OBRAS DEL MENSAJE


La Señal Del Mesías
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
59-0329E
1 Inclinemos nuestras cabezas por un momento. Querido Dios, al escuchar ese canto, “Jesús cerca está, y todo es posible,” el saber que es más que un canto, estimula nuestros corazones. Es la verdad. Tú estás aquí. Señor, yo creo que acabas de estar detrás del Tabernáculo, justo ahora. Y también esa madrecita cargando su pequeño bebé, empapado de agua, en la lluvia, y ese joven aclamando por su ser querido, allá lejos en el hospital, muriendo. Escucha nuestras oraciones, Señor. Hay personas que han estado en esta iglesia todo el día, desde las seis esta mañana. Ellos están esperando verte, Señor. Nos han escuchado hablar hoy, que Tú has resucitado de entre los muertos. Y que Tu eres el mismo Jesús, aun vives esta noche; después de mil novecientos años. Sigues siendo Jesús. Y oramos, Dios, que Tú sanes a toda persona enferma que está en Presencia Divina. Que ni una persona débil se encuentre entre nosotros al terminarse este servicio. Solo demuéstranos, Señor, que Tu estas aquí.
2 Estamos pensando en dos hombres en aquella mañana de Pascua, quienes sin duda estaban desanimados. Pero muchos aquí esta noche, están desanimados, enfermos y sin poder aliviarse, doctores los han desahuciado. Y al ellos salir por el camino, un extraño salió caminando y hablo con ellos. Hablo de las escrituras el resto del día. Y al anochecer cuando los consiguió en la habitación, y cerró la puerta, Él hizo algo. Él lo hizo de la misma manera que lo había hecho antes de la crucifixión. Y ellos supieron que Él era el Señor resucitado. Él desapareció de su vista. Corrieron rápidamente para decirles a los demás, “Él ha resucitado de entre los muertos.
Dios, oramos que Él venga a nuestros medios esta noche y haga las cosas que Él hizo antes de Su crucifixión. Mil novecientos años no es nada para Él; Él es eternal. Que muchos aquí esta noche, rápidamente corran a casa, diciéndole a su esposa, a su esposo, a sus seres queridos, a sus vecinos, “¡Él vive!” ¡Esta noche Él se apareció ante mí! ¡El sanó mi enfermedad! Ahora voy a estar bien.“ Concédelo Padre, Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amen. (Pueden tomar su asiento.)
3 Lo siento haberme enronquecido, pero he estado muy ocupado hablando, bautizando; y para empezar, tenía gripe desde que regrese de la Florida y allá por la isla. Por la mañana me toca salir a California, por casi un mes entero de reuniones. Así que le pedí al Hermano Neville que hable por mí esta noche. Yo estoy seguro que han escuchado un mensaje maravilloso. Nos gozamos con el servicio de esta mañana, y con el Hermano Neville. Confiamos que Dios continuará a estar con él y con esta iglesia, mientras el pastorea aquí.
4 Ahora, me acabo de ver con Billy allá afuera, y como que él me tocó en mi lado, y dijo, “Papito, la gente aquí está parada, y algunos han estado aquí todo el día.”
Yo le dije, “Me da gusto que nuestros servicios casi terminan” para que ustedes no tengan que estar de pie. Está lloviendo. Y cuando entré al edificio, una parejita salía de su automóvil, con un pequeño bebé enfermo que estaba empapado de agua. Ella ni podía entrar por la puerta. Pero así tan seguro como estoy parado aquí, Dios sanó a ese bebé [Palabras inciertas. – Trad.]. Así es. ¡Cómo es que Él contesta la oración!
Y ahora después de haber predicado hoy….Y esta mañana prediqué sobre cinco temas: Viviendo, Muriendo, Sepultado, Resucitado, Por regresar.
Viviendo, Él me amó. Muriendo, Él me salvó.
Sepultado, Él llevó mis pecados muy lejos.
Al resucitar, Él gratuitamente me justificó para siempre.
Algún día Él regresa, oh, día glorioso.
Estamos sentados, velando, esperando Su aparición.
5 ¿Por qué estamos aquí amontonados? ¿Por qué viene la gente a escuchar el Evangelio? Y aun en Su simplicidad, es la atracción más grande que el mundo jamás ha tenido. Jesús dijo, “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo.” Ahora, la cosa es, ¿Es real esta religión de la cual hablamos? ¿Es la verdad? Si es la verdad, entonces podemos creer cada palabra que dice la Biblia. Si no es la verdad, no debemos tener nada que ver con ella. Debiésemos seguir en nuestros pecados – comiendo, tomando, ya que mañana moriremos. Pero estoy tan agradecido al saber que esto, de lo cual hablamos, es la verdad. Y es la única religión en el mundo – en cuanto a números, es la cuarta – pero es la única religión en el mundo, con un Fundador que pudo morir y resucitar, y está vivo esta noche.
6 El otro día vi en el periódico de la ciudad aquí, donde es que tienen a un hombre, un Buda se ha levantado. Muchos de ustedes lo vieron en el periódico. Tienen a un hombre que es un pequeño Buda, el cual hace obras tal y como hizo Buda. Claro, él no hizo milagros, pero sus enseñanzas y lo demás era igual que Buda. Si Buda tiene a un hombre en el campo – un falso – Dios tiene al Espíritu Santo en el campo – el verdadero Espíritu de Dios
Ahora, hablamos sobre estas cosas maravillosas, ¿pero funcionará? ¿Perdonará el Espíritu Santo los pecados del hombre? ¿Sanará Él sus enfermedades? Ciertamente que lo hará. Él es Dios, para siempre. Ahora, si podemos…. Si Jesús viene a nuestros medios y se prueba a Sí mismo, que Él está vivo aquí entre nosotros esta noche, debería hacernos creer cada promesa que Él tiene en la Biblia.
7 ¿Se encuentra alguna persona aquí que nunca ha asistido a una de mis reuniones? Veamos su mano, nunca ha asistido una reunión. Miren, casi la mitad de la multitud.
No soy un sanador. No creo que exista un hombre que sea un sanador. Jesucristo es el sanador.
Y cuando Él estaba aquí en la tierra, dijo que Dios era el sanador. Ahora, cuando Él estaba aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador, pero Él le mostró a la gente Su señal Mesiánica, y esa señal Mesiánica era conocer el secreto del corazón. ¿Cuántos saben que esa es la verdad?
Cuando Él le dijo a Pedro, al llegar ante a Él, cuál era su nombre, cuál era el nombre de su padre, Pedro creyó de tal manera, con tanta fe, que Jesús después le dio las llaves del reino, y lo puso de encargado de la iglesia.
8 Cuando Felipe encontró a Natanael debajo del árbol, y le dijo, “Ven y ve a quien encontré, Jesús de Nazaret, el hijo de José.”
Y ese religioso duro dijo, “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?
Él dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudo haber dado. Él dijo, “Ven y ve. No solo lo critiques. Ven, y ve por ti mismo.”
Y en cuanto Felipe llegó con Natanael, Jesús le dijo, “¡He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño!”
Él dijo, “¿De dónde me conoces, Rabí?
Dijo Él, “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”
Él dijo, “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel.”
A la mujer que estaba en el pozo, lo que estaba en su corazón. Estas cosas comprobaban que Él era el Mesías. Y si ese Mesías ha resucitado de entre los muertos hoy, y ha hecho la expiación, y ha sanado nuestras enfermedades y perdonado nuestros pecados, entonces lo único que Él pudo hacer es mostrar la misma señal de nuevo, que Él aún está vivo, para cumplir cualquier promesa que Él hizo. ¿Es cierto eso? Creamos eso ahora mismo, mientras oramos.
9 Señor, la gente está esperando. Una sola palabra de Tu parte, será más que cualquier cosa que el Hermano Neville o yo pudiésemos decir durante muchas vidas-tan solo una palabra. Ahora, la mitad de esta audiencia jamás ha visto las reuniones. Señor Dios, Creedor del cielo y de la tierra, envía el poder de Jesucristo a este cuarto, a Aquel resucitado, el Espíritu Santo que vino en Pentecostés, y que Él unja a la gente. Que yo pueda, aun con esta ronquera, rendirme tan completamente a Su Espíritu, que Él pueda hablar a través de esta voz quebrantada que le ofrezco a Él, ver a través de estos ojos que le ofrezco a Él, y mostrar visiones y cosas que permita que la gente vea que Él ha resucitado de entre los muertos. Y cuando esta gente vea eso, que toda la audiencia abrace cada promesa que Él hizo. Si han pecado, que le puedan abrazar para el perdón. Si tienen enfermedad, que conozcan que por Sus llagas fuimos nosotros curados. Concédelo Señor. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amen.
10 Este es el momento crucial. Aquí ante doscientas o trescientas personas es sencillo. Pero al pararse ante quinientas mil, – un medio millón – las mismas cosas pasan. Él es Dios. Ahora, ¿cuántos aquí están enfermos y desea que se ore por usted, levante su mano. Vea, casi la mitad o más. No puedo subirlos a todos aquí. Creo que tendré que preguntarle a Billy de Nuevo, preguntarle si dio tarjetas de oración. ¿Lo hizo? [Alguien dice, “Si.”] Está bien. Está bien.
El domingo pasado… o la última vez que estuve aquí, no dieron ninguna tarjeta de oración, y solo pregunté, “¿Cuántas personas aquí jamás han estado en una reunión? Muchos levantaron sus manos, que ellos nunca habían estado en una reunión. Al pararse con sus manos en alto, el Espíritu Santo continuo diciéndoles quienes eran y que enfermedad tenían, lo que había acontecido, y completamente sanó a las personas a tal grado que desaparecieron tumores, qué operaciones no se tuvieron que hacer. ¿Cuántos estuvieron aquí para ver eso hace solo unas cuantas semanas?
11 Si él ha repartido las tarjetas de oración, entonces las llamaremos. Esto le da a la gente de casa, no a la gente de casa; la gente que ha estado en la reunión, y la gente que no ha venido, que vengan a la línea de oración. No los podemos traer a todos aquí al instante. Los traeremos tan silenciosamente como se pueda.
Y quiero que sea honesto con Dios. Sea honesto con usted mismo. Si Jesucristo viene a nuestros medios y obra y hace igual como Él hizo cuando estaba aquí en la tierra, caminando en Galilea, usted debe de aceptarle para cualquier necesidad que usted tenga. Usted no tiene que estar aquí en la plataforma. Él considera la fe. Habrá personas aquí que están enfermas allá en la audiencia, que ni aun tienen una tarjeta de oración; y de todas maneras serán sanas. ¿Cuántos están enfermos y no tienen tarjeta de oración? Levante su mano. No han repartido muchas tarjetas de oración, ¿Ven? Bueno, usted tan solo crea. Tan solo mire hacia acá.
12 Deje le muestro lo que Jesús hizo cuando estaba aquí en la tierra. Había una mujer, una vez, llegó a Él. Ella no podía entrar a la multitud. No tenía tarjeta de oración. Pero ella tocó el borde de Su manto, ya que en su Corazón ella dijo, “Yo sé que ese hombre dice la verdad. Si tan solo toco Su manto, yo sanaré.” Y ella tocó Su manto y salió a la audiencia, probablemente mucho más grande que esta.
Jesús se volteó y dijo, “¿Quién es él que me ha tocado?”
Pedro aun lo reprendió, y dijo, “¿Por qué preguntarías tal cosa, siendo que todos están tratando de tocarte?”
Él dijo, “He conocido que ha salido poder de Mí.”
Las visiones causan debilidad. No puede uno entrar muy adentro en ellas. Y Él dijo… miró alrededor de la audiencia hasta que encontró a la mujer, y le dijo que ella tenía un problema de sangre, y su fe la había sanado.
13 ¿Cuántos saben eso? La Biblia dice que hoy Jesucristo es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿No es así? Entonces, si Él fue el Sumo Sacerdote y se compadece de nuestras debilidades, ¿no se comportaría como lo hizo antes, si es que Él es el mismo ayer, hoy y para siempre?
Entonces ustedes que no tienen tarjeta de oración, miren hacia acá, y digan en su corazón, “Señor, creo con todo mi corazón, y creo que Tú me sanarás. Y permite que toque Tu manto. Y Tu habla a través del Hermano Branham y dile, así como lo hiciste con la mujer, y yo te creeré a Ti.” ¿Sera usted así de honesto, y creerá en Dios con todo su corazón?
14 Billy Paul dijo, hace algunos minutos parado aquí, ustedes tomaron una ofrenda de amor para mí. No quería que esto pasara. Eso era…. Pero les agradezco, de todas maneras. Lo necesito ahora para mi viaje a California. Lo pondré al Evangelio.
Esas ofrendas pequeñas que ustedes me dan, ¿saben que pasa con ellas? Fui a Puerto Rico y a Jamaica hace algunas semanas, donde registraron cuarenta mil convertidos en nueve noches. ¿Qué lo hizo posible? Sus diezmos. Cuando yo me vine, el alcalde de la… el juez de la isla se paró, él dijo, “Tenemos a evangelistas que vienen aquí y se llevan grandes ofrendas, y cuesta mucho dinero. Pero,” dijo, “cuando el Hermano Branham vino, él ni siquiera pidió un centavo de dinero, nunca pidió que nosotros le pagáramos el hotel, y él pagó su propio boleto de ida y vuelta.” ¿Cómo fue posible? Su dinero. Yo quiero estar seguro que lo gasto de la manera correcta. Así que en el juicio, cuando esté ante ustedes y ante Dios, y tenga que dar cuenta por él, es hecho correctamente. Yo mismo lo lleve, mientras yo pueda ir, para hacer lo mejor que yo pueda hacer, para Su gloria.
15 Ahora, no podemos traer todas las tarjetas de oración de una vez, así que traeré a unos cuantos a la vez. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número uno? Puede levantar su mano, si se puede levantar. Allá mero atrás, es una dama de color. Dama, venga usted por este lado. Camine para acá al lado de la plataforma. Ahora, ¿quién tiene la tarjeta número dos? Si usted se puede parar, levante su mano, tarjeta de oración número dos. Una dama blanca aquí. Muy bien, dama, usted venga y siga a esta dama de color aquí, acá arriba. Ahora, que den vuelta de esa manera, Doc, en cuanto se llene aquí arriba.
16 Tarjeta de oración número tres, ¿podría levantar su mano, si usted puede? El caballero que está aquí, señor. Número cuatro, ¿podría usted levantar su mano? Muy bien, dama, por aquí. Número cinco, ¿puede levantar su mano? Este joven que está aquí. Hasta ahora, todos son desconocidos. Número seis, ¿puede levantar su mano, número seis? ¿Ya llame el número cinco, número cinco? Y el número seis, también es un desconocido para mí. Número siete, ¿puede levantar su mano? Levante su mano, ¿quién tiene el número siete? Muy bien, creo que conozco a ese tipo. Yo creo que lo conozco. Número ocho, ¿puede levantar su mano, si es que puede? Una dama por acá. Muy bien, el número nueve. Muy bien, dama. Número diez, la dama.
17 Hay un equívoco en algún lugar. ¿Qué número es este hombre aquí? ¿Puede alguien ver, alguno de ustedes ujieres, vengan aquí y vean? [Alguien dice, “Él es ochenta y cuatro.”] Ochenta y cuatro. El número que estaba llamando era el número diez. Gracias, número diez. Pero llegaremos a usted de todas maneras. Eso está bien. Vea, ya sé cuál es su número. ¿Es ochenta y cuatro, no es así? ¿Usted dijo ochenta y cuatro o algo así? Muy bien, usted solo espere allí. Solamente crea. Le diré que si usted no usa esa tarjeta de oración, mire hacia acá y crea a Dios, y vea si Dios responde a su oración. Muy bien.
¿Número, fue el diez? Once. Muy bien, doce. Ahora, si usted no se puede levantar, solo… Número doce. Trece número trece, allá mero atrás. Catorce, número catorce, allá mero atrás. Número quince.
18 Se reparten en cualquier lugar. Los muchachos que las reparten tan solo dicen, “¿Quien quiera una tarjeta de oración, levante su mano?” Toman las tarjetas y las mezclan todas; nadie sabe quién recibe cual. Y así es que las reparten ellos.
Número catorce. Número quince, ¿quién tiene la tarjeta de oración número quince? Número diez y seis, allá mero atrás. Número diez y siete. Ahora, si el número diez y seis está en el edificio o está parado en el pasillo, abra camino por acá. Numer…. Lo siento, nunca vi su mano, hermana. ¿Usted es diez y seis? Muy bien. Diez y siete. Diez y ocho, Diez y nueve, número diez y nueve. Veinte, número veinte, el hombre por aquí. Muy bien. Muy bien.
Ahora, creo que están pasando aquí al pasillo, así que nosotros… [Alguien dice, “Ya es suficiente.”] ¿Qué dice? Ya es suficiente por ahora. Muy bien, mire hacia acá y crea. Muy bien. Veamos, si la pianista, suavemente y silenciosa, “Solo Creed,” muy suavecito.
19 La mayoría de las personas en el pasillo me son extrañas. No les conozco. Ahora, aún hay personas aquí que tienen tarjetas de oración, y tal vez algunos no tienen tarjetas de oración. Quizá podríamos llamar más a la línea de oración en unos cuantos minutos, en cuanto se enderece el pasillo.
Doc, creo que el caballero que está aquí, venia de allá atrás, se le llamo, diez y seis o … diez y seis. Muy bien, señor, venga y tome su lugar.
Ahora, si no se le llama, eso no tiene nada que ver con ello, ve, tan solo mire y crea.
20 [Alguien dice, “Aún nos falta el número quince también.”] El número quince nos falta. Quizá la persona no se puede parar. Si usted no se puede levantar… Alguien vea la tarjeta de la otra persona, tal vez está sordo y no puede oír. Si está usted aquí, quince, es bienvenido a tomar su lugar en la línea. Si tuvo que salir y regresa en unos minutos, pónganlo en la línea, en cuanto llamen su número.
Cuando haya avanzado la línea, llamaremos a más, si es que el Espíritu Santo no parece estar ungiendo el edificio, la gente, para que ellos puedan ser sanados.
21 Ahora, este es un momento crucial; es tiempo de saber si he dicho la verdad o he dicho una mentira. Ha llegado el tiempo de ver si se ha comprobado que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos, o Él no ha resucitado de entre los muertos. Ha llegado el tiempo en que Él es el mismo ayer, hoy, y para siempre, o Él no es el mismo ayer, hoy, y para siempre. Ahora Él tiene que comprobar ser el sanador, o no es el sanador. Y si cualquier persona desea tomar mi lugar para orar por los enfermos, usted es bienvenido a venir y tomar mi lugar.
22 ¿Cuántos de ustedes aquí en la línea de oración, al ver hacia acá desde la línea de oración, no me conoce, y usted sabe que yo no lo conozco a usted, ni sé nada de usted, levanten su mano?
Afuera en la audiencia, los que saben que yo no sé nada de usted, levanten su mano (y aún están enfermos) allá afuera en la audiencia. Vean, allí lo tienen.
Ahora ¿qué hará Dios? Allí está la Escritura, el Espíritu de Dios está aquí. Ahora, ¿funcionara? Si puedo rendirme al Espíritu Santo, funcionara. Y no funcionara para mí si usted no se rinde al Espíritu Santo, “Y no hizo allí muchos milagros Jesús, a causa de la incredulidad de ellos.”
Ahora, crea usted con todo su corazón, y sea usted lo más reverente que pueda ser. Silenciosamente de pie, vigile. Si el Espíritu Santo hace algo, entonces regocíjese, entonces crea.
23 Ahora, Señor, todo lo que tenemos, todo lo que somos…. Se han parado hasta que sus piernas están acalambradas. Se han sentado hasta estar listos para desmayar. Ahora, Señor, permite que se sepa que Tú eres Dios. Y he llamado a reunir esta audiencia, como Tú lo has ordenado. Y estoy parado aquí, no para ser visto, o para hacer el papel de alguien grande o para hacer algo diferente, pero la razón es por una comisión que un ángel me encargó y Tu Palabra lo confirmó. Dalo Tú a conocer esta noche, que Tú eres Jesucristo, el Hijo de Dios, el cual resucitó de entre los muertos, y Tú vives en Tu iglesia, en Tu pueblo, para obrar y llevar a cabo el mismo ministerio que Tú tenías cuando estabas aquí en el cuerpo de carne. Concédelo Señor. Y te alabaremos en el nombre de Jesucristo. Amen.
24 Ahora, ¿Dónde está Billy Paul? ¿Está en el edificio? ¿Se ha ido? Alguien debería venir acá para recoger estas tarjetas de oración, ven. Venga, Hermano [palabra inciertas – Trad.]. La mujer tiene la tarjeta de oración en su mano. Usted déselo a él, vea. Ahora sea muy reverente.
Ahora, esta dama aquí, a lo que yo sé, es una desconocida totalmente para mí. Y aquí tienen una perfecta escena Escritural: dos personas y dos nacionalidades diferentes.
Una vez, Jesús llego al pozo, en San Juan 4, y se encontró con una mujer de Samaria. Y por un rato, Él le hablo, hasta que encontró cuál era su problema. Y le dijo a ella su problema. Y cuando lo hizo, ella reconoció que eso era el Mesías. ¿Cuántos saben eso? ¿Recuerdan la conversación de ellos? Él dijo, “Mujer, dame de beber.” ¿Que estaba haciendo Él? Contactando su espíritu.
Y ella dijo, “El pozo está hondo y no tienes con que sacar el agua. ¿Cómo Tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.”
Él dijo, “Si conocieras el don de Dios, y quién es él que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva.”
25 Y así siguió la conversación hasta que Él encontró cuál era el problema de ella. ¿Cuántos saben cuál era su problema? Ella estaba viviendo en adulterio. Así que Él dijo, “Ve, llama a tu marido, y ven acá.”
Ella dijo, “No tengo marido.”
Dijo, “Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y él que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Ahora escuchen lo que ella dijo. Ella dijo, “Señor, me parece que Tú eres profeta. Sabemos que cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas. El Mesías, la señal del Mesías, Él hará esto cuando Él venga, porque Él era el Dios-Profeta, el Profeta del cual hablo Moisés.” Dijo, “Sabemos que el Mesías hará esto cuando Él venga, ¿pero quién eres Tú?
Él dijo, “Yo soy, él que habla contigo.”
Y ella corrió a la ciudad y le dijo a los hombres, “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Mesías?
26 Ahora, aquí parada está una mujer Etíope, ante un hombre Anglosajón, primera vez en la vida que se ven; lo que nombramos – una mujer de color, un hombre blanco. Cuando hicieron esa pregunta allí sobre la segregación, ante Jesús, Él les dio a saber rápidamente, que no hay diferencia entre los colores de la gente. Todos venimos de un árbol, Adán y Eva. Exactamente. Los países donde hemos vivido, cambiaron nuestro color; no tuvo nada que ver con ello. Dios murió por toda criatura: el hombre blanco, el hombre negro, el hombre amarillo, el hombre café, el hombre rojo, y todos. Todos son creaturas de Dios.
27 Pero la dama se para aquí por algo. Tal vez ella es una creyente, tal vez no es. Tal vez es una pecadora. Probablemente ella es una santa. Tal vez está enferma, o quizá no. Tal vez desea; problemas financieros. Tal vez está parada aquí por alguien as. Yo no sé. Jamás la he visto y no tengo ninguna idea del por qué ella está aquí. Y la dama sabe esto. ¿Es correcto eso, dama? [La dama dice, “Si señor.”] Si eso es así, levante su mano para que la gente pueda ver. Solo levante su mano para que la gente…. Solo levante su mano. Esta es la primera vez que nos vemos. Ahora, si el Señor Jesús….
28 Si ella está enferma, yo no la pudiese sanar, como tampoco lo puedo sanar a usted. Pero si Jesús está aquí Él tampoco la pudiese sanar porque Él ya lo hizo cuando Él murió en el Calvario. Pero Él sí puede hacer algo para comprobar que es el mismo Jesús, y si ella lo cree, ella sanaría. Y a la misa vez que ella fuese sana, usted también sanaría, si usted lo creyese. ¿Es correcto eso? Ahora, que el Señor lo conceda. Estoy esperando por la unción del Espíritu Santo, claro que sí.
Y ahora, en el nombre de Jesucristo, tomo todo espíritu aquí, bajo mi control, para la gloria de Dios.
29 Ahora, dama, tan solo deseo que me mire un momento. Quiero que crea con todo el corazón. Y yo no tengo ni la menor idea de la razón por la cual usted está aquí. Pero Dios conoce todo lo de usted. ¿Pero si Dios me dice por qué razón usted está aquí, entonces usted creerá que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí para hacer y actuar de la manera que lo hizo cuando Él estaba aquí en la tierra?
¿Creerá la audiencia, estando todos en un mismo acuerdo?
30 Ahora aquí estamos, la escena está lista. Ambos tenemos nuestras manos levantadas, somos desconocidos el uno al otro. El Espíritu Santo escribió la Biblia, dijo que estas cosas acontecerían en este día, que Jesús había resucitado de entre los muertos y estas cosas seguirían, Su ministerio continuaría, y en este último día seria exactamente como Él lo prometió que seria. ¿Ahora, es eso correcto?
La dama, como está nerviosa, claro – ella se está frotando sus manos – porque ella se siente rara en este instante. No por estar parada ante mí, yo soy su hermano, eso no la haría sentirse así, pero ella está consciente que algo está aconteciendo. Y hermana, ¿usted ve esa foto allá con la Luz sobre ella? Eso es lo que la hace sentirse de esa manera. Ese es el Ángel del Señor; está sobre usted ahora mismo. Y usted está aquí para que yo ore por un problema de espalda del cual usted sufre. Eso es correcto. Levante su mano.
31 ¿Lo cree usted ahora? Vea, dio a conocer los secretos del corazón. Así como Él lo dijo. “Tienes cinco maridos.”
Usted dice – ahora los que acaban de llegar – tal vez digan, “Hermano Branham, usted adivinó eso.”
Veamos si es que yo lo adiviné. Creo que Él dijo que usted tiene problema de espalda. ¿Fue eso correcto? [La hermana dice, “Si.”] ¿Eso fue la verdad? [“¡Si señor!”] Y también tuvo una operación, y acaba de venir del hospital. Y para que sepa que soy Siervo de Dios, su esposo está sentado allá atrás. [“Si señor, eso es correcto.”] Y él también tiene problema. ¿Si puedo decirle cuál es el problema de su esposo, creerá usted? Tiene problema con su lado y su espalda. ¿Es así? Levante su mano. Le diré otra cosa. Veo a un jovencito. Su hijo también está sentado allá atrás. Correcto. Y su hijo tiene un tipo de desmayos, [“Si señor.”] Así es. [“Si, así es. Gracias Jesús.”] Señora Stovall es su nombre. Ese es su nombre, Señora Stovall. [“Si.”] Vaya a casa, Jesucristo ha contestado sus oraciones. Lo que pida es suyo, en el nombre de Jesús.
32 Ahora, solo crea. Todos ustedes que son gente de color, crean ahora con todo su corazón. ¿Se dan cuenta que Jesucristo, el Hijo de Dios, ha resucitado de entre los muertos? Es Su Espíritu que lo hace sentir a usted de esa manera.
Ahora, aquí está una mujer blanca. Yo no la conozco, no tengo ninguna idea quien es ella, que es ella, o por qué está aquí. Si eso es cierto, levante su mano. Ahora ¿cree usted que Dios puede revelar su corazón, tal como lo hizo con la mujer del pozo, como Él lo hizo con la mujer de color? ¿Cuantas de ustedes personas blancas creerían si Él lo hiciera? Aquí, esta mujer y yo, ambos con nuestras manos en alto, este es nuestro primer encuentro.
Yo digo una cosa, la dama no es de esta área. Usted ha venido del Oriente, hacia el Oeste, cuando usted vino aquí. Eso es correcto. Usted viene de Ohio, y la ciudad era Dayton. Eso es correcto. Y a lo que viene es porque tiene una debilidad. Y usted tiene una condición nerviosa, porque usted no puede dormir. Usted toma un tipo de medicamento para ello. A usted le dicen, “Dixie,” así es, Mason. Eso es correcto. Regrese, usted podrá dormir de esta noche en adelante. Jesucristo le sana. Vaya en el nombre del Señor.
33 ¡Si usted lo puede creer! Ahora ustedes allá en la audiencia, mientras la unción del Espíritu Santo está aquí, usted crea, ustedes que no tienen tarjetas de oración.
¿Qué del anciano que estaba parado aquí hace rato, que no podía entrar a la línea, tenía el número equivocado, dónde estaba? Usted, póngase de pie. ¿Cree usted que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Me cree que soy Su profeta? Muy bien. Usted tiene un problema con sus pulmones. Así es. Ya se fue de usted, vaya a casa y este bien. Jesús le ha sanado [Palabras inciertas. – Trad.], ve. Tenga fe, y crea. Dios es Dios.
34 ¿Cómo está usted, señor? ¿Le cree usted al Señor Jesucristo?
Ahora, una vez hubo un hombre que vino a Jesús, él fue salvo y luego fue a contarle a otro amigo, y lo trajo. Y este amigo…. Le dijo que él era un creyente. Y él se maravilló al escuchar esto, y le dijo, “¿De dónde me conoces?
Él le dijo,“ Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.” Eso quedaba a treinta millas [48km – Trad.] a la vuelta de la montaña. Caminando, le tomó un día para regresar a la línea de oración, cuando él entró a la línea de oración.
35 ¿Usted cree que Jesús me puede decir cuál es su problema? ¿Podrá creer con todo su Corazón? ¿Creerá la audiencia de todo Corazón? Él no está aquí por sí mismo. Es por alguien más; y es una mujer, ella tiene la sombra de la muerte, es su hermana. No es exactamente su…. Es su media hermana. Y ella no está aquí. Ella está en un hospital en Tennessee. Usted también es de allí. Y usted…. La mujer tuvo una operación, pero de nada le sirvió. Y usted está parado aquí en su lugar. Que Dios conceda su petición. Vaya, y que Dios sane a esa mujer y que este bien, conforme a la fe de este hombre.
Señor Dios, nosotros condenamos ese diablo que está quitándole la vida a esa mujer. Y que esta persona, la cuál es su pariente, viva a causa de que él vino y se paró en su lugar. Jesús, Tú te paraste en el Calvario por nosotros, y Tú nos sanaste. Nosotros te creemos. Que sea así. Amen. Ahora, vaya creyendo hermano. No piense en otra cosa.
36 ¿Cómo está usted? Somos desconocidos él uno al otro. Es la primera vez que nos vemos. Ahora, sea lo más reverente y escuche atentamente y ore. Si es que no nos conocemos él uno al otro, y somos desconocidos, quizá la primera vez que nos vemos. ¿Es así? Si es la primera vez que nos vemos, levante su mano. ¿Si Dios me revela cuál es su problema, entonces usted creerá que yo soy Su siervo? Le diré a usted ahora. Nunca nos hemos visto, pero usted es de Kentucky. Así es. Usted viene de un lugar que se llama Somerset, Kentucky. [“Si.”] Eso es exactamente correcto. Yo soy de Burkseville, Kentucky. Y usted sufre con un problema que está en el estómago, los intestinos, la parte de abajo. [“¡Sí!”] Son tumores. Así es. Muy bien, Jewel [“¡Oh!”], usted regrese, Dios le concede su sanidad. [“¡Oh!”]
¿Cree usted en el Hijo de Dios, el Jesús resucitado? [La hermana recién sanada de tumores grita: “¡Oh!”] ¡Si usted lo puede recibir! Tal vez usted se pregunta por qué se regocija esta dama. Usted también lo haría, si hubiera estado en una condición moribunda. [“¡Alabado sea Su Nombre!”]
37 No le conozco, pero si no estoy equivocado, creo que usted se bautizó esta mañana, porque veo que usted ha hecho algo bueno. Pero en cuanto a conocerle, yo no le conozco. Usted entró a la piscina, y eso fue…. usted fue bautizado. ¿Pero cree usted que Jesús me puede revelar su problema? ¿Lo cree la audiencia de todo corazón? Veo a una mujer que aparece entre usted y yo. Usted está parado aquí por una mujer, y esa mujer es mucho mayor que usted. Es su madre. Ella no está aquí. Ella es de Georgia. Y ella está muy nerviosa. Lo que sucede es el cambio de vida, menopausia. Y usted está parado aquí por su madre. Eso es verdad. Bueno, ella lo superará y estará bien. Usted vaya, creyendo ahora, todo terminará. Dígale que sea valiente.
Dios le bendiga, jovencito. Tenga fe. Crea con todo su corazón. ¡Si usted lo puede creer! Ore.
38 Me supongo que usted y yo somos desconocidos. Dios le conoce a usted y me conoce a mí. ¿Pero podrá revelarme Dios su problema? Si lo hace, ¿le creerá usted a Él?
¿Cuantas personas aquí le creerían, y pueden decir, “Dios, Yo te voy a creer, si Tú le dices a ese hombre.”?
Un momento. La dama sentada detrás de estas niñas aquí, mirándome, ella está sufriendo con venas varicosas. Y ella está allí sentada, orando por alguien más. Y su espíritu ha tocado al Sumo Sacerdote; ella está en contacto con Dios. Usted está orando por un amigo suyo que tiene problemas mentales. Y ellos viven en una ciudad, una ciudad pequeña; es Corydon, Indiana. Eso es correcto. Si usted puede creer, usted puede obtener lo que ha pedido. Amen.
39 Usted tuvo un ataque cardiaco; está cerca al final del camino. Pero déjeme le digo uno de sus problemas, fumar cigarrillos. Espere un momento, ese espíritu brinco entonces. Él no quiere hacer eso. Eso es lo que le está causando su problema. Aquí, es este hombre joven sentado por aquí; él quiere deshacerse también de los cigarrillos. Si él lo cree con todo su corazón, ese hábito de cigarrillos se ira. ¡Si usted puede creer! ¿Lo cree usted? Si usted lo cree y actúa, puede obtener su liberación, y usted también. Usted no es de aquí. Usted también es de lejos. Regrese a Owensboro, alabando a Dios. Tenga fe en Dios.
Yo la conozco a usted, pero no conozco su problema. ¿Si el Señor me revela cuál es su problema, le creerá usted a Él? Entonces el problema de su estómago estará bien. Muy bien. Vaya a casa y regocíjese, crea con todo su corazón.
No creo que lo conozca a usted. ¿Somos desconocidos él uno al otro? ¿Cree usted? Que lo que le digo, la verdad, usted sabría si es la verdad o no. [“Si.”] Muy bien, su problema del corazón se ira. Vaya a casa y este bien.
40 Yo no le conozco, pero Dios le conoce. ¿Cree usted si le digo cuál fue su problema, y donde estaba, que usted estará bien? En su espalda. Vaya a casa ahora; se irá de usted y usted estará bien.
¿Usted cree que Dios puede curar ese tumor y sanarlo, sin una operación? ¿Lo cree? Levante sus manos si usted lo cree. Vaya a casa y recíbalo, en el nombre del Señor Jesús. Crea.
Qué raro, cuando dije eso, usted tenía la misma cosa. [La hermana dice, “Si, yo lo tengo.”] Tumor. Usted sintió algo raro cuando yo dije eso, porque ambos espíritus brincaron al mismo tiempo. Vaya, Jesucristo le sana. Crea.
Usted es un hombre joven para tener artritis, ¿pero cree usted que Jesús le sanara? Si lo cree, camine adelante y sea completamente sano.
41 ¿Cuántos creen con todo el corazón?
Qué si no le dijera ni una palabra, y solo le dijera que Dios la sanó cuando dio la vuelta allí y tuvo esa sensación extraña, ¿Me creería usted? Vaya a casa, usted está bien. Jesucristo le sana.
Usted es una mujer joven que sufre con nerviosismo. ¿Cree usted que Dios sanará ese nerviosismo y se lo quitará? Usted ha estado tratando de encontrar un lugar de donde empezar. Este es, aquí mismo. Ahora vaya, regocijándose, alegre. Ya terminó eso para usted. Crea con todo su corazón.
Usted tiene una condición nerviosa, la cual ha causado un problema estomacal. [El hermano dice, “Así es.”] Señor, usted fue sano cuando se levantó allá atrás. Esa es la razón por la cual yo lo estaba esperando que viniera. Vaya, coma su cena, este bien.
42 Un problema de mujer, nerviosa, perturbada. Eso es correcto. Eso la va a dejar a usted ahora. Vaya a casa y este bien, en el nombre del Señor Jesús. Solo tenga fe.
Usted tiene un desorden de mujer – eso es correcto – le causa un flujo. Es un ovario que está tapado. Crea, Jesucristo le sanara. Vaya a casa y crea con todo su corazón.
Ahora, usted tiene una condición muy seria, está en su corazón, un bloqueo. ¿Cree usted que Jesucristo le sana? [La hermana dice, “Si.”] Si usted lo cree, vaya en el nombre del Señor y sea sanada. Tenga fe en Dios.
¿Muy bien hermano, cree usted que Jesucristo le sana también a usted? Solamente camine por la línea, glorificando al Señor.
43 ¿Cuántos allá afuera creen ahora en el Señor Jesús? Él conoce to….
Señora Nash, yo la conozco, pero veo esa Luz sostenida arriba de usted. Yo la conozco, pero usted está orando por alguien más. Es una criatura pequeña, un pequeño, no vive aquí. Vive en Tennessee. También está orando por su amigo doctor que tiene un problema del corazón. [La hermana dice, “¡Oh Dios!”] Y su esposa acaba de tener un derrame cerebral leve. Eso es correcto. Crea y usted podrá estar bien.
Una damita sentada aquí en la orilla de la silla, con su dedo sobre su boca, ¿qué piensa usted jovencita? Usted ha sufrido un ataque de nervios. Usted teme que tendrá otro. Así es. Si es así, levante su mano, mientras limpia sus lágrimas de sus ojos. No tema, usted no lo tendrá.
La dama sentada allí a su lado. Usted tiene asma, problema en los bronquios. Deje de fumar y eso se irá de usted.
44 Tenga fe en Dios. Crea con todo su corazón. ¡Si usted puede creer, todas las cosas son posibles!
Aquí está una dama sentada atrás de esta dama aquí. Estoy seguro que usted…. La dama, un momento, su nombre es, Señora Evans. Ella es de Kentucky, Louisville. Así es. Yo no la conozco. Usted sabe que eso es verdad. Usted tiene problemas de corazón, tiene problemas con sus orejas. Así es. Si es así, levante su mano. Regrese a Louisville, Jesucristo la sana.
Yo reto su fe, en el nombre de Jesucristo, que lo crea. Cualquier persona aquí, crea con todo su corazón. Allá mero atrás, parado allá mero atrás, usted crea. Usted no tiene que estar en un cierto lugar. Por acá en este lado, crea. ¿Cuántos allá atrás necesitan sanidad? Levanten sus manos y digan, “Yo creo Señor.” Tenga fe.
45 Sentado allá atrás en esta dirección aquí, veo a un hombre que está orando sinceramente. Y la visión se queda allí. Él es un predicador. Él está parado al lado de un pulpito, y está predicando por un aumento… orando por un aumento en su ministerio. Jamás lo he visto yo en mi vida. Pero usted está orando por eso, hermano. Usted ahora lo obtendrá. Crea en el Señor Jesús.
Hay un hombre sentado allí detrás de él, algo está mal con su brazo, nudos en su brazo. Y él también…. Si usted lo cree, señor, puede tener su sanidad. Amen.
Aquí al final de esta fila, la segunda, una damita con su cabeza inclinada, mero atrás hacia atrás, sentada allí orando, con problema de la vesícula biliar. Eso es, dama, usted levantó su mano de inmediato. Usted es quien estaba orando. Usted recibió su sanidad en ese instante.
46 ¿Qué tal, cree usted que Jesús resucitó de entre los muertos? ¿Está Él aquí ahora? ¿Le cree usted a Él? Entonces, si usted me cree, si le he dicho la verdad, Bíblicamente, y Dios se dio la vuelta y ha vindicado que les he dicho la verdad, eso quiere decir que, perfectamente, que el Señor Jesús está aquí. ¿Es así?
Entonces hagan esto, hagan esto, no duden, ponga su mano sobre alguien que esté sentado a su lado. Yo oraré desde aquí, y todo el grupo de ustedes serán sanos ahora mismo si ustedes lo creen. ¿Lo creerá usted? Entonces ponga sus manos el uno sobre el otro. Todo él que crea que será sano ahora mismo, diga, “Amen.” Ahora, voy a decir esta oración. Usted dígala también, repita lo que digo. [La congregación repite lo que dice Él Hermano Branham.]
47 Oh Señor, Creador del cielo y de la tierra, autor de vida eterna, dador de todo buen don, estoy necesitado Señor, de Tu poder sanador. Y yo oro que Tú me des la fe para aceptarlo. Esa es Tu promesa. Yo creo que Tu eres el mismo Jesús que camino las costas de Galilea, sufriste bajo Poncio Pilato, moriste, resucitaste, y ascendiste a lo alto, dando dones a los hombre, a través del Espíritu Santo. Yo creo que el Espíritu Santo está aquí, llevando a cabo las mismas obras que Tú hiciste cuando estabas aquí. Yo abrazo esa promesa. Acepto mi sanidad. Prometo vivir para Ti y obedecer Tus mandamientos, caminar en la luz. Y ahora creo, porque he hecho esta confesión, que he sanado por Tus llagas.
48 Siéntense muy calladitos. Ahora solo piense: esa es su confesión; Ahora mismo, Dios está entrando a usted. Respire al Espíritu Santo, por fe. “Yo creo que mi condición está siendo curada. Yo creo que toda mi enfermedad ha sido quitada.” Ahorita mismo está usted en la presencia de Dios. ¿Que no puede sentir ese Espíritu? Abran sus corazones, su fe. El Espíritu Santo está sanando a la gente ahora mismo; una niñita sentada aquí, otra a mi derecha. La plataforma entera parece estar iluminada con el poder del Cristo resucitado. Él está sobre la audiencia. Él está en la gente. Ahora, esa fue su oración.
Ahora yo voy a estar orando y pidiendo que el diablo de duda se vaya de usted.
49 Oh Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, escucha mi oración, Señor, rápidamente, mientras está aquí el Espíritu Santo, antes que perezca la gente.
Yo condeno al diablo. Jesucristo te quitó la victoria. Él la obtuvo en el Calvario; Él venció la muerte, el diablo, el infierno, y la tumba, y resucito el tercer día, y vive para siempre. Sal de aquí, Satán, eres un ser vencido. Sal de esta gente y deja que sean sanados, en el nombre del Señor Jesucristo.
50 Todos los que aceptan su sanidad, póngase de pie ahora mismo. ¡En el nombre de Jesucristo, levántense! Amén. Levanten sus manos a Él y adórenle. Las únicas personas que veo que no se han parado, hay un hombre sentado en silla de rueda, Ken Heelie. Yo conozco su caso, es un caso de polio.
Parecía como una silla de rueda allá atrás. Vamos a ver. Allí está un caso, una dama con solo una extremidad. ¿Es así? ¿Cree usted que soy el Profeta de Dios? Yo soy un desconocido para usted. Yo no la puedo sanar. ¿Pero cree usted que Dios me puede decir cuál es su problema? Si lo hiciera, ¿le ayudaría a usted eso? Usted es diabética. Eso es verdad. Ahora créalo, vaya a casa y este bien, usted en la silla de rueda. Es todo lo que tiene que hacer, es creer en el Señor Jesucristo, y sea sana.
Levante sus manos ahora mismo, y diga, “Gracias por sanarme Señor. Gracias Señor, por sanarme. Te alabo Señor, por sanarme. ¡Dios es bueno! ¡Dios es grande! ¡Dios es precioso! ¡Dios es real! ¡Dios está aquí! El Espíritu Santo está aquí. El poder de Dios está aquí. Y ahora creo yo, con todo lo que está dentro de mí, que Jesucristo, El hijo de Dios, me sana. Amén.”
51 Si hay alguien aquí que está condenado por pecado, y sabe que sus pecados no están bajo la sangre, y ahora mismo en la presencia de Dios, quien conoce sus pensamientos, y el Espíritu Santo me está diciendo esto, gustaría aceptarle a Él como su Salvador personal, y gusta ser recordado en oración. Levante su mano, todos los que estén aquí. Dios le bendiga a usted, y a usted, y a usted, y a usted, y a usted. Así es. Allá atrás, usted y por acá. Ciertamente. Acá atrás, Dios te bendiga hijo. Dios le bendiga por allá. Dios le bendiga. Así es.
Ve, el Espíritu Santo nunca se equivoca, cuando el Espíritu Santo lo dice. Estaba por regresarle el servicio al Hermano Neville, ya que la sanidad se terminó, pero Algo dijo, “Necesitan sanidad del alma.” Si usted quiere recibir a Jesús como su Salvador personal, incline su cabeza por un momento. Ofrezcamos oración.
52 Hermano Neville, estoy tan ronco, ofrezca usted esta oración, ¿podría hacerlo? Muy bien.
[El hermano Neville ora, “Padre celestial, en el nombre del Señor Jesucristo, el que ha caminado esta noche entre nosotros tan gloriosamente. Mientras estos que inclinan sus cabezas en fe esta noche, creyendo que Tú eres capaz de liberarlos de ambas cosas, alma y del cuerpo. Salva a los que ahora creen en la fe de arrepentimiento. Querido Dios, que esta noche sea diferente para ellos. Dales ahora el deseo, oh Dios. Y dales ahora, Oh Señor Jesús, esa sabiduría tan deseada del perdón de pecados. Salva a todos, Oh Dios, que allá en la audiencia inclino su cabeza, que pidió, un interés en oración. Y que de ahora en adelante, que propongan en sus corazones, vivir por El, quien murió por ellos. En el nombre de Jesús y por Él oramos. Amén y amén. ¡Gloria a Dios!”]
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