OBRAS DEL MENSAJE


Vida
Bangor, Maine, E.U.A.
58-0519
1 Permanezcamos de pie por un momento ahora para orar. Inclinemos nuestros rostros. Bendito Señor, te damos gracias, Dios por lo que has hecho por nosotros, y por ese gran privilegio nuestro que tenemos ahora para venir adorarte de nuevo en esta noche. Te pedimos que te encuentres con nosotros en una manera inusual, y que bendigas nuestros corazones mientras unimos nuestra fe. Te pedimos en esta noche, que si hubiere alguno entre nosotros que no tenga este gran compañerismo contigo, que esta sea la noche en que todos sus pecados queden bajo la sangre, y ellos sean capaces de gozar de estos privilegios de los cuales nosotros hemos disfrutado tan agradecidos.
Y te pedimos que Tú traigas de nuevo a aquellos que una vez tuvieron compañerismo contigo y han perdido ese gozo. Que ellos puedan saber que hay un Padre amoroso que los ama y que está parado, esperando con Sus brazos extendidos para recibir a Sus hijos extraviados que quisieran volver.
2 Sé misericordioso con aquellos, Señor, que están tan grandemente necesitados de sanidad en esta noche. Que Tu Espíritu Santo sane sus cuerpos enfermos. Y quizás haya algunos aquí, Señor, que todavía no han recibido Tu Espíritu Santo. Y te rogamos que Tú les des a ellos en esta noche, Señor, Tu Espíritu Santo para que tengan compañerismo alrededor de Tu Palabra. Concédelo, Señor.
Yo mismo estoy necesitado, muy necesitado, Señor. Han sido veintipico de noches consecutivas de estar predicando y mi garganta está cansada. Y te ruego que Tú me ayudes y… pues mi mente ya se está poniendo torpe debido a las tantas horas de trabajo en el ministerio. Ahora, ayúdame, Señor, y que yo pueda decir aquello que sea de agrado en Tus ojos. Pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden sentarse. Gracias.
3 Estoy muy complacido en esta noche de ver a esta excelente audiencia de personas en un lunes por la noche, y en una noche de mucha lluvia. Uds. saben, allá en el sur, un poco de lluvia o un poco de mal tiempo como que dificulta mucho a la gente, pero a Uds. parece que no les molesta.
Estoy muy contento de que nuestro Señor se haya estado encontrando con nosotros durante las noches pasadas, y especialmente en los servicios de sanidad, y dando las victorias las cuales yo he tenido el privilegio de oír. El hermano Vayle me estaba diciendo que ellos han estado testificando en todos lados de las diferentes sanidades. Oh, Él es real.
Y Uds. ministros, Uds. pastores notarán que después de que la campaña tenga tiempo de haber terminado, mujeres y hombres estarán viniendo a Uds. y diciendo: “Ud. sabe, eso que yo tenía, ya no lo tengo”.
Durante las reuniones por la noche, yo veo muchas cosas suceder, pero uno simplemente no los puede llamar a ellos lo suficientemente rápido, ¿ven? Sucede y sabemos que estará bien, así que sencillamente lo dejamos en paz. Sería más espontáneamente si ellos pudieran captarlo.
4 Recientemente estuve leyendo un testimonio aquí en una reunión. Y antes de tomar mi texto, quisiera contarlo. Yo estaba orando por unas personas y vino una mujer que tenía un problema estomacal, y era muy grave. Creo que los doctores le habían dicho que ellos incluso tuvieron que darle transfusiones de sangre debido a úlceras que se habían roto en su estómago. Ella estaba muy mal y era una úlcera del duodeno. Esa clase es malísima. Entonces en la visión, el Señor le dijo a la mujer cuál era su problema, y lo que ella había hecho; y luego después de que todo hubo terminado, ella dijo que creía.
Y ahora, eso está bien. Uds. vigilen eso, ¿ven? Y dije: “El Señor le bendiga y que el Señor le sane”, aún no sabíamos. Pero luego de repente cambió y regresó con: “Así dice el Señor”. Esa es la visión, viendo lo que va a ser. Uno ve lo que ha sido. El otro ve lo que va a ser. Y muchas veces, yo veo la muerte, pero nunca digo nada al respecto, a menos que sepa que va a suceder, porque algunas veces la muerte pudiera ser pronunciada sobre Ud. Y sin embargo, la oración pudiera cambiar eso. ¿Sabían Uds. eso? Así sucedió en las Escrituras.
5 Cuando Ezequías estaba postrado muriendo. Isaías… ¿Pudieran imaginarse cómo debió haberse sentido ese profeta? Cuando él subió allá y dijo: “Así dice el Señor, tú vas a morir. No vas a levantarte de la cama”. Y él era un verdadero profeta. Salió de la cámara, y allí estaba parada la celebridad del palacio diciendo: “Oh, gran profeta, ¿qué le sucederá a nuestro rey?” “Así dice el Señor, él va a morir”.
Salió a donde estaban los soldados en los jardines, los jardines del palacio y las puertas: “¿Qué dice, oh profeta, el Señor a nuestro gran rey?”
“Así dice el Señor, él va a morir. Él no se va a levantar de la cama”.
Luego salió a las calles a la gente pobre: “Oh, gran profeta, ¿qué dice el Señor acerca de nuestro amoroso rey?” “Así dice el Señor, él va a morir”. Y siguió para su casa.
6 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y lloró amargamente. Dijo: “Señor, yo te ruego que me consideres, pues yo he andado delante de Ti con un corazón perfecto”. Ese es un tremendo testimonio, ¿no es así? “Y yo pido por quince años más de vida”.
Ahora, ¿quién era el hombre más importante de la nación? El rey. Allí estaba el gran rey terrenal hablando con el gran Rey celestial. Ahora, ¿por qué el Rey no le dijo a él: “Muy bien, Ezequías, yo he oído tu ruego?”
7 Pero Uds. saben, Dios tiene maneras de hacer las cosas, y nosotros tenemos que cooperar con Sus maneras de hacerlo. Ezequías no nació en esa posición para que el Señor le hablara de esa manera. Así que el Señor fue al lugar donde estaba sentado el profeta y le dijo: “Ve y dile que Yo he oído su oración y le voy a dar quince años más de vida”.
¿Qué debe haber pensado ese profeta, regresando allí para decir?: “Así dice el Señor, él va a vivir, Así dice el Señor, él va a vivir” “¿Qué de eso, profeta? ¿Para qué vas a regresar allá?” “Así dice el Señor, él va a vivir”. ¿Qué hizo eso? La oración, cambia las cosas de la muerte a la vida. Siempre es así.
8 Y cuando el Señor había pronunciado sobre esta mujercita que ella iba a estar bien, ella fue sanada. Bueno, ella salió dándole gracias al Señor. Así que, ella pensó que podía irse, y que estaría bien. Y ella fue e intentó comer. Oh, ella sí que se enfermó. Así que entonces, en un par de días siguió empeorándose y ella intentaba comer y tragar la comida. La vomitaba… sangraba. Entonces ella dijo…
La gente del vecindario comenzó a pensar después de un par de semanas, y su esposo le dijo: “Cariño, yo creo que testificando así, tú lo que vas es a traer un reproche sobre la causa de Cristo”.
Y ella le dijo a su esposo: “Si ese hombre se paró allí, simplemente un hombre bajo inspiración, y me dijo las cosas que yo había hecho en mi vida, me dijo lo que causó la úlcera y lo que sucedió y la condición en la que yo me encontraba, y me dijo, Así dice el Señor, y la visión mostró que yo iba a estar bien, ¿crees tú que yo dudaría eso?” Ella dijo: “Reproche o no, sería más reproche para mí el dudarlo”. Ella estaba en lo cierto.
9 Y una mañana después de, creo yo, cinco semanas o más, cuatro o cinco semanas, yo olvidé exactamente lo que ella dijo. Ella estaba lavando los platos una mañana; los niños se habían ido a la escuela. Y de repente ella tuvo una sensación bastante extraña. Ella pensó: “¿Qué es esto?” Ella se sintió muy bendecida. Entonces pensó: “Bueno, tal vez es simplemente el Señor bendiciéndome”. Ella era una mujer cristiana muy fina y una joven como en sus treinta. Y a ella le dio mucha hambre. Y dijo: “Oh, cómo me gustaría poder comerme apenas un pedacito de pan tostado. Y se sentó y se comió el pan tostado. En unos instantes se le subió… se le hubiera subido. Pero esa vez se le aguantó, se sintió bien.
Bueno, ella pensó: “Sabes, si eso es así, creo que me comeré un poco de esta avena aquí que los niños dejaron en su plato”. Entonces se sentó y se comió la avena. Ahora, Uds. saben lo que sería la avena en un estómago ácido. Y ella esperó como unos quince o veinte minutos y eso no la molestó. Entonces se sentó y disfrutó de un verdadero jubileo gastronómico. Ella se frió unos huevos, se sirvió una taza de café, y sencillamente disfrutó de eso. Y ella esperó como unos veinte o treinta minutos. Y generalmente en cinco minutos ella ya lo habría vomitado.
10 Y ella se sintió muy bien. Dijo: “Sabes, yo no puedo reservarme esto para mí sola”. Entonces bajó la calle y fue a visitar a una vecina por la cual se había orado la misma noche, que tenía un crecimiento al lado de su cuello. Bueno, su esposo estaba jubilado. Ellos se habían levantado tarde. Y cuando ella llegó a esa casa que quedaba un poco más abajo de ella, ella pensó que ellos tenían allí al Ejército de Salvación. Ella nunca había escuchado tanta gritería y alboroto en toda su vida. Ella pensó: “Bueno, ¿qué sucede?” Ella entró corriendo y dijo: “Lydia, ¿qué pasa?”
Ella dijo: “¡Oh, Berta! Quiero decirte. Yo me levanté. Yo estaba acostada allí. Nosotros habíamos estado despiertos por un ratito, y yo sentí una sensación muy extraña. Y sacudimos hasta las sábanas en la cama. No podemos encontrar ese tumor. Desapareció”.
Bueno, ella le contó a ella su historia. Y ellas estaban todas entusiasmadas y se buscaron a alguien en el vecindario y vinieron a una de mis reuniones que estaba como a mil millas de distancia. Y dieron el testimonio.
11 Ahora, ¿qué sucedió? El Ángel de Dios, que había pronunciado esa bendición, había pasado a través del vecindario confirmándola, ¿ven Uds.? ¿Qué si ellas se hubieran dado por vencidas? No se den por vencidos. Si Uds. lo creen, manténganse con ello. Dios traerá a cumplimiento.
A veces Dios no es espontáneo en las cosas. ¿Cuántos saben que Daniel oró y tardó, creo que fueron veintiocho días, dijo el Ángel antes de que él pudiera llegar a él? ¿Es correcto eso? Veintiún días. Eso es correcto. Gracias, señor. Veintiún días antes de que él pudiera llegar allí, pero Él lo escuchó.
Y cada vez que Ud. se mueve hacia Dios con fe, Dios lo sabe. No se preocupe. Esté muy lleno de fe y sólo siga creyendo.
12 Ahora, en esta noche, voy a intentar, si el Señor lo permite, hablar sobre un mensajito tipo evangelístico, que parece estar en mi corazón. Yo les dije que esta noche iba a hablar sobre el “Poderoso Conquistador”. Es un mensaje que prediqué una vez antes en alguna parte. Creo que fue en el sur. Sencillamente no tengo tanta voz así para hacerlo. Así que, Uds. me perdonarán por hacer esa promesa. Yo oro que Dios me perdone, porque no tengo la voz para hacerlo. No es que tenga un resfriado—sino que ya son veintipico de noches consecutivas.
Y nadie sabe lo que esas visiones hacen en uno. Ellas sencillamente lo hacen pedazos a uno. [El hermano Branham tose y dice: “Perdónenme”.] Quizás antes de hacer eso, mientras que somos apenas un grupo pequeño en esta noche, me gustaría tratar de explicar lo que es eso, según lo mejor de mi conocimiento. ¿Les gustaría oír lo que yo pienso acerca de ello? Muy bien. Lo abordaremos en una forma infantil.
13 Digamos que hay un gran carnaval [circo – Trad.] que viene a la ciudad, y hay allí estos dos hombres de apariencia fuerte sentados aquí… o parados allí, pero nosotros no tenemos dinero para ir y ver el espectáculo. Y resulta ser que ellos son hombres fuertes de corta estatura que pudieran cargar agua para los elefantes, y yo soy un hombre alto y delgado que no pudiera cargar esos grandes baldes de agua.
Bueno, resulta que donde nosotros estamos parados hay un agujero en la cerca bien alto. Ahora, esos hombrecitos de corta estatura nunca podrían subir allí para mirar a través de ese agujero, pero yo pudiera. Vean, Dios hace a cada hombre exactamente de la manera que Él los quiere. Estoy muy contento por eso.
14 El cristianismo está basado sobre resurrección. Sabemos eso. Bueno, si Ud. muere aquí en la tierra como una mujer de cabello negro, Ud. se levantará como una mujer de cabello negro. Ud. no se levantará… Ud. dice: “Pues bien, si esto es lo que baja, en la resurrección eso mismo tiene que subir”. No tomar esto y… eso es reemplazo, eso no es resurrección. Resurrección es levantar al mismo Jesús que murió. La misma persona.
Vean, Dios, Él no es una casa de armonía de Sears y Roebucks. Dios tiene cosas. Él es el Dios de variedad. A Él le gusta la gente de pelo rojo y de pelo negro. Solamente luce así allá en la parte sur del país, se puede entender con respecto a la segregación. Dios hizo blanco al hombre. Él lo hizo negro. Él lo hizo amarillo, lo hizo trigueño. Déjenlos quietos. Él hizo flores rojas, flores blancas, flores rosadas. Él los hizo… Hizo montañas grandes, montañas pequeñas, desiertos, bosques, arboles grandes, arboles pequeños. Él hizo las cosas de la manera en que Él lo quiere. Así debemos dejarlo. Cuando se comienza a mezclar la naturaleza, la pervierten. Simplemente déjela como está. Siempre es mejor.
15 Y en este gran carnaval, cuando yo miré a través de este agujero en la cerca… Miren, esta es la manera en que yo tengo que hacerlo. Yo salté bien alto y con mis manos me agarré de ella y me esforcé. Miré adentro y volví a bajar.
“¿Qué vio Ud., hermano Branham?”
“Un elefante”.
“¿Eso es todo lo que Ud. vio?”
16 Ahora, ¿qué quiere Ud. decir, hermano Branham? Aquí está el punto: Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él fue Dios manifestado en carne. Nosotros tenemos el Espíritu en porción. Él lo tuvo sin ninguna cierta porción. Toda la plenitud de la Deidad corporalmente habitó en Él. Él no era simplemente un hombre, Él era Dios.
Hay tanta gente hoy que quiere… Deseo detenerme aquí sólo un momento antes de que llegue a este tema. Hay mucha gente que simplemente desean hacerlo a Él un profeta. O Él era Dios o el más grande engañador que el mundo jamás ha tenido.
17 Estaba hablando con una mujer aquí no hace mucho que estaba… Yo no menciono las religiones de las personas pero Uds. sabrán lo que es por lo que digo. Ellos reclaman que creen en sanidad, pero ellos no creen que Jesús era más que sólo un filósofo. Y ese es un evangelio social. Ellos dijeron: “Él es un buen hombre. Él es un buen maestro, pero Él no era divino”. Pues, ciertamente Él era divino. Él era el Dios de los profetas.
Esta dama me dijo, ella dijo: “Sr. Branham, Ud. alardea demasiado de Jesús”.
Yo dije: “Yo no estoy de acuerdo con Ud. Yo no puedo alardear lo suficiente”.
Ella dijo: “Si yo puedo probarle a Ud. que Él no era más que un hombre… Ud. lo hace a Él divino”.
Yo dije: “Él era divino”.
“Oh”, dijo, “Él era un maestro”.
Yo dije: “Él era Dios”.
Y ella dijo: “Si yo le pruebo a Ud. que Él no era más que sólo un hombre por las Escrituras, ¿lo creerá Ud.?”
Yo dije: “Si las Escrituras así lo dicen”.
Y ella dijo: “San Juan capítulo 11, cuando Jesús iba a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que Él lloró”.
Yo dije: “Eso es correcto. ¿Qué tiene eso que ver con ello?”
Yo dije: “Él era un hombre cuando Él lloró, pero cuando Él se paró junto a esa tumba donde había un hombre que había estado muerto por cuatro días y dijo: ¡Lázaro, ven fuera!—y un hombre que había estado muerto por cuatro días se paró sobre sus pies y volvió a la vida—eso era más que un hombre”.
18 Él era un hombre cuando descendió de la montaña, como predicamos anoche, con hambre, deseando algo para comer. Él era un hombre, pero cuando Él tomó cinco panes y dos pedazos de pescado y alimentó a cinco mil, eso era más que un hombre. Correcto. Él era un hombre cuando estaba acostado en la parte de atrás de ese barquito una noche, zarandeado como un corcho de botella en una tormenta. Diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Él estaba tan cansado y agotado que ni aun las olas lo despertaron. Él era un hombre cuando estaba dormido, pero cuando Él puso Su pie en la cargadera de esa barca, miró hacia arriba y dijo: “”Calla, enmudece“, y las olas le obedecieron y los vientos le obedecieron, eso era más que un hombre.
19 Él era un hombre cuando clamó en el Calvario: “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Él era un hombre cuando murió, pero en la mañana de Resurrección cuando Él rompió el sello y rodó la piedra y resucitó, Él probó que Él era Dios.
Dios estaba en Su Hijo. Él tenía el Espíritu sin medida. Nosotros lo tenemos por medida. Pero si Ud. toma una cuchara de agua de todo el océano, los mismos elementos químicos que están en el océano estarán en el agua… en la cuchara.
20 Así que fíjense, cuando Dios quiso usar Su don, Él le dijo a Jesús… Ahora, recuerden, Él dijo: “Yo no hago nada hasta que Mi Padre me muestra qué hacer… lo que Yo veo hacer al Padre”, San Juan 5:19. ¿Lo han leído Uds. desde que han estado en la reunión? San Juan: “De cierto os digo que el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo sino lo que Él ve hacer al Padre. Eso hace el Hijo igualmente”.
El Padre lo envió a Él lejos de la casa de Marta y María, de Lázaro, y Él se fue de viaje. Y ellos lo mandaron a buscar cuando Lázaro enfermó. Él lo ignoró y siguió adelante. Ellos enviaron nuevamente por Él pero Él lo ignoró y siguió Su camino. Y finalmente Él se volteó y dijo: “Lázaro está muerto. Y por causa vuestra, estoy contento que no estuve allí”. Él sabía lo que iba a suceder. Él dijo: “Mas Yo voy a despertarle”. Obsérvenlo a Él en la tumba. “Padre, te doy gracias que Tú ya me has oído. Pero sólo por estos que están parados aquí, Yo lo dije. ¡Lázaro, ven fuera!” Y ese hombre se puso sobre sus pies y volvió a vivir.
21 Él nunca dijo nada acerca de estar débil, de que virtud saliera de Él. Pero cuando una mujer tocó Su manto, Él dijo: “Virtud ha salido de Mí”. ¿Cuál milagro es el mayor? ¿Levantar a un hombre de estar muerto por cuatro días, o detener un flujo de sangre debido a la menopausia? Uno de ellos lo debilitó a Él. ¿Por qué? No era Dios usando Su don. Era una mujer usando el don de Dios, ¿ven? De esta manera el Padre le había mostrado a Él qué hacer. Él fue y lo hizo, y de esta otra manera era la mujer. Ahora, Él nunca dijo: “Yo vi una visión. Tú vas a estar bien”. Él dijo: “Tu fe te ha salvado. Tu fe te ha salvado. No lo que el Padre me mostró a Mí, sino a raíz de tu acción”. Eso lo afectó a Él.
22 Ahora, aquí está. Muy bien, Ud. da un salto. Miren, eso es lo que la mujer está haciendo. Jala; se esfuerza. Cuando alguien viene a la plataforma y se para aquí. Ud. se está esforzando. Es un don. ¿Quién lo está usando? Yo no, sino Ud. Ud. es el que lo está haciendo, y Ud. se sienta allí y dice: “Yo creo eso”. Si en lo profundo de su corazón Ud. realmente lo dice en serio, entonces eso está jalando fuerza. ¿Qué sucede? Yo me estoy esforzando. “Ud. tiene un cáncer”. Eso es correcto, ¿ven? Luego yo miro alrededor… Aún no me cree. Ud. pensó que yo lo adiviné, ¿ven? Bueno, yo tendré que volver otra vez.
Yo vuelvo a saltar. “Y Ud. también tiene tuberculosis”. ¡Fuiu! Eso es correcto, ¿ven? No hace nada. Eso no obra entre el pueblo americano igual que en los otros lugares.
Una vez sucedió así en África, India, y ellos simplemente amontonaron sus muletas y cosas y se fueron. Ellos lo vieron. Ellos lo creen, ¿ven?, eso es lo que me duele en estas reuniones americanas.
23 Bueno, voy otra vez. Me sostengo con el extremo del dedo, y subo apenas lo suficiente para llegar a ese agujero en la madera, por decirlo así, en la visión. “Oh, Ud. es la Srita. Fulana de tal. Ud. viene de…” “Sí, así es. Eso es correcto”. Y sigue por la plataforma. Uno ya está débil, ¿ven? Ahora, así es como eso obra.
Ahora, ¿qué si fuera sentado en el hotel, como acaba de suceder? ¿O en alguna otra parte? Y por allí viene ahora el director de ceremonia por la pista del circo. Él dice: “¿Qué está Ud. mirando? ¿Quiere mirar adentro?” Me levanta y dice: “Aquí está Ud.”. Un hombre bien grande y fuerte. “¿Ves esas carpas colocadas allí? Ellos van aquí y hacen esto y por acá en esta dirección y hacen aquello”. Pues, yo sólo estoy sentado en su mano. Me siento. Yo ya sé lo que está ocurriendo del lado adentro, ¿ven? Él me levantó a mí. Así es como sucede cuando las visiones vienen de la manera en que Dios quiere usarlo. Él dice: “Ve a un cierto lugar”.
24 Aquí recientemente, Uds. lo vieron en su periódico. Me supongo que estaba en La Prensa Asociada concerniente al milagro del hombre allá en Denver, es que no sabían de dónde era el milagro. Dios que conoce… Yo estaba en mi habitación y vi a un hombre donde había un reloj. Y él estaba en una silla de ruedas que estaba chirriando. Y yo miré el viejo reloj y eran exactamente las tres y diez. Y yo estaba parado junto a una tienda de baratillo, y Él dijo: “Ve y acércate a ese hombre”. Y entonces cuando yo me acerqué a él, él estaba cargando la Biblia… tenía una Biblia en su mano, mejor dicho. Y yo le pregunté a él si él lo creía. Él dijo: “Sí”. Y yo lo tomé de la mano y lo levanté. Él fue sanado. Yo vi el camino por donde salir.
25 Entonces él vino y yo vi un bebé. Estaba acostado muriendo. Y el doctor había salido. Yo noté que él entró a un carro gris. Él tenía bigotes. Había un portón allí y detrás del portón había un agujero. Yo había colocado mi sombrero sobre el televisor cuando entré a la habitación. Había una dama con un suéter rojo, y una con un abrigo marrón, y ellas estaban llorando. Y Él dijo: “Ve adonde está el bebé”. Y yo fui y puse las manos sobre el bebé. Él sanó.
Cuando salí de la visión, fui y le dije a mi esposa: “Cariño, revisa y mira si ves algo acerca de un bebé o acerca de un hombre en una silla de ruedas que esté escrito allí”. No.
Yo llamé a la oficina. “¿Cuántos boletos de avión hay allá?”
“Oh, cinco o seis”.
“¿Qué dicen?”
26 Me dijo que era de cierta manera, ir para allá y para acá. Yo no sentí nada. Y pues, lo dejé quieto por unas dos semanas o más. Después de un tiempo, un hombre había enviado un boleto para que yo viajara a Denver, y cuando llegué a Denver—me sentí guiado a que yo debería ir a Denver—yo fui y oré por el hombre. Yo no sé qué le sucedió a él. Yo simplemente fui allá. Él era un caso de tuberculosis. Él estaba allá, había estado en el sanatorio. Un soldado.
Entonces pensé: “Bueno, simplemente esperaré ahora. Estamos aquí en la ciudad y van a ser las 5:30 antes de que salga en el avión. Pues, voy a caminar por Denver.
Y así que, yo iba bajando por la calle, caminando así, y de repente, oí a una mujer llorar. Yo miré hacia arriba y vi al doctor con su pequeño maletín en la mano. Dijo: “Buenos días”, y comenzó a salir.
27 Pensé: “Yo he visto a ese hombre en alguna parte”. El bigote, el traje azul, ese carro. Él salió. Jake y yo estábamos bastante cerca como a diez pies de él. Y él miró. Yo dije: “¿Cómo está Ud., doctor?”
Él dijo: “¿Cómo está Ud.?” Él se detuvo y volteó. Me imagino que él pensó cómo yo supe que él era un doctor. Bueno, yo era un paciente. Él nunca dijo nada, subió al carro y se fue.
Yo pensé: “Señor, si ese agujero está detrás del portón, eso es”. Y fui allá y miré. Allí estaba el agujero. Ese era el caso. Subí los escalones, toqué la puerta y la señora vino a la puerta. Ella tenía su suéter rojo. Y yo dije: “¿Ud. tiene un bebé enfermo que tiene neumonía?”
“Sí, señor”. Y dijo: “El doctor acaba de decir que no hay esperanzas para él”.
Dije: “Yo soy un ministro. Mi nombre es el Sr. Branham. ¿Ud. me conoce o ha oído alguna vez de mí?”
Ella dijo: “No, señor. Creo que no”.
Yo dije: “¿Son Uds. cristianos?”
Ella dijo: “No, señor, no lo somos. Nosotros no vamos a la iglesia”. Ella dijo: “Nosotros deberíamos ir, lo sé”.
Yo dije: “¿puedo entrar y orar por su bebé moribundo?”
Ella dijo: “Claro que puede. Estaría contenta que Ud. lo haga, señor”.
28 Entré pero no había ninguna dama allí con un abrigo marrón. Puse mi sombrero sobre el televisor y esperé unos minutos. Bueno, ella se preguntaba por qué yo no iba a orar, pero yo no podía decir nada. Yo tenía que esperar por la dama con el abrigo marrón. Ahora, es así de sencillo. Esperé allí, creo que como por media hora hablándole acerca del Señor y lo demás. Y entonces, al poco rato, hubo alguien que llamó a la puerta. Y la dama con el abrigo marrón entró, pero ella debía estar sentada de ese lado, y la dama con el suéter rojo de este lado, y así al revés, cada una en su lugar. Todavía yo no podía decir nada.
Hasta que ellas tuvieran todo en posición… La visión tiene que ser perfecta. Entonces dije: “Ahora, señora Ud. quizás se haya preguntado por qué yo esperé. Esto es una visión. Ud. quizás no entienda lo que yo estoy diciendo, pero simplemente observe a su bebé un minuto”.
Fui y oré por el bebé, y el pequeñito empezó a gritar y a moverse. La madre lo levantó. En diez o quince minutos, estaba jugando en el piso. La fiebre y todo lo demás lo había dejado. Ella le tomó la temperatura. Y allí yo las guié a ambas en el piso.
29 Salí y empecé a bajar la calle y pensé: “Gracias, Señor. Ahora entiendo”. Y no había caminado sino sólo un poco cuando pensé: “¿Qué era el resto de esa visión?” Era algo. Mientras estaba parado allí, oí un reloj marcar las tres en punto. Y caminé alrededor de la esquina al lado de la tienda de baratillo y allí estaba ese reloj antiguo allí en ese campanario. Pensé: “Dios, tengo diez minutos para esperar aquí”.
Y cuando esperaba allí, llegaron diez minutos. Y cuando pasaron los diez minutos, yo escuché algo que venía chillando. Era un hombre llorando, sentado en una silla de ruedas y una dama empujándolo. Tenía una Biblia en su mano. Perfecto. Allí estaba.
Yo dije: “¿Ud. cree esa Palabra, señor?”
Él dijo: “Con todo mi corazón”. Dijo: “Yo soy cristiano”.
Yo dije: “En los días bíblicos, donde Ud. está leyendo, Jesús sanó a los enfermos en Su día”.
Él dijo: “Sí, señor. He estado leyendo eso”.
Yo dije: “¿No es Él el mismo hoy?”
Él dijo: “Sí, señor. Él es”.
Yo dije: “¿Cree Ud. eso?”
Él dijo: “Con todo mi corazón”.
Yo dije: “Entonces póngase de pie. Él lo sanó a Ud.”
30 Y él se levantó de un salto y comenzó a gritar. Yo corrí, pasé por la tienda de baratillo y salí por el callejón y me subí a un taxi y me fui a la estación. Hubo un gran artículo en La Prensa Asociada, “Sanidad Mística en Denver”. Ellos aún no lo saben, ¿ven? Así fue.
Pero el Señor Dios lo hizo, ¿ven? Ahora, eso no me debilitó a mí ni un poquito. Pero pararme aquí donde uno tiene que jalar y esforzarse, ¿ven? Esos son Uds. usando el don de Dios. Yo no tengo nada que ver con ello. Es de Dios. No es mío. Es de Dios. Uds. pueden usarlo o Él lo usa. Allí está. ¿Ahora entienden? Eso es lo que debilita, y si Uds. miran en la Biblia, compárenla con la Escritura y vean si esa no es exactamente la verdad.
31 Oremos ahora.
Señor, sé con nosotros ahora, mientras tenemos compañerismo alrededor de la Palabra… Estoy cansado en esta noche, Señor, a duras penas me puedo parar aquí, pero te ruego que me ayudes ahora para ministrar la Palabra. En el Nombre del Señor Jesús. Amén.
32 En el Salmo 63, deseo leer para una lección de la Escritura. Y esperamos salir en los próximos treinta o cuarenta minutos.
Dios, Dios mío eres Tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
Escuchen al profeta aquí en el segundo versículo:
Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
Pero mi tema en esta noche es: “Vida”. Y vida es lo que nos controla. Vida es lo que le da a Ud. sus emociones. Y entonces, por su vida todo el mundo sabe lo que Ud. es.
33 Predicando un sermón en un funeral recientemente, yo dije: “No hay necesidad de que yo diga nada acerca de la vida de este hombre. Yo quiero predicarles a Uds. que están vivos, Uds. que tienen que encontrarse con esto. Cada uno de Uds.… que se crió y vivió y murió en este vecindario, Uds. ya tienen en su mente lo que pensaban acerca de él”. ¿Ven?
¡Vida! ¿Qué es mayor? Sus emociones constituyen lo que Ud. es, es su vida. ¿Y qué clase de persona deberíamos ser si reclamamos tener vida eterna? Ahora, solamente hay un tipo de vida eterna, y esa es la vida de Dios. Ese fue el Gran Espíritu en el principio, los siete Espíritus de Dios como los siete colores del arco iris. Cada Espíritu se fue despegando de allí, se pervierte y viene bajando.
34 La palabra griega para vida eterna viene de la palabra zoe que significa: “La propia vida de Dios”. Y es un …. Se llama el amor de Dios, ágape que significa “el amor de Dios”.
El amor que Ud. tiene por su esposa es phileo. Amor phileo, ese es el amor humano. Hay una diferencia en ellos. Uds. los confunden tanto como la fe y la esperanza, ellos se confunden. Amor. La clase de amor que Ud. tiene por su esposa es llamado amor phileo. Y ese amor lo haría a Ud. tan celoso, que si alguien la insultara a ella, Ud. le daría un tiro allí mismo. Eso es lo que haría el amor phileo. Ud. la ama a ella con esa clase de amor. Pero el amor ágape haría que Ud. orara por su alma pecaminosa. Esa es la diferencia, ¿ven?
35 Ahora, existe la vida. Hay una sola clase de vida eterna y esa es la vida de Dios. Y cuando Ud. recibe eso Ud. tiene vida eterna. Pero la vida tiene muchas interpretaciones mientras viene bajando. Existe el amor, ágape; amor, phileo, amor; concupiscencia. Vean, sigue bajando, bajando hasta lo más bajo. Pero todo eso tuvo un principio, así que tendrá un fin.
Pero aquellas cosas que no tuvieron principio no tienen fin. Y si Ud. tiene vida eterna, entonces Ud. no tiene fin en la vida eterna. Es por los siglos de los siglos. Y su carácter es probado por la vida que está en Ud.
36 Hace algún tiempo, un comprador de esclavos allá en el sur hace muchos años, pasó comprando esclavos. Ellos van a las plantaciones y dicen… Ellos compraban esclavos, vida humana, igual que Ud. compraría un carro usado en un lote de un agente. Y ellos iban a comprar estos esclavos enormes, saludables y quizás hombres que los cruzan como ganado con mujeres grandes y saludables. Producen esclavos enormes y fornidos. Hermano, eso está mal. Y un día un comprador pasó por una cierta plantación. Y él dijo: “¿Cuántos esclavos tiene Ud. aquí?”
Él dijo: “Más de cien”.
Dijo: “¿Pudiera mirarlos?”
Dijo: “Sírvase Ud.”
37 Y él se quedó todo el día, y observó el comportamiento de los esclavos y cómo ellos se conducían, si ellos eran buenos trabajadores o si no lo eran. Y a medida que el día pasaba… Vean, esos esclavos estaban lejos de casa, lejos de papá y mamá. Los Boers los compraban en Alemania… África y los traían acá y los vendían como esclavos. Y a veces ellos tenían que azotarlos para hacerlos trabajar. Sus seres amados estaban al otro lado del mar. Ellos no los verían más. Ellos tenían que morir aquí, en esclavitud. Eso es todo lo que ellos sabían y estaban tristes, y tenían que azotarlos para hacerlos trabajar.
38 Pero ellos se fijaron en un cierto esclavo joven. Ellos no tenían que azotarlo, tenía su pecho erguido, su frente en alto, siempre atento. Y ese agente de compra dijo: “Yo quiero comprar aquel esclavo”.
El propietario dijo: “Pero él no está en venta”.
Él dijo: “¿Qué lo hace a él tan distinto de los demás?” Él dijo: “Bueno, ¿quizás él es el jefe de los demás?”
El propietario dijo: “No, él es simplemente un esclavo”.
Él dijo: “Bueno, quizás Ud. lo alimenta a él mejor que a los demás”.
Él dijo: “No. Todos ellos comen juntos en la cocina”.
Él dijo: “Bueno, ¿qué pues lo hace tan distinto de los demás?”
Dijo: “Yo siempre me pregunté eso mismo hasta que averigüe cuál era la verdad”. Dijo: “Ese muchacho, allá en su patria, su papá es el rey de una tribu, y él sabe que es hijo de un rey. Y aunque él sea un extranjero y está lejos de casa, sin embargo él se conduce como el hijo de un rey”.
¿Qué debería hacer la iglesia en esta noche? Metidos aquí en un mundo cegado de pecado y caos, debemos conducirnos como hijos e hijas de Dios.
39 Al principio, cuando yo leí esta Escritura, pensé: “¿A qué podría estarse refiriendo el profeta? Es un texto poco común: Mejor es tu misericordia que la vida”. Pensé: “Debe haber muchas interpretaciones de la vida”. Y no podría referirse a la vida que nosotros estamos viviendo ahora en la carne, porque esa vida tiene congojas. Esa vida tiene pesar, y esa vida a veces se pone tan mal que un hombre desea agarrar una pistola y volarse los sesos. Así que esa no podría ser de la vida de la cual él estaba hablando. Debe ser otra vida de la que él está hablando. Esa vida se hace tan miserable que la gente se sube a una torre alta y salta y se suicida. Ellos toman veneno. Miles y miles cada año aquí mismo en los Estados Unidos, donde debiéramos estar viviendo la vida al más alto nivel.
Así que debe tener otra interpretación, y dice aquí: “Porque mejor es Tu misericordia que la vida… Y mi alma tiene sed de Ti… Así como he visto Tu poder en Tu santuario. En tierra árida y seca, mi alma tiene sed de Ti, para ver Tu misericordia la cual es mejor para mí que la vida”. Entonces, en esto que llamamos vida hoy, ella tiene tantas desilusiones.
40 Hace algún tiempo en una gran ciudad en Canadá, yo estaba llevando a cabo una reunión. Y en esta cierta reunión, había un grupo americano que llegó allí para celebrar una especie de jubileo de una cierta logia en América. Y noté que mientras ellos entraban ese día, estaban bebiendo. Y casi me hizo avergonzarme de mi propio país. Y esa noche, cuando salí del estadio, y me iba a ir a casa, en este gran hotel… Yo subí como al décimo o quinceavo piso, en el ascensor, y había botellas de whiskey amontonadas por todos lados. Y abajo en el pasillo ellos estaban bebiendo y comportándose de esa manera; y le pregunté al muchacho del ascensor, yo dije: “¿Qué es todo esto?” Dijo: “Ellos se están divirtiendo”.
41 Entonces cuando ellos me dejaron en mi piso, yo caminé por el lado. Y escuché un ruido hacia el final del pasillo. Y miré y allí estaban paradas dos jóvenes americanas llevando puesta sólo su vestidura interior, tan borrachas a más no poder. Ambas, quizás, mujeres casadas, pues ellas eran mujeres en sus treinta. Llevando puesta sólo la vestidura interior, y una botella de whiskey, viniendo por el pasillo, y hombres arrastrándolas de cuarto en cuarto.
¡Madres! Divirtiéndose sanamente. Tal vez sus esposos estaban en casa cuidando al bebé, o alguna joven contratada cuidando a sus hijos. Dios les dio a Ud. esos hijos para que cuide de ellos Ud. misma y es Ud. la que es responsable delante de Dios. ¡No tenemos delincuencia juvenil, es delincuencia de los padres! Algunas madres se han apartado de sus deberes. Ellas quieren visitar las cantinas y comportarse así y salir toda la noche, y dejar que sus hijos crezcan… Con razón ellos crecen en esa edad neurótica. Dios les dio a Uds. ese niño para que lo críe y lo cuide.
42 Y a medida que esta mujer venía tambaleándose, ellas dos, y se detuvieron a la mitad del pasillo, jalaron sus pequeñas faldas hacia arriba, levantaron sus piernas en el aire y gritaron: “¡Yupi!” Dijeron: “Esto es vida”.
Yo ya no pude soporta aquello. Salí del lugarcito en donde estaba parado. Dije: “Un momento, damas. Yo quiero hablarles. Uds. interpretaron eso mal. Uds. dijeron: ”Esto es vida. Tomemos un trago“. Yo las tomé de los hombros y dije: ”¿Es Ud. una mujer casada?“
Ella dijo: “¿Eso que le importa a Ud.?”
Yo dije: “Yo quisiera preguntarle, ¿es Ud. una mujer casada?”
Ella dijo: “Seguro, pero sólo me estoy divirtiendo un poco”.
Yo dije: “La Biblia dice que la que vive en placeres está muerta mientras que está viva”. Dije: “Yo soy un ministro de América. Yo estoy acá en el gimnasio donde patinan en el hielo. Y Uds. traen reproche sobre el mismísimo nombre de América y sobre la maternidad. ¿No les da a Uds. vergüenza? ¿Dónde están sus esposos?”
43 Y con miradas de espantadas se miraban la una a la otra. Y comenzaron a apartarse. Yo sostuve sus brazos. Dije: “Un momento. ¿Qué van Uds. hacer cuando se encuentren con Dios? ¿Qué si, esta noche bajo esta borrachera, Uds. murieran en esta condición? ¿Qué les sucederá a Uds.? Uds. dicen que tienen vida. Uds. están muertas en delitos y pecados”. Y ellas se zafaron de mis brazos de un jalón y se fueron por el pasillo, casi sin nada de ropa, y se alejaron de mi vista.
¿Uds. piensan que eso es vivir? Eso es muerte. ¿Qué hace que un hombre tenga sed para hacer eso? ¿Qué hace que una persona desee hacer eso? Es porque Dios los ha hecho a ellos de esa manera. Dios hizo a un hombre para que tuviera sed. Dios hizo tanto en un hombre para que tuviera sed. Pero Dios hizo esa sed por Él. Y el diablo lo pervierte de vida eterna a muerte, y hace que a Uds. les guste eso.
44 La razón que Uds. anhelan por esas cosas es porque Uds. les están dando al diablo el lugar donde Dios debería estar. Oh, él es bueno en eso. Ud. va a tener sed por algo, ya que Ud. fue hecho para tener sed. Dios lo hizo a Ud. para que tuviera sed, y Ud. trata de satisfacerla con las cosas del mundo. Y la Biblia dice: “Si amáis el mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”. Ud. trata de satisfacer esa cosa santa y bendita con la bebida, yendo a los cines, apostando, con bailes: todo eso es la paga de muerte. Ud. no tiene derecho de hacer eso. Escúchenme como su hermano. ¡El diablo le ha engañado y Ud. no lo sabe!
45 ¿Qué le ha sucedido a nuestra gente? ¿Qué les ha sucedido a nuestras iglesias? Yo pudiera mostrarles a Uds. cómo no habrá ni una sola persona pobre en esta ciudad de aquí a un año. No habrá una sola casa de mala apariencia en esta ciudad. Si tan sólo la gente que se dice ser cristiana toma el dinero que gastan en whiskey, cerveza y cigarros, y lo juntan, con eso se acaba la depresión económica. Saquen la cuenta, ¿cuántos son y cuánto dinero se gasta en cigarrillos al año? ¿Cómo es que ellos dan estos grandes premios y cosas? Se lo están robando al gobierno.
Y los doctores en su totalidad dicen todo el tiempo que es cáncer, cáncer, cáncer; y estas mujeres de América continuamente lo tragan por la garganta.
Uds. creen que se están divirtiendo en grande, ¿verdad? Yo no les estoy hablando a cristianos. Les estoy hablando a Uds. que piensan que son cristianos. ¿Qué le ha sucedido a nuestras iglesias? Veamos esto sólo un momento, y veamos qué tremendo hombre de negocios es el diablo.
46 Solía ser, hace mucho tiempo, que todas nuestras modas venían de París. Ahora no vienen de París, París viene a Hollywood. Antes era malo que Uds. fueran a los cines (Uds. gente de la santidad) y vieran esas películas malas, pero el diablo les ganó a Uds.: él puso eso en la televisión y la colocó allí mismo en su casa. Es correcto.
Con razón Uds. tienen jovencitos que salen, y oficiales de la policía que están siendo baleados y apuñaleados y de todo, parados allí en la esquina con dos pistolas y lo demás. Es que ellos ven esa cosa. Ellos son criados en eso.
¡Es hora que la iglesia tome su posición y salga de las cosas del mundo! Uds. lo saben. Antes era malo que las mujeres cristianas en los grupos de la santidad usaran cabello corto. ¿Qué sucedió? Yo recuerdo cuando Ud. no podía ser aceptada en la iglesia con cabello corto. Era malo en primer lugar, aún es malo. La Biblia dice que si una mujer se corta el cabello, su esposo tiene derecho de divorciarla y apartarse de ella. Exactamente correcto. ¿Por qué lo hacen Uds.? Para seguir las modas. Ahora, Uds. no me van a querer después de esto, pero en el tribunal de juicio, Uds. se van a dar cuenta de algo. La Biblia dice que si una mujer se corta el cabello, ella deshonra su cabeza, la cual es su esposo. Y si ella es una persona deshonrosa, ella debería ser repudiada. Antes era malo, pero algo ocurrió.
47 Mujeres de la santidad usando esta ropita y saliendo aquí al jardín, cortando la grama en el jardín, y caminando de punta a punta por las calles con pantalones cortos. Dejando que sus hijas lo hagan. Luego Uds. dicen: “Dios, envíanos un avivamiento”. ¿Cómo traería Dios un avivamiento sobre un montón de inmundicia? No puede hacerlo. Ahora Uds. van a ver el por qué nosotros no tenemos un avivamiento. ¿Por qué lo hicieron Uds.? Uds. ven al mundo empezar a colarse.
Mucha gente que se llama cristiana se queda en casa el miércoles por la noche cuando es culto de oración para oír a esta: “Amamos a Sucy”, o todo tipo de tontería como esa, en vez de ir a la iglesia. Muestra lo que está dentro de Uds., por lo que Uds. tengan sed. Ese es su carácter, su conducta.
48 Y Uds. mujeres, a las diez de la mañana, cuando Uds. deberían tener reunión de oración, Uds. escuchan una cosa impía como Arthur Godfrey con esos chistes obscenos y cosas de ese montón de mujeres, y luego se llaman así mismas cristianas. Sigan pues. Esa es la verdad.
Uds. dicen: “Hermano Branham, yo no uso pantalones cortos. Yo uso pantalones largos”. ¡Eso es peor! La Biblia dice que una mujer que se ponga hábito de hombre es una abominación delante de Dios, y Dios no cambia. Y Uds. usan estas falditas que son tan apretadas. Van por las calles tan apretadas al punto que la piel está por fuera. Y Uds. se llaman a Uds. mismas: “Mujeres de la santidad”. ¿Es esa la manera en que una hija de Dios debería actuar?
¡Escuchen! Uds. dicen: “Predicador, esa es la única clase de ropa que venden”. Pero ellos todavía fabrican máquinas de coser y las venden. Uds. no tienen excusas. Y además de eso, ellos todavía venden telas con las cuales Uds. pueden hacer su ropa. Sé que eso duele, pero es bueno para Uds. Es el… Es lo que dice la Biblia.
49 Vean, nosotros no podemos tener un avivamiento. Esa es la razón. Oh, ciertamente se hace difícil… Se hace… Pero si era incorrecto en un principio, es incorrecto hoy. Algo ha sucedido. Aquí es donde está el problema. No hay ningún fundamento sobre el cual tener un avivamiento. ¿Cómo pueden Uds. hacerlo cuando Dios lo prohíbe?
Ahora, Uds. dicen: “Ud. es muy duro con nosotras las mujeres”. Muy bien, hombres, aquí tienen. Cualquier hombre que le permita a su esposa usar esa clase de ropas y fumar cigarrillos, eso muestra de qué está Ud. hecho. A Ud. le falta mucho para ser un hombre. Ud. está llamado a ser la cabeza de la casa. ¿Qué sucedió? Algo salió mal.
50 Ahora, y Uds. mujeres, solían, Uds. no usaban este manicure, (¿qué es esa cosa que se ponen en la boca?). Lo que sea. Yo no sé nada de eso. No lo estoy diciendo como un chiste. Esa cosa que Uds…. colorete labial. Como se llame. Solía ser malo que Uds. hicieran eso, pero ciertamente ahora es común entre Uds. gente pentecostal. ¿Qué sucedió?
Un anciano predicador, metodista solía decirme… Cantaba un cantito:
Dejamos caer las trancas.
Dejamos caer las trancas.
Nos comprometimos con el pecado.
Dejamos caer las trancas.
Las ovejas se salieron.
Pero ¿cómo entraron las cabras?
Uds. bajaron la guardia. Eso fue lo que pasó, ¡porque Uds. tuvieron un púlpito débil allí atrás con un predicador que pensó que su ministerio era una fuente de ingresos en lugar de una comisión de parte de Dios! Uds. lo excomulgarían a él, lo echarían si él dijera algo al respecto. Él debería ser echado fuera si no dijera algo al respecto.
51 Escuchen, damas. Esto no es un chiste. Pero hubo una sola mujer en la Biblia que se pintó para encontrarse con un hombre. Uds. no se encuentran con Dios de esa manera. Su nombre era Jezabel. ¿Saben Uds. lo que Dios le hizo a ella? Él la dio de comer a los perros. Así que, cuando Uds. vean a una mujer toda maquillada de esa manera, Uds. podrían decirle: “Allí está la Sra. comida para perros”. ¡Eso es exactamente lo que Dios lo llamó! Ahora, Uds. saben que es la verdad. Eso no es bromear. Yo les estoy diciendo a Uds. lo que Dios dijo.
¿Qué es? Ella quiere que los sabuesos del infierno le griten. [El hermano Branham silba]. Uds. saben que es la verdad. ¿Cuál es el problema? Es que algo más entró excepto el amor de la Biblia y el amor de Dios. Ese lugar allí dentro donde debería haber estado Dios, dándole a Él el primer lugar en todos los lugares, Ud. dejó que el mundo entrara y comenzó a tener hambre y sed y a llenar ese lugar que Dios desea llenar, ¡con las cosas del mundo! Eso fue lo que pasó.
52 No hace mucho, yo iba manejando para California. Yo le pedí a un hombre pecador que llevara mi camión, y cuando llegué allá, vino uno de los grandes oficiales. Y este hombre detuvo el camión y estaba descargando unos libros. Yo manejé otro camión. Y este hombre era un pecador. Él estaba fumando un cigarrillo. Y uno de los grandes hombres de la iglesia se acercó. Él dijo: “Pues, hermano Branham. Estoy sorprendido de Ud.”.
Yo dije: “¿Qué es eso?”
Él dijo: “Ese hombre que está allá descargando ese camión está fumando un cigarrillo”.
Yo dije: “Él es un pecador. Él gana su dinero… en unos momentos, y se le paga el viaje de vuelta a casa. Es que yo no tenía a nadie que manejara mi camión”.
“Bueno”, él dijo: “Nuestra gente es gente de santidad, y nosotros nunca permitiríamos eso”.
Yo dije: “Lo siento, señor. Yo no pondría una piedra de tropiezo en su camino por nada”. Dije: “El hombre es un pecador. Él no profesa nada. Yo simplemente lo encontré en la calle y le pregunté si él deseaba un trabajo. Él dijo: Sí, y yo le dije: Maneje este camión hasta California y yo le daré tanto al día y le pagaré su viaje de vuelta a casa. Muy bien. Él lo aceptó. Yo dije: Cuando Ud. descargue el camión, eso es todo el trabajo”. Yo dije: “Siento mucho haber hecho eso”.
Él dijo: “Bueno, nunca más traiga Ud. a alguien que fume cigarrillos adonde está nuestra gente y que no sepamos que Ud. los ha contratado ni nada”.
Yo dije: “Yo ciertamente vigilaré eso de ahora en adelante aunque tenga que mandar a California para conseguir a un hombre”.
53 Entonces él dijo… Bueno, empezamos a caminar unos minutos. Fuimos a una carpa grande, y él dijo: “Hermano Branham, quiero que conozca a mi esposa”. Dijo: “Ella va a ser su pianista durante este avivamiento”.
Y yo dije: “¿Qué?” Y ella tenía bastante maquillaje, cabello cortado… Uds. saben, muy bien rizado… y un montón de esa cosa en su cara y enormes zarcillos colgándole, y un vestido que se veía horrible. Y yo dije: “¿Es ella una santa?”
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Ella parece ser como una impía”. Dije: “Yo nunca había visto tal cosa en mi vida”. Yo tuve que decirle: “Hermano, algo salió mal. Ud. cuela al mosquito y se traga al camello”.
54 Hay algo mal. Esa sed santa y bendita que Dios le dio a Ud. para que tuviera sed por Él, Ud. la ha pervertido con las cosas del mundo y está anhelando las cosas del mundo. ¿Pueden ver en dónde está la iglesia? Algo anda mal. Hemos bajado la guardia en alguna parte.
Uds. dicen: “Oh, nosotros somos salvos por gracia. Yo pensé que Ud. era un bautista”. Eso es correcto. Somos salvos por gracia; pero si Ud. es salvo, su vida muestra lo que Ud. es. No importa qué tanta gracia diga Ud. que tiene, si su vida no cuadra con ella, Ud. todavía no lo tiene. Eso es todo. Ud. no puede obtener calabazas de una vid. No las produce. Los frutos del Espíritu no vienen por las cosas del mundo. Ahora, Uds. saben que es la verdad. Yo no quiero lastimarlos, hijos. Pero quiero decirles esto.
55 Uds. piensan que están teniendo un gran tiempo. Uds. tienen la iglesia más grande que hay en la ciudad. Sus torres llegan hasta el cielo. “Oh, nosotros estamos mejor. Tenemos el pastor mejor pagado. Nosotros podemos cuidar de nuestro pastor. Estamos mejor. Vivimos mejor. Podemos usar mejor ropa. Podemos asociarnos con una mejor clase”. Yo no sé si Uds. pudieran o no. Las mejores reuniones que he tenido han sido en una misioncita allá al lado de la calle en alguna parte, donde una docena se reúnen con un corazón verdadero. Correcto. Yo preferiría estar allí en cualquier momento.
56 Oh, vean Uds. lo fácil que es, por cuanto ellos dejaron caer la guardia. La primera ronda de Uds. gente pentecostal iba bien. La próxima ronda que vino, comenzó a debilitarse. Luego las denominaciones ponen sus rótulos: “Somos Unitarios”. Somos Trinitarios“. Somos de los que creemos en cinco”. Uds. no son nada. Exactamente correcto mientras que Uds. piensen así.
Bueno, si Ud. tiene ese pensamiento en su corazón, sáquelo. Lo gangrenará a Ud. Su alma se oxidará con eso, porque Uds. han discutido y peleado y argumentado y hablado acerca de sus pequeñas teologías insignificantes. Si Uds. hubieran tenido a Cristo en su corazón, eso nunca habría sucedido. Todos hubieran cooperado juntos en un gran grupo y hubieran seguido adelante. ¿Por qué tiene el diablo que pelear con Uds. cuando Uds. están peleando el uno con el otro? Él simplemente se sienta tranquilo y deja que Uds. se maten.
57 Allí lo tienen. Uds. bajaron la guardia en alguna parte. Y están alimentando ese lugar santo en su corazón. Uds. han traído los vasos inmundos del diablo y los han metido donde los vasos del Señor deberían haber estado; donde los frutos de justicia deberían estar con paz, longanimidad, bondad, mansedumbre, paciencia, humildad. En cambio lo que hay es egoísmo, codicia, barreras denominacionales, mordiéndose el uno al otro; y esa es la razón que Uds. están usando zarcillos y cabello corto y maquillaje por toda la cara y todo tipo de cosas como esas. Esa es la razón. ¡Eso es lo que lo ha causado!
¿En dónde estamos ahora? Uds. saben que es la verdad. Lo que necesitamos hoy no es una iglesia nueva. Lo que necesitamos hoy no es un nuevo evangelista. Lo que necesitamos hoy es el avivamiento antiguo al estilo de San Pablo con el Espíritu Santo; ¡y una limpieza de casa desde el púlpito hasta el conserje! Correcto. ¡Barrido y limpiado! Alguien que se pare allí y que les diga a Uds. la verdad ya sea que corte o no. Correcto. La Palabra de Dios es: “más cortante que una espada de dos filos, discierne los pensamientos de la mente”. Hebreos 4 lo dice.
58 Pero ¿qué sucedió? Entonces el diablo intenta satisfacer esa sed en Ud. “Bueno, Juan tiene un trabajo mejor. Gloria a Dios. Fuimos y dejamos esa iglesia de santos rodadores y nos fuimos a ésta otra”. ¿Ven adónde se fueron?
Muy bien, pues. Aquí está otra cosa. El diablo intentará satisfacerla con televisión, con bebida, con apuestas, usando ropa impía, con egoísmo.
No hace mucho yo entré en una iglesia. Ellos querían que yo celebrara un avivamiento. Y el predicador en realidad, tuvo que retirarse después de aproximadamente veinte minutos del sermón y dejar que todos los diáconos salieran a fumar cigarrillos. ¡Hermano! Allí tuvimos un avivamiento una noche, y en la noche siguiente me echaron fuera. Pero ellos lo oyeron de todos modos. La sangre no está en mis manos. ¿Qué piensan Uds. que haría Cristo si Él estaría en la tierra hoy? Él trenzaría más de dos cuerdas para echarlos fuera. “Uds. han hecho Mi casa una cueva de ladrones”.
59 Y otra cosa con la cual el diablo trata de calmar esa sed, Uds. dicen: “Bueno, yo soy muy religioso”. Le dije a una mujer no hace mucho en la plataforma, yo dije: “¿Es Ud. cristiana?” Ella dijo: “Yo quiero que Ud. sepa que yo prendo una vela todas las noches”. Esa es la fuerza del cristianismo, así llamado. Uds. pudieran encender una hoguera y de nada serviría. A menos que el fuego del Espíritu Santo esté encendido en su corazón…
Yo le pregunté a un hombre en la costa oeste, yo dije: “Señor, ¿es Ud. cristiano?” Yo quería atraparlo a él allí mismo y decírselo en su cara.
Él dijo: “Yo soy un americano”.
Yo dije: “Eso no tiene nada que ver con ello. Nada”.
Caminar a través de un chiquero no lo hace a Ud. un cerdo. Esa es una cosa segura. Ud. tiene que nacer de nuevo. Entonces sus hábitos son diferentes.
60 ¿Alguna vez estudiaron al cuervo y la paloma? En el arca, ambos se posaron en la misma percha. Uno pudo volar al lugar que el otro; pero el cuervo estuvo satisfecho cuando fue soltado: salió y voló de un cuerpo muerto al otro donde los insectos y demás estaban comiendo. Allí comió de eso y estaba bien. Pero la paloma no pudo encontrar descanso para sus pies. Ella tuvo que regresar. No pudo soportar esa peste.
Uds. saben, un cuervo es el hipócrita más grande que existe. Tomen Uds. a una paloma; ella volará a un campo de trigo y comerá trigo. Un cuervo puede volar sobre un cuerpo muerto y llenar su panza y venir y comer trigo, también. Pero la paloma no puede venir del campo de arroz al cuerpo muerto. No, señor. Cualquier cosa nauseabunda es un hipócrita. Yo prefiero ser un impío en cualquier momento. Pero un hipócrita irá a la iglesia y levantará la nariz en el aire y actuará como que es alguien. Salen en pos de las cosas del mundo y dicen: “”Bueno, mi pastor es de mente más amplia que el pastor suyo de mente estrecha“. Ud. pobre, decrépito… Yo no sé. Uds. necesitan un pastor, chapado a la antigua, que les haga parar los pelos, que les diga la verdad.
Jezabel odiaba a su pastor. Elías era su pastor, pero él le dijo a ella lo que iba a suceder. Ella tenía que escuchar de todas maneras. Ella no lo aceptaba como el pastor, pero Dios lo envió a él como el pastor. Él era el pastor de Dios.
61 Ahora, observen lo que sucedió. El cuervo, la razón que él puede comer, es que él puede digerir cualquier cosa. Pero la paloma está hecha de manera diferente. Es una naturaleza diferente. Una paloma no tiene hiel. Y un cristiano nacido de nuevo no puede comer las cosas del mundo. Ya no tiene mas hiel. Lo mataría. Uds. no ven a la paloma comiendo cena con el cuervo mientras que ésta está sobre ese cuerpo muerto.
“Oh, yo sólo fui con ellos a la sala de billar. Yo no pensé que había nada de malo en eso”. El Espíritu Santo le enseña a Ud. mejor que eso. Y luego el diablo quiere satisfacer eso. Ud. dice: “Yo soy religioso. Yo me uní a la iglesia”. Eso no tiene nada que ver con ello. El diablo trata de satisfacer esa sed que Ud. tiene en su corazón por Dios al dejarlo que se una a una iglesia. Esa es la mentira más grande que él pudiera hacerle creer a Ud. ¡El unirse a la iglesia no tiene nada que ver con ello! Ud. pudiera unirse a cada iglesia que hay en la ciudad e irse al infierno como un ave a su nido. Ud. pudiera pertenecer a cada una de ellas.
62 A menos que Ud. nazca de nuevo, a menos que algo haya sucedido aquí que cambie todo su apetito por las cosas del mundo o el… Que todo su amor y devoción, todo sea entregado a Cristo. Entonces es que Ud. va marchando bien. Ud. sabe cuando el espíritu suyo da testimonio con Su Espíritu, su vida cuadra con ello. Sí. “Oh, mi alma te anhela, oh Señor. Yo anhelo verte. [David, cuando él vio la iglesia alejarse.] Yo anhelo verte así como te he mirado en Tu Santuario. Puro y santo. Mi alma tiene sed de Ti en tierra árida y seca donde no hay agua”.
63 David era un cazador. Él trataba con los animales salvajes. Y ¿Saben Uds. lo que ellos eran? Uds. pueden aprender mucho de los animales salvajes si Uds. simplemente los observan. A mí me encanta observar a los animales salvajes. Yo estuve afuera hoy, manejando a través de las carreteras y demás tratando de encontrar algo que mirar. Para ver si podía ver un venado o algo que yo pudiera observar. Cómo es que uno puede ver a Dios en ellos si uno simplemente los observa. Y David había notado cómo es que en el campo donde ellos tenían muchos venados, ellos tenían, en esa región, perros salvajes, o como nosotros los llamaríamos aquí: lobos. Y él dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de aguas, mi alma tiene sed de Ti”. Como el ciervo, el venado, bramando por la corriente de agua.
64 Ahora, para algunos de Uds. cazadores, si Uds. hieren a un venado y él puede llegar al agua, Uds. lo perderán. Él seguirá bebiendo agua, se recuperará y dará la vuelta entera. Uds. pueden rastrearlo adonde sea que quieran. Volverá a esa agua. Él nunca dejará esa agua. Pero si él no llega al agua, Uds. lo atraparán enseguida.
Entonces, en el tiempo de David, igual que en la Columbia Británica y muchos lugares donde yo cazo, uno se fija en ese lobo. Allí está el venado sentado ahí. Un cuadro muy típico de una jovencita en su adolescencia, o un jovencito, o la amada de algún hombre, su esposa, o el esposo de alguna mujer. Y ellos lo llaman hoy: “El silbido del lobo”. Uds. conocen el llamado del lobo.
65 Eso es a lo que yo me estaba refiriendo hace un rato. ¿Por qué Uds. se maquillan así y actúan así, mujeres? Permítanme decirles algo antes que deje esto. ¿Saben Uds. lo que va a suceder en el día del juicio? Uds. van a ser culpables de cometer adulterio. Uds. dicen: “Yo soy tan pura como un lirio para mi esposo. Señor Branham, yo nunca fui deshonrada”.
Démonos cuenta. Jesús dijo: “Cualquiera que mirare a una mujer para codiciarla ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. ¿Es eso lo que Él dijo? Muy bien, si Ud. camina por la calle vestida con esa ropita inmunda y un hombre la mira a Ud. y la codicia, ese pecador dará cuenta por cometer adulterio; y ¿con quién lo hizo él? ¿Quién se le presentó así? ¿Quién es culpable? ¡Ud. es culpable! Ud. se lanzó allí delante de él de esa manera, y Ud. es culpable de cometer adulterio con ese pecador y dará cuenta de eso en el día del juicio.
66 Me gustaría levantar una carpa aquí afuera y predicar sobre algunas de estas cosas por un rato. Uds. sencillamente les pasan por encima a esas cosas. Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla”. Y Ud. se presenta así allá afuera. Ud. pudiera ser, moralmente hablando, sin mancha, pero por cuanto un espíritu demoníaco la hizo que Ud. se vistiera y actuara así, Ud. es culpable de permitir que un pecador cometa adulterio con Ud. pues Ud. se presentó de esa manera. Eso es lo que dijo Jesús. Tienen que hablar con Él al respecto.
Es por eso que yo le estoy diciendo a Ud., querida hermana. Es por eso que yo le estoy diciendo a Ud., querido hermano. ¿Qué pasa con este país? Oh, ¿no ven que el diablo lo ha tomado sin disparar un tiro? Él tiene a la iglesia. Él entró astutamente mediante la educación moderna y la ciencia, entró directamente y los tomó a ellos en sus brazos. Y las mujeres salen aquí afuera, sin darse cuenta. Sentado junto a la ventana de nuestro hotel hace un rato, vi a una mujercita salir que no llevaba puesta la suficiente ropa ni para llenar un cartucho. Y llevaba un bebito en sus brazos, corriendo por la calle, persiguiendo la tapa de un aro. Una damita con un bebé, ¡esa pobre criaturita! ¿En qué va a ser criado?
67 Cuando yo era guardabosques, undía estaba bajando del tren y había una mujer ahí con las piernas cruzadas yfumando un cigarrillo y gritando… soplando las cenizas en los ojos de su bebé.Yo entré allí y dije: “Mujer, ¿te dio Dios ese bebé como cenicero?” Pero elmundo no desea oír esas cosas.
La mitad del tiempo, satanás nisiquiera deja que la gente se siente y lo escuche. Tan contaminados. Tancorrompidos. Mentes demasiado acabadas. ¡Tan contaminadas con las cosas delmundo! Ellos no tienen consciencia. La Biblia dice: “En los últimos días ellosserían impetuosos, altivos, amadores de los deleites más que de Dios,implacables, calumniadores, intemperantes y aborrecedores de aquellos que sonbuenos; teniendo apariencia de piedad, más negando la eficacia de ella: de lostales apártate. Pues éstos son de los que van de casa en casa, y llevando amujercillas cargadas de pecados”. Nuestra sociedad, la sociedad de Uds.
68 Tenemos tanto de eso hoy a tal grado que la iglesia ni siquiera puede moverse. Está paralizada. ¿De qué ha servido? ¡Uds. necesitan una reunión de oración y un llamamiento al altar! Eso es lo que necesitan. Allí están ellos parados. Las cositas inocentes. Parados allí afuera sin saberlo. ¿Qué pasa con Uds. predicadores? Despierten. Dios lo hará a Ud. responsable por su hermano. ¡Predíquelo! ¡Quítese la sangre de sus manos! Salen allí afuera. Ellas quieren que los muchachos les digan, [El hermano Branham silba.] Miren lo que sucede.
69 Un venadito, parado en el campo, comiendo; y un lobo lo ve. Él es atraído. Ahora, el lobo es un asesino. Y ese lobo que silba también es un asesino, hermana, peor que el otro. Así que el lobo tiene una táctica. Cuando agarra al venado, él tiene dos colmillos fuertes. Y él corre… Muchas veces yo les he disparado para apartarlos de mi caballo; para que no atrapen a mis becerros y demás. Los observo cómo ellos corren lo más rápido que pueden, metiendo esos dientes en el venadito. Y pegan un brinco y le clavan esos colmillos fuertes justo detrás de la oreja así, y le da la vuelta a su peso. Le corta la garganta completamente. El venadito da un par de tropezones, luego muere. Y de repente es cubierto por coyotes (el coyote es un lobo de la pradera.), que les dejan los puros huesos.
70 Y entonces si no alcanza ese lugar, él tiene otro lugar por donde lo puede agarrar. Es justo allí en el flanco. Ahora, el flanco es como la mitad del peso del venado. Las patas traseras son más pesadas que las patas delanteras, y eso es como la mitad; así que si él puede alcanzar y agarrarlo por allí, él puede vencer al venado. Si él lo agarra bien, él puede tumbar al venado de cualquier manera, si él ve que va a fallar en agarrarlo por la garganta cuando él voltea. Él agarrará el flanco. Y, si el venado es bien listo, puede dar cierto movimiento; y el lobo agarra y le quita todo un bocado. Entonces el animalito comienza a sangrar. Pero si él puede escapar si es veloz…
71 Oh, hermana querida, hermano querido, me pregunto por dónde lo ha agarrado a Ud. esta noche. Recuerden, hay lobos, también. ¿Por dónde lo ha agarrado a Ud.? Una muchachita que acaba de asistir a sus fiestas de rock and roll. Y Uds. jovencitos allá afuera, corrompiendo su alma con cosas podridas como Elvis Presley.
Si yo saliera aquí a esta esquina y predicara el Evangelio por treinta minutos, yo probablemente estaría en la cárcel por perturbar la paz. Elvis Presley pudiera pararse allí y cantar esas canciones obscenas y jovencitas corren al frente y se quitan la ropa interior y se las tiran para que se las firmen. Y él puede pararse allí, y hasta lo protegen con policías y apartan a la gente para permitirle cantar.
72 Eso muestra a lo que ha llegado el mundo. El mundo tomó su decisión cuando ellos dijeron: “Lleven a Jesús y crucifíquenlo, y dennos a Barrabás”. Solamente hay una diferencia entre Elvis Presley… Resulta que yo vivo en su región, Uds. saben; conozco a su pastor y todo… dice que él es religioso. Hay una sola diferencia en mi opinión, con la Biblia de Dios, entre Elvis Presley y Judas Iscariote. Judas obtuvo treinta piezas de plata; Elvis obtuvo una flota de Cadillacs y dos o tres millones de dólares. Esa es la diferencia. Los dos se vendieron al diablo. Así es.
Toda esta cosa. Ernie Ford de Tennessee, toda esa cosa, parándose allí y cantando una canción religiosa y moviendo los ojos como becerro moribundo. Luego salen de día en esos lugares, y con cosas vulgares, y abrazan a esas mujeres y actúan así. Y Uds. sintonizan esa cosa en su televisor y permiten que sus hijos miren a esa mujer. Uds. necesitan una reunión de oración chapada a la antigua con una Biblia abierta. ¡Correcto!
73 Algunas de sus iglesias… Yo fui aquí el otro día a una YMCA [Asociación de cristianos jóvenes por sus siglas en inglés—traductor.] en una cierta ciudad. Yo estaba al otro lado de la calle de allí, mejor dicho. Levanté mi cortina, ellos tenían muchachitas allí de dieciséis años de edad, enseñándoles este boogie-woogie, o como… rock and roll. Yo soy un misionero. Puedo probar esto sin lugar a dudas, que eso de las mujeres usando pintura vino de una tendencia pagana. Los paganos lo hacen. Y el boogie-woogie y el rock and roll es una danza africana de los paganos. ¿No pueden ver cómo el diablo entró y le dio una pulida?
74 Antes el viejo borracho era Charlie Barley Corn, un espantapájaros, horrible, por allá en el campo, pero hoy, él es muy pulido. Él está en los parachoques y pegado en cada nevera. Él todavía es el mismo diablo. Oh, sí.
La iglesia solía ser un lugar santo. La gente que asistía allí solía ser una gente santa, pero mírenlos hoy día. Visten igual, lucen igual, andan igual. No se puede distinguir entre uno y el otro. Todos despedazándose el uno al otro.
75 Noten, si ese venadito, cuando él escapa… Estoy terminando. Supongo que Uds. piensan que es tiempo. Pero cuando ese venadito logra escapar, ¿qué sucede cuando Uds. comienzan a sangrar? Él empieza a tener sed. Él tiene que encontrar agua. Eso es lo que dijo David: “Como el ciervo brama por la corriente de las aguas”. Él está herido. Su vida se le está saliendo. “Como el ciervo brama por la corriente de las aguas. Mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”. Si ese venadito no puede encontrar agua, él va a morir. Pero si él puede hallar agua, él sobrevivirá.
76 Oh Dios, yo deseo que cada alma aquí en esta noche pueda ver las heridas de satanás.
Ahora, haga inventario de Ud. mismo, cada uno. Vean en dónde él les ha herido. Ud. dice: “Pero hermano Branham, yo no me he ido tan lejos”. Bueno, hijo, ¡tú estás herido! ¿Tiene tu alma sed de Dios? “¡Oh Dios, yo tengo que encontrarte o muero! ¡Yo no puedo continuar sin Ti, Dios! Ya no puedo comer, o no dormiré más. Yo tengo que tenerte a Ti, Señor, o perezco”. Cuando la iglesia llegue a esa condición, Dios regresará a Su iglesia. Dios será para la iglesia… “Oh, como el ciervo brama por la corriente de agua, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
77 Dios misericordioso, míranos a todos en esta noche a través de la audiencia, Señor. Mira las heridas y las cicatrices del mundo. Mira a estas pobres mujercitas sentadas aquí, Señor. Mira estos hombres. Qué lástima; qué vergüenza, Dios. Y hazles saber que Tu siervo, Señor, les ama, ciertamente, si Tú me dejaras conocer los secretos de sus corazones y cosas por medio de un don para manifestar Tu Presencia, Tú me permitirás saber que este mensaje necesitaba venir en esta noche.
Dios, concede esta noche que cada persona aquí vea su necesidad. Ellos están heridos. Quizás algunos de ellos han sido miembros de iglesias por mucho tiempo. Cabello cortado, caras pintadas, hombres que le permiten a sus esposas salir y fumar cigarrillos, y… Oh Dios, qué iglesia tan herida. Qué cuerpo tan enfermo. Que ellos empiecen a tener sed ahora mismo, oh Dios. Acéptame como soy. ¡Perdóname, Señor! Examíname sólo una vez más. Yo me corregiré, Señor. Yo enmendaré las cosas. Sólo dame una oportunidad. Concédelo, Señor. Si ellos son verdaderos venados (Los venados de Tu corazón), ellos ciertamente vendrán a la corriente de las aguas ahora mismo.
78 Y mientras tenemos los rostros inclinados, me pregunto, Ud. que ha sido herido por este sabueso del infierno, y que te tiene casi destruido y en esa condición esta noche, seguramente lo puedes ver. Si creen que Dios escucha mi oración para sanar al enfermo, ¿qué de su alma? ¿Quiere venir aquí y estrechar mi mano y pararse aquí, y oramos? Vengan. De los balcones, del auditorio, Uds. saben que están heridos. No digan que no lo están. Hasta la presencia de Uds. lo demuestra.
Tal como soy sin un solo alegato.
¿Quiere venir aquí y permitirme estrechar su mano? Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga.
La damita de corazón honesto sentada aquí, una damita de apariencia limpia. No, sólo párese aquí un momento, hermana. Bajen pues. Eso es correcto. Salgan del balcón. Nosotros esperaremos.
79 Si Uds. creen que yo les dije la verdad, levanten su mano. ¿Uds. creen que yo dije eso para ser malo? No, señor. Si lo hice, hermano, yo no soy digno de estar parado aquí. Yo les he hablado a Uds. desde mi corazón si sé que está limpio. Yo lo dije porque Uds. lo necesitan. Uds. son gente querida. Anoche Uds. me dieron una porción de su sustento para alimentar a mis hijos. ¿Uds. piensan que yo vendría hasta acá y tan hipócrita de lanzarles algo que no fuera la verdad? Yo vine aquí porque fui advertido en mi corazón. Por eso es que vine. Ahora, Uds. saben que son culpables. Debería haber montones de Uds. pasando aquí ahora mismo. Ud. sabe que está mal. Mírese a sí mismo. Piénselo bien. Eso es cosa suya si Ud. desea continuar así, eso depende de Ud. Yo suplico y le ofrezco a Ud. a Cristo. Mientras cantamos una vez más.
Tal como……………..
Dios le bendiga, hermano. [El hermano Branham baja de la plataforma y ora con la gente.]
… cuya sangre puede limpiar cada mancha,
¡Oh Cordero de Dios, yo vengo!
80 ¿Está Ud. dispuesto a admitir que está mal? Me siento dirigido a decir esto mientras éstos están parados aquí, miembros de iglesia. Yo dije: “Hermanas, no es mi intención ser malo”.
Ellas dijeron: “Dios le bendiga, hermano Branham. Eso es lo que necesitamos”.
Muy bien, ¿llevarían Uds. esto delante de Dios esta noche, cada uno que está aquí? “Jesús, séllame en ésta mi condición ahora mismo, la manera en que estoy sentado. Y permite que mis opiniones y todo lo demás sean exactamente como son ahora cuando yo me encuentre contigo en el juicio. Permite que mi misma condición exista ahora si yo me encuentro contigo en el juicio”. ¿Qué de eso? ¿Ud. quiere que Jesús lo selle de la manera en que Ud. está ahora? Permita que sus opiniones, sus pensamientos, si Ud. no se siente redargüido ni nada… Que Él se encuentre con Ud. así, con ese espíritu que Ud. tiene ahora, en el juicio. Mediten en ello ahora mientras inclinamos nuestros rostros quietamente. Venga aquí, en el Nombre de Cristo. Si hay reprensión en su corazón de alguna manera, pase aquí al altar ahora. Metodistas, vengan. Bautistas, vengan. Pentecostales, vengan. Presbiterianos, Luteranos, Nazarenos, Peregrinos de la Santidad, Católicos, quienes sean, vengan. Escuchen, el Espíritu Santo que está en mí, me dice que en este lugar deberían estar parados, debería estar lleno y de punta a punta en estos pasillos. Ahora, sean Uds. el juez.
81 Oremos. Señor, yo dije esas palabras porque sentí que debía decirlas. Nunca pensé en ellas antes en mi vida. Tú eres mi juez, Señor. Pero yo lo dije porque amo a este pueblo, y Tu Espíritu me ha advertido que lo dijera. Ellos son amorosos. Son amables. Ellos son conservadores, un poquito indiferentes, muchos de ellos, sin embargo son gente buena. Pero Señor, viendo esas tinieblas ahora, de esta manera sobre el pueblo. Dios, levántalos de sus asientos y tráelos aquí para hacer su confesión delante de Ti.
Concédelo, Señor. Oye la oración de Tu siervo mientras yo intercedo y me paro entre los vivos y muertos. Con un mensaje cortante que llega hasta el grano, pero Dios sea mi juez, yo lo dije porque Tú lo has colocado en mis labios para decirlo. Permite que la gente entienda, Padre, ahora mismo.
Tal como soy, Tú me recibirás,
Me darás la bienvenida, perdonarás, limpiarás, aliviarás;
Porque Tu promesa yo creo, (eso es correcto.
Eso es correcto. Ahora Uds. están obedeciendo.)
Tal como soy, y esperando… (Escuchen
éstas palabras ahora.) Sin espera.
Para librar mi alma (¿de qué?) de una mancha oscura.
A Ti, cuya sangre puede limpiar cada mancha,
¡Oh, Cordero de Dios, yo vengo, yo vengo!
Tal como………………
Oh, así es, hermano, hermana, salgan. No importa en donde Ud. esté, o quien sea. Venga. Si hay una mancha en su vida, este es el tiempo. Yo les prometo que Dios va hacer algo por Uds. ahora.
82 ¿Cuántos de Uds. están buscando el Espíritu Santo y aún no lo han recibido? Este es su momento. Estamos esperando. Ellos se están bajando de los balcones y de los alrededores, están entrando. Se están reuniendo alrededor. Esta es la hora de su decisión. ¿Vendrán Uds. a Dios y harán la confesión chapada a la antigua? ¿Vendrán Uds. y dirán: “Dios, yo soy culpable. Soy culpable de hacer lo malo. Perdóname, Dios. Acéptame en Tu cuidado y Tu confianza en esta noche. Yo Te prometo que Te serviré?”
A Ti, cuya sangre puede limpiar cada mancha.
¡Oh Cordero de Dios, yo vengo, yo vengo!
Mientras lo cantamos una vez más, quiero que los ministros vengan aquí a la plataforma. Todos los ministros que están aquí, suban aquí a la plataforma conmigo un momento.
……………. Sin un solo alegato,
Sino que Tu sangre fue derramada por mí,
Y que Tu… (¿Oyen esa vocecita
hablando, verdad?)… Vengo a
Ti… (Quiero que pasen al frente por los lados aquí.)
Tal como soy Tú… (Sólo reúnanse alrededor…)
Reci-……………
83 ¿Ya terminaron allá atrás? ¿Están seguros que no hay nada en su alma? Salgan a los pasillos si quieren. ¿No prefieren Uds. enmendarlo aquí? ¿Qué si esta noche es su última noche? ¿Qué si Ud. se va con un ataque al corazón o algo así antes del amanecer? ¿Qué si su carro se estrella esta noche? ¿Qué si el doctor viene temprano en la mañana y le toma el pulso y Ud. se ha ido? Vengan ahora. Enmiéndelo ahora mismo. No jueguen con su alma, amigos.
Tal como…………..
84 Arriba en el balcón, si Ud. piensa que es demasiado lejos para bajar, póngase de pie. Simplemente párese y diga: “Dios, yo tengo algo en mi alma”. Dios le bendiga, hermano. Escuche, Ud. quizás hizo muchas cosas grandes en su vida, señor, pero ese es el paso más grande que Ud. ha dado. Ud. es lo suficientemente hombre. Yo tengo confianza en Ud. al ponerse de pie y decir: “Yo estoy mal, Dios. Perdóname”. Un hombre que se para…
Dios le bendiga, jovencita. Ud., Ud., señor. Por todos lados. Dios le bendiga señora. Eso es correcto. Póngase de pie si Ud. siente que está mal. Párese y diga: “Dios, yo estoy mal. Estoy avergonzado de mí mismo. Ahora yo quiero confesar mis pecados. Yo quiero estar bien con Dios”. Escucho sollozos y llantos… espíritus quebrantados. Aquel que sale sembrando con lágrimas sin duda que regresará gozoso, trayendo preciosas gavillas.
85 Pónganse ahora de pie todos. Ahora, levantemos nuestras manos y cada uno haga esto. Hagan esta oración y digan: “Dios, yo estoy avergonzado de mí mismo. Siento mucho haber hecho esto. Ayúdame, Señor. Perdóname. Yo soy culpable. Quita esa culpa. Si me he cortado el cabello, dejaré que me crezca otra vez, por Tu gracia. Me lavaré la cara y esta pintura y nunca más la usaré. Nunca más usaré esa ropa inmunda. Me vestiré como una dama. Me conduciré como la hija de Dios. Aunque estoy aquí en el mundo donde todo es distinto como estaba aquel esclavo”. Gente extraña, cosas extrañas.
86 ¿Qué de Uds. los hombres? Uds. muchachos con sus novias, Uds. muchachas con sus novios. Si Uds. son hijos de Dios, compórtense como hijos de Dios. Sean diferentes. El mundo quiere que Uds. vean eso, quieren ver eso en Uds. Ahora, levantemos nuestras manos y pidámosle a Dios que nos perdone. Cada quien con sus manos levantadas.
Mientras inclinamos nuestros rostros, voy a pedirle al ministro aquí… al hermano aquí, que venga y nos dirija en oración. Hermano McCloud, uno de los hombres locales aquí. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros mientras nos dirigimos a Dios, ahora. Sean sinceros. No duden. Dios ha prometido perdonarlos, y eso hará. Muy bien. Inclinémonos ahora mientras el hermano McCloud ofrece la oración.
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