S.76 52-0713A  Primeras Experiencias Espirituales 

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OBRAS DEL MENSAJE

Primeras Experiencias Espirituales

Hammond, Indiana, E.U.A.

52-0713A

1 Hermano Baxter. Está bien. Buenas noches, amigos. Estoy muy contento de estar aquí. Dios le bendiga, hermano Upshaw. Estoy tan contento de verle, creí que él no llegaría a tiempo. Pero, él me estaba diciendo que él había estado allá y regresó, y ha estado en muchos lugares, y conoció a miles de mis amigos en los países Escandinavos, y estoy muy contento de poder verlo a él otra vez.
Tiene una infección en sus pies. Los misioneros tienen un tiempo difícil, hermano Upshaw. A mí me ha pasado, sé lo que es eso, ser un misionero. Ellos confrontan de todo, toda clase de peligros y riesgos, y enfermedades, y dolencias, y así por el estilo, pero Dios lo libra de todas ellas. El Dios que pudo sanarlo a Ud. después de ser un inválido por sesenta años, seguramente puede sanar un pie de atleta, ¿no es así? Eso es correcto.
Ahora, hoy, yo estoy muy contento de estar aquí. Yo nunca supe, y yo, cuando llegué, yo les dije a Uds. que venir a este lugar, sin un aire acondicionado, y bajo estas circunstancias, y todo diciéndome: “¡Tú estás yendo al cementerio, muchacho! Todos ellos mueren en Chicago”. Y así por el estilo, para que no fuera, pero el Espíritu Santo me dijo que fuera. Y yo obedecí al Espíritu Santo.
Y ayer en la tarde, yo no tenía la menor idea de lo que estaba ocurriendo. Pero me di cuenta anoche. Algo sucedió anoche. Uds. oirán acerca de eso más tarde. Fue justo antes de que sucediera, yo dije, ayer en la tarde, yo no sabía que mi hijo estaba allá en la cama, había salido y se puso caliente, se sintió un poquito enfermo, y no pudo entrar al servicio. Yo pensé que él estaba aquí abajo repartiendo tarjetas de oración. Y lo encontré a él allá en la cama, y le dije a la esposa, dije: “Algo está a punto de suceder. Yo no sé, hay algo extraño”. Y entonces, bajé. Fui a la habitación del hermano Baxter, el cuarto de oración donde él estaba. Entré. Yo dije: “Hermano Baxter, algo está a punto de suceder”.
Él dijo: “¿Piensa Ud. que algo anda mal, hermano Branham?”
Yo dije: “Es para bien. Es el Ángel del Señor preparándose para hacer algo”. Y luego anoche aquí Él lo hizo. Uds. oirán de la reunión de anoche por bastante tiempo.
Y, miren, yo estoy en libertad ahora. El Espíritu Santo… Quizás habrá muchas cosas más que sucederán durante el servicio, pero yo entiendo ahora desde lo profundo de mi alma, por qué el Espíritu Santo me envió aquí, a este lugar.

2 Ahora, esta tarde, es mi privilegio hablar sobre, referente a cosas espirituales, o la historia de mi vida en el ámbito espiritual. Y acabo de hablar con la hermana Upshaw, y ella dice que ellos van a estar un par de días, así que, sin duda, él estará hablando y Uds. estarán contentos de oírlos a ellos, hablar de su gira, y acerca de la sanidad del hermano Upshaw. Yo sé que a Uds. les gustaría oírlo a él hablar acerca de ello, de esa noche allá, y cómo es que el Espíritu Santo reveló quién era él, de dónde venía, todo acerca de su vida, y habló su sanidad. Después de haber sido un inválido por muchos años, en una silla de ruedas, como una cama, y, oh, así sucesivamente. Y luego, finalmente después de ser un hombre ya en sus ochenta, entonces Dios en Su infinita misericordia le habló a él, y ahora lo ha convertido en un misionero, después de que él ya tiene ochenta y tantos años. Ese es Dios. Ese es Dios obrando.
Y así que, yo le dejaré al hermano Upshaw esa visión, de manera que él pueda contarlo él mismo, él y la hermana, y dejar que Uds. escuchen la historia de cómo sucedió.
Ahora, a propósito, eso me da a mí un muy buen comienzo para lo que voy a hablar. Es Dios en Su infinita misericordia, y Su soberanía, y Su voluntad, cómo Dios hace las cosas, y todo es por medio de un acto de gracia de Dios. Nada que podamos nosotros hacer al respecto.
Ahora, primeramente, deseo leer una Escritura, y luego no tomaré demasiado tiempo, porque quiero que vuelvan aquí esta noche. Pues yo creo que después de la manifestación, anoche, de un don que yo he esperado ver ansiosamente, miren, casi cualquier cosa puede suceder ahora mismo. ¿Ven? Ahora está libre. Pero satanás ha presionado tanto, quizás, él parará ahora; después de que él trató de impedir que eso se manifestara. Y yo no sabía acerca de ello, hasta que yo… Cuando llegué a casa y yo estaba en… Le dije a mi esposa, dije: “Algo está aconteciendo. Yo no puedo entenderlo. Estaba en las reuniones, y algo sucedió que parece ser… Y entonces ellos me dejaron solo de noche, y esta mañana, después de que volví en sí, y ya estaba en mi condición normal otra vez…
La hermana Baxter llegó y dijo: “Hermano Branham”, y Él comenzó a revelarlo, lo que había ocurrido anoche. Yo dije: “Allí está, eso es”. Yo supe entonces, por el Espíritu Santo, que por eso era que el Señor nos quería aquí.

3 Ahora, esta noche, estamos esperando algo grande de parte de nuestro Señor. El tiempo se está acabando ahora. Y esta mañana, definitivamente, yo fui guiado definitivamente después de la clausura de esta reunión, a comenzar la próxima semana en Zion Illinois, allí por la curva. Y así que, yo sé que el Espíritu Santo me está guiando de esa manera. Una cosa que prometí que le daría a la gente, hace años, era una cierta cosa que sucedió allí que alguien… Yo hubiera venido antes, pero le dije a la gente cuando dejé Zion, dije: “Yo regresaré”. Y un hombre de honor cumplirá su palabra.
Y entonces, yo pensé que alguna vez… Y ahora mientras estamos en este centro, parece como que Él me está guiando alrededor de allí. Hay un gran estadio, o coliseo, allá en Chicago, esperando, si el Espíritu Santo nos guía. Hay uno allá en Battle Creek, esperando, hay uno allá en Twin—Twin Cities, esperando. Hay un auditorio ubicado aquí que tiene capacidad para diez mil personas, gratis, quinientos ministros allá en mi casa, metodistas, bautistas, y de todas las clases diferentes, con sus nombres en un papel, para cooperar. Pero es adonde el Espíritu Santo nos diga que nos movamos.
Ahora, Él pudiera decirme que fuera por aquí a un lugarcito donde habría diez personas en una iglesia. Es sólo adonde Él diga que vayamos. Eso es lo mejor siempre, ¿no es así? Siempre es lo mejor. Simplemente dejar con Él, dejárselo a Él.
Ahora, Uds. simplemente sigan orando por mí. Y yo le estoy pidiendo algo al Señor, y es que Él simplemente me hable y me diga lo que yo puedo hacer. Si Uds. sólo hacen eso por mí, yo estaré tan contento. No es nada para mí mismo, no es nada para… Sólo que me dé más fortaleza y de manera que yo pueda permanecer más tiempo en las reuniones. Pero es algo que yo quiero que Él haga de modo que yo pueda ayudar a Su pueblo. No está en dones y llamamientos, y demás, esas cosas son… Eso fue planificado allá atrás antes de que el mundo comenzara. Yo no puedo salirme de Su voluntad predestinada. Él ya me ha mostrado qué hacer. Pero es algo que yo quisiera hacer, de otra manera. Que yo quisiera que Él me dijera que yo pudiera hacerlo. No es nada acerca de dones, sino sólo las almas.
Muy bien. Ahora, yo quiero leer quizás, unas cuantas Escrituras. Leeré una aquí de todas maneras, y les citaré unas cuantas más a Uds. Ahora, yo les dije que les contaría a Uds. la historia de mi vida esta tarde. El próximo domingo, quizás, la historia de mi vida y la forma regular, pero este domingo yo quiero hablar sobre el lado espiritual. ¿Cuántos cristianos hay aquí? Veamos sus manos, bien alto. Eso es… Yo creo que es un cien por ciento, o al menos noventa y nueve y nueve décimas así.

4 ¿Me pueden oír bien? ¿Me pueden oír bien arriba en el balcón? ¿Acá? Cada… ¡Muy bien! Bueno, eso está bien. Pensé que quizás yo… Yo no estaba hablando lo suficientemente fuerte. Y parece como que con todo esto alrededor aquí, yo debería estar… que alguien debería oír, ¿no es así? Con toda esta cantidad de personas, es como estar allá en África otra vez, hermano Jackson. Así que, tantos micrófonos. Y [palabras confusas] si Ud. le interpretara a todos los intérpretes, uno diría: “Jesucristo es el Hijo de Dios”, y aquí estaría una tribu de [palabras confusas] una u otra cosa, y luego espera, y tiene que esperar hasta que el otro hombre interprete para su tribu, y el siguiente hombre para su tribu, y el siguiente… Pues, uno casi puede ir a comer un emparedado para cuando le toque decir algo más. Mientras que eso pasa por todos los intérpretes. Pero Dios estuvo allí. Ellos estaban escuchando cada movimiento, y se veían ansiosos. Uds. hablan tocante a sentarse en una sala caliente, ellos se sientan allá bajo las tormentas tropicales, y los relámpagos y los rayos, y la lluvia cayéndole en sus rostros por todas partes. Ellos simplemente se quedaron allí, y esas espaldas negras sólo sentados allí, y escucharon, en espera.

5 No solamente el hombre negro, el hombre moreno, el hombre amarillo, el hombre blanco y todos ellos, se quedaron sentados allí mismo. Las damas usaban un vestido, completamente empapadas, sentadas allí por miles, y esas tormentas rugiendo. Esos mahometanos parados allí y los… sentados allí y las mujeres con cabello largo, así, y completamente empapados, y cuando uno subía así, ellos caían sobre sus rostros, y daban voces, gritaban, simplemente caían postrados en el suelo: un espíritu de adoración. Ellos me llamaban [palabras confusas] es uno de sus dioses, Uds. saben, y así que tuvimos… Ellos me oían a mí diciendo: “Cristo”, y ellos no entendían inglés, así que ellos pensaron que yo dije, [palabras confusas]. Así que ellos pensaron que era [palabras confusas], su dios encarnado. Y así que, nosotros los detuvimos y les dijimos que era Cristo, el Hijo de Dios, y que yo era Su siervo. Y eso es lo que estas cosas estaban haciendo. Pues sentados allí en la reunión, por allí afuera, el idioma de la gente, uno veía el Espíritu de Dios moverse sobre alguien, y les hacía ponerse de pie, y cuando uno hablaba los intérpretes tenían que mirar para ver quién era, y luego quizás un idioma que quizás, ellos empezarían a relatar visiones, dos idiomas diferentes, así, y les decía en dónde ellos estaban, y lo que ellos hicieron, y lo que estaba mal con ellos, y dónde ellos habían estado. Y el Señor los sanaba. Y entonces esa gente sencillamente gritaba y se caía. Era Dios que estaba… que ellos estaban, ellos estaban listos.

6 Ahora, en Jeremías yo quiero leer una porción de la Palabra. Quiero leer del primer capítulo, y el cuarto y quinto versículo de Jeremías. Y luego de allí, citaré dos o tres Escrituras, y luego trataré de bajar de la plataforma dentro de una hora, si me es posible, para que Uds. tengan tiempo de ir a casa y volver.
Vino pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: (Jeremías, el profeta hablando.)
Antes que te formase en el vientre te conocí;… antes que te formara, te conocí; y antes que nacieses te santifiqué, y… te di por profeta a las naciones.
Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
Ahora, la razón que leí esto… Miren, lo que yo quiero… Miren, no… no voy a predicar, sólo voy a explicar algo y quiero que todos Uds. procuren darme toda su atención si pueden.
Y ahora, recuerden, miren, especialmente para estos ministros que están acá. Puede que yo esté muy errado en estas cosas, si es así, yo estoy errado sin saberlo, (¿ven?), no conozco otra cosa. Y lo único que yo sé es que las Escrituras vinieron a mí directamente por revelación. ¿Ven? Así que de esa manera es que yo… es la única manera como yo la conozco. Y si esto no cuadra con la manera en que Ud. cree, yo le pediré a Ud. esto como mi hermano, mi hermana, que no se enemiste conmigo, sino que me tolere, pues yo sería el débil entonces. Y yo… Y oren por mí para que Dios me guíe a la Luz, a lo que es verdad. (¿Ven?), si yo estuviera errado en la explicación de la Escritura. Porque como dije aquí anoche: yo no conozco mucho acerca de la Palabra, el Libro, yo sólo conozco muy bien al Autor. El que la escribió: el Espíritu Santo.
Ahora, para… Aquí en Jeremías, antes de que él aun fuese formado, antes de que él viniese al mundo, antes de que él tuviese su primera existencia, antes de que el germen alguna vez llegara a ser un germen. Allá Dios lo conoció a él, dijo Él, y Él lo había santificado y lo había ordenado como profeta a las naciones antes de que aun naciera.
Ahora, la primera cosa a la cual quiero llegar allí, para saber la… que es la gracia de Dios, que cualquiera de Uds. sean salvos. No fue la voluntad suya el ser salvo. El hombre por naturaleza es un, está en rebelión contra Dios. Y él se rebeló en el huerto del Edén, él cayó de la gracia y huyó de Dios, y él se escondió de Dios, y es su naturaleza hacer eso. Ahora, la Biblia también dice que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. No que Ud. se arrepintió, no ninguna de su propia justicia. No… Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Es el previo conocimiento de Dios en cuanto a lo que Él ha…
Yo creo que Dios en el huerto del Edén, antes del huerto del Edén, yo creo que Dios conocía el fin desde el principio. Yo creo eso. Y que todo en el gran [palabras confusas], el gran cuadro, se está desarrollando, y nada puede detenerlo. Va a ser exactamente según lo que Dios dijo que sería.
Ahora, yo pienso que Ud. y yo, y la mejor cosa que podemos hacer, aconsejándolos como el siervo de Dios, pesando cada palabra que yo estoy diciendo, porque yo comprendo esto, y es que yo estoy en contacto hoy con aproximadamente seis u ocho millones de personas. Vigilando, ellos vigilan las palabras que yo digo, ellos pesan lo que yo digo. Ellos… El mundo nominal, la iglesia, doctores, abogados, monarcas, observando, han estado en las reuniones, grandes hombres han sido sanados. Y ellos lo han observado. Ellos lo han guardado. Ellos escriben y me dicen, pero muchos de ellos al igual que Nicodemo, no… Ellos vienen de noche, lo escriben, o algo así, pero temerosos de pasar a la plataforma y decir: “Yo me pongo al lado de esto”.

7 Yo nunca me he avergonzado y que Dios me ayude, para siempre ser lo suficientemente hombre, para pararme firme y hablar según mis convicciones. Pues si no lo hago, yo sería un traidor a Cristo. Yo creo en el bautismo del Espíritu Santo a la antigua. Yo creo que un hombre tiene que nacer de nuevo, o él todavía es un pecador. Yo creo que es solamente por la gracia de Dios que Él me ha llamado, en el Espíritu Santo. Nosotros no recibimos el Espíritu Santo por el creer de la fe. Es el don gratuito de Dios dado a nosotros por la gracia de Dios. Allí es donde yo difiero con mi propia iglesia. La iglesia de la cual salí, la iglesia bautista. Ellos dijeron: “Tú dijiste que recibes el Espíritu Santo cuando crees”.
Yo dije: “Eso es contrario a la Biblia”
Pablo dijo en Hechos 19, él tenía a esos bautistas allá que estaban siguiendo a Apolos, él dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” No cuando Ud. cree, sino “desde que habéis creído”. Uno cree primero y el Espíritu Santo es el don de Dios, (¿Ven?), que viene a Ud. Es un diferente… Aquí… Es completamente distinto a ser salvo, siendo llamado a salir, en Dios.
Ahora, por lo tanto, Uds. tendrán que ver, yo creo que el espíritu del hombre fue hecho antes… Todo lo sobrenatural fue hecho antes de lo natural. Yo creo que todo en la línea natural obra en armonía, o debería, con lo espiritual. En otras palabras, así: Cuando un bebé nace, cuando una persona nace del Espíritu, ministros, hay tres elementos que salieron del cuerpo de Cristo, para formar el cuerpo espiritual de Jesucristo. ¿Creen Uds. eso? Agua, Sangre, Espíritu, eso es sólo lo que salió de Su cuerpo. ¿Es verdad eso? Bueno, esos son exactamente los elementos que se requieren para entrar en Su cuerpo, los elementos que salieron… Eso constituye el nuevo nacimiento, tres elementos: agua, sangre, espíritu.
Ahora, observen esto. En la esfera natural, cuando un bebé nace en este mundo, ¿cuál es la primera cosa en un nacimiento normal? Agua, sangre, vida. ¿Es correcto eso? Espíritu. Tres cosas, todas son cosas de lo natural. Oh, si tuviéramos tiempo esta tarde, para quedarnos en ese solo punto allí, y mostrarles lo que son las operaciones de los demonios. Quizás lo haga.
Un par de tardes durante esta semana, yo quiero hablar yo mismo (¿ven?) en las reuniones de la tarde, sobre lo que es demonología. La gente habla de los demonios y no sabe lo que son. Cuando Ud. está allá afuera, sólo teniendo alguna clase de pensamientos: “Bueno los demonios son esto y son aquello”. Pero cuando Ud. se encuentra cara a cara y conversa con ellos, y ellos tratan de moverlo a Ud. en alguna otra manera… Y yo diré esto, amigos, mi Biblia abierta delante de mí esta tarde, que yo solamente… Cuando demonios me han retado, y yo les he hablado, no simplemente algo mítico, manufacturado, o que pienso, o que siento Su poder, yo me refiero a hablar cara a cara, como lo hice con Uds. Y yo he probado esto para estar seguro. Los he hecho pararse allí, y mirar. Y yo diría, miren, no me refiero a alguna persona que esté poseída por un demonio, me refiero a la forma, la silueta de un demonio parado allí como una sombra oscura, hablando. Y me amenaza, y yo le decía: “Tú estás errado. Y tú sabes que estás errado. Porque está escrito en la Escritura…” ¿Ven? Y él se paraba allí y yo le decía: “Contéstame”. Y él no me contestaba.
Yo decía: “En el nombre de los santos cielos, contéstame”. Y él no lo hacía.
Y yo le llamaba por toda clase de nombres, pero siempre que uno menciona ese nombre Jesucristo, él contestará.
Yo lo he visto, lo sé, y Dios sabe como testigo, mientras estoy parado aquí en esta tarde, esa es la verdad. Pero, hermano y hermana, será mejor que Ud. sepa lo que está haciendo. Será mejor que tenga cuidado. Será mejor que Ud. esté seguro de que entiende. No salga allá afuera, quédese exactamente donde Dios lo ha llamado, hasta que Ud. sepa lo que está haciendo. Porque es una cosa peligrosa.
Ahora, por supuesto, hay cosas que Dios ha revelado, y no estoy queriendo que Uds. piensen acerca de un místico, yo no soy un místico. Soy un hijo de Dios por la fe en Jesucristo. Pero hay cosas en el mundo espiritual que Ud. no le puede decir claramente a la gente. La persona más allegada a mí, supongo, en este mundo es mi hijo y mi esposa, hasta donde sé, mi madre. Y ellos no saben nada más al respecto, y yo no les he dicho a ellos más de lo que les digo a Uds., porque es un asunto individual.

8 Y ahora, los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Si Dios ve la hora, ve el lugar, coloca la cosa en orden, y sucede así de esa manera. Ahora, no hay ninguna manera en lo absoluto de tratar de salirse de eso, porque va a suceder. Ahora, el mismo… Cada individuo debe encontrar su lugar en Dios. Para lo que Dios lo ha llamado a Ud., y luego, permanezca en ese lugar.
Qué si esta tarde, yo tratara de cambiar mis reuniones y digamos que el hermano Roberts aquí está llevando a cabo la suya.
Alguien vino a mí y dijo: “Hermano Branham, mire, Roberts ora por quinientos y Ud. ora por dos”.
Yo dije: “Pero es que yo no soy el hermano Roberts”. ¿Ven? El hermano Roberts, Dios le dice a él qué hacer. Eso es entre Dios y el hermano Roberts. El hermano Roberts es mi querido amigo. Yo amo al hermano Roberts. Antes de que él alguna vez comenzara sus servicios de sanidad, sentado en la fila de enfrente, así, fue atrás de la plataforma y me habló a mí sobre sanidad, cuando él lo vio ocurrir. Él estaba llevando a cabo una pequeña reunión para un hombre, por allá en Kansas City. Ud. estaba presente hermano Bosworth, cuando eso sucedió. Nosotros nos tomamos una fotografía, la misma noche, parados juntos.
El hermano Roberts puede organizar bien sus reuniones, él sabe en donde él va a estar dentro de dos años. Sus reuniones ya están preparadas con todos los ministros cooperando, y juntándolos, y patrocinando sus reuniones y cosas así. Y todos la esperan con expectativa, y planificando con dos años de anticipación. Lo único que le impida a él hacerlo, sería que le dijeran algo que estaba errado, o que muriera.
Yo no puedo arreglar mis reuniones de esa manera. El mío es un ministerio distinto. Yo pudiera estar aquí esta noche, y en la mañana Dios pudiera enviarme a Battle Creek, Michigan. Y la reunión cerrará en la mañana. ¿Ven? Yo no puedo… Esa es la razón que yo no tengo periódicos. Yo comencé con ese Voz de Sanidad una vez, y oh, qué cosa. Uds. pueden ver cómo resultó eso. Muy bien. Uno no puede hacerlo. Uno no puede…
Y ahora, ¿dice eso que el hermano Roberts es entonces un hombre de Dios? Todos ellos, yo creo que todo aquel que profesa ser un cristiano, es un cristiano si él vive la vida. Y yo pienso que el hermano Roberts es un buen hombre. Yo pienso que el hermano T.L., Tommy Osborn es uno de los hombres cristianos más finos que yo jamás conocí, casi, Tommy Osborn. Él es un hombre conforme a mi propio corazón. Un converso a la sanidad Divina en mi propia reunión. Cuando él se paró allí en esa… Observó esa noche en Portland. Vio a ese maníaco correr a la plataforma y decir: “Quebraré cada hueso en tu cuerpo, hipócrita”. Yo estaba hablando. El hombre pesaba unas trescientas libras, tenía brazos como así. Dijo entre sus dientes, dijo: “Tú hipócrita, serpiente en la grama”. Quinientos predicadores, aproximadamente, retrocedieron, se apartaron, y el hermano Baxter estaba con ellos, retrocedió.

9 Dos pequeños policías que yo acababa de guiar a Dios, salieron allí para agarrar al hombre. Yo dije: “Este no es un asunto de carne y sangre”. Seis mil seiscientas personas sentadas, es decir seis mil seiscientas personas, sentadas, aparte de las que estaban en la calle, todo el mundo se quedó estupefacto. En ese tiempo yo pesaba ciento ochenta y ocho libras. Me volteé hacia él, no dije una palabra. Será mejor que Ud. sepa de lo que está hablando.
Entonces él dijo: “Esta noche, yo probaré que tú no eres nada sino un hipócrita”. Él dijo: “Yo quebraré cada hueso en ese cuerpecito frágil tuyo”. Y él alzó esos brazos, y él era bien capaz de llevar a cabo sus amenazas, básicamente hablando. Él vino caminando hacia mí con sus dientes apretados, y sus ojos moviéndose de esa manera. Él hizo… llegó muy cerca de mí y dijo: [El hermano Branham hace un ruido como escupiendo] escupió en mi cara. Dijo: “Tú, serpiente en la grama, tú fingiendo ser un hombre de Dios”.
Yo nunca dije una palabra. Yo estaba esperando que el Ángel del Señor hablara. La mía no era buena. Y él dijo: “Esta noche, quebraré cada hueso en tu cuerpo. Te golpearé y caerás en medio de esa congregación allá”.
Y en ese momento, Algo hizo [El hermano Branham hace un sonido] Yo dije: “Esta noche, por cuanto tú hiciste este reto, caerás sobre mis pies, ASÍ DICE EL SEÑOR”. Allí lo tienen. Ahora, seis mil seiscientas personas esperando boquiabiertos. Ambos retos fueron hechos. Yo tenía que mirar hacia arriba, así, para verlo.
Él dijo: “Yo te mostraré sobre los pies de quién caerás, tú, serpiente en la grama”. Y ahí venía él de esa manera, retrajo su enorme puño, y estaba a punto de golpearme.
Cuando él dijo así, yo dije: “Satanás, sal del hombre”.
Y en eso, él hizo: [El hermano Branham hace un ruido] Él dio la vuelta así y sus ojos se sobresalieron, su lengua le colgaba de la boca, él dio un giro en el piso, y cayó sobre mis pies, y me aprisionó contra el suelo, a tal grado que la policía tuvo que quitármelo de los pies, porque él no podía levantarse. Ahora, ambas profecías fueron hechas; allí estaba eso a la mano.
Da la casualidad que Tommy Osborn estaba sentado allí mirando eso; él se fue a casa, agarró un martillo y clavos, y claveteó la puerta, dijo: “Dios, yo no voy a salir de aquí hasta que Tú hagas algo por mí”. Él dijo: “Yo me voy a quedar aquí mismo”. Él oró durante varios días.
Él vino, estaba sentado en el porche, el hermano Bosworth estaba sentado allí conmigo, dijo: “Hermano Branham, ¿piensa Ud. que Dios contestaría mi oración?”
Yo dije: “Ahora, mira hermano Osborn, comienza con buen pie. Mira, tú puedes hacer mucho ruido, por cualquier cosa, y la gente te seguirá; pero recuerda, tu ministerio, algún día tú darás cuenta a Dios por él”. Yo dije: “Allí está sentado un viejo roble en mi porche”, refiriéndome al hermano Bosworth; yo dije, “el cual conoce acerca de sanidad Divina. Metete debajo del árbol y habla con él un rato”. Dije: “Si tú hubieras sido llamado con un don, tú lo hubieras sabido desde allá atrás. Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Tú eres al menos un predicador, y cada predicador, por las ordenes generales, debe de orar por los enfermos”.
No solamente los predicadores, sino los diáconos, y los miembros laicos: “Orar los unos por los otros”. Cada cristiano aquí tiene el mismo derecho para orar por los enfermos que yo, el hermano Bosworth, el hermano Baxter, el hermano Roberts, o cualquier otro hombre que exista.
Y ¿qué hacen esos hombres? Lo único que ellos pueden hacer es predicar la Palabra de Dios tan clara que Uds. la puedan entender y aceptarla. No hay nada en el hombre que pueda sanar, nada en su oración que pueda sanar, no es su… Si aquí estuviera parado un hombre, quizás, él estuviera parado aquí como un incrédulo, y yo pudiera orar por él toda la noche, con un dolor de muela, y no lo sanaría. Él tiene que tener la fe. Es ese hombre. No es que yo pudiera sanarlo a él; pero él tiene que tener la fe de Cristo para recibir su sanidad. ¿Ven lo que quiero decir?
Así que, el hermano Osborn hizo precisamente eso. Él fue con el hermano Bosworth y se quedó con él por un año más o menos, supongo, o algo así, en diferentes lugares, juntos, hasta que él encontró todas las técnicas de cómo emplear las Escrituras.

10 Yo me encontré con él no hace mucho, en Nueva York, cuando él estaba [palabras confusas] allá en Cuba y en distintos lugares. El hombre tuvo veinte o treinta mil personas en la congregación. Le dije: “¿Estás tú cansado, hermano Osborn?”
Él dijo: “Yo nunca he puesto mis manos sobre una persona”. Dijo: “¿Por qué tengo que estar cansado?” Yo sólo predico treinta minutos y me voy a casa“.
Yo dije: “¿Cómo lo haces?”
Él dijo: “Hermano, yo me paro allí y predico la Palabra de Dios”, dijo, “ahora, no vengo y hablo acerca de ningún don y cosas así, el don que yo tengo es explicar la Palabra de Dios”. Él dijo: “La Palabra de Dios derrotará a satanás”.
Y esa es la verdad. Ella derrotará a satanás en cualquier lugar, cualquier sitio, a cualquier hora. Y él comienza a explicar y a declararla, y sólo se mueve en esa Palabra de esa manera, al punto que el diablo está tan atado que no puede moverse. La audiencia la ve.
Él dice: “¿Cuántos de Uds. la creen ahora y desean aceptarla?” Y ellos levantan sus manos de esa manera. Dice: “Suba a aquí y testifique”. Y el hermano Osborn acerca una silla y se sienta y escucha durante dos o tres horas, a ellos testificar. Dice: “¡Aleluya!” y se va a casa. Y regresa la siguiente noche y la explica nuevamente. Logra más para el Señor. El hombre tiene razón, absolutamente, cien por ciento. Y él tiene razón. Ningún fundamentalista ni nadie más pueden poner un dedo sobre ello, por cuanto allí está en la Palabra del Señor.
¿Tiene Ud. derecho de cuestionar? Cuestione a Dios entonces sobre ello. Tommy Osborn es uno de los evangelistas más poderosos en los campos hoy en el ámbito de la sanidad Divina, porque él conoce la Palabra del Señor, en la Biblia.

11 Ahora, dones y llamamientos, miren, regresemos a lo que ellos son. Dios los aparta. Dios los coloca en la iglesia como Él quiere. Dios le da a cada quien como Él quiere. ¿Es correcto eso? No como yo quiero sino como Él quiere. Miren, si Dios quisiera que yo fuera un miembro laico de la iglesia, yo estaría mejor como un miembro laico que como predicador. ¿Ven? Porque yo solamente traeré reproche en algún lado del camino, y será algo que traerá reproche.
Y si Él me llamara para que yo fuera un diacono, será mejor que yo sea un diacono a que fuera un predicador. Pero si Él me llamó para que sea un ministro, yo estaría mejor como ministro que como miembro laico. Es adondequiera que Dios nos haya llamado, y puesto en la iglesia para Su servicio. Entonces encajamos mejor.
Ahora, yo quiero darles… Oh, con esa base, yo les daré a Uds. la experiencia de mi vida. Mucha gente me ha malentendido a mí, estimado amigo cristiano. Yo soy malentendido hoy. Yo he intentado hacerlo tan claro como puedo, no obstante, en todo ello, no hay manera en lo absoluto para mí hacer que la gente lo capte. Eso tiene que ser una revelación viniendo de Dios, para entenderlo. ¿Ven?
Ahora, este caballo sentado aquí, el congresista de los Estados Unidos. ¿Qué tiempo estuvo Ud. en el congreso? Como diecisiete años, ¿no fue así? Sí. Nueve años, ocho años, ocho años como congresista. Ud. fue senador creo que de Georgia, y ocupó muchos cargos importantes, y era un lisiado desde que era un muchachito. ¿Cómo conocí yo a ese hombre? Yo nunca había oído de él. Y Dios sabe que, hasta ese día, yo no había oído de él en toda mi vida. Yo no necesito un congresista, y un estadista, y así por el estilo. Yo tuve una educación de escuela primaria y el resto de mi educación fue con un azadón allá en alguna parte del campo, o con un par de mulas. ¿Ven? Yo nunca supe tanto acerca de política ni nada.
Ahora, la única cosa que yo conocía allá esa noche, era mi rifle en el bosque, y mi perro, y una lámpara. Yo aprendí que existía un Creador, y por maneras sobrenaturales. Entonces, por revelación, por medio de una visión, por poder, Dios me declaró a mí la vida de ese hombre. Y no solamente eso, sino también aquí cada noche. No ha habido ninguna reunión desde que he estado en América en el año pasado, que cualquier director e hijo me haya dicho, que haya estado más balanceada con los poderes de Dios puros y sin adulteración moviéndose a través de la iglesia, que lo que ha estado ocurriendo aquí mismo en Hammond, en cualquiera de mis reuniones. Ponga Ud. su dedo sobre algunas de ellas. ¿Es correcto? Viendo cosas que han sido hechas.

12 Ahora, me cuenta mi madre y mi padre, miren, mi papá era maderero en el bosque. Mi madre y mi padre se casaron cuando mi madre tenía catorce años de edad, y mi papá tenía dieciocho. Yo nací cuando mamá tenía quince años. Sólo una niña teniendo un niño, eso era todo. Yo nací y sólo pesaba cinco libras, un niñito pequeñito.
Yo viví en una cabaña de troncos. La fotografía está colgada en mi casa hoy, que una persona pintó para mí, en California, de la cabañita de troncos. Y allí dentro, en esta cabañita de troncos, esa mañana 6 de abril, cuando la partera abrió la ventana para que la luz pudiera brillar para mostrar… para dejar que mamá viera cómo era yo, y papá. Cuando ellos miraron en la… allí hubo una Luz que vino girando a través de la ventana, como del tamaño de una almohada. Y giró en círculos donde yo estaba, y se posó sobre la cama. Varias personas de la montaña estaban paradas allí. Ellos estaban llorando. Mi familia antes de mí era católica. Yo soy irlandés en ambos lados.
Y así que ellos estaban… Ellos… No mi madre y mi padre, debido a que ellos se habían apartado de la iglesia. Y entonces, ellos no sabían lo que había sucedido. Oh, Uds. saben cómo salieron supersticiones, y la gente allí decía: “Ese niño que nació allá sobre la colina”, Uds. saben. “Hubo una luz que a apareció allá en un cuarto. Me pregunto qué clase de niño será él. ¿Ven? Él nacerá en alguna parte. Él será esto y aquello”. Uds. saben cómo es la gente de la montaña. Muy bien.
Ahora, eso fue todo lo que yo supe hasta que tuve aproximadamente, todo lo que sé de lo sobrenatural hasta que tuve como tres años. Mi padre estaba acarreando troncos con un buey. Supongo que Uds. nunca han visto una yunta de bueyes. Ellos solían conducirlos allá en las montañas, y luego ellos agarraban todos los troncos y los ponían en el río, y los arrastraban y bajaban por el Río Cumberland hasta el… bien abajo hasta el Mississippi, o hasta el Río Ohio, bajaban por el Río Cumberland en balsas.
Y papá estaba acarreando troncos con un buey, con otro hombre, y un día, siendo un muchachito, con mi hermanito, quien en ese entonces había aparecido en la escena, el cual está en la gloria hoy en día. Yo tenía una roca, y había ido detrás de la casa donde había un pequeño río que corría por detrás de la cabaña, yo recogí esta roca y la lancé al barro, y Uds. saben cómo serían un montón de madereros, más o menos como un montón de marineros, me imagino, en alta mar. Ellos siempre bromeaban conmigo y hablaban así. Y supongo que yo era un muchachito bastante malo. Ellos me decían lo grande que yo tenía los músculos, y cómo aumentarlo con el pulgar, Uds. saben. Y yo le estaba diciendo a mi hermanito qué músculo tan grande yo tenía. Y yo arrojaba la roca al suelo y lo profundo que ésta caía en el barro.

13 Mi hermanito caminó de regreso hacia la casa, y él estaba como a, oh, como a cincuenta yardas de la casa, quizás. Él había regresado a la casa, y yo todavía estaba jugando alrededor del pequeño río. Escuché un pájaro posado allí arriba, y el pájaro estaba gorjeando. Y yo lo escuché, y él estaba silbando, quizás era un petirrojo, o algo así, estaba silbando, cantando.
Y entonces, bajando por a través de allí, vino una Voz. Ahora, recuerden, amigos, esta Biblia está abierta delante de mí cuando digo esto. Miren, si vino del pájaro, del árbol, yo era apenas un muchachito, y no supe. No puedo decir. Dios lo sabe. Yo no. Pero una Voz me habló, que yo iba a vivir cerca de una ciudad llamada New Albany. Y como un año después, o menos de un año, mi padre se vino a Indiana y nosotros hemos vivido dentro de cuatro millas ahora, y yo he sido criado dentro de cuatro millas de New Albany, Indiana.
La siguiente aparición que supe de ello, yo tenía como siete años de edad. Había entrado a la escuela. En aquellos días los niños no iban a la escuela sino hasta que tenían como siete. Yo acababa de entrar a la escuela, y me encantaba la pesca, y yo quería ir a pescar. Y salí a la parte de atrás del estanque, el viejo estanque helado, en ese entonces papá trabajaba de chofer para un millonario. Y yo estaba… Y mi papá hacía lo que era errado, estas son las cosas que no me gusta decir, pero hermano, hermana, si son verdad, no importa si es en contra de mí o a favor mío, yo debo decir la verdad.
Mi padre hacía lo errado. Fue durante el tiempo de la ley seca. Él bebía mucho. Y él fabricaba lo que bebía y lo fabricaba para otros. Entonces, acarreando agua, lo cual yo tenía que hacer, a uno de esos alambiques una noche, donde él y otro montón de hombres… Yo no pude ir a pescar. Y tuve que acarrear el agua.

14 Y viniendo por una vereda, lo cual hay muchas personas aquí mismo en este edificio ahora, a las cuales veo, el hermano Ryan es uno, sentado aquí cerca. El hermano Bosworth es otro, sentado cerca. El hermano Baxter está cerca. Yo los he llevado a ellos hasta ese lugar, ellos han visto el lugar y todo al respecto. Gente viene desde Canadá, y de todas partes, van a allí queriendo ver ese lugar, saber en dónde está. Y allí, Uno me habló, de un álamo duro, que dijo: “Nunca fumes, bebas, ni deshonres tu cuerpo, porque habrá una obra para ti cuando fueres de mayor edad”. Bueno, eso casi me mata del susto. Corrí a casa. Mi madre pensó que yo me había lastimado o algo, o que había sido mordido por una culebra.
Luego unos cuantos años después de eso, sentado… esa fue mi primera visión, sentado allá afuera debajo de un álamo grande plateado, en el árbol de enfrente, donde están los dos hasta el día de hoy. Parado allí afuera enfrente de ese lugar, yo vi Algo, como ayer en la tarde, un sentir viniendo sobre mí, pues yo nunca… yo no sabía lo que era. Al poco rato me desvié y miré, y vi algo saliendo de esos arbustos, abajo junto al río, y por allí venía un puente enorme, y cruzaba el río. Yo vi hombres cayendo de él, y perdiendo sus vidas.
Y fui a casa y le conté a mamá. Ella dijo: “Cariño, tú te quedaste dormido”.
Yo dije: “Mamá, yo no estaba dormido”. Dije: “Yo estaba sentado allá. Yo tuve un sentir extraño, mamá”. Dije: “Oh, estoy asustado, mamá. ¿Qué pasa conmigo?”
Ella dijo: “Oh, tú simplemente estás nervioso, cariño”.
Yo dije: “Mamá, algo… Yo no quiero sentirme de esta manera”. Y era Algo moviéndose. Y sólo… Ella lo escribió. Y veintidós años después, el puente municipal que se extiende sobre el río Ohio, cruzando en el mismo lugar, y la misma cantidad de hombres cayeron del puente y perdieron sus vidas. Exactamente. De eso tomaría… Uno de estos días, yo quiero grabar eso y contarlo en detalles, lo cual tomaría horas, y horas, y horas, para entrar en esas cositas cuando yo era un muchachito, que yo veía cosas. Yo vi la inundación del año 1937 viniendo. Recuerdo que yo estaba parado exactamente en Falls City Transfer Company, muchos de Uds. que conocen Jeffersonville, saben en dónde queda eso. Yo me paré allí y estaba predicando. Para ese tiempo ya era ministro. Muchas otras cosas sucedieron a lo largo del camino, oh, son numerosas. Cómo es que Eso me decía que vigilara en cierto lugar, que hiciera una cierta cosa.

15 Una vez cuando papá estaba tratando de hacerme tomar un trago de whiskey, y yo dije… Ellos me llamaron “afeminado”, y yo dije: “Denme la botella, yo nunca seré llamado un afeminado”.
Mi papá dijo: “Uds…. Yo crié un montón de hijos, pero uno de ellos es afeminado, y ese es Bill”.
Dije: “¿Yo, un afeminado?” Dije: “Ya estoy harto y cansado que me llamen así”. Y yo había tomado una botella y le había quitado el tapón, y comencé a llevármela a la boca para beber un trago, dije: “Les mostraré si yo soy…”
El hombre dijo, dijo: “¿Me quieres decir que tú eres un Branham, un Irlandés, y que no tomarás un trago?”
Yo dije: “Denme la botella”. Y le quité el tapón para beber. Cuando empecé a levantarla, el Dios Todopoderoso en Su gracia me detuvo de hacerlo allí mismo, o yo lo hubiera hecho.
Y recuerdo siendo un muchachito, sentado allá en la escuela, yo vi lo que el whiskey le había ocasionado a mi hogar, cómo es que yo fui a la escuela sin zapatos, sin camisa todo el invierno y mi abrigo abotonado así hasta arriba.
Yo estaba leyendo donde Abraham Lincoln bajó del barco allá en Nueva Orleans durante los días de la esclavitud, y los vio a ellos agarrando a un hombre de color enorme y fornido y a su esposita, y a sus dos niños, gritando y llorando, y orando. Y ellos lo estaban subastando a él allí para cruzarlo entre mujeres más grandes, para producir un montón de esclavos más grandes, más saludables, más gordos. Y esa madrecita parada allí, y Abraham Lincoln se quitó el sombrero de su cabeza, golpeó con su puño, y dijo: “Eso está errado. Ese hombre es un humano, igual como yo soy un humano. Y algún día yo le daré duro a eso con todas mis fuerzas, aunque me cueste la vida”. Y él lo hizo.

16 No hace mucho, en el coliseo dónde está ese vestido y su sangre del asesinato… Yo estuve en ese coliseo, vi a un negro anciano con un pequeño margen de cabello alrededor de la parte de atrás de su cabeza, blanco como la lana caminando con ese sombrero en la mano así, encorvado. Él vio algo y saltó hacia atrás. Yo lo vi a él inclinar su cabeza y las lágrimas le corrían por sus mejillas negras. Vi que él estaba haciendo una oración, orando. Me paré cerca de él hasta que él terminó de orar; él levantó su cabeza y dijo: “Gracias, Señor”.
Yo lo toqué y le dije: “¿Tío?”
Él dijo: “Sí, señor”, dijo.
Dije: “Yo soy un ministro”. Dije: “Yo me estaba preguntando mientras Ud. estaba haciendo la oración. ¿Cuál era el problema?
Él dijo: “Mire allí enfrente”. Yo no pude ver nada sino un vestido.
Él dijo: “Sobre ese vestido yace la sangre de Abraham Lincoln, quien me quitó el cinturón de esclavo”. Dijo: “¿Ve Ud. por qué yo estoy emocionado?”
Yo dije: “Si, señor”. Y pensé: “Oh Dios, si la sangre de Abraham Lincoln puede emocionar a un esclavo que fue libertado de la esclavitud, ¿qué debería la sangre de Jesucristo hacer a un hombre nacido de nuevo o mujer?”
Yo dije: “La bebida y esas cosas están erradas, y algún día yo le daré duro a eso”. Aún estoy en el campo de batalla. Estoy haciéndole la guerra a eso lo más que pueda. Todo lo que pueda. Y yo sé lo que eso le hace a un hogar.

17 Miren. A través de toda la vida esas cosas vinieron y se fueron. Finalmente, el llamamiento al ministerio. Ahora, quiero que se fijen. Antes de que yo fuera un cristiano, de que confesara a Jesucristo como mi Salvador personal, ese don estaba allí de igual manera. Cuando yo era un pecador, un extraño, lejos de la familia de Dios, ese don estaba allí de igual manera, veía visiones de igual manera. Dios, Quién es mi Juez, delante del cual estoy parado hoy, sabe que esa es la verdad. ¿Fue porque yo lo merecía? No, señor. Y la Biblia absolutamente confirma y respalda eso de que es la manera de Dios de hacer las cosas: Dones y llamamientos son sin arrepentimiento.
Entonces cuando alguien me habló acerca de Jesús y Su amor por mí, y yo supe y me di cuenta entonces que yo era un pecador, un extranjero de Dios, yo lo acepté a Él como mi Salvador personal. Y entonces, Dios me guio a unos amigos que me enseñaron las Escrituras, y yo recibí el bautismo del Espíritu Santo. Entonces Eso comenzó a venir a mí todo el tiempo.
Yo consulté a clérigos. Primero, cuando yo fui ordenado en la iglesia bautista, ¿saben Uds. lo que ellos me dijeron? Ahora escuchen, yo quiero que capten esto. ¿Cuántos me aman? Levanten sus manos ahora en señal de que Uds. me van a creer. Yo espero que todos Uds. lo hagan. Voy a decirles algo aquí que yo no le digo a la gente públicamente. Pero quiero que sepan esto. Ellos…
Yo conversé con clérigos; dije: “Pues, hay algo que ocurre en mi vida”. Yo dije: “Desde que he estado leyendo la Biblia, ¿creen Uds. que esto sería algo de parte de Dios?” Dije: “Hay… Yo veo visiones, y cosas que ellos dicen, y diferentes cosas prediciendo esas inundaciones, cuando yo me paré allí en la pared, desde que yo era…”
Yo era un cristiano en ese entonces, un ministro bautista. Me paré allí y dije: “Pues, va a haber… Yo vi la visión, y van a haber veintidós pies de agua sobre esa calle allá abajo”. Yo vi algunos de los muchachos yendo por allí y diciendo: “Billy cómo que se está desviando un poquito. Él se está volviendo demasiado religioso”. ¿Ven?
Yo les decía a mis clérigos, mis… a los obispos y los pastores, y demás. Ellos dijeron: “Billy, ten cuidado con lo que haces. El diablo acecha por allí”.
Yo dije: “¡Oooh, vaya!”
“Señor, el diablo anda por allí, ten cuidado. ¿Ves?, tu madre me cuenta que tú naciste con una Luz sobre ti. ¿Ves?, tú pudieras estar poseído por un demonio acechando cerca de ti”.
Yo dije: “¡Oooh, vaya! ¡Umm! Dije: ”Bueno, yo… Señor, ¿orará Ud. por mí?“
“Sí, nosotros oraremos por ti reverendo Branham”.
“Gracias, señor. Uds. oren por mí”. Yo decía: “Oh, Dios, oh, Dios, un diablo cerca de mí. Aléjalo, Señor. No dejes que se me acerque. Señor, yo no quiero ver ningunas visiones ni nada. Yo sólo quiero estudiar la Palabra aquí, y orar y predicar la Palabra. Yo no quiero ninguna de esas cosas. ¡No!”

18 Y entonces de repente, ahí se movía Eso otra vez. Yo no podía evitarlo. Viene a mí de tal manera que yo… En 1937 para contarles a Uds. al respecto, y Uds. vieron lo que sucedió. Y amigos, yo pudiera pararme aquí hasta pasado mañana en este momento, contándole cosas que sucedieron a lo largo de la vida. Y yo tomaría a cualquier persona, o a cualquier hora, en cualquier lugar, que algo que ha sido hablado en el Nombre del Señor que no se haya cumplido de la manera en que se dijo. ¿Ven?
Yo llegué a ser un guardabosque aquí en Indiana. Yo había sido un… Iba por los alrededores de Hammond, y a cualquier otra parte. Yo era un delegado del estado, adondequiera que ellos me llamaran. Entonces yo… Yo estaba trabajando. Y un día mientras llegaba a casa, yo estaba tratando de luchar contra eso. Acababa de… Yo perdí a mi primera esposa, había estado casado, y permanecí soltero durante cinco años, y para ese entonces mi hijito estaba yendo a la escuela. Lo que me hizo pensar en llegar a casarme otra vez, es que ella me hizo prometer cuando estaba muriendo que yo no me quedase soltero.
Y entonces un día, yo fui a una casa para recoger a mi muchachito. Él estaba jugando en la arena, tenía como cinco años, el pequeño Billy al cual Uds. ven por aquí. Yo dije: “Billy, vamos, ven a casa conmigo”. Yo estaba viviendo en una lancha en el río, acampando. No podía quedarme en casa. La casa ya no era un hogar para mí. Allá con mi madre, mi papá ya no estaba, y con mi suegra, y oh, yo sencillamente no podía quedarme en ninguna parte. Y unas personas cuidaban a Billy. Y yo fui allá, y él estaba jugando en su pequeña pila de arena. Yo dije: “Billy, ¿quieres ir a casa con papi?”
Él volteó y me miró, con esos ojitos, él dijo: “Papi, ¿dónde está mi casa?” Él no tenía hogar adonde ir. Yo no le respondí. Me quedé trabado. Me di la vuelta y me fui. Yo miré atrás al pequeñito y pensé: “Oh Dios, algún día, si yo caigo en una horca, o en una silla eléctrica, y él se voltea y dice: Papá, si tú hubieses hecho lo que mamá te dijo que hicieras, y me hubieras dado un hogar, y criado correctamente, en lugar de ser yo llevado de acá para allá, la cosa no hubiese sido de esta manera”.
Y me puse a pensar que quizás en su muerte, yo debería permitirle partir de este mundo, que tal vez ella tenía razón. Yo me casé otra vez con una mujer cristiana encantadora, llena del Espíritu Santo, la cual es mi esposa hoy. ¡Una persona encantadora!

19 Luego un día mientras estábamos viviendo en una chocita, casita, antes que el hermano Ryan me regalara la bicicleta. ¡Vaya! Yo nunca olvidaré eso, fue acerca de recoger ofrendas. Yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. Ellos levantan una ofrenda para mí, pero…
Un día recuerdo, allá en la iglesia, yo dije: “Voy a levantar una ofrenda. Yo simplemente…”
Meda me dijo, dijo. “Bill, esto… Aquí tenemos que pagar eso. Tenemos que pagar esto. Tenemos que pagar esto por acá, y esto por aquí, y eso allí”. Dijo: “¿Qué vamos a hacer?” Y yo estaba ganando mis veintisiete dólares a la semana.
Y yo dije… De los veintisiete semanales, yo saqué mis diezmos, guardé eso. Yo dije: “¡Oh, vaya!” Dije: “Cariño, yo ni siquiera puedo comenzar a pagarlo”. Dije: “Bueno”, nos faltaban como diez, doce dólares. Y dije: “Vaya, ¿qué vamos a hacer?” Dije: “¿Sabes qué? Voy a recoger una ofrenda esta noche”.
Ella dijo: “Yo voy a ir para observarte”.
Yo nunca había recogido una ofrenda. Ahora, la gente me amaba. Yo tenía una iglesia grande, amorosa, y Uds. saben eso. Ellos hubieran hecho cualquier cosa por mí. Pero yo podía trabajar, así que, ¿por qué no trabajar? Yo no quería… Yo pagué la iglesia yo mismo, trabajé y la pagué, la construí allí para la comunidad. Yo amo a Dios; es a Él a quien va mi amor.

20 Así, recuerdo que esa noche, ella fue a la iglesia. Y estábamos todos sentados alrededor allí, y yo dije: “Muy bien, ahora esta noche, amigos, no me agrada pedirles esto”. Vi que ella me miró. Y yo estaba tratando de mantener mi cabeza volteada de ella. Dije: “Uds. saben, es sencillamente uno de estos tiempos difíciles; yo nunca hice esto antes, pero es que, Uds. saben, yo casi no puedo llegar a fin de mes, Uds. saben cómo se pone la cosa”. Dije: “¿Tienen Uds. una moneda de cinco centavos o de diez”, dije, “que Uds. quisieran depositar aquí en mi sombrero?” Dije: “Hermano Wisehart, ¿quisiera Ud. venir y tomar mi sombrero y…?”
Y el hermano Wisehart casi no sabía qué hacer. Él vino a buscar mi sombrero. Él fue a buscarme el sombrero, yo miré hacia abajo a esa madrecita sentada allí, metió su mano allí en ese pequeño delantal, Uds. saben, un delantal a cuadros, sacó ese pequeño monedero que tenía un cierre en la parte de arriba, y comenzó a buscar allí y a sacar… ¡Oh, Dios mío! Yo no podía tomar eso. Pensé: “Esa pobre mujer anciana allí con ese dinero, alcanzando esas monedas de cinco centavos allí. ¡Huh-uh! Yo pensé: ”¡Oh!“.
Dije: “Sólo estaba bromeando con Uds. para ver lo que Uds. harían”. Y entonces el hermano Wisehart ya tenía mi sombrero, Uds. saben.
Él dijo: “Hermano Branham, ¿qué debo hacer?”
Yo dije: “Simplemente ponga mi sombrero allá atrás. Yo solamente estaba bromeando, hermano Wisehart”. Y vi que mi esposa movió su cabeza y se rio.
El hermano Ryan me regaló una bicicleta vieja. Él había estado allá, y yo… y se fue, él me había regalado una bicicleta vieja, y yo la pinté y la vendí por diez dólares, después de todo no tuve que recoger una ofrenda. Esa fue la misma bicicleta en la que yo iba montado cuando aquel ateo me encontró en la esquina y dijo lo que me dijo, vivía al lado mío. Yo estoy cargando su Biblia aquí hoy. Y cómo Dios obró allí.
Oh, es maravilloso verlo a Él en Su poder. Entonces yo… Un día, volviendo a casa, yo estaba… Yo había estado estudiando. Muchos de los ministros me habían estado diciendo que no escuchara esas cosas así. Tendré que darme prisa. Me quedan sólo como veintisiete minutos ahora. Tendré que darme prisa lo más que pueda, porque quiero entrar en una experiencia africana. Y este hermano sentado aquí de África pudiera captar esto ahora.
Y miren, recordé esto, que yo dije que: “Yo no iba a tener más nada que ver con ello”. Y un día yo estaba yendo por la carretera para patrullar allá en el Henryville State Forestry. Y me subí al autobús. Y miren, escuchen cada palabra atentamente. La cosa extraña era, que cada vez que yo me encontraba con una persona poseída por un demonio, como un adivino, o algo así, ellos me hablaban, y parecían conocerme. Y entonces eso me mataba de miedo.

21 Recuerdo que una noche fui a un circo, yo tenía apenas como dieciocho años. Mi primo, un par de ellos, y yo, íbamos caminando. Había una pequeña carpa de adivinas gitanas allí. Y yo iba pasando por allí al lado, y la pequeña gitana dijo: “¡Oye, tú, ven aquí!” Bueno, nosotros tres nos volteamos. Ella dijo: “Tú, el del suéter rayado”.
Yo dije: “¿Yo?”
“¡Sí!”
Yo pensé que ella quizás quería que yo le comprara una coca-cola. Y yo dije: “Sí, señora”.
Ella dijo: “¿Sabes que tú naciste bajo una señal?”
Yo dije: “Mira mujer. Cállate la boca”. Y me aparté de allí rápidamente. Entonces oh, ellos comenzaron a meterse conmigo, bromear.
Y un día, mientras yo era guardabosque, yo iba en el autobús y estaba sentado allí. Y yo siempre fui propenso a captar los espíritus. Yo sentí una sensación extraña. Miré alrededor y allí estaba sentada una mujer grande y fuerte, bien vestida. Ella me miró y dijo: “¿Cómo estás?”
Y yo dije: “Buenas noches”. Y levanté la mirada de esa manera.
Y ella dijo: “Tú estás solitario, ¿no es así?”
Y yo dije: “No, señora”.
Ella dijo: “Bueno, tú no estás en tu casa”.
Yo dije: “Tanto como la que tengo”.
Ella dijo: “Tú naciste para el oeste”.
Yo dije: “Oiga, ¿de qué está Ud. hablando?”
Ella dijo: “Quizás es mejor que me explique”. Dijo: “¿Eres oficial?”
Yo dije: “¡De la conservación!”
Y ella dijo: “Tal vez será mejor que me expliques”. Ella dijo: “Yo soy astróloga”.
Y yo pensé: “Oh, otra de esas personas raras”. Y entonces…
Yo dije: “Sí, señora”. Y continué mirando… Me acerqué hacia el… Había un marinero parado justo detrás de mí, así, el autobús iba bastante lleno. Yo pensé: “Eso fue sólo una mujer queriendo hablar”.
Y ella dijo: “Quisiera hablarte unos cuantos minutos”. Y yo me hice como el que no la había escuchado. Seguí mirando hacia adelante, Uds. saben. Y entonces ella dijo: “¿Pudiera hablarte sólo un momento?”

22 Y yo pensé: “Ese no es el comportamiento de un caballero, pero yo no quiero hablarle a ella”. ¿Ven? Y esperé allí. Entonces ella dijo: “Oye, tú, el oficial de la conservación”, dijo, “¿pudiera hablarte, sólo un minuto?”
Yo dije: “¿Qué deseaba Ud.?”
Ella dijo: “¿Pudiera hablarte sólo un momento?”
Yo dije: “¿Qué desea Ud.?”
Y ella dijo, yo pensé: “Eso fue indecente de tu parte, actuar, así como hombre”, así tan indiferente, Uds. saben. Y ella dijo: “¿Eres cristiano?”
Y yo dije: “No. ¿Qué le importa a Ud. eso?” ¿Ven?
Y ella dijo, dijo: “Bueno, yo sólo me preguntaba”. Y dijo: “¿Sabías que tú naciste bajo una señal?”
¡Oh, hermanos! Yo dije: “Mire, señora, yo no quiero saber nada de eso. ¿Ve?” Dije: “No dándole a Ud. una respuesta corta, yo tengo una madre en mi casa. ¿Ve?” Y dije: “Yo no quiero saber nada acerca de eso”.
Ella dijo: “Oh, no seas tan duro”.
Y yo dije: “Bueno, es que yo no quiero saber nada acerca de esas cosas. ¿Ve? Dije: ”Yo no sé nada de eso, yo no sé nada acerca de ningunas cosas religiosas, y yo no quiero saber nada al respecto“. Y dije: ”No quiero herir sus sentimientos“. Y seguí mirando hacia delante.
Ella dijo: “¡Vaya!” Y dijo: “Tú no deberías comportarte así”.
Y yo dije: “Bueno, no es mi intención no ser un caballero; pero yo…”
Ella dijo: “¡Mira! Esto no tiene nada que ver con religión”. Dijo: “Yo voy camino a Chicago”. Nosotros estábamos en un autobús de la línea Greyhound. Ella dijo: “Yo voy a ver a mi hijo, que es un ministro bautista”. Dijo: “Yo trabajo en la Casa Blanca. Y dijo: ”¿Tú sabías la primera cosa, sabías que estos Estados Unidos y toda la astronomía, y cómo ellos hacen?“
Yo dije: “Yo no sé nada de eso”. ¿Ven?
Ella dijo: “Bueno, yo trabajo en la Casa Blanca”. Y dijo: “Justo cuando tú entras, en los escalones en la Casa Blanca, allí está el… [Palabras inciertas]… Si la luna no controla las mareas”.
Yo dije: “Yo tengo suficiente sentido como para saber eso”. ¿Ven?
Y ella dijo: “Bueno, eso es correcto”. Dijo: “Y tú nacimiento tiene algo…” Dijo: “Quizás, te diré exactamente cuando tú naciste, ¿me creerías?”
Y yo dije: “Para comenzar, Ud. no puede hacer eso”. ¿Ven?
Ella dijo: “Oh, sí, sí puedo”.
Yo dije: “Dígame pues”.
Dijo: “Tú naciste el seis de Abril a las cinco de la mañana, en 1909”.
Yo dije: “Correcto”. Dije: “Dígale a este marinero cuándo él nació”.
Ella dijo: “Yo no pudiera hacerlo”.
“Bueno”, dije: “¿Por qué no puede Ud. decirle a él, si Ud. sólo… si Ud. puede decirme a mí?”
Ella dijo: “Porque tú naciste bajo una señal; yo no sé cuándo ése iba a aparecer”. Dijo: “¿Los ministros nunca te han hablado?”

23 Dije: “Yo no tengo nada que ver con predicadores”. Dije: “Yo no tengo nada en lo absoluto que ver con ellos, para nada”. Yo siempre huía de eso, Uds. saben. Yo… Pensando en eso, hablándome, y yo sabía que esa era la misma cosa, mi mamá me dijo que esas cosas eran del diablo, y yo me aparté de ellas“. ¿Ven? Y dije: ”No, señor. Yo no tengo nada que ver con ello“.
Y ella dijo: “Bueno, ¿nadie te dijo eso nunca?” Dijo: “¿No es extraño que los predicadores no sepan eso?”
Yo dije: “Yo no ando por donde ellos están”. Y dije: “Yo le doy muchas gracias a Ud.”.
Ella dijo: “Bueno, mira. Tú naciste bajo una señal, yo quiero decirte esto, como un don”. Y ella dijo “Si tú únicamente lo reconocieras”.
Yo dije: “Sí, señora”. Dije: “Quizás, yo seré un Daniel Boone, me gusta cazar y nací en Kentucky”. Y así que… Ella dijo, y de esa manera.
Y ella dijo: “No”, ella me llamó. Dijo: “No, no es de eso que estoy hablando”.
Yo dije: “Bueno, quizás yo sería un hombre de negocio. Yo tengo una educación de escuela primaria”.
Ella dijo: “No es de eso que estoy hablando. Yo no sé lo que tú serías. Pero sé que de acuerdo con la astronomía que, en ese tiempo, ellos estaban…”
Ella trató de hablarme acerca de los… [Palabras inciertas]… de los ciclos, y, en conmemoración del Hijo de Dios, cuando tres estrellas se juntaron. Ella dijo: “Tres hombres sabios, los magos estaban siguiendo tres estrellas distintas, ellos no sabían cuando ellos venían”. Dijo: “Cuando ellos se reunieron, y se encontraron el uno al otro en la puerta de Belén, siguiendo tres estrellas distintas, y ellas formaron esa sola estrella de la mañana, la cual estuvo suspendida sobre el Cristo…” Y ella dijo: “Uno era del linaje de Cam, Sem, y Jafet, los tres hijos de Noé”. Y dijo: “Esas tres estrellas se unieron y formaron esa sola estrella que estaba suspendida sobre Cristo”. Y dijo: “Entonces cuando ellas se separaron, ellas nunca fueron a sus órbitas, ellas nunca habían estado… [Palabras inciertas]… Dijo: ”Mira, todos los astrónomos del país nunca vieron semejante cosa. Y ellos nunca la notaron, y fue dado sobrenaturalmente“, y siguió hablando así, con todas sus cosas.
Bueno, yo no podía entender de lo que ella estaba hablando. Y ella dijo: “En conmemoración del don más grande que Dios alguna vez le dio a la tierra, Él envía algo menor en conmemoración de ese tiempo”.
“Bueno”, yo dije: “Señora, yo no soy cristiano. Yo no tengo nada que ver con predicadores. No tengo nada que ver con lo que Ud. es, no sé nada acerca de los astros, todo lo que sé es que yo soy el guardabosque de Indiana. Estoy haciendo lo mejor que yo puedo. Gracias”. Y seguí, así.

24 Bueno, esa es más o menos la actitud. Pero lo extraño que esa… Entonces yo, después de mi conversión y lo demás, más tarde en la vida, después de que comenzó mi conversión, eso entonces continuó poniéndose peor y peor, y la cosa se puso tan mala en mí, que yo oraba y decía: “Oh Dios, quítame esta cosa. Yo no quiero verla más, nunca. Dios, yo ahora soy un cristiano. Yo pertenezco a Ti. Por favor, no permitas que esa cosa me suceda otra vez. No me muestres nada así, Señor. Sólo déjame continuar como estoy ahora. Por favor déjame simplemente estudiar la Palabra como se me enseña hacerlo aquí, y estudiar la Palabra”. Pero Eso venía continuamente.
Y un día, llegué a casa y me quité mi saco, estaba yendo alrededor del lado de la casa. Había un hombre sentado al frente esperándome, mi pianista del Tabernáculo en Jeffersonville, el hermano de ella. Él dijo: “Billy, yo voy para Madison esta tarde, ¿te gustaría ir conmigo?”
Yo dije: “No. No puedo ir. Tengo que patrullar”. Y dije: “No puedo ir”. En aquel entonces yo estaba patrullando en las líneas de alta tensión. Y dije: “No puedo ir”. Y comencé a ir alrededor de la casa, y cuando comencé a caminar alrededor de la casa, pareció como que todas las copas de esos árboles que estaban allí, hermano Ryan, donde Ud. y yo nos arrodillamos para orar, se cayeron de esa manera, y yo casi me desmayé. Y pensé: “¡Hummm!”
Mi esposa salió corriendo, ella traía un poco de agua. Dijo: “¿Te estás desmayando, cariño?”
Yo dije: “No”. Dije: “Espera un momento”.
Después de todo… Él estaba… Él llegó corriendo, el Sr. Gibbs, luego se regresó otra vez, regresó a su casa. Yo dije: “Anda, estoy bien”.
Ella entonces dijo: “¿Qué te sucedió? ¿Te enfermaste?”
Y yo dije: “No, cariño. Es esa misma cosa otra vez”. Dije: “Mira, yo tengo diecisiete dólares puestos allí. Yo voy a tener un reto con Dios. Estoy cansado de esto. Yo tengo un lugar adonde voy a ir aquí en Greens Mill”. Muchos de Uds. conocen acerca de mi escondite, donde el F.B.I no puede encontrarme, por allá en una cueva, adonde yo voy. Yo voy allí cuando las cosas se ponen mal, y yo resuelvo la cosa allí con Dios.
Yo fui allá a un lugarcito allí, una cabañita donde yo solía quedarme cuando yo acostumbraba pescar, y cazar, y atrapar animales allá. Yo dije: “Meda, yo no sé cuándo regresaré a casa. No te puedo decir. Quizás vuelva a casa en una… dos horas; puede que vuelva a casa en tres días. Puede que vuelva a casa en dos semanas o en dos meses. No sé cuándo voy a volver a casa. Pero estoy cansado de esto. Yo no puedo vivir como un prisionero”.
Dije: “Todos me dicen que yo voy a… que yo soy un diablo, y cosas así, por eso, y yo aquí tratando de vivir una vida cristiana. Y en mi corazón yo amo al Señor Jesús, y espero irme a Casa, al Cielo. Y yo no quiero estar atormentado de esta manera”.

25 Y me fui allá arriba. Entré en un lugar. Leí la Biblia, lloré… No había luz allí así que tenía que cerrar la Palabra, y regresar. Y comencé a orar, dije: “Dios, por favor. Yo soy un cristiano. Yo te amo. Tú sabes que te amo. Tú conoces mi corazón, y Tú me conoces mejor que yo mismo. Yo te amo. Y me dicen los clérigos, y demás, que el diablo, que un espíritu me anda acechando, y Señor, yo no quiero tener eso alrededor de mí. Tú sabes que no. Tú sabes que yo te amo. Y yo te creo con todo mi corazón. Así que ¿por qué Tú permites que mi vida esté atormentada de esta manera? ¿Por qué Tú lo harías? ¿Por qué Tú no me libertas de eso de modo que yo pueda ir a predicar y sentirme libre de eso?” Y así continué. Y yo le estaba rogando a Él.
Ya eran como las dos o tres de la mañana; yo estaba orando, y llorando, y suplicando. Y me paré allí un ratito, y estaba parado, me asomé por una ventana, y regresé. Yo pensé: “Bueno, no falta mucho para que amanezca. Yo… Cuando se haga de día”, dije, “voy a dejar la cabaña y voy a subir a esas sierras y regresaré otra vez a mi cueva. Y me quedaré allí”. Como dijo Buddy Robinson: “Hasta que Él encuentre un montón de huesos cuando Él regrese. O algo tenía que suceder”.
Yo me quedé allí y oré; regresé, y por primera vez en mi vida, parecía que algo… Ahora, aquí está… Escuchen esto ahora. No era una visión, pero parecía que algo me decía: “¿Pudieran esos ministros estar equivocados? Quizás Esto es correcto”.
Bueno, yo comencé a pensar. Pensé: “Tal vez ellos están equivocados”. Bueno, yo pensé: “Bueno, entonces si ellos pudieran estar errados, ¿cómo es que esta gente poseída por el diablo, adivinos, y demás, me están diciendo todo acerca de esto, y esos santos hombres de Dios no saben nada al respecto?”
Entonces esto vino a mi mente. Cuando Jesús nació, fueron astrónomos (magos) que vieron la estrella y la siguieron hasta Belén. ¿Es correcto eso? Ningún hombre santo la vio. Magos, astrónomos, hombres sabios, y aquellos en la… Esos en las torres de los astrónomos, que observan las estrellas todo el tiempo, ellos nunca vieron la estrella. Pero la Biblia dice que había una estrella allí. Les fue dado a los magos verla. ¿Es correcto eso?
Eso ya había aparecido mientras que yo estaba bautizando aquí; es justo al final de Indiana, el otro extremo de Indiana allí, adonde miles estaban parados en la orilla, cuando yo estaba parado allí bautizando. Yo empecé a decir: “Padre, mientras yo bautizo a este muchacho en agua para el perdón de sus pecados, entonces Señor Jesús, dale Tú el Espíritu Santo”. La persona número diecisiete, yo comencé a bautizar, y una Voz tronó desde el Cielo en una tarde brillante, saliendo remolineando de los cielos, aquí venía esta Luz haciendo: “¡Whoooossssh!” Los periódicos publicaron: “Luz mística aparece sobre un pastor bautista local mientras bautizaba”. Bajó y quedó suspendida sobre el lugar donde yo estaba y permaneció allí. La gente se desmayó y se alborotó, luego aquello regresó otra vez a los Cielos, y cada uno de ellos parados allí mirándola. Allí estaba.

26 Era mi primer avivamiento, yo miré alrededor. Yo no sabía. Allí estaba. Los hombres de negocio de la ciudad, un grupo de ellos me encontró esa tarde y hablaron conmigo después de que yo bauticé. Yo tuve que bautizar a quinientos de mi primer avivamiento. Ellos dijeron: “¿Qué significa eso?”
Yo dije: “No sé”. Dije: “Yo soy un creyente. No sé. Puede haber sido para Uds., los incrédulos. Yo no les puedo decir”. Pero mientras estaba en ese cuarto, yo comencé a preguntarme.
Miren. Todos esos hombres, nadie podía decir que aquellos sacerdotes no eran hombres santos en los días de Jesús. ¿Es correcto eso? Ellos eran hombres santos, hombres buenos, hombres justos, eruditos de las Escrituras. Pero mientras que ellos estaban allá discutiendo acerca de qué clase de botones ellos debían tener en su saco, unos magos estaban viniendo para adorar a Cristo, el cual ya había nacido. ¿Es correcto eso?
Miren. Y cuando llegó Su ministerio público… Ahora escuchen, cuando llegó Su ministerio público, ellos dijeron: “Él es un demonio, Beelzebub, el príncipe de los adivinos, el mejor médium que hay. Él conoce Sus faltas y Él conoce todas estas cosas. Él es un demonio”. ¿Es correcto eso?
¿Quién dice, que esa es la Escritura? Digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”.]
Pero la cosa extraña es que los demonios se dieron la vuelta y dijeron: “No, Él no lo es. Él es el Hijo de Dios”. ¡Aleluya! Dios hará que el diablo testifique, Su enemigo, de que Él es el Hijo de Dios.
Aquel demonio dijo: “Yo sé quién eres, Tú eres el Santo de Israel. Yo sé que Tú lo eres, Tú eres el Santo de Israel”.
Y los predicadores, aquellos hombres santos, dijeron: “Él es un demonio. Él es un demonio”.
El demonio dijo: “Él es el Santo de Israel”.
Yo vi eso. Yo vi cuando Pablo y Bernabé subieron allá para predicar una vez. El predicador dijo: “Esos hombres son impostores. Ellos son demonios. Ellos alarman a la gente. No los escuchen. Ellos trastornan el mundo. Ellos están errados”.
Y aquella adivina los siguió a ellos por la calle diciendo: “Ellos son hombres de Dios, quienes nos anuncian del camino de la Vida”. Los predicadores decían que ellos eran demonios, y el demonio diciendo que ellos estaban anunciando el camino de la Vida. ¡Aleluya!

27 No piensen que estoy emocionado. Miren, se llega a un punto en que Uds. no pueden escuchar a nadie. Uds. tienen que escucharle a Dios. La palabra de todo hombre sea mentira. Yo sé más acerca de eso ahora que lo que alguna vez supe en mi vida. No importa nada lo que la gente diga; es lo que Dios dice. Si eso cuadra con la Palabra, entonces es verdad. Si el material está allí para producirlo, porque Dios testifica de Su don.
Escuche Ud. al predicador, una vez, y Ud. se mete en problemas, algunos de ellos de todos modos.
Fíjense. Allá ellos estaban todos enredados en su doctrina. Y los demonios acá, los adivinos fueron los únicos… Ellos fueron los ú—… no los únicos, pero los que estaban reconociendo que Él era lo que era, y reconociendo que los apóstoles eran lo que eran, hombres de Dios. Los adivinos y demonios…
Entonces Pablo se dio la vuelta y reprendió al espíritu de adivinación de esa mujer; y ella ya no pudo adivinar más. Él no necesitaba que el diablo testificara quién era él. Él sabía quién era. Él era el santo de Dios. Él no necesitaba la ayuda del diablo. Pero el diablo estaba diciendo la verdad acerca de él de todas maneras.
Jesús le dijo a ese demonio, dijo: “Calla, pero sal de él”. Sí, señor. Él no necesitaba la ayuda de los demonios, pero el demonio estaba dando voces. Tanta gente hablando acerca de…
Ahora, miren, uno de estos días antes de que me vaya, yo les voy a predicar acerca de demonología para que Uds. sepan lo que son los demonios. Uds. no se dan cuenta cómo ellos se enfrentan cara a cara con Dios, y suplican bajar y hacer algo acerca de ello. Ahora, eso es Escritural, aparte de lo que sabemos de otra manera. Cómo es que aquí mismo en la reunión de noche, cuando uno viene a la plataforma con una onza de fe, Ud. escucha a otro allí gritando por ayuda. El que está parado aquí en la plataforma, quizás, está muriendo con un cáncer, y otro sentado allí arriba con un cáncer. Y este cáncer sabiendo que él está encarando aquí abajo, si esa mujer únicamente creyera, lo que yo estoy diciendo, y le creyera a Jesucristo, ella será sanada tan cierto como que existe un mundo. Entonces para desviar la fe de aquella mujer, ese otro demonio le grita. Y yo me pongo en medio de ellos, y digo: “Allí lo tienen. Ambos crean”.

28 Oh, estamos viviendo en el día de Cristo, el poder y la resurrección y el Espíritu Santo. La gente está… Es tiempo de dejar de jugar a la iglesia. Esta forma e ideas ritualista están bien. La hora vendrá cuando Uds. verán que yo les he dicho la verdad. Correcto. Desde luego, es difícil ahora. Sé que lo es. Pero yo hablo en el Nombre del Señor. Y yo sé de lo que hablo. Dios da testimonio de lo mismo; que es la verdad. Muy bien.
Entonces allí, yo pensé: “Oh, entonces, tal vez yo he estado errado. Tal vez yo he estado errado. Yo debería haberlo abrazado, yo debería haber dicho algo”. Pero me puse sobre mis rodillas y dije: “Dios, si yo he estado errado, y he rechazado algo que yo no entendía, tratando de escuchar lo que los predicadores me estaban diciendo… Quizás, si yo he estado errado, entonces, Señor, yo no lo entiendo de acuerdo con la Biblia. Pero si yo he estado errado, Tú perdóname”.
Y me levanté y estaba llorando. Me senté y miré alrededor. Vi una Luz destellar en el cuarto, como ese jovencito que prendió ese bombillo. Y pensé: “Seguramente viene alguien”. Y acá en el suelo estaba una Luz grande, viniendo alrededor. Justo encima de Ella estaba este halo, Columna de Fuego, avanzando, y caminando a través de allí vino un Ángel de Dios. No imaginación, Él estaba allí. Yo lo miré, le hablé.
Se acercó con Sus brazos cruzados, un Hombre grande, de muy buen parecer. Parecía como que si… Parecía como que, si Él hubiese hablado, el mundo hubiera estallado.
Dijo: “Yo he sido enviado de la Presencia de Dios Todopoderoso para decirte que tú naciste para este propósito, para orar por gente enferma. Para ir a las partes del mundo, y tú estarás orando por monarcas y grandes hombres; y señales y demás acontecerán. Y estas cosas serán así. Y grandes congregaciones se reunirán, y causará un avivamiento que va a barrer la tierra”.
Yo dije: “Señor, yo no tengo educación. Yo… Ellos no me creerán”. Dije: “Ellos no…”
Él dijo: “Como al profeta Moisés les fueron dadas dos señales como vindicación de su ministerio, que él volvería su mano leprosa, y luego la sanaría, y convertiría la vara en una serpiente, y lo demás”, Él dijo: “A ti también te serán dadas dos señales. Una de ellas es que tú pondrás tu mano sobre la persona. Entonces te será dado… No pienses nada por tu propia cuenta, será dado a ti. Luego acontecerá, después de cierto tiempo, si tú eres reverente, si tú eres reverente, entonces te será dado a conocer los mismísimos secretos de sus corazones, y las cosas que están mal con ellos”.

29 Muchos de Uds. aquí saben cuándo esa primera era la única que estaba operando, y no la segunda. ¿Es correcto eso? Pero yo profeticé que estaría allí. Y dije: “Es por eso que estoy aquí”. Dije: “Es por eso que estoy aquí”. Dije: “Miren, eso es por lo que estoy preocupado”. Dije: “Yo vine aquí, Señor, y me han dicho que eso era el diablo, y que yo… que eso estaba errado. Pero hace unos pocos momentos yo lo entendí”. Por supuesto, esa era Su Presencia en el cuarto que cambió eso, naturalmente. Entonces estaba…
Yo dije: “Me han dicho que eso estaba errado”. Y Él me citó la Escritura de Jesús sabiendo dónde estaba Natanael. Y la mujer en el pozo, y de Jesús reclamando que todavía un poco y que el mundo no lo vería a Él más, pero que Él estaría con nosotros, y en nosotros, hasta el fin del mundo. Y que esta Luz y demás era sólo una vindicación y así por el estilo“.
Entonces dije: “Yo iré”. Y Él me bendijo y regresó. Él nunca me dijo que sanara a los enfermos. Él dijo: “Ora por los enfermos”. Pero Él me dijo que estaría… [Palabras inciertas]… los secretos de sus corazones, y que la gente pudiera creer“. ¿Ven? No nada… Ahora, ese es un don Divino. Entonces desde allí comenzó. Y Uds. conocen el resto de ello, cómo es.
Ahora a África, rápidamente. Miren, cuando yo estaba parado allí con el hermano Bosworth en la plataforma, una noche, en Houston, Texas donde miles estaban reunidos. Raymond Ritchey vino aquí la otra noche, y miró alrededor y dijo: “Oye, no se parece mucho a tu reunión, todos estos asientos vacíos”.
Yo dije: “Pero hermano Ritchey, Dios me envió a [palabras confusas].
Dijo: “Billy, yo te extraño con todo—con todo mi corazón”.
Yo dije: “Muy bien, ora por mí, hermano Ritchey”. Dije: “Yo conversaría contigo, pero es sólo unas cuantas…
Él dijo: “Entiendo”. Él estaba parado en el pasillo. Él se fue.

30 Y esa noche allá cuando un caballero del mismísimo clero se sentó y puso en el periódico que yo era un impostor, y que debería ser corrido de la ciudad, y que fingiéndome ser cristiano, o un hombre de Dios“. Él dijo que yo debería ser corrido de la ciudad, y también de esa manera, y que él me retaba a un debate público”. Dijo que yo: “No podía probar en las Escrituras de lo que yo estaba… [Espacio en blanco en la cinta] los milagros de Cristo, que aun Lázaro, él murió otra vez. Así que él retó eso.
El hermano Bosworth vino y dijo: “Mire aquí, hermano Branham”.
Yo dije: “Eso no me molesta, hermano Bosworth. Palos y piedras puede que quiebren mis huesos, pero palabras nunca me molestan”. ¿Ven?
Él dijo: “Bueno, hermano Branham…” El hermano Bosworth, quien tenía setenta y tantos años, tenía mucho fuego y pelea en él. Él dijo: “Eso está mal y debería ser enfrentado”.
Yo dije: “Nosotros no discutimos con la gente. Hay miles allí por los cuales orar, era un coliseo grande que estaba lleno de gente”, yo dije, “por Dios, ¿de qué sirve discutir con un crítico allá? Déjenlo quieto mientras que el resto de ellos están siendo sanados, déjenlo así”.
Jesús dijo: “Déjenlos en paz. Si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”.
Déjenme decirles, yo no estoy criticando a los bautistas. Pero la gente bautista, fundamentalmente, saben de lo que están hablando cuando se trata de la Palabra. Pero ellos no saben nada acerca de lo sobrenatural. Y, hermanos míos, allí es donde Uds. están perdiendo la bendición. Uds. están correctos en cuanto a palabra. Yo les creo. Yo estoy de acuerdo con Uds. en las cosas que Uds. creen posicionalmente en Cristo, que el creyente ocupa su lugar en Cristo, por fe, y que él llega a ser un hijo de Dios por la gracia de Dios. Yo creo eso, y estoy de acuerdo con Uds. Pero es Uds. se fueron demasiado hacia este lado“.
Isaías dijo: “Habría una calzada y un camino”. “Y” es una conjunción. “Y un camino”. No será llamada la calzada de santidad. Será llamado el camino de santidad. Justo en medio del camino, en este lado hay este…

31 Algunas personas cuando ellas nacen de nuevo se quedan justo en el medio del camino, con sus ojos puestos en Cristo. Finalmente ellos llegan hasta aquí, tienen tanto conocimiento y sabiduría, a tal grado, oh, que ellos lo saben todo. Uds. no saben nada. Y si Uds. no hacen eso, Uds. se desvían al otro lado, a un montón de fuego sin control y fanatismo. Correcto. Pero justo en el centro del camino hay un verdadero, sano, Evangelio no adulterado y poder de Dios. Correcto. Por allí mismo donde Uds. lo pueden llevar a reyes y monarcas, donde todo el mundo puede pararse y escudriñar, y ellos pueden ver que es el poder de Dios Todopoderoso, no un fanatismo, ni una formalidad. Es el poder de Dios.
Y entonces allí, en eso, el hermano Bosworth dijo: “Déjeme discutirlo con él”.
Al segundo día él salió, dijo que yo debería ser corrido de la ciudad y que él debería ser el hombre que lo hiciera. Bueno, eso para mí, si disculpan la expresión, eso me demostró a mí que el hombre aún no había estado en el Calvario.
Uds. nunca toman a un cristiano… Un cristiano no toma esa actitud. Cuando Ud. nace de nuevo Ud. ama a su hermano. Correcto. Así que por sus frutos Uds. los conocen a ellos. Así que yo simplemente dejé eso así.
El hermano Bosworth, él todavía no podía, él no había quedado satisfecho. Él dijo: “Permítame manejar esta situación”.
Yo dije: “No para discutir”.
Él dijo: “Hermano Branham, yo no discutiré; pero es… Nosotros se lo debemos a la sociedad de esta ciudad, que ellos pusieron esto en el periódico, y ellos pensarán que nosotros somos un montón de mentecatos y que no sabemos de lo que estamos hablando. Permítame retarlos”.
Yo pensé: “Eso es ser muy valiente”. Como Caleb el de la antigüedad: “Déjenme ir a tomar esa ciudad”. ¿Ven? Yo admiré al hermano anciano. Miré hacia atrás, y a los pocos minutos dije: “Muy bien, hermano Bosworth, si Ud. me promete que no discutirá”. Miren, él está sentado aquí escuchando.
Y él dijo: “Yo no discutiré. Sólo le daré el Evangelio”.
Yo dije: “Muy bien”.
Así que, al día siguiente, nosotros conseguimos… Los reporteros no lo dejaron entrar al lugar donde yo estaba, el hotel… [Palabras inciertas]… ellos no le permitieron entrar al cuarto. Y entonces ellos querían saber lo que yo iba a decir al respecto.

32 Pero entonces, al día siguiente, por supuesto había titulares en el “Houston Chronicle” por todas partes: “Volará Piel Eclesiástica”. Uds. saben cómo es que el periódico siempre exagera la cosa. Oh, que yo estaba “retado a un debate con [palabras confusas] y el doctor Best, y qué es lo que él iba a hacer. Y todo de esa manera”. Así que él llegó a… Él dijo: “Yo voy a…” Él fue y contrató a unos fotógrafos comerciales de la Asociación Americana de Fotógrafos, y dijo: “Vayan y tómenme seis fotografías, mientras que yo voy y despellejo a ese anciano. Yo lo voy a despellejar, y voy a frotar sal en su cuero y lo voy a colgar sobre mi puerta, como un memorial de la sanidad Divina”.
¿Se imaginan Uds. a un cristiano hablando de esa manera? Yo no puedo imaginarme a un hombre nacido de nuevo hablando así. Eso se los aseguro. Eso era lo que él iba a hacer, así que el Sr. Kipperman el cual es un judío ortodoxo, el Sr. Ayers, un católico romano, los dos muchachos que trabajaban en el estudio. Ellos vinieron y el Sr. Ayers había dicho todo acerca de mí. Un bocio había desaparecido de la garganta de una mujer, parada allí enfrente. Él dijo: “Él la hipnotizó a ella”. Y oh, vaya, cómo es que él me criticó en el periódico el día anterior.
Así que yo fui allá esa noche, todos ellos estaban reunidos allí. Miles de ellos se reunieron, y fue allí que comprendí lo que significaban los amigos. Ellos vinieron del este y del oeste, llegaron en aviones especiales, trenes, y de todo, viniendo al rescate. No hacía ninguna diferencia entonces si Ud. era de la iglesia de Dios, de la Asamblea, o quién fuera Ud., la verdad estaba en juego.
Hermano, un día cuando venga la persecución, Uds. verán la gran Iglesia de Dios redimida unirse de esa manera, piedra se unirá con piedra. Uds. olvidarán si son metodistas, o bautistas, o lo que Uds. sean, cuando se levante la persecución y el comunismo se establezca, la Iglesia de Dios se juntará, piedra por piedra.
Ese Salomón construyendo el templo, una piedra fue cortada de esta manera, y una fue cortada de esa manera, y todo de esta manera. Pero cuando ellos fueron a construirlo, ella fue puesta en su lugar así, y eso formó la Iglesia del Dios Viviente. Sus pequeñas diferencias serán olvidadas todas entonces.
Allí, cuando una cosa en la cual creía todo el pueblo del Evangelio Completo: Sanidad Divina. Ellos viajaron por hasta quinientas y seiscientas millas ese día, en aviones y trenes para venir. ¿Qué era? La cosa en la que ellos creían estaba en juego. Y el amigo de ellos aquí, en el cual ellos creían, estaba parado allí para hacerle frente. Y allí estaba, ellos querían venir para ver todo aquello. Quedándose al lado de uno. Esa es la manera de hacerlo. ¡Aleluya!
Yo soy un verdadero Kentuckyano. Juntos nos mantenemos firmes, divididos caemos. Y así es, cristianos: si alguna vez hubo un tiempo en que debemos mantenernos unidos, es ahora. Es ahora.

33 Entonces cuando llegó esa noche, mi esposa dijo: “Mira, cariño, tú no deberías ir allá esta noche; esa unción está sobre ti. Y no vayas allá, porque tú simplemente echarás a perder la reunión para la noche siguiente”.
Yo dije: “De alguna manera, yo siento que debería ir allá”. Mi hermano, el cual me llevaba y me sacaba, como lo hace mi hijo ahora, y un par de hombres más.
Ellos dijeron: “Hermano Branham, yo creo que yo no iría allá”. Dijeron: “Porque ellos seguramente discutirán. Yo sé cómo son esos hombres”. Dijeron: “Ellos discuten y se alborotan”.
Bueno, ellos… Yo dije: “Yo siento como que debería ir. Yo subiré allá arriba al balcón, y me pondré mi saco arriba de mis orejas, y me sentaré allí”. Dije: “Yo quiero ir”. Y entonces fui.
Ellos me llevaron adentro, subí allí, mi saco todo halado hacia arriba y simplemente me senté. Y el hermano Bosworth subió allí, como todo un patriarca, retado. Y recibiendo ese reto, el Sr. Best como de treinta años, recién salido del cementerio. Y así que, yo dije cementerio. Eso es correcto. Y así que entonces, seminario, si desean llamarlo así.
En fin, el hermano Bosworth subió allí y dijo: “Yo tengo (olvido cuántas) Escrituras diferentes anotadas aquí, Sr. Best, de la actitud actual de Cristo en el Nuevo Testamento hacia los enfermos y afligidos. Si Ud. puede tomar el Testamento, o la Biblia en algún lado, y refutar cualquiera de ellas, yo bajaré de la plataforma como un caballero”. Él tuvo temor de tomar el papel. El hermano Bosworth se quedó asombrado de él.
Él dijo: “Entonces yo le haré a Ud. una pregunta. Ud. contésteme sí o no, y eso resolverá la cosa para siempre”.
“Muy bien”.
Él dijo: “¿Fueron los nombres redentores de Jehová aplicados a Jesús, si, o no?” Eso lo concluyó. Si Él es Jehová-Jira, Él también es Jehová-rafa. Todos… Si Él era el sacrificio provisto por Dios, si Él no es Jehová-Jira, entonces Él no es el Salvador, Él no es el sacrificio provisto. Eso lo concluyó del todo.

34 Best saltó para arriba y para abajo, y gritó, y zapateó, y se alborotó, y resopló, y se enojó, abofeteó al predicador, y lo demás así, predicó un buen sermón Campbelita, y nunca dijo, habló acerca de cuándo… ¿Saben Uds. dónde él aplicó la sanidad Divina? 1 Corintios 15, cuando esto mortal se vista de inmortalidad. El hermano Bosworth dijo: “Yo también creo eso, señor. Pero yo estoy hablando acerca de la sanidad Divina ahora en la expiación”.
Entonces él se infló todo y dijo: “¡Traigan a ese sanador divino aquí!”.
El hermano Bosworth dijo: “¡Qué ridículo!” Dijo: “El hermano Branham no reclama ser un sanador divino, él únicamente reclama poder ayudar a la gente al orar por ellos”. Dijo: “Predicar sanidad Divina no lo hace a él más un sanador divino, así como predicar salvación no lo hace a Ud. un salvador divino”. Entonces él continuó.
Y después de un rato él siguió hablando. El hermano Bosworth dijo: “Yo sé que el hermano Branham está aquí en la reunión”. Yo estaba sentado como a dos veces la distancia de este edificio, allá bien arriba. Dijo: “Yo sé que él está aquí. Y si él quiere venir y despedir la audiencia, solamente, que él venga y lo haga, pero él no está obligado”.
Y la gente comenzó a mirar para todos lados. Yo estaba sentado allí de esa manera y escuchando al hermano Bosworth, y admirándolo. Y tan pronto él dijo eso, yo sentí al Espíritu Santo bajar. Oh, ese mismo Viento que viene: “¡Whoooossssh!” Miré hacia mi esposa, y volví a mirar a mi hermano.
Él dijo: “Quédate tranquilo, Bill”.
Yo lo sentí otra vez haciendo: “¡Whoooossssh!”, Algo moviéndose. Uds. pueden llamarme fanático si lo desean, háganlo y Uds. lo resolverán en el tribunal de juicio de Dios. Yo sentí Algo moviéndose. Me levanté.
Howard dijo: “Bill, siéntate”.
Yo dije: “Déjame quieto, Howard, en el Nombre del Señor. ¡Él está cerca!

35 En ese momento la gente comenzó a gritar, miles de ellos allí abajo, los ujieres formaron una fila bien grande. Yo fui caminando a la plataforma. Dije: “Yo no reclamo ser un sanador divino, y lamento mucho que el doctor Best… y ninguno de Uds. piense mal de él. Su madre lo amó a él tanto como mi madre me ama a mí. Y eso está bien. Para eso es que somos americanos, y para eso es que estamos muriendo en el campo de batalla, es para que podamos tener nuestros derechos, y lo demás. Eso está bien”. Pero dije: “Yo estoy en desacuerdo con él en la Escritura”.
Él dijo: “Como hombre”, dijo, “como hombre, yo lo admiro; pero en cuanto a las Escrituras, no estoy de acuerdo”.
Yo dije: “El sentir es mutuo”. Y seguimos. Así que, entonces estábamos…
Él dijo: “Muy bien”. Dijo: “Ahora mire”. Y él estaba allí con un poco de confusión porque le había pegado a un predicador.
Así que entonces, yo dije: “Es una vergüenza que la gente tratara de debatir tales cosas, cuando aquí mismo…” Yo dije: “Una cosa que el Sr. Best dice que a mí me gustaría decir, es que él dice que: Él sentía lástima por estas personas sentadas alrededor aquí con cáncer y demás, que él sentía pena por ellos”. Dije: “Yo no creo que esa sea la verdad. Yo no creo que él es sincero cuando dice eso, porque allí atrás en esa audiencia hay gente que hace unas noches estaban sentadas aquí enfermas y afligidas con cáncer y [palabras confusas] como lo están estas personas, y allí están ellos sanos. Y él está tratando de privar a esa gente de la única esperanza que ellos tienen de vivir, y luego decir que él es sincero, y que siente lástima por ellos. Yo no lo creo”.
Él dijo: “Oh, los bautistas no creen tales cosas como esas”. Dijo: “Solamente Uds. montón de chiflados creen semejante cosa”. Dijo: “Un bautista no cree en sanidad Divina”.
El hermano Bosworth dijo: “Discúlpeme. Espere un momento”. Él dijo: “¿Cuántos de Uds. aquí en esta iglesia, en este edificio, esta noche…?”
Y allí estaba todo un círculo de ministros bautistas sentados allí, lo cual el hermano Ritchey acababa de llamarlos. Dijo: “¿Quién de Uds. lo envió a él aquí?” Será mejor que la iglesia bautista vigile entonces. Había miles y miles de miembros sentados allí. ¿Ven?
Entonces él dijo que ninguno de ellos lo envió a él; él mismo se había enviado. La conferencia bautista no iba a ser responsable por enviarlo; era él mismo. Muy bien.

36 El hermano Bosworth dijo: “¿Cuántos bautistas aquí que asisten a una buena iglesia bautista y tienen buen compañerismo, pueden decir que ellos han sido sanados por sanidad Divina desde que el hermano Branham ha estado aquí, pónganse de pie?” Y centenares de ellos se pusieron de pie. Dijo: “¿Qué de eso?”
¿Saben Uds. lo que dijo el hermano Best? Él dijo: “Cualquiera que pudiera testificar de algo, yo de todas maneras no lo creería”. Y se fue. ¡Oh, hermanos! ¡Aleluya! ¡Vigilen!
Entonces yo me paré allí y dije: “Yo no reclamo ser un sanador. Cuando yo nací me fue dicho que un Ángel de Dios se acercó a mí. Aquí hace unos pocos, hace dos o tres años allá, parado en un lugar, Él me comisionó para que fuera a orar por la gente enferma, y lo demás, lo cual yo debo hacer, orar”.
Y dije: “Yo tengo una carta aquí en estos momentos, y un telegrama del Rey Jorge de Inglaterra el cual padece de esclerosis múltiple, quien era ese hombre que fue sanado aquí en Fort Wayne, que era un amigo de su secretario privado. Y él ya me envió dos telegramas para que yo fuera a orar por él, allá”.
Y yo dije: “El Rey Jorge de Inglaterra, el rey más alto, el más grande, el rey más importante en la tierra hoy”. Y dije: “Dios me dijo, ese Ángel que fue enviado de parte de Él, dijo que yo estaría orando por reyes y grandes hombres y lo demás, como doctores y así sucesivamente, que han sido sanados ahora mismo en la reunión”.
Y yo dije: “Yo reclamo que yo no sé nada acerca de su sanidad, únicamente según yo veo, Dios me muestra por Su Espíritu, y si yo digo la verdad, Dios dará testimonio de la verdad. Si yo soy un mentiroso, Dios no tendrá nada que ver conmigo”.
Yo dije: “Si yo soy un mentiroso, Dios nunca respaldará una mentira”. Dios es todo verdad. ¿Es correcto eso? Yo dije: “Si es una mentira, entonces Dios no tendrá nada que ver con ello”. Pero dije: “Si yo hablo la verdad, mi Padre Celestial hablará de mí”. Y en ese momento, ahí vino Él. “¡Whoooossssh!” ¡Aleluya! Ahí vino Él descendiendo en el edificio, justo encima de donde yo estaba. Kipperman que estaba parado allí tomó una foto. El que tomó las seis fotografías al Sr. Best.
Yo dije: “Él ha hablado; eso es todo lo que es necesario”. Me fui.
Hasta gente católica sentada allí, observaron y vieron esa visión, dijeron: “¿Qué fue Eso sobre ese hombre?” Y vinieron a entregar sus corazones, dijeron: “Yo quiero servir a Jesucristo desde aquí en adelante”.
Hombres que miraban en la audiencia, se callaron. Yo salí. El Sr. Kipperman entró; él dijo: “Bueno, ¿qué piensa Ud. de eso, Ted, o Iris?”

37 Y Iris dijo: “Yo no sé”. Dijo: “Me tiene atónito”. Ellos se fueron y comenzaron a revelar las fotografías. Kipperman, el judío, subió al piso de arriba para acostarse. Y cuando lo hizo, su padre vivía en la parte de arriba del estudio, Ayers, iba ir a… El muchacho católico iba ir a intentar revelar las fotografías. Y cuando las agarró, él las metió todas, las reveló, fumó un cigarrillo y sacó una de ellas, y estaba en blanco. La que él iba a tomarle al Sr. Bosworth, cuando él lo estaba despellejando. Estaba en blanco. Esa en blanco, la siguiente en blanco, y todas las seis de ellas estaban en blanco. Ninguna de ellas salió. Dios le hizo saber a él Quién era el que mandaba. Entonces él sacó la siguiente. Y cuál fue su sorpresa, que allí estaba el Ángel del Señor, parado en un fuego flamante sobre donde yo estaba parado. Él se agarró el corazón, miró hacia atrás, soltó el negativo y gritó llamando a Ted. Él corrió… [Palabras inciertas]… “Mira esto… [Palabras inciertas]… Es la verdad, Ted”.
Dijo: “Quizás yo he estado equivocado”. Y allí esa noche, aunque ya eran las once, ese negativo fue llevado a Washington DC, por avión, para ser patentado, y lo trajeron de regreso. Y George J. Lacy, el mejor que hay en Estados Unidos, en el área de investigación, fue traído de California a Houston, Texas, para tomar el negativo bajo consideración. Él lo tuvo por varios días. Él miró a través de las luces, él miró la cámara, se requirió de todo, y antes de que él pudiera firmar, porque él es un agente del F.B.I hoy, el mejor que ellos tienen. Antes que él pudiera poner su nombre en algo, él fue allá, y entonces el día cuando él se iba a pronunciar, él dijo, cuando salió allí a la sala, él dijo: [palabras confusas] “¿Quién se llama William Branham?”
Yo dije: “Yo, señor”.
Él dijo: “Póngase de pie. Yo me puse de pie. Un hombre pelirrojo, bastante tosco al principio. Él dijo: ”Rev. Branham“, dijo, ”yo tuve una buena madre cristiana, yo fui enseñado a creer“. Dijo: ”Pero Ud. va a pasar de esta vida como todos los mortales“.
Yo dije: “Sí, señor. Yo sé eso. Pero gracias a Dios, yo estoy listo”.
Él dijo: “Pero, mientras que exista una civilización cristiana…” Él dijo: “Yo he criticado su reunión. Yo mismo he dicho que era psicología”. Pero dijo: “Rev. Branham, el ojo mecánico de esa cámara no capta psicología”. Dijo: “La luz pegó en el negativo”. Dijo: “Yo estoy listo para firmar mi nombre en un documento”. Dijo: “Eso estaba allí. Y es el único Ser sobrenatural jamás fotografiado en toda la historia del mundo”.
La gente comenzó a llorar y a gritar. Allí está. Conseguimos permiso para ponerla en el libro allí atrás, y allí nos paramos hoy con Ella.

38 El día después de eso, el hermano Bosworth vino y me mostró una fotografía esquelética. Dijo: “Hermano Branham, Florence Nightingale está llamando desde Durban, Sudáfrica, para que vaya a orar por ella”. Dijo: “Ella es tatara-tatara nieta, algo así de la difunta Florence Nightingale de todos los…”
Yo pensé: “Allí está otra de esos de renombre”.
Dije: “Hermano Bosworth, con todas estas cosas aconteciendo, yo no puedo…” Estoy a punto de terminar en un momento. Yo dije: “Quiero que agarre la última de estas ahora, de manera que Ud. sepa, y Ud. me oirá hablar algo en un momento, quiero que Ud. lo apunte”. Dije: “Hermano Bosworth, yo no puedo ir, por la manera en que están las cosas en estos momentos. No puedo hacerlo”. Dije: “Oremos”. Nos arrodillamos en el piso, él y yo, mi hijita, y mi esposa, y nos arrodillamos en el piso y oramos.
Yo dije: “Dios, si Tú sanas a esta Srita. Nightingale, entonces esa será una señal para que yo vaya al África, porque yo siempre he querido ir allá, a esa, a esa gente y llevarle Esto a ellos”. Y dije: “Si Tú la sanas a ella”. Y olvidé al respecto. Y pasaron semanas, seis u ocho semanas. La mujer tenía que ser levantada. Uds. vieron su fotografía en La Voz De Sanidad, la tenemos aquí justo… Ahí está allá atrás en el libro, también, simplemente un esqueleto de pie. Bueno, eso estaba…
Ella no podía comer, tenía un cáncer en el [palabras confusas] del estómago así, en el duodeno del estómago. Y un enorme crecimiento maligno que le había cerrado el paso. No podía bajarle nada. Le administraron glucosa hasta que sus venas colapsaron, y eso fue todo. Y allí estaba ella en esa condición, muriéndose; orando para que yo fuera. Y yo dije: “Señor, si Tú la sanas…” Semanas y semanas más tarde, aterricé en Londres, Inglaterra. Yo iba ir a ver si el rey Jorge estaría en casa. Así que entonces, oí que me llamaron por el altavoz, y el hermano Baxter fue allá, él vio que era que Florence Nightingale se había enterado de alguna manera, yo no sé, que yo iba para Londres, y ella llegó sólo un poquito antes que yo.
Y cuando ella llegó allí por avión, yo fui al…Ellos querían que yo fuera a verla, y uno ni siquiera podía…Ella no podía salir del… [Palabras inciertas]… aunque ella no iba a morir. Hice que un ministro me llevara hasta la casa, después de que fui al palacio de Buckingham, regresé al monasterio de Westminster, y a la mañana siguiente entré a Londres. Yo nunca olvidaré esto. Escuchen con atención ahora.
A fin de cuentas, Uds. no pudieran irse a casa, aunque fueran despedidos. Está lloviendo copiosamente. Así que, escuchen sólo un momento. Quizás el ambiente se refresque para el servicio de esta noche. Gracias a Dios por ello.

39 Ahora, miren. Yo entré; nunca olvidaré esta experiencia. Nosotros… Ellos vinieron a buscarme al hotel Piccadilly y nosotros fuimos a la casa de este ministro. Y cuando llegué allí, oh, si alguna vez yo vi una escena tan grave de enfermedad, la vi allí. Ella no podía mover sus manos. Allí estaba. Y estaba tratando de mover sus labios. Su enfermera se inclinó, dos de ellas, y dijeron: “Dígale al hermano Branham que le pida a Dios que me deje morir”. ¿Cómo podía yo pedirle a Dios que la dejara morir?
Y la enfermera dijo: “Hermano Branham”, dijo, “ella oró bastante. Ella siempre ha creído que si ella pudiera llegar adonde Ud. estaba, que Dios la sanaría”.
Oh, cuando pienso en eso… Yo me quedé parado allí. Ahí estaba en hermano Baxter, el hermano Lindsay, el hermano Moore, esos ministros anglicanos; todos ellos parados allí y las enfermeras, una mujer moribunda. Ella estaba tratando de mover sus labios, algo así, y unas lágrimas bajaban por sus mejillas, puros huesos.
La enfermera se inclinó y dijo: “Ella quiere que le levante la mano hacia Ud. Y ellos levantaron esa mano esquelética y la colocaron en la mía, y estaba tan dura como ese hueso. Qué sentir. Y ella dijo algo. La enfermera se inclinó; ella quería que yo viera su cuerpo, esta es una audiencia mixta, pero recuérdenme como un doctor. Ellos le quitaron la sabana de encima. Oh, a uno se le desplomaría el corazón. Como es una mujer en su seno, como es en su seno aquí, todo hundido hasta sus costillas, era sólo costillas allí, sólo un armazón como alguna momia. Y su cuerpo aquí abajo, sus caderas, hasta las… tan delgadas hasta el anillo de la cadera, la piel estaba pegada en medio, pegada allí en medio. Oh, yo no entiendo cómo podían mover a la pobre mujer. Por qué es que ella estaba viviendo, yo no lo sé. La parte más gruesa en ella era esta parte aquí en el estómago, y era como de este tamaño. Yo nunca vi… Sus piernas eran como así de gruesas.
Yo dije: “¿Puede ella moverse?”
Dijeron: “No, ella está totalmente inútil”. Dijo: “Ella quiere que Ud…” Dice que quiere morir, pero ella ha procurado verlo a Ud. “Dijo”: Yo… La enfermera dijo: “Yo creo que ella morirá enseguida, hermano Branham”. Dijo: “Porque ella ha querido verlo a Ud. antes de morir”.
¡Oh, hermanos! Yo miré a la pobrecita. Pensé: “Oh, yo estoy… Jesús”. Dije: “Oremos, hermanos”. Todos ellos se reunieron, me arrodillé alrededor de la cama, y alrededor orando. Había una ventanita así. Ahora, si yo puedo ubicarme geográficamente, la ventana estaba hacia allá, y en Inglaterra es terriblemente nublado y oscuro. Era como en abril. Era un día un poco nublado, y la ventana estaba abierta, el lugar tenía dos pisos. Y estaba abierta así allí. Y era algo muy serio. Uds. saben cómo es Inglaterra, Uds. acaban de venir de allá.

40 Así que me arrodillé de esta manera, y me ubiqué hacia el este, lo cual así estaría desde allí, y todos ellos se arrodillaron y yo iba a dirigir la oración. Y dije: “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu Nombre”. Y tan pronto dije eso, algo vino aleteando, aleteando, aleteando, aleteando, viniendo a través de los arbustos, de esa manera. Y una pequeña tórtola vino y se posó en la cornisa de la ventana. Comenzó a caminar de un lado a otro, para arriba y para abajo, justo por encima de mí, como a esta distancia, mirando hacia abajo y haciendo: “Cuu, cuu, cuu, cuu”. Un animalito inquieto caminando de un lado a otro de la ventana, caminando.
Y yo dije: “Dios Todopoderoso, el Creador de los Cielos y la tierra, y el Dador de toda buena dádiva, yo te ruego, que Tus bendiciones reposen sobre este pobre mortal moribunda. Y Dios Todopoderoso, quien me separó de mi madre, y me alimentó todos los días de mi vida, sabe que en mi corazón, yo no puedo pedir por su muerte, cuando ella ha orado tan arduamente por su vida. Oh Dios, Tú dijiste La oración del justo obrando eficazmente puede mucho, y yo sé que un hombre justo no es justo en sí mismo, sino al confiar en la gracia de Jesucristo, yo te pido que Tú seas misericordioso con ella”. Dije: “Dios, no hay más nada que yo pueda hacer, sino encomendarla a Ti ahora. Oh, Padre mío, escúchame en el Nombre de Tu Hijo, Jesús”. Y dije: “Amén”.
Cuando dije: amén, la tortolita acababa de caminar inquieta para acá y para allá, allí, y voló. Y cuando voló, esos ministros ya habían dejado de orar, y estaban observando la paloma. Entonces cuando yo me levanté, ellos dijeron: “¿Se fijó Ud. en esa paloma?”
Yo comencé a decir: “Yo… Y en eso, algo se apoderó de mí y yo dije: ”ASÍ DICE EL SEÑOR, esta mujer vivirá y no morirá“.
¡Aleluya! Yo no podía haber sabido, y no sabía más de lo que sé de aquí a diez años, en este mismo momento. Pero Él lo habló. Y desde esa misma hora, y hasta hoy, ella goza de perfecta salud. Pesa ciento cincuenta y cinco libras, tan normal como cualquier persona pudiera estar. Allí lo tienen.

41 Pasemos a África, rápidamente. Yo me detuve, ese era el único lugar al que yo sabía que iba a ir, Durban, y de allí es que ella era. Yo le prometí a Dios que iría. Cuando entré a Durban, el hermano Bosworth y yo habíamos hablado de muchas cosas en el viaje (verdad es verdad). Yo entré, y estábamos teniendo una reunión maravillosa. Y Dios había hecho tantas obras maravillosas, les digo, fue suficiente como para alarmar cualquier cosa. Incluso dos ministros escoceses de la reforma, el hermano Jackson aquí está familiarizado con lo que yo voy a decir. Dos ministros escoceses de la reforma estaban discutiendo.
Yo tengo la camisa, ellos ya me la enviaron, hermano [nombre confuso]. No ha llegado aún, ni tampoco las pieles de cebras, ni nada han llegado. Pero ellos me enviaron esta camisa. Este escocés de la Reforma fue y le dijo a otro: “Éste es el día de nuestra visitación. Y Uds. deberían oír”.
El otro escocés de la Reforma dijo: “Él no es nada sino un espiritista”.
El otro dijo: “¿Alguna vez ha visto Ud. a un espiritista sanar a los enfermos?”
“No”.
Él dijo: “Yo iré y oraré por su alma”, el uno diciéndole al otro. Este fue al patio, se arrodilló, y se metió debajo de un árbol de durazno, y comenzó a orar: “Dios, ten misericordia del alma de mi amigo”. Y en eso, él dijo: “Delante de mí descendió el Ángel del Señor en un remolino”. Y allí, se movió hacia atrás, y un Ángel vino y puso su mano sobre su hombro, y le dijo que regresara a su amigo. Y cuando él regresó, él dijo lo que había sucedido. Y al día siguiente resultó que este ministro se dio la vuelta y miró, y allí en la camisa del hombre estaba la marca de la mano del Ángel en su camisa. ¡Aleluya!

42 Había titulares en los periódicos más importantes de Sudáfrica. ¿Es correcto eso, hermanos? Allí está el hermano, la hermana que lo conocía a él. Parada allí, allí está [palabras confusas] muy pronto, me lo han enviado a mí ahora para ser traducido al inglés. Allí, los ojos de los ministros así. Y ellos me llevaron allí y tomaron mi mano izquierda, y la colocaron sobre la mano izquierda, y la abarcó toda exactamente.
Bueno, el hombre estaba parado allí, el hombre y la camisa, y el ministro mirándolo. Y en cosa de un segundo, oh, un segundo no, yo diría que tres minutos después, allí, él dijo: “Algo como fuego lo tocó sobre su espalda, y allí estaba el Ángel de Dios, el cual estaba como en un torbellino, exactamente como ha sido visto, testificando, él le estaba diciendo la verdad al hombre”. Señales y maravillas de todo.
Finalmente, él me dijo, dijo: “Tú vas a ir a Cape Town y por allí, y haciendo un itinerario”.
Yo dije: “Para mí no hay problema, hermano Baxter. Nosotros estamos disfrutando de un tiempo maravilloso aquí, miles y miles y miles están viniendo”. Dije: “¿Por qué no quedarnos aquí?” Dije: “¿Dónde queda Durban?” Yo pensaba que Durban quedaba en Rhodesia. Mi esposa me estaba escribiendo, Durban, Rhodesia del Sur. Y eso es como escribir Hammond, Canadá. ¿Ven? Es otra nación.
Así que yo estaba… Yo dije: “¿Adónde deberíamos nosotros…?” Dije… El hermano Baxter dijo: “Bueno, ellos tienen preparado un itinerario para que Ud. vaya por todo eso allí”.
Yo dije: “Para mí no hay problema, no importa”.

43 Escuchen atentamente ahora. Voy a terminar en sólo un momento. Así que esa noche, recuerdo que cuando fui a orar, el Ángel del Señor vino a mí y me dijo: “No vayas para allá”. Dijo: “No vayas”. Dijo: “Quédate aquí mismo en Johannesburgo unas dos semanas más. Luego ve a tu hogar a descansar, para que vayas de cacería”. Lo cual el hombre ya había arreglado. Entonces Él dijo: “Tú ve a Durban, y quédate un mes”.
Yo dije: “Sí, Señor”.
Dijo: “Mañana ellos te van a traer un doctor. Pero no lo declares sano, porque él no se va a poner bien”. Y dijo: “No hagas eso”. Y dijo: “Mañana, tu director te va a mostrar un pájaro muy peculiar, volando”. Dijo: “Y luego tú vas a encontrar a un nativo vendedor de rosarios, sentado al lado del camino con un lugar pelado al lado de su cabeza”. Y así exactamente fue como sucedió, al día siguiente, exactamente palabra por palabra.
Yo dije: “Hermano Baxter, yo no voy a ir para allá”.
“Bueno, el comité nacional de ellos”, dijo: “Ud. está… tiene que ir”.
Yo dije: “Oh, no, no iré. No, no”. Yo dije: “Yo solamente hago lo que Dios me dice que haga”. Y dije: “Yo no voy, sino adónde Él me dice que vaya”.
“Oh”, pero dijo: “¿Ud. piensa que el Señor le habla a alguien más aparte de Ud.?” Dijo uno de los hombres del comité.

44 Ahora, miren, mis hermanos, yo no estoy hablando mal de los predicadores, Uds. son hombres piadosos. Uds. están haciendo bastante por estas reuniones y lo demás, hay predicadores piadosos, pero si Ud. alguna vez quiere meterse en problemas, simplemente enrédese con un montón de predicadores. Correcto. Por esa razón es que yo me mantengo distante de ellos. Correcto. Ahora, eso es correcto.
Ellos dijeron: “El Señor nos habla a nosotros, así como Él le habla a Ud.” Yo dije: “Un día Coré tuvo ese mismo pensamiento”. Correcto. Dije: “Yo sé…”
Él dijo: “Bueno, el Señor nos dijo que hiciéramos ese itinerario”.
Yo dije: “Él quizás lo hizo. Pero Él me dijo a mí que no lo tomara. Ahora, Uds. pueden decidir por Uds. mismos. Pero yo no voy”. Y yo volví a entrar. Y allí ya los carros se habían venido.
El hermano Baxter dijo: “Hermano Branham, Ud. va a tener que darse prisa”.
Yo dije: “Bueno, yo no voy”.
Y él dijo: “Bueno, yo al menos iría a esta, y luego podemos ir después”, dijo, “es que ellos ya están aquí afuera esperando”.
Y yo dije: “Hermano Baxter, recuerde, yo hablo en el Nombre del Señor. No es la voluntad de Dios”.
Él dijo: “Bueno, hermano Branham, está bien ahora”.
Yo dije: “No me importa lo que ellos digan allá abajo, Dios me dijo que no lo hiciera”. Y yo fui.
Comencé con el Sr. Shoeman, el presidente. Yo dije: “Mire, Sr. Shoeman, Dios me está diciendo que no haga esto. Ud. está tomando posesión deliberadamente y haciendo cosas que Ud. no debería hacer. Recuerde”.
Él dijo: “Hermano Branham, yo soy uno del comité. El comité dice que tenemos que hacerlo. Nosotros le prometimos al hermano Fulano de tal que lo llevaríamos a Ud. allí. Le prometimos al hermano…
Allí lo tienen. ¡Aja! “No importa lo que Uds. le prometieron al hermano Fulano de tal, Dios me dijo a mí que no lo hiciera”. Y yo dije: “No voy a ir”.

45 Entonces él continuó, siguió un poco más adelante, como unas seis millas fuera de la ciudad, yendo a un pequeño… [Palabras inciertas]… ¿es ese el nombre del lugarcito… [Palabras inciertas]… bajando por allí. Íbamos andando. Yo dije: “Deténgase, hermano Shoeman. Deténgase. Dejemos que los demás nos alcancen”. Y entonces ahí vinieron todos ellos y nos alcanzaron.
El hermano Shoeman fue allá atrás y dijo: “Uds. tienen que hablar con él. Él todavía está decidido que no va a hacerlo”.
El hermano Baxter se acercó allí y dijo: “Hermano Branham”, el hermano Baxter me está escuchando en estos momentos, dijo: “Hermano Branham”, dijo, “yo creo que si ellos ya tienen formado ese comité, que Ud. debería ir”.
Yo dije: “Hermano Baxter, escúcheme”. Ahora, esto demuestra… yo les mostraré a Uds. la lección que hay en todo esto. No importa si él es mi director, él es un buen hombre, un hombre religioso, muy fino, un hombre cristiano, lleno del Espíritu Santo. Pero Dios es mi Guía. Y Dios estaba tratando de hacerme entender eso a mí.
Él dijo: “Hermano Branham, siendo que él ya… Aquí está lo que Ud. está diciendo. Ud. está diciendo que va a ir a cazar a la granja de Jackson, de esa manera”.
Dije: “Yo no mencioné que cazaría”.
Él dijo: “Esos hermanos piensan que millones de personas están postrados aquí sufriendo y Ud. se va de cacería”.
Yo dije: “Si jamás logro ver otro rifle, o jamás llego a disparar otra arma, eso no me importa. Dios lo dijo”. Él vio esa anomalía; me mantuvo allí demasiado tiempo; y sería como fue hace como tres años, y tuve que descansar por ocho meses. No puedo quedarme demasiado tiempo. Yo dije: “Dios así lo dijo. Y yo debo obedecer”.

46 Entonces ellos discutieron y discutieron allí. Yo caminé hacia allá y agarré unos, creo que era algarrobos, ¿no es así? ¿Es eso lo que era? Se parece como a una langosta, creo. Arranqué unas ramas de los árboles, regresé allá donde estaban parados esos ministros. Y lo arrojé sobre sus pies y dije: “ASÍ DICE El SEÑOR”, si vamos allá a [palabras confusas] Uds. sufrirán las consecuencias. Uds. me trajeron aquí. Yo no tengo dinero para pagar mi regreso. Uds. me trajeron a mí aquí, y yo no puedo regresar, porque no pudiera regresar. Él me dijo que fuera a Johannesburgo. Uds. me tienen atado aquí“. Dije: ”Uds. verán, como dijo Pablo un día, Uds. debieron haberme escuchado a mí“. ¿Ven?
Yo dije: “Allá Dios está bendiciendo, allá hasta la Asociación Médica me llamó a la mañana siguiente, querían llevarme a desayunar”.
Dijeron: “Hermano Branham, Ud. ya ha hecho más por la gente aquí en Sudáfrica que la mitad de los misioneros que han venido aquí en cincuenta años”. La Asociación Médica. Ellos despidieron los hospitales y vinieron en camillas y todo lo demás. Sí, señor. Dijeron: “Nosotros creemos la sanidad Divina de la manera como Ud. la predica”.
Yo dije: “Sr., yo no soy un fanático. Yo siempre digo lo que es la verdad”.
Él dijo: “A nosotros nos gusta la manera en que Ud. lo hace. Creemos que eso es correcto”. Dijo: “Nosotros somos hombres cristianos, y nosotros lo creemos. Y le damos a Ud. la diestra de compañerismo”. Y allí estuvo. Uds. pueden ver las fotografías en los libros donde las ambulancias, las enfermeras, estaban alineadas por dondequiera. Todo el que quisiera venir podía venir a la reunión. Muy bien.

47 Entonces seguí, y comenzamos a bajar. Cuando llegamos a [palabras confusas] esa noche, oh, hermanos. Fue un descrédito para el lugar. La gente estaba alineada en las colinas y todo lo demás. No había suficiente lugar para acomodarlos en la ciudad, no había lugar donde comer, no había lugar donde hospedarse. Y yo me quedé en la casa de un ministro. Y justo en el momento en que ellos estaban listos para llevarme a la reunión, ¿saben lo que sucedió? Una tormenta tropical azotó ese país, déjenme decirles, y desde como las siete y treinta, como hasta las diez y treinta, hubo un constante rugido y destello y relámpagos. Uds. no han tenido ninguna tormenta por aquí. Uds. debieran ver una tormenta africana una vez. ¡Oh, hermanos! Casi los ahoga a todos. Nosotros regresamos al edificio donde estábamos, y yo me quedé en la casa. Después que ellos ya habían despedido, el hermano Bosworth fue y acomodó a unas personas en un pequeño recinto de alguna especie, estuvo orando por ellos para que regresaran, yo entré y dije: “¿Uds. me creen?”
“Bueno, eso fue sólo una tormenta. Eso pudiera suceder”.
Yo dije: “Muy bien”. Lo dejé así.
Y la noche siguiente, ellos casi se mueren del frío, pasó una ventisca, regresaron allí y yo dije: “¿Ahora me creen?” Mañana en la noche tendremos un terremoto“. ¿Ven? Dije: ”Estamos fuera de la voluntad del Señor“. Dije: ”Más vale que Uds… Ellos comenzaron a discutir. “Bueno, nosotros le prometimos al hermano Fulano de tal”.

48 Y ahora miren, no es para desprestigiar, F.F Bosworth, sentado allí, es uno de los… Es tan buen amigo, y un hermano tan cercano para mí como lo hay en este mundo. Ese anciano ha llegado a ser una parte de mi corazón, como yo, es como que fuera mi papá. Pero es que Dios me estaba tratando de hacer saber que Uds. no pueden poner, en esta clase de espíritu, o don o que en esta clase de don, uno tiene que seguir a Dios.
El hermano Bosworth vino a mí, y él es un testigo parado allí, él dijo: “Hermano Branham, yo pienso que tú estás equivocado”. Él dijo: “Yo creo que, si tú vas para allá, para Cape Town, tú verás lo mucho más abundantemente, lo mejor que tú jamás has visto en toda tu vida”. Y allí está sentado el hermano Bosworth como testigo.

49 Yo dije: “Hermano Bosworth, todo el tiempo que yo he estado con Ud., y Ud. ha visto esas visiones y ha visto como ellas se cumplen, y yo le digo a Ud. ahora, en el Nombre del Señor, que no es la voluntad de Dios que nosotros hagamos eso. Nosotros debemos ir es a Durban, no a Cape Town. ¿Y Ud. me quiere decir…?
Dijo: “Bueno”, él dijo, una u otra cosa acerca de si yo me he preguntado si acaso eso pudiera haber sido una visión falsa. Una…
Yo dije: “Bueno, hermano Bosworth”, entonces para mostrar que mi segundo papá, el hombre a quien yo amé, el muy íntimo… Y yo miré, le dije a Dios: “Ten misericordia”. Estaba a quince mil millas lejos de casa, y allí mi director y el hermano Baxter, y el hermano Bosworth, y todos, yo dije: “Dios, ¿qué puedo hacer?” Regresé allí y dije: “Hermano, yo estoy atrapado, pero no en Dios. Yo les digo a Uds. en el Nombre del Señor, que yo no tomaré esa dirección allí”.
Ellos dijeron: “¿Es esa…?” Bueno, alguien pensó: “¿Pudiera esa ser entonces la voluntad permisiva de Dios?” Bueno, entonces algo fue mencionado acerca de la permisiva…
“Oh, bueno”.
Yo dije: “Dios quizás lo permita, pero no es Su voluntad”.
Bueno, cuando la voluntad permisiva, Ud. sabe lo que sucedió, hermano Bosworth, todos: “Bueno, vaya y pregúntele a Él. Vaya y vea”.
Y yo entré, y mi pobre muchachito, sentado aquí detrás de mí, él estaba durmiendo en el mismo cuarto. El pequeño Billy entró, me abrazó y dijo: “Papá, no escuches a esos predicadores. Tú escucha lo que Dios te está diciendo, papá”.
Y yo dije: “Ora conmigo, Billy”. Y nos arrodillamos. Por supuesto, él se cansó, él no sabe mucho al respecto, así que él se acostó. Yo me quedé allí. Y a eso de las tres de la madrugada, me levanté, sentí como que Él estaba parado allí. Él se movió de este lado.
Yo dije: “¡Señor mío!” Dije: “¿Qué me están diciendo estos hombres aquí?”

50 Él dijo: “Ve con ellos, ve. Pero”, dijo: “Tú pagarás por ello”. Dijo: “Tú estás atrapado, pero pagarás por ello. Ve con ellos, yo te doy el permiso para ir, pero recuerda, pagarás por ello”. Y dijo: “Por eso, ve y despierta a tu hijo”. Él honró a Billy. Él dijo: “Ve y despierta a tu hijo”, porque Billy tenía la verdad. Y Él vino y dijo: “Ve y despierta a tu hijo, y dile que en la mañana va a haber un día bonito. La tormenta y demás se despejarán. Y en la mañana habrá un día bonito. Y ellos querrán que tú vayas a orar por los enfermos en la escuela dominical. Yo bendeciré el servicio”. Él dijo: “Y Billy va a venir a buscarte, y un hombre, un joven en un pequeño carro negro, y él va a recoger a otro muchacho en la carretera. Por el camino de regreso, va a haber un nativo, un hombre de color, le diríamos aquí, parado junto a un árbol de eucalipto, cerca de un puente, a punto de golpear a otro. Él lleva puesto un traje blanco de safari, a punto de golpear a otro con un palo. Dile eso a tu hijo. Y dile eso a esos hombres, para que ellos sepan que es ”ASÍ DICE EL SEÑOR“.
Yo desperté a Billy y le dije: “Billy, hijo, Dios te ha honrado, hijo. Y aquí está lo que acontecerá. Y le conté”. Y fui a donde estaba el hermano Bosworth. ¿Es correcto eso, hermano Bosworth? Si eso es correcto, levante su mano para que la gente pueda ver.
Entré a donde estaba el hermano Bosworth y le dije: “Hermano Bosworth, hermano, Baxter, cada uno de Uds., hermano Stadsklev, todos Uds. aquí. ASÍ DICE EL SEÑOR, Dios me dijo que fuera con Uds., pero es Su voluntad permisiva, y jamás será exitosa. Dios quiere que yo regrese a Johannesburgo, luego para donde el hermano Jackson, y después para Durban por un mes”. No teníamos la menor idea en ese momento que ellos tenían la segregación por todo aquel lugar, y no lo supimos hasta que llegamos a Durban. Ellos no tenían la segregación en Durban, el único lugar en Sudáfrica que ellos no tenían la segregación; donde los nativos podían entrar. Entonces para eso fue que nosotros fuimos. Y luego, cuando llegamos…
Nosotros salimos a la mañana siguiente. Era una mañana hermosa. Se levantaron, ellos fueron allá, y efectivamente ellos me mandaron a buscar para que fuera a la escuela dominical, yo ya me estaba preparando, no comí, estaba esperando por el Espíritu del Señor. Y cuando Billy entró, él dijo: “Papá”, y yo miré allí afuera.
Y yo dije: “¿Dónde recogiste a ese muchacho?”
Dijo: “Exactamente como tú dijiste, él estaba parado allá en la esquina”.

51 Salimos y entramos al carro, Billy iba sentado enfrente. Nadie me habla mientras nosotros vamos en camino, bajo la unción, nadie habla. Y entonces, mientras íbamos, sucede que Billy estaba frotando su mano sobre la parte de atrás de mi mano, puesta allí, él estaba dándome palmaditas en mi mano. Él dijo: “¡Papá, mira allí!”
Y allí estaba parado un nativo con un traje de safari blanco, estaba parado cerca de un árbol de eucalipto, junto a un puente, a punto de golpear a otro con un palo. Yo dije: “¿Recuerdas lo que te dije esta mañana?” El muchachito lloró. Yo dije: “Allí está, Billy. Esa es la señal para ir, pero pagaremos por ello”.
Y el hermano Bosworth es un testigo de Dios que a la mismísima mañana siguiente el infierno se desató. ¿Es correcto eso? Comenzaron los problemas. Y fue de esa manera hasta que llegamos a Durban. Y allí en Durban, donde cerca de cien mil personas se habían reunido para la reunión, y lo demás, y allí es donde hubo los treinta mil convertidos en un día. Por el camino de regreso, yo tuve un gran… El hermano Baxter se enfermó primero. Él de veras que se enfermó. Billy se enfermó. Todos ellos se enfermaron, todo mi grupo. Billy y yo, el hermano Baxter. Luego yo me enfermé, y yo sí que me enfermé, les digo. Yo estaba tan enfermo que casi no podía ni subir al púlpito, yo me paraba y estaba tan débil, oh, tan enfermo. ¡Vaya! Y me vine a enterar que yo había contraído amiba africana.

52 Y entonces cuando ellos me trajeron a casa, yo sufrí. Yo sufrí con eso. Y un doctorcito que vive al otro lado de la calle de donde yo vivo, el doctor Sam Adair. Yo le hablé al respecto. Él dijo: “Billy, esa cosa te puede matar en diez horas”. Dijo: “Eso se mete en el torrente sanguíneo. Si se va al hígado, tú mueres, o si se va a tu hígado, éste se reventará. Si ellos te pueden drenar, tú vives. Si se te va al corazón o al cerebro, te mata… Acaba contigo en diez horas. Te da una fiebre fuertísima y hasta ahí llegas”. Amiba africana. Es un… No es una bacteria, es un parásito. Como pequeños parásitos que entran al tracto intestinal, y proviene de los indios. Y ellos se meten allí y chupan la sangre, o el moco del tracto, hasta que se entierran. Difícilmente hay una medicina que los pueda tocar. No hay un tratamiento, difícilmente… Y entonces seguí y seguí, y peor, y peor, y peor, y peor, seguí y seguí y seguí. Y miren, Uds. se preguntan por qué yo he estado en reuniones por ocho meses. Y hermano Bosworth, aquí hay otra cosa. Yo hablo esto en el Nombre del Señor. Cuando yo estuve en Shreveport, Louisiana, Dios sabe que estoy diciendo esto.
Yo dije: “Satanás me tiene preparada una trampa”, cuando profeticé bajo el Espíritu. Entonces dije: “En África hay algo. Todos Uds. oren por mí”. Yo no tenía la menor idea que era entre mis hermanos. Pero había una trampa. Y entonces cuando salimos de allí, del sur donde está la gente de color, yo dije: “Yo voy a tomar esta, pero probablemente estaremos fuera de reuniones entre seis meses y un año”. ¿Ud. recuerda que yo dije eso, hermano Bosworth? ¿Es correcto eso? Siete meses han pasado, y con este será el octavo desde la reunión.

53 Una disentería, casi no podía mantenerme de pie, estaba tan enfermo. Yo oraba y oraba. Caminaba por el piso y lloraba. Yo oraba. Caminaba por el piso. Y lloraba. Y gente llegaba. Llegaron [palabras confusas] amigos, y todos ellos; ellos se reclinaron sobre la mesa y dijeron: “Hermano Branham, este ministerio”, dijeron, “nosotros hemos ido a las escuelas, pero creemos que los maestros están errados”. Dijeron: “Nosotros queremos conocer lo sobrenatural”. Y aquí estaba yo mismo tan enfermo y temblando que casi no podía ni moverme.
Fui a ver al hermano Bosworth; nos arrodillamos y oramos, y así por el estilo. Y nada, parecía como que Dios había cerrado los cielos. Caminé de un lado a otro por el piso. Y parecía como que Él decía: “Mira, la próxima vez tú escucharás”. Por meses y meses, y finalmente, el doctor Sam vino adonde yo estaba una noche; nosotros estábamos sentados allí conversando. Él dijo: “Billy, quiero que ores por un cierto individuo, aquí abajo, que tiene una… Él es un neurótico. Él estuvo en mi oficina”, comenzó a hablar. Él dijo: “¿Qué de la ameba, cómo van las cosas?”
Yo dije: “Oh, está… Le hablé de los síntomas de eso; y él dijo: ”Oh, Billy. Amigo mío“. Él dijo: ”Tú… No existe nada que la pueda tocar ahora. Está avanzada“.
Yo dije: “¡Oh, qué cosa!” Dije: “Dios, ten misericordia, ten misericordia”. Caminé por el piso.

54 Y una noche cuando regresábamos de ultramar, le dije al hermano Bosworth; dije, él dijo: “Oh, hermano Branham”, me abrazó y dijo, “Estoy tan orgulloso de ti, amigo mío”. El hermano Bosworth.

55 Yo dije: “He peleado una buena batalla, hermano Bosworth. Tengo cuarenta años de edad”. Dije: “¡Oh! Supongo que ella ya está por todo mi cuerpo”.
Dijo: “Cuarenta años”, dijo, “yo tenía tu edad antes de que me convertí. Muchacho, tú apenas estás comenzando”. Y así.
Y yo comencé a pensar de esa manera, Uds. saben. Y entonces, esa noche yo estaba acostado allí en la cama, y dije, me senté en un cuarto yo solo, con un pequeño… mi muchachita, mi niñita de cinco años. Mi esposa estaba en el otro cuarto. Había habido gente allí todo el día.
Ahora, mientras termino, aquí está lo que sucedió. Apunten esto. Recuerden esto. Guárdenlo en sus mentes. Así como fue profetizado, hermano Upshaw, y todos Uds. allá en Finlandia, cuando Uds. vieron la resurrección del muchachito, y lo demás, supieron acerca de eso cuando se les dijo. Yo quiero que Uds. apunten esto también.

56 Yo estaba acostado allí una mañana como a las tres de la madrugada. Y estaba pensando: “Oh, ¿cuál será mi futuro? ¿Cuál será el resultado?” Y mientras estaba acostado allí, caí en un éxtasis. Y aquí vino Uno caminando hacia mí. Oh, hermanos. Yo lo miré. Él caminó directo hacia mí, serio. “Tú estabas pensando en lo que sería tu futuro…”
Yo dije: “Sí”.
Él agarró un pedazo de papel; era como así, y los dobló como papel de máquina de escribir, así, lo sostuvo enfrente así, y Él se paró a mi lado así, y los arrojó así, y ellos subieron hasta los cielos. Y Él dijo: “Tu futuro está despejado”.

57 Cuando salí de eso, yo dije: “Oh Dios, yo tenía tantas ganas de hablar contigo”. Él nunca viene sino una sola vez, una a la vez. Yo dije: “Señor, yo tenía tantas ganas de hablarte. Si Tu siervo ha hallado gracia en Tus ojos, ¿regresarás Tú otra vez, el gran Espíritu Santo a mí otra vez?” Y entonces lo sentí viniendo. “¡Whoooosssh!”
Y cuando fui esa vez, yo lo vi a Él caminar hacia mí, Él dijo: “Tú has estado temeroso acerca de esa condición de las amebas”.
Yo dije: “Sí. ¿Alguna vez me dejará y no me molestará más?”
Él dijo: “Nunca más”. Eso lo concluyó. Entonces Él vino otra vez. Dijo: “Tú has estado meditando en estas cosas, acerca de cómo tú deberías dirigir tu reunión, y ellos diciéndote acerca de otros hombres que dirigen sus reuniones”. Dijo: “Tú sólo has como Yo te digo que hagas. Cualquiera que sea la reunión, permite que se abra camino por sí misma”.

58 Entonces en ese momento, Él me llevó en el Espíritu. Escuche, hermano Jackson, Ud. nunca escuchó esto, ninguno de los demás lo han escuchado. Y Él me puso allá en Durban, Sudáfrica, en esa misma cabina, parado allí ante esas decenas de miles, y miles de personas allí. Y yo miré y vi toda reunión juntarse, y desvanecerse a mi derecha. Geográficamente, yo estaba parado en esta dirección. Y eso se desvaneció hacia la izquierda yendo en esta dirección, tornándose azul. Y luego justo enfrente de mí había calles separadas así, con gente parada allí, con sus manos levantadas alabando a Dios. Luego Él me dio vuelta hacia el este, y miré en esa dirección. Y yo vi gente parada allí como con trapos puestos, como los que usan los indios. Y había miles de ellos, y tenían sus manos alzadas al aire, alabando a Dios y gritando y alabando a Dios. Y yo ni siquiera podía ver el final de ellos. Y justo en ese momento, vino un gran Ángel del cielo, y se paró… por arriba de mí aquí, con una gran Luz. Y esa Luz era como una de esas luces giratorias que tienen las locomotoras enfrente. Y comenzó a mostrar. Y en las laderas había gente negra sentada y parada por casi una milla de distancia.

59 Y yo dije: “Oh, ¿con todos ellos gente negra?” Entonces él volteó mi rostro aquí enfrente de mí, hacia Durban otra vez, y había hombres y mujeres blancas y hermosas, parados con sus manos alzadas al aire, alabando a Dios. Luego Él me volvió a voltear, esa gran Luz comenzó a irse bien atrás sobre las colinas, y mostrando. Entonces el Ángel se acercó. Y yo lo oí gritar con una Voz tan fuerte que me sacó de la visión. Dijo: “Habrá trescientos mil de ellos en esa reunión. ASÍ DICE EL SEÑOR… [Palabras inciertas]…”. Yo salí de ella. Dije: “Mi Señor y mi Dios. Gracias sean dadas a Ti. Estoy muy agradecido por los latigazos y el castigo que me diste por haberte desobedecido. Pero de aquí en adelante, oh, Señor, a sabiendas, si lo llego a saber, jamás me sujetaré a un montón de predicadores, administradores, ni nadie más, sino me quedaré libre para hacer lo que Tú me digas que haga. E iré sólo adonde Tú digas que vaya, y haré sólo lo que Tú digas que haga el resto de mi vida. Y yo siempre trataré de hacer exactamente como Tú digas que haga”. Y en ese momento, aquí vino Él otra vez. Y yo vi que mi Biblia se levantó de la mesa, y vino así hacia mí. Estaba abierta en el pasaje donde Pablo, en la tormenta, dijo: “Uds. debieron haberme escuchado a mí, y no haber zarpado de Creta, pero sin embargo, el Ángel del Señor quien se paró a mi lado, y lo demás”.

60 Luego Él abrió en Josué, el capítulo 1, y un dedo puesto allí dijo: “Nadie te podrá hacer frente todos los días de tu vida. Como fui con Moisés, así estaré contigo”. Y continuó leyendo los versículos más abajo, y allí regresó y dijo: “Solamente que te esfuerces y que seas valiente”.
Yo volví en sí. Y dije: “Dios mío”. Mi cuerpo estaba débil, había estado bajo eso como por tres horas. En ese momento alguien tocó suavemente en la puerta. Era mi amada esposa que venía con un bebé en su brazo; ella dijo: “Bill, algo ha sucedido”.
Yo dije: “¿Qué pasa?”
Ella dijo: “A las tres de esta madrugada el bebé se despertó, y yo comencé a entrar”, nunca antes en nuestra vida, ella dijo: “y Algo me detuvo allí frente a la puerta, antes der que yo pasara por el pasillo, y dijo: No entres allí. Está ocurriendo una visión que no puede ser interrumpida”. ¡Oh, sublime gracia!
Yo dije: “Sí, cariño”. Y le conté, y agarré mi Biblia, y lo escribí todo en la hoja en blanco de mi Biblia, para así estar seguro de saberlo, de esa manera, y lo escribí así.

61 Fuimos a desayunar, y ahí vino mi suegra, una cristiana muy leal. Ella dijo: “¿Qué ha sucedido por aquí esta mañana?” Dijo: “Yo me levanté y comencé a lavar los platos, y”, dijo, “una Voz me habló y dijo: Ve a la casa de Billy inmediatamente”.
Y yo dije: “Hermana Broy, el Ángel del Señor me ha aparecido y me dijo: Olvídate de la ameba. Va a estar bien. Y que yo voy a tener una reunión que va a consistir de trescientas mil personas. Y Dios”, yo dije: “mi ministerio apenas está comenzando ahora”. Dije: “Yo quiero tener una base, quiero destruir esa cosa a como está ahora, y deshacerme de todas estas sanguijuelas y cosas que se vienen arrastrando, para entonces llegar directo al pueblo y decirles toda la verdad”. Eso es correcto. Dije: “A fin de cuentas ya estoy harto de esto y las cosas hechas por el hombre. Y yo voy a estar adonde Dios me pueda usar. Voy a vivir allí en ese canal mientras viva”.

62 Fui allá y ellos me llamaron, o sea el hombre, dijo: “Será mejor que Ud. venga y recoja estos cheques ya pagados que tienen que ver con los ingresos”. Dijo: “Ud. tiene que llenar un formulario”. Y por cierto no tengo mucho que pagar, sólo siete dólares y cincuenta centavos. Pero tenía que ir y recoger esos cheques ya pagados.
Cuando entré al banco, vi que todos esos hombres estaban gritando: “Hola, hermano Branham. Hola, hermano Branham”, los cajeros. Y cuando iba saliendo, Algo me dijo: “¡Detente!”
Y sentí Algo posarse sobre mi hombro. Y pensé: “Oh, simplemente me imaginé eso”. Uds. saben, seguí. Pensé: “No. No. Algo anda mal. ¿Quién me está mirando ahora?” Miré para todos lados. No vi a nadie. Pensé: “Señor, Tú estás cerca. ¿Qué ha sucedido?”
Y vi al pequeño Bobby [palabras confusas] allí adelante, mirando hacia abajo, así. Y Algo me dijo: “Ve allá y háblale”.
Yo dije: “¿Cómo estás, Bobby?”
Él dijo: “Bien, hermano Branham, me imagino”.
Yo dije: “Parece como que estás triste esta mañana”.
Él dijo: “Hermano Branham, ¡mire!” Él dijo: “casi toda mi familia ha muerto con cáncer”. Dijo: “Yo…Tan cierto como que existe el mundo, yo lo tengo”. Dijo: “Estoy sangrando por los intestinos, y todo”. Dijo: “Ud. sabe, la cosa más rara ha sucedido, hermano Branham, ya que Ud. está parado aquí”. Dijo: “Esta mañana a las tres, yo desperté en el cuarto, y dijo, hubo una Voz que me dijo: Ve a Billy Branham hoy”.
Yo tomé su mano y le dije: “Bobby, todo ha estado andando así esta mañana”. Le conté al respecto. Eso hace como dos o tres meses. Me lo encontré otra vez el otro día y me dijo: “Hermano Branham, yo no he tenido un sangrado desde aquel día”. Dijo: “he sido sanado desde aquel día”, un cajero en el banco. Tres confirmaciones. Acontecerá. Recuerden eso.

63 ¿Le aman a Él? ¿Qué estoy yo tratando de decir ahora? Que Jesús está aquí con nosotros. Los he retenido más tiempo del que debía. Sí, mucho más. Lo siento mucho. Perdónenme. ¡Es que estoy tan entusiasmado! Pero para que Uds. puedan entender que el mismo Dios… ¿Cuántos creen que la Columna de Fuego, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel era el Ángel del Pacto? Veamos sus manos. Ese era nuestro Señor Jesús. ¿Es correcto? Era Cristo, el Ungido.
Bueno, miren. Él apareció a Moisés, pero no era porque Él estuviera con Moisés. Él estaba con la iglesia entera. ¿Es correcto? ¿Pudiera ser posible, esa misma Columna de Fuego que vemos que ha sido tomada aquí ahora, pudiera eso ser el Ángel del Pacto? ¿Pudiera ser nuestro Señor Jesucristo? ¿Pudiera el Ángel del Señor que le apareció a Pablo allá, que le dijo a Pedro en la azotea, todas estas cosas, como Él lo hizo en los días de Agabo y así sucesivamente? ¿No es ese el mismo análisis, los mismos síntomas, la mismísima cosa que Él hizo en los días, en el Nuevo Testamento? Entonces miren, cristianos, gente llena del Espíritu Santo miren hacia acá. Entonces, la señal del Antiguo Testamento, Jehová Dios, la Columna de Fuego, está con nosotros. Y el mismo Dios que estuvo con los apóstoles, nuestro Señor Jesucristo está con nosotros indiscutiblemente a través de la ciencia, a través del mundo, a través de los cristianos, a través de la iglesia, a través de todo es vindicado perfectamente. Es el mismo hoy.
Ambos, el Nuevo y el Antiguo Testamento. Dios del Antiguo Testamento fue Jesús del Nuevo, y el Espíritu Santo de hoy. Uds. saben eso. ¿No creen Uds. eso? Blasfemar contra el Espíritu Santo hoy lleva la misma pena o peor que blasfemar contra Jesucristo o Dios el Padre. ¿No creen Uds. eso?

64 Ahora, ¿qué más? Ahora, miren. Si el mundo nos llama locos; aunque el mundo piense que estamos medio mal acá arriba. Miren. Porque estas señales aparecieron justamente donde yo estoy… y este Ángel del Señor, y todo eso, no quiere decir que sólo sea yo, amigos. ¿Qué significa eso? ¿Qué está Dios tratando de hacerles entender a Ud.? Él está tratando de que Uds. entiendan esto: que yo les estoy diciendo la verdad. Él me ha vindicado a mí por Su Verdad. ¿Ven lo que quiero decir? Y yo les estoy hablando a Uds. de Jesucristo y Él está bajando confirmando que yo estoy diciendo la Verdad. ¿Qué clase de gente deberíamos ser? Los patriarcas han anhelado ver este día. Wesley, Moody, Sankey, Finney, Knox, Calvino, todos ellos anhelaron este día. Y aquí estamos nosotros sentados hoy, con miedo de movernos. ¡Oh, vaya, vaya, vaya!
Porque el mundo se burla de Uds., porque Uds. tienen algo allá, la gente los critica. Ellos hicieron la misma cosa acerca de Israel. ¿No pensó Balaam el falso profeta que seguramente Dios maldeciría a Israel, porque ellos han hecho casi igual a como han hecho las iglesias de la Santidad hoy en día? cada cosa inmunda que se pudiera hacer, y pudiera ser hecha, ellos lo hicieron. Pero Balaam falló en ver la sangre sobre el altar. Él falló en ver la expiación hecha que estaba parada entre Israel. Y aquí es donde está la cosa hoy. Pueblo, Uds. son llamados por Dios y escogidos. No me avergüenzo de ponerme al lado de Uds. Yo soy contado junto con Uds. “En el camino que llaman herejía, así adoro yo al Dios de nuestro Padre”.

65 Hay cosas en su iglesia que yo no respaldo. Hay cosas que Uds. hacen que yo no respaldo. Algunas veces siento como que yo debería darles una tunda por ello, y cosas así. Pero a pesar de todo, aquí en el fondo, Uds. son mi hermano y hermana. Uds. son míos. Y yo los amo.
Cuando somos varios Branham y estamos en el patio de atrás, allá peleamos y nos pegamos; pero no permitimos que nadie más nos pegue. ¿Ven lo que quiero decir? Yo estoy con Uds. Y Uds. tienen una verdad, porque sinceramente, tal vez sin conocimiento, Uds. están todos enredados en esto, aquello, o lo otro; pero Uds. han venido sinceramente a Dios y han creído en Él, y lo han aceptado a Él, y lo han creído. Y Dios, a cambio, les ha dado a Uds. el Espíritu Santo como un testigo. Y ahora, líderes han venido con denominaciones y los han separado a Uds. en sectarismo, y han hecho que Uds. aborrezcan a su hermano, y que se vayan en esta dirección y en aquella dirección. [El hermano Branham golpea algo – Ed.] No quiero esa cosa de todos modos.
Miren, fíjense. Pero a pesar de todo, no importa si Ud. pertenece a la Asamblea de Dios, o a la Iglesia de Dios, o a los Peregrinos de Santidad, o a la que sea. Si Ud. es nacido de nuevo, Uds. son hermanos y hermanas en Cristo. Y mientras que el diablo pueda mantenerlos separados y enojados el uno con el otro…
[La Porción que sigue estaba en el principio de la cinta del servicio de la noche].

66 Oh, cómo me siento ahora. Nuestro Padre Celestial, yo te amo con todo mi corazón. Tu Espíritu se está moviendo a través del edificio. Mi alma parece estar siendo arrebatada. Oh Jehová, Tú Quien vienes y estás parado aquí ahora en la forma de esa Columna de Fuego. El mundo no puede decir que no es así, pues ellos lo ven. Allí está, probado científicamente. La iglesia lo cree. Dios, Tú hablas cada noche, y vindicas que es la verdad.
Verdaderamente que no somos mucho en este mundo, somos despreciados, pero, Dios, nosotros creemos que somos aceptos en Cristo Jesús, y que Él a cambio, nos ha dado el Espíritu Santo. Nosotros le amamos, esa gran tercera Persona de la trinidad Quien arde en nuestros corazones. Y nosotros le amamos a Él. Oh Espíritu Santo, yo te doy gracias por Tu guianza Divina, y por cómo Tú me has guiado aquí a Hammond. Y Dios, en ese gran asunto de anoche, Dios bendiga a esa joven mujer. Hazla a ella eso, allá, Señor, para ganar almas y almas de aquellos que están perdidos allá. Concédelo, Señor.

67 Desciende esta noche, Señor, y que esto sea lo mucho más abundantemente esta noche. Yo he hablado sólo unas cuantas cosas de aquello que es verdad. Tú has vindicado para estar seguro que es correcto. Y Dios, puede que esta sea mi última visita a Hammond antes de que caigan los juicios de Dios. Pero si lo es, yo he dado mi voz a todo lo que conozco. Tú has hablado de igual manera, que yo he dicho la verdad. Dios, yo encomiendo todo a Ti de aquí en adelante. Yo salgo, a esta reunión ahora, el resto de esta semana, para hacer todo lo que yo sé hacer para servirte, y para hablar, como Tú quieres que hable.
Bendice a cada uno. Que no haya un solo enfermo entre nosotros cuando llegue el domingo por la noche, de aquí a una semana. Concédelo, Señor. En el Nombre de Tu Hijo Jesús, lo pido. Amén.
Muy bien. Hermano Bosworth, venga por favor y tome la plataforma. Dios les bendiga.

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