S.669 59-0814  AL CONSIDERAR MIS CAMINOS 

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OBRAS DEL MENSAJE

Al Considerar Mis Caminos

Chautauqua, Ohio, E.U.A.

59-0814

1 Gracias, Hermano Sullivan. Pueden tomar asiento.
Estoy muy contento de estar de regreso esta noche aquí en Chautauqua, creo que así le llaman. Y de todas maneras, en este momento, es la casa de Dios, porque aquí es donde nos estamos reuniendo para Sus servicios.
Y estaba tan feliz anoche después que regresé a casa, de enterarme que fueron muchos los que vinieron y que fueron salvos. Para eso es que estamos aquí principalmente, es para hacer que los pecadores sean salvos. Y me gustaría decirles a esos Cristianos recién nacidos en esta noche: Encuentren una buena iglesia en algún lugar que prediquen el… el Evangelio completo, que crean en Sanidad Divina, y que crean en el bautismo del Espíritu Santo. Y ahí encontrarán una buena iglesia de su elección, y establézcanse allí y sean unos verdaderos siervos de Cristo. Díganle al pastor que fueron salvos aquí, y él estará feliz de recibirlos en su compañerismo con los santos. Y de esa manera Uds…. Uds. crecerán a la Estatura de Cristo, es teniendo compañerismo con todos los santos del Dios viviente.

2 Ahora, estamos esperando que la noche de mañana sea una gran noche. Por lo regular es la expectativa, la gente lo está esperando. Mañana en la tarde, nuestro buen Hermano y amigo, Hno. Grummett Thoms de Sudáfrica va a tener una pequeña reunión misionera en estos mismos terrenos. Tal como me acaba de decir el Hermano Sullivan, que va a hacer… Ya está anunciada.
Conozco a esté Hermano muy bien. Es un muchacho muy fino. Y yo… Él está lejos de casa, es africano. Y yo sé lo que se siente ser bien atendido cuando se es un extranjero. Pero el sólo es un extranjero en la nación; él es nuestro Hermano junto con nosotros en Cristo con el bautismo del Espíritu Santo. Y cuando llegó aquí, él alivianó mi iglesia allá al tomar por esposa una de mis jóvenes. La hija de uno de mis diáconos es su esposa, una linda joven Cristiana. Ciertamente han formado una buena pareja, y se casaron. Y ahora están en los campos misioneros para predicar el Evangelio.

3 Y éste joven misionero va a pasar su vida en su país de origen en África. Él conoce las tribus. Probablemente lo van a escuchar testificar mañana en la tarde de nuestra reunión en África y de lo que el Señor hizo, como fue que treinta mil paganos nativos vinieron a Cristo en una sola llamada al altar. Yo estaba parado allí cuando aconteció, alrededor de cientos, ciento cincuenta mil en el hipódromo en Durban. Y cuando vieron el poder del Señor Dios tomar a un hombre demente que caminaba con sus manos y pies con una cadena alrededor de su cuello, y en un instante Lo hizo un hombre normal y perfecto. Treinta mil personas rindieron sus vidas a Jesucristo.
Y a la siguiente mañana cuando estaba en el hotel, el alcalde de la ciudad, Sidney Smith había ido a visitarme. Y escuché algo venir por la calle. Miré hacia afuera, y había siete camiones de ganado cargados, o que venían por la calle con sillas de ruedas, muletas, y palos y garrotes, y catres que habían recogido del campo. Hubo veinticinco mil milagros que se llevaron a cabo en una sola ocasión inmediatamente después que todos ellos vinieron a Cristo. Veinticinco mil lisiados, ciegos, torcidos. Y a la siguiente mañana iban caminando por la calle, la gente que los había usado un día antes, en una larga procesión, la policía al frente, y esos grandes camiones simplemente apilados hasta arriba, oh, hasta arriba con sillas de ruedas, catres, camillas, garrotes. Y toda esa gente caminando detrás. Diferentes tribus… catorce, quince diferentes tribus caminando detrás los que un día antes habían estado acostados en esos catres, con sus manos al aire, cantando en su lenguaje nativo: “Todas las cosas son posibles, solo creed”.

4 Oh, me quedé en la ventana. Lloré como un bebé. No necesitaban nada más. Solamente hubo cuatro personas que subieron a la plataforma.
Una de ellas fue una mujer Hindú con su punto entre los ojos. Y ella… Le dije: “Usted es Hindú. ¿Entonces por qué viene a mí siendo Cristiano?
Ella dijo: “Yo creo que Ud. puede ayudarme”. Y a través del intérprete…
Así que, le dije: “Bueno, ¿Por qué viene a Jesús? ¿Por qué no va a Mahoma?”
Y contestó: “Yo creo que Ud. puede ayudarme”.
Le dije: “Bueno, si Él me revela cuál es su problema, ¿Creerá que es Jesús del Nuevo Testamento?
Ella dijo: “He leído el Nuevo Testamento, lo creeré, porque eso es lo que Él dice que hará”.

5 Y la miré de nuevo, y el Espíritu Santo fue tan misericordioso. Le dije: “Tiene un quiste en su vientre. Ud. estuvo con el doctor el otro día, y su esposo es un hombre bajito robusto con bigote, y usa un traje gris. El doctor dijo que tiene un quiste y que se lo tiene que operar”.
Ella dijo: “Eso es la verdad. Yo ahora acepto a Jesús como mi Salvador personal”. Una mahometana… Diez mil mahometanos viendo eso, un montón de mahometanos devotos.
El siguiente fue una mujer blanca. Se le fue dicho que se preparara para morir, porque no iba a vivir. Y tenía un pequeño tumor en el seno. Ella caminó alrededor y vivió como veinte minutos, y cayó muerta de un ataque del corazón en la reunión.

6 Y luego precisamente a la siguiente mañana, una mujer había sido pronunciada muerta por los doctores, fue traída a vida por la oración. Vean, Ud. no puede sanar. Ud. solo puede decir lo que Dios le dice que diga. Y luego… El Hermano Grumett probablemente les contará al respecto mañana.
Y cuando al fin… Después que éste hombre allí, ni siquiera en su mente cabal, pensó que yo quería que hiciera una danza con sus manos, como un payaso de turistas. Y cuando… Dije: “Bueno, si yo pudiera sanarlo y no lo hago, sería una persona horrible. Yo no puedo sanar al pobre hombre. Pero su vida no se podrá esconder si el Espíritu Santo me lo revela”.

7 Y luego les pregunté y les dije lo que Jesús era, y lo que Él hizo. Él no sanó. Él dijo: “Solo puedo hacer lo que el Padre me muestra”. Y luego cuando ese hombre estaba… El Espíritu mostró que él había crecido en un hogar Cristiano, y dijo todo sobre él. Y cada cosita de eso fue verdad. Y su padre y su madre se pusieron de pie, como a media cuadra atravesando la pista, y atestiguaron que era la verdad. Y luego iba a dejar que siguiera pasando. Vi una sombra. Vi dentro de esa sombra y allí estaba parado normal sobre sus pies. No había suficientes diablos en el infierno para parar eso.
Así que dije: “¿Cuántos de Uds. mahometanos que están aquí y todos los demás, recibirán a Jesús como su Salvador personal si Dios puede hacer que este hombre se ponga sobre sus pies y que sea normal y sano?” Tan lejos como pudieran ver, manos levantadas. Tuvieron que ponerles cercos, porque tenían guerras tribales entre ellos mismos. Pero cuando Dios sanó al hombre y se levantó, no solamente sanó su cuerpo, nunca antes había caminado así en su vida, estaba en su mente cabal, mirando alrededor, lágrimas corriendo por sus mejillas hasta su barriga desnuda, salpicando de esa manera. Miles levantaron sus manos. Y nosotros estimamos por lo bajo unos treinta mil que vinieron al Señor Jesús solamente en esa ocasión.

8 Luego les dije: “Si Uds. creen que Dios está aquí para responder la oración, todos Uds. que están enfermos no necesitan ir más lejos, porque el Dios del Cielo ha estado aquí para decirle a Uds. mahometanos, y decirles a Uds. zulus, shunghi, y bazuda, y a todas las tribus aquí a través de su hombre que está en la plataforma, que Él está presente, ¿Lo aceptarán? Tengan fe en Dios mientras oro”, y ofrecí una oración. Y veinticinco mil milagros sobresalientes se llevaron a cabo con una oración.
Ahora, pueden cuestionarse el por qué es tan difícil predicar en América cuando algo como eso puede acontecer.
Y en Bombay, India, estimaron cerca del medio millón allá. Y no había manera de saber como… Únicamente me dejaron estar tres días allí, porque no hay lugar para atender a la gente.

9 Es por eso que ahora estamos aquí en América, esperando la hora en que podamos cruzar el mar de nuevo, en donde podamos ir a esas personas. Y las ofrendas y demás que recibimos, aparte de los gastos, van directamente a esa causa. Y cuando lleguemos allá ante el estrado del Juicio, verán Uds. que esa es la verdad. Que todo lo que hemos hecho con reverencia, lo ponemos para el Reino de Dios, cada centavo que podemos, y vivir economizando tanto como nos sea posible, para que el Reino de Dios…
Yo no creo que debamos estar construyendo edificios de iglesias de tres o cuatro millones de dólares y predicando: “Jesús viene”, y hombres en los campos predicando sin zapatos puestos. No es correcto. Mis hermanos andan en el campo.
El otro día bajo una investigación, el tipo dijo: “¿Compra Ud. sus trajes en JcPenney y paga diecisiete dólares?”
Le dije: “Eso es correcto”.
Dijo: “Bueno, Ud. puede pagar por trajes mejores que esos”.
Le dije: “No cuando mis hermanos están comiendo dos comidas a la semana, sin zapatos en los pies, predicando el Evangelio por el cual me paro. No puedo permitirme pagar algo mejor que eso”.
Eso es correcto. No tenemos derecho. No, señor. No tenemos derecho en gastar millones por grandes edificios y de todas maneras casi son morgues. Y millones se están muriendo que ni siquiera conocen a Jesucristo como su Salvador, y llorando y clamando para recibirlo. Y nosotros ponemos una gran iglesia en esta esquina y hacemos proselitismo en la otra de la esquina, nos burlamos de ellos y decimos que están todos equivocados. Millones de tales cosas aconteciendo, y millones muriendo casi anualmente que nunca han escuchado el Nombre de Jesús ni una sola vez. Mientras estamos discutiendo, ellos se están muriendo allá sin conocer a Cristo. Y Dios nos va a pedir cuentas por ello en aquel día.

10 Bueno, ese no es mi texto. Yo… simplemente no puedo evitar el decir esas cosas. Así que Uds… Uds. vengan a escuchar al HermanoThoms mañana. Él se encuentra aquí en el edificio por alguna parte, en alguna parte. Sé que lo está, él y su esposa. Y, sí, Hermano Grumett, en verdad que estoy contento de verlo y a su pequeña esposa. ¿Y estarán aquí a las dos? A las dos y media mañana en la tarde.
El Señor les bendiga. Antes de leer la Palabra, inclinemos nuestros rostros para orar. Y diré esto antes de orar. Si el Señor lo permite, quiero predicar mañana por la noche, si es la voluntad del Señor, sobre “Como El Águila Excita Su Nidada”.

11 Señor, Tu eres nuestra única esperanza, nuestra única vía de salvación. Y estamos tan contentos, Señor, al pensar en ultramar, en los millones sentados en tinieblas, adorando animales. Y ellos están adorando imágenes hechas de lodo y piedra, salpicadas con sangre de aves y animales, buscando misericordia, quebrando sus huesos, y cortándose sus caras, y tratando de encontrar paz… Y aquí en nuestro querido país, Jesucristo ha sido tan bueno con nosotros en darnos paz, y casi no logramos que la gente cruce la calle para recibirlo. Con razón los juicios están colgando en las perchas. Oh, Dios, oraremos está noche que Tu tengas misericordia de nosotros.
Y oramos que nuestro Hermano Thoms, mientras él y su esposa cruzan la mar. Permite que él sea ungido con el Espíritu Santo, para traer misericordia y paz a aquellos que están sentados en tinieblas. Bendice está joven pareja, Señor, mientras todavía son jóvenes, y pueden soportar el trabajo de la selva. Oramos para que Tú seas con ellos.

12 Oramos esta noche, Señor, que nos puedas dar una visión ardiente a nosotros los americanos, especialmente a nosotros que nos decimos llamar Cristianos, donde la necesidad es tan grande. Oh, Señor, mándanos misericordia. Y oramos para que los misioneros, y los hombres y mujeres que son llamados a los campos, se apresuren; pues la hora viene cuando el comunismo estará consumiendo esos países, y no tendrán el privilegio de predicar el Evangelio. Mientras la puerta está abierta, que cada misionero tenga la mentalidad ya sea de ir o de apoyar a alguien que pueda ir.
Y Señor, te pedimos ahora que Te acuerdes de nuestra nación en esta noche, y nuestra gente. Y oramos por nuestras iglesias. Muchas veces tenemos que reprenderlos, Señor, y algunas veces no entendemos el por qué lo hacemos. Pero es el Espíritu Santo trabajando para traernos, para sacudirnos, y hacernos saber que la necesidad es grande. Te pedimos bendigas nuestras iglesias.

13 Permite que el próximo fin de semana sean días grandiosos, y que esta comunidad alrededor sea literalmente estremecida con el poder de Dios, y que venga un avivamiento a la antigua. Concédelo, Señor. Bendice a todos los ministros que están aquí esta noche y a nuestro precioso Hermano Sullivan, quien ha trabajado, y ayudado, y tratado y ha puesto cada esfuerzo en ello. Tú ves todas estas cosas, porque Tu… Tu ojo está puesto sobre el gorrión.
Y oramos ahora mientras leemos Tú Palabra, que Tú envíes el Espíritu Santo para darnos la interpretación. Permite que almas sean salvas, y personas enfermas sean sanadas, y los descarriados sean reclamados otra vez al Reino de Dios. Y permite que aquellos que están buscando el Espíritu Santo encuentren que esta es la manera de aplicarlo y que sean salvos y llenos con el Espíritu, Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

14 Me gustaría leer en dos diferentes lugares en esta noche, un versículo de cada Salmo. Salmos 46:1, y Salmos 119:56
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Y luego, en el 119:59
Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios.
El clero y los historiadores creen que en este Salmo, David estaba clamando esto cuando él… su casa estaba siendo observada por Saúl y sus soldados. Y él sabía que cuando salía a plena luz del día, podría haber una espada o un dardo o una flecha dirigiéndose a su espalda, o hacia las aberturas de las piezas de su armadura que protegía su pecho.

15 Y puedo ver a David mientras caminaba de un lado para otro, para arriba y para abajo del piso, sobándose las manos nerviosamente, saliendo y entrando de su casa, puesto que estaba en problemas.
Y normalmente, es cuando el hombre se encuentra en problemas que acude a Dios. He escuchado a mucha gente reírse y decir: “No existe Dios”. Pero cuando se meten en problemas, es la primera cosa en la que piensan, en clamar hacia Él.
Un conocido incrédulo, Bob Ingersol. Se dice que cuando estaba en el cuarto del hospital, muriendo, y sabía que muy pronto se iría de esta vida, cuando la muerte lo golpeó, gritó y dijo: “Oh, Dios, si hay un Dios, ten misericordia de mi alma”. Le aconsejó a sus hijos a no irse por el camino que él había tomado, pero que tomaran la ruta por la cual se fue la madre. Uds. pensaran en ello en algún momento u otro.

16 Hace unos años, estaba platicando con el juez de nuestra ciudad. Y es un buen amigo mío. Él viene a mi iglesia de vez en cuando. Y fui a verlo para tratar el caso de un muchacho que había robado un carro. Y su madre había permanecido en mis escalones casi toda la noche. Y a la siguiente mañana ella me dijo: “Hermano Branham”, dijo: “El juez lo escuchará a Ud.” Dijo: “Pida misericordia para mi hijo”.
Bueno, eso era lo menos que podía hacer. Y a la siguiente mañana fui a su oficina, y toqué la puerta. Y un hombre abrió la puerta y él dijo: “El juez está ocupado”.
Le dije: “Muy bien. Dígale que deseo verlo en un momento más”.
Él escuchó mi voz. Y dijo: “Pase, Hermano Branham”. Y él dijo: “¿Qué puedo hacer por Ud.?”
Y le conté la historia. Él dijo: “Hermano Branham, no es la primera vez del muchacho. Con esta ya van cinco veces que lo hace”.
Y le dije: “Pero juez, él me dijo que si le daba la oportunidad una vez más, él vendría a nuestra iglesia, y a la escuela dominical, y escribiría un reporte cada domingo”.
Él dijo: “Hermano Branham, cada hombre que sentencio a la penitenciaría será un predicador, hasta que sale de nuevo”.
De esa manera sucede. Tratamos de hacerle a Dios todo tipo de promesas cuando estamos en problemas. Pero cuando salimos del problema, entonces nos olvidamos de todo.

17 Israel fue de la misma manera. Cuando Israel se metía en problemas, cuando se alejaba de Dios… Y cuando alguien se aleja de Dios, cualquier nación, cualquier persona, cualquier iglesia, los problemas vienen en camino. Y cuando ellos se alejaban de Dios por cualquier razón y se metían en problemas, siempre clamaban a Dios, y mataban sacrificios, y honraban a Dios hasta que Dios venía y los ayudaba, y luego se olvidaban de Él de nuevo.
Eso simplemente está en los seres humanos, aparentemente, el hacer eso. Pareciera que disfrutan el venir al Señor, pero se olvidan tan rápido. Pues, hemos visto la mano de Dios lo suficiente en esta reunión aquí como para recordarlo hasta el día de nuestra muerte. Si fuésemos a vivir otros cincuenta o cien años, recordaríamos lo que Dios ha hecho por nosotros.

18 Después David clamó: “Ata Tus mandamientos en el poste de mi lecho. Yo honraré Tus estatutos, y todo…” cuando él miró la bondad de Dios. Pero Uds. saben, el salmista dijo de nuevo, que Dios es nuestro refugio, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Así que, es bueno conocer a Dios, encontrar a Dios, hablar en acuerdo con Él cuando no pasa nada malo. Y luego en tiempos de problemas, Él es nuestro pronto auxilio… en el tiempo de las tribulaciones.

19 No hace mucho, estaba platicando con un evangelista. Y él dijo: “Una de las cosas más raras sucedió”. Dijo: “Un… un muchacho joven de color había ido con él unas noches antes para ser salvo”. Y dijo: “Él nunca se esperó al llamamiento al altar”. Dijo: “Cuando subí al púlpito, él se fue directamente al frente, y dijo: ”Pastor, quiero aceptar a Jesús como mi Salvador personal“.
Y él dijo: “Seguro, hijo. Estoy muy feliz de escucharte decir eso, y de orar contigo. ¿Pero por qué ese cambio tan repentino? ¿Qué sucedió? ¿Has asistido lo suficiente a la iglesia?”.
Dijo: “No, señor, no he ido”. Él dijo: “He sido más o menos un vagabundo”. Él dijo: “Hace como seis meses, terminé muy arriba en el estado de Maine”. Y dijo: “Estaba por un camino muy solitario, caminando. Y me dio hambre, y ya no tenía dinero”. Y dije: “Me emplearé con algún cortador de celulosa”. Y dijo: “Ellos me dijeron, Puedes ayudar. Tenemos una mujer de color lavando los platos o cocinando. Puedes ayudarle a lavar los platos”. Y dijo que les respondió: “Bueno, eso está bien. No importa lo que tenga que hacer. Quiero trabajar un poco. Y le dijeron: Te daremos de comer y te pagaremos tanto”.

20 Entonces dijo: “Después de dos noches de estar allí, acababa de lavar los platos y había estado recostado en su cama, pensando”. Y entre su cuarto y el cuarto de la señora anciana, había una lona colgando. Ella tenía una linterna sobre una caja. Y dice que escuchó a dos hombres afuera, platicando. Y él empezó a escuchar un sonido muy raro que se estaba llevando a cabo, muy triste, muy estruendoso. Y dijo que uno de los hombres le dijo al otro, esos grandes hombres leñadores fornidos, dijo: “Jim, debemos irnos a la cabaña, porque podríamos ser volados de la faz de la tierra en los próximos minutos”.
Dijo que eso lo alarmó. Y tenía su cabeza dentro de las cobijas. Dijo que se destapó y dijo: “¿Qué es lo que está mal? Pero dijo: ”Unos cuantos minutos después, los relámpagos empezaron a alumbrar la ventana“. Y dice que se levantó y fue a asomarse por la ventana, y dijo que uno de esos grandes tornados que pegan en la nación estaba dando vueltas por entre los árboles a muy corta distancia. Y dijo, él dijo: ”¿Qué si le pega a este lugar?“, pensó entre sí.

21 Y dijo: “La tía anciana en el otro cuarto, le tocó la pequeña lona y ella le dijo: Hijo, ven para acá. Dijo: Tengo una lámpara encendida”.
Dijo: “Me fui a su cuarto, y ella me tomó la mano y dijo: Muchacho, ¿eres Cristiano?.
Le dijo: “No señora, no lo soy”.
“Bueno”, dijo: “Más le vale que se arrodille aquí ahora, porque en los próximos minutos, esta cabañita, si ese huracán continúa su trayecto, volará este lugar en pedazos”.
Él dijo: “Ella cayó sobre sus rodillas al lado de esa caja de jabón”. Y él dijo: “Nunca había escuchado a alguien orar con tanta calma. Ella habló con Alguien con Quién había hablado antes”, él dijo. Y dijo: “A ella no le parecía importar si la cabaña se iba a volar”. Pero dijo: “De repente, las ramas empezaron a golpear la cabaña, los árboles a desarraigarse y caer”.
Y el ministro le preguntó: “¿Y oraste?”
Él dijo: “No, señor. Estaba demasiado asustado como para orar”. Dijo: “No sabía si el próximo que cayera me iba a tocar. Pero está cosa sí dije: Señor, si tienes misericordia de mí, cuando salga de aquí, te conoceré como mi Salvador”. Él dijo: “Es por eso que estoy aquí ahora. Porque no sé cuando me tocará otra tormenta como esa”. Y él quiso venir mientras todavía estaba en su mente cabal, y mientras podía pensar, y cuando podía orar y cuando podía pensar en él mismo, y contactarse con Dios.

22 Yo creo que hay arrepentimientos en el lecho de la muerte. Pero no dependan en eso, porque pudiera ser… He visto a muchos accidentados a un lado de la carretera, con vidrios en sus cuerpos, y algunos que le han disparado y con balas atravesándoles. Corro hacia ellos y les pregunto: “¿Es Ud. Cristiano?”
“No, no”, y sin poder orar.
No se arriesguen, porque ahora mismo es Dios nuestro refugio y fortaleza. Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. ¡Considere sus caminos hoy mismo!

23 Hace un tiempo, más o menos tomé ventaja en un pequeño viaje de cacería. Me acababa de casar. Veo a mi esposa allí mirándome. Y nos acabábamos de casar, y la iba a llevar a una pequeña luna de miel. Habíamos ahorrado unos centavos, e iba a ir allá arriba a las Cataratas del Niágara. Y pensé que siendo que íbamos a estar muy cerca del bosque Adirondack, bien pudiera cazar un poquito. Así que la llevé conmigo de cacería.
Y así que cuando estaba… cuando estaba… La puse a ella bajo un pequeño cobertizo. El guardabosque llegaba al siguiente día, a la Montaña Hurricane [Montaña cuyo nombre en español quiere decir Huracán.—Traductor] allí en Adirondack.

24 Mi madre es mitad india. Y yo pensaba que tenía mucho de aventurero del bosque como para que se me quitara. Así que le dije: “Ahora, Meda…” Billy estaba entonces con ella, tenía como cinco años. Y dije…. Su madre, Uds. saben, murió. Y así que, yo dije: “Ahora, ten lista mi cena, estaré de regreso para medio día. Voy a ir allá. Hay un oso rondando aquel lado de la montaña, y voy para allá”.
Bueno, empecé a seguir el rastro de aquel oso, y así continué. Y subí unas cuantas colinas, y unas pocas colinas más. Y después de un rato, miré alrededor y vi un gran ciervo, justo lo que andaba buscando para ese otoño. Le disparé al venado y dije: “Oh, mira aquí. Viene una tormenta”.

25 Y si alguno de Uds. alguna vez ha cazado y sabe lo que una tormenta significa en las montañas, más le vale aquietarse. Pero yo no podía aquietarme; tenía una esposa y un bebé; y por primera vez en sus vidas estaban en el bosque en un pequeño cobertizo. Bueno, se morirían de frío. Esa noche iba a estar a diez bajo cero. Y esa tormenta llegando, podría durar dos o tres días. Y mi esposa es la cobarde más grande que he visto en el bosque, y estaría muerta de miedo. Así que pensé que debía regresar.
Así que tomé mi rifle rápidamente. Y me puse mi abrigo. Y empecé a subir un pequeño cañón por el que había bajado. Y caminaba. La neblina bajando, y el viento soplando bajo. Y dije: “Oh, yo sé cómo salir de aquí, subiré directamente, por el lado de la colina, y me iré derecho hacia el campamento. No son más que cinco millas desde aquí”. [8 Km. Trad.]

26 Así que caminé y caminé. Y dije: “¿En qué parte di la vuelta?” Y de repente, me paré, y estaba parado al lado de mi venado. Y comencé de nuevo, y regresé al mismo lugar. Comencé de nuevo, yéndome por cierto lugar, y regresando al mismo lugar. Ahora, los indios lo llaman la caminata de la muerte; uno está caminando en círculos. Uno nunca sale de eso. Así que, y regresé… Sabía que había cruzado la montaña de alguna manera y había llegado, a lo que llaman los gigantes, era muy plano. ¿Pero por cuál camino puedo regresar? ¿Cómo me salgo de este círculo?
Bueno, me puse nervioso. Y dije: “Ahora, espera un minuto. Billy, eres un hombre del bosque demasiado bueno como para perderte”, hablando conmigo mismo. “Tú sabes que sabes que puedes salir de aquí. Debes de saber. Meda morirá, y también Billy. Y debes salir de aquí”. Y dije: “Seguro. Yo sé cómo salir de aquí. Solamente me iré por aquí, y daré la vuelta y subiré”.

27 Empecé a caminar. Y me puse más nervioso. Sabía que estaba perdido. Y la neblina estaba tan baja como esa cortina. Y yo… Soplando por allí, simplemente nevando, con nubosidad, y el viento… Y sabía que iba a ser un problema salir de allí.
Y comencé de nuevo. Yo dije: “Ahora, cuando baje la montaña, el viento me pegaba en la cara. Así que me iré directamente hacia el viento”. Y el viento me golpeaba la espalda. Si hubiera estado en mi cara… Y empecé a caminar hacia aquel rumbo. Y cuando lo hice, escuché Algo citar esta Escritura, la cual me vino esta tarde: “Dios es… es el pronto auxilio en las tribulaciones. Él es nuestro refugio y fortaleza”. Bueno, simplemente seguí caminando. Y empezó a escucharse más y más alto. “Oh”, yo dije: “Me estoy imaginando eso”. Yo dije: “Ahora, yo sé que me estoy poniendo nervioso”.

28 Cuando alguien se pierde por un espacio de tiempo, el tiempo que haya sido, les da fiebre. Y luego empiezan a correr, pierden la cabeza, y se caen por algún acantilado y se matan. Por lo tanto, sabía que eso me estaba aconteciendo, que me iba a dar esa fiebre a mí, porque estaba pensando en mi esposa.
Por lo general, hubiera encontrado un lugarcito y me hubiera resguardado allí, me hubiera conseguido un puercoespín o algo y eso hubiera sido todo hasta que pasará la tormenta. Pero no podía pensar, por ellos. Ellos iban a morir. Y yo dije: “Debo ir con ellos”. Así que dije: “Ahora me estoy poniendo nervioso. Así que yo sé que este es el camino, y me iré directamente por allí”.
Y Algo continuaba diciendo: “Dios es nuestro refugio, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

29 Así que, yo dije: “Ahora, me he de estar enloqueciendo. Estoy perdiendo mi mente ahora, porque estoy escuchando eso en mi oído”. Y dije: “No puede ser. Estoy yéndome bien. Yo sé que estoy bien. Soy muy buen guardabosques para estar perdido”. Sólo seguiré avanzando. Yo dije: “Yo sé las direcciones, y no estoy perdido”.
Algunas veces a las personas les gusta engañarse de esa manera hoy en día por medio de unirse a una iglesia. No se engañen. Les conviene estar alineados bien. Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Y mientras caminaba, yo pensé: “Mira aquí, sé que me estoy yendo mal, porque estoy dando la vuelta otra vez por este rumbo, y me doy cuenta que estoy perdido”. Oh, esa es una sensación horrible, el estar perdido. Así que dije: “Yo lo admito, Señor, que no soy un buen guardabosques. Tendré que confiar en Ti”. Y me quité el sombrero, y me arrodillé en él. Puse mi rifle a un lado del árbol. Y dije: “Señor, estoy perdido. No soy digno de vivir. Pero ella y Billy sí son dignos de vivir. Yo los traje al bosque. No por mi causa, Señor, sino por causa de ellos, dirígeme fuera de este bosque, Señor. Porque estoy perdido y no sé dónde estoy. Y Tú eres el Único que puede ayudarme. En esta fecha tan entrada de noviembre, esta tormenta pudiera durar días”.

30 Me levanté, saqué de nuevo mi sombrero, me lo puse en mi cabeza. Y dije: “Ahora, yo sé como Cristiano; seguiré una sola dirección. Y continuaré”. Y empecé a caminar. Y yo dije: “Ahora, esta es mi idea. Voy a ir directamente por esta dirección. Esa es la dirección que siento seguir”. Cuando empecé a caminar, de repente, Algo puso su mano sobre mí“.
Ud. pudiera decir: “Hermano Branham, Ud. solo lo pensó”.
No, no lo hice. Lo sentí tanto al punto que me volteé. Y cuando volteé, debió haber sido Dios, porque la neblina se disipó lo suficiente para ver que me estaba yendo directamente hacia la Montaña Hurricane; miré la torre detrás de mí donde el guardabosques la había puesto. Pero él no estaba allí en esa época del año. Me estaba yendo directamente hacia Canadá.

31 Oh, me di la vuelta inmediatamente hacia la dirección donde había visto la torre. Sabía que no se movería. Tenía que ir a través de acantilados y todo para llegar allá. Pero por lo menos seis o siete millas en esa tormenta, [de 9 a 11 km. Trad.] ¿Qué pudo hacer retroceder la neblina más que la mano de Dios? Si alguien alguna vez ha estado en una tormenta en las montañas, pues, es tan espesa que difícilmente a veces pudiera verse las manos frente a Ud. Y por millas, se aclaró solamente por un breve instante. Y yo le estaba dando la espalda, pero Algo puso Su mano sobre mí, y provocó que volteara a ver lo que era. Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Cuando logré ubicarme, me quite el sombrero y dije: “Dios, te he servido como por diez años o más ahora. Te serviré hasta que me muera. Dirígeme, oh, Señor hacia la torre”. Y tuve que mantener mi curso.
Y de esa manera es. Cuando Dios lo salva, Ud. tiene que mantener su curso hacia el Calvario. No dé vuelta ni a la izquierda ni a la derecha.

32 Miré hacia arriba de la montaña, y allí estaba la pequeña cabaña del guardabosque en donde… Y yo sabía que si llegaba a eso, hay una línea de teléfono que corre por todo el trayecto hacia abajo de la montaña como por seis millas [9.6 km. Trad.] hasta llegar al pequeño cobertizo donde estábamos, porque la cabaña estaba cerca del cobertizo. Todavía no estaba abierta. Él vendría a cazar conmigo después.
Bueno, yo… Por las colinas, y por rocas esquisto, resbalándome, cortándome. Se puso oscuro, porque había caminado por todo alrededor. Eran casi como las cuatro y media esa tarde. Y se puso oscuro, ya no podía ver. Y la tormenta dando vueltas y soplando, y los animales corriendo.

33 Tenía que caminar con mis manos levantadas, porque sabía que había sujetado con tachuelas esa línea tan alto así del árbol. Y yo sabía que si era la dirección correcta, y en algún momento mi mano tocaría la línea. Y mantenía esta mano arriba, y la nieve bajaba, había ventisca y congelaba todo el trayecto hacia la montaña. Mi mano se ponía tan fría y se entumecía. Y tenía que parar, poner mi rifle en esta mano para calentarla, ponerla bajo mi abrigo, y extenderla de nuevo para estar seguro de no cruzarla. Levantar mi mano de nuevo y seguir caminando.
Más oscuro y más oscuro. Y se está poniendo… Sabía que mi esposa estaría desesperada. Finalmente, pensé que había perdido el camino. Y me paraba muchas veces. Pero después de un momento yo… yo sentía algo. Me paraba y sería una rama. La jalaba. Y sería una rama. Levantaba mi mano de nuevo y comenzaba otra vez.
De esa manera uno sube al Calvario, con ambas manos levantadas gritando por misericordia. Dios los dirigirá.

34 No saben cómo me sentí cuando mi mano tocó algo. Lo jale, y era el cable. Yo sabía que podía agarrarme de ese cable. Me conduciría hacia mis seres amados. Que sensación fue el saber que Dios me había ayudado. Ese fue un alivio el saber entonces que estaba salvado.
Pero eso no fue nada en comparación a la emoción que sucedió la noche cuando levanté mis manos al aire hasta que algo más tocó mi mano y mi corazón. Fue el cable del Espíritu Santo que me dice que al final del camino mis seres amados y mi Salvador me esperan.
Al Considerar Mis Caminos, yo no era un cazador. Yo no era un guardabosque. Dios fue mi refugio y mi fortaleza.

35 Parecido a lo del hijo pródigo, cuando estaba en la pocilga, y volvió en sí; empezó a considerar sus caminos, en la manera que había tratado a su padre, en la manera que había tratado a todos los demás. Y volvió en sí. Y al considerar sus caminos, él dijo: “Me levantaré e iré a mi padre y diré: No soy digno de ser llamado tu hijo. Hazme como a uno de tus jornaleros”. Al considerar sus caminos, retomó el camino de regreso a la casa del padre.
Fue Job, el patriarca. No solamente consideró sus caminos; él consideró el camino de sus hijos. Él pensó esto: Cuando sus muchachos y muchachas estaban llevando a cabo sus fiestas, él dijo: “Tal vez ellos hayan pecado, y yo ofreceré holocausto por ellos de todas maneras”. Él consideró el camino de sus hijos.

36 Y permítanme decirles, si más madres y padres americanos consideraran el camino de sus hijos en vez de mandarlos afuera a todas estas fiestas de rocanrol, y bailes, y jolgorios, tendríamos una nación mejor.
Job dijo: “Si han pecado, yo ofreceré un holocausto por ellos”. Y cuando la dificultad le golpeó, él podía decir: “Yo sé que mi Redentor vive, y en el día final se levantará sobre la tierra. Y después de deshecha esta mi piel, aún en mi carne veré a Dios. He aquí aunque Él me matare, en Él esperaré”. Porque él consideró sus caminos, que Dios es un pronto auxilio en las tribulaciones.

37 Fue el patriarca, David. Cuando estaba frente al profeta Natán, y Natán le había revelado sus propios caminos pecaminosos. Y cuando David empezó a considerar sus caminos, que había tomado a su querido amigo, Urías, había tomado su linda Betsabé, su esposa. Y ella estaba entonces por ser madre. Y trató que fuera y viviera con su esposa para así responsabilizarla a ella, que era su bebé. O pasar la responsabilidad, decir que era el hijo de Urías.
Pero Urías, ese soldado valeroso, siendo únicamente un prosélito… Él era gentil, hitita. Pero él dijo: “Dios no permita que baje con mi esposa, y el arca de mi Dios en el campo de batalla”.
Cuando cruce la línea entre esta vida y la otra, quiero estrechar manos con Urías. Él era un verdadero hombre. “Dios no permita. Mis hermanos allá afuera y el arca de mi Dios en el campo de batalla, y yo bajar y vivir con mi esposa, y mis hermanos allá afuera”.

38 Y David hizo que Joab lo llevara al frente de la batalla y se retiraron de él, y murió bajo el poder del enemigo mientras el sol declinaba sosteniendo su armadura. Cuando Natán el profeta se lo reveló, y le dijo: “David, tu eres un hombre rico”. David entonces consideró sus caminos, supo que sus pecados no estaban escondidos de Dios. Y lo llevó a vestirse de cilicio, y lloró amargamente en cilicio y cenizas. Seguro, cuando consideran sus caminos.
Fue Jacob, el patriarca, quién dijo una mentira y él mismo se hizo un hipócrita, al robarle la primogenitura a su hermano. Había sido hasta el momento un presuntuoso por mucho tiempo, pero empezó a pensar sobre regresar al hogar.

39 Pudiera haber muchos aquí en esta noche pensando en volver al hogar. La edad los está alcanzando. La enfermedad los tiene agarrados. Mejor les fuera considerar sus caminos antes de llegar allá.
Y mientras Jacob iba en camino con su esposa y sus hijos, escuchó que decía un mensaje que Esaú venía a su encuentro con un gran ejército. Y él empezó a considerar sus caminos, la manera que se había comportado con Esaú, engañándolo. Y lo condujo a orar toda la noche. Él luchó con el Ángel del Señor.
Confío en esta noche que hombres y mujeres, niños y niñas que han hecho caso omiso al Bautismo del Espíritu Santo. No saben que tan cerca se encuentran del hogar. Confío que Uds. pondrán… que se propongan en sus corazones que lucharán con el Ángel del Señor, y que no lo dejarán ir hasta que los bendiga.

40 Cuando el Ángel del Señor tocó a Jacob, él caminó distinto a partir de ese momento. Por un lado era un gran cobarde huyendo, pero por el otro un príncipe cojo del otro lado del riachuelo. Ud. caminará distinto; y pensará distinto. Después de eso ya no tuvo temor de enfrentarse con Esaú, porque había luchado con el Ángel. Consideren sus caminos.
Fue Moisés que estaba viviendo pacíficamente, casado con la hija de un sacerdote de Madián, Séfora. Y mientras estaba allá apacentando las ovejas, un día en la parte de atrás del desierto caminando por un sendero conocido, apacentando las ovejas, en paz. Israel estaba siendo oprimido en esclavitud. Él estaba considerando sus caminos: “Este no es mi trabajo como pastor de ovejas. Dios me llamó a ser un predicador”.
Cómo pudiera saber si esta noche no le estoy predicando a un Moisés que se encuentra allá trabajando en una fábrica de acero o aquí abajo en la fábrica de celulosa, o allá lejos manejando un camión en alguna parte, que Dios no los haya comisionado a salvar almas. En vez de eso, se han conseguido un trabajo para proveer el pan diario, viviendo tranquilamente, y miles de almas yendo a destrucción.

41 Cómo pudiera saber si no le estoy predicando a un hombre o a una mujer llamados al campo misionero, y sin embargo están vendiendo su primogenitura por un pedazo de pan. Vuelvan en sí. Consideren sus caminos. Vean que ganancias obtendrán… ¿En qué los hará prosperar? Si ganarán todo el mundo y perdieran su alma, ¿qué han hecho? Consideren sus caminos.
Y cuando Moisés empezó a considerar sus caminos: “Soy un asesino; soy un cobarde. Dios me llamó a ser un predicador. Él… Yo tuve un nacimiento peculiar. Fui escondido entre los juncos. Nunca olvidaré la historia de mi madre cuando ella me contó que Dios me había llamado. Tenía el mensaje en el corazón. Pero obtuve tanta teología en mí, pues, traté de hacerlo a mi manera. Pero aún así hay un Dios en alguna parte o de lo contrario Él nunca me hubiera salvado”.
Mientras él estaba considerando sus caminos, de casualidad miró a un lado y había una zarza ardiendo para darle su respuesta. Dios tenga misericordia.

42 Hay una zarza ardiendo aquí esta noche para dar respuesta a cada Hermano alejado del llamado de Dios. Considere sus caminos. El Espíritu Santo está aquí para sanar al enfermo mostrando señales y maravillas y milagros. Muchos de Uds. han querido ser Cristianos. Muchos de Uds. han querido hacer algo para Dios. Y Uds. lo han descuidado por cosas sin sentido, o por un trabajo en fábrica lejos en alguna parte.
Algunas de Uds. mujeres que deberían estar en casa con sus hijos, leyéndoles la Biblia. Tienen un trabajo lejos para ganar un dólar extra. Vergüenza les debería de dar. Dios les dio un trabajo; ese es criando a los niños. Enseñándoles las cosas de Dios. Es la verdad. Considera tus caminos, mujer. ¿Qué lograrán esos dólares? Sonarán igual como a Judas le sonaron. Considera tus caminos y tornen sus pies a Sus testimonios, a Su Sangre, a Su Gracia, a Su ofrecimiento.
“Al Considerar mis caminos”, dijo David: “Y torné mis pies a tus testimonios”. Seguro. Consideren sus caminos conforme transitan.

43 Noten. Moisés consideró sus caminos, y él tornó sus pies a los testimonios del Señor. Y Dios lo bendijo y le dio un llamamiento, renovó sus votos, hizo todas las cosas que Él le había prometido, lo hizo un gran libertador.
Pudiera haber una sola alma a la cual Dios le llamó para que salvara, pero Ud. no lo está haciendo. ¿Cómo puede saber quién es esa alma? Fíjense en esta pequeña lavandera allá en Kentucky, creo que fue allá, que tenía un llamado en su corazón de tener un avivamiento en su pueblo, por aquellos primeros días metodistas. Y cuando lo hizo, ella rentó una vieja caballeriza. Ella lavó ropa, hasta que junto suficiente dinero para rentar el almacén de caballeriza; ella lo limpió, dejó a un lado su banca de lavadero, y colocó unos folletos. Contrató a un viejo predicador para que viniera a predicar. El viejo siervo del Señor vino esa noche a predicar tan gallardo como podía. Cada vez que miraban el folleto, lo tiraban en el suelo y se iban. Ella estaba llorando. Ella empezó a caminar. Dijo: “No sé qué hacer, Señor”.

44 Y un pequeñito con el cabello colgándole hasta el cuello, con los tirantes de su papá puestos, con un pantalón de mezclilla viejo, se acercó y le dijo: “Mujer, ¿qué es lo que está repartiendo?”
Ella le contestó: “Cariño, es un folleto”.
Le dijo: “No sé leer”.
Le dijo: “Va a haber una pequeña reunión de aquel lado esta noche en la vieja caballeriza”. Y esa noche, cuando se había hecho el llamado, las puertas se abrieron. El viejo predicador y la mujer eran los únicos allí. Él se paró a predicar el mensaje que ardía en su corazón. Después de un rato, ese pequeñito de cabello largo llegó tropezándose al edificio. Esa noche, él fue al altar. No me acuerdo, yo creo que ese fue Dwight Moody que envió un millón de almas al Calvario. ¡Aleluya!

45 Cómo sabe que Dios no los está llamando, y Uds. están renunciando las bendiciones de Dios simplemente por causa del orgullo y por tratar de actuar igual que los Joneses. [[Apellido común en los Estados Unidos.-Trad.] Yo preferiría vivir en un pajar, beber agua del riachuelo, y comer galletas saladas que apartarme del llamamiento de Dios, que comer pollo tres veces al día, y vivir en un palacio, y tener que perderme de las cosas que quiero.
Consideren sus caminos mientras transitan. ¡Aleluya! Sí, Él es Dios. Piensen… Al Considerar Mis Caminos… ¿En que se convertirá, señorita bonita, esta noche? Andando por allí, con las mejillas pintadas, pensando que son algo, uno de estos días, esa figura de Ud. se pudrirá y se integrará al suelo. ¿Entonces en dónde estará esa alma? Considere sus caminos.

46 Qué de Uds. sabelotodo. Uds. hombres y mujeres que piensan que son más inteligentes que cualquier otro. ¿Sabían Uds. que Dios hizo el Evangelio tan claro para que aún los insensatos no yerran? Consideren sus caminos.
Piensen en Jesucristo que fue llamado un hombre loco por traerles el mensaje de salvación. Piensen en los Apóstoles que sellaron su testimonio, y salieron de todo tipo de iglesias grandes y fueron llamados herejes. ¿Son Uds. mejores que ellos? No, nunca por un millón de millas. No son mejores que ellos. Consideren sus caminos, y tornen sus pies al Calvario. Es el único remedio que Dios tiene para salvación a través del Calvario. La única cosa que Él tiene.

47 Fue Pedro, cuando escuchó el canto del gallo tres veces, que consideró sus caminos. Porque Jesús le había dicho que eso sucedería. Y cuando él vio acontecer la cosa que Jesús le había prometido que pasaría, él consideró sus caminos. Y salió y lloró amargamente.
Para algunos de Uds. aquí en esta noche, y tal vez en el terreno, alguna de esta gente que cree que estos son un montón de santos-rodadores, que creen que la salvación de Dios es fanatismo, y lo ven acontecer, noche tras noche, la misma cosa que el Señor dijo: “Se dará una señal que será posible cuando me vaya, y Yo os enviaré el Consolador, lo cual es el Espíritu Santo. Cuando Él venga, Él testificará de Mí. Y en los últimos días, la señal de Sodoma aparecerá”. Consideren sus caminos mientras miran y ven lo que dijo Jesús: “Así como fue en los días de Sodoma, así también será en la venida del Hijo del Hombre”.

48 Y Uds. ven el homosexualismo a la alza. Uds. ven estas señales apareciendo. Uds. ven al Ángel del Señor, Aquel que estuvo en Sodoma es el mismo obrando entre nosotros esta noche. Él es llamado el Espíritu Santo, Aquel que Jesús mandó en Su lugar. Jesús no puede estar aquí en forma de cuerpo, pero Él envió el Espíritu Santo para tomar Su lugar para hacer las mismas obras que Él hizo.
Consideren los caminos de su estilo de vida. Consideren el montón de credos que están sirviendo en lugar de servir al verdadero Dios vivo. Excepto un hombre nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Consideren sus caminos. Oh, pudiera ser Ud. un Doctor en Divinidad. No sé lo que es. Pero si está perdido, le conviene considerar sus caminos; porque está un tiempo por venir.

49 Fue cuando el sumo sacerdote le contó las treinta piezas de plata a Judas. Cuando escuchó el tintinear de la plata, que Judas consideró su camino, y se fue y tomó una cuerda y se ahorcó.
Fue el soldado Romano, que cuando él se paró allí y vio que el sol declinó en la mitad del día; vio las rocas caer de las montañas. Él escuchó a Uno decir: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Él presionó su espada hasta Su corazón y vio salir agua y sangre. Cuando él vio eso, empezó a considerar sus caminos. Y cayó sobre su rostro, y gritó, y dijo: “Verdaderamente, éste era el Hijo de Dios”. Empezó a considerar sus caminos cuando vio lo que había hecho.

50 Ud. piense en lo que ha hecho. Mire lo malo. Mire como ha omitido a Cristo. Ha intentado ser un Cristiano verdadero. Ha intentado ser lleno con el Espíritu Santo. Un día lo intentó, pero su intención nunca lo llevará allá. El infierno está pavimento de buenas intenciones.
Hermano, cuando considere sus caminos, haga la misma cosa que hizo el soldado Romano, cuando clamó a Dios, y dijo: “Verdaderamente, Él es el Hijo de Dios. Y tornaré mis pies a Sus testimonios. Yo viviré por Él Quien muere por mí”.

51 Mientras ve al Espíritu Santo moviéndose, obrando grandes señales y maravillas, consideré sus caminos. Cuando ve la última señal que Dios dijo que tendría lugar, como Sodoma fue antes de ser destruida; cuando vea eso, considere sus caminos.
Piense en lo que está haciendo. Si es Ud. Cristiano, piense en la vida que está viviendo. ¿Está viviendo sobre el reproche… reproche? ¿Está haciendo las cosas que le agradan a Dios? ¿No hay condenación en su corazón? Si es un pecador, estremézcase bajo el poder de Dios y venga al altar.
Si ha estado considerando sus caminos mientras estuve predicando, si Dios le ha traído una convicción de que está equivocado, entonces les puedo decir una cosa: Les puedo presentar Algo que está aquí esta noche.
Hay una fuente llena con Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
En donde pecadores que se sumergen en ella,
Pierden todas sus manchas de culpa.
El ladrón muriendo se regocijó al ver
Esa fuente en su día; (después que vio la señal de que Él era el Hijo de Dios).
Que yo allí, aún tan vil como él,
Lave todos mis pecados.
Desde entonces por fe yo vi esa fuente
Las heridas suplirán,
Amor redentivo mi tema ha sido,
Y será hasta que yo muera.
Luego en una canción más dulce y noble
Cantaré de Su poder para salvar,
Cuando esta pobre lengua tartamuda
Quede silente en la tumba.

52 Oh, vaya. Hay lugar en la Fuente para cada uno de Uds. Consideren sus caminos. Y recuerden, mientras están en su mente cabal, mientras están aquí está noche, consideren sus caminos y acepten a Jesucristo mientras oramos.
Habrá alguno aquí que tendrá el coraje, mientras consideran sus caminos, antes de orar, que levantaría su mano para decir: “Recuérdeme a mí, Hermano Branham, mientras ora. He estado considerando mis caminos. No son lo que deberían de ser.” Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es bueno. Por todo afuera en… Ahora, puedo ver sus manos, atrás muy atrás en lo oscuro.

53 Levanten su mano; mantengan su rostro inclinado. Levanten su mano y digan: “Hermano Branham, recuérdeme, oh, Señor, no estoy levantando mi mano al Hermano Branham; estoy levantando mi mano a Ti. Pero quiero que él ore por mí. Yo creo que ha dicho la verdad. Debemos de considerar nuestros caminos”. Dios le bendiga, señor. “Al considerar mis caminos, torné mis pies a Tus testimonios. Oh, Dios, ten misericordia de mí”. Habrá algunos más que quieran levantar su mano y decir: “Yo… yo soy Cristiano, Hermano Branham, pero honestamente, he estado considerando mis caminos. Los campos misioneros y todo está abierto. Y aquí estoy, sentado aquí sin hacer nada al respecto. Estoy trabajando en una fábrica sólo para que podamos tener unos dólares más. Yo voy a…”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Sus manos están siendo levantadas por todas partes. El Señor les bendiga. Dios les bendiga por todo alrededor.
“Estoy aquí gastando mi tiempo tratando de ganar un poco de dinero extra o algo, y las almas están muriendo. Y yo… realmente ni… No estoy actuando bien frente a Dios. Ni siquiera estoy gastando correctamente mi dinero, lo doy para cosas del mundo”. Oh, venga sin dinero, sin precio, hay una fuente llena de Sangre. Cientos de manos se levantaron. ¿Hay uno más ahora antes de cerrar? Así que… para mi oración? Dios le bendiga. Dios bendiga la pequeña niña; bendiciones, querida. Dios le bendiga, Hermano. Dios le bendiga, Hermana.

54 Hace unos minutos una dulce niñita mientras entraba por la puerta. Ella vino y me dijo:“Mi nombre es Karen” Ella dijo: “Mi mami y mi papi vinieron” Ella dijo: “Tengo verrugas por todas mis piernas”.
Ella no me pedía que orara, así que la tomé en los brazos. Oré por Dios. Le dije: “Querida, esas verrugas te van a dejar ahora”.
Ella volteó, y sus ojitos de bebé me miraron y dijo: “Gracias, señor”.
Una pequeña niña. Ud. dirá: “Esa niña que levantó su mano, ella no sabe…”.
Si sabe. Es el Espíritu Santo que está aquí, quiere traer a esa niña a la fuente mientras todavía está joven, y su pequeña conciencia todavía no está cauterizada con rocanrol, e Historias de la Vida Real de las revistas, y suciedad del mundo. Que se sumerja en esa fuente está noche, y que pierda toda mancha de pecado. Ella está considerando sus caminos.

55 Querido Padre celestial, al terminar este mensaje, te traigo a Ti a estos que han levantado sus manos. Son los trofeos del mensaje. Vienen en simplicidad, sólo levantaron sus manos. Está escrito en las Escrituras: “Y todos los que creyeron, fueron añadidos a la Iglesia”, los que habrían de ser salvos. Y yo oro, querido Dios, que Tus Palabras suenen ahora tanto en los oídos de ellos como en sus corazones. Sabemos que nuestro Dios dijo: “Ninguno puede venir a Mi, si mi Padre no le trajere. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Algunas veces en nuestros mensajes tan extraños, pensamos: “¿Para qué lo hicimos? Y luego vemos a pecadores levantar sus manos. Entonces sabemos que es nuestro Padre trabajando. Sabemos que es Dios ordenando que vinieran. Y ellos vendrán, porque Jesús dijo que lo harían. Luego Él dijo: ”El que a Mi viene, no le echo fuera. Él que escucha Mis palabras…“ [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]

56 Y para predicarla, Señor. “Y el que cree en el que me ha enviado (eso es en el Padre Dios) tiene Vida Eterna y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a Vida”. Algo les dijo a estas personas que levantaran sus manos. Y cuando lo hicieron, fue un Espíritu que les habló y les dijo: “Estas errado. Levanta tu mano”.
Y rompieron toda norma científica. Levantaron sus manos. Y la Ciencia dice que la gravedad mantiene sus manos abajo. Eso muestra que hay un espíritu en ellos que puede romper las leyes de la gravedad y levantar sus manos. El mismo Dios al cual se la levantaron estaba parado allí para poner su nombre en el Libro de Vida del Cordero, Señor. Recíbelos.

57 Tal vez no pueda estrecharle la mano a todos ellos en esta vida, pero más allá en el otro Lado, cuando el último sermón sea predicado, y la Biblia se cierre por última vez, y mis labios sean sellados por la muerte, y mis ojos cerrados, y que despierte en mundos desconocidos, más allá al lado del trono cerca del árbol siempre verde. Que yo pueda conocerlos, Señor, estrecharles la mano en aquel lugar, y ellos dirán: “Fue en Chautauqua aquella noche, aquel viernes en la noche, cuando levanté mi mano. Eso lo arregló para siempre, Hermano Branham. Estoy muy contento de estar aquí”. Señor, que así sea. Te los presento a Ti, como trofeos de la reunión. En el Nombre de Jesucristo, guárdalos, Padre. Amén.
El Señor les bendiga.

58 Tengo a mucha gente enferma por la cual orar. Quisiera empezar a hacer el llamamiento al altar. Pero voy a tomar la palabra de Uds. que después de esta línea de oración, que Uds. pasarán aquí al altar. Se pararán aquí después que la línea de oración termine, diciendo: “Estoy muy contento en esta noche que he aceptado a Jesús como mi Salvador”. Y que harán algo después. Irán al cuarto y orarán, y darán gracias a Dios por ello. Piense en ello ahora.
Ahora… (¿Qué tarjetas de oración fueron?) Él repartió ayer tarjetas de oración, creo que así lo dijo. Y él no supo si todavía estábamos en las… No sé si él pensó en eso o no, pero nosotros… De todas maneras, repartimos tarjetas de oración. Fueron las As, y las llamé anoche.

59 Y ahora, en esta noche, vamos a tomar las… (Bs son las siguientes. Bs. 1 a… Muy bien. 1 al 50) las Bs, desde 1 a 50 son en las que estaremos esta noche.
Ahora, queremos alinearlos de este lado. Y queremos que todos sean muy reverentes. Es un poco temprano, eso pensé. Pero ahora, vamos a… Yo… No puedo decir que siento haberlos retenido, el Espíritu Santo… Son una audiencia tan maravillosa a la cual predicarles, simplemente no puedo retener… No sé cuando detenerme. Es tan bueno. Y siento que eso alimenta a mi propio espíritu. Cuando estoy predicando, me siento bien y fuerte, la línea de oración me quebranta. Vean Uds., eso me quita algo de mí; esto me edifica por dentro.

60 Por lo tanto, que el Señor les bendiga. Crean ahora. Y todos permanezcan en sus asientos, sean muy reverentes por solo unos minutos, llamaremos a estas personas y oraremos por ellas. Ahora, Bs… (¿Dijiste 1 a 50? De la 1 a 50). ¿Quién tiene tarjeta de oración B numero 1, levante su mano? [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Si se quiebra el brazo. Ud. entra, y dice: “Doctor, sane mi brazo. Tengo que terminar mi trabajo aquí. Estoy manejando llevando unos clavos, y me quebré el brazo. Sánalo rápidamente; tengo que terminar ese… esas tablas de la casa”. ¿Ven?
Pues, él les diría: “Ud. necesita sanidad mental”.
Bueno, eso es correcto, vea. Él no lo puede sanar. Él puede acomodar el hueso mientras Dios realiza la sanidad. ¿Cuántos saben que eso es correcto? Si Ud. tiene mal el apéndice. El doctor puede sacar el apéndice, pero no puede sanarlo. Él no puede sanarlo. Vean, Dios es el único Creador. ¿Cuántos saben que Dios es el único Creador?

61 Ahora, el diablo no puede crear. El diablo puede pervertir lo que Dios ha creado. ¿Qué es injusticia? Es la justicia pervertida. ¿Qué es una mentira? Es la verdad pervertida. ¿Ven? ¿Qué es adulterio? Es un acto que Dios les dio al hombre y a la mujer para vivir rectamente, y es mal usada. Eso es adulterio: el mismo acto, por el mal camino. Vean, eso es adulterio. La justicia… la injusticia es la justicia pervertida.
¿Están todas? ¿Cómo dicen? Todas excepto la tarjeta de oración 25. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 25? Tal vez esté lisiado, o sordo, o algo. La tarjeta de oración 25, ¿quién la tiene? ¿B-25? Muy bien. (¿Fue esa, doctor… o Hermano…? Oh, sí, muy bien) Muy bien, 29. Oh, lo llamaremos, espere un minuto, Hermano.

62 Muy bien, B-1 a la 25. Tal vez esa persona salió, o tal vez ni siquiera esté aquí esta noche. Estas tarjetas se repartieron ayer, ¿No es así, Paul? Ayer. Muy bien. B-1 a la 25, luego de la 25 a la 50, permitan que se levanten. B-25 a la 50… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]… fe. ¿Cuántos saben eso? Es la fe. Y sin fe, no puede ser sanado. Tiene que tener fe. Bueno, ¿fe en qué? Fe en una obra terminada que Jesús hizo por nosotros en el Calvario. ¿Cuántos creen eso?
Bueno, en lo que concierne a sanidad, es algo consumado que Jesús consumó en el Calvario. ¿Es eso correcto, levanten su mano? ¿Entonces que se tiene que hacer? Solamente creerlo. Ud. no tiene que venir a una de estas reuniones. No tiene que tener siquiera a alguien que ore por Ud. La única cosa que tiene que tener es fe para creerlo.

63 Algunas veces… Ahora, Dios, él es un Dios bueno. Oral Roberts dice que Él es un Dios bueno. Y es verdad. Él es un Dios bueno. Y sin embargo, Él es más que un Dios bueno; Él es un Dios de ira también. No piensen que ahora Él es demasiado bueno, que Él no… Él no cumplirá Su Palabra y que Él lo excusará. Él nunca hace eso. Su santidad requiere que Él sea justo. Él es un Dios justo además de un Dios bueno. Él es bueno, pero él también requiere justicia. Y Su ley requiere que Él sea justo. Él debe de guardarla. Así que, Él también… Él es un Dios de ira.
Y ahora recuerden, cuando… si Uds. no toman mi palabra por ello, o yo no tomo la palabra de Uds., eso lo termina. Pero no con Dios. Dios manda dones a la Iglesia todavía, para asegurar que todos queden sin excusa.
Algunos de esos dones son… Oh, bueno, hay… hay nueve dones espirituales que van a cada cuerpo local. ¿Cuántos creen eso? 1 Corintios 12. Eso es hablando en lenguas, interpretación de lenguas, y dones de profecía, y… y discernimientos, y todos los diferentes… sabiduría y conocimiento, y… y dones de sanidad. Y todos esos van al cuerpo local.

64 Y luego hay cinco oficios ministeriales. ¿Cuántos creen eso? Seguro. Primeramente, apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas. ¿Cuántos saben eso?
Ahora, ¿Cómo pudieran decir que hay un pastor o un evangelista sin decir que hay un profeta? ¿Cómo pudieran decir que hay un profeta y que no hay un apóstol? Vean, a algunas personas les gusta decir: “Oh, hay pastores, y evangelistas, y maestros, pero no quieren decir que hay profetas. El mismo Dios que dijo: ”maestros y evangelistas, “dijo: ”profetas“. Él guarda Su Palabra. Nosotros no le quitamos, solamente la predicamos. Eso es lo que es… Depende de Dios… Depende de Dios el tener cuidado de Su propia Palabra. ¿No creen eso?

65 Ahora, un profeta y el don de profecía son dos cosas diferentes. ¿Cuántos saben eso? Un don de profecía obra por medio de la iglesia; un profeta nace profeta. Jeremías nació siendo profeta. Aún antes de ser formado en el vientre de su madre, Dios lo hizo profeta, lo ordenó para que fuera profeta a las naciones. Juan, setecientos doce años antes de que naciera, Isaías lo vio: “La voz de uno que clama en el desierto”. Jesucristo fue una simiente de mujer desde el jardín del Edén. Él no podía ser otra cosa más que Jesucristo, el Hijo de Dios. Moisés nació profeta. ¿Ven? Los profetas no se hacen. No es por la imposición de manos o dando dones, es algo que Dios da. Dios ha puesto en la iglesia (¿Ven?), primeramente apóstoles, luego profetas. Los otros son dones locales que van en la iglesia
Ahora… ahora, El Señor está con nosotros tal como lo hemos creído, y hará estas cosas por nosotros.

66 Ahora, Jesús, una vez en Su ministerio… Miren, En Él habitaba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. ¿Cuántos saben eso, que es el Espíritu sin medida? Nosotros tenemos el Espíritu por medida. Pero si el Espíritu de… es de Dios en mí, el mismo estuvo en ellos, en Él, en Ud., hará las mismas cosas. Es el mismo Espíritu, pero no en la misma cantidad. Es el mismo Espíritu, pero no en la misma cantidad. Igual como con una cucharada de agua sacada del océano: son los mismos químicos en la cucharada que los que están en todo el océano, pero no en la misma cantidad. Él lo tenía sin medida, nosotros lo tenemos por medida. Toda la plenitud de Dios estaba en Él. Dios estaba en Cristo, Él mismo, reconciliando al mundo Consigo Mismo.
Ahora… (¿Están todas las 50?) Muy bien. Bien.

67 Hubo una mujer en una ocasión en la reunión. Ella no tenía tarjeta de oración; pudiéramos decirlo así. Tenía un flujo de sangre, y no podía llegar hasta Jesús; había demasiados a Su alrededor. Todos estaban empujando, abrazándolo y… Nosotros diríamos, algo como esto: “Buenos días, Reverendo, o Rabí. Oh, estamos tan contentos de tenerlo en nuestra territorio el día de hoy. ¿Cómo se encuentra? Deme un pequeño abrazo. Permítame… permítame darle una palmadita en Su brazo”. Todos…
Y la mujercita vio que no podía acercarse a Él, así que se fue gateando por el lugar hasta que toco el borde de Su manto. ¿Es eso correcto? Ahora, el manto Palestino cuelga muy suelto. Ahora, yo no sabría si usted toco mi saco o Su saco. Y el manto Palestino tenía un manto interior y un manto suelto, una túnica, sobre eso, y ella solamente tocó el borde de eso, pues decía para sí: “Si tan sólo tocaré el borde de Su manto, seré sana”. ¿Es eso correcto? “Seré sana”.
Ahora, ella no tenía una Escritura para eso, pero lo creyó. Así que tocó Su manto. Y se escabulló entre la multitud, del tamaño de esta, quizás, y se sentó, o se paró, o lo que haya hecho.
Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?
Y todos dijeron: “Yo no”.
Y Pedro dijo… Lo reprendió. En otras palabras, él dijo algo como esto: “Señor, de qué estás hablando. Que si quién te tocó, cuando se están subiendo uno arriba del otro para tocarte”.
Él dijo: “Pero me he dado cuenta que me debilité. Virtud salió de Mí”.

68 Alguien lo había tocado de una manera distinta. Ahora, ese es el tipo de toque al cual queremos referirnos por un minuto. No de la manera que estrecha su mano, o escribe su nombre en el libro, pero ese toque que Él puede sentir.
Miren, esa mujercita tenía una necesidad. Y Él miró por toda la audiencia… ¿Cuántos saben que Él tenía el Espíritu de discernimiento? Seguro, sin medida. Pero Él no sabía. Ahora, si Él hubiera sabido, Él hubiera dicho la verdad. Él es Dios y no podía hacer nada más que decir la verdad. Pero Él no sabía quién había sido. Pero Dios estaba en Él. Y Él miró a través de la multitud hasta que encontró a la mujercita. Él le dijo que su fe había sanado su flujo de sangre. Y ella lo sintió, dentro de sí, que el flujo de sangre había parado. ¿Es eso correcto?

69 Ahora, la Biblia dice que Jesús es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. ¿Creen eso? ¿Dice el Nuevo Testamento que ahorita Él es nuestro Sumo Sacerdote? ¿Qué puede compadecerse de nuestras enfermedades? ¿Es eso correcto? Él puede ser tocado por nuestras enfermedades. Muy bien.
Entonces si Él es el Sumo Sacerdote, el mismo Sumo Sacerdote, y si Ud. lo toca, ¿Cómo reaccionará Él si es el mismo Sumo Sacerdote? De la manera que Él actuó la primera vez. Dios no puede actuar diferente a como actuó la primera vez, porque Él es infinito. Él es infinito, nosotros somos finitos. Nosotros cometemos todo tipo de equivocaciones, pero Dios, Él no. Él es… Todo lo que Él hace la primera vez es perfecto para siempre. Él es Dios. Él no puede cometer un error y ser Dios.

70 Así que la mujer lo tocó, y Él se volteó y le dijo. Ahora, si Él es el mismo Dios en esta noche que fue entonces, el mismo Sumo Sacerdote que puede ahora, en esta hora, compadecerse de nuestras enfermedades, Él actuará de la misma manera. Ahora, Él se ha ido a la gloria.
Él es la Vid, nosotros los pámpanos. La vid no produce fruto, los pámpanos producen frutos. ¿Es eso correcto? Ud. no recoge frutos de la vid, usted los recoge de los pámpanos. Bueno, si nosotros somos los pámpanos y Él es la Vid, entonces Él proporciona la energía, lo cual es el Espíritu Santo. Y si el Espíritu Santo es de Él, actuará como Él.

71 Ahora, cuántos allá afuera… Hay… ¿Hay tarjetas de oración en la audiencia? ¿Alguien tiene una tarjeta de oración, alguien en la audiencia? Ninguna tarjeta de oración. Solo para que vea que hace… No tienen que tener una tarjeta de oración. Tienen que tener fe. Fe es una victoria. Fe es lo que Dios busca. Solo tenga fe. Solo creed, todo es posible.
Ahora, cada uno de Uds. que están enfermos y que no tienen una tarjeta de oración, ¿creen que puedan tener suficiente fe para tocar el borde de Su manto allá en Gloria está noche? ¿Creen eso, levanten su mano, por todo alrededor, en todas partes?

72 Bendiciones a esa pequeña niña. Una pequeña niña… ¿Es su niña, señor? ¿Está enferma? Muy bien. ¿Cree que Dios puede revelarme lo que tiene la niña? ¿Si puede tocar ella el borde de Su manto? Si es así, Ud. sabrá si es la verdad o no. No la conozco, a la niña; nunca lo he visto a Ud. Solamente está sentado allí. ¿Lo cree Ud.?
¿Cuántos en la audiencia lo creerán? Es un bebé, solo una pequeña niña. Está sentada allí, ambas manos saludándome, sus ojitos mirando. Ahora, hay algo mal con la criatura, me supongo. No sé. Dios me lo puede revelar.
¿Lo aceptará, Hermana? ¿Todos Uds.? Gracias, cariño. Si son espirituales, y Dios abriera sus ojos, miren, colgando como a dos pies por arriba de la criatura allí. ¿Ven la Luz? Ahora, aquí está ella, viene una visión. Es algo o del lado de su… Es problema del corazón. Veo a un doctor revisando su corazón. Tiene problemas del corazón. Si es eso correcto, ¿podría la madre levantar la mano? Ponga su mano sobre la niña. Satanás, en el Nombre de Jesucristo, has sido expuesto. Tu engaño de mentira ha terminado. Sal fuera de la criatura en el Nombre de Jesucristo. Nosotros, la Iglesia del Dios vivo, te ordenamos por Jesucristo a que dejes a la criatura.

73 Ahora, ¿Lo creen? Tengan fe en Dios. Aquel hombre sentado allá con su rostro inclinado, orando, con artritis, ¿piensa Ud. que Dios puede sanarlo, señor, y restablecerlo? Sentado allá al final de las sillas, un poco robusto con una camiseta puesta, ¿cree Ud. que Dios le quitará la artritis? Es por lo que está orando. Si eso es correcto, ¿podría levantar su mano? Muy bien. Ahora, vaya a casa y sea sanado. Jesucristo lo sana.
¿Lo creen Uds.? Tenga fe. Alguien más oró. Tengan fe en Dios. No duden.

74 Una dama sentada allá atrás mirándome. Está orando por alguien más. Es su hermano. Tiene polio. Si eso es correcto, póngase de pie en su representación. No la conozco, y Ud. no me conoce a mí. Si eso es correcto, ¿Podría levantar su mano? Pero Ud…. Allí está. Estaba orando por él. Si eso es correcto, mueva su mano. El Dios que la estaba escuchando me habló a mí y Ud. tocó Su manto. Ese es el Espíritu Santo trabajando a través de la misma manera que lo ha hecho. Vaya, y crea con todo su corazón, y eso lo dejará.
¿Lo creen? Algo sucedió justo en ese momento. Algo más golpeó allí. Oh, aquí está. Es la mujer sentada aquí, orando por uno de sus seres amados que está paralizado. ¿Cree que Dios lo sanará? Muy bien. Puede irse a casa, y creer con todo su corazón, lo encontrará de esa forma. Amén.

75 Tenga fe en Dios. No dude. Qué de la gente en esta sección. Lo creen, Uds. sin… Esta es una línea de discernimiento. Solamente voy a orar por estas personas. Este es discernimiento. Tengan fe en Dios. No duden. Créanlo con todo su corazón.
Aquí… Esta mujer sentada aquí, un poco robusta. Tiene problemas con sus ojos, ¿No es así, Hermana? Se están poniendo mal. Y aparte de eso, él le dijo que tiene problemas con su hígado. Es eso… Si eso es correcto, levante su mano. El doctor, ese tipo un poco robusto… Muy bien. Vaya a casa y sea sanada. Jesucristo la sana. Amén.

76 ¿Lo creen? Consideren sus caminos ahora. Jesucristo, el Hijo de Dios, Quién dijo, como fue en los días de Sodoma, cuando el Ángel del Señor bajó en carne humana y discernió, y dijo: “Abraham, ¿dónde está tu mujer?”.
Y ella se rió entre sí detrás de Él en la tienda. Él dijo: “¿Por qué se rió Sara? Consideren sus caminos ahora. Arréglense con Dios.
Ahora, en esa línea de oración, todos son desconocidos para mí hasta donde yo sé. ¿Pero creen que la unción del Espíritu Santo está sobre mí ahora, como Su siervo? ¿Creen eso, por toda la línea de oración? Ahora, Uds. saben, si nos vamos discerniendo por toda la línea, nos tomaría… Oh, no la terminaría esta noche. ¿Pero lo creerán si oro con todo mi corazón, la oración de fe para Uds.? ¿Lo creerán con todo su corazón que serán sanados? ¿Todos los creerán, cada uno? Uds. lo creerán. Muy bien. Ahora, oremos por ellos.

77 Señor, Tu… tu… No solamente estos, pero aquellos que están en la audiencia, que Tu Espíritu continúe yendo por esta audiencia y sane al enfermo y al afligido. En el Nombre de Jesús oro. Amén.
Ahora, ustedes en las sillas de ruedas, camillas, miren para este lado, y crean con todo su corazón. Piensan que su caso es demasiado difícil, pero no lo es. Solo se necesita fe, no mas fe que para sanar un dolor de diente. Si solamente lo creen, que sea fe verdadera. Créanlo.
Ahora, para que… la unción regrese a mí, quiero que… quiero tomar… Tal vez si solamente tomará su mano por un minuto. Mejor tomaré eso por una visión.

78 Mire aquí. ¿Cree que soy Su siervo? Se da cuenta que está muy enferma. Ud. tiene cáncer. Mire señora. Ha ido al doctor. Está extremadamente nerviosa. Y fue con el doctor para que le extirpara una cosa u otra. Está en su espalda, y él le dijo que era una verruga maligna, y que no sanaría, que continuaría. Todavía es cáncer. Permítame su mano por un minuto. Aquí. Mire aquí, puede notarlo. ¿Se da cuenta como eso se queda en mi mano? Ahora la quitaré y pondré esta otra mano sobre ella. ¿Ven? Ahora no está allí. Vea, ponga su mano allí. Por la gracia de Dios y por Su Espíritu, puedo hacer que la deje. Pero si se quedará o no, eso depende de Ud. Si puede verlo cuando suceda e irse, porque Ud. no vivirá mucho tiempo; eso va subiendo por su espalda, ¿Lo ve Ud.? y va directo allí. Así que, hará… ¿Si pudiera verlo en su mano, incrementaría eso su fe? Usted es joven, y usted… a Ud. no le queda mucho tiempo si Dios no le ayuda.
Ahora, por favor no piensen que esto… Eso es solo algo… Esta mujer está peor de lo que se imagina.

79 Lo que haya sido la visión, sé que es algún tipo de poder que está… Ahora, Ud. está mirando mi mano. ¿Ve como se inflama? ¿Ve todas esas cositas blancas moviéndose por toda mi mano? Eso es como una… una vibración, como un brrr, brrr, brrr, porque el Espíritu Santo está sobre Ud., y la muerte está sobre Ud. Y la vida y la muerte no pueden asociarse juntas. Ahora, mire, hay suficiente vida en esta mano como en la otra de Ud. Ponga esa mano encima. Ahora, no está allí. (¿Ve?), ahora no está allí. Ahora, soy tan humano como lo es Ud. Pero vea, fue Su promesa. Su mano derecha, que Ud. pondría su mano derecha confirmando que me cree que le he dicho la verdad, mi mano hacia Dios, a través de mi corazón. ¿Ve? Ahora, ponga su mano allí y observe. Ponga su… Ahora, observe. ¿Lo puede ver? Ahora, Ud. puede ver que algo está sucediendo allí, ¿no es así? ¿Ve? Algo que no es natural.

80 Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento. Esta pobre mujercita, es tan serio. Querido Padre Celestial, oro en el Nombre de Jesús que Tu la sanes. Permite que Tu Espíritu se mueva. Ella está observando mi mano para ver si esas vibraciones se paran. Ella ve que mi mano se inflamó, se puso oscura, y vio que algo estaba sucediendo. Ayuda, oh Señor, que el enemigo la deje en el Nombre de Jesús lo ruego. Amén.
Ahora, solo un momento. No he mirado; pero todavía está de la misma manera. No la ha dejado. No cambió, ¿verdad? Se quedó igual. Ahora, no le pedimos a Dios milagros. No es correcto pedirle eso a Dios. Ahora, recuerden… Ahora, Ud. puede ver que algo le está aconteciendo a mi mano. Ahora, cuando Ud. mueva su mano… Solo quite su mano. Observe, ¿ve como se pone normal? Ahora, ponga… Ahora, fíjese… Pongo mi mano, sobre ella no actúa así. ¿Ve? Y su mano no actúa así. Ahora, solo ponga esta mano otra vez allí, y vuelve a empezar. ¿Ve? Mire, lo está viendo. Si eso es correcto, levante su mano para que la audiencia la mire. Lo puede ver por Ud. misma. Ahora, pongo mi mano sobre este escritorio para que Ud. la pueda ver. No está en la posición donde colocó su mano. En cualquier parte es igual. ¿Es eso correcto? La está observando.

81 Ahora, Jesús dijo: “En mi Nombre, echarán fuera demonios”. Ahora, todos ayuden. Mantengan su fe en Dios. Ahora, nosotros… Ahora, cuando salga, volverá si no hay fe para enfrentarlo. Porque cuando los espíritus inmundos salen de las personas, anda por lugares secos y regresan. ¿Lo entienden? Pero si lo ve salir, entonces sabrá que va a estar sanada. Ud. lo creerá, ¿no es así? Eso la animará, porque Ud. ha pasado un tiempo horrible con esto.
Señor Dios, no pedimos milagros. Pero Tú los prometiste, Señor. Y que esta audiencia, y esta mujercita, si…. El doctor lo ha intentado muy duro, Señor, de salvarle la vida a esta mujer; él diseminó este cáncer. Va hacia su espalda, a su espina. Oscuridad y sombras cuelgan sobre ella. Pero Tú estás aquí para sanarla. Ella está observando mi mano. Ella está esperando que algo se mueva, o que algo acontezca. Que sea está vez, Señor. Incrementaría la fe a las personas. Nosotros… No pido por ningún… nada en lo absoluto, Padre, pero que estas personas conozcan que les estoy diciendo la verdad. Y que la comisión que Tú me diste por un Ángel que ha sido vindicado ser el mismo, que dijo que esto sería primero, y luego que tu conocerías el mismísimo secreto de su corazón; que me creerían.

82 Señor, estamos viviendo un día donde se les ha enseñado muy duro en contra de esto, en contra de Ti, en contra de Tu Palabra, en contra de Tu Espíritu. Ellos no saben que creer. Permite que esta mujercita en esta condición moribunda vea el Poder de Dios. Ella está observando mi mano. Está observando que algo se mueva. Está observando que la inflamación y las vibraciones se detengan. Concédelo, Señor. Ayúdame, es mi oración, que Tu… que estos otros puedan ver y presten atención, y que sepan que Dios sigue siendo Dios. Satanás, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, te ordeno, sal de la mujer y déjala.
Ahora, la mujer observa por ella misma. Toda vibración se ha ido, se fue. ¿Es eso correcto, Hermana? Usted está sanada. Siga su camino y regocíjese.
Allí lo tienen. Ella misma lo observó, y vio a Dios sanando a la mujer. Ahora, ¿lo creen Uds.? ¿Todos lo creen? Tengan fe ahora mientras oramos.

83 Ahora, pase adelante, Hermana. La misma unción está aquí. Si nos detenemos en cada uno, Ud. sabe lo que sucederá.
Querido Dios, en el Nombre de Jesucristo, sana a esta, nuestra Hermana. Amén. Ahora, vaya regocijándose como lo hizo ella, y créalo con todo su corazón.
Ahora, vea, pareciera que… Vea Ud., si uno no tiene una visión, no… no lo hará. Algo sucede. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Cuántos de Uds. lo entienden? Ahora, eso… Esa dama pudo haber pensado, “Bueno, la unción no estaba sobre él. La unción lo había dejado”. La unción no me dejó. Aún está aquí. Claro que está. ¿Lo creen?

84 Aquí, aquí, esta mujer. ¿No la conozco, verdad? Dios nos conoce. ¿Me cree que soy Su profeta? Si no la conozco y Dios la conoce, si Dios me revela algo sobre Ud. que sabe que yo no sé al respecto, ¿me creerá? Ya me cree. Muy bien, está sufriendo de venas varicosas. Eso es correcto. Y aparte de eso, esta orando por alguien que es su hermano. Y ese muchacho ha sido declarado tener una condición mental. No lo crean. Y no es así, solamente está nervioso. No lo crean. ¿Cree que Dios sabe quién es Ud.? Si yo le digo quién es Ud. por el Espíritu de Dios, ¿quitará toda duda de Ud.? Sra. Neville, vaya a casa, sea sana. Jesucristo la sana. ¿Ven? No duden.

85 ¿Lo creerá, señor? Esa sombra, el diablo de cáncer lo dejará. Venga acá. Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, sana al hombre oro a través del Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, mi Hermano.
Venga, señor. ¿Cree con todo su corazón? Solo mire… Mire a los cientos y cientos de personas que están orando. Señor, en el Nombre de Jesucristo, sana a nuestro Hermano. Amén. Crea Hermano, con todo su corazón.
Venga, Hermana. ¿Ahora cree? Señor, como… Cuando el… Mientras el Espíritu Santo esta sobre mí y ungiéndome, que el Precioso Dios del Cielo sane a nuestra Hermana en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, vaya creyendo con todo su corazón. Mire, Hermana. Mire, querida Hermana. Levante sus manos y diga: “Gracias, Señor. Alabado sea Tu Nombre”. Esa es la manera de hacerlo. Siga su camino, y… y Dios lo solucionará por Ud. Esa es la manera. Vaya, creyendo.

86 ¿Qué piensa, dama? ¿Puede creer? ¿Cree que soy el siervo de Dios? Lo captó, ¿lo ve? Se da cuenta que algo está sucediendo.
Una visión me llegó de esa mujercita. Dios me ayudé después de esto. ¿Ven? La mujer actualmente tiene frente a sí una experiencia de hospital (¿Es eso correcto, no es así?) una operación. Y eso por un hijo. Es un bebé que está por tener. Y el doctor le dice que tiene que ser cesárea, por medio de una operación. Y quiere que yo ore para que sea parto natural. Es eso… ¿Es eso correcto? Levante su mano. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Ud. no es de por aquí. Ud. es de un lugar llamado Wooster. Eso es correcto. Sra. Wenger, siga su camino y regocíjese. Dios la sane, Hermana, y le dé el deseo de su corazón.

87 Oremos. Todos inclinen sus rostros ahora. Bueno, adoremos al Señor primero. Levante sus manos en adoración, y diga: “Gracias, Señor Jesús. Gracias, Señor”. Dios, te amamos, le alabamos. Oh, se misericordioso con nosotros, Señor. Oh, Padre Dios, concédenos de Tu gracia. Danos de Tu Espíritu Santo. Que la gente en la audiencia sepa que Tú eres Dios, y que estas personas sean sanadas a través del Nombre de Jesús. Amén.
Venga, Hermana. En el Nombre del Señor Jesús, que pueda irse y ser sanada. Amén.
Ahora, mientras vienen, yo… El Espíritu Santo está sobre mí ungiéndome. Créanlo ahora. Vengan ahora. Y mientras pasan, estaré orando. Todos Uds. estén orando también, por esta gente.
Señor, pongo mis manos sobre mi Hermano. En el Nombre de Jesucristo, que él sea sanado. Amén. Vaya creyendo ahora. Muy bien.
Venga Hermana. En el Nombre de Jesucristo, pongo mis manos sobre ella para su sanidad. Amén. Dios le bendiga, Hermana.
Venga ahora, querida Hermana. Señor Dios en el Nombre de Jesucristo, que mi Hermana pueda ser sanada mientras el Espíritu Santo está sobre ella. Amén. Y que Dios la bendiga, hermana. Venga, mi… puede irse.

88 Señor, sana a mi Hermano y restablécelo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Veo que fueron muchas tentaciones, observe si continúan. (El Hno. Branham habla con alguien más. Trad.)
Muy bien, venga. ¿Tiene temor? ¿Cree que Dios puede decirme lo que está mal con Ud.? Entonces vaya, y ese problema asmático lo dejará. Sólo vaya regocijándose.
Venga, creyendo. Señor Jesús, oramos que Tu la sanes y la restablezcas. Amén.

89 Dios del cielo, ten misericordia y sana a nuestro Hermano y restablécelo. Amén.
Vengan, creyendo ahora, cada uno de Uds. Oh, Padre Dios, en el Nombre de Jesús, sánalo. Amén.
Ahora, el Espíritu Santo está sobre mí. Sólo estoy imponiendo las manos. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen, sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”.
En el Nombre de Jesucristo, pongo mis manos sobre mi Hermana. Que ella sea sanada. Amén. Vaya, creyendo.
Ven, pequeño niño. Veo tu condición. ¿Crees que esos pies se enderezarán después de orar por ellos? ¿Lo crees, querido niño? Señor, en el Nombre de Jesucristo, que haya tal recuperación en esta criatura en las próximas horas hasta el punto que pueda regresar a la reunión para mostrar lo que Dios puede hacer en el Nombre de Jesús. Amén….

90 Venga ahora, mi Hermano. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermano sea sanado. Amén.
Venga, mi Hermana. Oh, Padre Dios, en el Nombre de Jesús, que mi hermana sea sanada.
Ahora, mientras se retira de la plataforma, vaya, regocijándose. ¿Lo creen? Ahora, el Espíritu Santo aún está aquí.
¿Cree que Dios le puede sanar de ese problema de corazón, parado allí? Sólo vaya regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
¿Cree Ud. que Dios sana el problema femenino? Muy bien, baje de la plataforma regocijándose. Diciendo: “Gloria a Dios”.
Señor, oro que Tú los sanes y los restablezcas en el Nombre de Jesús. Amén.

91 Venga, señor. Venga, creyendo ahora. Querido Dios, pongo las manos sobre mi Hermano y oro que en el Nombre de Jesucristo que Tú lo sanes y lo restablezcas. Concédelo, oh, Señor, para Tu gloria y la salvación de Dios. Amén.
Venga mi Hermano. Oh, vaya. Bueno, por supuesto, muchos no sabrán lo que tiene. El hombre está ciego. ¿Me cree, señor? Inclinemos nuestros rostros por un momento. Ninguna cabeza u ojo levantado.
Señor, no te pedimos por milagros. No te pedimos eso. Pedimos por misericordia, que las misericordias de Dios, en fe, sean dadas a nuestro Hermano, que el espíritu de ceguera que está en él lo deje. Que su visión empiece a recobrarse en esta hora. Que sea completamente sano, porque lo pedimos, y echamos fuera el espíritu de ceguera en el Nombre de Jesucristo.
Quiero a toda cabeza inclinada, cada ojo cerrado por un momento, hasta que escuchen mi voz decir: “Vean”. No duden. Voltee a verme. ¿Puede ver mi dedo? Ponga sus dedos en mi nariz. Allí lo tiene. Muy bien. ¿Puede ver las luces allá arriba? Las luces empiezan a llegar a Ud.
Muy bien, levanten su cabeza. Él tiene su vista. Puede ver las luces.
Ponga su mano una vez más en mi nariz para que la audiencia… aquí. Siga su camino regocijándose. Ud. tendrá su vista.
Levantemos las manos y adoremos al Señor, todos. Sólo levanten sus manos y digan: “Gracias, Señor”.

92 Dios, en el Nombre de Jesucristo, que esta criatura sea sanada. Amén.
Venga, hermana. ¿Cree que Dios le sanará ese problema en el corazón? Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias Señor por sanarme”.
Venga, querido señor. Señor, oro por mi Hermano que Tú lo sanes y lo restablezcas en el Nombre de Jesús. Amén.
Venga, querida Hermana. Venga, regocijándose. Padre Dios, en el Nombre de Jesucristo, sana y restablécela. Amén. Eso es correcto.
Venga, Hermana. En el Nombre de Jesucristo, sana y restablece a nuestra Hermana. Amén.
Venga, mi querida Hermana. Padre Dios, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, sana y restablece a nuestra Hermana. Amén.
Venga. En el Nombre de Jesucristo, sana a mi Hermano y restablécelo. Amén.
En el Nombre de Jesucristo, sana y restablece… Amén, amén.

93 El hombre ciego recibió su vista y se está regocijando. Pongámonos de pie y regocíjense en el Señor y digan: “Gracias al Señor por Su bondad”…. Dios, en el Nombre de Jesús… Señor… en el Nombre de Jesús…. Mi Hermana….
En el Señor Jesús sana a nuestra Hermana…
Sana a mí Hermano, Señor…
Sana a mí… Dios le bendiga, Hermana. Que sea sanada…
Dios, en el Nombre de Jesús sana a éste joven.
Cuán agradecidos estamos. ¿Están agradecidos con el Señor? ¿Creen que Dios todavía está aquí? ¿Creen que los discernimientos de Dios son correctos? Amén. Oh, que maravilloso.

94 ¿Ud., es Ud. el paciente? ¿Es Ud. por el cual se va a orar? ¿Me cree que soy el siervo de Dios? ¿Me cree? ¿Cree que Dios me mandó con ese propósito? ¿Da testimonio a la gente que Dios es Dios? ¿Cree eso? ¿Lo cree? Si yo le digo que está mal con Ud., Ud…. ¿lo fortalecerá? Su diabetes, ¿cree que sanará? Sí. Ud. no es de aquí. No, Ud. es de Kentucky. Eso es correcto. Está aquí de visita. Tiene a una hija aquí, en una ciudad llamada Dayton. Eso es correcto. Ella tiene un coagulo de sangre. Ud. está orando por ella. Ud. se llama Sra. Houston. Eso es correcto. Regrese. Jesucristo la sana. Siga su camino regocijándose y lleve el Nombre del Señor.
¿Creen con todo su corazón?
¿Qué de Ud. en la silla de ruedas? Una mujer se levantó. Todos se han levanto excepto uno. Por cierto, la señora acostada allí con su mano en alto. Vaya allí a la silla… aquí a la silla de ruedas. Ud. allí con hemorragias. ¿Cree que Dios puede quitarle las hemorragias? Tenga fe en Dios. Póngase de pie. Jesucristo la sana. Levántese de la camilla. Crea que Dios es… Allí está de pie, regocijándose.
¿Alguien más que quiera ser sanado? Pónganse de pie, cada uno de Uds. En el Nombre de Jesucristo que el poder del diablo sea reprendido y Dios sea…
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