OBRAS DEL MENSAJE


Nuevo Ministerio
Los Angeles, California, E.U.A.
59-0406
1 Está bien. Gracias [La congregación canta “Feliz Cumpleaños” al Hermano Branham. Un hermano le da un regalo.]
Gracias. Muchas gracias. Gracias. Muchas gracias, y que el Señor les bendiga. Gracias muy amables.
Él es mi Señor y mi Salvador, y que pueda, si vivo para ver otro cumpleaños, o tantos cumpleaños como tenga en los años venideros de mi vida, yo deseo poner cada minuto de mi tiempo en servicio a Él. Amén. Siéntense. Gracias, muy amables.
2 Gracias por la cancioncita: “Feliz cumpleaños a ti.” Estoy muy feliz de recibir este cuadro. Y hoy, mi buen amigo… El capellán Stadsklev y su familia estuvieron en mi habitación y me regalaron algunas cosas preciosas. Y mi hijo, mi hijo menor, José, me regaló una corbata, y mis muchachitas, el broche de la corbata. Y mi esposa me hizo una propuesta; ella dijo que debía comprarme una peluca si yo la uso. Así que pensé que tal vez eso… yo le dije: “Tú cómprala y veamos si la uso o no.” Así que ha sido un gran día.
Por supuesto, todos saben que acabo de pasar los veinticinco, ahora. Yo nací en 1909, así que cualquiera se puede imaginar, sabe que ya pasé los veinticinco.
3 Bueno, todo ha sido maravilloso, especialmente éstos treinta años que he servido a mi Señor. Si hay algún remordimiento que tengo del pasado, y los años que han pasado, es porque no he pasado los otros veinte sirviéndole. Estoy tan feliz de ser un cristiano estos años. Y estoy confiando en Dios que me ayude mientras viajo en las vías de la vida, que Dios me dirigirá por Su Espíritu, y me dejará hacer algo para mostrar mi aprecio por el propósito que nací en la tierra.
Ésta mañana antes de levantarme, estaba hablándole a mi esposa, y le dije: “Cariño, no parece posible que pueda ser tan viejo.” Y dije: “Sólo parece como si los años se han escabullido muy rápido.” Pero dije: “Nací en este mundo por un propósito, y creo que es servir al Señor.” Y ese es el deseo de mi corazón.
Lo que pediría de Uds. será una oración por mí antes que se acuesten esta noche, que Dios mantenga mi corazón humilde, y que me ayude y me bendiga, de modo que yo sea una bendición para Uds. pueblo. He descubierto que la bendición más grande en mi vida es dar algo, no recibirlo, sino regalarlo. Lo que Uds. hacen por otros, es lo que significa bastante. Yo estaba…
4 Esta noche comienza la oración por los enfermos. El Hermano DuPlessis nos acaba de dar un mensaje maravilloso; acabo de estar detrás de la plataforma, ahí, detrás del escenario, escuchando. Y estoy seguro que aprecié ese mensaje: “La Exaltación De Jesucristo.”
Y esta noche, yo deseo comenzar aquí la nueva fase de mi ministerio, de orar por el enfermo. Muchos de Uds., quizá aquí, han estado en mis reuniones desde el principio, y Uds. saben lo que fue dicho al principio: de cómo tomaría y pondría manos sobre la gente, y sabría cuál era su problema.
Y entonces Él me dijo que, si era humilde y sincero, que llegaría a suceder, que sabría el mismo secreto de su corazón. Y eso vino a suceder.
5 Y ha estado por todo el mundo. El Ángel del Señor ha tenido fotografía tras fotografía tomada de Él. Nosotros tenemos las fotografías tomadas, examinadas por el mejor lector de huellas dactilares, y demás en el mundo, de los que sabemos, para ver si había un retoque, o algo mal, o una foto doble expuesta. Siempre demostró estar ahí. Comenzó hace años. Eso no quiere decir que mi ministerio, porque sea un poco peculiar, un poco extraño de lo que sería el promedio… yo aún soy su hermano en el servicio de Cristo, con todos ustedes. Y yo soy feliz porque Él me deja servirle. Quizá porque yo no tengo educación para llegar ser a algo, ésa es la razón que Él me dio estos dones para que yo pueda trabajar para Él.
6 Hace casi cuatro años, yo estuve aquí en California. Justo antes de llegar, tuve una reunión en Phoenix. Y ahí, muchas personas habían estado quejándose en mis reuniones de que había… Dijeron: “Bueno, el Hermano Oral Roberts ora por cincuenta mientras Ud. ora por cinco.”
Yo dije: “Esa es la verdad. El Hermano Oral Roberts tiene una comisión del Señor. Y él ora por las personas de la manera que Dios le dice. Yo tengo que hacer lo mismo.”
Y entonces lo tomé en oración, y oré un buen rato al respecto, quejándose todo el tiempo que no había suficientes llegando a la plataforma. Bueno, realmente, en un sentido de la palabra, eso es correcto.
7 Ahora, al pueblo americano se le ha enseñado una costumbre judía de la imposición de manos. Esa no es una costumbre Gentil; los judíos… Recuerden, Jairo dijo: “Ven, pon Tus manos sobre mi niña y ella vivirá.”
Pero los Gentiles dijeron: “No soy digno que entres bajo mi techo. Mas di la palabra y mi siervo vivirá.” Esa es la diferencia.
El ministerio no ha sido—mi ministerio—de poner manos sobre el enfermo. Ha sido el hacer, por un don divino, el traer la presencia… el Señor Jesucristo en presencia por un discernimiento de espíritu, el cuál es llamado en la Biblia, un don de sabiduría. Y haciendo así, Lo manifiesta a Él ante el pueblo, y entonces ellos Le reciben como su Sanador. Eso lo establece.
8 No tengo revistas para resaltar y decir los grandes testimonios del pueblo, pero Uds. se sorprenderían de lo que pasa después de una de mis reuniones. Miles… pudiéramos haber traído suficientes testimonios desde Jamaica hace unas semanas. El Hermano Arganbright, él pudiera estar aquí, pienso que viene aquí constantemente, y la Hermana Arganbright y los Hombre Cristianos de Negocios… si hubiésemos captado de esos ciegos, sordos, mudos, en sillas de ruedas, lisiados, encorvados, podríamos llenar revistas durante semanas y semanas por venir. Pero siempre le digo a la gente: “No diga nada al respecto: sólo vaya y dígale a alguien que el Señor ha sido bueno con Ud. guárdeselo.”
No me gusta que digan: “El Hermano Branham hace esto y aquello.” No tengo nada que ver para comenzar. Y si ni siquiera toco alguna persona, entonces seguramente saben que no tengo nada que ver con eso. Es el Señor haciéndolo.
9 Sin embargo, le he pedido al Señor en mis reuniones en América, que me permita orar por más gente, porque Uds. son mis amigos. Uds. son la compra de la Sangre de Cristo. Deseo hacer todo lo que pueda para ayudarles.
Ahora, escuchen al Hermano Oral Roberts decir: “Toquen algo para un punto de contacto.”
Bueno entonces, comienzo a pensar: “¿Qué si yo estuviera sentado ahí y tuviera a mi bebito, y estuviera enfermo o algo, y yo he visto ese Espíritu obrando en una persona, quizá pueda ser mi fe por esa persona al poner manos sobre mí, que esa persona lo hace?”
10 Bueno, oré, y el Hermano Lindsay, muchos de los hombres, solían decirme: “¿Por qué no tiene discernimiento para dos o tres solamente, y entonces avanzar y tomar una línea de oración completa?” yo no podría nunca hacer eso. Cada vez que comenzara, tan pronto que eso me golpeara, yo sólo… esa es la razón que me pongo tan débil; ellos me dirigen fuera de la plataforma. Fue porque después de dos o tres de esas visiones, estaba tan fuera de mí, que difícilmente sabía dónde estaba.
Estoy seguro que Uds. teólogos pueden entender eso Escrituralmente, cuando una mujercita tocó al Señor Jesús, y Él sintió la fuerza salir de Él. Cuando Daniel tuvo una visión y fue turbado en su cabeza por muchas semanas, seguro que sabríamos lo que ocurre.
11 Y como dijo el Hermano DuPlessis hace un momento: “La única razón, yo creo, que Dios deja que esto continúe, tanto como lo hace ahora, es por causa de Su promesa: ”Las obras que yo hago, vosotros las haréis también, y más que éstas haréis, porque Yo voy al Padre.“ Es Su promesa Divina. Una visión nunca sana a nadie. Una visión sólo trae la realidad de un Ser sobrenatural presente. Y entonces haciendo esto, trae fe a la gente.
12 Así que en Phoenix, Arizona, hace algún tiempo, yo estaba allá en el desierto—el Hermano Moore, y el Hermano Brown, y yo—y vi una visión. Y el Señor Jesús me dijo en esta visión… o el que estaba hablándome, el cuál creo que es un Ángel… y yo estaba de espaldas detrás de alguna roca, orando, y Él dijo: “Cuando veas esto suceder, entonces será cambiando tu ministerio.” Y yo miré, y había una mujer viniendo a través de la plataforma con un bebito pequeño, y estaba muriéndose, y el Señor le sanó. Y la mujer estaba delgada, de tez clara, de ojos oscuros, cabello corto—largo hasta el hombro—y un traje de abrigo marrón puesto. El bebé estaba envuelto en una sábana blanca. Y dijo: “Tú sabrás por esto.” Y parado junto a mí estaba un hombre bajito, calvo, y hombre alto y delgado.
He vigilado por eso durante cuatro años. ¿Cuántos me han oído hacer esa declaración, que eso llegaría a suceder? Levanten su mano. Bueno, miren aquí, cientos esta noche aquí en el Templo oyeron esa observación.
13 Esperé cuatro años por eso. En los estados de Nueva Inglaterra, un poco… Bueno, la primavera pasada, una mujer vino a través de la plataforma que casi llenó la descripción. El Hermano Goad ahí, uno de los muchachos de las cintas conmigo aquí, dijo después del servicio: “¿No era esa la mujer?”
Yo dije: “No, Hermano Gene, no era la mujer. Esta mujer debe ser muy bajita. Y esta mujer era alta. Y ella tenía cabello café, y esta mujer va a tener cabello negro. El bebé era un bebé bastante grande, y este era un amigo chiquitín. No era la mujer, aunque ella estaba usando el traje de abrigo marrón, pero no era ella.”
14 Y muchos de Uds. oyeron de ese gran desastre en Chicago, dónde creo que fue quemada una escuela católica, y muchos niños… los Hombres de Negocios, Los Hombres De Negocios Del Evangelio Completo, ofrecieron un servicio conmemorativo en la misma armería donde fue predicado el funeral de esos niños. Y yo fui llamado para ser su orador esa tarde y para ofrecer la oración. Después que había terminado el servicio, yo ofrecí una oración por la gente, y me fui a mi habitación, para regresar esa noche y orar por el enfermo.
Y Rosella Griffith, uno de las más horribles alcohólicas que Chicago alguna vez tuvo, fue sanada en una de mis reuniones allá. El Señor le dijo quién era ella y… una vendedora de droga. ¿Cuántos han oído alguna vez de Rosella Griffith? Bueno, Seguro, miren a las manos por todo alrededor, ciertamente, una de las más grandes alcohólicas. Los Alcohólicos Anónimos la desahuciaron. Luego otra muchacha, quien era la compañera de baile de Fred Astaire, era una con ella una vendedora de droga. Y ellas fueron llamadas. Y su padre se levantó por ofenderse. Ella dijo: “Un minuto, papi; el hombre está correcto.”
15 Y así que, después que terminó el servicio, Rosella vio a una dama llorando, paseándose por el edificio con un bebito. Ella dijo: “Yo estaba tan esperanzada que el Hermano Branham lograría orar por mi bebé.” Ella dijo: “Él no puedo vivir. Varios doctores en esta ciudad han desahuciado a mi bebé. Y yo pensé que seguramente él vendría y lo tomaría en sus manos y oraría por el bebé.”
“Bueno,” dijo ella, “Él orará esta noche por el enfermo.”
Ella dijo: “No me puedo quedar, querida, porque esta noche yo estoy… Mi esposo está esperando con dos niños más, y debo regresar.” Dijo: “Mi pastor de la Iglesia Sueca del Pacto…”
16 Ahora, ellos conocen la Palabra. Ellos no son muy espirituales, pero ellos saben dónde están parados. Y así que él dijo: “Si todos han desahuciado a su bebé, ¿Por qué no lo lleva a que el Hermano Branham ore por él? Yo creo que Dios sanará a ese bebé.” Eso fue muy bueno para un Sueco del Pacto.
Y trajeron al bebé. Y así que la dama dijo: “Bueno, no me puedo quedar.”
Y uno de los ujieres principales dijo: “Yo cargaré a su bebé, dama, si Ud. quiere vaya y llame a su esposo.”
Ella llamó a su esposo, y él dijo: “Adelante, quédate, querida; yo cuidaré de los niños.”
Así que, dijo: “Ahora, el muchacho estará a la puerta.” Dijo: “Ud. sólo párese aquí; cuando él entre en la noche y consiga una tarjeta de oración. Esa es la única cosa por hacer.” Dijo, “Desde luego, Ud. tendrá que aprovechar su oportunidad, ya sea si es llamada o no en la línea.”
17 Bueno, Rosella se paró con la dama en la puerta. Y el bebé no podía llorar. Cada pedacito de comida que entraba en su boca, pasaron por eso, y ni siquiera podían forzar parte de ella. Lo alimentaban por las venas, y así, y sólo se estaba muriendo. De modo que lo desahuciaron, quizá cinco o siete médicos. Y el amiguito no podía vivir por ningún medio más allá de unos pocos días, ni siquiera podía llorar más.
Y cuando Billy entró, mi hijo, Rosella dijo: “Billy, ¿Vas a repartir tarjetas?”
Dijo: “Sí.”
Ella dijo: “Bueno, dale una a esta dama.”
Dijo: “No hasta que no llegue ante la audiencia y las mezcle.” Así que él las mezcló, tomó una y la dio a la dama, y prosiguió.
18 Y esa noche, cuando entré, de dónde llamé, esa mujer fue como la cuarta persona en la línea. Nadie aún lo sabía. Y cada vez, cuando la gente viene, y les digo: “Nunca antes le he visto, ¿O sí?” Sólo para averiguar. Cuando la vi venir a la plataforma… eso había sido cuatro años desde la visión. Pero una damita muy atractiva, cargando el bebé, y yo pensé: “Parece como que debo conocer a esa dama.” Y ella caminó más cerca de mí; ella cargaba al pequeñito. Y yo dije: “¿Cómo está?”
Y ella dijo: “¿Qué tal?”
La visión se abrió. Y dije: “Su nombre es tal y tal,” Siempre como ha sido. Y dijo: “Su pastor le ha recomendado que trajera al bebé, porque se está muriendo.”
Ella dijo: “Eso es correcto, señor.
Y yo dije: “El bebé tiene seis meses y pesa tres libras.”
Ella dijo: “Eso es correcto.”
Y yo dije: “Lo que le da al bebé, puede forzarlo dentro, no es retenido por el bebé. Y lo doctores no pueden hallar lo que es.”
Ella dijo: “Eso es correcto, señor.”
Y vi al bebito riendo, y saltando, y jugando, un niñito. Yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, El Señor ha sanado a su bebé.”
19 Ella rompió en llanto. Yo pensé que había algo extraño en esa mujer. Y el Espíritu Santo me habló y dijo: “¿No la recuerdas, el abrigo marrón?” Oh, ahí estaba. El cambio de ministerio, justo ahí.
Yo busqué por mi esposa; yo no la podía ver en esa gran masa de gente. Busqué por Billy Paul, No podía verlo. Gene, Leo, no podía ver a nadie para decirle de ello. Así que cuando yo salí esa noche de la reunión, comenzó justo ahí. Podía tener una visión, y sobreponerme, seguir y orar por una línea completa de gente. Y entonces quizá vendría algún otro. Justo a dónde el Señor parecía estar dirigiendo, y cambió ahí mismo en la plataforma en ese minuto.
20 Ahora, yo tengo una manera, igual como hago para ponerme a mí mismo en posición para ver una visión, yo puedo salir de ello tan fácil como puedo entrar en ello. Así que ahora, puedo orar por una fila completa de personas, y no tengo que tener eso. Y entonces, si el Señor ve algún pecado en alguna vida, o algo, que debería ser llamado, o alguien muy débil en la fe, o algo así, entonces Él detiene a esa persona y les dice así y asá y esto y aquello, sólo prosigue, rompe de inmediato de nuevo, y prosigue. Y yo puedo sólo esperar y esperar y esperar en una línea de oración como esa.
Así que estoy muy agradecido con Dios por eso. Y ciertamente ha hecho algo por mi ministerio en América. Y luego, las visiones prosiguen de la misma manera.
¿Ven Uds. la soberanía de Dios? Cómo es que Él desea cumplir con las peticiones de la gente. Como el Hermano Oral Roberts ha expresado a menudo: “Dios es un buen Dios.” Eso es verdad.
21 Los hombres podrían estar ahí, sólo un momento. Estoy tomando demasiado… más tiempo. No voy a predicar. Sólo voy a llamar la línea de oración en un minuto.
Tengo algunos buenos amigos, muchos, cientos de buenos amigos en California. Hay un antiguo compañero y su esposa que es un extraordinario amigo mío; ese es Minor Arganbright y su esposa. Ellos verdaderamente son gente dulce. Yo busqué primero por todo alrededor para ver si él estaba aquí antes que dijera eso. No pienso que él está aquí, de modo que puedo decirlo. Su hogar ha sido mi hogar siempre, tan bienvenido a más no poder. Y hemos estado juntos en ultramar, y juntos en las montañas. Yo lo encuentro a él un hombre fino.
22 Quedándome en su casa cuando estuve aquí en California, hace casi unos pocos meses, yo estaba en el Templo Angelus esa noche, y a la mañana siguiente—yo creo que estaba en la Iglesia del Hermano Vick, y sólo tuve una sola noche, saltando en reuniones aquí a través de la Costa Oeste—y el teléfono sonaba, y desde luego…
Aquí está lo que es, amigos. La gente llama para privadas… Bueno, tenemos un horario establecido, normalmente, en las reuniones, para personas que tienen problemas que no pueden resolver. Ellos vienen, y oramos. Entonces el Señor muestra una visión. Ellos no me dicen cuál es su problema. Y el Señor lo revela, y les dice, y los endereza. Para eso es que son esos dones. Así que tenemos ese tiempo apartado, normalmente, en la reunión para eso, para tener estas cosas.
23 Pero en este tiempo, yo sólo estaba omitiendo y dándome prisa. Pero no puedo salir y hacer llamamientos privados, porque no es justo, el uno al otro. Y luego ellos hacen eso, no los traen a la iglesia y demás. Uds. saben cómo es. Y algunas personas piensan que, porque somos Pentecostales en fe, que eso ensuciaría su prestigio al traerlos en una iglesia Pentecostal.
Si ellos se sienten de esa manera, el Señor sólo les diría eso cuando llegara ahí de todas formas. Así que, Uds. deben humillarse a Uds. mismos y estar dispuestos a venir dónde sea que Dios está y encontrarlo. Van a encontrarse un montón de Gente Pentecostal en el cielo, así que mejor comiencen a asociarse con ellos ahora mismo.
24 Así que entonces, cuando sonó el teléfono, y sucedió que era el Hermano Arganbright que estaba afuera de su casa… o fuera de la habitación. Y yo lo levanté y contesté. Fue la vocecita más linda que escuché por el teléfono, y dijo: “Señor Arganbright.”
Yo dije: “Él no está ahora mismo.”
Dije: “¿Puede decirme si se está quedando aquí el Hermano Branham?”
Yo dije: “Yo soy el Hermano Branham.”
Él dijo: “Gracias a Dios.”
Y yo pensé: “Ahora, ¿Qué es esto?”
Él dijo: “Hermano Branham, yo soy…” Me dijo quién era. Y dijo: “Tengo un muchachito que está muriendo. Se lo ha comido el cáncer, y él está a punto…” creo que de tres o cuatro meses de edad. “Él nunca ha tomado un bocado de alimento, o leche, o nada. El cáncer se lo ha comido. ¿Vendría y oraría por él?” Dijo: “El Señor me habló hace sólo unos días, Trae al Hermano Branham¨ Y dijo: ”Yo soy…“ Él es un misionero en México, pero vive aquí en La Crescenta. Y dijo él: ”El Señor me habló para que lo buscara. Pero escuché que Ud. murió en África—África del Sur—recientemente.“ Y dijo: ”Yo pensaba, ¿Por qué el Señor me estaría diciendo que lo buscara, cuando Ud. se había ido y estaba muerto?“ y dijo: ”Entonces yo escuché que estaba aquí en La Crescenta.“ Él dijo: ”Debe ser el Señor.“
Bueno, justo él dijo eso, el Señor me habló y dijo: “Ve con él.”
Yo dije: “Un momento; llamaré al Hermano Arganbright y averiguaré dónde está este hospital.”
25 Los Ángeles es muy grande, tuve que tener a alguien que me trajera aquí de donde me estoy quedando. Sencillamente no me puedo ubicar aquí. Y éstas autopistas, dónde no hay más que velocidad y muerte, y esos que mueren rápido… es tan rápido cómo eso, yo sólo soy un sureño lento y viejo y no puedo salir del camino lo suficiente rápido. Así que entonces, yo pensé, que iba a ser…
26 [Un hermano da una profecía.] Amén. Gracias sean a Dios. Escuchen lo que el Espíritu le dice a las iglesias. Estén preparados.
En esto, para esta cita, les voy a decir el nombre del ministro, sólo un momento. Yo fui. El Hermano Arganbright me llevó al hospital, aquí al hospital de niños. Yo he visto muchas escenas tristes, pero creo que nunca he visto algo como eso. Me estremeció bastante.
Cuando le vi… ahora, el hombre puede estar ahora sentado aquí, escuchándome. Quizá es… y él me llamó hace un rato y me estaba diciendo el testimonio. Sin visión, sólo Algo que dijo: “Ve.” Y cuando le vi… Él era mexicano, y su esposa era una sueca de cabello rubio, una parejita muy preciosa. Y ella estaba en su pequeña camioneta familiar.
27 Y cruzamos, él y yo, al hospital infantil para orar por este pequeño. Y cuando entramos al hospital, ahí estaba una cosita tan triste. Ese bebito, tenía cáncer en su garganta y sus mandíbulas. Y los doctores le habían cortado su mandíbula, de su pequeña garganta, por todo alrededor, y las grandes suturas aquí solo se habían hundido, estaba como fruncido hacia adentro. Y eso había agitado a ese diablo llamado “cáncer,” al punto que había sacado la lengua del bebé fuera de su boca y la había puesto negra. Y no podía conseguir…eso obstruía su exhalación de su nariz y por su boca, tratando de sofocarlo hasta morir. Y los doctores dedicados, trabajando duro, habían hecho un agujero en su garganta y le habían puesto uno de esos pequeños, pequeños… no sé cómo los llaman, aquí, parece como un pequeño pito en su garganta. Y sus bracitos tenían que estar entablillados, y mordazas que salían de esta manera. Era de casi unos tres meses de edad. Y su cabecita estaba hacia atrás. Y ese suave ruido de silbante cuando esa cosita trataba de respirar. Y miré a eso. Y la enfermera tenía que limpiar la supuración de ese cáncer, o se detendría en ese agujero cuando estaba bajando.
28 Y ese padrecito anciano caminaba alrededor y tocaba sobre su cabeza, y decía: “Ricky, el bebito de papi, el amiguito de papi; este es papi. Traje al Hermano Branham para que ore por ti.” Un bebé de tres meses de edad, y miraba las lágrimas en sus ojos mientras daba palmaditas a esa cosita en su cabeza, y él reconocía a su papi. Y comenzó a silbar muy alto, esa respiración yendo de esa manera, y sus manos extendidas.
Les digo amigos, algo me dejó. Yo he visto montón de escenas, pero yo también tengo hijos. Y un niñito ha sufrido. Y me volteé. Él estaba tratando de calmarlo, diciendo: “El muchachito de papi. El muchachito de papi.
29 Yo volteé mi cabeza de esta manera y pensé: “Señor Jesús, yo sé que esa no puede ser Tu voluntad para un bebito inocente sufrir de esa manera. Sencillamente no puedo creer que esa es Tu voluntad. ¿Y qué harías Tú si estuvieras aquí parado? ¿Qué actitud tomarías Tú?” espero no ser un fanático, y no esté mal representando algo. Dios sabe si lo soy o no.
Algo me dijo—no una voz, pero algo dentro de mí—dijo: “Yo espero ver lo que tú harás.” Y volteé como si eso hubiera hablado, y pensé: “Eso es correcto. Tú comisionaste a Tu iglesia a continuar con Tu obra.” Así que lo alcancé y tomé su manita entablillada, sostuve su dedito de esta manera; dije: “Padre celestial, esto es muy impactante, al punto que no puedo soportarlo más. Y oye mi oración, oh Dios, y por la comisión de Dios y ministrada a mí por un Ángel, yo condeno a este diablo de cáncer, al cual los médicos están combatiendo tanto para salvar la vida de este bebé. Yo coloco entre este cáncer y la vida del bebé la Sangre de Jesucristo.”
30 Y me alejé. Y el padre le palmeó en la cabeza, y salió, y nunca dijo más, cruzamos la calle. Yo dije: “No se preocupe más por ese niño”
El padre me llamó esta tarde. En unas pocas horas, la hinchazón estaba dejando al niño, su lengua entró a su boca normalmente. La mañana siguiente, el bebé se tragó su primer bocado en toda su vida. El bebé está ahora en casa perfectamente sano y salvo de los poderes del diablo—lo soltó.
31 El nombre del ministro es el Reverendo D… Mayúscula D-u-p-o-n-s-t-a, su número de teléfono, es C-H… Churchill 9-2658 en La Crescenta. El pequeño Ricky está viviendo esta noche, nueve meses de edad, disfrutando de una buena y perfecta salud otra vez porque Jesucristo vive. ¡Que maravilloso es nuestro Señor! Creo que llamaré mañana a este hermano, sería muy bueno, y una de estas noches hacerlo traer al pequeño Ricky. ¿Les gustaría verlo y oírlo testificar lo mismo? Si este ministro está ahora presente—el nombre del ministro que he leído— ¿levantaría su mano, señor? Yo no… el hombre está presente ahora aquí sentado. Póngase de pie. ¿Tiene a Ricky con Usted? ¿Sí? ¿Lo traería acá una noche para nosotros para darnos su testimonio? Gracias al Señor por eso. Eso está bien. Démosle a Dios una gran alabanza, diciendo: “Alabado sea el Señor”
32 Ahora, oremos. Señor, la Biblia dice que el hombre estaba presente de pie, de modo que ellos no podían decir nada en contra. Por la gracia de Dios, Tú has salvado la vida del pequeño Ricky. Y estamos muy felices esta noche de saberlo. Y oramos Señor, que por su pequeño testimonio cause que literalmente cientos de personas sean salvas. Y lo reivindicamos, Señor, para el Evangelio como un trofeo. Si hay un mañana, y su querido padre se pone muy anciano que él no pueda predicar ya más, permite que Ricky tome la espada adelante, Señor. Que él pueda vivir para ver el día cuando su papi tome la espada de la Palabra y ponerla en la mano de Ricky, y Tú le des el Espíritu. Que pueda él predicar el… en las grandes riquezas de Jesucristo a la edad en la que él vivirá.
Concédelo esta noche, Señor Dios, que la gente sepa que ese mismo Dios que salvó al pequeño Ricky está aquí, y puede salvar a cada afligido en este edificio esta noche. Concédelo, Señor, y permite que Tu gran nombre sea conocido y magnificado. A través de Jesucristo, nuestro Señor, lo pedimos. Amén.
33 Ahora llamaremos las tarjetas de oración. ¿A? Tarjeta de oración A, alinéense en este lado comenzado con el número uno. Tarjeta de oración A número uno, ¿Quién la tiene? ¿Estás seguro que fue A? Tarjeta de oración A número uno, ¿Quién la tiene? Oh, aquí. Vengan acá, dama. ¿Número dos? ¿Número tres? Número cuatro, número cinco, número seis, número siete, número ocho, todos vengan, alinéense uno por uno según sus números… Y alguno baje ahí y ayúdeles a alinear a la gente. Todos los que tengan tarjetas de oración A, alinéense en este lado. Estaremos contentos de ministrarles. Y aquellos, algunos de Uds. que no pueden entrar en la línea de oración, están sosteniendo estas tarjetas de oración, le pediré a los ujieres para que los traigan al frente, de modo que podamos orar por ellos.
Todos Uds. que no tienen tarjetas de oración, y están enfermos, y desean que Jesús les sane, levanten sus manos, dónde sea que estén en el edificio.
34 Permítanme, mientras ellos están alineando a la gente, permítanme preguntarles algo. Y escuchen ahora muy de cerca. En las Escrituras, el libro de Los Hebreos, está escrito que Jesucristo es el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades. ¿Creen esa ser la verdad? Y también, el mismo libro de Hebreos 13:8, dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Entonces si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, Él es el mismo Sumo Sacerdote. Y si Él fue tocado ayer, cuando Él estaba aquí en la tierra, por el sentir de las debilidades del pueblo, y si Él está sentado a la diestra de Dios esta noche—un Sumo Sacerdote—haciendo intercesiones sobre nuestra confesión, y si nosotros tocamos a ese mismo Sumo Sacerdote esta noche, Él actuará de la manera que Él lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿No lo haría?
35 Hubo una mujer en la Biblia, y ella llegó a saber de Jesús por el oír. “Fe viene por el oír.” Ella tenía un problema de Sangre. Y así que ella, oyendo de Jesús… Una mañana, digamos que eran como las nueve en punto. El mar había estado agitado.
Sólo les estoy hablando para retener su atención mientras alinean a la gente en la fila.
Y así que, había sido una noche difícil. La barquita había sido sacudida con unos pocos pescadorcitos y remeros viniendo a través del lago. Galilea estaba tormentosa. Y como a las nueve en la mañana, los mimbres se partieron y la barquita fue empujada a la rivera. Y la gente comenzó a decir: “Aquí viene ese Profeta.” algunos decían: “Ese engañador.”
36 Dónde está Cristo, siempre hay una multitud mixta. Él escogió a doce, y uno de ellos fue Judas. Cuando Moisés salió de Egipto, una multitud mezclada venía con él. Dónde es hecho lo sobrenatural, siempre han estado esos pros y contras.
Ahora, en eso, una mujercita arriba en el cerro… quizá ella había gastado todo su sustento, tratando con los doctores para conseguir una cura para un problema de flujo. Ella lo había tenido por muchos años. Y así que, ella dijo dentro de sí misma cuando ella lo vio llegar: “No importa lo que diga la gente, yo creo que ese Hombre es el Hijo de Dios.” Y ella abrió su camino a través de la multitud, y estando débil y en condición anémica—tambaleando—finalmente ella llegó dónde Él estaba, y ella quizá tuvo que escabullirse a través de ellos, abriéndose camino.
Y si alguna vez Uds. llegan a Cristo, Uds. tendrán que abrirse camino a Él, porque va a haber toda clase de personas ahí tratando de alejarle.
37 Pero ella estaba determinada. De modo que ella se abrió camino, hasta que ella tocó el borde de su vestidura. Y cuando ella le tocó a Él, ella se fue hacia atrás a la audiencia dónde estaba la gente, y tomó su lugar. Y Jesús, cuando Él sintió ese toque, Él se volteó y dijo: “¿Quién me ha tocado?” y todos lo negaron. Ella negó, porque tenía miedo.
Y Pedro quería reprenderle, y dijo: “¿Por qué dices semejante cosa? Pues, toda la multitud te está tocando, apretándote.”
Mas Él dijo: “Yo percibo que virtud salió de Mí.” Sus fuerzas le habían dejado, Se había debilitado. Y Él buscó alrededor sobre la audiencia hasta que Él encontró donde estaba la mujer. Y Él le dijo a ella de su condición, que su fe la había salvado.
38 Ahora, esa es la manera que el Sumo Sacerdote actuó en los días pasados para cuando Él estuvo sobre la tierra. Si Él ese mismo Sumo Sacerdote esta noche, la única cosa que Uds. tienen que hacer es tocarlo, y Él actuará de la misma forma que Él lo hizo entonces, si Uds. le tocan con esa clase de toque. ¿Creen entonces? Ciertamente que Él lo hará.
Ahora, aquí está lo que lo hizo. Ahora, nosotros tenemos el Espíritu por medida. Cristo lo tuvo sin medida. Nosotros, sólo como tomar una cucharada de agua del océano, Él tuvo el océano completo. Pero la misma química que está en esa cucharada está en el todo el océano, pero no tanto cómo eso.
Así que esa es la manera que es un cristiano. No somos nada para compararnos con Él. Pero tenemos una porción de Su Espíritu en nosotros, y entonces uno actúa como Él. Eso es lo que nos hace amar a las personas, y tratamos de ayudar a la gente, y hacerles bien, es porque el Espíritu de Cristo está en nosotros.
39 Ahora, cuando Dios quiso usar Sus dones, Él tomó a Jesús y dijo: “Hijo…” en este orden: “Lázaro, Tu amigo, se pondrá enfermo y morirá. Yo lo voy a levantar por medio de Ti; quiero que te vayas y te quedes lejos por cuatro días.”
Jesús nunca dijo algo al respecto cuando Él volvió y levantó a Lázaro. No dije nada sobre ponerse débil, ¿O sí? Y Él levantó a un hombre de los muertos que había estado muerto cuatro días. ¿Por qué? Dios estaba usando Su propio don.
Pero una mujercita con un flujo de sangre le tocó, y Él dijo: “Me puse débil.” ¿Qué fue eso? Fue una mujer usando el don de Dios. Vean, Jesús no tuvo una visión de ella cuando ella le tocó, pero ella supo que algo había pasado. Él supo que algo había pasado. Vean, la mujer estaba jalando el poder de Dios a través del Hijo de Dios. Esa es la razón que Él se puso débil en esa pequeña sanidad. Pero grandes milagros dónde el Padre le había mostrado, Él no se ponía débil, porque Dios estaba usando Su don. La mujer estaba usando Su don; esa es la diferencia.
40 Ahora, tengan fe en Dios; no duden nada, pero crean en el Señor Jesucristo, cada uno de Uds. y Uds. que no tienen una tarjeta de oración, vean en ésta dirección y digan: “Señor, yo no puedo entrar en la línea de oración. Pero si Tú sólo me dejas tocar Tu manto, y si esa es Tu voz hablando a través de ese hombre allí arriba—yo sé que él no me conoce—y si ese eres Tú, Señor, entonces permite que voltee y me diga cuál es mi problema.” Y entonces, vean si Él no es el mismo Sumo Sacerdote.
Ahora, a lo largo de la línea, no estamos jugando, o predicando, o hablando sobre visiones. Cada uno de Uds. tiene que recordar esto, que el Ángel del Señor, cuando se encontró conmigo al principio, la visión no era para sanar a la gente. Él dijo que yo nací para orar por la gente enferma. “Si puedes hacer que te crean, y eres sincero cuando oras, nada podrá hacer frente a la oración.” Cuantos han leído eso, oído eso. La comisión es: ora por la gente.
41 Yo jamás hice como la antigua línea rápida, Uds. sólo ponen sus manos en ellos, sólo saltar a través de ellos de esa manera. Yo no puedo ver eso. Eso no es orar por la gente. Ora por la gente.
42 Ahora, entonces si la unción del Espíritu Santo está aquí, y entonces oramos y pedimos a Dios, que impongan manos en Uds. a medida que pasan, ¿Creen que van a sanar? ¿Están, ahora todos en la línea de oración, creyendo eso? Levanten sus manos si están dispuestos a aceptarlo ahora.
Igual cómo hizo el pequeño Ricky. ¿Cómo podría ese pequeñín saber acerca de una visión? Su padre ni siquiera pidió una visión. Él nunca pidió alguna cosa. Yo nunca le dije nada. Yo sólo fui y puse mis manos sobre Ricky. Eso es correcto, no lo es, hermano. Eso es correcto. Y Ricky se recuperó, porque Jesucristo honró la fe del padre para enviar, y nuestra oración, y sanó al muchachito y se le devolvió a él vivo. Gracias a Dios por ello. Muy bien.
43 Ahora, si subes allá, Billy, y le ayudas a la gente arriba. Ahora, si ellos están demasiado tullidos para venir y ellos tienen una tarjeta de oración, los bajaremos aquí para que yo puedo llegar a ellos.
Ahora, deseo que cada uno, no estén apurados en nada ahora; estamos en el servicio del Señor. Ahora, eso lo dificulta mucho, algunas veces cuando voy a orar por la gente enferma en los auditorios y así, ellos…Bueno, ahora ellos me están llamando a la plataforma para que hable. Y si los despido antes de las doce en punto, ellos piensan que fueron engañados. Pero cuando llego aquí a California, yo entiendo que todos Uds. se van a casa a las ocho y media. Así que solo aguanten un poco,
44 Pablo predicaba el mismo Evangelio durante toda la noche, y alguien cayó de una ventana del piso superior y se mató, y Pablo recostó su cuerpo sobre él, él volvió a la vida otra vez.
Muchos de nosotros nos sentamos y miramos el programa nocturno, y vamos a los bailes y fiestas, y nos quedamos toda la noche. “Pero si el predicador se tarda veinte minutos, yo nunca iré otra vez.” ¿Ven eso? Nuestro corazón no está bien con Dios. Nuestra alma se está alimentado con algo más además de Dios.
45 Ahora, aquí está una dama para comenzar. Ahora, antes que comience la línea de oración, sólo digamos esto. Ahora, si tienen pecado en su vida, a lo largo de ésta línea de oración… la razón por la que siempre examino a cada persona minuciosamente, es porque cualquiera sabe que Uds. pueden tomar un don y Uds. mismos meterse en problemas con ello. Todos estamos conscientes de eso. Moisés hizo exactamente lo que Dios le dijo que no hiciera, pero él lo hizo de todas maneras. Dios le dijo que bajara ahí, que hablara a la roca; y él golpeó la roca. Pero él se metió en problemas con Dios.
Yo nunca pude creer que fue la naturaleza del Espíritu Santo, cuando esos niños fastidiaban a ese profeta joven siendo calvo, Elías, y decían: “Viejo calvo, viejo calvo ¿Por qué no subiste?” Y él se volteó y maldijo a esos niñitos en el Nombre del Señor, y dos osas mataron a cuarenta y dos niños inocentes. ¿Es correcto eso? Eso no parece la naturaleza del Espíritu Santo. Pero ése era un profeta enojado. Uds. tienen que vigilar.
46 Por tanto, qué si Dios le permite a un demonio poner enfermedad en Uds. para traerles disciplina, y luego algún don viene por ahí, y derraman algo de aceite en Uds., y echa esa cosa fuera de Uds. Entonces él está en problemas con Dios, vean.
Así que recuerden, si Uds. tienen pecado sin confesar en esa línea, apártense, pues eso les pondrá peor que lo que estaban cuando llegaron, vean. Ahora, lo estoy poniendo en su regazo de nuevo esta noche, vean. Está en Uds. Si Uds. vienen a la plataforma sin eso… porque yo no voy a buscar visiones; voy a orar como Uds. quieran. Es lo que la iglesia desea, orar e imponer manos sobre el enfermo, ¿Eso…? Luego más tarde durante la semana, si Uds. van a la otra clase de línea, muy bien. Aquí está todo el tiempo.
47 ¿En la calle… cuantos saben… encuentran gente en la calle, afuera en todos lados en la vida pública y de todo, y visto visiones suceder y oírme decir esas cosas? Levanten sus manos por todo alrededor del edificio aquellos que lo saben. Seguro, vean… no es sólo en la iglesia; es en casa, en la calle, en todos lados.
Bajen por la calle, y el Señor dirá: “No vayas ahí, da vuelta en esta otra esquina. Un hombre con un traje azul, está ahí parado llorando, ve a su casa; su esposa está cerca de morir. Ve y pon tus manos sobre ella.”
Yo le digo a la gente en el carro: “Un hombre con un traje azul va a estar bajando por ahí; su esposa está postrada en cama. Cuando entren en esa casa; hay una cierta pintura colgando ahí.” Es perfecto cada vez, vean. Sólo sucede en cualquier lugar.
48 Ahora, de modo que Uds. vean que el Espíritu Santo está aquí, esta mujer es una extraña para mí. ¿Es correcto eso, dama? No nos conocemos el uno al otro. Pero Dios nos conoce a ambos. Ahora, quiero su atención por un momento. Si el Espíritu Santo me revela por lo que Ud. está aquí parada, ¿Creerá Ud. que es Dios? Lo hará.
¿Cuántos en esta audiencia lo creerán? Y el resto de Uds. Uds. ni siquiera necesitan pedir una visión; Sólo créanlo de todos modos. Ahora, sólo tengan fe.
49 Ahora, la dama, ella es… probablemente nacimos años aparte, millas separadas, y yo nunca antes la he visto, y me supongo que ésta es nuestra primera vez que nos encontramos, y eso es todo lo que es. Sólo estamos aquí parados. Pero el Señor Jesús le dirá algo a Ud. no sé lo que Él le diría, pero algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, algo que Ud. ha hecho, o algo que está planeando en hacer, o alguna enfermedad, o algún problema que Ud. tiene. Si Él lo revelara, Ud. sabría que tuvo que venir a través de algún poder.
¿Serán cómo la iglesia moderna del tiempo de Jesús, que dijo: “Es Belcebú,” o serán como la mujer en el pozo, que dijo: “¿Percibo que eres profeta, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas?” ¿Creerán que será el Señor, porque es Su promesa?
50 La mujer parece ser una cristiana, porque su espíritu se siente acogedor. Si la audiencia puede oír mi voz todavía, entre la mujer y yo vino esa Luz. Va a haber una visión. La mujer está esperando una operación. Eso es verdad. ¿Cree que Dios me puede decir qué clase de operación será esa? Es una operación de la bilis. Eso es verdad. Es correcto. Y Ud. está feliz… estaba feliz acerca de algo cuando Ud. subió aquí. Ud. estaba feliz, porque Ud. había sido llamada en la línea de oración esta noche. Eso es correcto. Pues Ud. oró esta tarde antes de venir de que ésta sería su noche, que Ud. sería llamada. ¿Es eso correcto?
Ahora, Ud. sabe que yo no estuve en la habitación con Ud. y déjeme decirle la razón. Esta es la última noche que Ud. puede estar aquí. Ud. no pudiera haber venido. Eso es correcto. ¿Le avergonzaría si le digo a la audiencia por qué? Debido a la tarifa de autobús. Eso es correcto. Ud. no tendrá que volver. Jesucristo le sana. Ahora, vaya a casa. Y el Señor Dios conceda a nuestra hermana esta petición. Dios le bendiga, hermana.
51 ¿Cree en el Señor Jesús, el Hijo de Dios? Ahora, sólo sean reverentes y oraremos. Yo no quiero saber su problema. Sólo deseo que Ud. venga de modo que pueda orar por Ud. Querido Dios, sana a nuestra hermana y sánala de lo que sea que esté mal. En la Presencia del Espíritu Santo, yo impongo mis manos sobre ella en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya regocijándose, agradeciendo al Señor.
52 Mi hermano, ¿Cree Ud. que el Señor le sanará? ¿No es maravilloso? Sin ninguna visión en lo absoluto. Vean, ahora todo ha terminado; se ha ido. Cuántos saben que yo no podía hacer eso antes, levanten sus manos. Uds. han estado en mis reuniones, ciertamente que no. Sin ninguna señal de una visión. Vean.
Yo ruego que Dios sane a este, mi hermano, mientras pongo manos sobre él, sabiendo que él está parado en la presencia de Dios, no de su hermano, pero en la presencia de Dios. Yo pido su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano.
53 Querido Dios, yo pongo manos sobre mi hermano y oro que sanarás su cuerpo y le harás estar bien, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Ahora, vaya regocijándose.
Cuando todos se vayan de aquí, si Ud. son sanados, actúen como que están sanados. Si Uds. lo creen, actúen cómo que lo están. Vayan, y digan: “Gracias, Señor; es una obra terminada, está hecho.” Bueno, Uds. dicen: “Eso sólo fue esa persona y eso es todo, eso…” no lo es, muy bien.
54 Aquí, ¿Es está la dama? Muy bien, dama. Ud. y yo somos extraños, ¿lo somos? Muy bien. Ud. me ha visto antes, pero yo no le conozco, no tengo idea de quien es Ud. lo que Ud. es, o lo que Ud. esté haciendo aquí. Eso es correcto. ¿Es eso correcto? ¿Cree Ud. que Jesús puede decirme su problema? Lo primero que quiero decir, es que Ud. ha sido sanada antes. Eso es correcto. Ud. es una dama ministro. Y Ud. está sufriendo ahora con una debilidad, nerviosa, un problema femenino y complicaciones. Si eso es correcto, levante su mano. Como fue sanada la última vez, así es Ud. sanada ahora. Pase por la plataforma y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús.
55 Venga, hermana. Señor Dios, nuestro Padre celestial, oro que bendigas a esta alma querida y la sanes mientras pongo mis manos indignas sobre ella en el Nombre de Tu santo Hijo, Jesús. Amén. Vaya creyendo al igual que papá lo hizo por el pequeño Ricky, y sea sana.
¿Creen? ¿Me cree ser Su siervo? ¿Cree que Dios pudiera revelarme su problema? Es nerviosismo. ¿Cree que Él le sanará? ¿Con todo su corazón? Muy bien, señor, entonces puede regresar a Oregon y sea sano, a su hogar. Eso es correcto. Vaya en su camino regocijándose. Dios le bendiga.
56 Padre celestial, yo oro que bendigas a esta querida mujer y le sanes a través del Nombre de Jesús. Amén.
Querido Dios, yo oro por esta joven, que Tú le sanarás en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios bendice a nuestro hermano, y mientras pongo mis manos sobre él, yo pido por su sanidad en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
¿Están creyendo allá afuera? Todos en favor con Dios ahora, teniendo favor; no duden, pero crean con todo su corazón. Ahora, sólo guarden asiento, sean reverentes. ¿Cuántos allá afuera no tienen una tarjeta de oración, y quieren que Dios les sane, levanten su mano? Eso es. Sólo sigan orando.
57 ¿Cree Ud. dama? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? Si yo le dijera su problema, ¿Le haría eso sentirse mejor? Sólo un momento con esta mujer de modo que la gente quedará satisfecha de que Él Espíritu de Dios está aquí, haciendo éstas cosas.
58 La mujer tiene problemas en su colón. Eso es correcto. Ud. ha tenido una operación, ¿verdad? si Dios me dijera quien es Ud. ¿Me creería? Muy bien, Señorita Snyder, vaya a casa y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús, si Ud. lo cree.
Ahora, tengan fe en Dios ahora. No se agolpen por eso, vean. Sólo crean que Dios está aquí.
Señor, yo ruego que Tú sanarás a la mujer y le harás estar bien a través del Nombre de Jesús. Concédelo, Señor.
Venga, hermano. Oh, Señor, yo ruego que Tú le sanarás y le harás estar bien en el Nombre de Jesucristo. Amén.
59 ¿Cómo está? Yo impongo mis manos sobre eso, mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén.
[Un hermano le Ofrece al Hermano Branham un vaso de agua,] Eso está bien, hermano.
Querido Dios, ruego por nuestro hermano, de que Tú le darás el deseo de su corazón, sánale en el Nombre de Jesucristo.
Vendría, hermana, Señor. Yo ruego que Tú sanarás a nuestra hermana y le harás estar bien en el Nombre de Jesucristo.
Venga adelante, hermana. Tenga fe ahora. Todos estén en oración. Señor, yo oro por nuestra hermana, que Tú le sanes en el Nombre de Jesús. Amén.
60 Venga ahora, creyendo. Señor, yo ruego que sanarás a nuestra hermana y le harás bien en el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Creen que Dios la sanará? Señor, yo impongo manos sobre ella y pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios bendiga a nuestro hermano y le sane en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Lo creen? Vean, ¿Lo entienden amigos? Ahora, Ud. ve por qué mi ministerio, Hermano David… Lo entienden. Vean, si Uds… si estas personas lo entendieran, ellos se regocijarían tanto cuando las manos se les imponen como lo harían con la visión. La visión no tiene nada que ver con eso. Las otras personas… por qué, son… Si no pensara que ellos iban a captarlo, los hubiera detenido. Vean. Es tan difícil (¿Ven?) para Uds. cambiar. Bueno, yo creo que, si he visto al Señor, y yo estuviera enfermo y caminara a través de la plataforma y viera la presencia del Señor de esa manera, alguien oraría por mi según las Escrituras, yo diría: “Gracias, Señor. Amén. Está concluido.” Eso sería todo. Yo me iría de aquí tan gozoso y feliz como pudiera estar. Oh, ¡Cuán Glorioso!
61 ¿Habla inglés? ¿Me cree ser Su siervo? Si Dios me revelara cuál es su problema, ¿Me creerá que soy Su siervo?
Esa dama de color, sentada allá atrás con presión alta mirándome, ¿Cree Ud., hermana, que el Señor Jesús le sanará? Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿La tiene? ¿Tiene una tarjeta de oración? No. Ud. no la necesita. Su fe le sana.
62 ¿Ven lo que era? Vean, la dama… Yo he visto a otra dama aquí parada y esta mujer es, quizá, española. Y había una dama de color que seguía apareciendo aquí, más grande, más corpulenta, una mujer más alta. Y seguí mirando, con esa cosa sobre su brazo. Y miré alrededor para ver dónde estaba, y pensé: “¿Dónde está? Y vi a ese Ángel de luz parado justo sobre la mujer, y la llamé. Eso es lo que fue. ¿Qué tocó ella? ¿Qué tocó ella? Yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Ella está sentada ahí sin una tarjeta de oración para ser llamada en la línea. Pero ella estaba orando. Es correcto, dama, mueva su mano, la mujer acaba de ser sanada. Mueva su mano allá atrás si eso es correcto, sentada ahí orando. Eso es correcto, vean. Lo cree. Tenga fe.
63 Aquí, eso comenzó una cadena. Aquí está otra mujer de color sentada aquí mismo en frente de mí al final de la hilera, aquí mismo, también está orando. Sí, dama. ¿Cree Ud. que ese problema estomacal se ha terminado, el problema del corazón ha terminado? Ud. tenía problemas del corazón y problemas estomacales. Si eso es correcto, mueva su mano. Ud. también estaba orando. Ud. está sanada. ¿Tiene una tarjeta de oración? Ud. no tiene tarjeta de oración. No, señor, Ud. no necesita una. Su fe le sana.
Ahora, pregunten a la dama, la dama que acaba de ser sanada ahora. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿La tiene, dama? Ud. no tiene. No. Ud. estaba sentada ahí orando. “Señor, permite que sea yo.”
Ahí está. Y ahí está sanada ella. ¿Qué tocó ella? El Sumo Sacerdote. Bendito sea el Nombre del Señor, por la gente que está dispuesta a creer.
64 Ahora, tomemos a esta damita aquí, entonces permitamos que el resto de la gente venga por la derecha, pues Uds. pueden sentir que el efecto está llegando a ser bastante ahora. Vean, justo comienza a moverse.
La damita ahí sentada, mirándome con sus manos en su rostro ahí enfrente, sufriendo con bronquitis, si ella cree. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, dama? Ud. no está en la línea de oración. Póngase de pie si no está en la línea de oración. Póngase de pie. Ud. tenía bronquitis, verdad. Muy bien. Vaya a casa y crea ahora. Jesucristo le sana. Eso es correcto.
65 Toquen el borde de su manto. La mujer nunca me tocó. Ninguna de estas personas me tocó. ¿Qué tocaron ellos? Ellos tocaron al Sumo Sacerdote, Jesucristo. Y Él está actuando igual cómo entonces lo hizo, sólo a través de los canales de Su iglesia. Su fe está viniendo en la gente. Ellos están viendo en esta dirección, entonces Él habla, usa mi voz. Yo no podría decirles lo que le dije a la gente. Yo no sé. No tengo manera de saberlo, sólo a través de las cintas y cosas. Pero es Jesús, el Hijo de Dios, probando que Su venida está cerca. Está acercándose ahora. La gente debe enderezarse con Dios, derriben las paredes de separación. Enderécense, y crean a Dios. Nuestro tiempo vuela.
66 Ahora, si la damita aquí, este una vez… siendo que ya la hice notar aquí parada. E iba a hablarle de todas formas. Si yo nunca le dijera nada más a Ud. Ud. lo creería de todas formas, lo haría. Muy bien. Pero siendo que ésta otra señorita, la cual era una dama de color, Etíope, apareció ante Ud. una mujer Hispana, y su fe lo trajo de esa manera. Le hablaré a Ud. sólo un momento, de modo que ayude a la gente Hispana. Ha habido Anglo—Sajón, ahora eso y luego Ud. es Hispana. Eso probablemente ha tomado a la iglesia entera esta noche aquí para creer.
Yo no la conozco. Yo nunca la he visto en mi vida. Somos extraños. ¿Es eso correcto? Si lo es, levante su mano. Ahora, eso es para Uds. pueblo Hispano. Eso es para Uds. los Etíopes, y los otros es para los Anglosajones, esto aquí, la gente blanca. Dios no hace acepción de la raza de la gente. No, señor. Todos somos nacidos de una sangre. Si somos blancos, amarillos, café, nosotros podríamos dar una transfusión de sangre el uno al otro porque venimos de una sangre. Eso es correcto. Las regiones donde vivimos, que cambia nuestros colores, no tiene nada que ver con nuestra propia sangre y vida y nuestro Creador. Pero en eso Uds. pueden ver que Dios no hace acepción de personas, la nación, las nacionalidades o colores…
67 Ud. está esperando una operación. Va a ser más que una operación. Ud. está embarazada. Ahora, la razón por la que dije eso, porque alguien pudiera pensar que era un tumor. No lo es. Pero Ud. también tiene que tener otra operación; eso es por una hernia. Eso es correcto, ¿Lo es? Y Ud. tiene un bebé por dar a luz, y tiene que ser una cesárea. ¿Es verdad? levante su mano. Vaya; Dios le va a bendecir, y todo va a estar bien. Dios bendiga a nuestra hermana.
¿Creen ahora con todo su corazón? Ahora, sólo estén en oración mientras oramos por el resto de éstas personas.
68 Querido Padre, yo ruego que sanes a ésta mujer, y permítele regresar a esta iglesia gozosa [Espacio en Blanco en la cinta.] en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios, yo ruego por esta mujer y este pequeño, mientras pongo manos sobre ellos y te pido que los sanes en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios les bendiga a ambos.
Dios, yo ruego por esta damita, que Tú le sanes y toma de ella estos ataques de ella, y que nunca vuelva a tenerlos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios, bendice a nuestro hermano, y yo ruego que Tú le sanes y le hagas estar bien en el Nombre de Jesucristo. Esa es la idea, hermano.
69 Yo oro por nuestro hermano, y te pido que lo sanes, Señor, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Venga, señor. Yo ruego por Ud. mi amado hermano, imponiendo manos sobre Ud. según la Palabra de Dios. Yo pido en el Nombre de Jesús por su sanidad. Amén.
Yo oro por Ud., mi hermano, imponiendo manos sobre Ud. por la unción del Espíritu Santo que está ahora cerca. Yo pido por su sanidad en el Nombre de Jesús.
Yo impongo mis manos sobre este, mi hermano, y yo pido que en el Nombre de Jesucristo él se ponga bien. Amén.
Yo ruego por Ud., mi hermana, e impongo manos sobre Ud. y pido en el Nombre de Jesús que se ponga bien. Amén.
70 Yo ruego por ti, mi amada hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que Ud. se ponga bien. Amén.
Oro por Ud., mi hermana, y lo pido en el Nombre de Jesucristo que Ud. se ponga bien. Amén.
Oro por Ud., mi hermano, y pido que en el Nombre de Jesucristo que Ud. esté bien.
Oro por Ud., mi hermano, y pido que en el Nombre de Jesucristo que Dios le hará estar bien.
Oro por Ud., mi hermano, y pido que en el Nombre de Jesucristo Ud. se ponga bien.Oro por Ud. mi hermana; yo pido a Jesús que le haga bien. Amén.
71 Oro por Ud. mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que Él le haga bien. Amén. Esa es la manera.
Oro por Ud., mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que esté bien. Amén.
Oro por Ud., mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que esté bien.
Oro por Ud., mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que estará bien. Crea ahora.
Oro por Ud., mi hermana, y pido que a través del Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que Ud. estará bien.
72 ¿Están creyendo? Por la autoridad del Dios de la Biblia, el testigo del Espíritu Santo, el cual está presente ahora en la iglesia del Dios viviente, quien está rogando conmigo por estas personas enfermas… Como la iglesia del Dios viviente, retamos los malos espíritus de incredulidad que dejen a toda persona para que ellos puedan estar bien; que esta mujer pueda ser ahora sana, por medio del Nombre de Jesús. Amén.
Oro por Ud., hermana, y pido que en el Nombre del Señor Jesús Ud. se ponga bien.
Oro por Ud., hermana, y oro para que en el Nombre de Jesucristo Ud. sea sana. Dios le bendiga, hermana.
Oro que Dios todopoderoso, a través de Jesucristo Su Hijo, les sane. Amén.
Oro por Ud. mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo Ud. sea sana.
Oro por Ud., mi hermana, y pido que en el Nombre de Jesucristo que Ud. sea sana.
73 Yo me detendría y le diría al Padre de Ricky allá; no ha habido oración más difícil que esa. ¿Es eso correcto, hermano? Sólo una oracioncita. Fue porque el padre estaba creyendo. La manera en que Dios lo obró que yo estaba supuesto a ser uno de los que oró por Ricky. Vean, esa es la manera en que Uds. debieran creer esta noche. Uds. vienen aquí no para ser vistos. Uds. están muriendo, algunos de Uds. Uds. deben creer que Dios va a hacerlo. Es Dios que lo hace.
74 Hermana, oro por Ud. Que, en el Nombre de Jesucristo, pueda ser sana.
Oro por ti, mi hermana, mientras impongo mis manos sobre Ud. y pido en el Nombre de Jesús por su sanidad.
Y por Ud., mi hermano, ruego que Jesucristo le sane.
Y por Ud., mi hermana, ruego que Jesucristo le sane. Amén.
75 Ahora, en la presencia de Dios, ante esta compañía, esta multitud de personas, y por todos aquellos por quienes no se ha orado, y quizá no puedan regresar, Uds. están aquí, Uds. están atados con enfermedad, yo ruego que el Dios del cielo les sane. Si Uds. sólo creen todo eso que Uds. han visto y creído ser…
El caballero postrado aquí en la camilla…
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