S.575 58-0517B  Zaqueo 

Tiempo de lectura: 30 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Zaqueo

Bangor, Maine, E.U.A.

58-0517B

1 Muchas gracias, Hermano Vayle. Y me fijé que la gente a veces está un poquito… Están volteados de lado; si quieren darse la vuelta, yo haría eso. Muevan sus sillas, para que todos podamos mirarnos.
Como el hermano acaba de decir, que yo pertenezco a una organización, a la organización de los Hombres Cristianos de Negocios. Le acabo de mostrar mi tarjeta de compañerismo, para que Uds. puedan saber lo que pienso de los Hombres Cristianos de Negocios. Es a la única organización que pertenezco, porque pienso que ellos tienen algo que todos nosotros tenemos en común: Cristo.

2 Y quiero saludarlos, a este excelente grupo de personas que está aquí esta mañana. Y antenoche estuve hablando con su presidente, Demos Shakarian, quien es un amigo íntimo mío; y él manda sus saludos especiales a todos y a cada uno de ustedes de las diferentes secciones alrededor del mundo. Y él me acaba de llamar para que vaya lo más rápido posible, de África a Stuttgart, Alemania, donde están esperando ahora para ver si podemos ser el orador de la noche. Y él manda una invitación especial a todos Uds. para el servicio que se estará celebrando en Philadelphia, comenzando el treinta, creo que es, de junio, hasta el cuatro de julio en Philadelphia. Y allí, si es la voluntad del Señor, hablaré de nuevo para ellos en esta gran convención en el Auditorio Philadelphia (creo que es, no estoy seguro). Pero todos están invitados a venir.

3 Y ahora, es un privilegio estar parado aquí ante un grupo tan encantador de gente. Y no nos damos cuenta de lo que pudiera pasar justo en un desayuno como este esta mañana. Alrededor del mundo, yo he hablado para los Hombres Cristianos de Negocios. En Los Ángeles, a veces tenemos alrededor de mil en el desayuno, donde he tenido el privilegio de hablar muchas veces. He visto a ciegos levantarse con su vista; a los lisiados irse caminando; y cientos de personas, hombres de negocios, doctores, abogados, críticos que llegan, simplemente caen bajo el poder de Dios y solo un… Ustedes tienen algo, caballeros.
Ahora, recuerden que hay una cosa: todos estamos aquí con una creencia esta mañana. Esto es lo que tenemos. Tenemos algo en común, pero tenemos que saber cómo usarlo, ¿ven? Es como una pistola buena para cazar; pero Ud. tiene que saber cómo usarla. De esa manera es con el Evangelio. Así que usémoslo para la gloria de Dios, para traer a cada alma al Reino que sabemos cómo meter en el Reino.

4 Y ahora, que Dios bendiga a este grupito que se ha juntado aquí. Y solo sigan teniendo estos desayunos; y sobre todo, manténganlo espiritual. Nunca dejen que ese espíritu muera. Canten esos cantos antiguos, aplaudan, alaben al Señor. De esa manera es como tienen que mantenerlo…
Yo soy un Sureño. Soy un tanto emocional. Puedo probarles que cualquier cosa sin emoción está muerta. Si su religión no tiene un poco de emoción en ella, mejor es que la entierren y consigan una que sí tenga. Está muerta. Así que tenemos que tener emoción. Jesús dijo: “Si estos guardan su paz, las rocas clamarían inmediatamente”.
Algo… La vida y la muerte no pueden existir juntas. A donde Cristo llega… Él nunca predicó un funeral en toda Su vida, porque la muerte no puede quedarse donde está la vida. Ellos resucitaban de entre los muertos. Cuando Él entra en un grupo de personas, llega la vida; porque Él es vida. Y nosotros le amamos a Él esta mañana, supremamente con todo nuestro corazón; y le ofrecemos a Él en estas pequeñas reuniones, la adoración misma de nuestros corazones, que verdaderamente le amamos. Y en pequeñas reuniones como esta…

5 ¿Disculpe? [Se hace un anuncio tocante a un carro que será remolcado]. Eso me deja libre. Pero puede ser que no sea en nuestro grupo aquí; pudiera ser alguien que esté arriba de visita o algo, que solo llegaron con su carro. Así que apreciamos a los hermanos por hacer eso de todos modos, para que nadie tenga el inconveniente al salir.
En esto es donde tengo mi gozo, conseguir solo un grupo de… ¿Conocen la vieja expresión Sureña: “Pájaros del mismo plumaje se juntan”? Estoy tan contento de tener plumas como estos pájaros que están aquí esta mañana. Simplemente hay algo…
No es ningún servicio de sanidad. El servicio de sanidad, uno está bajo presión, ¡vaya! la unción. Y cuando entro a la habitación en la tarde… y me quedo allí a solas con Dios, y salgo. Luego uno tiene que vigilar, porque Satanás es nuestro verdadero enemigo. Y él está sentado en todo momento para confundir; y tan cansado como yo estoy ahora, es muy fácil confundirse. Pero cuando Él viene de esta manera, uno puede sentir que tiene el margen de cincuenta millas [80 km]. Uno solo puede sentarse, y tener un buen tiempo. Miro todos sus rostros, y veo las sonrisas, y el ánimo, y la presencia de Cristo. Bueno, eso es simplemente un buen jubileo gastronómico espiritual para mí, el solo juntarnos para escucharlo.

6 Y Uds. escucharon esos cantos. Yo amo cuando cantan de esa buena manera a la antigua. Si acaso hay algo que me encanta, es el cantar; y lo que detesto es una voz sobreentrenada: Ud. sabe, de esa clase que se aguantan hasta que la cara se les pone morada, y ver qué tanto pueden mantener la respiración, y luego volver a bajar. Ellos no están cantando para la gloria de Dios, están viendo qué tanto pueden mantener su respiración.
Pienso que no hay nada más hermoso que el buen canto Pentecostal chapado a la antigua en el Espíritu, solo cantar para la gloria de Dios. Eso es correcto. Aunque no puedan llevar un tono dentro de una cubeta de carbón, solo canten de todas maneras. Hagan un ruido de gozo para el Señor. No hay nada formal con respecto a esto, y Dios es sin formalismo. Eso es lo que dice la Biblia. Así que Él no tiene una gente formal; Él tiene un pueblo informal. En todas partes, el Espíritu haciendo algo. Oh, estamos tan felices por eso.

7 Y ahora, en estos servicios que vienen, estoy confiando… Quiero decir esto con toda sinceridad, porque me doy cuenta que hay personas aquí de diferentes lugares: pero yo nunca, desde que dejé Nueva York, me he topado una noche donde la primera vez, el primer servicio, que la fe estuvo allí mismo para encontrarnos como lo he tenido en esta ciudad. Se ha hecho una oración aquí en algún lado. No sé dónde ha sido, pero alguien ha estado hablando con el Señor.
Aprecio al hermanito allí esta mañana que dirigió la oración, que dio un testimonio. Tan pronto el hombre se levantó y estaba hablando con el Señor, yo dije: “Él ha hablado con Él antes”. Porque sabía con quién estaba él hablando. Y ese es uno que sabe ganar bien las almas, es lo más grande. Y hermanos, estamos en el tiempo del fin. Estamos aquí al final del camino. Usted está salvo, y creo que va al cielo, eso es verdad; pero nunca tendrá una oportunidad como la que tiene ahora mismo. Y en los eones que vendrán, qué si Ud. supiera que… si tuviera la oportunidad de regresar como mortal para testificar, después que Ud. ha estado delante de Él y vio cuán hermoso es Él. Será muy tarde entonces. Vamos a hacerlo ahora, mientras tenemos la oportunidad. Estemos haciéndolo, día y noche.

8 Hace un tiempo abajo en la región del Sur, había un anciano negro. Y una noche en una reunión en una vieja plantación, donde ellos tendrían su cena… Ahora, por supuesto, creo que es el almuerzo para todos Uds. aquí arriba, ¿ven?
Ustedes tienen su almuerzo en la noche, tienen solo… Estoy en casa entonces. Cuando Uds. hablan sobre ese almuerzo, siento como que me perdí una comida. Nosotros tenemos desayuno, almuerzo, y cena. Si yo tengo… si la cena es mi almuerzo, entonces, ¿cuándo recibo mi cena? Así que yo… y Uds. saben, estamos justo en eso, amigos. Seguro que sí. Porque era la Cena del Señor, no Su almuerzo, Uds. saben; así que, sí que estamos bien.
Así que entonces, allá abajo ellos estaban teniendo una cena en la vieja plantación, y había un anciano negro que le había entregado su vida al Señor Jesús.
Después, ya les digo, es maravilloso escuchar esos… cuando ellos cantan los cantos chapados a la antigua. Y es todo una melodía, es parecido a esto:
Yo me levantaré, e iré con Jesús,
Él me abrazará en Su corazón.
¿Alguna vez han escuchado una melodía como esa? Bueno, esa es la manera como ellos la cantan. Pero, ¡oh, vaya! el Espíritu está allí. Sí, señor. Es de su corazón.

9 Y en tal lugar, este negro anciano fue salvo. Y a la mañana siguiente él estaba afuera diciéndole a la gente que era salvo y que estaba libre. Ahora, esto fue durante la esclavitud. Y él dijo… Y llegó a oídos del propietario de la plantación. Así que fue con él, dijo: “Mose, ¿qué es esto que escucho que estás diciendo esta mañana entre los esclavos de que eres libre?”.
Dijo: “Sí, patrón”. Dijo: “Esta mañana soy libre”.
Dijo: “Ven a mi oficina, Mose”. Y él fue a su oficina. Él dijo: “Siéntate”. Él dijo: “Mose, ¿qué dijiste que eras?”.
ROM 8:2
Él dijo: “Patrón”, dijo: “Todavía soy su esclavo, pero”, dijo: “soy libre de la ley del pecado y la muerte. Cristo me hizo libre anoche en esa pequeña vieja reunión”.
Y él dijo: “Mose, ¿realmente quieres decir eso?”.
Dijo: “Sí, así es, patrón”.
Él dijo: “Bueno, Mose, voy a ir a firmar la emancipación esta mañana, te haré libre de ser esclavo. Predica el Evangelio entre tus hermanos”. Él dijo: “Yo también soy un Cristiano”. Dijo: “Ve entre tus hermanos y predica el Evangelio”.

10 Después de años de servicio, el anciano negro llegó a su muerte. Muchos de sus hermanos blancos se habían reunido para verlo y darle la mano por última vez. Y él estaba tendido en coma. Y después de un rato se despertó, miró alrededor, y él dijo: “Oh, ¿estoy de regreso a la tierra otra vez?”.
Y ellos dijeron: “Mose, ¿en dónde estabas?”.
Él dijo: “Oh, solo llegué a la puerta”. Y dijo: “yo miré, y lo vi a Él”. Y él dijo: “Este viejo corazón de negrito estaba tan emocionado, nunca quise regresar a este lugar otra vez”. Y él dijo: “Mientras yo estaba parado allí”, dijo: “había un Ángel que se acercó y me dijo: Mose, ven aquí: quiero darte tu manto y tu corona”.
Él dijo: “No me hablen de manto y corona. No quiero ningún manto ni corona”.
Dijo: “¿Qué es lo que deseas entonces, Mose, por esa larga vida de servicio que ofreciste?”.
Respondió: “Solo déjenme verlo a Él durante mil años”.

11 Pienso que ese es el sentir de todos nosotros. No estamos interesados en nuestro dinero o nuestros negocios, o lo que hacemos, o los testimonios que damos, señor; solo déjenme verlo a Él. Eso es lo que espero hacer un día: arrastrarme hasta Sus pies, besar esos preciosos pies que fueron cicatrizados por mí, déjenme verlo a Él durante un rato.
Yo no quiero una mansión; solo un rincón, en alguna parte donde pueda tener compañerismo con Uds. hermanos.

12 Sentado aquí mirando esta mañana, estaba mirando a estos jóvenes, encantadores… Pregunté sobre una pareja joven aquí que se acaba de casar recientemente, y el Hermano Sweet me dijo que están en fuego por Dios.
Me fijé en un hombre anciano, algunos de Uds. de cabeza canosa, probablemente mayores que yo, predicaban el Evangelio cuando yo era un niño. Pensé en mí, mientras estaba comiendo, escuchando a diferentes hablar: “Me pregunto si es esta la última vez que nos reuniremos de esta manera en la tierra”. Pudiera ser, Ud. sabe. Pero no es la última vez que nos reuniremos.
Pienso en algunos de Uds. hombres que estuvieron aquí en la esquina predicando el Evangelio y sonando una vieja guitarra, los arrojaron a la cárcel y los expulsaron de la ciudad, por la misma causa —pavimentando el camino por el cual yo voy corriendo sin problemas. Ustedes son los hombres que debieran ser honrados, Uds. son las mujeres que debieran ser honradas. Debieran de estar Uds. aquí arriba y no yo. Cuando yo era un muchacho pecador —, montado en un caballo, tratando de ver quién podía durar más tiempo sobre un caballo bronco, o enlazando terneros o algo así, ustedes estaban en la esquina predicando el Evangelio. Yo estaba corriendo carreras de caballos.

13 Ustedes son los hombres y mujeres que merecen el honor. Ustedes debieran de pararse aquí. Pero Uds. estaban abriendo un camino, para que yo pudiera seguir detrás de ustedes. Yo me encontraré con ustedes, hermano y hermana. Puede ser que no sea en otro desayuno, sino que habrá un tiempo cuando la gran Cena de las Bodas estará preparada atravesando los cielos más allá. Y cuando lleguemos allá, será diferente.
Cuando los mire a lo largo de la mesa y mire hombres y mujeres, sin duda una pequeña lágrima de gozo correrá por nuestras mejillas, mientras nos saludamos unos a otros. “Sí, Hermano Branham, yo estaba en la reunión Bangor aquella mañana”.
“Oh, me acuerdo de usted. Oh, aquí está Tal y tal”. Y nosotros sentados allí llorando, simplemente puedo ver al Rey que sale en Su gloria, camina a lo largo de la línea, limpia toda lágrima de nuestros ojos, y dice: “No lloren, hijitos, todo ha terminado ahora. Ustedes están en casa. Entren al gozo del Señor, el cual ha sido preparado para Uds. desde la fundación del mundo”. Ese es el día que estoy esperando.
Yo soy su hermano. Estoy aquí para ayudarles, para arrimar el hombro, empujar la carga que Uds. han puesto a rodar por el camino que van pavimentando. Dios les bendiga ahora. Vamos a inclinar nuestros rostros solo un momento ahora para orar.

14 Dios misericordioso, es un gran privilegio venir a Ti, entrar en esta Presencia Divina, donde las piezas, y los dones y el mover del Espíritu Santo de Dios está obrando entre Sus queridos hijos. Y aquí estamos hoy, sentados aquí quizá como desconocidos el uno para el otro, pero no somos desconocidos: somos conciudadanos del reino. Somos peregrinos y extranjeros en la tierra, pero somos ciudadanos de Tu reino.
Primera vez que nos conocemos, pero amados en el Señor. Te pedimos que nos bendigas a todos juntos. Continúa este Espíritu, Señor. Que nunca se disipe de la gente. Que cada ministro sea bendecido, y cada trabajador, y cada miembro de los laicos; que almas nazcan. Te amamos, Padre. Y nuestros corazones simplemente arden cuando escuchamos Tu precioso nombre y escuchamos estos cantos antiguos de los redimidos.
Te pedimos ahora que bendigas nuestro pequeño esfuerzo en la ciudad. Oh, Dios, comienza un fuego de avivamiento chapado a la antigua en cada iglesia y cada corazón. Llama al elegido, Señor, de los billares y salas de apuestas y de los lugares de mala fama y de las calles al reino. Sana a Tus pobres hijos sufrientes, Señor. Declara Tu presencia y amor hacia ellos.
Bendice estas palabras que leeremos ahora, y que podamos tener compañerismo alrededor de la lectura de la Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús, nuestro Salvador. Amén.

15 Solo como un pequeño texto, y sé que no podemos retenerlos mucho tiempo, pero me gustaría hablarles solo en un pequeño tema, o un pequeño drama (si puedo tener su atención por unos momentos), y se encuentra en el libro de Lucas, el capítulo 19, y el versículo 4:
Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Debió haber sido una noche terrible para el hombrecito. Él no podía descansar. Él daba vueltas de un lado a otro de la cama; porque resultó que le tocó vivir un día raro, muy extraño, porque la iglesia y el mensaje que estaban saliendo se contraponían el uno con el otro.
Pues miren, él era un ortodoxo, un creyente judío. Y sucedió que en aquel día hubo un rumor de un profeta Nazareno, Uno llamado Jesús de Nazaret, el cual se afirmaba que era el hijo de José, un carpintero.

16 Y debió haber sido muy extraño cómo se sentía la gente en aquellos días, que viniera un hombre con un ministerio sobrenatural, que era absolutamente contrario a la creencia judía. Ellos no creían en tal cosa. Pensaban que todos los días de estas cosas habían pasado con Moisés hacía ya muchos años, y no eran de mente lo suficientemente espiritual para saber que Dios seguía siendo el mismo, y que ellos estaban en la encrucijada del tiempo.
Así que debió haber sido muy difícil para él; porque él creía lo que su sacerdote decía, y estaba prohibido por la iglesia atender cualquiera de tales reuniones que este profeta estaba llevando a cabo. Y hablaban toda clase de cosas de este profeta.

17 Y así que, él tuvo una noche inquieta; pues su esposa, Rebeca, era creyente de este profeta. Ella asistía a las reuniones, y le había contado muchas cosas extrañas que habían sucedido.
Cuando él, al consultarlo con su sacerdote, dijo: “Ahora, eso es tontería. No hay necesidad de creer algo como eso, Rebeca. Nosotros pertenecemos a una de las iglesias más finas que hay en el país. Nuestra sinagoga es la más grande. Y aquí estoy yo, un hombre de negocios de esta ciudad: mi nombre es Zaqueo, y soy propietario del restaurante más grande que hay en esta ciudad. Y tengo el negocio más grande, y somos gente respetable. Por lo tanto, no es ético que yo degrade mi prestigio metiéndome en un grupo como ese de algún ”profeta“ fanático, como Uds. lo llamarían a Él, Quien anda por allí, al cual ninguno de los sacerdotes o rabinos tendrán nada que ver con ello. Y en mi posición como hombre de negocios, eso lastimaría mis negocios si yo llegara a asociarme con tal cosa. Y Rebeca, sería mejor para ti si dejas de seguir a este supuesto profeta”.

18 Esto llegó al corazón de Rebeca, así que, vean, ella comenzó a orar por Zaqueo. Aunque siendo él un hombre de negocios, tan metido en el mundo y en la liga de la iglesia, sin embargo ella pensaba que si este Profeta era lo que Él decía que era (el Hijo de Dios), que ella querría que su esposo creyera en Él. Esa es una verdadera esposa. Todo hombre de negocios debería tener ese tipo de esposa, que oraría por él. No lo critique a él, solo ore por él. Esa la mejor manera de que él llegue a Cristo.
Y Ud. sabe que hay algo al respecto. Cuando Ud. ora por alguien con mucha sinceridad, Ud. sabe, eso como que los pone inquietos. No sé si alguna vez han tenido esa experiencia o no, pero Dios comienza a moverse en respuesta a la oración. A veces su esposo se vuelve más irritable que nunca; pero solo recuerde, Dios está contestando la oración. Él sabe cómo hacerlo.
Un hombre a veces llega “al final de su cuerda”, algunas veces, antes de reconocer… O tal vez Dios tiene que ponerlo sobre su espalda, enfermo, lastimado, hasta que él mire para arriba. Pero Dios tiene maneras extrañas de hacer las cosas, pero Sus maneras siempre son correctas.

19 Entonces Rebeca había estado orando por su querido pequeño esposo, Zaqueo. Y toda la noche él estuvo inquieto y dando vueltas y vueltas. Miren, Dios estaba contestando la oración de Rebeca. ¿Me pregunto si hay alguna Rebeca aquí, que ha estado orando por su esposo hombre de negocios?
Entonces cerca del amanecer, Rebeca se quedó dormida; pero durante toda la noche, en su corazón, había estado diciendo: “Gracias, Señor. Sé que Tú estás trabajando con él. Simplemente puedo notar que él está…”.
“¿Qué es lo que pasa Zaqueo?”, diría ella a menudo durante la noche.
“Oh, yo no sé. Debe ser que mi negocio lo tengo en mente”. Miren, solo está tratando de encontrar una pequeña salida, eso es todo. Pero era Dios lidiando con él.
Así que al pasar la noche, temprano en la mañana, Rebeca se había quedado dormida. Temprano en la mañana, encontró a Zaqueo levantado, preparándose. Y él se va al manto y… al guardarropa más bien, y consigue la mejor túnica que tiene, y se la pone. Vean, había una ocasión especial en la ciudad ese día. Se había escuchado afuera de que ese profeta iba a visitar esa ciudad ese día y que iba a cenar mientras estuviera allí.

20 Y Zaqueo estaba destrozado, porque Él iba a ir al restaurante del Sr. Levinski. “Bueno, por supuesto, mi restaurante es el mejor. Y si mi esposa es una seguidora de tal tipo, ¿por qué no traería Él ese negocio a mi lugar?”. Pues miren, él era un judío, y quería el negocio. Y sabía que este profeta, así llamado, atraería mucha atención; así que tenía que… que el asunto viniera a su lugar. Y él era uno de estos grandes hombres de negocios de la ciudad, entonces ¿por qué no debiera de venir este profeta por su camino, o pasar por su camino?
Así que él… Esa noche después de una noche inquieta, y muchos sueños de tormento y así sucesivamente, a la mañana siguiente se arregló muy bien; y Rebeca sacó la cabeza de debajo de la cobija y dijo: “Zaqueo querido, ¿a dónde vas tan temprano?”.

21 “Oh, pensé en salir y tomar un poco de aire fresco”. Usted sabe que puede encontrar bastantes excusas, cuando la convicción está sobre usted. Todos nosotros sabemos eso. “Solo voy a salir por un poco de aire fresco”. Y él se pone el perfume, y arregla su cabello, y oh, él está bien arreglado. Y sale a la calle a caminar; y Rebeca se sienta, y levanta las cortinas, y mira para afuera. Ella ve a Zaqueo que se endereza, Ud. sabe, como un buen hombre de negocios muy típico; caminando por la calle con la mejor de su ropa puesta, usted sabe.
Ella se pone de rodillas y dice: “Querido Dios, te doy gracias, porque yo creo que Tú estás lidiando con mi esposo hoy. Y ahora, sabemos que Tu querido Hijo, aunque con un nombre de mala reputación con el que ha estado entre la gente como un fanático y algún espíritu maligno poseyéndolo, sin embargo yo creo que Él es Tu querido Hijo. Y te ruego, querido Dios, que de alguna manera Tú logres que mi esposo en Su presencia. [Esa es la manera de orar]. Y no dejes que él critique, sino solo deja que Tu querido Hijo haga algo que convencerá a mi esposo que ese es el Mesías”. Y ella le dio las gracias a Dios por ello, y siguió con su trabajo.

22 Vamos a seguir a Zaqueo por unos cuantos minutos. Va caminando por la calle; es muy temprano, no ha salido mucha gente. Pero él dice: “Ud. sabe, si ese cierto individuo… Me voy a encontrar con Él hoy, y le voy a hacer saber lo que pienso”. Ustedes saben que a veces la convicción funciona de esa manera.
Y él dijo: “Discutiré con Él. Y Él hizo que mi esposa se saliera de su iglesia. Pues, yo soy uno de los presbíteros. Así que, déjeme decirle, le voy a decir a Él todo al respecto cuando lo vea. Solo espera, yo se lo diré”. Y él camina por la calle, Ud. sabe, bien arreglado. “Y espero que cuando yo esté allí parado, que muchos de mis socios comerciales estén parados allí. Me gustaría tener al rabino parado allí cerca, para que pueda ver cuál es mi postura. Y quiero hacerles de su conocimiento que yo no creo en tal fanatismo. Así que voy a ir… Él de seguro entrará por la Puerta del Sur, porque ha estado en Galilea, y estará viniendo por este camino. Así que voy a ir a la puerta y me encontraré con Él. Allí mismo cuando Él entré por la puerta, le voy a decir lo que pienso, cuando yo llegue allí”. Sin saber que Rebeca había cubierto todo eso con oración. ¿Lo ven?

23 Así que cuando él baja, empieza a escuchar un ruido, y trata de acercarse un poco más. Y cuando lo hace, encuentra la puerta completamente rodeada de gente que está colgada en la cerca y en las paredes, y pues, ni siquiera puede acercarse en lo absoluto. Y entonces todo está lleno de gente; y la policía, tratando de que la gente retroceda: “¿Qué está pasando aquí?”.
Así que él dijo: “Bueno, me imagino que tal vez yo no soy la única persona aquí. Y solo miren la clase de personas que hay que está parada por aquí de todos modos. Estas personas son la gente pobre. Por supuesto, Ud. sabe, yo solo soy un hombre de negocios, así que no debería asociarme con tal; pero de todas maneras, voy a ir aquí a la esquina”.

24 Bueno, se dio cuenta de que él era pequeño, solo un hombrecito pequeño. Así que había tantos allí, él no podía ver por encima de su cabezas.
Y él se abría paso con su brazo, y: “Quítense de mi camino: ¡yo soy Zaqueo!”. Uds. saben que a veces la gente se mete eso en la cabeza, que son alguien. ¿Quién es Ud. de todas maneras? Seis pies [1.73 m] de tierra. Cuando Ud. muere, Ud. tiene un alma; y esa alma va a tomar un viaje ya sea para arriba o para abajo. Y se determina por la manera que Ud. acepte a Cristo. Lo rechaza a Él, Ud. se va para abajo; lo recibe a Él, Ud. se va con Él. Pero Uds. no son mucho de todas maneras, ninguno de nosotros.

25 Yo estaba parado en un pequeño museo aquí no hace mucho, y estaba mirando a dos muchachos que estaban dando… mirando una pequeña tarjeta allí que decía el peso actual de un hombre de 150 libras [68 kg], y el valor de ese peso.
¿Saben cuánto vale Ud. si su peso es de 150 libras (eso es en el varón)? Usted vale ochenta y cuatro centavos. Eso es correcto. Usted tiene solo suficiente potasa en usted para… y suficiente calcio, y solo suficiente para rociar el nido de una gallina. Y ochenta y cuatro centavos, y luego Ud. pone un abrigo de visón de quinientos dólares encima de eso, un sombrero, un traje de cien dólares; levanta la nariz, que si lloviera se ahogaría; y luego piensa que Ud. es alguien. ¿Qué es usted? Usted vale ochenta y cuatro centavos.

26 Y usted irá a un restaurant: y toma un plato de sopa, y si tuviera una mosca dentro, lo rechazaría inmediatamente. [El Hermano Branham chasquea sus dedos]. “Sí, señor, no tendré nada que ver con eso. Bueno, me encargaré de que el periódico se entere, la Cámara de Comercio. ¿Qué del presidente del restaurante, el propietario, qué es eso?”. Miren, Ud. observe esos ochenta y cuatro centavos. Usted no le pondría nada venenoso a eso; pero dejan que el diablo guarde en esa alma todo lo que él desee, y esa alma es eterna. Eso es correcto.
Solo un pequeño credo que Uds. quieran decir, unas cuantas oraciones, y rezan un rosario, o hacen una cierta cosa de un cierto modo, hacen un cierto voto, o… ¿Ven cómo es eso? Oh, Satanás es un mejor hombre de negocios de lo que usted jamás llegará a ser. Eso es correcto.

27 Pero quiero preguntarles algo. Entonces cuando Uds.… sentimos que somos alguien, es cuando no somos nada. Así que, cuando él se paró allí, comenzó a tener ese complejo de inferioridad. Él dijo: “Ya sé lo que haré. Ya sé por dónde tiene que pasar, porque Él va a ir al restaurante Levinski, y luego tiene que venir por la calle Derecha después que deje la avenida Aleluya aquí. Así que voy a ir a la calle llamada Derecha, y luego lo voy a esperar allí, porque Él tiene que pasar por ese camino. Y cuando Él vaya pasando, allí se lo diré”.
Así que por la calle se fue este hombrecito pavoneándose, con la cara roja porque no se le respetaba como hombre de negocios. Así que se fue calle abajo. Y llega a la calle Derecha, y se para en la esquina, bien arreglado, esperando: “Solo espera hasta que dé vuelta en la esquina de la avenida Aleluya. Se lo diré a Él, a medida que pase”.

28 Y él se para allí, y de repente se acuerda: “Esa misma multitud que se reunió en la puerta se doblará, para cuando llegue aquí; y yo solo seré tan pequeño aquí como lo fui allá, así que no seré capaz de verlo. Ellos simplemente correrán encima de uno”. Miren. Dios tiene una manera de hacer las cosas. Él lo hizo pequeño con un propósito, ¿ve?
Pero él dijo: “Bueno de todos modos, Ud. sabe, tengo una buena idea”. Y se tuvo que parar y mirar, y había un sicómoro colocado allí. Ahora, ese es mi árbol nativo de Indiana, pero en esos días era llamado, creo, un árbol de olivo o algo, era el nombre correcto para eso.

29 Así que él dijo: “Usted sabe, las ramas están un poco altas, pero si pudiera subirme a ese árbol, nadie me pisaría estando allá arriba. Y luego yo lo veré cuando vaya pasando; y tan pronto ponga mis ojos en Él, decidiré en ese momento lo que Él es”. Miren, Rebeca estaba todavía orando, ¿ven?
Así que Zaqueo pensó de repente: “Bueno soy muy bajito para llegar a la primera rama. [Así es como nos ponemos muchos de nosotros]. Soy muy bajito para la primera rama”. Así que entonces…
Si Ud. quiere verlo a Él, Ud. sabe, Dios abrirá camino para que lo vea. Tal vez es ridículo, pero Dios abrirá un camino para que Ud. lo vea a Él. Y usted sabe si… quizás hasta tenga que venir a las reuniones de los Hombres Cristianos del Evangelio Completo alguna mañana —muy ridículo para su prestigio. Pero si Ud. quiere verlo a Él, Dios abrirá un camino para que lo vea.

30 Usted dice: “Escuché que estaban celebrando una reunión en aquel lugar; oh, ¡vaya! ellos están gritando, están… Usted sabe, solo entraré, porque realmente yo no lo creo. Pero solo iré allá y veré lo que hacen en uno de estos desayunos”. ¿Lo ven? Dios hará un camino para que usted lo vea, seguramente.
Y entonces el pequeño Zaqueo tuvo una idea. (Discúlpeme, estoy a punto de dejarlos sordos aquí. Me he acostumbrado a predicar en el exterior en estados, y así sucesivamente. Así que no es mi intención gritarles, amigos).

31 Pero Zaqueo tuvo una idea, que si él podía llegar a esa primera rama, no habría nadie que fuera tan alto así. Por lo tanto cuando Jesús pasara por la calle vería cómo era Él, y entonces sacaría una idea de lo que era. Entonces si a él no le gustaba, se lo diría, desde el árbol.
Así que entonces… Cómo se va a subir a este árbol ahora, es lo que sigue. Entonces el recolector de basura todavía no había pasado, y allí estaba un bote de basura en la esquina.
“Bueno”, él pensó: “eso sería ridículo, pero es la mejor manera de llegar a la primera rama”. Así que él mira alrededor para asegurarse de que nadie esté alrededor. Se va al bote de basura, y trata de levantarlo. Y el recolector todavía no había pasado, Ud. sabe, así que estaba lleno. Pero es lo único que está a la vista, así que tendrá que usarlo. Bueno, él tiene su mejor túnica puesta. Ahora, ¿qué va a hacer él?

32 Bueno, Ud. sabe, si Dios está determinado para que usted lo vea a Él, usted lo va a ver de todos modos, no importa por lo que Ud. tenga que pasar. Si hay algo allí jalando: usted pudiera estar intelectualmente pensando una cosa aquí arriba, pero Dios está aquí abajo obrando en su corazón. Rebeca había estado orando. Eso es lo que logró esa fe anoche (¿ven?), estar orando.
Así que él piensa: “Bueno, solo hay un cosa por hacer, eso es tomar este bote de basura con mis brazos”. Y él se agacha (hombre de negocios), toma el bote de basura, y aquí viene. Y él mira alrededor, y si acaso no está allí Levinski mismo, con otros más, observándolo. Igual como él fue al desayuno, y de casualidad se fija alrededor, y allí está sentado Jones. ¡Vaya! Cómo Dios puede moverse en un hombre cuando su esposa estará orando por él, o viceversa. Él podrá ser alguien importante en la ciudad, pero Dios sabe cómo hacerlo un don nadie. La oración lo hace.

33 Así que él toma el bote de la basura, y mira, y su pequeño rostro se pone rojo. Y mira para este lado, aquí está el zapatero; aquí está el hombre que vende las túnicas, y él… ¡Oh, vaya! está atrapado ahora, así que mejor es que siga adelante.
Algunos de ellos dijeron: “¿Se han fijado, caballeros, esta mañana? Allí está Zaqueo en ese desayuno… quiero decir en la… con el bote de basura en su mano”.
Y aquí va. Y él llega al árbol, y su rostro ruborizado. Ya lo ataparon en el acto, y por lo tanto no hay necesidad de levantarse y salir ahora. Está Ud. acabado ahora; está aquí. Si entra a una reunión, si se levanta, eso solo… eso muestra que ya estuvo allí, así que hay algo que se está moviendo.

34 Así que cuando levanta ese bote de basura, y corre hacia allá, y lo baja: y ahora mira su túnica hermosa, toda llena de basura, el hombre de negocios de la ciudad, un hombre de negocios sobresaliente. Muy bien, lo primero que hace entonces es subirse por encima de ellos. Levinski y los demás van a lo largo de la calle diciendo: “Tú sabes, nuestro amigo Zaqueo aquí, tiene el restaurante famoso por allá en la avenida Gruñón (¿ven?), él también se ha convertido en un recolector. Él es eliminador de deshechos de la ciudad”. Oh, su pequeño rostro estaba ardiendo; ¡oh, vaya, su justa indignación se elevó!
“Tal vez deberíamos decirle al rabino que lo ha hecho [el reverendo doctor, Ud. sabe, Ph.D), que él ha… uno de los miembros de su iglesia se ha convertido en el recolector de basura (en esa gran iglesia aristocrática a la que va él)”. ¿Ven?

35 Y así que, después que ellos hubieron pasado, el pequeño Zaqueo se sube en el bote de basura, todavía no puede alcanzar la rama. Ahora, él está en un lugar terrible, así que simplemente trepa el árbol. Bueno, yo no sé si acaso Uds. saben lo que “trepar en el árbol” significa. Esa es una expresión sureña: “Subir a lo alto; tomarse de ello, solo jalar hacia arriba”.
Y así que él llega a la primera rama, y mira por aquí; y se sienta allí. Y si acaso no es esa una buena vista de un Cris… de un hombre, hombre de negocios de la ciudad: con su túnica llena de basura, las manos llenas de espinas, subiéndose a un árbol para ver a un predicador santo-rodador mientras viene. Se pueden imaginar qué clase de… Oh, sí, eso es lo que Él era considerado. Alguien que es llamado un diablo, un Belcebú, un Galileo que tenía un nombre de mala reputación para comenzar, que nació como un hijo ilegítimo, según pensaban ellos. Miren, el mundo nunca lo conoce a Él, hermanos. Todavía no lo conocen. Piensan que nosotros estamos locos. Ellos todavía no han tenido un encuentro con Él, eso es todo.

36 Así que mientras está él sentado allí arriba, con las piernas cruzadas, moviéndose de un lado a otro en esta rama, ahora, si acaso no es ese un hermoso cuadro. Un hombre de su posición en la ciudad, el bote de basura, las moscas alrededor de eso, ahora las moscas están en Zaqueo. Y aquí está él sentado arriba, lleno de basura y apesta, con espinas en las manos, todo para lograr ver a un profeta fanático de galilea, llamado un profeta, su propia iglesia en contra de eso. Pero vean, Rebeca estaba todavía orando; eso es lo que lo hace.
Así que él piensa: “Ahora espera. Si me siento aquí, Él podría verme. ¿Y saben algo? Estoy justo recordando que Rebeca me dijo que ese hombre podía discernir los pensamientos de la mente. ¿Saben qué? Me voy a esconder de Él”. Así que sube un poco más alto en el árbol, y encuentra donde se juntan dos ramas. Eso hace que sea un buen lugar para sentarse. Es un buen lugar para que todos nosotros nos sentemos, donde dos caminos se juntan: el suyo y el de Dios. Allí es donde se tiene que tomar una decisión.

37 Así que él se sienta en esta rama, y dice: “Ahora espera un minuto. Si este profeta galileo… Ahora, cuando regrese a casa, Rebeca dirá: ¿Lo viste a Él así como lo hizo con Felipe, o lo hizo con Pedro, o lo hizo con alguno de resto de ellos, cómo Él podía mirar en la audiencia y discernir lo que ellos estaban haciendo o sus pensamientos?. Así que seguro, estando yo aquí sentado delante de Él, puede ser que mire hacia arriba. Este árbol de olivo no es muy alto, ¿y qué pasaría si me llegara a ver sentado aquí arriba? Bueno de seguro Él me miraría, pero… Y además, ¿qué pasaría si Levinski llegara a verme aquí arriba, y luego todo el resto rodea el árbol y me señala con su dedo? Ahora, ¿no sería eso algo? Así que lo mejor que puedo hacer es disfrazarme”.

38 Entonces toma las ramas, y las jala todas alrededor de él, se cubre como un buen camuflaje. Nadie puede verlo. Y solo deja una pequeña hoja, para poder levantarla de esta manera, para asomarse. Y esa pequeña rama que él había… No hay nadie que pueda verlo; jaló las ramas del árbol alrededor de él, y siendo él un hombrecito pequeño sentado contra el tronco de este árbol, ramas alrededor de él, las hojas cubriéndolo, con la pequeña hoja que podía levantar y ver. Él dijo: “Ahora, ellos nunca lo sabrán. Nadie me verá aquí. Estoy bien escondido”. No se preocupe, Alguien sabe en dónde está usted.
Y mientras él se queda sentado allí por unos minutos, meditando, las moscas están otra vez sobre él, y resulta que escucha un ruido. Él dice: “Debe ser Él viniendo”. Normalmente hay ruido donde Él está, Uds. saben. Ustedes siempre lo escuchan.

39 Usted sabe, en el viejo templo, cuando el sacerdote estaba ungido y entraba al templo, en este (Aarón) en su vestidura, era una vestidura hecha especialmente, y tenía una campana y una granada. Y se requería de una cierta forma de caminar, y cuando él caminaba, estas vestiduras, las campanas y las granadas, sonaban: “Santo, santo, santo a Jehová”, mientras caminaba. Y de la única manera que la audiencia tenía de saber que él seguía vivo era por este ruido. Me pregunto a veces.
Bangor debería saber que alguien está vivo por aquí. Y es conocido por el caminar que usted tiene, también: Santo, santo, santo a Jehová. Los ruidos dan alabanza y gloria. Nosotros somos sumos sacerdotes ofreciendo sacrificio espiritual, frutos de nuestros labios dando alabanza a Su nombre.
Eso es lo que somos, los frutos de nuestros labios dando alabanza a Su nombre.

40 Luego cuando Él venía doblando la esquina, allí estaba, ese gran ruido. Y él levanta su pequeña hoja para ver. Él dice: “Nunca nadie me verá aquí”.
Así que mira la esquina; y se fija, empujando en la esquina, venía un hombre grande, empujando: “Lo siento, tendrán que quitarse del camino”.
Dos o tres hombres detrás de él: “Lo siento. El Maestro viene de camino para tomar su desayuno esta mañana, y no podemos interrumpirlo, lo siento. Retrocedan”.
Él dice: “Esa debe ser la descripción del tipo llamado Pedro, ese hombre al cual Él le dijo quién era, su padre. Ese debe ser él que está liderando allí, haciendo que la gente retroceda”.

41 Y justo entonces el pequeño Zaqueo se asoma, y allí estaba uno de sus clientes. “Pues”, él dice: “tienen a ese niño aquí afuera esta mañana, cuando yo sé que los doctores dijeron, hace dos días, que ese niño se estaba muriendo. Si movieran a ese niño en este aire tan temprano de la mañana, sería la muerte. ¡No pueden hacer eso! ¿Qué tan fanática puede volverse la gente? Y allí el padre y la madre de pie con este bebé febril envuelto en una manta; y los médicos dijeron en mi restaurante el otro día, cuando pregunté por ese bebé, que se estaba muriendo. Y está grave con una enfermedad que una pequeña exposición al aire lo mataría instantáneamente. Y aquí ese padre y esa madre están tan emocionados por este predicador fanático que le trajeron a ese bebé, en contra de las reglas del médico, saliendo a la calle”.
“Y ahora mira, los están haciendo para atrás. Esos doce hombres con Él deben ser los que lo protegen y lo mantienen alejado de las multitudes. Eso es lo que Rebeca dijo. Bueno, déjeme decirle, a ese hombre lo debieran de meter a la cárcel por sacar a ese bebé”.
Y de repente el pequeño papá fiel toma al bebé en sus brazos; y una madrecita encantadora corre hacia la calle, y por poco cae de rodillas.
Ese gran hombre Pedro, gentilmente, dice: “Hermana, querida, lo sentimos mucho; nuestro Maestro solo puede aguantar hasta cierto punto”.
“Pero, oh, bondadoso señor, ¡mi bebé se está muriendo! No le quedan sino unos cuantos minutos de vida, y yo creo que una palabra de su Maestro cambiará todo el rumbo”.
Zaqueo sube un poco más la hoja, dice: “¿Qué es eso?”. Solo una palabra. Él sabe al respecto. Ni un solo gorrión puede caer a tierra sin que Él lo sepa. Él conoce nuestras oraciones por esta reunión. Él conoce todo lo que ha sucedido. Él es amoroso, amable, dulce, y…
Y Él se detiene. Igual como Él lo hizo con el ciego Bartimeo, justo en la puerta, unas horas después. Él no pudo haber oído el clamor de Bartimeo; hay demasiada gente gritando, y comportándose de esa manera. Su fe lo tocó a Él.
Él se detiene y se da la vuelta y mira para atrás, y dice: “Hija, lleva a tu bebé de regreso a casa; porque tu fe ha salvado al bebé”.
Y puedo ver a Zaqueo: “¿Alguna vez han escuchado un fanatismo como ese?”.
Y en ese momento el padre también levanta sus manos y dice: “¡Alabado sea el Dios viviente! Yo creo y acepto la sanidad de mi bebé en este preciso momento”. Desenvuelve al bebé, lo pone en la calle, y una pequeña de unos seis u ocho años de edad comienza a ir por la calle brindando la cuerda. Ese era Jesús.

42 Zaqueo dice: “Eso es asombroso. ¿Saben algo? Acabo de decidir que es mejor que mantenga mi boca grande cerrada. Tal vez yo he estado equivocado. De seguro no quiero que Él me mire”. Así que levanta su pequeña hoja de nuevo, diciendo: “Me pregunto si Él está cerca”. Y se asoma. Aquí viene Él pasando justo debajo del árbol. Y Él se detiene. Zaqueo dice: “Qué tan contento estoy de estar donde Él no puede verme”.
Y Él se detiene; mira hacia arriba en el árbol, dice: “Zaqueo, sal de allí y bájate. Voy a ir a casa contigo hoy para cenar”. Él no solo supo que estaba allá arriba, supo quién era él.
Me imagino que todos los días de su vida se alegró de haber ido a ese lugar por donde Jesús había de pasar. Él se convirtió en un miembro de la Asociación de Hombres de Negocios del Evangelio Completo de Jericó. Me alegro de ser parte del mismo.
Él nunca fue el mismo después de eso. Rebeca fue recompensada por su oración. Su esposo fue salvo ese día, y Jesús cenó en su casa. “Yo debo ir contigo hoy”, dijo Él.

43 Y amigos, Él puede ir a casa con Uds. también. Tal vez hay un Zaqueo sentado aquí, yo no sé. Él sí sabe. Si Ud. trata de esconderse detrás de algo, para realmente evitar hacer su verdadera confesión y recibir a Cristo el Espíritu Santo en su corazón, Él sabe exactamente dónde está usted. Él le habla a usted ahora mismo. Vamos a inclinar nuestros rostros solo un momento.
Querido Dios, algo inusual me impactó en ese momento. Yo sentí… No tengo que expresarlo, Señor, no a estas personas que están aquí; yo sería un hipócrita. Pero yo no terminé mi historia. Parecía que este debía ser el momento. Tal vez hay un Zaqueo aquí: y algunos hombres y algunas mujeres a los cuales Tú les hablaste al corazón: “Yo también quiero irme a casa contigo hoy”.

44 Tú los encontraste sentados aquí en la mesa. Ellos escucharon que Tú ibas a pasar por este camino esta mañana, y ellos se sentaron. Oh, Señor Dios, que ellos puedan ser como Zaqueo, que bajen del árbol, y digan: “Señor Dios, si yo he hecho algo errado, lo arreglaré”. Si han descuidado la iglesia, si han descuidado su oración, si han descuidado el deber como Cristiano o como creyente o miembro de la iglesia, si han descuidado recibir el Espíritu Santo, invitándote a Ti… Tú estás tocando sus corazones esta mañana.
Concede, Señor, que ahora mismo esa tal persona se quite ese pequeño camuflaje, y salga al descubierto, diga: “Señor, ve a casa conmigo hoy, y quédate conmigo. Yo quiero tomarte ahora. Tal vez la oración que oró mi esposa está siendo contestada, o mi esposo orando, o madre. La oración ha sido contestada, Señor. Tú me encontraste justo aquí en esta mesa. Quiero que Tú sepas, Señor, que reconozco que eres Tú. Levanto mis manos a Ti, y pido por misericordia”.

45 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y toda persona orando: en el fondo de su corazón quiero que Uds. sean honestos ahora. Si me reciben a mí como su hermano, el mismo Espíritu Santo Quien conoce los personamientos de cada corazón está aquí ahora. Él conoce su corazón. Y algo me detuvo en mi mensaje, dijo: “Esta es la hora”. Él le habló a alguien. Que nadie levante su cabeza aquí. Si tenemos alguna hermanita que toque.
Pero quiero que Uds. si Él está lidiando con su corazón… Usted que está aquí que siente que Dios tocó su corazón (consagrar esta vida, si algo, tal vez lo reciba a Él como su Salvador), ¿levantaría su mano? Diga: “Soy yo, Señor”. Sea honesto con Dios. Dios le bendiga. ¿Alguien más? El Señor le bendiga. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Mientras Él está tocando.
¿Quiere irse a casa con Él? ¿Lo quiere llevar a casa con usted? ¿Todavía está Ud. yendo a…? Bueno, Él ya lo encontró a usted, pero usted rechaza bajar del árbol. ¿Podrían hacer eso? ¿No quiere que Él se vaya a casa con usted?

46 Usted va a querer que Él vaya a su lecho de muerte. Quizás Ud. lo rechace a Él esta mañana, y Él no estará allí en el lecho de muerte. Usted puede contristar el Espíritu de Dios. Dios le bendiga. ¿Alguien más ahora?
Usted dice: “¿Qué hace eso, Hermano Branham, si yo levanto mi mano?”. Bueno, cambia de muerte a vida. Usted rompe toda regla científica cuando levanta su mano. Dios le bendiga, hermana.
La ciencia dice que sus manos deben colgar, la gravedad las mantiene abajo. Pero hay un Espíritu alrededor de usted, y uno en usted. El Espíritu alrededor de usted es el Espíritu Santo, y Él le está diciendo: “Usted está equivocado. Usted ha profesado ser un Cristiano, con toda esta maldad en su corazón”.

47 Como Zaqueo, él pensó que era un creyente. Usted criticó las reuniones. Ni siquiera creía en ellas en primer lugar. Ahora, te estoy hablando a ti. Hijo, Acéptame: y Ud. levanta sus manos entonces“.
Eso rompe las leyes de la gravedad, Ud. levanta su mano. El Espíritu en usted hizo esa decisión: “Yo quiero a Jesús. No me importa lo que me cueste, si yo tengo que perder mi prestigio y todo. Si yo me pierdo a mí mismo, yo lo encontraré, Señor, en ti. Levanto mi mano, Dios, aquí está. Yo profeso ser un Cristiano, pero tengo un temperamento y maldad y de todo en mi corazón. Sácalo, Señor, esta mañana. Tú me hallaste aquí en la mesa como lo hiciste con Zaqueo en el árbol”. ¿Levantará su mano?
Cuatro padres levantaron sus manos, pero todavía hay uno presente. Dios está hablando ahora.
¿Me cree que soy Su siervo? Todavía falta uno. Dios le bendiga, hermana. Muy bien. La decisión es suya. Jesús no podía subirse al árbol y empujarlo; él tenía que bajar por su propia cuenta.

48 Mientras continuamos para orar: Señor Dios, el Creador de los cielos y la tierra, el Autor de la Vida Eterna, y Dador de toda buena dádiva, Tu Espíritu Santo es el don que Cristo nos envió; y nosotros le amamos a Él. Él es nuestro Pastor, y nada nos faltará. Y estamos tan contentos de que Él nos guió a pastos verdes, y conforta nuestras almas. Él nos planta junto a ríos de agua, y la hoja no caerá. Aún en la muerte la hoja no caerá. Y si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos ya uno esperándonos. Nada se marchitará; tenemos vida eterna, la propia vida de Dios morando en nosotros por el Espíritu Santo, que no puede perecer. Tendrá que levantarse como Cristo lo prometió.
Y yo oro ahora que Tú bendigas mucho más abundantemente a estos que levantaron sus manos, y a estos que deberían haberlo hecho y no lo hicieron. Y ruego, Dios, que este Espíritu de amor entre los hermanos y hermanas, que nunca muera, siempre esté vivo entre ellos, Señor; y las diferencias estarán todas bajo la sangre, y el compañerismo existirá hasta que Jesús venga y seamos todos ensamblados juntos como un gran cuerpo. Concédelo, Padre.

49 Bendice a los que están aquí que están enfermos —como sé ahora que lo están —buscando Tu ayuda. Y permíteles saber que Aquello que les está hablando es el Espíritu Santo: Él es el sanador de todas nuestras enfermedades. Y oramos que Él sane ahora toda enfermedad entre nosotros, quitando la debilidad, las enfermedades de los cuerpos, de esos peregrinos y extranjeros del mundo, Tu propios queridos hijos. Concédelo, Padre.
Que cuando nos vayamos de aquí esta mañana, que nos podamos ir felices, regocijando, sanados y aliviados, renovados en nuestros espíritus y corazones. Que podamos ir a los diferentes rincones y testificar en las estaciones de combustible y demás: “Jesús sigue siendo el mismo Señor”. Concédelo, Señor.
Bendice a los ministros que están aquí esta mañana también, a los hombres de negocios. Que sus negocios prosperen. Déjanos saber a todos que el negocio más grande e importante que tiene la necesidad hoy es el negocio de nuestro Padre, Dios. Que podamos estar en Sus negocios como Sus queridos hijos, comportándonos como caballeros Cristianos y damas Cristianas. Concédelo, Padre. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.

50 ¿Se sienten muy bien? ¿Me quedan cinco minutos más? ¿Están con mucha prisa? Solo quiero decirles algo.
La razón por la que estoy donde estoy ahora en estas filas del Evangelio Completo es porque yo creo en ello. Creo que nuestros cuerpos vinieron del polvo de la tierra. Todos nos damos cuenta de eso. La Biblia lo dice primero; la ciencia lo prueba. Estamos hechos de dieciséis elementos de la tierra: Petróleo, potasa, luz cósmica, y así sucesivamente, átomos. Entonces si eso es así, cuando este mundo no era más que un volcán desolado, nuestros cuerpos yacían en esta tierra. Solo para animarlos un poco.
La gente piensa que soy un místico y un aislacionista, pero no lo soy. Yo soy su hermano, que los ama. Me gustaría irme a casa con ustedes para cenar, tener un verdadero compañerismo. Hay un cuartito arriba esperando por mí. Yo no puedo ser un siervo de Dios, y un siervo del hombre al mismo tiempo. Debo quedarme en parte a solas, y orar. Solo para hablar con ustedes un poquito. Creo que Uds. lo captan. Es más tarde de lo que pensamos.

51 Debemos meter la semilla a la tierra. Cuando partí de Finlandia hace un tiempo, justo después de la Primera Guerra, o de la última Guerra Mundial, ellos estaban allá atando a los hombres, mujeres, enganchados con arneses; niños pequeños corriendo delante de ellos llevando linternas en la noche: y ellos rascaban el suelo. Si no quebraban la superficie de alguna manera, para meter esa semilla allí dentro, todos ellos se morirían de hambre al año siguiente. Tenían que meter eso antes de que llegara la nieve. Tenían que meterla. No hay noche, no pueden detenerse en ningún momento. Linternas. Ellos no podían usar maquinaria; no tenían. Les ponían a sus mujeres los arneses para tirar de la grada, solo para rascar la tierra, los hombres justo detrás. ¡Tienen que meter la semilla! O no habrá cosecha.
Hermanos, hermanas, es más tarde de lo que piensan. Tenemos que arañar la tierra de alguna manera, ¡no hay paradas de día ni de noche! Tenemos que meter la semilla, esa es Su Palabra, allí dentro, en los corazones de la gente. Si no lo hacemos, no habrá cosecha. [Palabras inciertas].
Mensaje extraido de Messagehub