S.70 51-0928  En Tu Palabra 

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OBRAS DEL MENSAJE

En Tu Palabra

New York, New York, E.U.A.

51-0928

1 Gracias, Hermano Baxter. Buenas noches amigos, mi corazón salta de gozo cuando pienso que personas, estoy viviendo en un día cuando las personas se interesan lo suficiente en Dios como para sentarse en una reunión como esta y esperar durante la tarde para el servicio de la noche. Eso me hace feliz el saber que nuestro Salvador todavía tiene personas que lo aman tanto. Y solo por un servicio no más de lo que es el nuestro; pero, sin embargo, hay suficiente interés allí y amor de Dios en los corazones de las personas como para que quieran sentarse y esperar los servicios. Eso es maravilloso; sé que Dios seguramente los bendecirá a cada uno.
Ahora, aunque la… no podemos acomodar a la gente en iglesias, que viene a las reuniones, por el espacio para sentarse y así sucesivamente. Pero mi lugar favorito para tener servicios es en la iglesia. La iglesia es un lugar donde los Ángeles de Dios acampan alrededor. Y en lugares públicos, la mayoría de las veces, hay toda clase de violencia y perversidades sucediendo, llega a ser un lugar… Ahora, eso no es superstición, yo puedo sentirlo y lo sé cuando entramos a la reunión, que hay ángeles malvados.

2 Mucha gente habla de Dios. Y la cosa que me sorprende a mí, amigos, que muchas veces la gente al estar hablando de Dios conoce muy poquito de Él. ¿Ven? Hablan de eso como si… Lo conocen como un gozo, y saben que son salvos; lo son. Pero cuando se trata de lidiar con cosas espirituales (¿Ven?), esa es una fase completamente diferente. No tiene nada que ver con ese gozo que viene de Dios. El gozo es igual a… bueno, es un… yo diría, las burbujas encima del agua. ¿Lo ven? ¿Ven? Eso es maravilloso; es bueno danzar con la burbuja, como diríamos, regocijarnos y que las bendiciones caigan sobre Uds. Pero cuando se enfrentan cara a cara con espíritus, es tan diferente; se sorprenderían. Eso es correcto.
Y ahora, no quiero retenerlos más de lo que me sea posible evitar. Quiero leer una Escritura, y entrar directamente a nuestro servicio, y hacer todo lo que pueda para ayudarles esta noche. Solo puedo ser capaz de ayudarlos a medida que Dios lo permita por medio de mí. Y Dios solo los puede ayudar a medida que la fe de Uds. le permita a Él operar en ustedes. Y ahora, para asegurarme que esto quede claro; la operación de los dones espirituales no son para un individuo. Pero la operación de los dones espirituales es para que entren en la iglesia y para edificar a la iglesia. Miren, no son para mí; pudiera ser que yo esté aquí parado enfermo, y Dios estaría sanando a la gente allá, y yo saber al respecto, ¿ven? Y no me tocaría a mí, ¿ven? Es solo un canal por el cual obra. ¿Lo entienden?

3 La acústica está mucho mejor aquí, ¿me pueden escuchar bien allá en la parte de atrás? Bueno, muy bien.
Y solo obra así de esa manera, ¿ven? Y podría pasar justo… Es solo un flujo de los… Yo creo, que aún el Espíritu Santo y los Ángeles, y todo son solo atributos de Dios; es solo una parte de Dios. Es Su hechura; es una parte de eso que salió, Su Espíritu y así sucesivamente, que Él creó para que fueran Sus ayudantes alrededor en Su gran oficina de la gloria. Y creo que ellos son solo como secretarios y por el estilo, para llevar a cabo la obra del Maestro, y vienen a la tierra por nosotros gente terrestre, y ellos… ciertos tiempos y cierto…
Yo creo que nosotros debemos nacer para estas cosas; yo hago eso. Creo que todos somos bautizados con el Espíritu Santo y somos traídos al cuerpo. Y luego nos convertimos en hijos. Pero luego, después de hijos, hay una colocación de hijos, o la adopción de hijos.

4 Un hijo nacía en Israel, y luego después de los ochos días era circuncidado y llegaba a ser un israelita; pero él había nacido del padre. Y después, si a ese hijo le daban un tutor, Gálatas nos lo enseña, luego después que él era criado hasta una cierta edad, y llegaba a ser muy fiel para el trabajo del padre y todo, él era un muy buen muchacho, y era apto para ser el hered….
Ahora, cuando él nacía, el padre no sabía qué llegaría a ser; tal vez sería un delincuente; tal vez sería perezoso en los negocios del padre; él no podría pasarle su reino y sus cosas; pasarle su trabajo a ese muchacho. Pero cuando el muchacho probaba ser un muchacho correcto, y el tutor, lo cual en nuestro caso es el Espíritu Santo, que le lleva la información al Padre y da el reporte de lo que nosotros hacemos, entonces si somos hallados fieles durante tanto tiempo, como lo era el hijo. Entonces él era llevado a la plaza pública, y se le ponía una vestidura púrpura, y había una ley de adopción. Y luego ese muchacho era adoptado por el mismo padre quien lo engendró. Y él era traído a la familia. Y después, él no solo era añad… solo un hijo, pero él era heredero, coheredero con el padre de todo lo que él poseía. ¿Alguna vez estudió eso, Doctor Bosworth? [Palabras no claras].

5 Ahora, eso es lo que pasa con la iglesia Pentecostal esta noche (¿Ven?), demasiadas diferencias. Tan pronto Ud. es salvo, comienza de esta manera, y llega una pequeña prueba, y Ud. se cae, y se va para este lado, y este lado, y con altibajos, y discusiones y peleas, y siguen así hasta que… ¿Cómo podría Dios confiarles esas cosas? El adoptarlos en el Reino de Dios, a lo que Él posee, darles herencia a todos los beneficios espirituales de…
Si tan solo la iglesia se mantuviera unida y dejara de discutir, y de estarse dividiendo, y discutiendo sobre pequeños bautismos, y cosas como esa, estaría mucho mejor. Y una iglesia en contra de la otra (¿Ven?); esos no son hijos. Dios no puede confiar en ustedes.
Los dones Divinos son muy sagrados. Y recuerden, una persona podría mandar su alma al infierno con uno de ellos. Si se fijan en la plataforma en mis casos, mis pacientes, yo soy muy cuidadoso con lo que digo. Yo peso cada palabra. Encuentro la condición de esa alma antes de decir cualquier cosa.

6 Ahora, la reunión va a terminar ahora en dos noches más, para esto. Un día espero venir a Nueva York, donde pueda quedarme el tiempo suficiente, hasta que puedan difundirlo lo suficiente al punto que podamos tener una verdadera reunión.
Ahora, pero Moisés era un profeta. Dios lo hizo un profeta. Y Dios confiaba en Moisés, porque él nació para ser un profeta. Dios preordenó eso, cuando Él le dijo a Abraham que sacaría a Su pueblo. Yo creo que Moisés fue ordenado entonces. Nació como un niño apropiado, y cuando salió, qué muchacho tan maravilloso. Y él tenía sus altibajos, pero en el desierto Dios le dijo a Moisés: “Háblale a la roca, y ella dará su agua”.
Moisés en lugar de hablarle a la roca, él hirió la roca. Y esa fue una vez que el programa completo de Dios se rompió, ¿ven? Cristo solo fue herido una vez; ya no lo herimos más, le hablamos a Él.
Pero Moisés, después que ya había herido la roca, la volvió a herir; no salieron las aguas; él la volvió a herir. Él era un profeta; tenía el poder y la autoridad de Dios para hacer lo que él quisiera hacer respecto a ese asunto, ¿ven? Pero él quebrantó el mandamiento de Dios. Dios hizo brotar el agua y respondió a Su profeta, pero entonces Él lidió con Moisés después con respecto a eso. Él no lo iba a dejar que entrara a la tierra prometida. ¿Se acuerdan de eso?

7 ¿Se acuerdan de ese profeta joven de nombre Eliseo, que fue el sucesor de Elías? Y él se volvió calvo cuando era solo un joven. Unos niñitos corrieron detrás de él, diciendo: “Calvo, Calvo, ¿por qué no subiste como Elías?”. Y al hacer eso, hicieron enojar al profeta. Tal vez dándose la vuelva, él tenía calvo… No, quizá un cabello en su cabeza, se dio la vuelta y miró; él sabía que era cierto, los niños lo estaban llamando calvo, pero eso lo hizo enojar. Y maldijo a esos niños en el nombre del Señor. Y dos osas salieron del bosque y mataron a cuarenta y dos niñitos inocentes. Ahora, cualquiera sabe que esa no es la naturaleza del Espíritu Santo, pero era un profeta enojado, ¿ven? Usted tiene que tener cuidado, revisar cada caso.

8 Ahora, deseo solo, viendo el reloj, para que podamos estar seguros de irnos a tiempo. Quiero leer una Escritura que se encuentra en el capítulo 18 de 1 de Reyes. Elías, uno de los profetas más poderosos del día. El capítulo 18, y vamos a comenzar en el versículo 36, cuando encontramos a Jehová contra Baal, donde se reunieron los profetas verdaderos y falsos. Y allí, se estaba librando una gran batalla. Y Elías dijo: “Veamos quién es Dios. Que el Dios que responda por fuego sea Dios”. Ahora, escuchen lo que esto… esta lectura de la Escritura:
Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

9 Inclinemos nuestros rostros.
Querido Padre celestial: “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra”. En la lectura esta noche, tal como la estamos leyendo, Tú estás aquí para escuchar. Y nuestras mentes se remontan a muchos cientos de años atrás cuando era una controversia entre Baal, el dios del mundo, o el dios de esa edad, y el verdadero Jehová Dios. Y cuando Elías, Tu profeta, estaba tan desanimado, se instaló en la montaña a Tu mandato… Y luego cuando llegó el tiempo, cuando Tú le mostraste una visión de lo que iba a suceder, porque verdaderamente está escrito aquí: “He hecho todas estas cosas”, dijo Elías: “Por mandato Tuyo”. Él vio lo que iba a suceder; sabía que tenía que suceder. Y somos enseñados en las Escrituras que Elías no era un ser inmortal; él era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente.
Y Padre, te damos las gracias esta noche, por este maravilloso don del Espíritu Santo que está ahora en la iglesia, moviéndose. Y así como fue en los días cuando Pedro estaba en la azotea de la casa y vio la visión… Cuando en la casa de Juan Marcos, cuando él estaba en prisión, el Ángel bajó y lo liberó. Pablo, predicando, le dijo al hombre que era lisiado: “Percibo que tienes fe, Jesucristo te sana, ponte de pie”. El hombre fue completamente sano. Tú ves la visión que él tuvo allá afuera en el mar tormentoso aquella noche, el llamado de Macedonia. Agabo el profeta bajando de Jerusalén, atrapando a Pablo allí, donde las cuatro hijas de Felipe habían profetizado. Y aquí viene Agabo, un profeta vindicado, tomando el cinturón de Pablo, y se ató con él sus manos y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR”.

10 Oh Dios, esos hermanos se han ido a la gloria, sellaron su testimonio con la sangre de sus vidas. Y aquí hoy, Él está sacando de nuevo. Tú te llevas a Tu hombre, pero nunca Tu Espíritu. Y aquí está Tu Espíritu viviendo entre nosotros hoy, entrando y saliendo entre nosotros. La gran edad del Evangelio, acercándonos al fin del mundo… La higuera dando sus brotos, al mirar allá a Jerusalén esta noche y ver esa bandera, la bandera más antigua del mundo ondeando, por primera vez está ondeando en dos mil quinientos años. Verdaderamente, la higuera está dando sus brotos.
Y ahora, nosotros aquí en América, bendecidos con el Espíritu Santo que ha comenzado a caer en los últimos días, llamando de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre. Cómo te damos las gracias por estar aquí en esta iglesia la cual ha representado este mensaje durante años y años. Fundadores, muchos de ellos están durmiendo allá en el polvo de la tierra, pero un amanecer glorioso de estos, Jesús vendrá y toda tristeza desaparecerá y se enjugarán las lágrimas. Esas almas inmortales que están descansando allá en el paraíso saldrán como Abraham, Isaac, y Jacob. Apareceremos aquí en la tierra, y luego seremos arrebatados juntos para encontrar al Señor en el aire. Aún no se ha manifestado qué clase de cuerpo tendremos, pero tendremos uno semejante al de Él, porque le veremos tal como Él es. No más servicios de sanidad entonces. Porque estamos viviendo con el Sol de justicia con sanidad en Sus alas. Moraremos bajo la sombra de Sus alas por edades sin fin. Sentados bajo los árboles siempre verdes donde las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones. Las armas serán apiladas; el humo se secará en el campo de batalla. No habrá más guerras ni desilusiones.

11 Oh, Dios eterno, permite que esta reunión en esta noche sea más que un servicio de sanidad. Permite que sea una sanidad para el Cuerpo de Cristo, juntándonos en un solo lugar en Cristo Jesús, que la gran manifestación del Espíritu Santo pueda salir aquí y visitar a estos hijos de Dios. Inspira sus vidas al punto que habrá tales reuniones llevándose a cabo aquí por Nueva York y que provoque que esta gran ciudad se estremezca bajo el poder del Espíritu Santo, el impacto que podría caer aquí. Y concédelo, Dios Eterno. Sabemos que estas cosas obran para bien en aquellos que te aman.
Ahora, oh Señor Dios del cielo, como Elías de antaño clamó por misericordia, así yo esta noche, y todos nosotros clamamos por misericordia. Escúchanos Señor, y danos una reunión memorable esta noche. Concédelo, Señor, una que sea recordada por mucho tiempo, porque el bendito Espíritu Santo bajará a nuestros medios y vindicará a Jesucristo presente, al decir el secreto del corazón, sanando a los enfermos, a los paralíticos, al ciego, al cojo. Que pueda haber tal gozo entre esta gente. Yo sé que está calle estará atestada, dentro de poco como fue en el día de Pentecostés, cada uno con campanas de gozo sonando en sus corazones, el Espíritu Santo envolviéndolos, saliendo con una nueva visión como nunca antes habían tenido. Concédelo, Señor Jesús, porque lo pedimos en Tu nombre y para Tu gloria. Amén.

12 Él es tan maravilloso. Con razón el profeta solo… Él lo llamó el Dios Todopoderoso, el Padre Eterno, el Príncipe de Paz, el Consolador, luego dijo que Él simplemente es maravilloso. Su corazón se llenó tanto de gozo cuando lo vio que solo pudo decir: “Él es maravilloso”.
Ahora, solo un pequeño testimonio. Lo voy a retomar esta noche en nuestro viaje al extranjero, siendo que lo dejé anoche con la sanidad de la Srita. Nightingale. Me pregunto cuánto impacto tendrá su testimonio en Sudáfrica cuando lleguemos allá, una persona tan renombrada [Palabras poco claras]. Es la bisnieta de la fundadora de la Cruz Roja y una mujer destacada.
Y ahora, desde la hora, yo creo, que mis pies tocaron tierra extranjera, el Espíritu Santo nunca me dejó. Estuvo constantemente allí, hablando, viendo cosas. Íbamos juntos al centro, a Ornskoldvik y a Brusenberg, y muchos de los lugares de Suecia y Finlandia. Y tan pronto llegábamos al centro de la ciudad, el Espíritu Santo bajaba y decía: “Ahora…”.

13 Por ejemplo, un día el Hermano Lindsay y yo estábamos sentados allí y algunos de nosotros hablando, y yo dije: “Hermano Lindsay, en el camino de regreso vamos a ver a dos damas que saldrán vestidas de negro, y caminarán por este lado de la calle, y van a salir con sus manos extendidas, así. Quieren saber qué está mal con ellas”. Y yo dije: “No nos será posible”.
Él dijo: “¿Es eso?”.
Yo dije: “Sí, eso sucederá justo antes que entremos”.
Llevábamos unos veinte minutos que nos habíamos ido y aquí venían las damas vestidas de negro. Y nosotros… yo… él dijo: “Bueno, Hermano Branham, eso ciertamente es asombroso”.
Yo dije: “Bueno, dentro de un momentito”, dije: “Estará un hombre con un traje azul, un sombrero blanco va a venir bajando los escalones a nuestra izquierda, va a tratar de hacer que yo suba y ore por su esposa la cual yace enferma”.

14 Así que subimos unas tres cuadras, y giramos a la izquierda, y comenzamos a bajar, y aquí venía el hombre con el traje azul, un sombrero blanco, y quería que yo subiera. Y ahora excepto que algo se materialice delante de uno, habla aquí en la plataforma, habla dondequiera que Dios desea que hable; yo no tengo control sobre eso.
Recuerdo, hablé de esto antes. Me acerqué, creo que en este mismo púlpito, de cuando yo haría… La primera vez que vino Eso a mí yo estaba en un tren. Acababa de dejar la casa de mi madre, iba para Miami, Florida, para llevar a cabo allá una reunión en una carpa. Iba para ayudar, han pasado unos tres años, me imagino, algo así. Un ministro estaba celebrando una reunión de carpa; yo fui a quedarme con él dos noches. Y en el camino tuve una visión de un niñito. Ahora, observe su Biblia aquí, de un niño pequeño que tendría unos ocho años, y el niñito traería un corte de cabello infantil y vestido muy pobremente. Y su pequeño… Iba a tener un accidente, y su pequeño pie saldría del calcetín. Él traía puesto, un niño vestido muy raro. Yo dije: “Lo van a matar en un accidente. Y estará tendido al lado de la carretera, muerto, cuando yo lo encuentre. Pero el Señor Dios le va a devolver de nuevo su vida”. Y yo hice esa declaración en la plataforma ante unas siete mil personas esa noche.

15 Y la siguiente noche antes de que yo pudiera entrar, ellos no me dejaban entrar. Creo que el Hermano Bosworth estaba en aquella ocasión; Ud. se acuerda del caso. Y entonces el Hermano Bosworth estaba sorprendido: vi a un hombre que había sido arrojado de un caballo en la reunión esa noche, y él se había quebrado el brazo. Él se encontraba en la reunión, y yo dije: “Allí está sentado un hombre en la parte de atrás ahora con una camisa blanca”. Dije: “Póngase de pie, señor, y estire su brazo, porque Jesucristo lo ha sanado”. Y allí salió su brazo [Palabras no claras] él fue sano. Y el Hermano Bosworth estaba tan sorprendido: recuerdo que esa fue su primera vez, creo, en ver algo como eso.
Así que el… un muchachito se había ahogado de unos cuatro o cinco años de edad, y el papá no permitía que la funeraria se lo llevara hasta… Él había estado en la reunión la noche anterior y pensaba que ese era, que podría ser su hijito. Así que ellos se encontraron conmigo allá afuera y él estaba gritando y comportándose así. Y algunos de los ministros dijeron: “No lo podemos llevar allá”.
Pero yo dije: “Vamos para allá y miremos al muchachito, tal vez lo sea”. Y dije: “Pienso que este niñito lo pudo haber atropellado un carro, porque él estaba muy mallugado”. Pero yo dije: “Sin embargo, con gusto iré mirar al muchachito”.

16 Salimos de nuevo a un gran… alguna clase de parque allá, donde una Duquesa o algo les permitió el lugar para colocar la carpa. Y así que entonces yo regresé allá atrás, y era un muchachito de cabello negro, muy bien vestido; habría… Yo dije: “No, ese no es el niñito, porque este niñito tiene el cabello café, y él es un niño de buen tamaño, de unos ocho o nueve años, un niño de buen tamaño”. Y dije: “Este muchachito no está vestido, o no se mira como el niño”. Y dije: “Es una región rocosa con muchos cipreses”. Yo dije: “No es… y pinos”. Dije: “Esta no es la región; no está colocado posicionalmente. Simplemente tiene que ser exactamente de la manera que fue mostrado”, ¿ven? Y yo dije: “No está exactamente bien”.

17 Ahora, y esa es la manera principal y verdadera que Dios quiere operar esto. Ahora, esto es solo Su voluntad permisiva, esta manera. Es solo cuando yo llego aquí, y oro, y clamo, y le ruego a Él antes de venir, hasta que eso permanece tan cerca que me obliga a hacerlo. Y uno ve la visión, y se interrumpe.
Pero cuando viene en la voluntad perfecta de Dios, solo baja y algunas veces duro fuera de mí unas dos horas. Luego Él manda a diferentes partes del país y diferentes lugares; eso es cada vez perfecto. Y aquí, Eso pudiera mencionar enfermedades y así sucesivamente, y pudiera ver lo que está mal con la gente y tal vez lo que va a suceder, pero se necesita presionar constantemente, o rendirse al Espíritu para entrar a ello. Luego quizá uno solo profundice en eso y luego salga, luego vuelva entrar, y luego salir. Eso se interrumpe; Uds. lo han notado de esa manera. Yo voy y hablo por unos minutos; luego salgo de eso. Si sigo hablando con el paciente, vuelvo a entrar y tal vez a salir.
Pero cuando Él me mete allí, yo solo me quedo allí hasta que termina. Mi esposa, sentada aquí presente ahora, sabe que algunas veces uno está fuera de sí por quizá unas dos horas. Sin ni un poco de aliento, uno no puede… Su corazón está latiendo, pero sin aliento, ¿ven? Es cuando uno entra a otro mundo.

18 Ahora, así que ofrecí oración por el niñito y seguí adelante. Y luego en mi… Nos fuimos a los servicios. Llegamos a, subimos y la Srita. Florence Nightingale había sido sanada, y nos fuimos a Finlandia, Helsinki, y subimos a Kuopio esa noche. Y tuvimos como dos servicios en Kuopio, o tres, ¡qué cosa! el lugar, la gente, los Lapones y todo, se abarrotaron allí. Y el Espíritu Santo, el Ángel del Señor, a medida que descendía, se movía, estaría un intérprete parado aquí, y se movería allá sobre la gente y yo diría: “Veo a una mujer parada con una cierta y cierta cosa, y lo que ha hecho, y dónde ha estado, y así sucesivamente, de esa manera”. Yo ni siquiera sabía su idioma.
Y luego cuando salía de eso, el intérprete estaría hablando, yo diría: “Es la dama”. Ella se levantaría, gritando con sus manos levantadas así, y la gente estaría aventando sus muletas, levantándose de sus sillas, y… Era Dios para ellos. Y ellos simplemente adoraban directamente con el Espíritu y recibían…

19 Pues, una noche apilaron las muletas y cosas para tratar de mantenerlas alrededor de mí para ellos sostenerlas de esta manera, querían tomar una fotografía de eso, unos viejos bastones, y palos, y todo, con los que habían estado caminando.
Luego recuerdo, yo había estado ayunando; era igual que esta noche. El viernes es un día de ayuno, lo ha sido para mí durante mucho tiempo. Luego yo estaba arriba en… en Kuopio, arriba en la torre, se me olvida el nombre de la torre, y todos estaban allá arriba cantando. Oh, esos pobres pequeños finlandeses. Hay una cosa tan lamentable allá; esos rusos solo los derrotaron y maldijeron. Y subimos allá en un pequeño tren viejo, honestamente era patético, y ellos queman madera en lugar de carbón.

20 Y si Uds. damas aquí en Nueva York tuvieran que vestirse de la manera que aquellas pobres mujeres lo hacen allá, sin duda le quitaría algo de prestigio. Al mirar a esas jovencitas, con botas grandes puestas, vestidos así de gruesos y todo. No hay tonterías con respecto a ellos. Todo, aún sus cantos están en menor, todo allá pareciera que… todo lo que reciben tienen que confiar a Dios por ello. Y son honestos, buenos, y dulces, y bondadosos. Y ellos ven a Dios moviéndose de esa manera, sus corazones simplemente se derretirán en ellos, y simplemente levantan sus manos y gritan: “¡Kiitos, Jesús!”, era “Gracias Jesús”, como, usted sabe, solo con su, simplemente lo gritan.
Y nunca olvidaré, fue en la torre, y ellos estaban cantando: En El Gólgota. Estaba un inglés de Inglaterra allí abajo; él estaba bebiendo. Cuando bajamos allá, lo guiamos a Cristo. Él se impactó tanto por el canto. Y estábamos tratando de guiarlo a Cristo. Luego yo le dije a los hermanos que estaban conmigo, a mi administrador; le dije: “Algo está a punto de suceder”. Lo presentía; había algo, el Espíritu Santo lidiando con la situación. ¿Lo ve? Observe qué tan lejos el hombre mismo puede apartarse. Yo dije: “Algo está a punto de suceder; yo no sé lo que es”.

21 Y después de esta visión del niñito, me imagino que ahora mismo está escrito en diez mil Biblias. Yo les dije; dije: “Escríbanlo en su Biblia; averigüen si acaso no es correcto. En alguna parte ese niñito va a resucitar”. Y yo les prometí allí esa noche, y en otros lugares: “Estará en la ”Voz de Sanidad“, su revista, la revista del Hermano Linday, cuando salga: ”Vean si no sucede y si acaso el niño no es exactamente de esa manera. Yo no sé en dónde va a ocurrir, pero Él me preparó y me mostró una visión, que no me preocupara cuando llegara, que fuera allá“.
Bueno, eran casi dos años desde la visión. Bueno, a medida que yo venía bajando la colina, nos fijamos que muy delante de nosotros estaba una multitud de gente en el camino. Un carro había atropellado a dos niñitos. Y no hay muchos carros en Finlandia; me imagino que era un Ford modelo treinta y cinco, probablemente se vendió por unos veinticinco mil dólares. Y la gasolina a un dólar y medio el galón, me supongo que así estaría aquí. Así que sin dinero, Ud. sabe qué tan escaso. Ellos van… sus taxis son conducidos por caballos.

22 Por lo tanto, algunos de los hermanos estaban llegando en taxis, tenemos las fotografías de todo en color Kodachrome. Y luego cuando miré allá, y un carro, modelo V-8, modelo 35 V-8, verde, un sedán de dos puertas, un carro viejo que se miraba desgastado… Dos niñitos estaban corriendo por el camino, que venían de la escuela, y llegaron allí, y este carro estaba conduciendo a una velocidad increíble, como a sesenta o setenta millas por hora [96 a 112 km/h. Trad.], y los niñitos se excitaron, y uno se fue por un lado y el otro hacia el otro lado. Y el conductor giró su carro de esta manera para evitar darle a un niñito, y cuando lo hizo golpeó al que estaba a la izquierda, justo por la barbilla y simplemente lo agarró y aventó contra el lado de la curva y se golpeó contra un árbol y lesionó su pequeño cerebro. Y al otro, le pegó directamente así, le pasó por encima, y lo aplastó bajo la llanta. Y las llantas estaban girando tan rápido, y el conductor perdió el control después que él… de esa manera. Bueno, él perdió el control y el carro brincó sobre unas rocas y se fue lejos por un campo y se estrelló allá contra una pila de rocas.

23 Y pasó por encima del niñito, y las llantas estaban girando tanto, al punto que golpeó su cuerpecito levantándolo así en el aire, y él solo se desplomó cuando cayó. Bueno, ellos lo pusieron allí, y él estaba muerto; y lo cubrieron con los abrigos y cosas. Y nosotros pasamos, no podíamos entrar en la multitud, o cruzar la calle, había cientos de personas reunidas allí. Y uno de los hombres principales, no sé, alguien como el alcalde de la ciudad o algo, estaba allí. Y entonces tan pronto como yo llegué…
La señora Isaacson; ella era una mujer finlandesa nacida en América quien estaba dando la interpretación. Muchos de Uds. pudieran conocer a la señora Isaacson, y hay algunos que la conocen. Y, ¿cuántos de los que están aquí conocen a la señora Isaacson? Ahora vean, eso está muy bien, varios de Uds. la conocen. Bueno, ella estaba interpretando en la reunión. Y ella era mi… Ella me escribió no hace mucho, dijo: “Aquí está su voz para Finlandia”. Una dama muy fina…

24 Y entonces, ella dijo: “Hermano Branham”, dijo: “La multitud acaba de decir ahora: Allí está ese obrador de milagros de América, veamos lo que él hará con respecto a esto”. Ven que tan carnal se puede poner la mente de las personas, de esa manera.
Así que ellos fueron para allá, y regresaron llorando, dijo… Y el Hermano Lindsay fue allá, y yo nunca había visto al pobre hermano llorar tanto en mi vida, a medida que regresaba, y simplemente llorando. Y yo dije: “¿Qué pasa, Hermano Lindsay?”.
Dijo: “Oh, Hermano Branham”, él dijo: “No lo vea”. Dijo: “Es la cosa más triste; el niñito está hecho pedazos”.
Él tenía su propio niñito en América, y yo tenía a mi propio Billy Paul sentado aquí, y yo, mi muchachito. Yo no quería verlo. El Hermano Moore regresó llorando. La señora Isaacson dijo: “Debería verlo, Hermano Branham”.

25 Bueno, yo pensé en esos hermanos y sus hijos en casa, y llevábamos allá bastantito, por supuesto yo extrañaba el hogar. Yo amo a mi familia como cualquier otro hombre ama su familia. Estoy dejando en este momento a la cosita más dulce, una bebita, de seis meses, y ella me estaba balbuceando el otro día, déjeme decirle, mi corazón por poco se me desprendía. Ella no me reconocerá cuando regrese, pero Dios arreglará alguna forma para nosotros; y Él lo ha hecho. Y mi pequeña Rebeca sentada aquí arriba ahora, mirándome. Pues, ella ni siquiera se va a dormir en la noche, a menos que esté acostada en mi brazo. Y yo soy una persona temperamental, y amo a mi esposa y familia. Y es difícil, pero Jesús dijo: “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a los suyos, y me sigue, no es digno de ser llamado Mi discípulo”.
Yo no tengo mucho que ofrecerle a Él; ese es un sacrificio tan pequeño cuando pienso en Su gran amor redentivo. Pero soy… Todo lo que he recibido, felizmente se lo doy a Él; eso es todo. Pero no importa lo que hagamos, yo sé que nunca seremos dignos de ser llamados Su discípulo. Pero si yo toco la puerta en aquel día cuando deje esta tierra, si Él solo me deja entrar, seré muy bien pagado.

26 Y yo fui a mirar al pequeñito. Y oh, vaya, nunca había visto tal escena, ese pobrecito allí, su boca abierta, su lengua estaba colgando, y sus ojitos volteados, y sus manitas de esa manera, y su pie salía por ese calcetín, y con los pequeños pantaloncitos de elástico, como solíamos usarlos cuando éramos niños pequeños. Y su, oh, su pie salido por el calcetín, vestido pobremente, y allí estaba tendido y su boquita abierta. Tomé su pequeño pulso y se había ido. Y puse mi mano en su corazón; se había ido. Yo dije: “Pobre pequeñito”.
Y me di la vuelta y comencé a llorar, me aparté. Y como si alguien me hubiera puesto su mano encima de esa manera. Miré alrededor para ver quién era, y no había nadie parado allí. Comencé a caminar, y yo simplemente no podía dar pasos. El Espíritu Santo (¿Ve?), me había estado advirtiendo, que venía ese estremecimiento. ¿Lo ve? Lo hubiera pasado todo por alto de no haber existido una visión.

27 Así que entonces, me di la vuelta; volví a mirar al niño. Yo dije: “Quítele eso de su rostro”. Se lo quitaron de su rostro, y yo dije: “He visto a ese niño en alguna parte”. Dije: “Parece que lo he visto”. Dije: “Pregunten…”. Teníamos como a unos quince ministros con nosotros. Yo dije: “Hermana Isaacson, pregúntele a esos ministros si él pertenece a su iglesia”.
Ella les habló en finés: “No”.
Yo dije: “¿Ha estado él en la línea de oración?”.
“No”.
Dije: “Algo, sé que he… fallo en ver. Ese es el niñito, lo he visto en alguna parte”. Dije: “Parece que yo…”. Y justo entonces, eso comenzó a venir a mí. Había visto ese corte de cabello gracioso, esos ojitos café colocados así, esa pobre manera de vestir, y ese pie que salía del calcetín; dije: “Yo lo conozco a él”. Dije: “Hermano Moore, mire en su Biblia, y Hermano Lindsay”.
Dijo: “¿Qué quiere decir?”.
Yo dije: “Allí en la hoja de la Biblia”. Dije: “Ese es ese niñito que vi hace dos años en esa visión. ¿Ven esa región rocosa, esos pinos?”.

28 ¡Oh, vaya! Todos los diablos del infierno y todas las fuerzas no lo pueden detener entonces. El tiempo está allí; esa es la Palabra hablada de Dios lista para que suceda. Nada puede detenerlo.
Y ellos tomaron al niñito, lo colocaron allí en lo plano, yo dije: “Ahora, observe”. Dije: “Este niñito volverá a vivir en unos minutos”.
Yo me arrodillé; dije: “Padre Celestial, allá lejos en la tierra natal en América, cuando Tú me hablaste una noche en visión, dijiste: Este niñito y aquí está exactamente de la manera que Tú lo dijiste. Entonces Señor, escucha la oración de Tu siervo”. Dije: “Muerte, en el Nombre del Señor Jesús, de acuerdo a la visión que Él me dio en América, regrésale la vida a este niño”.
El niñito se levantó normal y sano, tan normal como podía estarlo, sin ninguna fractura en su cuerpo por ningún lado. Yo conté esa historia aquí mismo en este… en este Tabernáculo. ¿Cuántos se acuerdan que dije eso antes de partir de aquí… antes de irme para allá, que eso llegaría a acontecer? ¿Ven? Y luego así fue.

29 No tengo tiempo para terminarlo. Un pequeño incidente antes de que termine, porque se está haciendo tarde. No quiero tomar mucho de su tiempo; quiero orar por ustedes.
Y después que eso se dispersó, déjeme decirle, la siguiente noche, dos o tres cuadras de la ciudad, uno ni podía aún acercarse al lugar por la gente. Tenían a los soldados allá, cuando eso se escuchó en el extranjero. Mañana en la noche voy a obtener los resultados del otro muchachito que fue llevado al hospital.
Pero esto… Nunca olvidaré aquella noche cuando ellos estaban tratando de llevarme a la línea. Esos finlandeses habían visto a Dios moverse; eso era todo… Oh, estaban encantados. Yo comencé a ir hacia la línea; estaban unos soldados empujándome, dos al frente y dos por atrás, y la gente parada allí. Solo estaban parados de esa manera, y las lágrimas rodaban por sus mejillas cuando uno pasaba. ¡Oh, vaya!

30 Oh Cristiano americano, me pregunto algunas veces. Luego ellos parados allá, algunos de esos rusos que podían cruzar la línea; cuando uno nace en Rusia solo puede ir a cuarenta millas [64 Km. Trad.] de su lugar de nacimiento o tiene que tener una visa. Y algunos de esos rusos parados allá; se pararon allá, y vieron la gloria de Dios. Y lágrimas simplemente bajaron por sus mejillas de esa manera, y corrían hacia esos finlandeses, y esos finlandeses abrazaban a los rusos y se abrazaban uno al otro.
Allí está la respuesta. Cualquier poder del Dios Todopoderoso que permitirá que un ruso abrace a un finlandés, o un finlandés a un ruso… Miren, ellos no estaban enojados uno con el otro; no tenían que… No estaban enojados; ellos se amaban uno al otro.
Y Cristo es la respuesta ahora. Que las personas abandonen su maldad y sirvan a Cristo. Pero nunca lo harán, mientras estos reinos sean los reinos de Satanás. Ellos nunca serán; lucharán hasta que Jesús venga. ¿No creen Uds. eso?

31 ¿Qué pasa? ¿Acaso el niño pequeño, o se enfermó el niño o algo allá, lo están sacando? Los vi que se estaban yendo con el niño pequeño; pensé que quizá se había enfermado o algo. Muy bien.
Noten, yendo en esa noche, ellos me iban empujando y una de las personas… Comencé a atravesar por un cuartito viejo allí, y se abrió la puerta del baño de las mujeres. Y una pequeña finlandesa, pobre, salió de allí, una niña pequeña. Nunca había visto tal cuadro. Y ella me miró a mí; inclinó su cabecita de esa manera; yo me quedé quieto. Y el soldado comenzó a empujarme para que continuara; yo negué con mi cabeza “no”, ¿ve? Los otros dos siguieron, los dos enfrente de mí, iban a abrir la puerta. Y sabía que ella quería hablarme.

32 Yo la miré a ella, traía un gran aparato ortopédico alrededor de ella de esta manera, un ortopédico de metal. Y una pierna era más corta que la otra, y estaba floja, solo colgando floja por dentro de su aparato ortopédico que llegaba hasta abajo a un zapato que hicieron grande y alto que tenía un lugar en el dedo aquí que subía, una correa que subía y pasaba sobre su hombro y se conectaba atrás en este gran corsé ortopédico. Y cuando esta pierna estaba, aquí, cuando dejaba caer su peso, pegaba en este aparato ortopédico (¿Lo ven?), y ella traía dos muletas; Y ella ponía sus muletas adelante e inclinaba su pequeño hombro; y eso jalaba hacia adelante esa extremidad; y daba el paso de esa manera a medida que ella lo jalaba. Ella era como de esta estatura. Y la pobrecita tan querida, su faldita estaba harapienta. Y después me enteré que era una huerfanita de guerra; habían matado a su mamá y papá en la guerra. Y allí estaba ella en esa condición.
Y ella me miró, e inclinó su cabecita. Ella pensó que había hecho algo mal cuando salió de esa manera. Y ella me miró tan penosa y dejó caer su cabecita. Yo le hice señas.

33 Y ellos me dieron algo de ese viejo dinero que tenían, y todo… después que todos entraron en el auditorio, yo me escabullía y compraba ese dulce, Ud. sabe, y se lo daba a esos niñitos. Y yo tenía una fila de ellos por todo… una cuadra de largo siguiéndome.
Y las pequeñitas, las niñitas, ellas se jalaban sus falditas de esta manera y decía: “Kiitos”, Gracias, usted sabe. “Kiitos” significa “gracias”. Y se jalaban sus falditas así y me agradecían, Ud. sabe, por el dulce. Y yo iba allá y miraba a otro montón. Yo tenía mucho de ese viejo dinero, Ud. sabe, lo daría todo tanto como pudiera. De todas maneras a mí me encantan los niños, juego con ellos.
Y así que entonces, yo olv… nunca olvidaré esto; ella sea acercó a mí, extendiendo sus pequeñas muletas de esta manera, y caminó, y volvió a extender sus muletas y volvió a caminar. Y llegó hasta donde yo estaba, de esa manera. Pensé que solo me quedaría quieto y vería lo que ella iba a hacer. Era una niña, de unos diez, u once años de edad. Y llegó a donde yo estaba, y levantó mi saco de esta manera, solo lo puso en su manita derecha, lo levantó y me besó el bolsillo del saco, lo dejó caer de nuevo. Yo la miré, o ella alzó su mirada para verme, más bien, y yo la miré para abajo; y tenía su cabellito rubio y esos ojitos azul claro. Ella miró arriba, y sus pequeños labios temblaban, lágrimas caían por sus pequeñas mejillas. Ella extendió sus pequeñas muletas de esta manera y logró tomar su faldita, dijo; “Kiitos”, “Gracias por dejarla…”. ¡Oh, vaya! Parecía que mi corazón era más grande que yo.
Me fijé allá, y vi una visión de la niña que iba caminando sin las muletas [Palabras no claras]. Yo dije: “Querida, no puedo hacer que me entiendas”, dije: “Estás sanada, cariño, Jesús te…”. Y ese soldado me seguía empujando de esa manera, Ud. sabe. Y yo entré; y ellos tenían nuestra reunión.

34 Y luego yo llamé un montón de tarjetas de oración, y estábamos orando, y pasando a la gente por la línea. Y después de un rato, Howard, mi hermano, vino, dijo: “Tiempo de partir”.
Y yo dije: “Bueno, vamos a llamar a solo cuatro o cinco más”.
Y así que entonces se había hecho algo tan maravilloso; muchos habían sido sanados. Y el… Y en la soberanía de Dios, cuando llamé el número que seguía en la línea, escuché que algo traqueteaba, y ella tenía la siguiente tarjeta de oración, venía a la plataforma. ¡Oh, qué sensación! Aquí venía. Y yo dije: “Hermana Isaacson, acérquese, solo cite mis palabras ahora”.
Y así que la niñita se me acercó, tan feliz, Ud. sabe, yo dije: “Querida, tú eres la niñita que se encontró conmigo en el pasillo”.
Y la Sra. Isaacson, por supuesto, hablando, Ud. sabe, dando la interpretación. Ella… Y ella sabía quién era. Dije: “Jesús te sanó, querida. Tú respeto por Su Hijo allá, y por Su siervo, y por el Ángel del Señor”, dije: “Tu profunda reverencia y respeto te sanó, cariño”. Dije: “Tú estás bien. Ahora, consigue a uno de ellos que vaya allá y te quite ese aparato ortopédico. Y cuando te estés quitando eso, mantén tus manos en el disco de tu cadera, y a medida que jalan el aparato, deja que tu manita se deslice casi a la distancia de tu pierna que es corta, vuelves y me muestras”.

35 Entonces yo llamé al siguiente, y estaba parado allí, y el Ángel del Señor bajó, les estaba mostrando lo que estaba mal. Y entonces, justo en ese momento, escuché un ruido, y miré, y aquí venía ella corriendo cruzando la plataforma, el aparato ortopédico y las muletas sobre su cabeza, pisando fuerte con sus pequeños pies, subiendo los escalones, y todos la miraron, y ella volvió a bajar tan rápido como podía ir. Oh, yo pensé:
¡Sublime gracia del Señor,
Que a un infeliz salvo!
Yo ciego fui, más hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
Su gracia me enseñó a temer,
Mis dudas ahuyentó;
¡Oh cuán precioso fue a mi ser
Cuando Él me transformó!

36 Inclinemos nuestros rostros. Padre Celestial, un día glorioso cuando esta vida termine, que se lleve a cabo la última reunión de oración, el gran día viene cuando la iglesia se levanta en victoria y triunfo, sube a encontrarse con el Señor en el aire. Y cuando le coronemos Rey de reyes y Señor de señores, oh, Dios, me gustaría salir a la puerta de mi pequeño porche en algún lugar allá arriba, ver que vienen por la calle y verlos a ellos, Señor, que vienen a sentarse alrededor del porche. Nos tomamos cada uno de la mano y caminamos por el Mar de la Vida; no hay prisa. No hay más reuniones de oración; Ud. no tiene que correr de aquí para allá. Porque sobre estos miles de personas queridas, Señor, que han recibido Tu gracia y han sido sanados.
Ahora, Padre, mientras pienso en esa pobre cosita harapienta, caminando las calles con sus muletas, sin duda muchas veces sus pequeñas manos sucias se retorcían y sus ojos lloraban por un pedazo de pan. Y aquí tiramos un montón de basura en el bote de basura que la podría ayudar. Oh, ten piedad, querido Dios. Un día glorioso Jesús vendrá.

37 Estamos a punto de adentrarnos en las tierras oscuras de allá lejos, debajo de la tierra, donde los leprosos estarán sentados en las puertas, y los pobres niñitos oscuros que viven de la grasa de los animales, y de cualquier cosa que puedan obtener. Ayuda, querido Padre.
Y ahora, en esta gran ciudad gigantesca donde la riqueza del mundo casi se encuentra aquí, se elevan edificios como grandes cañones, mientras uno camina por las calles. Pero un día, directo arriba, veremos al Hijo de Dios salir de allí y decir: “El tiempo no será más”. Luego, el terremoto, y no quedará piedra sobre piedra. Oh, al pensar, Señor, que iremos a casa, entonces todo habrá terminado, ese evento glorioso.
Pero mientras estamos aquí esta noche, proclamando, en nuestra forma humilde, de la mejor manera que sabemos, el amor redentivo de Cristo quien vino de la gloria todo el trayecto hasta aquí, se dio a Sí mismo, un sustituto inocente por nosotros pecadores culpables… Y Su sangre esta noche ruega por nuestros pecados: “Padre, perdónalos; no saben lo que hacen”.

38 Señor, mira esta noche a este grupo de gente enferma, algunos de ellos están aquí con cáncer, problema cardíaco, y enfermedades que los van a matar inmediatamente. Ellos no pueden vivir, Señor, a menos que Tú les ayudes. Los doctores los desahuciaron. Oh Dios, ten misericordia y sánalos. También están los lisiados sentados aquí, puede que vivan normal de por vida, Señor, pero son prisioneros. Ayúdalos a recibir esta noche, que ellos puedan ser sanados también.
Y que ese peor prisionero que hay en el edificio, ese pecador, alejado, prisionero de [Palabras no claras]. Como un águila que golpeará sus alas hasta que con sus ojos cansados caerá de nuevo en la jaula, él está atrapado. Él es un ave celestial, planea en las alturas en el aire, y aquí está enjaulado, alzando su mirada hacia los cielos, donde una vez pudo estar y ser libre. Luego al verlo caer hacia atrás exhausto por golpearse sus alas. Ese es un cuadro horrible, pero, oh, qué cuadro mucho más horrible es mirar por las calles esta noche y ver a hombres y mujeres que han sido creados para ser hijos e hijas de Dios, el verlos corriendo a cantinas y bares, golpeándose la cabeza y las alas contra los barrotes, tratando de encontrar alivio, cuando deberían estarse elevando hacia el cielo por el Espíritu Santo. Oh, qué prisioneros, Señor. Que algo ocurra esta noche que haga que miren hacia arriba y digan: “Señor Jesús, abre esta prisión; déjame extender mis alas, volar lejos de este lugar”. Concédelo, Señor.

39 Que cada persona aquí que está atada por la existencia ligada a los sentidos, confiando únicamente en lo que pueden ver, escuchar, gustar, sentir, u oler; que ellos se aparten de eso esta noche, que suban a las esferas más altas. Y que esta iglesia literalmente se sacuda con el poder de Dios. [Espacio en blanco en la cinta]. Ahora, [Espacio en blanco en la cinta] Manda el Espíritu Santo, que cada Ángel que Tú ordenaste a estar en esta reunión esta noche tome Su lugar ahora, parándose al lado de los enfermos y afligidos, al lado del pecador, al lado del escéptico. Señor, manda al Ángel que se paró al lado de Tu siervo, [Espacio en blanco en la cinta] y proclame estas cosas que yo he dicho que son la verdad. Que sepan que no viene de un hombre, viene de Dios. Escúchame, Padre, escúchame. Porque lo pido en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.

40 [Espacio en blanco en la cinta] Lo que Él es, mi amigo, si Él me rechaza en aquel día y me dice, dice: “William Branham, no puedes entrar”. Y si hay tal cosa como tener esto, y yo tengo que irme a las regiones profundas de los perdidos, yo creo que ese amor que está anclado en mi corazón seguirá viviendo, y yo alzaré mis ojos y diré: “Yo te amo, Señor Jesús”, de la misma manera. Porque si no hubiera un cielo al cual ir, aun yo escogería servir al Señor Jesús. Incluso por las remuneraciones que hay aquí en la tierra a partir de Sus bendiciones, aun así anhelo servirle a Él.
Quiero que todos sean reverentes; quiero que entren en este momento a la esfera espiritual. Quiero que crean, y oren, y manténganse conmigo ahora mientras estoy aquí. Esta es una casa iglesia; las reuniones son para elevarnos a un lugar ahora donde será mucho mayor que en el otro lugar. Y Uds. que están allí arriba, oren, arriba en esa audiencia. Crean en Dios; crean que Dios se subirá a esos balcones allá arriba esta noche, y allá atrás, y abajo por este lado, sobre la audiencia en todas partes, y simplemente rodee este edificio. Yo creo que Él lo hará; creo que Él lo hará.

41 Ahora, aquí Él está más dispuesto a hacerlo, que nosotros en recibirlo, ¿ven? ¿Se pudiera imaginar Hermano Bosworth expresándole a este océano aquí afuera acumulado en un tubo de dos pies de alto, o dos pies de ancho? [60 cm. Trad.] Qué presión habría allí tratando de encontrar una pequeña grieta por la cual salir. Ahora, dividan eso por diez mil veces, y encontrarán la presión del Espíritu Santo, tratando de encontrar esa pequeña grieta en el corazón, donde la fe verdadera puede gotear allí dentro y sanarlos. Cómo glorificar al Padre por la muerte del Hijo de Dios…
[Espacio en blanco en la cinta] y yo les daré [Palabras no claras] [Espacio en blanco en la cinta]. Y no solo… no lo digan, hágalo con sinceridad (¿Ven?), y luego comience a orar. Ahora, ese es su testimonio. Luego comience a orar hasta que la fe apropiada haya entrado a su corazón. Y cuando su… cuando su fe haya entrado en su corazón, entonces Dios me jalará de aquí hacia Ud. Y si yo le digo allá en la audiencia, sus condiciones, y lo que está mal con Ud., y lo que Dios ha hecho, y lo que Él hará, ¿lo creería? Tendría que hacerlo si fuera la verdad, ¿no es así?

42 Entonces si el Espíritu Santo desciende y me dice que le diga a usted… Bueno si yo digo: “Siga su camino, el Señor le bendiga”. Yo no sé lo que sucederá, no sucedió nada. Pero cuando yo le hablo diciendo: “El Señor Jesús tiene ahora: Así dice el Señor, te ha sanado; estás sanado”. A mí no me importa la condición en la que haya estado, observe lo que sucede entonces. Y sea lo que sea que le digan que haga, vaya y hágalo, no importa lo que sea, vaya y hágalo.
Aquí hace unos cuantos días, le dijeron a una dama, ella estaba en una condición moribunda, y horrible en eso. Y así que ella estaba… Yo dije: “Ahora, Ud. vaya”, y se le dijo lo que había sucedido, ella estaba temblando; y dijo: “Sí, sí, señor; sí, sí, señor”.
Yo dije: “Mire, dentro de tres días a partir de hoy, Ud. va a estar cruzando la calle, y un niño del periódico la va a golpear y por poco la derribará. Ud. se va a sentir provocada al principio. Y se va a dar la vuelta alterada, y va a alzar su mirada, y allí va a estar un reloj grande en una torre dando las doce en punto”. Dije: “Cuando eso suceda, sabrá que yo le he dicho la verdad y su cáncer… Va a durar un tiempo con eso, pero se va a poner bien”.
Y fue exactamente de esa manera, ¿ven? La mujer está bien ahora, va en camino a su recuperación. El doctor no pudo encontrar más del cáncer [Palabras no claras]. Así que ahora, ahora, sean reverentes.

43 Ahora, yo no puedo hacer nada de mí mismo, pero es lo que el Espíritu Santo dice, que yo puedo hacer. ¿Cuántos entienden eso ahora? Eso puedo hacer cuando el Espíritu Santo dice que lo haga.
Ahora, si el organista, el pianista, o el órgano, o lo que desee, cualquiera de los dos, quiero que suavemente, si pueden, ese canto glorioso: “Solo Creed”.
Paul Rader escribió ese canto. No hace mucho en California cuando él se estaba yendo al hogar para encontrarse con Jesús, mandó llamar a su hermano, Lucas, dijo: “Lucas, hemos pasado juntos muchas peleas difíciles”, pero dijo, “el tiempo de partir está cerca, Lucas”. Él dijo: “Pero piénsalo, en cinco minutos a partir de ahora, estaré parado en la Presencia de Jesucristo vestido de Su justicia”. Cerró los ojos y fue a encontrarse con Él. Así es como yo me quiero ir. Déjenme morir con el arnés puesto. Sí, señor. Quiero irme como uno de los hermanos de antaño, uno de los héroes valientes de Dios, y morir predicando el Evangelio. Yo lo creo; he vivido por ello; quiero morir por ello. Dios sea bendecido ahora mientras inclinamos nuestros rostros.

44 Querido Dios, acércate, te lo ruego. Ayuda a Tu siervo humilde en este momento, que pueda saber Tu voluntad Divina y pueda consolar a Tu pueblo. Y que el Ángel de Dios, quien se encontró conmigo aquella noche en la habitación… Señor, Él nunca dijo Su nombre, pero Tú sabes quién era, Él afirmó que Tú lo habías enviado. Y ahora permite que Él se acerque y le ministre a estas personas a través de Tu siervo humilde. Porque lo pido en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.
Estoy solo un poco retrasado; siempre me gusta cerrar el servicio a las diez de ser posible. Ahora, si son muy reverentes ahora, todos estén hablando con Dios, orando, creyendo con todo su corazón, Dios lo tendrá que llevar a cabo. ¿No creen Uds. eso? Ahora, solo con reverencia mientras estoy hablando con la hermana. Por supuesto, uno tiene que contactar su espíritu, ¿ven? Ella es un espíritu; yo soy un espíritu. Entonces tenemos que contactarnos uno con el otro. Quiero que los que están aquí atrás crean con todo su corazón.

45 Madre, este sí que es un tabernáculo hermoso, ¿no es así? Ella está un poquito nerviosa. ¿Ven? Solo quiero hablar con usted un momento. No se altere. Ahora, somos desconocidos. Yo no la conozco. No creo haberla visto en toda mi vida. Pero somos desconocidos, y estamos aquí tratando de… Yo estoy tratando de ser el siervo de Dios, de hacer algo con el don de Dios que la pueda ayudar a creer a Dios. ¿Entiende Ud. eso? Sí, lo cree. Y si yo puedo hacer algo por medio del don Divino de Dios, sentiré entonces que se ha logrado hacer mucho.
Ahora, Ud. está sufriendo, o está enferma. Y por supuesto Jesús la sanó hace mil novecientos años atrás. Pero tendrá que hacerse algo para que su fe se avive para subirla a usted a un lugar donde pueda aceptarlo. Ahora, muchos leen aquí en la Biblia y dicen: “Sí, el Señor dice esto”. Ahora, esa es la Palabra del Señor, ¿no es así? Esa es la Palabra del Señor. Ahora, lo es para las multitudes del Maestro. Es la Palabra de Dios, y debemos creer eso, porque es la Palabra de Dios. Entonces eso es para las multitudes.

46 Ahora, entonces si Él me toma como Su siervo. Y ahora, Él nunca le dijo esto directamente a usted, pero es igual como si fuera directamente a usted. Pero Él nunca dijo: “Señora Tal y tal en una cierta edad y en un cierto tiempo [Palabras no claras]”. Pero entonces, Él tiene un don profético que Él envió en Su iglesia en estos últimos días para estimular la fe de la gente. Entonces si Él habla a través de mí, eso sería secundario, pero sería Su Palabra de la misma manera. Ahora, el dudar esta Palabra escrita sería pecado, y dudar Su Palabra hablada sería pecado, ¿ve?
Ahora, Ud. debe estar preparada, y todos Uds. en la línea de oración, para creer. Y si no creen, yo me saldría de la línea, porque, ténganlo por seguro, estarían en una situación peor de lo que alguna vez estuvieron en toda su vida. ¿Ven? Porque Él dijo: “Ve y…”. ¿Qué más? Eso es descreer. La incredulidad es pecado: “Ve y no peques más, no sea que te venga alguna cosa peor”. Él no estaba hablando de algún acto inmoral; Él estaba hablando sobre su incredulidad. Él que no cree ya es condenado. ¿Ve? Es su incredulidad lo que lo condena a usted. Dios no lo envía al infierno porque Ud. es un pecador; Él lo manda al infierno porque Ud. rechaza su provisión que está hecha para el cielo. ¿Ve? Usted simplemente rechaza eso… Usted no tiene que hacer nada para irse al infierno. Lo único que Ud. hace es solo rechazar a Jesús, solo fallar en creer Su Palabra, eso es todo lo que Ud. tiene que hacer. Miren, Satanás siempre atraviesa un signo de interrogación en eso. Pero eso es: “Así dice el Señor”.

47 Hay un… me imagino que se preguntan por qué me estoy tardando, ¿ven? Podía sentir ese impacto de fe moviéndose. Solo sean reverentes, a medida que se viene acercando a mí. Ahora, el Ángel del Señor se está acercando a esta plataforma en este momento; lo puedo sentir bajando. Está llegando por este lado aquí, justo por este lado, bajando por este lado. Ahora, sean reverentes. Confió que antes que terminen los servicios Él pueda aparecer visiblemente.
Ahora, Él lo hará ante cierta gente. Algunas veces es ante masas y multitudes, pero Uds. se acuerdan, los Magos, ¿qué vieron ellos cuando… y lo siguieron hasta Jesús? Nadie más lo vio. Pasó por sobre cada observatorio, cada planetario, ¿es correcto? Y cada ciudad tenía un planetario. Ellos mantenían la hora por las estrellas, ¿es eso correcto? ¿Y acaso no es extraño que esos Magos atravesaran ciudad tras ciudad, ciudad tras ciudad, siguiendo una estrella que aún los astrónomos y los hombres en el planetario al decir la hora y cosas, no vieron nada al respecto? Ellos no lo estaban buscando, allí es en donde está. Usted recibe lo que espera.

48 Ahora, madrecita, solo quiero hablar ahora con usted un segundo otra vez. Usted está consciente de que algo está sucediendo; eso solo es la unción (¿Ve?) eso sigue avanzando. Ahora, esta audiencia, para que puedan ver… Y una mujer de su edad no tendría derecho de decir algo errado sino aquello que sería verdad. Ahora, hay una sensación que se está moviendo en usted ahora, cálido, bienvenido, dulce [Palabras no claras], ¿es eso correcto? Si es así, ¿puede levantar su mano? Ahora, mire, el Ángel del Señor está en la plataforma ahora. Y su fe está comenzando a jalarlo a Él por este lado. Eso es un poquito difícil, porque la audiencia siente este impacto, poniéndose directamente contra mí por este lado, moviéndose con fe aquí arriba y moviéndose (¿Lo ven?), lo que está causando un poco de interferencia; pero eso está bien. Mire, es como el dial de la radio; es simplemente en todas partes, que…
Usted está… está sufriendo con una especie de… Es en los órganos bajos. Veo una revisión de algo que se está llevando a cabo. Es en la vejiga, ¿no es así? Es la vejiga. Es un… es cáncer, madre, en la vejiga. Usted tiene otros padecimientos también, ¿cierto? Problema cardíaco y… ¿es eso correcto? Se sofoca bastante. La veo que está tratando de tomar aliento, como atrapándolo, pero a Ud. le pasa eso con frecuencia, ¿no es así? Estaba usando un vestido claro a cuadros cuando estaba haciendo eso [Palabras no claras]. Muy bien.

49 Usted… usted es una desconocida aquí, es… Ud. no es de este lugar, ¿verdad? Usted vino de Pennsylvania, ¿es así? Uh-huh, uh-huh. Una pequeña ciudad, con muchos árboles y cosas alrededor. ¿Es eso verdad? Madre, venga aquí solo un momento.
Querido Padre Celestial, oro que seas misericordioso con nuestra querida hermana, que la sanes de este demonio repugnante que está tratando de tomar su vida. Que eso la deje y nunca regrese. Y que esta gran presión contra su pobre corazón… Concédelo, Señor, que ella tenga muchos más días felices.
Satanás, en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, sal de la mujer. Te maldecimos como creyentes Cristianos, en el Nombre del Señor Jesús, que te apartes de esta mujer, vete a las tinieblas exteriores, y no la molestes más.
Ahora, solo un momento. Sí, querida madre, eso la ha dejado ahora. Regrese a Pennsylvania y regocíjese. Veo a alguien en la ciudad de donde es usted que comienza con P también, ¿no es así? Ahora [Palabras no claras} puede irse ahora y [Palabras no claras] sanado. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”, por medio de nuestro Señor Jesucristo, Quien nos da la victoria ahora. Tenemos ahora… Por lo tanto, ninguna condenación hay ahora para los que están en Cristo Jesús, quienes han creído este reporte, y nosotros estamos en Cristo Jesús, y por lo tanto no hay condenación. Dios está trabajando. Muy bien, todos muy reverentes.

50 Y sí, el hombre está, sentado allí en una silla. Todos inclinen su rostro. Dios Todopoderoso, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre este nuestro hermano. Satanás le hizo esta maldad, y él queriendo hacerle daño. Pero Tú estás aquí, Señor, para hacer que esté completamente sano. Concede, Señor, que este espíritu que lo ata, que lo deje, que salga fuera. Dale a Tu siervo fe sobre él.
Tú demonio de sordera, que ensordece los oídos de este hombre, yo vengo en el reto de fe en el Nombre de Jesucristo; ya no puedes seguir reteniendo a este hombre, sal de él en el Nombre del Señor Jesús.
¿Puede escucharme? ¿Puede escucharme ahora? ¿Puede escucharme ahora? Ahora, hermano, Ud. está perfecto. Muy bien, levanten sus rostros. El hombre está perfecto. ¿Me puede oír? [El hombre dice: [“Sí”]. Diga: “Amén”. [“Amén”]. Yo amo a Jesús. [“Yo amo a Jesús”]. ¡Gloria a Dios! [¡Gloria a Dios!“]. Ahora, lo que yo diga… susurre, después dígalo usted en voz alta. Amén, amén. Ud. dígalo en voz alta lo que yo le susurre. [El hermano repite todo lo que el Hermano Branham dice] Amén. Alabado sea el Señor. Yo amo a Jesús. Gloria a Dios. Jesús me ama.
Él hace eso [Palabras no claras].
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, de esta manera, todos denle a Dios alabanza.

51 La Biblia dice: “Y toda la gente le dé gloria a Dios”. Maravilloso, el hombre está en perfecta condición, perfectamente. Muchas veces uno se fija en personas sordas, es todo un reto. Ellos no pueden oír, y uno tiene que hacerlo con una fe predominante, entrar allí. Miren, uno entra a otra línea de… Bueno, no hay necesidad de que yo trate de explicarlo, porque no puedo hacerlo. ¿Lo ven? Es en un flujo, otro mundo. Solo crea; eso es todo. Tenga fe en Dios; Dios se lo concederá.
Muy bien, venga, dama. Todos muy reverentes. Mire aquí: ¿qué causa la sordera? ¿Ven? Hay varias cosas que pueden hacerlo. Pero Ud. sabe, si va con el doctor, y le revisa sus oídos, él diría: “Ahora, aquí, la”, por ejemplo él dice: “El nervio del tímpano está muerto”.
“Bueno, doctor, ¿qué mató el nervio?”.
“Yo no sé. Lo único que sé es lo que puedo ver. Pero sé que el nervio en sí está muerto en el tímpano”.
“Bueno, ¿qué mató el nervio?”.
“No lo sé”.

52 ¿Por qué no lo mató por todo su cuerpo? Como si hubiera una liga transparente alrededor de mi mano y Ud. no la puede ver, mi mano se tornaría negra y azul y se hincharía. Bueno, el doctor pudiera venir y decir: “Ahora, la circulación se detuvo aquí adentro”.
“Bueno, ”¿Qué la detuvo?“.
Si es transparente y no la puede ver, es: “Yo no sé”. Él no puede sentirla. Esa es la única cosa en la que alguien puede trabajar, es en lo que puede ver o sentir, que uno de los sentidos lo declare. Bueno, ahora, aquí está lo que es: Es un diablo. Ahora, Jesús dijo que lo era. ¿Y Uds. le creen a Él? Hablando en términos Bíblicos, Él dijo: “Cuando el espíritu de sordera salió del hombre, él podía escuchar”. El espíritu de sordera… Y si el doctor no puede decir el por qué ese nervio está muerto, pues, es un demonio que está allí sentado, ha interrumpido la audición de ese oído.
Ahora, si yo quisiera que mi mano volviera a recibir vida, es aflojando aquí la liga transparente, la circulación. Si la naturaleza no está impedida, pues, funcionará bien. ¿Es eso correcto? Bueno, la liga transparente tiene todo interrumpido y por tanto la naturaleza no puede funcionar. Quite la liga, no estará… Posiblemente no estará bien justo entonces, pero mejorará; denle oportunidad. Y si el diablo se ha ido, el hombre puede oír. Ese nervio se activa otra vez, ¿ven? Y la Biblia dice que eso era un espíritu. Cuando el espíritu sordomudo salió del hombre, él podía hablar y escuchar. ¿Es eso correcto? Muy bien.

53 ¿Cómo está, hermana? Ahora, yo quiero… ¿Cuál de estos es la cinta, este? ¿Este aquí? Muy bien. Disculpe no lo vi, pues estaba hablando. Y no sabía que Ud. era la que iba a subir. Ahora, somos desconocidos también, ¿no es así? Yo no la conozco. Pero Ud. está un poco alterada en este momento. No estoy leyendo su mente, pero hay, todo está corriendo por usted; Usted se está cuestionando. Ahora, Ud. es Cristiana. Pero ahora, quiero que trate de estar solo como, solo mirando. Solo trate de que todos los nervios se tranquilicen; porque yo estoy aquí por gracia de Dios para ayudarla a que se mejore.
Y, por supuesto, veo que Ud. está usando anteojos, y esa es una de las cosas que están mal con usted. Por supuesto la audiencia ve que está usando anteojos. Pero ellos, en unos momentos tal vez el Espíritu Santo me hablará y dirá algo concerniente a usted. Y le hablaré solo un momentito, tal vez al hablar con la gente…
Ahora, no se puede con todos, porque es algo que se abre. Mencioné los anteojos hace unos momentos, y yo sentí eso. Ud. sabe, aún una cosita como esa, el Espíritu Santo es tan sensible, retrocederá. Aunque hay algo allí que está mal; puedo ver eso ahora. Pero no puedo decir exactamente qué es. Y, pero Dios sí sabe lo que es.

54 Y ahora Él es capaz de revelármelo, si es Su voluntad. Y luego si yo hablo con usted un momento y solo capto el sentir de su espíritu, entonces lo que sea que está mal, Dios me mostrará lo que está mal. Y Ud. cree eso, ¿no es así, hermana? Sí. Su problema está en su estómago. ¿Es eso correcto? Sí, señor. Es un problema estomacal que la está molestando. Y veo un nódulo; oh, es un tumor. Por cierto, ese tumor está en su estómago; es allí donde está el problema. Es un tumor en el estómago. ¿Es eso verdad? Sí, señor.
Por cierto, ¿acaso no tiene, alguna clase de condición diabética también…? [Palabras no claras]. Eso es correcto, lo tiene. Por cierto, veo que hace un tiempo Ud. fue sanada de la enfermedad de la sangre. Y vi esa sangre que cambió. Veo una gran reunión; Ud. se estaba regocijando, feliz. Estuvo en una reunión donde había mucha gente; veo a mucha gente, pero debió haber sido hace años, Ud. se mira más joven allí. Fue la noche que recibió el Espíritu Santo. Usted está… Hace tiempo. ¿Es eso verdad? Muy bien, entonces puede ahora bajar de la plataforma sana. Jesucristo la hace [Palabras no claras] completamente sana.
Todos digan: “¡Alabado sea el Señor!”. Yo aprecio eso, audiencia cuando eso entra; no podía decir lo que era; la gente estaba gritando y comportándose así en la reunión. Si la audiencia fuera reverente justo en ese momento uno podría escuchar de lo que están hablando. ¿Lo ve?

55 Ahora, la dama se va a poner bien. Ella va a estar bien. Se va a enfermar después un poco. En unas setenta y dos horas se enfermará bastante, quizá vomite un rato. Pero no se preocupe; ella vomitará ese crecimiento que está en su estómago, y se va a poner bien. Solo tenga fe ahora.
¿Qué piensan allá arriba en la audiencia, creen con todo el corazón? ¿Están teniendo fe todos ustedes? Muy bien. Simplemente no teman, solo creed, y Dios lo traerá a cumplimiento. Lo que sea que deseen en su corazón, crean. Cuando oren, crean que lo reciben, y lo recibirán. ¿Es eso lo que Jesús dijo? “Todas las cosas que desearen orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
¿Lo creen aquí arriba? Bueno, muy bien. Venga, dama. [Espacio en blanco en la cinta].

56 [Palabras no claras]. Él es el Lirio de los Valles, la Estrella de la Mañana, la Raíz y Linaje de David. Miren, Él es ambos la Raíz y el Linaje de David (¿Ven?), El que es y que era y que ha de venir, el Alfa y la Omega (eso es de la A a la Z), principio y fin, El que estuvo muerto y está vivo por los siglos de los siglos. Él tiene tantos títulos hasta que nosotros solo le llamamos a Él Jesús, no deberíamos. Eso es todo lo que Él es. Y Él es el Hijo de Dios. Y Él murió un día por usted y por mí y por los pecados de este mundo. Y Su Sangre fue derramada en el Calvario.
Y esa Sangre santa, inadulterada… María no conoció varón. Dios, Jehová se movió sobre María y creó una célula de sangre en su vientre, que trajo al Hijo de Dios. ¿Creen Uds. eso? Después Él derramó esa sangre, lo cual cada bebé es la sangre de su padre, no de su madre, de su padre. La célula de sangre viene del sexo macho. Y eso tenía que ser en ese caso, porque Dios es el Padre de Jesucristo, y Su sangre es santa, sangre inadulterada, y Él se la ofreció de regreso a Dios en lugar de nuestra sangre pecaminosa. Nacido en pecado por nuestra confesión, Dios transformó todos nuestros pecados en Él, y Él pagó el precio, y nosotros somos libres. ¿No es eso maravilloso?
Y el pensar, tan seguro como Dios lo levantó a Él de la tumba, está sentado a Su diestra esta noche, haciendo intercesiones en base a nuestras confesiones, ese mismo Dios lo prometió. Él juró por Su pacto, que nosotros estamos en Cristo Jesús, nacidos en ese cuerpo, saldremos en ese cuerpo [Palabras no claras] para ser Su novia.
Y así como Dios tomó una costilla de Adán para sacar a Eva de eso, Él tomó del costado de Cristo e hizo la iglesia de eso. Y nosotros juntos caminaremos en el paraíso de Dios un día. ¿No será eso maravilloso? Y Ud. no tendrá problemas estomacales allá, y ya no los tiene aquí ahora. Vaya a comer lo que quiera; Ud. tenía ulceras en el estómago, se han ido. Coma lo que Ud. quiera, madre, su fe la ha sanado. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.

57 Muy bien, venga. ¡Oh, qué glorioso sentir, moviéndose de esa audiencia ahora, una fe tan maravillosa! Parece que simplemente cualquier cosa podría suceder. Solo miren aquí, amigos, ¿para qué tendríamos que tener una docena aquí arriba en la línea de oración? No debería ser. Si una persona, si se demuestra que es la verdad, entonces eso lo concluye. Y ahora, Dios no me dejaría decirles una parte de la verdad y no el resto de la verdad. Él no apoyaría eso. Dios es toda la verdad.
Y recuerde, les digo; el mismo Dios que está aquí, revelando esto, esto es por un don espiritual que Él me ha dado para vindicar Su Presencia con todos ustedes. Y así como Él está dispuesto a sanar aquí, está dispuesto a… Esa es Su actitud hacia cada uno de ustedes, cada uno de ustedes. Él está tan dispuesto… Él nunca murió por solo esta persona, o por esa persona, o esa persona, Él murió por todos ustedes. ¡Gloria a Dios! Él murió para sanarlos a todos ustedes.
Y en Su actitud es igual de hermoso para ustedes, es igual para con Uds. Él lo ama a Ud. tanto como Él ama a esa hermana de color que acaba de ser sanada en este momento del problema estomacal. Él lo ama a Ud. tanto como Él lo hizo allá con el Congresista Upshaw, que había estado lisiado por sesenta y seis años en el campo. Él lo ama a usted tanto como a Florence Nightingale quien con ese cáncer en su estómago, y había llegado probablemente a las treinta libras de peso, o treinta y cinco [13 o 15 Kg. Trad.] Y ahora pesa ciento cincuenta y cinco o sesenta libras [70 o 72 Kg. Trad.] Su actitud hacia usted con cáncer es igual como con ella.
Si Dios puede sanar una persona aquí con cáncer, puede sanar a cada uno de Uds. con cáncer. Y Él ha sanado a cada uno de Uds. que tiene cáncer. Lo único que tiene que hacer es aceptarlo. Y yo soy solo Su siervo aquí en una vindicación que Él a través de Su gracia, pueda bajar a mí, y hablar a través de este canal, y para vindicar Su presencia con Uds. Él no está muerto. Él no está en la tumba, tampoco está en la cruz. Pero Él está con Ud. aún en usted, y lo estará hasta el fin de la edad. ¿Ven? Ahora, eso es verdad. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (¿Ven?), si conocen la verdad. Ahora, esa es la verdad, si yo hablo estas cosas.

58 Aquí está parada una mujer; yo no la conozco a usted; nunca la he visto en mi vida, no sé nada de usted. Bueno, entonces, solo consiguió una tarjeta allá, y fue llamada en la línea y aquí está parada. ¿Es eso correcto? Ahora, si hay cualquier cosa… Si puedo decirle cuál es la enfermedad que tiene en su cuerpo, entonces eso debiera probarle a esta audiencia que esa es la verdad que viene de Dios. ¿Es eso correcto? Ahora, si mirando para este lado a esta audiencia, si Dios me revela lo que está mal con la dama aquí, ¿lo creerán? ¿Y lo aceptarán? Porque sabrán que Él es el Sumo Sacerdote de su confesión, que Él está a la diestra del Padre para hacer intercesión por cualquier cosa que Ud. confiese que Él ha hecho; es todo suyo. La chequera está en su mano. Todo lo que el cielo posee es suyo, Ud. tiene la chequera. La única cosa que Ud. tiene que hacer es decir: “Yo lo creo; voy a firmar mi nombre en eso; es mío”. Siga adelante creyéndolo, testificándolo, y sanará, ¿ve? Amén.

59 Yo digo eso de vez en cuando para fortalecerme a mí mismo un poquito más para poder seguir más tiempo.
Muy bien, hermana, si Dios me revela lo que está mal con usted, y solo me dice aquí… Ud. sabe que Su Presencia está lo suficientemente cerca para sanarla. ¿Es eso correcto? Muy bien, ¿qué del problema en su riñón que tenía? Muy bien, baje de la plataforma y sea sanada ahora [Palabras no claras] Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Ahora, crea, no dude.
Ahora, su única debilidad aquí, viene del Espíritu Santo parado allí. Uds. vieron como Eso la estaba envolviendo. Esa es la razón por la que supe tan pronto la volví a mirar supe lo que estaba mal con ella, ¿ven? Porque su fe estaba justo entrando (¿Ve usted?); lo podía sentir jalando de mí. Me estaba debilitando más y más. Ella fue sanada de eso mientras estaba parada aquí. ¿Lo ve? Sabía lo que ella tenía.
¿Cree usted? La audiencia allá arriba, ¿lo cree? Eso está bien, Dios les bendiga. ¿Ustedes por aquí creen? ¡Oh, qué maravilloso! ¿Y aquí arriba? Muy bien, eso es maravilloso, muy bien.

60 Ahora, aquí está otra dama; yo no la conozco a ella. Pero es una Cristiana. Y ella tiene fe. Ella es una creyente, y Dios puede revelarme lo que está mal con la mujer. Si Él puede revelar lo que está mal con esta mujer, podría revelar lo que está mal con aquella mujer, y esa persona, y con este aquí, y ese allá arriba, o por aquí, donde sea. ¿Es correcto? Es donde sea que Ud. coloque su mente y observe, sucederá. ¿Creen eso? Entonces tengan fe.
Mire aquí, hermana; ¿me cree como el profeta de Dios? ¿Lo cree? Qué si le digo que ese tumor pasará de usted, ¿lo creerá? Muy bien, vaya y créalo, y lo recibirá [Palabras no claras]. Digamos: ¡Alabado sea Dios!“.
Ahora, no tienen que tener una tarjeta de oración; la única cosa que tienen que tener es fe. ¿Cree eso, madre? ¿Con todo el corazón? Ud. tiene un problema cardiaco, ¿cierto? Muy bien, póngase de pie, Jesucristo ha sanado al pararse (Eso es correcto), la dama con el sombrero negro. Correcto. Reciba su sanidad, hermana, todo ha terminado ahora, puede irse. Vaya a casa, sea sanada. Gracias. Amén. Tenga fe en Dios.

61 ¡Oh, cuánto le amo a Él! ¡Qué maravilloso! Ojalá pudieran sentir esa gloriosa sensación aquí. No solo está el Ángel del Señor aquí esta noche, pero el Espíritu Santo está aquí. Porque el Ángel del Señor, me parece que es como calmado. Pero el Espíritu Santo hace a la gente feliz y que se regocije (¿Lo ve?), y eso es lo que lo hace. ¡Oh, qué maravilloso! Sus maneras son incomprensibles, ¿no es así? Él vive, Él vive, yo sé que Él vive. Él vive en mi corazón.
¿Cómo le va, hermana? Usted es el tipo de persona que una vez que cree, Ud. cree. Le es un tanto difícil verlo. Se preocupa mucho sobre cosas, cruza puentes antes de llegar a ellos, construye castillos que nunca llegan a suceder; porque esa es su naturaleza. Pero si me va a creer como el profeta de Dios, ¿lo cree? Muy bien, la diabetes la dejará y Ud. puede irse a casa y ser sana. ¿Puede creer eso? Siga adelante, y Ud. lo ha creído; puede recibirlo. Dios le bendiga en el Nombre del Señor. Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

62 Ahora, antes de ver a esta mujer puedo ver que hay algo que la está desgarrando en este momento. La mujer tiene algo grave muy serio. ¿Cómo le va, hermana? ¿Qué le dije? Es muerte. Mire, observe. No estoy seguro, solo un momento. También es cáncer. Ahora, todos sean reverentes e inclinen su rostro.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta pobre mortal, sabiendo que ella no se puede quedar aquí más tiempo a menos que Tú la ayudes. Libérala, Señor, dale sus días todavía de libertad, que no muera. Sino que el Espíritu de Dios venga sobre ella, y ayúdala, y bendícela.
Satanás, en el Nombre del Señor Jesús, pido que salgas de esta mujer, sal de ella, te ordeno que te vayas en el Nombre de Jesucristo, sal de ella.

63 ¿Me escucha ahora? ¿Está bien ahora? Allí lo tiene. ¿Está bien ahora? Ahora, Ud. tenía cáncer también, ¿no es así? Baje de la plataforma regocijándose y sea sana; tiene su audición y su sanidad, vaya.
Demos gloria a Dios, todos, demos gloria a Dios.
La mujer ha estado bajo cirugía, y todo salió que, pero es… Pero si ella solo tiene fe ahora, eso la dejará y se irá. Ahora ya se fue, solo manténganla lejos de incrédulos y cosas. Los doctores le han dicho que no hay esperanza en lo absoluto; la desahuciaron. Oh, ella estaba sorda, pero ahora escucha. ¡Oh, vaya! Tan cierto como el espíritu sordo se fue de ella, la vida del cáncer se fue de ella, y va a vivir. Porque Cristo vive en su lugar para hacer intercesión por ella a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso.

64 Muy bien, venga, dama. ¿Cree Ud. esto, con todo su corazón? Allí es donde está su problema, estaba en su corazón, Ud. tenía un problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Quiero que ponga su mano en la mía; quiero que diga: “Señor Jesús, yo te acepto ahora mismo como mi Sanador para el problema cardíaco”. En el Nombre de Jesucristo reciba su bendición. Ahora, regrese a casa en Georgia y diga: “¡Alabado sea el Señor!”.
Por cierto, señor, usted tenía la misma cosa, ¿no es así? Sí, señor. Baje de la plataforma, usted sanó parado allí [Palabras no claras].
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Dios está aquí; Él es Omnipotente, el Sanador de cada enfermedad, el Alpha, Omega, el principio y el fin.
De vez en cuando sigo viendo el Espíritu de Dios colgando sobre la dama allá con el vestido rojo, sentada allá abajo. Yo no sé qué es, pero hay… ella ha sido bendecida o sanada, o algo; es la dama sentada allí con el vestido rojo. Sigue moviéndose, y cuelga sobre ella. No sé qué es. Muy bien. ¿Es Ud. Cristiana, dama? [Alguien dice: “Ella fue sanada en la reunión previa, la noche antes de ayer”]. Oh, fue usted… ¿Ha sido sanada? Bueno, eso es. Amén.

65 Yo no recuerdo, estas cosas. Ellos me dicen lo que sucede en las reuniones. A mí me parece que lo soñé o algo. Muy bien en este momento, si esta audiencia pudiera tan solo saber ahora cómo me siento; mis manos se sientes un poco más grandes, mis labios se sienten gruesos. Y cuando el Espíritu baja, solo tengo que escucharme a mí mismo para darme cuenta de lo que estoy diciendo. No es… Él solo se encarga del tema. ¿Ve Ud.? Es el que habla; no yo; yo no tengo nada que ver al respecto. Muy bien, todos sean reverentes. Crean con todo su corazón, Dios lo traerá a cumplimiento, siempre.
¿Cómo le va, hermana? ¡Vaya! Creo que Ud. es una madrecita agradable. Ud. tiene un maravilloso sentir en su espíritu, moviéndose, pareciera ser tan bienvenido. Si… sin embargo ha estado sufriendo bastante tiempo. Tiene un problema viejo que la ha molestado durante mucho tiempo. Ud. sabe de qué estoy hablando. Y también tiene un tumor; Ud. ha sido afectada con un problema cardíaco. Pero Jesús la sana completamente allí mismo donde está parada. Está esperando eso, es lo que hace el trabajo por usted. Usted está sanada, baje de la plataforma con regocijo. Solo una fe apacible, lo suficiente para… Ella estaba bajo una especie de influencia; ella no sabía lo que estaba sucediendo de repente, pero esa es la razón por la que no hablé con ella más de lo que le hablé. Hay mucho más de su vida, pero estoy seguro que ella lo entiende.
Jesús le dijo a la mujer en el pozo… Solo démosle a Dios alabanza, ella solo está saliendo de eso ahora, para saber qué es todo eso que… Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¡Qué maravilloso! Muy bien, todos sean reverentes.

66 Y venga, hermana. Buenas noches. Ciertamente Él es maravilloso, ¿no es así? El pensar que Él bajaría aquí y hacer estas cosas para nosotros, hacerse a Sí Mismo presente. Mire, no yo no puedo hacer nada de mí mismo. Yo solo soy Su siervo, ¿ve? Y si yo dijera que hago eso, estaría diciendo algo que no es verdad. Porque yo no puedo hacer eso; no tengo control de eso. Yo no lo controlo; Eso me controla a mí, ¿ven? Es Aquel que me guía y me dice.
Ahora, somos desconocidos, yo creo. Durante toda su vida ha tenido un hambre, ¿no es así? Y ahora, aquí está en los días cuando va a saber… Sí, veo que algo viene delante de mí, es un… Oh, sí, Ud. tiene un problema estomacal, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Usted nunca ha servido a Dios como lo hubiera querido; nunca ha entrado al lugar por el cual ha tenido hambre y sed. ¿Es eso correcto? Bien. ¿Quiere recibirlo a Él? Que el Señor Jesús la sane y llene con Su Espíritu hasta que su corazón esté burbujeando con Su gracia. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén. Vaya ahora y reciba, hermana, en el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Tenga fe en Dios. Es tal jalón, una explosión por todo aquí. Ahora, honestamente, mi querido hermano, hermana, si tan solo entran a esa otra dimensión ahora, entrar a esa esfera… Solo no piense sobre qué, cuán enfermo está; si solo sube aquí con Dios, donde Ud. pueda tocarlo, algo va a suceder en los próximos minutos, si solo sube allí (¿Ve?), y cree ahora, tenga fe. Crean con todos sus corazones. Dios está aquí para llevarlo a cabo.

67 Hay alguien justo allí que sigue jalando algo, por ese lado. No logro ubicar en dónde está, pero mi atención solo sigue jalando a esa esfera justo por allí. Es alguien que está orando. Hay muchas cosas en medio de mí; no puedo localizar quién es usted. Tenga fe.
Ahora, cuando yo dije eso, cambió y se vino para este lado. Aquí está jalando desde aquí. Crea. ¿Lo cree? Qué si el Espíritu Santo estuviera aquí solo para decirle lo que está mal con Ud., madre, ¿lo creería? Muy bien. Su problema cardíaco se ha ido. Su problema femenino se ha ido. Y puede irse [Palabras no claras]. Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Solo en la simplicidad de un niño. Mire, viva, y crea.

68 Solo tenga fe ahora. Crea que Dios existe, y que es galardonador de los que diligentemente le buscan. ¿Cree Ud. eso? ¿Con todo su corazón? Muy bien. Oh, veo ahora mismo, está en sus oídos; ella… un espíritu sordo sobre ella.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta mujer y sánala. Tú estás aquí, Señor, y este diablo conoce que ha llegado su hora. A esta mujer que está entrando a esta esfera de fe aquí, él sabe que ha perdido; no puede seguir reteniéndola. Tú, espíritu sordo, sal de ella. En el Nombre de Jesucristo te ordeno que dejes a la mujer.
¿Puede escucharme? ¿Puede escucharme? Esto estaba en el oído que ha estado sordo todo el tiempo. ¿Me escucha? Diga: “Amén”. [La Hermana repite] Yo amo al Señor. Alabado sea el Señor. Jesús me ama. Amén. Usted está sanada, hermana, siga su camino y regocíjese.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Qué maravilloso. Tenga fe.

69 Usted con su mano levantada, ¿qué piensa con respecto a Él? Usted quiere que yo le diga algo, ¿no es así? No estoy leyendo su mente. ¿Me cree como Su profeta? Hay algo mal con usted. Ha estado mal durante mucho tiempo, ¿no es así? Usted tiene dolores de cabeza de migraña. ¿Es eso cierto? Póngase de pie y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Tengan fe en Dios. No duden. Solo creed.
¿Por qué está allí, señora de color, con la mano levantada? ¿Cree que soy el profeta de Dios, que me envió para ayudarla? ¿Cree que seré capaz de saber por medio de Dios lo que está mal con usted? Usted ha tenido una vida incomprendida, ¿verdad? Muchas veces, muchas angustias y pruebas por las que ha pasado. Veo algo, una raya oscura que cuelga por un largo camino detrás de usted. Pero ahora Ud. ha cambiado, está sufriendo de problemas estomacales, ¿verdad? ¿No es así? Póngase de pie y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús y sea sanada.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Allá en la parte de atrás, sentado allá con eso que se ve amarillo… Sí, Ud. sigue mirando para acá con tanta sinceridad. Usted estaba orando hace unos momentos; me fijé en usted. Sentí que algo me jaló. Todavía no sé lo que está mal con usted. Pero Dios es capaz de decirme lo que está mal con usted. ¿Cree Ud. eso? ¿Se pondría de pie solo un minuto? Para que reciba un [Palabras no claras] La dama está tratando de jalar. Solo un momento hasta que pueda elevarla sobre el resto. ¿Cree que soy Su profeta? ¿Cree que lo que digo es la verdad? Su fe, ¿cree en Dios el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo? ¿Cree en eso? Y me cree como Su profeta, ¿es eso correcto? Es una condición en la sangre; Ud. tiene anemia. ¿Es eso correcto? Levante su mano; reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús. Amén. Alabemos a Dios.

70 Allí está otra dama sentada al lado suyo allí, con un sombrero que se ve rosa, sentada allí orando. ¿Cree usted, dama? ¿Cree? ¿Cree que soy Su profeta? Lo acepta de la misma manera, cree que yo seré capaz de decirle lo que está mal con usted, y Ud. creerá que la Presencia de Dios está aquí y mi testimonio que Jesucristo la sanó hace mil novecientos años, se ha hecho visible a usted ahora, ¿cree Ud. eso? [Espacio en blanco en la cinta] Condición nerviosa, ¿no es eso cierto? Usted piensa que está perdiendo su mente y todo. ¿Ve? Usted solo… El diablo la ha estado golpeando por todas partes, ¿es eso correcto? Vaya a casa en el Nombre del Señor Jesús y reciba su sanidad porque Él la ha sanado.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. ¿Le creen a Él?
Aquí está una pobre mujer sentada aquí, sus manos moviéndose en el aire, una muchacha de apariencia joven. Sí, hay algo extraño sobre esa mujer. Siento ahora un espíritu muy extraño moviéndose de ella. Es acá abajo aquí al final; es una mujer de apariencia joven. Es algo que me está golpeando ahora mismo, muy fuerte; es como un aliento oscuro viniendo por este lado. Es de apariencia horrible. Oh, es una epilepsia. Esta dama sentada aquí al final es una que sufre de epilepsia. ¿Es eso correcto, dama? Si lo es, póngase de pie. El Señor Jesucristo le bendiga, dama, y quite esas cosas de usted.

71 ¡Aleluya! ¿Cree Ud.? Dama, ¿cree usted? Muy bien, puede irse a casa y sin tener ya la úlcera, puede irse a casa, y ser sana en el Nombre de Jesús.
¿Creen ustedes allá? Muy bien, aquí está Él, ¿quieren… [Espacio en blanco en la cinta]… de pie entonces, pongan manos unos sobre otros, es víctima de polio, que usted… Ahora, reciba su sanidad.
Dios Todopoderoso, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, que el Espíritu de Dios caiga ahora mismo y sane a cada persona en este edificio, en el Nombre de Jesucristo. Sal fuera, Satanás.

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