S.572 58-0510  Tened Fe En Dios 

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OBRAS DEL MENSAJE

Tened Fe En Dios

Pittsfield, Massachusetts, E.U.A.

58-0510

1 …regresará a nosotros algún día. Y muy allá antes que hubiese luz en la tierra, nuestros cuerpos yacían en este polvo. Nosotros estamos hechos del polvo, del potasio, y calcio, y petróleo, y la luz cósmica. Dios envió el gran Espíritu Santo a cernía [semejante a como la gallina empolla los huevos – Trad.] sobre la tierra. Y mientras cernida, las florecitas comenzaron a salir, y las aves volaban, y salieron los animales de la tierra.
Y luego vino un hombre, y él pecó y se separó del compañerismo de su Dios. Y por causa de esta cosa tan horrible, él fue mandado por Dios a regresar de nuevo al polvo de la tierra.
Pero, oh Señor Dios, estamos tan contentos de que antes que él regrese, Tú has prometido un Redentor. Y hoy, siendo que Él ha venido y enviado el Espíritu Santo otra vez, y ahora Él aún está vigilando sobre el polvo, nuestros cuerpos, y si Él me levantó a mí, y me trajo a lo que yo soy ahora, sin tener una elección, cuánto más Él nos levantará del polvo de la tierra, una vez que hemos hecho una elección, y Él nos ha vigilado, y nosotros lo estamos vigilando a Él. Le amamos.

2 Tenemos la seguridad bendita, de que algún día estos cuerpos viles serán cambiados y seremos semejantes a Su propio cuerpo glorioso, por el poder con el cual puede también sujetar a Sí mismo todas las cosas.
Pedimos esta noche que Él venga y vigile nuevamente sobre este pueblo, enviando Su Espíritu a cada corazón, condenando el pecado y la enfermedad, y haciéndolo comprender al pueblo que ellos están aquí para un propósito. Y ese propósito no es simplemente para construir casas, y plantar los viñedos, pasear en automóviles, y vestir buena ropa, y asistir a las iglesias, pero es más bien para adorarle a Él.
Y que nosotros en esta noche, con todo lo que está dentro de nosotros, lo adoramos a Él en Espíritu y en verdad. Concédelo, Señor.
Y cuando salgamos esta noche, para ir a nuestros distintos hogares, que podamos decir por el camino, como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros, mientras Él nos hablaba por el camino?” Porque lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén. Pueden tomar asiento.

3 Ciertamente ha sido un privilegio estar aquí en esta pequeña y maravillosa ciudad, y de ministrar en el Nombre del Señor, y de tener compañerismo con todos los que hemos conocido, y con este querido pastor, el hermano Ball, creo que es su nombre, estreché su mano en la plataforma. Quiero decir que él ha hecho todo lo que está a su alcance como hermano para hacer que la reunión sea un éxito para Uds. pueblo. Y Uds. deberían apreciar a un ministro así, y juntamente con estos otros ministros que tienen sus nombres aquí, sus iglesias, que quizás han cancelado sus servicios y están cooperando en estas reuniones. Aunque sin conocerme, y simplemente por fe, y creyendo, Uds. lo han hecho. Y yo ruego que Dios les bendiga ricamente y abundantemente por cada esfuerzo que Uds. han hecho.

4 Y ahora, nos entristece tener que partir, apenas estas dos noches; pero vamos a ir a un lugar llamado Everett, creo yo, en su encantador estado de Massachusetts, y de allí, seguimos para Maine. Luego después de un tiempo, en unas cuantas semanas estaré yendo a ultramar, al África, India. Allí pareciera que mi ministerio tiene un impacto mayor.
El pueblo americano no lo recibe muy bien, ya que América es un pueblo intelectual, gente que ha basado sus pensamientos sobre el lado psíquico de la psicología, y en lo intelectual, y en lo que sus ojos pueden ver: edificios finos, y grandes y tremendos predicadores educados, que tienen erudición, y demás; pero en cuanto a lo Sobrenatural, ellos son muy escépticos. Y eso es para cumplir la Escritura.

5 En África en una sola tarde, yo vi a treinta mil nativos paganos, con ídolos en sus brazos, aceptar a Jesucristo como Salvador personal—contaron treinta mil paganos.
En Bombay, India, con los mahometanos, y bautistas, jainos, Sikhs, y demás, fue sencillamente… No se podían contar. Se calculó que casi medio millón estuvieron allí, por causa de que un hombre ciego recibió la vista en la plataforma. Y en África un hombre guiado con una cadena, como un collar alrededor del cuello, como un perro, ni siquiera bien de la mente, estuvo perfectamente normal parado allí en el cuarto delante de la gente… o mejor dicho, allí en el hipódromo.

6 La gente americana ve aun mayor que eso. No me refiero a Uds. cristianos nacidos de nuevo.
Ellos van por allí y dicen: “Bueno, es alguna especie de hipnotismo. Quizás, tal vez es una telepatía o algo así”. Con razón las armas están apuntando hacia nosotros para juicio. No podemos escapar del juicio. Yo he dicho esto, y lo digo no para ser sacrílego o para ser diferente: “Pero si Dios permite que esta nación se salga con la suya en cuanto al pecado que está practicando, Él tendría que levantar a Sodoma y Gomorra y disculparse por haberlas quemado”. Eso es correcto. Dios tiene que permanecer el mismo. Él ama al pecador pero aborrece al pecado. Y Él es justo, y es soberano, y Él tiene que juzgar el pecado.

7 Así que, a medida que nuestra nación nada en el pecado, Billy Graham, Oral Roberts, Jack Schullers, y otros que van a través de la nación con grandes e impactantes avivamientos, ellos continuamente… El pecado está en aumento.
Uds. no pueden decirles, porque el diablo ha tomado el control de la nación. Vino a nosotros hace unos años; él vivía en París, el diablo y sus ángeles. Y ellos tuvieron la primera guerra mundial, y Alemania hubiera hundido esta nación debajo de la tierra, pero nosotros fuimos allá para ayudarles. Y tan pronto hubo terminado, volvió otra vez: vino, mujeres y diversión en grande.
Entonces Satanás envió sus patrones para acá, desnudó a nuestras mujeres, trajo desgracia a nuestra nación, a través de los patrones y las modas. Luego él simplemente tomó su ejército y aterrizó en Hollywood.
Muchos de Uds. no permitían que sus hijos fueran a los cines a ver tales cosas. El diablo es un hombre inteligente; él lo trae a la casa en la televisión, para que Uds. se aseguren de tenerlo. Y hoy, la gente se queda en casa en vez de ir a las reuniones de oración, y a grandes reuniones religiosas, porque ellos quieren ver: “Amamos a Susy”, o algo así, a Elvis Presley en un rock-and-roll. Esa es la pura verdad.

8 La ira de Dios está encendida en contra de la nación. Y Uds. van a recibir castigo y juicio. Escríbanlo en la hoja de su Biblia y digan: “El hermano Branham lo dijo”. Si no acontece, yo soy un falso profeta, pues yo tengo “Así dice el Señor”.
Así que Uds. escaparon de esa ira. Hay una sola manera; ellos están… Yo me fijé en sus calles, y alrededor de por aquí, que Uds. tienen los “refugios antibombas”. No les hará ni una pisca de bien a Uds. ¿Qué sucedería si una bomba que puede abrir un hueco en la tierra de ciento setenta y cinco pies de profundidad, en un radio de tres millas cuadradas…? ¿Qué si Uds. estuvieran a quinientos pies debajo de la tierra? La conclusión sería que no quedaría un hueso en Ud.
Pero yo los estoy dirigiendo a Uds. en esta noche a un verdadero refugio antibombas. Uds. no caven en la tierra; está hecho de plumas, debajo de Sus alas. Ese es el verdadero refugio antibombas. Huyan esta noche de la ira que ha de venir. Y recuerden, estas reuniones están dirigidas no a alguna organización en particular; ese día de pleitos ha terminado. Dios está llamando a Su iglesia, a Su pueblo. Y la palabra iglesia significa “llamados fuera”.
Dios bendiga a Uds. ministros y a Uds. pueblo. Yo confío que nuestra pequeña estadía de dos noches traiga tal resultado, que haya un avivamiento chapado a la antigua que estalle por toda esta región aquí, que pesque en estas aguas hasta que el último pez comestible sea sacado para el reino de Dios. Esa es mi oración.

9 Billy me encontró allá, hace un momento, y dijo: “Papá, ellos levantaron una ofrenda de amor para ti”. No era necesario. Yo no recojo dinero, y nunca levanté una ofrenda en mi vida, yo mismo, pero debo tener dinero para existir. Yo he mantenido mi ministerio muy humilde, de manera que no haya ningún gran gasto ligado a ello. Mis gastos son sólo como cien dólares al día, en casa, es una oficina pequeña. Ahora, Uds. dicen que eso quizás sea bastante dinero. ¿Cuáles son los gastos diarios del hermano Roberts, Oral Roberts? Aproximadamente entre siete y diez mil. Los de Billy Graham son el doble. Pero mi ministerio requiere… A veces voy a tener una reunión donde hay una iglesia que sólo tiene capacidad para veinte personas, si el Espíritu Santo llama. Luego yo puedo ir a un lugar donde podemos tener millones, si es necesario. Luego alguien patrocina eso y paga por ello.
Así que yo simplemente vivo quieta y humildemente, y le sirvo al Señor. Y les doy las gracias por la ofrenda; cual sea, se destinará para el reino de Dios, según lo mejor de mi conocimiento. El dinero que Uds. depositaron, ahora yo soy el administrador de ello, como un testigo de Cristo, y ruego que Él los bendiga a Uds. por ello. Haré lo mejor que pueda para asegurarme que se destine para el reino de Dios.
Esperamos volver para estar con Uds. otra vez, algún día, si le parece agradable a Dios, y es la voluntad de esta iglesia, y del pueblo.

10 Ahora, oren por nosotros mientras vamos al campo misionero. Yo siempre trato de decirle a la gente… Miren, allá no es como es aquí. Tan pronto como Ud. menciona algo, hechiceros y de todo hacen un reto. Yo nunca he visto una vez que Dios no haya tenido la victoria. Se hizo presente y miles de almas fueron salvadas, hechiceros se convirtieron, y lo demás, cuando eso sucede. Uds. estén orando por mí.
Ahora, antes que abramos esta Palabra ofrezcamos otra palabra de oración.

11 Señor Dios, hombres que son capaces de mover sus manos pudieran abrir las tapas de la Biblia, pero el Espíritu Santo tendrá que interpretar ésta Palabra. Así que pedimos que Su gran Presencia venga, y unja los labios que hablan y los oídos que escuchan. Concédelo, Señor. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, para que podamos tener compañerismo alrededor de la Palabra. Amén.

12 En el libro de San Marcos, el capítulo once, deseo leer el versículo veinte:
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Y ese es mi texto por sólo unos momentos, y estamos atrasados, pero no quiero que piensen en eso; saquen eso de su mente sólo por este momento. Quizás esta sea nuestra última vez que muchos de nosotros nos encontremos juntos aquí en la tierra. Así que pongamos mucha atención a Su Palabra, mientras yo trato, con Su ayuda, de abordar este pequeño texto por sólo unos momentos: Tened Fe En Dios.
Uds. pudieran decir: “Hermano Branham, ese es un texto muy pequeño”. Pero no es el tamaño de él; es lo que significa. Eso es suficiente Escritura para salvar el mundo entero, y para sanar a toda persona enferma en el mundo, y para traer a Jesús de nuevo a la tierra otra vez.

13 Hace algún tiempo yo estaba haciendo referencia, en uno de mis servicios, de un muchachito, del cual supe en una cierta ciudad, que estaba jugando en un desván. Y en este desván él encontró… o ático, un baúl viejo, y buscando en el baúl, él encontró allí dentro una pequeña estampilla de correo amarilla. Estaba amarilla de lo viejo que era. Y él la llevó a su amigo coleccionista de estampillas, y le dijo: “¿Cuánto me darás por esta estampilla?” Bueno, él esperaba cinco o diez centavos, quizás teniendo en mente un helado de cono.
Él dijo… El coleccionista la miró bien, y él sabía que era una estampilla valiosa, así que le dijo: “Te daré un billete de un dólar por ella”.
Bueno, esa fue una venta buena y rápida para el muchachito. Él tomó el dólar; el coleccionista de estampillas tomó la estampilla. Y él se fue calle abajo a comprar su helado.

14 Y el coleccionista empezó a trabajar con la estampilla. Unas semanas después, él la vendió por quinientos dólares. Y luego un poco después de eso, fue vendida por casi tres mil dólares. Y ahora, dicen que vale un cuarto de millón de dólares.
Vean, no era el papelito amarillo, porque Uds. ni siquiera lo hubieran recogido si hubiera estado tirado en la calle. Pero lo que lo hizo tan valioso, era lo que estaba escrito en ese papelito amarillo.
Y así es con esto en esta noche; es simplemente un pedazo de papel, un papel no muy valioso, pero es lo que está escrito en él lo que es tan valioso, por cuanto es la Palabra de Dios. Y todos los cielos y la tierra pasarán, pero esa Palabra nunca pasará.
Un hombre es tan bueno como su palabra. Ud. es tan bueno como su palabra. Yo soy tan bueno como mi palabra. Si yo no puedo tomar la palabra suya, yo entonces no quiero tener ningún trato con Ud. Yo quiero que Ud. sea de la misma manera conmigo, y nosotros debemos ser de la misma manera con Dios. Si Él no puede cumplir Su Palabra, entonces yo quiero saber quién es Dios, que pueda cumplir Su Palabra. Así que Él dijo: “Tened fe en Dios”. Tan pequeño…

15 La fe, pues, es la cosa más común que existe. Ud. ni siquiera puede beber agua sin fe. Ud. no pudiera venir a esta reunión sin fe. Ud. no pudiera mover su dedo sin fe. Se dice en la Escritura que cuando ellos pusieron la sangre sobre el dintel de la puerta, para la Pascua de Egipto, fue aplicada con hisopo. ¿Saben Uds. lo que es hisopo? Hisopo es una yerba común. Uds. pueden encontrarla en cualquier parte. Y así es como la sangre debe ser aplicada a la puerta del corazón, en esta noche, es por medio de algo común: fe.
Nosotros tratamos de manufacturarla, y hacerla algo que nadie puede alcanzar. Es tan sencillo que Uds. le pueden pasar por encima tratando de encontrarla. “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”, dijo el escritor de Hebreos capítulo 11, versículo 1.

16 Ahora, es la sustancia de las cosas que se esperan. Miren, no es simplemente imaginación; es algo que Ud. tiene. Por ejemplo, si yo estuviera muriéndome de hambre, y Ud. viniera a mí, y dijera: “¿Qué te salvaría la vida?”
Y yo le dijera a Ud.: “Un pan”.
Y Ud. dijera: “Sr. Branham, aquí hay veinticinco centavos”. Esos veinticinco centavos son el poder de compra de un pan.
Bueno, cuando yo tengo esos veinticinco centavos, yo pudiera regocijarme. Ud. me dio a mí el poder de compra de un pan. Miren, yo no tengo el pan; los veinticinco centavos no son el pan, pero es el poder de compra del pan. Y cuando yo tengo el poder de compra, es tan bueno como tener el pan.
Ahora, así es con la fe. La gente lo mira a Ud. y le dice: “Yo no tengo suficiente fe para mi mano lisiada”. Si Ud. tuviera fe, Ud. ni siquiera mirara su mano lisiada. Vean, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan.

17 Ahora, yo puedo estar tan contento con los veinticinco centavos como pudiera estarlo con el pan, y tan pronto como yo llego al mercado, tengo un pan.
Y fe es la cosa que trae mi sanidad, y no importa cuánto tiempo me lleve en llegar a ese lugar, yo tengo la fe que lo va a lograr, tan pronto como llegue yo allí. ¿Lo entienden?
Ahora, yo puedo estar igual de contento con el cuarto de dólar, de lo que puedo estarlo teniendo el pan. Y cuando en lo profundo de su corazón, Ud. cree que Dios le ha sanado, tan real así como Ud. cree que tiene la fuerza para salir caminando por esa puerta, o sólo tan bien como el sentido de la vista le dice a Ud. que esa camisa es blanca, entonces está concluido. No hay nada que lo pueda quitar de Ud., por cuanto eso ha pasado más allá de lo intelectual; ha llegado hasta su corazón. Es fe verdadera.

18 Ahora, al ir a comprar este pan, yo quizás tenga que pasar por encima de zarzales, y por puentes, y cruzar arroyos, y subir la colina, pero en todo el trayecto yo estaré gritando con todo mi corazón, sosteniendo bien mis veinticinco centavos, pues voy en camino a comprar el pan.
Y si Cristo me revela a mí, esta noche, que yo soy sanado, yo puedo regocijarme tanto como que pudiera saltar y brincar en el piso. No importa si todavía estoy lisiado, o si todavía estoy enfermo, si todavía me duele la cabeza, o qué al respecto, yo estoy igual de contento, porque voy en camino con el poder de compra. Eso es fe. Jesús dijo: “Tened fe en Dios”. Noten cuán vital.
Pero miren, Ud. dice: “Mi fe es tan pequeña, y estoy seguro que Dios no verá mi fe; es demasiado pequeña”.
Él dijo: “Si tú tienes la fe como el tamaño de una semilla de mostaza”, la cual es la más pequeña de todas las semillas…

19 Pero siendo un vaquero, yo mismo, y estudiando la agricultura, la semilla de mostaza es una semilla que no se mezcla con ninguna otra semilla. Es mostaza completamente, y va seguir siendo mostaza.
Y Ud. quizás no tenga fe suficiente para que se efectúe un milagro en Ud., pero si tan sólo tiene fe como una semilla de mostaza, quédese con ella. Le guiará a la luz, y no se mezclará con nada más. No importa lo que nadie diga, Ud. todavía lo cree. No importa lo que digan sus síntomas, Ud. todavía lo cree, por cuanto es fe verdadera, y no se mezclará con nada en ninguna parte, fe como una semilla de mostaza. Y Dios reconoce esa pequeña fe que Ud. tiene.

20 No hace mucho en Canadá, el difunto Rey Jorge venía por la calle. Y un amigo mío, el Sr. Baxter, mientras estuvo parado en la calle y observó el desfile… Y todas las escuelas salieron, y le dieron a los niñitos, banderitas británicas para que las ondearan al rey mientras éste pasaba. Y cuando el rey pasó, los pequeños cantaban: “Dios salve al rey”, y ondeaban sus banderitas. Después que terminó la procesión, los niñitos regresaron a su escuela.
Y en una cierta escuela en Columbia Británica, Vancouver, hubo una niñita que no regresó. Y la maestra estaba preocupada, y ella salió corriendo a las calles y empezó a buscar a la muchachita. ¿Dónde pudiera estar? Y al poco rato, la encontraron recostada de un poste de telégrafo y estaba llorando desconsoladamente. Y la maestra la cargó en sus brazos y le dijo: “Dios te bendiga, cariño, ¿por qué estás llorando?” Y la niñita, sollozaba tanto que ni siquiera le podía decir a la maestra. Su corazoncito estaba destrozado. Y la maestra dijo:
“¿No viste al rey?”
Ella dijo: “Sí, yo vi al rey”.
“¿Ondeaste tu bandera?”
“Sí, yo ondeé la bandera”.
“Y ¿tú cantaste: Dios Salve al Rey?”
Ella dijo: “Yo me uní a los demás, cantando: Dios Salve al Rey”.
“¿Y el rey pasó por aquí?”
“Sí”.
“¿Y tú lo viste?”
“Sí”.
“Bueno, ¿por qué estás llorando?”
Ella dijo: “Maestra, la razón por la que estoy llorando, yo vi al rey, pero yo era demasiado pequeña. Él no me vio a mí”.

21 No es así con Jesús. No importa cuán pequeño Ud. sea, o qué pequeña sea su fe, simplemente ondéela; Él la verá igual de bien como ve la fe de los demás. Oh, eso lo hace a Él tan amado, tan real. No importa cuán pequeño, lo que Ud. le ofrezca a Él, Él está listo para recibirlo.
Y luego otra cosa, la fe trabaja mucho por la experiencia. O, permítanme cambiar eso, y decirlo de esta manera: “La experiencia acompaña a la fe”. Generalmente si Ud. ha tenido una experiencia, será una gran ayuda para su fe.

22 Cierta vez cuando Israel había sido llamado a la batalla contra los filisteos, y los ejércitos se habían juntado quedando un valle entre ellos. Y los filisteos, al igual que el mundo moderno, cuando ellos piensan que tienen ventaja sobre Ud., a ellos les encanta “alardear” al respecto. (Como lo decimos en el sur). Como la expresión callejera, “dejar escapar el vapor” al respecto: “Los días de los milagros pasaron”. “No hay tal cosa como sanidad divina”. “Nosotros somos la iglesia más grande que hay en esta ciudad; todos nuestros rituales afirman que esas cosas ya no existen”. Pero la Biblia afirma que ellos son reales. Así que deshágase de su ritual.

23 Y así que, ellos tenían un gran paladín llamado Goliat, el cual era… Oh, él era como un gigante prehistórico. Sus dedos enormes eran de catorce pulgadas de largo, dice la Biblia. Y su lanza era como el rodillo de un telar, quizás larga como de aquí a la pared. Ahora, ¿qué podría hacer un hombre común y corriente con un hombre así en la batalla, y tal vez, muchas veces más grande que un hombre enorme, quizás ocho o diez veces más grande?
Y miren, cuando ellos vieron que tenían semejante hombre, él les hizo una propuesta. Él salió. Y Uds. saben, el pecado es tan peligroso, y la incredulidad es pecado. Y la incredulidad es tan peligrosa; les hace muchos trucos inocentes a Uds.

24 Entonces él salió allí y dijo: “No deberíamos derramar sangre”. (“Con tal que Ud. se una a la iglesia, eso es todo lo que es necesario”.) “No deberíamos tener ningún derramamiento de sangre. Hagamos una propuesta. Escójanse un hombre de su ejército, y que él venga a pelear conmigo. Y si yo lo mato a él, entonces todos Uds. nos sirven a nosotros. Y si él me mata a mí, nosotros les serviremos a Uds.”
Claro, cuando ellos tienen la ventaja de esa manera. Y el corazón de cada hombre en Israel desfalleció, porque pensaron que quizás serían llamados para ir a enfrentar el reto. Pero desde el rey mismo para abajo, cada uno de ellos estaba asustado.

25 Así que el gran gigante salía diariamente y se jactaba: “¿Por qué no vienes acá, y pongámosle fin a esto?” Nadie se movía. Y si había un hombre en el grupo que fuera capaz de hacerlo, era Saúl, el rey. En primer lugar, él era… La Escritura dice que él estaba cabeza y hombros por encima de un ejército. Cualquier hombre en el ejército, él media cabeza y hombros más que él. Y él era un guerrero; estaba bien entrenado. Él entrenaba hombres a pelear con la lanza. Oh, había un hombre que estaba entrenado y que al parecer, humanamente hablando, fuera capaz, era Saúl.

26 Es igual hoy, si hay alguna persona que debiera estar entrenada para la sanidad divina, y predicando el poder de Dios, debieran ser estos seminarios y escuelas, pero generalmente son los más grandes cobardes que tenemos.
Oh, ellos deberían conocer la Palabra. Deberían conocer el poder de Dios. Pero muchos de ellos salen, no sabiendo más de Dios que lo que sabe un hotentote de un caballero egipcio. No estoy tratando de hacerme el listo; simplemente estoy diciendo una realidad. Yo pienso que las escuelas y los colegios están bien, pero Uds. no pueden detenerse en eso. Y muchas veces, esa es la razón que nuestros púlpitos son tan débiles hoy en día, y no le creen a Dios, y no enseñan fe para la expiación completa, es por causa de que ellos han sido empollados en tal lugar como ese.

27 Un predicador de seminario siempre me hizo recordar a un pollo de incubadora. Uds. saben, un pollito de incubadora, él nació bien, pero simplemente “pía, pía, pía”, y no tiene mamá adonde ir. A eso es que me hace recordar. Ellos gritan y hacen alboroto, y no saben más acerca de Dios, por cuanto todo lo que ellos conocen es la escuela. Yo quisiera tener a un hombre, aunque él no conociera la diferencia entre frijoles partidos y café, pero que conociera a Dios con el bautismo del Espíritu Santo, y lleno de Su gloria y poder, que toda la educación que Uds. pudieran meter en un hombre, y no conocer a Dios.
Esa es la razón que muchos púlpitos son débiles, porque decimos: “Los días de los milagros pasaron”. Miren, en dónde está nuestra mamá; es una incubadora mecánica que ha incubado por docenas.

28 Noten, y Saúl estaba asustado con todo su entrenamiento y era el hombre mejor equipado para hacerlo, pero él tuvo temor de hacerlo. ¿Por qué? Él nunca tuvo mucha experiencia. Él sabía que eso requería más que saber cómo maniobrar una lanza. Y sin embargo ellos eran los ejércitos del Dios Viviente.
Y hoy nuestros púlpitos y nuestros seminarios representan los ejércitos del Dios Viviente.

29 Pero un día, como Dios siempre lo tiene, llegó un muchachito rubio de apariencia huesuda que había tenido experiencia. Su papá le dio unas tortas, y le dijo que fuera allá donde estaba el ejército, a ver a sus hermanos. Él era demasiado rubio y joven para estar en el ejército.
La Biblia dice que él era rubio, lo cual quiere decir que era un tipo de muchachito encorvado. Y su nombre era David. Y allí apareció él sobre la colina, y Goliat hizo su jactancia en el momento equivocado. Había un hombre de Dios en el campamento.
Así que, él tal vez no tenía su cuello al revés, o algo así. Él quizás no tenía un Ph. D. o DD., pero él tenía un poco de experiencia acerca de Dios. Y él tenía puesto su abrigo de píeles de oveja; él no traía ninguna armadura ni espada. Pero él simplemente llegó allí, y Goliat salió e hizo su gran jactancia: “Los días de los milagros han pasado; no existe tal cosa”.

30 David dijo: “¿Me quieren Uds. decir, que Uds. hombres que son entrenados, se van a quedar parados allí, y permitir que ese gran bravucón, ese filisteo incircunciso desafíe los escuadrones del Dios Viviente?” Pues, qué tremendo valor, el de ese muchachito huesudo. Y aquello llegó a oídos del rey. Él dijo: “Yo iré a pelear con él”.
Oh, ellos pensaron: “Ese muchachito es tonto. Él no tiene erudición; él no tiene educación; él no sabe lo que significa una espada. Él no sabe lo que significa una armadura. Él no tiene un Ph. D., o DD., ninguno de los dos. Así que ¿qué pudiera él hacer?”
Entonces aquello llegó a oídos del rey—el obispo. Entonces él dijo: “Yo admiro tu valor, pero yo no creo que tú puedas hacerlo”.
Él dijo: “Mire, rey…”
El rey dijo: “Bueno, si tú quieres ir, yo te daré una educación. Te pondré una espada en la mano, y te pondré mi armadura”.

31 Entonces David se quedó pensando. Y ellos le dieron un título de licenciado en Filosofía y Letras, y le dieron un doctorado. Y agarraron la armadura de Saúl y se la colocaron. El pobre muchachito quedó aplastado hasta el suelo.
Él dijo: “Quítenme esta cosa”. Eso es bueno para predicadores. “Quítenme esta cosa. Yo no sé nada acerca de cómo Uds. pueden decir: Aaamén, y hablar respecto a alguna especie de teología. Yo no sé nada de eso. Nunca he sido entrenado en ello. Pero hay una cosa que sí sé, y es que allá detrás de la colina, yo estaba apacentando las ovejas de mi padre, y un oso vino y agarró una, y yo tomé esta pequeña honda y lo tumbé con ella. Y vino un león y agarró una. Y yo lo tumbé; él se levantó, y yo agarré una espada y lo maté. Y el Dios que me libró de sus garras, ¿cuánto más me librará Él de ese filisteo incircunciso?” Saúl se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba bien a un hombre de Dios. Él dijo: “Yo no sé nada de eso. Pero déjenme ir con algo con lo cual yo he tenido experiencia”. Bendito sea el Nombre del Señor.
Lo que el ministerio necesita esta noche, no son tantos títulos ni doctorados, pero es una experiencia del bautismo del Espíritu Santo, lo cual pone vida dentro del hombre, y le da fe en un Dios Viviente, eso no cambia—una experiencia.

32 Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios. Y él tuvo cuarenta años de enseñanza bajo la tutela de su madre, y él podía incluso enseñar a los amos de Egipto. Pero le llevó a Dios cuarenta años para sacarle todo eso a golpes allá en la parte de atrás del desierto.
Y un día mientras estaba apacentando las ovejas de Jethro, huyendo de Egipto, huyendo del deber, y pensó que él volvería a trabajar, y dejaría todo aquello en paz, porque él lo había intentado en sí mismo sin haber tenido experiencia. La enseñanza está bien, pero la letra mata. El Espíritu vivifica. Y en la Presencia de aquella zarza ardiendo, él supo más de Dios en cinco minutos, que lo que había sido enseñado en cuarenta años.
¿Qué fue? Era una experiencia. Él no tenía una carta para leer, o las leyes para leer, o los libros para leer, pero él tuvo una experiencia de que Dios aún vivía. El Dios de Abraham estaba igual de vivo en aquel día, en esa tierra extranjera, como Él lo estaba cuando le habló a Abraham o a Adán.

33 Eso es lo que se requiere. Y todo hombre que sube al púlpito debiera tener ese lugar en su corazón: allá detrás del desierto. Dios le da esa experiencia a todos Sus hijos, donde Ud. se encuentra con Dios y habla con Dios, y Él le responde, y Ud. sabe que hay algo real.
Todos los doctores de divinidad en todo el mundo, ellos pudieran quitar esto y aquello con explicaciones, pero nunca podrán apartarlo a Ud. de esa experiencia detrás del desierto, donde Ud. se encuentra cara a cara con Dios.

34 Entonces, cuando Moisés se había encontrado con Dios, él después llevó a los hijos de Israel a través de los fuegos del infierno, pues él se sostuvo como mirando al Invisible, no por medio de su enseñanza, sino por la experiencia que él tuvo.
Abraham, después que él fue llamado a salir del valle de Sinar, la tierra de los Caldeos y la ciudad de Ur, después que Dios le habló a él, le habló cuando él tenía setenta y cinco años de edad, y le dijo—siendo Sara de sesenta y cinco—“Tú vas a tener un bebé con Sara”… Después que Dios le habló, él tuvo una experiencia, y él podía llamar las cosas que no son como si fuesen, sin importar lo que nadie dijera.

35 ¿Pudieran Uds. imaginarse a esa pareja anciana, Abraham corriendo al centro con Sara para hacer una pequeña compra, casi de cien años de edad: “Compra todos los pañales, y los alfileres que podamos conseguir, cariño; vamos a hacer un viaje ahora? Tú vas a tener un bebé. Será mejor que vayamos a ver al doctor”.
“Doctor, mi esposa y yo vamos a tener un bebé”.
Dijo: “¿Qué edad tiene Ud.?” “Pues, el anciano está mal de la cabeza. (¿Ven?). Algo anda mal con él. Quizás es mejor que lo mandemos a la sala sicopática. Que un psiquiatra converse con él”.
¡Dios había hablado con él! Y él podía llamar las cosas que no son como si fuesen, y se fortaleció todo el tiempo. Él tenía una experiencia; él sabía que había un Dios que hablaba. Y él estaba plenamente convencido que Él era capaz de cumplir todo lo que Él prometió. Amén. La palabra amén quiere decir “así sea”.

36 Y mírenlo, después de los primeros veintiocho días, él va donde Sara; él había vivido con ella desde que ella era una muchachita de dieciséis más o menos, y aquí ella es una vieja… Ella pudiera haber sido una tatarabuela. Y él dijo después de los primeros veintiocho días. (Ahora, recuerden, ella había pasado la menopausia hacía muchos años.), “Sara, ¿cómo te sientes?”
“Ni una pizca de diferencia, cariño”.
“Bueno, bendito sea Dios, de todas formas, lo vamos a tener”. Pasó un año: “¿Cómo te sientes, Sara?”
“Nada distinto”.
“Alabado sea Dios, va ser un milagro mayor. Lo tendremos de todas formas”. Pasaron veinticinco años: “¿Cómo te sientes, cariño?”
“Nada distinto”.
“Alabado sea Dios, de todas maneras lo vamos a tener, porque yo hablé con Dios, quien me respondió, y Él es capaz de hacer cualquier cosa que Él prometió”. Y Él es el mismo Señor Dios esta noche, si Ud. alguna vez se encontró con Él.
La experiencia acompaña a la fe. Ella llama cualquier cosa contrario a la Palabra como si no fuese. La Palabra es primero.

37 Mientras estaba parado allí, detrás de la cortina esta noche, escuchando al Dr. Vayle; fue después de que Felipe había traído a Natanael… o mejor dicho fue a buscar a Natanael, después de que Felipe oyó a Jesús decirle a Pedro cuál era su nombre, y cuál era el nombre de su padre, fue después de eso que él lo reconoció a Él. Él tuvo una experiencia; él lo había oído a Él decir eso. Dijo: “Ven, este es el Mesías”.
Natanael no podía creerlo. Entonces llegó a la Presencia del Señor Jesús; y Jesús dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Fue después de eso que Jesús dijo: “Porque te dije esto, ¿ahora crees? Cosas mayores que ésta verás”.

38 Fue después la mujer junto al pozo, que llegó allí como una prostituta, así la llamaríamos hoy, una mujer de mala fama. Ella salió al pozo a buscar agua, y vio a ese judío sentado allí frente al pozo. Ella no le había visto a Él antes; Él era un extraño en la ciudad, porque esa era una ciudad Samaritana. Y aquí estaba un judío, y Él le pidió a ella de beber. Y ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tal cosa”.
Y la conversación continuó, Jesús estaba tratando de hacer contacto con su espíritu para ver cuál era su problema. Y Él dijo: “Ve y busca a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco maridos, y con el que estás viviendo ahora no es tuyo”.
Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Pero ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Fue después que ella había visto Su poder, a través de Dios, para conocer los secretos de su corazón, que ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved un hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No es éste el Mesías?” Fue después que ella lo había visto. Después que el milagro había sido efectuado en ellos.

39 Fue después que Jesús había maldecido el árbol, y en veinticuatro horas, la vio secándose, que Él le dijo a los discípulos: “Tened fe en Dios”. Después que ellos habían visto el poder de Dios, se les dijo que tuvieran fe en Dios.
Jesús dijo, en Hechos 1:8, “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”. No antes, cuando Uds. obtienen su Ph. D., sino después que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, entonces tendrán poder de fe para creer.
Fue después que ellos habían esperado diez días en el aposento alto, con esta promesa, con las puertas y las ventanas cerradas porque ellos estaban asustados. Fue después que el Espíritu Santo bajó sobre ellos con lenguas de fuego, y el Espíritu, como un viento recio que soplaba. Después que eso sucedió, ellos ya no estaban asustados; salieron a las calles y le declararon a toda la gente, que Él era el Cristo resucitado. Después de eso ellos evangelizaron el mundo, y sellaron su testimonio con su sangre, después que habían recibido poder, después que tenían el Espíritu Santo.

40 Oh, cuán agradecido estoy de saber que esa gran fe en Dios todavía está acompañada por una experiencia. Y esta noche, Ud. quizás no haya tenido esa experiencia. Pero si Dios viene esta noche en el poder de la resurrección del Señor Jesús, quien dijo en San Juan 5:19, “Yo no hago nada hasta que el Padre primero me muestra”.
Si Él viene y hace la misma cosa en esta audiencia para probar… Él dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más. Pero vosotros me veréis, pues Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo. Yo seré la Vid; vosotros seréis los pámpanos”. La vid no lleva fruto; el pámpano lleva fruto. Y el pámpano llevará fruto de la clase de vid donde está pegado.

41 Y si Ud. ha crecido de una vid del seminario, y sólo tiene una educación en teología, esa es la clase de fruto que Ud. dará. Si Ud. ha crecido en esa clase de iglesia, esa es probablemente la manera en que Ud. cree. Pero si Ud. ha sido plantado, arraigado y cimentado en Cristo Jesús, Ud. producirá los frutos de Cristo. Tiene que hacerlo. Si Ud. tiene esa experiencia, los frutos no son extraños para Ud. Miremos hacia Él ahora, mientras oramos.

42 ¡Oh, qué audiencia que escucha tan maravillosa! Qué bueno sería si yo me pudiera quedar más tiempo. Ya he hablado media hora. Me pregunto en esta noche, que si Ud. no tiene esa experiencia de saber que Jesús permanece vivo en esta noche, que Él es el mismo, dicen las Escrituras, de ayer, hoy, y por los siglos, y Ud. quisiera tener esa experiencia, aunque sea miembro de una iglesia…
Ahora, que todo rostro esté inclinado, y todo ojo cerrado, y aquellos que están en condiciones para orar, oren. Que sea secretamente entre Dios y yo y Uds. Alce su mano a Dios, y diga: “Dios, dame una verdadera experiencia, que yo pueda realmente creer”.
Dios le bendiga al que tiene sus manos levantadas, alrededor. Diga: “Señor, yo nunca he visto nada de lo que Tú estás hablando”. Dios les bendiga, sus manos están alzadas por todas partes.

43 “Yo nunca he visto nada así, pero mi entusiasmo es así como la reina del sur”. Vean, ella tampoco salía. Ella oyó que Dios le dio un gran don a la iglesia, y ella era una pagana, una pagana. Ella había abandonado su iglesia, sus pastores, sus obispos, sus papas. Ella tuvo que abandonarlo todo, sus ídolos paganos. Pero su corazón estaba ardiendo; ella oyó que allá en Israel, había un don de discernimiento. “Ella viajó por un desierto caliente, ardiente, durante tres meses”, como he dicho con frecuencia, “no en un Cadillac con aire acondicionado, sino en el lomo de un camello”.
Una pagana, nunca había oído nada sino de su templo pagano, pero ella llegó ante la presencia de Salomón. Ella vino con suficiente oro como para respaldarlo, si ella veía que aquello era correcto. Ella se sentó y observó la reunión. Después que ella vio la gran sabiduría que Dios le había dado a Salomón, el espíritu de discernimiento, viniendo de un Dios vivo y verdadero, sabiendo que ese hombre no tenía discernimiento; eso tenía que venir de Dios. Ella se levantó y dijo: “Todo lo que yo escuché es verdad y aún más”. Y ella dio su oro y sus ofrendas para respaldar este gran don que Dios había dado.

44 Y Jesús dijo que ella se levantará en el día del juicio y condenará a esta generación, pues ella vino para ver un don en Salomón, y Él dijo: “He aquí, uno más grande que Salomón está aquí”. ¿Qué hará ella cuando aparezca en el juicio con Nueva Inglaterra, en el día del juicio, cuando la gente ni siquiera cruza la calle? Ellos no salen y dejan en paz su televisión el tiempo suficiente como para venir y ver. Ella se levantará en el juicio y condenará a millones y millones de miembros de iglesia americanos.

45 Oh Dios, ten misericordia. Hombres y mujeres están alzando sus manos al aire. Jóvenes y adolescentes, ellos aún no han visto pero creen. Tú eres un Dios bueno. Los discípulos creyeron. Tomás dijo: “Permíteme poner mis dedos en Sus manos”.
Él dijo: “Aquí tienes, Tomás. Tú has visto y ahora crees, y eso es bueno. Pero éstos creen sin haber visto”. Así ha sido esta noche, Señor, docenas de manos que nunca han visto, y sin embargo creen, sólo porque yo lo traje de Tu Palabra.
Yo ruego que Tú te manifiestes ahora en Tu gran poder de la resurrección, para que cuando aquella gran bomba salga volando hacia acá, ese “sputnik” con miles de alemanes… o, soldados rusos con sus bombas atómicas colgando aquí: “Ríndanse o serán reducidos a polvo”. ¿Qué podríamos hacer? Oh Dios, la iglesia se habrá ido entonces.

46 Concede esta noche, paz y misericordia a ellos. Que ellos puedan encontrar a Cristo siendo real en sus corazones, porque cuando levantaron sus manos, ellos quebrantaron cada ley científica que pudiera ser quebrantada. La gravedad prueba que nuestras manos deben colgar hacia abajo. Pero cuando ellos levantaron sus manos, mostró que había un Espíritu parado al lado de ellos. Y ellos tenían un Espíritu, y este Espíritu dijo: “Tú eres un pecador; tú estás mal. Tú eres un miembro de iglesia, pero tú no estás bien”. Y ese Espíritu en ellos tomó una decisión de que ellos deseaban estar bien; y ellos pues desafiaron las leyes de la gravedad, y alzaron sus manos a su Creador.
Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir, a menos que Mi Padre lo traiga primero”. Entonces el Padre está atrayéndolos a Uds. Y “todo lo que viene a Mí, le daré Vida eterna, y lo levantaré en el día postrero”. Lo creemos, Señor.
Ahora, manifiéstate esta noche en medio nuestro. Muestra que Tú todavía vives. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo, mientras que sanas a los enfermos, y te alabaremos. Amén.

47 Siento haberlos retenido… Un poquito, pero no es tarde. Ahora, quiero que sean muy reverentes, sólo por unos momentos. La hora ya está cerca, todo lo que yo he dicho, y todo lo que el Dr. Vayle ha dicho, y todo lo que las Escrituras han prometido, tiene que ser hallado ser verdadero o falso. Tiene que estar correcto o errado.
Yo estaba escuchando, cuando se dijo esto: que Jesús permaneciendo el mismo, la manera en que Él se declaró a Sí mismo tanto a judíos como a Samaritanos, y no a los gentiles… Los gentiles tuvieron dos mil años para llamar a la iglesia. Y ahora, es el fin de la edad gentil. ¿Me pregunto a cuántas personas aquí le ha sido enseñado eso y lo creen? Veamos sus manos. Uds. tienen buenos maestros por acá. Este es el final de la edad gentil.
Con el mismo ministerio, donde aquellos judíos parados allí sosteniendo sus pequeñas Biblias, que el hermano Pethros de Stocolmo, les envió un millón o más a ellos allá. Y ellos estaban leyendo lo que Jesús hizo, dijeron ellos, los que venían de Irán y de allá, lo cual mostraba la revista “Look” y “Life”. Esos judíos cargando a sus seres queridos en sus espaldas. Lo tenemos todo en televisión… O mejor dicho en fotografía a color Kodachrome.

48 Y nosotros los entrevistamos, el hermano Arganbright, y muchos de los hombres de Negocio Cristianos, y ellos les preguntaron: “¿Están viniendo Uds. a casa, a su patria, para morir?”
Dijeron: “No, nosotros hemos venido para ver al Mesías”.
Cuando la higuera eche sus retoños… La estrella de David de seis puntas colgando allá, la bandera más antigua en el mundo, ondeando nuevamente por primera vez en dos mil años… no, en dos mil quinientos. Piensen en ello.
Ellos dijeron: “¿En dónde está el Mesías?”
Y entonces cuando leyeron estas Biblias, ellos dijeron: “Si este Jesús era el Mesías, y Él reclama aquí que Él se ha levantado de entre los muertos, veámoslo a Él obrar la señal del profeta. Nosotros le creeremos”.
Oh, qué cosa tan real. Mi corazón saltó. Yo dije: “Quiero un boleto, me voy. Llamaré a miles de ellos”.
Dijeron: “¿Dijo Ud. eso en serio?” Ellos les creen a sus profetas. Y cuando llegué a Cairo, Egipto, a treinta minutos de Palestina, yo tenía mi boleto en la mano. Ellos ya estaban a punto de hacer el primer llamado. Algo me impresionó, dijo: “Por ahora no. La ira de Dios aún no ha venido a los gentiles. La iniquidad de ellos aún no se ha cumplido”.
Yo pensé que eso seguramente era mi mente imaginaria. Empecé a salir otra vez; pensé: “Caminaré hacia la rampa”. Y empecé a caminar, y entonces allí estaba esa luz que Uds. ven en la fotografía.

49 Esa es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Esa es la misma cosa que esto… Si esa luz que Uds. ven aquí, la cual ellos tienen aquí en América, la tienen en Alemania, la tienen en Suiza, donde ellos le han tomado las fotografías.
Esa luz dará testimonio de lo que es. Si esa luz no es de Dios, no dará testimonio de Dios. Pero si hace las mismas obras que Jesús hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, que dijo: “Él vino de esa luz”, que estaba en el… Moisés en el desierto. “Antes que Abraham fuese, Yo soy”. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, miren lo que Él hizo en carne. Él dijo: “Pero Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Y cuando Él regresó después de Su resurrección, Pablo se encontró con Él en el camino a Damasco, y ahí Él era una Columna de Fuego otra vez. Tal luz tan cerca de Pablo, le cegó los ojos y él tuvo que ser guiado.

50 Él entró en la cárcel con Pedro como una luz. Él ha regresado así. Aquí está Él nuevamente al final de la edad gentil para hacer exactamente de la manera como Él hizo allá en el pasado. Cualquier vid da fruto a través de la rama de lo que es. Si no hace la misma cosa que Jesús hizo, entonces no es Jesús. Cierto.
Si Dios les dijera que el espíritu de John Dillinger estuviera en mí, yo tendría armas, y sería peligroso. Si Dios les dijera que el espíritu de un artista estuviera en mí, Uds. esperarían que yo pintara el cuadro del artista. Si yo dijera: “El Espíritu de Cristo está en mí”, entonces produciría las obras de Cristo. Él lo prometió.

51 Y entonces, cuando yo caminé hacia la rampa, Él dijo: “Todavía no es; aún falta un tiempo”. Y me di la vuelta y fui al Areópago, y de allí volví al Vaticano, y luego regresé a casa. “No es el tiempo”.
Cuando esos judíos reciban el Evangelio, Uds. gentiles habrán llegado a su fin. Dios lidia con los judíos como una nación, y con nosotros como un pueblo, con los judíos como una nación, la nación de Israel.

52 Estamos en el tiempo del fin. Este es un llamado a los gentiles. Dios tenga misericordia. Él está aquí. Uds. deberían estar con Él, o Él no puede hacer nada por Uds.
¿Qué si Marta hubiera salido allí, y dicho a Jesús: “¿Por qué no viniste cuando te llamé por mi hermano?” El milagro nunca habría sido hecho, pero ella se acercó a Él, reverentemente, dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero”, dijo: “ahora pues, todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios lo hará”. Oh, qué hermoso.
Dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Sí, Señor, él fue un buen muchacho. Él se levantará en la resurrección general”.
Él dijo: “Pero Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá”.
Ella dijo: “Sí, Señor, yo…”
Dijo: “¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo”. Allí está una verdadera creyente, en la Presencia del verdadero Espíritu Santo, que estaba en Él. ¿Qué iba suceder?

53 Yo no estoy hablando en contra de la religión de nadie, pero una cierta mujer de una secta que no cree en la divina sangre de Cristo, ellos creen que Él era un profeta. No solamente la Ciencia Cristiana, sino a muchos de Uds. protestantes les están metiendo la misma cosa a la fuerza. Él era Dios.
Ella dijo: “Sr. Branham, a mí me gusta oírlo predicar, pero Ud. alardea demasiado de Jesús siendo Divino”.
Yo dije: “Es que Él era Divino. Él era más que un profeta o un maestro. Él era Dios o el engañador más grande que el mundo tuvo alguna vez”.
Ella dijo: “Si yo le pruebo a Ud. por medio de sus Escrituras que Él no era nada sino un hombre, ¿lo aceptará Ud.?”
Yo dije: “Si la Escritura lo dice”.
Ella dijo: “En San Juan 11, cuando Él fue a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que Él lloró”.
Yo dije: “Oh, señora, ¿es esa su escritura?”
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “Su escritura está más diluida que el caldo hecho de la sombra de un pollo que se murió de hambre”. Yo dije: “Ud. tiene mejor conocimiento que ese”. Yo dije: “Cuando Él fue a la tumba, Él lloró como hombre, pero cuando Él enderezó Su pequeño cuerpo, lo cual dice la Biblia que, No había hermosura en Él para que lo deseáramos. Pero cuando Él enderezó ese cuerpecito y dijo: Lázaro, ven fuera, y un hombre que había estado muerto por cuatro días, volvió a la vida, ese era más que un hombre”.

54 Cuando Él bajó de la montaña en nuestro texto esta noche, con hambre, Él era un hombre. Pero cuando Él tomó cinco panes y dos pedazos de pescado, y alimentó a cinco mil, ése era más que un hombre. Ése era Dios hablando a través de un hombre. Él era más que un hombre cuando le dijo a la mujer en el pozo que ella tenía cinco maridos. Él era más que un hombre cuando le dijo a Felipe que lo había visto debajo del árbol, a quince millas de distancia, cuando él estaba orando.
Él era un hombre cuando virtud había salido de Él, cuando la mujer tocó Su manto, y demás. Y Él estaba acostado en la parte de atrás de una barquita, tan cansado, y diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Y esa barquita allí, como un tapón de botella, saltando alrededor, y el diablo dijo: “Ahora lo tenemos”. Él era un hombre cuando estaba acostado allí en la barca, dormido, pero cuando fue despertado, y Él subió y puso Su pie sobre el braille [pequeña cuerda con poleas en el mástil para enrollar – Trad.] de la barca, alzó la mirada y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas le obedecieron. Él era más que un hombre.

55 Él era un hombre cuando clamó, en el Calvario, por misericordia en Su muerte. Pero la mañana de la Resurrección, cuando Él rompió los sellos romanos, y rodó la piedra, y se paró sobre la tierra nuevamente, Él probó que Él era más que un hombre. Todo hombre que alguna vez llegó a ser algo en esta tierra, creyó eso. Los poetas y demás, uno dijo… la ciega Fanny Crosby dijo:
No me pases, oh tierno Salvador,
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás visitando,
No pases de mí.
Tú el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí;
¿A quién tengo yo en la tierra, aparte de Ti?
O ¿a quién en el cielo sino a Ti?

56 Cuando Eddie Perronet escribió el canto de inauguración, cuando su poeta… su poesía fue despreciada y rechazada, en aquel cuarto oscuro él agarró una pluma, y el Espíritu Santo vino sobre él, y él escribió el canto de inauguración, cuando escribió:
¡Aclamen todos el poder del Nombre de Jesús!
Que los ángeles caigan postrados;
Traed la diadema real,
Y corónenlo a Él Señor de todo.
Uno dijo:
Viviendo, Él me amó
Muriendo Él me salvó,
Sepultado Él llevó lejos mis pecados.
Resucitando, Él me justificó gratuitamente para siempre,
Algún día Él vendrá,
Oh, glorioso día.
Él era más que un hombre; Él era Dios. Él todavía es Dios en esta noche.

57 Padre, amamos leer Tu Palabra, y sabemos que Tú eres Dios, y que Tú no puedes morir. Tú moriste una vez por nuestros pecados, y resucitaste al tercer día, conforme a las Escrituras, y Tú vives por los siglos de los siglos, para confirmar cada promesa.
Concede esta noche, Señor, quizás no vuelva aquí otra vez, pero permite que esta ciudad sepa que Tú todavía vives. Concédelo, Señor.
Ahora, yo me rindo a Ti, y encomiendo a cada uno aquí a Ti, y pido que Tú obres a través de nuestra carne y a través de nuestro espíritu. Permite que todos aquí se vayan a casa, glorificándote a Ti. Lo rogamos en el Nombre de Cristo. Amén.

58 Vean, creo que anoche llamamos de la primera parte de las tarjetas. Esta fotografía aquí del Ángel del Señor, no sé si Uds. le han visto alguna vez o no, el escrito que está en ella del FBI, dijo: “Yo una vez pensé que sus reuniones eran psicología, cuando Ud. hablaba acerca de la luz. Yo me preguntaba cómo sucedía esto”. Este es George J. Lacy, dijo: “Sr. Branham, el ojo mecánico de la cámara no capta psicología. La luz pegó en el lente”.
Está en el mostrador allá atrás, en el puesto de los libros. Los muchachos la tendrán después del servicio. Nosotros tenemos que comprarla; está protegida por derechos de autor. Nosotros tenemos que comprar nuestros libros; ellos tienen derechos de autor. Nosotros no tenemos nada que vender. Si yo no pensara que eso ayudaría a alguien, jamás estaría aquí. No es mi fotografía que Uds. están comprando, es Su fotografía.
El Sr. Lacy dijo: “Hubo un tiempo en que ellos dudaron de esas luces, y decían, Fue un pensamiento psíquico del artista que pintó esos halos y cosas, alrededor de nuestro Señor, y alrededor de los apóstoles, pero dijo, esta fotografía mecánica demuestra que es la verdad”. Eso es correcto.
Él dijo: “Ese hipócrita…” Él se refirió al incrédulo. Así fue como él lo dijo. Yo estoy citando sus palabras, así como él lo dijo. Él dijo: “Ellos ya no pueden hacerlo”. Entonces el mundo científico sabe que Él aún vive. La iglesia sabe que Él aún vive, porque Él sigue siendo el mismo.

59 Estoy pensando que anoche llamamos de la primera parte de esas tarjetas de oración, ¿no es así? Llamamos quince o veinte de ellas, y esta noche… ¿Qué es? ¿F? Llamemos la última parte de ellas. Los muchachos vienen y las mezclan todas juntas, y se las dan a Uds. Vean si pueden ver eso… Bueno, nosotros no sabemos quién es Ud. cuando las mezclamos, Ud. quizás obtenga la uno, y el siguiente obtenga la “cincuenta”, y el que sigue la “veintidós”, y el siguiente la “tres”. Y entonces, quien sea que las está repartiendo, ellos no saben de dónde las van a llamar; sólo vienen aquí mismo y las llaman.
Solía ser que yo hacía que un niñito subiera y contara, y donde él se detenía, de allí es de donde empezábamos. Lo crean o no, mamá traía a su hijito para que se detuviera exactamente donde estaba su número, ¿ven Uds.? Así que, todavía estamos lidiando con seres humanos. Entonces, nosotros simplemente…
Y luego miren, aquí en el… Arriba en la plataforma, eso no significa nada. Ud. puede ser sanado allá igualito que acá.

60 ¿Cuántos saben que la Escritura dice esto, que cuando la mujer tocó Su manto, ella fue y se metió en la audiencia, y Jesús dijo: “¿Quién me tocó? ¿Quién me ha tocado?”
Y Pedro dijo: “Pues todo el grupo te está tocando”. Él reprendió al Señor.
Pero el Señor se dio la vuelta y dijo: “Alguien me tocó, porque Yo me he debilitado”. Y Él miró alrededor, hasta que encontró a la mujercita, y Él le dijo a ella en dónde estaba su problema, y que ella había sida sanada. ¿Cuántos saben que eso es escritural?
Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿actuará Él igual hoy? ¿Dice la Biblia en Hebreos 13:8, que “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?” Bueno, entonces ¿dice también la Biblia en Hebreos que “Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades?” ¿Qué es Él? Un Sumo Sacerdote sentado a la diestra de Dios esta noche, haciendo intercesión en base a nuestra confesión.
Entonces si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, el mismo Sumo Sacerdote, Él tendría que actuar igual o Él no es el mismo. Ahora, Ud. simplemente tóquelo a Él por el sentir de sus enfermedades, y vea si Él no declara ser exactamente el mismo. Ahora, sean muy reverentes. Oren ahora. Yo no digo que Él lo hará.
Veamos… Comencemos esta noche desde ¿dónde? No podemos llamarlos a todos aquí arriba. Empecemos desde la ochenta y cinco a la cien. Así tendríamos en la plataforma a quince a la vez. Muy bien, ¿quién tiene la tarjeta de oración F85, levante su mano. ¿F85? Miren sus tarjetas ahora; alguien quizás no puede levantarse.

61 [Espacio en blanco en la cinta.]… el pañuelo en esta cesta aquí esta noche, y Ud. quiere uno. ¿Cuántos creen en eso? Veamos sus manos. La Biblia lo enseña. Uds. Me pueden escribir. Ahora, yo no estoy tratando de obtener su dirección; yo no tengo nada que patrocinar, en lo absoluto. A mí me cuesta mucho obtener suficiente dinero para pagar secretarios que me ayuden a contestarle. Si Ud. me escribe a Jeffersonville, Indiana, yo se lo enviaré sin costo alguno. Oremos.

62 Señor, estos pañuelos vienen aquí esta noche de madres y padres, y de hijos, y los pequeñitos, que están enfermos y necesitados, tal vez un padre anciano sentado en un cuarto en alguna parte, una pobre madre acostada en el lecho de aflicción, o de un niñito caminando por el piso. Tú sabes todo al respecto. Y somos enseñados en la Biblia, que ellos tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantares. Ellos le creyeron a Pablo, cuando vieron las obras de Dios siendo hechas por él.
Sabemos que no somos San Pablo, pero sabemos que Tú todavía eres Jesús, y rogamos, Padre, que Tú sanes a cada uno de estos, mientras los enviamos a los enfermos y afligidos. En la sinceridad de nuestros corazones, te damos gracias por el pueblo que tiene la suficiente confianza para creer aun hoy. Y que ellos sean sanados, en el Nombre de Cristo. Amén.

63 ¿Noventa y dos? Falta la noventa y dos y la noventa y cuatro, ¿están ellos en el edificio? ¿Ochenta y nueve, noventa y dos? Muy bien. La noventa y dos está aquí. Falta la número ochenta y nueve. Si está en el edificio, si alguien… Quiero que miren su tarjeta, Ud. quizás… ¿Noventa? ¿Noventa y tres? Noventa y noventa y tres. Muy bien. Si el número noventa está en la audiencia, o el noventa y tres, ¿quiere Ud. subir? Cualquiera entre… ¿De dónde fue que llamé? Desde la ochenta y cinco hasta la cien, entre… Cualquiera con las tarjetas de oración de la ochenta y cinco hasta la cien…
Miren a su vecino. Pudiera haber alguien que sea sordo y mudo, y ellos simplemente están sentados allí, no saben. Ud. tendrá… Quizás es alguien que ni siquiera pueda moverse. Nosotros los cargaremos. Sólo miren alrededor a las tarjetas, a alguien que tenga una tarjeta. ¿Ya todos están allí? Bien. Eso está bien.

64 ¿Cuántos no tienen tarjeta y sin embargo quieren que Jesús les sane? Veamos sus manos. Sólo tengan fe, crean con todo su corazón. Miren, gracias.
Ahora, quiero que hagan algo. Ahora, Uds. sin una tarjeta de oración, Uds. no estarán en la plataforma, hasta donde yo sé. Ahora, quiero que estén en oración, en silencio, y digan: “Señor Jesús, este hermano, esta noche, nos ha hablado a nosotros, y hemos citado la Escritura, que Tú sigues siendo el mismo. Y Tú te manifestaste delante de los judíos y samaritanos, y en Tu día, y dijiste que Tú no hacías nada hasta que el Padre te lo mostrara”.
La iglesia primitiva o la iglesia ortodoxa, la iglesia judía de aquel día, dijo que: “Tú eras beelzebub, el diablo, porque Tú podías percibir sus pensamientos.
Pero la gente en quien fueron realizados estos milagros, dijo que ellos creían que Tú eres el Hijo de Dios, y eso fue una señal del Mesías. Ahora, nosotros creemos que el Mesías viene pronto, y creemos que Tú te estás manifestando a nosotros hoy, para que podamos estar listos para escapar. Así que nos es dicho que Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Diga: “Señor Dios, por favor, esta noche, permíteme tocar Tu manto como lo hizo aquella mujer. Y luego Tú voltéate y por medio de los labios del hermano Branham háblame a mí así como le dijiste a aquella mujer dime a mí. Entonces Señor, yo te daré toda la alabanza y la gloria. Yo te creeré”.

65 Ahora, simplemente vean si Él permanece el mismo. Qué reto. Amigos, estoy seguro que Uds. no entienden eso. ¿Se dan Uds. cuenta de lo que eso significa? Y miren aquí, no hay una persona en este edificio a quien yo conozca, ni una sola persona, con excepción del Sr. Sweet, el Sr. Vayle, el Sr. Goad, sentado justo aquí, y mi hijo que estaba aquí hace un rato; ya se fue. Muy bien. Esas son las únicas personas que conozco en este edificio, pero Dios los conoce a todos Uds.
Ahora, ¿es ésta la dama? Aquí está un cuadro de San Juan 4, un hombre y una mujer. ¿Me supongo que esta es la primera vez que nos encontramos? Sí. ¿Pueden oír a la dama, o ver si ella mueve la cabeza? ¿Quiere Ud. levantar su mano para que ellos vean?
Yo no la conozco a ella; nunca la había visto en mi vida. Ella es una mujer; yo soy un hombre. Aquí estamos parados, es la primera vez que nos encontramos. Ahora, si hay algo mal con ella, yo no lo sé; ella pudiera ser una crítica. Ella pudiera estar aquí simplemente engañando. Si es así, vigile lo que sucede.

66 ¿Cuántos han estado alguna vez en reuniones y vieron algo así suceder? Vaya, vaya. Algunos caen paralizados, se vuelven locos, y de todo. Aun así, sigue siendo el mismo Dios, el libro de Hechos 19, igualito. El Señor decidirá eso. Que Él lo diga.
Ella pudiera ser una pecadora; ella pudiera ser una hipócrita; ella pudiera ser una cristiana; yo no sé. Pero aquí… Algo tiene que suceder. Que ella sea el juez.
Si yo dijera: “Señora, Ud. está enferma; yo voy a poner mi mano sobre Ud. y Ud. va a ser sanada”. Ella pudiera dudar eso; ella solamente tiene mi palabra. Pero ¿qué si el Espíritu Santo viene y le dice algo a ella lo cual ella sabe que yo no sé? Entonces ella sería el juez de eso. Entonces si Él sabe lo que era, Él sabe lo que será.

67 Ahora, esto es para Uds. que están en los balcones: Uds. no están demasiado lejos, nunca están fuera del alcance de Cristo. Simplemente crean allí donde están sentados. ¿Cuántos allá arriba están enfermos y quieren que Cristo les sane? Levanten sus manos, ¿en alguna parte alrededor? Sólo crean; sólo tengan fe.
Ahora, aquí estamos igual que San Juan capítulo 4, un hombre y una mujer encontrándose, empezaron a hablar y Jesús encontró cuál era el problema de la mujer. Él le dijo a ella en dónde estaba su problema, y cuál era su problema. Y ella dijo: “Tú debes ser un profeta. Ahora, nosotros sabemos que el Mesías hará eso”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Y ella entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No es éste el Mesías?”

68 Yo dije esto anoche, y lo digo otra vez esta noche: “Esa mujer sabia más acerca de Dios que el ochenta por ciento de nuestros predicadores americanos”. Eso es correcto. Aunque era una prostituta, ella reconoció eso. Ella sabía más acerca de Dios que aquellos sacerdotes, y rabíes, y demás.
Ellos dijeron: “Él es beelzebub, un demonio”.
Ella dijo: “Él es el Mesías”. —Por la manera en que Él lo hizo. Ahora, ¿quién tenía la razón?

69 Muy bien, señora, siendo que yo he estado hablando un poquito esta noche, sólo para entablar una conversación con Uds., hasta que llegue a saber que el Espíritu Santo está ungiendo. Ahora, si Él me permite saber por qué está Ud. aquí, y Ud. sabe que yo no sé, entonces ¿Ud. lo aceptará entonces? Muy bien, señor.
¿Cuántos allá en la audiencia dirán: “Yo haré lo mismo?” ¿Hay alguien allá que conozca a esta mujer? Sí, hay unos cuantos. Bueno, Uds. saben que Uds. están en su ciudad, entonces Uds. saben todo al respecto. Ahora, así que sólo estamos… Uds. sean el juez.
Ahora, hermana sólo para hablarle a Ud. como hombre. La única cosa que yo… Esto será para… Dios no tiene que hacer esto, pero Él prometió que lo haría. Él no tenía que sanar cuando Él estuvo aquí en la tierra, pero Él prometió que lo haría. El profeta dijo que: “Él quitó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias”. Él tenía que cumplir eso.
Y si la Biblia dice que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, y esa es la manera en que Él se manifestó al final de aquella generación, Él tiene que hacer lo mismo hoy para cumplir la Escritura.

70 Así que, aquí estamos nosotros en el fin de la dispensación gentil. La mujer es cristiana, y ella es creyente. Eso es correcto. Ella está parada aquí no tanto por ella misma, aunque ella tiene un problema de las glándulas que la hace tener sobrepeso. Pero hay algo más en su corazón que ella está deseando. Y ella ha estado orando mucho acerca de esto que está deseando, y eso es acerca de su esposo. Eso es correcto. ¿Es esa la verdad? Ahora, ¿Ud. cree? Ahora, sea Ud. el juez.
Ahora, yo no sé ahora lo que dije, ¿ven? Está allí en la cinta, si Uds. la quieren. Ellos lo tienen en la cinta. Vean, lo que sucede, es que es una visión. Uno está en alguna otra parte, quizás años atrás, o quizás en el futuro, o lo que sea. Uno está en alguna parte en otro mundo. Uno simplemente se rinde; es un don, rendirse uno mismo al Espíritu Santo. ¿Qué prueba eso? Que el mismo Espíritu Santo que estaba en la iglesia primitiva, y en Cristo, está aquí en esta iglesia, moviéndose a través de Su cuerpo, como Él lo prometió. Eso debiera hacer creer… que la fe se eleve a un lugar donde todo aconteciera. Pero ¿por qué es? Estamos tan muertos en el espíritu.

71 Ahora, si Uds. piensan que eso fue simplemente adivinación, tomemos nuestro tiempo con la mujer, y hablemos con ella un poquito. Muy bien, señora, lo que sea que Él dijo, era la verdad. Ahora, yo no sé lo que era, allí el… Y Ud. sabe que pararse delante de un hombre, de mí, no la haría sentir de la manera en que Ud. se está sintiendo ahora. Ud. es una persona agradable. Y Ud. está en contacto perfecto con Algo, un sentir humilde verdaderamente dulce. Ese es el Espíritu Santo.
¿Ve esa luz? Esa luz es lo que la está haciendo sentirse de esa manera. Yo la estoy mirando. Está todo a nuestro alrededor.

72 Ahora, si Cristo estuviera aquí, usando estas ropas que Él me dio, si Ud. necesita sanidad, Él no pudiera sanarla a Ud. Él ya lo hizo cuando murió en el calvario. Si Él hace algo para probar que Él estaba en Cristo, entonces Ud. crea en Su sufrimiento vicario, Su muerte, sepultura, y resurrección, sepa que Él aún vive, si Él todavía después de todos esos años, y sigue siendo el mismo en todo aspecto. Ahora, la sanidad y la salvación fueron compradas; ya ha sido efectuado. Ud. simplemente tiene que creerlo. Lo único que Él pudiera hacer, sería manifestarse Él mismo, que Él está aquí para declarar aquello que Él hizo allá, aún es efectivo en esta noche.

73 Sí, la mujer empieza a aparecer en la visión nuevamente. Sí, es un problema de las glándulas. Ella tiene sobrepeso; cualquiera puede ver eso, y es una condición glandular. Sí, veo a un hombre apareciendo otra vez; es su esposo, y él tiene algo mal. Es en sus piernas. Es flebitis, en sus dos piernas. Y aquí, ese hombre está caminando fuera de la voluntad de Dios. Él tuvo un llamado al ministerio, y él está poniendo algo más antes que eso; él está haciendo otro trabajo y no está llevando a cabo ese llamado. Y la razón que él está haciendo eso, es porque Ud. misma es una mujer predicadora. Y él piensa que un solo predicador en la familia pudiera ser suficiente, pero él está equivocado. Ud. no es de esta ciudad; no, Ud. no lo es. Ud. es de una ciudad… Ud. es de Nueva York, de una ciudad llamada Schenectady. Y su nombre es la Sra. Reed. Eso es “Así dice el Señor”. Ahora, regrese y encuéntrelo de la manera en que Ud. lo creyó. ¿Lo ha creído Ud.? Será así como Ud. ha pedido. Dios le bendiga.

74 ¿Le creen Uds. al Señor con todo su corazón? Ahora, Uds. en la audiencia, tengan fe. Ahora, no duden. No se muevan, quédense tranquilitos. Por favor, ¿ven?
Los espíritus, cuando ellos dejan a la gente, como los espíritu malignos, ellos van de uno a otro. Uds. saben eso. Cuando uno tiene una audiencia saltando y corriendo, uno no puede detenerlo. No hay necesidad de tratar de tomar el tiempo para explicarlo. Uds. simplemente créanlo; eso es todo. Simplemente créanlo.

75 La dama aquí es una desconocida para mí, hasta donde sé. Yo no la conozco. Parece una mujer saludable, pero yo no sé. Dios sí sabe. Si Él me revela a mí cuál es su problema, ¿creerá Ud.?
¿Ud. cree que se recuperará de esas úlceras? Ud. estaba orando por eso, ¿no es así, señor? Yo no lo conozco a Ud., ¿verdad? Nunca lo había visto en mi vida. Si eso es correcto, levante su mano. Ud. es una persona nerviosa, muy nerviosa, lo cual le ha causado que tenga úlceras. Vaya, predique la Palabra ahora. A fin de cuentas Ud. es un predicador, así que vaya y predique la Palabra.
Tiene sus brazos alrededor de su amigo allí. ¿Qué piensa Ud. acerca de esto, señor? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta… o, Su siervo? ¿Sí? Si Él me revela lo que Ud. desea, ¿lo aceptará Ud.? Por supuesto Ud. tiene lentes; un hombre de su edad debería usar lentes; pero eso no es. Sus ojos le están fallando. Ud. quiere la oración por sus ojos. Eso es lo que Ud. desea. Ud. también tiene artritis. Ud. quiere la oración por eso. Eso es correcto, ¿verdad? ¿Acepta Ud. su sanidad ahora? Levante su mano, si la acepta. Está concluido; Ud. puede irse a casa y estar bien. Su fe le ha sanado.

76 ¿Qué tocaron ellos? Yo les pregunto a Uds. ahora, reverentemente, ¿qué tocaron ellos? Delante de Dios, yo nunca había visto a ninguno de los dos hombres, no sé nada acerca de ellos. Pero alguien estaba orando. Era el hombre grande allí, el que estaba orando. Y por causa de que él estaba sentado con su cuerpo alrededor del otro hombre como contacto, eso es lo que lo logró para el otro hombre. Ahora, pregúntenles a ellos. Dios sea el juez.
Ahora, ¿sigue Jesucristo siendo el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Está Él vivo esta noche?

77 Ahora, hay fe en la audiencia, hermana, yo sólo… Adondequiera que va esa luz, yo simplemente voy con ella. Vean, es todo lo que yo puedo hacer. Ahora, tal vez Él vendría a Ud. Si Él me revela lo que Ud. desea de Él, ¿cree Ud.? Ud. sabe, si es sanidad, yo no podría sanarla a Ud. Pero veo algo. Ud. tiene una cosa en el brazo. Oh, es un… Ud. tiene presión sanguínea baja. Eso es lo que es, presión sanguínea baja. No sólo eso, pero yo veo un hospital. Es por alguien más que Ud. está parada allí, y esa es una amiga suya que está en el hospital debido a un accidente, tiene huesos quebrados en su cuerpo. Ud. es maestra Ud. misma, una maestra de escuela dominical. Ahora, vaya y recíbalo; tal como Ud. lo ha creído, será de esa manera. Dios le bendiga. Dios sea con Ud. Sean reverentes ahora, por favor. Por favor, por favor.

78 Yo no la conozco a Ud. Dios sí la conoce. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Si Él me dice la razón por la que Ud. está aquí, ¿lo creerá Ud. entonces?
Ahora, por favor, quédense quietos por un momento. Mi hijo vendrá a buscarme en unos minutos, así que sean muy reverentes. No se estén moviendo. Sean muy reverentes. Dios está en Su santo templo, y seamos reverentes.
Ud. padece de una condición nerviosa. Y Ud. tiene problemas en la columna. Eso es cierto. ¿Cómo sabría yo eso? Tuvo que venir de algo que está presente aquí que la conoce a Ud. ¿Cree Ud. que es el Señor Jesús permitiéndome hacer esto?
Ahora, sólo un momento si la audiencia todavía me puede oír. Hay un hombre subiendo allí. Una visión se está moviendo ahora; es el hijo de ella. Y él está perturbado con un problema nervioso. Y Ud. desea la oración por él. Eso es correcto. Él no está aquí. Él vive en Nueva York. Y déjeme decirle que Ud. cree que yo soy Su profeta; ese muchacho es de fe católica. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará y llegará hasta él? ¿Ud. lo acepta? Muy bien. Vaya allá, tome ese pañuelo y envíeselo a él. Todo terminará. Dios le bendiga.

79 Tengan fe en Dios; no duden. Hay un poder maligno viniendo desde esa audiencia, en alguna parte.
Dios puede sanar la epilepsia. ¿Ud. lo cree? ¿Cree Ud. que Él le sanará? Levante su mano allá, señor, si Ud. cree con todo su corazón, aquí mismo. Ahora, tenga fe en Dios y todo terminará.
Ese es el demonio que generalmente se aleja de nosotros. Él hace mal… una audiencia desobediente. Yo he visto a veintiocho ser tomados en una sola vez, después que fue echado fuera de un bebé, y todavía lo tienen también. Recuerden, cuando él salió de Legión ellos entraron en los cerdos. Ellos tienen que ir a alguna parte.

80 El Espíritu Santo aún pende allí. Es un hombre sentado junto a él allí. Algo le sucedió al hombre. ¿Cree Ud. que Él puede curar problemas del corazón también? Ud. tenía problemas del corazón, y estaba orando para que el problema del corazón fuera sanado. Eso es correcto.
La dama sentada allí. Ahí va Él; allí está esa luz yendo directamente hacia la dama. La mujer tiene cataratas en sus ojos. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Créale a Él; ellas le dejarán. Oh, Él es real. Si puedes creer.
Ud. crea. Yo no la conozco a Ud. pero le veo, Ud. está aquí por otra persona. Y Ud. estaba en esta audiencia anoche, y el Espíritu Santo le llamó, y Ud. recibió sanidad para un problema de la garganta, anoche, “Así dice el Señor”. Y Ud. está aquí por alguien más, su hermano. Él tiene cáncer. Y él está en un lugar llamado Toronto, Canadá, Ontario, allá en Canadá. Eso es correcto. Ese pequeño pañuelo, o tela, con el que Ud. se secó esa lágrima, envíeselo a él, y no dude. Él se pondrá bien. Amén. Tenga fe en Dios.
Oh, ¿les hace Su Presencia reconocer? Jehová todavía vive; Jesús, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

81 Yo no la conozco a Ud., señora. Ud. es una desconocida para mí. Hay algo en su corazón. Ella está orando por alguien más, la cual es una mujer anciana. Esa es su madre, y su madre tiene parálisis; ella es una mujer lisiada. Ud. es la esposa de un ministro, y Ud. tiene a otros en su corazón por los que está orando. No dude. Tenga fe. Ud. recibirá lo que pidió. ¿Lo cree? Entonces que Dios le ayude. Vaya y recíbalo, mi hermana. Muy bien.
El Señor Dios nos conoce a ambos, señora. Yo no la conozco a Ud. Pero Dios si nos conoce a nosotros. Si Él me dice por lo que Ud. está aquí, ¿creerá? ¿Creerá la audiencia?
Yo veo un muchacho, alguien por quien está orando; él está bebiendo. La dama justo allí, esa dama anciana. Ud. está orando por un hijo suyo, que está bebiendo, se emborracha. Póngase de pie por un momento, señora. ¿Cree Ud. que Dios le quitará la borrachera a ese muchacho, y lo enviará a casa a Ud., y hará de él un cristiano? Señor Dios del cielo, yo oro por esa querida madre y por ese muchacho, que él vuelva en sí como el hijo pródigo y regrese, en el Nombre de Jesús. Amén. No dude. Si puedes creer.

82 Tenía su cabeza inclinada, orando, la alta presión sanguínea no es nada para que Dios la sane ¿Ud. cree que Él lo haría, señor? Crea que Dios… Ud. tenía su cabeza inclinada orando en ese momento; si eso es correcto, mueva su mano así. Muy bien. Yo no lo conozco a Ud., ¿verdad, señor? Dios ya lo ha sanado. Sólo vaya creyendo con todo su corazón. Dios lo concederá a Ud.
La damita de aspecto pálido (esa es con quien Ud. estaba hablando, señor.), pidiendo misericordia, ¿Ud. cree que Dios pudiera sanar ese problema de la vesícula biliar y ponerlo bien? ¿Ud. lo cree? Póngase de pie. Ud. sabe que se siente diferente. Se ha ido de Ud. ahora, puede irse y regocijarse.

83 Ud. está aquí por un propósito muy bueno. Ud. le está pidiendo algo a Dios que va a ser fuera de lo común, pero yo he visto al Señor hacerlo. Aun en su edad, Ud. todavía quisiera tener un bebé. Ud. ha sido una madre, pero no de lo suyo propio, madre de hijos de otros, hijastros, pero Ud. quiere uno propio. Para eso fue que Ana fue al templo. Eso es lo que estaba en su mente. Eso es por lo que Ud. ha orado antes de salir de su casa.
Veo a su esposo; él es Italiano, ¿no es así? Él está en angustia. Él necesita sanidad en su pierna, en sus rodillas, en su brazo. Eso es correcto. Muy bien. Vaya y créalo ahora, y Ud. pude recibir lo que pide.

84 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Quisiera Ud. volver a comer y sentirse bien? Ese problema del estómago es tan malo; es una condición nerviosa que lo causó.
Hay tanto de eso allá en la audiencia que no puedo ver cuál es cuál. Uds. están creyendo ahora. Una fe está tocando a la audiencia. Permítanme mostrarles a lo que me refiero. Miren aquí.
¿Cuántos hay allá que están padeciendo con una condición nerviosa? Levanten sus manos. Yo simplemente quiero mostrarles. Prácticamente el ochenta por ciento de la audiencia. Cada uno de Uds. que padece de una condición nerviosa, pónganse de pie por un momento, ahora mismo. Ud. párese justo aquí. Yo les mostraré la gloria de Dios, en todos lados. Toda persona perturbada con una condición nerviosa, póngase de pie. Venga. Sólo permanezcan de pie.

85 Si Dios me revela a mí, jovencita, cuál es su problema, ¿Ud. creerá con todo su corazón? Si lo cree, Ud. nunca tendrá que someterse a esa operación. Dios puede disolver ese tumor, igual que si pudiera ser… ¿Ud. lo cree? Acéptelo.
Cualquiera padeciendo de un tumor o crecimiento, póngase de pie ahora mismo. Venga creyendo.

86 Lo de ella es nerviosismo también. Si Dios lo puede hacer aquí, Dios lo puede hacer allá. ¿Cuántos están enfermos o necesitando sanidad allá en la audiencia que se ponga de pie sólo un momento? Pónganse de pie por un momento.
Parece como que hay mucha luz sobre la audiencia. ¿Uds. creen que yo soy Su profeta? Entonces tomen mi palabra. El Espíritu Santo tiene cubierto al edificio por completo. Se ve como una niebla blanca por todas partes. Esta es la hora de su sanidad. No habrá ni un solo enfermo entre nosotros en unos minutos, si Ud. solamente le cree a Él. ¿Lo creen Uds.?
Ahora, párense aquí mismo por su sanidad. No importa cuál sea su problema, prepárese, ahora mismo. Cristo los ha sanado a cada uno de Uds. ¿Están Uds. listos para aceptarlo? Entonces si Él ya lo ha hecho, sólo queda una cosa: Levantar nuestras manos y alabarlo a Él por ello. Levantemos nuestras manos.

87 Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de vida eterna, y dador de toda buena dádiva, ahora pronunciamos maldiciones sobre el diablo, él está derrotado, y pedimos sanidad para esta audiencia, ahora mismo. En el Nombre de Jesucristo, sea hecho.
Con sus rostros inclinados aún, ¿están Uds. conscientes que Jesucristo, el Hijo de Dios está aquí? Si lo están, y Uds. han estado dudando de su experiencia, Uds. no tienen el Espíritu Santo, o Ud. es un pecador, ¿vendrá Ud. aquí arriba ahora mismo, en plena Presencia de Él, aquí ahora mismo, alrededor del altar? Salgan y vengan aquí, sólo un momento. Salga de su asiento. Baje por el pasillo y venga aquí sólo un momento. Párese aquí alrededor del altar por un momento, para orar. Así es, soldado, venga. Ahora, el resto de Uds. vengan por allí. Salgan ahora, salgan de sus asientos, por el pasillo aquí, cada uno. Denos el tono en el…
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