S.560 58-0325  Fe Por Experiencia 

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OBRAS DEL MENSAJE

Fe Por Experiencia

Middletown, Ohio, E.U.A.

58-0325

1 … [La cinta comienza de manera incompleta. Ed.]… en Tu presencia con nuestras peticiones. Y por… por la seguridad de saber que si pedimos, lo recibiremos, porque Jesús nos dio la promesa, que si pedimos cualquier cosa al Padre en Su Nombre, Él nos lo concederá. Por lo tanto, pedimos esta noche, Señor, que no permitas que ni una sola persona salga de aquí decepcionada. Que aquellos que han venido a rendir sus vidas a Ti, que lo hagan esta noche. Aquellos que han venido a tener una caminata más cercana, que les sea concedido, Dios. Aquellos que han venido por sanidad, que cada uno de ellos sea sanado. Y cuando el servicio termine, que podamos decir como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos hablaba por camino?”. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

2 ¿Es éste el…? [El Hno. Branham se aleja del micrófono. Ed.] ¿Es éste el que está funcionando? No es que tenga un mal resfriado, pero simplemente estoy un poco ronco por hablar mucho, en el interior y en el exterior. Y he estado en un constante avivamiento desde Navidad. Y ahora de aquí partiremos hacia los Estados de Nueva Inglaterra, después a Texas, y luego de allá a Durban, Sudáfrica. Después a Suiza, Alemania…
Y para todos los Hombres de Negocios, acabo de hablar con Demos Shakarian, y él les extiende una invitación para que asistan a la convención en Philadelphia, a partir del 13 de junio hasta el 4 de julio, del presente año, para la Convención Internacional de los Hombres Cristianos del Evangelio Completo. Estoy seguro que serán bendecidos al asistir, porque estará viniendo gente de todo el mundo. Por los últimos años, yo he sido el orador de la noche, y estoy supuesto a estar otra vez este año, si es la voluntad del Señor.

3 Así que ahora no quiero retenerlos mucho tiempo, pero solo para hablarles un poquito de la Palabra, y después la línea de oración. Y confío que, siendo que la multitud está amablemente congestionada aquí, que Dios nos ayude ahora en poner tanta atención como podamos a la Palabra. Deseo tomar la lectura de la Escritura esta noche, que se encuentra en San Marcos, el capítulo 11 y el versículo 22.
Respondiendo Jesús les dijo: Tened fe en Dios…
Él acaba de hacer algo para que la gente tuviera fe. Mi tema en esta noche es: “Fe Por Experiencia”.

4 Y ahora, ha sido dicho, y es verdad, que los cobardes mueren mil veces cuando un héroe nunca muere. Dios quiere a personas que sean valientes y que puedan tomar su postura. Si hay algo que Cristo no puede usar en Su Reino, sería a un cobarde. Ahora, vemos aquí, que Él dijo: “Tened Fe en Dios”.
En primer lugar, debemos averiguar lo que es la fe. La Biblia dice que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, y es la evidencia de las cosas que no se ven. Esta pequeña palabra de “fe”, se confunde muchas veces con “esperanza”, y “esperanza”, “fe”. Son tan diferentes como el día lo es de la noche.
Fe es la sustancia y esperanza es lo que Ud. está esperando, la fe lo da. La fe, siendo la sustancia de las cosas que se esperan, entonces no será solo un pensamiento. El Hno. Branham aclara su garganta. Ed. No será un pensamiento; es una sustancia. Ahora, una sustancia es algo que Ud. puede… que tiene.

5 Mire, el cuerpo humano está controlado por cinco sentidos: vista, gusto, tacto, olfato, oído. Pero la fe es el sexto sentido. La fe es algo que Ud. no puede tocar, gustar, ver, oler, u oír. Por ejemplo, aquí está una dama sentada en el órgano. ¿Nos puede dar solo un pequeño acorde de algún himno que nos sea familiar, solo un pequeño acorde? El viejo refrán ha sido: “Hay que ver para creer”. ¿Cuántos han escuchado esa declaración? La música está tocando. ¿Cuántos lo creen? Bueno, ¿cuántos pueden verla? Gracias. La música estaba tocando y Ud. nunca la miró; entonces ver no es creer. Yo lo creo igual como si… si la hubiera visto.

6 Muy bien. Quiero que venga para acá, señor, el ujier. Hay un hombre parado frente a mí con un saco café puesto; con una camisa que se ve morada; tiene el cabello oscuro; pantalón café. ¿Cuántos creen eso? Yo lo veo. Mi sentido de la vista es la única cosa que declara que él está allí. Solo un poquito más cerca. Ahora yo no puedo verlo, pero él todavía está allí. ¿Quieren discutir conmigo que él no está allí? Uds. batallarían mucho al tratar de convencerme de eso. Pero yo sé que él está allí igual como si lo estuviera viendo, porque tengo otro sentido y ese es el tacto. Es tan activo como lo es la vista. Yo lo sé; no me cambiaron de hombre. ¿Saben por qué? Él traía un reloj de pulso en su mano izquierda y allí está. ¿Ven? Lo vi con mis ojos, ahora lo puedo sentir con mi mano. Así que no es evidencia que Ud. no pueda… o la evidencia de la vista no es la única evidencia que hay. Gracias, señor.

7 Ahora, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven, gustan, sienten, huelen o se escuchan. Uds. lo creen. Cuando la fe de Uds. les dice que van a hacer sanados, de manera tan positiva como su vista les dice que esa es una camisa blanca, Ud. ya no se tiene que preocupar, porque ya está concluido. No hay nada en el mundo que alguna vez pudiera quitárselos del corazón. No importa lo que alguien más diga, si yo le digo que esa camisa es roja, y si Ud. no está daltónico, dirá que… Ud. discutirá, Ud. dirá que es blanca, yo diré que “es roja”, pero Ud. confía en su vista.
Ud. dirá: “Es blanca, Hno. Branham”.
“¿Cómo sabe eso?”.
“Mi vista así lo dice”.
Entonces, si Uds. creen que esta noche van a ser sanados, sin importar cuál sea su problema, y su fe les dice que Uds. van a ser sanados, tan claro como su vista les dice que eso es blanco, Uds. nunca tendrían que pasar por una línea de oración; todo está concluido. No hay nada en el mundo que pueda impedir que sean sanados.

8 Ahora, la fe es una sustancia. Eso como esto. Tal vez si yo tuviera… Bueno, si Ud. me encuentra en un lugar muerto de hambre, y yo le dijera que tengo hambre. Y una barra de pan podría salvar mi vida, y Ud. busca en su bolsillo y me da veinticinco centavos, y dice: “Tenga, Hermano Branham. Ud. no tiene que morir de hambre; yo le daré veinticinco centavos para que adquiera una barra de pan”. Ahora, yo estaré igual de feliz con los veinticinco centavos como si tuviera el pan. ¿Por qué? Tengo el poder de la compra del pan en mi posesión. Miren, no me puedo comer los veinticinco centavos, pero los veinticinco centavos comprarán el pan. Y ahora, la fe son los veinticinco centavos. Si Ud. tiene la fe en el corazón, Ud. está igualmente feliz con la fe en que su mano lisiada se va a mover, como si la estuviera moviendo, porque es… la fe es el poder de compra de su sanidad.
Ahora, quizás con los veinticinco centavos, yo estaré igual de hambriento como estaba antes de recibir los veinticinco centavos. Y quizás tenga que recorrer varias millas antes de poder obtener la barra de pan. Quizás yo tenga que atravesar zarzas; subir montañas, atravesar el puente; vadear por el agua. Pero en todo el trayecto, me estaré regocijando porque tengo el poder de compra de esa barra de pan.

9 Y cuando la fe en verdad golpea el corazón, no tiene que ser un milagro espontáneo como estuvimos mirando anoche, el hombre que yacía en la camilla, con una gran inflamación por la condición en su estómago. Y yo me estaba preparando para irme, y el Espíritu Santo me llamó y volteé y miré una visión sobre el hombre. Y en el momento que él respondió; su estómago se bajo de esa manera, y se levantó de la camilla, regocijándose por todo el edificio, o como las personas en los catres la otra noche, o en la silla de ruedas. Vean, no tiene que suceder de esa manera. Mientras Ud. pueda creer que va a suceder de esa manera, puede regocijarse de igual forma, acostado en esa camilla esta noche, este hombre joven. O el hombre joven en la silla de ruedas, Ud. puede regocijarse igual cuando la fe toma el control, diciendo que Ud. ya lo tiene, igual como si Ud. estuviera corriendo de arriba abajo por el pasillo, igual como si estuviera fuera de esa silla de ruedas. ¿Ven? Es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Ud. no tiene que sentir nada. Ud. no tiene que gustar nada. La única cosa que Ud. tiene que hacer es creer algo. Y se vuelve positivo, algo que Ud. posee. Que es su fe.

10 Ud. no lo puede aceptar por medio de un pensamiento intelectual. Eso es el intelecto. Su mente lo razonará, pero la fe no lo razona. Si Ud. tiene fe intelectual, entonces es solamente fe que razona. Ud. dirá: “Bueno, si acaso fui sanado, yo me pudiera levantar. Si acaso fui sanado, este nódulo desaparecería. Si acaso fui sanado, me sentiría diferente. Si acaso fui sanado, el doctor me lo diría”. Pero cuando Ud. tiene fe, todos los doctores en el mundo nunca le podrían decir algo diferente. Ud. lo posee. Es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven.

11 Ahora, normalmente, encontramos que la mayoría de la gente tiene miedo a aceptarlo. Y normalmente la gente que tiene fe es alguien que ha experimentado cosas. Ahora, cuando Ud. acepta a Jesús como su Salvador personal, no hay manera en el mundo que Ud. pueda ser salvo, solamente por su fe. Ud. tiene que aceptarlo. Ud. tiene que creerlo. Noten. Ud. pudiera ir al altar y llorar toda la noche; y pudiera golpear el altar y gritar hasta el punto de no poderlo hacer más: y aún así Ud. no es salvo. Pudiera sentirse muy bien y correr por todo el edificio, gritando, y todavía no ser salvo.
El diablo puede perseguirlo alrededor de sus sentimientos. Si yo tuviera que proseguir en base a mis sentimientos, habría muchas ocasiones que me quedaría fuera de condición. Pero yo no descanso en mis sentimientos, yo descanso en la Palabra incondicional del Dios vivo Quien hizo un pacto conmigo, si yo lo puedo creer. No es por lo que yo sienta, es lo que yo creo. Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?”. Él dijo: “¿Lo creíste?”. La fe llega a suceder. Va más allá de sentirlo. Ud. lo pudiera sentir esta noche, como el ser salvo, y correr alrededor y alabar a Dios, y a la siguiente mañana no sentir nada en lo absoluto. Entonces Ud. dice: “Estoy perdido otra vez”.
Pero cuando la fe se agarra, que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en su lugar, y Él llegó a ser su pecado, para que Ud. en sus pecados llegase a ser Él en Su justicia, y lo acepta a Él como su única propiciación para sus pecados, entonces la fe se agarra, y todos los diablos del infierno no lo pueden mover. La fe permanece. La fe cierra algo; sella algo.

12 Y si un hombre tiene fe para aceptar a Cristo, y se levanta del altar, va para afuera, y su asociado le dice: “Ud. no tiene nada. Pues, sus ojos todavía están azules. Ese es el mismo viejo traje que traía allá adentro. Pues, su nariz está igual de grande que cuando entró al lugar. Sus huellas son las mismas. No hay diferencia”. Pero Ud. sabe que sí hay una diferencia. Y en las edades por venir, y en los días y en las semanas, Ud. probará que hay algo diferente, porque su fe vindicará que Ud. es un Cristiano. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Cada hombre o mujer que ha alguna vez haya aceptado a Cristo…
Bueno, si Ud. puede dar un paso y confiar su eterno destino en base a su fe, cuánto más debiera dar un paso con ese pequeño cuerpo de Ud. en base a la misma Expiación, de que Él herido fue por nuestras rebeliones y por Sus llagas hemos sido sanados.
Usualmente se requiere de una experiencia. Muchas veces tratamos de educarnos a nosotros mismos para creer. Eso viene siendo algo intelectual. Hay una gran diferencia entre la fe intelectual y la verdadera fe enviada de Dios. La fe intelectual razona. Y la Biblia dice que debemos de derribar todo razonamiento. No tener nada que ver con… No trate de razonarlo. Solamente créalo.

13 Ahora, noten. En una ocasión Israel fue llamado a pelear en contra de los filisteos. Y los filisteos se habían reunido en una parte de la montaña, y había un valle entre ellos; Israel se encontraba del otro lado. E igual como a nuestro enemigo siempre le gusta hacer, cuando siente que lleva las de ganar, le gusta soplar y alardear sobre ello. Cuando él cree que puede hacer que Ud.… hacer que se acobarde… Si el enemigo cree que puede hacer que su corazoncito palpite varias veces, y hacerlo creer que Ud. no está sanado, a él le gusta hacer eso. Si él logra hacer que Ud. se mire la mano y diga: “No ha mejorado”, a él le gusta hacer eso, porque es entonces cuando lo tiene a Ud. conquistado.

14 Estoy viendo una muleta recargada aquí a un lado de la dama. Si él puede hacer que ella crea que va a tener que usar esa muleta para salir de aquí, será una derrota. Pero cuando ella no mire eso, sino mire hacia la promesa de Dios, esa muleta será dejada en la silla. Ud. estará… Bueno, dirá: “He estado lisiado por años”. Eso no tiene nada que ver con ello; es lo que Dios ha dicho. Esa es la idea. Él me dijo, al venir para acá, él diablo dijo, hace un momento: “Tu estas muy ronco para predicar”.
Yo le dije: “Eres un mentiroso”. Y yo apenas si podía susurrar cuando llegue a la puerta, pero entre de todas maneras, porque Dios va a hacer algo aquí esta noche, tal vez salvará un alma o sanará con prop… propó… propósito, por algún propósito. Y mi deber es pararme aquí, ya sea que pueda susurrar o gruñir; Dios va a hacer algo de todas maneras, porque Él dijo que lo haría. Es nuestro deber tomar nuestra postura; el deber de Dios es respaldarnos. Ud. haga su parte y dese cuenta si Dios no hará la Suya.

15 Y este gran ejército de los filisteos, lo cual siempre fueron una mosca en el ungüento de Israel, tenían un gran retador allí de nombre Goliat. Él debió haber sido colosal, un tipo enorme. Y dijeron que sus dedos medían catorce pulgadas de largos [Treinta y cinco centímetros y medio. Traductor]. Y la lanza que llevaba consigo era como un rodillo de telar, como de aquí hasta la pared. Y oh, cómo le gustaba alardear, cómo le gustaba decirle sus propuestas a la gente.
Igual como Ud. escucha al mismo diablo hoy en día diciendo: “Si hay tal cosa como sanidad Divina, el viejo hombre Jones se sienta aquí en la esquina, ciego, vendiendo lápices. Vaya allá y sánelo; y te creeremos”. Es el mismo diablo que le dijo a Jesús: “Si eres el Hijo de Dios, has un milagro aquí delante de mí. Convierte estas piedras en pan”. Es el mismo diablo que le puso un trapo alrededor de Su cara y le golpeó la cabeza con una vara y dijo: “Tú, que profetizas, dinos quién te pegó”. El diablo… Es el mismo que dijo: “Baja de la cruz y te creeremos”. Dios no tiene que hacer nada para satisfacer al hombre. Dios no hace payasadas para nadie. Él es Dios y no necesita hacerlo.

16 Así que este soldado que le puso un trapo alrededor de Sus ojos y que le pegó en la cabeza, él solamente se estaba divirtiendo entre aquellos soldados. A mucha gente le gusta decir —inflar el pecho y decir: “Oh, no hay tal cosa como sanidad Divina. Déjenme desafiarlos a que sanen a éste”.
Un hombre me dijo no hace mucho… Primeramente él hizo una declaración en la radio, justo después de mí, de mi programa. Luego él dijo: “Si ellos pueden probar una sola sanidad, yo les daré mil dólares”.
Un doctor estaba escuchando. Esto sucedió en Jonesboro, Arkansas. Un doctor estaba escuchando; él me llamó. Él dijo: “Hermano Branham, porque no toma a este cierto hombre que estuvo paralizado, y a este predicador que tenía el cáncer en su cuello; ellos son mis pacientes. Yo puedo atestiguarle que ellos fueron sanados por el poder de Dios”. Yo reuní un carro lleno, y fuimos a la casa de este ministro. Él me dijo: “Bueno”, él dijo: “Déjeme decirle, Ud. tiene que ir a Texas”.
Y luego yo dije: “¿Quiere que yo los lleve para allá? Voy a poner esos mil dólares en el campo misionero”.
Y él dijo: “Bueno, Ud. tome a la niñita y llévela para allá, y si Ud. toma un cuchillo y le corta el brazo y la sana delante de nosotros, y le creeremos”.
Le respondí: “Ud. necesita sanidad mental, cualquier hombre que quiera cortar el brazo de una niña para ver si la puede sanar, ni siquiera está bien mentalmente”. Ellos no lo saben. ¿Qué es? Es porque les gusta alardear y soplar sobre algo que ni siquiera saben de lo que están hablando. Exactamente.

17 De esa manera era Goliat. ¡Oh, cómo le gustaba alardear! Él dijo: “Les haré una propuesta. Dejen que uno de sus hombres… Escojan a uno y que venga y pelee conmigo. Si yo lo derroto, entonces todos Uds. nos servirán. Si él me derrota a mí, nosotros les serviremos. Oh, cómo Satanás puede hacer que se vea tan razonable. Esos son los intelectuales. ”No derramaremos sangre; que solamente muera uno. Que un hombre muera, el resto de nosotros viviremos“. Claro, él tenía la ventaja. Y todos estaban muertos de miedo.
Y si acaso había un hombre en toda la nación de Israel, que pudiera estar equipado físicamente para pelear contra el gigante, ese era Saúl. El cual de la cabeza y del hombro arriba sobrepujaba a todo su ejército. Y él estaba bien entrenado. Él conocía todas las maniobras: cómo manejar la lanza, o —cómo sostener el escudo para derrotarlos. No sólo eso, pero él entrenaba a los hombres: El hombre más grande en la nación, el hombre mejor entrenado en la nación, pero uno de los cobardes más grandes en la nación. Y de esa manera es hoy. No se requiere del educado y del entrenado, pero él nunca había puesto a Dios a prueba.

18 Pero un día, de muy atrás, en la parte más atrás del desierto vino un pequeñito pelirrojo, insignificante, el hijo de Isaí, David, con un pedazo de piel de cordero puesto, llevando en su mano una honda. Ese gigante hizo su alarde a la hora equivocada. David miró y dijo: “¿Quieren decirme que Uds. permiten que ese filisteo incircunciso se pare allí y desafíe a los ejércitos del Dios vivo? ¿Pueden imaginarse al hombre más chiquito en el terreno aceptando su desafío? El hombre más grande, y el hombre mejor entrenado y el hombre más equipado para pelear con el hombre, estaba acobardado. Hermano, no depende del entrenamiento; depende de la experiencia.

19 Y David fue llevado ante Saúl. Saúl dijo: “Pues, aquel hombre es un hombre militar. Él ha sido un guerrero desde su juventud y tú no eres más que un mozo”.
Pero él estaba hablando con un hombre que tenía experiencia. Él dijo: “Señor, cuando estaba cuidando las ovejas de mi padre, allá atrás en las montañas, un día apareció un león, y agarró a una de mis ovejitas, y corrió con ella. Yo tomé mi honda y lo derribé, y fui por mi cordero. Y cuando le quite el cordero de la boca, él se levantó contra mí, y lo maté”. Y él dijo: “Un oso vino y agarró a una de ellas. Y yo lo derribé”. Él dijo: “Y el Dios que me liberó de las garras del león, y de la boca del oso, cuánto más me librará Él de las manos de ese filisteo incircunciso”. Él no sabía nada de teología, pero conocía a Dios. Él tenía una experiencia.

20 Él estaba hablando con un hombre que estaba lleno de teología de combate, pero nunca había puesto a Dios a prueba. De esa manera es hoy día. No se necesita educación. No se necesita pensar mucho. Se necesita un corazón humilde que ha sido dedicado al poder de la resurrección de Cristo y lleno del Espíritu Santo, que sabe de lo que está hablando. Él dijo: “Tu siervo peleará con él, y el Dios…”.
Vean, la primera cosa; había una necesidad; había una crisis. Y si alguna vez ha habido una crisis, es ahora mismo.
“Oh”, él dijo: “Yo pelearé con él”.

21 Y por supuesto, Saúl no podía dejarlo ir así nada más; él sabía mucho de la teología moderna. Él dijo: “Ven para acá y levanta mi espada. Veamos que tal la manejas”. Y le puso su armadura. Y cuando esta gran armadura del hombre, el cual de la cabeza y del hombro arriba sobrepujaba a cualquier hombre de su ejército, se metió en un pequeño enredo, puedes Uds. imaginarse como sus pequeñas piernas se doblaron y sus ojos saltados y el yelmo hasta las orejas.
Él dijo: “Quítenme esta cosa de encima”. Como un hombre, que siente un llamado de Dios, y él se tiene que ir y pasar veinte años de su vida aprendiendo griego. Ud. no querrá aprender griego; Ud. querrá conocer a Cristo, es lo que Ud. necesita conocer. Ajá. Él dijo: “Quítenme la cosa de encima. Yo nunca he practicado Yo no sé lo que esta teología hará por mí. Déjenme ir con esto, con lo que yo sé. Eso es lo que la iglesia necesita esta noche, no una escuela donde educarse, para que le metan un montón de cosas, no pertenece a eso. Ud. necesita la fe y una experiencia en un Jesucristo resucitado que pueda hacer que su alma arda en fuego para que pueda llamar aquellas cosas que no son, como si fueran. Eso es lo que el mundo necesita esta noche, o lo que la iglesia necesita: no el mundo, la iglesia. Ud. no puede culpar al mundo, pero sí puede a la iglesia que ya ha tenido una experiencia de pasar de muerte a vida.

22 Ahora, Saúl se dio cuenta que su vestimenta eclesiástica no le quedaba a un hombre de Dios. Simplemente no funcionará. Ud. no necesita saber teología; Ud. necesita un poco de rodillología para conocer a Dios.
Y él tomó esa pequeña vieja honda; era todo lo que tenía. Era todo lo que sabía, pero sabía que Dios había usado esa cosa con otro propósito de salvar algo. ¿Cuánto más iba a usarla ahora para salvar a todo el ejército de Israel? Y, hermano, yo no sé con respecto a sus escuelas y sus grandes seminarios, pero una cosa sé, un día como pecador en un viejo cobertizo de carbón encontré a Jesucristo como el Poder en Su resurrección que salvó mi vida.

23 Cuando el Dr. Roy David, que me ordenó en la Iglesia Misionera Bautista. Y cuando el Ángel del Señor vino a mí y me dijo que llevara este mensaje alrededor del mundo, él dijo: “Billy, necesitas tomarte un descanso. Mejor vete a casa”.
Yo dije: “Dr. Davis, el Ángel se paró allí y me dijo eso”.
Él dijo: “¿Tú, con una educación de primaria, va a orar por reyes y potentados?”.
Le respondí: “Eso es lo que Él dijo, y eso es lo que yo creo”. Le dije: “Si esa es la actitud de la iglesia Bautista, le doy entonces mi tarjeta de compañerismo”.
Yo… Él dijo: “¿Quién crees que te va a prestar atención?”.
Le dije: “Yo no sé. No es mi negocio preguntar eso. Es mi negocio hacer lo que Él dijo. Es Su negocio enviar a alguien para que lo escuche”.

24 Con mi antigua manera de hablar sin rodeos, y manera de hablar del Sur de Kentucky: “his, haint, tote, fetch, carry”, [Expresiones sureñas. Trad.] pudieran no ser… En cualquier caso, una noche aquí en Fort Wayne, estaba predicando, y después que el servicio hubo terminado, un erudito se encontró conmigo en la parte de atrás del estrado. Y me dijo: “Sr. Branham, debería darle vergüenza, su gramática es tan pobre”.
Yo dije: “Lo sé”. Dije: “No tuve oportunidad de ir a la escuela, señor”.
“Bueno”, él dijo: “Ud. no… Ahora tiene suficiente edad”.
Le respondí: “Pero hay tanta gente enferma, señor, tengo que estar saliendo. No puedo quedarme y aprender escolaridad”.
Y él dijo: “Bueno, lo puede hacer por correspondencia”.
Yo dije: “¿En qué momento pudiera ponerme al corriente?”. Le dije: “Simplemente tengo estar saliendo”.
“Oh,”, él dijo: “La gramática que Ud. usa frente a esa gente… Y esta noche Ud. les dijo Todos los que pasen por este pólpito serán sanados”. Él dijo: “Esa gente lo apreciaría más si Ud. hubiera dicho púlpito”.
Eso hizo que me pisara los dedos de los pies. Y le dije: “Señor, no quiero herir sus sentimientos, pero a esa gente allí afuera no le importa si digo púlpito o pólpito. Ellos quieren que yo viva la vida de Cristo”, le dije, “y que produzca lo que Él dijo que debía hacerse. Estoy haciendo que la gente sea salva y sana diciéndoles pólpito, ¿qué está haciendo Ud. al decirles púlpito?.
¡Oh, no es en su lenguaje; es en su corazón donde Dios quiere que Ud. lo conozca! No en su cabeza, pero en su corazón. Sí. David mató a Goliat.

25 Fue Moisés, el gran profeta… Cómo es que si había un hombre entrenado, y muy bien entrenado, era Moisés. Oh, él había estudiado todos los grados que Egipto tenía, y podía enseñarles teología a sus hombres. Él era el hombre más inteligente de Egipto. Y tenía cuarenta años cumplidos cuando se fue a liberar a sus hermanos. Pero vean, él cometió un error. Y él —Dios lo llevó a la parte de atrás del desierto, y allí se quedó por cuarenta años, el tiempo que se necesito para que Dios le sacará parte de esa teología: tome el barro, golpéelo hasta que esté listo.
Y un día, cuando este anciano estaba allá en la parte de atrás del desierto, pastoreando las ovejas de su suegro, Jetro, vio una zarza ardiendo. Y él se fue ante la presencia de esta zarza. Ahora, él tenía ochenta años de edad, y aprendió más de Dios en cinco minutos en la presencia de esa zarza, que lo que aprendió en ochenta años en las escuelas de Egipto. Seguro. Lo que a Moisés le faltaba, la zarza lo tenía. Y lo que a los seminarios les hace falta esta noche, el Espíritu Santo lo tiene: el mismo Fuego de Dios. Lo que las escuelas necesitan es el Fuego, el Espíritu Santo y Fuego. En la presencia de ese Fuego, él tuvo una experiencia. Antes se encontraba huyendo de Egipto; ahora aquí va rumbo a Egipto.

26 Y algunas veces Dios puede hacer cosas tan ridículas para la mente carnal. Pueden imaginarse la siguiente mañana, a Moisés guiando un pequeño burro y Séfora, su esposa sentada a horcajadas de la —en esta pequeña mula, con un niño a cada lado de la cadera; Moisés con una vara vieja y seca en su mano, los bigotes volándosele de un lado a otro, alabando al Señor, bajando las colinas. Si acaso no es ese un cuadro penoso para el de mente carnal. Alguien dijo: “Moisés, ¿a dónde vas?”.
“Voy a Egipto para conquistarlo”: La invasión de un solo hombre. Pero la cuestión es que sí lo hizo. ¿Por qué? Él tenía una experiencia. A él no le importaba cuando egipcios matara. La primera vez que mató a uno se metió en problemas y huyó. La siguiente vez mató a todo un ejército. Él tenía una experiencia con Dios. Lo que la iglesia necesita esta noche, no es escolaridad, pero una experiencia para tener fe: Fuego, espiritual, Espíritu Santo, y Fuego.

27 Cuando yo era un muchachito, tuve una clase de experiencia con algo como eso: un fuego. Me imagino que Uds. de aquí de Ohio saben lo que es una tortuga. Mi hermano y yo encontramos una atrás de la granja. Y, oh, cómo es que columpia sus patas, Uds. saben, y levanta su cabeza. Era una criaturita muy curiosa. Y tan pronto como nosotros la agarramos, metió sus patas, cabeza y todo, de nuevo a su caparazón, simplemente se encerró. Me hace recordar a un montón de los así llamados Cristianos. Tan pronto uno les menciona sanidad Divina o el Espíritu Santo: “Oh, no, nosotros no creemos en eso”: Se encierran por completo como esa vieja tortuga. Es cierto.
Bueno, nosotros queríamos verla como se movía. Y yo también quiero ver que la iglesia se mueva. Pero no se podía mover hasta no hacer que sus patas funcionaran. Y la iglesia no se moverá hasta que todo el cuerpo comience a funcionar: todos Uds. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, y Pentecostales.

28 Yo dije: “Espera un minuto, hermano. Yo haré que se mueva”. Y fui y recogí una vara, y le empecé a dar con todo. No sirvió de nada. Uno no puede metérselo a golpes. Entre más la golpeaba, más apretada se ponía. Me quedé pensando por un momento. Pensé: “¿Cómo puedo hacer para que te muevas?”. Me la lleve a un pequeño riachuelo. Dije: “Si no se mueve, la voy a ahogar”. Y la agarré con las dos manos y la metí bajo el agua. Solamente unas cuantas burbujas subieron a la superficie y eso fue todo. Oh, yo sé que Uds. tienen todo tipo de bautismos: rociando y derramando, han formado denominaciones en base a eso. ¿Pero qué sucede? Ellos bajan como un pecador seco y se levantan como un pecador mojado. Eso es todo. No sirve de nada. Uno no puede metérselo a golpes o metérselo por medio del bautismo“.
¿Saben lo que hice? Me conseguí varias ramas y un pedacito de papel. Hice un fuego y puse encima a nuestro viejo amigo. Entonces sí que se movió. Y si hay algo que moverá a la iglesia de Dios es el bautismo del Espíritu Santo derramándose otra vez; no alguna manera de bautizar, o alguna forma de decir esto, aquello o lo otro, alguna nueva teología; pero solamente dejar que el Espíritu Santo caiga en la iglesia otra vez, el Fuego. El problema reside en que Uds. tomaron el Fuego del altar y lo pusieron en la estufa. Se requiere que esté en el altar y en cada corazón otra vez: un avivamiento a la antigua como el de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia es poder de Dios que despierta.

29 Una vez me encontraba en los patios del ferrocarril. Y ellos acaban de fabricar uno de estos motores nuevos de Zephyr y un tren. Y tuve el privilegio de subirme por todo el tren. Oh, se miraba tan bonito: tenía todos estos trabajos en aluminio. Fui al vagón comedor, y oh, se miraba tan bonito. Y fui al vagón-dormitorio y por los demás vagones, y las sillas estaban tan afelpadas y se miraba tan bonito.
Casi igual como las iglesias de hoy en día: con grandes y altas agujas en los techos; Dr. Ph. D, Doble LD. SSD. [Grados de doctorados. Trad.] De alguna clase, parados detrás del púlpito vestidos en una fina túnica, con el cabello rizado, pueden inclinarse y decir tan bonito un “Aaaaamén”. Hermano, estoy tan cansado y enfermo de este evangelismo de Hollywood, que ya no sé qué hacer. Las mujeres caminando hacia —de arriba abajo en la plataforma, pianistas…

30 Un hombre me reprendió una vez concerniente a un hombre que me estaba haciendo un trabajo. Y él dijo: “Nosotros no —no toleramos eso. Ese muchacho fuma cigarrillos”.
Yo dije: “Él es un pecador, él solamente maneja un camión, lo manejó hasta acá”.
Esa tarde, una iglesia de la santidad… Él me quería presentar a su esposa. Déjenme decirles; no me estoy burlando de nadie, pero esa pobre mortal traía puesto un vestido tan apretado; con unos grandes aretes puestos, y un montón de pintura; yo dije: “¿Es ella una santa?”. [“saint”, en inglés. Trad.]
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Ella más bien se mira como una que no es”, [“haint”. en inglés. Trad.] Yo dije: “Eso, hermano, dista mucho de ser…”. No estoy diciendo eso como broma. Quiero decir, que es la verdad. Correcto. Lo que necesitamos es el Espíritu Santo y Fuego, una experiencia en la iglesia que limpie toda la escoria, que la junte y la queme. No digo eso como broma. Eso es… Este no es un lugar para decir bromas. Solamente les estoy diciendo la condición de la iglesia y lo que necesitamos. Tenemos… Eso fue en una fina denominación de gente de santidad también. Uds. tienen la iglesia grande. Tienen la más grande —Uds. tienen la más grande—iglesia, la más grande congregación. Tienen los mejores órganos. Solíamos estar en la calle con un pandero en la mano. Uds. estarían mejor allá con un pandero en la mano y con el Espíritu Santo en el corazón, que estar acá en una iglesia grande y fina con sillas afelpadas y haberse quedado sin nada.

31 Yo me fijé en este viejo tren mientras iba revisándolo. Dije: “¿Cuándo emprenderá la marcha? ¿Puede moverse?”.
Respondió: “No, señor”.
Yo dije: “Me gustaría tomar un pequeño paseo”.
Él dijo: “No se puede mover”.
Le pregunté: ¿Por qué?
Él dijo: “No hay fuego en el motor”. Ese es el problema con la iglesia hoy en día. Está toda afelpada y decorada pero sin fuego en el motor. Ud. solamente la puede mover con fuego. ¡Oh, lo que necesitamos hoy en día es más Espíritu Santo y Fuego!

32 Moisés estaba en fuego mientras iba descendiendo. Claro que lo estaba.
En una ocasión hubo un hombre que se llamaba Sansón. Él era un juez en Israel en los días de los jueces. Y su así llamada querida, lo ató con unos mimbres. Y él pudo romperlas. Y luego los Filisteos vinieron a él. Sansón se quedó parado allí y vinieron mil filisteos rodeándolo. Noten, de repente ellos… Él tenía una experiencia, y era que una doble porción del Espíritu de Dios, mucho más grande, fue derramado sobre él; y tomó una quijada de mula y mató a mil filisteos. ¿Cómo pudo hacerlo? Después que hubo obtenido la experiencia del Espíritu de Dios sobre él, fue entonces que pudo matar a los filisteos.

33 Hubo un pequeño hombrecito; quizás Uds. ministros nunca han leído sobre él. Su nombre era Samgar. Se encuentra en el capítulo 3 de Jueces, y en el versículo 31. Y él era un pequeño granjero. Él no sabía mucho, pero el simplemente era un israelita, solamente un miembro laico de la iglesia. Y los Filisteos eran ladrones en aquellos días, porque no estaban unidos entre sí. De esa manera el diablo puede hacerlo con la iglesia: mientras él los pueda hacer pensar: “Yo soy Bautista, y lo tengo todo; Yo soy Pentecostal, y lo tengo todo”, él les robará tan seguro como Uds. están sentados allí. Él tiene a la iglesia peleando una con la otra. Así que ahora, si Uds. se están disparando unos a otros, él simplemente se reclina en la silla y los deja que sigan disparando.

34 Así que este pequeñito acababa de terminar de trabajar duro durante todo el verano. Y había juntado su trigo y su cebada en el granero. Él se encontraba allí contemplándolo, y escuchó un ruido que venía por el camino: “tromp, tromp, tromp”. Y levantó la mirada y aquí venían seiscientos filisteos, todos armados con lanzas. Bueno, él era un granjero. Él no sabía nada de pelear. Y él volteó a ver a su pequeña esposa parada allí, tal vez, y sus pequeñas mejillas pálidas, derramando lágrimas, diciendo: “Samgar, ¿qué vamos a hacer este invierno?”. Él vio a su pequeña niña con los brazos desnudos, con su pequeña faldita gastada, quizás recargada en la pared, llorando. ¿Qué era? Los filisteos venían directamente a sacar lo que él tenía. De esa manera lo hace el diablo.
¿Saben algo? Samgar comenzó a pensar: “Bueno, yo no soy guerrero, pero soy un hijo de Abraham; soy de la tribu y del linaje; y estoy circuncidado. Yo sé que mi Dios todavía vive. Y se avecina una crisis”. Y el Espíritu del Señor vino sobre él, y dio un brinco allí en medio del camino con una aguijada de bueyes en su mano. Ahora, eso viene siendo una vara con una punta pequeña de hierro en la extremidad superior con la cual se pican y aguijonan los bueyes para hacerlos tirar del arado. Y el brincó allí con esta aguijada de bueyes en su mano e hirió a seiscientos filisteos. ¿Por qué? Porque él sabía que era un Israelita. Él tenía el derecho. Él tenía derecho a los derechos dados por Dios. Él estaba circuncidado.

35 Y cualquier hombre que está aquí que ha sido circuncidado por el Espíritu de Dios, que ha nacido de nuevo… Cualquiera de Uds. que está enfermo, el diablo es un fanfarrón: él les robará; él les pondrá las mejillas pálidas, hará todo lo que pueda; pero Ud. no tiene que soportarlo más. Ud. dice: “Yo no soy un predicador”, pero Ud. es un Cristiano. Él no sabía cómo pelear. Ud. dice: “Yo no sé nada sobre la fe”. Salga de todas maneras. Sí, señor.
Yo estaba entrando a un… a una base, o a un estadio de futbol un día, y vi una cosita colgando en la pared que siempre se ha quedado conmigo. Decía esto: “No es el tamaño del perro en la pelea. Es el tamaño de la pelea en el perro”.
Así es como se logra. Si Ud. es un gran perro y solo un cobarde, lo van a vencer en cada ocasión. Pero Ud. pudiera ser un cachorro y con mucho agarre; Ud. pudiera poner al enemigo a la huida en cualquier momento. Es el tamaño del Dios del cielo que está en el corazón. Él es un gran Dios y Uno bueno, cubre todo el espacio y tiempo.
Seguro, lo que la iglesia necesita esta noche es regresar otra vez a Dios. Mmm…

36 Muy bien. Debió haber sido Felipe cuando regresaba por el camino con Natanael. Y a medida que venían, él pudo decirle a Natanael las cosas que habían acontecido, porque él había visto a Jesús: cuando Él le dijo a Pedro: “Tu nombre es Simón. El nombre de tu padre es Jonás. Y a partir de ahora te voy a llamar Cefas”.
Fue después de eso que Felipe tuvo esta experiencia que le podía contar a Natanael en el trayecto del camino. “No me sorprendería ni un poquito que al llegar ante Su Presencia, que Él te diga quién eres, de dónde eres, y todo con respecto a ti”. Vean, él había experimentado que Jesús podía hacer eso.

37 No era una cosa rara, después de la mujer junto al pozo. Ella era solo una prostituta que había venido a sacar agua. Y mientras estaba sacando su agua, un hebreo estaba sentado recargado en el muro y dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ella dijo: “Pues, el pozo es profundo y Tú no tienes nada con qué sacarla, y de todas maneras no es costumbre que Uds. los judíos le pidan tal cosa a los samaritanos”.
Él dijo: “Pero si tú supieras Quien es el que habla contigo, tú pedirías de Mí de beber”. Y la conversación siguió, y Él dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Bien has dicho. Cinco maridos has tenido”.
Ella dijo: “Señor, páreseme que Tú eres profeta. Ahora, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas las cosas”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Fue después que ella lo experimentó que pudo irse corriendo a la ciudad y decir: “Venid, ved a un Hombre Quien me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es Éste el Mesías? ¿No es esta la señal del Mesías?”.
Ud. dice: “No está escrito en las Escrituras, Hermano Branham, que el Mesías haría eso”. Pero ella lo dijo, ¿no es así? Felipe lo dijo, ¿no es así?

38 Quiero preguntarles algo, especialmente a Uds. judíos. En el pan kosher en el Yom Kippur, la Escritura solo guarda registro de dos piezas de pan. Pero Uds. saben, que tiene tres, y la pieza de en medio es la pieza partida; el Mesías. ¿Qué fue lo que le dijo a Job dónde debía ser enterrado? No había Escritura escrita sobre eso. ¿Qué fue lo que le dijo a Abraham que comprara el pedazo de tierra dónde estaba Job? Job, cuando el Espíritu vino sobre él y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo. Aunque los gusanos destruyan este cuerpo, aún en mi carne he de ver a Dios”. Fue después de los relámpagos y el fuego que Job pudo decir eso. Fue entonces que Abraham pudo enterrar a Sara. Y fue entonces que Isaac pudo dormir con su padre. Fue entonces que Jacob murió en Egipto pero tenía a su muchacho profeta al cual decirle: “Pon tu mano debajo de mi muslo y júrame por el Dios del cielo que no enterrarás mis huesos en este lugar”. ¿Por qué? No estaba escrito en la Escritura. ¿Por qué? Él era un profeta. Y él sabía que la resurrección no iba a ser en Egipto; iba a ser en Palestina.

39 ¿Por qué dijo José: “No entierren mis huesos en este lugar? Yo quiero que los entierren allá en la tierra prometida”. ¿Por qué? En Mateo 27, la Biblia dice que cuando Jesús resucitó, muchos de los santos que dormían en el polvo de la tierra salieron, y fueron a la ciudad, y se les aparecieron a muchos. ¿Qué era? Era una revelación espiritual. Jesús dijo que es allí donde Él edificó Su iglesia. ¿Ven? Es después que Ud. llega a familiarizarse con Dios, que Ud. puede tomar Su Palabra para cualquier cosa. Fue después que Jesús le había mostrado a sus discípulos en aquel árbol, cuando dijo: “De aquí en adelante, ningún hombre coma de ti”. Y al siguiente día encontraron que el árbol se había secado. Fue después que tuvieron esa experiencia de verlo, que Jesús les dijo: “Cualquiera que le dijere a esta montaña muévete; y no dudare en su corazón, sino cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”, después que ellos lo habían experimentado.

40 Esta noche, parado aquí, hablando de la Palabra, ¿qué es lo que está en el edificio aquí esta noche que ha provocado esta gran conmoción? ¿Qué es lo que hace que nuestros corazones se sientan diferentes aquí, ahora mismo, que lo que se sentían allá afuera en la calle? Es el Espíritu Santo. Es el Espíritu de Cristo reunido aquí con nosotros. Ahora, después que Ud. ha tenido esta experiencia, entonces Ud. puede llamar las cosas que no son como si fueran para su sanidad. Es después que Ud. ha tenido una experiencia.

41 Fue después que Cleofas metió a Jesús a la habitación, él y su amigo en Emaús, y que Jesús hubo partido el pan, que sus ojos fueron abiertos. Fue después que se hizo eso. Que ellos pudieron correr toda la noche hasta allá y decirle a los discípulos: “Verdaderamente, Él ha resucitado de los muertos. Nosotros lo vimos en aquel lugar, y Él hizo la misma cosa que había hecho, igual como lo hizo antes de ser crucificado”: Después que ellos hubieron visto a Él.
Oh, hermano, este día, no hay necesidad que este mundo gentil rechacé su última señal. Jesucristo ha resucitado de los muertos. Él está aquí en la forma del Espíritu Santo. Él está aquí en la plataforma y para obrar igual como Él lo hizo antes de Su crucifixión. Él ha resucitado de los muertos: Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Ud. pudiera dudar eso, pero si Él viene a la escena en unos cuantos minutos y lleva a cabo la misma cosa que Él hizo antes de Su crucifixión, entonces Ud. es un pecador, correcto, si lo niega.

42 ¿Qué es pecado? Incredulidad. Bebiendo, fumando, apostando, cometiendo adulterio, eso no es pecado; esos son los atributos de la incredulidad. “El que no cree ya ha sido condenado”. Solamente hay dos cosas: Fe o incredulidad. Ud. esta lleno esta noche de uno o lo otro. Dios tenga misericordia.
Ahora Cristo… Todo lo que yo pudiera decir no significará nada en comparación con una Palabra que Él diga. Si Cristo, este Hijo de Dios, viene a la escena y hace igual como Él hizo antes de Su crucifixión, ¿cuántos de los que están aquí lo recibirán como su Salvador y Sanador? Digan: “Amén”. Oremos. Inclinen sus rostros solo por un momento. [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]

43 Bendito Dios, lo que sigue te pertenece a Ti. Nos damos cuenta esta noche que tenemos necesidad de un buen sacudimiento del Espíritu Santo, y únicamente Tú puedes hacer eso, Señor. Y yo oro esta noche que Tú bendigas y salves a todos los pecadores, a los incrédulos, a medida que ven el tiempo aproximándose, y el tiempo se está terminando. Es más tarde de lo que pensamos. Y yo oro esta noche que Tú lidies con los corazones de los hombres y mujeres. No hay manera que yo lo pudiera hacer. Yo solamente soy un hombre. Tú eres Dios, y oro a Ti, que en el Nombre de Jesús, envíes el Espíritu Santo sobre este edificio ahora mismo, y traigas convicción a cada corazón que no le ha interesado Tu venida. Concédelo, Señor. Estoy esperando que Tú lo hagas, porque lo pido en el Nombre de Cristo.

44 Todos con sus rostros inclinados, quisiera hacerles esta pregunta. Quiero aquí a los que saben que si Jesús viniera esta noche, no estarían preparados para irse: que sus corazones no están bien con Dios. Quiero que levanten la mano a Él y digan: “Dios, ten misericordia de mí”, a medida que levantan la mano. Dios le bendiga, señor. Dios les bendiga, por todas partes, arriba en los balcones, aquí abajo, al menos doscientos a mi lado izquierdo, mi lado derecho. Aquí hay cien, doscientos, o más de este lado: hombres y mujeres aquí adentro que saben que si Jesús viniera esta noche, Uds. no estarían preparados. Yo no voy a hacer una línea de oración en este preciso momento. Me voy a esperar. Mi mensaje esta noche fue, que la fe viene por experiencia.

45 He tenido el privilegio de hablarle a budistas, jaines, predicando, viendo a miles venir a Cristo, me he parado en el púlpito con la Biblia en una mano y con el Corán en la otra y desafiar la religión mahometana, y decirles: “Si Dios no obra de acuerdo a Su Palabra y hace que cada promesa sea verdadera, entonces Uds. tienen el derecho de desafiar a Cristo”, y vea como el Dios Todopoderoso entra en la escena.
Ahora, después Cristo… Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo no puedo hacer nada por Mí Mismo”, como el Dr. Vayle les acaba de explicar, las cosas que Él hizo. “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra a Mí primero”. Él percibía sus pensamientos. Él les dijo quiénes eran, de dónde habían venido, lo que habían hecho. Él hizo eso frente a los judíos, no con el gentil. Él lo hizo con los samaritanos, pero ni una sola vez lo hizo con los gentiles. Él dijo: “No vayan cerca de los gentiles”. ¿Por qué? La copa de la iniquidad de los gentiles todavía no estaba llena. Dios cegó los ojos de los judíos y los despachó. Los samaritanos eran mestizos, entre judío y gentil.

46 Ahora, deseo hacerles una pregunta. Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Un poquito y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. Ahora, si Jesús viene esta noche, aquí a la plataforma y hace las mismas cosas a través de Su iglesia… Ahora, Él es el mismo. Él obra igual. La única cosa diferente en Él es el cuerpo corporal. “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”. Los pámpanos producen el fruto, no la vid. La vid conduce la vida hasta el pámpano y cada pámpano producirá el fruto según la vid que tenga por dentro.

47 Vi al Dr. Vayle esta noche que estaba sosteniendo esa fotografía del Ángel del Señor. Si ese es el Cristo, lo cual el mundo científico dice que la Luz pegó en el lente, ese mismo Espíritu no está ni a cinco pies [1.52 m. Trad.] de donde yo estoy parado ahora mismo, o soy un mentiroso. Ha estado presente todo el tiempo a través de la vida.
Ud. dice: “¿Esa Columna de Fuego es Cristo?”. Lo fue; cuando guió a Israel a través del desierto. Cuando se hizo carne y habitó entre nosotros, Jesús dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Después de Su muerte, entierro y resurrección, Pablo se encontró con Él camino a Damasco; había regresado a la Columna de Fuego otra vez. Él dijo: “¿Quién eres Señor?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús… Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”.

48 Era Él Quien entró a la prisión a liberar a Pedro. Es Él el día de hoy, trayendo el mismo mensaje, haciendo las mismas señales a medida que el mundo gentil se está terminando. Muy pronto el Evangelio volverá a los judíos otra vez y las Setenta Semanas de Daniel serán cumplidas. La iglesia Gentil estará por fuera, como prediqué anoche, y Ud. estará sin esperanza, sin Dios. Ud. será como la virgen que no tenía aceite en sus lámparas, y será el lloro y el lamento y el crujir de dientes, a medida que el ejército Ruso viene para acá y viola las mujeres en las calles; les quita sus casas; se las quema; y las cosas que ellos harán cuando lleguen aquí: el mundo comunista; lo cual nuestra nación es un panal con eso. Pero la iglesia se va antes que eso suceda. Si Él lo hace esta noche, que Dios les bendiga.

49 Padre Dios, ahora ellos son Tuyos. Como unos trescientos o cuatrocientos levantaron las manos para aceptarte como su Salvador y para acercarse a Ti. Oro, Dios, que Tú hagas algo ahora mismo, para que puedan ver que Tú vives, para que su fe no claudique de aquí en adelante. Acabo de decir que muchas veces la experiencia… Ahora, estos discípulos no se hubieran dado cuenta que Tú podías matar un árbol si Tú no lo hubieras hecho. Muchos de los que están aquí que nunca te han visto en Tu poder de Tu resurrección llevando a cabo las obras que hiciste antes de Tu crucifixión, antes aún de Tu muerte, como Tu lo hiciste… Ellos no lo habían visto. Así que después que lo vieron, entonces obtuvieron una experiencia, y pudieron salir y ser testigos Tuyos. Oro para que Tú lo concedas esta noche, en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.

50 Yo… [Espacio en blanco en la cinta]… reverentes, oren. Ahora, quién sea que esté en este aparato, obsérvelo con cuidado porque… ¿Qué? [El Hno. Vayle habla con el Hno. Branham] Sí. Ahora, el Dr. Vayle me acaba de decir, si alguien tiene que irse en los próximos quince minutos, más o menos, será mejor que se vaya ahora; no perturben. Queremos una real reverencia. ¿Ven? Tan quietos como puedan estarlo.
¿Cuántos saben que una mujer un día, no tenía oportunidad de entrar en la línea de oración? Y ella tenía un flujo de sangre, y tocó Su vestidura, y se fue corriendo entre la multitud. Y Jesús se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Él no sabía quién le había tocado. Si lo sabía, contó una historia. Él no podía contar una historia, porque Él era Dios. Así que Él dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Todos lo negaron. Pero Él miró alrededor, esa mujercita, sabiendo en su corazón que había sido sanada. Él encontró esa fe. Él le dijo que su flujo de sangre se había detenido porque ella había creído. ¿Cuántos saben eso? ¿Dice la Biblia que ahora mismo Él es el Sumo Sacerdote, que está sentado a la diestra de Dios en el cielo, que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cuántos saben eso? Bueno, si Él es el mismo Sumo Sacerdote que era cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿cómo sabremos que Él era el mismo? Él tendrá que actuar de la misma manera.

51 Ahora, Uds. que no tienen tarjetas de oración, levanten la mano, que quieren ser sanos: por todas partes. Ahora, Uds. miren hacia el Sumo Sacerdote y digan: “Señor Dios, yo creo que Jesús es el Hijo de Dios. Lo acepto como mi Salvador. Y yo quiero creer en ese hombre porque él está citando la Escritura; yo la he leído muchas veces. Me es un poquito difícil ahorita verlo, pero déjame tocar Su vestidura; déjame tocar la vestidura de Jesús, el Sumo Sacerdote”. No la mía, yo solo soy un hombre. Yo solo sería un toque sin vida. Pero Uds. tóquenlo a Él y digan: “Señor Dios, déjame tocarte”, y vean si Él no se da la vuelta y usa mi voz para decirles algo como Él lo hizo con la mujer junto al pozo.
Oh, hermano, esto no se está haciendo en un cuarto oscuro; esto es ante todos Uds. ¿Cuántos en la línea de oración me son desconocidos? Levanten la mano. Cada uno de Uds. ¿Cuántos en la audiencia me son desconocidos, que yo no los conozco, levanten la mano? Yo ni siquiera veo a una persona que conozca en el edificio esta noche, excepto al Hermano Gene Goad aquí con las cintas.

52 Ahora, sean muy reverentes; manténganse quietos. Este es el momento cuando mi ministerio será hallado verdad o mentira. Ahora, hay varios miles de personas aquí esta noche: el lugar está abarrotado. Ahora, si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él tiene que actuar igual que ayer, hoy y por siempre. Entonces si Él guarda Su promesa en esto, Él guarda la promesa que le hizo a Ud. por su enfermedad y lo que sea. ¿Es eso correcto? ¿Qué tan difícil le puede resultar a Él hacer esto que lo que sería sanarles sus enfermedades? Hmm. ¿Ven? La enfermedad de Uds. está en la Expiación. Esto no lo está; esta es la promesa.
Me imagino que somos desconocidos, dama. Ahora, observen. A la audiencia, ahora sean muy reverentes y presten atención. Ahora, quién sea que esté en el aparato, súbanle todo lo que puedan. Ahora, aquí está una mujer que nunca he visto. Yo levanto mi mano. Nunca he visto a la mujer en mi vida, hasta donde yo sé. Si somos desconocidos, ¿levantaría su mano, dama? Es la primera vez que nos encontramos.

53 Aquí está un cuadro exacto de San Juan 4. Todo lo que hacemos s o decimos tiene que venir de las Escrituras o no lo aceptamos. Una mujer y un hombre que se encuentran por primera vez en sus vidas… Ahora, si ella es Cristiana, yo no lo sé. Ella pudiera ser un crítico. Ella pudiera ser una incrédula. Ella pudiera ser un crítico disfrazándose ella misma. Si lo es, observen lo que pasa.
Si yo le digo a la mujer que está enferma y solo adivino que eso es cierto… Yo no sé si ella lo está, pero si yo le digo que está enferma, y le digo: “Pondré mis manos sobre Ud. ahora. Ud. se va a poner bien”, ella tendría derecho de dudar eso. Pero si Dios dice algo igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, o algo que ella sabe que le sucedió en su vida pasada, entonces ella sabrá si eso es la verdad o no. Y si Él sabe lo que ha sido, seguramente Él tiene el poder de saber lo que será, si Él conoce lo que ha sido. ¿Es verdad eso?
Ahora, recuerden, estoy haciendo esto, no porque tiene que ser hecho, pero porque Cristo prometió que sería hecho. ¿Recuerdan eso? Y esta es la señal que la edad gentil se está terminando. Las bombas de hidrogeno están colgando allá a lo lejos, listas para Uds. Arréglense con Dios; el rapto acontecerá dentro de muy pronto.

54 Solamente quiero hablar con Ud. Siendo que yo nunca la he visto, ¿por qué cree Ud. que Jesús habló con la mujer junto al pozo? Ahora, Ud. no tiene que responderme eso; yo solamente estoy hablando con Ud. Él habló con la mujer junto al pozo, primeramente para captar su espíritu. Él le pidió de beber; eso logra una conversación. Y cuando Él hizo este milagro en el hombre, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
La mujer dijo, la samaritana dijo: “Tú eres el hijo de Dios”.
¿Pero qué dijo ese gran grupo de judíos almidonados? “Él es un adivino, un Belcebú”. Jesús dijo: “Si Uds. dicen eso en contra Mía, les será perdonado; pero cuando el Espíritu Santo venga, y haga la misma cosa, una palabra en contra nunca les será perdonado en este mundo, ni en el venidero”. Entonces, si Dios lo hace, fíjense en qué lugar se encuentra esta audiencia en esta noche. Observen en qué lugar se encuentra el incrédulo, para nunca ser perdonado, no importa lo que hagan. Esas son las propias Palabras de Cristo. Sus Palabras no pueden fallar.

55 Estoy confiando que la audiencia puede escuchar mi voz. Que la mujer se mantenga quieta. La mujer es de fuera de la ciudad. Ella no es de esta ciudad. Tampoco es de este estado o de esta nación: ella es Canadiense. Y es de un lugar que se llama Ontario. Y la mujer lleva un tiempo enferma. Ella está sufriendo con una condición en el costado. No sabe lo que es, porque la mujer tiene sus propias ideas de Cristo, y ella cree en sanidad Divina y no en la ayuda del doctor. Eso es cierto. El lugar está arriba, causándole un problema, lo cual es… también está infectado. Y otra cosa, Ud. tiene a alguien en su mente por quien está orando, y ese es su hijo. Él tiene una crisis nerviosa. Y él está en la ciudad, una ciudad grande, llamada Toronto, Canadá. Eso es correcto. Si esas cosas que se dijeron son verdad… Yo no sé que es; la cinta me lo dirá. Si esas cosas son ciertas, levante sus manos. Lo que sea que Ud. ha deseado… Cuando Ud. subió para acá, estaba una sombra oscura sobre usted. Esa sombra oscura se ha ido, así que Ud. está sanada de lo que sea que Ud. pidió; lo ha recibido. Regrese a casa regocijándose. Si Él conoce lo que fue, Él conoce lo que va a suceder. La felicidad le espera. Vaya regocijándose y dele gracias a Dios.
“Si puedes creer…”. Ahora, ¿cuántos lo creen? Ahora créanlo. Ahora sean reverentes.

56 ¿Somos desconocidos uno del otro, señora? Si lo somos, podría… ¿podríamos levantar las manos para que la gente lo sepa? Si nuestro Señor Jesús permanece el mismo, Él es la Vid y nosotros somos Sus pámpanos. Ud. es una mujer; yo soy un hombre. Ud. está consciente que algo está sucediendo. Hay un sentir en la mujer, si quieren tomar mi palabra. Hay un… muy confortable, dulce, humilde sentir que está viniendo sobre la mujer ahora mismo. Eso es correcto. Esa Luz que Ud. ha visto en la fotografía, está asentada alrededor de Ud.
La mujer no es de esta ciudad. Ella no es de este estado, Es de una ciudad grande. Y en el centro de la ciudad hay unos viejos edificios, con lugares grandes de rocas. Y está cerca de las cataratas del Niágara. Ella es de Buffalo, Nueva York. Y Ud. no se encuentra aquí sola. Su esposo está con Ud. Ud. está sufriendo de una condición nerviosa. Esa condición nerviosa surgió por causa de una irritación, y la irritación es un problema femenino. Su esposo también quiere sanidad. Su problema lo tiene en el rostro; o en su mandíbula, y en su garganta. Él está aquí ahora, Puedo sentir que su espíritu está jalando.
Y Ud. está orando por alguien que es un hombre anciano. Y ese hombre anciano es su suegro. Y puedo verla que le está haciendo algo a él. Está tratando de agarrarlo, o de decirle algo; está sordo. No, no lo está. Él está ciego. Y él se volvió ciego por causa de la diabetes. Y él se encuentra ahora mismo en Buffalo. Eso es: “ASI DICE EL SEÑOR”. ¿Esas cosas son verdad? Cada palabra. Entonces vaya y reciba lo que ha pedido. Jesucristo se lo concederá. Amén.

57 Venga. ¿Me supongo que es la primera vez que nos encontramos, señor? Un día de estos nos vamos a parar en la Presencia de Él en cuya Omnipresencia nos encontramos ahora. Ahora, todos, sean muy reverentes. Uds. oren allá, los que no tengan tarjeta de oración; comiencen a orar.
Alguien acaba de ser sanado. Era un hombre, pero no era éste. El Espíritu está sobre el hombre. Señor, Ud. sabe que estando parado junto a mí no le hará sentirse así. ¿No es maravilloso? Quisiera que la audiencia… Gracias, señor, entonces recibirá la recompensa de Dios. Sí, Dios le bendiga, señor. Soy un desconocido para Ud. Ud. está sufriendo, señor, con una tremenda condición nerviosa. Esa condición nerviosa la causa una… una vértebra desviada en su espalda. Y hace un tiempo que le sucedió. Ud. estaba levantando algo, pero causó un espasmo que le jaló la vertebra. También, puedo ver que le hace falta… Ud. viene de la mesa, ha rehusado comer, porque tiene un problema estomacal. Hace poco vino de una operación. Esa operación fue que le quitaron un riñón de su espalda. Eso es cierto. Y Ud. es de una ciudad que tiene una especie de triángulo cerca de un lugar que se llama Penny… Oh, es esta ciudad; Ud. es de esta ciudad. Su nombre es David McFarland. Siga su camino a casa y sea sanado. Jesucristo lo sanó cuando vino para acá. Dios, sé misericordioso.
¿Lo creen? Sean reverentes ahora, por favor, solo por un momento.

58 Este hombre sentado aquí en la parte de atrás, sufriendo con un problema en la espalda, allí al final del asiento… no puede… Señor, ayúdame. Sr. Henderson, de Cincinnati… Ahora Ud. sabe a quién me estoy refiriendo, ¿no es así? Su problema de espalda, señor, lo ha dejado en este momento. Levante las manos y dele gloria a Dios, y siga su camino, y sea sanado a través del Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Lo creen? El Espíritu se sigue moviendo; justo detrás del hombre allí está un problema nervioso. ¿Cree que Dios lo sana? Levante la mano; acéptelo si lo puede creer. Todo ha terminado ahora.
Allí hay un problema de riñón, señora, allí en la parte de atrás con una condición de riñón. ¿Cree que Dios la sana, señora? Si es así, levante su mano; acéptelo. Responda al llamado de Dios. Se le pasó por alto. Le mostraré si se le pasó por alto o no. Ha caído sobre esta señora sentada allí con su pañuelo sobre la boca. Esta señora sentada aquí mismo tenía un problema en la espalda también. Eso es correcto, señora, ¿lo tenía? Sí, señor. Ud. acaba de venir de una operación, una operación de cáncer. Eso es cierto. Su nombre es Virginia. Eso es cierto. Ud. está sana, Virginia. Jesucristo la sana.
Se le pasó por alto, Sra. Anderson, porque Ud. no respondió. ¿Ven? ¿Ven? Oh, ¿qué tanto más pueden descreer? ¿Ven la soberanía de Dios?

59 Soy un desconocido para Ud., señora. Yo no la conozco. Nosotros no nos conocemos. Jesucristo nos conoce a ambos. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará? Lo hará. Reverentemente… Ahora, solo un momento. Algo sucedió. “Si puedes creer…”.
Hermana Kidd, yo sé que Ud. está preocupada. No voy a nombrarlo. Es ese niño, esa hemorragia. Yo sé que Ud. está sentado aquí, Hermano Kidd. Ahora, deje de preocuparse. ¿Ve?
La sangre sigue brotando de algún lado, yo… Oh, está aquí. No es de Ud. Es… Ud. está aquí por su hermano, y su hermano tiene una rara enfermedad de la sangre. Lo puedo ver mientras está en… ha perdido unos de sus dedos. Sus piernas se han desprendido. Uno de sus ojos se le salió. Y la principal cosa, él… Lo veo años atrás; él era un Cristiano, amoroso, y es un descarriado, y Ud. está aquí parándose en su lugar. Eso es: ASÍ DICE EL SEÑOR“. ¿Lo cree? Dios le dé, hermana, el deseo de su corazón. Amén. Tenga fe en Dios. No dude. Solo crea.

60 Usted está sufriendo, señor, con problema en los ojos. (Eso es cierto), y sus nervios… Y tiene un crecimiento y ese crecimiento está en su cuello. Eso es correcto. ¿Cree en Dios? Está orando por su hija, también. Su hija no está aquí. Ella tiene una enfermedad de la sangre, y está en un lugar llamado Dayton. Ella está en el hospital. Su nombre es Stella, y ella está descarriada, y Ud. está orando por su alma. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Mándele ese pañuelo, y crea con todo su corazón y ella saldrá de eso.
¡Aleluya! Yo sé que Ud. piensan que estoy loco, pero sé que el Espíritu Santo está presente. Crean; no duden.
La pequeña damita con el pañuelo en su boca, usted tiene eczema en su oreja. Eso es correcto. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso la va a dejar, hermana, si lo cree. Ponga su mano en la dama que está sentada a su lado, [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… pañuelo le limpiará las lágrimas, hermana. ¿Cree que ese problema asmático la dejará? Muy bien, entonces puede obtenerlo. Yo los reto, en el Nombre de Jesús, a que lo crean.

61 Hay un hombre, que está allí mirándome. Él está orando. Tiene a alguien en el corazón; es su hermana. Eso es correcto, señor. Yo no lo conozco; nunca lo he visto. Pero no puede esconder su vida; estamos en contacto con el Espíritu Santo por causa de su fe. Si Dios me dice lo que está mal con su hermana, ¿me creerá? Ella tiene artritis. Eso es exactamente correcto. Ella no está aquí, porque está en Kentucky. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es correcto, levante la mano. Muy bien. Vaya creyendo. ¡Tenga fe! No dude.
¿Qué piensa Ud., sentado aquí, el hombre grande, con la camisa blanca? Ud. también está orando. Le acaba de decir a Dios: “Permite que el hombre me hable y mi próstata estará bien”. ¿Cree que lo está? Si lo puede creer, levante su mano, y acéptelo, y podrá tener todo bien. ¿Por qué no lo creen? ¡Oh, cómo quiere Él sanar al enfermo y afligido!

62 Sentado allá orando, al final de la hilera con esas hemorroides, ¿cree que Dios lo sanará? ¿Lo acepta? Puede obtenerlo.
La señora sentada a un lado de allí, con un problema nervioso, ¿cree que Dios se lo quitará, señora? Si lo cree, lo puede obtener.
¿Qué de Ud.? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Cree que estas cosas que se están haciendo vienen de Cristo? Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Dios lo conoce. Si eso es correcto, levante la mano.

63 Esta audiencia… Esto puede continuar por horas. Pueden ver en que condición los pone. Jesús, cuando una persona lo tocó… “¿Qué es esto?”. Es su fe. Yo no tengo nada que ver. Yo no puedo hacer que opere esto; Uds. hacen que opere. Fíjense que el don de Dios que estaba en Cristo: Él tenía el Espíritu sin medida. ¿Creen Uds. eso? Cuando Dios le mostró una visión, le dijo que se fuera de la casa de Lázaro, porque Él no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba… Y Él se fue de la casa de Lázaro y se estuvo cuatro días. El cumpli… vi… la visión fue cumplida. Él regresó, fue a la sepultura, y Él dijo: “Padre, te doy gracias, Yo sabía que siempre Me oyes. Pero lo dije por causa de la multitud que me rodea: Lázaro, ven fuera”, y un hombre, muerto, resucitó. Él nunca dijo nada sobre virtud saliendo de Él. ¿Por qué? Dios estaba usando Su don.
Este pequeño don es como una cucharada de agua del océano comparado con eso. Pero son los mismos químicos en la cucharada, como lo están en todo el océano. Y luego cuando Él iba pasando, sin visión, la mujer tocó Su vestidura; eso lo debilitó. Él miró alrededor y dijo: “Me he debilitado”. Ese era el don de la mujer usando el don de Dios. Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Las visiones vienen, dicen a dónde ir; qué hacer; y así sucesivamente. Y luego cuando nosotros venimos a estas reuniones, lo que hace el debilitamiento es la fe de Uds. jalando de Dios las cosas que Uds. desean, haciendo a Jesús el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.

64 Esta mujer que está aquí, yo no la conozco. Nunca le he visto en mi vida. Dios la conoce. Ud. no es de aquí. Ud. viene de otra ciudad; es de Dayton. Es correcto. Ud. tiene un problema en la espina dorsal, ¿no es así? Ud. tiene problemas en su pecho. Tiene un desorden femenino. Eso es correcto. Su nombre es la Sra. Morgan. Eso es verdad. Ahora, regrese y sea sanada en el Nombre de Jesucristo.
“Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
¿Lo cree? ¿Cree que ese problema en la espalda fue sanado, sentado allí? Si así es, baje de la plataforma regocijando, diciendo: “Gracias, Señor”, y sea sanado, si puede creer.
Venga para este lado, señora. ¿Cree Ud. que ese problema del corazón la dejó? Baje de la plataforma regocijando, diciendo: “Gracias Señor”, y sea sanada. Solo no dude; solo siga creyendo.
Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Ud. tiene problemas en la espalda y está afectado con artritis. ¿Cree Ud. que Jesucristo lo sanará? Baje de la plataforma, regocijando, y diga: “Gracias, Señor, por la sanidad”.

65 ¿Quiere irse y comer su cena y ser sanado, que ese problema estomacal lo deje? Vaya y coma su cena y sea sanado en el Nombre de Jesucristo.
¿Cree Ud. que esa condición asmática lo dejará? Siga su camino y regocíjese, y diga: “Gracias, Señor”. Sea sanado.
Ud. también tiene un problema estomacal, hace muchos años que comenzó cuando Ud. estaba en la menopausia. Ahora está sana; siga su camino y regocíjese, y diga: “Gracias, Señor”. Si puede…
Ud. tiene un problema en el corazón. En realidad el problema del corazón era una condición en su estómago: cuando Ud. come y se recuesta, lo hace peor que nunca. Ud. está sanada. Siga su camino y regocíjese.

66 Yo reto a toda la multitud a que lo crea. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. ¿Lo creen? Entonces pongan sus manos uno sobre el otro y oremos.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, sana a esta audiencia. Oro que Tú lo concedas ahora mismo para Tu gloria. Baja Tu poder y que esta sea la hora que Tu Espíritu surja a través de esta audiencia, y que cada uno de ellos sea sanado. Concédelo, Oh Dios eterno.
Manda Tu Espíritu sobre esta gente, sobre estos pañuelos, y que cada uno de ellos sea sanado ahora mismo. Recibe gloria para Ti Mismo, Oh, Eterno. Que yo sea Tu siervo, Señor. Honra la oración de esta gente. Concédelo a través del Nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Amén.

67 Quiero que cada uno de Uds. que lo cree ahora, después que han visto a Jesucristo probarse a Sí Mismo como el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Uds. que hace un rato levantaron la mano, si me creen que soy Su siervo, y que mi oración puede ayudarles a entrar en Dios, vengan para acá y estrechen mi mano, y párense aquí. Ahora mismo. Denos un acorde en el org…
La sanidad Divina es solamente para una cosa; es para atraer la gente a Cristo. Yo creo que no hay ni una sola persona enferma en nuestros medios ahora mismo. Quiero que vengan para acá, cada uno de Uds. que cree que Dios está en este edificio, y que levantaron sus manos a Él hace un momento que Uds. quieren… Y están ahora convencidos que Jesús sigue siendo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, y quieren que ore con Uds., vengan ahora mismo mientras cantamos y oramos. Eso es correcto. Todos Uds. que se están arrepintiendo y quieren venir a Cristo, acérquense ahora mismo. Vengan de los balcones. Tenemos tiempo. Muy bien, aquí…
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