joven. “He sido diferente, Hermano Branham; yo nunca he vivido una vida Cristiana completa. Quiero que Dios tome mis puertas ahora mismo y que las abra de par en par. Que saque todo el orgullo y el egoísmo y el mundo de mí. Yo sé que lo he aceptado como mi Salvador, pero quiero ser un Cristiano completamente rendido. Ore por mí, Hermano Branham. Yo ahora levanto mi mano y digo: Dios, rindo mi vida a Ti”. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga hermana. Dios le bendiga a la muchachita aquí, al joven por aquí, a la niñita al niño allá atrás, al joven en la parte de atrás, a este hermano aquí. Sí, Dios les bendiga en la parte de atrás, también. Eso está bien. Por aquí, señor, el Señor sea con Ud.

62 Ahora, les voy a hacer una pregunta más mientras tienen sus cabezas inclinadas. ¿Cuántos de los que están aquí dirán: “Hermano Branham, he leído la Biblia, le he estado prestando atención a Ud. durante las últimas noches. He escuchado como Jesucristo se dio a conocer a los judíos al discernir el pensamiento de un hombre llamado Natanael. Y Natanael dijo, cuando Él le dijo quién era… le dijo a Pedro cuál era su nombre, y los discípulos y a aquellos… Tan pronto como Él se dio a conocer, el judío le comprendió a Él y dijo: ”Esa es la señal de Cristo. Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios, Rabí“.
Y cuando Él hizo este mismo milagro y le dijo a la mujer samaritana, cuando Él se dio a conocer a Sí mismo a los samaritanos, y la mujer tenía cinco maridos, y Él le pidió de beber. Ella le dijo que el pozo era profundo y Él no tenía con qué sacarla. Él dijo: “Ve, llama a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, esa es la señal del Mesías, Él hará estas cosas. ¿Pero quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy El que habla contigo”.
Él se dio a conocer a Sí mismo a los samaritanos de esa manera. Ahora, ¿por qué no se dio a conocer a Sí mismo a los gentiles? Él les dijo que no fueran con los gentiles. Ese es este día. Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.

63 Ud. dice: “Señor, yo lo he observado, pero esta noche quizá se me ha hecho muy común. Tal vez esta noche, Señor, si Tú tan solo abres los ojos del entendimiento y unges mis ojos con colirio espiritual… Permíteme, Señor, ver Tu presencia esta noche y saber y entender que estoy viviendo precisamente antes que el mundo llegue a su fin”. Los sputniks [satélites] y las bombas y… Ellos están diciendo que dentro de un año estarán enviando un cohete a la luna. Eso es tontería. Es una Babilonia moderna. ¿Qué no pueden ver que estamos en el fin?
Diga: “Señor, abre mis ojos para entender”. ¿Levantarían sus manos con sus rostros inclinados? “Abre mis ojos, Señor, déjame entender”. Dios le bendiga. Eso es bueno. Eso es bueno. Dios le bendiga. Bien. Dios le bendiga allá atrás, señor. Dios le bendiga a nuestro hermano de color allá. Sí, eso está bien. Dios le bendiga en la parte de atrás mi hermano. Seguro. “Abre mis ojos, Señor”.
Diga: “Aquí está mi corazón, aquí están todas las llaves, aquí está todo, solo abre, Señor. Sé Tú Señor, gobierna Tú mi fe. Gobierna Tú mis emociones, gobierna Tú mis ojos, gobierna Tú todo, Señor. Solo tómame, Señor, aquí estoy. Permíteme estar completamente rendido”. Dios les bendiga en los cuartos, en los auxiliares y demás. El Señor les bendiga. Ahora oremos.

64 Querido Padre Celestial, el predicar toda la noche, amamos hacerlo. Háblale a Tus hijos ahí donde se están alimentando. Y es tal bendición dejar que el Espíritu Santo entre y se alimente de la Palabra. Ahora eso no es todo, Señor. Estamos tan agradecidos que Tú hayas cortado aún esa incredulidad.
Pero, Señor Dios, haz que Tu Palabra se manifieste. Prueba Tú que la Palabra es verdad al demostrarla. “Id a todo el mundo y demostrad el poder del Espíritu Santo a toda nación”. “He aquí Yo estoy con vosotros siempre. Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estas haréis, porque Yo voy al Padre. Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis porque estaré con vosotros, en vosotros hasta el fin del mundo”. Con razón Pablo pudo decir: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos”.

65 Bendice a este pueblo. Yo sé que estos que levantaron sus manos son salvos. Yo sé que aquellos que tenían diferencias, se solucionarán; y aquellos que no podían entenderlo, sus ojos serán abiertos en esta noche. La fe de ellos los soltará, y este será uno de los más grandes clímax que jamás hayamos visto en un avivamiento. Concédelo, Padre.
Ahora en lo que a mí concierne, yo rindo mi corazón, mi todo a Ti, mis emociones, mi ser. Habla, Señor, y permite que la gente conozca que Tú eres el Cristo y yo Tu siervo. Porque lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

66 ¿Se sienten bien? Eso es hermoso, hermana. Cantemos solo un verso de eso. ¿Les gusta cantar? Ahora miren, Uds. pueden quedarse con todas esas cancioncitas que quieran, esos pequeños jubileos. A mí denme esos chapados a la antigua. Yo soy uno chapado a la antigua. Lo amo. Oh, vaya, acaso no aman eso: No pases de mí, oh bondadoso Salvador, escucha mi humilde clamor. ¿Alguien sabe quién lo escribió? Claro, Fanny Crosby. Ella era ciega.
¿Se acuerdan de la historia, cuando los escritores ingleses vinieron y querían que ella les escribiera una de estas canciones modernas de amor? Lo cual estaría bien ahora, pero ella se rehusó escribir cualquier cosa que no fueran canciones religiosas.

67 Y uno de ellos dijo, ya que dos estaban hablando con ella: “Si hay un cielo y Ud. se va para allá, Ud. nunca verá a Cristo. ¿Qué si Ud. está ciega para cuando llegue allá? ¿Entonces cómo lo reconocerá a Él si Ud. todavía está ciega?”. Y ella respondió: “Yo lo sabré. Yo lo reconoceré, aunque esté ciega, sin embargo yo lo reconoceré”. Y ella se volteó y comenzó a abrirse paso por la casa y la inspiración la golpeó para esta canción: “Yo lo conoceré, sí, yo lo conoceré y redimida a Su lado me pararé. Yo lo conoceré, yo lo conoceré por la huella de los clavos en Sus manos”. Dijo: “Yo sentiré Sus manos y lo conoceré”. Ciertamente.

68 Cualquier hombre o mujer que alguna vez ha hecho algo por Dios, han abierto de par en par su corazón de fe y se han parado valientemente por Cristo. Dios se los conceda a ustedes.
No pases de mí, oh bondadoso Salvador,
Escucha mi humilde clamor,
Mientras a otros… (todos canten con nosotros ahora)
Salvador, Salvador, escucha mi humilde clamor,
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases de mí.
Ahora, Él no pasará de largo de Uds. Él nunca ha ignorado a nadie. Él escucha el clamor de ellos. Desearía poder traer a todos los enfermos a la plataforma y pasar con el discernimiento, si el Señor lo permite. Yo no sé si Él lo permitirá.

69 ¿Cuántos de los que están en el edificio en esta noche nunca antes han estado en una de mis reuniones? Veamos sus manos. Solo miren. ¿Ven lo que quiero decir? Esa es la razón que pongo a varios hermanos a hablar antes de mí (Me imagino que les explicaron el ministerio antes de que yo saliera, ¿es así?) de cómo alguien viene y les introduce el ministerio antes de yo salir a la plataforma. Yo no reclamo ser un sanador, amigos. Yo no puedo sanar. Ningún otro hombre puede sanar.
El Hermano Oral Roberts, un gran hombre de Dios, pero él no los sana. Él solo impone las manos sobre Uds. y le pide a Dios. El Hermano Valdez, el Hermano Allan y simplemente muchos otros hombres grandes, su pastor que está aquí, y grandes hombres en los campos que oran por los enfermos; pero ninguno de ellos sana. Ahora, ellos son predicadores. Ellos pueden asirse de la Palabra y predicarla. Yo no soy un predicador, no tengo educación, para poder predicar. Uds. saben eso ahora.

70 Pero lo que el Señor me ha dado a mí es un tipo diferente de ministerio. Es un ministerio de ver visiones. ¿Cuántos saben que Dios prometió establecer eso en la iglesia? ¿Cuántos saben que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento? ¿Cuántos saben la diferencia entre un don de profecía y un profeta? Ciertamente. Un don de profecía es para juzgarse por dos o tres antes que pueda ser entregado, Pero un profeta nace profeta —“ASÍ DICE EL SEÑOR”—desde la niñez, ¿ven?

71 La Biblia dice: “Primeramente apóstoles”. ¿Es eso correcto? Bueno, apóstoles, los llamamos hoy en día, misioneros. Eso es primero. El llamado más alto es misionero. ¿Qué significa apóstol? “Uno enviado”. ¿Qué significa misionero? “Uno enviado”. Misioneros, profetas, maestros, pastores, evangelistas. ¿Cuántos saben que eso es verdad? Los tenemos a todos. Algunos pastores, algunos maestros, algunos evangelistas, algunos misioneros y algunos profetas.
Ahora, tenemos esas cosas en la iglesia. ¿Para qué son? El apóstol es el llamado más alto; un misionero es el llamado más alto. Profetas y demás le siguen. Pero no son diferentes entre sí. Todos son siervos de Dios, puestos para templar la iglesia y juntar al cuerpo de Cristo.

72 Cuando Jesús estuvo en la tierra, Él no reclamó ser sanador. Él reclamo ser el Hijo de Dios y dijo que el Padre estaba con Él. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que Él dijo en San Juan 5:19, que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba qué hacer? Él veía lo que el Padre estaba haciendo, entonces fue y lo hizo. Él dijo eso. Él no podía mentir. Él era Dios, ¿Ven?
Por lo tanto, Él no hizo ningún milagro hasta primero ver por visión lo que el Padre le decía que hiciera. La gente venía a Él; Él conocía sus nombres. Él les decía lo que estaba mal, lo que habían estado haciendo. ¿Cuántos saben que eso es cierto? ¿Cuántos saben que esa es la manera como Él se dio a conocer a Sí mismo e Israel lo reconoció por eso? Dijeron: “Esa es la señal del Mesías”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? San Juan, el capítulo 1.
¿Cuántos saben que de esa manera fue como Él se manifestó a Sí mismo ante la nación samaritana? Fue de esta manera que la mujer supo… Cuando le dijo a la gente en Samaria… Dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es este el Mesías?”.

73 Si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él hace lo mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Cómo pudieran sacarle la vida a un árbol de manzana y ponerlo en un árbol de durazno; qué clase de vida, qué producirá el árbol de durazno? Manzanas, ¿ven? Sáquele la vida a un pecador e introduzca allí la vida de Cristo, producirá los frutos de Cristo. ¿Es eso correcto?
Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. La vid no lleva los frutos; da las ramas, y las ramas llevan el fruto si es una buena rama saludable. Si un montón de vides la están enredando e ismos y cosas enredadas alrededor de ellas, le cortará toda la circulación, y no será nada.

74 Pero si es una buena rama saludable, llevará los frutos de la vid. ¿Es eso correcto? Bueno, la iglesia viene siendo las ramas. Él es la Vid. Así que absolutamente tiene que producir Su vida. Si él no hace eso y no hace las mismas cosas esta noche en la iglesia como Él las hizo antes de Su crucifixión y resurrección… Cuántos dirán “Yo verdaderamente creo” (los nuevos). “Yo verdaderamente creeré que Él ha resucitado de entre los muertos si Él se manifiesta a Sí mismo esta noche a través de Su iglesia, de la misma manera como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra”. Levanten sus manos por favor a Él, por toda la audiencia. Eso está bien. Eso es muy bueno. Que el Señor lo conceda.

75 Quiero orar por estos, que alguien me lo recuerde después que el Espíritu Santo haya ungido. Ahora, yo… (¿Repartiste tarjetas de oración? ¿Cuáles repartiste hoy? W.) Repartieron las tarjetas de oración con W y se ha explicado cómo… Digo esto para los nuevos. ¿Cuántos de los que están aquí esta noche quieren que se ore por Uds.? Sean honestos. Algo está mal, quiere que se ore por Ud., levante sus manos. Por todas partes en el edificio, donde quiera que se encuentre, en cualquier parte. Cuatro quintos de la audiencia; bueno, ¿quién va a ser el primero? No podemos llegar a demasiados. Las visiones, una sola, debilitó al Hijo de Dios. ¿Cuántos saben eso? Una mujer tocó Su vestidura; Él se debilitó, ¿ven?

76 Mi ministerio no es el imponer manos sobre Uds.; esa es una tradición judía. El judío dijo: “Mi hija yace enferma a muerte, ven y pon Tus manos sobre ella y sanará”. Pero el gentil dijo: “No soy digno que entres Tú bajo mi techado; solo habla la palabra y mi siervo vivirá”. Jesús dijo: “Ni en Israel he hallado fe como esa”.
Allí está la manera: el creerlo. Solo pídale a Él. Aquí está Su Palabra. Ahora la siguiente cosa que se debe probar es: ¿Está Él vivo? ¿Cree Ud. que Él está vivo? Seguro, Él está vivo. Ahora la única cosa que es diferente, Él está aquí en forma de Espíritu en lugar de forma física. ¿Cuántos saben eso? Y la forma de Espíritu obra a través de… Él no tiene más manos que las mías y las manos de Uds. No tiene más ojos sino los míos y los ojos de Uds. No tiene más boca, sino la mía y la boca de Uds., y todo ello debe estar rendido. Dios nos ha hecho a unos para ser de esta manera y a otros para ser de aquella otra manera.

77 La mía… mi parte es solo rendirme a mí mismo a un don y solo observar. Y lo que me falta para ser un predicador para hablar, el Señor usa mis ojos para ver cosas. Que han sido en el pasado, y serán en el futuro.
Y puedo tomar a cualquier persona de las que están aquí o en cualquier parte que deseen ir, de las miles y miles de veces por miles, ni una sola vez ha fallado. Estas cosas que Uds. ven acontecer aquí son mínimas. Esas cosas son las que Uds. hacen. Yo no puedo operarlo. Uds. operan eso. Si Uds. no tienen fe, entonces nada sucederá. Pero con su fe, Uds. no tienen que estar aquí arriba en la plataforma.

78 Esta mujer tocó Su vestidura y se fue entre la audiencia y se sentó o lo que haya sido. Jesús dijo: “Alguien me tocó”. Se dio la vuelta y estuvo mirando hasta que Él encontró donde estaba. Allí estaba ella, la mujer con el flujo de sangre, y le dijo que su fe la había salvado. No dijo: “Yo lo hice”. “Tu fe te ha salvado”.
Ahora, notaron la palabra “salvado”; la palabra griega es “sozo”, creo. Sozo, ya sea físicamente o espiritualmente. Estás salva de tu enfermedad; estás salva de tu pecado, ambas cosas. La misma palabra a través de la Biblia cada vez. Sozo, la palabra griega.
Ahora, tu fe te ha salvado. ¿Acaso no dice en la Biblia: “Él es un Sumo Sacerdote”, en el Nuevo Testamento? Dice: “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Cuántos saben que el Nuevo Testamento dice eso? ¿Creen entonces que Él está vivo y vivo y su fe puede tocarlo a Él, Él les responderá y hará la misma cosa que Él hizo allá cuando se declaró Él mismo para seguir siendo el Sumo Sacerdote, viviente? Entonces ore. Dios lo concederá.

79 En algún momento tenemos que empezar a llamar. No puede aclarar mi mente lo suficiente para saber qué llamar. (¿Cuáles fueron las que llamamos la primera noche? ¿A partir del 1? Anoche fue de la 85 a la 100). Bueno, llamemos esta noche las tarjetas de oración W. Tomen su tarjeta de oración. Véanla. Tiene una letra W. ¿Qué es? Es una tarjetita… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
Ahora, si me dan su completa atención solo por unos minutos. Ahora, este es el momento cuando nuestro Señor… La promesa que Él hizo, ya sea que es la verdad o no es la verdad. Ahora, qué será más fácil para Uds.: aceptar su sanidad por Su promesa o venir para acá y verlo a Él hacer algo, si quiere Ud. tomar mi lugar aquí, ¿ven?

80 Pero lo que viene siendo, Él solo hace a Su Palabra la verdad. Él hace que cada palabra sea la verdad. Todo es verdad. Ahora. “Yo estaré en vosotros. Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Ahora en la entrada de Samaria, en el pozo, una mujer y un hombre se encontraban por primera vez. Jesús y la mujer de Samaria. Él habló con ellas unos cuantos minutos hasta que encontró en dónde estaba su problema. El Padre se lo mostró, ciertamente. El Padre le dijo a Él que subiera a Samaria. Él iba de camino a Jericó; Uds. saben eso.
Y Él subió a Samaria, desviándose de Su camino, se sentó junto al pozo. El Padre dijo: “Sube allá”. Pero Él no sabía qué hacer. La mujer salió. Él captó a la mujer y le empezó a enseñar… hablar con ella. Y el Padre le mostró cuál era el problema de ella, Él le dijo a ella cuál era su problema. Y cuando Él lo hizo, ella dijo: “Esta es la señal del Mesías”. ¿Cuántos saben que eso es verdad? El mismo de ayer, hoy y por los siglos.

81 ¿Ahora les quedó eso claro? No dije que yo era Mesías. Entiendan bien eso. Yo soy su hermano, un pecador, salvo por gracia igual que Uds.; indigno de cualquier bendición. Pero Él tiene que usar a alguien. Él tiene que escoger a alguien. No hay manos lo suficientemente santas para eso. Ciertamente que no. Pero Él tiene que usar las de alguien. No es nuestra santidad, de todas maneras, en la que confiamos. Es en Sus méritos. No hay nada que yo pudiera hacer. Es lo que Él ha hecho y yo lo creo.

82 Ahora, quiero decirles algo, las visiones me debilitan mucho, quiero decirles adiós y que el Señor les bendiga de una muy buena manera, y oren por mí mientras prosigo. El Espíritu del Señor se viene acercando y cada vez más cerca. ¿Cuántos tienen la fotografía de eso ahora aquí? ¿Cuántos han visto la fotografía? Vayan detrás de ello, averígüenlo, si es correcto o no.
La misma Luz que Uds. ven en la fotografía no está ni a dos pies [60 cm. Trad.] de donde estoy parado ahora mismo. Ud. dice: “Hermano Branham, si Ud. puede mirarla, ¿puedo mirarla yo? No necesariamente. Ninguno de ellos vio la estrella más que los reyes magos. El grupo que estaba con Pablo, ellos escucharon un estruendo, pero ellos no vieron la Luz, y la Luz fue tan real para Pablo al punto que le cegó la vista por una temporada. Dios revela según Su voluntad.

83 Ahora, me imagino, hermana, la dama que está parada aquí, que Ud. y yo somos desconocidos uno para el otro. ¿Es así? Pudiera solamente… Después de estar predicando, esta es otra unción, y tengo que esperarme por eso. La razón por la que está usted aquí arriba, solo para que yo pueda encontrar a alguien que… que pueda segregar del resto de las personas para hablarle por unos cuantos minutos.
Ahora, si somos desconocidos uno para el otro y nunca nos hemos visto antes en nuestra vida hasta donde yo sé; al menos que Ud. haya estado sentada en la reunión y me haya visto. Pero yo no la conozco, Ud. sabe eso.
Si el Señor Jesús viniera ahora, y le dijera a Ud. o le revelara algo de su vida. Tal vez algo que esté mal, donde está su problema. Ud. sabe que yo no sé eso, dama. ¿Cuántos conocen en la audiencia… a esta mujer…? Levanten sus manos (yo no creo en jurar), pero aquí está mi mano ante la Biblia. Yo nunca he visto a la mujer y ella nunca me ha visto aparte de solo estar en la reunión mirándome; me imagino, aquí en la reunión, sentada allí mirándome. Yo no la conozco a ella.

84 Ahora, si yo digo: “Dama, ¿qué está mal con Ud.?”. Y ella dice: “Tengo cáncer o tengo tuberculosis o tengo algo mal en mí”. Impongo manos sobre ella y digo: “El Señor dice que se pondrá bien. Aleluya, siga su camino”.
Bueno, eso pudiera estar bien. Ella pudiera tener fe para creer eso. “Ud. va a sanar. Dentro de un año a partir de ahora Ud. se pondrá bien”. Ella pudiera rascarse la cabeza y decir: “Me pregunto si será así”. Eso todavía no es un milagro.
Pero si Dios va al pasado de su vida hasta un lugar que ella sabe que es la verdad y yo no sé, y luego lo revela; que ella lo juzgue. Entonces ella sabrá que tiene que ser un poder sobrenatural y no un hombre. ¿Es eso correcto? ¿Será eso así, dama?

85 Ahora, Él tiene que actuar igual como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra en un cuerpo físico. Él tendrá que tomar mi cuerpo físico y el cuerpo físico de ella. Mi fe en Su Palabra; la fe de ella en Su don. Si ella lo aborda reverentemente, ella lo recibirá.
Ahora, ella sabe que viene de un poder sobrenatural. Mire, si ella cree igual que los fariseos: “Es Belcebú”, entonces ella recibirá su recompensa. Si ella entonces cree que es Cristo, entonces ella recibirá la recompensa de Cristo. Ahora el resto depende de Dios. Hasta aquí es donde yo puedo llegar como ser humano. Dios sea con Ud. y le ayude.

86 Solo para contactar su espíritu, hermana. Solo para ver lo que Él me dirá. Tal vez Él no me diga ni una sola cosa. Quiero hacerle esta pregunta. ¿Cree que lo que he predicado sobre Él es la verdad? Si Él no me revela ni una sola cosa, ¿creerá usted de todas maneras si yo oro por usted, que usted se pondrá bien o que recibirá aquello qué…? Yo no sé el motivo por el cual está usted aquí. ¿Pero lo creerá Ud. de todas maneras? Si no hago más que solo orar por Ud., y la paso por la línea, ¿lo creerá de todas maneras? Dios le bendiga. Creo que lo hará.
Pero solo para que la gente puedo saber de Su resurrección, que Él me conceda saberlo. ¿Cuántos, si el Señor revela…? Que ella lo juzgue con sus manos levantadas. Ud. sea honesta al respecto, ¿lo hará dama? Levante su mano para que la gente lo pueda ver. Levante su mano, no jurando, sino solo para que puedan ver que Ud. entiende lo que quiero decir. Sí, sí.
Que ella juzgue si es la verdad, si Él lo hace. Yo no estoy diciendo que Él lo hará. ¿Cuántos entonces dirán: “Eso lo concluye para mí? Yo lo creo”. Si el judío pudo creerlo con una sola vez, el samaritano lo creyó con una sola vez, ¿qué debieran de hacer los gentiles?

87 Estoy pensando en lo lamentable que va a hacer para la gente que el Señor Dios ha bendecido para que vean y sin embargo nunca lo reconocerán hasta que les haya pasado por alto y se haya ido. De esa manera ha sido en cada edad. No será diferente en esta edad
Si la gente puede todavía escuchar mi voz, la dama se está alejando de mí. Y la veo a ella; ella está en una condición terrible. Ella sufre con una condición nerviosa. Y también, tiene un problema en el corazón. No solamente eso, pero ella tiene problemas en la garganta, y Ud. tiene un problema estomacal. Ahora que ella lo juzgue.
¿Esas cosas que Él dijo…? La única manera que tengo de saber qué fue lo que se dijo, es escuchándolo en mi cinta que está allí. Ese no fui yo. No pude haber sido yo. Pregúntenle a la dama si lo que Él le dijo fue correcto. ¿Fue eso correcto? Solo mueva su pañuelo. [La Hermana dice: “Eso es correcto. Dios sabe que es correcto”. Ed.] Allí lo tienen.

88 ¿Creen ahora? Ahora vamos a… No estamos apurados. No estén presionando. Ahora, Uds. sin tarjeta de oración que no van a ser llamados en la línea, miren para acá, y solo sigan creyendo. Digan: “Señor, yo creo eso con todo mi corazón”. Solo sigan mirando y creyendo.
Eso es. Solo no estén apurados. Solo manténganse quietos. Quiero hablar con Ud. otra vez, dama. Lo que haya sido que Él le dijo fue correcto. Yo sé que esto quita fuerza, pero Ud. es tan buena persona. Hay un sentir maravilloso en el espíritu que Ud. tiene. Ud. es Cristiana. Quiero decir una Cristiana nacida de nuevo.
Sin embargo Ud. no es de este lugar. Ud. es de Michigan. A Ud. le gusta mucho Benton Harbor, ¿no es así? [La Hermana dice: “Sí”. Ed.] Su nombre es Leah. Su apellido es Schroeder. ¿Cree que todo ha quedado ahora resuelto para usted? Siga su camino, regocíjese. Dios ten misericordia de nuestra hermana.

89 ¿Cómo le va, señora? ¿Cree Ud. verdaderamente? ¿Cree con todo su corazón? Si el Señor Dios encuentra favor esta noche para decirle a Ud. algo, veo que usted está… algo… no se puede parar bien. ¿Puede ayudarle solo un momento, hermano? Sí.
Ahora míreme y crea con todo su corazón. La señora está sufriendo con un problema cardíaco. Ud. también tiene tos. Es una tos asmática. Eso es correcto. Y Ud. tiene problema bronquial, dice el doctor. Eso es verdad. La razón, no son sus pies; Ud. solo está débil. Ud. ha estado en cama por varios días y se levantó de la cama para venir aquí a que se orara por Ud. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es correcto, ¿no es así? Dios la va a recompensar por esto. Oremos.
Dios Todopoderoso, la fuerza de nuestro ser, dale a esta mujer su sanidad. Ella debe tenerla o morirá. Y yo oro, Dios, que Tú muevas cada sombra y dale a ella poder sobrenatural ahora para que pueda ser sana a través del Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. No dude ni un poquito.

90 ¿Lo creen con todos sus corazones? Solo tengan fe. Eso es todo lo que les pido que hagan. Solo miren hacia acá y crean. Yo no puedo sanar. Dios es el sanador. Uds. son Sus súbditos.
¿Cómo le va? Me supongo que somos desconocidos uno para el otro, ¿lo somos, dama? Yo no la conozco. Ud. pertenece a una religión diferente y muchos de ellos usan esos pequeños gorritos, de diferentes. ¿Pero cree Ud. que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que Él murió para así poder redimirnos? ¿Cree que yo soy Su siervo? Digo eso con respeto, igual como Pedro y Juan dijeron: “Míranos”; no como Él, sino como enviados por Él.
Si Dios me revela, digamos por ejemplo, quién es usted o lo que está mal con usted, ¿lo creerá? Esta es la primera vez nos conocemos, yo creo, en la vida. ¿Es eso correcto? Ud. es una menonita, para empezar. Puedo ver su colonia. Y Ud. está sufriendo con un problema en el hígado. Eso es correcto.
Y eso no es todo lo que está en su corazón. Ud. tiene a alguien más en su corazón. Es por su esposo. Él no está aquí. Si Dios me dice lo que está mal con su esposo, lo que él está haciendo ahora mismo, ¿me creerá? Él está tosiendo. Él tiene gripe. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Señora Miller, ¿me cree que soy el siervo de Dios? ¿Es así? Regrese a casa, ponga ese pañuelo sobre él, ha quedado resuelto.

91 ¿Cómo está, señor? Me imagino que somos desconocidos uno para el otro. Felipe fue en busca de Natanael; y cuando él lo encontró, él dijo: “Ven a ver a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret el hijo de José”. Y Felipe dijo… o, Natanael dijo: “¿Puede alguna cosa buena salir de Nazaret?”. Él le dijo: “Ven y ve”.
Y cuando iban de camino, él le dijo, quizás sobre la conversación de Pedro y los otros, cómo Él les había llamado por sus nombres; les dijo quiénes eran. Él hace la misma cosa hoy. Él es el mismo Cristo. Cuando él llegó allá, él casi tenía la idea de creer. Pero cuando Jesús lo vio, Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.

92 Nosotros sabemos, los dos sabemos, que somos seres mortales y tenemos que encarar a Cristo un día. Dios tenga misericordia de nosotros.
Si el Espíritu Santo me revela cuál es su problema, ¿le creerá a Él? Hay algo que está en su espalda. Es en su espina dorsal, un problema en su espina dorsal. Y Ud. tiene artritis. Ud. no es de aquí. Ud. es de Chicago. Tiene a alguien más en mente. Ud. está orando al respecto. Lleva orando al respecto por un buen tiempo. Es una mujer. Es su hermana. Ella no está en Chicago. Ella está en Cleveland. Ella tiene un problema cardíaco y un caso mental. ¿Cree Ud.? Vaya, encuentre de la manera que ha creído, hermano. En el Nombre del Señor Jesús.

93 ¿Cómo le va? Somos desconocidos uno para el otro. Yo no la conozco. Dios sí la conoce. Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está por alguien más. Está seriamente enfermo. Una poderosa ciudad, Chicago. Él tiene un tumor cerebral. Programado para una operación. Envíele ese pañuelo y no dude, y lo que cree, de esa manera va a hacer. Dios dale las bendiciones a lo que ella está pidiendo.

94 ¿Ya pasamos a tres? Reverentemente, reverentemente, por favor, solo un minuto. Vean, llega a un punto en donde el Espíritu Santo… Miren, Cristo, una persona lo tocó y dijo que se había debilitado. ¿Qué piensan que me hará a mí? La única razón por la que yo puedo soportarlo más tiempo es porque Él dijo más que esto haréis vosotros. Es Su gracia.
¿Creen Uds. que Cristo está aquí? ¿Cuántos creen que es Su Espíritu permitiendo que se lleve a cabo esto? Entonces bendecidos sean. Pueden tener lo que están pidiendo si solamente lo creen.

95 Soy un extraño para Ud., me supongo, señora. Yo no la conozco. Dios sí la conoce. Si Él me revela cuál es su problema, ¿le creerá a Él? Si somos desconocidos un para el otro, ¿podría levantar simplemente su mano de esta manera?
Ahora audiencia, ambos somos testigos ante la Palabra de Dios. Si el Espíritu Santo hace esto una vez más, ¿creerán todos Uds., le prometen a Él que creerán?

96 Esto es lo que sucede. Es por algo bueno. Eso es, Ud. está tratando de caminar con Cristo. Ud. quiere una caminata más estrecha con Él. Ud. ha tenido sus altas y bajas, descarriándose, adentro y afuera. Eso es lo que Ud. quiere, una caminata más estrecha con Dios. Eso es algo muy digno. Su fe fue estremecida por algo, hizo que se afectara. Esa es la verdad. ¿Cree que Dios puede revelarme que fue lo que afectó su fe? Lo que Ud. necesita es el bautismo del Espíritu Santo.
Esto es lo que sucedió. Es porque Ud. quiere tener un bebé, y ha tenido unos abortos, y no puede mantener a su bebé. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Le rendirá todo a Él ahora? ¿Le rendirá su corazón y todo?
Querido Dios, sobre una mujer penitente que viene en humildad, viendo esa sombra suspendida sobre ella. Yo te pido, querido Dios, solo sobre las bases de su fe, que le des a ella lo que acaba de pedir. Que cada corazón, cada puerta se abra de par en par y que ella pueda recibirlo a Él ahora mismo para todo lo que ella está necesitando. Esto lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Júzguelo Ud. Eso es cierto. Levante sus manos si eso fue correcto, lo que haya sido. ¿Ahora lo cree?

97 ¿Qué de Uds. en la audiencia? ¿Están listos para creer? ¿Qué de Uds. que están por este lado de la línea? ¿Lo creen con todo el corazón? Uds. sin tarjetas de oración, quiero que miren para acá. Quiero que crean con todo el corazón. Uds. oren.
El Ángel del Señor me dijo: “Si logras que la gente te crea, entonces sé sincero cuando ores, nada se interpondrá ante la oración”.
Quisiera tomar a alguien de cada línea, si puedo. Si Dios lo permite. Tengan fe, gente. Esta es nuestra última noche.

98 Sí, aquí está sentada una dama por aquí, mirándome directamente por sobre el hombro. Tiene un problema en su pecho. Eso es correcto, dama. Ud. que está sentada allá, con lentes, peinada hacia abajo. Ud. tenía un problema de pecho, ¿no es así? Respire muy profundo. Escuchó lo que dije: Ud. tenía un problema de pecho; ahora ya no lo tiene. Su fe la ha sanado.
Yo no la conozco, ¿no es así dama? Nunca la he visto. Si eso es cierto, póngase de pie. Nunca la he visto, no teníamos contacto en lo absoluto. Allí está ella. Vaya a casa ahora, Ud. está sana. Jesucristo la sana y la hace sentir mejor.

99 Qué de los que están en la hilera de esta sección. Acerquémonos un poquito más. ¿Lo creerá Ud.? ¿Quién dijo ese “amén” que escuché? ¿Usted? ¿Usando ese sombrero rojo? ¿Me cree que soy el profeta de Dios… o Su siervo? Ese nombre hace tropezar a la gente. Soy un desconocido para usted. Yo no la conozco. Pero si me puede creer, Dios sanará esa artritis por usted.
¿Para qué levantó su mano, sentado junto a ella? Ud. quiere sanar de un problema de espina dorsal, ¿no es así? Y la razón por la que levantó su mano, ustedes dos vienen juntos y los dos son canadienses, ¿no es así? Uds. no son americanos; son canadienses. Regresen a Canadá y den a conocer las buenas nuevas. Cristo los sana. Solo tengan fe. Crean con todo su corazón. Uds. pueden recibirlo.

100 ¿Qué piensa, dama? ¿Le golpeó eso tanto como para creer en el Señor Jesús? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Necesita que Cristo haga algo por Ud.? ¿Cree Ud. que Él me lo revelará, lo aceptará? Entonces su problema rectal la dejará. Ese era su problema. Si eso es correcto, póngase de pie si somos desconocidos y no nos conocemos uno al otro. ¿Es eso correcto? Muy bien, entonces recíbalo.
¿Están Uds. creyéndolo? Alguien aquí, tenga fe. No dude, crea. Problema en su cabeza. La dama, rubia, sentada allá, cabeza canosa. ¿Cree Ud. en Cristo? ¿Cree Ud. que él puede decirme qué fue lo que causó ese problema en la cabeza? Fue un gas. Eso es correcto. Si usted lo cree, eso es correcto. Levante su mano si eso es correcto. Yo no la conozco, ¿verdad? Nunca la he visto en mi vida hasta donde yo sé. Esa es la verdad, ¿no es así?

101 Ahora no puedo diferenciar… Está esa Luz suspendida sobre Ud. ahora mismo. Se abrió en una visión. Aquí va, se está moviendo en la siguiente dama, la segunda dama, la que sigue sentada atrás de allí al final. Sí.
Usted se estaba cuestionando entonces, ¿no es así? Está sobre usted. Yo quiero ser honesto con Ud. Ud. sea honesta conmigo. Hay un sensación en Ud. ahora mismo como nunca antes la ha tenido: muy dulce, una sensación humilde. Si eso es correcto, mueva su mano. Entonces esa alta presión de sangre se fue con ello. Ud. tenga fe. Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Si puedes creer. Eso es todo lo que Él pide.

102 ¿Piensa que Dios sanará esa ruptura en el bebé, que se recuperará? Bueno, créalo. No dude, y obtenga lo que ha pedido.
¿Usted también va a creerlo, hermano? Ese nerviosismo lo dejará, también. Dios le bendiga.
Yo creo que del otro lado del edificio. ¿Lo cree? ¿Piensa que Cristo le sanará esa artritis de Ud. y que se pondrá bien? Vaya creyendo. Y será hecho.
Si Ud. cree en Él, esa diabetes lo dejará. Se irá instantáneamente, Uds. estará bien. ¿Lo cree? Entonces vaya creyéndolo. Dios le bendiga, así como lo ha creído.

103 Cuando Ud. se levantó, sintió que su espalda estaba diferente. [“Sí, lo sentí”] fue sanada estando sentada allí.
Ud. es demasiado joven, pero tiene un corazón nervioso. ¿Cree que Dios hará que sane? Vaya creyendo, ahora. Amén.
Cuando yo le dije problema de espalda a la mujer hace unos minutos, eso lo golpeó a Ud. también, ¿no es así? Ud. fue sanado allí mismo en la línea. Ahora, siga su camino regocijándose. No dude nada, estará bien. Ud. créalo con todo su corazón.
¿Y Ud. también lo hará? ¿Cree Ud. la misma cosa y cree que esa cosa asfixiante lo dejará y sanará? Siga su camino, siga adelante en su camino regocijándose.

104 Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. ¿Están creyendo? ¿Lo creen con todo su corazón? ¿Hace Él todas las cosas bien? ¿Es Él el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Lo creen solemnemente con todo su corazón?
Entonces les voy a pedir que hagan algo. Pongan sus manos uno sobre el otro solo por un minuto. Yo les mostraré la gloria de Dios. No duden. Tengan fe. Yo sé… No estoy fuera de mí, pero me estoy debilitando mucho. Me voy a detener por un minuto.
Confío en que Dios ha confirmado lo que yo les he dicho ser la verdad. No hay nada en mí. Créanle a Él. No importa si me tocan a mí o no; tóquenlo a Él ahora, ¿ven? Él lo probará.

105 Ahora, Uds. con sus manos uno sobre otro. Eso es Escritura. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Si pusieran las manos (sus manos) sobre los enfermos, ellos sanarán.
En los cuartos auxiliares, pongan manos uno sobre otro si están enfermos y necesitados. Voy a orar por ustedes. Si Ud. creen en mi oración, tengan fe ahora. Mientras inclinan su cabeza, quiero poner en sus bocas las palabras que derrotarán al diablo ahora mismo. Uds. solamente órenlas mientras yo las repito con nuestros rostros inclinados.

106 Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, autor de la Vida Eterna, dador de todo buen don, ten misericordia de mí. Estoy en necesidad de Tu gracia y de Tu poder sanador. Sáname, oh Dios. Y sana a la persona en la cual tengo mis manos puestas. Ten misericordia de ellos, Señor. Me compadezco con ellos porque están sufriendo, también. Yo ahora creo que Tú eres el Cristo resucitado mostrando entre nosotros las grandes señales y maravillas que Tú prometiste hacer. Ten misericordia de mí, y te serviré con todo mi corazón mientras yo viva. Y por Tu gracia, esta noche, te acepto; porque Tú prometiste, yo creo. Ahora estoy sanado. Yo lo creo. Yo lo acepto. Ya no escucharé a Satanás más. Yo alabaré a Dios por mi sanidad; por las llagas de Jesús, ahora estoy sano.

107 Solo manténganse con los ojos cerrados. Ojos cerrados. Reverentemente. Uds. han orado. Han dicho las palabras correctas. Solo en su corazón, sientan Su bondad bajando. Sientan como esas llaves abren la puerta allí adentro y esa fe que una vez quisieron está ahora liberándose. Algo les está diciendo, hay Algo aquí a mi lado. Algo me está haciendo sentir bien. Mi dolor de cabeza se ha ido. Mi problema estomacal se ha desvanecido. Oh, me siento diferente en mis extremidades, mis brazos; nueva vida está entrando.
Mantengan ahora eso en mente, mientras Yo le pido al diablo, en el Nombre de Jesús que se aparte de Uds. Ese es el diablo que los hará dudar en cualquier momento.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesús pidiéndote que tengas misericordia y perdones nuestra incredulidad.
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