S.552 58-0312  Jesuscrito Es El Mismo Ayer, Hoy, y Por Los Siglos 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesucristo Es El Mismo Ayer, Hoy, y Por Los Siglos

Harrisonburg, Virginia, E.U.A.

58-0312

1 Gracias, hermano. Pueden tomar asiento. Este es un gran privilegio que esperaba desde hace algún tiempo. Muchas veces prefería estar parado aquí al lado de Uds., y he esperado con gran expectativa a que llegara este tiempo. Y con el Hermano Pittman, y el Hermano Wilson, y muchos de los otros ministros que he conocido en diferentes partes del país, y hace como unos siete u ocho años que me hicieron la invitación. Y esta noche, el estar aquí, ciertamente es un gran privilegio.

2 Y ahora, no queremos tomar mucho tiempo, porque el Sr. Vayle y los demás, hablarán, y los ministros. Y hemos venido para estar con Uds. estos cinco días. Desearíamos poder quedarnos más tiempo.
El simple hecho de entrar al edificio, y sentir a la primera el espíritu de la reunión se siente muy bien, y para comenzar, a mí me gusta eso. Y ahora, eso da a entender que tienen muy buenos ministros aquí que les han enseñado y que han tenido cultos de oración. Y eso es lo que conforma en sí una reunión, la gente que está orando.
Ahora, un ministro no puede traer un avivamiento por él mismo. Se requiere que Dios envíe el avivamiento; y se requiere que la gente, Su pueblo, esté dispuesto a congregarse y a orar juntos. “Entonces”, Él dijo: “Yo oiré desde los cielos, si Mi pueblo sobre el cual mi Nombre es invocado se juntare y oraren”. Entonces Él escuchará desde los cielos, y Él los sanará. Y nosotros sabemos que Sus promesas son verdad.

3 Estaba pensando que esta noche sería un muy buen tiempo para irnos familiarizando: hablar del para qué estamos aquí, cuál es nuestra postura, y cuál nuestro propósito de estar aquí. Y luego nos… nos conoceremos mejor. Mañana por la tarde habrá un servicio de instrucción. Y luego mañana por la noche, de nuevo, oraremos por los enfermos.
No estamos solamente pensando y poniendo todo el énfasis en la oración por los enfermos. Oramos por los enfermos de la misma manera que es como cuando Ud. sale a pescar. Ud. toma la carnada, pero nunca le enseña al pez el anzuelo. Ud. solamente deja que vea la carnada. Y cuando agarra la carnada, agarra el anzuelo. Así que eso es lo que…

4 Nosotros predicamos el Evangelio. Creemos que primero el hombre debe de nacer de nuevo. “Os es necesario volver a nacer”. Y luego, si él no nace de nuevo, no puede entender el Reino de Dios. Jesús le dijo eso a Nicodemo: “El que no nace de nuevo, no puede ver el Reino”. La palabra “ver” es la traducción al inglés, que en realidad quiere decir: “no puede entender el Reino de Dios”, hasta que nazca de nuevo.

5 Y ahora, muchos de Uds. han leído el libro de “La historia de mi vida”. No tenemos programas que patrocinar, nada. Nosotros no vendemos cosas, solamente tenemos unos cuantos libros. Creo que dijeron que tenían como unos sesenta o setenta y cinco, son todos. Porque por el momento no se están imprimiendo libros, no se están reimprimiendo. Y luego tienen unas fotografías del Ángel del Señor, la cual se mostrará o se hablará de ella después.
Ahora, no estamos aquí representando o para fortalecer alguna cierta iglesia denominacional. Estamos aquí para representar una Persona, y esa Persona es Cristo. Estamos aquí por un principio, y viene siendo Su principio. Hemos venido para saludarlos en el Nombre del Señor Jesús.
No estamos en contra de ninguna denominación. Estamos a favor de todas las denominaciones, independientemente del credo o color. Nos paramos por todas las denominaciones, pero no por una en particular. Por lo tanto es una reunión de unión. Todos pueden sentirse bien al venir.
No se está llevando a cabo en una iglesia; sino en un auditorio como este, o solamente un pequeño cuarto de basquetbol, y cualquiera puede venir. Todos son bienvenidos. Protestante, católico, judío, ateo, incrédulo, cualquiera que quiera venir, puede hacerlo. Todos son bienvenidos.

6 Ahora, sobre la sanidad Divina. La mayoría de las veces la gente piensa que estamos aquí para representar la sanidad Divina. No, estamos aquí para representar al Divino Sanador: Cristo. No a la sanidad Divina.
Y no hay poder, en mí o en ningún otro hombre, que pueda sanarlos. Dios nunca le ha dado poder al hombre para que se sanen unos a otros. Lo que la sanidad es, es fe en la obra terminada que Cristo hizo por Su iglesia en el Calvario. Es algo que ha quedado concluido. No un poder que le haya sido dado al hombre. Es poder en… es fe en lo que ya fue asignado para la iglesia.
La salvación, la salvación viene primero. Y la salvación… Ud. dice… Bien pudiera preguntarles esta noche: “¿Cuántos fueron salvos hace dos años?”. Muchas manos se levantarían. ¿Cuántos fueron salvos hace seis meses?“. Tal vez muchas manos se levanten que les sucedió hace seis meses. Pero Uds. no fueron salvos hace dos años o hace seis meses, Ud. fueron salvos hace mil novecientos años cuando Cristo murió en el Calvario. Uds. lo acaban de aceptar, la fe personal de Uds. lo aceptó, hace dos años o hace seis meses. ”Él herido fue por nuestras rebeliones, y por Sus llagas hemos sido curados“. Es fe en una obra terminada.

7 Algunos hombres tienen fe… Y ministros, nosotros creemos que Dios ha colocado a Su iglesia; y en Su iglesia, Él colocó dones en Su iglesia para juntar Su iglesia, para mantenerla coordinada, y para que trabajen por el bien de Su iglesia.
Creemos que hay cinco dones, dones ministeriales, en el cuerpo: Son los profetas, o apóstoles, profetas, maestros, evangelistas y pastores. Esos dones y llamamientos son sin arrepentimiento. En el cuerpo local hay nueve dones espirituales que operan por todo el cuerpo, en todas partes, o en cualquier persona que está en este cuerpo de la iglesia.
Y yo sé que eso suena un poco, tal vez para unos de Uds., que eso pudiera ser algo nuevo para Uds. Pero es la Escritura. Es una promesa que el Dios Todopoderoso hizo. Y Él guarda cada promesa Suya.

8 Durante la reunión, si en algún momento digo algo, o alguno de mis ayudantes lo hace o dice cualquier cosa, concerniente a enseñanzas que no se encuentran en la Biblia, Uds. háganmelo saber. Esta es la verdad, la Palabra de Dios. Ahora, Dios puede hacer cosas que no están escritas en la Biblia, más sin embargo creemos que este es el programa de Dios: La Biblia. Ahora, cualquiera de los maestros, especialmente del grupo ministerial que está presente, cualquiera de Uds., hallará maestros que le dirán esto.
En el Antiguo Testamento tenían dos maneras de saber si un hombre estaba diciendo la verdad o no. Eso era, un soñador o un profeta, y si el soñador soñaba un sueño o el profeta profetizaba, si había una pequeña duda en eso, se lo llevaban al templo, y ellos tenían lo que era llamado el Urim y Tumim. Ese era el pectoral que usaba Aarón. Él traía las doce piedras de nacimiento de las tribus de Israel en su pecho. Y luego cuando el profeta profetizaba, y si esa Luz no hacía un conglomerado de luces que reflejaban lo sobrenatural, entonces no importaba que tan verdadera pareciera la profecía, estaba errada. Y no importaba que tan real pareciera el sueño, estaba errado, porque Dios lo había rechazado. El Urim y Tumim era el desafío, lo sobrenatural respondiendo al profeta.

9 Ahora, ese sacerdocio fue quitado, el sacerdocio de Aarón, el sacerdocio Levítico. Pero ahora Dios tiene un nuevo sacerdocio, y Él tiene un nuevo Urim y Tumim. Este es, la Biblia. Aquí adentro, tiene que venir de la Biblia. Nuestras enseñanzas y todo lo demás tienen que ser las acciones del Espíritu Santo de acuerdo a la Biblia.
Yo nunca he visto al Espíritu Santo alguna vez en todo mi ministerio… Yo fui ordenado en la Iglesia Bautista Misionera hace veintisiete años, y nunca pertenecí a ninguna otra iglesia más que a la Iglesia Bautista Misionera. Y ahora yo… Ya no pertenezco a ninguna. Yo simplemente… Nunca… me expulsaron, yo simplemente me salí para ser libre y de ese modo abrazar a todo el cuerpo de Cristo y decir: “Somos uno”, ¿ven? ¿Ven? Somos uno.
Jesús murió por ese principio, para que podamos ser uno. “Y en esto conocerán todos que sois Mis discípulos, cuando os améis unos a otros”. Y en muchas partes alrededor del mundo, y viendo a nuestro Señor en los campos misioneros…

10 Hace poco vi en Sudáfrica a treinta mil paganos nativos venir a Cristo en un solo llamamiento al altar. Treinta mil. En el lugar había aproximadamente unos treinta y dos mil. En Bombay, en la India, recientemente, se pensó que había alrededor de quinientas mil personas, no hay manera de estimar cuántos vinieron a Cristo de una sola vez.
Yo creo que ahora estamos viviendo en el último día. Yo creo que este es el último mensaje, este mensaje de gracia que Dios le ha dado a Su iglesia. Y yo creo que en cualquier momento Cristo puede venir. Es por eso que estoy aquí esta noche, procurando hacer lo mejor que puedo para hacer un llamado en cada lugar del mundo y hacer todo lo que puedo, para hacerle ver a la gente que Él es un Dios vivo y verdadero, y que Él se encuentra en la única puerta, en la única religión. Entre miles de religiones que hay en el mundo, la religión Cristiana es la única que puede probar que su Fundador todavía vive. Ese es el Señor Jesucristo.

11 Me he parado con los… La religión más grande del mundo es la mahometana. Todos sabemos eso. La segunda es la budista. En tercer lugar están los Cristianos: católicos, protestantes y todas juntas. Y yo me he parado con la Biblia en una mano, y con el Corán en la otra, y he desafiado a miles de mahometanos, y a todos ellos juntos: “Qué el Dios que sea Dios, hable”.
No hay nada de qué avergonzarse en el Cristianismo. Si no es la verdad, entonces termino con ella. Si esta no es la verdad, es el error más grande que el mundo haya tenido. Pero si es la verdad, entonces estoy dispuesto a morir por Ella. Y he hallado que cada palabra es verdad. No hay ni una sombra de duda en mi mente.

12 Esa es la razón por la que yo… Sería más fácil para mí esta noche… No he venido por popularidad. Eso es algo que nunca he deseado. Yo no quiero ser popular. Yo quiero ser honesto. Y yo…
Y no es por el dinero. Cualquiera que ha estado en mis reuniones sabe que yo no dejo que rueguen, que presionen a la gente por dinero, de ninguna manera. No, señor. No me quedaré quieto si hacen eso, para nada. Ellos pagan los gastos de la reunión y eso queda resuelto.
Al final de la reunión me dan una ofrenda de amor; y si los gastos no están cubiertos, ese dinero se va directamente para eso. Si sobra algo de la ofrenda de amor (lo cual hace mucho tiempo que no sucede, pero si acaso sobra algo), se va directamente al campo misionero para la obra de Dios tan rápido como se pueda. Vean, nosotros no tenemos dinero. No estamos aquí por su dinero. No, señor.
Estoy aquí con un propósito. Y es para poder ayudarles y que Uds. me ayuden a mí. Y estamos aquí juntos para glorificar al Hijo amado de Dios, el Señor Jesucristo.

13 Y ahora, en esta noche pensé darles como un pequeño resumen de lo que nosotros creemos.
Ahora, primeramente quiero decir que normalmente en las reuniones repartimos tarjetas de oración. (¿Si acaso el Dr. Vayle no les comentó ya esto? Él dice que no lo ha hecho) Miren, cuando recién empezamos, yo simplemente formaba a la gente, y era como… Bueno, la gente se peleaba a puños por ver quién iba a estar primero en la fila. Así que uno no podía permitir eso. No es una arena; es la iglesia. Pudiera ser una arena en lo natural, pero la estamos usando para la iglesia. No es para luchar.
Y después permití que todos los ministros que estaban cooperando, los cuales puedo ver aquí esta noche, parece ser que son los que están aquí, el grupo que está aquí, hay por lo menos veinticinco ministros, me imagino, cooperando. Tal vez más, por lo menos cincuenta de ellos. Ahora, si yo le doy cien tarjetas a cada uno de esos ministros, ¿qué grupo subirá primero? Bueno, el grupo que lo trajo a uno hasta acá, eso quedará establecido durante toda la reunión. ¿Entonces qué va a hacer el otro ministro? Luego eso causa resentimientos entre los ministros.

14 Después mandaba a unos hombres a repartir las tarjetas de oración, y descubrí a uno vendiendo una tarjeta de oración. Eso lo dio por finalizado. Luego puse a mi hijo, para que repartiera las tarjetas de oración, porque sabía que él no… O a mis amigos que están aquí, Leo Mercier o Gene Goad, los cuales son mis muchachos de las cintas y… o cualquiera de ellos puede repartir las tarjetas. De otra manera, cuando tenía a un ministro haciéndolo, entonces su propia denominación era… él tenía que darles ventaja, ¿ven? pero uno tenía que hacerlo.
Y después le pedí a mi propio hijo que lo hiciera. Él repartía las tarjetas, es solo una pequeña tarjeta cuadrada con un número escrito. Uno la recibe y se coloca en la línea de acuerdo al número. Y en esto resultó que si les repartía un número que era mayor de veinticinco o treinta, la tiraban al piso. “No queremos esa tarjeta. No será llamada”.
Bueno, entonces lo que hacía, tomaba algún niño pequeño que estuviera sentado enfrente de mí y le preguntaba: “¿Hasta cuánto puedes contar, cariño? Ven para acá. Empieza a contar. Y en donde tú… En dónde él dejaba de contar, o ella, entonces yo empezaba la línea de oración a partir de allí. Créanlo o no, la mamá hacía que su niño se sentará allá y que se detuviera en su número. Así que como pueden ver, es el elemento humano, lo entendio.

15 Entonces ahora esta es la manera en la que lo hacemos. Llegamos al lugar… Entonces empezamos y repartíamos todas las tarjetas de oración que damos siempre el primer día. Si alguien llegaba tarde, o venía al segundo día, no había necesidad que viniera. Si Ud. no estaba allí el primer día, no podía recibir una tarjeta de oración.
Así que, lo que hacemos ahora es repartir cierto número de tarjetas cada día. Desde esa noche nadie… Los muchachos que las están repartiendo, y nadie más, ellos las traen y las reparten frente a Uds., las revuelven bien, y puede recibir… tal vez éste reciba la número 1, y el siguiente reciba el número 30, el número 60 o 90, algo parecido. Entonces nadie sabe el número con el que ellos van dar inicio.

16 Esa noche solo me espero hasta que el Espíritu Santo me diga, después doy inicio y llamo a unos cuantos a la plataforma. Y luego empezamos a orar por ellos. Luego tan pronto como el Espíritu Santo empieza a trabajar (muchos de Uds. han estado en las reuniones), bueno después se mueve entre la audiencia, por todas partes, hacia donde está la gente enferma y afligida; y son sanados, por medio de su propia fe en Cristo. No hay nada en mí que provoque eso. Yo solamente soy su hermano. Eso es todo. Y yo soy… pero Cristo, su fe en Cristo, logra la sanidad.
Y ahora, cada tarde, o cada día, se reparten las tarjetas, se vuelve a empezar cada día. Y luego en ocasiones cuando se reparten muchas tarjetas, formamos una línea, le pedimos a nuestros hermanos ministros que formen unas líneas y que oren por los enfermos, durante toda la semana. Recogemos las tarjetas, y sólo para mostrarles que Dios escucha la oración de cualquier ministro, la oración de cualquiera. No tiene que ser ministro. Ud. puede orar por los enfermos. Dios aún honrará su oración. ¿Ven? Lo que es, es una fe en la obra terminada del Señor Jesús.

17 Hoy en día uno escucha tanto de sanidad. Y difieren unos con otros. Ud. puede escuchar que el médico dice del cirujano… Ahora, no tenemos nada en contra de los doctores, de las operaciones, o cualquier cosa. Para nada. Yo no estoy aquí para tomar el lugar del doctor. Estoy aquí para orar por… Doctor, si Ud. está aquí, estoy aquí para orar por sus pacientes, mi amigo, los hijos de Dios. Y no estamos aquí para quitarles sus pacientes.
Y entonces hallamos que el doctor, el doctor médico, dirá: “Bueno, no vaya a ir con ese cirujano. Él solamente es un viejo carnicero. Él solamente lo hará pedazos. Ud. no necesita eso. Todo lo que necesita es medicamento”.
Va con el cirujano: “Ud. no necesita píldoras de azúcar, lo que necesita es una operación”.
El quiropráctico le dirá… Los dos doctores dirán: “Ud. no necesita ir con el quiropráctico”.
El quiropráctico dirá: “No necesita al osteopático”.
Todos ellos dicen: “Aléjese del predicador”.

18 ¿Pero qué es? Es un móvil egoísta. Exactamente. Porque sabemos que la cirugía, la medicina, la osteopatía, el quiropráctico, todo ello hace bien. Y si el hombre estuviera en su mente cabal, con la actitud correcta, y el motivo correcto, nos abrazaríamos y marcharíamos adelante, tratando de ayudar a nuestro semejante para que le resulte más placentero mientras está aquí en vida, para que tenga una buena salud, el grupo completo.
Si no es uno queriendo dinero para esto, y otro queriendo dinero para aquello; y: “Si pudiera operarlo”. “Si pudiera mantenerlo alejado de la operación”, o algo parecido. Ahora, no todos los doctores son así. Esa no es la actitud de todos los doctores, o de todos los quiroprácticos, y así sucesivamente, ni de todos los predicadores.

19 Pero he hallado esto: He hallado en mi ministerio más doctores que creen en sanidad Divina que lo que he encontrado de predicadores. Eso es correcto. Eso es correcto. Más doctores creen en sanidad Divina que muchos de estos… de predicadores. Muchos de ellos están muy, muy en contra, pero nunca he encontrado un doctor honesto que…
Fui entrevistado por los Hermanos Mayo, tienen clínicas muy grandes. Pueden imaginarse cómo es alrededor del mundo. Y hallado muy pocos doctores que no creen en sanidad Divina. Es la manera en la que es presentado, ¿ven? Si Ud. se presenta como un sanador, el doctor sabe algo mejor que eso.

20 Ahora, no hay medicina en el mundo que pueda sanarlos. Ahora, recuerden eso. No hay medicina, no hay doctor, clínica, que alguna vez haya sanado a una persona. Toda sanidad viene de Dios. ¿Escucharon eso? Toda sanidad viene de Dios. Yo creo que la Palabra de Dios es tan infalible que no hay ni una jota en ella que esté mal. En Salmos 103:3 dice: “Yo Soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. Si hubiese cualquier otra cosa que pudiera sanarles aparte de Dios, entonces Dios dijo algo errado.
Y recuerden, cuando las circunstancias se levantan, y la manera como Dios actúa bajo esa circunstancia, Él tiene que actuar a partir de entonces de la misma manera como Él actuó esa vez, o Él actuó mal cuando actuó entonces. Dios no aprende más. Dios es infinito. ¿Creen Uds. eso? Yo creo que nosotros nos estamos volviendo más listos, y las generaciones se vuelven cada más inteligente; pero Dios no puede hacer eso, Él es perfecto para comenzar. Y si Dios sanó a los enfermos en Israel, cuando iban de camino, en su viaje, y levantó una serpiente de bronce como expiación; y Dios hizo una expiación para la sanidad en aquel entonces por causa que la gente estaba en necesidad: Él tiene que hacer la misma cosa hoy o Él actuó equivocadamente cuando lo hizo allá. Eso es correcto. Él solo hubiera dado más conocimiento médico, pero Él levantó una serpiente de bronce.

21 Ahora recuerden, veamos que tan sencillo es. Qué si yo me cortó la mano esta noche con un cuchillo, y caigo muerto aquí en la plataforma. Y Uds. me llevan a la funeraria y embalsaman mi cuerpo. Entonces Ud. dirá: “Bueno, eso acabo con su vida”. Ahora, no es… Toda la medicina del mundo no puede sanar esa herida en mi mano. Una medicina que puede sanar la herida en mi mano, sanaría la herida en mi saco. Sanaría la herida de ese piso.
“Bueno”, Ud. dice: “Hermano Branham, la medicina no fue hecha para su saco a para ese piso”.
Bueno, muy bien. Ahora, si yo me corto la mano y caigo muerto, dejen que ellos me den penicilina, y medicinas de sulfamidas; y vayan a verme, pónganme fluido para embalsamar, hagan que me vea de forma natural por cincuenta años; y cada día inyéctenme con penicilina por cincuenta años o más. Y al final de esos cincuenta años esa herida estará igual como estuvo el día que me corté. Ahora, si la medicina puede curar el cuerpo humano, ¿entonces por qué no curarlo?
Bueno, Ud. dice: “La vida ha salido de allí”. Eso es. Uds. explíquenme que es vida, y yo les diré quién es Dios. Eso es correcto, ¿ven? Dios… la medicina no crea tejido. La medicina solamente mantiene limpio, mientras Dios crea el tejido.

22 ¿Qué si yo estuviera arreglando mi carro y me quebrara el brazo; y me fuera a prisa con el doctor, y le dijera: “Doc, sana mi brazo rápidamente. Ud. es sanador, quiero que Ud. sane me brazo”?
Él diría: “Sr. Branham, Ud. lo que necesita es sanidad mental”.
Bueno, eso es correcto. Pues ahora, si él es sanador, ¿por qué no sana mi brazo? Lo que él hace, coloca el brazo; y Dios lo sana. Eso es correcto. La sanidad viene únicamente de Dios.
Si me corto la mano, el doctor me puede dar una medicina con sulfamida o me puede dar penicilina. Ahora, Ud. dice: “¿Qué de la penicilina? ¿Qué sucede cuando Ud. tiene neumonía y el doctor le da penicilina? Eso no lo sana. Claro que no. ¿Qué es la penicilina? La penicilina es como el veneno para las ratas. Si Ud. tiene una casa llena de ratas, y están haciendo hoyos por su casa, y Ud. coloca veneno para ratas; eso mata a las ratas, pero no parcha los hoyos. Eso es correcto. Bueno, eso es parecido a la penicilina. Matará la… mata el germen, pero no parcha su cuerpo. Dios tiene que crear células de nuevo para parcha lo que los gérmenes se comieron. Es absolutamente la verdad.

23 No hay medicina que pueda sanar. La medicina no fue hecha para sanar. Los doctores, los buenos doctores, les dicen que la medicina no sana. La medicina…
Jimmy Mayo dijo en su gran clínica… Hay un [palabras inaudibles] ahora este nuevo grupo de doctores fueron aceptados. Pero ellos dijeron: “Nosotros no profesamos ser sanadores. Solamente profesamos asistir a la naturaleza. Hay un solo sanador: Ese es Dios”. Cierto. Eso es verdad.
Así que Dios es el sanador. Y la fe en Dios: es una obra finalizada. Deje que el doctor le dé cierta cantidad de medicina, si Ud. no cree que eso le va a ayudar, dentro de poco Ud. será un paciente muerto. Eso es correcto. Es su fe. Ud. tiene que creer.
Oh, Ud. no se puede ir esta noche a casa sin fe. Si Ud. piensa que no se puede mover y lo cree con suficiente fuerza, se quedará sentado allí mismo. Cierto. Ud. tiene que creerlo. “Ahora, ¿cómo puedo creerlo, Hermano Branham? ¿Cómo puedo ver que voy a sanar?”.

24 No hace mucho allá por las montañas de Kentucky en dónde yo nací… Y luego yo estaba hablando con un amigo, y él dijo: “Hermano Branham, simplemente no puedo aceptar eso”. Él dijo: “Primeramente tengo que verlo para poder aceptarlo”. Él traía una linterna en su mano. Ahora por supuesto, Uds. la gente de acá no camina con linternas como ellos lo tienen que hacer allá arriba en aquellas montañas.
Así que yo le dije: “¿En dónde vive Ud.?”.
Él dijo: “Atravesando la montaña como a dos millas”.
Le pregunté: “¿Cómo le va a hacer para llegar hasta allá? Está muy oscuro”.
Él respondió: “Me voy a llevar esta linterna”.
Yo dije: “Bueno, entonces, Ud. no puede ver su casa”.
Él dijo: “No”.
Le dije: “Bueno, ¿Cómo va a llegar allá entonces? ¿Qué…?
Él dijo: “Bueno, simplemente me llevo la linterna”.
Yo dije: “Eso es lo mismo que ellos están haciendo ahora”.
Entre en la luz, camine con la luz: le mostrará el camino directamente hacia la liberación si tan solo sigue caminando. “Camine en la Luz, porque Él es la Luz; la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que nos limpia de toda injusticia”.

25 Ahora, quiero tomar un texto de la Escritura. Miren, tengo como veinte minutos. Y quiero tomar un texto de la Escritura. Pero antes que abramos esta bendita y santa Palabra, hablemos con el Autor.
Bondadoso Dios, te damos las gracias esta noche por el Señor Jesús que murió en propiciación por nuestros pecados y nuestra enfermedad. Y te damos las gracias, porque Él nos ha concedido este gran y maravilloso privilegio de reunirnos aquí en este gran valle con Tu pueblo.
Y pedimos que Su gran presencia se dé a conocer en nuestros medios, noche tras noche mientras el avivamiento continúe. Y concede, Señor, que algo suceda que causará un gran avivamiento chapado a la antigua por toda esta región, que miles y miles de almas perdidas puedan entrar en el Reino de Dios. Concede que cada iglesia que tiene una silla vacía sea ocupada después de este avivamiento y permanezca así hasta que Jesús venga.
Bendice a estos hermanos ministros, pastores del rebaño. Pedimos, querido Dios, que Tú simplemente te des a conocer a ellos en una manera muy especial. Bendice al laico, las ovejas del rebaño. Bendice cada denominación.
Y ahora, manifiéstate Tú mismo, Señor. En la Escritura está escrito: “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Ahora, oramos que Tú nos hables a través de la Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

26 Quiero leer una porción de la Escritura a manera de hablarles a Uds. de la Palabra por solo un momento antes de la línea de oración, solo para que se familiaricen con el ministerio.
Miren, todos entienden que cuando las tarjetas son repartidas, nosotros no reclamamos ser sanadores. Es su fe en Dios. Todos los que entiendan eso, levanten sus manos. Eso es bueno. La fe personal de Uds. en Dios.
Ahora, en el libro de San Juan, el capítulo 12, y el versículo 20, leeremos esto solo por un momento. Tomaremos esto y el contexto, si el Señor lo permite.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta:
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea y le rogaron, diciendo: Señores, quisiéramos ver a Jesús.
Y ahora, como texto y como tema de nuestra campaña, en el libro de Hebreos el capítulo 13, el versículo 8:
Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.

27 Ahora, esto que se acaba de leer es una porción de la Palabra eterna de Dios. Y cielos y tierra pasarán, pero la Palabra de Dios nunca pasará. Es tan eterna como Dios es eterno. Y cuando Su iglesia llegue al punto que puedan aceptar Su Palabra en base a esos principios y esas cosas, que la Palabra de Dios es una parte de Dios, y luego Su Palabra…
“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. Por lo tanto hemos leído palabras que no tienen fin. Mientras exista la eternidad, estas palabras permanecerán igual.
Y estos griegos hambrientos llegaron con entusiasmo, haciendo esta declaración: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Y como su hermano, no creo que haya un hombre en su mente cabal, o una mujer, que alguna vez haya escuchado ese precioso Nombre y que sepa lo que significa o que tenga cualquier concepto mental de lo que significa, que no haya deseado ver a Jesús. Si yo le preguntara a esta audiencia en esta noche: “¿Amarían poder ver a Jesús?”, cada persona diría: “Sí”.
Bueno, entonces, la Escritura dice que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Entonces por qué no podemos ver a Jesús? La Escritura dice que Él es el mismo, entonces Él tiene que permanecer el mismo, o la Escritura no es infalible.

28 “Ellos solamente quisieron decir que fue para cierto tiempo”. Pero no es así. La Biblia dice que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Así que esto tiene que estar correcto. Y si eso no está correcto, entonces el resto de ello tampoco es correcto. Ya sea que esté todo correcto o es incorrecto. Y Ud. nunca ha visto a alguien que haya sido salvo que no creyera que esté correcto.
Cada promesa Divina es un “Sí”. Y hago constar esto: Yo creo que una actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina de Dios la traerá a cumplimiento, si solamente lo mira a la manera en que fue escrito.
Quizás yo no tenga suficiente fe para hacerlo, pero de seguro que no le estorbaré a alguien que sí tenga la fe para hacerlo, ¿ven? Si yo no puedo hacerlo, y la promesa fue hecha, yo diré: “Dios le bendiga, mi hermano”. Quizás yo no pueda caminar por donde caminó Josué. Quizás yo no pueda caminar por donde camino Enoc, quien simplemente tomó una caminata al atardecer y se fue al hogar con Dios, pero yo no le estorbaré a alguien más que sí pueda hacerlo.

29 Yo creo que la Palabra es infalible. Y dice que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Ahora, ¿cómo pude ser Él el mismo? Miren, Él es el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud. La única cosa diferente es (Jesús siendo de ayer, así como es Su promesa) entonces Él tuvo un cuerpo corporal aquí en la tierra así como lo tenemos nosotros. Pero ese Cuerpo fue ofrecido como sacrificio, se levantó de la muerte, y está sentado a la diestra del Padre para hacer intercesiones en base a nuestra confesión.
Y luego Él dijo: “Un poquito, y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis”. Y esa palabra de mundo significa: “el orden mundial, el incrédulo”. Ellos no Me verán más; empero vosotros Me veréis (esa es la iglesia, el creyente): porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo“, Cristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos.

30 En San Juan 12, Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Él dijo eso sobre Su iglesia. Él se iría y sería la Vid, y nosotros seríamos los pámpanos. Ahora, la vid no es la que produce los frutos. La vid solo energiza el pámpano, y el pámpano produce el fruto. Eso es correcto.
Noten, si la vid no puede producir los frutos, está dependiendo de sus pámpanos. Y los pámpanos no pueden llevar el fruto hasta que sea energizada por la Vid. Luego si Uds. aquí han visto una vid de calabazas, esa vid de calabazas llevará el fruto de calabazas, si la vida de calabazas está en la vid. Si es una vid de sandías, llevará el fruto de sandías, si tiene la vida de sandía en ella. Si es una vid de uvas, llevará el fruto de uvas, porque la vida de las uvas está en la vid, y energizará los pámpanos, y ellos producirán uvas.

31 Si la iglesia Cristiana es la vid, o el pámpano que está en Cristo, ellos harán las obras de Cristo y producirán la vida de Cristo. “Por sus frutos los conoceréis”.
Miren, la manera en la que Él es hoy es en la forma del Espíritu Santo, obrando a través de Su iglesia, haciendo las mismas cosas que Él hizo aquí. Eso lo hace a Él el mismo ayer, hoy y por los siglos. Su vida, la vida que estuvo en Cristo (lo cual fue Dios produciendo la clase de vida que Él vivió), esa misma clase de vida entra a Sus iglesias (Sus miembros de iglesia, siendo que han sido purgados por Su Sangre y se les ha sido dado el acceso por el Espíritu Santo para obrar a través de ellos), produce la misma clase de fruto que Él produjo. Por lo tanto, el mundo puede ver entonces que Cristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.

32 Ahora, si yo le pregunto a Uds. metodistas: “¿Qué piensan Uds. con respecto a eso?”.
Uds. dirán: “Eso es verdad”. En Judas, es el único lugar donde se nos enseña a contender, pero él dijo: “Yo contiendo eficazmente por la fe que una vez fue dada a los santos”. Los bautistas creen que ellos están contendiendo por esa fe. Los pentecostales creen que ellos están contendiendo por esa fe. Los nazarenos creen que están contiendo por esa fe. Y yo lo creo. En verdad que creo eso.
Pero ahora, vayamos directamente a la Biblia y averigüémoslo. Ahora, si podemos encontrar lo que Jesús era ayer, entonces Él tiene que ser el mismo hoy y para siempre, o la Escritura está errada. Ahora, ¿suena eso razonable? Si podemos ver lo que Él era cuando estuvo aquí en la tierra en un cuerpo, un cuerpo corporal, entonces podremos ver lo que hará en Su cuerpo, la iglesia, si Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos.

33 Ahora, esta noche he leído de San Juan. Ahora, regresemos a la Biblia a San Juan 1, y solo leamos por un momento. Y veamos lo que Él era ayer. Ahora, si fuéramos a buscar a Jesús así como lo hicieron estos griegos…
Ahora, Él no era un gran y poderoso orador. La Escritura dice que Su Voz no fue escuchada en las calles y demás. Y Juan fue un orador contundente. Juan salió como predicador, realmente predicando pero sin hacer milagros. Cristo vino después de él sin predicar demasiado, pero haciendo milagros. Y cualquiera que tiene algo de espiritualidad en este día puede ver que ese mismo Espíritu ha hecho milagros. Piensen en nuestro Hermano Billy Graham, saliendo como Juan: sin milagros, solamente predicando, despertando a la gente.

34 Noten ahora. Cuando Jesús, después de ser bautizado, salió del agua y el Espíritu Santo vino sobre Él, y los poderes del cielo y la tierra le fueron entregados en Sus manos, hallamos que en Su ayuno en el desierto; al salir de allí, inmediatamente Él comenzó Su ministerio terrenal.
Y luego había un hombre… Ahora, estamos en San Juan. Cuando vuelvan a casa esta noche, o mañana, Uds. mujeres, lean que San… el libro de San Juan, a medida que el avivamiento continúa. Fíjense y comparen Escritura con Escritura sobre Jesús.
Ahora, si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y si se manifiesta Él mismo como el mismo ayer y hoy y por los siglos, ¿a cuántos les gustaría verlo? Veamos sus manos mientras que están… “Me gustaría ver a Jesús”. Oh, si la Escritura dice que podemos verle, ¿por qué no podemos verle? Si esa promesa fue hecha para nosotros, tenemos el derecho de reclamar esa promesa.
Y si Dios cumple esa promesa, Él cumplirá cada promesa que ha hecho. Ciertamente, Él lo hará. Muchos de Uds. que están aquí son Cristianos. Dios cumplió Su promesa: cuando creyeron en Él, Él los salvó. Muchos de Uds. tienen el bautismo del Espíritu. Y luego cuando Uds. creen eso —quizás en medio de las dificultades, pero Uds. ven que la Escritura lo prometió— Uds. lo reciben, porque lo creyeron.

35 Bueno, aquí también está la sanidad. Y Su promesa es para vosotros. Eso es correcto. Por Sus llagas Uds. han sido sanados. Todo ha quedado resuelto en lo que a Dios concierne. Jesús pagó el precio.
Ahora, en San Juan 1 encontramos a un hombre que se llamaba Felipe, y Andrés. Y Andrés era el hermano de Simón Pedro, así que él fue y trajo a su hermano. Y su nombre era Simón. Y él fue y le dijo que viniera a ver a quien había hallado. Él lo llevó a la presencia de Jesús. Observemos ahora al gran Espíritu Santo.
Y tan pronto como él llegó ante la presencia de Jesús, Jesús dijo: “Tu nombre es Tal y tal: y tú serás llamado Cefas (Pedro), lo cual por interpretación es: ”pequeña piedra“. Y el nombre de tu padre es Jonás”. Ahora, Uds. vean si esa es la Escritura. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura?
Ese fue Jesús ayer. Y tan pronto como este hombre se encontró con Él, Él supo quién era él y quién era su padre. A Pedro, después, se le fueron dadas las llaves del Reino. Eso es cierto.

36 Luego este hombre Felipe, el cual era de la ciudad de Andrés y Pedro, tenía un buen amigo que era miembro de iglesia, un buen hombre, estaba esperando que algo aconteciera. Él recorre treinta millas [48 Km. Trad.] rodeando la montaña, (si alguna vez están en Palestina podrán buscarlo) desde donde Jesús estaba llevando a cabo el avivamiento, treinta millas rodeando la montaña a pie, y encontró a un hombre llamado Natanael, quien era su amigo.
Y cuando llegó, Natanael estaba debajo de un árbol orando. Y él le dijo: “Ven y ve a un quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Y diremos esto sin el afán de herir sentimientos. Tal vez Natanael era muy buen presbiteriano, o bautista o de alguna denominación, católico. Bueno, él se levantó y dijo: “Ahora, espera un momento. ¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Y yo creo que él le dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera darle a otro. Él dijo: “Ven y ve”.
Esa es la mejor manera. Venga y convénzase por Ud. mismo. No solo se apresure y levante y salga corriendo. Siéntese; espere hasta que haya terminado. Regrese la siguiente noche. Ven y ve. No se quede en casa criticando, pero venga a verlo por Ud. mismo.

37 Y él se preparó y empezó a rodear la montaña junto con Felipe. Y en el trayecto, sin duda, Felipe le empezó a decir: “¿Conoces aquel viejo pescador de allá, el viejo Simón?”.
“Sí”.
“Pues te diré, tan pronto como él llegó ante la presencia de Aquel de Galilea, de Nazaret, Él le dijo cuál era su nombre, y cuál era el nombre de su padre. Bueno, no me sería un misterio si Él te dijera al llegar quién eres”.
Vean, él había visto algo. Él sabía de lo que estaba hablando. Oh, me puedo imaginar a Natanael diciendo: “Ahora, un momento. Probablemente te caíste fuera de borda”.
“Bueno, vente. Dijiste que ibas a verlo”.

38 Y en el camino cuando llegaron al lugar en donde Jesús estaba orando por los enfermos, probablemente él se paró en la audiencia. Probablemente él se formó en la línea. Eso yo no lo sé. Pero cuando él llegó ante la presencia del Señor Jesús, Jesús le dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Ahora, eso era extraño. Piensen en eso un minuto. Dense cuenta. Toda la gente se vestía igual. Él pudo haber sido un griego. Él pudo haber sido un árabe. Él pudo haber sido cualquier otro. Pero Jesús le dijo que: “Tú eres un Israelita, un hombre honesto y justo”.
Eso maravilló al hombrecito. Y él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces? Pues, esta es la primera vez que me ves. ¿Cuándo me conociste?”.
Y Jesús dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. ¡Qué ojos! A treinta millas rodeando la montaña: “Te vi debajo del árbol”. Ese fue Jesús ayer. Si Él es el mismo hoy, Él tiene que ser el mismo hoy y lo será por siempre.

39 Ahora, noten cuidadosamente. Ahora, ¿quién era este individuo de Natanael? Él era un israelita, de la nación judía. Ahora, cuando se llevó a cabo este milagro en él, él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. En otras palabras: “Tú eres el Mesías que hemos buscado”.
Eso es lo que pensó el verdadero judío cuando eso se llevó a cabo, porque él sabía que esa era la señal del Mesías. Y cualquier creyente verdadero sabe eso hoy, porque Él no cambia.
Pero había mucha gente, grandes miembros de iglesia, obispos, sacerdotes, doctores, que eran listos e inteligentes, y ¿qué dijeron ellos? Dijeron: “Este hombre es un adivino, un Belcebú, un espíritu maligno”.
Y Jesús dijo: “Yo les perdono por eso. Pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, una palabra en contra de Eso, no será perdonada ni en este mundo, ni en el mundo venidero”.

40 ¿Entonces se dan cuenta en dónde estaríamos parados en este día? El Espíritu Santo vendrá un día, y hará la misma cosa, y una palabra en contra de Eso es un pecado imperdonable, porque ellos le llamaron al Espíritu de Dios un espíritu inmundo, blasfemando en contra del Espíritu Santo. Eso es hablando de Eso, llamándolo… Como si Uds. me llamaran a mí un diablo, está bien. Ud. pudiera estar bien con eso, Dios le perdona. Pero que Ud. le llame al Espíritu Santo algo maligno, nunca se les es perdonado. Uds. debieran saber mejor que eso.

41 Ahora, eso fue lo que el judío verdadero creyó; y eso es lo que el judío educado y ortodoxo creyó. Uno dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”, porque Él hizo eso; y el otro dijo: “Él es un espíritu maligno. Él está poseído con el poder del diablo para hacer eso”.
Ellos no podían entenderlo. No tenían nada de espiritualidad en ellos para saberlo en espíritu. ¡Las cosas de Dios están escondidas de los ojos de los sabios y de los entendidos! Los dos estaban leyendo la misma Biblia. Ellos no pudieron reconocer que Eso era el Espíritu de Dios. Ellos conocían toda la teología. Conocían toda la doctrina de la iglesia ¡Pero no conocían el Espíritu! Ellos no conocían la real y verdadera Escritura.
Y ahora, noten. Aquí Él avanza un poco más. Y lo encontramos en Hechos… Quiero decir, en San Juan, el capítulo 4. Él iba hacia Jericó. Pero tuvo necesidad de pasar por Samaria. Ahora, si alguna vez han estado en Palestina, eso queda por diferentes caminos. Se fue por aquí por arriba por las montañas hacia Samaria en lugar de irse por abajo directamente de Jerusalén a Jericó.

42 Per noten. Él tenía necesidad de pasar por allí. Ahora, nos vamos a dar cuenta en unos minutos del porqué. Y Él envió a Sus discípulos alrededor de mediodía. Y una encantadora mujer llegó, bonita, pero por causa de lo que estamos hablando, nosotros creemos que ella era una mujer de mala fama, una prostituta.
Y Jesús, un hombre de mediana edad, aunque Él solamente tenía treinta y tres años, sin embargo la Escritura dice que parecía de cincuenta años. La Biblia dice que: “Tú dices que… No eres un hombre de más de cincuenta años, y ¿dices que has visto a Abraham? Ahora sabemos que tienes demonio”, ¿ven? Probablemente Su trabajo lo hacía verse viejo.
Pero fíjense. Él estaba recargado contra la pared. Y en Palestina, y en los países del oriente, por lo regular tienen una pequeña vista panorámica con viñedos colgando, y con un pozo. Y ese lugar era de esa manera.
Y Jesús estaba sentado allí y esta mujer salió. Pues, Él sabía que ella venía en camino. Y noten. Y cuando ella empezó a bajar el cántaro al pozo… Si notan, tiene una devanadera. Todas las mujeres salían temprano, para sacar el agua, y platicaban, como solamente las mujeres pueden hacerlo, y hablaban y sacaban el agua, Uds. saben; y se la colocaban en la cabeza, y caminaban con ella.

43 Pero esta mujer salió como a mediodía. ¿Por qué? Ella no podía salir junto con el resto de las mujeres. Ella no podía asociarse con el resto de las mujeres, porque era una mujer de mala fama. Y tenía que venir a sacar el agua cuando no tenía que mezclarse con el resto de las mujeres. Y Jesús sentado allí, le dijo: “Mujer, dame de beber”.
Recuerden, ella no era judía. Ella era samaritana. Y solamente hay tres razas de gente: judía, gentil y samaritana, los descendientes de Cam, Sem y Jafet, de los tres hijos de Noé. Observen en… Pedro con la llave de Pentecostés. En el día de Pentecostés: judíos. Por los lados de Samaria: samaritanos. Y luego arriba en la casa de Cornelio, y a partir de entonces el Espíritu Santo fue liberado. Él le abrió a esas tres razas, o [palabras inaudibles]. Noten.

44 Y esta mujer samaritana salió. Y Él dijo: “Mujer, dame de beber”. Y había segregación como la que tienen en el Sur.
Dijo: “No es costumbre que los judíos le pidan tal cosa a los samaritanos. No tenemos trato uno con el otro”.
Él dijo: “Pero si supieras con Quien hablas, de Mí pedirías de beber. Y Yo te daría agua que no tendrías que venir para acá a sacarla”.
Y ella dijo: “El pozo es profundo, y Tú no tienes nada con que sacarla”.
La conversación continúo. ¿Qué estaba haciendo Jesús? Contactando su espíritu, hasta que Él encontró su problema. Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Bien has dicho, porque cinco maridos has tenido; y con el que ahora vives no es tu marido”.
Observen lo que la mujer dijo. ¿Acaso ella dijo: “Bueno, Tu eres el diablo”? ¿Acaso ella dijo: “Tú eres Belcebú”?“. O ”¿Tienes telepatía?“. Ella dijo: ”Señor, [espacio en blanco en la cinta]… estas cosas, pero, ¿quién eres Tú?“.
[Espacio en blanco en la cinta. Trad.] “… un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es Éste el mismísimo Mesías?”. Si ese fue el Mesías ayer, es el mismo de hoy, si Él permanece el mismo por siempre.

45 Ciertamente. Y Él se declaró antes los judíos de esa manera. Él se declaró ante los samaritanos de esa manera. Pero a Uds. hermanos, y a Uds. maestros de escuela, o maestros de la Escuela Dominical, y demás, y a los lectores de la Biblia, Él le prohibió a Sus discípulos ir con los gentiles. Ni una sola vez Él se declaró de esa manera ante los gentiles. ¿Por qué? Él lo estaba dejando para este día.
Y la manera en la que Él se dio a conocer en aquel día ante los judíos y samaritanos, si Él se declara en teología o de alguna otra manera a los gentiles, Él se equivocó cuando actuó en el pasado de esa manera. Él tiene que ser el mismo de ayer, hoy y por los siglos, la misma cosa. Este es el tiempo gentil. Aquello fue lo último de la generación judía.

46 Esa fue la actitud que muchos de ellos tomaron. Unos pocos le descreyeron a Él, y le llamaron diablo. Otros creyeron que Él era el Hijo de Dios. Aquellos que creyeron que Él era un diablo recibirán recompensa de diablo. Pero aquellos que creyeron que Él era el Hijo de Dios recibieron la recompensa del Hijo de Dios. Y este es el día de la dispensación gentil, está a punto de terminar.
Dios mediante, esta semana quiero entrar en profecía (viniendo desde el Oriente y así sucesivamente), mostrando lo que acaba de acontecer. ¡Estamos en el tiempo del fin! ¡Está nación puede convertirse en polvo antes del amanecer! Y está propenso a suceder: un noventa por ciento está propenso a suceder al diez por ciento que no está propenso a suceder. Eso es correcto. Entraremos después a eso, porque ahora no tenemos tiempo.

47 Ahora, cuando Jesús fue a… Una vez Él cruzó el mar. Él fue al otro lado, y un pequeño sacerdote le dijo: “Ven a mi hija. Ella yace enferma. Y una mujer que estaba en la menopausia, y había tenido un flujo de sangre por muchos años, ella tocó Su manto, y se dio la vuelta y se regresó a la audiencia. Jesús se detuvo y dijo: ”¿Quién me ha tocado?“. Y cada uno de ellos lo negó.
¡Pero Jesús estaba lleno del Espíritu de Dios! Él mismo era un hombre, pero en el interior era Dios. ¿Creen Uds. eso? Hoy en esta edad moderna —cuando tratan de hacerlo a Él simplemente un profeta— Él no era un profeta; ¡Él era el Dios de los profetas!
Una señora que pertenece a la iglesia de la Ciencia Cristiana me dijo hace un tiempo: “Sr. Branham, Ud. trata de hacer a Jesús Divino”.
Le respondí: “Él era Divino”. Si Él no hubiese sido Divino, fue entonces el engañador más grande que este mundo alguna vez haya tenido.
Ella dijo: “Si yo le pruebo por la Escritura que Él no era Divino, ¿lo aceptará?”.
Yo dije: “Seguro”.
Ella dijo: “En San Juan 11, cuando Él fue a la tumba de Lázaro, Él lloró. La Biblia dice que Él lloró. Él no pudo haber sido Divino y llorar”.

48 Yo dije: “Señora, ese argumento está más diluido que el caldo hecho con la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Yo dije: “¡Ud. debiera saber mejor que eso!”. Le dije: “Él era… lloró, eso es correcto. Él era un hombre cuando estaba llorando. Pero cuando Él se paró y enderezó su pequeño cuerpo y dijo: Lázaro, sal fuera, y un hombre que había estado muerto por cuatro días salió de la tumba, ese fue más que un hombre. La corrupción conoció a su Señor; el alma conoció a su Creador. Sí, señor.
Cuando Él bajó de la montaña una noche con hambre, y buscó alrededor algo para comer y no pudo encontrar nada, Él era un hombre cuando estaba con hambre. Pero cuando Él tomó cinco panecillos y dos pedazos de pescado y alimentó a cinco mil, ese fue más que un hombre. Ese era Dios, el Creador.
Él era un hombre cuando estaba tan cansado acostado en aquella vieja barca, se sacudía como el corcho de una botella en un poderoso océano. Diez mil demonios del mar juraron ahogarle. Él era un hombre cuando estaba acostado allí durmiendo. Pero cuando puso el pie en la cubierta de la barca, levantó la mirada y dijo: “¡Calla! ¡Enmudece!”, Aquel era más que un hombre. Ese fue Dios que… [Palabras poco claras].

49 Él fue un hombre cuando clamó por misericordia en la cruz. Pero cuando Él rompió los sellos de la tumba aquella mañana de Pascua y salió, Él era más que un hombre, Él probó que era Dios. Con razón el poeta dijo:
“Viviendo Él me amó, al morir, Él me salvó;
Sepultado, Él se llevó lejos mis pecados;
Resucitado, Él me justificó gratuitamente;
Un día Él viene, ¡Oh, día glorioso!“.
Más que un hombre, Él era Dios manifestado en carne.
Y en ese momento cuando la mujer le tocó, Él miró alrededor y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Ese era un hombre hablando. Todos los negaron. Pero ese poder que estaba en Él, encontró a la mujercita. Él le dijo cuál era su problema y le dijo: “Tu fe te ha salvado”.
Ese fue Jesús del ayer. Él es el mismo hoy. No en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento en Hebreos, dice: “Él es nuestro Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades”. ¿Cómo sabrá Ud. que le ha tocado al menos que Él le responda a través de Su gracia? Igual como Él lo hizo ayer, Él lo hará hoy; o Él no es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Estamos viviendo en los últimos días.

50 Fíjense en Él en San Juan 5:19 caminando hacia el estanque. En el lugar yacía una gran multitud, miles de personas lisiadas, había cojos, gente atrofiada, ciega, esperando el movimiento del agua. Aquí viene Él unos días después que aquello había acontecido. Aquí viene caminando por entre la multitud. Había cojos, lisiados, ciegos, atrofiados, y caminó por entre ellos, miró alrededor hasta que Él encontró a un hombre tendido sobre un jergón.
Ahora, todos Uds. sureños saben lo que es un jergón. [Cama de paja. Trad.] Yo crecí en uno, en una colcha a la puerta (muy bien), para mantenerla fresca.
Y estando allí, acostado sobre este lecho, Él encontró al hombre. Él pudo haber tenido problema de próstata. Él pudo haber tenido tuberculosis. Lo que haya sido, estaba retardado. Él llevaba treinta y ocho años con eso, no lo iba a matar. Y Jesús pasó de largo a todo el resto y fue hacia este hombre, y dijo: “¿Quieres ser sano?”. ¿Cuántos conocen esa Escritura, en San Juan el capítulo 5?

51 Observen. ¿Cómo lo supo Él? Porque Él sabía que había estado así desde hacía mucho tiempo. Dios le había mostrado a donde ir. Ahora, cuando Él fue cuestionado sobre esto, en San Juan 5:19 (piénsenlo, ahora, 5:19) cuando lo habían cuestionado, Jesús respondió: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer”. ¿Cuántos conocen esa Escritura? Muy bien.
¿Qué es? Él nunca hizo un solo milagro, nunca llevó a cabo nada, hasta que Dios el Padre le mostrara qué hacer; y Dios el Padre estaba en Él. “Un poquito y el mundo no Me vera más; empero vosotros Me veréis: porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Las obras que Yo hago vosotros también las haréis. He aquí, Yo estoy con vosotros siempre”. Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
En lo que concierne a sanidad, ya ha sido comprada. Tanto como la salvación, y cada bendición redentiva que fue incluida para Ud. en la expiación, es suya por fe.

52 Un ministro pudiera predicar la Palabra. (Yo no soy un predicador). El ministro pudiera predicar la Palabra, y el pudiera hacérselas tan clara, al punto que Ud. la acepta de esa manera. Entonces Dios es bueno.
Y si Uds. no me toman por mi palabra, eso sería suficiente, pero no para Dios. No. Él mueve cada piedra que puede ser movida para ver si Él puede hacer que Ud. le crea. Después Él manda Su Espíritu en nosotros. Algunas veces obra en diferentes maneras. Él nos lo manda para revelarse a Si mismo.
Y a través de la historia, a través de la edad, miren a través de todas partes, nunca ha sido revelado de esta manera hasta el día de hoy. ¿Qué sucedió? Hace un cruce. Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, eso debiera de estar aquí o allá”. Ni siquiera llega a estar en los periódicos. ¿Por qué? Nunca fue así en los tiempos de la Biblia. Nunca fue así en los días de los santos. Nunca fue así. Pero Dios manda la verdad de todos modos. Cuando todo termine, entonces dirán: “Bueno, ¡no lo supe!”. Miren. “Ningún hombre puede venir a Mí si mi Padre no lo trajere primero”. Eso es correcto. Verdad.

53 Ahora, yo oro, amigos, que Uds. puedan entender que Jesús es el mismo como lo fue entonces. Él obrará en Uds. igual como Él obró en Cristo en aquel día. Dios lo hará. Él obrará a través de cualquier miembro de Su cuerpo.
Ahora, todos nosotros no podemos hacer la misma cosa. Unos son ojos, nariz, orejas, Uds. saben como es, como la Escritura lo dice, 1 de Corintios 12: algunos profecía, unos hacen una cosa, algunos hacen otra cosa. Pero esos son los dones del Espíritu obrando en la iglesia, el cuerpo.
Y Cristo ha resucitado de los muertos. Ahora, si Él viniera a esta ciudad, de manera audible, de manera que Uds. puedan ver Su Palabra haciendo lo mismo que Él hizo ayer, en aquel día, como les he dicho… Uds. saben que eso es Escritural. Si esa fue la señal que Él hizo para probar que Él era el Mesías para ambos grupos de gente, los hebreos y los samaritanos, Él está obligado a hacerlo para los gentiles. ¿Cuántos saben eso? La Biblia dice que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Oremos.

54 Señor Dios, gran Jehová, date a conocer en esta noche. Creemos que Tú eres el Dios infalible, el Gran Elohim, el Gran Jehová-Jireh, Jehová-Rapha, el Todopoderoso, el Alfa, el Omega. Tú no estás muerto. ¿Cómo pudiera Dios morir? El tabernáculo en el cual Él vivió, murió, pero no Dios.
Él resucitó ese tabernáculo, el cuerpo de nuestro bendito Señor que dio la promesa: “Un poquito y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis: porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Jesucristo, el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
Señor Dios, somos solamente hombres. Somos solamente hombres y mujeres, Tú eres Dios. Y tal vez haya gente aquí que nunca te han visto en Tu gran poder. Sin embargo, han caminado Contigo. Han platicado como Cleofas y su amigo.

55 Después de la resurrección ellos caminaron todo el día aquí Contigo. Tú platicaste con ellos, les explicaste las Escrituras. Y ellos no te conocieron. Y nadie puede conocer a Dios, únicamente a quien el Hijo de Dios se lo revela. Y ruego, Padre celestial, que así como Cleofas y los demás hicieron que Tú entraras en el interior, y cerraron la puerta del pequeño restaurante, después Tú les abriste sus ojos. Tú hiciste algo a la manera como lo habías hecho antes de la crucifixión. Y por eso ellos conocieron que Tú habías resucitado de la muerte.
Señor Dios, hay muchos Cleofas aquí en esta noche, estos hijos Tuyos. Y ellos te han servido, han caminado Contigo, han platicado Contigo, han escuchado a su pastor, y ahora, Señor, tenemos la puerta cerrada y nuestro corazón abierto. Abre nuestros ojos y manifiéstate Tú mismo. Has las cosas esta noche que hiciste antes de Tu crucifixión. Eso animará a Tus hijos para seguir sirviéndote. Le dará fuerza al debilitado. Sanará aquellos que están enfermos. Causará que el incrédulo crea. Concédelo, Padre. Y te daremos las gracias en el Nombre del Señor Jesús.
Ahora, Señor, nos sometemos a Ti. Energiza el cuerpo de Tus siervos que podamos buscarte y escuchar al Señor Jesús. Amén.

56 Se hizo un poco tarde, lo siento, porque han estado esperando tanto tiempo. Mañana por la noche llegaremos a prisa.
Ahora, creo que Billy me dijo que había repartido unas tarjetas de oración. ¿Cuáles son? H, del 1 al 100. Muy bien. Serán las tarjetas de oración H. Es una tarjetita cuadrada. Y solo es para… No creo que mi… Solía tener mi fotografía en ellas, pero tienen una letra y un número. Y tiene una H, y del 1 al 100. Ahora, daremos inicio con algún número de esos. No podemos traer a muchos a la misma vez. Pero los traeremos a medida que podamos.
Empecemos con el número 1 siendo que esta es nuestra primera noche. ¿Quién tiene la tarjeta de oración H con el número 1? Solamente levante su mano en donde quiera que se encuentre en el edificio. ¿Tarjeta H, número 1? ¿Se encuentra? Bueno, empezaremos desde otro lado. Oh, discúlpeme. Muy bien. Número 1, venga para acá, señora.
La número 2, ¿podría levantar la mano? H número 2. ¿Está allá? Venga para acá, señora. La número 3, H con el número 3, ¿podría levantar la mano? La señora en la parte de atrás, allí mismo. Eso está bien. Solo párese aquí al pie de los escalones. Número 3, número 4, ¿quién tiene la número 4? Veamos su mano. ¿La H, número 4? La tarjeta de oración…

57 Mire, pudiera ser… Alguien mire la tarjeta de su vecino. Pudiera ser… Muy bien. ¿Tiene su mano levantada, señora? ¿Su número es el H, 4? Muy bien. Por aquí. Observen su número cuando sea llamado, porque alguien pudiera estar sordo o mudo, que no pueda hablar u oír. Alguien pudiera estar tan lisiado que no se pudiera levantar. Solo observen la tarjeta de la gente. Miren…
Muy bien. El número, ¿fue ese el 4? 5, ¿quién tiene el 5? Muy bien, hermana. ¿Número 6? Muy bien. ¿Número 7? ¿La tarjeta de oración número 7? ¿Es Ud., señora? ¿8? ¿9? Venga para acá, señora. Cada uno, ahora, a medida que llamamos su número, fórmese por aquí. ¿Número 9? Número 9, ¿encontré ese número? Muy bien, número 10, ¿tarjeta de oración número 10? El caballero.
Número 11, ¿el 11? Muy bien, ¿12? Eso es. Levántese rápidamente si puede. Si no puede hacerlo, levante su mano. Alguien irá por Ud. ¿12, 13? ¿14,14? 15, 15, la tarjeta de oración número 15, ¿podría levantar la mano? Muy bien. Nos falta una tarjeta, 15. Muy bien. Vamos de la 14, a la 16, ¿tarjeta de oración 16? Muy bien, señor. ¿17? La dama, o el hombre, quien haya sido, quizá me lo salté. 17, 18. ¿18? Muy bien. ¿19? ¿20? Creo que son todos los que podemos poner de pie por el momento. (¿Puedo darle mi Biblia?).

58 No, esto está bien. Ahora, tal vez si la gente tan solo, miren, no tienen que subir para acá. Si quieren hacer esto… Muy bien, así está bien. Luego pueden regresar por allí, si es que todos ellos pueden caminar. Si no pueden caminar, entonces tráiganlos para acá.
Ahora, estoy retrasado con quince minutos para comenzar la línea. Esta es la primera noche, hay muchos contratiempos, Uds. saben lo que quiero decir. Y yo estoy ronco. Acabo de terminar de predicar. Y simplemente es una reunión seguida de otra, y luego otra y otra, otra y otra, y simplemente es… con diferentes tipos de clima de Norte a Sur. Y no es un resfriado, solo es una voz cansada.
Ahora, les voy a preguntar: ¿Cuántos de los que están aquí que no tienen tarjeta de oración, y sin embargo están enfermos, y quieren que Dios los sane? ¿Podrían levantar sus manos? Para así tener una idea general. Están por todos lados.

59 Ahora, miren. Ahora, si esta gente que está aquí… Ahora, quiero hacerles una pregunta, ¿cuántas personas de las que están formadas en la línea me son desconocidas, que yo no los conozco? Solo levanten la mano, los que están en la línea, que me son extraños. ¿Cuántos de la audiencia me son desconocidos? Levanten la mano, en cualquier parte. Bueno, por todos lados.
Yo no conozco ni una persona de los que están aquí con excepción del Sr. Mercier aquí, el Sr. Vayle, y el Hermano Jenning, y tal vez conozco a unos de los ministros. Hace un rato los estaba mirando, me pareciera que los he visto en convenciones y demás, yo creo, pero quizás no a todos. No puedo llamarlos por nombre. Este hombre aquí, parece ser que lo he visto. Y este hombrecito aquí, ¿es Ud. el Hermano Wilson, no es así? Eso pensé. Muy bien. Esos son todos los que conozco.

60 Ahora, miren. Les acabo de explicar por la Biblia que toda sanidad viene de Dios, y ya es una obra terminada. ¿Cuántos saben eso ahora? ¿Cuántos saben que si Jesús el Hijo de Dios estuviera parado justo aquí con este traje puesto que alguien me envió el otro día…? Muy bien. ¿Cómo podría yo…? ¿Cómo podría…?
Si Él estuviera parado aquí, y Ud. se acercara a Él y le dijera: “Señor Jesús, ¿podrías sanarme?”. (Ahora, tengan cuidado). ¿Pudiera Él hacerlo? No podría. Él ya lo hizo. Fue en la expiación. ¿Cuántos saben eso? Él les diría: “Hijo Mío, ¿qué no sabes que Yo ya lo hice por ti? ¿Puedes creerlo?”.
“Sí, Señor, yo lo creo”.
“Muy bien, siga su camino. Conforme lo ha creído, sea hecho”.
¿Cuántos creen que eso sería todo? ¿Cuántos saben que Él ya sanó a todos por medio de la expiación? Cada bendición redentiva, todo lo que podía hacerse por la raza humana, ya fue hecho cuando Jesús terminó la obra y dijo: “Consumado es”, en el Calvario. Uds. saben eso. Cada bendición redentiva.

61 Ahora, quizás algunos de Uds. ministros no creen en sanidad Divina. ¿Pero cómo pudieran predicar salvación para el alma sin la sanidad Divina? ¿Qué es la enfermedad? La enfermedad es un atributo del pecado. ¿Qué es pecado? ¿Fumar y beber? No. ¿El cometer adulterio? No. Bueno, ¿qué es eso? Ese es un atributo de la incredulidad.
¿Qué es pecado? Solamente hay un pecado: la incredulidad. “El que no cree, ya ha sido condenado”. ¿Cuántos saben eso? Solo hay dos: fe e incredulidad. Ud. se encuentra en alguno de los dos lados. Si Ud. es un creyente, no fuma, no bebe, no comete adulterio. Pero porque no lo hace, no lo hace un creyente, ¿ven? No, señor. Es solamente un atributo.
Bueno, ¿qué es la enfermedad? La enfermedad es un atributo del pecado. Antes de que tuviéramos cualquier pecado, no teníamos enfermedad. La enfermedad vino a causa del pecado. ¿Cuántos saben eso? Bueno, seguro.

62 Bueno, entonces miren. Si un gran animal los agarrara, y su pata les está sacando las costillas, no les será necesario que le corten la pata. Si él no los está mordiendo, Ud. no le cortará únicamente la pata. Solamente golpéenlo en la cabeza. Eso matará la cosa entera. ¿Verdad que sí?
Bueno, de esa manera es la enfermedad. Cuando Ud. mata el pecado, mata la enfermedad junto con eso. Ud. no puede predicar la salvación sin quitar todo lo que alguna vez le ha sucedido a la raza humana. El fue nuestro Redentor, para redimirnos. Sí, señor. Aún este viejo cuerpo, cuando muere así como muere nuestra alma, y nuestro espíritu es nacido de nuevo, somos nuevas criaturas. Tiene vida eterna para siempre, para siempre, nunca morimos. Con vida eterna, Ud. no puede morir, es eterno. “Zoe”, la misma vida de Dios, no puede morir.

63 Muy bien. Entonces cuando Ud. está enfermo, y Ud. va y muere y va a una tumba, cuando Dios venga, cuando Cristo venga, Ud. será llamado del polvo. Ya es una obra terminada, Dios llama y Ud. se levanta. Él no tiene que bajar y hacer una expiación, y sacarlo, y hacerlo otra persona; Él solamente habla y Ud. sale. Eso es correcto
Bueno, ahora, ¿Qué es esto…? ¿Qué viene siendo la salvación que tenemos ahora? Son las arras de nuestra plenitud en Dios, en donde ya no tendremos más pensamientos de pecado. ¿Qué viene siendo ahora la enfermedad? ¿Qué viene siendo la sanidad de nuestros cuerpos? Son las arras del dinero de nuestra resurrección. Perfecto.
Ahora, crean, Ahora, quiero que sean tan reverentes como puedan serlo y que crean con todo lo que está en Uds. No se estén moviendo. Pero ahora, cuando el Espíritu Santo esté hablando, si Él hace…

64 ¿Cuántos en esta noche han visto la fotografía? Veamos, ¿cuántos nunca han visto la fotografía? Está aquí mismo en Washington, DC. Mañana la traeremos para Uds., una del Ángel del Señor. Está aquí mismo en Washington, CD. George J. Lacy, el jefe del FBI y el resto de ellos la examinaron, tenemos el documento firmado aquí mismo: El único Ser sobrenatural que se haya fotografiado en el mundo. Está aquí mismo.
Nosotros la tenemos, la fotografía de eso. Ahora, las tenemos que pedir de la Asociación Americana de Fotografía, del Estudio Douglas de Texas, en donde fue tomada. La vieron en Alemania hace unos meses atrás, tres veces: al irse acercando, al regresarse, la Columna de Fuego, la Misma que siguieron los hijos de Israel en los días del peregrinar de Israel. ¿Cuántos saben que era la Columna de Fuego? ¿Cuántos saben que Ese era Cristo? [Palabras poco claras] Eso lo hace… Eso es bueno, hermanos. Eso es correcto. Eso es bueno.

65 Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Cuando Él vino a la tierra, cuando Él estuvo con los hijos de Israel, Él era la Columna de Fuego. Él estuvo en la zarza ardiente. Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “YO SOY EL QUE SOY, que estuvo en la zarza”. ¿Es eso correcto? Él lo fue. Muy bien. Luego Él dijo: “Yo vine de eso; Yo vuelvo a eso”.
Después de Su muerte, entierro y resurrección, Pablo se encontró con Él camino a Damasco. ¿Qué era Él? Una Luz que cegó a Pablo, parado en Su presencia. Eso es cierto. Ahora, aquí está Su fotografía otra vez, nuevamente está aquí. Les sigo diciendo…
George Lacy dijo: “Yo también he sido su critico, Sr. Branham”. Pero él dijo: “Yo dije que era psicología, pero”, dijo: “El ojo mecánico de esta cámara no capta la psicología”. Ese es el jefe del FBI de huellas digitales y documentos. Sí. Absolutamente estuvo allí.

66 El mismo Ángel no está ni a dos pies [60 cm.] de donde estoy parado ahora mismo, o soy un mentiroso. Eso es verdad. No es por mí; es por Uds. Es para nosotros, la iglesia, el creyente. Estamos justo en los días de la venida del Señor. Él ha regresado para ver el pecado que ha estado sucediendo igual como Él lo hizo en el tiempo de Abraham antes de la destrucción de las rocas y demás, que golpearon a Sodoma y a Gomorra. Entraremos en eso en el transcurso de esta semana. Ahora no tenemos el tiempo. Ahora, sean muy reverentes. Observen, crean.
Ahora, Señor, de aquí en adelante Tu siervo, que durante este tiempo ha sido Tuyo, pero ahora, habla, Señor. Una palabra Tuya significará más que millones de todos nosotros los ministros. Somos Tus hijos, amamos el poder hablar de Ti, pero solo una palabra Tuya significará más que cualquier cosa que podamos hacer. Concede estas bendiciones. En el Nombre de Jesús. Amén.

67 Ahora, Uds. que no tienen tarjeta de oración, solamente comiencen a orar: “Señor, yo creo que ese hombre dijo la verdad, porque él lo tomó de las Escrituras. Ahora, estoy tocando Tu manto, y dámelo a conocer esta noche, a mí. No puedo subir allá en la oración… en la línea, pero permite que él hable. Si te tocó a Ti, que él me pueda hablar y que me llame y me diga lo que…”. ¿Ven? Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Ahora, usted empiece a creer eso, orando.
Ahora, no se ponga a sí mismo nervioso. Solo crea. Deje que su nerviosismo se vaya. Ahora, la pequeña dama, me supongo que es Amish con el pequeño gorrito puesto. Y me imagino que esta es la primera vez que nos encontramos, ¿es así, señora? Usted me vio. Probablemente en una de las reuniones. Muy bien, en una reunión, en una convención. Muy bien.
Ahora, por supuesto que yo no tengo manera de conocerla, o lo que está mal con Ud. o cualquier otra cosa. Ud. sabe eso. Solamente soy un hombre y Ud. es una mujer. Ahora, este es un cuadro hermoso de la Biblia siendo proyectado, no en alguna esquina oscura como el diablo trata de hacerlo, pero aquí afuera en donde todos pueden ver. Miren, Dios no tiene que llegar a una esquina oscura. Dios es un Dios de luz.

68 Ahora, Jesús y la mujer hablaron uno con el otro en el pozo de Samaria. Y estaban un hombre y una mujer encontrándose por primera vez. Y Jesús encontró cuál era su problema y se lo dijo. Por eso fue que ella dijo: “Nosotros… Tú debes ser profeta”. Eso viene siendo un siervo del Mesías.
Pero ella dijo: “Yo sé que cuando el Mesías venga… Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga, Él mostrará estás señales”. ¿Creen Uds. eso? En su propia religión, se les ha enseñado. Tú… Ella sabía eso, lo dijo. Muy bien. Eso es bueno.
Ahora, simplemente como hombre… Luego el Mesías resucitó de los muertos, Él está aquí en la forma del Espíritu Santo. Ahora, si yo digo: “Dama, Ud. está enferma”, Ud. pudiera no estarlo. Si digo: “Dama, Ud. quiere finanzas”, pudiera ser que no. Yo diría: “Dama, Ud. esta parada aquí por alguien más”. Pudiera no estarlo. Yo no sé.
Pero si yo digo: “Ud. está enferma (y de casualidad es cierto). Ud. va a sanar”; bueno, Ud. diría: “Eso pudiera ser que lo adivinó”, ¿ven? Pero ahora, si el Espíritu Santo viene y va al pasado y dice algo que Ud. sabe si es la verdad o no, entonces Ud. puede atestiguar eso. Ud. sabe eso.

69 Pero ahora, si le estoy diciendo algo que sucederá en el futuro, Ud. tiene el derecho de dudarlo. Pero si se le dice algo que ha acontecido, Ud. sabrá si es la verdad o no. Ahora, ¿es verdad esto que estoy diciendo? Ese es el milagro, ¿ven? Que ella sea el juez. Y Uds. sean el juez. No que estemos juzgando a Dios, pero estamos amando a Dios, y estamos contentos que Él ha resucitado de los muertos.
Ahora, yo estoy diciendo que creo que Él lo hará. Si Él solamente… Traigan a la primera persona aquí. Si Él me da a conocer su problema, como su hermano, por cuando Ud. es Cristiana. Y si Ud… si habla a través de mí y me dice el motivo por el cual está Ud. aquí o algo como eso, ¿aceptará entonces que Él la conoce, y que recibirá aquello que ha pedido? ¿Cree Ud. eso? ¿El resto de la audiencia creerá con ella?
Ahora vean, lo que estoy tratando de hacer es hallar favor con el Espíritu Santo para ver si Uds. me creerán, (¿ven?). Lean el libro: Él dijo: “Si logras que la gente te crea…”.
Yo dije: “No tengo educación”.
Él dijo: “Esto te será dado”. Y luego Él me lo mostró en las Escrituras. Luego fue que… ha sido desde que era un pequeño niñito, vean, en miles de veces nunca ha fallado. Ahora, estén orando, realmente en la oración.

70 Ahora, si el Señor Dios… Si yo pudiera ayudarles y no lo hago, sería una persona horrible. Pero yo no puedo ayudarles, pero Dios sí puede. Ahora, Si el Señor me dice cuál es su problema, ¿lo va a creer?
Ahora, si alguien, si ellos todavía pueden escuchar mi voz en la audiencia, la mujer se está moviendo de mí. Y ella está sufriendo con un problema cardíaco. Exactamente cierto. Y ese es un corazón nervioso. Es una condición nerviosa. Y luego, noté que Ud. está tratando de leer o de hacer algo. Sus ojos se están poniendo mal. Eso es verdad.
Y luego, Ud. tiene un problema femenino, el cual es un crecimiento en el órgano femenino. Tiene que ser operado, y para que Ud. sepa eso. Él dijo, el doctor dijo que eso se tiene que llevar a cabo. Si eso es verdad, levante su mano. ¿Cree Ud. que es Jesucristo, el mismo? ¿Sané yo a la mujer? No, pero yo creo que ella ya está sana. Yo creo que su fe lo ocasionó.
Ahora, ¿fue cada palabra…? Yo no sé lo que le dije. ¿Ve las grabadoras de aquel lado? Eso dirá lo que fue, ¿ve? Eso fue en alguna parte en otro mundo; o para nuestros científicos, en otra dimensión. Para Uds. Cristianos, en el Espíritu de Dios. Uds. lo entienden. Muy bien.

71 Ahora, aquí está una mujer, nunca antes la había conocido. Lo que haya sido que Él le dijo, ella tiene levantada su mano confirmando que es absolutamente la verdad. Y esta es la primera vez que nos encontramos y que nos hemos visto en el mundo. ¿Qué es? Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Ahora, no es su hermano, Uds. saben eso, ese no puedo ser yo. Algún poder la conoce. Ahora, depende de qué Ud. piensa que es ese poder. Ud. piensa que es el Espíritu Santo, recibirá su recompensa. Oremos.
Padre Celestial, concédele a esta querida mujer las cosas que desea. Oro por esta bendición para ella en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
Ahora, no dude. Vaya, y vea exactamente lo que ha pedido; Ud. lo recibirá. Todos sean muy reverentes.

72 ¿Me imagino que somos desconocidos uno del otro? Pienso que Ud. levantó las manos hace un momento. Es la primera vez que nos encontramos. El Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿ven? Y un día tendremos que pararnos en Su presencia. Mire, esta noche estaré un poco nervioso, porque es la audiencia de gente… gente maravillosa, pero comienza a levantarse un poquito. Uno no puede evitarlo, cuando Ud…. Lo pone a uno nervioso, también.
Si yo no la conozco, y el Señor Jesús me dijera el motivo por el cual está Ud. aquí, ¿me creerá que soy Su siervo? ¿Prometió que Él haría eso? ¿Hay alguien en la audiencia que la conozca? ¿Sí hay? Entonces sabrán si es verdad o no. Uds. lo sabrán. Ahora, el sanarla, yo no puedo. El esconder su vida, no pudiera Ud. hacerlo, ¿ve?, porque es Su presencia.

73 Ahora, Ud. se da cuenta que algo está sucediendo, ¿ve? Ud. sabe que el estar parada frente a un hombre, su hermano, no la haría sentirse de esa manera. Solo para que la audiencia lo sepa. Ud. se ve como una persona cabal, y honesta. Es una sensación muy dulce y humilde, ¿es eso cierto? El Ángel del Señor está alrededor de la mujer. Lo estoy viendo directamente.
La mujer quiere que ore por una condición que tiene, y está en sus extremidades, sus piernas. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, si eso es correcto, levante su mano.

74 Ahora, vean, entre más uno hable con ella, más será dicho. Ahora, lo que haya sido… Yo vi algo que la mujer estaba haciendo o algo. Lo que haya sido, ella lo atestiguará. Ahora, hablaré con ella un poquito más. Vean, uno no puede alcanzar a muchos, pero esta noche solo… tomémonos el tiempo.
Está en sus extremidades, y también le pega una condición en su costado. Es un problema de vejiga. Exactamente la verdad. Y Ud. está profundamente preocupada por alguien. Es por un ser querido. Es su hijo. Él no está aquí. Él está en otra ciudad, y ese lugar es llamado Roanoke. Y él está sufriendo con una condición mental. Es porque es un veterano, un hombre joven [palabras poco claras] de la Segunda Guerra Mundial. Exactamente cierto. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Cree Ud. que Jesucristo que la conoce ahora, su fe está en Sus manos, cree que Ud. recibirá lo que ha pedido? Oremos de nuevo.
Querido Dios, ruego que tengas misericordia de nuestra hermana y que le des estas cosas que ha pedido. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

75 Ahora, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Y Ud. vaya creyendo. Ahora, sean muy reverentes. No se estén moviendo, por favor. Miren, si lo hacen eso me perturba. Solo sean muy reverentes.
Me supongo que está es la primera vez que nos encontramos. Somos desconocidos uno del oro, y probablemente hemos nacido con años de diferencia y a millas de distancia. Ahora, por favor no hagan eso, amigos. No se estén moviendo. Solamente manténganse quietos por un minuto, ¿Lo harán? Por favor. Me iré en los próximos cinco minutos si Uds. solo dejan de estarse moviendo. ¿Lo ven?
Miren, Uds. tienen que ser reverentes en la presencia de Dios. El Espíritu Santo me dijo cuando Él se encontró conmigo: “Si haces que la gente te crea”. Y Uds. tienen que hacer lo que yo les diga, si creen que soy el siervo de Cristo. Yo diré únicamente las cosas que Él me diga que diga. Ahora, crean.

76 La dama y yo somos desconocidos. Ella es más joven que yo. No nos conocemos uno al otro, y esta es la primera vez que nos encontramos. Pero Dios nos conoce a ambos. Si Él me revela cuál es su problema, ¿Creerá que Él es el Cristo resucitado, obrando solo por Su iglesia aquí? Ud. lo creerá.
El Señor Dios se lo conceda. Su problema es una condición nerviosa. Y luego tiene problemas en su pecho. Esos son sus nervios alterándola. Y Ud. acaba de tener algún tipo de accidente, o se cayó en el hielo y se lastimó su… se lastimó la espalda. Y Ud. es predicadora, una dama predicadora.
Y Ud. tiene a alguien en su corazón que le es muy querida, es alguien que está en su congregación. Es alguien que tiene la última etapa del cáncer, y Ud. quiere que se ore por ella. Eso es “ASI DICE EL SEÑOR”. Ahora, las lágrimas de ese pañuelo, póngalo sobre ella.
El Señor Dios, conceda estas cosas mientras oro, y bendice a nuestra hermana en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
No dude. Crea lo que ha pedido. Y lo recibirá.

77 ¿Cómo está? Sea reverente. Ahora, señora, Ud. que está sentada allí con la cabeza inclinada orando, aquí. Ud. tocó algo. Yo no la conozco. Sí, Ud. ¿Cree que soy el siervo de Cristo? ¿Lo cree? Ud. quiere algo de parte de Dios, ¿no es así?
La razón por la que fue, es que esta mujer hace unos momentos tenía algo mal en su pecho. Yo la vi a Ud. parada allí ante mí; Ud. está sufriendo con problema cardíaco. Eso es correcto. Y también tiene alta presión de sangre. Si eso es correcto, levante su mano. Ud. tocó algo. Yo nunca la he visto, ¿verdad? Ud. tocó algo. Él la sanó entonces. Siga su camino.
Ahora allá entre la audiencia, sean muy reverentes. Eso emocionó tanto a la mujer que está detrás de Ud. con el saco rojo puesto, que tiene problema en la vejiga. Eso es correcto, señora. ¿Cree que ahora Dios la sana? Muy bien. Puede recibirlo, si puede creerlo. Muy bien. Eso es bueno.
El hermano menonita que está a su lado, orando también, con el problema en el corazón, ¿cree que Dios lo sanará, señor? Ud. lo tocó a Él. Todo ha terminado. Amén. Tenga fe en Dios.

78 En lo que a mí concierne, yo no lo conozco; pero el Señor Dios si lo conoce. Si el Señor Dios, que creó los cielos y la tierra, me revela el motivo por el que está Ud. aquí, ¿lo creerá? Ud. está sufriendo con una condición en la espalda, un problema en la espalda. También tiene un problema en la garganta. Eso es correcto. Un problema en la vejiga que lo está molestando.
Ud. no es de esta ciudad. No. Si el Señor me dice algo sobre Ud., de dónde es, ¿lo creerá con todo el corazón? Ud. está tratando de presionar algo, señora. Eso no le servirá de nada, ¿ve? No servirá… Ud. solo crea, simplemente con una fe de niño. Solo crea.
Ud. es de un lugar llamado Madison, Virginia. Su Nombre es Rosa. Su apellido es Middletown. Ahora, eso es verdad. Ahora, dese la vuelta y regrese a casa, y créalo con todo el corazón y será sanada.
Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Solo tenga fe, y créalo con todo el corazón. Sigan siendo reverentes. Solo estén orando.

79 Me supongo que somos desconocidos uno del otro. Ud. estuvo en una de mis reuniones. ¿Pero no en la plataforma? ¿O estuvo sentada en la audiencia, no es así? ¿Pasó por la línea rápida? ¿Hace cuánto tiempo? En Fort Wayne.
Eso fue cuando aquella niña ciega fue sanada, y la criatura que tenía los pies lisiados, y salió en la revista Quién es quién. [Palabras poco claras] Eso fue en el tiempo del Hermano Bosworth y demás, un hermano maravilloso. Me recuerdo a la gente subiéndose al tragaluz para ver la reunión, en el tabernáculo del Hermano Redigar. Uds. conocen al Hermano Redigar, hace años.
Somos desconocidos uno del otro, exactamente. Yo no la conozco. Solo pasó por la línea donde miles de personas pasan, uno no tendría la manera de reconocerla. Sea muy reverente.
Algo sucedió. Muy bien, ahora sea muy reverente. Solo crea con todo su corazón. ¿Cree que Dios le concederá las cosas que está pidiendo?

80 Usted está sufriendo con varias cosas. Puedo ver que Ud. ha tenido una operación o algo. Veo que ha ido dos veces. La han operado dos veces. Y luego tiene un problema interno, un problema interno. Y desde el parto. Es una herida. Eso sucedió hace mucho, muchos años atrás cuando Ud. era una mujer joven. Exactamente. ¿Cree que Dios la sanará? Oremos ahora.
Oh, Dios eterno, Autor de la Vida, manda Tus bendiciones sobre la mujer y que sea sanada, Padre. Yo ruego que Tú concedas estas cosas en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén.
Ahora, no dude. Solamente créalo con todo el corazón. Y la Biblia… como dice la Biblia: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Muy bien.

81 Estoy recibiendo un pensamiento de aquel lado, el pensamiento de alguien. Jesús percibió sus pensamientos. ¿Cuántos saben eso? ¿Ven? No es una telepatía. Le pediré algo. Dama, ponga su mano en la mía. Si Dios me revela cuál es su problema, mirando para este lado, ¿me creerá? Muy bien, entonces su corazón ya no le molestará más. Puede irse a casa y ser sana. Ahora crea, y no deje… La gente duda, como pueden ver. Eso lo pondrá muy mal si hace eso.
¿Cree Ud. en la parte de atrás, la damita asomándose por un lado de la otra dama sentada allí? Ud. tenía problema cardíaco también, sentada allá atrás, con el dedo en su mano. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? ¿Lo cree? Puede recibirlo. También con el problema del corazón. Si puedes creer.
Justo detrás de allí también, Ud. tiene problema cardíaco. Tiene una ruptura también. ¿Cree que Dios lo sanará? Levante su mano, señor, para que nosotros… Allí lo tiene.

82 ¿Qué de Uds. que fueron sanados antes de venir para acá, tomarán mi palabra al respecto? Entonces dense la vuelta y regresen [Palabras poco claras]. Antes que Ud. suba acá, dama, párese allí mismo donde está. Hermano Levy, siéntese allí solo por unos minutos. ¿Cree que soy Su siervo? Ud. está sombreada con oscuridad. Eso es muerte. Ud. tiene cáncer. ¿Cree que Dios la sanará? Levante su mano y diga: “Yo te acepto, Jesús, como mi sanador”. Dios le bendiga. Ahora, siga su camino y no piense más al respecto. Vaya, créalo con todo su corazón. Si puede… [Palabras poco claras].
Solo quédese donde está, dama. ¿Cree que yo soy Su siervo? ¿Cree que ese dolor de espalda la dejará y que se pondrá bien? Si es así, levante su mano. Muy bien. Puede irse por este lado y ser sanada, ¿ven? Siga adelante creyendo con todo su corazón.
¿Lo creen, allá en la audiencia? Si pueden creer. Eso lo dejó cuando el problema de la espalda dejó a la señora, también lo dejó a Ud., hijo. Solo siga su camino y regocíjese, dándole gracias a Dios. Eso es correcto. Siga su camino y regocíjese.

83 ¿Cuántos allá quieren ser sanados, y creen que Dios los sanará? Ese hombre que se está regocijando tanto por haber sanado de ese problema del corazón o lo que haya sido hace unos minutos, el hombre sentado a un lado de él está muy emocionado. Él tiene una condición asmática de la que quiere ser sanado. ¿Cree Ud. señor, que Dios le sanará de esa asma y que se pondrá bien, sentado allá atrás con el hombre que fue sanado del problema del corazón? ¿Lo cree? Bueno, entonces puede recibirlo. Puede seguir su camino y regocijarse, y diga: “Gracias, Señor, por sanarme”.
¿Cuántos quieren ser sanos? Levanten sus manos. Miren, los he retenido por mucho tiempo. No trae caso. El Espíritu [Palabras poco claras] y cosas como esas. No quiero ser grosero. Pero quiero que hagan algo por mí. Pongan sus manos unos sobre otros. Solo pongan sus manos uno sobre el otro. Por aquí, porque no tengo mucho tiempo. Pongan sus manos… [Palabras poco claras].

84 Amigos, ¿creen que el Hijo de Dios, el cual estoy tratando de decirles que les ama, creen que está aquí? Digan: “Amén”. ¿Es esto lo que la Biblia dijo que acontecería? Ahora, recuerden, esto es más de lo que Él hizo cuando estuvo aquí; porque una persona le tocó y Él se debilitó tanto que no podía moverse, o, Él podía moverse, pero dijo: “Virtud salió de Mí”. Virtud es “fuerza”.
Pero Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y más que estas”, ¿ven? Estamos ahora en el tiempo del fin. Esa es la razón que me pongo… me debilito. Eso es cierto. Después… Son las visiones que lo causan. Solo piensen en esto, hay tantos que pasan por aquí que uno ni sabe quien… si uno está en la visión o fuera de la visión, ¿ven? Es para Uds. Es el Señor Dios, que es bueno con Uds., para mostrárselos.

85 Ahora, amigos, yo no sé que más pudiera hacer Él. Yo no sé de otra cosa que pudiera hacer Él. Él les ha probado que no está muerto, Él está vivo y está aquí. Ahora, ¿de qué serviría, que estuviera yo aquí parado ungido, si Uds. están allá y no lo creen? Se requiere de la fe de Uds. Su fe es lo que lo toca a Él y que hace estas cosas. No soy yo. Uds…. Yo no operó eso. Uds. lo operan con su propia fe, es lo que lo hace, ¿ven? Son Uds. No soy yo, son Uds.
¿Y qué es? Está mostrando esto de… una persona, un hombre, nada en lo absoluto, solo un hombre como Ud., o un humano. Probablemente si el rapto aconteciera, y se declarara que la justicia debe subir primero, cada uno de Uds. subiría antes que yo. Yo nací fuera de sazón.
Muchos de Uds., de los que están aquí estaban predicando el Evangelio cuando yo era apenas un pequeño pastor Bautista, y Uds. se han parado con estas cosas, ¿ven? Es la bondad y la misericordia de Dios para Uds. Créanme, amigos; créanme como su hermano. Se los estoy diciendo de todo corazón, es Dios quien se los ha enviado. No yo, no soy yo el que Dios ha enviado. El Espíritu Santo es el don que Dios les ha enviado, ¿ven? Y es para Uds.

86 Y cada uno de Uds. que puede creerlo y aceptarlo sobre las bases de la resurrección de Cristo, y lo acepta, ahora mismo es sanado, ¿ven? Ahora, oremos. Y Ud. ore por la persona que está a su lado. Y cada uno de Uds., oren por aquel que está a su lado, de la manera que oran en su iglesia.
Si Ud. es bautista, ore de la manera que oran los bautistas. Si Ud. es pentecostal, oren de la manera que ellos oran. Como quiera que sea, solamente oren de la manera que cada uno ora por aquel que está sentado a su lado, por el que Ud. está orando. Yo oraré por todos ustedes.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra…
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