OBRAS DEL MENSAJE


Fe Probada Por El Tiempo
New York, New York, E.U.A.
58-0530
1 Gracias. Permanezcamos de pie solo por un momento por favor para orar, mientras inclinamos nuestros rostros.
Eterno y bendito Dios, venimos ante Tu santa Presencia a ofrecerte la adoración de nuestros corazones, dándote las gracias y la alabanza a Ti por lo que has hecho por nosotros. Somos indignos de las bendiciones que Tú nos has dado.
Oraremos para que Tú nos tengas misericordia y que nos extiendas de Tus bendiciones en esta noche. Señor, no mires nuestros pecados, pero mira nuestra fe que mira a Cristo, Quien fue nuestra barrera del pecado, Quien perdona todos nuestros pecados y sana todas nuestras dolencias. Y creemos en Él, Señor. Y nosotros le amamos a Él.
Y sabemos que Tu amor hizo que Él nos fuera proyectado: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Y eso hacemos, Señor.
2 Y esta, la noche del cierre de estas dos noches de reunión en esta hermosa ciudad, Oramos, Dios, que de alguna manera Tú nos perdones nuestras debilidades, y tomes las semillas que han sido sembradas, y que puedan crecer en los grandes campos de nuestras almas. Concédelo, Señor.
Ayúdanos esta noche. Estamos parados aquí sin saber exactamente qué hacer o qué decir, pero estamos dependiendo de Ti, el Autor y Consumador de nuestra fe, Quien nos ha dado la promesa de que si abrimos nuestras bocas Tú la llenarás. Y nosotros creemos que Tu Palabra es verdad.
Bendice a estas personas, bendice a los ministros, y a sus iglesias, y a todos los laicos, y a los que nos permitieron tener el edificio, la escuela, y que todos juntos podamos ser —que pueda ser de gran bendición puesto que nos hemos reunido. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
3 El Sr. Sweet estaba diciendo que levantaron una pequeña ofrenda de amor para mí. Yo aprecio eso. Yo no vine por eso, pero lo aprecio. Mis gastos no son muy elevados. Yo trabajé por diecisiete años mientras pastoreaba una iglesia Bautista y nunca tomé un centavo. Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida, por mí mismo, nunca he levantado una ofrenda en mi vida.
4 Y ahora, mis gastos no son muy elevados. Ellos ascienden más o menos a unos cien dólares diarios en mi oficina, y casa, y demás. Ahora, eso le pudiera parecer mucho dinero a algunos. Pero, ¿a cuánto piensan Uds. que ascienden los gastos diarios de Oral Roberts? Son de aproximadamente diez mil dólares diarios. Y los de Billy Graham algunas veces ascienden a veinticinco mil el minuto en su transmisión y cosas.
Entonces vean, esto es muy poco. Pero yo he mantenido mi obra pequeña, calmada, humilde, de ese modo puedo venir con grupos como este, y ministrar. ¿Ven? Si llegase al extremo de tener mucho tiempo en la radio, y televisión, y grandes oficinas, y cosas (lo cual pudo haber sido), entonces no pudiera ser guiado como lo soy ahora de ir a cinco o a seis o lo que pudiera ser. Y en una ocasión yo prediqué ante quinientas mil personas. ¿Ven?
5 Y si el Señor quiere que vaya al extranjero, entonces Él, de algún modo, alguien lo patrocina, y voy al extranjero, y miles de personas asisten a una gran reunión en toda la ciudad, Él simplemente de alguna manera los introduce; así no tengo que continuar con eso. Por lo tanto es una vida hermosa el vivir por fe.
Y estoy muy contento que Dios me haya permitido venir y tener este tiempo de compañerismo con Uds. Espero que un día nos volvamos a encontrar. Si no es aquí, yo los encontraré en aquel lugar, por la gracia de Dios, cuando todo termine. Y Uds. escucharán cuando los encuentre allá; yo tendré el mismo testimonio que tengo ahorita. ¿Ven? Él es el mismo.
Y ahora, yo estaré orando por Uds. Uds. estén orando por mí. Y quiero darles las gracias por la pequeña ofrenda de amor. Tengo una familia, tres hijos y una esposa. Y así que tenemos la oficina; tenemos nuestros gastos. Y cada semana enviamos miles de telas ungidas alrededor del mundo, y cartas de muchas naciones… Tenemos…
6 Pueden imaginarse, tenemos cuatro teléfonos por los que puedo contestar, y algunas veces el promedio es de cuarenta y dos llamadas de larga distancia por hora. ¿Ven? Eso es las veinticuatro horas del día. ¿Ven? Y pueden imaginarse lo que eso es; es una gran tensión. Uds. pudieran haber visto mi fotografía de hace ocho años y la de ahora, y no saber que es la misma persona, por causa de la tensión, constantemente, noche y día, todo el tiempo.
Pero una cosa… Alguien me preguntó, dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo va a descansar?”.
Le respondí: “Cuando cruce el Jordán, habrá descanso para mí en aquel lugar”. Ahora, las noches están llegando; yo debo trabajar duro ahora. Y Uds. trabajen junto conmigo al estar orando por mí y pidiéndole a Dios que me ayude a hacer lo mejor que yo sé para ganar almas para Él.
Y yo quiero darle las gracias a la escuela, si de casualidad algunos de los encargados están cerca, que nos permitieron tener este lugar; yo lo aprecio. Le doy las gracias a las iglesias que han sido nuestros patrocinadores, a los pastores, en verdad que apreciamos eso, hermanos. Probablemente nunca en mi vida los he conocido; tal vez han estado en una convención en algún sitio, pero yo lo agradezco.
Yo sé que en un pueblo de una nación intelectual como en la que vivimos, el que puedan estirar la mano y decir: “Mire, yo creo en esto como para patrocinarlo”, es un gran paso. Estoy seguro que Dios les recompensará ricamente por este paso que han dado al apoyarlo. Muchas gracias a cada uno de Uds.
7 Y ahora, inclinemos nuestros rostros una vez más para pedirle al Autor que nos interprete el Libro. Señor, esta es Tu Palabra. Y yo estoy cansado esta noche, Señor. Con esta van treinta noches seguidas. Y oro que Tú me ayudes de alguna manera, que yo pueda estar simplemente tan sumiso a Tu Espíritu, que el Espíritu Santo tome las palabras y las coloque exactamente donde pertenecen. Concédelo, Señor.
Recibe la gloria de algún modo de los esfuerzos que estamos empleando. Bendice a Tus hijos. Ellos están reunidos aquí en esta noche sin ningún otro propósito más el de adorarte a Ti. Y oro, Señor, que Tú puedas venir y que nos permitas adorarte. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
8 He escogido para esta noche solo un pequeño texto conocido que se encuentra aquí en el Libro de Apocalipsis, y en el capítulo 3 y el versículo 20.
He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Este es un texto un tanto inusual. Pero Uds. saben, Dios es inusual. Él hace cosas de manera inusual. Y no es una Escritura muy larga a leer, pero hay suficiente en ella, si Dios nos la revela, suficiente para salvación y para la sanidad de todo el mundo. Es la Palabra eterna de Dios.
9 Y la lectura de la Escritura fijada posicionalmente esta noche, es a la Edad de la Iglesia de Laodicea, la cual yo en verdad creo que estamos viviendo en esta Edad de la Iglesia de Laodicea. Yo creo que cada ministro o lector Bíblico en esta ciudad si están aquí esta noche, o en la nación, ellos admitirán que este mensaje fue a la Edad de Laodicea, que viene siendo la última edad de la iglesia que se volvió tibia, ni caliente ni fría. Y Dios los iba a vomitar de Su boca de acuerdo a la lectura.
Y es una… La escena de la lectura es inusual, porque Alguien está tocando la puerta. No puedo acordarme en este preciso momento del artista que pintó ese cuadro famoso de Jesús tocando la puerta. Pero recuerdo haber tomado la historia del cuadro, de cómo fue pintado. Yo sé que le costó al artista griego, oh, muchos años de su vida el hacer este cuadro. Y todos los cuadros famosos antes de que puedan ser puestos en el salón…. o ser colgados en el salón de la fama, tienen que pasar primeramente por el salón de los críticos.
10 ¡Qué cuadro más hermoso de la iglesia! Antes que la Iglesia pueda ser sacada de entre los críticos, primeramente tiene que pasar a través de los críticos. Y luego es llevada en el rapto a la gloria después de afrontar la prueba de la crítica.
Y debiera hacer feliz a cada Cristiano esta noche el saber que pueden vivir de tal manera en la tierra, no siendo de la tierra, sino solo un peregrino y extranjero, un forastero aquí, sabiendo esto, que nuestra —nuestra herencia no es de este mundo. Nuestro Reino no es de este mundo; es en el mundo que está por venir.
Sabiendo esto que estamos viviendo en lo que ellos llaman “el día del hombre”. El día del Señor vendrá. Ese será el día para Su iglesia. Todas estas cosas son terrenales y van a perecer.
11 Y noten que nuestro Señor dijo: “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución”. Cada hijo que viene a Dios primeramente tiene que ser probado, castigado, recibir el entrenamiento de hijo. Sin excepciones, cada hijo que viene a Dios tiene que ser probado. Y si nosotros no podemos sufrir el castigo, entonces la Escritura dice que llegamos a ser hijos ilegítimos, y no los hijos de Dios.
Y acaso no es una gran sensación el saber que la gracia de Dios los ha traído a algunos de Uds. aquí durante veinte, o treinta años de pruebas y persecuciones. Dios hizo eso por Ud.: muestra que Ud. es un verdadero hijo de Dios. Y Él los ha recibido en Su compañerismo. Un día en medio de todos aquellos que lo han criticado, Ud. será glorificado y tendrá un cuerpo semejante a Su propio glorioso cuerpo en Su venida. Nosotros esperamos esa bendita esperanza.
12 Y entonces, este gran cuadro a medida que iba pasando por los críticos, allí estaba un crítico sobresaliente que vino y le dijo: “Señor, yo creo que su retrato de Cristo es hermoso. Y pienso que la puerta y todo el escenario, y el hecho que vino por la noche en la oscuridad, y tocando la puerta, pienso que eso encaja muy bien con Apocalipsis 3:20”. Pero él dijo: “Solamente hay una cosa que Ud. olvidó hacer, señor”.
Y el artista dijo: “¿Qué pudiera ser eso?”.
Él dijo: “Ud. olvidó colocarle cerradura a la puerta. Si el hombre le dijere: Entra, ¿cómo va a entrar cuando no hay una cerradura que Él pueda usar?”.
“Oh”, el artista dijo: “Yo lo pinté así. Mire Ud., en este caso la cerradura se encuentra en el interior”.
13 Y de esa manera es. La cerradura está en el interior; Cristo toca la puerta, pero Ud. tiene que abrir la puerta. Él no hará nada en contra de la voluntad de Ud.… Él le da a Ud. la habilidad para que le deje entrar, pero Él —no entrará a la fuerza, porque no hay una cerradura por la que Él pueda entrar. Ud. debe abrir la puerta.
Y entonces, ¿para qué toca alguien la puerta? ¿Cuál sería el objetivo de alguien al tocar una puerta? Es para tratar de ingresar al interior para —con un mensaje, con un presente, o con una comisión, o algo que aquel que está tocando está tratando de ingresar para ver quién está en el interior. Y esto ha sido hecho por amigos y enemigos a través de la edad.
14 Por ejemplo, ¿qué si en los grandes días del gran César Augusto, qué si él hubiera venido a un —a la casa de uno de los campesinos en Roma? Y él hubiera tocado la puerta de este pobre, en la parte más sucia de la ciudad, donde los pobres viven… Y el gran Augusto hubiera venido y tocado la puerta de algún campesino pobre, y el campesino hubiera ido a la puerta, la hubiera abierto, y allí estuviera parado el gran César… ¿Qué creen Uds. que el campesino hubiera pensado? “Yo, un hombre pobre, que casi ni sé cómo ir de una comida a otra, y aquí está el emperador de la nación parado a mi puerta”. Qué honor hubiera sido para el campesino, ese hombre pobre, porque César era el hombre más importante en todo el mundo romano. Así que hubiera sido un gran honor para él.
Ahora, él entonces hubiera dicho: “Gran emperador, entra a mi humilde hogar. Si hay algo que Ud. desee de mi casa, es suyo. Ud. puede tomarlo. Si hay cualquier cosa que yo pueda hacer en ayuda de mi gran emperador, lo haré”. Porque es la importancia de la persona que está a la puerta lo que lo hace tan real.
15 O qué si recientemente en Alemania, cuando el fallecido Adolfo Hitler, el gran Führer de Alemania, qué si él hubiera ido a la casa de uno de sus soldados, a un pequeño soldado raso, y le hubiera tocado la puerta. Y el pequeño soldado hubiera ido y se hubiera asomado por la ventana, y que hubiera visto que era Hitler a su puerta, el hombre más grande de Alemania, parado a la puerta de un soldado raso. Pues, rápidamente él hubiera ido a abrir la puerta, y con la — se hubiera puesto en posición de firmes, y con el saludo alemán.
16 Y después él hubiera, tal vez, se hubiera puesto de rodillas y le hubiera dicho: “Gran Führer de Alemania, Ud. ha honrado mi pequeño lugar de adobe. Entre por favor, mi amable señor. Y si hay alguna cosa en mi casa que Ud. quiera, es suya. Me siento tan honrado de tenerle, el gran dictador de Alemania, el que pueda venir a mi casa, o aún entrar a mi patio y tocar a mi puerta”. Seguro, hubiera sido un gran honor. Y él le hubiera permitido al Sr. Hitler entrar, y cualquier cosa que él hubiese deseado la hubiera podido obtener.
Y esta noche si nuestro querido Presidente Dwight Eisenhower viniera a la casa del mejor demócrata que hay en la ciudad y tocará la puerta, Ud. pudiera diferir con él en políticas, pero sería un honor saber que Dwight Eisenhower toca a su puerta, para cualquier persona que está aquí. Eso es correcto. Porque él es uno de los más grandes americanos que hay; él es el Presidente de los Estados Unidos. Y un buen demócrata se sentiría honrado de tener a Dwight Eisenhower a su puerta.
17 O qué si la Reina de Inglaterra quien visitó recientemente Canadá, y después se dirigió a los Estados Unidos, y qué si ella hubiera venido para acá y hubiera ido a —a una pequeña choza donde yo probablemente hubiera vivido aquí, o a, digamos con la persona más pobre de la ciudad, y si se hubiera humillado a sí misma, y hubiera tocado la puerta, o que le hubiera tocado a Ud. su puerta. Y que Ud. hubiera ido a la puerta, y hubiera visto que era la Reina de Inglaterra. Pues, Ud. se hubiera sentido honrado, porque ella es una gran mujer.
En una ocasión yo la vi. Vi a la anciana madre Reina. Yo pude verlos cuando el Rey Jorge, precisamente cuando él todavía tenía su esclerosis múltiple, antes que él mandará por mí para que fuera a orar por él. Y cuando pasamos por la calle en Canadá, estando parados allí, allí estaba la Reina en su hermoso vestido azul, y el Rey Jorge con su, compostura, sufriendo grandemente con úlceras en su estómago y esclerosis múltiple, lo cual ellos dijeron que ese día estaba sufriendo tremendamente. Pero uno nunca lo hubiera notado: sentado tan derecho. ¿Por qué? Él era el rey, y él se conducía a sí mismo como un rey.
18 Y yo noté al Sr. Baxter, quien solía ser mi administrador de campaña; él simplemente lloró cuando los vio pasar. Y yo dije: “Ernie, ¿cuál es el motivo por el que estás llorando?”.
Él dijo: “Billy, allí va el rey y la reina”. Dijo: “Oh, ¿no son encantadores?”.
Le respondí: “Sí, Sr. Baxter, lo son”.
Pero yo pensé: “Si los súbditos del Rey Jorge pudieron sentirse de esa manera cuando él iba pasando, ¿qué será cuando Jesús venga, el Rey de gloria? ¿Cómo se sentirán Sus súbditos cuando Él vaya pasando?”.
Las escuelas habían permitido que los niños salieran, y les dieron unas banderitas, y les dijeron… pequeñas banderas británicas… Y ellos querían ser patrióticos. Querían que él se sintiera bienvenido. Él había tocado la puerta de la nación.
19 Y la maestra había despedido a los pequeñitos, y salieron a la calle, y cuando el rey iba pasando ellos ondearon sus pequeñas banderas británicas para mostrar que eran leales a él como rey que era. Y en cierta escuela, una niñita no regresó. Así que la profesora corrió a las calles esperando ver dónde estaba la criatura. Y ella encontró a esta niñita recargada contra el poste telegráfico simplemente con un corazoncito en llanto. Y la maestra dijo: “¿Qué pasa, cariño?”. Dijo: “¿No tuviste oportunidad de ondear tu bandera?”.
Y ella respondió: “Sí, maestra. Yo ondeé mi bandera”.
Ella dijo: “Bueno, ¿pasó el… pasó el rey por este camino?”.
Y ella dijo: “Sí, maestra. El rey pasó por este camino”.
Pero dijo: “¿Tuviste oportunidad de ver al rey?”.
Dijo: “Sí, maestra. Yo vi al rey”.
Y le dijo: “¿Entonces por qué estás llorando, cariño?”.
Ella respondió: “Ud. sabe, yo soy tan pequeña. Yo vi al rey, pero el rey no me vio a mí”. Y ella estaba afligida.
¡Oh, qué tan diferente es con Jesús! No importa qué tan pequeño sea, que tan pobre sea, cualquier pequeño adorador será visto por Él.
20 Y esta gran reina, su hija, si ella viniese a la casa de Ud., una mujer de ese calibre, y que se humillará a sí misma para venir a su puerta y a tocarle, y Ud. a sabiendas quién es ella, Ud. diría: “Oh, gran reina”. Aunque Ud. no es de sus súbditos. Pero: “Entre. Ud. es bienvenida a mi casa. Y cualquier cosa que hay aquí, puede tomarla”.
No importa que tanto Ud. atesore una pequeña chuchería, sería de ella, porque Ud. se sentiría honrada al —al rendir esto, aunque signifique mucho para Ud. lo rendiría a la gran Reina de Inglaterra. Sería un honor para Ud.
21 Y si ella se pudiera humillar a sí misma de esa manera, cada periódico por todo el mundo lo publicaría. Que la gran Reina de Inglaterra se humilló a sí misma y fue a New Haven, Connecticut, y con la persona más pobre que había allí, y entró a su casa. Pues, la televisión lo anunciaría. Todas las radios lo destacarían. Estaría en la Prensa Asociada. Seguro, ella se humilló a sí misma.
Y cualquier cosa que tuviera Ud. en su casa, ella podría tomarla. Ud. no la rechazaría, claro que no, porque ella es tan importante.
Pero quiero hacerles una pregunta. ¿Quién es más importante que Jesús? ¿Quién sería más importante, y quién es más rechazado que Jesús? Él es más rechazado que cualquiera que haya sido rechazado de cualquier puerta. Y Él no quiere quitarle nada a Ud.; Él quiere darle la mejor cosa que alguna vez Ud. pudiera tener: Vida Eterna. Y sin embargo Él es rechazado. Él quiere sanarlo cuando Ud. está enfermo, pero Él es rechazado. ¡Oh, cómo ha de sentirse Él!
22 Si yo tocó a su puerta, y Ud. me deja entrar y dice: “Hermano Branham, entre a mi casa. Ud. es bienvenido aquí. Estaré muy contento que pueda estar de visita conmigo”. Oh, yo apreciaría eso. Y después simplemente me sentiría como en casa. Entraría inmediatamente y si quisiera quitarme mis zapatos y acostarme en la cama, yo lo haría. Si quisiera ir a la nevera, y prepararme un gran emparedado, y comérmelo, me sentiría bienvenido. Iría y sencillamente me pondría cómodo como en casa.
Pero cuando Jesús entra, Él no es bienvenido. Quiero hacerles una pregunta. Ud. me dice: “Hermano Branham, yo ya le permití la entrada a Jesús a mi corazón hace mucho tiempo atrás”. Bueno, en verdad que aprecio eso. Eso está muy bien. ¿Pero le dejó entrar a Él solo como una forma de escapar del fuego? ¿Le dejó entrar a Él para salvarse del infierno? O ¿le dejó entrar a Él para que tenga el control completo de su corazón, para que se sienta bienvenido?
23 Mucha gente lo deja a Él entrar por la puerta, pero no dejan que Él sea su Señor. “Señor” es “gobernante, dueño, poseedor”. La gente deja entrar a Jesús. “Yo no quiero morir sin ser salvo, Señor. Yo no quiero ir al infierno del diablo, así que yo te aceptaré como mi Salvador personal”. Pero cuando Él entra, ¿puede Él ser Señor sobre su casa? ¿Es Él bienvenido?
Ahora, es sobre esto que quiero hablar por los próximos minutos. En su corazón, Ud. tiene muchos cuartitos secretos a los cuales no quiere que Jesús entre. Esas son las puertitas dentro de la puerta. Ahora, cuando Ud. dio vuelta en la esquina a la derecha, después que Ud. entró, en donde Jesús, cuando Ud. lo aceptó a Él como su salvador…
Pero Ud. dijo: “Ahora, mira, Jesús, Tú quédate parado allí. No te vayas a andar entrometiendo ahora en mis negocios, o en mis sociedades, o diciéndome lo que yo tengo que hacer, o lo que me gusta, o lo que tengo que vestir, o lo que tengo que hacer. Tú quédate allí. No dejes que me vaya al infierno. Está bien. Puedes quedarte allí. Pero no te entrometas en mi vida privada.
24 Oh, cada uno de nosotros tenemos una pequeña propia vida privada para nosotros mismos. Y no queremos que nadie se meta con eso. “Yo tengo mi propia idea de las cosas, así que Ud. solo manténgase alejado”.
Ahora, ¿se sentiría Ud. bien si viniera a mi casa, y dijera: “Hermano Branham, yo estuve en su —en su reunión en Nueva Inglaterra…?”.
Yo digo: “¿Cómo está? Pásele”. Pero qué si Ud.…. Yo digo: “Pero no se vaya a mover de este lugar. Ud. quédese allí. No vaya a andar inmiscuyéndose por ningún lado”.
Ud. no se sentiría bienvenido. Ud. probablemente se saldría por la puerta. Y me pregunto si no es esa la razón por la que venimos y nos excitamos durante el tiempo del avivamiento y después nos encontramos otra vez de regreso en el mundo. Es porque no dejamos que Jesús sea Señor de nuestras vidas. No se lo permitimos, no le rendimos a Él nuestras propias vidas privadas y todo lo que somos a Él. Es para eso que Él quiere entrar, para tomar control de Ud.
25 Y lo primero que pasa, si nosotros decimos: “No, no, no, no, no. Yo no quiero que Tú hagas eso. Bueno, yo juego cartas, pero no hagas… no hagas… no hagas eso. Yo…yo…yo soy… yo soy una mujer. Yo me cortó el cabello, pero yo sé que la Biblia dice que no lo haga. No, no vayas a… No, no me digas eso”. ¿Ven?
“Yo uso manicura (o como sea que le llamen a eso, a esa cosa que Ud. se pone en la cara). Yo sé que las mujeres no hacen eso, no deben de hacerlo, la Biblia dice que no deberían. Pero ahora, pero no me vaya a decir de eso”. Y cuando uno menos piensa, Él ya se fue otra vez por la puerta. Y Ud. se encuentra en la misma condición que estaba antes que Él entrara por la puerta. Él no es bienvenido.
26 “Ahora, no me diga que me hace daño el ir a un pequeño baile de vez en cuando. Y los Joneses y todos nosotros venimos y tenemos unas cuantas botellitas de cerveza y unos tragos sociales el día de Navidad y por el estilo. Ahora, no se vaya a meter con eso”. ¿Ven? Él camina hasta la puerta y se va. Esa es la razón por la que tenemos el problema que tenemos en las iglesias, es porque nosotros estamos…. Jesús, ellos lo aceptan como Salvador…
Recientemente, cuando el gran y famoso predicador Billy Graham, y nuestros caminos se han cruzado muchas veces en el extranjero, usando el mismo estadio, pero nunca tuve el privilegio de estrechar su mano hasta que él vino a Louisville, Kentucky.
27 Y el Dr. Mordecai F. Hamm, el cual es mi amigo del alma, un viejo amigo predicador Bautista, con el que nos asociábamos desde que yo era un muchachito… Billy, es uno de sus convertidos a Cristo. Así que yo estaba desayunando con Mordecai Hamm, y Billy vino después de predicar y de haber estado reprendiendo a los predicadores por media hora, y diciéndoles lo flojos que eran, y que no salían a trabajar, y que subían sus pies en el escritorio, y demás. Y él les dio una buena paliza del Evangelio antiguo.
Y después me presentaron a Billy Graham, un hombre maravilloso, un gran siervo de Cristo. Y Billy tomó la Biblia, y dijo de esta manera; él dijo: “Aquí está el ejemplo del Cristianismo. Pablo fue a una ciudad y convirtió a uno. Al siguiente año regresó, y ese convertido había ganado a treinta”. Dijo: “Yo entro a una ciudad y obtengo treinta mil convertidos, regreso un año después y no puedo encontrar a veinte”.
Dijo: “¿Qué ha sucedido?”. Se lo estaba exponiendo a los predicadores.
28 Yo pensé: “Sr. Graham, Ud. tiene su propia categoría en la que trabaja: ungido como Juan el Bautista, sin hacer milagros, pero predicando el Evangelio. Después de Juan vino Cristo, no un predicador poderoso, pero con grandes señales y maravillas. Cristo nunca atrajo a las multitudes como lo hizo Juan”. Pero yo pensé en ese espíritu sobre él, un mover así como fue con Juan.
Yo pensé: “Esto es lo que sucede, señor”. Verá, bajo la emoción de grandes multitudes, la gente entra y acepta a Cristo, pero ellos no le permiten a Él tener el derecho de paso en sus corazones. Ellos lo echan a Él fuera otra vez. “Ahora, no vayas a meterte con mi vida privada”.
29 Cuando el Espíritu Santo le dice a Ud. que está mal que haga esto y lo otro, oh, Ud. no quiere que se meta con eso. ¿Ven? No, señor. “Si va a interferir conmigo y los Joneses, bueno, entonces, yo no quiero tener nada que ver con eso. Debe ser fanatismo”. Y Ud. finalmente será arrastrado hacia una gran morgue fría o algo. De esa manera es como termina.
Miren, ahora, eso es lo que sucede. Y Jesús no es bienvenido si Él no puede entrar a la vida privada de Uds. Si Cristo no puede ser el Controlador, Señor, sobre todo su ser, entonces para Ud. Él no es nada.
Luego hay otra puertita de orgullo. Oh, esa sí que es una gran puerta en el corazón humano en este siglo veinte. Las personas quieren sentirse como si fueran alguien. Yo quiero que se detengan un minuto y que lo analicen. ¿Quién es Ud. de todas maneras? ¿Piensa que el mundo dejaría de dar vueltas si Ud. se muere esta noche? ¿Piensa Ud. que eso le preocuparía a Dios, o a los Ángeles, y demás? Tal vez dentro de dos días a partir de ahora si es que Ud. es un hombre importante, ya nunca más será conocido, solo entre sus parientes.
30 Aquí no hace mucho, yo estaba parado en… Yo amo el arte. Y me gusta ver donde los escultores han hecho grandes obras artísticas, y los pintores, y así sucesivamente. Y me encontraba en un cierto museo en Tennessee. Y estaban… dos jóvenes estaban parados allí viendo un papel que estaba pegado con los pequeños cazos de sustancia, de material. Y uno de los muchachos lo vio, y se dio la vuelta y dijo: “Ven aquí, Juan, y mira esto”.
Yo estaba viendo sobre el hombro del muchacho, leyendo. Y estaba dando el análisis del varón, que tiene más valor en peso y demás que la mujer. Y un hombre que pesa ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.], ¿sabe cuál es su valor? Ochenta y cuatro centavos. Y luego Uds. se ponen un traje de cien dólares y un sombrero de cincuenta dólares en sus ochenta y cuatro centavos.
31 Y algunas de Uds. mujeres se pondrán un abrigo de visón de quinientos dólares e irán a la iglesia la mañana de Pascua con un cierto bonete, con la nariz respingada, que si lloviera las ahogaría, y luego ¿cuánto es que Ud. vale? Ochenta y cuatro centavos.
Pero, oh, Ud. piensa que es bonita. Pero recuerde que viene un día. Ud. podrá ser bonita, pero no será nada, los gusanos de la piel entrarán y saldrán de esa carne, y tal vez a esta hora dentro de una semana estarán haciendo eso. ¿Me entienden?
Oh, Ud. dice: “Sr. Branham, yo soy un oficial en esta ciudad”. Alguien más tomará su lugar, y Ud. será olvidado cuando los gusanos se lo estén comiendo.
32 Y este cierto muchacho le dijo al otro, él dijo: “Juan, ¿no tenemos mucho valor, verdad?”. Dijo: “Parece que no lo tenemos. Tendríamos que pesar ciento cincuenta libras para valer ochenta y cuatro centavos”. Así que ellos estaban parados allí.
Y yo les toque el hombro; les dije: “Muchachos, discúlpenme un minuto”. Les dije: “Yo también estaba viendo eso porque estoy sorprendido”. Dije: “Yo peso menos de ciento cincuenta libras”.
Pero yo dije: “Hay una cosa que quiero decirles; es esto. Quizá Uds. ni siquiera tengan el valor de ochenta y cuatro centavos en químicos del cuerpo, oh, solo la suficiente cal para rosear en el nido de una gallina y un poquito de potasa, y por el estilo. Quizá no tengan el valor de ochenta y cuatro centavos, pero tienen un alma en Uds. que vale más de diez millones de mundos”.
33 Si Ud. entrara a un restaurante y pidiera un plato de sopa, y si hubiera una araña, oh, vaya, cómo es que Ud. arrojaría el plato hacia atrás, y su rostro se pondría rojo, y Ud. llamaría al propietario y le diría: “¿Quiere envenenarme? Hay una araña en su sopa. Nunca voy a comer aquí otra vez”, arrojaría su servilleta en la mesa y se iría, todo inflado como sapo comiendo perdigones. Entonces Ud.….
Pero Ud. piensa que es alguien. Pero después el diablo le empuja por la garganta cualquier clase de religión muerta, cuando esa alma vale diez millones de dólares, y Ud. lo recibe. ¿Qué es Ud. de todas maneras? ¿Quién es Ud.? ¿De dónde ha venido? ¿Y a dónde va? Todos los poetas y todo lo demás, no tenemos libro que nos dé la respuesta más que la Biblia. Le dice quién es Ud., de dónde viene, qué es Ud. y hacia dónde va. Es el Espejo de Dios. Ud. debiera de verse allí de vez en cuando, en lugar de tantos credos y demás. Sí, Jesús quiere entrar por esa puerta de su orgullo.
34 Ahora, Uds. no me van a querer, Uds. mujeres, después de esto. Pero esta quizá sea nuestra última reunión. Yo solía estar en la iglesia Bautista, la vieja Bautista Sureña, de la cual salí… Ahora, Uds. bautistas del Norte, yo no sé nada respecto a Uds.
Pero déjenme decirles, la vieja Bautista Sureña, nosotros no veníamos al frente con confesiones de ojos secos, con eso de ir al cuarto, y de escribir nuestro nombre en el libro. Nosotros nos arrodillábamos en el altar, y orábamos, y nos golpeábamos uno al otro en la espalda hasta que salíamos al otro lado. Eso es lo que Ud. necesita otra vez. Nosotros tuvimos algo; encontramos a Cristo.
Han pasado veintinueve años para mí, y yo he estado predicando por veintiocho años. Él se torna más dulce cada día. Es algo que acontece. Y cuando Cristo entra a la vida privada de Ud., Él le cambia toda su vida.
Y solía estar mal para nuestras mujeres bautistas el cortarse el cabello, y usar manicura, o la cosa que Uds. se ponen en su rostro. Yo sé que dije eso mal. Pero lo que sea: pintura. Eso… Está mal. Y hoy en día…
35 Un viejo predicador Metodista solía cantar una canción, el Hermano Kelly. Él y la Hermana Kelly, decían:
Bajamos la guardia;
Bajamos la guardia.
Cedimos ante el pecado.
Bajamos la guardia,
Las ovejas se salieron,
Pero, ¿cómo entraron las cabras?
Uds. bajaron la guardia. Eso es fácil. Es porque el púlpito se debilitó y su parroquia fue un boleto de comida en lugar de una comisión enviada de Dios.
Escuchen, damas. Este no es un chiste, y este no es un lugar para bromear. Pero quiero decirles algo. Solamente hubo una mujer en la Biblia que alguna vez se pintó su cara. Y esa fue Jezabel. Dios se la dio de comer a los perros. ¿Pueden ver lo que Dios piensa sobre las mujeres que hacen eso? Ahora, Uds. dicen: “Espere un minuto, predicador”. Allí lo tiene. Uds. no quieren abrir esa puerta; ¿verdad? “Eso no tiene nada que ver con ello”. La Biblia dice que sí. Pero Uds. no quieren abrir esa puerta. Uds. no quieren que Cristo entre.
36 La Biblia reclama que si una mujer se corta su cabello o sus mechones, su esposo tiene el derecho de divorciarla y de despedirla. La Biblia así lo dice. Ella deshonra a su esposo. Y con una mujer deshonrada no se debe de vivir. Oh, Ud. dice: “Yo soy tan pura como un lirio”. Eso pudiera ser cierto, hermana; es por causa que el predicador nunca le ha dicho al respecto, o puede ser que su voluntad tan terca no le permite a Dios entrar. Tal vez nunca entró al corazón del predicador.
Yo sé que eso es rudo. No es mi intención herirles, pero eso… No podemos seguir manejando el Evangelio con guantes blancos. Ud. tiene que quitarse los guantes y decir la verdad. Eso es lo que a la gente le gusta. En estos días modernos cuando Uds. mujeres le permiten a sus muchachitas, y aún Uds., abuelas, salen a la calle con esa ropita indecente ¿y luego se hacen llamar Cristianas? Oh, Ud. dice: “Yo no uso shorts; uso pantalones”. Eso es peor.
37 La Biblia dice que una mujer que usa cualquier ropa que le pertenece al hombre, es una abominación a los ojos de Dios. Esa vieja ropita… La Sra. Vayle, y el Sr. Vayle, y yo íbamos por la calle y tenían un maniquí en la ventana, se miraba tan ajustada como una mujer vaciada en un costal de harina. Y era tan…
Y permítanme hacerles una pregunta. Se da cuenta de esto, mi hermana, que si Ud. se viste de esa manera, Ud. pudiera ser tan pura a su esposo; y Ud. jovencita, pudiera ser tan pura a su novio; Uds. van a tener que responder en el día del Juicio por haber cometido adulterio. Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.
No importa que tan pura y limpia viva Ud., si se presenta ante un hombre de esa manera en la calle, Dios la va a hacer que responda por cometer adulterio. Ud. se coloca allá afuera para que ese pecador la vea; Ud. es culpable de adulterio. Oh, Ud. dice: “Hermano Branham, esa es la única clase de ropa que venden”. Bueno, todavía venden máquinas de coser y tienen telas.
38 Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. en verdad que está azotándonos a nosotros las mujeres”. Muy bien. Esto es lo que Uds. hombres son. Cualquier hombre que le permite a su esposa fumar cigarrillos y usar ropa como esa, eso muestra de qué está hecho. Él no tiene mucho de hombre, un hombre que hace eso. Dios nos dé lo chapado a la antigua, nacidos de nuevo, santificados, hogares piadosos. La delincuencia juvenil dejaría de existir. Y no es delincuencia juvenil; es delincuencia de los padres. Ellos tenían la vieja cabaña de madera y una rama grande de nogal colgada a un lado de la puerta. Esa es disciplina en nuestro hogar.
Muy bien. Ud. dice: “Ahora, Hermano Branham, yo… Nosotros no deberíamos de escuchar ese tipo de cosas”. ¡Uds. deberían escucharlas! Eso es correcto. Uds. no le permiten a Dios entrar en esa vida privada. Uds. no le permiten a Él entrar en esa pequeña celda de Uds. en el interior. “Ahora, no me vaya a decir lo que tengo que usar, cómo debo de vestir. No me diga cómo tengo que actuar. Y si yo me quiero fumar un cigarrillo, eso depende de mí”.
Siga adelante. “Si amáis al mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”, dice la Escritura.
Ahora, esa es la pequeña puerta privada.
39 Apurémonos, para ir a otra puerta rápidamente (de la que yo quiero hablar al respecto), y esa es la puerta de la fe. La razón por la que ya no podemos tener más milagros, como debiera de haber entre la gente… ¿Por qué? Es porque la puerta de fe ha sido cerrada.
Ahora, Ud. dice: “Yo voy a la iglesia, Señor. Yo te he aceptado como mi Salvador. Pero creo que los días de los milagros ya pasaron”. ¿Cómo puede Dios obrar en un corazón como ese? Ud. ya tiene su mente resuelta. Ud. va a hacer aquello que quiere hacer. Dios no le puede decir nada a Ud. Entonces si Él no puede hacer eso, ¿cómo puede Él darles fe? ¿Por qué no simplemente le permiten a Él pararse en la puerta? Y a cada Palabra que Él dice de la Escritura, Ud. le dice: “Amén” a ella, y la acepta. Eso es lo que sucede cuando Jesús se para en la puerta de la fe.
40 Luego dice otra cosa aquí adentro. Ud. tiene una puerta a sus ojos. Y oh, esa es una gran puerta, una puerta a sus ojos. Uds. saben, nosotros vemos cosas. La gente de los Estados Unidos ha estado muy mimada. Dios nos ha enviado grandes avivamientos, y grandes cosas, y grandes dones, y se nos ha vuelto tan común.
Hace un tiempo un hombre iba al mar a tomar un descanso. Él quería oler la sal del agua, y escuchar el graznido de las gaviotas, ver las grandes y hermosas olas saltando, y las olas espumosas en el mar azul a medida que hacía bajar el cielo sobre ella. Y él pensó que sería tan emocionante. Él nunca antes lo había visto.
Y mientras iba de camino se encontró con un cierto marinero que se acercaba. Él le preguntó: “¿A dónde va, mi buen hombre?”.
Él le respondió: “Voy a la orilla del mar a descansar, para que mi alma se emocione, cuando yo pueda ver las grandes aguas saladas, y el rugir de sus olas, y las gaviotas y así sucesivamente”.
“Pues”, dijo él: “Yo nací en el mar. No tiene nada de emocionante”. Él simplemente lo había visto tanto al punto que no le era emocionante.
41 De esa manera es con muchas cosas con Uds. personas del Evangelio Completo. Uds. han visto a Dios hacer cosas, y milagros, y obrar entre Uds. al punto que se les ha vuelto común. Ya no les emociona. La Presencia del Espíritu Santo no les da un gozo y un gran fervor para seguir. ¿Por qué? Está en la edad de Laodicea: tibia. Ese es el día en el cual estamos viviendo. Ese es el día que Cristo dijo: “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo”. [El Hno. Branham toca. Ed.].
Ahora, noten mientras terminamos y vamos a empezar la línea de oración. Solo esto mientras terminamos… Él está parado a la puerta. Él quiere entrar por la puerta de su orgullo, la puerta de su vida privada. Él quiere entrar por la puerta de su fe para lograr que Ud. crea en Él. Él quiere entrar allí y quitar al predicador de su puerta. Si el predicador está parado en la puerta, entonces Cristo no puede pararse allí; Ud. escucha lo que el predicador dice. Escuche lo que Dios dice.
42 O si la denominación se interpone en su camino, cualquier cosa que esté en su camino, échela a un lado y diga: “Entra, Señor Jesús. Te doy la bienvenida. Tú estás tocando a mi puerta. Entra. Yo quiero que Tú me hables mientras leo Tu Palabra. Dame la fe para creerla, Señor, no lo que alguien más diga. Si ellos dicen que los días de los milagros han pasado… Si Tú dices que son igual ayer, hoy, y por los siglos, yo te creo a Ti”. Allí lo tienen. Entonces sus ojos…
Uds. saben que la Biblia dice aquí que Uds. están… Es un cuadro hermoso el día de hoy de la Iglesia porque tú dices: “Yo soy rico y estoy enriquecido, (las iglesias más grandes que hayamos tenido, los predicadores mejor entrenados que hayamos tenido), enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces (Uds. no lo saben), que tú eres un desnudo, y miserable, y pobre y ciego, y no lo sabes”.
43 Si un hombre en la calle… ¿Pueden Uds. imaginarse, viendo a alguien en la calle que estuviera caminando por la calle tan despreocupado como pudiera estarlo, y que estuviera desnudo, y pobre, y ciego, y cuitado y en desgracia? Luego Ud. se acerca a él y le dice: “Señor, espere un minuto. Mire. ¿No se da cuenta que Ud. esta ciego, y no…?”.
“Quítese de mi camino. Yo sé exactamente en dónde estoy, y mantenga su boca cerrada”. Hay algo mal con esa persona. Está mentalmente mal.
El otro día una mujer en Louisville, estaba llevando a su niño pequeño por todos lados, y por los estantes de la tiendas de diez centavos, y estaba diciendo: “Mira, cariño”. Y el pequeñito se le quedaba mirando. Y ella lo llevaba a otro estante; le decía: “Mira, cariño”. Y él simplemente miraba fijamente. Y las personas comenzaron a observarla.
44 Y finalmente ella tomó una pequeña baratija que hacía ruido. Ella le dijo: “Mira, cariño”. Y el pequeñito solo la miraba fijamente. Y ella cayó sobre el mostrador, gritando.
Y las personas vinieron a ver si podían consolarla, le preguntaron: “¿Qué es lo que pasa?”.
Respondió: “Él es un ser humano pequeño”. Dijo: “Él es… es el retoño de nuestra unión, de mi esposo y mío”. Y dijo: “Él ha llegado al grado que no nota las cosas que le pertenecen a los seres humanos. Su mente se ha vuelto aturdida, y solo se queda con la mirada fija”.
45 Si acaso no es esa la condición de la iglesia hoy en día. Dios está mostrando unos Billy Grahams, Oral Roberts, grandes señales y maravillas, y la iglesia dice: “Esa no es mi denominación”, solo se queda mirando, se ha vuelto espiritualmente demente, solo mira fijamente: “Oh, esta es mi iglesia”. Esas no son las señales que siguen al creyente. Ellos le prestan atención a su iglesia y se olvidan del Espíritu de Dios que lo hace a Ud. actuar igual que Cristo, que lo hace a Ud. amarle y creerle a Él.
¿Qué es lo que pasa? Sus ojos están cegados. Ellos no pueden… Ud. dice: “Yo tengo una visión 20/20”. Pero fíjense, la ceguera de la cual Él está hablando es ceguera espiritual.
En una ocasión un tipo de cierta iglesia me dijo, que no cree que… Ellos dicen que hablan donde la Biblia habla, y que guardan silencio donde está en silencio. Y yo dije: “Bueno, señor, ¿qué de cierta…?”.
Él dijo: “A mí no me importa lo que Ud. diga, Sr. Branham. Yo no lo creo”.
Yo dije: “No fue hecha para los incrédulos. No fue enviada a los incrédulos. Fue enviada a aquellos que creen. Ud. es un incrédulo. Y en qué condición tan más lastimosa se encuentra, en la que el diablo lo ha cegado”.
Él me dijo, dijo: “Entonces hiérame con ceguera”.
Le dije: “Ud. ya está ciego, señor”.
Él dijo: “Mi vista es perfecta”.
Yo dije: “Pero su vista espiritual…”.
Él dijo: “Oh, ceguera significa en sus ojos regulares”.
46 Yo dije: “Qué de Elías allá en Dothán, ese día cuando ellos se levantaron por la mañana, y los sirios los habían cercado, el ejecito había cercado la ciudad para entrar y tomar a Elías, porque él estaba declarando sus secretos y por el estilo. Y ellos lo odiaban”.
“Y Giezi se despertó y dijo: Oh, padre mío, él dijo: Mira. Los sirios tienen cercada toda la ciudad, y nosotros estamos en medio de ellos”.
Y Eliseo, ese viejo profeta, se levantó y se restregó los ojos. Él dijo: “Pero más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.
Giezi miró alrededor, dijo: “Yo…yo… yo no veo nada, nadie más está sino solo Ud. y yo”.
Él dijo: “Dios, abre los ojos del mozo”. Y cuando sus ojos fueron abiertos, alrededor de ese viejo profeta estaban Ángeles de fuego y carros de fuego por millones. Vean, Giezi estaba cegado.
47 Y luego él dijo: “Venid, seguidme”. Él fue hasta el capitán principal, y él dijo —levantó su mano cuando llegó a la puerta y dijo: “Señor, hiérelos con ceguedad”. Y fue con el capitán principal y le preguntó: “¿Estás buscando a Eliseo?”.
Él dijo: “Sí, señor, así es”.
Dijo: “Venid, seguidme. Yo los guiaré a él”.
Ciegos y mirándolo directamente, ciegos viendo a Eliseo. Es así como está la iglesia esta noche. Dios, ten misericordia. ¿Están ciegos…? … a ver que Jesucristo está aquí en la tierra hoy, el mismo que era ayer, y será por siempre. Están espiritualmente ciegos. Ellos no conocen que —el diablo los ha cegado.
48 La Biblia dice que Jesús había hecho muchas cosas, ellos le llamaron Belcebú y por el estilo, porque ellos —el profeta dijo: “Tienen ojos y no pueden ver”. Y en esta Escritura, Jesús estaba hablando, dijo que la Iglesia llegaría a esa condición en los últimos días…?… la gente que se sienta aquí, tienen buenas iglesias, Uds. tienen hombres inteligentes. Uds. tienen suficiente dinero y están bien vestidos, pero están ciegos, desnudos. Casi no hay Sangre, no hay sobre Uds. gracia santificadora. Viviendo en el mundo si estuvieran… Si Uds. estuvieran santificados por el Espíritu de Dios (yo creo en santidad, Su santidad), Uds. actuarían diferente, vivirían diferente a como la gente vive hoy. Yo no les estoy hablando quizá a los individuos que están sentados aquí. Uds. saben a quién, en dónde está pegando y en dónde no. Solo soy responsable de decirlo. Ciegos…
49 Cuando yo era un muchachito allá en Kentucky donde nací, teníamos una pequeña vieja cabaña…?… allí, y un tocón como mesa, y… y un pequeño riel puesto por los lados, y un montón de cáscaras puestas allá donde papá y mamá dormían, un viejo colchón de cáscaras y una almohada de hojas de maíz. En el verano juntaban paja cuando podías obtenerla, hacíamos las camas de paja.
Y todos de niños dormíamos arriba en una —solo una pequeña… Dos pequeñas ramas, arbolitos con pequeñas ramas atravesadas, subíamos y nos acostábamos, teníamos solamente un colchón de hojas de maíz colocadas ahí y nos subíamos sobre eso y—y un viejo techo de tablas con rendijas y con grandes agujeros. Mamá solía colocar una lona sobre nosotros para que evitar que nos mojáramos cuando llovía.
50 Y recuerdo también que la corriente de aire que atravesaba eso durante la noche hacía que nos contagiara un resfrío en nuestros ojos, y nosotros —nosotros… Mamá lo llamaba materia. Sus pequeños… Nuestros ojitos se pegaban. Y ella decía: “El viento helado lo causó calándose por el edificio”. Y en la noche cuando ella… por la mañana cuando nos llamaba, ella decía: “Billy…?… ven para acá. Trae a Edgar contigo para que no se vaya a caer bajando los escalones”.
Y yo trataba de abrir mis ojos, y le decía: “Mamá, no puedo ver”.
Ahora, el abuelo era un trampero, un cazador. Y él decía… Él atrapaba mapaches, mapaches. Y les quitaba la grasa, hacía grasa de mapache, y mamá la colocaba en la pequeña estufa y la calentaba. Y ella la frotaba en nuestros ojos y masajeaba con esta grasa de mapache para que el resfrío se fuera de nuestros ojos y pudiéramos ver. Y después que la grasa de mapache era aplicada, grasa tibia de mapache, hasta que se nos quitaba toda esa materia de nuestros ojos, ella los limpiaba y después podíamos ver por dónde íbamos caminando.
51 Y ha habido una corriente de aire espiritual que ha recorrido la iglesia en América, y se han contagiado de una frialdad espiritual, y sus ojos están pegados. Jesús dijo: “Yo te amonesto que de Mí compres colirio, para que puedas ungir tus ojos”. Hermano, la grasa de mapache pudiera funcionar para el cuerpo literal, pero se va a necesitar más que grasa de mapache para que funcione en sus ojos espirituales.
Va a necesitarse un bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo enviado por Dios, el Aceite del Espíritu de Dios, para abrir los ojos que han sido atrapados en esta corriente de sociología, oh, o de toda clase de teologías y demás, de tanto enredo, y de todo este conglomerado de toda clase de chistes y comportamientos, y tonterías, y la enferma manera de vivir, y simplemente vadeando en pecado.
52 La nación está tan poblada, y el pecado ha entrado, y ha atrapado a nuestra gente. Solía ser que lo vulgar estaba en Paris. Teníamos que ir a Paris a obtener nuestros vestidos modernos para las mujeres. Hemos llegado a ser tan sucios y tan bajos al punto que Paris tiene que venir para acá y obtener sus modelos de nosotros. ¡Qué desgracia! Y cuando se corta la maternidad, se corta la columna vertebral de la cualquier nación. Allí tienen el rocanrol y la… aún los policías no pueden estar en paz en la calle, con disturbios de adolescentes, apuñalándolos y todo lo demás. Por causa que una corriente de aire espiritual la ha recorrido. La vida del hogar se destruyó.
¿Qué es hoy en día? Es un miembro moderno de iglesia. Papá se encuentra allá, en algún lugar jugando a la baraja, algún juego de póker. Mamá anda allá afuera en alguna de sus sociedades. Y… y la hermana está allá en la cantina, y en una fiesta de rocanrol. Y junior en alguna parte en su carro de carreras. La iglesia se encuentra vacía. De esa manera es nuestra iglesia moderna de hoy. Con razón Jesús dijo: “Yo los vomitaré de Mi boca”.
53 Si ellos abren esas puertas del orgullo, y el egoísmo, de la indiferencia, y la puerta de la fe, y de su… y si dejan que Dios les ponga colirio en sus ojos y que les abra los ojos, ellos verían que Él permanece siendo el mismo de ayer, y de hoy, y por los siglos. Ellos verían Su bondad. Pero es una lástima. Esa es la razón, gente, que es tan difícil que ellos se puedan quedar en la iglesia.
Aquí arriba en su propio estado, un poquito arriba de este lugar, yo solía cazar con un amigo mío. Él era un buen hombre. Pero la iglesia, la gente en la calle está esperando ver algo que sea genuino.
Y este amigo, él era un buen cazador. Y él… Yo solía subir allá y cazaba con él. Pero él era el hombre más malo que jamás haya conocido. Y él… él me solía decir… Él le disparaba a los cervatos cuando íbamos de cacería, simplemente por ser malo. Y…
54 Ahora, está bien dispararle al cervato si la ley —si la ley lo dice, pero… pero… pero no matarlos solo para ser malos. Yo soy un conservacionista. Yo fui guardabosques por años. Y yo no creo en destruir las cosas de esa manera, el dispararle a los pajaritos solo como blancos. Eso está mal. Es pecado hacerlo. Y si Ud. quiere darle al blanco, vaya a un campo de tiro. No lo mate al menos que se lo vaya a comer. Pero solo para ser malo…
Y un año subí a cazar con él, y él se había hecho un pequeño silbato. Y él podía soplarle a ese pequeño silbato, y sonaba igual como un pequeño cervato, un bebé venado cachorrito llorando. Y le dije: “Burt, de seguro tú no vas a usar eso”.
“Oh”, él dijo: “Billy, compórtate. Tú no eres más que un predicador con corazón de gallina”.
Y yo dije: “No hagas eso”.
55 Bueno, salimos a cazar aquel día. Y empezó a nevar un poco, y nosotros estábamos rastreando. Nosotros no habíamos visto ni una huella de venado. Era alrededor de mediodía, así que él se sentó. Y empezó a alcanzar su bolsillo, justo en un lugar pequeño que estaba al descubierto. Y yo pensé que él iba a tomar su emparedado para comérselo. Y él sacó este pequeño silbato. Yo pensé: “Oh, tú no harás eso, Burt”.
Y él tomó este pequeño silbato, y al soplar lloró como un pequeño cachorrito de venado. Y cuando lo hizo, noté que al atravesar el lugar, una madre gama grande se levantó. Y ella estaba viendo por todas partes. Yo podía ver sus grandes ojos café, y esas grandes venas, y… Ella era una madre. Ahora, es inusual en la temporada de cacería que un venado se levante así de entre esa maleza. Ella se mantiene acostada, especialmente como a las once del día. Ella está descansando.
Pero un bebé lloraba. Había algo en ella. Ella era una madre. El bebé estaba en problemas. Ella comenzó a buscar. Y yo vi a Burt con esos ojos que parecían de lagartija, volteó a verme con esa clase de sonrisa de Satanás; él jaló el perno hacia atrás, y metió una bala en ese rifle calibre .30-06; y él era de puntería mortal. Yo volteé mi cabeza; y pensé: “Oh, no”.
56 Y él sopló el pequeño silbato otra vez. Y la madre venado salió directamente al descubierto, todo en sí era inusual. Y ella miró al cazador. Ella se asustó, o así lo llamamos, solo se estremeció por un minuto, pero no corrió. ¿Qué sucedía? Ella era una madre. Ella no estaba nomás jugando a la iglesia. Ella no estaba jugando a tener lealtad. Ella tenía algo por dentro. Ella había nacido siendo madre: algo real.
Y el cazador bajó el rifle. La mira de cruz le apuntó directamente a ese corazón leal de madre que ella tenía. Yo pensé: “Oh, Dios, en un minuto él le estallará su precioso corazón leal en pedazos atravesándolo por los dos lados de ella, con esa bala de ciento ochenta granos, expandiéndose. Le sacará completamente su corazón. ¿Cómo puede ser tan cruel como para matar a esa preciosa madre que está parada allá desplegando algo que es real, ese amor de madre?
57 Y yo me di la vuelta; no podía mirarlo. Y pensé: “Oh, Dios, no dejes que lo haga”. Y yo estaba esperando escuchar en cualquier momento el rugido del rifle, y así de cerca, la volaría a quince pies. Yo pensé: “Su pobre corazón se le estallará. Pero ella es tan leal”.
Y noté que el rifle no disparó. Y me di la vuelta para mirar, y el cañón del rifle estaba temblando de esta manera. Él miró alrededor, y lágrimas estaban corriendo por sus mejillas. Él aventó el rifle al suelo, y me agarró de la pierna, y dijo: “Billy, ya tuve suficiente de eso”. Él dijo: “Guíame a ese Jesús del cual tú hablas”. En ese banco de nieve, yo guié a Cristo a ese hombre de corazón cruel. ¿Por qué? Porque algo tenía algo de real para poderlo desplegar.
58 Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Pero si la sal ha perdido su sabor; Uds. son solamente miembros de iglesia. Ella tenía algo real. Y el cazador estaba buscando algo real, y él vio la lealtad de una madre desplegándose, no de manera hipócrita, ni con fingimiento, pero algo que era real. Oh, ¿no quieren ser reales para Cristo de esa manera? Él toca a su corazón.
Inclinemos nuestros rostros solo por un momento para orar. Antes que oremos, me gustaría hacerles esta pregunta, con sus rostros inclinados por favor. ¿A cuántos de los que están aquí simplemente les gustaría decir: “Dios, aunque pudiera pertenecer a la iglesia…?”. Y tal vez Ud. no pertenece, pero Ud. en verdad quiere ser real, y Ud. diga: “Oh, yo quiero ser un Cristiano verdadero”.
Y Ud. diga: “Dios, dame lo que es real para desplegar a Jesús, Tu Hijo, mi Salvador. Dame una verdadera experiencia y pon algo en mí tan real como el amor que esa madre venado tuvo por su cachorrito venado”. Levanten sus manos y digan: “Acuérdate de mí, Dios”.
59 Dios les bendiga, por todo alrededor. Dios les bendiga aún. Hay veinte o treinta manos levantadas. En el balcón, levanten su mano. Dios le bendiga, dama. Alguien más que no haya… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga aquí, señor, a Ud. en la parte de atrás, por todo el pasillo de en medio, a mi izquierda. Dios le bendiga, al joven sentado allí. Dios le bendiga, joven. Eso está muy bien.
¿Qué es lo que hacen cuando levantan su mano? Vean, Uds. desafían las leyes de la gravedad. La ciencia dice que normalmente las manos tienen que colgar. La gravedad las mantendrá abajo. ¿Pero qué sucede? El espíritu dentro de Uds. y un Espíritu está a su puerta ahora mismo.
60 “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre lo le trajere primero”. Y cuando Dios está parado allí, Vida Eterna, está diciendo: “Hijo, eres culpable. Decídete esta noche y sírveme a Mí”. Entonces Ud. desafía las leyes de la naturaleza. Ud. desafía las leyes de la gravedad. Uds. levantan sus manos hacia su Creador. Uds. han hecho una decisión. Y muestra que hay un espíritu de vida en Uds. que puede hacer eso. Eso es lo que lo logra. Si en verdad lo dicen con sinceridad de corazón, Dios les dará su deseo.
¿Pudiera haber uno más o dos, mientras esperamos? “Acuérdate de mí, oh Dios”. Muy bien. Eso es bueno. Dios le bendiga, jovencito. Eso está bien, adolescente, que está… Ud. ha hecho la cosa más grande que pudiera hacer, hermana, justo en el entronque de la vida. Ud. ha hecho algo real. Quizá Ud. ha hecho muchas cosas grandes, pero esa es la cosa más grande que ha hecho cuando Ud. levantó la mano.
61 ¿Pudiera haber alguien más antes que oremos por Uds.? Dios le bendiga, dama. Eso es bueno. Querida hermana, Ud. está avanzada en edad, pero quizás Ud. ha hecho cosas grandes. Quizás esa mano ha mecido una cuna, quizás ha limpiado las lágrimas de los ojos de un pequeño bebe que lloraba. Pero la cosa más grande que Ud. ha hecho, fue cuando Dios tocó a su corazón y Ud. levantó su mano…
Usted también, jovencita que está justo detrás de ella. Esa es la cosa más grande que pudo haber hecho cuando Ud. levantó su mano a Cristo: “Oh, Dios, ten misericordia”. Dios le bendiga joven que está aquí arriba en el balcón. Oremos.
Señor Dios, gran Jehová Creador, ten misericordia, Señor. Y este pequeño mensaje a pedazos de esta noche, muchos te han recibido como su Salvador personal, y ellos quieren una experiencia verdadera, Señor. Ellos quieren ser como Jesús. Quieren tener un amor real en su corazón, que despliegue el amor de Dios en las personas con las que trabajan y con las que se asocian y con las que van a la iglesia. Ellos quieren algo que es real, que sea…
62 Tu dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Esa sal si entra en contacto, produce una sed. Dios, que puedan tener contacto Contigo y tan salados, que lo puedan decir, hasta que sus vecinos y quien sea que ellos contacten puedan tener sed como ellos. Concédelo, Señor.
Ellos son Tuyos. Son los trofeos del mensaje. Y Tú dáselos a Tu Hijo como regalos de amor, y nadie puede arrebatarlos de Tu mano. Tu dijiste: “El que escucha Mis palabras, y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, pero ha pasado de muerte a Vida”. Concédelo, Señor. Ellos son Tuyos.
Tal vez yo nunca tenga oportunidad de estrechar esas preciosas manos que fueron levantadas en el aire, pero en aquel día cuando estemos parados en el más allá, quizá antes de la mañana, cuando Jesús venga, y estemos parados ante Su silla de juicio… Oh, Dios, Tú dijiste: “Cuando Yo vea la Sangre, pasaré de vosotros”. Esa es la única cosa que será reconocida en aquel día.
Por lo tanto Dios, quizás yo pueda saludarlos entonces, y ellos me puedan decir que te recibieron como su Salvador justo aquí en esta gran reunión en esta gran ciudad. Concédelo, Padre. Te los presento ahora a Ti, que Tú los guardes en perfecta paz cuyos corazones permanecen en Ti. Porque lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
63 Me gustaría que el pianista por favor, o el organista, quien sea, si puede ir al piano. Después que el mensaje termina, ¿no aman simplemente tanto la Palabra de Dios? Oh, solo adorémosle ahora solo por un momento. ¿Acaso no les gusta adorar a Dios? Ahora, vamos a…
¿Cuántos se saben ese viejo himno: “Yo le amo, yo le amo, porque Él me amó primero?”. Eso es bueno. Denos un acorde, ¿lo hará hermana, por favor? Y vamos solamente a adorar a Dios. No se fijen quien está sentado cerca de Ud. ahora solo miren hacia arriba y alábenle a Él. Ahora, todos juntos.
Yo le amo, yo le amo
Porque Él a mí me amó
Y me compró la salvación
Allá en la Cruz.
64 Ahora: “Mi Fe Espera En Ti, ¿por favor? Oh, amo esto. ¿No sienten simplemente la Presencia del Espíritu Santo? Pues, almas han vuelto al hogar. Ovejas errantes entraron al redil. Eso fue lo que lo logró. ¿Ven?
Ahora, cada uno de los que levantaron la mano, averigüen con alguno de los pastores. Busquen una buena iglesia en casa. Vayan a la iglesia. Si no han sido bautizados, lleven a cabo un bautismo Cristiano. Si no han recibido el Espíritu Santo, recíbanlo ahora.
Todos juntos ahora, empecemos ahora, muy dulcemente para el Señor.
Mi fe espera en Ti,
Cordero Quien por mí,
Fuiste a la Cruz.
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón
Tú santa Luz!
¿Cuántos de Uds. le aman a Él? Levanten sus manos de esta manera. Muy bien. Mantengamos esas manos arriba solo por un minuto.
A ruda lid iré,
Y pruebas hallaré,
MI guía Sé;
Líbrame de ansiedad,
Guárdame en santidad,
Y por la Eternidad,
Tuyo seré.
Ahora, con nuestros rostros inclinados, oremos esta oración juntos.
Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre.
Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdónanos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en tentación; mas líbranos del mal: Porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria por siempre. Amén.
65 ¡Oh, me siento realmente religioso! ¿Uds. no creen que los bautistas gritan? Bueno, yo sí. Yo simplemente le amo a Él. Veamos.
Tarjetas de oración por los cientos… Aquí casi no tenemos ni cien. Ahora, vamos a… No voy a usar las tarjetas de oración. Ud. no tiene que tener una tarjeta de oración. ¿Cuántos saben que Él está presente? ¿Creen que Él está presente? ¿Cuántos creen que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? Hagan de esta manera.
Bueno, si Él lo es, ¿acaso no podría Él venir aquí ahora mismo, y ungirme, y ungirlos a Uds., para que la misma cosa que Él hizo en el día de Su carne aquí en la tierra…? Él lo prometió: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Se acuerdan de la mujer que tocó Su vestidura, y Él dijo: “Tu fe te ha salvado?”. ¿Se acuerdan de eso? ¿Se acuerdan?
Bueno, ¿no es Él el mismo Dios hoy? Y si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, ¿acaso Dios no actuará de la misma manera como lo hizo ayer, hoy, y por los siglos? Inclinemos nuestros rostros y solo crean en Él ahora. Y cada uno ore. Lo que sea que esté en su corazón, solamente pídale a Dios que tenga misericordia de Ud.
66 Ahora, Señor, este servicio es Tuyo. Y yo oro que Tú seas misericordioso ahora, y permitas que Tú Espíritu se mueva en este edificio. Y concede, Dios eterno, que todos los que están enfermos ahora, y que todas las aflicciones, y todas las enfermedades puedan dejar a esta querida gente. Que no quede ni uno solo que no reciba su sanidad. Tú gran Presencia y Tu gran Espíritu, nos pueda conceder esto esta noche, Señor.
Y ahora, la gente se está sometiendo a sí misma a Ti. Yo me estoy sometiendo a Ti. Y permite que Tu Espíritu Santo nos mueva a honrarte y a glorificarte a Ti. Y que la gente pueda saber que Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, que Tú pusiste a unos en la Iglesia, apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores, para perfeccionarla.
Concede, Señor, que la gente pueda escuchar los que acaban de recibirte como su Salvador personal, que ellos puedan ver, y entender, y que puedan darse cuenta que Tú todavía vives esta noche. Concédelo, Padre. Esto pudiera ser extraño, pero yo creo que Tú lo harás. Permite que Esto pueda actuar como lo tuvimos anoche, a la mujer junto al pozo, se le dijo los secretos de su corazón, que pueda suceder esta noche que… que los hombres o… Como Pedro que vino y Tú supiste quién era él. Y como Felipe, Tú supiste en dónde había estado.
67 Y como la mujer que tocó Tu vestidura y Tú te diste la vuelta y dijiste: “¿Quién me ha tocado?”. Y todos ellos lo negaron, y Tú dijiste: “Yo me he debilitado”. Y Tú buscaste alrededor hasta que encontraste a la mujer y supiste cuál había sido su problema y se lo dijiste, y su fe la salvo a ella. Concédelo, Señor.
Si Tú haces eso, nosotros estaremos felices. Y formará un gran clímax para la reunión de esta noche. Tú has sido tan bueno al bendecirnos. Nos sentimos tan refrescados con Tu Presencia. Gran Dios del Cielo, concede esto por medio del Nombre de Jesús. Tú Hijo. Amén.
68 Ahora, yo no estoy diciendo que Él lo hará, pero si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él actuará de la misma manera. Ahora, la Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es eso lo que dice la Escritura? Ahora, si Él puede ser tocado por medio de nuestras enfermedades, y Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, ¿no tendría Él que actuar de la misma manera como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra?
69 Ahora, Uds. solamente crean de todo corazón, y Dios lo concederá. Ahora, solamente observen. Cada uno de Uds. me es desconocido. Yo no conozco a nadie en el edificio excepto…. Excepto al Capitán Stadsklev que está aquí, Chaplain. Los que están ante mí me son desconocidos. Este muchacho que está aquí, yo, son los muchachos de las grabaciones, los conozco a ellos. Atrás de mí está el grupo.
¿Cuántos de los que están allá que están muy enfermos y que quieren que Cristo los sane, podrían decir…? A mí no me interesa quién sea, Ud. solamente levante su mano, diga: “Dios, yo… yo quiero que Tú me sanes. Yo quiero que Tú me sanes”. Solo sean reverentes, arriba en el balcón, donde quiera que se encuentren.
Y si Él actúa de la misma manera… Ahora, Su Espíritu, no lo pueden ver, Uds. pueden ver Sus obras. Si Él actúa de la misma manera como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿todos Uds. creerán en Él? La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos conste toda palabra”. Ahora, solo estén orando.
70 Que Dios permita que Él pueda… Él pueda venir de un lado a otro. Empecemos por este lado. Para obtener algo de todas partes, si Dios lo hace. Voy a observar este lado. Y Uds. personas en las hileras oren y crean en Dios. Solo recuerden, Él está presente.
Ahora, aquí está. Enfrente de mí aparece un hombre. Él está sufriendo de una ruptura, sentado aquí mismo: Sr. Shaw. Yo no lo conozco, ¿no es así, señor? Nunca lo he visto en mi vida. Eso es correcto. Tenga fe. Ud. estaba orando: “Dios, permite que me hable a mí”. Si eso es correcto, levante la mano. ¿Qué tocó Ud.? Ud. nunca me tocó a mí, ¿no es así, señor? Pero Ud. tocó al Sumo Sacerdote; Él le respondió.
71 Alguien más oró. Aquí está un hombre, otro que está sentado aquí al final, sufriendo de la misma cosa, una ruptura, una hernia. Seguro. Yo no lo conozco, ¿no es así, señor? Nunca lo he visto en mi vida hasta donde yo sé. Sin embargo su nombre es el Sr. Spencer. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Lo cree? ¿El mismo Cristo?
La dama que está detrás de él con asma. Si Ud. lo cree y rinde su vida a Cristo, Él la sanará. ¿Cree Ud. que Él lo hará? ¿Rendirá su vida a Él? La dama con la cosita blanca, o la pequeña rosa roja en su sombrero, ¿cree en Cristo con todo su corazón? ¿Lo hará? Rinda su vida a Él y la condición asmática la dejará. Ud. sanará. Si Ud. lo acepta a Él como su Salvador y su Dios, Él se lo concederá.
72 Yo nunca la he visto en mi vida; Ud. sabe eso. Está oscuro y claro a la vez. Él quiere darle la bendición, pero Ud. tiene que aceptarlo a Él primero. Solo hay un poco de escepticismo en su vida. Aléjese de eso. Crea en Él. La oración de la jovencita hizo eso.
¿Qué de Ud. sentado aquí, señor? Ud. tiene algo mal con su brazo, se encuentra aquí en medio de la hilera. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Su esposa está sentada allí con diabetes, ¿cree Ud. que ella sanará también? Yo no lo conozco, ¿verdad? Pero es Cristo.
¿Qué está tocando la gente? A propósito, esta mujer que está sentada por aquí está conectada con Ud. de alguna manera, una madre. Eso es correcto. Uds. vienen juntos. Y Ud. tiene artritis. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Si puede creer, Dios la sanará.
Este hombre que se encuentra directamente en la parte de atrás, que me está mirando a la cara, él se está preguntando si puede tocar a Cristo. Él está a su lado. Ud. tiene una hernia, señor. ¿Cree que Dios lo va a sanar de eso? Si lo puede creer, lo podrá recibir. Si puede creer…
73 ¿Qué de esta otra parte, algunos de Uds.? Tengan fe; crean. Miren. Les mostraré la gracia, permítanme mostrarles la gracia. Aquí está sentado un hombre de color aquí por atrás con su cabeza inclinada, orando, con sus manos hacia abajo de esta manera, sentado al lado de un hombre blanco, una dama se encuentra a un lado de él, el hombre está sufriendo con diabetes. Si Ud. puede creer con todo su corazón, puede ser sanado.
¿Creerá junto con él, hermana? ¿Lo cree? Yo no los conozco, ¿no es así? Nunca los he visto, pero eso es cierto, ¿no es así? Levanten su mano si es verdad. Ponga su mano sobre él, y tenga fe ahora. ¿Ve Quién es Él? Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
El caballero sentado de este lado por el siguiente pasillo de aquí, Ud. está sufriendo con algo que está mal en sus oídos, y Ud. también tiene un problema en la garganta, ¿no es así, señor? Trae unos lentes puestos, está usando una camisa blanca… Eso es correcto. Ud. estaba sentado allí orando, ¿no es así? Eso es correcto. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios.
74 Sentado aquí en la hilera de enfrente, señor, con las ulceras, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Lo cree? El joven sentado aquí con su cabeza inclinada, diciendo: “Dios, que sea yo el siguiente”. Eso es cierto. Levante la mano si es así. Muy bien. Siga adelante; sus ulceras se han ido de Ud.
¿Creen Uds. que Él está aquí? ¿Acaso no es Cristo que está aquí por todo el alrededor? ¿Es ese Cristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Cuántos lo aceptan a Él ahora y dicen: “Yo sé que Él está aquí?”. Vean, yo no los conozco. Es el espíritu de Uds. haciendo eso. ¿Ven? El Espíritu Santo hablándoles. Ahora, pongan sus manos unos sobre otros. Oremos por todos… toda la gente que está aquí.
¿En dónde está el pequeño bebé que estaba llorando hace unos minutos? Pongan sus manos sobre el niño. Muy bien.
75 Señor Dios, ten misericordia solo ahora, Señor. Y permite que Tu Espíritu se mueva en este edificio y sane a cada persona que está en la Presencia Divina. Esta noche Tú mismo has probado que eres Dios. Tú eres Dios ayer, Dios hoy. Tú no eres un fuego pintado o un Dios histórico. Tú eres un Dios que siempre ha sido Dios y siempre será Dios.
Y Padre, yo oro así como Tú mismo te has manifestado al salvar a los pecadores y sanando a las personas que se encontraban en una situación que no podían ser sanadas, luego vieron el milagro del Señor Jesús. Dios, concede que cada uno de ellos pueda ser sanado ahora mismo.
Satanás, vete de este edificio y sal fuera de aquí. Te lo ordeno en el Nombre de Jesucristo, deja ir a estas personas.
¿Aceptan Uds. su sanidad? Levanten sus manos a Él, digan: “Señor, lo creo. Yo lo creo. Todo es posible, Señor, yo lo creo”.
Muy bien. Si Uds. lo creen con todo el corazón, Uds. que inclinaron sus rostros hace unos minutos para recibirle a Él como su Salvador, inclinen sus rostros otra vez solo por un minuto, cada uno de Uds. Si inclinan sus rostros solo por un minuto ahora…. Hermano Sweet, aquí en este preciso momento mientras Ud. está dirigiendo la oración. Dios le bendiga.
1 Muchas gracias. Pueden sentarse. Hace que mi corazón se sienta muy bien estar de vuelta en Nueva York esta noche. Siempre he sentido una gran emoción al venir a Nueva York. Me gustan todos los estados, pero sencillamente hay algo acerca de Nueva York que parece impactarme, y la gente y su hospitalidad. Siendo sureño, yo, digo que uno tiene que venir aquí al norte para descubrir lo que significa hospitalidad. Vengan al norte.
Deseo tomar este momento para darle las gracias al Sr. Lloyd Sweet y a todos los—aquellos que están afiliados con el—el Evangelismo Cosecha, el Evangelismo de la Cosecha Mundial, por su amabilidad de patrocinarnos a través de esta campaña de Nueva Inglaterra. Y estamos muy agradecidos por todo lo que ellos han hecho y confiamos que el—el buen Señor del cielo derrame Sus bendiciones sobre los esfuerzos y envíe la cosecha de almas al Reino de Dios por sus esfuerzos.
2 Y quiero darle las gracias a estos ministros, esta noche, aquí en la ciudad de Nueva York. Yo llegué a la plataforma, y las sillas estaban llenas de ministros que son ministros cooperadores. Gracias, mis hermanos, por despedir sus iglesias y venir aquí para ayudar hacer de esto una gran campaña. Verdaderamente lo aprecio y confío que Dios les bendecirá a Uds. ricamente en todo aspecto en sus ministerios. Esperando que en algún momento—yo siempre he querido un tiempo en que pudiéramos preparar una gran campaña en Nueva York, y que se juntara toda la gente del Evangelismo Completo, como lo hicieron los bautistas y aquellos por Billy Granham y—y simplemente tener una gran campaña con todo el pueblo, los—los—los hispanos, y todos juntos. Pues, si pudiéramos hacer eso Dios sencillamente derramaría Sus bendiciones sobre nosotros, estoy seguro, si nosotros hiciéramos eso.
3 Y ahora, ciertamente estoy agradecido por esta noche. Estoy cansado. He estado predicando y teniendo servicios de sanidad casi todos los días y noches—no todos los días, pero cada noche y algunos de los días, desde que salí. Es casi lo más largo que he viajado de una sola vez y en verdad estoy cansado. Sólo un poco ronco, pero muy contento en mi corazón de informarles que ha habido grandes cosas que se han logrado para nuestro amado Señor en estos estados de Nueva Inglaterra.
Sólo para darles una pequeña reseña, si acaso algunos de los hermanos no han hablado de ello, yo estaba en la reunión una noche cuando una dama murió, sentada a mi izquierda. Y un doctor, allí, fue a buscarle el pulso y se había ido. Y ver al gran Espíritu Santo darse la vuelta y llamar en nombre de esa mujer y despertarla otra vez… Y eso sucedió en Hartford, Connecticut. Y sencillamente cosas así, que Él ha estado haciendo.
4 Luego fue en Burlington, New Hampshire, donde había una dama, sólo—es sólo uno de los casos. Ella estaba sentada atrás, y pobrecita, ella no pudo conseguir una tarjeta de oración para entrar en la línea, así que ella simplemente inclinó su humilde cabecita y comenzó a orar. Creo que ella era epiléptica. Y el Señor Jesús, con Su gracia, se movió hacia allá y le dijo que ella había sido sanada de esa epilepsia. Y le dijo también que su esposo estaba desahuciado en cierto hospital, que él tenía una enfermedad que los médicos no podían curar. No había nada que pudiera hacerse y ellos lo habían desahuciado, pero se le dijo: “No se preocupe, porque ASÍ DICE EL SEÑOR, él acaba de ser sanado”. Y la epilepsia la dejó inmediatamente y cuando ella llegó a casa, la mañana siguiente, su esposo la llamó. Los doctores lo habían metido para unos exámenes finales y no pudieron encontrar nada de ello en lo absoluto. Él iba camino a su casa, regocijándose.
Oh, tenemos un Padre tan amoroso, ¿no es cierto? Él es tan bueno y nosotros sencillamente lo amamos tanto.
5 Y ahora, es bueno estar aquí en esta noche, y con todo este excelente compañerismo. Y—y estoy… Algunos de nuestros amigos a los cuales pude ver hoy: el capitán Julius Stadsklev, desde Mo—el desierto Mahoma—o mejor dicho el desierto Mojave en California. Él es un capellán del ejército el cual estuvo conmigo en África y escribió el libro. Y él está aquí en algún lado, esta noche. Y luego también, el pastor Boze está aquí desde Chicago, de la iglesia Filadelfia. Y—y simplemente muchos buenos amigos.
Y me pregunto si la Sra. Isaacson está aquí en esta noche. Ella estuvo aquí la vez pasada; apenas logré saludarla cuando ella abandonó la plataforma. Ella es mi voz en Finlandia. No sé si ella… ¿Está Ud. aquí, Sra. Isaacson? Levante su mano, si está aquí. Ella bajó de la plataforma la última noche que yo estuve aquí, y yo—yo no pude verla. Ella es una persona encantadora.
Y el Sr. Cox me llamó de Indiana, de cerca de Hammond, está aquí en esta noche. Y estamos contentos por todos Uds., muy contentos de tener este tiempo de compañerismo. Dios les bendiga.
6 Y Billy me dijo, mientras yo salía por la puerta ahorita, él dijo: “Papá, ellos te recogieron una—una ofrenda de amor esta noche”. Ahora, yo no estaba esperando eso, amigos, y—pero si Uds. lo hicieron, ya está… Yo no podría regresarla, porque no sabría cómo regresarla. Pero muchas gracias. Y les aseguro, por la gracia de Dios, que gastaré cada centavo de ella para el Reino de Dios, según lo mejor de mi conocimiento para hacer eso. Muchas gracias. Y yo simplemente confío que Dios les recompense el ciento por uno por todita ella.
Y ahora, cuando salgamos de aquí, nos vamos, el próximo domingo—no este domingo que viene sino el domingo siguiente, para Dallas, Texas, a una gran convención. Luego de allí vamos a—a Carolina del Norte—o Carolina del Sur, en Greenville, Carolina del Sur: A la Convención de la Asociación Ministerial Interdenominacional.
Y luego desde allí vamos a Green Pines, Carolina del Norte, en una campaña bautista. Y luego de allí, volvemos otra vez aquí a Filadelfia, para la Convención de los Hombres de Negocio Cristianos del Evangelio Completo. Así que estamos yendo aquí y allá, tratando de hacer lo que podamos, pues creemos que el Señor viene pronto, y queremos hacer todo lo que podamos mientras que es de día y podemos trabajar.
Y en agradecimiento por todo lo que se ha hecho, yo alabo a Dios por todo esto, el cual ha hecho posible que todas estas cosas se hayan hecho.
7 Ahora, antes de que leamos Su Palabra, inclinemos nuestros rostros y hablemos con Él, sólo un momento.
Bendito Señor, cuando pienso en Tu bondad, y en las almas que han sido salvadas en estos pocos días pasados, y los miles que han venido a la reunión y sido ayudados, yo—yo olvido lo de estar cansado. Y luego al estar aquí en esta noche y sentir Tu Espíritu moviéndose en estas personas, sabiendo que ellos son Tu pueblo amado lavados con Tu Sangre. Y yo te doy gracias por todos y cada uno de ellos. Y te ruego, Dios, esta noche, que Tú hagas algo especial para nosotros. Estamos sentados aquí, bajo grande expectativa. Estamos esperando y anhelando esa hora, cuando el velo será quitado, y le veremos a Él.
8 Y cómo le amamos a Él y quisiéramos caer sobre nuestros rostros y sólo tocar Sus pies, pues le amamos. Y Padre, yo ruego que Tú bendigas a cada persona aquí, y a cada ministro, cada pastor, evangelista, misionero, lo que fuere. Concede que sus iglesias prosperen, y que su obra por el Señor crezca, y que muchas almas sean salvadas, y que algo pueda ser hecho, esta noche, lo cual nos ayudaría a tomar nuevas fuerzas y nuevo impulso. Concédelo, Padre.
Ahora, hemos abierto la tapa de Tu Biblia. Y ahora, interprétala a nosotros, Padre. Que el Espíritu Santo hable en tal forma, en esta noche, que cuando vayamos a nuestros distintos lugares, podamos decir como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros mientras Él nos hablaba por el camino?”, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
9 Deseo leer esta noche, siendo que la reunión ya está un poquito avanzada… No tomaremos demasiado tiempo—tenemos como mil millas que manejar enseguida. Y deseo leer del libro de San Marcos, el capítulo 12, el capítulo 11, mejor dicho, de San Marcos el versículo 22.
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Esta palabra “fe”, tened fe en Dios… Y como tema, me gustaría usar esto: Fe Probada Por El Tiempo, esas tres palabras, Fe Probada Por El Tiempo. Son sólo tres palabras, pero oh, lo que significa.
10 Y me dicen que en el Antiguo Testamento, esa fe, en el Antiguo Testamento, era de la misma manera en que es en el Nuevo Testamento. Mucha gente tropieza al pensar en la fe. Pero es tan sencillo tener fe.
Por ejemplo, Ud. no puede moverse de su asiento, si Ud. fuera capaz de venir aquí y sentarse. Ud. no puede moverse de su asiento, a menos que tenga fe que Ud. lo hará. Ud. no puede ponerse su sombrero de nuevo, a menos que tenga fe que puede hacerlo. Ud. nunca podrá respirar otra vez, a menos que tenga fe que puede hacerlo.
La fe es tan común, que cuando la miramos como algo inusual, la pasamos por encima, tratando de encontrar lo que ya está allí a nuestro lado.
11 Ahora, en el Antiguo Testamento cuando la sangre era aplicada sobre el—los dinteles de la puerta, me dicen que era puesta con hisopo, sumergido en la sangre y frotada sobre la puerta. El hisopo es simplemente una hierba común. Y así era como se aplicaba, con hisopo, algo que Ud. podía conseguir en cualquier lado y tomar un puñado de ello.
Y cuán apropiado es eso, en esta noche, de aplicar el hisopo como fe. Uno aplica la sangre por fe. Cómo es que estamos cubiertos por la sangre: por fe, fe común.
Bueno, Ud. dice: “Pero para milagros y para sanidad, hermano Branham, es un tipo de fe distinta”. No, es la misma fe. Hay una sola fe. Y todas las cosas buenas, y todas las cosas que son, son originales.
12 Todo mal es simplemente la justicia pervertida. La enfermedad es la salud pervertida. Y todo lo que es malo, es lo bueno pervertido. Bueno, lo que lo pervirtió fue satanás. Y Jesús murió para que así Él pudiera darnos el poder, por medio de Su Sangre, para corregir esa cosa que es errada: para traer pecadores de vuelta a la Salvación, la enfermedad de vuelta a la salud, la injusticia de vuelta a la justicia. Vean, es sólo así de sencillo.
Y muchas veces nosotros le pasamos por encima, mirando para ver: “Buscando, oh, si tan sólo yo pudiera hacer esto…” Ud. pudiera si tan sólo no se preocupara al respecto.
13 Como estaba oyendo al Dr. Vayle mientras yo me iba, decía que mi ministerio estaba cambiando… Oh, estoy tan contento. No… Esto no se va ir; permanecerá. Eso siempre… Pero sólo que va ser algo mayor.
Anoche, cuando nos íbamos del edificio, después que un niñito había estado molestando tanto, mentalmente ido, y la madrecita ni siquiera podía aguantarlo en el edificio; estaba pataleando y gritando y, oh, comportándose terriblemente. Y ella lo llevaba afuera, y yo lo podía oír por todo el pasillo. Y entonces después de este… El Señor había hecho grandes cosas. Cuando íbamos saliendo, allí estaba la madrecita aguantando a ese pobre niño enfermo de la mente; sus ojitos, casi afuera en sus mejillas; su boquita estirada de lado; y estaba pataleando y gritando. Y cuando yo me acerqué, armó un berrinche. Pero oh, ese algo bendito, la presencia del Espíritu Santo… Yo le dije al Sr. Vayle y a Billy, los cuales me estaban llevando, dije: “Aquí viene lo nuevo”. Y agarré al pequeñito por el brazo y dije: “Amado Dios, haz que se vuelva normal”. Y se detuvo y me miró, y sonrió, y la madre lo cargó y se fue del edificio.
14 En nuestra Escritura de esta noche, en los capítulos anteriores, Jesús le había dicho a un árbol: “Ningún fruto crezca en ti, o, nadie coma de ti”. Luego Él dijo, después de este versículo: “Si dijereis a este monte, muévete…” No “Si Yo dijere”; “Si dijereis a este monte, muévete…”
Ahora, sabemos que un hombre no podría mover una montaña simplemente hablándole. Lo único que podría hacer eso sería la Deidad. Así que entonces, si la montaña está delante de nosotros, y nuestro objetivo es correcto, y nuestro motivo es correcto, entonces ya no somos nosotros hablando; es Deidad hablando. Entonces se tiene que mover.
Yo verdaderamente creo que la iglesia está al borde de uno de los derramamientos más grandes que jamás haya tenido en esta edad. Yo lo creo. No puedo decir que el Señor me lo ha dicho, pero simplemente hay algo dentro de mí que está captando algo, que yo no había visto en toda mi vida hasta ahora.
Y cuán glorioso es saber, justo antes de la Venida del Señor, que estas cosas están sucediendo.
15 Ahora, la fe es tan sencilla. La Escritura dice: “Fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”.
Ahora, la fe no es un mito. Es algo que Ud. realmente posee, algo así: si yo tuviera un… Si yo me estuviera muriendo de hambre, y—y yo—Ud. viniera a mí, y yo dijera: “Me estoy muriendo de hambre”.
Ud. dijera: “¿Qué le salvaría la vida?”
Yo diría: “Un pan”.
Y Ud. buscara en su bolsillo, y sacara veinticinco centavos y me los diera a mí y dijera: “Aquí tiene, Sr. Branham, Ud. no tiene que morirse de hambre”.
Bueno, yo todavía no tengo el pan, pero tengo el poder para comprar el pan. Ahora, pueda que yo esté a una milla del pan, pero puedo estar tan contento con ese cuarto de dólar en mi mano, como puedo estarlo cuando tengo el pan en mi mano, por cuanto tengo el poder para comprar el pan.
Y cuando la fe está anclada, está consumado, Ud. está igual de contento como si ya estuviera saltando y gritando, porque todo ha terminado. Ud. lo tiene. Es algo que Ud. sabe que lo tiene. Nada lo puede mover. Ud. no anda buscando evidencias ni nada más; Ud. sencillamente sabe que lo tiene.
16 Ahora, cuando tengo este pan—estos veinticinco centavos, yo quizás tenga que subir por algunas colinas, pasar por un zarzal, cruzar agua, y tal vez tenga que cruzar puentes, pero todo el tiempo me estoy gozando, por cuanto tengo los veinticinco centavos, sabiendo que voy a obtener el pan tan pronto como llegue allá. Es el poder de compra. Bueno, fe es el poder de compra de cosas que Ud. ha esperado. Eso es fe genuina. Nada la puede mover.
Ahora, la mayoría de la gente tiene fe pero ellos sencillamente no tratan de usar la fe que tienen. Yo creo que toda persona que cree en el Señor Jesucristo tiene que tener cierto grado de fe. Pero la razón que no es usada mucho, es porque Ud. nunca la pone mucho en uso. Una persona que regularmente viene a la iglesia, simplemente entrará, y escuchará un sermón, y entonces se levantará, y pondrán su nombre en el registro de la iglesia, y llegan a ser un buen miembro de esa iglesia. Eso es más o menos hasta donde tendrán la oportunidad de usar su fe.
17 Ahora, la fe hará cualquier cosa que Ud. tenga necesidad de hacer, si Ud. la pone en práctica. Pero la mayoría de las iglesias hoy, ellas—hasta allí enseñan ellas; sólo aceptar a Jesús por fe y eso es todo.
Eso es como el hombre que estaba comiendo una rodaja de sandía. Él dijo: “Eso estuvo bien, pero hay más de ello en alguna parte”. Así que de esa manera es: aceptar a Cristo es bueno, pero hay más de ello.
Y luego, cuando un hombre acepta a Cristo como su Salvador personal, entonces todas las cosas buenas que Dios ha prometido están allí a su disposición. Simplemente créalo.
Ahora, no lo tome así: “¿Será que esto funcione?”. Sino como si sabe que se va tomar un vaso de agua; Ud. se va levantar y a caminar por el piso; así es de sencillo. Bueno, el Señor lo prometió, eso lo concluye, y así siga normal. Eso es fe realmente genuina.
18 Ahora, si la gente pusiera… Si la iglesia pusiera a trabajar más la fe, Uds. verían más cosas acontecer en la iglesia. El pastor pudiera pararse el domingo en la mañana. Él pudiera pararse el domingo en la noche o cuando fuere, y predicar duro sobre la fe, en un mensaje poderoso, pero si los miembros no toman ese mensaje y entonces lo ponen por obra, eso recaerá de nuevo, y las aves del cielo se lo llevarán. ¿Ven? ¿Ven? Simplemente tómenlo y pónganlo en práctica. Dios quiere que Uds. lo hagan.
Ahora, fe, a la fe siempre le acompaña una experiencia. Y ¿cómo pudiera ser en esta noche? Yo les diría a Uds. mujeres aquí, que Uds. tienen pajaritos canarios y demás que Uds. aman, las pequeñas mascotas. ¿De qué les serviría a Uds. darles a ellos todas las vitaminas que Uds. puedan en su semilla, para hacerles huevos grandes y fuertes, y—y—y buenas alas, y lo demás, si Ud. lo mantiene en la jaula todo el tiempo? ¿Ven? No hay necesidad de darle a él vitaminas, si Ud. lo va a mantener en una jaula. Él no necesita vitaminas para hacerle alas fuertes, porque él no tiene la oportunidad de usarlas.
19 ¿De qué sirve predicar una Biblia, de un Dios que sana, o del Dios que tiene poder, y decirle a la gente que el día de los milagros ya pasó? ¿De qué sirve enviar ministros a seminarios, y a colegios, y demás, y que aprendan todas estas cosas diferentes, y luego—luego venir y decirle al pueblo que eso es algo que fue, y que ya no es?
Es como agarrar a un hombre que se está muriendo de frío y decirle: “Aquí está un retrato muy bonito de un gran fuego pintado”. El hombre no puede calentarse con un fuego pintado. Él se está congelando y tiene que tener calor.
Y un hombre que esté sediento de Dios no puede estar satisfecho hasta que algo suceda. Es una experiencia. Y esa clase de experiencia producirá una gran fe. Ud. nunca sabe lo que es. Ud. no puede confiar en un Dios a Quien Ud. nunca ha conocido.
20 Por ejemplo, una vez en la Biblia, Israel fue llamado para hacer guerra contra los filisteos. Y ellos estaban parados allá sobre un cerro, e Israel se había reunido al otro lado del valle en el otro lado. Y desde luego, así es el diablo, cuando él piensa que lo tiene a Ud. engañado, él le acusará de cualquier cosa.
Y ellos tenían a un enorme gigante prehistórico allá llamado Goliat. Sus dedos eran de catorce pulgadas de largo, y tenía una lanza como el rodillo de un telar, quizás, como de aquí a los escalones. Y él les había hecho una propuesta a los hijos de Israel. Él dijo (qué astuto es el pecado), él dijo: “Miren, no tengamos ningún derramamiento de sangre”. Él dijo: “No hay necesidad que todos sean masacrados en esta guerra. Búsquense a un hombre allá que venga acá a pelear conmigo. Y si yo lo venzo a él, Uds. nos servirán a nosotros. Y si él me vence a mí, entonces nosotros les serviremos a Uds.”.
Miren, así obra el diablo cuando piensa que tiene la ventaja.
21 Sí había un hombre en todo el ejército de Israel que era capaz de pelear con ese gigante, era Saúl. Él era más alto que todo su ejército. Era un guerrero desde su juventud. Él sabía cómo manejar un escudo, una lanza; cómo quitarle la espada de la mano al otro. Él había enseñado a otros, pues, era un obispo. Él sabía cómo enseñar toda la teología. Pero la cosa de ello era, que él nunca había tenido una experiencia de haberse encontrado con Dios en ello.
Y este enorme gigante salía todos los días y hacía su alarde. Pero un día él hizo su alarde por última vez.
Había un hombrecito se apariencia rojiza, de hombros encorvados y con el cabello colgándole hasta los ojos, que subió al campamento a visitar a sus hermanos. Él tenía unas tortas de pasas, y lo demás, su papá lo había enviado allá donde estaban los muchachos. Y su nombre era David. Él era un pastorcito de ovejas. Y cuando él oyó a ese gigante salir allí y decir: “¿Qué van hacer Uds. al respecto?” Él lo dijo en el momento equivocado. Eso llegó a los oídos de alguien que conocía a Dios.
Él dijo: “¿Me quieren Uds. decir que los ejércitos del Dios viviente se pararán aquí y permitirán que ese filisteo incircunciso desafíe a estos ejércitos?”
22 Yo me pregunto hoy, cómo pudiera ser, que el incircunciso pudiera levantarse y pararse en medio de un día cuando Jesús se ha manifestado Él mismo en la tierra con una Biblia abierta. ¿Me quieren decir que este mundo incircunciso, con toda esta teología y educación, y lo demás, que yo me quedaría quieto cuando mi Dios vive? ¿Y desafiando la Palabra de Dios? ¡Nunca! Aunque tuviera que hundirme allí mismo, yo quiero tomar a Dios y pararme firme en Su Palabra. ¿Por qué? Estos ministros harán lo mismo. ¿Por qué? Por la misma razón que David dijo lo que dijo. Que los llamen aleluyas. Que los llamen como les quieran llamar. Ellos saben de lo que están hablando.
“Oh”, Ud. dice: “Pero este tipo es un arzobispo”. Él pudiera ser un papa, pero no significa nada.
David no tenía el entrenamiento que—que Saúl había tenido, y él era sólo un enanito. Pero él estaba… La Biblia dice que él era rubicundo, apenas un muchachito. Como diríamos, ese jovencito, parado allí, vestido con su piel de oveja. Y allí estaba él parado mirando a sus hermanos y a ellos, y dijo: “¿Me quieren decir que Uds. permitirán que ese filisteo incircunciso desafíe a los ejércitos del Dios viviente?” Dijo: “Yo iré a pelear con él”.
Oh, qué valor. Que Dios nos dé más Davides, hoy. Es lo que necesitamos.
23 ¿De qué estaba hablando David? Y sus hermanos dijeron: “Oh, yo sé que tú quieres ser atrevido. Nosotros sabemos que tú sólo viniste acá con ese atrevimiento en tu voz, así que te vamos a enviar de regreso a casa”.
Y la noticia llegó ante Saúl. Entonces Saúl lo llamó y quería saber quién era este mozalbete. Y ellos lo trajeron allí ante la presencia de Saúl, y—y Saúl dijo: “Tú no puedes pelear con ese hombre”, dijo: “Tú no eres sino un joven. Y él es un guerrero desde su juventud”. Y él dijo… Quiero que se fijen en lo que dijo David. Saúl dijo: “Espera un momento. Si tú quieres ir, yo—yo te voy a preparar”. Entonces se quitó su propio escudo y se lo entregó a David y puso su armadura sobre David. Y Uds. pueden imaginarse cómo lucía su yelmo… Esa cabezota de Saúl y ese sombrero colocado sobre las orejas del pequeño David. Y los hombres como de este ancho y un escudo de armadura como de ese ancho. Pues, el pobre muchacho no podía ni sostenerlo; eso es como tratar de ponerle doctorados a un hombre de Dios.
24 Y Saúl se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba bien a un hombre de Dios. Él dijo: “Quítenme esta cosa. Yo no sé nada de esto”. Cómo pararse erguido y repetir el credo de los apóstoles, supuestamente, y decir: “Ahhh-men”. Pues, él no sabía nada de eso.
Él dijo: “Pero déjenme ir con algo que yo sé de lo que estoy hablando”. Dios sabe que eso es lo que necesitamos en esta noche, es hombres en el ejército de Dios que saben de lo que ellos están hablando. No si tienes un doctorado o qué; ellos quizás no sepan su abecedario, pero ellos conocen a Cristo. Entonces esa es la cosa principal.
David dijo: “Yo he tenido una experiencia. Yo tuve una experiencia con este poder del que estoy hablando. Un día yo estaba por allá en la parte de atrás del desierto, apacentando las ovejas de mi padre, y vino un oso y atrapó una. Y yo sólo agarré la honda y lo derribé con ella, y se la quité de la boca”. Y dijo: “Un león vino y agarró una, y yo lo tumbé, y él se levantó contra mí y yo—yo lo maté. Pues”, él dijo: “el Dios que los entregó en mis manos, ¿no entregará Él mucho más a ese filisteo incircunciso, que está desafiando a los ejércitos del Dios viviente?”
25 Si Dios lo libertó a Ud. del pecado, ¿cuánto más lo librará Él de su enfermedad? Él es capaz de tomar y cambiar la naturaleza suya y hacerle una persona nueva. ¿Por qué tendría Ud. temor de cualquier enfermedad? Y si Él puede salvar su alma y cambiar su naturaleza, cambiar sus motivos, cambiar sus ideas, ¿cuánto más puede Él cambiar su enfermedad en salud y colocarla de nuevo en su lugar correcto adonde pertenece? Es tan sencillo que le pasamos por encima. Allí…
Y por supuesto él dijo: “Yo admiro tu valor, hijo, pero eso sería tu propia muerte”. Entonces él tomó su pequeña honda y agarró cinco piedras. Metió una y Goliat se burló de él. Quiero que observen. Él tenía cinco piedras. Y Uds. muchachos saben lo que es una honda, es un pedazo de cuero y… Pues, nosotros solíamos ser capaces de tumbar una libélula de la cerca con ella, así de fácil. Y entonces nosotros… Esos son cinco dedos, cinco piedras; F-e en J-e-s-ú-s. Allí iba él. El gigante tenía que caer. Y él ganó la victoria. ¿Por qué? Él tenía una experiencia de que él sabía que Dios podía libertar.
26 Un hombre no está calificado para pararse detrás de la plataforma al—o detrás del púlpito, hasta que él se haya encontrado con Dios y tenido una experiencia. Ninguna persona tiene derecho de llamarse cristiano, hasta que primero hayan tenido una experiencia con Dios. Correcto.
Fue Abraham, después… Él era sólo un hombre común y corriente que vino y habitó en—en Sinar, allí en la ciudad de Ur. Y él era sólo un creyente común y corriente. Pero un día Dios se encontró con él y le habló. Y Abraham tuvo una experiencia. Y después que Abraham tuvo esa experiencia, él pudo decirle a Sara: “Ve a comprar los pañales y ten listos los alfileres; vamos a tener al bebé. No me importa lo vieja que estés”.
¿Por qué? Él primero había tenido una experiencia de hablar cara a cara con Dios. Él pudo llamar esas cosas que no eran como si fuesen, después que él se había encontrado con Dios y tuvo una experiencia.
No antes sino después de ella.
Eso es lo que sucede con la gente en esta noche, en estas grandes ciudades y en todas las ciudades del mundo, es debido a que ellos rehúsan recibir el Espíritu Santo.
27 Uds. metodistas, y Uds. bautistas, y Uds. presbiterianos, y Uds. católicos, Uds. son seres humanos por los cuales Cristo murió. Y Uds. tienen los mismos derechos a estas bendiciones como los tienen los pentecostales. Pero la única cosa es que Uds. firman su nombre en el libro de una iglesia, en vez de quedarse allí hasta que han obtenido una experiencia de que Dios los ha cambiado por medio del bautismo del Espíritu Santo. Se requiere de una experiencia para que acompañe a la fe. Uds. saben adónde han estado. Pues, David sabía de lo que él estaba hablando. Él se había encontrado con Dios.
Abraham sabía de lo que él estaba hablando, pues se había encontrado con Dios. Durante veinticinco años él soportó, por cuanto él creyó en ese Dios con el cual él se había encontrado y le quitó todas las sombras de duda. Y él esperó veinticinco años hasta que el bebé nació. ¿Por qué? Él tuvo una experiencia de haberse encontrado con Dios.
28 Ahora, fue Moisés el cual fue criado en toda la teología que Egipto pudo darle. Él era tan inteligente que podía enseñarles sabiduría a los maestros de Egipto. Y él sabía que había nacido como hebreo. Él sabía que había nacido como creyente. Pero miren el desastre que hizo, cuando él hizo el intento dentro de sí mismo, antes de tener una experiencia. Él tenía toda la instrucción. Tenía el conocimiento de que él era el libertador. Pero vean, él aún no había tenido ninguna experiencia. Pero oh, hermano, cuando él se encontró con Dios allí en esa zarza ardiendo, él sabía lo que él andaba buscando entonces; él sabía en Quien él había creído. Él pudo soportar el resto de los ochenta años como viendo a Aquel que es invisible.
Qué escena tan ridícula, ver a un hombre… Cómo la fe, encontrarse con Dios, cambiará a un hombre. Hará que Ud. haga cosas que parezcan tan locas para el mundo. Lo hará actuar diferente, y a Ud. no le importará lo que nadie diga mientras que Ud. sepa que—con quien Ud. ha estado hablando.
29 Moisés, huyendo de Egipto, cuarenta años en el desierto, pero cinco minutos en la presencia de esa zarza ardiendo, al día siguiente allí va a Egipto, su esposa sentada a horcajadas sobre una mula, con un muchacho en cada cadera. Y él un hombre de ochenta años con una vara vieja en la mano, con la barba moviéndose por el viento. “¿Adónde vas, Moisés?”
“Voy a Egipto a tomar el mundo”. Una invasión de un solo hombre. La cosa de ello fue que él lo hizo.
¿Por qué? Él tenía una experiencia como guerrero y como joven. Él huyó de la presencia de Faraón sin una experiencia. Pero con una experiencia, él llegó ante él y le dijo: “Heriré esta tierra con plagas, a menos que dejes salir a este pueblo”. Él no tenía temor. ¿Por qué? Porque él se había encontrado cara a cara con Dios.
Hermano, hermana, hay un lugar secreto adónde todo creyente debe ir, detrás del desierto, allí en esas arenas sagradas. Oh, ningún doctor de teología, ningún erudito en griego o hebreo, ninguna escuela o seminario… Ellos quizás lo confundan todo a Ud. en este tipo de cosas, pero si Ud. alguna vez se encontró con Dios en esas arenas sagradas, satanás no puede poner sus pies en esas arenas. Ud. sabe que se encontró con Dios. Algo real… ¿Qué fue? Ud. habló con Dios Ud. mismo. Ud. tuvo una experiencia.
30 Ningún hombre tiene derecho a tomar el púlpito para predicar el Evangelio a menos que él haya tenido una experiencia detrás del desierto. Ningún hombre, ninguna persona tiene derecho a llamarse cristiana hasta que hayan tenido una experiencia detrás del desierto. Sigue siendo la detrás del desierto; nosotros le llamamos “Aposento Alto”, pero sigue siendo detrás del desierto también. Es adónde Ud. se encuentra con Dios.
Oh, cuán ridículo es esta noche aceptar gente en la iglesia, sólo por el hecho de bautizarlos en agua y poner su nombre en el libro. Oh, necesitamos un avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo, y al Espíritu Santo directo en la iglesia nuevamente, y una verdadera reunión a la antigua, una experiencia.
Una vez que Ud. ha tenido una experiencia, entonces Ud. sabe de qué está hablando. Allí es cuando Ud. tiene fe.
Ellos pudieran explicarlo y decir: “Ahora bien, Ud. no debería ser metodista; Ud. no debería ser pentecostal”. Ellos pudieran convencerlo a Ud., pero cuando es cuestión de llegar a un lugar, a ese lugar sagrado donde Ud. se encontró con Dios, hermano, satanás no puede colocar su pie sucio en ese lugar. Ud. sabe que ha hablado con Alguien allí. Ud. sabe que algo sucedió. Sí, señor. Ud. estuvo allí. Ud. sabe todo al respecto. De allí en adelante, Ud. puede ir y conducirse como un verdadero cristiano.
31 Oh, la conducta hoy, de gente que se llama cristiana… Con razón nuestras pobres mujeres se están pintando la cara, y cortándose el cabello, y usando pantaloncitos cortos, y demás. Es porque han fallado en llegar a ese lugar allá atrás en esas arenas sagradas. Correcto.
Con razón nuestros hombres lo están permitiendo, y fumando cigarrillos, y lo demás. Ellos fallaron en encontrar ese lugar sagrado allá, en algún lado, donde Dios y el hombre se encuentran. Correcto. Eso es lo que necesitamos esta noche. Mi amado amigo, Ud. sabe eso. Es una desgracia, en los días que estamos viviendo, esa es la razón que Dios no puede enviar un avivamiento; Él no tiene mucho sobre lo cual edificar, amigos. Sí—pero Él…
32 Ahora, yo estoy contento por esto: “Estas piedras son capaces de… Dios puede levantar hijos a Abraham aún de estas piedras”. Aún quedan unos pocos, por allí, en una tienda y por allá en un taller, y lo demás, que todavía aman a Dios. Él siempre ha tenido un remanente de gente; Él los tiene en esta noche, los cuales le creen a Él sin importar lo que alguien diga, ellos creen que esa es la verdad—una experiencia, conociendo a Dios, conociendo Su poder, amándolo a Él. Oh, después que Ud. ha tenido una experiencia con Dios, qué persona tan diferente lo hace a Ud. Cómo le hace saber en donde Ud. está parado.
Aun la misma muerte no puede apartarlo a Ud. de ello. No. David dijo: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo”. Hace que nuestra conducta sea la correcta.
33 Hace algún tiempo, allá en el sur, ellos solían vender gente de color como esclavos, cuando los—los africanos los traían aquí (los Boers) y los vendían como esclavos. Y ellos los compraban en mercados igual que comprar carros usados—seres humanos. Y para venderlos y comprarlos, y los agentes de compra pasaban por allí y los compraban.
Un día un agente pasó por cierta plantación para comprar esclavos. Y—y este dueño dijo: “Yo tengo unos cuantos esclavos que quiero vender”.
Él dijo: “Bueno, déjeme mirarlos”. Y él se fijó en los esclavos; ellos estaban lejos de padre y madre, esos niños, y de su esposo, y sabían que jamás volverían. Ellos eran esclavos, y morirían aquí en una tierra extraña. Muchas veces ellos estaban tristes, y llorando, y todos molestos, porque nunca más verían a sus seres queridos. Entonces allí—ellos los azotaban para hacerlos trabajar.
34 Y sucedió que ellos se fijaron en un joven. Ellos no tenían que azotarlo. Tenía la cabeza en alto, el pecho erguido, y estaba siempre a tiempo. Y este comprador de esclavos dijo: “Yo quiero comprar ese esclavo”.
Pero el dueño dijo: “Él no está en venta”.
Dijo: “¿Por qué él no está en venta?” Dijo: “¿Acaso es él el jefe de los demás?”
Él dijo: “No. Él es simplemente un esclavo”.
“Bueno”, dijo: “Tal vez es que Ud. quizás lo alimenta a él mejor que a los otros esclavos”.
Dijo: “No, él come allá en la cocina con los demás”.
“Bueno”, dijo: “¿qué lo hace a él tan diferente de los demás?”
Él dijo: “Yo mismo me hice esa pregunta por mucho tiempo, hasta que descubrí. El papá de ese muchacho, allá en su patria, es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero en un país lejano, sin embargo él sabe que es hijo de un rey. Y él se comporta como uno”.
35 ¡Oh!, aunque seamos criticados y llamados locos, sin embargo somos hijos e hijas del Rey. Somos extranjeros, pero sin embargo sabemos que “nuestro Padre es rico en casas y tierras. Él tiene las riquezas del mundo en Sus manos”. Somos hijos de un Rey. Comportémonos como tales. Enderecémonos. Enfrentemos al enemigo y sepamos que Dios es nuestro Padre. Él es el Rey. Aunque estamos en un mundo de moda, educación y teología; eso no tiene nada que ver con ello. Saquen su pecho. Caminen adelante. Crean a Dios. Cierto. Tienen una experiencia cuando Uds. nacen en esa familia real.
Después que han tenido una experiencia, Uds. se comportan de esa manera. Cierto. Ahora, fue…
Vean, Felipe, una vez, cuando él fue a buscar a Natanael, era… Él podía ir y decirle a Natanael después que había oído a Jesús decir: “Tu nombre es Simón. Y el nombre de tu padre es Jonás”. Después que él había tenido esa experiencia, él podía ir a decirle a Felipe, o a Natanael, las grandes cosas que él había visto a Jesús hacer. ¿Qué, antes? Después que él había visto, después que él había visto a Jesús hacer eso.
36 Estos discípulos aquí… Y antes que Jesús les dijera que tuvieran fe en Dios, y que movieran montañas, Él mostró lo que Él podía hacer. Él maldijo el árbol y luego los dejó ver que se secó. Vean, después que ellos vieron el árbol secarse, entonces Él dijo: “Tened fe en Dios”. Después que Él había hecho algo, después que Él había probado lo que Él era.
Y cuando Natanael había—camino de regreso, y había estado discutiendo con Felipe, diciendo: “Mira, nada bueno pudiera salir de Nazaret”.
Pero cuando él llegó a la Presencia de Jesús, y Jesús le dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”, él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo del árbol, te vi”.
Fue después que Jesús dijo eso, que él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Después que él había tenido una experiencia de verlo, él supo entonces que Él era el Hijo de Dios.
Jesús dijo: “Porque te dije que te vi debajo del árbol, ¿me crees?”
37 Fue la mujer que estaba discutiendo con Jesús acerca de la religión de ella y la religión de Él, sentada junto al pozo…“ ”¿Tú dices que eres mayor que nuestro padre Jacob? Pues, Tú eres un judío. Hay segregación en esta tierra. Tú no tienes ningún negocio hablando conmigo. Y Tú dices que la gente debería adorar en Jerusalén y nosotros decimos que en este monte“. ¿Ven? Ella estaba discutiendo con Él acerca de su religión. Ella quería sostener un pequeño debate con Él.
Ella no se dio cuenta de quién era Él, hasta que Él dijo: “Ve, busca a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “Yo no tengo marido”.
Él dijo: “Verdad has dicho, porque has tenido cinco, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”.
“Tú has dicho lo correcto”. Fue después que Él dijo eso, que la mujer dejó el cántaro de agua y corrió a la ciudad, y dijo: “Vengan a ver un Hombre que me dijo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Después que Él le había dicho a ella. Ella no quería discutir con Él entonces. Después que Él se había dado a conocer…
38 Fue después que la mujer del flujo de sangre hubo tocado Su manto y fue y se sentó, creyendo en su corazón, que ella tuvo fe para su sanidad. Y fue después que Jesús miró alrededor y dijo: “¿Quién me tocó?”, y nadie habló. Y Él miró hacia la audiencia y le dijo a la mujercita cuál era su problema, y que ella había sido sanada. Fue después de eso, que todos entonces empezaron a tocar Su manto, pues ellos estaban probando su fe, también.
El mundo desea ver algo real. Yo estoy hambriento por cosas reales. Estoy hambriento de ver que se pare una iglesia en estos últimos días. Estoy hambriento de ver a un buen cuerpo de Cristo chapado a la antigua, pentecostal, pararse en el poder del Espíritu Santo, que a lo bueno le diga bueno y a lo malo malo. Mi corazón anhela ver eso.
Los pequeños remanentes que están esperando, no están esperando para ver lo grande que podemos hacer nuestras denominaciones; no están esperando para ver lo bien que podemos vestirnos o la iglesia tan grande que podemos construir; ellos están esperando ver que nosotros manifestemos la Vida del Señor Jesucristo en amor y poder.
39 Ellos están esperando ver el tiempo cuando los de la Unidad, la Dualidad, la Trinidad y todos juntos derriben sus pequeños muros y se den la mano y digan: “Somos hermanos”. Están esperando que los de las Asambleas, y los de la Santidad, la Santidad pentecostal, y la Iglesia de Dios, que los mejicanos, y la gente de color. Y los—los japoneses, y los blancos, y todos juntos, unan filas como un solo cuerpo de Jesucristo.
A ellos no les interesa lo bien que eduquemos a nuestros predicadores. Ellos quieren ver realidad. Entonces ellos tienen una experiencia si hay una realidad. Eso es lo que necesitamos nosotros: una experiencia.
40 Yo vi al hombre de corazón más frío que alguna vez he visto en mi vida ser traído a Cristo por medio de algo así, no hace mucho. Aquí arriba en estos estados de Nueva Inglaterra donde yo cazo, tengo un buen amigo. Él… Creo que él está sentado justo aquí atrás esta noche. Él era uno de los mejores cazadores que yo he seguido. Y a mí me encanta cazar, no, no por matar la caza; es el… Sólo para estar a solas con Dios, para alejarme de toda la gasolina, y el humo del cigarrillo, y de todo el alboroto, para poder estar a solas con Dios, bien arriba en la catedral, en la cima de la montaña, millas y millas de distancia de cualquier cosa. Entonces Dios baja, y uno lo puede oír a Él susurrando a través de los pinos. Uno puede oírlo a Él aullando en el lobo, allá. Uno lo puede oír a Él en el venado cuando resopla. Pues, uno puede sencillamente oírlo a Él en todas partes. Cuando el águila grita, uno puede verlo a Él, escucharlo.
Y yo acostumbraba cazar aquí arriba en Montañas Blancas con un buen amigo. Él era un buen cazador, con una puntería maravillosa, y un hombre agradable, pero él era el hombre más vil que yo jamás había visto. Él era de corazón cruel. Él solía matar cervatos pequeños sólo para hacerme sentir mal. Y él tomaba un pequeño… Un cervato pequeño es un venadito bebé.
41 Y ahora, si la ley dice que Ud. puede matar un cervato, está bien; no hay nada en contra. Abraham mató un becerro y lo dio de comer a Dios, así que… Pero no es simplemente estar disparándoles, sólo por ser malo. Vean, es su—es la perversión de Uds., la actitud de Uds.
Y así que él—él simplemente le disparaba a esos cervatillos. Y yo le dije: “Burt, no hagas eso. Tú eres el hombre más vil que yo haya visto”
Y él dijo: “Oh, Billy, vuelve en ti. Tú eres simplemente un predicador cobarde”.
“Pues”, yo dije: “No se requiere de un predicador cobarde para distinguir lo bueno de lo malo”. Yo dije: “Tú no deberías hacer eso”.
Y un año, cuando subí allá, él se había conseguido un pequeño silbato. Y él podía tomar ese pequeño silbato y hacer exactamente como un venadito bebé llorando por su mamá.
Y yo—yo pensé: “Tú no vas a usar eso, señor”.
“Oh”, él dijo: “Vuelve en ti, Billy”.
42 Y fuimos a cazar un día—un cazador muy bueno; a mí me gusta cazar con él. Y nos separamos en el bosque, y uno nunca tiene que preocuparse por buscarlo; uno sabía en dónde él estaba. Y así que él era un… Cazamos juntos como hasta el mediodía, y luego íbamos a separarnos y bajar por montañas diferentes para regresar a nuestro campamento.
Y ello… él… Un poco antes como a las once y treinta, él iba caminando adelante. No habíamos visto una huella en lo absoluto, y había nieve en el suelo como de seis pulgadas, un buen clima para seguir huellas. Pero la temporada de venados ya había estado en curso bastante tiempo y había habido muchos disparos, y los venados estaban todos temerosos. Nosotros le decimos “espantados”. Ellos estaban asustados, permanecían en los matorrales, y debajo de la maleza, y adondequiera que podían meterse, especialmente cuando era de día.
43 Entonces, él se agachó en un pequeño claro, y de repente lo vi meter la mano en su abrigo, y pensé que iba a sacar su almuerzo y que comeríamos juntos. Nosotros cargábamos chocolate caliente y—y unos emparedados, pues si nos perdíamos… Y entonces él—él—él metió la mano allí y sacó ese pequeño silbato, y lo sopló. Y cuando lo hizo, justo al otro lado del claro, como la distancia de este lugar, una gama madre se levantó. Ahora, esa es la madre venado, la gama. Oh, ella era un animal hermoso. Y nunca olvidaré cómo se veía ella. Ella levantó esas enormes orejas hermosas, paradas, sus enormes ojos marrones, y las venas se le veían en la cara, uno las podía ver.
Y él me miró con esos ojos con apariencia de lagartija y dijo… Se—se agachó. Yo pensé: “Burt, tú no harás eso”. Y oí la—la palanca echarse hacia atrás, y él jaló el perno hacia atrás, y metió una bala en ese rifle calibre 30-06. Yo pensé: “Burt, seguramente tú no lo harás”. Entonces él hizo ese sonido con el silbato, otra vez, y la madre venado… Ahora, eso es muy inusual que ellos se levanten de esa manera, especialmente a esa hora del día, y en la temporada de cacería… Ella salió allí hacia el claro.
44 Ahora, cualquiera de Uds. hermanos que cazan saben que ellos no harán eso. Y es tan… Pero ¿qué fue? ¿Por qué estaba ella parada allí? Y Burt se movió. Y la venada lo vio. ¿Corrió ella? No, ella se quedó parada allí. ¿Qué fue? Ella no estaba jugando a la iglesia. Ella era una madre. Había algo en ella que era real. Era amor genuino. Un bebé estaba llorando, y ella tenía algo dentro de ella que llamaba y respondía; ella era una madre. Y ella vio al cazador; ella tembló unas cuantas veces, y miró otra vez buscando a ese bebé.
Yo vi a Burt apuntar ese rifle; esa mira telescópica apuntaba directo a su corazón. Yo pensé: “Oh, él era un tirador certero”. Pensé: “Oh, Dios, en otro segundo o dos él le estallará su corazón leal atravesándolo”. Pensé: “¿Cómo puedes hacerlo, Burt? ¿Cómo puedes ser tan malo?” Esa madre allí afuera, desplegando un verdadero amor de madre. Ella no era una hipócrita. Ella era realmente… Había un bebé en dificultades. Muriera o no, ella era una madre.
45 “Cómo”, yo pensé: “¿Cómo puedes hacerlo?” Esa enorme bola de ciento ochenta granos, así de cerca, la volaría a quince pies y le estallaría el corazón. Y yo pensé: “Burt, ¿Cómo puedes hacer eso? Tú eres un hombre de corazón cruel, estallando ese pobre corazón de madre de ella, con un corazón así, tan leal. Tan leal…”
Yo volteé mi espalda. Pensé: “Oh Dios, ten misericordia de ese hombre. ¿Cómo puede él ser tan cruel?” Esperé y esperé. El rifle no disparó. Y me volteé para mirar, y el rifle estaba haciendo así… Él me miró y las lágrimas estaban bajando por sus mejillas, él arrojó el rifle al suelo y dijo: “Billy, he tenido suficiente de esto; háblame acerca de ese Jesús”. Y allí en ese banco de nieve, yo guié a ese hombre de corazón cruel a Cristo. ¿Por qué? No fue mi predicación, no, sino porque él vio algo real. Él vio algo que no era fingido. Él vio algo genuino.
46 Y yo les digo a Uds. en esta noche, amigos, que el mundo está buscando por algo genuino, no un credo hecho por el hombre, sino a un Jesús que vive, y reina, y trae amor, y paz, y gozo, y que derriba diferencias, y hace que los hombres amen a los hombres, y las mujeres amen a las mujeres. El mundo desea ver algo real.
Hermano, hermana, Dios tiene eso para Uds. Está aquí ahora mismo. Sólo encuentren esa cosa real. Lleguen a ser tan cristianos como ella era una madre. A mí no me importa; pudieran llamarlos “aleluyas”; pudieran llamarlos “fanáticos”; pero Uds. se pararán frente al enemigo y declararán que Uds. aman a Dios. Fe verdadera—piensen en ello—eso es lo que necesitamos en esta noche, amigos, es algo real.
47 Inclinemos nuestros rostros sólo un momento ahora. Miren, me pregunto, mientras estamos esperando un momento, si habrá alguien aquí en el edificio, esta noche, que levantaría su mano diciendo: “Dios, dame esa clase de Espíritu de cristianismo que me haga tan leal a Cristo como esa madre venado lo fue por su bebé. Señor, yo he sido un miembro de iglesia por años. He profesado ser un cristiano, pero realmente, no tengo ese algo que es real. Yo necesito una fe real. Necesito una experiencia del nuevo nacimiento, Dios, yo necesito esas arenas sagradas, que me cambiarán de un escéptico cobarde a un verdadero guerrero de la fe, que pueda tomar a Dios en Su Palabra”.
Si Ud. desea ser recordado en oración, levante su mano, por favor, por todo el edificio. Dios les bendiga; eso es bueno. Allá en los balcones—en el segundo balcón allá arriba—levanten sus manos. Digan: “Dios recuérdame”. Dios les bendiga. En el tercer balcón digan: “Recuérdame”. Dios les bendiga a cada uno ahora. Él está aquí. Él lo hará. Él ve su mano. Diga: “Oh Señor Dios, sé misericordioso. Dame amor en mi corazón, Señor”.
48 “Ahora, yo he sido muy celoso de mi denominación”. Ud. debería serlo; eso está bien, pero oh, nunca ponga eso por delante de Cristo. Allí es donde la iglesia está fallando esta noche; se está alejando en credos. ¿Lo ven? No hagan eso. Vuelvan a Cristo. Mediten en ello ahora. Digan: “Dios, crea en mí un amor. Dame fe, tanto así de fe para pararme por Ti y para aceptar mi sanidad esta noche, también, como esa madre venado tuvo que pararse allí, sin temor, debido que había algo en ella que era real”.
Señor Dios, el servicio es Tuyo, Padre. Hubo doscientas o trescientas manos que se levantaron. Ellos Te aman, y desean algo real. Ellos están cansados de andar de aquí para allá, de ir de iglesia en iglesia, o de lugar en lugar, o viviendo en callejones con la chusma, y allá en los lugares de apuestas y… O tal vez tratando de esconderse a la vuelta de la esquina, para que el pastor, y que alguien más no los vea hacer cosas que están erradas. Oh Dios, que ellos salgan ahora a lo descubierto. Ellos han levantado sus manos. Ellos desean algo real. Dales algo real, Señor. Dales a Jesús, para que Él les pueda dar el Espíritu Santo y los llene con Su bondad, Su poder y Su amor. Eso hará que ellos tengan una fe imperecedera en el Cordero de Dios. Concédelo, Señor, ellos son Tuyos.
Ahora, Él dijo: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere. Y a todo el que venga, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”. Entonces Tú estás aquí, Señor. Tú estás atrayendo. Y Jesús, Tú dijiste estas Palabras: “El que oye Mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene Vida Eterna y no vendrá a juicio, más ha pasado de muerte a Vida”.
49 ¿Qué hicieron ellos cuando levantaron sus manos, Señor? Ellos desafiaron las leyes de la gravedad. Pues, hay un Espíritu en ellos que les hizo saber que estaban errados, un Espíritu en ellos, el Espíritu Santo, diciéndoles: “Hijo, acéptame”. Y ellos levantaron sus manos al Creador.
Seguramente Tú pusiste sus nombres en el Libro, Señor. Ahora, llénalos con el Espíritu Santo. Dales una experiencia ahora mismo, Señor, en esta reunión esta noche, que ellos nunca olvidarán; para que ellos puedan salir de aquí, sabiendo que Jesús resucitó de los muertos, y que Él vive, y vive en sus corazones.
50 Dale a estos pastores, Señor, una doble porción de fe. Ellos son apacentadores, Señor. Ellos son los que guían al rebaño. Oh, aviva a estos pastores esta noche, Señor. Aviva Tus pastores; Tú avivarás a la ciudad entera. Concédelo, Señor. Hazlo Padre. Dales una fe sólida en esta noche, Señor. Que sus iglesias sean como yunques, donde chispas de salvación vuelan por todos lados, y se golpea y se moldea el material para el uso del Maestro. Concédelo, Señor. Y ahora, que Jesús venga y se presente Él mismo en esta noche, como el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Hemos estado hablando, Padre, de cómo en los días primitivos, cómo es que Tú te diste a conocer a Tu iglesia hablándole a Pedro—ese pescador ignorante—diciéndole quién era él y cuál era el nombre de sus padres. Luego Tú, después que Tú le dijiste a él eso, y él te creyó, Tú le distes las llaves del Reino—después que él lo creyó, después que Tú le dijiste a él.
Natanael dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”
Él dijo: “Bueno, antes de que él (Felipe) te llamara”. Y Tú dijiste: “Yo soy la Vid. Vosotros sois los pámpanos”. Nosotros sabemos que la vid no lleva frutos, únicamente le da vida a la rama, y la rama lleva el fruto.
51 Nos es dicho por Tu Palabra que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si Tú te diste a conocer a los judíos en aquel día, en la clausura de su edad, y Tú nunca te manifestaste de esa manera a los gentiles, entonces Dios, cuando Tú tomas una decisión, tiene que ser igual para siempre, pues Tú no puedes cambiar. Tú no te vuelves más inteligente; Tú eres infinito para comenzar.
Y entonces, Padre nosotros rogamos esto después que Tú lo prometiste, que esta noche Tú lo manifiestes, en el Nombre de Jesús. Amén.
52 Ahora, en la audiencia, esta noche hermano, hermana Ud. que levantó su mano, inmediatamente después del servicio de sanidad, yo quiero que Ud. venga aquí. Quiero orar con Ud. un poquito después de eso. Estoy muy contento por Ud. ¿No se sienten Uds. bien?
¿Cuántos saben ese buen canto antiguo: “Yo le alabaré. Yo le alabaré. Alabaré al Cordero Inmolado por los pecadores?” ¿No quisieran Uds. adorarlo a Él ahora, después que el mensaje ha terminado? Adórenlo… Ahora, cantemos eso. Hermano Claire, venga aquí quizás y… “Yo le alabaré. Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores”. Todos…?…
[El hermano Claire dirige el canto: “Yo le alabaré”.—Ed.]
¿No les hace eso sentir verdaderamente bien? ¿No se sienten todos restregados, como que algo los ha impactado?
Cantemos este buen canto antiguo de la iglesia: “Mi fe espera en Ti, Tú Cordero del Calvario, Salvador Divino…” Sólo adórenlo a Él en el Espíritu mientras cantan. Miren, yo amo esos buenos cantos antiguos…?… [El hermano Claire dirige el canto: “Mi fe espera en Ti”·—Ed.]
Tarareémoslo. Ahora, muy bien. Quiero que todos los que están sentados al lado suyo, no dejen sus asientos en los balcones y demás. Dele la mano a alguien sentado a su lado, al lado suyo, a la derecha, a la izquierda, delante, y atrás, salude de manos. Uds. metodistas y bautistas, hagamos… seamos verdaderos amigos ahora. Dese la vuelta y salude de manos.
Sé mi Guía;
Manda que las tinieblas se conviertan en día,
Enjuga las lágrimas de dolor,
No me dejes desviarme de Tu lado, oh Señor.
Yo le amo. Bendito sea el Nombre del Señor.
Yo le amo, (levanten sus manos en alto). Yo le amo,
Porque Él a mí me amó,
Y me compró mi salvación
Allá en la Cruz.
53 ¿No es Él maravilloso? ¿No le aman Uds.? ¿No le hace eso algo a su corazón? Simplemente saca los viejos temores y dudas, y los lleva al mar del olvido, sabiendo que ese amoroso Jesús está parado aquí, con brazos abiertos: “Venid a Mi todos los fines de la tierra y sean bendecidos”.
Estoy mirando a esta pequeña audiencia esta noche mientras pienso. Uds. saben, así como están sentados aquí en esta noche, es una cruz. Aquí está un ala; allí está la otra ala; allí está el pie y aquí está la cabeza, exactamente una cruz. Oh, ¿Le amo yo? ¿Le aman Uds.?
54 Cuánto le amamos. Ahora, nosotros decimos… Alguien pudiera decir: “Hermano Branham, eso es sólo emoción”. No, no lo es; es el Espíritu. Es el verdadero Espíritu Santo.
No existe otra religión en el mundo… Todas las grandes religiones… El cristianismo está en el tercer o cuarto lugar. La religión mahometana tiene más números que el cristianismo. Buda está más avanzado que el cristianismo. El cristianismo está muy atrás, ¿por qué? Porque fallamos en hacer lo que Jesús dijo que hiciéramos. ¿Ven? Es la única religión que está correcta. Es la única.
Cada uno de sus fundadores… Mahoma, él está muerto. Uds. pueden visitar su tumba. Hay un caballo blanco que está parado frente a su tumba; ellos cambian la guardia cada cuatro horas; ha estado allí por dos mil años, él ha estado en la tumba. Buda, él murió hace como dos mil trescientos años, y está sepultado en Japón.
Pero miren, Jesús resucitó. Uds. dicen: “¿Lo hizo Él?” Sí.
“¿Cómo puede Ud. probarlo?” Sólo esperen unos cuantos minutos y vean. Si Él no cumple Su promesa, entonces Él—Él no ha resucitado de entre los muertos. Pero si Él cumple Su promesa, entonces estamos seguros que Él está aquí. Por fe lo hemos creído por dos mil años. Estamos en el fin ahora, el fin de la dispensación gentil. Él está aquí para sellarla ahora. ¡Oh, cuánto le amo! ¡Cuánto le amo!
55 Dios es amor, y Uds. no pueden hacer nada sino simplemente amar, cuando Dios entra en Uds. Es amor, amor hermanable el uno por el otro.
Ahora, en—en la tierra, cuando Jesús estuvo aquí… Ahora, Dios es Todopoderoso, y Él no se vuelve más inteligente; Él es el mismo todo el tiempo. ¿Creen Uds. eso? La raza humana se hace más inteligente. La Biblia dice que ellos lo harían. Ellos serían más débiles y más sabios, pero Dios es—es infinito. ¿Creen Uds. eso?
Nosotros somos finitos. Cada año seguimos… Bueno, nuestra ciencia está avanzando, y nosotros construimos un automóvil mejor, y nuestra educación es mejor, pero Dios no se hace más inteligente. Él es perfecto para comenzar.
56 Así que entonces, cuando Dios… Cuando surge una cierta situación, y Dios es llamado a la escena para actuar, la manera en que Dios actúa en ese momento, Él tiene que actuar así cada vez; cuando surgen las mismas circunstancias otra vez, Él tiene que actuar igual a como actuó la primera vez, o Él actuó mal de la manera en que actuó la primera vez. En otras palabras, si hubo un pecador clamando por misericordia, y Dios salvó a ese pecador, el siguiente pecador que clame, Dios tiene que actuar de la misma manera.
Si Dios… Si un—un hombre está muriendo, y los doctores no pueden ayudarle, y él clama a Dios y le llama a la escena, y Dio sana a esa persona, Él tiene que actuar igual de nuevo (¿Ven?), pues Él no—Él hizo mal cuando actuó la primera vez.
57 Ahora, cuando Jesús era Dios en carne—nosotros creemos eso, la manifestación, Él estuvo aquí para manifestarse a Sí mismo en carne. Jesús era el cuerpo, el Hijo de Dios; Dios habitó en Cristo. Ahora, Jesús mismo dijo: “El Hijo no puede hacer nada en Sí mismo”, San Juan 5:19, “Sino lo que Él ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Han leído eso? Entonces Él no hacía nada, hasta que el Padre le mostraba a Él una visión sobre qué hacer.
Ahora, Uds. ven que la Biblia es infalible, la… Jesús dijo: “Las Escrituras no pueden ser quebrantadas”. Jesús dijo eso. Ahora, y entonces si—si Jesús dijo: “Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre me muestre a Mí primero qué hacer. El Padre obra y Yo obro hasta ahora”. En otras palabras, Él desarrollaba en drama, lo que el Padre le mostraba que hiciera. Observen cada caso, cada vez Uds. lo encontrarán de la misma manera, a menos que esa fuera la fe de la gente.
Ahora, ahora notamos esto. Entonces nuevamente, encontramos que Él dijo: “Cómo el Padre me ha enviado, así los envío Yo a Uds.”. Ahora, el Padre que lo envió estaba con Él y en Él. El Padre que lo envió, iba con Él y en Él. Bueno, el Jesús que nos envía a nosotros, va con nosotros y en nosotros. ¿Ven? Así que Jesús nos muestra a nosotros qué hacer.
58 Ahora, cuando Él se declaró a los judíos, tomemos por ejemplo a San Juan el capítulo 1, ¿qué fue lo primero que Él hizo? Él se declaró a Sí mismo al decirle a Pedro quién era él y cuál era el nombre de su padre.
Luego Él—Él se declaró a otro judío, justo al día siguiente. Y ahí vino Natanael. Él dijo: “Un Israelita en quién no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cuándo me conociste, Rabí?”
Dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Pero hubieron aquellos que estaban parados por allí, y dijeron: “Él es un adivino. Él es Beelzebub. Él es una persona mala”.
Y ¿qué dijo Jesús? “Yo los perdono a Uds. por eso, pero…” En otras palabras, así: “Algún día el Espíritu Santo va a venir. Cuando Él venga y haga la misma cosa, una sola palabra en contra de Ello jamás será perdonado en este siglo ni en el siglo venidero”.
59 Ahora, noten, solamente hay tres generaciones de gentes. Esos son el pueblo de Cam, Sem, y Jafet, si creemos la Biblia. El mundo fue destruido en el diluvio antediluviano. Y eso era Cam, Sam—Sem, y Jafet. Ahora, eso era judío, gentil, y samaritano, mitad judío y mitad gentil.
Ahora, cuando Él estuvo en la tierra, los judíos que le habían creído lo habían estado esperando a Él por años, y cuando Él vino, sus ojos estaban ciegos. Pero vean, esa es la manera como Él se manifestó a los judíos. El verdadero judío dijo: “Esa es la señal Mesiánica”.
Cuando Él pasó junto a la mujer en el pozo, la cual era una samaritana, ¿qué hizo Él? La misma señal que Él le mostró a los—a los judíos: “Ve, busca tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “Mira, nosotros estamos entrenados. Sabemos que cuando el Mesías venga…” ¿Saben qué? Esa mujer sabía más de Dios que lo que sabe la mitad del ministerio de los Estados Unidos—sin embargo era una prostituta. Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Pero ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella corrió a la ciudad y dijo: “Vengan a ver a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será este el Mesías?”
60 Ahora, recuerden, Él nunca hizo eso con un gentil. Él les prohibió a Sus discípulos ir a los gentiles, por cuanto nosotros éramos paganos en aquellos días. Nosotros no habíamos sido entrenados.
Ahora, nosotros hemos tenido dos mil años de entrenamiento, y ya estamos al final del camino, así como lo estaban ellos. Uds. recuerdan que la mujer samaritana dijo: “Nuestro padre Jacob…” ¿Ven? Ellos eran mestizos, mitad y mitad entre los dos.
Ahora, noten, ahora este es el final de la edad gentil. Miren, escuchen con mucha atención antes de que terminemos. El profeta dijo que vendría un día que no se llamaría ni día ni noche. ¿Qué sería? Un día como sombrío, neblinoso, oscuro. ¿Es correcto eso? Y Él dijo: “En el atardecer habrá luz”. Ahora, ¿qué sucedió? La civilización comenzó en el oeste y viajó hacia el occidente. Ya ha llegado hasta la costa oeste; el este y el occidente se han encontrado ahora. ¿Qué clase de luz brilló? La luz del Evangelio. ¿Cómo brilló sobre el pueblo del este? Jesús, ejecutando estas cosas ante el pueblo del este.
61 Nosotros somos el pueblo occidental. Ahora, el día ha pasado a través de la edad gentil donde pudimos ver suficiente luz para caminar y creer en Jesús, y—y para hacer las cosas que—que pensamos que son correctas, y construir nuestras iglesias, y tener denominaciones, educación, y así por el estilo. Eso está bien. Pero en el atardecer, habrá luz. La niebla se ha disipado. Y el mismo Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés, que fue opacada en la edad luterana, en la edad de Wesley, y en las otras edades, está ahora comenzando a brillar sobre este pueblo gentil en los últimos días con Jesús que es la Luz, obrando en Su iglesia como la Vid entre los pámpanos, produciendo y llevando a cabo las mismísimas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí.
Estamos… Esa fue la última señal del fin de los judíos. Yo creo que tenemos capsulas espaciales en el cielo, la escritura está sobre la pared, los corazones de los hombres están desfalleciendo de temor, perplejidad de los tiempos, angustia entre las naciones. Un solo trago demás, de vodka, y todos pudiéramos ser reducidos a cenizas antes del amanecer. Uds. saben eso. No hay nada que les impida a ellos hacerlo.
62 Nueva York—sólo se necesita una. Ellos tienen una bomba que hará un hueco de ciento setenta y cinco pies de profundidad, por ciento y pico de millas cuadradas. ¿Adónde se van a esconder? Uds. no pudieran cavar lo suficientemente profundo: la concusión los alcanzaría a cientos y cientos de pies debajo del suelo.
Pero hay un escondedero. Está hecho de plumas; debajo de Sus alas nosotros habitamos. Y recuerden, si el tiempo del fin pudiera venir antes de la mañana, y cualquiera sabe que la iglesia se va antes que eso suceda, ¿qué tan cerca está Su Venida? ¿Ven? Antes… Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, y en los días de Lot, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
Ni una sola gota de lluvia cayó hasta que Noé entró en el arca. ¿Qué le dijo el Ángel a Lot? “Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí”. Ningún fuego podía caer sobre Sodoma hasta que Lot estuviera afuera. Y ninguna bomba puede caer, hasta que Jesús se lleve a Su iglesia. Él se habrá ido. Eso pudiera ser en cualquier momento…?…
Miren, sólo una cosa más… Discúlpenme por retenerles tanto. Quiero que noten. Sólo Abraham, el cual era el elegido… ¿Creen Uds. que Dios tiene una iglesia elegida, y también una iglesia natural? Están tratando de llamarla ahora. La iglesia elegida ya estaba adentro.
63 Abraham era el—representó a la iglesia elegida, viviendo pobre, allá en los desiertos y demás. Pero fíjense, un poco antes de la destrucción de Sodoma, hubo un Ángel que vino a él. ¿Es correcto eso? Y el Ángel que estaba hablando con Abraham, tenía Su espalda volteada hacia la tienda, y Sara estaba del lado adentro de la tienda. Y el Ángel le dijo a Abraham: “Te voy a visitar conforme al tiempo de la vida”. Y Sara, en su corazón, se rió dentro de la tienda. El Ángel con Su espalda hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara?” ¿Qué clase de telepatía era esa? Recuerden que ese Ángel tenía el último mensaje, no antes de que cayera el agua, sino antes de que cayera el fuego. Y ¿quién era ese Ángel? Cristo. Abraham lo llamó Elohim, Jehová, Todopoderoso, el Logos. Seguro, Él era Dios.
Y aquí está, un poco antes de la destrucción por fuego nuevamente, ese mismo Ángel está entre Su pueblo hoy, llamándolos a Uds. miembros de iglesia: “Salgan. Salid de entre ellos”. Correcto. Aléjense de ello rápidamente. Ella se va a hundir, con toda seguridad.
64 Cuando yo fui a la India, no hace mucho, ellos dijeron, ellos tenían… Decían: “El terremoto debe haber terminado; los pájaros están regresando”. Un día antes de que ocurriera el terremoto, ellos no sabían nada al respecto. Pero allá en la India no tienen cercas como las que tenemos nosotros; ellos tienen cercas de rocas, y torres enormes, y así por el estilo. Ellos viven en casas de rocas. Ellos son pobres. Los pájaros construyen sus nidos allí, y el ganado se para alrededor de ellos por la sombra. Pero un día antes de que ocurriera el terremoto no había ni una vaca u oveja cerca de ese muro. Todos ellos permanecieron en medio del campo. Y todos los pájaros abandonaron sus nidos, y se fueron al bosque, y se subieron a los árboles. ¿Por qué? Dios, el mismo Dios que los llevó a través del arca, podía apartarlos de esos muros. Él llevó Sus animales al campo. Entonces cuando hizo el terremoto y esos muros cayeron, los animales estaban lejos de allí.
65 Oh, hermano, si Dios puede advertir a los pájaros y a los animales para que se alejen del peligro… “Aléjense de esas murallas de Babilonia. Ellas se están agrietando; se están viniendo abajo”. El Espíritu Santo está advirtiendo: “Salgan al centro de la gracia de Dios y levanten sus manos a Cristo. Aquí estoy, Señor”. Háganlo ahora y crean. Y yo creeré esta noche que Él nos dará una gran reunión. Ahora, oremos de nuevo.
Padre, oh, yo estoy tan contento en esta noche, y emocionado, y entusiasmado por verte a Ti sacudir a estos estados de Nueva Inglaterra antes de que Tú cambies mi ministerio. Oh Señor, estoy tan contento que centenares te han recibido. Y ruego ahora, que Tú concedas esta noche… Cuando Tú tuviste a esos discípulos que venían de Emaús, dentro del cuarto, y ellos cerraron la puerta, Tú hiciste algo de la manera en que lo hiciste antes de que fueras crucificado. Ellos supieron que eras Tú. Y ellos regresaron corriendo y dijeron: “Nuestros corazones ardían dentro de nosotros”.
66 Dios, concede esta noche, que Tú vengas y hagas las mismas cosas que Tú hiciste cuando estuviste aquí en la tierra. Tú dijiste que lo harías. Tú lo prometiste. Y entonces, cuando nos vayamos a casa esta noche, nosotros diremos: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros? Ciertamente Él se ha levantado de los muertos. Él todavía vive. Dos mil años no lo han envejecido a Él ni un poquito. Él vive por los siglos de los siglos. Y por cuanto Él vive, nosotros también podemos vivir”. Concédelo, Padre. Humillamos nuestros corazones y rendimos nuestros espíritus a Ti—esta iglesia, sus espíritus, Señor, para que ellos puedan ser capaces de tocar el borde de Tu manto, el gran Sumo Sacerdote.
Señor Dios, yo me rindo a Ti, bajo un don Divino, para que Tú uses mis ojos y labios para ver y hablar aquello que sería apropiado en Tu Reino, y para la gloria de Dios lo pedimos. Amén.
Tarjetas cien, H… Muy bien. No podemos subirlos a todos aquí a la vez, pero veremos si podemos traer a unos pocos aquí arriba. ¿Más o menos a cuántos podemos colocar aquí? Veamos… ¿Dijiste “H”? ¿Quién tiene la tarjeta de oración H número 1? [Espacio en blanco en la cinta. —Ed.] Muy bien. Los tienen alineados a todos.
67 Muy bien. Ahora, aquí está el caso, amigo. Ahora, por favor, cada uno permanezca sentado y sean de lo más reverente. Ahora, no importa en donde estén. Yo… Este gran momento final… Ahora, esto—todo este regocijo que hemos tenido, todo este gozo que tenemos en nuestro corazón, toda esta fe con la que decimos que creemos en Él y le amamos, ¿de qué sirve si Él es un Dios de historia y no el mismo Dios hoy?
Una vez tuvimos un George Washington, Abraham Lincoln, pero eso es historia; ellos están muertos. Ellos no pueden venir a la Casa Blanca y actuar hoy. Pero no así con Jesús. Él vive.
Ahora, ¿vive Él? Bueno, si Él vive, yo quiero preguntarles. Su sanidad ya está comprada. ¿Saben eso? Su salvación… Uds. simplemente tienen que recibirlo. Ahora, ¿qué hace Él? Se hace presente para confirmar Su Palabra, luego la fe de Uds. en Él, simplemente acepten su sanidad como aceptan su salvación, como esas personas hace un rato que levantaron sus manos, acéptenlo.
68 Ahora, ¿se dan Uds. cuenta de mi posición? Esto es justo a diez años alrededor del mundo. A través de hechiceros… Yo he visto a hechiceros sentarse y hacer sus encantamientos y decir que harían que una tormenta me llevara. Y una tormenta vino y comenzó a dar vueltas y vueltas. Yo simplemente seguí predicando. Aproximadamente cincuenta mil personas… Y yo, y habían como quince hechiceros a cada lado, haciendo todo tipo de encantamientos; sacando sangre, y poniéndose sangre encima, y de todo, invocando espíritus malignos, y verdaderamente, allí vinieron las nubes.
Y se levantó la tormenta, y yo sólo seguí predicando. Luego pensé que el lugarcito se iba a volar, me detuve, coloqué mi Biblia allí y dije: “Señor Dios, Tú hiciste los cielos y la tierra…” Y esas nubes se retiraron enseguida y el sol comenzó a brillar, y treinta mil pasaron—o veinte mil esa tarde, corrieron al altar, comunistas, y recibieron a Cristo como Salvador personal.
69 Él es… Oh, Él ha sido tan bueno conmigo. Ahora, seguramente Él no me fallará, esta noche. Alabado sea Dios. Pero Uds. ya pueden ver lo que yo estoy haciendo. Ahora, la Palabra que lo declara, es la Verdad. Entonces la obra pudiera ser hallada falsa, o yo diciendo algo que no es así. Pero incluso si no funciona, la Palabra todavía está correcta de todos modos. Yo pudiera estar errado. Oh, yo pudiera estar todo enredado, y Dios ni siquiera hablaría a través de mí, pero Él lo ha hecho. Y yo confío en Él, que Él lo hará otra vez, porque es por Su gracia que Él lo hace.
Ahora, sean muy reverentes. Si Él viene y actúa igual como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿cuántos de Uds. dirán: “Eso hará que yo le crea a Él y le ame. Y si yo ni siquiera entro a la línea de oración, de todos modos seré sanado?” Levanten sus manos y digan: “Yo seré…
70 Ahora, hasta donde sé, la única persona que puedo reconocer en el edificio, aquí frente a mí, es el hermano Stadsklev sentado aquí. Y quizás conozca a uno de esos ministros; al que está justo detrás de él, creo que lo conozco. Y al hermano Boze, sentado allí. El resto de Uds. son desconocidos.
Ahora, aquí está un cuadro bíblico hermoso. Una mujer y un hombre encontrándose por primera vez. ¿Esta es la primera vez que nos encontramos? Si es así, sólo para que la gente sepa, levante su mano de modo… Yo nunca la había visto a ella. Ella es sólo una mujer que salió de la audiencia. Ahora bien, si ella necesita sanidad, ¿qué si yo solamente pongo mi mano sobre ella y le digo: “Señora, Ud. necesita sanidad; Ud. se va poner bien?” Eso estaría bien; ella pudiera creer eso y todo estaría bien. Pero luego, ella pudiera tener una pequeña duda. Y Uds. también. Pero si el Señor Jesús viene y actúa como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, y le dice en dónde está su problema, o algo que hay en su vida, que ella sabe que yo no sé nada acerca de eso, entonces eso muestra que tendría que ser un completo milagro. Ese es un milagro mayor que tener un paralítico sentado aquí, y que se levante. Ciertamente es algo sobrenatural.
71 Ahora, si el Señor Jesús… Ud. sabe que yo no la conozco, y este es sólo un cuadro como el de la mujer junto al pozo, un hombre y una mujer. Y si Él me dice… Ud. pudiera ser una cristiana, pues está consciente de que algo está ocurriendo. Acaba de empezar ahora mismo. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ven? Entre mí y Ud., viniendo alrededor suyo está esa Luz que Ud. puede ver en esa fotografía (me supongo que ellos la tenían aquí), moviéndose sobre la dama. La mujer está consciente que algo está sucediendo, hay un sentir humilde, dulce.
Ahora, yo la veo apartarse de mí, y ella está muy, extremadamente nerviosa. Correcto. Ese es el problema que Ud. tiene, nerviosismo. La veo caminando de un lado a otro. Ahora, eso es correcto, ¿no es así? Si eso es correcto, mueva su mano así. ¿Cree Ud. ahora?
72 Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. pudo haber adivinado eso”. Muy bien. Veamos qué más diría el Señor. Si Él lo hará o no, yo no sé. Él pudiera. Sí. Si la audiencia aún puede oír mi voz, la dama, yo la veo nerviosa; ella está toda… Oh, es causado por… ella tuvo una caída y se lastimó la espalda. Eso fue lo que lo causó.
Otra cosa, Ud. ha estado interesada en una persona por la cual está orando o algo así. Es un hombre joven. Y ese joven está perturbado por un problema espiritual. Él está todo nervioso y asustado. Él está alborotado mentalmente. Es opresión demoníaca. Cuando Ud. vaya a él, dígale que no se preocupe, porque él lo va a superar. Y Ud. ha superado el suyo ahora. Su fe le ha sanado. Dios le bendiga.
¿Creen Uds. que Él es Cristo? Ahora, Uds. saben que tiene que haber alguna clase de Ser sobrenatural aquí. Ahora, si Uds. creen que es Cristo, sean muy reverentes ahora.
73 Supongo, hermana, que somos desconocidos. ¿Cree Ud. que…? ¿Es la primera vez que ha estado en la reunión? Muy bien. Ahora, si el Señor Dios me permite saber qué quiere Ud. de Él, ¿creería Ud. que Él estaría lo suficientemente interesado, entonces, para permitir que Ud. —Que Él está tratando de hacerle saber a Ud. que Él le ama? Muy bien. Que… Ahora sean muy reverentes. Ahora, ¿quiere Ud….? Ud. tiene algo mal con su mano y su espalda. Fue causado por la puerta de un autobús cerrándose sobre Ud. Ud. está sana. Póngase de pie. Su problema de espalda se ha ido. Sea reverente.
Muy bien. ¿Qué tocó ella? Yo no conozco a la mujer. Nunca la había visto en mi vida. Ella sabe eso. Pero Ud. está sana ahora. Ud. está bien. Dios le bendiga. ¿Ven? Ella tocó al Sumo Sacerdote. Ahora, Uds. allá en la audiencia, comiencen a hacer lo mismo. Sólo créanle a Él ahora. Tengan fe. No duden.
74 La dama, Ud. tiene complicaciones. Ud. tiene muchas cosas que no están bien con Ud. En primer lugar, Ud. sufre de una debilidad; Ud. tiene debilidad. Y Ud. tiene crisis de mucha debilidad, y luego eso ha estado sucediendo por algún tiempo, por varios años. Desde que Ud. entró en el tiempo de la menopausia, Ud. comenzó a ponerse extremadamente nerviosa, antes que su cabello comenzara a cambiar. Y luego, pero la cosa importante en la que Ud. está interesada, es por alguien más. Ese es su esposo. Él está en el hospital, lisiado. Y Ud. tiene un pañuelo allí para él. ¿Lo pone aquí? Señor Dios, te ruego que quites esa maldición y sanes al hombre, en el Nombre de Jesucristo. No dude. Siga su camino y regocíjese. Crea con todo su corazón. Sean muy reverentes. Sigan creyendo. No duden. Tengan fe.
75 Si la audiencia puede oír mi voz, esta mujer no habla inglés. Ella… sólo un poquito. Ella apenas puede hablar inglés. Y Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más. Y yo veo mucha agua, y una gran sombra oscura, un país. Ud. está orando por alguien que está al otro lado del mar, y esa es su hermana. Y ella está en Rusia. Y ella tiene cáncer en el estómago. Ella está detrás de la cortina de hierro. Y ella no es salva, también. ASÍ DICE EL SEÑOR. Que esa…?… Y el Señor Dios sea…?… “Si puedes creer, todo es posible”.
¿Cree Ud. con todo su corazón? Crea que Dios concederá su petición que ha sido mencionada. “Si tú…”
Un momento. Algo sucedió en la audiencia ahorita. Bueno, es la dama aquí con su mano levantada, aquí mismo. Ella está sufriendo de sinusitis, dolor de cabeza debido a la sinusitis. Ud. está sana ahora. Jesucristo le sana. Tenga fe en Dios. Yo no la conozco a Ud., ¿verdad, señora? Yo nunca la había visto a ella en mi vida. Pero Dios la conoce. Sólo tengan fe en Dios. “Si puedes creer”.
76 ¿Ud. cree que yo soy Su siervo? En la Presencia de Cristo. Ud. está sufriendo con un problema de los nervios, es extremadamente nerviosa, y tiene algo mal en el hígado que le produce manchas delante de sus ojos, y una capa en la lengua, crisis biliosas le suceden a Ud. Yo la veo muy enferma en veces. Eso es correcto. Y luego, también, Ud. tiene un tumor. Ese tumor está en su seno. ¿Ud. cree que va a ser sanada? Entonces váyase. Dios la sanará.
Señora, allá atrás, no se muerda más los dedos. Ud. está sufriendo de un problema nervioso que la hizo tener problemas estomacales. ¿Ud. cree que Dios le sanará? ¿Ud. acepta su sanidad? ¿Sí? Levante su mano si la acepta. Muy bien, ya ha terminado. Dios le bendiga. Tengan fe.
77 Hola joven. Tú eres un jovencito muy fino. ¿Ud. cree que yo soy Su siervo? Yo no la conozco a Ud., señora. Aquí está un cuadro hermoso como el del pozo, una mujer samaritana y un hombre judío. Y aquí está una mujer de color y un hombre blanco.
Pero Dios les hizo saber a ellos que no existe diferencia en la gente. Todos nosotros venimos de Adán. El país donde fuimos criados cambió nuestro color. No tiene nada que ver con nuestro espíritu y nuestras almas. Todos somos criaturas de Dios. ¿Uds. creen que Él aún vive?
La razón por la que le hablé a esa mujer allí, con un problema del estómago, la misma cosa que Ud. tiene; Ud. también tiene un problema estomacal. Eso es correcto. Vean, satanás sabía que él iba a ser derrotado aquí. Él pensó que podía—que él podía salirse con la suya allí; pero él falló. Para dejarle saber que Ud. está—que Ud. ya está sana, ¿cree Ud. que yo soy Su profeta? ¿Sí? Ud. no es de esta ciudad. Ud. cree eso. Ud. está sufriendo con una crisis también, una crisis nerviosa. Eso es correcto. ¿Ud. quiere regresar a Boston y ser sanada? ¿Ama al Señor? Su nombre es Sara. Sara Sell. Regrese a Boston. Jesucristo la ha sanado. “Si puedes creer…”
78 Yo no la conozco a Ud., señora. Dios nos conoce a ambos. ¿Cree Ud. que Él la sanaría? ¿Cree Ud. que Él podría dejarme saber acerca de Ud.? Ahora, sean muy reverentes. Hay tantos de Uds. siendo sanados allá en la audiencia que no puedo decir cuál es cuál. Está yendo a todos lados. Sólo… hablando muy fuerte. Vean, es—esta dama de color, parada aquí que está causando que la gente de color tenga fe cuando ellos vieron a esa otra señora ser sanada.
Sentada justo aquí atrás en esta primera fila… con un problema en su hombro. Y ¿Ud. cree que Dios la sanaría, señora? ¿Ud. lo cree? Muy bien. La dama de color sentada… Ponga su mano sobre esa señora a su lado; ella tiene un problema en su costado.
¿Ud. cree que Dios la sanará, señora? Muy bien. Ponga su mano sobre la que le sigue a Ud.; tiene problemas del corazón y alta presión sanguínea. ¿Ud. cree, señora? Muy bien. Póngase de pie y recíbala. Tenga fe. Tenga fe.
79 Ud. está sufriendo con un problema nervioso también. Ud. tiene problema del corazón, y tiene problemas en el colon, o el doctor le dijo a Ud. eso. Correcto. Y Ud. tiene un tumor en la cabeza. Correcto. ¿Señorita Elsie Dare? Sí, Ud. vive en el Bronx, así que regrese; Ud. está sana. Jesucristo le sana. Tenga fe en Dios.
Ese problema de la espalda le dejó mientras se estaba orando por ella. Simplemente siga adelante y regocijándose. Ud. ya está sana. Dios le bendiga…?…
Ud. tiene la sombra de la muerte debido al cáncer. Así que, ¿cree Ud. que Dios le sanaría? Sólo siga caminando…?… Bueno, ¿cree Ud. que Dios definitivamente le sanó allí mismo? ¿Lo creería Ud.? Siga regocijándose y dándole gracias a Dios.
¿Cree Ud. que Él puede curar la artritis y que Ud. ya no la tendrá? Simplemente siga caminando; Jesucristo le sana.
¿Creen Uds. allá en la audiencia ahora? Pónganse de pie…?… Jesucristo les sana…?… Levanten sus manos a Él ahora. ¡Alábenlo! Allí está esa Luz…?… Levanten sus manos rápidamente y alábenlo.
Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo echo al diablo de cada persona aquí y pido que ellos sean sanados.
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