OBRAS DEL MENSAJE


Quisiéramos Ver A Jesús
New York, New York, E.U.A.
58-0501
1 Gracias. Permanezcan de pie solo un momento ahora para orar. Querido Dios, nos hemos reunido aquí esta noche sin ningún otro propósito más que el de aprender de Ti y de Tu bondad hacia los hijos del hombre. Y te pediremos que Tú nos visites esta noche, con un gran derramamiento de Tu Presencia. Danos Señor, el deseo de nuestros corazones hambrientos, porque en verdad… es de lo que tenemos hambre, de conocerle a Él. Y conocerle a Él es vida. Y oh, ¿qué es más grande en esta noche que la vida? Así que te pedimos que nos des la abundancia de la vida esta noche.
2 Y Señor, al hacerlo, si hubiese alguien aquí que no te conoce, y que todavía no recibe Vida Eterna, que esta sea la noche que digan el gran eterno “Sí”, al Dios Todopoderoso.
También te pedimos, Señor, que no olvides a aquellos que están enfermos y afligidos y que tienen una gran necesidad: los mudos, y los ciegos, y los sordos, y los que llevan cáncer, y toda suerte de enfermedades. Tú eres el mismo hoy como lo fuiste ayer, y por siempre serás el mismo. Así que ayúdanos esta noche a disfrutar este compañerismo completo de la Presencia del Hijo de Dios. Porque lo pedimos en Su nombre. Amén.
El Señor les bendiga, pueden tomar asiento.
3 Me es un gran privilegio esta noche el estar de regreso en esta gran ciudad de Nueva York, en el servicio del Señor Dios. Ha pasado un tiempo desde que tuve este gran privilegio. Y normalmente cuando venimos, vamos de camino al extranjero. Pero esta noche estaremos saliendo para estar mañana en la ciudad circunvecina. Y estamos confiando que Dios se encontrará con nosotros también en aquel lugar.
Hace un tiempo, nuestro querido amigo, el Hermano Sweet, me preguntó cuando me encontraba en Brooklyn, si visitaría la ciudad o los estados de Nueva Inglaterra porque estaba en su corazón que… creyendo que los estados de Nueva Inglaterra han sido desatendidos en gran medida en este tipo de reuniones, tal como en reuniones de sanidad Divina, y orando por los enfermos.
Y siempre es un privilegio el poder servirle a aquellos que han sido desatendidos. Y ahora estaremos yendo, por todos los estados de Nueva Inglaterra, por los próximos treinta días, treinta días completos de servicios. Yo creo que habrá dos días, o quizás tres, que no estaré predicando.
Y luego regresamos a Dallas, Texas. Y luego al Compañerismo Internacional de la Asociación Independiente Ministerial en Greeneville, Carolina del Sur. Y luego de regreso a los estados de Nueva Inglaterra otra vez para la Convención Internacional de los Hombres del Evangelio Completo.
Después de allí iremos a Durban, Sudáfrica. Tal vez, regresemos a Alemania y a algunos de los lugares en la medida que podamos acomodarnos.
4 Así que, ellos tomaron mucho del tiempo de esta noche, siendo que es la primera noche. Siempre hay diversos pequeños asuntos que no pueden terminar con rapidez. Así que, normalmente para entonces ya se hizo tarde, cuando empezamos.
Pero estoy seguro que el Señor nos bendecirá si es que no nos ponemos nerviosos. Sólo… Queremos pensar que quizás esta noche será nuestro tiempo de recibir esa gran bendición que hemos estado esperando por tanto tiempo. Estoy seguro que cada corazón hambriento que está aquí, está deseando algo de nuestro Señor. Y Él es simplemente bondadoso en venir y hacerlo por nosotros esta noche. Y nosotros le amamos a Él por eso, y estamos aquí, incluyéndome, bajo una gran expectativa de que Dios haga algo por nosotros esta noche.
Y no les hablaré por mucho tiempo. Solo deseo leer algo de Su Palabra. Yo amo Su Palabra. Estoy seguro que Uds. también.
5 Ahora, este lugar, me supongo, se usa para muchas cosas en esta gran ciudad. Podría quizás ser usado para bailes y cuánto más, pero esta noche hemos dedicado este lugar para un solo propósito: eso es como lugar de reunión de los hijos de Dios.
Entonces la iglesia está en este edificio. De todas maneras la iglesia no es un edificio, es la gente, la llamada a salir fuera. La palabra iglesia significa: “la llamada a salir fuera”. Por lo tanto, somos el pueblo de Dios, por la gracia de Dios, los llamados a salir fuera, esta noche, que nos hemos reunido todos juntos en este lugar.
Así que deseo leer en San Juan el capitulo 12, el versículo 20, solo para una pequeña porción de la Escritura. Dos versículos.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Y en Hebreos el capítulo 13, el versículo 8, dice así:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos
6 Esta es más bien una lectura de la Escritura inusual para una reunión del Evangelio, sin embargo, es una parte de la Palabra eterna y sagrada de Dios. Y sencillamente coincide con todo el resto de la Palabra de Dios. No hay Escritura que no ensamble con Escritura. Jesús dijo: “La Escritura no puede ser quebrantada”. Por lo tanto, es inusual, porque es una Palabra que fue escrita en el primer siglo, y siendo este el siglo 20, ciertamente que parecerá inusual.
Para comenzar Jesús es inusual, porque Él es inusual al mundo, pero no para los Suyos. Sus hechos y las cosas que Él hace permanecen para siempre, porque Él es Dios.
7 Ahora esta Escritura en esta noche enseña que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Me pregunto si pudiéramos creer eso con todo nuestro corazón. Tiene que ser verdad. Si no es verdad, entonces ninguna otra Escritura es verdad, porque Ellas no pueden ser quebrantadas, y son las palabras del Dios eterno.
Y estos griegos hambrientos que vinieron a preguntarle a Felipe, yo creo que el deseo de ellos es el mismo deseo de nosotros en esta noche. Cualquier hombre que alguna vez haya escuchado de Jesús, que puede encontrar un lugar en el corazón de él o de ella para adorarle y para amarle, desea verle a Él.
Y la Escritura dice que Él es el mismo como lo fue ayer. Entonces no será algo inusual si Dios pudiera manifestarse Él mismo a nosotros en esta noche de la misma forma como Él lo hizo en Su Hijo, Jesucristo, porque nosotros verdaderamente creemos que Él no está muerto, Él está vivo. Si Él está muerto, nuestra religión es en vano.
8 Y yo pienso que mucho del problema en esta noche, porque el mahometismo, y el budismo, y muchos de los ismos del mundo predominan sobre el Cristianismo, es por causa de la debilidad de los miembros del cuerpo. Yo no creo que le tengamos que echar la culpa solo a los laicos porque también es culpa de los ministros.
Hace algún tiempo, se dijo que un joven mahometano le estaba haciendo una pregunta… o, se le preguntó a él ¿por qué no recibe a Cristo como su Salvador en lugar de un profeta muerto? Y el joven mahometano dijo: “Señor, ¿qué puede hacer su Cristo por mí aparte de lo que mi Mahoma puede hacer?”.
Él dijo: “Bueno, (el Cristiano dijo) nuestro Cristo puede darle gozo y paz, porque Él ha resucitado de entre los muertos”.
Y el mahometano dijo: “Mahoma me da gozo y paz, y él no ha resucitado de los muertos”. Y él dijo: “Yo no creo que tu Cristo ha resucitado de los muertos”, le dijo el mahometano al Cristiano.
Y el Cristiano dijo: “Sabemos que Él ha resucitado de los muertos, porque Él vive”.
Y el mahometano dijo: “¿En dónde está Él?”.
Y el Cristiano dijo: “En mi corazón”, y eso es bueno.
Pero el mahometano le respondió diciendo: “Mahoma vive en mi corazón”. Y él dijo: “Señor, el mahometismo puede producir tanta psicología como el Cristianismo”. Y él dijo: “Estamos tan felices creyendo que Mahoma se levantará de los muertos y conquistará el mundo así como Uds. están creyendo que Cristo volverá de nuevo a la tierra”.
9 Vean, hay una profundidad en las cosas. Y el mahometano estaba en lo correcto. Y el Cristiano supo que no se había topado con un hombre que tenía simplemente… como lo expresaríamos allá en el Sur: “un hombre de la noche a la mañana”. Nosotros hemos enseñado la Cristiandad por la línea de la psicología, muchos de nosotros. Y la hemos enseñado en la línea de alguna teología de nuestras iglesias o nuestras denominaciones.
Pero permítanme decir esto: la Cristiandad va miles de millones de millas más allá que eso. La Cristiandad es presentar a un Jesús vivo y presente el día de hoy, igual como Él fue entonces, o la Escritura está errada. Debemos enfrentar el hecho que Cristo dijo estas cosas.
10 Y el mahometano le dijo al Cristiano: “Nosotros estamos esperando que llegue el tiempo cuando Uds. maestros produzcan lo que Él dijo que harían”.
Y él dijo: “¿Qué quiere decir? La promesa de… ¿Cómo en Marcos 16?”.
Él dijo: “Esa es una de ellas”.
Él dijo: “Bueno, hemos aprendido (el maestro aprendió)”, dijo: “que hemos aprendido que Marcos 16 comenzando desde el versículo 9, no está inspirado”.
Y el mahometano le tenía esta respuesta. Él dijo: “¿Qué clase de libro están leyendo? Si una parte de ella está inspirada y el resto de ella no está inspirada, ¿cómo sabe Ud. qué parte está realmente inspirada?”. Él dijo: “Todo el Corán está inspirado”. Esa es la biblia de los mahometanos. Y él dijo: “Mahoma prometió solamente vida después de la muerte, pero el Cristo de Uds. prometió que las cosas que Él hizo, Uds. las harían también, y estamos esperando ver que sean hechas, entonces creeremos”. El Cristiano se fue derrotado. Ciertamente.
11 Lo que estamos careciendo el día de hoy, cuando Cristo dio esta comisión de ir a todo el mundo, no para hacer iglesias, o para construir edificios o para hacer escuelas (las cuales están bien) pero Él dijo: “Prediquen el Evangelio”. Y el Evangelio no es construir edificios, o enviar a la gente a la escuela, pero es el poder y la demostración del Espíritu Santo. Después Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Y en la debilidad de nuestra teología, hemos pasado por alto eso y lo justificamos diciendo que es para otro día. Pero la Biblia permanece igual, que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos.
Entonces si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio y en poder. Él tiene que ser el mismo que fue, con solo una diferencia, un cuerpo corporal.
Pero antes de que Él dejará la tierra dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no produce los frutos. Los pámpanos producen el fruto, no la vid. Así que Él le dejo encargada a Su iglesia esta gran comisión de producir el mismo fruto que Él llevó cuando estuvo aquí en la tierra.
12 Si Uds. van a una vid de uvas, Uds. esperarán recibir uvas. Si fueran a una vid de melones, Uds. esperarán recibir melones, si es una vid fértil. Si fueran a una vid de calabazas, Uds. recibirán calabazas.
Pero cuando Uds. vienen a la Vid de la heredad de Dios, no encuentra más que discusiones, y problemas, y barreras, y todo tipo de pequeños ismos y no al Espíritu de Dios moviéndose en la iglesia como debería de estar. Y sin embargo, es la Vid de Dios.
Lo que el revoltón dejo, se lo comió la langosta. Pero Dios dijo: “Yo restauraré, dice el Señor”. Esa es la promesa gloriosa que estamos esperando.
13 Ahora, estos griegos dijeron: “Quisiéramos ver a Jesús. No tanto como quisiéramos escucharle, pero simplemente nos encantaría poder verle”. Sólo me pregunto si ¿acaso no sería ese nuestro sentir en esta noche, de cada persona que se encuentra aquí, el poder ver a Jesús? ¿Entonces cómo podríamos verle? En Su iglesia, en Su pueblo, nosotros somos epístolas escritas. El Espíritu de Cristo vive en Su pueblo y produce Su vida. Y Su ministerio continúa hasta que Él venga otra vez. Y Él está aquí. Es por la ceguera de nuestros ojos, la razón por la que no podemos mirarle. Si tan solo pudiéramos abrir nuestros ojos a las cosas que son reales.
Yo vivo en el río (durante el tiempo que puedo estar en Indiana), vivo en la ribera del Río Ohio. Hace un tiempo, un pequeño muchachito había ido a la escuela dominical en mi ciudad. Él fue al río con un viejo pescador. Y el muchachito estaba desanimado, porque un día le había hecho una pregunta a su mami, le dijo: “Mami, Dios es tan grande, ¿pudiera alguien verle?
Y ella dijo: “Mira, yo no sé. Pregúntale al pastor, él va a venir a cenar con nosotros, el domingo”.
Y él le dijo al pastor: “¿Pudiera alguien ver a Dios, señor?”.
“Pues”, él dijo: “Claro que no hijo. Nadie puede ver a Dios”
Y él le preguntó a su maestra de escuela dominical y ella le respondió: “Pues, claro que no. Nadie puede ver a Dios”. Pero el pequeñito con su entusiasmo pensó: “Bueno, si Él es tan grande, ¿por qué no puede ser visto?”.
14 Y un día allá arriba por el río, con el viejo pescador, llegó una tormenta. Y de regreso el viejo pescador estaba jalando su barco, y el pequeño infante estaba sentado en la popa del barco. Y apareció un arco iris después de la tormenta. Y el viejo pescador, con su barba gris, comenzó a llorar mientras que miraba el arco iris. Y las grandes gotas luminosas de lágrimas comenzaron a bajar por su barba blanca. Eso entusiasmó al pequeño infante al punto que corrió hasta la mitad del barco y cayó postrado en el regazo del viejo pescador. Y le dijo: “Señor, quiero hacerle una pregunta que mi mami, o la maestra de escuela dominical, o el pastor no pudo responderme. ¿Puede alguien ver a Dios?”.
Y eso era demasiado para el viejo hombre, él sacó los remos y los colocó en su regazo, y puso sus brazos alrededor del pequeño infante, y dijo: “Dios bendiga tu pequeño corazón. Todo lo que he visto por los últimos cuarenta años ha sido Dios. ”Cuando Dios entra en el interior, puedes verle, pero no puedes verle hasta que Él entra en el interior para ver a través de tus ojos.
15 Hace unas cuantas semanas en nuestra gran ciudad de Louisville, Kentucky, hubo un cuadro muy sobresaliente de una mujer. Ella traía en sus brazos a un niño pequeño, de aproximadamente seis o siete años de edad. Y ella se encontraba en una de las tiendas de diez centavos. Y se dieron cuenta que se iba de mostrador en mostrador, cogiendo pequeños artículos y sosteniéndolos frente al niñito. Y se iba a otro mostrador, y escogía un pequeño artículo diferente y lo sostenía frente al niñito, y así continuaba por los diversos mostradores. Y la gente comenzó a observarla. Y después de un rato ella cogió algún tipo de cosita que hacía ruido y sonaba. Y ella lo levantó frente al niñito y empezó a sonarlo. Y ella lo bajó y cayó en el mostrador, llorando. Y unos de los que estaban cerca, vinieron a consolarla. Y dijeron: “Señora, ¿por qué está llorando tanto?”.
Y ella dijo: “Oh, no ha mejorado”.
Le preguntaron: “¿Qué es lo que no ha mejorado?”.
Dijo: “El niño”, dijo: “El doctor dijo que él se encontraba mejor, pero no ha mejorado, o él hubiera notado unas de las cosas que los niños deben notar”. Su mente se había ido.
16 Y solo me pregunto, en este día en el que ahora vivimos, si Dios no está llevando a Su hijo de lugar en lugar y manifestando diferentes dones y demás delante de ellos y todavía ellos se sientan con un cerebro adormecido, tan muerto en pecado y transgresiones, al punto que no pueden ver la gloria y el don de Dios que Él está tratando de presentarles frente a ellos.
Que eso se encuentre lejos de esta gran iglesia que está reunida aquí esta noche. A medida que Dios se revela Él mismo, que podamos estar en fervor y sinceridad de ver que es Cristo tratando de darse a conocer Él mismo a Su iglesia, para la salvación de las almas, y la sanidad del cuerpo, y para cada bendición redentiva por la que Él murió. Todo les pertenece a Su iglesia y a cada creyente.
No sería justo empezar simplemente la reunión sin ningún testimonio. Es redituable que escudriñemos las Escrituras por unos minutos para encontrar un contexto de la Escritura de lo que estamos hablando.
17 Ahora, veremos lo que Jesús era y como Él mismo se dio a conocer a la gente en los días cuando Él caminó en la tierra. Luego si Él mismo se presentó de tal forma y de tal manera en los días cuando caminó en la tierra, ¿no sería lógico pensar que, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, que Él mismo se presentará a Su pueblo de la misma manera el día de hoy? Seguro que sería. Entonces observemos por un minuto y veamos lo que Él era.
En el libro de San Juan, en el capítulo cinco y el versículo diecinueve, encontramos la lectura de esta manera: cuando fue cuestionado en algo que Él había hecho, y el por qué había dejado a la multitud de gente y había sanado a un hombre. Él contestó de esta manera: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente”. Si esa fue su respuesta ayer, esa tiene que ser Su respuesta el día de hoy, porque Él no puede cambiarla. Para permanecer igual, Él tiene que ser el mismo.
“No hago nada de Mí mismo, pero lo que veo hacer al Padre”. Y Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. Dios se había confinado a un solo cuerpo, ese fue en Su Hijo. A través de la muerte de Su Hijo, trajo a Dios a la iglesia entera, universal. A través del poder santificador del Espíritu Santo, a través de la Sangre de Cristo, limpia al hombre mortal y lo hace— no por ellos mismos, pero por la gracia de Dios a través de Su gracia— los sujeta al Espíritu Santo, que Él habla y camina y predica y actúa a través de Su iglesia, Su vid… o, Sus pámpanos que están conectados con Él.
18 Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras. No hago nada de Mí mismo, sino lo que Él me dice que haga… o, lo que me muestra que Yo haga— lo que me muestra que Yo haga”. Así que Jesús debía tener (no hay otra manera de hacer que esa Escritura esté correcta), luego Jesús tenía que ver visiones de cuál era la voluntad del Padre para que se hiciera, después Él iba y lo hacía. Si Uds. leen el contexto que se encuentra antes de eso, encontrarán que es verdad, porque Él no hubiera podido pasar una gran multitud de cojos, ciegos, paralíticos, debilitados, e ir hacia un solo hombre que yacía en un lecho y sanarlo —puesto que Él sabía que había estado en esa condición por muchos años.
Ahora, hallamos entonces que, Él solamente caminaba como el Padre lo guiaba y dirigía.
Oh, ¿no sería algo glorioso en esta noche, si la iglesia completa pudiera tener ese testimonio: “Porque Yo, lo que al Padre agrada, hago siempre?”. ¿No alegraría el corazón de Su iglesia el tener ese testimonio? Habría una traslación como en el tiempo de Enoc. Y tendría que ser cerca a Su venida.
19 Ahora, vayamos al primer capítulo de San Juan, y solo visualicemos lo que Él fue ayer. Entonces tendremos una idea general de lo que Él será hoy. En el primer capítulo de San Juan después que el Padre había descendido sobre Él en forma de paloma (y Él siendo el Cordero—porque las dos naturalezas son exactamente igual), el Padre se representó Él mismo como un ave, Él representó a Su Hijo como un cordero.
La paloma es lo más apacible en el cielo. Y el cordero es la bestia más apacible sobre la tierra. Ellos tienen que ser igual. Si la paloma hubiera volado sobre un lobo, el lobo hubiera bufado y la paloma hubiera tomado su vuelo. Y de esa manera es hoy, que nos encontramos… con todo nuestro temperamento y discusiones. El Espíritu Santo es apacible. Solamente morará en un lugar apacible. El cordero siendo guiado por una paloma…
20 Y Su ministerio comenzó. Y una de las primeras cosas que nos damos cuenta, que había uno de nombre Andrés que se había convertido a la religión Cristiana. Y rápidamente él sale y va por su hermano. Y el nombre de su hermano era Simón. Y tan pronto como llegó Simón ante la presencia del Señor Jesús, escuchamos a la Escritura (San Juan 1) que dice, que Jesús dijo: “Tu nombre es Simón, pero Yo lo voy a cambiar y te llamaré Pedro”. Y Él dijo: “El nombre de tu padre es Jonás”.
¿Qué piensan Uds. que pasó en el corazón de ese pescador analfabeta? La Biblia dice que era ignorante y sin letras. Jesús no dijo: “Tú necesitas una experiencia de seminario”, o “Tú necesitas aprender todas las oraciones religiosas”. Él solo hizo un milagro que hizo arder el corazón de ese apóstol. “Tú nombre es Simón, pero te voy a llamar Pedro, una pequeña piedra. Y tú eres el hijo de Jonás”. Y eso lo emocionó.
21 Y luego había otro que vino, su nombre era Felipe, del cual acabamos de leer. Y tan pronto como encontró esta gran fuente, no pudo guardarla para sí mismo. Y si la iglesia en verdad ha encontrado la fuente, hay algo tocante a Jesús, que cuando Ud. lo encuentra, se lo tiene que contar a otros. Así es como las buenas nuevas se desparraman.
Y él tenía un amigo que vivía como a unas quince millas [24 km. Trad.] rodeando la montaña. Y él se fue rápidamente a buscar a su amigo. Y cuando llegó, tal vez él estaba bajo un árbol, orando. La Biblia dice que estaba bajo un árbol. Y Felipe esperó por supuesto, siendo un caballero Cristiano, hasta que hubo terminado de orar. Y luego puedo ver a Nataneal levantarse, y sacudirse el polvo de su ropa, y saludar a su amigo. Y antes que pudiera decirle: “Buenos días, o buenas tardes, Natanael”. Dijo: “Oh, venid y ved a quien hemos hallado”. Oh, hay algo tocante a Él que cuando Uds. lo encuentran, su alma se emociona y esa es la primera cosa que le pasa por la mente. “Oh, venid y ved a quien hemos hallado, Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
22 Y por supuesto que este creyente ortodoxo dijo… mira…, puedo simplemente escucharle decir: “Ahora, espera un minuto, mira, Felipe. Te has de haber ido en aguas profundas. ¿Tú vienes aquí diciéndome en un tiempo como éste, que el Mesías ha llegado? ¿Y tratas de decirme que Él ha salido de Nazaret, de esa pequeña ciudad pecaminosa? Si Él viene, tendrá que salir de Jerusalén o de alguna gran catedral, y todos los líderes religiosos sabrán al respecto.
Pero Dios hace cosas de una manera tan peculiar. Él las hace en Su propia bendita manera. Estoy tan contento por eso. “De seguro que Él estará en el Vaticano, o Él estará en La abadía de Westminster, o en alguna parte, si Él viene”. Pero Dios viene a cualquier lugar donde a Él le complace llegar. Él hace cosas en Su propia bendita manera.
Y él dijo: “Ahora, espera un minuto, Felipe. Conozco que tú eres un hombre honesto en nuestros asuntos y ahora ¿quieres decirme que has venido hasta acá con alguna clase de expresión emocional para decirme, que has hallado al Mesías, y Él ha salido de este tipo de gente?”.
Y yo creo que Felipe le dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera dar. Le dijo: “Ven y ve”. Ahora, no se queden en casa criticando, y no tomen la expresión del sacerdote o sus pensamientos, o lo que el pastor dijo, pero vengan y vean por Uds. mismos.
23 A él le esperaban quince millas {24 km. Trad.] del trayecto para conversar con él.
Por lo tanto, mientras iban caminando, me puedo imaginar escuchando a Felipe citarle las cosas que nuestro Señor había hecho sobre… Dijo: “¿Te acuerdas de aquel viejo pescador del lugar, de ese día cuando le compraste aquel pescado, y él no pudo escribir el recibo del pescado?
“Sí”.
“Cuando él llegó frente a este Nazareno, Él le dijo quien era y le dijo quien era su padre”. Oh, puedo escucharlo decir: “Y no me sorprendería si Él supiera quién eres tú”.
“Ahora, espera un minuto”, dijo Natanael. “Yo voy a sacar mis propias conclusiones cuando llegue allá”. Y mientras iban por el camino, llegaron a la reunión de esa tarde en donde Jesús estaba.
Y cuando caminaron hacia Su Presencia, los ojos del Maestro voltearon y lo miró. Y Él le dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
24 Ahora, pareciera que hay una cosita aquí en que pensar, pero sabían Uds. que en aquel día, toda la gente se vestía de manera parecida y se miraban igual. Él podía haber sido un árabe, o podía haber sido un griego, o cualquier otra persona de aquel día en el Oriente. Ellos eran gente morena, y todos se parecían y se vestían semejante. Pero Jesús sabía que él era un israelita y un hombre honesto.
Y eso lo asombró a tal punto, a Natanael, hasta que dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”. Y él está esperando ahora, por la respuesta que Jesús le dio ayer.
Y Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Con eso fue suficiente.
Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Y Él dijo: “¿Porque te dije esto, lo crees?
25 Ahora, si esa fue una señal para los judíos en aquel día, para dar a conocer que Él era el Mesías, esa es la manera como Él hizo que la gente supiera que Él era el Mesías — y Él no ha cambiado ni un poquito— tendrá que ser lo mismo hoy si Él es el mismo.
Él sería injusto de manifestarse Él mismo a nosotros en una manera teológica y de una manera de guardar solo cierta declaración de tradiciones de los ancianos, y luego darse a conocer Él mismo de esa manera y luego reclamar que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él tendría que guardar la misma cosa.
26 Hubo aquellos que se quedaron parados de cerca, quienes no creyeron eso — y religiosos, muy religiosos, la crema y nata de la sociedad, por decirlo así, como lo decimos en el Sur. Esos eran los sacerdotes, y el sumo sacerdote, y los evangélicos, los ortodoxos. Y ellos dijeron: “Este hombre tiene un espíritu maligno. Este hombre debe ser un adivino. Él debe ser Belcebú, el rey y príncipe de todos los adivinos”. ¿Y cuáles fueron las palabras que salieron de nuestro Señor? Él dijo: “Yo les perdono si dicen eso en contra de Mí, el Hijo del Hombre”. Pero en otras palabras: “Viene un día cuando el Espíritu Santo vendrá y hará la misma cosa, y una palabra en contra nunca será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. ¿Entonces cómo debemos de abordar el Evangelio?
27 Noten, un día… (y estaré cerrando), Él fue, viniendo de Galilea, le fue menester pasar por Samaria. Y mientras que Él estaba agotado y cansado, se sentó en el pozo mientras que Sus discípulos fueron a la ciudad a comprar unos víveres.
Hallamos que en el Oriente, el pozo estaba justo afuera de la ciudad, normalmente. Y mientras que Él estaba sentado allí, agotado de Su viaje, vino una mujer joven que salía de la ciudad. Vamos a pensar que ella era una mujer atractiva. Y ella bajó su cántaro que traía en la cabeza. Y esos tenían dos agarraderas grandes y es muy sorprendente observar como las mujeres podían cargar el agua: se la ponían arriba de la cabeza, y uno en cada lado de la cadera, y podían conversar, y sin derramar el agua. Pero ella bajó el cántaro para agarrar agua, y se dio cuenta, sentado en una esquina, estaba un Hombre de mediana edad que era un judío. Y había una gran ley de segregación en la región. Y ella escuchó a este judío que le dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ahora, vamos a ver cómo fue que Él mismo se manifestó frente a los samaritanos. Uds. saben que solamente hay tres nacionalidades de gente en el mundo. Ellos salieron de los tres hijos de Noé, Cam, Sem y Jafet: el judío, el samaritano , y el gentil.
28 Ahora, veamos cómo Él mismo se manifestó a los samaritanos. Vimos como Él lo hizo con los judíos. Observemos a la samaritana. “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “No es costumbre que un judío le pida a una samaritana una cosa como esa. Nosotros no nos relacionamos uno con el otro. Y esto es muy inusual. Nosotros simplemente no tenemos esto, y no nos relacionamos uno con el otro”.
Él dijo: “Mujer, si conocieses con quien estás hablando, tú pedirías de Mí agua de beber”. Y Él estaba contactando su espíritu. Y después de un ratito, después que la conversación se había extendido, Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Bien has dicho. Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido, esto has dicho con verdad”.
Ahora, veamos lo que ella dijo. ¿Qué si ella hubiera vivido en Nueva York, en Philadelphia, o hubiese sido miembro de alguna gran iglesia nuestra? “Mi pastor dijo que eso es psicología, o es telepatía”. ¿Qué fue lo que ella dijo? (¿Saben la razón por la que la gente diría eso? No están entrenados en la Palabra).
29 Pero esta mujer, aunque queremos creer que ella era una prostituta, ella pondría hoy a unos predicadores en vergüenza tocante a la Palabra. Eso es correcto. Ella dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta. Ahora, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Él nos dirá todas las cosas cuando Él venga. Tú debes ser Su profeta”. Y ella dijo: “Cuando el Mesías, el cual se dice el Cristo, cuando Él viniere, nos declarará estas cosas”.
Y Él dijo: “Yo soy, que hablo contigo”.
Y ella dejó su cántaro con agua, y se fue a la ciudad con un corazón lleno de revelación. Ella le dijo a los hombres de la ciudad: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho en mi vida. ¿Si quizás es éste el Mesías?”.
Cuando el don de Dios deslumbró frente a los ojos de esta prostituta, ella lo reconoció. Pero nosotros estamos tan sordos y mudos con nuestras teologías, al punto que estamos ciegos a la verdad, muchas veces, y no podemos ver el don de Dios, el Señor Jesús. “Oh, venid, ved a un Hombre que me dijo lo que soy. ¿No es éste el Mesías?”. Claro que lo es.
30 Ahora, si notan, Jesús no fue a los gentiles, y Él les prohibió a Sus discípulos que fueran a los gentiles. Por lo tanto Él solamente fue manifestado a los gentiles a través de la enseñanza de San Pablo. Ahora, si Él se manifestó Así mismo ayer a los judíos con esa señal, Él se manifestó a la samaritana con esa señal, y no ha sucedido en la edad gentil (Y esta edad gentil se está terminando) entonces, para ser el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él tiene que hacer lo mismo. Y al hacerlo, yo reto a este pequeño grupo en esta noche, si Él hará una cosa como esa.
Ahora, no es la santidad del hombre. No hay hombre santo. Como Pedro se refirió al Monte de la Transfiguración una vez, él dijo: “El monte santo…”. Él no quiso decir el monte santo, él quiso decir el Dios santo con el que se encontró en la montaña. No es la iglesia santa, es el Espíritu Santo en la iglesia lo que la hace lo que es. No es el hombre santo, es el Espíritu Santo que tiene salida a través de súbditos de Su reino terrenal.
31 Y si Él mismo se deslumbrará ante el mundo ciego en esta noche, ellos tendrían el mismo concepto (y lo están haciendo) como el que tuvieron los fariseos ciegos en los días de Su estancia. Pidámosle a Dios en esta noche que abra nuestros ojos, y que nos dé visión, y dejemos que el Espíritu Santo entre a nuestros corazones para que Él pueda ver a través de nuestros ojos, y escuchar a través de nuestros oídos, y que se revele Él mismo a nosotros como el resucitado Hijo del Dios viviente, Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Que Sus alabanzas por siempre resuenen en los corazones de Nueva York hasta que la última persona sea sellada en el Reino de Dios, que Dios ha ordenado a Vida Eterna. Oremos.
32 Oh bendito Dios, con tan sólo una noche en la ciudad con el área metropolitana de alrededor con aproximadamente quince o dieciséis millones, ¿qué pudiera hacer un hombre tan pequeñito? Oh, Señor Dios, te oraré a Ti que abras los ojos de toda la audiencia en esta noche, que puedan salir de este gran centro de Manhattan, con la revelación como la mujer junto al pozo. “Venid, ved a un Hombre, al Hombre Cristo, quien no está muerto sino que vive para siempre”. Dios lo levantó de entre los muertos, sentó Su cuerpo corporal en Su propio trono, y mandó el Espíritu Santo a vivir en Su iglesia y para hacer discípulos en todo el mundo hasta que Él venga otra vez. Concédelo, Señor.
Circuncida los labios y los ojos y los oídos de Tus siervos, que podamos escucharte hablar y verte en el poder de Tu resurrección.
33 Y que a través de esta gran ciudad, cuando la gente (El servicio terminará en un momento más) y estarán saliendo a sus diferentes hogares, permite que puedan hablar como aquellos que venían de Emaús. Después de que Él había caminado con ellos todo el día, y le habían escuchado predicar, y hablarles de las Escrituras, sin embargo sus ojos no estaban abiertos. Muchos de los que están aquí, Señor, Tú los has alimentado, los has vestido, has sido bueno. Tú les has extendido la vida. Y muchos de ellos nunca se han dado cuenta de donde ha provenido todo eso. Pero mientras que estamos en este local esta noche, y la puerta está cerrada… Cuando Tú hiciste esa cosa pequeñita de la misma manera que lo hiciste antes de Tu crucifixión, Cleofas y su amigo estuvieron seguros que eras Tú, porque ningún otro hombre lo hacía de esa manera, o ningún otro hombre pudiera hacerlo simplemente de esa manera. Y ellos supieron que era el Señor, así que sus ojos fueron abiertos. Y Él desapareció por un lado, por detrás de la cortina, y se fue de su vista. Y se fueron por el camino regocijándose, diciendo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras nos hablaba en el camino?”.
Señor, a medida que me voy a mi cuarto y estos otros al de ellos, que ese sea nuestro testimonio esta noche: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el Manhattan Center, esta noche?”. Concédelo, Señor.
Un día cuando la vida termine, y el tiempo no sea más y se ensamble con la eternidad, Dios, nos arrodillaremos, postrándonos ante Tu presencia, y te adoraremos, y nos sentaremos a Tus pies. Oh, concédelo, Señor, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
34 Ahora, sé que los he retenido por mucho tiempo. No fue nuestra intención hacer eso. Es solamente por una noche. Regresaremos, yo creo que el día trece. Y va a ser difícil. Y estas reuniones, con la gente de Nueva Inglaterra, es una pena que tenga que llevarse a cabo de esta forma, pero tenemos prisa. El mensaje es urgente. El mensaje de Dios siempre es urgente.
Uds. saben, los Ángeles que vinieron con Abraham en su tienda, justo antes que Sodoma fuera destruida, ¿recuerdan que el Ángel le había dado la espalda a la tienda donde Sara estaba cuando se rió? ¿Cuántos han leído eso? Veamos sus manos. Y el Ángel dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”. ¿Qué fue eso? Pero ese era el Ángel que trajo el último mensaje antes de la destrucción de Sodoma. Y recuerden, ese no era un Ángel; ese era Dios, porque Abraham lo llamó Dios en el Elohim, lo cual es el Todopoderoso, Jehová.
35 Ahora en esta noche, si así le agrada a nuestro Dios, hay gente aquí que… ¿Cuánta gente enferma hay en el edificio, veamos sus manos? Por todas partes, en los balcones y todo. Hay tal vez mil o más, quizás más de eso que están enfermos y con necesidad de oración. Ahora, mis queridos amigos, yo desearía poder orar por cada uno de Uds., y de imponer mis manos sobre Uds.
Ahora, yo sé que esa es una gran doctrina, pero tolérenme solo un momento en esta cita. Esa es una señal judía. Jairo dijo: “Ven, pon Tus manos sobre mi hija y ella vivirá”.
Pero el gentil dijo: “No soy digno que entres Tú bajo mi techo. Solo habla la palabra”.
No son mis manos las que les ayudarán, o las manos de cualquiera de sus queridos pastores y maestros que están aquí, los siervos de Dios. No son sus manos; son las manos de Él. La Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras enfermedades. ¿Creen Uds. eso? Bueno, ¿cómo le tocaron a Él en Su día?
36 Había una mujer, en una ocasión, que por varios años estuvo enferma de un flujo de sangre. Y ella se escabulló por entre la multitud, y tocó Su vestidura y salió y se sentó o se paró o lo que haya hecho. Y Jesús se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me ha tocado?”.
“Pues,”, Pedro dijo: “Toda la multitud te toca”.
Él dijo:“Pero Yo me he debilitado. Virtud ha salido de Mí”.
Y Él miró alrededor hasta que encontró la fuente de fe de donde estaba brotando. Oh, ellos lo estaban tocando a Él: “Sí, yo soy un miembro de Tu iglesia, Yo soy esto, aquello…”. Pero no es el tocar lo que cuenta. Él encontró a esa pequeña y débil mujer mirándolo, y Él le dijo que había sido sana, su fe la había salvado.
Si ese fue Jesús ayer, es Jesús hoy. Ahora, el libro de Hebreos dice que Él ahora, ahora mismo, es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Ahora, ¿cómo lo podrá tocar si Él es el mismo? Tendrá que ser de la misma manera que ella le tocó a Él. Ahora, Él no está aquí en un cuerpo corporal, así que tendrán que tocarlo espiritualmente. ¿Entonces como sabrán que le han tocado? Él les responderá así como lo hizo entonces. ¿Lo hará eso a Él el mismo ayer, y hoy, y por los siglos?
37 En esta hora no llamaremos a muchos a la plataforma para orar por ellos. Solamente llamaremos unos pocos. Y que cada persona que está aquí, si tan solo le pudiera prestar tanta atención al Evangelio… Quizás sea un poco diferente a lo que han sido enseñados en su iglesia. Yo no tengo nada en contra de lo que han sido enseñados en su iglesia; entiendan, nada en lo absoluto. Pero es solo como el hombre en el Sur que estaba comiendo sandía. Él dijo: “Eso estuvo muy bueno, pero hay más de ello”, ¿ven? Así que es bueno. Cualquier hombre que enseñe de alguna manera a Cristo, es bueno; pero hay más de ello que está llegando a nosotros esta noche. Así que no le demos al niño solo el aroma, y no solo se lo untemos por todos sus labios, o un fuego pintado, y luego decir: “Eso fue lo que floreció un día”. Uds. no se pueden calentar con un fuego pintado, se necesita de un fuego real para calentarlos.
Lo que ellos hicieron en el tiempo de los apóstoles, debe ser hecho hoy si el corazón de los hijos está siendo calentado por la presencia de Cristo. Es la verdad.
38 Llamemos a unas personas a la plataforma. Yo creo… ¿Viniste a repartir tarjetas? ¿Cuántos números? ¿Cien? Muy bien. Mi hijo, repartió cien tarjetas de oración. Ellos las traen a la iglesia y a la gente, las revuelven todas juntas ante Uds., y van y se las reparten de una en una.
Muy bien. Empecemos, digamos… Empezaremos de cualquier lado. No importa, solo para que podamos traer a alguien: tres o cuatro o cinco, solo para empezar a orar, para que… que la gente lo vea, entonces eso ahuyenta al espíritu maligno, cuando empiezan a creer.
Llamemos al número 1. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Podría levantar su mano? ¿En dónde? ¿Pudiera venir para acá, dama?
Número 2… Si no puede ponerse de pie… Si ahora no puede, los ujieres lo traerán a la plataforma si no puede levantarse cuando su número sea llamado. Número 2, ¿podría levantar su mano, en dónde sea que se encuentre? ¿Número 2? Tal vez ellos… [Espacio en blanco en la cinta]
39 Y estamos esperando la Venida de nuestro Señor. Claro que la esperamos. Ahora, ¿no piensan Uds. que el cierre, que la dispensación gentil no puede cerrar…? ¿Alguna vez lo han notado? Yo prediqué aquí, hace un tiempo, en el tema de “La Encrucijada”. Y estaba diciendo, en la mera encrucijada la iglesia se vuelve fría y almidonada por muchos años. Y luego en la encrucijada del tiempo, Dios manda un ángel profeta, manifestaciones, Espíritu, dones, milagros, maravillas. ¿Cuántos saben eso, Uds. lectores de la Biblia? Veamos sus manos.
Fíjense en la destrucción antediluviana. Antes del fin, hubo un profeta. Enoc. Hubo señales y maravillas; ángeles aparecieron, grandes cosas sucedieron.
Fíjense a la salida de los hijos de Israel cuando salieron de Egipto. Fíjense en lo que sucedió. Véanla fría e indiferente y con un montón de teología fría. Y de repente un ángel apareció, un profeta llegó. Señales y maravillas llegaron. Y luego se volvió a enfriar.
Después la venida del Señor Jesús. Un Ángel llegó, Gabriel, les habló al padre de Juan y a su madre. Y un profeta salió. Del profeta salió el Cristo. Del Cristo salieron señales y maravillas y milagros. Estamos otra vez en el fin. Ha sido un largo periodo de frialdad, teología de iglesia e indiferencia. Estamos en el tiempo de la encrucijada. No tenemos ninguna alternativa, ninguna otra esperanza, a parte de la venida del Señor Jesús.
40 Yo creo que tenemos un buen Presidente, el Presidente Dwight Eisenhower. Yo creo que es un hombre maravilloso. Pero el poner uno así en cada condado de los Estados Unidos, no servirá de mucho. Se necesita la Venida del Señor Jesús para lograrlo. El pecado debe ser juzgado.
Y yo digo esto con respeto, y como un ministro Cristiano, si Dios deja pasar esta generación sin juzgarla, Él tendrá que, como un Dios justo, tendrá la obligación de resucitar a Sodoma y Gomorra y pedirles perdón por haberlos hundido. Eso es correcto. Él no puede ser una cosa en una generación y otra cosa en la otra. Porque los mismos pecados por los que somos culpables, Sodoma y Gomorra fueron quemados por ese mismo pecado. Y aquí estamos, tan culpables y todavía más en este día, así que, no queda nada más.
Estaba observando esta noche desde el cuarto de hotel. Estas torres altas de la gran ciudad; yo pensé: “Oh Dios, uno de estos días, no quedará nada más que una pila de polvo en el lugar, y las almas de estos que caminan hoy por la calle, estarán en algún lugar. Ayúdame, Oh Señor, a hacer algo mientras que estoy aquí para apuntarles hacia un Salvador.
41 ¿Se formaron todos en la línea, vinieron todos? ¿Todos menos cuántos? ¿Hacen falta cuatro? El número 4, Número 4, es el que faltó que no vino. Si alguien sabe… aquí, si hay una mujer, un hombre, niño o niña, quien pueda ser… que pueda encontrar el número 4, métanlo a la línea. Va a estar bien.
Ahora, intentémoslo ahora, mientras que tenemos a estos parados aquí. Ahora, ¿cuántos de los que están aquí son totalmente desconocidos para mí? Veamos su mano. Y ahora, todos Uds. que están sin tarjetas de oración… ¿Cuántos no tienen tarjeta de oración, y sin embargo quieren que Cristo los sane? Levanten su mano. Bueno, casi… No parece ser que hayan repartido muchas tarjetas. Quizás es eso. Parece que el mismo grupo levantó la mano. Ahora, si no tienen una tarjeta de oración, entonces, no estarán en la línea, mire, hasta donde sabemos. Pero Ud. sólo mire al Señor Jesús y diga: “Señor, el ministro me dijo esta noche que Tú eres un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por nuestras enfermedades. Y, Oh, Señor Dios, quiero tocarte a Ti por misericordia”. Vean lo que Él dice. Vean lo que Él hace. Vean si Él actúa de la misma manera que lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Ud. no necesita estar aquí arriba. Estas personales solamente han venido para dar inicio a la reunión. Esa no asegura que serán sanados. Es su fe lo que los sana.
42 Ahora, me imagino que la dama frente a mí es una desconocida. Somos desconocidos el uno para el otro, ¿es así, dama? ¿Me ha visto antes? Quiero decir, ¿Yo no la conozco? No. Yo llevé a cabo una reunión, me supongo, cuando estuve aquí antes o algo por el estilo. ¿Nunca ha estado en una línea de oración? Ud. solamente estuvo sentada de esa manera en la audiencia. Muy bien. Ahora, por supuesto, no podría saberlo. Como alguien regresó al servicio y dijo: “Yo estuve cuando inicio la reunión. Estaba sentado en el balcón. Estaba sentado… ”. Yo nunca hubiera podido saber quién era, claro que no.
No conozco a la dama, nunca le he visto en mi vida. Ella me ha visto desde la audiencia. Ahora, si la dama está enferma, no lo sé. Pero si la dama está enferma, y si pudiera sanarla, y no lo hago, entonces debería tomar esta Biblia, y dársela a algunos de mis hermanos ministros, e irme de Nueva York. Eso es correcto. Si yo pudiera sanarla y no lo hago, sería una persona horrible. Pero vean…
43 Bueno, Ud. dice: “Hermano Branham, si Ud. impone manos sobre ella y ora por ella…” Eso podría estar bien también.
Pero fíjense. Si Ud. va a la oficina de un doctor y dice: “Doctor, estoy sufriendo con terribles dolores de cabeza”, y él les da una aspirina y los manda a casa, él solamente está tratando de deshacerse de Ud. Eso es correcto. Un doctor de verdad les diagnosticará el caso, hasta que encuentre la causa. Y a partir de allí… Uds. tienen que conocer la causa antes de recibir la cura. Uds. no saben lo que están tratando. De esa forma es en el Reino de Dios. Antes de poder orar una oración de fe, Ud. tiene que conocer la causa. ¿Por qué? Esta pudiera ser una infiel. Pudiera ser una mujer de mala fama.
Yo no la conozco. Ella pudiera ser una santa. Yo no sé quién es ella. ¿Y cómo pudiera orar la oración de fe hasta saber lo que estoy haciendo? No se lo preguntaré a ella; le voy a preguntar al Padre, que Él me diga. Entonces el Padre, lo que Él me diga, sé que será verdad.
44 Ahora, si yo no la conozco, y si el Señor Jesús me lo revela igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, y le dijo algo que ella había hecho, o que no había hecho, o algo que estaba mal con ella, así como fue con la mujer junto al pozo, y permite que se lleve a cabo aquí mismo (no en la…) aquí mismo para que Uds. puedan verlo y saber ¿cuántos de los que están aquí creerán que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos y vive hoy en Su iglesia? Benditos sean sus corazones. Podrá ser una gran ciudad, pero es una muy buena representación de los que creen en Cristo.
Uds. saben, Dios no salvará a todo Nueva York. Sabemos eso. No. Él salvará a aquellos que por previo conocimiento Él conoció y ha elegido para Vida Eterna. El resto tendrá sus ojos cerrados. La misma inundación que salvo a Noé, ahogó al mundo incrédulo. El mismo Evangelio que está trayendo sanidad y salvación a aquellos que ha elegido para tal, está cegando los ojos de los líderes, y maestros, y miembros de iglesia por todo el mundo. Siempre es así, Dios no puede cambiar; Él permanece el mismo.
45 Ahora, si digo que puedo sanar a la mujer, yo estaría diciendo algo errado. Yo no digo que Dios me lo vaya a revelar, estoy confiando que Él lo hará. No tengo control sobre esto. Yo no lo controlo, me controla a mí. No sé si Él lo hará o no. No puedo decírselo. Pero si Él lo hace, todos estaremos agradecidos. Hemos sido ordenados.
Y ahora, Padre, esta predicación… Yo no soy un predicador, Señor. No tengo la educación para hablar. Y yo, siendo que estoy como entrecortado en mi inglés y en mi gramática, es difícil hacer que la gente me entienda. Pero oh Señor, Tú puedes hacer algo para hacer que la gente entienda que a pesar del mensaje destrozado, sigue siendo verdad. Declara que lo es, Señor, al manifestar a Tu Hijo, al Señor Jesús, en el poder de Su resurrección. Y concede en esta noche que la vida de la Vid pueda venir aquí por los pámpanos y pueda producir para el incrédulo, para que puedan ver y conocer que Cristo todavía vive en Su Iglesia. Es la gracia de Dios que Él hace. Concédelo, Señor. Nos sometemos a Ti, ahora, por los próximos minutos, porque una palabra Tuya significará más de lo que puedan decir todos los predicadores del mundo. Estamos esperando una palabra Tuya. Concédenoslo, Señor, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
46 Ahora, solamente sean todos muy reverentes. Y a medida que Uds. pasan por la línea, solo sean reverentes. Todos Uds. en la línea, ¿me son desconocidos? Yo no sé el motivo por el cual están Uds. aquí, quienes son, o lo que… Levanten su mano si lo son, Uds. que están parados en la línea, levanten sus manos, algo así como para arriba y para abajo, solo para que Uds. se den cuenta…
Aquí se despliega un drama. No es para nada un espectáculo. Dios no tiene que hacer esto, pero Él prometió que lo haría. Él no tenía que sanar cuando Jesús vino, pero Él había prometido que lo haría para que pudiera tener cabal cumplimiento.
Ahora, aquí está un hombre y una mujer que se encuentran por primera vez en su vida, igual como sucedió en San Juan 4. Yo no la conozco. Ella no me conoce. Solamente estamos parados aquí. Pero si el Señor Dios me dice algo tal como le he explicado, Ud. lo prometió, y también la audiencia, de creer que Él ha resucitado de entre los muertos y que es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
47 Si la audiencia todavía puede escuchar mi voz, estoy muy agradecido con el Señor. La fotografía que Uds. tienen del Ángel del Señor, esa Luz está aquí mismo entre la mujer y yo.
La dama ha estado en algún sitio para una valoración con un doctor. Y en la valoración, el doctor ha recomendado una operación. Es un tumor, y el tumor está localizado en el estómago. Es un tumor enorme. Y la operación se va a llevar a cabo el mes próximo. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Cree Ud.? ¿Son verdad esas cosas, dama? [Sí] Si son verdad, mueva su mano a la audiencia.
Ahora, Ud. dice: “Eso lo pudo haber adivinado”. Hablemos con ella un poquito más. Tal vez ahora, el Espíritu Santo es…
48 ¿Cuántos han visto la fotografía del Ángel del Señor? ¿La pintura que está colgada allá en Washington, D.C.? Lo tienen anotado en los registros y también… Es lo mismo que está sucediendo ahorita mismo. Es la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. No yo, así como tampoco fue Moisés. Y cuando Él estuvo en la tierra, Él dijo… Él fue manifestado, esta misma Columna de Fuego, porque Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. ¿Es eso correcto? Eso fue cuando Él habló con Moisés en la zarza ardiendo. Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto? Bueno, si Él regresó a donde Él estuvo antes que se hiciera carne, Él regresó a la Columna de Fuego. ¿Es eso correcto?
Cuando Pablo se encontró con Él camino a Damasco, ¿Qué era Él? De nuevo la Columna de Fuego, una Luz que cegó a Pablo en Su Presencia, sin embargo Él caminó. Es Él.
Jesús dijo: “Así como me envió el Padre, así también Yo os envío”. El Padre que lo había enviado, iba con Él y estaba en Él. El Cristo que envió a Sus discípulos va con ellos, está en Uds. No los discípulos, pero el Cristo. “No soy Yo, es Mi Padre que mora en Mí”. Dijo Él.
49 Veamos ahora, lo que haya sido, yo no sé lo que se dijo porque es una visión. Los muchachos de la grabación lo tienen, lo que se dijo. Pruébenlo, vean si es verdad. Ahora, lo que haya sido fue la verdad; ¿es eso correcto, dama? Ahora, si tan solo son reverentes por un momento, veamos si Él nos dirá algo, para que pueda quitarle el miedo a la gente (¿Ven Uds.?)… o sus pensamientos.
Sí, veo a un doctor mirando a la mujer. Eso es correcto. Veo que aparece un hombre. Es un hombre el cual la mujer tiene en su corazón para que se ore por él. Y ella ha estado orando por este hombre. Y este hombre sufre de algo que lo está incapacitando. Es artritis. El hombre tiene artritis. Eso es correcto. Y ese hombre, si está parado ahora por una visión en la Presencia, él tiene una carga en su corazón y es por la salvación de su hija. Eso es exactamente correcto: “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
¿Lo cree? Así como ha creído, que le sea hecho. Dios le bendiga. Vaya y que la paz del Señor repose sobre Ud. ¿La audiencia lo cree? Tengan ahora fe en Dios. Solo sean muy reverentes por un momento.
50 ¿Cómo está? Me imagino que es la primera vez que nos encontramos, pero Dios nos conoce a ambos. Él conoce todo sobre nosotros. Ahora, sean tan reverentes como puedan, amigos. Algo está sucediendo en la audiencia. Vean, Yo sólo… [Palabras no audibles. Ed.] Cada uno de Uds. simplemente… cada uno de Uds. es un ser. Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, eso es psicología”. Si lo es, Jesús la uso cuando sacó a todos de la casa cuando Él resucitó a la hija de Jairo; cuando Él sacó a los hombres de la multitud. No, Uds. son un espíritu, igual como mortales. Solo sean ahora muy reverentes.
Veo una operación. Alguien con una operación. ¿En dónde está la dama que fue sanada hace un momento? ¿Está ella en la audiencia? ¿Para dónde se fue? ¿Hubo algo que sucedió en ella? Oh, era una dama allí… No, no es ella. No. El Señor Dios lo revelará. Nunca seremos derrotados. No importa lo que suceda, Uds. nunca serán derrotados.
Aquí está la dama parada. Ella tuvo una operación. Sentada allá al final de la hilera, ella fue operada, y la enfermedad sigue sacándola de la operación. Esa era Ud., ¿no es así? Muy bien. Siga su camino. Ahora eso va a detenerse. Ud. estará bien. Su fe la sana.
51 Ahora solamente ámenlo a Él, con todo su corazón, porque Él es dulce y humilde y el Espíritu Santo es muy tímido. Solamente ámenlo a Él y crean ahora con todo su corazón. Pueden recibir cualquier cosa que pidan, lo que Uds. crean, y pueden recibirlo.
La dama que está enfrente de mí… Por supuesto, sin conocerla, siendo de diferentes edades y habiendo nacido probablemente millas y años separados, es nuestro primer encuentro, me imagino. No tengo idea quién es Ud., o lo que es Ud., pero si Dios me revela ahora, siendo que ya ha impactado en la audiencia… la fe de ellos ahora se está moviendo. No sé qué tan lejos en la línea avancemos.
Pero si Dios impacta o mueve y me revela algo por lo que Ud. está aquí, o algo que Ud. ha hecho, o de alguna índole, igual como he estado predicando al respecto, ¿creerá Ud. que Él le dará lo que ha pedido? ¿Lo creerá Ud.?
La dama, el problema está en su espalda y en su columna. Ella tiene una condición terrible en su espalda y columna. Ella se cayó y se golpeó. Han pasado como dos o tres meses desde que Ud. se hizo esto. Y está aquí para que yo ore a Dios que la sane. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de otra ciudad llamada Brooklyn. Ahora, regrese, porque Ud. se va a poner bien. Jesucristo la pondrá bien. La cosa ha sido maldecida, se ha ido. Ud. estará bien. Dios le bendiga, dama. Si puede creer, todo es posible.
52 Si el Señor me dice el motivo por el cual está Ud. aquí, lo que está mal con Ud., o algo por el estilo, ¿creerá en el Señor Jesús? La cosa principal por la que está Ud. aquí, es por alguien más. Ud. ya aceptó su sanidad hace algún tiempo, por una parte que drena. Pero Ud. está aquí por alguien más, es un amigo de Ud. que ha sufrido un derrame. Eso es correcto. Vaya creyéndolo, y saldrán de eso. Créalo con todo su corazón. Muy bien. Tengan fe en Dios. ¿Ya creyeron en el Señor Jesús? Sólo tengan fe ahora. No duden.
¿Somos desconocidos uno para el otro, me imagino, querida hermana? Si puedes creer…
La dama sentada aquí, justo aquí, directamente enfrente de allí mirándome, sufriendo con cáncer, ¿cree que el Señor Jesús la va a sanar y la pondrá bien de ese cáncer? ¿Cree que Él lo hará? Puede recibir entonces lo que ha dicho. Dios le bendiga, dama. Había una sombra oscura sobre Ud., ahora se ha ido. Solo tenga fe en Dios.
53 La damita sentada en la parte de atrás con la pequeña chaqueta blanca puesta o algo, Ud. no puede dormir por las noches. ¿Cree que el Señor Jesús la hará que duerma de aquí en adelante? Para que pueda saber yo era Su profeta, o Su siervo, ese es su esposo sentado a su lado. ¿Cree que Dios puede sanarlo? Si Dios puede revelarme cuál es su problema, ¿lo creerá? Entonces la artritis se irá de Ud. señor. Puede irse ahora a casa, y estar sano, y ser una familia feliz. ¿Qué fue lo que ellos tocaron? Ellos nunca me tocaron a mí. Están a veinte yardas [18 m. Trad.] de distancia de mí. Yo no los conozco. Si yo no lo conozco, señor, mueva su mano de esta manera que no lo conozco. Yo no lo conozco. Nunca los he visto en mi vida, pero ellos tocaron algo. Ellos tocaron al Sumo Sacerdote que puede compadec… pero Él se da la vuelta y actúa igual como actuó ayer, lo hace el día de hoy, y lo hará por siempre. Solo crean en Él. No duden de Él. Créanle con todo su corazón, y Dios se los dará a conocer, el deseo de Uds.
54 ¿Cree que yo soy Su siervo? Ahora, la razón por la que digo eso, así como Pedro y Juan pasaban por la puerta llamada la Hermosa, dijeron: “Míranos”. Vean, era para llamar su atención. Jesús le dijo a la mujer junto al pozo: “Tráeme de beber”. Es algo que uno le dice a la persona para llamar su atención, porque Ud. es un ser humano. Y Ud. tiene un alma por la que Cristo murió. Si Cristo me revela cuál es su problema, o algo tocante a Ud. que sabe que yo no sé, o si Él actúa como lo hizo en días pasados, ¿lo aceptará a Él como su sanador? ¿Lo hará? Que el Señor se lo conceda.
Sean muy pacientes. Solo sigan creyendo. Vean, le están tocando. Deseo poder explicárselos. No hay manera que pueda hacerlo, Ud. no puede explicar a Dios, Ud. tiene que creerle a Dios.
La veo parada cerca de una escalera o algo. Oh, Ud. se lastimó en unas escaleras hace un tiempo. Y produjo una ruptura en el estómago y en el tracto intestinal. La veo yendo dos veces al hospital. Le han intervenido dos veces con cirugía, y no le ha servido de nada. ¿Sin embargo cree que ahora sí va a acontecer? Ud. sabe que al estar parada frente a un hombre como yo no le haría sentirse de ese modo. El Ángel del Señor esta a su alrededor, dama. Para que pueda saber que yo soy Su siervo, Sra. Eckerd, Ud. es de la ciudad de Jersey. Regrese a casa, porque usted se pondrá bien. Amén. Créalo con todo su corazón. Dios le bendiga, querida hermana.
Solamente tengan fe en Dios. No duden. Créanlo con todo su corazón, y pueden recibir lo que han pedido. ¿Cuántos en la audiencia creen eso? No se muevan, por favor. Solo permanezcan muy quietos. Sean muy reverentes.
55 Ahora, nosotros estamos en la Presencia de Jehová, no de su hermano. Yo ni siquiera tengo educación secundaria. No sé la primera cosa de… Pudiera decir esto: Yo no conozco muy bien el Libro, pero conozco al Autor. Y Uds. pudieran estar en desacuerdo con mis enseñanzas, pero cuando Dios lo confirma, y yo las leo en la Biblia, eso lo confirma, porque Dios testifica de la verdad.
Si puedes creer, todo es posible. La damita con su mano en la boca, y sufriendo con esos dolores de cabeza, sentada atrás de mamá Brown, allí, ¿cree que Dios la va a sanar? ¿Es así? Ud. estaba orando al respecto, ¿no es así? Para que pueda darse cuenta, la dama sentada exactamente al final de donde está Ud. Ella tiene problemas en sus brazos. Está sufriendo con problemas de brazo. Eso es correcto. ¿No es así, dama? Todo se ha ido ahora. Sus dolores de cabeza se han terminado, también. Levante sus manos si es así, querida. Ahí lo tienen. Todo ha terminado. ¿Qué fue lo que tocó? Ud. tocó al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de la enfermedad. Exactamente. No tengan miedo. No se emocionen. Solo tengan fe, no duden. Crean con todo su ser. Créanlo con todo lo que este dentro de Uds. Ahora, tengan fe. La gente está orando.
56 La damita sentada aquí con su rostro inclinado, sufriendo con problema en los senos nasales. ¿Cree que el Señor la sana, dama? La damita sentada allá con el vestidito rosa puesto, estaba orando, ¿no es así? Ud. estaba orando esta oración: “Señor, permite que me hable a mí”. ¿Es eso correcto? Levante su mano. Él conoce su oración. Eso es correcto.
¿Qué piensa al respecto, el que está sentado al lado de ella, con un sombrero blanco puesto? Eso le emocionó mucho a usted también, ¿no es así? ¿Fue así? ¿Cree que Dios sanará esa artritis que sufre? ¿Cree que Dios lo pondrá bien? ¿Lo acepta? Levante su mano si es así. Muy bien, entonces puede recibir lo que ha pedido. Amén.
La dama a un lado, tiene problema en la vejiga. ¿Cree que el Señor la puede sanar, dama? ¿Lo acepta? Levante su mano si es así. Muy bien, puede recibir lo que ha pedido. ¡Oh, Él es tan maravilloso! ¿Verdad que sí? Eso es correcto.
57 Justo detrás de la dama está un hombre que tiene problema bronquial. ¿Cree que Dios sanará ese problema bronquial y que se pondrá bien? Si puede creer. La damita con el cabello blanco, como suelto… ¿Cree que Él sana el problema bronquial? Muy bien, puede recibir lo que ha pedido. Yo los reto a que crean en Él aquí y en cualquier lugar. Solo créanle.
La dama en la parte de atrás de allí con la vista hacia arriba, orando: “Señor, quiero deshacerme de esta artritis”. ¿Es eso correcto, dama, es eso lo que Ud. dijo? Se ha ido de Ud., si lo puede creer.
La dama sentada a su lado, con sus manos sobre su boca de esta manera, ella tiene diabetes, y quiere deshacerse de eso. ¿Es eso correcto, dama? Mueva su mano si es correcto. Muy bien. Se ha ido. Si puede creer… ¿Creen Uds.? Solo tengan fe. Todos Uds. pueden ser sanados ahora mismo. Solo tengan fe ahora.
58 Hay una dama sentada aquí. Hablemos con ella por un momento. Vean, amigos, yo no pudiera sanarlos. Yo no tengo nada con lo cual sanarlos. No soy un doctor. Yo no sé nada de medicina. Yo soy solamente Su siervo, de Cristo. Y la única cosa que puedo hacer… Y en lo que concierne sanidad, todos Uds. ya están sanos. Solamente resta que su fe lo acepte. ¿Ven lo que quiero decir? Solo resta que su fe acepte tal cosa. Aquí está una dama parada frente a mí…
Dama de color, ¿cree Ud. que…? Aquí estamos. Aquí hay un cuadro hermoso: Un hombre blanco y una mujer de color. ¿Usted ha…? Aquí está un cuadro del tema que he dado esta noche, de la mujer junto al pozo. Somos desconocidos uno para el otro. El Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿nos conoce Él? Él nos conoce. Si el Señor Jesús me revelare el secreto de su corazón, o algo por lo que está Ud. aquí, que sabe que yo no sé, ¿estaría dispuesta de anunciarlo entre su gente y por todas partes, que Él sigue siendo el mismo? ¿Es eso lo que Ud. quiere hacer?
59 Ahora, aquí está un cuadro de Jesucristo, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Nunca he visto a la mujer en mi vida. Dios sabe eso. Si acaso la he visto, no la he conocido. Somos desconocidos uno para el otro, ¿es eso correcto? Siendo los dos de diferente tipo de gente. Yo soy un anglosajón y ella no lo es, y aquí estamos de igual manera. Jesucristo le hizo saber eso a la mujer, que no hay diferencia en el color o en la raza de la persona. Todos nosotros somos del mismo árbol, del mismo Dios, ya sea blanco, negro, amarillo, café, lo que sea, somos un pueblo de una persona: Adán. Exactamente
Los países en los que vivimos nos cambian el color, no tiene nada que ver con nuestra alma. Todos somos criaturas de Dios. Dios nos hizo de la manera que somos, porque Él nos quiso de esta manera. Exactamente correcto.
60 La dama es la Sra. Weik. Ese es su nombre. Ud. es de la ciudad. El número de su casa es 555 Avenida Edecombs. Ud. es muy nerviosa para empezar. Pero Ud. tiene un gran deseo en su corazón: ha estado buscando el bautismo del Espíritu Santo, y eso es lo que quiere, quiere el bautismo del Espíritu Santo. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es eso correcto? Vaya y recíbalo ahora. Cristo se lo dará.
¿Cuántos de los que están aquí ahora lo creen con todo su corazón? ¿Creen que yo soy Su siervo? ¿Qué de Ud. con las muletas? Ud. no tiene que caminar con ellas si puede creerlo. ¿Qué de Ud. en la silla de ruedas, donde quiera que se encuentre? ¿Lo cree con todo su corazón? Entonces le pido que haga una cosa, que crea que la Presencia de Cristo está aquí, y es lo que hace que estas cosas sucedan. La sanidad es algo que se hizo desde que Jesús murió en el Calvario. La dama sentada allí tiene Tuberculosis. Todo ha terminado, hermana. Ya no tiene que preocuparse de eso más. Eso es correcto.
61 Y usted, sentado en la orilla de la silla, que tiene problema en la próstata, en la parte de atrás cerca del poste. Todo ha acabado, señor. Ya no lo tiene. Puede irse a casa y ponerse bien. Dios le bendiga. Yo los reto a que crean en Cristo ahora mismo. Yo creo que si Uds. hacen como les pido… La Biblia dice esto, Cristo prometió esto. Y otra cosa que Él dijo en su última comisión. “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Cuántos creyentes están aquí? Levanten sus manos. Ahora, pongan sus manos en alguien cercano a Ud. No importa lo que quiera, ponga sus manos, por todas partes, uno sobre el otro. Si Cristo guarda esta parte de Su Palabra, ¿cuánto más fácil es para Él guardar aquella otra parte de Su Palabra?
Ahora, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos…”. Ahora, ore de la manera que lo haría en su iglesia. Oren uno por el otro, mientras yo oro aquí por Uds., y vean lo que el Señor Dios hará. Todos Uds. pueden ser sanados.
62 Dios eterno, autor de la vida, dador de todo buen don, que bendices las almas de los hombres, te encomendamos a Ti, esta audiencia, ahora mismo, para que Tú sanes a cada persona que se encuentra en la Presencia Divina. Concédelo, Dios Todopoderoso, que su sanidad ahora se lleve a cabo, por cuanto Satanás ha sido expuesto. Su reino de oscuridad ha sido traído a la luz y ha sido evidenciado a través de la resurrección de Jesucristo.
Oh, Señor nuestro, nosotros ahora retamos al diablo, sobre su alarde, lo estamos exponiendo. Satanás, has mantenido a esta gente todo lo que has podido. Ellos tienen sus manos unos sobre otros como creyentes, esa es la Palabra del Dios viviente. Te ordeno, Satanás, por medio de la comisión del Ángel del Señor, por medio de la Biblia a través del Espíritu Santo, que salgas de cada persona que se encuentra aquí y que los dejes ir libres de pecado, de enfermedad, de cadenas, de enfermedad, de aflicciones. En el Nombre de Jesús, sal de esta gente. Amén.
Yo creo que cada uno de los que están aquí ha sido sanado por el poder del Dios Todopoderoso. Él está presente ahora mismo. Él se está moviendo en el santuario. Si Ud. es un pecador, póngase de pie y acepte a Cristo como su Salvador. Maravilloso. Si Ud. está enfermo, póngase de pie y acéptelo como su Sanador. Varios cientos y más se han parado por salvación. Cientos están parados por sanidad. Uds. están sanos en el Nombre de Jesucristo. Amén. “Por Sus llagas hemos sido libres…”.
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