S.584 58-0529  Jesus A La Puerta 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesús A La Puerta

New Haven, Connecticut, E.U.A.

58-0529

1 Gracias. Permanezcamos de pie solo por un momento por favor para orar, mientras inclinamos nuestros rostros.
Eterno y bendito Dios, venimos ante Tu santa Presencia a ofrecerte la adoración de nuestros corazones, dándote las gracias y la alabanza a Ti por lo que has hecho por nosotros. Somos indignos de las bendiciones que Tú nos has dado.
Oraremos para que Tú nos tengas misericordia y que nos extiendas de Tus bendiciones en esta noche. Señor, no mires nuestros pecados, pero mira nuestra fe que mira a Cristo, Quien fue nuestra barrera del pecado, Quien perdona todos nuestros pecados y sana todas nuestras dolencias. Y creemos en Él, Señor. Y nosotros le amamos a Él.
Y sabemos que Tu amor hizo que Él nos fuera proyectado: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Y eso hacemos, Señor.

2 Y esta, la noche del cierre de estas dos noches de reunión en esta hermosa ciudad, Oramos, Dios, que de alguna manera Tú nos perdones nuestras debilidades, y tomes las semillas que han sido sembradas, y que puedan crecer en los grandes campos de nuestras almas. Concédelo, Señor.
Ayúdanos esta noche. Estamos parados aquí sin saber exactamente qué hacer o qué decir, pero estamos dependiendo de Ti, el Autor y Consumador de nuestra fe, Quien nos ha dado la promesa de que si abrimos nuestras bocas Tú la llenarás. Y nosotros creemos que Tu Palabra es verdad.
Bendice a estas personas, bendice a los ministros, y a sus iglesias, y a todos los laicos, y a los que nos permitieron tener el edificio, la escuela, y que todos juntos podamos ser —que pueda ser de gran bendición puesto que nos hemos reunido. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

3 El Sr. Sweet estaba diciendo que levantaron una pequeña ofrenda de amor para mí. Yo aprecio eso. Yo no vine por eso, pero lo aprecio. Mis gastos no son muy elevados. Yo trabajé por diecisiete años mientras pastoreaba una iglesia Bautista y nunca tomé un centavo. Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida, por mí mismo, nunca he levantado una ofrenda en mi vida.

4 Y ahora, mis gastos no son muy elevados. Ellos ascienden más o menos a unos cien dólares diarios en mi oficina, y casa, y demás. Ahora, eso le pudiera parecer mucho dinero a algunos. Pero, ¿a cuánto piensan Uds. que ascienden los gastos diarios de Oral Roberts? Son de aproximadamente diez mil dólares diarios. Y los de Billy Graham algunas veces ascienden a veinticinco mil el minuto en su transmisión y cosas.
Entonces vean, esto es muy poco. Pero yo he mantenido mi obra pequeña, calmada, humilde, de ese modo puedo venir con grupos como este, y ministrar. ¿Ven? Si llegase al extremo de tener mucho tiempo en la radio, y televisión, y grandes oficinas, y cosas (lo cual pudo haber sido), entonces no pudiera ser guiado como lo soy ahora de ir a cinco o a seis o lo que pudiera ser. Y en una ocasión yo prediqué ante quinientas mil personas. ¿Ven?

5 Y si el Señor quiere que vaya al extranjero, entonces Él, de algún modo, alguien lo patrocina, y voy al extranjero, y miles de personas asisten a una gran reunión en toda la ciudad, Él simplemente de alguna manera los introduce; así no tengo que continuar con eso. Por lo tanto es una vida hermosa el vivir por fe.
Y estoy muy contento que Dios me haya permitido venir y tener este tiempo de compañerismo con Uds. Espero que un día nos volvamos a encontrar. Si no es aquí, yo los encontraré en aquel lugar, por la gracia de Dios, cuando todo termine. Y Uds. escucharán cuando los encuentre allá; yo tendré el mismo testimonio que tengo ahorita. ¿Ven? Él es el mismo.
Y ahora, yo estaré orando por Uds. Uds. estén orando por mí. Y quiero darles las gracias por la pequeña ofrenda de amor. Tengo una familia, tres hijos y una esposa. Y así que tenemos la oficina; tenemos nuestros gastos. Y cada semana enviamos miles de telas ungidas alrededor del mundo, y cartas de muchas naciones… Tenemos…

6 Pueden imaginarse, tenemos cuatro teléfonos por los que puedo contestar, y algunas veces el promedio es de cuarenta y dos llamadas de larga distancia por hora. ¿Ven? Eso es las veinticuatro horas del día. ¿Ven? Y pueden imaginarse lo que eso es; es una gran tensión. Uds. pudieran haber visto mi fotografía de hace ocho años y la de ahora, y no saber que es la misma persona, por causa de la tensión, constantemente, noche y día, todo el tiempo.
Pero una cosa… Alguien me preguntó, dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo va a descansar?”.
Le respondí: “Cuando cruce el Jordán, habrá descanso para mí en aquel lugar”. Ahora, las noches están llegando; yo debo trabajar duro ahora. Y Uds. trabajen junto conmigo al estar orando por mí y pidiéndole a Dios que me ayude a hacer lo mejor que yo sé para ganar almas para Él.
Y yo quiero darle las gracias a la escuela, si de casualidad algunos de los encargados están cerca, que nos permitieron tener este lugar; yo lo aprecio. Le doy las gracias a las iglesias que han sido nuestros patrocinadores, a los pastores, en verdad que apreciamos eso, hermanos. Probablemente nunca en mi vida los he conocido; tal vez han estado en una convención en algún sitio, pero yo lo agradezco.
Yo sé que en un pueblo de una nación intelectual como en la que vivimos, el que puedan estirar la mano y decir: “Mire, yo creo en esto como para patrocinarlo”, es un gran paso. Estoy seguro que Dios les recompensará ricamente por este paso que han dado al apoyarlo. Muchas gracias a cada uno de Uds.

7 Y ahora, inclinemos nuestros rostros una vez más para pedirle al Autor que nos interprete el Libro. Señor, esta es Tu Palabra. Y yo estoy cansado esta noche, Señor. Con esta van treinta noches seguidas. Y oro que Tú me ayudes de alguna manera, que yo pueda estar simplemente tan sumiso a Tu Espíritu, que el Espíritu Santo tome las palabras y las coloque exactamente donde pertenecen. Concédelo, Señor.
Recibe la gloria de algún modo de los esfuerzos que estamos empleando. Bendice a Tus hijos. Ellos están reunidos aquí en esta noche sin ningún otro propósito más el de adorarte a Ti. Y oro, Señor, que Tú puedas venir y que nos permitas adorarte. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

8 He escogido para esta noche solo un pequeño texto conocido que se encuentra aquí en el Libro de Apocalipsis, y en el capítulo 3 y el versículo 20.
He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Este es un texto un tanto inusual. Pero Uds. saben, Dios es inusual. Él hace cosas de manera inusual. Y no es una Escritura muy larga a leer, pero hay suficiente en ella, si Dios nos la revela, suficiente para salvación y para la sanidad de todo el mundo. Es la Palabra eterna de Dios.

9 Y la lectura de la Escritura fijada posicionalmente esta noche, es a la Edad de la Iglesia de Laodicea, la cual yo en verdad creo que estamos viviendo en esta Edad de la Iglesia de Laodicea. Yo creo que cada ministro o lector Bíblico en esta ciudad si están aquí esta noche, o en la nación, ellos admitirán que este mensaje fue a la Edad de Laodicea, que viene siendo la última edad de la iglesia que se volvió tibia, ni caliente ni fría. Y Dios los iba a vomitar de Su boca de acuerdo a la lectura.
Y es una… La escena de la lectura es inusual, porque Alguien está tocando la puerta. No puedo acordarme en este preciso momento del artista que pintó ese cuadro famoso de Jesús tocando la puerta. Pero recuerdo haber tomado la historia del cuadro, de cómo fue pintado. Yo sé que le costó al artista griego, oh, muchos años de su vida el hacer este cuadro. Y todos los cuadros famosos antes de que puedan ser puestos en el salón…. o ser colgados en el salón de la fama, tienen que pasar primeramente por el salón de los críticos.

10 ¡Qué cuadro más hermoso de la iglesia! Antes que la Iglesia pueda ser sacada de entre los críticos, primeramente tiene que pasar a través de los críticos. Y luego es llevada en el rapto a la gloria después de afrontar la prueba de la crítica.
Y debiera hacer feliz a cada Cristiano esta noche el saber que pueden vivir de tal manera en la tierra, no siendo de la tierra, sino solo un peregrino y extranjero, un forastero aquí, sabiendo esto, que nuestra —nuestra herencia no es de este mundo. Nuestro Reino no es de este mundo; es en el mundo que está por venir.
Sabiendo esto que estamos viviendo en lo que ellos llaman “el día del hombre”. El día del Señor vendrá. Ese será el día para Su iglesia. Todas estas cosas son terrenales y van a perecer.

11 Y noten que nuestro Señor dijo: “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución”. Cada hijo que viene a Dios primeramente tiene que ser probado, castigado, recibir el entrenamiento de hijo. Sin excepciones, cada hijo que viene a Dios tiene que ser probado. Y si nosotros no podemos sufrir el castigo, entonces la Escritura dice que llegamos a ser hijos ilegítimos, y no los hijos de Dios.
Y acaso no es una gran sensación el saber que la gracia de Dios los ha traído a algunos de Uds. aquí durante veinte, o treinta años de pruebas y persecuciones. Dios hizo eso por Ud.: muestra que Ud. es un verdadero hijo de Dios. Y Él los ha recibido en Su compañerismo. Un día en medio de todos aquellos que lo han criticado, Ud. será glorificado y tendrá un cuerpo semejante a Su propio glorioso cuerpo en Su venida. Nosotros esperamos esa bendita esperanza.

12 Y entonces, este gran cuadro a medida que iba pasando por los críticos, allí estaba un crítico sobresaliente que vino y le dijo: “Señor, yo creo que su retrato de Cristo es hermoso. Y pienso que la puerta y todo el escenario, y el hecho que vino por la noche en la oscuridad, y tocando la puerta, pienso que eso encaja muy bien con Apocalipsis 3:20”. Pero él dijo: “Solamente hay una cosa que Ud. olvidó hacer, señor”.
Y el artista dijo: “¿Qué pudiera ser eso?”.
Él dijo: “Ud. olvidó colocarle cerradura a la puerta. Si el hombre le dijere: Entra, ¿cómo va a entrar cuando no hay una cerradura que Él pueda usar?”.
“Oh”, el artista dijo: “Yo lo pinté así. Mire Ud., en este caso la cerradura se encuentra en el interior”.

13 Y de esa manera es. La cerradura está en el interior; Cristo toca la puerta, pero Ud. tiene que abrir la puerta. Él no hará nada en contra de la voluntad de Ud.… Él le da a Ud. la habilidad para que le deje entrar, pero Él —no entrará a la fuerza, porque no hay una cerradura por la que Él pueda entrar. Ud. debe abrir la puerta.
Y entonces, ¿para qué toca alguien la puerta? ¿Cuál sería el objetivo de alguien al tocar una puerta? Es para tratar de ingresar al interior para —con un mensaje, con un presente, o con una comisión, o algo que aquel que está tocando está tratando de ingresar para ver quién está en el interior. Y esto ha sido hecho por amigos y enemigos a través de la edad.

14 Por ejemplo, ¿qué si en los grandes días del gran César Augusto, qué si él hubiera venido a un —a la casa de uno de los campesinos en Roma? Y él hubiera tocado la puerta de este pobre, en la parte más sucia de la ciudad, donde los pobres viven… Y el gran Augusto hubiera venido y tocado la puerta de algún campesino pobre, y el campesino hubiera ido a la puerta, la hubiera abierto, y allí estuviera parado el gran César… ¿Qué creen Uds. que el campesino hubiera pensado? “Yo, un hombre pobre, que casi ni sé cómo ir de una comida a otra, y aquí está el emperador de la nación parado a mi puerta”. Qué honor hubiera sido para el campesino, ese hombre pobre, porque César era el hombre más importante en todo el mundo romano. Así que hubiera sido un gran honor para él.
Ahora, él entonces hubiera dicho: “Gran emperador, entra a mi humilde hogar. Si hay algo que Ud. desee de mi casa, es suyo. Ud. puede tomarlo. Si hay cualquier cosa que yo pueda hacer en ayuda de mi gran emperador, lo haré”. Porque es la importancia de la persona que está a la puerta lo que lo hace tan real.

15 O qué si recientemente en Alemania, cuando el fallecido Adolfo Hitler, el gran Führer de Alemania, qué si él hubiera ido a la casa de uno de sus soldados, a un pequeño soldado raso, y le hubiera tocado la puerta. Y el pequeño soldado hubiera ido y se hubiera asomado por la ventana, y que hubiera visto que era Hitler a su puerta, el hombre más grande de Alemania, parado a la puerta de un soldado raso. Pues, rápidamente él hubiera ido a abrir la puerta, y con la — se hubiera puesto en posición de firmes, y con el saludo alemán.

16 Y después él hubiera, tal vez, se hubiera puesto de rodillas y le hubiera dicho: “Gran Führer de Alemania, Ud. ha honrado mi pequeño lugar de adobe. Entre por favor, mi amable señor. Y si hay alguna cosa en mi casa que Ud. quiera, es suya. Me siento tan honrado de tenerle, el gran dictador de Alemania, el que pueda venir a mi casa, o aún entrar a mi patio y tocar a mi puerta”. Seguro, hubiera sido un gran honor. Y él le hubiera permitido al Sr. Hitler entrar, y cualquier cosa que él hubiese deseado la hubiera podido obtener.
Y esta noche si nuestro querido Presidente Dwight Eisenhower viniera a la casa del mejor demócrata que hay en la ciudad y tocará la puerta, Ud. pudiera diferir con él en políticas, pero sería un honor saber que Dwight Eisenhower toca a su puerta, para cualquier persona que está aquí. Eso es correcto. Porque él es uno de los más grandes americanos que hay; él es el Presidente de los Estados Unidos. Y un buen demócrata se sentiría honrado de tener a Dwight Eisenhower a su puerta.

17 O qué si la Reina de Inglaterra quien visitó recientemente Canadá, y después se dirigió a los Estados Unidos, y qué si ella hubiera venido para acá y hubiera ido a —a una pequeña choza donde yo probablemente hubiera vivido aquí, o a, digamos con la persona más pobre de la ciudad, y si se hubiera humillado a sí misma, y hubiera tocado la puerta, o que le hubiera tocado a Ud. su puerta. Y que Ud. hubiera ido a la puerta, y hubiera visto que era la Reina de Inglaterra. Pues, Ud. se hubiera sentido honrado, porque ella es una gran mujer.
En una ocasión yo la vi. Vi a la anciana madre Reina. Yo pude verlos cuando el Rey Jorge, precisamente cuando él todavía tenía su esclerosis múltiple, antes que él mandará por mí para que fuera a orar por él. Y cuando pasamos por la calle en Canadá, estando parados allí, allí estaba la Reina en su hermoso vestido azul, y el Rey Jorge con su, compostura, sufriendo grandemente con úlceras en su estómago y esclerosis múltiple, lo cual ellos dijeron que ese día estaba sufriendo tremendamente. Pero uno nunca lo hubiera notado: sentado tan derecho. ¿Por qué? Él era el rey, y él se conducía a sí mismo como un rey.

18 Y yo noté al Sr. Baxter, quien solía ser mi administrador de campaña; él simplemente lloró cuando los vio pasar. Y yo dije: “Ernie, ¿cuál es el motivo por el que estás llorando?”.
Él dijo: “Billy, allí va el rey y la reina”. Dijo: “Oh, ¿no son encantadores?”.
Le respondí: “Sí, Sr. Baxter, lo son”.
Pero yo pensé: “Si los súbditos del Rey Jorge pudieron sentirse de esa manera cuando él iba pasando, ¿qué será cuando Jesús venga, el Rey de gloria? ¿Cómo se sentirán Sus súbditos cuando Él vaya pasando?”.
Las escuelas habían permitido que los niños salieran, y les dieron unas banderitas, y les dijeron… pequeñas banderas británicas… Y ellos querían ser patrióticos. Querían que él se sintiera bienvenido. Él había tocado la puerta de la nación.

19 Y la maestra había despedido a los pequeñitos, y salieron a la calle, y cuando el rey iba pasando ellos ondearon sus pequeñas banderas británicas para mostrar que eran leales a él como rey que era. Y en cierta escuela, una niñita no regresó. Así que la profesora corrió a las calles esperando ver dónde estaba la criatura. Y ella encontró a esta niñita recargada contra el poste telegráfico simplemente con un corazoncito en llanto. Y la maestra dijo: “¿Qué pasa, cariño?”. Dijo: “¿No tuviste oportunidad de ondear tu bandera?”.
Y ella respondió: “Sí, maestra. Yo ondeé mi bandera”.
Ella dijo: “Bueno, ¿pasó el… pasó el rey por este camino?”.
Y ella dijo: “Sí, maestra. El rey pasó por este camino”.
Pero dijo: “¿Tuviste oportunidad de ver al rey?”.
Dijo: “Sí, maestra. Yo vi al rey”.
Y le dijo: “¿Entonces por qué estás llorando, cariño?”.
Ella respondió: “Ud. sabe, yo soy tan pequeña. Yo vi al rey, pero el rey no me vio a mí”. Y ella estaba afligida.
¡Oh, qué tan diferente es con Jesús! No importa qué tan pequeño sea, que tan pobre sea, cualquier pequeño adorador será visto por Él.

20 Y esta gran reina, su hija, si ella viniese a la casa de Ud., una mujer de ese calibre, y que se humillará a sí misma para venir a su puerta y a tocarle, y Ud. a sabiendas quién es ella, Ud. diría: “Oh, gran reina”. Aunque Ud. no es de sus súbditos. Pero: “Entre. Ud. es bienvenida a mi casa. Y cualquier cosa que hay aquí, puede tomarla”.
No importa que tanto Ud. atesore una pequeña chuchería, sería de ella, porque Ud. se sentiría honrada al —al rendir esto, aunque signifique mucho para Ud. lo rendiría a la gran Reina de Inglaterra. Sería un honor para Ud.

21 Y si ella se pudiera humillar a sí misma de esa manera, cada periódico por todo el mundo lo publicaría. Que la gran Reina de Inglaterra se humilló a sí misma y fue a New Haven, Connecticut, y con la persona más pobre que había allí, y entró a su casa. Pues, la televisión lo anunciaría. Todas las radios lo destacarían. Estaría en la Prensa Asociada. Seguro, ella se humilló a sí misma.
Y cualquier cosa que tuviera Ud. en su casa, ella podría tomarla. Ud. no la rechazaría, claro que no, porque ella es tan importante.
Pero quiero hacerles una pregunta. ¿Quién es más importante que Jesús? ¿Quién sería más importante, y quién es más rechazado que Jesús? Él es más rechazado que cualquiera que haya sido rechazado de cualquier puerta. Y Él no quiere quitarle nada a Ud.; Él quiere darle la mejor cosa que alguna vez Ud. pudiera tener: Vida Eterna. Y sin embargo Él es rechazado. Él quiere sanarlo cuando Ud. está enfermo, pero Él es rechazado. ¡Oh, cómo ha de sentirse Él!

22 Si yo tocó a su puerta, y Ud. me deja entrar y dice: “Hermano Branham, entre a mi casa. Ud. es bienvenido aquí. Estaré muy contento que pueda estar de visita conmigo”. Oh, yo apreciaría eso. Y después simplemente me sentiría como en casa. Entraría inmediatamente y si quisiera quitarme mis zapatos y acostarme en la cama, yo lo haría. Si quisiera ir a la nevera, y prepararme un gran emparedado, y comérmelo, me sentiría bienvenido. Iría y sencillamente me pondría cómodo como en casa.
Pero cuando Jesús entra, Él no es bienvenido. Quiero hacerles una pregunta. Ud. me dice: “Hermano Branham, yo ya le permití la entrada a Jesús a mi corazón hace mucho tiempo atrás”. Bueno, en verdad que aprecio eso. Eso está muy bien. ¿Pero le dejó entrar a Él solo como una forma de escapar del fuego? ¿Le dejó entrar a Él para salvarse del infierno? O ¿le dejó entrar a Él para que tenga el control completo de su corazón, para que se sienta bienvenido?

23 Mucha gente lo deja a Él entrar por la puerta, pero no dejan que Él sea su Señor. “Señor” es “gobernante, dueño, poseedor”. La gente deja entrar a Jesús. “Yo no quiero morir sin ser salvo, Señor. Yo no quiero ir al infierno del diablo, así que yo te aceptaré como mi Salvador personal”. Pero cuando Él entra, ¿puede Él ser Señor sobre su casa? ¿Es Él bienvenido?
Ahora, es sobre esto que quiero hablar por los próximos minutos. En su corazón, Ud. tiene muchos cuartitos secretos a los cuales no quiere que Jesús entre. Esas son las puertitas dentro de la puerta. Ahora, cuando Ud. dio vuelta en la esquina a la derecha, después que Ud. entró, en donde Jesús, cuando Ud. lo aceptó a Él como su salvador…
Pero Ud. dijo: “Ahora, mira, Jesús, Tú quédate parado allí. No te vayas a andar entrometiendo ahora en mis negocios, o en mis sociedades, o diciéndome lo que yo tengo que hacer, o lo que me gusta, o lo que tengo que vestir, o lo que tengo que hacer. Tú quédate allí. No dejes que me vaya al infierno. Está bien. Puedes quedarte allí. Pero no te entrometas en mi vida privada.

24 Oh, cada uno de nosotros tenemos una pequeña propia vida privada para nosotros mismos. Y no queremos que nadie se meta con eso. “Yo tengo mi propia idea de las cosas, así que Ud. solo manténgase alejado”.
Ahora, ¿se sentiría Ud. bien si viniera a mi casa, y dijera: “Hermano Branham, yo estuve en su —en su reunión en Nueva Inglaterra…?”.
Yo digo: “¿Cómo está? Pásele”. Pero qué si Ud.…. Yo digo: “Pero no se vaya a mover de este lugar. Ud. quédese allí. No vaya a andar inmiscuyéndose por ningún lado”.
Ud. no se sentiría bienvenido. Ud. probablemente se saldría por la puerta. Y me pregunto si no es esa la razón por la que venimos y nos excitamos durante el tiempo del avivamiento y después nos encontramos otra vez de regreso en el mundo. Es porque no dejamos que Jesús sea Señor de nuestras vidas. No se lo permitimos, no le rendimos a Él nuestras propias vidas privadas y todo lo que somos a Él. Es para eso que Él quiere entrar, para tomar control de Ud.

25 Y lo primero que pasa, si nosotros decimos: “No, no, no, no, no. Yo no quiero que Tú hagas eso. Bueno, yo juego cartas, pero no hagas… no hagas… no hagas eso. Yo…yo…yo soy… yo soy una mujer. Yo me cortó el cabello, pero yo sé que la Biblia dice que no lo haga. No, no vayas a… No, no me digas eso”. ¿Ven?
“Yo uso manicura (o como sea que le llamen a eso, a esa cosa que Ud. se pone en la cara). Yo sé que las mujeres no hacen eso, no deben de hacerlo, la Biblia dice que no deberían. Pero ahora, pero no me vaya a decir de eso”. Y cuando uno menos piensa, Él ya se fue otra vez por la puerta. Y Ud. se encuentra en la misma condición que estaba antes que Él entrara por la puerta. Él no es bienvenido.

26 “Ahora, no me diga que me hace daño el ir a un pequeño baile de vez en cuando. Y los Joneses y todos nosotros venimos y tenemos unas cuantas botellitas de cerveza y unos tragos sociales el día de Navidad y por el estilo. Ahora, no se vaya a meter con eso”. ¿Ven? Él camina hasta la puerta y se va. Esa es la razón por la que tenemos el problema que tenemos en las iglesias, es porque nosotros estamos…. Jesús, ellos lo aceptan como Salvador…
Recientemente, cuando el gran y famoso predicador Billy Graham, y nuestros caminos se han cruzado muchas veces en el extranjero, usando el mismo estadio, pero nunca tuve el privilegio de estrechar su mano hasta que él vino a Louisville, Kentucky.

27 Y el Dr. Mordecai F. Hamm, el cual es mi amigo del alma, un viejo amigo predicador Bautista, con el que nos asociábamos desde que yo era un muchachito… Billy, es uno de sus convertidos a Cristo. Así que yo estaba desayunando con Mordecai Hamm, y Billy vino después de predicar y de haber estado reprendiendo a los predicadores por media hora, y diciéndoles lo flojos que eran, y que no salían a trabajar, y que subían sus pies en el escritorio, y demás. Y él les dio una buena paliza del Evangelio antiguo.
Y después me presentaron a Billy Graham, un hombre maravilloso, un gran siervo de Cristo. Y Billy tomó la Biblia, y dijo de esta manera; él dijo: “Aquí está el ejemplo del Cristianismo. Pablo fue a una ciudad y convirtió a uno. Al siguiente año regresó, y ese convertido había ganado a treinta”. Dijo: “Yo entro a una ciudad y obtengo treinta mil convertidos, regreso un año después y no puedo encontrar a veinte”.
Dijo: “¿Qué ha sucedido?”. Se lo estaba exponiendo a los predicadores.

28 Yo pensé: “Sr. Graham, Ud. tiene su propia categoría en la que trabaja: ungido como Juan el Bautista, sin hacer milagros, pero predicando el Evangelio. Después de Juan vino Cristo, no un predicador poderoso, pero con grandes señales y maravillas. Cristo nunca atrajo a las multitudes como lo hizo Juan”. Pero yo pensé en ese espíritu sobre él, un mover así como fue con Juan.
Yo pensé: “Esto es lo que sucede, señor”. Verá, bajo la emoción de grandes multitudes, la gente entra y acepta a Cristo, pero ellos no le permiten a Él tener el derecho de paso en sus corazones. Ellos lo echan a Él fuera otra vez. “Ahora, no vayas a meterte con mi vida privada”.

29 Cuando el Espíritu Santo le dice a Ud. que está mal que haga esto y lo otro, oh, Ud. no quiere que se meta con eso. ¿Ven? No, señor. “Si va a interferir conmigo y los Joneses, bueno, entonces, yo no quiero tener nada que ver con eso. Debe ser fanatismo”. Y Ud. finalmente será arrastrado hacia una gran morgue fría o algo. De esa manera es como termina.
Miren, ahora, eso es lo que sucede. Y Jesús no es bienvenido si Él no puede entrar a la vida privada de Uds. Si Cristo no puede ser el Controlador, Señor, sobre todo su ser, entonces para Ud. Él no es nada.
Luego hay otra puertita de orgullo. Oh, esa sí que es una gran puerta en el corazón humano en este siglo veinte. Las personas quieren sentirse como si fueran alguien. Yo quiero que se detengan un minuto y que lo analicen. ¿Quién es Ud. de todas maneras? ¿Piensa que el mundo dejaría de dar vueltas si Ud. se muere esta noche? ¿Piensa Ud. que eso le preocuparía a Dios, o a los Ángeles, y demás? Tal vez dentro de dos días a partir de ahora si es que Ud. es un hombre importante, ya nunca más será conocido, solo entre sus parientes.

30 Aquí no hace mucho, yo estaba parado en… Yo amo el arte. Y me gusta ver donde los escultores han hecho grandes obras artísticas, y los pintores, y así sucesivamente. Y me encontraba en un cierto museo en Tennessee. Y estaban… dos jóvenes estaban parados allí viendo un papel que estaba pegado con los pequeños cazos de sustancia, de material. Y uno de los muchachos lo vio, y se dio la vuelta y dijo: “Ven aquí, Juan, y mira esto”.
Yo estaba viendo sobre el hombro del muchacho, leyendo. Y estaba dando el análisis del varón, que tiene más valor en peso y demás que la mujer. Y un hombre que pesa ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.], ¿sabe cuál es su valor? Ochenta y cuatro centavos. Y luego Uds. se ponen un traje de cien dólares y un sombrero de cincuenta dólares en sus ochenta y cuatro centavos.

31 Y algunas de Uds. mujeres se pondrán un abrigo de visón de quinientos dólares e irán a la iglesia la mañana de Pascua con un cierto bonete, con la nariz respingada, que si lloviera las ahogaría, y luego ¿cuánto es que Ud. vale? Ochenta y cuatro centavos.
Pero, oh, Ud. piensa que es bonita. Pero recuerde que viene un día. Ud. podrá ser bonita, pero no será nada, los gusanos de la piel entrarán y saldrán de esa carne, y tal vez a esta hora dentro de una semana estarán haciendo eso. ¿Me entienden?
Oh, Ud. dice: “Sr. Branham, yo soy un oficial en esta ciudad”. Alguien más tomará su lugar, y Ud. será olvidado cuando los gusanos se lo estén comiendo.

32 Y este cierto muchacho le dijo al otro, él dijo: “Juan, ¿no tenemos mucho valor, verdad?”. Dijo: “Parece que no lo tenemos. Tendríamos que pesar ciento cincuenta libras para valer ochenta y cuatro centavos”. Así que ellos estaban parados allí.
Y yo les toque el hombro; les dije: “Muchachos, discúlpenme un minuto”. Les dije: “Yo también estaba viendo eso porque estoy sorprendido”. Dije: “Yo peso menos de ciento cincuenta libras”.
Pero yo dije: “Hay una cosa que quiero decirles; es esto. Quizá Uds. ni siquiera tengan el valor de ochenta y cuatro centavos en químicos del cuerpo, oh, solo la suficiente cal para rosear en el nido de una gallina y un poquito de potasa, y por el estilo. Quizá no tengan el valor de ochenta y cuatro centavos, pero tienen un alma en Uds. que vale más de diez millones de mundos”.

33 Si Ud. entrara a un restaurante y pidiera un plato de sopa, y si hubiera una araña, oh, vaya, cómo es que Ud. arrojaría el plato hacia atrás, y su rostro se pondría rojo, y Ud. llamaría al propietario y le diría: “¿Quiere envenenarme? Hay una araña en su sopa. Nunca voy a comer aquí otra vez”, arrojaría su servilleta en la mesa y se iría, todo inflado como sapo comiendo perdigones. Entonces Ud.….
Pero Ud. piensa que es alguien. Pero después el diablo le empuja por la garganta cualquier clase de religión muerta, cuando esa alma vale diez millones de dólares, y Ud. lo recibe. ¿Qué es Ud. de todas maneras? ¿Quién es Ud.? ¿De dónde ha venido? ¿Y a dónde va? Todos los poetas y todo lo demás, no tenemos libro que nos dé la respuesta más que la Biblia. Le dice quién es Ud., de dónde viene, qué es Ud. y hacia dónde va. Es el Espejo de Dios. Ud. debiera de verse allí de vez en cuando, en lugar de tantos credos y demás. Sí, Jesús quiere entrar por esa puerta de su orgullo.

34 Ahora, Uds. no me van a querer, Uds. mujeres, después de esto. Pero esta quizá sea nuestra última reunión. Yo solía estar en la iglesia Bautista, la vieja Bautista Sureña, de la cual salí… Ahora, Uds. bautistas del Norte, yo no sé nada respecto a Uds.
Pero déjenme decirles, la vieja Bautista Sureña, nosotros no veníamos al frente con confesiones de ojos secos, con eso de ir al cuarto, y de escribir nuestro nombre en el libro. Nosotros nos arrodillábamos en el altar, y orábamos, y nos golpeábamos uno al otro en la espalda hasta que salíamos al otro lado. Eso es lo que Ud. necesita otra vez. Nosotros tuvimos algo; encontramos a Cristo.
Han pasado veintinueve años para mí, y yo he estado predicando por veintiocho años. Él se torna más dulce cada día. Es algo que acontece. Y cuando Cristo entra a la vida privada de Ud., Él le cambia toda su vida.
Y solía estar mal para nuestras mujeres bautistas el cortarse el cabello, y usar manicura, o la cosa que Uds. se ponen en su rostro. Yo sé que dije eso mal. Pero lo que sea: pintura. Eso… Está mal. Y hoy en día…

35 Un viejo predicador Metodista solía cantar una canción, el Hermano Kelly. Él y la Hermana Kelly, decían:
Bajamos la guardia;
Bajamos la guardia.
Cedimos ante el pecado.
Bajamos la guardia,
Las ovejas se salieron,
Pero, ¿cómo entraron las cabras?
Uds. bajaron la guardia. Eso es fácil. Es porque el púlpito se debilitó y su parroquia fue un boleto de comida en lugar de una comisión enviada de Dios.
Escuchen, damas. Este no es un chiste, y este no es un lugar para bromear. Pero quiero decirles algo. Solamente hubo una mujer en la Biblia que alguna vez se pintó su cara. Y esa fue Jezabel. Dios se la dio de comer a los perros. ¿Pueden ver lo que Dios piensa sobre las mujeres que hacen eso? Ahora, Uds. dicen: “Espere un minuto, predicador”. Allí lo tiene. Uds. no quieren abrir esa puerta; ¿verdad? “Eso no tiene nada que ver con ello”. La Biblia dice que sí. Pero Uds. no quieren abrir esa puerta. Uds. no quieren que Cristo entre.

36 La Biblia reclama que si una mujer se corta su cabello o sus mechones, su esposo tiene el derecho de divorciarla y de despedirla. La Biblia así lo dice. Ella deshonra a su esposo. Y con una mujer deshonrada no se debe de vivir. Oh, Ud. dice: “Yo soy tan pura como un lirio”. Eso pudiera ser cierto, hermana; es por causa que el predicador nunca le ha dicho al respecto, o puede ser que su voluntad tan terca no le permite a Dios entrar. Tal vez nunca entró al corazón del predicador.
Yo sé que eso es rudo. No es mi intención herirles, pero eso… No podemos seguir manejando el Evangelio con guantes blancos. Ud. tiene que quitarse los guantes y decir la verdad. Eso es lo que a la gente le gusta. En estos días modernos cuando Uds. mujeres le permiten a sus muchachitas, y aún Uds., abuelas, salen a la calle con esa ropita indecente ¿y luego se hacen llamar Cristianas? Oh, Ud. dice: “Yo no uso shorts; uso pantalones”. Eso es peor.

37 La Biblia dice que una mujer que usa cualquier ropa que le pertenece al hombre, es una abominación a los ojos de Dios. Esa vieja ropita… La Sra. Vayle, y el Sr. Vayle, y yo íbamos por la calle y tenían un maniquí en la ventana, se miraba tan ajustada como una mujer vaciada en un costal de harina. Y era tan…
Y permítanme hacerles una pregunta. Se da cuenta de esto, mi hermana, que si Ud. se viste de esa manera, Ud. pudiera ser tan pura a su esposo; y Ud. jovencita, pudiera ser tan pura a su novio; Uds. van a tener que responder en el día del Juicio por haber cometido adulterio. Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.
No importa que tan pura y limpia viva Ud., si se presenta ante un hombre de esa manera en la calle, Dios la va a hacer que responda por cometer adulterio. Ud. se coloca allá afuera para que ese pecador la vea; Ud. es culpable de adulterio. Oh, Ud. dice: “Hermano Branham, esa es la única clase de ropa que venden”. Bueno, todavía venden máquinas de coser y tienen telas.

38 Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. en verdad que está azotándonos a nosotros las mujeres”. Muy bien. Esto es lo que Uds. hombres son. Cualquier hombre que le permite a su esposa fumar cigarrillos y usar ropa como esa, eso muestra de qué está hecho. Él no tiene mucho de hombre, un hombre que hace eso. Dios nos dé lo chapado a la antigua, nacidos de nuevo, santificados, hogares piadosos. La delincuencia juvenil dejaría de existir. Y no es delincuencia juvenil; es delincuencia de los padres. Ellos tenían la vieja cabaña de madera y una rama grande de nogal colgada a un lado de la puerta. Esa es disciplina en nuestro hogar.
Muy bien. Ud. dice: “Ahora, Hermano Branham, yo… Nosotros no deberíamos de escuchar ese tipo de cosas”. ¡Uds. deberían escucharlas! Eso es correcto. Uds. no le permiten a Dios entrar en esa vida privada. Uds. no le permiten a Él entrar en esa pequeña celda de Uds. en el interior. “Ahora, no me vaya a decir lo que tengo que usar, cómo debo de vestir. No me diga cómo tengo que actuar. Y si yo me quiero fumar un cigarrillo, eso depende de mí”.
Siga adelante. “Si amáis al mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”, dice la Escritura.
Ahora, esa es la pequeña puerta privada.

39 Apurémonos, para ir a otra puerta rápidamente (de la que yo quiero hablar al respecto), y esa es la puerta de la fe. La razón por la que ya no podemos tener más milagros, como debiera de haber entre la gente… ¿Por qué? Es porque la puerta de fe ha sido cerrada.
Ahora, Ud. dice: “Yo voy a la iglesia, Señor. Yo te he aceptado como mi Salvador. Pero creo que los días de los milagros ya pasaron”. ¿Cómo puede Dios obrar en un corazón como ese? Ud. ya tiene su mente resuelta. Ud. va a hacer aquello que quiere hacer. Dios no le puede decir nada a Ud. Entonces si Él no puede hacer eso, ¿cómo puede Él darles fe? ¿Por qué no simplemente le permiten a Él pararse en la puerta? Y a cada Palabra que Él dice de la Escritura, Ud. le dice: “Amén” a ella, y la acepta. Eso es lo que sucede cuando Jesús se para en la puerta de la fe.

40 Luego dice otra cosa aquí adentro. Ud. tiene una puerta a sus ojos. Y oh, esa es una gran puerta, una puerta a sus ojos. Uds. saben, nosotros vemos cosas. La gente de los Estados Unidos ha estado muy mimada. Dios nos ha enviado grandes avivamientos, y grandes cosas, y grandes dones, y se nos ha vuelto tan común.
Hace un tiempo un hombre iba al mar a tomar un descanso. Él quería oler la sal del agua, y escuchar el graznido de las gaviotas, ver las grandes y hermosas olas saltando, y las olas espumosas en el mar azul a medida que hacía bajar el cielo sobre ella. Y él pensó que sería tan emocionante. Él nunca antes lo había visto.
Y mientras iba de camino se encontró con un cierto marinero que se acercaba. Él le preguntó: “¿A dónde va, mi buen hombre?”.
Él le respondió: “Voy a la orilla del mar a descansar, para que mi alma se emocione, cuando yo pueda ver las grandes aguas saladas, y el rugir de sus olas, y las gaviotas y así sucesivamente”.
“Pues”, dijo él: “Yo nací en el mar. No tiene nada de emocionante”. Él simplemente lo había visto tanto al punto que no le era emocionante.

41 De esa manera es con muchas cosas con Uds. personas del Evangelio Completo. Uds. han visto a Dios hacer cosas, y milagros, y obrar entre Uds. al punto que se les ha vuelto común. Ya no les emociona. La Presencia del Espíritu Santo no les da un gozo y un gran fervor para seguir. ¿Por qué? Está en la edad de Laodicea: tibia. Ese es el día en el cual estamos viviendo. Ese es el día que Cristo dijo: “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo”. [El Hno. Branham toca. Ed.].
Ahora, noten mientras terminamos y vamos a empezar la línea de oración. Solo esto mientras terminamos… Él está parado a la puerta. Él quiere entrar por la puerta de su orgullo, la puerta de su vida privada. Él quiere entrar por la puerta de su fe para lograr que Ud. crea en Él. Él quiere entrar allí y quitar al predicador de su puerta. Si el predicador está parado en la puerta, entonces Cristo no puede pararse allí; Ud. escucha lo que el predicador dice. Escuche lo que Dios dice.

42 O si la denominación se interpone en su camino, cualquier cosa que esté en su camino, échela a un lado y diga: “Entra, Señor Jesús. Te doy la bienvenida. Tú estás tocando a mi puerta. Entra. Yo quiero que Tú me hables mientras leo Tu Palabra. Dame la fe para creerla, Señor, no lo que alguien más diga. Si ellos dicen que los días de los milagros han pasado… Si Tú dices que son igual ayer, hoy, y por los siglos, yo te creo a Ti”. Allí lo tienen. Entonces sus ojos…
Uds. saben que la Biblia dice aquí que Uds. están… Es un cuadro hermoso el día de hoy de la Iglesia porque tú dices: “Yo soy rico y estoy enriquecido, (las iglesias más grandes que hayamos tenido, los predicadores mejor entrenados que hayamos tenido), enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces (Uds. no lo saben), que tú eres un desnudo, y miserable, y pobre y ciego, y no lo sabes”.

43 Si un hombre en la calle… ¿Pueden Uds. imaginarse, viendo a alguien en la calle que estuviera caminando por la calle tan despreocupado como pudiera estarlo, y que estuviera desnudo, y pobre, y ciego, y cuitado y en desgracia? Luego Ud. se acerca a él y le dice: “Señor, espere un minuto. Mire. ¿No se da cuenta que Ud. esta ciego, y no…?”.
“Quítese de mi camino. Yo sé exactamente en dónde estoy, y mantenga su boca cerrada”. Hay algo mal con esa persona. Está mentalmente mal.
El otro día una mujer en Louisville, estaba llevando a su niño pequeño por todos lados, y por los estantes de la tiendas de diez centavos, y estaba diciendo: “Mira, cariño”. Y el pequeñito se le quedaba mirando. Y ella lo llevaba a otro estante; le decía: “Mira, cariño”. Y él simplemente miraba fijamente. Y las personas comenzaron a observarla.

44 Y finalmente ella tomó una pequeña baratija que hacía ruido. Ella le dijo: “Mira, cariño”. Y el pequeñito solo la miraba fijamente. Y ella cayó sobre el mostrador, gritando.
Y las personas vinieron a ver si podían consolarla, le preguntaron: “¿Qué es lo que pasa?”.
Respondió: “Él es un ser humano pequeño”. Dijo: “Él es… es el retoño de nuestra unión, de mi esposo y mío”. Y dijo: “Él ha llegado al grado que no nota las cosas que le pertenecen a los seres humanos. Su mente se ha vuelto aturdida, y solo se queda con la mirada fija”.

45 Si acaso no es esa la condición de la iglesia hoy en día. Dios está mostrando unos Billy Grahams, Oral Roberts, grandes señales y maravillas, y la iglesia dice: “Esa no es mi denominación”, solo se queda mirando, se ha vuelto espiritualmente demente, solo mira fijamente: “Oh, esta es mi iglesia”. Esas no son las señales que siguen al creyente. Ellos le prestan atención a su iglesia y se olvidan del Espíritu de Dios que lo hace a Ud. actuar igual que Cristo, que lo hace a Ud. amarle y creerle a Él.
¿Qué es lo que pasa? Sus ojos están cegados. Ellos no pueden… Ud. dice: “Yo tengo una visión 20/20”. Pero fíjense, la ceguera de la cual Él está hablando es ceguera espiritual.
En una ocasión un tipo de cierta iglesia me dijo, que no cree que… Ellos dicen que hablan donde la Biblia habla, y que guardan silencio donde está en silencio. Y yo dije: “Bueno, señor, ¿qué de cierta…?”.
Él dijo: “A mí no me importa lo que Ud. diga, Sr. Branham. Yo no lo creo”.
Yo dije: “No fue hecha para los incrédulos. No fue enviada a los incrédulos. Fue enviada a aquellos que creen. Ud. es un incrédulo. Y en qué condición tan más lastimosa se encuentra, en la que el diablo lo ha cegado”.
Él me dijo, dijo: “Entonces hiérame con ceguera”.
Le dije: “Ud. ya está ciego, señor”.
Él dijo: “Mi vista es perfecta”.
Yo dije: “Pero su vista espiritual…”.
Él dijo: “Oh, ceguera significa en sus ojos regulares”.

46 Yo dije: “Qué de Elías allá en Dothán, ese día cuando ellos se levantaron por la mañana, y los sirios los habían cercado, el ejecito había cercado la ciudad para entrar y tomar a Elías, porque él estaba declarando sus secretos y por el estilo. Y ellos lo odiaban”.
“Y Giezi se despertó y dijo: Oh, padre mío, él dijo: Mira. Los sirios tienen cercada toda la ciudad, y nosotros estamos en medio de ellos”.
Y Eliseo, ese viejo profeta, se levantó y se restregó los ojos. Él dijo: “Pero más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
Giezi miró alrededor, dijo: “Yo…yo… yo no veo nada, nadie más está sino solo Ud. y yo”.
Él dijo: “Dios, abre los ojos del mozo”. Y cuando sus ojos fueron abiertos, alrededor de ese viejo profeta estaban Ángeles de fuego y carros de fuego por millones. Vean, Giezi estaba cegado.

47 Y luego él dijo: “Venid, seguidme”. Él fue hasta el capitán principal, y él dijo —levantó su mano cuando llegó a la puerta y dijo: “Señor, hiérelos con ceguedad”. Y fue con el capitán principal y le preguntó: “¿Estás buscando a Eliseo?”.
Él dijo: “Sí, señor, así es”.
Dijo: “Venid, seguidme. Yo los guiaré a él”.
Ciegos y mirándolo directamente, ciegos viendo a Eliseo. Es así como está la iglesia esta noche. Dios, ten misericordia. ¿Están ciegos…? … a ver que Jesucristo está aquí en la tierra hoy, el mismo que era ayer, y será por siempre. Están espiritualmente ciegos. Ellos no conocen que —el diablo los ha cegado.

48 La Biblia dice que Jesús había hecho muchas cosas, ellos le llamaron Belcebú y por el estilo, porque ellos —el profeta dijo: “Tienen ojos y no pueden ver”. Y en esta Escritura, Jesús estaba hablando, dijo que la Iglesia llegaría a esa condición en los últimos días…?… la gente que se sienta aquí, tienen buenas iglesias, Uds. tienen hombres inteligentes. Uds. tienen suficiente dinero y están bien vestidos, pero están ciegos, desnudos. Casi no hay Sangre, no hay sobre Uds. gracia santificadora. Viviendo en el mundo si estuvieran… Si Uds. estuvieran santificados por el Espíritu de Dios (yo creo en santidad, Su santidad), Uds. actuarían diferente, vivirían diferente a como la gente vive hoy. Yo no les estoy hablando quizá a los individuos que están sentados aquí. Uds. saben a quién, en dónde está pegando y en dónde no. Solo soy responsable de decirlo. Ciegos…

49 Cuando yo era un muchachito allá en Kentucky donde nací, teníamos una pequeña vieja cabaña…?… allí, y un tocón como mesa, y… y un pequeño riel puesto por los lados, y un montón de cáscaras puestas allá donde papá y mamá dormían, un viejo colchón de cáscaras y una almohada de hojas de maíz. En el verano juntaban paja cuando podías obtenerla, hacíamos las camas de paja.
Y todos de niños dormíamos arriba en una —solo una pequeña… Dos pequeñas ramas, arbolitos con pequeñas ramas atravesadas, subíamos y nos acostábamos, teníamos solamente un colchón de hojas de maíz colocadas ahí y nos subíamos sobre eso y—y un viejo techo de tablas con rendijas y con grandes agujeros. Mamá solía colocar una lona sobre nosotros para que evitar que nos mojáramos cuando llovía.

50 Y recuerdo también que la corriente de aire que atravesaba eso durante la noche hacía que nos contagiara un resfrío en nuestros ojos, y nosotros —nosotros… Mamá lo llamaba materia. Sus pequeños… Nuestros ojitos se pegaban. Y ella decía: “El viento helado lo causó calándose por el edificio”. Y en la noche cuando ella… por la mañana cuando nos llamaba, ella decía: “Billy…?… ven para acá. Trae a Edgar contigo para que no se vaya a caer bajando los escalones”.
Y yo trataba de abrir mis ojos, y le decía: “Mamá, no puedo ver”.
Ahora, el abuelo era un trampero, un cazador. Y él decía… Él atrapaba mapaches, mapaches. Y les quitaba la grasa, hacía grasa de mapache, y mamá la colocaba en la pequeña estufa y la calentaba. Y ella la frotaba en nuestros ojos y masajeaba con esta grasa de mapache para que el resfrío se fuera de nuestros ojos y pudiéramos ver. Y después que la grasa de mapache era aplicada, grasa tibia de mapache, hasta que se nos quitaba toda esa materia de nuestros ojos, ella los limpiaba y después podíamos ver por dónde íbamos caminando.

51 Y ha habido una corriente de aire espiritual que ha recorrido la iglesia en América, y se han contagiado de una frialdad espiritual, y sus ojos están pegados. Jesús dijo: “Yo te amonesto que de Mí compres colirio, para que puedas ungir tus ojos”. Hermano, la grasa de mapache pudiera funcionar para el cuerpo literal, pero se va a necesitar más que grasa de mapache para que funcione en sus ojos espirituales.
Va a necesitarse un bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo enviado por Dios, el Aceite del Espíritu de Dios, para abrir los ojos que han sido atrapados en esta corriente de sociología, oh, o de toda clase de teologías y demás, de tanto enredo, y de todo este conglomerado de toda clase de chistes y comportamientos, y tonterías, y la enferma manera de vivir, y simplemente vadeando en pecado.

52 La nación está tan poblada, y el pecado ha entrado, y ha atrapado a nuestra gente. Solía ser que lo vulgar estaba en Paris. Teníamos que ir a Paris a obtener nuestros vestidos modernos para las mujeres. Hemos llegado a ser tan sucios y tan bajos al punto que Paris tiene que venir para acá y obtener sus modelos de nosotros. ¡Qué desgracia! Y cuando se corta la maternidad, se corta la columna vertebral de la cualquier nación. Allí tienen el rocanrol y la… aún los policías no pueden estar en paz en la calle, con disturbios de adolescentes, apuñalándolos y todo lo demás. Por causa que una corriente de aire espiritual la ha recorrido. La vida del hogar se destruyó.
¿Qué es hoy en día? Es un miembro moderno de iglesia. Papá se encuentra allá, en algún lugar jugando a la baraja, algún juego de póker. Mamá anda allá afuera en alguna de sus sociedades. Y… y la hermana está allá en la cantina, y en una fiesta de rocanrol. Y junior en alguna parte en su carro de carreras. La iglesia se encuentra vacía. De esa manera es nuestra iglesia moderna de hoy. Con razón Jesús dijo: “Yo los vomitaré de Mi boca”.

53 Si ellos abren esas puertas del orgullo, y el egoísmo, de la indiferencia, y la puerta de la fe, y de su… y si dejan que Dios les ponga colirio en sus ojos y que les abra los ojos, ellos verían que Él permanece siendo el mismo de ayer, y de hoy, y por los siglos. Ellos verían Su bondad. Pero es una lástima. Esa es la razón, gente, que es tan difícil que ellos se puedan quedar en la iglesia.
Aquí arriba en su propio estado, un poquito arriba de este lugar, yo solía cazar con un amigo mío. Él era un buen hombre. Pero la iglesia, la gente en la calle está esperando ver algo que sea genuino.
Y este amigo, él era un buen cazador. Y él… Yo solía subir allá y cazaba con él. Pero él era el hombre más malo que jamás haya conocido. Y él… él me solía decir… Él le disparaba a los cervatos cuando íbamos de cacería, simplemente por ser malo. Y…

54 Ahora, está bien dispararle al cervato si la ley —si la ley lo dice, pero… pero… pero no matarlos solo para ser malos. Yo soy un conservacionista. Yo fui guardabosques por años. Y yo no creo en destruir las cosas de esa manera, el dispararle a los pajaritos solo como blancos. Eso está mal. Es pecado hacerlo. Y si Ud. quiere darle al blanco, vaya a un campo de tiro. No lo mate al menos que se lo vaya a comer. Pero solo para ser malo…
Y un año subí a cazar con él, y él se había hecho un pequeño silbato. Y él podía soplarle a ese pequeño silbato, y sonaba igual como un pequeño cervato, un bebé venado cachorrito llorando. Y le dije: “Burt, de seguro tú no vas a usar eso”.
“Oh”, él dijo: “Billy, compórtate. Tú no eres más que un predicador con corazón de gallina”.
Y yo dije: “No hagas eso”.

55 Bueno, salimos a cazar aquel día. Y empezó a nevar un poco, y nosotros estábamos rastreando. Nosotros no habíamos visto ni una huella de venado. Era alrededor de mediodía, así que él se sentó. Y empezó a alcanzar su bolsillo, justo en un lugar pequeño que estaba al descubierto. Y yo pensé que él iba a tomar su emparedado para comérselo. Y él sacó este pequeño silbato. Yo pensé: “Oh, tú no harás eso, Burt”.
Y él tomó este pequeño silbato, y al soplar lloró como un pequeño cachorrito de venado. Y cuando lo hizo, noté que al atravesar el lugar, una madre gama grande se levantó. Y ella estaba viendo por todas partes. Yo podía ver sus grandes ojos café, y esas grandes venas, y… Ella era una madre. Ahora, es inusual en la temporada de cacería que un venado se levante así de entre esa maleza. Ella se mantiene acostada, especialmente como a las once del día. Ella está descansando.
Pero un bebé lloraba. Había algo en ella. Ella era una madre. El bebé estaba en problemas. Ella comenzó a buscar. Y yo vi a Burt con esos ojos que parecían de lagartija, volteó a verme con esa clase de sonrisa de Satanás; él jaló el perno hacia atrás, y metió una bala en ese rifle calibre .30-06; y él era de puntería mortal. Yo volteé mi cabeza; y pensé: “Oh, no”.

56 Y él sopló el pequeño silbato otra vez. Y la madre venado salió directamente al descubierto, todo en sí era inusual. Y ella miró al cazador. Ella se asustó, o así lo llamamos, solo se estremeció por un minuto, pero no corrió. ¿Qué sucedía? Ella era una madre. Ella no estaba nomás jugando a la iglesia. Ella no estaba jugando a tener lealtad. Ella tenía algo por dentro. Ella había nacido siendo madre: algo real.
Y el cazador bajó el rifle. La mira de cruz le apuntó directamente a ese corazón leal de madre que ella tenía. Yo pensé: “Oh, Dios, en un minuto él le estallará su precioso corazón leal en pedazos atravesándolo por los dos lados de ella, con esa bala de ciento ochenta granos, expandiéndose. Le sacará completamente su corazón. ¿Cómo puede ser tan cruel como para matar a esa preciosa madre que está parada allá desplegando algo que es real, ese amor de madre?

57 Y yo me di la vuelta; no podía mirarlo. Y pensé: “Oh, Dios, no dejes que lo haga”. Y yo estaba esperando escuchar en cualquier momento el rugido del rifle, y así de cerca, la volaría a quince pies. Yo pensé: “Su pobre corazón se le estallará. Pero ella es tan leal”.
Y noté que el rifle no disparó. Y me di la vuelta para mirar, y el cañón del rifle estaba temblando de esta manera. Él miró alrededor, y lágrimas estaban corriendo por sus mejillas. Él aventó el rifle al suelo, y me agarró de la pierna, y dijo: “Billy, ya tuve suficiente de eso”. Él dijo: “Guíame a ese Jesús del cual tú hablas”. En ese banco de nieve, yo guié a Cristo a ese hombre de corazón cruel. ¿Por qué? Porque algo tenía algo de real para poderlo desplegar.

58 Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Pero si la sal ha perdido su sabor; Uds. son solamente miembros de iglesia. Ella tenía algo real. Y el cazador estaba buscando algo real, y él vio la lealtad de una madre desplegándose, no de manera hipócrita, ni con fingimiento, pero algo que era real. Oh, ¿no quieren ser reales para Cristo de esa manera? Él toca a su corazón.
Inclinemos nuestros rostros solo por un momento para orar. Antes que oremos, me gustaría hacerles esta pregunta, con sus rostros inclinados por favor. ¿A cuántos de los que están aquí simplemente les gustaría decir: “Dios, aunque pudiera pertenecer a la iglesia…?”. Y tal vez Ud. no pertenece, pero Ud. en verdad quiere ser real, y Ud. diga: “Oh, yo quiero ser un Cristiano verdadero”.
Y Ud. diga: “Dios, dame lo que es real para desplegar a Jesús, Tu Hijo, mi Salvador. Dame una verdadera experiencia y pon algo en mí tan real como el amor que esa madre venado tuvo por su cachorrito venado”. Levanten sus manos y digan: “Acuérdate de mí, Dios”.

59 Dios les bendiga, por todo alrededor. Dios les bendiga aún. Hay veinte o treinta manos levantadas. En el balcón, levanten su mano. Dios le bendiga, dama. Alguien más que no haya… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga aquí, señor, a Ud. en la parte de atrás, por todo el pasillo de en medio, a mi izquierda. Dios le bendiga, al joven sentado allí. Dios le bendiga, joven. Eso está muy bien.
¿Qué es lo que hacen cuando levantan su mano? Vean, Uds. desafían las leyes de la gravedad. La ciencia dice que normalmente las manos tienen que colgar. La gravedad las mantendrá abajo. ¿Pero qué sucede? El espíritu dentro de Uds. y un Espíritu está a su puerta ahora mismo.

60 “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre lo le trajere primero”. Y cuando Dios está parado allí, Vida Eterna, está diciendo: “Hijo, eres culpable. Decídete esta noche y sírveme a Mí”. Entonces Ud. desafía las leyes de la naturaleza. Ud. desafía las leyes de la gravedad. Uds. levantan sus manos hacia su Creador. Uds. han hecho una decisión. Y muestra que hay un espíritu de vida en Uds. que puede hacer eso. Eso es lo que lo logra. Si en verdad lo dicen con sinceridad de corazón, Dios les dará su deseo.
¿Pudiera haber uno más o dos, mientras esperamos? “Acuérdate de mí, oh Dios”. Muy bien. Eso es bueno. Dios le bendiga, jovencito. Eso está bien, adolescente, que está… Ud. ha hecho la cosa más grande que pudiera hacer, hermana, justo en el entronque de la vida. Ud. ha hecho algo real. Quizá Ud. ha hecho muchas cosas grandes, pero esa es la cosa más grande que ha hecho cuando Ud. levantó la mano.

61 ¿Pudiera haber alguien más antes que oremos por Uds.? Dios le bendiga, dama. Eso es bueno. Querida hermana, Ud. está avanzada en edad, pero quizás Ud. ha hecho cosas grandes. Quizás esa mano ha mecido una cuna, quizás ha limpiado las lágrimas de los ojos de un pequeño bebe que lloraba. Pero la cosa más grande que Ud. ha hecho, fue cuando Dios tocó a su corazón y Ud. levantó su mano…
Usted también, jovencita que está justo detrás de ella. Esa es la cosa más grande que pudo haber hecho cuando Ud. levantó su mano a Cristo: “Oh, Dios, ten misericordia”. Dios le bendiga joven que está aquí arriba en el balcón. Oremos.
Señor Dios, gran Jehová Creador, ten misericordia, Señor. Y este pequeño mensaje a pedazos de esta noche, muchos te han recibido como su Salvador personal, y ellos quieren una experiencia verdadera, Señor. Ellos quieren ser como Jesús. Quieren tener un amor real en su corazón, que despliegue el amor de Dios en las personas con las que trabajan y con las que se asocian y con las que van a la iglesia. Ellos quieren algo que es real, que sea…

62 Tu dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Esa sal si entra en contacto, produce una sed. Dios, que puedan tener contacto Contigo y tan salados, que lo puedan decir, hasta que sus vecinos y quien sea que ellos contacten puedan tener sed como ellos. Concédelo, Señor.
Ellos son Tuyos. Son los trofeos del mensaje. Y Tú dáselos a Tu Hijo como regalos de amor, y nadie puede arrebatarlos de Tu mano. Tu dijiste: “El que escucha Mis palabras, y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, pero ha pasado de muerte a Vida”. Concédelo, Señor. Ellos son Tuyos.
Tal vez yo nunca tenga oportunidad de estrechar esas preciosas manos que fueron levantadas en el aire, pero en aquel día cuando estemos parados en el más allá, quizá antes de la mañana, cuando Jesús venga, y estemos parados ante Su silla de juicio… Oh, Dios, Tú dijiste: “Cuando Yo vea la Sangre, pasaré de vosotros”. Esa es la única cosa que será reconocida en aquel día.
Por lo tanto Dios, quizás yo pueda saludarlos entonces, y ellos me puedan decir que te recibieron como su Salvador justo aquí en esta gran reunión en esta gran ciudad. Concédelo, Padre. Te los presento ahora a Ti, que Tú los guardes en perfecta paz cuyos corazones permanecen en Ti. Porque lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.

63 Me gustaría que el pianista por favor, o el organista, quien sea, si puede ir al piano. Después que el mensaje termina, ¿no aman simplemente tanto la Palabra de Dios? Oh, solo adorémosle ahora solo por un momento. ¿Acaso no les gusta adorar a Dios? Ahora, vamos a…
¿Cuántos se saben ese viejo himno: “Yo le amo, yo le amo, porque Él me amó primero?”. Eso es bueno. Denos un acorde, ¿lo hará hermana, por favor? Y vamos solamente a adorar a Dios. No se fijen quien está sentado cerca de Ud. ahora solo miren hacia arriba y alábenle a Él. Ahora, todos juntos.
Yo le amo, yo le amo
Porque Él a mí me amó
Y me compró la salvación
Allá en la Cruz.

64 Ahora: “Mi Fe Espera En Ti, ¿por favor? Oh, amo esto. ¿No sienten simplemente la Presencia del Espíritu Santo? Pues, almas han vuelto al hogar. Ovejas errantes entraron al redil. Eso fue lo que lo logró. ¿Ven?
Ahora, cada uno de los que levantaron la mano, averigüen con alguno de los pastores. Busquen una buena iglesia en casa. Vayan a la iglesia. Si no han sido bautizados, lleven a cabo un bautismo Cristiano. Si no han recibido el Espíritu Santo, recíbanlo ahora.
Todos juntos ahora, empecemos ahora, muy dulcemente para el Señor.
Mi fe espera en Ti,
Cordero Quien por mí,
Fuiste a la Cruz.
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón
Tú santa Luz!
¿Cuántos de Uds. le aman a Él? Levanten sus manos de esta manera. Muy bien. Mantengamos esas manos arriba solo por un minuto.
A ruda lid iré,
Y pruebas hallaré,
MI guía Sé;
Líbrame de ansiedad,
Guárdame en santidad,
Y por la Eternidad,
Tuyo seré.
Ahora, con nuestros rostros inclinados, oremos esta oración juntos.
Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre.
Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdónanos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en tentación; mas líbranos del mal: Porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria por siempre. Amén.

65 ¡Oh, me siento realmente religioso! ¿Uds. no creen que los bautistas gritan? Bueno, yo sí. Yo simplemente le amo a Él. Veamos.
Tarjetas de oración por los cientos… Aquí casi no tenemos ni cien. Ahora, vamos a… No voy a usar las tarjetas de oración. Ud. no tiene que tener una tarjeta de oración. ¿Cuántos saben que Él está presente? ¿Creen que Él está presente? ¿Cuántos creen que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? Hagan de esta manera.
Bueno, si Él lo es, ¿acaso no podría Él venir aquí ahora mismo, y ungirme, y ungirlos a Uds., para que la misma cosa que Él hizo en el día de Su carne aquí en la tierra…? Él lo prometió: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Se acuerdan de la mujer que tocó Su vestidura, y Él dijo: “Tu fe te ha salvado?”. ¿Se acuerdan de eso? ¿Se acuerdan?
Bueno, ¿no es Él el mismo Dios hoy? Y si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, ¿acaso Dios no actuará de la misma manera como lo hizo ayer, hoy, y por los siglos? Inclinemos nuestros rostros y solo crean en Él ahora. Y cada uno ore. Lo que sea que esté en su corazón, solamente pídale a Dios que tenga misericordia de Ud.

66 Ahora, Señor, este servicio es Tuyo. Y yo oro que Tú seas misericordioso ahora, y permitas que Tú Espíritu se mueva en este edificio. Y concede, Dios eterno, que todos los que están enfermos ahora, y que todas las aflicciones, y todas las enfermedades puedan dejar a esta querida gente. Que no quede ni uno solo que no reciba su sanidad. Tú gran Presencia y Tu gran Espíritu, nos pueda conceder esto esta noche, Señor.
Y ahora, la gente se está sometiendo a sí misma a Ti. Yo me estoy sometiendo a Ti. Y permite que Tu Espíritu Santo nos mueva a honrarte y a glorificarte a Ti. Y que la gente pueda saber que Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, que Tú pusiste a unos en la Iglesia, apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores, para perfeccionarla.
Concede, Señor, que la gente pueda escuchar los que acaban de recibirte como su Salvador personal, que ellos puedan ver, y entender, y que puedan darse cuenta que Tú todavía vives esta noche. Concédelo, Padre. Esto pudiera ser extraño, pero yo creo que Tú lo harás. Permite que Esto pueda actuar como lo tuvimos anoche, a la mujer junto al pozo, se le dijo los secretos de su corazón, que pueda suceder esta noche que… que los hombres o… Como Pedro que vino y Tú supiste quién era él. Y como Felipe, Tú supiste en dónde había estado.

67 Y como la mujer que tocó Tu vestidura y Tú te diste la vuelta y dijiste: “¿Quién me ha tocado?”. Y todos ellos lo negaron, y Tú dijiste: “Yo me he debilitado”. Y Tú buscaste alrededor hasta que encontraste a la mujer y supiste cuál había sido su problema y se lo dijiste, y su fe la salvo a ella. Concédelo, Señor.
Si Tú haces eso, nosotros estaremos felices. Y formará un gran clímax para la reunión de esta noche. Tú has sido tan bueno al bendecirnos. Nos sentimos tan refrescados con Tu Presencia. Gran Dios del Cielo, concede esto por medio del Nombre de Jesús. Tú Hijo. Amén.

68 Ahora, yo no estoy diciendo que Él lo hará, pero si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él actuará de la misma manera. Ahora, la Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es eso lo que dice la Escritura? Ahora, si Él puede ser tocado por medio de nuestras enfermedades, y Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, ¿no tendría Él que actuar de la misma manera como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra?

69 Ahora, Uds. solamente crean de todo corazón, y Dios lo concederá. Ahora, solamente observen. Cada uno de Uds. me es desconocido. Yo no conozco a nadie en el edificio excepto…. Excepto al Capitán Stadsklev que está aquí, Chaplain. Los que están ante mí me son desconocidos. Este muchacho que está aquí, yo, son los muchachos de las grabaciones, los conozco a ellos. Atrás de mí está el grupo.
¿Cuántos de los que están allá que están muy enfermos y que quieren que Cristo los sane, podrían decir…? A mí no me interesa quién sea, Ud. solamente levante su mano, diga: “Dios, yo… yo quiero que Tú me sanes. Yo quiero que Tú me sanes”. Solo sean reverentes, arriba en el balcón, donde quiera que se encuentren.
Y si Él actúa de la misma manera… Ahora, Su Espíritu, no lo pueden ver, Uds. pueden ver Sus obras. Si Él actúa de la misma manera como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿todos Uds. creerán en Él? La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos conste toda palabra”. Ahora, solo estén orando.

70 Que Dios permita que Él pueda… Él pueda venir de un lado a otro. Empecemos por este lado. Para obtener algo de todas partes, si Dios lo hace. Voy a observar este lado. Y Uds. personas en las hileras oren y crean en Dios. Solo recuerden, Él está presente.
Ahora, aquí está. Enfrente de mí aparece un hombre. Él está sufriendo de una ruptura, sentado aquí mismo: Sr. Shaw. Yo no lo conozco, ¿no es así, señor? Nunca lo he visto en mi vida. Eso es correcto. Tenga fe. Ud. estaba orando: “Dios, permite que me hable a mí”. Si eso es correcto, levante la mano. ¿Qué tocó Ud.? Ud. nunca me tocó a mí, ¿no es así, señor? Pero Ud. tocó al Sumo Sacerdote; Él le respondió.

71 Alguien más oró. Aquí está un hombre, otro que está sentado aquí al final, sufriendo de la misma cosa, una ruptura, una hernia. Seguro. Yo no lo conozco, ¿no es así, señor? Nunca lo he visto en mi vida hasta donde yo sé. Sin embargo su nombre es el Sr. Spencer. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Lo cree? ¿El mismo Cristo?
La dama que está detrás de él con asma. Si Ud. lo cree y rinde su vida a Cristo, Él la sanará. ¿Cree Ud. que Él lo hará? ¿Rendirá su vida a Él? La dama con la cosita blanca, o la pequeña rosa roja en su sombrero, ¿cree en Cristo con todo su corazón? ¿Lo hará? Rinda su vida a Él y la condición asmática la dejará. Ud. sanará. Si Ud. lo acepta a Él como su Salvador y su Dios, Él se lo concederá.

72 Yo nunca la he visto en mi vida; Ud. sabe eso. Está oscuro y claro a la vez. Él quiere darle la bendición, pero Ud. tiene que aceptarlo a Él primero. Solo hay un poco de escepticismo en su vida. Aléjese de eso. Crea en Él. La oración de la jovencita hizo eso.
¿Qué de Ud. sentado aquí, señor? Ud. tiene algo mal con su brazo, se encuentra aquí en medio de la hilera. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Su esposa está sentada allí con diabetes, ¿cree Ud. que ella sanará también? Yo no lo conozco, ¿verdad? Pero es Cristo.
¿Qué está tocando la gente? A propósito, esta mujer que está sentada por aquí está conectada con Ud. de alguna manera, una madre. Eso es correcto. Uds. vienen juntos. Y Ud. tiene artritis. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Si puede creer, Dios la sanará.
Este hombre que se encuentra directamente en la parte de atrás, que me está mirando a la cara, él se está preguntando si puede tocar a Cristo. Él está a su lado. Ud. tiene una hernia, señor. ¿Cree que Dios lo va a sanar de eso? Si lo puede creer, lo podrá recibir. Si puede creer…

73 ¿Qué de esta otra parte, algunos de Uds.? Tengan fe; crean. Miren. Les mostraré la gracia, permítanme mostrarles la gracia. Aquí está sentado un hombre de color aquí por atrás con su cabeza inclinada, orando, con sus manos hacia abajo de esta manera, sentado al lado de un hombre blanco, una dama se encuentra a un lado de él, el hombre está sufriendo con diabetes. Si Ud. puede creer con todo su corazón, puede ser sanado.
¿Creerá junto con él, hermana? ¿Lo cree? Yo no los conozco, ¿no es así? Nunca los he visto, pero eso es cierto, ¿no es así? Levanten su mano si es verdad. Ponga su mano sobre él, y tenga fe ahora. ¿Ve Quién es Él? Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
El caballero sentado de este lado por el siguiente pasillo de aquí, Ud. está sufriendo con algo que está mal en sus oídos, y Ud. también tiene un problema en la garganta, ¿no es así, señor? Trae unos lentes puestos, está usando una camisa blanca… Eso es correcto. Ud. estaba sentado allí orando, ¿no es así? Eso es correcto. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios.

74 Sentado aquí en la hilera de enfrente, señor, con las ulceras, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Lo cree? El joven sentado aquí con su cabeza inclinada, diciendo: “Dios, que sea yo el siguiente”. Eso es cierto. Levante la mano si es así. Muy bien. Siga adelante; sus ulceras se han ido de Ud.
¿Creen Uds. que Él está aquí? ¿Acaso no es Cristo que está aquí por todo el alrededor? ¿Es ese Cristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Cuántos lo aceptan a Él ahora y dicen: “Yo sé que Él está aquí?”. Vean, yo no los conozco. Es el espíritu de Uds. haciendo eso. ¿Ven? El Espíritu Santo hablándoles. Ahora, pongan sus manos unos sobre otros. Oremos por todos… toda la gente que está aquí.
¿En dónde está el pequeño bebé que estaba llorando hace unos minutos? Pongan sus manos sobre el niño. Muy bien.

75 Señor Dios, ten misericordia solo ahora, Señor. Y permite que Tu Espíritu se mueva en este edificio y sane a cada persona que está en la Presencia Divina. Esta noche Tú mismo has probado que eres Dios. Tú eres Dios ayer, Dios hoy. Tú no eres un fuego pintado o un Dios histórico. Tú eres un Dios que siempre ha sido Dios y siempre será Dios.
Y Padre, yo oro así como Tú mismo te has manifestado al salvar a los pecadores y sanando a las personas que se encontraban en una situación que no podían ser sanadas, luego vieron el milagro del Señor Jesús. Dios, concede que cada uno de ellos pueda ser sanado ahora mismo.
Satanás, vete de este edificio y sal fuera de aquí. Te lo ordeno en el Nombre de Jesucristo, deja ir a estas personas.
¿Aceptan Uds. su sanidad? Levanten sus manos a Él, digan: “Señor, lo creo. Yo lo creo. Todo es posible, Señor, yo lo creo”.
Muy bien. Si Uds. lo creen con todo el corazón, Uds. que inclinaron sus rostros hace unos minutos para recibirle a Él como su Salvador, inclinen sus rostros otra vez solo por un minuto, cada uno de Uds. Si inclinan sus rostros solo por un minuto ahora…. Hermano Sweet, aquí en este preciso momento mientras Ud. está dirigiendo la oración. Dios le bendiga.
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