S.576 58-0517E  EL PECADO DE LA INCREDULIDAD 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Pecado De La Incredulidad

Bangor, Maine, E.U.A.

58-0517E

1 Permanezcamos de pie solo por un momento, por favor, para orar.
Querido Dios, estamos agradecidos por el privilegio de una vez más estar de este lado de la eternidad para predicar la Palabra de Tu Hijo otra vez. Te pedimos esta noche que nos hables de una manera especial por medio de Tu Palabra. [Palabras inaudibles. Ed.]… de tener el gran compañerismo del Espíritu Santo en nuestras vidas, en nuestro mensaje esta noche. Que aquellos que están en necesidad encuentren lo que en verdad necesitan. Oramos que también sanes a los enfermos esta noche, Señor. Recibe la gloria, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

2 Después de ese tiempo maravilloso de compañerismo de esta mañana en el desayuno con los Hombres de Negocios del Evangelio Completo, simplemente tuvimos un gran compañerismo. Y le damos las gracias al Señor por eso. Y ahora en esta noche viendo que muchos de Uds. están parados… Y cuando veníamos entrando, había mucha gente en la calle, yéndose por causa de no encontrar espacio. Por lo tanto, queremos darnos prisa lo más que podamos.
Y mi hijo me estaba diciendo, el cual me esperaba a la puerta, que mañana he de hablar otra vez por la tarde, creo que en este lugar. Solo por un breve tiempo, si el Señor lo permite, estaré entonces hablando del tema: “¿Por qué debemos nacer de nuevo?”. Solo un mensajito corto, de no más de veinte, o treinta minutos… Saldremos alrededor de las tres y media para que Uds. puedan ir a sus hogares y descansar para el culto otra vez de mañana en la tarde.
Mañana en la tarde esperamos llevar a cabo un servicio de sanidad. Y a partir de entonces hasta el siguiente miércoles por la noche.

3 Deseo leer en esta noche, una pequeña Escritura, sólo para obtener el sentir de la reunión, se encuentra en San Mateo 12, versículo 42, sólo como base de lo que queremos decir, un pequeño contexto.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón: y he aquí más que Salomón en este lugar.
Me gustaría tomar como texto en esta noche, si es la voluntad del Señor, sobre el tema: “El Pecado De La Incredulidad”. Y en realidad existe solo un pecado, y es la incredulidad. Muchas veces pensamos que es pecado tomar y apostar, y cometer adulterio. Pero, eso no es pecado, esos solamente son los atributos del pecado. Un hombre hace eso y una mujer porque no creen en el Señor Jesús. Si creyeran en el Señor Jesús, entonces no hicieran esas cosas.
Por lo tanto, el pecado, lo que llamamos pecados, son los atributos de la incredulidad; y solamente hay dos espíritus que controlan al hombre: ya sea su fe o incredulidad. Cada uno de nosotros en esta noche es afectado por uno u otro de esos espíritus.

4 Y la incredulidad es una cosa tan horrible. Y Jesús aquí acababa de enseñarle a la gente y les estaba reprendiendo por su incredulidad. Y en el capítulo anterior había dicho: “Y tú Sidón y Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si las poderosas obras han sido hechas en ti, y en Sodoma y en Gomorra, y en las otras ciudades… Porque si en los de Sodoma y Gomorra fueran hechas las maravillas que han sido hechas en Capernaum, hubieran quedado hasta el día de hoy”.
Entonces, ¿por qué Sodoma y Gomorra no quedaron en pie? Ellos tuvieron un Ángel, tuvieron un mensaje de liberación. Tuvieron una profecía, la advertencia de Dios, y fallaron en recibirla. Y hoy en día Sodoma y Gomorra yacen en el fondo del Mar Muerto; ni siquiera las ruinas quedaron. Ese es el resultado de la incredulidad.
Y Jesús dijo que uno más grande que ese mensaje está aquí ahora, y aún así ellos no lo creyeron.

5 Entonces Él les refirió… Le acaban de llamar a Él un “Belcebú”. Y se supone que Belcebú era el príncipe de los demonios. Y por causa que Él podía discernir los pensamientos de la gente (diciéndoles dónde habían estado y lo que habían hecho) dijeron que era un espíritu del maligno en Él que le hacía hacer eso.
¿Pudieran imaginar a esos hombres y mujeres que habían estado bajo la lectura de las Escrituras durante años, y habían tenido grandes escuelas de espíritu, y luego estar en tal condición como esa que podían ver aquello y después tacharla como una obra del diablo, cuando las Escrituras claramente citaban que eso sucedería? Y ellos estaban tan compenetrados en sus propios dogmas y en sus propias teologías, al punto que fallaron en reconocerlo a Él.

6 Por todas las edades Dios ha trabajado a través del hombre. Y la razón por la que no le creyeron a Él… fue porque estaba haciendo estas grandes obras de Dios, siendo solo un hombre. Pero le plació a Dios manifestarse Él mismo por medio de Sus súbditos, por cuanto Dios es Espíritu. Y Dios se estaba dando a conocer a través de Su Hijo, el Señor Jesús.
Y ellos estaban tratando de decir que Él mismo se hacía Dios. Y decían que un hombre que hiciera esto sería digno de ser apedreado, o debía ser muerto —con la pena capital— lo cual la muerte por lapidación era la pena capital. Y simplemente no podían ver como Él siendo hombre podía hacer eso. Y el mundo no ha cambiado demasiado desde entonces. Todavía es difícil que la gente vea que Dios es un Espíritu que trabaja a través del hombre. Dios siempre ha trabajado a través del hombre, por todas las edades. Él se manifestó a Sí mismo a través de Moisés, y a través de Elías, y a través de Noé, a través de Enoc. A través de todas las edades Dios mismo se ha manifestado a través de Su agente: El hombre.
Y Él prometió que en esta edad gentil, Él se manifestaría a Sí mismo a través de Sus súbditos: la iglesia. Pero el problema radica, el día de hoy, que cada uno quiere decir: “La iglesia a la que Él se estaba refiriendo es mi denominación”. Y uno no pudiera decirle una mentira a otro hombre. Pero, Dios no trabaja a través de las denominaciones, Él trabaja a través de individuos.

7 Y hallamos en el versículo anterior, que les estaba reprendiendo y le decía a la gente de su pecado de incredulidad. Él dijo que… hablando de Jonás. Como fue que Jonás fue a una ciudad de 180,000 personas. Y Dios lo mandó allá con un mensaje para aquellas personas. Y la mayoría de nosotros estamos familiarizados con la historia: él tomó un navío para Tarsis, y en el trayecto, les sobrevino una tempestad.
Oh, muchas veces nos gusta decir que Jonás estaba completamente fuera de la voluntad de Dios, y él pudo haberlo estado de acuerdo a la comisión. Pero Dios hace que todas las cosas obren para bien para aquellos que Le aman. Y Él le dio un giro al viaje de ese profeta desobediente y lo tornó a unas de las más grandes bendiciones que podamos leer.
Después que la nave estuvo a punto de hundirse, aquellos hombres le amarraron las manos y los pies y lo echaron de la nave y un gran pez vino por el agua y se lo tragó. Y cualquiera sabe que después que un pez come, se va al fondo del agua y descansa sus aletas en el fondo. Alimente sus pececitos dorados. Observe como se van al fondo después de haber merodeado a través del agua para obtener lo que quieren comer. Después bajan y descansan sus pequeñas aletas en el fondo. Todos los peces hacen eso.

8 Y este gran pez que Dios había preparado, el cual creemos que fue una ballena, cuando hubo tragado a Jonás, se fue directamente hacia el fondo para descansar. De seguro era muy difícil nadar arriba mientras estaba la tempestad, que arrojaba agua de un lado para otro, pero había llenado su panza, así que pensó solo en bajar y descansar.
Y muchas veces he pensado cuando escucho a la gente decir: “Bueno, acepto a Cristo como mi Salvador, pero Ud. sabe, simplemente yo no puedo vivirlo”. O escucho a otro decir: “Acepto a Cristo como mi Sanador, pero, oh, no sé, simplemente no puedo ver que mi mano esté mejorando”. “Mi estómago con la úlcera no se siente nada mejor”. “Mi cabeza no me ha dejado de doler”. Entonces Uds., aceptaron a Jesús solamente con una concepción mental.
Cuando Ud. captura a Jesús en su corazón, a partir de entonces ningún síntoma le molesta. No importa lo que suceda, Ud. sigue declarando que la Palabra de Dios es verdad.

9 Oh, ese lugarcito sagrado donde el hombre y Dios se encuentran así como Moisés tuvo en la parte de atrás del desierto. Después de cuarenta años de buena enseñanza, con los grados más altos que se pudieran otorgar, conociendo su posición como libertador, y como hebreo, y sabiendo que Dios lo había llamado para la comisión, y sin embargo aprendió más de Dios en cinco minutos en la presencia de la zarza ardiendo que los cuarenta años que le habían enseñado de teología. Él estaba en la presencia de Dios.
Y cualquier hombre que sale al campo a predicar el Evangelio no debiera salir hasta que haya tenido la experiencia de “atrás del desierto”. Nadie le podrá sacar eso de la mente ni con explicaciones. No importa cuánto tuerzan las Escrituras y digan esto, aquello o lo otro, si alguna vez se han encontrado con Dios cara a cara en el bautismo verdadero del Espíritu Santo, no hay suficientes teólogos en el mundo que pudieran borrárselo de la memoria. Algo sucedió. Ud. estuvo allí.
Cuando un hombre llega a ese punto, no hay nadie que se lo pueda quitar con explicaciones. Y cuando una persona encuentra ese lugar en Cristo, esa fe que le dice: “Por Sus llagas he sido sanado”, no pudiera haber suficientes doctores en el mundo diciéndole que se está muriendo. No importa cuáles sean sus síntomas, Ud. lo cree de todas maneras.

10 Abraham hizo lo mismo, llamó aquellas cosas que no eran como si fueran. Él tomó a Dios en Su Palabra, creyendo que Él podía llevar a cabo aquello que había prometido.
El problema es que la iglesia de hoy… llegamos con esperanza en lugar de fe. La fe es positiva. La fe no necesita que la animen. La fe sabe de lo que está hablando. La fe es fuerte. La fe tiene pelos en el pecho. Ella habla y los demás callan. Ni siquiera los síntomas pueden hablar cuando la verdadera fe piadosa está hablando. Tiene el control. Sabe donde está parada. Ha tenido una experiencia.
Escucho a la gente hablar de sus síntomas… Yo pienso en Jonás. Si hubo un hombre que tenía el derecho de quejarse de sus síntomas, ese tendría que ser Jonás. Pensamos que él era un descarriado, porque estuvo fuera de la voluntad de Dios cuando falló en hacer aquello que Dios le dijo que hiciera. Y entonces él tenía sus manos atadas detrás de él. Él estaba en la panza de un pez, en medio de un mar tormentoso con un gran tornado encima del océano, estaba en la panza de la ballena con algas alrededor de su cuello y en vomito. Y si él miraba para aquel lado era la panza de la ballena, para cualquier lado que volteara era la panza de la ballena. Si hablamos de síntomas, él los tenía.

11 No hay nadie aquí en esta noche en esa condición.
Pero fíjense en lo que este hombre hizo. Pensamos que era un descarriado y que estaba fuera de la voluntad de Dios y que nosotros estamos perfectamente en Su voluntad. Y bajo esas circunstancias él dijo: “Son vanidades ilusorias. Yo ni siquiera las miraré. Empero una vez más miraré hacia Tu santo templo”. Porque él sabía que cuando Salomón había dedicado el templo, había orado está oración a Dios: “Si Tu pueblo estuviere en problemas en cualquier lugar, y mirare hacia este templo santo, entonces Tú oirás su oración, Señor, y los librarás”. Y él creyó la oración de Salomón y en el templo que había sido edificado por hombres.
Y bajo esos síntomas y esas circunstancias, si él podía creer la oración de Salomón y en un templo que había sido hecho por hombres, ¿cuánto más debiéramos nosotros en esta noche bajo estas circunstancias? No para que miremos un templo hecho de manos, o a un hombre terreno que oró, pero al trono mismo de Dios en donde Jesús está a Su diestra, con Su propia Sangre, haciendo intercesiones en base a nuestra confesión, siendo que Él murió por ese propósito. Nosotros debemos dejar de mirar nuestros síntomas y llamar aquellas cosas que son como si no lo fueran. Dios hizo la promesa.

12 Y miren lo que Dios hizo por ese profeta bajo esas circunstancias. Él lo mantuvo con vida por tres días. Ahora, nosotros sabemos que la gente de Nínive adoraba ídolos. Y el dios del mar que tenían era la ballena. Y todos los pescadores estaban en la ribera y aquí venía nadando una ballena directamente a la playa, y escupió al profeta en la orilla. El dios produciendo un profeta. De seguro que le prestarían atención. Y a medida que él fue predicando por la ciudad, la gente que no sabía diferenciar la mano derecha de la izquierda, se arrepintió hasta el punto que les pusieron saco y ceniza a sus animales.
Y Jesús se refirió a eso, que la gente de Nínive se arrepintió a la predicación de Jonás. Y Él dijo: “Y uno más grande que Jonás está aquí”. Y ellos le llamaron Belcebú.

13 Después Él les refirió la Reina del Sur, la cual conocemos como la Reina de Sabá. Y ahora, si Uds. miden en sus mapas la distancia entre Palestina y Sabá… Miren, en los días de Salomón, Dios una vez más estaba trabajando. Él nunca deja a Su pueblo sin un testigo. En todas las edades, Dios ha tenido Sus dones en Su pueblo. Lo repetiré. En todas las edades, Dios ha tenido Sus representantes en la tierra. Nunca los ha dejado sin un testigo.
Y en los días de Salomón, Dios le dio un don a Salomón. Y cuando Dios manda un don como ese, y si la gente lo rechaza, se torna un caos para la gente. Pero, si la gente recibe tal don, entonces es una edad de oro para esa gente. Y Él estaba tratando de decirles que esa era su edad de oro, pero no lo podían recibir. Él dijo: “Yo he venido y he hecho las obras de Dios ante Uds., y no me creen”. Él dijo: “Observen lo que sucedió en los días de Jonás. Y observen lo que sucedió en los días de Salomón”.
Ahora, tomemos eso por solo unos minutos y veamos los días de Salomón.

14 Cuando Dios le dio a Salomón el don de discernimiento, y todo Israel se concentró alrededor de él. Oh, ¿no sería grandioso si hoy en día todas las iglesias se concentraran alrededor del gran don de Dios: el Espíritu Santo? ¿No sería maravilloso si pudiéramos olvidar nuestras diferencias y denominaciones y simplemente concentrarnos alrededor del don más grande que Dios haya enviado a la tierra: El Espíritu Santo? Su Hijo murió para que pudiera venir. ¿Está diciendo que el Espíritu Santo es un don más grande que Cristo? Por Cristo vino el Espíritu Santo.
Cuando ellos le llamaron Belcebú, Él dijo: “Uds. dicen eso en contra de Mí, el Hijo del hombre, Yo les perdono. Pero cuando el Espíritu Santo venga y haga la misma cosa, una palabra en contra no les será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”. Y este día es más grande que aquel día. El Espíritu Santo obrando universalmente en Su iglesia.
¿Y no sería maravilloso? Sería como fue en los días de Salomón. Y cualquiera sabe que ese fue el milenio de oro de Israel, en los días de Salomón. Fue cuando construyeron el templo. Todas las naciones le tenían temor.

15 Y hoy en día, cuando tenemos tanto miedo, y los satélites en los cielos… Me di cuenta que Rusia subió uno allá de manera exitosa que pesaba más de una tonelada. Uno de estos días vamos a despertar.
Y estamos edificando refugios por todas partes. ¿De qué les va a servir ese refugio? Cuando una bomba de hidrogeno… Tuve el privilegio de platicar recientemente con unos científicos. Él dijo: “Hermano Branham, esa bomba haría un hueco en la tierra de ciento setenta y cinco pies de profundidad [52 m.] con una circunferencia de 100 millas [241 Km.]. ¿Qué sucedería si Ud. estuviera a quinientos pies [152 m.] bajo tierra? Pues, la conmoción le estallaría cada célula de sangre de su cuerpo. ¿Qué sucedería si Ud. estuviera a cien millas [241 km.] de distancia? De todas maneras causaría lo mismo. Dios ha hecho uno.
No hay escondite aquí abajo, excepto uno. Y nosotros tenemos un refugio anti-bomba. No está hecho de acero, o no está construido bajo tierra. Está hecho de plumas. Bajo Sus alas permaneceremos, y seremos raptados antes de que esta cosa acontezca. Seguros y protegidos.

16 Y vemos que Israel estaba seguro mientras estuvieran concentrados alrededor de su Dios. Y esto debió haber generado curiosidad por todas partes. Las personas que pasaban veían la unidad y la unión de Israel. Y eso se dispersó de nación en nación.
Sería de la misma manera en nuestra gran, hermosa, y encantadora nación de América de hoy. Si todas las iglesias se juntaran, y los Cristianos juntaran sus corazones: “Si el pueblo sobre el cual mi Nombre es invocado se juntaren y oraren, entonces Yo oiré desde los cielos”.
¿Acaso no sería el temor más grande que Rusia haya sentido al enterarse que toda la Cristiandad de América se ha unido como uno solo? Por supuesto que sí. Nadie puede luchar contra Dios.
Israel estaba unido de esa manera. Y no tenían guerras. Todos le tenían temor. No temor de Israel, pero temor de su Dios.

17 Y estos transeúntes de diferentes partes del mundo iban de lugar en lugar, y las noticias llegaron justo hasta Sabá. Todos los que pasaban le decían a la pequeña reina del lugar: “Oh, deberías ir a Israel. Dios les ha enviado un gran don. Y funciona. Yo estaba presente cuando lo vi manifestarse”. ¡Qué emocionante debió haber sido eso!
Y, Uds. saben, la fe viene por el oír, el oír de la Palabra de Dios.
Y cuando la pequeña reina seguía escuchando lo que diferentes personas le contaban sobre… que había un Dios en aquel lugar que había ungido a un hombre con un gran don, su corazón empezó a tener un anhelo. La Escritura dice que vosotros sois la sal de la tierra. Y si Uds. quieren que la gente tenga sed de Cristo, solamente sean muy salados. Eso es todo lo que la iglesia tiene que ser. La sal produce sed. Pero si la sal ha perdido su fuerza (la iglesia ha perdido su fuerza y simplemente se ha convertido en una denominación), entonces no sirve para nada, solo para que hablen de ella; y que los hombres la pisoteen. ¡Qué día en el que estamos viviendo! ¡Qué reprensión para la gente! Pero, la prosperidad lo ha causado.

18 Ahora, noten. Y eso causó que la pequeña reina deseara ir para allá y ver al respecto. Ahora, recuerden, ella era pagana; una atea. Y para poder averiguar al respecto… porque algo en su corazón le empezó a decir que aquello debía ser algo verdadero. Vean, ella pertenecía a la iglesia. Y ella tenía sacerdotes, y obispos, y demás. Pero toda su iglesia era tan intelectual, solo un montón de teología. Y ella había escuchado que había un Dios que estaba vivo y se manifestaba a Sí mismo.
¡Dios ten misericordia! Qué bien le hace a usted un Dios histórico, ¿si Él no es el mismo hoy? Si el fuego de Pentecostés no es tan bueno hoy como lo fue entonces, ¿qué bien nos hace hablar acerca de ello? ¿Qué si un hombre se estuviera congelando a morir y usted le pinta un fuego, y le dice que un día ese fuego quemaba? Eso no hace que él se caliente. Él no quiere un fuego histórico pintado; si él se está congelando, él desea un fuego ardiente.
Y si la gente que lee la Biblia no quiere algo… un Dios que vivió en el día que pasó. Tengamos un Dios de hoy Quién es el mismo que era entonces. Nosotros necesitamos un Dios en tiempo presente. ¿Qué bien nos hace predicar la Biblia si Dios calla y no responde Su Promesa?
Qué bien le haría alimentar su canario con vitamina B, vitamina A para que sus alas sean más fuertes y ¿mantenerlo en una jaula todo el tiempo? Usted no lo deja salir. ¿Qué bien le hacen las vitaminas? ¿Qué bien hacen todos los seminarios y escuelas de teología, y nuestros grandes predicadores con D.D., Ph.D., Y doble LD? ¿Qué bien hace eso, si todo es acerca de un Dios histórico que no vive y actúa igual hoy a como ellos enseñan de cómo fue?
La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por siempre. Él no está muerto; Él se levantó de los muertos y vive por siempre, siempre presente, omnipresente por la eternidad. Ese es el Dios del que nosotros queremos oír. Ese es el Dios que cada hijo elegido de Abraham desea oír y del que quiere saber.

19 Cuando aterricé en la India, un obispo de la iglesia metodista, y muchos de ellos nos fueron a recibir. Dijeron: “Hermano Branham, no venga para acá como misionero. Nosotros sabemos más de la Biblia de lo que Uds. yanquis pudieran alguna vez saber”, y eso es verdad. Es un Libro del Este. Nosotros estamos tratando de entenderlo con una educación del Oeste. Él dijo: “Pero lo que hemos oído, es que Dios los ha visitado a Uds. yanquis con un don que hará a Dios real y hará que Su Biblia viva otra vez. Eso es lo que queremos ver”.
Fue en esa ocasión cuando miles de miles aceptaron a Cristo de una sola vez. Ellos quieren una viva realidad. Si Dios fue tan grande en otra edad, ¿por qué no es Él el mismo esta noche? ¿Qué bien nos haría si Él es de la historia y no del presente?

20 Y esta pequeña reina tenía el mismo tema: “Tenemos dioses en el templo que se supone que hubo un tiempo en el que existieron. Tenemos a los sacerdotes mejor educados que existen, pero hablan y su dios no les responde. Pero he oído que hay un Dios”. Fe viene por el oír. “He oído que hay un Dios que ama a Su pueblo y se está manifestando Él mismo entre Su pueblo. Me gustaría ir a verlo”.
Oh, esa bendita sed santa en el corazón de un hombre o una mujer que tiene sed de justicia. La Escritura dice que ellos serán hartos.
Ahora fíjense en lo que ella tuvo que hacer. Bueno, si hubiera ido a su sacerdote y le hubiera dicho: “¿Me podría disculpar por unos meses? Deseo ir a Israel y ver si está vivo este Dios del cual están hablando; que ha enviado un don a Su siervo llamado Salomón. Me gustaría ir para allá y verlo, verlo siendo manifestado”.
Bueno, por supuesto que aquellos sacerdotes no la hubieran dejado ir. “Tú sabes, nuestra iglesia no tiene cooperación con aquel avivamiento”. Pero si esa gran sed santa está en el corazón de la mujer, ella de todas maneras iría. Eso es correcto. Nada se interpondría en su camino.

21 Así que, Dios le había estado hablando al corazón de la damita. Y ella sabía que iba ser excomulgada. Pero, ¿de qué la excomulgarían? ¿Qué iba a perder? Ella solamente tenía un montón de credos. Y ahora iba en camino porque ella había escuchado que había un Dios que estaba vivo y que obraba en medio de Su pueblo.
Y ella empezó a prepararse. Miren, en primer lugar, debía enfrentar muchas cosas en su contra. En primer lugar, porque era mujer. Otro lugar sería… otra cosa, es que era un viaje muy largo de su país al país en donde estaba el don. Si Uds. cuentan las millas, se estima que tardó tres meses en llegar al lugar. Y no iba en un Cadillac con aire acondicionado, pero en la espalda de un camello. Con razón Jesús dijo: “Ella se levantará en el día del juicio y condenará esta generación”. Nosotros ni siquiera cruzamos la calle para escucharlo, con Cadillacs y con todo tipo de transportación. Y cada uno de nosotros nos vamos a parar en el día del juicio con esa mujer.
A ella le esperaban tres meses en la espalda de un camello. Pero ella estaba determinada a ver si era cierto o no. Si su sacerdote le hubiera dicho que ellos no iban a cooperar, bueno, eso lo hubiera concluido. Pero iba a ir a verlo por ella misma. Ella lo iba a hacer como dijimos en el mensaje de anoche cuando Natanael… o, Felipe le dijo a Natanael: “Ven y ve si algo bueno puede salir de Nazaret”. No se quede en casa criticando. Venga a averiguarlo. No sea un crítico. Siéntese, tome la Escritura y vea si es correcto. Esa es la única manera de conocer la verdad. “Escudriñad las Escrituras, porque en Ellas os parece tener la vida eterna y Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Eso fue lo que dijo Jesús.

22 Así que la pequeña mujercita dijo en su corazón: “Voy a ir para allá. Y voy a averiguar por mí misma. Y si es así, yo lo voy a respaldar”. Ella llevó consigo camellos llenos de oro y piedras e inciensos y mirra, y toda suerte de regalos costosos. Y si en verdad es de Dios, es digno de ser respaldado. Si no es de Dios, no vale la pena apoyarlo. La mujer tenía algo. Ahora, tenía que ser real. Ella dijo: “Tengo unas cosas en mi corazón. Voy a ir a averiguarlo”.
Así que ella cargó sus camellos y alistó a todos sus siervos. Miren, aquí hay otra cosa que ella tuvo que enfrentar, con todo ese oro en los camellos, y esas piedras carísimas. Y estaba el desierto que debía atravesar durante noventa días (tres meses) sobre un camello. Y en el desierto, los hijos de Ismael andaban por el lugar y eran ladrones. Qué cuadro sería para aquellos. Qué tan fácil hubiera sido ir tras la mujercita con su caravana de unos cuantos soldados, eunucos, guardias del templo, y haberlos asesinado.
Pero Uds. saben hay algo tocante a la fe: no conoce temor. Si la fe los está llamando, no consideren el temor, ni la duda. Ud. sólo avance. Dios les está llamando, nada puede detenerlo.
Ella nunca pensó en el temor, porque iba en camino a ver a un Dios vivo y verdadero que se estaba manifestando Él mismo.

23 Y ella salió con los camellos. Y cuando llegó a la puerta… Ahora, ella no fue solo por ir y… Ella instaló sus tiendas. Y a la siguiente mañana ella tomó su posición para mirar el don de Dios obrando. Ella dijo: “Ahora ha llegado la hora. He venido desde muy lejos, así que vengo ahora a ver si ese don en verdad obrará o no”.
Y ella no llegó para quedarse solo por un par de horas. Ella no vino solo para un servicio. Ella no vino… Ella dijo: “Ahora, entraré y me sentaré, y a la primera que el predicador diga algo que mi iglesia no enseña, me levantaré y saldré a toda prisa”. Eso muestra ya sea analfabetismo, o mala educación, o una mente controlada por el diablo. Esa actitud es lo único que declara.
Ella llegó. No importaba que tan diferente se mirara, ella iba a ver si funcionaría. Nosotros podemos hablar de muchas cosas, ¿pero funcionará? Es lo siguiente.
Así que ella acampó por fuera de la puerta. Me gusta eso. Quédese hasta que haya terminado. Averigüe al respecto. Puedo verla con los rollos, leyéndolos, viendo las promesas que Dios había hecho. Mirando si estas cosas se comparaban con ello.
Allí se encontraba ella.

24 ¿A quién piensan que pusieron la primera mañana cuando la pequeña reina se sentó en la parte de atrás de la congregación, y vio un hombre o una mujer o a alguien que vino ante Salomón (siendo solo un hombre) y vio el gran don de discernimiento funcionando? Ella debió haber dicho: “Exactamente de esa manera fue que lo escuché”.
Y ella se quedó días tras día hasta que le tocó su turno. Y cuando se paró ante Salomón, el don de Dios trabajó en ella, porque dijo que Salomón le declaró cada pregunta que ella tenía en su corazón. Y ella lo creyó. Y se paró entre la gente, públicamente y abiertamente, y dijo: “Todo lo que había escuchado acerca de ti es la verdad, y más de eso que he escuchado es la verdad”.
Jesús dijo: “Ella se levantará en el juicio con esta generación y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para ver un don como ese”.
¿Qué del día de hoy, cuando tenemos la experiencia de ella? Hemos tenido miles de años después todo tipo de experiencias de un Dios vivo. ¡Dios todavía vive! ¡Él es igual de real hoy como lo era entonces!

25 Cuando Él se dio a conocer a Felipe… Cuando Pedro vino a la reunión, y Él le dijo: “Tu nombre es Simón… o, Cefas. Y el nombre de tu padre es Jonás”.
Y cuando fueron por un hombre y lo trajeron ante Jesús, le dijo: “Tú eres un Israelita en el cual no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Y dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
¿Qué dijeron aquellos que se pararon junto con los judíos? “Ese es Belcebú. Él es un adivino”.
Cuando Él fue a Samaria, y la mujer salió a beber junto al pozo… o, para sacar agua. Cuando Jesús le dijo a ella: “Mujer, dame de beber”, ella dijo: “No es costumbre que los judíos le hablen a los samaritanos. Yo soy una mujer de Samaria”.
Y Él dijo: “Si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. Él habló con la mujer hasta que encontró cuál era su problema, y dijo: “Ve, llama a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo”.
Dijo: “Porque cinco has tenido, y el que ahora tienes no es tu esposo. Bien has dicho”.
Ella no dijo que Él era un diablo, o un Belcebú. Voy a citar esto de nuevo. Ella sabía más de Dios que el noventa por ciento de los predicadores de los Estados Unidos sabe en esta noche.
Ella dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta”. Ella estaba habituada a lo espiritual. Le había sido enseñado. “Sabemos… Nosotros los samaritanos sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas. ¿Pero Quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Ella corrió a su propia ciudad, Samaria, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es Éste el mismísimo Cristo?”.
Eso no se llevó a cabo entre los gentiles en aquellos días. Está sucediendo ahora. Esa fue la manera en la que Él se declaró a Sí mismo en aquel entonces.

26 Ahora. Y si la Reina de Sabá se parará con aquella generación y la condenará… ¡Oh, personas, escúchenme! Si la Reina del Sur, dijo Jesús, se parará y condenará aquella generación (y nosotros hemos tenido dos mil años de enseñanza sobre eso, y aquí está Él haciendo la misma cosa esta noche), ¿qué hará ella con esta generación cuando testifique?
Piénsenlo. Nosotros que decimos que somos buenos y que vamos a la iglesia… ¿Qué es pecado? Es incredulidad. No importa que tan religioso sea Ud. ¿Es tan bueno que no haría esto, eso o lo otro? Los mahometanos son igual, los budistas son igual. Una cosa es la religión, y otra la salvación. La religión es una cubierta. La salvación es un don de Dios.
Ella se levantará y condenará esta generación. ¿Por qué? Ella se paró cuando vio el don de Dios trabajando a través de un hombre. Ella dijo: “Eso es la verdad”. Y ella aceptó a Jehová como su Dios.
Luego el eunuco, llevando el mensaje después de Pentecostés a la gente, del nacimiento, muerte y resurrección de Jesús: la venida del Espíritu Santo. ¡Oh! ¿Qué va a hacer Ud. si Dios toma Su postura y Ud. toma su postura?

27 Hace unos años en el centro de los Estados Unidos, había un predicador que se llamaba Daniel Greenfield, un gran y poderoso ministro. Muchos de Uds. clérigos han leído su libro. Y una noche él tuvo un sueño. Y en esta cierta noche que soñó, él pensó que había muerto y que se había ido al cielo. Y cuando llegó a la entrada, el portero salió y le dijo: “¿Quién se está acercando al lugar?”.
Y él dijo: “Yo soy Daniel Greenfield, un evangelista de los Estados Unidos”.
Dijo: “Solo un momento, Sr. Greenfield. Veré si puedo dejarlo entrar. Si su nombre está en el libro, todo estará bien”. Él buscó en el libro. Regresó y le dijo: “Sr. lo siento, pero su nombre no está en el libro. Ud. debe irse de aquí”.
“Oh”, dijo él: “seguramente que está equivocado. Yo he predicado el Evangelio. He vivido una vida buena”. Dijo: “Seguramente mi nombre está en el libro”.
“Lo siento”, él dijo: “No se encuentra aquí”.
Le preguntó: “¿Qué debo hacer entonces?”.
Respondió: “Puede apelar su caso al gran Juicio del Trono Blanco”.
“Bueno”, él dijo: “No tengo otra alternativa. Entonces debo hacerlo”.

28 Y él dijo que parecía como que comenzó a moverse por el aire a una velocidad increíble. Y llegó a la presencia de la Luz. Y a medida que la Luz se hacía más brillante, empezó a ir más despacio, deteniéndose. Después de un rato, se detuvo completamente. La Luz no salía de ningún cierto lugar, pero estaba por todo a su alrededor. “Oh”, él dijo: “¡Qué sensación el estar parado en esa Presencia!”.
Y una Voz salió de la Luz y dijo: “¿Quién se está acercando a Mi Trono?”. Como un gran trueno que salía. Y él dijo: “Oh, Jehová Dios, soy el evangelista Daniel Greenfield. Fui rechazado en las puertas al cielo. Y se me pidió que apelara mi caso a Tu justicia”.
“Muy bien”, Él dijo: “Te voy a juzgar por mi Ley”. Él dijo:“Daniel Greenfield, ¿alguna vez dijiste una mentira?”.
Él dijo: “Hasta ese tiempo yo pensaba que había sido por lo menos un hombre honesto; confiable”. Pero dijo: “Oh, pero en esa Presencia, me di cuenta que había dicho muchas cositas que estuvieron un poco torcidas, que fueron de doble sentido.
Él respondió: “Sí, Señor. He mentido”.
Él dijo: “Daniel Greenfield, ¿alguna vez robaste?”.
Él dijo: “De todo lo que yo pensaba que había sido, pensaba que por lo menos había sido honesto. Pero en la Presencia de esa Luz, recordé un pequeño trato que hice que fue turbio.

29 Hermano, hermana, ante su iglesia, ante sus vecinos, ante la presencia de su pastor, podría verse muy bien, pero espere a estar en la Presencia de esa Luz, esa Luz perfecta.
Entonces dijo que él escuchó otra vez la Voz y dijo: “Daniel Greenfield, mi justicia demanda perfección. ¿Fuiste perfecto en tu vida?”.
Dijo: “No, Señor, no fui perfecto”. Y dijo: “Estaba ya listo para escuchar ese gran estruendo”. Dijo: “Parecía como si mis huesos se hubiesen desconectado y estaba como temblando como si no pudiera detenerlo”. Dijo: “Entonces escuché una Voz. Era la Voz más dulce que alguna vez haya escuchado”. Dijo: “Ninguna madre pudiera hablar así”. Y dijo: “Voltee para mirar, y vi el rostro más dulce que alguna vez haya visto”. Y dijo: “Él caminó hacia mí y puso Sus brazos a mi alrededor. Y Él dijo: ”Padre, eso es verdad. Daniel Greenfield no fue perfecto en su vida, pero hay una cosa que hizo en su vida. Él se paró por Mí en la tierra, así que aquí en el cielo, Yo me paro por él“.

30 Me pregunto en esta noche, amigo, mientras que somos un grupo de gente, tal vez encarándose uno al otro por última vez como mortales, si Ud. muriera esta noche, ¿quién se parará por Ud.? ¿Su iglesia? ¿Su pastor? ¿Su mamá? ¿Su papá? Permítanme presentarle a Uno, si ustedes se paran por Él en esta noche, Él se parará por Uds. entonces. Piénsenlo por un rato mientras inclinamos nuestros rostros solo por un momento de oración.
Antes de orar, quiero que sean muy honestos, jóvenes y ancianos. En la solemnidad de este minuto. ¿Alguna vez se han encontrado con Él cara a cara y le han dicho sobre sus pecados y cómo Él les ha perdonado sus pecados? Quizás se han unido a la iglesia. Eso está bien. Quizás Ud. se ha bautizado de acuerdo a su credo o lo que sea. Pudiera Ud. saberse todo el catecismo. Y Ud. pudiera ser un buen erudito de la Escritura. ¿Pero le conoce a Él? Si no lo conoce, ¿podría ser muy honesto ahora con Dios? Y si no lo ha sido, y Dios le está hablando ahora a Ud. —Dios el Espíritu Santo, que está presente. Si Él le está hablando ahorita mismo diciendo: “Hijo, tú sabes que estás mal. Si te diera un ataque al corazón esta noche y murieras, tú sabes que no podrías pararte en Mi Presencia. Acepta a Mi Hijo ahora”.
Y al levantar su mano, solo diga: “Dios, acuérdate de mí. Yo quiero ahora de Tus misericordias. Y por medio de mi mano, quiero decir que yo me pararé por Ti, si Tú me ayudas ahora”. ¿Levantaría su mano? Por todo el edificio. Dios le bendiga, y a usted, a usted. En los balcones que están aquí a mi izquierda. Levante su mano: “Dios, ten misericordia”. En el balcón que está a mi derecha. Ahora no se avergüencen. Si Ud…. Dios le bendiga, hermana. “Si Uds. se avergüenzan de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de Uds. delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”.
Piénsenlo. No importa que tan bueno sea, o qué tanto haya hecho. Eso no significará nada en la presencia de Dios. O usted se para por Cristo o no se para por Cristo.

31 Unas veinte o treinta manos fueron levantadas. ¿Pudiera haber unas más, solo por un momento? Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, le voy a pedir al organista si nos pudiera dar un acorde en el órgano. Que los Cristianos oren. Dios le bendiga aquí, hermana. Que nadie mire, solo mantengan sus rostros inclinados.
Ahora amigo, en la presencia de Dios, conociendo esto, que un día voy a tener que pararme a Su lado y dar cuenta por el mensaje de esta noche. Y Ud. también tendrá que hacerlo. Le estoy ofreciendo en esta noche, por la gracia de Dios, a Jesucristo, que quita el pecado del mundo. ¿Se parará por Él esta noche, para que Él se pare por Ud. en aquel día? Dios le bendiga señor, de aquel lado. Eso es bueno. Alguien más que pueda levantar la mano y decir: “Dios ten misericordia de mí”.
Ahora, depende de Uds. Dios le bendiga, señor. Esa es una muy buena postura. Dios le bendiga aquí, hermana, joven mujer. Dios le bendiga, señor, en la parte de atrás. Dios ve su mano. “Ten misericordia de mí, Oh, Dios, yo realmente te necesito”.

32 Deseo decir algo. Con sus rostros inclinados, todos orando. Nadie sabe, joven o anciano, cuando es que partirá. Pero está establecido para los hombres que mueran una vez y después el juicio. ¿No sería triste que Ud. llegue allá y se dé cuenta que ha estado equivocado?
Dios le bendiga, a la dama que está aquí. Él verá sus manos. Solamente estoy esperando un minuto. No sean insensibles. Sean de un corazón blando. Uds. saben que en el mundo… la así llamada iglesia ha puesto su corazón en esos viejos programas de televisión, y la radio, y programas sin censura, y leyendo revistas de “Casos de la vida real”, al punto que sus corazones están insensibles y negros. No tienen más ternura. No tienen más lágrimas. Las mujeres ya no se sonrojan. No sienten más vergüenza frente al hombre. ¿No es un tiempo lamentable? Pero esto tiene que venir antes de que cierto-cierto Sputnik [satélite] haga su trabajo. Dios dijo que así sería.
Oh, si Ud. está en esa condición en esta noche, amigo pecador, ábrase camino más allá de eso, y acepte a Jesús.

33 Hace un tiempo estaba hablando con una joven. Me sentí guiado a decirle algo. Y le dije: “Hermana”, después que el servicio había concluido, le dije: “¿Quisieras venir a Cristo?”.
Ella dijo: “Yo pertenezco a la iglesia. Y si quisiera que alguien me hablara, yo me conseguiría un pastor que tuviera algo de sentido común”. Dijo: “No trate nunca de avergonzarme”.
Le dije: “Muy bien. Lo siento. Nadie sabe esto más que Ud. y yo. No fue mi intención avergonzarla. Yo solamente le pregunté porque me sentí guiado a hacerlo”.
Estando parados al lado de un pequeño rosal al lado de la Iglesia Bautista que está allá en Nashville, Tennessee. Nunca olvidaré esa noche, el viento soplaba, la luna estaba brillando. Y ella se dio la vuelta con sus pequeños labios pintados y su naricita y se escabulló, se fue al encuentro de un montón de muchachos.
Como un año después, pasé por la misma ciudad. Estaba teniendo una campaña en el lugar. Y mientras caminaba por la calle, vi a una jovencita caminando por la calle con sus falditas tan terribles. Yo la miré y pensé: “Seguramente que no es ella”. Y me di la vuelta y empecé a seguirla. Ella me miró mientras pasaba. Y la alcancé. Ella dijo: “Hola, predicador”.
Yo dije: “¿Cómo está? ¿No es acaso usted…?”.
Ella dijo: “Si lo soy”. Ella se detuvo y buscó algo en su bolso, sacó un cigarrillo y dijo: “Tome uno”.
Yo le dije: “Vergüenza le debería de dar”.
Ella dijo: “Bueno, quizás quiera tomar un traguito de mi botella”.
Le dije: “¿Sabe tu papá que haces esto?” —un diácono en la iglesia.
Y ella respondió: “Quiero decirle algo, predicador. ¿Se acuerda de aquella noche que Ud. me habló junto al rosal?”.
Le dije: “Nunca lo olvidaré”.
Ella dijo: “Ese fue mi último llamado”.
Y esta es la declaración que esa jovencita bonita dijo. Ella se envolvió en esta cosa moderna de rocanrol de los adolescentes. Y ella dijo: “Predicador, mi corazón está tan endurecido, que pudiera ver el alma de mi madre cocinándose en el infierno como un panqueque y me reiría de eso”.
Ya había cruzado la línea entre misericordia y juicio.

34 ¡Oh, no lo haga, amigo! Jóvenes, ¿No aceptarían a Cristo en esta noche mientras esperamos un momentito más? Levanten sus manos. Podrían decir: “Se misericordioso…”. Dios le bendiga. Eso es bueno. Eso está muy bien. Muchos más han levantado su mano. Qué bueno.
Entonces oremos. Eterno y bendito Dios. Sabemos que no solamente es para estar parados aquí en esta noche en la reunión. La Palabra de Dios ha sido predicada y el Espíritu Santo está presente. Y escrito está: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Muchas manos han sido levantadas. Eso muestra que han tomado una decisión. La ciencia dice que sus manos deben colgar. Pero hay un Espíritu en ellos que desafía las leyes de la ciencia, y levantaron sus manos para hacer una decisión ante su Hacedor. Ellos son los dones de amor de Dios. Y son los dones de amor a Cristo, que Dios le entrega a Cristo. Ningún hombre los puede arrebatar de Su mano. Tú les das vida eterna y los levantarás en el día final.
Concédelo, Señor, que sus almas puedan endulzarse y recibir toques de miel por medio de la presencia del Espíritu Santo, hasta que la muerte los libere y lleguen a la presencia de Dios, cubiertos con Su Sangre, lavados y como nuevos otra vez. Señor Dios, permite que el Espíritu Santo lo haga ahora mismo. Y que los presente ante el Señor Jesús como santificados, personas bautizadas, en el Cuerpo de Cristo. Te lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén.

35 Cantemos solamente un verso del himno: “Salvador, Salvador, escucha mi humilde clamor”. ¿Cuántos se sienten muy bien? Solamente levanten sus manos, sientan que Dios está aquí. ¿Acaso no aman simplemente la Presencia del Espíritu Santo? Ahora, en santidad, con reverencia y espiritualidad; levantemos nuestras manos y cantemos ese himno precioso antiguo de Fanny Crosby:
No me pases, tierno Salvador,
Oye mi humilde clamor,
Mientras otros Tú bendices,
No pases de mí.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti?
¿O en el Cielo sino a Ti?
Cantémoslo ahora:
No me pases, tierno Salvador,
Oye mi humilde clamor,
Mientras otros Tú bendices,
No pases de mí.

36 Oh, ¿simplemente, no le aman a Él? En este momento el mensaje ha terminado. Ahora es el tiempo de la adoración. Cantemos ese glorioso himno de antaño de la iglesia:
Mi fe espera en Ti,
Cordero, quien por mí,
Fuiste a la Cruz;
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón,
Tu Santa Luz!
¿Cuántos lo saben? Cantémoslo ahora en el Espíritu de adoración, mientras que Uds. simplemente adoran al Señor. Muy bien.
No me pases, tierno Salvador,
Oye mi humilde clamor,
Mientras otros Tú bendices,
No pases de mí.

37 Siendo que resultó de esa manera, me pregunto si hay alguien en el edificio que esté tardando en levantar sus manos y que debió haber levantado su mano hace un rato, y que ahora en verdad quiere que Dios haga algo por Ud. Levante su mano. ¿Lo hará? Dios le bendiga. Dios no comete errores, Uds. saben. Dios le bendiga, hermana. Que Él le conceda eso. Vean, Dios no comete errores. Él es perfecto en todo lo que hace, si nosotros tan solo seguimos la guianza del Espíritu.
Ahora. “Mi fe espera en Ti”. Muy bien hermano, por favor. Todos juntos ahora.
Mi fe espera en Ti,
Cordero, quien por mí,
Fuiste a la Cruz;
Ahora, (levantemos nuestras manos ahora)
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón,
Tu Santa Luz!
Oh, hay algo al respecto cuando adoramos en el Espíritu. La bondad y la gentileza de la paloma, el Espíritu Santo, trayendo paz. Oh, simplemente… Cantemos otro verso del himno.
A ruda lid iré,
(Solamente mírenlo a Él ahora).
Y pruebas hallaré,
Mi guía sé;
Líbrame de ansiedad,
Guárdame en santidad,
Y por la eternidad
Tuyo seré.

38 Señor Dios, mientras que la música se escucha dulcemente, y la gente tararea este lindo himno antiguo que nuestros padres cantaron hace años, que ya se han ido a la gloria y a Tu presencia; que los Ángeles tomen su posición, su lugar en esta noche entre las filas de esta gente. Y ayúdanos ahora a reconocer Tu omnipresencia, la presencia del Espíritu Santo.
Y concédenos, Señor, nuestro deseo del corazón. Y permite, que cuando estemos listos para dejar este edificio en esta noche, que podamos decir como aquellos que venían de Emaús, después de la primera resurrección, mientras caminaban, hablando de la Escritura y Jesús se les apareció. Y ellos no sabían quién era Él. Pero Él caminó con ellos y los consoló con la Escritura de ese día. Y cuando llegó la noche, entraron a un edificio y le pidieron que entrara.
Eso es lo que nosotros hemos hecho, Señor. Y cuando Tú cerraste la puerta, y te sentaste con ellos, Tú hiciste algo igual como lo habías hecho antes de Tu crucifixión.
Ellos te reconocieron por el milagro que Tú les hiciste. Y Tú te desapareciste de su vista. Pero rápidamente corrieron y dijeron: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos hablaba por el camino?”.
Ellos se fueron con los suyos y les declararon que habían visto al mismo Jesús que había sido crucificado, y que había resucitado, y estaba haciendo las mismas cosas que Él hizo antes de Su crucifixión. Señor, haz lo mismo para nosotros esta noche. Concédelo. Danos una Escritura, ahora. Y trabaja, Espíritu Santo, por medio de esta Escritura, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

39 Ahora, si por favor pueden permanecer muy quietos por unos cuantos minutos. ¿Cuántos de los que están en la Divina Presencia nunca han estado antes en una de mis reuniones? Veamos sus manos. ¡Oh, vaya! El noventa por ciento del público. Me imagino que esta noche el Dr. Vayle… Yo no soy un predicador, Uds. saben eso. Pero Dios me ha dado otra manera de trabajar con Su Iglesia. Y es por medio de un don del Espíritu Santo. Y les voy a dar una Escritura, que probablemente él se las ha dicho muchas veces.
¿Cuántos saben que Jesús mismo dijo, que no podía Él hacer nada en Sí mismo, sino lo que miraba al Padre hacer? En San Juan 5:19. Entonces Jesús nunca hizo un solo milagro hasta que Él miraba por visión al Padre haciéndolo primero, de acuerdo a Su Palabra. Eso es correcto.
Cuando Felipe vino a Él, él fue por Natanael y lo trajo de regreso y le dijo a Natanael a Quien habían hallado. Jesús. Y Natanael no podía creerlo. Pero cuando él llegó a la presencia del Mesías, Jesús dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Y pudiera haber sido un árabe; pudiera haber sido un griego. Él pudiera haber sido cualquier otro. Todos ellos se vestían igual. Pero, Jesús supo que él era un judío y que era un hombre justo y honesto.
Y el hombre le preguntó a Él: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Eso había sucedido un día antes, a quince millas de distancia [24 km.]
Y cuando Él hizo esto, le dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.

40 Él hizo lo mismo con varios. ¿Cuántos saben que de esa manera Él se declaró a Sí mismo en los días pasados? ¿Cuántos saben que Él prometió que las obras que Él hizo, Su iglesia las haría también? “Un poquito y el mundo no me verá más. Empero vosotros me veréis, porque Yo (ese es un pronombre personal) Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Y como el Padre me ha enviado, así Yo os envío”. El Padre que lo envió iba con Él, y estaba en Él. El Jesús que envía a la iglesia va con ella, y está en ella.
¿Cuántos saben que ese Jesús que estuvo aquí en la tierra era el Ángel del Señor que estaba en la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel a través del desierto? Todos los estudiantes Bíblicos saben eso.
Ellos dijeron: “Tú eres un Hombre que aún no tiene cincuenta años, y dices que has visto a Abraham. Ahora sabemos que tienes demonio”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Y esa era la Columna de Fuego que estuvo en la zarza que habló con Moisés.
Cuando Él estuvo aquí, Dios y Cristo estaban unidos en uno. En un cuerpo llamado Jesús. Y después, cuando Él obraba en la tierra, e hizo las cosas que Él hizo, dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto? Entonces lo que Él haya sido antes que fuese carne, Él regreso a eso. Es de acuerdo a Su Palabra.
Después de Su muerto, sepultura y resurrección, y ascensión, Pablo… Saulo, mejor dicho, iba camino a Damasco a arrestar unas personas que estaban haciendo demasiado ruido, y comportándose de cierta manera. Así que, justo antes de que llegara a Damasco, una Luz le apareció que resplandeció en su rostro y lo cegó. Y una Voz clamó y dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús”. ¿Es eso verdad? Entonces Él había regresado a ser la Columna de Fuego otra vez. ¿Es eso correcto? Vino de Dios, y regresó a Dios.
Ahora, si vemos esa… y esta fotografía es… (Yo les digo, escóndanme a mí de la fotografía) no soy yo. Es Él. Ellos les han contado al respecto. Está aquí en Washington, D.C. como el único ser sobrenatural que haya sido fotografiado en toda la historia del mundo.

41 Miren, Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no produce los frutos, los pámpanos producen el fruto. Y las ramas ciertamente llevarán el fruto de la vid. ¿Es eso verdad? Si están injertadas, o lo que pudiera ser, tiene que llevar la vida de la vid, porque está viviendo de la vid.
Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Bueno, entonces: “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros, entonces pedid lo que queráis y os será hecho”.
Entonces fíjense, ¿un árbol de durazno producirá duraznos? Una vid producirá uvas. Una de sandía producirá sandías. El Espíritu de Cristo producirá la vida de Cristo. ¿No dice la Escritura que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? Si Él se declaró a Sí mismo de esta manera como acabamos de decir, ante judíos y samaritanos, y prohibió que se hiciera ante los gentiles… Dos mil años de teología de la iglesia gentil, Uds. pueden ver a donde nos ha conducido. Pero, ¿acaso no está obligado a declararse Él mismo ante los gentiles igual como Él lo hizo con aquellos?
Como dije anoche, Dios no se hace cada vez más inteligente. Su primera decisión es perfecta y es para siempre. Cuando se levanta la ocasión y Dios actúa, y esa misma ocasión se vuelve a levantar, Dios tiene que actuar de la misma manera en la que Él actuó la primera vez, o Él actuó mal la primera vez. Él no puede ser diferente. Él tiene que permanecer siendo el Mismo.

42 Permítanme darles otra Escritura ahora. Algo me viene al corazón. La noche anterior llamamos las tarjetas de oración. A las personas que tenían tarjetas con números. Y subieron a la plataforma. Y el Señor Dios estuvo aquí para dar a conocer y sanar a la gente de la misma manera que Él lo hizo en el principio. Todos los que estuvieron aquí, levanten sus manos y que saben que es la verdad.
Les voy a dar otra Escritura en esta noche. Y vamos a… diferente, si el Señor lo permite. Ahora, hubo una mujercita débil en la Biblia que pensaba y creía que, aún sin haberle visto, que Él era el Hijo de Dios. Como pueden ver, depende de la manera en la que Ud. aborda a Dios que trae los resultados. Como he dicho, hubo un trapo romano que pusieron alrededor de Su cabeza y le golpearon en la cabeza con un palo, y dijeron: “Profetiza, dinos quién te pego, y te creeremos”. Él no sintió nada de virtud.
Pero había una mujercita que se abrió paso entre la multitud que tocó Su vestidura. Porque decía entre sí: Si tocare tan solo Su vestidura, seré sana“. Una mujercita que tenía flujo de sangre hacía ya muchos años. Nada le podía ayudar. Y cuando ella le tocó, se fue entre la audiencia. Tal vez se sentó, o se quedó parada, no sé. Pero de todas maneras, se encontraba entre la multitud.
Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. ¿Cuántos conocen esa Escritura? “¿Quién me ha tocado?”.
Y Pedro lo reprendió a Él. Dijo: “Pues, todos te están tocando”. En otras palabras, le daban palmaditas, y decían: “¿Cómo está?”. “Me da mucho gusto verlo, Rabí. ¿Ha venido a llevar a cabo un avivamiento?”. Pedro dijo: “Todos te están tocando. ¿Por qué dice una cosa como esa?”.
Jesús dijo: “Pero me he debilitado. Virtud ha salido de Mí”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujercita. Y Él le dijo de su problema, que su fe la había sanado. ¿Es eso así?

43 ¿Cuántos saben que Jesucristo en esta noche, de acuerdo al Nuevo Testamento, en el Libro de Hebreos dice que Él ahora es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? Bueno, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y si Él es un Sumo Sacerdote al cual podemos tocar, ¿no tendría que actuar Él igual como lo hizo ayer? ¿Cuántos creen eso? El mismo de ayer.
Miren, lo que Uds. tienen que hacer es tocarle a Él con su fe, igual como lo hizo la mujer, no son sus manos. No fueron sus manos que le tocaron, fue su fe lo que Él sintió. Y Él se dio la vuelta. Y si Él es el mismo esta noche, aquí, la misma Columna de Fuego, si Este es Él, Su fotografía, y si es, dará testimonio de Él. Si no lo es, entonces no lo hará.
Porque Dios testifica de Sus propios dones. Hebreos 11:1 lo dice. Ahora, y si Él es el Sumo Sacerdote… Y si no llamamos a nadie aquí a la plataforma, Uds. simplemente allá en la audiencia, y en los balcones, donde quiera que estén, si pueden creer en Dios con todo su corazón, no lo duden ni un poquito en sus corazones, pero solo tóquenlo, Él actuará esta noche igual como Él lo hizo entonces, o Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Como pueden ver, amigos, ha pasado mucho tiempo con solo teología y construyendo iglesias y teniendo denominaciones, y bautizando a la gente para enfrente, para atrás, tres veces y cuantas cosas más. Eso no significa nada. ¿De qué sirve nuestra teología si no produce al Cristo? Él vive.
Y si Él lo hace en esta noche, ¿cuántos lo amarán a Él, y creerán en Él y lo aceptarán? Levanten sus manos a Él. Él conoce a cada persona. Yo no puedo ver todas las manos, por supuesto. Dios les bendiga.

44 Ahora, me imagino que toda la gente que está frente a mí me es desconocida. ¿Cuántos saben que no los conozco, levanten su mano, los que no conozco? Los únicos que conozco es este hermano parado aquí. No puedo… White Cloud, o McCloud, su nombre es algo así. Tenemos a uno en Jeffersonville de nombre White Cloud; me imagino que mencioné el equivocado. McCloud, Dr. Vayle… El Hermano Sweet, son todos los que conozco. Pero el Señor Dios los conoce a todos.
Y ahora, ¿de qué serviría mi mensaje de esta noche, contándoles de la mujer que vino a ver el don que Dios había puesto en Salomón, que condenará esa generación, porque Jesús estuvo allá, y reclamó ser el mismo en Su Escritura, si Él no viene y hace la misma cosa esta noche? ¿Cómo pudiera ser condenada? Pero si Él lo hace, y después Uds. no le creen a Él, entonces Uds. serán condenados. Porque fue por eso que Él condenó a aquella generación cuando hizo exactamente la misma cosa de la cual estoy hablando ahora.

45 Ahora quiero que todos oren y que crean con todo su corazón, con toda su alma, con toda su fuerza, que Dios está presente. Y ahora, no se estén moviendo, por favor. Solo sean muy reverentes.
Esto será algo mayor que llamándolos a la plataforma. ¿Cuántos de los que están aquí no tienen tarjeta de oración, veamos, y que están enfermos? Quiero ver solo que… No hay manera de saberlo. No puedo. Con o sin tarjetas de oración, Uds. solo crean. Y Dios seguramente contestará la oración.
Jesús dijo: “Si puedes creer”. Todos sean reverentes. Yo acabo de tocar… Digan esto: “Señor Dios…”. Digan esto en su oración: “Señor Dios, permíteme, Oh, Señor… Estoy en necesidad de Ti. Yo creo que lo que el hombre dijo es la verdad, porque vino de la Biblia. Y en el Antiguo Testamento cuando se destellaba el Urim y Tumim era la verdad. El Urim y Tumim de ese día, el pectoral de Aarón, ya ha sido quitado. Pero, Dios tiene otro Urim y Tumim: Su Palabra. Y si destella desde Su Palabra a ti, entonces es verdad. ”Si puedes creer“.
Solo sean reverentes, alcanzándolo por fe y digan: “Señor Dios, Sumo Sacerdote, estoy enfermo y necesitado. Solo tócame, Señor, y nunca más dudaré. Quitará todo temor de mí y me ayudará”.
Vean, es la unción. Yo estoy esperando y Uds. están esperando. Algo tiene que acontecer, o la Palabra está equivocada, o yo estoy equivocado. La Biblia así lo dice, entonces haría que la Palabra esté errada, también. Él lo prometió.

46 Estoy tratando de vigilar. Es al Ángel del Señor, la Luz, por la que estoy vigilando. Si viene a una persona, entonces me fijo, y una visión se abre. El mismo Dios que vivió en los días pasados es el mismo Dios hoy.
Mantengámonos en adoración. Estoy seguro que los Cristianos aprecian que esté aquí parado. Por favor ahora, sean muy reverentes, muy reverentes. Permanezcan muy quietos. No se estén moviendo. Uds. interrumpen… Eso es lo que duele. Seguramente el Dios del cielo lo dejará pasar. Él conoce nuestro amor, y nuestra adoración.
Señor, acabo de predicar la Palabra, Dios. Yo no soy responsable por la Palabra. Yo solo soy responsable de decir lo que Tú has dicho. Y te estoy pidiendo a Ti que hagas aquello que hiciste cuando estuviste en la tierra, para que estas personas, muchos finos Cristianos que están aquí esta noche, que creen en Ti, Señor, si tan sólo lo haces una vez para nosotros. Solamente permite que la gente sepa por una señal verdadera que Tú estás vivo. Habla a un corazón, Señor, encuentra fe aquí en algún lugar.

47 Reverentemente, aquí está. Él Ángel del Señor está suspendido sobre una dama, aquí a mi izquierda. Ella está sufriendo con un problema en sus pies y en sus piernas. Eso es correcto. Sra. Tilton. Ese es su nombre, ¿no es así? Póngase de pie. Yo no la conozco, ¿verdad? Nunca la he visto en mi vida. Ud. ha sido sanada. Ud. tocó al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de sus debilidades.
¡Oh, cómo te doy las gracias Señor! Sean muy reverentes. Por alguna razón la Luz todavía está sobre la mujer. Ella estaba allí orando: “Señor, permite que sea yo”. Si eso es correcto, mueva su mano de un lado a otro, dama, para que puedan verla. Allí lo tienen. Dios en el cielo sabe, con mi Biblia aquí, que nunca he visto a la mujer antes en mi vida. ¿Cómo la conoce Él, y cuál era su problema, quién es ella? Si no es esa la misma cosa que Él hizo en la Biblia, entonces no conozco la Biblia.
¿Cuántos lo creen? Digan: “Amén”. Bien. Sean reverentes. Uds. podrán ver más si es la voluntad del Señor. Allá arriba en los balcones, sigan orando, por todo el alrededor, no importa dónde se encuentre, solo sigan orando.

48 Por alguna razón esa Luz todavía está suspendida sobre la mujer. Pero hay algo más que está mal. No, no es. Es en la mujer que está enseguida de ella. Y esa mujer tiene un crecimiento en el seno. Eso es correcto, dama. Póngase de pie solo un minuto para que yo pueda captar su espíritu. Y ese crecimiento está en su seno izquierdo. Eso es correcto. Ud. es la Sra. Woodward. Vaya a casa y sea sanada. No le tema a ese cáncer. Jesucristo sana al enfermo y al afligido, si puede creer.
Se ha ido a una pequeña dama, un poco entrada en edad, con una cinta alrededor de su sombrero, sentada justo a dos hileras detrás de allí. Está bajando sobre ella en este momento. Ella está sufriendo con un problema en la vesícula. ¿Lo cree Ud. dama, que el Señor la va a sanar? Al final de la hilera. Ud. tiene un problema de corazón, también, sentada en… Si, señora. ¿Cree Ud. que Él la sanará? Ud. estaba orando… La razón por la que Ud. no me captó, es porque estaba orando, sufriendo con un problema en la vesícula y del corazón. Eso es correcto. Levante su mano si eso es correcto. Ud. estaba sentada allí orando. Fue para algo doble. La dama que está sentada a un lado de Ud. tiene problema en la vesícula también, sentada al lado suyo. Póngase de pie, dama, porque eso se ha ido de ambas. Amén. Se tornó luz.
¿Qué fue lo que tocaron ellas? Ellas tocaron al Sumo Sacerdote. Pues, están como a veinte yardas [18 m.] de mí. No soy yo, es el Cristo. Él da testimonio de Sí mismo. Él es el Sumo Sacerdote. Él todavía está vivo en esta noche.

49 Ud. está alabando al Señor, sentado allí, señor. Ud. tiene diabetes. Yo no lo conozco, ¿verdad? Póngase de pie por un minuto. Solo quédese allí. Hay algo mal con su… Sí, diabetes. Hay algo mal en su sangre. ¿Cree que soy Su profeta, o Su siervo, con todo su corazón? Yo creo eso. Yo no puedo sanarlo, señor. No tengo manera de sanarlo. Pero Ud. ha tocado algo que ha traído… Ud. se ha percatado de que algo está sucediendo. Exacto. Ud. no es de la ciudad. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de un lugar que se llama Pittsfield, Maine. Eso es correcto. Su nombre es el Sr. Silas Perkins. Eso es exactamente correcto. “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es correcto. ¿Cree Ud.? Vaya entonces a casa y sea sanado. Acepte su sanidad, y vaya a casa y sea sanado.
Una pequeña dama, allí, con una cosita sobre su vestido negro. Ella está sufriendo con ulceras. ¿Cree que soy Su profeta, Su siervo? Ud. también tiene venas varicosas. Si eso es correcto levante su mano. ¿Lo cree ahora? Sea sana. Si Jesucristo… Si Ud. tiene la fe suficiente para tocarlo a Él, seguramente tendrá la fe suficiente fe para aceptarlo ahora. Si puedes creer.

50 ¿Qué piensa señor, sentado allá orando con ese problema de espalda, sentado allá? ¿Cree que Dios le sanará eso? ¿Lo cree? Póngase de pie y acéptelo.
¿Lo creen? Hay una dama sentada en frente con su mano levantada, de esta manera, sufriendo con un problema en el pecho. Eso es correcto. Ud. está orando por su esposo sentado al lado suyo, también. Él toma y Ud. quiere que… Eso es correcto. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso no podía esconderse aunque se intentara. Eso es correcto. Señor, acéptelo ahora. Esa cosa lo dejará. Ud. no quiere hacer eso. Ud. es demasiado caballero como para hacer eso. Crea en Él.
¿Cuántos de Uds. creen con todo su corazón? ¿Creen Uds. que Su Presencia está aquí? Entonces el Cristo que se paró y dijo que la Reina de Sabá se parará en los últimos días y condenará la generación que lo vio a Él haciendo eso, y aquí está Él al final de la edad gentil, haciendo lo mismo.

51 Ahora, no hay hombre que pueda sanarlo. La sanidad es algo que Dios ya hizo. El herido fue por nuestras transgresiones. Por Sus llagas hemos sido sanados. La única cosa que alguien puede hacer es que Ud. acepte algo que Él ya hizo. ¿Creen Uds. eso?
La Escritura sí dice que estas señales seguirán a los que creen. Si ponen las manos sobre los enfermos, sanarán. ¿Es eso correcto? Bueno, ¿cuántos creyentes tenemos aquí? Levanten su mano. Pongan sus manos uno sobre el otro. Si son creyentes, probémoselo a Dios que Uds. son creyentes.
Allá arriba en los balcones, Ud. señor, que tiene problema en la próstata, sentado al lado del poste. Todo ha concluido ahora. Puede irse a casa. Todo está bien.
Esa dama joven allí con tuberculosis, todo ha concluido.
¡Oh! ¿No pueden comprender que Su Presencia está aquí? Uds. están en la Presencia del Dios viviente. No un hombre, pero un Dios real Quién no vivió solamente hace dos mil años, pero que vive esta noche, aquí mismo en esta Presencia ahora.

52 Oh, Señor Dios, puedes ver sus manos unos sobre otros. Y ruego que Tú les des fe. ¿Qué más pudieras hacer, Señor? Tu Mismo has declarado que estás aquí. Y pido que un gran poder espontáneo del Espíritu Santo surja entre esta gente ahora mismo y que sane a cada persona que está en la Presencia Divina.
Satanás, los has mantenido cautivos por mucho tiempo, pero esta noche has sido expuesto. Jesús viene muy pronto por una iglesia y Él está tratando de darles fe de rapto. Sal de esta audiencia, tú, espíritu del diablo que los has atado. Te conjuro por el Dios viviente que salgas de ellos. En el Nombre de Jesucristo.
Cada persona que está aquí, no importa si está lisiada, lo que haya tenido, si cree que Jesucristo está aquí en Su Presencia, póngase de pie. A mí no me importa lo que tenga. Póngase de pie. Mueva sus manos lisiadas en el aire. Todo ha acabado. Uds. están sanos en el Nombre del Señor Jesucristo.
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