OBRAS DEL MENSAJE


Amor
Harrisonburg, Virginia, E.U.A.
58-0314
1 Pueden tomar asiento. En verdad es un privilegio estar aquí esta noche, un gran privilegio el estar aquí para servir al Señor Jesús. Lamentamos no tener el espacio suficiente, sabiendo que tienen que estar parados y eso los cansa. Y el pasillo… y pregunté si había un espacio más grande que pudiéramos obtener, y creo que por el momento no hay.
Pero trataremos de que nuestros mensajes sean tan cortos como podamos, y sean pacientes y tolérenos mientras tanto solo un poquito. Y ahora, recuerden los servicios mañana por la tarde, y después el domingo por la tarde y por la noche también.
2 Ahora, esta noche, si es la voluntad del Señor, deseo leer una porción de la Escritura. Y después Uds. oren por mí mientras hablo esta noche, siendo que he estado ronco desde que llegué. No es un mal resfriado, sino simplemente una voz cansada.
(Permítanme mover esto por aquí… Pondré la cosa en la otra posición. Muy bien. Creo que eso está un poquito mejor).
Ahora, para la lectura de esta noche vayamos un poco atrás a una Escritura que nos resulta muy familiar a todos nosotros, una que se encuentra en la bendita antigua Biblia. Y yo creo que cada palabra que la Biblia dice es la verdad. Y sé que todos los Cristianos hacen lo mismo. Y está es una lectura muy familiar: San Juan 3:16.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
3 Ahora, inclinemos nuestros rostros solo por un momento para orar. Oh, bendito y eterno Dios, Quien trajo de nuevo al Señor Jesús de entre los muertos, y ahora Él se nos ha sido presentado después de mil novecientos años, aún vivo y tan suficiente en Su poder y en Su presencia tal como lo fue hace mil novecientos años cuando caminó en Galilea. Y te damos las gracias, nuestro Padre, porque Tú has hecho esto por nosotros.
Y en este día oscuro y del mal en el cual estamos viviendo, cuando hay tanta confusión en cada uno en el mundo (y en las naciones, en la política, y en cada manera de vivir), hasta en el caminar Cristiano, aún hay confusión.
Pero estamos tan contentos de saber que Jesús todavía vive, y como la Escritura ha dicho de Él: “El mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Y cuando vemos el fin acercándose tan rápido, y las señales de Su pronta venida, nuestros corazones saltan de gozo cuando descansamos en la bendita promesa que Él es el mismo, que Él nos ama, y se dio a Sí mismo por nosotros.
4 Te pedimos esta noche, Dios, que tengas misericordia de nosotros y que perdones nuestros pecados y trasgresiones. Danos de manera sobreabundante esta noche, porque nuestros corazones fatigados lo necesita en estos días. Bendice a cada uno en la Divina Presencia, y sana a cada persona enferma que ha venido esta noche con expectativa y sabemos que Tú no despacharas ni a una sola persona hambrienta e insatisfecha: porque esa es Tu naturaleza, Tú eres Dios.
Bendice la Palabra mientras la leemos, y danos el contexto de esta Palabra para el mensaje de esta noche, porque lo pedimos en el Nombre de Aquel todo suficiente, el Señor Jesús. Amén.
5 Me supongo que todo niño que haya asistido a la Escuela Dominical alguna vez, puede citar este pequeño pasaje de la Escritura: solo una pequeña porción de la Palabra del Dios perdurable y eternal.
Y no es mucho, pero no es la lectura o cuánto se lea, es el valor de lo que leemos. No hace ninguna diferencia si es muy largo o no, es el valor de lo que hemos leído. Es allí donde podemos descansar nuestra fe, porque es la Palabra del Dios viviente.
6 Y mire, hace un tiempo (hablando de las cosas que tienen valor), cruzando el río en Louisville, Kentucky, del otro lado de donde yo vivo, había un niñito que se encontraba en el ático de su casa. Y estaba registrando en las viejas reliquias y cosas que pertenecían a la familia, y encontró un viejo baúl. Y se adentró en este viejo baúl contento de ver lo que podía encontrar, y encontró una pequeña estampilla postal que se había tornado amarilla. Era más o menos de media pulgada cuadrada.
El pequeño la miró, y dijo: “Eso pudiera costar cinco centavos, y con cinco centavos me puedo comprar un helado”. Así que con el helado en mente, se fue a prisa por la calle a buscar al coleccionista de estampillas. Y el coleccionista la observó. Y él dijo: “¿Cuánto me daría por esta estampilla postal?”, sin esperar recibir más de cinco centavos.
7 Y él dijo… Después que el coleccionista de estampillas la miró, él sabía que era una estampilla antigua, así que dijo: “Te daré un dólar por ella”. Oh, el muchachito estaba muy feliz. Eso significaba varios helados. Así que le vendió la estampilla por un dólar.
Y aproximadamente unas seis semanas después, el coleccionista de estampillas la vendió por cincuenta dólares. Un poco después fue vendida por quinientos dólares. Y ahora reclaman que vale un cuarto de millón de dólares.
8 Ahora, sabemos que un pedacito de papel de media pulgada no vale la pena ni siquiera levantarlo de la calle. Pero no era el valor del papel, es el valor de lo que está en el papel.
Y de esa manera es con la Palabra de Dios. No es solamente el papel donde está escrita, pero el valor de Ella es porque es la Palabra del Dios eterno. Y Jesús dijo: “Cielos y tierra pasarán, pero Mis Palabras nunca fallarán”.
Por lo tanto, en San Juan 3:16, aunque es una pequeña porción, tiene suficiente valor para salvar al mundo. Tiene suficiente valor para sanar cada persona enferma que está en la tierra el día de hoy. Es un perdón para cada pecador. Es gozo para cada persona preocupada. Es esperanza para los desesperanzados. Es alimento para el santo. Es sanidad para el enfermo. Es un perdón para aquellos que están en problemas. Son todas estas cosas para Ud., si lo puede recibir como tal.
9 Hace un tiempo hubo un caso (creo que fue en los días de Abraham Lincoln) que un hombre cometió un crimen, y fue hallado culpable. Y el castigo por esto era morir frente a un pelotón de fusilamiento.
Y un buen amigo se escabulló y fue ante el Presidente de rodillas y le rogó el perdón por este hombre. Y el Sr. Lincoln, no estaba en su oficina, decidió otorgarle el perdón a este hombre. Así que él solamente lo escribió en un pedacito de papel. “Perdón para Tal y tal. Abraham Lincoln, Presidente de los Estados Unidos”.
Él se inclinó y le agradeció al hombre, y se fue apresuradamente con el hombre que estaba en prisión. Y le dijo: “¡Mi amigo, tengo tu perdón!”.
Le respondió: “Déjame verlo”. Y le mostró este pedacito de papel. Y el criminal dijo: “Oh, esto no es suficiente. Si fuese un perdón verdadero, estaría escrito en un gran pedazo de papel. Diría el por qué fui perdonado. Así que tú solamente estás bromeando”. Y no pudo ser persuadido a recibir su perdón. Y a la siguiente mañana el hombre murió por el pelotón de fusilamiento.
10 Y luego fíjense, hay un documento firmado por el Presidente de los Estados Unidos que dice: “Este hombre ha sido perdonado”, y fue escrito un día antes de su ejecución. Entonces el caso fue juzgado en una Corte Federal. Y esta fue la decisión de la Corte Federal: “Un perdón no es perdón al menos que sea recibido como perdón”.
Y de esa manera es la Palabra de Dios. Es un perdón para aquellos que lo recibirán como perdón. Es sanidad para aquellos que lo reciben como un perdón de sanidad. Y cada promesa de Dios es verdad, si es recibida con la actitud mental correcta.
11 Yo digo esto esta noche, como ministro del Evangelio, que yo he visto que ha sido probado. He tenido el privilegio de predicar alrededor del mundo y ante miles de personas. ¡Y cada promesa Divina en la Biblia es verdad! Y si Ud. toma una actitud mental correcta hacia cualquiera de las promesas divinas de Dios, llegarán a suceder, si puede tener una actitud mental correcta.
Y en la lectura de nuestra Escritura en esta noche, dice: “De tal manera amó Dios al mundo…”. Si hay algo por lo que el mundo está muriendo, es por amor. En mis viajes he hallado que esa es la piedra rechazada que está impidiendo que el edificio ensamble bien: en donde las Asambleas, y la Iglesia de Dios, y los Bautistas, y los Metodistas se estrecharan todos de manos y fueran hermanos, si tan solo tuvieran amor unos por los otros.
12 Es por esa necesidad que el mundo está muriendo, y Dios es amor. Ahora, hallamos en la iglesia, que eso es lo que está impidiendo a la iglesia, ha sido el concepto equivocado del amor.
Ahora, amor… Hay dos diferentes tipos de amor que es amor verdadero. Uno de ellos es la palabra griega “ágape”. Ese es el amor de Dios. Y luego un amor pervertido de eso que es amor filio, lo cual significa “amor humano”.
La palabra filio viene de “compañerismo”. El amor filio es el que Ud. le tiene a su esposa. Y un hombre pudiera coquetear con ella o insultarla, Ud. le dispara en la cabeza. Eso es lo que el amor filio haría. Se acompaña de celos. Y muchas otras cosas van con ello.
Pero el amor ágape le hará orar por su alma pecadora. Esa es la diferencia entre los dos amores. El amor de Dios es el principio del amor. Es la fuente de amor. Y a la iglesia de hoy en día le está haciendo falta eso, ese verdadero amor ágape que les permite amar a sus enemigos.
13 ¡Oh, si tan solo tuviéramos ese tipo de amor, habría un avivamiento recorriendo esta nación de costa a costa y de Norte a Sur! Y la razón por la que no tenemos ese amor… Es la razón principal por la cual la iglesia no está progresando como debería.
No necesitamos teología, solamente necesitamos amor verdadero para que vaya junto con la teología que ya sabemos. Estamos discutiendo demasiado si deberíamos ser bautizados para atrás o hacia adelante o por el estilo. Pero no hace ninguna diferencia del cómo son bautizados, o a cuál iglesia pertenecen o cuál evidencia tienen de ser Cristianos, si Uds. no tienen amor, no tienen a Dios.
14 Necesitamos amor. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito”. Ahora, cuando el amor es proyectado, y llega a su final, gracia soberana produce lo que el amor proyectó. Cuando Dios amó de tal manera al mundo que Su amor estaba al final de su trayecto; y fue entonces que ese amor proyectó gracia soberana que nos dio un Salvador.
Fue así como recibimos a Jesús, porque Dios amó al mundo. Algo se produjo por causa de Su amor. Y Jesús el Salvador fue producido, la gran historia que nosotros… olvidamos tan fácilmente.
15 Hace mucho años allá en Suiza… y algunos de Uds. hombres que son más o menos de mi edad recordarán haberlo leído en sus libros. Suiza era un pequeño grupo de gente que subieron a las montañas al salir de Alemania. Y entre ellos tenían una pequeña economía. Ellos no eran gente conflictiva, eran personas pacíficas.
Y de repente se suscitó una guerra contra ellos. Y los suizos tomaron sus viejas palas, y palos, rocas, y lo que pudieron encontrar, y bajaron las montañas para enfrentar a su enemigo en las planicies. Y estaban allí acorralados, sólo un pequeño grupo de gente, y un gran ejército venía marchando como muro de ladrillos. ¡No tenían oportunidad!
16 Pero había uno, un héroe entre ellos, su nombre era Arnold Von Winkelried. Y él le dio un beso a su esposa y se despidió de sus niños unas cuantas horas antes de ir a la batalla. Él amaba su hogar. Él amaba su nación; por lo tanto, su amor lo constriñó a hacer algo al respecto.
Y él dijo: “Hombres de Suiza, este día entrego mi vida por Suiza”.
Ellos dijeron: “¿Qué vas hacer, Arnold Von Winkelried?”.
Él dijo: “Solo síganme y peleen con todo lo que tienen”. Y él levantó sus brazos y miró hacia lo más profundo de las lanzas, mientras ellos marchaban como un gran muro. Y él encontró lo profundo de las lanzas. Y él gritó de nuevo: “¡Abran paso a la libertad!”.Y comenzó a correr con sus manos levantadas. Y gritó de nuevo: “¡Abran paso a la libertad!”.
Antes de abandonar sus filas, él dijo: “A través de las montañas a lo lejos está una casita blanca, y dos niños pequeños, y una esposa dulce que nunca volveré a ver. Cuiden de ellos. Pero yo doy mi vida por defenderlos a ellos”.
17 El amor les hace hacer cosas. Y cuando la iglesia reciba el verdadero amor de Dios en sus corazones, ellos harán cosas. No sentirán vergüenza. Oh, Cristo no quiere que sean… No es suficiente el ser leales. Él no quiere el patronazgo suyo; Él quiere el compañerismo de Uds. Eso es lo que Dios quiere, es tener compañerismo con Uds.
Y a medida que Arnold Von Winkelried se apresuró hacia las filas, tomó un puñado de lanzas, y las llevó a su propio corazón mientras caía sobre ellas, y él mismo se traspasó hasta morir. Fue un acto de tanta valentía al punto que el enemigo se dispersó. Y aquellos que lo habían seguido, gritando, con una hoz en sus manos, y rocas, y piedras, y palos, pero vencieron al enemigo sacándolos de su país. Y Suiza nunca ha tenido una guerra desde ese día hasta ahora.
18 Ese heroísmo difícilmente ha sido igualado, y nunca ha sido superado. Pero oh, eso fue algo pequeño, comparado con el día cuando la raza caída de Adán estaba arrinconada. Ellos habían enviado profetas y leyes, y los rechazaron; y el diablo, el pecado, y la enfermedad habían arrinconado la raza de Adán. Hubo Uno que dio un paso al frente en el cielo, dijo: “Yo iré a la tierra”, porque de tal manera amó Dios al mundo. Su amor le constriñó a hacer algo. Proyectó un Salvador, que vino a la tierra y encontró el punto donde había más lanzas —lo cual era la muerte — y se traspasó con ello.
Y en el día que Él ascendió, y que envió el Espíritu Santo, le dijo a Su iglesia: “¡Toma esto y pelea de la mejor manera que puedas!”.
Es allí donde se le está pasando por alto a la iglesia el día de hoy: el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo —y hombres que tienen miedo de tomarlo. Uds. prefieren tomar una teología hecha por el hombre y tratar de pelear. ¡Uds. perderán! Tomen lo que el Guía les ha dado, el amor de Dios que lo constriñó a Él. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito”.
19 ¡Oh, yo me he dado cuenta! Muchos de Uds. han leído en el libro de la ocasión allá en Portlan, Oregon, cuando el maniático corrió hacia la plataforma. Les quiero contar un poquito de mi vida personal.
El maniático corrió a la plataforma aquella noche ante seiscientas cincuenta personas y me iba a matar. Era un gran gigante corpulento, pesaba alrededor de 250 libras [113 Kg.] y quizás más; se paró a unos siete pies [2 m], un maniático de la institución para dementes. Y yo estaba predicando sobre la fe. Yo pesaba 128 libras [58 Kg.]. Y vi a unos trescientos predicadores correr de la plataforma, porque ellos lo conocían. Él odiaba a los predicadores. Y la ley lo estaba buscando.
20 Y a medida que se apresuraba a la plataforma, yo no lo conocía. Y él soltó un fuerte grito, y crujió los dientes y sus ojos se le voltearon. Y empezó a caminar hacia mí. Y él dijo: “Tú, hipócrita. Tú, víbora en la hierba”, él dijo: “sobre esta plataforma, posando como un siervo de Dios. Tú no eres otra cosa más que un hipócrita”.
Todos se quedaron muy quietos. Para ese tiempo, dos policías que yo había guiado a Cristo en el vestidor, corrieron a agarrarlo. Y yo les hice señas. Yo dije: “Este no es un asunto de carne y sangre”. Pero lo curioso fue, que cuando aquel hombre subió, yo no tenía miedo. Ahora, el perfecto amor echa fuera el temor. Y esa es la razón por la cual la gente no toma a Dios por Su Palabra para su sanidad, ellos no le aman lo suficiente —porque tienen miedo de que Él no guarde Su Palabra. Esa es la razón por la cual la gente tiene miedo de que alguien más vaya a decir algo en contra de ellos si reciben el Espíritu Santo. Tienen miedo de que alguien se vaya a reír, y a burlar. Pero cuando el amor entra…
21 ¿Qué hizo que Moisés dejara Egipto? El trono estaba a sus pies, pero él tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios. ¿Qué? No para decir: “Ahora, Yo haré que sea mejor para ti”, pero para tomar el lugar con su pueblo. Eso es lo que el Espíritu de Cristo… que lo hizo tomar su lugar con el pueblo.
Eso fue lo que hizo que Cristo tomara Su lugar con el pueblo. ¡Eso es lo que hace que un Cristiano hoy día salga y tome su postura con Cristo! —viva o muera. ¡Tengan compañerismo, ámense uno al otro! Y Ud. ama a Dios y no tiene miedo de lo que el diablo pueda decir o hacer.
22 Cuando este maniático hizo sus brazos hacia atrás, y algo sucedió. ¡Oh, quisiera poder vivir de esa manera siempre! Y se apresuró hacia mí. Y levantó sus grandes y poderosos brazos.
Ahora, más les valiera no estar solo jugando. Más vale que Ud. sepa de lo que está hablando. Y con brujos en África, y hombres de la India con vudú, ellos lo retan a uno. Pero si Ud. en verdad le ama a Él, no tenga miedo. Él dijo: “Yo estaré con vosotros”. ¡Oh, yo nunca lo he visto fallar, y no fallará!
23 Así que el hombre se acercó mucho a mí, y la gente simplemente guardó silencio. Y él dio un soplido, relegando y escupió en mi cara. Y dijo: “Tú, víbora en la hierba. Te voy a mostrar qué tanto tienes de siervo de Dios. Te voy a golpear hasta el centro de la audiencia”. Bien podía cumplir su amenaza.
¡Pero él no conocía a Dios! Esa era la cosa principal. Yo me quedé muy quieto, no dije nada. Y mi corazón sintió lástima por él. Ahora, Ud. ni puede imaginarse eso, tiene que ser algo real. La gente ha visto tanto amor fingido, al punto que está hastiada y cansada de eso. Sea lo que Ud. es. Si Ud. es un Cristiano, sea uno. La gracia de Dios lo hará ser uno.
24 Y el hombre se acercó más a mí; y yo lo amé, porque sabía que él no quería hacer eso. Yo pensé: “Es el diablo que hace que el hombre diga eso. Él es un hombre que podría amar a su familia igual como yo amo a la mía. A él le gustaría comer, y beber y tener compañerismo. Pero lo que sucede, es por causa que el diablo lo tiene poseído. Él es un ser humano igual que yo”, ese tipo de pensamientos.
Y uno no puede hacer eso al menos que Dios lo haga por uno. Y cuando se acercó a mí, levantó sus brazos y dijo: “Solamente te voy a golpear hasta el centro de esa audiencia, y quebraré cada hueso de ese frágil cuerpecito tuyo”. Yo nunca abrí mi boca o dije alguna palabra.
Pero de repente, algo empezó a hablar. Y el Espíritu Santo empezó a hablar y dijo: “Por cuanto Ud. ha retado el Espíritu de Dios esta noche, Ud. caerá a mis pies”. Había dos amenazas, dos profecías.
Él dijo: “Te voy a golpear y te mandaré hasta el centro de la audiencia”; el Espíritu de Dios dijo: “Ud. caerá a mis pies”.
Él dijo: “Yo te voy a mostrar a los pies de quién voy a caer”. Y levantó su brazo para golpearme, y aún no había miedo.
25 Yo no estaba allí porque quería ser visto; yo estaba con una comisión de parte de Dios para la gente. Y cuando empezó a dar el golpe, algo dentro de mí dijo: “Satanás, sal del hombre”. Y cuando lo hizo, sus grandes ojos parecían que se le iban a salir, apretó los dientes, se dio la vuelta y cayó a mis pies, al punto que la policía tuvo que venir y quitarlo.
¿Qué fue? Amor. El amor conquista al enemigo más fuerte que hay sobre la faz de la tierra. Es el amor. Simplemente en el interior, ahora, de vida.
26 Sucedió no hace mucho tiempo, cuando estuve en México el año pasado, había estado un pequeño bebé esa mañana que habían traído a la reunión. Y había muerto a las nueve esa mañana.
Se encontraban parados por miles de miles. Veinte mil vinieron a Cristo esa noche. Veinte mil. Yo dije: “No quiero a los católicos o evangélicos, yo quiero a personas que nunca han recibido a Cristo en lo absoluto”. Y ellos registraron veinte mil.
Pero estaba una pequeña mujer en el lugar gritando con una cobija. Billy estaba con el hombre que había repartido las tarjetas de oración, y tenían aproximadamente unos doscientos o trescientos ujieres. ¡Y esos trescientos ujieres no podían mantener a la mujercita fuera de la línea! Ella estaba trepándose sobre sus espaldas. Oh, ¿qué estaba pasando? Su bebé había muerto a las nueve esa mañana, y eran casi las diez de la noche.
27 Después de aquel tira y afloja: Una damita que no tenía más de veinte años, una mujercita muy bonita, y seguía gritando, y los ujieres tratando de empujarla hacia atrás. Ella entonces se metía por entre las piernas de ellos, sobre sus hombros, o cualquier cosa. ¡El amor hacia su bebé!
Y yo podía escuchar aquellos gritos: “¡Padre!”, padre significa “padre”. Ella era católica.
Y mientras gritaba, Billy vino a mí y dijo: “Papá, tienes que hacer algo con esa mujer”. Dijo: “Ella no tiene tarjeta de oración, y no podemos ser justos y dejarla entrar a la línea de oración sin una tarjeta de oración. Otros han estado aquí desde el amanecer para poder recibir una tarjeta de oración”.
Y le dije: “Bueno, Hermano Moore (El Hno. Jack Moore, de Shreveport, Louisiana)”, le dije: “Vaya Ud. y vea si puede orar por su bebé o lo que sea que esté mal”. Y comenzaba a ir, y yo miré frente a mí, y vi por visión a un pequeño bebé. Yo dije: “Espere un minuto, Hermano Moore”.
28 Miren, el amor soberano de Dios proyectará la gracia de Dios en cada ocasión. Yo dije: “Quizás será mejor que yo vaya al bebé”. Dije: “Ujieres, sé que esto no es correcto. De acuerdo a nuestras reglas tienen que tener una tarjeta de oración. Pero dejen que la mujercita venga para acá”.
Y cuando ella vino, cayó de rodillas. Yo dije: “Póngase de pie”. No podía hacer que entendiera. Y yo puse mi mano sobre la cobija. Ni siquiera había visto al bebé. Y dije: “Señor Dios…”. Estaba tan mojada como podía estarlo. Había estado lloviendo todo el día. En el lugar no había donde sentarse, estaban parados, recargados unos sobre otros —tan lejos como se podía ver en esta gran arena de corridas de toros.
Y yo dije: “Señor Dios, no sé de qué se trata todo esto, pero yo acabo de ver a un pequeño bebé mexicano en visión”. Y puse mis manos sobre esa cobija mojada. Jehová Dios, quien es mi Juez, él chilló y soltó un gran grito, y comenzó a patear la cobija que tenía encima.
29 ¿Qué fue? Amor, de una madre hacia su bebé. No para ser vista, ni de manera hipócrita, pero un real y genuino amor por su bebé proyectó la gracia soberana del Dios Todopoderoso. ¡Qué tan simple se puede creer!
No hace mucho (se puede ver en terribles dilemas, como bien lo sabemos), estaba sentado en el porche hablando con mis asociados que están aquí, el Hermano Goad y el Hermano Mercier. Y estábamos hablando de una joven muchacha de color que había matado a su bebé un día antes. Ella era un… tenía un hijo ilegitimo.
Y envolvió a la criatura en una cobija y la asfixió, se subió a un taxi y se fue al río, y la arrojó al río. El taxista lo reportó a la guardia costera. Buscaron el bulto y encontraron al pequeño bebé, asesinado. Pero el bebé no se había ahogado, había muerto por sofocación. Y la fotografía de ella salió en el periódico. Y le estaba diciendo a mis hermanos, sentados en el porche, les dije: “Uds. saben, esa mujer no debería… ni siquiera debería ser llamada mujer”. Yo dije: “Un perro tiene mejor moral que esa mujer”.
30 Y en ese preciso momento vimos que se acercaba por el camino. Y mi casa es la cuarta desde la carretera, por el carril (o de una pequeña avenida, como la pudieran llamar aquí), y es la única casa que tiene una cerca alrededor.
Bueno, vi que se acercaba, y dirigiéndose a la entrada de la casa, venía una vieja zarigüeya. Ahora, Uds. personas de Virginia saben lo que es una zarigüeya. Yo fui guardabosques por muchos años en Indiana; y estudio la vida salvaje, es uno de mis estudios.
Y cualquier sabe que las zarigüeyas no viajan durante el día. Una zarigüeya viaja de noche, y luego se detiene y duerme durante el día. Y dije: “Mira, Leo, Gene. Allí viene una zarigüeya”. Y cuando llegó frente a mi puerta, se dio la vuelta y entró.
Y me di cuenta que se inclinaba de un lado de esta manera, arrastrando una pierna. Y salté y corrí hasta el lugar, y había un rastrillo en el patio. Y tomé el rastrillo y lo puse sobre la zarigüeya. Y dije: “Tal vez tiene rabia, porque ahora el clima es caluroso”. Creo que fue en julio, junio o julio. Y dije: “Tal vez tiene rabia; y por lo tanto, debemos detenerla.
31 Y cuando detuve a la zarigüeya, vi de casualidad, y su pierna estaba toda aplastada, donde un carro la había golpeado o los perros la habían mordido. Y esta hinchada el doble de tamaño. Y no estoy tratando de… de hacer que les dé asco, con moscas, y tenía gusanos y las moscas volando por toda la pierna…
Y dije: “Oh, ha sido herida, hace pocos días”. Y le tenía el rastrillo encima. Normalmente hacen lo que llamamos “jugar a la zarigüeya”, acostándose. Pero ella no. Estaba mordiendo el rastrillo del patio.
Y esas zarigüeyas son el segundo animal, el canguro y la zarigüeya son los únicos dos que tienen una bolsa para cargar a sus pequeñitos dentro.
Y me di cuenta cuando bajó su bolsa, estaban nueve pequeñas zarigüeyas desnudas así de largo. Y estaban tratando de mamar de ella. Yo dije: “Aquí está, muchachos. ¡Ella es una madre! Y dije: ”Ven aquí, Gene“.
32 Y en eso la Sra. Wood, con… y el Sr. Wood, quien había sido un Testigo de Jehová, y su muchacho había sido sanado de una pierna paralizada que tenía encogida, al punto que ahora él ni sabía cual pierna había sido sanada. Y se habían mudado enseguida de mi casa, y ella es veterinaria.
Y él vino a mirar, y ella dijo: “Mira nada más”.
Yo dije: “Muchachos, esa zarigüeya tiene más de madre que aquella mujer que ahogó su bebé”. Dije: “A ella probablemente no le queda más de una hora de vida, pero está dispuesta a dar esa hora luchando por sus bebés. Ella es una madre verdadera”.
33 Y luego, cuando la moví el rastrillo un poquito, y yo… La Sra. Wood dijo: “Hermano Branham, ¿qué va a hacer con ella?”.
Yo dije: “No lo sé”.
Él dijo: “Bueno, debiera matarla. Y solo tome a esos pequeñitos y mátelos, porque tiene la boca redonda, no podrán mamar, y morirán amamantándose de ella.
Y yo dije: “Simplemente no puedo hacerlo”.
Y ella dijo: “Yo pensé que Ud. era un cazador”.
Le respondí: “¡Soy un cazador, pero no un asesino!”.
Y ella dijo: “Pues, Ud. no lo dice en serio”. Ella pensó que tenía la razón. Y humanamente sí la tenía. Ella dijo: “¿La va a dejar que sufra de esa manera?”.
Yo dije: “No sé por qué, Sra. Wood, pero simplemente no puedo matarla”.
Dijo: “Permita que mi esposo, Banks, la mate”.
Yo dije: “No, yo no puedo permitir que lo haga”.
Dijo: “¡Entonces va a dejarla que se quede allí, y que muera de esa manera!”.
Yo dije: “Me imagino que será así”.
La levanté de esta forma, con el rastrillo, y esas pequeñas zarigüeyas, ella las metió rápidamente, y corrió al frente de mi puerta, y se colapsó y fuimos a ver.
Y cuando colapsó, la movimos para saber si estaba muerta o no. Ella dijo: “Entonces va a dejar que esos pequeños bebés amamanten esa vieja leche de ella y que mueran una horrible muerte”.
Yo dije: “Me imagino que sí”.
34 Así que todo el día hubo gente entrando y saliendo; la noche llegó, ella todavía estaba allí. Bueno. El Sr. Wood vino para alejarme de la multitud, para llevarme a dar un pequeño paseo. Las visiones, lo debilitan a uno. Y manejé un poquito por el campo. Después de un rato, cuando regresamos eran como las once, y allí yacía la vieja madre zarigüeya. Y cualquiera sabe, si en algún momento se iba a mover, ella se hubiera movido al ocultarse el sol, se hubiera marchado. Pero permanecía acostada allí. Y mi esposa dijo: “Billy, ¿vas a dejar que se muera de esa manera?”.
Yo dije: “Creo que ya está muerta”. Dije: “Mira a esos pequeñitos como están amamantando”. Dijo: “Se están muriendo de hambre”. Dijo: “Probablemente no pueden sacarle leche si ella está muerta”.
Yo la pateé varias veces, y tocándola con el pie; y vi un pequeño gruñido por el lado de su cara, y yo dije: “No está muerta”. Y entramos.
35 Billy, mi hijo, llegó como a media noche, había estado pescando. Y él la vio tirada allí. Durante toda la noche yo no podía sacármela de la mente. La siguiente mañana fui a ver muy temprano, y la miré, y allí yacía mi vieja zarigüeya, con el rocío sobre ella, y esos pequeñitos todavía amamantando. Y de repente volteé, y parada a mi lado, y mi pequeña hija Rebeca… Una niña muy espiritual, acaba de ver su primera visión hace muy poquito. Y ella dijo: “Papi, ¿qué vas a hacer con esa vieja madre zarigüeya? ¿Está muerta?”.
Le respondí: “Yo no sé, querida”. Dije: “No deberías de estar aquí tan temprano. Métete a la casa”. Yo dije: “[palabras inaudibles]… traía solamente sus pijamas”. Yo dije: “Métete a la casa y acuéstate en la cama. Papi ya se va a meter”.
36 Me fui a mi cuarto de estudio. Me senté, comencé a frotarme la frente, de ese modo, con mi rostro inclinado. No sé qué pensará Ud. de esto, eso es entre Ud. y Dios, pero algo me dijo: “¿Qué vas a hacer con ella?”.
Yo dije: “No lo sé”. No lo estaba pensando. Y dije: “Oh, no quiero matarla”.
“Pues”, dijo: “tú predicaste un sermón sobre ella ayer, diciendo que era una verdadera madre”.
Yo dije: “Sí, eso es correcto”.
“Bueno”, dijo: “ella lleva tirada en tu puerta desde hace veinticuatro horas esperando su turno para que se ore por ella y tú no has dicho ni una sola palabra”.
Yo dije: “bueno, no sabía…” Yo dije: “¿A quién le estoy hablando, de todas maneras?”. Sacudí mi cabeza y pensé: “Esa fue una voz”. Y pensé: “Oh, Dios, Tú guías al águila por el aire sin senderos, un gorrión no puede caer en la carretera sin que sepas al respecto. ¿Me quieres decir que Tú guiaste a esa pobre ignorante zarigüeya hasta estos escalones?”. Yo dije: “Perdona a Tu siervo estúpido”.
37 Y caminé hasta allá, y la pequeña Rebeca todavía estaba asomándose por la barandilla. Y me fui hasta donde ella estaba parada, o tirada. Y dije: “Señor Dios, perdóname. Y si Tú quieres que ore por esta madre zarigüeya, y Tú la has guiado por instinto…”. Ella no tiene alma porque es un animal.
¿Saben una cosa? Esa zarigüeya sabía más de Dios que lo que sabe la mitad de los predicadores. Y esta tirada allí. Y yo dije: “Señor Dios, perdóname, y permite que sea sanada”.
Mi Biblia está abierta aquí frente a mí. Uds. quizás lo han leído en los Hombres Cristianos de Negocios. Fue escrito en la prensa nacional, La Prensa Asociada. Esa vieja madre zarigüeya se levantó, juntó a sus nueve bebés, caminó hasta la calle, tan feliz como podía estarlo, con su colita moviéndose para ambos lados, y miró hacia la puerta como diciendo: “Gracias, señor”. Y se fue al bosque con sus bebés.
Y hasta donde yo sé, todavía están en el bosque, felices juntos. Dios sabe que eso es la verdad. ¡Oh, es amor verdadero! “De tal manera amó Dios al mundo…”. El mundo quiere ver algo genuino.
38 Y Uds. que están aquí esta noche, Dios está… Él está dependiendo en Uds. para que proyecten Su amor al pecador. Hay algo en un hombre o una mujer, que son creadores en miniatura.
¿Alguna vez han estado con personas con las cuales simplemente aman estar? Es la atmósfera que ellos crean alrededor de ellos. Otros, aunque son personas amables, pero Ud. simplemente no soporta estar con ellos. Ellos crean eso por medio de la manera en que viven y por la manera en que piensan. Es una pequeña atmósfera donde Ud. vive.
39 Antes de terminar me gustaría decir esto, solo una pequeña historia que me viene a la mente. Como todos Uds. saben, a mi me gusta cazar. Y solía cazar en el Bosque del Norte, arriba en New Hampshire.
Oh, yo simplemente amo adentrarme en el bosque. Hay algo en esos bosques que es tan piadoso. ¿Cómo puede un hombre mirar una flor, o un árbol, o un pequeño riachuelo fluir, y creer que no hay Dios? Dios vive en la naturaleza.
¿Qué hace que el árbol aquí en Virginia —tiene muy bonitos hojas en el verano— y qué hace que la savia deje el árbol y baje a las raíces y se esconda durante el invierno? Ponga un palo en el agua y vea si le acontece igual. ¡Es Dios!
40 ¿Qué hace que esa florecita que Ud. plantó el verano pasado que ha muerto…? La helada vino y la mató, inclinó su cabecita y dio el espíritu, hubo una procesión fúnebre. Las lluvias de octubre lloraron, y enterraron la semillita. Se congeló. La semilla se abrió, la pulpa se ha acabado. Ahora no hay semilla, pulpa, nada. Pero en algún lugar en la tierra, que la ciencia no puede encontrar, hay un germen de vida escondido; y con suficientes salidas del sol allá en el Este, la harán vivir de nuevo.
Y si Dios amó tanto a la flor que le proveyó una manera para que viviera de nuevo, ¡cuánto más Él ha provisto una manera para que el hombre que es a Su imagen, viva otra vez! Dios está en la naturaleza. Él está en el amor.
41 Yo cazaba con mi amigo por la parte Norte de Cola de Venado Blanco. Él era un buen cazador. Me gustaba cazar con él. Y él era un buen rastreador. Uno no tenía que estar pensando si él se perdería, y recorríamos treinta millas diarias [48 km] por las montañas. Subíamos hasta donde el viento estaba soplando y por todas partes, uno no tenía que preocuparse de él. Él siempre era un buen tirador y un buen rastreador.
Yo podía cazar con él, pero él era el hombre más malvado que había visto, simplemente de cruel corazón. Él podía dispararle a las gamas y cervatos solo para hacerme sentir mal. Uds. saben cómo son los pecadores. Solo tratando de impresionar, eso es todo. Lo hacen así hoy día.
42 La gente sabe qué tanto odio ver a una mujer fumando cigarrillos. Y el diablo manda a esos fumadores [palabras inaudibles] a mí alrededor solo para lucirse. Ud. no se está luciendo, solamente está mostrando de qué material está hecho. Eso es todo.
Ahora. Y este hombre… Está bien dispararle a un cervato, si la ley dice que puede hacerlo; pero no el dispararle a un grupo de ellos solo por maldad. El cervato está bien. Abraham mató un becerro y Dios se lo comió. No hay daño en ello. Pero el ser malo con eso…
Y a él le gustaba hacerlo solo por hacerme sentir mal. Y un año que subí al lugar, él se había hecho un pequeño silbato. Y sonaba igual como un cervato bebé que va bramando. Y le dije: “Burt, ¡no lo harás!”.
Él dijo: “Oh, Billy, aliviánate. Uds. los predicadores son corazón de gallina”.
Yo dije: “No, no lo somos, pero simplemente no tenemos esas cosas malvadas en nosotros”.
Él respondió: “Aliviánate”.
43 Y ese día cazamos hasta medio día. Había nieve en el suelo así como hay ahora. Ni siquiera habíamos visto una huella. Comíamos alrededor de las… Yo me encontraba detrás de él. Había un pequeño terreno despejado, y él como que se acuclilló. (Ahora, Uds. sureños saben lo que significa acuclillarse). Y cuando lo hizo, pensé que iba a sacar su almuerzo. ¿Pero qué traía? Su pequeño silbato. Pensé: “No va a soplar eso”. Y él lo sopló. Y para mi sorpresa, ni a unas treinta yardas de distancia [27 m—Traductor], una gama grande se levantó.
Ahora, la gama es la cierva madre. Podía ver las grandes venas en su cara, esos grandes ojos cafés, y sus gráciles orejas. Ella se paró. Ahora, eso es inusual a esa hora del día. Cualquier cazador sabe muy bien eso.
Y él volvió a soplar. Y ella salió al descubierto. Todo eso es contrario a la naturaleza del venado, el mostrarse de esa manera al descubierto, en la temporada de caza. Y ella estaba observando. ¿Qué sucedía? Ella era una madre. Su bebé se encontraba en problemas.
44 Y Burt me miró con esa sonrisita avergonzada. Pensé: “Oh, seguramente, Burt, no vas a hacer eso”. Y lo vi bajar el seguro en el rifle, le metió un cartucho calibre 30.06. Y niveló el rifle. Y cuando lo hizo, el ciervo miró al cazador. Ella titubeó, miró, pero entonces se quedó quieta.
Normalmente ellos huyen. ¿Pero qué era? Era que su bebé se encontraba en peligro. Ella no lo estaba fingiendo. Era un amor genuino de madre. Y estaba viendo al cazador.
Y lo vi a él nivelando el rifle. Él era de puntería mortal. Y pensé: “Burt, de seguro no podrás hacer eso”. Pensé: “Un segundo más y él le atravesará el corazón hasta el otro lado”, están tan cerquita así. Y ella estaba observando. Aunque la muerte la estaba encarando, ella todavía era una madre. Había un amor verdadero en ella. Su bebé estaba en problemas. Si eso significaba su propia vida, de todas maneras salió a enfrentar el peligro. Ella estaba buscando ese bebé.
45 No podía mirar eso. Sabía que en cualquier momento la volaría a pedazos. Volteé mi cabeza, y pensé: “Oh Dios, ¿cómo puede ser tan brutal?”. Y estaba esperando escuchar el disparo. Esperé y esperé. No hubo fuego.
Y di vuelta para mirar, el cañón del rifle se movía así. Y él volteó y me miró. Él arrojó el rifle al suelo, y me tomó de la pierna. Él dijo: “Billy, estoy harto de esto. Guíame a ese Jesús que tú conoces”. Allí mismo en esa orilla nevada guié a ese hombre de cruel corazón a Cristo, el cual esta noche es un apreciado santo. ¿Qué fue? Porque encontró algo que era real, un amor real que podía desplegarse frente a la muerte.
46 Mi amigo, eso es lo que Dios quiere esta noche. Eso es lo que los Cristianos deberían ser esta noche, el desplegar ese amor de Jesucristo independientemente de cuáles sean las circunstancias. Piénselo. Como Cristiano Ud. pudiera pertenecer a la mejor iglesia que hay en esta región, ¿pero alguna vez ha venido Dios a su corazón para darles ese amor que puede pararse frente a la gente que les llama un santo rodador? Tome Ud. su postura con la iglesia del Dios vivo. Si dicen que han perdido su mente porque lo han aceptado a Él como su sanador, de todas maneras párese y dele la gloria a Dios. ¿Está ese amor en Uds.? Si no es así, amigo pecador y descarriado, Dios está aquí para dárselos. Piénsenlo mientras inclinamos nuestros rostros.
Antes de orar, quiero hacerles una pregunta. Quiero que lo piensen sinceramente: “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham, yo he sido un Cristiano desde hace mucho tiempo”. Quizás se unieron a la iglesia hace mucho tiempo. Quizás danzaron en el Espíritu hace un tiempo atrás. Quizás hablaron en lenguas hace un tiempo atrás. Quizás fueron bautizados por cierto credo en la iglesia. Tal vez Uds. enciendan una vela cada noche y digan un rosario. Pero quiero preguntarles algo. ¿En verdad le aman a Él al punto que pueden desplegar Su amor en caso que dependiera entre la muerte y Ud. el hacerlo?
47 Quiero que todos los que estén aquí que saben en realidad… Sean sinceros, porque están en la Presencia de Dios. Todos los que estén aquí que saben que no tienen ese amor en sus corazones, pero quieren que Dios se los dé, levanten su mano a Él. Eso es correcto. Dios les bendiga. Seguro. Unos ciento cincuenta, doscientos, creo, digamos unas trescientas manos fueron levantadas. “Dios dame ese amor. Dame el amor de Cristo igual como el que tenía esa cierva madre, que pudo desplegar su amor por su bebé”. Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿es el amor de Dios más grande que eso?”. Mucho más grande.
“Una madre podrá olvidar a su niño de pecho, pero Yo nunca podré olvidarme de ti. Tu nombre lo tengo esculpido en la palma de Mis manos”. Seguro, por un clavo romano. “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado Su Hijo unigénito”. ¿Habrá alguien más que haya hecho su decisión desde entonces? Dios le bendiga aquí, hijito. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor. Eso está bien.
48 Alguien más que no haya levantado sus manos: “Dios, ten misericordia de mí”. Dirá: “¿Me servirá de algo levantar mi mano, Hermano Branham?”. Claro que sí. Si lo dice con sinceridad, un cambio de muerte a vida. Dios le bendiga, señor. Sean sinceros ahora. Dios le bendiga, muchachito.
Alguien más en el balcón. Sí, Dios sea con Ud. Dios le dé… Dios le bendiga allá, hermano. “Dame vida, Dios”. Dios le bendiga. Soy un miemb… Dios le bendiga, y a Ud. hermana, ya Ud. hermana.
“Soy un miembro de iglesia, Hermano Branham (Dios le bendiga), pero todavía no tengo ese amor. No hay porque deba estar pensándolo, porque yo no lo tengo; pero quiero algo real”. Dios le bendiga, hermano que está recargado a la pared.
Allá en el vestíbulo, ¿levantarían su mano por todo ese lado? Amigo pecador, o descarriado, o solo un miembro frío y tibio de iglesia. Diga: “Ten misericordia”. Dios le bendiga, señor. Se necesita de un verdadero hombre para hacer eso. Dios le bendiga, hermano.
49 Ud. dice: “¿Lo ve Dios?”. Seguro, Él los ve. Dios le bendiga, joven. Quince años de edad. “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado Su Hijo Unigénito”. Y hoy en día nosotros… Dios le bendiga allí, joven.
Nosotros solo tratamos de unirnos a la iglesia, y tal vez gritamos un poquito, o danzamos un poquito, o hablamos en lenguas. Todo eso está bien. Yo no tengo nada en contra de eso. Pero, hermano, si Ud. no tiene el amor de Dios que acompañe eso, no sirve de nada.
Pablo dijo: “Donde hay profecías, fallarán, donde hay lenguas, cesarán, donde hay conocimiento, se desvanecerá. Pero aquello que es perfecto es el amor. Cuando viene, permanecerá para siempre”.
50 Los hombres al tratar de escribir canciones, se vuelven locos. Ninguno… Uno de ellos escribió una vez:
Si fuera tinta todo el mar,
Y todo el cielo un gran papel;
Y cada hoja un pincel,
Y cada hombre un escritor;
Para escribir el amor de Dios,
No bastaría el océano;
Ni ese gran libro contenerlo podría
Extendido de cielo a cielo.
Cuando el mundo se esté tambaleando (como un hombre cuando llega borracho a su casa) por un poder atómico sacudiéndolo, cuando los océanos hayan llorado hacia los desiertos, y viendo que ha subido a oídos de Dios, y las estrellas rehúsen brillar, el amor de Dios permanecerá siendo el mismo. Nunca podrá fallar.
51 De tal manera amó Dios lo amó a Ud., que ha dado a Su Hijo, para que Ud. pueda ser salvo y lleno con Su Espíritu, y para que pueda tener Su amor proyectado en su corazón por el Espíritu Santo. Le hará amar a todos. Esa es la razón por la que los Cristianos tienen sus altas y bajas de la manera que las tienen. Pues, Ud. puede estar en la azotea de la casa sin importar en qué condición se encuentre. Si Ud. ama a Dios, Ud. sabe donde está parado. ¿Hay alguien más ahora antes de orar?
Dios le bendiga, la señora allá arriba en el balcón. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, amigo. Eso es correcto. Muy bien. Con sus rostros inclinados, Dios le bendiga por aquí abajo, señora. Acababa de pensar: “Quizás un momentito más”. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿qué significa cuando uno levanta la mano?”. Significa esto: “Ud. está desafiando toda ley de la ciencia”.
52 La ciencia dice que sus manos deben colgar. La gravedad mantiene sus manos abajo. Pero Uds. levantaron su mano. ¿Cómo lo hicieron? Ud. rompió la regla científica, porque hay un espíritu en Ud. Hay un espíritu en Ud., y ese espíritu decidió que Ud. estaba equivocado; y levantó la mano a su Creador. No vayan a pensar que Él no lo sabe.
“Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere: y todos los que vienen, Yo les daré vida eterna y lo resucitaré en el día final”. Es entre la vida y la muerte cuando Uds. levantan sus manos a Él, si es que lo dijeron con sinceridad.
“El que oye Mis palabras, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida”.
Levante su mano y diga: “Señor, ahora creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Dame esa clase de amor, del amor ágape, que en verdad necesito; y yo lo aceptó en el Nombre de Cristo”.
53 Padre Celestial, Tú ves la gran hueste de manos que se han extendido hacia los cielos. Y estoy seguro que los Ángeles registradores están parados cerca; porque yo sé que Tú estás cerca, y dijiste: “Los Ángeles de Dios acampan alrededor (Ellos no se van, se quedan allí. Ponen un campamento allí) de aquellos que le temen y le aman”.
Y ahora, Señor, ruego que recibas a cada uno de ellos como frutos del mensaje de esta noche, y que puedan ser conducidos por la vida en paz y con fe.
Y en aquel día cuando la muerte golpee, lo que pudiera ser, permite que los Ángeles de Dios conduzcan sus almas a través del Jordán al otro lado al seno de Dios, donde serán guardados para siempre. Concédelo, Señor.
54 Cuídalos, Son Tuyos. Son los frutos del mensaje, y Tú se los están dando a Tu Hijo, al Señor Jesús, como regalos de amor. Tú amor ha sido enviado esta noche a la reunión. Ha proyectado que los pecadores lloren, los descarriados, que han levantado sus manos.
Ahora, Tú se los presentarás a Cristo, porque ellos son regalos de amor; y Él prometió que les daría vida eterna y que los resucitaría en el día postrero.
Permite que puedan desplegar amor de esta noche en adelante, el amor verdadero de Dios, como la cierva madre lo hizo, de la que hemos hablado. Concédelo, Señor. Porque te los encomiendo en el Nombre de Jesús Tu Hijo. Amén.
55 [Espacio en blanco en la cinta]… ¿Dice la Biblia que Él está ahora, ahora mismo, como Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Dijo Él: “Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis”? ¿Quiénes son “vosotros”? “El mundo” son los incrédulos. ¿Quiénes son “vosotros”? Su iglesia. “Empero vosotros me veréis, porque Yo (pronombre personal) estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Cuántos saben eso?
“Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Todos Uds. creen eso? Muy bien. Entonces cuando… Él nunca hizo esa señal ante un gentil, solamente al judío y samaritano. ¿Por qué? Esto es… aquello era el fin de la edad judía. Aquí estamos al final de la edad gentil. Esa fue Su señal como Mesías.
56 Si Él resucitó de los muertos, Él está obligado a hacer la misma cosa ahora que Él hizo entonces, o Él se equivocó cuando la hizo entonces. Cuando se suscitaron las circunstancias… Escuchen con atención. Cuando las circunstancias se suscitaron, y la manera en la que Dios actuó la primera vez, Él tiene que actuar igual cada vez, o Él actuó mal cuando actuó la primera vez. Correcto.
Así que si esa fue la manera en la que Él mismo se dio a conocer entonces, prometió que lo haría para los gentiles… Miren a través de la historia; nunca ha sido hasta ahora. Gentiles, a Uds. se les está dando el último llamado. Oremos.
57 Ahora, Señor, el resto depende de Ti. Yo solamente puedo hablar Tu Palabra, y oro que Tú te manifiestes esta noche como el Hijo de Dios resucitado, el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Concédelo, Señor.
Y luego en el tiempo del fin, oramos que cada alma que está aquí esta noche pueda ser asegurada, pueda ser llevada sobre el río de la muerte, que resucite en el día postrado con nuestro Señor, con el que nos sentaremos, y viviremos con Él, y para siempre estaremos con Él.
Y ahora, sabemos que Tú estás aquí. Tú dijiste: “Donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estaré en medio de ellos”. Ahora, Señor, oramos que manifiestes Tu Ser aquí esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
58 ¿A partir de dónde estamos llamando? ¿Qué? ¿Y? Muy bien, tarjetas de oración Y. Son las que hemos estado llamando, creo que la primer noche fueron 25, después 50, y luego 30 o algo por el estilo. Vamos a… “Y”. Tarjetas de oración Y. Es una tarjetita. Tiene escrita una Y. Ahora, si Ud. no es llamado, quédese con su tarjeta. Llegaremos a ella.
Empecemos a partir de… Vamos a llamar de todas partes, vamos a revolverlas todas esta noche. Simplemente vamos a tomar de un lugar y de otro. ¿Cuántas repartieron? Cien. Muy bien. Muy bien. Empecemos con la Y-1. ¿Quién tiene la número 1? ¿Alguien tiene la tarjeta de oración Y número 1? Levante su mano. ¿En dónde está? Pudiera venir para acá, señora, en donde estoy. Y número 2. ¿Podría levantar su mano? Y número 2. La señora en la parte de atrás.
Ahora, los muchachos las traen y las revuelven. Las reparten en la audiencia. Los antiguos, los que han estado aquí antes, saben cómo lo hacemos. Venimos y revolvemos las tarjetas. Las repartimos a cualquier que las quiera. Nadie sabe por dónde se va a empezar la línea de oración, hasta que llegamos aquí cada noche. Luego algunas veces empezamos de un lugar o de otro, y las revolvemos y por el estilo.
59 Muy bien. Y número 2. ¿Número 3? Y número 3, ¿pudiera levantar la mano? Número 3, el hombre. Número 4, ¿puede levantar la mano? ¿Y número 4? El caballero en la parte de atrás. Venga para acá señor. Muy bien. Vean, están por todo el edificio.
Y número 5, ¿puede levantar la mano? Y número 5. Allá en la parte final. Venga para acá, señor. Muy bien, detengámonos ahora. Vamos a tomar de otro lado.
Vamos a la Y-50. ¿Quién tiene la Y-50? Levante la mano, Y-50. ¿En alguna parte del edificio? ¿En la parte de atrás? Alguien dice que atrás. Póngase… Oh, aquí está. Muy bien, señor, venga para acá. Y-50, ¿Y-51?
Muy bien. Y-51, Y-52, ¿puede levantar la mano? 52, 53, ¿53? Muy bien. Venga para acá. ¿54? Y-54, ¿55? Y-55, mantenga su mano arriba. No la veo. Muy bien dejemos entonces la numeración de los 50.
Vamos a… digamos Y-95. ¿Quién tiene Y-95? Levante la mano. Y-95. Aquí. Muy bien. Donde quiera que esté, venga. ¿96? ¿96? Muy bien. ¿97? 97 por favor. ¿98? ¿99? ¿100?
Eso hizo que se revolvieran, sin embargo… No nos interesa quién se levante; es solamente con la idea de que pase alguien a la plataforma.
60 Ahora, les voy a pedir algo. Miren, ¿se dan cuenta en la posición en la que me encuentro? He predicado un mensaje del Evangelio. No tanto sobre sanidad Divina, porque la cosa principal es el alma ante Dios. Es por lo que estamos aquí, el lograr que la gente sea salva, que se pongan bien con Dios.
La sanidad Divina es solamente un beneficio que va con su póliza de seguro de vida. Es solamente un beneficio. David dijo: “Bendice oh alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de Sus beneficios”. ¿Cuántos saben eso? ¿Qué hace? “Perdona todos tus pecados, quien sana todas tus dolencias”. ¿Dijo eso? Ese es un beneficio que lo acompaña.
Ahora, Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Quiero saber cuántos de Uds. creen eso. La manera en la que Él lo fue ayer, principalmente en poder, acción, palabras, y todo lo demás, él tiene que permanecer siendo el mismo hoy si Él es el mismo. ¿Cuántos saben eso? Muy bien. Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
61 Ahora, sean muy reverentes solo por un ratito; no se estén moviendo, quédense muy quietos. ¿Cuántos de los que están aquí no tienen tarjeta de oración, que quieren que Dios los sane? Levanten la mano, que no tienen tarjeta de oración.
No hay manera de saber quién es quién y dónde están. Muy bien. Si miran para este lado, si la unción del Ángel del Señor viene, Cristo… ¿Cuántos lo han visto ahora en la fotografía? Aquí tienen la fotografía. Muy bien.
Está aquí en Washington, DC [Palabras inaudibles]. El único Ser sobrenatural que haya sido probado por el FBI, o cualquier otra cosa, que ha sido probado científicamente que un Ser sobrenatural ha sido fotografiado.
62 Una Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel… ¿Cuántos saben que esa Columna de Fuego era Cristo? Uds. lectores Bíblicos. ¿Cuántos saben que cuando Él estuvo aquí en la tierra Él dijo: “Yo vine de Dios y vuelvo a Dios”? ¿Cuántos saben eso? Y cuando Él regresó a Dios, Pablo se lo encontró después de Su resurrección camino a Damasco. ¿Qué era Él? Otra vez una Columna de Fuego, una Luz que lo dejó ciego. ¿Es eso correcto?
Pedro, mientras estaba orando, Él entró como Luz por la prisión, cuando fue a liberarlo, abrió las puertas frente a él y lo sacó. ¿Es eso correcto? Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
¿Qué hará? Cualquier espíritu, cualquier cosa, cualquier vida, dará testimonio de sí mismo. Ahora, si ese Ángel del Señor cuya fotografía ven aquí, si ese Ángel de Dios es Cristo, producirá las obras de Cristo. ¿Cuántos saben eso? Producirá las obras de Cristo. Si no produce las obras de Cristo, entonces no es Cristo.
Si yo tuviera el espíritu de Juan Dillinger, tendría pistolas, sería un personaje destacado. Según el espíritu que Ud. es, eso es lo que dará testimonio de Ud.
63 Ahora, si yo digo que puedo sanarlos, les estaría diciendo algo errado. Yo no puedo sanarlos. ¿Qué es? Es un don que tengo que Dios me dio, no que alguien me haya impuesto las manos. Eso no funciona. Dones y llamamiento son sin arrepentimiento. Uno nace con ello, para toda la vida. La Biblia así lo dice, ¿ven?
Moisés nació siendo profeta. Juan el Bautista, setecientos doce años antes de que él naciera, era una voz clamando en el desierto. Dios le dijo a Jeremías: “Antes que fueras concebido en el vientre de tu madre, te conocí, te santifiqué y te ordené como profeta a las naciones”, ¿ven? La elección de Dios, llamando.
No que Ud. sea mejor que alguien más. Todos somos iguales. Somos solo hijos, pero Dios ha escogido a unos que sean una cosa y a otros que sean otra cosa. Y si Ud. elige lo que Dios le escogió, entonces Ud. puede rendirse, y ese espíritu obrará a través de Ud.
Igual con los ministros que están aquí. Bueno, son predicadores llamados. Ellos no se suben aquí a predicar. Ellos… Yo no soy predicador. Yo no diría que soy predicador, porque no tengo educación. Pero uno de estos hombres pudiera subirse aquí y predicar, su predicación está inspirada. Ellos se rinden a sí mismos al Espíritu de Dios. Tienen una forma de hacerlo.
64 ¿Primeramente qué? Apóstoles. Luego profetas, luego maestros, luego evangelistas, luego pastores. Todos saben eso. Esos son los oficios de la iglesia. Dios los envía.
Ahora, si nuestra declaración es correcta y Jesucristo ha resucitado de los muertos, y este es un don para que uno pueda rendirse para que Él pueda obrar, Él dará su propio testimonio.
Aquí está una mujer. Nunca le he visto en mi vida. ¿Cuántos de los que están aquí me son desconocidos? Levanten la mano. Que somos totalmente desconocidos, que yo no los conozco. Todos los que están en la línea de oración que no conozco, levanten la mano. Muy bien. Allí lo tiene. Completamente desconocidos. No conozco a ninguno.
La dama levantó la mano, yo levanto mi mano. No nos hemos encontrado antes. Ahora, camine hacia acá un momentito. Quiero que la audiencia lo mire. Ahora, no estamos en un cuarto oscuro, como al diablo le gusta hacerlo. Se está llevando a cabo ante todos Uds. Dios es un Dios de Luz. Él vive en la Luz. Él es fuego consumidor.
65 Ahora, la dama y yo nunca nos hemos visto antes. Yo no la conozco; ella no me conoce a mí. Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿por qué se está demorando?” Espero al Ángel del Señor. Si no es Él ungiendo, entonces yo no puedo hacer nada. Es Él. Si puedo dejar de hablar en la Palabra, si me rindo al Espíritu, entonces obrará.
Ahora, si yo le digo a la mujer… Ella pudiera ser incrédula, pudiera ser una hipócrita, pudiera ser una prostituta, pudiera ser una santa, pudiera estar enferma, yo no sé nada de ella, no la había visto antes. Pero Dios sí la conoce.
Ahora, lo que sea que ella es, si voy hacia ella y le digo: “Señora, Ud. está enferma”; “Sí”; “Gloria a Dios, Ud. va a ser sanada”, ella solo tiene mi palabra al respecto. Ella diría: “Él pudo haberlo adivinado”. Pero si el Espíritu Santo va al pasado de su vida y le dice algo, que pudiera ella saber… ella sabría si es verdad o no. Entonces eso tendría que ser Dios. Tendría que serlo. Jesús dijo que Él haría… Él hizo eso. Cada uno de los verdaderos adoradores creyó que Él era el Hijo de Dios, por cuanto hizo eso.
66 Los apóstoles finalmente dijeron esto: “Nosotros creemos ahora que Tú eres el Hijo de Dios. Tú no tienes… Tú sabes todas las cosas, y no tienes necesidad que hombre te enseñe, y por esto (percibiendo sus pensamientos y sabiendo todas las cosas) sabemos que eres enviado de Dios”.
Jesús dijo: “¿Ahora creen?”. Después de todas las cosas que Él había hecho.
Ahora, si la señora, sabiendo esto ahora, si el Señor Jesús lleva a cabo la misma cosa aquí como Él lo hizo en el pozo de Samaria, ¿cuántos de Uds. lo creerán con todo el corazón? Muy bien.
Ahora, párese de este lado porque no sé qué tan fuerte está mi voz. Ahora, quién sea que esté operando eso allí, observe, porque cuando la unción del Espíritu Santo viene, yo no sé qué tan fuerte… Es en otro mundo y uno está hablando y no puede diferenciar.
67 Sean muy reverentes. Que la señora sea el juez. Si alguien… ¿Alguien aquí conoce esta mujer? ¿Hay alguien en el edifico? Sí, hay gente en la parte de allá de atrás que la conocen. Muy bien. Personas que la conocen. Muy bien, Uds. sabrán si es verdad o no.
Oremos ahora. Sean muy reverentes. Uds. se dan cuenta donde estoy parado. Estoy tratando de representar ese Dios que los ama, tratando de animarlos para que Uds. le amen a Él, y para que se queden con Él, y que le crean a Él, y que confíen en Él. Es por lo único que Él lo hace. Él no tiene que hacerlo, pero lo hace, para que Su Palabra pueda tener cumplimiento. Él no sanó en aquellos días porque tuviera que hacerlo, pero para que tuviera cumplimiento. Aquí viene siendo lo mismo.
68 Por supuesto al verla con una Biblia en la mano, —claro Ud. pudiera estarla sosteniendo, pero no es así. Ud. es una Cristiana. Ud. es una creyente. Ahora, no la conozco. Pero ahora, así como Jesús habló en el pozo, junto al pozo, con la mujer junto al pozo, mejor dicho… entonces Ud. se da cuenta que algo sucedió justo entonces, ¿ve? Eso es correcto.
¿Vio Ud. la fotografía de eso, señora? Eso es lo que hace que Ud. se sienta así. Si la audiencia pudiera ver, en la señora está una Luz sostenida entre ella y yo.
Ahora, pareciera que ella comienza a irse de mí, lentamente. Ella está sufriendo con una tremenda condición nerviosa por la que quiere que ore. Eso es verdad. Ahora, yo creo que la mujer estaba temblando. Yo la vi. Ella hace eso muy a menudo. Ella ha estado así… Ella lleva un tiempo de esa manera. Comenzó con la menopausia, porque era de apariencia más joven cuando comenzó, ¿ven?
Ahora, solo un momento, hablemos con ella un poquito más y veamos si hay algo más, ¿ven? Sí, aparte de eso, Ud. está teniendo un problema que le causa dolor en su costado, y tiene un problema interno. Y ese problema interno es una condición intestinal, y ha sido operada de eso, y esa es la razón de su dolor.
Ud. no es de esta ciudad. Ud. viene de otra ciudad. Es Richmond. Vaya a casa, Jesucristo la sana. Si Él supo lo que era, seguramente sabe lo que va a suceder.
69 ¿Cómo se encuentra? Todos sean ahora muy reverentes, muy reverentes, por favor. Solo quédense en sus sillas ahora, solo estén orando. ¿Somos desconocidos uno al otro, señora? Lo somos. Esta es la primera vez que nos encontramos. Dios nos conoce a ambos.
Si Él me revela igual como Él lo hizo en la Biblia a través de Su Hijo, Jesús… Y mire, Su Hijo era… murió para que ese Espíritu pudiera venir a pecadores como Ud. y como yo, para hacer la obra de Dios, para continuar Su obra. ¿Cree Ud. eso?
Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no lleva el fruto, el pámpano lleva el fruto; y el pámpano llevará el mismo tipo de vida que está en la vid. Eso es verdad, ¿no es así? Ahora, si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él lo revelará.
70 Ud. está sufriendo con algo que le está doliendo aquí enfrente, en el pecho. Está en su lado derecho. Es un problema de vesícula biliar. No solo eso, pero tiene un problema estomacal. Es por causa de una sobreabundante secreción acida.
Y Ud. no es de esta ciudad. Ud. no es de este estado. De un lugar… Maryland. Ud. es… su nombre es Sra. Bessie Worthington. Eso es. Ahora, siga su camino a casa y regocíjese y sea feliz. [Palabras inaudibles]. ¿Lo creen? Solo tengan fe en Dios. Sean muy reverentes. Solo creed, Dios se lo concederá.
71 Miren, Uds. que están en la audiencia es igual. Uds. comiencen a mirar para este lado. No duden. Quiten toda superstición ahora, y digan: “Señor Dios, ese predicador me acaba de decir de acuerdo a Tu Palabra que Tú eres el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Yo no estoy allá arriba, no tengo tarjeta de oración, no tengo que tener tarjeta de oración; pero él dijo que Tú eras un Sumo Sacerdote, el mismo ayer, hoy y por los siglos, y que yo podía tocarte con mis enfermedades. Por lo tanto, Señor Jesús, yo creo que lo que el hombre ha dicho es verdad; y vengo a Ti ahora, y Tú pruébame que eres el mismo. Y yo te voy a pedir que le pidas… que le digas al Hermano Branham, que se voltee y que me diga algo de mí, sentado aquí en la audiencia”. En cualquier parte del edificio, sean sinceros ahora, vean si Él lo hace. Solamente sean sinceros. No duden.
72 ¿Cómo se encuentra, señor? El Señor Jesús nos conoce. Para mí Ud. es un extraño. Hasta donde yo sé, nunca lo he visto en mi vida. Pero Dios nos conoce a ambos. Pero si el Señor Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará, señor?
Alguien le tocó a Él. Hay un espíritu que está sobre este hombre y qué está sobre alguien más aquí. Es un niño, un niño pequeño. Él sigue apareciendo aquí: doble ruptura. El niño está sentado aquí mismo.
Ud. tiene una ruptura también. Eso es exactamente correcto. Miren, ese espíritu, que creyó que podía salirse con la suya. ¿Ven como esos demonios tratan de jalarse uno al otro, gritando por ayuda? Seguí esa raya oscura y lo vi.
73 Ahora, Ud. estaba sentado allí orando, ¿no es así señor? Ud. dijo: “Si Dios… lo que le acabo de decir. Eso es. Ahora, no dude, crea. Sí, señor. Ud. tiene una ruptura. Vi que en algún lugar… Parecía como que si Ud. estuviera bajo cirugía o algo. Es un problema de próstata. Lo han operado por eso, por un problema de próstata.
Ud. tampoco es de esta región. A mí me parece que es Maryland. Veo a un hombre a su lado orando por Ud. Él es un hombre alto, encorvado, usando lentes. Ud. es un ministro, y es un hermano que está orando por Ud., quien es un ministro. Y Ud. es el reverendo D.T. Park. Eso es cierto. Señor, vaya, y Dios sea con usted.
74 Tenga fe en Dios. Ud. dama, que en ese momento sintió el Espíritu de Dios en Ud. Esa alta presión de sangre por la que ha estado orando. Ud. creyó allí mismo [Palabras inaudibles. Trad.]… unción, eso la dejará.
¿Qué tocó ella? ¿A quién tocó? Al Sumo Sacerdote. A mí no, ella está demasiado lejos. ¿Creen Uds., cada uno de Uds.? Ella tocó al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
75 ¿Cómo está, señor? Me imagino que somos desconocidos uno del otro. Esta es la primera vez que nos conocemos, ¿no es así?
¿Qué piensa, señora? ¿Cree que esto es la verdad? ¿Sí? ¿Cree que Dios la sanará de esa diabetes? ¿De esa condición de parálisis? Póngase de pie y sea sana ahora mismo. ¿Lo cree? Todas las cosas… Solamente créalo.
76 Señor, si Jesucristo que ha resucitado de los muertos, y es el mismo ayer, hoy y por los siglos… el sanarlo yo no puedo. El ayudarle… Y si yo pudiera y no lo hago, sería una persona horrible. No tendría el amor del cual he estado predicando esta noche. No, yo mismo debería ir a buscarlo, antes de decírselo a otros.
Pero Él mismo se ha presentado a Su iglesia. No importa qué tanto Él me haya ungido, si Ud. no lo cree, nunca funcionará. No soy yo haciéndolo; es la propia fe de Uds. haciéndolo. Es su fe creyendo en Dios que lo hace. Igual como era en el Hijo de Dios, porque Él tenía el Espíritu sin medida, yo solamente tengo una cucharadita de ello.
Igual con una cucharadita de agua del océano, son los mismos químicos en la cucharadita como en el océano entero, la misma clase, Pero Él era el Hijo de Dios; yo soy un pecador salvo por Su gracia. Pero Él prometió que haría esto y Él guarda Su Palabra.
77 Ud. quiere que ore por una condición de sus… que está molestando sus ojos. Es una condición de la piel que le ha brotado y se le está yendo a sus ojos, está entorpeciendo sus ojos. Eso es verdad. Ud. tampoco es de esta región. Ud. es de un lugar… Es Carolina del Norte. Y su nombre es Hermana C. T. Campbell. Ahora, regrese a casa y recupérese. “Si puede creer, todas las cosas son posibles”.
¿Cómo está, señor? ¿Esta es la primera vez que nos encontramos, me supongo? Nunca lo he visto antes, pero Dios lo conoce, ¿no es así? ¿Me cree que soy Su siervo? Sí, señor, por lo que Ud. está aquí. Dios le bendiga.
Ud. ha sido sombreado a muerte, porque ahora está Ud. muy débil, y acaba de tener una operación apenas hace una o dos semanas; y fue cáncer, y el cáncer estaba en las glándulas. ¿Lo cree Ud.?
No solamente eso, pero una mujer aparece a su lado. Ella está aquí esta noche. Puedo sentirla ahora, jalando. Es su esposa, y ella está hinchada, y también tiene miedo del cáncer, ponga sus manos sobre ella, y ambos serán sanos en el Nombre del Señor Jesús. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
78 ¿Está creyendo? ¿Cómo está? Me supongo que es un hermano menonita, con su saco. Aprecio su postura por Cristo. Yo tengo cientos de amigos menonitas. ¿De casualidad conoce a Paul Boyd? No lo conoce. Él es un buen amigo mío, y muchos otros de los hermanos menonitas.
Nunca lo olvidaré, en Ft. Wayne una noche estaba llevando a cabo un servicio. Una muchacha menonita estaba tocando el piano, y me trajeron a un niñito, estaba lisiado. El Espíritu Santo le había estado diciendo sobre la condición que había causado eso.
Y cuando lo pronuncié sano, la muchacha menonita estaba tocando: “El Gran Médico Ahora Está Cerca”. Y el niñito brincó de mis brazos y corrió de la plataforma, y la madre se desmayó, la muchacha brincó; y esas teclas de marfil continuaron tocando: “El Gran Médico Ahora Está Cerca, el Compasivo Jesús”. Cientos y cientos corrieron al altar. Cristo todavía vive.
79 Somos desconocidos uno del otro. Dios nos conoce a ambos. Si el Señor Dios me revela lo que desea de Él, ¿creerá que Él se lo va a dar? Gracias, señor. Entonces oro que reciba aquello que ha pedido.
Ud. no está aquí por Ud. mismo; está aquí por alguien que no está aquí. Es una mujer, y ella se está muriendo con cáncer. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo cree ahora? Puede recibir aquello que ha pedido. ¿Lo cree con todo el corazón?
Espere un momento. Algo sucedió en la audiencia. Al parecer hay… [Palabras inaudibles. Trad.] Sí sucedió. Esta mujer sentada aquí mismo, con el rostro rojo, ella está orando. Tiene problema de sinusitis, y quiere que el Señor la sane. ¿Lo acepta a Él como su sanador, hermana? Si lo hace, puede recibir aquello que ha pedido de Él, si puede creer.
80 Dios le bendiga. Mire. Yo creo que se le pasó por alto a la mujer, porque el Ángel la dejó inmediatamente. Se ha ido con otro que está sentado aquí al final que tiene colitis. ¿Cree que Dios puede sanarle de esa colitis? Muy bien, puede recibir su sanidad.
Ahora, se ha ido y se fue de uno a otro [Palabras inaudibles. Trad.] Tenga fe en Dios. No dude. Todos Uds. pueden ser sanados. ¿Creen Uds. eso?
Justo detrás de la mujer, la tercera persona sentada en la hilera de atrás, Ud. está orando. Tiene un problema con su cuello. ¿Cree que Dios lo sanará? Entonces póngase de pie. Tiene su sanidad. Dios le bendiga.
81 Los reto en el Nombre de Cristo a que lo crean. ¿Lo creen? Ahora, entonces hagan esto. Pongan sus manos uno sobre el otro. Solo oremos, todos aquí, cada uno. Pongan sus manos ahora mismo. Eso es. Solamente entren en el espíritu de adoración.
Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo yo condeno cada diablo [Palabras inaudibles. Trad.] Sal de aquí, Satanás. Deja en paz a esta gente.
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