OBRAS DEL MENSAJE


La Reina Del Sur
Dallas, Texas, E.U.A.
58-0613
1 Permanezcamos de pie por un momento, mientras inclinamos nuestros rostros y hablamos con el Señor, sólo un momento.
Señor Dios, estamos felices en esta noche, porque Tú has sido tan bueno con nosotros en las noches anteriores de este avivamiento y esta reunión. Y ahora el hombre del tiempo ha predicho, casi todos los días, que habría tormentas y lluvia, pero Tú no has permitido que llueva ni una sola vez. Y estamos agradecidos contigo por estas cosas, porque creemos, Señor, que Tú te has encontrado con nosotros, y nos has bendecido; y nosotros estamos derramando la mera adoración de nuestros corazones a Ti. Y te pedimos en esta noche, Señor, que nos concedas otra noche maravillosa. Que el Espíritu Santo sencillamente se mueva entre el pueblo y nos dé mucho más abundantemente de lo que nosotros podamos hacer o pensar. Y rogamos, Padre, que Tú continúes estando en esta reunión a medida que avance durante las otras noches que vienen.
2 Bendice a cada ministro, Tus siervos, que han estado aquí. Que algo esté siendo hecho por el Espíritu Santo que los inspire a ceñirse la armadura un poco más, y que tomen la espada en la mano y avancen.
Sana a todos los enfermos y afligidos que están en medio nuestro. Salva a los perdidos. Recibe gloria para Ti mismo, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden sentarse.
3 Quiero agradecerles tanto por su bondad y su atención estas cinco noches pasadas. Cómo lo he apreciado con todo mi corazón. Únicamente deseo que pudiera quedarme el resto de las reuniones, pero voy a Greeneville, Carolina del Sur, ahora, para la Asociación Ministerial Interdenominacional, su convención. Y luego donde el pueblo bautista y—en Carolina del norte, y luego de allí a la convención de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo en Filadelfia. Así que, estoy muy cansado, y es que vine a Uds. cansado. Parece como que esa es la única manera en que yo puedo ir, cansado.
Alguien me dijo: “Billy, ¿tú no vas a descansar nunca?”
Yo dije: “Sólo cuando cruce el Jordán allá. Descansaré al otro lado”. Uds. saben, ya me estoy poniendo viejo, y no puedo ir muy rápido, pero me gusta ir tan rápido como pueda.
Y ahora, los apreciamos a todos. Queremos darle las gracias al hermano Gordon Lindsay, al hermano David duPlessis, y al hermano Cerullo, y a muchos de los otros hermanos, y a todos los que han participado en esta reunión. No conozco a todos los hombres.
4 Tuve el privilegio, esta mañana, de desayunar con un grupo de ellos. Mientras estaba sentado en el desayuno, el gran Espíritu Santo bajó con visiones y simplemente se movió de lugar en lugar. Yo estaba tan contento de que Él lo hiciera, ya que mucha gente, a veces, pensará que eso sólo sucede en la reunión. Oh, no. Ese es el lado menor, ese es el… Con razón la gente tiene dudas y demás. Uds. ven apenas una parte del cuadro. ¿Ven? La parte grandiosa es cuando yo estoy a solas con Dios. Allí es donde… ¿Ven? Esto acá es cuando Uds. están usando el don de Dios. Eso allá es cuando Dios usa Su propio don.
Ahora, cuando Dios quiso usar a La—a Jesús, Su regalo al mundo, Él tomó a Jesús y le mostró todo lo que Lázaro iba hacer, y cuántos días debía quedarse por allá, y luego regresar y levantarlo de entre los muertos. Recuerden, Jesús presenció lo mismo en la tumba: dijo, después de tantos días cuando mandaron a buscarlo: “Lázaro está muerto, y me alegro no haber estado allá”, porque ellos le habían estado pidiendo que orara por él. Él sabía que él iba a morir. Y entonces, Él nunca dijo nada acerca de debilitarse después que Él llamó a ese hombre de entre los muertos. Pero una sola mujercita tocó Su vestidura, y Él dijo: “Virtud ha salido de Mí”. ¿Lo ven? Eso era la mujer usando el don de Dios. Y aquello era Dios usando Su propio don—y la mujer usando el don de Dios. ¿Ven? Es Dios. Y entonces, Uds. pueden usarlo con la fe de Uds., o Dios puede usarlo, y Él simplemente les muestra a Uds. el cuadro total. Pero de esta manera, es Ud. haciéndolo. Es su propia fe haciéndolo.
5 Ahora, mi ministerio está cambiando. Por eso es que estoy cansado y andando tan rápido como puedo. Recuerden, yo digo esto delante de Uds. en esta noche: hay algo viniendo que es grande y maravilloso. Uds. sólo recuérdenlo. Algún día estaré de regreso en Dallas nuevamente, si el Señor lo permite. Y quiero volver para tener una campaña de sanidad habitual, volver a esta área aquí, y encontrarme con todos Uds. nuevamente; tener un gran avivamiento de reunión donde todos se unan.
Uds. saben, yo creo que Jacob cavó un pozo y los filisteos lo corrieron de allí. Y él lo llamó “malicia”. Y cavó otro pozo, y los filisteos lo corrieron de él, y él lo llamó “contienda”. Él cavó otro pozo, y lo llamó, dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Así que es de esa clase que yo quiero beber, Uds. saben, donde el camello de una sola giba, o los camellos de dos gibas, o los camellos de tres gibas, o todos ellos, puedan beber, Uds. saben… Todos nosotros podemos venir. Eso es para los metodistas, bautistas, pentecostales, y la Iglesia de Dios, y todos. ¿Ven? Todos nosotros bebemos de esta fuente. Y así es que de esa manera a mí me encanta.
6 Y ahora, creo que los hermanos dijeron que ellos levantaron una ofrenda para mí o algo así. Yo no vine para eso. Dios lo sabe, pero gracias por ello de todos modos. Dios les bendiga. Les aseguro que ni un solo centavo será gastado para más nada, hasta donde yo sé, sino en el Reino de Dios. Y eso es correcto.
Yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. Mi esposa siempre me reclama cuando digo esto. Yo recuerdo que una noche, pastoreaba el Tabernáculo bautista en Jeffersonville. Y yo era guardabosques en Indiana, así que siempre trabajé para ganarme el sustento y dije… Llegamos a uno de esos lugares difíciles, Uds. saben, donde uno no puede sufragar los gastos. ¿Me pregunto si alguien, alguna vez ha llegado a ese lugar? Casi todos estamos en el mismo barco, ¿no es así?
Entonces dije: “Cariño, voy a levantar una ofrenda. (Ni siquiera teníamos un platillo para ofrendas en nuestra iglesia). Y ella dijo: ”Te voy a observar hacerlo“. (Y nosotros vivíamos al otro lado de la calle—dos cuartitos. Ese cuartito es donde la ”Voz de Sanidad“ fue fundada.) Y así que, yo crucé la calle y dije: ”Hermanos…“ (Ahora, no era porque ellos no lo harían. Ellos harían cualquier cosa por mí, pero es que yo no quería que ellos lo hicieran. Y yo podía trabajar, así que iba y lo hacía.) Y yo dije: ”Hermanos, yo estoy en un pequeño aprieto“. Dije: ”Yo debo una cuentita, y no la puedo pagar. Simplemente voy a pasar mi sombrero en esta noche para hacer una pequeña colecta. Si Uds. tienen cinco centavos o diez centavos, deposítenlo, y ayúdenme un poquito“. Bueno, yo dije: ”Vaya y traiga mi sombrero“. Y el anciano hermano Wisehart (él está en la gloria esta noche), fue a buscar mi sombrero.
7 Había una ancianita sentada enfrente de mí, la Sra. Webber. Y yo la vi meter su mano allí en uno de esos delantales antiguos… ¿Cuántos recuerdan a mujeres que usaban esos delantales antiguos alrededor—que tenían el bolsillo por dentro, saben? Seguro. ¿Cuántos—cuántos Kentuckianos hay aquí, de todos modos?
Así que ella metió la mano allí y empezó a sacar uno de esos monederos con broches en la parte de arriba, Uds. saben. Empezó a buscar y sacar los… ¡Oh, hermanos!, yo no pude soportar aquello. Yo no podía haber tomado eso aunque tuviera que hacerlo. Dije: “Oh, yo sólo estaba bromeando con todos Uds. para ver lo que iban hacer”. Y yo… El hermano Wisehart, con un sombrero en la mano, yo dije: “Oh, hermano Jim, cuelgue mi sombrero”. Dije: “Yo sólo estaba bromeando”. Mi esposa me miró.
8 Había un anciano (Él está en la gloria en esta noche) llamado John Ryan, no el John ciego que fue sanado en Fort Wayne. Este hombre era de Benton Harbor, tenía cabello largo y barba. Y él solía montar una bicicleta vieja. Y él vino a mi casa. Y la bicicleta estaba recaída; pues no diría recaída, simplemente estaba desgastada. Así que él me la regaló. Y yo la tenía guardada allí en el cobertizo. Y bajé y fui a la tienda de baratillo, y me compré una lata de pintura, y la pinté toda. Puse un letrero en ella y la vendí por cinco dólares, y no tuve que recoger la ofrenda después de todo. Así que, eso es lo más cerca que he llegado de recoger una ofrenda.
Pero, yo soy—yo—yo… Lo que es dado a mí, Dios lo sabe, a lo mejor de mi conocimiento yo… Yo tengo una familia de niños. Mis gastos son como de cien dólares al día en el Tabernáculo, y pues, no es el Tabernáculo, sino mi oficina: enviamos miles de pañuelos a la semana, por todo el mundo, a todas partes. Yo tengo gente trabajando allí. Y así nos mantenemos en acción.
9 Y ahora, yo lo aprecio. Dios les bendiga. Y yo sé, que eso fue una porción del sustento de Uds., quizás de algo que Uds. les darían a sus hijos… Yo sencillamente… Me pesa tomarla. Pero yo… la manera en que yo… El obrero, no hay que ponerle bozal al buey, Uds. saben. Esa es la única manera en que tengo que tomarla, o no lo haría. Así que, muchísimas gracias. Dios sea con Uds.
Ahora, si alguna vez están cerca… Si en algo puedo ayudarles, pues, llámenme; yo estaré contento de ayudarles. La noche nunca se pondrá demasiado oscura ni la lluvia será demasiado fuerte, que me impida orar o hacer cualquier cosa que yo pueda para ayudarles.
Así que vamos a leer algo de Su—Su Palabra en esta noche, para hablar un ratito, y luego—sólo por un tiempo breve—y tendremos el servicio de oración por los enfermos. Los muchachos me dijeron allá afuera, que ellos también se van, esta noche, los muchachos encargados de grabar las cintas. Y las—tenemos las cintas allí atrás si las quieren.
10 En el libro de San Mateo, el capítulo 12 y el versículo 42, leo esto:
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Yo quiero tomar ese tema. Y miren, acabamos de leer una porción de la Palabra Eterna del Dios Eterno. Y cómo amamos leerla, ya que podemos anclar nuestra alma sobre cualquier frase de la Palabra de Dios, y es la verdad. Ahora, si la Biblia no es la verdad, entonces nada de ella es la verdad.
11 Y es extraño que la gente, al hablar de sanidad Divina, que ellos no la acepten. Y ellos aceptarán… ¿Cómo pudiera uno predicar salvación para el alma sin incluir la sanidad Divina, pues la enfermedad es un atributo del pecado? Antes que tuviéramos alguna enfermedad, no teníamos pecado. La enfermedad vino como resultado del pecado.
Ahora, si un animal grande tuviera su garra en mi costado—llámese enfermedad—y estuviera arruinando mi costado y haciéndome pedazos, no es necesario simplemente cortarle la pata al animal. Sólo golpéenlo en la cabeza. Eso mataría la pata y todo.
Así que entonces, cuando Ud. mata el pecado, Ud. mata todo atributo de él. ¿Ven? así que, Uds.… la enfermedad es el resultado o un atributo del pecado, quizás no el pecado suyo, sino algo que Ud. ha heredado. Y entonces, cuando uno predica salvación para el alma, tiene que ser para el cuerpo también. Miren, es las arras de nuestra resurrección. Si no existe la sanidad Divina, no hay resurrección, pues es igual a las arras, igual que el gozo del Señor y el Espíritu Santo, es las arras de nuestra salvación.
12 Ahora, hace algún tiempo, leyendo en las Escrituras… La gente quiere decir que esta parte está bien, y que aquella parte no está inspirada, y que esto está bien, pero que aquello fue para otro día. ¿En dónde podría un hombre basar su fe? O toda Ella es la verdad, o nada de Ella es la verdad. ¿Ven? Ahora bien, Uds. me pueden llamar a cuentas, todo está grabado: Yo hago esta declaración en esta noche (y recuerden esto), que si Uds. toman la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina que Dios ha hecho, vendrá a suceder. Si Uds. pueden tomar la actitud mental correcta hacia cualquiera de las promesas de Dios, Él la traerá a cumplimiento.
13 Hace algún tiempo, había una—una mujercita que había tenido un hijo, y él había tenido un llamado de Dios. Y ella pensó: “Bueno”, ella misma no era muy religiosa, pero fue criada en la iglesia, así que dijo: “Quizás, tal vez enviaré a este muchacho a un seminario, a una buena escuela famosa, para que obtenga su educación, si es que él va a ser un ministro”. Así que esa es una cosa buena para hacer. Cuando Uds. me oyen a mí hablando acerca de que: “Dios nos envió a construir—no a construir iglesias, sino a predicar el Evangelio…” Miren, yo me refiero a cuando Uds. ponen todo el énfasis sobre la iglesia y sobre la denominación. Tenemos que tener esas cosas; uno tiene que tener un edificio adonde ir, y lo demás; pero cuando Uds. piensan que eso es toda la cosa, eso está mal. Dios en el edificio es lo que cuenta, y no lo que está en el edificio en sí. ¿Ven? Es el constructor de la casa.
14 Ahora, entonces esta mujercita, después que ella envió a su hijo para allá, y él obtuvo—para que recibiera su educación, cierta vez la señora se enfermó gravemente de pulmonía. Y ella le envió un telegrama a su hijo para que estuviera pendiente, pues ella quizás tendría que llamarlo a él a casa en cualquier momento para su partida. Y él fue llamado, y tenía su ropa empacada.
Y al día siguiente llegó su telegrama de que—que su madre estaba bien. Así que, cuando él llegó a casa, le dijo: “Madre, sólo hay una cosa que quiero preguntarte”.
Y dijo: “¿De qué se trata hijo?”
Dijo: “Cuando Ud. me envió el telegrama de que Ud. estaba en la—al mero borde de la muerte, y luego al día siguiente yo recibí un telegrama de que—que Ud. ya estaba bien. Madre, ¿qué le dio el doctor para hacer que Ud. se recuperara tan rápido?”
“Oh”, ella dijo: “Hijo, él nunca me dio nada”.
“Bueno”, dijo: “¿Cómo es que Ud. se recuperó tan rápido?”
Ella dijo: “Hijo, ¿tú conoces aquella misioncita allá a la vuelta de la esquina?”
“Sí”.
Dijo: “Hubo un—una noche estaban teniendo un culto de oración. Y esa gente no me conocía a mí, pero dijeron que ellos se sintieron guiados a venir aquí. Y hubo dos mujeres que vinieron y dijeron: ”Hermana, supimos que Ud. está enferma“.
“Sí”.
Dijeron: “Nosotros fuimos—nos sentimos guiados por el Señor a venir y preguntarle si Ud. permitiría que nuestro pastor venga aquí y ore por Ud.”.
15 Pues, ella dijo: “Ciertamente, me encantaría”. Y dijo: “El pastor vino, y leyó una porción de la Biblia, y—y, me ungió con aceite, y me oró—oró por mí”. Y dijo: “A la mañana siguiente el Señor me había sanado, y yo estaba bien”.
“Oh”, él dijo: “Madre”, dijo: “¿Seguramente tú no crees eso?”
Ella dijo: “Bueno, hijo, verdaderamente sucedió”.
“Pues”, dijo, “Mira”, dijo: “¿de dónde leyó él?”
“Bueno”, dijo. “Él leyó de Marcos 16, y él dijo… Él leyó así: Estas señales seguirán a los que creen. Y él lo leyó de una Biblia, cariño”.
“Oh”, él dijo, “Madre”, dijo, “Ud. no puede…” Dijo, “Esa gente son aleluyas”. Dijo, “Ud. no puede prestarle atención a lo que ellos dicen”.
“Pues”, dijo ella, “Sean aleluyas o no, ellos contestaron la oración—Dios la contestó”.
“Bueno”, él dijo, “Madre”, dijo, “no hay tal cosa como la sanidad Divina”. Dijo, “Nosotros aprendimos eso en la escuela”.
Dijo, “No hay tal cosa como la sanidad Divina”.
Ella dijo: “Cariño, él lo leyó de la Biblia”.
“Pues”, dijo, “Madre”, ¿ves?, esa gente no está educada“. Dijo: ”Mira, en la escuela, nosotros aprendimos que Marcos el capítulo 16, desde el versículo 9 en adelante, no está inspirado“.
Ella dijo: “¡Aleluya!”
“Pues”, él dijo, “Madre, Ud. está actuando igual que ellos. ¿Cómo se le ocurre…? Dijo: ”Pues, Ud. está actuando como ellos“. Dijo: ”¿Qué le pasa a Ud.?“
Ella dijo: “Yo sólo estaba pensando”.
Dijo: “¿Qué estaba Ud. pensando?”
Dijo: “Si Dios me pudo sanar con la Palabra no inspirada, ¿qué hará Él con aquella que realmente está inspirada?” Así que—así que, eso es correcto. “¿Qué hará esa parte inspirada, si la no inspirada lo hará?” Oh, Toda Ella estaba inspirada.
16 La gente hoy… Sin embargo, Uds. oyen eso. El doctor en medicina dirá: “Bueno, no le preste Ud. atención a ese cirujano”.
El cirujano dirá: “Ud. lo que necesita es una operación, no pastillas para el azúcar”.
Y ambos dirían: “El quiropráctico, no tenga nada que ver con él”. Y los quiroprácticos, ellos no tienen nada que ver con el osteópata. Y todos ellos dirán: “No tengan nada que ver con un predicador”.
¿Saben Uds. lo que pienso? Yo pienso que son motivos egoístas, porque todos sabemos que la medicina hace bien; la cirugía hace bien, el quiropráctico y el osteópata; y también el predicador. Miren, si ellos tuvieran el motivo correcto, todos nosotros iríamos tomados de las manos para hacer todo lo que esté a nuestro alcance y en nuestra habilidad, para hacer la Jornada de nuestros amigos peregrinos un poco más feliz a medida que andamos por la vida. Cualquier cosa distinta a eso es egoísmo, y motivo para hacer dinero, o algo tras ello. Sí, señor.
17 Hoy día, uno pudiera hablar de un milagro. Y ellos quieren ir y examinarlo y probarlo científicamente. Bueno, Uds. no pueden probar a Dios científicamente. Hay… Su—su conocimiento en la ciencia lo aleja a Ud. de Dios. A Dios no se le conoce por medio de la ciencia. A Dios se le conoce por fe, y esa es la única forma en que Ud. puede encontrar a Dios, es por fe que Ud. conoce a Dios.
Había dos árboles en el huerto del Edén. Uno de ellos era conocimiento y el otro era fe. Y cuando el hombre dejó el Árbol de la fe—de la Vida, y tomó un bocado del árbol del conocimiento, él separó su compañerismo de Dios. Y cada vez que él toma una mordida, él se aleja más. Uds. nunca pueden encontrar a Dios en ese árbol. Es en éste árbol que Uds. lo encuentran a Él, aquí, el Árbol de Vida que es por fe. “Por fe sois salvos, y eso por gracia”.
18 Ahora, en este día, ¿qué tal si Moisés hubiera vivido en este día y hubiese visto ese árbol quemándose? Pues, muchos de ellos—si él hubiera dicho: “Espera un momento. Veré hasta que ese fuego se vaya de él, y me acercaré y arrancaré algunas de esas hojas, y las llevaré al laboratorio, y—y las examinaré y veré qué elementos químicos hay en esas hojas que no se queman”. Si él hubiera pensado así, eso jamás le hubiera hablado. ¿Qué hizo él? Él simplemente se sentó y comenzó a hablarle. Él no lo cuestionó. Simplemente comenzó a hablarle. Y cuando ese verdadero sentir empiece a moverse sobre Ud., que Ud. es un pecador, y que está mal, simplemente empiece Ud. a hablarle; vea lo que sucede. Ellos no tendrán que tomarlo a Ud. y analizar su cuerpo para ver qué sucedió. Su espíritu le hará saber a Ud. qué sucedió cuando Dios entre.
19 Dios, en todas las edades, ha tenido dones que Él ha traído al pueblo. Él siempre se ha dado a conocer en todas las edades por medio de Sus dones. Y Jesús, aquí, acaba de ser llamado Beelzebub. Y Él—Él les había dicho que Él los perdonaría por hacer eso, pero que cuando el Espíritu Santo viniera, si ellos hablaran en contra de eso, jamás sería perdonado. ¿Ven?
Porque mucha gente ha dicho: ¿Cuál es la blasfemia del Espíritu Santo? Mi anciana mamá sureña solía decirme que era que una mujer tuviera un caso de aborto, quitar vida que ella no podía restaurar. Eso era lo mejor que ella sabía. Pero eso no es.
La blasfemia del Espíritu Santo es llamar la operación del Espíritu una cosa inmunda o una cosa maligna. Jesús dijo: “Porque ellos dijeron, Él tiene un espíritu inmundo, llamando al Espíritu Santo en Su obra una cosa inmunda; eso es imperdonable”. No hay nada en el mundo, en ningún tiempo ni en ningún lugar, que pudiera perdonarle a Ud. por eso, por hablar una palabra en contra de la operación del Espíritu Santo.
20 Y recuerden, quiero mostrarles lo claro que está. Miren, aquellos fariseos no dijeron así abiertamente, “Oye, tú eres beelzebub”. Pero ellos lo pensaron en su mente, y Jesús percibió sus pensamientos. Lean allí en San Mateo 12 y vean si eso no es correcto. Ellos pensaron en sus mentes que eso era—que Él era beelzebub. Y Jesús percibió sus pensamientos, y ellos pensaron que Él era un adivino. Y entonces Él dijo: “Yo les voy a perdonar a Uds.” ¿Ven? Sus pensamientos en el cielo, son más fuertes que sus voces en la tierra. Recuerden eso. Lo que Uds. piensan… “Si hubiere alguna alabanza, si hubiere alguna virtud, en esto pensad”, dice la Escritura.
21 Y entonces, notamos aquí, que Él se había referido a una edad pasada. Y Él estaba reprendiendo a esas ciudades donde Sus obras poderosas habían sido hechas, de ese discernimiento y sanidades. Y Él dijo: “Capernaum, tú te has exaltado hasta el cielo, pero hasta el infierno serás bajada, pues si las obras poderosas hubieran sido hechas en Sodoma y Gomorra, hubieran permanecido en pie hasta este día”.
Y entonces Él refirió la Escritura anterior, justo detrás de este versículo, a Jonás: cómo es que Jonás fue a la ciudad de Nínive y le predicó a esa gente que era tan analfabeta a tal grado que ellos no sabían cuál era la mano derecha e izquierda. Y ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás. Y Él los estaba reprendiendo a ellos por eso.
22 Ahora, mucha gente tiene el concepto equivocado de Jonás. Tratamos de decir: “Él es un Jonás”. Yo quiero detenerme sólo un momento a favor de él. Jonás, él no era una persona mala. Él era un verdadero hombre de Dios. No hay nada que suceda providencialmente a un verdadero y genuino siervo de Dios; todo ayuda a bien para aquellos que aman a Dios. Y Jonás fue comisionado a ir a Nínive, pero ese barco iba para Tarsis, lo cual no era la solución a la resistencia. Era la manera provista por Dios. Y los hombres que son honestos y sinceros en su corazón (¡y Uds. sean sinceros sin importar lo que suceda!), es Dios moviéndolo a Ud.
Ahora, noten, la ballena se tragó al profeta. Y yo siempre he sentido lástima por Jonás. Ahora, nosotros sabemos que él estaba descarriado, o pensamos que lo estaba, tenía las manos atadas tras él, y estaba en el vientre de la ballena en el fondo del mar, y había una gran tormenta en el mar.
23 Ahora, hay mucha gente por la que se ora, y ellos pasan por una línea de oración con una mano tullida, un pie tullido, un estómago enfermo. Y ellos—a la mañana siguiente, se levantan y dicen: “Yo—yo estoy tan enfermo como lo estaba”. Oh, lo que Ud. necesita es una buena enseñanza Bíblica. ¿Ven? Ud. no mira el síntoma; Ud. mira la Palabra, la promesa. Nunca es observe “esto”. Si Ud. mira eso, nunca se pondrá bien.
Fíjense en Jonás. Si había algún hombre que debiera haber tenido un buen caso de síntomas, era Jonás. Él estaba descarriado, con las manos atadas tras él en el vientre de una ballena, en el fondo del mar tempestuoso. Si él miraba en esta dirección, era vientre de ballena. En aquella dirección era vientre de ballena. Adondequiera que él miraba, era vientre de ballena. Ahora bien, no hay nadie aquí en esa condición. Correcto. Y Jonás, ¿qué dijo él? Él rehusó a mirar eso. Él dijo: “Ellas son vanidades ilusorias. Y una vez más miraré hacia Tu Santo templo, oh Dios”. Porque él sabía que cuando Salomón dedicó ese Templo, él hizo esta oración: “Señor, si Tu pueblo estuviera en problemas en alguna parte, y miraren hacia este lugar santo, donde la Columna de Fuego estaba detrás del altar, si ellos miran hacia este lugar santo y oran, entonces oye desde el cielo”.
24 Y si Jonás, bajo aquellas condiciones, pudo mirar hacia un templo que fue construido por un hombre que más tarde se descarrió; y tener fe en su oración y obtener los resultados que él obtuvo, bajo esa condición, ¿cuánto más podemos nosotros, en esta noche, apartar la mirada de nuestras condiciones y mirar hacia el templo de Dios donde Jesús está sentado a la diestra de Su Majestad con Su propia Sangre, para hacer intercesiones en base a nuestras confesiones? Entonces, no mire su mano. No sienta su enfermedad. Mire a Aquél que hizo la promesa, y está a la diestra de la Majestad en las alturas para hacer intercesión en base a su confesión. Entonces hágala y párese fiel en ella.
25 Quiero llevar a Jonás un poco más adelante. Dios, por medio de esa fe, debe haber puesto una cámara de oxígeno en el vientre de esa ballena. Él lo mantuvo con vida durante tres días y noches. Pero miren lo que Dios está haciendo. No importa lo que suceda, Dios hará que eso lo alabe a Él de todas maneras.
Ahora, nosotros sabemos que la gente de Nínive, me cuentan, que ellos eran paganos, y ellos estaban viviendo en pecado y en adulterio. Y entonces, ellos vinieron a darse cuenta que el dios del mar era la ballena. Y todos los pescadores estaban allí pescando en la orilla del mar, y allí vino una ballena nadando por el mar, abrió la boca, y el profeta salió caminando. Seguramente que lo escucharían. Dios tiene una manera de hacer las cosas. Y no fue casualidad que él tomara el barco incorrecto, era la promesa eterna de Dios y la manera eterna de Dios hacer las cosas. Al traer el mensaje, él hizo que a ellos les corriera un escalofrió por la espalda cuando vieron al dios del mar abrir su boca, y al profeta salir caminando con una Biblia en su mano. Seguramente que ellos lo creerían. Dios siempre tiene señales y maravillas, obra en lo sobrenatural para hacer que la gente le crea a Él. Cierto.
26 Y él salió del vientre de la ballena y empezó a ir por las calles predicando. Y Jesús dijo que aquella gente se arrepintió. Esos ignorantes, indoctos, que no conocían la “o por lo redondo” (o la mano derecha de la izquierda, quise decir. Discúlpenme por haber dicho eso. No fue mi intención decir eso). Muy bien. ¿Cuántos agricultores aquí saben lo que es “la o por lo redondo”? Bueno, Uds. saben lo que quiero decir, entonces. Muy bien. Ellos no conocían la mano derecha de la izquierda. Y se arrepintieron.
Y nosotros supuestamente somos un montón de gente educada, lista, inteligente que vivimos en un día cuando uno mayor que Jonás está aquí. ¿Y qué de esto? A esa gente pobre e ignorante: “Yo quiero que noten”, dijo Jesús.
Ellos dijeron: “Muéstranos una señal”.
Él dijo: “Yo—a una generación mala y adúltera no le será dada señal, sino la señal de Jonás”.
Ahora, observen. ¿Cuál fue la señal de Jonás? “Como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así es necesario que el Hijo del Hombre esté en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. Así que ¿cuál sería la señal para una generación mala y adúltera? La señal de la resurrección (Amén), la señal de la resurrección. Claro que sí. Allí lo tenemos. Y nosotros estamos viviendo en una generación mala y adúltera.
27 Como mi buen amigo, Jack Moore, dijo una vez: “Si Dios deja a esta América sin castigo, Él está obligado como un Dios justo, a levantar a Sodoma y Gomorra y disculparse por haberlas quemado. Eso es correcto. Ciertamente estamos viviendo en una edad terrible donde mandan los jóvenes, tanto rock and roll, música vulgar, y tanto bochinche y viviendo indecentemente. El divorcio está en aumento, y la perversión, y los homosexuales, y oh, es terrible, como fue en Sodoma, estamos teniendo la misma cosa.
Entonces el Dios santo está obligado. Él odia el pecado, pero ama al pecador. Y Él prometió que le daría a esta generación mala y adúltera la señal de la resurrección. Y si Él ha resucitado de entre los muertos, Él hará las mismas señales que Él hizo antes de morir, si Él ha resucitado.
Así que entonces, Él dijo: “Y también, la reina del sur se levantará en el día del juicio con esta generación y la condenará, pues ella vino de las partes más remotas del mundo conocido en aquel día, para oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, os digo que uno mayor que Salomón está aquí”. Entonces Él estaba tratando de decirles a ellos…
28 Ahora, en los días de Sodoma… Cualquiera sabe que cuando Dios envía Su don al mundo, y el mundo lo recibe (la iglesia lo recibe), entonces es un jubileo dorado para ese pueblo en esa edad. Pero si ellos lo rechazan, es caos para esa edad.
Miren, los judíos recibieron a Salomón, y fue la edad dorada. Cualquiera sabe eso. Fue el—casi que un milenio para Israel. Pero ellos rechazaron a Cristo, y el templo fue quemado, y ellos entonces fueron esparcidos a los cuatro vientos del mundo.
Cuando Dios envía un don, y Su Iglesia lo respalda, entonces esa iglesia y ese pueblo es bendecido. Si lo rechazan, ellos son rechazados junto con ello.
Ahora, noten. En los días de Salomón, Dios lo había establecido a él y le había dado un gran don de discernimiento. Oh, qué discernimiento tan poderoso tenía él. Y todo Israel respaldó ese discernimiento. Y todos ellos lo creyeron unánimes.
29 Oh, yo quisiera preguntarles a mis buenos amigos aquí, en esta noche, el hermano Tommy Hicks y muchos de estos hombres aquí, que tienen ministerios internacionales: ¿Qué sucedería si toda la gente que invoca el Nombre del Señor, si cada uno de ellos respaldara el gran don de Dios hoy, el Espíritu Santo, qué sucedería? ¿Qué sucedería si cada cristiano nacido de nuevo en Texas, respaldara el don de Dios? Texas sería el lugar más popular en todo el mundo. ¡Qué milenio sería si todos respaldáramos los dones de Dios! Pero ellos no lo hacen.
Y ahora, todos ellos lo hicieron en los días de Salomón, y su gran fama fue conocida en todo el mundo. No hubo guerras; ellos les temían.
Si América hubiera aceptado a Jesucristo, Uds. nunca tendrían que preocuparse de que Rusia viniera, ni que nada más viniera. Ellos no tendrían que gastar todo nuestro dinero y tiempo fabricando bombas de hidrógeno y tratando de volar a la luna con otra torre de Babel. Dios tiene el programa aquí mismo para nosotros y tiene Su poder. Pero nosotros lo rechazamos. Tratamos de hacer uno nosotros mismos. ¿Ven? Jamás funcionará.
30 Ahora, fíjense. Pero todos respaldaron este gran don y la fama de ello se extendió por todo el mundo conocido. Y allá lejos en Seba, la reina, reinita, ella escuchó aquello. Pues, todo el que pasaba por allí decía: “Oh, Ud. debería estar allá en Israel. Ellos tienen un gran Dios allá que aún vive. Pues, ellos tienen un hombre allá que está ungido con Su Espíritu, con una sabiduría que solamente pudiera venir de Dios”.
Ahora, ¿ven Uds.?, ella era una pagana. Entonces comenzó a pensar. Uds. saben que la fe viene por el oír. Pero el problema con nosotros, cuando Dios envía un don, ellos dicen: “Eso no pertenece en mi denominación. No tendré nada que ver con ello. No”. Vean, esa es la razón que estamos entrando en el caos. ¿Ven? Y todos unánimes lo creyeron. Ellos construyeron el gran templo y todo en los días de Salomón.
Y esta mujercita, cada persona que pasaba por Israel, pasaba por allí y decía: “Oh, es maravilloso. Uds. deberían verlo. Pues, nunca hubo un hombre sobre la tierra que pudiera tener semejante sabiduría. Eso tiene que venir de Dios. Oh, no podría venir de hombre”. Bueno, Uds. saben: “fe viene por el oír, y el oír por la Palabra”. Y si Ud. es realmente sincero, Dios abrirá camino para que Ud. vea si es la verdad o no.
31 Bueno, yo puedo ver a la reinita entonces. Ella comenzó a pensar: “Ahora espera. Yo soy una pagana. Ahora bien, si yo voy para allá, voy a tener que ir al presbítero estatal, o al obispo, o—o al supervisor general, o alguien, y ver si ellos me permiten ir. Después de todo, tú sabes, nosotros no tenemos nada aquí sino simplemente un montón de credos muertos; ellos nos dicen acerca de un—un Dios que una vez vivió. Pero me cuentan que hay un verdadero Dios en alguna parte que responde. Yo quiero ir a averiguar”. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”.
Bueno, desde luego ella fue a ver al—a los grandes obispos de su iglesia. Y ella, siendo la reina, puedo oírlos a ellos decir: “Mira, espera un momento. Nosotros tenemos a dagón; nosotros tenemos a estos otros dioses aquí. Ellos son…”
Pero ella dijo: “Vean, Uds. me han estado contando todo acerca de dagón y acerca de lo que él fue, pero yo todavía no lo he visto a él moverse”.
32 No es mi intención herirlos demasiado, pero quiero que eso se asiente en un lugar donde los ponga a pensar. ¿De qué sirve un Dios de Moisés si Él no es el mismo Dios hoy? ¿De qué sirve un Dios histórico, si Él no tiene el mismo poder hoy?
¿De qué serviría tomar a un hombre que está muriendo de frío, y Ud. lo encontrará en la calle, y que él se estuviera congelando, y Ud. lo llevara ante un gran fuego pintado y dijera: “Oh, señor, hace dos mil años, eso era un fuego caliente?” Bueno, él no puede calentarse con un fuego pintado. Y tampoco puede él calentarse con, o ser santificado por un Espíritu Santo histórico. Él tiene que ser el mismo Espíritu Santo con el mismo poder y calor que Él fue en cualquier tiempo.
33 ¿De qué sirve alimentar a sus canarios con vitaminas, y luego mantenerlos en una jaula? ¿Hacer que tenga buenos huesos y buenas plumas, pero no dejarlo que vuele? Bueno, eso es igual, al enviar a sus predicadores a los seminarios, y hacerlos eruditos bien pulidos, y que le digan a uno: “Los días de los milagros han pasado”. ¿De qué sirve servir a un Dios histórico? Arruinará todo si Él no actúa igual hoy a como actuó en aquel entonces. Él no sirve de nada; es simplemente historia. (Los mahometanos están igual de bien que nosotros—y cualquiera de los demás).
Pero le doy gracias a Dios, que nosotros tenemos a un Dios que vive, y Él sencillamente es el mismo, y tiene el mismo poder. Él vive igual a como ha vivido siempre. Él hace las mismas cosas que siempre hizo, pues Él sigue siendo Dios. Él no es un Dios histórico, pero Él es un Dios en tiempo de problemas, un pronto auxilio, en todo tiempo, omnipresente, siempre listo…
Así que, miren, yo me supongo que ella y el obispo discutieron. Y puedo oír al obispo decir: “Bueno, fíjate en esto, tú pudieras ser la reina, pero si vas, te vamos a excomulgar, tan pronto vayas”. Pero Uds. saben, si Dios está lidiando con un corazón, vale más que lo excomulguen al comenzar, porque Ud. irá de todas formas. “Porque como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti mi alma, oh Dios”.
34 Un agricultor… No digo esto como un chiste, este no es un lugar para chistes, pero quiero explicar algo. Una vez un agricultor echó una gallina. Ellos no tenían suficientes huevos para echarla. ¿Cuántos saben lo que es una puesta de huevos? Quince. Muy bien. Así que él… Por ejemplo, si él sólo tenía catorce, fue y consiguió un—un huevo de ganso o de pato, y los puso debajo de la gallina. Cuando ella empolló a todos esos pollitos, todos se veían bien excepto el pato. Él era un animal de apariencia rara. Y ella salía al patio, Uds. saben, y atrapaba saltamontes y hacía: “Clock, clock, clock”. Pero ese pato no podía entender ese lenguaje en lo absoluto. Él era un animal de apariencia rara: con un pico bien largo, y… Yo no sé, sencillamente había algo mal con él. Y no se parecía a los demás pollos, y todos se metían con él. Le decían: “Pues, tú no eres nuestro hermano. (Tú eres un aleluya, o tú eres… algo así, Uds. saben). Apártate. Tú no eres… Tú no tienes nada que ver con nosotros. Nosotros no queremos un…”
Y Uds. saben… Y la gallina, ella salió detrás del granero un día, y estaba atrapando saltamontes, y escarbando en el montón de estiércol, y demás, realmente—alimentando a sus pollos, por supuesto. Así que… ellos se alimentaban de eso.
35 Y entonces, el patito fue allí atrás y sucedió que había un—un arrollo que bajaba por detrás del lugar. Hermano, él estaba cansado de ese polvo de todos modos, de ese lugar tan seco. Y él olfateó el agua. Él levantó ese pequeño pico al aire, y se fue. La gallina dijo: “Clock, clock, clock”. Y él dijo: “Cuack, cuack, cuack”. Él iba directo al agua, tan rápido—Uds. no pudieran detenerlo. ¿Por qué? Su naturaleza era de pato. Cuando él olfateó el agua, su naturaleza lo llamó.
Y si Ud. ha nacido en este mundo, predestinado para ser un hijo de Dios, no hay suficientes religiones en el mundo que lo aparten del verdadero y genuino Espíritu Santo cuando éste comience a caer. Ud. irá igual de rápido. La iglesia quizás lo excomulgue, lo corra, vote en contra suya, todo lo demás… Ud. irá a la “Fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel, donde los pecadores se sumergen debajo del raudal, y pierden todas sus manchas de culpabilidad”. Eso es correcto.
36 Entonces ese sacerdote y ellos empezaron a decirle: “Ahora, fíjate en esto, noble reina, tú eres una mujer honorable, la mejor miembra de nuestra iglesia (la mejor contribuyente que tenemos aquí); nosotros sencillamente no queremos perderte. Así que aléjate de esos fanáticos allá. Hay… Si existe un dios que haría algo, él lo haría aquí en nuestra organización. ¿Ven? Él estaría aquí en la nuestra. No te preocupes. Nosotros tenemos un dios tan grande como el de ellos”.
Pero, Uds. saben, algo comenzó a cavar en su corazón. “Pero ellos me dicen que ese Dios ama tanto a Su pueblo, a tal grado que Él se manifestó a través de Su pueblo”. Ese aún es el mismo Dios que nosotros tenemos. “Yo soy la vid, vosotros sois los pámpanos”. ¿Ven?
Noten, y entonces ella dijo: “Bueno…” Ella sencillamente no podía descansar. Y otro individuo pasó y le dijo: “Oh, reina, gusto en verte. Oye, yo acabo de pasar por Israel. Tú deberías ver ese Espíritu de discernimiento. Está mucho más allá de cualquier hombre que ha caminado en la tierra; eso viene del Dios de ellos”. Bueno, su corazón tuvo hambre y quería ir.
37 Ahora, la reinita tenía mucho que confrontar, para ir. Ella tenía muchas cosas que… En primer lugar, ella era una mujer. Y entonces ella tenía todas estas cosas que confrontar. La primera cosa era que ella tenía que abandonar su iglesia si iba. Bueno, Dios la estaba llamando, así que ella comenzó a alistarse. Y ahora recuerden, ella dijo: “¿Sabes qué? Yo he servido a estos dioses muertos tanto tiempo, si eso realmente es un Dios que está vivo y probando Él mismo que está vivo, yo voy a apoyarlo”. Así que ella empacó unos cuantos camellos con oro y plata.
Miren, yo no estoy presionando por ofrendas, pero vean, si vale la pena algo, lo vale todo. Y ella dijo: “Si eso es la verdad, yo voy a apoyarlo. Si no es la verdad, entonces voy a regresarme con mi dinero”. Esa es una buena idea. Eso es correcto. Si Él es Dios, lo apoyaré. Si Él no lo es, entonces me alejaré de eso. Yo quiero saber en dónde está el Dios verdadero. Yo quiero saber en dónde está Aquel que responde, Aquel que cumple Su Palabra. Yo quiero lidiar y asociarme con hombres que cumplan su palabra conmigo. Quiero que mis vecinos sean igual. Y yo quiero a Dios. Él cumplirá Su Palabra.
38 Entonces, ella dijo… Ella empacó unos camellos y se preparó. Y tomó oro, e incienso, y mirra, y cosas sumamente costosas. Ella dijo: “Llevaré mis tesoros allá, y si es la verdad, si eso realmente es un—un don de Dios que está obrando, entonces voy a apoyarlo. Si no es, me regreso con mi dinero, pero yo voy a averiguar por mí misma”. Miren, esa es una buena idea. Vaya y averigüe por Ud. mismo; no tomen lo que alguien más dice, vaya y vea por Ud. mismo.
Como—como le dijo Felipe a Natanael, dijo: “¿De Nazaret podría salir algo bueno?”
Él dijo: “Ven y ve”. Esa es la mejor manera. Venga y dese cuenta. Si Ud. no cree que el Espíritu Santo sea real, y que vivifique sus cuerpos mortales, que les da a Uds. gozo y felicidad y que mata el pecado en su vida, venga y averigüe una vez. Tómelo a Él en Su Palabra. Si Ud. no cree que Él sea un Sanador, salga y tome Su Palabra una vez. Cualquier promesa que Él ha hecho, Él la respalda.
39 Ahora noten, otra cosa que ella tenía que hacer: Siendo una mujer, ella tenía que confrontar, ahora, el desierto. Miren, ¿saben Uds. lo lejos que es de Palestina cruzando el desierto de Sahara hasta Seba? Bueno, se lleva exactamente tres meses en el lomo de un camello. Ahora, ella no tenía como tendríamos nosotros, un Cadillacs con aire acondicionado en el cual cruzar ese desierto. Ella tenía que subir al lomo de un camello para ver a un hombre que tenía un don. Y no le tomaría solamente dos horas de su tiempo, sino que le llevaría tres meses. Y mucha gente hoy día no cruza la calle para ver algo más grande de lo que había en aquel tiempo. Con razón Jesús dijo: “Ella se parará en el día del juicio y condenará a esta generación”.
Miren lo que ella tenía que hacer. Ahora, ella pasaría tres meses en el lomo de un camello en el desierto. Ahora, recuerden, el desierto estaba lleno de los hijos de Ismael, los cuales eran asaltantes—y todo ese oro en este grupito de camellos, con unas pocas viudas con ella, o mujeres, y algunos eunucos para cuidarla (sólo un grupito de hombres muy pequeño). ¿Qué haría esa gran tribu de Ismael? ¿Entrarían corriendo y los harían pedazos y tomarían…? Ella tenía que confrontar todo eso. Pero Uds. saben, si Uds. realmente quieren encontrar la verdad, Dios los llevará a la Fuente, no se preocupen nunca por eso. No hay nada que les estorbará. No hay organización, no hay papá, no hay mamá, no hay vecino, no hay hermano, no hay hermana, no hay amigo, ni nada, que pueda separarlo a Ud. de Dios si Ud. realmente tiene hambre de encontrar a Dios.
40 Ella sale en los camellos para ir a través de ese sol caliente. Oh, qué tiempo fue aquello de—sobre ese camello, miren, por tres meses (noventa días), para venir a darse cuenta si aquello era la verdad o no. Y nosotros, hoy, como ministros algunas veces, condenamos una cosa y decimos que es del diablo antes de al menos ir a escudriñar las Escrituras al respecto.
Ahora, ¿qué… después de que hemos tenido dos mil años de enseñanza desde entonces, qué haremos nosotros cuando ella se pare en el día del juicio? ¿Qué dirá esa mujer en el día del juicio cuando Dallas se levante en la resurrección? ¿Qué dirá ella en el día del juicio cuando todos los Estados Unidos se levanten en el día del juicio, con este grande y poderoso avivamiento que ha barrido el país y la gente lo ha llamado fanatismo, el diablo, adivino pulido, alguna especie de espíritu maligno, adivinador, lector de la mente? ¿Qué harán ellos en el día del juicio?
41 Y ella finalmente llegó. Dios abrió camino para que ella llegara. Él hará una manera para que Ud. llegue.
Hay gente… Yo acabo de conocer a dos muchachos aquí. La madre de ellos fue sanada en Arkansas, no hace mucho. Y allí ellos han estado, aquí afuera, durmiendo en carros y en arbustos; no porque ellos querían sanidad, sino que ellos simplemente querían venir. Ellos oyen que Dios nos está visitando, y ellos aman mirar Sus obras.
Un pandillero puso su brazo alrededor de mí allá, un hombre que era un pandillero (matando y asesinando), y ha sido salvo. Y durante los meses pasados, el hombre estuvo pidiendo un aventón en las carreteras, por todo Maine y por todas partes, siguiendo las reuniones, durmiendo en matorrales, en el carro, dondequiera que podía, porque él ama a Dios, y hay algo en ello, él dice: “Eso conmueve mi alma, hermano Branham. Yo debo venir”. Dios le bendiga. ¿Qué—qué—qué hará el alcalde de la ciudad, y los grandes hombres de este pueblo, y los religiosos de este pueblo, cuando ellos se paren con ese hombre en el día del juicio? ¿Qué les sucederá a los predicadores de esta ciudad? Muchos de ellos que lo rechazan, dicen que es fanatismo, advirtiéndole a su gente que no se acerque. ¿Ven? Allí lo tienen. Pero Dios envía Sus dones igual. Él tiene que hacerlo. Él es Soberano; Él debe hacerlo. Él lo ha hecho en todas las edades. Cuando ellos lo rechazan, eso es cosa de ellos.
42 Ahora, recuerden, ella viajó a través del desierto y finalmente llegó al lugar. Miren, ella no vino para quedarse sólo como cinco minutos, y que la primera vez que el predicador dijera algo que no estuviera de acuerdo con su doctrina, ella agarraría su sombrero y se saldría del edificio.
De esa manera lo hacemos nosotros hoy. Bueno, vienen y parecen una rana bien hinchada y se sientan en la reunión: “Voy a darme cuenta. Yo sólo veré lo que él dice. Si él dice una sola palabra que no me guste, recuerda Molly, me levanto y me salgo de aquí”.
Y el predicador se levanta y dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
“Eso es suficiente para mí”, él se sale, y luego esperan pararse y cantar: “Más Cerca Mi Dios De Ti”. Allí lo tienen.
43 Ella vino y levantó su carpa allí en la puerta. (Me gusta eso). Ella vino para quedarse hasta que estuviera satisfecha de que había hallado la verdad. Ella vino para quedarse hasta que el avivamiento terminara. Ella no estaba con rodeos; ella vino en una misión bien seria. Nosotros no podemos sentarnos ni cinco minutos. Pero ella vino para quedarse durante meses. Ella vino para quedarse hasta estar convencida si aquello era de Dios o no era de Dios.
Y entonces puedo verla a la mañana siguiente mientras ella entra al auditorio principal. Salomón, el pastor, sale y se sienta. Y de pronto, ellos empiezan a traer casos que ningún hombre en el mundo… Y ella comenzó a ver ese espíritu de discernimiento empezar a moverse en Salomón. Ella observó. Su corazón comenzó a saltar. ¿Ven? Dios estaba por dentro. Ella empezó a mirar: “Eso es exactamente”. Y de repente, Uds. saben subió el siguiente caso. Allí estaba Salomón… Sólo un hombre, pero un—un discernimiento que únicamente podía venir de Dios. Ella observó ese discernimiento. Dijo: “Eso tendría que ser de Dios. No podría ser un hombre haciendo eso”.
44 Y al poco rato, cuando ella estuvo plenamente convencida, se paró en la congregación, y dijo: “Vayan y traigan esos camellos y saquen todo el oro y plata que traje. Y yo quiero decir esto, que todo lo que oí era la verdad, y más de lo que oí es la verdad”. Ya que Salomón la discernió a ella también.
Y Jesús dijo: “Ella se parará en la resurrección, en los días postreros, y condenará a esta generación, pues ella vino de las partes más remotas del mundo para oír un don de Dios, y verlo operar…” en su edad. Y él dijo: “He aquí, uno mayor que Salomón está aquí”.
Y nosotros hemos tenido dos mil años desde entonces, y aquí, este Jesús que estaba hablando, murió, fue sepultado, resucitó, y ha estado dos mil años aquí en la Iglesia como la Vid, moviéndose a través de Sus pámpanos, haciendo exactamente la misma cosa que Él hizo allá en el pasado—y la gente ni siquiera cruza la calle para oírlo. ¿Qué sucederá en la resurrección? Y hermano, eso pudiera ser antes de la mañana. Nosotros no sabemos cuándo.
Recuerde, que esa señal del discernimiento es el último mensaje para la iglesia gentil. Miren, para que sepan. Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma y Gomorra, así será en la venida del Hijo del hombre. Como fue en los días de Noé…” Ahora vigilen. Noé, fue un diluvio, y luego él entró al arca. Pero Sodoma fue quemada.
45 Ahora, vigilen. El Ángel que vino a la Iglesia (Lot estaba descarriado. Hay dos ángeles que fueron a ellos). Pero la Iglesia principal era Abraham y su casa. Y el Ángel vino como un Hombre. Y Él se sentó con Abraham, con Su espalda volteada hacia la tienda. La Biblia dice que Él tenía Su espalda hacia la tienda. Y Sara estaba en la tienda. Y Él dijo: “Abraham, siendo de que tú eres el—vas a ser el heredero del mundo, ¿te he de encubrir lo que Yo voy hacer?” Él dijo: “Justo como en un—como en este tiempo, el próximo mes, según el tiempo de la vida (los veintiocho días)”, Él dijo: “Voy a visitarte y a cumplir la promesa que tú has estado esperando ahora, por veinticinco años”. Y cuando Él dijo eso, Sara (a Sus espaldas) dentro de la tienda se rió con sí misma. Y el Ángel, mirando a Abraham en el rostro, dijo: “¿Por qué se rió Sara?”
¿Cuál era ese mensaje? Sara dijo: “No, no, yo no me reí”.
Él dijo: “Oh, sí, tú te reíste”. ¿Qué clase de telepatía era esa? Bueno recuerden, ese era el Ángel, y ese Ángel era Dios. Abraham lo llamó “Elohim”, lo cual es el Dios Todopoderoso. El Dios Todopoderoso se manifestó en carne, Su Hijo, Jesucristo… Y el Dios Todopoderoso, la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, se manifestó en carne en Jesucristo: “Yo salí de Dios y vuelvo a Dios”. Después de Su muerte, sepultura, y resurrección, regresó otra vez, y estaba en una Columna de Fuego que cegó a San Pablo en el camino a Damasco, entró en la—Pedro y lo sacó de la cárcel; y ese mismo Ángel está aquí en esta noche, con Su fotografía siendo tomada muchas veces entre nosotros, produciendo la misma cosa que Él hizo frente a la tienda de Abraham.
46 Eso fue antes de—no el agua—sino el fuego. Y este es el último mensaje antes del fuego. Sodoma se quemará. Y Dios será inocente, porque Él envió Su Ángel, Su Espíritu, el Espíritu Santo y la gente lo ha rechazado rotundamente, por causa de concepciones intelectuales del Evangelio en vez de una experiencia del nuevo nacimiento. ¿Cómo puede Ud. ver a Dios a menos que Dios esté en Ud.? ¿Cómo puede Ud. sacarle sangre a un nabo? No hay sangre en él. De la misma forma en que Ud. no puede obtener un creyente a menos de que Dios esté allí para hacerlo un creyente. Así tiene que ser, no algo intelectual, sino una experiencia en el corazón.
Uds. conocen a aquel incrédulo que dijo, hace muchos años, que Dios cometió un error. Dijo que: “No había nada en el corazón, ningunas facultades mentales con qué creer; Él quiso decir en su cabeza”. Si Él hubiera querido decir “cabeza”, Él hubiera dicho “cabeza”. Pero Él dijo: “corazón”.
Ahora, hace dos años yo estaba en Chicago, y había un gran editorial: la ciencia ha encontrado que en el corazón humano, no en el animal sino en el corazón humano, hay una célula muy pequeñita, o un compartimiento muy pequeñito, mejor dicho, que ni siquiera tiene una célula en él. Y ellos dijeron: “Ese es el lugar del alma”. Después de todo entonces, el hombre sí cree desde su corazón. Uds. piensan con su mente, pero creen desde su corazón. ¿Ven?
47 Entonces nosotros—ellos… La mente razonará. Ud. dice: “Ahora, ahora espera. Yo estoy en esta condición. Quizás la señora está aquí con ese niñito, un… ese— ”Mi niño está pasado“. ¡Oh, no, señor! Quizás el joven en la silla de ruedas, el hombre con las muletas, (¿ven?). ”Yo—yo—yo—yo estoy demasiado mal“. No… Deseche esos razonamientos… Y permita que ese mensaje, que yo le digo, penetre profundo en su corazón; entonces no hay suficientes demonios en el mundo que pudieran hacerlo a Ud. mirar cualquier otra cosa sino Su promesa. Ud. hará como dijo el profeta: ”Yo… Estas cosas son vanidades ilusorias. Yo miraré hacia Tu Santo templo, Señor. Tú hiciste la promesa, y allí me para yo“.
Abraham llamó aquellas cosas que no eran como si fuesen, después de que él se había encontrado con Dios. Eso es lo primero; Ud. tiene que tener una experiencia. Si Ud. no tiene una experiencia, Ud. no tendrá fe. Cada hombre, cada cristiano, que invoca el Nombre de Jesús, no tiene ningún derecho en lo absoluto en el púlpito, hasta que él haya tenido una experiencia en el lado de atrás del desierto.
48 Los doctores de divinidad bien pueden venir y explicar muy bien la cosa, y darle vueltas a las Escrituras. Pero si un hombre alguna vez ha llegado a esa parte trasera del desierto como Moisés en sus cuarenta años de entrenamiento; pero con cinco minutos en la Presencia en esa zarza ardiendo, él supo más acerca de Dios que lo que ellos pudieron haberle entrenado en un millón de años. Puede ser que lo expliquen de esta y aquella manera, pero si Ud. alguna vez se ha encontrado con Dios, Ud. ha tenido una experiencia. Ud. bien sabe que Dios y Ud. estaban parados en ese terreno, y satanás no puede poner sus pies sucios e inmundos en ello. Eso es correcto. Ud. sabe… Como dijo Job: “Yo sé que Mi Redentor vive, y en los últimos días Él se parará”. Satanás no puede poner sus pies en esos terrenos donde Ud. y Dios se pararon solos. Ellos son santos y separados de todo lo demás. Ud. estuvo allí. Ud. fue la persona a quien le sucedió, y sabe que es real.
49 Esa es la razón que en estas reuniones, cuando yo veo Su Escritura producida, que Él haría estas cosas, y lo veo a Él moverse, lo veo a Él tomar la fotografía para el mundo científico, el incrédulo, de manera que no tienen excusas; y luego verlo a Él venir a la iglesia y manifestarse a Sí mismo, moverse a través de pobres seres mortales: Un hombre que se presente solo y diga: “Señor Dios, aquí estoy”. Una mujercita sentada allá en la audiencia: “Oh Señor, aquí estoy”. Y ver a ese Espíritu Santo regresar y producir el fruto de la Vid del cual viene.
Igual como fue, oh hermano. ¿Qué será en el día del juicio? ¿Qué le sucederá a esta generación adúltera, viendo esa señal del Dios viviente, el cual ha estado viviendo después de dos mil años? La reina del sur se levantará y la condenará, pues ella se paró ante el don de Salomón y dijo: “Verdaderamente, esto es de Dios. Verdaderamente…”
Pero hoy día la gente tiene temor de pararse. No tengan temor de pararse por Dios. Si Uds. no se paran por Él, se pararán solos.
50 Danny Greenfield… No hace mucho un—un predicador famoso pasó por América central, aquí. Y dice que una noche él soñó que había muerto. Y dice que cuando murió, él pensó que subió al cielo. Y él—él tocó en la puerta, y él—un portero vino y dijo: “¿Quién se acerca a este lugar santo?”
Él dijo: “Yo soy Danny Greenfield, de América, el evangelista”.
Dijo: “Espere un momento, Sr. Greenfield. Revisaré el libro para ver si veo su nombre”. Entró y revisó el libro; Él dijo: “Lo siento. Aquí no hay ningún Dan Greenfield”.
Él dijo: “Sr., yo fui un evangelista en América, y llevé a cabo grandes reuniones, y cientos de personas recibieron al Señor Jesús”. Dijo: “Seguramente que Ud. pasó por alto mi nombre”.
Él dijo: “No hay ningún Dan Greenfield aquí, señor. Ud. no está registrado”.
Dijo: “¿Qué puedo hacer?”
Dijo: “La única cosa”, dijo el Ángel, “la única cosa que yo sé que Ud. pudiera hacer, es que Ud. pudiera apelar su caso ante el gran Trono blanco”.
Él dijo: “Bueno, si esa es mi única esperanza, tendré que hacerlo”.
Y dice que parecía como que él empezó a moverse. Y él se movió a través del espacio por bastante tiempo, muy velozmente. Dice que empezó a entrar a una Luz. Y a medida que entraba más y más dentro de la Luz, parecía como que no venía de ningún cierto lugar, sino sólo una gran Luz. Dice que fue más lento y más lento hasta que entró, parecía como que, en medio de ello, y se detuvo. Él dijo: “Fue una sensación tremenda”. Dice que a él “le tembló todo el cuerpo”. Y dice que “En eso, una voz salió de allí la cuál habría sacudido al mundo en pedazos. Dijo: ¿Quién es que se acerca a Mí Trono de juicio?”
Él dijo: “Yo Danny Greenfield, el evangelista americano”.
Él dijo: “Sr. Greenfield, ¿tiene Ud. que venir a Mi justicia?”
“Sí”, él dijo, “Señor, yo tengo que venir a Su justicia”.
Él dijo: “Te juzgaré por Mi santa ley”. Él dijo: “Danny Greenfield, ¿alguna vez dijiste una mentira?”
Él dijo: “Yo estaba a punto de decir: No, yo nunca…” Dijo, “pero pensé que había dicho algunas cosas que no eran del todo verdad”. Dice que dijo: “Sí, Señor, yo he dicho mentiras”.
Él dijo: “Danny Greenfield, ¿alguna vez robaste?”
Él dijo: “Seguramente yo podría responder esa. Yo pensaba que había sido honesto”. Pero dijo: “En la Presencia de aquella gran Luz, yo recordé muchos negocios dudosos que hice”.
51 Y hermano, hermana, Ud. quizás piense que está bien debajo de esta luz, pero espere hasta que llegue a la Presencia de aquella Luz. Vale más que esté seguro.
Él dijo: “Sí Señor, yo he robado”.
Él dijo: “Danny Greenfield, para entrar en Mi reino, tú tienes que ser perfecto. ¿Fuiste perfecto?”
Él dijo: “No Señor, yo no fui perfecto”.
Dijo: “Todos mis huesos empezaron a descoyuntarse”. Él dijo: “Yo sabía que vendría el gran estruendo, que yo escucharía esa gran voz decir: Apartaos de Mí para siempre, obrador de iniquidad”. Dijo: “Y mientras esperaba para oír esa voz”, dijo, “Yo oí la voz más dulce que había escuchado en mi vida”. Dijo: “No había voz de madre que pudiera ser así”. Y dijo: “Me volteé para mirar, y vi el rostro más dulce que yo jamás había mirado”. Dijo: “El rostro de ninguna madre pudiera ser así de dulce”. Y dijo: “Él se acercó, y puso Su brazo alrededor de Mí. Él dijo: Padre, verdaderamente Danny Greenfield no fue perfecto en su vida. Pero hay una cosa que sí hizo Danny Greenfield, cuando él estuvo en la tierra, él se paró por Mí, y Yo me pararé por él aquí”.
¿Quién se parará por Ud., en esta noche, amigo, si Ud. partiera esta noche? Inclinemos nuestros rostros y mediten en ello, sólo por un momento.
La reina se paró cuando ella vio el don de Dios obrando. Ella se paró y dijo: “Todo eso es verdad”. Y esta noche, mientras que el don más grande de Dios, el Espíritu Santo, se está moviendo en esta audiencia, me pregunto si Ud. se pondría de pie en esta noche y diría: “Dios, ten misericordia de mi. Todo eso es verdad, que yo te necesito. Y nadie puede pararse por mí en aquel día, sino Tú. Y yo me voy a parar por Ti ahora, de manera que Tú te pares por mí en aquel día”. Mientras meditamos, esperando un momento, si Ud. ha sentido su necesidad por Cristo, ¿levantará su mano? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, damita. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud., a Ud. allá atrás. Aquí abajo a mi izquierda, el Señor le bendiga. A mi derecha, por aquí ahora, en cualquier parte, adentro o afuera. “Dios yo siento mi necesidad de Ti. Yo quiero levantar mi mano”. Dios le bendiga, jovencito. “Yo quiero levantar mi mano…” Dios le bendiga, señora, sentada aquí. Dios le bendiga, damita… Oh, esas jovencitas, Dios bendiga sus almas. El joven allá atrás, esa dama, Dios le bendiga. Afuera—afuera, hombres o mujeres fuera de Cristo que… ¿No dirá Ud.: “Señor Dios, ahora mismo…?”
52 Yo quizás no vuelva a verlos, amigos. Yo quizás vuelva aquí otra vez, algún día. Quizás nunca viva para regresar… Dios le bendiga, señora, sentada aquí. Yo quizás no viva para regresar. Y si es así, y este grupo de gente, de este tamaño, esta noche… Si yo volviera dentro de un año, hay muchos de Uds. que no estarían aquí. Uds. habrán partido. La próxima vez que yo los vea a Uds. en mi vida… Muchos de Uds. aquí, la próxima vez que Uds. vean mi rostro, será en el tribunal de juicio donde la reina de Seba estará parada allí. Ella tomó su posición.
¿Piensa Ud. que es lo suficiente bueno en sí mismo para pararse allá? ¿Está Ud. realmente confiando en Su misericordia? Y Ud. quiere pararse—Ud. quiere que Él se pare por Ud. Ud. no desea intentar pararse en su propia justicia, Ud. desea Su gracia y misericordia. Alguien que no ha levantado su mano, ¿levantará Ud. su mano y dirá: “Dios, ten misericordia de mí. Yo ahora te necesito, Señor. Aquí está mi mano?” Dios le bendiga, damita. Dios le bendiga, damita. Vaya, las jovencitas… En todas partes… Dios le bendiga, la—otra aquí atrás. Eso es correcto. Dios le bendiga, señora, aquí.
53 Las—estas jovencitas, simplemente una trampa… El dios de América es la mujer. Uds. saben eso. Está en su moneda. Ella… América, su dios es una mujer. Hollywood y todas las cosas inmorales lo han probado. Dios bendiga a esta niñita, no tiene más de diez años de edad, con su manita levantada.
Nada en contra de mis hermanas. Ellas son lo mejor de la cosecha. Damas, Uds. son las hijas de Dios. Ciertamente que sí, pero oh, cómo este mundo de modas, toma a una dama y le quita la ropa y… ¡Oh, qué cosa tan lastimosa! Y Uds.… Muchas veces, jóvenes, con sus ojos codiciando y mirando… Voltee la cabeza, hermano. Si Ud. mira será culpable de adulterio. Y hermana, si Ud. se presenta así de esa manera, no importa qué tan limpia Ud. trate de vivir, Dios la hará responder por cometer adulterio con un pecador que la miró a Ud. ¿Necesita Ud. Su ayuda? Si la necesita, sólo levante su mano, antes de que oremos ahora. Dios les bendiga. Eso es bueno, muy bien. Dios bendiga a esta damita por acá, también. Oremos ahora.
54 Padre Celestial, somos enseñados que en este libro de ciencias, afirma que un hombre no puede levantar su mano, científicamente, porque la gravedad mantiene su mano hacia abajo. Pero cuando un hombre levanta su mano, eso muestra que hay algo aparte de la ciencia; es un espíritu, que lo puede hacer a él desafiar la gravedad. Y ¿qué lo hizo a él levantar su mano? Porque el Ángel de Dios estuvo allí y le dijo: “Hijo, hija, tú estás mal”. Y ellos tomaron una decisión, y levantaron su mano en alto, de donde vendrá el Creador, y reconocieron que al levantar su mano a Su Creador: “Yo estoy mal, oh Señor, perdóname”. Dios, Tú nunca permitirás que uno de ellos se pierda. Yo oro con todo mi corazón. Estas son Tus Palabras, Jesús. Yo las cito una vez más, para que satanás sepa que es Tu Palabra. Tú dijiste: “El que oye Mis Palabras y cree en el que Me envió, tiene (tiempo presente) Vida Eterna, y jamás vendrá al juicio, mas ha (tiempo pasado) pasado de muerte a Vida”. Cuánto te agradecemos por eso, Señor.
55 Esos corazones… Yo creo, Señor, que ellos vienen… Esas manos provienen de corazones fieles y honestos. Y otra vez está escrito: “Ningún hombre puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero”. Así que Tú estás aquí. Ellos son las gemas de este mensaje, en esta noche, Señor. Yo te ruego que Tú los guardes, ahora. Y Tú los presentarás a ellos ante Tu Hijo, como regalo de amor. “Nadie los puede arrebatar de Su mano”. Resucítalos en el día postrero y cuando la reina de Sur se pare, que ellos se puedan parar en la justicia de Jesucristo en aquél día, por cuanto ellos han venido. No quizás de los fines de la tierra, pero tal vez en contra de credos y denominaciones que los hubieran mantenido alejados a ellos; en contra del diablo maligno que enviaría a estas jovencitas a las tabernas, y fumando cigarrillos, y usando pantalones cortos, y comportándose así. Él las hubiera mantenido a ellas allá. Y a estos jóvenes, bebiendo y andando en juerga. Pero esta noche, ellos dieron el paso y levantaron su mano: “Señor Dios, ten misericordia de mi”. Entonces, yo sé que ellos son Tuyos, Señor. Yo espero verlos en un mundo mejor, donde no habrá más enfermedad, dolor ni muerte. Ellos son Tuyos, Padre, y los presentamos a Ti. Que ellos encuentren una iglesia verdaderamente buena a la cual asistir, sean bautizados, y allí, ser llenos con el Espíritu Santo, y vivan fieles hasta que la muerte los libere y ellos entren en Tu Presencia. En el Nombre de Jesús, oro. Amén.
56 Ahora, inmediatamente después que el servicio termine, Uds. que levantaron sus manos, yo quiero que vengan aquí alrededor, después del servicio de sanidad, y orándole a Dios: “Por concederme esa gracia”. Treinta, cuarenta, cincuenta manos se alzaron alrededor del edificio; yo quiero que vengan y oren alrededor, después que esto termine.
Ahora amigos, todo lo que yo he dicho durante estas noches, todo lo que he dicho, sería, simplemente caería al lado del camino, si Dios no se da a conocer que Él todavía es el mismo Dios. Ahora, yo quiero que sepan esto, y digo esto con todo respeto y temor piadoso: No hay un hombre en este mundo que pudiera hacer algo por Ud., a menos que primero su fe esté en una obra consumada que Cristo hizo en el Calvario. ¿Ven?
Allí está… Paul Cain aquí, en alguna parte, sentado aquí, un gran ministerio. Tommy Hicks, muchos otros, el hermano Culpepper, muchos de estos, aquí, el hermano Lindsay, fue alrededor del mundo, muchos de ellos, predicando, grandes avivamientos. Pregúntenles si ellos alguna vez sanaron a alguien. Ciertamente que no. Ellos han predicado la Palabra. Dios hizo la obra. No importa cuánto sea predicado el Evangelio, cuán presente haya estado Dios, si Uds. retroceden y no, o creen, ellos no pudieran ayudarles. Ellos pudieran ungirlos con aceite, poner las manos sobre Uds., o hacer cualquier cosa en el mundo, eso nunca los ayudaría hasta que su—su fe se mueva desde aquí hasta acá abajo, y Uds. digan: “Sí, Dios, yo lo creo”.
57 Miren. ¿Qué es fe? (Tengo un minuto, ¿verdad?) “Fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. Ahora, ver no es creer. No lo es. Muchas veces… Venga aquí, Paul. Aquí está un hombre parado junto a mí, tiene puesto un saco gris, y tiene cabello oscuro. ¿Cuántos creen eso? Seguro, Uds. lo ven. Yo no lo veo ahora, pero él todavía está allí. ¿Quieren discutir conmigo de que “Él no está”? ¿Cómo sé yo que él está allí? Porque lo toqué; yo tengo otro sentido. Yo lo toqué. ¿Ven? Ahora, yo no puedo tocarlo ahora, pero lo veo. Ahora, ¿qué es…? (Gracias, hermano Paul). ¿Qué es fe? “La sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de lo que no se ve, gusta, siente, huele, u oye. Uds. lo creen. Y si cada persona aquí cree que Jesucristo está presente y va a sanarles, así como su vista (si Uds. pueden ver) dice: ”Esa camisa es blanca“. Eso está—está concluido. ¿Ven? Si el sentido de la fe dice: ”Es correcto“, así como el sentido de la vista dice: ”Es correcto“, está concluido; Ud. no necesita orar ni nada más. ¿Ven? Todo está concluido.
58 Ahora, ¿qué es? Aquí está la fe. Permítanme mostrarles. Yo me estoy muriendo de hambre, y estoy parado aquí con hambre. Y Ud. pasa y dice: “Hola, hermano Branham”.
Yo digo: “¿Cómo está?”
“¿Qué le pasa, hermano Branham?”
“Me estoy muriendo de hambre”.
“¿Qué le salvará la vida?”
“Un pan”.
“Muy bien. Aquí tiene veinticinco centavos, hermano Branham, para un pan (el precio de compra)”. Y se va.
Bueno, yo tomo esos veinticinco centavos (no es sólo una creencia manufacturada); yo tengo veinticinco centavos. ¿Ven? muy bien. Yo puedo comenzar a regocijarme y estar igual de feliz con esos veinticinco centavos como puedo estarlo teniendo el pan. ¿Por qué? Porque tengo el poder de compra de un pan. Ahora, yo—yo quizás no lo tenga, y tal vez tenga que caminar cinco millas para comprarlo. Yo tal vez tenga que pasar por puentes, y bajar por encima de zarzales, y cruzar el Arrollo, pisando sobre troncos, y subir por la colina, pero en todo el trayecto, yo puedo estar gritando y estar tan feliz con el cuarto de dólar como pudiera estarlo, antes de comprar el pan que después de que yo lo haya comprado, por cuanto yo tengo el poder para comprarlo. Yo tengo la cosa que lo compra. Está resuelto; yo tengo veinticinco centavos. Eso es lo que se requiere para comprar el pan.
No importa si mi mano se endereza, y mis oídos se abren, mientras que algo en mi corazón diga: “Está consumado”, aleluya, yo puedo gritar las alabanzas de Dios: “Lo tengo”. Sí, Señor. ¿Por qué? Porque yo tengo el poder de compra. Yo lo creo.
59 Ahora, ¿qué es esta Biblia? ¿Es la verdad o no es la verdad? Si no es la verdad, fuera con Ella. Si es la verdad, créanla. Jesús hizo una promesa: “Yo estoy—aún un poquito, y el mundo no me verá más”. Ese mundo. “Kosmos”, la palabra griega la cual significa “el orden mundial”. Muchas veces la iglesia, la así llamada iglesia, “el mundo, ellos no me verán más. Ellos no me pueden ver. Sin embargo, vosotros me veréis (es decir la Iglesia). Porque Yo (pronombre personal), estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin del mundo. Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estas haréis”.
Ahora, la versión King James dice: “mayores”, pero si Uds. se fijan en la traducción correcta, ¿cómo pudiera ser mayor? Levantó los muertos, detuvo la naturaleza, hizo de todo: más, ¿por qué? Porque será universal. Dios estaba en un solo lugar en Su Hijo, Cristo. Ahora Él está en la Iglesia, universal. Pues, hay diez mil veces más siendo hecho ahora, que lo que fue hecho en los días de Cristo, pues aquí, nosotros estamos pasando por algo aquí; otro hombre está pasando por persecución; y otro está levantando los muertos; y otro está abriendo los ojos ciegos, por todo el mundo, ahora mismo. Su gran Iglesia, universal… Aleluya. Oh, me van a llamar santo rodador de todos modos, así que vale más que grite “Aleluya”, porque eso quiere decir: “Alabado sea nuestro Dios”, y Él es—Él es digno de toda alabanza. Él está aquí ahora. Después de estar muerto…
60 Ahora, si Ud. fuera a una vid de calabazas, Ud. esperaría encontrar calabazas. Si Ud. fuera a una vid de sandía, Ud. esperaría encontrar sandías. Si fuera a una vid, Ud. encontraría uvas. Y si Ud. ha venido a la Iglesia, Ud. no espera teología, discusiones y peleas. Ud. espera ver la Vida de Cristo, la Vid, moviéndose en los pámpanos, manifestando el mismo Espíritu que vivió en el Señor Jesús, pues Él vive. Él está vivo hoy. Y si Él está vivo, hará las mismas obras. Jesús dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre que me envió, entonces no me creáis”.
Y Uds. personas aquí, que recibieron a Cristo hace un rato, si Dios no entra en esta iglesia esta noche y hace la misma cosa que Él hizo cuando estuvo aquí en el Señor Jesús, como Él ha hecho siempre, entonces no lo crean. Pero si Él lo hace, entonces regocíjense. Los paganos tienen dioses, pero ellos están muertos. Nosotros tenemos un Dios que está vivo, no un fuego pintado, un Jesús viviente. Y si Él viene y realiza—Recuerden, Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada de Sí mismo sino lo que ve (no que oye, no que le es revelado), sino lo que ve hacer al Padre.” San Juan 5:19. ¿Lo a leído Ud.? ¿Cuántos lo han leído? “El Hijo no puede hacer nada”.
Jesús lo dijo: “Yo sé que las Escrituras pueden ser quebrantadas” … Así que Jesús nunca hizo un milagro hasta que vio al Padre hacerlo. “De cierto, de cierto os digo (que es absolutamente, absolutamente, de cierto os digo), el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino lo que ve (no oír, no revelación) sino lo que ve hacer al Padre , que haga el Hijo igualmente . Para el Padre trabaja y yo hasta ahora trabaja ”. ¿Míralo? Eso hace el Hijo igualmente. Pues el Padre trabaja y Yo trabajo hasta ahora“. ¿Lo ven?
61 Entonces, cuando una mujer cierta vez, donde Él no vio visión para ella, ella tocó Su manto y fue y se sentó en la audiencia. Él dijo: “¿Quién me tocó?”
Ellos dijeron: “La multitud completa”. Y Pedro lo reprendió.
Él dijo: “Pero Yo me debilité”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer. Le dijo que el flujo de sangre se había detenido debido a que su fe la había salvado. ¿Es correcto eso?
Ahora, quiero preguntarles algo a Uds. los ministros. ¿Dice la Escritura que Jesucristo esta noche, es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades? ¿Lo dice Él? bueno, entonces, si Él es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades, ¿cómo sabrían Uds. que lo tocaron a Él si Él no actuara igual como lo hizo ayer, hoy, y por los siglos? Si Él hizo esa señal para probar la—al final de la edad judía… Pero recuerden, ni una sola vez lo hizo Él al gentil, únicamente a los judíos y a la mujer en el pozo de Samaria. Los judíos lo reconocieron… el verdadero judío: “Ese es el Mesías”. “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Pero habían aquellos que pararon por allí y dijeron: “Él es Beelzebub, el príncipe de los demonios”. ¿Ven? Todavía es igual hoy.
Pero Él dijo: “No vayan a los gentiles”. ¿Por qué? Porque nosotros éramos paganos en aquellos días. Pero miren, ellos estaban esperando al Mesías. Ahora, nosotros hemos estado esperándolo a Él por dos mil años, ¿verdad? Bueno, entonces, cuando nuestra edad está terminando, si Dios (como dije anoche), si Él actúa una vez en base a algo, Él tiene que actuar igual cada vez o Él actuó mal la primera vez. ¿Ven? Él no puede desmentir nada.
62 Nosotros nos volvemos más inteligentes. Él es infinito para comenzar. Él no se hace más inteligente. Él no puede porque Él es perfecto, siempre. Así que Su primera decisión es siempre la misma. Así que al final de esta edad, Él no podría permitir que nosotros los hombres—ser manifestado a nosotros en nuestros credos y nuestras denominaciones. Él tiene que manifestarse igual que se manifestó a ellos. Él no reconoció sus credos. Él vino y mostró señales al percibir sus pensamientos, haciendo lo que el Padre le decía que hiciera. Y ellos lo llamaron a Él demonio, adivino. Él tiene que hacer igual.
Él hizo lo mismo con la Samaritana. ¿Qué dijo la mujer? Ella dijo: “Pues, vengan a ver un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” Yo dije anoche que ella conocía más de Dios que la mitad de los predicadores. Y eso es correcto.
Ahora, si Él se manifiesta igual en esta noche, ¿cuántos le creerán? Es la reunión de Uds. Dios les bendiga.
63 Las tarjetas de oración… ¿Dónde…? ¿Dónde está Billy? ¿Cuál…? 1-100, ¿en cuál? ¿R? Tarjeta de oración “R”, 1-100. Todos no pueden alinearse a la vez, pero tan pronto como yo baje a la línea y llegue lo más lejos que pueda, yo quiero—yo quiero que algunos de ellos se encarguen después que yo me vaya. Trataré de llamar el grupo entero si puedo. ¿Quién tiene la tarjeta de oración R- número 1? Levante su mano. ¿Levantaría Ud. su mano? R- número 2, levante su mano. R- número 2, allí mismo. 3, R- número 3. Número – 4, por acá. Muy bien, señor. Número – 5. Venga acá, señor. Número – 5, ¿quién tiene R – número 5? ¿Levantaría Ud. su mano? Mire su—a alguien cerca de Ud. Estas personas aquí, quizás en estas sillas, no pueden levantar sus manos. R – número 5, levante su mano, por favor. ¿La he pasado por alto? Mueva su mano bien arriba si puede. Ahora, miren la tarjeta del que está a su lado. Alguien sentado… Pudiera ser alguien que es sordo, que no oye… ¿R – número 5? Muy bien, perdieron su lugar. Muy bien. R – número 5. Número – 6, allí mismo. Número – 7. Número – 7, ¿la veo? 7, 8. Ahora, si la número 5 está afuera—si entra, avísenos. Número – 8, número – 9, levante su mano rápidamente. Muy bien. 10, 11, 12, 12, ¿la vi? 13, 14, 15, 15, 16, 17, 18, 18, 19, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25. Eso está bien. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 30. ¿Qué tanto espacio tienen allá afuera? Muy bien.
64 Ahora, solamente recuerden que cuando el número suyo es el siguiente, cuando la línea se va moviendo, comenzando con 30, 31, 32, 33. No importan cuántos estén de pie; pero es que no queremos que estén parados mucho tiempo, porque en el discernimiento… Ahora, detengámonos allí y todos pueden estar sentados por unos momentos. Sean muy reverentes ahora, muy reverentes.
¿Cuántos hay aquí en el edificio que no tienen una tarjeta de oración y desean que Dios los sane, y Uds. creen que tienen suficiente fe para tocar Su manto, y que Él se volteará, el Sumo Sacerdote? Levante su mano y diga: “Yo quiero la oración, hermano Branham. Dios, sáname”. Levanten sus manos bien alto, ahora. ¿Ven? Por todo alrededor… Muy bien. Entonces… Mire, Ud. no tiene una tarjeta de oración, y Ud. está—Ud. quiere que Dios le sane. Muy bien, ahora, simplemente miren hacia acá. Sean muy reverentes. Crean con todo su corazón. Vean si Dios no lo hace.
65 Muy bien. ¿Cuántos tienen alineados allí abajo ahora? Dr. Vayle, ¿cuántos están alineados? ¿Cómo van? Todos están allí excepto el número ¿qué? El número 5, ¿ya entró el número 5? ¿Era la R o P, cuál era? La R, R – número 5. ¿Están seguros que miraron a… todos…? Miren, piensen que es alguien que es sordo, porque hace algún tiempo, yo recibí una carta que decía: “Hermano Branham, yo era sordo y nadie… Yo no sabía que Ud. había llamado mi número”. ¿Ven? Y entonces a mí—a mí no me gusta eso. “Yo no podía levantarme, hermano Branham, y—y nadie miró mi tarjeta”. Yo no quisiera que eso sucediera. ¿Ven? Ciertamente que no. Ahora, eso no quiere decir que ellos van a ser sanados. Sólo quiere decir que ellos—que ellos son llamados por su número.
66 Ahora, muy bien. Comenzaremos la línea de oración de todos modos. Ahora, ahora si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos… Ahora, por favor, amigos, quiero que sean tan reverentes como puedan serlo. Callados, reverentes… Ahora, especialmente mientras la unción está presente. Luego, si alguien es sanado, o algo sucedió, Uds. por supuesto pueden regocijarse. Yo he—yo creo en gritar, y en alabar al Señor, y todo eso que acompaña al Evangelio. Yo creo en un buen plato pentecostal lleno. Yo creo en todo eso. Pero, ¿ven Uds.?, nosotros tenemos que acercarnos a Dios quietamente, sanamente, reverentemente. Entonces cuando obtenemos lo que pedimos, entonces voltéense y denle gracias a Él por ello. Todos entienden eso, ¿verdad?
Ahora, sean muy reverentes. Y quiero que no se estén moviendo. ¿Ven? Cada uno de Uds. es un espíritu. ¿Cuántos saben eso? Seguro que lo son. Y si Ud. se mueve, ya cuando tengo toda la atención del pueblo, y Ud. se mueve, eso interfiere. Y no tomen fotografías durante este tiempo.
67 Ahora, muy bien, pueden comenzar su línea de oración ahora. ¿Es ésta… es ésta…? Muy bien. Ahora, sólo… ¿es ésta la mujer con la cual empezaremos? Miren, no seamos… no nos pongamos nerviosos. Siéntense tranquilos. No piensen qué hora es ni nada. Esto no tiene nada que ver con ello. Vigilemos. Si Cristo se ha levantado de los muertos, pues, hermano, hermana, nosotros tenemos todo por lo cual estar felices. Si Él no se ha levantado de entre los muertos, entonces “vayamos y comamos, bebamos, y alegrémonos, que mañana moriremos”.
Ahora, si Él es el Hijo de Dios, y Él cumple Su Palabra al aparecer aquí en la plataforma en la forma de Espíritu, en esta fotografía aquí del Ángel del Señor que estuvo en el—Moisés—con Moisés en la zarza ardiendo, y que se manifestó en Jesucristo… las obras que hizo allá… Luego Él dijo: “Todavía un poquito… Yo vine de Dios y voy a Dios…” Regresó nuevamente en la forma de Espíritu Santo en una Columna de Fuego otra vez…
68 Ahora, Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿qué fue eso que derribó al suelo a Pablo? Fue una Luz. Más nadie la vio sino Pablo. Y le dijo: ”Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?“
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”. ¿Es correcto eso? Él dijo: “Yo vine de Dios y voy a Dios”. Cuando Él estuvo en la tierra dijo: “Yo era el YO SOY que estaba en la zarza”. Así que entonces, ¿ven Uds.?, “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Ahora, si ese Ángel que tiene Su fotografía en ese papel, si no produce la misma vida que Jesús produjo cuando Él estuvo aquí en la tierra, entonces esta es la Vid equivocada. Es la cosa incorrecta. Si Ella produjo grandes cosas en algo más, entonces… Eso es lo que es. Pero tendrá que producir la misma clase de vida. Miren. “Como el Padre me envió a Mí, así los envío Yo a vosotros”. ¿Cuántos saben que la Escritura dice eso? Bueno, miren. El Padre que lo envió a Él, fue en Él. El Jesús que envía a Sus hombres, va en Sus hombres. “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, no me creáis”. Ahora, si nosotros no hacemos las obras de Cristo, entonces crean el mensaje ahora. Pero yo lo he leído de la Biblia, y si Él no hace la misma cosa, entonces bien, Él no es el mismo. Si Él lo hace, todos estaremos felices.
69 Ahora, yo sólo estoy tratando de que Uds. se aquieten. ¿Ven? Por eso es que he tomado este tiempo: para aquietarlos a Uds. Un solo caso lo probará.
Ahora, la dama… Yo no la conozco. Somos desconocidos, me supongo. Muy bien. De manera que la gente sepa, nosotros no… Yo no le voy a pedir que jure, pues la Biblia dice que no lo hagamos, pero para que la gente pueda saber… Yo no la había visto a Ud. nunca en mi vida, y nosotros somos totalmente unos desconocidos, levantemos nuestras manos para que la gente pueda ver. Yo nunca la había visto ni oído de ella en mi vida, no sé nada, ni una sola cosa acerca…
No hay una persona aquí, allí afuera, que yo conozca. Pensé que había escuchado al hermano Young Brown hace un rato. Algunos de ellos dijeron que él estaba en la reunión. Yo… Pero yo no sé en dónde está él. Hermano Young, si Ud. está aquí, Dios bendiga su corazón. Pero yo no sé… Él—él—algunos de ellos dijeron que él estaba en la reunión ayer y hoy. Yo no lo he visto, pero ésa sería la única persona que puedo ver en este edificio.
70 ¿Cuántos de Uds. allá en la audiencia saben que yo no sé nada acerca de Uds.? Levanten la mano. Seguro. Ahora, ¿ven? Esto aquí… ¿Para qué están estas personas aquí arriba? Sólo para hacer que comience la unción. Luego ella se mueve allá en la audiencia en quienquiera que Ud. sea allá, que está enfermo. Simplemente mire al Sumo Sacerdote y diga: “Señor, Dios, permíteme en esta noche… Sólo permíteme tocarte. Luego Tú habla directo a las ramas y así se prueba. Esa es la manera en que Tú lo hiciste cuando estuviste aquí ayer. Así es como Tú lo harías hoy. Tú eres el mismo”. Vean si Él lo hace.
Sean sinceros. Ahora, aquí está un cuadro de la—un cuadro Bíblico, San Juan 4. Aquí está un hombre y una mujer, encontrándose por primera vez en la vida. Y en San Juan 4, Jesús se encontró con una mujer en el pozo de Samaria. Yo soy mucho más viejo que la mujer. Nosotros somos de edades distintas, probablemente nacimos en países diferentes, y esta es la primera vez que nos hemos encontrado en la vida. Ahora, si yo me acercara y dijera: “Hermana, aleluya, Ud. va a sanar. Ud. está enferma”.
Ella pudiera ser una incrédula- ella pudiera estar aquí como una engañadora. Uds. han visto y oído de ellos venir en la línea también, ¿verdad? Sí, señor. ¿Recuerdan aquél esa noche que me iba a hipnotizar? Entró allí… Y dije: “El diablo lo envió a Ud. aquí. Y por cuanto Ud. hizo eso, tendrá que sacarlo cargando”. Él todavía está paralizado. ¿Ven? Así que, Uds. los ven a ellos caer en la plataforma, y lo demás. Simplemente dejen que el Espíritu Santo… No estamos jugando a la iglesia. Esto es Dios.
71 Ud. dice: “¿Qué está Ud. esperando, hermano Branham?” Por ese Ángel del Señor. Eso es correcto. Si Él no viene, yo tendré que pasar a la mujer. Yo tendré que hacer exactamente como lo haría si no hubiera este don. Ahora, Uds. no tienen que tener el don para hacerlo. Eso no tiene nada que ver con la sanidad de ella. Y es sólo para hacerles saber a cada uno de Uds., si Él verdaderamente lo hace, que hay un Sumo Sacerdote sobrenatural aquí que está probando la cosa que Jesús prometió que sucedería. Entonces si Él cumple esa promesa, Él cumple cada promesa.
Ahora, quiero hablarle sólo un momento para ver si Él le diría algo a ella. Ahora, no conociéndola a Ud., jamás la había visto a Ud. en mi vida, si el Señor Jesús me dijera algo… Si yo le dijera: “Bueno, Ud. está enferma”. Eso pudiera ser una suposición. Poner mis manos sobre Ud. y decirle: “Váyase y sea sanada. Alabado sea el Señor”. Eso pudiera estar bien. Él pudiera hacerlo. Y Ud. —pudiera ser Dios que lo hizo, hablando a través de mí. Pero entonces, Ud. pudiera estar preguntándose acerca de eso. Pero mire, si Él va al pasado, en alguna parte en la vida, tal vez hace muchos años o lo que fuere, como Él hizo cuando aquel pescador vino: le dijo quién era él, le dijo su nombre, le dijo quién era su padre… ¿Qué de eso?
72 Cuando Él le dijo a Natanael: “Yo te vi cuando tú estabas debajo del árbol”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. ¿Ven? Ahora, si Él me dijera una sola cosa acerca de Ud. que Ud. sabe que yo no sé, tendría que venir a través de lo sobrenatural ciertamente. Entonces Ud. diría: “Si Él sabe lo que era, Él seguramente sabe lo que será”. Ahora, el Espíritu Santo está aquí. Ese Ángel que Ud. ve en la fotografía, no está ni a dos pies de donde yo estoy parado ahora mismo. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Recuerde, yo me encontraré con Ud. junto con la reina de Seba, en la Presencia de Jesucristo en aquel día.
73 Yo tomo todo espíritu aquí dentro bajo mi control para Su gloria. Ahora haga como se le dice y sea reverente. La mujer es una cristiana. Y no estoy diciendo eso porque ella está llorando. Los hipócritas lloran y los incrédulos y todo lo demás, y fingen creer. Pero la mujer es una cristiana. Y la mujer está sufriendo con una condición de su espalda. Y eso es por lo que ella quiere que yo ore por ella. Correcto. Si eso es correcto, levante sus manos, directo al aire. ¿Ven? Allí está. ¿Cree Ud. ahora?
Ahora, Uds. dicen… Ahora, Uds. no lo están diciendo esta noche; pero Uds. pudieran pensar que yo estaba adivinando eso. Dense cuenta. Ella es una buena persona. Ella no me está mirando; ella tiene sus ojos cerrados. Yo no tengo que mirarla a ella. Dios es tan grande aquí como lo es acá. ¿Ven? Que Él lo conceda.
Sí, yo veo a la mujer. Ella está sufriendo de un problema en la espalda. Eso es correcto. Y luego ella tiene problemas en su—su pecho también. Eso es correcto. Eso es correcto, ¿no es así? Y Ud. tal vez sepa que yo soy el profeta de Dios, o Su siervo, mejor dicho, Ud. tiene alguien en su corazón por quien está orando. Es una pareja anciana. Es su padre y su madre. Ellos están enfermos. Y otra cosa, si Ud. cree que yo soy Su profeta o Su siervo, Ud. tiene una amiga querida que es una vecina suya por la cual Ud. está orando. Y además de eso, Ud. está orando para que todos ellos reciban el bautismo del Espíritu Santo. Yo la oigo a Ud. pedir por eso al lado de su cama, antes de Ud. venir. Eso es correcto. Si eso es correcto, mueva su mano así, de un lado a otro. Ud. ha recibido lo que pide. Vaya regocijándose, pues recibirá lo que pide. Encuentre bien a su padre y a su madre.
74 Si puedes creer… ¿Ven? Ahora sean muy reverentes. No duden. ¿Creen Uds. que el mismo Jesús que conoció el corazón de la mujer en el pozo, es el mismo Jesús aquí esta noche, en forma de la Vid, y nosotros somos Sus pámpanos? ¿Cuántos creen eso ahora? Entonces debería estar resuelto. Ahora, sean reverentes. Tenemos unos cuantos parados en la línea. Yo sólo confío que Él haga algo más por nosotros. Eso es suficiente; eso lo demuestra.
¿Cuál es, la seis? Yo no estoy fuera de sí, pero Uds. se pueden imaginar, visiones, y estando débil como lo estoy, uno a veces no sabe en dónde está. Oh, Uds. dicen: “Eso es extraño”. ¿Sabían Uds. que Eliseo no sabía en dónde estaba durante cuarenta días y noches, y Dios lo encontró metido allá en una cueva? Después de que una visión vino a él. Daniel estuvo turbado de la cabeza por muchos días debido a un solo sueño.
75 Somos desconocidos uno al otro. ¿Es la primera vez que nos encontramos? Ud. simplemente… Alguien, alguien le dio a Ud. una tarjeta de oración. Y cuando esas tarjetas de oración fueron repartidas, fueron traídas aquí delante de la gente y mezcladas todas, y simplemente las dan a quienquiera. Ud. no sabe cuál recibirá, porque a veces comenzamos de un lugar y otro. No importa. Es sólo una tarjeta de oración con un—con mi nombre y un—un número en ella. Eso es todo. Pero Dios la conoce a Ud. Ahora, si Él me revela el motivo por el cual Ud. está aquí, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo? Y Ud. cree entonces, que sería un Espíritu, Ud. tendría que saber que hay alguna clase de Espíritu aquí que sabría eso, porque no podría venir eso a través de un ser humano. Eso sería mayor milagro que ver a ese niño lisiado levantarse y caminar. ¿Sabía Ud. eso? Una emoción psíquica podría hacer que ese niño se levante y camine. Correcto. Una emoción psíquica puede levantar a ese muchacho de la silla de ruedas. La emoción psíquica no puede predecir y decir lo que será y lo que—lo que ha sido. No puede hacerlo. Eso requiere del Espíritu de Dios.
76 La dama está aquí. Ella quiere que yo ore por ella porque tiene un problema en la boca. Eso es piorrea de las encías. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Un momento. Vi algo más aparecer. Es un niño. Oh, Ud. tiene un niño que tiene un problema en los pies. Eso es correcto. ASÍ DICE EL SEÑOR. y—y Ud. no es de aquí. Ud. viene del noroeste. Ud. es de la península. Ud. es de una ciudad llamada Lubbock, Texas. Regrese. Tiene lo que ha pedido. Jesucristo la sana.
Tengan fe en Dios. Miren, no duden. No duden, sólo crean con todo su corazón, con todo lo que está en Uds. Sólo tengan fe. Tengan fe en Dios.
Somos desconocidos. ¿Es esta la primera vez que nos encontramos? Ahora, sean muy reverentes. Algo sigue ocurriendo aquí atrás. Miren, no duden. Sólo crean con todo su corazón.
77 Una dama sentada allí con un vestido como de cuadros, rosado, o verde, o lo que sea, mirando exactamente en esta dirección, orando, con artritis. ¿Ud. cree que el Señor le sanó en ese momento, hermana? ¿Lo cree de todo corazón? Si Ud. lo cree, puede recibirlo y Dios le sanará.
Se está moviendo en la audiencia, se fue sobre una dama que tiene su rostro inclinado, justo allí atrás, sentada con su rostro inclinado. La segunda mujer. Ella está sufriendo con un problema del hígado. ¿Qué tocó Ud., hermana? Yo no la conozco a Ud., ¿verdad? Si eso es correcto, mueva su mano. Yo nunca la había visto a Ud. en mi vida. ¿Ud. cree que yo soy profeta de Dios, o (discúlpeme por decir eso) Su siervo? Muy bien. Yo nunca la había visto a Ud. Su condición, donde una lista oscura colgaba sobre Ud., ya se fue. Su fe la ha sanado.
78 Quiero preguntarles algo. Si eso no es el Espíritu de Jesucristo, actuando igual que actuó ayer, ¿qué es? Para que Uds. sepan, que yo soy Su siervo, la dama sentada al lado suyo, allí, siendo que el Espíritu está sobre Ud., ella está sufriendo con problemas del corazón y quiere ser sanada. Si eso es correcto, señora, póngase de pie. ¿Ud. cree que yo soy siervo de Dios? yo no la conozco a Ud., ¿verdad? Eso es correcto. Ponga su mano sobre la dama sentada al lado suyo, que acaba de levantarse. Ella tiene un problema de la espalda del cual quiere sanar. Póngase de pie, señora, Jesucristo le sana.
Si Ud. cree que yo soy siervo de Dios, la dama sentada al lado de ella, es una señora que tiene un problema en su costado. Ella tiene problemas en el costado. ¿Es eso correcto, señora? Es correcto. Póngase de pie y mueva la mano. Su fe le ha sanado.
¿Quita eso toda la superstición? Es Dios. Yo no conozco a esas personas, pero la fe suya la ha sanado. Puede irse a casa, Ud. está sana. ¿Qué tocaron ellas? Ellas no me tocaron a mí; ellas están a quince yardas de mí. Es el Sumo Sacerdote, Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, el Resucitado. No duden. Crean.
79 Lo siento. Estaba en la audiencia. Yo tengo que obrar a medida que el Espíritu se mueve. Esto es algo muy debilitador. ¿Somos desconocidos? ¿Yo no la conozco a Ud., y Ud. no me conoce a mí? Si Dios me dice por lo que Ud. está aquí, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo? ¿Sabe que algo está sucediendo? Esa sensación… Entre Ud. y yo está esa Luz. Ud. se está apartando de mí, y se está apartando muy lejos. Yo puedo decirle a Ud. ahora mismo; Ud. no es de por aquí porque Ud. es de una región de bosques, donde hay mucho bosque y madera. Y está sufriendo con un problema femenino. Y Ud. tiene un deseo en su corazón de tener un bebé, y no puede tener el bebé. Y Ud. ha venido desde Denver, Colorado, ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es correcto. Váyase a casa y reciba a su hijo. Dios se lo dará si Ud. cree.
Ahora, sean muy reverentes. Tengan fe. No duden. Crean con todo su corazón. Con ese problema en el pie sentado allí, ¿crees tú que Dios te sanará? Acéptalo, créelo, y Él lo hará. Muy bien. Está concluido entonces. Dios te bendiga. Yo no te conozco a ti, joven, ¿verdad? ¿Nunca te había visto en mi vida? Eso es correcto. Pero tú estabas sentado allí, orando, ¿no es cierto? ¿Ven? yo nunca lo había visto a él en mi vida, pero tú estás sano, joven. Tu fe te ha sanado.
80 Esta señora anciana sentada aquí con lentes, tenía problema en el pie, también. Ella ha estado sufriendo, y cuando yo le dije eso a esa persona, entonces ella tuvo fe, también. ¿Ud. cree que Dios la sanó a Ud. también? Eso es correcto. Yo no la conozco a Ud., ¿verdad? Pero cuando yo le dije, “pie” a ese hombre allá, eso le hizo a Ud. saltar, ¿no es así? El Espíritu Santo le tocó a Ud. y la sanó en el acto. Ud. está sana. Su fe la sana. Amén. Tengan fe en Dios. No duden.
81 Sentado allá atrás con un pañuelo sobre su rostro, llorando, con ese problema estomacal. Olvídelo. Dios le sanó. Yo reto su fe en el Nombre de Jesucristo, para creer que eso es Él ungiéndome, haciéndolo. Ahora, ¿sabe Ud. por qué? ¿Sabe por qué esa mujer fue sanada? Ese demonio pensó que él—él captaría eso… Este hombre aquí mismo está sufriendo de problema estomacal. Eso es correcto. Él tiene algo mal en su estómago. Eso es correcto. Y vean, ese espíritu estaba moviéndose de allí, llamando a ese demonio allá por ayuda. Hay una raya negra saliendo del hombre allí. Yo vi la visión entre ellos. Le diré algo más, señor. ¿Ud. cree que yo soy Su profeta? Muy bien. Esa llaga en su boca desaparecerá, también. ¿Ud. cree que Él hará eso? Muy bien, señor. Ud. no es de esta región, tampoco. Ud. es de Oklahoma. Su nombre es Sr. Meadows. Regrese. Ud. está sano. Jesucristo le sana.
82 Venga creyendo. ¿Ud. cree que Dios sanó esa artritis mientras Ud. estaba sentada allí? Baje de la plataforma, regocijándose, diciendo: “Gracias al Señor”.
Quiero mostrarle… Ud. tiene un corazón nervioso. Y hay tantos jalando allá en la audiencia… Permítame mostrarle; venga aquí, por un momento. Aquí está la razón por la que no puedo mencionarlo ahora. El Espíritu Santo está tratando de… Le mostraré algo que no soy yo, sino el Señor que lo hará si Ud. sólo me cree. Mire aquí. Observe aquí. Aquí está la razón que no puedo mencionarlo. Todos los que estén sufriendo allá en la audiencia con nerviosismo de cualquier tipo, pónganse de pie. ¿Ven? Ahora, ¿cómo se le puede llamar a eso? Pónganse de pie por un momento. Tengan fe.
Vengan aquí. Párese aquí mismo. Míreme. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo creerá Ud.? Ud. tiene asma, tos. Todos los que tengan asma, pónganse de pie. En cualquier parte, que tengan asma y tos, pónganse de pie.
83 Problema del corazón… Párese aquí mismo. Todos los que tengan problemas del corazón, pónganse de pie y crean.
Ud. tiene un nerviosismo mental. Eso es porque piensa muy profundo, anda cruzando puentes antes de llegar a ellos, viendo otras cosas que no ocurren en la manera como Ud. piensa que deben ocurrir. Es un nerviosismo mental. Todo este grupo está atado de una forma u otra con eso. Háganse a un lado, sólo un momento. Tengan fe en Dios y crean con todo su corazón.
Si Dios puede sanar aquí mismo, Él puede sanar allá en la audiencia. ¿Cuántos creyentes hay aquí? Levanten su mano. ¿Cumple Dios Su Palabra? Miren, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Lo dijo Él? pues, ¿Quién lo dijo? El mismo Jesús que está aquí ahora, hablando, no un Dios muerto, sino un Dios resucitado. Bueno, Él está aquí, mayor que Salomón. Es el Jesús resucitado. Él está aquí en la presencia de Uds. ahora, y Uds. están en Su Presencia. Pongan sus manos unos sobre otros. Cada persona enferma aquí, ponga su mano sobre la otra persona y ore como Ud. lo hace en su propia iglesia. Hay una sola cosa que le impedirá a Ud., a cada uno, ser sanado, a todos en este momento, y esa es la incredulidad. Y yo le voy a pedir a estos ministros que se pongan de pie y oren conmigo para que echemos fuera la incredulidad.
84 Si Ud. puede sacar a un demonio de incredulidad, esta va a ser la noche más grandiosa que Ud. jamás ha visto. Todos Uds. en las sillas de ruedas, en todas partes, prepárense para salir caminando.
Dios todopoderoso, en el Nombre de Jesús, ven a nuestro rescate. Tú la Estrella de la Mañana, el Alfa, Omega, el Principio y el Fin…
Oh, satanás, tú estás expuesto. Tú has perdido la batalla. Sal de esta audiencia, en el Nombre de Jesucristo, sal de…?…
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