S.581 58-0523  QUISIÉRAMOS VER A JESÚS 

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OBRAS DEL MENSAJE

6 Ahora, sobre esa base, abriremos Su Palabra, y les hablaré desde SuPalabra.
Yo no soy un teólogo; he dicho muchas veces que yo no tuve la oportunidadde recibir educación. No tengo mucho de predicador. No sé muy bien la Palabra,pero conozco al Autor bastante bien. Yo le amo, y Él revelará la Palabra amedida que continuamos.
Ahora, inclinemos nuestros rostros solo por un momento, mientras hablamoscon Él, antes de abrir la Palabra.

7 Bendito y eternal Dios, mientras venimos humildemente como criaturas detiempo a Tu Presencia, te pedimos que te acuerdes de nosotros, Señor, y queperdones todos nuestros pecados y transgresiones que hemos cometido contra Ti.
Y ahora, a medida que abrimos este pequeño edificio al Evangelio en estanoche, te pedimos que consagres nuestros corazones a Tu Palabra y a TuEspíritu, así como dedicamos el edificio y nos consagramos al servicio del Diosviviente.
Y Padre, oramos esta noche que Tu bendito Hijo pueda venir en la forma delEspíritu Santo y nos pueda revelar, Señor, Su Presencia. Oh, permite que estanoche pueda Él hacer mucho más abundantemente de lo que pensamos.

8 Bendice a toda esta gente querida que ha venido. Rogamos que una bendiciónespecial repose sobre los enfermos y los necesitados, porque ellos han venidocon ese propósito, Señor, de ser sanados. Y la razón que están aquí prueba quehay una fuente de sanidad en algún lado. Como dijo David en días pasados:“Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Tiene que haber un abismo que respondaese llamado.
Por lo tanto, Padre, ellos están aquí esta noche porque creen en Ti, yestán esperando ver esa Fuente llena de Sangre sacada de las venas de Emanuel.

9 Oh, Señor, concédenos esta bendición esta noche. Y cuando salgamos de estelugar, que podamos irnos como aquellos que venían de Emaús, después de haberplaticado todo el día con Jesús. Él habló con ellos después de Su resurrección,esa primera hermosa mañana de Pascua, sin embargo no le reconocieron. Y cuandoÉl los metió al mesón esa tarde, ya para oscurecer, tal vez como a esta hora,cuando las puertas se cerraron, Él hizo algo. Y ellos reconocieron que ningúnotro hombre hacía eso de esa manera más que Él. Y sus ojos fueron abiertos, yentonces supieron que era Él, y que Él había resucitado de los muertos. Oh, suscorazones saltaban de gozo, se fueron corriendo para encontrarse con su grupo,y dijeron: “Verdaderamente, el Señor ha resucitado”.
Señor, ¿harías algo por nosotros en esta noche, igual como Tú lo hicisteantes de Tu crucifixión, para que este grupo pueda saber que Tú permaneces parasiempre Dios? Y al irnos cada uno a nuestros diferentes hogares, que podamosdecir como aquellos mientras iban: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros,mientras Él nos hablaba por el camino?”. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

10 Ahora en esta noche, somos un grupo pequeño, y hablaremos un poco parafamiliarizarnos. Y ahora, quizás mañana por la noche, si el Señor lo permite,me gustaría predicarles solo un poquito o hablarles de la Palabra.
Esta noche, será solo un pequeño programa que usamos en los viajes a manerade introducción de mi ministerio, con el cual estamos tratando de representar anuestro Señor. Solo un pequeño mensaje de apertura, y nuestro tema será, que seencuentra en Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por lossiglos”. Y en San Juan 12:20, lo leeremos para un contexto:
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señores, quisiéramos ver a Jesús.
Y de eso quiero hablar: “Quisiéramos ver a Jesús”. Ahora, si la Escritura dice que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos…

11 Ahora, para mí, esta Biblia es la verdad, o no es la verdad. Si es la Palabra de Dios, entonces es verdad. Si no es verdad, entonces no es la Palabra de Dios, porque Dios nunca tendrá algo que ver con algo que no sea absolutamente la verdad inadulterada. Nosotros creemos eso. Y estoy seguro que Uds. también. Tiene que ser la verdad.
Así que fijemos bien ahora en las Escrituras. Y ahora, yo creo que esta es la Palabra. Mi fe esta edificada en Ella. Muchas veces he sostenido el Corán en una mano, y la Biblia en la otra mano, ante medio millón de mahometanos y les he dicho: “Una de ellas tiene que estar correcta, y una de ellas tiene que estar equivocada”.

12 Miren, si Mahoma está vivo, que él hable. Si Jesús está vivo, que Él hable; Uds. decidan. Nunca tengan miedo de poner cualquier promesa Divina de Dios en acción. Recuerden, nunca olviden esta cita: “La actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina en esta Biblia, la traerá a cumplimiento”. Solo recuerden eso. La actitud mental correcta hacia cualquier promesa que está escrita en esta Biblia, la traerá a cumplimiento. Así que ahora, solo mantengan eso en mente. Si Dios hizo una promesa, y Uds. tienen la actitud correcta hacia esa promesa, Dios cumplirá todo lo que Él prometió. Y yo sé que eso es verdad. Y he visto cáncer sarcoma ser sanado con eso, porque la gente creyó que era verdad.

13 Ahora, cuando comienzan a hablar sobre sanidad Divina, algunas veces dicen: “El Hermano Branham es un sanador Divino”. Eso está errado. No hay tal cosa como un hombre siendo una sanador Divino, nunca ha habido y nunca habrá uno. Jesús no fue un sanador Divino; Él dijo que no lo era. “No soy Yo el que hace las obras, es mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Siempre ha sido Dios.
En el Salmo 103:3 él dijo: “Él es el Señor que perdona todas nuestras iniquidades, y el que sana todas nuestras dolencias”.

14 Y ahora, ¿cómo enseñamos el día de hoy la sanidad Divina? Que Él fue herido por nuestras transgresiones, y por Sus llagas hemos sido sanados“.
Miren, cuando Uds. dicen… Si yo digo en este pequeño grupo esta noche: “¿Cuántos de Uds. han sido salvos, que fueron salvos el año pasado?”. Bueno, algunos de Uds. levantarían las manos. “¿Cuántos fueron salvos hace veinte años?”. Algunos de Uds. levantarían las manos. Bueno, potencialmente eso es verdad, pero sin embargo no es toda la verdad. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años cuando Jesús murió por Uds. Solamente que Uds. aceptaron el perdón hace un año y hace veinte años, y así sucesivamente. Ahora eso es… Vean, es una bendición redentiva que Jesús culminó en el Calvario, en donde Él fue herido por nuestras transgresiones, y por Sus llagas fuimos sanados. Ningún hombre puede perdonar pecados, al menos que hayan pecado contra él. Y ningún hombre puede sanar sus enfermedades, porque es algo que ya ha sido hecho.

15 Si el mismo Cristo estuviera parado aquí en esta noche con este traje puesto que Él me ha dado, Él no pudiera sanarlos, Él ya lo ha hecho, ¿ven? Si Uds. han sido redimidos, ¿cómo pudieran ser redimidos una segunda vez? Uds. ya han sido redimidos. Si Uds. tienen algo en la casa de empeño, y fueran al lugar, y les dieran un recibo, y Uds. tienen el recibo que dice que redimieron la cosa de la casa de empeño, ¿cómo pudieran redimirlo dos veces? Ya ha sido redimido. Así que somos un producto redimido por la gracia de Dios. ¡Alabado sea Su Santo Nombre! Ahora mismo estamos redimidos, físicamente y espiritualmente.
Ahora, ¿qué sucedió? Ahora nosotros estamos recibiendo las arras de nuestra salvación. Y si no tenemos ahora el dinero de las arras para sanidad Divina, entonces no hay resurrección. Si no hay el gozo y la nueva vida que produce una nueva naturaleza y una nueva persona, entonces no hay vida eterna. Tendremos un final algún día. Pero si tenemos vida eterna, no tiene final, porque esa es la vida de Dios. Y entonces si tenemos el gozo de eso en nuestros corazones, y sabemos que hemos pasado de muerte a vida, y nuestras vidas se amoldan con lo que Dios prometió, entonces tenemos las arras de nuestra salvación, sabiendo que viviremos para siempre, porque los atributos de Su Espíritu están trabajando a través de nosotros. Y entonces, si no hay sanidad Divina, entonces no hay resurrección, ¿ven? Así que tenemos que tener dos testigos y ambos son… una vida eterna completa, y para la resurrección de nuestro cuerpo.

16 Ahora, yo creo que la Palabra es la Palabra completa de Dios. Dios puede hacer algo que no está escrito en esta Palabra. Yo sé que Él es lo suficiente grande para hacer lo que Él quiera, pero en lo que a mí concierne, yo simplemente creo que lo que Él escribió aquí es bastante. No quiero algo más que lo que Él ha escrito, pero quiero todo lo que Él ha escrito, ¿ven? Yo no quiero añadirle algo o quitarle algo, simplemente quiero lo que Él ha dicho.
Ahora, muchas veces la gente puede decir: “Bueno, diferentes cositas, esto o aquello, y tienen pequeñas teologías, y pequeños credos, y demás”. Eso está bien. Pero en lo que a mí concierne, me gusta decir solo lo que Él dice, entonces yo… solamente lo digo de la manera que Él lo dijo. Y luego uno sabe que está bien.

17 Muchos de Uds. hombres que están aquí esta noche, los que son maestros saben que en el Antiguo Testamento tenían una forma de saber si un hombre estaba diciendo la verdad o no. Y ellos llevaban al hombre al templo, y tenían lo que llamaban el Urim y Tumim. Y ese era el pectoral que usaba Aarón. Y tenía doce piedras, representando las doce tribus de Israel. Y cuando un profeta profetizaba, o un soñador decía un sueño, y si era la verdad, y Dios estaba en el sueño, o en la profecía, todas esas luces destellaban una luz sobrenatural, una aglomeración de luces destellaba cuando Dios les respondía. ¿Cuántos saben que esa es la verdad, Uds. lectores Bíblicos? Muy bien, los ministros han levantado la mano. Era una aglomeración para representar lo sobrenatural.
Bueno entonces, el sacerdocio de Aarón y la Ley de Moisés pasaron, y ahora tenemos un nuevo sacerdocio, y un nuevo Urim y Tumim. El antiguo Urim y Tumim pasó junto con el sacerdocio, pero tenemos un nuevo Urim y Tumim. Que viene siendo la Biblia. Y luego, si un hombre está diciendo la verdad, y representando la verdad que viene de la Palabra de Dios, la misma Palabra que estaba en el principio la manifestará y la hará positiva ante Uds. de manera sobrenatural. Si acaso eso no es tan cierto como sé decirlo, entonces yo no lo he leído en la Escritura, ¿ven? Dios hizo una promesa y Dios tiene que guardar esa promesa, ¿ven?

18 Ahora, la pregunta era, esta noche, a estos griegos; ellos hicieron esta pregunta, y no creo que esta noche sea diferente con nosotros. Todo hombre que alguna vez haya escuchado el Nombre de Jesús anhela verle. Y estos griegos vinieron; eran hombres sabios y entendidos. Y los griegos buscan sabiduría, y los judíos señales. Y estos griegos llegaron a la fiesta, y habían escuchado de Jesús. Y vinieron a unos de Sus siervos y les dijeron: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Ahora, yo creo que ese sería el deseo de cada corazón que está aquí. ¿Les gustaría verlo a Él esta noche? A todos nos gustaría.
Bueno, entonces, si a nosotros nos encantaría verlo a Él, a estos griegos se les fue dado el privilegio de verlo… Ahora, si a ellos se les dio el privilegio de verlo, y nosotros en esta noche tenemos el mismo deseo de verle a Él, y la Escritura dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, ¿Entonces por qué no podemos verlo? ¿Suena eso bien?
Miren. Si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y a ellos se les fue dado el privilegio de ver a Jesús, y ahora dicen que Él es el mismo hoy como lo era entonces, y si tenemos el mismo deseo, ¿por qué no podemos verle? Seguro que podemos, porque Él lo prometió. Uds. solamente tienen que ir de acuerdo a Su Palabra, obrar en Su Palabra.

19 Si Uds. tuvieran un pozo artesiano de este lado lanzando agua a cincuenta pies de altura [15.2 m. Trad.] y del otro lado una tierra árida, Ud. no pudiera pararse sobre la colina y gritarle al agua: “Ven para acá y riega mi cosecha. Ven y riega mi cosecha”. Nunca lo haría. Pero si Ud. obra de acuerdo a las leyes de gravedad, podrá llevar el agua hasta allá y regar su cosecha.
Y si Ud. está parado en medio del campo, y está muy oscuro, en el interior del bosque, y Ud. necesita luz, y dice: “Oh, gran electricidad, el aire está llena de ella. Franklin nos dijo que hay suficiente electricidad en cada habitación como para alumbrar la habitación, con electricidad. Oh, gran electricidad, tú estás aquí, los científicos han probado que estas aquí, ahora, has luz, para que pueda salir del bosque”. Nunca sucederá. Pero si Ud. obra de acuerdo a las leyes de la electricidad, le alumbrará el bosque, ¿ven? Allí está.

20 Ahora, Dios hizo una promesa. Y si nosotros obramos de acuerdo a las leyes de esa promesa, y Dios, en Sus leyes del Espíritu, Él hará exactamente lo que dice que hará. Ahora, Ud. no puede pararse allí e imaginarse algo, y gritar y vociferar a que venga, o hacer penitencia, recitar un rosario, y correr de rodillas por las rocas, e ir a la iglesia y ser… Eso no es lo que se necesita. Se necesita una ley y la fe es la ley que Dios les ha dado. Ud. tiene que tener fe. Y para poder tener fe… Ud. no puede fundamentar su fe en las arenas movedizas de la teología del hombre. La fe se para por toda la eternidad en la roca inmovible de la Palabra eterna de Dios y descansa allí.
Igual como lo hizo la madre de Moisés, cuando ella lo colocó en la pequeña arquilla, y lo empujó por entre el carrizal. Ella se quedó allí parada, colocando a su bebé a la merced de esas mandíbulas de cocodrilos, y la muerte, pero fíjense, la fe puede pararse en la Roca de las Edades, en la mera tumba y mirar más allá a Él que dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”, ¿ven? La fe no conoce derrota. No, señor. La fe no puede ser derrotada.
Así que para poder ver a Jesús, usted tiene que tener fe para creer que Él está aquí y que guarda Su promesa.

21 Ahora, regresemos a las Escrituras, por un ratito. Ahora, La Biblia dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Ahora, si volvemos a las Escrituras y nos damos cuenta de lo que Él era ayer, entonces podemos esperar que Él sea el mismo hoy (¿Es eso correcto?) si hallamos lo que Él era.
Ahora, en primer lugar hallamos que Él no reclamó ser un sanador. Él reclamó que era Su Padre que moraba en Él, que hacía las obras. Sabemos eso. Y entonces, vemos que Él no reclamó que podía sanar de manera aleatoria. En San Juan, para Uds. que están anotando las Escrituras, en San Juan 5:19, Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí Mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente”. ¿Alguien ha leído eso? Muy bien. Ahora, ¿es eso verdad, o es eso un error? Eso es verdad: “De cierto, de cierto os digo”, quiere decir: “Absolutamente, absolutamente os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí Mismo, sino lo que viere hacer al Padre. El Padre hasta ahora obra, y Yo obro”.

22 Ahora, Él acababa de pasar por un gran estanque donde había miles de personas que yacían en el lugar, cojos, paralíticos, ciegos, debilitados, y Él pasó por el estanque mirando alrededor. Había madres con niñitos con hidrocefalia, había personas lisiadas y deformadas, tratando de llegar al agua. Pasó por toda esa multitud, ni siquiera tocó a uno de ellos, y miró alrededor, hasta que Él encontró a un hombre que yacía en un lecho. (Ahora, ¿me imagino que Uds. yanquis saben lo que es un lecho? Yo soy uno que creció en el Sur, es solo una cobija sobre el piso). Así que entonces este hombre yacía sobre el lecho. Y Jesús… La Biblia dice que Él sabía que él había estado en esa condición por muchos años, treinta y ocho años, creo yo. Ahora, vean, Él sabía al respecto. El Padre se lo había mostrado a Él.
Y Él le dijo a aquel hombre: “Toma tu cama y vete a tu casa”, y se dio la vuelta y dejó a toda aquella multitud, a miles de ellos cojos, paralíticos, ciegos, débiles, que yacían en el lugar.
Y Él fue cuestionado por eso, les dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí Mismo, sino lo que viere hacer al Padre, porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente”. En otras palabras (¿ven?), lo trajo directamente, el Padre le había mostrado donde yacía el hombre, y su condición. Él fue hacia él, y lo sanó, y se fue. Le dio la gloria a Dios. Él no podía hacer algo aparte, porque el Padre no le había mostrado nada más. Si ese era Jesús ayer, es el Jesús de hoy.

23 Ahora, observen lo que Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más”. ¿Dijo eso Él? “Mas vosotros Me veréis”. Ahora, el mundo es el incrédulo. Siempre lo hemos sabido, viene de la palabra griega cosmos que significa: “el orden del mundo”. Muy bien. “El mundo no Me verá más, más vosotros Me veréis (”vosotros“, la iglesia), porque Yo (”Yo“, es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Dice eso la Escritura? Todos sabemos que Él dijo eso.
Ahora, ¿cómo podría Él manifestarse ahora? Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no es la que lleva los frutos, le da la vida a los pámpanos y los pámpanos producen el fruto. Uds. personas que viven aquí en Concord deberían de saber eso por sus uvas y demás, que Uds…. y su fruto. Si Uds. van a un árbol de uvas entonces… o a una vid, Uds. esperan encontrar uvas, si es una vid de uvas. La vid no producirá el fruto, pero las ramas estarán dando las uvas. Eso es correcto. Si Uds. van a un árbol de manzanas, y es un buen árbol fértil, producirá manzanas. Un árbol de peras dará peras. Una vid de sandías dará sandías. Una vid de calabazas producirá calabazas. Todo según lo que esté por dentro. Entonces el Espíritu de Dios en Su iglesia, producirá la vida de Cristo, si Él es la Vid, y nosotros somos los pámpanos. Ciertamente, ¿lo pueden ver?

24 Eso lo hemos cambiado. Lo convertimos en unirnos a la iglesia, enseñar alguna teología, en tener escuelas; nada en contra de eso, pero miren, eso no es lo que Él dijo: “Estas obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre. Un poquito y el mundo no me verá más, más vosotros me veréis. Porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo, Jesucristo el mismo ayer y hoy y por los siglos”.
Miren, amigos, en esta fotografía, creo que la estaban mostrando hace un rato, esta fotografía. La tienen allá en Alemania y por todo el mundo. Desde que era un niño, yo vi eso.
Ahora, para mí, si me disculpan…. No es mi fotografía, yo no tengo nada que ver en esta parte. Es el Ángel del Señor.
Ahora, ¿cuántos maestros Bíblicos de los que están aquí, saben que el Ángel del Señor, que guió a los hijos de Israel por el desierto, era Cristo? ¿Es eso cierto? Cuando Él estuvo en la tierra, Él dijo… ellos lo cuestionaron, en San Juan 6, Él dijo: “Ahora sabemos que tienes demonio, porque Tú dices que ya eras antes que Abraham, o antes de Moisés, y antes de esto y aquello”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. ¿Es eso correcto? ¿Quién era el YO SOY? El Ángel que le habló a Moisés en la Columna de Fuego, en la zarza ardiente. Él guió a los hijos de Israel a través del desierto. Después Él fue hecho carne y habitó entre nosotros. Dios se hizo carne. La Biblia dice que Él era. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Él era el Tabernáculo en el cual Dios vivió, nacido virginalmente, y estaba en este Tabernáculo de Su Hijo, manifestándose, mostrándose, expresándose Él mismo al mundo, Él siendo el Hijo de Dios, para que así pudiera traer a otros hijos adoptados al Reino.

25 Ahora, cuando esta Columna de Fuego estaba en Él al final de su trayectoria, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Entonces Él vino de la Columna de Fuego y regresó a lo mismo, si Él dijo la verdad, si Él era el YO SOY, que estuvo en la zarza ardiente.
Ahora, veamos si eso es Escritural. No mucho tiempo después de eso, había uno de nombre Saulo, que después fue llamado Pablo. Él iba camino a Damasco, y de repente una gran Luz destelló en su cara, más resplandeciente que el sol, y aún cegó a Pablo al punto que él se cayó. Y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres Señor?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús”. ¿Es eso correcto? De nuevo había regresado a la Columna de Fuego, el Mismo que liberó a Pedro de la cárcel, un poco después de eso.
Y luego en estos últimos días, si Él ha venido a la iglesia gentil, si es está Su fotografía… George J. Lacy, el jefe del FBI, la examinó, y los evaluadores alemanes, y en Suiza, y por todo el mundo, allá la tienen. Uds. la verán esta noche si Él llega a venir. Y Uds. la verán. Ahora, si ese es el Espíritu de Cristo, tendrá que dar el mismo testimonio, tendrá que dar el mismo fruto, tiene que hacer la misma cosa, tiene que declarar al mismo Dios, será exactamente el fruto de la Vid, si nosotros somos Sus pámpanos. ¿Es eso correcto?

26 Ahora, no puede simplemente obrar por uno solo, tiene que obrar a través de todos nosotros. Todos nosotros somos Su iglesia. Uds. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales, Asambleas de Dios, donde quiera que estén, nosotros somos Sus pámpanos, si es que estamos en la Vid, produciremos Su vida, no se puede evitar. Y si esa Columna de Fuego es la misma Columna de Fuego, actuará de la misma manera que lo hizo cuando se paró aquí y habitó entre nosotros. Estará en nuestra carne esta noche, manifestándose por Sí misma. ¿Es eso correcto? Entonces veremos a Jesús, al mismo de ayer, de hoy y por los siglos.
Observemos como se manifestó a Sí mismo en Su día. Tomemos ahora, ya leímos de San Juan, creo que del capítulo 12, sí. Vayamos al capítulo 1. Uds. léanlo cuando vayan a casa. Síganme ahora en las Escrituras, si así lo desean, solo por un momento. (Discúlpenme)].

27 Ahora, noten, cuando Jesús fue llamado al inicio de Su ministerio, inmediatamente hubo un convertido que fue corriendo en busca de su hermano. Y cuando él llegó…
¿Estoy hablando demasiado fuerte? ¿Los está dejando casi sordos? Me he acostumbrado a predicar al aire libre, y en estadios, y cosas, no es mi intención estarles gritando.
Pero cuando él fue con su… por su hermano, y que trajo a su hermano de regreso… Y conocemos a su hermano como Simón Pedro. Pero en ese tiempo no era ese su nombre. Así que él llegó ante la presencia de Jesús. Observémosle ahora por un minuto, y veamos lo que era Jesús ayer. Y si podemos hallar lo que Él hizo ayer, entonces Él tiene que actuar igual en Su iglesia hoy, para poder ser el mismo. Ahora, mantengan eso en mente.

28 Y cuando Felipe fue y encontró… quiero decir, cuando Andrés fue y encontró a su hermano, lo trajo ante Él, y la primera cosa que sucedió cuando Jesús vio a este hombre, la Biblia dice que él era ignorante y un hombre analfabeta, ni siquiera podía firmar su propio nombre. Ignorante y sin letras y llegó a ser la cabeza de la iglesia. ¿Qué programa educacional tuvo que ver con eso? Un hombre que no podía firmar su propio nombre y tenía las llaves del cielo, y el Reino de Dios colgaban de su lado. San Pedro. Eso es correcto. Un viejo pescador, no sabía el abecedario, probablemente no sabía contar mucho, ni podía escribir su nombre. La Biblia dice que era las dos cosas, ignorante y sin letras. Las Escrituras están correctas. Eso se encuentra en Hechos 4. Muy bien.

29 Noten. Juan también lo era. Pero tan pronto como este viejo pescador llegó ante la presencia del Señor Jesús, Jesús lo miró y le dijo: “Tú nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. ¿Es eso correcto?
¿Qué creen Uds. que ese viejo pescador debió haber pensado? “¿Cómo me conoces? Pues, Tú debes ser el Mesías. ¿Cómo me conociste…? ¿Cómo supiste cuál era mi nombre y cuál era el nombre de mi padre?”
Y rápidamente entonces, uno que se llamaba Felipe se fue corriendo rodeando la montaña como quince millas [24 km] hacia donde se encontraba un buen y real Presbiteriano, o un real y buen creyente ortodoxo, y él estaba allá en el viñedo, en el huerto de olivos, orando. Y tan pronto como…

30 Hagamos un pequeño drama de esto para que los pequeñitos lo puedan captar. A medida que iba hacia el huerto, tal vez su esposa salió y le preguntó: “¿En dónde está Natanael?”.
“Oh, Felipe, estamos muy contentos de verle. Natanael, él está allá atrás en el huerto”.
Y allí va Felipe a la parte de atrás, caminando por el huerto, preguntándose lo qué encontrará. Después de un rato escucha a alguien que está orando. Y miró que debajo de un árbol estaba Natanael parado… o arrodillado, más bien, orando; y Felipe, esperó hasta que hubo terminado, y cuando dijo: “Amén”, y miró alrededor, dijo: “Pues, Felipe, estoy muy contento de verte”.
Él dijo: “Ven, ve a Quien hemos hallado”.

31 ¡Oh, si este grupo en este noche, personas de aquí de Concord, de esta gran capital de uno de los estados más bonitos de la unión, si pudieran tener ese entusiasmo sobre Cristo! Él no se esperó, no dijo: “Estoy tan contento de verte”, nada de eso; él dijo: “Ven, ve a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
Ese entusiasmo, la iglesia de hoy ha perdido ese entusiasmo. ¿Por qué? Porque se ha salido de la Vid. Ya no está siendo energizada por el Espíritu, por esas fuentes que saltan a vida eterna. Han perdido el celo. Algo está faltando. Dios permanece el mismo; Cristo permanece el mismo; pero Su iglesia se ha desvinculado ella misma de Su conexión, la Vid, el Espíritu.

32 Y después, cuando vieron que esto estaba sucediendo, ¿qué piensan Uds. que sucedió cuando él dijo: “Ven, ve a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José?”.
Y este hombre ortodoxo, este hombre fino, de principios en cada cosa, dijo: “Ahora, espera un minuto, Felipe, debes haberte ido por la borda en algún lugar. ¿Qué puede salir de bueno de Nazaret? Si tú crees que ese es el Mesías, si el Mesías ha de venir, vendría al templo”. Eso es lo que Uds. los Católicos piensan, que Él iría a Roma. Uds. los Presbiterianos piensan que Él iría con su obispo. Uds. los Pentecostales piensan que Él iría con el presbítero de distrito. Pero Él va a donde Él quiere ir, ese es Su negocio.

33 “¡Oh, tendrá que venir a mi denominación, si es que viene!”. Eso es lo que Felipe pensó… o lo que Natanael pensó: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret, un lugar tan pequeñito como ese? Si el Mesías ha de venir, Él vendrá a este gran templo de Jerusalén. Él vendrá a… a Caifás, el sumo sacerdote estaría sonando el alarma en alguna parte”.
Miren, la manera en la que Él mismo se representó en aquel día no fue ante esa clase de gente, y es lo mismo hoy. Él permanece igual, Su actitud. El Espíritu no cambia. La gente cambia de un espíritu a otro, pero el Espíritu permanece siendo el mismo. Aquellos ortodoxos almidonados, aún permanecen el día de hoy. Aquella gente humilde y flexible, que estaba dispuesta a inclinarse en la presencia de Dios, todavía está aquí hoy, y el Espíritu Santo está aquí, y el espíritu del diablo está aquí. Uds. estarán poseídos por uno u otro, no con ambos, ya sea uno o el otro. No puede servir a dos señores al mismo tiempo, la Escritura así lo dice.

34 Ahora noten, ¿Qué fue lo que dijo él? “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”.
Yo creo que él le dio la mejor respuesta que cualquier hombre le pudiera dar, le dijo: “Ven y ve”.
No se queden en casa criticando; no se queden diciendo: “Bueno, tal vez está bien”. Vengan, dense cuenta por Uds. mismos. Esa es la manera de hacerlo. Vengan, siéntense, escuchen por Uds. mismos. Escudriñad las Escrituras.

35 Y en el trayecto, mientras iban caminando, sigámoslos por un ratito. Puedo escuchar a Felipe diciéndole a Natanael: “¿Te acuerdas de aquel viejo pescador, de aquel día cuando fuiste a comprarle pescado, y tú querías que te diera un recibo firmado, y él ni siquiera sabía escribirlo?”.
“Sí”.
“Él vino ante la presencia de este Jesús de Nazaret, y Él le dijo quién era. Él le dijo cuál era el nombre de su papá, Jonás. Y tú sabes, no me sorprendería si Él te dijera quién eres cuando llegues”.
“Oh, ahora, espera un minuto. Yo no creo en esas cosas. Tendría que verlo con mis propios ojos”.
Dijo: “Vamos”.

36 Y cuando llegaron a la presencia de Jesús, después de un viaje de quince millas [24 km] rodeando la montaña. Y cuando llegaron a la presencia de Jesús, quizás a la línea de oración, dónde haya sido, yo no sé, no dice. Pero cuando él llegó ante la presencia de Jesús por primera vez, observe lo que Jesús hizo ayer.
Él dijo: “He aquí un israelita en el cual no hay engaño”. Ahora, Uds. dirán: “Por supuesto, él iba vestido de esa manera”. Todos ellos se vestían igual. Él pudo haber sido un árabe, él pudo haber sido un griego, todos ellos usaban la túnica exterior con un turbante.
Él dijo: “He aquí un verdadero israelita en el cual no hay engaño”. Él pudo haber sido un estafador, un asesino o un ladrón.
Y eso lo dejó atónito, al punto que dijo: “Rabí, (que quiere decir: ”maestro“), ¿de dónde me conoces?”. Observen la respuesta que le dio.
“Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. ¡Qué ojos! A quince millas [24 km.] de distancia rodeando la montaña, un día antes… Ese fue Jesús ayer, si Él es el mismo hoy, Él tiene que permanecer el mismo en Su pueblo hoy, tal como lo era entonces.

37 ¿Qué dijo Él? “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre”. El Padre le había mostrado que él estaba bajo el árbol antes de que viniera. Él le mostró a Simón, quién era él, antes de que viniera. Le dijo quién era su padre. Miren, ahora, de esa manera fue como Jesús empezó a representarse a Sí mismo.
Ahora, ¿cuántos saben que solamente hay tres razas de gente? Son los de Cam, Sem y Jafet. Ciertamente. Salieron de los hijos de Noé, si la Escritura está correcta. Muy bien. Esos son los judíos, gentiles y samaritanos. Los samaritanos son mitad judío y gentil.

38 Para Uds. que leen las Escrituras, a Pedro se le fueron dadas las llaves del Reino. En Hechos 2, él les abrió a los judíos en Jerusalén, fue directamente. Felipe fue y le predicó a los samaritanos. Y uno de ellos había ido antes que él, llamado Esteban (o, Esteban no, pero veamos si me puedo acordar de su nombre en un minuto, se me va ahorita de la mente) Felipe, y él fue allá y les predicó, y ellos recibieron la Palabra, pero no habían recibido el Espíritu Santo, porque Pedro tenía las llaves, entonces vino e impuso manos sobre ellos, y el Espíritu Santo vino sobre ellos.
En Hechos 10:49, los gentiles… Allá cuando Pedro le abrió el Evangelio a los gentiles, y a partir de entonces, todas las naciones lo tenían. No había otra raza a la cual hablarle. ¿Cuáles fueron? Los judíos, gentiles y samaritanos.

39 Ahora, cuando Jesús se representó a Sí mismo ante los judíos, ¿pueden ver como lo hizo, al inicio de Su ministerio?
Ahora, observen lo que Felipe dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
Eso fue lo que ese judío ferviente dijo, cuando Él dijo: “Te vi antes que… cuando estabas debajo del árbol, Te vi”.
Y Felipe… o, Natanael dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “¿Por qué te dije que te vi debajo del árbol, me crees?”.
Dijo: “Sí”.
Le dijo: “Entonces verás cosas mayores que éstas”. Vean, él estaba en una posición de aprender algo, de avanzar con Dios“.

40 Pero hubo aquellos que se pararon allí, los judíos, unos verdaderos eruditos, con su Ph. D., DD., Doble LD., muy académicos. ¿Saben lo que ellos dijeron? Dijeron: “Este hombre es un adivino. Él tiene espíritu del diablo, Belcebú”. ¿Cuántos saben eso? “Él hace estas cosas por el poder de Belcebú, un adivino”. Y cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Así que dijeron: “Él es un adivino, Belcebú, el príncipe de ellos. Él es el más grande de todos los adivinos”.
¿Y qué fue lo que Jesús les contestó? Si Uds. dicen algo en contra de Mí, yo los perdono. Pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, una palabra en contra no les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero“. ¿Es eso lo que dicen las Escrituras?
Así que existen aquellos que han nacido con un destino eterno. Hay aquellos que no pueden hacer algo para evitarlo. Están ciegos, y el diablo les ha cegado los ojos, nunca lo verán. No pueden verlo.

41 Y ahora recuerden, entonces vemos… Esa es la manera como Él se dio a conocer a Sí mismo ante los judíos.
Ahora, Él pasa por allí un día, en San Juan, vayan a la Escritura directamente al capítulo 4. Ahora, estábamos en el capítulo 1, ahora vayan al 4. En un momento más regresaré al capítulo 3. Y después estaremos terminando.
Fíjense, entonces cuando Él fue con los samaritanos, Él iba de camino, y Él pasó por Samaria, y Él fue a cierta ciudad, y el pozo todavía se encuentra allí por fuera de la ciudad, con una vista panorámica, algo parecido a lo que tenemos aquí, las viñas crecían por todo el alrededor, y estaba el pozo. Y las mujeres iban por la mañana, y sacaban el agua. Y podían platicar, así como las mujeres lo hacen, Uds. saben, y bajaban su cántaro, tomaban el agua, y lo colocaban sobre su cabeza. Yo las he visto cuando se colocan un gran cántaro sobre sus cabezas, con capacidad de cinco galones, y uno en cada lado de la cadera, y van por la calle platicando, se saludan unos a otros moviendo la cabeza, y nunca derraman ni una gota de agua. Tan perfecto, porque han sido criadas desde niñas a hacer eso.

42 Y los discípulos fueron por un poco de pan, por algo de comida. Jesús estaba sentado solo. ¿Por qué? La Biblia dice: “Él tuvo necesidad de pasar por Samaria”.
Y Él se sentó allá, y en eso vino… Digamos que ella era una mujer hermosa. Por supuesto, entendemos en este país que ella era una prostituta. Ella se había casado muchas veces, y estaba viviendo en adulterio. Y ella pasó al lado de donde estaba Jesús, bajo su cántaro para tomar agua. Y Jesús dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “Señor, no es costumbre que Uds. judíos le pidan a nosotros los samaritanos algo como eso”. Dijo: “No tenemos compañerismo uno con el otro. No tenemos esas costumbres, porque hay segregación. Tú eres judío y yo soy una mujer samaritana. No tenemos tales costumbres, y no nos relacionamos entre nosotros”.
Jesús dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y yo te traería agua… te daría agua, para que no tuvieras que venir aquí a sacarla”. ¿Qué estaba haciendo Él? Estaba contactándose con su espíritu.
Y ella dijo: “Bueno, ¿Usted dice que es mayor que nuestro padre Jacob, el cual cavó este pozo, y él tomó de él, y sus hijos y su ganado, y así sucesivamente?”. Y hablaron sobre la adoración en el monte de Jerusalén.

43 La conversación continuó hasta que Jesús encontró cuál era su problema. ¿Alguien sabe cuál era su problema? Ciertamente. Ella había tenido cinco maridos. Él dijo: “Mujer, ve, llama a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo marido, Señor”.
Dijo: “Eso es correcto. Cinco maridos has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido. Bien has dicho”.
¿Qué fue lo que dijo ella? “¿Ese hombre es un adivino?”. No. Ella dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta”.
Ahora, si Uds. quieren buscar ese “profeta” en el pasado, es Aquel del cual Moisés estaba hablando, que vendría, ¿ven? ¿Ven? “Paréceme que Tú eres profeta. Ahora, nosotros (los samaritanos), sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Jesús dijo: “Yo soy Él, que hablo contigo”.
Y ella corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es este el mismísimo Mesías?”.

44 Esa mujer sabía más de Dios, esa prostituta, que la mitad de los predicadores de Nueva Inglaterra. Eso es correcto. Y no solo de Nueva Inglaterra, pero de todo el mundo. Vean, ellos habían estado tan atados con teología, que era todo lo que sabían. Pero esta mujer había sido enseñada en las cosas espirituales, y sabía que cuando ese Profeta de profetas, el Rey de los profetas viniera, que Él sería Aquel que revelaría los secretos del corazón. ¡Oh, vaya! ¿Por qué no podemos despertar?
Ahora fíjense, ni una sola vez Jesús hizo eso en presencia de un gentil, ni una sola vez. ¿Por qué? El Evangelio todavía no había ido a los gentiles. ¿Alguien sabía eso? Cuando Él estuvo aquí, Él dijo… Él no fue a los gentiles, y Él les prohibió a Sus discípulos que fueran a los gentiles. ¿Es eso correcto? Dijo: “No vayáis por camino de gentiles, sino a las ovejas perdidas de Israel”. Él se los prohibió. ¿Por qué? Los gentiles han tenido dos mil años en su iglesia. En aquellos días ellos eran paganos, nuestra gente era pagana. Así que ellos han tenido dos mil años de teología.

45 Ahora, en el cierre de los judíos, cuando Él les dio la espalda a los judíos, y de esa manera fue que Él se dio a conocer a Sí mismo a los judíos, Él tiene que hacerlo en el cierre de los gentiles, o Él se equivocó cuando se manifestó a Sí mismo de esa manera a los judíos.
Si vamos a cerrar la dispensación gentil con solo teología: “Yo soy Presbiteriano, yo soy Pentecostal, yo soy Metodista, yo soy Católico…”. Si Él lo cierra así, entonces Él no pudiera ser justo. Él tiene que representarse a Sí mismo de la misma manera que Él lo hizo ante los judíos y los samaritanos. Ni una sola vez en la historia, lo ha hecho Él, porque este es el cierre de la dispensación gentil.
La escritura está en la pared, todos Uds. saben eso. Ellos tienen su sputnik [Satélite] allá arriba, y pudiéramos ser satelizados por la mañana, y las naciones están temblando y sacudiéndose. Y Él prometió que tomaría un pueblo de entre los gentiles para Su Nombre. Pero solamente los que antes conoció Dios por elección serán llamados por Él.

46 Si su corazón está duro, Dios tenga misericordia. Si están dispuestos a ver, Dios les bendiga. Eso es correcto. “Porque ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no le trajere primero”. Ellos no le vieron a Él, no le entendieron; ellos pensaron que Él era un fanático, o un espiritista, o un diablo, en aquellos días, porque sus ojos estaban cerrados. El profeta dijo que estarían cerrados.
Muchos otros milagros había hecho Él antes, sin embargo no pudieron creer. (San Mateo, capítulo 12), porque Isaías dijo: “Tienen ojos, y no pueden ver, oídos, y no pueden oír”, ¿ven? A pesar de los milagros que Él había hecho, sin embargo no pudieron entenderlo. La iglesia grande dijo: “Él es un diablo”. Así que eso fue lo que ellos creyeron también.

47 Ahora, recuerden, Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El diablo se lleva a su hombre, pero nunca su espíritu. El mismo Espíritu que estaba en Elías, vino sobre Eliseo. El mismo que estaba sobre Eliseo vino sobre Juan el Bautista, ochocientos años después. El Espíritu Santo que estuvo en Cristo, vino a la iglesia, y permanecerá hasta que Jesús venga.
Ahora, ¿qué sucedió? ¿Qué diferencia hay en este día, al principio? El profeta dijo que venía un día, el cual no sería llamado ni día ni noche, un día en penumbra, un tiempo brumoso.

48 El sol se levantó en el Este. Eso fue lo que Jesús era con la gente del Este, los samaritanos, y también con los judíos. Él hizo brillar Su Luz, cuando Él se representó a Sí mismo en aquel lugar. Hemos venido por todo este día tan largo, hasta solo una penumbra, lo suficiente para tener iglesias, y tener teología, y el estrechar de manos, colocando el nombre en el libro, tener denominaciones y demás. Pero el profeta dijo: “En el tiempo de la tarde, habrá luz”. ¿Dijo Él eso? Muy bien.
¿Cómo es que ha viajado la civilización? Desde el Este al Oeste. El Este y el Oeste ahora se han encontrado. Estamos en la costa del Pacifico. El siguiente movimiento será otra vez en el Este.
¿Ahora qué? Luego el mismo sol que se levanta en el Este, se oculta en el Oeste. El mismo Espíritu Santo que vino y que declaró a Cristo a la gente del Este, y han pasado todos estos años de teología y demás, pero ahora ha hecho retroceder las nubes. Y la Luz esta resplandeciendo en la gente del Oeste antes de que sol se oculte.

49 Estamos en el tiempo del fin, mi hermano. Estamos en el tiempo final, mi hermana. No soy yo, yo no tengo nada que ver al respecto, yo solamente soy su hermano. Yo no tengo nada que ver al respecto. Solamente soy su hermano y su siervo en Cristo, un ciudadano del Reino. Pero Cristo permanece el mismo, y es tiempo para que estás cosas sucedan.
Los corazones están desfalleciendo de miedo, los sputniks [Satélites] están en los cielos. Un trago más de vodka, y ellos pudieran jalar la palanca, y en cuestión de segundos seremos polvo. Y el mundo saldría enteramente volando más allá del sol. Simplemente lo que la Escritura predijo que sucedería. Pero recuerden, la iglesia se va al hogar antes de que eso suceda. Y si eso pudiera suceder antes del amanecer, ¿qué le sucederá a la iglesia, cuando se vaya primero? Dios solo se mostrará a Sí mismo, que Él todavía sigue siendo el Cristo de ayer, de hoy, y por los siglos.

50 ¿Tienen tiempo para una pequeña cita más, antes de orar? Escuchen esto. Un día Jesús iba pasando, y Él acababa de ir al otro lado del mar. Allí estaba un hombrecito esperándolo, su hija había muerto. Y Él dijo: “Yo iré a despertarle”. Y en el lugar estaba una mujer, que había visto que no iba a poder entrar en la línea de oración, los hombres apretaban por todos lados, y le daban palmadas en la espalda a Él, y así sucesivamente. Y Él iba caminando, un hombrecito de parecer humilde. La Biblia dice: “Sin hermosura para que le deseáramos”, probablemente un pequeño hombrecito.
Y a medida que Él iba caminando, esta mujercita había tenido un flujo de sangre por muchos años, acababa de pasar la menopausia, si pueden entender, y ella tenía en su corazón, no en su cabeza, sino en su corazón: “Si puedo tocar la vestidura de ese Hombre, yo seré sana”.

51 [Espacio en blanco en la cinta]… dijera una cosa como esa. La Biblia dice que él le reprendió. Y dijo: “Pues, toda la multitud te está tocando”.
Él dijo: “Sí, pero me he debilitado”. Hay una manera diferente de tocarlo. Oh, Concord, tóquenlo así, tóquenlo. Él dijo: “Me he debilitado, virtud salió de Mí, fuerza. Me he debilitado”. Y Él miró alrededor, temor…
Todos meneaban la cabeza negándolo. “No fui yo, no fui yo, no fui yo”. ¿Ven? “Yo nunca… No fui yo”. ¿Ven?
Miró alrededor, y Él miró a toda la audiencia, y encontró a la mujercita. Y Él dijo… le dijo a ella cual era su problema, y que su fe la había salvado. ¿Es eso correcto? ¿Ese fue Jesús ayer? Bueno, ¿si Él es el mismo hoy…? Solo hay algo distinto y es Su cuerpo corporal. Tal como Él lo prometió, la Vid obrando a través de la iglesia. ¿Es así? Esa es Su promesa.

52 Ahora, ¿cuántos de Uds. que estudian la Biblia…? Ahora, presten mucha atención. ¿Dice la Escritura en el Libro de los Hebreos que Jesucristo, ahora es un Sumo Sacerdote, que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Lo dijo Él? Sí.
Entonces si Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, ¿cómo actuará Él? Si Él es el Sumo Sacerdote, y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, ¿cómo va a actuar Él? Él tendrá que actuar de la misma manera que lo hizo, si Él es el mismo. ¿Es correcto?

53 Así que no es necesario que Uds. suban a la plataforma. Uds. solamente crean lo que yo les he dicho de la Biblia de Dios. Y Uds. digan: “Señor Jesús, tengo una necesidad esta noche. No tengo tarjeta de oración. No pasaré por la línea. Pero este predicador me ha dicho que Tú eres el mismo. Y aquella mujercita que tocó Tu vestidura, y Tú te diste la vuelta, y le dijiste de su condición, y que su fe la había sanado. Señor Dios, hazlo así conmigo esta noche.
No soy yo, como pueden ver. Yo no tengo nada… Vean, es solamente un don al cual yo me rindo al Espíritu. Es el Espíritu trabajando a través de ambos entonces (¿ven?) eso lo hace. De esa manera fue con ella. Él no sabía que lo había hecho. Pero su fe en Dios lo hizo.

54 Ahora, si Él es el mismo, Uds. pueden tocarlo esta noche al compadecerse Él de sus enfermedades. ¿Es eso verdad? “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Cuántos saben que yo les he citado página tras página sobre lo que la Escritura dice de lo que era Jesús ayer? ¿Todos Uds. creen eso de la Biblia? Ahora, si Él lo hace, con nosotros… No yo, todos juntos, cooperando juntamente con el Espíritu Santo, hará la misma cosa, sanará al enfermo, y hará la misma cosa que Él hizo entonces, ¿cuántos de Uds. pueden decir: “Yo le amaré más a Él, si soy un Cristiano, y si no lo soy, yo seré un Cristiano. Y si he hecho algo incorrecto, yo le pediré a Él que me perdone. Si estoy enfermo, aceptaré mi sanidad?”. ¿Cuántos lo harán? Levanten su mano y digan: “Yo lo haré”.

55 Yo soy un total desconocido para cada una de las personas que están aquí, excepto para el Dr. Vayle, y mi hijo que está en algún lugar. Él pudiera ni estar aquí ahora, está en algún sitio. Son los únicos que conozco de la reunión. Creo que este es el muchacho de las cintas, no sé quién eres hijo, pero has estado siguiendo las reuniones, cantando. Esa es la única persona que conozco. ¿Cuántos de la audiencia saben que soy un desconocido? Levanten sus manos, ¿que yo no sé nada de Uds.? Cristo sí los conoce.
¿Repartió Billy tarjetas de oración? ¿Las repartió? [Espacio en blanco en la cinta]… nada más que la Escritura. Eso es todo. Muy bien. ¿Cuántas te faltan, Billy? Todos, todos han venido. Bueno, entonces eso está bien. Eso es bueno. De todas maneras comenzaremos allí mismo. Muy bien. Ahora, quiero que sean muy reverentes.

56 Ahora, este es el tiempo cuando Dios debe responder a Su Palabra, o Su Palabra es falsa, y yo soy hallado como un falso testigo. ¿Es eso así? Les he citado la Escritura, citado Su promesa, les he dicho sobre el día en el que estamos viviendo, y demás, lo que era Su promesa. Aquí está. Todo está aquí. Mostrando una fotografía de Él, la cual el FBI colgó en Washington, DC, como el único Ser Sobrenatural que se haya probado científicamente que ha sido fotografiado. ¿Y qué resultó ser? El mismo Señor Jesús.
No importa cómo se vea la fotografía, si no produce el mismo fruto, estará equivocada, podría ser cualquier otro tipo de luz. Pero si esa Luz produce el fruto del Señor Jesucristo, entonces ese es Él, el Mismo. ¿Serán conocidos por qué? [La audiencia responde: “Por sus frutos”.] Allí lo tienen.

57 Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. pudiera ser algo más. Esto pudiera ser… pudiera no serlo”. Pero si lleva el fruto del Espíritu Santo, hará exactamente igual como el Señor Jesús lo hizo. ¿Es correcto? Si no lo hace, entonces no es Él. Eso es todo. Yo no quiero tener nada que ver con eso, si no lo es. Tiene que ser Él, o yo no… Yo quiero la cosa correcta, ¿y ustedes? Yo no quiero la enseñanza de algún hombre. Yo quiero lo que Dios dijo en Su Biblia. Ahora, oremos.

58 Señor, esta es la hora en que algo tiene que suceder. Esta es mi primera vez en este hermoso estado. Cómo es que me puedo acordar de mi viejo amigo, Bur Caul. Cómo me acuerdo de Grampy Lowe y de todos ellos allá arriba en la parte norte de este estado, como es que nos sentábamos en esas viejas cabañas y platicábamos, y por los lados de las montañas, y el gran tiempo que pasábamos juntos…
Dios, algunos de esos hombres pudieran estar aquí sentados, hasta donde yo sé. Esta es la primera vez que te representó en esta gran estado, aquí mismo en su capital. Dios ten misericordia. Escóndenos, Señor. Somos creyentes. Te amamos. Creemos que estamos al final del camino, Señor. Creemos que Tú vienes pronto, y creemos que Tú ahora estas preparando los corazones de Tu pueblo para recibirlo.

59 Oh, Señor, permite que en esta noche, hagamos como aquellos caminantes de Emaús, así como ya he dicho. Que podamos voltear y verlo a Él hacer algo igual como lo hizo antes de Su crucifixión; entonces sabremos que Él no está en el sepulcro; los judíos no se lo robaron, ni los soldados, Él está vivo.
Ya han pasado dos mil años, y Tú todavía estás igual de vivo como estuviste desde antes de que se colocará la fundación del mundo, y estarás cuando ya no esté la luna, ni las estrellas ni el sol. Por siempre vivirás. Y porque Tú vives, nosotros también vivimos. Y Tú eres la vida eterna obrando en nosotros, produciendo las mismas señales que hiciste de acuerdo a Tu promesa. Dios, que estas personas no vayan a fallar en verlo.
Padre, lo encomiendo todo a Ti, yo mismo me encomiendo a Ti, y permite que el Ángel del Señor, cuya fotografía se encuentra aquí… Oh, Cristo, ven ahora, que la gente pueda saber que no les dicho falsamente algo que esté errado, que sepan que es la verdad, y que Tú vindicas Tu Palabra, a través de Jesucristo. Amén.

60 Ahora, el que esté operando esto aquí , vigílelo, porque no sé qué tan débil me ponga, que tanto se debilita mi voz. Yo no tengo idea, son visiones. ¿Es esta la dama?
Ahora, no se estén moviendo. Solamente manténganse quietos. Todos estén orando. Sean muy reverentes.

61 Ahora, da la casualidad en esta noche, ser una mujer, justo de lo que les estaba hablando. En San Juan 4, aquí está un cuadro como de San Juan 4, sólo un drama.
Aquí está una dama, yo nunca la he visto en mi vida. Me supongo que somos desconocidos, ¿somos desconocidos uno del otro? No nos conocemos. Muy bien. Esta es la primera vez que nos encontramos en la vida.
Ahora, ¿qué si sucediera igual como fue en los días pasados cuando nuestro Señor estuvo aquí en un cuerpo físico, qué haría Él? Él pudiera decir: “Dama, estás enferma, ¿te voy a sanar?”. No. Él no lo hace de esa manera. Vean, Él ya lo hizo, ¿ven? Él le diría cuál es su problema o algo como lo que Él le dijo a la mujer junto al pozo, ¿acaso no le diría así, si Él es el mismo? Ahora, ¿todos Uds. pueden admitir eso? Muy bien.
Ahora, sin conocer a la mujer, y ella no me conoce a mí. Aquí está la Biblia, y mi mano levantada hacia Dios, nunca la he visto en mi vida. Hasta donde yo sé, al menos que haya sido de paso, en la calle, o en alguna parte. Yo no la conozco. Ella atestiguó que no me conoce, y yo no la conozco. Muy bien.

62 Ahora, si algo… Si yo le digo: “Dama, Ud. está enferma, voy a imponer mis manos sobre Ud., y va a sanar”. Ahora, Ud. pudiera creer eso. Eso estaría bien, ¿ven? Eso pudiera estar bien, pero aún ella pudiera tener una duda. Pero si el Espíritu Santo, Cristo, sigue siendo el mismo, y va a la vida pasada de ella y le dice algo que ella sabe que yo no sé nada al respecto, y luego si Él sabe lo que ha sido en el pasado, de seguro que Él sabrá lo que será. ¿Es eso correcto? Es allí donde está el milagro.
Ahora, el Señor sea bendito y solo… Ud. dirá: “¿Qué está haciendo, Hermano Branham?”. Estoy esperando por Su unción, al Ángel del Señor. Ahora, Uds. solamente oren junto conmigo, silenciosamente, en quietud, mientras espero lo que Él dirá. Quizás tengo que hablar con la mujer, siendo la primera de la ciudad, y no está haciendo que ella… Esta es la primera con la que estoy lidiando. Pero dio la casualidad que fue Ud. que obtuvo la tarjeta y aquí está parada. Y todos los demás que no tienen tarjetas, solamente están esperando por su oportunidad.

63 Pero Dios la conoce, yo no la conozco. Él la conoce desde que Ud. nació. Todo el aire que ha respirado, Él se lo ha dado. Toda la comida que Ud. ha comido, la ropa que tiene, se le ha sido dada por Dios. ¿Creen Uds. eso? Lo creen. Entonces si el Señor Dios es tan bueno, y luego me dice cuál es su problema, como lo afirmó, si tiene alguna enfermedad o algo malo, si Él me lo dice, Ud. me creerá entonces, ¿no es así? ¿Creerá Ud. que viene de Él y que está interesado en Ud.? Vea, estoy tratando de levantar su fe a un lugar para que pueda recibir la unción sobre Ud., hermana. ¿Ve? ¿Ve? Así que ahora, si puede mirar ahora solo para acá, y solamente crea. Solo siga pensando en su corazón. Solo mire para este lado, deje que Él hable, ¿ve? Ud. solamente siga creyendo. Vea lo que Él dirá.

64 Ahora, hay alguien en la audiencia con una fe mayor que la que está aquí, ¿ven? Sí, aquí está. La mujer no está parada aquí por ella, está por alguien más. Ese es su nieto. Está en la escuela. Tiene esclerosis múltiple, y está aquí para que se ore por el niño. Esa es la verdad. Levante su mano, si es la verdad. ¿Cree que recibirá su sanidad? Muy bien, entonces vaya y encuentre todo de la manera que lo ha pedido, y será de esa manera. Muy bien, señora, bien. Si lo puede creer, entonces vaya regocijándose, y dándole gracias al Señor, y encuentre todo a la manera en que lo ha creído, ¿ven?
Tenga fe ahora. ¿Creen que Ese fue Él? Vean, yo no puedo sanar, no tengo poder para sanar. Él no puede sanar ahora, ¿ve? Es su fe en Él una obra concluida, ¿ven? Después que Él finalizó el trabajo, hace dos mil años, Él todavía está aquí. Sean muy reverentes.

65 No creo conocerle a Ud. tampoco. El Señor nos conoce a ambos, ¿no es así? ¿Cree que Dios le concederá las cosas que…? Alguien en la audiencia… Ahora, sean muy reverentes. La Escritura dice: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Tengan fe en Dios.
Aquí está. Es una dama, sentada en la parte de atrás, justo atrás de ese joven caballero que está allí con una camisa a cuadros, moteada. La dama sentada atrás de él está sufriendo con elefantiasis y quiere que Dios la sane de eso. ¿Cree que Dios la sanará, dama, y que se pondrá bien? Sentada allá atrás, directamente atrás del hombre joven allí, ¿lo cree con todo su corazón? Tiene su rostro inclinado orando, una dama un poco robusta, con lo que parece ser una chaqueta, Si lo cree con todo su corazón, puede recibir aquello que ha pedido.

66 Está dejando a la mujer. Ahora va hacia otra persona fiel, una dama sentada aquí que tiene venas varicosas, mirándome directamente. Sentada por este lado. ¿Cree que Dios la sana, dama? ¿Lo cree? Muy bien, puede recibir su sanidad. Dios le bendiga. Ud. no tiene una tarjeta de oración. No necesita una, ¿ve? Su fe lo ha logrado. Allí lo tienen. ¿Qué fue lo que ella tocó?
Yo no la conozco, ¿no es así, dama? Nunca la he visto en mi vida hasta donde yo sé. Uds. solamente es una extraña sentada allí. No tiene tarjeta de oración, nada, solo llegó y se sentó. ¿Qué hizo Ud.? Ud. sabe que algo sucedió con Ud., ¿no es así? Si eso es correcto, mueva su mano de un lado a otro de esta manera. Seguro, ¿ven? Si fe lo hizo. ¿Qué fue lo que hizo ella? ¿Me tocó a mí? Ella tocó al Sumo Sacerdote, a Jesucristo, y Él le dio el deseo de su corazón.

67 Aquí está una dama sentada aquí atrás que tiene la misma cosa, sentada con un broche puesto… o, con una pequeña flor puesta, de esa manera, con venas varicosas. Eso es correcto, dama, ¿no es así? Levante su mano, si es correcto. Aquí está la dama, aquí con la florecita rosa en su saco, una dama mayor usando lentes. Yo no la conozco, ¿verdad, dama? ¿Acepta también su sanidad? Dios le bendiga entonces, Vaya, y recíbalo.
¿Saben por qué se fue de esta mujer aquí? ¿Saben por qué la dejó y se fue para este otro lado? No porque ella no tenga fe, si la tiene. Ella no sabe de lo que estoy hablando. Ella no habla muy bien el inglés. Ella es finlandesa. Ud. ha venido de Finlandia, Iitto. Con problema en el corazón. Ahora se ha ido, siga su camino [palabras inaudibles]… Jesús, Jesús. ¿Cómo supe eso? Cerca de Lapland. Si puede creer. ¿Está creyendo? Solamente tenga fe en Dios.

68 ¿Somos desconocidos uno para el otro, señor, me supongo? Pero el Señor Dios nos conoce a ambos. Esto será, hasta donde yo sé, el primer hombre que viene en la línea. Muy bien.
Tomemos esto como un cuadro Bíblico. Cuando Felipe fue por Natanael, como hablé esta noche al respecto, y trajo a Natanael, y le dijo como había sabido de Simón, y demás, cuando fue para allá. ¿Cree que el mismo Jesús está vivo esta noche? ¿Creen allá en la audiencia que Él vive? Ud. está sufriendo con un problema en los riñones, y con problemas en el corazón. Eso es verdad. Si eso es correcto, levante su mano.
Ud. dice: “Pudo haber adivinado eso, Hermano Branham”. Oh, no. No es por adivinación, mi amigo. Mire, hablemos con el hombre un poquito más. Eso vino de alguna parte de allá; no podía captar dónde era.

69 Yo no lo conozco, ¿no es así, señor? Somos desconocidos, pero lo que he dicho fue la verdad. Entonces esa no fue mi voz, fue la voz de alguien más. ¿Cree que esa fue la Voz de Cristo, hablando como Él dijo que hablaría? [“Yo sé que fue”.] Eso es correcto, señor. Muy bien. Si Ud. cree de esa manera, entonces cosas mayores verá. ¿Cree Ud. eso? [“Lo creo”.] Muy bien, señor. Entonces Ud. tiene a su esposa aquí, y ella está sufriendo con dolores de cabeza y un problema nervioso. Eso es correcto, ¿no es así? [“Eso es correcto”.] Sí, señor. Y su nombre es el Sr. Green, ¿no es así? [“Eso es correcto”.] Muy bien, siga su camino, usted ha sido sanado. Ud. verá cosas mayores. Dios le bendiga, en su caminar. Si puede creer. ¿Creen Uds.? Todo es posible. Sean muy reverentes.

70 Una pequeña dama sentada allá atrás, enseguida del caballero sentado enseguida de la parte de atrás, sufriendo con artritis, ¿cree Ud. que el Señor Jesús la sanará, dama? Sentada aquí en la parte de atrás, sentada aquí, en seguida de la hilera de en medio, en la sección de atrás… A propósito, ¿pueden ver la Luz sobre la mujer? Ahora, si pudiera ella tan solo verla y aceptarlo. Allí está. Ella tiene su rostro inclinado, orando. ¿Lo creerá, dama? Con el vestidito que parece rosado. Si puede creer, todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Pero vean, la ha dejado. Vean, Uds. deben responder, deben de responder rápidamente cuando se les hable. Estén alertas, vigilando. La gracia es algo maravilloso, ¿ven? Estén alertas, estén vigilando.

71 Todavía no se ha ido de la audiencia. No se presionen, solo estén relajados. Digan: “Señor Jesús, creo en Ti”. Bueno, Uds. deberían de creer. ¿Acaso no debieran de creer? No hay nada más. Vean, yo no sano a las personas. No puedo hacerlo. Yo ni siquiera toqué a la persona, ¿ven? Uds. le están tocando a Él. ¿Cuántos lo captan ahora? ¿Cuántos lo creen, con todo el corazón? Bueno, eso debiera entonces de concluirlo. Uds. ya no debieran de tener que ir más lejos. Nosotros ahora lo tenemos.
La dama allí con problema en los riñones. Muy bien. Si puede creerlo, dama, Ud. también puede recibir su sanidad. Si puede creer. Y el caballero también, sentado allí al final. Si puede creer, todas las cosas son posibles, para Ud., mi hermano.

72 Yo no lo conozco. Dios sí lo conoce, ¿no es así? Ud. está sufriendo con un problema en el corazón. Es… A Ud. le molesta su corazón. Veo que algo le sucedió. Le ha estado molestando por algún… Fue un tipo de accidente, como que ha estado en un accidente automovilístico, esa fue la causa. Eso es correcto. Exactamente correcto. Siga su camino. Su problema del corazón se ha terminado. Jesucristo lo sana.
Venga dama, puedo captar ese espíritu viniendo de allá, pensando que estoy leyendo la mente. Toque mi mano, dama. Si puedo decirle por medio del Espíritu de Dios, si Él me lo revela, lo que está mal con Ud., mirando yo para el otro lado, Ud. sabrá si es la verdad o no, ¿no es así? Muy bien, señora, entonces la diabetes no le molestará más. Ud. vaya, sea sanada. Dios le bendiga, ¿ve? Tenga fe.

73 Venga dama, toque mi mano. Si Dios le sana ese problema estomacal, ¿se pondrá feliz? Levante su mano, por favor. Vaya y coma su cena. Muy bien, solamente tenga fe en Dios. No dude nada.
Venga aquí, dama. Si Dios le revela de ese problema en el corazón, ¿se pondrá feliz por eso? Si lo hará, levante su mano. Diga: “Gracias, Señor”. Siga su camino y regocíjese. Ahora póngase feliz.
Esa artritis se pone muy sensible en ocasiones, ¿no es así? Especialmente cuando está tratando de levantarse por la mañana, se levanta de la cama ladeada, bueno, siga adelante y crea. Ya no le pasará eso, si puede creerlo.
El asma es una cosa horrible, causa tos y de todo. ¿Cree que Dios la pondrá bien de eso? Solo siga adelante, diciendo: “Gracias, querido Dios”. Crea con todo su corazón. Sí. Vaya y créalo con todo su corazón. No dude.

74 Su espalda le está molestando, así que solo siga adelante y crea en Dios. ¿Lo creen, cada uno de Uds.? ¿Cuántos lo creen con todo el corazón? ¿Dice la Biblia: “Estas señales seguirán a los que creen?”. ¿Cumplió Él su promesa? ¿Es el mismo de ayer, de hoy y por los siglos? Si lo creen, levanten su mano.
Bueno, las últimas palabras que dijo Jesús fueron: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Entonces pongan sus manos unos sobre otros. Pongan sus manos uno sobre el otro. Cada uno de ustedes, ahora, solamente pongan sus manos unos sobre otros. ¡Oh, vaya! Él está aquí. Él no está muerto.

75 ¿Lo cree, hermana? ¿Con el problema de la tos y demás? ¿Qué va a estar bien? Siga su camino y sea sana en el Nombre del Señor Jesús.
Si puedes creer. Uds. dos pongan las manos uno sobre el otro, allí mismo, allí mientras van caminando. Ahora, nos estamos preparando para un drama. Que alguien ponga las manos sobre alguien que esté cerca. Alguien que esté cerca de Uds., ponga las manos sobre ellos. Si Dios guardó esta promesa, Él guarda… ¿Qué es? Es la señal de que Él está aquí. ¿Es Él el mismo ayer, y hoy y por los siglos? Digan: “Amén”. Si eso… Entonces si Él cumplió esa Palabra, Él cumplirá toda Su Palabra. Luego Él dijo… Si Uds. levantaron sus manos, si dijeron que eran creyentes, entonces Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Ahora, cada uno de Uds., en su propia manera como oran en su iglesia, Ud. ore por la persona sobre la que tiene su mano, y ellos estarán orando por Ud., cada uno. Yo oraré por todos Uds., y Uds. verán que una sanidad se llevará a cabo. No habrá ni una sola persona débil en sus medios, si pueden creer que Jesucristo está aquí, ahora. No quedará ni una sola persona enferma en el edificio, o ninguna persona débil, si pueden creer que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Este Espíritu que está entre nosotros ahora es Él, vindicando que Él está aquí. ¿Lo creen ahora? Inclinemos nuestros rostros.

76 Dios eterno y todopoderoso, al que amamos y creemos, y apreciamos al Hijo Jesús… Satanás ha atado a estas personas con enfermedades, miedos, dudas, aflicciones. Señor Dios, estamos casi en el tiempo final. Tú pudieras estar viniendo antes de la mañana. Y estamos tan felices de saber que tenemos compañerismo en la presencia del Señor Jesús resucitado, Quien está ahora aquí, probándose como el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Señor Dios, dales a estas personas fe para creer, cada uno de ellos esta confesando fe, y están poniendo sus manos sobre el vecino que está cerca de ellos, por el que están ahora orando. Y te pido, Dios, que les des la fe que no tomará un “no” como respuesta. Concédelo, Señor.

77 Ahora, ayúdame a mí a tener fe mientras voy en fe a enfrentar a este enemigo.
Satanás, el enemigo, de aflicciones y enfermedad, no tienes derechos legales para mantener a esta gente. Jesucristo murió por cada uno de ellos, para que pudieran ser sanados. Su espalda recibió azotes y fue colgado en el Calvario, murió y resucitó para regresar en la forma del Espíritu Santo para vindicar a Su pueblo, para que puedan tener fe en Él. Y todo derecho que tú tenías sobre el pecado, fue arrancado de ti en ese momento. No tienes derechos legales, por lo tanto, solo eres un fanfarrón, y así te llamamos esta noche.
Con el testimonio del Espíritu Santo, que ahora está presente, el Jesucristo resucitado, el Espíritu Santo del cual tenemos aquí Su fotografía, Quien está obrando con nosotros ahora, en nosotros. Tú enfermedad, y aflicción que estás en los cuerpos de esta gente, te ordeno, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que salgas de esta gente, y los dejes ir, en el Nombre del Señor Jesucristo.

78 ¿Creen Uds. que han sido sanados? Si lo creen, pónganse de pie rápidamente, y denle a Dios la alabanza. Cada uno de Uds., póngase de pie, y agradezca a Dios por su sanidad. Eso es bueno. Eso está muy bien. Maravilloso. Hay sanidad para el enfermo y el afligido. Levantemos nuestras manos, ahora, y solamente digan: “Gracias, Señor”. Y cantemos ese buen himno antiguo, con nuestras manos al aire.
¡Yo le alabaré!
¡Yo le alabaré!
Alabado sea el Cordero inmolado por el pecador,
Dennos un acorde, por favor, hermano. Muy bien.
¡Yo le alabaré!
¡Yo le alabaré!
Alabado sea el Cordero inmolado por el pecador.
Denle la Gloria a Él, toda la gente,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Yo… ¿qué de eso, hermano?
Levántese de allí y crea en Él)
¡Yo le alabaré!
¡Yo le alabaré!
Alabado sea el Cordero inmolado por el pecador.

79 Eso es correcto. El hombre se está levantando de la silla de ruedas, dando a Dios la gloria. Créalo, hermano, su tiempo es este. Ahora, ¿Ud. sabe que lo ha recibido, no es así? Levante sus manos a Él. Allí lo tiene. Un hombre sentado en una silla de ruedas, se acaba de levantar de la silla de ruedas en este momento.
… lavó toda mancha.
Levanten sus manos ahora y denle la alabanza a Él, a su propia manera. Gracias, Señor. Gloria a Dios, por Su bondad y Su misericordia. Él está en medio de Su pueblo. Él es su Salvador. Él es su Sanador. Todos están ahora sanados. En el Nombre de Jesucristo reclámenlo y glorifiquen a Dios. Amén.
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