OBRAS DEL MENSAJE


Tú Conoces Todas Las Cosas
Hammond, Indiana, E.U.A.
52-0716
1 Buenas noches amigos. Muy feliz de estar aquí esta noche, y ministrar en el Nombre de nuestro amado Señor. Confío en que todos Uds. se están sintiendo tan bien como nosotros. Como decimos en Kentucky, “Tan bien como lo común”, tan bien como se puede esperar. Muchos de Uds. aquí están enfermos, por supuesto, por los que se debe orar. Confío en que mañana por la noche estarán felices y regocijándose, teniendo un tiempo maravilloso en el Señor. Hay muchos que han venido enfermos y se han ido sintiéndose bien otra vez.
El congresista está con Uds. esta noche. ¿Se siente bien? Muy bien. Su pie le está molestando. Recordémoslo en oración.
Acabo de tener un especial aquí hace un momento, una joven acababa de sufrir un ataque de polio y le pusieron un pulmón de acero adentro [Dispositivo que proporciona buena presión de aire para personas enfermas de polio. -Trad.] en [Palabras inaudibles]. Acaba de venir hace unos minutos, de larga distancia, casi a… Acaban de estar conmigo.
Inclinemos nuestras cabezas, mientras ofrecemos una oración, todos nosotros, juntos, por esta pobre muchacha. ¿Qué si esa fuera su hija?
2 Nuestro Padre Celestial, con amor en nuestros corazones por nuestra hermana, venimos como una unidad, una unidad de fe, creyendo en el informe que nos ha sido dado por Jesucristo, que Dios Todopoderoso está interesado en que Sus hijos estén bien. Él envió a Su Hijo al mundo, para ser herido por nuestras transgresiones, y para ser curados por Sus llagas.
Ahora, Padre, creemos que esta noche, y por fe pedimos por esta joven que acaba de ser colocada en el pulmón de acero, con tremenda fe. Ella dice aquí en el telégrafo: “Si el Hermano Branham ora por mí, estaré bien”. Oh Dios, honra esa fe, Señor. Ella lo ha convertido en un punto de contacto. Y te ruego, Padre, que la sanes. Dios, concede ahora que su respiración comience a normalizarse, y que le puedan quitar pulmón de acero, y ella estará en esta reunión glorificando a Dios, por medio de Jesucristo lo pedimos, creyendo, Padre.
3 Ahora, mi querido Hermano Upshaw, nuestro… uno de nuestros verdaderos Estadounidenses que se paró por lo correcto. Señor, su esposa está sentada aquí, esta noche, que dice: “Su pie sigue estando mal, o no tan bien como debería estar, con ese pie atlético”. Dios Tú lo sacaste de una aflicción después de haber estado en eso durante sesenta y seis años. Ruego que sanes su pie. Que sane. Creemos que lo harás, porque te amamos, y lo amamos a él, y queremos que muchos más testimonios vayan de sus labios al mundo, para que puedan conocer el amor que él tiene por el Hijo de Dios y el respeto por su sanidad. Estas cosas las colocamos en Tu cuidado Divino, Señor, y el Abogado que tenemos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios les bendiga a ambos.
4 Uds. han sido muy buenos, demasiado amables. Solo quiero decir esto mientras está en mi mente. Pequeñas ofrendas misioneras y cosas que me han estado enviando por el lado-por medio de mi hijo y ellos. Aprecio eso. Para ayudarme volver a la India y demás, muchos de Uds. [palabras inaudibles] lo estoy recibiendo. Y lo aprecio con todo mi corazón. El Hermano Baxter me había traído diez dólares, esta tarde dijo: “Alguien se lo da. Dijo: Llévelo al Hermano Branham ”. Y lo puse en la ofrenda misionera, pensando que era para eso. Y Uds. tendrán parte en esta gran visión que sé que debe cumplirse. Y en aquel gran día, ahora no— nunca se dañen Uds. mismos. Si Uds. — si necesitan algo en casa o algo, vayan, hagan eso primero. Pero, si solo tienen algo que sienten que Dios puso en su corazón para un misionero, adelante, estaremos muy agradecidos. Le agradeceremos por ello.
5 El Hermano Jackson me decía esta tarde, acabo de encontrarme con mi amigo de Sudáfrica, por lo general se sienta aquí. No lo veo esta noche. Él es un hombre como todos lo somos. Dijo que su esposa tiene interés en ganado. El Señor simplemente puso en su corazón venderlos por ochenta libras [Moneda oficial de la época en África del Sur-Trad.], que era un precio de sacrificio, pero ella lo vendió, lo cual sería tres veces más que eso, sería alrededor de ciento veinte, ciento cuarenta dólares, dos cuarenta, más bien. Y así, ella simplemente cedió eso, que era un precio de sacrificio. Y le dieron un cheque con fecha posterior y dijeron que: “Estaría bien”.
Vinieron a la conferencia mundial, y simplemente fueron guiados por el Espíritu, después de que… ellos vendieron su automóvil y esas cosas. El Señor los guio y les dijo: “¡Vengan a Hammond!” Y ellos no sabían que yo estaba en Hammond. El Señor guiándolos a Hammond. Luego, cuando llegaron allí, su esposa entró, ella salió. Nunca había conocido a la hermana Jackson, pero solo hace un momento, pero sé que es una Cristiana fiel. Entonces, ella fue y le dijo a su esposo, así es como debería vivir una familia, dijo: “El Señor ha puesto en mi corazón darle a un hermano misionero, que está allí ayunando, en busca de un automóvil, estas ochenta libras”. La libra vale aproximadamente dos dólares y ochenta centavos en dinero Estadounidense. Ella dijo: “El Señor me dijo que le diera esto”.
6 Y ella consultó a su esposo, que era lo correcto hacer. Y su marido dijo: “Dios está en eso. Eso da testimonio de mi corazón el darlo”. Y él sale, y resulta que el misionero iba saliendo, después de ayunar por varios días, con un llamado en su corazón donde debía hacerse una obra misionera, él no tenía el dinero para hacerlo, simplemente necesitaba ese dinero.
Y cuando salía, dijo: “El Señor me dijo que le diera estas ochenta libras”. Y el hombre se quebrantó y se desmayó en la calle de la conmoción de que Dios proveyó sus necesidades.
Claro, ellos tuvieron que secarse algunas lágrimas de sus ojos, e irse. Y un día o dos después de eso, unos cuántos días después de eso, Dios les devolvió sus ochenta libras, con un interés de cien libras sobre eso. Ese es nuestro Señor. Sólo de la pequeña manera en que Él hace las cosas.
7 Como al partir el pan en Emaús, ellos le reconocieron que Él estaba ahí. Él está aquí todavía. Y le amamos, esta noche, con todo nuestro corazón. Yo sé que Uds. lo aman, yo lo amo. Si conozco mi corazón, si conozco mi corazón, yo amo a nuestro Señor. Y ruego que Dios nos bendecirá, y seré tan reverente, y tengo una— tengo una misión. Tengo algo de parte de nuestro Señor, que debe ser llevado a cabo. Debe ser y lo será. Sólo recuerden eso.
Exactamente como dije acerca de ir a Finlandia. Que un muchacho sería levantado de los muertos, en alguna parte, en algún lugar. Yo no sé dónde, pero sé la clase de lugar en que sería. Conozco el lugar. Había rocas ásperas, y cedros altos, y cómo se vería el muchacho y todo. Vi eso. ¿Cuándo? ¿Dónde? Yo no sabía. Pero llegó a cumplirse en casi un año y seis meses, después de eso. Ahí estaba, exactamente el mismo muchacho, y todo, simplemente la misma descripción que miles de Cristianos tenían escritas en la parte posterior de sus Biblias, que eso llegaría a suceder. Y pasó. Tuvo que pasar.
8 Ahora, vi una visión. Vi la gente. A mí me parecían como Indios. No sé lo que ellos eran, pero tenían trapos envueltos alrededor. Ellos estaban alabando a Dios, y ellos eran… Era como en un campo, parecido, había tanta gente, eso regresó arriba por allí, y una luz descendió del Cielo, una luz oscilante y fue a través de allí; mostrando a la gente. Y el Ángel del Señor llamó a un número de ellos, y oí el número, trescientos mil. Eso sería seis veces el tamaño de la reunión de Durban, donde tuvimos treinta mil convertidos aquel día.
Y confió en Dios, habrá trescientos mil ganados para Cristo en aquel día. Pero se acerca. Debe ser. Yo no sé dónde. Yo no sé cuándo, pero sé que será.
9 Y Uds. personas sentadas aquí en esta audiencia, esta noche, oirán de la reunión. Dónde será, yo creo que será en la India. Parecían Indios para mí. Pude verlos, y yo estaba en la reunión de Durban, lo vi sucediendo en la historia, volviéndose azul. Miré delante de mí y ahí había más gente, miles, más que la primera vez que estuve ahí. Creo que estaré en Durban otra vez. Muchas veces [palabras inaudibles] y miré, y había tanta gente, innumerables.
Ahora recuerden, mantengan eso su mente. Escríbanlo en un pedazo de papel, anótenlo en su Biblia, póngalo en la portada en alguna parte, y lo oirán por medio de la revista: “El Hermano Branham tuvo una reunión”. En alguna parte en Oriente, o allá en India, yo creo, o África, en alguna parte, donde trescientas mil personas asistieron a la reunión.
10 Ahora estas reuniones son sólo una impresión, guiados a hacer ciertas cosas. Me sentí guiado a venir aquí a Hammond. No podía entender. ¿Cuántos me ha oído hablarlo, prácticamente cada noche? ¿Por qué? Yo no sé. No sé por qué debía venir a Hammond. No lo supe hasta el sábado pasado en la noche. Yo no sabía entonces, hasta que llegué a casa y Dios me lo reveló. Ellos me dicen cómo estuvo la reunión después que llego a casa. Cuando la unción viene, yo sé dónde… Sólo parece como un sueño para mí como que soñé algo. Y ellos me estaban contando, y entonces el Espíritu Santo me lo reveló.
La persona no está aquí esta noche probablemente. Yo no sé, no sabría. Pero hubo una mujer quien vino a la plataforma, dicen que ella era una drogadicta, una mujer joven. Mirándola, vi que había bastante desastre, muchos problemas en su vida, muchas penas y desilusiones. Y me gustaría poder ver de nuevo a la mujer, porque yo creo, con todo mi corazón, que ahí mismo. La mujer era prominente en alguna clase de espectáculo de negocios o algo, y ella no había vivido la clase correcta de vida. Ella no estaba viviendo bien. Y ella había estado en su… toda confundida, ella había caído en hábitos de drogas. Ella mantuvo eso en secreto a su familia. Pero no hay secretos delante de Dios. Y Dios sanó a la mujer. Y esa mujer. Y esa mujer, si ella sigue su guianza Divina, si Dios la guía, ella será usada para la gloria de Dios, definitivamente.
11 Felipe fue enviado desde… Me recuerdan diciéndoles, que él dejó Samaria para salir al desierto, justo en medio de una gran reunión, dejó a miles de personas, y la ciudad se estaba regocijando. Y Dios dijo: “Sal y párate en el desierto”. ¿Recuerdan eso? Porque un hombre, un Etíope, un hombre de color descendiendo de Jerusalén, regresando a Etiopía, quien tenía un gran cargo con la reina. Y él estaba leyendo al profeta Isaías, y él no entendía lo que estaba leyendo. Y Dios le dijo a Felipe: “¡Ve y únete a él!” Y cuando lo hizo, él le habló sobre el bautismo en Cristo Jesús. Y había un pequeño pozo de agua por allí, y Felipe nunca regresó a Samaria, hasta donde sabemos, y la Biblia da referencias. Él… El Espíritu Santo lo arrebató, y el eunuco no lo vio más. Y el eunuco llevó ese Mensaje allá dentro de África. Bueno, ahí lo tienen, vean. Dios sabe qué hacer.
Muchas veces suponemos al respecto, pero Dios conoce exactamente lo que es correcto, ¿Verdad? Oh, ¡Cuánto le amamos! Su soberanía, Su bondad, Su misericordia.
12 Quiero leer algo de Su Escritura aquí, entonces oramos. Comenzamos nuestra línea de oración. Estoy pensando de los días, algún día, algún día, he querido que el Espíritu Santo me dé la oportunidad, de traer a la gente aquí arriba y orar por ellos, sólo pasándolos por aquí. Es la visión, lo que me debilita. No es de parte de las personas. He pasado horas y horas orando por la gente, eso no me molesta. Pero es sólo la visión lo que me afecta.
Y cada vez que la unción viene muy profundamente, y estoy delante de la gente, entonces ahí está, la visión comienza de nuevo. Y sólo después de dos o tres horas, yo comienzo a perder la noción de lo que está aconteciendo, de dónde estoy, todo al respecto. Pero entonces sólo tengo que esperar y ver lo que Él hace después de eso.
13 ¿Les gustaría tener una noche dónde sólo pasemos al… traer a la gente aquí arriba, sólo parte por parte, y orar por ellos, sólo imponerles las manos, mientras suben? Eso es… Bueno, yo, ¿Cuántos piensan que se sentirían bien en el Espíritu? Veamos sus manos. Levanten sus manos bien alto. Muy bien. Dios mediante, Dios mediante, estableceremos eso mañana por la noche. Que, si alguien, simplemente los llamamos de inmediato de las secciones, o por el… orden, mantenemos el orden, daremos tarjetas de oración, por supuesto, pero conseguiremos muchas de ellas. Y Uds. que tienen tarjetas de oración, y demás, si no los llamamos, entonces vamos a subirlos a la plataforma y orar por ellos.
14 Después de todo, amigos, es la oración de fe la que salva al enfermo. ¿Ven? Algunas veces, me fijé aquí las últimas noches, he estado observando, y me fijé que la gente… Pasé por en medio, y quizás, ellos— ellos querían… Algunos… vean, si hay algo en su vida, que no enmarca correctamente. Y cuando hacen eso, cuando descubren eso, entonces puedo decir en el Espíritu, la manera que se mueve, ellos quieren que ore por ellos. ¿Ven? Después de eso, ellos quieren que ore por ellos. ¿Ven?
Y, después de todo, esto— esta oración es la fuerza más vital que Dios puso jamás en las manos de la humanidad. La fuerza más efectiva que conoce el hombre, es la oración. ¿Creen eso? Lo es. Es la oración, cambia las cosas.
15 Miren a Ezequías allá, y el profeta fue y dijo: “Muy bien, Ezequías, no vas a salir de la cama. Dios ha dicho que vas a morir ahí mismo donde estás”.
Y Ezequías lo estudió, si sólo tuviera quince años más… Ahora recuerden, Uds. tienen que darle a Dios un motivo, una razón. Ahora él no dijo: “Sólo porque quiero ir allá y pasear en una carroza, y mostrarle a la gente que yo soy un rey”. No, él quería reconstruir el altar de Dios, y unas cuantas cosas que él debía hacer para poner el reino en el orden correcto.
Y él oró que Dios le diera quince años más, y él lloró amargamente, simplemente le lloró a Dios. Y él dijo: “Dios, te ruego que lo consideres. He caminado delante de Ti con un corazón perfecto”.
¿Cuántos de nosotros podemos decir eso esta noche? ¿Que hemos caminado delante de Él con un corazón perfecto?
“He caminado delante de Ti, Señor, con un corazón perfecto. Y te pido que me consideres. Ahora yo quiero…”
Y Dios Todopoderoso, Jehová, reconsideró el caso de ese hombre, por causa de la oración. Piensen de eso. Dios Todopoderoso, que había pronunciado la muerte sobre el hombre, reconsideró su caso. ¡Vaya! Eso es demasiado para mí. El Gran Jehová, a un hombre mortal de la tierra, reconsideró Su Palabra que Él le había dicho.
16 Ahora, Dios tiene maneras de hacer las cosas. Parece como Él hubiera respondido de inmediato y le hubiera dicho: “Pero yo consideré tu caso, otra vez, te voy a permitir quedarte por eso, si haces eso”. Pero Él no, Él le habló al profeta, y envió al profeta todo el camino de regreso hasta allá otra vez para decirle. Dijo: “Muy bien, Dios oyó tu oración”. Vean, Dios le reveló al profeta lo que estaba sucediendo, él regresó: “Tus días son escatimados, y vas a salir de la cama ahora en tres días”. “Hazte algunas compresas y demás, póntelos”. Ezequías salió de la cama y fue sanado.
17 ¿Ahora ven lo que hace la oración? La oración no es exactamente bajar a Dios al hombre. Es subir al hombre a Dios. ¿Ven? A medida que oran— Uds. pierden la vista de estas cosas terrenales. Uds. se transportan a otro lugar, mucho más allá, y más allá y más allá y más allá, hasta que llegan a estar dentro de Su Presencia. Y entonces una fe que Uds. han presentado delante de Dios, dicen: “Ahora aquí, Dios, aquí está. Y quiero sanar por, esta causa”. O: “Quiero que hagas esto por mí, por esta causa. Quiero que me sanes, de— de— de este cáncer, o esta tuberculosis o— o esta condición anémica”, o lo que sea que es. “Caminaré delante de Ti, yo— haré todo lo que pueda. Daré este testimonio a todas partes que vaya. Estaré feliz de hacer eso, Señor. Y usaré mi vida, no para mí mismo. Yo— la usaré para Tu gloria, para ayudar a que otros te vean”.
18 Ahora, entonces Uds. presentan eso delante de Dios, y dicen: “Dios, ¿Considerarás mi caso? Yo creo, igual como Ezequías estuvo…” O Dios, aún hoy, ¿No creen eso? Él lo confirma cada noche aquí mismo en el edificio. Yo creo que Él lo hará de nuevo esta noche, ¿Uds. no? Él descenderá aquí entre nosotros esta noche, y confirmará la misma cosa. Como hombres y mujeres, yo no conozco a nadie aquí. Reconocí a alguien, hace unos minutos, alguien a quien iba a llamar la atención, amigos de Jeffersonville, o de allá de mi pueblo ciudad de origen, estaban sentados justo detrás aquí en alguna parte. Los encontré, los vi, hace un momento… Aquí eso es correcto. Dios les bendiga, Yo… amigos de mi iglesia. Yo… ¿Acaban de llegar hoy? ¿Este es su primer día? ¡El sábado! Y los extrañe todo el tiempo. Muy bien.
Bueno, estamos felices de tenerlos aquí, amigos desde mi iglesia. Muy bien.
19 Ahora, el resto de Uds., hasta dónde sé, son extraños, a excepción del Hermano Bosworth, y esta es la Hermana Upshaw aquí sentada; son casi todos lo que creo que conozco en el edificio esta noche, sentados esparcidos así, aparte de estos ministros aquí, y eso es casi el límite.
Ahora, pero, puede haber muchos de Uds. aquí que están muriendo con enfermedades. Y si Uds. están muriendo con enfermedad, por qué no ahora, mientras estoy hablando, por qué no ahora mientras Uds. están en este lugar aquí, que están dedicado estos pocos días para la gloria de Dios, ¿Por qué no van a orar, y dicen: “Ahora, Dios, te pido que consideres mi caso, esta noche?” ¿Ven? “Considérame porque estoy desesperadamente en necesidad, voy a caminar delante de Ti, voy a testificar. Voy a hacer todo lo que pueda para glorificarte. Y ahora yo creo, esta noche, que Tú me vas a sanar”.
20 Y si Uds. hacen eso, con todo su corazón, Dios considerará su caso, y responderá y les dirá al respecto. Y si yo soy siervo de Dios, Él lo hablará a través de mí y me dirá.
Ahora, hermano, ahora miren. Muchas veces a través de la noche, me pongo tan débil, ni siquiera puedo decir dónde [Palabras inaudibles]. Hay tantos. Uds. deben entender, amigos, yo quiero considerar las Escrituras.
Y algunos de ellos dicen: “Hermano Branham, Ud. es un debilucho”. No, no lo soy. Estoy muy lejos de ser un debilucho. Miren. Yo pudiera ser bajito. Pero en la Clínica Mayo, ellos me pasaron con un análisis perfecto. Dijeron: “Ud. tiene treinta y ocho años, y me quiere decir…”
Yo dije: “Yo tengo treinta y ocho años”.
Dijeron: “Hasta donde concierne a lo físico,” dijeron: “Ud. tiene que… Uds. están en una condición perfecta; con todo; la prueba de orina, y sangre; y corazón [palabras inaudibles] alcanza los cien años”, ¿Ven? Ahora, eso estaba ahí [palabras inaudibles] Dios, depende de cómo Él quiere que los alcance. Eso depende de Él.
21 Pero aquí está lo que trato de decir. Una visión delante del Señor, le quitará más al cuerpo humano que ocho horas con una pica y una pala. Eso es correcto.
Daniel tuvo una visión, y caminó en su… perturbado en su cabeza por muchos días. ¿Es eso correcto? E incluso, cuando vio la visión, incluso cayó al suelo como si estuviera muerto. Y el Ángel vino a levantarlo.
Vean a Juan, cuando vio la visión, allá en la isla de Patmos, y demás. ¿Ven lo que digo? Él cayó ante los pies del Ángel, y probablemente esa fue una rutina de días, muchos de Uds… Todo el tiempo que él estuvo ahí, él vio la visión. Pero debemos recordar…
Miren en los días de Elías. Jesús dijo que había leprosos en aquel día. Pero sólo uno de ellos… Muchos de ellos pudieron haber venido a Elías, y dijeron: “Elías, ¿Orarás por mí?”
“Seguro, yo oraré por ti”.
22 Pero uno de ellos, Dios lo envió. ¿Es eso correcto? Y fíjense, ese fue un Gentil, Naamán, capitán de las huestes de Siria. Él fue a Elías. Y Jesús dijo: “Hubo muchos de— muchos de ellos en aquellos días”. Pero Él sólo vio la visión para uno. Sólo uno de ellos fue sanado. Había muchas viudas en los días del hambre, pero sólo una, una Gentil, de la que Elías vio la visión para ir, y ella estaba quebrando las ramitas y demás, y salió, y él debía sanar, o quedarse y derramar el aceite de la vasija, hasta… demás. ¿Ven?
El gran profeta Elías sólo hizo, yo creo, ocho milagros en su día. Y Eliseo con una doble porción, ¿O fueron cuatro milagros? Creo que fueron cuatro milagros los que Elías hizo. Y Eliseo hizo ocho milagros en toda su vida.
23 Ahora, uno habla de: “Estas cosas que Yo hago, y mayores haréis”. Sólo miren lo que ha pasado aquí, día tras día. Miren y los maestros… Nuestro Señor cuando Él estuvo aquí en la tierra, en un cuerpo de carne, el Hijo de Dios. Bueno, Él sólo tuvo, no más de media docena, o una docena de veces a lo mucho, de que habló alguna vez, como está registrado, no sabemos todo lo que hizo. Pero está registrado aquí de cosas que Él vio e hizo. Vean lo que hizo en Su ministerio de tres años y medio. Pero tal vez Dios hizo más.
Ahora observen lo que hay aquí. Él está aquí hoy, con Su iglesia, haciendo cosas mayores que las que Él hizo entonces. El mismo Jesús, los mismos milagros, las mismas cosas, obrando de la misma manera.
24 Le estaba hablando a un ministro amigo mío, quien está aquí, aquí atrás en la línea ministerial, esta noche. Un ministro de Louisville, Kentucky. Y yo estaba hablando con él, y él estaba… estando aquí en la reunión. Él estaba hablando acerca de cómo es que la cosa está aconteciendo.
Yo dije: “Ahora, Hermano Beeler, si Ud. viniera a la… Si yo… Alguien me dijera que saliera y buscara al Sr. Beeler. ¿Cómo luciría?” Lo primero, tendría que tener su descripción. Él peina su cabello hacia atrás, pulido. Y la altura que tendría, cómo luce, y cómo habla, él es una persona de tipo tranquila.
Y quizás yo saldría, y hallaría a un hombre con su cabello peinado hacia atrás, él se vería un poco como este Sr Beeler. Pero cuando yo le hablara, diría: “¿Cómo está, señor?”
“¡Hola ahí!”
25 Ese no sería el Sr. Beeler ¿Ven? Sin embargo, se parecería mucho a él, pero no es el Sr. Beeler aún. Tendría que buscar al hombre que se adapte a esa descripción exactamente igual. “Ahí está él”. ¿Ven? “Ahí está él”.
Ahora, si podemos ver lo que Jesús fue en el Nuevo Testamento, entonces veremos lo que Jesús está obrando entre nosotros en los últimos días. ¿Es eso correcto? Ahora, no del todo Jesús trabajando en mí; Él obra en Uds. exactamente igual como Él obra en mí. Cualquiera que es nacido de nuevo… Yo pudiera ser capaz de ver visiones, y Uds. no pudieran, pero eso no quiere decir que Él no está con Uds. Él está con Uds. igual. Él era exactamente el mismo con Ezequías como lo fue con Isaías. Ezequías fue quien obtuvo la bendición. Isaías sólo tomó la Palabra. Amén. ¿Lo ven? Ezequías fue aquel que obtuvo la bendición, no Isaías. No fue la oración de Isaías la que fue oída, fue la oración de Ezequías que fue oída. Isaías fue sólo el medio que llevó la palabra en labios humanos, lo que Dios había dicho. Bueno, esa es la misma cosa. Ese fue Dios. ¿No creen que ese fue Cristo, el Ungido, el Logos? Bueno, seguro, Es la misma cosa, esta noche.
26 Ahora, cuando Él vino, Él dijo: “Yo sólo hago lo que el Padre me muestra que haga, eso hago. Y lo que me muestra… Nada hago, no puedo hacer nada hasta que Él me dice”. Cuando pasó por el estanque, y vio a la gente, sanó al hombre, y los Judíos lo cuestionaron “¿Por qué?” Él dijo: “Nada hago sino lo que el Padre me muestra. Nada hago. Pero Él… Lo que sea que Él hace, Él me muestra, y entonces voy y hago eso”. Eso es verdad, San Juan 5:19. Y lo notamos a Él. Él era un Hombre amable, un Hombre humilde. Y sin embargo Él era un Hombre de poder. Cuando Él hablaba, Él era muy humilde y amable. Pero cuando llegó el tiempo, entre, separar la verdad y el error, Jesús fue muy severo. Agarró algunas cuerdas y las ató, y pateó la mesa del cambista, y los azotó fuera del templo. Llamó a los Fariseos, a aquellas personas religiosas, dijo: “Bueno, Uds. montón de hipócritas, Uds. serpientes, culebras en la grama, y todas esas cosas”. ¿Ven? Él fue un Hombre quien podía hablar cuando se trataba de hablar. Él fue un Hombre quien estaba lleno de amor. Pero Él amaba tanto a Su Padre, al punto que se mantuvo en armonía con Su Padre. Y cualquier cosa que interfería con esa armonía, entonces Jesús trazaba la línea.
27 Bueno, ese sería el mismo Hombre, hoy. Él está aquí. Él les permitirá hacer cosas, y demás, de esa manera, pero cuando van a pecar, y llegan a… y actuando así, entonces, sin embargo, la línea será trazada. Algo descenderá allí y lo detendrá, y dirá: “Miren aquí sólo un minuto”. ¿Es eso correcto? Seguro, Él lo hace. Él castiga a Sus hijos; los castiga. Yo creo que Él lo hace.
Y la Biblia dice que: “Ellas son puestas sobre nosotros para probar nuestra fe”. ¿Es eso correcto?
Ahora, si están enfermos, esta noche, y algo pudiera haberles acontecido por el camino, y Uds. pecaron, u otra cosa, pídanle a Dios que los perdone. Quizás Uds. han sido un poco tardos. Y dicen: “Bueno, yo nunca salí y me emborraché”. Uds. no tienen que emborracharse para pecar; solo descreer. Eso es pecado, incredulidad.
Si yo saliera, dijera: “Es de noche”. No puedo decir: “Sólo este tanto es noche, o sólo ese tanto es noche”. Todo es noche.
28 Ahora nosotros sabemos que tomar y andar en juerga es pecado; pero la cosa entera es por causa de la incredulidad. Porque, si Uds. le creen a Dios, y Jesucristo es Su Hijo, Uds. no van a hacer esas cosas para nada. ¿Creen eso? “Aquel que es nacido de Dios no comete pecado”. ¿Ven? Muy bien.
Uds. deben creer. La cosa completa descansa en fe. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, pues ha pasado de muerte a vida”. ¿Creen que es esa la verdad? Ahí descansa. No hay nada más que Uds. puedan hacer, sólo creer. Y si Uds. creen, entonces esas cositas inmorales se caerán, de esa manera. A medida que Uds. creen, se convierte en amor. Y amor es Dios. Y Uds. comienzan a ventilarse dentro de Cristo. Y estas otras cosas, Uds. no tienen que dejar de hacerlas, ellas simplemente se quitan solas. Simplemente no hay deseo de hacerlas. “El adorador siendo limpiado, no tiene más consciencia de pecado, o deseo de pecado”. Hebreos 9 ¿Ven? “Los que tributan este culto, limpios una vez”. ¿Ven lo que digo? Cuando el adorador es limpiado, es cuando él nace de nuevo. Entonces su vieja naturaleza muere, una nueva criatura se establece. Entonces él se convierte en parte de Dios. Él recibe nueva vida, y la vida es… Y la palabra Griega ahí es: “Zoe”, lo cual significa: “la vida de Dios”. Y Uds. llegan a ser linaje de Dios. Y Dios no puede dañarlos sin dañarse Él mismo. ¿Ven lo que digo?
29 Y si Uds. hablan el uno del otro, y desestiman a algún otro Cristiano, o algo parecido, recuerden, Uds. están lastimando a Dios. Bueno, Uds. pueden hablar de mí tanto como quieran, pero dejen a mis hijos en paz. ¿Es eso correcto? Yo preferiría que me tomarán a mí y me azotaran y me golpearan, y todo, pero no lastimen a mi muchacho que está allá atrás. No, no, él es parte de mí. Bueno, de esa manera se siente Dios hacia nosotros, Uds. saben. Y la única manera, Dios puede inducir a Sus hijos para amarlo y creerle. Y esa es la avenida. Sólo tengan fe en Él, y créanlo, y Dios lo traerá a cumplimiento. ¡Oh, vaya! Es así de simple, sólo como uno, dos, tres.
Leamos algo de la Escritura ahora, e ir directamente a la oración por los enfermos.
30 Quiero leer una porción de Hechos 2, esta noche. Y entonces una porción, también, que estaba leyendo esta tarde, comenzando de San Juan 16:30. Y Hechos 2:22. Jesús había recién sido crucificado. Ahora escuchen el testimonio de este apóstol, quien, después que Cristo había estado en la parte exterior, lo había maldecido y negado. Pero cuando Cristo vino a la parte interior, justo en medio de saber que podía ser muerto en cualquier minuto, escúchenlo hablar ahora al mundo religioso de aquel día.
“Varones de Israel, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo por medio de Él entre vosotros, como vosotros mismo… sabéis”.
Bueno, leí eso mal. Perdónenme.
… Dios entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismo sabéis;
A Éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;
31 Ahora, observen. Jesús… Pedro estaba reconciliando el a la muchedumbre a creer que Ese era el Hijo de Dios, porque Dios estaba con Él, obrando señales y prodigios.
Ahora presten atención.
“Varones de Israel, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las señales y prodigios… o con maravillas, prodigios y señales que Dios hizo ahí”. ¿Ven?
Jesús fue aprobado. Él tenía la aprobación de Dios, sin importar lo que dijeran los Fariseos. Ellos dijeron: “Él es un lector de la mente; un diablo”, el mundo, el mundo eclesiástico.
Pero Pedro dijo: “¿Cómo pueden negarlo? Dios estaba con Él, y nosotros sabemos eso”.
32 Miren al gran maestro Judío cuando llegó esa noche, Nicodemo. Él dijo: “Sabemos que…” Nosotros, los Fariseos: “Sabemos que vienes de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas cosas que Tú haces. Conociendo los corazones de estas personas, sus corazones, y sus vidas, y lo que será, y demás. Y sanado al enfermo y demás. Tú dices: Sólo lo hago como Él me lo muestra. Entonces Dios te muestra qué hacer, y Tú vas y lo haces. Sabemos que ningún hombre puede hacer estas cosas, si no está Dios con él”. Como podría ser [palabras inciertas] parado aquí y decirle a un hombre que hay dos mulas atadas al final del camino, donde jamás ha estado. ¿Cómo vas a encontrarte con un hombre con un cántaro sobre sus hombros? ¿Cómo puedes saber esas cosas sin que Dios te diga? ¿Cómo te paras ahí en el pozo y le dices a esa mujer Samaritana, le dijiste: Ella ha tenido cinco maridos, y jamás has estado en Samaria antes en Tu vida? ¿Cómo puedes hacer eso sin que Dios esté Contigo? ¿Cómo? Cuando ese Israelita, uno de nuestros hombres de renombre allá, vino caminando hacia Ti, quien había estado allá bajo el árbol, orando. Y nosotros lo interrogamos, para saber si era verdad, quizás. Y Tú te acercaste a él, y dijiste, He aquí un Israelita en quien no hay engaño. Nosotros sabemos que él era un hombre de prestigio“.
33 “Y nuestro hermano dijo: Rabí ¿Cuándo me conociste? o Reverendo, Maestro, o lo que sea que quieran llamarlo: ¿Cuando me conociste? Dijiste: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”
“Pues”, Dijo el: “Pues, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. Dijo: “Ningún hombre, todos nosotros sabemos que ningún hombre puede hacer eso sin que Dios esté con Él”.
Donde Pedro dijo: “Dios aprobó a Jesús entre vosotros, con señales y prodigios. Él levantó al muerto. Sanó al enfermo. Predijo las cosas. Él dijo que esto sería. Él conocía los secretos de sus corazones. Él percibía sus pensamientos. Pero sabemos que Dios estaba con Él. Y Uds. saben lo mismo, cuando Uds. tomaron al Príncipe de la Vida y lo mataron, y desearon a otro en Su lugar, a quien Dios resucitó como un testigo, de que Él era el justo Hijo de Dios”.
Eso es cuando tres mil fueron compungidos en sus corazones. Dijeron: “Varones y hermanos, ¿Qué podemos hacer para ser salvos?”
34 Ahora, tenía otra Escritura aquí, deseo leer. Jesús hablando aquí, San Juan 17, o 16:30.
Los discípulos, Él solo comenzó a decirles. Jesús fue un Hombre difícil de entender. Los discípulos dijeron: “Dinos abiertamente”. Incluso, ninguno parecía entenderlo. Él hablaba como en acertijos, y parábolas y todo eso. Esa es la manera como está escrita también la Palabra de Dios. Para que el sabio y el entendido no lo entiendan, pero Él se lo revelará a los niños, los que quieren aprender, vean. No estoy a favor de… No crean simplemente que pueden ir a sacar un grado de Bachiller o algo más, y salir y enseñar la Palabra de Dios. Eso no tiene nada que ver con eso.
35 Yo conozco gente que tiene DD´s, y DD´s [Doctorado en Divinidad-Trad.] y cuánto más, y no saben más de Dios que lo que un conejo sabría de ponerse zapatos de la nieve. Tampoco estoy diciendo eso como una broma. Pero eso es correcto. No saben más de Dios, que un Hotentote sabría sobre un caballero egipcio. Pero ellos no conocen a Dios. Lo único que saben decir, “Bueno, nosotros los estudiamos de esta manera”. Esta palabra Griega significa eso. Ud. tiene que conocer al traductor, esa es la única cosa. Yo la tomaré por lo que dice ahí mismo. Lo creo. De esa manera está escrito, de esa manera está en mi corazón, de esa manera lo creo y de esa manera Dios lo revela de nuevo. Y los resultados que eso produce… Es una fe. No es cuántas palabras Griegas Ud. conozca, cuán erudito Ud. sea, no por una beca que Ud. tenga. Dios no es conocido por genealogía. Dios es conocido por rodillología. Eso es correcto.
36 Amo eso. Yo amo el testimonio del Espíritu, cuando Dios desciende y lo testifica, cómo si estuviera aquí ahora mismo. Yo amo este tipo de reunión. Sin importar cuán caliente esté. Yo sé que Él está parado aquí en la plataforma. Tengo [palabras inaudibles] Yo sé dónde estoy parado. Sé que Dios va a bendecir esta noche. Lo siento acercarse aquí ahora.
Pedro dijo, en el día de Pentecostés: “¡Esto es eso!” Pero, hermano, si esto no es eso, voy a conservar Esto hasta que Eso venga. Voy a conservar Esto. Esto es lo suficiente bueno para mí hasta que obtengamos Eso. ¡Esto es eso! Y aquí está Jesucristo manifestado de nuevo, con las mismas señales. Él no es otro Jesús que hará otra señal, o algo más, o alguna otra obra de psicología o algo. Él es el mismo Jesús, haciendo la misma cosa que Él siempre hizo.
¡Aleluya!
Oh, cómo se derrite en mi corazón, al pensar de eso.
¡Sublime gracia! Cuán dulce el sonido,
Que salvó a un infeliz como yo!
37 Está en mí, vida eterna: “Ahora nosotros somos los hijos de Dios”. No que seremos; lo somos ahora. Ese es el problema de eso. Gente, Uds. comienzan… Uds. personas que son nacidos de nuevo, la gente los llama santos rodadores, o fanáticos, o algo parecido, porque Uds. han nacido de nuevo, y Uds. dejan al diablo patearlos por ahí como una pelota. Párense en su derecho. Uds. no son [palabras inaudibles]. Uds. están en Cristo. Uds. absolutamente están ahí [palabras inaudibles] entren [palabras inaudibles] y tomen un vistazo y [palabras inaudibles] por siempre. Eso es correcto.
Efesios 4:30, dice: “No contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de vuestra redención”. Amén.
¿Permiten que el Diablo los patee? Ese es el problema de hoy. Otra persona cristiana que está aquí sentada enferma, si ellos únicamente supieran que son hijos e hijas de Dios, propiedad de Cristo ahora. No que serán; ahora son los hijos de Dios. Ahora han obtenido el [palabras inaudibles] bendiciones Pentecostales.
El día de Pentecostés vino hace mil novecientos años [palabras inaudibles] hasta que Jesús venga. Ahora es la hora. Ahora es el tiempo. Ahora es la hora aceptable. Este es el año agradable del Señor. Ahora es cuando se supone que hay sanidad. Ahora es cuando milagros ocurren. Ahora es cuando Cristo se está revelando Él Mismo. Aquí estamos ahora, no en el futuro. El diablo se mantiene posponiéndolo; eso es el Catolicísimo. Ahora es el día. Esta es la hora. Este es el tiempo. Este es el lugar, ahora mismo. Este es el día.
38 Cuando Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos se está revelando a Sí Mismo, manifestándose Él Mismo a la gente, mostrando señales y maravillas, la misma cosa que ocurrió en la Biblia. Escudriñenlo, pruébenlo, es infalible. ¡Ay, hermano! Aquí estamos.
Todos los discípulos, ellos habían estado moviéndose y hablando la Palabra, porque no había la menor duda en Su Palabra. Ahora, ella nunca ha hecho eso. Pero Él conocía a los hombres que engañaban con eso y manipulaban con eso, e intentaban tener experiencias de seminario y grandes cosas como esas. No que esté difamando al seminario. Eso está bien. Pero hermano, Dios [palabras inciertas].
Yo preferiría, mi muchacho, aquí, él se está preparando para ir al colegio Bíblico, me supongo; pero preferiría que ese muchacho conociera a Dios y fuese… en un nuevo nacimiento siendo nacido de nuevo, si él no tuviera suficiente educación para conocer su ABC´s. Eso es correcto. Yo… La Educación está bien, pero les diré esto, ahora póngase su chaleco a prueba de golpes, porque aquí viene. La educación ha sido el obstáculo más grande que el Evangelio de Jesucristo ha tenido jamás. Gracias. Eso es exactamente correcto. Hemos tenido algunos— tenemos algunos maniquíes paganos educados. Eso es exactamente lo que tenemos.
39 Aquí hace unos días, había una mujer oponiéndose, y me estaba hablando. Ella decía: “Reverendo Branham,” decía: “Yo estuve en esa reunión allá, que Ud. tuvo en Louisville”. Dijo: “Simplemente yo no creo en eso”.
Yo dije: “Ciertamente Ud. no cree. Ud. es una pagana”.
Ella dijo: “Eso me ofende”.
“Bueno,” dije: “Ud. acaba de admitir que lo es”. Dije: “¿Qué es un pagano?” Si conozco bien mi Inglés, es un incrédulo. “Un incrédulo es un pagano”. Yo dije: “Ud. misma lo dijo. Ud. dijo: Yo soy una incrédula de eso”. Dije yo.
40 Ella dijo: “Pero tengo demasiado de esto. Tengo mi educación. He tomado… Fui a la escuela. Fui a…”
Yo dije: “No me interesa. Ud. sólo es una pagana educada. Eso es todo”. Exactamente correcto. [La congregación aplaude- Ed.] Gracias. Y amigos, esa es la peor clase que hay.
Ahora, miren. No estoy hablando mal de Uds. mujeres, entiendan eso. No estoy diciendo esto; eso es entre Uds. y Dios. Pero la mujer estaba ahí parada con suficiente maquillaje para casi pintar un granero. Y yo recién venía del África, de por allá donde los Hotentotes estaban, y eso es exactamente de donde eso viene. Uds. se ven como si tuvieran lodo en sus ojos y pintadas así, yo dije: “Ud. no está muy lejos de la tribu. Ud. incluso tiene pintura tribal”. Yo dije: “No me diga que no es una pagana”. Sí. Señor.
Oh, ¡Permítanme decirles! ¡Aleluya!
41 La educación es una cosa, pero Jesucristo es otra. Eso es correcto. No había uno educado en el grupo, pero Pablo, dijo: “tuve que olvidar todo lo que sabía, para conocerlo a Él”. Eso es correcto. Pedro y Juan ni siquiera podían escribir su nombre, hombres ignorantes y sin letras que pasaban por la puerta, llamada La Hermosa. El hombre yacía allí lisiado desde el vientre de su madre… Dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo…” Eso es lo que yo quiero.
“Lo que tengo. No tengo un grado licenciatura o Yo no he venido de la Escuela tal-tal. Pero lo que tengo, te doy. En el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate”. Eso es lo que dijo. Caminó hasta allí y lo levantó por las manos, y lo puso de pie. El hombre dio un brinco y saltó. Cuando sucedió [palabras inaudibles] Pedro y Juan nunca usaron su gramática tanto. “Pues,” dijeron: “percibieron que eran hombres del vulgo y sin letras, pero tuvieron que darse cuenta que habían estado con Jesús”. Eso es lo que [palabras inaudibles] lo que quiero tener. Alguien que sabe que Jesús está cerca. ¡Oh hermano! ¿No es Él maravilloso?
42 Aquí está Él hablando a Sus discípulos, Sus discípulos no pudieron entenderlo. Ahora, en el versículo 29, Sus discípulos le dijeron: “He aquí, hablas claramente y ninguna alegoría dices”.
Escuchen a Jesús ahora. Escuchen a los discípulos más adelante, más bien: “Ahora entendemos que sabes todas las cosas. Y no necesitas que ningún hombre te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios”.
Jesús les dijo, a ellos: “¿Ahora creéis?”
Dios conoce el corazón de cada hombre y mujer que está sentado aquí. ¿Creen eso? Muy bien. Él sólo nos lo dará a nosotros en medida, sea lo que sea, sea lo que pudiera ser. Pero mírenme, amigos, si ven Su gran Presencia, sientan Su Espíritu… No solo tienen que sentirla, no tienen que hacerlo… deben creerlo en primer lugar. Pero cuando lo ven bajar y manifestarse Él Mismo, exactamente como lo hizo en los días pasados, entonces Uds. deberían tener una fe pura, inadulterada en Él, y aceptarlo en esas bases. ¿Es eso correcto? Ahí es donde deben creer lo que se debe hacer. Oh, hermano, Él está aquí mismo ahora.
El Ángel del Señor está en la plataforma, justo en este momento. Gracias a Dios. Si son reverentes…
43 Ahora, anoche, cuando llegué a la reunión y me paré aquí, sentí un resentimiento en alguna parte. Seguí buscando alrededor. Lo encontré. Vi de dónde venía, desde dos o tres lugares. “Aquí hay algo nuevo como el mismo tema viejo: ”telepatía mental“. Decían: ”Lo que estaba escrito en la tarjeta de oración, lo que el paciente había escrito en la tarjeta de oración, alguien miraba la tarjeta de oración y luego me lo enviaba. Telepatía mental“.
Pues, hermano, hermana, eso no tiene nada que ver con eso. El paciente pudiera no tener nada escrito en su tarjeta de oración. Y pudiera tener algo escrito en su tarjeta de oración. Él no va a escribir sus pecados allí, y las cosas que ha hecho. Recuerden, el Espíritu Santo revela cosas a él, que hizo hace años. ¿Es eso correcto? ¿Qué de los que están sentados ahí afuera, no tienen ninguna tarjeta de oración? Están por todo el edificio. ¿Qué pasaría si [palabras inaudibles] subirían, no tenían tarjetas de oración? ¿Qué de estas cosas que sucedieron, predichas semanas, meses y días antes de tiempo? ¿Qué de eso?
“Oh, siendo muy supersticioso”. Regresen al Dios vivo y vuelvan a vida.
44 Entonces Ud. sabe que tiene que tener un orden, por eso llamamos tarjetas de oración, para poder ordenarlos. Pero este es el momento para Uds. He visto el momento en que suceden las cosas, que no se puede contener con los ujieres. He visto el momento… Ud. dice, “Ahora [palabras inaudibles] ”Ahora, ¿Cuántos aquí quieren oración?“ Miren, ¿quién va a ser primero? No lo sé.
Bueno, si dicen: “Bueno, él— eligió este aquí con esas [palabras inaudibles] eso es acepción de personas. Él sabía que ese venía”.
No, señor, repartimos tarjetas de oración a quienquiera que las quiera. Entonces yo vengo aquí, nadie sabe dónde va a estar. Le pregunto a mi Señor: “¿De dónde debo llamar esa línea?” Lo que venga de mi corazón, empiezo desde allí mismo.
45 Entonces, solo unos pocos vienen a la plataforma, luego lo primero que uno sabe, Eso comienza a moverse a través de eso. Cada noche pregunto: “¿Quién es la gente que no tiene tarjetas de oración?” Generalmente, si veo que alguien levanta su mano, que tiene una tarjeta de oración, e incluso si el Espíritu se cuelga sobre ella, yo no digo nada al respecto. Lo dejo pasar. Tal vez llega a la persona que no tiene una tarjeta de oración. Ahora, y entonces cuando veo una sanidad, yo pudiera anunciarla, o algo. “Pero, quién no tiene una tarjeta de oración”, yo pregunto: “¿Quién no tiene?”. Encuentro las filas, dónde están. Y entonces, cuando el Espíritu de Dios se mueve, no puedo hacerlo por Mí mismo. Eso se va y me muestra.
Lo observo cuando me deja, y siento que se va. Ese Algo simplemente los hace sentir muy [palabras inaudibles] Lo veo colgando sobre alguien, como un algo con una explosión, parada ahí como una burbuja en el aire y moviéndose así. Y oigo que algo está ocurriendo, y veo a un médico, o algo, o- o un accidente, o algo sucediendo. Y solo habla, mientras lo estoy mirando. Y entonces, cuando la visión me deja, miro a mi alrededor y veo a la persona sentada allí. Y ellos saben entonces que hay algo en alguna parte, Eso lo está revelando. Entonces, si eso sucediera una vez, toda persona en el edificio debería alinear su fe y decir: “Señor Jesús, ven a mí. Te creo ahora mismo”. ¿Ven? Eso debería ser el resultado de la reunión. ¿No les parece?
El Señor Dios les bendiga, mientras oramos.
46 Padre Celestial, envía Tus bendiciones esta noche. Simplemente parece que Tu Espíritu se está moviendo, la reunión se está moviendo hacia el final ahora, solo unas cuatro noches más, dejaremos esta ciudad, si es Tu voluntad, viajando por esta gran ciudad masiva aquí, Señor, madurando para el juicio. Oh Dios, ten misericordia. Envía Ángel tras Ángel a través de esta ciudad, Señor, y péinala una y otra vez, esta gran ciudad de Chicago aquí. Y llamando a los puros de corazón, Señor, antes de esa gran hora de destrucción. Dios, concédelo. Trae a los honestos de corazón, y prepáralos para el arrebatamiento, de inmediato. No sabemos a qué minuto u hora puede llegar.
47 Ahora, Tú has enviado señales, y maravillas, y cosas. Y lo que a mi parte concierne, Padre, estoy haciendo todo lo que sé. Y ahora, Señor, que todo creyente Cristiano aquí se abroche la armadura esta noche, que acerque a la cruz y diga: “Todas las supersticiones han desaparecido de mí. En Jesucristo solamente ahora me paro. Estoy abierto para Su Espíritu. Y cuando Su Espíritu se mueva esta noche en este edificio, y yo vea Su mano como lo hicieron en Emaús. Yo también estoy entonces en los terrenos para aceptar mi sanidad”. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesús. Amén.
Billy, si me traes un poco de agua. Gracias hijo. Tengo un buen muchacho. Gracias. Perdóneme. ¡Oh, qué maravilloso! ¡Qué cosa tan maravillosa!
Dios, sea misericordioso con Ud., hermano. Un hombre clamando por misericordia. ¿No va alguien a levantar su mano? Digan: “¡Dios, ten misericordia de mí! ¡Dios, ten misericordia de mí!” Eso es correcto.
48 Ahora, Padre, mira sus manos. Hay muchos parados ahí en necesidad, ahora. Te ruego, Dios, que Tu Espíritu se mueva sobre esta audiencia, justo en este momento, y que sane a cada uno de ellos. Estos que están de pie. Estos que están… tienen sus manos en alto y en todas partes. Ellos creen, Señor. Te han visto. Ahora, Señor, que venzan ese pequeño asunto terrenal, y se adentren en ese gran Reino espiritual, y que cada uno sea sanado. Concédelo, Señor, por medio del Nombre de Jesucristo. Yo pido por cada uno de estos que levantaron sus manos, que vengas a ellos, antes de que termine esta reunión, y que declaren su fe y que sanes a todos, en el Nombre de Jesús. Amén.
49 Muy bien. ¿Qué tarjeta repartiste, hijo? N. Muy bien, tarjetas de oración N, ahora. N. A ver, ¿de dónde empezamos anoche? ¿Cincuenta? Oh, no tuve ninguna anoche. Bueno, volvamos a comenzar en 1, otra vez esta noche. 50, o N-1 a 50, o 1 a 25. Tendremos demasiados en la línea. N, la tarjeta de oración N. Tiene su nombre y dirección en un lado; denle vuelta, y verán que en el otro lado hay una letra. Hay una letra y un número. N número 1. N número 2, número 3, número 4, número 5, hasta 25, primero. Estén preparado si el Señor…
Mañana por la noche, mañana por la noche, si el Señor quiere, queremos venir y quiero predicarles un poco, o algo, si la unción no disminuye, vamos a orar por todos los que podamos.
50 Mientras se están abriendo paso en la línea, permítanme decirles algo, permítanme tener su atención. Ahora, ¿cuántos más, cuántas personas más aquí, no tienen una tarjeta de oración y están enfermas? En cualquier lugar del edificio, levanten su mano. Oh, ellos están sentados en todas partes. Todos aquí atrás también, en todas partes.
Ahora, miren, amigos. Esto es un desafío, ¿ven? Sólo miren a Su Padre Celestial, al Señor Jesucristo, a Su Hijo, y pídanle a Dios que tenga misericordia de Uds. Y pídanle que me muestre lo que su— lo que Uds. son… si no desean eso, no tiene que tener eso. Solo digan: “Señor, yo te recibo”. Y Uds. serán sanados, justo donde están. No importa quienes sean, cuánto tiempo han estado enfermos, nada de eso, no importa, Dios los sanará. ¿Lo creen?
51 [El Hermano Branham habla a un lado-Trad.] [Palabras inaudibles]. No, es importante… [palabras inaudibles] Ahora, qué le pasa a la mujer… Ahora, Dios sabe, nunca vi su tarjeta, vean, qué fue—lo que Ud. escribió ahí, no le podría decir, porque hay un número en la parte de atrás. La mujer, tengo que decir algo ahora que pudiera hacer que otros hagan lo mismo. Muy bien. Sean todos reverentes.
Ahora déjenme decirles diferente. ¿Dónde está el Hermano Jackson de Sudáfrica? Lo he buscado esta noche, en el edificio, no puedo verlo. Él usualmente se sienta justo aquí abajo, en alguna parte. Oh, sí, el Hermano y la Hermana Jackson. Muy bien. Muy bien. Hermano Jackson, Ud. estuvo en una de las grandes reuniones Africanas, ¿Verdad? Aquí está la diferencia en África, y por allá, con el pobre y el humilde de corazón. Cuando ellos veían… Tal vez aquí habría un… parado aquí con… Yo estaría parado en la plataforma. Estaba hablando, tal vez en la línea de oración, y aquí salía el Espíritu. Y ahí estaba un pobre Hotentote por allí, él no sabe cuál es la mano derecha, o la mano izquierda. Tal vez había miles, diez mil, veinte mil de ellos sentados ahí. El Hermano Baxter aquí, sabe lo mismo, el Hermano Bosworth, lo mismo. Y estos hombres a los que les estoy hablando, estos tres hombres, son Cristianos leales. Entonces si Él le está hablando aquí a estas personas, ellos están sentados ahí, humildes. Ellos no están todos confundidos en lo que este individuo diga, o lo que aquel diga. Ellos sólo están en su virginidad. Ellos están escuchando. Y aquí les hablo a ellos de Cristo. Los misioneros les han estado diciendo acerca de Cristo, no con cierta doctrina, simplemente diciéndoles respecto de Cristo. Y entonces hubo una reunión esa tarde, los oradores, el Hermano Baxter les hubo predicado, y el Hermano Bosworth y ellos, de quien es Cristo y lo que hizo Su obra, y cómo se manifiesta Él Mismo.
“Sí, eso es justo lo que el misionero me dijo al respecto”.
52 Bien, entonces si Él sigue siendo el mismo, Él se manifestará a Si Mismo, entonces aquí vamos a la plataforma. ¡Una vez! Eso es diez, quince mil, veinticinco mil personas sentadas allí en el terreno. Me paro allí, y mientras hablo. Veo que el Ángel del Señor toca de esa manera, se mueve sobre la audiencia. El intérprete llega a la plataforma muy rápido. Yo digo: “El hombre que está sentado aquí, en un lugar determinado”, el misionero comienza la conversación Africana, su lenguaje [palabras inaudibles] cambia a otro idioma [palabras inaudibles] y llega a eso.
53 Le dije: “Allí, con su cabeza inclinada…” Entonces, lo primero que uno sabe, captó su atención. Veo al Ángel parado sobre él, o la Luz, como un remolino que se mueve sobre él. Y entonces, cuando capto la atención del hombre, entonces me muevo hacia afuera, el Ángel se aleja, y me pongo… El Ángel se aleja, allí comienza a ocurrir algo. Lo veo como un niño, allí está de cuclillas en el suelo, algo está mal con él, comienza a contar todo respecto a él, lo que pasó. Me oyen hablar en un idioma, este intérprete lo expresa por ahí y él captándolo en otro idioma. Cada uno de estos nativos sentados allí, saben que esa es la verdad. Ellos conocen a ese hombre. Y tan pronto como digo eso, tal vez tuvo tuberculosis, tal vez él estuvo [palabras inaudibles] él hizo algo, o lo que haya sucedido. Esos nativos se sientan allí y ven eso, ellos lo ven. “Vaya, el médico brujo nunca produjo nada de eso, nada lo ha hecho. Ese debe ser el mismo Jesús del que están hablando”. Entonces eso es todo lo que tiene que pasar; cada uno de ellos lo creen, cada uno de ellos.
Entonces yo digo: “¿Creen Uds.?” Miles de manos negras se levantan en el aire, y miro y las lágrimas corren por sus mejillas, rodando por sus mejillas, y mujeres jóvenes y hombres jóvenes parados allí, algunos de ellos sin incluso apenas un manto, la mayor parte de sus cuerpos expuesto. Ellos no saben que están expuestos así. Parados allí, un hombre joven y una joven, y sin embargo pudieran venir aquí y enseñarles a los Estadounidenses cómo vivir moralmente. Correcto. Y están ahí, señoritas con apenas una prenda puesta, nada, sin nada, pero tal vez solo algo envuelto en su cintura. Ellos viven en eso, mueren en eso, son enterrados en eso, y todo. Pero ellos viven una vida diferente.
54 Ahora, él no necesita la civilización. Uds. lo traen a la civilización, Uds. lo hacen un hombre malo. Él trae los pecados de su tribu y toma el pecado del hombre blanco, y entonces realmente es un tipo malo. Lo único que necesita allí es Jesucristo. Eso hace una diferencia en él. Ciertamente, entonces es un Cristiano. Pero entonces cada uno de ellos, en unanimidad…
Yo digo: “Ahora, ofrezco oración”. Eso es todo lo que quieren. Ellos no quieren subir a la plataforma. Ellos quieren, escuchar mi voz, siendo interpretada por allí, que le pida a Jesucristo que los sane como lo hizo con este otro hombre. Ellos saben que hay un Ser sobrenatural presente. Y ellos saben que si le pido a Él entonces, ellos dicen que lo creen.
55 Y entonces ellos yacían allí, lisiados, en la cama, con los brazos lisiados, tuberculosis, recostados en sillas, hacia atrás así. Y tan pronto como oro, cada uno de ellos escucha atentamente a través del intérprete, dándoles mi oración. Y después, cuando digo: “Ahora, Señor, en el Nombre de Tu amado Hijo Jesús, sana a cada persona aquí”. Uds. verán que el hombre que tiene las manos lisiadas, se levanta y se endereza así. Ahí viene él. Aquí viene el que estaba ciego, mirando a través del edificio, después de la oración. Entonces él grita: “¡Puedo ver!”
Aquí viene el que está postrado sobre eso, el otro mirándolo a él y lo ve, entonces él sabe que el Espíritu está cerca, sanándolo, entonces es él también: “Permíteme recibirlo”.
56 Y lo primero que uno sabe es que amontonan las sillas de ruedas, los catres, los bastones y todo lo demás, ellos han caminado, felices, regocijándose, dándose la mano y abrazándose. ¿Qué pasa? Jesucristo se ha manifestado en medio de ellos, y ellos lo creen. Ellos lo creen. Sin duda en sus corazones. Ellos simplemente lo creen.
Pero, nosotros, decimos, “Bueno, ahora veamos. El Dr. Fulano de tal, dijo que: Eso pudiera ser telepatía mental”.
Bueno, ahora este otro diría: “Ese podría ser el diablo”.
Y el otro dice: “Es fanatismo”.
Este dice: “Es un fuego fatuo. No sé qué creer”. Ahí es donde el Diablo los ha atrapado. Eso es exactamente correcto. Justo donde los ha atrapado, justo donde los quiere. ¿Ven? Liberese. Lean la Biblia. “Sea la Palabra de Dios veraz, y la palabra de todo hombre mentira”.
57 Y la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. ¿Es eso correcto? Entonces Él es el mismo.
¿Dónde está, Hermano Baxter, rápidamente? Ahora, después de hablar así, amigos, por supuesto, eso trae una unción diferente. Y tendré que esperar unos momentos hasta que Él venga. Todos ténganme un poco de paciencia, mientras hablo con esta señora.
Ahora mire. Creo, somos… ¿Somos extraños, verdad señora? Yo no la conozco. No la conozco. Ahora esta dama es una extraña. Dios en el cielo la conoce. Yo no. Hasta dónde sé, nunca la he visto ni nada en mi vida, no sé nada de ella.
Ahora, ella quizás esté enferma, o no estaría aquí. Si ella está aquí por otra cosa, también se le dirá en unos minutos, ¿ven? Solo observen lo que sucede y luego ella recibirá algo aquí en la plataforma. Dios— Dios tendrá cuidado de eso como lo hizo con Ananías y Safira. Ya ha sido hecho muchas veces, y nunca falla. Por lo tanto, vamos a saber más sobre eso en un momento. Pero yo no puedo sanar a la dama. Pero ella no puede ocultarme su vida. Ese es un don Divino. Y eso es lo que estoy tratando de hacer que entiendan, o hacer que entiendan, que es nuestro Señor Jesucristo.
¿Y ahora qué si nuestro Maestro estuviera parado aquí delante de la mujer? Él no pudiera sanarla a menos que Él (Dios) lo mostrara. Pero, ahora Él pudiera decirle a ella, como lo hizo con la mujer.
58 Ahora quiero hablarle un minuto, hermana. Yo… Ahora, si quiere, solo… veo que está débil o enferma. Ud. está parada ahí cerca del micrófono. Ahora, solo quiero que me hable un momento. Consciente de que soy su hermano, y Ud. es mi hermana, porque yo creo que Ud. es Cristiana, porque tan pronto Ud. subió a esta plataforma, al punto que la unción me golpeó. ¿Es eso correcto? Eso es exactamente correcto. Sabía que Eso estaba con Ud., porque Él ha estado aquí. Debí haberme detenido hace un momento. Pero, ahora, ahora para sanarle, yo no pudiera hacerlo. Quiero que intente sólo mirarme, si puede, solo para hablar, ¿Ve? Quiero— quiero captar su espíritu humano, ¿Ve? Para averiguar qué es lo que está mal con Ud. Entonces le pediré a Dios que la sane. Mientras que Ud. cree. Ahora, solo… Intente estar tan tranquila, humildemente, como pueda, y a medida que Dios me revela, entonces lo haré— se lo revelaré. Si Él no lo hace, yo no puedo. Ud. entiende eso. Yo no la conozco. Ud. es sólo una mujer que tomó una tarjeta de oración, y subió a la plataforma.
Ahora, en primer lugar, debemos darnos cuenta de que Esta es la Palabra de Dios. Esta es el Fundamento. Este es el plano. Aquí es donde vive Dios. Esta es Su Palabra. Esto es Dios. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Ahora, Esto es Dios. Ahora ese es Dios para el mundo. Ahora, eso es lo primero, lo primero.
59 Ahora, lo único que Dios pudiera hacer por Ud., secundariamente, después de eso, sería por medio de Su profeta. Tal vez sea algo que haya en su vida, que le impide ser sanado. Él pudiera revelarme a mí, donde no me lo revelaría a mí en Su Palabra. Pero Él me lo revelaría por el Espíritu. Para eso es que estos dones están en la iglesia. ¿Cuál es la razón por la que no sana, es eso correcto? ¿Y cree Ud. la historia que ha escuchado sobre esto? ¿Cree que yo soy el profeta de Dios? ¿Lo cree?
Eso es lo que Él me pide que haga. “Haz que la gente te crea. Entonces sé sincero cuando ores”.
Ud. – Ud. está perturbada por algo. Tiene una angustia, nerviosa. ¿No es así? ¿No es una condición nerviosa? La veo siempre preocupándose, frotándose las manos, Ud. tiene la costumbre de hacer eso. Ud. se agita mucho…Vaya, también, hay… La vida no ha sido fácil para Ud. Ud. ha tenido algunos problemas en la vida, ¿verdad? Si, los ha tenido. Y ha sido en su propia familia. ¿No es así? [“Sí”] ¿Es eso correcto? [“Sí, sí, eso es correcto”]. Ud. ha— ha tenido algunos… Uno de sus hijos le ha causado problemas. [“Eso es correcto”] ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Eso es correcto. ¿Y no ha tratado ese hijo de quitarle la vida? [“Sí señor. Eso es correcto ¡Oh!”] ¿Y no ha sido eso por una causa religiosa, cambiando de iglesia, viniendo de una iglesia nominal a una iglesia del Evangelio Completo? ¿Es eso correcto? [“Sí, señor”]. Y él le dio un vaso, ¿no es así? [“Sí, señor”] ¿Es eso correcto? [“Sí”] ¿No envenenó él a alguien más con eso también? [“Mi niño pequeño”]. Su niño pequeño. He visto que hubo dos de Uds. que lo tenían. ¿Es eso cierto? [“Sí, lo es”]. ¡Dios, ten misericordia!
60 Amado Padre Celestial, sé misericordioso con la mujer. Sálvala, Señor, pobrecita. Satanás está tratando de perturbarla. Oh Dios, reprende al diablo que está tratando de causarle a ese muchacho… Perderá la mente unos de estos días, y se volverá loco por eso. Dios, yo oro por él. Dios, sé misericordioso y ayuda a esta pobre mujer. Y que ella y el niño vivan, y vuelvan a ser normales de nuevo. Satanás, déjalos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Ahora vaya y que el Señor le bendiga. Ud. saldrá adelante y todo va a estar bien.
Digamos, “Alabado sea Dios”.
Ahora, todos reverentes. La mujer acaba de entrar… La visión la golpeó, ella está creyendo. Ahora, sólo un momento.
61 Aquí hay un hombre sordo parado aquí delante de mí. Puedo decirlo, la forma en que el Espíritu se está moviendo sobre mí ahora. Lo primero, inclinen su cabeza. Dios todopoderoso, Autor de la vida, y Dador de todo don. Envía Tus bendiciones sobre el hombre. Sánalo, Dios Todopoderoso, haciendo que este espíritu lo abandone. Sal del hombre. Tu demonio estás aquí expuesto. Y digo, en el Nombre de Jesús, abandona al hombre. Sal de él.
¿Puede escucharme? [Un hombre dice: “Sí”] ¿Me oye ahora? [“Sí”] Ha estado sordo, de ese oído. Es este oído por aquí. ¿Es eso correcto? ¿Sabe cómo me di cuenta? Cuando está en el trabajo y demás, siempre se agarra esa oreja. ¿Es eso correcto? Es su oreja izquierda. Muy bien, su audición es perfecta. Amén. [“Amén”]. Amo al Señor. [“Amo al Señor”]. Está curado, señor. Vaya y la paz de Dios sea con Ud.
Digamos: “Alabado sea Dios”. El hombre estaba sordo en ese oído, lo vi hablando con la gente, tratando de sostener este oído [palabras inaudibles] de que estaba… su sanidad.
Muy bien, traigan a la dama.
62 ¿Cómo está? Ud. es una extraña para mí, también. Yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida. Pero Dios la conoce. [“Amén”]. Él conoce todo sobre Ud. ¿Cree que soy Su profeta? [“Amén”] Bueno, si yo soy Su profeta, Entonces Él revelará su problema como lo hizo con la mujer en el pozo. ¿Cree Ud. eso? [“Amén”]. Y entonces Ud…. Ahora solo un momento. Ha estado en una condición horrible de algo. Ha consultado… Ni siquiera pueden decirle qué está mal con Ud. ¿No es así? Vi al doctor mover la cabeza y decir que no pude entender. Y esto es lo que es. Hay algún tipo de… Están buscando algo acerca de su orina. ¿No es así? ¿No es eso cierto? [“Eso es correcto”] ¿No es pus o algo que hay en la orina? ¿Es eso correcto? Sí. ¿Y ellos no pueden decir de dónde viene? ¿Es eso correcto?
63 Venga acá, hermana. Oh Dios, sé misericordioso. Satanás, es posible que te hayas escondido de los médicos, pero no puedes ocultarte de Dios. Él sabe dónde estás. Sal de la mujer. En el Nombre de Jesucristo, te conjuro que la dejes [palabras inaudibles]. Sea feliz y agradecida.
Venga, señora ¿Cree con todo su corazón? [“Sí”] ¿Cree que soy el siervo de Dios? [“Sí”] Nada en el mundo puede sanarle, solo Dios. Ud. lo sabe. [“Sí”] También tiene una cosa grave, cáncer. ¿Es eso correcto? Esto es correcto. ¿Lo acepta a Él como su Sanador ahora? [“Sí”] El Señor le bendiga.
Y, Satanás, deja a la mujer en el Nombre de Jesucristo. Como siervo de Dios, te reprendo. Sal de ella.
Dios le bendiga. Vaya, dama. Regocijándose y diciendo: “Gracias, Señor”. Y sea sana. Todo estará bien.
64 Muy bien, traiga a la dama.
¿Qué tal, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? También es víctima de las circunstancias, causadas por una condición nerviosa. Le ha causado problemas estomacales., en su estómago. No puede comer. Tiene una úlcera en el estómago, algo está mal, porque su estómago no… Su comida no se digiere bien a través de su estómago. Nada parece aliviarlo, ¿No es eso correcto? ¿Cree que soy Su profeta? [“Sí, lo creo”] Bueno, entonces si sé sobre su vida y lo que es, y Ud. sabe muy bien señora, que yo no sé nada de Ud., solo lo que veo aquí delante de mí. ¿Es eso correcto? No hay manera en el mundo de saberlo. Somos extraños. No hay manera en el mundo. Entonces es la verdad, ¿Cierto? Muy bien. ¿Si veo lo que fue, si le digo lo que será, lo creerá? [“Seguro”.] Entonces vaya coma que quiera. Jesucristo le restaura. Dios le bendiga.
65 Venga, señora
Tengan fe en Dios. No duden. Crean. [“Amén”] ¿Cree Ud., señora? [“Amén”]. Le gustaría vencer ese problema del corazón, ¿Sí? Muy bien, solo siga [palabras inaudibles]. Que sea sana.
Venga, señora
Ud., también tenía un problema de corazón. Un problema que le producía ahogamiento en su corazón, que no es exactamente causado por eso. Es una… es una condición gástrica de su estómago la que lo causó. Y la razón de eso, porque tiene diabetes. ¿Es eso correcto? ¿Es eso correcto? ¿Es eso cierto? Nadie lo sabe sino solo Dios. ¿Es eso cierto? Muy bien. Vaya, y que el Señor Jesucristo le bendiga, hermana mía, y le sane. Amén.
Muy bien, venga, señora.
66 Ahora mire. Cuando estaba hablando con esa dama sobre problemas estomacales, esa sensación extraña vino sobre Ud., ¿no es así? Eso es… Ud. también tiene problemas estomacales. Y cuando eso la dejó a ella, le dejó a Ud. ¿Me cree? Muy bien. Vaya y coma lo que quiera ahora, el Señor le bendiga. Sí, eso es correcto. Eso es causado por una condición nerviosa, y entonces la cosa completa está en el tiempo de su menopausia.
Muy bien, venga, señora.
¿Cree Ud.? Bendito su corazón, hermana. Todos estos años ha sufrido con este viejo problema femenino que le ha causado todos estos problemas. ¿No es así? [“Sí”]. Absceso en el ovario. [“Sí”] ¿No es así? [“Sí]. Exactamente. Lo oí, lo que le dijo. Ahora eso le va a dejar.
Oh Dios, sé misericordioso. Bendigo a esta mujer en el Nombre de Jesucristo. Que ella baje de aquí y sea sana.
Satanás, déjala en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya, regocijándose, se terminaron los días de su sufrimiento.
Amén. Alabado sea Dios.
67 ¿Qué está buscando tan ansioso de esta manera, señor? ¿Crees que yo soy Su profeta? [“Amén”] ¿Lo cree? Muy bien, si cree que soy Su profeta, Ud. está sentado allí buscando a Dios con seriedad. Está hambriento de Dios. Está nervioso, perturbado. Ud. tiene un problema estomacal y las cosas le han perturbado porque está nervioso. Pero una de las cosas principales que está buscando es que está tratando de recibir el bautismo del Espíritu Santo. ¿Es eso correcto? Si es así, levante su mano. Entonces en el Nombre de Jesucristo reciba el Espíritu. Váyase, reciba el Espíritu Santo. Ud. tenía un tumor, ¿verdad? Muy bien, eso le dejó mientras estaba parado allí. Vaya en el Nombre del Señor Jesús y sea sano.
68 ¿Cómo está, hermana? ¿Cree que soy Su profeta? ¿No le gustaría volver a tener una comida decente de nuevo? Todo este ahogamiento y esas cosas, Ud. ha tenido muchas cosas que pensaba que estaban mal con Ud. Pero todo se resume a una etapa nerviosa en el momento de la vida en el que está entrando, lo que ha provocado una úlcera en su estómago. Eso es correcto. Ud. no puede comer bien.
Si yo soy el profeta de Dios y le digo que vaya a comer, ¿lo hará? Pues bien, vaya y coma, en el Nombre del Señor Jesucristo.
Muy bien, venga.
¿Creen con todo su corazón? Muy bien, tengan fe en Dios, crean en Dios; Dios lo traerá a cumplimiento.
Es ese hombre. Se mantuvo posado sobre él. Veo que lo ha dejado ahora. Está bien. Ud. va a estar bien ahora. Muy bien.
69 ¿Qué piensa al respecto, damita? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que soy Su profeta? Hay algo mal con su espalda, ¿no es así? ¿No es eso correcto? Póngase de pie y vea si no está sana. Jesucristo la ha sanado. Agáchese. Ud. está sana. Dios le bendiga. Puede irse a casa ahora.
Tengan fe en Dios.
70 Hay un mal espíritu moviéndose en algún lugar allí. No sé dónde está…
¿Cómo está? ¿Me cree Ud.? [“Sí, le creo”]. Ud. está nerviosa, ¿verdad, dama? Si, señora. Dios, sea misericordioso con Ud., señora. Eso penetra en Ud. rápidamente. Ud. no es una Cristiana. No. Y Ud. es más que eso. ¿Debería decirlo? [“Sí]. Ud. es alcohólica. [”Sí“] Tomadora. ¿No está avergonzada de Ud. misma, de tratar a Jesucristo así? ¿Está lista para creer ahora? Aquí, hace unas pocas noches, en una comida, Ud. pensaba de estas cosas, ¿verdad? [”Sí“]. Ud. se enteró de la reunión. Alguien se lo dijo. Y luego Ud. pensó, si podía venir, sería liberada. No estoy leyendo su mente, pero le estoy diciendo la verdad. ¿Es eso correcto? [”Correcto“]. Y Ud. está tratando de deshacerse de eso. [”Correcto“.]
Satanás, sal de la mujer. Te conjuro por Jesucristo, el Hijo de Dios, que dejes aquí esta pobre alma mortal. Oh, demonio de la bebida, déjala. Libérala ahora mismo, por el Nombre de Jesucristo.
¿Lo acepta como su Salvador? Se acabó, dama. No solo está… Ud. estaba muerta, pero ahora está viva. El whisky la ha dejado. El diablo se ha ido de Ud. Vaya a casa y regocíjese, y únase a la Iglesia del Dios vivo. ¡Aleluya!
Solo un minuto. Ministros del Evangelio, vayan con esa mujer.
71 ¿Qué te pasa allí, hijo? En una condición grave, ¿verdad? ¿Tú me crees? ¿Crees que soy Su profeta? Muy bien. Ponte de pie. ¿Quieres aceptar a Jesús como tu Salvador? ¿Crees que Él te salva, esta noche? Muy bien. Puedes ir a casa entonces, y Dios te sanará de los problemas del corazón que has estado teniendo ahora. Ve a casa, y el Señor te sana.
72 La señora sentada allí con las gafas puestas. Veo que has tenido algunos problemas, dama de color. Ud. está usando sus gafas porque le amputaron un ojo, ¿verdad? Le sacaron el ojo. ¿No es así? ¡Aja! Si eso es correcto, levante la mano. Ahora Ud. tiene algún tipo de enfermedad que le hace… Tiene algo en sus manos… No, es la mujer que está a su lado, tiene eczema en las manos o algo así. ¿No es así, señora?
Aquí está, esa dama de color. Mire hacia atrás una vez más, señora. No, Ud. ha tenido asma. ¿Es eso correcto? Uds. dos, levántense y vayan a casa, y sean sanas, en el Nombre del Señor Jesucristo.
Tengan fe en Dios. ¿Cree Ud.?
Señor, ¿la está sosteniendo? ¿Cree Ud. que Jesucristo la conoce? Sí. ¿Cree que soy Su profeta? Comience a orar.
73 ¿Qué de Ud., señora? ¿Cree Ud.? Ud. con el bebé allí. ¿Cree Ud.? Veo a un hombre, una sombra de un hombre por encima de mí. Es un hombre de color, sentado allí arriba. Él está perturbado con problemas nerviosos, sentado allí arriba, con la camisa blanca. Póngase de pie, señor. Jesucristo le sanó de ese nerviosismo hace un momento.
La dama sentada justo debajo de él se estaba abanicando, tiene tuberculosis también. Ud. desea ser- acepte su sanidad ahora, ¿Dama? Sí. Ud. estaba perturbada con tuberculosis ¿verdad? Muy bien. Jesucristo le ha bendecido. Puede irse a casa, sea sana.
74 ¿Me obedecerá como siervo de Dios? Ud. tiene problemas estomacales, problema del hígado, y de todo. ¿No es eso correcto? Ud. no tiene oportunidad de vivir, a menos que Dios le sane. Ud. postrado ahí, Ud. morirá con seguridad. Ud. sólo tiene una oportunidad de vivir, eso es ir a Él. Ud. jamás tendrá una mejor oportunidad que ahora mismo. Si Ud. le cree a Él entonces, en el Nombre de Jesucristo, levántese. Tome su cama y vaya a casa, y sea sana.
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