S.638 59-0416  El-Omnipotente 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Omnipotente

Los Angeles, California, E.U.A.

59-0416

1 … nuestros rostros para orar. Dios Todopoderoso, es con corazones agradecidos que nos inclinamos ante Ti esta noche, para ofrecerte la mera adoración de nuestro corazón por haber enviado a Jesús a la tierra, para que podamos ser redimidos y un día tener el privilegio de ver Aquel que nos salvó. Estamos aquí esta noche, nos hemos reunido en Su Nombre; porque Él ha prometido que donde estén dos o más reunidos en Su Nombre, Él estaría en nuestros medios, y entonces, si nos ponemos de acuerdo en cualquier cosa, nos sería concedido. Señor, estamos perfectamente en acuerdo esta noche: que si hay alguien en este edificio que no es salvo, que esta noche sean salvos, o alguien que esté escuchando por la radio, que sea salvo esta noche. Sana a todos los enfermos y afligidos, y recibe gloria para Tu Nombre; porque somos Tus siervos, y estamos aquí para servirte a lo mejor de nuestro conocimiento. Ahora, nos encomendamos y nuestros espíritus, nuestro pensamiento, y todo lo que somos, lo encomendamos en Tus manos para Tu servicio. En el Nombre del Señor Jesús, lo pedimos. Amén.
Pueden tomar asiento.

2 He estado sentado en el carro, disfrutando de la banda que tocaba; y a la Sra. Piper, siempre disfrutamos mucho su mensaje en los cantos. Y luego escuchar al Hermano David hablar, que siempre es una inspiración para mí, escuchar a ese guerrero del Señor hablar lo que piensa sobre el Señor Jesús. Ahora, él está llevando a cabo los servicios aquí cada mañana, creo, alrededor de las diez en punto.
Y yo estaba hablando con los muchachos de las cintas, y se están llevando las cintas de eso. Y dicen que me guardarán cada una de ellas, para que pueda escucharlas todas, después que lleguemos a un lugar donde pueda tener la oportunidad de escucharlas. Y estoy seguro que él les hará bien.

3 El Hermano duPlessis, llevo varios años conociéndolo. Él lleva más tiempo conociéndome a mí que yo a él, porque él estaría en las reuniones, y yo sin saberlo. Pero conozco a su familia, y todos son excelentes Cristianos.
Cuando estuve en Sudáfrica, su hermano fue mi intérprete, un excelente caballero Cristiano. Y me gusta el espíritu de David. Ahora, él se ha ido, así que no me escucha. Pero me gusta su espíritu, tan gentil, directo al grano, comprometiéndose por nada, pero aun así gentil con ello. Me gusta eso.
Ustedes saben, Jesús no era un afeminado para nada. Él no era del tipo de persona afeminado; Él era un hombre. Sin embargo, podía hablar directamente al grano, más sin embargo con gentileza. Y cuando veo a una persona que puede hacer eso, simplemente pienso del Espíritu de Cristo que está en ellos.

4 Así que el Hermano DuPlessis estará predicando mañana de nuevo. Y pienso que mañana en la noche, me estaba diciendo, se tiene que ir. Lamento no haber podido hablar un poco con su esposa. Ella es una de las damas más amables. La conocimos en el desayuno la otra mañana; y era una dama tan agradable, una típica y genuina mujer africana.
El Señor mediante, espero estar en Sudáfrica este año con el Hermano David en otra gran campaña, donde pienso que allí fue la reina de las campañas que jamás haya celebrado para el Señor, fue donde treinta mil paganos nativos en manta aceptaron a Jesucristo como Salvador personal una tarde. Treinta mil paganos marcados como nativos en manta, puros, y nunca habían escuchado antes el Nombre de Jesús, que yo sepa. Y ahora, no eran todos nativos. Algunos de ellos eran… afirmaron que unos diez mil mahometanos (¿Ven?) estaban en ese grupo.

5 Hace unos años estuve hablando con un misionero, y él estaba hablando de esa única joya preciosa. Llevaba tantos años en el campo misionero y había ganado un solo mahometano. Son los más difíciles de ganar, porque son de los viejos Medo-persas que no cambian. Y su religión es superior, y dicen que es la mejor, y uno simplemente no puede cambiarlos.
Pero cuando… Pues miren, donde pienso que hemos cometido nuestro error, no hemos hecho lo que Jesús nos ordenó. ¿Ven? Miren, fuimos e hicimos iglesias, y tuvimos denominaciones, y tuvimos escuelas; y eso está bien. Pero Jesús nunca comisionó a Su iglesia para que hiciera exactamente eso. Fue que predicara el Evangelio, sanara a los enfermos, levantara a los muertos, limpiara a los leprosos, esa es la comisión. ¿Ven? Y hemos hecho otras cosas aparte de eso. Y esa es la razón que el Evangelio no ha salido de la manera que debería. Regresemos a las ordenes generales, hermanos. Es correcto. Regresemos a la orden.

6 “Cuando Yo…”. Jesús dijo: “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”. Es por eso que yo atravieso los Estados Unidos, tratando, de no levantar una ofrenda, solo la gente en su libre albedrío, cada vez que quieren darme algo, hasta juntar el dinero suficiente para partir hacia allá para ganar unas pocas miles de almas para Cristo. Luego en el día del juicio, a Uds. se les atribuirá eso, porque el Señor me comisionó para que fuera, y Uds. me están ayudando a ir. Así que estaremos juntos en eso en aquel día.
¿No les alegrará saber que aquel día, cuando llegue, y todo haya acabado? Y qué gran tiempo será entonces sentarnos…

7 Yo puedo empezar en cualquier parte, y bajarme de un avión, y estará la gente allí en el aeropuerto: “Hermano Branham, ¿se acuerda de mí? Usted oró por mí tal y tal”. Me subo al tren; alguien se acerca, dice: “¿Es Ud. el Hermano Branham? Pues, yo fui sanado de cáncer en su reunión hace diez años”.
Y solo me pongo a pensar cómo va a ser cuando nos sentemos en las riberas del río al Otro Lado. Y aquí solo decimos: “Sí, recuerdo esa reunión, el Señor le bendiga. Adiós”.
Pero allá, estaremos… Quiero una cita con cada uno de ustedes cuando lleguemos allá. Quiero sentarme con Uds. por mil años con cada uno (¿Ven?), porque no vamos a tener tiempo cuando lleguemos allá, ¿ven? Así que solo haremos… Será solo una pequeña charla de minutos, solo mil años con cada uno de ustedes, y platicaremos de todo entonces. Será maravilloso.

8 Ahora, hablando de las cintas y por el estilo, unas personas me han estado preguntando: “¿Dónde podemos conseguir los mensajes?”. Ahora, estos mensajes de aquí no han sido mucho, por estar ronco, y haber estado cansado, y con mucho por delante, y cosas de las que el mundo no sabe nada al respecto. Pero tenemos algunos mensajes que he tenido en mi Tabernáculo y cosas, cuando estamos descansando.
Creo que tenemos unos quinientos mensajes diferentes, todos grabados. Y los muchachos tienen eso en la mesa con… y por el estilo. Y ellos las venden por solo un poquito sobre el costo de la cinta. Las dejaron con solo el cargo del manejo. Pueden obtenerlos en la recepción, son más que bienvenidos. He estado recibiendo pequeñas notas: “¿En dónde podemos obtener los mensajes?”. Así que es allí donde pueden obtenerlos, en la mesa de los libros en la concesión.

9 Ahora, anoche, la estábamos pasando de maravilla, o yo estaba, de todos modos. Yo estaba… Me hace recordar anoche cuando nosotros… solo recuerdo haber salido y ver la iglesia parada, gritando, y alabando al Señor.
Solo estaba pensando de una ocasión cuando yo… A mí me encanta tanto pescar. Y casi a todos los predicadores les gusta pescar, Uds. saben. Allí en donde ellos… Pedro vio al Señor una vez, y los apóstoles, cuando andaban pescando. Pienso que esa es la razón por la que a los predicadores les gusta pescar. Yo no sé sobre eso de comerse el pollo, ahora, a todos les gusta… sobre eso del gallo cantando.

10 Pero yo me encontraba muy al Norte en New Hampshire, y estaba pescando esas pequeñas truchas de arroyo en el hábitat del venado cola blanca. Estuve tres días atrás en las montañas con una mochila en la espalda, e instalé una pequeña tienda, y tenía una estufa allí adentro donde podía calentarme un poco por la noche. Era a inicios de la primavera.
Así que había estado pescando a lo largo de la corriente, capturando muchos peces. Esa mañana cuando me fui temprano, mucho antes del amanecer, tomé mi caña y mosca y subí. Y tomé un hacha para poder… una pequeña hacha de mano, para poder cortar algunos de los sauces. Había un gran agujero allí abajo, donde sabía que estaba apostada una trucha grande, y no podía lanzar esa caña con mosca en el lugar correcto.

11 Así que atrapé una buena porción de peces, lo suficiente para el desayuno, e iba camino de regreso, y escuché un ruido. Miré alrededor de esos pequeños arbustos por donde venía, y mi pequeña tienda estaba totalmente destrozada hasta el piso, una pequeña tienda de campaña. Y había… Una osa vieja, una madre y dos cachorros habían entrado allí. Y habían destrozado el borde de esa tienda hasta hacerla pedazos. No es lo que comen; es lo que destruyen. Y yo tenía una estufa vieja de ducto allí dentro, y la mamá oso simplemente golpeaba eso para escuchar el ruido, Ud. sabe, solo… Me fijé que simplemente habían destrozado todo.

12 Y ella me escuchó cuando le di la vuelta a la esquina; el suelo todavía tenía un poco de escarcha. Y ella levantó la vista, y llamó a sus cachorros, y salió corriendo. Bueno, el pequeño cachorro salió junto con ella, solo un pequeñito, Ud. sabe, una cosita adorable, Así que ellos corrieron. Y porque el otro cachorro no la siguió, pues, ella se detuvo, y empezó a llamar al cachorro, arrullándole, sonaba parecido a un pájaro haciendo ruido. Y ella… Y este otro cachorrito se sentó. Él me estaba dando la espalda agachado de esa manera. Y él estaba haciendo algo; yo pensé: “Bueno, debió haber encontrado algo; lo está destruyendo”. Así que ella volvió a arrullar y se comportó como si volviera hacia mí.

13 Ahora, Ud. sabe, si comienza a jugar con sus cachorros, algunas veces lo arañan a uno. Así que yo tenía un hacha en mi mano; una vieja pistola oxidada colocada en la tienda, pero estaba destrozada. Y yo no quería matar a la madre. Dejaría a dos huérfanos en el bosque, y no me quería sentir culpable de eso. Bueno, busqué un árbol para ver cómo podía subirme rápidamente a ese árbol, Ud. sabe, si ella se acercaba.
Así que yo pensé: “Voy a ver qué sucede con ese pequeñito”. Y él estaba tan interesado, haciendo algo; y me estaba dando la espalda así que yo no podía verlo. Y mantuve mi vista en ella, porque ella seguía arrullando. Entonces caminé por los lados hasta que pude ver al pequeñito. Él tenía mi cubeta de melaza abierta. Así que yo…

14 A mí me encantan los panqueques. Sé que tengo muchos hermanos y hermanas allá afuera que les encantan también. Y yo tenía mi cubeta de melaza, y… Ud. sabe, yo no creo en rociar; yo los bautizo. Soy un Bautista. Sí que los cubro muy bien. Con mucha melaza, Ud. sabe.
Y este pequeñito había abierto la cubeta. De todos modos les encanta lo dulce. Y él tenía su pequeña pata adentro. Y remojaba su patita adentro de esa manera, y lamía así a medida que subía su pata a su cara. Y se empinó esa cubeta hasta quedar lo más limpia posible. Él era melaza desde la punta de la cabeza hasta la punta de su pie. Y yo grité: “¡Sal de allí!”, de esa manera. Y se dio la vuelta y me miró, y la melaza estaba en sus ojos; él no podía ver. Esa fue una de las escenas más adorables que he visto, no tenía la cámara, por supuesto, en ese momento.

15 Y la madre estaba arrullándole para que fuera. Y yo pensé: “Eso es. Mire, ninguna condenación hay para él. Pues, él tenía su mano en la cubeta de la melaza hasta su codo”.
De esa manera lo hicimos anoche. No le estábamos prestando atención a lo que alguien más estaba diciendo; simplemente teníamos nuestra mano en la cubeta de la melaza, con melaza por todas partes.
Y la cosa más extraña, cuando ese pequeñito se fue con su mamá, y su hermanito, pues, ellos comenzaron a lamerlo, porque lamían algo de la melaza.
Espero que se hayan echado encima lo suficiente anoche, para que puedan ellos lamer durante todo el día los testimonios que tuvimos anoche.
Oh, hay grandes cosas si solo observamos a Dios en la naturaleza, cómo Él obra. Muy sorprendente. Suban a las cimas de las montañas, y siéntense allí, y tómense un tiempo, y solo adoren al Señor. Es muy bueno.

16 Ahora, el Señor mediante, el domingo en la tarde, prometí tratar de contar la historia de mi vida, el domingo en la tarde. Será mi primera vez en años y años. Y el sábado en la mañana es el desayuno de los Hombres de Negocios en la cafetería Clifton. Si no pueden venir —ese lugar siempre está lleno— si no pueden venir, sintonicen la radio, porque ellos en verdad pasan un gran tiempo.
Y luego el domingo en la tarde y en la noche, de regreso aquí otra vez. Y, por supuesto, si Uds. son desconocidos y van a estar en la ciudad, pues, vengan al Templo si no tienen un lugar a donde ir. Estaremos gustosos de tenerlos aquí para los servicios de Escuela Dominical. Estoy seguro que alimentarían su alma.

17 Ahora, vamos a abrir la Palabra de Dios. Y deseo leer solo un versículo, se encuentra dónde estábamos leyendo anoche. Terminamos en el versículo 20 del capítulo 4 de Romanos, la lectura. Esta noche, quiero leer el versículo 21. Y luego anoche comenzamos con el capítulo 11 de Génesis y llegamos al capítulo 16 de Génesis, y tocando solamente lo más sobresaliente de la vida de Abraham. Ahora, leemos aquí:
Plenamente convencido de que… era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Si Dios ha hecho una promesa, Él cumplirá esa promesa. “Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Dios cumple Su promesa. Y Abraham estaba plenamente convencido. No importó cuán ridículo le parecía a la mente carnal o a cualquier otra persona, a Abraham le pareció bien, porque Abraham nunca miró cuál era la promesa en sí, ni cuán ridícula era, miró a Aquel que dio la promesa. Depende de lo que esté Ud. mirando.

18 Y ahora, vamos a poner un antecedente por un rato para llegar al punto que queremos esta noche. Y luego mañana en la noche, nuestro objetivo es culminar este estudio de Abraham, si Dios quiere.
Ahora, disto mucho de ser un teólogo o un maestro. Pero lo que sé de Él, me gusta decírselo a otros, porque significa mucho para mí. Y espero que signifique mucho para ustedes al escucharlo tanto como significa para mí hablarlo. Y luego todos seremos bendecidos.
Ahora, anoche descubrimos, que Abraham era solo un hombre ordinario. Él era un hombre que Dios miró y vio su corazón. Ahora, de esa manera Dios mira al hombre; Él mira el corazón del hombre. El hombre mira la apariencia exterior; Dios mira en el corazón. Así que no importa qué tan pobre sea, cuán descalificado parezca ser, cuán inculto sea, cuán analfabeto sea, eso no tiene nada que ver al respecto. Dios mira su corazón. Siempre recuerde eso. Es en el corazón donde Dios lidia.

19 Unas noches antes tomamos el tema. En el Jardín del Edén, el diablo escogió la cabeza del hombre —por intelecto. Dios escogió su corazón — por fe. Y si Ud. camina por fe, tiene que creer las cosas que no puede ver ni aun razonar con su mente. Desechamos todo razonamiento. Cuando Dios dice algo, ya no lo miramos intelectualmente; dejamos que penetre en lo profundo de nuestro corazón y llamamos cualquier cosa contraria a eso como si no existiera. Miramos lo que Dios dijo, Quien dio la promesa.
Ahí es donde el mundo está tan enredado hoy. Es demasiada predicación intelectual. En lugar de iglesias llenas del Espíritu adorando en el Espíritu, ellos están escuchando mensajes intelectuales. Y Ud. no puede razonar eso. No hay forma de hacerlo.

20 Estaba pensando… Desearía tener otra semana aquí en el Templo, me gustaría abordar un tema que tengo en mi corazón sobre la restauración de la verdadera iglesia de Dios —lo que se comió la langosta, y lo que se comió la oruga, y todos esos diferentes insectos. Es el mismo insecto, solo que en diferentes formas de su vida. Y se comió todo. Y lo que se comieron y las cosas que fabricaron, cosas hechas de hombres, Dios nunca restaurará por medio de ellos. Él lo va a hacer crecer desde la cepa. “Yo restauraré, dice el Señor”. No saldrá de ningún credo. Saldrá de Dios: “Yo restauraré”.
Estas langostas, y estos revoltones, y así sucesivamente, que se han comido la herencia de Dios, se la han comido hasta la cepa. Pero no saldrá a través de estos, ni tampoco Él los usará. Él saldrá directamente de la cepa, exactamente con eso. “Yo restauraré, dice el Señor”. Y Él va a restaurar una fe en la gente.

21 El último libro antes de Apocalipsis, en el pequeño libro de Judas, dice: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Se habían apartado de eso. Y si ellos se apartaron en aquel entonces, treinta y tres años después de la muerte de Cristo, ¿cuánto más se han apartado esta noche?
Pero Dios restaurará esa iglesia a su antigua condición. Yo lo creo. “Yo restauraré”.

22 Y luego, tenemos que volver. Y es por eso que yo estaba enseñando de Abraham, para hacerles saber… Lo más grande que encuentro en la iglesia esta noche, entre la gente, todas las iglesias, (cuando digo iglesia, me refiero a todas ellas), encuentro dos clases diferentes de personas. Encuentro a gente fundamental que posicionalmente conocen su posición en Cristo, pero no tienen nada de fe para ello. Luego encuentro a los Pentecostales, que tienen mucha fe y no saben quiénes son. Así que entonces, es igual a un hombre que tiene mucho dinero en el banco y no puede escribir un cheque; y el otro puede escribir un cheque y no tiene el dinero en el banco. Si se pudieran juntar. Si pudiera tomar la fe que está en la Pentecostal en la gente fundamental —o tomar el Espíritu Santo, quiero decir, que está en la gente Pentecostal— en los creyentes fundamentales, o tomar su posición, dejar que los Pentecostales conozcan su posición, tal como lo sabe el fundamental, algo estaría sucediendo.

23 Pero el problema con la gente hoy, aquellos que tienen el Espíritu Santo, ellos solo… no saben qué hacer con ello. Lo dejan escapar todo en vapor, en lugar de ponerlo a trabajar para el Señor. Ellos se lo acaban gritándolo, y alabándolo. Eso está muy bien, pero póngalo a trabajar. Hagamos que obre para el Señor.
Como Benjamín Franklin, cuando capturó la electricidad, comenzó a gritar: “¡Lo tengo! ¡Lo tengo!”. Pero con solo decir que lo tenía porque lo sentía, lo tenía; pero nunca servirá de nada hasta que lo ponga a trabajar. Ahora mire lo que hace.
Y el Espíritu Santo alumbrará al mundo con el Evangelio igual como lo hizo la electricidad, si podemos ponerlo a trabajar. Pero tienen que dejar que el Espíritu Santo trabaje. La gente de hoy está… la gente está entretenida.

24 Si se fijan en la plataforma y en los diferentes lugares, por todas partes, no solo aquí, en cualquier parte, la gente vendrá, ellos esperan… Han tenido demasiadas de estas campañas presurizadas de sanidad Divina del día postrero. Es exactamente correcto. La gente diciendo: “¡Lo tengo en la mano! ”¡Whew! ¿Lo siente? ¿Lo siente usted?“. No, Ud. no lo siente. Podrá sentir su mano, pero eso es todo lo que siente. Es correcto.
Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?”. Él dijo: “¿Lo creíste?”. No: “¿Lo sentiste?”. Lo creíste. La fe no es sentir. La fe es algo que Ud. no siente; Ud. no tiene sentidos para declararlo, solo ese sexto sentido, esa fe que lo sabe. Ud. no lo siente, gusta, huele, o escucha; pero Ud. lo sabe. Porque Jesús así lo dijo, eso lo concluye.

25 Si pudiera traer un mensaje en algún momento que sacuda a la gente de todo este evangelismo de Hollywood y los lleve a la Biblia al “ASÍ DICE EL SEÑOR”, entonces algo sucederá. Y eso es lo que he deseado ver. Hemos tenido un gran revuelo aquí en el Templo, pero me gustaría ver un avivamiento en el Templo.
Ahora, el avivamiento no es traer nuevos miembros. Un avivamiento es para revivir lo que ya tienen. Eso es lo que necesitamos, un avivamiento.
¿Alguna vez han visto al mar tener un avivamiento? Seguro. Cuando comienza a saltar y brincar, y las olas a golpear, no hay ni una sola gota más de agua de lo que había cuando estaba perfectamente quieto. Pero tiene un avivamiento, saca toda la basura a la orilla. Eso es lo que hace.
Y eso es lo que la iglesia necesita esta noche, es un avivamiento que expulse y saque toda la tontería, y la aviente a la orilla, para que puedan regresar al fundamento sólido del Evangelio apostólico.

26 Eso es lo que la Biblia dice: “Ven y compra de Mí oro, oro puro, refinado en fuego”. Los antiguos batidores del oro solían tomar el oro cuando lo golpeaban, y golpeaban ese oro, y le daban vuelta, y lo golpeaban, sacándole a golpes la escoria, hasta que el batidor podía ver su reflejo en eso. Entonces sabía que le había sacado toda la escoria.
Y de esa manera Dios toma el Espíritu Santo, y toma al Cristiano y a la iglesia, y los golpea con el Evangelio, y de un lado a otro, y de un lado a otro, hasta que Jesús se refleja en eso. El Espíritu Santo puede ver las obras de Jesús sucediendo en la iglesia, entonces las cosas comienzan a ponerse bien.
Pero hay mucha escoria en la iglesia hoy. Demasiado… ahora, ellos son gente fina, lo mejor del mundo, la crema y nata de la sociedad. Pero la iglesia necesita aparejarse. Prepararse. La Biblia: “Y la novia se ha aparejado”, como prediqué de eso en Pisgah el otro día.

27 Ahora, Abraham era un hombre al cual Dios le dio la promesa, hizo un pacto absolutamente incondicional con Abraham y su simiente. Y si Uds. son simiente de Abraham, son absolutamente herederos de la promesa igual como Abraham lo era. ¿Ven? Y la fe de Abraham, si Uds. son simiente de Abraham…
Ahora, no significa simientes físicas, porque esos son los Judíos. Pero como Pablo dijo, no es Judío el que lo es en el exterior. Es un Judío espiritual en el interior. Y un Judío, un verdadero Judío espiritual, es un hombre que cree la Palabra de Dios igual como Abraham la creyó, y llama cualquier cosa que es contrario a eso como si no existiera.

28 Ahora, esa es la clase de iglesia… Si pudiéramos conseguir esa clase de iglesia, si pudiéramos colocar a este grupo aquí mismo esta noche bajo esa clase de condiciones, habría un avivamiento estallando en este lugar que, pues, a las doce, a la una de la mañana, a las cinco de la mañana, estarían caminando por estos pisos de este edificio durante toda la noche alabando al Señor. Habría un avivamiento irrumpiendo aquí que los periodistas estarían parados en la puerta en la mañana. Simplemente dispersándose por todo el mundo, por todas partes: “Un avivamiento irrumpió en el Templo Ángelus. Hay algo sucediendo como en el día de Pentecostés”. Dios quiere eso. Él lo quiere, pero no logra despertar a Sus hijos. Él no logra hacer que ellos se den cuenta de eso.

29 Ahora, anoche dejamos a Abraham en la confirmación del pacto, y cómo Él lo haría, cómo es que… Dios tomaría a Su propio Hijo y lo haría un sacrificio, como le mostró a Abraham. Nada que Abraham pudiera hacer, solo seguir creyendo. Dios ya le había prometido un hijo. Ahora, Él no dijo: “Ahora, Abraham, si haces una cierta cosa, Yo enviaré a Mi Hijo”. Él dijo: “Yo lo haré. Ya está hecho”.
Jesús era el Cordero de Dios inmolado desde la fundación del mundo. ¿Alguna vez pensaron en esto? Sus nombres no fueron puestos en el Libro de Vida del Cordero la noche que le dieron el corazón a Cristo. ¿Sabían Uds. eso? La Biblia dice: “Su nombre fue puesto en el Libro de Vida del Cordero desde la fundación del mundo”. El previo conocimiento de Dios.

30 ¿De qué tienen miedo? ¿Por qué están tan asustados? Tienen miedo. Parece que no pueden salir y enfrentarse al enemigo; o llamar mentira a cualquier cosa que el diablo diga, dejar que la Palabra de Dios sea verdadera. ¿Ven?
Ustedes fueron elegidos por Dios. No se escogieron a sí mismos; Dios los escogió. ¿Cuándo los escogió Él a ustedes? Desde antes de la fundación del mundo cuando el Cordero fue inmolado. Ahora, la Biblia dice eso. La Biblia dice en Apocalipsis el capítulo veinte, creo que es, que el anticristo en los últimos días engañó a todos los moradores de la tierra cuyos nombres no fueron escritos en el Libro de Vida del Cordero desde la fundación del mundo. ¿Desde cuándo? Desde la fundación del mundo, cuando Dios con Su previo conocimiento los vio y puso su nombre en el Libro. Cuando el Cordero fue inmolado, Uds. fueron inmolados con el Cordero. ¡Aleluya! ¡Vaya!

31 La gente está asustada. “Oh, yo no puedo… yo… yo tengo miedo… Yo… yo podría equivocarme”. ¿Equivocarse? No pueden hacerlo peor que solo quedarse sentados y no hacer nada al respecto. Levántese y comience a caminar. Haga el trabajo. Haga un esfuerzo. Tiene que moverse. Cuando el Espíritu Santo comienza a moverse en una persona, él debiera de caminar con sus hombros hacia atrás, y su cabeza levantada, alabando a Dios. Seguro. Porque es Dios que habló la Palabra, es Dios que dio la promesa. Pero nosotros solo miramos en la Palabra y decimos: “Pues…”.
Es como un viejo pescador, en una ocasión, venía del mar, y había un hombre que estaba yendo al mar. Y el hombre quería… Él había escuchado sobre el mar; nunca lo había visto. Había leído al respecto, pensó que era maravilloso, así que dijo: “Usted sabe, creo que me tomaré un descanso e iré a ver estas grandes olas saladas, cómo destellan, y las aguas profundas reflejando el azul de los cielos, y las gaviotas, y oler el aire salado”. Él dijo: “¡Va a ser maravilloso!”.
Y mientras él iba, se encontró con un viejo marinero curtido, que venía del mar. Y él dijo: “¿A dónde vas, mi buen hombre?”.
Le respondió: “Voy al mar”. Y le comenzó a decir qué tan maravilloso debía ser.
Dijo: “Ah, no hay nada al respecto”. Dijo: “No le veo nada emocionante. Yo nací en el mar hace sesenta años, y he estado en él desde entonces. Yo no le veo nada emocionante”.

32 Vean, él había estado tanto tiempo en él al punto que había perdido lo emocionante. Y de esa manera es con Uds. pueblo. Uds. han visto obrar tanto al Espíritu Santo, al punto que ha perdido su victoria… o, Uds. han perdido su victoria en ello. Se ha vuelto algo común. Dios comienza a mostrar cosas, y a mover cosas, y el Espíritu los impacta, y sale la Palabra, dicen: “Sí, eso está muy bien. Claro que creo que esa es la Palabra de Dios”. ¡Oh, vaya! ¡Debiera de emocionarnos! Debiera ser fresca todos los días (¡Sí señor!), ser novedoso para nosotros todo el tiempo, simplemente nos emociona alimentarnos y deleitarnos con la Palabra de Dios.

33 Dios le prometió a Abraham allí exactamente lo que Él iba a hacer. Así que mencionamos el pacto, cómo ellos lo hacían. Partían el contrato en dos, una persona hacía… tomaba una parte del contrato, la otra persona tomaba la otra parte del contrato.
Ahora, cuando terminaba este contrato, tenían que juntarse, y ambas piezas del contrato tenían que encajar a la perfección. ¿Lo ven? Escriban un contrato y rómpanlo, y traten de duplicarlo una vez. Nunca lo lograrán. Miren, es porque es de la manera que se rompió el papel y demás, tiene que encajar perfectamente.
Y cuando Dios hizo Su contrato con la simiente de Abraham, Él llevó a Su Hijo, Cristo Jesús, a la cruz. ¿Creen Uds. eso? Luego Él lo llevó allá y lo partió como un sacrificio, levantó Su cuerpo de la tumba y lo sentó a Su propia diestra, en Su trono en gloria; y mandó de regreso la otra parte del contrato, el Espíritu, a la iglesia para completar a la iglesia.

34 Con razón Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Sus obras continuaron. ¿Cuánto tiempo? “Id a todo el mundo. El que… y predicad el Evangelio. El que creyere y fuere bautizado será salvo; el que no creyere será condenado, y (conjunción) estas señales seguirán a los que creen”. ¿Qué tan lejos? A todo el mundo. ¿A cuántos? A toda criatura. ¿Cómo podían hacerlo los apóstoles? Aún no se ha hecho. Así que la comisión sigue vigente.
“Un poquito y el mundo no Me verá más”. Esa palabra griega kosmos significa “el orden del mundo”. “El mundo no Me verá más: empero vosotros Me veréis (vosotros esa es la iglesia) porque Yo (pronombre personal) estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo (no al fin de los apóstoles, sino el fin del mundo); y las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”.

35 “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros…”. Ahora, permanecer significa “quedarse allí”. Si toman la promesa de Dios en su corazón: “Yo soy el Señor que te sana”, llévelo a su corazón, luego quédese allí. Nunca lo vaya a sacar; deje que se quede allí. Actúe en base a ello. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” “¡Oh, vaya!”. Esa es la auténtica verdad. “Si permanecéis en Mí (El Espíritu Santo, Cristo), y Mis Palabras (Mis promesas, todas) permanecen en vosotros (quédese allí), pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, porque tiene que hacerlo.

36 Luego hallamos que Abraham le creyó a Dios. Y entonces cuando él tenía unos noventa y nueve años de edad (a eso le falta un año para los cien) el pequeño Isaac todavía no había llegado. Él todavía seguía alabando a Dios por ello, porque sabía que Dios hizo la promesa. Dios tiene que cumplir esa promesa. ¡Dios tiene que cumplir Su promesa para poder ser Dios! Oh, si yo pudiera… si eso pudiera penetrar en lo profundo del lado izquierdo debajo de la quinta costilla y luego quedarse allí. ¿Ven? Cuando Dios hace una promesa, Dios está obligado a cumplir esa promesa. Él no puede alterarla. Él no la puede cambiar.
Nosotros somos finitos. Podemos decir: “Bueno, voy a estar allí”. Debiéramos decir: “Si es la voluntad del Señor”. Pero mire, nosotros somos finitos. Podemos decir cosas y cometer errores. Pero Él es infinito, y Él no puede cometer un error.

37 Y cada vez que Él hace algo, se hace perfectamente. Jamás se puede mejorar. Y de la manera que Él actúa es perfecta. Si un pecador, el primer pecador que vino a Él y se arrepintió, y Dios aceptó su arrepentimiento, si viene el segundo pecador, Él tiene que actuar igual como lo hizo la primera vez. Si un hombre vino a Él por sanidad, y Dios lo sanó sobre la base de su fe, la siguiente persona enferma que venga, Él tiene que hacer la misma cosa; o Él hizo mal cuando sanó al primer hombre, Él cometió un error. Dios tendrá que pararse, decir: “Yo cometí un error al sanar a las personas allá atrás en los días de los apóstoles, porque Yo no sano a las personas ahora”. ¿Se pueden imaginar a Dios Todopoderoso diciendo algo como eso? ¡Nunca! ¡No es Dios; somos nosotros! No hay nada mal con Dios. Somos nosotros, nuestra fe: si puedes creerlo.

38 Todos los preparativos ya se hicieron. La sanidad ya fue expiada. Los pecados ya fueron expiados. Todas las cosas están listas. ¡Vengan! Es correcto. La Cena de las Bodas ya está colocada. Las excusas se dan. Pero Él dijo: “Id a la… ”. La última llamada fue ir a buscar a los enfermos y mancos, una campaña de sanidad justo antes de la cena de las bodas. Ahora pueden ver en dónde estamos. “Trae acá a los cojos, a los mancos, a los ciegos, de las calles y los caminos y los vallados, y tráiganlos. Sanarlos, y déjenme mostrarles Mi misericordia, entonces ellos Me creerán”. Es correcto. Ese es el último llamado de Dios. El llamado a la cena es sanando, el último llamado.

39 Ahora, después que Abraham, cuando él tenía noventa y nueve años, llegamos ahora al capítulo diecisiete, el siguiente capítulo en Génesis. Y Dios se le volvió a aparecer. Y cuando Él se le apareció a él en esta ocasión, se le apareció en el Nombre de Dios Todopoderoso. La palabra hebrea allí es El Shaddai, lo cual significa… “El” significa “Dios, el Fuerte”, de Génesis 3; “El Fuerte”. El, “Dios, el Dador de Vida”. Shad, s-h-a-d, significa: “pecho”, como en la mujer. Shaddai significa: “con pechos”, plural. Y Dios se le apareció a Abraham en el Nombre de “Dios, el Fuerte con pechos”.
Qué cosa, aparecérsele a un hombre anciano de cien años de edad, y su cuerpo como muerto, después que Él le había prometido que iba a tener un bebé por medio de su esposa Sara, y ella de noventa años. Piénselo.

40 Ahora, qué promesa: “Abraham, estás viejo. Tu fuerza se ha ido. Y durante los últimos veinticinco años has confiado en Mí. Pero ahora quiero decirte cuál mi Nombre. Mi Nombre es: el que tiene Pechos, el Fuerte. Yo soy el Dios con pechos”.
Ahora, observe. No “Dios con un pecho”, sino “con pechos”, ambos, para el espíritu y el cuerpo. El herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas hemos sido curados. El que tiene Pechos, el Fuerte, el Dador de Fuerza.

41 Usted toma a un bebé, que está débil, y decaído, y muriendo. La madre toma al pequeño bebé en sus brazos, lo coloca en su pecho. El pequeñito está inquieto y llorando. Pero tan pronto comienza a amamantar de la madre, ¿qué está haciendo? Está jalando la fuerza de la madre introduciéndola a su propio cuerpo. Deja de llorar, comienza a reír. Está satisfecho.
Y Dios, cuando un creyente puede tomarse de la promesa de Dios, Dios, a través de Cristo, introduce Su fuerza en el cuerpo del creyente. Y mientras se está recuperando, él está satisfecho. ¡Aleluya! El creyente, amamantando de la Palabra, el que tiene Pechos, el Antiguo y Nuevo Testamento, amamantando de la promesa de Dios. Y mientras él toma la promesa de Dios de sanidad, salvación, lo que sea, él está recargado en los senos de Dios tan satisfecho como puede estarlo. Nadie puede arrancarlo de allí. Él se está aferrando a su querida vida y está amamantando la fuerza de Dios introduciéndola a su cuerpo. ¡Aleluya!

42 Si Ud. ha sido la mujer más malvada en este país, su nombre ni siquiera es apto para que los perros ladren con él, déjeme decirle algo. Si se toma de la promesa de Dios, y se aferra a eso y vive, y Dios introducirá Su fuerza en usted, hasta que sea tan santificada que todos sabrán que Ud. es una Cristiana. ¡Sí señor! Si Ud. ha sido un contrabandista, un apostador, cualquier cosa que sea, eso no importa si se toma de ese Dios con pechos. Y durante todo el tiempo que esté amamantando, su piececito se estará moviendo, su mano se estará moviendo. ¿Qué es eso? Ud. tiene dolores de crecimiento. Está saliendo de eso. El que tiene pechos, el Dador de Fuerza, Aquel que es Todosuficiente.

43 “Abraham, tú estás viejo. Eres igual que un pequeño bebé. Pues, no tienes vida en tu cuerpo, y solo eres… tu cuerpo es como muerto. Pero Yo soy el que tiene pechos. Solo tómate de Mi promesa y solo sigue amamantando”.
Él amamantó durante veinticinco años. Nosotros no podemos amamantar diez minutos, y luego nos hacemos llamar simiente de Abraham. “¡Aleluya! Soy simiente de Abraham”. ¡Tómese de la promesa de Dios y quédese con ello! Solo quédese allí, amamante al que Satisface.

44 Cuando un hombre escucha (la fe viene por el oír), escucha que Cristo murió por sus pecados, y él lo acepta porque Dios tocó en su corazón —él tiene una invitación a la cena de las bodas— entonces él simplemente se aferra con todo lo que hay en él y amamanta y amamanta; hasta que su espíritu comienza a crecer, se llena con el Espíritu Santo, él llega a ser un Cristiano verdadero nacido de nuevo.
Y un hombre que está enfermo escucha que Él (la fe viene por el oír) Dios es el Sanador. Ud. solo se toma del otro pecho y solo se recarga en la bondad de Dios, extrayendo de Su promesa, jalándolo de la Biblia, diariamente, leyéndolo, creyéndolo, tomando a Dios, alabándole a Él, satisfecho de que Ud. se va poner perfectamente bien.

45 Hay una mujercita que estaba aquí anoche en una silla de ruedas. No sé si acaso… No la veo aquí ahora. Yo bajé a orar por ella anoche, hace un par de noches. Ella se levantó de la silla de ruedas y se fue caminando por todo allí. Y un hombre quería ayudarla; dijo: “Aléjese de mí”. Ella se fue caminando. Anoche cuando yo bajé a orar por los de las sillas de ruedas, pensé orar por ella. Ella dijo: “Hermano Branham, el Señor ya me sanó”. Ella dijo: “Solo estoy sentada aquí descansando, me voy a levantar en unos minutos”. Dijo: “He caminado cuatro o cinco veces el día de hoy. Estoy mejorando todo el tiempo”. Probablemente ella esté sentada en la audiencia en alguna parte esta noche, o algo… No está aquí en una silla de ruedas en todo caso. ¿Por qué? ¡Ella se tomó de ese pecho de Dios! ¡Y ella está amamantando su fuerza de nuevo! Ciertamente.

46 Oh, estoy tan contento de saber que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Él alimenta a Sus pequeñitos, introduce Su fuerza dentro de Sus creyentes por Su Palabra. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Luego cuando viene el creyente, él viene a El Shaddai, y se recarga en Su seno, y solo saca Su… él extrae la fuerza de Dios y la introduce en su propio cuerpo al creer Su Palabra. ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor!

47 Ahora, Él dijo: “Abraham, aunque eres anciano, tu edad ha pasado, y eres tan anciano —tienes cien años de edad — tú creíste la promesa. Pero Yo soy el Dios con pechos, voy a introducir Mi fuerza en ti. (Mañana vamos a descubrir si Él lo hizo o no). Voy a amamantarte para que recuperes la fuerza otra vez. Solo sigue creyendo esa promesa”.
“Señor, lo he tenido durante veinticinco años”.
“Solo aférrese. Quédese con ello”.
¡Y Abraham le creyó a Dios! Él creyó que eso era la verdad. Y sabía que Sara de casi cien años ahora, sin embargo él iba a tener ese bebé con ella, que Dios prometió veinticinco años antes. Todavía sin una señal de bebé, ninguna señal de algo natural que le estaría sucediendo a la mujer, para que ella pudiera serlo. Ella llevaba muchos años que había pasado la menopausia: de noventa años de edad, ella entra a la menopausia a los cuarenta. Allí lo tienen. Y algunas veces, cuarenta y cinco, y está acabada. ¡Y aquí está ella de noventa años! ¡Oh, vaya! Y luego nosotros somos hijos de Abraham. Uh-huh. Hijos de Abraham.
¿Después qué sucedió? Ahora, esto no es ficción. Esto es la Biblia. Es la verdad de Dios, Su promesa. Yo lo he probado y comprobado, y sé que Ud. puede tomar la Palabra de Dios, y Él lo arreglará con usted. Él lo traerá a cumplimiento.

48 Ahora, aquí está ella. Y de repente, Lot baja a Sodoma y se enreda otra vez. Y después que Dios le hizo esa promesa a Abraham de que Él era El Shaddai, el que es Fuerte, entonces él puso su tienda en la llanura debajo de un árbol de roble.
Y un día, era exactamente en el calor del día, como a las tres o cuatro de la tarde, me supongo, cuando el sol del Este estaba dando su calor allá en Canaán. Y los rayos directos de ese calor pueden provocar ampollas rápidamente. Y él estaba sentado allí afuera en la puerta de la tienda con su rostro inclinado, tal vez estudiando o pensando en Dios. Y él levantó sus ojos, y vio a tres que venían. Y de algún modo, Abraham quiso ser amigable. Así que pensó que esos hombres caminaban un tanto extraño, aunque polvorientos del camino, y vestidos de manera ordinaria, y aquí venían caminando. Y Abraham salió y los invitó.

49 En otras palabras, algo como esto: “Señores, ustedes están cansados. Sus pies deben de estar agotados. Ahora, yo tengo la sombra agradable de un árbol aquí. ¿No quieren pasar y sentarse debajo de la sombra del árbol? Y les traeré un poco de agua y lavaré sus pies. Eso los refrescará. Les traeré un buen trago de agua, luego podrán continuar su viaje”.
Ellos dijeron: “Adelante, Abraham. Adelante, señor. Haz así como has dicho”.

50 Me puedo imaginar viendo a Abraham correr por esas pequeñas tiendas, Ud. sabe, de esa manera, y llegar a la tienda grande. Él dijo: “Sara, toma pronto tres cubetas de harina, amásala, quítale todos los grumos, y haz unos panes debajo del fuego. Alguien está allá afuera. Simplemente hay algo tocante a esos hombres que me parece extraño. No son predicadores ordinarios”.
Así que él corre a la parte de atrás de la tienda, y hay allí un pequeño corral donde tiene los becerros, y los palpó hasta que encontró el más gordo, y se lo dio a sus siervos, dijo: “Ve, prepáralo a prisa”. Y él regresó, y Sara horneó los panes y se los dio a Abraham. Y él salió y les dio los panes, y ellos se sentaron a comer.

51 Ahora, piénselo. Comían chuletas de ternera, bebían leche y comían pasteles de maíz y mantequilla: una dieta bastante buena. Entonces los tenía a todos allí comiendo. Y puedo imaginar a Abraham cogiendo un matamoscas de ramas (no creo que todos sepan lo que era un matamoscas de ramas) y así espantar a las moscas, ya saben.
¿Cuántos saben lo que es un matamoscas de ramas? Bueno, miren aquí a los kentukianos. Nosotros nunca tuvimos una puerta mosquitera hasta hace unos cuantos años. Siempre teníamos un viejo matamoscas de ramas. Y creo que en la cena del domingo me tocaba pararme y espantar las moscas. Una vieja cabañita, sin ventanas en ella, y solo una puerta que uno emparejaba. Y las moscas entraban, así que uno tenía que estarlas espantando todo el tiempo.

52 Así que, puedo ver a Abraham parado allá con el matamoscas de ramas, espantándolas. Él seguía mirándolos, dijo: “Ahora, estos hombres son extraños. Están polvorientos, viajaron lejos”. Y después de un rato, cuando terminaron de comer, pues…
Extraño que esos hombres estuvieran comiendo. Estaban vestidos en ropas ordinarias, con polvo en sus ropas, comiendo carne, bebiendo leche, y uno de ellos era Dios mismo. Eso es lo que dice la Escritura. Abraham lo llamó a Él Señor, mayúscula S-e-ñ-o-r, Elohim, el Gran Jehová Dios.

53 Yo sé que muchos de los escritores tratan de decir que eso era una teofanía, y así sucesivamente. Pero no fue así. Él estaba comiendo, y bebiendo leche, y comiendo pan de maíz. Cierto. Él era absolutamente un hombre, sentado en carne humana.
Alguien me dijo no hace mucho, dijo: “Billy, no querrás decirme que crees que ese era un hombre”.
Yo dije: “¡Absolutamente! Era Dios en carne”.
Él dijo: “¿De dónde tomó esa carne?”.
Yo dije: “El gran Creador de los cielos y la tierra, dos Ángeles con Él. La Biblia dice que ellos eran dos Ángeles y Dios mismo”.
“Pues”, él dijo: “¿De dónde tomó Él ese cuerpo?”.
Yo dije: “¿De qué estamos hechos? Dieciséis elementos: petróleo, y calcio, potasa, y luz cósmica. Bueno, Dios solo dijo: Ven aquí, Gabriel. Ven aquí, Miguel. Vamos a hacer un viajecito y ver al padre Abraham. Extendió la mano allí y tomó un puñado de calcio, y un poco de potasa, y luz cósmica, y ”pfft“, lo juntó todo soplando de esa manera, y dio un paso en eso, y habló con él”. ¡Aleluya! ¡Ese es nuestro Dios! Esa es la razón que yo le creo a Él en la resurrección.

54 Mi esposa me dijo no hace mucho, me estaba peinando estos dos o tres cabellos que me quedan, ella dijo: “Billy, casi estás calvo”.
Yo dije: “No he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “Ruego, dime en dónde están”.
Yo dije: “Muy bien. Dime en dónde estaban antes que yo los tuviera, y te diré en dónde me están esperando”. Amén. Eso es correcto.
Hermano, déjeme decirle, ¡yo creo en la resurrección! Dios hablará uno de estos días, y saldremos a Su imagen y a Su semejanza, hombres y mujeres. No como Ángeles, sino como hombres y mujeres. Dios hizo los Ángeles. Nosotros jamás seremos Ángeles, no fuimos hechos para ser Ángeles. Los hombres son hechos hombres. Dios hizo al hombre. Él tiene la intención de que sea hombre. Es el patrón de Dios.

55 Y Él hizo este cuerpo, y entró en él, y comió, y desapareció ante Abraham: Dios, Él mismo, Elohim. Y allí estaba Él, hablando con Abraham.
Y Él dijo: “Ahora, Abraham, ¿dónde está tu esposa Sara?”. Un desconocido, ¿cómo sabía Él que estaba casado? ¿Cómo sabía que tenía una esposa? ¿Y cómo sabía que su nombre era Sara? Uds. ven el mismo Espíritu Santo aquí en el edificio en la noche, diciendo la misma cosa. Un desconocido, con polvo en Sus ropas, en carne humana, dijo: “Abraham, ¿dónde está tu esposa Sara?”.
“Oh”, él dijo: “ella está en la tienda”. Y la Biblia dice que la tienda estaba detrás de Él.
Y Él dijo: “Abraham, ¿piensas que te puedo ocultar algo, siendo que has creído en Dios todo este tiempo?”. Dijo: “Te voy a visitar el próximo mes, de acuerdo al tiempo de la vida por Sara”.
Y Sara, en la tienda —ella nunca se rió en voz alta, pero dijo, dentro de ella, interiormente— ella se rió para sí.
Y el Ángel con Su… el Hombre, en carne humana, comiendo pasteles, comiendo pan, y carne, con Su espalda volteada hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara?”. Él nunca la vio. Él sabía quién era ella, sabía que él tenía una esposa, y sabía lo que ella estaba haciendo en la tienda. ¡Aleluya! Si acaso no es ese nuestro Dios, yo no sé por qué. “¿Por qué se rió cuando ella estaba en la tienda?”.

56 Noten. Eso fue solo unas horas… Un mensaje más se predicó allá abajo en Sodoma, y fue para que se prepararan para salir, y luego el fuego cayó del cielo. ¿Es eso correcto?
Ahora, miren, de esa manera actúa Dios. Cuando Jesús llegó al final de la dispensación judía, Él dijo… hizo la misma cosa. ¿Es eso correcto? Cuando Él fue a los samaritanos, hizo la misma cosa. Ahora que estamos al final de la edad Gentil, Él tiene que hacer la misma cosa. Él nunca lo hizo sino hasta el final de la edad, en el cierre.

57 Ahora, escuchen lo que Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma…”. ¡Oh, dejen que penetre! “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del Dios”. El Espíritu de Dios en carne humana, en Su iglesia, revelando y manifestando la señal del Mesías como lo hizo en aquel día, como lo hizo en los días de Cristo, como Él está al final de la dispensación Gentil, a solo a unas cuantas horas antes que caigan las bombas, antes que el mundo sea destruido.
Grandes hombres, científicos, generales, y así sucesivamente, están diciendo que la próxima guerra solo durará unos tres minutos. Rusia las tiene cronometradas para Hollywood y para Vine. Él las tiene cronometradas para Lakeside Drive en Chicago, y para la ciudad de Nueva York, y para todas partes. Esas bombas están colocadas y listas. Nosotros las tenemos cronometradas para Moscú y diferentes lugares. Solo se requiere que una persona cometa un error y encienda una de esas una sola vez. ¿Y qué sucede? La Biblia se cumple entonces. Eso es lo único que falta.
Amigos, ¿no pueden ver lo que Dios está haciendo? ¿No se pueden pellizcar su…? No sus manos, sino pellízquense su espíritu con la Palabra de Dios, ¡y créanlo!

58 ¡Dios prometió que antes de que Cristo venga, que el Espíritu de Dios sería manifestado igual como fue en el tiempo de Abraham! ¿Por qué? Ahora recuerden, Él nunca hizo eso allá en Sodoma. Él le hizo eso a Abraham. Es por eso que el mensaje no tiene preferencia como debería; es solo para el elegido, la Iglesia mundial, ¡la simiente de Abraham!
¡Oh, ustedes hijos de Abraham, seguramente no están así de ciegos! No piensen que estoy hablando de mí mismo. Eso es una mentira. Yo no lo diría, que ese sería yo, sería un mentiroso. Estoy hablando del Espíritu de Dios en nuestros medios, haciendo la misma cosa, ¡el Ángel del Señor!

59 Ustedes tienen aquí la fotografía de eso. La ciencia ha tomado Su fotografía, el ojo mecánico científico de la cámara. George J. Lacy revisó esa fotografía de Houston aquella noche. Él dijo: “Hermano Branham, algunas veces he dicho que usted era… que era psicología, según me dijeron, que Ud. podía leer las mentes de las personas, que Ud. era un tremendo lector de la mente”. Dijo: “Sé mejor que decir eso”. Él dijo: “Yo pensé que era psicología. Pero”, dijo: “el ojo mecánico de esta cámara no capta psicología”. Dijo: “¡La Luz pegó en el lente; la Luz está allí!”.
¿Qué es eso? La misma Columna de Fuego que siguió a los hijos de Israel. Es la misma cosa aquí el día de hoy, el mismo Cristo. Cualquier estudiante Bíblico sabe que la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel por el desierto era el Ángel del Pacto, Cristo, el Logos que salió de Dios en el principio. Y cuando se hizo carne y habitó en un cuerpo humano aquí en la tierra llamado Jesús, miren lo que hizo en ese entonces. Miren lo que hizo cuando descendió en una carne y habló con Abraham. Miren lo que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, que caminó en Galilea, lo que hizo. Bueno, aquí está de nuevo esta noche, morando en todos nosotros, la iglesia universal, haciendo la misma cosa: Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, para despejar sus mentes. Yo lo siento: “Cristo no es una luz”. Cristo es la Luz.

60 Cristo, cuando estaba aquí en la tierra, dijo: “Yo vine de Dios” ¿Es correcto? ¿Qué era Él entonces? La Columna de Fuego. “Yo vuelvo a Dios”. ¿Dijo Él eso? Después de Su muerte, sepultura y resurrección, Pablo estaba en camino a Damasco, y de repente, una gran Luz lo derribó al suelo que cegó sus ojos. Los otros no vieron eso. Pablo lo vio. Y Él (Ellos escucharon la voz) y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres Señor?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús”. ¿Qué? La Columna de Fuego otra vez para cumplir Su promesa. “Yo vine del mundo espiritual; regreso al mundo espiritual”. La carne solo fue traída aquí para un sacrificio para redimirnos a nosotros pecadores, para que pudiéramos ser dignos por su gracia de entrar, porque estamos invitados a entrar.

61 Simientes de Abraham, ¿no pueden ver que esta es su hora? ¿No pueden decir que este es el tiempo cuando Dios los está llamando? ¡Debemos arrepentirnos!
Lo que la iglesia necesita esta noche no son miembros nuevos. Pues, los Estados Unidos ha sido recorrido de un lado a otro y otro por tantos evangelistas, al punto que solo es un territorio incendiado. Esa es la verdad. Los Estados Unidos se ha apartado de su día de gracia de tanto pecar. Márquenlo en su libro. Nunca tendrán un avivamiento universal en los Estados Unidos. Hace tres años que pasaron eso. Nunca habrá un avivamiento. Algunos de Uds. jóvenes, marquen mi palabra en eso. Nunca habrá un avivamiento por la nación, ya no, como en los días de Billy Sunday y por el estilo. Ustedes tendrán pequeños brotes así hasta que Jesús venga, pero nunca habrá.
Dios se apartó de eso y se fue a las naciones en el extranjero. Allá es donde la gente viene. Una señal del Señor allá y miles correrán al altar, de paganos. Y puede ser hecho una y otra vez en este montón de estadounidenses, que se le ha sido enseñado de esta manera, de aquella manera, y todos confundidos, y nunca se detienen a ver en la Biblia.

62 Usted sabe, la Biblia es la Palabra de Dios. Se le da a la gente para que se alimente.
Ustedes tienen tantas formas ya trazadas. “Tiene que ser de esta manera; tiene que ser como dice mi iglesia”. “Tiene que ser como dice mi iglesia”. Cuando Jesús vino la primera vez, fue totalmente diferente de lo que sus iglesias estaban diciendo. Y cuando Él venga será totalmente diferente de lo que están diciendo hoy.
Porque Él dijo: “Yo lo he escondido de los ojos de los sabios y entendidos, y se lo he revelado a los niños que quieren aprender”. Si están dispuestos a aprender, tomen la Biblia y escudriñen las Escrituras. “Porque ellas son las que testifican de Mí”, dijo Jesús. “Porque en ellas les parece que tienen la Vida Eterna, y ellas son las que testifican de Mí”.

63 Ustedes saben que cuando Él vino Su ministerio fue muy sobrenatural, al punto que cegó los ojos de los predicadores de aquel día. Ellos no pudieron verlo. Dijeron: “Ah, diciéndole Él a la gente lo que está mal con ellos, y diciéndoles sus nombres y cosas, ese es el espíritu del diablo que está en Él; es Belcebú”.
Jesús dijo: “Yo les voy a perdonar eso. Pero un día, el Santo [Interrupción en la cinta]… viene a hacer la misma cosa. Una palabra en contra no les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. Observe a Sodoma.

64 Ahora, Él dijo: “Como fue en los días de Noé”, blasfemos y así sucesivamente, y “Como fue en los días de Sodoma…”. Sodoma es cuando cayó el fuego. Fuego va a caer en esta ocasión. Agua no, fuego. El fuego caerá desde los cielos, la Biblia así lo dice. Esos gases volcánicos que están allá arriba… Uno de estos días, van a empujar uno de esos misiles por allá; va a provocar una reacción en cadena, tal vez, y de esa manera vendrá.
Está a la mano. Sabemos que no falta mucho. La ciencia dice que faltan tres minutos para la medianoche. El reloj marcará una de estas horas. Y se habrá ido en solo unos minutos. El mundo estará en fuego. Pero antes que eso suceda, la iglesia se va a la gloria. Entonces si el fin del tiempo está así de cerca, la venida del Señor está así de cerca.
Por tanto, ¿qué estamos haciendo? Estamos sentados observando estas cosas. Nos vamos a casa, decimos. ¿Acaso no fue eso sorprendente?“. Esa no es la manera de hacerlo. Tome las Escrituras y comience en ellas con oración en su corazón: ”Señor, ¿está así de cerca? Ayúdame, oh Señor, a conocer Tu Palabra“. Y escudríñela, y recárguese en ello, y quédese en ello, y pierda unas cuantas comidas, y ore a Dios, y regresará a la iglesia tan cargado con el poder de Dios, cosas comenzarán a suceder a su alrededor. Tenemos que tenerlo.

65 Vemos que se pone la marca. Abraham… ¿Ven cómo se le dio eso a Abraham? Abraham vio esa señal antes que cayera fuego en Sodoma. Y la simiente de Abraham verá la misma señal antes que caiga fuego en la moderna Sodoma de hoy.
¡Dios les ayude, pueblo! ¡Yo les amo! No es mi intensión ser rudo. No es mi intención estar reprendiendo, los que están en la audiencia radial, y los que están aquí. No estoy tratando de regañarlos. ¡Pero quiero que despierten! Va a ser tiempo pasado cuando menos se lo imaginen. El día de la visitación, y Uds. lo conocieron. ¿Acaso no se sentó Jesús y vio a Jerusalén, y Su Espíritu…? Él lloró y dijo: “Jerusalén, Jerusalén, si solo hubieras conocido tu día. ¡Si tan solo hubieras podido reconocer! Pero ahora ya pasó”. Y algunas veces en lo profundo de mi corazón, siento al Espíritu Santo simplemente llorando por el pueblo.

66 Oh, yo siento… Estoy cansado, estoy agotado, estoy fatigado. Mi esposa dice: “No puedes ir de nuevo, querido. Estás a punto de desmayarte. Has ministrado todo el día; has estado semana tras semana. Te ves terrible. Estás nervioso, no te puedes sentar a la mesa. En la noche estás en medio del piso con una almohada en tus brazos, orando por ella”. Dice: “Estás nervioso; quédate en casa, querido, ¡antes que te mueras!”.
Yo digo: “Pero, querida, esas almas preciosas están allá afuera por las que Cristo murió… ¡tengo que hacerlo!”. Es por eso que estoy aquí. Yo les amo. Dios, revélale eso a la gente, es mi oración. No estoy aquí para ser visto; estoy aquí porque les amo y estoy tratando de sacudirles con el Evangelio fuera de esa condición de motivo formal en la que se encuentra la gente.
¡Regresen a Dios! A una reunión de oración de toda la noche, un avivamiento en su casa, un avivamiento en su alma. Vuelvan a creer en Dios, actuando en Su Palabra, tomando Su palabra y creyéndole a Él. ¡Ustedes son la simiente de Abraham! Dios les dio la promesa. Dios les mostró la señal. Observen ese Espíritu.

67 No a mí, yo soy un hombre, solo carne que Él recogió de las alcantarillas de pecado. Pero si Él iba a conseguir a alguien justo, ¿a quién podría tomar? No hay ni uno de nosotros que sea justo. Uno no puede orar por el otro. Uno no le puede llamar al otro esto, aquello o lo otro, porque todos pecamos y fuimos destituidos de la gloria. Pero Dios hizo una promesa que Él lo haría. Él va a usar a alguien. Pueden depender de ello, porque Él lo habló, y Su Palabra tiene que cumplirse.
Él lo sabía desde antes de la fundación del mundo lo que Él haría. Ciertamente, Él lo sabía. Él sabía exactamente la hora, y lo que Él haría, y cómo el mensaje saldría, y cómo ellos le darían la espalda, cómo se quedarían dormidos con pereza y se apartarían, cómo algunos lo recibirían y arderían sus corazones con ello.
Debido a que esas cosas están hechas, la gente trata de recordar y decir: “Ah, eso es solo un hombre. Eso es solo una telepatía o algo así”. Dijeron lo mismo en Su día. “Si al padre de familia llamaron Belcebú, ¿cuánto más a Sus discípulos?” Cómo podrían llamarlo Belcebú, a menos que estén haciendo lo mismo que llamaron Belcebú.

68 Aquí están ustedes.
Estamos en los últimos días. Ustedes están en las últimas horas; no solo en los últimos días, sino en las últimas horas. Piénsenlo, amigos, mientras oramos. Inclinen sus rostros. En la audiencia radial, Dios les bendiga allá afuera.
Este es un momento muy serio. Es un tiempo de decisión. Es tiempo cuando Ud. tiene que hacer algo por Dios. No estoy hablando… Por supuesto, le estoy hablando a los pecadores, pero le estoy hablando principalmente esta noche a la iglesia… a la iglesia. Esto ha sido año tras año, que esto se ha estado moviendo a través de la nación. El fin está a la mano. Las señales han sido hechas.

69 Él dijo: “Observen a la higuera cuando echa sus brotes”. Dijo: “Considérenlo, y cómo esa higuera echa sus brotes. Cuando lo veáis, a la higuera y a todos los otros árboles echando sus brotes, sabed que el verano está cerca”. Ahora vean esto. Las naciones judías están teniendo un avivamiento; la iglesia Católica está teniendo un avivamiento, los Bautistas bajo Billy Graham, los Metodistas bajo Jack Schuller, la Pentecostal bajo Oral Roberts. Todos estos árboles están echando sus brotes. El tiempo está a la mano. Ninguna cierta persona podemos decir en Israel, porque Dios lidia con Israel como nación. Los mundos gentiles son individuos.

70 Vamos a orar ahora. A buscar a Dios. Lo que Dios dijo que llegaría a acontecer, y Él dio el ejemplo con Abraham vuestro padre. Y si uno no es simiente de Abraham, uno está perdido; porque la promesa fue hecha para Abraham y su simiente. La promesa fue dada absolutamente sin condiciones. Ahora despierten, y oremos.
Ahora, Uds. que están en la audiencia radial, Uds. la simiente de Abraham allá afuera, Uds. que están enfermos y necesitados, Uds. allá en la cantina, en el salón de billar, donde sea que esté, conduciendo un automóvil, encuentre un lugarcito ahora por solo un minuto. Vamos a orar. Si están sentados a la mesa, comiendo, y el mensaje está saliendo en el cuarto, solo incline su rostro unos minutos. Pongan su mano en la mesa y digan: “Dios, ten misericordia de mí. No quiero perderme. Algo me está hablando al corazón ahora mismo”. Diga: “Y, Señor, que sea yo”. Si Ud. se encuentra en un restaurante, entonces prométale a Dios ahora mientras oramos, y luego salga a algún lugar, salga de ese salón de billar, donde sea que se encuentre; estacione su carro al lado de la carretera en alguna parte y estaciónese de forma segura, luego arrodíllese. Apártese allí en casa, arrodíllese en la habitación, diga: “Señor, quiero platicarlo Contigo”. Oh, es más tarde de lo que pensamos. Preparémonos.

71 Y Uds. que están aquí en la iglesia, los Cristianos, oh, Uds. simiente de Abraham, Uds. estrellas de la mañana, que vinieron del polvo de las raíces de pecado, que Dios los ha hecho estrellas resplandecientes para brillar al lado de la Resplandeciente Estrella de la Mañana, sacúdanse, levántense, quítense el polvo. Creamos y entendamos que Dios está aquí mientras oramos.
Dios eterno, que trajo de nuevo a Jesús de entre los muertos y nos lo presentó como un sacrificio suficiente para quitar todo pecado, oramos, Señor, por aquellos que están en la audiencia radial que están inclinando sus rostros en este momento, y pidiendo que Tu misericordia, oh, Dios, los salve. Déjales saber que esa pequeña sensación rara que tienen en su corazón, eres Tú hablándoles, porque Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero. Y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”. Tú prometiste eso.
Oh, la gran Simiente de Abraham, a través de Quien somos bendecidos, el Señor Jesucristo, concede esta noche, Señor, que si hay alguien allá, lo cual creo que si hay, que se rindan a Ti en este momento. Como hemos estado leyendo en Tu Palabra y viendo Tu promesa, y escuchando las palabras que dijo el Señor Jesús: “Como fue en los días de Sodoma”, Dios manifestándose a Sí mismo a través de la humanidad, mostrando señales de un movimiento sobrenatural. Y luego años después, al gran Moisés prometió que cuando Aquel viniera, que Él sería un Profeta-Dios; y cuando los Israelitas, los verdaderos de corazón, lo vieron, supieron que Él era el Mesías.

72 Cuando a la mujer junto al pozo se le dijo de sus pecados, ella dijo: “Tú debes ser un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas”.
Y Jesús dijo: “Yo soy El que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es esta la señal del Mesías?”. Y Tú prometiste que la misma cosa visitaría a los gentiles antes que el mundo sea destruido con fuego como lo fue Sodoma. Y aquí están las simientes de Abraham viendo suceder esa misma cosa.

73 ¡Señor Dios, ten misericordia! Y rápidamente, Señor, sacúdelos. Permite que ellos no vean la carne. Esa misma carne en la que Dios moró desapareció un poco después de eso. Se desvaneció, porque Dios solo la usó. También lo hará la carne que Él está usando ahora, se desvanecerá uno de estos días. Volverá al polvo de la tierra si Jesús tardare. Pero el Espíritu de Dios vivirá para siempre. Señor, deja que la gente vea esto. Sana a los enfermos y afligidos. Ten misericordia, Dios, y salva a los perdidos. Trae de regreso a ese joven o muchacha que anda vagando, hombre o mujer esta noche; tráelos a salvo al redil de Dios. Concédelo, Señor.
Y en esta audiencia visible, que el Espíritu Santo se apodere de los corazones aquí y los despierte, y que una gran fe se acumule en este edificio, que la gente de Dios pueda ver las obras de Dios, y crea en Dios, porque es con este propósito es que estas cosas son forjadas, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén.

74 Quiero ver a Jesús un día, ¿y ustedes no? Cuando llegue a esa orilla en la tierra del más allá, yo quiero ver a Jesús; ¿Ustedes no? Cuántos saben ese viejo canto: “Yo Quiero Ver A Jesús, ¿Ustedes No?”. Es un hermoso canto antiguo.
Recuerdo una mañana, al despertar, y yendo a mi estufita vieja, y trataba de hacer un fuego. Y la cosa no prendía, y yo estaba sentado allí. Oh, hacía frío, y había escarcha por todo el piso, una vieja cabañita, y yo estaba tratando de hacer que prendiera el fuego. El viento bajaba por la chimenea, y no lo lograba. La hermana Cadle vino desde Indianápolis, cantando: “Yo Quiero Ver A Jesús, ¿Ustedes no?”. Me senté allí en ese piso frío congelado, levanté mis manos a Dios, yo dije: “Señor, permite que sea ahora cuando yo lo vea a Él. Estoy harto de todo. Estoy anhelando el hogar ahora. Quiero salir de ello”.
Algunas veces las personas se sienten de esa manera. Algunas veces Dios permite que eso suceda solo para hacernos sentir solitarios, para que queramos verlo a Él, con hambre y sed de verlo.

75 Sentada justo por esta hilera aquí al lado izquierdo, está una persona sentada allí, una dama, orando. Ella tiene cáncer. Si Ud. lo cree, dama, que Dios la sanará… Esa Luz está sobre usted, sentada justo aquí detrás. Ella está sentada justo detrás de mi nuera, Loyce. Si tan solo lo cree con todo su corazón, allá atrás hacia el final, Ud. puede ser sanada, si lo cree.
Por aquí. La dama mirándome directamente, por aquí. Ella está sufriendo con hipertensión, sentada allá al final de la hilera. Si Ud. lo va a creer… Sí, ponga su mano sobre ella.
Y porque Ud. hizo eso… Ud. misma allá atrás, Ud. tiene venas varicosas, sentada al lado de ella. Eso es correcto. Levante sus manos, para que puedan ver con quién estoy hablan… Muy bien. Ahora, Ud. también está sanada. Puede irse a casa y ser sanada. Amén.

76 ¿Pueden creer? Miren. En la parte bien atrás, un hombre. Allí está la Luz. La estoy viendo directamente. El hombre tiene algo mal en sus manos, y algo mal en sus rodillas. Él también tiene epilepsia. Acaba de venir del hospital. Si Ud. cree, allá atrás de ese hombre, puede ser sanado si solo acepta al Señor Jesús. Muy bien.
¿Creen que el Señor Jesucristo está aquí? ¿Creen que Él puede revelar cosas, como lo hizo el Ángel del Señor cuando Él estuvo en ese hombre de carne? Si yo les doy la espalda y Uds. oran, ¿creen que Él podría hacer la misma cosa? ¿Lo creen? ¿Aceptarían que es el mismo Cristo entonces, el mismo Espíritu Santo que estaba en esa carne humana que habló con Abraham? ¿Creen eso? Algunas de Uds. mujeres, entonces, oren.

77 Que así sea, Señor, para Tu gloria. Que así sea. Que alguien ore, Señor, alguien que yo no conozca. Que sea esta noche, que estas personas puedan ver que este mensaje es verdaderamente la verdad. Que así sea, en el Nombre del Señor Jesús.
Hay una mujer, directamente detrás de mí. Ella está sufriendo con un problema femenino, y está programada para una operación. Ella es una mujer joven. Y recientemente se convirtió en Cristiana, porque se ve muy brillante a su alrededor, sentada justo aquí en el pasillo. ¿Cree con todo su corazón, con el rostro inclinado, allí? Póngase de pie ahora. No la conozco, ¿verdad, señora? Somos totalmente desconocidos, ¿es eso cierto? ¿Usted y yo? ¿Todo lo que se dijo es la verdad?

78 El mismo Ángel que estaba sobre ese Hombre que tenía Su espalda volteada hacia la tienda que supo sobre Sara, sabe sobre ella. El mismo Dios está aquí, esta noche. El Dios de Abraham, ¡hablándoles la misma cosa a los hijos de Abraham! ¿Ahora lo creen? ¿Con todo su corazón?
Ahora, les diré, ¿hay un pecador aquí que no conoce a Dios, pero siente algo extraño en su corazón, le gustaría venir aquí ahora sin ser persuadido? ¿Está convencido? Venga para acá solo un minuto. Venga aquí, amigo pecador. Vamos a orar. Un pecador que no conozca a Dios, ¿puede venir?
¿Hay algún descarriado que le gustaría regresar a Dios? Venga para acá solo un minuto.
Ahora, voy a usar, en las próximas noches, todas por completo en sanidad, pero yo quiero un avivamiento. No estoy satisfecho. Quiero ver al Espíritu de Dios moviéndose.
Hijitos, miren, ¿cuántos creen que yo les amo? Levanten sus manos. Saben que no los estoy reprendiendo. Pero Uds. tienen demasiado de Hollywood aquí alrededor. Tienen demasiadas modas del mundo. Tienen muchas ocupaciones. ¡Rompan eso! ¡Necesitamos un avivamiento! ¡Amén! ¡Vaya, vaya! Necesitan a Dios, personas, ¡necesitan despertar! ¡Estamos al final del camino; el juicio está aquí! Amén.

79 Oh, desearía… Hermano Duffield (Ud. es uno de los hombres más agradables que he conocido) Hermano duPlessis, desearía que hubiera alguna manera de que la gente pudiera ver de lo que estoy hablando. Tenemos que despertarnos rápidamente o se van a perder el Rapto, amigos. Puede suceder en cualquier momento.
¿Cuántos quisieran consagrarse a Dios? Levanten sus manos. Pónganse de pie. Consagrarse nuevamente a Dios. ¿Cuántos sienten que necesitan una consagración? Levanten sus manos.
¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo puedo yo, amigos? Yo no puedo hacerlo. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿va a ver más visiones?”. Si Uds. no creen eso, no lo van a creer de todas maneras. Exactamente correcto.
Esas visiones me debilitan. Estoy tratando de acumular suficiente fuerza para terminar la semana hasta el sábado y domingo, los servicios más grandes de sanidad que habremos tenido. Es por eso que estoy reteniendo mi fuerza, para esas noches, para poner todo lo que tengo en eso.

80 Hay personas que están viniendo ahora, para entregarle sus vidas a Cristo. Algunos obreros del personal, caminen con ellos. Vengan. Alguien más que necesite a Cristo, caminen hacia este altar.
Les digo amigos, como dije la otra noche: Han escuchado demasiado sobre vientos fuertes y poderosos, y tantos terremotos, y tantas cosas sacudiendo, al punto que están fallando en escuchar el último. ¿Cuál fue el último? Una pequeña voz apacible. ¿Ven? Eso es algo en su corazón que dice: “¡Oh, sí! Sí. ¡Allí está! ¡Yo lo veo!”.
¡Oh, si pudiéramos despertar a eso! Eso es lo que necesitamos. ¿Quién puede decir una oración que dedicaría a estas personas de nuevo? Yo no creo que exista un ministro en el mundo que pueda hacerlo. Ud. mismo tiene que hacerlo. Le toca a usted hacerlo.

81 ¿Cuántos pondrían sus manos ahora sobre alguien más, y orarían por ellos para que se consagren a Dios? No ore por usted mismo, ore por el que está al lado. La persona parada a su lado, ore por su consagración. Eso es. Ahora, esa es la manera. Ore por alguien más. Haga algo por alguien más. Esa es la manera de hacerlo. Diga: “Señor, consagra a mi hermano, consagra a mi hermana. Derrama de Tu Espíritu sobre ellos”. Eso es. Ore usted ahora. Esa es la manera de hacerlo. Conságrese Ud. mismo a Dios. Y si siente el poder de Dios en su vida, levante sus manos y diga: “Gracias, Señor, ahora yo te estoy haciendo una promesa a Ti”.

82 Oh Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, manda de Tu Espíritu Santo sobre este grupo, y llena este lugar por el bautismo del Espíritu Santo. Concédelo, Señor. Derrama de Tu Espíritu. Condena a la gente de incredulidad; haz que descienda fe, poder, gozo, paz, satisfacción. Que puedan venir a El Shaddai, se aferren de Sus pechos, y extraigan la fuerza y poder de Dios, por medio de la oración, de nuevo en sus almas y en sus cuerpos. Concédelo, Señor. Escucha la oración de Tu siervo. Concédelo a medida que están orando y creyendo, y actuando, y creyendo que esta es la simiente de Abraham, sabiendo que el Espíritu Santo está presente. Amén.

83 “Yo Le Alabaré”. ¡Oh, maravilloso!
No se requiere de mucha oración; solo se requiere de creer un poco. Ustedes han orado mucho; comiencen a creer, dejando de lado todo peso de pecado, la incredulidad que tan fácilmente los asedia. ¿Cuántos Cristianos nacidos de nuevo están aquí? Levanten sus manos. Solo miren. ¡Oh, eso es maravilloso! Vamos a cantar ahora. Cierren sus ojos. Levanten sus manos. ¿Cuántos se sienten mejor ahora, sienten que tienen una fe en lo profundo de ustedes, sienten que podrían hacer volar la tapa y seguir adelante, sentir que son la simiente de Abraham?

84 La pequeña organista nos está dando el tono: “Yo Le Alabaré”. Vamos a levantar nuestras manos en alto, y levanten sus manos a Dios, y canten:
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado,
Denle gloria pueblos todos,
Porque Su Sangre toda mancha lavó.
Todos juntos. Ustedes Metodistas, Bautistas, Pentecostales, todos juntos ahora, vengan.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado,
Denle gloria pueblos todos,
Porque Su Sangre toda mancha lavó.
Ahora, mientras lo cantamos de nuevo, quiero que se dé la vuelta y estreche manos con alguien frente a usted, detrás de usted, a su lado, diciendo: “¡Alabado sea Dios, Cristiano! ¡Alabado sea Dios, Cristiano!”. Diga: “Me siento mejor. Siento como que tengo ganas de viajar ahora”. Dígalo mientras cantamos. Ahora, vengan.
Yo le… (Arriba en los balcones, ahora vengan.
Quítense el almidón ahora) Yo le alabaré,
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado,
Denle gloria pueblos todos,
Porque Su Sangre toda mancha lavó.

85 Ahora, al estar predicando duro, y tener que dar la Palabra tan duro como sé hacerlo, ¿no pensaron que estaba enojado con ustedes, verdad? Uds. saben que solo estaba tratando de aumentar su fe. ¿Es correcto? Levanten su mano si creen eso. Dios les bendiga. Lo cantaré con ustedes ahora con nuestras manos levantadas.
Yo le alabaré, (¡Aleluya!)
Yo le alabaré.
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado,
Denle gloria pueblos todos,
Porque Su Sangre toda mancha lavó.

86 Todos los que creen cada Palabra de Dios, todos los que sienten que pueden recargarse en el seno de El Shaddai y sacar cualquier promesa de Dios que Ud. desee, diga: “Amén” Díganlo muy fuerte: “¡Amén!”. Eso es correcto. Amén significa “Así sea”. Podemos hacerlo. Dios bendiga sus corazones leales. Muy bien. Vamos a inclinar nuestros rostros ahora para orar. Muy bien, Hermano Duffield.
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