S.555 58-0315  Fe 

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OBRAS DEL MENSAJE

Fe

Harrisonburg, Virginia, E.U.A.

58-0315

1 Gracias. Pueden tomar asiento. Estoy muy contento de estar aquí esta noche en el servicio de nuestro bendito Señor. Alguien me tomó una fotografía al salir de allá, y estaba viendo a la cámara y no lo sabía, y casi no puedo verlos.
Sentimos mucho no tener el espacio adecuado para que la gente pueda sentarse, pero sabemos que nuestro Señor suplirá nuestras necesidades. Y mañana, todos los que están en la ciudad visitándonos, que vienen de fuera de la ciudad y que se van a quedar con nosotros para los servicios de mañana, encuentren su lugar en alguna de estas finas iglesias que hay aquí. Estos ministros… Creo que está hilera es ministerial, hasta donde yo sé. Y estos son ministros que tienen iglesias por toda esta región. Ellos estarán felices de tenerlos como sus invitados mañana en su iglesia.
Todos los ministros de alrededor y de las partes cercanas de aquí, podrían ponerse de pie para que la audiencia pueda… ellos nunca… por favor. Eso está bien. Solo para que puedan ver de dónde son. Y todos los ministros que están cooperando, se pueden poner de pie, para que la gente conozca quienes son los que nos trajeron a esta ciudad. El Señor les bendiga. Y ahora, si van a estar aquí, vayan a su reunión. Ellos estarán felices de tenerles.

2 Y ahora mañana por la mañana creo que voy a salir a orar por la dedicación de una iglesia. Mañana en la tarde, si el Señor lo permite, a las dos y media, quiero predicar en el tema, un tema evangelístico: “Cuando El Águila Excita Su Nidada”. Y después, mañana en la noche, si es la voluntad del Señor, quiero hablar en el tema: “El Corazón En Medio Del Corazón”. Ese será el servicio de clausura.

3 Luego la siguiente semana, comenzaremos en sus ciudades circunvecinas aquí en Ohio. Y es de domingo a domingo, habrá mucho espacio allá, creo, para la gente. Después nos vamos para los estados de Nueva Inglaterra, después regresamos a Dallas, Texas; luego a Durban, Sudáfrica, y arriba a Suiza, Alemania, a la Tierra Santa, y debo de estar de regreso otra vez en el otoño.
Estamos contentos de ser el siervo de este gran Señor Jesús que amamos tanto. Y muy contentos de saber que tenemos este compañerismo con Uds., Su pueblo. Nos da el gran privilegio de estar aquí para ministrar en Su Nombre.

4 Ahora, antes de que leamos una porción de Su preciosa Palabra… para ir directamente al servicio. Repartí, creo, o el Dr. Vayle mi asociado lo expresó, esta noche tendremos lo que era llamada “La línea de fe”. Y el Señor nos ha estado bendiciendo durante la semana, si hay algunos nuevos aquí, estaremos llevando a cabo la “Línea de fe”. Aquellos que tienen tarjetas de oración pasarán por la línea. Mañana, si el Señor lo permite, las tarjetas de oración se estarán repartiendo en el servicio de la tarde y también en el servicio de la noche.

5 Ahora, inclinemos nuestros rostros solo por un momento para orar. Bondadoso Dios, estamos muy felices esta noche de tener el privilegio de saber que somos Tus hijos por gracia a través de Jesucristo, nuestro Señor. Estamos muy contentos que el Evangelio antiguo nunca ha perdido su poder, que Jesús sigue siendo el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Y pediremos esta bendición especial sobre esta gente, esta noche. Oh, Dios, pedimos que derrames de Tu Espíritu sobre ellos. Danos de manera sobreabundante. Concédelo, Oh, Dios, que no haya ni una persona que está en la presencia Divina que vaya alguna vez a tiznar las paredes de los perdidos en el infierno. Si hay un hombre pecador, o mujer, niño o niña esta noche, que mediten en estas cosas y que lleguen a ser Tu siervo esta noche.
Oramos, Dios, para que no permitas que ni una sola persona salga de este edificio al menos que haya sido sanada por Tu poder, y que haya visto la visión y aceptado. Y ruego, Padre, también, por aquellos que no pudieron sentarse y estar cómodos: están parados, y sus piernas les están doliendo. Te pedimos que los bendigas de manera especial. Permite que les sea más fácil a ellos ahora por solo unos momentos a medida que sale el mensaje. Habla por nuestros labios y escucha por nuestros oídos, Señor, y que Tú gran Nombre sea honrado. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

6 Esta semana he llegado ante Uds. sin poder hablar más que un poquito, porque casi no he tenido una noche libre desde Navidad. Predicando constantemente. Empecé en Chicago en donde el Señor nos dio un servicio maravilloso. Y fue en medio de una ventisca, y cada ciudad que hemos visitado desde entonces ha sido con ventisca. Y le dije al Dr. Vayle, el cual es uno de mis nuevos asociados, que yo le iba a llamar a él “Ventisca Vayle”, de hoy en adelante, porque cada reunión que hemos tenido se ha presentado con ventisca.

7 De la reunión de Chicago, seguimos recibiendo grandes testimonios. Sólo uno que me gustaría mencionar ahora mismo. Billy estaba repartiendo las tarjetas de oración una noche y había estado una mujercita pequeña, un mujercita Suiza muy típica (y estaba vestida de manera muy pobre) y ella dijo: “Querido, ¿me puedes das una tarjeta de oración?”.
Y él dijo: “Madre, acabo de repartir la última tarjeta. Ya me voy”. Dijo: “Sin embargo, mañana por la noche búsqueme aquí. Yo le daré una tarjeta de oración”.
Ella dijo: “Bendito sea tu corazón, querido, eso va estar bien”. Así que ella entró, debió haberse subido hasta el segundo o tercer balcón. Cuando el Espíritu Santo estaba obrando… en el edificio esa noche, la unción, subió hasta arriba al balcón. Dijo: “La mujercita que está sentada allá (la cual era la misma dama), ella está orando por su esposo, el cuál es un despachador en el tren, que está sordo de un oído. Él acaba de recibir su audición”. Ella miró su reloj. Y cuando llegó a casa esa noche, su esposo estaba parado en la puerta con sus brazos extendidos, gritando. Él recibió su audición exactamente en el momento que fue visto por la visión.

8 En una dama de color que estaba sentada a la distancia, el Espíritu Santo se empezó a mover sobre ella y le dijo que era de una ciudad colindante, y que estaba sufriendo de diabetes, y la pronunció sana. Y dijo: “También, su hermana, una mujer robusta, está en Arkansas en una institución para dementes, lleva diez años internada. Maniática, golpeando su cabeza contra la pared”. Y la mujer atestiguó que era verdad. Y se le dijo: “Pero, ASÍ DICE EL SEÑOR, ella acaba de volver en sí”. Y en esa misma hora la mujer volvió en sí. La siguiente mañana fue dada de alta con el documento médico que estaba perfectamente normal. Le llamó a su hermana y la saludó por teléfono. Y a la siguiente noche la mujer, con su testimonio, de la manera que había sido descrita, estaba parada en la plataforma dándole la gloria a Dios Todopoderoso. Él todavía vive.

9 Un hombre que estaba en lugar de su amigo (parado en la plataforma) de Wyoming, que llevaba paralizado de la espalda varios años. Le dijo que su amigo iba a ser sanado en las próximas doce horas. Y al final de las doce horas el hombre se levantó de la silla de ruedas y caminó, y vino a la… se subió a un tren y llegó a la reunión, y testificó para la gloria de Dios.

10 Oh, ¿no están felices esta noche de saber que la Cristiandad no es una farsa? Es algo que es real. Dios es tan real. Quiero leer solo un versículo de Su Biblia. Y se encuentra en San Marcos el capítulo once y el versículo veintidós. Solo les hablaré por unos minutos; y que Dios nos dé el contexto.
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Ha sido dicho en las Escrituras: “Es pues la fe la substancia de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Y luego, si vamos a llevar a cabo una línea de fe esta noche, yo pensé que sería apropiado hablar solo un poquito de la fe.

11 Ahora, mucha gente cree que… simplemente no sabe como aferrarse a la fe. Jesús había estado hablando con Sus discípulos, y Él les dijo: “Tened fe en Dios”. Pero antes de hacer esto, Él había llevado a cabo un milagro para mostrarles que Dios todavía está operando, que Él todavía vive. Un día antes Él le había dicho a un árbol: “Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre”. Y al siguiente día Pedro se fijó que el árbol había comenzado a secarse desde las raíces. Él les estaba mostrando allí lo que eso significaba. Y Jesús, sin elevar la voz, pero con una fe verdadera, dijo: “Nunca más coma nadie de ti”. Y el árbol comenzó a secarse, la vida dejó al árbol.

12 Ahora, antes que Él pudiera enseñarles a Sus discípulos lo que había hecho, Él primero tenía que mostrarles Quién era Él. Y de esa manera Él todavía lo hace. Como yo he dicho antes, cuando surge la ocasión con la necesidad de llamar a Dios a la escena, y de la manera en la que Dios actúa en esa ocasión, si la misma ocasión vuelve a surgir, Dios tiene que actuar de la misma manera como lo hizo la primera vez, —o si Él no lo hace, Él se equivocó cuando actuó la primera vez.

13 Oh, parece que es algo muy difícil el que la gente entienda lo que es la fe. Ahora, mucha gente cree que la fe es solamente algo como un trapo, o tocar un poste de tótem, o una cierta emoción mental. Eso no es fe. Muchas veces eso es entusiasmo, algunas veces es esperanza. He escuchado a mucha gente decir: “Oh, tengo toda la fe”. Pero, después, se paran en la línea de oración. Si tuvieran esa clase de fe, no tuvieran necesidad de… tuvieran… que estar en la línea de oración. ¿Ven? Es solamente una fe emocional.

14 Ahora observen: “Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. Miren, si yo me estuviera muriendo de hambre y Ud. viniera a mi rescate y yo dijera: “Si tuviera una barra de pan, salvaría mi vida”, y Ud. dice: “Hermano Branham, yo me encargaré de eso por Ud.”, y me da veinticinco centavos. Bueno, esos veinticinco centavos son el poder de compra para la barra de pan. Ahora, aunque todavía no tengo la barra de pan, sin embargo tengo el poder adquisitivo para la barra de pan.
Ahora, personas que están aquí muy enfermas, quiero que presten mucha atención. Mire, esos veinticinco centavos son su fe. Su fe es el poder adquisitivo de su sanidad. Ahora, si yo tengo los veinticinco centavos, no me pudiera comer los veinticinco centavos. Los veinticinco centavos no son el pan, pero es el poder que comprará el pan.
Ahora, cuando Uds. reciben fe, fe es el poder adquisitivo de su sanidad. Mire, de esta manera. Si Ud. me da veinticinco centavos, y tal vez la tienda de productos está a cinco millas [8 km] de distancia, pero yo puedo regocijarme igual con los veinticinco centavos en mi mano como puedo con la barra de pan en mi mano, porque tengo en mi posesión el poder adquisitivo para el pan.
Ahora, escuche, amigo. Cuando Ud. recibe fe, si Ud. en verdad lo cree, está tan sanado como puede estar en ese momento, aunque no pueda moverse. Ahora, no es algo que Ud. se imaginó, no es algo por lo que haya batallado, ¡es algo que Ud. posee! ¡Ud. lo tiene! Yo pudiera mostrarles mis veinticinco centavos. Ese es el poder adquisitivo del pan. Y cuando Ud. tiene la fe, Ud. lo prueba por su manera de actuar. Ahora, pudiera ser que yo tenga que recorrer un largo camino para obtener el pan, pero me puedo regocijar por todo el trayecto. Y cada vez con más hambre y cada vez más débil, pero sin embargo regocijándome todo el tiempo porque tengo el poder adquisitivo del pan.

15 Tenemos aquí a un joven sentado en una silla de ruedas. Dios sólo conoce al hombre, hasta donde yo sé, sus amigos lo conocen, su gente lo conoce. Aquí está otro hombre sentado en una silla de ruedas. Una dama acostada en una camilla. Un hombre aquí con sus muletas, sosteniéndolas, apoyándose. Si esa gente tan solo pudiera recibir fe, entonces esa fe… Si ni siquiera se pudieran mover ni un poquito mejor que cuando entraron al lugar, pudiera haber… ni diez mil doctores pudieran decirles que no van a sanar. ¿Ven? Es algo que Ud. tiene, que Ud. posee.

16 Y ahora, usualmente, la experiencia acompaña a la fe. Y esa es la razón por la que normalmente se necesita una persona que está relacionado con Cristo —como en el perdón de sus pecados, para saber que Él los ha perdonado. Ud. tiene una experiencia cuando ha nacido de nuevo, que Cristo lo ha perdonado y Ud. lo sabe. Por lo tanto, con esa experiencia, es fácil, entonces, que Ud. le crea a Dios en cualquier cosa que Él ha prometido.

17 Ahora, noten, no es siempre el hombre entrenado. Mire, tomemos unos casos por ejemplos. Israel, había sido llamado a la batalla contra los filisteos. Y los filisteos, así como puede ser el día de hoy, tenían un gran contrincante llamado Goliat. Oh, él era un hombre poderoso. Sus dedos eran de catorce pulgadas [35 cm. Trad.] y su espada era del tamaño de un rodillo de telar, probablemente de aquí hasta la pared. Y él le hizo una propuesta a Israel.
De esa manera el enemigo lo hará. Si él puede ver que lleva la delantera, él siempre le hará una propuesta. Pero cuando él está en la esquina, es un cobarde: porque el diablo está derrotado, no viene siendo más que un fanfarrón. Si esta Biblia es la Verdad —la cual es—Cristo lo despojó en el Calvario de toda autoridad legal que tenía. Él pagó el precio completo por el pecado y todos sus atributos.

18 Pero ahora, este filisteo salió. Él dijo: “No tengamos un gran derramamiento de sangre. No tengamos ningún problema. Solamente escojan un hombre y nosotros escogeremos un hombre —y ese soy yo— y salgamos aquí y peleemos. Y si yo venzo al hombre de vosotros., entonces vosotros. nos serviréis; y si él me vence, entonces nosotros os serviremos”. Seguro. ¿Quién atacaría a ese gran gigante?
Si había un hombre en todo el ejército israelita que físicamente podía hacerlo, ese habría sido Saúl. Saúl era el rey. Y la Biblia dice que él era cabeza y hombros más alto que cualquier hombre en su ejército. No solo eso, pero él era un hombre bien entrenado. Él sabía todas las maniobras militares. Él había sido educado desde muchacho, en el conocimiento de cómo manejar una lanza o espada. Pero él tenía miedo, porque el gigante lo había engañado con su fanfarroneo.
Pero Uds. saben que Dios siempre tiene a alguien que no tiene miedo. Allá atrás en el desierto, apacentando las ovejas de su padre, estaba un pequeñito rojizo, un muchacho de hombros encorvados que conocía algo de Dios. Él no era un combatiente entrenado, pero cuando escuchó a ese gigante decir su expresión, él dijo: “¿Me quieren decir que Uds. se pararan aquí y dejaran que ese filisteo incircunciso desafíe a los ejércitos del Dios viviente? Si Uds. tienen miedo, déjenme a mí ir a pelear con él”. El hombre más desarmado que había en el grupo.

19 Y muchas veces… cuando el diablo tiene a nuestra gente atada bajo la superstición que sanidad Divina es alguna clase de poste de tótem, o algo que fue en una edad pasada. ¡Cristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos! Y lo más lamentable, algunos de los eruditos mejor entrenados que tenemos tienen miedo de enfrentarse al trabajo —desde los principales arzobispos y grandes hombres eruditos—porque la única cosa que saben es la Palabra, ellos nunca han tenido una experiencia real con Dios. Y David sabía de lo que estaba hablando. Él no estaba tan bien entrenado, pero sabía en Quien había confiado.
Y ese es el problema hoy día, hombres que son académicos, con grandes denominaciones respaldándolos, pero tienen miedo de tomar esa postura. Algunas veces Dios tiene que bajar y tomar algún ignorante, un grupo de predicadores iletrados, que casi ni conocen su alfabeto, que puedan pararse por lo que ellos saben que es la verdad — ¡porque ellos han tenido una experiencia! No importa que tan bien hayan sido entrenados, si Uds. no tienen experiencia…
Uds. no querrán que un doctor los opere que nunca ha tenido una experiencia, y fuera Ud. su primer paciente. Ciertamente que no. Nosotros necesitamos Cristianos que tienen experiencia, que saben cómo confiar en Dios.

20 Y cuando David llegó, ellos lo llevaron ante Saúl. Y Saúl dijo: “Pues, no podrás ir tú a pelear contra ese hombre. Pues, no eres más que un niñito rojizo”. Y dijo: “Porque tú eres mozo, y él un hombre de guerra desde su juventud”.
Él dijo: “Pero Saúl, solo hay una cosa que tú no sabes. Yo he tenido una experiencia. Allá en la parte de atrás del desierto un día, tuve que enfrentar un desafío. Un león vino corriendo y tomó una de mis ovejas. Yo lo derribé con una honda, y él se levantó contra mí, y yo lo maté. Y un oso agarró a un cabrito y yo lo maté. Y el Dios que me ha librado de las garras del león, y del oso, me librará de la lanza de este filisteo incircunciso”. Él sabía de qué estaba hablando. Él no tenía mucho entrenamiento, pero conocía al Dios del cielo. Él no necesitaba ningún entrenamiento. Ud. no lo necesita, si Ud. conoce a Dios. Y él conquistó al filisteo porque Dios estaba con él. ¿Qué? Él tenía una experiencia. Por lo tanto él tenía fe, porque sabía que lo que Dios había hecho, Dios lo podía hacer otra vez, y la crisis se presentaba ahora, y Dios actuaría.

21 ¡Oh! ¿No pueden verlo? ¡Dios está obligado a actuar cada vez! Él tiene que hacerlo para poder ser Dios, si Uds. no dudan de Él. Él tiene que actuar para poder seguir siendo Dios. Vean, nosotros nos volvemos más listos, las generaciones nos hacen más listos. Nosotros hemos aprendido de la inteligencia de nuestros padres. Pero Dios era infinito para comenzar; Él no se vuelve más listo. Lo que Él hizo en el principio, lo tiene que hacer cada vez porque Él era perfecto para comenzar. Y Sus acciones, y Sus motivos, y Su poder, y todo lo que Él era fue perfecto para comenzar. No necesita ninguna educación.

22 Ahora, fíjense otra vez. Fue Moisés el que estuvo allá en Egipto, y tenía toda esta educación, y fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios (la cual aparentemente era más avanzada que nuestra sabiduría de hoy en día). Y él fue enseñado en toda ella al punto que él podía enseñarle a sus maestros. Si alguna vez hubo un hombre que cumpliera los requisitos por su educación, ese fue Moisés. Él era un hombre militar. Él conocía todas las maneras de combate, y todas las respuestas; pero él lo hizo de la manera equivocada y le falló a Dios. Pero un día en la parte de atrás del desierto…
La única cosa que conocía de Dios era lo que su mamá le había enseñado. Eso es la letra, esa era su educación. Pero un día en la parte de atrás del desierto, él estaba pastoreando las ovejas de su suegro, y se encontró con Dios en una zarza ardiendo, una sobrenatural. Y cinco minutos en la presencia de ese Ser sobrenatural, estuvo mejor armado que toda la sabiduría que Egipto pudiera darle. Cinco minutos antes él estaba corriendo como cobarde, pero después de esa experiencia de estar en la presencia y conociendo que ese Dios de los hebreos estaba vivo, él actuó diferente a partir de entonces.

23 Miremos a Moisés. Aquí está, un hombre anciano, de ochenta años, la barba colgándole hasta la cintura. Y a la siguiente mañana lo encontramos de camino a Egipto, en donde se le buscaba por asesinato, yendo a conquistar a Egipto. ¿Pueden imaginarse este cuadro? Solo fíjense lo que hace la fe. Y parece que es la cosa más radical. Y Dios algunas veces hace cosas que parecen tontas a la mente humana. Pero “por fe Moisés teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios”.
Miren esta escena. Un hombre anciano, de ochenta años, su esposa sentada en la silla de una mula, con niños en cada lado de la cadera; el viejo Moisés golpeando una vara en el suelo, caminando por todo el camino alabando a Dios. “¿A dónde vas, Moisés?”.
“Voy a Egipto a conquistarlo. Voy allá a tomar control”. Era una invasión de un solo hombre. Y la parte más bonita fue ¡que lo hizo! ¿Por qué? Él tenía fe en el Dios con el cual tenía experiencia… Dios, quien hizo la diferencia. Él no necesitaba su entrenamiento militar. Él no necesitaba su educación. ¡Él necesitaba una experiencia! ¡Y la zarza ardiente tenía lo que le faltaba a Moisés!
Esa es la misma cosa esta noche con la iglesia. ¡El Espíritu Santo tiene lo que le falta a la iglesia! —viene siendo un anhelo ardiente, fe eterna de… [Palabras inaudibles. Trad.]. Ciertamente. Fue maravilloso ver como Dios pudo hacer esas cosas. Él le dio la vuelta a la situación e hizo algo diferente, porque ese Dios lo hizo.
[Alguien habla en lenguas y luego alguien da la interpretación. Edit.]
“Descendiendo a tomar el control”. Y él lo hizo, porque tenía la experiencia que Dios todavía vive.

24 Abraham, al venir de Caldea, la tierra de Ur. Y después que se había encontrado con Dios y que hubo tenido una experiencia, fue capaz de llamar aquellas cosas que no eran como si fuesen, porque había hablado con Dios. Se necesita de una experiencia. Ciertamente que sí, para ser liberado. ¡Oh, cuán necesario es!

25 En los días de nuestro Señor, antes que Él dejara la tierra, en Hechos 1:8, él dijo: “Asentad en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos con poder de lo alto”. Cité mal la Escritura, está en Lucas 24:49. En Hechos 1:8 dice: “Mas recibiréis poder después que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros”. Y fijémonos en algo. Eran un montón de personitas cobardes, ciento veinte en el aposento alto, y tenían las puertas cerradas porque tenían miedo de las amenazas de los judíos. Y después: “De repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados”. Oh, tenían miedo un poco antes de eso, pero aquí estaban todos en la calle magnificando y glorificando a Dios. Tuvieron una experiencia que los encendió en fuego, que podía quemar al mundo entero en un solo día. Tuvieron una experiencia. Eso es lo que nosotros necesitamos. La experiencia acompaña a la fe.

26 Por supuesto, cuando Felipe se encontró con el Señor Jesús —y había escuchado lo que Él le dijo a Pedro, o su nombre era Simón, y le dijo quién era él, y le dijo cuál era su nombre, y le dijo cuál era el nombre de su padre— fue después que Felipe vio lo que había sido hecho, que él pudo animar a Natanael, al cual encontró orando de rodillas.
Fue después que Natanael estuvo en la presencia de Jesús… Y cuando lo hizo, Jesús dijo: “¡He aquí un israelita en quien no hay engaño!”.
Él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”.
Le respondió: “Antes que Felipe te llamara, te vi, cuando estabas debajo del árbol”.
Fue después de esa experiencia que él pudo caer a Sus pies y decir: “Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”. Fue después que él vio el mover y la obra del Espíritu Santo en ese Hombre, que supo que esa era la señal del Mesías“.

27 Fue después que una mujercita, quien probablemente en su corazón sabía que había hecho mal, y sabía que era de mala fama (viviendo con seis maridos), que salió un día al pozo de Samaria. Y al ir subiendo, sin duda ella estaba pensando sobre… concentrándose. Esa es la razón por la que se nos pasa por alto tanto a Dios. Estamos pensando en otras cosas en lugar de pensar en Él. Piensen en Él.
Y ella iba subiendo pensando al respecto: “Oh, lamento mucho haber arruinado mi vida, pero un día glorioso el gran Mesías vendrá. Y cuando Él venga, Él nos enderezará”. Y mientras subía, ella vio simplemente a un Hombre ordinario sentado recargado en la pared. Y el hombre era un judío. Y Él le dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos una cosa como esa. No tenemos trato”.
Él dijo: “Si tú supieras Quien es el que habla contigo…”.

28 Oh, si esta iglesia en esta noche, tan solo supiera que el Cristo verdadero, el Espíritu Santo, está en la tierra ahora de la misma manera que lo estuvo en los días pasados, que Él todavía es el mismo. Si Uds. tan solo pudieran hacer que eso les penetre.

29 “Si tú supieras Quien es el que habla contigo, tú le pedirías a Él de beber”.
Y la conversación continuó, la mujercita tan inocente sobre quién era Él. Después de un rato, cuando nuestro Señor contactó su espíritu, Él le dijo: “Ve, llama tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Has dicho la verdad. Porque has tenido cinco y con el que ahora estás viviendo no es tu marido”.
Miren lo que sucedió. Rápidamente ella se volteó y dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías Él nos dirá estas cosas. ¿Pero quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Fue después de esa experiencia que ella pudo correr por las calles diciendo: “Venid, ved a un hombre Quien me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No es este el mismo Mesías?”. Después que ella tuvo la experiencia.

30 Había una pequeña mujer que creyó en su corazón que ese era el Mesías. Y ella se escabulló entre la multitud un día, con un flujo de sangre, y ella tocó Su manto. Porque decía en su corazón: “Si tocaré tan solamente Su manto, seré sana, si toco tan solamente Su manto”.
Noten. Y ella tocó Su manto y se fue. Y nuestro Señor dijo: “¿Quién me tocó?”.
Y todos lo reprendieron y dijo, o Pedro lo hizo, y dijo: “Toda la multitud te está tocando”.
Jesús miró alrededor hasta que encontró donde estaba parada, y Él le dijo lo que ella tenía, el flujo de sangre y como se había ido de ella, porque su fe la había salvado. Fue después de eso, que ella lo hubo experimentado, que supo que ese toque de Su manto la iba a salvar. Uds. saben que la Biblia dice que muchos tocaron Su manto después de eso. Ellos entraban a los lugares, tratando de encontrar la manera de hacerlo, de tocar Su manto.

31 Fue después que Jesús maldijo el árbol, y que los discípulos vieron Su poder, cuando Él se volteó y les dijo: “No si Yo lo digo, pero de cierto os digo, si vosotros le dijeres a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. ¿Lo ven? ¿Qué es? Crea en su corazón que eso sucederá, lo que ha dicho, y lo que diga le será hecho.

32 La sorprendente en este día es el comportamiento, el comportamiento espiritual de la iglesia Cristiana. ¿Cómo podemos tener fe, cómo podemos confiar en Dios, cuando uno quiere estar sobre el otro, cuando uno quiere gobernar sobre el otro, cuando uno quiere ser un poquito más grande que el otro, quiere tener una campaña un poquito más grande que la del otro? Jesús dijo: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros?”. ¿Cómo pueden Uds. creer cuando están tratando de hacer lo mejor que pueden por su propia fuerza de llegar a ser el presbítero estatal, o el obispo, o alguna clase de supervisor?
¡Oh, la conducta de la iglesia es terrible! Y tratando de mantener a la gente alejada de la cosa verdadera de Dios. ¿Cómo podemos tener fe? Es después que hemos tenido una experiencia con Dios, que llegamos a conducirnos como Cristianos, como hermanos, como hombres y mujeres que conocen a Dios.

33 Hace un tiempo, en la región del Sur, solían comprar esclavos. Y vendían a la gente por… los tenían simplemente como un lote de carros usados. Fue en los días de la esclavitud. Y tomaban esos esclavos y los vendían; y los compradores pasaban por el lugar, y compraban tantos esclavos, y los llevaban a otro lado y recibían un poco más de dinero por ellos y así sucesivamente. Y de esa manera se ganaban la vida, vendiendo esclavos. Y hubo un comprador que llegó a cierta plantación un día. Y él le dijo a este hombre, él tenía un montón de esclavos, así que le dijo: “Me gustaría echarle un vistazo a sus esclavos”
Le dijo: “Muy bien, puede hacerlo”.
Y él observó a todos los esclavos y vio… Él dijo: “Yo tomaré a este, y a aquel, y a este, por un cierto precio”.

34 Y los esclavos, por supuesto, estaban lejos de su tierra natal. Nunca más regresarían. Los Boers los habían traído y habían sido vendidos a la gente del Sur como esclavos. Ellos se encontraban lejos de papá y mamá, estaban lejos de su querida, lejos de su esposa, lejos de sus bebés: ellos nunca más regresarían al hogar. Tenían que permanecer siendo esclavos hasta que retornaran al polvo de la tierra, hasta desvanecer. Ellos estaban tristes. Tenían que azotarlos para hacerlos trabajar. Ellos no tenían el ánimo, se sentían desolados, diríamos nosotros, y tenían que hacerlos trabajar.
Pero ellos notaron a un cierto joven, a él no lo tenían que azotar. Él tenía sus hombros hacia atrás, su cabeza levantada. Llegaba en el momento preciso. A él no lo tenían que regañar; era un verdadero trabajador. Así que el comprador de esclavos, él dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”.
Él dijo: “Él no está a la venta”.
Él le dijo: “Bueno, me di cuenta que él es tan diferente al resto de ellos. Su carácter y su conducta parece ser muy diferente”. Dijo: “¿Qué hace la diferencia en él? ¿Acaso es el jefe del resto de ellos?”.
Le respondió: “No. Solamente es un esclavo”.
“Bueno”, dijo: “tal vez Ud. lo alimenta un poco mejor que el resto de ellos”.
Él dijo: “No, él come en la galera con el resto de los esclavos”.
“Bueno”, dijo: “Dime entonces, ¿qué lo hace tan diferente al resto de los esclavos?”.
Él dijo: “Yo me…”. Dijo: “Eso mismo me pregunté por mucho tiempo, pero finalmente lo descubrí”. Él dijo: “¿Sabe lo que lo hace a él diferente? Descubrí que en ultramar su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, alejado de su gente, sin embargo él sabe que es hijo de un rey, y se conduce a sí mismo como hijo de un rey”.

35 Oh, hermano, si estamos viviendo en el último tiempo donde el ateísmo y el formalismo y toda clase de cosas están en el mundo, y estamos en una esclavitud del mundo y oscuridad, la iglesia Cristiana debería conducirse como verdaderos y genuinos hijos e hijas de Dios que han nacido de nuevo. Deberíamos tener esas características en nosotros, puesto que nuestro Padre es el Rey de la gloria, y nosotros somos Sus súbditos, a pesar de que estamos en un mundo pecaminoso. Él es el Rey de la gloria.

36 Inclinemos nuestros rostros solo por un momento. Bendito Dios, oh, vemos caer las sombras, la hora aproximándose con rapidez. Allá lejos en Rusia esta noche están suspendidas un montón de bombas. Solamente un trago de vodka, y nos convertiremos en polvo. Y está en las manos de hombres pecadores. Y Tú dijiste en la Biblia. “Así como fue en los días de Noé, y Lot, así también será en la venida del Hijo del Hombre”. Estaban comiendo, casándose, construyendo, bebiendo, dándose en casamiento, construyendo casas, tomando esposas“, y un día muy parecido a este. Y vemos las sombras suspendidas allá lejos. Puede suceder antes del amanecer. Con tan solo tocar el gatillo, y ya no seremos más. Y en ninguna manera, sacaría a la Escritura de orden.
Y luego si eso está tan cerca, sin embargo, sabemos que antes que la lluvia comenzara a caer, Noé entró en el arca. Y antes que el fuego empezara a caer sobre Sodoma, Lot salió. Y si el tiempo está tan cerca de la destrucción, ¿qué tan cerca está la venida del Hijo de Dios que viene por Su iglesia? ¿Cómo deberíamos conducirnos, Señor? ¿Cómo un académico flojo, educado? ¿O deberíamos ser hombres y mujeres de fe, con los atributos de nuestro Padre?

37 Oh, Dios eterno, Tú dijiste en Tus Escrituras que cuando el Hijo del Hombre se revele a Sí mismo desde el cielo en el último día. Yo en verdad creo que Tú te estás revelando ahora desde el cielo a la iglesia en misericordia y paz. Y la siguiente vez que te revelaras a Ti mismo será en el Juicio sobre aquellos quienes rechazaron. Dios, permite que está noche tomemos nuestra postura, nuestra posición en Cristo: como hombres y mujeres de Dios, hijos e hijas del Creador, Quien simplemente habló y el mundo vino a la existencia. Dios, nos hacemos llamar Cristianos, y no podemos creer por estas pequeñas sanidades, lo que Tú prometiste darnos. Dios, perdona nuestra estupidez. Que nos podamos levantar esta noche como verdaderos hombres y mujeres, hijos e hijas de Dios, y que salgamos de aquí conduciéndonos de esa manera.

38 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados por un momento, solo me pregunto si hay alguien aquí esta noche que levantaría sus manos a Dios y que diga esto: “Dios, no he estado conduciendo mi vida como hijo o hija de Dios. Oh, he sido tan curioso y tan flojo en estas cosas, y deseo que Tú me perdones por eso. Voy a levantar mi mano a Ti esta noche y diré: Dios, si me perdonas, entonces a partir de esta noche yo… por medio de Tu gracia, me voy a conducir como un verdadero creyente”.
Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso está bien. Por todo el edificio. ¿Hay algún pecador aquí (ahora, todos con sus rostros inclinados) podría levantar su mano a Dios y decir: “Dios, ten misericordia de mí, yo no quiero morir en esta condición?”. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Sí, eso está bien, usted, usted y usted, usted. Dios le bendiga, señor. Eso está bien. En la parte de atrás, usted, usted, usted. Oh, vaya, por todas partes, pecadores. Oh, eso está bien. No tenemos espacio para traer a todos aquí alrededor del altar, pero Dios lo escuchará allí mismo donde Ud. esté.

39 ¿Qué sucedió? Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”. Entonces Dios el Padre está aquí trayendo pecadores a Él, tocando a la puerta. “Todo el que a Mí viene, Yo le daré vida eterna, y lo resucitaré en el día postrero”.

40 Alguien más, levante su mano, y diga; “Dios, ten misericordia de mí ahora mismo. Yo ahora creeré en el Señor Jesús, y a partir de esta noche en adelante me conduciré como un verdadero hijo o hija de Dios”. Alguien que no haya levantado aún sus manos, allá en el vestíbulo. Yo puedo verlos muy allá a lo lejos. Sí, señor. Oh, Dios le bendiga, mi hermano. En la parte de atrás, por todo alrededor. Eso está bien. Dios tenga misericordia de Ud. Eso está bien, de aquel lado, señor; Dios lo ve.
Tal vez algún miembro tibio de iglesia ahora, que nunca en realidad, Ud. sabe… Ud. quizás ha tratado de aceptar su sanidad: y el día de hoy Ud. dice: “Sí, lo tengo”, y mañana: “Lo perdí”. Ud. no perdió nada. Ud. puede perder tanto como Cristo puede perder. Si Ud. en verdad lo creyó, se queda allí. Nada puede quitarlo de su corazón. Ud. diga: “Yo no me he conducido, Hermano Branham. He escuchado pequeños chistes. Me he quedado en casa los miércoles por la noche y viendo la televisión en lugar de ir a la iglesia. He estado equivocado, pero yo ahora estoy creyendo; y a partir de esta noche en adelante me voy a conducir como un verdadero creyente”. ¿Podría levantar su mano y decir: “Ten misericordia de mí, Dios?”. No se avergüencen. Si Uds. se avergüenzan de Dios ahora, Dios se avergonzará de Uds. Dios le bendiga. Eso está bien. Por todo el edificio. Maravilloso.

41 Ahora, inclinemos nuestros rostros para orar. Cada uno de Uds. ahora, a su propia manera. Padre Celestial, confiamos únicamente en Tus méritos. Oh, Dios, oro por cada pecador que ha levantado la mano, ya sea hombre o mujer. Y que en este preciso momento, que se den cuenta que fue el Espíritu de Dios el que hizo que ellos levantaran la mano. No hubieran podido levantar la mano si no fuera por alguna clase de espíritu que les hizo levantar la mano. Y así como dijimos antes, la gravedad les mantiene las manos abajo. Entonces nosotros desafiamos la ley de la gravedad al momento que levantamos la mano porque hay un Espíritu dentro de nosotros diciéndonos que estamos equivocados, y levantamos las manos hacia nuestro Creador, y pedimos por misericordia. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]

42 Solamente me queda un día más para estar con Uds. aquí, pero quiero decir esto: Lamento el haber estado ronco. Pero este es uno de los grupos más finos de la fe Cristiana que he conocido en los Estados Unidos. Dios les bendiga, a Uds. mis hermanos, que le han enseñado esto a la gente. Dios tenga misericordia de Uds., y les conceda que puedan crecer en la gracia de Dios.
Uds. no saben cuan agradecidos debieran de estar. Tan pronto como el Espíritu Santo empezó a moverse en la forma sobrenatural, cada uno de Uds. lo creyó. Uds. registren mis palabras: Semanas después que me haya ido de aquí se van a dar cuenta que personas que estaban en sillas estarán caminando; personas que estaban enfermas vendrán a su pastor y dirán: “Eso me acaba de dejar”.
Yo no he podido… Les he dicho a mis colaboradores: “Cada noche transcurrida, no he podido captar a la gente, son muchos. Fue simplemente una gran explosión de fe”. Yo no había visto algo parecido en América. Me recuerda de cuando estuve del otro lado del mar, en alguna parte. Oh, Uds. no saben la herencia que tienen. Protejan esto. Protéjanlo. No permitan que ningún fanatismo, o cualquier cosa se meta en esto. Dios lo conceda. Manténganse virgen, sin contaminación de las cosas del mundo. Manténganse rectos ante Dios. Ámenlo con todo su corazón.

43 Ahora, esta noche dijimos que vamos a llevar a cabo lo que nosotros llamamos: “La línea de fe”. Y viene siendo una oración por todos aquellos que tienen tarjetas de oración, de irlos pasando por la línea, imponiendo manos sobre ellos sin la visión. Ahora, nos damos cuenta que mañana nos vamos a regresar al otro tipo de línea.

44 Ahora, es muy raro, que mi ministerio en América no tenga el mismo sabor, para la gente, como sucede en otras tierras. La gente americana (ahora, no estoy hablando de este grupo), pero la gente americana es intelectual. Vean, la razón por la que…
Yo escuché a este famoso predicador: Billy Graham (el cual yo creo que es un hombre de Dios), y yo lo escuché decir en su desayuno en Louisville una mañana, en aquel lugar, él dijo: “Esta es la norma. Cuando Pablo entraba a una ciudad, ellos tenían un convertido, él regresaba al año siguiente y tenía treinta de ese uno”. Dijo: “Yo puedo entrar y quizás (pudiera ser que yo no diga la cifra exacta, pero digamos así) hago veinte mil convertidos; y regreso en dos meses y no puedo encontrar a veinte”. ¿Ven? ¡Oh, cómo deseaba decir algo, pero yo era solo una personita sentada allá atrás!

45 Esto es lo que sucede. Vean, es una concepción intelectual de Cristo. El intelecto está bien, pero hermano, Ud. nunca conocerá a Cristo hasta que el Espíritu de Dios haya descendido más allá del intelecto. Y es una experiencia de haber nacido de nuevo. Esa es la razón que la gente no puede creer en lo sobrenatural, y lo llaman diablos, es por causa que es solo una concepción intelectual. “Mis ovejas conocen Mi Voz. Al extraño no seguirán”. Eso es verdad.
[Mateo 12:24, Marcos 3:22, Lucas 1:15, Juan 8:44. Editor. ]

46 Sin tratar de decir que las conversiones de Billy Graham no estén bien. Yo honro al hermano y oro por él diariamente. Dios lo está usando. ¿Pero se fijan en los espíritus? Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su espíritu. ¿Saben que el diablo se lleva a su hombre, pero nunca a su espíritu? El espíritu que estuvo sobre Elías, vino sobre Eliseo; y de Eliseo, vino sobre Juan el Bautista. El Espíritu Santo que estuvo en Cristo, bajo a través de la iglesia. Exactamente. El espíritu que estuvo sobre esos fariseos en aquel día, intelectuales: conocían todo el entrenamiento igual que Saúl, pero cuando vieron a Jesús diciéndole a la gente dónde habían estado, lo que habían hecho, y quienes eran, ellos dijeron que Él era un adivino, un Belcebú. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Ciertamente. Ellos lo creyeron, la fe intelectual de ellos. Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”.
Miren, pero el verdadero judío elegido, ellos dijeron, cuando un milagro fue llevado a cabo… como Natanael, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. La mujercita junto al pozo (en representación de la nación samaritana), ¿qué fue lo que dijo ella? “Tú eres el Mesías. Venid y ved a un hombre. Este es el Mesías”. Pero el mundo dijo: “Fuera con tal Hombre”. El mundo probó lo que pensaba y lo que tenía en el corazón.
Ellos harían la misma cosa esta noche si pudieran. Cuando prefirieron a un asesino en lugar de Jesús, eso mostró de qué estaba hecho el mundo. Y el grupo que prefirió un asesino en lugar del Señor Jesús era un grupo religioso, la más fina iglesia, la Judía Ortodoxa. El sumo sacerdote y todos ellos dijeron: “Dadnos al asesino, y fuera con ese tipo”. Eso expresó el corazón del mundo. Pero todos los hombres no pueden venir a Cristo. No todos creerán, pero habrá un….

47 Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Mayores que estas haréis, porque Yo voy al Padre. Un poquito y el mundo no me verá más; mas vosotros me veréis: porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Cuántos saben que eso es verdad? ¿Cuántos saben que San Juan 5:19, cuando Jesús pasó por el estanque de Betesda donde toda la gente yacía coja, paralítica, ciega, y miles de ellos, y se fue hasta un hombre que yacía en un lecho y lo sanó? Porque Él sabía que había estado de esa manera, y siguió caminando y dejo ese grupo acostado allí. ¿Cómo dijo Él…? ¿Qué dijo Él cuando le cuestionaron sobre eso? ¿Qué dijo Él? “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es correcto? Era por visión.

48 Ahora, quiero decirles algo, a Uds. que han estado aquí toda la semana. Ahora, observen. Vayan y revisen a través de su historia, Uds. historiadores, y vean a través de las Escrituras y escudríñenlas; y encuentren si Jesús, al efectuar aquellos milagros (al conocer sus pensamientos, diciéndoles dónde habían estado, y así sucesivamente), cuando Él mismo dijo que era Dios —Él no podía mentir— dijo: “Yo no hago nada, hasta que el Padre me muestra primero lo que debo de hacer”. Y cuando Él declaró esa señal ante el verdadero judío, el verdadero judío dijo: “Esa era la señal del Hijo de Dios, el Rey de Israel”. ¿Es eso correcto [Palabras inaudibles. Ed.]? Cuando Él lo hizo para los samaritanos, ellos declararon: “Era la señal del Mesías. ¿Es eso correcto?
Pero recuerden, Él dijo: “No vayan con ningún gentil”. Y ni una sola vez lo hizo Él ante un gentil. ¿Por qué? Este es el final de la edad gentil. Aquello fue al final de la judía. Aquí es al final de los gentiles. Desde entonces no ha sido por toda la historia. Pero ahora es el tiempo. Y América, estás recibiendo tu último llamado. Márquenlo en su Palabra, en su Libro, y averígüenlo. No queda nada más para América sino el juicio. Ellos han pecado más allá del día de gracia. Exactamente cierto. Uds. me creen que soy Su siervo, anoten eso. [Espacio en blanco en la cinta].

49 … Su siervo, yo me rindo a Ti con todo lo que tengo. Y pido que esta audiencia completa, Señor, yo creo que habló en lugar de ellos, todos nosotros nos rendimos. Trabaja por medio nuestro ahora, Señor, según Tu buena voluntad. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Y esa gente que está parada, Señor, ella sentirá que su verdadera recompensa es buena. Amén.

50 Yo quiero que la audiencia esté tan quieta como pueda estarlo. Solo siéntense, sean reverentes. Con sólo estas cuantas tarjetas de oración, puedo pasarlas en un ratito más. Como unas cincuenta tarjetas de oración. Nosotros podemos aún retomarlas mañana por la noche, de ser necesario. Yo he estado llamando a muchas más de las que pensé, o tal vez algunas de ellas no pudieron pasar.

51 Ahora, si el Señor Jesús estuviera parado aquí con este traje que yo traigo puesto (Él me lo dio), y si Él estuviera parado aquí, Cristo el Hijo del Dios viviente (lo cual Él está en la Gloria, sabemos eso), pero si Él estuviera parado aquí, y Ud. estuviera enfermo, ¿podría Él sanarlo? Tengan cuidado. No, señor. Porque Él ya lo hizo. ¿Cuántos saben eso? “Él fue herido por nuestras transgresiones”.
Y Uds. que acaban de ser salvos, yo les diría: “¿Cuándo fueron salvos?”. Uds. dirían: “Hace cinco minutos”. Oh, no, mi querido hermano, hermana. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años. Uds. acaban de aceptar su salvación. Vean, es su fe. Uds. lo creyeron. De esa manera es ahora.

52 Miren, me gustaría decirles algo a aquellas personas que están aquí que tienen tarjetas de oración. Llegaremos a Uds. tal vez mañana, o dentro de un ratito. Yo solo quiero a personas que no tienen tarjetas de oración. Si el Señor Jesús viene y obra a través de nosotros, y lleva a cabo la misma cosa que Él hizo cuando caminó en Galilea, cuántos de los que están aquí levantarían su mano diciendo: “Si Él hace eso, yo haré…”. Ahora, miren, usted no tiene… Ud. no subirá a la plataforma, pero en cualquier parte en la audiencia. ¡Y júzguenlo Uds. mismos!

53 Toda persona que está aquí me es completamente desconocida con excepción de este ministro y mi colaborador aquí mismo. Yo creo que estos son los ministros. Honestamente, quizás los conocí en alguna parte, pero yo no conozco ni a uno sentado aquí. Aquí está el Reverendo Hall aquí atrás, a él lo conozco. ¿Pero cuántos de los que están aquí saben que yo no sé nada de Uds.? Levanten sus manos, por todo el edificio, en cualquier parte. Muy bien. Ahora, si Ud. está enfermo o si necesita cualquier cosa del Señor Jesús, y si Ud. lo mira a Él y ora…
Ahora, veamos lo que dice la Escritura en el Libro de Hebreos. Dice así: “Jesús, ahora, es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? “Él, ahora mismo”. ¿Cumple Dios todas Sus Palabras? Sí las cumple.
Entonces si Ud. lo toca, y Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, ¿cómo sabrá Ud. que le ha tocado? Él tendrá que actuar de la misma manera como lo hizo ayer, para poder ser el mismo hoy. ¿Es eso correcto? ¿Qué fue lo que hizo Él? Él miró entre la multitud hasta que encontró a la mujer que había tenido el flujo de sangre. Y ella lo negó porque estaba asustada, pero Jesús la conocía y le dijo que su flujo de sangre se había detenido y que ella estaba sana, su fe la había salvado. Eso es verdad.

54 Ahora, si Él todavía vive el día de hoy, Él es el mismo Dios que estuvo parado allá cuando le trajeron un hombre ante Él, y Él sabía que era un hombre justo, y Él le dijo dónde había estado antes de venir a la reunión. Ese es el mismo Dios hoy. ¿Creen Uds. eso? Y si Él hace la misma cosa, ¿cuántos de Uds….?
Uds. que están en las sillas… Ahora, si yo le digo a este hombre que está sentado aquí: “Ud. está lisiado”, cualquiera puede ver eso. Seguro. ¿Pero qué de este hombre parado aquí? Él se ve robusto y saludable. ¿Qué le pasa? No sería ningún milagro que le pudiera decir: “Ese hombre está inválido”, o “Aquel hombre está inválido”. Los dos están aquí en sillas de ruedas. O tal vez decir: “Esta mujer está inválida”, paralizada, o lo que pudiera ser. Ud. puede verla acostada allí. Seguro. Ese no sería ningún milagro. Pero ¿qué de la mujer que está sentada junto a ella que se ve bien y saludable? Allí estaría el milagro.
Ahora, este… si yo digo: “Ud. se va a poner bien, cada uno de Uds.”. Bueno, Uds. solamente tendrían que tomar mi palabra al respecto. Pero ahora, ¿qué si Él va al pasado y le dice las cosas que están en su vida, igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, cuando le dijo dónde estaba su problema? Entonces Uds. sabrán si es verdad o no. ¿Es eso cierto? Oh, yo sé que Él es real y verdadero.

55 Yo me he parado con el Corán en una mano (eso viene siendo la Biblia de los mahometanos, la cual nos excede unas tres veces) y con la Biblia en la otra mano, ante 500,000 personas y les he dicho: “Una de ellas está correcta y la otra está equivocada. Dejemos que hable el Dios que sea el Dios Verdadero”. Pero no crean que ellos no lo retarán. Pero nunca he visto ni una sola vez, brujos y todo lo demás, que nuestro Dios no los haya derribado y que no haya salido triunfante, [Palabras inaudibles. Trad.]

56 Recientemente en Bombay, India, si tienen unos… Vamos como con media hora a favor. Solo quiero decir esto porque quiero que [Palabras inaudibles. Trad.] … con esta gente. En Bombay, India, acababa de llegar, y me llevaron al templo jainista. Y, oh, ellos ni siquiera matan una pulga o una mosca, creen en la reencarnación. ¿Y cómo se les pudiera predicar de un sacrificio de sangre? Ellos se burlan de la Cristiandad. Yo hubiera sido un traidor de Cristo si no les hubiera dicho lo que tenía que decirles de mi parte. Yo dije: “¿Cómo podrán aceptar un sacrificio de sangre, cuando Uds. no aceptan que se mate una mosca o un mosquito?”. Víboras y changos por todas partes, no matan nada. Yo dije: “Pero el antídoto es la sangre, porque la vida está en la sangre”. Oh, ellos no creerán eso.

57 Esa noche cuando estábamos parados allí, bueno Uds…. no hay manera de calcular el número de personas. Tan lejos como Ud. pudiera mirar estaba un gran círculo negro de gente. Miles y miles apilados unos sobre otros. Simplemente amontonados como troncos de leña. No había manera de repartir las tarjetas de oración, simplemente tuvimos que detenernos.
Y después de un rato, la milicia tuvo que traer a dos o tres, a unos leprosos. El Espíritu Santo comenzó a hablar con ellos y a decirles cosas. En eso alguien, uno podía sentir que venía de esos hombres místicos: “Bueno, eso puede ser telepatía”.
El siguiente en venir fue un hombre ciego. Yo no podía hacer nada, por supuesto, hasta ver que sucediera. Ciertamente. Y este hombre ciego… Le dijo: “Su nombre es…”, yo simplemente tuve que deletrearlo. Eso era correcto. Y dijo: “Ud. es un pordiosero, y su esposa es una pequeña mujercita delgada. Ud. tiene dos hijos, ambos son hombres”. Exactamente correcto. Y los hindúes místicos estaban sentados, observando. Pensé: “Oh, Dios, ¿harás algo?”. Yo seguí hablando con el hombre por un momento más. Después de un rato vi una visión arriba de él. Había estado ciego por veinte años: él era adorador del sol. Ahora, él pensó que si miraba el sol hasta quedarse ciego, que se iría al cielo. Él no podría pecar más, así que se iría al cielo. Por lo tanto él era un adorador del sol. Y yo dije: “Ud. hizo eso en ignorancia”. Y yo dije: “¿Qué de eso?”.
Él dijo: “El dios que me devuelva la vista, que ese sea Dios”.

58 Yo dije: “Ahora, Uds. mahometanos, y Uds. jainistas, y sikhn, y budistas, con los que me entrevisté esta tarde, aquí está parado un hombre que está totalmente ciego. Uds. dijeron que la Cristiandad era un montón de gente que estaba creando bombas de hidrogeno para explotarse a pedazos uno al otro”. Dije: “Mucho de eso es cierto, pero eso no es la Cristiandad”. Yo dije: “Es la así llamada Cristiandad. La verdadera Cristiandad es el único y verdadero Dios que existe. Ahora,” dije: “este hombre dijo que serviría al Dios que le regrese su vista. Él adoró a la criatura en lugar de al Creador”.
Yo dije: “¿Ustedes mahometanos, qué le harán a él? Hagan su proselitismo, conviértanlo en mahometano. Uds. budistas lo harán un budista. Los sikhn harán de él…”. Yo dije: “No es más que psicología”. Correcto. Yo dije: “En América hacemos la misma cosa. Todos los bautistas quieren convertir a todos los metodistas a ser bautistas. Los pentecostales quieren hacerlos a todos ustedes pentecostales”. ¿Qué es? Cambiando la manera de pensar: psicología.

59 “Pero”, yo dije: “¡de seguro el Dios que lo formó puede sanarlo! Ahora, si alguno de Uds. budistas puede venir, o mahometanos, y sanar al hombre que está parado aquí, yo serviré a su Dios”. ¿Hubiera podido decir eso? De ninguna manera, al menos que hubiera visto primero una visión. De ninguna manera. “Pero,” yo dije: “no pueden hacerlo, y yo tampoco. Pero el Dios del cielo me ha mostrado una visión de que el hombre va a recibir su vista”. Yo dije: “Si no sucede, soy un falso profeta. Tienen el derecho de sacarme de la India. Si Él lo hace, Uds. están obligados al Cristo resucitado, de creer en Él”.
Miren, era el grupo más callado. Pero cuando oramos por el hombre (esto está grabado), yo lo tomé en mis brazos y oré por él y le pedí a Dios que le diera su vista mientras estaba recargado en mi pecho. Cuando lo solté, Dios Todopoderoso sea mi Juez, ante miles de diez miles, los ojos de ese hombre ciego se abrieron, y él agarró al alcalde de la ciudad y le dio un abrazo. Por todo el lugar se escuchaban los gritos, y miles de miles de mahometanos vinieron al Señor Jesús al mismo tiempo.
¿Qué es lo que pasa? Cuando fui para allá, el obispo metodista me escribió, dijo: “Ud. viene bajo la denominación equivocada, no podemos tener nada que ver con ello”. ¿Qué sucedió? Ellos se regresaron a ser mahometanos, muchos de ellos, porque los Cristianos se condujeron como un montón de marionetas o niños. Ellos no se pudieron quedar para recibir esa gente, llevarlos y enseñarles los caminos del Señor. Ellos serán culpables de eso en el día del Juicio. Son culpables, pero la gracia de Dios sigue siendo la misma.

60 ¿Sabían Uds. que el Espíritu Santo va delante de la gente? Siempre, por todas las edades. Uds. gente católica, que llaman a San Patricio su santo. Él era tan católico como lo soy yo; pero Uds. lo recibieron. Al principio no creían en él, pero después que murió, entonces Uds. lo hicieron un santo.
¿Qué de San Francisco de Asís? El mundo no supo que él era un santo. Él era un predicador andante, con una Biblia bajo el brazo, que le decía a los pájaros: “Uds. quédense quietas, hermanitas, mientras yo predico el Evangelio”. En aquel entonces Uds. no le creyeron; pero después que murió, ¡Uds. lo hicieron un santo!
Miren, a Uds. niños que van a la escuela: ¿Cuántos se acuerdan de Juana de Arco? Ella era una mujer espiritual. Ella veía visiones, y era una mujer espiritual. ¿Qué hicieron Uds. con ella, la iglesia católica? ¡La quemaron en la estaca como una bruja! ¡Un Belcebú! El mundo siempre ha hecho eso. Pero después de estar muerta por cientos de años, Uds. se dieron cuenta que ella era una santa, así que desenterraron esos cuerpos de sacerdotes y los tiraron al río para hacer penitencia. Dios es soberano, Él los envía de todas maneras. Después que todo termina, Ud. dice: “Bueno, no me di cuenta de eso”.

61 Dios, solo sé misericordioso esta noche. Creamos con todo nuestro corazón, todos. Ahora, les estoy pidiendo que sean reverentes y que oren. Miren, estamos ahora justo a tiempo. Yo no sé, si llamo a alguien… No tengo idea, me tengo que guiar por… ¿Cuántos han visto la fotografía de ello? Veamos sus manos, del Ángel del Señor. Sí, señor. Por todo Alemania y por todas partes, fue fotografiado, el único Ser sobrenatural.
Ahora, ¿cuántos enfermos que están aquí quieren oración? Levanten sus manos ahora, todos los quieren oración. Ahora, sean muy reverentes. Miren. Si Dios viene y lleva a cabo las mismas cosas que Él hizo antes de que fuera crucificado, cuántos de Uds…. dijeron que creerían en Él.
Ahora, oremos por un momento. Ahora, Señor, ayúdanos ahora. El resto es Tuyo, Padre. Encomendamos todas las cosas en Tus manos en el Nombre de Jesús. Amén.

62 Ahora, miren para acá. Ahora, ¿qué quiero decir con eso? Pedro y Juan dijeron: “Míranos”. Cuando se levantó la serpiente de bronce, ellos miraron y vivieron. Ahora, no me miren a mí, solo miren para acá. Pero mírenlo a Él Quien es un Sumo Sacerdote. Vean lo que Él nos dirá, vean lo que Él dirá. Cada uno ore. Y si Dios hace eso, ahora si yo… A donde quiera que esa Luz guíe, a donde el Espíritu Santo…
¿Cuántos saben que Jesús es una Luz? Veamos cuántos saben eso. Seguro. Él estuvo en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Él era la Columna de Fuego que guió a los hijos a través del desierto. ¿Creen Uds. eso? Y cuando Él regresó a Dios, Pablo se encontró con Él camino a Damasco. Una Luz lo cegó. Pedro estaba en la prisión, Él entró como Luz, y lo sacó. Él es el mismo. Esa es Su fotografía.

63 Ahora, sean reverentes. Tomémoslo por secciones, solo para que no se confunda todo. Hay muchos que están jalando ahora mismo. Uds. gente… muchos de Uds. que han estado antes tengan fe para creer. Tomemos esta sección de aquí. Alguien de este lado, solo comience a orar, solo crea.
Ahora, ¿se dan cuenta en qué situación me encuentro? Ya sea que esté aquí como un testigo falso de Cristo, o como un verdadero testigo de Cristo. Y si Cristo no respalda lo que dije que Él había dicho en Su Palabra, entonces ambos estamos equivocados. Si Él no es Cristo, entonces Él no se quedará con Su Palabra, pero Él sí es Cristo. Y yo pudiera fallar, pero Él no puede. Él no puede fallar. Mis palabras son de hombre, pero yo estoy citando Su Palabra: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.

64 Solo… He sido dirigido a hacer otra cosa. Vean, yo iba a efectuar una… Yo me quedo en el cuarto desde aproximadamente las tres de la tarde, orando y ayunando y esperando en el Señor, cuando vengo a estas reuniones. Yo estoy creyendo esto esta noche porque Uds. son un grupo tan creyente. Eso es todo. Recuerden, yo no quiero sus tarjetas de oración, los que tengan tarjetas de oración. Solo sean reverentes.

65 Solo imagínenselo a Él caminando entre la gente. Los fariseos decían en sus corazones: “Él es Belcebú”. Ellos no dijeron eso de manera audible, pero Él conocía lo que estaban diciendo. Solo tengan fe ahora, crean, solo sean reverentes. Las madres con sus pequeños niños, y demás, solo sean reverentes. Yo no puedo sanarlos, pero si Él prueba que Él está aquí, Él ya lo ha hecho. Esa es Su Palabra.

66 Ahora, si la audiencia puede escucharme, miren para acá, miren directamente para acá. Esta luz que está aquí, sobre esta pequeña damita que está aquí. ¿Tiene una tarjeta de oración, dama? ¿La pequeña dama aquí mismo? ¿No tiene tarjeta de oración? ¿Nos conocemos uno al otro? No nos conocemos. Yo nunca la he visto en mi vida. Dios la conoce, Él me conoce a mí. Si Él me revela el motivo por el cual está Ud. aquí, Ud. sabrá si es verdad o no. Y si yo no la conozco y nunca le he visto, y Ud. no me conoce o nunca me ha visto, entonces tendrá que venir por un poder sobrenatural, ¿no es así?
¿Qué estoy haciendo? Le estoy hablando para averiguar lo que el Espíritu Santo quiere decirle. Ud. solamente estaba sentada allí orando: “Señor, que sea yo”. Eso es cierto. Si Dios me dice cuál es su problema, ¿me creerá que soy Su profeta… Su siervo? Ud. está sufriendo de una condición nerviosa. Si eso es correcto, póngase de pie. ¿Es la primera vez que nos conocemos? Ud. nunca me ha visto antes, solo levante la mano para que la gente lo pueda ver. Esta es nuestra primera vez. ¿Cree Ud. que lo que Ud… supo cuál era su problema? ¿Cree que es el mismo Dios que supo cuál era el problema de la mujer junto al pozo? Lo cree. ¿La audiencia cree la misma cosa? [La congregación dice: “Amén”.] Gracias.

67 Solo para que Uds. puedan saber, esta joven mujer tiene algo más en su corazón. ¿No es así, jovencita? Si es así, mueva su mano para que la gente pueda verlo. Si Dios me revela lo que está en su corazón, ¿le dará la fuerza para creer más? Es respecto a alguien de los suyos, sus suegros. Viene siendo el tío de su esposo, él tiene cáncer. Y su esposo también tiene a alguien más por el que ha estado orando, Ud. también; y viene siendo su primo, y tiene epilepsia. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo cree, jovencita? Lo que sea que haya pedido, vaya y recíbalo de la manera que lo creyó. ¿En la audiencia lo creen? Ahora, después que Uds. lo han visto, ¿lo creen?

68 ¿Qué piensa, señor, sentado al lado de ella? Usted. ¿Es Ud. un desconocido para mí? ¿Tiene una tarjeta de oración? No tiene. ¿Me cree que soy Su siervo? Si el Dios del cielo me revela cuál es su problema, Ud. sabrá si es verdad o no, ¿no es así? ¿Lo creerá y lo aceptará con todo el corazón? Si Ud. cree eso, esa diabetes lo dejará. Eso es lo que Ud. tiene. Muy bien. Vaya a casa y sea sano en el Nombre de Jesucristo. ¿En realidad lo creen?

69 ¿Qué de los que están en esta otra sección? ¿Todos lo creen? Muy bien, solo sean reverentes. Aquí está. ¿No pueden…? Por supuesto Uds. no lo pueden ver, al menos que Dios escoja mostrárselos. Ve esa Luz suspendida justo allí. Está sobre esta señora con el saco puesto, sentada allí mismo, con esas cositas rayadas en su bolsillo. Usando un saco rojo. Usted. Esa es Ud. Póngase de pie solo por un minuto.
¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No la tiene. ¿Me conoce? Yo no la conozco. Si eso es verdad, solo mantengamos arriba nuestras manos para que la gente lo pueda ver. Si el Señor nuestro Dios, Jesucristo, se ha levantado de entre los muertos… Y Ud. solo es una mujer que entró y se sentó. Nunca nos hemos conocido en la vida. Si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y quiere darle a conocer a esta gente que Él todavía es el Mesías resucitado, Él lo hará de la misma manera. Él lo hizo ante la raza samaritana: la mujer junto al pozo. ¿Lo hará? Yo no conozco sus problemas, Ud. sabe eso, si yo no la conozco. Pero si Jesús me revela cuál es su problema, ¿lo creerá? Igual como la mujer dijo: “Venid, ved a un hombre quien me ha dicho las cosas que he hecho”. Ud. está sufriendo, y su problema está en su garganta, también en su corazón, y en su espalda. Eso es correcto. Pero ahora escúcheme. Jesucristo la sana. ¿Lo cree con todo su corazón?
Solo sean reverentes. Todos, solamente crean de todo corazón. Tengan fe, no duden.

70 Creo que no hemos estado en esta sección todavía. Veamos. Alguien aquí, ore. Mire, aquí está una dama sentada, por este lado. Ella tiene un retumbo en su cabeza. Es la dama sentada justo allí. Póngase de pie por un minuto. ¿Tiene una tarjeta de oración? No la tiene. ¿Soy un desconocido para Ud.? Ud. está sufriendo con un retumbo, que le está molestando en la cabeza. Ahora, el sanarle, yo no puedo. Cristo lo ha hecho. Pero el esconder su vida, no puede hacerlo. Déjeme decirle esto. Hay alguien en este edificio ahora mismo que está conectada con Ud. que está orando. Es su madre. Y esa mujer se está muriendo de cáncer. Si yo le digo en dónde está el cáncer, ¿le ayudará en su fe? Es cáncer en el estomago. Exactamente correcto. Ahora, vayan a casa, y ambas serán sanadas. ¿Lo cree? Tenga fe.
Solo crea, no dude. Tenga fe ahora. Solo créalo todo, no dude ni una cosa. “Si puedes creer”.

71 De este lado, aquí enfrente de mí. Dama, se acaba de caer y se lastimó la espalda. ¿Cree que Jesucristo la sana? Si lo cree entonces puede recibir lo que ha pedido si puede creerlo.
La dama que está sentada aquí sufriendo con una condición nerviosa. La damita con el sombrero azul. Si puede creerlo de todo corazón. Eso es correcto. Si puedes creerlo.
¿Qué de Ud. dama sentada por este lado al final de la hilera? Justo detrás de este caballero, cuidando al bebé. Ud. tiene más fe de la que cree tener. ¿Cree Ud. que esa hernia sanará? ¿Lo cree? Mueva su mano a Dios si cree que sanará. ¿Tiene una tarjeta de oración? No la tiene. No necesita una. ¿Lo cree? Creo que ya pasamos por…

72 Aquí, entre los predicadores. Mis hermanos, Uds. no están inmunes de las bendiciones de Dios porque sean pastores. ¿Cuántos de Uds. hombres saben que yo no los conozco? Levanten sus manos, Uds. predicadores. Muy bien. Animen su fe para creer. Solo estén orando, si tienen cualquier cosa mal en Uds. que quieren que Dios los sane.
Señor, Ud. que está sentado aquí al final. Acaba de bajar la cabeza porque sabe que algo le acaba de pasar. Yo no lo conozco. Si somos desconocidos, levante la mano. Ud. tiene un problema cardiaco. Eso es cierto. ¿Cree que Dios lo sanará? Ud. no es de esta región, Ud. es de Pennsylvania. Su nombre es Don, Reverendo… ¿Cómo pronuncia es… [Palabra poco clara. Ed.]? Vaya a casa, en [Palabras inaudibles. Ed.] Siga predicando el Evangelio. ¿Lo cree? ¿Todos Uds. lo creen?

73 Ahora, ¿está vivo Jesucristo? Si es así, levanten sus manos. Seguro que Él está vivo. Ahora, si hacen lo que yo les pida hacer, no duden. Solo crean, cada uno ahora. Pongan sus manos uno sobre el otro, todos en el edificio. Solamente pongan sus manos uno sobre el otro. Les voy a citar el último mensaje que Jesús dijo. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Ahora, ¿cuántos de Uds. pondrán las manos sobre la persona, y levantarán sus manos y dirán: “Dios, yo soy un creyente”? Todos. Ahora crean. Esta es la hora de Uds., este es el tiempo de Uds.

74 Ustedes que están en las sillas de ruedas… Ahora, Ud. dama, acostada allí en la camilla, Ud. tiene parálisis y artritis. Yo no puedo sanarla, pero si puede creer —no puede esconder ahora su vida— Dios la va a sanar. Puede levantarse e irse a casa y ser sanada.
Ahora, pongan sus manos sobre cada persona otra vez, sobre cada una, los que están a un lado. Ahora, conduzcámonos como verdaderos creyentes. El Espíritu Santo está aquí, amigos. Uds. que están sentados por el pasillo, si tienen necesidad de cualquier cosa, aquí están [Palabras inaudibles. Ed.] ¿No pueden ver que Jesús está vivo? Él está aquí, ese es Él [Palabras inaudibles. Ed.] Oren a su manera.
Señor Dios del Cielo, Creador de la tierra que hizo todas las cosas, ayúdanos ahora. Yo reprendo al diablo, que trata de sujetar a esta gente. Y Satanás, [Palabras inaudibles. Ed.] Jesucristo, el Hijo de Dios está aquí y [Palabras inaudibles. Ed.] tú estás derrotado. Yo reprendo al diablo, la enfermedad y las aflicciones de esta gente. Sal de ellos, Satanás. En el Nombre de Jesucristo déjalos [Palabras inaudibles. Ed.] Cada uno de Uds. que lo cree de todo corazón póngase de pie. Denle a Dios gloria y alabanza, y digan que pueden ser sanos ahora mismo. Levanten sus manos y denle a Él la alabanza…
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