S.56 51-0509  Testimonio 

Tiempo de lectura: 54 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Testimonio

Los Angeles, California, E.U.A.

51-0509

1 Quiero decir que me siento muy feliz. Quiero iniciar esto en esta noche, que este hombre anciano que tiene ochenta y tantos años de edad, como unos ochenta y cuatro años. Él ya no puede seguir trabajando. Él ya cumplió su tiempo. Y si tiene el entusiasmo para esparcir el Mensaje de Jesucristo, yo quiero ayudarlo a hacerlo. Dios bendiga a mi hermano. Muy bien. Adelante, Hermano [Nombre no claro] Que Dios bendiga a cada uno. Venga aquí.
[El Hermano Hall pregunta: “¿Con qué va a empezar?”]. Voy a empezar con… [El hermano Hall pregunta: “¿Algo de dinero, aja?”]. Algo de dinero… [Muy bien, eso es bueno, le ayudaré a empezar eso“]. Muy bien, señor; excelente. Dios le bendiga.

2 Solo que quiero que él diga una palabra. Muy bien. Venga aquí, Hermano Congresista.
Este es el ex congresista de los Estados Unidos. Una vez, uno de los hombres más grandes en nuestra nación. Dios… Él estuvo lisiado durante muchos, muchos años, sesenta y seis años, fue sanado aquí en esta reunión. Y siento un gran honor esta noche de pararme ante un hombre, o con un hombre como este. Cuando estas muletas lo apoyaron durante todos esos años de su juventud, mientras que habían estado orando por él una y otra vez para que sanara. Y a la edad de ochenta y cuatro el senador…
[El congresista Upshaw da este testimonio: “Solo ochenta y cuatro. Y tengo ochenta y cuatro años de juventud, hablo tres o cuatro veces al día, predico el Evangelio de Cristo quien me salvó, estuvo a mi lado estando en cama siete años, y me hizo feliz, y luego me quitó de las muletas que había usado por cincuenta y nueve años, y ahora gloria a Dios estoy caminando”].

3 ¡Alabado sea el Señor! ¿Y saben para qué es esta ofrenda? Él no puede mandar este testimonio alrededor del país. Él está… Él no puede hacerlo. Ha envejecido y no tiene ingresos. Esta ofrenda aquí es para ayudarlo a enviar esto a todos los hombres grandes, gobernantes y demás de la nación. Dios bendiga a nuestro hermano valiente.
Y yo quiero darle una… esta bienvenida aquí, a todo lugar en la nación donde tengo reuniones o en el mundo. Estaría muy feliz de ver al congresista Upshaw venir y pararse a mi lado en la plataforma mientras están los servicios.
[El congresista Upshaw hace un comentario: “Recuerden, le estoy mandando esta carpeta a todos los congresistas, y senador, al presidente, a su esposa, y ahora enviándosela esta semana al Rey de Inglaterra por quién él oró, y a Winston Churchill. Y le voy a enviar una a Joseph Stalin. Dios tenga misericordia de su alma”].
Amén. Amén. [La congregación aplaude]. [Espacio en blanco en la cinta].

4 Buenas tardes. Estoy feliz de estar aquí otra vez esta noche en el nombre representativo de nuestro Señor Jesucristo, y Su gran misericordia para con nosotros. Y lamento que esta sea la última noche, porque Uds. son tan buenos y amables conmigo, al punto que me encantaría quedarme con ustedes. Pero yo… Eso… Tengo una necesidad.
Gracias, hermana querida. Y es… Necesito ir a otra parte con el Evangelio. Y confío que nuestro Señor Jesucristo ha hecho algo aquí en la reunión que les ha dado a todos ustedes la fe suficiente para creer en Él, y para amarlo todos los días de su vida.

5 Me doy cuenta que hay muchos aquí que están escuchándome ahora, que probablemente no vuelva a ver más en esta tierra. Este será nuestro… probablemente nuestro último tiempo de reunión de este lado [Espacio en blanco en la cinta] de la gloria. Y quiero tener esta cita con cada uno de ustedes, que si Uds. se van antes que yo, que… yo creo que la afirmación en la Biblia de nuestro Señor Jesucristo es verdad. Creo que todo lo que la Biblia dice es verdad, que habrá una resurrección de los muertos. Y que aquellos que… [Espacio en blanco en la cinta]… aquellos que están esperando, serán cambiados y serán hechos de un cuerpo semejante al de Él, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor en el aire.
Confío por gracia de Dios encontrarme con todos Uds. allá. Que Dios conceda que todos nos podamos encontrar y estar allá juntos en ese gran tiempo glorioso.

6 Sé que nuestro Señor ha sido muy bondadoso con nosotros esta semana, y las semanas que le hemos servido aquí. Y Él ha sido para nosotros gozo, y paz, y salud, y fortaleza. Y creo que Dios hará grandes cosas por nosotros esta noche aquí en medio de Su pueblo, y que Él hará grandes cosas por nosotros esta noche.
Deseo decir que un ministro joven, el Sr. Caín, creo que es, si no estoy equivocado, Paul Caín, va a continuar el avivamiento, comenzando mañana en la noche a la hora regular, me imagino, a las siete y media. En consecuencia están todos invitados… cordialmente invitados a la reunión del Hermano Caín.

7 Y yo no sé exactamente cuando el Hermano Freeman, William Freeman… Yo no conozco al Hermano Freeman. Sé de él. Pero le tengo un amor al Hermano Freeman. Y está celebrando una reunión de carpa aquí en la ciudad. Y no sé exactamente cuándo va a cerrar sus servicios.
Y luego escucho que ellos tienen los servicios de oración para los enfermos en el Templo, en el Templo Ángelus. Y muchos otros lugarcitos en la ciudad están teniendo oración para los enfermos. Y confío que Dios hará grandes maravillas para todos Uds. mientras estoy fuera, y especialmente salve a todos los perdidos, y… que ellos puedan encontrar paz con Dios. Ahora, Dios nos concederá estas cosas si tenemos fe y le creemos.

8 Ahora, luego este martes que viene, empezamos en Grants Pass, Oregón. Y vamos a estar allá unas cinco o seis noches. Luego en la Reserva India Apache durante dos noches después de eso. Por supuesto, eso es solo para los indios allá arriba. Nunca olvidaré la última vez que estuvimos allá, la fe simple de la gente.
Y luego regresamos de nuevo a Orange, entre… Creo que tengo que corregir eso. Qué es la… entre la… entre Ana y Costa Mesa, en los terrenos de la Escuela Bíblica del Sur de California. Vamos a comenzar el 4 de junio. Están todos cordialmente invitados.
Luego me voy al Norte, y de allí para África, India, Jerusalén. Y confío que con la gracia de Dios, que un día glorioso, logre regresar para acá para verlos a todos ustedes de nuevo. [La congregación aplaude].Y muchas gracias. Y… Gracias.

9 Y yo oro que Dios les bendiga a todos, y los guarde en salud y fortaleza hasta volvernos a encontrar. Y si alguno de nosotros llegara a partir, recordemos a nuestro Señor, que Él y Su Reino, y creyendo que Él nos volverá a juntar. Y para ese entonces no estaremos orando por los enfermos, porque no habrá enfermos allá. Eso será maravilloso. [Espacio en blanco en la cinta]… y estoy lejos y en el extranjero entre las personas, ciertamente solicito esta noche con interés sus oraciones, que estén orando por mí sinceramente con todo su corazón hasta que Jesús venga. Oren por mí.

10 Y ahora, le quiero decir al Hermano Kopp del tabernáculo, y a la Hermana Koop, que yo ciertamente aprecio la bienvenida que me dieron en este tabernáculo en esa ocasión. Y ellos me han vuelto a invitar. Y ciertamente aprecio eso con todo mi corazón. Y a todos los ministros que están cooperando aquí, y a quienes han venido a ayudarnos, les estamos muy agradecidos. Y a este excelente grupo de ujieres, y demás, estamos muy agradecidos con Uds. también. Y a todas las personas, a cada uno de Uds. que me ha dado pequeños regalos, veo cada uno de ellos, y gracias a Dios por cada uno.

11 Hace poco un hermano, cuando estuve aquí anteriormente, sabiendo que me gusta cazar y que iba para África, y el… Cuando yo era un niñito, a menudo me preguntaba si alguna vez conseguiría un libro para leer de aquel lugar. Y ahora el Señor me va a llevar para allá. Y cuando terminen todos los servicios, ellos me van a llevar a cazar. Y un hermano aquí me regaló un rifle. Y estoy muy agradecido. El otro día, me dio la varilla de limpieza y otras cosas junto con ello. Oh, solo ruego que Dios lo bendiga.
Y un hermano me dio el otro día, para ir para allá, una caja con moscas para la pesca y cosas, porque sabía que había buena pesca allá. Yo aprecio eso. Él las hizo con sus propias manos. Que pueda… Eso simplemente suena real. Unos me mandaron cajas de dulces. Uno me mandó el otro día esta cadena para la corbata. Y algunos de ellos me mandaron algo de diezmo en un sobre. Oh, Uds. no saben cómo yo… Simplemente no puedo llegar a Uds. personalmente para decir: “Gracias”.

12 Un hermano aquí al iniciar el servicio me dio un reloj. Él dijo: “Yo tengo dos, hermano, y no necesito dos. Le daré uno a usted”. Así que eso fue encantador. Y aprecio eso. Y solo decir: “Gracias”, eso es tan poquito. Pero yo digo esto: “Dios le bendiga”, y eso es mucho. ¿Ven?
Y yo… Y recuerden, su Padre celestial sabe exactamente lo que Uds. han hecho. Y Él dijo: “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis más pequeños (ese soy yo), a Mí lo hicisteis”. Y estoy seguro que Dios les recompensará.
Muchos de Uds. han puesto una porción de su sustento aquí para ayudar a pagar los gastos a medida que avanzamos, y en la ofrenda de amor para el Hermano Hall y para mí. Y apreciamos eso con todo nuestro corazón. Y en ello, el Hermano Hall es un hombre casado, tiene una iglesia y una familia. La mía… Simplemente todo lo que no necesito para vivir, solo… que tengo que tener para vivir. Yo lo pongo en la obra misionera, y lo envío. Así que va para la gloria de Dios, y cuando llegue ese día, yo estaré… Quiero que mi registro esté claro en aquel día, que he sido un buen administrador de Sus bienes, y que he hecho todo lo que sé hacer para glorificar a Su pueblo, en lo que yo tenía algo que ver. Y Dios les bendiga a todos.

13 Y ahora, a medida que empieza la reunión, tal vez no tenga oportunidad de despedirme de Uds. Oh, yo no quiero… O, lo diré de esta manera: Hasta pronto, no un adiós; porque estaremos juntos para siempre. No hay un adiós, no, no.
Así que quiero despedirme solo por un momento. Y con la esperanza de regresar con Uds. Y si yo… la unción baja tan fuerte y no logro decírselos, quiero que cada uno de ustedes lo sepa.
Algunos de Uds., aún no he podido contestarles sus cartas, porque ha habido cientos de ellas. Y manden sus cartas directamente a casa a —en cualquier momento para un pañuelo ungido, o lo que sea. Solo mándenlas directamente a Jeffersonville, Indiana, y con gusto oraré sobre el pañuelo. Uds. no tienen que mandar el pañuelo. Yo lo proporcionaré, se los enviaré. Lo que quiero ver es que sanen, sean felices, y sean salvos, y sirvan al Señor. Eso es lo que quiero que hagan. Ahora, Dios les bendiga a todos.

14 Deseo leer una parte de las Escrituras esta noche, puesto que estaré hablando solo un poco, unos cuantos momentos sobre la Palabra. Y para… siento que nuestro Señor Jesús ya ha confirmado Su Palabra muchas veces una y otra vez.
Y quiero que Uds. sean el juez de estas cosas. Si acaso Dios no ha testificado que les he dicho la verdad, que creo que saben eso, que les he dicho la verdad, que Dios ha testificado de estas cosas.

15 Ahora, quiero leer algo del libro de Mateo, el capítulo 9. He estado en oración prácticamente todo el tiempo, y yo… La unción del Espíritu es muy grande sobre mí. No tengo que esperar por Él, porque Él ya está aquí ahora. Y creo que Él va a hacer grandes cosas por nosotros esta noche.
Hace un rato oré que nuestro Padre celestial hiciera más señales ante la gente esta noche que cualquier otra noche en el servicio entero, para que pudiera dejar a California en tal avivamiento de… una condición, para que haya un avivamiento chapado a la antigua de frontera a frontera aquí en la nación. Y oro para que continúe y siga y siga mientras el Hermano Caín y estos otros ministros están ministrando a la gente a través del país.

16 Ahora, en el capítulo 9 de San Mateo, comenzando en el versículo 27, quiero leer unos tres lugares en las Escrituras, y después testificar solo un momento. Y luego entraremos directamente en la línea de oración.
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!
Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.
Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.
Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.
Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.
Echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. (Miren lo que Jesús dijo que era un mudo, era un demonio. No solo cuerdas vocales muertas, sino un demonio había hecho eso).
Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
Ellos pensaron que Él era uno que leía la mente, o un espiritista, o algo. Pero Jesús tenía que cumplir la voluntad del Padre. En el versículo 35:
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Ahora, en el capítulo 4 de San Juan, deseo leer unos cuantos versículos comenzando con el versículo 14.
Mas el que bebe del agua… bebiere del agua… (Si se fijan, no era solo beber un trago e irse y olvidarse al respecto. Es el que bebiere. Eso es continuación. Seguir bebiendo)… Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
(Bebiendo todo el tiempo. Esta es la conversación con la mujer samaritana).
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
El capítulo 14 de San Juan, el versículo 12.
De cierto, de cierto os digo: El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.

17 ¿Podemos inclinar nuestros rostros solo un momento? Nuestro Salvador, te damos las gracias esta noche, por estas palabras; ellas son vida para nosotros. “Mis palabras son vida”. Tú dijiste. Ellas dan vida y luz a todo aquel que escucha y cree. Y al creer, nosotros tenemos vida eterna, porque ellas son las que testifican de Ti.
Y ahora, Padre, te agradecemos que Tu Palabra se nos haya manifestado a través de la salvación, la sanidad Divina y muchos otros atributos de Tu muerte y expiación en el Calvario por nuestra caída del Edén.

18 Y ahora, querido Dios, te agradecemos desde lo profundo de nuestras almas por esta reunión, y por todo lo que ha significado para nosotros. Y oramos a Ti, Padre, que continúes en esta reunión. Y a medida que esta noche Tu siervo se va para otra parte para ministrar a otros, como Tú has dicho: “Es necesario que le predique el Evangelio a otros”. Te ruego, Padre, que seas con el Hermano Caín mientras ministra aquí en esta plataforma. Ayúdalo, querido Dios, a predicar con tanta fuerza y persuasión, que vengan hombres y mujeres y te entreguen sus corazones y nazcan de nuevo. Y bendícelo, para que todo aquel por el cual él ore, sea sanado.
Bendice al pastor, al Hermano Kopp. Concédelo, Señor, que todo aquel por el cual él ore, sea sanado, y a quien él le hable, sea salvo. No solo él, Señor, pero todos los pastores y evangelistas que están en el edificio esta noche, donde sea que prediquen u oren, que Dios conteste sus oraciones.
Bendice al Hermano Freeman esta noche en su reunión en la carpa. Yo oro, Señor, que grandes señales y maravillas sean hechas allá. Que su predicación y oración resulten en hacer que muchos vengan al Señor Jesús y sean salvos y sanados. Y a través de toda la nación, bendice a todos.

19 Señor, pedimos esta noche que bendigas a nuestra nación, la nación más grande y poderosa en el mundo, las bendiciones de José de Jacob, a quien se le hace fuerte su arco, y confía en el poder de Dios. Pero sabemos que es hora de que la enredadera vuelva otra vez a la pared ahora.
Y nos damos cuenta que estamos al final de la edad. Y esta gran y maravillosa nación, empezó hace unos años a rechazar a Dios así como se va la puerca a su cieno y el perro a su vómito, trayendo whisky y colocándolo en las esquinas de las calles y colocando a nuestras jovencitas y muchachos en las cantinas, y trayendo aquí la vulgaridad de Hollywood; el nido y profundidad del pecado…
Oh Dios eterno, qué otra cosa pudiéramos esperar sino el juicio. Cuando se ha sobrepasado la misericordia, entonces el juicio debe venir. Y Dios, te ruego que reúnas a Tu pueblo con las cuerdas del amor y que ates sus corazones, para que pronto cuando Gabriel se acerque a las grandes barandillas de la eternidad y suene esa trompeta, el Cristo que se aproxima, que Tu iglesia pueda unirse y suba al aire para encontrarse Contigo, antes de que estos grandes juicios hagan estallar la tierra con las maldiciones de Dios. ¡Oh, ten misericordia, querido Dios!

20 Puede que haya algunos aquí… Esta podría ser su última noche y última oportunidad. Concédelo, Señor, que ellos sean salvos esta noche y llenos con Tu Espíritu. Que cada persona enferma que está aquí sea sanada esta noche. Concédelo, Señor. Que haya tal clamor subiendo, Señor, al punto que mañana la ciudad se despertará con grandes testimonios por todas partes, y los hombres puedan llegar a ser conscientes de Dios, y se alejen de estos sentidos terrenales, que salgan a los reinos de lo sobrenatural y crean al Señor Jesucristo. Concédelo, Padre. Unge a Tu siervo esta noche, oh Dios.
Si he hallado gracia Contigo, Señor, oro que Tú envíes una doble porción esta noche; que será que no hablaré yo, sino deja que el Espíritu Santo hable, en quien testifico. Y que al hablar, broten grandes señales y maravillas, y que toda esta audiencia irrumpa por esa agua viva, brotando como géiseres del alma, Señor, de lo cual hablaste con esta mujer samaritana. Y que pongamos nuestras almas cansadas y fatigadas a Tus pies esta noche y bebamos hasta que nos bañemos en la belleza de Dios, hasta que nos olvidemos de toda esta existencia atada a los sentidos, y salgamos hacia un lugar lejos en las esferas más allá de las estrellas, donde podemos encontrar el favor de Dios, encontrar sanidad para nuestros cuerpos y reposo para nuestras almas. Oh Dios, escucha mi oración mientras sinceramente te suplico con todo mi corazón. En el Nombre de Tu amado Hijo Jesús, te lo pedimos. Amén.

21 Nosotros cantamos ese canto: “Nuestro Señor Volverá A La Tierra Otra Vez”. Yo creo que Él volverá otra vez a la tierra. Y ahora, Dios les bendiga.
Y solo para unas cuantas palabras. En esta ocasión he evitado los testimonios en la reunión, debido a la otra vez aquí. Pensé que podría repasar un testimonio.
Pero hace unos momentos, estaba pensando de un testimonio en la Reserva India. Nunca olvidaré eso. Había muchos miles de indios Apache reunidos allá en San Carlos. Y cuando comencé hablar a través de un intérprete, pues no había muchos que parecieran creer.
Un indio es una persona que es muy extraña. Él solo cree cuando está convencido, y luego se convence para siempre. Y así que yo estaba hablándoles, y muchos parecían que solo estaban escuchando, pero nunca advertí mucho lo que estaba pasando.

22 Luego cuando comenzó la línea de oración y algunos de ellos vinieron… La primera mujer que vino era una mujer con una enfermedad venérea; no porque ella fuera inmoral, pero por la manera que tenía que vivir.
Ahora, pienso que si hay una cosa que esta nación ha hecho… Ahora, yo soy un americano. Dios sabe eso. Hay muchos de los Branham… Yo probablemente volé sobre algunas de sus tumbas en Francia y por el estilo, cuatro hermanos en la última guerra, y yendo en esto, y tal vez un hijo también, muy pronto. Y si llegase a los colores esta noche, yo estaría feliz de salir y dar mi vida libremente, como lo han hecho mis hermanos, que mancharon con su sangre la tierra en los países del extranjero por esta libertad que tenemos esta noche.
Yo… Pero si hay algo en lo que pueda pensar que haya puesto una mancha en nuestra bandera, es una forma en que hemos tratado al indio. Eso es cierto. Enviamos miles de millones de dólares a Rusia para que ellos en respuesta nos disparen. Lo enviamos a Japón para que arreglen una guerra y nos disparen. Y nuestro indio americano está aquí muerto de hambre, eso no está bien. No está bien.

23 Y yo… No hay nada que yo pueda hacer al respecto. Desearía que tuviéramos más hombres en el congreso, como el que está sentado aquí. Haría un viaje allá y averiguaría al respecto. Pero nosotros… Me temo que no funcionaría ahora.
Pero pienso que ciertamente han sido tratados mal. Y después de todo, este es su país. Y nosotros solo entramos directamente y los expulsamos. Y la razón por la que entramos y los expulsamos, es porque no estaban unidos. Un grupo estaba en… Estaban peleando unos con otros. Y ahora mismo, escuchen, estamos cosechando lo que sembramos. Nos estamos desuniendo (¿Ven?), siendo agitados. Muy bien. Puede tardar mucho tiempo, pero llega a casa. Téngalo por seguro.

24 Ahora, en el… en la reserva aquella noche cuando se le dijo a esta mujer de su enfermedad que tenía, se me quedó mirando tan extrañada cuando el intérprete le dijo lo que yo había dicho. Pues, ella se cuestionaba cómo sabía yo eso. Y él… ella trató de decirle sobre… o lo que el… lo que era. Y la mujer fue sanada.
Y el siguiente que pasó era un hombre. Él tenía glaucoma en los ojos que es muy generalizado entre los indios. Y él fue sanado.
Y el siguiente que pasó era una niñita. Y en ese tiempo, yo no miraba las visiones como lo hago ahora. Fue en la primera parte de mi ministerio, hace cuatro años. Yo le tomé la mano a la niñita. No había nada que se moviera. Y yo dije: “No sé lo que está mal con ella. No es una enfermedad de germen, porque no hace… no hace… no siento la reacción de un… la presencia de otro…. un germen aparte del germen de vida”.
Y así que, ella le preguntó a la dama. Y la dama le dijo a ella, dijo: “Ella es sordomuda. (¿Ven? La fiebre durante muchos años la puso de esa manera”.
“Dios dame gracia ahora. Haz algo para que esta gente pueda entender”.

25 Y cuando terminé, yo sabía que ella estaba sanada, e intenté que ella dijera algo. Ella comenzó a murmurar algo. Y le dije al intérprete… Ella se estaba riendo. Dije: “Oh, ella va hablar mejor”.
Dijo: “Ella habla bastante bien ahora”. Así que… Y luego ellos se empezaron a fijar.
Y el siguiente que pasó era un niño pequeño. Y Uds. saben cómo…
Ahora, si hay un indio sentado aquí, no estoy diciendo esto… No, mi abuela, ella misma salió de las reservas de Oklahoma.
Así que entonces, yo… Con su cabello grueso. Y yo dije: “¿Qué le pasa a él?”. Yo… Y ella lo agarró por arriba de la cabeza, toscamente, Ud. sabe. Y le jaló su cabecita hacia atrás, y sus pequeños ojos estaban de esa manera, cruzados. Y yo miré al pequeñito, y lo tomé en mis brazos, y coloqué su cabecita en mi hombro, y comencé a orar. Después sentí que el Espíritu Santo lo había sanado, le pedí que levantaran su rostro. Y le di vuelta, y sus ojitos estaban tan perfectos. Lo hice que moviera sus ojos.

26 Y oh, la gente comenzó a gritar. Y parecía como que venía una gran tormenta de arena. Y como una estampida. Y ellos colocaron sus manos así alrededor, y entonces sí que tuve una línea de oración. ¡Oh, vaya! Y ellos estaban simplemente parados por todas partes.
Y venía a mí un… alguien, una mujer anciana con muletas y hechas de palo de escoba. Y ella estaba tratando de acercarse a mí. Y estaban unos… algunos jóvenes que intentaban adelantarse a ella. Y el Hermano Moore y muchos de ellos estaban tratando de hacerlos para atrás. Después de un rato, ella llegó a donde yo estaba. Y la dejé que subiera. Tenía la cara muy arrugada, y su cabello colgaba, cubierto de cuero. Y cuando finalmente subió hasta donde yo estaba, era artritis. Y ella estaba parada así. Y ella me miró, pobrecita. Las lágrimas corrían por sus grandes arrugas de esa manera. Ella me miró tan lamentable. Tomó una muleta en su mano, tomó la otra y me las entregó, se enderezó y bajó de la plataforma. Solo… Ahora, eso es todo lo que ella necesitaba. Una fe sencilla.

27 Y después, oh, grandes cosas estaban sucediendo. Era casi de día. Y yo apenas me sostenía. Y todos estos indios llegaron mojados, hasta arriba de la cintura. Y yo le pregunté al interprete, dije: “¿Qué les pasa?”.
Ella dijo: “Ellos pensaron al principio que Ud. era una farsa”. Dijo: “Ven que eso se lleva a cabo; salen corriendo hacia los desiertos y consiguen a sus seres queridos. El vado queda a veinte millas [32 Km. Trad.] aquí abajo”. Dijo: “Ellos simplemente caminan a través del río, y vienen”. Y vadeando el río…
Y allí estaba un tipo grande, un tipo de apariencia fornida. Sus labios estaban azules, y está temblando. Hacía frío en aquel desierto. Y él simplemente estaba temblando de esa manera. Queda cerca de las montañas. Ustedes saben en dónde queda San Carlos, quizá. Y yo miré y él tenía una tabla. No tenían camillas y cosas como las tenemos nosotros. Pero él tenía una tabla, y había un hombre anciano encima de allí. Y él tenía una pieza cruzada por este lado y la otra aquí. Y él tenía sus manos y sus pies cruzados. Y él estaba temblando con parálisis. Era anciano, volviéndose canoso.

28 Y yo le dije a este tipo grande, dije: “¿Habla Ud. inglés?”.
Y él dijo: “Poquito”.
Y yo dije: “¿No tiene miedo de que le dé neumonía?”. Dije: “Pues, ¿mojado de esa manera?”.
Él dijo: “Jesucristo cuida de mí. Traigo a mi papá”.
Y yo dije: “Oh”, dije: “¿Cree que si le pido a Él, a Jesús, que sane a su papá, que Él lo sanará?”.
“Sí”.
Yo dije: “Páselo por aquí”.
Él pasó, y yo solo puse mi mano sobre él. Dije: “Dios le bendiga, mi hermano, y lo sane”. Pasó por allí, y yo llamé a otro. Unos momentos después escuché un gritó horrible ocurriendo. Miré, y el anciano tenía la tabla en su propio hombro, saludando a todos, yendo de esa manera, solo como… ¿Qué fue eso? Una fe simple como la de un niño para creer.

29 Ahora, mire, nosotros… Nosotros somos muy desconfiados. Y vamos a tratar de mirar allí y ver si lo podemos entender. Allí es donde Uds. pierden. Ud. no puede entender a Dios. Tiene que creerle a Él. ¿Ve, ve? Él que creyere, no el que lo entienda, el que creyere. ¿Ven?
Y entonces, cuando vieron que las señales de Dios fueron traídas en medio de ellos, con todo su corazón… No solo subiendo y diciendo: “Bueno yo como que lo creo. Haré…”. Con todo su corazón, ellos simplemente abrieron su corazón, y eso es lo que sucedió.
Y, oh vaya, yo les dije que… Ellos… Algunos de ellos se enteraron que me gustaba cazar. Y su reserva lo publicó, usted sabe. Pero, oh vaya, ellos… Algunos de ellos me preguntaron, dijeron: “¿Es Ud. un cazador?”.
Yo dije: “Me gusta cazar”.
Y ellos iban a ensillar a sus ponis en ese momento y me llevarían a cazar, a donde podía atrapar a los pavos casi con las manos. Tenían… Y muchos de ellos dejaron sus supersticiones y por el estilo, y fueron salvos. Y tuvimos un gran tiempo allá arriba. Y estoy por regresar allá en unas noches. Oh, me pregunto qué será cuando llegue esta vez.
Y muchos drogadictos, y usuarios de narcóticos, y por el estilo, sucedió de todo en la reunión. Y estamos agradecidos por eso. Y ahora, Él quiere ser lo mismo aquí en California.

30 No hace mucho… Muchos de Uds. conocen al Capitán Al Farrar, sin duda alguna, el jefe de los adolescentes en el… J. Edgar Hoover… sobre los adolescentes. Él estuvo en Francia recientemente. Él estuvo en mi reunión. Y él me estaba diciendo, me sacó a un lugar, y me estaba diciendo qué tanto estaba buscando a Dios. Y él se va a retirar, dentro de poco más de un año, y quiere ir conmigo a mis reuniones, y para…
Y él me estaba diciendo, dijo: “Escuché su sermón la otra noche, Hermano Branham, de cómo algunas veces la gente trata de cerciorarse que sus hijos obtengan mucha educación, y que aprendan a bailar zapateado y así sucesivamente. Tienen cuidado de esas cosas. Pero de conocer a Dios…”.
Y él me enseñó en el mapa de los Estados Unidos, que algunos de nuestros peores criminales provienen de los grupos de personas altamente educadas en las sociedades. Se vuelven tan inteligentes hasta que creen que pueden ser más astutos que la ley. ¿Ven?

31 Ahora, escuchen. Preferiría que mi hijo allí conociera a Jesucristo y el perdón de los pecados, aunque fuera tan tonto que no conociera su alfabeto. Eso es correcto. Yo preferiría que hiciera eso. Eso es correcto.
Ahora, no estoy tratando de decir que sus hijos debieran ser tontos e ignorantes, o por el estilo. No es eso. Pero hermano, la educación ha sido uno de los mayores obstáculos que el Evangelio de Jesucristo haya tenido. En los seminarios es de lectura, escritura y aritmética. Y algunas veces no saben más acerca de Dios que lo que un Hotentote sabe acerca de una noche Egipcia. Eso… Ustedes saben que eso es verdad.
Y está bien ser educado. No quiero que sean analfabetas. Pero la cuestión es que le ponen mucho énfasis en eso, y no lo suficiente en Jesús. ¿Lo ven? Eso es. Aquí está Aquel del cual Uds. quieren hablar.
Y luego cuando se ponen muy listos, Uds. dicen: “Oh, mi Doctor Tal y tal sabe más al respecto”. Tal vez sí. Caifás debió haber sabido de Jesús también, ¿no es así? Y también los sacerdotes en aquellos días. Pero ellos no lo conocieron. Y así es hoy.

32 Ahora, Él está aquí, y les ama a todos ustedes. Y quiero que todos Uds. sean sanados. Quiero que cada persona que está aquí sea sanada esta noche. Y por todas las líneas aquí, Uds. que están sin tarjetas de oración… Los que están con y sin tarjetas de oración, quiero que crean con todo su corazón que Jesucristo los va a sanar. [Espacio en blanco en la cinta]. Miedo. [Espacio en blanco en la cinta].

33 Jesús siempre dijo: “No temáis”. No tengan miedo. No teman. No hagan eso. Si lo hacen, entonces Dios no puede trabajar con ustedes. Y si Uds. sí creen, entonces Dios puede obrar con Uds. ¿Es eso correcto? Ahora, tengan fe en Dios. Creo que eso es lo que Jesús dijo: “Tengan fe en Dios”.
Ahora, ¿cuántos han creído con todo el corazón? Veamos sus manos. Muy arriba ahora, muy arriba. Ahora, cuántos… Gracias.
Ahora, ¿cuántos de Uds. nunca han estado antes en nuestras reuniones, en una de mis reuniones? Veamos aquí sus manos. ¡Oh, vaya! Cada noche hay cientos que no entran en la reunión.

34 Ahora, para la… unas cuantas noches, hemos estado tratando de tener reuniones donde solo llamamos a las personas y oramos por ellas, como lo hacen los otros hermanos. Ese no es exactamente el don que Dios me dio para hacer. Él quería que yo orara por ellos. Pero estas señales y maravillas deben de realizarse para la gente, para que puedan ver y creer.
Y ahora, Jesús dijo aquí en las Escrituras… Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador. ¿Cuántos saben que eso es verdad? Jesús no era un sanador Divino. Y si Jesús no reclamó ser un sanador Divino, cuántos más nosotros no debiéramos reclamar ser un sanador Divino. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras”. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿cuántos saben que eso es verdad? Muy bien. San Juan 14.

35 Muy bien. Ahora, Jesús… La única cosa que Él podía hacer… Ahora en San Juan 5: 19, Él pasó al lado de un estanque donde estaban acostadas cientos y cientos de personas lisiadas, y cojos, paralíticos, ciegos, secos, esperando el movimiento del agua. ¿Es eso correcto? Y Él pasó, y sanó a un solo hombre que tenía una enfermedad (quizá diabetes de azúcar, quizá tuberculosis) durante treinta y ocho años. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “No tengo quien me meta en el agua, porque mientras voy, alguien se mete antes que yo que está mejor que yo. Y no tengo a nadie que me meta al agua.
Él dijo esto; Él dijo: “Levántate. Toma tu lecho y camina”. ¿Es eso correcto?

36 Ahora, los judíos lo cuestionaron a Él. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo…”. Escuchen atentamente ahora. Denme toda su atención. “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente. Porque lo que le Padre hace, Él se lo muestra al Hijo”. ¿Es eso correcto? San Juan 5:19. Algo por el estilo. No sé si fue palabra por palabra, pero ese era el significado de eso, que: “Todo lo que el Padre hace; también lo hace el Hijo igualmente”.
Ahora, Jesús claramente afirmó entonces que no podía hacer nada por Sí mismo, sino primero vio lo que el Padre le mostró, lo que el Padre había hecho. ¿Es eso correcto? Y luego Él fue e hizo lo que el Padre le mostró que hiciera. ¿Es eso correcto? ¿Me hice entender?

37 Ahora, un hombre vino a Él, citando. Y en mi texto esta noche, o la lectura de la Escritura, Él se sentó junto al pozo. Y si se fijan, le quedaba muy lejos subir a Samaria. Él podía haber rodeado la montaña aquí para Jericó. Pero le era necesario pasar por Samaria. Me pregunto por qué. ¿Se fijaron alguna vez? Se te que desviar millas del camino para subir allá. Pero Él subió por el camino a Samaria.
Y era alrededor de mediodía, así que Él envió a Sus discípulos a comprar algo para comer. ¿Creen que Él sabía lo que iba a suceder? Por supuesto que sí.
Y salió una mujer, y entonces la mujer… Él comenzó a hablar con ella. Y finalmente Él le dijo a ella, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Y Él… Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Y Él dijo: “Cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido”. ¿Es eso correcto?
Ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta”.

38 Él le dijo a Natanael, dijo: “Antes que Felipe te llamara, estabas debajo del árbol”.
Y Natanael dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Él sabía dónde estaban dos mulas amarradas en dos caminos. ¿Es eso correcto? Donde se encontraban dos caminos…
Él sabía en dónde un hombre estaría cargando una jarra, o… en la calle, que prepararía la cena en el aposento algo, y así sucesivamente.
Él sabía en dónde estaba un pez que tenía una moneda en su boca. ¿Es eso correcto?

39 Ahora, en San Juan el capítulo 14 y el versículo 12, cuando Él se estaba yendo, dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y mayores que estás haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. No mayores en calidad, sino mayores en cantidad. Porque ningún hombre pudiera hacer algo más de lo que Él hizo. Él paró la naturaleza… Oh, Él simplemente hizo de todo. Y ningún hombre pudiera aún levantar su propia cuerpo de la tumba, o Dios lo levantó a Él de la tumba, más bien, e hizo grandes cosas. Él levantó a los muertos.
Pero ahora, Él dijo que habría una iglesia en los últimos días. Habría una lluvia temprana y tardía que se derramarían juntas en los últimos días. Yo creo que estamos viviendo en ese día.

40 Y yo soy uno que nació fuera de la sazón de ustedes hermanos pentecostales. No me levanté en ninguna iglesia en absoluto. Cuando era un niñito, este Ángel, esta Luz que vino sobre mí… Y allí, a través de mi vida, sin saber lo que era hasta que recibí el bautismo del Espíritu Santo, y Él me llamó a ser uno entre ustedes, para estar con ustedes. Y le doy gracias a Dios por ese privilegio de darme esa oportunidad.
Ahora, yo he estado aquí, y no sé cuándo… Quizá no logre volver otra vez. Pero espero que sí. Pero he estado aquí tratando de declararles, que Dios ha hecho estas cosas para vindicar que lo que yo les estoy diciendo es la verdad.
Ahora, eso no es porque yo estoy aquí. Cuando me haya ido de aquí, Jesús estará aquí de la misma manera como está cuando yo estoy aquí, o cuando esté cualquier otro. Él estará aquí para sanar a los enfermos, y para hacer exactamente las mismas cosas que Él podría hacer en cualquier momento. Y si Él estuviera parado aquí esta noche, usando mi traje, mis zapatos, Él no podría hacer más por ustedes de lo que hace en este momento. ¿Creen Uds. eso?

41 Ahora, Él dijo: “Mas Yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque Mi Padre testifica de Mí”. ¿Es eso correcto? Ahora, el Padre testifica que el testimonio de Jesús era verdad. Ahora, el Padre testificará, y ha testificado, que estoy diciendo la verdad sobre Jesús. ¿Creen Uds. eso?
Ahora, Dios les bendiga. Ahora, se está haciendo tarde, y quiero llamar la línea de oración, y quiero toda su atención.
Nuestro Padre celestial conoce todo lo que está en este edificio. Él conoce a cada uno de ustedes. Si alguna vez tuvieron un bocado en esta vida, nuestro Padre celestial se los dio a ustedes. Si alguna vez respiraron con sus pulmones, nuestro Padre celestial produjo el aire que Uds. respiran. Le deben a Él todas las cosas. Y Él puede darles a conocer las cosas que han hecho durante su vida. Pero el sanarlos ahora… Él puede hacer eso a través de mí. Pero el sanarlos, Él solo puede hacerlo a través de Cristo, Su Hijo.

42 Ahora, voy a llamar la línea de oración, y solamente comenzar a llamar uno a la vez, y orar por todos los que me sean posibles esta noche. Les voy a pedir que me hagan un favor. Voy a entrar en la oración en unos momentos. Y mientras estoy orando, seguí hablando hasta que me salí de la unción hace unos momentos, sintiendo el amor por ustedes y la presión de Uds. entrando, y tratando de no mirarlos, hasta querer estar un poquito más ungido de lo que estoy cuando… cuando llamo la línea. Y quiero que ustedes, y ustedes que están parados…
Siento lástima por Uds. que están parados, y muchos que están afuera. Cuando nosotros… Cuando llegué hace rato para recoger a mi muchachito, había gente que se estaba yendo de la iglesia.

43 Ahora, espero que después que haya cumplido este itinerario y que regrese del extranjero, la próxima vez que regrese a las ciudades en cualquier parte, no venga solo para quedarme un día o dos. Quiero venir hasta que pueda quedarme hasta que termine, hasta que Dios termine, y luego… [La congregación aplaude] Gracias. Quiero quedarme hasta que termine. Y entonces, no tendré ningún itinerario; entonces me iré a casa y esperaré hasta que nuestro Padre celestial me diga que vaya a otro lugar. ¿Ven?
Y luego comienzan a salir muchos al campo, tantos hermanos orando por los enfermos. Y confío que habrá veinticinco que saldrán de esta reunión para orar por los enfermos en todas partes. Déjenlos que vayan a todas partes.
Pero hay tantos aún en estas reuniones importantes, al punto que nos estamos entorpeciendo el paso. Y siento que debo retroceder y volver a África, y lugares así donde no hay nadie allá. Y la gente me está ayudando a ir.

44 Así que inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Padre, casi he tratado de tardarme esta noche, sabiendo que temo dejar a esta gente. Han sido tan buenos conmigo, y yo les amo. Y me fijo allá y veo de vez en cuando que ellos —mientras hablaba, se limpiaban una lágrima de sus ojos cuando dije que no sé si pueda regresar otra vez, y al escuchar decir: “Si puedo regresar”, los escuché aplaudir que ellos me aman… Y es difícil, Señor. Yo sé que lo fue para Ti, y cómo Tú amaste a los Tuyos hasta el fin.
Dios, danos a todos nosotros un amor el uno por el otro hasta el fin, que tengamos amor y confianza el uno en el otro, y en Ti, hasta que Tú vengas y nos lleves. Y luego que podamos vivir siendo vecinos en el cielo, donde solo podamos ir allí la última noche de la Gran cena cuando terminemos el viaje por la tierra…

45 Y Tú dijiste: “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”. Cuando lleguemos allá a esa gran Cena de las Bodas, y nos miremos unos a otros a través de la mesa, oh Dios, el solo pasar un saludito mientras las lágrimas de gozo bajan por nuestras mejillas. El Rey sale en Su hermosura y limpia todas las lágrimas de nuestros ojos entonces y dice: “No llores. Todo ha terminado ahora. No habrá ya más campañas de sanidad allá arriba: no habrá más noches sin descanso, no habrá más sillas de ruedas, tumbas, enfermedades”. Oh, para ese gran día. Y luego Tú dirás: “Entra en el gozo de tu Señor”. Oh, anhelo escuchar eso en aquel día, Padre.
Y ahora mientras estamos aquí juntos, y todos nosotros anhelando la misma cosa, haznos unos verdaderos administradores. Que podamos moldear nuestras vidas mediante el autocontrol, que sabremos con la ayuda del Espíritu Santo tener plena confianza de que Jesús dirá: “Bien hecho, Mi buen y fiel siervo”, en aquel día.

46 Que seamos íntegros, honestos y verdaderos. Que seamos la clase de Cristianos que sería un honor a cualquier comunidad. Concédelo, Señor. Que seamos tales hombres y mujeres en los cuales puedas poner Tus manos y decir: “Mi siervo. He aquí, este es Mi siervo en quien tengo contentamiento. Yo puedo enviarlos; ellos irán. Ellos saben cómo hablar y cuando hablar. Y yo puedo estar con ellos”. Oh, Padre, concede esa bendición sobre cada uno de nosotros.
Ahora, como Tu siervo humilde he de asignar esta parte ahora en presentar la evidencia viviente de un Jesucristo resucitado que se levantó hace unos mil novecientos años, Padre, que el Ángel de Dios, Quien vino a mí cuando era un niñito, y ha estado conmigo a través de mi edad; que Él venga esta noche y unja a Tu siervo con gran poder, para que esta audiencia sea iluminada con Su gran y augusto Ser. Que Eso pueda balancearse sobre el edificio hasta que la gente pierda de vista sus enfermedades, y salgan a esas esferas allá donde puedan ver a Jesús y tomar Su Palabra. Que cada uno sea sanado. Concédelo, Señor. Te daremos la alabanza y la gloria a Ti, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

47 Ahora, he pedido esta noche. La luz está tan borrosa… Yo oro, Dios.
¿Cuántos han visto la fotografía del Ángel del Señor allí atrás? Solo levanten sus manos. No tengo una aquí visible. Ojalá tuviera más, pero no tenemos.
Ha sido probado científicamente. Estoy orando para que Dios le permita a Él que venga visible ante esta audiencia esta noche. Esa es la razón por la que hice que apagaran esa luz. Por ejemplo, si Él viene, verán que no hay sombra. Es Él (¿Ven?), que Él está aquí. Y deseo tanto que Él lo haga. Y si he orado mal, Dios me perdone, porque Él lo permitirá según Su voluntad.

48 Pero he visto momentos cuando audiencias enteras de miles, diez mil una vez lo vieron a Él bajar a las dos de la tarde y detenerse donde yo estaba, cuando los periódicos lo pasaron por todas partes.
Y allí mismo en Houston cuando mi crítico estaba parado allí, burlándose, este hombre y demás. Y él había traído a un hombre para que le tomara su foto, y tomó seis fotografías de él. Y así para que él pudiera ha… mostrarle a la gente cómo se miraba él mientras estaba teniendo el debate con mi administrador. ¡Vaya!…
Al mismo tiempo, Dios descendió. Y cuando él tomó mi fotografía, todas las otras fotografías del hombre estaban en blanco, cada una de ellas. Y aquí, cuando esta fue tomada, aquí estaba el Ángel de Dios parado allí.
Ellos la enviaron a los laboratorios en Washington, DC, y le pusieron derechos de autor, y la pasaron por todas las grandes pruebas que podían del más grande… George J. Lacy, el hombre más grande en investigación que hay en los Estados Unidos. Y él se quedó con ella durante días, y la sacó. Su reporte está allí en el registro. La primera vez en toda la historia del mundo que un Ser sobrenatural haya sido fotografiado, que está allí.

49 Así que si yo nunca regreso para acá, el testimonio que he testificado se ha probado en medio de la iglesia, en medio de las esferas científicas, y yo he dicho la verdad sobre Dios Todopoderoso. Eso es verdad. Dios les bendiga.

50 Hijito, ¿en dónde estás? Muy bien. ¿Cuál es la letra, Z? Solo quiero formarlos. Está muy atestado. Vamos a comenzar desde el principio. Z-51 los primeros 5. Después tomaremos otros cinco, otros cinco, otros cinco, otros cinco, así continuaremos. Z-51 al 55. Que se pongan de pie los primeros 5; luego llamaremos otro número, y luego otro número; y simplemente continuaremos de esa manera.
Ahora, quiero que todos Uds. sean muy reverentes. Y estoy pidiendo si la organista tocará uno de mis himnos favoritos esta noche, si ella puede. Quiero que sepan; me encanta el órgano. Y quiero que ella toque mientras estoy orando, muy suave: “Quédate Conmigo”.
Y quiero que todos Uds. estén en el Espíritu de Dios. Y confío que Dios mandará Su Ángel visible esta noche frente a cada uno de ustedes. Y cuando lo vean a Él, y sí logran verlo, confío que cada uno de Uds. se pondrá de pie, que le dé a Dios alabanza.

51 Y Uds. me han visto. Yo solo lo represento a Él, solo como el estanque de agua en Betesda. Ese estanque no era el don de Dios. Era solo algo a donde el Ángel de Dios llegaba. ¿Es eso correcto? No era el don de Dios, tampoco yo soy el don de Dios. Es…
Sí. Alguien allí dice, afirma que ya lo vio. Amén. Digamos alabado sea el Señor. [Una hermana habla en lenguas] Oh Dios. [Un hermano da la interpretación] [Una hermana da un testimonio] Sí señora. Dios le bendiga.
Ahora, amigos, esos son testimonios que no se solicitaron. Yo no tengo nada… No sé nada de ellos. Yo nunca lo dije. Y esto, si entiendo bien, yo soy nuevo entre la gente Pentecostal. Pero si lo entiendo bien, ese es el Espíritu Santo hablando e interpretando.

52 Ahora, voy a ser honesto. En un tiempo fui un crítico de eso. No criticaba a las personas, pero en mi corazón no podía creerlo. Y la primera vez después que empecé a salir entre la gente Pentecostal, yo estaba en San Antonio, Texas. Comencé a cruzar la plataforma en mi primera noche, y alguien arriba en la galería habló en lenguas como si hubiera disparado un rifle. Y otro hombre por aquí dio la interpretación de ello. Y ese hombre interpretó exactamente la misma cosa que el Ángel dijo cuando vino a mí doce años antes de eso, parado en el Río Ohio. Y yo dije: “¿Me conoce, señor?”.
Él dijo: “No, señor”.
Yo dije: ¿Conoce Ud. a ese hombre?“.
Él dijo: “No, señor”. Eso me convenció.

53 Y aquí arriba en Santa Rosa no hace mucho, el ministro pudiera estar parado aquí presente ahora; lo estaban teniendo un sábado en la noche en un teatro. Tuvimos a varias personas, casi como aquí. Y ellos estaban tratando de sacar a un hombre de la línea de oración. Y él seguía diciendo: “No quiero estar en la línea de oración; yo quiero ver a este ministro”.
Y yo dije: “Déjenlo en paz”, abajo de esta manera. “¿Que se le ofrece, señor?”.
Y él dijo: “¿Cómo deletrea su nombre?”.
Y yo dije: “B-R-A-N-H-A-M”.
Él dijo: “Madre, ese es, ese es”. Y una dama se acercó.

54 Tenían un papel viejo, se había tornado amarillo. Ellos eran evangelistas, pertenecientes a las Asambleas de Dios. Y veintidós años, que sería como… Eso pasó hace cuatro años, serían ahora como unos veintiséis años aproximadamente. Veintidós años antes de eso, uno dijo que tenía el don de hablar en lenguas, el otro dijo que tenía el don de interpretación. Y cuando estaban… Dijeron que estaban arrodillados orando, veintidós años antes de eso, y vino la interpretación. Y este fue uno de sus mensajes que traían escrito, decía: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, en los últimos días antes de la venida del Señor, Yo enviaré a Mi siervo, William Branham, a la Costa Oeste con…“. Y allí estaba escrito en un papel viejo.
Y luego una noche, yo estaba saliendo de Seattle, y allí estaba un hombre parado allá. Y él tenía un libro bajo su brazo. Él seguía diciéndome: “Hermano Branham, Ud. está en la iglesia equivocada”.
Y yo no sabía de qué estaba él hablando. Y puso el libro debajo de mi brazo. Era llamado la Palabra De Dios Mormona. No sé lo que era. Es un… es uno de sus profetas de Los Santos De Los Últimos Días, un grupo de ellos, que reclaman ver a los neófitos. Y allá atrás unos cien y… hace mucho… el tiempo que haya sido, es… en una cierta página allí… Tengo el libro en mi biblioteca. Profetizó, su profeta, y dijo, que: “En los últimos días que Alemania tendría un ismo llamado Nazis”. Y siguió diciendo: “En ese día, dejen que W-i doble l,-i-a-m, William Branham sea llamado y puesto aparte en humildad para el servicio que Yo lo he llamado”. Eso es correcto. Escrito años…
Amigos, puedo pararme aquí durante horas diciendo las cosas que Él ha hecho. Y por favor, no piensen que estoy tratando de decir…

55 Esto… Esto es lo que estoy… Que Jesucristo está en nuestros medios ahora. Él está aquí para sanar a todos. Y por favor, estas son personas Pentecostales, su propia gente aquí testificando y diciendo estas cosas, por quienes han recibido el Espíritu Santo. Tengan fe en Dios. Tengan fe. Esta es la hora de su sanidad. Crean ahora con todo su corazón.
Z. ¿Es del 51 de dónde repartieron? Z-51 al 5, 51, 52, 53, 54, 55. Muy bien. [Palabras no claras] Muy bien. Ahora. Ahora, y después de eso, vamos a llamar otro número de alguna otra parte. Y luego solo continuaremos hasta que nosotros… ¿Se pueden quedar conmigo solo un momentito, por favor, y orar? Y las personas que están alrededor de las paredes…

56 Ahora, les voy a pedir esto: Si algo sucede en la línea, y si comienza… Si un demente, o un epiléptico llegan a la plataforma… Y algunas veces cuando vienen, se comportan horribles. Y si parece que se me está escapando y me escuchan decir: “Inclinen su rostro”, háganlo inmediatamente, porque se irá de uno a otro. Eso es correcto. He visto a tantos como a veinte caer con eso en una ocasión. Eso es… Eso lo hará.
Se acuerdan en la Biblia, cuando unos hombres descendieron. Él pensó que tenía un don de sanidad, porque había visto a Pablo echando fuera demonios. Hechos 19. Y él llamó a un hombre que tenía un ataque epiléptico. Dijo: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo, sal fuera”.
El demonio dijo: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?”. ¿Ven?
Y allí él salió, y se fue, y el hombre saltó, les desnudó las ropas a estos muchachos, y huyeron por las calles desnudos. ¿No es eso cierto? Así que Ud. tiene que tener cuidado. Ahora, se va de…

57 Y en una ocasión, Jesús echó fuera unos demonios de un hombre de Gadara, y ellos se fueron a un hato de cerdos. ¿Es eso correcto? Los demonios están sin poder a menos que tomen un cuerpo. Así que suplicaron piedad, aún irse a los cerdos. Porque Jesús no se los permitía en un cuerpo humano.
Así que ahora, si Ud. es irreverente, mantenga su rostro inclinado, o un crítico. Recuerden esto, yo no seré responsable. Pero si algo pasa y Ud. es reverente, y mantiene su rostro inclinado, yo seré responsable. Usted puede venir aquí, y yo podría tomar… Dios sanará a esa persona. Pero si Ud. está irreverente, pudiera venir y de todos modos no se irá. ¿Ven? Así que usted solo…
Lo he visto obrar una y otra vez. ¿Cuántos han estado en mis reuniones y han visto tales cosas suceder, veamos sus manos? Muy bien, allí lo tienen. Hay… Es solo para que Ud. pueda tener cuidado.
Ahora, solo sean reverentes y oren, y crean que Dios va a sanar. Ahora, quiero que vengan uno a la vez, hasta que me ponga muy cansado. Y luego si me canso, tal vez me consiga una silla y me siente. Y ahora, todos Uds. solo sean reverentes y estén orando. ¿Me prometen eso ahora? Prométanme ahora que estarán orando y muy reverentes. Muy bien. Hijito, trae a la dama.

58 Padre, te damos las gracias por Tus misericordias, por todo lo que has hecho por nosotros. Te amamos con un amor verdadero en nuestros corazones. Y ahora, estoy pensando en la gran mañana de resurrección después que Él pasó de mortal a inmortalidad. Él se levantó de la tumba. Sus pobres pequeños discípulos se esparcieron como ovejas sin pastor… Parada en la tumba, estaba Su querida madre, llorando. Estaba amaneciendo; las palomas volaban alrededor, arrullando. Él dijo: “María”. Ella lo reconoció a Él.
Y Padre, Tú levantaste a un Señor resucitado entre nosotros esta noche. Permite que las señales y maravillas que Tú prometiste se realicen esta noche. Y por favor, querido Padre, esconde a Tu pobre humilde siervo ahora mismo. Y si hubiera alguien aquí criticando solo un poquito, como siento que lo hay, oro que Tú perdones esa persona, Señor. Que algo se haga que provoque que ellos se rindan a Ti ahora mismo, en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo. Amén.

59 Muy bien. ¿Es Ud. la dama por la que se va a orar? Ahora, no quiero estar exaltado ni un poco esta noche. Quiero meterme en un lugar mientras la unción baja, donde pueda ser capaz de saber y hablarle a mi gente.
Y mi madre, Ud. está aquí para ser sanada, y usted quiere ponerse bien. Y está queriendo animar su fe, y algo que la ayude. Y yo lo voy a intentar, si puedo esta noche, hablarle solo a la gente para así no tocarlos sino hasta después que lo vea por visión o de alguna otra manera, porque veo algunos… Hay tantos que reclaman que tienen poder de sanidad. Y dicen que la sanidad está en sus manos y cosas. Usted sabe, es… eso está errado.

60 Ahora, solo quiero que se relajen, y solo sienta que están cerca de nuestro Señor. Y yo siento que estoy cerca de nuestro Señor, y sé que Él está aquí. Y cuando Él se acerca, pues, Él hablará y dirá lo que está mal, y todo al respecto. Y si… ¿Cree ahora con todo su corazón? ¿Y acepta esto siendo la verdad? Lo acepta. Hermana, cerca de usted ahora hay oscuridad. Y Ud. está sufriendo con un problema cardíaco. ¿No es así? Y ha tenido otra dolencia; Ud. está extremadamente nerviosa, también, ¿no es así, hermana? Sí, lo está. Usted tiene… se está debilitando rápidamente, muy débil, parecidos a hechizos de debilidad. Yo los veo. Pero ha orado mucho sobre esto para ser sanada. ¿Acaso no es eso verdad?
¿Qué piensa de eso ahora? Ahora, ¿escuchó esa voz hablando? Esa era mi voz. Pero no era yo hablándolo; eso fue otra cosa. Yo lo escuché.

61 Ahora, ¿fue eso la verdad, lo que le dije? ¿Es eso verdad? No hay manera en el mundo que yo pudiera saber eso, solo a través de Dios. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿me acepta como Su siervo? Muy bien. ¿Entonces obedecerá y hará lo que yo le diga que haga en el Señor? Si Él me deja saber lo que ha sido, me dejará saber lo que sucederá. Ahora, váyase a casa, y simplemente no vuelva a decir nunca más que tuvo un problema cardíaco, y se va a poner bien. Dios le bendiga, mi hermana. Ahora, vaya. Y que el Señor Jesús le bendiga y la sane.
Muy bien. Todos… Todos sean reverentes y crean con todo su corazón.

62 Sí, hermana, bien puede pasar caminando por aquí. Usted ya está sanada antes que [Palabra no clara] Dios le bendiga, hermana.
Esa es fe verdadera. Esa es la manera de creer. Amén. Todos tan reverentes como puedan estar ahora. Ahora, Él está cerca. Él está aquí para sanar, para hacer…
Ahora miren, dejen que la dama… Tráiganla. ¿Ven? Tráiganla. ¿Qué piensa, hermana? ¿No es Él encantador y maravilloso? ¿Le ama a Él? Usted se ha estado cayendo también, ¿no es así, hermana? Sufriendo, debilidad. Tiene un corazón nervioso que la ha molestado. ¿No es correcto? Y le diré algo que quizá Ud. no sabía, para que pueda ver si esto es verdad o no. Usted ha tenido momentos que se ha estado poniendo muy débil también, ¿no es así? Y cuando ya está avanzada la tarde, ¿acaso no es eso cierto? Y por la noche, una sensación inquieta, ¿no es eso verdad? Es tuberculosis, hermana. No sabía si Ud. lo sabía o no, pero es un… Si hay un doctor parado aquí cerca, sabe que esos son exactamente los síntomas de la tuberculosis. Venga acá solo un momento.

63 Nuestro Padre Celestial, nuestra hermanita ha estado sufriendo. Ella está nerviosa y preocupada. Pero Tú estás aquí, amorosamente para bendecirla y para sanarla. Y yo oro que Tú lo concedas, querido Padre Celestial. Sánala ahora y que se recupere, yo la bendigo en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Ahora, mire aquí, hermana. Usted… Ud. cree, ¿no es así? Y cree que… Ud. sabe que he dicho la verdad. ¿No es eso correcto? Yo no… No tomo mucho tiempo, porque me faltan muchos. ¿Ve? Ahora, quiero que haga esto. Vaya y sea feliz. Trate de descansar tanto como pueda, porque sus nervios le están afectando mucho. Y usted se va a poner bien. Va a superar eso. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Muy bien. Ella, creo que no sabía eso, pero es verdad. Muy bien.

64 Traigan a la dama, venga. Ahora, todos tan reverentes como puedan estar ahora. Nuestra hermana, usted… ¿Cree que he sido veraz y honesto sobre estas cosas? Lo cree. Sí, percibo que Ud. es una buena creyente. Yo digo eso, para poder contactar o tener una conversación con usted. ¿Ve? Solo para hablar con usted. Y yo no la conozco. Si la he visto, no lo sé. Pero entonces estoy tratando de… lo suficiente hasta que pueda ver lo que está mal con usted, y entonces… y pedirle a Dios que la ayude. Y al hacer eso, solo tengo que seguir hablando hasta que Él tome el control. Está cerca.
Ahora, Ud. está consciente de que Algo está cerca de Ud. ahora. ¿No es eso correcto? Y solo en los últimos momentos, o pocos segundos, Ud. comenzó a sentir una clase de asombro sagrado. ¿No es eso correcto? Ahora, esa es su fe. Ha entrado en contacto con el Ángel del Señor, que está haciendo descender sobre mí. ¿Ve? ahora, ¿Me cree? Le gustaría deshacerse de ese tumor, ¿no es así? ¿Acaso no le encantaría? ¿Huh? ¿Cree que si yo se lo pido, que Él lo hará? Venga, hermana.
Nuestro Padre Celestial, oro que tengas misericordia de nuestra hermana y la bendigas, y que ella sea sanada esta noche en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ud. también tenía otras cosas que estaban mal. Pero está bien ahora si lo quiere saber. Dios le bendiga.

65 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Ahora, sentí que ese mismo espíritu se movió nuevamente en ese momento. Ahora, alguien fue sanado de un tumor al mismo tiempo. Ahora, sólo un momento.
Amigos, yo no soy un fanático. No, señor. Ahora, si puedo encontrar en dónde está. Ahora, todos sean reverentes, y solo permítanme observar la audiencia, hasta que vea en dónde sucedió eso, hacia dónde el Espíritu Santo se mueve. Y justo entonces supe que lo dejó, pero yo [Espacio en blanco en la cinta].
Hay muchos jalando esta noche. Confío en Dios que yo… Él todavía no me ha dejado cometer una equivocación. Y si yo… Hay demasiados que están jalando. Es un tanto difícil cuando mis pacientes están viniendo.

66 Y ¿está esperando por su siguiente…? Oh, son todos. Muy bien. 50… ¿Qué fue eso? ¿55? Muy bien. 56, 57, 58, 59, y 60, déjenlos que vengan. Y 56… 55 a… O tal vez… Eso fue la Z. Discúlpame, hijo. Yo…
Cuando está la unción, estoy observando cada pequeño movimiento, porque no sé exactamente lo que va a suceder. Tengo que observar y solo estar preparado para cuando suceda.
Mientras estamos esperando, alguien allá en la audiencia, mire y crea. Tenga fe en Dios y viva.
Veo a una dama sentada allá con sus manos de esta manera, orando con toda su fuerza que tiene para orar. ¿Me cree, madre? ¿Cree que Dios me revelará aquí lo que está mal con usted y sus condiciones? Le diré lo que quiero que haga los próximos minutos, quiero que solo se quede allí y ore, y diga: “Querido Jesús…”. Tal vez nunca consiguió una tarjeta de oración o nada. Pero quiero que solo diga: “Querido Jesús, yo creo con todo mi corazón que nuestro hermano ha dicho la verdad. Y esto que siento ahora es el Espíritu Santo moviéndose”. ¿Creerá eso? Póngase de pie solo un minuto, hasta que pueda captarlo por encima de la otra gente.

67 Hay demasiada fe entrando allí. Ella está muy enferma. Ahora, esta dama aquí, pueden ver, no tiene tarjeta de oración ni nada. Es alguien que está parado allá que piensa que esto es telepatía mental.
Usted no tiene… No tenemos ningún contacto. ¿Quiere ponerse bien, hermana? ¿Me acepta como el profeta de Dios? ¿Con todo su corazón? Su problema cardíaco la ha dejado, hermana. Ahora, puede irse a casa y ser sanada. Dios le bendiga. Usted se va a poner bien. Eso es lo que estaba mal con usted, ¿no es así? Siga adelante. Puede ser sana, sea sana.
¿Qué dice? Muy bien. Muy bien.
¿Qué piensa, hermana, sentada al lado de ella? Usted está decepcionada, ¿no fue así? ¿Porque no tenía una tarjeta de oración? ¿Es eso correcto? Pero veo que hay algo mal con usted. Tiene pendiente una oración, muchacha. Usted sabía eso, ¿no es así? Póngase de pie solo un minuto. Veo a un hombre moviéndose delante de mí con un saco blanco puesto. Mire para acá hacia mí. ¿Me acepta como el profeta de Dios? Tenía un tumor, ¿no es así? Ahora ya no va a necesitar esa operación. Tu fe te ha salvado [Palabras no claras].

68 Muy bien, Billy trae a la dama. Reverentes, todos, sean reverentes. Crean con todo su corazón. Oh, lo que Él pudiera hacer por ustedes ahora. Muy bien, todos tan reverentes como puedan estar ahora.
¿Cómo le va, dama? Pase por este lado, por favor. Solo quiero estar cerca de usted. Estoy tratando de mantenerme consciente de estar cerca de este micrófono, para que cuando Él comience a hablar, yo no sé qué tanto alzo mi voz, para así saberlo. Veo que tiene una mirada muy directa, dama. ¿Cree en el Señor Jesús con todo su corazón? ¿Cree en el Espíritu Santo? ¿Me cree como Su siervo? Lo cree. Yo creo que está diciendo la verdad. Y allí, veo que está con problemas. Usted tiene un problema estomacal, ¿no es así? ¿Acaso no es eso cierto? Es una condición nerviosa que provocó que viniera el problema estomacal. Es una úlcera. Está justo debajo del estómago. A usted le arde, y es amargo en su estómago y por el estilo, haciéndolo un tanto desagradable. ¿Es eso correcto? Y algunas veces se sofoca, y al acostarse puede hacer que su corazón se agite, porque es… ¿Es eso correcto? Algunas veces se ha preguntado si acaso no era un problema cardíaco, pero no lo es. Pero no estoy leyendo su mente; le estoy diciendo lo que es la verdad. ¿Es eso correcto? Veo que en algún momento se levanta de la cama, usted sabe, y… de esa manera. Ahora, ¿cree que Dios la va a sanar? Permítame su mano.
Nuestro Padre Celestial, Tú has dicho: “Todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo; lo que atares en la tierra será atado en el cielo”. Yo te pido que tengas misericordia de nuestra hermana y que la desates de este problema estomacal esta noche, y que ella se vaya y sea sana. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
[La hermana habla]. Miren, en este momento, Ud. siente… Para que pueda saber. Mientras estaba viendo la visión, hay muchas cosas que parecieran estar mal con usted, ¿no es así? Pero querida hermana, no es tanto como usted piensa que es. Yace en una cosa, y es su edad (¿lo ve?), por la menopausia… prematura. Siga adelante, se va a poner bien ahora. Vaya, coma, actúe como siempre lo ha hecho. Alabe a Dios.

69 Digamos: “¡Alabado sea Dios!”, todos. Tengan fe en Dios. Crean en Él con todo su corazón, con toda su alma, con toda su fuerza. Muy bien, traigan a la persona. Ahora, todos muy reverentes.
¿Cuántos han pasado por la línea? No tan… Oh, bueno, eso está bien. Ahora, si estamos un poquito tarde, todos Uds. solo sean muy reverentes. Voy a estar consciente de ese reloj. ¿Ven? Ahora, todos sean muy reverentes.

70 Ahora, ¿Cómo le va, señor? ¿Cree con todo su corazón que mi oración le ayudará a ponerse bien? Ud. cree eso. ¿Y cree que lo que el Ángel de Dios me ha dicho es la verdad? Está esperando que yo le diga lo que está mal con usted. Y yo estoy esperando para saber lo que está mal con usted. Sí, señor, está en su sangre, su torrente sanguíneo. Diabetes, creo que es lo que tiene. ¿Es eso correcto? Sí, señor. Venga aquí solo un momento.
Lo bendigo, mi hermano, en el Nombre de Jesucristo. Y Dios, mientras la unción del Espíritu está sobre Tu siervo, y yo tengo mis manos sobre él, que la diabetes lo deje y nunca regrese, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Vaya, y que el Señor sea con usted y le ayude.

71 Muy bien, traigan al pequeño… al hombre. Ahora, todos con reverencia.
¿Qué está pensando, hermana? ¿Creyendo? ¿Con todo su corazón?
Muy bien. Querido hermano… ¡Vaya! Ud. está tratando de tener fe, ¿no es así, señor? ¿Me va a obedecer como profeta de Dios? Ud. lo ha intentado; ha orado durante mucho tiempo por la oportunidad de venir delante de mí, ¿no es así? Y le dijo a alguien recientemente: “Si alguna vez camino delante del Hermano Branham, voy a sanar”. ¿Es eso verdad? Una persona como de cabello oscuro. Su artritis lo deja, mi hermano. Puede irse a casa ahora, se va a poner bien. Su fe lo ha sanado. Dios le bendiga.

72 Ahora, todos reverentes. Sean reverentes mientras [Palabras no claras]. Muy bien, todos muy reverentes. Solo sean reverentes con todo su corazón y crean.
Ahora, antes de voltear, esta mujer tiene la misma cosa, porque siento que se está moviendo, solo es… ¿Lo de Ud. era artritis, hermana? ¿La tenía? Ahora, vaya y sea sana. Dios le bendiga, hermana. Vaya y… sí, señor, eso es correcto. La hizo sana. Sacuda sus manos de arriba abajo. Eso es correcto. ¿Ven? Ahora, crea con todo su corazón. Allí lo tiene.
Su mano estaba… Ella hizo que su mano lo hiciera, moviéndola de un lado a otro de esa manera. Ella dijo: “Mi mano”.
Yo dije: “Muévala”.
Y allí va ella, moviendo su mano de un lado a otro. Digamos: “¡Alabado sea el Señor! todos.

73 Muy bien, venga, hermana querida. Ahora, todos sean muy reverentes. Ahora, ¿cómo le va, hermana? Hay un tanto de…. Puede pasar solo por…. Venga por aquí a mi lado solo un poco. Gracias, hermana. Y es solamente para lograr hablar con usted solo un momento. Usted está sufriendo, quiere ponerse bien. Quiere una caminata más cerca con Dios. ¿Es eso correcto? Y ser sanada de su corazón y cosas, y problema que está mal con usted. ¿No es así? ¿Le prometerá a Él, si la sana esta noche…? Y aparte de eso, su vista no está como debiera. Usted tiene miopía. La veo con un libro. Lo está sosteniendo muy cerca de sus… de usted cuando está leyendo. Ahora, ese deseo de caminar con Dios, Dios se lo va a conceder. Y usted vaya y sea sana en el Nombre del Señor Jesucristo. Y Dios [Palabras no claras]. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos.

74 Muy bien. ¿Ese es todo el grupo? Muy bien. Entonces tengamos a partir de… ¿En dónde estábamos? ¿En dónde estaba la línea? ¿60? Tengamos el 65, Z61, 62, 63, 64, 65 y que se pongan de pie.
Ahora, todos, sean muy reverentes. Tengan fe en Dios y Dios lo llevará a cabo. ¿Creen eso? Ahora, solo un poco más. Solo faltan unos minutos para las diez. Si solo esperan, esta es mi última noche aquí. Por favor, todos simplemente… Cuando se mueven o agitan, eso simplemente me sacude ahora. Pierdo la unción tan rápido. Estoy muy… El Espíritu Santo es muy tímido. ¿Cuántos saben eso? Muy tímido… Si solo son reverentes durante un rato más. Despediré a la audiencia si lo hacen, porque eso me sacude bastante. Solo sean reverentes si pueden. Muy bien, todos con reverencia. Y traigan al hombre.

75 Buenas noches, señor. ¿Qué piensa con respecto a todo esto? Es solo la verdad. Y a Ud. le encantaría ser sano, ¿no es así? Lo ha deseado durante un tiempo. ¿Es eso correcto? Y Ud. ha querido saber, se ha estado preguntando qué es lo que le voy a decir ahora. No estoy leyendo su mente pero puedo sentir ese jalón de esa manera. Muy bien. ¿Aceptará y creerá lo que le voy a decir? Si yo sé… Ud. sabe que yo no sé nada de usted, mi hermano. Y si yo pudiera… si el Espíritu Santo, por medio de Su siervo, le habla y le dice de sus condiciones y por el estilo, lo que sea que es, entonces Ud. lo aceptará con todo su corazón. ¿No es así? Allí estaba, problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Vaya y sea sano. Jesucristo lo sana.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos ahora. Crean con todo sus corazones.
Muy bien, traigan a la dama. Hermana, antes de mirarla, quiero que venga por… solo pase por aquí por mi espalda, de esta manera. Se lo pido. Quiero que usted… Quiero que solo crea con todo su corazón, para que…
Alguien sabe que… Dijo: “Mire… Usted los mira directamente a los ojos, Hermano Branham”. Oh, eso no… ¿Piensan que no sé que están diciendo eso? Oh, sí lo sé. Sí, lo sé. No soy yo; es nuestro Padre Celestial. Él conocía sus pensamientos. Y es por eso que estamos cubriendo esto.

76 Ahora, hermana querida, usted… No estoy mirándola a los ojos, pero quiero que usted… pedirle algo. ¿Cree que lo que yo he dicho es la verdad? Muy bien. Usted ha estado sufriendo con un problema nervioso, ¿no es así? Muy bien, vaya y sea sana. Jesucristo la sana. Vaya y no piense más al respecto, solo regocíjese y sea feliz. Eso es exactamente. Usted está nerviosa. Es una condición muy nerviosa. Y Ud. quiere vivir una vida más cerca, y Satanás le está diciendo que no puede hacerlo. Usted vaya y hágalo en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, con todos nuestros corazones.
Muy bien, traigan a su hermano. Muy bien. Ahora, vaya creyéndolo. ¿Ve? Tenga fe en Dios.

77 Ahora, hay un hermano de color parado a mi lado. ¿Puede escuchar mi voz, señor? Muy bien, yo no lo conozco, y usted no me conoce, hasta donde yo sé. ¿Nos hemos conocido alguna vez en la vida? No, nunca nos hemos conocido en la vida. No hay manera en lo absoluto para que yo pueda saber de sus condiciones, a menos que Dios me lo muestre aquí en alguna parte. ¿Es eso correcto? Muy bien. Voy a mirar a mi Padre celestial, y Padre celestial de usted, y le pediré que me ayude a ayudarlo a tener más fe. Y usted me cree, ¿no es así, señor? ¿Me acepta como el profeta de Dios? Lo acepta. Lo veo, señor, tratando de moverse de su cama. Usted está tieso, ya sea lisiado… No, Ud. tiene artritis. ¿Es eso correcto, señor? Vaya y sea sanado en el Nombre de Jesucristo. Lo veo. Amén.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!, todos. ¿Creen con todo su corazón?
Muy bien. Trae al siguiente paciente, hijo. Todos reverentes. Veo un hombre. Él llega… Él por poco queda paralítico no hace mucho. Se tropezó o algo, y se lastimó. Y yo no sabía exactamente lo que era. Y luego, lo volví a ver cuando comenzó a moverse de la cama, y empezó a frotarse él mismo de esta manera. Supe que era artritis.

78 Muy bien. Ahora, aquí está parado, creo, el paciente está parado a mi lado. ¿Es eso correcto, Hermano Hall? Muy bien. La dama está aquí.
Muy bien. Dama, ¿me cree que soy el siervo de Dios? ¿La dama aquí? ¿Me cree? Sí me cree. Acérquese un poquito más, por favor, hermana, un poquito más por este lado. ¿Me cree como el siervo de Dios? ¿Cree que Dios es capaz de mostrarme lo que está mal con usted? Lo cree. Bueno, querida hermana, quiero que me acepte ahora como su hermano, y como el siervo de Dios. Y Ud. está sufriendo por algo… sí, está sufriendo con una condición muy nerviosa, es debido al tiempo pasado de la menopausia. También por eso, tiene un problema de riñón que provoca un ardor en los riñones, que tiene eso. Y tiene un problema femenino sobresaliente. Casi se ha entrado a un cáncer. Ud. tiene problemas femeninos. ¿Es eso correcto, hermana? Usted cr… ¿Es eso verdad? Muy bien. ¿Cree que soy el siervo de Dios, y si yo se lo pido a Él, usted se pondrá bien? Reciba su sanidad, mi hermana. En el Nombre del Señor Jesucristo, vaya y sea sanada. Muy bien, todos.

79 Muy bien. Ven, cariño. Oh, tus ojos están cediendo. ¿Es eso correcto? ¿Cuánto tiempo llevas de esta manera? Mucho tiempo. ¿Puedes venir aquí y solo recargar tu cabeza en el Hermano Branham?
Dios Todopoderoso, Autor de vida, toca a la niña, Señor. Tú puedes sanarla y ponerla bien. Tú, espíritu que le has hecho esta maldad a los ojos de la niña, te ordeno que la dejes. En el Nombre de Jesucristo, sal de la niña.
Mira aquí, cariño. Mírame directamente. Ahora, mira hacia acá. Tus ojos están normal, dere… ¿Me puedes ver bien ahora? ¿Estás bien? Amén. Ahora, pueden verla a ella, sus ojos están tan derechos y normales como pueden estarlo. Y ella está sana y bien. Dios te bendiga, cariño. Ve y sé sana en el Nombre del Señor Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Creen Uds. con todo su corazón?

80 Ahora, ¿cuántos…? Llegamos al 60 y tantos, ¿no es así? Vamos a descansar. Permítanme llamar solo a alguien de la audiencia, solo alguien de los otros…. Solo llamar tarjeta tras tarjeta No tendremos que tomarlos rutinariamente de esa manera. ¿60? Vamos a… ¿Llega al 100, hijo? ¿Quién tiene la tarjeta de oración 70? Veamos la tarjeta de oración 70. ¿Está aquí? Llamemos al 80 si… ¿Dónde? Oh, ya viene. Oh, discúlpeme.
¿Me permiten que me siente un minuto? Me estoy poniendo muy débil, por favor. Muy bien. Solo un momento, hermana, sería… Mire, es… Tengo que esperar a medida que vienen. Solo estén formados, y así puedo esperar. Tráeme una silla y dejen que la señora se siente, por favor. Sólo quiero descansar un poco ahora. Está bien, me estoy poniendo muy débil [palabras poco claras].

81 ¿Cómo le va, hermana? ¿Es Ud. creyente, hermana? Muy bien. Ahora, solo quiero descansar un poquito. Me pongo tan… Espere hasta que le hable a esta audiencia solo un minuto.
Audiencia, no piensen que está algo mal. Yo solo me pongo muy débil, y mi rostro se entumece. Siento como que mis labios son así de gruesos. Y simplemente no puedo mantenerme bajo eso durante mucho tiempo. ¿Lo ven? Y solo me tengo que sentar un minuto. ¿Me perdonan todos solo un minuto?
Ahora, probablemente Uds. no lo entienden, si puedo hablar solo un minuto. Miren, estas son visiones, amigo. Y el profeta Daniel vio una visión, y dijo que fue turbado en su cabeza durante varios días. ¿Es eso correcto? Bueno, solo miren las visiones que están llegando ahora. Y si solo se requiere…

82 Jesús, una mujer tocó Su vestidura. Esas personas tuvieron fe, las que vinieron para acá. Y ella tocó su vestidura, y Él dijo: “Percibo que virtud…”. Bueno, ¿qué es virtud? Virtud es tu fuerza. ¿Es eso correcto? Virtud salió de Él. Un tiempo yo no sabía que era eso. Alguien estaba tratando de decirme. Yo dije: “Me avergüenzo de mí mismo por ponerme débil”.
Bueno, mi educación es pobre. Yo no sabía lo que significaba “virtud”. Pensaba que era algo que le pertenecía a Jesús, y yo no lo decía. Y luego lo busqué, y decía: “Tu fuerza”. Entonces supe que en realidad eso era, verdaderamente. Mi fuerza se agota tanto, que yo casi ni puedo pararme. Y mis labios, mi boca se sienten muy extraña, porque no soy yo; es el Ángel del Señor que habla…

83 ¿Tiene alguien la fotografía, aquí cerca? Bueno, esa fotografía del Ángel del Señor… Que ellos solo… Aquí está una. Me gustaría que la audiencia que nunca la ha visto… Algunos de Uds. con su fotografía, podrían solo sostenerla detrás de Uds. para que los de atrás puedan verla. Y es… Eso es lo que está hablando ahora.
¿Puedo tenerla, hijito? Allí está. [Un Hermano da una explicación a la audiencia].
Yo no tengo nada que ver con esto, amigo. Soy un hombre como el resto de ustedes. Ahora, allí está. Ese es Aquel que el gobierno… El mejor investigador en los Estados Unidos tuvo esta fotografía antes de que pudiera publicarse de esta manera. Y es la verdad. Allí está con la firma de George J. Lacy detrás de eso, del mejor que existe en investigación en los Estados Unidos. Gracias. Y regrésesela a la persona correcta.
Ahora, solo quiero descansar un momento. Y luego hablaremos con nuestra hermana. Y… (Sí, gracias, hermano). Ahora, esto no quiere decir para nada que algo… Por causa que estoy débil en el cuerpo, no lo es. Estoy fuerte en el cuerpo. Gané el campeonato de peso gallo hace unos años en el boxeo. Puedo caminar treinta millas [48 Km. Trad.] cualquier día en cualquier tipo de región, levantarme y hacerlo al siguiente día. Es simplemente mucha debilidad. Pasé un examen físico recientemente, un examen perfecto en la Clínica Hermanos Mayo.
No es eso. Pero una de esas visiones sacará más fuerza de mí que diez horas con un martillo. Eso es correcto.

84 Ahora, esta dama que está aquí, ella solo es una tarjeta de oración. Llamaremos más, si el Señor nos lo permite. (Y usted tiene la… sí. Sí, señor). Bueno querida hermana, estoy feliz que tiene la tarjeta de oración. Y confío en que se hará algo para que nuestro Señor glorifique a su Hijo, Cristo Jesús, entre nosotros. Eso no solo para usted, sino también para la gente que está en la audiencia, para que puedan ver y ser sanados también.
Ahora, nosotros somos unos perfectos desconocidos. Yo no la conozco. Y pienso que Ud. no me conoce a mí. No, tal vez escuchó de mí. Ahora, lo que quiero hacer es solo contactar su espíritu. Y hay tanta gente allá jalando. Pienso que no nos escuchan. Estoy… Pienso que no lo están haciendo, porque hay una interferencia en el… Tal vez ahora sí. ¿Ve? Ahora, no estoy seguro. No puedo decir si lo están haciendo o no.

85 Pero solo quiero que me hable. Y quiero que me responda. Y ahora, usted… Si nunca nos hemos encontrado en la vida, no sabemos nada acerca del otro… A Ud. le dieron una tarjeta de oración, y tiene la tarjeta, o…. ¿La tiene? O se la dio a alguien allá abajo, para mantenerse formada aquí y poder así ser llamada. Probablemente si Ud. no hubiera tenido el número, es posible que no la hubieran llamado. Y otra vez, es posible que la hayan llamado como algunos de los que están allá que no tenían tarjetas de oración y fueron llamados.
Ahora, tal vez piensa que estoy tratando de ganar tiempo. No es así. Estoy tratando de entrar en el Espíritu de Dios. Y Ud. es una creyente. Percibo ahora que es Cristiana. Y Ud. está metida en un problema, hermana. Usted tiene… Está sufriendo. Usted debe de… usted… Sí, es cáncer. Sí, señora. Y Ud. tiene… Por cierto, es una desconocida aquí. Ha venido de muy lejos. Usted es de una ciudad grande donde crece la madera dura. ¿No es eso correcto? Hay… ¿Acaso no hay un lago o…? Permítame decir Chicago. ¿Puede ser eso correcto? [La hermana dice: “[Palabras no claras] en Evanston”]. Muy bien, señor. Regrese a Chicago y olvide que alguna vez estuvo enferma. Se va a ir a casa para ser una mujer sana, mi hermana, querida. [La Hermana testifica de su sanidad]. Sí, señora. Sí, señora. Usted… Él… Dios le bendiga, mi hermana, y vaya.
Ahora, ella está solo un poquito débil por causa que la visión fue muy fuerte sobre nosotros.

86 Muy bien. Veamos. ¿En dónde…? ¿Dónde… llamé a otro? Oh, yo llamé… ¿Qué fue lo que…? ¿Llamé yo a otro? Oh. Oh, bueno, tráiganla.
Buenas noches, hermana. ¿Cree usted? ¿Con todo su corazón? Usted es una persona muy fina. Pero ha tenido mucho problema, ¿no es así, hermana? Tiene un problema interno ahora. ¿No es eso correcto? Por cierto, recientemente pasó por una operación, ¿no es así? Dos doctores, veo a un hombre de apariencia delgada. Alguien fue muy amigable. Uno hombre parece tener un poco de cabello gris de lado. ¿No es eso correcto? Creo que era el… Creo que él estaba en su oficina. Veo muchos pequeños instrumentos colocados al lado. ¿Es eso verdad? Y creo que fue una operación de la vesícula o algo. ¿Fue así? ¿O algo de la vesícula o algo? Sí, eso es. Usted ha tenido otra. Veo eso. Debió haber sido un tumor, o algo. ¿No es así? Un tumor es correcto. Vaya, hermana, su problema interno la ha dejado. Crea, y se va a poner bien. Dios le bendiga, mi hermana. Vaya y sea sanada.

87 Vamos a llamar a uno más. Solo llamemos a uno más. Llamar… Qué… Fue ese… Cuál tarj… Solo llame el 90. Luego [Palabras no claras] tarjeta de oración [Palabras no claras] Y luego llamaremos una línea.
Buenas noches, señor. Él es encantador, ¿no es así? Sí, señor. Él es un Señor muy encantador. Y una vez cuando Él estaba aquí en la tierra, estaba en… Él era Dios manifestado en carne. Y Él andaba haciendo bien, sanando a la gente. Y Él se sentó en una roca una vez junto a un pozo y comenzó a hablarle a una mujer. Y Él le dijo cuál era su condición. Y Él no tenía manera de saber, solo a medida que Su Padre se lo revelaba. ¿Cree eso, señor?
Y una noche, tal vez a esta hora de la noche, Él se sentó sobre… Tal vez el cuadro muestra que una vez arriba del edificio, como era la costumbre judía, una costumbre oriental. Y Él habló con un hombre que se llamaba Nicodemo. Le dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede entrar en el reino”. ¿Es eso verdad?

88 Ahora, solo estoy hablando palabras, hermano, para ver cómo viene la inspiración (¿Lo ve?), para encontrar lo que mi Padre celestial querría decirle. Y Ud. ha venido esta noche como un perfecto desconocido para mí, mi hermano. Yo no lo conozco. Y Ud. no me conoce a mí, hasta donde sé, a menos que sea solo por oír de mí o algo. Y ahora, estoy aquí para representar a nuestro Señor Jesús. Y Ud. y yo solo somos hombres sentados aquí. Y hay quizá algo mal con usted. No sé exactamente qué en este momento. Pero nuestro Señor Jesús prometió esta noche que Él enviaría estas cosas a nosotros en este día, y que nosotros seríamos… podíamos usarlas para Su gloria. ¿Es eso verdad?
Mi hermano, Ud. se da cuenta de que algo está sucediendo ahora, ¿no es así? Hay algo que está pasando en este momento. ¿No es eso maravilloso, cuando uno siente ese contacto? Ahora, el Espíritu está viniendo sobre mí, y Eso está viniendo sobre usted. Pero antes de estar bajo Eso, para que la audiencia pueda saber que estoy diciendo la verdad, levante su mano… a ellos. ¿No es eso correcto? Un sentir de reverencia. ¿No es así? No es como si Ud. quisiera gritar, pero en todo caso, querría llorar, eso es reverencia. La unción de esto es diferente. Ahora, lo sacudí solo un poquito. Ahora, si hay algo en el mundo que pudiera saber de usted, mi hermano, tendría que venir de Dios. ¿Es eso correcto?

89 Bueno querido hermano, Ud. está sufriendo. Y está muy nervioso, terriblemente nervioso. Y ese nerviosismo es provocado por un problema de próstata que Ud. tiene. ¿No es así? Ud. tiene una debilidad de los riñones también. ¿Es eso verdad? Y hermano, veo un doctor delante de usted. Lo acaban de revisar y creo que está programado para una operación. ¿Es eso correcto? Están programando una operación de inmediato. Por cierto, sin embargo siento, Ud. ha hecho preparativos para otra cosa. Ud. acaba de ser salvo, también, recién se convirtió. Sucedió recientemente, porque traía puesto el mismo traje de ropa. ¿No es eso cierto? Bueno, no tema por su operación, hermano. Jesucristo el Hijo de Dios ha hecho una preparación para usted con Sus bendiciones. Que Él pueda reposar sobre usted, mi hermano, todos los días [palabras no claras]. No tema, hermano. Usted va a estar bien y ser…
¿Qué? ¿Aja? Solo un momento. No… Ahora, vamos a… Veamos a alguien por aquí que no tiene tarjetas de oración Tengan fe. Crean con todo el corazón. ¿Cree Ud. en el Señor Jesús? Tan lejos como pueda ir por aquí, crea.

90 Veo a una dama sentada allí, aquí mismo. Ella está sufriendo con una condición de anemia. ¿No es eso correcto, dama? Al final del asiento allí. ¿No es Ud. anémica? Sí, señora. Eso es correcto.
Intentaré la que sigue de ella. Dejen que la jovencita mire para acá, sentada al lado de ella. ¿Cree usted, jovencita, con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo la va a sanar? Muy bien. Usted está… Póngase de pie un ratito, para poder verla un poco. Levante… Sí, es usted que está con el… ¿Cree ahora? Oh, sí, es una condición nerviosa, ¿no es así, hermana? Y un problema femenino [Espacio en blanco en la cinta]. Muy bien. Vaya usted y sea sanada. El Señor Jesús la sanó con todo el corazón, cada…

91 Vi que algo se movió… [Espacio en blanco en la cinta] Pues, es la dama sentada allí mismo. ¿Tiene Ud. un tumor también, hermana? Cruce la plataforma, reciba su sanidad. Dios le bendiga, hermana querida. Amén. Vaya ahora con todo su corazón para ponerse bien.
Digamos: “¡Alabado…! [Un hermano interrumpe al Hermano Branham: ”Hermano Branham, estoy observando la tarjeta; todo está comprobando perfectamente]. Oh, yo no… Esas tarjetas no tienen nada que ver con ello. Yo no sé lo que esa gente anotó en sus tarjetas.
Si Uds. creen con todo su corazón, pueden ser sanados sin una tarjeta. Dios les dirá lo que está mal con ustedes con… independientemente si tienen una tarjeta o no. ¿Cuántos creen eso con todo su corazón? Amén. Ahora, solo sean reverentes por todas partes. Debemos ser reverentes.

92 [Espacio en blanco en la cinta]. [Palabras no claras] arréglese con Dios. Está por aquí. ¿No está tratando, alguien por allí tratando de dejar un hábito o algo? Justo… Veo una visión de una dama, y ella está parada delante de mí. No sé en dónde se encuentra. Pero una dama está tratando de dejar un hábito, que está tratando de… Ella es una fumadora de cigarrillos. ¿No es acaso usted, hermana? Póngase de pie. Dios la ha liberado de eso ahora. Dios le bendiga, hermana. Muy bien. Usted obtendrá su liberación. Amén.
¡Alabado sea el Señor Jesús! Mire para este lado. Alguien aquí abajo. Qué de la dama por aquí en el catre, las camillas que aquí abajo, o lo que sea.
Toda la audiencia se está empañando para mí ahora. Estoy tratando de hablar, espero que me escuche.

93 Dama, en el catre o camilla, o donde esté, mire para acá y créame como el profeta de Dios. ¿Me cree como el profeta de Dios? Usted está… Veo que está sin tarjetas y cosas, y ¿cree Ud. que Dios es capaz de darme a conocer lo que está mal con usted? Sí, Ud. está sufriendo con algo mal en su garganta. ¿No es eso correcto? ¿Acaso no escupe sangre o algo? La veo con un plato… algo enfrente de Ud. con sangre en ello. ¿Es correcto? No solo eso, está rechazando la comida. Ud. tiene también un problema estomacal. ¿Acaso no es eso cierto? Bueno, porque no se pone de pie, y Jesucristo la va a sanar. Póngase de pie. Amén.

94 Me pregunto quién más quiere ser sanado en este momento. ¿Cuántos de Uds. quieren creerme como el profeta de Dios? Quieren que yo… Le puedo decir lo que está mal con usted. ¿Quién quiere ser y creer en el Señor Jesús en este momento?
Alrededor del edificio, oh vaya, ahora se está haciendo confuso. Vi un cáncer moviéndose justo entonces. Creo que está detrás de… Ya sea que es este hombre aquí… allí… No, creo que es la dama con el vestido verde allá atrás. ¿Acaso no tenía cáncer, hermana? Muy bien. Puede irse a casa ahora. Dios le bendiga.
Todos con reverencia, solo un minuto. Tengan fe. Estoy tratando de ver a esta jovencita aquí por algo. Ella quiere algo, y no puedo distinguir exactamente lo que es desde aquí.

95 ¿Cuántos quieren creer con todo su corazón? ¿Está nuestro Señor Jesús presente para sanar? ¿Está nuestro Señor Jesús aquí para sanar a cada uno en la audiencia? ¿Me aceptarán como Su profeta, Su siervo, quiero decir, Su siervo? ¿Me creerán como Su siervo?
Qué acerca de Ud., dama. La jovencita en la silla de ruedas, y por todo allí, ¿aceptará esto como verdad? ¿Hará esto ahora por mí y por su propio bien? Levantará su mano y diga: “Señor, por Tu gracia ahora mismo, te aceptaré como mi Sanador. Y a partir de… de este día en adelante, jamás testificaré nada más sino de mi sanidad”. ¿Prometerá eso?
¿Cuántos harán eso, levanten sus manos? “Yo nunca a partir de este día, nunca más, no importa lo que suceda, yo he visto Su Espíritu, y creo que Él está aquí. Y creo que si el Hermano Branham le pide a Dios ahora mismo, que Tú harás… que Tú concederás la sanidad de mi cuerpo”. ¿Prometen eso?
Con una mano en su corazón y la otra levantada al aire, quiero que hagan ese compromiso en este momento, adentro y afuera, a nuestro Señor Jesucristo.

96 Ahora, solo en un mismo acuerdo. ¿Están listos de arreglar esto de una vez por todas? Yo no sé de nada más que nuestro Maestro pueda hacer. Si están listos para arreglar esto de una vez para siempre, entonces levanten su mano y repitan esta oración después de mí. Cada persona.
Dios Todopoderoso, yo creo en Ti como Dios el Padre. Y creo en Jesucristo como Tu Hijo. Y creo en el Espíritu Santo. Y ahora creo que Él está presente para sanarme de mi enfermedad y aflicción. Ahora, yo vengo, Señor Jesús. Me voy de aquí testificando de mi sanidad y yendo para glorificarte por ello. Te alabaré por la sanidad hasta que esté perfectamente liberado.

97 Dios Todopoderoso, ahora escucha la oración de Tu siervo. Oh, Padre, si he hallado gracia en Tus ojos, mientras me paro aquí esta noche donde hombres valientes se han parado, y está audiencia aquí bendecida, ellos se han encomendado ahora a Ti. Y si he hallado gracia Contigo, mi Padre, escucha la oración de Tu siervo humilde. Oh, Dios, Tú conoces mi corazón. Tú sabes cómo me siento en este momento. Dame fe, Señor Dios, fe predominante fe. Concédelo, Señor. Y esta audiencia, que Tú recorras por aquí con un gran torbellino de bendiciones sobre sus corazones ahora mismo.
Satanás, tú quien ataste a estas personas en estas sillas, en muletas, sordos, mudos, cánceres, problema cardíaco, te conjuro por Jesús, el Hijo de Dios, que salgas de estas personas. ¡Sal fuera y déjalos ir! ¡En el Nombre de Jesucristo, déjalos!
Dios, te alabamos ahora mismo por Tu poder de sanidad. Permite que la audiencia deje escapar un grito igual como lo hicieron en las puertas de Jericó, y los muros cayeron. Que los lisiados se pongan de pie. Que la gente ciega se ponga de pie, todos los enfermos y afligidos sean sanados.

Mensaje extraido de Messagehub