S.594 58-0619E  ¿Podemos Ver A Jesús? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Podemos Ver A Jesús?

Greenville, South Carolina. E.U.A

58-0619E

1 Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Dios eterno, nuevamente es nuestro privilegio inclinarnos en Tu Presencia para pedir por Tu misericordia otra vez, sabiendo esto, que Tú no nos rechazarás. Porque ha sido dicho, y ha sido puesto en las Escrituras: “Si pidieres algo al Padre en Mi Nombre, será concedido”. Así que sabemos que Tú nos oirás, mientras venimos en Su Nombre Todo Suficiente. Y te rogamos que nos visites esta noche en una manera muy especial, al derramar Tu Presencia en cada corazón, redarguyendo al pecador para que se sienta avergonzado, y para traerlo al arrepentimiento, y para animar al hombre descarriado, para sanar al enfermo y al afligido. Y obtén gloria a Tu Nombre, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén. Pueden sentarse.

2 Esta mañana en el desayuno ministerial, yo le estaba haciendo la pregunta a los ministros que representan esta convención: “¿Debería yo dejar de predicar y orar por los enfermos las dos siguientes noches?” Y se decidió unánimemente por voto que yo debería orar por los enfermos. Yo siempre lo hago; yo no era un predicador para comenzar, así que ahora ciertamente lo sé.
Pero es un privilegio operar bajo la unción divina del poder supremo de Dios en sea cual fuere el ministerio que Él escogiere para que yo sirva. Yo simplemente sirvo lo mejor que puedo con todo lo que tengo para servir. Y confiando que algún día cuando todo haya terminado, Él diría: “Estuvo bien hecho”. Pues con todo lo que tengo para hacerlo, yo hice lo mejor que pude con lo que tenía. Así que, confío que Él entenderá y dirá: “Bien hecho”, lo cual es mi deseo.

3 Y ahora, esta noche, siendo que estamos un poquito atrasados… El hermano Joseph me estaba diciendo que ellos tuvieron un poquito de demora en el servicio. Y estaba parado en los escalones en oración hace unos momentos y pude ver algunos de mis buenos amigos, el hermano Hall, en la reunión aquí desde los alrededores de Chattanooga, y muchos de los otros ministros, y estrechar sus manos y conversar con ellos. Los oí a Uds. cantando esos buenos cantos antiguos del Evangelio, y eso hace algo en uno cuando uno oye esos buenos cantos chapados a la antigua.
Y ahora, esta noche, yo sólo… Antes que pueda comenzar a orar por los enfermos, primeramente debo darles a Uds. un respaldo para cambiar su manera de pensar del tipo de servicio evangelístico, a un tipo de evangelismo diferente, eso es, la sanidad del enfermo. Y quizás decir esto para que quede grabado: que la sanidad Divina ha sido criticada tanto muchas veces. Y la causa de ello es, debido a que ha sido manejada de tantas maneras diferentes. Pero la sanidad Divina es parte del Evangelio, pues fue incluida en la expiación. Si el Antiguo Testamento tuvo sanidad en él, seguramente, una expiación mejor incluiría sanidad Divina. La Biblia dice: “Él fue herido por nuestras rebeliones, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”.

4 Ahora, yo no creo que esta sanidad Divina signifique que un hombre tenga poder para sanar a otro. Ahora, yo quiero que traten de escuchar atentamente. Sé que hace calor; pero intentemos soportarlo por unos momentos, para que captemos el mensaje. Y si no sabemos cómo abordar este tema, entonces sería mejor que lo dejemos en paz. Pues nunca intentemos hacer algo a medias. Si uno simplemente llega a hacer una parte, pero hace lo que hace correctamente, cabalmente y completamente… Porque si Ud. no sabe para qué se está acercando a Cristo, y cómo acercarse a Él, entonces Ud. lo pasará por alto.
Ahora, sanidad Divina no es algo que cualquiera pueda hacer. Sanidad Divina es un acto de fe en una obra consumada, que Cristo consumó en el Calvario. Ningún hombre tiene poder para sanar. Todos sabemos eso. Él dijo: “No soy Yo quien hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Así que si el Hijo de Dios no tenía poder para sanar así a la ventura, o por su propia cuenta… “El Hijo no puede hacer nada en Sí mismo”, dijo Él. Y si Él no se atribuyó merito por sanar al enfermo, entonces cuántos más debiera cualquier hombre de éste día, o de cualquier otro día, abstenerse de honores de la gente que dice que Él sana al enfermo. Es absolutamente un error. Si yo pudiera sanarlo a Ud., yo también pudiera salvarlo. Porque está en la misma expiación donde la obra consumada fue completada en el Calvario por nuestro bendito Señor. Y es su fe personal en la obra consumada de Cristo en el Calvario que trae tanto salvación como sanidad.

5 Si yo preguntara aquí: “¿cuántas personas han sido sanadas por cinco años?” Varias manos se levantarían. “¿Cuántos han sido sanados… o, han sido salvos por veinte años?” Muchas manos se levantarían. Ahora, en un sentido, eso estuvo correcto, y en otro sentido estuvo incorrecto. Uds. no fueron salvos hace veinticinco años ni hace un año. Pero Uds. fueron sanados y salvados hace mil novecientos años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él puso fin al problema del pecado y al problema de la enfermedad. Porque allí Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados, y la cosa completa fue consumada en ese tiempo.
Y entonces, su fe personal en esa obra consumada obtiene la remuneración de lo que Él hizo por Ud. en el Calvario. De modo que Ud. fue salvado hace dos mil años, pero aceptó su salvación hace veinticinco años, hace una hora, o hace cinco minutos. Ud. fue sanado hace dos mil años, y puede aceptarlo ahora mismo.

6 Así que mi ministerio nunca ha sido muy efectivo en los Estados Unidos debido a que la gente ha sido entrenada a la antigua tradición judía de imponer las manos sobre los enfermos. Eso no fue nunca para los gentiles. Y a la gente americana se le enseña eso: imponer las manos sobre los enfermos.
Cuando la hija de Jairo estaba muerta, Jairo le dijo a Jesús, siendo él un judío: “Ven, pon Tu mano sobre mi hija y ella vivirá”. Pero cuando el hijo del gentil estaba enfermo, él dijo: “Yo no soy digno que entres bajo mi techado; sólo di la palabra y mi siervo”, seguramente, “vivirá”. Jesús se volteó hacia los judíos y dijo: “Yo no encuentro una fe como esa en Israel”.
Vean, la manera gentil es aceptar Su Palabra. Y esta es la Palabra de Dios. Y yo creo que toda parte de esto es la Palabra de Dios. Y yo sí creo que Dios puede hacer cosas que Él no ha escrito en la Palabra, pero a mí me gusta… para mí, hay lo suficiente allí con que tratar, sólo con lo que Él prometió. Ahora, yo no quiero ni algo menos ni algo más, pero quiero todas Sus promesas, porque Él murió para que yo las pudiera tener. De modo que la sanidad es una de Sus promesas.

7 En el Antiguo Testamento, muchos de Uds. eruditos aquí saben que ellos tenían una manera de averiguar si un profeta decía la verdad o no; o un soñador, si su sueño era de Dios o no. Ellos lo llevaban a él al templo y delante del Urim Tumin, que era el pectoral que usaba Aarón con las doce piedras en él. Y entonces cuando el profeta profetizaba, no importaba cuán real pareciera, si esa luz sobrenatural no parpadeaba—si la conglomeración de todas las luces juntas no daban una luz—entonces el profeta estaba errado. Independientemente de cuán bueno pareciera, estaba errado, y el soñador estaba errado.
Aunque al sacerdote no le pareciera que estaba correcto, y sin embargo Dios lo vindicaba con lo sobrenatural, esas luces parpadeando era recibido como siendo de Dios. Cualquiera de Uds. eruditos sabe eso. Ahora bien, en el Antiguo Testamento… Y ese sacerdocio terminó; ese Urim Tumin terminó con ese sacerdocio. Pero Dios tiene otro Urim Tumin para este sacerdocio, y ese es Su Biblia. Y si un predicador predica, un profeta profetiza, un soñador interpreta un sueño, cualquier cosa contraria a la Palabra de Dios, está errado. Pero si está en la Palabra, está correcto. “Cualquiera que quitare algo del Libro o le añadiere algo al Libro…” Por lo tanto, yo no quiero más de lo que Ella enseña, pero quiero todo lo que Ella enseña.

8 Así que de esa manera es la sanidad Divina. Está basada, no sobre alguna emoción, no sobre temblar, o algo de ese tipo, no sobre nada, sino aceptando lo que Dios le prometió a Ud., y que Jesús murió para que Ud. pudiera tenerlo. Nadie puede predicar el Evangelio correcta y claramente sin predicar la sanidad Divina. Ud. sencillamente no puede hacerlo. Porque la enfermedad es un atributo del pecado. Y Ud. no puede lidiar con la enfermedad sin lidiar con el pecado, porque la enfermedad vino como un atributo del pecado. Antes de que tuviéramos cualquier enfermedad, no teníamos pecado. Pero cuando tuvimos pecado, la enfermedad le siguió. Uds. tienen que lidiar con ambas juntas.
Permítanme decirlo de esta manera: Si un animal grande tuviera su garra en mi costado y me estuviera arrancando las costillas, el resto del animal no me estuviera molestando, pero que sólo fuera su garra, y él estuviera arrancándome las costillas. Ahora, yo no tengo un cuchillo para cortarle su garra; simplemente golpéenlo en la cabeza y eso mata a todo animal.
Bueno, así es con el pecado. Cuando Ud. mata al pecado, Ud. mata cada atributo que le sigue. Así que puede que Ud. no haya pecado, pero la debilidad de sus padres y de los padres de sus padres… El pecado es hereditario… quiero decir, la enfermedad es hereditaria en muchos casos. Y cada generación se vuelve más débil y más sabia, como dice la Escritura. Y así que por lo tanto, Ud. tiene que lidiar con la enfermedad y el pecado sobre la misma base de la expiación.

9 Ahora, mucha gente ha criticado mis reuniones, porque yo no oro por muchos, no pongo las manos sobre ellos, ni algo así tangible. No es necesario que yo ponga mis manos sobre nadie, ni es necesario que Ud. ponga sus manos sobre mí. Lo que es necesario es que Ud. ponga sus manos sobre Él. Es Él. Porque yo, yo soy su hermano; Él es su Señor. Así que, pongan las manos sobre Él; al hacer esto, aférrense a Su Palabra y digan: “Señor, yo lo creo”.
Ahora, muchas veces, la sanidad Divina está, más o menos, llegando a ser una cosa así como un concepto intelectual de sanidad Divina. Ud. nunca puede, no puede ser sanado nunca por un concepto intelectual de la sanidad Divina. Ud. pudiera estar envuelto en una emoción, como la Ciencia Cristiana. Pero no es un pensamiento; es una Persona. La sanidad Divina es algo que tiene que venir por una revelación de la muerte de Jesucristo en el Calvario, y que por Sus llagas Ud. fue sanado. Dios lo revela a Ud. en su corazón, no en su cabeza, sino en su corazón. Y entonces nada puede separarlo a Ud. de eso.
Para mostrar que es intelectual, la gente pasará por una línea de oración y cuando llega el próximo evangelista a la ciudad, ellos pasarán por esa línea de oración. Es como tocar un tótem. Eso no lo sana a Ud. Quédese quieto; mire hacia arriba; escuchen la Palabra y digan: “Dios, eso era para mí”. Así es como Ud. lo recibe.

10 Así que ahora, mi ministerio… Quizás hay muchos aquí que nunca habían estado en uno de nuestros servicios de sanidad. Mi ministerio no es tocar a la gente, sino lograr que la gente comprenda que Jesucristo es omnipresente, que Él está aquí ahora. El mismo que dio la promesa está presente ahora mismo. Y si Él quien está vivo después de mil novecientos años, está presente hoy, Él ciertamente sabe cómo cumplir Su Palabra. Y Él cumplirá Su Palabra si Uds. lo creen.
Ahora, vamos a abordar el tema, sólo por unos momentos en una manera ritualista, para tratar de mostrarles que las cosas que estamos enseñando no es un invento mítico, o algo misterioso; es algo que Dios prometió en la Biblia. Ahora, leamos algo de la Palabra; y como un mensaje de apertura para el pueblo, deseo leer de San Juan 12:20, y de Hebreos 13:8. Y dice así:
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Y en Hebreos 13:8 está escrito:
Jesucristo es el mismo ayer,… hoy, y por los siglos.

11 Ahora, yo quisiera hacer esta pregunta. Y seré lo más breve posible. Mi esposa me dijo que anoche había tal rebote que Uds. casi no escuchaban. Me pregunto si pueden oír bien así allá en la parte de atrás. Si pueden, levanten su mano. Arriba en los balcones, levanten sus manos si pueden oír. Eso está bien, excelente.
Ahora, que Dios nos ayude a abordar esto sanamente, reverentemente y Escrituralmente. Ahora, la Escritura dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, Jesús dijo: “Las Escrituras no pueden ser quebrantadas”. ¿Creen Uds. que esa es la verdad? Si es la verdad, entonces Él tiene que ser el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

12 Y estos griegos hicieron la pregunta, cuando subieron a la fiesta; ellos le dijeron a Felipe, un predicador: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”. No “Ver Sus obras”, no “Ver Su poder para sanar”; “Nosotros simplemente queremos ver a Jesús”. Y yo pienso que eso expresaría muy bien el sentir de cada persona aquí en esta noche: “Quisiéramos Ver a Jesús”.
Y si la Biblia dice que griegos obtuvieron su deseo, debido a que ellos fueron llevados ante Él y lo vieron. Entonces si Él es el mismo, y nuestros deseos son los mismos que el de ellos, entonces ¿por qué no podemos nosotros ver a Jesús? Ahora, eso suena fanático pero yo sólo estoy citando lo que dice la Palabra. Y si Dios no cumple Su Palabra, entonces no es la Palabra de Dios.
Ahora, Ud. no debe tomar la Biblia livianamente y decir: “Ella es un libro histórico y los tiempos de los milagros han pasado”. ¿De qué sirve hacer que una persona trate de calentarse con un fuego pintado? Si un hombre está muriendo de frío, y Ud. le da un fuego pintado para que se caliente, él no puede calentarse con un fuego pintado; él tiene que tener fuego para calentarse. ¿De qué sirve un Dios histórico, si Él no es el mismo Dios hoy? ¿De qué sirve un Dios de Moisés, si Él no es el mismo hoy? ¿De qué sirve un Dios que caminó por Galilea, y sanó a los enfermos, e hizo los grandes milagros, si Él no es el mismo Dios hoy? ¿De qué sirve un Dios de pentecostés, si Él no es el mismo Dios hoy? ¿De qué sirve que Ud. le dé a sus pajaritos canarios vitamina A y B para que tengan alas buenas y fuertes, y nunca lo deja volar? Vean, Él tiene que ser un Dios del tiempo presente si Él es Dios en lo absoluto. Porque Sus promesas son así.

13 Ahora, ellos dijeron: “¿Pudiéramos ver a Jesús?” Me hace recordar una pequeña historia de un muchacho en nuestra ciudad. Él comenzó a ir a la escuela dominical, como lo haría cualquier muchachito normal. Y él escuchó al predicador predicar acerca de lo grande que era Dios, y su corazón se llenó de emoción. Y un día él fue a su mamá y le dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”
Ella dijo: “¿Por qué no vas y le preguntas a tu maestra de la escuela dominical?”
La maestra de la escuela dominical dijo: “Yo no podría decirte; pregúntale al pastor”.
Y el pastor dijo: “Hijo, por supuesto que nadie pudiera ver a Dios. Ningún hombre puede ver a Dios y vivir”.
Bueno, eso no dejó exactamente satisfecho al muchachito. Y nosotros vivimos junto al río Ohio, y él acostumbraba ir a lo que llamábamos la Isla de Seis Millas saliendo de Louisville, con un anciano pescador que solía asistir a la iglesia. Y él tenía una barba blanca; y él iba con este anciano pescador a pescar. Y un día mientras estaba allá, vino una tormenta. Y después que pasó la tormenta… Ellos se habían metido dentro del matorral para evitar la tormenta; luego regresaron al río e iban navegando con una buena pesca de la red del pescador, y un arcoíris apareció dando hacia el este mientras ellos iban hacia el oeste.

14 Y el anciano pescador, mientras remaban su bote, el muchachito que estaba sentado en la popa del bote, notó que lágrimas bajaban por su barba canosa. Y él se entusiasmó, y corrió hacia el centro del bote, y se postró frente a las piernas del anciano pescador, y le dijo: “Señor, yo quiero hacerle una pregunta que al parecer el pastor, la maestra de la escuela dominical, mi madre, ni nadie me puede contestar. El Dios que hizo ese arcoíris, y el Dios que hizo todas las cosas que existen, ¿pudiera algún hombre verlo a Él?”
Y el anciano pescador, vencido por la declaración del niñito, lo abrazó, y bañó su cabecita con lágrimas, y dijo: “Dios bendiga tu corazoncito, querido; todo lo que he visto en los últimos cuarenta años ha sido a Dios”.
¿Por qué? Ud. tiene que tener a Dios por dentro antes de poderlo ver a Él por afuera. Y hay mucha gente que parece no entender lo que es Dios.
Pero Él tiene que entrar y mirar a través de sus ojos, usar sus ojos, y su mente, sus pensamientos, y su vista, su emoción: Todo tiene que estar controlado completamente por Dios. Y como dije la primera noche aquí: la puerta dentro de la puerta. Él debe ser Señor. Ahora, ciertamente si Dios está por dentro, Él puede expresarse a Sí mismo en una imagen en alguna parte en los arcoíris y en todo donde Ud. pudiera verlo a Él.

15 Una mujer en Louisville, Kentucky, hace unas semanas… La tienda completa de baratillo fue trastornada por una escena de emoción. Hubo una mujer que entró a la tienda de baratillo y ella tenía un muchachito de, oh, dos años de edad, me supongo, en sus brazos, o tal vez un poquito más. Y ella iba de mostrador en mostrador, agarrando cositas y diciendo: “Mira, amorcito; mira esto, amorcito”. Pero el muchachito sólo se quedaba así con la mirada fija.
Y ella iba a otro mostrador y agarraba algo y decía: “Mira, amorcito”. Y la gente que estaba en la tienda de baratillo empezó a fijarse en la mujer. Y ella se puso cada vez más histérica. Y finalmente, ella llegó a una cierta baratija, y ésta cascañeaba. Y ella la tomó. Y para un muchachito de su edad, su atención sería atraída hacia eso. Y ella la hizo sonar enfrente de su cara; ella dijo: “Mira, amorcito”. Pero el muchachito sólo se quedaba sentado allí y miraba fijamente. Y ella cayó exhausta dentro del montón de baratijas sobre el mostrador.
Y algunos de los que estaban parados allí cerca corrieron para ayudarla, y le dijeron: “Señora, ¿qué sucede?”
Ella dijo: “Oh, no, él no está nada mejor”.
Y ellos dijeron: “¿Qué quiere Ud. decir con que él no está nada mejor?”
Dijo: “El doctor hace un rato, él pensó que él estaba mejor”.
Dijo: “Vean, este es mi hijo, y él simplemente… Hasta donde saben los doctores, él es un niño normal. Pero él ha llegado a tal punto que no le pone atención a cosas que atraen a los niños de su edad. Y él simplemente se queda con esa mirada fija como que está paralizado en su mente”. Y dijo: “Él no está nada mejor, no está mejor”.

16 Y yo me pregunto si acaso esa no es la condición de la iglesia en esta noche. Que Dios… Uds. son gente cristiana; Uds. son gente que profesa conocer al Señor Jesús. Y Él ha presentado todo tipo de don delante de Uds. Y estos Estados Unidos de América supuestamente son una nación cristiana. Y grandes hombres han cruzado esta nación: Billy Graham, y Oral Roberts, y A. A. Allen, y muchos grandes ministros con grandes dones; y ellos lo han presentado delante de sus ojos, y ellos se quedan allí como que están paralizados, paralizados espiritualmente. Yo me pregunto qué piensa Dios de Sus hijos, cuando Él puede mostrarles a ellos Su presencia divina, y ellos aún así dicen: “Bueno, yo esperaré hasta que venga el hermano Allen, o el hermano Roberts, o el hermano Branham”.
No esperen a que ellos pasen; ellos son hombres. Jesús está aquí ahora mismo, mostrándose Él mismo ante Uds. como un Dios vivo. Y la iglesia se ha quedado mirando fijamente: “Pues, nosotros creemos, oh, sí, nosotros creemos”. Pero se ha vuelto tan común para la gente. Ahora, no tengo tiempo para hablarles mucho. Pero la Biblia está diciendo que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él tiene que ser el mismo.

17 Y ahora, yo creo que dije anoche que cuando Dios toma una decisión, es una decisión para siempre. Él no puede cambiar. Y la manera… Si yo dijera… si un pecador viniera a Dios y se arrepintiera de sus pecados, y Dios perdona al pecador, el segundo pecador que venga, Dios tiene que hacer lo mismo, o Él obró mal cuando salvó al primer pecador. Entonces si Cristo se manifestó Él mismo en la clausura de la dispensación judía… (Ahora, escuchen atentamente.) La manera que Él hizo cuando se manifestó a los judíos… porque ellos estaban esperando que Él viniera y fallaron en reconocerlo… ¿Es cierto eso?
Ahora, los gentiles no estaban esperando que Él viniera; en aquellos días nosotros éramos paganos, adorando ídolos. Pero al final de la dispensación de los judíos, cuando ellos lo habían rechazado a Él, la manera en que Él se manifestó al final de la dispensación judía, Él tendrá que hacer la misma cosa en la clausura de la dispensación gentil, o Él obró mal al manifestarse de la manera como lo hizo en Su poder al final de los judíos, y no lo haría en los gentiles. ¿Entienden claramente?

18 Ahora, el profeta dijo que: “Habría un día que no será ni noche ni día, pero que en el atardecer habría luz”. Ahora, ¿qué hemos tenido? El sol, geográficamente, sale en el este; la civilización se originó en el este, y ha viajado hacia el oeste. Y ahora está en la costa oeste. El este y el oeste se han encontrado. Yo prediqué sobre eso una vez en mis servicios evangelísticos, sobre el este y el oeste encontrándose.
Ahora bien, noten, el mismo sol que sale en el este es el mismo sol que se pone en el oeste. Y nosotros hemos tenido dos mil años de enseñanza de la Biblia, de iglesias—lo cual está bien. Hemos tenido un poquito de luz—no ha sido completamente de día—ya que ha sido un día tenebroso, un día como nublado. Hemos tenido suficiente luz para creer que Él es el Hijo de Dios, para aceptarlo a Él como Salvador personal, construir iglesias, formar organizaciones. Pero esa no fue la manera en que brilló en el principio.
Pero es tiempo del atardecer, y la luz se está poniendo en el pueblo occidental. El pueblo oriental fueron los judíos; el pueblo occidental son los gentiles. Y el mismo Hijo, no otro Hijo, el mismo Hijo de Dios que se levantó de los muertos está lidiando con el pueblo gentil hoy de la misma manera que Él lidió con los judíos, con el bautismo del Espíritu Santo manifestándose Él mismo a través de Su iglesia—no otra—la misma.

19 Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo soy la vid; vosotros sois los pámpanos”. Ahora, la vid no lleva fruto; la vid únicamente le da energía al pámpano; y el pámpano lleva el fruto. ¿Saben eso? Si Uds. fueran a una vid de calabaza, Uds. obtienen una calabaza, si es una vid fértil. Y si a una de melón, Uds. obtienen un melón. Si van a una vid de uvas, Uds. obtienen uvas.
“Aquí está: Y cuando Ud. viene a la iglesia, Ud. debiera encontrar a Cristo. Pero ¿qué encuentra Ud. en Su Viña? Encuentra denominación, discusión, pelea, contención, todo lo demás excepto el fruto de Cristo. Jesús dijo: ”Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Un poquito y el mundo (cosmos, “el orden mundial”)… el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis, porque Yo (y Yo es un pronombre personal)… Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo“. La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

20 Ahora, hay solamente tres razas de gente; todos sabemos eso. Eso es judío, gentil, y samaritano. Y un samaritano es mitad judío y mitad gentil. Eso es el pueblo de Cam, Sem y Jafet, los tres hijos de Noé, de donde comenzó la raza humana después de la destrucción antediluviana.
Ahora, noten, tanto judío como samaritano, que era mitad judío y gentil, esperaban la venida del Mesías, pero los gentiles no; ellos eran romanos paganos y lo demás. Pero ellos esperaban la Venida del Mesías. Ahora, si el Mesías vino en su día y se manifestó de cierta manera, Él tiene que hacer lo mismo a los gentiles, o Él hizo mal al manifestarse allá atrás de esa manera. Si Él nos deja a nosotros seguir hacia la eternidad sin hacer la misma manifestación, Él entonces… Nos permite simplemente decir: “Bueno, porque nosotros somos la iglesia; nosotros somos esto; somos la iglesia más grande; somos la iglesia más poderosa; somos la mejor iglesia bíblica”,… y cosas así, y nos permite avanzar hacia la eternidad sin manifestarse Él mismo…

21 Ellos tuvieron la misma cosa, los Fariseos, Saduceos, Herodianos y demás. Pero Él vino y jamás se puso al lado de ninguno de ellos. Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean. Pero si hago las obras de Mi Padre, entonces crean las obras”. Y observen, cuando Él se fue; “Como el Padre me ha enviado, así os envío Yo a vosotros”. Y el Padre que lo envió iba con Él, y estaba en Él. Y el Cristo que envía al hombre va con él y está en él: Jesucristo en Su iglesia, dando energía a Sus ramas y produciendo el mismo fruto que Él produjo cuando Él estuvo aquí en la tierra. Cuando Él viene a la iglesia en los últimos días, Él viene en la plenitud de la luz del Hijo.

22 Ahora, hay una sola manera en que pudiéramos ser justos, al explicarlo. Si yo dijera: “Uds. metodistas, ¿qué piensan Uds. acerca de Él?”
“Seguro, Él es el mismo ayer. Pero verá, nosotros no creemos esto, y no creemos aquello”.
A los presbiterianos: “¿Qué de Uds.?” La misma cosa. Pentecostés: “¿Qué de Uds.?” La misma cosa. Los presbiterianos dicen: “Bueno, nosotros creemos que guardamos la Palabra de Cristo; eso lo concluye”.
Muy bien: “¿Qué acerca del bautismo del Espíritu Santo?”
“Oh, nosotros no creemos eso; eso fue para otra edad”.
¿Qué de Uds. los bautistas? “Nosotros creemos que debemos ser bautizados por inmersión. Cree en el Señor Jesucristo, y tú y tu casa serán salvos y sean sumergidos”.
“¿Qué acerca del Espíritu Santo?”
“Nosotros recibimos el Espíritu Santo en el mismo momento que creemos”.
Pablo no está de acuerdo con Uds. Él dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Y yo soy un bautista. Pero yo soy un bautista pentecostal.
Ahora, Uds. pentecostales, ¿qué dicen Uds.? “Oh, gloria a Dios, hermano Branham, nosotros recibimos la plenitud cuando hablamos en lenguas”.
Uds. no la recibieron; eso es exactamente correcto. Mírenlo de frente; esa no fue la manera como Él se manifestó allá en el pasado a la iglesia. Aunque Él sí habla a través de lenguas; yo creo en el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas; pero eso no lo es todo. Correcto. Si tuviéramos tiempo, me gustaría predicar sobre la colocación de un hijo y averiguar si es correcto o no por medio de la Escritura.

23 Noten, ¿qué hizo Él entonces en los días pasados? Ahora, hay una sola manera de hacerlo—no tomar lo que dice la bautista, lo que dice la pentecostal, o lo que dicen los metodistas. Eso debiera concluirlo. Ahora, estamos leyendo de San Juan 12; regresemos al capítulo 1 de San Juan y averigüemos lo que Él hizo. Y si podemos averiguar lo que Él era ayer, Él tiene que ser el mismo hoy.
Ahora, recuerden, Él se manifestó Él mismo a los judíos; tengan eso en mente. Los judíos, ningún gentil. Él no fue a los gentiles, y les prohibió a Sus discípulos que fueran a los gentiles. ¿Recuerdan eso?
¿Por qué? Esta es nuestra edad; aquella fue la edad de ellos. Los gentiles no lo estaban buscando a Él; los judíos sí. Ahora, les estamos hablando a los judíos. Ahora, aquí está Él en el capítulo 1 de San Juan. Vemos que cuando Él fue ungido, y comienza Su ministerio terrenal, que Él empezó orando por los enfermos. Y Él encontró a un hombre llamado Andrés. Y Andrés fue rápidamente y buscó a su hermano, que era Pedro, conocido entonces por el nombre de Simón.
Y cuando él trajo a Simón… Ahora recuerden, este Simón era un pescador. La Biblia dice que él era ignorante y sin letras. Hermano, eso golpearía a todos sus seminarios y escuelas en la cabeza allí mismo. Y a este hombre le fueron dadas las llaves del Reino de Dios: un pescador ignorante y sin letras.

24 Ahora, yo no estoy tratando de apoyar la ignorancia, pero estoy tratando de decirles: que Uds. están poniendo demasiado énfasis en la educación y teología, y no lo suficiente en Dios y Su Omnipresencia y Poder. Este hombre, dice la Biblia, que era ignorante y sin letras. Los escritores de la historia dicen que él ni siquiera conocía su propio nombre firmado delante de él. Y sin embargo le agradó a Dios tomar algo de la nada y hacer algo con él. Y Él le dio a ese hombre las llaves del Reino del Cielo.
Ahora, cuando Andrés encontró… fue a buscar a su hermano y dijo: “Ven a ver, encontramos al Mesías”. Ahora noten, aquí viene—no un gran teólogo como Caifás o alguno de los sacerdotes; ellos nunca lo hubieran creído. Pero él buscó a un hombre ignorante, y él llegó ante la Presencia de Jesús. Ahora, vigilen lo que dijo Jesús cuando él encontró a este hombre, miren, un judío, un pescador ignorante. Y Él dijo: “Tu nombre es Pedro… o, Cefas, y el nombre de tu padre es Jonás”.

25 ¿Qué creen Uds. que pensó ese hombre ignorante, cuando ahí estaba un hombre que jamás lo había visto en toda su vida? Estoy leyendo de San Juan 1. Cuando este pescador ignorante llegó a la Presencia de Jesucristo, Jesús le dijo cuál era su nombre y cuál era el nombre de su padre. ¿Lo dice la Biblia? Cualquiera que lo haya leído. ¿Qué cree Ud. que él dijo? Ahora, eso era Jesús ayer. Esa fue la manera como Jesús se manifestó al judío.
Y más adelante a Pedro le fue dada la llave del Reino. Entonces un individuo llamado, Felipe, fue convertido el mismísimo día. Bueno, él estaba tan entusiasmado, a tal punto que rodeó la montaña, quince millas detrás de la montaña. Creo que esa es la medida correcta, según me dicen. Y él vino a una casa… Dramaticémoslo para que los niños lo capten.

26 Él llega a una casa de su amigo. Esa es una buena señal de que él fue convertido; él quería contarle a su amigo al respecto. Un hombre y una mujer, muchacho o muchacha, que realmente llega a ser convertida, es el primer lugar en la vida, todo lo que ellos pueden pensar es acerca de Jesucristo. Eso es lo que a mí me preocupa, la condición de la iglesia hoy, al ver que estamos paralizados en esas cosas. Debiéramos estar fogosos, entusiasmados, ardiendo. La primera cosa en la mañana y la última cosa en la noche, y durante todo el día: en mi corazón, en mi mente, todo el día.
Pero la cosa de ello es, que nosotros cumplimos con nuestra religión de vez en vez cuando un evangelista llega a la ciudad, y vamos a la iglesia. Y quizás el domingo por la mañana si no están pasando un buen programa en la televisión, pues, nosotros iremos a la escuela dominical, y… ¿Ven Uds.?, eso ya no está en nuestros corazones; el fuego se ha apagado. Y cualquiera sabe, en el templo antiguo de Roma—Avesta—cuando el fuego se apagaba, la gente se iba a casa. Yo pienso que es tiempo de irse a casa cuando el fuego se apaga en altar de Dios; es tiempo de cerrar la iglesia y regresar y comenzar otra vez.

27 Y noten, este hombre estaba tan emocionado, que rodeó la montaña. Puedo verlo tocar en la puerta. [El hermano Branham toca en el púlpito.] Y la esposa fue a la puerta, y él dijo: “¿Está Natanael aquí?”
“Oh”, ella dijo: “Estamos contentos de verte, Felipe. Él acaba de salir a dar un paseíto por el jardín”.
Y éste fue por el jardín, y él escuchó algo allí en los arbustos haciendo ruido. Se acercó muy despacito, y allí estaba su amigo Natanael orando: “Oh, Jehová, ven y sé misericordioso con nosotros y envíanos un libertador”. Puedo ver a Felipe parado allí, desde luego un caballero cristiano; él no quiso interrumpir su oración, mordiéndose las uñas, y diciendo: “Oh, ¿por qué él no se apura? Sencillamente no puedo esperar para decirle algo”.
Así debería ser la iglesia; así debería estar la iglesia: simplemente esperando la oportunidad. Pero hoy nos retraemos y decimos: “Ese es el trabajo del predicador”. Es el trabajo de Ud. Es el trabajo de todos.

28 Y él esperó. Al poco rato Natanael dijo: “Amén”. Se levantó y empezó a limpiarse el polvo de la ropa. Y él se dio la vuelta y dijo: “Felipe, estoy contento de verte”.
Él no dijo: “Hola, Natanael”. Él dijo: “Ven a ver a quién hemos encontrado”. Allí lo tienen: sin tiempo para saludar; es “Ven a ver a quién hemos encontrado”. El problema es, que nosotros tenemos que tener una fiesta social y una asociación ministerial para reunirnos. Oh, hermanos, el mensaje es: “Ven y ve a quién hemos encontrado”. Y yo puedo ver a Natanael, mientras lo mira a él bastante asombrado. “A Jesús de Nazaret, el Hijo de José”, dijo, “Ven y ve”.
Miren, puedo ver a Natanael, un hebreo leal, salido de la iglesia presbiteriana, o de alguna iglesia de aquel día, Uds. saben. Él dijo: “Ahora, espera un momento, Natanael; yo sé que tú eres un hombre justo, tú debes haberte ido al extremo, hijo”. Cualquiera que encuentra a Cristo, ellos piensan que se fueron al extremo“. ”Tú debes haberte ido al extremo, hijo. ¿Qué te pasa? ¿Tú me quieres decir que este individuo galileo de Nazaret es del cuál tú estás hablando? Bueno, si el Mesías viniera, Él vendría a Caifás, nuestro sacerdote, y Él diría, Caifás, Yo soy el Hijo de Dios; Yo soy el Logos; Yo soy el Cristo. Y entonces el sumo sacerdote convocaría a todos los sacerdotes y diría: Aquí está Aquél a quien hemos esperado. Así es como sería“.

29 Eso es lo que Uds. presbiterianos piensan. Eso es lo que Uds. católicos piensan. Y eso es lo que Uds. pentecostales piensan. Uds. los católicos piensan que si Cristo viniera a manifestarse en este día, que Él tendría que venir al papa. Y algunos de Uds. presbiterianos piensan que Él tendría que venir a su obispo. Y Uds. pentecostales piensan que Él tendría que venir al presbítero de distrito. Pero Dios va a quién Él quiere ir, y no es asunto de nadie. Él simplemente se manifiesta Él mismo.
“¿De Nazaret pudiera salir algo bueno?” dijo él. “Pues, tú debes haber ido a… Tú debes haberte confundido en algo. ¿De Nazaret pudiera salir algo bueno?”
Yo pienso que él le dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera dar; él dijo: “Ven y ve”. No se quede en casa a criticar, porque su iglesia no esté cooperando, pero venga y vea por Ud. mismo. Esa es la manera de averiguar algo. Venga, averigüe por sí mismo.

30 Por el camino… Desearía que tuviéramos tiempo para quedarnos en ello por un ratito. Pero por el camino, mientras esos dos hombres caminaban, puedo oír a Natanael decir: “Ahora, espera un momento, Felipe, ¿qué tú…?”
Oigo a Felipe decir: “Oye, Natanael, quiero decirte algo. ¿Recuerdas esa vez que tú le compraste esos pescados allá en el río, a ese anciano llamado Simón?”
“Sí, lo recuerdo”.
“Oh, ese hombre que no podía firmar ese recibo para ellos”.
“Sí”.
“Sabes, cuando él llegó delante del Señor, Jesús le dijo que su nombre era Simón. Y ¿recuerdas a su padre sentado allá sobre aquel tronco donde él te presentó; su nombre era Jonás?
“Sí, yo recuerdo eso”.
“Bueno, cuando éste Simón llegó ante la Presencia de Jesús, Jesús le dijo: Tú eres Simón, y el nombre de tu padre es Jonás. Tú sabes, Felipe… O, Natanael, no me sorprendería que cuando tú llegues ante Su Presencia Él te diga que tu nombre es Natanael también”.
“Ah, mira, espera un momento, Natanael… o, Felipe, mira, no intentes envolverme con ese fanatismo”.
“Yo no te estoy envolviendo con ningún fanatismo. Mira, escudriña las Escrituras y averigua si esa no es la manera en que el Mesías ha de venir, averigua si eso no es correcto”.

31 Después de un rato ellos se acercaron, y allí estaba Jesús parado en la línea, la línea de oración, orando por los enfermos. Ahora, esto fue Jesús ayer. Allí en la audiencia dentro de la línea de oración, dondequiera que estaba… Él quizás no vino en la línea de oración; él pudo haber estado simplemente en la audiencia. Sin embargo, cuando Jesús lo vio, Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Ahora recuerden, Uds. dijeron: “Él supo por la manera en que él estaba vestido”. Oh, no, todos los orientales vestían igual. Él pudo haber sido un griego; pudo haber sido árabe; todos ellos vestían con turbantes y con sus vestiduras largas igualitos; todos ellos eran gente de tez oscura. Pero Él dijo: “Tú eres un Israelita, no solamente un israelita”, pero, “en ti no hay engaño”.
Y aquello asombró a ese judío. Escuchen a ese judío; él dijo: “Rabí (significa maestro), Rabí, ¿cuándo me has visto? ¿Cómo sabes Tú que yo soy un israelita y un hombre honesto?”
Jesús dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo del árbol, Yo te vi”. ¡Qué ojos! ¿Es esa la verdad?

32 Eso era Jesús ayer, manifestándose Él mismo a los judíos. Si esa es la manera como Él se manifiesta a los judíos, Él está obligado a la misma cosa. Si se ha de tomar una decisión, y Él la toma en una cierta manera, Él tiene que tomarla igual la próxima vez, porque Dios es infinito y no puede cambiar. Tiene que hacerlo. Ahora recuerden, eso nunca fue hecho a un gentil; a un judío.
Y ahora, este hombre sobre quien fue obrado el milagro… Ud. dice: “¿Eso fue un milagro?” Mucho más grande que lo que sería sanar a un hombre en una silla de ruedas. Un hombre bajo emoción podría levantarse de una silla de ruedas de un brinco, pero eso nunca podría ocurrir aparte de un poder espiritual.
Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios”.
¿Cómo supo él que Él era el Hijo de Dios? Él era un teólogo; él lo estaba esperando. Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “Porque te dije que te vi debajo del árbol, ¿me crees? Entonces puedes ver mayores cosas que ésta; ven, sígueme”.

33 Él era un creyente. Pero por supuesto, allí estaba el ortodoxo solo, esos grandes, grandes bautistas, presbiterianos, luteranos, y pentecostales, que tenían todos los títulos, (Uds. saben), parados allí. Bueno, ellos tenían que tranquilizar a su congregación de alguna manera. Ellos dijeron: “Este hombre es beelzebub; él es un adivino”. Ellos tienen que llamarlo alguna cosa; ellos no lo pueden entender. Ellos tienen que atribuirlo a algo. Y ellos dijeron: “Este hombre tiene telepatía mental. Él es un adivino. Y Él hace esto por el espíritu del diablo”.
Jesús se volvió y dijo: “Uds. dicen eso en contra Mía; Yo los perdono. Pero cuando el Espíritu Santo venga y haga la misma cosa, una sola palabra en contra jamás será perdonado ni en este siglo, ni en el siglo venidero”. Ahora, ¿qué de eso? Profetizando que el Espíritu Santo vendría y haría la misma cosa, y una sola palabra contra ello… Con razón estamos listos para juicio. Cuando el Espíritu Santo ha venido para hacer la misma cosa, una sola palabra jamás será perdonada ni en este siglo ni en el siglo venidero.

34 Luego deseo tomar una persona más. Había otra nacionalidad de gente; ellos eran samaritanos. Y cualquiera sabe que el samaritano se aferraba a la religión judía; ¿sabían eso? Cierto. San Juan, sé que estoy en San Juan capítulo 3; voy a ir a San Juan 4. En San Juan 4 Él tenía necesidad de pasar por Samaria. Él estaba cansado en Su camino; Él se sentó junto a un muro, una pequeña panorámica así. Si cualquiera de Uds. ha estado alguna vez allá en Samaria y han visto el pozo; es una bomba pública… o pozo, donde la gente del pueblo va a sacar agua. Él se sentó. Eran como las once del día, o las doce. Él envió Sus discípulos a la ciudad a comprar comida.
Mientras Él estaba sentado allí descansando, siendo que Él estaba cansado… Ahora noten, Él tenía necesidad de pasar por allí. Y en San Juan 4 Él estaba sentado frente a este pozo, y una mujer salió. Digamos que ella era una mujer bonita, joven, en sus veintes, muy bonita, y una persona de aspecto encantador, y ella salió. Ella había tomado un camino que era equivocado; había estado viviendo en adulterio, como lo llamamos hoy: una prostituta. Y ella salió al pozo para buscar agua. Tal vez fue porque ella había dormido toda la mañana, había estado despierta toda la noche. O quizás el hecho real de esto es que, ella no podía venir allí donde estaban las mujeres decentes; ella era una desechada. En aquellos días las marcaban. ¿Qué tal si las marcaran hoy? Uds. ciertamente verían una gran segregación.

35 Así que entonces cuando ella salió a buscar agua, ella tomó… Si Uds. han estado alguna vez en el oriente, ellos cargan como un jarrón, me parece a mí, el cual tiene un cuello largo y dos ganchos alrededor así. Y yo he visto mujeres ir al pozo, ponen una pequeña soga, un pequeño gancho alrededor, bajan la polea, sacan uno de esos grandes jarros como de cinco galones, van por la calle, conversando, y riéndose, moviendo la cabeza de un lado a otro, conversando como lo hacen las mujeres, Uds. saben. Van caminando así, y no derraman una sola gota de agua, van caminando y conversando.
Y esta mujer vino, y ella iba a bajar en cubeta para sacar agua. Y vino una voz que le dijo: “Mujer, tráeme de beber”. Y ella miró alrededor, y vio a un judío allí. Ahora recuerden, había una segregación en esos días.

36 Así que, ella lo miró y vio que era un judío. Ahora, Él solamente tenía treinta… como treinta años de edad, pero la Escritura dice que Él lucía como cincuenta. ¿Cuántos saben eso? San Juan 6, dice: “¿Tú dices que has visto a Abraham, y no tienes más de cincuenta años de edad? Ahora sabemos que tienes un demonio” ¿Ven?
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Vean, Su obra, quizás, le había quitado Su juventud. Pudiera haber estado encaneciéndose un poquito. Pero Él estaba sentado allí frente a la bomba… o frente al muro, donde las vides crecen sobre el muro. Y ella dijo: “Señor, Tú eres un judío, y yo soy una mujer de samaria; nosotros no tenemos tratos unos con otros. No es costumbre que Tú me pidas a mí nada”.
Él dijo: “Mujer, si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daré agua que tú no tienes que venir a sacar aquí”. Ahora, ¿qué estaba Él haciendo? Haciendo contacto con su espíritu.
Y ella dijo: “Bueno, Tú dices que se adore en Jerusalén, y nuestro padre… ¿Tú dices que eres mayor que Jacob nuestro padre?” Vean, llamando a Jacob su padre, igual que el judío. “Nuestro padre Jacob cavó este pozo; él bebió de él; su familia bebió de él; su ganado bebió de él, y ¿Tú tienes agua que es mayor que esto?”
Dijo: “Pues, el agua que Yo doy, está por dentro, borboteando”.

37 Y la conversación continuó hasta que Él encontró cuál era su problema. Ahora recuerden, Jesús ayer, a los samaritanos que estaban esperando la Venida del Mesías—los desechados.
Ahora, ¿qué sucedió? Cuando ella miró de nuevo, Él dijo: “Anda a buscar a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco maridos, y con el que ahora estás viviendo no es tuyo; tú dijiste bien”.
¿Qué dijo ella: “Este hombre es beelzebub; este hombre tiene un espíritu maligno; él es un adivino?” No, ella conocía más acerca de Dios, siendo una prostituta, que lo que saben la mitad de los predicadores de esta ciudad. Eso es correcto, verdad. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”.

38 Ahora, si Uds. investigan esa palabra, quiere decir el Profeta, el Mesías: “El Señor vuestro Dios levantará un Profeta como Yo”, dijo Moisés.
Ella dijo: “Me parece que Tú eres un profeta. Nosotros…” Escuchen: “Nosotros los samaritanos, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos mostrará estas cosas”. Ella sabía que esa era la señal del Mesías. Ella dijo: “¿Pero quién eres Tú? Tú debes ser Su profeta. Pues nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Pero Tú, ¿quién eres?”
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella soltó el cántaro y se fue a la ciudad. Y ella dijo: “Venid, ved a un hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No es éste el Mesías?”
Si eso es el Mesías ayer, la señal del Mesías, Él es el mismo hoy, es la misma señal a la iglesia gentil. Él no nos puede dejar pasar sólo con teología y uniéndonos a iglesias. Él tiene que manifestarse Él mismo en la clausura de la edad gentil así como lo hizo en la edad judía, y ante los samaritanos, o ante aquellos que le estaban esperando. Nosotros ya hemos tenido dos mil años de enseñanza. Nuestra edad está terminando. ¿Cuántos estarán de acuerdo con eso, que la edad gentil está terminando?

39 Si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, si Él se dio a conocer tanto a judío como a samaritano. Y si una sola vez a los gentiles… Escudriñen las Escrituras. Y a través de los dos mil años, ni una sola vez ha sido hecho sino hasta los últimos años. ¿Por qué? El sol se está ocultando, el Mesías ha regresado a Su iglesia, dándoles a Uds. el bautismo del Espíritu Santo, y bendiciéndolos a Uds., y tratando que Uds. miren hacia arriba, pues vuestra redención se está acercando. Y la iglesia…
Dios arroja Sus dones delante de la Iglesia, y la iglesia se queda como el muchachito, paralizada. Oh, Dios, ten misericordia de nuestras almas pecaminosas. Si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos… ¿Recuerdan lo que Él dijo? Hay una Escritura más que quiero citar y es esta: San Juan 5:19; no la olviden, 5:19. Jesús fue al estanque de Betesda. Allí había hombres lisiados, multitudes, miles de ellos, más de los que están sentados aquí en esta noche, cojos, ciegos, tullidos y secos. Él fue directo a ese estanque y no tocó a uno solo, y miró alrededor hasta que encontró a un hombre que estaba acostado en un jergón. Ahora, Uds. sureños saben lo que es un jergón; yo fui criado en uno, y un pequeño jergón colocado frente a la puerta.

40 Y éste hombre estaba acostado en un jergón. Él no estaba paralizado; él no estaba cojo; tampoco estaba manco; él tenía una enfermedad. Pudiera haber sido problema de la próstata; pudiera haber sido tuberculosis. Era de tiempo; él la había tenido por treinta y ocho años. No lo iba a matar. Y Jesús le dijo: “Señor, ¿quieres ser sano?”
¿Por qué no el hombre que está por acá? ¿Por qué no éste aquí que está paralizado? Y él dijo: “No tengo a nadie que me meta en el agua. Yo no puedo correr mucho. Cuando yo voy alguien se me adelanta y se mete en el agua”.
Él dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”.
Él nunca discutió nada, levantó su cama, la puso sobre su hombro y se fue caminando. Los judíos lo interrogaron. Ellos interrogarían hoy. La iglesia interrogaría hoy. Escuchen lo que Él dijo, San Juan 5:19; no lo olviden, 5:19: “De cierto, de cierto (eso es absolutamente, absolutamente.), os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que Él ve hacer al Padre”. No lo que Él oye al Padre hacer, no lo que ha revelado la voluntad del Padre, pero “lo que Él ve hacer al Padre”. Las Escrituras no pueden ser quebrantadas. O Jesús dijo la verdad allí o contó un cuento. Él dijo que Él no hacía una sola cosa hasta que primero el Padre le mostraba por una visión qué hacer. Si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él tiene que hacer lo mismo que hizo allá. ¿Lo creen?

41 Creo que Billy dijo que él repartió una cantidad de tarjetas de oración. Algunos de Uds. no estarán en la plataforma. Ahora, estamos a punto de llamar esas tarjetas a la plataforma. Uds. han estado aquí bastante tiempo; todavía es temprano. Uds. solían ir a los bailes y quedarse toda la noche cuando estaba más caluroso que esto. Si Ud. alguna vez va al infierno, Ud. desearía tener una oportunidad de sentarse en un lugar caluroso como éste. Ellos no tienen ventiladores, y no hay aire acondicionado.
Escuchen, quiero decir algo aquí. Hubo una mujercita, una vez, que creyó que Él era lo que Él dijo que era. Y ella se deslizó a través de una multitud y tocó Su manto, y fue y se sentó, o se quedó de pie, o lo que sea que ella hizo. Y Jesús se detuvo. Ahora, escuchen atentamente. Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?”
Pues, Pedro lo reprendió. Puedo imaginarme a Pedro diciendo algo así: “Señor, mírame bien; ¿qué pasa contigo? ¿Quién te tocó? Cuando hay aquí al menos mil personas palmeándote en la espalda y estrechando Tu mano, ¿qué te tocó? ¿Qué pasa que dices, Quién me tocó?”
Pero Jesús dijo: “Yo percibo que me debilité”. “Virtud salió de Mí”, dice la versión King James, lo cual virtud es “fuerza”. “Yo me debilité; algo salió de Mí”.

42 Oh, hermano, deje de pensar que porque Ud. pertenezca a la Iglesia de Dios, a las Asambleas de Dios, la Unidad, la Dualidad, la Trinidad, o a la Independiente, o la Bautista, o Metodista; tóquelo a Él con la clase de toque que lo tocó aquella mujer.
Y ella lo tocó a Él; Él dijo: “Yo me he debilitado”. Esa es la clase de toque con el que Uds. gente de Carolina del Sur deben tocarle. “Yo me debilité”. Y Él miró alrededor; no podía encontrarla. Vean, esa mujer, su fe estaba jalando. Él miró hacia la audiencia, y le dijo a la mujer su condición—ella tenía un flujo de sangre—y dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Es correcto eso? Eso era Jesús ayer.

43 ¿Cuántos aquí, lectores de la Biblia, saben que el Nuevo Testamento, el libro de Hebreos dice, que Jesucristo, ahora mismo, en esta misma hora, es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades? Bueno, si Él es un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades, y es el Sumo Sacerdote que fue en aquel entonces, ¿no tendría Él que actuar igual a como Él actuó allá para probar que Él es el mismo Sumo Sacerdote? Si Él lo hiciera de otra manera, pudiera ser un sumo sacerdote distinto. Pero si Él es el mismo, Él tiene que actuar igual. ¿Es correcto eso?
Ahora, si Él viene a la audiencia en esta noche, los próximos diez o quince minutos lo dirán. Si Él viene a esta audiencia y prueba que Él está aquí, el mismo Jesús, ¿cuántos de Uds. que no le conocen a Él, dirían: “Yo lo recibiré a Él como mi Salvador?”, y Uds. que sí lo conocen a Él, dirán: “Yo lo amaré a Él más, si hay una posibilidad para que yo lo ame más”. Levante su mano… [Espacio en blanco en la cinta].

44 Oremos. Señor Dios, hace calor y estamos sudando, pero Tú bajaste una vez en un horno ardiendo para hacerle saber a tres hombres que Tú eras el Hijo de Dios. Tú nunca fallas; Tú eres Dios. Y yo ruego, Padre, que en esta noche Tú recompenses a este fiel grupo de personas que están sentados aquí en este auditorio caluroso, abanicándose, el sudor corriendo de sus bebés, y secándoles sus frentecitas, y padres ancianos enfermos, y madres ancianas postradas allí enfermas. Niños… Ellos están esperando, Señor, porque hay algo en ellos que les dice que hay ayuda más adelante. Ellos se están abriendo paso a través del desierto para llegar al pozo de agua.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquél que cree en Él no se pierda, sino que pueda encontrar las aguas de vida gratuitamente”.

45 Oh, Señor, envíalo a Él en medio de nosotros esta noche como aquella Roca en una tierra calurosa, como el refugio en el tiempo de tormenta, el Jesús que fue ayer, y que es el mismo hoy, y será para siempre. Señor, estos son Tus pámpanos. Vigorízalos por medio de Tu Espíritu esta noche, siendo la Vid. Entra en el pueblo. Señor, ven a mí y ayúdame.
Y el don que Tú me has dado, Señor, muévelo delante del pueblo, mientras yo me rindo a mí mismo. Y no importa cuánto Tú pudieras obrar a través de mí, si el pueblo no lo cree, jamás funcionará. Pues cuando Él vino a Su propia ciudad, muchas obras poderosas no pudo Él hacer a causa de la incredulidad de ellos. Dios, que no sea así en Greenville. Este pequeño número de personas que están reunidas aquí en esta noche, que ellos vean al Señor Jesús en Su poder y Su resurrección.
Y cuando dejemos este edificio esta noche, que la gente por el camino a casa diga como aquellos que venían de Emaús. Jesús había estado muerto, sí, pero Él había resucitado. Él había conversado con ellos todo el día y ellos no lo sabían. Pero esa noche cuando Él estaba a solas con ellos y cerró la puerta, Él hizo algo que ningún otro hombre podía hacer. Él hizo un milagro delante de ellos, igual a como lo hizo antes de Su crucifixión; y ellos supieron que era el mismo Jesús. Y ellos con corazón alegre y rápidamente volvieron a los discípulos, diciendo: “Verdaderamente, el Señor Jesús ha resucitado de los muertos. Y ¿no ardían nuestros corazones dentro de nosotros mientras Él nos hablaba por el camino?”

46 Señor, que esa sea la historia de cada persona aquí en esta noche. Mientras dejamos el edificio, que podamos decir: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros, mientras Él nos hablaba por el camino?”
Y haz algo esta noche, Señor, en esta edad gentil, aquí ahora, así como lo hiciste en la clausura de la edad judía, y en la edad samaritana. Yo ciertamente, Señor, con todo mi corazón, he hecho lo mejor que sé, para explicarle al pueblo que estamos en el fin. Ellos ven que no es algo que alguien ha inventado; es una promesa de Dios. Y concédelo, Señor, y que sus mentes no estén paralizadas al hecho de que Tú estás en alguna otra parte y que Tú no estás en existencia, sino hazles saber que Tú eres el mismo y que la sanidad ya ha sido efectuada en el Calvario. Y que si Tú cumples una promesa, Tú las cumples todas. Concédelo, Señor, que grandes cosas sean logradas, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

47 Gracias por su bondad y por sentarse aquí todo este tiempo, y yo tomando cuarenta y cinco minutos (o, no, más que eso) para explicar esto, a lo mejor de mi entendimiento. Dios les recompense.
Si hubiere una manera en que yo pudiera salir allí y sanar a una persona, yo lo haría. ¿Uds. creen eso? Yo ciertamente lo haría.
Mucha gente piensa que yo soy aislacionista, porque no estoy con la gente. Amigos, Uds. no pueden ser un servidor del hombre y un servidor de Dios al mismo tiempo. Yo tengo que mantenerme alejado de la gente para poder ser un servidor de Uds., para amarles y servirles. Nosotros tendremos tiempos suficientes juntos cuando crucemos el río más allá. Todas las edades estarían juntas. Ahora, mientras es… mientras que la luz está encendida, yo tengo que pelear y moverme a cada minuto que pueda moverme, para ayudar. Y tengo que mantenerme apartado en oración, y así estar listo cuando entro.
Generalmente nuestro director está con nosotros; él se encarga de la predicación. Yo vengo directo de mi cuarto a la plataforma; las reuniones son mucho más efectivas. Si no hay nadie aquí que tome el lugar, entonces tengo que tomarlo yo mismo, para explicarlo lo mejor que puedo, y yo soy un erudito muy malo para explicarlo. Pero lo que sé, lo sé.

48 Alguien dijo: “¿Hasta donde llegó Ud. en la escuela?”
“Sólo hasta séptimo grado”. Pero yo leí muchos libros del séptimo grado, ¿ven? Pero lo que sé, lo sé. Yo sé que Él resucitó de los muertos. Yo sé que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo tal vez no sepa explicar palabras griegas y lo demás, pero yo sé como Él bajó y me salvó, y eso es lo que yo quiero hacer llegar a Uds. Si Uds. simplemente creen tanto así, no tendrán que conocer palabras griegas y demás, Uds. simplemente créanle a Él.

49 ¿Era eso el 1 al 100 en qué letra? K, las K del 1 al 100. No podemos llamarlas todas a la vez; llamaremos de algún lado, comencemos desde la número 2. ¿Quién tiene la número 1?, levante su mano rápidamente. Si Ud. no puede… Ahora, todos observen a su gente que tiene tarjeta de oración, porque algunos de ellos son sordos, algunos son mudos, algunos están paralizados, no se pueden mover; mandaremos ujieres para que los carguen hasta arriba cuando su número sea llamado.
K número 1, ¿estás seguro que eso estuvo correcto? Bueno, comenzaremos de alguna otra parte entonces. ¿Cómo dice? Oh, lo siento, muy bien. K número 1, venga acá de éste lado si puede, ¿es éste el hombre que viene aquí? K número 1. Número 2, ¿quién tiene la número 2?, ¿quisiera levantar su… Número 2, por acá. ¿Número 3? Número 3, levante su mano, por favor. Número 4, K número 4, ¿levantaría…? ¿Ésta mujer? ¿Número 5? Vean, no podemos tener un estadio; esto no es un estadio; esto es una iglesia; está siendo usada para eso.

50 K, 1, 2, 3, 4, ¿quién tiene la K número 5? Número 5, levante su mano, por favor. ¿Arriba en el balcón? Ya tenemos la K número 9, 9, 10. Ayúdame, Joseph, por favor; 10, 11, 12, 12, no la vi, K número 12, número 12… Miren la tarjeta de su vecino; pudiera… ¿Ud. la tiene, señora? Muy bien. 13, miren, pudiera ser alguien que es sordo y no escucharán cuando llamen su número, 13, 14, 15, muy bien; 16, 16, 17, 18, 19, parece, no veo a nadie en silla de ruedas, parece que todos pueden caminar; ¿19, 20? Detengámonos allí sólo por un momento, porque hace calor; no tendremos a muchos parados a la vez. Ahora, si pasamos de éstos, Uds. vayan rotando así.

51 Ahora, ahora les voy a pedir que respiren profundo y se sienten muy reverentes ahora por unos momentos; no se muevan; sean muy reverentes, por unos momentos.
[Alguien dice: “Hay una llamada de larga distancia para T.C… Reverendo T.C. Perkins, allá en la parte de atrás, en el piso de abajo. Si el reverendo T.C. Perkins se encuentra aquí, baje por favor].
Sí, señor. Solicitan al reverendo T.C Perkins en el teléfono. Muy bien. Muy bien.
Ahora, mientras ellos están alineando a ésos, quiero pedirle a cada persona en este edificio que me preste su completa atención por unos momentos. ¿Cuántos cristianos hay aquí? Levante su mano. No importa a qué iglesia Ud. pertenezca. Uds. saben, a mí nunca me gustó marcar a nadie. Y Uds. saben…

52 Cualquiera que me conoce, sabe que yo solía ser un vaquero; yo he montado mucho a caballo. Y cuando solíamos acorralar el ganado y llevarlo al bosque Arapaho en Colorado, nuestra marca era la Trípode; la del Sr. Grimes era la Diamante T. Y teníamos muchas marcas. Y teníamos una cerca de retención. ¿Alguien sabe lo que es una cerca de retención? Es para evitar que el ganado se salga del bosque.
Ahora, cuando uno está… La Asociación Hereford pasaba en el valle, el Valle del Río Troublesome; nosotros estábamos justo a la cabecera del río. Ahora, cuando uno puede producir una tonelada de heno, uno puede colocar una vaca en el bosque, si tiene una marca en ella, y uno tiene un derecho de parte de la Cámara de Comercio a su marca.

53 Y el inspector acostumbraba ir allí para contar el ganado mientras pasaban, cada inspector. Yo me fijaba; me sentaba allí con mi pierna sobre la perilla de la montura, muchas veces, observándolos. A medida que el ganado pasaba, el inspector estaba parado allí revisando ese ganado, él nunca se fijaba tanto en la marca; él buscaba la cédula de identificación de la sangre. Cada vaca que pasaba a ese pastizal tenía que ser una Hereford registrada, o no entraba allí.
Y así va ser en el juicio. No será cuestión de cuál marca Ud. tenga: metodista, bautista, o lo que sea; es una cédula de identificación de la sangre lo que va a contar. Nada entrará excepto un cristiano genuino nacido de nuevo. No importa a qué iglesia Ud. pertenezca; esa marca no tiene nada que ver con ello, ni siquiera será reconocida. Sino de qué sangre es Ud.

54 Ahora, hay muchos… Muy bien, ¿entraron todos en la tierra? ¿Está todo el grupo alineado?
Ahora, miren aquí sólo un momento ahora, y por favor todos en reverencia, y tomen asiento. ¿Cuántos hay allá en la audiencia que están enfermos, arriba en los balcones, en cualquier parte, y no tienen una tarjeta de oración, y Ud. quiere que Dios le sane? Levante su mano. Muy bien. Qué bueno. Veo que fue muy sabio tener un servicio de sanidad. ¿Cuántos allá en la audiencia no tienen tarjetas de oración, miren, levanten sus manos, y quieren que Dios los sane? Sólo quiero tener una idea general; no hay manera de hacerlo; están por todos lados. Muy bien.
Ahora, Ud. no será llamado aquí arriba. La tarjeta de oración no tiene nada que ver con ello; eso es sólo para mantener a la gente alineada y así lograr que el Espíritu Santo se mueva en la audiencia. Ahora, si el Espíritu Santo viene y obra exactamente las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí ayer en la forma de Jesucristo, ¿cuántos le creerán a Él?

55 ¿Cuántos han visto esa fotografía del Ángel del Señor? Yo creo… Gene, Leo, ¿la tienen ellos aquí? ¿La tienen? ¿Cuántos la han visto? Veamos sus manos. ¿Cuántos creen que es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel? ¿Creen Uds. que Jesús se ha vuelto una Columna de Fuego hoy? Quiero ver lo bien que han sido enseñados. Permítanme mostrarles.
¿Cuántos saben que Él era el Ángel del Señor, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel? Levanten la mano. “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Luego Dios se manifestó en carne. ¿Creen Uds. que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo? Muy bien. Él dijo: “Yo vine de Dios, y voy a Dios”. ¿Es correcto eso? “Yo vine de Dios y voy a Dios”. Entonces si Él vino de una Columna de Fuego, Él regresó otra vez a la Columna de Fuego.
Ud. dice: “Predicador, eso no es Escritural”. No, eso significa que Ud. no conoce su Escritura. Cuando Pablo iba camino a Damasco, ¿qué lo tumbó al suelo? Una gran luz que hasta le cegó los ojos. Los que estaban parados allí no vieron la luz, pero Pablo sí la vio. Fue tan real para él que le cegó los ojos. Y Él dijo: “Saulo, Saulo, dura cosa te es dar coces contra el aguijón”.
Él dijo: “Señor, ¿quién eres Tú?” ¿Qué dijo Él?
“Yo soy Jesús”, la Luz; “Yo vine de Dios: Yo vuelvo a Dios”. ¿Es correcto eso?

56 Cuando Pedro estaba en la cárcel, y el Ángel del Señor entró, ¿qué era? Una luz, la Columna de Fuego. Ahora observen, cuando la edad judía terminó, eso terminó con ella. Esta es la clausura de la edad gentil. Aquí está esa misma Columna de Fuego de la cual el mundo científico ha tomado su fotografía. Ellos la sacaron en Alemania, descendiendo, cuando estaba ungiendo, yendo atrás. La sacaron en Suiza. La sacaron en América. Se exhibe en el Salón de Artes Religiosos en Washington DC, patentada, como el único Ser sobrenatural jamás fotografiado en todo el mundo. ¿Qué dijo George J. Lacy, el jefe del FBI? Él dijo: “Sr. Branham, la fotografía nunca valdrá mucho mientras Ud. viva, ya que haría una adoración humana. Pero algún día esto se venderá en baratillos, no mientras Ud. viva”. Bueno, eso es correcto; no podría ser; el Señor no permitirá que esto sea conocido.

57 Ellos jamás conocieron a Elías. Miren, haciéndome a mí mismo Elías, entiendan bien eso. Ellos jamás conocieron a Juan; “no soy yo; es Él”. Pero aquí está Él hoy. Ahora miren, si Él es Divino, y esa luz le prueba al mundo científico entonces que Él es el mismo Logos que guió a los hijos de Israel a través del desierto… y si en la iglesia esta noche, si nosotros somos los miembros de Su cuerpo, y ese Ángel del Señor está aquí, producirá la misma vida que produjo en Jesús, o no es el mismo Señor, si ese es el mismo Logos, el mismo Espíritu, el mismo Dios que estaba en Jesús, si esa es Su fotografía, y Él se está moviendo aquí en nosotros, dará el mismo fruto, porque Él dijo: “Yo soy la vid; vosotros los pámpanos”. ¿Está eso claro?
Ahora, aquí es donde se prueba. Hasta donde sé, cada persona aquí es un desconocido para mí. Conocer a alguien por decir que conozco a alguien, para decirlo con exactitud, yo sé que este hombre aquí es un misionero en algún lado, pero… Ud. ha estado en mi casa. Árabes, sí, un misionero a los Árabes. Fuera de eso, algún… Creo, si no me equivoco, este es el hermano Lynn Jones de Australia, sentado justo aquí, con el cual conversé esta tarde concerniente a una reunión en Australia. Y conozco al hombre que está sentado en la silla al final, pero no sé su nombre. Pero sin embargo, hermano Jones, ¿es Ud., o éste hombre? Yo no sé qué problema tiene Ud., ¿verdad?

58 ¿Cuántos en esta audiencia, allá en la audiencia, y a lo largo de estas filas y allá arriba, saben que yo no sé nada acerca de Uds.? Levanten su mano. Entonces si es revelado, tiene que venir por algún poder sobrenatural. Ahora, si Él es el Sumo Sacerdote, y Ud. está enfermo… Si Ud. no tiene una tarjeta de oración ahora, levante su mirada hacia este Sumo Sacerdote y diga: “Señor, Dios, actúa en esta noche; yo creo que tengo la misma fe que tuvo aquella mujer que tocó Tu manto. Ahora, el hombre ha probado eso por medio de la Palabra, pero la cosa es, ¿cómo lo sé yo? Ahora, permíteme tocar Tu manto, y lo concluirá para siempre. Permite que el hombre se dé la vuelta, y usa Tú su voz para que hable así como Tú usaste la voz de Jesús para hablar, y entonces eso lo concluirá para mí para siempre”.
Hay un reto en el Nombre de Jesús. Que la audiencia entera pruebe a Dios y vea si Él no es real. Esa es una manera maravillosa de hacerlo, hermano; sólo créanle a Dios.
No se muevan ahora, quédense sentados muy quietecitos, ¿Se dan Uds. cuenta de en dónde yo estoy parado? Todo lo que yo he dicho acerca de Él (eso está bien), pero ¿funcionará? Si alguien desea subir aquí y tomar mi lugar, bien puede.
Muy bien. ¿Por qué diría yo eso? Porque es una comisión. Porque Dios lo prometió. Yo he estado alrededor del mundo. Él nunca me ha fallado; Él no me fallará ahora. Es a Su promesa. ¿Seré yo capaz de sanar a alguien? No, señor. La única cosa que hará un don, es que manifestará a Jesús. Un hombre que sea un buen predicador puede manifestarlo a Él al predicar la Palabra. Un hombre que sea un buen maestro puede enseñar acerca de ello. Pero esto es para manifestarlo a Él en Su resurrección. Entonces si Aquél que escribió la Palabra está presente, para mostrarse presente, el cual escribió la Palabra, después de ser crucificado hace dos mil años, seguramente, Uds. pueden tomar cada Palabra que Él dijo.

59 ¿Es ésta la paciente… O, la persona? Somos desconocidos uno al otro. Ahora, ¿pueden oírme todos? Y miren, el ingeniero, mantenga esto sólo… En una visión yo nunca sé… Yo no sé dónde estoy (¿ven Uds.?), y eso es sólo, es en otro mundo. Ahora, súbale el volumen si es necesario.
Ahora, aquí está un cuadro hermoso de San Juan 4, del cual acabo de predicar. Ahora, si Jesús sigue siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos… Aquí está una mujer que yo nunca había visto, como la mujer en el pozo. Yo nunca la había visto; ella pudiera ser cristiana; ella pudiera ser una hipócrita; ella pudiera ser una prostituta; ella pudiera ser una mujer virtuosa; ella puede que esté enferma; puede que esté aquí por alguien más. Puede que sea problemas financieros. Dios sabe que yo no sé nada acerca de ella; yo nunca la había visto. Y aquí nosotros dos… no para jurar, sino para que la gente pueda saber, levantemos nuestras manos si nunca antes nos habíamos encontrado y yo no la conozco, levante su mano. Nunca supe, no sé nada acerca de ella.

60 Ahora, si esto es un hombre y una mujer que se encuentran por decirlo así, la mujer junto al pozo… ¿cuántos admiten que tanto así es verdad? Ahora, si hay algo que esta mujer, si hay algo en la vida de esta mujer que ella desea, o algo con respecto a ella… Si ella está enferma, si Dios declara lo que es, que ella sea el juez. Yo no sé. Pero si Él lo hace, eso mostrará algo, que un poder sobrenatural de alguna clase está aquí para revelar eso. ¿Es correcto eso? Entonces ¿qué piensa Ud. que es? Uds. pueden tomar el lado del fariseo y decir que el hombre es del diablo. Pero yo tendría mucho cuidado con eso. Cuando Ud. llama al Espíritu Santo de Dios una obra inmunda, eso es pecado imperdonable, ¿ven? No digan eso. Si Ud. no entiende, sólo diga: “Yo no entiendo”, y aléjese.
Pero Uds. que creen que es el Señor Jesucristo, Uds. recibirán Su promesa. Si Uds. creen que es el diablo, Uds. recibirán su recompensa. Dependerá de Uds. yo solamente soy responsable por la Palabra y por la comisión. Ahora, estén en oración.

61 Sin haber visto a la mujer, siendo… sólo predicando ahora, hay algo… Ahora, toda esta Palabra que les fue dicho acerca de Jesús y acerca del tiempo del fin, y todo lo que he predicado, ahora mismo va ser hallado falso o verdadero. Ahora, no teman poner a Dios a un reto. Él es grande en batalla. Ella pudiera estar simplemente personificando; si es así, miren lo que sucede. ¿Cuántos han estado en las reuniones y han visto personificadores pasar a la plataforma, caer allí mismo en la plataforma y han tenido que sacarlos cargando, y ellos todavía están paralizados? Algunos de ellos pierden la mente, y se vuelven completamente locos, los meten en el manicomio para que mueran, ¿ven? Sólo depende de lo que el Espíritu Santo dice. La maldición que Él pone sobre ellos, eso se queda para siempre, ¿ven? Así que simplemente vigilen ahora y dense cuenta si es correcto o no.

62 Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo tomo cada espíritu aquí bajo mi control para Su gloria.
Sin conocerla a Ud., señora, sin saber nada de Ud.; por lo tanto, si el Señor Jesús me revela a mí por lo que Ud. está aquí, o qué al respecto, de alguna manera, Ud. sabrá si eso es la verdad o no. Y si Él lo hace, ¿le creerá Ud. y lo aceptará a Él por lo que es su deseo? Ud. sabe que yo no la conozco, pero Él sí.
Ahora, si la audiencia puede oír mi voz, la mujer está consciente de que algo está sucediendo. Miren, si Uds. pudieran ver, ahora mismo entre mí y la mujer está esa luz. La mujer se está apartando, y ella está consciente de que algo está ocurriendo, una sensación muy dulce y humilde está alrededor de ella. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, Ud. sabe que parada así en mi presencia no haría eso; es Él. Esa es la razón por la cual yo puedo hablar de Él; yo sé que Él es real.

63 Sí, la dama está queriendo que yo ore por sus ojos, porque ella está perdiendo la vista. Eso es cierto. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, Uds. pudieran decir: “La mujer tiene lentes; esa es la razón que yo dije sus ojos”. Eso es correcto, pero eso es lo que está ocurriendo, son sus ojos. Quizás Él dirá algo más.
Siendo que es la primera noche, ¿cuántos están aquí que nunca antes habían estado en las reuniones? Veamos sus manos. Ahora, simplemente tomaremos el tiempo; si no pasamos a ninguno, simplemente tomaremos nuestro tiempo.

64 Sí, señora, su vista está quedando ciega, porque es debido a una condición nerviosa de un nervio que está muriendo en su ojo. Eso ha causado que Ud. tenga una palpitación en su corazón también, causada mayormente cuando Ud. se acuesta en la noche. Es realmente un gas en su estómago en vez de su corazón. Eso es verdad. Ahora, eso es correcto. Aparte de eso, ¿cree Ud. que yo soy Su profeta… o Su siervo? Ud. tiene a alguien en su corazón por quien está orando; esa es una mujer, y ella está muriendo, ella tiene una sombra oscura sobre ella ahora mismo. Ella no está aquí; es un familiar de Ud. Ella es su cuñada. Ella vive en Ohio; eso es correcto: “Así dice el Señor”.
Pero Ud. no es de Ohio; Ud. es de una ciudad grande, que está cerca de un lago; es Chicago. ¿Ud. cree? Váyase a casa y encuéntrelo de la manera que Ud. ha creído; Dios lo concederá a Ud. en el Nombre de Jesucristo.

65 Sean muy reverentes; sean muy reverentes ahora. No se muevan; sean muy reverentes. ¿Cuántos creen? Gracias. Entonces verán cosas mayores que éstas. Uds. prometan creer.
Señor, somos desconocidos uno al otro. Yo nunca (hasta donde sé), nunca lo había visto a Ud. en mi vida; somos desconocidos. Eso es correcto. Pero Dios nos conoce a los dos. Aquí está el cuadro. Yo creo que la última persona aquí era una mujer; ese fue un cuadro del que prediqué, acerca de la mujer en el pozo. Ahora, aquí está un hombre viniendo, como Natanael, que vino porque Felipe lo llamó. Dos hombres encontrándose por primera vez ahora.
Ahora, sean todos reverentes, por favor. Ahora, algo sucedió en la audiencia en ese momento. Ud. está consciente, señor… Ud. está consciente de que algo está ocurriendo. Yo soy su hermano; Ud. es cristiano, pues su Espíritu es de bienvenida; Ud. es un creyente cristiano. Y Ud. está padeciendo; su problema está en la cabeza, por lo que Ud. quiere que yo ore. Eso es correcto. Levante su mano si eso es verdad.
Ahora, eso no es adivinación; dejen de pensar eso. Ahora recuerden, Uds. no pueden ocultar sus pensamientos ahora; Él está aquí, Él quien conoce sus pensamientos y percibe sus pensamientos. Cualquier cosa que Él le dijo a Ud. es la verdad, ¿no es así? Oh, ya veo lo que es: Una mujer sigue viniendo junto a Ud., cerca de Ud.; es su esposa. Ella también está aquí. Y cuando yo le dije eso a Ud., eso levantó la fe de ella. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir qué está mal con su esposa? Si yo lo hago, por la gracia de Dios, ¿aceptará Ud. que ella sanará de su condición también? Ella tiene una hinchazón, es… Oh, es bursitis, y ella tiene sinusitis. Eso es correcto. No sólo es un cristiano, pero Ud. también es predicador. Su nombre es el reverendo Sr. Carter. Regrese a casa; Jesucristo ha contestado su oración y le ha sanado en el Nombre de Jesús.

66 ¿Creen Uds.? Tengan fe en Dios. Si Él cumple esa promesa, Él cumple cada promesa. Ahora, sean muy reverentes. Uds. que le aman a Él, es su Señor. Si Uds. creen que yo soy su hermano, recuerden, esta es Su promesa divina que Él prometió. Ahora, Él no está muerto; Él está vivo, mostrando las mismas señales en la iglesia gentil.
¿Cómo está Ud., señora? Ahora, Ud. y yo somos desconocidos uno al otro, me supongo. El Señor Jesús nos conoce a los dos. Ahora, sean muy reverentes, allá en la audiencia. Ahora, estén orando. Alguien allá en la audiencia está orando. Ahora, la fe de Uds. está haciendo grandes cosas. Pero sólo sigan pidiéndole a Dios: “Señor, permite que ese hombre me hable a mí”. Sean muy reverentes. Lo siento. Es una luz, y yo tengo que seguir la luz a medida que la veo.

67 Un hombre y una mujer otra vez, ¿Ud. cree que yo soy Su siervo? Si yo soy Su siervo, entonces yo hablo la verdad de mí Señor. Y si hablo la verdad de mi Señor, mi Señor está obligado a cuidar de Su Palabra, por cuanto Ella es la verdad. Él dio la promesa y estamos viviendo en ese día.
Ud. no está aquí por Ud. misma; Ud. está aquí por alguien más. Y ese alguien más es un familiar suyo, una cuñada. Y ellos no están aquí en esta ciudad, y están muy lejos de aquí, cerca de la costa del mar. Ellos están en California, y en un hospital, y tiene un problema en el pie. Es un tobillo, y el tobillo tiene una úlcera, y el doctor está hablando acerca de cortarle el pie. Eso es verdad. Y la razón por la que está Ud. aquí; yo la veo a Ud. parada, y yo estoy parado cerca de Ud. Ud. tenía una sombra negra sobre Ud.; Ud. estuvo en una de mis reuniones en alguna otra parte y tenía un cáncer, la sombra de la muerte, y fue sanada.
Y Ud. tiene una carga en su corazón por un hombre, y ese es su padre, y Ud. está orando para que él deje de fumar. Eso es: “Así dice el Señor”.

68 ¿Le cree Ud. al Señor Jesús, amigo? Ahora, no se muevan; sean reverentes.
¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno al otro; yo no la conozco a Ud., Dios sí la conoce. Una sombra negra sigue moviéndose en este edificio, y hay alguien orando. Y hasta este momento no puedo encontrarlo. Sólo sean reverentes. El Señor Jesús conoce todas las cosas, ¿no es así? Él sabe lo que es y lo que no es. Pero sí el Señor Jesús me revela a mí por lo que Ud. está aquí, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo? Entonces si Él… Ud. sabe, si yo dijera: “Ud. está enferma”. Pusiera mis manos sobre Ud. y dijera: “Alabado sea el Señor, Ud. va a sanar”. Eso pudiera estar bien. Ud. tendría derecho a creer eso. Pero si Él escudriña su vida y encuentra algo de lo cual Ud. sabe que yo no sé nada, si Él sabe lo que ha sido, seguramente, Él sabe lo que será. Y Ud. será el juez si lo que ha sido es verdad o no. Luego sería de acuerdo con su fe saber lo que será si Ud. cree que yo soy Su siervo.

69 Ud. está padeciendo de una condición nerviosa. Eso es más como un nerviosismo mental, perturbado, pensando profundamente, cruzando puentes antes de llegar a ellos. Durante eso, Ud. también está sufriendo de un problema rectal, que se llama hemorroides. También tiene venas varicosas en las piernas. Eso es cierto. Eso la hizo sentirse extraña, ¿no es así? Si Ud. sabe, cree que yo soy Su profeta, Ud. tiene un hijo por el cual está orando que tiene ataques epilépticos. ¿Ahora cree que yo soy Su profeta? Vaya a casa y encuéntrelo de la manera como Ud. lo ha creído; será así de esa manera, en el Nombre del Señor Jesús. Tenga fe en Dios.
¿Ven eso? Allí está la luz suspendida sobre aquella mujer allá. Ella sufre de cáncer. Sra. Kay, yo nunca la había visto a Ud. en mi vida, ¿verdad? No sé nada acerca de Ud. Pero Ud. estaba sentada allí orando, porque Ud. debe o morirá. ¿Qué tocó Ud.? Ud. lo tocó a Él. Ud. no es de esta ciudad: Ud. es de un lugar llamado Spantanburg. Eso es correcto. Levante su mano si esas cosas son verdad. Váyase a casa y viva; su fe le sana, en el Nombre del Señor Jesús.
Tengan fe en Dios. ¿Están Uds. creyendo?

70 ¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno al otro, hijo. Hasta donde sé esta es la primera vez que nos hemos encontrado en la vida. Un día de estos vamos a encontrarnos en la Presencia de Jesucristo; vamos a tener que dar cuenta por todo lo que hemos hecho. Ahora mismo estamos parados en Su augusta Presencia. El Señor Dios revelará el motivo por el cual Ud. está aquí, y ¿Ud. cree que Jesucristo vive y que yo le digo a Ud. la verdad?
Ud. está preocupado por una condición espiritual. Eso es correcto. No sólo eso, pero Ud. también es predicador. Ud. es un predicador joven. Y Ud. fue enviado aquí por otro predicador, y ese predicador es un predicador bautista de Macon, Georgia. Y él está sufriendo de una crisis nerviosa, está muy nervioso. A propósito, ese predicador le pagó su viaje para acá, para que Ud. viniera aquí y se parara delante de mí y pidiera la oración por él. Eso es correcto. Regrese, Uds. dos son sanados. Llévele la noticia a él, y dígale que el Dios Todopoderoso los ha sanado a Uds.

71 ¿Cree Ud. que la diabetes le dejó a Ud., sentado allí? Entonces siga por su camino regocijándose. Sólo crea.
¿Ud. cree que ese problema de corazón le dejó en ese momento? Siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias, Señor”.
El anciano sentado allí con la hernia doble, ¿Ud. cree que Él lo sana a Ud., señor? ¿Ud. cree que Dios lo sana? ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿Ud. no tiene una tarjeta de oración? Pero Ud. estaba orando, ¿no es así, señor? Ud. tiene una hernia doble. ¿Cree Ud. que Dios le sana? Levante su mano. Muy bien, puede recibirlo si lo cree. Amén.
¿Qué tocó él? Yo reto la fe de Uds. a creerlo. Si puedes creer…
Una anciana sentada aquí… una mujer de mediana edad, mejor dicho, mirándome. Ella tiene un crecimiento en su nariz; no puedo verlo desde aquí. Sí, señor. Pero Ud. está orando. Ud. se encaminó hacia la línea de oración hace un rato y fue devuelta, porque no era su tarjeta. Pero si Ud. cree con todo su corazón, Ud. no sabe lo que es eso; es un cáncer de piel; pero si Ud. cree de todo corazón, Dios lo sanará. ¿Lo cree Ud.? Entonces acéptelo, váyase a casa y esté bien.
Tengan fe en Dios. Si puedes creer…

72 ¿Qué de Ud. sentado allá, el hombre sentado mirándome? Ud. tiene problema del estómago, señor, el hombre de la camisa blanca, cabello escaso. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Ud. no tiene una tarjeta de oración. Yo no lo conozco a Ud., ¿verdad? Pero Ud. estaba sentado allí orando. Ud. tiene una condición péptica en su estómago; lo que Ud. come se le pone agrio en el estómago. Vaya y cómase una hamburguesa; Jesucristo lo sana.
Yo reto su fe a que crea.
Sentado justo aquí atrás, el segundo desde el final, sufriendo con un cáncer. ¿Ud. tiene una tarjeta de oración? ¿No? Ud. no tiene que tenerla; Jesucristo le sana. Váyase a casa y créalo. Si Ud. no lo duda, puede recibirlo.
¿Qué piensa Ud., señora? ¿Ud. quiere ir a comer su cena? En el mismo momento que ese hombre fue sanado de problema estomacal, Ud. tenía lo mismo; siga su camino y regocíjese; coma y sea feliz. Alabe al Señor.
¿Qué piensa Ud., señor? ¿Cree Ud. que es sanado? Baje de la plataforma, gritando, alabando a Dios.

73 Su Presencia está aquí. El Señor Jesús, el Hijo de Dios, no está muerto. Él está aquí; Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Le aman a Él? ¿Le creen a Él? ¿Cuántos creyentes hay aquí? La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen: Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Entonces pongan sus manos unos sobre otros. Si Cristo cumple Su promesa en una manera, Él la cumple en todas las maneras. Pongan sus manos unos sobre otros, mientras oramos.
Señor Dios, en el Nombre del Señor Jesús, yo ordeno que todo poder demoniaco suelte a esta gente. Sal, Satanás; tú estás derrotado, suéltalos, en el Nombre del Señor Jesús.
Levántense y den a Él alabanzas aquí, todos.
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