S.66 51-0728  Tres Testigos 

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OBRAS DEL MENSAJE

Tres Testigos

Erie, Pennsylvania, E.U.A.

51-0728

1 Gracias Hermano Baxter. Buenas tardes amigos. Muy feliz de estar aquí esta tarde para representar de nuevo al Señor Jesús. Quiero felicitarlo por ese canto, mientras iba subiendo, a medida que lo estaba cantando. Mi hijo subió hasta arriba de los escalones y bajó de nuevo, dijo: ¿Escuchaste eso?“. Ese fue un canto muy hermoso. Yo siempre he dicho: ”Me gusta tanto cantar, cuando lleguen al cielo, y cuando canten… donde estén cantando, allí estaré“. Me gusta escucharlo.
Yo solía decirle a mi gente en mi iglesia, decía, allá en el… Creo que yo tenía una cosita mística que les estaba diciendo, dije: “El río de la Vida viene bajando desde el Trono de Dios, hace una curva por aquí abajo”, dije: “Por este lado de la colina el gran coro angelical, grandes cantantes de todas las edades están cantando allí día y noche”. Yo dije: “Por este otro lado hay un arbolito, y yo estaré sentado debajo del arbolito escuchando cuando quieran encontrarme”. Solo estaba, solo algo que le decía a mi iglesia. Si acaso va a ser de esa manera o no, no lo sé, sea como sea, será glorioso mientras Jesús esté allá; será… será glorioso.

2 Me estaba diciendo el hermano que mañana en la tarde, voy a hablar a las dos y media, creo que mañana en la tarde. Y luego mañana en la noche es el cierre de nuestro servicio. Confiamos que será algo grande para todos Uds., que Dios les ayude y bendiga a cada uno. Y yo simplemente sé que Él lo hará. Estoy confiando en Él. Recuerden, esta es una de mis últimas reuniones en Estados Unidos. Y por tanto solo estoy creyendo en Dios, que va a ser algo grande.
Y la primera vez que tuve un servicio aquí en Pennsylvania, me encontré con unos amigos esta mañana que me estaban contando sobre el Hermano Roberts, otro hermano que ora por los enfermos. Me recuerdo que él estaba en la línea, en la línea lateral; observó el trabajo. Él vino a mí, dijo: “Hermano Branham: ”¿Cree Ud. que Dios hará eso por mí?“.
Yo dije: “¿Qué quiere decir, Hermano Roberts?”.
Él dijo: “Responder la oración”.
Le dije: “Él lo hará para cualquiera”. Eso es correcto.

3 Y luego el Hermano Osborn ha estado aquí. Muchos de Uds. Conocen al Hermano Osborn, simplemente amo a ese muchacho. Él estuvo en mi reunión la noche allá en, creo que en Portland, Oregón, cuando ese maniático corrió a la plataforma, un hombre de aproximadamente trescientas libras [136 Kg. Trad.], acababa de salir de la institución para dementes. Él simplemente odiaba a los predicadores. Había golpeado a un hombre un día antes. Lo estaban buscando, la ley. Le quebró la clavícula, su mandíbula, y lo dejó inconsciente en la calle. Y él esquivó la ley, y luego entró. Había cinco mil quinientos allí esa noche. Y yo solo caminé hacia la plataforma, y estaba parado allí hablando sobre creer. Y de repente alguien vino corriendo por la plataforma, corriendo a la plataforma; estaban unos trescientos ministros sentados atrás y todos ellos conocían al hombre. Y él traía puesto un traje gris, un hombre gigantesco. Y él vino corriendo, pisando fuerte de esa manera, muy a prisa. Y yo podía detectar que había algo mal. Pero nunca…
Usted sabe lo primero es la Palabra de Dios; eso es primero. Es cuando todo debe estar reverente, cuando esa Palabra de Dios está saliendo. Y luego él corrió a la plataforma; dijo: “Tú hipócrita”, dijo: “Tú, serpiente en la grama”. Él dijo: “Te voy a enseñar qué tan hombre de Dios eres”, dijo: “Voy a quebrar todos los huesos de tu cuerpo”.

4 Y miré alrededor para verlo, y vi que estaba endemoniado. Y acababa de guiar a dos pequeños policías a Cristo, fue en la sala de espera, en el camerino. Y rápidamente, ellos se apresuraron a la plataforma, yo les hice señas. No era un asunto de carne y sangre; era entre un poder espiritual. Y yo solo seguí adelante con el… comencé con el mensaje, y los ministros, trescientos de ellos, empezaron a retroceder. El Hermano Baxter estaba presente, sentado allí. Lo acababa de conocer. Muchos ministros me imagino, que todos Uds. conocen. Y el Doctor Wyatt, ¿se acuerdan de él? Él está… estaba allí. Y Booth, el Hermano Booth-Clibborn, Ud. se acuerda que él estaba allí, y muchos de ellos que son de alrededor de Portland, Ore… el área.
Y oh, qué tipo era ese. Él se dio la vuelta, dijo: “Tú hipócrita”, dijo: “Tú engañador”, dijo: “Te paras aquí y actúas así ante esas personas y te haces pasar por un hombre enviado de Dios”. Dijo: “Te mostraré qué tan enviado eres”, dijo: “Voy a quebrar todos los huesos de tu cuerpo frágil esta noche”.

5 Bueno, físicamente hablando, él ciertamente era capaz de hacerlo. Y él pesaba casi trescientas libras me supongo, [136 Kg. Trad.], de unos seis pies y dos pulgadas [1.80 m. Trad.], y brazos como así. Y sus ojos estaban fijos, y sus dientes apretados. Yo solo seguí hablando. Y él se me acercó a prisa, corrió hacia mí, dijo: “Voy a quebrar todos los huesos en tu cuerpo”.
Y me di vuelta para mirarlo… Ahora, mejor asegúrese de saber de qué está hablando en esos momentos. Allí no tiene oportunidad de, de engañarse a sí mismo; mejor deje que Dios haga las cosas a Su manera. Así que entonces yo… Él me dijo; Él me dijo que al enviarme, Él me cuidaría; así que depende de Él hacerlo. ¿Se dan cuenta? Yo solo… Ahora, yo… Y Él lo hará, cada batalla.
Entonces me di vuelta hacia él; solo me quedé allí unos momentos, solo uno o dos segundos, y él me volvió a llamar una serpiente en la grama, un hipócrita. Y yo nunca dije nada, solo lo miré de nuevo, él dijo: “Está noche voy a quebrar todos los huesos de tu cuerpo”. Y él dijo: [El Hermano Branham ejemplifica el escupir] me escupió directamente a la cara, de esa manera. Y yo comencé a decir algo. “Yo no haría eso amigos”, iba a decir eso. En lugar de eso, el Ángel del Señor bajó arremolinando y dijo: “Esta noche caerás a mis pies; te inclinarás ante el nombre del Señor Jesucristo”.

6 Ahora, ese no era yo, ese era Dios. Así que ambos hicieron sus profecías. Ambos hicieron sus retos, ambos espíritus. Ahora, quién estaba correcto era lo que seguía. Él dijo: “Te voy a mostrar qué tanto caeré a tus pies”. Y corrió para enfrente de esa manera e hizo para atrás su gran puño. Y todos estaban simplemente absortos. Por supuesto con todos esos demonios que estaban allí, esa era su legión. Y estoy seguro que le estoy hablando a gente espiritual. Esas eran legiones; todas entraron en este individuo. Como Goliat en el día de antaño. Y él estaba, oh, hizo un desafío audaz, y él se apresuró hacia adelante, dijo: “Veré a los pies de quien voy a caer”. E hizo su gran puño para atrás de esa manera.
Yo dije: “Satanás, sal del hombre”.
Y cuando lo hizo él se fue… Él pegó un grito fuerte, alzó las manos, sus ojos se le saltaron de esa manera, y cayó alrededor al punto que los policías tuvieron que jalarlo de mis pies donde me tenía aprisionado contra el piso.
Ellos dijeron: “¿Estará muerto el hombre?
Yo dije: “No”.
“Bueno”, dijo: “¿Está sanado?”.
Yo dije: “No. Es solo Dios mostrando Su poder para hacer que ese demonio se incline a Él”. Eso era todo, ¿ven? Dije: “Él no está muerto”.

7 ¿Cuántos lo han leído en el libro? Oh, muchos de Uds. tienen mi libro, la narración de ello. Y es… En esos libros desearía que tuviéramos más, pero no los tenemos, Uds. solo pídanlos a la oficina, y enseguida tendremos diez mil otra vez.
Y el Hermano Osborn, su esposa estaba sentada allí esa noche. Así que el Hermano Osborn, él dijo, se encerró en una habitación y clavó la puerta. Él dijo: “Señor, si Tú todavía eres Dios de esa manera, me puedes ayudar a mí también”, el pequeñito.
Y luego unas semanas después de eso vino conduciendo, él y su esposa a nuestro hogar; él dijo: “Hermano Branham, ¿piensa que Dios me bendecirá si yo oro por los enfermos?”.
Le respondí: “Él bendecirá a cualquiera que ore por los enfermos”.
Él dijo: “Bueno, aquí voy”.
Le dije: “Dios sea con usted, hermano”.

8 Y él sí que ha hecho un gran trabajo para nuestro Señor. Un hermano muy humilde, dulce, y yo le amo. Y entiendo que él está de nuevo ahora en los Estados Unidos. Ha ido mucho al extranjero con el… allá a las islas y ha hecho un gran trabajo para nuestro Señor. Y si alguna vez está cerca, pues, Uds.…. yo… les diré, él es un buen hermano; y solo vayan a escucharlo; él está bien. Él es muy sincero, y eso es lo que se requiere.
Y recuerdo que me escabullí a una de sus reuniones en una ocasión; él ni siquiera sabía que yo estaba allí. Él dijo: “Ahora, ustedes que van a venir en la línea de oración”, dijo: “Yo no soy el Hermano Branham”, dijo: “No me pregunten lo que está mal con Uds.; yo no sé”, él dijo: “Pero sé que la Palabra dice que Él los va a sanar”. Y él ni siquiera sabía que yo estaba allí, y nunca supo que estaba allí. Yo acababa de llegar en un vuelo, y me senté en la parte de atrás del edificio, salí esa noche. Así que él nunca supo que estaba allí, pero…
Eso es lo que me gusta, la sinceridad ¿Ven?, sinceridad. Y a los hermanos que están aquí, Dios bendecirá a cada uno de Uds., en sus iglesias. Ustedes no tienen que tener campañas de sanidad, pero Dios los bendecirá en su iglesia, si oran por los enfermos, cada uno de Uds., seguro.

9 Ahora, en cuanto a un discernimiento espiritual como ese; hay nueve dones espirituales en la iglesia que —que tal vez esté obrando uno esta noche y otro la siguiente, pero hay… Digo esto con reverencia: Dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Esta hará… Habrá… Hay un don en la iglesia de discernimiento; eso es verdad. ¿Lo ve? Pero un don profético es ordenado desde antes de la fundación del mundo para que aparezca. Que no estará hasta que yo muera; se irá de mí a alguien más. ¿Lo ven? Pero eso… Pero ahora eso no le quita el valor, el Espíritu Santo que está aquí para hacer cualquier cosa que Ud. quiera que Él haga. Eso es correcto. Y cada hermano en el… Cada persona tiene el derecho de orar por los enfermos que creen en la oración por los enfermos. Eso es verdad.
Ahora, si se fijan en las esferas Pentecostales, y en las esferas de todas las religiones, se supone que hay en el cuerpo de Cristo, nueve dones espirituales. ¿Creen Uds. eso? Ahora, eso es… Ahora, si se fijan, Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, Cristo Jesús.

10 Ahora, hay un cuerpo; y en este cuerpo somos bautizados por el Espíritu Santo dentro de este cuerpo y para ser participantes de Dios y de la Vida Eterna, por medio del don de Dios, es cual es dado por Dios gratuitamente a: “Todo aquel que quiera, que venga”. Ahora, eso nos pone en el cuerpo. Y cuando estamos en el cuerpo, en ese cuerpo hay nueve dones espirituales operando. ¿Ven? Y vendrá sobre uno.
Ahora aquí… Será mejor que deje este tema en paz. Veamos, no vine aquí para enseñar; vine aquí para hablar, para orar por los enfermos. Podría estar un poco en contra de su enseñanza teológica. ¿Lo ven? Pero de todos modos, Dios sea con Uds., y les ayude, y les bendiga es mi oración. Muy bien.

11 Ahora, ¿le aman a Él? Él simplemente es tan maravilloso. Oh, hermano, Él los ama a todos ustedes. Y estoy seguro que Uds. le aman a Él. Porque hay un gran compañerismo del Espíritu aquí esta noche. Y es una pena que tengamos que irnos mañana. Ojalá nos pudiéramos quedar un mes y ver lo que sucedería. ¿Ven? Hasta que nosotros solo… Al principio, todo es nuevo, y luego se estabiliza, parece que se necesitan dos o tres noches para tomar los poderes del enemigo, usted sabe…
Los Cristianos entran algunas veces, y piensan: “Bueno, yo solo tengo que verlo, eso es todo”. Y luego a la siguiente noche se están cuestionando: “Bueno, ¿cómo se llevaría a cabo eso?”. Y para la tercera o cuarta noche están listos para decir: “Bueno, Señor, aquí estoy”. Bueno… Y en ese momento, entonces es tiempo de que yo me vaya. Pero cuando regrese del África, si el buen Dios lo permite, no pretendo tener más de estas prisas, y empujones, y un puñado de camisas y tomar un avión. Voy a ir a donde el Señor me diga y quedarme allí hasta que Él me diga que me vaya. Si me tengo que quedar afuera en la esquina de una calle o conseguir un campo de algún campesino, solo nos quedaremos allí hasta que el Señor diga que es tiempo de partir.

12 Si Él me puede mostrar lo que está mal en la vida de la gente, me puede mostrar a dónde ir, y qué hacer, y qué tanto quedarme. Y sin embargo he estado tan atado. Me metí en un… Bueno, al principio cuando dejé la Iglesia Bautista para ser interdenominacional para ayudar a juntar a los hermanos, para hacer todo lo que yo podía hacer, ¿ven? Yo creo que todos somos hermanos en Cristo. Y no creo que deberíamos estar separados. Está bien tener diferentes iglesias, pequeñas creencias propias, pero eso… esa no es la parte fundamental. La cuestión de eso es: Nosotros somos hermanos (¿Ven?); estamos juntos. Todos nacemos en un cuerpo.
Ahora, yo he tenido… he tenido, tuve nueve hermanos, dos de ellos han partido. Y ninguno de los nueve se parece a mí, o que probablemente se comporte como yo, pero son mis hermanos. Y por tanto, hablando de la familia, todos somos Branham, porque nacimos en la familia Branham. Y todos somos hermanos cuando nacemos en Cristo. Y creo que pronto, pues, el Señor me permitirá tener una salida donde pueda ser libre. El hermano Baxter y yo lo hemos hablado.

13 Y yo empecé, y nosotros, yo organicé un pequeño periódico llamado: “La Voz de la Sanidad”. Ellos todavía lo tienen aquí. Bueno, me di cuenta que en eso entonces hay mucho de finanzas y cosas atadas a eso. Y yo me lavé las manos de esa cosa hace mucho tiempo. Entonces la “Voz de Sanidad” no es mi periódico. No tengo nada que ver con eso, en lo absoluto. Eso le pertenece al Hermano Lindsay, en Shreveport, Louisiana.
Y vine a darme cuenta, me metí en eso, y pensé que me estaba saliendo de las organizaciones, y me metí en una. Entonces, todavía estaba casi organizado hasta con cada uno de ellos allí, y así que yo solo… Yo pertenezco a mi… solo al Señor Jesús. Y luego puedo venir, ir a donde yo quiera. Y lo que sea que Él me guíe a hacer, puedo estar libre.
Hermano Ro… ¿Cuántos reciben esa “Voz de Sanidad? Veamos sus manos. Es un pequeño periódico muy encantador. ¿Cuántos reciben el de ”Aguas de Sanidad“ del Hermano Roberts? Ese es otro excelente periódico. Y creo que, ¿acaso el Hermano Osborn no tiene uno llamado ”La Voz del Calvario“? ¿O no es algo como eso, algo como ”La Voz del Calvario“?. O algo… Él me lo mandó. Creo que solo lo imprime de vez en cuando; él tiene un trimestral o algo así. Son muy buenos periódicos, y que Dios los prospere. Creo que en la Escritura dice que ellos publicarán de Sus obras, o algo; así que está bien. Para esos hombres que tienen educación, y son capaces de seguir adelante y hacer eso, pues, yo soy… Eso es bueno. Pero con respecto a mí, no soy elegible para hacer eso. Tengo una educación muy pobre: la escuela primaria, el séptimo grado, en eso. Aunque Uds. saben eso sin que yo se los diga.

14 No hace mucho yo estaba en Fort Wayne, por aquí, y acababa de terminar el servicio, y regresé por atrás. Y había estado una niñita que había sido sanada allí que era ciega. ¿Cuántos reciben la…? ¿Cuántos lo vieron aquí en “Nosotros La Gente”, en el libro “Nosotros La Gente”? ¿Vieron el artículo que estaba allí? Es un libro internacional, y se… y es una publicación muy difundida, y va a todo el mundo, se traduce a muchos diferentes idiomas. Y mi artículo estaba allí en la sección religiosa. Y entonces estaba…
¿Cuántos reciben el periódico de las Asambleas de Dios que…? ¿Cuál? “Heraldo Pentecostal”. ¿Es ese o es…? “Evangelio, Evangelio Pentecostal”, ¿cuántos reciben ese? ¿Vieron el artículo allí, de la niñita de Fort Wayne? Bueno, fue justo después de eso que pasó.

15 Yo estaba detrás de las cortinas, un hombre estaba allí atrás, creo, que tenía más educación de la que sabía qué hacer con ella. Él sí que me estaba dando duro. Él dijo: “Hermano Branham, la mera idea, Ud. usó la gramática más mala”.
Yo dije: “Lo sé”.
Y él dijo; dijo: “Pues, su gramática es terrible. Y al pararse ante las multitudes como lo hace usted”. Y dijo: “Su gramática es tan terrible”.
“Sí, señor”, dije: “Yo sé eso”. Dije: “Nací en una familia pobre, y tuve que trabajar toda mi vida”. Dije: “No tuve oportunidad…”.
Él dijo: “Oh, es no es excusa ahora; Ud. es un hombre”.
Yo dije: “Bueno, eso es correcto, hermano”. Y dije: “Pero cuando llegué a ser un hombre”, dije: “El Señor me llamó en esta obra, y solo… Tengo que pasar todo mi tiempo orando por las personas enfermas”, yo dije.
Él dijo: “Oh, no hay excusa para eso”. Dijo: “Pues, lo escuché”, dijo: “es una pena la palabra que Ud. usó”. Dijo: “Corríjase ahora”. Dijo: “Lo escuché decir allá esta noche: Todos Uds. pasen por este pólpito”. Y dijo: “Pues, eso es terrible, Hermano Branham”.
Yo dije: “Sí, señor, me imagino que eso es cierto”.
Él dijo: “Ahora, esa gente lo apreciaría más si Ud. dijera púlpito en lugar de pólpito”. Él como que me dio un puñetazo un poco duro, usted sabe.
Y yo dije: “Hermano, mire, yo lo amo”, dije: “pienso que Ud. es un hombre maravilloso, pero a esa gente allá no le importa si digo púlpito o pólpito, ellos quieren que yo viva la clase correcta de vida y produzca lo que estoy hablando”. Dije: “Eso es lo que estoy…”. Y dije: “Entonces ellos…”. [La audiencia aplaude]. Gracias, gracias. Eso… Creo que eso es correcto. Ahora, no estoy tratando de apoyar mi ignorancia, pero es…
Amigos, Uds. no tienen que tener una gran educación para conocer a Dios, ¿ven? Francamente, la educación ha sido uno de los peores impedimentos que el Evangelio de Cristo ha tenido. Digo esto con respeto y reverencia. Eso es correcto, el mayor impedimento.

16 En el Jardín del Edén había dos árboles, uno de ellos era el del conocimiento. Y el otro era el Árbol de la Vida. Y cuando el hombre dejó el Árbol de la Vida y le dio la primera mordida al árbol del conocimiento, él se separó a sí mismo de Dios. Y ahora el mordió la pólvora, se destruye a sí mismo. Le dio una mordida a la electricidad, sacando el carbón de la tierra, donde debajo de él hay ocho mil millas de volcán en llamas, y estos…
Ahora, él mismo ha mordido el automóvil, mata a más gente que todas las guerras. Él se consiguió una bomba de hidrogeno ahora; me pregunto qué va a hacer con eso. Él sigue mordiendo del árbol del conocimiento. Y cada vez que muerde, simplemente se separa a sí mismo, se destruye a sí mismo.
Y a Dios no se le conoce por conocimiento, a Dios se le conoce por fe; por fe, Ud. cree. No trate de entenderlo, solo crea. Y de esa manera se conoce a Dios. Dios les bendiga.

17 Ahora, ¿podemos inclinar nuestros rostros? Padre Celestial, solo pararse en esta plataforma y hablar estas cuantas palabras sin… solo de manera informal, te damos las gracias por ello, de tener la oportunidad para decir, expresarle nuestros pensamientos a la gente y escucharlos responder. Le hace bien a mi corazón saber eso, Padre. Que estas personas queridas que están aquí son Tus hijos, y estamos reunidos en el Nombre de Tu Hijo, que prometió que “Si dos o tres se reúnen, Yo estaré en medio de ellos”. Nosotros estamos aquí.
Y solo en unos momentos ahora, vamos a darle vuelta a las páginas de este querido libro antiguo llamado la Biblia. Voy a leer de él, Señor, algunos extractos de los días pasados. Y te pido, Padre, que nos lo manifiestes esta noche. Y cuando salgamos del edificio esta noche y comencemos a ir por las calles hacia nuestros diferentes lugares, que digamos en nuestros corazones: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, porque el Cristo resucitado estaba allí con nosotros?”.
Que muchos de estos enfermos, sentimos la gran presión en este momento, jalando de los que yacen allí muriendo. Algunos no pueden vivir mucho tiempo; tienen problema cardiaco y cáncer, tuberculosis, y muchas otras enfermedades que rápidamente les quitarán la vida, si Tú no los dejas tener suficiente fe esta noche para aceptar la manera provista que hiciste por ellos. Dios, que los Ángeles desciendan esta noche, y se paren al lado de cada paciente en el edificio. Escúchame, Padre.

18 Y si Tu siervo humilde ha hallado gracia delante de Ti, entonces responde mi oración. Y que esta sea la noche de las noches, Señor, este sábado por la noche justo antes del alba del sábado. Dios, concede eso ahora, que esta noche, que los Ángeles, legiones de ellos desciendan a este edificio. Que todo pensamiento desagradable, todo lo que no es de fe sea rechazado. Y que pueda haber tal respuesta y combustión de fe, al punto que los paralíticos se levanten de sus sillas, que cada cáncer sea sanado, cada tuberculosis, cada problema cardíaco. Y que la gloria de Dios llene tanto al edificio, que será igual a los días antiguos, cuando Salomón dedicó el templo, y el Espíritu Santo entró, o el fuego y se asentó sobre el altar. Que el gran Ángel de Dios, quien ha guiado a Tu siervo, ahora extienda Sus alas sobre este edificio aquí. Y que las gotas de rocío de misericordia y poderes sanadores de Dios, goteen sobre cada alma, hasta que la fe vaya, sobrepasando toda duda, arriba a las esferas más allá de esto…
Dios, despiértanos de este sueño atado al sentido en el cual estamos; que podamos ir más allá de esta esfera, subir a esto… al lugar donde todas las cosas son posibles, y allí echar mano de la Vida Eterna y la sanidad Divina, y esta noche salgamos de aquí victoriosos en Cristo Jesús. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

19 Ahora, mientras abro esta bendita Palabra antigua; simplemente significa tanto para mí. Deseo leer varias citas diferentes de nuestro Señor. Quiero leer primero a nuestro Señor hablando del Suyo, y una vindicación, Dios hablando de Su Hijo, se encuentra en San Juan el capítulo 4, comenzando con el versículo 14. Jesús en Su conversación en el pozo:
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eternal… vida eterna… (Discúlpenme).
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
Y en el libro de San Juan el capítulo uno, comenzando con el versículo 42, leemos esto:
El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.
Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
Y en el capítulo 5 y el versículo 36, Dios hablando de Su Hijo primero, vindicando Sus afirmaciones. El siguiente fue Juan hablando de Él. Ahora. El Hijo habla de Sí Mismo, en el versículo 36 del capítulo 5.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.

20 Esos son tres testigos, Juan hablando, Dios hablando por Él, y Él hablando de Sí Mismo, tres testigos que Él era enviado de Dios para cumplir las obras de Dios. Y ahora, Él es el mismo hoy. Y está escrito que en este día, las cosas que ahora vemos y escuchamos, debían estar aquí. Y todo es para cumplir lo que el Señor ha dicho. Todas las Escrituras son dadas por inspiración. Y es el cumplimiento que tiene que venir rápidamente a medida que el tiempo se acerca.
Quién hubiera pensado, hace unos años, su tatarabuelo, cuando conoció a su vecino, y dijo: “Tú sabes, está escrito en la Biblia que vendrá un tiempo cuando los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; correrán como relámpagos”.
Pues, tal vez su vecino crítico dijo: “Bueno, Juan está solo un poquito mal de su mente. Ha leído demasiado la Biblia”.
Pero sus nietos están conduciendo una de esas cosas esta noche. Miren, cuando Dios habla, es para siempre —se establece para siempre en el cielo. Entonces eso tiene que suceder. Y ahora Jesús vino, y Su sanidad fue para cumplir el ministerio de Elías y de todos los profetas desde la fundación del mundo. Él fue el cumplimiento de eso. La ley y los profetas hasta Juan, desde entonces el Reino de los cielos.

21 Ahora, esta noche, el Espíritu Santo está en Su iglesia para cumplir lo que el Nuevo Testamento dice que llegaría a suceder en los postreros días. Y Uds. ven a la gente en las calles y alrededor que critican y dicen: “Esas cosas no son correctas”. Solo siento lástima por ellos. Porque esa es la gente… tal vez… alguien tiene que estar de ese lado. Y recuerden, serán más que Uds., más de lo que somos nosotros. ¿Ven? En los últimos días vendrán burladores. Y la Biblia dice que vendrían en los postreros días y sería gente religiosa. Serían soberbios, amadores de placeres más que de Dios, arrebatados, y aborrecedores de lo bueno. Ellos les llaman un santo-rodador, todo lo que puedan decir solo para burlarse de ustedes. Santo-rodador, aborrecedores de lo bueno, teniendo apariencia de piedad, ellos van a la iglesia, a la Escuela Dominical, pero negarán la eficacia de ella. Ahora, eso no iba estar en aquel día; iba a estar en este día. El Espíritu habla expresamente que en los últimos tiempos, ese era el final como Él [Espacio en blanco en la cinta].

22 Aquí está lo que es, el espíritu anticristo no es un espíritu comunista. El espíritu anticristo es un espíritu religioso. He liberado mi alma; eso es lo que Dios estaba queriendo que hiciera, eso mismo. Amén.
Padre, te damos las gracias. Ahora, yo soy Tu siervo, y creo con todo mi corazón tan cierto como creo que estoy parado aquí con mi mano en Tu Palabra, que eso es lo que Tú querías que dijera. Y yo esperé, tropezando, hasta que Tú hablaste la Palabra. Ahora, te damos las gracias, Señor. Y oramos que Tú dejes que hombres y mujeres aquí esta noche, sean cuidadosos, caminen con cuidado. Porque sabemos que está escrito lo que pasaría en estos últimos días. Y, fiel en mi mente, ahora, viene de nuevo en el libro de Mateo, Jesús dijo: “Los dos espíritus serían tan parecidos que engañarían a los escogidos si fuere posible”.
Y Padre, sabemos que esas cosas están ahora. Y te damos las gracias, y que podamos tener esta advertencia en nuestro corazón de vigilar todo lo que hacemos. En el Nombre del Señor Jesús te agradecemos. Amén.

23 Ahora, anoche, y el Sr. Baxter me dijo que esta noche se irá solo un poquito temprano, yo quiero dar un testimonio. ¿Les estaré haciendo pasar un rato miserable si los retengo aquí el tiempo suficiente para dar un testimonio? Si es así, lo lamento mucho. Y solo tengo que esperar un rato mientras logro que la audiencia se calme, y luego es mucho más grandioso cuando empezamos a orar por los enfermos. Y solo estoy esperando en Dios para que haga algo maravilloso esta noche. Yo se lo he pedido. Esta tarde le pedí si podía hacerlo. Y le pedí si podía ayudar, y si Él lo haría una vez más…
Ahora, anoche fue la única noche que he visto que en realidad estaba llegando a ser una reunión de verdad. Pero hubo una verdadera llamarada espontánea de fe; la habitación delante de mí se iluminó. Y estuve inconsciente por bastante tiempo, hasta que me sacaron a la calle, y estaba lloviendo. Y mi muchachito seguía hablándome, y yo no le respondía, así que él simplemente abrió la ventana, y la lluvia sopló sobre mí y como que eso me hizo reaccionar.

24 Me ha tocado ver cuando he caminado por… Ellos me sacan a la calle, me pasean durante horas. ¿Ve? No es cuando uno está aquí arriba; no es cuando uno está aquí abajo; es estar entre los dos lugares lo que lo provoca. Al principio me era muy difícil entender eso. Tal vez estoy tomando mucho tiempo; él ya llegó a la plataforma. Muy bien, voy a terminar este testimonio, si es la voluntad del Señor, y una parte de ello, y luego mañana en la tarde trataré de tomar un poco más de eso.
Estaba hablando anoche de estar en Finlandia; quiero decir Inglaterra, yo creo, donde la… La señorita Florence Nightingale fue sanada; ¿no fue en eso donde me quedé? Es en nuestro viaje por Europa. Y nos fuimos de allí y tan pronto toqué el suelo del otro país, parecía que el Ángel del Señor difícilmente me dejaba día y noche. Sería constantemente…

25 Ahora, el Sr. Baxter aquí y todos ellos lo saben. Nos iríamos al centro; estaríamos sentados allí; yo diría: “Hermano Baxter, por el camino, van a salir dos mujeres; y vendrán de la esquina; estarán vestidas de esta manera; y preguntarán una cierta cosa. Y luego avanzaremos un poco más, y estará un hombre bajando de unas escaleras; él va a preguntar una cierta cosa. Habrá diferentes cosas que sucederán. Y Ud. simplemente pregúntele; nunca falla en ser exactamente de esa manera.
Y luego aquí recientemente en Cleveland, Ohio. ¿Me pregunto si hay alguien aquí que estuvo en la reunión en Cleveland? Bueno, maravilloso, ahora Uds. probablemente escucharon esto, solo una pequeña vindicación.

26 El domingo… Ahora, este es el sábado por la noche; ellos tienen que ir a la iglesia en la mañana, así que eso está bien. Atiendan en la mañana su puesto del deber. Y miren, a todos los pastores, si ellos ni siquiera cooperan con la reunión, y Uds. han estado asistiendo aquí; denles mi amor y mis saludos, ¿harían eso? Y díganles que desde mi corazón yo los amo, y confío que Dios simplemente bendiga su ministerio. Y tal vez ellos crezcan, y la iglesia de Uds. crezca y prospere. Y lleven buenas noticias a sus iglesias en la mañana por todas partes.
Y ustedes que son desconocidos que están aquí, vieron a los pastores aquí en la plataforma, por el estilo; vayan a sus iglesias mañana para la Escuela Dominical y pasen un tiempo glorioso, es mi bendición para ustedes.

27 Ahora, esto… En Cleveland fue un caso un tanto sobresaliente allí. Y muchas veces, sucede y cosas acontecen; yo no digo nada al respecto, y solo sigo adelante, y solo lo observo. Porque siento que algunas veces le digo demasiado a la gente de todos modos. Y luego, cuando estábamos en un almuerzo, y tal vez algunos de los ministros están presentes. Y ellos seguían diciéndome: “Hermano Branham, ¿cómo sabe esas cosas?”.
Yo dije: “Lo veo igual como lo estoy viendo a usted”.
Así que, hay… Y había un hombre allí; él puede estar sentado aquí esta noche. Él era un hombre rico; administra un lugar de parachoques donde hacen parachoques para carros. Y él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Usted con esa carpa tan pequeñita en aquel lugar de unas tres o cuatro mil personas, y el primer anillo o dos lo rodean, el resto de la gente se va”. Dijo: “Si viene al auditorio donde podría sentar a la gente…”. Cientos vienen cada noche y no pueden entrar. Cuando salen del trabajo y han cenado, pues, están allá, y no pueden entrar. Él dijo: “Le diré”, creo que cuesta alrededor de mil novecientos por una noche en el lugar. Él dijo: “Yo lo pagaré si Ud. solo viene y lo aprueba”.
Yo dije: “Hermano, si pagara por un año, yo no podría ir hasta que Dios me diga que vaya”. Y así que, yo dije: “En esto, aparte de ese itinerario, estoy obligado a mi hermano, un contrato escrito”, dije: “Hasta que eso termine, estoy obligado a ellos”.
Él dijo: “Bueno, tendrá dos o tres días extras”, dijo: “regrese por un día”.

28 Y esa mañana sentados allá en el desayuno, me hicieron varias preguntas. Creo que un ministro ucraniano me preguntó y dijo: “¿Cómo se ve eso?”.
Yo dije: “Bueno, por ejemplo ahora, estaré parado, mirando”, y dije: “Aquí…”.
¿Cuántos conocen al hermano Bowen de aquí abajo? El Hermano Bowen, estaba presente. Y no sé quién era el hermano con el que llegué; tenía un gran Cadillac azul. Y entonces me subí al carro, y conducimos hasta allá, y yo dije: “Ahora, esto es lo que va a suceder: para que puedan saber”, con estos ministros parados allí. Yo dije: “Ahora, yendo por la calle, vamos a… va a estar una dama cruzando la calle con dos niñas pequeñas con estos vestiditos a cuadros, con sus cabellitos, (¿Cómo le llaman a eso? Un recogido o lo que sea que era) arriba de esa manera atrás, usted sabe, y atado arriba”. Y alguno de estos peinados chistosos, no puedo decir nada, porque yo no tengo ninguno que arreglar. Así que, ellas se lo arreglan arriba. Yo dije: “Estarán dos niñas pequeñas, y estarán llevando a esas dos niñas”. Y así que ellos, yo dije: “Luego nos vamos a subir al carro, en lugar de regresarnos en el carro azul; nos vamos a subir en un carro de aspecto rojo. Y después, vamos a estar en la calle, y vamos a pasar a tres jovencitas con trajes largos. Y cuando eso suceda, entonces tengo luz verde y el permiso de Dios para regresar para el servicio”.

29 Bueno, aquí el Hermano Lindsay y todos nosotros, seguíamos así, el Hermano Bowen, varios de los ministros hablando, cuando las niñas pequeñas cruzaron la calle a tres cuadras de distancia del lugar donde estábamos desayunando, yo dije: “¿Las ven?”.
Y allí él dijo: “¡Oh, vaya!”.
Y nos fuimos para allá, y yo no sé qué, no supe, qué le sucedió al Cadillac, pero tuvimos que subirnos a otro carro. Era el carro del Hermano Bowen, y era un carro de aspecto rojo. Y salimos. Y Uds. saben que tienen una policía montada allí, y se suponía que debíamos girar a la izquierda saliendo del estacionamiento. En lugar de ir a la izquierda, el hermano Bowen, que creció allí en la ciudad, giró a la derecha, en sentido contrario, en una calle de un solo sentido. Y un policía grande irlandés allá en un caballo, oh, vaya. Él lo atrapó. Y quiero decir, él realmente se lo dijo. Todos estábamos sentados allí, y él dijo: “Bueno, tú eres de aquí de la ciudad”, dijo, “no tienes excusa”.
El Hermano Bowen dijo: “Eso es correcto, señor; eso es correcto”, y le estaba diciendo cuánto lo lamentaba. Él dijo: “Somos ministros”. A él no le importaba lo que éramos, él simplemente lo estaba despedazando. Y nos quedamos allí unos tres minutos, y ese policía solo empezó a despedazarlo.

30 Y justo entonces, viniendo de la esquina, cruzando la calle, venían las tres jovencitas con sus trajes. Tuvimos que; él tuvo que detenernos todo ese tiempo para que llegara a suceder, ¿ven? Cuando, ellas pasaron. Le golpeé con el codo al Hermano Bowen, dije: “Miren, hermanos, y allí están”.
Y todos dijeron: “¡Alabado sea el Señor! ¡Alabado sea el Señor!
Y ese policía dijo: “Ustedes, locos, váyanse de aquí”. Ja-ja-ja.
Entonces… Bueno, pensaron que estábamos locos, pero creo que San Pablo le dijo a Agripa, dijo: “Conforme a aquel Camino que llaman herejía, así adoro al Dios de nuestros padres”. Me alegra unirme con él esta noche, ¿Uds. no? Pero ese policía no sabía lo que ellos estaban… Ellos comenzaron a gritar, y hablando en lenguas, comportándose así; yo nunca había escuchado a semejante grupo. Porque allí venían las tres damas, jovencitas con eso para después de la cena, o lo que sea, alguna clase de disfraz, Ud. sabe. Ah “de la comida”, creo que así lo llaman aquí arriba, discúlpenme.
Allá abajo en el Sur, no logro desenredar eso. Cuando voy.

31 Cuando vengo para acá tienen la comida a las cinco de la tarde. Nosotros tenemos la comida a las doce en punto allá; esto es cena. Ellos llaman a eso… pienso que me hizo falta una comida durante el día si yo… Así que, de todos modos, lo que sea; está bien.
Y ellas pasaron con esos vestidos largos, y allí iban. Y yo dije: “Ahora, vamos a regresar”. Y esa vez, cuando regresamos, había hasta tres veces más de lo que había en la carpa allí esa noche. ¿Ven? Él simplemente lo aprobó.
Pero vean como Dios lo hará, cómo ese policía… Cómo, el Hermano Bowen vivía allí en la ciudad. ¿Cuántos han escuchado eso, a ellos testificando de la carpa esa noche? ¿Ustedes…? Allí está usted. Muy bien. Y es, ¿de casualidad está aquí el Hermano Bowen? Que… Posiblemente él esté aquí, algunos de esos ministros allí. Si está, pues, yo no lo sabría. Y de todos modos, eso es, esas cosas que simplemente suceden a diario.

32 Ahora, nosotros estábamos en Finlandia, o Inglaterra; volamos a Finlandia inmediatamente para comenzar. En Helsinki tuvimos una congregación maravillosa. Los finlandeses son tan encantadores y dulces. Y muchas veces, cuando pienso en lo pobres que son allá, y en lo mucho que tenemos los elegantes estadounidenses, deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos. Eso es correcto. Esa pobre gente…
Hay una mujer finlandesa que vino a la plataforma la otra noche. Y yo estaba tratando de mantenerme bajo la unción, pero cuando ella pasó dijo: “Jumalan rauhaa”, eso es “la paz de Dios sobre ti”.
Y le dije: “Kiitos”, a ella, significa “gracias”.

33 Y así que yo solo, entramos allí, y ellos no… Si Uds. mujeres estadounidenses tuvieran que vestirse de la manera que ellas se visten, con grandes faldas gruesas, botas grandes, que usan. Y todo lo que consiguen tienen que confiar en Dios por ello. Están allí justo en la frontera. Que es un campo de batalla. Y qué tristeza.
Y he visto… el otro día yo estaba en California, y una mujer estaba ordenando, pagó ocho dólares por un platillo de alguna u otra cosa, y algunas mujeres, y estaban picando, solo probando un poquito. Lo dejaron allí y pagaron ocho dólares por eso, y lo rastrillaron todo al bote de la basura. Yo pensé: “Muchos niñitos finlandeses esta noche, retorciendo las manitas sucias, y con sus ojitos, estarían felices de tener ese pedazo de pan que ellos rastrillaron al bote de la basura.

34 Usted sabe, no merecemos eso, el pueblo estadounidense. Ahora, yo soy un estadounidense por generación y generación. Hay un… Cuando estaba volando sobre Francia hace unas semanas, solo miré hacia abajo; pensé: “Hay muchos estadounidenses muertos a lo largo de allí, y muchos Branham tendidos a lo largo de allí que murieron por la causa. Y si llega mi turno, estaré listo para ir como ellos lo hacen”. Eso es correcto.
Pero oh, hermano, hermana, necesitamos una corrección aquí. Eso es correcto. No es el petirrojo que picotea al gusano… a la manzana lo que la daña, es el gusano en el corazón de la manzana lo que mata a la manzana. No es Rusia la que nos va a dañar; es nuestra propia degradación de nuestra moral entre nosotros, es lo que nos está matando. Las termitas han comido los cimientos de nuestra civilización.

35 Y sé que había muchos reunidos allá en el Messuhalli; con la capacidad de sentar a varios miles de personas, y yo tengo la fotografía del lugar donde estaban parados, creo, unas cuatro o seis cuadras, unas muy extensas, a las tres en punto de la tarde esperando, tratando de entrar al Messuhalli, cuando lo vaciaban y entraban otros diferentes.
Y de allí nos íbamos a ir a Kuopio. Y para captar este instante aquí, uno de ellos me viene a la mente, ahora, lo que sucedió. Dios, normalmente, en la habitación me muestra lo que va a suceder; yo se lo digo a las personas. Puede ser una o dos semanas; puede ser un mes, tal vez seis meses antes que llegue a suceder, tal vez solo unas horas. Y quizá reciba una llamada telefónica en minutos, y allí estará, la mismísima cosa que Él me mostró. Y tal vez la mujer esté sentada al teléfono; yo diría: ¿Acaso no trae puesto un vestido oscuro, o algo?“.
“Sí”.
“Un cierto y cierto…”.
“Sí”.
“¿Y usted vive en una casa, justo a lo largo de las paredes está una cierta cosa?”. Solo viéndolo desde la llamada telefónica, de esa manera. Y les digo: “El Señor la ha sanado”.

36 Y así que yo estaba, tuve una visión en Miami, Florida, y muchos de Uds. que están aquí esta noche probablemente lo tienen escrito en su Biblia. Y vi un terreno montañoso, y habían matado a un niñito en un accidente. Y él tenía unos ocho o diez años de edad; tenía un corte de pelo curioso, ojos cafés, carita gorda, y vestido muy pobremente. Y fue atropellado o algo; estaba completamente desfigurado. Y vi al Señor Jesús enviar a Su Ángel y devolverle la vida a ese niño.
Bueno, yo estaba en Miami, Florida, y le conté la visión a la gente, y dije: “Ahora, lo que hay que hacer es que lo escriban en su Biblia. ¿Cuántos recuerdan escucharme decir eso antes que pasara? ¿Tengo un testigo? Sí, miren por todo el edificio; eso está bien. Y yo dije: ”Escríbanlo en su Biblia, porque ASÍ DICE EL SEÑOR. Lo notarán y aparecerá en la Voz de la Sanidad“. ¿Recuerdan que dije eso? Aparecerá en Voz de la Sanidad, un niñito”, y yo describí su aspecto.

37 Aproximadamente tres noches de servicio, y me llevaron de regreso a la parte de atrás, dijeron: “Un niñito se ahogó por aquí, y el padre ha estado en su servicio, y no permitirá que la funeraria mueva al niñito hasta que Ud. venga y vea si ese era su hijo”.
Yo dije: “Estaré gustoso de ir”.
Y fui para allá, el pequeñito tenía unos cinco años de edad, y tenía el cabello muy negro, bien vestido, yo dije: “No, ese no es el chiquillo”. Yo dije: “Este niñito no se ahogó; fue un accidente”. Y ofrecí una oración por el consuelo de la familia y regresé.
Yo fui al Oeste y por todo Canadá, y abajo, y en cada reunión testifiqué. Estaba escrito en cientos y cientos de Biblias. Yo dije: “Ahora, tomen su pluma y escriban esto en la Biblia, que yo dije esto, para que cuando llegue a suceder Uds. lo sepan. Esa es la única visión”, dije: “Que tengo que no ha sucedido, pero sucederá”. Dije: “Dónde, cuándo, yo no lo sé, ¡pero así será! ASÍ DICE EL ESPÍRITU DE DIOS, por cuanto Él lo mostró y no puede fallar”. Y yo dije: “No es una impresión, era una visión, yo la vi; y va a ser exactamente de esa manera”.

38 Y así que nosotros… Y seguí adelante y testifiqué de eso, mucho tiempo, aproximadamente un año antes que llegara a suceder. Y subimos a Helsinki, de Helsinki a Kuopio; es una tierra un tanto cerca del sol de medianoche, y yo sé… A media noche, no estaba tan oscuro como acá. Y luego a lo largo de esta época del año, pues, el sol no se oculta para nada, solo baja y vuelve a subir. Y la gente aún era más pobre allí que la de Helsinki, pero tan encantadores como podían serlo.
Y en… Subimos en tren. Ahora, si de casualidad estuviera aquí en el edificio una persona finlandesa, mi querido amigo, y compañero Cristiano, no piensen que estoy degradando a su país; si nosotros los estadounidenses tuviéramos en nuestros corazones el amor de Dios que Uds. tienen de ese país, con las cosas que nosotros tenemos, estaríamos en… el Milenio casi se estaría llevando a cabo aquí. Eso es correcto. Pero nosotros tenemos abundancia; simplemente no confiamos. Solo lo dejamos pasar, y un tanto despreocupados, ni siquiera cruzamos la calle.

39 No piensen que en Finlandia… Ellos llegaron por decenas de miles, sin carros; ellos caminaron. Ellos tomaron un aventón. Los periódicos lo publicaron, con bultos en la espalda. Lisiados, se jalaban el uno al otro en ruedas, de cualquier manera que pudieran entrar. Un compañero se montó en una pequeña cosita vieja que traqueteaba de esa manera, creo, cuatro mil millas para llegar a la reunión. Y Dios lo sanó mientras estaba allí. Dios respetará la fe en todas partes que esté.
Y yo… Unas de esas cosas simplemente me parten por en medio, cuando pienso en eso. Y me acuerdo que nos subimos a ese pequeño tren, y nos dieron lo mejor que tenían. Y me subí en ese pequeño tren viejo, primera clase, y les cuento amigos, Uds. estadounidenses, es como el poni de hierro que tenían en los días primitivos. Ellos no tenían carbón para quemar; le pusieron madera en la yesca para quemar, para hacer su vapor. Y el Hermano Baxter dijo que: “tenía llantas cuadras”, estaba tan gordo, y la manera en la que lo hacían rodar y jalar durante la noche. Y ellos fueron… Oh, una gente pobrecita, y ellos solo… Pero estaban muy… Lo que tenían era tuyo; eran muy generosos.

40 Y cuando nos bajamos allá arriba, fuimos al auditorio para tener el servicio, oh, qué multitud de personas se reunieron, ¡qué cosa! Y me acuerdo que, al segundo día, hubo algunas sanidades maravillosas que ocurrieron y el Espíritu Santo… Aquí está la manera como funcionaba. Ahora, miren, todo tenía que ser traducido. La Sra. Isaacson era nuestra traductora, y la mejor que he visto en mi vida. El Hermano Baxter, tan rápido como él predica, ella lo iba siguiendo allí mismo en su sermón para traducirlo. Lo mejor que he conocido. Y ella me interpretaba a mí.
Y yo estaría allí parado, y el Espíritu vendría sobre mí, yo diría: “Aquí está una persona”. Ahora, si se fijan, siempre al hablarle a la gente, nunca los miro demasiado tiempo, porque cuando la unción está sobre eso acerca a la persona a uno. ¿Lo ven? Y siempre me mantengo mirando de un lado a otro lado. Yo miro a una persona y así lo capto, y les diría exactamente en dónde estuvieron, y lo que hicieron, y todo sobre su vida, y lo que estaba mal con ellos. Y yo estaría hablando en inglés, y ella estaría interpretando, y esa persona se levantaría y gritaría así. Exactamente. ¡Oh, Él es maravilloso!

41 Y me acuerdo que una noche al entrar, pues, subí una colina, en Kuopio, y veníamos bajando. Era un día de ayuno; yo ayuno mucho, porque se están celebrando las reuniones, hasta que me pongo muy débil, y luego tengo que comer un poquito. Pero porque este género no sale sino con oración y ayuno. Y no sé en qué momento esté género va a estar en la plataforma.
Así que entonces, yo estaba allá arriba y ellos estaban cantando: “En el Gólgota”, es un canto Ruso. Y dos o tres rusos estaban allá. Y esa gente… Permítanme dejar caer esto: Esos rusos me estarían siguiendo, y cuando yo pasaba ellos solo se detenían y las lágrimas correrían por sus mejillas de esa manera, cuando yo pasaba al lado de ellos. Ellos se ponían en posición de firmes, y yo me iría por detrás; ellos miran y solo lloran.

42 Mire hermano, no es el Cuarto Mandato, no es los Cuatro Grandes, la respuesta, Cristo es la respuesta. Ellos… Yo era un americano, ellos eran rusos; pero el amor de Cristo en nuestros corazones y nos amábamos el uno al otro. Allí estaban las embajadas con estos guardias y la Cortina de Hierro y demás, y los finlandeses y los rusos se encontraban atacándose mutuamente. Pero los Cristianos tenían sus brazos alrededor del otro, corazón a corazón.
¿Por qué no puede la gente ver eso? El dios de este mundo ha cegado sus ojos. Este es el reino del diablo. ¿Acaso no es ese un bocado grande? Pero es la verdad. Cada reino del mundo está controlado por el diablo. Cuando Jesús tome el control, el rey… Lean Apocalipsis. Miren, cuando Jesús fue llevado en el Espíritu… Sé que no captaron eso, así que mejor lo voy a explicar.

43 Cuando Satanás llevó a Jesús arriba a un monte alto, lo hizo que mirara a través de la corriente del tiempo y le mostró todo el mundo y sus reinos, y dijo: “Esos son míos”. ¿Es eso correcto?“. Y yo te los daré si postrado me adorares”. ¿Es eso correcto?
Jesús sabía que Él los iba a heredar de todos modos. Él dijo: “Apártate, Satanás”. Y luego en Apocalipsis, dice: “Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos profetas, porque los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Su Cristo”. Y mientras ellos estén controlados por Satanás, tienen esos pensamientos y poderes satánicos, ellos pelearán hasta que Jesús venga. Y un día habrá una Piedra cortada de la montaña sin manos, que hará pedazos estos reinos del mundo; y saldrá un reino de allí. ¡Aleluya! Estoy contento esta noche que soy un candidato de ese reino. Sí, señor. Y después no habrá más guerra; no habrá más guerra después de eso.

44 Y ahora aquellos que están en ese compañerismo de ese reino, no hay guerra entre ellos. Un capellán me dijo que cuando estuvo en un campo de concentración en Japón, dijo que estaba allá un día, y sabía… él pertenecía… él era un hermano de la santidad. Y dijo que sabía que probablemente moriría en ese campamento. Y se estaba poniendo tan hambriento y ellos no lo alimentaban, y un pan viejo con moho y cosa. Y dijo que caminó allá [Palabras inciertas] dejara salir. Luego levantó sus manos y dijo: “¡Aleluya, aleluya, aleluya!”. Y se arrodilló y dijo: “Oh, Dios, yo te he servido con todo mi corazón, ahora si Tú quieres llevarme a casa a la gloria de este lugar donde muero de hambre”, dijo: “Estoy listo para irme”.
Y él se levantó, y de casualidad se fijó que el pequeño japonés caminaba de esta manera, y siguió observando, y caminando así, el centinela pasando, y dijo que parecía que él quería verlo, así que solo se acercó, cuando pasó él dijo: “¿Tú Cristiano?”.
Él dijo: “Si”.
Él dijo: “Yo Cristiano también”.
Ahora, esos hermanos hubieran despedazado esa jaula y se hubieran abrazado, la guerra hubiera terminado. ¿Lo ve? Pero los reinos de este mundo están dominados por los reinos, por los poderes de Satanás, (¿Ven?); ellos van a pelear. Pero un día: “Yo Cristiano también”, seremos todos nosotros. Amén. Eso será maravilloso. Allí está la respuesta para todo.

45 Y allá arriba, yo bajé de la torre Kuopio, y cuando lo hice, estaban cantando allí arriba. Y un inglés de Inglaterra, un comprador, y él estaba tan borracho, y escuchó esa canción: “En el Gólgota”, y todas sus canciones están en tonos menores. Y cuando él bajó, pues, estaba llorando. Y nos acercamos a él y le hablamos; él podía hablar inglés; y lo guiamos a Cristo allí en la colina.
Y el Hermano Baxter y ellos dijeron: “Vamos ahora”, o no el Hermano Baxter; el Hermano Baxter no estaba ese día, el Hermano Lindsay. Y él dijo: “Ahora, venga, vamos a comer”. Había unos treinta ministros allá arriba.
Y yo dije: “No, yo no puedo comer; no quiero comer hasta después de las seis en punto”.
Nos sentamos; los escuché a ellos hablar y todo, a través del intérprete. Y le dije al Hermano Lindsay y al Hermano Moore al salir, yo dije: “Algo está a punto de suceder”. Dije: “Simplemente lo siento, que algo va a suceder”. Y yo dije: “No sé qué”.

46 Y nos subimos al taxi. Y ellos no tienen muchos taxis en Finlandia; la mayoría son conducidos por caballos. Así que bajábamos en un carro. Y abajo, al pie de la colina, había ocurrido un accidente. Y un automóvil, un sedán Ford fabricado en Estados Unidos año 35, había golpeado a dos niños de la escuela, corriendo a la velocidad de sesenta millas por hora [96 km/h]. Y los dos niños pequeños cruzaban la calle; no hay muchos autos, así que ellos estaban… Y comenzaron a ir por este lado; y vieron venir el carro; y comenzaron a correr de vuelta y uno corrió para este lado y otro para este otro lado. Y el parachoques, el conductor, giró a la derecha, y cuando lo hizo, golpeó al niño en la barbilla, por este lado, y lo hizo dar una vuelta y lo aplastó al lado de un árbol y sufrió una conmoción en su cabecita, de esa manera.
Y el otro niñito, lo aventó directamente hacia enfrente a medida que daba un giro, y le pasó por encima, y lo aplastó bajo las llantas, y aventó su cuerpecito al aire, con las llantas así, él había perdido el control. Y simplemente piso el acelerador en lugar de los frenos, y solo… El cuerpecito solo rodó de esta manera, y voló en el aire, hacia la calle y cayó de esa forma. Oh, sencillamente mallugó al pequeñito.

47 Y nosotros nos encontramos muy arriba en la colina, muy, muy lejos, y vimos que pasó el accidente. Y la gente comenzó a correr de la escuela, y era una cierta distancia, unos quince minutos, hasta que llegamos a donde estaban los niñitos.
Y ya se habían llevado a uno de los niñitos; yo no sabía que había más de uno. Pero el otro, ya lo habían subido a otro carro y se lo llevaron. Y no había más carros allí. Y yo conduje, o ellos condujeron, más bien.
Y el Hermano Moore, cuando él salió, comenzó a llorar, se regresó corriendo al carro, dijo: “Hermano Branham…”. Y el Hermano Lindsay, aquí venía; él también tiene un niño pequeño; y mi Billy Paul, no lo había visto en mucho tiempo.
Y la madre de Billy, Uds. saben, está muerta, y yo he sido ambos madre y padre para él. Y yo lo cargaba con su botella aquí pegada a mi pecho, para mantenerla tibia durante el invierno, y llorando, subiendo y bajando las calles. Uds. han leído la historia de mi vida, de esa manera, y yo sin saber qué hacer. Y el pequeñito recargado en mi hombro. Y a él siempre le da temor cuando salgo. Por supuesto él casi es un joven ahora, y… pero yo pensé en él: “¿Qué si ese hubiera sido él?”. Y qué si yo… un telegrama llegara cruzando el mar y dijera: “Billy Paul fue aplastado en un accidente automovilístico, y yace muerto, quieren que Ud. venga a casa”.

48 Y oh, cómo es qué comencé a pensar, cómo esa pobre madre, fueron por ella, y allí el pequeñito yacía allí con un saco sobre su rostro. Dijeron: “Venga, mírelo”.
Yo no podía ver a esa criatura. Yo me quedé allí, y solo temblando, de esa forma, y el Hermano Lindsay estaba sosteniendo la respiración de esa manera, y llorando. Él también tiene un niño pequeño. Y así que finalmente, eché un vistazo al niñito. Ellos lo iban a levantar; teníamos que llevarlo a un lugar.
Ahora, si yo no hubiera estado tan emocionado, lo hubiera captado de inmediato. Y tan pronto como salí del auto, la Sra. Issacson dijo: “¿No es eso terrible?”.
Dijo… Esa gente dice: “Allí está ese obrador de milagros de América, veamos qué va a hacer en este caso”.
Y yo dije: “Bueno, es solo gente que no estuvo bajo…”.

49 Y el hombre principal de la ciudad, me imagino, era una especie de alcalde de la ciudad, él estaba cerca. Y así que fuimos… Me acerqué, y ellos miraron, y ¡oh, vaya! Pobre pequeñito tendido allí, su boca abierta de esa manera, y sus ojitos abiertos, sus manitas así. Y ellos usan un pequeño, me imagino, solían llamarlos pequeños pantaloncitos de elástico para niños, Ud. sabe; y traía esos calcetines gruesos acanalados. Y sus pequeños zapatos se le cayeron de los pies, y uno de sus piecitos estaba retorcido así, le había pasado completamente por encima, sus piecito salía de su calcetín en la parte de abajo. Oh, él estaba un… horrible tendido allí, sus ojos abiertos de esa manera, fijos. Yo dije: “Pobre pequeñito”. Y eso solo lo hizo peor. Y yo… Ellos lo iban a meter al carro.
Y cuando comencé a darme la vuelta, miré enfrente del niñito; sentí que algo hacía: “Whheww”. Dije: “Tal vez esa sea mi compasión por el pequeño”. Comencé a dar un paso más, algo hizo: “Whheww”. Esperé un momento; me di la vuelta; dije: “Déjame ver a ese niño otra vez”. Y ellos retiraron el saco que tenían sobre él. Le dije: “He visto a ese niño en alguna parte”. Le dije: “Es… Pregúntales a esos ministros si él ha estado en la iglesia, miembro de su iglesia”.
“No”.
Yo dije: “¿Ha estado él alguna vez en la línea de oración?”.
El Hermano Lindsay dijo: “No”.
Yo dije: “Lo he visto en alguna parte, y no sé dónde, pero parece que…”. Y miré alrededor, y vi esas grandes rocas apiladas allí, y dije: “¡Alabado sea Dios! yo sé en dónde lo vi”. Dije: “Hermano Moore, tome su Biblia. Hermano Lindsay”.
Dijo: “¿Qué sucede, Hermano Branham?”.
Yo dije: “Miren la carpeta, la hoja en su Biblia”. Dije: “Ese es el niñito que va a resucitar de los muertos”.
Y ellos… El Hermano Moore corrió al carro y tomó su Biblia, dijo: “Cabello café, ojos café, de unos ocho años de edad, vestido pobremente, lisiado, habiendo sido mallugado en un accidente, una región rocosa”, dijo: “Hermano Branham, ¡eso es!”.
Yo dije: “Es él”.
¡Oh, vaya! No saben cómo eso se siente; uno sabe en dónde se encuentra entonces. Todos los diablos del infierno, si él colocara alrededor de allí todo lo que había en el infierno, nunca lo detendría. Está allí; tiene que suceder. Ahora, lo que queda es drama. Yo dije: “Ahora, recuerden, yo me arrodillé por este lado en la visión cuando oré”. Uno lo tiene que hacer exactamente como lo vio. Y yo me arrodillé; todos ellos se reunieron alrededor. Yo dije: “Ahora, observe: ASÍ DICE EL ESPÍRITU DE DIOS, la vida de este niño volverá a él”.
Y allí él había estado muerto; le habían tomado el pulso y todo; se había ido. Entonces, y todo mallugado de esa manera. Y yo me arrodillé y dije: “Padre Celestial, muchos miles de kilómetros atravesando el mar en esa encantadora nación de donde yo vengo, los Estados Unidos”, dije: “allá aquella noche cuando Tú entraste a esa habitación en ese hermoso lugar y me dijiste que esto sucedería; y yo testifiqué de eso y me paré y dije que Tú lo llevarías a cabo. Y ahora, Tu siervo ve el día que debe cumplirse”. Dije: “Te doy las gracias, Padre celestial, por el poder de la visión, y te doy las gracias por toda Tu bondad. Y ahora, Dios eterno, Autor de vida, y Dador de todo buen don, te pido que bendigas esta escena con Tu Presencia”.
Y cuando el Ángel del Señor comenzó a bajar, yo dije: “Oh, poseedor del espíritu de este niño, muerte, según una visión que Dios ya ha mostrado que no puedes retener a este niño; por lo tanto, pido a su pequeña alma que vuelva a él en el nombre de Jesucristo”.
Y en cuanto dije eso, el niño saltó, y se paró tan normal y sano como podía estarlo, tan perfecto y normal y completamente sano como podía estarlo. Eso está escrito por toda Finlandia, en todas partes; se difundió en el extranjero déjenme decírselos. Eso fue en la tarde; el otro niño, lo abordaré mañana en la noche.

50 Una cosita más, veo que me quedan unos seis minutos; trataré de decirlo rápidamente.
Oh, cuando entré al servicio esa noche, y el otro niño estaba tendido, muriendo. Yo no lo sabía. Y la madre simplemente gritando y llorando, tratando de hacer que fuera con ese niño. En todas partes lo hablaban. Se cruzó. No sé cómo llegó allá, porque uno no puede transmitir noticias como esa en… o nada en Finlandia; es todo estrictamente de otra manera.
Y luego, de repente, yo entré al edif… empecé a salir para ir a la iglesia esa noche, y la fama de nuestro Señor Jesucristo se había esparcido de tal manera, que Él estaba en medio de la gente hasta muy abajo, a tres cuadras de donde estaba el auditorio, las calles estaban así de atestadas. Y uno no podía acercarse. Y algunos…
Ellos habían sacado a la milicia, a los soldados finlandeses. Y algunos de ellos, pequeños muchachitos que no parecían ni siquiera que se habían afeitado alguna vez en su vida. Y los pobres muchachitos. Y formaron un grupo pequeño para llevarme por la línea. Y yo iba avanzando y ellos empujando a las personas en el trayecto para dejarme entrar.
Entonces cuando entré al lugar y comencé a ir hacia donde estaban los servicios, nunca olvidaré esto. La pobre gente finlandesa parada allí, solo comenzaban a llorar; los soldados en posición de firmes. Y ahora solo un momento, y voy a llamar la línea de oración ahora.

51 Y yo iba entrando al auditorio y el dormitorio de las damas, o el baño, como estaba. Yo… Habían cerrado las puertas, los oficiales detrás de mí; había dos enfrente y dos atrás. Y yo iba caminando, entrando. Y las puertas cerradas. Y me fijé, y una puerta se abrió por aquí en el baño, y una niñita finlandesa salió. Y nunca olvidaré esa mirada en esa pequeñita.
Ahora, yo sencillamente amo a los niños pequeños; me solían dar algo del dinero finlandés, y después que todos entraban al auditorio, me iba por la calle, y encontraba esos niños pequeños finlandeses, Ud. sabe, y les daba este dinero para comprar dulces. Y tenía una fila de niños a lo largo de dos cuadras siguiéndome prácticamente. [Espacio en blanco en la cinta].

52 Y traían puestas unas pequeñas… sus pequeñas faldas, las niñitas finlandesas… Ahora a Uds. niñas estadounidenses [Espacio en blanco en la cinta].
Ella no tenía ningún control sobre el zapato. Y tenía un aparato ortopédico al lado de ella, subía de esta manera, y luego alrededor por los lados de ellas, y al dedo del pie, se agarraba de aquí, en el dedo de su zapato como por aquí, ella le tenía un broche. Y el broche salía en este pie derecho; era su extremidad derecha, y subía aquí, y cruzaba por su hombro, y se abrochaba aquí atrás en la espalda por la parte de atrás del aparato ortopédico. Y el aparato alrededor así y abajo por aquí… Y ella tenía dos muletas. Y de la manera que caminaba, ella sacaba las dos muletas, y luego giraba su hombro, y eso tiraba de ese dedo del pie hacia afuera, y ponía rígido al aparato para que su extremidad quedara libre en el aparato ortopédico, y ella podía entonces dar sus pasos con muletas, y así era como caminaba.

53 Y cuando la pequeñita salió de allí, tanto así de alta… Todos Uds., muchos de Uds. saben y vieron su fotografía; está allí en mi libro, creo. Y cuando salieron, y ella me miró, y ese corte de pelo harapiento, y su pequeña falda colgando, solo trapos colgando de eso, hecha jirones. Y cuando miró… Ella abrió la puerta y sacó sus muletas y miró y me vio, ella saltó. Inclinó su pequeña cabecita; lágrimas cayeron de sus mejillas. Yo sabía que esa niña quería venir a mí. Pero le habían advertido; que no vinieran, Ud. sabe. Y yo me detuve, y esos soldados comenzaron a empujarme para que siguiera; yo negué con mi cabeza: “No”. No podía evitarlo. Le hice señas a ella; yo sabía que quería acercarse, y solo le hice una seña para que se acercara.
Y aquí venía ella, sacando sus pequeñas muletas y columpiando su piernita. Y cuando llegó, yo solo me quedé quieto para ver lo que ella iba a hacer. Me encantan los niños así. Ella se acercó mucho a mí, y me miró. Colocó sus pequeñas muletas para poder apoyarse en ellas. Y miró para abajo; no levantó su cabeza. Y tomó mi saco, lo levantó, y besó mi bolsillo, y lo dejó caer de nuevo de esa manera. Y me volteó a ver para arriba, y esos ojitos azules con lágrimas rodando por su mejilla; retrocedió de esta forma, extendió su vestidito y dijo: “Kiitos”.

54 Y vine a darme cuenta que ella era una huerfanita de guerra, su papá y mamá habían muerto en la guerra rusa. Y al mirarla, yo dije: “Oh, cariño, Dios bendiga tu corazoncito”. Dije: “Estás sanada”. Pero ella no podía entender lo que le estaba diciendo. Yo sabía que Dios respetaría una fe como esa. Yo dije: “Estás sanada, cariño”. Y luego esos soldados seguían empujándome.
Y yo seguí y entré. Y esa noche, la gente, cuando sucedían cosas ellos simplemente tiraban sus muletas y hacían retroceder sus sillas de ruedas y cosas. Uds. han visto las fotos en la “Voz de Sanidad”, solo montones de muletas y palos, ellos estarían… Y yo dije: “Llamemos solo unas cuantas más”.
Mi hermano dijo: “Billy, recuerda, es mucho tiempo para ultramar, tenemos que salir de aquí”.
Pero todavía no estaba fuera de mí, así que, dije: “Solo unos pocos más”. Y por la gran providencia de Dios, escuché un ruido, y era ella la que seguía de estar en la plataforma. Me fijé, y déjenme decirles: Yo nunca tuve tal sentir. Y aquí venía ella y todavía estaba llorando. Y yo dije: “Hermana Isaacson, acérquese ”. Yo dije: “Cite mis palabras; repita mi palabra”. Y dije: “Dios te bendiga, cariño. Tú eres la niñita que estaba allá en el pasillo hace un rato cuando yo entré”. Le dije: “Jesucristo ya te sanó, querida. Cuando vayas para allá y haz que… siéntate, y que alguien te quite ese aparato ortopédico, y coloca tus manos en tu pequeña cadera, y cuando quiten ese zapato y aparato de ti, deja que tus manos se deslicen a la misma distancia que tu pierna que es corta, y luego déjame verte”. Dije: “Traigan el siguiente caso”.

55 Y algunos de los hermanos finlandeses llegaron allí, se lo estaban quitando. Y la otra dama estaba parada allí, el diagnóstico del discernimiento de la dama estaba aconteciendo, Uds. saben, dando el discernimiento. Y de repente escuché su grito y aquí venía ella, las muletas y el aparato ortopédico sobre su cabeza y corriendo tan fuerte como podía ir, tan normal y sana como cualquiera. Se fue de arriba abajo por esos escalones, y alrededor y alrededor, sanada maravillosamente.
¿Qué es, amigos? “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Sean humildes; permítanse ser los más inferiores de todos. Nunca se exalten a sí mismos; si lo hacen, serán abatidos. Humíllense a sí mismos, y Dios los exaltará. No se imaginen que Dios les debe algo; recuerden, Uds. le deben todo a Él. Y no estamos obligados, o Dios no está obligado a nosotros; nosotros estamos obligados a Dios. Y ámenle a Él con todo su corazón; crean en Él y Dios los bendecirá, estoy seguro.

56 Mientras inclinamos nuestros rostros… Padre, oh, cuando pienso en esa escena que acabo de repasar de nuevo. Al pensar en esa pobre cosita que salió arrastrándose de ese cuarto, y su respeto, su amor; Tú dijiste: “Por cuanto lo has hecho a uno de estos Mis pequeñitos, a Mí lo hiciste”. Y ella tuvo respeto, Señor, de lo que le habían dicho, que Tú estabas con nosotros y estabas sanando a la gente. Y ella te amaba, Señor, y la única forma en que podía expresar su amor era tratar de amar a Tu siervo. Y oh Dios, concédeme esto, ¿lo harás? Si tengo el privilegio de cruzar la frontera ese día cuando Tú llames a los justos, y si encontré gracia Contigo en ese día, para poder tocar Tus pies, arrastrarme a alguna parte, Señor, concédeme que pueda pararme con esa niña pequeña. Puede que nunca la vuelva a ver en la jornada de la vida.
Y ese muchachito, Tú sabes todo al respecto, Señor; justo puedo ver la visión ahora de cuando Tú me mostraste a ese pequeñito, viendo sus piernitas desnudas yaciendo allí, y cómo él estaba todo fracturado. Recuerdo la visión, recuerdo citándola delante de decenas de miles de personas. Y cómo al estar allá parado aquel día, cuando el Espíritu Santo bajó… Yo soy una persona muy analfabeta, Señor; yo nunca hubiera sabido eso. Lo hubiera pasado por alto, de no haber sido por Tu gracia soberana para hablarme entonces y revelarlo: “Allí está”. Después que Tú me lo habías mostrado, fui tan tonto, Señor, tan ignorante para saberlo, ligado al sentido. Dios, ten misericordia de nosotros pobres mortales. Y ten misericordia de mí, Señor.

57 Y yo oro esta noche, que algo suceda esta noche aquí de alguna manera. Ahora, Tú dijiste en Tu Palabra, Jesús: “Y todo lo que deseamos en oración, creyendo, lo recibimos”. Y querido Dios, falté una noche en esta reunión, no porque yo lo quisiera, pero Señor, Tú lo conoces, fue por alguna razón. Tal vez si hubiera venido algo hubiera sucedido. Tú tuviste que detenerme para salvarme de un accidente o algo; yo no sé, Tú estás guiando, Señor. Pero yo oro que Tú le ayudes a estas personas.
Y esta noche te estoy pidiendo, y creo que Tú vas a escuchar mi oración, y que la vas a contestar. ¿Nos darás un gran derramamiento de Tus bendiciones? Solo sacude a cada uno, Señor. Y que algo se diga o se haga en alguna parte, que haga que la gente simplemente tire sus tarjetas de oración y te reciba a Ti como su Sanador.

58 Y la gente aquí en estas camillas, y catres, y sillas, y muchos de ellos en condición moribunda, que a partir de esta hora, puedan ser salvos al aceptar a Jesucristo. Extiende Tus manos santas para sanar esta noche, Señor. Envía Tu Ángel del cielo, que Él pueda ungir a Tu siervo con ese Espíritu del Ser profético, que mostrará cosas que eran y cosas que han de ser, para que yo pueda declararte a Ti delante de la gente, diciendo, que Tú eres el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, el mismo Señor que sabía en dónde estaba Natanael, y cómo es que él oró debajo del árbol, y cómo es que la mujer junto al pozo tenía los esposos, el pez que tenía la moneda en su boca, dónde estaban paradas unas mulas donde dos caminos se juntan… Oh, Tú conoces todas las cosas, Padre. Yo oro que ese mismo Espíritu esté aquí esta noche y esté en nuestros medios y nos ayude y bendiga.
Aumenta la fe de todos nosotros, alienta a Tus ministros, Dios, que cuando ellos regresen de esta reunión, que puedan tener servicios de sanidad Divina en cada una de sus iglesias. Y que todos nosotros podamos recibir un bautismo nuevo del Espíritu. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús Tu Hijo. Amén.

59 Billy [Palabras inciertas]. Muy bien, muy bien. Gracias, hermano [nombre no claro]. Pensé que tal vez Ud. se había ido [Palabras inciertas] Ud. estaba parado aquí. “H” mi muchacho dijo que repartió tarjetas de oración “H” el día de hoy, del 1 al 50. Bueno, no sé cuáles decir, llamemos del 20, y 10 de los 30, del 20 al 35. Eso será, ¿cuántos? ¿Veinte? Quince, eso está bien. Muy bien, 20 al 35. Déjenlos que se formen aquí en sus números.
Ahora, si alguno de Uds. la tiene que está en las camillas, o catres, o en cualquier parte, o que no se pueda levantar, que tenga la tarjeta de oración, levante su mano de esa manera cuando llegue su número, y un ujier lo traerá a la plataforma. Si es incapaz o está muy débil para levantarse, solo espere hasta que su número… Vamos a comenzar con el 20, y si Ud. es el 25, espere hasta que pasen cuatro, y luego el siguiente que es el quinto es el suyo, levante la mano, y un ujier lo cargara a la plataforma.

60 Ahora, yo digo esto, que solo Dios, Dios es el único que puede sanar. Estamos conscientes de eso, ¿no es así? Él es Aquel que sana. Y yo oro que Dios sane a cada persona que está aquí esta noche. Cuando traen a la gente a la plataforma, eso no significa que ellos quedan sanados. Hay varios que pasan por la plataforma y que no sanan. Sé de dos o tres que al inicio, que no han sido sanados que pasaron a la plataforma. Y yo no tengo nada que ver al respecto. Lo único que yo puedo hacer es decirles; ellos tienen que tener fe. Pero cuando Ud. escucha al Espíritu del Señor pronunciar que ellos están sanados, y se les dice lo que sucederá, anoten eso; será de esa manera. Porque yo no soy responsable de eso; Él es responsable, no yo. Yo soy responsable de venir aquí; es Su negocio cuidar del resto.
Ahora, cuando… Perdón. Ud. está listo, muy bien. Discúlpeme un momento; tenía un poco de sed. Ahora, Uds. que están en la línea de oración, quiero que miren hacia acá. ¿Creen con todo su corazón que lo que les han dicho, y que les conté sobre el Ángel del Señor, es la verdad? ¿Puede verlo, señor?
Oh, y usted en la plataforma, dama, ¿cree?

61 ¿Somos desconocidos? Nosotros… ¿Somos todos desconocidos para…? Si él… Si lo somos, levanten sus manos si pueden levantar su… Somos desconocidos; no nos conocemos el uno al otro. No nos conocemos el uno al otro, somos desconocidos. Muy bien. Muy bien.
Ahora, ¿cuántos allá no tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos. Oh, vaya, todos los de enfrente, muy bien. Trataré de observar, regularmente, cuando comienzo a hablar con la gente, si mantengo mi vista en ellos por unos momentos, entonces veo que se levanta la visión; solo comienza a partir de eso y solo comienza a levantarse en el aire. ¿Podría explicar eso solo un momento?
Y al mirar a la persona, si yo los observo, y a medida que hago contacto con su espíritu, bueno, entonces parece que comienzo a ver algo viniendo delante de mí. Tal vez vea una cierta cosa, una operación; tal vez lo tenga que observar unos minutos. Y tal vez… si la audiencia se mantiene muy quieta, puedo decirle a la persona acerca de lo que está hablando. ¿Cuántos estaban en Cleveland aquella noche cuando estaba la mujer parada allí, y yo no podía hacer que eso la dejara, y ella estaba solo…? Le dije que ella estaba un poco escéptica, y ella casi no podía admitir que lo estaba. En unos momentos le dije el… comencé a repetir la oración que ella acababa de decir antes de dejar la habitación. Era… ¿Se acuerdan de eso? Mantengan su mano levantada si es así. Repitió la misma oración que ella dijo aproximadamente una hora antes de asistir a la reunión, simplemente palabra por palabra. Yo dije: “¿Quién estaba en la habitación para escuchar su oración?”.
“El Espíritu Santo”. Él conoce todas las cosas, ¿no es así?

62 Bueno ahora, algunas veces si la gente, si hay ruido o excitación, o algo… El Espíritu Santo es muy tímido, muy tímido, solo con la cosita más pequeña, lo contrista.
Y se dan cuenta ahora, permítanme mostrarles algo que es más grande que en los días de los apóstoles. En los días de los apóstoles, apartaban a la gente. ¿Sabían Uds. eso? Y mucha gente dice hoy cuando los hago que inclinen el rostro, ellos solo dicen: “Es psicología”. Bueno, entonces dicen: “Ud. mira a alguien. Sí, Ud. está leyendo su mente”.
Bueno, me pregunto si Pablo estaba leyendo la mente del hombre cuando dijo, al fijar en él los ojos de esa manera, y dijo: “Percibo que tienes fe para ser sanado”. ¿Me pregunto si eso era psicología? ¿Me pregunto si era psicología cuando Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada la Hermosa, y dijeron: “Míranos”?
No amigos, la gente llega a, solo llegan a un cuadro eclesiástico de alguna teología de seminario, que les enseña tal, y piensan que tiene que ser de esa manera. Dios no está obligado a ninguna teología de seminario, solo a Su Palabra. Eso es correcto. Ellos pensaron que lo tenían todo calculado, la manera en la que Jesús iba a venir, y lo que Él debía ser, como el Maestro. Pero cuando Él vino, fue diferente a la manera que pensaron, ¿ven? Ahora, todos sean reverentes.

63 Ahora, los que vienen en la línea, con la gracia de Dios seré capaz quizá de decirles lo que está mal con Uds., y por el estilo. Yo no sé. Pero si yo no lo sé. Él… si Él no me lo muestra, solo tendré que decir: “No sé lo que está mal con usted”. Tal vez haga una oración por Ud., y lo deje continuar. Pero si Él me muestra, y Él es capaz de decirle lo que hubo en su vida, Él sabe lo que habrá en su vida. ¿Es eso correcto?
Ahora, algunas veces Él dice muchas cosas. Pero si Él puede decirle una cosa, Él conoce todas las cosas. Miren a la mujer junto al pozo; Él solo dijo: “Ve, trae a tu marido”, le dijo sobre su esposo. Y ella le dijo a la gente en la ciudad que Él le dijo todas las cosas que había hecho. Él nunca; Él solo le dijo una cosa que ella hizo. Pero ella sabía que si Él sabía eso, Él sabía todas las cosas. ¿Es eso correcto? Pero eso fue solo a medida que el Padre le permitía saberlo.

64 Ahora, les digo, tal vez alguno de Uds., se sienta muy molesto conmigo por tomarme mi tiempo. Pero, amigos, yo… Eso es con un propósito. ¿Ven? Nosotros somos los únicos con prisa; Dios nunca está apurado. ¿Ven? Él dejó que los jóvenes hebreos entraran al horno ardiente. Si solo lo dejamos a Él en paz, hará más por nosotros que serán más de trescientos de los que pudiéramos pasar a prisa aquí esta noche. ¿Ven? Solo déjenlo hacerlo a Su manera. Ustedes miren; crean, y tengan fe, y acéptenlo a Él como su Salvador y Sanador.
Pero yo sé, que el hermano que está parado aquí ahora es un hombre Cristiano. Porque es… Siento una cálida bienvenida de una acogida de Cristianismo. Ahora, señor, siendo un desconocido para mí, y yo sin conocerlo, y Ud. sin conocerme a mí; estamos aquí como dos hombres. Y hay tal vez algo mal con Ud. Si es así, Dios puede revelármelo. Y si Él lo hace, pues, estaré agradecido, y sé que eso incrementará su fe. Pero su sanidad, por supuesto, tendrá que venir por medio de que Ud. acepte a Jesucristo en el Calvario, Su muerte, entierro, y resurrección.

65 Pero ahora, cuando Él murió y resucitó de nuevo, ahora, Él ascendió a las alturas y dio dones a los hombres. Pero Él es el Cristo resucitado; Él no está muerto; Él resucitó de nuevo. Y Su poder, Él prometió estar con nosotros, aún en nosotros, hasta el fin del mundo. Eso es correcto.
Ahora, Ud. está consciente de que algo está sucediendo, señor. Ahora, a la audiencia, esa Luz que Uds. ven en la fotografía está muy cerca. El hombre, tan cierto como él está parado allí; nunca lo he visto en mi vida, pero él sabe que algo está sucediendo. Es su fe, y mi fe, fusionándose por el Espíritu Santo que está cerca. Sí, señor, veo que es una persona extremadamente nerviosa. ¿No es eso correcto? Y eso es causado por una dolencia física que es una glándula de la próstata. ¿Es eso cierto? Ha tenido —Ud. ha tenido artritis— No, ha tenido un derrame cerebral, ¿verdad? Ha tenido un derrame cerebral; es algo que lo afectó un poco, nunca le dolió… Por cierto, Ud. también es un ministro del Evangelio, ¿verdad? Lo veo parado en una plataforma. Ahora, eso me deja. ¿Le dije…? ¿Fue eso verdad? Escuchó mi voz, pero no era yo quien hablaba, mi hermano. ¿Es eso cierto lo que dije? Venga para acá.
Dios Todopoderoso, el Autor de la vida y el Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre este hombre, a quien yo bendigo en Tu Nombre. Y que esta pueda ser la hora más dulce de su vida mientras está aquí parado maduro para eternidad; su cabello está blanqueado para mañana. Dios, concédelo, Señor, a medida que su alma valiente se mueve hacia Ti. Tú que te paraste al lado de Pablo y Silas, párate al lado del hermano ahora. Y a media que lo bendigo como Tu profeta, que se vaya de aquí y sea un hombre sano el resto de sus días, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermano. Vaya y sea sano.

66 Muy bien, tráigalo, Hermano Baxter. El… Ahora, a veces trato de recuperar mi equilibrio, mi rumbo (¿Ven?) Antes de que yo… Si tan solo supieran lo que eso le hace a uno… Ese hombre por el que acabamos de orar hace un momento, usted, si alguno de Uds. lo conoce, sus amigos o su gente, obsérvenlo. Ese hombre va a ser muy diferente en unas pocas horas. Él es valiente; está envejecido Parece que él… ¿Cuántos conocen a ese hombre? Parecía que él, bueno, oh vaya. Oh, el pastor de la iglesia italiana, bueno, eso es maravilloso. ¿Cuál fue su… cuál fue su discernimiento? ¿Fue un…? ¿Dijo que él…? [Alguien dice: “Derrame cerebral”.] Oh. Bien, alabado el Señor; está bien. Bueno, digamos: “Gracias al Señor”. Me alegro, querido pastor. Bueno, Dios sabe que yo… Él lo conoce; yo no. ¿Lo ve? Él sabe todo sobre él. Pero sé que el hombre tenía un, parecía una fe maravillosa, valiente, que llegó hasta allí. Y sé que Dios honrará una fe como esa.

67 Muy bien, esto es [Palabras inciertas]. ¿Cómo le va, dama? Ahora, usted es la paciente, y solo quiero hablar con usted un poquito, dama. Ahora, Ud. y yo somos desconocidos de la jornada. Pero, y usted… Ahora, no tengo forma de saber nada sobre Ud., excepto lo que Dios revelará, si somos desconocidos. ¿Es eso correcto? Y luego, si Dios me lo revela, entonces Ud. sabrá si eso es verdad entonces; Ud. sabe que es verdad. Y ahora, Ud. está… se da cuenta de que algo está sucediendo, por supuesto, como dije, le he pedido a la audiencia que observe la expresión en la fe de los pacientes… rostro. Mis palabras algunas veces no son exactas, cuando Eso viene sobre mí, mis labios y lengua se sienten entumecidos, y es Él que está a punto de hablar. ¿Lo ve? Sé que Él hablará o mostrará una visión en unos momentos. Porque Ud. cree, dama; ha orado mucho por esto; lo esperaba por un tiempo, poder pararse aquí, ¿no es así? Qué hora; Qué tiempo que usted…
La veo, sí, Ud. está sufriendo con algo que está mal en su cabeza, ¿no es así, hermana? La veo siempre sosteniéndose. Voy a decir… puedo… Es una especie de dolor de cabeza, ¿no es eso cierto? Y eso es… eso le ha sucedido desde que era niña, ¿no es eso correcto? Y Ud. está… Por cierto, ha sido… ha sido una maestra de Escuela dominical o alguna clase de ministro, porque la veo con una Biblia en la plataforma. ¿Es eso correcto? Dios le bendiga. Algo sucedió entonces, ¿no es así? Es cuando sucedió. Dios le bendiga; puede irse ahora y Él la ayudará. Dios le bendiga, hermana.

68 Todos diga: “Bendito el Señor”. Recuérdenme hablar sobre eso, tráiganlo a mi memoria nuevamente, el caso.
Buenas tardes, hermana. Aquí está parada una mujer que realmente es una buena creyente. Ella no dice mucho al respecto. Pero ella se guarda todas sus cosas para sí misma. No estoy leyendo su mente, hermana. Sí, es una persona muy sincera. Ha tenido problemas, ¿verdad, hermana? ¿Tiene hijos? Sí. Un niño, fue cuando comenzó su problema. ¿No fue eso correcto? Le dio algún tipo de infección, una úlcera o algo en ese lado, ¿no es así? ¿No es eso correcto? De acuerdo, vaya a casa y siéntase bien, hermana. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Dios le bendiga. El Señor Jesús sea magnificado y bendecido en Su pueblo, bendecido en nuestros corazones al verlo en Su poder. De acuerdo, hermano Baxter, ¿puede traer a la dama?

69 ¿Cómo le va, hermana? Sí, quiero que la audiencia la vea. Algo está sucediendo, ¿no es así, dama? Ha sufrido tanto. Ha estado nerviosa; eso ha sido durante mucho tiempo. Tiene un problema cardíaco también, ¿no es así? Y un problema de riñón, ¿no es eso correcto? ¿Me cree como Su profeta? Venga aquí. La Palabra de Dios dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Cree que soy un creyente? “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Ahora, vaya a casa y sea sanada, porque lo está. Dios le bendiga, hermana, Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Buenas tardes, hermana. Percibo que Ud. es una creyente también. No ha estado disfrutando buena salud por algún tiempo, ¿cierto? Sí, está anémica. Uno no se hubiera dado cuenta con tan solo mirarla, pero lo está. Y tiene un problema femenino que la ha molestado durante mucho tiempo, también. Le causa que esté muchas veces enferma, tiene dolores de cabeza y así sucesivamente. Eso es verdad. Ahora, puede bajar de la plataforma, porque ha tenido una transfusión esta noche, que viene de Dios. Va a estar bien, hermana. Dios le bendiga, vaya, y Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

70 ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree usted? Veo que está usando lentes. ¿Cree que Dios me envió para ser Su profeta, para ayudarla a tener fe en Su Hijo Jesús? Satanás solo es un mentiroso, ¿no es así, dama? Él le ha estado mintiendo. Y a mucha gente no le simpatiza; ellos le dicen: “Compórtate”. Pero Ud. no puede evitarlo porque está nerviosa, ¿cierto? No puede evitarlo porque están estigmatizados sus ojos. Pero solo quítese los lentes y vaya a casa, porque Cristo la ha sanado, hermana [nombre poco claro] solo vaya…
Ahora, todos digan: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Qué piensa, madre? ¿Cree con todo el corazón? Solo un momento; ella es finlandesa, ahora solo un segundo. Inclinemos nuestros rostros.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida, ten misericordia de esta pobre querida mujer. Al estar hablando de su gente que está allá cruzando el mar. Y aquí está ella parada esta noche, sufriendo, y yo tengo mis manos sobre ella. Dios Eternal, Autor de Vida, Quien resucitó a uno de su parentela, ese niñito de entre los muertos, y el otro niñito, y la niñita que Tú sanaste. Tus bendiciones todavía reposan en Finlandia. Dios bendice a esta mujer, y que sus cartas crucen el mar diciendo que fue sanada. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Ahora, Jumalan rauhaa. El problema cardíaco que tenía se ha ido. Vaya y sea sana. En el Nombre de Jesús. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Por cierto, ¿acaso no tenía Ud. la misma cosa? Problema cardíaco. Siga cruzando la plataforma, porque Jesús la sanó a medida que venía.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Esa es la manera de recibirlo. Crean; tengan fe ahora, todos; no duden.

71 Muy bien, dama, pase adelante. [Espacio en blanco en la cinta] ¿Lo que quiero decir? Estoy observando; tratando de ayudarles, yo… Con todo mi corazón, yo les amo. Eso es desde lo profundo de mi corazón humano; es así. Y solo estoy tratando de ayudarles, y no me juzguen mal, por favor. Ahora, hay alguien aquí que sabe por qué dije eso. ¿Lo ve? Yo sé lo que Uds. están pensando, así que, así que… Muy bien, querida hermana.
Somos desconocidos, ¿no es así, hermana? ¿No le gustaría comer como solía hacerlo? Muy bien, puede hacerlo a partir de ahora; puede ir y comer lo que quiera. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor Jesús!”. Tenga fe en Dios. Todos Uds. allá, oren. Confío… Ahora, no he visto exactamente una cierta persona sanada, pero he visto muchas cosas sucediendo por allí. Pareciera que aquí atrás por esta sección, atrás por este lado, alguien está tratando de creer detrás de mí, y aún hace que me voltee de vez en cuando. Así que tenga fe en Dios. Muy bien, prepárense para traer a la persona.

72 Muy bien, querida hermana, ¿cree con todo su corazón? ¿Cree que este Espíritu que se está moviendo ahora en la plataforma, es el Espíritu de Dios? Yo creo eso. ¿Cree que…? Mire, le pregunto esto no para que me crea, pero aquí está lo que el Ángel del Señor, lo primero que Él me dijo: “Yo soy enviado de la presencia de Dios, de Dios Todopoderoso, para decirte que tu nacimiento peculiar y vida ha sido para indicar que vas a llevar este don de sanidad Divina a las personas del mundo”. Y dijo: “Si eres sincero y logras que la gente te crea, nada impedirá tu oración”.
Ahora, lograr que la gente me crea, y esa es la razón que solo, yo solo les pregunto, o… Cuando Ud. subió, sentí el espíritu de bienvenida por ser una Cristiana. Sé entonces que Ud. cree en Dios. Luego, a continuación, si hablo de mi propia persona, lo que represento, entonces siento esa reacción, si Ud. realmente lo cree o no. Es sólo una prueba. Pero Ud. me cree como Su profeta, ¿verdad? Porque su problema cardíaco ya la había dejado cuando llegó aquí, hermana; Puede bajar de la plataforma y ser sanada. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.

73 Buenas tardes, señor. Bueno, no deje que Satanás lo siga engañando (¿Ve?) porque Ud. está bien. Solo ese problema que tuvo en el accidente lo sacudió un poco, pero va superar ese nerviosismo. Venga para acá.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre mi hermano. Y que este poder que está tratando de retenerlo ahora, que lo suelte. Satanás, en el Nombre de Jesucristo, deja ir a este hombre; sal de él. Baje de aquí regocijándose y feliz. No vuelva a pensar en eso, hermano, siga adelante. Muy bien. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Cómo le va? Le gustaría recuperarse de esa asma, ¿no es así? Solo siga adelante, y alabe al Señor, y dígale que le cree con todo su corazón, y recibirá lo que ha pedido. Dios le bendiga. Amén.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
La insulina es una cosa horrible, ¿acaso no lo es para la diabetes? Pero una inyección del Calvario lo resuelve, hermana. En el Nombre del Señor Jesucristo [Palabras inciertas].
Alabado sea el Señor, lisiada con artritis y tiene otras cosas. Dios la ha sanado.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Bendito sea el Nombre.

74 Venga hermano. Tengan fe, todos. Digamos: “¡Gloria a Dios! ¡Alabado sea Su Nombre!”.
Pase adelante. Oh, son los oídos. Ud. cree con todo su corazón. ¿Cree que Dios le daré su…? [Palabras inciertas].
En el Nombre del Señor Jesucristo, tú demonio sal del hombre. ¿Está bien? Ud. está sanado, mi hermano, baje de la plataforma escuchando normalmente, ¿Ve?
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Están Uds. creyendo? Me imagino que ese es el final de la línea. Dejen que la audiencia mire hacia acá ahora. ¿Cuántos de los que están allá no tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos levantadas por todas partes donde no tienen… Eso es correcto, muy bien.

75 Ahora, solo quiero hablar con Uds. un poco, antes de llamar otra línea. Veamos, quizá el Espíritu Santo nos hablará allá sin llamar la línea. Eso sería mejor, quizá. Muy bien, miren para este lado, y no tendremos necesidad de ninguna línea. Ahora, solo quiero que se fijen, porque intento ser lo más sincero. Dejen que el Espíritu Santo me lleve a donde sea que Él quiera que yo vaya, ¿ven? Y no estamos tratando de observar la audiencia, o de hablar con ellos como lo hago uno por uno en la plataforma, pero donde parece que Él me está llamando.
Pequeñito, ¿qué piensas al respecto? ¿Crees con todo tu corazón? ¿Acaso no estás tratando de contactarme por alguna causa? ¿No estabas tratando de hacer que yo te hablara? Hay por lo menos una docena allí jalándome. Póngase de pie solo un minuto. Oh, sí. El papá del pequeñito allí, acabo de ver una visión justo al lado de él. Puedo ver quién es él, y solo un momento. En un segundo volveré con usted, hermano, puede sentarse. Oh, sí, es una ruptura, una hernia, ¿no es eso correcto? ¿No es eso correcto? Muy bien, ve a casa niñito, cree con todo tu corazón, Jesucristo te hará… [Palabras inciertas].
Usted crea en Dios, esa artritis lo dejará; puede irse de allí caminando esta noche. Solo tenga fe. ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud.? Muy bien. Tal como lo ha creído, así sea.

76 Por cierto, un momento, usted, la madre sentada allí, mirando hacia acá, una mujer que se ve muy santa. Veo algo oscuro colgando sobre usted. Es un, oh, sí, tiene un cáncer. ¿No es eso cierto, dama? Póngase de pie solo un minuto. Él sabe que su tiempo ha llegado. ¿Me cree como Su profeta, como el profeta de Dios? ¿Hace eso? Vaya a casa y sea sana de ese cáncer, se va de usted.
Vi un espíritu oscuro que se levantó de ella. Ella… su oración… Ha estado allí orando, ¿no es así, dama? Queriendo ser sanada. La dama sentada al lado suyo, parece que está muy interesada en algo. ¿Qué piensa, dama? ¿Cree eso? ¿Conoce a la dama que está sentada al lado suyo? Usted no la conoce. Está Ud. tan feliz sabiendo que ella fue sanada, ¿es correcto? Uh-huh. Usted sufre con un problema cardíaco, ¿no es así? ¿Acaso no es eso cierto? Muy bien, póngase de pie; reciba su sanidad de Jesucristo, en el Nombre del Señor Jesús.

77 Ahora, esto es extraño para ella, no sabe qué hacer al respecto. Algo pasó justo… Espere un minuto, allí al lado de ella, veo que hay algo más. Creo que la dama que está sentada a su lado… ¿Tenía también un problema cardíaco, un corazón reumático o algo por el estilo? Póngase de pie, Ud. también fue sanada, hermana. Impactó… la engañó, ¿verdad? Les diré lo que Uds. mujeres lo que deben de hacer. Vayan a una iglesia del Evangelio completo y sirvan a Dios el resto de sus vidas. Amén. Y reciban el bautismo del Espíritu Santo. Amén. Dios les bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Qué de Ud. con el pañuelo arriba en su cara allí, dama? Sí, le gustaría recuperarse de ese tumor, ¿no es así? ¿Es correcto? Si cree con todo su corazón, póngase de pie y sea sana de ese tumor. En el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Él está aquí para sanar.

78 En las secciones por este lado en alguna parte. Alguien mire hacia acá; crea con todo su corazón. Solo un momento, estoy viendo estos casos aquí; voy a llegar a Ud., y después quiero salir a la audiencia donde las cosas… Ellos pueden ver que Ud. está lisiado (¿Ve?), pero quiero llegar a usted en un momento.
Aquí atrás en alguna parte, crean. A donde sea que el Espíritu Santo me guíe, que Su Espíritu me guíe y dirija ahora. Por supuesto algunas veces pega en una sección. Si puedo empezar a hablar con una cierta…
Dama, como una mujer de mediana edad, puso su mano en su boca justo en ese momento. ¿No está Ud. sufriendo? ¿No tiene algo mal en usted? ¿Está aquí como paciente? Tal vez ella no escucha del todo bien. No logro decir lo que… Oh, sí, así es. Uh-huh. No está oyendo; Ud. solo está escuchando un rebote. Puede escucharme muy bien ahora, ¿verdad? ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Muy bien, vaya a casa entonces. ¿Acepta su sanidad? Vaya a casa y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.

79 La dama sentada al lado suyo mirando hacia acá. Lo suyo es un problema interno, ¿acaso no lo es, interno? Muy bien, levántese y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús.
¿Quién acaba de levantar la mano allí detrás de usted? Veamos lo que la dama allí (Muy bien), con el vestido rojo, sentada allí. ¿Qué de Ud., dama? ¿Cree con todo su corazón? Oh, sí. Tiene venas varicosas que está tratando de deshacerse de ellas. ¿No es eso cierto? Que el Señor Jesús mande Sus bendiciones sobre usted, la bendiga.
Muy bien. Solo un minuto, permítanme ver aquí abajo por esta línea de lisiados. Usted que está allí en la camilla; yo no puedo sanarla, dama. Y Ud. que está sentado aquí en la silla, usted. Sean reverentes ahora. Solo quiero hablar con usted un minuto, comenzando de ese lado viniendo por este lado.

80 ¿Me cree como el profeta de Dios? Nunca la he visto en mi vida; somos desconocidos. ¿Qué piensa de estas reuniones? ¿Cree que son enviadas de Dios? Lo cree. Está solo un poquito emocionada. Puede ser sanada si cree. ¿Lo cree? Estoy hablándole a la dama acostada, sí. ¿Lo cree? ¿Me acepta como Su profeta? Sí. ¿Me obedecería como Su profeta? La tuberculosis la ha confinado, ¿no es así, hermana? ¿Es eso verdad? Levántese y sea sanada.
¿Quién es este otro en la camilla? ¿Qué piensa, madre? Mire hacia acá, y ponga su mano en ese hombre, y mire hacia acá. Eso está bien. Crea, aquí mismo, dama, con este niño aquí también, aquí [Palabras inciertas] estando aquí. Mire para este lado señor, solo quiero ver lo que está mal con usted. Oh, sí, Ud. se está muriendo con cáncer. ¿Por qué no acepta su sanidad y se pone de pie, y es sano en el Nombre de Jesucristo? [Palabras inciertas] Póngase de pie. Aún el niño [Palabras inciertas]. Muy bien, dama [Palabras inciertas].
Padre Celestial, en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo, manda Tus bendiciones sobre esta gente y Satanás, quítate en el Nombre de Jesucristo, sal fuera [Palabras inciertas].

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