S.61 51-0720  El Ángel De Dios 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Ángel De Dios

Toledo, Ohio, E.U.A.

51-0720

1 Gracias, Hermano Baxter. Buenas noches, audiencia. Sí, señor. Soy solo un poco más bajito que el Hermano Baxter. Estamos felices de estar aquí esta tarde, esta noche, más bien, para adorar al Señor con Uds., y orar por los enfermos. Creyendo que Dios nos ayudará a todos esta noche, y confío que Él lo hará. Lamentamos que el… No tenemos más espacio para sentar a la gente. Solo vengan de todos modos, lo conseguiremos en alguna parte, Uds. simplemente vengan de todas maneras, o de ser necesario, pues, podemos sacar todos los carros de la parte de atrás e ir allá atrás, hay suficiente espacio allá atrás. Así que nosotros… Donde sea que El Señor nos proveerá
Nosotros tenemos que tomar los auditorios de la forma que los podemos conseguir. Y tenemos… Estamos felices aún de tener este. Es muy difícil conseguirlos. Si me disculpan un minuto, pienso que hay una serie aquí. Algunas veces eso es lo que sucede, cuando comienzan las series.

2 Ahora, esta noche deseo leer algo de la Palabra de Dios. Apenas llegué a tiempo para escuchar la última parte del discurso del Hermano Baxter, o su sermón, más bien, sobre Ángeles. Mientras estaba parado allá atrás solo pensé en esta Escritura. Quiero leerla del libro de los Hechos, el capítulo 27 de los Hechos de los apóstoles, comenzando con el versículo 21, que habla de Pablo. Pablo siendo ministrado por un Ser sobrenatural cuando los problemas estaban cerca. El Señor es un pronto auxilio en las tribulaciones, ¿no es así?
Por tanto unos veinte minutos antes que llegaran por mí yo estaba sentado en mi habitación, y sentí que algo se acercaba más y más. No sabía exactamente lo que era, y me levanté, caminé hacia la ventana, y miré hacia afuera, me froté un poco el rostro porque había estado orando bastante. Pensé: “Eso no fue solo un impresión, seguramente. Y de repente Eso simplemente me hizo remolinar. Y entonces, era Él. Y Él estaba confirmándome algo que está a punto de suceder dentro de poco ahora, que me mostró hace aproximadamente seis u ocho meses. Y me dijo que solo me mantuviera humilde delante del Señor y que sería maravilloso cuando sucediera. Así que estoy muy feliz por eso.

3 Ahora, comenzando con el versículo 21 del capítulo 27.
Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
Diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

4 Inclinemos nuestros rostros solo un momento. Nuestro Padre celestial, estamos tan agradecidos esta noche por la oportunidad de estar vivos y aquí en la tierra, en el cierre de la historia de este mundo, para ver el desarrollo de estas grandes cosas, las Palabras de Dios se materializan y nos son traídas por el ministerio de Tu Espíritu. Y cómo te amamos por esto. Y es un gran privilegio poder ministrarle a la gente en este último día, sabiendo que pronto el sol se ocultará por última vez, y luego vendrá Jesús. Le veremos a Él, vendremos a Sus pies, pondremos nuestros trofeos allí. Oh, por ese gran momento que podré arrastrarme con humildad, poner mis manos en Sus benditos pies, luego darme la vuelta con lágrimas de gozo y alejarme, sabiendo que todo está bien.
Señor, poder mirar alrededor y ver a muchos de los soldados valientes de la cruz parados allí, ver al hombre del cual acabamos de leer hace unos momentos en Tu Palabra, Tu amado apóstol Pablo, al verlo parado allí con su túnica, emblanquecida y hermosa, ver la corona colocada sobre su cabeza en la inauguración de los santos. Oh, qué gran día será.

5 Y nuestros corazones se conmueven de manera extraña cuando vemos a las naciones levantándose contra las naciones. Nos fijamos allá en Jerusalén esta noche y vemos por primera vez en dos mil quinientos años, que la vieja estrella de David está ondeando otra vez sobre Jerusalén, la higuera floreciendo. Ver a nuestra amada nación, como termitas, comiéndose el cimiento de ella, hombres: “Impetuosos, infatuados, amadores de placeres más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes y aborrecedores de lo bueno, teniendo apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella: a estos evita”, como escuchamos al Espíritu hablando hace dos mil años, para vigilar este día.
Y ahora, estamos viviendo sobre la reputación de nuestros antepasados, cuando el orgullo y las cosas se han comido como termitas los cimientos de nuestra gran civilización, viendo al hombre modernizando las cosas, dejando de lado al Espíritu Santo, adoptando la lectura, la escritura y la aritmética en lugar del poder de Dios… Oh, Padre, luego al ver aquellos que todavía tienen una fe viva… Pensamos en nuestro Maestro cuando dijo: “Cuando regrese, ¿hallaré la fe?”. Él no cuestionó la sinceridad ni el Cristianismo. Él dijo: “¿Hallaré fe cuando regrese?”.

6 Y debemos tener este mover esta noche el cual estimula la fe de la gente; estamos agradecidos Contigo Señor, y solo estamos agradecidos por cada amarga persecución y consideramos que es un privilegio llevar la cruz por nuestro Cristo. En medio del conflicto, Tú dijiste: “Y todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. Gozaos y alegraos cuando… por Mi nombre digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”. Y amamos saber que este es el día cuando estas palabras están siendo cumplidas, y aún esta noche aquí delante de nosotros.

7 Te damos las gracias por esta audiencia encantadora que está aquí en este edificio esta noche. Aunque está caluroso, muchos están parados, pero estoy pensando en el día cuando Juan salió del desierto de Judea predicando. Y él agitó todas las regiones alrededor del Jordán. No fue su elegante manera de vestir, porque él no estaba muy bien vestido. No fue su discurso, puesto que a los nueve años de edad se internó en el desierto. Pero era que él predicó a Cristo. Y agitó las regiones. Aunque en simplicidad, sin embargo, hoy en día eso agita las regiones cuando Cristo se da a conocer en los corazones de la gente, que Él ha resucitado de entre los muertos y que vive entre Su pueblo.

8 Ahora, perdónanos de nuestros pecados. Mientras pensamos que un tiempo fuimos extranjeros alejados de Dios sin misericordia, Cristo murió en nuestro lugar, el inocente por el culpable. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que tendremos un cuerpo semejantes al de Él, porque le veremos tal como Él es. En nuestros cuerpos ahora gemimos por ese día; toda la tierra está gimiendo por ese día. Te damos las gracias porque Tú has hecho un camino para que podamos ser felices, tener salud y fuerza y trabajar en el campo de nuestro Maestro.
Concede Señor, que muchos de los que no tienen ese privilegio esta noche, cuando termine esta reunión, que ellos puedan salir de este edificio felices y regocijándose, sanados, que muchos pecadores sean salvos, muchos que se enfriaron y andan errantes, que sean llamados de regreso al reino de Dios esta noche por los brazos de un Padre amoroso y el Espíritu los corteje a Dios. Concédelo, Señor. Esconde a Tus siervos esta noche detrás de la cruz. Que la Sangre se pare entre nosotros y todo peligro. Y que la simplicidad del Evangelio atraiga la atención de todos. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.

9 Estamos felices de encontrarnos aquí esta noche, de estar sirviendo a Dios, con todos ustedes. Y ahora, el anuncio es que mañana y el domingo son nuestros últimos días aquí hasta donde sabemos, luego iremos a Toledo, o Erie, y después de allí a Shreveport, Louisiana, y después a Rodesia del Sur, África, desde allí. Espero que estén orando por mí. A medida que las reuniones crecen hace más efecto, todo el tiempo.
Anoche duré bastante para salir de debajo de la unción. Mucha gente no entiende eso; me doy cuenta. Yo no lo entendía mucho hasta hace aproximadamente un año. Yo estaba… Me preguntaba cómo era eso que haría que un humano se sintiera de la manera que lo hace, tan débil, solo… La fuerza de uno se agota tanto, yo casi no me puedo parar; no me puedo sostener. Y luego comienzo a temblar. Pensé: “Me pregunto si eso haría…”. Pero cuando descubrí que nuestro Maestro dijo que virtud había salido de Él, eso lo concluyó“.

10 Entonces yo estaba parado junto al escritorio, en el Viejo Hogar de Kentucky, justo al otro lado del río de donde yo vivo ahora. Era mi primer viaje a ese lugar y yo… Donde Stephen Foster, el famoso poeta americano años atrás, escribió su canción famosa: “Mi Viejo Hogar de Kentucky…”. Si se fijan, casi todos los poetas y profetas y por el estilo, son considerados neuróticos en el mundo. ¿Han pensado alguna vez en eso? Todos ellos siempre son mal entendidos.
Por ejemplo, Stephen Foster, pienso que le dio a los Estados Unidos algunas de las mejores canciones folklóricas: “Viejos Parientes En Casa, El Río Suwannee, Viejo Joe Black”, y muchas de esas viejas canciones del corazón que los sureños cantan cuando se reúnen en las plantaciones, hacen que las lágrimas corran por las mejillas de muchos. Y cuando yo estaba allí, tenía el brazo apoyado en su escritorio, el guía ya había pasado, y algunos de mi clase de la escuela dominical, su cuadro estaba pintado allí, y los serafines que se suponía lo habían tocado y que le dieron su inspiración, él lo pintó, yo pensé: “El Sr. Foster”, diciéndoselo a su cuadro, dije: “Lo tenías en la cabeza, pero no en el corazón”.
Él se inspiraba en una de esas canciones, y escribía las canciones, y después que salía, se iba y emborrachaba. Se quedaba borracho durante mucho tiempo. Y luego un día, después de salir de la inspiración, llamó a su sirviente, y tomó una navaja y se cortó la garganta, se suicidó.

11 Cuántos conocen ese famoso canto antiguo:
Hay una Fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel;
Donde los pecadores sumergidos en el raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad:
Se regocijó el ladrón moribundo
De ver esa Fuente en su día,
Que allí yo, tan vil como él,
Me lave de todos mis pecados.
El famoso poeta inglés William Cowper escribió ese canto. Yo me paré al lado de su tumba hace unos meses. No pude evitar derramar unas lágrimas por él. Miré allí y vi a Charles Wesley que yacía allí, y Bunyan que escribió el “Progreso Del Peregrino”, el primo de Juan Wesley escribió “Robinson Caruso”, el mismo Wesley cruzó el camino.
Yo pensé en William Cowper, en Inglaterra era considerado un neurótico, un poco loco. Y cómo es que él entraba en la inspiración y finalmente entró tanto en la inspiración y escribió este canto maravilloso: “Hay Una Fuente Llena De Sangre”. Mientras estaba allá arriba, él estaba en el Espíritu, pero cuando volvió a bajar, trató de encontrar el río para ahogarse él mismo, se suicidó. Había tanta neblina que no pudieron llegar a él. Él no pudo llegar al río, William Cowper.

12 Yo pensé en Jonás, un hombre de Dios, el profeta, que le habló Dios y mandó a Nínive con un mensaje para esa gente. Y Dios estaba tan determinado y lo llenó tanto de Su Espíritu, al punto que se quedó vivo durante tres días y noches en el vientre de un pez en el fondo del mar. Él salió con tal poder en su discurso, que la gente le prestó atención y le colocó a los animales saco de cilicio en las colinas. Toda la ciudad, tan ignorante, uno no sabía, algunos de ellos no sabían diferenciar su mano derecha de su izquierda, pero se arrepintieron delante de Dios y perdonó su ciudad. Y después que la inspiración dejó a Jonás, él se quería morir. Se sentó debajo de ese árbol y le pidió a Dios que le quitara su vida.
¿Qué era? Profeta. Me fijé en Elías, cuando subió al Monte Carmelo un día y entró en la inspiración y llamó fuego del cielo. Y el mismo día llamó lluvia del cielo. Agua y lluvia, quiero decir, lluvia y fuego de los mismos cielos, bajo la inspiración. Pero cuando eso lo dejó, corrió al desierto, y se sentó, y dijo: “Señor, despide a Tu siervo en paz”.

13 ¿De qué habla eso? Es mal entendido, uno no puede entender eso. Uno en un millón rara vez toca el borde de eso. Cuando uno llega allá arriba, hay algo, uno se encuentra más allá de aquí. Cuando Ud. baja, siente que ha perdido algo; hay algo que falta en alguna parte.
A mí me gusta pescar y cazar como lo hace una persona normal. Me gusta hablar con mi prójimo, asociado. Eso es… Pero cuando llega el momento para que Dios me use, Él me lleva a un lugar del que no sé nada al respecto. Y luego cuando estoy regresando, pierdo toda noción de lo que veo, de los lugares, del tiempo, y de donde está. Pero esto es de lo que me habla, hay un lugar más allá del río, al cual llaman dulce hogar. Si hay un lugar donde aquí en la tierra, podemos elevarnos a ese reino espiritual que está allá; hay un lugar allá donde vamos cuando dejamos este cuerpo. Sólo una vindicación directa…

14 Desearía esta noche que todos traten de entender de cerca al Ángel del Señor y Su gran misión y trabajo aquí en la tierra. Y porque un ser humano, pobre y sin educación y por el estilo, lo está declarando; no miren al hombre; miren al Dios. Si un hombre entrara aquí corriendo esta noche con un telegrama o un giro postal para Ud. por cien millones de dólares, a usted no le importaría si estuviera vestido harapiento, si fuera de color, amarillo, quién era él. Es el mensaje que él trae.
Alguien dijo el otro día, dijo: “Yo fui a su reunión la otra noche. ¿No es Ud. el predicador que está celebrando la reunión aquí abajo?”.
Le respondí: “Sí, señor”.
Él dijo: “Bueno, Ud. solo tiene un montón de gente común”.
Yo dije: “Sí, señor, esa es la clase que escucha a Dios”. Dije: “Está escrito en el libro de Lucas que la multitud del pueblo le oía de buena gana”. Y no ha cambiado. Aquellos que tienen sus tesoros aquí en la tierra, buscan las cosas terrenales. Aquellos que tienen sus tesoros en el cielo, es allí donde está su corazón; esperan cuando Jesús vendrá para llevarlos allá.

15 Muchas veces la gente entra en un gran apuro en lo que concierne a su sanidad. Si Dios pronuncia algo, Ud. créalo. Lo que sea que Él diga manténgase Ud. con eso. Escuchen a los que vienen de diferentes reuniones testificando. Solo manténgase con lo que se le dice usted. Y recuerde, como dije esta noche, me siento muy pequeño para pararme aquí y hablar acerca de la Escritura; solo soy un bebé en la Palabra. Me convertí en la iglesia Bautista, y acabo de salir de la iglesia Bautista. Ahora no pertenezco a ninguna iglesia, para poder reunir a la familia de Dios. No estoy representando a ninguna iglesia, pero solo a una iglesia y esa es la única iglesia verdadera, el cuerpo de Jesucristo.
Cuando vino a mí en el principio, muchas de las diferentes organizaciones… La gente Bautista no me expulsó; de la única manera que uno puede ser expulsado de la una conferencia Bautista es vivir inmoralmente, no por su doctrina; es vivir inmoralmente. Pero ellos no creen en sanidad Divina y dones. Dijeron: “No funcionará”. Pero ahora ven que sí funciona.

16 Así que yo dije: “Seguramente habrá alguien, si Dios lo ha enviado, habrá alguien que estará listo para recibirlo”. Yo no sabía nada sobre Uds. en ese entonces. No tenía más que unos pocos amigos. Yo siempre he sido más o menos, como sería la expresión, una oveja negra. Pero doy gracias a Dios, al tratar de vivir para Él y hacer lo que es correcto, me ha dado ahora un millón de amigos. Él les dará el deseo de su corazón.
Cuando vengo a la iglesia, o en medio de Uds. y recibo el bautismo del Espíritu, primera vez en mi vida que me sentí como en casa. Nunca sentí que estaba con personas que me amaban y me entendían. Siempre me consideraron otra cosa, tal vez un neurótico. Pero me alegro de estar en casa esta noche con el pueblo de Dios.

17 Y entiendan ahora, el Ángel de Dios, algunas veces cuando se pronuncia una bendición sobre Uds., quizá sea que Él no pueda llegar a usted en ese preciso momento, puede ser que no sea una sanidad instantánea, pero a medida que Ud. crea su fe lo sanará. Algunas personas tienen una fe espontánea, una gran fe, así de profunda. Eso es un milagro. Algunos de ellos tienen fe tanto así de profunda; eso tomará un tiempo. Algunos tienen fe de mostaza, muy poquita. Pero solo quédese con ello; lo sacará a flote. Se materializará.
Cuando Dios habló, esta… la tierra en la cual está Ud. sentado esta noche, esa es la Palabra de Dios. Dios solo dijo: “Que sea hecho”, y Su Palabra se materializó. ¿Es eso verdad? ¿De dónde obtuvo Él la tierra, si acaso no fue así? Él solo lo habló, y es la Palabra materializada de Dios que formó la tierra en la cual se encuentran. ¡Oh, qué maravilloso, qué inescrutable! Es por fe que creemos en Él. Dios creyó Su propia Palabra, y formó el mundo. Si tuviéramos tiempo para entrar en esas cosas.

18 Ahora, esto quiero decir, que mientras Dios envía a Sus mensajeros, Ángeles, con respecto a virtud otra vez, ¿se fijaron en el estanque de Betesda cuando ese Ángel bajó? La primera persona que entraba con fe que sanaba, todo el Ángel lo cubría y se iba del estanque. ¿Ven cómo era eso? ¿Ahora lo pueden entender? Alguien dijo: “No puedo ver por qué si el Espíritu Santo puede poner al Hermano Branham bajo esa condición y luego no tener la fuerza suficiente para permanecer allí y orar por el resto del grupo”.
Miren, es mal entendido, querido Cristiano. Yo no puedo explicarlo, solo… Ustedes solo tienen que confiar en mi palabra, eso es todo. ¿Ven?
Ahora, y luego algunas veces en las Escrituras, quizá yo no pueda saber mucho de la Palabra. No conozco el libro, pero conozco al Autor. Y yo le amo a Él, y estoy seguro que Él no permitirá que me salga mucho del camino. Cuando digo esto sé que estoy correcto, que toda persona aquí que… ya está sanada, cada uno de ustedes. Lo único que yo puedo hacer, o que Dios puede hacer, cualquiera puede hacer, es elevar su fe para creer eso. Si hay algún ministro, cualquier persona aquí que puede hacer algo para ayudar a cualquiera a creer, eso es lo que se supone que deben hacer.

19 Y Dios en Su amor soberano ha enviado este don para que se manifieste delante de Uds. para hacerles saber que Él no murió allá atrás, resucitó de nuevo. Y Él es el Cristo resucitado que está con nosotros esta noche, Su mismo poder, Su misma manifestación. Aunque no lo ven, pero sin embargo Uds. saben que Él está aquí. Lo ven obrando en la forma de Espíritu. Judas dijo, o Tomás, más bien, él dijo: “Si puedo tocar Su costado, y puedo tocar Sus manos, creeré en Él”.
Él dijo: “Cuánto más grande es la recompensa para aquellos que nunca me vieron y sin embargo creyeron”.
Él quizá no se materialice delante de Uds. esta noche, pero Él está aquí. Y cada Palabra de Dios es una Semilla, y se materializará si Uds. lo creen. Solo acéptenlo en su corazón, créanlo, y llegará a suceder.

20 Ahora, algunas veces quizá si se ora por Uds., escuchan al Ángel del Señor hablar y decir: “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. se pondrá bien”. No duden eso. Recuerden, si es maligno, cáncer, o un crecimiento, en unas setenta y dos horas se pondrán muy enfermos. El Hermano Baxter probablemente explicó todo eso, lo cual él hace en una reunión, diciéndoles todo lo que es. Porque sin eso, de seguro perderán su sanidad. No entenderán cómo hacerlo. Si no saben cómo abordarlo, de seguro quedarán fuera. Por tanto para eso son las reuniones de la tarde, y por el estilo, es para explicar eso. El Hermano Baxter hace eso, puesto que yo no tengo el tiempo. Y si yo entro en eso de esa manera, entonces unas veces hace que el Espíritu se aparte de mí, y duro mucho tiempo en recuperarlo.
Ahora, ¿cuántos saben, han leído alguna vez en el Libro sobre Ángeles ministrándole a la gente en el Antiguo o Nuevo Testamento? Todos lo hemos leído. Algunas veces cuando se pronuncia una bendición, que se pronuncia sobre Ud.; tiene que suceder. Nosotros somos los únicos que tenemos prisa; Dios nunca está con prisa. Él dejó que los jóvenes hebreos entraran directamente al horno ardiente antes de Él hacer algo al respecto. Él solo se quedó en los cielos y los observó hasta que entraron.

21 No hace mucho, estaba una mujer, fue en una de las reuniones, y ella tenía un problema estomacal serio. Y se fue a casa después de la reunión. Y ella pasó por la plataforma, y ella, oh, no podía comer nada; nada se quedaba en su estómago; solo hacía… El ácido llenaría su estómago, y se llenaría de gas; y simplemente estaría en una condición horrible, al punto que ella tenía palpitaciones en su corazón; y no podía descansar durante la noche. Y ella dijo: “Cuando caminé a la plataforma, lo miré a usted…”. Dijo: “Ud. me tomó de la mano”, y dijo —comenzó— dijo: “El rostro de Ud. cambió, y algo habló en un tono diferente de voz, y dijo: ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. tiene un problema estomacal, pero su fe la ha sanado”.
Ella dijo: “Me bajé de la plataforma regocijando, pensaba que era la persona más feliz en el mundo”. Ella dijo: “Entré esa noche; me fui a casa y traté de comer”. Ella dijo: “Cuanto traté de comer, era igual como siempre había sido”. Dijo: “Yo me quedé con eso; no me rendí”.
Ella dijo: “Pasaron días y días. Ud. ya se había ido de la ciudad y a un par de ciudades más”. Y ella vino a la reunión, dijo: “Una mañana traté de comer algo de avena de desayuno, y eso estaba subiendo salpicando en mi boca”. Y ella dijo: “Yo estaba en la ventana lavando los trastes, llorando, diciendo: Señor, yo… estoy… yo simplemente no puedo evitarlo pero sé que eso es la verdad, y él me dijo que si yo testificaba cualquier otra cosa, pues, mi fe se derrumbaría”.

22 Dijo: “Mientras estaba parada allí”, dijo: “Me invadió la sensación más dulce que jamás haya sentido en mi vida”. Ella dijo: “Todo el ardor se detuvo. La inflamación, sin eructos”, dijo: “Me dejó”. Dijo: “Me acerqué y tomé una pieza de naranja; por lo general, me molestaba terriblemente, en la mesa y comencé a comérmela”. Dijo: “Cuando eso bajó no me ardió”. Ella dijo: “Me terminé el plato de avena, me serví un café que no había bebido en mucho tiempo, me lo tomé, y estaba bien”.
Ella dijo: “Yo corrí con mi vecina para contarle. Se había orado por ella. A unas cuantas casas debajo de la mía, habían orado por ella por un crecimiento al lado de su garganta. Y yo fui para allá a contarle lo que había sucedido”. Dijo: “Cuando llegué allá ella estaba gritando con todas sus fuerzas”. Y dijo: “El crecimiento acababa de desaparecer de su garganta”. ¿Qué fue eso? Era el Ángel del Señor que iba pasando por el vecindario. Sus bendiciones habían sido pronunciadas.

23 Algunas veces no pueden llegar a Uds. tal como lo desean. ¿Cuántos se acuerdan cuando Daniel, el Ángel vino a él y dijo: “Por veintiún días se opuso”, se acuerdan de eso? Daniel oró, pero el Ángel dijo: “Qué él tuvo problemas allí y no pudo llegar a él durante veintiún días después que él había orado”. Así que no estén con prisa; solo crean; tengan fe. Y si Uds. aceptan a Jesús esta noche como su Sanador, tengan fe; tiene que acontecer.
Y otra cosa, yo nunca traería a una persona a la plataforma si no fuera por algo, para que yo pueda estar cara a cara con esa persona. Muchas veces afuera del edificio escuchan que llamo a personas, que le digo cosas. Yo lo veo materializarse; la misma vida se materializa delante de mí. Tal vez empiece aquí y miro allá lejos, veo una niñita, digamos, y empezará a materializarse. Veo la manera como ella… Algunas veces sucede y solo empiezo a decir lo que veo, y luego, después de un rato eso irá delante de mí y tal vez por aquí está la mujer. Ella ya ha llegado a esta edad, y veo en dónde se encuentra. Tal vez ella está en un hospital, tal vez algo sucedió. Solo digo eso.
Luego quizá antes que yo lo hable, veo que la persona se va sana. Tal vez no; yo solo digo: “El Señor le bendiga, el Señor lo sana, lo cual Él ya ha hecho”, dándoles fe.

24 Pero en la plataforma yo tengo que observar. Solo estoy abriendo mi corazón; siento que estoy ante amigos esta noche. Tengo que tener cuidado con lo que hago. ¿Sabían que los dones divinos podrían ocasionarles que pierdan su alma? Miren, tienen que vigilar lo que hacen con los dones divinos. Mi corazón se compadece. Miro aquí y veo a este niñito con cabeza de agua, acostado ante mí ahora; Uds. no saben cómo mi corazón se compadece por ese bebé. Desearía poder ver lo que acontecerá. Cómo tuve la… Yo creo para decirle a esa madrecita allí: “Oh, Jesucristo ha sanado a tu bebé; tus oraciones han sido resp…”. Desearía poder decir eso, pero no puedo hasta que Él me diga. Y tengo que tener mucho cuidado.

25 Ahora, tal vez el privilegio de tener a esa persona frente a mí, tal vez haya algo provocando eso. Bueno, si lo recibo, tal vez cuando esté delante de la persona, o esta dama sentada aquí, o usted, o cualquiera de ustedes, se pudiera ver la razón. Ahora, Uds. se fijan que soy muy particular en cómo reprendo a un espíritu por allá. Porque uno tiene que observar. Algunas veces Dios usa la enfermedad para castigar a la gente, ¿sabían Uds. eso? Algunas veces viene sobre ellos para azotarlos de regreso a Dios. ¿Y qué si Dios ha permitido algo allí, y yo, por un don Divino lo quito sin el arrepentimiento de esa persona?
Se fijaron en el hombre aquí, que me dijo hace un par de noches, o algo por el estilo, que estaba parado aquí en la plataforma, que profesaba ser un Cristiano; él pertenecía a una iglesia moderna y todo; y él tenía un problema, algo mal con él. Y yo miré y seguía mirando que se tornaba oscuro, y seguí observando. Y lo vi a él parado en una esquina con un puro en su boca, fumando, de esa manera, soplando el humo. Yo dije: “Señor, Ud. tiene un hábito, y eso es lo que se interpone entre usted y Dios. Si está listo para dejar esos puros, Dios está listo para sanarlo ahora”. ¿Ven?

26 No hace mucho hubo una mujer que cruzó la plataforma, una mujer de apariencia piadosa, y subió a la plataforma; tenía un oído sordo. Yo solo detecté un espíritu sordo. Y yo traté de reprenderlo, y se quedó con la mujer. Y al estarla mirando, vi a una joven parada delante de mí, de unos catorce años de edad. Y ella tomó el camino que está errado. Y empecé a decirle. Le dije a la mujer que ella tenía un bebé aún antes que se casara. Y luego se casó con un hombre; ella lo dejó a él. Pero esa fue una secta religiosa que hizo que se casara con otro hombre. Ella no lo amaba a él; lo dejó. Yo dije: “Usted está viviendo con un esposo ahora con el que está teniendo toda clase de problemas”. Y esa mujer se desmayó en la plataforma. Y cuando se levantó de allí, ella gritó: “Dios ten misericordia de mí”. Y cuando lo hizo, Dios abrió su oído, le dio el bautismo del Espíritu Santo parada allí mismo en la plataforma.

27 Después siguió [Espacio en blanco en la cinta] esa era una mujer, problema femenino, no la dejaba en la reunión. No sé por qué. Richard T. Reed, Reverendo Richard T. Red, el bendito antiguo Tabernáculo Hora Bíblica en Jonesboro, Arkansas, es el que las bautizó a la iglesia, la siguiente mañana; pueden preguntarle. Uno tiene que tener cuidado. Si Dios les confía algo; entonces no pueden usarlo solo para su propio bien. Es para que lo usen para la gloria de Dios. ¿Es eso correcto?
¿Cuántos creen que Moisés era un profeta? Él lo era, y Dios lo amaba. Y cuando él fue allá a la roca, Dios dijo: “Ve allá y háblale a la roca y dará su agua”.
Pero Moisés en su furor (él era muy temperamental), fue allá; en lugar de hablarle a la roca, hirió la roca, y la hirió dos veces. Eso quebró todo el cuadro del programa de Dios. La roca era Cristo. ¿Creen Uds. eso, no es así, ministros? Él fue herido una sola vez, y le hablamos a Él ahora. ¿Es eso correcto? Y Moisés hirió a Cristo la segunda vez. Pero eso quebró todo el cuadro del gran programa de Dios aquí, lo hizo estallar a pedazos allí mismo, Cristo siendo herido dos veces, cuando Él fue herido una sola vez.
Pero Dios estaba obligado, le había dado al profeta poder para hacer eso. Pero Dios lidió con Moisés después con respecto a eso. ¿Es eso correcto?

28 ¿Cuántos se acuerdan de Elías? Él era un hombre joven; se volvió calvo cuando era joven. Y unos niñitos corrieron detrás de él y dijeron: “¡Viejo calvo, viejo calvo!”. Y ese profeta, enojado, se dio la vuelta, y maldijo a esos niños en el nombre del Señor. Y dos osas salieron del bosque y mataron a cuarenta y dos niños inocentes. ¿Es eso correcto? Esa no es la naturaleza del Espíritu Santo, pero había un profeta enojado. ¿Ven? Tienen que tener cuidado con lo que hacen con los dones Divinos. Yo prefiero ver y saber de qué estoy hablando, entonces sé si nuestro Padre celestial ha dicho sí o no.
Seguro, Uds. me pueden apreciar más si soy sincero delante de Dios. Aún si ustedes… no llego a muchos de ustedes, lo entenderán. Primero tengo que saber, luego puedo pronunciarlo después que Dios me lo ha mostrado. Pero yo no puedo hacer nada hasta que Él me lo muestre. Prometí anoche terminar de contarles la historia de Finlandia, para lo cual me quedan unos ocho minutos para entrar en ello.

29 Les acabo de contar de la pequeña huerfanita de guerra que fue sanada entre ese tiempo, los dos muchachitos que fueron atropellados, y uno que murió. Estuvo tendido muerto quince, veinte minutos en el camino antes que yo llegara. Mostró la visión aquí en América. ¿Cuántos estuvieron aquí anoche? Déjenme verlos, bueno, Uds. se acuerdan entonces, de la historia.
Luego este otro pequeño bebé estaba en el hospital, muriendo. Al día siguiente, la mañana siguiente, esta madre y padre del otro muchachito… Sufrió una contusión cerebral; él nunca volvió en sí. El parachoques lo golpeó debajo de la barbilla, y lo volteó, y rodó por el camino, y golpeó la curva, y de la curva lo elevó y estrelló contra el lado de un árbol, de esa manera. Él nunca volvió en sí; su sangre era de sus oídos y ojos y boca. El pobre pequeñito…

30 Y la madre y el padre estaban simplemente histéricos; eran gente joven finlandesa, y estaban tratando de venir por mí para que fuera al hospital. Va en contra de las reglas; los administradores no me dejan ir de un lugar a otro. Porque si uno hace eso, entonces si uno va a este lugar y no a este otro lugar, eso causa un resentimiento. Así que solo los ponen a todos dentro de la iglesia al mismo tiempo, y allí el Espíritu de Dios opera desde allí.
Por tanto tienen que hacer eso en el extranjero. Y yo nunca olvidaré esto. La Sra. Isaacson, ella dijo: “Hermano Branham, déjeme decirle, esa gente está a punto de volverme loca”.
Y esa noche cuando entraron, estaba la pequeña madre y padre sentados en los escalones. Tuvieron que arrastrarme pasando sobre ellos para entrar. Casi me quitaron el abrigo y otros se quedaron en la calle. Pensé: “Oh, ¿qué es esto?”.
Ella dijo: “Esa es la madre y el padre de aquel pequeño bebé; quieren que Ud. vaya al hospital”.

31 A la siguiente mañana ellos estaban todavía allí de nuevo. La Sra. Isaacson dijo: “¿Podría Ud. mismo hablarles solo unos momentos?”.
Yo dije: “Llévelos al pasillo”.
Y los llevaron allá al pasillo, y fueron con ellos, y dijeron: “Oh, venga a sanar a nuestro bebé; se está muriendo; se está muriendo”.
Durante tres días, nunca volvió en sí. Yo dije: “No puedo sanar a su bebé”. Todo esto era a través del intérprete. Yo dije: “No puedo sanar a su bebé”.
Dijo: “Bueno, usted sanó al otro…”.
Yo dije: “No, no. Jesucristo sanó al otro bebé, no yo. ¿Ven? Yo no tuve nada que ver al respecto”. Dije: “Allá en América Él me mostró una visión hace un año que este muchachito sería traído de nuevo de entre los muertos. Él no me mostró su niño”.
Y ellos dijeron: “Oh, vea una visión para nuestro niño”.
Y yo dije: “Bueno, yo no puedo ver visiones a mi antojo”. Dije: “Solo las veo cuando Dios permite que se vean”. Dije: “Ustedes oren”.
Ellos continuaron. Ella simplemente no podía entenderlo. Y yo dije… ella dijo, le preguntó a la Sra. Isaacson: “Pregúntele si mi niño se va a morir”.
Yo dije: “No lo sé”.
Ella dijo: “Bueno, venga al hospital y pídale a Dios que lo sane, y cosas”.
Dije: “No podemos hacer eso”.

32 Y luego yo les pregunté, dije: “¿Son Uds. Cristianos?”.
“No”. Ninguno de ellos era Cristiano.
Yo dije: “Bueno, miren, si Dios se lleva a su niñito al hogar y Uds. mueren como pecadores, pues, nunca más lo volverán a ver. Y si el niñito, Dios se lo lleva al cielo, y Uds. mueren como Cristianos, le entregan sus corazones a Dios y mueren como Cristianos, Uds. pueden subir al hogar en el cielo con su niñito y nunca habrá otro accidente allá arriba. Eso es algo, gracias a Dios”. Y dije: “No habrá accidentes allá arriba, y Uds. vivirán por siempre jamás. Pero sí no lo hacen, nunca volverán a ver a su niñito si él muere”. Y dije: “Entonces si Uds. quisieran un favor de mí, tratarían de hacer algo por mí. Y si Uds. quieren un favor de Dios, hagan algo por Dios”. Y yo dije: “¿Por qué no le entregan sus vidas a Dios?”. Y ellos vieron que no podían perder en eso, porque serían Cristianos. Si el niñito moría, pues, se irían al hogar con él. Y si no moría, tal vez hallarían el favor de Dios y él podría vivir.
Así que se arrodillaron, y le entregaron sus vidas a Cristo. Y cuando se levantaron, la pequeña madre… Suena como un chiste, pero yo no creo en decir chistes desde la plataforma y aquí, pero no era un chiste. Ella pegó un brinco y corrió hacia mí muy histérica, y dijo, con la mano de la Sra. Isaacson sosteniéndola, dijo: “Vea una visión; vea una visión para mi niño”. ¿Ven?
Y yo dije: “No lo sé”.
Ella dijo: “Venga, vaya ahora”.
Yo dije: “No, Dios puede mostrarme en mi habitación de la misma forma que puede hacerlo allá”.
Y ella dijo: “Entre y vea una visión para nuestro niño”.
Yo dije: “Ahora, no puedo hacer que Dios me muestre una visión. Ahora, puede que Él nunca me muestra una sola cosa. Y si Él lo hace, se lo diré. Si no lo hace, pues, yo no puedo”.
Y entonces, ella dijo: “Bueno, esperaremos, Ud. entre”.
Eso era bastante dulce, pero Ud. sabe que uno no puede hacer esas cosas. Así que la Sra. Isaacson, finalmente logró que ellos se fueran. Y yo entré a la habitación. Y unos veinte minutos después ellos llamaron y dijeron: “¿Ya mostró Dios una visión?”.
“No”.
Y unos quince o veinte minutos después llamaron: “¿Ya mostró Dios la visión?”. Hicieron eso varias veces antes del servicio de la tarde.

33 Esa noche en el servicio, fue un gran servicio maravilloso. Ahora, aquellas tribus nórdicas y cosas entrando, siendo sanados, cientos tras cientos de ellos… Nunca ni siquiera entraban en la línea de oración, si podían por lo menos ganar el… Entrarían al auditorio; se paraban a lo mero atrás, y uno vería muletas y palos volando; y tiraban sus camillas que los cargaban, salían caminando. Eso es… Ellos solo querían ver que se llevara a cabo; eso es todo, sabían que Dios estaba allí.
¿Por qué no podemos nosotros hacer eso? ¿Por qué no podemos tener esa fe simple? ¿Ven? Si no estuviéramos tratando de entenderlo, pasaría aquí de la misma manera. ¿Ven? Dios no hace acepción de persona; Él solo respeta la fe. ¿Ven? Dios no te sana bajo los méritos de tu salvación.; Él te sana bajo los méritos de tu fe. ¿Ven?

34 Luego yo… tuvimos, nos fuimos a casa. Y cuando… Allá no se pone tan oscuro en esa época del año; uno puede leer en medio de la calle a medianoche, a cualquier hora, sin luces ni nada. Y un poco después, el sol nunca se oculta, solo baja y vuelve a salir. Es la tierra del sol de medianoche. Así que nosotros…
Yo me fui a la planta alta, se puso como polvoriento, así que, yo estaba arriba en el hotel, y me fui a la ventana. Yo tenía esta Biblia. Nunca olvidaré esto. Escuchen con atención ahora; estoy a punto de terminar. Y yo tenía esta Biblia, y entré y el Hermano Baxter estaba allí, y mi hermano, Howard, había sido sanado de una cosa horrible, mi hermano había sanado, lo enviaron a casa del ejército para morir. Y él… nosotros, él fue conmigo. Y el Hermano Baxter y él estaban en la misma habitación. Y el Hermano Lindsay y el Hermano Moore estaban en la habitación. La Sra. Isaacson estaba en su habitación, y yo tenía una habitación privada porque me quedaba solo por causa de la visita del Ángel del Señor. Y yo fui….

35 Y amigos, si tuviera tiempo, podría hablar a partir de este momento semana tras semana y no contarles un tercio de lo que le he visto a Él hacer, de las grandes y poderosas cosas. Y por la noche solo me pregunto qué, qué decir de lo que Él quiere que les diga de algunas de las cosas que Él ha hecho, solo como testimonio. Y Él dijo yo creo que vencemos por la sangre del Cordero y testimonio, ¿es eso correcto? Él es el Sumo Sacerdote de nuestro testimonio, y así que Él…
Nosotros entramos… yo entré en mi habitación; tenía aquí esta Biblia que mi iglesia me dio antes de salir a las campañas, y cuando empecé a salir después de la aparición del Ángel. Y yo la tenía aquí.

36 Y mi hermano, cuando subíamos esa noche me dio dos pedacitos de dulce que había comprado así de grandes.
Ahora, por favor, amigos canadienses, no tomen esto a mal, algunos de los amigos más leales que tengo están al otro lado de la frontera en Canadá. Tan leales como pueden ser, y son encantadores. Pero no tienen cosas como las tenemos aquí en los Estados Unidos. No las tienen en ninguna parte del mundo como las tenemos aquí. Tenemos cosas con las cuales fabricar. Tenemos los mejores autos; tenemos lo mejor de todo. El problema es que somos tan indignos de eso. Y ellos no tienen los ingredientes para agregárselos a sus dulces, y nosotros compramos unos dulces en Canadá, estaban muy malos. Al igual que, algo como, oh, almidón. Y, por supuesto, tienen buenos dulces, pero nosotros compramos unos malos.

37 Así que Howard me dijo, dijo: “Bill”, y él lo dijo un tanto alejado del Hermano Baxter; dijo: “Prueba este dulce, si piensan que el dulce que compramos en Prince Albert estuvo malo”, dijo: “prueba este si quieres algo de almidón”.
Y yo dije, solo ponlo en mi mano, dije: “Muy bien”. Él estaba tratando de sacarme de, de la unción, Ud. sabe, sacudiéndome un poquito. Así que entramos a la habitación, y coloqué el dulce en el escritorio, y me acerqué, bajé la Biblia. Caminé hacia la ventana y miré hacia afuera. Y aquí estaban los soldados finlandeses yendo por el parque hablando de la reunión, Ud. sabe, y caminando. Y uno diciendo cómo había visto sanar a una cierta persona, y simplemente se amontonaron en las calles saliendo del auditorio.
Y yo me quedé allí; miré lejos a las montañas desde donde los rusos vinieron a bombardear a los finlandeses cuando estaban en la guerra. Y miré hacia allá y dije: “Sí, los aviones rusos vienen de esa manera un día, pero del Este vendrá el Señor Jesús, romperá los cielos y las alas extenderán su aire de nuevo, pero será el Sol de justicia con sanidad en Sus alas”. Pensé: “Oh, gran Jehová, qué maravilloso, qué maravilloso eres, Tus obras son inescrutables”. Dije: “Qué glorioso, cuánto te amo, lo que estás haciendo aquí. Tan pronto como puse mi pie en suelo europeo, el Espíritu Santo rara vez me abandonó; se quedó día y noche”. Los ministros les dirán lo mismo.

38 Uno estaría en el centro; yo diría: “Ahora, cuando nos vayamos a casa, usted… Un hombre saldrá al lado, estará vestido de gris. Él va a tratar de llevarme para arriba y que ore por una mujer. Y a la vuelta de la esquina estarán dos mujeres vestidas de negro, y ellas vendrán a mi encuentro de esta manera. Y Uds. verán una silla de ruedas por aquí en esta esquina. Esta persona será sanada [Palabras no claras]”. Va a… Oh, simplemente es de esa manera… En donde sea que estaba, constantemente las visiones acontecían de esa forma, como iba sucediendo.
Y entonces, yo solo estaba alabando a Dios, parado allí de esa manera. Dije: “Oh, Gran Jehová, que maravilloso eres”. Dije: “¡Cómo te amo, cómo te amo, oh, qué maravilloso!”. Abrí mis ojos de esa forma; y escuché algo, [El Hermano Branham lo ilustra]. Y miré y Él estaba aquí parado justo a mi lado. Él me miró de esa manera, Él es un Hombre grande, pesa alrededor de doscientas libras [90 kg. Trad.], con el cabello muy oscuro hasta Sus hombros, complexión olivo, Su rostro de apariencia mansa, tenía Sus brazos cruzados, con un manto blanco y descalzo. Él se paró allí, me miró. Y Él volteó su cabeza de esta manera y miró hacia la mesa, cuando yo miré hacia la mesa allí estaba un pequeño jarrón así de alto. Cómo llegó allí, solo Dios lo sabe. Pero hay un pequeño jarrón colocado allí.

39 Ahora, eso no es visión. Ahora, yo sé lo que es una visión; debería saber. Y sé lo que es cuando el Hombre está aquí. Él no es una visión; Él es tan real como cualquiera de estos hombres parados aquí. Él simplemente es real; yo hablo con Él. Y Él habla conmigo. No es una visión; el Hombre está parado allí; yo lo escucho cuando camina y todo. Él es tan real como lo es cualquiera. Y esa Luz siempre está sobre Él, solo arremolinando alrededor de esa manera. Él está aquí ahora, y Él; yo sé que Él está aquí; yo lo siento.
Y Él se paró allá, y dijo: “¿Qué son esos?”. Y en ese jarrón estaban dos de esas, yo las llamo flores de Pascua. No sé si Uds. los llaman narcisos; salen en la primavera, pequeñas flores como amarillas, Ud. sabe. Nosotros las llamamos flores de Pascua allá en nuestra región. Y una de ellas estaba inclinada así, y la otra se estaba cayendo Y, de esa manera. Y yo pensé… Una estaba inclinándose hacia el norte y la otra hacia el sur.

40 Ahora, sin saber en este momento, que esa era precisamente la posición en la que cayeron estos dos niños. Uno fue golpeado para este lado, hacia el norte, y fue atropellado y mallugado bajo el carro. Y el otro, el parachoques lo golpeó cuando el carro giró para este otro lado y aventó al niño contra el árbol hacia el otro lado. Y esta por acá estaba totalmente caída. Y yo miré eso, y está aquí a la izquierda estaba haciendo: “Tutt, tutt, tutt, tutt, [El Hermano Branham lo ilustra]”, y esta estaba totalmente caída.
Él me dijo, dijo: “¿Qué fue eso que te dio tu hermano?”.
Y yo dije: “Dos pedazos de dulce, Señor”.
Él dijo: “Comételos”.
Y tomé uno y lo puse en mi boca, y comencé a comérmelo, sabía delicioso. Yo me lo tragué y cuando lo tragué algo hizo [El Hermano Branham silva]. Y este que estaba postrado hacia el norte de esa manera, se enderezó. Y este otro estaba haciendo: “Tutt, tutt. [El Hermano Branham lo ilustra]”. Él dijo: “Cómete el otro”.
Y tomé uno, y casi sabía la cosa más horrible que alguna vez haya puesto en mi boca. Yo me lo saqué de esa manera, y este acá seguía haciendo: “Tutt, tutt. [El Hermano Branham lo ilustra]”. Él dijo: “Cómete ese o este niño morirá”. Lo volví a poner en mi boca, y comencé a masticarlo muy rápido y me lo tragué“. Y tan pronto como lo tragué este hizo: ”Tutt [El Hermano Branham lo ilustra]“. Ambos se levantaron de esa manera. Y Él me miró de esa forma, inclinó un tanto Su cabeza, y ese remolino de Luz empezó ”¡Whew!“, Él ya no estaba en la habitación.

41 Yo salí corriendo y llamé al Hermano Baxter y a todos ellos para que entraran, dije: “Miren, contáctense con la mujer, rápidamente: ASÍ DICE EL SEÑOR; ese niño vivirá y no morirá”.
Habían llamado varias veces ese día. El doctor ya lo había desahuciado. Así que ella fue a este pequeño teléfono, deberían ver qué es, el teléfono allá. ¡Oh, vaya! Se pone la cosita en la oreja y gira la manivela, y ella llamó a la casa de los padres. Los padres habían sido llamados al hospital; el bebé se estaba muriendo.
Yo dije: “Contáctese con el hospital y dígale a la madre: ASÍ DICE EL SEÑOR”. Amigos, no puede fallar entonces, simplemente no puede. Yo dije: “El bebé va a vivir, no importa lo que dice el doctor, Dios dijo: El bebé va a vivir”. Así que yo dije: “Dígale que llegó la visión”.

42 Y ella llamó al hospital, y la madre vino al teléfono, y sollozando y llorando, y dijo: “El Hermano Branham me dijo que le dijera: ASÍ DICE EL SEÑOR, su bebé va a vivir”.
Dijo: “Lo sé muy bien; y hace dos… hace cinco minutos él se levantó; volvió en sí y está normal ahora. Nos lo vamos a llevar a casa”. Allí estaba él, hecho perfecto, normal, y sano.
Ahora, ¿qué fue eso, amigo? ¿Fue acaso mi oración? No, no, no. Fue la fe de la mujercita finlandesa en Dios que hizo eso por su bebé. Ese mismo Ángel que mostró la visión esa noche, Quien está aquí en la plataforma esta noche, está aquí para llevar a cabo cualquier cosa que Jesucristo ordenó que se hiciera, porque Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.

43 Oremos. Nuestro Padre celestial, oh, cómo arde mi corazón. Pienso que cuando todo esto termine, cuando me encuentre de nuevo con toda esa gente. Pienso en la carta que recibimos el otro día en el correo, diciendo que ese hombre es amigo de Jesús. El pobre niñito en agradecimiento, cómo estamos tan agradecidos. Cómo estoy agradecido aquí esta noche Señor, al saber que las visiones salen, y Tú permites que se digan, y luego verlas materializarse, porque es Tu Palabra, Señor. Tú eres Dios; Tú no puedes mentir; eso es imposible. Y estamos tan agradecidos de saber que Tú estás aquí.
Y ahora, Padre Celestial, a medida que avanzan las reuniones, muchos están siendo sanados. El Espíritu de Dios se está moviendo en cuerpos mortales. Y te damos las gracias a Ti por eso.

44 Y ahora esta noche, Señor, oh, por favor, querido Jesús, el Hijo de Dios, el Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta audiencia. Ellos están esperando aquí en este calor de la tarde. Cuando se hizo tarde, Jesús, le trajeron a Él muchos, y los sanó por el poder de Su Palabra. Y que la Palabra de Dios esta noche recorra sobre este edificio, y que el Espíritu Santo esté aquí para llevarle eso a cada corazón hambriento y lo confirme, Señor, con señales y maravillas, que la gente pueda saber, que el mismo Jesús al cual le trajeron los enfermos y afligidos hace muchos, muchos años, está en este auditorio esta noche con el mismo poder revelado para alcanzar allá, y virtud fluya por este edificio a cada creyente.
Oh, Cristo de Dios, muchas cosas han pasado desde aquellos días. Muchos han cauterizado la conciencia de la gente, y eso ha provocado decepciones y de todo, pero Padre, yo oro que Tú desvanezcas toda cicatriz esta noche, sana cada corazón roto, y que una vez más el poder de Dios arda en una fe viva en cada corazón. Concédelo, Señor, que tu gran Nombre pueda ser glorificado. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

45 ¿Del cincuenta y uno al cien? ¿E? Mi muchacho dice que repartió la tarjeta “E” el día de hoy, del 51 al 100. Les tengo una sorpresa para mañana en la noche. Quiero que cada ministro creyente se pare cerca de mí mañana en la noche. Y vamos a comenzar nuestra línea de oración, comenzar a orar. Muchos de Uds., por supuesto, quizá llegue a uno; quizá llegue a cinco; quizá llegue a cincuenta. Yo nos é. Pero haré lo mejor que pueda. Haré todo lo que pueda. Creo que Uds. creen eso, ¿no es así? ¿Qué no saben que a mí me encanta bajar allí? Ahora, ¿quién va a ser el primero? Usted dice: “Bueno, soy yo, Hermano Branham”.
Bueno, aquí está otro que piensa de la misma manera. Ahora, si yo voy, si yo digo: “Usted”, y usted sube, bueno entonces este otro pensará: “Bueno, Hermano Branham, Ud. escogió a ese. (¿Ven?) Él lo considera más a él que a mí”. No es así. Dios no lo considera más a usted que al otro. Él murió para redimir a cada uno de ustedes. Eso es correcto. Todos ustedes son Sus delegados.

46 Y la mejor manera que sé hacerlo, amigo Cristiano, es solo repartir estas tarjetas y…Pero, amigos, si se fijan, hay más gente siendo sanada allá sin tarjetas de oración, de las que sanan aquí con las tarjetas. ¿Ven? Hay más…
Usted no necesita la tarjeta de oración; las tarjetas son únicamente para formarlos. Pero vamos solo a…. vamos solo a creer en Él, ¿lo harán? Crean en Él con todo su corazón; acéptenlo a Él. No importa lo que pase, no tiene que pasar en este preciso momento. Cuando sucede, no sucede tanto en su brazo lisiado en su pierna lisiada, ni en su corazón malo, ni en el cáncer; como sucede aquí en su corazón. Usted lo cree; se aferra y se materializa.

47 Cada semilla producirá según su especie, ¿es eso correcto? El trigo producirá trigo. La cebada producirá cebada. El maíz producirá maíz. ¿Es eso correcto?
Bueno, Jesús dijo que la Palabra de Dios era una Semilla. ¿Es eso correcto? Ahora, en Marcos 11:24, ¿una Semilla entonces? Jesús dijo: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Ahora miren, el orden de la Escritura. Crean ahora, recíbanlo, tiempo presente; en el futuro les será dado. ”Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. ¿Ven? Lo recibirán en el futuro. Solo acéptenlo; créanlo; quédense con ello. Riéguenlo; créanlo; llegará a suceder. Dios está obligado, ¿no es así? Dios está obligado a Su Palabra.

48 Muy bien, ¿cincuenta? Vamos a empezar. Vamos a empezar solo con los números, del 51 en adelante, hasta que lleguemos a unos… Vamos a intentar unos diez primero y veamos a cuántos podemos llegar. Del, ¿cuál era el número? Quiero decir. La, E; E-51 al 61, inténtelo, vea cuántos tenemos. Tenemos a muchos que están parados allí. E-51 al 61… Alguien que mire a las personas encamada y vean si ellos la tienen, revisen estas tarjetas a lo largo de aquí, donde sea que estén, y revisen sus tarjetas por todas partes y averígüenlo.
Aquí está un hombre sentado; veo que tiene una tarjeta de oración en su bolsillo. Revisen y vean cuál es su número, allí, señor, por favor. El 78, muy bien. Solo tenga buen ánimo ahora, hermano; tenga fe; solo crea en Dios. No piensen que ya no tiene esperanza; no es así. Abraham, cuando él pasaba de la edad para engendrar, Dios se le apareció, y le dijo: “Yo soy El Shaddai, el Todopoderoso”. “El Shaddai” significa “el seno, como una madre amamanta a su hijo inquieto para que esté saludable”. No importa cuántos años tenga, que tan avanzado esté, Él es El Shaddai. Recárguese en Su seno, Su Palabra y amamante de ello. Saque de allí, hasta que su cuerpo reciba fuerza. Amén.

49 Muy bien, ¿tienen espacio para unos más? Muy bien, vamos a llegar hasta el 65 entonces si tienen más espacio. Muy bien, vean si… entonces si podemos traer a más, luego a veces cuando el… empiezan a pasar con mucha fe… ¿Qué dice? ¿Cuál fue la letra de nuevo? E del 51 al 65, entonces pónganse de pie. Esto traerá a unos cuantos más, y después a medida que la línea comience, pues, entonces no será mucho problema [Palabras no claras].
Ahora, ¿cuántos de los que están allá no tienen tarjetas de oración y quieren oración, y quieren que Dios los sané? Lejos, veo hasta allá atrás, allá atrás. Muy bien, yo digo esto con la autoridad del Ángel de Dios. No es esta señal que lo hace; Dios mandó a este Ángel y dijo esto, me dijo, Él dijo: “Tú naciste en este mundo para orar por los enfermos. Y si logras que la gente te crea y eres sincero al orar, nada impedirá tu oración”. Esa fue la comisión.
Y yo dije: “Ellos no me creerán, Señor, no tengo educación, no puedo hablar como los otros ministros y así sucesivamente”.
Él dijo: “Así como al profeta Moisés le fueron dadas dos señales para vindicar su ministerio…”. Miren, Moisés se quejó que él era lento para hablar, lo cual es verdad, tal vez tartamudo. Pero él no podía hablar bien, y Dios lo iba a sanar de eso. Pero Él dijo: “¿Quién dio la boca al hombre?”. Moisés es justo como Dios lo hizo.

50 Él dijo: “Así como a Moisés le fueron dadas dos señales para vindicar su ministerio, así a ti se te darán dos señales”. Dijo. “Una, vas a tomar su mano; tú sabrás, les dirás lo que está mal”, no serás tú hablando, pero el Ángel hablando a través de mí, ¿ven? Él dijo: “Lo siguiente es que les dirás los meros secretos de sus corazones”.
Y el primero fue… ¿Cuántos se acuerdan cuando…? Yo no podía saber nada sino solo cuando tomaba la mano. ¿Y cuántos se acuerdan de ese día al principio del ministerio? ¿Se acuerdan cuando les decía que llegaría a pasar lo que Uds. ven ahora? ¿Es eso correcto? Levanten sus manos si es así. Que yo dije que llegaría a acontecer. ¿Sucedió? La Biblia dice: “Si hubiera entre vosotros alguno que sea espiritual o profeta, y lo que él dice llega a suceder, entonces créanle”. ¿Es eso correcto? Bueno, yo estoy con eso. “Pero si no llega a suceder, no lo crean”. Se nace con esas cosas; uno nace para hacer eso.

51 Y ahora, amigos, ¿me creen? Entonces escuchen lo que les estoy diciendo. Jesucristo el Hijo de Dios sanó a cada uno de ustedes en el Calvario. Y yo, o ningún otro hombre, puede hacer algo al respecto, sino apuntarlos a Jesucristo, el Sacrificio de Dios, Quien fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas hemos sido curados. Entonces yo digo la verdad. Es solo en Cristo y no en mí, o no es en el Ángel de Dios. Este Ángel de Dios no tiene nada que ver con la sanidad, solo para vindicar lo que Dios Todopoderoso ha hecho por Uds., de acuerdo a su fe. El Ángel no sana; solo muestra y ve visiones. Es un mensajero enviado de Dios. ¿Cuántos entienden ahora? Su sanidad está completamente lista si Uds. solo lo creen.

52 Muy bien, traigan a la dama. ¿Cómo le va, dama? Solo quiero subir esto. ¿Puede escucharme bien cuando hablo bajo? Alguien me dice que cuando la unción baja, que yo no hablo muy fuerte. ¿Pueden escucharme en la parte de atrás si estoy hablando así de bajo? Eso está bien. Gracias. Ahora, todos Uds. aprecien esto. Y estén orando por mí, ¿harán eso?
Ahora solo, Uds. no tienen… Bueno, si les pido que inclinen su rostro, algunas veces un espíritu maligno se levanta. ¿Lo ve? Y cuando sucede, es una batalla. Y luego Uds. tienen que tomar… ¿Cuántos de Uds. leyeron mi librito que está allí atrás, mi libro: “Un Hombre Enviado De Dios?”. Está bien. Detesto mencionar algo como eso desde la plataforma. Ojalá pudiera darle a cada uno de ustedes uno de esos. Simplemente desearía poder hacerlo, pero no puedo. No puedo costearlo; no tengo el dinero para hacer eso. Y yo soy pobre; eso es verdad. Dios sabe que eso es verdad. Es correcto. Si hubiera tomado el dinero que me han ofrecido sería un multimillonario. Pero prefiero ser pobre y tener el favor de Dios que el mejor hogar que tienen ustedes en Toledo. Eso es correcto. Preferiría tenerlo, porque este es mi trabajo, el servir a Dios. Eso es lo que está en mi corazón.

53 Si uno empieza a involucrarse con… si un ministro, tres cosas, si él empieza a involucrarse con eso, está arruinado. Esto es: la primera cosa era dinero, luego mujeres, y después la popularidad. Cuando empieza a pensar que él es alguien, en ese momento comienza a salirse del camino. Eso es cierto. Puesto que todos somos carne, igual que la hierba; no hay nada bueno en ninguno de nosotros. Lo único bueno en nosotros es la parte de Dios que está en nosotros. Y Él nos nivela a todos. Así que no hay nada, ninguno sobre el otro; todos somos exactamente igual (Eso es correcto), hijos de Dios; somos hermanos y hermanas. Y yo trato con la ayuda de Dios de mantenerme alejado de tal cosa. Y Uds. oren por mí que siempre sea de esa manera, que pueda servirle a Él hasta el día que Él venga, y caminemos delante de él. Después miraré hacia este grupo de Toledo y diré: “Toledo, pequeña y encantadora audiencia, estuvo sentada en ese auditorio caluroso aquella noche, y yo les dije la verdad; aquí está mi Maestro para vindicarlo, y decir que yo dije la verdad”. Miren, entonces lo sabrán.

54 Yo creo que Él está aquí esta noche para vindicarlo, para decir que es la verdad, no esperar hasta en el futuro [Palabras no claras]. Cuando, si yo les pido que inclinen su rostro, entonces rápidamente, háganlo. ¿Ven? Rápidamente inclinen sus rostros si yo digo: “Incline su rostro ahora”. Si… Algunas veces la epilepsia se me escapa. Así que es una cosa horrible, y simplemente ataca a la persona. Saltará de uno al otro de esa forma; es muy vicioso. Y a través de la edad ha tenido mucho control de la gente.
¿Se acuerdan que los discípulos no pudieron echar fuera el hechizo de epilepsia de un muchacho? Y ellos lo trajeron ante Jesús, ¿se acuerdan de eso? Recuerden que ese hombre tenía epilepsia y unos hombres fueron para allá, unos muchachos predicadores y pensaron que tenían el don de sanidad Divina, fueron allá e invocaron sobre ese diablo, dijeron: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo, sal fuera”. Hechos 19, ¿se acuerdan de eso?
Él dijo: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?”. ¿Se acuerdan de eso? Y ese diablo siempre lo sabe. Esa es la cosa que me molesta, sin saber eso, pero eso es lo que ha sido a lo largo… [Espacio en blanco en la cinta].

55 Oh, hermana, ¿cómo podría dudar? Venga aquí, hermana. Oh, Jesús, ten misericordia de la pobrecita, Señor. Ella lo está intentando mucho, pero Tú estás aquí para ayudarla. Querido Dios, mientras Tu siervo humilde impone manos sobre ella y pide misericordia, concédelo, Señor. Satanás, te conjuro por medio de Jesucristo el Hijo de Dios, sal de la mujer y no la molestes más.
Ahora, dama, usted… ¿Le dije la verdad cuando estaba hablando con usted, lo que haya sido? Si estuvo… si fue con los doctores, le dije lo que estaba mal con usted y qué hacer. No necesita hacerlo si va a creer que… Han sido dolores aquí; Ud. ha estado preocupada. Pensó que tenía cáncer en sus pulmones. ¿No es así? No estoy leyendo su mente, pero yo sé que… Miren, no es… Usted no tiene cáncer; eso es un nervio pellizcado (exactamente), que viene de la vértebra en la parte de atrás de su espalda. Eso está allá atrás en la espalda, ¿es eso correcto? Muy bien, ¿cómo supe eso? Muy bien, vaya creyendo ahora, y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “Alabado sea el Señor Jesucristo, Quien le da cosas buenas a aquellos que le buscan. Bendito sea el Nombre del Señor”.

56 Ahora, solo un momento, si puedo recordar, la dama está preocupada. Y ella piensa que tenía cáncer; está preocupada, ha llorado, se ha orado por ella, de todo. La veo que está parada; hay un edificio, algo como esto. Había mucha gente regocijándose. Ahora, eso se materializó aquí delante de mí. Y la vi turbada, y miré alrededor, y la vi sosteniéndose la espalda de esta manera. No es nada sino una vértebra pellizcada en su espalda. Si ella va con el doctor, le diría que fuera con el quiropráctico y que él le alivie eso. Pero si ella tiene fe en Dios, no necesita ir con el quiropráctico. Jesucristo lo hace por ella. Eso es correcto. Amén.

57 Muy bien, todos sean reverentes. Muy bien. Veamos, usted es el… Oh, es un niño. Muy bien. Bueno, bendito sea su corazoncito, un buen niño. Ahora, ¿cree usted, madre? ¿Con todo su corazón, cree? Bueno, ahora solo siéntese allí al lado de… en la silla, por favor, para quedarme a solas con el niño.
¿Cómo estás, pequeñito? ¡Vaya! Me imagino que a este pequeñito… ¿Te gusta pescar? ¿Acaso no es…? A cada niñito… ¿Saben lo que pienso de los niñitos? Pienso que a un niñito que le gusta pescar, y ama a su madre, es un buen niño. ¿Creerás eso? Sí, señor. Oh, pobre niño. Mira esto, hijito. Tú y yo no nos conocemos, ¿cierto? Pero te das cuenta de lo que está mal contigo, ¿no es así, cariño? Mira, tú estás sufriendo con un problema cardíaco; eso es una fiebre reumática en tu corazón, ¿no es así hijito? Tus parientes casi están fuera de sí. Los doctores no pueden hacer nada por ti. Tú sabes eso. Pero mira aquí, hijito. Jesucristo…

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