S.571 58-0508  Las Expectativas 

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OBRAS DEL MENSAJE

Las Expectativas

Burlington, Vermont, E.U.A.

58-0508

1 Permanezcamos de pie solo por un momento, por favor, mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
Eterno y bendito Dios, te damos las gracias por lo que nuestros ojos han visto y nuestros oídos escuchado. Y podemos unirnos con el poeta que escribió la canción sobre eso… Y estamos muy contentos de saber que la religión Cristiana no es solamente un libro de reglas, pero es una experiencia de un Dios vivo que siempre está presente.
Dejamos estos niños en Tus manos, Señor. Y oramos que ellos puedan crecer en gracia, y que las iglesias de donde son ellos sean bendecidas; y que pueda haber un avivamiento en la región. Y aquellos que de manera tan gallarda se han parado y te han aceptado a Ti como su Salvador personal, pedimos que les concedas, Señor, de Tus ricas bendiciones sobre ellos. Y a aquellos que te han aceptado como su Sanador, que puedas bendecirlos, y que su testimonio —cuando el doctor les dé el alta— que sea maravilloso. Y que provoque que los doctores oren por sus pacientes y que se puedan dar cuenta, Dios, que Tú eres el Único que puede sanarnos. Y te pediremos que continúes con nosotros esta noche para que Tus misericordias estén sobre nosotros.

2 Y nos damos cuenta que estamos peleando contra un enemigo fuerte. Y las armas de nuestra milicia no son carnales, pero son fuertes, trayendo a destrucción las fortalezas del enemigo.
Y ayúdanos a unir nuestros corazones en esta noche, a medida que miramos hacia Ti ahora para tener compañerismo Contigo alrededor de tu Palabra escrita. Y luego, Señor, que los pecadores encuentren su lugar en el altar de Dios en su corazón, y se arrepientan, y lleguen a ser Tus hijos. Y luego permite que los enfermos sean sanados, y que pueda haber gloria en la ciudad por causa de que nos visitas. Lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

3 Digo esto con sinceridad en mi corazón: Lamento mucho que en esta noche yo… esta es la noche del cierre de nuestra pequeña reunión. A penas me estoy familiarizando con Uds., lo suficiente como para sentir que Uds. son parte de nosotros —lo cual lo son desde el principio. Pero entonces de esa manera parece ser cuando estoy aquí en la tierra natal, y en el extranjero también. Solamente es un: “Hola, ¿cómo le va? Gusto en conocerlo. El Señor le bendiga. Los veo pronto”. Pero hay algo muy grande que tengo en mente mientras estoy viajando, en conocer a estos hijos maravillosos de Dios, que un día nos conoceremos donde nunca más nos separaremos. No habrá secciones en el cielo para que algunos hijos de Dios vivan en un lado y otros en otro lugar. Yo creo que Sus hijos estarán todos juntos. Estoy esperando por ese tiempo.

4 Nosotros no sabemos exactamente lo que es, pero hemos sido enseñados en las Escrituras que cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre, son las que Dios tiene preparadas para aquellos que le aman. Así que sobre todas las cosas, amen al Señor Jesús y honren a Dios el Padre. Y crean en Sus siervos, a los ministros, a sus pastores. Y enseñen la Palabra, insten a tiempo o fuera de tiempo. Y oren a Dios para que salve a los perdidos y sane a los enfermos.
Recuerden, sanidad Divina no viene únicamente cuando un evangelista viene. Dios está en sus iglesias. Él está en su gente. Él está en Uds. Él los sanará cuando Uds. le crean. Uds. no se tienen que esperar a que venga un cierto evangelista. Dios no tiene que tener a los evangelistas, aunque Él los usa. Pero eso es solo para agitar, los dones son para agitar. El Sanador siempre está allí —Dios.

5 Esta noche es la clausura del servicio, y bien pudiera anunciar que mi buen amigo que está aquí, el Hermano Leo Mercier (quien vino de un católico… de un hogar Francés Católico Canadiense), él y el Sr. Goad… no sé exactamente cuál haya sido la religión previa del Sr. Goad. Y cuando la reunión se estaba llevando a cabo en un cierto lugar, ellos estaban allí. Y ellos sentían que estas visiones… se cuestionaban si sucedían en mi casa. Así que formaron entre ellos una pequeña “Agencia del FBI”, y vinieron a averiguar si estas cosas eran verdad o no. Deberían escuchar su testimonio. Ellos se han convertido en mis amigos.
Esto aquí es algo menor. Ellos están ahora conmigo oficialmente como mis muchachos de los libros y las cintas. Las cintas de la reunión, si Uds. tienen grabadoras y aprecian los mensajes que Dios nos ha dado, ellos las tienen en cinta. Y yo creo que ellos les pueden vender las cintas con el mensaje más barato de lo que Uds. pudieran adquirir la cinta, porque tienen una manera especial de…

6 Yo compré una cinta recientemente de un evangelista y pagué nuevo dólares por ella. Ellos venden las suyas no más de tres y medio o tres dólares. (¿Qué?) Tres dólares, una tercera parte del precio. Yo no sé cómo lo hacen, pero ellos dicen que apenas es para que el mensaje llegue a la gente. No es que los muchachos quieran dinero. Es para que el mensaje pueda esparcirse por otras partes. “La fe viene por el oír”.
Así que están en el estante, y los libros y la fotografía. La fotografía en realidad no es de mí. Es… Uds. no me la están comprando a mí, porque aún ella cambia mi expresión y demás. Alguien dijo: “Hermano Branham, ni siquiera se parece a Ud.”. Deje que se acerque tanto así a Ud., y verá la expresión y la diferencia que hará en Ud. Ciertamente.

7 Ahora, si se fijan, esta no es solo una fotografía que queramos guardar para obtener dinero. Nosotros compramos esta fotografía y la vendemos de la misma manera que la obtenemos; como tres o cuatro centavos por fotografía por el manejo eso es, es todo lo que obtenemos. Es un asunto con derecho de autor y está en Washington, DC., como el único Ser Sobrenatural que ha sido probado que se fotografió. Ahora el… George J. Lacy, del FBI, de huellas digitales y documentos, examinó el caso. Y él me dijo: “Sr. Branham, yo he escuchado de sus reuniones, y he asistido a una o dos. Y yo decía que era psicología, que la Luz no estaba allí. Pero”, él dijo: “Sr. Branham, el ojo mecánico de la cámara no capta psicología. La Luz le pegó al lente”. Él firmó el documento y se lo regresó al Estudio Douglas, un miembro de la Asociación Americana de Fotógrafos en Houston, Texas.
Ahora, yo digo esto con humildad y reverencia a Él Quien está presente, que esa es la Luz que yo he visto. Esa fue la Luz que estuvo sobre mi cuna cuando nací. Esa es la Luz que… de allí ha salido una voz y me ha hablado durante toda mi vida, que ha dicho cientos de cosas. Y pregúntele a quien sea que Uds. deseen, desde África y alrededor del mundo, en mi propia ciudad, a doctores, abogados, o a los que deseen, y vean si ha fallado una sola vez de estar exactamente con lo que Él dijo que sería. Eso es lo que habla aquí en la plataforma, no su hermano.

8 Ahora, creo con todo mi corazón… ¿Cuántos saben que había una Columna de Fuego que guiaba a los hijos de Israel, que los guió por el desierto? ¿Y cuántos saben que ese fue Jesucristo, el Cristo, el Ángel del Pacto? ¿Uds. maestros? Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él era — ese era el mismo Dios.
No hay tres dioses. Solamente hay un Dios, tres oficios del mismo Dios. Padre, Hijo, y Espíritu Santo no significa tres dioses. Si tenemos tres dioses, entonces somos paganos. ¿Ven? Como dice el judío: “¿Cuál de todos es su Dios?”. No hay tres dioses. Hay un Dios en tres oficios del mismo Dios: La Paternidad, y la del Hijo, esta es la dispensación del Espíritu Santo. ¿Ven? Es un solo Dios. “Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”, dice la Escritura.

9 Y cuando Él estuvo aquí en la tierra ellos dijeron: “Tú dices que has visto a Abraham, ¿y ni siquiera tienes cincuenta años de edad?”.
Él respondió: “Antes que Abraham fuese. YO SOY”. “YO SOY”, era Aquel, la Columna de Fuego, que le habló a Moisés en la zarza ardiente. Todos estamos conscientes de eso.
Él dijo: “Yo vine de Dios y vuelvo a Dios”. ¿Alguno de Uds. maestros conoce eso de la Escritura, que Jesús dijo eso?
Y entonces si Él vino de una Columna de Fuego, ¿a qué regresó? A lo mismo de donde Él salió.

10 Ud. dice: “Hermano Branham, ¿es eso autentico?”. Sí. En Hechos, como en el capítulo ocho o nueve, encontrará donde Pablo, después de la Resurrección de Jesús, iba camino a Damasco a meter a la gente en la cárcel por estar haciendo demasiado ruido y por andar causando disturbio. Y él… ellos estaban en contra de su enseñanza ortodoxa; y él era un gran maestro que se sentaba bajo Gamaliel, el gran maestro ortodoxo.
Y cuando iba en camino, una Luz lo golpeó y lo arrojó al suelo, ciego. Todos los maestros saben eso. Toda la gente sabe eso, que lee su Biblia. Él fue cegado, y él… cuando se levantó él dijo… hubo una Voz que vino y dijo: “Saulo [Eso se encuentra en Hechos el capitulo 8.] Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”.
Y Él dijo: “¿Quién eres Señor, a quién persigo?”.
La Voz le respondió y dijo: “Yo soy Jesús, a quien tu persigues”.

11 Después vemos en las Escrituras que Dios, después de haber habitado en Cristo, había regresado otra vez, con el nombre de Jesús, en la misma Luz que Él era en el principio.
Cuando San Pedro, el apóstol, estaba en prisión — y en la casa de San Marcos estaban orando a Dios que lo liberara— escuchamos por las Escrituras que hubo una Luz que entró en la prisión donde el apóstol se encontraba. Y a medida que la Luz lo guiaba, las puertas se abrieron frente a él — la puerta interior y la puerta exterior, que daba a la calle. Y él pensó que había tenido un sueño, porque la Luz fue tan real que le abrió las puertas ante él.

12 Si Dios habita en la inmortalidad, entonces Él no puede morir. Él es inmortal. Y es a Él a Quien adoramos esta noche. Fue Él quien hizo la promesa: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Él le prometió a Su iglesia que Él obraría en Su iglesia, entre Sus miembros (Su cuerpo místico, hablando espiritualmente), hasta que Él venga otra vez, que las mismas cosas que Él hizo serían confirmadas en Su iglesia por medio de los creyentes.
Las últimas palabras que nuestro Señor dijo mientras dejaba la tierra: “Id a todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; el que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen”. Nosotros no podemos añadirle a eso o quitarle a eso. Nosotros debemos creer aquello que Dios ha dicho.
La fotografía, pueden obtenerla. Y las cintas están en el estante, y los libros.

13 Ha sido un placer estar con Uds. estas cuantas noches. Yo en verdad aprecio, si de casualidad están aquí los reporteros, toda su bondad y amabilidad por tratar de promover la causa. Han estado unos caballeros que han venido y han dado un reportaje visual honesto de la reunión. Yo en verdad aprecio eso. Y estoy seguro que la gente lo aprecia.
A veces la gente critica. Es porque ellos no saben. Si no conocen algo mejor, entonces sentimos lástima por esa gente, que no conoce algo mejor. Y sería una cosa horrible pensar que, amigo… ¿Qué si Ud. fuera una de esas personas que criticaron a Cristo y que no creyeron? Si Uds. siguieran las reuniones y si pudieran darse cuenta— de la gente que se vuelve demente, que muere con cáncer, que se paraliza, después que las reuniones concluyen. Esa no es solo mi palabra; eso está autenticado, está registrado, firmado en declaraciones y documentos.

14 Yo he visto personas en la reunión que han quedado paralizadas y que tienen que sacarlas de la reunión, que llegaron riéndose, contando chistes. He visto a personas que han perdido la mente, y dos días después se encuentran en las calles, oficiales de la ciudad en Phoenix, Arizona, completamente dementes. Han muerto de la misma manera, gritando por misericordia y pidiendo que alguien venga a orar por ellos. Nosotros no jugamos a la iglesia. Ese día ya pasó. Vivimos en la iglesia del Dios viviente. Así que seamos reverentes y tengamos respeto por Dios a Quien adoramos.

15 Y ahora, quiero darles las gracias a las personas que nos permitieron usar el auditorio. Estamos agradecidos por ese privilegio. Y que el Señor les bendiga. Y por la policía que ha estado aquí cada noche y que ha sido tan reverente y amable, yo aprecio (y estoy seguro que la ciudad debiera de apreciarlos) a los policías de ese tipo y a los funcionarios.
Y al programa de radio y televisión, Uds. han sido tan amables. Y estoy seguro que esta pequeña ciudad será bendecida por sus esfuerzos. A pesar que muchos de Uds. nos están de acuerdo con mi teología… Hay muchos católicos, muchas diferentes denominaciones. Yo no hablo mal de ninguna denominación. Yo solamente estoy tratando de ayudar a la gente para que conozcan a Cristo y ayudar a aquellos que están enfermos. Yo no he venido por dinero. No he venido por nada sino para ayudar. Y he tratado lo mejor que he podido, y estoy agradecido por sus oraciones que han orado por mí. Dios les bendiga siempre. Espero verlos un día si es la voluntad de Dios que pueda volver a verlos aquí, donde me pueda quedar por más tiempo, y conocer a sus ministros y al clero y así sucesivamente.
También le quiero dar las gracias a estos ministros por habernos traído para acá, por darnos esta oportunidad. Y como le dije al reportero esta tarde para la transmisión de la noche, todos estamos tratando simplemente de hacer todo lo que podamos para ayudarnos uno al otro.

16 Uds. saben, muy seguido uno puede escuchar… En el principio, en los días Bíblicos, cuando se efectuaba un milagro, no se decía nada al respecto sino solo un: “Gracias Señor, ha terminado”. Hoy en día tiene que probarse científicamente. Me pregunto si no hay algo mal hoy en lo que a eso concierne.
Estoy pensando en, como en las profesiones, por ejemplo un doctor médico. Si se fijan, el doctor médico muchas veces estará en desacuerdo con el cirujano: “Ud. no debería operarse. Ud. lo que necesita es medicina”.
Y el cirujano dirá: “Ud. necesita la cirugía y no la medicina”. Y ellos estarán completamente… ambos estarán en desacuerdo con el quiropráctico o con el osteopático, y muchas de las veces todos ellos están en desacuerdo con el ministro.
Cuando uno encuentra cosas como esas, amigo, en mi opinión —igual como en la gente de iglesia— es un motivo egoísta. Y si estuviéramos interesados uno por el otro— el doctor, el quiropráctico, el osteopático, lo cual sabemos que todos ellos hacen bien— pongamos nuestros hombros y brazos juntos y sigamos presionando, para tratar de hacerle la vida un poquito mejor a la gente con la que vamos viajando. Si no hubiera un motivo egoísta, esa es la actitud que estoy seguro que tomaríamos.

17 Ahora, leeré alguna Escritura de la Palabra eterna de Dios. Y luego brevemente, ministraremos a los enfermos, si el Señor lo permite.
Miren, mañana en la noche estaremos dando comienzo en… ¿Cómo se llama? Pittsfield, Massachusetts. Y de allí en adelante a Boston. Creo. A Everett, y después a Maine, y de regreso a… a Texas otra vez, y del otro lado del mar.
Ahora, deseo leer esta noche de San Lucas, el capítulo 2, y el versículo 25.
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación,

18 Que Él añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
En todas las edades, Dios nunca ha estado sin un testigo en algún sitio, en todo tiempo. Algunas veces ha llegado a ser que, tal vez, solo quede un testigo, como en los días de Elías o en los días de Noé. Pero Él siempre ha tenido un testigo en alguna parte, uno sacado de entre millones de personas al cual Él pueda decir: “Este es Mi siervo”, y Él puede usar a tal persona.
Y durante este tiempo de esta lectura de la Escritura, la iglesia judía ortodoxa, Israel, se encontraba en cautividad en Roma, porque ellos habían fallado en creer a sus profetas que les habían advertido que sus pecados finalmente los traerían a destrucción. Y ellos ignoraron a sus profetas. Ellos querían hacerlo a su manera. Ellos simplemente querían vivir como les placiera vivir y creer solo lo que ellos quisieran creer, y los profetas les advirtieron de esa condición que debía ser castigada.

19 Ahora, Dios no cambia. Dios no puede incrementar en sabiduría. Las primeras palabras que Él dice tienen que ser también las últimas palabras. Ud. y yo, y en nuestra raza humana, cada generación se vuelve un poquito más conocedora que la generación previa, porque ha sido enseñado en la Palabra de Dios que seríamos débiles y más sabios. El hombre no vive tanto como solía vivir en su espacio de vida.
Al principio eran 120 años. Después sesenta y diez, setenta, era el tiempo destinado. Nosotros en la… en nuestra generación ha bajado considerablemente de eso. El promedio de vida anda por —treinta y cinco, o cuarenta años de edad, de acuerdo al seguro. Yo creo que más o menos así es.

20 Y en esta vida, si nosotros tenemos la oportunidad de decidir entre el bien y el mal, ha regresado a la misma cosa que fue en el Edén: un hombre y una mujer que pueden escoger hacer el bien o el mal. Ellos tenían dos árboles ante ellos, se nos ha sido enseñado en la Escritura. Uno de ellos era el Árbol de la Vida, el otro era el árbol del conocimiento. El hombre escogió comer del árbol del conocimiento. Y la primera vez que él comió de ese árbol, él dañó su amistad con Dios, y él fue hecho un ser mortal.
Desde entonces, el hombre ha deseado vivir de ese árbol del conocimiento. Y él ha hecho grandes cosas, pero el conocimiento solo puede llegar hasta cierto punto. El conocimiento está bien, pero cuando Ud. llega al final de su conocimiento, entonces crea de allí en adelante.

21 Y cuando ellos se alejaron del árbol de fe, perdieron a Dios. El hombre no conoce a Dios por conocimiento. El hombre conoce a Dios por fe, es de la única manera que un hombre puede encontrarse con Dios, viene siendo en los terrenos de fe. “Si puedes creer”, dice nuestro Señor Jesús. No si Ud. dice un decreto o si está bautizado de tal y tal manera, pero “Si puedes creer”.
Solamente hay un pecado, y ese es el pecado de incredulidad. Cada persona aquí esta noche está poseída ya sea de fe o de incredulidad. Su vida prueba lo que Ud. es, por la manera en que usted vive y por las cosas que Ud. hace.

22 Usted no puede esperar que una paloma coma su almuerzo con un carroñero. Un carroñero es aquel que se come la vieja carroña de la tierra. Ellos se satisfacen con cualquier cosa. Pero la paloma no tiene hiel; no puede digerir esas cosas que el carroñero, el buitre, comerá. Por lo tanto, Ud. puede observar la vida de un hombre o una mujer, y ver lo que ellos hacen y la manera que se conducen y los deseos que tienen y sabrá cuál es la naturaleza de la persona. Un Cristiano no puede tolerar las cosas del mundo. Jesús dijo: “Si un hombre ama al mundo o las cosas que están en el mundo, el amor de Dios ni siquiera está en él”. Y eso es dicho solemnemente por nuestro Señor. Y nosotros debemos creerlo.
Por lo tanto si Dios tuvo que traer castigo sobre Sodoma y Gomorra por sus pecados; tuvo que tomar a su pueblo elegido, Israel, y castigarlos por años en cautividad bajo la cruel tarea de sus amos por causa que ellos no creyeron la Palabra del Señor que venía por inspiración a través de sus escritores y profetas, y continuaron viviendo igual como el resto del mundo; si Dios les hizo pagar por su pecado, nosotros no escaparemos. Nosotros debemos pagar por nuestros pecados, nuestra incredulidad.
La incredulidad es algo miserable. Es terrible. ¡Es muerte! Sombras de muerte es la incredulidad.

23 Y luego Israel, en aquel tiempo, tenía a muchos hombres de distinción. Y Simeón era uno de estos hombres. Él era un hombre del cual se pensaba muy bien entre la gente. Él era un maestro y un maestro en Israel. Y Dios escogió usar a este cierto hombre. Y un día cuando él estaba en oración, el Espíritu Santo vino y le dijo: “Simeón, no veras muerte hasta que veas el Cristo”.
Se pueden imaginar la actitud de la gente cuando este hombre de ochenta y tantos años, un viejo maestro sabio, sacerdote de Israel, quien salió diciendo: “He visto una visión. Y el Espíritu Santo me ha dicho que yo no veré muerte antes de ver al Cristo”.
Si hubo un tiempo cuando ellos no estaban buscando al Cristo, fue en ese día. Ellos habían esperado por el Cristo desde el día del Edén, desde que la promesa fue dada: “La simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente”.

24 David, Samuel, todos los profetas, habían buscado y profetizado y esperado por el Mesías. Y aquí un hombre de ochenta años, justo en el tiempo cuando menos se esperaba, había hecho esa declaración: “He visto al Ángel del Señor. Y Él me dijo que no moriría hasta que viese al Cristo”.
Oh, puedo imaginarme que su compañero sacerdote dijo: “El hombre anciano se ha ido por la borda, o tal vez él ha perdido su mente”; y le diría al resto de los sacerdotes: “No escuchen a este cierto tipo, porque está loco. Solo déjenlo en paz, para que él mismo se declare ante todos que está loco. Nosotros sabemos que los ángeles no se le aparecen a la gente en estos días. Sabemos que esas cosas no suceden. No ha sucedido por años, desde los días de los profetas y de Moisés”.

25 Pero el viejo sacerdote sabía de lo que estaba hablando. Le había sido revelado por el Espíritu Santo y él se aferró a su testimonio. Y no se avergonzaba de contarle al resto: “Yo no veré muerte hasta que vea al Cristo”. Él tenía una buena razón, porque le había sido revelado por el Espíritu Santo.
Ahora, no hay dos Espíritu Santos. Solamente hay un Espíritu Santo. Y si el Espíritu Santo está en las iglesias, guiando a la gente, Él los guiará a la misma cosa. Y entonces Uds. sabrán si su iglesia estuvo en lo correcto o no: se comparará con la guianza del Espíritu Santo en el principio, a la manera como Él lo hizo en primer lugar.

26 Ahora, notamos a este hombre con esta declaración, y a toda la gente riéndose de él. Y nunca ha habido una edad (escudriñen las historias, escudriñen las Escrituras), nunca ha habido una edad o persona que Dios haya llamado que el mundo no se haya burlado de ella. Encuentren la Escritura. Tomen al Señor Jesús, tomen a los profetas, tomen a los santos, y vean si alguna vez hubo tal. Nunca en toda la historia del mundo.

27 El mundo mostró lo que era cuando dijeron: “Dadnos a Barrabás, y llévense a Jesús”. ¿Y quiénes fueron los que dijeron eso? La iglesia. No el mundo de afuera, la iglesia dijo eso: “Nosotros no queremos a Jesús; preferimos tener a un asesino”. Bien que se expresó entonces. Y todavía lo hace.
Pero el creyente verdadero dice: “Yo quiero a Jesús. Nosotros deseamos tenerlo a Él”.
Ahora, nos damos cuenta que… Hagamos un drama; ellos tienen a sus niños pequeños. Y hagámoslo tan sencillo que los pequeñitos lo puedan entender. Ellos serán la generación del mañana si acaso hay una.
ISAÍAS 9:6
Notemos que… Vamos a decir que Simeón… era un lunes por la mañana. Había sido un gran día en el sábado, y ahora era lunes por la mañana, y Simeón está en su estudio estudiando la Palabra de Dios. Digamos que estaba mirando en el rollo de Isaías. Y él llegó al capítulo 9 y al versículo 6, y dice esto: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.
Y mientras él leía las Escrituras, al mismo tiempo, María y José entraron al templo, cargando al niño Cristo —porque era una ley que a los ocho días después del nacimiento del niño, la madre tenía que venir al templo y ofrecer una ofrenda para su purificación, y para la circuncisión de la criatura si era varón. Y María entra con el niño.

28 Israel tenía unos tres millones de habitantes en aquellos días en Palestina. ¿Cuántos niños habrán nacido en un espacio de veinticuatro horas con toda esa gente? Cientos de niñitos eran nacidos. Y las madres se formaban para que sus hijos fueran circuncidados y ofrecían por la purificación de la madre. Y las ofrendas eran ya sea un pequeño cordero (la gente rica podía ofrecer eso), y la ofrenda de los pobres campesinos eran dos tórtolas.

29 Y entonces aquí estaba el Cristo. Aquí está el Cristo en el templo por primera vez en toda la historia, en forma de carne como un pequeño bebé en los brazos de María. Y mientras que las madres hacían fila, esperando su turno para entrar con el sacerdote, estaban esperando.
Miren, si Dios le dijo a Simeón que no iba a morir hasta que viera al Cristo, entonces depende de Dios dejarle saber a Simeón que el Cristo está en el templo. Porque el Espíritu Santo dio la promesa, depende del Espíritu Santo el mantener esa promesa verdadera. Y aquí estaba Él por primera vez.

30 Ahora, (al imaginarlo en la mente) mientras Simeón está leyendo la Escritura, de repente el Espíritu Santo le habla y le dice: “Simeón, ponte de pie”. Él baja el rollo. Él no sabía exactamente para dónde ir, pero la Biblia dice que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. No es necesario que Ud. sepa a dónde está yendo, mientras esté guiándose por Su Espíritu.
Y aquí está el Cristo en el templo. Simeón sale por la puerta. Él no sabe exactamente qué camino tomar, pero hay algo dentro de él guiándolo, lo cual es el Espíritu Santo que le dio la promesa. “Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Simeón le creyó al Espíritu Santo. No importaba lo que la gente dijera, él lo creyó.

31 Y si aquí hay un hambre por algo, tiene que haber primero algo que responda a esa hambre o Ud. no tuviera esa hambre. Permítanme decir esto: Antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara o no hubiera tenido una aleta. Todo es con un propósito. Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra para que él creciera, o no hubiera habido ningún árbol. En otras palabras, estoy diciendo esto: Antes que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador.

32 Ahora, hace un tiempo leí en el periódico que un muchachito en la escuela se estaba comiendo el borrador de los lápices. Y su madre estaba alarmada por eso. Y luego una tarde, para su sorpresa, ella encontró al niño sentado en el porche trasero comiéndose el pedal de una bicicleta. Ella se alarmó profundamente.
Ella alistó rápidamente al pequeñito y lo llevó a la clínica. Mientras los doctores le examinaban la sangre y le hacían un examen físico completo, encontraron que su pequeña sangre necesitaba azufre. Ahora, el azufre se encuentra en el caucho. Como pueden ver, antes de que él tuviera antojo por el azufre, tenía que haber primero un azufre que respondiera a ese antojo, o él nunca hubiera tenido ese antojo.

33 Y mientras que hombres y mujeres (Protestante y Católico, Judío, o lo que pudieran ser), mientras haya algo en su corazón llamando por sanidad de Dios, tiene que haber algo en algún lugar a donde ellos puedan ir y encontrar esa sanidad. O, tiene que haber un Creador que pueda crear ese deseo antes de que pudiera haber un deseo.
Mucha gente católica va a este lugar santo (se me olvida el nombre de eso, yo estuve allí) en Paris. Yo estuve en el Notre Dame donde ese… la hermana que está enterrada a la cual le soban la piedra de su cabeza por sanidad, orándole a ella para que les dé sus sanidades. Y la gente de todas las religiones pareciera tener algo dentro de ellos que llama por Alguien quien los ha creado para ayudarles en tiempo de tribulación.

34 Cuando llegamos a América cuando… a Plymouth Rock, nuestros ancestros encontraron a los indios adorando al sol, o algo. Hay algo en el hombre que le dice que hay un Dios en algún lugar.
Muy adentro en las selvas del África con los hotentotes, Ud. los encuentra con ídolos salpicados con sangre, bestias de apariencia repugnante. Ellos saben que hay algo en algún lugar. Y mientras esté algo en el corazón del hombre llamando por Dios, tiene que haber un Dios que responda a ese llamado. Si hay un hambre por sanidad Divina… La mera razón por la que Ud. se encuentra aquí esta noche… Quizá los doctores lo han desahuciado. Si yo nunca hubiera leído la Escritura, algo me diría que hay una fuente abierta en algún lugar.
Y si Ud. vino solo por venir, y entró con la expectativa de encontrar algo para criticar, Satanás se lo mostrará. Ud. siempre recibe lo que espera. Dios ha prometido eso. Si Ud. vino para encontrar algo bueno, si vino para conocer a Cristo, y para verlo a Él, y para hablarle a Él sobre su enfermedad y su alma, Dios se encargará de que usted lo encuentre a Él. Ud. recibe lo que espera, siempre. Y depende de lo que Ud. esté esperando encontrar.

35 Ahora, Simeón tenía la expectativa de encontrar al niño Cristo, porque la promesa había sido hecha. Y al primer tironcito que vino a su corazón, que se sentía como el Mismo que le había hablado la primera vez: “Él se levantó”, dice la Escritura, “y fue guiado por el Espíritu” —el mismo Espíritu que dio la promesa.
Ahora, si el Espíritu Santo no cambia, y Él ha dado la promesa de sanidad Divina para todas las edades en Su Palabra, ¿qué fue lo que lo trajo a Ud. a este lugar en esta noche? Dios está obligado con Su Palabra. Y si él está obligado a Su Palabra, y Ud. cree que Él es el sanador, Él está obligado a traerlo a Ud. a la fuente donde hay sanidad. Si Ud. tiene sed de agua, tiene que haber agua en algún lugar que pueda beber, o Ud. nunca tuviera sed. Es por eso que Ud. está aquí en esta noche.

36 Observemos lo que Simeón hizo. Miren, Uds. no tienen que estar aquí. Uds. pudieran estar en el altar de su corazón en su propia iglesia, en su propia casa. Uds. pudieran estar en su altar o en algún lugar que hayan hecho su altar. Dios se encontrará con Uds. donde Uds. quieran encontrarse con Él. Pero Ud. ha escuchado que otros han sido sanados, por lo tanto Ud. ha venido a ver. Yo confío que lo hizo. Si Ud. no lo hizo, Dios tenga misericordia de su alma pecadora, porque Ud. solamente está tomando el asiento de alguien más que hubiera podido venir con sinceridad.
Noten, entonces si Uds. han sido guiados por el Espíritu Santo, es el mismo Espíritu Santo que hizo la promesa en la Biblia que lo ha traído aquí. Observen la manera como Él hizo. Cuando el Espíritu Santo le habló al corazón, él se levantó, no sabiendo lo que iba a hacer. Es por fe. Él caminó al templo, hasta el atrio exterior, y notó a las mujeres formadas. Entonces el Espíritu de Dios comenzó a guiarlo. Él va hacia las mujeres, y comienza por todas las mujeres…

37 Observen, allí se encuentra una muchachita de no más de dieciocho años de edad, y ella está parada con el bebé en sus brazos. Y el resto de las mujeres están guardando su distancia de ella, porque ella tenía un nombre malo: el hijo había nacido fuera del santo matrimonio —según decía el mundo, según decía la iglesia. María estaba por ser madre antes que José se casara con ella.
Y el niño… Las mujeres del lugar, las mujeres ricas, traían a sus bebes en elegantes bordados rosas y azules, con pequeños corderos que ofrecerían para su purificación; pero esta mujercita, vestida pobremente, de un hogar campestre, parada con un pequeño bebé en su brazo, envuelto en pañales.
Si es que entiendo esa envoltura — según me dicen que allá, era la… de donde la obtuvieron fue del yugo de un buey que había estado arando, que estaba colgada en el establo donde Cristo nació. Y ellos tomaron esta envoltura de tela y lo envolvieron con eso, dice la Escritura.

38 Y las mujeres, todas guardaban su distancia porque decían: “Esta cierta persona… este bebé nació fuera del matrimonio, y nosotras no tendremos nada que ver con eso. No vamos a mantener nuestra… nos vamos a mantener al margen de tal cosa”.
¡Oh, Dios, ten misericordia de nuestros espíritus pecaminosos e impíos y de nuestras almas, cuando tratamos de mantener la distancia entre Dios y nosotros—y de la verdad, el amor y el poder! ¡Qué cosa tan pecaminosa e impía es! Y ellas mantenían su distancia.
Y entonces aquí venía este sacerdote anciano que había sido considerado un fanático por causa que él había dicho que había visto un Ángel, y que le había dicho que él no vería muerte hasta que encontrara al Cristo.

39 ¿Qué piensan Uds. que esa iglesia ortodoxa, parada allí por los diez miles, la iglesia más grande en el mundo…? Todos sus eruditos y sacerdotes y demás parados allí, y aquí venía este viejo fanático (como les gusta llamarlo) saliendo, sin saber a dónde iba, guiado por el Espíritu a través de toda la línea, y vino directamente a esa pequeña virgencita y se detuvo. Y tomó a ese bebé vestido de manera tan harapienta que ellos pensaban era ilegítimo, lo tomó en sus brazos, con lágrimas corriendo por sus mejillas, y diciendo: “Ahora, Señor, despides a Tu siervo en paz, Conforme a Tu Palabra; porque han visto mis ojos Tu salvación”.
¿Piensan Uds. que la iglesia creyó eso? No, señor. En primer lugar, era un fanático, un sacerdote que dijo que había visto un Ángel. La siguiente cosa, miren de dónde había salido: de lo más pobre de lo pobre. Pues, ellos no podían creer eso.
¡Y ellos no lo creen el día de hoy! Los humanos no cambian, y Dios no cambia. Dios se lleva a su hombre, nunca Su Espíritu. El diablo se lleva a su hombre, nunca su espíritu.

40 ¿Qué si Uds. tuvieran que tomar el lugar de esos sacerdotes en el infierno esta noche? No habría suficientes oraciones en toda la eternidad para salvarlos. Uds. estarían perdidos por toda la eternidad ¡porque Uds. lo rechazaron!
Ud. dirá: “Yo desearía haber vivido en aquel día”. Ud. tomaría la misma actitud.

41 Ahora fíjense en él. Mientras él estaba parado allí bendiciendo a Dios por el niño y por dejarlo que fuera considerado un fanático… y sin duda la gente escarnecedora decía: “Ahora, con razón eso muestra que —miren a esa mujer. Allí está ella con este bebé que nació fuera del santo matrimonio. Y aquí viene entrando, y ahí está parado ese viejo loco que todos los sacerdotes nos han dicho que no le prestemos atención, y aquí viene ese viejo loco y… Ahora, ¿me pregunto qué harán al respecto?”.
Oh, pero María, en su corazón ella sabía de Quién era el hijo. Y de la misma manera el verdadero creyente en esta noche que ha nacido del Espíritu de Dios. Ud. pudiera ser llamado un fanático o lo que pudiera ser, pero en su corazón Ud. sabe Quién es su Padre, si Ud. ha nacido del Espíritu de Dios. Ud. se acuerda cuando ese nacimiento ocurrió, y Ud. conoce esas arenas sagradas en la parte de atrás del desierto. Cada creyente debe conocerlo. Y allí estaban ellos.

42 Y ahora, había alguien en el templo que se llamaba Ana. Ella era una profetisa. Había estado ciega por muchos años, nos dice la Biblia. Ella había vivido siete años con su esposo desde su virginidad, pero ahora tenía como ochenta y cuatro años, dice la Escritura. Alrededor de cuatro de veinte más cuatro, yo creo, lo cual nos viene dando ochenta y cuatro. Y ella estaba en un rincón. Ella no dejaba el templo ni de día ni de noche, pero se quedaba en el templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.
Y ella esperaba también la venida del Cristo. Y el Espíritu Santo estaba sobre ella. Ahora, si ella lo había esperado, aquí está en el templo. Y ella se levantó, ciega. Y aquí viene la profetisa Ana, en el templo, ciega, abriéndose paso entre la gente. Tocando a uno: “Discúlpenme, discúlpenme”, (ellos veían que estaba ciega) guiada por el Espíritu — ¡ciega! Hasta que ella se paró ante la presencia de este cuadro tan criticable (como la iglesia lo llamaba): frente a una mujer con un niño — como ellos pensaban, fuera del santo matrimonio— y un sacerdote fanático que dijo que había visto Ángeles y visiones. Y esta anciana mujer ciega, guiada por el Espíritu, se abrió paso a través de miles de personas y se quedó al lado del niño y bendijo a Dios y profetizó de Él.

43 Si Dios puede guiar a una mujer ciega… Es mucho peor estar ciegos espiritualmente que estar ciegos físicamente. Si yo tuviera que perder uno de los dos sentidos, que sea mi sentido físico; déjenme mantenerme en contacto con Dios, espiritualmente.
Y el Dios que los guió en aquel día no ha cambiado. Él es el mismo Dios esta noche. Pero el problema es que la gente se está fijando en lo que alguien más pueda decir, lo que Juan va a decir.
Qué si el Rey Jorge, cuando yo oré por él, con esa esclerosis múltiple, qué si él hubiera ido a preguntarle a uno de esos ministros anglicanos. ¿Qué hubiera sucedido? Él no lo hubiera creído.
Qué si Florence Nightingale, con… la sombra de una mujer. La nieta de la gran Florence Nightingale fundadora de la Cruz Roja, allí está su fotografía en el libro. Pesaba alrededor de sesenta y cuatro libras [29 Kg. Trad.], muriendo con cáncer. Y cuando yo volé a Inglaterra para hacer una oración por ella, y mientras estaba orando, una pequeña paloma entró y se sentó en la ventana y empezó a arrullar mientras orábamos, y después levantó el vuelo.
Y la mujer se encuentra perfectamente sana, pesando alrededor de 170 libras [77 Kg. Trad.]. ¿Qué si ella hubiera considerado lo que la gente decía? Pero ella fue guiada por el Espíritu. No miren lo que dice alguien más, miren lo que Dios dice —y sean guiados por Su Espíritu.

44 Cierta vez hubo un joven músico que se había entrenado en todo lo que concierne la música, en lo que él sabía que podía entrenarse, porque quería dominarlo bien. Y se estaba llevando a cabo un gran concierto, y este jovencito iba a tocar. Y después que hubo terminado de tocar magistralmente… Oh, él era grande, y toda la gente comenzó a ponerse de pie y a aplaudirle con sus manos al joven y a gritar y a silbar.
Pero se dieron cuenta que el joven ni siquiera se fijaba en todo eso. Él mantenía su vista mirando hacia arriba. Y entre más procuraban llamarle la atención con sus gritos y aplaudiendo, él miraba detenidamente hacia la parte de arriba del balcón. Y la audiencia estaba maravillada de ver que él no respondía o se inclinaba ante sus aplausos. Y voltearon a ver, y arriba en el balcón estaba el viejo maestro profesor. Él estaba volteando para ver lo que el viejo maestro decía, y no le prestaba atención a lo que la gente a su alrededor estaba diciendo. Si nosotros tan solo pudiéramos hacer lo mismo: si pudiéramos mirar hacia arriba y ver lo que el Maestro está diciendo y no fijarnos en lo que la gente está diciendo.

45 John Sproule, quien fue sanado de una garganta que casi ni podía hablar (lo cual alarmó a la nación, a través de las revistas), yo estuve hablando con él hace un tiempo. Y él dijo: “Yo estuve en Paris, y andaba tomando un tour por todo el alrededor, viendo los lugares religiosos y demás, y llegué a un cierto jardín”. Y él dijo: “Había una estatua de Cristo”. Y dijo: “Yo estaba… mirándola”. Y dijo: “Mi esposa la estaba mirando. Y nosotros la estábamos criticando en nuestros corazones, porque no tenía nada de, en realidad, al verla uno no podía ver que se pareciera a los sufrimientos de Cristo”.
Y dijo: “El guía vino hacia mí, y dijo: Señor, Ud. probablemente está reaccionando de la misma manera que el resto de los turistas que vienen aquí, Ud. se está preguntando cómo fue que el escultor pudo hacer la estatua de esa manera”.
Él dijo: “Si, señor, si lo estaba haciendo”.
Él dijo: “Venga para acá un momento”. Él dijo: “Si se fija hay un riel para arrodillarse debajo de la estatua”.
Dijo: “Sí, señor”.
Le dijo: “Ese es un altar”. Dijo: “Ahora, venga para acá y póngase de rodillas”. Y él así lo hizo. Dijo: “Ahora, mire hacia arriba”.
Y cuando él miró hacia arriba, él dijo, que su corazón casi le fallaba, porque se podían ver los sufrimientos de Cristo en la obra el escultor.
Y él dijo: “Señor, ¿lo puede ver? El escultor tenía en mente que a Cristo hay que arrodillársele y hay que verlo para arriba. De esa manera él lo hizo. No para quedarse parado; Ud. lo criticaría. Pero si puede arrodillarse y mirarlo para arriba, entonces Ud. verá el pleno propósito”.

46 Y antes de que Ud. critique al Espíritu Santo y la Palabra de Dios… No fue hecha para ser criticada; tampoco el Espíritu Santo. Póngase de rodillas y mire hacia arriba, y Ud. pensará diferente. Y Dios le bendecirá. Oremos.
Divino Señor, quien trajo de nuevo al Señor Jesús Tu Hijo de la muerte, y nos lo ha dado como un memorial de Tu amor y gracia hacia nosotros y compartimos mutuamente este compañerismo alrededor de Sus bendiciones, te pedimos que Tu vengas a nosotros esta noche de la manera que Tú lo hiciste cuando estuviste aquí en la tierra en un cuerpo físico, y obra esta noche en Tu cuerpo místico, la iglesia, y lleva a cabo las cosas que hiciste cuando estuviste Tú aquí en la tierra, para que cuando el gran juicio venga… Y cada hombre y mujer, niño o niña que está aquí debe comparecer ante ese juicio, y quizá aún antes del amanecer. No lo sabemos, Señor. Pudiera haber un accidente esta noche en algún lugar del camino, y la sangre derramándose, y la gente gritando por misericordia —sería demasiado tarde. Dios, que podamos arrodillarnos ahora, y mirar hacia arriba a Ti y decir: “Señor Dios, ten misericordia de nosotros”.
Y perdónanos de nuestra incredulidad y de nuestras dudas, y permítenos recibir a Tu Hijo como nuestro Salvador y nuestro Sanador. Concédelo esta noche, Señor, mientras la iglesia se somete a sí misma a Tu Espíritu, y Tu siervo, concédelo, Señor, que puedan aparecer las grandes señales del Cristo resucitado, como nuestro querido hermano le explicó a la audiencia en la parte previa de la reunión, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

47 Me pregunto esta noche, mientras estamos viéndonos directamente uno al otro, pudiera haber alguien aquí que no es Cristiano que quisiera simplemente levantar su mano y decir: “Ministro, ore por mí. Yo no soy Cristiano. Me gustaría serlo”. ¿Podría hacer eso? El Señor le bendiga. El Señor le bendiga, por toda la audiencia. Dios tenga misericordia de Ud.
Ahora, he terminado de hablar del tema de “Las Expectaciones”. ¿Qué expectativa tiene Ud. esta noche? La Escritura dice que Cristo ha resucitado de los muertos. Y si Él está resucitado, Él permanece el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
¿Cuántos han estado aquí en las reuniones previas y han visto al Espíritu Santo obrando? ¿Podrían levantar sus manos? Gracias. ¿Cuántos están aquí por primera vez? ¿Podrían levantar sus manos y decir: “Estoy aquí por primera vez?”. Estoy muy contento de tenerlos aquí esta noche.

48 Ahora, estoy diciendo esto antes de comenzar a orar por los enfermos: Si hubiera alguien por casualidad, alguna persona, que sea un crítico (Tengo que decir esto de acuerdo a la ley), yo no soy responsable por lo que les pase a partir de este momento. ¿Ven? Ahora, si Ud. está aquí y no va a ser reverente, les pido ahora, cuando estemos cantando este himno y llamando a la línea de oración, Uds. pueden quedar despedidos. Si se pueden quedar y ser reverentes y respetuosos, entonces nosotros seremos responsables por ello en la parte que continúa de la reunión. El Señor les bendiga.
Ahora, llamamos unas tarjetas de oración. Creo que la primera noche llamamos a las personas que tenían tarjetas… Ellos las enumeran, para que no tengan que correr todos a la plataforma a la misma vez. No es como en una arena, miren, es un lugar para que se reúnan los Cristianos, lo cual es llamado “La iglesia”, Su cuerpo místico que se reúne. Ahora si… Creo que la primera noche tomamos de la primera parte… Mi hijo repartió aquí cien tarjetas. Y anoche, solamente oramos por las personas que no tenían tarjetas, solo de la audiencia. Creo que estoy en lo correcto. Así que esta noche, llamemos de la última parte de las tarjetas. Digamos… Yo creo que son las “T”, como una cruz. Volteen sus tarjetas. Y por decir, tomemos el último grupo de ellas, digamos a partir de la ochenta y cinco a la cien; y solamente déjenlos, si pueden, pararse. Si no pueden, los cargaremos hasta la plataforma.

49 Y así que, ahora vamos a cantar, si el pianista nos toca suavemente:
Mi fe espera en Ti,
Cordero quien por mí,
Fuiste a la Cruz;
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón
Tu santa Luz!

50 Quiero preguntarles primero: ¿Quién tiene la tarjeta de oración 85? ¿Podría levantar la mano? ¿La dama? ¿86? ¿Podría venir para acá, dama, si puede caminar? ¿86? ¿El caballero? Por aquí, señor. ¿87? Por este lado, señor. ¿88? Ahora, si Ud. no puede caminar, mueva sus manos de esta manera y los ujieres irán por Ud. 85, 86, 87, 88 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] Estas cosas no están siendo hechas en un rincón. Yo tengo…
Anoche, ¿cuántos de los que están aquí me son testigos que les dije que había estado en oración en la montaña prácticamente todo el día, porque el enemigo tenía preparada una trampa? Pero Dios va a lidiar con ese enemigo. Vean, ha sido predicho antes de que suceda, entonces Uds. lo sabrán. Que fue verdad.

51 ¿Me supongo, dama, que usted y yo somos desconocidos el uno para el otro? Lo somos. Ahora, esta es una escena frente a sus ojos igual como en la Escritura, en San Juan 4. La dama, yo nunca la he visto. Alguien le dio una tarjeta de oración, tenía un número escrito. Su número fue llamado de forma aleatoria, y aquí está ella parada. Y ambos estamos ante el Dios del cielo, nunca antes nos hemos conocido hasta donde yo sé. Yo no conozco a la dama; ella no me conoce a mí. Y entonces, de esta manera fue en San Juan, en el capítulo 4 del Evangelio, donde estaba un hombre y una mujer que se encontraban por primera vez. Y Jesús le dijo a la mujer cuál era su problema, y ella creyó que Él era el Mesías, y le dijo a otras personas: “¿Acaso no es esta la señal del Mesías?”.
Si Él permanece siendo el mismo esta noche como lo era Él entonces, esa continuará siendo la señal del Mesías. Y Él prometió que lo haría justo antes de la destrucción del mundo. Nosotros estamos viviendo en esa hora. Estamos marcados.

52 En la fotografía que estaba aquí hace unos minutos… [Alguien pregunta: “¿La quiere?”.] No. Uds. vieron allí una Luz. Y esa Luz yo reclamo que es el Espíritu de Dios —uno de los Espíritus de Dios, un Ángel que ha salido de Él.
Y ante Él, delante del cual estamos, Ud. se da cuenta que… que el estar parado frente a un hombre no le hará sentirse de la manera como se siente ahora. Algo está sucediendo. Eso es correcto.
Ahora, quiero preguntarle algo frente a la audiencia, júzguelo usted misma, si… Si yo adivino y digo que Ud. está enferma y que algo está mal con Ud. (lo cual yo no sé), pero Ud. pudiera decir: “El hermano adivinó eso”. Pero si Él le dice algo que Ud. sabe, algo que… igual como Él lo hizo en la Biblia, e igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, o algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, y Él hace eso, entonces Ud. sabrá que hay algo aquí presente que la conoce. Yo no. ¿Creerá Ud. que es el Espíritu de Dios? ¿Lo hará? ¿Creerá la audiencia la misma cosa? Que Él lo conceda.

53 Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, la dama está sufriendo de una extrema condición nerviosa. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano.
¿Cree Ud. que eso era el Espíritu de Dios que dijo eso? ¿Va a creer Ud. que yo simplemente adiviné eso? Si lo hace, solo para que se dé cuenta que no es así, deje que el Espíritu Santo hable ahora. Y dejemos que… Si Dios es Dios, Él permanece Dios.
Yo no sé qué fue lo que se le dijo, dama. No fui yo quien habló. Era mi voz, pero yo no la estaba usando. Igual como esto que está aquí. Esto permanece mudo hasta que alguien habla a través de él. Yo estaría mudo en este estado, porque yo no la conozco; pero tal vez Él nos diga algo más. Pero cualquier cosa que Él dijo, fue verdad. Yo le estoy hablando como hombre y mujer igual como nuestro Señor le habló a la mujer junto al pozo —principalmente para ver lo que el Padre diría, porque Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre”.

54 Sí, veo a la dama en su casa. Ella está muy nerviosa, preocupada de algo; regularmente se le caen las cosas. Y es… y lo que causó esto es el tiempo de la vida que ella ahora está viviendo, el tiempo de la menopausia que le está llegando. Otra cosa, veo que ella tiene diabetes. Eso es cierto.
Ud. no es de esta ciudad; Ud. viene de otra ciudad. Esa ciudad se llama Richford, Vermont, y su nombre es la Sra. John Jones. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Regrese a casa, porque Dios la ha sanado por medio de su fe. Vaya y sea sana. El Señor le bendiga, hermana.

55 ¿Lo creen? ¿Se da cuenta que Ud. está en la Presencia del Dios Todopoderoso, amigo? Con esta Biblia, la cual es Su Palabra, ya no duden más; tengan fe.
Señor, somos extraños uno al otro. El Dios del cielo… con el cual nos encontraremos, y Dios nos juzgará un día. Yo no tengo manera de conocerlo, señor. Ud. me es un extraño. Pero si el Dios del cielo me dice para qué está Ud. aquí, señor (yo creo que Ud. ha venido en sinceridad. Sí), ¿Lo aceptará como siendo el Hijo de Dios, Quien ha prometido esto?
Jesús permanece siendo el mismo, quien se encontró con Natanael, otr… Dos hombres se conocieron. Estoy tratando de citar las Escrituras de cada caso, para que la gente pueda ver su paralelo, y sepa que no soy yo, un hombre. Yo no tengo nada que ver con ello, señor.
Ud. también está sufriendo con una extrema condición nerviosa. Y Ud. se ha puesto tan nervioso, al punto que… le molesta su corazón, Ud. está teniendo problemas cardiacos. Eso es correcto. Sí, señor. Con palpitaciones y brincando, Ud. no puede dormir; veo que se levanta por las noches, y está tratando de alcanzar respiración. Esa es la verdad, señor. Y no solo eso, pero… ¿Cree en mí que soy el siervo de Cristo? Permítame decirle algo, para que pueda creerme más. Ud. tiene a alguien en su corazón por quien desea la oración. Esa es su madre. Ella tiene complicaciones, ¿no es así? Ud. tiene muy buena fe. Eso es correcto. Para comenzar Ud. es católico. Ud. es católico. Yo lo veo con un rosario, así que eso no se puede esconder. Ud. es católico. Eso está perfectamente bien. Su fe lo sana, señor. ¿Lo cree? Regrese y dele la alabanza al Dios del cielo por su sanidad. Dios le bendiga. Dios le bendiga. El Dios del cielo le bendiga, mi hermano. [Alguien habla con el Hermano Branham] Por donde quiera pasar, señor.

56 ¿Podría pasar alguien para acá, por favor? Por este lado, y cuiden por el otro lado.
¿Lo creen? Solo tengan fe ahora. No duden; tengan fe.
Pareja joven, dejen de hacer eso o salgan del edificio. Como quieran. El Dios del cielo los maldecirá.

57 Yo no la conozco. Un día nos pararemos en el juicio. Sucedió que una bendición vino sobre la dama de lentes que está allá con el saco café puesto, quien está sufriendo con un problema del corazón, sentada justo aquí, mirando alrededor. ¿Cree que el Señor Dios la sanará, mi hermana? Puede recibir lo que ha pedido si puede creerlo. No dude. Solo tenga fe ahora. Ore, crea.
Ud. está tratando de creer, sentada allá al final del asiento. Ud. camina con bastón. Es porque una parte de su pie le fue removida. Eso es verdad. Yo no la conozco. Nunca la he visto, pero esa es la verdad. Levante la mano si es verdad. Si puede creerle a Dios de todo corazón, puede salir sin el apoyo del bastón. ¿Qué fue lo que ella tocó, allá? ¿Qué sucedió? ¿Qué fue lo que reprendió a la joven pareja y bendijo a una mujer anciana?

58 Ahora, joven, ¿me va a hacer caso? Jovencita, Uds. están interfiriendo con el Espíritu Santo. Les estoy advirtiendo antes de que suceda. Ya sea que se comporten, o el ujier vendrá y se encargará de que puedan salir, o la policía, uno, allá atrás. Ahora, Uds. están en un servicio religioso, lo cual representa dos años por perturbar. Compórtense. No en este momento, oficiales.

59 ¿Cree que Dios le sanará ese problema estomacal? ¿Cree que Él lo hará? ¿Qué piensa sobre el hijo? ¿Cree que él saldrá de esa condición de parálisis? Él se encuentra en un hospital. Eso es verdad, señor. Su esposa se encuentra con Ud. y está orando por ella. Si Dios me dice cuál es el problema de su esposa, ¿aceptará la sanidad para ella? Ella tiene un problema con su cabeza y alta presión de sangre. Eso es cierto, señor. ¿Todo eso es verdad? Ahora, vaya y encuéntrelo de la manera que ha creído y Dios vaya con Ud.
Ud. no está aquí por Ud. mismo. Ud. está aquí por un amigo, una dama que es su amiga, que tiene esclerosis múltiple. Eso es verdad. Yo no puedo sanarla, ¿pero cree Ud. que Dios la sanará? Entonces vaya y créalo de todo corazón, y reciba lo que ha pedido.
¿Cómo está?… (Odio tener que hacer esto). [El Hno. Branham se refiere a la distracción presente de los jóvenes. Trad.]

60 ¿Cree que Dios le va a sanar del oído y que estará bien? ¿Cree Ud. que Él conoce los pensamientos de su corazón? Ud. está orando por alguien más. Es por su madre y su padre. Uno tiene artritis. El otro tiene problema cardiaco y algo mal en su pie. Eso es verdad. ¿Cree Ud.? Vaya, encuentre a la manera que lo ha creído. Será exactamente a la manera que Ud. lo creyó. El Dios del cielo le bendiga.
Un corazón nervioso… Dios puede sanar el problema del corazón. Hay muchos allá que están sufriendo con la misma cosa. Allí está el Ángel de Luz, el Espíritu de Dios. El hombre que está sentado aquí al final de la hilera por este lado de atrás, Ud. tiene problema de sinusitis. El hombre anciano, sentado al lado del hombre robusto. Problema de sinusitis. Ud. tiene un problema estomacal. Eso es correcto, señor. Levante la mano, señor. Le diré lo que le está causando eso. Ud. está tratando de dejar un hábito. El tabaco es muy malo para la sinusitis. Y sería muy malo para el problema estomacal. ¿Usted acepta que Dios puede quitárselo, no es así, y cree que Él lo va a sanar? El Señor le bendiga, entonces. Vaya y reciba a la manera como ha creído. Tenga fe.

61 El hombre que está justo detrás de Ud. que me está mirando usando lentes, ¿tiene artritis? También un problema en la cabeza. Si puede creerlo con todo su corazón, Ud. puede ser sanado de eso. Siendo que Ud. también lo tiene, hay una dama sentada allá, mirando a un niño. Ella también tiene un problema en la cabeza. Eso es correcto. Son sus nietos que están a cada lado de Ud. Correcto. Levante la mano si eso es cierto. Yo no la conozco, ¿verdad? ¿Se da cuenta de que algo está sucediendo? Uno de sus nietos quiere oración porque es nervioso. El otro tiene una infección. Eso es correcto, levante la mano. Ambos están sanados.

62 Todos Uds. que tienen problemas cardiacos, pónganse de pie solo por un momento. Cada persona con problema cardiaco. Son demasiados como para llamarlos, uno simplemente no los puede captar. Párese aquí por un momento, hermana.
Venga. Nuestra hermana sufre con un problema estomacal provocado por nerviosismo. Todos los que tienen nerviosismo o problema estomacal, pónganse de pie por solo un minuto, y solo permanezcan parados. Cada persona con nerviosismo o problema estomacal. Párense aquí. Usted tiene un problema estomacal, también, así que párese aquí, solo de la misma manera. ¿Están creyendo? No importa lo que esté mal con Ud.
Venga, hermana. Su problema lo tiene en la espalda. Muy bien. Párese aquí. Todos los que tienen problemas en la espalda, pónganse de pie solo por un minuto —viene siendo del riñón, y así sucesivamente. ¿Acaso no puede Dios sanarlos estando allá? Vean, son demasiados que simplemente yo no puedo llamarlos. Ellos están fuera de mi alcance. Uds. están creyendo; por esa razón se pararon. Uds. están creyendo.

63 Ahora, la razón por la que les dije anoche, antes de que sucediera… ¿Cuántos estuvieron aquí anoche, y me escucharon decir: “Satanás ha hecho algo malo, me ha puesto una trampa, y yo no sé cómo manejarlo?”. ¿Cuántos se acuerdan de eso?
Era un joven y una jovencita sentados allá. Al maldecirlos, ellos se hubieran vuelto ciegos o hubieran quedado paralizados. Si yo mantenía mi paz, ellos vivirían. Ahora, antes de que llegue a suceder, yo los estoy salvando. Uds. gente, crean que Dios está aquí.

64 Ahora, a Uds. que están enfermos, inclinen sus rostros solo por un momento para orar. Crean, los que están aquí, con todo su corazón, el Espíritu Santo está cerca.
Eterno y bendito Dios, Quien rugió desde el Monte Sinaí. Tú Quien hablaste a través del apóstol Pedro y le dijo a Ananías y a Safira: “¿Por qué le hiciste esto al Espíritu Santo?”. Solo porque su voz habló, uno cayó muerto, y el otro fue sacado un momentito después. Tú todavía eres Dios, pero Tú estás lleno de misericordia. Y se le fue dicho a esta gente antes de que llegara a suceder, para que pudieran conocer que Tu siervo dice la verdad.
Ahora, Dios eterno, ten misericordia y concede esta noche, que así como nuestro enemigo mandó a esa pareja, que Tú les perdones sus pecados, que ellos no vayan a ser lastimados, pero que Tú los perdones. Tú has venido a salvar la vida de los hombres. Pero el Espíritu Santo ha enviado Sus bendiciones para sanar a la gente de todas maneras. Tú gracia lo ignoró.
Pero ahora la gente sabrá, y la pareja joven sabe que yo no tuve nada que ver con que ellos vinieran para acá, pero se dijo la noche anterior que estarían aquí.

65 Ahora, Señor Dios, yo oro a Ti que tengas misericordia de aquellos que están parados, quienes están enfermos y afligidos. Permite que el gran Espíritu Santo entre a sus corazones ahora mismo, a sus cuerpos, y que puedan saber que el Dios Quien vivió en el Antiguo Testamento está vivo esta noche. Que es predicho, y luego llega a acontecer; y todas las cosas se hacen en perfección y en verdad a través del Espíritu Santo. Así lo vemos, y te amamos, Señor Jesús, porque Tú nos has amado y nos has lavado en Tu Sangre, y nos has hecho Tus hijos. Gracias, Padre, por estas cosas.
Y nosotros ahora reprendemos el diablo de enfermedad de la gente, que él se aparte de ellos y que puedan ser todos sanados, en el Nombre del Señor Jesucristo.

66 Todos los que creen y aceptan su sanidad de parte de Dios, pónganse de pie ahora mismo, mientras lo aceptan sin una sombra de duda, sintiendo en su corazón que Dios los ha sanado. ¡Cómo deberían dar gracias a Dios!
La Biblia dice, cuando algo como esto sucedía en los tiempos Bíblicos, caía un temor sobre toda la gente por todas las regiones. ¿Qué piensan en esta noche? Si Ud. es un pecador, si Ud. es un incrédulo, yo lo invito aquí a esta plataforma, al púlpito, para que rindan su vida a Cristo. Vengan ahora. Que cada hombre… Si Ud. cree que Dios escucha mi oración y que sana al enfermo y al afligido, lo cual todos los que están de pie lo han aceptado…

67 Señora, ¿qué de Ud.? Hay algo mal con un lisiado o algo allá. ¿Cree que Dios la ha sanado y que ya no tendrá que ir más con esos palos suyos? ¿Lo cree? Puede tener lo que ha pedido entonces. Muy bien. Dios le bendiga. Ud. está de pie ahora y así permanecerá, si lo puede creer.
Ahora, para Uds. que quieren… Jesucristo sea misericordioso ahora con Uds., ahora y en la hora de su muerte, ¿podrían venir aquí a la plataforma mientras cantamos el himno: “Casi Persuadido”? Muy bien, Dios le bendiga. Muy bien, cántenlo.
“Casi persuadido”, para creerlo ahora;
“Casi persuadido”, para recibir a Cristo;
Pareciera ahora que un alma dice,
“Sigue, Espíritu, sigue Tu camino,
Algún otro día más conveniente
A ti te estoy llamando“.
“Casi persuadido”…
Solamente tomen un lugar aquí alrededor donde puedan pararse, como una gente penitente que viene a recibir a Cristo, “Todo aquel que quiera, venga”. Católico, protestante. Aquí están parados católicos y protestantes. No hace ninguna diferencia. No les estamos pidiendo que cambien de iglesias. Les estamos pidiendo, en la Presencia de Dios, como Su siervo, y Uds. siendo testigos de estas cosas…
Pareciera ahora que un alma dice,
(No sigan pecando más allá de su día de gracia)
“… sigue Tu camino,
Algún otro día más conveniente
A ti te estoy llamando“.

68 Inclinemos ahora con reverencia nuestros rostros en oración. Él quien creó la tierra, Él quien trajo a Jesús de entre los muertos e hizo la promesa que Su… que el Espíritu de Su Ser viviría en Su iglesia hasta que Él venga otra vez… No debería quedar ni una sola pizca de duda en sus corazones. Si la hay, Ud. ciertamente está maldito por Dios. Si puede quedarse bajo esto y todavía descreer, Dios tenga misericordia.
Uds. que están parados aquí en el altar, no importa a cuál iglesia Uds. pertenezcan, protestante o católica, no tiene nada que ver con ello. Miren a las personas que han sido sanadas. No creo que haya una que yo sepa que se haya puesto de pie, que no haya aceptado su sanidad. Uds. vieron lo que sucedió en la plataforma, y tan seguro como se les pudo haber dicho días antes, semanas antes, meses antes, es dicho ahora sobre la sanidad. Si Él sabe lo que fue, Él sabe lo que será. Él conoce el futuro y lo puede hablar. Él es Dios. Uds. están en Su Presencia. Dios tenga misericordia de Uds. ahora. Uds. oren y arrepiéntanse. Pídanle a Dios que los perdone y que les dé de Su misericordia. Estoy seguro que Él lo hará.

69 Y si hay alguien más que desea venir en este momento, no les estamos diciendo que vayan a una cierta iglesia. Nosotros queremos que vayan a cualquier iglesia que Uds. quieran, pero queremos que vengan ahora. Si Ud. se siente condenado en su corazón, que Ud. entró y estaba errado, que Ud. ha pecado y hecho lo incorrecto, el altar está abierto para que se lo confiese a Dios. No a mí o a cualquier otro hombre, pero a Dios. Venga y pida perdón. Él está aquí en Su gran misericordia, para sanar al enfermo y para perdonar al pecador.
Si hay otro mientras cantamos suavemente, una vez más, un himno, este verso: “Casi Persuadido, para creer ahora; Casi Persuadido, para recibir a Cristo”. ¿Lo cantarán? Y si Ud. desea venir, ore y solo pídale al Espíritu Santo… No hay necesidad de que yo les diga que Él… Él está aquí; Uds. saben que Él lo está. Cantémoslo ahora, con nuestros rostros inclinados, orando, mientras cantamos el himno.
“Casi persuadido”, venga, venga ahora;
“Casi persuadido”, para recibir a Cristo;
“Casi”, no puede permanecer;
“Casi”, ¡va a fracasar!
Triste, triste, ese lamento amargo:
“Casi”, ¡pero perdido!

70 [El Hermano Branham comienza a tararear]. Que podamos tararearlo ahora. Oh, Señor Dios, estamos parados con temor reverencial. Aún yo mismo, estoy sorprendido. Estoy maravillado de Tu gracia: Cuán bueno y santo Eres Tú, cómo la paciencia y la tierna misericordia puede perdurar. Me es sorprendente. Como el poeta dijo: “Sublime Gracia”. Te amamos, querido Dios. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos aquellos que nos ofenden. Y libremente de nuestro corazón, perdonamos a todos aquellos que nos ofenden, que nuestros pecados puedan ser borrados. Quita nuestra iniquidad y sepúltala en el mar del olvido de Tu Sangre. Concédelo, Señor. Bendice a esta gente que está esperando. Dios, concédelo.

71 Aquellos que están parados aquí haciendo penitencia a Ti, pidiendo misericordia porque ellos saben que están en Tu Presencia, Oh Dios eternal, dales paz en su corazón. Háblales. Dales una experiencia así como Tú lo hiciste en los días de la Biblia, porque en verdad que los días de la Biblia están aquí otra vez, al final de la edad gentil.
Esperamos que Jesús venga muy pronto. No sabemos exactamente cuándo será, cuando todo el mundo se convertirá en polvo por causa de una bomba atómica o por algún ataque que ha sido profetizado por los profetas desde hace miles de años, que el mundo se va a estremecer y que arderá en un calor abrasador.

72 Y te pedimos, Dios, que tengas misericordia de nosotros; y concede, Señor, que cada uno que está parado en penitencia en el altar, que sus pecados desaparezcan. Yo pido esto como Tu siervo, parándome entre los vivos y los muertos. Pido que sus pecados e iniquidad les sean quitados.
Quizá yo nunca pueda estrecharles la mano en la tierra, pero estoy esperando ese tiempo si es que vivo fielmente. Ellos son los trofeos de Tu Presencia en esta noche. Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere. Y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y no lo echaré fuera, pero lo resucitaré en el día postrero”. Y nosotros creemos eso, y estamos llamando por esas cosas para estos hijos Tuyos que están penitentes en el altar. Tal vez haya alguien aquí que debería de haber venido y no lo hizo. Ten misericordia de ellos, querido Dios. Y concédeles lo mismo, es mi oración.

73 Ahora, si falta uno, en alguna parte, que no haya aceptado la sanidad, que no haya sentido que Cristo los ha sanado, que ellos en este momento reciban tal. Y que esta reunión sea recordada por mucho tiempo en sus memorias, aún en la de los niños pequeños, si Cristo tardare.
Confiando, Señor, que Tú bendecirás a esta gente por sus esfuerzos y por todo lo que han hecho. Los encomendamos a Ti, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús.

74 Y con nuestros rostros inclinados, voy a pedir que uno de los pastores que están aquí, al Hermano Sweet, que venga para acá, mientras Uds. permanecen con sus rostros inclinados para la oración final y lo que sea que él elija hacer. Yo aprecio toda su sinceridad.
¿Cuántos en el altar, que están parados aquí con sus rostros inclinados, creen que sus pecados han sido perdonados y que están bajo la Sangre del Señor Jesús? Podrían levantar su mano a Él y decir: “Señor, esto yo lo creo”. El Señor les bendiga, a cada uno que está por todo el altar. Él nunca falla. Él siempre contesta la oración. Les estoy muy agradecido. Dios les bendiga ahora, mientras inclinamos nuestros rostros, pasándole el servicio al Sr. Sweet.
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