OBRAS DEL MENSAJE


Expectación
Flint, Michigan, E.U.A.
51-0714
1 Gracias. Sí, pienso que está muy bien. Gracias, Hermano Baxter. Buenas tardes, amigos. Muy contento de estar aquí otra vez esta tarde para dar nuestras expresiones de amor y la adoración de nuestro corazón a los adoradores de Jesucristo. Y confío que esta será una gran tarde. Si acaso es más que la noche anterior, no sé si podremos soportarlo o no.
De toda mi vida ministerial, nunca había visto que cayera tan rápido el Espíritu de Dios como lo vi anoche. Me quedé completamente paralizado, fuera de mí. Miré para abajo, y viniendo por el edificio, y esa Luz simplemente se extendió por todo el edificio. Y traté de decir algo; yo simplemente no pude decir nada más. Y lo siguiente que supe, estaban unos ujieres hablando conmigo en alguna parte, por donde sea que estén los estacionamientos.
2 El Sr. Baxter, después que entró, yo comencé a reaccionar un poco. Y él dijo: “Hermano Branham, esta es la primera vez en mi vida que —alguna vez haya caído al piso de esa manera”. Y yo… Qué maravilloso que Dios estuvo lidiando con nosotros. Nunca he podido…
He tratado de hacer esto durante dos o tres noches, y lo puse en mi bolsillo. Quiero expresar mi agradecimiento por la bondad, por los regalos que unas personas me enviaron. Y yo aprecio cualquier cosa que alguien hace.
Cuando recién entré, había un montón —un ramo de flores, dos de esos en la mesa, que enviaron los D-e-n-n-e-r-s, Denners, me imagino que de la ciudad. Ellos están aquí esta noche, pudieran no estarlo. Si lo están, quiero expresarles mi agradecimiento por esas flores hermosas: los Denners.
3 Y luego lo siguiente fue, mi muchacho me dio una carta la cual tenía una ofrenda de amor de cinco dólares, que vino del Hermano S-a-n-d-r-e-s-k-y. Él dijo: “Me gustaría poner mis brazos alrededor de Ud. y abrazarlo”. Bueno, hermano, ese es un sentir mutuo. Sí que me gustaría lo mismo.
Y hoy, cuando mi niño pequeño —cuando entró el niño, traía dos botellas grandes de miel, y dos cajas de estas frambuesas rojas, me supongo que son. Bueno, me imagino que la… Uds. no saben cuánto lo aprecio. A mí sí que me gusta la miel. Me encantan las frambuesas también. Mezclo las dos y para entonces sí que tengo para disfrutarlo, ¿no es así?
4 Unas cositas de lo más curiosas que vi un día en un viaje de pesca en las montañas… Sencillamente me encanta pescar y cazar. Y me encontraba arriba en las montañas pescando; yo tenía mi tienda. Y era a principios de la primavera, pescando truchas, solo tratando de alejarme de las multitudes por un rato. Y me encantan los panqueques. Y me imagino que tengo muchos conciudadanos en eso.
Y entonces, Ud. sabe, yo estaba… Me gusta ponerles miel. Y tengo una teoría con la cual me sigo quedando: yo soy un Bautista. Yo no los rocío; realmente me gusta echarles. Así que los cubro completamente, bautizándolos. Y siempre me llevo una cubeta de miel, usted sabe.
Y un día al llegar, escuché un ruido. Y había una madre oso y sus dos cachorritos que habían entrado en mi tienda. Ellos simplemente la hicieron pedazos. Y yo no tenía mi cámara. Y el acto más chistoso… Hubo uno de los pequeñitos que corrió con su mamá. Pero el otro pequeñito se quedó allá sentado. Le había quitado la tapadera a la cubeta de miel. Y tomó su pata y la empujó de esa forma y luego la sacó y simplemente lamió sus manos. Y él estaba tan… Él era miel de pies a cabeza. Sencillamente tan… Él miró alrededor, la tenía por todos sus ojos, Ud. sabe. Y él me miró de esa manera, Ud. sabe. Nada le condenaba. Él solo volvió a meter su mano en la cubeta y agarró más.
5 Y yo pensé que eso era igual a una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua. A Ud. no le importa quién está cerca siempre y cuando tenga su mano en la miel. ¿Es eso correcto? Sí, señor. Lamiéndosela, así que ninguna condenación hay para los que están lamiendo, Ud. sabe. Está bien.
Pero ellos sí que estaban pasando un buen tiempo. Bueno, yo miré al pequeñito. Me reí hasta que me dolieron los costados, y solo me alejé. Y todavía estaba afuera con la cubeta de miel, dejé que la lamiera.
Así que lo aprecio mucho. Y en la mañana le vamos a hacer justicia a la miel. Así que muchas gracias.
6 Y ahora, los servicios… Hace bastante calor aquí. Y yo solo logré escuchar una parte de su transmisión. Hay un… Ellos vinieron por mí y me llevaron. Y sí que sonaba hermoso, la gente tocando y cantando, y esa gente en la… esta cosa aquí, Ud. sabe. Yo no tengo mucho de músico, pero… Y en el órgano y esa trompeta o lo que sea que estaba tocando; fue realmente muy bonito: “Firmes y Adelante”, y todas sus voces mezclándose.
Yo tuve que derramar una pequeña lágrima también, porque simplemente hizo que mi corazón se emocionara al pensar que un día, los santos de Dios marcharán hacia la gloria. Y de ver ese gran tiempo…
7 El Hermano Baxter se encontró conmigo esta tarde, dijo: “Hermano Branham, Ud. va a predicar mañana”.
Oh, vaya. Yo dije: “Hermano Baxter, no puedo predicar”. Y él dijo… después que un hombre como ese ha estado predicando.
Y él dijo… Luego se encontró conmigo hace unos minutos, y dijo: “La gente quiere que Ud. cuente mañana la historia de su vida”. Por tanto… Oh, yo puedo hacer eso, por la gracia de Dios.
Y quiero estar aquí mañana en la tarde alrededor de las dos y media, me supongo. Y espero verlos a todos ustedes. Seré lo más rápido que pueda. Traigan mañana al pecador y al que no está arrepentido, para que yo… podemos hacer un llamamiento al altar, y tal vez Dios nos dé muchas almas para Su gloria.
8 Ahora, solo por un período de tiempo, quiero leer algo de la Palabra, y después solo pasar unos cuantos comentarios, y quizá dar un testimonio, y tratar de entrar en la línea de oración lo más pronto posible. Y… Porque me dijeron, que al venir esta noche (ellos fueron por mí), que el auditorio ha estado lleno desde las cinco de la tarde aproximadamente. Y alguien dijo que ellos van a estar aquí a las seis de la mañana para ver si pueden conseguir un asiento enfrente.
Por tanto, lamentamos no tener la manera de atender a más. Las leyes de los bomberos solo nos permiten tener a un cierto número aquí. Pero mientras estamos aquí juntos, sé que han tenido un tiempo glorioso. Si tuviéramos que decir: “Amén”, y nos vamos a casa, sería maravilloso.
Pero ahora, vamos solo a, usted y yo, a pedirle a Dios, y creer que Dios contestará nuestra oración. Y vamos a pedirle a Dios que sane estas hileras de personas que están por aquí esta noche, a cada uno.
9 Yo… Cuando el Hermano Baxter entró, y mi muchacho estaba como hablándome. Anoche yo lo podía escuchar a la distancia. Él seguía acercándose. Yo sabía que estaba reaccionando. Y él dijo: “Papá, ¿estás bien?”.
Yo dije: “Sí”.
Nunca olvidaré la primera vez que el muchacho vio al Ángel del Señor en Vandalia, Illinois. Y yo tuve una reunión, y reté a las personas: “Solo tráiganme a cualquiera que quieran, y déjenme pasar suficiente tiempo con él. Ellos serán sanados”. Y me trajeron a un niño ciego, que nació ciego. Y me quedé con el niño como una hora y cuarenta minutos. Y él bajó de la plataforma con su vista.
Y él regresó, y levantó mi corbata para decir… Él dijo: “Madre, ¿es eso lo que tú…? ¿Qué color le llamas a ese?”. Y el niño nació ciego. Y él estaba tan entusiasmado, y la gente gritando y comportándose así.
10 Y cuando me fui a casa esa noche, estábamos en el hotel. Y yo había estado orando, y casi estaba dormido. Y me desperté, y yo sabía que Él estaba en la habitación. No podía ver de dónde venía. Pero esperé unos minutos y yo sabía que Eso venía por este lado, venía cruzando en dirección a la cama.
Y yo me levanté de la cama. Mi hermano y mi muchacho estaban al lado de mí en otra cama. Y lo sentí que venía, y me levanté, y me arrodillé en el piso, y comencé a orar. Él se acercó mucho. Nunca escuché ninguna voz o nada. Esperé un momentito. Se acercó más. Y yo seguía diciendo: “¿Qué querrá el Señor que yo sepa?”.
Y una voz comenzó a hablar en la habitación y me dijo que no hiciera eso, que no hiciera eso. Y solo… Mi comisión era orar por los enfermos, y no hacer eso. Y luego cuando abrí mis ojos, allí estaba Él, justo arriba de la cama arremolinando, dando vueltas y vueltas.
Y yo dije: “¿Te importaría si mi hermano e hijito pudieran verte?”.
Y Él no respondió. Ya me estaba dejando, la unción. Lo vi que se alejó de mí. Y yo mantuve mis ojos en Él, y Él no me respondió, así que pensé que tal vez a Él no le importaría. Tomé una almohada, y la aventé a la cama, y despertó a mi hermano. Él dijo: “¿Qué quieres?”.
Yo dije: “Despierta a Billy”.
Y él dijo: “Billy, te habla tú papá”.
Y tan pronto como él miró para atrás, dejó escapar un grito. Él lo vio. Él comienza a gritar. Y mi niñito brincó a la cama conmigo, y comenzó a abrazarme alrededor del cuello, diciendo: “Papi, papi, no dejes que eso me atrape. No dejes que eso me atrape”.
Yo dije: “Pues, querido, eso no es lo que… Eso no te hará daño”. Dije: “Eso es el Ángel del Señor que guía a papá”.
11 Billy es huérfano. Su mamá murió cuando tenía solo unos dieciocho meses. Y es un niñito huérfano. Y yo he sido ambos papá y mamá para él. Y algunas veces al partir, el pequeñito solía pararse en el aeropuerto y a llorar y a comportarse así. Él decía: “Papá, no me dejes”. Decía: “¿A quién tengo en la tierra sino a ti?”. Decía: “Mamá se ha ido y todo”. Y decía: “Si algo te sucediera, ¿qué pasaría conmigo?”.
Así que no es fácil dejar a tus hijos de esa manera. Pero Jesús dijo; “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia su… a todo lo que posee, y Me sigue, no es digno de ser llamado Mi discípulo”. No importa lo que hagamos, nunca seremos dignos de ser eso. Pero nos gusta hacer nuestra parte.
Así que después de esa noche, el niñito fue entonces consolado cuando logró ver al Ángel del Señor por primera vez. Él no se volvió a preocupar cuando yo partía.
12 Ahora, la lectura de la Escritura para el texto de esta noche se encuentra en el capítulo 2 de San Lucas, Para Uds. que les gustaría referirse a ella y que la leerán junto conmigo. Yo…
Usted sabe, la Palabra de Dios no falla, no puede. Y ahora, les cuento, queridos amigos Cristianos, la unción del Ángel de Dios es tan fuerte, que casi no puedo ver esta audiencia. Ahora, eso es correcto. Y no me gusta que sea de esa forma desde el comienzo. Y quiero hablar solo un rato en la Escritura. No pretendía hacerlo, solo dar un testimonio. Pero trataré de hablar solo un momento.
Escuche la lectura, comenzando con el versículo 25:
…Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación.
13 Inclinemos nuestros rostros. Padre, las horas están avanzando. Ayúdanos, Dios Todopoderoso, a saber Tu voluntad. Hay muchos congregados aquí esta noche. El edificio está caluroso. Oh, creemos que la cosecha está madura; los campos están listos. Mete Tu hoz esta noche, Señor, siega. Que el vino sea traído de las uvas esta noche, hasta que cada creyente llegue a estar borracho con el Espíritu de Dios, tal como fue, sin saber nada más que la presencia de Dios, y Su poder, Sus bendiciones redentivas sobre nosotros para redimirnos de nuestras enfermedades, de nuestros pecados. Concede estas bendiciones, Señor.
Y tal como Tu siervo ha determinado por Tu gracia, si es posible, hablar unas cuantas palabras, ayúdame, querido Dios. Y permite que el Espíritu Santo tome la Palabra de Dios y la plante directamente en el corazón donde pertenece. Y que antes que termine este servicio, que pueda haber gente por todo el piso en todas partes. Que la gente se levante de estas camillas y catres. Que el ciego pueda dejar sus bastones en la parte de atrás. Que los lisiados puedan dejar sus bastones y muletas, y que salgan caminando. Que aquellos con problemas cardíacos no los tengan más, con los cánceres…
Señor, te damos las gracias por Tu visita de anoche. Y ahora, Señor, tal vez un grupo nuevo entró esta noche. Y oro que Tú los sanes, a cada uno, y que esto se les manifieste por el poder del Cristo resucitado, porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, el amado Hijo de Dios. Amén.
14 Ahora, rápidamente, pongan mucha atención. La fe es por el oír, y el oír por la Palabra. Si decimos como texto, el cual no será, diría esta noche: “Expectaciones”.
Usted sabe, normalmente uno recibe lo que espera, ¿no es así? Lo que Ud. piensa que va a… Si viene a la reunión, solo dice: “Creo que iré allá. Hay algo mal con esa clase de reunión. Voy a ir. Veré lo que está mal con eso”. Lo hará. El diablo se asegurará de que vea eso.
Pero si Ud. viene a ver qué tiene de bueno, Dios le mostrará lo que hay de bueno. ¿Ven? Si Ud. viene, diciendo: “Bueno, si yo… No creo que vaya a sanar. Voy a ir a ver si acaso puedo conseguir una tarjeta de oración, Si no la consigo, bueno, ellos no…”. No, eso es exactamente lo que recibirá, solo mire… Y solo cualquier cosa que Ud. espera. ¿No creen eso?
Cuando vengan, esperen esto: estemos con expectativa esta noche. Esperemos un gran derramamiento otra vez. Creo que si Dios lo repitiera de nuevo esta noche… No sé si Él lo hará. Se lo he pedido dos veces. Me imagino que el Hermano Baxter les contó lo fenomenal de anoche, de cómo yo nunca lo supe.
15 Luego el Ángel del Señor se encontró conmigo en el cuarto, y le pedí que hiciera algo sobresaliente. Y hace unas noches, le pedí que si podía hacer algo sobresaliente por nosotros esa noche, y Él lo hizo. Él sanó a una mujer que llevaba años con sordera, y sacó a una mujer de una silla de ruedas. Y se me olvida todo lo que Él hizo. Y ahora, le estoy pidiendo de nuevo esta noche que haga algo especial por nosotros. Y anoche se lo pedí a Él.
Y confío que mi Padre Celestial no estará enojado conmigo por pedirle estas bendiciones especiales. Porque está escrito en la Palabra: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis”. Y nosotros no queremos ser clasificados con esa clase de gente. Pues, somos personas que creemos de todos modos. Miren, nosotros creemos de todos modos, y queremos aceptarlo.
16 Anoche me estaba preguntando cómo podía quedar alguien en el edificio sin ser sanado. Ahora, pudiera no ser visible. Los Ángeles de Dios y las visiones aparecen delante de la gente, y algunas veces no es para todos. ¿Es eso correcto?
Una estrella. Pasó por cada observatorio, pasó por todos los observadores de estrellas y todo, pasó al lado de las personas espirituales, pasó justo por encima del templo; y nadie la vio sino los Magos. Era para que ellos la vieran. ¿Creen que ellos la vieron? Yo sí, porque la Biblia dice que lo hicieron. ¿Ven? Y si es posible que el Ángel de Dios pueda ser visible para algunos y no visible para los demás.
17 Por ejemplo un día yo estaba bautizando. Había alrededor de diez mil personas, me imagino, en la ribera. Y estaban por lo menos siete mil de ellos que vieron al Ángel del Señor, y dijeron que los otros tres mil nunca lo vieron. Dijeron: “Bueno, yo no lo vi. Lo escuché a usted gritando, y vi que levantó su mano, y a todos gritando, pero yo no vi nada”. ¿Lo ven?
Y de esa manera fue cuando tomaron la fotografía. Cientos y cientos vieron Eso, y los otros no. Algunos de ellos en los tiempos de la Biblia, era de la misma manera. Lo es hoy.
Los Magos esperaban ver que se levantara la Estrella de Jacob. Ellos eran del Este, y escucharon la profecía de Balaam, la cual decía que se levantaría una Estrella de Jacob. Y ellos la estaban buscando. La estaban esperando. Y ellos fueron los que la vieron.
18 ¿Y cuántos de los que están aquí esta noche esperan ser sanados esta noche, veamos sus manos? Bueno, entonces no se van a decepcionar. Si Uds.…. Simplemente no pueden decepcionarse si lo están esperando. Si no lo están esperando, dirán: “Bueno, me esperaré quizá para mañana en la tarde; lo voy a recibir mañana en la tarde”. Bueno, es entonces cuando lo recibirá.
Ud. dice: “Bueno, yo no sé. Si Él no viene a mí personalmente, no creo que lo vaya a recibir”. Bueno, eso es…
Jesús dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. ¿Es eso correcto?
Y una dama dijo no hace mucho… Entré a un lugar para orar por un niño que tenía meningitis tuberculosa. Él se estaba muriendo. Y la persona dijo: “Oh, Hermano Branham”, dijo: “¡Vaya!”, dijo: “Se va a contagiar con meningitis”. Ella dijo: “Yo saqué a mis hijos. Les puse las vacunas”.
Yo dije: “Una fe como esa les dará meningitis”. Eso es cierto.
Ustedes deben creer. Todas las cosas son posibles para los que creen. Estén con la expectativa que Dios los va a liberar, por cuando Él lo prometió. Y tan pronto como su fe pueda captarlo, se ha ido. Y eso es correcto. Ahora, yo estaba… Lo que sea que Ud. espere, eso es lo que Dios hará.
19 Estaba pensando en Simeón. En su día él era un hombre anciano. Podríamos llamarlo tal vez en aquellos días un viejo sabio. Él es solo… Traten de imaginárselo con una barba blanca larga. Y él era un maravilloso anciano santo de Dios. Ahora, la Biblia dice que el Espíritu estaba sobre él. ¿Creen eso? Sí, él… El Espíritu Santo estaba sobre él. El…
Ahora, Dios siempre tuvo a alguien que creyó Su Palabra. Alguien va a esperar que Dios cumpla Su Palabra, mientras los demás lo pasan por alto. Ahora, como fue en aquel día, así es ahora. La iglesia se había puesto formal y se alejó de Dios. Y ellos pensaron que Jesús, su Cristo, jamás vendría; quizás, tal vez a edades de distancia. Pero justo cuando lo estaban esperando de esa manera, Él estaba a la mano.
20 Ahora, tomemos este caso ahora de Simeón. Ahora, él era un anciano justo. Él creía que Dios le iba a dejar ver a Cristo antes de ver muerte. Ahora, digamos que tiene ochenta años de edad. Y luego Él tenía a otro testigo allí. Estaba Ana la profetiza en el templo, Juan el Bautista, y José y María, y muchos de ellos: un remanente.
Dios siempre ha tenido un remanente en alguna parte. Y Él tiene un remanente esta noche. ¿No creen Uds. eso? Ahora, esta noche, Su remanente se compone de Su cuerpo, Su cuerpo espiritual sobre la tierra, gente bautizada en el cuerpo haciéndonos el cuerpo de Cristo. Ahora, eso no representa alguna cierta iglesia; solo representa a toda la gente bautizada de Dios en un solo Cuerpo. No por una iglesia, sino por un solo Espíritu somos todos bautizados en un solo cuerpo y llegamos a ser miembros del cuerpo de Cristo.
21 Ahora, en aquellos días puedo ver a Simeón, el hombre anciano caminando por la calle, y diciendo: “Bueno, yo voy a ver al Cristo antes de morir”.
Se imaginan a algunos de aquellos eruditos diciendo: “No le presten atención al viejo anciano. Yo creo que él solo… Él ha envejecido ahora, y su mente como que la ha perdido. Y el pobrecito, él es un buen hombre anciano. Pero Ud. sabe, un hombre viejo como ese no va a… Pues, lo hemos esperado a Él por edades, y miren la condición actual del mundo. Pues, sabemos que Él no viene ahora”.
Pero Simeón tenía una razón para creer eso: el Espíritu Santo se lo reveló a él. Esa es la cosa. Dios le dijo a Simeón que no vería la muerte antes que viese al Cristo. Y él creyó que lo que decía el Espíritu Santo era verdad.
Ahora, ¿puede usted hacer eso? Ahora, el mismo Espíritu Santo que guió a Simeón, es el mismo Espíritu Santo que está aquí esta noche. No hay dos Espíritu Santo, ¿verdad? hay un solo Espíritu Santo.
Ahora, mírelo a él. Ahora, él tenía que creer algo más de lo que Uds. creen, ¿verdad? La gente está sanando cada noche, cada día, y por todo el mundo, grandes campañas de sanidad por todas partes. Ellos están siendo sanados. Pero Jesús o Cristo nunca había venido a la tierra. Pero había sido profetizado que Él vendría, y Simeón tenía la promesa del Espíritu Santo, que lo iba a ver a Él.
22 Ahora, la Biblia dice… Creo que David dijo: “Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Ahora, si hay un abismo llamando, hay un abismo para responder a ello en alguna parte. ¿Creen Uds. eso? En otras palabras como esto, como he dicho a menudo: “Antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que pudiera usar esa aleta, o no tendría la aleta”. ¿Es eso correcto? Si hay un árbol para crecer en la tierra, primero tiene que haber una tierra para que crezca, o no habría ningún árbol.
Y luego…. Miren, yo amo la naturaleza, ver a la naturaleza y ver los atardeceres y las montañas. Hay algo allá que simplemente llama.
23 Estaba sentado en el porche no hace mucho. Y mi esposa y yo, estábamos en el columpio, columpiándonos. Las multitudes se acababan de ir. Y unas viejas grullas cruzaron volando, yendo al río. Y ellas estaban llamando. Y la… llegó una dama, me dio una pequeña tarjeta como de este tamaño, que tenía el atardecer y la estrella de la tarde y un llamado claro para mí.
Y yo vi esas viejas grullas, y dije: “Mira, Dios las ha alimentado todo el día en los pantanos. Ahora bajan a las cataratas para reunirse con sus parientes y estar allí por la noche”.
Dos pequeños petirrojos, mis pájaros favoritos, volaron y entraron en su nido. Habían alimentado a sus crías todo el día. Dios había provisto para ellos. Y en la noche, Él tenía una manera provista para que ellos descansaran con seguridad.
Y dije: “Seguramente, algún día cuando se termine la vida, y se ponga el sol de mi vida, y la vida de Uds., Dios tiene un camino en alguna parte”. Hay algo que nos dice que hay algo allá afuera: Un abismo llamando a otro abismo.
24 Leí en el periódico no hace mucho donde un bebé pequeño se comió los pedales de una bicicleta, se comió el borrador de los lápices. Los doctores dijeron lo que era: su cuerpecito necesitaba azufre. Y él se estaba comiendo ese caucho, porque había azufre en el caucho. Ahora, antes que él pudiera tener… que pudiera haber un anhelo de azufre, tenía que haber algo aquí anhelándolo, creando ese deseo. Y si hay algo aquí creando ese deseo, está sujeto a haber algo allá afuera para responder a eso —a ese Creador, creación.
En otras palabras como esto, como diría esto. Antes que Ud. pueda tener un deseo, tiene que haber un Creador para crear ese deseo. ¿Es eso correcto? Antes de que haya una creación, tiene que haber un Creador.
25 ¿Y cuántos de los que están aquí creen que hay sanidad Divina? Veamos sus manos. Ahora, si… Gracias. Si creen, y hay algo en Uds. que dice que hay sanidad en alguna parte, sanidad Divina, está sujeto a haber un Creador para crear ese deseo. Y tan seguro como hay un deseo en su corazón de ser sanado por sanidad Divina, hay una fuente abierta en alguna parte. Eso es todo. Usted hará… Ud. no podría tener ese deseo a menos que lo hubiera.
¿Se acuerdan, hace mucho cuando la iglesia se puso formal y todo, la gente comenzó a anhelar más de Dios? El bautismo del Espíritu vino a existencia. Miren, Uds. estaban hambrientos y sedientos por más de Dios. Y mientras tengan sed de más de Dios, está destinado a haber más de Dios en alguna parte que responda a eso. Si hay un abismo llamando, tiene que haber un abismo que responda. ¿Ven lo que quiero decir?
26 Ahora, Simeón, él era de la misma manera. Él sabía que había un hambre en su corazón. Sabía que él tenía una promesa del Espíritu Santo que no vería muerte hasta que viera al Cristo del Señor.
Ahora, en aquellos días, no tenían prensa y radio como lo tenemos hoy día. Así que Jesús, cuando nació en Belén de Judea, pues había pastores que salieron y adoraron y cantaron, y los Magos vinieron y ofrecieron sus presentes y así sucesivamente. Las nuevas no se dispersaban como sucede ahora.
Pero en el octavo día, de acuerdo a la ley judía, la mujer tenía que venir y ofrecer la tórtola de su —y su tórtola para su limpieza— purificación.
27 Ahora, tomemos una mañana en el templo. Aquí está sentado un hombre, atrás en el cuarto de oración en alguna parte. Era una mañana ocupada; quizá era un lunes por la mañana, y todos yendo y viniendo, miles y miles.
Bueno, probablemente unos tres o cuatro millones de judíos estaban en Jerusalén y alrededor de Palestina durante ese tiempo, probablemente nacían tantos como unos cincuenta a cien bebés cada noche, tal vez más. Bueno, cada mañana habría una línea de madres formadas allá para ofrecer su sacrificio y para las purificaciones, y ofrecer el… de acuerdo a la ley.
Y ahora, miren. Veo a Simeón atrás en el Templo. Vaya, puedo simplemente observarlo sentado allá atrás, quizá leyendo las Escrituras. Él tenía ahora la promesa. Y luego entró por una puerta… [Espacio en blanco en la cinta].
28 Estoy tan agradecido que mi nombre está en Su Libro esta noche, tiene escrito con la Sangre de Jesucristo a través de él: “Perdonado”. ¡Oh, vaya! Van a pensar que soy un santo-rodador después de un rato, de seguro. Pero hermano, cuando pienso en la Sangre de Cristo que perdonó mi libro de pecado, y lo echó al mar del olvido, me alegro y regocijo. Yo le amo a Él con todo mi corazón. Si el poder antiguo de Dios que me salvó y me ha mantenido a través de la edad. Le amo a Él con todo mi corazón esta noche.
Y yo tomo mi postura con Pablo de la antigüedad. “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres. Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”. Maravilloso, Él es maravilloso.
29 Y veo en aquel lugar, cuando llegó el tiempo para la purificación de esta pequeña madre, aunque con su cicatriz y cosas sosteniendo en sus brazos (Mírela) un Bebé envuelto en sudarios. Eso es lo que me dicen, lo que va en el lomo de una yunta de bueyes para el arado. Y no había nada allá con lo cual envolver al pequeñito, el Rey de la gloria. Qué le importa a Ud. lo pobre que sea. El Rey de la gloria envuelto en pañales, lo envolvieron en eso… Y aquí está el mismísimo Príncipe del cielo en los brazos de una muchachita, envuelto en pañales.
Allí estaban las madres ricas. Ellas no se llevarían bien con ese grupo de gente. Siguen teniendo ese sentir. Ellas no se llevarían bien con ese grupo.
Y María se paró allí, y una de ellas se alejó, dijo: “Mírenla a ella”.
Pero en su corazón, sabía quién era ella. Ella sabía que tenía las bendiciones de Dios. Y allí ella Lo tenía en sus brazos.
Miren aquí. Eso es lo que el mundo natural pensaría. Miran alrededor y dicen: “Oh, vaya. Miren eso. Ese bebé ni siquiera está bien vestido. Y miren, una ofrenda de campesina, dos tórtolas”. Aquí estaban paradas algunas de ellas con corderos. Eran personas ricas. Pero la ofrenda de un campesino…
30 Luego mientras estaban paradas allá, y la pequeña madre guardando todo en su corazón, puedo ver al Espíritu Santo moverse allá en la habitación sobre ese hombre anciano llamado Simeón, que [Palabras no claras] “Simeón, Yo te di la promesa, y has vivido fiel a ella. Levántate y comienza a moverte ahora”.
Lo puedo ver a él que baja el Pergamino, sale del edificio. Él no sabía a dónde iba. Él era guiado por el Espíritu Santo. Lo puedo ver moviéndose a través de la gente, baja hasta que se topa con la fila de mujeres, comienza a ir por la fila. Se fue directamente al lugar donde estaba parada esa pequeña mujer despreciada, toma al bebé envuelto en pañales, y lágrimas cayendo de su barba, dice: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra, porque han visto mis ojos Tu Salvación”. El Espíritu Santo lo guió al Niño.
31 Al mismo tiempo, una anciana ciega profetiza sentada allá en un rincón, el Espíritu Santo le habló a ella. Y aquí venía ella rodeando por entre esa gente de esa manera: ciega. Llegó hasta donde Él estaba, y levantó sus manos y bendijo a Dios: guiada por el Espíritu Santo, un abismo llamando a otro abismo. Ellos estaban con la expectativa de verlo a Él. Allí estaba Él, el Espíritu Santo guiándolos a ello.
Por años hemos esperado que estén dones en la iglesia; hemos esperado que el poder esté en la iglesia. ¿Y no es extraño esta noche que ustedes crean en la sanidad Divina, que el Espíritu Santo los haya guiado aquí por el mismo canal, justo donde las bendiciones de Dios cuelgan sobre el edificio, listos para recibir y sanar a cualquiera que esté en la presencia Divina, que lo creerá?
El mismo Dios que vivió en aquel día, y el mismo Espíritu Santo que guió a Simeón, y a Ana, y a ellos a Cristo, los ha guiado a Uds. aquí esta noche donde estamos reunidos en este lugar en el Nombre del Señor Jesús para ver Su poder moviéndose sobre Su pueblo. Amén. Amén.
No, eso no los asuste. Amén significa “Así sea”. Y eso es correcto. Es la verdad. ¡Qué maravilloso!
32 ¿Creen en ser guiados por el Espíritu? Recientemente, solo como testimonio. Estábamos llevando a cabo una reunión aquí en Fort Wayne. Nunca lo olvidaré. Muchos aquí estaban en la reunión de Fort Wayne, sin duda alguna. Veamos sus manos, ¿quiénes estaban en la reunión de Fort Wayne? ¡Qué tiempo tan maravilloso! Fue cuando el hombre fue sanado de esclerosis múltiple. ¿Cuántos estuvieron esa noche que fue sanado, veamos sus manos?
Allí ese hombre anciano tendido allí, lisiado (Ambos pudieran estar presentes ahora) tendidos de esa manera. Yo no sabía. Estaban tratando de poner al hombre en la plataforma con su camisa blanca allí. Él era un hombre de negocios, llevaba diez años en cama paralizado de la cintura para abajo. Yo no sabía. Ellos… Algunos de sus amigos trataron de subirlo. El pobre hombre estaba tratando de tocar la pierna de mi pantalón. Y ellos lo bajaron de la plataforma.
33 Y yo solo estaba sentado. Seguí hablando. Y de casualidad miré y vi una visión de él. Yo sabía que él iba a ser sanado. Lo vi caminando por alguna clase de lugar. Le hablé a él, él… Y dije: “Usted quiere que vaya y ponga mis manos sobre usted, ¿no es así?”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo bajé. Al mismo tiempo allí, un hombre ancianito estaba tendido allí tan lisiado, al que este hombre le había escrito, extendió su mano y tomó mi saco. Él dijo: “Hermano Branham, solo ponga sus manos sobre mí también mientras está Ud. aquí, y yo sanaré”.
Y tan pronto como yo toqué a ese hombre allí, él se puso de pie. Y la gente empezó a gritar. ¿Lo recuerdan?
34 Aquí hace unas semanas, recibí una carta de ambos. Y el hombre que estaba tan paralizado, estaba tan lisiado de esta forma, estaba arando en un campo con su tractor. El otro hombre [Palabras no claras] con esclerosis múltiple, venía por el camino y lo vio. Él saltó fuera de su carro, y el hombre saltó fuera del tractor, y corrieron allá en el campo, tomándose el uno al otro y levantándose el uno al otro de arriba abajo de esa manera. ¿Qué es? Nada sino la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es Omnipotente en Su poder en [Palabras no claras]. Pues, él es el mismo Cristo ayer, hoy, y por los siglos. Sus poderes no pueden fallar, porque Él es Dios. El orden Divino de Dios en la tierra, el Espíritu Santo hoy es exactamente igual a lo que Él era. Rechazar a Jehová tenía un castigo. Usted tiene… Rechazar a Jesús tenía un castigo. Y el rechazar esto, lo que la gente llama fanatismo, y lo que la gente llama necedad, es el Espíritu Santo. Él dijo: “Hablar una palabra en contra de eso, no le será perdonado en este mundo venidero”. Tiene mayor castigo el rechazar al Espíritu Santo hoy que rechazar a Jesucristo o al Padre. Eso es correcto.
No sea avergonzado. Párese por lo que está correcto. No sé qué me pasa esta noche. Estoy [Palabras no claras] ahora. Muy bien. Obsérvelo a él.
35 Allí en la reunión cuando están sucediendo cosas. Recuerdo que me estaba quedando en el Hotel Indiana. Y tenían que mantener el lugar en secreto donde me estaba quedando, Ud. sabe, porque durante todo el día cuando uno recibe a la gente enferma, que hace bajar la unción, y uno casi no puede llegar a la plataforma en la noche.
Y recuerdo una enfermera, una enfermera de la Clínica Mayo, una de las primeras sanidades: la Sra. Margie Morgan. El cáncer había penetrado al punto que ella solo pesaba cuarenta y siete libras [27 Kg. Trad.]. El Sr. Baxter y demás estaban hablando con ella la otra noche. Ella pesa unas ciento cincuenta y cinco libras [70 Kg.]. Hace como cinco años de eso.
Los doctores dijeron: “Oh, ella morirá. Solo está emocionada”. Bueno, ella sigue emocionada. Ella está viviendo. Será mejor que Ud. se emocione entonces, porque entonces mantendrá su vida aquí un rato. Emoción, es el poder de Dios Todopoderoso, no es emoción. Si lo es, sería bueno que los psicólogos y los doctores empezaran a enseñar la emoción. La emoción no los cura. Uds. saben que no.
36 Ahora, noten. Nos estábamos quedando en el hotel. Y el pequeño botones vino, y dijo: “Reverendo Branham, lamento informarle, pero Ud. ni siquiera podría salir por esa puerta esta mañana”. Dijo: “El auditorio está completamente lleno. Ellos saben que Ud. está aquí”.
Nos esperamos un rato. Y no había manera de salir a desayunar. Así que después de un rato, vino otro, dijo: “Déjeme decirle; lo puedo llevar por el sótano si no le importa, a su esposa y a ellos, por encima de unas cenizas”.
Yo dije: “No me importa”.
Bajamos, atravesamos un montón de cenizas, y salimos al callejón. Nos dirigimos a un lugarcito llamado Toddle House. ¿Se acuerdan en dónde está? Allí es donde el Sr. Eaton fue sanado aquella mañana con problema estomacal cuando se apresuró allá para pagar mi desayuno.
37 Y recuerdo, yo tenía mi abrigo de esta forma, caminando por la calle cargando a mi niña pequeña, la Sra. Morgan a un lado, y mi esposa por el otro lado. Íbamos caminando por la calle. Yo comencé a cruzar la calle para ir al Toddle House, donde estábamos comiendo nuestros desayunos y comidas. Y justo entonces, yo sentí al Espíritu Santo. ¿Creen en ser guiados por el Espíritu ahora? Muy bien. Entonces escuchen atentamente. Eso dijo: “Date la vuelta para este lado”.
Y yo comencé a dar la vuelta. La Sra. Morgan dijo: “¿A dónde va?”.
Mi esposa miró rápidamente y dijo: “El Espíritu está guiando ahora. Solo observe. Solo sígalo a él”.
Y avancé por la calle. No sé a dónde fui, pero después de un rato, me detuve y miré arriba. Decía: “Cafetería Millers”. Yo entré. (Estas personas pueden estar sentadas aquí esta noche hasta donde sé). Yo entré. Tomé una taza, creo, de chocolate o algo, me senté a tomármelo, la Sra. Morgan, todos ellos.
Cuando pedimos por la bendición, yo levanté mi cabeza. Le dije algo a mi niñita. Vi a una mujer que se levantó. Ella dijo: “Bendito Dios. Bendito Dios”.
Yo pensé… La Sra. Morgan volteó, dijo: “Ud. está atrapado aquí adentro ahora”.
Yo dije: “Sra. Morgan, no diga eso”. ¿Ven? Yo dije: “Esto es el Espíritu Santo”.
38 Esta mujer llegó allí retorciéndose las manos. Ella dijo: “Hermano Branham, yo soy de Texas”. Ella dijo: “Mi hermano se está muriendo con un problema cardíaco”. Dijo: “Nosotros lo seguimos. Con esta van como ocho o diez reuniones que hemos asistido, y no hemos logrado obtener una tarjeta de oración que haya sido llamada en la línea. Y dijo: ”Para poder llegar hasta aquí en esta ocasión, vendimos nuestra vaca“, dijo: ”porque mi… El doctor dijo que mi hermano solo podía vivir un poquito más“. El corazón, algo le había lastimado el diafragma. Dijo: ”Solo le quedan unas cuantas semanas de vida. Y era nuestra última oportunidad“. Dijo: ”Nosotros [Palabras no claras] hasta anoche. Ni siquiera podemos entrar para obtener… al lugar, ya no podemos“. Y dijo: ”Yo oré toda la noche“. Y ella dijo: ”Esta mañana alrededor de las cuatro de la mañana“, dijo: ”Tuve un sueño. Y en este sueño me dijo que viniera y buscara un lugar llamado Cafetería Millers, y que estuviera aquí a las nueve en punto y que mi hermano sería sanado“.
Miré mi reloj, y exactamente las nueve en punto. Uds. saben lo que sucedió. Sí, señor. Y el muchacho fue sanado.
39 Me di la vuelta, y tomé mi sombrero, y empecé a salir por la puerta, y la gente comenzó a gritar. La cafetería se avivó en unos cuantos minutos. Yo comencé a salir por la puerta. Dijo algo, una bendición para ellos, comencé a salir por la puerta, y una mujercita… Ella estuvo en San Bernardino hace unas cuantas semanas para testificarme, estaba regresando de Brasil de ver a su hija, la cual es una misionera.
Y ella se arrodilló en la calle y me agarró de mis piernas de esa manera. Ella dijo: “Oh, Dios…”.
Yo la levanté, y dije: “¿Qué pasa, hermana?”.
Meda, mi esposa y ellos, empezaron a levantarla. Dije: “¿Qué pasa?”.
Y ella lo tenía bastante grande, era maligno. Y los Hermanos Mayo la habían desahuciado. Su esposo es propietario de la compañía de espagueti aquí en Chicago. Y ella era una mujer pequeña. Y ella estaba, oh, tan hinchada. Ella dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Es mi última oportunidad”. Ella dijo: “Oh, simplemente he orado y llorado”. Dijo: “Los Mayo me han desahuciado, y no se puede hacer nada con esto aquí. He tomado radio; he tomado tratamientos con Rayos X, y de todo, y no se pudo hacer”. Y ella dijo: “Esta mañana, casi a punto de amanecer”, dijo: “Me desperté. Estaba mirando para afuera. Y me volví a dormir”. Dijo: “Soñé un sueño donde yo debía estar parada frente de la Cafetería Millers diez minutos después de las nueve para ser sanada”. Oh, vaya. ¿Creen en ser guiados por el Espíritu? Sí, señor.
40 Me fui por la calle. Solo un rato después. (Y Uds. personas de Fort Wayne y del otro lado de la línea saben de esto) Yo iba por la calle. Mi esposa dijo: “Qué… ¿Estás listo para entrar ahora?”.
Yo dije: “No lo sé”. Llegamos allá, y vi un equipo de pesca. Y comencé a voltear hacia eso. Justo entonces el Espíritu Santo descendió de nuevo y comenzó a moverse. Esta es mi vida interior que les estoy contando. Ha sucedido también aquí mismo en esta ciudad, hoy. Y luego aquí Eso se estaba moviendo alrededor. Yo lo sentí. Dije: “Oh, Eso está de nuevo”. Dije: “Ahora, querida, ve para allá y consigue la… ve a la farmacia allá y consigue el librito de pintar para el bebé”. Tenía que mantenerla en un cuarto todo el día. Yo dije: “Todos Uds. regresen y entren. Yo no sé cuándo lograré que… el Espíritu Santo me libere ahora”.
41 Y yo fui para el… Empecé a ir al final de la calle. Y caminé hasta allá y comencé a mirar hacia ese equipo de pesca y cosas. Y me fui a un lado; yo dije: “Padre Celestial, ¿a dónde quieres que Tu siervo vaya?”. Yo pensé que tal vez Él quiere que me quede aquí un poco. Y me quedé un ratito; nada sucedió. Pensé: “Bueno…”. Empecé a caminar hacia la equina.
Él dijo: “Ve y cruza la otra esquina”.
Y el policía hizo sonar allí su silbato. Y yo crucé al otro lado, y me paré allí un rato, como unos diez minutos. Yo no sabía por qué estaba parado allí. La gente pasaba. Yo solo estaba parado allí. Eso es todo lo que yo sabía. Cuando Ud. es guiado por el Espíritu, Dios quiere que solo haga lo que Él dice que haga. Él es el que está en el otro extremo de la línea haciendo el trabajo.
42 Yo solo me quedé allí un poco. Y pensé: “Oh, ¿qué va a suceder?”.
Y un policía grande irlandés sonó otra vez el silbato; los peatones cruzaron. Y en la parte de atrás venía una mujercita con un vestido a cuadros, un camisón a cuadros, parecía como una Canadiense. Ella iba cargando un bolso en su brazo. Llevaba su rostro inclinado. Ella iba caminando de esta manera, y ella…
El Espíritu Santo dijo: “Párate aquí”.
Y ella pasó muy cerca de mí, solo siguió de largo. Pensé: “¿Por qué es eso?”. Ella se alejó un poco más. Pensé: “Bueno, eso es extraño. Y Él me dijo que me parara aquí al lado de ella. Me pregunto por qué. Tal vez ella solo captó la bendición a medida que pasaba de esa manera”.
43 En unos momentos ella volteó, y dijo: “Oh”, ella dijo: “Hermano Branham…”. Y se regresó. Ella dijo: “Yo no… Estoy fuera de mí”.
Yo dije: “No lo creo, hermana. ¿Qué sucede?”.
Ella dijo: “Yo soy de Canadá. Solo me permiten que me manden aquí ciento cincuenta dólares al año”. Ella dijo: “yo… yo gasté todo mi dinero”. Y dijo: “Yo… yo… yo estaba en el vestíbulo del hotel, y tenía cinco centavos para un café esta mañana”. Ella dijo: “E iba de camino de regreso para tomar un aventón para regresar a Canadá”. Dijo: “Yo no pude entrar en las líneas, y yo estaba orando”. Y dijo: “Algo solo me hizo dar la vuelta y me hizo venir dos o tres cuadras y cruzar para este lado”. Oh, vaya. Allí esta Él.
La vi sosteniendo su mano. Yo dije: “¿Es su brazo, hermana?”.
Ella dijo: “Sí, me caí sobre una roca. Iba montada sobre un perro cuando yo era una niñita, y me caí sobre una roca y me lastimé así esta mano”. Y mientras ella estaba hablando, aquí venía su mano saliendo de esa manera. Ella comenzó a gritar con todas sus fuerzas.
Y ese policía grande dijo: “Yo sé quién es usted, Hermano Branham”.
Si se trata de una línea de oración, la tuvimos de arriba abajo por esa calle durante un rato, la gente parada, moviéndose. ¡Oh, qué maravilloso!
44 Aquí no hace mucho, yo venía de Dallas, Texas, en la primavera, y pensé… Estaba volando de regreso, y aterrizamos en Memphis, exactamente donde mi… Tuve que estar una noche en la quinta en Memphis, Tennessee. Me mantuvieron allí en tierra, y me colocaron en ese, creo, Hotel Peabody, se llama. Es un lugar muy agradable. Yo mismo, no podía permitirme el lujo de entrar, pero las aerolíneas me mandaron allá. Y recuerdo que esa mañana me llamaron, dijeron: “Ahora, el avión partirá a las ocho en punto, Reverendo Branham”. Dijo: “Van a venir a recogerlo”.
Yo dije: “Sí, señor”. Y preparé mis cartas e iba en camino a mandarlas. Ahora, escuchen atentamente, voy a terminar en un minuto. Y yo pensé: “Oh, vaya, voy a ir para allá y mandar estas cartas por correo”. Y salí y comencé a ir por la calle, puse… tratando de encontrar la Oficina Postal. Y yo iba por la calle cantando ese cantito Pentecostal, veamos:
Diciendo ahora, a lo lejos y ancho,
Este poder sigue siendo el mismo,
Estoy tan contento de poder decir que soy uno de ellos.
Hermano Ryan, se acuerda, cuando Ud. solía cantarlo. Y diciendo: “Nosotros…”. Yendo cantando ese cantito. Y después de un rato, sentí algo haciendo: “Whooo…”, se acercó. Retrocedí y me coloqué detrás de una gran columna que estaba allí, y yo dije: “Padre Celestial, ¿qué quieres que Tu siervo haga?”. Seguía haciendo: “Whooo…”. Yo permanecí muy quieto durante un minuto, y escuché una voz profunda que dijo: “Date la vuelta, regresa”.
45 Bueno, me di la vuelta y me fui caminando de regreso por la calle. Yo caminé. Y caminé pasando el hotel, bajando por el Sur de Memphis, solo caminando y caminando. El sol estaba arriba para ese entonces. El sol estaba arriba, y era una hermosa mañana de primavera. La fragancia de las flores en el aire, habían perfumado el aire.
Yo pensé: “Qué hermoso”. Iba caminando por allí. Pensé: “Señor, yo no sé. Tú dijiste: Camina. Aquí estoy. Estoy caminando”. Solo seguía caminando, caminando, caminando. Caminé casi hasta llegar al otro lado de Memphis. Y recuerdo haber bajado una pequeña colina hacia donde un pequeño riachuelo corría por este camino, un pequeño afluente allí en el río de algún tipo. Simplemente fui caminando por allí. Había una pequeña choza encalada blanca allí abajo; mucha gente de color vivía por esa dirección. Estaba caminando por allí, cantando, tarareando para mí mismo,
Solo creed, solo creed.
Satanás dijo: “Vas a perder el avión”.
Yo dije: “Voy a caminar”.
Todo es posible.
No dejen que les diga una mentira. Él es un mentiroso. Cuando Dios está guiando, vaya y haga lo que Dios dice que haga. Sí, señor. Él les dice que están sanados; créalo, y solo comience a caminar. Y yo simplemente seguí así, cantando.
Solo Creed [Palabras inciertas].
46 Yo me estaba fijando, recargada en una puerta de esta manera, estaba una anciana tía Jemima muy típica, una mujer grande y robusta de color con la camisa de un hombre amarrada alrededor de su cabeza. Ella estaba recargada allí. Yo como que deje de cantar, de tararear, cuando me encontraba tan lejos de ella como aquella pared. Solo seguí caminando por allí.
Y cuando llegué allá, ella como que me vio y se rió, y se mostraron esos grandes dientes blancos, y sus lágrimas brotaron de esa manera de ese rostro. Ella dijo: “Buenos días, pastor”. Me di la vuelta. Ahora: “Pastor”, significa “Ministro o Reverendo” allá en el Sur. Dijo: “Buenos días, pastor”.
Miré alrededor. Dije: “Buenos días, Tía”. Dije: “Por cierto, ¿cómo sabía Ud. que yo era un pastor?”. Ella se rió y se limpió los ojos. Pensé: “Aquí está. Algo está sucediendo”. Podía sentir el Espíritu. Había caminado entonces lo suficientemente lejos. ¡Vaya! Cuando pienso al respecto, mi corazón salta.
47 Me di la vuelta; dije: “¿Cómo sabía Ud. que yo era un pastor?”.
Ella dijo: “Pastor, ¿Ha leído alguna vez en la Biblia sobre la mujer Sunamita que tuvo ese bebé por promesa?”.
Yo dije: “Sí, Tía. He leído eso muchas veces. Lo prediqué no hace mucho”.
Ella dijo: “Yo soy esa clase de mujer, también. Y le dije al Señor que si Él me daba un hijo, yo lo criaría para Él”. Dijo: “Pastor, el Señor me dio un niño, y lo crié hasta su adolescencia”. Dijo: “Él tomó el camino equivocado, salió con malas compañías”. Dijo: “Él yace aquí muriendo ahora. Se contagió de una mala enfermedad, y los doctores no pueden hacer nada por él”. Dijo: “Le dieron toda clase de inyecciones”, pero dijo: “él es un descarriado”. Y dijo: “Él yace aquí muriendo”. Dijo: “Él ha estado inconsciente desde anteayer”. Y dijo: “él no sabe nada. Piensa que está afuera en un gran mar en alguna parte, frío”. Y dijo: “Pastor, simplemente me parte el corazón ver a mi niño morir de esa manera”. Y dijo: “Yo… yo lo quiero salvo”. Y dijo: “Yo oré toda la noche. Y dije: Señor, Tú me diste el bebé, pero… pero ¿en dónde está el Elías?”. Ella dijo: “Ahora, Señor, ¿me ayudarás? No dejes que mi bebé muera de esta manera”. Y dijo: “Y el Señor me dijo esta mañana…”. Y dijo: “Me quedé un tanto dormida en mi silla; y soñé que debía salir aquí y pararme en esta puerta y que vería a un hombre vestido así como lo está usted”. ¡Oh, vaya! ¿Saben cómo me hace sentir eso?
48 Yo dije: “Tía, mi nombre es Branham. ¿Alguna vez escuchó de mí antes?”.
Ella dijo: “No, señor. Nunca he escuchado de usted”.
¡Oh, vaya! Dije: “Tía, yo oro por los enfermos”.
Ella dijo: “¿Lo hace?”.
Dije: “¿Puedo entrar para ver a su muchacho?”.
Ella dijo: “Seguro, pastor”. Y cuando ella levantó de nuevo esa vieja puerta con una cadena y una punta de arado como peso, como peso detrás de eso… Yo he entrado a palacios de reyes, y he entrado a grandes casas elegantes, pero nunca me sentí más bienvenido que cuando entré por esa puertita esa mañana, bajo ese caballete. Ella caminó tan feliz. Ella sabía que algo tenía que suceder; Dios estaba en ambos extremos de la línea.
49 Así que entré a la habitación. Lo primero allí arriba estaba un pequeño letrero: “Dios bendiga nuestro hogar”, una pequeña estufa de leña, que la llamamos en el Sur, colocada allí, y una camita con dosel. Aquí estaba un muchacho grande y corpulento, de unas ciento ochenta libras [81 Kg. Trad.] como de unos diecisiete, dieciocho años de edad, acostado allí con una cobija en su mano, haciendo: “Mmmm, Mmmm”, de esa manera. Él dijo: “Hace mucho frío, mamá. Mmmm”.
Ella le dio una palmadita. Dijo: “El bebé de mamá”.
Yo pensé allí mismo en el amor de una madre. No importaba lo que él había hecho, cuánta desgracia; seguía siendo el bebé de mamá. Ella le dio un beso en su frente.
Y yo pensé: “Si el amor de una madre puede ir de esa manera, ¿qué hará el amor de Dios? Cuando Él dijo: Una madre puede olvidar a su hijo de pecho, pero Yo nunca me olvidaré de ti”. Yo pienso: “Sublime gracia, que a un infeliz salvó”.
50 Luego mientras estaba ella con su muchacho allí, yo dije: “Tía, oremos”. Ella no dijo nada tocante a su sanidad, ella quería que él fuera salvo. Y así que antes que él se fuera ella quería tener un testigo que él era salvo. Y esa anciana santa se arrodilló en el piso. Yo no podía orar. Escuché su oración, oh, vaya, ella abrió ese corazón, y las lágrimas bajando por sus mejillas, ella dijo: “Señor, si solo permites que él me diga que él me va a estar con Jesús”, dijo: “Yo seré feliz”, y de esa manera. Y yo solo me arrodillé allí y mantuve mi rostro inclinado y lloré como un bebé.
En unos minutos, ella se levantó, dijo: “Gracias, Señor”. Y ella se acercó, dijo: “El bebé de mamá”. Le dio una palmadita así. Y toqué sus pies, estaban tan fríos como podían estarlo, la muerte estaba sobre el muchacho. Y él dijo…
Yo dije: “¿Acaso él…?”.
Dijo: “Él no sabe…”.
Yo dije, le hablé al muchacho, dije: “¿Cómo te sientes ahora, joven?”.
Él solo seguía haciendo: “Hmmm”.
Ella dijo: “Él no sabe en dónde está pastor; lleva ahora dos días inconsciente”.
Y yo dije: “Vamos a orar de nuevo, hermana”.
51 Y nos arrodillamos en el piso, yo dije: “Padre Celestial, de alguna u otra manera llegó anoche una tormenta, y Tú aterrizaste el avión”. ¿No creen que todas las cosas ayudan a bien? Yo dije: “Camino a casa a la reunión”, yo dije: “Tú aterrizaste el avión. Y esta mañana cuando el sol estaba brillando, yo sé que pasaron las horas, es tiempo ahora de partir. Pero de alguna manera Tú me guiaste por este camino; yo no lo entiendo. Pero estoy poniendo mis manos sobre este muchacho en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo, y pidiendo que le sea perdonada la vida”.
Y en cuanto se hizo la oración, lo escuché a él haciendo:“Um”, dijo: “Oh, mamá”.
Ella se levantó, dijo: “¿Qué quiere el bebé de mamá?”.
Dijo: “Mamá, se está aclarando la habitación, está entrando luz en la habitación”.
Ella comenzó a llorar; yo levanté mis manos, comencé a ofrecer una alabanza. Se levantó de la cama ese muchacho grande y saludable, restaurado a su condición normal.
52 Unos meses después de eso, yo iba pasando en tren, y me detuve para conseguir algo de comer; escuché a alguien gritar: “Pastor Branham”. Él estaba empujando alrededor uno de estos viejos carritos de esa manera, trabajando allí por la estación. Él corrió y me tomó de la mano, dijo: “¿Se acuerda de mí?”.
Y yo dije: “No, no me acuerdo”.
“El Señor lo guió allá, cuando mami estaba orando”. Dijo: “Pastor Branham, estoy perfectamente sano ahora, y soy ahora un Cristiano”.
Cristiano, oh, hermano, ¿y saben algo? El avión nunca se fue, algo le pasó, estaba como una hora retrasado, y yo me subí al avión y llegué a casa a tiempo de todas maneras.
Déjenme decirles algo: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Su poder es Omnipotente, Él no puede fallar; Él es el mismo Dios que era en Memphis, Tennessee, esa noche, en Fort Wayne, Indiana, está aquí esta noche. ¿Creen Uds. eso? Él es el mismo, Él no puede fallar.
53 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias esta noche por Tu poder, cómo pudiéramos testificar hora tras hora de Tus bendiciones y de todo lo que has hecho por nosotros. Estoy pensando del tiempo allá en Memphis, y pensando de aquí en Fort Wayne, y los diferentes lugares a través de la nación.
Oh Dios, ahora Tú estás aquí; puede ser peculiar para algunas personas, pero Señor, no lo es para nosotros que creemos que Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Creemos que Tú estás aquí esta noche, y estás aquí en Tu poder. Y como Simeón de antaño estaba esperando la promesa del Espíritu Santo que lo dejara ver el Cristo antes de morir… Oh, Dios, el mismo Espíritu Santo está aquí, y le estamos pidiendo esta noche, en el Nombre del Maestro Jesucristo, el Hijo de Dios, que nos permita ver Su gran poder. No que necesitemos verlo, porque oramos que Tú lo hagas, Señor, para fortalecer la fe de otros, que estas próximas tres reuniones que serán en este auditorio, que puedan ser el escenario de un avivamiento chapado a la antigua que hará que las iglesias sean llenas con Tu gloria.
54 Y Señor, estos ministros, Tus siervos, sentados justo detrás de mí esta noche en oración, oh Dios, que cada uno de ellos sea lleno con el poder. Y que sus iglesias se multipliquen y se dupliquen dos veces, Señor, de personas siendo salvas. Y que pueda haber poderes de sanidades chapados a la antigua fluyendo por sus iglesias, grandes señales y maravillas. Y que algo suceda que cause que la ciudad dure mucho tiempo hablando al respecto. Concédelo, querido Dios.
Ahora, al hablar esta noche, en este edificio caluroso, oro que Tú escondas a Tu siervo detrás de la cruz, y que el Ángel de Dios se acerque. Muévete como lo hiciste anoche, oh Ángel de Dios. Desciende sobre este edificio, y yo creo que si Tú nos das otra oportunidad después de la de anoche, mostrando Tu poder, si Tú nos das esa oportunidad esta noche, yo creo, Padre celestial, si lo envías a Él para que se manifieste a Sí mismo de nuevo, que los enfermos y cada uno que está aquí lo reciba a Él con un solo corazón y de común acuerdo. Y habrá sanidades, Señor, de las cuales se hablarán durante meses y años por venir. Concédelo, Señor. Estas amables bendiciones y favores lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
55 Gracias, señor [Palabras no claras] aquí. Yo sé que es difícil (preocupado al respecto), estando así de caluroso; no podemos evitar eso. Deseo ahora, en este hermoso canto: “Quédate Conmigo”. En la hora de mi muerte, cuando la vida me esté llevando, o la mía, los Ángeles de Dios, yo espero, me estén llevando a la gloria, yo creo que eso ya está resuelto. Cuando me lleven yo espero escuchar ese canto sonando de esa manera: “Quédate Conmigo”. Cuando la muerte este luchando en mi garganta, y los vapores fríos flotando en contra de mi alma, cuando comience a pasar por ese valle largo que llaman el valle de la muerte, yo quiero ver la estrella de la mañana salir, alumbrar el camino para el valle de la sombra de muerte. Y cuando llegue al Jordán, espero ver dos brillantes alas del Espíritu Santo que se extiendan por allí y lleven a nuestras almas cansadas a una tierra mejor. Hasta ese momento, vivamos fieles a Él, quien es fiel a Su Palabra. En el Nombre del Señor Jesús. Todos tengan fe en Dios; todos crean en Dios. Que nadie dude a Dios, sino solo creed.
56 Muy bien, yo no sé qué hacer. Le estoy pidiendo a mis hermanos ministros, solo quédense aquí donde están. Quiero que me ayuden esta noche. ¿Lo harán? Estos hombres están ordenados por Dios; ellos han venido públicamente aquí delante de la ciudad, de esta manera, para mostrarse, que ellos creen en sanidad Divina en Jesucristo. Y están tan ordenados para orar por los enfermos como cualquier otra persona que hay en el mundo para orar por los enfermos. Su pastor tiene el mismo derecho de orar. Aún el miembro laico tiene el derecho de orar. ¿Es eso correcto? “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros”. Todos los que creen en sanidad Divina tienen el derecho de orar por los enfermos. Lo único, es que se acumule su fe.
Yo no sé lo que el Espíritu Santo… Le he pedido a Él que nos bendiga. Yo creo que Él lo hará. ¿Van a creer conmigo, ahora? ¿Van a esperar que Él lo haga? Entonces cada uno sea reverente, y vamos a llamar una pequeña línea de oración y empezar. Vamos a llamar a unos pocos y, de alguna parte de la línea, y luego vamos a… Entonces quiero que algunos de, otra gente… Simplemente no sabemos lo que el Señor va a hacer por nosotros esta noche.
57 Déjeme decirle, al venir para acá esta noche, yo solo dije: “Señor, te lo encomiendo”. Y cuando llegué aquí, todos estos pastores estaban arriba en la plataforma; el Hermano Baxter dijo: “Hermano Branham, no hay forma para que esos hombres se paren en alguna parte”. Dijo: Cada persona que puede estar de pie está de pie, y se han alejado desde la tarde o la noche“. Y dijo: ”No hay ningún lugar…“.
Y justo entonces el Espíritu Santo me reveló algo. Yo dije: “Dejen a esos hermanos exactamente donde están”. No es que no quiera a mis hermanos aquí, pero aquí… ellos son creyentes; Uds. son creyentes, y algunos de ellos están necesitando sanidad también. Y eso es correcto. Y cuando vienen atravesando, por este lado, me confunde. ¿Ven lo que quiero decir? Me confunde. Y cuando estoy de lado, si paso al paciente por este lado, no hay una manera adecuada de hacer que el paciente se dé la vuelta para salir… ¿Alguna vez sintonizaron la radio en tres o cuatro estaciones que trataban de entrar al mismo tiempo? Es la misma cosa, cuando siento que se mueve.
58 Esos son poderes de demonios, no un demonio de su alma, un demonio de su cuerpo. El Hermano Baxter se los explicó a todos Uds. Y cuando ellos vienen en contra de eso, yo solo… Ellos temen, y si se fijan, uno aquí será sanado de algo, y luego un espíritu afín de simpatía allá, se asustará y saldrá de la persona. ¿Han visto eso suceder? Seguro, ellos saben cuando son azotados. Uno no puede engañarlos.
Alguien… La otra noche me encontraba en un lugar donde dijeron que tenían una reunión de sanidad, y un hombre estaba parado allí pateando y pisando fuerte la plataforma, y diciendo: “¡Diablo, sal de eso, diablo…!”.
Ahora, a él no le importa qué tanto ruido haga usted (¿Ven?); eso no lo va a molestar. Ud. no puede asustarlo. Solo hay una cosa que lo moverá; eso es fe verdadera y divina en Cristo. Eso lo tomará en este momento; él le tiene miedo a eso. Eso es correcto. Cuando Ud. en verdad tiene la Sangre de Cristo detrás de usted, respaldando su fe, moviéndose de esa manera, él se alejará. Él lo reconocerá. Muy bien, ahora todos sean reverentes.
59 ¿En dónde está Billy? Muy bien. ¿Repartiste…? ¿Qué tarjetas de oración repartiste? Z, ¿hasta dónde? Del 51 al 100. Vamos a tomar unas diez. Vamos a tomar del 90 al 100. Tome del 90 al 100, en Z-90 al 100, fórmelos aquí de acuerdo a sus tarjetas, inmediatamente.
Ahora, ¿cuántos están aquí que no tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos. Oh, eso es bueno, la línea de enfrente aquí; esa es la manera. Estoy contento que están aquí. Ahora, Uds. siéntense por aquí.
¿Cuántos allá en la audiencia, por aquí, tiene tarjetas de oración? Muy pocos, uno que otro. Muy bien. Muy bien. Ahora, alguien mire las tarjetas de oración y vean si tienen la 100 al… ¿Cuál era que yo…? ¿Cuáles llamé, Hermano Baxter? Oh, 90, 90 al 100, sí, 90 al 100. Miren, si alguien está sordo, no podrán escuchar. Y miren al que está al lado suyo y vean si ellos tienen las tarjetas bien acomodadas.
Estoy solo un poco retrasado, pero voy a tratar de solo… Oren por mí, porque estoy… Oren por mí, hermanos, es difícil [Palabras no claras] mantenerme, entrando directamente de…
60 Sí, señor. Muy bien [Palabras no claras] Discúlpeme, audiencia, por hablarles esta noche como lo he hecho; he tomado mucho de su tiempo, pero simplemente los amo tanto que les tengo que decir unas cuantas palabras antes de partir, sobre el Evangelio. Es un tanto difícil cuando uno está hablando de esa manera, y luego entrar directamente a la unción de esto otro, es una sensación diferente y todo. No es como hablar o algo, pero ruego que Dios bendecirá a cada uno de Uds. ahora y les dará… ¿Cuántos van a creer con todo su corazón ahora? Eso es correcto. ¿Cuántos de Uds.,…? Solo mantengan su mano levantada, y diciéndolo, de esta manera: “Hermano Branham, estoy aferrándome a Dios para que conteste su oración esta noche”. ¿Están haciendo eso? Muy bien. Hagan eso, casi son todos, yo diría, un cien por ciento. Algo tiene que suceder.
Hermano, hermana, he dicho esto, y voy a decir esto antes que la unción descienda sobre mí más profundamente, no le presten atención a la manera que me estoy conduciendo aquí arriba, porque eso solo es… Uno no está en este mundo en ese momento. Yo sé en dónde estoy, pero no sé lo que estoy diciendo o haciendo la mayoría del tiempo.
61 Escuchen, el Ángel de Dios me dijo: “Si logras que la gente te crea, y luego eres sincero cuando tú ores, nada impedirá tu oración”.
Y yo dije: “Señor, ellos no me creerán; no tengo educación”.
Dijo: “Se te darán dos señales”. Y Él me dijo qué señales son; Uds. entienden. Él dijo: “Cuando esto suceda, ellos creerán entonces”.
Y después cuando esas señales se realicen, lo cual es infalible, ¿es la verdad? Es la verdad. Muy bien. Entonces Uds. lo han aceptado. Ahora, sobre esas bases, cualquier cosa puede suceder. No le presten atención a ninguno de los sentidos; no le presten atención a las dudas o a ninguna cosa mecánica; Uds. escuchen al Espíritu Santo esta noche. Y si Uds. hacen eso, y solo hacen lo que yo les digo, verán la gloria de Dios. Ahora, también les estoy diciendo eso a Uds. aquí abajo. Y se los estoy diciendo a cada uno de Uds.: Crean y estén en oración, y acepten a Jesucristo como su Sanador. Y díganle a Dios, que Uds. van a… que Uds. creen que van a ser sanados. Dios los va a poner bien esta noche, y recibirán lo que han pedido. Muy bien. Traigan… al hombre.
62 ¿Cómo le va, señor? Solo trato de mover eso alrededor para que la gente, la que está allá en la audiencia logre escuchar. Usted verifíqueme eso unas veces por mí, Hermano Baxter.
Ahora, mis hermanos, los quiero a todos aquí atrás en común acuerdo, para creer. Ahora, no tienen que mantener su rostro inclinado a menos que se los pida. Pero quiero que me crean; estoy aquí representando el mismo Evangelio que Uds. han predicado todos estos años. Y Uds. hermanos, algunos de Uds. aquí son de edad para mí, y Uds., allá atrás cuando yo era un niñito, Uds. estaban predicando este Evangelio y contendiendo por él. Y ahora, yo apenas estoy corriendo el camino que Uds. han pavimentado; eso es todo. Si hay algún crédito, si Jesús viniera esta noche, yo estaría feliz de dar un paso atrás y dejar que todos Uds. entren. Porque yo creo que Uds. lo harán antes que yo, porque yo solo estoy corriendo por el camino que todos Uds. han pavimentado.
Ahora, oren Uds. por mí. Y mientras la gente está aquí. Estoy tratando de… Esta es la primera vez que hago esto, como la primera o segunda vez, según recuerdo, de tratar de tener el discernimiento del Espíritu mientras está viniendo… Ustedes me entienden, ¿ustedes hermanos? Es de ambos lados (¿lo ven?) de esa manera. Muy bien, ahora crean con todo su corazón, aquí. Muy bien.
63 Muy bien, venga acá, hermano. Muy bien, sí, señor, eso está muy bien, solo para poder hablar con usted un momentito. Y ahora, me supongo que somos… Hasta donde yo sé, somos desconocidos en la vida. Yo no… yo… Oh, Ud. estuvo en las reuniones en Fort Wayne, sí, pero no entró en la fila. Solo voy a hablar con Ud. un momentito, porque eso es para contactar (¿Lo ve?) su espíritu.
Ahora, esa fue una maravillosa reunión, ¿no es así? Fue maravillosa. Esa fue la única vez que conozco, que, yo creo que, ese periódico llamado “Nosotros La Gente”, ese libro famoso, fue que, esa reunión fue la noche en que una niña ciega fue sanada en la plataforma. La gente de las Asambleas de Dios, estuvo en su periódico, y así sucesivamente, cuando la… una niña ciega subió. Y luego, los periódicos escribieron por allí que ella no podía ver después de haber orado por ella; y su padre fue para ese lugar, y trajo a la niña y lo probó, y todo, cuando yo tomé a la niñita aparte, y el espíritu ciego fue echado fuera de ella.
¿Estuvo alguien allá aquella noche cuando eso sucedió? Sí, hay manos; hay alguien agitando su mano allá atrás. Eso es correcto, en todas partes. Fue un tiempo maravilloso. Una niñita era… Tenía un problema estomacal y muchas cosas mal en ella, y parecía… Cuánta gente de las Asambleas de Dios que recibe eso, ¿cuál es el nombre del periódico? “Evangel”. ¿Cuántos leyeron ese artículo en el “Evangel?”. Veamos sus… La gente Pentecostal toma el Evangel Pentecostal“… Sí, hay varias manos alrededor que leyó el artículo. Y eso estaba en el ”Nosotros La Gente“, libro internacional de este año.
64 Ahora, sobre eso… Si por favor, párese por este lado solo un poquito, atrás… Si… No… En esa reunión, señales y maravillas se efectuaron, ¿no es así? Y yo creo que en esa reunión testifiqué sobre que estaría yendo al extranjero, y que habría un niño resucitado de los muertos en alguna parte, usted sabe, yo hablé de eso. Se acuerdan de eso. Eso fue justo en el año antes que sucediera. Pero sucedió, y Dios siempre trae a cumplimiento las cosas tal como Él lo dijo.
Señor, mientras estoy parado aquí, veo que Ud. tuvo un retroceso; Ud. es un ministro del Evangelio. ¿No es eso correcto? ¿No es Ud. un ministro? Y está sufriendo con una crisis nerviosa, ¿no es así? ¿No es eso correcto? Bueno, venga aquí y sea sanado, hermano.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, y Dador de todo buen don, Satanás, este demonio sale rugiendo de allí; él sabe que el reto de fe estaba sobre él. En el Nombre de Jesucristo, sal de este hombre, déjalo en paz. Dios le bendiga, hermano. Ud. pone mucha tensión en sus nervios, y su edad también. Puede ver, es solo el tiempo. Los hombres pasan eso igual que las mujeres. Usted va a ser un hombre sano. Baje de la plataforma; predique el Evangelio, y siga adelante, sea sanado.
65 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. El ministro se va a poner bien. Cualquiera que esté alrededor de Fort Wayne, obsérvelo. No hay nada mal con él; Satanás solo lo agarró; todo eso era un susto. Mucha gente dice: “Bueno, vuelva en sí”. ¿Cómo puede cuando algo está allí para asustarlos? Y mire esto, reverendo, Ud. que acaba de sanar, mire aquí, para hacerle saber de lo que estoy hablando: Hay por lo menos el sesenta por ciento de estas personas que están sentadas aquí esta noche, sufriendo con la misma cosa. Están sufriendo de una condición nerviosa. ¿Cuántos serán honestos, que están nerviosos? Levanten sus manos. Qué tal. Como un sesenta por ciento, ¿es eso correcto? Muy bien, eso muestra que estoy… Que Dios me revela de lo que estoy hablando. ¿Es eso correcto? Cuando ese demonio salió de usted, ellos se estremecieron por todo allí de esa manera. Me cegó por unos minutos.
Yo creo que cada uno de ustedes en este momento, mientras ese ministro sanaba que ha sido afectado con nerviosismo, podría ser sanado en este momento. Satanás sabe que ha perdido esta batalla. Claro que sí. Él sabe que ha perdido… Vaya, seguro, ¿no están de acuerdo en este momento? La gente está sanada. Eso es verdad.
66 Eso no puede durar mucho hermanos; eso es maravilloso. Muy bien, traigan a su cliente, o paciente. Sí, eso es correcto. Si… si puede ponerse un poco detrás de mí por favor, como por aquí. Muy bien.
¡Oh, vaya! Gente, por favor créanme como Su siervo. Algo sucedió justo entonces. Sean reverentes.
¿Cómo le va, señor? Creo que esta es nuestra primera vez que nos encontramos en la vida; no creo haberlo visto antes. Nunca lo he visto. Y yo… ¿Es esta la primera vez que me ve? Ud. tiene fotografías; ya veo. Sí, señor. Y le gusta hacer eso, ¿toma fotografías? Usted, ¿o hace fotografía? No con cámara, no hace fotografías. ¿Ama al Señor con todo su corazón? Yo creo eso. Uh, huh. Por cierto, señor, Ud. está sufriendo con una clase de debilidad, que se pone muy nervioso y ciego, ¿no es así? Lo veo en una ocasión que simplemente se desvanece. ¿Es eso correcto? Y usted es… No, Ud. no es un fotógrafo; usted es músico. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Y dice, Ud. tiene… ¿acaso no tiene algún tipo de problema en la vesícula biliar, o algo…? ¿Es eso correcto? Venga aquí y sea sanado, hermano.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre este hombre a quien bendigo en Tu Nombre. En el Nombre de Jesucristo, sal del hombre, tú demonio de aflicción. Muy bien, señor, mi hermano, vaya y sea sanado, en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
67 Oh, qué noche. Amigos, Dios es mi Juez: Me estoy poniendo tan débil que casi no puedo mantenerme de pie en esta plataforma. Eso es verdad, algo está sucediendo en la audiencia. Muy bien, todos tan reverentes como puedan estarlo; sean reverentes.
¿Qué piensa, hermana, sentada allí abajo? ¿Cree con todo su corazón? Si es así, tenga fe, y Dios hará que Ud. logre levantarse de allí y caminar.
Usted que está allí, ponga su mano alrededor de la dama. No deje que eso lo impresione, pero Ud. cree también, ¿no es así? ¿Cree que ella se pondrá bien? Bueno, dígale que tenga fe. No llore, madre, tenga fe. ¿Quiere ponerse bien? ¿Quiere aceptar su sanidad? Muy bien, Ud. está sufriendo con cáncer, ¿no es así? Póngase de pie y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Ella se levanta de la silla para aceptarlo. Digamos: “¡Bendito sea el Señor!”. Sí. “¡Alabado sea el Señor!”.
68 ¿Cuántos de Uds. no tienen tarjetas de oración, veamos sus manos alrededor? Esa hilera, parece que ninguno de Uds. tiene tarjetas de oración. ¿Qué de Ud. dama, sentada allí? ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? ¿Cree que Dios me envió como su… como Su siervo? ¿Cree que soy Su profeta parado aquí? Usted lo acepta. Muy bien, usted hará… Si le digo algo, ¿lo creerá? Jesucristo la sanó de ese tumor justo entonces. Póngase de pie y sea sanada. Muy bien, vaya a casa y déjelo pasar ahora. En el Nombre del Señor Jesús.
Usted que está sentado allí al lado de ella (Uh-huh), ¿cree con todo su corazón? Usted cree, acepta que esto es el profeta de Dios, esto… ¿sí? Le gustaría deshacerse de esa rinitis alérgica, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Muy bien, póngase de pie y supérelo. En el Nombre del Señor Jesús acepte su sanidad. Amén.
69 ¿Qué de la dama sentada al lado de ella? ¿Qué piensa al respecto, hermana? ¿Cree con todo su corazón? Veamos si podría verla. ¿Me cree como el profeta de Dios? Lo cree. Muy bien. Ud. tiene una pobre circulación que le provocó que viniera a una condición paralítica. Póngase de pie y reciba su sanidad. En el Nombre del Señor Jesús. Alguien ayúdela. Allí se pone de pie. Oh, su brazo se enderezó.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. De esa manera se lleva a cabo. En el Nombre del Señor Jesús. ¡Aleluya! Esa es la manera, hermana. Usted va a ser una mujer sana.
¿Qué del hombre sentado al lado de ella? ¿Tiene una tarjeta de oración, señor? ¿Es Ud. alguien que cree? Mire hacia acá. ¿Está enfermo? Sí. Veo que lo está. Por cierto, mire hacia a acá, joven. ¿Ha sido Ud. un soldado? Lo ha sido. Usted tiene una clase de fiebre tropical o algo así, alguna clase de enfermedad que contrajo en el extranjero. ¿Es eso correcto? Póngase de pie y sea sanado, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
70 ¿Quién es el siguiente sin tarjeta de oración? ¿Qué de Ud., dama? ¿No tiene una tarjeta de oración? ¿Cree con todo su corazón? Usted tiene anemia, ¿no es así? Muy bien, vaya a casa y sea sanada. En el Nombre del Señor Jesús.
El hombre que está sentado al lado suyo, no tiene nada mal excepto sus ojos. Póngase de pie, hermano. Sea sanado. Quítese los lentes en el Nombre de Jesucristo. Allí él está sanado.
¿Qué de la dama al lado? ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿No? Veamos, ¿cree en Jesús? Muy bien, vaya a casa y coma lo que Ud. quiera; había tenido problema estomacal; Ud. está sanada. Póngase de pie.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. (Denme solo un minuto).
71 Muy bien, traigan al paciente. Todos con reverencia. Tengan fe en Dios. No duden nada. Crean al Señor Jesús y serán sanos. ¿Crees tú esto?
¿Cómo le va, señor? ¿Qué piensa de esta sensación que está viniendo sobre usted ahora, cree que viene de Dios? Lo cree. Debería; usted es un ministro. ¿Es eso correcto? Usted lleva tiempo fuera de servicio por causa de la artritis. Ha estado orando y tratando de regresar, ¿no es así? Pero su hom… ponga su bastón sobre su hombro, y baje de la plataforma, y predique el Evangelio en el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Él está sanado.
¿Qué de Ud. hermana? Tiene un problema estomacal; ¿cree con todo su corazón, allí en la camilla? Póngase de pie y sea sanada. Llévese su camilla. En el Nombre de Jesucristo. Mueva la camilla.
Muy bien ministros, vayan allá. Veamos. Bajen por esa audiencia imponiendo manos sobre esa gente, bajen de la plataforma. ¿Cuántos quieren ser sanados?
Usted allí con anemia; póngase de pie; Jesucristo lo sana. Amén.
Saquen las camillas. ¿Qué de Ud., sentado allí en la silla de ruedas? Tenga fe ahora. Crea.
¿Qué del muchacho con esa gran [Palabras no claras] cabeza con agua? Ponga sus manos sobre su cabeza. Crea con todo su corazón. Allí está. ¡Aleluya!
Ministros, bajen por la audiencia [Palabras no claras} usted mismo, levante sus manos, todo el lugar…
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