S.68 51-0729E  El Segundo Milagro 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Segundo Milagro

Erie, Pennsylvania, E.U.A.

51-0729E

1 Muchas gracias. Buenas noches, amigos. Estoy contento de estar nuevamente aquí en esta noche. Lamento que sea la última noche de esta serie de reuniones. No sé si será mi última noche en el área o no, porque puede ser que yo vuelva otra vez si todos Uds. me lo permiten, y si el Señor lo permite, y puedo volver otra vez. [La audiencia aplaude]. Gracias. Muchas gracias. Me hace sentir doblemente bienvenido. Y si el Señor lo concede, puede que la próxima ocasión no sean sólo unas pocas noches como en esta. Parece que es sólo una gran vergüenza. Miren, ahorita mismo estamos entrando a un lugar en que la gente está comenzando a ser sanadas (¿Ven Uds.?), simplemente avanzando.
Los ujieres me estaban contando acerca de anoche; mi fuerza se agotó. Siento mucho que yo sencillamente no me pueda quedar más tiempo del que me quedo, por causa de que mis fuerzas ya casi se han agotado. Oh, hermanos, si Uds. únicamente supieran lo débil que estaba. A veces yo trato de poner un—esforzarme aún más cuando… Oh, hermanos, si Uds. sólo supieran lo que hay detrás de eso. Pero estoy haciendo todo lo posible para hacer todo lo que pueda. Realmente estoy débil esta noche.

2 Anoche yo estaba tratando de decir acerca de la dama sentada aquí mismo, que estaba en la silla de ruedas. Yo vi que ella se iba caminando. Y estaba tratando de decirle, pero no me salía el aliento suficiente para decirlo. Y luego cuando llegué afuera, los ujieres, yo dije: “Regresen y díganle a la dama con esos tirantes ortopédicos que camine, que Jesucristo la ha sanado”. Ellos me dijeron hace unos minutos que ella se quitó sus tirantes ortopédicos y que estaba caminando y estaba sana. Así que eso estuvo bien.
Y esta tarde, la dama que estaba aquí, y el Espíritu del Señor cayó y la señaló; era la primera vez que ella había caminado no sé en cuánto tiempo, sentada en una silla de ruedas. Ahora ella está caminando. Cómo es que el Señor ha concedido estas cosas. Y grandes testimonios saliendo…

3 Conocí a una dama esta noche mientras estábamos almorzando en un lugar, que estuvo en la reunión en Windsor, Ontario. Yo creo que ella iba a hablar. ¿Habló ella esta noche? Una dama que simplemente estaba… El cáncer se la había comido por aquí arriba por completo, y los doctores le habían dado un corto tiempo. Y cómo es que el Señor descendió y le dijo: “Tú vas a vivir”. ¿Ven? No importa lo que los, lo que piensen los demás, dijo: “Eso está primero”.
Ahora, ¿qué si ella no hubiera creído eso? Y cuando ella se puso… Se fue a los pocos días y se puso un poco peor de lo que ella estaba; si ella hubiera pensado: “Bueno, ese hombre sencillamente me dijo algo que estaba errado”. Pues bien, ella se hubiera ido y habría muerto. Pero ella creyó que lo que fue dicho era la verdad, y Dios la recompensó.

4 Como les he dicho antes, muchas veces, el tiempo y la vista son los peores enemigos que Dios tiene: el tiempo y la vista. Ud. mira, y ninguno de ellos declara algo acerca de Dios. Ud. quiere que sea hecho espontáneamente, cuando Dios se toma Su tiempo acerca de las cosas. Y simplemente creamos cualquier cosa que sea dicha.
Yo no sé; fue hace unas semanas que llegaron algunos de los testimonios más extraordinarios. Y yo me preguntaba acerca de esa reunión, por qué no había tantos—por qué había tantas sanidades espontáneas aconteciendo. Bueno, yo no sé. Y vine a darme cuenta que… Y mientras estaba aquí, una dama me llamó mientras estaba aquí y me estaba diciendo. Fue varios días después de la reunión que una dama que tenía un problema estomacal, y estaba tan mal que ella difícilmente podía, casi no podía comer nada sino sólo beber agua de cebada y demás, tenía úlceras muy graves. Y dijo que yo le dije que ella iba a estar bien.

5 Y ella dijo: “Hermano, eso continuó durante semanas, tres o cuatro semanas, y nada había sucedido aún”. Y ella simplemente siguió creyendo; no se dio por vencida. Y una mañana ella intentó comer pan tostado. Y oh, dijo: “Cómo le quemaba su estómago, a tal grado que ella casi no podía soportarlo”. Y dijo: “Y ella estaba llorando junto a la ventana lavando los platos, llorando”. Y dijo: “Mientras que ella lloraba, una sensación bastante fría vino sobre ella”. Dijo, ella dijo: “Bueno, algo… Y ella trató de lavar los platos; se puso tan nerviosa, y ella se dio la vuelta”, y dijo, “su estómago estaba igual de frío”. Y ella comió un poco de avena que algunos de ellos habían dejado allí. Y eso no la molestó. Ella bebió una taza de café, lo cual ella no había podido hacer en mucho tiempo. No la molestó. Y ella estaba tan contenta que ella salió corriendo a la calle para ver a su vecina, para contarle a su vecina al respecto la cual había estado en la reunión. Y la vecina también había sido declarada, que iba a ser sanada. Ella le iba a decir a su vecina que no se desanimara, porque tenía que suceder. La vecina tenía un crecimiento grande en su cuello.
Y ella encontró a su vecina allí en el piso gritando a voz en cuello. El crecimiento acababa de desaparecer de su cuello unos cuantos minutos antes de eso. Y ¿saben Uds. lo que fue? Fuel el Ángel del Señor pasando a través de ese vecindario tocante a esas cosas que Él había declarado. Si Él lo declara, es Su obligación, no la mía ni la suya. ¿Ven? La obligación suya es seguir creyendo. La obligación mía es quedarme aquí y trabajar para Él. Es obligación de Uds. creer lo que Él les dice, y Dios lo traerá a cumplimiento.

6 Ahora, ellos no siempre pueden responder al instante. Cuando Pablo estaba allá en el océano esa noche, y catorce días y noches sin lunas ni estrellas, pues, todas las esperanzas se habían perdido. ¿Es correcto eso? No había esperanzas en lo absoluto, para esos marinos, oh, hombres con parásitos sobre ellos, casi, habían estado en el mar tanto tiempo. Y ellos dijeron: “Se han perdido todas las esperanzas de sobrevivir”.
Y Pablo estaba abajo en la galera, y el Ángel del Señor vino a él. Él subió rápidamente a la cubierta y dijo: “Tengan buen ánimo; tengan buen ánimo; pues el Ángel de Dios de quien soy siervo, estuvo a mi lado y me habló anoche”. Vean eso: “Pablo, tú vas a comparecer ante el emperador y lo demás; y Dios te ha dado a todos los que navegan contigo”. Y él dijo: “Tengan buen ánimo, porque yo le creo a Dios, que será así como me fue mostrado”.
Y ellos agarraron y comieron, fueron animados porque creyeron. Pablo creyó que lo que Dios le dijo era la verdad. Ahora, eso fue varios días antes de que ellos naufragaran, o mejor dicho antes de que llegaran a la isla. Pero Dios lo trajo a cumplimiento, por cuanto ellos lo creyeron. No teman.

7 Ahora, quiero que me escuchen. Las dos últimas noches, diré esto: yo creo que si yo… Que Dios me ayude a no exagerar, sino sólo ser honesto, así como yo creo desde mi corazón. Juzgando por el jalón de fuerza que ha salido de mi en esta reunión, hay cuando menos doscientas personas sentadas aquí en este momento que ya han sido sanadas. Uds. simplemente no lo reconocen; Uds. simplemente no se dan cuenta. Hay gente aquí que yo sé que ha sido sanada. Quienes son, pues a veces hay tal conglomeración allí que yo no puedo decir en dónde están. Pero es sólo…
Uds. simplemente imagínense; es como que quinientas estaciones estuvieran tratando de entrar en una sola radio al mismo tiempo. ¿Ven? Es difícil. Y yo simplemente levanto mis manos a veces y doy gracias a Dios y voy [Espacio en blanco en la cinta]. Es cierto que es… ¿Uds. lo creen? Dios ha dicho que yo les diga a Uds. la verdad, y así es.

8 Y Uds. verán a muchas de estas personas lisiadas que ahora están aquí ahora, que verdaderamente están lisiadas, ellas van a ponerse bien, tan cierto como cualquier cosa. Ellas van a estar bien. Y ellas van a estar, van a sanar, muchas de ellas. Hay algunos de ellos, yo los veo. Aquí hay algunas personas con problemas del corazón que van a ser sanadas. Algunos aquí con cáncer, ellos van a estar bien. Y ha habido gente que ha pasado por la plataforma aquí, que no van a sanar. Y eso es correcto. A menos que Dios cambie las cosas de alguna manera. Porque yo los vi a ellos venir aquí, y vi a la misma muerte colgando sobre ellos. Y yo sé que ellos no pueden vivir mucho tiempo, a menos que Dios intervenga en ello.
Pero miren, la oración de ellos puede cambiar eso. Yo nunca digo nada. Una dama pasó la otra noche. Esa dama, yo sabía que estaba bastante débil, y cuando ella pasó, cuando ella alzó la mirada, yo dije: “¿Cree Ud.?”
La mujer dijo: “Sí”.
Yo apenas tenía un poquito más de fuerza; yo no le hubiera dicho a ella: “Ud. sólo piensa que cree”.
Fe es algo que Ud…. es absolutamente; no es sólo lo que Ud. imagina; es una realidad. Mucha gente… Yo digo esto con toda humildad, porque pueda que yo nunca sea—los vea a Uds. otra vez después de esta noche. Probablemente hay gente aquí que yo nunca veré otra vez en mi vida. Pero yo digo que el ochenta por ciento de la gente que viene a la plataforma, no sabe lo que es la fe. Ellos tienen una esperanza, pero no fe. Pero “Fe es la substancia de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”.

9 Mire aquí, joven, póngase de pie allí. Ujier, quiero que venga aquí sólo un momento. Y párese allí sólo un… No para hacer de Ud. un espectáculo público delante de la gente; sólo quiero hacer una ilustración. Ahora, acérquese un poco más. ¿Cuántas personas aquí saben cuántos sentidos gobiernan el cuerpo humano, controlan el cuerpo humano? Veamos sus manos. ¿Cuántos hay allí? [La congregación contesta: “Cinco”].
Déjenme ver si los nombro correctamente: vista, gusto, tacto, olfato, oído. ¿Es correcto eso? Ahora, eso es lo que controla al hombre natural. Ahora, yo voy a mirar en esta dirección. Ahora, parado frente a mí está un hombre joven. Él tiene cabello castaño. Él tiene una corbata azul puesta, una camisa blanca con una corbata de rayas azules y blancas. Quiero que se voltee en esta dirección, joven. ¿Cuántos creen que esa es la verdad? ¿Cómo saben Uds. que es la verdad? Uds. tienen un sentido que poseen…

10 Ahora, hay hombres—gente sentada aquí que son ciegas que no pueden ver eso; ellos no lo saben. ¿Ven? Ellos tienen que tomar mi palabra al respecto, y la palabra de Uds. Pero el hombre está parado allí. Pero nosotros somos bendecidos esta noche, nosotros que podemos ver, por las misericordias de Dios, que esa es la verdad. Ahora, el sentido de la vista lo declara.
Ahora, ¿cuántos han oído esta expresión de que: “Ver es creer?” Muy bien. Ese hombre todavía está parado allí, pero yo no lo veo. ¿Es ver creer? No, señor. ¿Uds. quieren discutir conmigo de que él no está allí? Pues bien, Uds. no pueden hacer eso. Él está parado allí. Y yo sé que él está allí. “Bueno”, Uds. dicen, “no, él se fue, hermano Branham”.
No, él no se fue; no, señor, él está allí. Miren, intenten Uds. convencerme de que no es así. Uds. no pueden hacerlo. Y yo no lo veo a él; es imposible para mí verlo a él ahora. ¿Es correcto eso? Pero yo sé que él está allí. ¿Cómo creen Uds. que yo sé que él está allí? [La audiencia contesta: “Ud. lo toca a él”].
Eso es correcto, entonces ver no es creer, ¿es cierto? Tocar es creer en esto. Ahora, ese es el sentido del tacto, de que él está parado allí. Ahora observen, ahora yo no lo puedo tocar a él en lo absoluto. Ese sentido no funciona en lo absoluto; yo no puedo sentir nada. Pero yo sé que él está allí. ¿Por qué? Yo lo veo a él. Así que esos son dos sentidos completamente diferentes. ¿Es correcto eso?

11 Por ejemplo, si la música empezara a sonar. ¿Pudieran Uds. verla? Yo pensaba que ver era creer. Ver no es creer. Muy bien, ¿pudieran Uds. tocarla? ¿Pudieran Uds. gustarla? ¿Pudieran Uds. olerla? ¿Cómo saben Uds. que está sonando? [La audiencia contesta: “Uno la oye”]. Eso es correcto. Entonces ver no es creer.
Ahora, si este joven, parado allí ahora; yo lo veo y sé que él está allí por medio del sentido de la vista. Yo no lo puedo tocar a él, de ninguna otra manera puedo hacer contacto con él. Ahora, yo sé que él está allí, porque el sentido del tacto me dice que él está allí. Y eso es una realidad.
Ahora, todos los que tienen esos mismos sentidos sabrían la misma cosa. Gracias, hermano joven. Ahora, ¿qué es fe? Fe es la substancia de las cosas que se esperan, la convicción de las cosas que Uds. no ven, gustan, tocan, huelen, u oyen. Pero es tan real como lo es el sentido del tacto o de la vista. ¿Saben a lo que me refiero?
Uds…. ¿Cuántos aquí que tienen buena vista me pueden decir que yo tengo puesta una camisa blanca? ¿Cuántos creen eso? ¿Uds. creen que esa es una camisa blanca? ¿Qué si yo les dijera que es roja? ¿Lo creerían Uds.? No, señor, Uds. dirían que esa camisa es blanca.

12 Ahora, ¿cuántos creen en sanidad Divina? ¿Cuántos creen que Cristo los sanó a Uds. allá atrás hace mil novecientos años cuando Él murió por Uds.? Si Uds. creen eso, si su fe declara eso, que Uds. están sanos ahora mismo, así como el sentido de la vista dice que eso es blanco; está concluido. Allí está, ¿ven? Es una realidad. No es simplemente un mito; no es algo imaginario; es real, Uds. lo saben. No existe duda en ninguna parte; todo eso queda eliminado; ha desaparecido; Uds. lo saben.
Ahora, como el joven sentado aquí en la silla. Joven, si Ud. cree que su aflicción lo va a dejar a Ud. ahora mismo, y cree que Cristo lo va a sanar, si su fe es lo suficientemente fuerte para hacerlo así como su vista dice que eso es blanco, está concluido, hermano, Ud. tiene que sanar. Eso es correcto. Al igual que estos otros lisiados que han estado sentados aquí.

13 Ahora, la mayoría de las veces, cuando la gente está lisiada… Son muy raras las veces que yo llamo a un lisiado, hasta que los veo sanados. Porque la gente… En las reuniones siempre hay críticos, y ellos miran al lisiado y dicen: “Bueno, cualquiera que tenga algo de sentido sabe que esa persona está lisiada, ¿por qué decirles a ellos eso?” Yo generalmente trato de llamar a la gente que no parece como que hay algo malo con ellos (¿Ven?), o algo así. Y a veces yo comienzo a bajar por una fila, y simplemente sigo bajando por una fila, hasta que consigo a un pecador en alguna parte, así. Adonde ellos son cristianos, cristianos, cristianos, cuando encuentro a alguien que es un pecador, o que hay algo en sus vidas, Él lo expone. ¿Es cierto eso? ¿Ha sido eso verdad? Muy bien. ¿Ven? Él expone eso. En veces yo simplemente bajo por una fila, hasta que lo encuentro, quizás comience bajando por una fila y no pueda encontrar uno, o comienzo en alguna otra parte y veo si puedo encontrar a un pecador en algún lado, adonde Él discernirá a esa persona. Yo no sé quiénes son ellos en esa multitud, pero tengo que contactar a cada individuo de esa manera. Ahora, eso no los sana a ellos, pero a veces eso eleva la fe a un punto en que ellos pueden ser sanados.

14 Ahora, Dios ha sido bueno con Uds.; Dios está con Uds. Y yo quiero que Uds. crean con todo su corazón. Y ahora recuerden: muchos de Uds. van a ser sanados. Muchos de Uds. van a ponerse bien; esa es la verdad. Y miren, yo quiero… El hermano Baxter dijo hace unos momentos, me estaba hablando, y me dijo: “Hermano Branham, tenemos todas nuestras deudas pagadas, y ellos recogieron una ofrenda de amor para Ud. Ahora, eso hace que me sienta pequeño también. ¿Ven Uds.? Yo no quería que Uds. hicieran eso. Pero siendo que voy para ultramar, tengo que dejar a la familia por un tiempo, y cuando vuelva no tendré ningún… Yo iba a recuperar mi empleo como un patrullero, hasta que el Señor me dijo qué hacer, supervisando nuevamente las líneas de alta tensión para la compañía de servicios públicos, hasta que el Señor me habló y me dijo qué hacer. Y el hermano Baxter dijo: ”Hermano Branham, eso sería una piedra de tropiezo para la gente“.
Pero yo quiero estar a solas, es lo que yo mismo quiero hacer, y orar. Porque yo creo que esto ahora es, Dios por Su gracia, me ha permitido encabezar un avivamiento que ha barrido el mundo en el principio. ¿Ven? Ahora, yo creo que viene algo que va a ser una doble porción a la iglesia. Y yo siento eso en lo profundo de mi corazón.

15 Ahora, el último sermón que yo prediqué allá en mi tabernáculo fue sobre David y Goliat. Y yo dije, aquí, aun mi propio obispo bautista se paró allí y dijo: “¿Qué comiste esa noche?” Dijo: “Tú tuviste una pesadilla”.
Yo dije: “No, señor, y no acepto eso. Dije: ”No. Fue la verdad, para mí fue real“.
Y él dijo: “¿Tú, con tu educación de primaria vas a orar por reyes, y hombres importantes, y estadistas y demás, van a ser sanados?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Bueno, ¿cómo obtuviste eso?” Dijo: “Será mejor que regreses a tu tabernáculo y te olvides de eso”.
Yo dije: “¿Cómo puedo olvidarme de ello, si está escrito indeleblemente por la Sangre de Cristo sobre mi corazón?” Dije: “Ud. lo verá”.
Y él dijo: “Yo estaré esperando”.
Y Uds. vieron la “Voz de Sanidad” aquí recientemente donde él se disculpó. Y él mismo está orando por los enfermos ahora. Así que eso… Él dijo: “Si yo no hubiera estado tan descarriado, yo hubiera escuchado al muchacho y hubiera prestado atención a lo que él dijo acerca de visiones”. Uds. lean lo que dijo el Dr. Davis.

16 Muy bien, pero eso… Vean, cuando Dios habla algo, aunque demore, tiene que cumplirse. Ahora, yo creo que Dios lo iba a hacer, y allí estaba ese gran día moderno de científicos y todo parados allí y diciendo: “Los días de los milagros pasaron”, y así por el estilo. Pero Dios dijo: “Anda”.
Ahora, yo… Como David de la antigüedad, él no podía matar a todos los filisteos, pero si él tan sólo podía matar a ese fanfarrón allí: Goliat. Y así que, cuando Goliat fue matado, todo Israel cobró ánimo y para allá fueron. Y ellos vencieron a los filisteos haciéndolos retroceder hasta sus puertas.
Ahora bien, de esa manera ha sido hoy. Ministros han captado la visión. Y la sanidad Divina ahora, aun la iglesia presbiteriana en Nueva York, y todas ellas, practicando sanidad Divina, llevando a cabo servicios de sanidad el miércoles por la noche. Los colegios la están adoptando por todo el mundo. En Corea ellos tuvieron un servicio de sanidad Divina no hace mucho, en Corea, y miles fueron sanados. Allá en Japón, en todas partes, desde Australia, y alrededor del mundo llegan las noticias, grandes cosas aconteciendo; los libros salieron, ministros los leyeron, cobraron ánimo y salieron. Y la sanidad Divina ha barrido el mundo. Gracias a Dios.

17 “Y cuando el enemigo venga como río desembocado”, Él dijo: “Yo levantaré estandarte contra él”. Y yo creo que el enemigo está atacando, pero Dios está aquí para levantar la bandera. Es por eso que yo volví a casa, para averiguar. Ahora, Señor, yo hice lo mejor que pude, ¿qué quieres que haga ahora? Y Uds. oren por mí, ¿lo harán? Y yo siempre los recordaré a Uds. Y muchas gracias. Y les aseguraré amigos, que el dinero que Uds. dieron esta noche, una porción del sustento de Uds…Siento mucho que incluso tengamos que hacer eso. Yo nunca recogí una ofrenda en mi vida.
Mi esposa está sentada allí, ella probablemente se reirá cuando yo diga esto. Y recuerdo que una vez… Me pregunto si habrá un ministro anciano aquí, que haya estado por aquí dos o tres días. Y yo recuerdo que le dije a mi esposa, le dije cuando llegué. Nosotros teníamos una deuda que sencillamente casi no podíamos cancelar, y yo dije: “Cariño, voy a recoger una ofrenda esta noche”.
Ella dijo: “Yo voy a ir para observarte”.
Así que ella agarró una silla y se sentó en ella; y allí estaba ella observándome. Y yo dije: “Uh, amigos, yo voy a (ahem…um) yo estoy en un aprieto”, dije, “(Ahem), voy a…” Já. Ahora, no es que ellos no lo harían: ellos harían cualquier cosa por mí.

18 Pero yo había estado pastoreando por doce años, nunca recibí un solo centavo de salario en mi vida. ¿Ven? Y yo trabajaba para ganarme el sustento. Yo era joven y capaz, así que ¿por qué no trabajar? Yo fui puesto aquí para hacer algo, así que predicaba el Evangelio en la noche y trabajaba de día. Yo he andado muchas veces con mi ropa de patrullar, llego a la casa de un granjero y le hablo del Señor; ellos dicen: “Sí, yo creo”, y se arrepienten. Yo busco mi ropa, bajo directo al río, al arrollo y los bautizo a ellos en la fe cristiana, me voy y sigo inspeccionando las líneas, caminando nuevamente.
Un día me encontré con un indigente en la vía férrea y lo guié a Cristo. Caminamos como media milla hasta un estanque, arrojó sus cosas, así hacia atrás, tuve que mantenerlo debajo del agua lo suficiente para que se le mojara toda la ropa. Lo levanté de nuevo. Sí, señor, así es. Él siguió su camino gozoso. Abajo… Él estaba mojado y yo también. Nosotros… Y él se fue en una dirección y yo en otra; estrechamos nuestras manos y nos abrazamos, con la ropa mojada, y regresamos a nuestro trabajo.
Pues, el Señor es real, Él no tiene que estar bien vestido para hacer algo. Lo de adentro es lo que tiene que estar vestido para hacer alguna cosa.

19 Entonces, recuerdo que esa noche, casi no podíamos llegar a fin de mes. Así que yo—fuimos para recoger una ofrenda. Y yo dije: “Amigos, no quiero pedirles”, pero dije, “si Uds. tienen una moneda de cinco centavos o de diez”, “yo tengo una pequeña deuda, y sencillamente no la puedo pagar, y ellos me están presionando”, dije, “quiero recoger una ofrendita”. Y, dije, “Hermano Wisehart”, que Dios lo bendiga, él está en la Gloria hoy, un hombre anciano. Yo dije: “Vaya y busque mi sombrero”.
Y él fue a buscar mi sombrero. Y todos…Una pobre ancianita sentada allí, la Sra. Webber, ella metió la mano debajo de ese delantal de cuadritos, Uds. saben cómo las mujeres solían tener ese bolsillo por dentro del delantal, esos que tienen un broche por arriba. Era durante el tiempo de la depresión económica cuando las cosas estaban bastante difíciles. Ella comenzó a sacar esas monedas de cinco centavos, cada vez que la veía a ella meter la mano allí adentro yo sentía que el corazón se me salía así. Yo no podía tomar el dinero de esa pobre mujer. La miré; dije: “Oh, yo sólo estaba bromeando con todos Uds. para ver lo que harían”. Dije: “Eso no era en serio”. Mi esposa me miró. Já.

20 Un ministro anciano ha estado andando por aquí en la calle; yo lo encontré a él el otro día en la calle, saltando tan alto como él podía, cantando: “La Religión Antigua”. Su nombre es John Ryan. Tiene cabello largo y barba; él ha estado por aquí varios días. Él estaba—llegó allá en su bicicleta. Y él me dio esa bicicleta. Y yo pinté esa bicicleta y la vendí por cinco dólares y pagué la deuda. No tuve que recoger la ofrenda, y sufragamos los gastos. Así que eso estuvo muy bien. Dios conoce todas las cosas, ¿no es cierto? Pero si yo tengo que pararme delante del juicio en esta noche, esa es una cosa…
Existen tres cosas que yo he observado en toda mi vida, al leer de otros ministros, que cuando Dios bendice un poquito a un ministro en el… Ahora, todos somos amigos, ¿no es así? Cuando Él lo bendice a él quizás un poquito más que a otro, o le da una oportunidad para hacer una obra para Él o algo así, la primera cosa con la que satanás comienza a trabajar con ese ministro, son tres cosas, cosas principales. La primera cosa es el dinero, las mujeres, y la popularidad. Él trabaja con él tocante al dinero, o si él puede lograr que él… Como su primera carnada, es como en el huerto del Edén. Bueno, o si él puede hacer que él piense que es algo cuando no es nada, él entonces hay lo tiene.

21 Bueno amigos, delante de Dios, honestamente delante de Dios, yo he rechazado dinero. Un hombre cuya esposa fue sanada así, una pequeña, yo creo que ella era una mujercita alemana que testificó aquí hace un rato cuyo pecho estaba carcomido de cáncer. Esa misma cosa ocurrió en California con un hombre que era dueño de Mission Bell Winery, una porción. Y cuando yo bauticé ese grupo, cuando estuvimos allí, y esperé como un día allí, con ese cáncer. El doctor Palvetus dijo: “Reverendo, esa mujer está muriendo”.
Yo dije: “Señor, ¿quisiera Ud. salir de la habitación sólo por un momento?”
Y lo saqué de la habitación. Allí estaban parados sus seres queridos; yo seguía orando; y ese cáncer se me resistía, se me resistía. Y yo seguí así hasta el punto de no comer. Ellos querían que yo fuera a comer; y yo no quise comer. Y sencillamente me quedé allí, ese hogar encantador, muy grande. Y después de un rato yo reprendí ese cáncer; dije: “En el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer”.
Y esa cortina, yo espero que esto no les vaya hacer tropezar, pero esa cortina que estaba colgando hasta abajo, mientras yo estaba parado allí delante de dos docenas de personas aproximadamente, comenzó a enrollarse hacia arriba, se enrolló por completo hasta el palo, así, e hizo “Fruit”, cayó y esa mujer se puso de pie; el cáncer había desaparecido.
Tres días después ella estaba haciendo sus compras en el centro. Yo los bauticé a ellos en un canal de riego allá. Y ese hombre vendió su parte y me envió un cheque por más de un millón de dólares. Así es. Y yo lo rechacé. La gente me lo trajo; yo dije: “No me traigan eso; no me traigan eso”.

22 Allá en Texas y Dallas, un trabajador del petróleo, rico, trajo a su madre en avión, allí; ella estaba en silla de ruedas. Ella ya había estado allí unos dos o tres días, yo estaba predicando. Yo dije: “Veo a una mujer anciana viniendo en una silla de ruedas, canosa, temblorosa”. Dije: “La veo levantarse e irse”. Dije: “¿Dónde está ella?” Y por acá estaba ella sentada allí; yo dije: “Mujer, Jesucristo le ha sanado, póngase de pie”.
Y ella se fue corriendo por todo el edificio. Había estado sentada allí como unos ocho años. El hombre no pudo llegar hasta mí. Y la siguiente noche él obtuvo una tarjeta de oración, haciéndose el enfermo y entró a la línea. Tan pronto como llegó allí él dijo: “Hermano Branham, yo sólo quería llegar cerca de Ud., y abrazarlo”.
Y yo dije: “¿Cuál es el problema, señor?
Él dijo: “Aquí está un cheque, un pequeño cheque que yo le quiero dar a Ud”.
Yo miré allí, veintiocho mil dólares; le dije, “Oh, no, no”.
Él dijo: “Tome”, dijo, “no por orar por mi madre; no es eso”, dijo, “yo lo tengo”. Vi…dijo…
Yo dije… Agarré ese cheque y lo rompí, dije: “No, señor, hermano, no, señor. Yo—Dios no me envió a mí a tomar dinero; Él me envió a mí a predicar el Evangelio”.
Yo tengo una esposa gordita allá atrás, es la mujer más dulce en el mundo. Eso es todo. Yo la amo a ella con todo mi corazón. Para mí no existe más nadie en el mundo sino ella. Yo la amo con todo lo que hay en mí que pueda amar a una mujer. Es mi esposa, la madre de mis hijos allá atrás. Si tuviese que dejarla por diez años, yo todavía la amaría de la misma manera en que la amé el día en que me casé con ella.

23 Y luego, amigos, la popularidad. Yo sé que esto no es nada sino un pecador salvado por gracia. Y Dios puede retirar Su misericordia de mí en cualquier momento que Él lo desee. Y yo sé que soy seis pies de tierra, regresando allí algún día, y eso es todo lo que soy. Y eso es… Yo rehúyo del homenaje humano, para tratar de mantenerme alejado de la gente a veces, cuando ellos comienzan a decir: “Hermano Branham, esto y todo aquello…” Yo procuro mantenerme alejado de ello. Y Uds. oren para que yo pueda siempre mantener eso en mi corazón, que Dios me ayude a llevar Su Evangelio a otros. Que Dios sea con Uds. y los bendiga.

24 Miren, rápidamente un testimonio más y luego debo irme. Primero quiero que me prometan que orarán por mí mientras estaré ausente. Y cuando regrese, yo estaré orando. Y espero y confío en Dios, que algún día glorioso yo podré regresar nuevamente a Erie entonces, y tener una gloriosa reunión. Si muchos de Uds. cruzan la línea antes de ese tiempo, y llegan allá al otro lado, denles saludos a mis amigos allá, y díganles que me estoy esforzando lo mejor posible. Cuando se encuentren con mis seres queridos, y con mi bebé, y mi papá, y ellos allá, díganles que yo estoy haciendo lo mejor que puedo, todo lo que sé hacer para glorificar a Jesucristo, trabajando día y noche para Su gloria. Y algún día yo espero llegar a casa. Y que Dios los bendiga a todos, y les de buena salud y fortaleza hasta que nos volvamos a encontrar, es mi oración.
Ahora, como un testimonio. Me sentí tan contento hoy de encontrarme con un amiguito de Finlandia, un ministro que estuvo en las reuniones conmigo. Y yo contando acerca de la resurrección de ese muchachito muerto anoche, ¿Ud. recuerda eso? ¿Y la muchachita? Pues, el hombre los conoce. Y me encontré con él hoy, estuvo junto conmigo en Finlandia. Terminaré el testimonio, luego quiero que el hombre pase para comprobar lo que dije. Eso es allá lejos, al otro lado del mar, miles y miles.

25 Pero antes de eso recuerdo algo. El hermano Baxter dijo que había una caja llena de cartas puesta aquí, pañuelos. Ahora, yo preferiría que no fuera de esta manera. Prefiero que Uds. me escriban personalmente y permítanme poder tomar cada pañuelo y orar por él. Ahora, esto está bien; yo puedo orar por ellos en forma masiva; pero prefiero orar individualmente por cada pa… ¿Cuántos creen en eso? Esa es la Biblia.
Ahora, simplemente escríbanme a Jeffersonville, Indiana. Y siempre que yo pueda hacer algo por Uds., estaré contento de hacerlo.
Y nosotros enviamos miles, la esposa de mi secretario sentada aquí en alguna parte, quien ayuda en el correo, la Sra. Cox. Y ellos traen a mis cientos de yardas de cinta. Y yo tomo esa cinta y oro por ella. Ahora, ciertamente, el secretario y ellos, ellos a veces le dan la forma y lo demás, para enviarlos. Y cada pañuelo y pedazo de cinta que Uds. obtienen, yo oré por él. ¿Ven? Eso es correcto. Yo sé que si fuera mi hijo el que estuviera enfermo, o mi madre, o quien fuera, yo quisiera que fuera hecho de la manera en que la Biblia dijo que se hiciera.

26 Ahora, muchos de Uds. los ungen, los pañuelos. Eso está bien; cualquier cosa que Dios bendiga yo estoy a favor de ello. Pero si me dispensan, en Hechos 19, Pablo no ungió los pañuelos, él tomaba de su cuerpo pañuelos o delantales. ¿Ven Uds.? Y entonces nosotros los enviamos y Uds. pueden recibirlos. Si Ud. no tiene necesidad de uno, envíenos una carta, obténgalo y guárdelo en la Biblia, en Hechos 19. Y si a un niño le da garrotillo o algo así, o algo sucede, coloque esa cinta sobre ellos y dese cuenta qué sucede. Sea sincero. Es una muestra de fe.
Pero miren, siendo que estos pañuelos están aquí yo quiero ofrecer una oración por ellos, si inclinamos nuestros rostros sólo un momento.

27 Amado Padre Celestial, aquí hay varios centenares de cartas puestas aquí, una caja grande, y muchas de ellas irán a los necesitados y moribundos. Estamos reunidos aquí en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Y sabemos que Tú estás con nosotros. Y Tú nos prometiste, que cualquier cosa que pidiéramos, la recibiríamos. Ahora, yo no he tenido la oportunidad para leerlas, pero Tú viste a las personas cuando ellos escribieron esas cartas. Tú viste cada pañuelo que fue colocado allí. Y yo te pido, amado Dios, tan pronto como ellas regresen a sus hogares correctos, que los demonios salgan, que la enfermedad se vaya. Quizás allá atrás en algún cuartito oscuro está sentada una madre anciana y padre, muy enfermos; ellos están esperando que regrese uno de estos pañuelos. Tal vez un pequeño bebé esté acostado con fiebre, a punto de pasar al otro lado; ellos están esperando que el pañuelo regrese. Oh, Dios, sé misericordioso.
Y está escrito una vez, que cuando Tú sacaste a Israel de Egipto y ellos se encontraron frente a una montaña, el Mar Rojo los tenía cercados, ellos no podían cruzar. Y dice uno de los escritores que Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego, miró a ese Mar Rojo que tenía a Su pueblo acorralado de la tierra prometida. Y Él miró abajo con ira, y el Mar Rojo se asustó, retrocedió, y dejó que Israel cruzara hacia la tierra.
Y Padre, satanás, como el Mar Rojo, ha acorralado a muchos de Tu pueblo; ellos están postrados, atados, y afligidos, y enfermos. Y cuando estos pañuelos los alcance, esta muestra de la gracia de Dios, que el mismo Dios mire a través de esa misma Columna de Fuego, y que esa enfermedad se asuste, retroceda, y que ellos crucen a esa promesa de buena salud y lleguen a los setenta. Concédelo, Padre, pues yo voy ahora para poner mis manos y cuerpo sobre estos pañuelos en conmemoración de Tu Palabra. Concédelo, Señor, que cada uno sea sanado. En el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén.

28 Dios les bendiga. Que Él añada Sus bendiciones a cada uno de Uds. Y ahora, sólo una lectura de la Palabra, luego pasaré rápidamente a tener la línea de oración porque queremos tomar a tantos en esta noche hasta que me tengan que sacar de aquí cargado si tuvieran que hacerlo. Yo le he pedido a mi hijo y a ellos, que me dejen pararme aquí lo más que me sea posible. Y primero deseo leer un solo versículo de Isaías 53:
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
Y en San Juan 4:46:
Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
Este cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
Ahora, escuchen este relato y vigilen la acción.
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. (Ahora, él quería que Él viniera a orar por su hijo. Pero Él no lo hizo. Él dijo,) Ve, tu hijo vive. (Vigilen.) Y (“y” es una conjunción). Y el hombre creyó la Palabra que Jesús le dijo, y se fue. (Obediencia.)
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. (Eso fue al día siguiente.)
Entonces él le preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. (Mejorar.) Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

29 Observen esto. El oficial del rey, su hijo, él había oído de la fama de Jesús, y cuando él vino, quería que Él fuera y sanara a su hijo. Ahora, esa era la manera como él lo quería: Que viniera y lo sanara.
Y Jesús dijo: “Si no viereis señales, no creeréis”.
Y el hombre dijo: “Señor, desciende antes de que mi hijo muera”.
Él dijo: “Ve, tu hijo vive”.
Ahora, ¿qué si el hombre descreyera? Su hijo no hubiera vivido. Ud. tiene que creer la Palabra que le es hablada a Ud. ¿Creen Uds. eso? Él dijo: “Tu hijo vive”. Y el hombre creyó la Palabra que Jesús le dijo. Dijo: “Está bien, Rabí”, o Maestro, “Si Tú dices que mi hijo vive, eso es suficiente para mí”.
Y Él siguió su camino; Él no fue como él le dijo. Ahora, era un día de camino. Y al día siguiente él se encontró con algunos de sus siervos que venían. Y sus siervos le dijeron: “Tu hijo vive; él todavía está vivo”.
Él dijo: “Bueno, ¿a qué hora comenzó a estar un poco mejor, mejorar?” Ahora, obsérvenlo ahora, comenzó a mejorar, a ponerse sólo un poquito mejor.
Él dijo: “Ayer a las siete, pues, vi que la fiebre le dejó”.
Y el hombre dijo: “A las siete, esa es la misma hora que Jesús dijo, Tu hijo vive”.
Ahora, la Bi… Él dijo: “Este es el segundo milagro que Jesús hizo cuando Él salió de Caná a Galilea”. El milagro… Miren, ¿cuántos de Uds. que llegaron aquí enfermos, sienten que están un poquito mejor, por todas partes, lisiados, afligidos, lo que sea, que Uds. sienten que están un poquito mejor de lo que estaban cuando llegaron? Veamos sus manos. ¿Qué ha sucedido? Amén. Allí lo tienen. Uds. están un poquito mejor. Seguro. Si Uds. están un poquito mejor ahora, mañana estarán un poco mejor, y al día siguiente un poco mejor, Uds. van a sanar.

30 Algunas personas tienen una fe enorme así, cualquier cosa puede suceder. El siguiente tiene fe así de profundo, requiere un poco más de tiempo. El siguiente tiene fe así de profundo, requiere bastante tiempo. Algunos tienen fe como una semilla de mostaza. Pero si es una fe semilla de mostaza, fe genuina, aférrese a ella; sólo siga creyéndolo; se convertirá en una fe mármol; luego se convertirá en una fe toronja; y luego se convertirá en una fe montaña. Lo sacará a Ud. adelante si Ud. simplemente se mantiene fijo con ella. Aférrese a ella; lo sacará a Ud. directo a la luz, si Ud. se mantiene con ella.
Pero no se desanime. Y no le crea a los síntomas. Los síntomas, esa es la mentira del diablo. Algunas personas dicen… Bueno, ahora miren, ¿qué si una damita aquí, cuando yo le dije a ella que ella estaba…? Yo nunca le dije a ella; Dios le dijo que ella iba a estar bien. Pues, ella dijo: “Ahora, espere un momento”. Al día siguiente ella estaba: “Bueno, allí está ese cáncer corriendo todavía, y yo estoy seca; no me puedo mover; estoy en este catre, no me puedo mover. Bueno, quizás él estaba…” El segundo día, el tercer día, el cuarto día: “Bueno, quizás él estaba errado”.
No, si ella le hubiera creído a los síntomas, pero ella no estaba mirando los síntomas, ella estaba mirando lo que dijo la Palabra del Señor.

31 Yo entré no hace mucho a donde estaba un hombre, su hijo tenía difteria negra. ¿Alguna vez han oído de eso? Es horrible, trabaja en el corazón. Y el cardiograma mostró al corazón, que se fue hasta abajo. Ellos llamaron al hombre de la reunión y le dijeron: “Su hijo está muriendo”.
Y él fue allá y dijo: “¿Puedo traer al hermano Branham aquí?”
Él dijo: “Pues, no”. Dijo: “¿El hermano Branham no tiene hijos?”
Él dijo: “Sí”.
Dijo: “Bueno, nosotros no podemos traerlo”. Dijo: “Nosotros sencillamente no podemos traerlo”.
Él dijo: “Por favor, dejen que el hermano Branham venga a ver a mi hijo”. Dijo: “¿Está él muriendo?”
Dijo: “Sí”. Dijo: “Él estará muerto en las próximas dos horas”. Dieciséis años de edad…
Dijo: “Bueno, que él venga y ore”. Dijo él, y el hombre era católico. Él dijo: “¿Rehusaría Ud. que un sacerdote viniera a darle los últimos ritos?”
Dijo: “Sí, pero el sacerdote no es un hombre casado”.
“Pero él está allí entre las congregaciones”. Él lo convenció.

32 Bueno, ellos me llevaron adentro y me vistieron todo con muchas cosas sobre mí, me lavaron las manos con todo tipo de cosas. Me acompañaron hasta donde estaba el muchacho. Yo le dije al padre y a la madre parados allí, dije: “¿Creen Uds.?”
Él dijo: “Pídale a Dios, hermano Branham”.
Y me arrodillé y comencé a orar. Y mientras estaba orando, el Ángel del Señor descendió y dijo: “Tú vivirás”. Yo volví a levantarme; dije: “¿Escuchó Ud. eso, hermano?”
Él dijo: “Sí, señor”, dijo, “Alabado sea el Buen Señor”.
La enfermera regresó; ella dijo: “Lo siento, pero todos Uds. tendrán que salir inmediatamente, especialmente el Reverendo Branham”.
Yo dije: “Gracias, señora”. Comencé a salir…
Este hombre comenzó a caminar también diciendo: “Gracias, Señor, gracias”. Y la madre estaba tan contenta y gritando.
La enfermera le dijo, dijo: “Oiga, ¿sabía Ud. que su hijo está muriendo?”
Dijo: “Sí, yo sé lo que Ud. dijo”.
Dijo: “Bueno”, y el doctor estaba parado allí afuera, era un residente. Y él estaba… Ellos estaban sumamente contentos y estrechando manos y abrazándose, Uds. saben, y dándole gracias a Dios por su sanidad. El muchacho se estaba muriendo. Entonces él dijo: “Bueno, ¿por qué está Ud. tan contento, siendo que yo…? ¿Entendió Ud. lo que dijo el doctor…? ¿Entendió Ud. que yo le dije que su hijo estará muerto en dos horas?”
Dijo: “Yo entendí lo que Ud. dijo, y entendí lo que Dios dijo [palabras inciertas]”.
Él dijo: “Bueno mire, está bien tener fe, pero yo no entiendo como Ud. puede ignorar una cosa como esa, siendo que ese muchacho está postrado allí muriendo”.
Y el hombre se volteó, el cual era un ministro, él se volteó y dijo: “Señor, mire aquí, Ud. está mirando…”
Dijo: “Eso, cuando ese cardiograma muestra ese corazón”, o lo que haya sido, yo no sé, esas eran sus palabras que él estaba hablando, dijo: “Cuando eso baja”, dijo, “en toda la historia del mundo, nunca ha habido una vez en que eso alguna vez haya subido”. Dijo: “La muerte está sobre el muchacho ahora mismo”.
Él dijo: “Mire, señor, Ud. está mirando ese gráfico, y yo estoy mirando una promesa Divina, [Cinta en blanco cinta]… lo que Dios dijo”.

33 ¿Qué si hace dos años, cuando los Hermanos Mayo me dijeron que mi fin había llegado, qué si yo hubiera mirado eso? Yo miré a Hebreos 3:1. “Él es el Sumo Sacerdote de mi confesión”.
Y yo le creí a Él, y vean lo que Él hizo por mí.
Hablando acerca de alguien teniendo síntomas, si alguien debiera tener síntomas en la Biblia debió haber sido Jonás. Mírenlo; él estaba descarriado; qué lástima. Sus manos estaban atadas tras él; él fue lanzado fuera de un barco, tragado por una ballena, a tres millas de profundidad en el océano. Cuando una ballena come, o cualquier otro pez, él va directo al fondo del mar y descansa sus aletas en el fondo. Denle de comer a su pez de colores y obsérvenlo. Él busca a través del agua hasta que encuentra su presa y luego baja para descansar.
Y cuando él, allí en el fondo del océano, en el vientre de una ballena, con las manos atadas tras él, descarriado, en un mar tempestuoso. Si él miraba en esta dirección, era vientre de ballena. Él miraba en aquella dirección; era vientre de ballena. Adónde quiera que él mirara era el vientre de una ballena. Hablar de síntomas, él los tenía, ¿no es así? Pero ¿saben Uds. lo que él dijo? Él dijo: “Son vanidades ilusorias”. Él dijo: “Una vez más miraré hacia Tu santo templo, oh Señor, no al vientre de la ballena, no a mis manos estando atadas, sino voy a mirar hacia Tu santo templo. Porque”, lo citaré en palabras sencillas: “Porque cuando Salomón dedicó ese templo”, dijo, “Si Tu pueblo estuviera en problemas en alguna parte, y mirare hacia este lugar, y orare, entonces escucha Tú desde el cielo”.

34 Y Jonás creyó que la oración de Salomón fue oída. Y él dijo: “Yo no voy a mirar estos síntomas; yo voy a mirar hacia el templo de Dios”. Y si Jonás en ese tipo de condición, podía mirar hacia un templo natural, adonde un nat—o un humano oraba, ¿cuánto más debieran Uds. sentados aquí, donde gente están siendo sanadas allí alrededor de Uds. cada noche, apartar la mirada de los síntomas aquí y mirar el—no hacia el templo de tierra, sino hacia las puertas de la gloria adonde el Hijo de Dios con Su saco ensangrentado está parado delante del Padre en estos momentos, intercediendo en base a cualquier cosa que Uds. confiesen. “Yo no miraré mis síntomas; miraré hacia Tu santo templo, Señor”. Allí es donde está la cosa.
Y Dios lo mantuvo vivo tres días y noches en el vientre de esa ballena. ¿Es correcto eso? Lo vomitó a él en una playa, y él dio su profecía y terminó su carrera.

35 Ahora, oigan, algunas de Uds. damas mañana, ¿qué si el agente de paquetería viniera a su casa y le dijera: “Cómo esta Ud., es Ud. la señorita Fulana de Tal?”
“Sí”.
“Bueno, aquí tengo algo para Ud.”
Y Ud. lo examina, y sería una caja grande, llena de víboras cascabeles. Pues, ¡qué tremendo regalo! Allí está su nombre en el paquete. “Son suyas”.
¿En verdad lo son? En un sentido si son suyas; y en otro sentido no son. Mire, Ud. dice: “Yo no las quiero”.
“Pero son suyas; aquí está su nombre en el paquete”.
Bueno, en ese sentido sí son suyas, pero a la vez no son suyas mientras Ud. no haya firmado el recibo. Y si Ud. no lo firma, él tendrá que devolverlas. Ud. podrá estar consciente de todos sus síntomas. El diablo dice: “Aquí está. Aquí está tu cáncer. Aquí está tu problema del corazón. Aquí está tu condición de lisiado”.

36 Niéguese a firmar cualquier cosa que el diablo le traiga. Él tendrá que devolverla. Diga: “Yo me niego a recibir esto. Yo no acepto eso, no señor”. Él tendrá que devolverlo en el Nombre del Señor. Si Ud. lo cree, y lo confiesa, y dice: “Yo he aceptado a Jesucristo como mi Sanador”, no hay ninguna enfermedad ni aflicción que pueda permanecer en Ud. Manténgase con eso.
Pero en la primera instancia que Ud. se debilite y diga: “Bueno, sí, todavía tengo aquello”. Entonces Ud. se devuelve adonde antes estaba. Entonces Ud. ha firmado el recibo, y lo ha recibido. Ud. estaría diciendo: “Sí, Sr. diablo, yo lo acepto”. ¡Oh, hermano!
Mientras Ud. tenga aliento en el cuerpo, manténgase firme, y diga: “Yo me niego a recibirlo. Yo me niego a recibirlo”. ¿Cómo se siente Ud.? “Maravilloso, aleluya”. Así es. Correcto. Muéstrele al diablo de lo que Ud. está hecho. Ud. ha nacido de nuevo por medio del Espíritu de Dios, y Ud. no tiene que postrarse ante sus imágenes. Manténgase firme, y diga: “Yo no quiero tus cosas”.
“Pero, aquí está escrito su nombre, el médico ha dicho…”
“No me importa lo que él dijo. Yo sé lo que ha dicho Dios. Aléjese de aquí con eso”.
Correcto, esa es la manera de tratarlo a él; ¡devuélvaselo! Él fue quien se lo dio a Ud., él tendrá que ser quien se lo lleve.

37 Dios, ¿saben qué? Él es Su Redentor. ¿Alguna vez han visto una casa de empeño? Oh, ese es un lugar de aspecto horrible. El diablo lo metió a Ud. en una casa de empeño, pero Jesús le redimió; Ud. es libre; salga de allí. Correcto. Él le dio a Ud. esas cosas, pero Jesús pagó el rescate. Y Él pagó el precio; Ud. ha salido de la casa de empeño en esta noche.
Me recuerda una vez, nosotros atamos a un viejo cuervo por la pata. Espantaba a los otros cuervos que comían en el campo de maíz. Bueno, ese pobre cuervo, él simplemente gritaba, y los otros cuervos que pasaban por allí le gritaban a que viniera, pero él no podía volar porque estaba atado.
Un día alguien pasó por allí y lo miró, dijo: “Pobre cuervo, él está muerto del hambre”. Así que se agachó y lo desató y dejó que se fuera. Los otros cuervos pasaron volando y le decían: “Vamos, Juan cuervo, vámonos al sur; ya viene el tiempo frío”. Y ese animal había estado atado tanto tiempo que pensó que él estaba atado cuando no lo estaba. Él simplemente siguió caminando alrededor estando suelto. Él pensó que estaba atado; él había estado atado por tanto tiempo.
Quizás ese es el caso suyo en esa silla de ruedas, y allí, y allí. Pero recuerde, hubo un buen Hombre un día. El diablo pudiera haberlo atado a Ud., pero hubo un buen Hombre, Jesucristo, Quien lo redimió a Ud., cortó de Ud. todas las cuerdas. ¡Aleluya! Cuando Ud. vea a los demás poniéndose de pie y creyéndolo, haga de la misma manera. Ud. está libre de los lazos del diablo. Sí, señor.

38 ¡Oh, vaya!, ¿qué pasa conmigo en esta noche? Amén. Yo creo que volveré a Erie y tendré un avivamiento del Espíritu Santo por aquí en algún lado, vaya, simplemente un buen tiempo chapado a la antigua. Amén. Es lo que necesitamos. Denle gracias a Él. Yo no estoy muy acostumbrado a predicar así en el púlpito esta noche en un servicio de sanidad, pero debo parar. Dios le bendiga. Uds. están libres, cada uno de Uds. Jesús los libertó hace mucho tiempo. Simplemente niéguense a aceptar eso. Digan: “Yo no lo tengo, estoy mejorando cada vez más. Alabado sea el Señor, yo lo creo”. Y observen lo que sucede.
Salga de aquí esta noche y diga: “No, yo no tengo que pasar por una línea de oración; yo no tengo que ir más, no, Jesús, yo lo acepté; es mío”.
Si el vecino le dice: “¿Cómo te sientes?”
Diga: “Maravilloso”.

39 Yo recuerdo cuando todo lo que le metía a mi estómago se me devolvía; pesaba menos de cien libras. Cada vez que yo tragaba algo, hacía [El hermano Branham lo ilustra]. y salía. Fui y agarré a mi esposa, la abracé y la besé, le dije: “Cariño, el Señor me sanó”.
Ella dijo: “¿Qué?”
Yo dije: “El Señor me sanó”.
Dijo: “¿Estás seguro?”
Yo dije: “Lo sé”.
Dijo: “¿Cómo lo sabes?”
Yo dije: “La Palabra así lo dijo”. ¿Ven? Él dijo: “Él es el Sumo Sacerdote de mi confesión. Yo lo he confesado a Él como mi Sanador”.
Dijo: “¿Puedes comer?”
Yo dije: “Seguro”.
Y cada vez que yo tomaba un trago de agua, ésta salía a chorros por mi nariz. Ella está sentada allá atrás mirándome en este momento y sabe que esa es la verdad. Ella dijo: “¿Qué quieres?”
Yo dije: “Manda a comprar una lata de carne de cochino y frijoles. Ábrela, agarra un pan y corta en pedacitos una cebolla grande blanca; yo quiero un poco de eso”.
Ella cocinó un pedazo grande de jamón, y yo tomé esta carne de cochino y frijoles, me senté y pedí la bendición en la mesa, dije: “Gracias, Señor”. Y me preparé una buena porción.

40 Y el doctor me había dicho: “Un solo bocado de comida, comida sólida te enviaría a la tumba”. Dijo: “No le metas ninguna comida sólida a tu estómago”.
Eso es lo que él había dicho. Pero el Señor dijo: “Yo soy Jehová que te sana”. ¿A quién iba yo a creer? Mastiqué esa cebolla grande. Oh, qué sabroso sabía. La tragué, y tan pronto como me cayó allí fue como que un carbón encendido me bajó así y se me devolvió otra vez. Me puse la mano sobre la boca y lo volví a tragar. Se me devolvió y lo volví a tragar. No, señor, tuve reflujos allí por un buen rato. Lo volvía a tragar y se me devolvía. Y lo tragué otra vez, se me regresó, y me lo volví a tragar. Comí otro bocado, me aguanté la boca, me metí ese bocado a la fuerza y me lo tragué. Llamó al doctor. El doctor dijo: “Eso lo matará con toda seguridad”.
Yo dije: “Aleluya, moriré contento”.
Caminé por allí. Salí al jardín, todos me decían: “¿Cómo está Ud., hermano Branham?”
Yo decía: “Maravilloso”.
“¿Le ha molestado más el estómago?”
“No, para nada”.
Correcto, continuando así. Yo lo había creído. Sí, señor. Seguí así, y esa noche cuando comencé a acostarme, oh, hermanos, allí estaba la cosa, allí tenía todo eso aún en el mismo lugar. Mi esposa me dijo: “¿Quieres comer, cenar algo, cariño?”
Yo dije: “Abre otra lata de frijoles y rebana un poco más de cebolla”. Sí, señor.

41 ¡Yo sabía que la Palabra de Dios es la verdad! Eso es todo. Y me serví un poco más encima de eso. Me acosté allí hasta la hora del desayuno, y me comí dos huevos fritos y un poco más de jamón a la mañana siguiente en el desayuno. Continué así semana tras semana. Y estaba tan nervioso, parecía como que los árboles estaban corriendo juntos y me decían: “¿Cómo te sientes, hermano Branham?”
Yo decía: “Maravilloso. Aleluya”.
“¿Le ha seguido molestando el estómago?”
“No, señor. No, señor”.
“¿Está Ud. bien?”
“Sí, estoy bien, estoy bien”.
“¿Cómo sucedió?”
“El Señor me sanó”.
Él dijo: “Hermano Branham, Ud. mintió”.
“No, en ningún momento; no, en ningún momento”.
Cuando yo lo acepté a Él como mi Sanador, Él me sanó hace mil novecientos años, eso quedó concluido en mi alma. No importa lo que hubiera aquí; en mi alma quedó concluido. Yo estaba testificando no de cómo se sentía mi cuerpo, lo que pensara mi alma al respecto. Y mi Espíritu decía: “Cristo es Tu Sanador”.
Yo dije: “Te creo, Señor”. Y me mantuve fijo con eso.
Un día yo seguí metiéndome la comida, y metiéndomela, y eso me dejó. Yo como todo lo que quiero. Continué y subí como unas treinta y cinco, cuarenta libras de peso y me siento bien. ¡Oh, Él es un Sanador! Pero Ud. tendrá que mostrar su fe en Él. Y no crea Ud. que es en un… Que Ud. va a un día de merienda campestre; Ud. va a un campo de batalla. Correcto. Ud. no va a una comida campestre donde todo se lo dan a Ud. en una cuchara de plata. Ud. tiene… “Si… Debo pelear si voy a reinar, aumenta mi valor, Señor”. ¿Ven?
¿Debo ser llevado al hogar, al cielo
En un lecho de comodidad,
Mientras que otros pelearon para obtener el premio,
Y navegaron a través de mares tormentosos?
No, yo debo pelear si quiero reinar,
Aumenta mi valor, Señor;
Ayúdame y sostenme,
Por medio de Tu Palabra eterna.
Sí, señor, párese en la Palabra de Dios.

42 Esa noche en Finlandia, cuando esa muchachita que fue sanada… ¿Dónde está mi hermano Finlandés que está sentado aquí en alguna parte? Lo necesito a Ud. sólo por un momento. Escuchen esta historia. Uds. la oyeron anoche, ¿no es cierto? Nuestro hermano está con nosotros. Ese muchachito que fue golpeado debajo del mentón; él estaba en el hospital muriendo, muriendo. Creo que había pasado como el segundo día. Y ellos no sabían qué hacer con respecto al pequeñito. Yo pasé el momento más terrible. No podía obtener llegar… Ni siquiera podía entrar al hotel. Esa mujercita y su esposo estaban acostados en los escalones, y ellos tuvieron que arrastrarme por encima de ellos.
Y recuerdo que esa noche cuando la muchachita Finlandesa fue sanada, yo subí a la habitación. La Sra. Isaacson me dijo, ella dijo: “Hermano Branham, ¿qué se puede hacer?” Dijo: “Esa gente me va a matar de la preocupación”.
Y yo dije: “Bueno, yo no sé, hermana Isaacson, es en contra de las reglas que yo salga de esa manera”.
Y ella dijo: “Bueno, ¿quiere Ud. recibirlos en la mañana, aquí afuera si el niñito aún está vivo?”
Yo dije: “Muy bien”.

43 Así que ella los trajo a ellos aquí. ¿En dónde está la hermana Isaacson ahora? ¿Está ella aquí en los Estados Unidos? Sí está. Una persona muy amorosa… Así que ella arregló una cita en la tarde para que yo viera a la madre y al padre. Una familia Finlandesa muy típica y bonita, y ellos se sentaron allí afuera, y cuando me vieron que venía ellos comenzaron a correr y a postrarse de esa manera. Yo dije: “Ahora, consigan una silla”, a través de la intérprete. Y así que ellos se sentaron allí. Y yo dije, ellos dijeron: “Oh, vaya al hospital y sane a nuestro hijito”.
Yo dije: “Yo no pudiera sanar a su hijito”.
Dijeron: “Bueno, Ud. sanó al otro muchachito que estaba muerto”. Y dijeron: “Nuestro hijito no está muerto, pero está muriendo; él no ha vuelto en sí; su cerebro está aplastado”.
Y yo dije: “Bueno…” Una concusión, lo que haya sido, y su columna vertebral allí y todo. Y yo dije… Un vaso sanguíneo se había reventado en su columna, o algo así. Yo dije: “Ahora bien, yo no lo hice”. Dijeron: “Bueno…” Yo dije: “Allá en América, yo… Hace como un año yo vi una visión de este muchachito siendo sanado”. La intérprete les dijo eso. Ella dijo: “Vaya y vea una visión para mi muchachito”.

44 Bueno, eso fue muy amable, pero, Uds. saben, uno sencillamente no puede ver visiones cuando lo desea. No es más que si yo dijera: “Suéñenme un sueño”. Uno tiene sueños, pero uno no los sueña uno mismo. Así que, él dijo… Yo dije: “Yo no puedo hacer eso, hermana”. Y les dije; yo dije: “¿Son todos Uds. cristianos?”
“No”.
Yo dije: “Miren, puede ser que Dios quiera llevarse a casa a su hijito”. Y dije: “Si Uds. no son cristianos, si ese muchachito muere, Uds. ya no podrán estar más con él. Si Uds. mueren, cuando mueran, entonces ese muchachito iría al cielo, él es demasiado pequeño como para saber acerca del pecado. Pero él iría al cielo, y Uds. no irán al cielo, y Uds. nunca más lo verán a él”. Yo dije: “Entonces si Uds. se hacen cristianos, y cuando el – si el muchachito muere y va al cielo, entonces Uds. pueden ir al cielo donde no habrá más accidentes, y Uds. estarán con él para siempre”. Y dije: “Entonces si Uds. desearan un favor de mí, Uds. tratarían de hacer algo por mí”. Y dije: “Si Uds. quieren un favor para – de Dios, traten de hacer algo por Él”. Yo dije: “Ahora, quizás cuando Uds. entreguen sus vidas a Él, Uds. pudieran hallar gracia, y Él pudiera salvar a su hijito”.

45 Bueno, ellos lo discutieron, ellos no podían perder, porque ellos irían al cielo; si el muchachito moría ellos estarían con él para siempre. Y si ellos hallan gracia, quizás Dios sanaría al muchachito. Así que ellos se arrodillaron, y yo los guié a Cristo. Ellos se levantaron y se abrazaron, y eso estuvo bien. Ahora, la dama dijo: “Entre y vea una visión para mi hijito”.
Bueno, yo dije: “No”.
Ella quería que yo fuera al hospital. Yo dije: “No, Dios me puede hablar a mí en esta habitación igual que Él puede hacerlo en el hospital. La hermana Isaacson les dijo. Bueno, ella dijo: ”Entre Ud., y nosotros esperaremos“.
Yo dije: “Mire, Él pudiera no decirme ni siquiera una sola palabra; yo no sé”. Dije: “Pero si Él lo hace, yo les diré a Uds. Si el niño va a morir y Él me lo dice, yo se lo diré a Uds.” Dije: “Yo les diré si él va a morir, y si Él me lo dice. Si Él no lo hace, yo no puedo decir nada”.
Bueno, finalmente la Sra. Isaacson los convenció para que volvieran a casa. Bueno, ellos regresaron a casa, y como a los veinte minutos llamaron. Dijeron: “¿Ya ha visto él una visión?”
“No”.

46 Así que, el… Ahora, él puede meter sus dedos en sus oídos si así lo desea, ellos son muy dulces, gente amable, los Finlandeses lo son. Y yo no estoy diciendo eso porque el hombre esté sentado allí, porque él, yo no creo que él entienda mucho el Inglés de todas maneras. Y él dijo… Ellos son gente humilde, muy amorosa, amable, dulce.
Ellos no tienen mucho en cuanto a los bienes de este mundo, pero ellos aman al Señor. Y allí es donde están las riquezas. Y así que ellos son ricos en el reino de Dios.
Así que entonces, pasó un rato más, y ellos volvieron a llamar. Ellos querían saber si ya la visión había venido. Bueno, ellos llamaron varias veces esa tarde. Esa noche cuando llegamos a casa, la muchachita había sido sanada. Yo tenía esta misma Biblia aquí. Y ahora, si hay alguna gente Finlandesa aquí que… No es mi intención herir sus sentimientos acerca de esto, y tampoco quiero herir los sentimientos del hermano Baxter, cuando digo esto.

47 Pero nosotros en América somos afortunados en lo que respecta a la comida y cosas así. Yo estaba en Canadá no hace mucho, y estábamos allá cerca del Prince Albert, Saskatchewan; teníamos alrededor de diez mil indios, y esquimales, y todo, viniendo a la reunión.
Y allá ellos no… El caramelo de ellos no es tan rico como el de nosotros aquí. Algo de ello, yo voy… Compramos unos allí que casi saben como a almidón. Porque la gente no los puede preparar como lo hacen aquí. Eso es verdad. Yo pienso que Canadá es un país encantador y maravilloso, mucho más grande que el nuestro, y los recursos son mucho más que los nuestros, y son gente fina. Pero ellos son gente joven. Sus carreteras son malas, y ellos no tienen el dinero para construir las carreteras. Pero esta clase de gente en América es rica, la gente más rica en el mundo.
Y entonces el caramelo de ellos era malo, y mi hermano Howard, él dijo, muchos de Uds. supongo que conocen a Howard aquí. Él entró; él dijo, al volver a casa esa noche, él dijo: “Billy”.
Y yo dije: “Sí”.
Él dijo: “Tú dices que Canadá tiene un caramelo malo”, dijo, “prueba este de Finlandia”.
Bueno, él me dio dos pedacitos de caramelo como de este tamaño. Y yo los agarré en mi mano, íbamos subiendo los escalones. El hermano Baxter y Howard dormían juntos; ellos se fueron a su habitación. El hermano Moore y el hermano Lindsay, ellos se fueron a su habitación, y la hermana Isaacson se fue a su habitación. Y ellos me mantienen a mí en una habitación privada por causa de la visita del Ángel del Señor durante la noche. Él algunas veces viene a mí de noche y me dice de cada persona, y todos los que serán sanados al día siguiente. Y yo se los refiero a los directores; digo: “Uds. vigilen, ellos serán tantos, y una persona por acá, y una persona allá, otra persona por acá será sanada. Habrá una mujer que vendrá, vestida de una cierta manera, acostada en un catre, y ella viene de un distrito distinto; ella será sanada”. Simplemente les cuento todo acerca de la reunión antes de que suceda. Pues entonces, Él viene así de esa manera.

48 Y entonces yo simplemente entré a la habitación, y agarré esos dos pedazos de caramelo y los coloqué sobre el escritorio así. y puse mi Biblia en el suelo, no, perdónenme; puse mi Biblia sobre mi corazón. Caminé hacia allá. Y viniendo a través de ese parque, Uds. saben, allí en Kuopio, ese parque largo, viniendo por allí estaban esos pequeños Finlandeses viniendo por allí, yendo a casa, simplemente alabando a Dios, soldados y todo. Y algunos de esos pobres soldaditos allá jamás se habían afeitado; ellos eran sólo niños del ejército. Esos rusos los exterminaron a ellos allá como moscas, y ellos sólo tenían a esos pobres muchachitos. Y ellos iban yendo por allí, e iban hablando.
Y yo me asomé. Oh, no se ponía oscuro allí de noche. Y así que, yo me asomé, y levanté mi mano, dije: “Oh, gran Jehová Dios, cuán maravilloso, cuán glorioso”. Esa muchachita había sido sanada esa noche de esas muletas. Y yo dije: “Alabado sea Tu santo Nombre, cuánto te amo, cuánto te adoro, oh Gran Dios creador de los cielos y de la tierra”. Allí en la misma dirección donde esos aviones rusos vinieron para bombardearlos a Uds., por allí mismo.

49 Y yo estaba mirando, dije: “Algún día, los aviones rusos vinieron un día, pero un día Jesús vendrá”. Y dije: “Oh, qué distinto será para este país entonces. En lugar de ellos corriendo todos hacia refugios antibombas y cosas que están construidas alrededor de la ciudad aquí, ellos estarán corriendo en las calles gritando: Kiitos, Jesús, tan fuerte como puedan. Y con sus manos alzadas en el aire, alabando”. Yo dije: “Oh, cuánto te amo”.
Y sentí algo. Y me voltee, y aquí estaba Él parado, parado allí mismo junto a mí. Y Él tenía un pequeño vaso en Su mano, como así de alto, y en él había dos lirios de pascua americanos. Flores de pascua, narcisos, como Uds. les llamen; yo no creo que ellos los tengan en ese país. De pascua, largos, parecían como la trompa de un gramófono. Yo no creo que ellos los tengan allá en ese país.

50 Y ahí estaban ellos, Él los tenía en un pequeño jarro. Y Él los puso en el suelo así frente a mí sin decir una sola palabra. Y yo no podía… Simplemente me quedé parado allí. Él era un Hombre grande, tenía cabello oscuro que le llegaba hasta los hombros, tez color oliva, rostro liso, ojos oscuros, siempre tiene Sus manos cruzadas así. Y Él agarró esto aquí y lo puso en el suelo delante de mí. Y una de las flores estaba inclinándose hacia el norte, y se postró. Y la otra comenzó a irse hacia abajo, haciendo: “tiu, tiu, tiu, tiu, tiu”. Y Él dijo: “¿Qué fue eso que te dio tu hermano?”
Y yo dije: “Un pedazo de caramelo, Señor, o dos pedazos de caramelo”.
Él dijo: “Cómetelos”.
Y yo tomé un pedazo y me lo llevé a la boca; lo mastiqué y sabía muy bien. Y cuando lo tragué, esta flor de pascua que estaba inclinada hacia el norte, hizo “thrrr”, y se puso derecha. La miré. Y yo…
Él dijo: “Comete el otro”.
Yo lo agarré, y oh, hermanos. Qué sabor más horrible; dije: “Fiu”, y me lo saqué de la boca. Y esta otra flor comenzó a hacer: “tu, tu, Fiuuu” casi hasta el final.
Él dijo: “Esas dos flores representan esos dos muchachos”. Dijo: “Si tú fallas en comerte este pedazo, este muchacho morirá”.
Volví a llevármelo a la boca, comencé a mascarlo rápidamente, y luego me lo tragué. Entonces cuando me lo tragué, éste hizo: “Furrr”, y se puso derecho rápidamente.
Y la manera en que esos muchachos cayeron, Uds. saben. uno cayó hacia el norte, y uno hacia el sur. El que estaba hacia el norte fue el que resultó muerto en la carretera. El que estaba hacia el sur estaba muriendo en el hospital. Los doctores habían dicho que: “Él jamás volvería en sí; su cerebro estaba conmocionado, y había algo en su columna vertebral”. Dijeron: “Él no puede volver”. No le habían lavado la cara al muchachito.
Y ellos llamaron y llamaron y llamaron todo ese día. y él dijo… Éste se puso derecho rápidamente. Y cuando se puso derecho, Él me miró, cruzó Sus brazos, y yo miré hacia allá y ahí estaba esa Luz que Uds. ven allá atrás en la fotografía, yendo así. Y la Luz se posó sobre el Ángel; en Ángel entró en la Luz y salió de la habitación.
Y yo me quedé parado allí, y me toqué la mano; me mordí los dedos; quedé entumecido por un ratito. La visión me dejó; no era una visión. No quise decir visión, eso es… Yo veo visiones aquí, pero eso fue tan real como yo soy, o como Uds. lo son. Yo me quedé parado y lo miré a Él.

51 Y yo salí corriendo rápidamente y llamé: “Vengan todos”. Y el hermano Baxter salió, Howard, el hermano Moore, Lindsay, todos ellos salieron corriendo. Yo dije: “Vayan a buscar a la hermana Isaacson”. Ellos la trajeron, y vinieron allí; yo dije: “Así dice el Señor, llamé a esa dama y dígale, Así dice el Señor, su bebé vivirá y no morirá”.
Dijo: “Hermano Branham, ella llamó hace como una hora, y dijo que el niño estaba en su última etapa; el doctor dijo que estaría muerto en las próximas dos horas”.
Yo dije: “A mí no me interesa lo que él dijo, Así dice el Señor, el niño vivirá”.
Entonces ella corrió al teléfono, y los teléfonos de ellos allá no son como los nuestros aquí. Y ella le dio vuelta con la manivela al lado, y llamó a la familia. Y había una niñera allí con su bebecito, y dijo: “Acaban de llamarlos al hospital; el niño estaba muriendo”, el muchachito.
Y entonces ellos llamaron al hospital y pusieron a la mujer al teléfono y la Sra. Isaacson dijo: “El hermano Branham dijo, ASÍ DICE EL SEÑOR, que el muchachito vivirá”
Ella dijo: “Yo bien lo sé; y él volvió en sí, se incorporó allí y estaba tan normal como podía estarlo”. Estaba sentado allí normal y bien. Y el niño vive hoy en Kuopio, Finlandia, como un niño normal y sano por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, por el poder de revelaciones, mediante el poder de Su Espíritu.

52 Y dio la casualidad que este hermano estuvo presente allí. Él es un hermano finlandés, estaba con nosotros; me encontré con él hoy; él sabe del caso. Venga aquí, hermano, ¿cómo se llama Ud.? Watkin, Waltanin. Ud. tendrá que decir eso hermano, yo no soy bueno para pronunciar esos nombres.
Muy bien, le preguntaré lo siguiente, esos testimonios son ciertos, ¿verdad?
[El hermano responde: “Sí, realmente son ciertos. Yo estuve allí como un testigo ocular. Yo vengo de Finlandia, y nuestro pastor asistente de la iglesia en Salem, Helsinki, y yo estuve también en Kuopio. Estábamos todos estacionados en la cima de una colina, y bajamos y ese accidente había ocurrido allí. Y el otro muchacho fue resucitado de los muertos, y el otro fue sanado; y ellos están sanos el día de hoy. Y también una muchachita de la cual el hermano Branham habló ayer, anoche, ella todavía está realmente sana. Y alabado sea Dios. Y muchísimas otras cosas maravillosas fueron hechas allí. Y ese mismo servicio tan maravilloso que el hermano Branham y su grupo tuvieron en Finlandia aún está creciendo y llevando fruto para la obra de Dios. Alabado sea el Señor”].
Amén. Dios le bendiga, hermano allí. Muy contento de poder verle otra vez. Dios le bendiga. Jumalan rauhaa. Dios le bendiga.
Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. Todo el trayecto desde Finlandia.

53 No tenía la menor idea cuando estaba contando esa historia que el hombre estaría sentado aquí presente. Y esta tarde, me encontré con él al llegar. Oh, qué tiempo, tiempo tan glorioso.
¿Hay otro finlandés aquí? La otra noche alguien me gritó: “Jumalan rauhaa”, pasando por la plataforma que fue sanada. Supongo que no están aquí; lo mejor que recuerdo es que era una dama. Oh, allí está la dama, allí enfrente. Sí, eso es correcto. Ud. no… ¿Estaba Ud. en Finlandia cuando yo estuve allá, señora? Ud. nació en Finlandia. ¿Fue Ud. la dama que cruzó la plataforma aquí la otra noche y fue sanada en la plataforma? Alabado sea el Señor, Dios le bendiga. ¿Conoce Ud. al hermano aquí? Uds. deberían conocerse el uno al otro. Muy bien, ya Ud. ve quién es ella, hermano. Muy bien, qué bueno.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.

54 Así es como será en el cielo, habrá alemanes, finlandeses, italianos, y hasta los irlandeses estarán allí. Amén. Yo dije: “Sé que hay uno allí; le llaman Miguel”. Muy bien. Dios está aquí esta noche, ¿Uds. lo creen? Él está en Su misericordia, y Él está aquí para sanar a los enfermos y afligidos.
Muy bien, es hora de que llamemos la línea de oración ahora. Y que Dios sea con Uds. hermano Bobby, tenga la bondad de tocar para mí, mi canto favorito: “Mora conmigo”. Alguna mañana, cuando la vida haya terminado, esta vida mortal; el sol se habrá ocultado por última vez. Esta tierra será volada en pedazos. Tal vez dentro de quinientos años a partir de esta noche habrá un… Formémonos un cuadro en estos momentos, mentalmente.

55 Dentro de quinientos años a partir de esta noche, imagínense, yo puedo oír los vientos aullando; miro la tierra, está fuera de su órbita. Las bombas atómicas la han sacado de su órbita; allá está ella hacia el sol. Está remolineando rápido; los vientos están soplando. No hay un ser vivo sobre la tierra. Las arenas están soplando de un lado a otro, aullando. Muchas veces, y miles de veces de grados de calor Fahrenheit contra ella. No más agua, sino fuego esta vez.
¿Qué veo yo asomándose allí en la arena? Oh, es una lápida sepulcral. El nombre de alguien está en ella. Puede que ellos estén sentados aquí en la reunión esta noche. ¿En dónde estará su alma entonces, amigo, si Ud. no está bien con Dios?
Entonces extendámonos un poquito más allá. Puedo ver a Dios regresándola nuevamente a su órbita. Ella es habitada una vez más. El lobo y el cordero comerán juntos. Veo un hermoso amanecer, un trópico como un oriente: grandes palmeras, y pájaros hermosos cantando. Vengo y miro, caminando por el jardín allá, las palomas blancas volando de un árbol a otro. ¿Qué se acerca? Aquél que se va a sentar en el trono de David, y Su vestidura blanca moviéndose. Oh, yo quiero pararme de este lado allí, ¿Uds. no? Es muy posible que las lágrimas bajen por mis mejillas mientras Él pase y yo le mire, diré: “He allí el Ser amado que me redimió a mí”

56 Cuando la gran cena esté preparada, allí todos nos sentaremos—sentaremos alrededor de la mesa, la cena de las bodas. Yo miraré al otro lado de la mesa; diré: “Yo lo reconozco a él; él es de Finlandia. Yo lo reconozco a él; él estuvo en aquella reunión en Erie”. Me extenderé sobre la mesa y los tomaré a Uds. de la mano; nosotros derramaremos unas cuantas lágrimas, ¿no es así?
Entonces de repente, saldrá el Rey en toda Su belleza; Él con Sus manos enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos, nos pondrá Su brazo alrededor y dirá: “No lloren más; todo ha pasado. No tendrán más servicios de sanidad aquí, non más noches calientes, no más lágrimas, no más sillas de ruedas ni muletas; todo ha terminado. Entren en los gozos del Señor”. Yo quiero estar allí, ¿Uds. no?

57 Nuestro Padre Celestial, mora con nosotros hasta ese momento. Que Tus misericordias reposen sobre nosotros. Que Tu gracia sea nuestra. Y entonces cuando exista una sola bandera, una sola nación, un solo pueblo hablando un solo idioma. Oh, qué día. Bueno, pudiera parecer muchísimos, quizás parezca demasiados años aún. Para algunos tal vez parezca un sueño imaginario. Así también las cosas que vemos hoy han sido para otros un sueño imaginario, pero nosotros estamos viviendo para verlo. Cuando Tú hablas, Señor, así tiene que ser. Nosotros lo veremos. Sólo imaginarnos que nosotros los mortales algún día veremos esta gran cosa de la cual estamos hablando, por cuanto el Señor así lo ha dicho.
Ahora, Señor, mientras que estamos en la jornada, mora con nosotros, ¿quieres? Que Tu Espíritu venga sobre Tu humilde siervo en esta noche y me unja con Tu don profético. Que yo pueda ser capaza de hacer las cosas que Tú me dijiste que hiciera. En todos estos seis años Tú no me has abandonado ni fallado una sola vez. Y yo sé que Tú no lo harás en esta noche. En el ardiente calor de la batalla, Tú siempre estás allí; Tú te haces presente.

58 Y ahora esta noche, Señor, siendo la noche de clausura, yo siento fe jalando duro; es por eso que hablé un poquito. Y ahora, Señor, que acontezca esta noche que no haya una persona enferma cuando termine el servicio. Te damos gracias por haber sanado aquella mujer anoche y por quitarle esos enormes soportes ortopédicos. Te damos gracias por haber sanado a la dama esta tarde levantándola de esa silla de ruedas. Te damos las gracias por sanar a la dama con cáncer. Éstos con problemas del corazón y otras cosas, pues, te damos las gracias por todos. Y Señor, como ha dicho Tu siervo: “Así será”. Porque yo sé que Tú hablaste estas palabras. Muchos están aquí que ya han sido sanados; ellos no se dan cuenta ahorita. Concede Señor, que esta noche sea un tiempo maravilloso. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.

59 Todos sean reverentes. Miren, ¿van todos a creer con todo su corazón ahora, con toda su alma, con toda su mente? Muy bien. Ahora, que sea sabido de esta manera antes de que yo dé inicio a mi línea. Vamos a tratar de quedarnos un poco más en esta noche. y luego, quiero ver… ¿Cuántos aquí creen en la imposición de manos, y estarán…? Yo voy a ver si puedo de alguna manera, si todos no son sanados de una sola vez, voy a asegurarme de que se ore por todos de todas maneras. Muy bien.

60 Ahora, ¿cuántos aquí desean que se ore por Uds., en cualquier lugar en el edificio, sólo levanten sus manos? Vaya, hay unos quinientos o seiscientos, tal vez quinientos, seiscientos. No sé; yo los veo a ellos en las filas también, afuera.
Ahora, recuerde esto, amigo, mire, yo no puedo ser responsable por los críticos. Si algo le sucede a un crítico, yo no soy responsable. Cualquier…todos los que oyen eso, levanten su mano para que yo… Vean, yo no soy responsable por algo que le suceda a gente crítica, criticando. Porque recuerden, cuando poderes demoníacos salen de uno, ellos buscan un lugar adonde ir. Y ellos irán a cualquier parte que puedan ir. Ahora, yo…
¿Cuántos van a testificar cuando algunos de ellos digan: “Bueno, ese sanador Divino”. Que Uds. se van a parar firmes y decir: “El hermano Branham dijo que él no era un sanador Divino?”. ¿Uds. van a hacer eso por mí? Y recuerden que hay un solo sanador Divino, y ese es el Dios Todopoderoso. Ni siquiera Jesucristo es un sanador Divino. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras”. ¿Es correcto eso?

61 Yo sólo comienzo a preguntarme y a pensar, quizás porque no hay muchísimos sanados; lo veo allá en la audiencia, tal vez ellos ya están sanos. Ahora, sólo sean reverentes. Muy bien.
Buenas noches, hermana. ¿Ud. cree con todo su corazón, señora? Ahora, Ud. y yo somos desconocidos, ¿No es así? Yo no la conozco. ¿Ud. no me conoce a mí? ¿Es esta la primera vez que nos encontramos? Sí. No nos conocemos. Pero Dios sí nos conoce a los dos. Él me conoce a mí desde que yo nací; Él la conoce a Ud. desde que Ud. nació. Y yo creo que Él nos ama a los dos, porque ambos somos cristianos. Y siendo una hermana cristiana, y yo un hermano cristiano, y Ud. ha oído los comentarios que alguien ha hecho acerca de esto. Y no cabe duda de que algo anda mal con Ud. Y Ud. viene a mí como el siervo de Dios, su hermano, para que le ayude a creer más en Jesús. ¿Es correcto eso? Correcto.

62 Bueno, si yo puedo hacer algo por Ud., estaré muy contento de hacerlo. Y yo… La única cosa que yo pudiera hacer, sería pedirle a Dios que le permita sanar. Y entonces, si Dios hiciera algo ahora, más de lo que Él ya ha hecho, Él ya ha pagado el precio por su sanidad. Pero Ud. simplemente está tratando de aprender a cómo redactar el cheque por su sanidad. Ahora bien, si Él hiciese algo que le hablase a Ud. acerca de algo que ha sido, eso tendría que ser el espíritu de profecía, o un don de la palabra de ciencia, que iría allá atrás a través de su jornada en esta vida, y hallar algo por allí, y traerlo de nuevo a su memoria. Entonces Ud. diría que eso es algo que Ud. sabría que viene de una manera sobrenatural.
Ahora, como dije hace unos momentos, siendo que Ud. es una cristiana; yo sé que Ud. es cristiana, o su espíritu no sería bienvenido. Ud. ha notado cada noche, en las líneas y en todas partes, que un pecador siempre es expuesto (¿ve?), no tolera el pecado en lo absoluto. Ud. es la primera paciente a quien le hablo, mi primera hermana esta noche en la plataforma, no un paciente, pero la primera a quien le hablo. Y después de haber estado predicando de la manera en que yo estaba, la unción tarda un poquito en moverse sobre mí.

63 Y Ud. está consciente de que ella está, ella está cerca, ¿no es así? Sí. Ud. está… Y ahora, cuando Ud. dijo eso, Ud. la sintió más que nunca, ¿no es así? Está bajando sobre Ud. ahora mismo.
Ahora, entre Ud. y yo viene una Luz muy brumosa. Yo la veo a Ud. ahora, hermana, sí, Ud. está… Ud. tiene una artritis, ¿no es así, hermana? Algunas veces se pone peor que otras. Yo la veo a Ud. con un vestido un poco claro. Y Ud. está—Ud. iba caminando a alguna parte. Y Ud. iba como cojeando, y tuvo que sentarse a descansar. Fue en un patio o algo así. Parece como que hay mucha grama y árboles alrededor. Veo también, que Ud. tiene un—Ud. tiene un problema de la vesícula también, ¿No es así? Veo el exa… Oiga, qué cosa, Ud. ha sido operada también, ¿No es así, hermana? Más, sí, Ud. ha tenido dos o tres, cuatro, cinco, seis, Ud. ha tenido seis operaciones. ¿Es correcto eso? Sí, señor. Muy bien, pase aquí y sea sanada, hermana.
Nuestro Padre celestial, y Dios misericordioso, concede la sanidad de mi hermana parada aquí. Que ella, Señor Dios, sea sanada esta noche, mientras yo la bendigo en el Nombre de Tu santo Hijo, Jesús. Que ella se vaya de esta plataforma y sea una mujer sana. En el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo. Amén. ¿Ud. me cree? Si yo le digo que Ud. va a estar bien, ¿Ud. lo cree? Ud. está sana. Dios le bendiga [palabras confusas].
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Mírenla a ella caminando ahora. Ella ya está sana. Bendigamos al Señor. Muy bien, traigan a la dama que sigue.

64 Buenas noches, señora. ¿Ud. cree con todo su corazón? Ud. está tratando de hacerlo, ¿No así, hermana? Sí. Sí, señora. Bueno, no tema. Ud. se está sorprendiendo. Ha habido un tiempo en su vida, señora, en que Ud. ha tenido tropiezos. Ha habido muchas cosas que la han molestado. Ud. es un caso de tuberculosis, ¿no es así? Ud. padece de tuberculosis. Y Ud, ha tenido muchos problemas. Sí. Y Ud. ha intentado tener fe. Oiga, Ud. pertenece a la gente de la santidad, el pueblo pentecostal, o algo así. ¿No es correcto? Yo la vi a Ud. en los servicios donde Ud. se está regocijando.
Y a Ud. a veces le da pena cuando está tratando de… Ud. tose mucho, y a veces Ud. finge que es otra cosa, en lugar de admitir que es tuberculosis. Ud. ya no tendrá que hacer eso, señora. Esta va a ser la hora para que Ud. quede sana. Venga aquí. ¿Ud. cree como el siervo de Dios?
Dios Todopoderoso, Autor de la vida, dale gracia a nuestra hermana esta noche, viendo su corazón quebrantándose aquí, al Tú entrar allí atrás y sacar cosas de su vida. Satanás, yo vengo en el Nombre representativo de Jesucristo, el Hijo de Dios; tú te has escondido del doctor y todos, pero no te puedes esconder de Dios. En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre esta mujer y pido por su sanidad. Sal de ella en el Nombre del Señor Jesús. Vaya hermana, testifique y glorifique a Dios.

65 Digamos: “Alabado sea el Señor”. Amén.
Oh, así es como me gusta ver a la gente venir. Fe, vengan como vino María: “Señor, mas ahora, todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios lo hará, no importa lo que sea”. Muy bien, traigan a la dama. Muy bien, todos reverentes ahora y crean con todo su corazón.
Audiencia, si Uds. tan sólo pudieran saber cómo se siente esto aquí ahora mismo. Qué tremendo sentir: Gracia, gracia, sublime gracia. Me parece a mí en estos momentos. Claro, yo estoy parado aquí y la unción está aquí. Me parece a mí que cada persona en el edificio pudiera levantarse y ser sanada. Así es como me parece a mí. Ahora, procuren mantenerse hacia atrás sólo unos momentos si pueden. ¿Ven? Sólo si Uds… Es terrible decir eso, pero sólo inténtelo, de manera que éstos que están por aquí puedan alcanzar a ver, quizás son personas que están aquí por primera vez. Tengan fe ahora, crean ahora mismo que Jesús los va a sanar. Están aceptándolo y oren, tengan fe.

66 ¿Cómo está Ud., señora? Ahora, sean todos reverentes. ¿Somos desconocidos? Somos desconocidos, no recuerdo haberla visto alguna vez. Y bueno, hay… Si hay algo que no está bien con Ud., bueno, yo tendré que tener alguna manera de averiguarlo, alguna manera. Ahora, eso no la sanaría a Ud., si yo pudiera saber qué está mal con Ud.; no le sanaría. Pero pudiera darle ánimo. Ud. se está preguntando qué voy yo a decir. Yo no estoy leyendo su… Sí, me supongo que así es. Eso es correcto. Yo no quiero decir… Yo sólo supe lo que Ud. estaba pensando en ese momento, porque vino a mí. Ahora, Ud. sabe que eso es cierto, ¿No es así? Ud. se estaba preguntando qué iba yo a decir. Bueno, le voy a decir lo que voy a decir.
Su problema es un caso extraño. Es difícil de entender; es alguna especie de glándula o un tubo en su cuerpo que ha colapsado. Y yo digo que es desde su oído hasta su garganta. ¿Qué de eso, es correcto? Se puede ir, Jesucristo le ha sanado, Ud. puede sanar. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.

67 Sólo fe, eso es todo, yo vi eso estando como un tubo que se abrió, así, bajando por el lado de su rostro. Con razón él dijo: ¡Sublime gracia del Señor! Tenga fe, crea ahora, y Dios hará que suceda. ¿Lo cree Ud.? ¿Qué de todos Uds. allí por la línea? ¿Están creyendo con todo su corazón? ¿Qué de por acá? ¿Uds. están creyendo? Muy bien, sólo sigan teniendo fe y Dios hará que suceda.

68 Traiga su paciente. Ahora, todos sean reverentes. Buenas noches, señora. Un espíritu tímido, esa es la clase, generalmente esa es la clase que es un poquito tímida. No tienen mucho que decir, piensan mucho, siempre están planificando las cosas. Pero generalmente nunca sucede de esa manera. Pero Ud. tuvo una buena enseñanza; ha tenido muchos pesares también, ¿no es así, señora? Una vez tuvo también un susto muy grande en su vida. Algo, parece que cuando Ud. era una joven en la escuela. Creo que fue un perro o algo parecido. Veo que algo ladra o hace así y Ud. salta, grita. Ud. era apenas una niñita. Y luego va transcurriendo la vida. Recientemente Ud. ha estado muy nerviosa, oh, sí, aquí hay algo más apareciendo. Hermana, lo siento, sí, yo creo que Ud. lo sabe. Es cáncer. Y venga aquí sólo un momento.
Quiero que Ud. mire mi mano. Quiero que tome su mano aquí y la ponga sobre la mía. Mire mi mano cómo se pone allí, ¿ve eso? ¿Puede ver esas cosas blancas corriendo a través de mi mano? Esa es la vida del cáncer. Yo voy a quitar mi mano. Ahora, ellas cesan. Ahora, yo pongo mi mano encima, no está allí, ¿verdad? Ponga su otra mano aquí encima: no está allí. Ud. es tan humana en esta mano como lo es en esta mano, ¿no es así? la misma mano, la misma persona. Ahora, sólo cambien sus manos otra vez, ésta aquí. Ahora, mire viniendo allí. ¿Ve lo que es? Ahora, obsérvela a medida que yo la mantengo allí un momento. Observe la mano, ¿ve cómo se está hinchando, poniéndose oscura, cositas blancas corriendo por encima de ella? ¿Es correcto eso? Si es así, levante esta mano para que la audiencia sepa que es verdad.

69 Ahora, sólo quite su mano de la mía, con cuidado, ahí van. Ahora, pongo mi mano allí encima. Ellas no están, ¿verdad? Bueno, yo soy tan humano como Ud. Vea, quiero que se fije; no es la posición en que está la mano. Ahora, ponga esta otra vez aquí. ¿Ve? Ahora, no es posicionalmente la manera en que está la mano; es igual. ¿Es correcto eso? Ahora, yo le he dicho la verdad a Ud., ¿no es así, señora? Y ahora, Ud. ve entonces que la verdad le ha sido dicha a Ud. por medio de una visión, que algo físicamente aquí está vindicando que es cierto también.
Ahora, yo no puedo hacer que eso la deje a Ud.; únicamente su fe puede hacerlo. Pero esto va a ser algo tremendo. Porque Ud. es un tipo de persona que trata de creer. Pero Ud. es la…Yo no sé cómo explicar… Ud. sabe que estoy tratando de decir, Ud. es un tipo de persona tímida, retraída. Y es sólo algo… Ud. quiere creer, pero Ud. trata de hacerse a Ud. misma, empujarse a Ud. misma hacia algo, pero eso no funcionará. ¿Ve? Tiene que ser una fe estable como cuando su mamá quizás le dijo a Ud. cuando Ud. era una niñita: “Cariño, te compraré un vestido nuevo el sábado en la noche”. Ud. espera aquello ansiosa (¿Ve?); Ud. espera ansiosa recibir ese vestido nuevo. Ahora, espera de esa misma manera que Dios la sane. Simplemente estable, simplemente… Él es su Padre Celestial. Su madre tal vez no sea capaz de llevar a cabo esa obligación, pero Dios es capaz de cumplir todo lo que Él le promete a Ud. ¿Ve?

70 Ahora, mire mi mano ahora desde que ha estado allí un ratito. Ahora, ahora observe, cuando Ud. levante su mano ahora, mi mano permanecerá así por unos momentos. Ahora, ¿ve Ud.?, hace unos momentos cuando su mano sólo permaneció allí un ratito y se puso…Ud. quitó su mano y mi mano se puso normal rápidamente, ¿no es así? Ahora, mueva su mano, ahora observe cuánto tiempo permanece allí. Ahora, mire aquí; ahí va. ¿Ve, ve? ¿Ve lo que quiero decir? Ahora, sólo ponga su mano nuevamente, de manera que la palma la toque. Ahí viene, ¿ve eso venir otra vez? Allí está, véala hinchándose otra vez, poniéndose negra. Muy bien.
Mire señora, quiero que Ud. venga por aquí sólo un momento. De manera que, para fortalecer su fe. Ahora, en su caso, se va requerir de un reto. Y el reto va a ser, va a tener que ordenarle a eso que salga. Ahora, si yo tengo que echarlo fuera por mi propia fe, pues Dios ha prometido que si yo fuere sincero… Eso la puede dejar a Ud. ahora, y Ud. lo sabrá. Pero ahora, si es que se mantendrá alejado de Ud., eso es distinto. Porque cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre él anda por lugares secos. Y si el hombre fuerte no está allí para detenerlo, él entrará.

71 Ahora, lo que estamos tratando de obtener es más fuerza en el hombre fuerte suyo, el cual es fe. ¿Es correcto eso? ¿Es correcto eso? Ahora, si Ud. puede mirar aquí ahora y ver eso por revelación, y por medio de algo físicamente, realmente mostrando en su mano, en mi mano, mejor dicho, que algo está ocurriendo… ¿Se fija Ud. cómo eso va en olas así?
Ahora, audiencia, yo no sé si Uds. lo pueden ver o no, observen aquí. Ahora, allí está. ¿La ven subiendo? Obsérvenla irse, ahora allí se está alejando. ¿Ven? Ahora, aquí viene otra vez, miren, allí está, ¿la ven? Obsérvenla irse. Escúchenlo: “Furrr”. (Un momento, no se paren en… ellos lo verían allí). Ahora, ¿pueden verlo? ¿Pueden verlo? Ahora, observen. Ahora, allí va; aquí viene otra vez; mírenlo. Aquí vienen; ahí van. Ahora, ¿qué es eso? Eso es un crecimiento maligno que está allí, vivo, un demonio, horrible, oscuro. Y esa cosa sabe. Vean, ella es un adama, yo soy un hombre; ambos somos humanos. Ella tiene un espíritu que está procurando creer, y hay algo aquí encima que sí cree. Y la única cosa es elevar su fe a un lugar donde ella realmente crea. Eso tiene que irse. Tiene que irse. Él lo sabe. Y si tiene que irse, si se va, entonces si su fe se mantiene allí, lo sacará.

72 Uds. observen, yo veo a los ciegos venir a la plataforma y recibir la vista y leer la Biblia. En dos o tres días, regresan tan ciegos como alguna vez estuvieron. Ud. dice: “¿Cuán duradera es la sanidad Divina?” Igual que la fe. “¿Cuán duradera es la salvación?” Hasta que la fe permanezca. ¿Es correcto eso? Muy bien. Si Dios puede hacer que eso se vaya aquí, Él puede mantenerlo alejado. La misma fe.
Ahora, miren mi mano allí ahora. Y quiero que observen mi mano aquí. Déjeme, de manera que yo pueda permitirle a la audiencia… Ahora, ¿ven mi mano? Quiero que miren aquí. Yo pondré mi mano allí encima, así de esta manera para que puedan ver. Vean lo lisa que se ve, blanca. Ahora, tome esta mano, señora, ahora ponga esta mano allí encima. Vea cómo está lisa y blanca, vea ahora, tan lisa y blanca a más no poder.
Ahora, yo pongo mi mano encima, ahora observe cuando yo ponga esta mano aquí. Ahora, ponga esta mano aquí mismo, señora, encima. Ahora, mire eso. Mire aquí, ¿ve esas enormes cosas blancas corriendo allí? Esa es la vida de ese cáncer. Ahora, está asustado; sabe que va a tener que irse si la fe de ella solamente cree.
Ahora, mire, señora, ahora el… Mire esa allí, ¿ve cómo se desvaneció? Es un trastorno femenino también, golpeando allí también. Ud. sabía eso. Ajá. Sí, qué cosa. Oiga, Ud. sí que ha tenido problemas, ¿no es así? Ud. ha tenido operaciones debido a tumores anteriormente también, ¿no es así? Muy bien.

73 Ahora, quiero que la paciente se acerque. Quiero colocar mi mano aquí en algún lado de tal manera que se quiten todas las dudas y demás. Ahora, yo quiero que Ud. observe mi mano, querida hermana. Ahora, Ud… Quiero que Ud., no cierre los ojos. Observe mi mano. Yo voy a pedirle a la audiencia porque esta vez la cosa tiene que ser echada fuera. Por la gracia de Dios, y por mi fe, se irá. Pero Ud. Pero Ud. realmente está segura de que algo está sucediendo, ¿no es cierto? Está allí; se ve físicamente. La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos conste toda palabra”.
En primer lugar, siendo Ud. una desconocida y yo diciéndole acerca de su vida, y si—lo que andaba mal con Ud. Aquí eso lo está mostrando aquí. Esos son dos testigos. Si permanece, lo único que yo puedo decir, hermana querida, es que Dios tenga misericordia. Ud. no tendrá mucho tiempo para estar aquí. Pero si se va, Ud. va a vivir. Ahora, yo quiero que Ud. crea junto conmigo, y yo oraré y le pediré a Dios que le sane y que deje que eso se vaya. Si eso se detiene, se ha ido. Si no se detiene, no se ha ido. Ahora, esto es ser honesto con Ud., ¿no es así?, como una dama, mi hermana.

74 Muy bien ahora, audiencia, ahora recuerden esto: reciban esto como una advertencia, Ud. mantenga su rostro inclinado hasta que me oiga decir: “Levante su rostro”. Porque esto no es…Ahora, si yo le pido que se vaya y se va, no hay problemas. Pero cuando uno tiene que echarlo fuera, se molesta.
Ahora, quiero preguntarles algo a Uds., ministros. Jesús dijo: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. ¿Es correcto eso? Ellos echarán fueran. Ahora, yo no digo que yo pueda. Pero la mujer sabrá si así sucede, ella lo sabrá, lo sentirá, sabrá cuando se vaya. Si no se va, la mujer no puede vivir mucho tiempo.
Ahora, señora, Ud. observe y esté creyendo. Esté creyendo que lo que le está hablando a Ud. en este momento proviene del Espíritu de Dios. Muy bien, inclinen sus rostros, adentro y afuera. Ahora, yo quiero que Ud. observe; sea Ud. el juez. Ahora, ¿ve?, Ud. es la que tiene el cáncer. Él no la puede molestar más a Ud., ¿ve? Ahora, yo voy a intentar poner mi mano en algún lado. Ahora, ¿ve cómo, de qué color está? Ahora, mire esta mano aquí. Ahora, yo trataré de no mover mi mano en lo absoluto.

75 Nuestro Padre celestial, yo no estoy haciendo esto para pasármela de listo, Padre, Tú conoces mi corazón. Solamente estoy haciendo esto, para que esta pobre mujer que está parada aquí, una mujer joven a quien aún le queda mucha vida; pero ella está en una condición muy seria. Y yo te pido que seas misericordioso con ella. Concede Señor, que ella pueda ser sanada. Ella quiere vivir como todos nosotros. Todos queremos vivir, y ella se está esforzando. Y ahora, querido Dios, pobre mujercita tímida, yo sé que gente quizás con unos cuantos problemas menores vivirá una vida común y corriente con ellos. Pero sabemos que con este cáncer ella no puede vivir más tiempo sin Tu ayuda. Y yo ruego, Dios, que Tú la ayudes. Y ayuda mi fe, Señor, para creer con todo mi corazón. Y envía el poder y la unción de Tu Ángel, para que Él—la sangre de Cristo se pare entre mí y este enemigo.
Y ahora, satanás, llamado cáncer, yo vengo en este duelo de fe, profesando fe solemne en Jesucristo, reclamando un don divino que me fue ministrado por un Ángel de Dios la hora en que yo nací en este mundo. El cual ha sido vindicado alrededor del mundo. Y tú sabes todo en cuanto a Él. y esta mujer viene esta noche en busca de ayuda, y yo vengo en este canal de fe en un reto; yo reclamo que tú no puedes retener más a esta mujer; sal de ella. En el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer. Tú, demonio, sal de la mujer.

76 Todos reverentes, todavía la está reteniendo; ella está observando mi mano. Aún está allí, ¿no es así, hermana? Antes de que abra mis ojos. Todos reverentes. Estén en oración.
Dios Todopoderoso, Autor de la vida, dador de toda buena dádiva, Tú prometiste esto, Señor; yo te creo. Oh, escucha mi oración, contesta a Tu siervo, Señor. Dale algo a nuestra hermana; ella está tratando de creer, Señor. Concédelo.
Tú demonio, en el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer.
Ahora, todos; ahí va. Mantengan sus rostros inclinados en todas partes. Ahí, va, señora.
Ahora, antes de que abra mis ojos, Ud. está observando mi mano; se ha ido, ¿verdad? Mi mano se ha vuelto normal, ¿es correcto eso? La dama, la paciente, le estoy pidiendo que hable. Sí, muy bien, abran sus ojos, todos antes de que yo lo haga. Quiero que miren mi mano. Algo ha sucedido, ¿no es cierto, hermana? ¿Qué piensa Ud. que ha sucedido? [“Yo estoy sana”]. Ud. está sana, es correcto, hermana.
Ahora, obsérvenla, audiencia, ¿ven mi mano? Ahora, quite su mano. Ponga esta aquí encima. Ahora, ponga esta encima, mire, ponga esta encima. Algo ha sucedido, ¿no es así, hermana? Ud. sabe eso físicamente mirando, ¿es correcto eso? Mire audiencia, la misma mano, la misma posición, el mismo lugar, en todas partes. ¿Es correcto eso? Algo ocurrió, ¿no es cierto? Tú está sana, hermana. Baje de la plataforma regocijándose y sea sanada. Ahora, todos sean lo más reverente posible.

77 Ud. es la paciente, ¿no es así? Muy bien, hermana querida, ¿Ud. cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios está aquí para sanarle? Sí. Ahora, ¿qué piensa Ud. de todo esto, Ud. cree que es el poder del Dios Todopoderoso? Ud… No pudiera ser nada más. Bueno, Ud. ha estado padeciendo de un problema nervioso hace mucho tiempo. Ud. no ha estado bien en mucho tiempo. Otra cosa, Ud. tiene… Oh, sí, Ud. tiene un problema en la espalda, ¿no es cierto, hermana? Yo creo que es un problema con uno de los discos en su espalda. ¿No es correcto eso? ¿Es correcto? Venga aquí. ¿Me cree Ud. como el profeta de Dios?
Nuestro Padre celestial, yo pido por la sanidad de mi hermana esta noche, mientras pongo las manos sobre ella, en el Nombre de Jesucristo, que este demonio la suelte. Salga de ella. Ahora, dóblese. Muy bien, aquí está ella con una columna dislocada, espalda. Dios le bendiga, hermana, Ud. está sana. Baje de la plataforma regocijándose.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.

78 ¿Me cree Ud., hermana? Dios le bendiga. Nunca lo olvidaré; yo creo que Ud. es la primera dama de color que ha subido a la plataforma desde que he estado aquí en la reunión. Nunca se me olvida una cosa que sucedió una vez en Jonesboro, Arkansas. Una niña de color viniendo a través de la multitud llorando, ciega. Y yo oré por ella allá en la parte de atrás del edificio. Muchos de Uds. han oído el testimonio, ¿no es así? Pobrecita, nadie le estaba prestando atención.
Y ella estaba acercándose. Yo estaba parado allí afuera tratando de entrar, como veintiocho mil personas habían rodeado el lugar, y yo estaba tratando de entrar al edificio. Había habido una mujer sanada de un cáncer; ellos dijeron que ella estaba muerta. Yo no sé; yo creo que ella estaba en coma.

79 Pero recuerdo cuando ella tropezó conmigo, ella dijo: “Discúlpeme”.
Y yo dije: “¿Qué deseas?”
Ella dijo: “Yo he perdido a mi padre”. Dijo: “No puedo encontrarlo y yo estoy ciega, señor”.
Y yo dije: “¿De dónde eres?”
Ella dijo: “De Memphis”.
Y yo dije…Miré hacia allá y vi ese montón de autobuses fletados; yo estaba en Jonesboro. Miré y vi esos autobuses fletados estacionados allí, vi que uno de ellos decía: “Memphis”. Dije: “¿Qué estás haciendo aquí?”
Ella dijo: “Yo vine para ver al sanador”.
Y yo dije: “¿El qué?”
Ella dijo: “El sanador”.
No había nadie allí, ocho días, allí fue donde yo estuve sentado en la plataforma por cuatro días y noches sin dejar siquiera la plataforma, orando por los enfermos. Yo dormí en la plataforma, comí en la plataforma, lo que como. Y dije: “¿Crees tú que eso es cierto?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
Y yo dije: “Pues, con tantos buenos doctores como tenemos…”
Ella dijo: “Señor, cuando yo era una niñita me salió cataratas en los ojos. El doctor me dijo que cuando se maduraran”, yo no sé qué quiso ella decir con eso, “que me las quitarían”. Y dijo: “Ahora, ellas se han envuelto alrededor del nervio óptico de mi ojo, y si ellos me halan la catarata me sacarían los ojos”. Y ella dijo: “Yo escuché por la radio esta mañana, que un hombre por aquí de Kenneth que hacía doce años que estaba ciego recibió la vista”. Eso es lo que había sucedido esa mañana. Ella dijo: “Yo vine para ver si podía ver al hombre”. Y dijo: “Me dicen que no puedo ni siquiera acercarme al lugar”. Y dijo: “he perdido a mi padre, y estoy ciega; y nadie me ayuda a llegar al autobús”.
Y yo dije: “¿Tú crees acerca de ese Ángel?”
Ella dijo: “Sí, señor”. Y dijo…
Yo dije: “¿Tú crees que ese hombre oraría por ti para que sanaras?”
Ella dijo: “Le diré lo que Ud. puede hacer, si Ud. me toma de la mano y me lleva a donde él está, yo entonces podré encontrar a mi padre”.
Eso ya fue demasiado para mí. Yo dije: “¿Tú crees que esa es la verdad?”
Ella dijo: “Tal vez yo soy el que tú debes ver”.
Y ella me agarró; dijo: “¿Es Ud. el sanador?”
Yo dije: “No, señorita, yo soy el hermano Branham”. Dije: “Jesús es el Sanador”.
Ella dijo: “Hermano Branham, no me pase por alto”. Pobre jovencita ciega parada allí…
Y yo dije: “Seguro, yo no lo haría, hermana. Estoy seguro de que Dios no lo hará”.
Y nunca lo olvidaré, la tomé de la mano y dije: “Señor Jesús, hace unos mil novecientos años hubo una dura cruz que venía arrastrándose por las calles de Jerusalén, borrando las huellas sangrientas del que la llevaba, Su pobre cuerpecito delgado, débil, cayó bajo la carga…”… [Cinta en blanco]…

80 Nombre de Jesucristo, reciba su sanidad, madre. Baje de la plataforma y sea sanada. Amén. Dios le bendiga, vaya regocijándose y sea feliz.
[Cinta en blanco]… Diabetes, vaya y sea sanado, mi hermano, en el Nombre del Señor Jesucristo… [palabras inciertas]…
Muy bien, traigan a la dama aquí. Muy bien, hermana, sí, ¿Ud. cree? Muy bien, guarde Ud. ese tumor cuando salga de Ud., envíemelo. Dios le bendiga, hermana. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Venga, hermana, ¿Ud. cree? ¿No le gustaría librarse de esa asma? Vaya y respire en el Nombre del Señor Jesús y reciba su sanidad.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Venga, señora, ¿cree Ud., hermana? A Ud. le gustaría librarse de ese problema del corazón, ¿no es así? Vaya y reciba su sanidad en el Nombre del Señor.
Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. ¿Uds. creen?
¿Cómo está Ud., hermana? ¿Me cree Ud. como el profeta de Dios? Ud. quisiera ser librada de ese cáncer, ¿No es así? Vaya y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús y esté sana.

81 Eso es, amigos. Crean. ¿Qué piensa Ud. sentada allí, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? A Ud. le gustaría librarse de ese problema de la espalda, ¿no es así? Baje de la plataforma en la otra dirección; Ud. está sana. Dios le bendiga.
Esa es la manera de creerlo. Ahora, Uds. lo están haciendo; ahora si están viniendo correctamente. Muy bien.
Muy bien, venga, señora. ¿Qué piensa Ud. al respecto? ¿Me cree Ud. como el profeta de Dios? Su problema del riñón le dejó, hermana, viniendo a través de la plataforma.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Ahora, Uds. están creyendo. Un momento, cuando me volteé esa dama fue sanada, con esa… Sí, la dama canosa, sentada aquí, justo allí atrás con ese vestido de puntos verdes. Ud. tenía problemas de la espalda también, ¿No es así, hermana? Muy bien, Ud. está sana ahora. Se puede ir y estar bien. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.

82 Traigan a la dama. Muy bien, hermana, ¿qué opina Ud. al respecto? ¿Ud. cree? Ponga su pañuelo en su otra mano, ponga su mano sobre la mía. ¿A qué se le parece eso a Ud.? Una cosa de aspecto extraño allí, ¿no es así? Es cáncer. Venga aquí sólo un momento. Ud. sabe, cuando el Ángel del Señor se encontró conmigo, esa fue la primera cosa que Él dijo: “Ni siquiera el cáncer se parará delante de tu oración”. ¿Lo cree Ud.? Yo quiero que Ud. repita esto y observe mi mano. Repita esto a medida que yo lo digo, de corazón.
Señor Jesús, ahora quiero que Ud. vigile, ¿ve eso moviéndose en mi mano? Señor Jesús, [La señora repite después del hermano Branham]. Yo te creo; yo te acepto a Ti como mi Sanador; yo creo que hubo un Ser sobrenatural que le dijo estas cosas al hermano Branham. Yo creo que Su Presencia está aquí ahora mismo. Yo acepto mi sanidad.
Ahora, ¿qué sucedió? Algo cambió allí, ¿no? las vibraciones se detuvieron, ¿no es cierto? Su fe le ha sanado, hermana, su cáncer está muerto y ha desaparecido. Dios le bendiga.

83 Oh, vaya, pobre bebito, cárguelo; tráigalo aquí. Un pequeñito, con aparatos ortopédicos en su pierna. Ven aquí, amorcito. ¿Tú amas a Jesús, cariño? Inclinen todos sus rostros por un momento, un muchachito lisiado.
Nuestro Padre celestial, te damos gracias por simplicidad infantil. Gracias por este precioso bebito. Y yo ruego, querido Dios, que Tú sanes al pequeño esta noche. Este enemigo tan horrible ha golpeado al muchachito en su juventud. Pero yo sostengo su cuerpecito contra el mío y pido en el Nombre del Señor Jesucristo, que Tú lo sanes. Que esto lo deje. Sal de él, demonio, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Muy bien, muchachito, ¿Ud. es la madre del niño? Muy bien, baje al niño allí, y quítele los aparatos, y tráigalo de nuevo sobre la—alrededor de la plataforma aquí caminando sin ellos. Dios ha sanado al niño.

84 Muy bien, venga, señora. ¿Cree Ud.? ¿Me acepta Ud. como el siervo de Dios?
[Palabras confusas]. ¿Es eso [palabras confusas]? ¿Cómo sabría yo… [palabras inciertas]…? ¿Es correcto eso? Ud. va a estar bien ahora. Eso era un absceso que causó eso, ese drenaje. ¿Ve?
Nada inmoral, sólo algo que no podía decirse delante de esta audiencia, que sólo el Dios Todopoderoso sabría. ¿Qué al respecto, hermana? ¿Es correcto eso? Nada, pero sólo Dios estuvo allí cuando esto sucedió; eso es correcto. Sólo la dama y Dios. Es cierto, ¿no es así, señora? Puede irse a casa, porque Jesús le ha sanado. Amén. Dios le bendiga.
¿Es Ud. creyente? ¿Con todo su corazón? ¿Con toda su mente, toda su alma? Oh, Él es tan maravilloso. Él está aquí para sanarlos a todos Uds. ¿Lo creen?
El niño, muy bien, guíenlo a subir a la plat… Aquí viene el muchachito sin sus aparatos ortopédicos. Digamos: “Alabado sea el Señor”. Cada… Allí está el niño, con polio, un pie levantado, le da cosquillas en su pie para correr. Digamos: “Alabado sea el Señor”. Dios le bendiga, hermano.

85 ¿Cree Ud.? ¿Qué piensa Ud. al respecto? Jesús está aquí. ¿Qué piensa Ud. al respecto, hermano? Amén. ¿Qué piensa Ud. al respecto, señor, con la camisa blanca sentado allí? A Ud. le gustaría librarse de esa hernia, ¿no es cierto? Amén. Muy bien, póngase de pie y recíbala, en el Nombre del Señor Jesús. ¿Qué acerca de su esposa sentada allí con ese tumor? A Ud. le gustaría librarse de eso también, ¿no es así, señora? Levántese y recíbala en el Nombre del Señor Jesús. Aleluya.
Hay… ¿Qué acerca de la jovencita sentada allí con epilepsia? ¿Ud. quiere librarse de eso, damita? Si así es, levántese y recíbala en el Nombre del Señor Jesús. ¡Aleluya!
Un momento, reverentes, sólo un momento. Oh, si tan sólo Uds. supieran. ¿Dónde están los ministros de Dios que creen en sanidad Divina? Pasen aquí, ministros, vengan aquí enfrente de mí sólo un momento, ministros del Evangelio que creen en sanidad Divina. Voy a mostrarles la gloria del Señor. Formen una fila aquí frente a mí sólo por un momento.

86 Un día aconteció, fue tan tremendo que nuestro Maestro no podía tocar a la gente. Él envió setenta. Mis hermanos, ¿creen Uds. en esto con todo su corazón? ¿Cuántos aquí están enfermos y necesitados? Retírense hacia atrás en esta dirección, hermanos, muévanse hasta acá afuera, hagan larga la fila. Uds. ministros parados en esta dirección ahora, den vuelta en esta dirección. Uds. en esta fila, volteen hacia acá. Y Uds. en esa fila allá, volteen en esta dirección. Uds. en esta fila aquí, volteen en esa dirección.
¿Cuántos creen que la gloria de Dios está a punto de caer sobre este edificio y que no habrá un enfermo entre nosotros? Yo creo que Él está aquí. Mis hermanos, en el Nombre del Señor Jesús, les estoy pidiendo que representen mis manos y las manos de Dios en esta noche, y yo me voy a parar frente a este micrófono, inclinaré mi rostro en oración mientras que Uds. comienzan a poner las manos sobre estas personas. Y yo creo que no quedará un enfermo entre nosotros cuando Uds. pasen en medio de ellos, poniendo las manos sobre los enfermos.

87 Y quiero que toda persona enferma aquí, que está enferma y quiere ser sanada, se ponga de pie ahora mismo, Uds. que pueden hacerlo. Volteen en esta dirección, ministros, no fallen en tocar a cada uno. Muy bien, Uds. gente enferma, pongan sus manos unos sobre otros. Dense la vuelta hacia acá ministros, hacia la audiencia. ¿Están Uds. listos ahora para recibir su sanidad? Eso es correcto, la dama ya fue sanada parada allí. Allí está otro que fue sanado parado allí mismo. Dios le bendiga, sí, hermano. Allí lo tienen; Ud. ya terminó con eso; arrójelo de…Eso es correcto. Ese fue sanado de asma parado allí mismo. Esa dama, Él sanó ese cáncer, parada allí mismo. Aquí, esa dama parada allí mismo de… [palabras inciertas]… está sana. Ese hombre allí, con sus ojos. Dios le ha sanado, mi hermano. Allí.

88 Ministros, caminen adelante en el Nombre del Señor y pongan sus manos sobre ellos.
Dios Todopoderoso, venimos a Ti en este momento crucial, creyendo que Tú estás aquí. Señor, Dios, nosotros ahora te representamos a Ti, imponiendo las manos sobre los enfermos.
Satanás, tú has perdido la batalla. Tú demonio, yo te ordeno que salgas de estas personas en el Nombre de Jesucristo; deja a cada una de ellas.
Yo pido en el Nombre de Jesucristo, lisiados, pónganse de pie. Aquí vienen los lisiados levantándose de las sillas de ruedas, un paralítico se está levantando. La gente está siendo sanada. Acéptenlo ahora mismo, levanten sus manos y den alabanzas a Dios. Allí está una mujer lisiada, otra mujer lisiada, un hombre lisiado. El poder de Dios está aquí. Avancen, en el Nombre del Señor… [palabras inciertas]…

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