S.577 58-0518  LA FE PROBADA PRODUCE BENEFICIOS 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Fe Probada Produce Beneficios

Bangor, Maine, E.U.A.

58-0518

1 Permanezcamos de pie solo por un momento, por favor, para orar. Inclinen sus rostros ahora mientras vamos al encuentro del Autor antes de leer Su Libro.
Oh, Dios, venimos ante Tu Presencia una vez más esta noche con agradecimiento en nuestros corazones. Y te damos las gracias por todo lo que nuestros ojos han visto y por lo que nuestros oídos han escuchado: al gran y poderoso Dios viviente dándose a conocer Él Mismo a los hijos de los hombres, en este día justo antes de la llegada de Jesús en un Cuerpo corporal. Y cuando le veamos a Él, le amaremos y seremos arrebatados en el aire con Él, para encontrar al Señor, y así estaremos por siempre con Él. Mientras esperamos, esa es la gran expectativa de nuestros corazones, orando diariamente, anhelando, trabajando, hasta que se oculte el sol.

2 Y Señor, así como nos hemos reunidos esta noche en este edificio, sábado por la noche, pedimos que nos des una bendición especial esta noche, que Tú puedas enviar Ángeles desde el cielo para que puedan tomar su posición por cada hilera y cada pasillo. Y que Ellos puedan ministrar Tu Palabra, Señor, a los corazones de la gente. Circuncida los oídos para que puedan escuchar. Circuncida los labios que hablarán. Y después, Señor, circuncida los ojos para que puedan ver. Y danos una fe sobresaliente para que el gran poder del Dios viviente pueda surgir de entre nosotros esta noche, y que no quede persona débil entre nosotros, ya sea en lo espiritual como en lo físico, para cuando este servicio haya terminado.
Oh, Señor, concede estas cosas porque te amamos; y amamos alabarte, y adorarte entre Tu pueblo. Tenemos un objetivo, Señor, y ese es el servirte a Ti. Un motivo, y es el de hacerlo de acuerdo a como Tú nos pidas que lo hagamos. Así que concédenos de Tu Espíritu Santo en estas cosas. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

3 Solamente un cuantos anuncios, y nos daremos prisa a entrar directamente al servicio porque… o al mensaje, porque muchos están de pie. Mañana en la noche si Dios lo permite, deseamos darles un mensaje del Evangelio. Y el tema será: “El Poderoso Conquistador”. Y después el martes por la noche, si el Señor lo permite, quiero hablar sobre: “Cuando El Águila Excita Su Nidada y Revolotea Sobre Sus Polluelos”. Después el miércoles por la noche esperamos tener un gran clímax en el servicio.
Estoy orando que algún momento en esta misma dirección, que algo suceda en la gente que encienda sus corazones en fuego por Dios, que un avivamiento a la antigua pueda surgir aquí en los estados de Nueva Inglaterra. Se ha intentado en la Costa Oeste, se ha intentado en el centro por el Este, se ha probado en el Sur, pero al parecer este es nuestro último lugar para intentarlo, en Nueva Inglaterra. Aquí fue donde nuestros antepasados llegaron buscando libertad de religión, aquí en Plymouth Rock, y desde estas tierras sagradas, hombres y mujeres en oración salieron a establecer nuestra gran economía espiritual, y que ahora tenemos el privilegio de gozar.
Ningún americano podría avergonzarse de sus antepasados que llegaron a este país, que iban a la iglesia cargando pistolas, que vinieron para acá buscando libertad de religión. Iban en caballo, en viejos vagones, pelearon con los indios y demás, para poder asistir a la iglesia. Esa sangre regó este suelo. Si pudiéramos ser sinceros y creer en el Dios que ellos creyeron y si le servimos con la misma reverencia que ellos le sirvieron, tendríamos nuevamente un avivamiento. Y yo creo que empezará por Nueva Inglaterra. Dios está dispuesto a hacerlo, si nosotros estamos dispuestos recibirlo.

4 Ahora iremos a las Escrituras para leer solo un texto corto para encontrar el contexto. En San Marcos el capítulo 11 y el versículo 22. Solamente un versículo de la Escritura.
Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.
Deseo tomar eso como texto en esta noche: “Tened Fe En Dios”. Y el tema será este: “La Fe Probada Produce Beneficios”.
Y ahora, Ud. dirá: “Hermano Branham, para una reunión y donde hay varios cientos de personas reunidas, ¿no cree que Ud. leyó un texto demasiado corto? Para el tamaño de la audiencia en esta noche, solo cuatro palabras: Tened Fe En Dios”.
No, eso es demasiado. Eso es suficiente. Si tan solo creyéramos lo que hemos leído y a la vez actuáramos sobre eso, es suficiente para convertir a todo el mundo. Es suficiente para sanar a cada persona que se encuentra enferma por todo el mundo en esta noche. “Tened Fe En Dios”. Es un perdón para todos aquellos que quieran ser perdonados. Pero para que pueda ser un perdón, debe ser recibido como perdón.

5 Hace un tiempo (varios años atrás, en los inicios de nuestra joven América), me fue dicho que hubo un hombre que había cometido un delito militar, y fue hallado culpable, y fue sentenciado a que le disparara el pelotón de fusilamiento en tantos días más. Pero un buen hombre que estaba relacionado con el Presidente —creo que en este tiempo estaba Lincoln— fue con el Sr. Lincoln y suplicó por la vida de esta querida persona; diciendo: “Sr. Lincoln, tal vez él ha cometido un delito, pero Ud. tiene el poder de dejarlo en libertad o el poder de matarlo”. Y dijo: “Él es un ser mortal, él fue criado en un buen hogar. ¿Por qué no le da una oportunidad?”.
Y el Sr. Lincoln, de buen corazón, un caballero Cristiano generoso como fue él, dijo: “Yo lo haré”. Y él escribió en un pedacito de papel: “Perdono a Tal y tal. Abraham Lincoln”.
Y el hombre se fue tan rápido como pudo a ver al prisionero; y le dijo: “Sr. tengo su perdón”. Y él se lo mostró.
“Oh”, él dijo: “ese no es un perdón. Ese solamente es un pedazo de papel”.
“Pero”, le dijo: “es tu perdón. Allí está el nombre de Abraham Lincoln, y él es el Presidente de los Estados Unidos”.
Él dijo: “Si fuese el papel correcto del Sr. Lincoln, estaría bordado con oro, tuviera un sello y demás”
Él dijo: “Pero, señor, esa es la firma del Presidente”. Y el rehusó recibirlo, a pesar que el hombre se hacía la vida más miserable. Y a la siguiente mañana fue fusilado al amanecer. Entonces hubo una declaración firmada del Presidente de los Estados Unidos diciendo que ese hombre había sido perdonado el día anterior, y con todo, ellos lo fusilaron. ¿Ahora qué? Fue juzgado en los Tribunales Federales de nuestro país, y ésta fue la decisión: “Un perdón no es perdón a menos que sea aceptado como perdón”.
Y cada Palabra de Dios es eso: Es salvación a aquellos que lo reciben de esa manera, y es sanidad a aquellos que pueden recibirlo como sanidad. Solamente son cinco palabritas, ¿pero qué significan? “Tened Fe en Dios”. O cuatro pequeñas letras… palabras.

6 Una pequeña historia que me impresionó bastante fue de un muchachito que conocí en Louisville, Kentucky. Un día se encontraba arriba en el viejo desván buscando entre las reliquias; y en un baúl encontró una pequeña estampilla postal, como de media pulgada cuadrada. Se había puesto amarilla, el papel no era muy bueno. Pero el pequeñito pensó: “¿Saben? Pudiera recibir cinco centavos por ella y comprarme un cono de helado”. Así que se fue por el camino en busca del coleccionista de estampillas, y le dijo: “Señor, ¿cuánto me daría por esta estampilla?”.
El coleccionista la miró con la lupa, y dijo: “Te daré un dólar por ella”. Rápidamente se cerró el trato, y el pequeñito se fue corriendo al puesto de helados para comprar todo el helado que podía sostener. Y el coleccionista vendió la estampilla dos semanas después por quinientos dólares. Y un poquito después fue vendida por cinco mil dólares. Lo último que me enteré de la estampilla, es que tiene un valor de un cuarto de millón de dólares. No era el papel, no era el tamaño, sino lo que estaba en el papel, eso es lo que cuenta.
Y no es el tamaño del texto que he leído, tampoco es el papel en el cual está escrito. Es lo que he leído. Es la Palabra eterna de Dios. Cielos y tierra pasarán, pero esa Palabra permanecerá por todas las edades, y por la eternidad. No puede cambiar, es la Palabra de Dios. Y acerquemos a Ella tan reverentes como nos sea posible.

7 Jesús está diciendo: “Tened fe en Dios”, en el libro de Hebreos el capítulo 11 dice: “Es, pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. Miren, recuerden, no es solo una concepción intelectual de algo, es una sustancia. Es algo que Ud. posee.
Venga para acá un minuto, señor. ¿Cuántos han escuchado la vieja expresión: “Ver es creer”? Les quiero mostrar que tan insensato es eso. Hay cinco sentidos que controlan el cuerpo humano, la vista, el gusto, el tacto, el olfato y el oído. Sabemos que es así. Todos ponen demasiada confianza en lo que ven, pero eso no es del todo cierto.
Yo estoy viendo a un hombre que está frente a mí. Él es más alto que yo, y es un poco más… más grande que yo. Él trae puesto un traje como oscuro, con una corbata al parecer floreada. ¿Cuántos creen que esa es la verdad? Porque lo están viendo. (Póngase detrás de mí. Quiero tomar su mano) Ahora, no puedo ver al hombre; pero sin embargo sé que está allí. ¿Les gustaría discutirme eso? ¿Cómo lo sé? Me es imposible verlo. Pero tengo otro sentido. Es el sentido del tacto. Yo lo puedo sentir, no puedo verlo. Es el mismo hombre porque traía un reloj de pulso en su brazo izquierdo cuando vino para acá. Así que es el mismo hombre. Mi sentido del tacto declara que es él tanto como la vista lo hubiera hecho. Entonces el ver no es el creer. El sentirlo ahora es el creer. (Ahora, dé un paso hacia atrás) Ahora, no puedo sentirlo, pero el ver es el creer. Ahora el sentirlo es el creer. ¿Ven la diferencia? Gracias, señor.

8 (Toque un acorde. Algo que nos sea familiar) ¿Cuántos creen que la música está sonando? Levante su mano. Ahora bájela. Gracias. ¿Cuántos lo vieron? Yo pensaba que el ver era creer. Está vez tampoco lo pude ver, ni tocar, pero sin embargo tengo el sentido del oído. El oír así lo declara.
Ahora, esa camisa es blanca. Y cualquiera de los que están aquí que no tiene problema para diferenciar los colores sabe que es blanca. ¿Qué es la fe? Es, pues, la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que usted no ve, ni gusta, ni siente, ni huele ni escucha. Es otro sentido, y es llamado “fe”. Los sentidos del cuerpo declaran dos sentidos. El alma declar… quiero decir, cinco. El alma declara dos: la fe y la incredulidad. Ahora, si su fe les dice esta noche que van a sanar, y Uds. lo saben y su fe lo declara, es de la misma manera que su vista les dice que eso es blanco, queda concluido. Ud. lo tiene. ¿Ven lo que quiero decir? “Es la demostración de las cosas que no se ven”. La gente que tiene fe no tiene temor. Se dice que un cobarde muere diez mil muertes, mientras que un héroe nunca muere, aquel que tiene fe y que cree.

9 Ahora, si la fe es la sustancia de las cosas… Es como esto. Qué si me estuviera muriendo de hambre y Ud. viniera y me dijera: “Sr. Branham, ¿qué pudiera hacer para salvarle la vida?
Yo diría: “Si tuviera una barra de pan, mi vida se salvaría”.
Ud. diría: “Muy bien, Sr. Branham, una barra de pan cuesta veinticinco centavos”.
“Sí, señor”.
“Aquí están sus veinticinco centavos”.
Ahora, los veinticinco centavos no son la barra de pan, pero son la capacidad adquisitiva del pan. Y tan pronto tenga los veinticinco centavos en mis manos, yo me pondré tan feliz por haber salvado mi vida como si me hubiera comido el pan, porque tengo la capacidad adquisitiva de la barra de pan. Y cuando Ud. cree que Dios envió a Jesús para sanarlo, y Ud. lo ha aceptado, Ud. estará tan feliz antes que le duela como lo estará después que… quiero decir, usted estará tan feliz aún cuando le esté doliendo y con sufrimiento como lo estará después que le deje de doler. Y además. Si yo tengo los veinticinco centavos, no significará que tengo el pan, pero yo sé que mientras pueda llegar a la tienda, voy a recibir el pan.
Ahora, pudiera ser que pase mucho tiempo. Tal vez tenga que cruzar vados y barreras y tenga que atravesar por las colinas y los valles, pero durante todo el trayecto me estaré regocijando, sosteniendo mis veinticinco centavos. Voy a obtener el pan, porque tengo la capacidad de compra. Ahora, eso es lo que es la fe. La fe es algo que Ud. puede mostrar y que prueba que lo tiene. No es que se lo haya imaginado en un estado mental manipulado, es algo que Ud. posee. “La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”, que no gusta, que no siente, ni huele o escucha.

10 Miren, cuántas veces… Si hubiese alguien que pudiera estar equipado para tener fe, sería un estudiante de la Biblia, alguien que ha leído la Biblia, que ha enseñado la Biblia. Esa debería ser la persona con fe. Pero algunas veces es todo lo contrario. Yo he visto pasar por la plataforma personas que han vivido una vida buena ante Dios, y que no reciben su sanidad, y tras ellos sube una prostituta y es sanada. Dios no los sana en base a los méritos de su salvación, Él los sana sobre los méritos de su fe. Uds. deben creer en Él. Porque los Cristianos algunas veces piensan que Dios les debe algo, y dicen: “Yo soy una buena persona, he hecho esto y lo otro”. Cuando Uds. comienzan a pensar así, entonces nunca recibirán algo de Dios hasta que quiten eso de su mente. Uds. le deben a Dios, no es Dios debiéndoles a Uds.

11 Fíjense. Tomemos unas Escrituras ahora, o unos personajes, para respaldar esta cosita que dijimos. En una ocasión Israel estaba en guerra con los filisteos. Y este ejército Filisteo se había reunido a un lado de la montaña, e Israel se había reunido del otro lado. Había un valle entre ambos. E igual como el enemigo hace cuando piensa que tiene ventaja sobre Ud., entonces empieza a alardear. ¡Pero deje que se arrincone una sola vez!
Miren, ellos tenían un gran gigante casi prehistórico entre ellos. Y su nombre era Goliat. Sus dedos medían de largo catorce pulgadas [35 cm]. Y su espada era como un rodillo de telar, tal vez era tan larga como la mitad de este pasillo. Y miren que tipo tan colosal era. Así que quiero que noten que tan astuta puede llegar a ser la incredulidad. Él habló de esta manera: “Caballeros de Israel, ¿para qué derramaríamos sangre? ¿Para qué provocar una matanza entre nosotros? Déjenos hacer un trato con Uds. Uds. escojan un hombre y mándenlo para acá. Si él me mata, nosotros les serviremos. Si yo lo mató, Uds. nos servirán”. Por supuesto, con ventaja. Con ese gran gigante. Uds. saben, uno que tenía su Ph D., [Doctor en Filosofía] LL.D. [Doctor en Derecho]. Oh, él estaba todo preparado y listo. Y él lanzó el desafío.

12 Es igual al día de hoy cuando tratan de llevar a Cristo a las naciones por medio de educación, con mejores comunidades, con YMCA [Asociaciones Cristianas. Trad.] y demás. Esas cosas están bien, tienen su lugar, pero nunca tomarán el lugar del Espíritu Santo.
El capitán Al Ferrar, uno de los entrenadores juveniles del FBI, una noche en Tacoma, cuando él me había seguido por tres o cuatro semanas, la vez que declaré que cada centavo del dinero iba directamente al propósito correcto, el que se levantaba en mis propias campañas… Y ellos pusieron a un… un hombre del lugar tenía un muchachito, y lo habían llevado a la reunión con una cadera… los doctores le habían tomado Rayos-X, él no tenía hueso en la cadera. Y cuando trajeron al niñito en una camilla, el Espíritu Santo le dijo quién era, lo que había pasado, de su pequeña fe, y le pidió que se levantara de la camilla. Y el muchachito obedeció y saltó. Su madre dijo: “¡Él no puede hacer eso, no tiene hueso de cadera!”. Y el saltó inmediatamente de los brazos de su mamá y se fue corriendo por la calle gritando tan fuerte como podía. Su madre cayó sobre la camilla donde el niño había estado. Y después lo llevaron con el doctor para que le tomaran Rayos-X, el capitán Al Ferrar. Y el doctor dijo que tenía un hueso perfecto de cadera.

13 El capitán Al Ferrar me llevó a un sótano donde entrenaban a disparar a los policías jóvenes. Estando parados allí él me dijo: “Hermano Branham, yo soy Bautista, pero quisiera saber sobre el Espíritu Santo del cual Ud. está hablando”.
Le dije:“Bueno, capitán, es para los bautistas igual como es para cualquier otro”.
Y él dijo: “Hermano Branham, ¿considera que Él me dará el Espíritu Santo?”.
Yo le dije: “Todo aquel que quiera, que venga”.
Él dijo: “Voy a rentar unas buenas habitaciones en algún lugar, y Ud. encuéntreme allá, y tal vez Él nos dará el Espíritu Santo. Voy a rentar las mejores habitaciones que hay en la ciudad”, en Tacoma.
Le dije: “No es necesario, capitán”.
Él dijo: “Bueno, ¿a dónde puedo ir donde Él pudiera encontrarse conmigo?”.
Le respondí: “Aquí mismo”.
Él dijo: “¿En esta galera de tiro?”.
Le dije: “En una ocasión Él entro a la panza de una ballena en busca de uno. Y a un horno ardiente en rescate por unos, y a un foso de leones por otro. Él vendrá hasta aquí por Ud., capitán”. Y allí de rodillas él le entregó su corazón al Señor Jesús, y fue un hombre bendecido. Vive hoy alabando a Dios. Y casi todos ahí en el cuerpo de policías, han recibido el Espíritu Santo desde que él lo recibió. ¡Oh, hay algo real, el hombre lo anhela!

14 Y este gran Goliat dijo: “Hagámoslo de esa manera”. Ahora, si había un hombre en todo el ejército de Israel que podía hacerlo, ese era Saúl. La Biblia dice que él era cabeza y hombros más alto que cualquier hombre en su ejército. Él se acercaba más en estatura a Goliat que cualquier hombre en el ejército. Y aparte, él era un guerrero. Él sabía cómo pelear. Él sabía cómo maniobrar la espada, como levantar un escudo y derrumbar a la primera. Él era un hombre entrenado. Él era un obispo. Él sabía lo que estaba haciendo. Pero sin embargo con toda su educación y todo su entrenamiento, él era un cobarde. Porque creía en Dios, pero nunca había visto a Dios en acción, no lo había experimentado. Esa es la razón por la que no pueden llevar a cabo grandes reuniones en América sobre sanidad Divina, es por la falta de experiencia. La gente no sabe lo que es Dios; solamente lo toman desde algún punto de vista histórico. Él es un Dios del día presente.

15 Así que un día mientras Goliat hacía su gran alarde, había un muchachito todo flaquito, de pequeña complexión cubierto con un saco pequeño de piel de oveja. Su papi le había dado unas pasas y (para hacer unos pasteles de pasas) y lo había enviado para que se encontrara con sus hermanos que estaban arriba con el ejército. Su nombre era David. Y cuando David llegó al campamento, salió Goliat e hizo otra vez su gran alarde. “¿Por qué no sale uno de Uds. a pelear conmigo?”. Él lo dijo a la hora equivocada. Tocó la casualidad que estaba allí un hombre pequeñito que tal vez no tenía mucha educación, pero él conocía a Dios. Él no tenía el entrenamiento que Saúl tenía, ¡pero él conocía un Dios del cual Saúl no sabía nada al respecto!
Y él les dijo a los hombres de Israel: “¿Me quieren decir que se quedaran allí parados y dejaran que ese filisteo incircunciso desafíe al ejército del Dios vivo? Yo iré y pelearé con él”. ¡Oh, vaya! Una cosita flaquita, que se miraba tan pequeñito. La Biblia dice que él era rubio. Solo un jovencito de unos diecisiete o dieciocho años; quizás un poco de hombros encorvados de tanto trabajar. “Yo iré y pelearé con él”. Pues, aquel hubiera podido agarrarlo de la cintura con un solo dedo. ¡Pero él tenía el coraje! Porque sabía que estaba en lo correcto.

16 Y cuando un hombre sabe que está en lo correcto, nada puede moverlo. Un hombre no mira como lo hizo Moisés, para un lado y para otro. Un verdadero siervo de Dios nunca tiene que mirar para un lado o para otro. A él no le importa: el fruncir del enemigo ni el aplauso complaciente de algunos hombres. Él disfruta del compañerismo con Dios quien lo envió, si acaso sabe donde está parado. A él no le importa si a sus enemigos les gusta o no, o si sus amigos le sonreirán, eso no hace ninguna diferencia para un siervo de Cristo. Él tiene un trabajo que desempeñar, y él no tiene que mirar alrededor. “¿Qué piensa al respecto? ¿Le parece de su agrado?. Él mira a aquel lado, y disfruta la presencia del Dios vivo. Ese es el problema hoy en día, tenemos que voltear y ver lo que nuestra denominación cree. Dios tenga misericordia. Si alguna vez llego a eso, yo cerraré mi Biblia y dejaré el campo misionero. Yo quiero agradar a Dios, tengo una comisión.

17 David dijo que avergonzaría a sus hermanos. Sus hermanos dijeron: “Oh, conocemos tus travesuras, solo estás tratando de hacer algo. Tratando de presumir”.
Así que las noticias llegaron hasta con Saúl. Saúl dijo: “Traigan aquí a ese pequeño mozalbete”. Dijo: “¿Qué estás tratando de decir, muchacho, con un comentario como ese? Tú no eres nada más que un mozo, y él es un hombre de guerra desde su juventud. ¡Vaya, ni siquiera tienes una oportunidad!”.
David dijo: “Señor, solamente déjeme ir”. Vean, él sabía que Dios había prometido bendecir a Israel. Cuando Dios promete, Él se queda con Su promesa. Dios prometió que sanaría a Sus hijos, y Él tiene que quedarse con esa promesa. Dios prometió que nos mandaría el Espíritu Santo, Él tiene que quedarse con esa promesa. No tengan miedo. No importa lo que el otro mundo diga, lo que el vecino diga, pero, ¿qué ha dicho Dios?

18 Y Saúl lo creía desde un punto de vista intelectual, pero David tenía una experiencia. Saúl dijo: “Pero antes que hagas esto, vas a tener que recibir una educación universitaria. Más vale que te pongas mis grados. Te voy a dar mi grado”. Así que le puso su armadura, y su yelmo. ¿Pudieran Uds. imaginarse a un hombre cabeza y hombros más alto que todos los de su ejército y colocándole el yelmo a un muchachito pequeño que no era más alto que esto? Pues le cubrió la cabeza, los oídos, los hombros y todo, me imagino. Y con sus hombros tan anchos… ¿Cómo se miraría David parado allí vestido de esa forma y con sus rodillas dobladas?
Él dijo: “Quítenme esta cosa de encima. Yo no sé nada de eso”. Saúl se dio cuenta que su armadura eclesiástica no le quedaba a un hombre de Dios. “Yo no sé nada sobre tu Ph D, [Doctorado en Filosofía. Trad.] y demás cosas”, él dijo: “Pero déjenme ir con aquello que he experimentado”.
Amén. Me siento muy religioso, honestamente así me siento. Uds. pudieran pensar que estoy actuando simple, pero si Uds. sintieran lo que yo estoy sintiendo, Uds. quizás también actuarían de esta manera. Me siento como David cuando danzó frente al arca del Señor y su esposa se rió de él. Dijo: “¿No te gustó eso? Observa esto”. Dios dijo: “Él es un hombre conforme a mi corazón”. Él sabía de lo que estaba hablando.

19 Y él dijo: “¡Pues, no se puede combatir así con el gigante!”.
Él dijo: “Simplemente quítenme todos estos grados de encima y todos estos papeles de la iglesia y todo lo demás. Déjenme libre por lo menos una vez”. Dijo: “Permítanme decirles algo. Hace tiempo cuando estaba pastoreando las ovejas de mi padre, vino una vez un oso y tomó una de ellas. Y yo levanté mi honda y lo derribé. Y yo rescataba al niñito y lo traía de regreso. Y vino un león y tomó una y salió corriendo. Yo lo derribé también. Y cuando llegué hasta donde estaba, él se levantó contra mí; y yo lo maté”. Él dijo: “El Dios que me ha librado de las garras del oso y del león, cuanto más me librará de la mano de este filisteo incircunciso que ha desafiado los escuadrones del Dios viviente”.
Miren, él tenía fe porque tenía experiencia. Hombres y mujeres que nunca han servido a Dios, que solo han leído sobre Él, no tienen mucha experiencia, ellos no saben qué hacer. Pero un hombre que se ha encontrado con Dios y que ha tenido una experiencia, eso lo concluye.

20 David dijo: “Si Él hizo aquello para salvar la vida de un cordero, ¿cuánto más por la vida de Su pueblo?”.
Y le preguntó: “¿Cómo vas a hacerlo?”.
Respondió: “Voy llevarme esta pequeña honda”. Y escogióse cinco piedras. Las colocó entre cinco dedos, y la honda. Uds. las conocen, de muchachos solíamos usarlas.
Y cuando empezó a venir a su encuentro, él gran gigante se rió de él, dijo: “Niño, ni siquiera tienes una educación. Ni siquiera hablas con buena gramática. ¿Cómo lo vas a hacer?”. ¿Pero que tenía él? Él tenía cinco piedras, J E S Ú S, cubriéndolas con sus brazos de F E. [F A I T H. (en inglés) Trad.] Algo tenía que suceder. Él había tenido una experiencia con fe en Jesús. Dios dirigió la piedra acertadamente y el gigante cayó. Y el resto de ellos tomó valor.
Hace unos años cuando las iglesias, las iglesias del Evangelio Completo, dijeron: “Los días de los milagros están por cerrarse”, pero alguien un día dio un paso hacia enfrente. Ahora todos han tomado valor, y hemos peleado al enemigo y lo hemos puesto contra la pared, cortando y rebanando. Es tiempo para que David actúe otra vez, un hombre con fe.

21 Fue Abraham, que fue llamado de la ciudad de Ur, la tierra de los Caldeos, los gentiles, en el valle de Sinar. Solamente un hombre ordinario, pero Dios le habló cuando tenía setenta y cinco años, y su esposa, Sara, de sesenta y cinco. Habían estado casados desde que eran… desde que ella tenía dieciocho años, y no tenían hijos, y Dios le dijo a Abraham que iban a tener un bebé. ¡Y Abraham le creyó a Dios! Y él llamó a toda cosa que era contraria a lo que Dios le había dicho como si no fuera, creyendo que Dios era capaz de guardar Su promesa.
¿Se pueden imaginar? Un hombre anciano de setenta y cinco años y una mujer anciana de sesenta y cinco años, piénsenlo ahora, yendo con el doctor y diciéndole: “Doctor, queremos apartar un espacio en el hospital. Mi esposa y yo vamos a tener un bebé”.
“¿Qué? ¿Después que han pasado veinticinco años desde la menopausia?”.
“Así es, ella va a tener un bebé. Acabamos de ir al centro de la ciudad y compramos todos los pañales y alfileres y botitas que pudimos y todo lo demás. Vamos a tener un bebé”.
“¿Cómo lo sabe, señor?”.
“¡Dios así lo dijo! Eso lo concluye. Dios así lo dijo”.
“¡Vaya!”, decían: “el pobre hombre anciano está un poquito mal de la cabeza. Algo está mal con él”. Y cualquier hombre que alguna vez se haya parado por Dios ha sido considerado un neurótico o dicen que algo está mal con él“. Algo sí anda mal. Él ha cambiado su posición de ser un pecador moribundo a un santo viviendo para vida eterna, llamando aquellas que no son como si fueran, porque Dios lo ha dicho.

22 ¿Pueden Uds. imaginarse después de los primeros veintiocho días? Puedo ver a Abraham levantarse y decir: “Sara, cariño, ¿cómo te sientes?”.
“No me siento diferente”.
“Bueno, bendito Dios, lo vamos a tener de todas maneras”. Seguro. Un año pasó. “¿Cómo te sientes, Sara?”.
“No me siento diferente”.
“Gloria a Dios, lo vamos a tener de todas maneras”. Veinticinco años pasaron. Él tenía cien años y ella noventa. Una abuelita, con su chal. “¿Cómo te sientes, cariño?”.
“No me siento diferente”.
“¡Bendito Dios, lo vamos a tener de todas maneras!”. ¿Por qué? Él soportó y creyó lo que Dios había dicho, y que Dios podía cumplir Su promesa. Y Uds. son hijos de Abraham —supuestamente. Si Uds. no sanan la primera noche que aceptaron su sanidad, dicen: “Bueno, me imagino que no hay nada al respecto”. No importa lo que sea, Dios así lo dijo y eso queda concluido. Sólo siga adelante. Abraham le creyó a Él.

23 Moisés, después de cuarenta años de teología, el mejor entrenamiento que se le podía dar a un hombre, pues, él no hubiera podido aprender más matemáticas o cualquier otro estudio que estaba estudiando en Egipto, sobre medicina. Pues, los egipcios tenían medicinas y cosas que nosotros no tenemos hoy en día. Ellos construían pirámides que nosotros no podemos construir. Ellos teñían la ropa y aún así lo teñido seguía viéndose natural. Ellos embalsamaban los cuerpos, los momificaban, nosotros no lo pudiéramos hacer hoy. Ellos eran más inteligentes que nosotros. Y Moisés había sido entrenado en todo lo de Egipto al punto que podía enseñarle a sus maestros.
Pero él salió al desierto en una ocasión con un montón de hombres, con más de dos millones de personas, los guió por cuarenta años; y salió del desierto sin una persona débil entre ellos. ¿No les gustaría saber a algunos de Uds. doctores lo que el Dr. Moisés había recetado? ¿Cuántos niños nacían cada noche? El Dr. Moisés llevaba una receta en su maletín. “Yo tengo un pequeño secreto. ¿Quieren que se los lea? Aquí está, para todos Uds. doctores: Yo soy el Señor que sana todas vuestras enfermedades”. Esa era la receta. Funcionó durante cuarenta años en varios millones de personas y no hubo ni una sola persona débil entre ellos.
Un día en la parte de atrás del desierto Dios vino a él, y él obtuvo una experiencia. Cuando él mató al egipcio, él miró para un lado y para el otro. Al matar a un hombre, él se asustó. Todavía no se había encontrado con Dios. Pero después de encontrarse con Dios, él descendió y ahogó a todo el ejército egipcio y en ningún momento volteó para atrás. Él tenía fe. Él sabía lo que significaba. Seguro, él creía en Dios. “Y él se mantuvo, como viendo al Invisible”. Después que él encontró a Dios y que Lo hubo conocido y experimentado, tuvo fe en Él.

24 Fue Felipe, que después de haber escuchado que Jesús le dijo a Simón cuál era su nombre y cuál era el nombre de su padre, pudo entonces decirle a Natanael: “Ven y ve a Quien hemos hallado”. Y luego Natanael vino ante la presencia de Jesús, y Jesús le dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cómo me conoces?”.
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Fue después de eso que él pudo decir: “Tú eres el Rey de Israel; Tú eres el Hijo de Dios”. Después de haber tenido una experiencia.
Fue después que una prostituta que se encontraba junto a un pozo, que vio a un Judío y que este Judío le pidiera de beber. Y Él dijo: “Pídeme a Mí de beber”. Y Él encontró cuál era su problema y le dijo que estaba viviendo con su sexto esposo, lo cual no era correcto. Y fue después de eso, que Él le dijo de su pecado, que ella se fue corriendo a la ciudad y les dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho, ¿no es éste el Mesías?”. Fue después que ella lo había visto, después que había obrado en ella. Algo genuino toma lugar.
Fue después que la mujer había tocado Su vestidura y que había sido sanada, que toda la audiencia quería tocar Su vestidura. Fue después que su flujo de sangre había parado que ella pudo dar el testimonio. Después.

25 Y en nuestra lectura de la Escritura de esta noche Jesús dijo, cuando le habló al árbol: “¡Nunca jamás coma nadie fruto de ti!”. Y al siguiente día se secó, y Pedro se dio cuenta. ¿Qué estaba haciendo Él? Les estaba dando una enseñanza a Sus discípulos.
Y él dijo: “Maestro, he aquí la higuera que maldijiste ayer, se ha secado”.
Él dijo: “Tened fe en Dios”. Después que Pedro vio el milagro que Él había hecho, Él dijo: “Cualquiera que diga a este monte: Quítate y échate al mar, y no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Algo genuino le sigue a una experiencia“.

26 ¡Y hermano, el mundo en esta noche está buscando algo genuino! La gente de esta nación, y el resto del mundo, espera ver algo genuino en la iglesia. La ciencia nos ha traído muerte. La sociedad no ha traído corrupción. La iglesia organizada nos ha traído discusiones. La gente quiere algo real. Cuando ven eso desplegado, están listos. Dios lo tiene. Nosotros hablamos de Dios, ¿en dónde está Él?

27 Hace un tiempo… Esto me lleva a relatarles una experiencia. Como Uds. saben, a mí me gusta cazar. No voy solamente para matar la caza, voy para estar a solas con Dios. Y yo solía cazar por aquí cerca de los estados de Nueva Inglaterra, por el Rio Androscoggin, alrededor del Lago Umbagog, Moosehead, cuando era un niño, por todo alrededor de las Montañas Blancas. Y me acuerdo de un compañero de caza que tenía en el lugar. Él era uno de los mejores cazadores con los que haya cazado. Un yanqui pequeñito muy característico. Y un hombre muy fino. Uno no pudiera perderlo en el bosque. No había que preocuparse de él, podía dejarlo suelto. Y él conocía sus asuntos, pero era el hombre más malo y de corazón más cruel que jamás haya conocido en mi vida. Él le disparaba a los cervatos, sólo para hacerme sentir mal.
Ahora, si la ley dice que puede dispararle a un cervato, eso está bien. Miren, no es el tamaño del venado, pero no hay necesidad de matar diez o quince solo por maldad. Abraham mató un ternero y Dios se lo comió. Así que el cervato no era la cuestión, es el comportarse de manera tan mala y tratar de presumir.
Y de esa manera es hoy con mucha gente. Solamente quieren hacerse los graciosos cuando tienen mejor conocimiento que eso. Ellos le llaman “santo-rodador”, o le llaman “fanático” o algo parecido a eso, cuando solamente quieren hacerse los inteligentes. No se dan cuenta que no le están haciendo daño a Ud., le están haciendo daño a Dios. “¿Asistió Ud. a ese avivamiento?”. Vergüenza les debería de dar. Bienaventurados vuestros ojos.

28 Pero este hombre, le disparaba a esos venados solo por hacerme sentir mal. Y yo dije: “¿Por qué hace eso?”.
“Oh”, él dijo: “predicador, simplemente tiene Ud. un corazón de gallina, eso es lo que les pasa a Uds. los predicadores, tienen corazón de gallina”. Dijo: “Me gusta cazar con Ud., Billy, pero tiene el corazón demasiado tierno. No debería ser así, debería ser un hombre”.
Yo dije: “Burt, un hombre no se mide por la fuerza bruta que tenga en él; un hombre se mide por su carácter”. He visto a hombres que miden seis pies de altos, [1.82 cm.], que pesan 200 libras [90 k.] que son puro musculo; y no tener ni un gramo de hombre en ellos. Eso es correcto. Un hombre se mide por su carácter. Me refiero de aquellos que le arrebatarían el bebé a una madre para violarla —no le llamen a eso “hombre”. Principalmente. Cristo no era muy grande, y no había hermosura en Él para que le deseáramos; nunca ha habido un hombre que se le pueda igualar a Él. Se mide por el carácter, lo que está dentro de Ud.
Y así que él dijo: “Oh, vuelve en sí”.

29 Y un año cuando subí al lugar, él se había fabricado un silbato. Y él podía hacer que ese pequeño silbato sonara como un cervato cachorro llorando. Yo le dije: “Seguramente que no vas a usar eso”.
“Oh,”, él dijo: “Te lo dije. Eres un muchacho con corazón de gallina”. Salimos a cazar ese día, y empezó a nevar un poco (así como muchos de Uds. hermanos que levantaron la mano la otra noche, que son cazadores de venados). Empezamos a rastrear en la nieve, eran como seis pulgadas [15 cm]. Y habíamos estado todo el día, los venados en esa región estaban muy escasos, así que ni siquiera habíamos encontrado huellas. Cuando llega la temporada de caza, los venados se esconden. Y era lo último de la temporada, casi al final. Y yo había llegado tarde en la temporada, quería ver si podía encontrar un venado errante macho en alguna parte o en el bosque. Y estuvimos buscando hasta medio día, y no encontramos ni una huella. Y luego llegamos a un campo abierto como del tamaño de este auditorio, y noté que él se movió rápidamente, y pensé que iba a sacar su almuerzo. Normalmente lo hacemos de esa manera. Llevamos almuerzo y a mediodía comemos, y después nos separamos y seguimos cazando en el trayecto de regreso al campamento por la noche, yéndonos en diferentes direcciones, por otras secciones y demás, quizás para asustar al venado hacia nosotros.

30 Y cuando él se sentó, yo pensé que estaba buscando de nuevo su almuerzo, pero él estaba sacando de su bolsillo este pequeño silbato. Y yo pensé: “Seguramente que él no soplará eso”. Pero él se lo colocó en la boca, e hizo que silbara, sonó exactamente como un niñito llorando. Y atravesando el campo abierto una gran y hermosa gama apareció, oh, era bonita, con grandes orejas, las venas por su cara, y esos grandes ojos negros. Se miraba con mucha gracia. Ahora, una gama es la mamá venado. Ella se levantó, había estado escondida entre los arbustos, y él volteó a verme con esos ojitos avergonzados. Pensé: “Seguramente, Burt, tú no vas a hacer eso”.
Y él lo volvió a soplar. Y ella salió al espacio abierto. Ahora, Uds. hermanos saben que eso es inusual en un venado, que salga al espacio abierto de esa manera a la mitad del día, en temporada de cacería, con nieve en el suelo. Ella salió inmediatamente, ¿qué fue eso? Ella era una madre, tenía algo genuino. Su bebé estaba llorando, y por naturaleza, ella era una madre. Ella salió directamente al descubierto.

31 Yo lo observé mientras él nivelaba el rifle calibre 30.06, y le metió una bala de punta suave de ciento ochenta granos. Y él tenía una puntería mortal. Y el visor del rifle iba directamente a atravesarle ese corazón tan leal. Yo pensé: “Oh, Dios, él le estallará en pedazos ese precioso corazón de ella”, estaba ahora parado a veinte yardas de distancia. Cuando el seguro del rifle hizo clic, la gama volteó. Sabía que el cazador estaba allí, pero su bebé estaba en problemas. Ella no estaba fingiendo; ella era una madre verdadera. Ella tenía algo real. Ella no era una hipócrita, ella era real. Y ella avanzó un poco más. Y yo vi cuando Burt nivelaba el rifle para volarle su corazón. Yo me di la vuelta, dije: “No puedo ver esto. ¿Cómo puede él volarle el corazón a esa preciosa madre que va en busca de su bebé? ¿Cómo pudiera él volarle el corazón?. Yo pensé: ”¡Oh, Dios, no permitas que lo haga!“.
Yo le di la espalda, esperando oír en cualquier momento el rugir de ese rifle, pero no disparó. Me di la vuelta para mirar, y el cañón del rifle se estaba moviendo de esta manera. Yo lo miré, y él tiró el rifle en el suelo. Él me agarró del pantalón y dijo: “Billy, ya he tenido suficiente”. Él dijo: “Guíame a ese Jesús que puede producir amor”. ¿Qué sucedió? Él vio que se desplegó un amor real. Él vio algo que era real. Y ahí en la orilla nevada, yo lo guié al Señor Jesús, porque él había encontrado algo real. Esa madre, ella no estaba fingiendo, como miembro de iglesia. Ella era real.

32 Amigos, eso es lo que el mundo quiere ver hoy en Ud. y en mí. ¡Quieren algo real! ¿Cómo pueden recibirlo sino hasta que hayan nacido del Espíritu de Dios y que lo hayan experimentado? ¿Cómo pueden tener fe al menos que haya algo en Uds. que les de fe? Algo que es real. ¿Le gustaría tener esa clase de amor de Dios en su corazón como aquella madre venado tuvo por su bebé? Para desplegar esa clase de amor sin egoísmo, sin avaricia, sin nada, al punto que cuando camine por la calle los vecinos puedan decir: “Si alguna vez existió una mujer u hombre santo, allí va una”. Eso es lo que ellos quieren. Es mejor que me viva un sermón a que me predique uno. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.

33 Oh, Dios, al meditar en todas estas experiencias, pienso en aquellos hombres crueles, pecaminosos, indiferentes, que se volvieron unos Cristianos humildes y dulces en cuestión de segundos, porque vieron algo real. Dios, concede en esta noche que cada hombre o mujer, niño o niña que está aquí que no han tenido una experiencia verdadera para así recibir una fe que es real, que puedan aceptarte a Ti esta noche como su Salvador personal y que reciban el Espíritu Santo, el cual da fe. “Estando muertos en Cristo”, dice la Escritura, “hemos sido hechos simiente de Abraham, y herederos de acuerdo a la promesa”. Y Cristo fue la Simiente de Abraham. Y el Espíritu Santo nos ha traído, estando muertos con Él, nos ha metido en la relación, y por el Espíritu Santo, nos ha dado la fe que Abraham tuvo. Dios, concédenos esta noche que podamos tener esa fe y ese amor, ese algo que significa que Cristo es mucho más para nosotros, tanto que es más importante que cualquier membrecía de iglesia, más que escondernos detrás de alguna cubierta religiosa, o más que cualquier otra cosa. Como la ciega Fanny Crosby dijo: “Más que la vida para mí”. Concédelo, Señor, en esta hora, que Tu Espíritu Santo le hable a nuestros corazones.

34 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, (Y sus cabezas están inclinadas al polvo de donde Dios los ha tomado; y un día regresaran a ese polvo, al lugar donde ahora tienen sus rostros inclinados) ¿les gustaría tener, amigo mío pecador, o descarriado, o indiferente, o miembro frío de iglesia —todo es pecado— le gustaría tener el amor de Dios en su corazón tan abundantemente como aquel amor de madre que tenía la gama en su corazón? ¿Quisieran tener una experiencia como aquella, que les permita estar firmes cuando el último palpitar del corazón le esté dejando su cuerpo, y aún con brazos llenos de amor mirar a través del Jordán para que los Ángeles lleven sus almas al hogar? Piensen en eso por un momento. En su alma. Dios está aquí para darles esa clase de amor.
Si Uds. lo quieren, ¿levantarían sus manos a Él silenciosamente mientras ofrezco una oración por Uds.? Por todo el edificio. Dios les bendiga, y a Ud. y a Ud. y a Ud. Allá arriba en los balcones a mi derecha.

35 Damas, Uds. saben cómo aman a sus bebés, ¿verdad? La Biblia dice: “¿Se olvida una madre del bebé que amamanta? Sí, aunque olvide ella, Yo nunca me olvidaré de ti. He aquí tu nombre tengo esculpido en las palmas de Mi mano”. Uds. saben cómo aman a sus bebés, ¿verdad? Dios les ama mucho más que eso. ¿Por qué caminarían más allá de los límites entre misericordia y juicio, cuando Él les ama de esa manera? “¡Oh, qué amor tuvo ese Padre por la raza caída de Adán; que dio a Su Hijo unigénito para que sufriera y nos redimiera por Su gracia!”. Miren qué amor Él desplegó por nosotros. ¿No pueden Uds. desplegar un poquito de amor para Él? Podría levantar su mano, con tanto amor y decir: “Dios, aquí estoy. Yo sé que mi corazón no está bien Contigo. Profeso ser Cristiano, pero sé que en lo profundo de mi corazón estoy mal. Solamente lo he profesado; no tengo fe. Yo quiero que Tú seas misericordioso conmigo, Dios.

36 Mantengan sus rostros inclinados mientras… Los balcones que están a mi izquierda, ¿podrían levantar su mano y decir: “Dios, ten misericordia?”. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, dama, y a Ud., a Ud., en la parte de abajo. En los balcones de la parte posterior, ¿levantarían sus manos? Dios les bendiga. A los jóvenes que están allá arriba, que se encuentran en el punto decisivo de la vida. Las damitas aquí, cuando están en el momento más peligroso. Mañana en la noche deseo hablar concerniente a eso. Ud. se encuentra en una encrucijada, cariño. Yo tengo dos niñas en casa también. Dios tenga misericordia, hijitos. Tomen a Jesús como su Salvador en esta noche antes de que algo suceda. Esa preciosa alma suya por la cual Jesús murió, ¿no le recibirán a Él? Solo levanten su mano. Los niños pequeños, levanten sus manos. Dios les bendiga.
Alguien más, en algún lugar del edificio, diga: “Hermano Branham, recuérdeme”. Dios le bendiga por este lado, señor. Y Dios le bendiga por aquí. En la parte de atrás, el Señor le bendiga. Los que están parados a los lados, podrían simplemente… alguien que tenga necesidad de Dios, solo levante su mano y diga: “Dios, ten misericordia de mí. Ahora aquí en este lugar quiero aceptar a Jesús”. Dios le bendiga, pequeñito. Dios le bendiga, señor. Muy bien, mientras permanecemos con nuestros rostros inclinados.

37 Señor, Tú dijiste en Tu Palabra: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”. Entonces hay muchas manos que fueron levantadas aquí esta noche de hombres, y mujeres, y adolescentes. Entonces eso muestra que el Padre ha estado atrayendo a Su pueblo. Y “Todos los que vienen a Mí, Yo les daré vida eterna”. Tú dijiste: “y nunca perecerán”. ¡Oh, cómo nos gusta citar Tu Palabra! Tu dijiste: “El que escucha Mi Palabra, y cree en Él que me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”. ¿Entonces qué tipo de carácter debiéramos tener? Si muchos lo han profesado y no tienen los frutos del espíritu siguiéndoles, entonces están engañados. “Si amáis al mundo, o las cosas del mundo, el amor de Dios no está en vosotros”.
Señor, cada hombre sabe en dónde está parado, cada persona esta noche, y han levantado sus manos, algunos de ellos, que han estado errados y quieren el verdadero amor en sus corazones. Ahora, Espíritu Santo, ya sea que ellos vengan hacia acá o que se queden sentados en dónde están, se necesitará de Tu Espíritu para lograrlo. Y si Tú estás lo suficientemente cerca de ellos, y si sus corazones están todavía lo suficientemente blandos que pudiste hacer que levantaran sus manos, ¿cuánto más pudieras hacer Tu morada en ellos? Concédelo, Señor. Te los encomiendo ahora a Ti, como dones de amor y pequeños regalos de este mensaje esta noche. En el Nombre de Jesucristo, que puedan recibir Tu Espíritu; y que puedan vivir más valientemente, y que puedan desplegar más de ese amor real, que aquella madre venado del cual les hablé hace unos minutos. Esto te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

38 Oh, ¿acaso no hace algo en Uds. la Palabra? ¿Cuántos aman la Palabra? Seguro. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Me pregunto si saben aquel coro, si pudieran acompañarnos ahora. Yo no soy cantante, pero me gusta… después que la Palabra ha salido, Uds. han sido tan reverentes, que me gusta adorarle a Él con esos himnos antiguos. ¿No les gusta eso, de una manera tan dulce? ¿Se saben ese himno: “Yo le amo, yo le amo, porque Él a mí me amo primero?”. ¿Lo han escuchado alguna vez? Veamos sus manos. Muy bien, denos el acorde. Si alguien me pudiera ayudar, por favor. Muy bien. Muy bien, denos el acorde.
Yo le amo, (levanten sus manos mientras lo cantamos)
Yo le amo,
Porque Él a mí me amó,
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
Oh, ¿no les causa algo en Uds.? Cantémoslo otra vez. Todos juntos, en donde estén.
Yo… (Solo mírenlo a Él y crean en Él)
Yo le amo,
Porque Él a mí me amo,
Y me compró la salvación,
Allá en la cruz.

39 Oh, Dios, oh, desde el fondo de mi corazón… [Espacio en blanco en la cinta]… Oh, Señor. Y desde el fondo del alma de estos que levantaron sus manos, te amamos, Jesús, porque Tú nos amaste primero cuando éramos indeseables. Tú viniste y nos redimiste con Tu Sangre, y nos lavaste de nuestros pecados y nos tornaste blancos en la Sangre de Tu propio precioso Cuerpo; y nos has concedido el privilegio por el Espíritu Santo el ser sellados en el Reino de Dios, y ser llamados hijos e hijas de Dios, Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final, sin embargo sabemos que tendremos un cuerpo semejante a Su propio cuerpo glorioso, porque le veremos tal y como es Él.
Oh, Dios, mi corazón brinca cuando pienso que un día Tú vendrás; y aquellos que tienen vida eterna se despertarán del polvo de la tierra. La vida no puede esconderse. Oh, Dios, estoy pensando que Tú puedes poner una semillita bajo una roca, taparla con la roca, pero tan pronto como el sol empiece a calentar y a bañar la tierra, ese pequeño germen de vida se abrirá paso alrededor de la roca y asomará su cabecita. Uno no puede esconder la vida. La pudiéramos enterrar bajo piedras, y ciénagas, en el fondo del mar, en cualquier parte, pero cuando el Hijo de Dios venga, y las brisas tibias de la eternidad empiecen a bañar la tierra, Sus hijos que han sido lavados con Su Sangre levantarán sus cabecitas y le darán la gloria a Dios. Te damos las gracias por esto, porque vive dentro de nosotros ahora mismo.

40 Y te damos las gracias, Santo Dios, te amamos; y oramos que Tú puedas venir en medio nuestro ahora de manera audible, de manera visible. No porque nosotros tengamos que tener esto, pero para que pueda animar a aquellos que te acaban de recibir como su Salvador, y para animar a la gente enferma a que crea en Ti. Muchos de los que están aquí esta noche lo creen sin haber visto una sola cosa. Felipe, como he dicho, después que te escuchó decirle a Pedro cual era su nombre, él creyó en Ti. Después que Natanael, cuando Tú le dijiste quien era y de dónde venía y en dónde estaba cuando el apóstol lo encontró, él creyó después de haber escuchado eso. La mujer, después que se le fue dicho el problema que tenía, ella creyó después de eso. Pero Señor Dios, nosotros creemos aún antes de ver eso. Fue dicho: “Aquellos recibirán mayor recompensa”.
Pero, Señor, de acuerdo a Tu Palabra, estás obligado a declararte Tú Mismo como lo hiciste en el principio. Esta es una raza gentil moribunda. La iglesia ha sido elegida, sacada, muchos miles duermen en el polvo, de todas las edades. Estamos en el fin. Ven, Señor Jesús, y permite que la gente conozca que este Dios al cual servimos no es un Dios histórico; pero que Él es de tiempo presente, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Toda la alabanza sea dada a Ti. Amén.

41 A lo mejor de mi entendimiento, está es ya la tercera noche para nosotros o algo así. Creo que esta es la tercera noche: jueves, viernes, sábado y domingo. La primera noche creo que repartimos tarjetas de oración, y la gente es llamada por la numeración para que vengan a la plataforma uno por uno. Anoche parecía que había tanta unción, al punto que ni siquiera tuvimos que llamar las tarjetas de oración. El Espíritu Santo simplemente fue por todo el edificio, y de todas maneras los llamó.
Y esta noche, siendo que tenemos un poquito de tiempo, faltan quince minutos para las nueve, podemos salir unos quince minutos después de las nueve. Miren, todo lo que yo pudiera decir, está bien. Pero todos los ministros del mundo pudieran predicar, y nosotros escucharlos, pero solo una palabra de Jesús significará más que todo lo que pudiéramos decir nosotros. Vean, ellos pudieran decir: “Oh, sí, eso sucedió allá en el pasado”, pero Él está aquí hoy igual como Él estuvo antes.

42 ¿Cuántos de los que están aquí en el edificio esta noche nunca han estado antes en alguno de nuestros servicios? Veamos sus manos. No son muchos, eso es bueno. Me da gusto ver que la audiencia mantenga su posición. No me gusta ver como la gente viene y se llena una noche y se van diciendo: “Oh, eso fue suficiente para mí”. Eso muestra que algo está mal. ¿Ven? Oh, si yo me comí una galleta antes de ayer, eso está bien, pero me tengo que comer una de vez en cuando. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de cada Palabra que sale de la boca de Dios”.
Para Uds. que están aquí por primera vez, yo no reclamo ser un sanador, mi querido amigo. Nadie más es sanador. Dios es el sanador. Yo creo que sanidad Divina es algo que Dios hizo por nosotros a través de Su Hijo Jesús cuando Él fue sacrificado en el Calvario.

43 Algo me acaba de venir a la mente, más vale que lo diga. Hace un tiempo estuve en el estudio donde Charles Fuller y Stuart Hamblen, y muchos más, han estado en el lugar para fotografiarse. Y dio la casualidad que me hablaron del mismo estudio. Así que este jovencito que me atendió acababa de salir de una escuela fundamentalista, y él ciertamente que tenía su educación. Y él le dijo a mi administrador, le dijo: “Quiero ahora que deje aquí al Sr. Branham”. Yo voltee, porque cuando voy a desayunar, ellos usan sus grandes palabras elocuentes, y yo no sé de qué están hablando. Yo me siento a un lado del administrador. Y si no comprendo de lo que están hablando, yo le doy un golpecito en la rodilla y él me empieza a explicar. Así que él dijo: “Me gustaría que dejara al Sr. Branham aquí”. Algo dentro de mí me dijo que él me iba a hacer un interrogatorio.
Así que finalmente el Sr. Baxter le dijo: “Muy bien, pero tráigalo en treinta minutos”.
Dijo: “Quiero considerar unos puntos de vista”. Yo sabía que eso no era del todo correcto. Así que en cuanto él se fue, me dijo: “Sr. Branham, le quiero decir que como hombre, le tengo respeto. Pero su teología está errada”.
Yo dije: “¿En qué está errada, señor?”.
Él dijo: “Bueno, en primer lugar”, él dijo: “¿Enseña Ud. que la sanidad Divina es por medio de la expiación?”.
Le respondí: “Cada bendición redentiva viene de la expiación”.
“Bueno”, él dijo: “Sr. Branham, si la sanidad Divina estuviera en la expiación, entonces no habría más dolor”.
Le dije: “¿Está la salvación del alma en la expiación, señor?
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Sigue habiendo tentación?”.
“Seguro”,
Le dije: “Entonces sigue habiendo dolor”.

44 Él siguió usando esas grandes palabras elocuentes. Yo dije: “Yo he estado entre los pentecostales por mucho tiempo, pero nunca he recibido el don de la interpretación. Háblame en versión King James”. ¿Ven? Le dije: “No sé de qué me está hablando”, dije: “A mí parecer, Ud. me está hablando en lengua desconocida, señor. Yo sólo son un ranchero. Pero sí conozco al Señor Jesús. Pudiera ser que no conozca muy bien el Libro, pero conozco al Autor”. Y le dije: “Háblame con palabras claras”.
Él dijo: “¿Aplica Ud. la sanidad Divina en la expiación que dijo allá Isaías?”.
Yo dije: “Sí, señor, exactamente”.
Él dijo: “Creo que Ud. es un hombre muy diligente, Sr. Branham”. Él dijo: “Si le pruebo por la Biblia que eso ha sido eliminado, ¿sería Ud. lo suficiente hombre y lo suficiente caballero para aceptarlo?”.
Yo dije: “Ciertamente, claro que lo haría”.
Él dijo: “En Mateo, creo que en el capítulo 8, trajeron ante Él todos los que estaban enfermos y afligidos, y Él los sanó para que pudiera ser cumplido lo dicho por el profeta Isaías: ”Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias“.
Le dije: “¿Me quiere decir que la expiación de la que estaba hablando Isaías se cumplió allí?”.
Él dijo: “Ciertamente”.
Yo dije: “¿Entonces por quién fue sanado aquel hombre en la puerta, y el resto de ellos?”. Yo dije: “Señor, eso sucedió un año y seis meses antes que la expiación se llevara a cabo. Entonces la expiación tuvo más poder antes de entrar en efecto que lo que tuvo después que entró en efecto”.

45 Entonces él continuó con sus grandes palabras elocuentes. Yo dije: “Espere un momento”. Y tomé esta Escritura que acabo de usar: “Cualquier cosa que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Le dije: “¿El ”cualquier cosa“, incluye sanidad Divina?”.
Él dijo:“Bueno, el cualquier cosa…”. Yo dije… Él dijo: “Eso no es sanidad Divina”.
Yo dije: “Pero Jesús dijo: cualquier cosa, y Ud. dice: excepto esto, pero Jesús dijo: cualquier cosa. Ahora, ¿Quién tiene la razón, Ud. o Él? Él dijo: Toda palabra de hombre sea mentirosa, y la Mía verdadera. ¿Quién tiene la razón?”. Le dije: “¿Admitirá, señor, que eso está en la Palabra?”.
En eso se colgó él mismo. Él dijo: “Está en la Palabra, pero no en la expiación”. ¡Oh, oh! Entonces él dijo algo incorrecto.
Uds. conocen el viejo refrán: “Si le das a la vaca suficiente cuerda, sola se ahorca”. Lo hará. Esa es una expresión de Texas, pero es verdad. Yo dije: “Quédese con eso”.

46 Yo dije: “En una ocasión hubo un rey que era un hombre justo, honesto, y guardaba su palabra. Él era un hombre honesto. Él hizo sus leyes para su reino”. Y dije: “Un día un esclavo cometió un crimen. Él fue traído ante la justicia del rey, y el rey le leyó su condena. No había expiación para eso, el hombre debía morir. Así que él dijo: Señor, no tenemos perdón para este pecado. Ud. debe morir. Tengo que hacer que le corten la cabeza en esta tabla de ejecuciones. Y él empezó a temblar. Se le dijo: Espere un minuto, enderécese. Le dijo: ¿Qué puedo hacer por Ud., antes que le corte la cabeza? — ¿o antes de que alguien lo haga?”.
“Él dijo: Denme un vaso de agua. Y él no podía sostenerlo. Le iban a cortar la cabeza, el simplemente no podía sostenerlo.
“Y él rey dijo: Espere un minuto, enderécese. No le voy a cortar la cabeza hasta que se haya tomado el vaso de agua. Y el esclavo lo derramo en el piso”.
Yo dije: “Él es un hombre justo, él guardó su palabra. La expiación decía: El hombre tiene que morir, y él no pudo guardar su palabra”.
“Oh,”, él dijo: “Ese solo fue un desliz por parte del rey”.
Yo dije: “Entonces Dios hizo un desliz al ponerlo en Su Palabra sin permitir que estuviera en su expiación. No puede ser así, hermano”. Yo dije: “Su argumento está más diluido que el caldo que se hizo con la sombra de una gallina que se murió de hambre. Ud. sabe mejor que eso”. Sí, señor, eso es. Dios colocó cada bendición redentiva en la expiación cuando Jesús murió. “Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas hemos sido curados”. Es para que Ud. pueda mirar y vivir. Ud. debe hacerlo, no hay nada que yo pueda hacer.

47 Un predicador, si llegara aquí predicando sanidad Divina e imponiendo las manos, él se los tendría que predicar de la Palabra. La imposición de sus manos sería igual como el bautismo o cualquier otra cosa. Ud. tiene que tener fe. Si Ud. no tiene fe, Ud. solo baja al agua como un pecador seco y se levanta como un pecador mojado. Sigue siendo pecador, si su corazón no ha sido cambiado. El bautismo no significa nada. Es solamente algo externo de la obra interna que por gracia se ha llevado a cabo. Y no importa cuántas veces los predicadores les impongan las manos, que tanto hagan esto, no significa nada hasta que Ud. lo crea en verdad.
Y luego Jesús, cuando Él estuvo en la tierra, Él solamente hizo una pequeña señal para probarle a la gente que él era el Mesías. Y ellos la creyeron. Y Él prometió ser el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Y Él sigue siendo de esa manera. Y ahora estamos al final de la edad, de la edad gentil. Jesús ha venido en la forma del Espíritu Santo para sacar un pueblo, un remanente de gente, de entre los gentiles, para Su Nombre, antes que los sputniks [Satélites] comiencen a estallar. Esta semana, espero entrar en el tema.
Muy bien, oremos una vez más, mientras Uds. que tienen tarjetas de oración se empiezan a preparar. Llamaremos las tarjetas de oración. Ante noche las utilizamos, anoche no las utilizamos. Esta noche llamaremos las tarjetas de oración. ¿En dónde se encuentra Billy? Pregúntenle qué numeración va, cuáles se repartieron y cuántas fueron. S-1 a la 100.

48 Señor, Tú eres Jehová. Hay cien tarjetas de oración que se repartieron aquí. Todos ellos están enfermos, o no hubieran obtenido una tarjeta. Yo no sé por dónde comenzar, pero Tú sí lo sabes. Ayúdame, Dios. Bendice a esta gente. Háblale a aquellos que están en la audiencia. Déjales saber que el mismo Jesús, el Sumo Sacerdote que la mujer tocó, que puede compadecerse de nuestras enfermedades, sigue siendo el Mismo hoy, y actúa y hace lo mismo que siempre ha hecho. Permítenos verte esta noche, Señor.
Y cuando nuestros corazones se sientan alegres, que podamos sentirnos como aquellos que venían de Emaús. Cuando Tú cerraste la puerta, y estabas allí adentro con ellos, hiciste algo igual a lo que habías hecho antes de Tu crucifixión. Ellos supieron que era el mismo Jesús porque Él actuó de la misma manera. Primeramente Él los llevó directamente a la Palabra para mostrarles que Él era el Cristo. Después Él hizo algo para mostrarles que Él había resucitado de los muertos. Ellos se fueron corriendo y dijeron: “Verdaderamente, Él ha resucitado de los muertos. Y ¿no ardían nuestros corazones en nosotros, mientras Él nos hablaba por el camino?”.
Concede esas mismas cosas esa noche. Has las mismas cosas esta noche que dijimos que hiciste antes de Tu crucifixión. Y sabremos por eso, Señor, y la gente que está aquí, que Tú aún vives. Permite que la iglesia pueda humillarse a sí misma, junto con Tu siervo. Nos encomendamos a Ti, que Tú puedas obrar a través de todos nosotros esta noche, para que Tu Nombre sea glorificado, para que el corazón del débil se fortalezca, para salvar al pecador, y para traer fe al que se siente desmayar. Te lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.

49 ¿Cuál fue la que llamamos? La primera parte, llamamos el número 1, ¿no es así? ¿No llamamos del número…?
[Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer. Y le dijo que su condición había sido sanada, que su fe la había salvado. ¿Es eso correcto? La Biblia dice (Esto lo diré para los nuevos) la Biblia dice que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos; y que Él es un Sumo Sacerdote, ahora mismo, que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es eso correcto? Bueno, ¿cómo actuará Él si es el Sumo Sacerdote, el mismo ayer, y hoy y por los siglos? Él tendría que actuar de la misma manera. ¿Es correcto? Entonces mírenlo a Él y crean y vean. Simplemente digan esto en su corazón: “Señor Dios, el Hermano Branham no me conoce. Él ni siquiera tiene idea de quién soy. Pero Tú me conoces, Señor, así que ayúdame Tú; y permíteme tocar Tu vestidura. Y confírmamelo al hablar a través del Hermano Branham de la misma manera que Tu lo hiciste con la mujer”. Vean si Él es el Sumo Sacerdote. Yo reto su fe a que lo crean.

50 Ahora, si es la voluntad del Señor, el miércoles por la noche voy a tratar de llegar al púlpito sin haber predicado. Solo vendré, dejaré que el Hermano Vayle o alguien más predique para que nosotros solamente… Quiero que Uds. vean la diferencia en la reunión. Vean, al predicar se está bajo cierta unción, y este es un don profético, algo totalmente distinto. Es el mismo Espíritu, pero bajo diferente unción. Vean, al predicar, uno está siendo bendecido, y está dando algo. Yo amo eso. Pudiera hacer eso toda la noche. Pero una visión le sacará más de Ud., que predicando ocho horas. ¿Cuántos entienden eso por la Escritura? Seguro. Jesús, cuando una mujer le tocó, Él se debilitó, el Hijo de Dios. Daniel vio una visión y fue turbado en su cabeza por muchos días. ¿Se acuerdan de eso? Seguro.

51 Ahora, hasta donde yo sé, no conozco las personas que están enfrente de mí, excepto al Sr. Goad aquí, que está grabando, al Sr. Vayle, a mi hijo y al Sr. Sweet parado allí, los hermanos que están allí. Pero los que están enfrente y en los balcones y por todas partes, todos que me son desconocidos, levanten sus manos, por donde sea. Muy bien. Pero se dan cuenta que Dios los conoció aún antes de que llegaran a la tierra. ¿Creen Uds. eso?
¿Cuántos creen que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento? La Biblia dice que hay cinco dones en la iglesia, Dios los ha puesto en la iglesia: Apóstoles, o misioneros… apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores. Verdad. Si hay un apóstol, hay un profeta. Si hay un profeta, hay un maestro. Si hay un maestro, hay un pastor o un evangelista, ¿ven? Ud. no puede decir que hay un pastor o un evangelista, y que no hay profeta o apóstol. Dios todavía tiene… Mientras Él tenga Su iglesia, Él todavía los constituye en Su iglesia. Ciertamente.

52 Ahora, Uds. no imponen las manos unos sobre otros para recibir esos dones. Dios los ha constituido en la iglesia. Jesucristo era el Hijo de Dios desde el jardín del Edén, fue predicho en la simiente de la mujer. Juan el Bautista fue la voz que clamaba en el desierto, setecientos doce años antes de que naciera, la voz de uno clamando en el desierto. ¿Cuántos saben eso? Seguro. ¿Cuántos saben que Jeremías 1:4 dice: “Antes que te formase en el vientre, te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te di por profeta a las naciones? Dones y llamamientos no son porque alguien hizo algo, es lo que Dios ha hecho. Nacen con ellos, son criados con ellos; es algo que Dios ha hecho.
Miren, Él llamó a algunos de nosotros a predicar, a algunos de nosotros a enseñar, algunos de nosotros con distinta operación del espíritu. Ahora, hay doce… o nueve dones espirituales en el cuerpo local, ¿ven? Ahora, hay un don de profecía. Ese pudiera estar en cualquier persona que está aquí en esta noche, y quizás nunca más aparezca en ellos. Eso solamente viene y va. Hay una gran diferencia entre el espíritu de profecía y un profeta. Un espíritu de profecía debe ser juzgado por dos o tres que tengan discernimiento antes de que pueda ser entregado a la iglesia. No vayan a… Cuando los profetas de la antigüedad se paraban, como Isaías y Jeremías, ellos tenían un: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ellos lo traían de nacimiento, desde la cuna.

53 Los pastores, los maestros… No en lo que algún seminario los haya colocado, pero en donde Dios lo colocó como pastor o maestro. Esa es la diferencia. Ud. pudiera salir por el dinero si el seminario lo envió. Si Ud. sale enviado por Dios, usted saldrá para el beneficio de la iglesia y para la gloria de Dios. Aunque tuviera que beber agua del arroyo y comer galletas saladas, eso a Ud. no le importará, Ud. predicará de la misma manera. Si lo critican o no, si es popular o no, no importa, Ud. va de todas maneras. Dios bendiga a esos hombres.
Hay muchos de ellos sentados aquí esta noche, guerreros, que han pavimentado el camino por donde yo puedo correr libremente. Uds. se pararon en las esquinas de las calles y predicaron y profetizaron y dijeron que estaba en camino. Aquí está. Uds. fueron los que aplanaron el camino, hermanos. Esperen hasta que la recompensa sea entregada, y vean quienes recibirán la recompensa. Será a Uds., hombres. Sí, señor. Uds. fueron los que colocaron el fundamento en este último día para la iglesia. Ahora Dios ha comenzado a moverse sobre ese fundamento que Uds. pusieron. ¡Qué maravilloso es! Amo ese himno: “¡Cuán grande es Él, Cuán grande es Él!”.

54 ¿Es esta la primera mujer? Muy bien, ahora, les voy a pedir toda su atención solo por unos minutos. Ahora, no se estén moviendo, permanezcan muy quietos. Sean reverentes. Ahora, mire, todo lo que he predicado y todo el resto, esta Biblia declara que Él es el mismo hoy como lo era entonces. Miren, si eso no es así, entonces ¿de qué nos serviría esa Biblia? Pero si es así, entonces abrasémosla y muramos con Ella, porque Él todavía es Dios. Si Él es Dios, Él guarda Su promesa. Si Él no guarda Su promesa, Él no es Dios. Por lo tanto, yo sé que Él es Dios. Miren, es aquí donde me encuentro parado, por un don Divino para representarlo, para representarlo a Él. No para representarme a mí mismo, yo no tengo nada que ver al respecto.
Si Uds. no creen lo que he estado diciendo, yo me podría quedar aquí hora tras hora y nada sucedería. Son Uds. quienes lo hacen, no soy yo. Es la fe de Uds. Si me preguntaran: “¿Por qué trae a las personas aquí arriba?”. Bueno, de esa manera puedo tratarlos personalmente. Anoche estuvo un grupo, cientos de ellos, que vinieron a Cristo. Después hubo una gran explosión en la reunión que las visiones empezaron a desplegarse en la reunión aún antes de que empezara. ¿Ven? Pero esta noche… Anoche me fui por toda la multitud, por lo tanto está noche no obtuvimos muchos. Así que estando solo un poco cansado, he llamado la línea de oración para que una persona se pare aquí y la unción pueda empezar aquí primero, después se irá por la audiencia. Primeramente… pasará por alto a uno en la plataforma, y se irá arriba a los balcones por uno. ¿Cuántos han visto eso suceder? Seguro. Dios, solamente Tú moviéndote entre la gente. Muchas veces las personas que están aquí paradas en la plataforma, no sanan, y aquellas en la audiencia sí sanan. Depende si están creyendo.

55 Voy a traer a la mujer. Yo nunca he visto esta mujer. Ella pudiera ser una hipócrita, ella pudiera ser una incrédula, pudiera ser una engañadora, yo no la conozco. Ella pudiera ser una santa, no sé. Pero este es un cuadro igual como sucedió junto al pozo, de una mujer y un hombre encontrándose por primera vez. Me supongo que esta es la primera vez que nos encontramos, ¿es correcto?
Ahora, si el Señor Jesús permanece siendo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, si Él estuviera parado aquí con este traje puesto que Él me dio allá en África… Y si Él estuviera parado aquí con este traje puesto, y la mujer dijera: “Estoy enferma. ¿Me pudieras sanar, Señor?”. Quiero hacerles ahora una pregunta (Tengan cuidado) ¿pudiera Él sanarla? No, señor. Él no puede hacer algo que Él ya hizo. ¿Ven? Él ya lo hizo.
Ella diría: “Soy una pecadora, sálvame”.
Él diría: “Yo ya lo hice. ¿Quieres aceptarlo?”. ¿Es eso correcto? Cuando Uds. lo aceptaron a Él como su Salvador, como su emancipador.
Ahora, si yo le digo a la mujer, como un siervo de Dios: “Dama, estas enferma. Pondré mis manos sobre Ud., y se pondrá bien”, eso pudiera ser verdad. Ella pudiera dudar de eso.
Ella diría: “Sí, yo creo que el Hermano Branham pudiera ser un buen hombre. Pero ese fue el Hermano Branham”. Pero ahora ¿qué si algo sucede aquí y va al pasado de ella y expone su caso aquí, algo que yo no sé, y se lo dice? Entonces para hacer eso se requiere algo más que el Hermano Branham. ¿Es eso correcto? Se requiere un ser sobrenatural. Los fariseos dijeron: “Es Belcebú”, un creyente verdadero dijo: “Él es el Hijo de Dios”. ¿Creen Uds. que era el Hijo de Dios? El Señor les bendiga. Ahora, en el Nombre de Jesucristo tomo bajo mi control cada espíritu que está aquí para la gloria de Dios. Sean reverentes.

56 Ahora, dama, una vez más con Ud., es la primera vez que nos encontramos en la vida. Si es así, levante su mano. Probablemente hemos nacido años separados, soy mucho mayor que Ud. Esta es la primera vez que nos encontramos. Pero si el Señor Dios, el Señor Jesús que le habló a una mujer junto al pozo hasta que Él encontró cuál era su problema y le dijo su problema… ¿Alguna vez ha leído esa historia? Y ella tenía… estaba viviendo en adulterio. Y cuando Él le hubo dicho eso, ella lo reconoció… ella no le llamo Belcebú. Ella dijo: “Señor, Tú debes ser profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estás cosas”.
Él dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho, ¿no es Éste el Mesías?”.
Mire, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él tiene que actuar de la misma manera, porque he sido muy claro al decirles que Él ya los sanó. Ahora, si Él estuviera parado aquí, entonces Ud. ya ha sido sanada, si estuviera enferma, yo no sé si Ud. está enferma. Pero si está enferma, o si está con alguna necesidad financiera, o una necesidad espiritual, si es así, oh, lo que sea, Él se lo pudiera revelar, siendo el Hijo de Dios, si el Padre se lo revela a Él, porque Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre primero”. Si Él lo hace, ¿lo aceptará Ud.? ¿Hará la audiencia lo mismo? El Señor les bendiga ahora. Sean reverentes.
Ud. dirá: “Hermano Branham, se está tardando”. Sí, señor, estoy esperando por esa unción. Si no viene, entonces tendré que, bueno, despedir la audiencia e irme a casa. Eso es todo lo que sé hacer. Pero si vino. Muy bien.

57 Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, la mujer parece irse de mí. Ella está consciente de que algo está sucediendo, porque en su espíritu ella sabe que el estar parado frente a un hombre no la hace sentirse de esa manera. El Ángel de Luz que Uds. ven en la fotografía se encuentra entre la mujer y yo. Y la mujer está sufriendo. Por lo que ella quiere que ore es por una condición nerviosa que sufre. Y tiene bocio, internamente, por la que quiere que se ore. Esa es la verdad. Si es así, dama, mueva su mano.
¿Cree Ud.? Ahora, lo que haya sido, yo no sé. Está en la cinta. Pero que ella sea el juez. Ahora, el mismo Señor Jesús que supo cual era el problema en la mujer allá en el pasado, cuando se habían encontrado por primera vez, y aquí en esta noche Él está obrando a través de Su iglesia. “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Los pámpanos son los que llevan el fruto. “Un poquito, y el mundo no me verá más, (la iglesia de esta edad), pero vosotros me veréis (la iglesia del tiempo del fin), porque Yo estaré con vosotros, y aún en vosotros, hasta el final de los tiempos”.

58 Ahora, Ud. podrá decir: “Ud. adivinó eso, Hermano Branham”, lo que haya sido dicho. La aflicción o enfermedad o algo. Muy bien. Le preguntaré al muchacho de la cinta, si es sólo una aflicción o enfermedad. Hablemos con la mujer, para que entonces puedan ver y que toda superstición se vaya de Uds. Pudiera ser que haya algo más mal con ella, yo no sé. Si hay algo, no piense en eso. Sólo continúe, sea Ud. misma. Solo crea que está en Su Presencia.
Sí, la mujer tiene un bocio nervioso. Ella también está extremadamente nerviosa. Y siempre se le están cayendo las cosas. Y tiene a alguien en su corazón. Es una mujer anciana, tiene cataratas en los ojos. Y es su mamá. Y aparte de eso, tiene un niño por el que está orando. Y ese niño tiene alguna clase de hechizo, como que le pasa… son convulsiones. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Esa es la verdad, ¿No es así, dama? Mueva su mano si es la verdad. ¿Cree que Cristo le contestará su petición en este mismo momento? Vaya y encuéntrelo de esa manera. De la manera que ha creído, será de esa manera. Dios le bendiga.

59 “Si puedes creer”. Todos muy reverentes ahora, sean reverentes. No sabemos lo que pudiera suceder. Me pregunto si la audiencia está consciente de que estuvo aquí. Ahora, Uds. tendrán que admitir que eso fue un milagro. ¿Cuántos saben que eso fue un milagro? ¿Todavía hace milagros Él? Ahora, solamente puede venir de dos fuentes: del diablo o de Dios. Quiero que alguien me diga si alguna vez han escuchado a un diablo predicando el Evangelio y pidiéndoles a los pecadores que se arrepientan. ¿Cuándo lo han visto obrar? No lo hace. Los Fariseos pensaron que lo era. Y Jesús dijo que una palabra en contra, cuando el Espíritu Santo estuviera obrando, nunca les sería perdonado. ¿Cuántos saben eso? Entonces sean reverentes.

60 Somos desconocidos uno para el otro, yo no lo conozco. Si el Señor nuestro Dios revela el motivo por el cual está Ud. aquí parado, ¿creerá que soy Su siervo, y que Él ha resucitado de entre los muertos y que está vivo esta noche? Está aquí porque quiere que yo ore por un lugar que debería ser sometido a una operación. Es un crecimiento. Eso es correcto. Si Dios me dice en dónde está ese crecimiento, ¿me creerá que soy Su profeta? Está en su lado derecho. Eso es correcto. Vaya creyendo ahora, ya no tendrá que someterse a la operación.

61 Me supongo que no nos conocemos, señor. El Señor Jesús en una ocasión en Su ministerio después que hubo realizado esto, había un hombre que se llamaba Felipe que fue a buscar a Natanael y lo trajo a la reunión. Y dos hombres se encontraban por primera vez, Jesús y Natanael. Él le dijo: “Tú eres un buen hombre, un hombre honesto”. Él pudo haber sido un hipócrita, él pudo haber sido un musulmán, o haber sido adorador de algún ídolo. Jesús sabía que él era un israelita. Y le dijo en dónde había estado antes de que llegara.
Esta es la primera vez que nos encontramos. Si Jesús permanece siendo… Sean muy reverentes. La visión se ha ido del hombre, iba llegando, la Luz. Ahora, sean reverentes, por favor no se estén moviendo ¿ven? Cada uno de Uds. es un espíritu. Ahora no estamos lidiando con lo natural, estamos lidiando con lo espiritual. Cada uno de Uds. tiene un alma. Uds. tienen un espíritu. Sólo un poquito de incredulidad, y uno puede sentirlo, un pequeño movimiento. Parece que todo está ahora dispuesto. “Oh, ”, Ud. dice: “Hermano Branham, ¿en qué parte de la Biblia aparece eso?”. Cuando Jesús fue a resucitar a la hija de Jairo, y todos estaban comportándose de esta u otra manera, Él los sacó del edificio, aún condujo a un hombre fuera de la multitud, fuera de la ciudad, y le dio su vista.

62 Por alguna razón se fue, señor. Pero Él es bueno, va a regresar. Si Dios me revela el motivo por el cual está aquí, ¿creerá que yo soy Su siervo? ¿Lo hará? Aquí está de nuevo. Ud. se da cuenta que algo está sucediendo ahora. Ud. está sufriendo con algo en su espalda. Es una condición en su espina dorsal. Y eso ha provocado que esté extremadamente nervioso. Y se levanta por la noche con un problema en la próstata que lo está ocasionando. Es allí donde yace su nerviosismo. Eso es: “ASI DICE EL SEÑOR”. Aparte de eso, Ud. es un predicador. Correcto. Y Ud. está orando por alguien más, por un nieto, es un caso de polio. ¿Cree junto con Dios? Entonces encuentre todo de la manera que lo ha creído. Dios le bendiga.

63 ¿Somos desconocidos uno para el otro? Está llegando desde esta sección. Sean muy reverentes. No duden, pero créanlo todo. Aquí está. Es una pareja anciana sentada aquí. Esa querida madre que me está mirando, está sufriendo con problemas en la vesícula. Ese es su pequeño esposo sentado a un lado de ella. Y él tiene bronquitis. Y el hombre ha sido soldado, porque puedo verlo en batalla, con un casco redondo puesto. Es un gas que le ha provocado esa bronquitis, y Ud. es un soldado de la Primera Guerra Mundial. “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Tenga fe en Dios. “Si puedes creer”.
Sentada en la parte de atrás de allí, con un problema en la vesícula biliar, ¿cree que el Señor Jesús la sana también, señora, con el chal que parece verde? Sintió algo muy curioso cuando le dije “vesícula biliar” a la otra dama, ¿no es así? Hay una sombra entre Uds. dos, y a las dos las ha dejado ahora. Su fe las ha sanado. Dios les bendiga.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy… Uds. que fueron llamados, quienes hayan sido, si yo no sé nada de Uds. y nunca los he visto en mi vida, levanten sus manos, si es así. Allí lo tienen. ¿Qué es? Nunca había visto esa gente. ¿Qué está representando? A Jesús, Aquel que murió y resucitó, y prometió estar en Su iglesia y hacer la misma cosa. Aquí está Él. La fe de ellos les sanó. Uds. tengan fe y crean.

64 ¿Ud. es la dama por la que he de orar? Yo no la conozco. No hay manera que pueda conocerla. Esta es la primera vez que nos encontramos. Pero Dios conoce su vida y su corazón. ¿Si Él me revela algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, lo aceptará?, sabiendo esto, que Ud. y yo tendremos que pararnos en Su presencia uno de estos días para dar cuentas. Ud. sí que ha tenido muchas altas y bajas en la vida, esforzándose por vencer. Hay una raya negra detrás de Ud. Pero eso no es por lo que Ud. está parada aquí. Ud. ha confesado sus pecados, y están bajo la Sangre. Pero Ud. está parada aquí por una amiga. Y esa persona está en el hospital, acaba de tener un bebé. Y ella ha tenido algún tipo de ataque. Fue un ataque asmático, por poco le costaba la vida, y Ud. quiere que se ore por ella. ¿Cree que ella se pondrá bien? Vaya, encuéntrela de esa forma. Dios le bendiga. Sean reverentes.

65 ¿Cómo está señor? El Señor Dios nos conoce a ambos. Ud. es un hombre mucho más mayor que yo. Me supongo que está es la primera vez que nos encontramos. ¿Sería yo tan hipócrita como pararme aquí frente a un hombre de su edad, si no pensará que puedo hacer algo, con la ayuda de Cristo, para ayudarlo, señor? Si mi anciano papá estuviera aún vivo, él fuera más o menos de su edad. Yo daría cualquier cosa esta noche por poder verlo. Él ha pasado más allá de la cortina. Ud. se irá un día, y también yo. Solamente haría algo que le pueda ser de servicio, de la mejor manera que Dios pueda darme la habilidad, para ayudarle.
Si Dios me revela, y me dice algo de su vida, o el motivo por el cual está aquí que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, ¿le haría sentir que pudiera entonces aceptarlo? Si Él conoce lo que Ud. ha sido, Él ciertamente sabrá lo que va a ser. Si yo digo: “Oh, Ud. va a ser esto, aquello o lo otro”, Ud. tiene el derecho de dudar eso. Pero si Él le dice algo que pasó, si Él sabe de su pasado, entonces de seguro Él sabrá lo que será.
Ud. tiene un problema en el corazón. Y veo que está tratando de trabajar, y Ud. se inclina con su mano sobre la rodilla. Ud. tiene artritis. Exactamente. Problema cardiaco y artritis. ¿Cree que yo soy Su profeta, o Su siervo, señor? Hay alguien más en su corazón. ¿Cree que el Señor Dios puede sanar también a su esposa, que está aquí con Ud.? Ella tiene un severo dolor de espalda. Eso es correcto. Eso es verdad. Sr. Barker, ¿cree que Dios lo puede sanar y sanar también a su esposa? Entonces encuéntrelo de esa manera. Dios sea con Ud.

66 “Si puedes creer”. ¿Qué pasaría si yo no le digo ni una sola cosa, y le digo que mientras estaba sentada en la iglesia Ud. fue sanada? ¿Lo creería? ¿Lo creería con todo su…? Siga su camino, porque es así.
¿Qué si yo le digo que puede irse y comer su cena, que ese problema estomacal se ha ido? ¿Podrá creerlo? Entonces vaya y coma.
¿Cree que Dios puede sanar esa diabetes y hacer que se recupere? Solo siga adelante, diciendo: “Gracias Señor, sáname”. Lo puede recibir. Tenga fe en Dios.
Nervioso y con problema estomacal también. ¿Cree que Dios lo va a sanar? Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.

67 Venga, señor. Tiene problema en el corazón y está sufriendo con poquita artritis. ¿Cree que Dios lo va a sanar? Solo siga caminando.
¿Cree que Dios le sanará esa diabetes suya? Entonces levante sus manos y siga su camino, siga moviéndose, creyendo.
Mire, jovencita. ¿Cree que Dios le sanará su problema femenino? Siga adelante.
Problema de corazón y nerviosismo, siga caminando.
Una condición asmática, siga adelante, creyendo en Dios.
Venga señor. La diabetes no es nada para el Señor Dios. Solo siga adelante, creyendo con todo su corazón.

68 ¿Qué piensa, dama? ¿Cree que Dios la sanará? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que yo soy el siervo de Dios? Yo no la conozco, ¿verdad?
Ahora, espere un momento, por favor. Algo sucedió en la audiencia. Ese hombre. ¿Estuvo aquí en la plataforma hace un ratito, señor? Una Luz está alrededor… No, es la dama que está detrás de él en la parte de atrás de allá, está sufriendo con problemas internos. ¿Cree que Dios la sanará, señora? Póngase de pie y acepte entonces a Cristo. Dios le bendiga. Suelte eso y terminará. Esa anciana sentada al lado suyo, ella tiene problema de artritis. ¿Pondría sus manos sobre ella, dama, la que acaba de ser sanada? Crea ahora, dama, Ud. sanará. Mientras que la unción está sobre la mujer, ella se la pasará a Ud.“. ”Si puedes creer, todo es posible“. ¿Creen eso?

69 ¿Qué de Ud., dama, sentada allí con su mano en la boca? ¿Cree que Dios puede sanar ese bocio y ponerla bien? Levante su mano y acéptelo. Reto su fe. La dama sentada a un lado de Ud. que está llorando, ella tiene ulceras, y problemas en las piernas, y problema en el corazón. Eso es correcto, dama. ¿Cree que Dios la sanará? Levante su mano. Ore. Algunos de Uds. le han tocado a Él.
Aquí esta una ancianita, sentada aquí con flores en el sombrero, con su mano abajo, orando. ¿Creen que Dios puede decirme qué está orando? Una madrecita anciana muy linda. Ella esta orando por su pequeño, por su nieto que tiene polio. Eso es correcto, ¿no es así, dama? Dios le bendiga.
¿Creen que Dios puede decirme lo que están orando? Él es Dios.

70 ¿Es esta la dama…? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿me creerá? Gracias. Ud. tiene pequeños quistes por todo su cuerpo. Eso es correcto. Sí. Y Él se lo ha dicho, para que esté segura de saberlo. Hay alguien que la acompaña que tiene que partir, su primo, tiene problema en el pecho. Dígale que todo ha acabado. De todas maneras se puede ir a casa. Dama, Ud. es canadiense, es de New Brunswick. Correcto. Ud. es la Srita. Ashfield. Siga su camino y vaya regocijándose.
¿Creen en Dios con todo su corazón? Entonces pónganse de pie y denle a Él la gloria y la alabanza, y cada uno de Uds. puede ser sanado en este preciso momento. Levanten sus manos y canten: “Yo le alabaré, yo le alabaré”.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra…
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