S.591 58-0617  He Aqui Yo Estoy A La Puerta Y Llamo 

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OBRAS DEL MENSAJE

He Aqui Yo Estoy A La Puerta Y Llamo

Greenville, South Carolina. E.U.A

58-0617

1 …yo creo que eso es correcto. Y luego siendo que ahora nos estamos aproximando tan veloces a esa edad, y a la venida de nuestro bendito Señor, creo que nos es más provechoso hablarles a las personas de la edad y de la hora que estamos ahora viviendo.
Y que Dios añada de Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Y nos traiga el contexto, a medida que leemos el texto a Su pueblo para que podamos estar advertidos del tiempo que estamos viviendo. Y leemos ahora de Apocalipsis el capítulo 3 y el versículo 20:
He aquí Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.

2 Esta es una Escritura muy inusual para usarla en una convención. Pero, Uds. saben, Dios es inusual. Y Él hace cosas de una manera inusual. Hemos llegado a estar tan ligados a lo terrenal con nuestra finita manera de pensar comparada con Su gran mente infinita, al punto que nosotros solo establecemos un rumbo y nos sentimos como que nos está yendo bien; pero si tan solo pudiéramos observar y ver como Dios ve, qué tan diferente se verían y serían las cosas para nosotros.
Y la Biblia dice que: “Dios mueve de una manera misteriosa Sus maravillas a desarrollar”. Y luego, se pudiera decir que este es un texto un tanto corto como para usarlo en una gran convención. Aunque es corto. Solo tiene unas cuantas palabras en él; pero no es el tamaño del texto. Es lo que el texto es: Es la Palabra de Dios. Y es allí donde yace el valor. No está en el papel donde fue escrito, tampoco en la tinta que hizo las letras en el papel. Pero es lo que es.

3 Hace algún tiempo, en Louisville, Kentucky, cruzando justo de donde vivo, yo tenía un amiguito en aquel lugar (yo lo conocía). Y él solía subir a un ático, un día subió al viejo desván, y estaba buscando por todas partes para ver qué podía encontrar. Simplemente como un niño de diez años lo haría, un niñito ocupado.
Y en un viejo baúl, él encontró una pequeña estampilla postal que se había vuelto amarillenta. Quizá tenía muchos años.
Así que con una cosa en mente: que tal vez podía obtener con la venta de esta estampilla postal suficiente dinero para comprarse un helado. Por lo tanto, él conocía al coleccionista de estampillas, y salió a calle dirigiéndose hacia el coleccionista.

4 Y le dijo al coleccionista: “Mire esta estampilla y dígame cuánto me puede dar por esta estampilla”. Y el coleccionista la tomó, y la miró, y la puso bajo su lupa y dijo: “Te voy a dar un dólar, por la estampilla”.
Pues, él había pensado que cinco centavos hubiera sido un buen precio. Así que, él le vendió la estampilla rápidamente, y tomó el dólar y se fue por la calle en busca de su helado.
Un tiempo después, me imagino que como unos tres meses, ese coleccionista de estampillas vendió la estampilla por dos mil quinientos dólares. Y fue pasando de uno a otro, y hasta ahora la estampilla tiene un valor de más de un cuarto de millón de dólares.
Como pueden ver, no era el papel. El pedacito de papel se había tornado amarillo. Pero era lo que estaba en el papel lo que contaba. Eso era lo que significaba tanto.

5 Y de esa manera es esta noche con este pequeño texto. No es el papel o el tamaño de él, es lo que está escrito en él. Es la Palabra del Dios eterno. “Todos los cielos y la tierra pasarán, pero esta Palabra nunca fallará”. Es la Palabra de Dios.
Y muchas veces se nos pasa por alto el valor de las cosas pequeñas. Yo pienso que hoy en día se le da mucha importancia a eso, que todos estamos tratando de ser algo grande. Y algunas veces un ministro que tiene solo un grupito de gente allá en alguna misioncita, se siente como tal vez: “Oh, yo no puedo ser un Billy Graham, o un Oral Roberts, por lo tanto yo no figuro mucho en el cuadro”.
Pero él no se da cuenta que es tan importante como lo es Billy Graham o Oral Roberts si él está en la voluntad de Dios, cumpliendo en su puesto.

6 En cierta ocasión me encontraba en British Columbia con el Sr. Baxter, un amigo mío. Estábamos platicando, y el finado Rey Jorge había ido a visitar las escuelas. Y todas las escuelas salieron esa tarde para ver el desfile. Y qué gran espectáculo era el verle a él. Y se nos fue dicho que él estaba sufriendo mucho con ulceras al punto que casi no podía mantener su cabeza erguida por causa de la agonía que estaba sufriendo. Y también estaba afectado con esclerosis múltiple en su espalda.
Yo tuve el privilegio de orar por él, y como Uds. saben, el Señor lo sanó.
Y mientras que él estuvo sentado en el carruaje y su reina hermosa, en su bata azul… o con su vestido puesto. Pero a pesar de todo su sufrimiento, él se sentó en posición erguida en el carruaje. Y cuando iba pasando frente a sus súbditos, cómo es que él se inclinaba ante ellos, y la reina sonreía.
Y el Sr. Baxter, cuando ellos pasaron a su lado, él simplemente volteó su cabeza y lloró. Y dijo: “Piénselo. El Rey de Inglaterra va pasando”.
Y yo pensé: “Si eso hace que un canadiense se sienta de esa manera porque el Rey de Inglaterra va pasando, ¿qué será para el Cristiano cuando Jesús vaya pasando por… [Palabras no claras. Ed.]?”.
¡Cómo nos hará regocijar y estar felices!

7 Y los maestros dejaron que los niños salieran y les dieron una banderita, una banderita británica para ondear ante el rey para mostrarle su lealtad y apoyo.
Y en una cierta escuela, una niñita no regresó con el resto de ellos. La maestra, siendo que estaba muy preocupada, salió a la calle buscando por todas partes para encontrar a la niña. Y ella encontró a la niñita llorando detrás de un poste telegráfico.

8 Y ella tomó en brazos a la pequeñita, y ella simplemente estaba llorando como si se le fuera a romper el corazón.
Y ella le dijo: “¿Qué sucede, cariño? ¿Acaso no ondeaste tu bandera?”.
Y le respondió: “Sí, maestra. Yo ondeé mi bandera”.
Pues, ella entonces le dijo: “¿Por qué estas llorando? ¿Viste al rey?”.
Ella dijo: “Sí, maestra. Yo vi al rey”.
“Bueno”, entonces dijo: “¿por qué lloras?”.
Le dijo: “Maestra, yo soy tan pequeña, él no me miró a mí”. Dijo: “Yo lo vi y ondeé la bandera, pero yo era tan pequeñita como para que él pudiera verme”.
Ahora, pudiera ser así con el rey Jorge, pero no es así con el Rey Jesús. No importa qué tan pequeñito sea Ud. Él conoce cada cosita que Ud. hace. Por lo tanto, pueden ver, que son las cosas pequeñas que se nos pasan por alto las que significan tanto.
Y luego otra vez, la Palabra de Dios es perdón, es sanidad, cualquiera de las bendiciones redentivas de Cristo les pertenecen a Uds. si pueden aceptar esta Palabra.

9 Miren, estoy siendo grabado, en estas cintas, diciendo esto: si Uds. toman la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina que Dios ha hecho, llegará a suceder. Si Ud. solamente lo mira correctamente. Si lo puede creer: lo que Dios ha dicho… Ahora, Ud. lo tiene que ver correctamente.
Muchos de Uds. quizá conocieron a Juan Sprogue quién era mudo y fue sanado y es un ministro el día de hoy. No creo que lo sea en este momento. Él solía ser un ministro. Predicó un poco.
Y él estaba diciendo que un día fue a LaSalle-Loraine, Francia, él y su esposa. Eso fue antes de que ella falleciera.

10 Y él dijo que notó la estatua de Jesús. Y él estaba parado con las manos en sus bolsillos y dijo: “Oh, ¿qué quiso decir el escultor al hacer una estatua como esa?”. Dijo: “Es un desprestigio hacia el Señor Jesús”. Dijo: “Bueno, se ve más o menos como la forma de un hombre, y no hay expresión en ello”. Y él estaba hablando con su esposa, y el guía se acercó.
Y él dijo: “Me imagino, señor, que está criticando esa estatua”. Él dijo: “Así es”.
Le dijo: “Verá, Ud. no la está viendo de la forma correcta”. Le dijo: “Venga conmigo”.
Y él se agachó al pie de la cruz, y había un riel para hincarse o un altar. Y en este altar estaba un cojín y estaba arreglado muy bien.
Él dijo: “Arrodíllese, Sr. Sprogue”. Y él dijo: “Ahora, mire para arriba”. Oh, el Sr. Sprogue dijo que cuando miró para arriba él pensó que se le iba a parar el corazón.
Estaba en la expresión de Su agonía y sufrimiento, aquella que Él hizo por nosotros pecadores.

11 Y el guía le dijo, él dijo: “Señor, el escultor, al hacer la estatua, él la hizo de tal forma que la gente tendría que arrodillarse y mirar para arriba para poder verla. No fue hecha para mirarla de pie, sino para bajarse y mirar para arriba”.
Y de esa manera es la Palabra de Dios. No fue hecha para quedarse parados y decir: “Los días de los milagros han pasado”, y “No hay tal cosa como religión del Espíritu Santo y que se siente en el corazón y del nuevo nacimiento”. No fue hecha… No fue impresa con ese propósito. Fue impresa para que arrodillados pudiésemos mirar hacia arriba a la promesa. Entonces, Ud. la verá de forma diferente.

12 Cuando Ud. se arrodilla ante Dios y sostiene Su Palabra y dice: “Oh, gran infinito, eterno, Todopoderoso, Jehová Dios, Quien envió esta Palabra, y fue hecha carne y habitó entre nosotros. ¿Eres Tú el mismo? ¿Has perdido Tú poder?”. Mírelo una vez así de rodillas. Ud. se dará cuenta que el Espíritu Santo le responderá, que Él es el mismo hoy como lo era ayer. Pero Ud. tiene que mirarlo de la manera correcta, de rodillas, con reverencia.
Y luego, al menos que pensemos del llamado a la puerta: “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo”…
Simplemente no me puedo acordar del artista que pintó el cuadro de Jesús tocando a la puerta. La cual, me imagino que cada Cristiano aquí está familiarizado con él.

13 Pero, no obstante, cuando un cuadro es pintado, primeramente tiene que pasar por el salón de los críticos antes que pueda pasar al salón de la fama.
Y qué cuadro tan más hermoso es de la iglesia. Antes que la iglesia pueda alguna vez ser raptada y llevada por el salón de la fama, pasa por aquí por el salón de los críticos. “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución”. Tiene que pasar por las críticas. Si no hay críticas, no hay gloria.

14 Así que este artista, cuando él estaba mirando su cuadro a medida que los críticos lo estaban criticando… o, tratando de encontrarle algo, hubo un cierto crítico que se levantó y dijo: “Oh, su cuadro es muy bueno. El perfil de Cristo es perfecto. Y que haya venido Él de noche con la linterna en Su mano y tocando la puerta, es sobresaliente. Y con Su expresión de expectativa de escuchar la respuesta de adentro”.
Pero dijo: “Señor, hay una cosa que Ud. omitió en su cuadro”.
Él dijo: “¿Qué es, mi buen hombre?”.
Él dijo: “Ud. nunca colocó la cerradura en la puerta. ¿Cómo podría Él entrar si alguien contesta Su llamado, desde el interior?”.
“Oh”, el artista respondió: “Mire Ud. señor, esta es una clase diferente de puerta. Mire, la cerradura se encuentra por el interior”.
De esa manera es esta noche. La cerradura está en el interior. Ud. tiene que abrir. No es algo que Él no haya hecho ya. Él mandó Su Palabra. Él mandó Sus siervos. Él efectuó señales, maravillas, milagros. Pero Ud. todavía tiene que abrir para dejarle a Él entrar.
Y el pensar en Él tocando una puerta.

15 Muchas personas tocan puertas. Muchos grandes hombres han tocado puertas a través de las edades.
Por ejemplo, qué si en los días de los emperadores de Roma, ¿qué si el gran César hubiera ido a la casa de un campesino? Ahora, eso hubiera representado que César Augusto se rebajara, porque él era el emperador. ¿Pero qué si él hubiera ido a la casa del campesino y le hubiera tocado la puerta? Y el campesino hubiera ido a la puerta, se hubiera asomado y visto que era César parado a la puerta de una simple persona pobre y humilde. Pues, ellos hubieran estado muy honrados, hubieran abierto la puerta y dicho: “Oh, gran emperador de Roma, entre a mi casa; Ud. me honra, pensar que el emperador de Roma pudiera venir a mi puerta. Entre, y si hay algo en mi casa que Ud. desee, tómela con confianza”. Seguro, ellos se hubieran sentido honrados de tener al emperador de Roma en la casa de un hombre pobre.

16 Y entonces, qué si en los días del finado Adolfo Hitler, qué si el Sr. Hitler, en sus días cuando era el dictador de Alemania… ¿Qué si él hubiera ido a la casa de un soldado raso y le hubiera tocado la puerta? [El Hno. Branham toca el púlpito. Trad.] Y el pequeño soldado hubiera levantado la cortina y hubiera visto al gran dictador de Alemania parado a su puerta, y él siendo solamente un lacayo. Pues, él hubiera abierto de una la puerta, se hubiera colocado en posición de firmes con el saludo alemán y hubiera dicho: “Oh, gran Hitler, Ud. me honra y honra mi edificio, y mi lugar de adobe. Es más que humilde para Ud., señor, siendo Ud. el Führer de Alemania. Entre, y si hay algo en mi casa, por favor tómelo. Es suyo”. Ciertamente, el que el dictador y Führer de Alemania venga a la casa de un soldado raso.

17 Muy bien, digamos esto: ¿Qué si nuestro Presidente, Dwight Eisenhower, qué si Dwight Eisenhower viniera a la puerta del mejor demócrata que hay en Greenville? Ud. se sentiría honrado de tener al Presidente Eisenhower a su puerta. Ud. pudiera no estar de acuerdo con él en políticas, pero él es un gran hombre. Él es uno de los más grandes americanos. Y él es el Presidente de nuestro querido Estados Unidos.
A mí no me interesa si Ud. no está de acuerdo con él, sería un honor para Ud. recibirle. Y quiero decirles algo más. Si el Sr. Eisenhower, (el cual yo amo; él es nuestro Presidente)… y si él en verdad hiciera eso, el humillarse a sí mismo para venir a su puerta, la televisión lo anunciaría. Los periódicos lo anunciarían. Todo el mundo sabría que el Presidente Dwight Eisenhower vino a Greenville, Carolina del Sur, a la puerta de un hombre pobre, y que entró y lo visitó. Seguro, porque él es un hombre importante.

18 ¿Qué si la Reina de Inglaterra (que recientemente visitó los Estados Unidos) qué si ella hubiera venido a Greenville y hubiera encontrado la casa más humilde que hay en Greenville y hubiera tocado la puerta? Y que hubiera sido su hogar y Ud. fuera a la puerta y hubiera visto que era la Reina de Inglaterra, hubiera sido un honor para Ud. el atender a la Reina de Inglaterra. Ciertamente.
Ud. hubiera dicho: “Oh, Reina, entre a mi casa y si hay cualquier cosa aquí que Ud. desee, puede tomarla”. Si Ud. tiene alguna chuchería que su madre le dio, o que un buen amigo suyo le dio, y que Ud. lo tenga en gran estima, y que de todas maneras la reina hubiera dicho: “Me gustaría tener eso”. Ud. se lo daría porque sería un honor para Ud. dárselo a ella, porque ella es una persona importante.

19 Miren, aunque Ud. no fuera su súbdito, pero ella es la reina más grande sobre la tierra, eso es en los reinos de las naciones, en Inglaterra, la Reina de Inglaterra, la reina más grande sobre la tierra que tenemos hoy en día.
Y sería un honor para Ud. el darle cualquier cosa que ella pidiera, porque ella es una de las mujeres más importantes sobre la tierra de hoy en día. Es la importancia de la persona que está a su puerta.
Pero, oh, ¿quién es más importante que Jesús, y a quién se le rechaza más que Jesús? Quizás el Presidente quiera despotricarlo o causarle algún daño. La reina pudiera querer algo de su casa cuando esté visitándolo, o el Führer de Alemania quizá quiere ejecutar al soldado.

20 Pero Jesús le quiere dar a Ud. la mejor cosa que alguien pudiera darle, y es el Único que puede darlo: Vida Eterna, sanidad para su cuerpo, cambiarle su cansancio por gozo, quitarle la tristeza, y darle el grito de victoria. Quiere quitar el pecado de Ud. y darle vida. Quitar la muerte de Ud. y darle vida eterna. Y sin embargo, Él es rechazado de más puertas que todos los potentados y reyes que esta tierra haya tenido.
Vea Ud., Él está a la puerta y llama, Él dice: “Si alguno abriere la puerta, Yo entraré”. Él quiere platicar con Ud. Él quiere hacer algo por Ud.
Solamente hay una cosa que Él le quitará, esos son sus pecados, o su enfermedad. Y de seguro, Ud. no quiere cargar con ellos por más tiempo.

21 Por lo tanto, Él toca en el corazón. Pero por cuanto el diablo ha pervertido la justicia, aleja a la gente de Cristo. Oh, Ud. dice: “Hermano Branham, espere un minuto. Yo quiero diferir con Ud. un poquito. Yo le permití a Jesús entrar a mi corazón hace veinticinco años, o hace un año”. Yo aprecio eso. Cualquier ministro apreciará eso, el que Ud. haya dejado entrar a Jesús.
Pero quiero hacerle una pregunta a la iglesia en esta noche, y quiero que lo comprendan de una manera clara y directa: Cuando Uds. le permitieron a Él entrar, ¿bajo qué condiciones lo dejaron entrar? ¿Le dejó Ud. a Él entrar solamente para que lo salvara del infierno o lo dejó a Él entrar para que sea su Señor? Ahora, en eso hay una marcada diferencia.

22 Qué si yo fuera a su casa y toco a su puerta y Ud. dice: “Hermano Branham, entre”. Y yo entro a su casa y Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. es bienvenido en mi casa”. Pues, me sentiría como en casa. Yo iría y si tuviera hambre, fuera a la nevera y me prepararía un emparedado, y si me sintiera un poco cansado, me quitaría los zapatos y me acostaría en la cama y me comería el emparedado y sencillamente me sentiría como en casa. Le tomaría la palabra.
Pero si yo fuera a su casa… o, si Ud. viniera a mi casa, y tocara a mi puerta, y yo le dejo entrar, pero le digo: “Esta bien, señor, puede entrar pero no vaya más allá de esta puerta. Ud. quédese parado allí mismo”. Ahora, esa es la manera como muchos Cristianos de hoy en día dejan entrar a Jesús. Ellos no se quieren ir al infierno. Pero tienen miedo de dejar que Él sea Señor. Señor es gobernante, para serlo sobre todo, y para reinar sobre Ud. y para gobernarle a Ud., y para tomar posesión completa de todo lo que Ud. es. De esa manera es como Él quiere entrar.
Y hay muchos de Uds. gente pentecostal que solamente le están dejando a Él entrar de esa forma. Vamos a profundizar en eso en un momento más.

23 Ahora, hallamos que cuando Jesús entra, y Ud. le dice: “Sí, no me dejes ir al infierno, Señor. Pero yo…”. Cuando Él entra al corazón, ¿sabían Uds. que hay muchas puertitas dentro de esa puerta? Oh, toda la pared está llena de puertitas, por todo su corazón.
Y la primera puertita, cuando se entra al corazón, vamos a decir que… (Vamos a colocarla a mano derecha, cuando Ud. entra al corazón). Hay una puertita allí que es llamada: “Mi vida privada”.
Miren, Ud. deja a Jesús entrar, pero dice: “No tengas nada que ver con mi vida privada”. Ahora de esa manera muchos Cristianos dejan a Jesús entrar.

24 Hace un tiempo, yo tuve el privilegio de estrechar manos con el evangelista de su estado, un hombre maravilloso de Dios, Billy Graham, en Louisville, Kentucky.
Y yo estaba escuchando… Yo estaba en su desayuno con el Dr. Mordecai Ham. Todos Uds. saben que yo mismo vengo de la Bautista. Y el Dr. Ham era… Billy Graham es uno de sus convertidos al Señor Jesús.
Y el Dr. Ham y yo estábamos sentados comiendo, y Billy se levantó a hablar, y él dijo, tomó la Biblia y dijo: “Esté está el ejemplo”. Él dijo: “Cuando Pablo salió en su día y obtuvo un convertido, cuando él regresó un año después ese convertido había convertido a treinta más”. Él dijo: “Yo puedo entrar a una ciudad y…”. Yo no diré el promedio porque no me acuerdo en este momento cuántos dijo él.

25 Pero, por ejemplo, algo así: “Yo obtengo veinte mil convertidos, regresó al año siguiente y no puedo encontrar a veinte”. Y él dijo: “La razón de eso es, que Uds. predicadores se sientan en su estudio con sus pies sobre el escritorio, y le escriben una carta a las personas en lugar de salir y estrechar su mano y darles una buena y cálida charla e invitarlos a su iglesia”. Yo pensé que eso era muy bueno y aprecio eso.
Pero, no para estar en desacuerdo con este soldado valiente de Cristo, de ninguna manera, pero me gustaría decir esto: Miren, no había predicadores que pudieran encargarse de ese uno. La cuestión es, que la gente hoy en día, en estos grandes avivamientos que estamos teniendo en la nación, los emocionan tanto; y vienen al altar y dicen: “Yo acepto a Cristo como mi Salvador personal”. Y se regresan, y nunca profundizan lo suficiente con Dios hasta que en verdad puedan nacer de nuevo. Ese es el problema. Es una concepción intelectual de Cristo. Eso nunca funcionará. Tiene que ser una experiencia chapada a la antigua como Pablo enseñó: “El bautismo del Espíritu Santo de regreso y a una nueva criatura en Cristo Jesús.

26 Si todas las criaturas en el país se tornarán en contra de ese convertido, él resistiría, haría convertidos de todas maneras, porque él ha estado en alguna parte.
Y no hay hombre en el mundo que en realidad debiera ser puesto detrás de un púlpito hasta que primeramente él haya tenido una experiencia en la parte de atrás del bosque… o, diré una experiencia en la parte de atrás del desierto, donde se encuentre él mismo con Dios. Y un hombre que alguna vez se haya encontrado con Cristo cara a cara en la parte de atrás del desierto así como lo hizo Moisés, a partir de ese momento nunca será igual.
Oh, los teólogos se podrán levantar hoy en día, podrán explicar por la Biblia que “los días de los milagros han pasado”. El infiel puede levantarse y tomar la Biblia, y probarle a Ud. que no hay Dios. Y el Metodista puede probar que el Metodista tiene la razón. El Bautista puede probar que el Metodista está equivocado y que ellos tienen la razón. Los pentecostales pueden probarles que todos ellos están equivocados y que ellos están bien. Pero hay mucho más que puede probarse sobre los pentecostales, también.

27 Pero déjeme decirle, hermano… Pero si un hombre alguna vez se para sobre esas arenas sagradas, (ya sea Metodista, Bautista, Pentecostal o lo que sea), y si alguna vez se encuentra con Dios cara a cara, no hay teólogo en el mundo que pueda quitarle eso. Él ha estado en alguna parte. Él sabe de lo que está hablando. Él ha tenido una experiencia con la Presencia ardiente del Dios vivo.
Y todos los borradores y todas las explicaciones de la Escritura, por más que se zambullan, nunca le quitarán eso de su corazón porque él ha sido hecho una nueva criatura en Cristo y se ha convertido [Palabras no claras. Ed.]… con el poder del Dios Todopoderoso, y yace vivo en Cristo.
Y el diablo —el enemigo de sus almas— no puede pisar sobre ese terreno sagrado donde Ud. se encontró con Cristo. Ud. sabe de qué está hablando. Quizá Ud. no tiene la suficiente educación para explicarlo, pero Ud. sabe de qué está hablando.
Eso es verdad.
Nosotros necesitamos más de eso.

28 No explicándolo, es recibiéndolo. Yo puedo explicar los dones divinos, pero no los tengo. Pudiera ser que no pueda explicar muchas cosas o explicarlas. Eso no tiene nada que ver con ello. Al recibir a Cristo es recibir la Persona del Señor Jesús, algo que Ud. sabe que sucedió puesto que Ud. estuvo allí.
Y luego tan pronto como llegan las pequeñas pruebas, el Cristiano que acaba de venir al frente y que aceptó a Cristo como su Salvador personal, que no ha nacido de nuevo, después él finalmente se vuelve a distanciar, a la primera pequeña persecución que llega.
Ahora, ¿por qué sucede eso? Cuando Cristo entra al corazón, Él va directamente primero a esa vida privada de Ud. Mire, no es mi intención herirles. Pero solamente quiero preguntarles algo. Me pregunto si… Mucha gente pentecostal, lo cual pienso que esta es una convención pentecostal… Solo me pregunto si mucha gente de la pentecostal no está diciendo: “Ahora, no vaya andarse metiendo con mi vida”. Echemos un vistazo y averigüémoslo.

29 Solía estar mal que las mujeres pentecostales se cortaran el cabello. “Ahora, no vaya a meters…”. Allí lo tienen, ¿ven? Ahora, La Biblia dice que está mal que lo hagan. Y si la Biblia dice que está mal — y mamá no lo hacía— está mal que Ud. lo haga, y Dios la hará responsable por eso. Eso es correcto.
Solía estar mal que la mujer metodista y bautista, especialmente, y la pentecostal, que usara esta vieja ropita que usan hoy. Bueno, si estuvo mal en los días de nuestra madre, está mal hoy. Ud. no lo puede hacer algo más. Dios es infinito.

30 Y yo miró en las calles; y, amigos, es… Ud. dice: “Ahora, Hermano Branham, el que yo tenga que usar cabello largo…”. La Biblia dice: “Si una mujer se corta su cabello, su esposo tiene el derecho de divorciarla”. Ud. dice: “¿En dónde encuentra Ud. eso?”. En Corintios. Si ella se corta el cabello, ella deshonra su cabeza y su esposo es su cabeza. Eso es correcto. Y no se debe de vivir con una mujer deshonrosa. Eso es correcto.
Ahora, quizá Ud. no me ame después de esto, pero Ud. va a saber lo que es la verdad hasta donde yo la sé, ¿ven? porque soy responsable. Yo creo que Cristo viene pronto, y tenemos que predicar esta Palabra. Algo ha salido mal.
Y un viejo predicador metodista amigo mío solía decir… cantaba esta canción:
Bajamos la guardia; bajamos la guardia.
Cedimos ante el pecado.
Bajamos la guardia, las ovejas se salieron,
Pero, ¿cómo entraron las cabras?
Bueno, Uds. bajaron la guardia. Exacto. Esa es la verdad.

31 Y el ver a las mujeres pentecostales, y metodistas, y bautistas, todas ustedes en la calle con esta vieja ropita puesta, estos pequeños shorts como le llaman. Ud. dice: “Ahora, Ud. se está yendo por la borda…”. Miren, me estoy metiendo en su vida privada: estoy hablando de puertas. “Ahora, Ud. tiene otras cosas de que predicar”. Sí, pero esto también debe ser predicado, ¿ven? Se ha desatendido por mucho tiempo.
Y no estoy diciendo esto despreciando a mis hermanos, para nada. Pero lo que sucede es… No necesitamos tanto de este elegante, de cabello rizado, superficial, evangelismo de Hollywood; necesitamos de uno chapado a la antigua, enviado de Dios, del Espíritu Santo, de detrás del bosque, esa religión que aniquila el pecado, como la que tuvieron nuestros padres cuando tocaban el pandero allá en una esquina, y que mamá tuvo. Pero lo que tenemos es un montón de gallinitas de incubadora por todo alrededor, piando, piando, y en todo lo que piensan es en una gran ofrenda o algo grande por hacer. No necesitamos iglesias grandes, grandes multitudes. Lo que necesitamos es el bautismo del Espíritu Santo de regreso en la iglesia y al poder real del Dios vivo. Uds. saben que esa es la verdad.

32 Pues, Ud. dice: “Hermano Branham, yo no uso shorts. Yo uso pantalones”. Eso es peor. Eso es correcto. La Biblia dice que cualquier mujer que usa cualquier vestimenta que le pertenece al hombre es una abominación.
Y Uds. muchachos de por aquí con esos pequeños cortes de cabello estilo de este Arthur Godfrey o (¿Cómo se llama?) Elvis Presley. Pues, Ud. se mira como mujer. Y las mujeres cortándose el de ellas para verse como hombre.
Dios hizo al hombre de una manera y a la mujer de otra manera.

33 Bueno, Ud. dice: “Yo no uso ni uno ni lo otro”. Y algunas de las mujeres con estos pequeños vestiditos que están usando, saliendo a la calle, pareciera como si se hubieran vaciado en él. La piel está tan apretada al punto que la piel les queda por fuera, y esposas de predicadores pentecostales. Eso es correcto. Esposas de diáconos. Pues, vergüenza les debería de dar.
¿Cómo van a tener un avivamiento sobre una cosa como esa? Nunca lo lograrán. Dios nunca lidiará con Su iglesia en base a una cosa como esa.
Nosotros podemos denominar o interdenominar (lo que sea que queramos hacer) pero hasta que regresemos a la Palabra de Dios, solo estaremos peleando como quien golpea el aire. ¡Arrepiéntanse y vuelvan a Dios!

34 Permítame decirle algo, hermana. Ud. pudiera ser tan pura como un lirio para su esposo, o para su novio, pero en el día del juicio, será calificada como adúltera. Cuando Ud. se viste de esa manera —con esta ropita de apariencia sensual que visten— y sale aquí a la calle, sabía que cuando un pecador la ve a Ud. y aunque Ud. sea tan pura como puede serlo, ese pecador que la está deseando comete adulterio con Ud., dijo Jesús, en su corazón. Y cuando ese pecador tenga que responder por adulterio, ¿quién se presentó así ante él? ¡Ud. es culpable! Correcto.
Si él cometió adulterio, ¿con quién fue? ¿Qué causó que lo hiciera? Es porque Ud. se vistió de esa manera. “Salgase de mi vida privada”. Eso es lo que Ud. le dice al Señor. Esta es Su Palabra. Ud. dice: “No venden ninguna otra clase de ropa, Hermano Branham”. Ellos venden maquinas de coser. Así que, no hay excusa. Eso es correcto. Uds. saben que eso es cierto.

35 Ud. dice: “Deje de estar molestándonos a nosotras las mujeres”. Muy bien, hombres, esto es para Uds. Cualquier hombre que deja que su esposa fume cigarrillos y que actúe de esa manera, eso muestra de qué está Ud. hecho. Ud. no tiene mucho de hombre. Eso es exactamente correcto. Un hombre no se mide por sus músculos, ni por su tamaño. Yo he visto a hombres que pesan doscientos libras [90.71 Kg. Trad.], y que no tenían ni una onza de hombre en ellos. Un hombre se mide por su carácter. Correcto. Un hombre que no tiene suficiente carácter en él para cuidar su propio hogar, ¿cómo pudiera cuidar la casa de Dios? Correcto.
Necesitamos una limpieza, empezando desde el púlpito hasta el conserje. Eso es correcto. Con razón esta iglesia de Laodicea, tibia… “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo”, Laodicea, todavía podemos gritar, podemos hacer un poco de ruido, ¿pero de qué nos sirve un ruido si la vida no se compara con ello? Hay algo mal, o tendríamos un avivamiento recorriendo el mundo en este momento. Algo ha salido mal. Si Satanás no puede venir por un lado, lo intentará por el otro lado“.
“Yo estoy a la puerta y llamo”, ¿ven? “No se meta con mi vida privada”. Y algunas de Uds. mujeres jugando a las cartas, aquí afuera en estos… Y algunos de los hombres aún tomando unos pequeños tragos sociales. Pues, es una desgracia.

36 Muy bien, hay otra puertita después de esta vida privada. Vamos a dejar esa puerta por un minuto. Espero que el Espíritu Santo les diga todo lo que está allí adentro. Pero hay otra puertita al lado y esa es llamada Orgullo. ¡Oh, vaya! Orgullo. Oh, esa es una puerta horrible.
Hay tanta gente engreída, ¿y de qué presume? Ud. piensa que es alguien.

37 Yo estaba parado en un gran coliseo hace un tiempo, y estaba mirando en un… en un museo, mejor dicho. Y estaba mirando el análisis del cuerpo de un hombre que pesaba ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.]; lo que pesa el varón, la mujer no vale eso. Pero un hombre de ciento cincuenta libras, ¿saben Uds. cuánto vale él en químicos? Ochenta y cuatro centavos si él es un buen hombre saludable.
¿Y acaso no es extraño que Ud. se coloque un sombrero de veinte dólares en esos ochenta y cuatro centavos? Un traje de cien dólares… Y algunas de Uds. mujeres se ponen un abrigo de visón de ciento cincuenta o doscientos dólares y se pintan los labios y los levantan al punto que si lloviera las ahogaría, y se creen alguien, y ni siquiera valen ochenta y cuatro centavos. Eso es cierto. Eso es exactamente correcto.
Pero mi anciana madre Sureña… Nosotros fuimos criados en una pequeña vieja cabaña, sin piso, y solo ventanas, no como las ventanas que Uds. tienen aquí. Era solamente una puerta que uno empujaba, allá en las montañas de Kentucky.

38 Y cada sábado por la noche, todos los cinco de estos pequeños Branham nos reuníamos a tomar un baño, todos en la misma tina, una vieja tina grande de cedro. Y no teníamos mucho que comer, así que mamá solía… nos hacía tortitas de maíz y demás, ella tenía que conseguir cueritos en la tienda y los hervía en un sartén, y le ponía la grasa. Nosotros no vivíamos muy bien.
Y cada sábado por la noche, mamá nos hacía tomar una gran dosis de aceite de ricino, para que pudiéramos ir a la escuela el domingo, y que no… mejor dicho, el lunes. Y hasta hoy no puedo oler esa cosa sin vomitar. Y yo llegaba apretando mi nariz de esta manera; yo era el primero, por ser el mayor.
Yo le decía: “Mamá, esa cosa me enferma, no puedo soportarla”.
Ella decía: “Si no te enferma, no te hará ningún bien”.

39 Así que, de esa manera es con la predicación del Evangelio: Si no les remueve su gastronomía espiritual, no les está haciendo bien. Lo que necesitamos hoy en día es tomar una gran dosis del Evangelio. Exacto. Pudiera ser que lo ponga enfermo y que se enoje por un ratito, pero quizá con oración saldrá adelante, ¿ven? ¡Oh, cómo hay necesidad en este día!
Y una mujer… Uds. hombres y mujeres juntos, caminan por la calle valiendo ochenta y cuatro centavos. Y solía estar mal que Uds. en la iglesia usaran esta manicura en sus labios… o, no… ¿Qué es esa cosa? Esa pintura. Se me olvida que… Pintalabios. Solía estar mal que Uds. hicieran eso, Pero Uds. lo están haciendo. “Oh, yo solo uso poquito”.

40 Déjeme decirle algo, hermana. Solamente hubo una mujer en la Biblia que se pintó el rostro. Su nombre fue Jezabel. Y Dios se la dio de comer a los perros. Así que, si Ud. ve a una mujer usando pintura, Ud. sabrá que ella es comida para perro a la vista de Dios. Por lo tanto, eso es lo que Él va a hacer con ella: se la va a dar de comer a los perros.
¿Cuáles son? Son los sabuesos del infierno que andan por la calle [El Hermano Branham silba. Ed.] Como el aullido del lobo. No es un lobo, es un sabueso del infierno. Y Ud. se hace atractiva para esa persona.
Viva de manera verdadera para su novio, o su esposo; él la apreciará más si Ud. se quita esa cosa artificial de su rostro. Eso es cierto.

41 Ahora, ¿qué es? Esa puertita del orgullo. Yo… Dos muchachos estaban parados viendo a estos ochenta y cuatro centavos. Uno miró al otro y le dijo: “Juan, no tenemos mucho valor, ¿verdad?”.
“No, no lo tenemos, Bill”.
Yo dije: “Pero, muchachos, su cuerpo no vale mucho, eso es verdad, pero tienen un alma en Uds. que vale más de diez mil mundos”.
Usted va al restaurante. Y ¿qué sucedería si Ud. pide un plato de sopa y encuentra una araña en ella? Pues, Ud. demandaría al restaurante. Ud. sí que cuida esos ochenta y cuatro centavos. No se come nada que esté así de malo.

42 Pero Ud. deja que el diablo le empuje por su alma cualquier cosa vieja pecaminosa, y se satisface con eso. Eso es verdad y cierto. “Oh, no se meta con mi vida privada. Y no tenga nada que ver con mi pequeño orgullo. Ud. sabe, yo tengo mi orgullo. Soy un Sureño”. Yo también lo soy.
Pero hermano, cuando nos volvemos Cristianos, perdemos todo eso. Eso es correcto. Debemos de parecernos a Cristo.

43 Nos daremos prisa para hablar de otra puerta. Hay una puertita en el corazón que se llama Ojos.
Y, oh, cómo esa puertita es una puerta difícil con la cual meterse. Los Ojos. Dios ha hecho todo lo que ha podido hacer para despertar la iglesia con toda clase de señales, milagros, avivamientos, con Billy Grahams y Oral Roberts y Jack Schullers que han atravesado el país, y la iglesia sigue adelante en pecado. Y hay más pecado en el mundo hoy que lo que hubo hace cincuenta años. ¿Qué es lo que pasa? Es esa puertita de sus ojos. Si Dios pudiera tan solamente abrir esa puerta.
Uds. ven la televisión y ven a Oral Roberts orando por los enfermos: milagros sucediendo. Uds. van a las iglesias. Se les ha vuelto tan común, Uds. ya ni se fijan en eso. Uds. van a la iglesia… El Espíritu Santo… Y a pesar de todos sus pecados, Él los bendice, y cuando Él lo hace, la gente se regocija y: “Bueno, fue una reunión bastante buena, uh, huh”. Se van a casa. Allí lo tienen. Y Uds. lo olvidan, ¿ven?

44 Los ojos de Uds. debieran estar abiertos para darse cuenta que Dios está presente. Dios está aquí. Esta es la casa de Dios. Oh, Ud. dice: “Predicador, Ud. habla de la venida del Señor. Mi abuela habló de eso”. Sí, Jesús también lo hizo. Pero, un día va a suceder. Eso es cierto. Va a llegar ese día. Cada señal…
“Oh, yo he visto esas cosas. Yo he oído de eso por años”. Pero Ud. lo va a escuchar por última vez un día de estos.
Uds. saben, yo fui criado en Kentucky como les acabo de decir. Mamá nos solía poner en el altillo —con un viejo techo de tablillas. Yo no sé si Uds. saben lo qué es o no. Y en las pequeñas viejas fisuras en los troncos donde tenía grietas, se le acumulaba el lodo. Y teníamos que colocar un viejo colchón de plumas y de paja. Y luego, ella colocaba un gran pedazo de lona encima de nosotros para que no nos diera el viento, porque la corriente de aire nos resfriaba a todos.

45 Todos nos acostábamos en una sola cama: dos al pie de la cama, y dos en la cabecera, y dos atravesados por en medio. Y así que nosotros… no teníamos nada más. Y por la noche nos resfriábamos, y a la mañana, cuando nos despertábamos, nuestros ojos algunas veces se quedaban pegados. Mamá decía que teníamos materia en ellos. Uds. saben, el frío entra en los ojos, y hace que se peguen.
¿Alguna vez han visto a un niño que le suceda eso? Seguro. Entonces nuestros ojos se pegaban y… por la mañana. Mamá llamaba y decía: “Billy, todos Uds. bajen”.
Le decía: “Mamá, no puedo ni siquiera ver para levantarme de la cama. Mis ojos están pegados”.
“Oh”, ella decía: “tienes materia en ellos”.

46 El abuelo solía cazar mapaches. Y salía y atrapaba unos mapaches y les quitaba la grasa, y la hervía, y la ponía en una taza. Y ella guardaba esta grasa, y servía para muchas cosas. Así que, ella ponía la taza en la estufa, y luego iba, y tomaba esa grasa de mapache, y la frotaba en nuestros ojos, y créanlo o no, se nos quitaba. Y podíamos ver por donde caminar otra vez.
Ahora, le diré, hermano, ha pasado un encantamiento de una gran helada por la iglesia pentecostal. Muchos ojos de ellos se han cerrado. Hay una gran corriente de aire espiritual pasando. Pero, se necesitará más que grasa de mapache para abrir los ojos de la iglesia. Sí, así es.

47 Y en el versículo anterior a este, Jesús dice: “Porque tú dices soy rico, y no tengo necesidad de nada, y no conoces que eres un miserable, pobre, ciego, desnudo, cuitado, y no lo sabes”. ¿Pueden Uds.…? Pues, la…
Uds. estarían en una mejor condición si no tuvieran tantas iglesias grandes, si estuvieran allá en la esquina de alguna calle en alguna misión en alguna tienda de por aquí, y que estuviera Dios con nosotros. ¿No lo creen? Ciertamente.
Oh, tenemos grandes iglesias y nuestros predicadores tienen grados de doctorados tal y tal. Y como la Sra. McPherson dijo hace unas semanas. Yo estaba cenando con ella y Rob, y ella dijo… estaba hablando de cierto hombre que salió con la lluvia tardía. Y comenzó, se llevó todos sus miembros. Yo dije: “¿Qué pasó, qué fue lo que sucedió?”.
Y él dijo: “Bueno”, él dijo: “vea, es la lluvia tardía”.

48 Yo dije: “¿Lluvia tardía?”. Yo dije: “La Sra. McPherson también era la de lluvia tardía”. Ella lo fue. Ella fue la lluvia tardía para las Asambleas.
Los Luteranos fueron la lluvia tardía para los católicos. Los bautistas fueron la lluvia tardía para los de Lutero. Los metodistas fueron la lluvia tardía para ellos. Los pentecostales una lluvia tardía para los nazarenos. La lluvia tardía, lluvia tardía.
¿Qué es? Cuando la iglesia se organiza y se queda en casa y solamente como un montón de estatuas frías, entonces el Espíritu Santo se sale y comienza una lluvia tardía.
Y ella dijo: “Eso es correcto, Hermano Branham. Lo que uno obtiene aquí es solo un elefante blanco. Un millón de dólares que no viene siendo más que acero”.

49 Yo dije: “Si Uds. tuvieran de regreso el avivamiento chapado a la antigua como la Sra. McPherson solía tener, cada uno de ellos estuviera aquí porque ellos estaban siendo alimentados”. Un hijo hambriento comerá de un bote de basura.
¿Y qué viene siendo el día de hoy? Necesitamos lo chapado a la antigua, lo enviado de Dios, la predicación del Espíritu Santo saliendo del púlpito para traer de regreso a la iglesia y traerlos a un arrepentimiento. Eso es correcto. Somos demasiado formales y establecidos.
Tú dices: “Yo soy rico”. ¿No es esa la Fila…? No es la de Filadelfia, ¿pero acaso no es esa la edad de Laodicea? “Yo soy rico, y no tengo necesidad de nada. Oh, tenemos buenos ministros”. Los tenemos. “Tenemos grandes iglesias”. Las tenemos, tan grandes como el resto de ellas. “Nosotros somos… nuestra organización es tan…”. Sí, señor. Eso es correcto. Exactamente. Y no conoces que eres un miserable, pobre, cuitado, ciego, y no lo sabes. Y no lo saben.

50 Eso es lo que pasa con la iglesia de hoy en día. Se encuentra en esta condición, y sin embargo no lo sabe. Él dice: “Yo te amonesto que de Mí compres colirio, y que unjas tus ojos, para que veas”.
Lo que necesitamos hoy en día es el colirio de Dios, el bendito Espíritu Santo de Dios para que nos haga despertar. ¿Qué tenemos? ¿Dónde lo obtuvimos?
Uds. saben que yo soy un misionero. Y en el extranjero, y por todas partes he visto a millones de paganos recibir el Evangelio. Y las iglesias permanecen durmiendo. Es porque nos hemos vuelto tan… Pensamos que simplemente, que tenemos todo. No tenemos necesidad de nada. Y no se dan cuenta que la cosa esencial que Uds. necesitan, se ha ido.

51 Oh, de todas maneras pueden seguir tocando la música, y pueden hacer resonar los tambores, y pueden unirse a la iglesia, y discutir sobre su bautismo, y todo lo demás; y que tenemos lo mejor en nuestra congregación y todo esto. Oh, todavía pueden hacer eso. Pero esa es la cosa errada.
Lo que este mundo quiere ver el día de hoy es algo chapado a la antigua, el amor enviado por Dios del Espíritu Santo de regreso en nuestros medios. Eso es correcto. No importa cuántos milagros, cuántas señales, cuántas maravillas.
Pablo dijo: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y si tuviese el don de profecía, y el conocimiento y traspasase los montes, nada soy”. Uds. están dejando a un lado la cosa real, lo verdadero, amigos, que tuvimos años atrás.

52 ¿Qué ha sucedido? Cristo ha entrado, sí, pero no le dejan a Él ser Señor. Uds. han permitido que Hollywood, han permitido que la televisión, todas estas cosas diferentes. Uds. se quedan en casa por la noche para ver: “Yo amo a Susy… Lucy” o cómo se llame esa mujer que sale los miércoles por la noche, y Uds. se quedan en casa en lugar de ir al culto de oración. Eso muestra que han perdido algo.
Y Uds. con estos discos de rocanrol de Elvis Presley en sus casas y sus hijos tocando eso, después se preguntan de dónde estamos obteniendo la delincuencia juvenil. Eso es correcto.
Y Uds. mujeres muy temprano por la mañana, a las diez en punto, escuchan a esta persona como Arthur Godfrey, con todos esos chistes sucios y bajos y no con los cultos de oración chapados a la antigua que Uds. solían tener en sus casas muy temprano por la mañana.
Allí tienen sus puertas. Ese es el problema con la iglesia.

53 Yo he estado diez años entre la gente y tratando por todas partes, me he parado en medio de ellos, tratando de traer un avivamiento. ¿Qué están diciendo Uds.? Uds. están diciendo: “Yo pertenezco a las Asambleas. Pertenezco a la iglesia de Dios, pertenezco a la Cuadrangular”. Eso no significa eso… [El Hno. Branham chasquea los dedos. Ed.] para Dios.
¿Qué han hecho Uds.? Se han organizado Uds. mismos, han roto la hermandad y todo lo demás y Dios está parado… Él ama a toda Su iglesia. Él quiere que nos reunamos. Y cuando nos reunimos, entonces en un solo acuerdo, en unidad, en poder de la resurrección de Su Hijo, Jesús. Necesitamos amor.

54 A mí no me importa qué tanto sepa su ministro. Si él discute, y dice que este hombre no tiene nada que ver con ello, porque yo no lo bauticé, o él no pertenece a nuestra organización, él necesita sumergirse otra vez en el Calvario (Exactamente correcto), hasta que podamos amarnos uno al otro. Dios está parado a la puerta y tocando: “Yo llamo y ningún hombre parece estar dispuesto a responder”.
Lo que sucede es que Dios ha agitado frente a nosotros todo don, toda clase de señales y maravillas han sido hechas, y aún así no le permitimos a Jesús que vaya un poco más lejos. Uds. tienen miedo de tomar Su Palabra, miedo de confiar en Él. Si tan solo supieran lo bueno que Él es con Uds. Si tan solo despertaran para que se dieran cuenta.

55 Hace un tiempo yo… Lo que el mundo está buscando, por solo un momento, es el ver algo desplegado, no el gritar, (eso está bien; yo creo en eso); no hablando en lenguas, (eso está bien; yo creo que eso tiene su lugar; yo creo en toda la Biblia); no algún milagro de sanidad, (yo creo en eso, en cada pedacito).
Pero lo que el mundo está buscando es el lograr ver una real Cristiandad, una vida verdadera que Ud. viva allá afuera en la calle, en donde quiera que Ud. esté, sellado con el poder de Dios, con la Gloria de Dios. No corriendo por la calle gritando: “¡Aleluya! ¡Aleluya!”. Eso no es. Pero una dulce, humilde caminata Cristiana ante los hombres, viviendo la vida, actuando como Cristiano, siendo como un Cristiano, comportándose Ud. mismo como un Cristiano. Eso es lo que el mundo quiere ver.

56 Y la gente sale a la calle, dice: “Si alguna vez hubo un Cristiano, una persona santa, allí va ella, o allí va él”. ¿Pero ven lo que Uds. han hecho? Uds. saben que eso es verdad, amigos.
Cuando la iglesia regrese a vivir lo que nosotros estamos profesando ser, entonces hará… Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Pero si la tierra ha perdido su… si la sal ha perdido su sabor, no sirve para nada sino para ser puesta debajo de los pies del hombre, para que hagan carreteras con ella.
Ahora, permítanme preguntarles algo. Presten atención a esto. La sal es un sabor si hace contacto. Si Uds. tienen un barril de carne aquí y un barril de sal aquí, la carne se echará a perder al menos que la carne y la sal se junten.

57 Y si Uds. son la sal de la tierra, entonces Uds. tienen que vivir tal vida; una epístola escrita hasta que todo hombre sepa quién es Ud. [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] Que profese ser…
Uds. saben que ellos dicen esto: “Su vida habla tan fuerte, que no puedo escuchar su testimonio”. Eso es correcto.
Hace un tiempo… Una pequeña historia que quiero contarles (antes de terminar) de esta puerta de la que estoy hablando, y pienso en la importancia de Jesús a la puerta tratando de entrar para crear amor fraternal.
Dejen que esta audiencia en esta noche, lo que esté dentro de este edificio, solo unos cuantos cientos de gente sentada aquí, deje que ellos lleguen a estar unánimes, dejen que todas sus tradiciones, y todas sus diferentes barreras denominacionales y todo; dejen que las mujeres se enderecen; dejen que los hombres se enderecen; dejen que el predicador se enderece; que todos nos juntemos en un gran y verdadero manojo de amor santo, y yo les mostraré que Greenville sabrá que aquí se llevó a cabo una convención. Eso es correcto.

58 Cuando Uds. Metodistas estrechen manos con los Bautistas, cuando Uds. de la Iglesia de Dios puedan estrechar manos con los de la Cuadrangular y las Asambleas de Dios, igualmente, y digan: “Somos hermanos sin importar lo que ellos hagan; somos hermanos y estamos adorando al mismo Dios”. Pues, mis hermanos no se parecen en nada a mí, y yo no me parezco a ellos, pero somos hermanos. Tenemos que reconocernos unos a otros como hermanos y hermanas en Cristo.
Yo solía cazar en los Bosques del Norte. Estuve allá arriba hace unas cuantas semanas. Me encontré con un viejo amigo mío que solía cazar conmigo, no para matar la caza. Yo amo el estar a solas en los bosques para alejarme de Dios… para estar con Dios, mejor dicho, alejado del mundo. Subir a las montañas donde uno no puede oler la gasolina, y los cigarrillos, todo el tiempo, allá arriba donde Dios puede respirar, en un lugar en lo alto.
Como Pedro dijo: “Es bueno estar aquí. Hagamos tres tabernáculos”. Amo el quedarme a solas.

59 Y el compañero con el que cazaba, él era un buen cazador, un buen rastreador, y era un buen hombre, bueno para disparar. Pero él era el hombre más malo que haya visto. Él simplemente quería ser cruel de corazón solo para hacerse el listo. Ahora, esa es la tendencia de la gente americana.
Si Ud. es un predicador, ellos aman el soplarle humo en la cara porque saben que Ud. no cree en eso. Y las personas del alrededor donde Ud. vive, si Ud. predica en contra de la mujer usando esa ropita sucia, ellas pasarán justo frente a Ud. solo para mostrar que ellas lo hacen. No se dan cuenta que están poseídos por el diablo.

60 Solamente hubo una cosa que hacía que la gente se quitara la ropa. Ese era el diablo. Búsquenlo en la Biblia. Exacto. ¿Qué es? Un rasgo pagano.
Yo he visto a miles de personas negras, he visto… Miren, les quiero preguntar algo. En Durban, Sudáfrica, vi a treinta mil nativos paganos venir a Cristo todos a la misma vez. Una mujer dio a luz a un bebé sentada tan cerca como estas personas están sentadas aquí.
Y nunca pidió ayuda, solamente dio a luz al bebé, y lo levantó y le dio una nalgadita, y lo volteó hacia el pecho, y empezó a amamantar y escuchándome predicar. Tan primitivos como pudieran serlo.

61 Noten, esas mujeres estaban allí sin ropa… con un pedacito de tela. Y tan pronto como ellos… Yo vi a treinta mil de ellos que aceptaron a Cristo al mismo tiempo: quebraron sus ídolos en el piso por causa del gran milagro que el Señor había hecho al decir algo que iba a pasar y sucedió en ese instante, ellos vieron que solamente podía ser Dios. No podía ser un hombre.
Y cuando lo hicieron… Quiero preguntarles algo. ¿Está avanzando la civilización? ¿Es esta una civilización moderna? Pues, hemos estado retrocediendo durante cincuenta años.
Esas mujeres desnudas que no traían nada puesto, sino solamente un pedacito de tela en frente de cierto tamaño, tan pronto como ellas aceptaron a Cristo, y yo les pedí que levantaran sus manos y que recibieran el Espíritu Santo, donde doscientos mil estaban parados allí en ese momento. Y tan pronto como el Espíritu Santo vino sobre estas mujeres, ellas se fueron de la presencia de aquellos hombres con sus brazos cruzados. Uno no tenía que decirles que se pusieran ropa. Uno las ve en la calle al siguiente día, vestidas. Cristo les pone ropa —Uds. no se la quiten.

62 Y pensamos que somos civilizados, pues, nos estamos volviendo más… Esto es paganismo educado. Eso es cierto. Miren, algo anda mal.
Luego esas mujeres sin saber que estaban desnudas. Ellas ni siquiera sabían cuál era la mano derecha o la izquierda. Y tan pronto como el Espíritu de Dios las golpeó, ellas se taparon de esta manera y se fueron. ¿Qué es lo que causa eso?
Y Uds. dicen que tienen el mismo Espíritu Santo que las hace quitarse las ropas. Dios no hace las cosas de esa manera. Por lo tanto, algo anda mal en algún lado.

63 Así que este compañero, actuaba con maldad, solo para hacerse el listo. Él venía y le disparaba a los pequeños cervatos (son los cachorritos de venado), solo para ser malo. Y yo lo reprendí por eso. Él dijo: “Oh, Billy, eres un predicador con corazón de gallina”. Dijo: “Eres un buen cazador, pero sencillamente eres demasiado corazón de gallina”.
Yo dije: “Burt, hay mucha diferencia entre ser un cazador y ser un asesino”, ¿ven? Yo dije: “No hagas eso”. Ahora, si la ley le permite matar un cervato, eso está bien. No tiene nada de malo el tamaño del venado, pero matar un montón de ellos solo para ser malo. Sería lo mismo al matar pájaros, gallinas, o cualquier otra cosa. Solo para ser malo, eso es crueldad.
Abraham mató un carnero y alimentó a Dios, y Él se lo comió. Eso es exactamente correcto. Así que, no tiene nada de malo en esa partecita. Pero él solamente mataba a los pequeñitos porque yo iba con él. Los amarraba, algunas veces les cortaba los cuartos, y tiraba el resto solo por maldad.
Yo le dije: “Burt, eres un buen muchacho, pero eres el tipo más malo que haya conocido”.

64 Y un año cuando subí allá, él se había fabricado un pequeño silbato. Y él podía tomar ese pequeño silbato, y sonaba igual como un pequeño cachorrito de venado llorando por su mamá. Bueno, pensé: “Burt, de seguro no vas a usar ese silbato”.
“Oh”, él dijo: “Compórtate, Billy”.
Había aproximadamente seis pulgadas [15 cm.] de nieve en el piso esa mañana, era tarde en la temporada. Es difícil cazar esos venados cola blanca, porque ya se les ha disparado, y están asustados y se quedan atrás y se esconden.

65 Cazamos como hasta medio día y no habíamos visto ni una huella. Los venados estaban asustados. Nunca podré olvidarlo. Y como a mediodía, él estaba enfrente de mí, y se sentó en un lugar despejado del tamaño más o menos de este auditorio. Y él buscó algo en su camisa. Normalmente nosotros cargamos unos emparedados, y chocolate caliente, y demás. Bebemos y comemos nuestro emparedado, y después tomamos caminos por separado y nos regresamos a… y por la tarde regresamos al campamento.
No habíamos visto huellas, así que esa mañana había sido muy difícil cazar. Y cuando él se sentó, el seguía buscando atrás de esta manera. Puso su rifle en el suelo. Él estaba buscando algo. Yo pensé que era su almuerzo. Y él sacó ese pequeño silbato. Yo dije: “Burt, no vas a usar eso, ¿verdad?”.
“Oh”, él dijo: “Continúa, predicador”.

66 Y él se colocó el pequeño silbato en la boca, y lo sopló, y sonó igual como un pequeño cervato llorando por su mamá. Y para nuestra sorpresa, atravesando el descubierto como a unas veinte yardas [18 mts.], una gran y hermosa madre venado se puso de pie, una gama. Pues, yo podía ver sus grandes ojos café y las venas en su cara, esas grandes orejas paradas. Era tan bonita.
Y ella se paró. Ahora, eso es algo muy inusual para que un venado haga eso a esa hora del día. Burt volteó a verme con esos ojos que parecían de lagartija, me miró, como que se rió, y empezó a alcanzar su rifle, muy despacito. Yo dije…. Le moví la cabeza. Él solo se rió, y volvió a mirar. Y otra vez sopló el silbato.

67 Esa madre salió al descubierto. Ahora, si hay un cazador aquí, Uds. saben que es absolutamente inusual para un venado, especialmente en la temporada de caza después que se les ha disparado, siendo mediodía. Se esconden muy bien bajo la maleza, se paran en los matorrales. Ellos no salen al descubierto.
¿Pero por qué fue que ella salió? Ella era una madre. Ella no estaba jugando a la iglesia. Ella no estaba discutiendo de su denominación. Ella era una madre en su corazón. Había algo en ella. Ella escuchó a un bebé. Estaba en problemas. Y ella era una madre, debía llegar él. No pensó en el miedo. Ella no estaba fingiendo eso como muchos de los así llamados Cristianos. Ella era real… Vean, había algo en ella. Ella había nacido para ser madre.

68 Oh, si tan solo la iglesia pudiera ser así de real. Si los miembros del cuerpo de Cristo pudieran ser así de real. Su amor la hizo salir de esa manera. No fue para poderle decir a los otros venados: “Oigan, todo el resto de Uds., venados, venados machos y gamas que están allá, miren que tan valiente soy”. No, no. No fue eso. Ella no lo hubiera hecho. Sabía mejor que eso.
Los así llamados Cristianos, no lo harían. Solo para jugar a la iglesia y jugar a ser Cristianos. Ud. tiene que ser un Cristiano. Eso es lo que necesitamos, ser un Cristiano.
Luego, cuando… Ella salió caminando al descubierto, yo pensé: “¡Oh, no!”. Y lo escuché subiendo ese proyectil y poniéndolo en la cámara y bloqueándolo, y levantó el rifle. Oh, él tenía una puntería mortal. Esa cruz del disparo apuntaba directamente a ese corazón tan leal de madre.

69 Yo pensé: “Burt, ¿cómo puedes hacer eso? Pues, dentro de un segundo, volarás ese corazón leal atravesando a ese venado. Pues, la vas a levantar a unos quince pies en el aire, estando tan cerca de ella con esa bala de ciento ochenta granos golpeándola a una tonelada y media a esa distancia”. Pues, él le daría vuelta a esa pequeña madre de aproximadamente ochenta o noventa libras. Pues, le hará pedazos su corazón. Cuando esa bala expansiva le haga un hueco así de grande, estando parado tan cerca a ella.
Yo pensé: “¿Cómo puedes volar ese corazón leal de esa madre, y ella buscando a su bebé? Ella no es una hipócrita. Es una madre”. Y vi como el rifle se empezaba a nivelar. Yo me di la vuelta. No podía mirarlo. Era demasiado. Yo sencillamente no podía hacerlo. Y le di la espalda y pensé: “Oh, Dios, no dejes que lo haga”.

70 Y solo estaba esperando escuchar en cualquier momento ese gran disparo. Y esperé por unos minutos y no disparó. Y miré alrededor, y el cañón del rifle se movía de esta manera, temblando. Y él arrojó el rifle al suelo, y se dio la vuelta, y grandes lágrimas corrían por sus mejillas, él me tomó de la pierna del pantalón. Él dijo: “Billy, ya tuve suficiente. Guíame a ese Jesús del cual hablas”.
¿Qué fue? Mi siervo sabe. Él vio algo real. Él vio algo que no era fingido. Vio algo que era genuino, lo que el amor real puede hacer. Y ese pecador, allí en ese lugar lo hice que se tornara en ese banco de nieve. Y esa madre se fue. Y en ese banco de nieve… esa madre venado le hizo algo a ese pecador, eso fue más que todos los miembros de iglesia que él había visto en el transcurso de su vida: Ella desplegó algo que era real.

71 Él dijo: “Billy, si Dios hizo ese venado, y Él la hizo una madre, y ella no tuvo miedo de morir por la causa”. Él dijo: “Billy, Billy, hazme un Cristiano como eso. Hazme un Cristiano, tan Cristiano como ella tiene de madre”.
Dios, esa es mi oración. Hazme un Cristiano, Señor. Si todo lo demás falla, hazme un Cristiano, Señor. Pon algo en mí que sea real. Toca a mi puerta, Señor. Dime el lugar de mi falla y donde estoy fallando. Entra, Señor, y abre las puertas de mi propia vida, abre mi vida privada, abre mis ojos, abre todo, Señor. Permíteme verte, el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Eso es lo que yo quiero.

72 Eso es lo que Cristo le quiere hacer a esta iglesia. No el darles más regalos. Uds. tienen demasiados de ellos, ahora. Lo que Él quiere hacer es darles de Él mismo. Amor, el amor de Dios, la abundancia de vida en sus corazones que les haga amar a todos, que les haga amarle a Él sin descanso.
Recuerden, la Biblia dice que cuando el Espíritu Santo salió para sellar aquellos para su reino, el Espíritu Santo le ordenó sellar únicamente aquellos que gemían y clamaban, día y noche, por las abominaciones que se hacían en la ciudad.
¿Puede alguien levantar su mano esta noche y me puede decir de un Cristiano, uno aquí en Greenville, que se postra sobre su rostro tan cargado por los pecados de Greenville, que gime y clama ante Dios día y noche? Díganme en dónde está esa persona, yo les podré mostrar la marca del Espíritu Santo.
Porque la Biblia dice: “Marca únicamente aquellos que gimen y claman por las abominaciones que se cometen en la ciudad”.

73 Ahora, puedo decir: “¿Puede mostrarme a alguien que pertenezca a la iglesia?”. Miles. “¿Puede mostrarme a alguien que grita?”. Miles. “¿Que hablen en lenguas?”. Miles. ¿Que obran milagros?“. Miles. Pero muéstreme uno que gime y clama por las abominaciones que se cometen en la ciudad.
¿Ven que tan mundanos nos volvemos? Saliendo, cortándose el cabello, usando los vestidos equivocados, bebiendo cigarrillos, o fumando, todas estas cosas.
¿Ven en dónde se encuentra todo? Bajamos la guardia, cedimos ante el pecado. Lo que necesitamos esta noche es escuchar ese llamado en nuestra puerta. “Regresa, oh, regresa a Mí. Si Mi pueblo sobre el cual Mi Nombre es invocado, si se reuniera y orare, entonces Yo escucharé desde el Cielo”.
Me pregunto mientras inclinamos nuestros rostros solo por un momento. Quisiera preguntarles…
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