S.582 58-0524  Jesús De Nazaret Está Pasando Por Aquí 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesús De Nazaret Está Pasando Por Aquí

Concord, New Hampshire, E.U.A.

58-0524

1 Oremos antes de sentarnos, por favor. Inclinemos nuestros rostros.
Amado Dios, nuevamente venimos a Ti con un corazón agradecido para expresar a Ti el sentimiento y la adoración que tenemos por Ti. Y te pedimos en esta noche que Tú perdones todo pecado y delito que hayamos cometido hoy, o en cualquier momento de nuestra vida, que fue contrario a Tu divina voluntad. Y si hubiere alguna cosa que te impidiese sanar al enfermo y salvar al perdido, te pedimos que nos perdones, y nos tomes bajo Tu cuidado en este momento, y muévete en nosotros con gran poder, y que grandes señales y maravillas sean obradas en esta noche. Y por medio de esto, que hagas que un avivamiento chapado a la antigua comience en esta ciudad y sus alrededores y por todo el estado. Concédelo, Señor, y que pecadores sean salvados y gente enferma sea sanada para Tu gloria.
Ahora bendice tanto al ministro como al oyente en esta noche. Santifica las palabras que saldrán, y los oídos que escucharán, y los corazones que creerán. Pues lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén.
Pueden sentarse.

2 Es para mí un gran privilegio estar nuevamente aquí esta noche, para hablarles a Uds. de este maravilloso y admirable Señor Jesús. Y es una lástima que tengamos que irnos después del servicio y no tener sino sólo las dos noches. Pues estoy bien consciente que esta ciudad, junto con las otras ciudades, que dos noches no es suficiente para hacerle llegar el programa a la gente. Y por lo tanto, requeriría de un tiempo para que algunos que fueron sanados puedan salir y testificarles a otros y decirle a otros, y otros decirle a otros, y así es que debería ser.
Pero ha sido un privilegio para nosotros haber estado aquí en esta ciudad maravillosa, la capital de este hermoso estado. Esta mañana estuvimos paseando sólo para mirar alrededor, y es una región hermosa. Ciertamente apreciamos esta región. Y como dije anoche esto tiene muchos recuerdos para mí de este New Hampshire, al norte. Esta es mi primera vez en esta parte.

3 Allá en el norte de New Hampshire donde yo acostumbraba a cazar, con algunos de mis buenos amigos, Harry B. Caul. Me pregunto si Harry está aquí en esta noche. Si estás, Burt, ¿quieres levantar la mano? A mí ciertamente me gustaría estrechar tu mano. En la parte de atrás. Muy bien, veo su mano alzada. Burt, ciertamente estoy contento de verte otra vez, y mi hijo está en la parte de atrás del edificio, y quiero que lo veas a él antes de que nos vayamos.
¿Llegaste anoche, Burt? Esta es la primera noche. Bueno, ciertamente estamos contentos de verlo a él aquí. Tenía mucho tiempo que no veía a Burt, muchos años. Y nosotros nos hemos divertido mucho allá en los bosques del norte, cazando cuando yo era apenas un muchacho. Y ese lugar tiene recuerdos preciosos.
Y Sr. Lowe… Recuerdo a un hombre anciano allá en el lugar llamado Randolph. Y cuántas veces hemos recordado esas montañas hace años. Nunca lo olvidaré. Así que ese lugar tiene muchos grandes tesoros y recuerdos.

4 Y esta noche, siendo la clausura del servicio, estamos esperando que Dios se encuentre con nosotros con Su misericordia y poder para sanar al enfermo y afligido y para salvar aquellos que desean ser salvos.
Ahora, sólo estamos de paso por la región, apenas dos noches. Lo más largo que nos quedamos fue en Bangor. ¿Dije eso correctamente? Bangor, Maine. Mis expresiones sureñas no caen muy bien aquí en el norte. Yo soy muy lento, y algunos de Uds. yanquis sencillamente hablan tan rápido que yo no puedo mantenerme al mismo paso con Uds. Me temo que me atropellen.
Yo dije afuera en la calle: “Era sólo él… sólo dos clases de personas aquí, y eso era los rápidos y los muertos”. Por la manera en que ellos conducen, ellos mueren rápido.
Billy, ve al lado derecho adonde está mi amigo Harry Caul sentado justo allí. Quiero que lo conozcas, para que yo pueda estrechar su mano justo después del servicio.

5 Así que estamos contentos de estar aquí por este tiempecito. Ahora, en Bangor tuvimos una reunión tan maravillosa. A eso de las seis tenían que cerrar las puertas para que la gente no entrara. El auditorio no tenía capacidad sino sólo para unos mil quinientos, o algo así. Y esto… comenzando ahora inmediatamente después de estas reuniones aquí, vamos a Texas y luego regresamos a California. Y después de allí, al África nuevamente. Y oh, yo…. Otra gira, que ya es más o menos cinco veces para mí, alrededor, y confío que el Señor nos dé grandes reuniones, y estaremos esperando sus oraciones por nosotros a medida que viajamos, y que Dios haga lo mucho más abundantemente por nosotros allá.

6 La última vez que estuvimos en Durban, yo estuve allá por tres días, y en el servicio de la tarde, yo hice un llamamiento al altar, inmediatamente después que un hombre inválido que estaba tan horriblemente lisiado, hasta el punto que tenía que caminar sobre sus manos y pies, como un perro. Tenía una cadena alrededor del cuello. Ni siquiera en su juicio cabal. Y delante de ciento cincuenta mil indígenas, indígenas incivilizados allí, además de la gente blanca, cuando ese hombre se levantó, él estaba en su mente cabal. Era la primera vez que se había levantado en toda su vida. Y hubieron treinta mil paganos puros (esos son indígenas incivilizados), que quebraron sus ídolos en el suelo, y aceptaron a Jesucristo como su Salvador Personal de una sola vez.
Ahora, y a la mañana siguiente yo estaba parado en mi cuarto en el hotel, y el alcalde de la ciudad, Sidney Smith, llegó, y él dijo: “Hermano Branham, levante la ventana rápidamente y escuche por la calle”. Yo miré viniendo por la calle, y ahí venían siete camiones de ganado llenos de muletas viejas, y bastones, y sillas de ruedas. Y como a una milla detrás de ellos, la gente que estaban sentadas en ellas el día anterior, caminado detrás de esos lugares cantando: “Todo es posible, sólo creed”, en sus lenguas nativas. Eso demuestra que Cristo es la respuesta. Él es el que da la respuesta.

7 Ahora, antes de que abramos esta Palabra, la Biblia, la cual creemos, enfáticamente, que es la verdad del Dios Todopoderoso… Ahora, quizás sea un poco contrario, pudiera ser, a lo que Ud. ha sido enseñado en la iglesia. Pero miren, hay algo mal en alguna parte, porque Jesús nos comisionó a ir por todo el mundo y hacer discípulos en todas las naciones. Y que tan pronto que esto fuera hecho que Él regresaría.
¿Saben Uds. que el cristianismo está en tercer lugar hoy en números? Y hay cuando menos millones de personas que nunca han oído el Nombre del Señor Jesús. Los mahometanos exceden al cristianismo, tres a uno. Buda, oh, yo no sé en cuanto excede al cristianismo. Todo esto es porque algo ha fallado.

8 Yo creo que nosotros hemos salido y educado a la gente (lo cual está bien, nada en contra), y construimos iglesias, denominaciones, organizaciones. Y en eso hemos trazado una línea como una cierta hermandad, igual que los Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales y todos así. Y trazamos pequeñas líneas divisorias que nos separaron. Si nos hubiéramos olvidado de eso y simplemente hubiéramos ido en el poder del Espíritu de Dios, con un amor hermanable por todas las personas… “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, cuando tengáis amor los unos por los otros”.
Ahora, creyendo que esta es la Palabra de Dios yo quisiera tomar un pequeño texto, como expliqué anoche. Antes que hagamos eso, hablemos con el Autor sólo un momento otra vez con nuestros rostros inclinados.
Señor Dios, estoy tan agradecido contigo, por este gran privilegio de poder leer Tu Palabra, y de hablar, y de humillar nuestros corazones delante de Ti para la operación del Espíritu Santo. Ahora, concede a nosotros, Señor, Tu Palabra. Habla algo que anime a los creyentes a creer. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

9 En el libro de San Lucas sólo como una pequeña lectura de la Escritura para un contexto en esta noche, me gustaría leer en el capítulo 18 y el versículo 37.
Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.
Entonces dio voces, diciendo: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”
Ud. dirá: “Señor Branham, esa es una lectura de la Escritura demasiado pequeña, para acomodar a un grupo de gente como éste esta noche en su última noche en la ciudad”.
Vean, esa es una lectura pequeña de la Escritura. Pero no es cuán pequeña sea; es lo valiosa que es. El valor no está en la cantidad sino en la calidad. Sólo un poquito.

10 Hace algún tiempo en la ciudad de Louisville, Kentucky, al otro lado de nuestra pequeña ciudad, yo tenía un amiguito allá que estaba jugando en un desván un día, y él encontró un viejo baúl. Y él estaba buscando a través de este cierto baúl, y encontró una vieja estampilla de correo amarilla como de una pulgada cuadrada. Y él pensó que esto era una cosa grandiosa, que él quizás pudiera conseguir cinco centavos con ella, y que él iría a comprarse un helado.
Así que bajó rápidamente a la calle adonde estaba un coleccionista de estampillas, y le dijo: “Sr., ¿cuánto me dará Ud. por esta estampilla?”
Y el coleccionista inmediatamente tomó su lente y la examinó; él dijo: “Te daré un dólar por esta estampilla”.
Él dijo: “Es suya”. Y le vendió la estampilla por un dólar.

11 Por supuesto que el muchachito, en su mente estaba el helado y corrió por la calle a comprar su helado. En aproximadamente tres semanas ese hombre vendió esa estampilla por quinientos dólares. Más tarde fue vendida por dos mil quinientos dólares. Y lo último que oí de esa estampilla, es que vale un cuarto de millón de dólares.
Vean, el pedacito de papel amarillo, no era el valor del papel. El valor no era lo que estaba escrito en el papel. Y eso es lo que es esta pequeña lectura de la Escritura en esta noche. No es cuánto sea; es lo que está escrito en ella. El papel es papel común que Uds. hacen aquí en sus fábricas. Pero lo que está escrito allí es la Palabra infalible del Dios inmortal.

12 Y ningún hombre vale más que su palabra. Si yo no puedo tomar la palabra suya, entonces yo no tendré ningunos tratos con Ud. Si Ud. no puede tomar mi palabra, Ud. no podría confiar en mí.
Así que de esa manera es con Dios. Si Él ha hecho una promesa, Él debe cumplir esa promesa. Si Él no cumple esa promesa, entonces Él no es Dios. Y si una cierta crisis surge, y Dios actúa en base a esa crisis, entonces Él tiene que actuar igual que la segunda vez que Él actúa, o Él actuó mal cuando actuó la primera vez.

13 Si alguien estuvo enfermo y Dios fue consultado, y Dios sanó a esa persona, entonces la segunda vez que alguien enferma, y Dios es consultado, Él tiene que sanar la segunda vez, o Él hizo mal cuando actuó la primera vez. Porque Dios es infinito. Nosotros somos finitos. Nosotros nos hacemos más sabios, y nuestras generaciones se hacen más brillantes y más inteligentes. Nuestros científicos avanzan. Pero Dios, siendo infinito, Él tiene que ser perfecto todo el tiempo. Él no puede hacerse más sabio ni puede perder nada de Su inteligencia. Él tiene que permanecer igual.
Allí es donde nuestra confianza puede descansar solemnemente sobre lo que Él dice que es la verdad. Si no es así, entonces yo no puedo creerle a Él. Y si esta Biblia no… Si las promesas que Él hizo en esta Biblia no son verdad, entonces no es la Biblia o no existe Dios. Pero si las promesas de la Biblia son verdad y Dios confirma dichas promesas, entonces Él es el Dios de la Biblia, la cual es Su Palabra. Es tan sencillo a más no poder.

14 Ahora, nuestra escena se abre en esta noche, y deseo hablarlo como un pequeño drama, de manera que no tendremos mucho tiempo para quedarnos, porque queremos entrar en la línea. Usualmente en las grandes reuniones, el doctor Vayle es el que habla, y yo simplemente vengo para los servicios de sanidad, para orar por los enfermos.
Ahora, estemos bien seguros en el corazón de cada persona: yo no puedo sanar a ninguna persona, y no hay ningún otro hombre en la tierra que pueda sanar a una persona. Dios es el único sanador que existe. No hay una sola gota de medicina que haya sido inventada que pudiera sanar a una persona. Los doctores no reclaman ser sanadores.

15 Yo he sido entrevistado por los hermanos de la clínica Mayo, y muchos de los grandes sanatorios, y así por el estilo, del mundo, y nunca he escuchado ni una sola vez que algún doctor verdaderamente cuerdo dijera que él pudiera sanar. Él no puede sanar. Dios es el sanador. Sanidad es la multiplicación de células, lo cual es una creación. Creación solamente puede venir de Dios.
Ahora, nosotros no desacreditamos a nuestros doctores con sus medicinas y excelentes hospitales. Pero miren estamos viviendo en el día cuando tenemos los mejores hospitales que hayamos tenido, los mejores doctores que hayamos tenido, la mejor medicina con la cual hemos practicado alguna vez, y aún así tenemos más enfermedad que nunca.

16 Tenemos más pecado e incredulidad que nunca, ¿ven? Salmo 103:3, Dios dijo: “Yo Soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Pues bien, si Él dijo: “Todas”, entonces Él no quiso decir “parte”.
Por ejemplo así: ¿Qué si Ud. estuviera dándole vueltas al cigüeñal en un carro y se quebrara el brazo? Y Ud. corre a la oficina del doctor y le dijera: “Doctor, sane mi brazo rápidamente. Yo tengo que darle vueltas al cigüeñal de mi carro”.
Él diría: “Ud. necesita sanidad mental”.
Bueno, así es, ¿ven? Él puede componerle el brazo, pero Dios tiene que sanarle. Es así de sencillo.
¿Qué si yo me cortara mi mano esta noche con un cuchillo? Y no tenemos la medicina suficiente en todo el mundo para sanar esa cortada de cuchillo. Oh, Ud. dice: “Hermano Branham”. Eso es cierto.
Una medicina que sanaría una cortada en mi mano sanaría una cortada en mi saco. Sanaría una cortada en este púlpito. Ud. dice: “Ella fue hecha para su cuerpo, Sr. Branham, no para su saco ni el púlpito”.

17 Entonces bien, si yo recibo ésta cortada de cuchillo en mi mano, y caigo muerto, y me llevan a la funeraria, y allí ellos embalsaman mi cuerpo con un líquido que me hace lucir natural por cincuenta años. Cada día ellos vienen y me administran penicilina. Me administran antibióticos, y ellos cosen el lugar, y ponen todos los ungüentos y merthiolate y demás que pudieran poner en ese lugar. Da aquí a cincuenta años la cortada lucirá exactamente igual a como estaba cuando yo me corté. Entonces si ella sana al cuerpo humano, ¿por qué no sana la cortada?
“Oh”, Ud. dice: “Es que la vida ha salido de Ud.” Eso es correcto. Entonces ¿cuál es la sanidad, la medicina o la vida? La vida es el sanador. Dígame Ud. qué es la vida, entonces yo puedo decirle a Ud. quién es Dios, pues Él es vida eterna. Así que Él es el único sanador.
Ahora, la medicina… El doctor extrae el apéndice si Ud. tiene apendicitis. Es una cosa buena que un doctor lo saque: si Ud. tiene un tumor, permita que él lo saque, pero Dios tiene que sanar donde él corta. Él no tiene nada para sanarlo, así que él puede extraer un objeto, pero él no puede sanar donde éste ha estado. Así que se requiere a Dios que es el sanador.

18 Y Ud. diría: “Bueno, hermano Branham, ¿qué acerca de la penicilina cuando él tiene un resfriado?”
Eso es algo así: ¿Qué si Ud. tuviera una casa llena de ratas que estuvieran haciendo hoyos en las paredes? Y Ud. fuera y comprara veneno para ratas y envenenara las ratas. Eso no remienda los hoyos. Eso únicamente mata las ratas.
Así que de esa manera es con la sanidad, ¿ven? La penicilina mata el germen, pero Dios tiene que sanar el lugar donde estaba, ¿ven? Dios es el sanador cada vez. Dios es el sanador. Así que Dios es el que hace la sanidad.
Y Él ya lo ha hecho por Ud. en la expiación. Cuando Él murió en el Calvario, Jesucristo, allí Él compró su salvación y su sanidad. Y lo único que Ud. puede hacer, es mirar hacia Él y creerlo, igual que Ud. cree cuando es salvo de sus pecados. Porque “Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”.

19 Nuestra escena esta noche es en Jericó, muy al sur de Jerusalén. Y en esta gran ciudad, que una vez estuvo allí como un memorial de uno de los grandes lugares de la nación, hallamos que hay, mientras miramos, un pequeño mendigo andrajoso caminando lentamente a lo largo de la basura que estaba alrededor de los muros, de los viejos vertederos. Y diríamos que era un día muy hermoso. Y este hombrecito, su nombre es Bartimeo. Y él era ciego. Se nos dice que él había estado ciego por muchos, muchos años.
Y él se va orientando procurando llegar a las puertas, pues es por las puertas que muchas de la gente de negocio, los mercaderes y demás, entran y salen.

20 En aquellos días, había muchos mendigos, leprosos. Y cuando un hombre salía para su trabajo en la mañana y él tenía unas pocas monedas extras, quizás un cierto mendigo que lo encontraba primero, él le daba la moneda. Y entonces eso era todo lo que él podía obtener para el día. Él tenía que esperar tal vez hasta otro día. Bueno, eso hacía… Mendigar era un mal negocio. Y muchas veces ellos iban hambrientos y pasaban hambre.
Y pensemos que esa mañana, el ciego Bartimeo, nuestro tema, había estado caminando a lo largo de las puertas de la ciudad… o, de las calles de la ciudad. Y él tardó un poco en levantarse, y entonces el resto de los mendigos le habían ganado. Entonces él se va a las afueras de la puerta y allí encuentra un lugar para sentarse. Y a los pocos minutos de sentarse allí -tenía un poco de frío, y se puso a la sombra del muro de algún edificio—y podemos oír viniendo por el camino, el taconeo de las patas de un burrito.

21 Y mientras se acerca, él oye a ese burrito acercándose más. Y él se levanta y sale y dice: “Tengan misericordia de mi. Yo soy ciego y tengo una familia que mantener. Tengan misericordia”.
Y un esclavo enorme y oscuro se le acerca y le dice: “Apártate del camino”.
Y este hombre, él dijo: “Tenga misericordia”, al que iba montado en el burro. Le pidió que tuviera misericordia.
Y él dijo: “Señor, apártese de mi camino. Yo soy el siervo del Señor, y voy camino a Jericó. Y yo soy uno de los presbíteros de distrito, así que tengo que estar allá para una reunión. No tengo tiempo para darle monedas a mendigos”. Si esa no es casi la actitud de algunos americanos modernos.

22 ¿Qué tal si fuera Ud. el que estuviera sentado allí ciego? Y luego no sólo eso, pero algunas personas que se llaman cristianas, es tan fácil menospreciar a alguien así que está pidiendo misericordia. Nunca hagan eso. Hagan siempre lo mejor que puedan por un hermano pobre que ha tenido una mala suerte así.
Y ahora lo veo que regresa, y palpa alrededor, y encuentra una roca y se sienta, y comienza a pensar. Sigamos sus pensamientos por unos momentos. Él está pensando ahora; se pone en el sur donde está caluroso. Oh, yo me lo puedo imaginar. ¿No les gusta a Uds. sentarse donde está agradable y caluroso para meditar las cosas, simplemente sentarse y soñar despiertos?
Muchas veces arriba en las montañas, yo subo más arriba de los límites de la vegetación arbórea cuando estoy cazando en América. Y allá arriba donde hace mucho frío y entonces simplemente me siento en algún lado donde el viento no esté soplando y así medito en las cosas.

23 Yo creo que Dios vive en la naturaleza. Él vive en Sus animales. Hace algunos años, hace cuatro o cinco años, yo había estado cazando alce bien arriba en los Rockies, allá en el rancho. Y no había nadie, me supongo dentro de treinta y cinco o cuarenta millas, sino sólo el vaquero, el dueño del rancho, y mi persona. Y él es un buen cazador. Y así que, viajamos muy arriba, ya que el otoño fue temprano, y la nieve aún no había llegado para hacer bajar al alce.
Y entonces él dijo: “Billy, toma tu caballo de carga y ve derecho. Yo iré… ve tú por la bifurcación este. Yo iré a la bifurcación oeste y nos encontraremos más o menos dentro de unos tres días allá en la División Continental”.
Yo dije: “De acuerdo, Jeff”.

24 Así que arrancamos. El segundo día, yo iba cerca de lo que llaman Corral Peak, donde yo había arreado ganado cuando era un muchacho. Y estaba casi en el límite de la vegetación arbórea. Y mientras caminaba, surgió una tormenta, una lluvia. Y me metí debajo de un árbol, para esperar hasta que pasara la tormenta. Y había unos árboles caídos allí. Y después que pasó la tormenta, llovía un rato, y luego nevaba otro rato, y después salió el sol: las tormentas llegan en la época del otoño. Todavía era un poquito temprano para hacer bajar a los alces.
Así que cuando estuve parado detrás de eso, la tormenta pasó. Y después que pasó la tormenta, el sol se asomó como que estaba mirando a través de las hendiduras de las rocas. Y hacía frío, y el agua había congelado la siempre verde y apareció un arcoíris sobre el valle. Y yo salí de detrás de ese cierto árbol y miré. Pensé: “Vaya, allí está Dios en ese arcoíris, pues Él hizo una promesa”. Encuéntrense a solas en alguna ocasión y mediten, y vean lo cerca que Dios puede llegar de Uds.

25 Y mientras estaba sentado allí… O mejor dicho, parado allí, escuché a un alce bramar. Él se había extraviado de la manada durante la tormenta. Y un lobo gris aulló arriba en la montaña, y su compañera le contestó abajo en el valle. Como dijo David: “Cuando un abismo llama a otro abismo…”
Mi madre es mitad india, y mi conversión nunca quitó eso de mí. Oh, hay algo que es real cuando uno sale a la naturaleza. Y parado allí alcé mis manos en el aire y dije: “Oh gran Creador, que hizo los cielos y la tierra, cuán grande eres Tú al permitirme estar aquí. ¿Por qué no puedo quedarme aquí siempre?” Dije: “Déjame que viva aquí, porque para este fin yo nací”.
Yo me sentí, supongo, como se sintieron los apóstoles en el Monte de la Transfiguración, cuando dijeron: “Construyamos tres enramadas”. Pero al pie de la montaña, desde luego, están los enfermos y los necesitados.

26 Y mientras estaba meditando en eso, noté una ardilla de pino. Ella saltó sobre una pequeña rama de un árbol caído allí, y empezó a hacer el ruido más terrible que Uds. jamás han oído: “¡chátara, chátara, chátara, chátara , chátara! [un golpecito rápido y repetido con los dientes – Tran]”.
“Bueno”, pensé: “Dios, ¿por qué quitarías Tú mi atención de Ti para permitirme fijarme en esa ardillita?”
Y, oh, ella estaba saltando y brincando como que iba a matar todo lo que había en el bosque. Y ella es puro ruido. No hay nada en ella. Y mientras estaba saltando de un lado a otro allí, yo había estado diciendo: “Alabado sea el Señor”, con mis manos levantadas. Y me imagino que si hubiera habido alguien en el bosque, ellos hubieran pensado que había un maníaco allí, pero a mí no me importaba. Yo estaba adorando al Dios que hizo los cielos y la tierra.

27 Y yo estaba simplemente observando a esa ardillita. Pensé: “¿Por qué atrajo Él mi atención? ¿Qué habría de piadoso en ese animalito?” Y me di cuenta que no me tenía miedo a mí, pero alzaba su ojito y miraba hacia abajo. Y pensé: “¿Qué sucede?”
Y la tormenta había forzado a bajar un águila enorme en esa maleza del árbol caído. La grande águila saltó sobre una rama. Bueno, yo realmente nunca tuve tanto respeto por un águila, pero pensé: “Dios, ¿cómo es que traerías a esa águila ahora ante mí?” Y noté que no le tenía miedo ni a la ardilla de pino ni a mí.
Y la ardillita estaba sencillamente haciéndole alboroto. Y yo pensé: “Bueno, eso es piadoso, porque ella no está asustada”. Dios no quiere a nadie que tenga miedo de testificar o de decir algo acerca de Él. Ud. es un mal ejemplo como cristiano si se avergüenza del Dios que lo salvó, que lo hizo a Ud.

28 Y esta águila no tenía temor. Y yo pensé: “¿Por qué es que tú no tienes miedo?” Empecé a notar que ella agarraba sus plumas y probaba sus alas para ver si estaban en condiciones para volar. Y entonces pensé: “Dios, si Tú le diste a esa águila suficiente confianza en sus alas para saber que ella podía escapar de mí, ¿cuánto más debiera una iglesia o una persona, mientras que sepamos que el Espíritu Santo está alrededor nuestro? ¿Cuánto más puede el Espíritu de Dios liberarnos a nosotros que el águila ser liberada por sus alas naturales?”
Qué cobarde somos al tratar de profesar cristianismo y avergonzarnos en pararnos firme. Si la promesa de Dios es verdadera, entonces es verdadera.
Y la observé y parecía como que yo no la estaba interrumpiendo tanto. Entonces dije: “¿Sabes que yo puedo matarte?” Esos enormes ojos grises me miraron. Y ella sabía que yo no le iba a disparar. Y agarré mi escopeta. Ella batió sus alas un poquito y me miró. Y miró hacia arriba de esa manera. Ella sabía que esas alas podían llevarla a ese bosque antes que yo pudiera tener la escopeta en mi mano.
Pensé: “Oh Dios, verdaderamente Tú estás en todas partes. Tú estás en esa ave. Tú estás en ese arcoíris. Tú estás en el lobo. Tú estás en el alce. Tú estás en todas partes”.

29 Y la observé, y al poco rato se cansó de ese: “¡chátara, chátara, chátara!”. Y simplemente dio un gran salto y batió sus alas como dos veces, y entonces yo vi algo suceder que sería una lección para todos nosotros. Ella nunca trató de aletear para atrás y para adelante, y aletear, aletear, y aletear. Ella simplemente sabía cómo fijar sus alas. Y cada vez que el viento venía por esa montaña, ella subía más alto, más alto, más alto, hasta que llegó a ser un pequeño punto.
Yo me quedé parado allí y lloré, pues pensé: “Así es, Dios. No es unirse al metodista, luego dejar eso y unirse al bautista, y dejar eso, e ir adonde los presbiterianos, a los pentecostales. Es saber cómo fijar uno su fe en las olas del Espíritu Santo y alejarse de esta ”chátara, chátara, chátara“ aquí y allá que dice: ”Los días de los milagros han pasado. No existe tal cosa como Dios. No existe tal cosa como sanidad Divina“. Sólo fije su fe en Dios, y deje que el Espíritu Santo lo lleve fuera del alcance de todo eso. Vuele. Salga del desorden de esta generación moderna, educada e intelectual en que vivimos. Encuéntrese a solas una vez y sueñe. Medite. Llévese la Biblia.

30 No para atraer atención hacia mi amigo sentado aquí, el Sr. Caul. Recuerdo que una vez fuimos a un pequeño arroyo al otro lado del Lowes, y él iba a mostrarme un cierto arroyo que baja de una cascada. En mi opinión le ganaba al Niágara por un millón de millas. Y me dijo: “¿No le hace sentir pequeño a Ud.?”
¿Qué era? Era para ver la obra de las manos del Dios Todopoderoso. Encuéntrese Ud. a solas, tome su Biblia y estudie.

31 En este sitio, un cierto mendigo llamado Bartimeo estaba sentado frente a la puerta. Él estaba meditando en esas cosas. Y mientras estaba sentado allí lo primero que empezó a pensar fue: “Cuando yo era un muchachito, yo tenía vista, y recuerdo cuando solía jugar allá en la pequeñas colinas y arrancar esas florecitas bonitas en Judea. Y puedo recordar a mi amada madre, cómo ella me tomaba en sus brazos”, y le acariciaba su cabellito negro quitándoselo de sus ojitos azules, y decía: “Bartimeo, sabes, tú eres el muchachito más dulce”.
“Y cómo ella solía arrullarme en sus brazos y contarme historias Bíblicas”
Uds. saben, lo que América necesita es más madres así. No tanto acerca de David Crockett, y Elvis Presley, y Arthur Godfrey, sino acerca de Cristo y la Biblia. Hay más niños en esta ciudad en esta noche que pudieran contarles a Uds. acerca de Elvis Presley que lo que hoy… les cuentan a Uds. más acerca de él que lo que pudieran de Jesucristo. Y luego Uds. se preguntan por qué tenemos delincuencia juvenil que matan a la gente en la calle a puñaladas, y nos convertimos en una edad neurótica, debido a que hemos dejado a Dios afuera, y hemos aceptado credos en nuestras iglesias en lugar del Espíritu Santo. Exactamente correcto.

32 Y en su mentecita él comenzó a recordar. Oh, él recordó una cierta historia: fue la del gran profeta Eliseo y Elías, cómo es que la mujer Sunamita, porque en ella había un muchachito incluido. Cómo es que la mujer Sunamita era estéril, y ella fue tan bondadosa con el profeta Elías. Y un día cuando ella le había construido un lugarcito para descansar al lado de su casa, él le dijo a su siervo: “Anda y pregúntale si yo puedo hablarle al rey por ella o al capitán en jefe”.
Ella dijo: “No. Yo soy una mujer que vivo con mi pueblo”, y dijo: “Yo tengo todo lo que necesito”.
Pero Giezi dijo: “¿Sabes qué? Ella no tiene hijos y su esposo es viejo”.
Y al pequeño Bartimeo le gustaba esa historia. Así que él le decía: “Cuéntemela, mamá”.

33 Y un día después que ella fue bendecida y el bebito llegó, él debió tener como diez o doce años de edad, y estaba con su padre en el campo. Y debe haber sido la época para cosechar el heno, y a lo mejor le dio algo, una insolación, porque comenzó a gritar: “¡Mi cabeza! ¡Mi cabeza!” Y su padre lo envió para la casa, y él se acostó sobre el regazo de su mamá hasta que eran como, oh, yo diría, como a mediodía.
Y quizás él se puso muy enfermo y al poco rato no había aliento en él y murió. Ella lo levantó y lo llevó al cuarto del profeta y lo acostó en la cama. Qué lugar donde llevarlo. Ella dijo: “Enalbárdenme una mula y vayamos al monte Carmelo, pues yo debo ver a este siervo de Dios. Y yo quiero averiguar, si Dios me pudo decir que mi bebé iba a venir, siendo yo una mujer vieja, seguramente Él puede decirme por qué Él se llevó a mi bebé. Y Elías es Su representante. Yo iré a averiguar”.

34 Y ella se dio prisa con la pequeña mula hasta que llegó al profeta. Y él dijo: “Aquí viene la mujer Sunamita, y Dios no me ha revelado cuál es su problema”.
Y escuche esto, amigo. A mí me encanta esto. Él dijo: “¿Está todo bien contigo, y con tu esposo, y con el niño?”
Ella dijo: “Todo está bien”, y el bebé era un cadáver. Vean, ella había llegado ante este profeta. Ella sabía que él era el agente de Dios. Eso es lo mismo que hizo Marta cuando ella llegó frente a Jesús. “Si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”, ¿ven? Ella sabía que estaba frente al representante de Dios. Y ¿no es una lástima que nosotros los ministros del Evangelio seamos tan débiles súbditos Suyos hoy, siendo que reclamamos ser Sus representantes?

35 Y ella le manifestó a él lo que había sucedido. Y él le dijo a Giezi: “Ciñe tus lomos, y toma mi bordón y ponlo sobre el niño”. Y Giezi salió.
Pero la fe de la mujer no estaba en el bordón; estaba en el profeta. Entonces ella dijo: “”Yo no te dejaré“. Ella se iba a quedar allí con su caso. Me gusta eso. Quédese con ello. Dios hizo la promesa; Dios tiene que cumplir Su promesa. Ella se quedó con el profeta.
Él fue al cuarto. Él nunca oró por el niño. Él caminó de acá para allá, de un lado al otro. Él y el niño muerto estaban allí juntos. Entonces el Espíritu de Dios vino sobre el profeta y él fue y puso su mano sobre él, y el niñito estornudó siete veces y volvió a la vida.

36 Oh, cómo le encantaba al pequeño Bartimeo esa historia. Y luego pensar, que a diez pies de donde él estaba sentado, ese gran profeta, Elías y Eliseo caminaron tomados de las manos, allí mismo junto al muro donde él estaba sentado, yendo al Jordán, para partir el Jordán para así cruzar en tierra seca.
Puedo oír a Bartimeo diciendo: “Oh, si yo hubiese vivido en aquel día, yo hubiera salido rápido y dicho: Oh, profeta de Dios, ten misericordia de mí y ora por mí, para que reciba la vista. Pero oh, ay, el sacerdote me dice que los días de los milagros pasaron”. Ese es el clamor de hoy. Si los días de los milagros pasaron, entonces el día de Dios ha pasado, por cuánto Él sigue siendo el mismo, dice la Biblia, de ayer, hoy y por los siglos.

37 Pero era demasiado lejos. El viento se puso un poco frío. La sombra estaba llegando. Él se acercó a la sombra… se apartó de la sombra y se puso al sol otra vez y comenzó a soñar. Sí, él recordó que su madre solía contarle acerca de todas esas historias, y luego justo más abajo del camino, ni a quinientas yardas de donde él estaba sentado, el gran y poderoso Josué bajó hasta el río un día y llevó el arca del Señor, y las aguas del Jordán se retiraron en la primavera durante la inundación, y él cruzó el Jordán, y todo Israel, en tierra seca.
El gran Dios del Cielo había hecho eso ni a quinientas yardas de allí; y ni a veinte yardas de por acá, Eliseo y Elías habían pasado otro día, y habían hecho lo mismo. Amigo mío, Dios es el mismo.

38 Fíjense, entonces él pensó: “Esta mismísima roca donde yo estoy sentado, una vez estuvo encima del muro. Y aquel poderoso ejército de Israel marchó alrededor de este muro trece veces y sonó una trompeta, y cuando lo hizo, el Dios del cielo estremeció los muros y cayeron al suelo. Y yo estoy sentado sobre la roca. Qué si yo hubiese estado aquí cuando Josué estuvo aquí. Yo hubiera corrido hasta él y dicho: Oh, profeta de Dios, ten misericordia de mí. Pero los días de los milagros pasaron, dice el sacerdote. Ya no los tenemos. Eso fue allá en los días de Moisés y Josué, y allá en aquellos días. Nosotros no los tenemos hoy”. Hoy piensan lo mismo, pero no es así.
“Entonces, yo me fijé otra vez”, pensó él, “oh, vaya, tú sabes, cuando Josué estaba afuera paseando, ese gran comandante en jefe y gran guerrero, un día él estaba caminando antes de sitiar esta gran Jericó. Y mientras estaba caminando, él vio un hombre parado con su espada desenvainada. Josué sacó su espada y dijo: ”¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?“
Y ese gran Guerrero parado allí con Su espada en la mano, dijo: “No, Yo soy el Capitán de la Hueste del Señor”. Y Josué se quitó el yelmo y cayó a sus pies.

39 Oh, el ciego Bartimeo hubiera dicho: “Si yo tan sólo hubiese estado ahí en ese entonces”. No tenía la menor idea que ese mismo Capitán de la Hueste del Señor no estaba ni a cien yardas de él.
Dios deja que Ud. medite en cosas, que piense bien al respecto. Depende de a qué viene Ud. a la iglesia. “Si hubiera alguna alabanza, si hubiera alguna virtud, en esto pensad”. ¿Qué está Ud. pensando en esta noche? “Quizás yo no seré sanado. Yo regresaré a casa”. Ud. obtendrá lo que está pensando.
Esté resuelto en su corazón de que Dios lo hará, y Dios lo hará. No lleve su pecado a casa; no lleve su incredulidad. No lleve su enfermedad.
Como el hombre aquí anoche en la silla de ruedas, y los otros, Ud. no tiene que llevar eso a casa. Dios lo sacará de allí si Ud. cree que Él todavía sigue siendo el mismo Dios. Mediten en ello mientras están sentados allí.

40 Y después de un rato escuchó un ruido. Él notó algo extraño. Generalmente donde está Jesús hay mucho ruido. Había un ruido viniendo por la calle. ¿Qué estaba ocurriendo? Oh, ellos no sabían. Al poco rato unos niños pasaron corriendo. Ahí vienen unas mujeres. Y él escuchó el ruido más terrible. Algunos decían: “Fuera con tal hipócrita. Deberían matarlo”.
Y luego él escucha a ese mismo sacerdote, decir en alta voz: “Oye, tú sanador divino, Jesús de Nazaret, tú profeta galileo, supuestamente. Me dicen que tú levantas a los muertos. Pues, nosotros tenemos todo un cementerio lleno aquí. Ven y levántalos”.
Y es ese mismo diablo que se encontró con Él allá en el desierto, y dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, haz un milagro, aquí; déjame verte convertir estas piedras en pan”.

41 Una mujer tocó Su manto. Virtud salió y ella obtuvo su sanidad.
Pero hubo un soldado romano que puso trapos sobre Su cabeza, y lo golpeó a Él en la cabeza con un palo, y dijo: “Profetizador, dinos quién te golpeó y te creeremos”. Él nunca abrió Su boca ni le dijo una palabra. Dios no hace payasadas. Él no tiene que hacerlo. Él es Dios.
Ud. es el que necesita suplicar misericordia. Ud. está endeudado con Dios y no Dios con Ud. Es el endeudamiento suyo, no el de Él. Él ha hecho todo lo que Él puede para redimirlo a Ud., enviando señales, maravillas, milagros, envió a Su Hijo y Él murió. Envió profetas, y lo demás y ellos aún siguen nadando en pecados como si nada hubiera ocurrido.

42 Entonces si Ud. menosprecia la misericordia, únicamente queda una cosa y esa es juicio. Si Ud. se pasa una luz en rojo y lo chocan, no culpe a la ciudad. Ud. debió haberse detenido. Si Ud. va a parar en el infierno algún día, no culpe a Dios. Él ha presentado todo frente a Ud. que Él puede presentar—incluso la sangre de Su propio Hijo santo—y Ud. constantemente sigue adelante como si nada. Los cantos de la iglesia, la predicación del Evangelio, la lectura de la Palabra, señales y maravillas delante de Ud., y sin embargo Ud. ciegamente está determinado a pasar ya sea que Dios lo detenga a Ud. o no. Dios no envía a nadie al infierno. Ud. mismo se envía al infierno al rechazar a Su Hijo.

43 Luego allí, mientras esta gran multitud pasaba, algunos le arrojaban tomates podridos y manzanas y cosas. Allí iba Él, un hombre de quien hablan mal, y desprecian y llaman demonio, uno que lee la mente. Un hombre… Al principio cuando Él comenzó Su ministerio, ellos trajeron un hombre a Él. Él era un hombre ignorante e indocto llamado Simón. Y tan pronto como él llegó a la presencia de Jesús, Jesús le dijo: “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”.
Había uno parado allí que dijo: “Ese es el Mesías”. Él rodeó rápidamente la montaña y buscó a su amigo y le dijo: “Ven y ve a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “Mira, espera un momento. ¿De Nazaret podría salir algo bueno?”
Él dijo: “Ven y ve”. Ese es el mejor mensaje que se le puede dar a cualquiera. No se quede en casa a criticar. Venga y averigüe por Ud. mismo. No tome lo que alguien más dice. Examínelo con la Escritura y vea si es una promesa de Dios, luego chequéelo por la Palabra.

44 Y cuando él llegó a la presencia de Jesús, quizás Natanael le dijo, dijo ahora… o, mejor dicho Felipe le dijo por el camino, dijo: “Cuando tú llegues a Su presencia, ¿recuerdas a ese pescador? Él le dijo quién era él y quién era su padre. Pues, cuando tú llegues a Su presencia, Él probablemente te dirá quién eres”.
“Tonterías”, dijo el otro, “yo no lo creo”.
Y cuando él llegó a la presencia de Jesús, Jesús dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Eso lo asombró; él dijo: “Rabí (o Maestro), ¿cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol te vi”. Quince millas rodeando la montaña el día anterior. ¡Qué ojos! Dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Qué había hecho Él sino el bien, pero por causa de que Él no cuadraba con sus creencias modernas, ellos estaban listos para crucificarlo, y Él lo sabía, siendo un profeta. No sólo un profeta, Él era más que un profeta; Él era Dios hecho carne entre nosotros. Me destroza tanto cuando escucho a este día moderno, que se trata de decir que Jesús fue simplemente un profeta.

45 Hace algún tiempo una mujer de una cierta iglesia denominacional me dijo, ella dijo: “Sr. Branham Ud. alardea demasiado de Jesús. Ud. lo hace a Él divino”.
Yo dije: “Él era divino o el engañador más grande que el mundo jamás haya tenido”.
Dijo: “Si yo le pruebo a Ud. por su Biblia que Él no era divino, ¿lo creerá Ud.?
Yo dije: “Si la Biblia así lo dice”.
Y ella dijo: “En San Juan 11, cuando Él iba camino a levantar a Lázaro de la tumba, la Biblia dice que Él lloró”.
Yo dije: “¿Qué tiene eso que ver con ello?”
Ella dijo: “Él no podía ser divino y llorar”.
Yo dije: “Señora, Él estaba llorando cuando iba a la tumba de Lázaro, pero cuando Él enderezó ese cuerpecito Suyo y dijo: Lázaro, ven fuera, y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso sobre sus pies y volvió a vivir, eso era más que un hombre. Eso era más que un profeta”.

46 Él tuvo hambre cuando bajó de una montaña, buscando algo de comer en un árbol. Él era un hombre cuando tenía hambre, pero cuando Él tomó cinco panes y dos peces y alimentó a cinco mil, eso era más que un hombre.
Cuando Él estaba acostado en la parte de atrás de esa pequeña barca esa noche, diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Y era como un corcho de botella en el mar, mientras el barquito daba golpes de acá para allá. Pero cuando Él se levantó y miró y caminó, puso Su pie sobre la cargadera de la barca y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas se fueron hacia las ensenadas. Él era más que un hombre entonces. Ese era Dios hablando a través de esos labios humanos. Él era Emanuel.
Cuando Él murió en el Calvario, Él sí clamó por misericordia: “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Pero la mañana de Pascua, Él rompió los sellos de la muerte, y le quitó las llaves de la muerte y el infierno a satanás, y resucitó al tercer día, Él probó que era Dios. Y hoy Él está vivo aquí en esta iglesia esta noche entre nosotros en el mismo poder de Su resurrección que Él era allá.

47 Él iba camino a Jerusalén; Su rostro estaba fijo. Él no escuchó el alboroto de ellos. Pero al poco rato, este mendigo ciego dijo: “¿Quién pasa por allí?”
“Oh, vuelve a la esquina”.
“¿Quién es?”
Alguien dijo: “Oh, cállate la boca”.
Y una mujercita amable, creo, se acercó y dijo: “¿Qué quería Ud., señor?”
Él dijo: “Oh, amable dama, yo soy un mendigo ciego. Mi ropa está desgastada. Yo no tengo nada de comer, y quisiera saber qué significa todo este ruido”
“Pues”, ella dijo, “Señor, ¿Ud. nunca ha oído?”
“No, yo no he oído, señora”.
“Ese profeta galileo está pasando por aquí, ese Jesús de Nazaret”.
“¿Quién es Él?”
“¿No sabe Ud. que las Escrituras dicen; que el Señor vuestro Dios levantará profeta semejante a mí, y acontecerá que el que no oyere a éste profeta será cortado de los muertos… o, mejor dicho de entre los vivos?”
Él dijo: “Bueno, ¿dónde vive Él?”
“Él es de Galilea”.
“¿Y Él es el que sana?”
“Sí”.
Entonces él levantó su… “Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”. Él ganó una audiencia.

48 Ahora, Uds. saben, Él no podía oírlo; Jesús no podía oírlo con todo aquel alboroto. Él no podía oírlo. Pero su fe, igual que la mujer con el flujo de sangre que lo tocó a Él.
Y Jesús, yendo hacia el Calvario con el peso del mundo sobre Sus hombros, con los pecados de cada muerte que alguna vez murió, o que moriría, estaba sobre Sus hombros, la carga de éste mundo pecaminoso, con Su cabeza hacia el Cielo, yendo directo a Jerusalén para ser crucificado… Y ese anciano mendigo parado como a una cuadra, y dijo: “Oh, Dios, yo estaba pensando en Ti. Yo estaba sentado aquí meditando acerca de Ti. ¿Por qué lo dejaste tú pasar a Él en éste tiempo? Ten misericordia. Dios ten misericordia”.
Su fe detuvo a Jesús. Ud. no tiene que estar en el libro “Quién es Quién” para detener a Jesús. Ud. no tiene que tener una educación brillante. Ud. no tiene que usar un esmoquin para tener fe en Dios. Y lo detuvo a Él; Él se dio la vuelta y dijo: “Tráiganlo acá”.
Él nunca comenzó a decir: “Ahora, espera…” Él arrojó a un lado ese saco harapiento y fue. A él no le importó lo que alguien dijera.

49 Yo estaba leyendo su vida no hace mucho, del ciego Bartimeo. Él había estado ciego por muchos años; él tenía una esposa, y una niñita. Él nunca había visto a la niñita. Y el ciego Bartimeo, según cuenta esta historia, pudiera haber sido ficción; yo no sé.
Pero en aquellos días ellos tenían un cordero que los guiaba igual que el perro guía de hoy. Y él tenía dos tortolitas para hacer encantamientos. Ellas hacían piruetas la una sobre la otra, y eso es lo que llamaba la atención de los turistas y la gente que iba pasando. Así era como… Él tenía su pequeña lata o lo que fuera para pedir. Y allí ellos miraban a esta tortolita.
En la India todo el mundo, cada mendigo tiene una pequeña estrella, o cobra, o alguna cosa para atraer la atención y así obtener la limosna de la gente.
Y Bartimeo tenía dos palomitas que hacían piruetas la una sobre la otra, y la gente se reía con eso, y luego le daban a él una pequeña moneda. Y dice que una noche su esposa enfermó, y el doctor había venido y dicho: “No hay nada que podamos hacer al respecto, Bartimeo. Tu esposa tiene una fiebre tan grande que va a morir”. Así que dicen que él tanteó su camino alrededor de la casa hasta que llegó a la esquina, y él levantó sus manos y dijo: “Jehová, si [espacio en blanco en la cinta].
“No puedes hacer eso”. Le dijo: “Yo te daré dinero para que te compres un cordero”.
Él dijo: “Gran Sumo Sacerdote, yo nunca le dije a Dios que le daría a Él un cordero. Yo le dije a Él que le daría éste cordero”.

50 Ud. se alegra de traer alguien más a la iglesia. Ud. se alegra de poner flores en el altar, y hacer pequeñas obras caritativas, lo cual está bien. Pero ¿es Ud. el cordero? Es a Ud. a quien Dios quiere sobre el altar, a Ud. Una vida de sacrificio, entregándose Ud. completamente a Su voluntad.
Y él dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes hacer eso. Ese cordero es tus ojos”.
Él dijo: “Oh, gran sumo sacerdote, si yo sirvo a Jehová y cumplo mi promesa a Él, Jehová proveerá un cordero para los ojos del ciego Bartimeo”.

51 Fue en esta fría tarde de octubre, que Dios había provisto un Cordero para los ojos del ciego Bartimeo, para que sus ojos pudieran ser abiertos.
Permítame decirle a Ud. en esta noche, mi querido amigo de esta ciudad, Dios ha provisto un Cordero para Ud. también. Es el mismo Cordero: “El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Si Ud. no lo conoce a Él como su Salvador, mientras Ud. ha estado sentado, escuchando, meditando, así como les dije, de estar solo, como lo estuvo Bartimeo, solo. Ahora, Él está cerca de Ud. ahora. ¿No lo recibirá Ud. a Él? Inclinemos nuestros rostros por un momento ahora.

52 Me pregunto, mientras tenemos nuestros rostros inclinados; quietamente si el órgano nos da un poquito de música de fondo. Mientras que Ud. ha estado pensando, ¿ha surgido pecado en su corazón que Ud. sabe que no está bien con Dios, y que si Ud. muriera, ese sería su fin? Si es así, ¿levantará Ud. su mano? Nadie levante la mirada. Mantengan sus rostros inclinados ahora. Sólo levante su mano y diga: “Dios, ten misericordia de mí”.
Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud., a Ud. Eso es correcto. Oh, veinte o treinta manos se levantaron. Dios tenga misericordia.
Aunque Ud. pertenezca a una iglesia, pero Ud. nunca, nunca supo lo que era nacer de nuevo, ¿levantará Ud. su mano y dirá: “Yo he estado pensando, predicador, que yo lo quiero a Él como mi Salvador también. Yo quiero que Él tenga misericordia de mí ahora mismo. Y yo creo que ese mismo Jesús no está lejos de nosotros, ahora. Yo ahora lo acepto a Él. Yo quiero que Él me ayude?”.

53 Alguien más levante su mano rápidamente. Muy bien. Dios le bendiga a Ud., y a Ud. Eso es bueno. Allá arriba en los balcones. En algún lado allá arriba en los balcones. Algunos de Uds., Dios te bendiga allá arriba pequeñito. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga, joven. Eso está muy bien. Algo sucede cuando Ud. levanta su mano. Dios dice: “Sí, eso es correcto”.
¿Ven lo que hacen cuando Uds….? Ud. dice: “¿Qué hace eso, hermano Branham, cuando uno levanta la mano?” Ud. sabe, Ud. desafía las leyes de la ciencia cuando Ud. levanta su mano. De acuerdo con la gravedad, sus manos deben mantenerse hacia abajo. Ud. no puede levantar su mano. Pero cuando Ud. levanta la mano, eso muestra que hay algo en Ud. que está vivo, y ha tomado una decisión, y Ud. está levantando su mano hacia su Creador; Ud. desafía las leyes de la gravedad. Ud. está creyendo en Él. Eso es lo que sucede.

54 Aquí está la Palabra de Jesús: “El que oye Mis Palabras y cree en el que me envió tiene vida eterna y nunca vendrá al juicio, mas ha pasado de muerte a vida”.
¿Podría Ud. hacer tanto así por Él en esta noche? Desde su corazón: “Yo ahora, Señor Jesús, te creo”. Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga madre joven. Eso es bueno. Alguien más que no haya levantado su mano. Dios le bendiga, jovencita. Y a Uds. por acá, a Uds. dos mujeres jóvenes, justo en el momento decisivo de la vida. Esta generación adolescente, amante del rock and roll, con destino al infierno… Esa es una gran decisión. Quédense con ello. Uds. han hecho la cosa más valerosa que alguna vez hayan hecho. ¿Alguien más? Sólo un momento ahora, antes de que nos detengamos. Muy bien. Permanezcan con sus rostros inclinados, y piénsenlo bien, oren en su propia manera, ahora.

55 Dios bendiga a este jovencito sentado aquí mismo en la fila de enfrente. Muy bien. Oren en su propia manera, de la manera en que Uds. oran en su iglesia, como sea. Oren de esa manera. Díganle a Dios: “Dios, yo levanté mi mano, porque algo me dijo que lo hiciera. ¿Qué hizo eso?” Fue Dios. Dios le bendiga, damita aquí al final. Yo la veo a Ud., también pequeña adolescente allí. “Algo en mi corazón me dijo que levantara mi mano”.
Uds. saben, Jesús dijo que “nadie puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”. Dios le bendiga, jovencita sentada aquí mismo también. Yo sólo estoy esperando porque otros más están levantando sus manos. ¿Qué será en el juicio cuando me encuentre con Uds.? Yo quizás no los vea a Uds. otra vez hasta entonces.
“Porque Tu promesa”, dice el himno, “yo creeré”. “Oh, Cordero de Dios que ha sido provisto para mí, yo vengo. Yo vengo humildemente; Cordero de Dios quita mi pecado”. Dios le bendiga, damita. Eso es bueno. Él ve sus manos por allá.

56 Señor Dios, Tú dijiste que ni un pajarillo puede venir a la calle sin que Tú lo sepas. Entonces cuánto más conoces Tú a un alma penitente la cual el Padre ha tocado en la puerta de su corazón, y ellos han levantado sus manos. Aquí en este pequeño grupo de gente esta noche, sólo un puñadito de gente, pero algunas veinte o treinta han levantado sus manos. Ellos están hartos de ésta así llamada manera de vivir moderna. Ellos se dan cuenta que se están separando de Dios y miran hacia arriba. Ellos ven la escritura en la pared, cápsulas espaciales en los cielos. La Biblia dice que habría grandes cosas así que sucederían en los cielos, tales como los que llaman platillos voladores y cápsulas espaciales. Y cómo es que el mar rugiría con grandes olas gigantescas, nunca antes en la historia del tiempo y ahora están ocurriendo. Los corazones de los hombres están desfalleciendo, problemas del corazón… Sólo fíjate, Señor. Tú dijiste: “Hombres”, no mujeres.
Tiempos perplejos, angustia entre las naciones, cuán tremendo sería este día, cómo es que los carros rugirían en las autopistas, brillando como antorchas, los grandes faros delanteros en las autopistas. Cómo es que los hombres serían impetuosos, altivos, amadores de los deleites más que de Dios, calumniadores, intemperantes, y aborrecedores de los que son buenos, teniendo una apariencia de piedad y negando la eficacia de ella; a los tales evita…

57 Tú dijiste que en ese día Tú te manifestarías desde el cielo. Y te vemos, Señor, y sabemos que el Padre está aquí. Y estos que han levantado sus manos, Dios, si ellos fueron sinceros en su corazón, Tú has puesto sus nombres en el libro de la Vida, y no hay nada que los pueda borrar. Tú lo dijiste. “El que oye Mis palabras y cree en el que me envió tiene Vida eterna”. Tú dijiste: “Yo lo resucitaré en el día postrero”.
Gracias, Señor. Ellos son los trofeos del mensaje que Tú has dado como regalos de amor para Tu Hijo. Nadie los puede arrebatar de Su mano. Dales vida eterna ahora, Padre. Llénalos con Tu Espíritu y Tu bondad. Ellos te han aceptado, quizás son extraños que nunca antes habían visto Tu Espíritu moverse. Pero ellos lo han hecho sobre la base de la Palabra. Concede, Señor Dios, que ellos se aferren a Tu mano incambiable estos pocos días de vida que nos quedan, pues verdaderamente, estamos cerca del tiempo del fin. Es más tarde de lo que pensamos.

58 Dentro de una hora pudiéramos convertirnos en cenizas. Sólo falta un trago demás de vodka; los grandes cohetes están preparados. Oh, Dios, ten misericordia. Permítenos permanecer bajo Tus alas eternas hasta que Tú vengas por nosotros. Lo rogamos en el Nombre de Cristo. Amén.
Sé Tú mi Guía;
Manda que la tiniebla se convierta en día,
Enjuga las lágrimas de dolor,
No me dejes desviarme
De Tu lado.
Cantémoslo muy lentamente, ahora, y en el espíritu del canto.
Mientras que transito por el laberinto de la vida
Y dolor… (Eso es correcto.
díganlo como un oración, mientras cantan).
Sé Tú mi Guía;
Manda que la tiniebla se convierta en día,
Enjuga las lágrimas de dolor,
No permitas que nunca me desvíe
De Tu lado.
[El hermano Branham comienza a tararear]. Inclinemos nuestros rostros, humildemente ahora. Oh, gran Jehová, envía a Jesús a esta audiencia ahora mismo, Señor. Permite que Él se manifieste como el Señor resucitado, mientras rendimos nuestros corazones y almas a Ti. Hemos predicado Tu Palabra. Ven, y manifiéstala, Señor.
Ser completamente Tuyo.

59 [Espacio en blanco en la cinta.]… que una vez fue un agradable fuego calientito. Uds. no pueden calentarse con un fuego pintado. El mundo no necesita un Dios histórico. Necesita un Dios del día presente. La Biblia dice que Jesucristo, Hebreos 13:8, Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es correcto eso?
Sabemos que Él dijo en Su Escritura: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo, sino lo que viere hacer al Padre”. San Juan 5:19. ¿Han leído eso? Levanten sus manos si lo han leído. Entonces Jesús nunca hacía nada hasta que el Padre le mostrara. Eso es lo que Él dijo.
Y encontramos que Él conocía los corazones y el pensamiento de la gente. Ahora, si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en emoción; Él tiene que ser el mismo.

60 Una sola manera, Él dijo: “Yo soy la Vid. Un poquito…” Citaré este versículo: “Todavía un poquito y el mundo no me verá más. (Ahora, la Palabra griega allí es cosmos, que quiere decir el orden mundial). Ellos no me verán más, pero vosotros me veréis, (la iglesia), porque Yo (Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Es eso lo que Él dijo? “Y las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. El que cree en Mí (no que si imagina que cree, sino el que cree), las obras que Yo hago, él las hará también”, San Juan 14:8
“Las obras que Yo hago”. ¿Qué hizo Él? Él dijo: “Yo soy la vid. Vosotros sois los pámpanos”. Ahora, la vid no lleva fruto. La rama lleva el fruto de la vid. ¿Es cierto eso? Si Ud. fuera a una vid de melón, ésta tiene melones, si es una vid fértil. Si Ud. fuera a una vid de uvas, Ud. encontraría uvas. Vid de calabazas, Ud. encontraría calabazas. ¿Qué de cuando Ud. viene a la iglesia? ¿Qué encuentra Ud.? Un montón de gente diciendo: “Oh, eso fue en días pasados”.
La vid aún vive. Si estamos en Cristo, las obras que Él hace, nosotros haremos la misma cosa. Él lo dijo. Si eso no es Cristo, entonces yo no pudiera creerle.
Yo puedo hacerles una promesa a Uds. y tener que retirarla. Yo soy mortal. Pero Él es infinito; Él no puede hacer una promesa sin cumplirla.

61 Ahora, anoche llamamos una línea de oración. Repartimos… [Espacio en blanco en la cinta.] El Espíritu Santo de Dios en Él. Él dijo: “Yo los perdono”, porque Él todavía no había muerto para hacer un camino. Pero ahora, Él dijo que si Ud. habla una palabra contra el Espíritu Santo…
Ahora recuerden, Él declaró esa señal a los judíos. El verdadero judío creyó que era el Mesías. Anoche vimos eso.
Y Él fue una vez al pozo para darle de beber a otra raza de gente, que eran Samaritanos. Ahora recuerden, Él no fue a ningún gentil. ¿Cuántos saben eso? Ningún gentil, y le prohibió a sus discípulos que fuesen a los gentiles. Hemos tenido dos mil años para eso. Este es el día del gentil, terminando ahora.
Pero Él pasó por el pozo de Samaria y… Ahora, observen lo que Jesús fue ayer. Y hubo una mujer que salió. Pensemos que ella era hermosa. Ella era una prostituta, una mujer de mala fama. Y ella salió a buscar su agua como a eso del mediodía. Y ella tenía su cántaro, y no sabía que había alguien por allí. Era un pequeño panorama algo así. Y había un hombre sentado allí adelante. Yo he estado en esa clase de pozos, y allí… en las afueras de la ciudad.

62 Y este judío, Él tenía solamente treinta y pico años de edad. Pero la Biblia dice que Él lucía cincuenta. Su obra lo causó, dijeron: “Tú eres un hombre que aún no tienes cincuenta años de edad y dices que has visto a Abraham. Ahora sabemos que tienes demonio”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Y esa era la Columna de Fuego que estuvo en la zarza ardiente en la fotografía que Uds. ven en esta noche, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si esa Columna de Fuego es verdaderamente la misma Columna de Fuego, dará el mismo testimonio que dio en Jesucristo cuando está aquí en Su iglesia. Eso es correcto.

63 Jesús nunca nos comisionó a que construyéramos una iglesia. Tampoco nos comisionó para que tuviéramos una escuela de teología. Nunca nos comisionó para que hiciéramos ninguna de esas cosas. Él dijo: “Predicad el Evangelio”. Y ¿qué es el Evangelio? El poder y la demostración del Espíritu Santo. Ahora, si eso no es correcto, entonces yo no conozco la Escritura. Eso es lo que Ella dice.
Oh, cómo nosotros americanos intelectuales nos quedamos sentados tan almidonados y tiesos. Esos pobres indígenas allá, gritan y claman por millares. Ellos acuden en masa.
Ahora, noten, esa luz tendrá que dar testimonio de lo que es.

64 Un día cuando esta mujer estaba sentada allí… O mejor dicho llegó allí, Jesús le dijo: “Dame de beber y ven aquí, mujer”.
Ella volteó y vio a ese judío. Vean, había segregación entre judíos y samaritanos, porque ellos eran mitad judío y gentil. Y entonces ella dijo: “Yo soy una mujer de Samaria. No es costumbre que Uds. los judíos me hagan una pregunta como ésa”. Ahora, eso es San Juan 4 si desean leerlo.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
“Pues”, dijo ella, “el pozo es profundo, y Tú no tienes nada con qué sacar”.

65 Y la conversación siguió hasta que Él hizo contacto con su espíritu. Él dijo: “Ve a buscar a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco, y con el que ahora estás viviendo no es tuyo”.
Ahora, ¿qué dijo ella? ¿Qué Él era un adivino? Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, [que es el Cristo] Él hará estas cosas”. ¿Es eso correcto? Bueno, si eso era el Mesías ayer, Su señor, también será el Mesías hoy, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Dijo: “Cuando el Mesías venga, Él nos dirá esto”.
Dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Y ella entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me dijo lo que yo era. ¿No será éste el Mesías?” ¿Cuántos saben que esa es la Escritura? San Juan 4.

66 Ahora, uno más. Una vez había una mujer que no podía llegar hasta Él. Ella creía en Él. Y dijo: “Si tan sólo puedo tocar su manto, yo seré sanada, porque yo creo que Él es el Mesías. Y si yo puedo tocar Su manto, yo lo creeré”. Y ella se abrió paso a través de la muchedumbre. Ella tenía un flujo de sangre. Una menopausia, quizás, pues ella no dejó de sangrar durante años. Y entonces, ella tocó Su manto.
Ahora, Él no sintió el toque así, porque el manto palestino cuelga suelto, y tiene una vestimenta por debajo. Así que ella lo tocó a Él así, y se fue. Ella quedó satisfecha de que iba a estar bien. Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó? ¿Quién me tocó?”
Y Pedro lo reprendió, dijo: “¿Por qué Tú dices una cosa como esa? Pues, todos, la multitud entera te está tocando, y Tú dices ¿quién te tocó?”
Él dijo: “Pero es que Yo me debilité. Virtud ha salido de Mí”. Era una clase de toque diferente.

67 Oh, Concordia, esta noche. Dios tenga misericordia. Usen ese toque. No: “Yo soy metodista”, “soy bautista”, “soy pentecostal”, “soy nazareno”. Usen ese toque que lo toca a Él. Pongan a un lado estas tradiciones. Toquemos a Cristo.
Ahora, y Él miró alrededor. Él fue tocado por la fe de ella. De entre todo ese montón de incrédulos, Él sacó a esa mujercita. Y Él dijo… le dijo lo que ella había tenido y dijo: “Tu fe te ha sanado… o mejor dicho, te ha salvado”. ¿Es correcto eso?
Ahora, ¿cuántos dicen esto, que la Biblia—el Nuevo Testamento—dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos? La Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote, ahora mismo, que se puede compadecer de nuestras debilidades. Correcto. Bueno, si Él es un Sumo Sacerdote, si Ud. lo toca a Él de la misma manera que lo tocó aquella mujer, ¿no tendría Él que actuar igual si Él es el mismo?

68 Llamaremos la línea de oración entonces a partir de algunas de las tarjetas de oración, y permitamos que el Señor Dios… Si Él lo hace aquí en esta noche así como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿cuántos lo recibirán a Él? Si Uds. ven al Jesucristo sobrenatural aquí en medio nuestro haciendo la misma cosa… Muy bien.
[Espacio en blanco en la cinta.]… línea de oración. Voy a dejarlos sentados allí mismo donde están. Y Uds. crean que lo que les he dicho es la verdad. Crean allí mismo donde están. Hagan como hizo la mujer, la última cita que mencioné.
Anoche, tuvimos a la gente en la plataforma. ¿Ven lo que hace el Espíritu Santo? Revela los pecados de Uds. Revela la vida de Uds., y les dice lo que Uds. han hecho, y lo que Uds. deben hacer.

69 Me dicen que aquí había una mujercita finlandesa anoche. Yo no sé hablar finlandés pero yo la estaba entendiendo a ella, y le estaba respondiendo, y ella me estaba entendiendo a mí, ¿ven? El Espíritu Santo entonces la sanó a ella parada aquí mismo en la plataforma.
Miren aquí arriba. Miren en sus periódicos por allá en las otras partes de su región aquí. Por todo… Miren al congresista Upshaw estando allá paralizado por sesenta y seis años. Y durante la reunión vino una visión y le dijo que él había sido sanado. Él se levantó enseguida, confió en sus pies y caminó normalmente. El rey George de Inglaterra con esclerosis múltiple, cuando yo fui allá y oré por él. Ni siquiera podía sentarse sino sólo unos pocos minutos a la vez. Al día siguiente él jugó veintiocho hoyos de golf.
Alrededor y alrededor del mundo. Esta es mi quinta vez alrededor. Crean. Ese es Jesús.

70 Tomemos ésta Escritura. Estamos atrasados. Así que tomemos ésta Escritura sólo un momento. Ahora, siéntense muy tranquilos. Sean reverentes.
No hay una persona en este edificio a quien conozca excepto a mi propio hijo, sentado aquí, y el Dr. Vayle. Sí, perdónenme, yo conozco a estos dos ministros, el Sr. Sweet y el Sr. Mc Cloud, y luego a mi amigo Burt Caul, en la parte de atrás. Esas son las únicas personas. Todos los que saben que yo soy un desconocido para Uds., levanten sus manos, y que no sé nada de Uds.
Ahora, si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y Uds…. Él está allí mismo donde Ud. se encuentra. Si Ud. lo toca a Él con su fe, ¿no piensan Uds. que Él podía irse allá atrás en esta dirección y decir lo mismo que Él dijo cuando estuvo aquí en la tierra, si Él es el mismo?
Ahora, Uds. no tienen que venir a la plataforma. Sólo quédense sentados allí. Tengan fe. Crean.

71 Ahora, cada persona enferma, sin importar en dónde esté o cual fuere su problema, simplemente mire hacia Dios así, y diga: “Señor Dios, yo creo eso. Ese hombre está citando la Escritura”.
Anoche cómo es que fuimos a través de las Escrituras para mostrar que eso es exactamente lo que Él dijo que haría ahora. Estamos al final de la edad gentil. Nunca lo ha sido a través de los dos mil años hasta ahora. Él ha terminado con los gentiles. La iglesia ya está formada. El fin está a la mano. ¿Cuándo? Yo no lo sé; nadie lo sabe. Pero está cerca.
Ahora, aquí estamos. Ud. está enfermo. Si Ud. está enfermo, mire hacia Él y tóquele. Ahora, no haría ningún bien tocarme a mí. Yo soy un hombre. Pero tóquelo a Él, y con el don del Espíritu Santo, el cual es sobrenatural, que está aquí, Él podría revelarme a mí aquí mismo, e ir directamente a través de la audiencia, y decirle a Ud. así como lo hizo con la mujer que tenía el flujo de sangre, si Él es el mismo.

72 Ahora, anoche estuvimos trabajando con algo más, con la mujer en el pozo. Hoy estamos trabajando con la mujer que tocó Su manto y demás, o como Felipe, cuando él llegó con Natanael a la audiencia. Uds. hombres, sólo vean. Oren. Vean si Él es el mismo.
Señor Dios, ahora eres Tú. Tú no permitirías que nada dañara Tu Escritura. Yo te he visto cuando había medio millón parados allí en Bombay, India. Hindúes, hechiceros, tratando de retar, y cómo Tú los paralizaste, y cómo Tú sacudiste a esa nación.

73 Te hemos visto en Karlsruhe, Alemania. Cómo vinieron esos hechiceros y llamaron esa tormenta con sus encantamientos y cómo, parado allí, Tú soplaste e hiciste bajar un viento de los cielos y disipó la tormenta. Veinte mil corrieron al altar: comunistas…
Cómo es que Tú resucitaste al niñito en Finlandia de entre los muertos, habiendo estado tirado allí durante horas, lo dijiste dos mil años antes que sucediera. Tú eres Dios.

74 Permite que todos en esta noche, Señor, sepan que Tú eres Dios, que este Cristo… Todas las otras religiones fuera del cristianismo están erradas. Tú eres el único Dios viviente. Mahoma está muerto y en la tumba. Buda está muerto hace dos mil trescientos años, muerto y sepultado. Pero hay una tumba vacía en Jerusalén. Tú resucitaste. ¡Alabado sea Tu Nombre! Tú siempre estás vivo. Si yo muero esta noche, el testimonio es verdadero. Tú lo has probado por medio de millones alrededor del mundo. Y ahora, el mundo científico tiene la fotografía de Ello, en Alemania, los Estados Unidos, y los científicos la han examinado, y dicen que es el único ser sobrenatural que jamás ha sido fotografiado. Tú eres Dios.
Permite que esta audiencia vea Tu Presencia, Señor, mientras yo me humillo y me rindo a un don, el Espíritu Santo; que ellos lo hagan de igual manera, pues lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.

75 Ahora, yo quedaré avergonzado o la Palabra de Dios está errada. Si yo… La Palabra de Dios está correcta, entonces Dios guarda Su Palabra. Toda la predicación está bien; la creemos. Pero si Dios no guarda Su Palabra, ¿de qué sirve la predicación? “Si puedes creer”.
Ud. dice: “¿Qué está Ud. haciendo, hermano Branham?”
Yo estoy mirando, vigilando para ver lo que Él hará, ver esa luz. Ud. simplemente ore a Dios y diga: “Ayúdame, Señor Dios”. Sí. Pueden levantar sus rostros.

76 ¿Ven Uds. eso? Justo sobre este hombre sentado aquí mirándome. El hombre está sufriendo, sentado justo aquí, con su camisa abierta. Yo soy un desconocido para Ud., señor. Un poco anciano. Ud. tiene una ruptura. Si eso es correcto, levante la mano. Yo no lo conozco a Ud.; jamás lo había visto. ¿Es eso cierto? Yo no podría haber adivinado eso, ¿verdad, señor? Es la verdad. ¿Creen todos? Sean reverentes. Esa luz todavía está suspendida sobre el hombre, porque algunos de Uds. estaban pensando que eso fue una adivinación. No lo fue. Que Dios muestre una visión. Sí, veo a un hombre. Él tiene una ruptura. Su esposa allí también está enferma. Su esposa… ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es el problema de su esposa? Ella tiene alta presión sanguínea y problemas del corazón. Si eso es correcto, levante su mano. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de otra ciudad, Portsmouth. Eso es correcto. Su nombre es Sr. Hudson. Eso es correcto. Cristo vive. Ud. es sanado; ambos se pueden ir a casa y estar bien.
¿Qué tocaron ellos? ¿Se dan cuenta que están en la Presencia de Dios? Reverentes, reverentes, por favor. No estamos jugando a la iglesia, ahora, Uds. están en la Presencia del Señor Jesús.

77 Hay un hombre sentado justo detrás de él, seguía haciéndome señas con la cabeza hace unos momentos. ¿Ud. cree que Dios me puede decir cuál es su problema, señor? ¿Aceptaría Ud. a Jesús y creería que esto es Él y no yo? Yo no lo conozco a Ud. Pero si Su Espíritu está en mí, entonces Él hará las obras que hizo cuando Él estuvo en Su Hijo, Cristo. ¿Ud. cree eso? Sí, señor. Entonces esa colitis que Ud. ha tenido… Ud. tenía colitis. No le molestará más. Su nombre es Sr. Beasley. Y si Ud. cree… Eso es correcto. Crea con todo su corazón.
En alguna otra parte del edificio… Aquí está una dama por acá atrás. Ella está sufriendo de un problema en su costado, un problema del costado. Ella tiene puesto un vestido bastante oscuro, es una mujer de mediana edad, usa lentes. Ella tiene un problema tremendo en su costado. La dama no es de esta ciudad. Ella es de un lugar cerca de la frontera de este estado, está en New Hampshire, se llama Freedon, New Hampshire. Póngase de pie, señora, si eso es verdad. Levante su mano y acepte su sanidad. Jesucristo la sana.
¿Qué tocó ella? Dígame qué tocó ella. No fue a mí. ¿Qué está ella haciendo? ¿Qué están haciendo Uds.? Uds. están tocando al Sumo Sacerdote. Él está en Su iglesia, obrando, confirmando Su Palabra. Creyéndolo… Tengan fe en Dios. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Sean reverentes. Yo solamente puedo decir… Ahora, todos Uds. arriba en el balcón, en donde sea que estén, sean reverentes. “Si puedes creer…”

78 La señora de cabello canoso, está sentada allí con diabetes, ¿Ud. cree que Jesús la sanará, señora? Ud. estaba orando en ese momento. Permítame que le diga lo que Ud. estaba orando: “Señor Dios, permite que sea yo”. Si eso es correcto, mueva su mano. Ahora, ¿cómo conocería yo su oración? ¿Ve? Es su contacto con el Espíritu de Dios.
El hombre que está sentado allá al final tiene lo mismo. Su nombre es Sr. King. Correcto. Ud. no es de… Ud. es de Vermont. Correcto. “Así dice el Señor”. Esa es su esposa sentada a su lado, y ella tiene problemas con las glándulas. Correcto. Tenga fe en Dios.

79 La dama justo detrás de la señora allí, sentada allí mirándome en este momento, orando con su cabeza inclinada, y diciendo: “Jesús, ten misericordia de mí”. Ella tiene artritis y también tiene una alergia que la molesta. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Todo terminará. Dios le sanará. ¿Ud. lo acepta? Muy bien, señor. Muy bien, puede recibirla entonces. Dios tenga misericordia.
La dama que sigue tiene baja presión sanguínea, y ella tiene también problema con su hígado. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Eso es correcto. Muy bien, ha terminado ahora. Váyase a casa y créalo.

80 Bien hacia la parte de atrás, un hombre sentado allá atrás con su rostro inclinado, orando. Él tiene bronquitis. Eso es correcto, señora, tóquelo y dígale que el Señor Dios lo ha sanado. ¿No es Él maravilloso, señor? Ud. ya no la tiene. Su garganta se siente bien. ¿No es así? Si eso es correcto, póngase de pie. Yo no lo conozco a Ud., ¿verdad? Nunca lo había visto. Pero su garganta ya está bien. Jesucristo lo sana.
¿Está Él vivo en esta noche, audiencia? ¿Le creen con todo su corazón? Entonces pongan sus manos el uno sobre el otro, y oremos por Uds. desde aquí. ¿Creerán Uds. ahora que Él está presente? Pongan sus manos unos sobre otros. Oremos juntos. Ud. ore por la persona sobre la cual tiene su mano. Si Ud. está enfermo… Vean, yo no puedo sanar. Pero déjenme decirles, si yo no los vuelvo a ver en esta vida, el Espíritu de Jesucristo está aquí en este grupito de gente esta noche, haciendo exactamente lo que Él hizo en los días de Su carne. Él está morando en nuestra carne, como la vid… o mejor dicho, el pámpano que está en la vid. Él está aquí.

81 Ese hombre sentado allá con problemas de la próstata, señor, se terminó.
Allá arriba con la tuberculosis. Olvídese de eso. Dios le sanó.
Oh, está sucediendo en todos lados. Ahora, ore de la manera en que Ud. lo hace en su iglesia por los que están sentados a su lado. Créanme, si yo les he probado que Cristo no está muerto. Él está vivo, y Él está aquí en la forma del Espíritu Santo.

82 Inclinen sus rostros ahora; oremos. Uds. repitan esta oración. Oren esta oración cuando yo la repita. Díganla en voz alta ahora. Dios Todopoderoso… [La congregación repite después del hermano Branham.] Creador del cielo y la tierra,… Autor de la vida eterna,… Y Dador de toda buena dádiva,… envía Tu misericordia, oh Dios,… sobre mí, tu siervo… yo sufro, Señor Dios… Yo ahora creo… que Jesucristo,… Tu Hijo,… ha resucitado de los muertos… hace dos mil años,… y Él está aquí en ésta noche… en la forma del Espíritu Santo… yo creo… que este es Él… quien habla esta noche… en mi corazón… y da a conocer… las cosas en mi corazón… Y yo ahora lo acepto a Él… como mi sanador… Y yo prometo,…Dios, que yo te serviré… todos los días de mi vida… y usaré mi fuerza… para Tu gloria.
Ahora, mantengan su rostro inclinado. Esa es su oración. Quédese encerrado con Dios. Crea que Él está con Ud. ahora… Crea que la obra ha sido hecha.

83 No habrá una sola persona enferma en nuestro medio en otro minuto o dos si Uds. simplemente creen eso. Ahora, yo voy a pedirle al Señor Dios que mueva a satanás, que es el espíritu oscuro. Hay un Espíritu de luz, el cual es Cristo, el Espíritu Santo, el Espíritu Santo. Aquí, yo le voy a pedir a Él que quite eso, el espíritu oscuro de incredulidad o las sombras de superstición, para que Uds. sean trasladados a la gloriosa luz de Cristo, y crean en Él con todo su corazón, y Uds. sean sanados.
Ahora, sigan creyendo que Él está cerca de Uds., mientras yo le pido a Dios que reprenda ese espíritu maligno de incredulidad.

84 Señor Dios, yo ya estoy a punto de dejar la ciudad. Quizás no vuelva a regresar, yo no sé. Pero yo me encontraré con esta gente en Tu tribunal de juicio. Y si yo llegara a venir dentro de un año, hay muchos aquí, gente anciana, algunos de nosotros nos habremos ido. Señor hazles saber por la Palabra y por el Espíritu que Tú estás aquí. Y que es Tu gran omnipresencia, Tú eres omnipotente, infinito, omnipresente, omnisciente. Y yo ruego, Dios, que Tú concedas la petición de estas personas.
Y ahora ayúdanos, Señor, pues creemos que Tú estás aquí para quitar toda duda, para que el lisiado pueda caminar, y el ciego pueda ver, o lo que sea que esté presente. Ese problema del corazón terminaría. Es Tu actitud hacia cada uno de ellos para sanarlos, así como Tú tienes a estos muchos que han sido sanados aquí en esta noche. Concédelo, Señor.
Ayúdame ahora a tener fe para hacer retroceder la duda, para que la fe pueda tomar su lugar. Y la fe pueda tomar su lugar, no sobre las arenas movedizas de la teología del hombre sino sobre la Roca eterna de la Palabra eterna de Dios. Allí se para ella y mira en la faz de una sepultura y ve a Aquél que dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”.

85 Satanás, te ordenamos por Jesús, el Hijo de Dios, tú eres sólo un fanfarrón. Jesucristo murió en el Calvario y te despojó de todo poder legal que tú tenías. Y el día está cerca en que esta edad gentil debe ser llamada a salir, a salir de Babilonia, a salir de la confusión. Y el gran Espíritu Santo está aquí en esta noche, no con algo diferente, sino con el mismo Espíritu que estuvo en Jesucristo haciendo la misma obra. Satanás, tú has retenido a esta gente todo el tiempo que has podido retenerlos. Te ordeno, por la Presencia del Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo, que sueltes a esta gente. Sal de ellos. En el Nombre del Señor Jesús.
Ahora, todos aquí que estaban enfermos, a mí no me importa si Uds. estaban lisiados, ciegos, lo que sea, pónganse de pie. Lo que sea que estaba mal con Uds., si Uds. creen, pónganse de pie, y Uds. son sanados ahora mismo en el Nombre de Jesucristo. Levántense sobre sus pies, cada… Allí lo tienen. Si Uds. no podían levantarse, levántense de todos modos. Levántense. ¿Tenían un brazo lisiado? Levántenlos. Escuchen su oído, sus ojos. Todos han sido sanados, y han sido sanados milagrosamente, muevan sus manos a Dios así.

86 Muy bien, ministros, el Señor les bendiga. Mientras permanecen de pie, aceptaron su sanidad, le voy a entregar el servicio al hermano Sweet en este momento. Hermano Sweet. Y que Dios sea bueno con Uds. hasta que los vea otra vez.
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