OBRAS DEL MENSAJE


Expectación
New York, New York, E.U.A.
51-0930
1 Buenas tardes, amigos. Muy contento de estar aquí otra vez esta tarde para orar por los enfermos. Lamento que esta sea nuestra noche de clausura de este avivamiento en particular. Si el buen Señor me permite venir de nuevo y si todos Uds. nos quieren, esperamos pasar en algún momento por aquí otra vez para llevar a cabo una reunión larga donde simplemente nos podamos quedar y seguir y seguir. Lo principal de la reunión es esto, una de las tragedias: No podemos conseguir auditorios suficientemente grandes para realmente llevar a cabo la reunión, como debería ser. La mayoría de las veces, es porque la gente está… Ellos se ponen… Yo me he ido antes que los resultados comiencen a mostrarse en las personas, la mayoría de las veces.
Pero ciertamente disfruto todo su compañerismo, su bondad, y todo lo que Uds. han hecho; nunca los olvidaré mientras viva. Que el Señor les bendiga es mi oración. Y solo… Uds. continuarán orando por mí, estoy seguro, siendo Cristianos. Mientras intentó ir a otras partes del mundo ahora para traerle el Evangelio a otra gente: los necesitados, y los marginados en otras tierras. Ciertamente solicito sus oraciones por mí. Que Dios sea con Uds. y les ayude.
2 Quiero darles las gracias. El Hermano Baxter me acaba de decir que levantaron una ofrenda de amor para mí. Muchas gracias. No soy digno de tener una ofrenda de amor; yo no hago lo suficiente para merecer una ofrenda de amor. Y yo no la levantaría. Yo fui pastor en una iglesia durante unos quince años; nunca levanté una ofrenda en mi vida, nunca en todo mi vida levanté una ofrenda para mí o para alguien más. Siempre he trabajado y ganado mi sustento. Cuando llego a un lugar de esta manera, ellos me dan una ofrenda de amor. Con esto me mantengo. Tengo una familia y tengo que ganarme la vida de alguna manera para ellos. Y todo el dinero… Mi esposa que está presente, lo sabe, que cada centavo que no uso en nuestro propio sustento, solo que nosotros… No vivimos con lujos; tratamos de vivir solo como… solo con lo que podemos seguir adelante. Y lo que sobra de la ofrenda de amor, lo depositamos directamente en misiones del extranjero, para que vaya a la obra del Señor. No deseamos cosas mundanas; son cosas celestiales las que esperamos. Un día, como dijo el poeta:
Una tienda o una choza, ¿qué me ha de importar?
¡Me están construyendo un palacio para mí allá!
Rubíes y diamantes, y plata y oro,
Sus cofres están llenos, Él tiene riquezas incalculables.
3 Y ahora, no queremos tomar mucho de su tiempo aquí al hablar en este momento. Solo para que Uds. puedan tener, solo una pequeña palabra: “Gracias por toda su amabilidad”. Y luego, si alguien merece el reconocimiento, si en algún momento es para alguien, es una persona de la que quiero hablar en este momento. Los hombres dicen: “Hermano Branham, sé que Ud. ha tenido un tiempo bastante difícil, mucha gente está llamando y cosas”. A mí me encanta; eso es parte de mi vida. Pero si hay… Tenemos una pequeña familia muy encantadora en casa. Mi primera familia fue separada por la muerte, hace muchos, muchos años. Yo me casé hace poco más de dos años, la madre de Billy, ella fue llevada a casa, y mi bebé. Y luego yo traté de vivir tan fiel a Dios, allí cuando puse mis manos en la cabeza de mi bebé, y la bendije, y los Ángeles de Dios vinieron a llevarse su pequeña alma junto con su mamá. Coloqué su cuerpecito con su mamá y las sepulté juntas. Billy y yo, año tras año fuimos a esa tumba y colocamos una flor allí, sabiendo una cosa, que un amanecer glorioso, Jesús vendrá.
Nunca pensé que me volvería a casar. Billy creció lo suficiente para ir a la escuela. Ud. sabe como Job de la antigüedad, cuando aquello que se le había quitado, Dios restauró. No creo que yo hubiera podido encontrar la manera. No fue por mi elección; fue Dios Quien me dio una compañera que en verdad ha sido un amor para mí y una verdadera madre para Billy. Ella es solo una jovencita; años más joven que yo. Ella ha trabajado tan duro y cosas, laborando en el Evangelio al punto que su cabello se ha tornado canoso a los treinta años de edad. Y ciertamente es una verdadera reina en nuestro hogar. Querida, quiero que te pongas de pie solo un minuto. Está sentada justo aquí abajo frente a mí. Sé que esto es un tanto evidente; esa es mi esposa, la señora Branham allí. Y yo estoy… Ella es muy vergonzosa, tímida, poco… Somos un chico y una chica de campo.
4 He tenido muy buenos compañeros en mi vida, buenos compañeros de cacería. Me gusta cazar, vamos de cacería. En el estado de Nueva York fue donde fui iniciado. Todavía me encantan estas Montañas Adirondack por sobre cualquier lugar que he visto en mi vida, las Montañas Adirondack. Tengo un excelente compañero de caza. Yo le digo a mi esposa “miel”. Le digo a mi niñita “azúcar”, así que tenemos una dulce familia. Ella es tan tímida como su mamá, pero me pregunto si mi pequeña Rebeca se pondrá de pie solo un minuto, y logramos… Oh, voy a pasar un tiempo tremendo por hacer esto; según veo. Ella tiene su cabeza agachada, y ¿te gustaría…? ¿Qué tal si subes aquí y te paras con papá solo un minuto? ¿Te gustaría que la gente viera quién es en verdad mi compañera de caza? No seas tímida. Ya te estás sonrojando. Y ella está sentada allí con su cabeza agachada. Muy bien, cariño. ¡Oh, qué cosa!
Muy bien, Billy Paul, no se… Ustedes lo conocen, por supuesto, a mi muchacho. ¿En dónde estás, Billy? Él está aquí alrededor en alguna parte. Él tiene ese trabajo duro de repartir tarjetas de oración. Hemos tenido… Ese es el trabajo más duro que hay en la campaña, porque tres o cuatro hombres diferentes sufrieron crisis. Y luego Billy está tratando de tomar ese lugar. Solo como un joven a sus dieciséis años, pero un trabajo un tanto duro para él, pero regresará al África, si es la voluntad del Señor, conmigo, y luego entrará al Colegio Bob Jones para terminar su educación, lo que sea que Dios haya elegido para él en la jornada de la vida. Espero que Dios le dé un llamamiento entonces.
5 No es muy fácil dejar el hogar, dejar a nuestros seres amados y así sucesivamente. Yo tengo una niñita en casa ahora; su nombre es Sara, una pequeña de cabello negro, una niña de ojos negros tan dulce como puede serlo. Y la amo con todo mi corazón. Y la dejamos el otro día y mi esposa vino hasta aquí. Ellas regresarán a casa en la mañana mientras volamos a África para traer el mensaje. Oren por ellas. Ella es la que se para a la puerta, se para entre el bien y el mal, y me escuda. Yo aprecio sus oraciones por ella. Que Dios nos dé un viaje seguro para estar juntos de nuevo.
6 Ahora, en las reuniones, muchas, muchas, muchas veces se dicen y hacen cosas, y así sucesivamente, que sabemos que no podemos sanar a nadie; sabemos eso. No reclamamos sanar a nadie; solo reclamamos orar por los enfermos; Dios hace la sanidad. Un ministerio que el Señor me ha dado; es pequeño, un tanto diferente del ministerio de algunos ministros, pero Dios lo da respectivamente según Su voluntad. ¿Creen eso? Solo según Su voluntad, eso es lo que Él hace.
Y por tanto sabemos que Él existe, y es galardonador de aquellos que diligentemente le buscan. ¿Es eso correcto? Ahora, quiero leer solo una pequeña Escritura, y entraremos directamente en el servicio. Yo creo que Dios nos va a dar un gran servicio esta noche. Justo estaba orando con mi muchacho, y el Reverendo Ford llegó por mí, que Dios haga algo especial por nosotros esta noche y que bendiga a la gente. Normalmente la última noche hay más sanados que cualquier otra de las noches, es por esa gran presión, de jalar y de querer entrar en la línea.
7 Ahora, no sana a nadie, pero le he pedido a Dios que haga algo que sea especial esta noche, que sane a personas por todo alrededor del edificio, por todo alrededor del edificio. Quiero que Él lo haga. Ahora, yo sé que Él va a hacerlo. Jamás en mi vida me he arrodillado y orado verdaderamente en sinceridad, por Su voluntad, que Él no me haya respondido. Nunca lo he hecho.
Ahora, si algunas veces pensé en algo que no estaba correcto, y en lo que tal vez fui un tanto egoísta al momento de orar por algo, eso no me serviría de nada. Porque mi oración simplemente se me regresaría, y yo no tendría fe, aún desde el principio que eso sería respondido. Pero solo tratando de abrirme paso. Pero Ud. no puede sacar nada de Dios que no sea correcto; tiene que ser correcto.
8 Ahora, deseo leer algo de la Escritura en dos lugares de la bendita Palabra de Dios. Si gustan leerlas conmigo, o seguirme, vayan a San Mateo el capítulo 4, comenzando con versículo 23. Y después, vayan a, si lo desean, a San Lucas el primer capítulo y comenzando con el… discúlpenme, el capítulo 2 con el versículo 25. Y quiero leer dos porciones. Una de estas es el comienzo del ministerio; la otra es en Su muerte, o no de Su muerte, en Su nacimiento, más bien, discúlpenme. Ahora, en San Mateo el capítulo 4, y el versículo 23, Jesús recién comenzando Su ministerio:
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.
Y luego en el segundo capítulo de San Lucas donde leemos esto, comenzando con el versículo 25:
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra;
Porque han visto mis ojos Tu salvación.
9 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Dios Todopoderoso, te damos las gracias por esta gran lección esta noche. Y está escrito aquí en la Escritura, que Él fue a toda Judea, y Samaria y alrededor de Decápolis, y por todo alrededor del mundo conocido hasta entonces, haciendo el bien, sanando a los enfermos, echando fuera demonios, liberando a los cautivos. Y sabemos eso ahora que Tú no has cambiado desde ese día, que Tú todavía eres el mismo. Y en el día de la pregunta Tú dijiste que hiciste lo que el Padre te mostró que hicieras. En la oración a Tu Padre dijiste que terminarías la obra que Él te había encomendado. Y después el Espíritu Santo debe venir sobre los hombres, y que ellos deben continuar el Evangelio hasta el final de la edad. Y aquí estamos, Señor, la edad está finalizando.
Te damos las gracias por esta gran ciudad, Nueva York, el levantamiento y caída de muchos. Te damos las gracias por los Estados Unidos, tierra del libre y hogar del valiente. Nos damos cuenta, Señor, que mucha sangre preciosa se ha requerido en el sacrificio supremo para que podamos ser libres esta noche para adorar aquí, de acuerdo a lo que dicta nuestra propia conciencia. Dios bendiga nuestra tierra.
10 Recuerdo a nuestros muchachos que están allá en Corea esta noche. Dios, creo que si se hubieran enviado más misioneros, estas cosas no hubieran sucedido. Pero tenemos el dinero para la maquinaria, todo, pero pareciera que cuando se trata de Tu obra…
Padre, yo creo que el dinero que se gasta en defensa habría sido colocado en el campo misionero, no habría guerra. Pero me supongo que tiene que ser de esta manera. Así que ayúdanos a hacer lo que nos toca, Señor.
Y esta noche siendo la noche de clausura de esta serie de servicios aquí en la tierra natal, Dios, no importa a dónde vaya, sigo recordando los pinos grandes y altos, la vieja bandera bajo la cual nací, mis amigos amorosos a través de la nación. Dios, bendícelos; ayúdalos, Señor, y que, mientras estamos fuera, que el gran avivamiento continúe ganando miles de almas.
11 Bendice esta gran ciudad; mándales un avivamiento, Señor. Manda a Tus siervos que están aquí de diferentes partes de las naciones donde están ministrando ahora y dale a esta gran ciudad un sacudimiento para Dios. Cuando Tus siervos entren, Billy Graham y demás, Señor, derrama de Tu Espíritu sobre ellos. Que literalmente miles sean salvos y vuelvan a Cristo.
Ayúdanos, Señor, mientras trabajamos en la fila, cortando los cardos, haciendo a un lado las rocas, y arrancando los tocones, en la fila de enfrente, danos coraje, Señor, corazones grandes y fuertes, abrocha la armadura, danos mucha fuerza y el poder de Tu Espíritu.
Y ahora, Señor, bendice a la Hermana Brown, la viuda; Dios sé con ella y ayúdala. Ayuda al Hermano Byrd, el pastor; estas otras iglesias, iglesias que están cooperando de toda la ciudad, a cada miembro laico, bendícelos a todos. Padre, acelera nuestro regreso, dándonos una gran victoria en África y por los lugares allá, y tráenos de regreso aquí para un avivamiento chapado a la antigua, concédelo, Señor.
12 Bendice a todos los que están aquí esta noche. Bendice a mi pequeña familia mientras los dejó, Señor, que se sostengan con Tu gracia. Que el Ángel del Señor nos ciña y ayude ahora. Bendice al Hermano Baxter y a la familia del Hermano Bosworth; ellos se están yendo. Estos otros queridos amigos, el Hermano Richey, y los demás que están aquí, Señor, que están cerca, y muchos otros ministros en oración, sosteniéndonos de las manos delante de Dios, como Caleb de antaño y Josué y aquellos que sostuvieron las manos de Moisés. Danos un gran derramamiento de Tus bendiciones esta noche y manifiéstate y vindica que Tú estás aquí. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
13 Solo un momento para hablar. Detesto aún tomar este tiempo, pero solo debo decir una palabra o dos antes de dejarlos. Cuando vine la primera vez a Nueva York, pensé: “Allí está un grupo de aristócratas ricos que jamás recibirán el Evangelio”. Pero ciertamente me equivoqué. Pienso en algunas de las personas más dulces y humildes que he conocido en mi vida estando aquí en Nueva York. Es verdad; hay tantas en las calles, que casi no te encuentras con nadie…
Esta noche mientras estábamos teniendo una pequeña comida, entraron unas personas; miraron hacia ese lado y sonrieron, y yo pensé: “Esos deben de ser Cristianos”. Unos instantes después me saludaron; dijeron: “Sí, somos del Tabernáculo, del Tabernáculo Buenas Nuevas”.
Ahora, encontré esto; le dije a mi esposa cuando salí, dije: “Uno puede ir a Finlandia, Suecia, Alemania, Francia, Bélgica, donde Ud. quiera, cuando encuentra personas que son nacidas del Espíritu, son iguales en todo el mundo”. Porque todos somos uno en Cristo Jesús, conciudadanos del reino, obreros, juntos en este campo de cosecha. Tenemos sentimientos el uno por el otro.
14 Ahora, esta noche, quiero hablar un momento sobre: “Expectación”. Simeón era un hombre; estaba anciano; su camino… Hemos sido enseñados por los teólogos que él tenía ochenta y tantos años. Pero tenía un corazón verdadero, esperando a Dios. Algunas veces la iglesia ha llegado a un punto donde solo quedan unos cuantos, creyentes. Pero Dios siempre ha tenido un remanente de gente en alguna parte que creerá en Él. ¿Sabían eso? Miren al mundo antediluviano. Solo había unos cuantos, Noé, sus hijos, sus nueras y su esposa. Esos fueron todos los que entraron en el arca. ¿Es correcto? Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del hombre”. “Estrecha es la puerta, y angosto el camino, y pocos serán los que la hallen”.
Oh, Cristiano, sea uno de los pocos; Ud. tiene una invitación, solo siga adelante. “Como fue en los días de Noé”. Miren la moralidad: “Comían, bebían, festejaban, y se daban en casamiento, y no lo sabían, hasta el día que Noé entró en el arca”. Sea uno de los que entran. Oren por mí que yo esté con ustedes. Yo quiero estarlo; sí que quiero estarlo; ese es el deseo de mi corazón, entrar en aquel día con todos ustedes, ser representado.
15 Muchas veces al estar aquí me gustaría tomar a cada uno de ustedes, y salir, y sentarnos y platicar un rato, llevarlos a la habitación de mi hotel; ojalá pudiera hacer eso. Dios conoce mi corazón. Cuando era un niño pequeño era más o menos lo que ellos llaman la oveja negra de la familia. Yo no bebía, mi gente son todos irlandeses [Palabras no claras] ellos beben; todos ellos fuman, apuestan, y yo tomo mi pistola y me voy de cacería. Ninguno de ellos me entendía. Y cuando fui ordenado en la Iglesia Bautista Misionera, dijeron: “Un día serás un santo-rodador”. Ellos no me entendían. Yo no podía, pues, encontrar en ninguna parte, nadie me quería.
Y finalmente un día Dios me colocó con alguien que realmente me ama, y estoy feliz de ser uno de ustedes. Yo creo que es la crema y nata, y sin despreciar a nadie más. Simplemente un lugar donde ajusto como un guante, yo solo… No podía encontrar un lugar donde [Palabras no claras] siempre era mal entendido. Y pensaba: “Seguramente, habrá alguien más”. Siempre quise amigos, oh, yo haría cualquier cosa por conseguir un amigo.
16 No hace mucho, recuerdo… Por supuesto, mi papá bebiendo y todo; no teníamos un gran nombre en la ciudad. Yo solía ir al centro de la ciudad; cuando era un niñito harapiento parado allí, con mi cabello colgando, casi sin ropa. Recuerdo usando un abrigo viejo en la escuela durante todo el invierno, sin camisa, lo tenía abrochado hasta arriba de esta manera; y no me lo podía quitar. Llegó la primavera, la maestra me preguntó si no tenía calor con ese abrigo puesto; yo dije: “No, señora”. No me lo podía quitar; no traía puesta una camisa. Y nunca olvidaré eso, y cómo esa gente, Ud. sabe, siempre una pobre basura blanca, viéndonos así. Me iba al centro de la ciudad, empezaba a hablar con alguien. Si no había nadie más con quien hablar, ellos me hablaban. Y yo pensaba: “¿Qué he hecho? Yo no he hecho nada; no le he hecho daño a nadie”. Alguien más llegaba para hablar con ellos; ellos se daban la vuelta y me dejaban solo, y se iban.
17 El otro día estaba sentado en el porche hablando con mi esposa, no hace mucho. Dije: “Piénsalo, querida, hace unos años ni siquiera podía conseguir que alguien hablara conmigo; ahora tengo que salir a algún lugar en el bosque y esconderme para descansar un poco”. Yo sé, ¿qué fue eso? ¿Mi personalidad? No tengo ninguna. ¿Educación? Tengo la escuela primaria, séptimo grado. ¿Qué fue eso? La Sangre de Jesucristo se agachó y recogió. Y yo le amo a Él con todo mi corazón, con ese amor que nunca muere. Es por Su mérito, Su amor.
Y yo veo gente que me ama; Uds. simplemente no saben lo que siento por ustedes. Haré una cita con Uds., amigos; tal vez no pueda esta noche cumplir esto, pero un día glorioso cuando todo haya terminado, llegaremos a la gloria… Si Uds. llegan allá antes que yo, una mañana cuando salgan de su palacio, el sol se esté levantando en el horizonte, miren hacia allá a una pequeña cabaña por allí al lado de la colina en alguna parte escucharán a alguien parado en el patio trasero cantando: “Sublime Gracia, qué dulce sonido”; Ud. diga: “El Hermano Branham lo logró”. Ese seré yo. Nunca he sido bueno para cantar, pero siempre he querido cantar: “Sublime Gracia”. Yo estaré parado allá cantando: “Sublime Gracia del Señor, que a un infeliz salvó”.
18 Nos sentaremos juntos allá junto al pozo de Jacob; no nos daremos prisa por tener una reunión de oración por los enfermos; allá no habrá enfermos; todos serán sanos entonces. Nos sentaremos y platicaremos uno con el otro por unos cuantos miles de años, caminando de arriba abajo por las calles de oro. ¿No será eso maravilloso? Ese uno es un sueño ficticio; esa es la verdad del Evangelio. Nosotros veremos… Un viejo canto Bautista que solíamos cantar allá en Kentucky, cantábamos:
Lo conoceré, sí, lo conoceré,
Y redimido a Su lado me pararé;
Lo conoceré, lo conoceré,
Por las huellas de los clavos en Sus manos.
Lo conoceré a Él. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero tendremos un cuerpo semejante al de Él, porque le veremos tal como Él es. Y mientras pueda verlo a Él y estar con Él, no importa como se mire Él, mientras sea Él será para mí el cielo donde quiera que esté. Y sé que Uds. sienten lo mismo. Un remanente, Dios me da el privilegio de estar asociado con todos Uds. esta noche, un remanente que espera a Dios, como sucedió en los días de nuestro texto.
19 Simeón tenía una promesa del Espíritu Santo que él no vería muerte hasta que viera al Ungido del Señor. Así que salió diciéndole a toda la gente que no iba a morir hasta que viera al Ungido del Señor. ¿Se pueden imaginar cómo se sentía ese hombre? Yendo alrededor… Él era un viejo sabio, le colgaba su barba blanca y cabello blanco. Iba alrededor diciéndole a la gente: “Ahora, yo no voy a morir hasta que vea al Ungido del Señor”.
Pues, la gente decía: “Tal vez el viejo enloqueció un poquito”. Pero él tenía la promesa del Espíritu Santo. Él creyó que lo iba a recibir… ver al Ungido antes de ver muerte, porque el Espíritu Santo llamó. Ahora, él tenía ese deseo en su corazón, porque tenía la promesa.
20 Si Ud. cree, lo que sea que crea… Si vino a la reunión esta noche, para encontrar algo para irse criticándolo, el diablo se lo mostrará; Ud. lo verá. Y si vino para encontrar algo acerca de Dios, para que pueda irse y ser bendecido, Dios se lo mostrará a usted. Lo que sea que desee, lo que Ud. sea: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Usted se va y dice: “Bueno, yo… no esperaba que me llamaran en la línea de oración”. Bueno. “Yo… no esperaba que el Espíritu Santo me hablara y llamara aquí afuera”. Si Ud. no tiene esa expectativa, no lo recibirá. Pero, tal como cree (¿Ven?), expectativa…
Mi mamá me mandó en una ocasión a un lugar para que conociera a su hermana. Yo nunca la había visto. Ella me dijo cómo me vería, cómo se vería ella. Dijo: “Ahora, ella tendrá la frente alta”. Dijo: “Tiene el cabello oscuro”. Mi madre es medio hibrida; ella es india. Y entonces ella dijo: “Ella tendrá la frente alta. Tiene cabello delgado”. Y describió cómo se mira ella. Dijo: “Ella es delgada, una mujer pequeña”. Y dijo: “La conocerás por ciertas descripciones”.
Y yo estaba buscando en la audiencia, y tenía una idea de cómo se miraba ella, y tan pronto la vi, yo dije: “Tú eres mi tía”.
Ella dijo: “¿Quién eres tú?”.
Y le respondí: “¿Conoces a Ella Branham?”.
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “Esa es mi madre”.
Ella dijo: “Mi hermana”. Y allí estábamos. ¿Ven?
21 Ahora, deberíamos tener una idea esta noche, de cómo se ve el Espíritu Santo cuando está operando. El… Jesús nos describió exactamente cómo será la iglesia del Dios vivo. Él dijo: “En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; si tomaren serpientes o bebieren algo, no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán. Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”, conocer los pensamientos del corazón y describir, discernir, así sucesivamente. ¿Es eso correcto?
Ahora, si está buscando a Dios, eso muestra que hay algo en alguna parte aquí que Ud. está buscando. Ahora, David dijo en las Escrituras: “Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Un abismo llama a otro abismo, en otras palabras, cuando hay un deseo aquí adentro, hay algo allá afuera que es la causa… En otras… Mire, antes de haber un deseo aquí adentro tiene que haber algo que cree ese deseo, ¿ven? Y si hay un creador para crear ese deseo de esa creación. ¿Entienden lo que quiero decir?“.
22 Mire, antes que un pez tuviera una aleta en su espalda… Ustedes aquí tienen muchos peces que llegan por aquí en estas bahías. Miren, antes que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara, o no hubiera tenido una aleta. Vean, Dios le puso esa aleta para que nadara en el agua, así que primero tenía que haber agua antes que hubiera una aleta en su espalda.
Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra en la cual pudiera crecer, o no habría habido ningún árbol para crecer. Y si hay un deseo en el corazón humano por más de Dios, tiene que haber más de Dios en alguna parte que responda a ese abismo llamando a otro abismo. ¿Ven lo que quiero decir?
23 Ahora, cuando un abismo llama… Ahora, ¿cuántos de los que están aquí creen en sanidad Divina? Veamos sus manos. Bueno, eso es maravilloso. Muy bien. Ahora, algo en sus corazones les dice que hay sanidad Divina en Dios. ¿Es eso correcto? Bueno, ahora antes que pudieran tener eso en su corazón, tiene que haber un Creador para poner eso en su corazón. ¿Ven? Es [Palabras no claras].
Aquí no hace mucho estaba leyendo en el periódico donde un pequeño bebé se comió los pedales de una bicicleta, se comió el borrador de un lápiz. Bueno, el doctor cuando recibió al pequeñito, él dijo… Él lo revisó, le hizo unas pruebas; dijo: “¿Saben algo? El bebé no tiene nada de calcio en su cuerpo”. Ahora, el pequeño cuerpo fue hecho para que necesitara calcio; o discúlpenme, calcio no, era azufre. Era azufre que va en el cuerpo humano. Él dijo: “El bebé no tiene azufre, y hay ciertos órganos allí adentro que tienen que tener azufre”. Entonces hay algo aquí llamando por azufre, ¿ven? Si está llamando por azufre, tiene que haber azufre en alguna parte, o esto no sería hecho para que deseara azufre. ¿Ven?
24 Y si hay algo en el corazón humano anhelando sanidad Divina, oh, vaya, aquí vamos, hay una sanidad Divina; hay una fuente abierta en alguna parte. Tiene que haber. Si Ud. está anhelando… Cuando Ud. estaba allá lejos, con solo una experiencia tibia, y su corazón comenzó a anhelar más de Dios, simplemente tenía que haber una fuente abierta en alguna parte. ¿Es eso correcto? Y Dios lo mandó. Y cuando Ud. está anhelando por sanidad Divina, tiene que… hay un Creador poniendo esa creación en su corazón. Está llamando, un abismo llamando a otro abismo. Tiene que haber una fuente en alguna parte.
Y Simeón tenía una promesa del Espíritu Santo que él no vería muerte antes de ver al Ungido del Señor. Había un llamado en su corazón. Vamos a dramatizarlo un minuto. Tomemos que era el lunes en la mañana.
25 Hay aproximadamente dos millones de judíos en Palestina, entonces o más, probablemente nacían un par de cientos cada noche. Cada día estarían los bebés. Después de ocho días serían traídos al templo para la circuncisión, la purificación.
Y cuando Él nació en un establo en Judea, en Belén de Judea, no había nadie allí para celebrar Su nacimiento. Así que Dios envió Ángeles del cielo, y cantaron cantos que normalmente cantan en el nacimiento de un rey. Algunos pastores en las colinas, Ellos fueron y les contaron al respecto. Tres Magos vinieron siguiendo la estrella, que pasó por sobre todo planetario, y nadie la vio sino esos Magos, simplemente los guió al Cristo. No se supo mucho al respecto, no había prensa en aquellos días como la tenemos hoy en día, radio y televisión. El mensaje era solo de boca a oído.
26 Bueno, después de ocho días, vamos a fijarnos, la pequeña María, con un nombre negro para comenzar, supuestamente tenía un hijo ilegítimo de José, que nació fuera del matrimonio. Todos en esa región entonces la escarnecían: “Allí está esa mujer ni siquiera está casada y tiene un bebé”. Pero en su corazón ella sabía de quién era el bebé. Justo hablábamos de eso esta tarde.
Aquí viene ella al templo; veamos, paradas en la fila, ahora quizá hay doscientas mujeres, o trescientas. Allá lejos estaban algunas de ellas sosteniendo un cordero, la ofrenda del hombre rico. Pero por allí veo a la pequeña virgen de unos dieciocho años, con un velo sobre su rostro, sosteniendo un pequeño bebé envuelto en pañales.
27 ¿Qué es ese trapo? Se me enseña que era un… esa cosa sobre el yugo de un buey. Y cuando él está arando, ese trapo lo tienen colocado allí para evitar que se restriegue, no tenían nada en que poner el… en el bebé… sobre el bebé, así que solo desamarraron este trapo y lo envolvieron alrededor del bebé. Y aquí Él estaba en los brazos de su mamá en el templo. Todos retrocedían: “No quiero pararme cerca de esa mujer de esa manera. Ese pequeño bebé, seguro es una pobre cosita, ni siquiera trae ropa puesta”. Pero era el Príncipe de la gloria.
Aquí ella tenía dos pequeñas tórtolas en su mano, la ofrenda del campesino. Nadie le estaba prestando atención a ella. Retomemos allá muy atrás en el templo, veo a un hombre anciano sentado allí leyendo el pergamino, lágrimas rodando por sus mejillas, diciendo: “Señor, Tú me prometiste que no moriría hasta ver a Tu Ungido. Ahora, yo creo que lo harás un día; me estoy haciendo muy viejo, pero Tú me mostrarás un día”.
28 En ese momento el Espíritu Santo se movió sobre él, dijo: “Levántate, Simeón, comienza a moverte”.
“¿A dónde Señor?”.
“Solo muévete”. Tal vez Él le está hablando a usted esta noche; es su tiempo para ser sanado.
“Levántate, comienza a moverte”.
“¿Dónde?”.
“Yo no sé, levántate”. Muy bien.
Aquí sale él por allí guiado por el Espíritu Santo, se mueve hacia esa fila. Se va por esa fila, el Espíritu Santo guiando, se dirige directamente hasta donde esa mujer estaba parada allí en vergüenza, con su rostro inclinado, observando su pequeño bebé a medida que lágrimas gotean sobre su rostro, en su pequeño pañal. Allí ese sacerdote anciano extendió sus brazos sin decir una palabra, y tomó al bebé en sus brazos, y miró hacia arriba, las lágrimas bajando por su barba, dijo: “Ahora, Señor, despides a Tu siervo en paz, Conforme a Tu Palabra; Porque han visto mis ojos Tu salvación”. [Espacio en blanco en la cinta].
Lejos en la parte de atrás donde medio millón de personas se amontonaba en el templo, estaba una anciana ciega profetisa sentada allá de nombre Ana. Se nos enseña que ella era ciega, pero estaba esperando la consolación de Israel. El Espíritu Santo le habló. Aquí ella se levanta, ciega; aquí viene atravesando el templo, moviéndose a través del templo, guiada por el Espíritu Santo, se movió directamente en frente del niño y levantó sus manos y bendijo a Dios.
29 ¿Qué es eso? El mismo Dios que se movió en ellos… Si Ud. cree en sanidad Divina esta noche, crea que hay una fuente abierta en alguna parte, el mismo Espíritu Santo que estaba en Simeón estaba en Ana, lo ha trasladado a usted al templo esta noche, donde hay una fuente abierta gratuita para sanar esta noche. Esté esperándolo. Dios le dio la promesa que Ud. sería sanado por Su poder. Y aquí está Él para hacerlo esta noche. ¿Cree Ud. eso?
Cómo yo lo he visto, me lo he preguntado durante las reuniones, cómo la guianza del Espíritu. Está una mujer sentada presente ahora con la que deseo hablar. Yo estaba en Fort Wayne, Indiana. Se estaba llevando a cabo un gran avivamiento allá de B. E. Rediger, y Paul Rader, muchos de esos hombres valientes. El Hermano Bosworth estaba sentado; él estaba en la reunión, hablando. Yo me levanté en el Hotel Indiana y ellos se dieron cuenta que yo estaba en el Hotel Indiana, y vino el ujier, un botones vino a decirme, dijo: “Hermano Branham, Ud. ni siquiera puede bajar, hay tanta gente allí”.
30 Así que ellos me sacaron. Estaba el lugar donde este hombre con esclerosis múltiple fue sanado, mandaron avisarle al Rey Jorge de Inglaterra de mí, el Rey Jorge de Inglaterra mandó decir que hiciera una oración por él por su esclerosis múltiple, lo cual Dios lo sanó. El hombre había sido paciente de cama durante diez años, paralizado de la cintura para abajo. Estaba sentado allí, y ni siquiera podía meterse en la línea retorciéndose. Y unos hombres de negocios esa noche, la última noche de la reunión… El hermano Bosworth que está aquí es testigo de esto, lo levantó.
¿Cuántos leen “Nosotros La Gente?”. Uds. ven el artículo de eso allí en “Nosotros La Gente”, ese libro destacado que va a todo el mundo. Mis reuniones fueron representadas allí de una niña ciega y así sucesivamente, en esa reunión de Fort Wayne que fue… ¿Cuántos reciben la revista: “Pentecostal Evangel?”. Allí también fue publicado, y todo alrededor. Uds. vieron el artículo sin duda alguna; fue presentado en el libro famoso de “Nosotros La Gente”, este año.
31 Y luego cuando íbamos a la plataforma, pues, este hombre, un hombre de negocios lo levantó; él no había caminado en diez años, había estado en cama con esclerosis múltiple. Trataron de acostarlo allí; la gente estaba caminando sobre él. Acabábamos de tener lo que llamamos una línea rápida. Y el hombre, lo jalaron de la plataforma; y estaba casi muerto. Y él estaba sentado otra vez en su silla de ruedas; él alzó la vista de esa manera. Y yo volteé; sentí un jalón de fe, miré hacia abajo y allí él estaba sentado. Él dijo: “Oh, Hermano Branham”, dijo: “Si pudiera tan solamente tocar la pierna de su pantalón yo habría sanado”.
Estaba tratando de tocar la pierna de mi pantalón para ser sanado. Yo dije: “Dios le bendiga, hermano”. Me fijé de nuevo; vi una visión de él que se iba caminando. Sabía que tenía que suceder entonces. Yo dije: “Hermano, Ud. ha sido un paciente de cama por diez años”.
“Eso es correcto, señor”.
Yo dije: “Pero Jesucristo lo sana”.
Se levantó de esa silla de ruedas, de esa manera, y se fue.
32 Y allí estaba un anciano acostado, dijo: “Si pudiera tan solamente tocar sus ropas, mi hermano, yo sanaré”. Él estaba paralizado, tenía artritis. Y yo bajé allí con él; él puso su vieja mano lisiada sobre mí, dijo: “Gracias, Señor. Gracias, Señor, eso es lo que quería hacer”. Miren, su expectativa. ¿Qué? Conforme a tu fe, te sea hecho.
Recibí una carta de ellos unos seis meses después, el hombre que tenía esclerosis múltiple estaba conduciendo por el camino, y el hombre que había estado paralizado, o que tenía artritis, estaba afuera en el campo arando en un tractor. Y uno vio al otro, y eran amigos, estuvieron durante toda la reunión hablando uno con el otro. Esta era la última noche. Y allí el hombre que habría estado lisiado durante años con artritis, un paciente de cama, vio al hombre que venía por el camino que había sido un paciente de esclerosis múltiple; y el hombre brincó del carro y corrió por el campo. Y el hombre, el otro hombre brincó del tractor, y corrieron a tomarse, y comenzaron a abrasarse uno al otro gritando y llorando allá afuera en el campo: “Sublime gracia del Señor que a un infeliz salvó”. Sí, en eso.
33 Recuerdo que una mañana salí, mi esposa y yo, la Sra. Morgan, la enfermera de la clínica Mayo que acababa de sanar de cáncer. Ellos la desahuciaron con eso y todo, y acabada con cáncer. Ella pesaba cuarenta y tantas libras [18 Kg. Trad.], mucho peor que como se miraba la señorita, esta dama que les mostré, la señorita Florence Nightingale de Inglaterra, Sudáfrica, más bien; mucho peor de lo que ella estaba. Y dijeron que no se podía hacer nada. Ella pesa ciento cincuenta y cinco libras ahora [70 Kg. Trad.], en perfecta salud.
Ella estaba con nosotros, e íbamos por la calle; salimos por el sótano y dimos a la calle. Y yo tenía arriba mi saco; estaba sosteniendo a la pequeña Becky, la traía en mis brazos. Íbamos por la calle. Y de repente el Espíritu Santo dijo: “No vayas al Toddle House”, donde este gran señor Eaton de Canadá fue sanado allí en ese pequeño Toddle House. Dijo: “Ve por esta lado para desayunar”.
34 Y yo di vuelta por ese lado, sin saber a dónde iba. Seguí caminando; las mujeres me siguieron. Escuché Su voz; miré, y estaba frente a un lugar que decía: “Cafetería Millers”, dijo: “Entra”. Y yo entré. Tomé unas ciruelas y una taza de café, me senté. Acaba de pedir la bendición, y en ese momento alguien dijo: “¡Gloria a Dios!”.
La señorita Morgan dijo: “Ahora, está atrapado, ¿no es así?”.
Yo dije: “Pero espere un momento”.
Y ella estaba dándole las gracias a Dios, una madre anciana se levantó y dijo: “Hermano Branham”, dijo: “mi hermano que está aquí… Hemos seguido reunión tras reunión, reunión tras reunión tratando de entrar, y no pude hacerlo”. Ella dijo: “Y anoche oré toda la noche”, dijo: “Nosotros aún vendimos nuestra vaca”. Ellos eran de Texas, dijo: “Vendimos nuestra vaca para poder tener el dinero para venir aquí, y la última reunión se va esta noche”. Dijo: “No podemos conseguir una tarjeta de oración”. Dijo: “Hemos tenido muchas tarjetas, pero no fuimos llamados”. Dijo: “Sabemos que no tenemos otro recurso en absoluto que pudiéramos vender para seguir otra reunión”. Dijo: “Yo he orado toda la noche, y alrededor de las cuatro esta mañana me quedé dormida”. Ella dijo: “Soñé que debía venir a la Cafetería Millers, y que me asegurara de estar aquí a las nueve, y es en punto.
35 ¡Oh, qué maravilloso es Él! Dios sanó al hombre estando parado allí. Me di la vuelta sin comer, y comencé a salir, el Espíritu Santo guiando. Fui a la puerta, una damita, una dama joven bien vestida, vestida de negro, por poco se cayó en la calle, dijo: “¡Oh, vaya!”. Ella era de Chicago; está sentada en la reunión esta noche en alguna parte; estuvo aquí ayer. Dios le habló a ella, sabiendo que su vida estaba en las últimas, y dijo: “Ve, párate frente a la Cafetería Millers diez minutos pasadas las nueve”.
Me pregunto si la dama está aquí ahora en alguna parte; ella, su esposo es el propietario de la compañía espagueti en Chicago. Si lo está levante su mano, o mueva su mano, o algo por el estilo. Me mandaron decir que ella estaba aquí. Allí está ella, justo allí. Glorifiquemos a Dios. Allí mismo. Cáncer, maligno, por fuera. Creo que la clínica Mayo y todos la habían desahuciado, y allí está ella después de dos años. “Sublime Gracia”. Miren, siendo guiados por el Espíritu Santo, en perfecta salud. Creo que acaba de regresar de Sudamérica; ella estuvo en una reunión aquí no hace mucho dando un testimonio. Muy bien.
36 Después que la dejé a ella, comencé a bajar por la calle; el Espíritu Santo dijo: “Quédate quieto”. La señora Morgan y Meda dijeron: “Vente”. Mi esposa. Yo dije: “Crucen la calle, entren a la farmacia, y consíganle a la bebé un libro de colorear”. Bajé por el sótano, subí, el lugar estaba lleno. Yo dije: “El Espíritu Santo todavía no termina”. Y me quedé allí en la esquina; regresé. A mí me encantan las pistolas y los equipos de pesca y cosas. Estaba mirando eso y observando, nadie me vio; me escabullí en la esquina; dije: “Padre Celestial, ¿Qué quieres que haga?”.
Él dijo: “Ve a la esquina, cruza la calle, y párate un momentito allí.
Yo salí, y crucé la calle, y me paré allí. Esto sucede todo el tiempo. Me quedé allí un momentito; no sabía qué estaba sucediendo. Me quedé allí como diez minutos y la gente seguía yendo y viniendo, yendo y viniendo, yendo y viniendo. Después de un rato el policía grande irlandés sonó el silbato y unos peatones más cruzaban. Y yo miré y aquí venía una dama con una boina y falda a cuadros como traje, sosteniendo su bolso en su brazo. Ella cruzó la calle, yo… pasó al lado de mí de esa manera y siguió. Él dijo: “Acércate más a ella”. Y lo hice. Él pasó al lado de esa manera, y yo pensé: “Eso es extraño, ¿por qué quiso que yo pasara al lado de ella?”. Y me quedé allí un momentito; ella se dio la vuelta y dijo: “Oh”, ella dijo: “Hermano Branham”.
Yo dije: “Sí señorita”.
Ella dijo: “Oh, siento que me voy a desmayar”.
Y yo dije: “¿Qué pasa, hermana?”.
Ella dijo: “Soy de Canadá”. Dijo: “Solo me son permitidos ciento cincuenta dólares al año estando aquí; gasté todo mi dinero”. Dijo: “Tengo cinco centavos para un café; dormí anoche en el vestíbulo de un hotel en una silla donde me dejaron dormir”. Y ella dijo: “Tenía cinco centavos esta mañana para un café; iba a pedir un aventón para regresar a Canadá, y yo estaba a dos o tres cuadras aquí abajo llorando, diciendo, tendré que regresarme por donde vine”.
Él dijo: “Da vuelta a tu derecha”.
Entonces dijo: “Entré en el Espíritu, no sabía en dónde estaba hasta que lo vi a Ud. parado aquí”. Dijo: “No sé cuántas vueltas di”.
Yo dije: “¿Qué es lo que pasa, hermana?”.
Ella dijo: “Mi brazo ha estado lisiado. Cuando era una niña pequeña estaba montando un perro y me lastimé la mano”.
Yo dije: “Extienda su mano; Jesucristo la ha sanado”.
Allí ese policía grande dijo: “Yo sé quién es usted, Hermano Branham”. De esa manera. Y hablando de una línea de oración, tuvimos una allí en la calle durante aproximadamente una hora entonces. Hasta que alguien tuvo que venir por mí. Muchas, muchas, cosas, y cómo, una de las cosas, solo algo más por un momento. Es tarde… Todavía me quedan cinco minutos.
37 Mire, rápidamente ahora, yo venía de Dallas. El Hermano Bosworth recuerda cosas de allá. Y yo estaba volando de regreso. Apareció una tormenta, y aterricé en Memphis. Y ellos me dijeron, la aerolínea dijo: “Lo llamaremos en la mañana”. Fui al Hotel Peabody. Ellos se quedaron toda la noche allí. A la siguiente mañana me llamaron temprano, dijo: “Ahora, esté listo a las ocho en punto”.
Yo dije: “Muy bien”. Y tenía un correo que tenía que enviar de regreso. Y yo salí, y había estado orando. Y me di prisa a la oficina postal para poner el correo en la caja. Escuchen con atención esto ahora, cómo el Espíritu Santo guía. Fui a la oficina postal, yendo por la calle, iba cantando ese cantito que Uds. gente Pentecostés cantan: “Están diciendo ahora, a lo lejos y ancho que Su poder es el mismo”. ¿Lo han escuchado? “Estoy tan feliz de poder decir que soy uno de ellos”. Iba cantando por allí: “Soy uno de ellos, soy uno de ellos. Estoy tan contento de poder decir que soy uno de ellos”. Iba caminando de esa manera. Comencé a cruzar la calle, y el Espíritu Santo dijo: “Detente”.
38 Sentí al Ángel del Señor que se acercó, y me coloqué atrás de unos pilares grandes que estaban allí y dije: “Padre Celestial, ¿Qué quieres que Tu siervo haga?”.
Él dijo: “Date la vuelta y regresa. Solo sigue adelante”.
Y me di la vuelta y fui caminando por la calle. Seguí caminando y seguí y seguí como por unas tres o cuatro millas [4 o 6 km. Trad.] Llegaron las ocho en punto, las nueve en punto. ¡Oh, vaya! Yo sabía que estaba… El avión se fue, pero yo solo seguía caminando. Después de un rato estaba en el distrito de gente de color. Miré allá abajo, una casita vieja encalada allá abajo, las rosas florecían alrededor de la puerta. Miré, recargada en la puerta, estaba una muy típica Tía Jemima. Traía una camisa de hombre alrededor de su cabeza, de esta manera. Ella estaba recargada en la puerta, y oh, yo la vi, oh, a unas cien yardas [91 m. Trad.] de distancia. Y yo estaba cantando: “Solo creed, Solo creed, todo es posible, solo creed”, caminando. Dejé de cantar, iba pasando, la miré y ella dijo: “Hola, pastor”.
Yo dije: “¿Cómo le va, Tía?”.
Y allá en el Sur le llaman a un predicador un pastor, así que yo dije; dije: “Hola, Tía”. Y miré, lágrimas estaban rodando por sus mejillas gordas. Ella me miró; yo dije: “Por cierto, ¿cómo supo que yo era un pastor?”.
Ella dijo: “Sabía que Ud. vendría”.
39 Le dije: “Bueno, ¿Cómo supo que yo era un pastor?”.
Dijo: “¿Alguna vez escuchó sobre la mujer Sunamita en la Biblia que tuvo el bebé?”.
Y le respondí: “Sí”.
Dijo: “Bueno, yo soy de esa clase de mujer”. Ella dijo: “Yo… yo era estéril, y le prometí al Señor que si Él me daba un hijo, lo criaría para Él”. Pero dijo: “Hice lo mejor que pude”. Y luego dijo, dijo: “Y de repente, mi muchacho tomó el camino equivocado”. Dijo: “Él se contagió de una horrible enfermedad, y está acostado allí moribundo”. Dijo: “Los doctores no pueden hacer nada por él; lleva dos días inconsciente. Los médicos le administran todo tipo de inyecciones y nada lo detendrá”. Dijo: “Ha llegado hasta el tuétano del hueso y”, dijo: “nada lo expulsará”. Dijo: “Lleva dos días inconsciente”, pero dijo: “él es un descarriado”. Dijo: “Oh”, dijo: “Yo oré todo el día y toda la noche: Señor, por favor manda a alguien”. Y dijo: “El Señor esta mañana alrededor de las cuatro, me dijo que saliera y que viera a un hombre con un traje de color café. Un hombre pequeño de cabello oscuro vendría por la calle, ese sería el pastor”. Y ella dijo: “He estado parada aquí desde ese momento. Vi ese traje café que venía dándole la vuelta a la equina”, dijo: “Yo supe que ese era el pastor”.
40 ¡Oh, Aleluya! ¿De qué estoy hablando? El mismo Espíritu Santo que guió a Simeón es el mismo Espíritu Santo guiando a la iglesia hoy, ¿ven? Yo dije: “Tía, mi nombre es Branham; ¿alguna vez escuchó de mí?”.
Ella dijo: “No, señor, Pastor Branham, nunca he oído de usted”. Ella dijo: “¿Quisiera pasar y ver a mi muchacho?”. Dijo: “No quiero que muera siendo un descarriado”, dijo: “Quiero que él sea salvo, pastor”.
Y yo dije: “Sí, señora”. Dije: “Tía, yo oro por los enfermos, ¿alguna vez escuchó de mi reunión?”.
Ella dijo: “No, señor, Pastor Branham”. Ella dijo: “Lo único que sé, el Señor me dijo que Ud. sería un hombre pequeño con cabello oscuro y que traería un traje café, que Ud. estaría viniendo para acá”.
Oh, el mismo Espíritu Santo que vivió en el día de Simeón es el mismo Espíritu Santo hoy. Él está listo a venir cuando un abismo llama a otro abismo.
41 Entonces amigos, esa mañana… Yo he estado en palacios de reyes; he estado en casas aristócratas que valen tanto como veintiocho millones de dólares o más, y he estado en las más pobres. Pero nunca me sentí más bienvenido que en esa vieja cabañita encalada aquella mañana, cuando el sol estaba levantándose a través de la colina allí, besando la dulzura de la fragancia de las rosas mientras estaban floreciendo. Y una vieja cadena colgaba en la puerta, y colgando en el extremo un cuerno de arado como peso.
Yo entré a esa casita, allí con una vieja camita de dosel tubular, una pequeña cama de fierro… colocada en la esquina, y sobre ella un colchón de paja, y arriba de la puerta decía: “Dios bendiga nuestro hogar”. Una vieja tinaja en la cocina, pero era el hogar.
Miré, acostado allí en la cama, un muchacho grande de color, se miraba fuerte, con las cobijas en su mano haciendo: “Umm, umm, umm, está tan oscuro, umm”.
Yo dije: “¿Qué le pasa a él, Tía?”.
Dijo: “Pastor, él piensa que está afuera en [Palabras no claras] mar”, dijo: “Él lleva perdido los últimos dos días”. Dijo: “Él está perdido y piensa que es…”.
Él dijo: “Hace mucho frío aquí afuera, umm”.
Yo dije: “Tía, oremos”.
Ella se arrodilló, y esa santa antigua dijo una oración; hermano, déjeme decirle: yo solo me arrodillé al pie de la cama y lágrimas chispearon en el piso. Ella se levantó, tomó su viejo delantal, y se limpió los ojos. Dijo: “Señor, no permitas que muera, Señor; hasta que escuche a mi niñito diciéndole a su mami que él es salvo”.
42 Yo palpé sus pies, estaban fríos, pegajosos, la muerte estaba sobre el muchacho, tenía sífilis: lo recorrí, nada. Ellos le dieron Salvarsan, 606, mercurio, y todo lo demás, penicilina, nada podía detenerlo; estaba acabado. Anduvo con la gente equivocada.
Luego yo me arrodillé; dije: “Tía, oremos”. Y comencé a orar; y dije: “Padre Celestial, ya se pasó la hora del avión, o más”. Dije: “Pero Tú dijiste que diera la vuelta y que viniera por este lado, y dices: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Yo no sé, Padre, por qué Tú me enviaste aquí abajo. Eso será explicado otro día, pero de alguna manera, yo creo que este es el lugar al cual Tú me guiaste, la forma en la que se ha llevado a cabo. Tú le mostraste que vendría y me has hecho venir por aquí”. Dije: “Lo único que sé, Señor; yo pongo mi mano sobre este hombre moribundo en el Nombre de Tu Hijo, Cristo Jesús, por favor perdónale su vida”.
Cuando yo dije eso, él gritó: “¡Oh, mami!”, dijo: “Está entrando luz a la habitación ahora”.
43 Después de unos minutos él estaba sentado al lado de la cama, hablándonos en su mente cabal. Aproximadamente seis meses después yo pasé en tren, yendo para Arizona en tren. Pasé… Me bajé allí en Memphis, iba a comprar algo de comer allí. En la pequeña estación del tren, si alguno de Uds. estuvo… ha estado allí, Uds. saben cómo el tren para directamente, y la estación del tren está enfrente. Y escuché a alguien que gritó: “Oh, Pastor Branham”.
Y miré, y aquí venía él; era uno de los maleteros del lugar. Él vino corriendo, me tomó de la mano, brincó y brincó alrededor, y dijo: “Pastor Branham, ¿se acuerda de mí?”.
Le respondí: “Creo que no”.
Dijo: “Una mañana el Espíritu Santo lo guió a la cabaña de mi mami”. Dijo: “Donde yo me estaba muriendo”. Él dijo: “Pastor Branham, no solo estoy sano, pero estoy salvo. Soy un Cristiano, Pastor Branham”.
44 ¡Aleluya! Yo digo que el Dios que vivió aquel día es el mismo Dios hoy. [Espacio en blanco en la cinta]. Estén con expectativa. La madre estaba esperando a su muchacho, con la expectativa que Dios hiciera algo. Yo estoy con la expectativa que Dios haga algo esta noche. ¿Está usted con esa expectativa? Estoy con la expectativa que caiga la gloria de Dios. Espero que sea un aplauso de fe tan espontáneo aquí, que literalmente enviará a miles de estas personas a una esfera allá, donde podrían tocar el borde de Su vestidura y quedar completamente sanados.
Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias esta noche por el gran precio. Oh, Dios, cómo le amamos a Él. Cuando éramos pecadores Él murió en nuestro lugar; Él tomó nuestro lugar en el Calvario, sin conocer pecado, sin embargo fue hecho culpable de todo pecado. Su alma se fue al infierno, donde no dejarías que Tú Santo viera corrupción. Al tercer día Él se levantó de nuevo. Y esta noche, así como fue en el camino de Emaús, Él está con nosotros, resucitado, parado aquí en nuestros medios hoy, el Hijo de Dios, parado en nuestros medios, probando que Él está aquí con señales y maravillas, entrando a los corazones de los santos por el Espíritu Santo hablando las Palabras de Dios y mandándolas allá a esa audiencia.
45 Oh Dios, escucha la oración de Tu siervo, y mientras esto está cerrando nuestros servicios en esta gira, para este Estados Unidos hermoso y maravilloso, salvo por Dios. Oh Dios, envía a los Ángeles de Dios esta noche, y que haya tal derramamiento del Espíritu Santo, hasta que, literalmente, cada persona en el edificio sea sanado. Concédelo, Señor. Por favor escucha mi oración, Dios, mientras intento servirte, rogándote con todo lo que tengo. Dios, mientras estamos tratando de hacer algo para Ti, ayúdame, querido Jesús a ser Tu siervo. Y que mucha, mucha, mucha, mucha gente en este edificio esta noche, cada uno que está enfermo y afligido, sea completamente sanado.
Y Señor, qué felices estamos por esto. Y te daremos toda la alabanza, toda la gloria. Sabemos que Tú estás aquí para sanar, para contestar. Tú eres un Padre amoroso, un intermediario, parado entre la enfermedad y la muerte. ¡Oh, qué maravilloso eres Tú! Sublime gracia, cómo Tú nos salvaste por Tu gracia, sanaste con Tus llagas, nos hiciste completamente vencedores de todas las cosas en el amado Hijo de Dios. Ahora, concede un gran derramamiento esta noche, en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.
46 ¡Alabado sea Dios! Alguien acaba de sanar en la parte de atrás. Amén, eso es maravilloso. Cómo pueden guardar su paz. Muy bien. Ahora, seamos capaces de… ¿Cuántos aman al Señor? Digan: “¡Amén!”. ¿Cuántos creen que van a ser sanados esta noche, veamos sus manos? Muy bien. Vamos a…
¿En dónde está Billy? Billy, ¿Cuál es la letra? Muy bien, Billy dice que repartieron todas las tarjetas de oración que le habían sobrado, cientos… [Espacio en blanco en la cinta] Solo Creed, venga ahora, vamos, muy bien:
Solo Creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Vamos a cantarlo de esta manera:
Señor, yo creo, Señor, yo creo,
Todo es posible, Señor, yo creo;
Señor, yo creo, (Eso es correcto) Señor, yo creo,
Todo es posible, Señor, yo creo.
Vamos a cambiarlo de esta manera y cantarlo: “Ahora, yo creo”, ahora, ahora mismo. ¿Cuántos creen en este momento? Muy bien, ahora, vamos a subirle ahora, hagan sonar las vigas, vamos.
Ahora yo creo, ahora yo creo,
Todo es posible, ahora yo creo;
Ahora yo creo, ahora yo creo,
Todo es posible, ahora yo creo.
Ahora, a medida que… Suavemente, vamos a tararearlo. [El Hermano Branham comienza a tararear].
47 Bajando de la montaña una mañana, venía un humilde Galileo, cuando Su Padre había dicho: “Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Y veo a un padre llegando con su hijo que tenía epilepsia; dijo: “Se lo llevé a Tus discípulos; pero ellos no pudieron hacerle bien”. Dijo: “Señor, ¿puedes ayudarme?”.
MARCOS 9:23
Él dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
MARCOS 9:24
Dijo: “Señor, creo; ayuda mi incredulidad”.
Ese mismo Jesús está aquí esta noche en medio de todos nosotros. Estemos todos en oración, cada uno ahora, esperando encontrarse con Él.
48 Ahora, uno por uno, mientras se están formando ahora, si por favor pueden estar con reverencia. Les voy a pedir que hagan algo por mí esta noche. Les he estado hablando, y quiero que hagan esto por mí si pueden. No se estén moviendo, por favor, por favor; manténganse tan reverentes como puedan, mientras está avanzando la línea, porque eso me saca de aquí. Y el diablo solo quiere que se haga una cosa mal. Él no buscará las cosas buenas; él se fijara en esa única cosa mal. ¿Ven? Y ahora, solo sean reverentes y Dios hablará y testificará que yo les he dicho la verdad.
Ahora, recuerden esto: yo no reclamo ser un sanador Divino. Solo reclamo un don profético, con el cual nací en este mundo, que detecta, que sabe, ve, tal como el Padre me muestra. Y reclamo que es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel a través de la tierra del desierto a la promesa. ¿Fue esa la Columna de Fuego? Bueno, cuando el Espíritu Santo, este Ángel de Dios, permitió que se tomara Su fotografía, eso es exactamente lo que era, una Columna de Fuego, la misma cosa.
49 Y yo sé, y cualquier erudito sabe que ese Ángel era el Ángel del Pacto (¿Fue eso correcto?) lo cual era Cristo. Eso es verdad. Se encontró con Moisés, en la zarza ardiendo; era la Columna de Fuego. No fue Moisés que hizo las obras, pero era esa Columna de Fuego que lo guió. Que hizo las obras.
Y yo creo que es el mismo Espíritu que estaba en Cristo, está aquí hoy. Él no puede sanar, solo que Él ya hizo la sanidad, ya hizo la sanidad.
Ahora, gente, verifíquense uno al otro las tarjetas ahora, pueden haber personas sordas; yo llamé del 1 al 20 para comenzar. Si esas están… Ujieres, ¿están todos sus clientes allí? ¿Están todos allí, cada…? Eso es maravilloso. Muy bien. Traigan al paciente.
50 Ahora, por favor, por favor, amigos, esta es la última noche, y es domingo en la noche. Y solo tenemos poco tiempo ahora, Y tal vez traje a demasiados aquí; pudiera apagar alguna gente que está orando. Pero todos solo manténganse sentados, los que están en su silla ahora. Y solo sean reverentes, y miren para acá y oren. Por todo el edificio, en todas partes, hasta allá en la parte de atrás, a los lados, arriba por este lado, donde quiera que Ud. esté, ahora solo sean muy sinceros esta noche, y vean si Dios no les habla y confirma su fe. Muy bien.
Y creo que el… uno de los administradores aquí del edificio me dijo que arreglaron este micrófono. ¿Pueden escucharme bien allá lejos en la parte de atrás? ¿Allá en la parte de más atrás? Si pueden levantar sus manos si pueden escucharme bien. Eso está bien.
51 ¿Cómo le va, señor? Creo que somos desconocidos, señor. Yo no lo conozco. Ahora, estoy pasando por esto simplemente para contactar su espíritu humano, ¿ve? ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? ¿Lo cree? Ahora, hay algo mal con usted, y ahora si yo, por el Espíritu Santo, viera algo mal con usted, tendría que ser capaz de tener alguna forma sobrenatural para hacerlo bajar, ¿es eso correcto? O no sabría nada al respecto.
Yo… ¿Le ama a Él? ¿No es Él maravilloso? Él ciertamente… Ud. solo está un poco nervioso ahora (¿Ve?), porque solo es la tensión de estar aquí parado. Pero nada que lastime; es todo para bien entonces; es para ayudarlo. Y es por eso que yo estoy aquí esta noche. Si no pensara que Dios me ha enviado a hacer algo para ayudar a estos pobres enfermos, ciertamente no estaría aquí como un engañador. Si yo no pensara y no supiera que Dios me envió para ayudar a la gente, de seguro no iría a África, me iría a casa con mi familia en la mañana, y regresaría de nuevo a mi trabajo, y me iría a trabajar allá afuera para la conservación. Pero yo no seré un engañador. Pero creo y sé que Dios me envió para ayudar a las personas. Y es por eso que estoy aquí esta noche, es porque creo que si Dios puede hacer algo a través de mí que incremente su fe para aceptar al Hijo de Dios como su Sanador, entonces Ud. será sanado. ¿Cree eso, no es así? Lo cree, sí, señor.
52 Ahora, sí, señor, veo que Ud. está sufriendo con algo horrible; se llama cáncer. ¿Es eso correcto? Es cáncer. Ese cáncer está localizado debajo de la lengua; creo que es en la boca. ¿Es eso cierto? Ud. está extremadamente nervioso, y veo que es un problema de la próstata que lo ha provocado. De eso ya hace tiempo; ha estado un poco alterado. Ud. nunca ha sido capaz de hacer su vida, usted tiene por supuesto mal los ojos, algo está mal con sus ojos. Su audición no es muy buena. Últimamente se ha sentido muy lento y agotado, su fuerza se le ha agotado. ¿No es así? ¿Fue eso cierto? Ahora, si eso es cierto, para que la audiencia pueda verlo, levante esta mano si eso es cierto, cada palabra de eso. Muy bien.
¿Acepta Ud. a Jesús como su Sanador? Pongo manos sobre usted y de acuerdo a Su Palabra, y que dice: “Ellos sanarán”. Usted tendrá su sanidad, mi hermano, vaya a casa regocijándose y feliz y sea sanado. En el Nombre de Jesucristo. Digan: “¡Alabado sea el Señor!”. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
53 Oh, esto es tan maravilloso. Muchas veces lo pone a uno tan débil. Anoche ellos pasaron un ratito conmigo. Pero me doy cuenta que no puedo pasar muchos años así, amigo. Le arranca a uno la vida. Muchos de Uds. quizá no entiendan el por qué algunas veces ellos tienen que bajarme cargando de la plataforma. Ese es un caso de ese demonio que dejó a ese hombre justo entonces, que me puso a tambalear, aturdido. ¿Ven? La parte humana se ha ido; lo sobrenatural entra y trabaja a través de la carne humana, no la carne humana, pero lo sobrenatural está trabajando a través de. Igual como la luz que está saliendo por ese bulbo. No es el bulbo; es la luz, la corriente que lo está atravesando, ¿ven? ellos la pueden apagar; es oscuro. Algo como es el humano…
¿Cuántos recuerdan cuando una mujer tocó la vestidura de Jesús, y Él se puso muy débil? ¿Cuántos recuerdan al profeta Daniel? Cuando él vio una visión, dijo: “Fui turbado en mi cabeza durante muchos días”. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿entienden lo que quiero decir? Miren, uno tiene que romper a una esfera que la gente no sabe nada al respecto. No hay necesidad de tratar de explicarlo; Ud. no lo sabe; no será dado a conocer. Después que yo me haya ido esto vendrá sobre alguien más. Muy bien.
54 ¿Cómo le va, hermana? ¿Es Ud. la paciente, no es así? Pero siendo nosotros desconocidos, creo, dama, no pienso haberla visto alguna vez. Y si somos desconocidos, entonces yo estoy parado aquí como un hombre, Ud. como una dama; y hay varios miles de personas mirándonos. Aparte de eso, hay un Ser sobrenatural parado aquí, que es el Ángel de Dios del cual les estoy hablando. Y tan cierto como estoy aquí parado, usted se da cuenta de eso. Ud. sabe que hay algo que Ud. jamás sintió así en su vida. ¿Es correcto? Si es correcto levante su mano, para que la gente pueda ver que es correcto. Porque su fe se está comenzando a mover, jalando.
Sí, señora, veo que se está alejando de mí ahora; está retrocediendo; Ud. se detuvo al lado de una cama. Veo que se está agarrando del lado de la cama. Usted está lisiada, o no, tiene artritis o alguna clase de condición. La veo entonces que comienza a cruzar la calle, y tiene mucho cuidado en cruzar la calle. Y está usando la misma ropa; fue recientemente.
Por cierto, tiene algo en mente que la está preocupando. Está alterada, veo algo que está colgando cerca de usted. Usted está… Está alterada de algo, ¿no es así? Está preocupada. Ahora, sea honesta conmigo; es… es algo que la tiene preocupada. Aquí viene, sí, es concerniente a un hijo, a dar a luz. Tiene miedo de un aborto siendo que está embarazada. ¿Es eso correcto? No se preocupe, vaya y Jesucristo…
Digamos: “¡Alabado sea Dios, a Jesucristo!”. Glorifiquemos a Dios de esta manera, glorifiquen a Dios.
55 Ahora, Él está aquí para sanarlos, para sanar, para hacer todas las cosas. La razón por la que seguía manteniéndome con la dama; trataré de no mantenerme con esa gente demasiado tiempo. Si veo una cosa yo solo lo dejaré ir. Pero la dama se quedó perpleja cuando dije que se estaba preocupando de algo, y me fijé entonces, y vi de qué estaba preocupada, y seguí adelante hasta que su fe se confirmó. Algunas veces uno tiene que hablar más que otras. Pero por supuesto eso lo aliviana, hace bajar a la multitud. Tal vez tenga que acortarlo. Pero sean reverentes ahora.
Muy bien dama, pase al frente ahora. Todos, sean reverentes. Ud. está bendecida, mi hermana. No tema; Ud. solo tenga fe. No deje que nadie le ponga otra cosa en su mente; Ud. se va a poner bien. Siga adelante.
Cuando ella pasó, la razón que sé, sentí que se fue de ella otra vez. ¿Ven? Sé que Dios había respetado la fe de esa mujer.
56 Muy bien, se acercaría, dama, si puede. Creo que Ud. y yo somos desconocidos. No la recuerdo. Si la he visto, ha sido en algún lugar en la vida que no recuerdo. Pero usted está… Viene para ser sanada, ¿no es así, hermana? Y percibo rápidamente que Ud. es una mujer Cristiana. Ud. es una persona un tanto caritativa; tiene un corazón que a Ud. le gusta dar y hacer cosas buenas para los demás. Por cierto, Ud. es una mujer de negocios, ¿no es así? ¿No está en alguna clase de negocio? Eso es correcto, lo está. Creo que está en el negocio de la ropa, ¿es eso correcto? ¿Es eso verdad? Mire, sí, señora. Y usted, pues, por cierto, Ud. aún me ha enviado ropa, dama. Ud. me ha dado ropa. ¿No es así? Lo ha hecho.
Y Ud. está sufriendo con una clase de dolores de cabeza y todo. Usted tiene una sensación curiosamente extraña. Ud. ha estado ayunando durante los últimos días, ¿no es así? Uh-huh. Ud. no ha tenido esa sensación desde que ha estado ayunando porque ha mejorado. ¿Es eso correcto? ¿Es eso verdad? Tuvo una operación también, ¿no es así? Eso es correcto, uh-huh. Y ahora, siempre ha creído que si yo pongo manos en usted y le pido a Dios que eso la dejará. Cuando le lleguen esas sensaciones, tiene sensaciones raras, siente como que la está jalando y empujando hacia enfrente. ¿Es eso correcto? Venga aquí hermana, esto se lo confirmará.
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, bendice a esta mujer a quien yo bendigo. Tú dijiste: “Lo que atares en la tierra, Yo lo ataré en el cielo: lo que desatares en la tierra Yo lo desataré en el cielo”. Dios Todopoderoso sabiendo que este espíritu maligno dejó a la mujer por medio del ayuno, que se quede lejos de ella ahora en el Nombre de Jesucristo que ella se vaya y sea sanada. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose, siendo feliz, y estando bien.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos.
57 … Bendice, alma mía, a Jehová: Y bendiga todo mi ser Su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
Esos son los beneficios de servir al Señor. Muy bien, traigan a la dama. Todos sean reverentes. Tengan fe en Dios. No duden. Solo creed; tengan fe en Dios.
58 Yo creo que el Todopoderoso va a hacer algo maravillosamente. Oh, por favor, amigos, por favor. Si Dios está testificando cosas que son la verdad. Sé que parece demasiado profundo para comprenderlo, y no estoy leyendo su mente, pero solo un grupo allí en la audiencia, que lo está cuestionando. No es que Uds. no crean; Pero solo están admirados, se lo están cuestionando. Ahora, que la audiencia sepa que esto es verdad. ¿No es eso verdad? Si lo es, levanten las manos. Justo a través de esta audiencia por aquí; lo sentí (eso es correcto), solo una admiración, y solo un sentimiento. Ahora, no se cuestionen; Solo acepten. Nadie puede entender a Dios. Uds. no pueden hacerlo, no hay necesidad de intentarlo. Nunca entenderán a Dios; le tienen que creer a Él por fe.
59 ¿Cómo le va, dama? Bueno, yo no lo sé siendo que nunca la he visto en mi vida; somos desconocidos. Y, ahora mire audiencia, Dios le dijo a Moisés: “Te voy a mandar a Egipto para que liberes a los hijos de Israel”.
Él dijo: “Soy un hombre lento para hablar”.
Él dijo: “Pero te voy a dar una señal para que la hagas delante del pueblo. Y si haces esto delante del pueblo, entonces…”. Voltear su mano, y sanarla de lepra, y sujetar la vara a una serpiente. Dijo: “Entonces la gente va a creer que Yo te envié”. Él hizo eso una vez, y eso lo concluyó. ¿Es eso correcto?
Ahora, aquí está una mujer; hasta donde yo sé, nunca la he visto en mi vida. Ella está parada aquí; no la conozco, nunca la he visto en mi vida. Ella no me conoce sino por, me imagino entonces, por los periódicos, o estando en una reunión y mirándome. Pero siendo desconocidos, y si yo le testifico a usted que cuando nací, un niñito allá atrás en las montañas, que esa Luz vino a mí y estuvo suspendida donde yo estaba. Eso me ha seguido todos los días de mi vida, no diciendo que fue por causa de mi justicia, mi… Fue por preordenación de Dios. Efesios 1 dice: “Estas cosas fueron preordenadas antes de la fundación del mundo”.
60 Ahora, algunos de Ud. quieren la Escritura para eso, puedo sentirlo. Muy bien, se las daré. Muy bien, en Judas, el versículo 4 se lee: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios”.
¿Es eso correcto? Hombres destinados para esta condenación, como Faraón en Egipto, Judas Iscariote nacido hijo de perdición. Y si Ud. tiene la más mínima chispa por Dios en su corazón, debería darle gracias a Dios y servirle con toda su fuerza (Eso es correcto) porque Él le está dando una oportunidad.
Ahora, me paro aquí declarando al Creador de los cielos y la tierra, Jehová Dios. Ahora, yo afirmo ser un representante Suyo en estos últimos días para traer fe a Su iglesia. Y aquí está parada una mujer a mi lado, y si yo digo la verdad, entonces Dios vindicará que mis palabras son verdad. Si no digo la verdad, Él no tendrá nada que ver conmigo. Cualquier hombre puede decir cualquier cosa, pero si Dios habla al respecto y dice que es verdad, entonces Ud. cree la verdad, le cree a Dios.
61 Ahora, si yo digo la verdad, entonces si Dios me ayuda, seré capaz de ver a nuestra hermana. Ahora, ¿entienden lo que quiero decir con verla a ella? No como saber que la puedo ver ahora, sino cuando Eliseo, cuando ellos llegaron, el rey Jeroboam y el hijo de Acab, y todos vinieron delante de él, y Josafat, vinieron ante Eliseo y dijeron que si debían subir a la batalla, y así sucesivamente. ¿Saben lo que dijo Eliseo? “Si no tuviese respeto al rostro de Josafat, no te mirara”, no te mirara a ti, ni te viera. ¿Es eso correcto? El profeta dijo: “Yo… Pero siendo que lo respeto, te voy a mirar”.
62 Ahora, dama, quiero que mire para acá y sepa con seguridad, y ese sentir que siente en usted ahora, ese es Dios Todopoderoso. ¿Cree eso? Quiero que sea tan reverente como pueda estar en Su presencia.
Ahora, mire para acá y permítame hablarle un poquito. Ahora, Ud. está nerviosa; veo eso, porque está retorciendo sus manos y sigue así, lo cual, cualquiera puede ver eso. La veo temblando y sé que Ud. está nerviosa. Y es más ahora que nunca, porque es la presencia. Ahora, esté orando Hermano Richey, veo que eso viene de aquí de atrás, que está interfiriendo conmigo aquí. Ahora, solo quiero voltear para este lado solo un momento.
Mire, algunas veces, no que esté tratando de decir que Uds. personas no creen, pero Uds. son seres humanos que poseen un espíritu. Y cuando está viniendo para este lado, esas olas viniendo por este lado y la visión no se materializa bien. ¿Lo ven?
63 Y ahora, sí, Ud. sufre con un problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Ud. tiene un problema en el hígado; su hígado la está molestando. Eso es correcto. Ud. es extremadamente nerviosa. ¿No es correcto? Y tiene… Por cierto, se ha orado antes por usted, ¿no es así? La veo en alguna clase de reunión grande que están orando por usted. Es una reunión bastante grande, además. Veo algo negro… allí está el Hermano Osborn. ¿Es eso correcto? Si lo es, levante su mano. Eso es correcto. Venga, aquí un minuto. ¿Podría…? Va a estar… ¿Va a creer con todo su corazón?
Dios Todopoderoso, Autor de Vida y Dador de todo don, manda Tus bendiciones sobre la mujer y sánala. Jesús de Nazaret, sana a la mujer. Te oro a Ti, Padre, en el Nombre de Jesús que esta cosa horrible la deje, especialmente este nerviosismo para que logre tranquilizarse. Que ella se vaya de este tabernáculo esta noche, se vaya a casa regocijando, feliz, sanada, cantando las alabanzas de Dios, y que nunca más se vea afectada, porque yo la bendigo en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.
64 Dios le bendiga, hermana. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que Ud. hará esto con todo su corazón y fuerza, creyendo que Dios proveerá, hará…? ¿Cree que está sanada? ¿Lo cree? Sí. Por cierto, aquí hay algo. Solo para confirmar su fe un poquito más lejos. Veo a un cirujano parado cerca de Ud. en un quirófano; Ud. ha tenido una operación, ¿no es así? ¿Es eso correcto? ¿Y no era esa una operación del riñón, aquí adentro? Veo que tenían esta cosa colocada en usted de esta manera. Ahora, ¿es eso cierto? Si lo es, levante este brazo. Vi que tenían la cosa sobre usted de esta manera y la pusieron de lado cuando le dieron la anestesia. Eso es verdad, ¿no es así? Muy bien. Ahora, ¿cree con todo su corazón? Muy bien, baje de la plataforma regocijando, reclamando su sanidad, nunca más vuelva a decir nada al respecto, solo que está sanada.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Existe la maldición de pasar por la línea de oración una y otra vez. Una vez que Ud. acepta su sanidad, nunca vuelva a pasar por otra línea de oración. Deje que eso lo concluya para siempre, ¿ve? Cada vez que regresa, simplemente se vuelve mucho más difícil, mucho más difícil, mucho más difícil (¿ven?) y lo rompe.
65 Ahora, el Hermano Baxter movió esa cortina hacia el otro lado, así que eso lo hace mucho mejor para mí ahora estoy seguro. Muy bien, traigan a la dama, muy bien.
¿Cómo le va, hermana? ¿Cree ahora con todo su corazón? ¿Cree que el Señor Jesucristo está aquí para bendecirla y hacer su… sanarla? ¿Lo cree? Muy bien, señor. Usted tiene anemia, ¿no es así? ¿Acaso no es eso cierto? Tiene un problema nervioso también, se sofoca mucho con una condición cardíaca; la hace pensar eso, pero no es nada sino nervios. Pero Ud. se va a poner bien; ¿cree eso?
En el Nombre del Señor Jesucristo baje de la plataforma regocijando, diciendo: “Gracias, Señor, por mi sanidad”.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Siga adelante ahora. Tenga fe; no dude. ¿Cuántos de los que están parados en esta línea ahora van a creer con todo el corazón? Muy bien, los que están allá solo sigan creyendo. Muy bien, traigan a la dama.
66 ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que Dios está aquí para sanarla? ¿Cree que el Espíritu Santo confirmará Su obra esta noche y que lo hará? Lo único que se está preguntando ahora, es lo que se va a decir de usted, no estoy leyendo su mente; pero el problema cardíaco la ha dejado y puede irse, y su problema de espalda también. Así que puede bajar de la plataforma, y regocijarse, y decir: “Gracias Señor, estoy sanada”.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien, venga dama. ¿Me cree como el profeta de Dios? ¿Es eso, con todo su corazón? Crea con todo su corazón. Usted es diabética, ¿no es así? Vaya a casa y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Sean reverentes, todos, manténganse con reverencia. Manténganse en todas partes del edificio de ser posible. Ahora, no se estén moviendo. Estén en oración. Miren, amigos, si tan solo conocieran cómo eso me saca de aquí. ¿Cuántos creen que entienden de lo que estoy hablando? ¿Ven? Es un [Palabras no claras]. Miren, es solo… Es el Espíritu Santo, y es tan tímido, tan tímido como puede serlo. Muy bien. Todos muy reverentes. Muy bien.
67 Venga, dama. ¿Cómo le va? ¿Cree que como Dios… a mí como siervo de Dios? Usted tiene dos o tres cosas que la están molestando. Una cosa en la que está interesada son sus ojos, lo cual tiene. Tiene un problemita estomacal también, lo cual le ha provocado una condición nerviosa y astigmatismo y la está deprimiendo. ¿Quiere ser sanada? Diga: “Jesús, acepto Tu expiación ahora mismo”. Dios le bendiga, vaya y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús.
Venga, dama. Si viene por este lado, si Dios me habla y dice lo que está mal con usted, ¿lo aceptará? Problema cardíaco. Baje y sea sana en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Esa es la forma. Si siguen creyendo, si tan solo tienen fe, sigan creyendo.
68 Usted que está sentado allí hablando con la hermana muda, manténganlas creyendo; está una creyendo allí mismo muy fuerte. La he observado dos o tres veces ahora. Observe esa dama allí solo un momento, con el vestido verde. Vi que Eso se movió sobre ella dos veces ahora. Dígale que se asegure de tener fe; no dude; crea con todo su corazón.
Creo que la mujer va a recibir su habla y oído. Todos reverentes; no puedo decir exactamente lo que está sucediendo. Veo cuál es problema; ella lleva mucho tiempo así. Pienso que ella nació en esa condición. Veo una visión viniendo sobre ella, pero todavía se ve oscuro alrededor de la parte de su cabeza. Todos sean reverentes. Muy bien.
69 Venga, señor. Por supuesto, ahora se va y viene al hombre. ¿Cómo le va, señor? Usted está sanado de su problema de espalda, así que puede bajar de la plataforma y darle gracias a Dios por haber sanado de su problema de espalda; Ud. ya no lo tiene. Dios le bendiga, hermano.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”.
Todos sean reverentes, crean con todo su corazón. Algo impactó cuando dije problema de espalda. Hay un espíritu que simpatiza que impactó entonces, alguien más… Solo un momento. Sé que alguien fue sanado entonces de la misma cosa. Sentí que me jaló de lado otra vez. Espere hasta que el hombre pase. Aquí va, sí, es una dama. No… es una dama sentada allí con esas cerezas en su sombrero; ella tiene un problema en la espalda, ha sido sanada. La dama sentada allá atrás, ¿acaso no tenía algo mal en su columna? ¿Un problema allí de columna? Póngase de pie, Jesucristo la sana, dama. Dios le bendiga; puede irse a casa ahora y ser sana.
Muy bien, dama, su problema cardíaco la dejó mientras estaba parada aquí; puede irse a casa ahora y ser sana en el Nombre del Señor Jesús.
70 Venga, dama. Tenga fe, crea. Esta damita parada allí de negro, sigue creyendo, se movió hacia usted justo entonces por unos momentos, tenga fe, crea, no dude.
¿Cómo le va, hermana? ¿Cree con todo su corazón? Su problema estomacal se pondrá bien. Vaya a casa y coma lo que quiera y diga: “Gracias Dios por sanarme, mi estómago”. Muy bien, diga: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien, ven aquí, cariño. Quieres recuperarte de esa asma, ¿no es así? Bueno, ven aquí, pon tus brazos alrededor del Hermano Branham.
Nuestro Padre Celestial, te pido que tengas misericordia de esta niña. Dios Todopoderoso, que ella lleve este mensaje de regreso a su gente Católica, diciéndoles que Jesucristo el gran Sanador la ha sanado por completo. Yo maldigo esta asma en el Nombre de Jesucristo; que ella sea sana a partir de ahora. Amén. Dios te bendiga, cariño. Ve a casa y que estés sana. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
71 Muy bien, venga, mi hermano. ¿Cómo está, hermano? ¿Cree con todo su corazón? Ud. está sufriendo, algo está mal en su corazón también, ¿no es así? Usted tiene un problema cardíaco. No solo eso, pero tiene artritis. ¿No es eso cierto? ¿Me obedecerá como el profeta de Dios? Levante sus manos en el aire. Golpee sus pies de arriba abajo. Nunca jamás vuelva a decir algo sobre la artritis, baje de la plataforma; usted está sanado de la artritis, del problema cardíaco y así sucesivamente. Dios le bendiga.
Diga: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien, dama, ¿cree usted allí donde se encuentra? Si soy capaz por el Espíritu de Dios de decirle lo que está mal con usted allí en donde está, ¿aceptaría su sanidad ahora mismo? Usted tenía un tumor, ¿no es así? Baje de la plataforma y no lo declare ya; sea sana en el Nombre de Jesús.
¿Creen con todo su corazón? ¿Qué piensan allá arriba? Sean reverentes. Sean reverentes y Dios lo llevará a cabo. No tengan dudas, siempre tengan fe. Dios lo hará… los sanara.
72 Estoy observando a esta mujer que está sentada aquí en esta silla, y a este hombre también. Hermano, quiero verlos a todos levantarse de esas sillas esta noche y que caminen. Quiero que crean. Alguien, algunas veces la gente piensa, cuando las personas están sentadas en las sillas, ellas llegan a un punto donde piensan que no tienen remedio. No es así, y que no hay esperanza, no, señor. Jesucristo les ama y quiere sanarlos. Muy bien, sean reverentes ahora.
Muy bien, traigan a su paciente. Muy bien, hermana. Oh, víctima de las circunstancias, problemas, ha visto mucho de eso en su vida. Ahora, aquí está sufriendo con un problema de espalda, por toda su espalda tiene dolores todo el tiempo. Usted tiene un bazo aumentado; tiene un problema cardíaco, sí lo tenía, pero ya no lo tiene; su fe la ha sanado. Vaya a casa y sea sana… Esa es la manera.
Esa es la manera. Una persona que tiene fe como esa mujercita, todas ellas sanarán allá en la audiencia ahora. Eso es correcto. Tengan fe en Dios y no duden.
Muy bien, venga, dama. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Le gustaría comer un buen plato de comida como solía hacerlo? ¿Me cree como el profeta de Dios? Vaya y coma cualquiera cosa que quiera. En el Nombre de Jesucristo sea sanada.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Glorifiquemos a Dios así. [El Hermano Branham y la congregación aplauden] Oh, vaya, esa es la manera. Sean reverentes.
73 Vi a un niñito sanado; está usando una camisa blanca; él tenía un problema cardíaco. No pude ver exactamente en dónde estaba. Parece que está sentado a la derecha. Ahora, todos sean reverentes, allí está el niñito, un niño pequeño de cabello claro, como de unos ocho años, tenía problema en el corazón, usaba una camisa blanca. Muy bien, todos con reverencia. Si tal y tal niño está en la audiencia, él está sanado. Lo vi que apareció delante de mí, tenía una camisa blanca, y él es un niño pequeño de cabello claro. Él tiene como, se miraba así de alto, sufriendo con un problema del corazón. Si tal niño está en la audiencia, padres, ya no teman, porque el bebé va a estar bien.
74 Muy bien, hermana, pase adelante. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces se terminó su problema cardíaco. Muy bien. También, veo otra cosa. Yo veo, sí, Ud. tenía un problema estomacal también, ¿no es así? Muy bien, señor, solo siga adelante coma lo que quiera ahora. ¿Cree Ud.? Eso es todo lo que tiene que hacer; puede irse [Palabras no claras] Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Eso quizá no significa mucho para usted, pero lo que significa para ella; ella tenía un estómago ácido; no ha comido en mucho tiempo. Mire, la vi que volteó su rostro y vomitó, y todo como eso, y volvió a lavar su rostro, y todo, parecía desmayar. Pero va a estar bien ahora. Eso no significa mucho para alguien que no está sufriendo eso, pero si fuera usted, sí que estaría muy, muy agradecido de recibirlo. [Espacio en blanco en la cinta].
75 Muy bien, dama, Ud. que está sentada en la silla. ¿Cree con todo su corazón? Pasé cerca y solo me tomó de mi mano, ¿me cree como el profeta de Dios? Usted pasará ese tumor entonces, y vaya en el nombre del Señor.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Vamos a bendecir al Señor, oh, alma mía. Mire aquí, algunas personas se cuestionan sobre estas personas en esas sillas de ruedas. Solo un momento, tengan fe. No duden. Ahora miren, los estoy observando, pero la cuestión es con todos Uds., muchas veces cuando la persona se sienta en una silla de ruedas piensa: “Oh, vaya, no tengo esperanzas; yo… el doctor me dijo que no puedo hacerlo”. Entonces Uds. creen eso. Y mientras crean eso, será de esa manera.
Ahora, puedo verla; la he visto noche tras noche. He visto muchas cosas. He visto a esta dama sentada aquí durante las últimas dos o tres noches, vi una visión que vino cada noche. Y sé lo que está mal con la mujer, ciertamente le puedo decir a ella lo que está mal, pero yo no puedo sanarla.
76 La dama sentada allí tiene alguna clase de hechizo; ella tiene hechizos de debilidad. En cuanto se levanta comienza a irse hacia enfrente. ¿No es eso correcto, dama? Si Ud. usa solo un poquito de fe, tenga fe como su enfermera que está allí, y puede salirse de esa silla de ruedas, e irse por el edificio, e irse a casa y olvidarse al respecto; Ud. puede ser sanada. Puedo ver su visión, pero yo no puedo sanarla.
Este caballero sentado aquí con su mano levantada, ¿qué piensa, papá? ¿Me cree como el profeta de Dios? Usted me es un desconocido; está sentado allí con aparatos ortopédicos en su extremidad. Usted sabe lo que le sucedió, sufrió un accidente y se quebró la cadera y no sana. ¿Es eso correcto? Si lo es, levante su mano y agítela de esa manera. Eso es correcto. Tenga fe en Dios, y Dios sanará su cadera; puede irse a casa y ser sanado. Amén. Crea con todo su corazón. No pregunte…
77 Este hombre sentado aquí, vi que me miró, señor. Mire hacia acá y créame que soy el profeta de Dios. ¿Me cree? Muy bien. Yo sé lo que está mal con usted; Ud. está sufriendo con esclerosis múltiple. Pero Dios lo va a sanar. Ahora, mire, Dios… ¿No es correcto? Levante su mano, ¿es eso verdad? Dios puede sanarlo, si Ud. tan solo lo cree. Tenga fe; no dude; crea con todo su corazón. ¡Oh, qué maravilloso!
Parálisis, pero Dios puede sanarlo y que se ponga bien. ¿Es eso correcto? Paralizado, veo lo que sucedió. Usted encoge sus extremidades [Palabras no claras]. Pero Dios puede sanarlo. Mire, eso amigos, no es el lisiado; ellos llegan a un punto donde piensan que no…
Ahora, ese mismo espíritu se está moviendo entre estas personas, simplemente les falta tener un poco de fe. Si Uds. hacen la misma cosa se irán caminando de este edificio esta noche. Yo no puedo sanar a nadie, si pudiera, les pediría que acepten su fe, que acepten la fe y crean. Reto a cualquiera en el edificio que miré para acá y crea que Dios me envió y crea que el testimonio que yo digo es la verdad, y Dios los sanará. Muy bien. Dios lo hará.
78 Veo a una dama sentada aquí ahora, mirando para este lado; ella trae un sombrero negro, un vestido negro. Póngase de pie allí, dama. Ud. está allí mismo, sí, no, sí, siendo que está de pie; póngase Ud. de pie, las dos pónganse de pie allí solo un minuto. Muy bien, dama, miré para acá y créame. ¿Me cree con todo su corazón? Ahora, no se paren todos ustedes, van a interferir con la… interferir con la visión que está llegando delante de la dama. Permítanme verla a ella primero. Aquí mismo.
Sí, señor, Ud. está sufriendo con un problema nervioso. ¿Es eso correcto? ¿No es eso cierto? Levante su mano si esa es la verdad. ¿Lo recibe a Él ahora como su sanidad? En el Nombre de Cristo, sea sanada. Amén.
¿Qué de usted, dama, parada allí con esa cosa blanca en su sombrero? ¿Cree con todo su corazón? ¿Con todo su corazón? Usted está sufriendo con un problema cardíaco, ¿no es así, una condición cardíaca? Levante su mano. Reciba su sanidad en el nombre de Jesucristo. Amén.
79 Pues, amigos, esto no tiene fin. Podría seguir y seguir y seguir. ¿Creen con todo su corazón? Aquí está un hombrecito, este hombre, sentado aquí mirándome, sentado detrás de la dama. Ese hombre sentado allí sufre con, creo que es una condición de hernia, sentado en la parte de atrás, ¿no es eso correcto, señor? Póngase de pie, levante su mano, y reciba su sanidad en el Nombre del Señor. Seguro.
Allí está otro hombre, sentado allí mismo a su lado con un chaleco y corbata. Está mirando para este lado. Hay una gran fe en ese hombre, póngase de pie, señor. Usted sufre con cáncer, pero ahora está sanado en el Nombre del Señor Jesús, vaya sano. Amén.
Ahora, ¿creen con todo su corazón? Aquí está un hombre por aquí, cabello delgado, usando una pequeña corbata de lazo a cuadros. Allí mismo, señor, Ud. tenía artritis, ¿no es así? Usted fue sanado hace rato mientras estaba sentado allí. Póngase de pie y recíbalo y sea sanado en el Nombre del Señor Jesús. Allí lo tiene; esa es la manera de ser sanado.
80 Allá en la parte de atrás, miren hacia acá, crean con todo su corazón. ¿Cuántos allá atrás creen que Dios me envió para hacer Su obra, levante su mano?
Veo a una dama, sentada por allí, algo está sucediendo. La dama trae un vestido azul; tiene alguna clase de flores abrochadas en su lado aquí, se ve rosa. La dama está sufriendo con un problema estomacal, allá muy arriba en el balcón. Sentada allá casi pegada al riel. Póngase de pie, dama. Ud. allá atrás por este lado aquí con el vestido azul con rosa; es usted, sí, señora. Póngase de pie. Usted tenía un problema estomacal, ¿no es así? Levante su mano si eso es verdad. Muy bien, Ud. está sanada; vaya a casa y sea sana en el Nombre del Señor Jesús.
Cualquier persona aquí puede ser sanada ahora mismo para la gloria de Dios. Podríamos quedarnos aquí media hora. ¿Lo creen? Qué de Ud. dama aquí; Ud. puede caminar; puede hacerlo si solo le pide a Dios y [Palabras no claras]. Usted también, señor. No hay necesidad que se siente allí, puede ser completamente sano, pónganse de pie, en el Nombre de Jesucristo cada uno de ustedes que está enfermo. Seamos sanados.
81 Pongan sus manos unos sobre los otros, eso está bien, se están comenzando a estar… Pongan manos unos sobre otros; levante su mano y levanten sus manos a Dios.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre la gente, sana a cada uno de ellos, Señor. Concédelo. En el Nombre de Jesucristo yo maldigo la enfermedad de estas personas en la audiencia. Señor, permite que estas personas que están aquí en las sillas de ruedas se levanten en el Nombre de Jesucristo, y sean sanadas. Oh, Dios Todopoderoso, Autor de Vida, ahora que el Espíritu Santo caiga sobre cada persona que está aquí, envuélvelos con Tu poder Divino [Palabras no claras] de fe, Señor, que hagan este compromiso, levantándose en el Nombre del Señor Jesucristo y glorificando a Dios, saliendo de este edificio caminando, gritando, alabando a Dios, con una victoria perfecta.
Mensaje extraido de Messagehub
