S.612 58-1221E  La Unidad de Un Dios en una Iglesia

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OBRAS DEL MENSAJE

La Unidad De Un Dios En Una Iglesia

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

58-1221E

1 [El Hermano Branham le pide al Hermano Neville que lea, el capítulo 17 de San Juan.—Ed.] Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

2 [El Hermano Neville dice: “Y que el Señor añada Su bendición a la lectura de todo el capítulo, el capítulo 17 del Evangelio de San Juan”. Cinta en blanco. La Congregación canta Aun más cerca, luego el Hermano Neville presenta al Hermano Branham y dice: “Dios le bendiga, Hermano Branham”.—Ed.]

3 Gracias, Hermano Neville. El Señor le bendiga, Hermano Neville.

4 Yo soy como el Hermano Neville, me puse… no pude esperar hasta Navidad para abrir ese regalo. Y, Uds. ya saben, el hombre viejo es niño dos veces. Como… Pero pienso que el Hermano Neville realmente se ve muy bien en su traje nuevo.

5 Y recibí uno de los abrigos más lindos que he visto en mi vida, de esta iglesia aquí, y en verdad lo agradezco. Les agradezco que me hayan considerado un poco más grande de lo que realmente soy, pero creo que me conseguirán uno un poco más pequeño, mañana. Es un abrigo un poco grande para el hombre que debe cubrir. Han oído en la Biblia, cuando la manta era demasiada corta para el hombre, o para la cama; pues es casi igual con—con esto aquí conmigo, porque el—el abrigo era un poco grande. Pero sí que es bonito, y espero que tengan uno allí de una talla más pequeña, que me quede muy bien. Y también me lo pondré, para lucirlo como él allí.

6 He visto momentos en que, de hecho, prediqué con el abrigo puesto, me alegraba poder tenerlo puesto. Bueno, no he tenido un buen abrigo en toda mi vida. Esta es la primera vez que tengo un buen abrigo.

7 Y me pregunto si esta iglesia recuerda la primera vez que salí de esta iglesia. ¿Recuerdan Uds. cómo fue esa noche cuando fui a St. Louis, de esta iglesia, para visitar a la hija de Robert Daugherty? Bueno, supongo que la Hermana y el Hermano Spencer recuerdan. El Hermano Roy Slaughter aquí, muchos de ellos que…Yo ni siquiera tenía un abrigo. Y la iglesia reunió once dólares para mi boleto. Y pedí prestado el abrigo de mi hermano. Y era casi dos veces demasiado grande para mí, y yo lo había guardado porque se veía muy mal cuando yo lo usaba. Pero también me veía mal sin algo que usar, así que yo—yo lo empaqué. Y cuando llegué allá, estuve allá un par de días, y el Señor comenzó a moverse, y sanó a la pequeña Betty.

8 Saben, la vi no hace mucho, ahora es una joven hermosa. Ella tenía el baile de San Vito, y estaba recostada como un animal, retorciéndose durante días y días. Y el mejor de los médicos la había desahuciado. Yo me quedé ese día y esa noche. El Señor mostró una visión sobre qué hacer exactamente, y dijo: “La pequeña Betty se recuperaría tan pronto como lo hicieran”.

9 Le dije al ministro y a su padre que se pusieran de pie. Le dije a la señora: “Ud. estuvo en la ciudad el otro día, comprando sartenes pequeñas, y Ud. compró una que es una sartén de granito azul. Está en su alacena, en la parte inferior. Ud. no la ha movido desde que la puso allí”.

10 Ella comenzó, dijo: “Así es”.

11 Le dije: “Tómela y llénela de agua, y traiga una pequeña toalla blanca, y venga porque, ASÍ DICE EL SEÑOR, la pequeña Betty será sana”. Y…

12 [El Hermano Roy Slaughter, en la congregación, dice: “Hermano Branham, ¿quisiera decir algo, si está bien?”] Sí, adelante. [“Sabe que cuando Ud. estuvo allá, recuerda, que—que yo le llamé. Nuestra hija estaba enferma. Y Ud. llamó a su esposa y le dijo. Pues, al principio, yo le llamé a Ud. y dejé un recado: ‘Cinco médicos dijeron que no había esperanza en las ciencia médica’”.] Sí. [“Y cuando Ud. entró, dijo: ‘Hay una llamada de parte del Hermano Slaughter, ¿lo tomará?’ Dijo: ‘Es uno de los mejores amigos que tengo’, o algo así”.] Sí, señor. [“Y Ud. fue a orar. Ud. fue y llamó a su esposa, y le dijo que nos llamara y nos dijera: ‘La niña estará bien’. Y ella no sabía que estaba enferma, ¿ve?”.] Sí. [“Y—y así que, ella fue el próximo día, y estaba en el hospital. Los médicos entraron. Dijeron: ‘Algo pasó—algo pasó… algo sucedió’. Ella dijo: ‘Sí’. Y ellos comenzaron a revisar, quizás, lo que ellos habían hecho. Ella dijo: ‘No’. Dijo: ‘Fueron las oraciones del Hermano Branham’”.] Sí, lo recuerdo. [“Ella tenía fiebre, y ellos no sabían qué pasaba, esos cinco médicos, así que no hubo tiempo. Pero cuando yo vine, salí del campo, para llamarle a Ud.; y mi esposa me enviaba un niño, para llamarle a Ud. Ella vino ahí, ‘Para llamar al Hermano Branham’”.] Sí. [“Entonces, fue solo una coincidencia, nos encontramos en el campo. Luego, cuando le llamé a Ud., entonces Ud. oró. Y Ud. me devolvió la llamada, y dijo: ‘Dile, esa niña está bien’. Y ella está bien”.] Sí.

13 Cariño, supongo que recuerdas eso, ¿verdad?, cuando estábamos en St. Louis, en—en la reunión, cuando la hijita del Hermano Slaughter se enfermó bastante. Y estábamos en el antiguo Hotel Belcher Bath. ¡Lo puedo recordar muy bien! Y recibimos el recado, y fuimos delante del Señor, y Él mostró la visión, dijo. Y llamé al Hermano Slaughter y a ellos, los llamé y les dije: “Diles, ‘ASÍ DICE EL SEÑOR. No se preocupen, ella vivirá’”. Y ella vivió. ¡El Señor fue tan bueno!

14 Han sucedido muchas cosas desde entonces, pero Él sigue siendo el mismo Señor Jesús. ¡No es Él tan maravilloso! No pienso que haya nada mejor que saber eso. Que si yo fuera a heredar cada centavo de dinero que el mundo posee, y fuera a vivir por mil años aquí en la tierra, yo preferiría saber exactamente lo que tengo ahora mismo, la Vida Eterna. La vida perdurable terminará después de un tiempo. La Vida Eterna no tiene fin, porque no tuvo principio, así que estamos agradecidos por eso.

15 El Hermano Neville acaba de leer algunas Escrituras, que le pedí leer, del Libro de San Juan. Y había una Escritura allí, el versículo 21, a la que me gustaría que pusieran atención, solo por un momento. Jesús, en Su oración, pidió esto. para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

16 Y si yo lo llamara un texto, me gustaría decirlo así: La Unidad De Un Dios En La Única Iglesia.

17 Uds. saben, Dios ha hecho al hombre para—para lograr objetivos. Para eso fue hecho el hombre. Y a lo largo de la vida, él ha tratado de lograr algo. Y sus logros, la razón por la que él lo hace, es porque fue diseñado para hacerlo. Dios lo hizo de esa manera. Pero el problema es que, en su logro, él intenta hacer algo dentro de sí mismo. Ahí es donde comete el error y se mete en problemas.

18 Pues, en el principio, en Génesis, el cual es el capítulo simiente de la Biblia, encontramos allí que cuando Dios hizo al hombre, lo hizo de la manera que Él sabía que él sería. Y nunca podría ser de un diseño mayor de lo que es. Cuando Él comenzó a hacer la vida, la hizo desde la más inferior, que es, más o menos, el renacuajo, la rana; y siguió hasta la vida más alta, el hombre, que es a la imagen de Dios.

19 Y luego, en esta vida, el hombre comenzó a lograr cosas. Pero, cuando lo hizo, comenzó a excluir a Dios del cuadro. Él comenzó a tener motivos egoístas. Y—y cuando lo hizo, comenzó a pensar en algo para sí mismo. Y vemos que no pasó mucho tiempo hasta que corrompió el planeta mismo sobre el que Dios lo había puesto. Lo llevó a tal condición que aun su Creador se afligió en Su corazón, de haber hecho al hombre. Y Uds. pueden imaginarse cómo Se sintió Dios cuando vio a la propia criatura que Él hizo a Su imagen, y que le había dado dominio, y cómo lo había hecho para que hiciera algo para Él, y sin embargo él desvió todas sus fuerzas y su poder hacia deseos y logros egoístas.

20 Y luego vemos que no pasó mucho tiempo después de esta gran lección que Dios le dio al hombre durante ese tiempo, al destruir al mundo entero con agua; como nos dice la Biblia que Él inundó a la tierra y destruyó todo menos a un remanente que Él dejó, que fue Noé y su familia. E inmediatamente después de salir de ese gran escarmiento…

21 Parece ser que el hombre no puede aprender, sino solo por las malas. Vemos eso aun en nuestros hijos; tenemos que castigarlos, muchas veces, severamente, para que entiendan. Simplemente parece que el hombre es, en sí mismo, un fracaso total, para empezar. Cuando él perdió su relación con Dios, se convirtió en una unidad propia, él ya no dependía de Dios. Y cuando Dios le dio una lección de lo que era tratar de hacer algo por su propia cuenta, que sus obras serían inútiles, inmediatamente los encontramos de nuevo yendo directamente a tratar de lograr algo nuevamente. Y la Biblia dice que: “Ellos se construyeron una torre, e iban a subir a los cielos”, para subir al Cielo sin usar la manera que Dios había planeado para que ellos vinieran.

22 Y los hombres pueden lograr más cuando están unidos. Pues al tomar a un hombre, solo, su fuerza está limitada a un hombre. Dos hombres tienen el doble de su fuerza. Cuatro hombres lo hacen cuatro veces más fuerte. Y Dios quiere que seamos uno. Dios hizo al hombre para que fuéramos uno, y nuestros motivos deberían ser uno, y nuestros objetivos deberían ser uno, y nuestros—nuestros logros deberían ser uno. Es que él fue diseñado de esa manera.

23 Y vemos inmediatamente después de la destrucción antediluviana, que el hombre comenzó a tratar de tomar el control de nuevo, él mismo.

24 Y todo el tiempo mientras suceden estas cosas, el Espíritu del Dios viviente está luchando contra la carne, tratando de separar al hombre de su propio logro, tratando de separar al hombre de sus propios motivos y objetivos egoístas, al plan que Dios ha establecido. Y mientras que el hombre obre en su propio plan, él será un fracaso. Pues un hombre solo puede lograr lo correcto cuando regresa con el objetivo correcto y el motivo correcto, es decir, de acuerdo al plan de Dios para él. Cualquier otro fundamento está sobre arena movediza.

25 Y vemos, entonces, que ellos trataron de unirse, y comenzaron… se hicieron una persona. Pero esta unión que lograron en ese entonces, fue bajo un poder político. El hombre se hizo uno, su objetivo era uno, sus logros eran uno, pero ese uno estaba equivocado, porque estaba en contra del plan de Dios. Pero él siguió adelante.

26 Y finalmente, cuando uno encuentra unidad entre personas de esa manera, ellos logran grandes cosas. Solo consideren Uds. el mundo de hoy, cuando la gente se une, aun con el plan equivocado, ellos lograrán grandes cosas.

27 Pues, construyeron una torre la que dudo que la ciencia moderna pudiera construir hoy, con toda su maquinaria y cosas, porque estaban unidos. Tenían una mente, un alma, un propósito, un motivo, un objetivo, era: “Construir una torre tan alta que si Dios alguna vez decidiera destruirlos de nuevo, ellos huirían arriba a los cielos con Él. Y no habría manera que pudieran evitar que Él lo hiciera, o que Él pudiera evitar que ellos lo hicieran”, pensaban ellos. Y encontramos, entonces, que ellos se organizaron, y los encontramos de nuevo completamente fuera de la voluntad de Dios.

28 Y ¿no es ese un hermoso cuadro de este día?, ¡cuando los hombres están queriendo unirse! Y debemos estar unidos, pero ellos se están uniendo bajo el sistema errado. ¿Se han fijado Uds. cómo el diablo copia las cosas de Dios? ¿Han visto Uds. cómo él se apodera de las cosas que Dios ha hecho?

29 ¡Y lo incorrecto es muy engañoso! Ahora, una mentira, si simplemente es una mentira abiertamente, pues cualquiera puede detectarla. Pero esa mentira que tiene noventa y nueve por ciento de verdad, esa es la que engaña.

30 ¿Se fijaron cómo el diablo engañó a Eva? Todo lo que él le dijo era exactamente la verdad, excepto una cosa. Dijo: “Vuestros ojos se abrirán, y sabréis el bien y el mal, y—y lo demás. Y seréis como dioses, porque ahora no sabéis el bien del mal”. Y todo eso era verdad. Pero cuando ella dijo: “El Señor Dios dijo que ‘moriríamos’”.

31 Él dijo: “Seguramente no moriréis”. ¿Ven?, contiene tanta Verdad, y luego solo un poquito de mentira.

32 Y Jesús dijo, en la tierra: “Un poco de levadura leuda toda la masa”. Y tiene que estar perfectamente correcto, o no es correcto en lo absoluto. Y el plan de salvación tiene que ser exacto, y las promesas de Dios son exactas, y funcionan exactamente, o hay—hay algo errado en alguna parte. Y si la Iglesia del Dios viviente no está logrando lo que Dios Se propuso que ellos hicieran, hay algo errado en ese sistema, en alguna parte. ¡Tiene que ser así!

33 Considere Ud. una pieza de maquinaria fina, como un reloj, y deje que cada pieza de esa maquinaria trabaje en armonía, y dará la hora perfectamente. Pero cuando una pieza sale por un lado, y otra por otro, no dará la hora. No importa qué tan buenas sean las joyas, todo tiene que estar en unidad. Y con ese propósito Dios quiere que nosotros nos unamos y seamos uno.

34 Pero ahí encontramos que, cómo el diablo copia las cosas. Toda injusticia solo es justicia pervertida. Una mentira solo es la verdad torcida. Las cosas buenas que Dios hace; las erradas son cosas buenas pervertidas. Así que, eso, la injusticia es la justicia pervertida. Satanás no puede crear nada, él mismo. Él solo tiene para tomar de lo que Dios ha creado, para pervertirlo. El hombre que vive con su esposa, es absolutamente correcto; pero el tomar a otra mujer, el mismo acto, es pervertido, y es muerte. Uno trae vida, el otro trae muerte. De esa manera es, con todo—todo lo que Satanás tiene a su alcance, solo toma lo que Dios ha hecho, y le da un giro.

35 ¿Han pensado Uds. en la religión mahometana? En la tumba de Mahoma, ha habido un caballo blanco ensillado por dos mil años. Cada cuatro horas, el guardia cambia y traen a otro caballo blanco. Y lo hacen reverentemente, y con la constante creencia de que Mahoma se levantará algún día y cabalgará por el mundo. Ellos lo creen. ¿Y han pensado Uds. por qué es un caballo blanco? ¿Sabían Uds. que la Escritura dice que “Jesús vendrá montado en un caballo blanco, y Su ropa teñida en sangre, y Su Nombre es llamado el Verbo de Dios?”. Es el Señor Jesús que vendrá cabalgando en los cielos, con los ejércitos detrás de Él, montado en un caballo blanco. ¿Pueden ver Uds. esa religión pervertida, le dan vuelta y lo convierten en Mahoma sobre—sobre un caballo blanco? Pero, Jesús viene en los cielos; y Mahoma es terrenal. Así que, Satanás obra con lo terrenal, mientras que Dios obra con lo celestial.

36 ¿Han pensado Uds. en la torre de Babilonia y la han comparado con la escalera de Jacob? De cómo ellos trataban de construir escalones alrededor de la torre que alcanzara hasta el Cielo, solo tratando de pervertir la escalera de Jacob que llegaba desde los cielos a la tierra, y los Ángeles que bajaban y subían. ¡Pervirtiendo eso!

37 ¿Han pensado Uds., en la ONU ahora tratando de hacer de todas las naciones, una gran hermandad, bajo un poder unido? Unidos, está bien, pero está bajo la cosa incorrecta. Satanás controla a todas las naciones. La Escritura dice que Satanás es el gobernante de la tierra. Cuando él llevó a Jesús a una montaña sumamente alta, y le mostró a Él todos los reinos del mundo, y dijo: “estos son míos”. Jesús no dijo que no lo eran. Pues, lo son. Por eso es que tenemos guerras y matanza, es porque estos reinos del mundo están controlados por el diablo. Y mientras estén controlados por el diablo, continuaremos teniendo guerras y pleitos, y matándonos unos a otros.

38 Pero nosotros esperamos un Reino venidero, cuando Cristo venga, y no haya más guerras. Y habrá una paz perdurable.

39 ¿Han considerado Uds. que en esta Rusia, ellos tienen un Pentecostés falso? Ellos están… Esa es obra del diablo. Intentan forzar a todos los hombres al comunismo, donde cada hombre tiene todo en común. ¿Sabían Uds. que esa fue la condición de la Iglesia bajo el Espíritu Santo, en el día de Pentecostés, que, “el pueblo vendía sus posesiones y las colocaban a los pies de los discípulos, y las distribuían a cada hombre según lo que necesitaban”? Y ahora el diablo ha venido, entrando en el mundo y ha creado un poder político, para forzar al hombre a eso.

40 Dios no obliga al hombre en nada. Uno lo hace por voluntad propia. Él puede advertirle a uno, poner obstáculo en su camino. Pero uno mismo camina con su propia decisión, en Su presencia, para hacerlo a Él su Salvador. Pero Satanás ha pervertido los planes de Dios, a su propio plan.

41 ¿Han pensado Uds. en el catolicismo, y en que la iglesia católica quiere hacer a toda persona católica? Eso no funcionará. Está bajo un programa hecho por el hombre.

42 ¿Han pensado Uds. en la iglesia protestante bajo la federación de iglesias, que está queriendo expulsar a todas estas pequeñas iglesias? Y sucederá, que uno no podrá ir a la iglesia a menos que pertenezca a la unión de iglesias, entonces pequeños lugares como este ciertamente sufrirán por eso. Pero tenemos una Escritura que dice: “No temáis, manada pequeña, a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”. Que es lo que nosotros esperamos.

43 Entonces, ¿ven Uds.?, todo es el intento del enemigo que quiere lograr, pero bajo el plan equivocado. Es bajo su propio plan, pero él no tiene nada original. Él tiene que tomar algo que Dios haya hecho, y luego pervertirlo en injusticia, para lograrlo.

44 Hoy ellos quieren pervertir al mundo, o convertirlo en una gran unión de—de naciones, una hermandad. Y si fuere bajo un disfraz hecho por el hombre, tendría un líder, y sería el diablo porque él es el líder de todos ellos.

45 El Reino de Dios no es de esta tierra. El Reino de Dios está en nuestro corazón. Es el Reino espiritual, en el cual nacemos. Jesús dijo: “El Reino de Dios viene, pero no sin violencia. Y el Reino de Dios está dentro de vosotros”. El Espíritu Santo, el Reino de Dios, entrando en el hombre, y gobernando y controlándolo, ese es el Reino.

46 Y vemos que estas naciones van por ahí, engañándose unas a otras, hablando de paz; con un cuchillo a espaldas, listas para destruirse la una a la otra.

47 Hace unos días tuve el privilegio de hablar con un capellán que es un gran hombre. Y, en California, reunieron a los científicos, algunos de los mejores que tenemos en las naciones, se habían reunido allí en una reunión, y para—para tener una reunión secreta y cerrada. Y siendo que era tan terrible, llamaron a un capellán con ellos. Y este capellán amigo mío, dijo: “Hermano Branham, antes de que yo pudiera entrar, ellos revisaron mis antecedentes, hasta mi bisabuela, antes de que yo pudiera asistir a esta reunión”. Y él dijo: “Quisiera no haber estado allí”. Dijo: “Cuando esos científicos se pusieron de pie y comenzaron a hablar”, dijo, “parecía que una angustia bajó sobre la sala, que lo hizo a uno sentir como si estuviera en una casa de hielo, escalofríos, ¡cómo helaría la sangre de un hombre!”. Dijo: “Ellos, no nos permiten hablar de estas cosas. Estamos bajo juramento”.

48 Pero dijo: “Lo que sí puedo decirle es esto”. Dijo: “Se están preparando para acabar con el ejército y con la aviación, el cuerpo de aviación, y lo demás”. Dijo: “Ya no los necesitan más”. Él dijo: “Tienen armas tan mortíferas que podrían destruir toda la tierra en un segundo”. Y dijo: “Si eso saliera a la luz pública, la gente sería presa del pánico y saldría a las calles, gritando a todo pulmón”. Dijo: “Tienen una bomba que al caer sobre la tierra, solo una bomba destruiría ciento setenta y cinco millas [282km] a la redonda, y más de cien pies [30m] de profundidad”.

49 ¿A dónde podría ir uno para esconderse? ¿Qué pasa si uno cavara mil pies? Uno no podría; se llegaría a la erupción volcánica de la tierra. Pero si uno pudiera cavar a mil pies debajo de la tierra, una conmoción como esa golpeando allí encima, los convertiría en polvo.

50 Dijo: “Un gran científico se puso de pie, y él era el científico principal del ejército. Él dijo: ‘Caballeros, me gustaría poder tomar una simple vaca y una carreta, irme a vivir detrás de las montañas y olvidarme de todo, pasar el poco tiempo que me queda en la tierra y partir’. Él dijo: ‘Pero tenemos que enfrentarlo. Ir detrás de la montaña de nada servirá’. Dijo: ‘Esas montañas no serían más que polvo o cenizas volcánicas’”.

51 ¡Oh, hermano, conviene saber dónde uno tiene un escape, en esos momentos! Nosotros tenemos un escape. Tenemos un Refugio. Ese refugio está bajo las alas de la protección eterna del Señor; sabiendo esto: que uno tiene un alma inmortal que no puede morir, que no está hecha de átomos, ni de hidrógeno, ni de oxígeno, ni de nada que haya en esta tierra; está hecha por el Espíritu, que Dios Todopoderoso Mismo creó, y se la dio a uno.

52 Qué día en que estamos viviendo, qué tiempo, donde el hombre ha logrado y logrado hasta que él por su cuenta ha logrado estas cosas. Ahora ¿qué hará él con ellas?

53 ¿Ven Uds.?, Satanás usa la cabeza del hombre. Fue lo que él escogió en el Huerto del Edén, tomar la cabeza del hombre, su pensamiento. Y él ha traído eso aun hasta a la iglesia. ¿Ven?, el diablo toma la cabeza del hombre, para poder usar su ojo. Y si Uds. se fijan, si el hombre no ha nacido de nuevo genuinamente, en lo espiritual, tomará lo que él puede ver con sus ojos, la vanidad de la vida. E irá, muchos hombres, a decir que él va a—a lograr algo, quiere unirse a la iglesia. Él quiere ser religioso. Y buscará alrededor hasta encontrar la iglesia más grande que pueda encontrar, porque el hombre quiere hacer algo grande. Él quiere hacerse a un gran nombre. Eso es lo que piensa un hombre de pensamiento carnal e insensato: “¡Oh, si yo pudiera tener mi organización! ¡Si yo solo pudiera agregar tantos miles a mi denominación, entonces sería la más grande en la tierra, de su clase!”. ¿De qué sirve eso? Pero él piensa que está logrando algo porque está agregando más.

54 Creo que fue hace años, en 1944, cuando los bautistas tuvieron un eslogan: “Un millón más en el ’44”. ¿Y qué tenían cuando ganaron un millón más? Solo fue como unirse a una logia, si es que no fueron verdaderos discípulos de Cristo nacidos de nuevo. Solo fueron bautistas de nombre.

55 Miren Uds. las otras denominaciones, la luterana, la presbiteriana, las pentecostales, todas las otras denominaciones, son lo mismo. Quieren lograr algo. Ellos quieren hacer algo grandioso, ¿ven?, porque está mirando con el ojo. Él piensa con el ojo. Y muchas veces no entiende que ese es el asunto que él no debe hacer. Pero, el diablo toma el ojo del hombre, le muestra algo bonito. Él le abre los ojos para que lo vea. Y ha llevado eso a la iglesia, en el pensamiento intelectual del hombre.

56 Hace algún tiempo, este gran evangelista, Billy Graham, estuvo aquí en Louisville y levantó su Biblia. Él dijo: “Este es el estándar de Dios”. Y él tiene la razón. Él tiene toda la razón. Mardoqueo Ham, el evangelista (mi antiguo hogar en Kentucky) y yo estábamos sentados en la misma mesa; siendo que, Billy se convirtió bajo Mardoqueo Ham. Y estábamos sentados allí. Y él dijo: “¿Qué sucede?”. Él dijo: “Pablo entraba a una ciudad y tenía un convertido, regresaba un año después y tenía a treinta de ese”. Dijo: “Yo entro en una ciudad y tengo veinte mil convertidos, regreso en un año y no puedo encontrar a veinte. Algo está mal”. Y él dijo: “¿Saben Uds. qué es? Son Uds. predicadores perezosos que se sientan en los edificios, en sus oficinas, con los pies sobre el escritorio, y no van a visitar a la gente”.

57 Pensé: “Billy, eso fue algo intelectual muy bueno”, por favor no me citen Uds., “pero eso no es el asunto”. ¿Quiénes fueron los pastores que fueron a ver aquel que Pablo convirtió?

58 No fue eso. Es aquí. Esas así llamadas reuniones de hoy, y sí son grandes reuniones, pero eso solo funciona en la parte intelectual del hombre. Un hombre cae bajo el encanto de un avivamiento, y dice: “Sí, acepto a Cristo”, y lo hace intelectualmente porque está en una gran multitud. Lo hace porque hay grandes ministros delante de él, pero solo es una concepción intelectual. Ese hombre nunca podrá avanzar. Él tiene que pasar de su mente, a su corazón, y nacer de nuevo, o nunca podrá resistir la prueba.

59 La concepción intelectual está bien, pero cuando… Recuerden Uds., cuando el ojo lo mira, el diablo usa el ojo suyo. En el Huerto del Edén, se demostró que el diablo escogió la cabeza del hombre para obrar, pero Dios escoge su corazón. El diablo le muestra, con sus ojos, algo que él puede ver, y dice: “Ver es creer”.

60 Pero cuando Dios viene a un hombre, Él viene a su corazón. Y Él le permite creer cosas con el corazón, mediante la fe, que sus ojos no ven. Porque la Escritura dice que: “La fe es la sustancia de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”.

61 Dios obrando aquí; Satanás obrando aquí. Entonces, en toda forma, ¿de qué aprovechan estas grandes escuelas y seminarios? A veces, no siempre, pero demasiadas veces, se toman de aquí, hasta aquí arriba; cuando debería tomarse de aquí, hasta bajando aquí en el corazón del hombre.

62 Uds. saben, la Escritura dice: “Porque cual es el pensamiento del hombre en su corazón, tal es él”.

63 El vil incrédulo y crítico solía decir: “Cuán insensato era Dios, en decir que había facultades mentales en el corazón del hombre, porque no hay nada allí con qué pensar”.

64 Pero hace unos cuatro años, la ciencia descubrió que en el corazón humano sí hay una facultad de pensamiento. Hay un cuartito, un lugarcito donde ni siquiera hay una célula; un pequeño compartimento en el corazón humano. Eso no está en los animales ni en ninguna otra vida. Pero en el corazón humano hay un pequeño lugar, y nunca pudieron llegar a la conclusión de qué era, pero finalmente dijeron esto: “Es el lugar donde mora el alma”.

65 Así que, Dios sí habla Sus Palabras correctamente: “Porque cual es el pensamiento del hombre en su corazón, tal es él”. ¡No en su cabeza! Si Dios hubiera querido decir cabeza, hubiera dicho: “cabeza”. Él dijo: “su corazón”.

66 ¿Qué tal si, Moisés, cuando se acercó, y Moisés… Dios le dijo: “Quítate los zapatos, Moisés, estás en tierra santa”. ¿Qué tal si Moisés hubiera dicho: “Pues espera un minuto, Señor, sé que quisiste decir mi sombrero. Solo me quitaré el sombrero, ¿eso es más reverente?”. Él no dijo sombrero, ¡dijo “zapatos”! A eso se refería Él.

67 Él no quiso decir dar la mano y unirse a la iglesia. Él dijo: “Debes nacer de nuevo, de Arriba”. No poner su nombre en un libro; sino ser regenerado, y su alma cambiada, todo su ser renovado otra vez.

68 Ahora, aun cuando el hombre no ha—no ha tenido esa experiencia, él aun es un hijo de Dios, en la creación, un hijo caído de Dios. Por eso es que él puede tomar madera y construir edificios, puede tomar hierro y fabricar maquinaria, puede tomar joyas y hacer relojes. ¿Qué puede hacer él? Puede tomar algo que es de la creación original y pervertirlo de su condición original para hacer algo grande, pero él no puede crear. Solo Dios puede crear, solo Él.

69 Y vemos en esto, por tanto, que Satanás al escoger la cabeza del hombre, escogió su parte intelectual. Y ahora la iglesia ha comenzado a moverse en la parte intelectual del hombre. “¡Oh, es una gran iglesia! Tenemos una gran denominación. Somos la más antigua en el país”. Pero, hermano, hasta que ese hombre o mujer, o niño o niña, sean completamente convertidos, tomará esas concepciones intelectuales, y dirá: “La Biblia no significa Esto, y no significa Eso. Los días de los milagros han pasado. Y estas otras tales cosas no existen. Allí, Aquello, Eso no está bien”, dice Ud., “y esos días han pasado”. Porque él Lo está mirando intelectualmente.

70 Pero que ese mismo hombre tome lo poco de conocimiento que tenga en la cabeza, y se lo entregue a Dios, y que el Espíritu del Dios viviente baje a ese corazón suyo, él llamará toda Palabra de Dios, “la Verdad”, y cada promesa, “Divina”. Entonces él obtendrá logros para Dios.

71 ¿Ven Uds.?, esa partecita, el compartimiento en el corazón del hombre, Dios lo hizo allí para Él Mismo. Es Su sala de control. Él se sienta allí para controlarlo a Ud. Es el lugar de Él. Es de donde Él envía Sus mensajes, la sala de control.

72 ¿Cómo puede Él obrar con Ud. cuando la naturaleza del espíritu del diablo está allí? “Y todo hombre nacido en la tierra nace en pecado, es formado en iniquidad, viene al mundo hablando mentiras”. Así es. Entonces, en esa naturaleza carnal, adámica, ¿cómo pudiera un hombre lograr algo, solo a través de su intelecto?

73 Pero cuando él llega a ser una nueva criatura, y el viejo hombre ha muerto, y el nuevo Hombre, Cristo, toma Su trono en el corazón humano, entonces la vida se ve diferente, luego él comienza un nuevo camino. De sus propios motivos egoístas, hasta las grandes ideas de hacerse algo grande, él comienza a ir directamente hacia el Calvario, a reconocer a Dios. Entonces, su todo, su objetivo, su motivo, sus logros y todo lo que él es, está depositado en la gloria de la cruz, donde Cristo pagó el precio por la vida humana. Cristo es nuestra Vida.

74 Por eso es que Jesús dijo: “A menos que el hombre nazca de nuevo, ni siquiera puede entender el Reino de Dios”. Uno no puede hacerlo. No está en uno poder hacerlo.

75 Entonces, ¿por qué hizo Dios ese lugarcito? Lo hizo para que Ud. pudiera estar lleno allí. Ud. tiene que estar lleno de algo. Ud. no puede ser un ser humano, sin estar lleno. Ha llegado el momento en que Ud. es obligado a tomar una decisión, y es ahora, porque eso es forzado en toda la tierra.

76 He oído a ministros pararse con gráficos y querer explicar cuál era la marca de la bestia. Pero, el gráfico que sea, no se necesita un gráfico. La Escritura dice: “Todos los que no recibieron el Sello de Dios tenían la marca de la bestia”. Solo hay dos clases en la tierra. Una tiene la Marca de Dios, la otra tiene la marca del diablo. Y todos los que no recibieron la Marca de Dios tenían la marca del diablo. Así dice la Escritura.

77 Así que, uno está obligado a tomar una decisión. [El Hermano Branham aplaude las manos una vez.—Ed.] Y permítanme machacárselos, no para ser rudo ni—ni malo, sino para decirles la Verdad y advertirles. El hombre tiene que hacer algo al respecto. Es su.… Le obligan a eso. Ud. tiene que tomar una decisión.

78 Entonces si puedo mostrarles a Uds. por la Palabra de Dios lo que es el Sello del Dios viviente, entonces Uds. sabrán. La Biblia dice, una vez, en Efesios 4:30, y en muchos lugares de la Escritura, que el Espíritu Santo es el Sello de Dios. Entonces, sin el Espíritu Santo, Ud. queda tachado, del otro lado; no importa cuán intelectual, a cuántas grandes denominaciones Ud. pertenezca, cuán piadoso y religioso sea.

79 Así mismo fue Satanás. Satanás no es una gran bestia con una cola en punta y pezuñas bifurcadas. Él es un espíritu. Y la Biblia dice: “Tan astuto que engañaría a los mismos Elegidos si fuere posible”. Él es religioso.

80 ¿Acaso no fue Caín tan religioso como Abel? ¿Que no ofreció Caín una ofrenda como Abel? ¿No construyó Caín una iglesia para el Señor, tal como Abel? ¿Acaso Caín no se inclinó y adoró de la misma manera que lo hizo Abel? ¿No sacrificó Caín exactamente como Abel? Pero uno vino conforme a una concepción intelectual, trajo las flores y el fruto del campo, e hizo su altar hermoso, intelectual.

81 Pero Abel, por fe, escogió un cordero, porque fue sangre y vida lo que había quitado, y él lo arrastró hasta una roca y le golpeó su pequeña garganta hasta que murió desangrado. Dios dijo: “Ese es el justo Abel”. Así es. ¿Cómo le vino a él? Por revelación, no por el intelecto. En su corazón él lo sabía.

82 Jesús dijo: “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra Ella”. ¡La revelación espiritual, la concepción espiritual! “El hombre ve lo de afuera” dice la Escritura, “Dios mira el corazón”.

83 Ud. se llena de algo. Tal vez esté lleno de dudas. Sus pobres corazones tal vez estén rebosando de duda. Espero que no. Sus corazones tal vez estén llenos de inquietud y preocupación. Y puede ser que sus corazones estén llenos de angustia.

84 Y pudiera ser que Ud. esté lleno de religión, de una gran teología intelectual, perfumada, perteneciendo a las grandes iglesias en existencia por años, relajado y tan confiado a más no poder. Hermano, déjeme decirle: Ud. podrá traer miembros a esa iglesia hasta que sea anciano y muera, y Ud. no hará nada más que construir otra torre a Babel. ¡Seguro!

85 Ud. podrá estar lleno de tonterías, podrá estar lleno de disparates, podrá estar lleno de lo que sea, ¡pero Ud. no puede permanecer vacío! La Biblia dice que no puede.

86 La Biblia dice: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo. Y luego regresa con otros siete demonios peores que él, y el postrer estado de aquel hombre viene a ser ocho veces peor de lo que era al principio”.

87 Eso es lo que pasa con estas reuniones, cuando la gente va a avivamientos y las personas solo son guiadas a una concepción intelectual. Él va y se une a alguna iglesia, y se queda así, satisfecho. “Eso está bien. Estas otras tonterías no tienen fundamento. No debemos tenerlas”. El pastor dice: “¡Oh, no hay más! Eso fue por allá atrás en otra edad”. Y cuando menos piensan, ese diablo regresa con otros siete demonios, y él se convierte en un demonio religioso. Entonces él realmente está lleno. Entonces él tiene orgullo y celo. Y—y él—él—él aun está enojado con el mismísimo Dios que escribió la Biblia, él mira allí, y dice: “‘Estas cosas que Yo hago, vosotros también haréis’. Eso fue para el discípulo”.

88 “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” dijo Jesús, Su última comisión a la iglesia. “Estas señales seguirán a los que creyeren”. ¿Hasta dónde? “A todo el mundo”. ¿A quiénes? “A toda criatura”. Estas señales seguirán a algunos de ellos? La Escritura dice: “Los seguirán a ellos”, a todos ellos, “los que creyeren. En Mi Nombre echarán fuera demonios. Hablarán nuevas lenguas. Si tomaren serpientes o bebieren cosas mortíferas, no les dañará. Si pusieren las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Fue lo que dijo Jesús.

89 “Estas señales seguirán a los creyentes”, no a los que piensan negativamente, no a los miembros intelectuales de la iglesia; sino a creyentes nacidos de nuevo que hayan pasado del intelecto al corazón, donde Dios Se sienta en el trono de Su sala de control, para controlar sus emociones, para controlar su fe, para controlar su carácter.

90 Dios quiere llenarlo a Ud. ¿Por qué quiere llenarlo? ¿Con qué quiere llenarlo? ¡Él quiere llenarlos de Sí Mismo, el Espíritu Santo, llenarlos del Espíritu Santo!

91 Jesús dijo, en Lucas 24:49, que, “Recibiréis poder, después de esto, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo. Entonces Me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. ¿Cuándo? ¿Cuando hayan recibido su doctorado? ¿Cuando hayan recibido su Licenciatura en Arte? No. “Sino cuando hayan recibido el Espíritu Santo, luego Me seréis testigos en esta generación, y en las generaciones futuras, hasta lo último de la tierra”.

92 Y en el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo vino del Cielo como un viento recio que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban sentados, se llevaron a cabo señales y prodigios entre ellos.

93 Y los intelectuales dijeron: “Varones hermanos, ¿qué podemos hacer para ser salvos?”.

94 Pedro dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

95 De eso es que Dios quiere que Uds. estén llenos. Él quiere que Uds. estén llenos del Espíritu Santo, y luego Uds. estarán unidos. ¿A qué?, ¿a una iglesia? No, señor. Uds. estarán unidos. ¿A qué, a un credo? No, señor. Uds. estarán unidos a Dios. Y Ud. y Él serán uno, así como Él y el Padre son uno. Y el Espíritu Santo de Dios morará en Ud. Y las mismas obras que el Espíritu Santo realizó cuando Él estuvo aquí en Cristo Jesús, se llevarán a cabo en Ud., porque Él dijo que Él lo haría. Entonces somos uno.

96 Jesús oró pidiendo eso, en la oración de esta noche, nuestro Maestro Celestial le oró al Padre, que nosotros fuésemos “uno”, así como Él y Dios son uno. ¿Y qué tan cerca estaban Ellos? ¡Dios era la Vida y el Espíritu en Él! Y si nosotros somos uno con Él, lo seremos, la Vida y el Espíritu de Él estarán en nosotros. Entonces, la concepción intelectual, terrenal y carnal, y los credos y dogmas, desvanecerán; y una nueva experiencia, virgen, generada, nacida de nuevo del bautismo del Espíritu Santo acontecerá en el corazón humano. Entonces Uds. serán uno, entonces el hermano realmente será un hermano, la hermana será una hermana. Sus objetivos y motivos, y todo lo que Ud. es, y todo lo que Ud. siempre quiso ser, o intenta ser, será para el Reino de Dios; no importa la iglesia que Ud. represente, a dónde sea que Ud. asista, o lo que Ud. haga.

97 Hay mucha gente hoy que dice: “El Espíritu Santo no es real hoy”.

98 Mientras que decenas de miles y millones dicen que no es así, hay igual cantidad de ellos disfrutando de las bendiciones de Ello. En su mayoría son personas pobres, personas que han sido despreciadas y rechazadas por el mundo, personas que han sido expulsadas de las iglesias porque han creído que Dios es Dios, pero ellos fueron llenos de Su Espíritu. Ellos son uno en propósito. Son uno de corazón. ¿Quiénes son esas personas? Metodistas, bautistas, presbiterianos, católicos, testigos de Jehová, ortodoxos, judíos, todos juntos, se volvieron uno. No uno, en un credo; no uno, en una denominación; esa es la obra del diablo, por medio de concepciones intelectuales.

99 ¡Sino, el obrar del Espíritu Santo, el Reino de Dios en Ud.! Dios Se sienta en el trono de su corazón, en Su sala de control, controlando sus emociones y controlando sus poderes, controlando sus concepciones y haciéndolo a Ud. uno con Él, en compañerismo y en amor. Y Dios lo llena a Ud. de amor. Él lo llena a Ud. de poder. Él lo llena a Ud. del Espíritu. Él lo llena a Ud. con Su Propia naturaleza Divina, y Él cambia la naturaleza carnal suya por Su naturaleza. Entonces, así, Ud. llega a ser una nueva creación en Cristo.

100 Luego, el amor. Ud. sale, y al parecer los pájaros cantan diferente. ¡Oh, qué diferente es cuando vino Cristo! Ud. puede mirar atrás y pensar: “¿Cómo fue que me mantuve alejado de Él? ¿Cómo fue que Lo rechacé?”. Todo es diferente. Ud. no tiene enemigos; todos se ven dulces. Ud. puede perdonar todo lo que se haya hecho. El enemigo más acérrimo, Ud. podría orar por él en la calle, abrazarlo y hacerlo sentir bien; no importa a qué credo, a qué denominación pertenezca, es una criatura por la cual Cristo murió. De eso es que Dios quiere que Ud. se llene. Esa es la llenura; ese es el Reino. En eso es que somos uno.

101 Somos uno, entonces, no para—no para promover una denominación, no para promover una secta o—o algún credo. Somos uno, para promover el Reino de Dios. Entonces tomamos Sus Planos y cada vez que la bendita Biblia dice algo, el Espíritu Santo en uno exclama: “¡Así es! ¡Es Mi Palabra!”

102 Él no dice: “¿Y lo dijo el Doctor Zutano? ¿Y qué de esto? O, ¿lo dijo el Doctor Fulano de tal?”. No importa lo que haya dicho algún doctor.

103 Jesús dijo que Ella es la Verdad. “Y los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará”. Ahí es cuando somos uno.

104 Todos Uds., metodistas, bautistas, presbiterianos, todos los que…Quienquiera que sean, somos uno. No permitan que el diablo use su ojo. Permitan que Dios use su corazón. Si Ud. mira y trata de entender Eso qué es, de qué está hecho: “¿Cómo viene de esa manera?” Ud. no cuestiona Eso cuando Ud. recibe el Espíritu Santo. Si Ud. aún cuestiona la Palabra de Dios, eso muestra que Dios no está en su corazón. El Espíritu Santo no cuestiona nada de lo que Dios dice. Él dice: “¡Amén y amén! ¡Así es, porque Dios así lo dijo!” [Cinta en blanco.—Ed.]

105 Abraham llamó las cosas que no eran, como si lo fueran, porque Dios así lo dijo. Dios le dijo, a los setenta y cinco años, y Sara a los sesenta y cinco, que ellos tendrían un bebé. Pues, era ridículo, el pensar así. Pero, Dios lo dijo, y Abraham era un hijo de Dios. Y él caminó veinticinco años, llamando a todo… Cada día:, “Sara”, él le decía, “¿cómo estás, cariño?”.

106 “Me siento igual que siempre”. Ya a cuarenta años después de la menopausia. Ella no tuvo hijos, habiendo vivido con él desde que tenía diecisiete años. Pero él le creyó a Dios, y consideró todo lo contrario como si no existiera, y llamó a la Palabra de Dios, la Verdad. Pasó el primer mes. “¿Cómo te sientes, Sara?”. “Nada diferente”. “Bueno” dice él, “¡alabado sea Dios, de todos modos tendremos el bebé!”. Pasó un año. “¿Cómo te sientes?”. “Nada diferente”. “¡Pero lo tendremos, de todos modos”!

107 Y la Biblia dice: “En lugar de debilitarse, él se fortaleció cada vez más”. Sería más un milagro. Dios así lo dijo, tiene que suceder.

108 Veinticinco años, y ahora ella tiene noventa, y él tiene cien. Un día, un Ángel bajó, tenía Su espalda a la tienda, y Él dijo: “Abraham, te voy a visitar”, y Él le dijo a Abraham lo que sucedería.

109 Y el pequeño Isaac nació. ¿Por qué? “Porque Abraham no dudó la promesa de Dios, por incredulidad, sino que se fortaleció, alabando a Dios”. ¿Por qué? Eso no estaba en su mente; estaba en su corazón.

110 El trono de Dios está en el corazón humano. Allí nos convertimos en uno, uno en propósito, uno en los logros. Si un hermano metodista gana a cien almas para Dios, “¡Amén y amén!”. Si el presbiteriano, sea lo que él sea, gana un alma para Cristo: “¡Amén y amén!”. Si Tommy Osborn gana un millón de almas este año, y Oral Roberts un millón de almas, y Billy Graham un millón de almas, y cada otra denominación un millón de almas, puedo pararme y alabar al Dios viviente. Porque, eso es lo que estamos logrando, el Reino de Dios, ese debe ser nuestro objetivo: enviarle almas a Él. Ellos son Cristianos nacidos de nuevo. Ahí es cuando somos uno. Estamos unidos. Somos hermanos.

111 Y no solo mientras, digan: “Bueno, ellos no son metodistas; no son bautistas; no son esto, aquello, ni lo otro”. Entonces todo su—su motivo es incorrecto, y su objetivo, y todo lo que Ud. logre es incorrecto; cuando Ud. trata de hacer algo por su cuenta, para que se vea grande, cuando Ud. es pequeño. No olviden.

112 ¿Han visto Uds. al trigo crecer? Si Uds. ven el trigo erguirse y simplemente mecerse así, recuerden, no tiene cabeza. Está vacío. Una cabeza llena siempre se inclina. Y un hombre que está lleno y repleto de la bondad de Dios y de Su misericordia, inclina la cabeza con humildad. “El que se humilla, Dios lo enaltecerá. El que se enaltece, será humillado”.

113 Amigos, es hora de que los hombres y las mujeres despierten al hecho de que queremos ser uno. Jesús oró para que pudiéramos ser uno, así como Dios y Él eran uno. Y Dios estaba en Él. Y somos uno con Cristo si dejamos que Cristo entre. Pero la única manera de poder hacerlo, es dejar que Él tome la sala de control en nuestro corazón, entonces venimos a ser uno.

114 Estamos llegando a la Navidad; encarando el tiempo. Estamos encarando cosas horribles. Todo esto que estamos enfrentando, ¿qué importa, pase lo que pase, mientras Cristo esté en la sala de control, controlándonos, controlándonos y dándonos fe para creer cosas que no podemos ver? Dios dijo que nosotros…

115 “La fe es la certeza de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. Uno lo cree, porque Dios está en su corazón, y le dice que Su Palabra es correcta. Y ningún Espíritu (va a) de Dios va a negar nada de la Palabra de Dios. El Espíritu de Dios reconocerá lo Suyo. ¡Oh, cuán contento estoy de saber que hay un Dios, que Él es real!

116 Hace algún tiempo había un…aquí en Indiana, había dos muchachos que fueron criados en una granja. Y eran de lo más pobre, muchachos agricultores. Y crecieron juntos. Y, un día, uno de ellos se casó. Días después, se casó el otro.

117 Y uno de ellos se fue a la ciudad, a vivir. Y comenzó a negociar en los mercados de valores, se alejó de la Enseñanza de su niñez, se metió en lo incorrecto. Y él negoció, y se hizo más y más rico, hasta que finalmente se hizo multimillonario. Y se mudó a Chicago, y se fue a una de las grandes calles y se construyó un palacio. Él y su esposa corrían a los clubes nocturnos, y bebían cócteles, y se quedaban fuera toda la noche. Tenían mayordomos y todo, para proporcionarles todo lo que quisieran. Y pensaban que realmente vivían bien.

118 Pero el hombre que vive así no tiene paz. No hay paz para el corazón atribulado. Para el corazón pecaminoso, no puede haber paz. Si un hombre anhela beber y le llama “vida” a eso, cree que la está pasando de maravilla, muestra su vacío. Consideren a un hombre, gana un millón de dólares, él quiere dos. Consideren a un hombre que va a una fiesta y se toma un trago, esta noche, quiere otro. Consideren a un hombre, le es infiel a su esposa una vez, él lo volverá hacer; y viceversa. ¿Ven?, es algo, y él nunca está satisfecho. Podrá tener un millón de dólares en la mano, o diez millones en la mano; él se acuesta por la noche muy borracho; despierta a la mañana siguiente atormentado, con una pesadilla, con la mente atribulada. ¿A eso le llaman Uds. paz? Eso no es paz.

119 Pero un hombre que tal vez ni siquiera tenga una almohada para descansar la cabeza, tal vez ni siquiera tenga un par de zapatos buenos, ni tenga una buena comida en su hogar; pero si Dios reina en su corazón, se acuesta contento y despierta contento. Es una paz duradera. Es algo que Dios hace.

120 A este individuo se le había olvidado esa Enseñanza. Él se metió en el juego de apuestas. Llegó la época de Navidad. Pensó en su amigo, así que le escribió una carta. El nombre de uno de ellos era Jim, el hombre rico, y John era el pobre. Y él le escribió una carta, y le dijo: “John, me gustaría que vinieras a verme durante las vacaciones. Me gustaría verte, hablar contigo de nuevo. No te he visto por muchos años”.

121 Le respondió, le dijo: “Me gustaría ir, Jim, pero no puedo ir. No tengo el dinero para ir”.

122 Le llegó un cheque por correo, en unos días, decía: “¡Ven! Quiero que vengas, como sea”. Así que John se preparó, un muchacho de campo, se puso un buen overol limpio, y su sombrero de paja, y—y un pequeño abrigo de un color diferente, y abordó el tren.

123 Y cuando llegó allí, había un chófer sentado allí, para recogerlo, con una gran limusina. Él no sabía cómo portarse. Entró en esta limusina con su sombrero en la mano, mirando alrededor. Llegaron a un gran palacio, en Chicago.

124 Salió, se dirigió a la puerta y tocó el timbre. Y salió un mayordomo, le dijo: “Su tarjeta de presentación, por favor, señor”. Él no sabía a qué se refería. Le entregó el sombrero. Él era… Él no sabía nada de tarjeta de recepción. Él no tenía mucho de los bienes de este mundo. Él dijo: “Quiero su tarjeta”.

125 Él dijo: “Yo no sé de qué está hablando, señor”. Dijo: “Jim me pidió que viniera. Eso es todo lo que sé”.

126 Así que regresó y le dijo a su compañero, que todavía no había salido de la cama. Él dijo: “Hay un hombre de aspecto divertido parado en la puerta”. Dijo: “Está vestido… Nunca he visto a un hombre vestido como él. Y dijo que Jim lo invitó”. Él dijo: “Dile ‘Pase’”.

127 Se puso su bata de baño, caminó por el pasillo y se encontró con su viejo amigo del campo, y le estrechó la mano. Dijo: “John, ¡no sabes cuánto me alegra verte!”.

128 Y aquel campesino de pie, mirando alrededor en la habitación, dijo: “Jim, en verdad tienes bastante”.

129 Él dijo: “Quiero mostrarte todo”. Lo llevó al piso de arriba, y salió al solárium, abrió la ventana. Dijo: “¿Dónde está Marta?”. “¡Oh!” dijo, “ella aún no ha llegado. Ella salió, anoche”. Dijo: “Eh, ¿cómo se la llevan Uds.?”.

130 Dijo: “¡Oh, no muy bien! John, ¿cómo se la llevan tú y Katie?”. Dijo: “Muy bien”. Dijo: “Oh, ¿y está ella en casa?”

131 Dijo: “Sí, tenemos siete hijos”. Dijo: “¿Y Uds. tienen hijos?”.

132 Dijo: “No, Marta no quiso”. Dijo: “Ella pensó que sería mejor no tener hijos; pues interfiere con la vida social. Ya sabes”, levantó las cortinas, dijo, “mira aquí”. Dijo: “¿Ves ese banco allá?”. Él dijo: “Sí”.

133 Dijo: “Soy el presidente de ese banco”. Dijo: “¿Ves esa compañía ferroviaria?”. “Sí”. Dijo: “Tengo un millón de dólares en acciones allí”.

134 Y miró hacia allá, y vio los enormes jardines, y todo, lo hermoso que se veía. Y el pobre John estaba allí con su sombrero de paja en la mano, mirando alrededor. Él dijo: “Eso está bien, Jim. En verdad estoy agradecido de que lo tengas”. Dijo: “Katie y yo no tenemos mucho”. Dijo: “Aún vivimos en esa pequeña casita vieja de tejado de madera por allá”. Y dijo: “No tenemos mucho, pero sí que estamos felices”.

135 En ese momento comenzaron a escucharse las voces de unos cantantes de villancicos. Noche de paz, noche de amor, Todo duerme en derredor. Entre sus astros que esparcen su luz bella Anunciando al niño Jesús.

136 Jim se volvió y miró a John; John miró a Jim. Dijo: “John, quiero preguntarte algo”. Dijo: “¿Recuerdas cuando éramos niños? ¿Y que íbamos a esa vieja iglesita roja por allá, al lado del camino, y oíamos esos coros antiguos de campo entonar esos himnos?”. Dijo: “Sí”. Dijo: “¿Todavía asistes allí?”.

137 Dijo: “Sí, todavía pertenezco allí”. Dijo: “Ahora soy diácono allá”. Dijo: “¿Y tú, Jim?” Dijo: “Estabas hablando de cuánto tienes acá abajo”. Dijo: “¿Cuánto tienes Allá arriba?”.

138 “John, lo siento” dijo, “no tengo nada Allá arriba”. Dijo: “¿Recuerdas, poco antes de Navidad un año, no teníamos zapatos?”. Y dijo: “Pero estábamos más interesados en conseguir petardos para la Navidad”. Y dijo: “Salimos y pusimos unas trampas de cajas, para atrapar algunos conejos, y conseguir petardos para Navidad”. Dijo: “¿Recuerdas esa mañana cuando ese gran conejo viejo estaba en esa caja trampa tuya?”. John dijo: “Sí, lo recuerdo”.

139 “Conseguiste unos petardos. Y fuiste por unos y los repartiste conmigo”. Él dijo: “Sí”.

140 Dijo: “John, voy a compartir todo lo que tengo, contigo. Pero una cosa que deseo que tú compartieras conmigo”. Dijo: “Daría todo lo que yo tengo, si pudiera caminar por ese camino viejo y polvoriento, descalzo, hacia esa iglesita vieja otra vez, y sentir esa Presencia del Dios viviente, cuando ese coro cantaba, que ese predicador chapado a la antigua predicaba”. Dijo: “Yo daría cualquier cosa. Daría todo lo que poseo, cada acción en la ferrovía, y toda parte del banco, y esta casa, y todo, si pudiera volver otra vez y tener esa bendita paz que tenía cuando yo subía por esa vieja carretera”.

141 El pobre John lo tomó, lo abrazó. Le dijo: “Había tres magos, hombres ricos que vinieron y lo pusieron todo a los pies de Jesús una vez, de Bebé”, y dijo: “recibieron el perdón de sus pecados”. Él dijo: “Yo, así yo… Creo que eres maravilloso, Jim, en lo que fuiste bendecido de poder hacer, todas estas cosas. Pero yo preferiría tener a mi esposa y a mis siete hijos, viviendo allí con colchones de paja, donde dormir, y tener la paz que está en mi corazón, que tener todas tus riquezas, Jim, que pudieras tener”.

142 Y así es, amigos. Las riquezas no se miden en dólares. Las riquezas no se miden por grandes nombres y popularidad. La riqueza es cuando el Reino de Dios ha entrado en el corazón humano, ha cambiado su emoción y lo ha hecho a él una nueva criatura en Cristo Jesús, y le ha dado Vida Eterna. Esa es la mayor riqueza en la tierra. Oremos.

143 Y con nuestros rostros inclinados. ¿Es Ud. pobre, esta noche, en los bienes de este mundo? ¿Ni siquiera sabe cómo va a pagar la cuenta del carbón o la cuenta del petróleo, o lo que sea? Ud. podrá estar en esa condición; espero que no. Pero si así es, si está así, Ud. podrá salir de este edificio, esta noche, como el hombre pobre más contento que haya en la tierra. Ud. podría vivir aquí con… salir de aquí, esta noche, con riquezas que ningún dinero pudiera comprar. Ud. puede unir su corazón con Cristo Jesús, y Él puede entrar en su alma y tomar la sala de control. Y no importa lo que venga, Ud. será feliz el resto de sus días. Tendría…

144 Es el mejor regalo que se haya dado. ¡Oh!, por supuesto, uno le da regalos de Navidad a sus amigos. Eso es bueno. Eso es una muestra. Pero, hermano, hay un Regalo que se le ofrece a Ud. esta noche, que ningún dinero podría comprar. Es un don gratuito que proviene de Dios: Su Hijo unigénito, Jesucristo. ¿Lo recibirá Ud. a Él como su Guía personal, como su Salvador personal, como su Dios, como su—como su Redentor, como su Rey? Él sana el alma y el cuerpo. Él toma la sala de control. Si Ud. tiene temores y dudas, simplemente suéltelos ahora. Deje que Él sea Rey. Déjelo entrar y tomar el control. Deje que Él sea Señor. Señor es “gobernante”. El Señorío es “gobierno”.

145 Ud. dice: “¡Oh!, yo—yo creo. Yo le abrí mi corazón a Él hace años”.

146 Pero, ¿ha llegado a ser Él su Señor, con un control total, para controlar sus emociones, su fe y todo? Cuando Ud. lee la Biblia, cada Palabra es la Verdad. Cuando la paz… Cuando llegan las frustraciones, Ud. tiene paz en el corazón. Sabiendo que si la bomba atómica desparramara a esta tierra en pedazos, esta noche, Ud. sería recogido en Cristo Jesús, en la Gloria, antes de que las cenizas se asentaran sobre la tierra. ¿Tiene Ud. ese consuelo? Si no lo tiene, y le gustaría tenerlo, levantaría Ud. la mano de manera rápida y en silencio, y al hacerlo, dirá: “Señor, sé misericordioso conmigo; quiero estar unido ahora Contigo, como uno de Tus hijos en el Reino de Dios, en mis motivos, mi objetivo. Tú me conoces completamente. Tómame, Señor, tal como estoy, y déjame ser Tuyo”. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendiga, señor. Y Dios le bendiga a Ud., y a Ud. Y a Ud. hermano. Ud., Ud., Ud. allí. Y a Ud., señora. Dios le bendiga a Ud. Así es.

147 Yo sé que los de la iglesia metodista a lo antiguo y algunos, creen en venir al altar y eso así. Eso está bien. Hermano, uno no podría levantar la mano hacia Dios, uno ni siquiera podría dar un paso hacia Aquello, a menos que Dios lo toque a Ud. Jesús dijo: “Nadie puede venir a Mí a menos que el Padre lo llame primero”.

148 ¿No quiere Ud. honrar y respetar aquello que lo hizo a Ud. levantar la mano? Diga: “Sí, Señor, lo hago de corazón. Y cada pecado que tengo, lo pongo ahora en Tu altar. Me consagro a Ti, ahora mismo, Señor, para que a partir de esta hora, yo viva para Ti. Y todos mis hábitos y todos mis pecados, y todo, lo dejo aquí, vaciando mi corazón. Tú serás el Director de mi corazón. Se Tú el Señor de mi corazón. Toma el lugar que a Ti Te corresponde en mi vida, Señor, y contrólame”. Ahora sea sincero, mientras oramos.

149 Señor, he aprendido en Tu Palabra que está escrito, que: “Nadie puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere, primero. Y todos lo que el Padre Me ha dado, vendrán a Mí”. El hombre podrá vivir diez años, veinte, cincuenta o setenta y cinco años, o aun más, y sin embargo nunca haber venido. Pero llegará el momento en que la Luz destellará en su camino, y esa es la oportunidad. ¡Cuán agradecidos estamos de que todavía hay—todavía hay un Dios que ama a la gente! Y esta noche Él nos mostró Su misericordia, al permitir que se levantaran muchas manos, aceptando así a Jesús, como el gran Regalo de Navidad de Dios, el original. Y el único verdadero y genuino Regalo de Navidad enviado por Dios es Su Hijo unigénito, a la tierra. Recíbelos, Señor.

150 Llegará el día en que estarán sobre una almohada muriendo; o gimiendo en la carretera, debajo de un automóvil; o tal vez el gorgoteo en la garganta, al ahogarse en el agua. No sé cuál será su destino. Pero, Señor, esto sé, que Jesús dijo estas Palabras: “El que cree en Mí, aunque estuviere muerto, vivirá, y el que vive y cree en Mí, nunca morirá”. Yo creo que es Tu Palabra, Señor. Ya sea que yo viva o muera, Ella sigue siendo Tu Palabra, porque Tú La has hablado. Y todos los cielos y la tierra pasarán, pero Tu Palabra nunca fallará.

151 Tú dijiste: “El que a Mí viene, de ningún modo le echo fuera. Le daré Vida Eterna, y lo resucitaré en el día postrero”. Aunque se ahogue en el mar, aunque arda en el fuego, aunque sus cenizas sean arrojadas a los cuatro vientos de la tierra, “El Señor Dios descenderá del Cielo con la Voz de Arcángel y la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Seremos arrebatados juntamente con ellos, para encontrarnos con el Señor en el aire, y estar para siempre con Él”. Señor Dios, creemos que eso sucederá.

152 Y en cuanto a estas pobres personas rechazadas, de la tierra, que han venido aquí esta noche y han inclinado la cabeza hacia el polvo de donde Tú las sacaste, y a donde regresarán, si Tú tardas: ellas levantaron la mano, la mano hacia Ti, y dijeron: “Señor, estoy mal. Recíbeme”. ¡Oh!, ¿cómo rechazarías Tú a una? No podrías, no podrías hacerlo, Señor. Si lo dijeron sinceramente, desde lo profundo del corazón, Tú no podrías hacerlo, y seguir siendo Dios, porque han venido sinceramente. Son un regalo de amor que el Padre Te está dando.

153 Ahora, como Tu siervo, yo Te los encomiendo; y encargo sus almas y sus cuerpos, y sus espíritus, a Ti. Sostenlos en Tu bendita custodia, Señor. Quítales todo el mal. Quita el pecado, quita los malos hábitos. Que nunca les moleste, a partir de esta noche. Que puedan salir de aquí personas libres, con Dios en su corazón, en la sala de control. Y cuando el enemigo los tiente, que ellos recuerden que Dios está en la sala de control, y que es Él Quien les aparta la cabeza del enemigo.

154 Y nosotros estableceremos Tu Reino, Señor. “Y venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. Y no nos metas en tentación, Señor, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”. Amén.

155 Así está escrito, que así sea. Todos los que levantaron la mano y creyeron que el Señor Jesucristo, al aceptarlo como su Salvador, lo toman de corazón, por fe. No es lo que sus ojos le digan, no lo que su mente piense, Ud.: “Yo no puedo dejar eso. No puedo. No puedo dejar de hacer esto”, eso es intelectual. Pero algo en su corazón, dice: “Y tú eres Mi propiedad”. Recuerden, escuchen lo que dice su Voz en el corazón, porque es Dios quien les habla. Todas las otras cosas se desvanecerán, así como—como que la noche tiene que desvanecerse.

156 ¿Cuál es más fuerte, la noche o el día? Dejen que salga el sol, y vean qué le sucede a la noche; simplemente se desvanece y no puede ser más.

157 Y cuando—cuando el Espíritu de Dios entra en el corazón de un hombre, toda su intelectualidad simplemente se desvanece, y la oscuridad y las dudas simplemente desaparecen. Y uno no puede encontrarla más, porque no hay lugar para ello. La Luz ha llenado su alma. Él camina en la Luz. Él está en la Luz. Él es un hijo de Dios, y Dios lo ama. Ahora me gustaría cantar un himno, todos nosotros, juntos. ¡Soy hijo del Rey! ¡Soy hijo del Rey! ¡Con Jesús mi Salvador, Me hace el hijo del Rey!

158 ¿Cuántos se sienten de esa manera ahora, levanten la mano: “Soy el hijo de un Rey”? Uds. que levantaron la mano, hace poco, levántenlas. Créanlo. Quédense con eso. Dios conoce su corazón.

159 Venga, pastor, vamos a… Yo no puedo dirigir himnos, pero cantemos ese himno. Me ayudan, ¿quieren? Todos Uds., juntos ahora, está bien, mientras lo cantamos. Muy bien. Creo que nuestra hermana está llegando, con un—un… para darnos el acorde de la música. Miré alrededor, no la vi en ninguna parte, y por tanto dije eso. ¿Cuántos saben: “Mi Padre es rico, tiene casas y tierras, Él tiene la riqueza del mundo en Su mano”? Solo piensen en la hermosura de eso. Muy bien, todos ahora, juntos. Mi Padre es rico, tiene casas y tierra, ¡Él tiene la riqueza del mundo en Su mano! De rubíes y diamantes, de plata y oro, Sus cofres están llenos, Él tiene riqueza por doquier.

160 Bueno, ahora muy suave. ¡Soy el hijo del Rey! ¡Un hijo del Rey! ¡Con Jesús mi Salvador, Soy el hijo del Rey!

161 ¿No es maravilloso? ¿Creen Uds. que son un hijo del Rey? Levanten la mano, todos Uds. que creen que son hijos del Rey. Muy bien. Ahora, mientras lo cantamos otra vez, quiero que le den la mano a alguien detrás de Ud., a alguien frente a Ud., a alguien a la derecha e izquierda, sin importar quién sea, qué creencia tenga, si Ud. es un hijo del Rey, mientras lo cantamos de nuevo. ¡Soy un hijo del Rey! ¡Un hijo del Rey! ¡Con Jesús mi Salvador, Soy el hijo del Rey! Carpa o cabaña, ¿qué importa? ¡Un Palacio me construyen Allá! De rubíes y diamantes, de plata y oro, Sus cofres están llenos, Él tiene riqueza por doquier. ¡Soy un hijo del Rey! ¡Un hijo del Rey! ¡Con Jesús mi Salvador, Soy un hijo del Rey! Ser como Cristo, ser como Cristo, En la tierra anhelo ser como Él; En la jornada de la vida de la tierra a la Gloria Solo pido ser como Él.

162 ¿Será ese su deseo? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Él es tan maravilloso! Lo amo con todo mi ser. Rendí todo lo que yo tenía, hace veintiocho años, al Señor Jesús. Desde entonces, he estado en el campo de batalla, haciendo todo lo que puedo, para guiar a hombres y a mujeres a buscar esa corona de gloria.

163 Uno comienza hablar sobre la Venida del Señor, la gente decía… Un hombre me dijo, no hace mucho: “¡Oh, predicador, no hable así!”. Dije: “¿Es Ud. Cristiano?”. “Sí, pero, vaya, todavía tenemos mucho que hacer”.

164 Dije: “El mayor gozo en que puedo pensar es la Venida del Señor”.

165 Pablo dijo, al final del camino: “He peleado una buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la Fe. Por lo demás me está guardada la corona de justicia; que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. No solo a mí, sino a todos los que aman su aparición”.

166 ¿Qué podría yo canjear, qué tengo, porque estoy envejeciendo? Este viejo, frágil cuerpo enfermizo lleno de corrupción cambiará en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. Seré joven para siempre. No volveré a tener un ataque de enfermedad. No derramaré una lágrima. Nunca, jamás envejeceré. No moriré. No estaré enfermo. No tendré dolor de cabeza ni preocupación. Sino que tendré un cuerpo como Su Propio Cuerpo glorioso. Si yo… ¡Acaso no es ese un motivo para vivir! ¡Acaso no es eso lo mejor que yo conozco! “¿Cómo lo consigo”?

167 Es un Don gratuito. [El Hermano Branham toca el púlpito cuatro veces.—Ed.] Dios llama, y yo digo: “Sí, Señor, Tú eres mi Creador. Te acepto”. Él me sella por dentro, con el Espíritu Santo, en Él, entonces no veo nada sino a Jesús y Su Sangre. ¿Qué me puede dar perdón? Solo de Jesús la Sangre; ¿Y un nuevo corazón? Solo de Jesús la Sangre. ¡Oh, precioso es el raudal! Que limpia todo mal; No hay otro manantial, Solo de Jesús la Sangre.

168 ¿Están felices? No sé de credo que pueda hacerlo. No sé de denominación que pueda hacerlo. No sé de iglesia que pueda hacerlo. Sé que no hay hombre que pueda hacerlo. No sé de agua que pueda hacerlo. Sé que ninguna teología puede hacerlo. ¡Solo la Sangre de Jesús! Mi esperanza está edificada Solo en la justicia y Sangre de Jesús; Cuando todo alrededor de mi alma ceda, Entonces Él es toda mi esperanza y sostén. ¿Lo será con Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Porque en Cristo, la Roca sólida, nos paramos; Todo otro terreno es arena movediza, Todo otro terreno es arena movediza.

169 Dios les bendiga ahora. Pienso que hay una dedicación de un bebé, creo. [El Hermano Neville dice: “Sí”.—Ed.] Así que, en este momento, le entregaré el servicio al pastor, para eso. Adelante, Hermano Neville. El Señor le bendiga.
Mensaje extraido de La Voz de Dios