S.651 59-0610  MIENTRAS CONSIDERABA MI CAMINO 

Tiempo de lectura: 26 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Mientras Consideraba Mi Camino

Chicago, Illinois, E.U.A.

59-0610

1 Muchas gracias, mis hermanos. Ciertamente es bueno estar aquí, gracias. Muchas gracias. Yo aprecio eso, me hace sentir bien cuando uno se siente bienvenido. No hay nada más dulce que entrar en un lugar donde uno se siente bienvenido y como en casa. Y estaba pensando, cuando estaba parado allí, en la bondad de—del pueblo, la bondad de Dios y del pueblo.
Hace unos momentos escuché ese mensaje salir y al Espíritu Santo hablar eso: que escucháramos el mensaje. Y luego yo—luego oír a estos hermanos levantarse y decir esas cosas, sencillamente me hace sentir muy bien.

2 Luego hoy me tocó ver algunos de los anuncios. Como el hermano Joseph les dijo a Uds. anoche, yo llegué como corriendo esta vez. Yo estaba programado para ultramar en este mismísimo tiempo, pero fui rechazado por razón de una investigación de impuestos por la que estoy pasando en estos momentos allá en mi iglesia. Y la fundación de la iglesia, cómo es que tenemos que tener un número del gobierno y demás, lo cual nosotros no sabíamos, ya que el tabernáculo es un tabernáculo interdenominacional. Y no sabíamos que uno tenía que pasar por todo ese lío. Pensábamos que simplemente éramos una iglesia y teníamos diáconos y pastores y así por el estilo. Pero el gobierno cambia. Ellos cambiaron en el 49, creo que fue. Bueno, en aquel tiempo yo estaba en el campo evangelístico predicando. Yo no supe de sus cambios y de lo que hizo el congreso.

3 Como dije anoche, estamos hablando acerca de cápsulas espaciales y de lunas, pero no podemos ni siquiera cuidar de lo que tenemos aquí abajo, mucho menos ir a algún otro lado, o yo no puedo de todos modos. A como se ven las cosas no estamos haciendo un buen trabajo al respecto, pero—como nación, o como pueblo.

4 Pero luego, vino otra cosa grandiosa, mientras me fijaba en eso en el anuncio. Le dije a Joseph hace unos momentos: “Hermano Joseph, yo cometí un error terrible anoche. A mí no me gusta tener una reunión sin tener un servicio de sanidad al menos una vez durante la convención”. Y yo—nosotros lo pusimos para el viernes en la noche. Y luego tomé el anuncio, y el hermano Grant, mi bondadoso y precioso hermano y amigo, iba tener un servicio esa noche para buscar el Espíritu Santo. Y vaya, yo—yo no quisiera quitarlo de eso. Y Joseph dijo que el hermano Grant había sugerido eso, y quiso gustosamente darlo para una noche para orar por los enfermos.

5 Yo ni siquiera sé si el hermano Grant está aquí; todavía no lo he visto. Pero que el Señor Dios bendiga a nuestro hermano por su alma valerosa y por la manera en que él tan bondadosamente concedió ese tiempo.
Yo le dije que podíamos cambiarlo y tenerlo el jueves en la noche igual que el viernes. Y prosigamos adelante pues yo pienso que es más esencial que el alma sea salva, que toda la sanidad que pudiera ser hecha. Eso es correcto. El alma es—es la cosa principal, ya que Uds. pueden ser sanados de sus enfermedades, eso es cierto, y sus aflicciones ser curadas. Yo sé eso. Pero cuando el alma es sanada, eso es eterno. Pero en cuanto a la sanidad del cuerpo, Ud. puede enfermar otra vez. Pero el alma es la cosa principal.

6 Pues ¿intentó Ud. alguna vez ponerle un valor a lo que es la Vida Eterna? ¿Qué—qué podría Ud. dar por ella? Si pudiera volver a ser un muchacho de diecinueve, veinte años de edad, y tendría todo el mundo, y viviera quinientos años sin enfermedad ni vejez, yo—o vivir otro—o diez años más, y tener toda clase de problemas, y mendigar por mi comida, y ser perseguido y martirizado al final, pero tener Vida Eterna, yo escogería eso. Pues cuando se acaben los quinientos años, todo habrá terminado. Pero con Vida Eterna eso nunca terminará. Yo viviré en la Presencia de Cristo para siempre. Nosotros sencillamente no sabemos lo que hay envuelto en ese tesoro que Dios nos ha dado.

7 Hermano Rasmusson, ciertamente que es bueno verle otra vez esta noche. Realmente no hemos podido tener mucho compañerismo juntos, y con los diferentes ministros. Pero pienso que vamos a tener un desayuno muy pronto, y—y entonces quizás podamos estrechar manos unos con otros y—y tener algún tiempo de compañerismo con todo este excelente grupo de hombres que constantemente están persuadiendo y pidiendo cada año que vengamos a su compañerismo. Me hace sentir muy bien.

8 Mi esposa también quería darle las gracias a todos Uds. por su bienvenida anoche; ella no pudo venir anoche. Nosotros tenemos un niñito, José. ¿Cuántos de Uds. me recuerdan diciendo que José vendría, años antes que él llegara aquí? El Señor me mostró que él iba a venir, seis años antes. Y él es todo un muchacho. Ella es una mujer pequeña.

9 Alguien… Yo estaba hablando aquí hace algún tiempo, y… en una reunión hispana, y dije: “Esta es una reunión internacional”. Dije: “Yo soy Irlandés; mi esposa es Alemán; mi bebé es indio; y yo le estoy hablando a hispanos”.
Después, una niñita hispana me dijo: “Hermano Branham, ¿no cree Ud. que su bebé es un poco pálido para ser indio?”
Yo dije: “Solamente un indio en acción”. Realmente es todo un muchacho.

10 Es un poco tarde, así que no tomaremos mucho tiempo. Y que el Señor nos bendiga ahora mientras inclinamos nuestros rostros para hablar con Él.
Bondadísimo Padre, no podemos encontrar palabras para expresar lo que sentimos en nuestro corazón. Como fue dicho por uno hace algún tiempo en la reunión, que él podía hablar en siete idiomas diferentes, y él podía hablarlos fluidamente. Pero cuando él se acercó a Ti una noche, él no podía encontrar palabras para expresar cómo se sentía, y entonces Tú le diste a él un idioma nuevo para que expresara sus sentimientos hacia Ti. De esa manera nos sentimos nosotros, Señor. No hay palabras que pudiéramos formar en nuestros pensamientos para decirte cuánto te amamos, y para darte gracias por lo que Tú has sido para nosotros. Y no pudiéramos ser lo suficientemente reverentes, como tampoco pudiéramos aun pensar suficientes pensamientos profundos para venir a Ti para pedirte que continúes estando con nosotros. Oh, te necesitamos, Señor.
Como dijo el compositor: “Te necesito. Oh, te necesito, cada hora te necesito”, así nos sentimos nosotros, Señor. Así que acércate a nosotros ahora mientras nos sentamos después de un gran día de—de pláticas y manifestaciones de Tus bendiciones. Y venimos esta noche para oír nuevamente la Palabra. Te rogamos que tomes las palabras de Tu siervo y las hables a los corazones de Tu pueblo. Y cuando salgamos esta noche, que nuestros corazones estén tan llenos de Tu amor de tal modo que salgamos de aquí con la determinación para servirte más que nunca en la vida.

11 Y si hubiere un peregrino, que ha entrado en nuestro medio esta noche, el cual no te conozca a Ti en el bautismo de Tu Espíritu, o tampoco Te conozca mediante una convicción de fe, que esta sea la hora en que ellos le digan ese “sí” eterno a Dios y rindan su todo. Y si eso ha sido hecho, pero ellos aún no han recibido el Espíritu Santo desde que creyeron, que esta sea la noche en que ellos reciban el don de Dios en su vida.
Si hubiere enfermos entre nosotros, Señor, que ellos salgan de aquí esta noche gozosos y dando gracias a Dios por nueva fe y salud. Estamos dependiendo de Ti, Señor, pues Tú has prometido que nos llenarías con cosas nuevas. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Ahora, habla a nuestros corazones según tengamos necesidad; lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

12 Esta noche he escogido como tema: “Mientras Consideré Mi Camino”. Me gustaría leer algo de la Escritura, o un versículo de la Escritura que se encuentra en el Salmo 119, y el versículo 59:
Consideré mis caminos, y volví mis pies a Tus testimonios.
David estaba en dificultades cuando escribió este Salmo. Se nos dice que fue en el tiempo cuando Saúl estaba amenazando matarlo. Y su casa estaba siendo vigilada. Los hombres de Saúl estaban al acecho, vigilando para ver cuando David saliera, entonces ellos lo matarían.
Y puedo imaginarme esta noche, ver a David caminando de un lado a otro, de acá para allá por el piso estrujándose las manos. Es usualmente cuando un hombre se mete en problemas que entonces él se volverá a Dios. Es una lástima que tenga que requerirse de esas cosas para hacer que el hombre reconozca que él es un pecador, o que está alejado de la Presencia y la bendición de Dios. Pero Dios lo hace de esa manera.
Y puedo verlo mientras él—él está meditando. Y de repente, la bondad de Dios lo toca y él comienza a cantar fuertemente: “Mientras consideré mis caminos, volví mis pies a Tus testimonios”.

13 Hace unos meses en nuestra pequeña ciudad de Jeffersonville, Indiana, yo fui llamado por una madre para ir hablar con el juez de la—la corte, el cual es un amigo personal mío, y para interceder por su hijo; pues él iba ir a la penitenciaría por robar un carro. Y yo llamé al juez y le dije: “¿Pudiera hablar con Ud. en la mañana, en privado, un poquito antes del juicio?”
Y él dijo: “Seguro”.
Y yo fui a su oficina y toqué en la puerta, y ellos abrieron la puerta. Él le pidió al hombre que saliera, y me dio un buen apretón de manos, y dijo: “¿Qué tiene en su mente en esta mañana, hermano Branham?”

14 Y yo dije: “Juez, yo quisiera pedirle algo, sabiendo que algún día Ud. mismo se va a parar delante de un Juez justo, y yo sé que Ud. tiene que ser honrado en sus decisiones, según lo mejor de su conocimiento. Pero el muchacho a quien Ud. va a procesar dentro de unos momentos, la madre me llamó anoche y dijo que su hijo solloza sobre su hombro, y dijo: Madre, si tan sólo Dios me saca, yo le serviré a Él todos los días de mi vida”.
El juez me miró y dijo: “Billy, ¿sabes qué? Yo todavía no he enviado a un hombre a la penitenciaría que no quiera ser un predicador antes de salir”.
¿Ven Uds.?, es cuando estamos en dificultades que empezamos a meditar en Dios. Es una lástima que tenga que ser así. Pero así es.

15 Cuando Israel se metió en problemas al haber abandonado a Dios, y se fueron en pos de ídolos, y haciendo cosas que no debían hacer, entonces ellos se volvieron a Dios y clamaron. Ellos sacrificaron ovejas y—y animales y—y clamaron día y noche por misericordia. Y entonces lo extraño es que así como pasó con Israel, igual sucede con la Iglesia hoy, Dios viene a su rescate, y entonces después que todo ha terminado, ellos olvidan todo al respecto.

16 Si Dios fue tan misericordioso para perdonar a un hombre de sus pecados, y para darle Vida Eterna, éste debería ser tan reverente delante de Dios todos los días de su vida que nunca volvería sus pies de los testimonios de Dios. Debería siempre caminar rectamente delante de Dios.
Pero sencillamente es de esa manera; ellos lo hacen así.
Nos conviene a todos nosotros, mientras no estamos en dificultades, buscar a Dios. No es bueno esperar hasta que nos metamos en problemas y entonces buscar a Dios. Pues está escrito que Él es un pronto auxilio en las tribulaciones.

17 Puedo recordar una historia. Y mi esposa allá atrás la recuerda más que yo, me supongo. En nuestra luna de miel yo tuve que hacer un pequeño tiempo doble. Mientras estábamos en nuestra luna de miel, nosotros no teníamos sino sólo un poco de dinero, así que yo—yo la llevé a Nueva York para que viera las Cataratas del Niágara. Y mientras estábamos allá yo me fui de cacería. Y yo le dejé en un pequeño cobertizo una mañana. Y pensé que yo era un indio demasiado bueno como para llegar a perderme en el bosque. Y me alejé, diciéndole que regresaría a cierta hora, y ella era una joven de la ciudad y nunca en su vida había estado en las montañas. Y le dije: “Ponte a asar unas patatas sobre el fuego y tendremos patatas (horneadas) asadas, con sal y pimienta, y ponle algo de mantequilla”. Dije: “Tendremos un verdadero jubileo. Regresaré a las dos”.

18 Y puse mi mano sobre la cabeza de Billy, el cual en ese tiempo era apenas un niñito como de cinco años de edad, y me fui por el bosque. Paseando a través del gran bosque gigante, estaba siguiendo una huella de oso. Al poco rato noté algo al otro lado de la loma. Y crucé otra loma, y luego otra loma, y llegué hasta abajo, lo cual llaman “los gigantes”. Eso queda en las montañas Adirondack. Y maté un venado, un venado enorme, y dije: “Eso es mejor que el oso. Ahora volveré a casa”.
Y mientras notaba, las nubes de tormenta estaban colgando bajas. Y dije: “Ahora, yo bajé en esta dirección”.
Ahora, cualquiera que haya estado en el bosque, sabe que cuando vienen las nubes de tormenta es tiempo de sentarse, ya que se pone nublado y uno no sabe para dónde está yendo.
Pero a medida que llegué más arriba, pensando que estaba yendo bien, me encontré caminando demasiado lejos tratando de hallar un lugar para salir, y regresé adonde había matado el venado. Hice eso tres veces seguidas. Ahora, los indios llaman eso “la caminata de la muerte”. Uno va caminando en un círculo. Uno piensa que está yendo en una dirección pero regresa siempre al mismo lugar.

19 La tormenta ya estaba rugiendo; la nieve estaba cayendo y pensé: “¿Qué puedo hacer ahora? Yo tengo una esposa y un bebé en este bosque que nunca en sus vidas han estado en el bosque, y ellos—ellos morirán esta noche”.
Normalmente yo hubiera encontrado una cueva y me hubiera metido en ella, y esperado hasta que la tormenta hubiese pasado en un día o dos, y hubiera salido y encontrado mi ubicación, y hubiera seguido. Pero ellos no sabían cómo cuidar de sí mismos.
Y dije: “Ahora, espera un momento; tú simplemente estás perdiendo la mente”. Y cuando Ud. hace eso le da fiebre y entonces Ud. está perdido. Entonces Ud. nunca encontrará su camino de salida: generalmente se lanza Ud. mismo a la muerte.
Bueno, yo sabía que estaba caminando en un círculo, pero ¿qué círculo era? El viento estaba soplando en mi cara cuando fui a matar el venado, y entonces en el camino de regreso el viento estaba en mi cara otra vez. De modo que no podía distinguir las direcciones generales ya que el viento soplaba muy fuerte en la copa de los árboles.

20 Y dije: “Bueno, voy a ir en línea recta otra vez”. Y dije: “No me desviaré. Iré derecho, y sé que estoy en lo correcto. Yo soy un montañés demasiado bueno como para llegar a perderme en el bosque”.
Y salí, dándome ánimo a mí mismo, es decir, intelectualmente. No puedo perderme porque soy un cazador demasiado bueno“. Y salí pero empecé a darme cuenta que estaba perdido.
Así nos sucede a veces cuando pensamos que nos unimos a una iglesia y que todo está bien, pero hay algo que nos dice que estamos perdidos. Espere hasta que la muerte le toque y entonces verá lo que piensa. Vale más que esté seguro ahora.
Y mientras salí, sinceramente en mi corazón, podía oír una Voz que me hablaba, diciéndome: “Jehová es un pronto auxilio en el tiempo de problemas”.
Y pensé: “Ahora, estoy perdiendo la mente”. Entonces me di cuenta que estaba perdido por completo. Y me arrodillé sobre mi gorra y coloqué mi rifle al lado del árbol, y dije: “Señor Dios, estoy perdido y te necesito”.

21 Y cuando me levanté, dije: “Ahora, iré derecho otra vez”.
Y cuando di dos o tres pasos una mano se posó sobre mi hombro, y volteé para ver lo que era justo a tiempo para ver las nubes retirarse y ver la torre en la cima de la montaña Huracán. Yo estaba yendo directo hacia Canadá. Y el Señor me volvió de nuevo hacia la torre. Yo me paré con mis direcciones exactamente hacia esa torre. Lloré y grité las alabanzas de Dios. Pues yo sabía que Él había vuelto mis pies hacia el camino correcto nuevamente.
Eso fue un gran momento para mí, pero no fue ni la mitad de lo que fue un día cuando Él volvió mi rostro hacia el Calvario cuando yo estaba perdido. Jamás podré olvidar ese momento. Vengamos mientras estamos en nuestra mente cabal.

22 Hace algún tiempo un joven de color entró apresuradamente a la reunión cuando se estaba haciendo el llamamiento al altar. Él vino de afuera. Y pasó al frente y dijo: “Yo quiero ser un Cristiano esta noche”.
“Pues, claro, estamos siempre contentos de ver eso”.
Y dijo: “La razón que quiero ser Cristiano, es que yo soy excursionista”. Y dijo: “Una vez yo me encontraba de excursión, y—allá en los bosques del norte”, y dijo: “me quedé sin dinero”. Y dijo: “Me contraté yo mismo a un campamento maderero donde había una mujer de color anciana que cocinaba, y yo iba ayudarla a lavar los platos y demás para ella, para así obtener suficiente dinero para continuar”. Dijo: “Nosotros dormíamos en un cuartito trasero que tenía un pedazo grande de lona para separar la parte de ella de la mía”. Y dijo: “Una noche con mi cabeza debajo de la sábana, yo fui despertado por voces que estaban hablando en voz alta junto a mi ventana. Y yo saqué la cabeza de debajo de la sábana”, y dijo: “y escuché a un hombre decir: Jim, volvamos rápidamente a la cabaña lo más rápido que podamos, pues tal vez seamos arrebatados por completo a la eternidad en los próximos instantes, porque ese tornado se dirige hacia acá”.

23 Dijo: “Entonces yo no podía sino preguntarme cuando salté a la ventana y miré y vi esa nube larga en forma de embudo, y simplemente una constante ráfaga de trueno y relámpago. Y ver cuando el relámpago, los árboles siendo arrancados, y esa enorme y larga cola de serpiente venía directo hacia nuestra cabaña”.
Dijo: “Yo oía la lona tronar, y la anciana dijo: Hijo, ven aquí a mi lado; yo tengo una linterna encendida aquí”.
Y dijo: “Yo fui allí y ella dijo: ¿Eres Cristiano?”
Dijo: “Yo dije: No, yo no soy Cristiano”.
Dijo: “¿Alguna vez has orado?”
Dijo: “No, yo nunca he orado”.
Dijo: “Bueno, vale más que estés orando, porque estos tornados derriban todo al suelo”.

24 Dijo: “Reverendo, yo me hinqué al lado de esa anciana en esa cajita donde estaba la linterna. Pero yo estaba demasiado asustado como para orar”. Él dijo: “Yo no podía poner en orden mis pensamientos”. Y dijo: “Cada vez que comenzaba a orar, se arrancaba un árbol y golpeaba contra la cabaña; las ventanas se abrían”. Él dijo: “Yo estaba demasiado asustado para orar”. Dijo: “y miré, la única cosa que pude hacer fue sentarme y observar a esa anciana santa calmada y sin una pizca de preocupación por nada en el mundo, hablando constantemente con Alguien a quien ella conocía”. Y yo dije: “Señor, yo estoy demasiado asustado como para orar. Pero si—si Tú me permites vivir, yo oraré después de esto”.

25 ¿Ven?, a veces se requiere la dificultad para hacernos comprender, para poner nuestras esperanzas en Dios, entregarnos a Él.
Creo que fue Job quien consideró sus caminos, y él quiso afirmarlos, no sólo sus propios caminos sino los caminos de sus hijos. Y él vino de la única manera de Dios que Él hizo para el hombre: el holocausto y debajo de la sangre. Muchos de Uds. están seguros que… Uds. han leído la historia de Job. Y él dijo: “Mis hijos han estado afuera teniendo fiestas y quizás han pecado; yo haré una ofrenda por ellos”. Él quería estar seguro mientras estaba normal y bien.

26 ¿Saben?, yo pienso que si madres y padres esta noche en esta hermosa tierra nuestra, si ellos pasaran más tiempo sobre sus rodillas orando, trayendo a sus hijos delante de Dios mediante la oración, en lugar de estar afuera en estas fiestas bebiendo y andando de acá para allá; tendríamos menos delincuencia juvenil.

27 Job vino por la vía de la sangre, el derramamiento de sangre. Ese es el único terreno en que Dios alguna vez tuvo compañerismo con el hombre, es sobre la base de la sangre derramada. No existe otra manera en que Dios tendrá compañerismo con la gente, únicamente a través de la sangre derramada.
En el Antiguo Testamento, Israel tenía que ir a un solo lugar de adoración. Ese era bajo la sangre derramada.
Y entonces cuando la dificultad le llegó a Job, él pudo exclamar: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los postreros días Él se parará sobre la tierra. Después de deshecha esta mi piel, aún en mi carne le he de ver a Dios”. Y él pudo clamar: “Aunque Él me matare, yo en Él confiaré”. ¿Poe qué? Él sabía en qué sendero ir cuando estuvo en dificultades.

28 Algunos de nosotros vamos en otros senderos en esta edad neurótica en que estamos viviendo. Mucha gente acude al psiquiatra, al… Cristianos van al psiquiatra. Y el psiquiatra va a un psiquiatra.
Acudamos a Dios; Él es nuestro Sanador. Si nuestro corazón no nos reprende, entonces tenemos esta seguridad: Dios contesta la oración.
Y Job podía decir con un corazón verdadero: “Yo sé que mi Redentor vive”. Y él consideró sus caminos, y se volvió a Él.

29 David, después que hizo lo malo y tomó la esposa de Urías el heteo, la hermosa Betsabé, e iba a ser el padre de su hijo, y había hecho que su valiente esposo fuera muerto en la batalla… Pero cuando el profeta Natán vino y le reveló su pecado, entonces David consideró sus caminos, y se volvió al arrepentimiento en cilicio y cenizas. Esa es la manera de volverse. Dios lo escuchó. Dios siempre escuchará a un hombre o mujer que volverán sus pies a Su testimonio.
David era digno de morir, y él pronunció su propia muerte. Pero Natán le dijo: “Tú ciertamente no morirás”. Porque él sabía que David conocía a Dios, y sabía que él había hecho mal. Él había deshonrado a la mujer de su hermano.

30 Me pregunto esta noche, y no diría esto, pero quizás haya otro David sentado aquí esta noche que es tan culpable como lo fue David. Cuando Ud. apaga su luz de noche, Ud. ve el rostro de su hermano, el hombre cuya amorosa esposa Ud. deshonró o rompió su hogar, parpadeando al lado de su pared. O alguna mujer ve el hogar de la otra mujer el cual ella rompió al salir con el esposo de ella. Eso debería llevarlo a Ud. al arrepentimiento en silicio y confesión.
Lo que la Iglesia necesita esta noche es una confesión y enmendarse para volverse a los testimonios del Señor Dios. Hay misericordia, perdón. Parece que eso perseguirá a la gente, siguiendo así, sabiendo que Ud. está caminando hora tras hora ante la misma muerte. ¿Por qué seguimos con egoísmo, y avaricia, e impiedad, y—y con nuestros ojos en las cosas del mundo? Es tiempo de que nos volvamos a los testimonios de Dios. “Mientras consideraba mi camino, volví mis pies a Tus testimonios”.

31 Fue el profeta Jacob quien había hecho mal y le había mentido a su padre ciego, por causa de una primogenitura. Y un día su corazón empezó a anhelar volver a su patria. Y él debió haber pensado todo ese tiempo que la cosa estaba encubierta; pero cuando empezó a acercarse a casa, él escuchó que Esaú venía a encontrarse con él. Entonces él pensó en sus caminos de engaño. Y oró toda la noche al otro lado del río. Cuando pensó en cómo él había engañado a su madre, esto lo llevó a orar toda la noche. Dios sabe que eso mismo es lo que necesita la Iglesia.

32 Yo recuerdo cuando la iglesia solía llamar a una reunión de oración de toda la noche. Y cuando salía el sermón, no quedaba un ojo seco en la iglesia. Todo el mundo lloraba y clamaba ante Dios. y hoy parece como que está tan suelta, que la gente simplemente sigue viviendo de cualquier manera que ellos quieren, y aún decir que son Cristianos. Yo me pregunto si acaso no nos estamos acercando a casa. Vale más que consideremos nuestros caminos y volvamos nuestros pies a Sus testimonios.

33 Fue Moisés, el poderoso profeta, quien se había convertido en un pastor de ovejas, que un día estaba vagando por allá detrás de una montaña, por un sendero que habían hecho las ovejas. Quizás era muy familiar para él. Pero esa mañana era un poquito distinta a otras mañanas. Parecía que había algo a su alrededor.
Uds. saben, Jesús dijo una vez: “Si ellos callan, las piedras clamarán”. Me pregunto si acaso los Ángeles no le estaban predicando.
De repente él comenzó a considerar sus caminos, cómo es que él había sido un fracaso en la vida, y había tratado de hallar seguridad mientras que su pueblo estaba en esclavitud.
Dios, concede que el corazón de cada predicador aquí tenga esa carga. ¿Cómo podemos descansar en Sión cuando el mundo está cubierto de pecado y los miembros de iglesia están viviendo en pecado? ¿Cómo podemos callar cuando la iglesia está hecha pedazos por credos y denominaciones, y la hermandad está separada, y la gente se está cansando, cuando Dios requiere santidad, o nadie verá al Señor?

34 Moisés empezó a considerar sus caminos, cómo es que él se había desviado en su propia instrucción y entrenamiento, y él sabía que había un llamado de Dios en su vida. Pero él había tratado de resolver la cosa a su propia manera.
Muchos de nosotros los predicadores nos metemos en ese mismo problema. Tenemos un llamado de Dios en nuestra vida y entonces salimos y obtenemos una instrucción que nos dice que los días de los milagros han pasado, y que no hay tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo: que eso fue para los días pasados. Que Dios le permita a Ud. considerar sus caminos. Ese mismo Dios que escribió esa Palabra aún vive y le hace a Ud. responsable por ello.

35 Es incorrecto… Dios es infinito. Y cuando Él habla, tiene que ser perfecto. Él no puede cambiar. No podemos alterar la Palabra de Dios; tenemos que alterar nuestros pensamientos para que cuadren con Sus pensamientos. Permitan que la mente de Cristo esté en Uds. Entonces pensarán como Él piensa.
Y a medida que empezó a meditar en esas cosas, puedo verlo ponerse todo nervioso. No hay hombre que pueda entrar en la presencia de su propio pasado que no se ponga nervioso al respecto. Yo ruego que el Espíritu Santo traiga a cada ser humano aquí en este momento de vuelta a su pasado y lo mire, y entonces se vuelva a Su testimonio.

36 Y mientras empezó a pensar, puedo ver a ese anciano de barba blanca suelta. Pero él dijo: “He arruinado mi vida. Ya tengo ochenta años. Si yo hubiera pensado en ello cuando era un joven e hubiese hecho lo correcto, pero ahora ya es demasiado tarde”. Y las grandes lágrimas cristalinas bajando por su barba blanca…
Y en ese momento, cuando él estaba considerando su camino, hubo un ruido como un chasquido al lado de la colina. Y mientras él pensaba en sus caminos, dijo: “Iré a ver esta cosa que Dios ha hecho”. Yo confío que Dios traiga esa zarza ardiendo al alcance del oído de cada persona aquí esta noche. Que podamos meditar en Sus caminos.
Y cambió a Moisés cuando volvió sus pasos del camino de ovejas y salvajes animales para el camino que Dios le había llevado a través del Mar Rojo y de la tierra prometida. Pensando en sus caminos, que nos hace bien a pensar en sus caminos.

37 Después que el gallo había cantado tres veces y Pedro miró el rostro del Señor Jesús, él empezó a considerar sus caminos, y lo que él le había hecho a nuestro Señor. Y entonces la profecía y la Palabra del Señor apareció ante sus ojos, pues él sabía lo que Dios había dicho. Ese mismo Dios que le dijo a él eso nos ha dicho a nosotros qué hacer. Lo que causó cuando él meditó en la manera que había tratado a Jesús, y cómo él lo había negado delante de la gente altiva, y cómo él había tratado ser como uno del mundo, y trató de actuar como el resto de ellos. Cuando él consideró sus caminos, eso lo llevó a él a la oscuridad para llorar amargamente.
Yo creo que ya es hora de que cante el gallo, para que la iglesia del Dios viviente se encuentre a solas con Dios y llore lágrimas de amargura, y diga: “Dios, ten misericordia de mi”. Sin duda que hay hombres y mujeres aquí esta noche, jóvenes y jovencitas que necesitan esa misma cosa, todos nosotros la necesitamos: encontrarnos a solas con Dios. Pensar en nuestros caminos a medida que andemos, volver nuestros pies a Sus testimonios.

38 Sí, fue Judas, parado allí al lado del sumo sacerdote, listo para recibir su dinero por haber entregado al Señor Jesús. Ciertamente no quisiera yo estar en su lugar. Pero hay hombres en esta noche, en Chicago, aún más culpables que Judas Iscariote. Él allá estaba recibiendo un soborno.
Muchos hombres han tomado un salario, o un carro Cadillac, y enormes casas, vendiéndose así ante los principios de Dios. Tienen vergüenza del movimiento del Espíritu Santo de Dios. Son demasiado altivos. Y eso les hace que se unan a una iglesia. Hacen eso porque le tienen temor al nuevo nacimiento.

39 Digo esto en una multitud mixta, pero quiero que me entiendan como su hermano. Cuando un bebé nace, si es en el piso, si es en un colchón de paja, o si es en—en un cuarto de hospital decorado, es un desorden de cualquier manera que Uds. lo tomen. Pero trae vida. Eso es lo que es el nuevo nacimiento. Es un desorden, pero trae vida. Trae Vida Eterna. Amén. Trae Vida. Vida, no me importa en qué nivel esté, yo quiero tener esa Vida, con tal que vivamos para siempre. Los hombres se unen a las iglesias para evadir eso; venden sus primogenituras igual que hizo Judas.

40 Y él escuchó el tintineo de esa plata a medida que tintineaba en sus manos, y clamó: “He entregado sangre inocente”.
Yo no quiero que haya nada así entre mí y el Señor al final del camino. Confío que Uds. tampoco.
“He entregado sangre inocente”. Y él tomó la vía corta. Tomó una soga y se ahorcó.
Cuando Ud. medita en su pasado, eso o le conducirá a Dios o le alejará de Dios. Ud. quizás tome la ruta del pecado, descarriándose, fumando, tratando de olvidarlo fumando. Ud. quizás vaya a la cantina, y compre un whiskey, y trate de olvidarlo bebiendo, cuando Ud. se corrompió a sí mismo, y corrompió a otros, y mintió, y robó, y engañó, o niegue el Evangelio que uno está tratando de representar, para tener galas y parecerse a los demás, y actuar como esta gente de hoy.

41 Dios quiere que Ud. sea diferente. Él requiere que Ud. sea diferente. Ud. sería igual de culpable como treinta piezas de plata.
Ud. puede tomar la vía corta, cierto, pero nunca hubo una. Mire en los tiempos Bíblicos. Aquellos que vinieron a Él cuando consideraron sus caminos como Pedro, él halló misericordia. Aquellos que tomaron la vía corta están en la eternidad, allá en alguna parte sin Dios, sin esperanza, sin Cristo. Tome el camino hacia Él; está abierto. Correcto.
El soldado romano, después de haber traspasado Su costado con la lanza y vio el agua y la Sangre saliendo, y vio el sol ocultarse a pleno medio día, las rocas y las montañas ser partidas, y él escuchó el trueno y vio el relámpago sin haber nube, él se golpeó en el pecho y dijo: “Ese verdaderamente era el Hijo de Dios”. Él consideró sus caminos. Él se dio cuenta de lo que había hecho. Y se nos dice que se arrodilló al pie de la cruz. Él consideró sus caminos, y se volvió a los testimonios de Dios.

42 Pilato, después de intentar lavar la Sangre de Jesús de sus manos, diez años pasaron, y él todavía estaba tratando de quitarse la Sangre de Cristo de sus manos. Tal vez de aquí a diez años Ud. estará intentando quitarse este mensaje de sus manos. Pero él se lavó, y se lavó, y se lavó, y no hubo forma de quitársela, con demasiado orgullo como para volverse al Hombre a quien había matado. Él finalmente se lanzó a su muerte allá en Suiza, en un—un estanque de agua, lo cual dice la leyenda que cada Viernes Santo el agua azul borbotea.

43 Me pregunto esta noche, si Ud. está considerando sus caminos. Me pregunto si Ud. ha estado pensando ahí en el fondo de su mente sobre algo que Ud. ha hecho y el camino que Ud. ha transitado. Si es así, y Ud. se siente redargüido, no tome la vía corta al ir y unirse a una iglesia, o al ir y hacer esto, o beber hasta morir, o algo así. Bueno, déjeme decirle algo.
Hay Una fuente llena de sangre,
Sacada de las Venas de Emanuel,
Y los pecadores que se sumergieron debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Aquel ladrón moribundo (consideró su camino) y se gozó al ver
Esa fuente en su día;
Que allí pueda yo, aunque vil como él,
Lavar todos mis pecados.
Desde que por la fe yo vi ese Torrente
Que suplieron Tus heridas,
Amor redentor ha sido mi tema,
Y lo será hasta que muera.
Entonces en un canto más noble y más dulce,
Yo cantaré de Tu poder para salvar,
Cuando esta pobre y seseante lengua tartamuda
Repose callada en la tumba.
Corran a Él. Hay lugar en la fuente para Uds. Inclinemos nuestros rostros. Consideren su camino.

44 Señor, ¿qué podemos hacer? O consideramos nuestros caminos ahora y lo enmendamos, o tal vez antes de la mañana será demasiado tarde. Nuestros corazones estarán palpitando descontroladamente, la muerte se estará encontrando con nosotros, y seremos como el Joven de color, y él… nosotros no pudiéramos orar. Pero mientras que estamos normal, mientras estamos sentados aquí con el canto preliminar sonando: “Hay Una fuente Llena De Sangre”, podemos nosotros considerar nuestros caminos y volvernos a Tus testimonios. Guía nuestros pies a esa senda de Vida, esa senda ensangrentada que Jesús transitó desde el pretorio de Pilato hasta el Calvario. Que podamos negarnos a nosotros mismos, tomar Su cruz, y seguir en pos de Él. A medida que meditamos, que el Espíritu Santo hable a nuestros corazones, y que podamos volvernos de nuestro camino egoísta a los caminos del Señor.

45 Y ahora, con los rostros inclinados y todos orando, si Ud. está considerando sus caminos y no se siente muy bien al respecto, vengamos ahora mismo. `Pongámonos de pie y digamos: “Señor, yo estoy considerando mis caminos”. Dios te bendiga, joven. “Yo estoy considerando mis caminos, y me estoy volviendo ahora mismo. Oh, yo recibí el Espíritu Santo hace tiempo, pero ha habido tantas cosas que he hecho. Estoy considerando mis caminos. Sé que he hecho mal, y estoy volviendo mis pies a Tus testimonios ahora mismo mientras estoy parado aquí. Yo deseo la oración de esta iglesia para que ore por mí ahora mismo. Yo me estoy volviendo a Tus testimonios, a Tu Palabra, oh Señor. Y Tus testimonios son esto: El que a Mí viene, Yo no le echo fuera. También está en los testimonios: Si tú encubres tu pecado, no prosperarás; pero si confiesas tus pecados, hallarás misericordia”.

46 Ud. que desea perdón de todo lo que Ud. ha hecho, y Ud. hace su promesa de una vida consagrada a Dios a partir de esta noche, póngase de pie con estos dos jóvenes que están de pie ahora. Señor, Dios le bendiga. Dios les bendiga a todos por doquier; eso está bien.

47 Yo mismo estoy de pie, yo quiero que Dios me escudriñe y me examine. Si hubiere alguna cosa inmunda en mí, revélamelo, yo lo confesaré y lo enmendaré, iré y haré cualquier cosa que Él quiera que haga. Pues si yo estuviera muriendo, ese sería mi clamor. Si Ud. estuviera muriendo, ése sería su clamor. Así que, ¿por qué no volverse ahora antes que venga la tormenta? Para que en las horas de tribulación Ud. pudiera decir con Job: “Yo sé que mi Redentor vive”. ¿No se pondrá Ud. de pie? ¿Habrá unos más antes que oremos? “Acuérdate de mí, oh Señor”. Dios les bendiga, señoras. Dios les bendiga a todos Uds. Sólo permanezcan de pie para orar. Sí, arriba en el balcón, allá, eso está bien. La fe viene por el oír. “Mientras consideraba mis caminos volví mis pies a Tus testimonios, oh Señor”. El peligro puede que esté acechando a la puerta; lo está. Si hay una pizca de condenación, póngase de pie ahora para orar.

48 Mientras muchos están de pie, más se están levantando, Dios les bendiga. Eso es sinceridad. “Mientras consideraba mis caminos… Mientras he pensado en lo que he sido, Señor, cómo… me vuelvo a Ti”. Yo no creo que haya uno solo de nosotros que viva diariamente que no tenga que volverse a Él a cada hora.
Te necesito, oh te necesito;
A cada hora te necesito,
Oh bendíceme ahora, mi Salvador,
Vengo a Ti.
Vengo, Señor. Yo estoy de pie, es todo lo que puedo hacer. Estoy de pie porque estoy convencido que estoy mal, y yo—yo estoy pidiendo por Tu misericordia.

49 La razón que sigo esperando es porque la gente sigue poniéndose de pie. Cómo sé yo que un solo minuto más pudiera significar entre la vida y la muerte. Dentro de una o dos horas, algún muchacho con una trombosis, ataque al corazón, sabiendo que él se está yendo para encontrarse con Dios, y allí está sobre su lecho clamando: “Pero ¿qué si tan sólo yo me hubiera puesto de pie allá esta noche en la iglesia? Estoy tan turbado ahora; no sé qué hacer”. Póngase de pie ahora, amigo mío; venga a la fuente. Dios le dará misericordia.

50 Ahora, con nuestros rostros inclinados, oremos, cada uno en su propia manera, Uds. que están de pie.
Señor, reverentemente, y quietamente, y silenciosamente, venimos humildemente a Ti, sabiendo que no hay en nosotros ninguna cosa buena. No hay nada bueno en nosotros en lo absoluto. Estamos del todo contaminados. Pues nacimos en pecado, fuimos formados en iniquidad, vinimos a este mundo hablando mentiras. Y por naturaleza somos pecadores, y necesitamos Tu gracia, Señor, y Tu misericordia, y Tu santidad; pues no tenemos ninguna dentro de nosotros mismos. Y nuestras iglesias ni nuestros credos pueden jamás escondernos; eso es únicamente hojas de higuera lo cual fue rechazado en el principio y también será rechazado al final.

51 Pero estamos volviendo nuestros pies a Tus testimonios, a Tu Palabra; y estamos confesando nuestras faltas y nuestros pecados y pidiendo por Tu perdón. Cual fuere nuestra mancha, Señor, que la fuente la cual aquel ladrón se gozó en ver, que ella lave todos nuestros pecados. Concédelo, Señor. Que salgamos de este edificio esta noche como bebés recién nacidos—frescos y limpios. Y si Tú hubieres de llamarnos de esta tierra esta noche, sentimos que estaríamos listos para irnos, pues nuestros pies se han vuelto hacia Tus testimonios. Nosotros estábamos perdidos, así como yo lo estaba en el bosque, Señor, y cuánto se gozó mi corazón al ver esa torre aquel día. Y nuestros corazones se regocijan esta noche al ver la torre del Calvario, donde sabemos que hay seguridad, y—y allí es donde vienen los perdidos y son hallados y dirigidos a casa.

52 Bendice a estos amados, a estos hombres, estas mujeres, jóvenes y jovencitas que están de pie, confesando sus delitos. Está escrito en la Palabra: “El que a Mí viene, no le echo fuera”. Y ellos han estado pensando en ellos. Y como lo fue David, ellos pudieran ser tan culpables de otras cosas como David lo fue al tomar la esposa de Urías, pero Tú lo escuchaste. Tú escuchaste la oración de David y Tú—aunque lo hiciste cosechar lo que había sembrado, pero él todavía era Tu siervo; Tú lo perdonaste porque él se volvió a Tí.

53 Ellos nunca se apartaron de la Iglesia esta noche como Judas, sino más bien vinieron a la cruz. Ellos no van a tratar de opacar esto bebiendo; ellos—ellos van a orar para sacarlo. Ellos van hacer como Jacob; van a clamar hasta que el Ángel de Dios los bendiga y les quite todo el pecado y vergüenza. Y yo creo que Tú lo harás ahora mismo, Señor, pues Tú lo prometiste. Nosotros lo creemos en el Nombre del Señor Jesús.

54 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, voy a pedirles a Uds. que están de pie, que se han parado, los que sienten que Uds. han vuelto sus pies hacia Dios en esta noche, levanten sus manos a Él. Y yo le estoy mostrando a Él: “Señor, yo he vuelto mis pies”. Dios les bendiga. Cien por ciento volvió sus pies hacia los testimonios de Dios. Él lo hará. Él quitará todo pecado y le dará paz y santificación, cosas que el mundo no puede hacer.

55 Ahora, la audiencia puede levantar sus rostros y mirar a los hombres y mujeres que están parados al lado suyo. Quiero que cuando ellos se sienten, estrechen sus manos: “Dios le bendiga”, y les den la bienvenida al compañerismo de Jesucristo. Aquellos que estaban de pie, al sentarse, permitan que los cristianos a su alrededor les digan: “Dios le bendiga, hermano y hermana”. Si había algo mal, y sienten ahora que se ha ido, Dios sea misericordioso con Uds. Amén.

56 ¿Hay alguno enfermo entre Uds.? Levanten la mano. Ahora, pongan sus manos los unos sobre los otros que tengan la enfermedad. Como dije anoche, yo he estado… yo he orado. Yo—yo quiero ésta sola cosa en mi vida: que cuando yo—cuando yo oro—yo—yo quiero creer que voy a recibir lo que pido.
Un hermanito muy fino que pertenece a las Asambleas de Dios en Louisville, Kentucky, el hermano Rogers… Uds. gente de las Asambleas de Dios, Uds. lo ven a él en su—su libro de—de su ministro, sea como le llamen. Él es un hombrecito muy fino. Él estuvo en mi estudio hace como tres días, y estábamos orando. Y él dijo: “Hermano Branham, ¿piensa Ud. que tendremos un avivamiento en Louisville?”

57 Yo dije: “Espero que sí”. Y él se volteó para mirarme. Yo dije: “Hermano Rogers, yo me encontré con Dios el otro día en aquella cueva. Yo no puedo decir que pienso que sí lo tendremos, porque pienso que no. Pero hay una cosa sobre la cual puedo ser honesto; yo espero que así sea”.
Yo verdaderamente espero que sí. Pero decir que lo pienso, yo no puedo pensarlo, yo—yo soy neutral. A mí—a mí me gustaría verlo, pero yo no sé si lo habrá o no. Nosotros queremos escudriñar nuestras vidas para ver si hay alguna cosa inmunda en ella. Y si nuestros corazones no nos reprenden, entonces pidan; Uds. pueden recibir lo que pidan. Yo voy a pedir por la sanidad de Uds. Yo quiero que Uds. pidan por su sanidad, y pidan también por la sanidad de la gente que está sentada al lado suyo. Dios sanará a la gente.

58 Oremos ahora. Señor, de igual manera como Tú fuiste herido por nuestras rebeliones, en Tus testimonios está escrito: “Por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Hay aquellos que están enfermos físicamente que no te pueden servir correctamente debido a que están enfermos y se sienten mal. Ellos se han esforzado y vinieron a la iglesia, y están sentados en esta convención escuchando al ministro, Tu Siervo, hablando. Ellos están en miseria y dolor. Dios, concede que esto lo resuelva ahora mismo, que sus corazones se vuelvan a Tu testimonio. “Yo Soy Jehová el que sana todas tus dolencias. Y Todo es posible para el que cree”. Y sin ninguna reprensión en nuestros corazones, nosotros ahora creemos en Tí, que Tú nos sanarás y quitarás de nosotros Toda nuestra enfermedad. Pedimos esto en el Nombre de Jesús, y así será. Amén.

59 Hay cartas aquí, Señor, y pequeñas tarjetas y telas que representan a enfermos y afligidos. Y somos enseñados que ellos llevaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos o delantales. Y sabemos que nosotros no somos San Pablo, pero Tú todavía eres Dios. Permite que así sea, Señor, que cuando estos pañuelos toquen a los enfermos, que el enemigo los suelte y que ellos sean sanados. Pues nosotros estamos siguiendo los testimonios de Dios, los testimonios de Su Biblia, y creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien nos limpió de toda injusticia, y nos da el Espíritu Santo, y sanidad Divina ahora mismo. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Mensaje extraido de Messagehub