OBRAS DEL MENSAJE


A El Oid
Klamath Falls, Oregon, E.U.A.
60-0712
1 Muchas gracias. Pueden sentarse. Yo ciertamente considero este un gran privilegio el estar aquí este lunes en la noche, y ver a este gran grupo de gente hambriento y sediento por Dios. Yo creo que la Escritura dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Y si Dios nos ha dado esa bendita promesa, entonces la única cosa que nos impide de ser llenos con todo de lo que tenemos sed, sería porque no le creemos. Si sólo pudiéramos creer ahorita, que Dios nos dará la mismísima cosa por la cual estamos aquí, todos nos iríamos a casa esta noche muy felices y satisfechos. Yo estoy tan contento que El suple toda nuestra necesidad. El prometió que El haría eso. Ahora, El nunca prometió que El supliría nuestras “cosas que queremos”, sino que serían nuestras necesidades las que El supliría. Yo estoy tan contento por eso, porque hay muchas veces que nosotros queremos cosas que no son de provecho para nosotros.
2 Yo estaba pensando en eso justamente el otro día, cuando estaba tratando de afeitarme con una navaja de barbero. Y ¡qué cosa!, fui muy torpe con ella; nunca antes lo había tratado de hacer. Y mi hijito, José, estaba diciendo: “Papi, déjame hacerlo también yo”. Tiene cinco años de edad. Y yo pensé: “Ahora…” Y él lloró porque yo no lo dejé que usara la navaja. Pero, ¿ven Uds.?, yo sabía que no era conveniente hacer eso. Y de esa manera es Dios. Algunas veces pensamos que debemos obtener ciertas cosas, y únicamente nosotros mismos nos dañaríamos con eso. Así que si sólo fuéramos sumisos y humildes, como niñitos delante de El, Dios suplirá la necesidad que tenemos. Y si–y si yo, siendo un padre en la carne, y terrenal, amo a mi hijito lo suficiente para no permitirle usar una navaja de barbero, sin importar cuánto él llore por ella, ¿cuánto mucho más sabe nuestro Padre Celestial, aunque lloremos por algo que pensamos que necesitamos? Pero El nos prometió “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudarían a bien”. Y, otra vez está escrito: “No quitará el bien a los que andan en integridad delante de El”. ¿No es esa una promesa? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
3 Así que, yo tengo un pequeño dicho que siempre se lo digo a la gente: haz tres cosas en la vida: la primera cosa, es hacer el bien; ese es su deber para con Dios. Luego, piense bien; eso es su deber para Ud. mismo. Y haciendo esto, Ud. está seguro de salir bien. Eso es exactamente correcto. Haga Ud. el bien, y luego piense bien. Y mientras Ud. esté yendo bien, no puede estar yendo mal. Cuando mi hijo, Billy, como de unos catorce años de edad… Antes que lo enviara a la escuela Bíblica, él estaba en la escuela pública, y no tenía un buen fundamento. Y todos los niños, muchachas, muchachos, estaban fumando y comportándose mal. Y un día llegué a la casa y me senté. Y Billy se estaba quedando con su abuela. Y mientras la Presencia del Señor estaba cerca, hubo una visión: yo vi a mi hijo con un cigarrillo en su mano. Eso casi me mató.
4 Así que, después de un rato, llegó al frente de la casa en su bicicleta, y él entró y dijo: “Hola, papi”, y corrió y me abrazó. Le tomé en mis manos, y dije: “Billy: ¿cuándo empezaste eso?” El dijo: “¿Qué, papi?” Yo dije: “A fumar”. El dijo: “Yo no…” Yo dije: “¡No me digas; tú sí fumas, Billy!” Y él empezó a llorar. Yo no lo pude soportar. Me fui al baño; me senté allí, y lloré como un bebé. Yo pensé: “Su madre está en la Gloria, y la última cosa que me dijo fue: ‘Cuida a Billy’. Y yo he tratado de poner el ejemplo delante de él” y verlo hacer una cosa como esa, casi me mató.
5 Así que lo llevé afuera junto a la pared. Yo dije: “Hijo: tú te vas a salir de allí inmediatamente. Yo te voy a enviar a una escuela Bíblica, no importa cuán solo tú te sientas”. Y así que dije: “Quiero que abras tus brazos de esta manera”. Y él lo hizo. El dijo: “¿Qué sucede?” Yo dije: “Esta es la izquierda, y esta es la derecha. Ahora, tú no puedes ir en ambas direcciones al mismo tiempo. Tú estás en la forma de una cruz”. Y yo dije: “Mientras estés yendo bien, tú pudieras pensar que estás yendo mal, pero sí vas a salir bien. Tú no puedes ir al este y al oeste al mismo tiempo. Tú no puedes estar haciendo el bien y el mal al mismo tiempo”. Algunas veces la gente va mal, pensando que está haciendo bien; pero resultará mal. Así que siempre piensa bien, haz el bien, y saldrás bien; tienes que salir bien. Eso es exactamente. Haga el bien; ese es su deber para con Dios. Piense bien, sepa que Ud. tiene que salir bien, ¡y Ud. sí saldrá bien!
6 Luego, yo tenía un pequeño dicho que siempre le decía a la gente que yo los casaba. Cuando uno ve a la pareja joven, y ellos vienen delante de mí, yo siempre pienso de Cristo y Su Novia, esa gran Cena de las Bodas a la que todos nosotros estamos ansiosos de asistir. Y al verlos allí: están jóvenes, vigorosos, y tienen ojos brillantes, al estar parados allí para tomar ese voto que los une a través del viaje de esta vida. Siempre les digo algo así: “Ahora, Uds. quieren ser felices, y no pueden ser felices sin Cristo. No hay un hogar que sea feliz sin Cristo”. Yo quiero que Uds. me muestren uno. Uds. tienen alguna pretensión, pero Uds. no pueden ser felices sin Cristo. Correcto. No. Uds. sólo están–están pintando un fuego. Es como una persona que está pretendiendo ser un Cristiano. ¿Cómo puede Ud. calentarse con un fuego que ha sido pintado? El fuego pintado no calienta. Se necesita un verdadero fuego para que caliente.
7 Podemos leer lo del pasado y ver lo que el Espíritu Santo hizo en el Día de Pentecostés. Eso fue en Pentecostés hace dos mil años. Si ese mismo fuego no trae los mismos resultados hoy en día, ¿qué bien nos hace a nosotros un Dios histórico, si El no es el mismo Dios hoy? Es como alimentar a su canario con vitaminas para que produzca alas y plumas buenas y fuertes, y ponerlo dentro de una jaula. ¿Qué bien le hace sus alas a él? ¿Ven? Si uno no va a predicar el Evangelio completo, y creer todo, y recibir el Espíritu Santo como fue en aquel entonces, ¿qué bien hace tener una Biblia, si El no es el mismo Dios? ¿Ven?, es–es un… El tiene que ser el mismo, o… No hace nada de bien el ir a la escuela y aprender teología y cosas, si Uds. quieren ponerlo a El en el pasado como un Dios histórico. El es el mismo en esta noche.
8 Y yo siempre les digo esto a mis parejas jóvenes: que la felicidad no consiste de cuántas cosas del mundo Uds. posean, sino cuán contentos están con la porción que está asignada para Uds. Eso es correcto también. Yo he visto parejas que no tenían nada. Yo casé a una pareja hace algunos años. Yo no sé cómo fue que me pidieron que los casara, pero el muchacho era amigo mío. Su padre trabajaba en la compañía de servicios públicos conmigo. Era un joven muy listo, de aparencia inteligente, y él se casó con la hija de un millonario. Las perillas de la puerta en la casa de ellos, eran de catorce quilates. Y yo tenía que practicar mucho la–la ceremonia regresando allí adentro, y arrojando arroz y cosas, y arrodillándome en una almohada de seda. ¡Y oh, tal ceremonia!
9 Pero cuando los casé, como unos tres meses después, mi hermano me dijo que sabía de una pareja que se iba a casar, únicamente que el muchacho no tenía dinero suficiente para casarse. El tenía una novia, pero no tenía el dinero para pagarle al predicador. Y él dijo: “Bueno, mi hermano nunca le ha cobrado a nadie por nada”. Y yo… Como Uds. saben, yo tengo cincuenta y un años de edad, he estado en el ministerio treinta y un años, y nunca he recogido una ofrenda en mi vida. Nunca he recogido una ofre-… Nunca intento recoger una. Así que, yo–yo no lo hago. Está… Se tiene que hacer. Pero yo sólo… Lo que sea… Si alguien me da algo, está bien; si ellos no me dan, está bien de todas maneras. El–El puede llover comida del Cielo, así que yo simplemente lo permito de esa manera. Así que, yo sólo le creo a El. Nunca me ha faltado una comida; yo he pospuesto algunas [el Hermano Branham se ríe–Ed.], pero yo no he… no me ha faltado una todavía. Pero siempre ha sido bueno conocerlo a El.
10 Así que cuando–cuando vino esa pareja joven, yo miré a ese muchacho parado allí. Durante el tiempo de esa depresión, él… Traía unos pantalones desteñidos, y una camisa vieja, con un cuello… una porción del cuello abotonada más alta que la otra. ¡Un corte de cabello!, lo necesitaba mucho. Esa jovencita había viajado en autoestop desde Indianápolis hasta allí; casi no traía zapatos. Yo estuve a punto de comprarle a esa niña un par de zapatos. Era una muchachita muy bonita. Y cuando yo… Yo dije: “¿Adónde la vas a llevar, hijo?” El tenía un vagón viejo de carga allá al lado del río, en donde solía estar la fábrica “Dial” de obra de herraje, en donde ellos solían… batir el hierro allí en el horno. Bueno, él iba a ir allá, y vivir en ese vagón de carga. Y yo dije: “¿Qué vas a hacer si ese trabajo se termina, si tú no tienes nada, ni siquiera tienes algo para comer?” Ella dijo: “Yo–yo lo amaré de la misma manera”. Correcto; eso es.
11 Bueno, un día yo fui allá, para visitar a mis amigos que vivían en “Silver Hills”. Y a Herman, lo conocía muy bien, Herman Holtz, un muy buen amigo mío; él se casó con la hija de E.V. Knight. Y ellos tenían un hermoso hogar; él ya no tenía que trabajar más, tenían el éxito asegurado, porque ellos tenían bastante dinero, eran dueños de las grandes compañías de arena, y cosas en el río, y demás. Y fui allá para verlos en el tiempo preciso, me supongo. Uno estaba sentado en un rincón, y el otro en el otro, discutiendo. Y ellos habían estado en un baile la noche anterior, en una fiesta, y un hombre había bailado con ella, y la había hecho enojar, o mejor dicho, lo hizo enojar a él. Y así que allí estaban; estaban discutiendo.
12 Y cuando llegué al porche, ¿saben Uds. lo que hicieron? Se apresuraron para tomarse de la mano uno al otro, y llegaron a la puerta, y dijeron: “¡Hola, Hermano Branham!” Miren: eso es fuego pintado. Eso no dura. Eso no es bueno. Yo dije: “Bueno, estoy contento de verlos”. Yo dije: “¿Son felices?” “Oh, sí, querido, ¿no es así?” Lo supe en ese momento; yo ya los había oído cuando me acercaba a la casa. ¿Ven? Yo sabía que estaban discutiendo. Bueno, ellos continuaron, y uno podía ver que no estaba bien, el espíritu no se sentía bien. Un día, pensé darme cuenta de lo que había pasado con esa pareja que había casado, y que vivía en un vagón de carga. Así que yo estaba trabajando por la compañía de servicios públicos; yo era uno que instalaba las líneas allí por diecisiete años. Fui al río y como que jugué el papel de un hipócrita; me puse mis espuelas y el cinturón de seguridad, y me fui caminando a lo largo del río como que estaba revisando los postes.
13 Me acerqué sigilosamente, y vi su viejo Chevrolet allí afuera con las luces delanteras amarradas con alambre. Y me acerqué a la puerta. Yo los oí hablando. Y él había conseguido un trabajo en la P.W.A. o la que haya sido; ellos trabajaban allí. Y él estaba trabajando en alguna compañía maderera allí, ganando como unos ocho o diez dólares a la semana. Eso era muy buen dinero. Y así que, él había…. Habían tomado ese vagón viejo de carga y habían colgado periódicos con “tacky buttons”. ¿Quién sabe lo que es un “tacky button”? ¿De qué parte de Kentucky es Ud., hijo? [El Hermano Branham se ríe–Ed.]. Tomen un pedazo de cartón y pónganle una tachuela y clávenla en la pared. ¿Ven? Y tenían papel y periódicos. El había traído algunas cajas viejas y habían hecho una mesa de eso. ¡Pero, hermano!, si alguna vez encontré el Cielo en la tierra, fue allí. Ella estaba sentada en sus rodillas. Se había quitado su sombrero viejo, había aplastado la copa de él, y había puesto su paga allí. Y ellos tenían separado allí tanto para la comida, y tanto para el seguro, y tanto para lo otro. Y él dijo: “Cariño: yo quiero tanto comprarte ese vestido”. Creo que costaba como un dólar veinticinco, algo así. Ella dijo: “Pero, cariño, nosotros… Yo aprecio eso”, con su brazo sobre él de esta manera. Y él la miró a ella. Y yo estaba parado allí como un hipócrita, observándolos, Uds. saben. Y así que, ellos empezaron a contar ese dinero, y no tenían lo suficiente para cubrir todo. Y él dijo: “Bueno, yo trabajé hasta… yo he intentado todo lo que puedo. El vestidito está colgado allí en el escaparate, cuesta un dólar veinticinco. ¿No pudiéramos dejar de pagar el seguro?” Ella dijo: “No, cariño, yo aprecio eso”. ¡Oh, él la abrazó! Yo me quedé allí, y me volteé hacia esta dirección y miré hacia arriba de la colina, y yo podía ver el hogar de la otra, las torres arriba de la casa. Yo pensé: “¿Quién es el hombre rico? ¿A quién escogerías, Billy, si tú fueras a hacer tu elección?” Yo escogería a la real y genuina esposa, una que me ame. Yo escogería vivir aquí en un vagón de carga. Pues, déjenme decirles: que la felicidad y el contentamiento no se pueden comprar con dinero. El dinero no puede comprar amor. Esas son las cosas reales.
14 Bueno, empiezo a platicar, y cuando menos pienso, el tiempo se ha ido, y… Inclinemos nuestros rostros sólo un momento y hablémosle al Señor ahora. Nuestro precioso Padre Celestial, nos acercamos a las sombras de Tu misericordia en el Nombre del Señor Jesús, sabiendo esto, que El nos ha prometido que podemos tener una entrevista Contigo en cualquier momento y estamos seguros que la recibiremos, si venimos en Su Nombre. Por lo tanto, Señor, no tenemos justicia, ni nombre. No hay nada que poseamos en esta vida, o de que sepamos aquí en la tierra, con lo que pudiéramos acercarnos a Tu trono, únicamente por medio del Nombre de Jesús. Y venimos humildemente, Señor, ofreciéndote la adoración de nuestros corazones por enviarlo a El a la tierra, para que pudiéramos tener esta gran avenida para entrar en Tu Presencia por medio de la Sangre derramada en el Calvario, y tenemos la seguridad de que Tú oirás nuestra oración.
15 Te damos gracias, Santísimo Padre, por todo lo que Tú has sido para nosotros en esta reunión hasta estos momentos. Hemos visto Tu grande y poderosa mano bajar en la audiencia, y convencer a pecadores que estaban mal, verlos venir al altar en penitencia y–y aceptarte a Ti como su único Salvador y Señor. Hemos visto a ésos, Señor, que estaban enfermos y afligidos, salir del edificio sanados, levantarse de las sillas de ruedas y salir caminando. Estamos agradecidos Contigo, Padre Celestial, por estas cosas. Luego hemos visto a Tu Santo Espíritu ungir esta audiencia, al grado que no hubo un solo secreto en el corazón que Tú no lo hiciste saber, cumpliendo las mismísimas Palabras que El prometió que sucederían. ¡Oh, Padre nuestro!, sé misericordioso con nosotros, criaturas indignas. No podemos expresarte a Ti, Señor, de la manera que quisiéramos, cuánto te amamos y te apreciamos por estas cosas.
16 Sabiendo que en esta hora oscura de las escenas de la clausura de la historia del mundo, cuando los hombres están confusos, y la gente está corriendo de iglesia a iglesia, y de lugar a lugar, cambiando cartas y llevándolas de lugar a lugar, y sin embargo nosotros hemos encontrado ese Lugar de reposo, de morada, en Dios. Cómo te damos gracias por el Espíritu Santo que nos da consolación en esta hora. Y pedimos, Padre, que El more en nosotros para siempre, mientras las sombras se están extendiendo, y sabemos que el sol se está ocultando en la civilización. Dios, pedimos ahora por esta gran nación nuestra, que está en el momento de cambiar de Presidentes. Pudiera parecer que es una cosa sin importancia, pero, Dios, pudiera cambiar el destino de esta nación. ¡Oh, Señor!, Tú que pudiste escoger a los profetas y–y ungir a los reyes, pedimos que Tu Espíritu Santo unja al hombre correcto para nosotros en esta hora. Concédelo, Señor. Cuando las grandes campañas se están desarrollando de ambos partidos… Padre, comprendemos que Tú no estás interesado en partidos; es el hombre en el que Tú puedes confiar. Así que pido, Padre, que de alguna manera ellos escojan el hombre correcto para la hora. Sabemos que la hora también tiene que llegar cuando el hombre incorrecto será escogido–escogido. Así que oramos, Padre, que Tú nos des un poco más de tiempo para traer a los perdidos. Haz que si hay uno de ésos aquí en esta noche, viendo que las sombras se están extendiendo, que ellos vengan dulcemente al Señor Jesús y sean salvados. Sana a los enfermos y afligidos. Fortalece a la Iglesia. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
17 El Hermano Borders, que leyó la Escritura hace unos cuantos momentos… Algunas veces yo mismo la leo, y pensé en esta noche que le pediría al Hermano Borders que la leyera por mí: Apocalipsis el capítulo 3, el versículo 14, hasta el fin de ese capítulo. Pues después que leyeron las Escrituras, entonces la alabanza se empezó a cantar, y fue cuando yo apreté las manos del Hermano Mercier parado allí detrás de eso. El dijo: “¿Por qué hiciste eso?” Yo dije: “Escuche la alabanza”. El dijo: “Ya veo lo que me quiere decir. Sólo creer; sólo cree lo que ha sido escrito”. Este mensaje es un mensaje a esta edad de la iglesia, la edad de la iglesia de Laodicea, la cual era una edad de la iglesia tibia. Ahora, yo estoy confiando que Dios en esta noche saque del texto que yo escogeré, siendo el versículo 20. De este texto, yo quiero decir esto, que dice: “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo”. Yo quiero tomar de allí el tema: “La puerta dentro de la puerta”.
18 Ahora, esto es una escena muy fuera de lo común. Y es un texto fuera de lo común. Pero saben Uds., Dios es fuera de lo común. Dios hace cosas de una manera fuera de lo común, en una hora fuera de lo común, en un lugar fuera de lo común, algunas veces para gente fuera de lo común. Dios es fuera de lo común; El muchas veces hace lo inesperado. Y entonces nosotros también pudiéramos decirle a una audiencia aquí de varios cientos de gente: “¿No es ese un texto poco pequeño para elaborar: ‘La puerta dentro de la puerta’, escoger como unas siete palabras de un solo versículo?” Bueno, no es la cantidad de algo lo que cuenta; es la calidad lo que cuenta.
19 Hace tiempo, hubo una–una pequeña historia que oí de un muchachito que andaba buscando en el desván. Y él, en un viejo baúl, encontró un estampilla, una pequeña, cosita, amarillenta por el tiempo. Y el muchachito tenía en su mente un helado de nieve. Así que él sabía de un colector de estampillas más adelante en la calle, al cual él corrió apresuradamente para venderle la estampilla; pensó que él recibiría cinco centavos, el costo de un cucurucho con helado de nieve. Cuando el colector la puso bajo la lupa y la miró, él dijo: “Te daré un billete de un dólar”. Bueno, la transacción del negocio se cerró rápidamente, porque él estaba contento de recibir ese dólar. Se fue por la calle soñando en su mente de varios cucuruchos con helados de nieve. Después, tengo entendido que ese colector vendió esa estampilla por quinientos dólares. Y luego llegó a valer cientos y cientos de dólares. Y se me olvida ahorita cuánto vale esa estampilla. El papel en el que estaba escrito, ni siquiera valía la pena levantarlo. No era el papel; era lo que estaba en el papel lo que contaba.
20 Y no es el tamaño de mi texto en esta noche; no es el valor del papel en el que está escrito; es lo que está escrito en el papel. Es la Palabra del Dios Viviente, un ofrecimiento de perdón. Un perdón… Es un perdón. La Palabra es un perdón para cada hombre, o mujer, o muchacho, o muchacha que la reciba.
21 Hace algunos años en la Guerra Civil, o en la Revolución, en una, fue… Creo que fue en el tiempo de Abraham Lincoln (sí fue), que hubo un soldado que había hecho una violación. Y él había huido en el tiempo de batalla, había desatendido su puesto del deber. Y ellos capturaron al hombre. Y lo juzgaron en los tribunales y lo encontraron culpable. Y la sentencia fue de ser fusilado por un pelotón de fusilamiento. Y había un hombre que estimaba mucho a este muchacho; él era un muchacho nervioso, turbado. Y cuando los mosquetes y cañones empezaron a disparar, él huyó, porque él estaba muy asustado. Pero él había desatendido su puesto del deber, y él iba a ser matado. Su ejecución había sido asignada para un cierto día. Y un amigo de él fue adonde el presidente de los Estados Unidos, el bondadoso Abraham Lincoln. Y el buen Abraham, cuando iba entrando a un cuarto de hotel, ese amigo de él corrió hacia él, y dijo: “Sr. Lincoln”, y él dijo: “Yo sé que Ud. es un hombre Cristiano. Ud. es el comandante en jefe del ejército. Y este cierto hombre es culpable de lo que ellos lo han juzgado a él. Pero sus condiciones, él estaba asustado. El es un buen hombre. Y yo sé que Ud. no cree en quitarle la vida a un hombre. Con su firma sobre un pedazo de papel, la vida de él será perdonada, aunque él tenga que quedarse en la prisión federal. ¡No permita que él sea matado! El es un buen muchacho. Yo lo conozco a él; crecí en la vecindad con él”.
22 El buen Abraham tomó un pedazo de papel y escribió sólo unas pocas palabras allí: “Perdonen a esta hombre, Abraham Lincoln”. Oh, el muchacho regresó rápidamente a las celdas de la prisión, y él se lo mostró a su amigo. El dijo: “¡Tú estás perdonado gratuitamente!” El dijo: “No te burles de mí, sabiendo que voy a morir en la mañana”. El dijo: “Mira, el presidente de los Estados Unidos, el comandante en jefe, él firmó tu perdón”. Y el muchacho lo miró, dijo: “Eso es sólo un pedazo de papel. No vale nada. Tú estás tratando de hacer mi muerte más miserable de lo que ya es. No lo recibiré”. Y él se fue para atrás, a la parte de atrás de la celda, y rehusó mirar más el papel, porque él dijo: “Si el Sr. Lincoln hubiera firmado mi perdón, hubiera tenido el… todo el–el membrete y demás, y su sello en él y demás. Así que, por lo tanto, no lo recibiré porque es únicamente una burla”. A la mañana siguiente el hombre murió ante un pelotón de fusilamiento. Ahora, ¿qué va a suceder? Allí el comandante en jefe del ejército dijo que ese hombre estaba perdonado, y entonces él fue fusilado por un pelotón de fusilamiento. ¿Qué vamos a hacer ahora? Fue juzgado en los Tribunales Federales de nuestra nación, y allí estaba el veredicto del Tribunal Supremo o el Tribunal Federal. Dijo: “Un perdón no es un perdón, a menos que sea recibido como un perdón”.
23 Por lo tanto, esta Palabra en esta noche es un perdón para todo aquel que la reciba. Pero si Uds. no la quieren recibir, no es un perdón. “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz y abre la puerta, entraré a él”. ¡Qué invitación! Hay una pintura famosa. No recuerdo el artista griego que lo pintó. Muchos de Uds. pudieran saber el nombre del artista. Pero le tomó toda la vida pintando el cuadro de Cristo a la puerta, tocando. Y cuando…. Todos los grandes cuadros, antes que puedan ser cuadros famosos, tienen que pasar por los críticos. Y cuando los críticos estaban criticando o tratando de encontrar algo en el cuadro para criticar, un crítico le dijo: “Señor: su pintura es una gran pintura. Muestra que Cristo tiene la luz en Su mano, mientras El viene en la oscuridad al pecador. El está viniendo en la hora de la noche; no hay nada que yo pudiera decir tocante a eso. Pues así es cuando El viene al hombre: cuando él está en oscuridad. Y la expresión de Su rostro al tocar en la puerta, con una expectativa de oír a alguien en el interior responder a Su Voz o a Su toque…” Y dijo: “Todo está hermosamente dibujado e ilustrado aquí”. Pero dijo: “Hay una cosa que yo debo decir que Ud. olvidó”. El dijo: “¿Cómo podría entrar El? Ud. no puso una cerradura en la puerta”. Y el pintor dijo: “¿Es esa su crítica?” El dijo: “Lo es”. El dijo: “Señor, yo pinté el cuadro de esa manera”. El dijo: “¿Ve Ud.?, esta es una clase diferente de puerta. La cerradura está por dentro”.
24 De esa manera es. Cristo no puede por Su propia voluntad abrir la puerta y entrar. El únicamente puede tocar, y luego Ud. abre la puerta. La cerradura depende de Ud. El puede tocar, pero Ud. tiene que abrir. Así que de esa manera es. Y entonces cuando pensamos de un hombre tocando en una puerta, eso no es una cosa fuera de lo común. La cosa, lo que cuenta principalmente, no es que el hombre está tocando en la puerta, sino es la importancia del hombre que está a la puerta. Mucha gente toca en las puertas todos los días. Pero, ¡es la importancia del hombre! Y una persona tocando está… ¿Qué está haciendo él, de todas maneras? El está tratando de… El está… Quizás él tenga un mensaje para Ud.; o quizás él quiere que Ud. haga algo por él; o quizás Ud. tiene algo que él quiere. Hay alguna razón por la cual él está tratando de lograr entrar, tratando de atraer su atención, tratando de que Ud. abra para tener una audiencia con Ud., tratando de platicar con Ud. sólo un ratito. Y han habido muchos toqueteos en muchas puertas por muchos grandes hombres.
25 Por ejemplo, en los días de Roma, cuando Roma controlaba el mundo conocido, ¿qué si el gran emperador de Roma, César, llegara a la casa de un campesino, en donde vivía una–una persona pobre, y tocara en la puerta, y el hombre pobre mirara a la vuelta de la esquina, y viera que era el gran emperador de Roma que está tocando en su puerta. ¿Qué piensan Uds. que pensaría ese campesino pobre? ¡Qué honor sería que ese emperador romano llegara a la puerta de un hombre pobre y tocara en su puerta! Ese campesino iría a la puerta, abriría la puerta de par en par, y diría: “Gran emperador de Roma, tú honras mi casa. ¡Tú me has honrado grandemente! Bondadoso señor: bienvenido a mi pequeño hogar. Y si hay algo aquí que yo tenga que tú quieras, tú eres más que bienvenido a todo lo que yo tengo. Si hay algo que mi señor desee de mí, yo con mucho gusto daría aun mi vida a él”. Oh, sería un honor para ese hogar, que el–el emperador de Roma visitara el hogar.
26 O en las últimas guerras, este finado Adolfo Hitler, el líder de Alemania, en los días de su gran éxito y su dictadura sobre Alemania, ¿qué si este gran Adolfo Hitler fuera al hogar de un soldado, un soldado raso de su ejército, y tocara en la puerta? Y ese soldadito levantara la cortina y viera que era el gran líder de Alemania parado a la puerta, ¡qué honor! Cómo pudiera él erguir su pecho y decirle a los otros soldados: “Hitler llegó a mí puerta. Yo fui el invitado de honor. Fui honrado de que Hitler viniera a mi casa”. El estaría contento de decir eso. El abriría la puerta de par en par, se pararía en posición de atención, y daría el saludo alemán, y diría: “Señor: ¿hay algo que el líder de Alemania desee de su siervo? Yo estoy listo aun para morir por ti. ¿Hay algo en mi casa que tú desees? Tú puedes poseer todo lo que yo tengo. ¡Qué honor es para mí! Hoy es el día de mi coronación, de saber que el gran gobernante de Alemania está parado a mi puerta, y yo sólo un soldado raso, sólo un soldado en el ejército. Y tú me honras, señor, aun de pararte en mi suelo”. Bueno, ciertamente que hubiera sido un honor.
27 Oh, ¿qué si, aun en esta noche, si nuestro más honorable y amado presidente, Dwight Eisenhower, si él viniera a la… a su casa, si él viniera a la– a la casa del mejor demócrata en este valle? Aunque Ud. no estuviera de acuerdo con él en la política, sería un honor para Ud., porque él es un hombre importante. El todavía es el presidente de los Estados Unidos de América. Y él es un hombre altamente honrado. Uds. pudieran no estar de acuerdo con él en la política, pero sin embargo, él es uno de los más grandes americanos de hoy día, es nuestro presidente, Dwight Eisenhower. Bueno, si él llegara a su casa en la mañana y tocara en la puerta, Ud. sería un hombre honrado. Todo periódico en Oregón incluiría ese artículo, que el presidente Dwight Eisenhower fue a su casa. Todos pensarían de cuán humilde él era al ir a nuestra casa, nosotros gente pobre, él siendo el presidente de los Estados Unidos. Sería un gran honor para Ud. recibirlo a él. Ud. diría: “Sr. Eisenhower: entre a mi hogar. Ud. bendice… Su presencia nos bendice. Ud. nos ha honrado”. Y mañana, los periódicos lo dirían, y la–la radio, y las televisiones publicarían el artículo: “El presidente Eisenhower vino a Klamath Falls, y visitó a un–a un hombre pobre”. Bueno, eso sería una cosa muy humilde para que él lo hiciera. Y sería una gran cosa para Ud. el recibirlo, y Ud. estaría muy contento de cumplirle sus deseos, lo cual sería una gran cosa.
28 O recientemente, cuando la reina de Inglaterra, cuando ella vino aquí a visitar, si ella hubiera ido adonde alguna de Uds. mujeres de aquí, ido a su hogar y dicho… tocado en la puerta, y Ud. hubiera ido a la puerta, y ella hubiera dicho: “Yo soy la reina de Inglaterra”, aunque ella no… Ud. no tiene nada que ver con ella, su dominio no está en América, pero sin embargo, ella es la reina más eminente que tenemos en la tierra. Ella es una mujer importante. Sería un honor para Ud. tener como huésped a la reina de Inglaterra. Ud. diría: “Entre, reina. Ud. honra mi casa”. Si ella le pidiera alguna cierta cosa, una baratija, o algo, Ud. pensaría que sería un honor darle eso a la reina de Inglaterra. Ella es una gran mujer.
29 Hace algún tiempo en Canadá, mi amado hermano y amigo, el Doctor Ern Baxter… Cuando el finado rey Jorge y la reina pasaban por la calle, se nos había dicho que él estaba sufriendo terriblemente de úlceras y de cirrosis del hígado. Eso fue antes que oráramos por él en Londres. Y él estaba sufriendo tremendamente ese día. Pero él se sentó allí en ese asiento del carruaje tan valiente, con su amada reina sentada a su lado, con su vestido azul de ceremonia puesto. A medida que pasaban, el Sr. Baxter dijo que cuando él los miró, dijo que se estremeció y lloró. Y yo dije: “¿Por qué, Ernie?” El dijo: “Nuestro rey y nuestra reina iban pasando allí”. Dijo: “Seguro que me hizo llorar de gozo”. Yo pensé: “Si el rey de Inglaterra pasando por allí hace a un canadiense llorar de gozo, ¿qué será cuando pase el Rey de Gloria?” ¡Qué efecto tendrá en la Iglesia del Dios Viviente, cuando veamos a Jesús!
30 Seguro que si ella tocara en su puerta, Ud. pensaría que sería un honor el tener de huésped a la reina. Y sí sería una gran cosa para Ud. el hacer eso. Pero, ¡oh, cuántos honores recibiría Ud. por eso! ¡Cuán honroso sería! Pero escuchen: hay Uno que viene a las puertas. Jesucristo, el Hijo de Dios, toca en más puertas que todos los reyes y potentados que hay en el mundo. ¿Quién es más grande y más importante que El? Y, ¿quién es más rechazado que El? Piensen Uds.: ¿qué si César hubiera sido despreciado?, ¿qué hubiera hecho? Bueno, él hubiera asesinado a ese hombre y quemado su–su casa, y a su esposa y a sus hijos. Hitler hubiera derramado gasolina sobre ese soldado, y lo hubiera incinerado. Pero Jesús continuamente regresa y toca en la puerta. Si lo rechazan una noche, regresa a la otra noche. Si Ud. lo rechaza otra vez, El regresará otra vez.
31 Y si la reina viniera a visitarlo, o nuestro Presidente, o alguna gran persona, sin duda que ellos querrán un favor de Ud. Pero Jesús no quiere un favor de Ud. El está tratando de traerle Vida Eterna a Ud. El está tratando de salvar su alma de un infierno del diablo y de una destrucción y separación eterna de la Presencia de Dios. Y todavía lo rechazamos. Y sí sería una humillación para el presidente de los Estados Unidos el venir a su hogar, sin embargo el Rey de Gloria, el Señor Jesús, desciende al hombre más pobre del país, al contrabandista de licores, al borracho en la calle, a la mujer inmoral, al hijo desobediente; a cualquiera que El pueda venir y tocar en su puerta, Jesús viene y toca. No importa cuán bajo Ud. sea, cuán pequeño Ud. sea, cuán inmoral Ud. sea, cuán indecente Ud. sea, cuán lejos de la sociedad Ud. haya sido expulsado, sin embargo, el Hijo del Dios Viviente lo ama a Ud. y toca en su puerta día tras día y noche tras noche. Y Ud. lo rechaza. Eso es terrible. Ni siquiera suena cuerdo el hacer tal cosa, el rechazar al Hijo de Dios quien viene, no para quitarle algo a Ud., sino para salvarlo de la destrucción; y luego es rechazado. ¡Qué escena tan lastimosa! No parece estar bien mentalmente el rechazarlo. No está bien mentalmente el rechazarlo. Es haber perdido la mente el rechazar al Hijo de Dios cuando El toca en la puerta de su corazón. Y sin embargo, El es rechazado y El regresará.
32 Ahora, quizás Ud. me diría a mí: “Un momento, predicador. Yo abrí mi corazón hace mucho tiempo, y le permití entrar al Señor Jesús”. Bueno, estoy muy contento que Ud. hizo eso. Y quizás eso fue todo lo que Ud. hizo: abrió su corazón y le permitió entrar. Pero, ¿eso es todo lo que Ud. hizo? Dios quiere hacer algo más. Mire aquí en las Escrituras: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él”. Oh, Ud. dice: “Yo lo acepté a El como mi Salvador”. Bueno, quizás Ud. lo hizo. Pero eso no es suficiente. El quiere ser su Señor. Ud. estuvo contento de permitirle ser su Salvador. Nadie quiere ir a una destrucción eterna. Nadie quiere ir al–al–al infierno. Pero Ud. quiere evadir el infierno, pero no lo deja a El ser su Señor. El quiere entrar para ser Señor, y “Señor” es: “ser soberano, ser dueño”. El quiere ser dueño de Ud. Porque Ud. no es dueño de Ud. mismo; Ud. fue comprado por precio. El quiere tomar control de Ud.
33 Oh, Ud. dice muy contento: “Entra, Señor. No permitas que vaya al infierno”. Pero, qué si yo voy a su casa, y toco en la puerta (yo–yo creo que Uds. no… Uds…. muchos de Uds. no me conocen, pero siendo un ministro, probablemente me darían la bienvenida al entrar; yo creo que Uds. lo harían), y Ud. diría: “Entre, Hermano Branham”. Bueno, si me da la bienvenida al entrar, yo me sentiría como en mi hogar. Si–si voy a su casa, y Ud. solamente me da la bienvenida al entrar y me dice: “Mire, espere un momento. Entre, pero quédese aquí en esta puerta. No vaya más adelante”. Yo–yo… Más le valiera no darme la bienvenida al entrar, porque yo no me sentiría bien. Si Ud. viene a mi casa, y Ud. dice: “Hermano Branham: yo estuve en su reunión de Klamath Falls, Oregón. Y yo–yo oí que acaba de regresar, así que, pensé venir”. Y yo le dijera: “Entre”. Ud. dijera: “Gracias”. Y yo dijera: “Pero, no vaya más adelante. Ud. quédese allí mismo”. Si yo alguna vez lo hago bienvenido al entrar a mi casa, Ud. es bienvenido a cualquier parte de mi casa.
34 Como Uds. saben, después que uno entra por la puerta del corazón, como Uds. saben, hay algunas puertitas más allí adentro, muchas puertitas en la casa. Uds. tienen un pequeño “clóset” allí, y un cuartito acá, y un cuartito allá. Hay varias puertas. Mucha gente está lista para darle la bienvenida al entrar el Señor dentro de su corazón, porque no se quiere ir al infierno, pero ella es… no quiere que El sea Señor cuando entra. Bueno, si yo entro a su casa, y Ud. dice: “Bienvenido, Hermano Branham”, bueno, ¿sabe Ud. lo que yo haría? Yo entraría, iría al refrigerador, y tomaría un pedazo de queso, y algo de salchicha ahumada, y cortara una rebanada de cebolla, y cortara una rebanada de pan, le pondría mostaza, y lechuga, y todo, e iría y me quitaría mis zapatos, y me acostaría en el sofá o en la cama, y me comería ese emparedado, y–y bebería una gaseosa, si Ud. tuviera una, y, ¡oh, hermanos!, yo mismo me sentiría como en casa, colgaría mi sombrero. Si Ud. dijera: “Bienvenido”, yo lo tomaría a Ud. a su palabra.
35 Pero, ¿realmente nosotros le damos la bienvenida al Señor Jesús, lo tomamos a Su Palabra? Así, que, ¿puede El tomarnos a nuestra palabra? Ahora, miremos alrededor y veamos estas puertitas que están en el corazón en los cuantos minutos que siguen. La primera puertita que está al voltear a la derecha (digamos así), y entra al corazón, es una puerta allí llamada orgullo. ¡Oh, qué cosa!, como Ud. sabe, Ud. no quiere que Jesús se quede parado en esa puerta, porque El quita todo eso de Ud. El abre completamente esa puerta. Oh, si Ud. pudiera…. Ud. dice: “Mira, espera un momento, Jesús. Tú me puedes salvar, pero no te empieces a meter con mi orgullo. Mira: si yo me voy a tener que parar allí y actuar como actúa alguna de esa gente, yo no pudiera hacer eso”. Entonces El no es bienvenido. Y permítanme decir esto: El tampoco se quedará mucho tiempo; Ud. puede estar seguro de eso. Yo no me quedaría si Ud. me dijera eso. Ud. no se quedaría si yo le dijera eso. Así que El no se quedará si nosotros le decimos eso a El. ¡Orgullo! “Mire ahora, déjeme decirle, Hermano Branham, si yo tengo que ir allí a ese altar, llorar, hacer que me odie mi novia, que me desprecie mi novio, que me diga mi esposa que soy un “santo rodador”, que me diga mi esposo que he perdido mi mente, ahora, si Tú vas a hacer algo así, ¡no entres Jesús!” Eso es exactamente lo que ellos dicen, en pocas palabras: “No lo haré”.
36 Aquí no hace mucho tiempo, le estaba hablando a… aquí en Oregón, a una damita que me vino a entrevistar. Y ella tenía una–una libretita en su mano, y me iba a entrevistar para el periódico. Y yo dije: “¿Ha estado Ud. en una reunión?” Ella dijo: “Yo estuve allí anoche”. Yo dije: “¿Cuál fue su impresión de la reunión?” Ella dijo: “Yo nunca he oído a tantos idiotas en toda mi vida”. Yo dije: “¿Es Ud….? Yo sé ahora que Ud. no es Cristiana”. Y ella me dijo la clase de iglesia a la que ella pertenecía. Y yo dije: “Me gustaría mostrarle, mi hermana, que en la Biblia su diosa, María, a la que Ud. le ora, esa mujer tuvo que subir allá en el Día de Pentecostés y recibir el Bautismo del Espíritu Santo y tambalearse bajo el impacto de El, como una persona ebria, antes que Dios le permitiera ir al Cielo. Y si Dios hizo que la bendita virgen María hiciera eso, ¿cómo va a llegar Ud. allá sin eso?” Ella le dio a luz, en un nacimiento virginal, al Señor Jesús. Pero sin embargo, ella no podía entrar, hasta que fuera llena con el Espíritu Santo. Yo le señalé con mi dedo la Escritura, y la mujer ni siquiera tuvo la audacia de mirarla. ¡Vaya que si era grosera!
37 Allí, cuando ella volteó y me miró, y dijo: “Yo no creo eso”. Yo dije: “¿Cree Ud. la Biblia? La Biblia dice que María, San Juan, San… todos los otros santos, Pedro y todos los demás, tuvieron que subir allá y permanecer hasta que cayó el Espíritu Santo. Y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo y empezaron a tartamudear con sus labios, y luego empezaron a hablar en otras lenguas, y actuaron de tal manera que la audiencia afuera dijo: ‘Esta gente esta llena de mosto. Ellos están ebrios’”. ¿Ven?, nosotros queremos aceptar a Jesús para que sea nuestro Salvador, pero no nuestro Señor. Aquellos no fueron los apóstoles actuando de esa manera; fue Cristo actuando en ellos. Fueron los Hechos del Espíritu Santo en los apóstoles. Los apóstoles eran hombres, como Uds. lo son y como yo lo soy. Pero el Espíritu Santo los hizo actuar diferente, porque El había llegado a ser el Soberano completo en sus vidas. Ellos no tenían más prestigio ni orgullo. Miren a Nicodemo quien vino de noche y dijo: “Señor, sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer esas cosas que Tú haces, si no está Dios con él”. Jesús dijo: “Que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. ¡Orgullo! ¿Qué estaba deteniendo a los fariseos de hacerlo a El su Señor? Ellos creyeron que El era el Cristo, pero era su orgullo. Ud. dice: “Bueno, yo pertenezco a una iglesia que hace…” A mí no me importa; eso es bueno. Permanezca en esa iglesia, pero permita que Jesús sea Señor en su corazón. Permítale tener control. Ya no es Ud.; es El. Entonces pues, dejemos esa puerta. Pudiéramos quedarnos allí mucho tiempo.
38 Pero vayamos a la siguiente puertita. “¡Oh, no te acerques a ésa!” ¿Qué es? “Mi propia vida privada”. Oh, Ud. no quiere que nadie se entrometa con su vida privada, diciéndole que Ud. ya no puede beber, Ud. ya no puede fumar, Ud. ya no puede ir a su club de mujeres y jugar baraja. No, Ud. no quiere que se meta en eso. Pero, déjeme decirle a Ud.: si Ud. alguna vez permite que Jesús llegue a ser Señor de su corazón, Ud. renunciará eso. ¡El satisfará todo anhelo! Ud. se avergüenza de El. Ud. se avergüenza de que Ud…. de que Ud. traiga reproche sobre su familia, sobre sus amigos. Yo prefiero que me abandone toda persona en el mundo, pero que nunca traiga reproche sobre El. Sino que viva por la Palabra, la Palabra de Dios. ¡Mi vida privada! “Ahora, nosotros… todas las tardes vamos aquí y allá”. Y alguna gente, aun Cristianos, ¡oh!, gente que se llama a sí misma Cristiana, que profesa ser gente santa, se está alejando mucho. Ya no quiere más el señorío de Cristo.
39 Me estoy quedando en un motel. Y anoche… Al cruzar de donde yo estoy, hay una–una iglesita. Y, ¡oh!, yo estaba sentado en mi cuarto, y oí algo llorando. Yo no podía abrir la ventana, porque las ventanas no se abrían. Bajé los escalones corriendo, y busqué por todos lados del motel. Yo dije: “Eso me suena bien”. Y un montón de gente estaba parada afuera en el patio, riéndose de la gente al cruzar de la calle que estaban en una pequeña reunión, llorando por un alma, pidiéndole a Dios. Yo dije: “Para mí suena como el Cielo”. ¡Qué cosa! Permita que Cristo entre, que sea Señor; ¡libre! “A quien el Hijo hace libre, es verdaderamente libre”.
40 Si Ud. está ligado por su posición social, su prestigio social… La gente americana está contaminada de prestigios sociales. Sus iglesias están contaminadas con reuniones de cenas, y juegos de apuestas, y lotería, y tonterías en las iglesias. ¡Algunos de los predicadores despidiéndolos temprano el domingo en la mañana para que los–los miembros puedan ir a pescar o a cazar! Pescar y cazar están bien, pero no se tiene que hacer el domingo. Ese es el día del Señor. Mucha gente despiden a sus iglesias temprano para… en nuestra región, porque las cantinas abren a las doce; ellos pueden disfrutar una tardecita en paz. Cualquier hombre que hace eso, está mal con Dios.
41 Perdóneme, audiencia, si hago una interrupción ruda aquí. ¿Les pareciera una cosa mala a Uds., o una cosa fuera de lo común, ver a un cerdo en un establo, comiendo en el montón de estiércol? Seguramente que no. Esa es su naturaleza. Pero cuando Ud. ve a un cordero en ese mismo lugar contaminado, bueno, eso realmente sería algo horrible, porque muestra que ese cordero ha sido pervertido. El se adaptó a la naturaleza de un cerdo. Y cuando yo veo a un Cristiano, que reclama ser siervo de Dios…. Sentado ayer en el restaurante, llegó una damita amable; ella dijo: “¿Está Ud. en conexión con el grupo de allá que está teniendo esa reunión?” Yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”. Ella dijo: “Quiero decir que esa gente que ha estado aquí es la gente más amable que yo haya visto”.
42 Y al mismo tiempo, dos clérigos estaban sentados allí con el cuello al revés, y estaban bebiendo martinis y vino. Y cuando ellos terminaron su cena, tenían una gran pipa. Y mi niñito de cuatro o cinco años de edad dijo: “Papi, ¿son esos siervos de Dios?” Un niño de cinco años de edad sabía que no se debía hacer eso. Nada en contra de esos hombres; quizás estén sentados aquí ahora. Lo que quiero decir, hermano… Ud. dice que es salvo; la Biblia dice: “Por sus frutos los conoceréis”. No me parece mal ver a un pecador allá en la calle, borracho. No me parece mal ver a un pecador con una pipa en su boca o un cigarrillo en su mano. No está mal; yo–yo no pienso nada tocante a ello. El es un cerdo; él no sabe otra cosa mejor. Cuando yo oigo a una persona profesar ser un Cristiano…. Yo le dije a uno: “¿Por qué hace Ud. eso?” El dijo: “Esto es relajante; esto es mi placer”. ¡Cómo el diablo ha pervertido eso! Dios hizo al hombre para que tuviera sed. Dios hizo al hombre para que quisiera placer. Pero El hizo al hombre con un lugar en su corazón para querer, y para desear vehementemente, y para relajarse y tener placer. Pero ese placer está en el Señor. ¡Cómo se atreve Ud.! ¡Ud. no tiene derecho! Ud. dice: “Yo soy un ciudadano americano”. Sí, pero si Ud. es un cordero, un cordero cede sus derechos. Un cordero no tiene más que una sola cosa: esa es lana. El se acuesta allí, no hace un berrinche tocante a ello; los deja que le trasquilen todo lo que tiene.
43 Si Ud. es un verdadero Cristiano, un verdadero cordero de Dios, Ud. está dispuesto a ceder sus derechos americanos para ser un Cristiano, porque su naturaleza es cambiada. ¡Dios en un corazón, un señorío completo, en control! Ud. dice: “Bueno….” La gente se avergüenza de decir: “Amén”. La gente se avergüenza de alabar al Señor. Creo que fue Finney, Carlos G. Finney (no estoy seguro si fue Finney; creo que fue), que iba detrás de su estudio, o mejor dicho, de su oficina para orar. Y un día cuando estaba arrodillado allí en la… bajo un árbol viejo que el viento lo había tumbado, él estaba orando. Y cuando él estaba orando, pensó que alguien venía, y él paró de orar rápidamente, y aclaró su garganta haciendo: “Mmm, mmm” [sonido figurado al que uno hace al aclararse la garganta–Trad.]. Y se levantó y miró para todos lados. Y allí Dios lo convenció. El le dijo: “Tú te avergüenzas de Mí. Pero tú pensarías que sería una gran cosa si alguien te viera platicando con tu jefe. Tú te pararías allí al lado de tu jefe y platicarías, pensarías que sería un privilegio, dejar que toda la gente de la oficina viera que tú tuviste el privilegio de platicar con tu jefe. Y yo soy tu Señor y tú te avergüenzas de Mí”. El se postró en su rostro, y dijo: “Señor Dios, ¡perdóname como un pecador!” El dijo que él predicó los mismos mensajes que él había predicado antes, pero la siguiente vez que los predicó, estaban inspirados; eso hizo algo. El Espíritu Santo tomó control de él. El llegó a ser uno de los ministros más grandes desde San Pablo. ¿Por qué? Permitió que Dios entrara y tomara control, tomara su propia vida privada, su orgullo como erudito, todo lo que él era.
44 Si Ud. está dispuesto a hacer eso, si Ud. está dispuesto a permitirle a Dios tener la preeminencia en su corazón… Vayamos a otra puerta antes que dejemos el tema. Hay otra puerta en el corazón llamada “fe”. Esta es una gran puerta. ¡Oh!, Ud. permitió entrar a Jesús para salvarlo, pero cuando llega para darle la fe que Dios da, Ud. lo rechaza de esa puerta. “No te entrometas en esto. Mi iglesia predica que los días de los milagros ya pasaron”. Pero si Cristo alguna vez entra en esa puerta, estas son las palabras que El dirá: “Yo soy el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El lo prueba a aquellos que abren la puerta de fe. Ud. no será contaminado con los candados en la puerta. Permita que Cristo se pare a la puerta. El le dirá a Ud. que las Escrituras son verdaderas.
45 Cuando Pedro predicó en el Día de Pentecostés, cuando la gente se estaba tambaleando bajo el impacto del Espíritu Santo, y el mundo religioso, hombres santificados, grandes eruditos, y autores, doctores de la ley, estaban afuera y se rieron de las ciento veinte personas tambaleándose y actuando como si ellos estuvieran ebrios…. Cuando les preguntaron tocante a ello, al apóstol Pedro, a quien se le había dado las llaves del Reino, ellos dijeron: “¿Qué podemos hacer para recibir esto?” El dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros…” Les dijo a aquellos así llamados creyentes que se arrepintieran de su incredulidad. “Arrepentíos, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos (y para aquellos en Klamath Falls, Oregón); para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”, la promesa es para nosotros. Y cuando alguien trata de cerrar esa puerta y decir: “Eso fue para otra edad; el Espíritu Santo no es para esta edad”, ellos niegan la Palabra del Dios Viviente.
46 Pero cuando el Espíritu Santo, Cristo, entra para ser Señor, El dirá Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El dirá San Juan 14:7, u 8 mejor dicho, versículo 12: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. El dirá que Marcos 16 fue la última comisión que El le dio a la Iglesia: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Si Cristo puede entrar en el corazón, entrar en la puerta de fe, El lo hará creer que todas las cosas son posibles para aquellos que creen.
47 ¿Se fijaron que la Biblia habla de esta iglesia en este día? “Porque tú dices: Yo soy rico…” Son los tiempos de más riqueza que la iglesia alguna vez haya tenido. La edad más próspera en la que la iglesia alguna vez haya vivido, es ahora: grandes edificios, hermosos lugares, ministros educados y eruditos. Tenemos mejores ministros que lo que alguna vez hayamos tenido, tenemos mejores iglesias que lo que alguna vez hayamos tenido, y el mundo se está hundiendo cada día en pecado. Tenemos los púlpitos más débiles que alguna vez hayamos tenido, y esa es la razón que la gente no se quiere rendir a Dios, no quiere…. Oh, ellos dirán: “Yo soy salvo. Yo permití que Jesús me salvara”. Pero Ud. no le permite ser Señor, así que El no se quedará con Ud. mucho tiempo. Y esa es la razón que Ud. se regresa al mundo otra vez. Eso es exactamente correcto. Ahora, ¿qué sucede? En esta hora en la que estamos viviendo, cuando Jesús entra… Fíjense lo que El dijo: “Tú… Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…’” Tenemos los mejores pastores, la audiencia mejor vestida, las iglesias más finas, que la iglesia alguna vez haya tenido. Nosotros… “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes…” Ahora, ¿ven?, ellos son profesantes; le permiten a Cristo entrar al corazón para salvarlos. “Pero no sabes que tú eres un desaventurado, miserable, desnudo, ciego, y no lo sabes”. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
48 Y ella está ciega. Y vaya y trate de decirle: “Señora, entre a la casa rápidamente. Ud. se está–Ud. se está exponiendo. Ud. está desnuda”. Ella le dirá: “Apártese de mí, santo rodador. Yo sé lo que estoy haciendo”. Hay algo mentalmente mal con la mujer. Ella está en esa condición, y no lo sabe. Ella de hecho no lo sabe. Ella no está fingiendo que no lo sabe. ¡Ella no lo sabe! La Biblia dice que no lo sabe. Ella está desnuda, y no lo sabe. Ella está tratando de cubrirse con hojas de higuera, como Eva lo hizo en el jardín. Pero para pararse delante de Dios, ella no lo puede hacer; miserable, desventurada, desnuda, ciega, y no lo sabe. Si un hombre fuera pobre, miserable, desventurado, ciego, y desnudo, y si él lo supiera, él mismo trataría de ayudarse. Pero cuando un hombre está en esa clase de condición y no lo sabe, y no lo escucha, uno no se lo puede decir a él. El no escuchará.
49 ¡Oh!, “Yo estoy a la puerta y llamo”. [El Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]. Esa es la edad en la que El se pararía y tocaría. “Si tan sólo tú la abres y me dejas entrar y tomar control, Yo te vestiré con lino puro”. ¡Oh!, la justicia del Espíritu Santo. “Yo te vestiré. Yo te quitaré toda la vergüenza de ti. Yo pondré tu nombre en el Libro de la Vida del Cordero. Yo te daré Vida Eterna”. Oh, serán odiados por el mundo, seguro que sí. “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús”, dice la Biblia, “sufrirán persecuciones”. Yo los haré a Uds. lo que deberían ser”.
50 Y recuerden: la Biblia dice que ellos estaban ciegos, ciegos. ¡Oh, hay tanta gente ciega hoy en día! El dijo: “Yo te aconsejo que compres de Mí colirio, para que Yo lo pueda poner en tus ojos para que puedas ver; algo de colirio”. Ese colirio es el Espíritu Santo. Yo fui criado en Kentucky y mi… Nosotros vivíamos en una pequeña cabaña, que tenía… hecha de troncos y las grietas las embarrábamos con lodo. Y mucho de eso se había caído, porque estaba viejo. Y teníamos tejamaniles en el techo de la casa. Y fueron puestos bajo la luz de la luna, y los tejamaniles se habían enriscado, de esa manera. Y la lluvia entraba con el viento, y la nieve entraba con el viento. Y sólo teníamos dos cuartos, sin piso en ellos, sólo la tierra. Y recuerdo que mi papá había hecho una–una banca para que nosotros los niños nos sentáramos a la–la mesa de madera, que había sido serrada de un pedazo de tronco, con palos abajo de él para sostenerlo. Y la pequeña estufa estaba allí adentro. Mi mamá tenía un baúl viejo puesto sobre dos pedazos de– de madera, que tenía pequeñas hendiduras en él; un gabinete viejo que estaba igual. Y eso… y un par de camas; eso era todo lo que teníamos.
51 Y nosotros niños teníamos que dormir en el desván. Y había un… Ellos tenían dos palos cortados de árboles con renuevos que los clavaron atravesados. Y allí arriba, había un–un colchón de paja. Y sobre este colchón de paja había un colchón de plumas. Luego mamá subía allá en la noche y ponía todas las cobijas que ella tenía sobre nosotros, y los abrigos. Y luego encima de eso, ella ponía un pedazo de lona, para que si llovía, nos pudiéramos meter debajo de esa lona, si nevaba, nos cubriéramos nuestros rostros de la nieve. Y estos tres pequeños Branham acostados allá arriba, con el viento soplando a través de esos tejamaniles en la noche, quizás contraíamos un resfriado. Contraíamos un resfriado en nuestros ojos. Y a la mañana siguiente, mi mamá nos llamaba; ella decía: “¡Billy, baja!” Y yo trataba de abrir mis ojos; yo no podía hacerlo. Y yo empujaba con el codo a Edward; yo lo llamaba “Humpy” [Jam-pi, pronunciación figurada– Trad.]. Yo decía: “¿Puedes bajar tú?” El decía: “Mis ojos también están pegados”. Luego empujábamos con el codo a Melvin, para ver si él podía bajar. “No, mis ojos también están pegados”. Mama nos decía que habíamos contraído un resfriado durante la noche. Y yo decía: “Mamá: yo–yo–yo no puedo bajar”. Ella decía: “¿Qué es lo que pasa, Billy?” Yo decía: “¿Sabe qué?, mis ojos están llenos de legañas”. Ella la llamaba legañas; yo no sé lo que era; era resfriado. Y ella decía: “¿Están tus ojos llenos de legañas?” Ella decía: “Bueno, sólo espera un momento, cariño”.
52 Ahora, mi–mi madre es media india. Su padre era uno de los cazadores más grandes que yo alguna vez haya conocido. Y él solía cazar, y atrapaba mapaches y los vendía. Y, ¿saben Uds.?, cuando él atrapaba esos mapaches, estaban gordos. Y así que él les derretía la grasa. Y la grasa de mapache era el “curalotodo” en nuestra casa. Eso es todo lo que teníamos por medicina allá en aquellos tiempos. Me pregunto cuántos aquí, alguna vez se sentaron al lado de una candela de grasa: un pedazo de estambre en un… Seguro. ¿Cuántos alguna vez quemaron un nudo de pino, para…? Bueno, de esa manera teníamos que hacerlo. Y si al vecino se le apagaba el fuego, agarrábamos fuego de nuestra propia chimenea e íbamos y le ayudábamos a hacer… Sin cerillos o nada. Uno tenía que empezarlo con un pedazo de pedernal o algo, o nos llevábamos fuego uno al otro. Y recuerdo que ellos solían hacer eso muchas, muchas veces, lo llevábamos en una pala, e íbamos muy lejos por el camino adonde los vecinos. Y cuando… Era muy difícil en esos días.
53 Y luego, yo recuerdo que mamá decía: “Espera un momento, cariño”. Y ella… Nosotros contraíamos el “crup”. ¿Saben Uds. lo que ella hacía? Ella tomaba una cucharada llena de esa grasa de mapache y–y le ponía algo de trementina en ella, y le rociaba un poquito de azúcar, y nos la teníamos que engullir. Yo no sé qué hacía eso para un dolor de garganta. Pero, de todas maneras, sanábamos. Dios es un Dios misericordioso. Luego cuando nuestros ojos estaban todos pegados, ella decía: “Espera un momento, cariño”. Y ella ponía en la estufa la lata vieja de grasa de mapache. Y ella la calentaba muy bien. Y subía los escalones, esa pequeña escalera. Subía allá y daba masaje a nuestros ojos con esa grasa de mapache, hasta que– que se abrían. Bueno, eso estaría bien para el ojo natural. Pero yo le estoy diciendo: ha habido mucho clima frío entrando a la iglesia. Correcto. Y ellos tienen sus ojos cerrados espiritualmente. Y se requerirá más que la grasa de mapache para abrirlos. Se requerirá el poder del Espíritu Santo que entre en los ojos.
54 “Te aconsejo que vengas y compres colirio de Mí mientras Yo toco en la puerta. Permíteme entrar y abrir tus ojos, y poner colirio en tus ojos. Eso abrirá tus ojos”. Tú no sabes. Como Eliseo, con… allá en Dotán con su siervo. Cuando el–el ejército, los aliados, subió y rodeó a toda la ciudad de Dotán, y él dijo… El siervo despertó, y él dijo: “Mi padre, el ejército entero de los sirios está sobre nosotros”. Y el profeta anciano, como Uds. saben, él podía ver. Así que él se levantó y miró por todos lados; él dijo: “Sí, eso es correcto. Pero hay más con nosotros que lo que hay con ellos”. Y él dijo: “Yo no veo a nadie sino a ti”. Y él puso algo de colirio en él. El extendió su mano y le tocó su cabeza y dijo: “Señor, abre los ojos de este muchacho para que él pueda ver”. Y cuando su vista espiritual vino a él, todo alrededor de ese profeta anciano, había Angeles de fuego, y carros de fuego, y montañas en fuego. ¿Ven?, él estaba ciego y no lo sabía. Hay mucha gente hoy en día que está ciega, y no conoce la bondad del Señor; gente sincera, honesta, que no conoce la bondad. Ud. no entiende cuán bueno es Dios, qué placer es servirle a El, qué–qué descanso es.
55 Algún día tengo que parar. Algún día cerraré mi Biblia por última vez. Tengo que encontrarme con Dios y dar cuenta por cada uno de Uds. Y toda persona… Yo me imagino que he predicado directa o indirectamente, a veinte o treinta millones de personas por todo el mundo, e ido siete veces alrededor de él. Y yo–yo–yo sé que tengo que responder por eso. Y yo tengo que estar en lo más profundo de mi sinceridad, y saber que yo les estoy diciendo a ellas la verdad. Uds. no comprenden la bondad de Dios. ¡Si una persona, un pecador, únicamente pudiera abrir sus ojos y ver cuán bueno es Dios! ¡Si El sólo pudiera frotar un poquito de colirio en sus ojos y ellos pudieran mirar alrededor y ver cuán bueno El es!
56 Allá en Shreveport, Louisiana, no hace mucho tiempo, había un… Yo estaba allá predicando en una reunión de tienda. Yo pensé de Billy Graham allá en el–el estadio de béisbol. Y–y allí estaba un hermano anciano de color. Y él era un gran predicador anciano, un alma buena. Y él tenía un anciano en su iglesia por nombre… Su nombre era Gabriel, pero nosotros lo llamábamos Gabo, como sobrenombre. Y…. Pero él nunca se enmendaba con la iglesia. El iba a la iglesia, y él tenía una buena, piadosa, y santa esposa. Y ellos oraban por Gabo, e hicieron todo lo que podían hacer para que Gabo fuera a la iglesia y se enmendara. Pero él sencillamente no lo hacía. Pero a él le gustaba ir a cazar.
57 Y un día él y el pastor estaban allá cazando. Era un sábado en la tarde. Y el anciano Gabo era un mal tirador; él no le podía pegar a nada. Pero esa tarde cuando él venía, él y el pastor sencillamente estaban cargados de toda caza que podían cargar: pájaros y conejos y ardillas. Y ellos venían por un sendero conocido, en el que ellos habían viajado muchas veces. Y el sábado en la tarde, el sol se estaba poniendo en el oeste. Y el pastor, guiando el camino, con su rifle sobre sus hombros, y la caza colgando sobre ambos, caminando allí, y él se fijó al mirar hacia atrás, que Gabo continuaba mirando hacia atrás, por encima de su hombro, hacia la puesta del sol. El pastor no estaba muy alarmado tocante a eso. Así que él sencillamente siguió caminando.
58 Y después de un rato, una mano grande y negra se posó sobre su hombro. Y él volteó para mirar a Gabo. Y las lágrimas le corrían por sus mejillas abultadas y negras. Y él dijo: “Pastor: mañana en la mañana yo voy a sentarme con mi esposa amada en la primera fila de la iglesia. Y quiero que Ud. me bautice en el bautismo Cristiano. Y allí permaneceré hasta que Jesús me llame al Hogar”. El volteó y miró hacia la puesta del sol otra vez. El dijo: “Gabo, tú sabes que yo aprecio eso”. Dijo: “Yo quiero preguntarte algo”. El dijo: “¿Qué sermón prediqué yo que te causó que cambiaras, o qué himno cantó el coro que causó que cambiaras, e hicieras esta decisión por Cristo?” El dijo: “Pastor, yo aprecio cada sermón que Ud. me predicó. Yo aprecio cada oración que los santos hicieron por mí, y los himnos que el coro cantó. Pero”, dijo, “¿sabe Ud.?, eso no fue lo que lo causó”. Dijo: “Yo miré a esa puesta de sol, y comprendí que mi sol también se estaba poniendo”. El dijo: “Luego miré la caza colgando de mí”. El dijo: “Como Ud. sabe, yo no puedo pegarle a nada”. Y dijo: “Sin embargo hoy, El me ha dado toda esta caza, lo suficiente para que me dure toda la semana entrante”. El dijo: “Seguramente que El me ama, o El no hubiera sido tan bueno conmigo”. El dijo: “Yo lo sentí a El tocar en mi corazón. Y yo volteé, mientras Ud. iba caminando, y yo abrí mi corazón y dije: ‘Entra, Señor Jesús, y toma Tu lugar en mi corazón’”. Y dijo: “El hizo eso. El es mi Señor ahora, desde este momento en adelante”.
59 ¡Oh, si tan sólo miráramos hacia atrás, por encima de nuestro hombro y viéramos cuán bueno Dios ha sido con nosotros, sólo viéramos Su bondad para el pecador, viéramos que El lo ha cuidado hasta aquí! Estando aquí en su mente cabal, mire hacia atrás. ¿Quién lo ha alimentado? ¿Quién lo ha vestido? Cuando esos frenos estaban rechinando y casi chocaba el automóvil, ¿quién lo protegió entonces? ¿Quién fue Ese en esa hora de enfermedad, cuando el doctor meneó su cabeza y dijo: “Ya no sé qué más hacer”. Pero Ud. está aquí en esta noche. Mire un poquito hacia atrás, y vea qué sucedió. A Ud. Cristiano: sólo mire alrededor y vea el mundo pecaminoso, cómo está, y saber que Dios, antes de la fundación del mundo, lo escogió a Ud. por elección, y puso su nombre en el Libro de la Vida del Cordero, y tocó en su corazón. [El Hermano Branham toca–Ed.]. Y Ud. abrió y le permitió entrar. ¡Cuán bueno es El!
60 “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo. Y si tú abres la puerta, Yo entraré a ti y cenaré contigo”. ¡Cenar con él y él Conmigo! “Cenar”, significa: “ser huésped, tener compañerismo, cenar uno con el otro”. Es “tener comunión, compañerismo uno con el otro”. ¿Pueden abrir su corazón, toda puerta, y decir: “Señor, entra? No sólo sé mi Salvador, sino sé mi Señor, mi Soberano, mi Controlador. Tómame como soy. Tal como soy, sin más decir, mas que Tu Sangre fue derramada por mí. Tal como soy, Señor, yo te creeré”.
61 Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Antes de orar, me pregunto si habría alguien aquí que no conoce al Señor Jesús como su Salvador, y le gustaría a Ud. levantar su mano y decir: “Verdaderamente, predicador, es verdad que yo–yo–yo no lo conozco a El; yo nunca le he permitido ser mi Señor”. Quizás Ud. lo ha aceptado a El como su Señor, pero nunca ha sido capaz, ni ha querido rendir toda su vida a El, rendir todo lo que Ud. tiene a El. Abra toda puerta y sólo hágalo a El bienvenido y diga: “Señor Jesús: yo–yo te permitiré entrar en todo mi corazón. Tú toma mi torre de control, y Tú contrólame desde aquí en adelante”. ¿Les gustaría sólo levantar sus manos y decir: “Señor, recuérdame”? Dios te bendiga, pequeñita. ¿Habría…? Dios lo bendiga, señor. ¿Habría algunos más que levantarían su mano, dirían: “Dios, toma completo control”? Dios la bendiga, jovencita. Dios lo bendiga, hermano. Eso está muy bien.
62 Todos oren, ahora: “Señor, unge mis ojos en esta noche. Quizás yo he sido un hijo necio. Si la muerte llegara a mi cuarto en esta noche, y yo enviara rápidamente por el doctor, y él viniera allí y dijera: ‘¡Es un ataque al corazón! Jovencito, jovencita, persona anciana, no hay nada que yo pueda hacer por ti. Hay un coágulo en su corazón’”. Ud. siente las venas enfriándose en sus manos, subiendo por sus brazos, y Ud. está presionando una almohada muriéndose, mientras Ud. se está disipando. ¡Oh, cuánto querrá que El tome completo control en ese entonces! Pero, ¿por qué no ahorita? Será muy tarde en ese entonces. Quizás si Uds. sólo levantan sus manos, significaría mucho en esta noche. Dios la bendiga, jovencita. ¿Habría otro? Dios lo bendiga a Ud., allá atrás. No les estamos pidiendo que se unan a una iglesia. Uds. vayan a cualquier iglesia que quieran. Nosotros sólo les estamos pidiendo que permitan a Jesús tener completo control. Dios no me va a preguntar en aquel día respecto a qué iglesia yo guié a la gente. Yo no los estoy guiando a ellos a una iglesia; yo los estoy guiando a ellos a Jesús. Vengan, permítanle a El entrar. ¿Lo harán?
63 No será mucho tiempo. Quizás esté Ud. tirado al lado de la carretera en un accidente mañana, al día siguiente, en un mes a partir de hoy, diez años a partir de hoy, la sangre brotando de sus venas, y Ud. sabe que unos cuantos esfuerzos más y Ud. se morirá, revolcado en su propia sangre…. Jovencito en la flor de su vida, en la belleza de la vida (bueno: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”), ¿por qué no levantas tu mano para aceptarlo a El ahora? Algún día, te vas a envejecer, si vives. No serán más que unas cuantas horas… Tú sólo estás… Tú sólo maduras desde los quince a los veinte años de edad, de acuerdo a la ciencia. Luego empiezas a morir después de eso. Jovencita: ¡hermosa, adorable! ¿Quién la hizo a Ud. de esa manera? ¿Por qué fue hecha Ud. de esa manera? No para paja del infierno, hermana querida, sino para el Reino y alabanzas de Dios. ¿No lo reconocerás ahora? Esa adorable carita que tienes, esa personita hermosa que tú eres, no va a pasar mucho tiempo hasta que esos cabellos se tornen grises, esos hombros se achicarán, los muchos afanes de la vida en los pocos años que siguen, se te acabarán. Tú quizás lo contristarás a El de tu corazón por última vez. Recuerda: cuando El toque, permítele entrar. ¿Levantarías tu mano, dirías: “Recuérdame, pastor. Ora por mí”, antes que oremos? Dios la bendiga, señora. Eso está muy bien. Dios la bendiga, hermana. Dios lo bendiga. Eso está bien. Dios lo bendiga. ¿Alguien más diría: “Recuérdeme, hermano. Yo–yo–yo quiero el… que Dios venga a mi corazón. Yo–yo–yo…”?
64 Es la cosa más esencial que les pueda suceder. Recuerden: la vida sólo son setenta años, como máximo. Pero la Eternidad es para siempre. Pues la Eternidad no tiene principio ni fin. Para siempre es sólo un espacio de tiempo. La Eternidad continúa y continúa; eones y eones de tiempo todavía continuarán moviéndose. ¿Uds….? ¿Cuántos Cristianos hay aquí que nunca han abierto completamente su corazón a Cristo, para permitirle a El ser Soberano, Señor, y Dios? Si a Uds. les gustaría que El hiciera eso, y quisieran que El lo hiciera en sus vidas, la vida que les queda… Uds. pudieran estar jóvenes. Pudiera haber muchas personas sentadas aquí que tienen setenta años de edad, que sobrevivirán a muchos muchachos o muchachas de quince, dieciséis años de edad. Si Uds. viven hasta mañana, Uds. sobrevivirán cientos de ellos.
65 Levanten su mano y digan: “Dios, ten misericordia de mí. Señor, toma completo control de mi corazón. Toma todo lo que soy. Yo te lo doy a Ti tal como soy”. ¿Levantarían su mano? Dios lo bendiga a Ud., a Ud. Cristiano, a Ud. Cristiano, a Ud., a Ud. Sí, ¡qué cosa!, por todos lados, por todas partes. Uds. se sentirán diferente cuando levanten su mano. Eso muestra que es algo. Si Uds. se paran por Cristo aquí, El se parará por Uds. Allá. Si Uds. se avergüenzan de El aquí, El se avergonzará de Uds. Allá. ¿No lo recibirán Uds. a El ahora? Me pregunto (mientras cantamos ésta muy quietamente: “Tal como soy, sin más decir, que a otro yo no puedo ir”) si… me pregunto si Uds. que levantaron sus manos, y Uds. los que no las levantaron, si les gustaría hacer una… si al Cristiano le gustaría venir con el pecador en esta noche. El pecador viene porque él comprende que Dios le ha perdonado su vida y lo ha guardado del infierno todo este tiempo. El Cristiano viene porque sabe y aprecia que Dios ha sido muy bueno con él al salvar su vida, él o ella. Me pregunto en esta noche, si no sería el momento indicado para que nosotros viniéramos alrededor del altar y tuviéramos una oración de consagración aquí mismo ahora en la iglesia. Uds. miembros de iglesia, cada uno de Uds., vengan al altar mientras cantamos, ¿lo harán? Tal como soy, sin más decir, Que a otro… (venga, amigo pecador, descarriado, miembro de iglesia, Cristiano) ir, Y Tú me invitas a venir: ¡Bendito Cristo, heme aquí! Tal como soy, en aflicción, Expuesto a muerte y perdición; Buscando vida y perdón: ¡Bendito Cristo, heme aquí! Pecador, venga; Cristiano, venga. Muestre su aprecio. Párese por Dios. Sólo venga aquí al frente. Si Ud. quiere que Jesús entre a su corazón, abra toda puerta, dele a El el derecho de entrada. ¡Venga!
66 Aquí hace algún tiempo… Muchos de Uds. han oído la historia. (Mientras la gente se está reuniendo aquí). Daniel Greenfield, él fue un gran evangelista. El cruzó… él pasó aquí por Oregón, hace casi cincuenta años, cruzó los Estados Unidos. Una noche él soñó que había muerto. Yo quiero que me escuchen. El pensó que murió en su sueño, como lo cuenta en su libro. Y dijo que llegó a las puertas del Cielo. Y él dijo que allí en la puerta del Cielo, el port-… el portero dijo: “¿Quién se acerca a este Lugar Santo?” Y él dijo: “Yo, Daniel Greenfield, el evangelista americano. Yo me acerco al Trono de la gracia de Dios. Yo deseo entrar para tomar mi Hogar Celestial”. El dijo: “Un momento, Sr. Greenfield. Permítame ver si su nombre está en el Libro”. Y él salió de nuevo; él dijo: “Lo siento, señor. Su nombre no está en el Libro”. El dijo: “Oh, de seguro, Ud. cometió un error”. El dijo: “Yo tengo todos los nombres. Y su nombre no está en este Libro”. El dijo: “¿Qué debo hacer? Yo era un evangelista”. El dijo: “Unicamente hay una sola cosa que sé que Ud. puede hacer, y esa es pararse ante el Trono de Juicio”.
67 Bueno, eso es todo lo que él podía hacer; no había más decisión qué hacer. El dijo que empezó a moverse (él pensó, en el sueño), por el espacio. Y a medida que él empezó a entrar en una Luz, él empezó a moverse despacio, más despacio y más despacio a medida que la Luz se hacía más brillante. Finalmente, brilló tanto la Luz que casi él no podía ver nada. Y él se detuvo, y dijo que oyó una gran Voz. (Y cuando yo leí eso, mi corazón se estremeció. ¡Ese gran evangelista!) Y él dijo que él oyó una Voz que dijo: “¿Quién se acerca a Mi Trono de justicia?” El dijo: “Yo, Padre, Daniel Greenfield, el evangelista americano”. El dijo: “Yo llegué a las puertas de la Ciudad, y fui rechazado. Y tuve que apelar mi caso delante de Tu justicia”. El dijo: “Yo estoy parado en la sombra de Tu justicia, Señor. ¿Hay algo de misericordia para mí?” El dijo: “Entonces yo te juzgaré por Mi ley”.
68 Amigo: nunca espere hasta llegar al Trono Blanco de Juicio. Más le vale obtener misericordia ahora. Y El dijo: “Yo te juzgaré por Mis leyes”. El dijo: “Daniel Greenfield: ¿dijiste una mentira alguna vez en toda tu vida?” El dijo: “Yo pensé que había sido honesto y que había dicho la verdad. Pero”, dijo, “en la Presencia de esa gran Luz, yo vi que había dicho cosas que no estaban exactamente bien”. El dijo: “No, yo–yo mentí”. El dijo: “Entonces, Daniel Greenfield: ¿has robado alguna vez?” Y él dijo: “Si había algo que yo había pensado que había sido, era honesto. Pero”, dijo, “en la Presencia de esa Luz, yo vi muchos pequeños tratos que hice que no estaban exactamente correctos”. Y hermano: Ud. no pudiera pensar mucho tocante a ello en esta noche, o hermana. Pero en la Presencia de esa Luz, Ud. pensará de muchas cosas en ese entonces. No será como lo es ahora.
69 Y El dijo: “Daniel Greenfield” (después que El había citado todos los Mandamientos), El dijo, “¿has sido perfecto? Mi justicia requiere perfección”. El dijo: “No, Señor. Yo no fui perfecto”. Y dijo: “Yo estaba esperando oír esa gran Voz como estruendo: ‘Apártate de Mí, obrador de iniquidad, entra en una destrucción para siempre, la cual está preparada para el diablo y sus ángeles’”. Y dijo: “Justo en ese momento, cuando parecía que mis huesos se habían salido de su lugar”, dijo, “yo oí la Voz más dulce que jamás había oído”. Dijo: “Volteé para mirar, y miré el rostro más dulce que jamás había visto”. Dijo: “No hay voz de madre o rostro de madre, que pudiera ser tan dulce como ese rostro”. Y dijo: “El se encaminó hacia mí, y me abrazó”. El dijo: “Padre: es verdad que Daniel Greenfield no fue perfecto en la tierra. Pero cuando él estuvo allá, él hizo una cosa: él se paró por Mí mientras él estaba allá. Y ahora, Yo me pararé aquí por él. Permite que toda su culpa sea puesta sobre Mí”.
70 Yo pregunto en esta noche, hermano, hermana, si Ud. pudiera tener a alguien más, a un pastor, o a un amigo, o a una iglesia, o a algo más que se pudiera parar, aparte de la Sangre del Señor Jesús. ¿No se pararía Ud. por El en esta noche, para que El se pare por Ud. en ese día? Si Ud. quiere, Ud. es bienvenido a venir a que se consagre al Señor mientras cantamos una vez más. Tal como…. Párense por El. Jesús dijo: “Si tú te avergüenzas aquí de Mí, Yo me avergonzaré de ti Allá”. Vengan ahora, ¿no se pararán? ¡Conságrense, Cristianos! Dediquen de nuevo su vida. Párense allí en el pasillo si Uds. quieren. Si no hay lugar en el pasillo, pónganse de pie. Allí mismo donde Uds. están, pónganse de pie. … vida y perdón: ¡Bendito Cristo, heme aquí! [El Hermano Branham empieza a tararearla–Ed.]…. sin demorar, (escuchen esto), Del mal queriéndome… (sólo un solo mal, eso es lo que se requiere para condenarlo) Tú sólo puedes perdonar: ¡Bendito Cristo, heme aquí!
71 Inclinemos nuestros rostros ahora. Cada uno en su propia manera, de la manera que Ud. ora en su iglesia… Los pecadores que están parados, como el pecador en la Biblia que únicamente se podía golpear el pecho y decir: “Señor, ten misericordia de mí, un pecador”. El se fue a casa justificado. No temas, pecador. Tú te irás de la misma manera en esta noche si sólo oras la oración del pecador: “¡Ten misericordia de mí, oh Dios!” Uds. Cristianos, ofrézcanle a El la adoración de su corazón, las alabanzas. Esta ciudad, desde que yo he estado aquí, percibo que Uds. necesitan un avivamiento. Un avivamiento no es traer nuevos miembros, sino revivir lo que Uds. tienen. Ahora, hay muchos ministros parados. Hay gente piadosa que está parada que está agradecida con Dios. Hay pecadores, descarriados, miembros de iglesia parados. Ahora, mientras inclinamos nuestros rostros, recuerden: El ha tocado en su corazón. “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no lo trajere”. ¿Saben Uds. eso? ¿Qué si Ud. fuera esa persona a la que Dios nunca le hablara? ¿Qué si Ud. fuera predestinado a eterna destrucción, como lo fue faraón, como lo fue Pilato? Dios nunca pudiera tocar su corazón.
72 No hace mucho tiempo allá en Tennessee, en una iglesia Bautista, yo fui guiado a ir adonde una jovencita, en la parte de atrás de la iglesia. Ella era una hija de un diácono. Y yo le pregunté, yo dije: “El Señor está lidiando con Ud., ¿no es así, hermana?” Ella dijo: “Si yo quisiera que alguien me hablara de esa manera, yo tomaría a alguien que tuviera más sentido”. Caminé afuera del edificio. Y un rosal estaba allí. Cuando le di la vuelta, ¡oh cuán rudo me habló esa mujer! Era una jovencita muy atractiva. Como unos dos años después, yo pasé por el lugar. Y allí iba ella caminando por la calle (una dama que había sido de un carácter amable), con su ropa interior colgándole; se miraba sucia, fumando un cigarrillo. Y me parecía que era la muchacha. Y crucé al otro lado de la calle, y me fui en la otra dirección, como detrás de ella. Ella sabía que alguien la iba siguiendo, y ella disminuyó su paso. Cuando ella estaba cerca, dijo: “Hola, predicador”. ¡Oh, hermanos! Y ella dijo: “¿Me recuerdas?” Yo dije: “Sí, señora, la recuerdo”. Ella metió su mano en su bolsa; ella dijo: “Fúmate un cigarrillo”. Yo dije: “¡Debería darte vergüenza!” Ella dijo: “Quizás te querrás tomar un trago”. Y yo dije: “Esto no ha sucedido, ¿ha sucedido?” Ella dijo: “¿Pasarías aquí a mi apartamento? Yo quiero hablar contigo”. Yo dije: “¿No pudieras hablar aquí a la puerta?” Y ella dijo: “¿Recuerdas aquella noche que hiciste aquel llamamiento al altar?” Yo dije: “Sí, señora, sí me recuerdo”. Dijo: “Yo quiero decirte algo. Esa fue mi última oportunidad”. Ella dijo: “Yo lo contristé por última vez”. Ella dijo: “Sr. Branham”, ella dijo, “mi corazón ha estado tan endurecido desde ese entonces”. (Ahora escuchen esta declaración. Yo le pedí si yo podía citarla, y ella dijo que yo podía). Ella dijo: “Mi corazón ha estado tan endurecido, al grado que yo pudiera ver el alma de mi madre freírse en el infierno como panqueque, y reírme de eso”. Eso es por rechazarlo a El. No lo rechaces a El, no lo rechaces a El, Jesús es…?… para guiar tu corazón. Aunque tú te hayas descarriado. ¡Oh, cómo necesitarás que El diga: “Bien hecho”, En aquel Día Eterno! No rechaces al querido Salvador de tu corazón, No lo rechaces a El.
73 Inclinemos nuestros rostros. Nuestro Padre Celestial, el precioso Evangelio antiguo, aunque ha sido perseguido y arrastrado por toda clase de lugares sombríos, sin embargo excede en brillantez a todo lo que el mundo alguna vez haya ofrecido: una limpieza para el alma, un bálsamo en Galaad para el inmundo. Estamos tan contentos por la Sangre de Jesucristo en este día, cuando sabemos que nuestra nación pronto va a estallar en pedazos, de acuerdo a la profecía de la Biblia. No pasará mucho tiempo, Señor, cuando veamos las armas de fuego y las armas atómicas que están guardadas en cada nación, sólo esperando que una cruce la pantalla del radar, y entonces todo el mundo entrará… Los científicos ya han dicho que faltan menos de tres minutos para la medianoche. ¡Los hombres del mundo científico muchas veces lo ven antes que los así llamados Cristianos puedan reconocerlo! Ese gran hombre el otro día, dijo que si él lo publicara en la radio o en televisiones (nuestro científico más notable en esta nación), dijo que la gente estaría frenética en las calles, clamando por misericordia. ¡Dios! Y pensar que antes que eso suceda, Tú prometiste que vendrías por Tu Iglesia. ¿Cuán cerca está Tu Venida, Padre? Estamos parados aquí en esta noche en las sombras de Tu misericordia. Yo te traigo a Ti esta audiencia, Señor. Yo les he dado a ellos el Evangelio de la Biblia, tan verdaderamente como pude, de que Tú estás parado en esta edad de Laodicea, en donde la gente se está justificando ella misma por pertenecer a la iglesia o recitar algún credo. Y sin embargo, ellos no te dan la bienvenida a Ti como Señor en su corazón. Hice lo mejor que pude hacer, Padre, por medio del liderazgo del Espíritu Santo.
74 Literalmente cientos están parados. Te pido, Señor Dios, que cada Cristiano aquí consagre su vida de nuevo a Ti ahorita. Señor Dios, que el pecador se rinda completamente, abra toda puerta, toda avenida que ellos tengan por la cual ellos viven, y que Cristo sea la Cabeza de la casa, la Cabeza de la puerta, la Cabeza de su alma, su mente, y que obre a través de ellos, para hacer Su voluntad. Concédelo, Señor. Bendice a todos y a cada uno aquí. Bendice a los enfermos y a los afligidos. Que aquellos que están parados ahora que están enfermos, concede que el gran Espíritu de sanidad de Dios, se mueva en este edificio. Sana a toda persona enferma que está parada aquí. Concédelo, Señor. Salva a todo pecador, y llena a todo creyente, y anima a todo Cristiano a seguir adelante. Concédelo, Señor. Te ofrecemos la adoración de nuestro corazón. Te alabamos con todo lo que está en nosotros. Levantamos nuestros corazones. Levantamos nuestras manos. Levantamos nuestra voz. Levantamos todo lo que somos, Señor, en Tu Presencia. Recíbenos, ¡oh, Señor! Nos consagramos ahora a Ti. Toma esta gran Iglesia redimida del Dios Viviente. ¡Santifícala, Padre! ¡Llénala con el Espíritu Santo!
75 Que el Espíritu de Dios se mueva por todo este edificio ahora, embriague a la gente. ¡Oh, Dios!, dales el gozo del Señor, para que sean llenos con el Espíritu Santo, como ellos lo fueron en el Día de Pentecostés; que desde esta hora en adelante, el poder de Dios vaya a toda iglesia y a toda persona, que ellos puedan ser llenos con la bondad de Dios, que el poder de Dios pueda obrar a través de todos, y que cada alma sea bendecida. Que la gente esté en las calles mañana, testificando, glorificando a Dios. Hombres y mujeres en sus trabajos, dándole alabanzas a Dios. La hora ha llegado, Señor, en la que estamos esperando Tu Venida en cualquier momento. No nos permitas pararnos con caras avergonzadas. Permítenos ser llenos con Tu bondad y Tu Espíritu. Concédelo, Señor, mientras te ofrecemos nuestra oración ardiente.
76 En el Nombre de Jesucristo damos esta audiencia a Ti. Yo mismo me doy a Ti; yo te di mi vida a Ti hace treinta y un años, Señor. ¡Oh, Dios!, ayúdame a vivir para el Reino de Dios. Ayúdame, Señor, a guiar a almas a Ti, para que entren en esa bendita Presencia de esa esperanza Eterna que está al otro lado. ¡Oh, Dios!, te damos gracias por esto. Nuestras almas están restregadas; nuestros espíritus se sienten limpios. Hemos hecho esta consagración a Ti. Padre Santo, guárdanos en el centro de Tu voluntad, haciendo Tus mandamientos, caminando tras las órdenes de Dios, tomando los mandamientos de Dios y viviendo por medio de ellos. Concédelo, Señor. Y que la gracia de nuestro Señor Jesucristo siempre permanezca sobre nosotros. Por medio de las misericordias de Dios, imploramos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
77 ¿A cuántos de Uds. Cristianos en esta noche les gusta la…? La predicación de la Palabra es igual que un… bueno, es como un anestésico que lo pone a Ud. a dormir para que lo operen, para que Dios le pueda sacar de Ud. las cosas del mundo. El anestésico del Espíritu Santo, mientras sopla sobre Ud., Ud. se duerme, y el gran Médico lo empieza a operar con Su cuchillo y corta las cosas del mundo. ¿Cuántos sienten que desde que Uds. se pusieron de pie, y han consagrado sus vidas a Dios, que se sienten como una persona diferente?, levanten sus manos de esta manera. ¡Gracias a Dios! Cantémosle a El el hermoso y antiguo himno de la iglesia, todos nosotros juntos. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Muy bien, todos juntos ahora, todos juntos. Yo le amo… (levantemos nuestras manos mientras lo cantamos) yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Yo… (Cántenlo con su corazón ahora. El mensaje ha terminado. Sólo adoren en el Espíritu). Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
78 Ahora, mientras lo tarareámos, quiero que Uds. estrechen manos con alguien a su lado, y digan: “Lo saludo, amigo Cristiano, peregrino”. Estrechen manos uno con el otro, digan: “Dios lo bendiga”. Metodista, Bautista, Presbiteriano, Pentecostal, Nazareno, Santo Peregrino, lo que Uds. sean, estrechen manos. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. Ahora, levantemos nuestras manos y cantémoslo a Dios con nuestros ojos cerrados, tan alto como podamos, para Su alabanza. Ahora, cántenselo a El. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí (menee su mano a El) me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
1 Muchas gracias. Se pueden sentar. Muy contento de estar aquí en la iglesia otra vez esta noche, en donde nosotros… La iglesia no es exactamente el edificio de la iglesia, sino una iglesia es en donde la gente se ha congregado. Y estamos confiando en el Señor Dios que El nos dé de sus grandes y múltiples bendiciones esta noche. Y…. Así que, yo estaba pensando que el… en… ayer, de tener diez días de servicio; y veo que ellos empezaron a traer a los enfermos otra vez. Ahora, ¿a cuántos les gustaría tener un servicio de sanidad mañana en la noche? ¿Estarían Uds. interesados en otro servicio de san-…? Muy bien. Bueno, entonces les diremos a los hermanos que repartan las tarjetas de oración mañana, temprano en la tarde, o mejor dicho, mañana en la noche, como a las… ¿A qué hora empiezan Uds.? A las siete es cuando Uds. abren. Mañana, como a las siete de la noche. Y luego, vean cuántas de las personas pueden reunirse para el servicio de oración para los enfermos, y haremos todo lo que podamos para orar por toda persona por la que sabemos cómo orar, o mejor dicho, por la que podamos orar.
2 Y ahora, anoche estábamos hablando sobre la disciplina en la iglesia. Y yo pienso que si tan sólo pudiéramos lograr que la iglesia esté en una verdadera actitud espiritual, entonces habría realmente un–un avivamiento, y sería mucho mejor para nuestras oraciones por los enfermos. Mientras nuestras–nuestras– nuestras condiciones estén sin expectativa, entonces no parece que nosotros– nosotros las recibimos como deberíamos. Pero cuando todos están preparados con oración, y con anticipación y en grande expectativa, yo he salido a la plataforma, y en muchas ocasiones, ha habido cinco o seis, siete mil personas, y ni una sola persona débil queda al momento que me voy de la plataforma. Cada uno se levanta de las sillas de ruedas, y catres, y camillas, y todo, y se van caminando, porque ellos sólo… están bajo tales expectativas. Ahora, eso fue en los días del principio del ministerio, antes que hubiera alguien más en el campo. Y sólo… Como que había sido abandonado por un tiempo. Y así que entonces, todos estaban… Era nuevo, y la gente estaba esperando que sucediera cualquier cosa. Ahora, si Uds. tuvieran las mismas expectativas, Uds. obtendrían los mismos resultados. ¿Ven Uds.?
3 Porque es Dios el que sana a los enfermos. ¿Ven? Un–un hombre no pudiera sanar a los enfermos, porque no está en el poder de un hombre sanar a la gente enferma. No está en el poder de un doctor sanar a la gente enferma. Un doctor no sana a los enfermos. El únicamente da ayuda a los enfermos. Dios sana todas las enfermedades. ¿Ven?, ¿ven? Un–un doctor puede colocar un brazo si Ud. se lo quebró, o coser el lugar si Ud. se ha cortado, o sacar un diente si está infectado, o sacar el apéndice, pero él no puede sanar el lugar de donde salió. La sanidad es–es–es una multiplicación de células que crecen y–y reparan. Y es Vida lo que hace eso. Y Dios es Vida. Y así que, así–así es cómo es hecha la sanidad. Es a través de la gracia y las misericordias de Dios. Y el cuerpo humano está formado de tal manera, que si Ud…. Dios sabía que íbamos a tener accidentes, y sabía que nos cortaríamos, y demás. Se me dijo hace algún tiempo por un médico, creo que era, que esta nueva operación que ellos tienen para el corazón, donde ellos ponen esas válvulas plásticas en el corazón cuando han sido destruidas como por la fiebre reumática, que… yo no creo que haya otro lugar en su cuerpo en el que ellos pudieran hacer eso, sólo en ese lugar en el que esa válvula plástica sería cubierta por el resto de la arteria en el corazón, que se agarraría de esa manera y la detendría. En otros lugares del cuerpo, la rechazaría inmediatamente. ¿Ven?, Dios sabía que esa operación sería necesaria.
4 Si Ud. se cortara su mano, cortara las arterias, y si… En un tubo de agua, si Ud.–Ud. obstruye un tubo de agua en alguna parte de la ciudad, vigile, pues algo va a estallar en alguna parte, porque el agua retrocederá. Pero Dios lo ha arreglado de tal manera que esa sangre hará una conexión y continuará fluyendo de la misma manera. Si no lo haría, retrocedería hasta su corazón y lo mataría a Ud. en un segundo. Si Ud. alguna vez sólo cortara la vena más pequeña, lo mataría a Ud. en un segundo. Pero Dios sabía que nosotros nos íbamos a herir y demás, así que El–El preparó nuestro cuerpo para ese propósito. Así que ahora, nosotros–nosotros queremos saber que todo esto es la bondad de Dios. Y como nuestro bondadoso Hermano Oral Roberts lo ha dicho tan bien: “Dios es un Dios bueno”. El seguramente que lo es. Y ahora, sabemos que El es un Dios bueno, pero no queremos depender mucho en eso. Recuerden: El es también un Dios de justicia, porque Su santidad lo hace a El justicia. Y Sus leyes deben ser cumplidas, Sus requisitos. Y así que entonces, si El es un Dios bueno, El tiene que ser bueno….
5 Muchas veces nos confundimos sobre lo que es bondad. Nos confundimos con lo que es simpatía, y compasión. Fíjense en esto sólo por un momento, respecto a compasión. ¿Cuántos creen que Jesucristo era compasión? Bueno, ciertamente que El lo era. Ahora, El fue allá al estanque de Betesda, y allí estaban multitudes acostadas. Se necesitan dos mil para hacer una multitud. Así que había allí multitudes de gente acostada allí, tullida, ciega, coja, paralítica, que esperaban el movimiento del agua. Y Jesús miró alrededor por toda la multitud de gente hasta que El encontró un hombre que estaba… bueno, él no estaba inválido. El dijo: “Cuando voy al estanque, alguien se me adelanta”. El… Su enfermedad, él la había tenido por treinta y ocho años; no lo iba a matar, era crónica. Tal vez era tuberculosis, o problema de la próstata, o algo. Y él estaba acostado en un lecho. Y Jesús lo sanó, y se marchó, y dejó a esa gran masa de gente paralítica, y coja, y tullida, y ciega (¿es correcto eso?), y sin embargo tenía compasión, un Salvador compasivo.
6 ¿Se fijaron Uds. lo que El dijo cuando le preguntaron tocante a ello en el versículo 19? El dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente”. Compasión es hacer la voluntad de Dios. Y eso es lo que es verdadera compasión Cristiana: hacer la voluntad de Dios. Nosotros lo confundimos todo hoy día. Tratamos de poner el elemento humano en ello.
7 Como en el amor, tratamos de usar amor, el amor de Dios, como usamos el amor humano. Ud. no se puede enamorar de Dios como lo hace con su esposa. Ud. no se puede enamorar de Dios como lo hace con su esposo, o su novia, o su novio. Son dos amores completamente diferentes. Uno… Aun las palabras griegas son diferentes. Uno de ellos es llamado fileo; ese es el amor que Ud. tiene por su esposa. Esa clase de amor lo haría a Ud. matar a un hombre por causa de ella: ¡celoso! Pero el amor ágape, el cual es el amor piadoso, en lugar de matar al hombre, lo haría que orara por su alma pecaminosa. Correcto. Eso es cuánta diferencia hay. Y mezclamos el elemento humano con el elemento piadoso, Cristiano, y entonces hacemos un lío de ello. Porque nosotros únicamente nos relacionamos por medio de pulgadas, pies, millas, y demás, por onzas, y libras y demás; eso es todo lo que conocemos. Somos gente de tiempo. Dios es Eterno; El no tiene pulgadas, ni millas, ni ayer, ni mañana. Todo es Eternidad en El. Y nosotros tratamos de traer la gran mente infinita de Dios a nuestra mentecita finita. ¡Y, oh!, sencillamente nos confundimos completamente. Así que la mejor cosa que podemos hacer, es leer Su Palabra; y recordar que Su Palabra Ella misma no se contradice.
8 Yo he estado en el ministerio treinta y un años, y he ofrecido pagar cual sea el precio de un salario por un año a cualquiera que pueda mostrarme una Escritura que contradiga a la otra, que no pueda ser enmendada por la Palabra de Dios. Correcto. Cuando la gente les diga que la Palabra misma se contradice, Uds. díganle que no sabe de lo que está hablando. Dios la ha escrito en enigmas y parábolas, para que así El pudiera esconderla de los ojos de los sabios y prudentes y revelarlo a bebés que quieran aprender. Jesús le dio gracias al Padre por hacer eso. ¿Es correcto eso? Porque Uds. no la conocen leyéndola como un periódico; es una revelación espiritual. Y es revelada a aquellos quienes están interesados en aprenderla.
9 Ahora, Uds. nunca la aprenderán por medio de la escuela; Uds. nunca la aprenderán por medio de teología; tiene que ser conocida por medio de revelación. Porque la Biblia entera, y todo el–el plan de salvación y todo en la Biblia… y la salvación está basada sobre una revelación de Jesucristo. ¿Sabían Uds. eso? Cuando bajaron del monte, El dijo: “¿Quién dicen los hombres que Yo, el Hijo del Hombre soy?” Algunos de ellos dijeron: “Tú eres Elías, Moisés, y los profetas”, y demás. El dijo: “Pero, ¿quién dices tú que Yo soy?” Y Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”. El dijo: “Bienaventurado eres hijo… Simón, hijo de Jonás, porque no te reveló esto carne ni sangre, sino Mi Padre que está en el Cielo te ha revelado esto a ti. Y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra Ella”.
10 Ahora, la iglesia Católica romana dice que El estaba hablando de Pedro, que significa: “piedrecita”. Si eso es así, él volvió a errar inmediatamente después de eso. Así que, ¿ven Uds. en qué clase de iglesia Uds. estarían? Así que entonces, la iglesia Protestante dijo que El la edificó sobre El mismo. Ahora, si Uds. se fijan en la Palabra, no fue sobre El mismo, la roca. No. Fue sobre la revelación espiritual de El mismo, que le fue dada a Pedro. Es la misma cosa que ocurrió en el Edén. ¿Cómo Adán…? ¿Cómo–cómo sabía Abel que fue un cordero, en lugar de la fruta del campo? La revelación espiritual. ¿Ven? Siempre ha sido la revelación espiritual. “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”. ¡Oh!, permítame decir esto esta noche, Cristiano. Allí es en donde mucha gente está fallando en ver el–el mensaje de Dios. Allí es en donde mucha gente está fallando en ver las verdades. La–la Biblia llega a ser un enigma para ellos.
11 Alguien me dijo no hace mucho tiempo, un gran hombre, ¡oh!, él dijo: “Yo creo que Juan ha de haber comido algunos chiles colorados, o algo, y tuvo una pesadilla en la isla de Patmos”. Yo dije: “¡Vergüenza le debía dar a Ud.! Eso es sacrilegio decir tal cosa como ésa contra la Palabra de Dios”. Yo dije: “Toditita es el verdadero plan de Dios, sin adulteración”. Pero es–es sólo entregarse al Espíritu de Dios y permitirle que se lo revele a Ud. El lo revelará a bebés que quieren aprender. Cuando llegamos a un lugar que confesamos que no sabemos nada, y sólo permitimos que Su Espíritu obre Su voluntad por medio de nosotros, entonces El nos enseñará. Pero cuando sabemos tanto que El no nos puede enseñar, entonces no podemos llegar a ninguna parte.
12 Y yo digo hoy, que si alguna vez hubo un tiempo que esta nación debería ser llamada a orar, toda la nación… No sólo por una hora, no; no por unos– unos cuántos momentos de oración silente en alguna parte; se necesita día tras día, semana tras semana, una reunión de oración por toda la nación, hasta que Dios conteste, y cerremos toda destilería clandestina, quitemos toda compañía tabaquera, nos deshagamos de todo el pecado que hay, hagamos que las mujeres se pongan ropa otra vez, y hagamos que los hombres actúen como caballeros, y que regresen a la iglesia las reuniones de oración chapadas a la antigua, como las que solíamos tener. Esa es la única manera que alguna vez vamos a tener paz. Y yo sé que ellos no lo harán (¿ven?), porque la Biblia dice que ellos no lo harán. Y ellos no lo harán. Simplemente tenemos que enfrentarnos con el tiempo del fin. Y a Uds., la iglesia en esta noche: prepárense, porque no saben en qué minuto u hora El pueda aparecer. Inclinemos nuestros rostros ahora, justo antes de que abramos la bondadosa Palabra de nuestro Señor, para leerla.
13 Verdaderamente, nuestro Padre Celestial, Tú sabes toda palabra, y todo pensamiento está registrado. Y vemos, hoy, y nuestros corazones están celosos por la gran Iglesia del Dios Viviente, mientras vemos la hora aproximándose de la Venida del Señor, y sabemos que Tú has predicho que la iglesia sería tibia, que Tú la vomitarías de Tu boca, porque no era ni caliente ni fría. ¡Oh, Dios!, esa es la razón que el–el verdadero siervo de Dios, su corazón, clama por un avivamiento. Pensamos de los grandes hombres cruzando la nación hoy en día, poniendo toda su vida en ello, todo lo que ellos tienen, ¡oh!, tratando de llamar a la iglesia a que regrese. Y ellos están… Esa es la advertencia de Dios. Y Padre, te pido que en esta noche en el Nombre del Señor Jesús, Tú envíes un avivamiento aquí a Klamath Falls, y por toda esta región, que sea un avivamiento de salvación para las almas, que sea un avivamiento que conmueva a la iglesia, que todos los santos del Dios Viviente, empiecen a orar y a ayunar. Pues escrito está: “Si el pueblo, sobre el cual Mi Nombre es invocado, se congregara y orara, Yo oiré desde los Cielos”.
14 Concédelo, Señor, en esta noche que ese sentir de indiferencia, frío, de desaliento, que la gente está tomando en la iglesia, de sólo saber que ellos vienen a la iglesia, y que ellos pertenecen allí. Dios, rompe ese sentir egoísta, Señor, y esa satisfacción falsa. Pedimos que Tú les des la porción satisfactoria de un continuo Bautismo del Espíritu Santo y llenes sus corazones y almas con fuego. Que haya grandes campañas de sanidad y avivamientos por toda la región. Que los enfermos sean sanados. Miramos aquí en esta noche a la gente que está acostada aquí en camillas y catres, y aquellos que están allá en la audiencia con problema del corazón, y cáncer, Señor, tratando de acumular fe de alguna parte para ser sanados. Permíteles saber que Tú eres el Sanador de todas nuestras aflicciones.
15 “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. Concédelo, Señor, en esta noche. Y que la gente en esta noche sienta la unción del Espíritu Santo. Que tome control de todo corazón. Que sea tan claro para nosotros en esta noche, que no haya un solo pecador en nuestros medios ni un solo descarriado. Que no quede una persona enferma, ni una persona debilitada, al fin de este servicio. ¡Concédelo, Padre! Bendice Tu Palabra. Luego mientras hablamos para la disciplina de la iglesia, Señor, pedimos que Tú unjas las palabras, y que sean halladas buenas delante de Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su causa. Amén.
16 Como un texto en esta noche, quiero tomar sólo una porción del capítulo 17 de Mateo y unas… las últimas palabras del versículo 5: … Este es mi Hijo amado… a El oíd. Y si es la voluntad del Señor, yo quiero usar, o sacar un contexto, de esas tres últimas palabras del versículo 5: “A El oíd”. ¡Tres palabras! Ud…. Como dije anoche, estos son textos muy pequeños. Pero es todo lo que necesitamos saber. Es el valor. Si sólo hiciéramos como este pequeño texto nos manda que hagamos, no habría una sola persona desilusionada en este edificio en esta noche. Sólo “a El oíd”. Lo que El le diga que haga, hágalo. Y luego, si Ud. está enfermo, “a El oíd”. Si Ud. es pecador, “a El oíd”. Si Ud. necesita algo, “a El oíd”. El tiene todo lo que Ud. necesita para este viaje. El lo tiene para Ud., está esperando para dárselo a Ud. El precio ya está pagado. No hay precio que pagar por ello; sólo “a El oíd”. Escúchenlo a El, lo que El tiene que decir.
17 Pensando de pequeño, hay la suficiente Escritura allí, esas tres palabras serían suficientes para enviar un avivamiento por todo el mundo, y salvar a toda persona que haya en el mundo. Hace algunos años, leí un pequeño artículo en una revista que estaba anunciando, creo que era la gasolina Sinclair, o alguna marca reconocida de gasolina. Y ellos decían que un solo galón [3.785 litros–Trad.] de gasolina Sinclair en un cierto tipo de máquina, si se pudiera construir lo bastante fuerte, pudiera levantar la esfinge diez pulgadas [25.4 cm.–Trad.], del suelo. Y yo pensé: “¡Oh, cómo la compañía Sinclair le gusta alardear en el poder de su gasolina, y que de un poquito, se puede hacer mucho!” Pero yo pensé en esta noche, que una sola gota de la Sangre del Señor Jesucristo puede levantar a todo pecador que hay, del lodo cenagoso, y dejar a todo hospital sin enfermos, cerrar toda cárcel y penitenciaría, dejar todo hospital para dementes sin gente enferma y afligida, dar gozo a todo el mundo, con una sola gota de la Sangre del Señor Jesucristo.
18 Y luego venir a una reunión y escoger un–un pequeño texto como este… Recuerden: yo hago eso con todo lo que está en mi corazón, por medio de oración, tratando de encontrar exactamente lo que yo pienso que el Espíritu Santo guiaría para enseñar, o para hablar al respecto. Yo he dicho con frecuencia: si yo únicamente pudiera tener una sola gota de la Sangre literal de nuestro Señor Jesús en una copa, cómo la sostendría en mis manos, y la apretaría contra mi corazón, y clamaría: “¡Oh, Padre, yo ahora sostengo la Sangre del Señor Jesús contra mi corazón!” Qué emoción, y gozo, y bendición sería para mí el tener, en un pequeño vaso o algo, una sola gota de la Sangre del Señor Jesús. Pero ¿saben Uds.?, a Su vista, yo tengo algo más grande que eso en esta noche. Yo tengo presionando contra mi corazón en esta noche, a Uds., quienes son la compra de Su Sangre. El pensó más de Uds. que El pensó de Su propia Sangre, porque El la dio, para que El pudiera santificarlos a Uds. y traerlos dentro de Su Presencia. ¡Oh, son las cosas pequeñas! No son las cosas grandes que hacemos; son las cosas pequeñas que dejamos sin hacer.
19 Yo estaba hablando anoche tocante a la pequeña estampilla. Y les estaba contando tocante al rey Jorge, el finado rey Jorge de Inglaterra, mientras visitaba Colombia Británica y estaba en Vancouver. Todas las escuelas fueron para ver al rey. Y la gente canadiense, queriendo ser reales a su… leales, mejor dicho, a su rey, ellos les dieron a todos los niñitos una banderita Británica, para que se pararan en la calle. Y cuando su majestad, el rey, pasaba, ellos le ondeaban esas banderitas para mostrar que lo apoyaban, y que eran sus súbditos. Y los maestros llevaron a todos los pequeñitos. Y después que pasó el rey, todos los niñitos de una cierta escuela regresaron, excepto una niña muy pequeñita. Y la maestra estaba mucho muy preocupada. Así que ella llamó a todos los niños de más edad, y les dijo: “¿Qué le pasó a la pequeña Marta?” Y ellos no la podían encontrar. Ellos dijeron: “Bueno, ella estaba en el grupo con nosotros”. Pero ellos no la podían encontrar.
20 Y la maestra corrió histéricamente a la calle y empezó a buscar a esa cierta niñita que no regresó. Y después de que todos se habían ido, las calles estaban vacías, siguiendo al rey cantando: “Dios salve al rey”… Y ellos encontraron a esta niñita parada detrás de un poste de telégrafo, con su cabecita sobre sus manos, reclinada contra el poste, llorando desconsoladamente. Y la maestra la levantó. Y ella dijo: “Marta, cariño, ¿por qué estás llorando?” Dijo: “¿No pudiste ondear tu bandera al rey?” Ella dijo: “Sí, maestra, yo–yo pude ondear mi bandera”. Ella dijo: “Bueno, entonces, ¿no pudiste ver al rey?” Ella dijo: “Sí, maestra, yo pude ver al rey”. Ella dijo: “Entonces, ¿por qué estás llorando así, cariño?” Y ella dijo: “¿Sabe qué, maestra?, yo vi al rey. Pero yo soy tan pequeña, que él no me vio a mí”. Eso no es así con nuestro Rey Jesús. A mí no me importa cuán pequeño Ud. sea, o cuán poco Ud. haga, Ud. no puede hacer lo más mínimo, sin que El sepa todo al respecto. El conoce toda pequeña angustia, todo pequeño dolor que Ud. lleva, toda pequeña desilusión que Ud. tiene, no importa cuán pequeña sea. El todavía sabe todo al respecto.
21 Como Uds. saben, nuestro Señor, El se encuentra en las esferas del hombre. Algunas veces El se encuentra en grandes grupos de hombres. Algunas veces El se encuentra con pocos. Tenemos registro que El se encontró con quinientos en una ocasión, después de Su resurrección. Y luego tenemos en donde El se encontró con setenta, y con doce, y aun con tres. Y luego tenemos ocasiones cuando El se encuentra sólo con uno. Eso es lo que lo hace a El Dios para mí, es porque El es humildad. Yo he tenido el privilegio de viajar mucho y de conocer a grandes hombres. Cuando encuentro un hombre que trata de ser grande, eso… Ud. siempre puede clasificar a ese hombre, que no hay nada en él. Los grandes hombres que… ellos tratan de hacerlo pensar que Ud. es el grande. Pero son los hombres que quieren ser grandes, si Uds. se fijan bien, se darán cuenta que sólo es pretensión. Ahora, eso no es… No es mi intención ser tan claro.
22 Un grupo de hermanos Metodistas que acaban de recibir el Espíritu Santo, vino a mi iglesia, y… en donde yo solía ser pastor. Y ellos eran grandes hombres; viven en Indiana. Y ellos habían dicho: “Hermano Branham, después de haber recibido el Espíritu Santo, hemos estado leyendo algunos libros”. Dijo: “¿Deberíamos esperar en el Señor, y buscar al Señor, para que nos diga nuestro ministerio?” Yo dije: “No lo hagan en lo absoluto”. El dijo: “Bueno, el libro dijo….” Yo dije: “Pero espere un momento, hermano”. Si uno toma a hombres que son tan celosos, que siempre quieren estar haciendo algo, Dios no pudiera confiar en esa persona. Si Uds. se fijan en la Biblia, el hombre que Dios usaba, era el hombre que estaba tratando de huir de todo eso. Ese es el que Dios usaba. Digamos por ejemplo, Pablo, Moisés, y los demás, tratando de huir de la mismísima causa.
23 Si un hombre… si Dios le da al hombre que haga cierta cosa, y él es muy celoso de ello, cuando uno menos piensa, él se enaltece. Pero si un hombre no quiere hacer eso, quizás Dios pueda usarlo por un tiempo de todas maneras. Quizás El pueda sacar algo de él. Pero los hombres que por lo general quieren ir, y predicar por todo el mundo, y destrozarlo, generalmente Dios no puede confiar en ellos, porque no pueden… ellos mismos lo quieren hacer. Ellos entran en su propia manera con ello. Si un hombre no quiere ir, entonces Dios casi tiene que forzarlo a hacerlo. Ese es el tipo de hombre que Dios por lo general usa en la Escritura. Yo dije: “Ud. sólo viva para El, y ámelo a El con todo su corazón, y El lo colocará en el lugar que El desee que Ud. esté”. Correcto. Tratamos de tomar el lugar uno del otro; no podemos hacer eso. Siempre debemos quedarnos en nuestro llamamiento, al cual Dios nos ha llamado.
24 Ahora, nos gustaría decir, que en esta lectura de la Escritura en esta noche, del capítulo 17, cuando Uds. se vayan a casa, quisiera que leyeran todo ese capítulo. Ahora, nos damos cuenta que Jesús se estaba preparando para hacer algo grande; un grande acontecimiento estaba a punto de suceder. Y cuando Dios se prepara para hacer cosas grandes, la primera cosa que Dios generalmente hace, primero lo declara en los cielos. El siempre declara Sus obras en el cielo antes que El las declare en la tierra. Como en el nacimiento del Señor Jesús: ¿quiénes fueron los primeros que vinieron?, ¿qué lo declaró primero? Una estrella empezó a cruzar por los cielos. Los magos vinieron desde el este a–a Jerusalén, desde la India, los tres magos.
25 Cuando yo estuve en la India, uno todavía los mira que se comportan de la misma manera: se sientan en la calle, los que ellos llaman los hombres sabios, o magos, buscadores de estrellas, como algunos de ellos los llaman. Pero Dios siempre declara las cosas en el cielo antes que El las declare en la tierra. Y esta era una ocasión especial. Pedro, después en su vida, se refiere a ello como el “monte santo”. Ahora, yo no creo que el apóstol quiso decir que el monte era Santo, porque sólo era un monte. Batallas habían sido peleadas allí y todo. No era un monte santo. Pero era un Dios Santo en el monte, no que el monte era santo. Oímos tanto hoy en día tocante a la iglesia Santa o a la gente Santa. No hay iglesia Santa ni gente Santa; es el Espíritu Santo en la gente lo que hace la Santidad. No es la iglesia Santa, ni la gente Santa; es el Espíritu Santo en la Iglesia.
26 Ahora, en esta ocasión, Dios escogió a tres para dar testimonio. El tomó a Pedro, Jacobo, y a Juan. Y si Uds. se fijan, siempre cuando El iba a hacer algo grande, El tomaba a esos tres. Me pregunto: ¿por qué sería? Pedro, Jacobo, Juan: esperanza, fe, y caridad. Los tres dones más grandes de Dios: esperanza, fe, y caridad. Juan, por supuesto, siendo amor, era caridad; y Jacobo era esperanza; y Pedro era fe. Y El tomó esperanza, fe, y caridad para dar… para darse cuenta, o para colocar en ellos, lo que El iba a hacer. Ahora, nos damos cuenta que cuando El subió a este lugar, el cual después fue llamado el “monte santo”, o mejor dicho, “el Lugar Santo en donde estaba Dios”, nos damos cuenta que allá arriba, cuando ellos subieron al monte, Dios tenía tres del Cielo para dar testimonio. En el monte estaba Moisés, y Elías, y Jesús. Entonces allí en la tierra estaban tres criaturas terrenales: Pedro, Jacobo, y Juan. Y allí estaba Moisés, Elías, y Jesús, tres testigos del Cielo, tres testigos de la tierra.
27 Cuando Dios se prepara para hacer algo, El siempre tiene un testigo para ello. Yo estoy tan contento hoy, que podemos mirar para todos lados antes de la Venida del Señor, y ver los testimonios de Su Aparición, viendo las señales en la Iglesia del inminente Acercamiento del Señor Jesucristo, viéndolo cumplirse palabra por palabra. Aun la última señal que iba a ser dada a la Iglesia antes de la Aparición del Señor Jesús, está obrando ahorita en la Iglesia. ¡La última cosa! Recuerden: El dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Miren lo que los pecadores estaban haciendo en Sodoma. Miren lo que el Angel del Señor hizo cuando El fue allá para dar testimonio de ello. Fíjense en lo que los tres ángeles hicieron, los tres. Miren al mundo hoy en día en su pecado. Miren a la iglesia hoy en día en su condición como Lot. Miren a la Iglesia llamada a salir fuera teniendo luchas como Abraham las tuvo. El hombre o mujer hoy en día que trata de vivir por Dios lucha para mantenerse caminando hacia adelante. Ud. tiene que esforzarse para entrar al Reino de Dios.
28 ¡Oh, es una lástima! Pero mirémoslo. Fíjense: allí estaba el pecador. Miren qué era el pecado. Los hombres, ellos mismos se habían corrompido tanto, al grado que no tenían más el uso común de esposa. Miren al mundo hoy. Ha entrado sigilosamente tanto pecado en la iglesia y dentro de la nación, al grado que está carcomida por el pecado. ¡Correcto! Yo sé que esto suena anticuado. Un ministro me hizo a un lado, no hace mucho tiempo, y dijo: “Hermano Branham: ¿sabe Ud. por qué su ministerio no es el ministerio más grande en América hoy en día?” Y yo dije: “A mí no me interesa lo que sea en América; yo quiero saber lo que es en los libros del Cielo, allá Arriba, lo que es Allá”. El dijo: “Bueno, déjeme decirle. Es porque Ud. reprende a la gente de esa manera”. Dijo: “Ud.–Ud.–Ud. la regaña, y la ofende”. Dijo: “Si Ud. tan sólo parara de hacer eso, entonces”, él dijo, “su ministerio crecería y–y todo lo demás”. Yo dije: “Señor, permítame decirle algo a Ud. Cuando llegue al punto de que yo tenga que comprometer la Palabra de Dios, entonces yo pararé y dejaré el campo, y dejaré que Dios llame a alguien más que lo haga”. ¿Cómo puede Ud. quedarse callado? Si Ud. va a ser honesto, sea honesto. Dígame de uno en cualquiera edad… Dígame… Yo dije: “Ud. me llamó profeta; yo no me llamé… Ud. mismo dice eso. Ud. fue el que lo dijo. Y entonces si yo… Si el Señor me unge para algo, ¿cómo pudiera yo entonces quedarme callado?” ¿Cómo lo puede hacer Ud.? Alguien tiene que clamar contra ello. Correcto.
29 Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. Pero debemos ser honestos y decir la verdad al respecto. ¿Se fijaron Uds….? Oh, seguro que sí, el ministerio en América no es nada como lo es en ultramar. Seguro que no. Porque América es territorio que ya está “consumido”. Ella está terminada. Ha sido recorrida por todos lados y de atrás para adelante. Jesús dijo que el Reino es como uno que tomó una red y la echó al mar y sacaba de ella. Algunas veces él sacaba cangrejos; él sacaba serpientes, y lagartijas y sapos, y peces. Después de un tiempo, uno no saca nada sino una red llena de lagartijas y sapos; todos los peces ya están adentro.
30 Así que, nosotros sólo pescamos con la red barredora hasta que el último es sacado, y luego Jesús vendrá. ¿Cómo sabemos quiénes son? Uno sólo echa la red del Evangelio y la saca. Esa es la razón que yo vengo aquí con mis hermanos: me paro en la esquina, en alguna parte, y echo la red con ellos, los alcanzo con mi ministerio, y la saco y digo: “Allí están, hermanos”. ¿Qué es? Ahora, pero este es un territorio que ya está “consumido”. ¿Se fijaron Uds. allá en el pasado cuando primero vine a Uds. aquí a Oregón? La gente venía de todas partes, millares de millares se reunían. ¡Oh, era bueno! Yo sólo me la pasaba orando por los enfermos. Pero cuando regresé y empecé a decirles la verdad, a dar el Evangelio, ¡oh!, muchos se fueron.
31 Comparen eso con los días de nuestro Señor en el pasado. Cuando El estaba sanando a los enfermos y a los afligidos, mucha gente vino a El. Cuando El alimentó a cinco mil, mucha gente vino. Pero cuando El empezó a afirmar y a decirles la verdad, ¿qué sucedió? Todos ellos se empezaron a ir. El… Aun los setenta se fueron. Y El les dijo a los discípulos: “¿Se quieren ir también Uds.?” Y Pedro hizo esa declar-… grandes palabras, y dijo: “¿A quién iremos?” ¿Ven? Pero ahora, eso no paró Sus milagros. El siguió adelante. Y unos cuantos días después de eso, El–El abrió los ojos de un hombre que ni siquiera tenía globos oculares en sus cuencas. Sus milagros se hicieron más numerosos, pero las multitudes disminuyeron, y El llegó a ser menos y menos popular, hasta que lo crucificaron en la cruz.
32 Y si tenemos el Espíritu de Dios, será exactamente de la misma manera, porque el Espíritu de Dios es el mismo, y la gente permanece igual. Correcto.
33 Ahora, nos damos cuenta que El se estaba llevando a éstos para dar testimonio de lo que El iba a hacer. Ciertamente que algo va a suceder cuando Dios reúne a Sus testigos. Y El… Lo que El iba a hacer allí, es lo que llamamos: “el posicionamiento de un hijo”. En el Antiguo Testamento, nos damos cuenta que cuando un hombre tenía un gran reino y a él–y a él le nacía un hijo en su hogar, entonces ese hijo, por supuesto, era un hijo tan pronto que él nacía. Pero todavía no tenía herencia hasta que él era colocado posicionalmente dentro… adoptado dentro de la familia. Ellos lo llamaban “adopción”. Ahora, eso suena extraño. Pero ahora, aquí está en donde la iglesia Pentecostal (en mí opinión), se salió, o mejor dicho se detuvo, en lugar de seguir adelante. Ahora, yo también soy Pentecostal. Y si yo no tuviera el Espíritu Santo, yo no estaría parado aquí diciéndoles a Uds. tocante a ello. Pero… Y si yo no los amara, no les estaría diciendo a Uds. tocante a ello.
34 Pero miren: cuando un–cuando un niño nacía en el antiguo hogar ortodoxo, bueno, el padre tenía mucho trabajo que hacer. Así que, él… El hijo era un hijo tan pronto como nacía. Bueno, así es con la iglesia Pentecostal: tan pronto como nació (o cualquier otra iglesia), cuando nace dentro del Reino de Dios, llegan a ser hijos e hijas de Dios. Pero nos detuvimos allí. Cuando la iglesia Pentecostal recibió el don de hablar en lenguas y el de interpretación, ellos se detuvieron en eso. Ese no es el lugar para detenernos; ese es el lugar para empezar. Bueno, nosotros tenemos recursos sin explorar por dondequiera. Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Toda promesa en la Biblia nos pertenece. El problema de ello es que podemos ir a nuestros–nuestros conciudadanos del Reino de Dios, nuestros hermanos Metodistas y Bautistas. Uds. pueden contarles tocante a sanidad Divina, el Poder de Dios, y ellos se refieren a lo que Moody dijo al respecto en el pasado, a lo que alguien más dijo tocante a ello, mirando hacia atrás.
35 Nosotros podemos decir de los hermanos Pentecostales: “Bueno, lo que recibimos allá en el pasado cuando nuestros antepasados lo recibieron hace cincuenta años…” Nunca miren hacia atrás; miren hacia adelante. Manténganse mirando hacia adelante. La ciencia no hace eso. La ciencia va a encontrar a Dios, en sus investigaciones, antes que el predicador lo encuentre (si no vigilamos). Eso es correcto. Miren: la ciencia, hace algunos trescientos años, un científico francés dijo, lo probó girando una pelota, igual que la tierra, y dijo: “Si un hombre (lo probó científicamente)… si una persona pudiera llegar a la velocidad terrífica de treinta y cinco millas por hora [56 km. por hora–Trad.], la gravitación lo levantaría de la tierra”. Ahora, ¿piensan Uds. que la ciencia moderna escucharía eso? Seguramente que no. El hombre viaja ahora a dos mil millas por hora [3,200 km. por hora– Trad.]. Y él ni siquiera se va a detener allí; él está siguiendo adelante. Y nosotros tratamos de mirar hacia el pasado a lo que alguien más dijo.
36 Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Nosotros tenemos los recursos sin explorar de Dios a nuestras manos para–para desplegar a Dios. Nosotros somos hijos e hijas de Dios. Cuando Dios hizo al hombre, El lo hizo un dios. El le dio dominio sobre la tierra. Pero su condición caída le quitó eso. Pero lo que ellos perdieron por Adán, fue restaurado por Cristo. El dijo: “Si tú dices a este monte: ‘Quitáte’, y no dudas en tu corazón, sino creyeres que será hecho lo que dices, lo que digas te será hecho”. ¡Amén! “Todas las cosas, todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. ¡Amén! El nos restauró todo lo que se perdió en Adán. Pero hoy en día, sólo pensamos que ir a la iglesia, poner nuestro nombre en el libro, ser sumergido o rociado, o lo que sea, saludar a la congregación de manos, con el pastor, que eso lo arregla. Y luego llegamos a ser Pentecostales. Recibimos el Espíritu Santo; cayó sobre nosotros, y empezamos a gritar y a adorar a Dios. Y el Poder de Dios descendió, y hablamos en lenguas, oímos interpretarlas, hicimos grandes comentarios, y demás, y profecías. Eso suena bien, pero nos detuvimos. Eso es sólo el principio. Sólo continúen moviéndose hacia adelante; sólo continúen caminando hacia adelante y adelante y adelante. Dios está dependiendo en nosotros.
37 Cuando ese hijo nacía en el hogar, posicionalmente, era un hijo, un hijo del padre. Pero miren, ¿qué hacía ese padre? El no tenía tiempo de estar con ese hijo; su negocio era muy grande. Así que él contrataba a un tutor o un ayo, un maestro. Y él indagaba en el país hasta que encontraba la clase correcta de hombre, porque ese era su hijo. Y él quería que ese niño fuera criado bien, porque ese hijo heredaría algún día todo lo que él tenía. Pero, él buscaba por dondequiera, hasta que podía encontrar el tipo correcto de hombre; no uno de esos hombres que estaba tratando de darle coba, diciéndole una mentira, o diciéndole: “¡Oh! tu hijo está progresando bien”, cuando no era así. Y él tenía que reportar el progreso de ese niño. Ahora, eso era posicionando un hijo. Los ministros aquí entienden y saben de lo que estoy hablando: el posicionamiento de un hijo (Pablo en Gálatas y demás), el posicionamiento de un hijo, en el Antiguo Testamento.
38 Yo pienso que los traductores del Rey Jacobo tenían esa idea, cuando pusieron: “En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones”. Una casa era un dominio. Y en la casa del padre… Como en el Antiguo Testamento, en la casa del padre, él tenía muchos siervos. Y él iba a esos siervos… no tenía tiempo para enseñar a su hijo, así que él tomaba a alguien más para que lo enseñara en lugar de él, a un hombre correcto. Y eso es lo que Dios estaba mostrándonos aquí en lo que llamamos el monte de la Transfiguración, lo que El mismo estaba haciendo. Dios nunca le pidió a un hombre hacer algo que El mismo no lo haría. Recuerden eso. Dios no les pediría a Uds. que hicieran algo a menos que El mismo ya lo haya hecho.
39 Así que, fíjense. Miren: cuando ese hijo empezaba a llegar a la edad de ir a la escuela, ese tutor iba con ese hijo, y se quedaba con él, y le llevaba el mensaje al padre de cómo el hijo iba progresando. Si el hijo era–era tardo, no estaba en los negocios de su padre, entonces cómo ese tutor se debió avergonzar al ir, y ante la faz del padre decir: “Señor, lo siento decirlo, pero su–su hijo no está progresando muy bien. El–él sencillamente no–no aprende; a él no le interesa”. Bueno, entonces, Dios, cuando El se fue dejó aquí en la tierra a Su iglesia y El seleccionó a un Tutor para Su Iglesia. El tomó a un Ayo, a Alguien que sería honesto, que admitiría la verdad, la clase correcta de Ayo. No fue algún arzobispo, o papa, o superintendente general. El envió al Espíritu Santo para ser el Superintendente y el Tutor de la Iglesia. Pero nosotros adoptamos obispos y todo lo demás para ser tutores de la iglesia. No es el programa de Dios. El Espíritu Santo es nuestro Maestro. El Espíritu Santo es el Tutor de la Iglesia. Nosotros hemos adoptado toda clase de idea: toda clase de escuelas y teologías, y todo, cuando el Espíritu Santo nos debería estar guiando.
40 Ahora, esa es la razón que la Iglesia está en la condición que está en esta noche. Está siendo guiada por el hombre y no guiada por el Espíritu. Hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios debe guiar a la Iglesia. Ahora, el hombre pudiera decir cualquier cosa, pero el Espíritu Santo dirá la verdad tocante a Uds. Ahora, en esta noche, cómo piensa Ud. que el Espíritu Santo se ha de sentir cuando tiene que ir delante del Padre y decir: “Padre, ¡oh Tu Iglesia! ¿Sabes qué? Tu Iglesia, la mitad de ellos ni siquiera vienen a la iglesia el domingo. No, el miércoles en la noche, ellos se quedan en la casa para ver: ‘Amamos a Susi’, (o lo que eso sea en la televisión, Uds. saben). Ellos aman las cosas del mundo más que aman las alabanzas y el Poder de Dios”. Correcto.
41 Yo no tengo nada contra la televisión. Hay buenas cosas allí. Pero cuando un Cristiano se queda en casa y no va a la iglesia para ver algún programa ridículo como ése, algo sucedió en la vida de esa persona. El Espíritu Santo se ha salido a alguna parte. Uds. no están en los negocios del Padre. Qué piensan Uds. que El hace cuando sube ante el Padre y tiene que decir que Sus hijas, Sus hijos, Sus hijas amadas están usando esa ropa inmoral, lo que ellas llaman “pantaloncitos cortos”. ¡Sus hijas!
42 Yo dije eso no hace mucho tiempo, y una mujer me dijo, ella dijo: “Escuche, espere, Hermano Branham”. Ella me encontró atrás del edificio. Ella dijo: “Escuche, Hermano Branham: yo no uso pantaloncitos cortos”. Bueno, yo dije: “Eso está muy bien”. Ella dijo: “Yo sí uso pantalones”. Yo dije: “¡Eso es peor!” Correcto. La Biblia dice que es una abominación que la mujer se vista con ropa que le pertenece al hombre. ¡Dios no cambia! El hizo al hombre para que pareciera un hombre y a la mujer para que pareciera una mujer. Pero hoy en día los hombres son tan afeminados, que no saben cómo vestir. Correcto. Y las mujeres, las hijas de Dios, están fumando cigarrillos; es el daño más grande que el mundo alguna vez haya tenido. Yo no tengo miedo que Rusia destruya a América; América, ella misma se está destruyendo. No es el petirrojo que pica en la manzana lo que la daña; es el gusano en el corazón de la manzana lo que la mata. Eso es el problema con las iglesias y la nación hoy en día: es el pecado en el corazón. ¡Están lejos de Dios!
43 Una señora me dijo, ella dijo: “Hermano Branham: ya no hacen ropa. Tenemos que usar esa clase de ropa”. “Hermana: todavía hacen telas y hacen máquinas de coser. No hay excusa para eso, en lo absoluto”. ¿Cuál es el problema? Es un espíritu inmundo que vino sobre ellas. Solía estar mal que nuestras mujeres Pentecostales se cortaran su cabello. Ud. ahora tocó algo delicado, ¿no es así? ¿Qué sucedió? Algunas de ellas solían decir que ellas tenían dolor de cabeza; ¡mucho dolor de cabeza! ¿Saben Uds.?, la Biblia dice que si una mujer se corta su cabello, ella deshonra a su esposo. Una mujer deshonrosa, no es correcto vivir con ella. Yo no quiero decir que Ud. es mala; pero yo quiero decir que el diablo y algunos púlpitos afeminados, deberían estar allá como unos porqueros en lugar de ser predicadores, deberían salir y decir la verdad tocante a ello para que así Uds. sepan qué es la verdad… ¿Es correcto eso, hermanos?
44 Yo solía tener un viejo amigo Metodista que solía cantar una alabanza: Dejamos caer las trancas, Dejamos caer las trancas; Nos comprometimos con el pecado. Dejamos caer las trancas, Las ovejas se salieron; Pero, ¿cómo entraron los chivos? ¿Ven? ¿Cuál es el problema? Es que ellos dejaron caer las trancas, el estándar chapado a la antigua del Espíritu Santo que dirige a la iglesia, y la guía a toda verdad. Ahora, esa es la verdad. Eso pudiera ser chapado a la antigua; pudiera doler un poquito.
45 ¿Saben Uds.?, cuando yo era un muchachito… Hay una cosa que todavía no puedo soportar, y esa es el aceite de ricino. Yo–yo al sólo olerlo, me enfermo por una semana. Cuando éramos muchachitos, mi mamá solía ir allá en donde ellos… a la tienda, a la carnicería, para comprar pedazos de pellejos con carne. Y ella los ponía a hervir, o mejor dicho los calentaba en un viejo sartén y les derretía la grasa y la usaba para hacer los–los panqueques (como nosotros los llamamos), los panes de maíz. Y teníamos frijoles de carita, nabos, y… eso era una buena comida. Y, pero, cuando comíamos sólo eso para la comida, desayuno, y cena, entonces… Cada sábado en la noche, todos nosotros muchachitos teníamos que tomar un baño. Yo recuerdo que mi mamá nos llamaba, y teníamos una grande y vieja tina de cedro. Y empezaba con el más pequeño, quien tomaba el primer baño. Y éramos diez de nosotros. Yo tomaba el último, en la misma agua, sólo se añadía un poquito más, para calentarla. Y luego, todos nosotros niños que íbamos a la escuela, teníamos que tomar una dosis de aceite de ricino. ¡Oh, cuando llegaba mi turno, me apretaba mi nariz! Yo decía: “Mamá, mamá, no por favor. ¡Oh!, me hace–me hace sentir muy enfermo”. Yo recuerdo a esa mamita mía sureña, ella decía: “Pero mira, Billy, si no te hace sentir enfermo, no te hace ningún bien”.
46 Y de esa manera es como yo predico el Evangelio. Si esto los hace que se sientan enfermos, les pudiera estimular a algunos su gastronomías de la Biblia y empezar cosas. Correcto. Correcto. Necesitamos el Evangelio chapado a la antigua; necesitamos el Espíritu Santo de nuevo adentro, el Poder de Dios, y sacar todo lo de Hollywood y las estrellas de televisión. ¿Sabe Ud., señora? Yo le quiero decir algo a Ud. (Y voy a llegar al hombre, en un momento). Pero, señora, yo le quiero decir algo a Ud. ¿Sabía Ud. que ese es un espíritu inmundo que vino sobre Ud.? ¿Sabe Ud. que si una damita va por la calle vestida toda sexual, sabe que esa mujer va a tener que responder por cometer adulterio? Bueno, ella pudiera ser tan pura como un lirio para su novio, o para su esposo. Pero la Biblia dice, Jesús dijo: “Si… Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y luego, si Ud. se viste de esa manera y algún pecador la mira de esa manera, en el Día del Juicio cuando él responda por cometer adulterio, será con Ud. Y será su culpa, porque Ud. misma se presentó a él. Ud. pudiera no regresar mañana en la noche, pero Ud. lo va a escuchar una vez. ¿Ven? Correcto. Correcto. Es un espíritu inmundo y malo. Y ¿qué piensa Ud. que el Espíritu Santo piensa cuando El va ante el Padre para decirle que Sus hijas están actuando de esa manera?
47 Hace años, allá en el–el sur cuando ellos solían tomar a la gente de color y venderlos como esclavos, eso nunca fue correcto. No, señor. Dios–Dios hizo al hombre; el hombre hizo esclavos. Y ellos solían pasar y comprar a esa pobre gente igual que uno compra allá en el lote de automóviles usados: sólo conseguir un contrato de compra y venta, y venderlos. Solía haber agentes compradores que pasaban por allí y veían a esas personas. Y ellos separaban de sus esposas a esos hombres musculosos y fornidos, y los cruzaban con una– una mujer más robusta, o algo así, para producir mejores esclavos. ¿Recuerdan cuando Abraham Lincoln se quitó su sombrero y golpeó con su puño su mano de esta manera, dijo: “Eso está mal, y algún día yo lo destruiré”? Dios danos un presidente otra vez como Abraham Lincoln. Sí. Cuando él dijo eso, él estaba correcto.
48 Yo recuerdo hace tiempo, allá en Illinois, yo estaba en un museo. Y vi a un anciano de color que iba mirando allí, con un poco de cabello en la parte de atrás de su cabeza. El iba mirando en el museo, y después de un rato, él se paró, y él miró. El se encorvó, y empezó a llorar, y las lágrimas le corrían por su rostro. El estaba orando. Yo lo observé por unos cuantos minutos; me acerqué a él; yo dije: “Cómo está Ud., señor?” Y él dijo: “¿Cómo está Ud.?” Y yo dije: “Yo soy un ministro”. Yo dije: “Me gustaría saber por qué estaba Ud. orando. ¿Qué lo emocionó?” El dijo: “Venga aquí”. Miré y allí adentro de una pequeña vitrina estaba una vestidura. Yo dije: “Es una vestidura. Yo no veo nada emocionante tocante a eso, que haría a un hombre retroceder y hacer una oración”. El dijo: “Pero mire. Yo todavía tengo las marcas de un cinturón de esclavo en mí”. El dijo: “Y esa es la sangre de Abraham Lincoln; y la sangre de Abraham Lincoln quitó ese cinturón de esclavo de mí. ¿No lo emocionaría también a Ud.?” Me paré allí, y dije: “Si la sangre de Abraham Lincoln emocionó a un esclavo, por quitarle el cinto de esclavitud de él, ¿qué debería hacer la Sangre de Jesucristo, cuando es predicada en Su poder delante de una iglesia que reclama ser nacida de nuevo? ¿Qué debería hacer?”
49 Un día cuando ellos estaban… [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Y ellos tomaban látigos y los azotaban para hacerlos–para hacerlos trabajar. Y ellos se fijaron en un jovencito en esa cierta plantación. Ellos no lo tenían que azotar. Hermano, él tenía su pecho erguido, su barbilla levantada, él estaba listo para trabajar. Y ese agente de compra y venta, dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”. ¡Oh!, pero el propietario dijo: “No está de venta”. El dijo: “Bueno, él es tan diferente del resto de ellos”. Dijo: “Sí, yo me he dado cuenta de eso”. “Bueno”, dijo: “Me supongo que él es el jefe de todos ellos”. Dijo: “No, él sólo es un esclavo”. El dijo: “Bueno, quizás tú lo alimentas mejor que al resto de ellos”. El dijo: “No, todos ellos comen juntos allá en la cocina”. El dijo: “Bueno, ¿qué lo hace a él tan diferente del resto de ellos?” Y el propietario dijo: “Yo también me pregunté eso por mucho tiempo. Pero llegué a darme cuenta, que allá en su tierra natal, de donde él proviene, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero aquí en otro país, lejos de su hogar, pero él sabe que es el hijo de un rey. Y se comporta como uno”.
50 Hermano, hermana, si un hombre africano en un país extranjero se podía comportar como un hijo de un rey, ¿no deberíamos nosotros como hijos e hijas de Dios actuar igual y comportarnos como hijos e hijas de Dios, cuando nuestro Padre es el Rey? Entonces las mujeres deberían vestirse como hijas de Dios. Correcto. Y los hombres ¡oh, hermanos!, cualquier hombre que permite a su esposa usar pantaloncitos cortos y fumar cigarrillos, yo tengo un concepto muy pequeño de él en cuanto a que sea hombre. Correcto. Se supone que él es la cabeza de la casa. Eso muestra quién es el patrón allí. Eso es exactamente correcto. Sí. ¡Oh!, yo….
51 El hombre no es medido por los músculos; eso es bestial. El hombre es medido por carácter. Yo he visto a hombres que pesaban doscientas libras [90 kg.–Trad.] y todo músculo, y no tenían una sola onza de hombre en ellos. Arrebatar a un bebé de los brazos de una madre y violarla, ese no es un hombre, ese es una bestia. Ese es un bruto. Un hombre es carácter. Nunca hubo un hombre como Jesucristo. Pero la Biblia dice que “no había atractivo para que le deseáramos”. Probablemente era un hombrecito pequeño, de hombros caídos o algo. “Como que todos escondimos de El el rostro”. Pero El… Nunca hubo un carácter como ese. Eso es lo que es un hombre verdadero. Ud. no mide a un hombre por sus músculos, sino por las bolsas que se forman en las rodillas de sus pantalones por haber estado orando. De esa manera mide Ud. a un hombre: por su carácter. Es verdad.
52 ¡Oh!, cuánto se ha de sonrojar el Espíritu Santo al ir ante el Padre, diciendo: “¿Sabes qué? Tus siervos se están comprometiendo. Están empezando a decir que ‘los días de los milagros han pasado; no hay tal cosa como sanidad Divina; y no necesitamos todo ese griterío, y hablar en lenguas, y dones; sólo seamos una iglesia’. Quitaron toda la gloria del poder de la iglesia, y quizás la convirtieron en una organización de alguna clase”. Eso está bien. Pero mientras la organización se quede con el Poder de Dios, Dios bendice esa organización. Esa es la razón que yo soy Pentecostal hoy: porque yo pienso que tiene más Poder de Dios en él que cualquiera organización que haya visto. Pero cuando el poder Pentecostal deje a la iglesia Pentecostal, yo me voy con El. Correcto, seguro que sí. ¡Quédense con Dios!
53 Cuando los israelitas seguían, ellos seguían la Columna de Fuego. Cada vez que se detenía, ellos acampaban allí mismo bajo Ella. Martín Lutero fue el primero que vio el Fuego salir de la iglesia romana. Y él salió con el Fuego, bajo justificación. “El justo vivirá por fe”. El edificó su organización, escribió sus… todos sus credos y les puso un punto, los finalizó. “¡Esto es todo! Nosotros creemos que esto es Luterano”. Cuando menos pensó, la Columna de Fuego se empezó a salir. Lutero no se podía salir con Ella. ¿Por qué? Porque él ya tenía sus credos establecidos; su iglesia estaba organizada; todo estaba alrededor de eso. Juan Wesley la vio: santificación, la segunda obra de gracia, y se fue tras Ella. Y él abarcó todo el mundo, trajo justificación a Inglaterra y a América. ¡Todos–todos los grandes hombres! Uno de los más grandes avivamientos que tuvimos fue el avivamiento Wesleyano, nombrado entre–entre uno de los más grandes que alguna vez tuvimos. Pero, ¿qué hicieron después que ellos encontraron santificación? Ellos edificaron su organización bajo ella, formaron una jaulita: “Nosotros Metodistas creemos esto, y esto, y esto, y esto”, y pusieron fin a su doctrina con un punto. “Esto es lo que nosotros creemos”.
54 El Angel del Señor se salió. Bueno, los Metodistas no se podían salir con El. Y los Pentecostales lo vieron: El Bautismo del Espíritu Santo, la restauración de los dones, allí salieron ellos tan rápido como pudieron salir, y dejaron a los Metodistas allí en la sombra, y los Santos Peregrinos, Nazarenos, y esos que no siguieron adelante; pero aquellos siguieron adelante con Ella. Y cuando el… cuando menos se pensó, ¿qué les ha pasado a los Pentecostales ahorita? Ellos han edificado un club pequeño. Pero la Columna de Fuego salió. ¡Sigámosla! Tomemos a nuestras iglesias, tomemos a nuestros hermanos, tomemos a los Luteranos, Bautistas, Metodistas. Pentecostés, yo he dicho, no es una organización; Pentecostés es una experiencia. Yo era un Bautista, y yo recibí la bendición de Pentecostés. Hay Metodistas, Luteranos, y de toda clase aquí que están recibiendo el Espíritu Santo; Católicos, Judíos, incrédulos, todo el que viene y cree en el Señor Jesucristo y lo acepta a El en la plenitud de Su poder.
55 El es el Tutor de la Iglesia. El es el Unico. Deje que el Espíritu Santo viva en la Iglesia y abra el camino. Allí en eso es cuando Uds. tendrán verdaderas reuniones. Escuchen a su pastor. No le permitan a él… permítanle… ¿Ven?, si el diablo no lo puede apartar de que vea una cosa real–real de Dios, él lo empujará al otro extremo con ello, de esa manera. El lo hará que llegue a ser un fanático. Ud. no tiene que ser un fanático. Hay mucho que es real y verdaderamente genuino para tener que ser un fanático. ¡Hermanos!, todos los cielos Pentecostales están llenos de ello. Pero escuchen a su pastor, un buen hombre enviado de Dios, un maestro, que es enviado y les dice a Uds. exactamente qué hacer, porque él mismo está ungido con el Espíritu Santo. Y obsérvenlo; él se quedará exactamente con la Palabra. Exactamente lo que la Palabra dice, él dirá exactamente lo que Ella diga. Y Dios bendecirá esa Palabra. A mí no me importa en dónde esté; El la bendecirá porque El prometió que lo haría. Correcto. El se quedará… Uds. quédense allí en la Palabra.
56 Y esa Palabra es Vida. Y cada vez que Uds. reciban la Palabra, Uds. reciben Vida. Recíbanla en su corazón y créanla como su propia posesión. Toda promesa es de Uds. Dios les dio a Uds. una chequera, cuando Uds. recibieron el Espíritu Santo, con el Nombre de Jesús escrito en la parte de abajo de él, para todo lo que Uds. deseen. ¿Tienen miedo llenarlo? “Pide lo que quieras en Mi Nombre, Dios te lo dará”. ¡Me gusta eso! ¡Oh, hermanos!, párense allí sólo con fe sin adulteración. Pidan y crean, y vendrá a suceder. Esa es la manera de hacerlo.
57 Ahora, cuando el padre iba ante, o mejor dicho, el tutor iba ante el padre… Ahora, recuerden, El no tomaba a un hombre que sólo tratara de mover palancas para conseguir su fin, y: “Bueno, déjeme decirle, él es un buen hombre. El es uno que aporta bastante en la iglesia, y no podemos sacarlo de la directiva de diáconos, aunque él ha sido casado tres o cuatro veces. Pero sencillamente no lo podemos hacer, porque si lo hacemos, él es el apoyo principal de la iglesia”. ¡El es un perjuicio para la iglesia!, ¡absolutamente! Lo que necesitamos hoy en día es una iglesia llena del Espíritu Santo, verdadera, genuina, limpia, completamente llena del Espíritu Santo, lista, llena y ungida con el Espíritu Santo de Dios. Sí, señor. Yo creo que el… Si fallamos en predicarlo, Dios levantará a los Bautistas, o Presbiterianos, o a alguien más para hacerlo. El lo hará de seguro, porque El va a tener una Iglesia aquí sin mancha ni arruga. El lo hará. Así que, hermanos, sacudámonos y levantémonos del polvo, y sacudámonos, y entremos en el sublime Camino antiguo del Evangelio y marchemos en la Calzada. Esa es la única cosa que hacer: “Adelante, soldados Cristianos”. No hay tiempo para amainar o estar relajados ahora, empecemos a caminar hacia el Reino de Dios.
58 Miren: pongámoslo ahora de esta manera: ¿qué si ese hijo era un buen hijo? ¡Oh!, cuánto ha de haber disfrutado el tutor de ir ante el padre y decir: “¡Padre: estoy muy contento de decirte! Mira, ese hijo tuyo es exactamente como tú eres. ¿Sabes?, él lee tu palabra, y él dice: ‘Eso es exactamente la verdad. Eso es lo que dijo mi padre. Mi padre no puede mentir. Yo la creo exactamente de la manera que él la dijo’”. ¡Oh, cómo el padre ha de haber dicho: “Ese–ese es mi hijo!” ¿Ven? Ahora, eso es lo que Dios quiere hacer con nosotros.
59 Ahora, miren, si ese hijo nacía (¡escuchen!), si ese hijo nacía en el hogar como un hijo, pero él no llegaba a ser un–un hijo correcto, no seguía las instrucciones de su padre, no estaba en los negocios del padre, ese hijo siempre era un hijo, pero él nunca obtenía ninguna herencia. ¿Sabían Uds. eso? El nunca obtuvo ninguna herencia. El sencillamente era un desechado. El siempre era un hijo. Y cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, Ud. es un hijo de Dios o una hija de Dios. Esa es la pura verdad. Pero si Ud. no obedece a Dios, ni camina en la Luz, ni camina en la Palabra, ni cree en Dios, entonces Ud. no recibirá ninguna herencia. Bueno, esa es exactamente la manera que Dios todavía lo hace.
60 Ahora, fíjense en esto. Ahora, ¿qué si el hijo era un caballero justo? El sencillamente amaba a su padre. Le gustaba estar en los negocios de su padre. Le gustaba ver todos los viñedos arreglados muy bien, cada hombre en su puesto del deber. Y si él encontraba a un hombre que estaba de perezoso, él se dirigía a él, y lo abrazaba y decía… “El otro día, mira, padre, él fue allá, y vio que un hombre estaba de perezoso en el trabajo. Así que él se dirigió a él, y le puso su mano en el hombro, y dijo: ‘Señor, Ud. es el siervo de mi padre. ¿Ve?’ Y empezó… Igual que tú lo hubieras hecho”. ¡Oh!, el padre diría: “¿Sabes qué?, verdaderamente me agrada ese hijo. ¡Ese es mi hijo!” Como nosotros decimos en América: “De tal palo tal astilla”, como Uds. saben. “El–él–él es mi hijo. Estoy orgulloso de él”.
61 ¿Saben Uds. qué sucedía entonces cuando ese hijo llegaba a cierta edad? Ese hijo era adoptado dentro de la familia. Ahora, ¿qué hacían ellos? Ellos lo llevaban a un lugar público, le ponían un manto especial sobre él, y tenían una ceremonia. Y toda la gente de la ciudad se reunía alrededor y observaba. Y luego ellos miraban a ese hijo, y el padre tenía una ceremonia de adopción. Después (¡oh, no se pierdan esto!), después que ese hijo era adoptado, su nombre en la chequera era tan bueno como el de su papá. Allí es adónde Dios está tratando de que Su Iglesia llegue. Sólo decirle a este monte, “¡Quítate!”, y se quitará: ¡autoridad!, ¡hijos de Dios! Toda la creación está gimiendo, esperando la manifestación de los hijos de Dios, esperando el momento que a los enfermos se les dirá: “¡Levántense!”, y será de esa manera. Los ciegos recibirán su vista. Los sordos y mudos, oramos por ellos ahora, pero en ese entonces Uds. lo ordenarán. No dijo: “Estas señales seguirán a los que creen, ellos orarán por los enfermos”. El dijo: “Ellos echarán fuera demonios”. No: “Yo lo haré”, sino “ellos lo harán”. “Si tú dices a este monte (no si Yo digo). Si tú dices a este monte, ‘¡Quítate!’, y no dudas en tu corazón”. Lo que necesitamos es adopción. Los hijos y las hijas necesitan adopción.
62 Pero, ¿cómo puede la iglesia, la iglesia Pentecostal, y las iglesias Metodistas y Bautistas ser adoptadas sin ellas llegar a tener disciplina? Tenemos que ser primero disciplinados. Dios no pudiera confiar este poder en la iglesia. Es difícil decir lo que Uds. harían. ¿Cómo pudiera un padre confiar su–su negocio a un hijo que sencillamente pudiera contaminar toda su herencia? El no lo pudiera hacer. La iglesia tiene que llegar a un punto en el que está disciplinada. Dios está trabajando en eso ahorita: disciplina.
63 Ahora, él llevaba a ese hijo allá, y él tenía una ceremonia. Y él decía: “Este es mi hijo, y yo lo adopto dentro de mi familia. Lo que él diga, yo también lo digo”. Ahora, Dios estaba haciendo la misma cosa allí con Jesús. El estaba haciendo exactamente lo que El requería que ellos hicieran. El… Jesús lo había complacido a El. Y El lo llevó a El arriba y tomó tres testigos terrenales: Pedro, Jacobo, y Juan (esperanza, fe, y caridad), trajo a Moisés y a Elías para ser testigos en esta gran adopción. Y, ¿qué hizo El? La Biblia dice que El fue transfigurado. Y Su vestido brilló como el sol: ¡un manto especial! ¡Amén! ¡Un manto especial, una unción especial! Y cuando ellos miraron hacia arriba, lo vieron a El brillando en la gloria de Dios. Y una Voz dijo: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. ¡Oh, hermanos!
64 Lo que Dios quiere hacer con la Iglesia esta noche, lo quiere hacer con un individuo, es encontrar a alguien. ¡Encontrarlo! El Espíritu Santo está indagando para encontrar hombres, que El pueda llevar a un cierto lugar, hablarle a esa persona, ungirlo y darle algo especial, grandes poderes y dones para obrar Su voluntad y para hacer Su voluntad. Pero cómo lo puede hacer El, cuando El constantemente tiene que subir y decir: “¡Oh, es terrible! Ellos–ellos sólo… Ellos–ellos sólo corren tras esto. Ellos corren tras el error. Ellos–ellos no van a la iglesia. Ellos–ellos–ellos… Es…” Mira en qué–en qué condición está la iglesia. Así que, si Dios no lo puede hacer con el cuerpo, El escogerá a individuos y lo hará. Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
65 Fíjense: tan pronto como sucedió la primera cosa sobrenatural… Pedro era tanto como el mundo hoy en día. Tan pronto como se hizo lo sobrenatural, el gran milagro fue hecho… Bueno, igual que en los días de Moisés, había una multitud mixta. Moisés fue allá a Egipto. Y cuando él fue allá, ¿qué sucedió? El hizo algunos milagros. Y cuando él los hizo, el creyente y el incrédulo se juntaron, porque los milagros excitan a la gente. Y había una multitud mixta que salió con ellos, y esa misma multitud mixta contaminó el campamento. ¡Amén! (No tratando de ser ignorante, pero…?… ¿o qué?) Esa fue la mismísima cosa que arruinó a Israel en su marcha, fue esa multitud mixta. Y si eso no fue el mismísimo tipo de hoy día, yo no sé qué es. Una multitud mixta, con creyentes e incrédulos mezclados. Los meten a la iglesia, mientras ellos vayan y sean bautizados; eso es todo lo que se necesita. Hermano: se supone que Ud. debe estar muerto antes que sea enterrado. ¡Una multitud mixta!
66 Y Pedro se puso todo excitado. Y él dijo rápidamente tan pronto como él vio lo sobrenatural, él dijo: “Hagamos aquí tres enramadas”. ¡Rápidamente! La misma cosa que hizo Lutero, la misma cosa que hizo Wesley, y la misma cosa que hicieron nuestros hermanos Pentecostales, y todos nosotros. “Oh, haremos de esto un Pentecostal y de eso a un Pentecostal, y de lo otro un Pentecostal. Haremos una organización. Y bueno, estos creen que El viene en un caballo blanco”. “Bueno, nosotros no. Nosotros creemos que El viene en una nube blanca”. “Bueno, déjenlos que se vayan; no son de nosotros”.
67 ¡Oh!, ahí lo tiene Ud. Lo sobrenatural es hecho. Y luego aquí viene… el Señor dio algunos dones y envió a algunos hombres, no hace mucho tiempo: a nuestro bondadoso hermano, Tommy Osborn, y al Hermano Roberts, y a algunos de ellos. Y cuando él salió y se empezó a hacer lo sobrenatural, ¿qué…? Ellos sencillamente no se podían quedar en su organización y seguir adelante. Cuando menos se pensó, ellos se tuvieron que hacer un grupo de la “lluvia tardía”, y de la “lluvia temprana”, y de la “lluvia interna”, y de la “lluvia externa”, y, ¡oh, hermanos, qué cosa!, lluvia, lluvia, lluvia, lluvias. ¿Qué es? Se hace lo sobrenatural, y empieza una multitud mixta. Correcto. Excita a la–la gente. Una multitud mixta se va con ellos.
68 Ahora, escuchen. Mientras Pedro todavía estaba hablando, él todavía estaba hablando, cuando él dijo: “Hagamos tres enramadas: una para Moisés, y otra para Elías, y otra para Jesús”. Y antes que aún él pudiera terminar de hablar… Fíjense lo que las Escrituras dicen: “Mientras él aún hablaba, la Voz habló del Cielo y dijo: ‘¡Olvídate de eso!’” En otras palabras: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. No oigan a Moisés. Yo estoy contento por eso. Estoy muy contento. Moisés representaba la ley. La ley no podía salvar a nadie. La ley era un policía. La ley lo condenaba y lo metía en una cárcel; no lo podía sacar. La gracia lo saca a Ud. Pero la ley lo metía en una cárcel; lo condenaba. La gracia lo saca a Ud.
69 Entonces él dijo: “Yo haré otra enramada. Haremos una para todos aquellos que quieran guardar la ley, y que ellos vayan allá. Y ellos tendrán una organización allá, los guardadores de la ley. Entonces tendremos a esos quienes creen en los profetas”. Ahora, ¿qué representaba Elías? El representaba la justicia de Dios. El era un profeta poderoso. El subió arriba del monte. El Señor lo envió allá arriba. Alguien se empezó a entrometer en los negocios del Señor, diciéndole adónde ir y qué hacer. Y Elías se levantó y dijo: “Si yo soy varón de Dios, que descienda fuego del cielo y los consuma”. Y el fuego descendió y consumió a cincuenta. Bueno, ellos regresaron y le contaron al rey. El dijo: “Oh, eso… lo que fue eso, es que probablemente hubo–hubo–hubo una tormenta de calor, Uds. saben, o algo así. Ellos fueron destruídos por relámpagos. Yo enviaré a otros cincuenta”. Así que él envió a otros cincuenta, y Elías se levantó y dijo: “Si soy varón de Dios, que descienda fuego del cielo y los consuma”. Y otros cincuenta murieron. No fue una tormenta de calor esa vez, Uds. ven. ¿Ven? Sencillamente ellos no entendían. Pero era la justicia de Dios.
70 Yo no quiero Su justicia. Yo no quiero Su ley. Yo quiero Su misericordia. Misericordia es lo que yo pido. ¡Oh, Señor, no me juzgues por ninguna ley! Yo–yo seré condenado; ¡pereceré! No–no me des justicia; yo–yo debería estar… yo debería ir al infierno, porque yo soy un pecador. Pero, Señor, dame Tu misericordia, Tu amor, Tu gracia. Dios dijo: “Este es Mi amado Hijo. A El oíd. (No a Moisés, no a la justicia, no a la ley), sino oíd a El; El tiene misericordia para Uds. El tiene dones para Uds.” El ascendió a lo alto y dio dones a los hombres. Y Dios ha hecho exactamente lo que El hizo con Su Hijo cuando El lo adoptó a El allá.
71 Ahora, en otras palabras, “ya no me oigan a Mí. Yo soy Dios, pero Yo he adoptado a Mi Hijo. Ninguno puede venir al Padre sino por el Hijo. A El oíd”. ¡Oh, hermanos!, cómo quiere Dios tomar a Su Iglesia hoy y adoptarla. El le ha dado nacimiento; ahora El la quiere adoptar. Pero sencillamente no nos quedamos quietos. Si se levanta entre los Metodistas, los Bautistas no quieren nada que ver con ello. Si se levanta en una iglesia, la otra no quiere nada que ver con ello. Siempre es de esa manera. ¿Por qué? Es una multitud mixta. Es todavía la misma cosa. Lo que necesitamos hoy en día es reunirnos, y tener una reunión de oración, y quedarnos allí hasta que Dios envié la adopción del Espíritu Santo, traiga al Espíritu Santo y posicione en la Iglesia apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que necesita la Iglesia: que no se comprometa, que se quede con la Palabra; una iglesia que no coquetee con el mundo, una iglesia que no tenga nada que ver con el pecado, que voltee su espalda al pecado, que camine en la santidad y belleza de Dios, viviendo para Dios. Vivir o morir, ¿qué importa, mientras yo esté con Dios? ¿Qué importa?
72 Dios está tratando de traer eso a la Iglesia. El lo está tratando de hacer. El lo hace de vez en cuando, sólo para mostrar a la gente que El lo está haciendo. ¿Y por qué es que cuando Dios despliega esos dones delante de la iglesia, que luego la iglesia (como dije la otra noche, igual que el bebé en la… con la mujer en la tienda de baratillo) parece que ni siquiera le pone atención a ello? Viernes, sábado, domingo, lunes, martes, ¡cinco noches! Esta área enorme aquí, y doscientos asientos vacíos en un auditorio de doce mil. Hambrientos y sedientos de justicia. ¿Ven lo que quiero decir? Yo no los estoy regañando a Uds. Pero sólo les estoy trayendo una verdad a Uds. Eso es.
73 ¿Saben Uds. cuál es el problema? Es porque la gente viene a la iglesia… La gente hoy en día quiere entretenimiento. Ellos han sido… La gente americana es tan entretenida, que eso es lo que ellos tienen que tener. Eso– eso–eso alimenta el espíritu que está en ellos. Es un espíritu de entretenimiento. Uno tiene que entretenerlos. Dios no entretiene a la gente. El reprende a la gente. El juicio empieza en la casa de Dios. Y cuando llega el tiempo que la iglesia tiene que tener cenas, y bailes, y juegos de apuestas, y toda clase de tonterías de ventas de segunda para pagarle a su predicador, ¡Dios tenga misericordia de esa iglesia! ¡Correcto! Necesitamos el Espíritu Santo en poder y adopción, para que nuestro ministerio hable claro. ¡Amén! Pero la gente, cuando ella va a ver algo, cuando va a ver un–un cierto ministerio… “Aquí este hermano tiene un cierto ministerio”. Bueno, ellos van y dicen: “Oh, sí, eso–eso es bastante bueno. Sí. Está bien. Bueno, sí, ¿adónde vamos a ir mañana?” A algo más. ¿Ven? Ni siquiera los atrae en lo absoluto. Ellos sencillamente han visto tanto de la bondad de Dios, al grado que sencillamente lo rechazan descuidadamente.
74 Me recuerda de una vieja historia inglesa. Se dice que en una ocasión hubo un hombre que había leído tocante al mar, de cuán hermoso era, cuán magnificente saltaban las grandes olas saladas del mar y las–las gaviotas volaban por encima, ¡y qué cosa tan maravillosa!; él nunca había visto el mar. Y así que él… Un día él–él obtuvo suficiente dinero para ir al mar. El viajó en lo interior, hasta llegar a la… cerca de la playa. Y él se encontró con un anciano lobo de mar (ese es un marinero) que venía del mar. Y él dijo: “¿Adónde vas, buen hombre?” El dijo: “¡Oh!, yo he leído del mar. Voy al mar. Voy a mirarlo con mis propios ojos, mirar sus hermosas y magnificentes olas al romperse del basto y blanquecino mar salado. Voy a oler el aire salado y llenar mis pulmones, luego oír el chillido de las gaviotas y demás”. ¡Oh!, estaba muy emocionado al saber que él iba a poder ver la gran masa de agua. Así que, el anciano lobo de mar lo miró, y dijo: “Bueno, yo nací aquí hace cincuenta años. Yo no veo nada tan excitante tocante a ello”. ¿Ven? El lo había visto tanto, al grado que llegó a ser tan común para él, y ya no era hermoso. No tenía… nada–nada de atracción. El solamente estaba allí, y se mecía sobre las olas, y no le prestaba atención.
75 Ahora, de esa manera la iglesia ha llegado a ser tocante a Dios. Vemos el Espíritu de Dios caer en un avivamiento, y sacudir a la gente, y se levanta de las sillas de ruedas, y–y el cojo camina, y el ciego ve, y el Espíritu de Dios cae dentro de la reunión, y discierne los meros pensamientos de sus corazones, y grandes cosas proféticas salen, que son perfectas cada vez, exactamente, y la iglesia dice: “Bueno, está bien”. Masticando un pedazote de chicle, sentados allí, Uds. saben. “Sí, eso está bien. Pero vamos a ver a Lucy mañana en la noche, y no vamos a… (¿Ven?) Si el pastor nos quiere condenar, déjenlo que nos condene. Nos iremos a otra denominación, si él nos quiere condenar. Iremos allá y nos uniremos a la… Si ellos nos echan fuera de la Iglesia de Dios, nos iremos con las Asambleas. Si nos echan fuera de las Asambleas, nos iremos con los Unitarios. Si nos echan fuera de los Unitarios, nos iremos con los de los ‘Dos nombres’. Y nosotros… Si nos echan fuera de los ‘Dos nombres’, nos iremos con los Trinitarios. Y nosotros tenemos mucho lugar”. ¿Ven?
76 Sí, Uds. tienen lugar. Pero, hermano, solamente hay lugar para Cristo y Ud., si Ud. quiere venir a El. ¡Oh, Dios tenga misericordia de la iglesia en este día! Yo pararé después de esta noche, porque no quiero que se enojen. Pero yo sólo–yo sólo tenía que usar estas noches para meter esto en Uds., y para decirles que la iglesia está en una condición terrible. Ciertamente que lo está. Nuestro celo… sencillamente somos perezosos, Uds. saben, como descuidados. Dios no quiere que seamos de esa manera. El nos quiere…. Yo pienso de esto: ¡No me digas, en números melancólicos, Que la vida sólo es un sueño vacío! Que el alma que duerme está muerta, Y las cosas no son lo que parecen. ¡La vida es real! ¡Y la vida es seriedad! Y la sepultura no es su meta; Pues “polvo eres, y al polvo retornarás”, No fue hablado del alma. A mí me gusta este verso de ese Salmo de la Vida: Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos (Pablo, Pedro, Jacobo, Juan)… las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Al partir dejando tras nosotros Huellas en las arenas del tiempo. Huellas, que tal vez otro, Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas (tus huellas), tomará ánimo otra vez.
77 ¿Cuántos borrachos verán las huellas de un borracho que fue convertido y que vivió santa y piadosamente? ¿Cuántas mujeres se aferrarán cuando ellas vean a una mujer real pararse, vestirse como una dama, y actuar como una dama, yendo a la iglesia, y que le dio todo su corazón a Dios? Eso es cuando Ud. está sellado. Eso es cuando Ud. está marcado. Todos lo saben. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere… No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”.
78 “¡Dios, permite que viva la iglesia Pentecostal!”, es mi oración. Permitan que El nos meta en un lugar. Yo desearía que El lo hiciera aquí mismo en esta noche. Yo quisiera que El tomara a este grupo aquí mismo en esta noche y nos adoptara, nos adoptara como Sus hijos e hijas. Hemos nacido Sus hijos e hijas, pero permitámosle a El que nos adopte como hijos e hijas. Qué poderosa reunión, ésta resultaría ser. Cómo Dios establecería dones en esta iglesia aquí mismo en esta noche que… Bueno, para esta hora del día después de mañana en la noche, habría algo… todos alrededor de aquí sabrían que algo estaba sucediendo aquí en esta escuela. Seguramente que sabrían. Ellos lo sabrían, debido a que el Espíritu de Dios estaría viviendo entre la gente. ¡Oh, cuánto quiero hacer eso! ¿No quieren Uds. eso, cada uno de Uds.? No se enojen conmigo por ser tan rudo con ello. Pero, como yo siempre he dicho (mi hermano aquí dice que él es un carpintero): si Uds. no clavan un clavo duro, no se agarrará; se aflojará. Así que, yo espero que esto no se afloje. Yo espero que se quede ahí mismo, ahí mismo. Y Uds. aférrense a ello con sus dos manos.
79 Recuerdo que hace años tomaba mi vacación, y solía ir a Colorado al principio de la temporada para cazar. Y a mí me gusta cazar el alce y el venado; y un día, yo vi una escena allá arriba que nunca he olvidado. Yo estaba… Hace varios años, yo estaba arriba en el borde detrás de la división Continental de los dos países. Y allí está lo que llaman el Río Fatigoso. Yo solía trabajar allí en un rancho en el… la bifurcación del ramal este y oeste forma el Río Fatigoso, y la Asociación Hereford tiene pastizales en el valle. Y si Ud. puede cosechar una tonelada de paja, Ud. puede poner una vaca en el pastizal. Y cada rancho producía tantas toneladas de pasto, y Ud. (me imagino que de la misma manera Uds. lo hacen aquí en Oregón)… Ud. puede poner su vaca en el pastizal. Y yo solía ir allá arriba en el tiempo que juntaban el ganado, cuando ellos llevaban el ganado de primavera y lo llevaban arriba. Y allí había una puerta de retención que dividía la propiedad privada y la que le pertenecía al gobierno. Y yo me sentaba allí, agarrado con mi pierna a la pera de la silla de montar, y observaba al inspector del ganado cuando él estaba parado allí, observando pasar ese ganado.
80 Ahora, el nuestro era el trípode; y el del Sr. Grimes de allá arriba era un diamante de barra de metal. Y, ¡oh!, ellos tenían veinte o treinta diferentes rancheros que pasaban su ganado por allí. Ahora, yo me fijé que ese inspector de ganado nunca le ponía mucha atención a la marca que estaba en la vaca. ¿Saben Uds. lo que él buscaba? El buscaba la cédula de sangre en la oreja. ¿Ven? Tenía que ser Hereford genuina, o no podía entrar a ese pastizal. Y yo pienso que de esa manera Dios lo va a hacer en el Día del Juicio. A El no le va a importar si Ud. pertenece a las–a las Asambleas, o a la Iglesia de Dios, o a la que Ud. pertenezca. El va a buscar esa cédula de Sangre, hermano. Y si eso está allí, Ud. entrará. Si no, a mí no me interesa qué marca Ud. tenga, Ud. será rechazado. Eso es todo.
81 Así que, un día, muy arriba en la montaña, tenía… el ranchero anciano y yo, éramos muy buenos amigos, era buen cazador. Y él había tomado el caballo de carga y había ido allá por el ramal oeste. Y yo estaba en el ramal este, lo que llamamos Corral Peaks [Picos del Corral–Trad.]. Y no había nevado todavía, y… o lo suficiente para permanecer. Era al principio, y las tormentas de nieve no habían llegado, así que los animales estaban muy allá arriba. Y yo había atado mi caballo y me tomó un día de viaje para llegar cerca de donde termina la vegetación arbórea. Y así que, llegó una de esas tormentas de octubre, de otoño. Y a veces llueve tan fuerte como puede llover, y luego aguanieve, luego nieve, luego sale el sol, y luego llueve otra vez. (Uds. saben cómo es en el otoño). Y llegó una tormenta. Yo estaba muy arriba, donde se termina la vegetación arbórea. Y estaba muy seco como para encontrar huellas.
82 Así que, yo estaba… me paré detrás de un árbol, y como que me acurruque detrás de un árbol de esta manera. (Esa es una expresión horrible). Pero, yo estaba detrás del árbol para poner allí mi rifle. Pasó la tormenta. Y después que pasó la tormenta… se puso frío mientras estaba en progreso la tormenta. Y llovió muy fuerte. Y después que pasó la tormenta, yo estaba allí pensando tocante a Dios. Yo pensé: “¡Oh, Dios, cuán maravilloso eres Tú!” Yo siempre veo a Dios en la naturaleza. Allí es en donde Ud. lo ve a El. Yo pensé: “Tú eres tan maravilloso, Señor. Oh, yo quisiera que Tú descendieras sobre mí aquí, y me permitieras irme a Casa de aquí”. Yo pensé: “Permíteme….” Cuando muera, cítenme la oración de los indios, cuando muera: “Señor Dios, gran Padre Espíritu, que él vague en los senderos largos de caza y encuentre sus amados en ese lado”. Yo pensé: “Sí, Señor, permite que me vaya a una Tierra como ésta cuando yo deje este mundo”.
83 Y mientras estaba parado allí, la tormenta cesó. Y yo estaba meditando mucho, así que yo me paré, miré alrededor. Y sucedió que me fijé que al mirar en esa dirección hacia el oeste, hacia Oregón en esta dirección, que el sol se miraba por la hendidura de las montañas, (haciéndose tarde en la tarde), allí como un ojo grande, como Dios: “Su ojo está sobre el gorrión”. Yo pensé: “¡Oh, Dios!, allí estás Tú en la puesta del sol”. Y luego miré, y en donde la–la lluvia se había congelado en los siempreverdes, allí se formó un arco iris, que abarcaba todo el valle. Muy arriba de la montaña el lobo gris aullaba. La compañera le contestaba abajo. El alce macho empezó a bramar. El se había perdido durante la tormenta. ¡Uds. hablan tocante de un abismo llamando al abismo! ¡Oh, hermanos! Yo pensé: “¿Por qué tendré que dejar este lugar? Este es un hogar para mí. Quisiera que me pudiera quedar aquí para siempre”.
84 Me sentí como Pedro se sintió: “Hagamos tres enramadas, y quedémonos aquí. Este es el lugar para quedarse”. Yo oí a Dios en ese llamado del lobo, llamando a su compañera. Yo pensé: “Sí, Dios, ese eres Tú llamándome”. Yo oí al alce de la misma manera. Vi el arco iris a lo largo, y pensé: “El arco iris significa un pacto. Tú eres el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, los dos extremos del arco iris. El que era y que ha de venir, la Raíz y el Linaje de David, la Estrella de la Mañana, el Lirio del valle, la Rosa de Sarón”. ¡Oh, hermanos!, ¡todo lo que El era! Y yo pensé: “En el arco iris, el pacto, como ellos lo ven a El en Apocalipsis 1, el aspecto de El era como de un arco iris, como el primero y el último. Benjamín a… Y de Rubén a Benjamín, el primero y el último y todo…” Sólo… ¡Oh!, la Escritura sólo estaba viniendo a raudales, yo pensé: “¡Oh, Dios, Tú eres tan grande! ¡Tú eres tan grande!”
85 Yo empecé a pisotear, y alrededor y alrededor de ese árbol corrí, tan rápido como podía correr, tan rápido como podía, gritando: “¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!” Corriendo de esa manera. Me paré; y dije: “¡Oh, Dios cuán grande eres Tú! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!” Oh, yo me estaba comportando como si estuviera todo el Ejército de Salvación allá arriba. Yo estaba teniendo un buen momento. Yo no estaba poniendo atención a alguien más. Bueno, yo estaba a treinta y cinco, o cuarenta millas [48 y 64 km., respectivamente–Trad.] de la civilización. Estaba gritando para el Señor. ¿No creen Uds. que gritan los Bautistas? Uds. deberían haberme oído. Así que yo estaba corriendo alrededor y alrededor de ese lugar, tan rápido como podía correr, gritando las alabanzas de Dios. Yo pensé: “¡Oh, cuán maravilloso! Cómo me gustaría quedarme aquí, Señor. ¡Oh, si yo nunca tuviera otra campaña, sólo quedarme aquí Contigo, hasta que Tú vengas y me lleves! ¡Cuán maravilloso!”
86 Igual que Pedro y ellos estaban en ese día, pero al pie del monte estaba un muchacho enfermo para ser sanado. Así que yo sabía que tenía que regresar en unos cuantos días. Y yo estaba parado allí. Y de repente, una ardilla pequeña de pino (yo no sé si Uds. las tienen aquí o no; ¡oh!, ella es el policía de casaca azul de los bosques; es la cosa más ruidosa que yo haya oído), brincó sobre… Había allí árboles derribados por la tormenta, y ella brincó a un tronco y empezó a hacer: “Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara”. Y yo pensé: “¿De qué estás tan excitada, pequeñita? Bueno, tú no eres lo suficiente grande para hacer algo. Así que, ¿tocante a qué estás gritando?” Yo dije: “Oh, ¿tocante–tocante a qué estás alborotada? O, ¿te asusté? Si no te gustó eso, observa un poquito esto. Déjame mostrarte cómo yo realmente me puedo alborotar”. Y corrí alrededor y alrededor del árbol otra vez. Yo pensé: “¿Qué te pareció eso?” Yo dije: “¡Oh, qué cosa, nuestro Creador es maravilloso! Tú deberías alabarlo a El”. Pero yo me fijé que no me estaba observando. Ella movía su cabecita hacia un lado, y ese ojo saltado por arriba de su mejilla, Uds. saben, mirando hacia abajo de esa manera.
87 Y después de un rato, saliendo arrastrándose de allí… El viento había forzado que bajará una grande águila café. ¡Oh, ellas son unas aves hermosas! A mí me gustan las águilas. Y ella saltó sobre eso. Y yo pensé: “¡Oh, eso es lo que era! Sí. Esa era la razón por la cual tú te estabas alborotando de esa manera. Le tenía miedo a esa águila”. Esa grande águila saltó sobre eso, y ¡oh, qué animal tan enorme! Esos grandes ojos que se miraban grises se movían mirando para todas partes; y yo pensé: “Señor, ¿por qué–por qué me atrajiste la atención del arco iris, y del lobo, y de todo eso, sólo para esto aquí? Bueno, ¿qué–qué hay tocante a Dios en esa águila?” Y yo pensé: “Yo no veo nada tocante a Dios en esa ardillita. Y yo no veo nada tocante a Dios en el águila. ¿Qué hay tocante a Dios en ella?”
88 Y empecé a fijarme. Yo pensé… Yo la miré; yo dije: “¿Sabes tú que yo te pudiera matar de un balazo?” Yo dije: “Aquí está mi rifle; yo te pudiera matar de un balazo”. Ella sabía que no era así. Eso no la perturbó ni una pizca. Yo pensé: “¿Me tienes miedo? ¿Estabas asustada porque estaba gritando de esa manera? Ese era nuestro Creador. Yo sólo lo estaba alabando. Tú también lo deberías alabar”. Y yo sólo… Si alguien hubiera venido al bosque, hubiera pensado que allá estaba un persona fuera de sí. Pero a mí no me importaba. Yo estaba teniendo un buen momento. Yo estaba adorando al Señor. Ese es el problema con Uds.: son mucho muy almidonados y mucho muy temerosos. ¡Necesitamos a Dios! ¡Necesitamos reconocer que no hay nadie aquí sino yo y Dios! Eso es todo. Eso es todo. Y eso es correcto. Nos empezamos a preguntar: “¿Qué va a decir el vecino tocante a mí?” Bueno, viva rectamente, y el vecino sabrá de qué se trata de todas maneras cuando vaya a Ud.
89 Así que entonces, yo escuché a esa ardillita, Uds. saben, y la observé allí. Y de esa águila, yo pensé: “¿Qué te hace sentir tan segura de ti misma?” Y me empecé a fijar en ella. Ella movía esas grandes alas, Uds. saben, esas plumas, las agitaba en el aire de esa manera, Uds. saben, como enderezándolas. Yo pensé: “Ya veo. Sí. Tú tienes confianza en esas alas. Tú sabes que antes que pudiera agarrar ese rifle y llevarlo a mi hombro, tú estarías en los pinos allí, y yo nunca, ni siquiera te vería más”. ¿Ven? Y yo pensé: “Si tú puedes tener tanta confianza así en esas alas, porque Dios te ha dado tus alas para escapar el peligro, cuánto mucho más debería la Iglesia de Dios tener confianza en el Poder de Dios que los puede hacer que escapen las enfermedades, y dolencias, y problemas, y la muerte, y el infierno, y volar hacia Dios algún día a los brazos del Señor Jesús”. Sólo… Yo pensé: “Ella–ella siguió sintiéndolas”. Mientras ella podía sentir que esas alas estaban en buenas condiciones, ella estaba bien. Ella sabía en dónde estaba parada.
90 Y sin embargo, el Espíritu Santo puede caer sobre la iglesia, y ellos lo sacan otra vez: “Oh, yo no sé. Si Ud. ora por mí otra vez, quizás estaré bien”. ¿Ven? Eso es sólo… ¡Oh, hermanos!, eso es horroroso. Sí, es…. La observé allí un ratito. Les diré qué le sucedió a esa águila. La observé un ratito, miré allí, y pensé: “¡Oh, yo te admiro! Yo te veo a Ti en esa águila, Dios”. Y así que, después de un rato… Como que ella no me tenía miedo, y veía que yo–yo–yo–yo la admiraba. Yo admiro todo lo que tenga–tenga algo de espinazo en ello. Me molesta ver a una persona que viene a la iglesia y alaba y todo, y sale y se avergüenza de testificar en la calle, se avergüenza de orar por los alimentos que come en el restaurante, o… ¡Oh, hermanos! ¡Un cobarde! Dios no puede usar a un cobarde; El quiere hombres. El quiere quitar ese hueso de pechuga, y poner un espinazo allí. Como Buddy Robinson de antaño dijo: “Señor: dame un espinazo del tamaño de un tronco. Pon bastante conocimiento en el alero de mi alma, y ayúdame a pelearle al diablo mientras tenga un diente, y luego morderlo con las encías hasta que yo muera”. Así que esa es la clase de testimonio que todos deberíamos tener. Que… Uds. recuerdan a Buddy Robinson, muchos de Uds. hermanos ancianos Nazarenos.
91 Ahora, yo–yo miré a esa águila y pensé: “Bueno, mira, realmente tú eres una ave primorosa. Me–me gustas mucho. Yo he predicado tocante a ti muchas veces”. Y yo dije: “Verdaderamente me–me gustas muchísimo”. Ella se cansó de escuchar a esa ardilla de pino hacer: “Chátara, chátara, chátara. Chátara, chátara, chátara”, como si ella la iba a despedazar. Bueno, no podía hacer nada; ella es muy pequeña. Se cansó de ella, así que sólo dio un gran salto, movió sus alas como dos veces, y entonces yo lloré. Me quedé allí y las lágrimas me corrían por mis mejillas cuando observé esa águila. Cómo Dios la debió haber puesto allí para un propósito. Ella nunca más movió sus alas. Sólo llegó por encima del bosque (las movió dos veces), y luego supo cómo colocar sus alas en ese viento. Y cada vez que soplaba fuerte el viento, ella se elevaba un poco más alto, un poco más alto, y un poco más alto, hasta que llegó a ser sólo un pequeño punto.
92 Ella dejó a esa ardillita de pino, atada a la tierra, sentada allí diciendo: “Chátara, chátara, chátara. Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo. Todo allí no…?… Este hablar en lenguas está todo mal. No hay tal cosa como Pentecostés. Eso fue allá muy atrás en el pasado, hace mucho tiempo”. Ella sólo supo cómo colocar sus alas en posición en el poder del viento. ¡Cómo la iglesia debería saber cómo colocar su fe en posición en el Poder de Dios! No saltar de una iglesia a la otra, sino cabalgar en la gloria de Dios, hasta que Uds. pasen el oír esto: “Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como el Espíritu Santo”. ¡Tonterías!
93 ¿Qué piensa Ud., señora, tocante a eso? ¿Cree Ud. que eso es la verdad? ¿Cree eso Ud. también, hermana? Si Uds. creen, Uds. pueden volar de esas camillas en esta noche, si Uds. quisieran. Sólo… No es “ir a esta reunión, ir a esa otra, que este ore por Ud., o ese ore por Ud., ese cierto predicador, ese cierto evangelista”; sólo coloque sus alas en posición. Coloque su fe en posición. “No seré movido”. ¡Aleluya! Y cada vez que el Espíritu Santo venga, cabalgue en El; vaya más alto y más alto y más alto y más alto. Eso es. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Si Ud. lo cree, hermano… sólo sepa cómo colocar sus alas en posición. Dios lo prometió; Dios no puede mentir; Dios es todo Verdad. Si yo lo pudiera sanar, yo lo haría. Yo no puedo sanar a nadie. Yo no creo que hay alguien más que pueda sanar a alguien. Pero es Ud., Ud. mismo, Ud., Ud. mismo, el que tiene fe en Dios. El Espíritu Santo ha estado cayendo constantemente a borbotones sobre este edificio en esta noche (¿creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]; seguro que sí), aun reprendiendo y disciplinando Su Iglesia y limpiándola. Eso es lo que Dios quiere hacer.
94 Los antiguos golpeadores de oro, ¿saben Uds. cómo ellos solían saber que era oro bueno y real? Ellos tomaban ese oro, y lo golpeaban, y lo golpeaban, y lo volteaban, y lo golpeaban, hasta que ellos le sacaban toda la escoria de él. ¿Saben Uds. cómo sabían ellos cuándo habían sacado toda la escoria de él? Cuando ellos veían su propio reflejo en él. Entonces ellos sabían que toda la pirita y cosas habían sido sacadas de él. Toda la roca y los materiales habían sido sacados, era oro puro, cuando el golpeador podía ver su reflexión. De esa manera Cristo lo está haciendo a Su Iglesia. El la está golpeando, y volteándola, y golpeándola, y volteándola, y golpeándola. Cómo puede un predicador ser tanto así de afeminado como para no atreverse a decir la Palabra de Dios y decirles a los hombres y mujeres cuando están viviendo mal. Decirles que está mal que usen esa ropa inmoral, está mal fumar cigarrillos, está mal quedarse en casa y no ir a la iglesia, está mal jugar por dinero, y apostar en las carreras de caballo, y comportarse de la manera que la iglesia lo está haciendo hoy día, y jugando loterías y cosas. ¡Dios no permita que yo haga eso! No, señor. Golpee esa cosa hasta que… Jesús lo golpea con el Espíritu Santo hasta que El ve Su propia reflexión en Ella. Entonces Uds. pueden ver las obras de Cristo siendo hechas en la Iglesia; entonces Ella está lista para el rapto. ¡Oro puro! ¿Creen Uds. eso, todos Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
95 Muy bien, ¿cuántas personas enfermas están aquí?, levanten sus manos. Uds. dijeron que eran creyentes, ¿no es así? Muy bien, yo voy a pedirles a Uds. que hagan algo. Uds.–Uds. dos pastores, quiero que vayan allá a ese catre. Uds. dos pastores, quiero que vayan a este catre. Para mostrarles a Uds. que no son los hombres. Amén. Ahora, estos hombres son hombres que creen. Estos otros también creen, pero yo escogí a esos dos. Dos como testigo. Muy bien. ¿Cuántos del resto de Uds. creen ahora? Muy bien. Ahora, ¿está correcta la Palabra de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro que lo está. Está correcta. Ahora, si… “La oración de fe salvará al enfermo”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”]. “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”]. Ahora, si eso no está correcto, entonces Uds. no están salvos. El mismo Dios lo dijo, ¿ven? Así que Uds. no están salvos, no hay Cielo, no hay–no hay un más allá, si eso no está correcto. “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Ahora, toda persona que es creyente… No dice que “estas señales seguirían a los ministros”. “Estas señales seguirán a ésos (quienes sean) que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”.
96 ¿Está esperando que se ore por el bebé, no es así, hermana? ¿Está enfermo el bebé, o algo, por lo que Ud. quiere que se ore? ¿El bebé está muy enfermo? ¿Es Ud. un ministro, hermano? Muy bien, ponga su mano sobre ese bebé pelirrojo allá. Yo estoy mirando por todos lados para ver si puedo ver a alguien más que quiera que se ponga manos sobre ellos. Muy bien. Ahora, por lo general tenemos discernimiento. Y pudiéramos tener eso en estos momentos, también. Oh, seguro, seguro que sí. Eso–eso está bien, si–si–si nosotros–si nosotros lo creemos. Pero Uds. lo tienen que creer. “Si puedes creer, todo es posible”.
97 Ahora, recuerden que si oramos y le pedimos sinceramente a Dios, esta iglesia… Ahora, somos una unidad; estamos unidos. Si le pedimos a Dios sinceramente, entonces Dios está obligado a encargarse de lo que nosotros– nosotros pedimos. ¿Es correcto eso? “Si pides algo en Mi Nombre, Yo te lo daré”. ¿Es eso verdad? Sólo espere. ¿Es eso verdad? Seguro. Yo confiaré mi alma en ello. Yo lo he confiado. Por treinta y un años, yo he vivido en expectativa en estas… en Juan 5:24. Si Uds. quieren leerla, sólo piensen en una mano llena y en dos docenas de huevos. ¿Ven? San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra y cree al que me envió tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”.
98 Yo creo eso. Yo… De joven, llegué a ser un ministro, sólo un jovencito. Yo he predicado desde entonces. Dí mi vida por el Evangelio. Yo quisiera que tuviera diez mil vidas para darlas para Ello. Es verdaderamente maravilloso. Yo lo disfruto toditito. Ahora, Ud. puede… Ud…. Si eso no es así, entonces yo… Si eso no es así, entonces esto otro no es tampoco. Si esto no es así, entonces eso no es tampoco. Si esto es eso, entonces eso es esto. ¿Ven? Así que estamos–estamos–estamos listos. ¿Están listos para orar? Muy bien, ahora, toda persona aquí, quiero que Uds. pongan manos sobre alguien a su lado. Y hermanos, yo quiero que uno esté a los pies y otro a la cabecera de estas camillas aquí; pongan sus manos sobre el pequeño… y sobre el niño pequeño allí, sobre estas personas. Ahora, pónganse de pie.
99 ¡Oh, hermanos!, me gusta mucho esta clase de momento. ¡Hay algo al respecto! Todos están como sin respirar, como diciendo: “¿Qué va a suceder?” Observen lo que sucede. Si Uds. sólo sueltan… Sólo suelten ahorita su fe. Sólo dejen que su fe venga y diga: “Esta hermana va a ser sanada. Este va a ser sanado. Ese hombre, esta mujer, este, y esta, y ese, y aquella, todos ellos van a ser sanados. Ellos van a ser sanados. Esto va a ser el fin de eso. Mañana, va a haber una diferencia muy grande en esa gente, bueno, ¡qué cosa!, va a ser maravilloso”. ¿No creen Uds. eso? ¿Qué somos? La Iglesia de Dios. ¿Cómo sabemos ahora, que Dios no adoptará a cada uno de nosotros esta noche, mientras estamos haciendo esto? Estamos obedeciendo Sus mandamientos. Ahora, cada uno de Uds., como si–si fuera su… Ahora, no oren por Uds. mismos. Oren por la persona que Uds. tienen sus… que tienen sus manos sobre Uds. Ahora, inclinemos nuestros rostros cada uno ahora, con sus manos unos sobre los otros. Yo quiero que todos Uds. repitan esta oración después de mí.
100 Dios Todopoderoso [la congregación dice: “Dios Todopoderoso–Ed.], Creador de los cielos y de la tierra [“Creador de los cielos y de la tierra”], Autor de Vida Eterna [“Autor de Vida Eterna”], Dador de todo buen don [“Dador de todo buen don”], Mi Padre [“Mi Padre”], dame [“dame”] fe [“fe”] por la persona [“por la persona”] en quien yo tengo mis manos puestas [“en quien yo tengo mis manos puestas”]. Permíteme creer [“Permíteme creer”] con todo mi corazón [“con todo mi corazón”] que esta persona [“que esta persona”] va a ser sanada [“va a ser sanada”] por Tu poder [“por Tu poder”]. Si yo he pecado [“Si yo he pecado”], si no he creído en Ti [“si no he creído en Ti”] de cualquier manera [“de cualquier manera”], perdóname [“perdóname”]. Yo te doy [“Yo te doy”] toda alabanza [“toda alabanza”] y toda la gloria [“y toda la gloria”]. Yo prometo esto [“Yo prometo esto”] en el Nombre de Jesús [“en el Nombre de Jesús”]. Amén. [“Amén”]. Ahora, mantengan sus rostros inclinados. Ahora, Uds. saben lo que han dicho. Miren, Uds.–Uds. dijeron eso. Miren, esa es la–la oración que Dios puso en sus labios para la persona. Entonces, recuerden: la otra persona oró la misma cosa para Uds. Miren, Uds. mismos enciérrense con Dios. No hay nadie aquí ahora sino Uds. y Dios. Sólo–sólo por fe, sientan esa virtud de Dios descendiendo a esos cuerpos enfermos. ¡El Espíritu Santo! Uds. lo sintieron a El hace unos cuantos momentos. ¿Lo sienten a El ahorita? Ese movimiento, ese sentir amoroso moviéndose por medio de Uds., cargando su cuerpo, eso es Su poder sanador.
101 ¡Oh, Dios!, Tú estás cerca. Gran Jehová, Tú eres el Dios Eterno. Envía Tu Espíritu Santo ahora, Señor. Permite que cada persona aquí sea llena con Tu poder, que se mueva de mano a mano, de lugar a lugar, hasta que todos los que están enfermos sean sanados. Entonces ellos sabrán que la sanidad no le pertenece a un hombre; ¡es Dios! Ellos están orando los unos por los otros. La oración de fe salvará al enfermo. Dios los levantará. Si ellos han cometido cualquier pecado, les serán perdonados. Concédelo, Señor. Oye nuestras oraciones. Yo estoy orando por todos ellos. Estoy orando por mis hermanos ministros, y por cada uno que tiene sus manos puestas sobre alguien, que el Espíritu Santo sea tan real para ellos, que sean capaces de sentir el Poder de Dios, y que les dé tal arrojo, al grado que esta sea la hora de adopción para este grupo de gente; que sea adoptado dentro de los poderes, las regiones del Señor Jesucristo, que el Poder de Dios pueda surgir a través de cada uno ahora, y que cada uno de ellos sea sanado.
102 Oh, Tú estás cerca, Señor. Tú estás aquí. Yo sé más allá de toda sombra de duda que Tú estás aquí, y que Tu poder está ahora moviéndose dentro, bendiciendo. Lo que Tú bendigas será bendecido. Lo que Tú digas será hecho. Lo que Tú pongas en sus corazones, de esa manera será. Sea así, Señor. Le ordenamos a satanás. Tú, diablo, tú, poder malo y acusador que ha atado a estas personas, tú, que has hecho este mal, tú has perdido la batalla. Jesucristo murió, y sí, resucitó otra vez al tercer día, y te despojó de todo derecho legal que tú tienes. Tú no eres nada sino un fanfarrón, y te estamos retando en esta noche, satanás. Tú, espíritu malo, ¡suelta a estas personas! Te lo ordenamos, en el Nombre de Jesucristo, que toda duda se vaya de esta gente en estos momentos, y que el Espíritu Santo entre en sus cuerpos y libere a cada uno de ellos de enfermedad, y de dolencia, y de tormento, y de aflicciones, y de poderes malos. ¡Oh, satanás, tú estás derrotado! En el Nombre de Jesús, tú estás derrotado. Tú has perdido. Tú–tú no eres más que un fanfarrón y te estamos retando. ¡Sal!, decimos; te ordenamos en el Nombre de Jesús que salgas de esta audiencia. Y que todos los enfermos y afligidos sean sanados para la gloria de Dios. ¡Aleluya!, ¡aleluya!, ¡aleluya! Yo puedo, podré, yo creo, Yo puedo, podré, yo creo Que Jesús me sana ahorita. La tierna voz del Salvador, Nos habla conmovida. Venid al Médico de Amor, Que da a los muertos vida.
103 Si Uds. no podían mover un dedo, muévanlo ahora. Si Uds. no podían oír de un oído, pongan su dedo en el otro. O no importa qué esté mal en Uds., Uds. nunca mejorarán hasta que ejerciten su fe. Denle a Dios una oportunidad en Uds. ahora. Denle a Dios una oportunidad de hacer algo por Uds. La oración de fe ha sido orada, las manos han sido puestas sobre Uds. Y ahora, por la orden del Señor Jesús, yo ordeno que el diablo salga de Uds. y que cada uno de Uds. sea sanado. ¡Amén! ¿Lo creen Uds.?
104 Todos los que crean eso, pónganse de pie y acepten su sanidad ahora en el Nombre del Señor Jesús. ¡Amén! ¡Eso es! ¡Aleluya! ¡Eso es! ¡No duden! ¡Párense! ¡Amén! ¡Alabado el Señor! Uds. pueden tomar…?… y ser sanados, también. No duden. ¡Salgan de allí y sean libres! ¡Alabado el Señor! ¡Eso está bien! ¡Amén! Levantemos nuestras manos ahora y démosle alabanza a Dios, todos. Uds. están sanados. Yo declaro que Uds. están sanados en el Nombre de Jesucristo
Mensaje extraido de Voice of Truth Tabernacle
