S.82 52-0719  Haced Muchos Estanques En El Valle 

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OBRAS DEL MENSAJE

Haced Muchos Estanques En El Valle

Hammond, Indiana, E.U.A.

52-0719

1 Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo.
Que Dios añada Sus bendiciones a Su Palabra. Sé que hace calor; hace calor aquí. Y miren, Uds. simplemente soporten tanto como quieran; siéntanse lo más cómodo posible mientras que yo hablo sólo unos pocos segundos. Vigilaré mi reloj. Yo diré que al menos diez, de cinco a diez minutos y luego daremos inicio a la línea de oración, comenzaremos a orar por los enfermos. Eso será exactamente a las nueve en punto; tal vez terminaremos a eso de las nueve y treinta o a un cuarto para las diez.
Ahora, esto fue durante el tiempo del descarrío de Israel. Ellos se habían apartado de Dios. Y en ese entonces Judá tenía un rey. Ahora, el rey de Israel era el hijo de Acab, quien había sucedido a su padre, lo cual fue, se había casado fuera del pueblo judío, se casó… Así como hoy cuando un joven cristiano se casa con una jovencita pecadora, o una jovencita pecadora con un joven cristiano, eso da inicio a algo allí mismo. ¿Ven? No se casen a menos que sea con creyentes (¿ven Uds.?) para así evitar problemas. ¿Ven?
Ahora, cuando Dios hizo a los hombres y a las mujeres en el principio, Él en ese momento hizo sus espíritus. Hay alguien para Ud. Simplemente esperen. ¿Ven? Muy bien. Ahora…

2 Pero allí el rey Acab había ido y se había casado con esta reinita, o princesita, y ella era una idólatra. Él se casó fuera del pacto. Y cuando lo hizo, trajo problemas a Israel. Y ella derribó. Vaya, ella era una violenta, oh, si alguna vez hubo una. Quizás una joven hermosa, una mujer hermosa que yo sepa.
Oigan, no es mi intención criticar a algunas de las mujeres ahora, o algo así. Pero quiero preguntarles algo. Miren, lo que Uds. hagan, eso es entre Uds. y nuestro Señor. ¿Es correcto eso? Ese es asunto suyo. Pero yo pienso… ¿Alguna vez se fijaron en la primera mujer que usó maquillaje en su rostro, lo que le sucedió a ella? Ella fue Jezabel. Y ¿saben Uds. lo que Dios hizo con ella? Él la dio de comer a los perros. Así que, ¿ven Uds.?, eso es comida para perros. Así que… Muy bien. Así que sólo…

3 Ahora, ella adornó su cabeza, se pintó la cara para salir a encontrarse con Jehú. Y él la lanzó por la ventana para cumplir la profecía de Eliseo, y Dios la dio de comer a los perros: sólo quedaron las palmas de sus manos y parte de su calavera, y demás. Él dijo: “Denle sepultura de todas maneras”.
Bueno, entonces su hijo, Joram, el cual sucedió a Acab, y surgió guerra, y entonces ellos hicieron una alianza entre sí. Y ellos llamaron al rey de Judá. Y su nombre era Josafat, el cual era un hombre justo, un hombre de Dios maravilloso.
Y entonces cuando ellos se unieron y formaron la alianza… Miren, allí está la cosa otra vez: un creyente uniéndose con en yugo con un incrédulo. Quizás yo comente esto. Y por favor, yo no quiero incumplir mi palabra…

4 No hace mucho… Miren, yo no soy político ni soy un belicoso; yo soy un ministro del Evangelio. Pero no hace mucho, todo lo que uno veía era la Rusia Roja, la Rusia Roja, eso era de lo que se hablaba, hasta que los alemanes y la Segunda Guerra Mundial estalló, y entonces esa gente que no creía en Dios, los comunistas, los impíos, nosotros nos dimos la vuelta y nos unimos con ellos. En lugar de una cruz…Nosotros rehusamos la cruz, y ahora obtuvimos una cruz doble. ¿Ven? Eso es correcto. Eso fue lo que obtuvimos.
Uds. saben, si las reuniones fueran más largas, me gustaría hablar un poquito sobre esas cosas, sobre ese tema. Pero, en fin, aquí estamos: unidos en yugo. “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” Allí lo tienen. ¿Cómo pueden Uds. hacerlo? No pueden. En el día de Pentecostés, ¿qué hizo que el Espíritu Santo viniera? Ellos estaban unánimes, y eso fue lo que hizo que el Espíritu Santo viniera. Y miren, ellos estaban, de esa manera es como nosotros deberíamos estar ahora y entonces el Espíritu Santo puede venir sobre nosotros.

5 Bien, estos reyes, ellos hicieron una alianza entre sí y fueron a pelear contra los asirios. Y entonces por el camino hacia allá, ellos fueron (¿Ven?), apresuradamente, sin consultar al Señor. Así es como Uds. hacen cuando se mezclan con los incrédulos. Cuando Uds. reclaman su sanidad aquí y salen afuera, y alguien dice: “Oh, son tonterías, no hay nada en eso. No crean eso; eso es psicología; Uds. lo que están es emocionados mentalmente”. Tengan cuidado. Allí está la más grande línea de peligro a la que Uds. han llegado. Sepárense rápidamente de esa persona; no tengan más nada que ver con ellos en lo absoluto; nada sino: “¿Cómo está?” Si ellos quieren ser guiados al Señor, Uds. háganlo. Pero manténgase alejados de la incredulidad. ¿Ven? Uds. no pueden hacerlo, ya que cada persona…
Entre Ud. a una iglesia… Yo sólo quería retar a los ministros con esto. Entre Ud. a una iglesia y observe la manera como se comporta ese ministro; su congregación hará la misma cosa. Así es exactamente. ¿Ven? Uds. simplemente vigílenlo. Entren a una iglesia y observen la manera como el pastor enseña y lo que él hace… Es ese espíritu, ese espíritu afín. Así que quedémonos entre creyentes. Quedémonos adonde deberíamos estar. No se pasen al terreno del diablo.

6 Uds. recuerdan… ¿Cuántos se acuerdan de los antiguos toboganes? ¿Ven? Uno seguía deslizándose alrededor el tobogán y se deslizaba alrededor para ver cuán cerca podía llegar. Y de repente, se iba. No se trata de cuán cerca Ud. pueda llegar del pecado sin pecar; es cuán lejos se puede apartar de él.
El anciano escocés dijo, una vez cuando había un cerro que tenían que subir allá, él… Había unos cocheros allí que dijeron: “Yo puedo subir ese cerro conduciendo estos seis caballos y la carroza, y conducir aproximadamente a seis pulgadas de la orilla de esa montaña, y dar la vuelta allí a todo galope; yo soy un conductor”.
El escoses se rascó la cabeza y luego dijo: “Yo…”
El otro dijo: “Yo puedo subirlo y conducir a cuatro pulgadas de la orilla, y dar toda la vuelta con mis caballos y no caerme”. Dijo: “Déjeme llevarlo”.
Ellos… Le dijo: “¿Qué de Ud.?”, al tercer hombre.
Él dijo: “Señor”, dijo él, “yo reclamo ser un buen conductor, pero yo me mantengo lo más lejos posible de allí”.
Él dijo: “Ud. es el que me va a llevar”. ¿Ven? No se trata de cuán cerca Ud. pueda acercarse y cuánto pueda jugar con ello; es cuán lejos puede mantenerse apartado de ello. Eso es lo siguiente: apartándose de ello. Y no se junte Ud. con la incredulidad.

7 Ahora, cuando esta reunión haya terminado, Ud. saldrá a alguna parte, y alguien dirá: “Bueno, déjame decirte. Yo capté eso. ¿Ves? Mira, eso fue una adivinación. Eso fue esto, aquello, o lo otro”. Y el diablo le robará a Ud. todo lo que Dios le ha dado. Lo que Ud. debe hacer cuando lo recibe en su corazón, simplemente siga avanzando, diciendo: “Dios, dame más. Dame más”. Y “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. ¿Ven? Si Ud. aun tiene hambre por ello, Ud. es bienaventurado por el simple hecho de hambrear por ello. ¿Ven? Es una bendición porque Ud. tiene suficiente de Dios dentro de Ud. para tener hambre de justicia.

8 Ahora, escuchen atentamente. Entonces cuando menos pensaron, ellos se dieron cuenta de que no tomaron una brújula. Salieron sin preguntarle a Dios y se metieron en problemas. Ud. siempre se mete en problemas si hace algo sin preguntarle a Dios. Eso es verdad. Y ellos dijeron: “¿Por qué ellos…? Dios nos ha traído aquí para que muramos”.
Había un hombre justo entre ellos, Josafat, entonces él dijo: “¿No hay un profeta del Señor en alguna parte para que consultemos?”
Y uno dijo: “Bueno, yo sé donde hay una chocita por acá en algún lado, unas cuantas millas hacia atrás”, dijo, “que es de Elías. Él era siervo de Eliseo y el manto está sobre él, y él es un profeta. Tal vez podamos ir a preguntarle a él”. Entonces dijo: “Iremos a preguntarle”.
Y cuando él llegó frente a la cabaña donde estaba Eliseo, pues, Eliseo salió, y allí estaba Joram, el hijo de Jezabel, el hijo de Acab sentado allí. Y él le dijo…
Ellos comenzaron esto, a decir: “El Señor nos ha sacado hasta aquí y nos estamos muriendo de hambre y nuestro ganado está sin agua”.
Él dijo: “Bueno, ¿por qué no vas al dios de tu madre? ¿Por qué no vas a los dioses de tu papá? ¿Por qué vienes a mí?” ¿Ven? Oh, él le habló fuerte, el profeta. Dijo: “¿Por qué no vas a ellos?” Y una vez que se enfadó todo, por decirlo así, entonces él dijo: “Si no fuera porque yo respetara la presencia de Josafat, yo ni siquiera te miraría (¿Ves?), o te vería”. Miren, él dijo: “Yo respeto a este creyente de renombre aquí. Aquí hay un verdadero hombre entre Uds. Y Acab, tú no tenías ningún negocio haciendo eso, juntándote con estos incrédulos, pero por causa tuya yo voy a ir a orar”. Él dijo: “Traedme un tañedor”.

9 Uds. saben, hace mucho tiempo alguien me dijo, no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, la música en la iglesia está errada”.
Yo dije: “¿Verdad?” Dije: “¿Piensa Ud. que Dios cambia de naturaleza?”
“No”.
Yo dije: “Entonces, cuando el profeta estaba todo enfadado y ellos dijeron: traigan un tañedor, y cuando en tañedor comenzó a tocar, la mano de Jehová vino sobre el profeta. Y si la música trajo el poder de Dios en aquel entonces, traerá el poder de Dios el día de hoy”. Así es exactamente. Dios sigue siendo el mismo Dios. ¿Ven? Y el profeta… Ahora, Ud. quizás no sea el profeta, pero Ud. pudiera ser el músico o Ud. puede formar parte de ello de todas maneras, para traer el poder de Dios. Y Ud… y sólo…

10 Ellos comenzaron a orar. Y Eliseo entró en el Espíritu y vio una visión. Ahora, él dijo, cuando vio la visión, él dijo: “Vayan allá a aquel desierto, allí mismo donde Uds. están, y comiencen a cavar zanjas. Y cávenlas. Porque ”ASÍ DICE EL SEÑOR“, Uds. no oirán ningún viento, ninguna lluvia, sino habrá agua que vendrá desde el desierto”. ¿Por qué? ¿De dónde vino esa agua? De esa Roca, de esa Roca herida que estaba en el desierto. Eso es correcto. Estaba allá atrás en algun lado. Tal vez había sido cubierta, pero había una Roca Herida allí la cual Moisés había golpeado, viniendo a través del desierto. Y esa Roca Herida aún está allá también, para ser tocada esta noche: aguas de vida.

11 Y ahora noten, miren, ellos fueron sin tener alguna evidencia de que hubiese agua. Lo primero que tenían que hacer era preparar una zanja donde entrara el agua. ¿Entienden lo que quiero decir? Mi tiempo se acabó; tendré que darme prisa para aclarar este punto. Miren. Entre más profundo ellos cavaban, más agua obtenían. Cada vez que cavaban, quizás Ud. meta la pala y encuentre una vieja lata. Sáquela. Ese es ese individuo que dice: “Los días de los milagros ya pasaron”. Simplemente sáquela del medio. Continúe cavando. Llegue allí abajo, y entonces cuando Ud. se consiga con otro que diga: “Bueno, te diré algo. Yo creo que estas cosas son simplemente algo psicológico, telepatía mental, o algo así”. Sáquelo del camino y siga cavando. Eso es correcto. Entre más profundo cave, más agua tendrá. ¿Es correcto eso?
Así que en estos momentos haga eso a un lado que dice: “Puede que yo sea sanado mañana en la tarde en el servicio”. Simplemente ponga esa cosa a un lado y diga: “Yo voy a ser sanado ahora mismo. Este es el momento. Yo voy a cavar una zanja aquí de manera que cuando el Espíritu Santo caiga, mi corazón empiece a llenarse, y yo voy a levantarme de un salto y empezaré a correr. Y yo voy a alabar a Dios y voy a ser sanado”. Eso es todo. ¿Ven? Mientras más Ud. cave, más aguas tendrá.

12 Miren, ellos no escucharon ninguna lluvia. Ellos no vieron ninguna lluvia, mejor dicho. No había nubes, viento, trueno, relámpago, pero había agua allí. Oh, hermanos. No se preocupen. Preparen la zanja; Dios producirá el agua. Saque Ud. toda la incredulidad del medio, y Dios producirá lo demás. Si Ud. piensa que no puede caminar, póngase de pie y entérese; tome a Jesús en Su Palabra. Si Ud. piensa que no puede ver, sacuda sus manos sobre sus ojos y pídale a Dios que le dé vista, y observe lo que ocurre, y créalo. Si Ud. no ha caminado durante meses y dice: “Yo estoy demasiado débil como para caminar”, póngase de pie y vea lo que ocurre. Diga: “Jesucristo, yo vengo a Ti con un corazón puro”. Prepare esa zanja y observe lo que ocurre. Sí, señor.

13 Entonces a la mañana siguiente cuando ellos vinieron, cuando las aguas comenzaron a venir, como a la hora del sacrificio de la mañana, allí vinieron las aguas cuando todo estuvo en orden. Y las aguas comenzaron a caer a raudales, vinieron desde el desierto. Y de repente, el enemigo vio aquello y llegaron corriendo, y ellos estaban emboscados. Ellos invadieron sus tierras, los Israelitas, y taparon todos los pozos que ellos tenían; cortaron todo árbol que ellos tenían; dañaron cada pedazo de terreno.
Y hermano, si alguna vez hubo un tiempo… Escúchenme, pues hablo en el Nombre del Señor. Si alguna vez hubo un tiempo en que el pueblo cristiano, que es llamado por el Nombre de los discípulos de Jesús; si alguna vez hubo un tiempo en que la iglesia que cree en justicia y en el poder de Dios; si alguna vez hubo un tiempo en que Uds. deberían de cavar una zanja y tomar una piedra de testimonio en su mano y echar a perder algunos de estos fríos y formales pozos de por aquí, es tiempo de hacerlo ahora. Eso es correcto. Eso es correcto. Muy bien. Vamos. Eso es correcto. Dios colocará una visión aquí en esta noche. Él hará algo por Ud. si Ud. le cree. ¿Le creen Uds.? Todas las cosas son posibles; simplemente crean. Inclinemos nuestros rostros.

14 Padre Celestial, la hora está aquí, el edificio está caluroso, pero es tiempo. El tiempo ha llegado. Yo recuerdo una vez, nuestro Señor amado, cuando Tú alzaste el rostro y dijiste: “Padre, la hora ha llegado”. ¿La hora ha llegado para qué? Oh Dios, ya la hora ha llegado para que la gente crea. La hora ha llegado para la apostasía de la iglesia. La hora ha llegado en que la religión se esparciría por el mundo sin salvación; apariencia de piedad, negando la eficacia de ella. La hora ha llegado. La hora ha llegado para que Tu iglesia se levante. La hora ha llegado para que Tú los levantes del polvo y la sacudas y que ella vuelva en sí y se dé cuenta, posicionalmente, que ella es la Iglesia del Dios vivo y que tiene derecho sobre cada… Cada bendición redentora que Tú le prometiste a ella, son suyas en esta noche. Dios, la hora ha llegado. Ahora, concédelo, Señor.
Y la hora ha llegado ahora en esta hora para orar por los enfermos. Dios Todopoderoso, yo ruego que Tú envíes a Tu Ángel esta noche, y que Él vaya a través de este edificio y sane a tanta gente enferma de tal manera que mañana haya pozos formales tapados por dondequiera, testimonios saliendo por todo lugar, y gente testificando de la gloria de Dios. Y hazles saber que la Iglesia de Dios se está levantando, extendiendo sus alas para ese gran vuelo que viene. Dios, que los hombres se aparten de ese “deseo” y “esperanza” esta noche, hasta tener un entendimiento perfecto del plan de Dios y que sean sanados esta noche. Concédelo, Padre. Oye la oración de Tu siervo. Lo ruego en el Nombre de Jesucristo. Amén.

15 Muy bien, Dios les bendiga. Ahora, si la organista… [Cinta en blanco]… oírme.
Quiero decir una cosa. Yo tengo una niñita. Tengo un hijo aquí que está…Puede ser que Dios me dé otro; yo no lo sé. La madre de ese muchacho está muerta. Yo he sido papá y mamá, ambos, para él. Y yo lo amo. Él es el único hijo varón que tengo. Y Dios sabe cuánto yo lo amo. Yo oro para que Dios lo haga a él un hombre conforme al corazón de Dios. Eso es lo que yo oro. Él está en esa edad de la adolescencia, el tiempo peligroso de la vida. Yo deseo que todos Uds. oren por mi hijo. Y él es un buen muchacho, pero él tiene una hermanita que está creciendo, tiene como seis años. Esa hermanita, si Dios me permite vivir, a su madre y a mí, para criar a esa niña en el temor de Dios, Dios va a usar a esa niña. Esa criaturita estaba sentada en el balcón la otra noche, y una pobre mujer anciana estaba postrada aquí muriendo de cáncer, ella estaba postrada en alguna parte allí atrás, y yo salí al carro. Yo no podía volver bien en mí, y mi hijo me seguía diciendo: “Papá, ¿puedes manejar?”
Yo dije: “Creo que sí, hijo”. Seguí avanzando. Me sentí bien. Estaba un poco débil y tembloroso. Arranqué, y escuché a su madre tratando de callar a la niñita, y yo dije: “¿Qué le pasa a Rebeca?” Y ella estaba tratando de decirme algo, y yo estaba tratando de mantener mis ojos en el tráfico y demás, manejando lentamente del lado derecho. Al poco rato, ella vino y me abrazó y comenzó a llorar. Ella había estado sentada arriba en el balcón. Y ella dijo: “Papi”, recientemente le habían sacado los dos dientes de enfrente, y el lugarcito estaba descubierto allí, sin sus dientes. Ella estaba llorando, su corazoncito le temblaba, ella dijo: “Cuando tú dijiste que todos los que deseaban que se orase por ellos esta noche levantaran la mano”, dijo, “esta pobre madrecita anciana estaba acostada allí atrás. Ella no podía verte. Tú no la podías ver a ella, papi, y ella levantó sus manos, y la gente estaba de pie y tú no la viste, y ella estaba procurando de que tú vieras su mano”. Dijo: “Papi, algo me dijo, si tú oraras por ella, Jesús la va a sanar” Eso me pegó en el corazón.

16 Yo seguí. Recuerdo que antes que ella me dijera, exactamente donde estaba un muchachito con polio con una pequeña muleta y caminó. “Porque si yo voy y oro por ese muchachito, Dios lo sanaría”. Y así fue.
Y entonces yo, ella estaba sentada allí, es una muchachita bastante nerviosa. Y yo pensé al respecto. Le dije: “Bueno, cariño, papi oró por todos”.
Dijo: “Sí”, pero papi, “la pobre anciana”, dijo, “ella no podía levantarse”. Y dijo: “Ella estaba tratando de mover su pañuelo y tú no podías verla, papi”. Y pues ella lloró hasta quedarse dormida esa noche; simplemente se quedó allí y sollozó y lloró hasta que se quedó dormida.
La noche siguiente ella estaba sentada arriba en el balcón. Y yo no sabía de quién estaba ella hablando, porque la mujer estaba allá atrás. Y había algunos casos en catres y camillas acostados allí. Y resultó ser que esa noche, el Espíritu Santo se movió alrededor y llamó a esa mujer. Dio la casualidad que ella estaba sentada enfrente, y Él le habló a ella y le dijo todo acerca de su condición, y la declaró sana de un cáncer, en el Nombre de Jesucristo. Y esa fue la carta que Uds. oyeron que se leyó aquí en el púlpito anoche. Ella se había ido a casa, y su doctor y todos ellos saben, que ella está completamente sana y bien. Déjenme decirles. ¡Aleluya! ¡Oh, bendecido sea Dios! Yo no sé qué me está pasando, pero yo lo amo a Él con todo mi corazón.

17 Muy bien. Tarjetas de oración… Veamos. Demos inicio esta noche y empecemos a orar por los enfermos, así como nosotros… [Cinta en blanco]… Les pedía a todos que se pusieran de pie que tenían esa misma enfermedad para que se orara por ellos al mismo tiempo. Eso fue… Yo pienso que Dios fue maravilloso al hacer eso. ¿No les parece a Uds.? Eso fue maravilloso.
Y ahora, yo…Allí está eso otra vez. Hay alguien que está jugando aquí en este lugar que es tan incrédulo a más no poder. Y yo espero que en algún momento yo vea quién es Ud. Capté su espíritu. Y si es así, yo lo voy a desenmascarar a Ud. Así que anote bien eso. ¿Ven? Ha estado aquí todas las noches desde que hemos tenido la reunión. Y yo sólo estoy vigilando para ver quién es. Creo que está… Está fuera de la audiencia aquí. Pienso que está en el edificio, pero está fuera de la audiencia. Y yo…Simplemente vigile. Y ruego que Dios le muestre a Ud. lo que Ud. es.
Me he abstenido de eso muchas veces, pero yo…Pedro no lo hizo. Él le dijo a Ananías y Safira exactamente en dónde estaba la cosa. Eso es correcto. Y eso estorba bastante también.

18 Muy bien, sólo crean ahora con todo su corazón. Y cada cristiano deposite su fe en Jesucristo ahora mismo; simplemente digan: “Señor, estamos halando, anclando, apretando”. Y muchos de Uds. aquí, Uds…. ¿Cuántos han estado antes en las reuniones? Veamos su mano. Oh, creo que todos Uds., la mayoría. Uds. conocen la operación del Espíritu de Dios. Ahora, traigan su…
Oh, esta es la dama. Muy bien. Ahora, esta dama parada aquí, yo no creo que la haya visto alguna vez. Ud. es una desconocida, ¿no es Ud., para mí? Yo no la conozco a Ud. Ahora, esta dama parada aquí, no hay manera en el mundo… Dios lo sabe. Dios conoce a esta mujer, pero si mis ojos alguna vez la vieron a ella antes, si tuve algun contacto con ella antes, alguna manera… Dios entiende. ¿Ven? Yo no sé nada acerca de ella; ella es sólo una mujer que subió aquí. ¿Es esta su primera vez en la reunión? Su pri… ¿Ud. ha estado aquí antes? Ud. ha estado aquí antes. ¿Cuál es su actitud hacia lo que yo dije? ¿Ud. cree que es la verdad? Ud. cree que es la verdad. Y Ud. entiende que yo no pudiera sanarla a Ud. si yo… No hay nada en mí que la sane a Ud. Pero hay un don aquí y Ud. no pudiera ocultarme su vida si tuviera que hacerlo. ¿Ve? Ud. no puede hacer eso.

19 Y en eso, le da a la audiencia allí, y a Ud. misma, un conocimiento para saber que Dios está aquí presente. ¿No es correcto eso? Eso es absolutamente correcto. Muy bien. Entonces eso únicamente tiene que venir por revelación espiritual Divina, el poder de Dios. ¿Ud. cree eso? Yo estaba examinando su espíritu (¿Ve?), para ver si Ud. es… Yo sé que Ud. es una creyente. Ud. es cristiana. Ha habido ocasiones en que alguien trata de engañarme de esa manera. Ud. ha oído de lo que ha ocurrido. Subieron aquí tratando de engañar, y se fueron afligidos. Muy bien.
Ahora, yo creo que Ud. ha venido con sinceridad. Pero Ud. era desconocida. Ahora, esta mujer aquí. Ahora, para que Uds. sepan… ¿Alguien allá conoce a esta mujer? Veamos, si alguien en la audiencia la conoce, levante sus manos, en cualquier parte. No veo manos. Ud. seguramente no es de esta parte… ¿Es Ud. de por aquí? No. Ud. es de lejos de aquí. Muy bien. Muy bien, yo no tengo ninguna razón para creer que Ud. no es una mujer veraz, siendo una cristiana. Yo creo su palabra, siendo una cristiana.

20 Ahora miren, audiencia, si hay… La mujer, puede que ella tenga tuberculosis. Puede que ella tenga problemas femeninos. Puede que ella… Yo no sé lo que está mal con la mujer. Pero si Dios desciende en Su misericordia, mientras yo le hablo a ella, y unge y le dice a ella su condición, o lo que sea que está mal con ella, ¿no estarían Uds. dispuestos a aceptar que yo les he dicho la verdad? Si yo aquí… Y la mujer, miren, ella sabe que no hay nada que yo sepa acerca de ella, nada en lo absoluto; nosotros somos desconocidos. Y si Dios me revela a mí lo que anda mal con ella, entonces eso debería ser suficiente como dijo Moisés. Él no tenía que sanar su mano cada vez que se encontraba con un Israelita, arrojar la vara al suelo y convertirla en serpiente. Él lo hizo una vez y todo el mundo le creyó. ¿Es correcto eso? Así es. Ahora, Dios…[Palabras inciertas]… hace estas cosas como vindicación.

21 Ahora, si Jesucristo y esta mujer… Y como yo he… Uds. me han oído lo que yo he dicho, y ella sabe si yo estoy diciendo la verdad o no. Dios lo sabe de la misma manera. Y yo soy un ministro del Evangelio. Si Dios le habla a esta mujer a través de mí, diciéndole lo que está mal con ella o lo que sea que es—que es el problema, cuál es su causa, ¿creerán Uds. allá entonces, que yo les estoy diciendo a Uds. la verdad, que Jesucristo es el mismo ayer y por los siglos? Muy bien. Ahora, recuerden, puede que Él la sane a ella; puede que no. Yo no sé eso. Yo solamente sé lo que yo puedo ver.
Ahora, señora, yo quiero que Ud. se pare justo por acá, por acá, de modo que yo pueda apartarme de esa gente enferma que está allí orando y llorando y todo lo demás, tratando de entrar a la línea. Ha habido algo tirando de mí, desde que Ud. está parada allí y esa es la razón por la cual le he estado hablando tanto tiempo. Y en veces, cuando hay mucha fe, es como una—es como de esta manera (¿Ven?), simplemente por todos lados. Y cuando baja la unción, entonces todo comienza. Es un poco difícil—difícil de entender a veces lo que es exactamente.

22 Pero conversando con Ud. ahora, mirándola, y hablándole. Mire, Ud. le cree a nuestro Señor. Y Ud. cree que Él es el mismo hoy. Ahora, Él prometió que en este día, que Él estaría con nosotros en todas las edades. Y que Él sería el mismo en cada edad que Él fue en aquel entonces: “Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. ¿Fue esa Su comisión? Bueno, si Él es nuestro Señor, Él no pudiera decir nada que estuviera errado y ser nuestro Señor y ser Dios. Él no podría hacerlo. Entonces Él absolutamente es el mismo.
Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó sanar a la gente. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada hasta que Mi Padre me lo muestre”. ¿Es correcto eso? Pero Él podía seguramente… Lo que el Padre le mostraba a Él, y Él llamó a los fariseos: “Hipócritas” y “paredes blanqueadas”, y todo lo demás, pues, entonces Él les dijo a ellos todo acerca de sus pecados y cosas, entonces Él es el mismo hoy.
Él le dijo a la mujer en el pozo, después de hablar con ella un rato… Es por eso que yo le estoy hablando a Ud., hasta que Él me diga lo que está mal. Y Ud. se ve saludable; Ud. se ve fuerte; pero Dios lo sabe; yo no. Pero Él… Ahora, Ud. está consciente ahora mismo, de que algo está ocurriendo, ¿no es así?
Ahora, eso amigos, yo deseara que toda la audiencia pudiera sentir ese…[Palabras inciertas]… No por un sentir: no es un sentir, es una fe. Pero cuando ese Ángel de Dios se acerca, allí… Cuando una persona está parada cerca, ellos tienen que sentirlo. Ahora, la mujer es una cristiana. Uds. le creerían a ella, ¿no es así?, si ella es una cristiana que confiesa… ¿Es así, señora? Levante su mano indicando que Ud. sabe que hay algo acercándose, viniendo desde éste lado, acercándose. Eso es correcto.

23 Ahora, Él es el que la conoce a Ud. Yo no la conozco. Ud. ha tenido muchos problemas: se está poniendo oscuro todo alrededor suyo. Y yo sé lo que eso significa para mí, por interpretación de visión, que hay problemas cerca de Ud. en algun lado. Sí. Es un tumor. ¿No es correcto eso? Es una condición tumorosa. Oiga, eso es un… Eso debe… Estaba en la cabeza. ¿No era correcto eso? ¿No es correcto eso? ¿Es eso…? Ud. ha tenido una operación debido a eso. Veo a alguien con una máscara sobre su rostro, operando. ¿No es verdad eso? El un tumor en el… sí. Ahora, lo que Ud. está pensando, el médico quiere colocar una u otra cosa otra vez. Lo veo sosteniendo algo en su mano y Ud. no quiere hacerlo. Ud. quiere aceptar que Dios le sane. ¿Es correcto eso? Se apartó de mí. ¿Eran esas cosas verdad? ¿Era cierto? ¿Todo ello es la verdad? Ahora, Ud. me oyó a mí hablando, ¿no es así? Pero ese no era yo, hermana. Eso era Alguien más. ¿Ve? Era mi voz, pero era Alguien más hablando. Ud. lo cree. Venga aquí, sólo un momento.
Padre, yo te ruego, en el Nombre de Tu santo Hijo, Jesús, por esta pobre mujer. Tú conoces todas sus condiciones y problemas. Y yo pido misericordia para ella. Dios, como Tu siervo, como un mortal que tiene que partir de este mundo algún día, yo pido en el Nombre de Jesucristo, mientras procuro cumplir la comisión que fue dada: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Dios Todopoderoso, yo pido por la sanidad de esta mujer; en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, con todo mi corazón yo creo que Ud. está bendecida por Dios ahora. Ud. puede irse a casa. No porque yo oré por Ud., sino porque Ud. cree. No, señora. Yo no pienso… Yo pienso que todo ha terminado. Ahora, Dios le bendiga. Eso es todo. Dios le bendiga. Ella dice que va a enviar el testimonio por escrito.

24 Ahora la unción del Espíritu Santo está sobre mí. ¿Ven? Ahora sí está. Yo no sé cuánto tiempo voy a permanecer de pie esta noche, porque eso me debilitó. Pero miren, no hay una cosa que nuestro Padre Celestial no pudiera revelarme en este momento, amigo. Eso es exactamente la verdad. Muy bien. Traigan a la dama y déjenla que ella venga. Muy bien.
Primeramente, yo quiero que Uds. crean con todo su corazón que Dios está aquí presente para hacer notorias Sus obras entre el pueblo. ¿Creen ahora? Muy bien. La mujer… Hay un espíritu sordo moviéndose contra mí, está… Déjenme… No, está sobre ella. ¿Sí? Sorda, eso es lo que era. Muy bien, inclinen su rostro. Yo pensé que la escuché a ella hablando, pero ella a lo mejor estaba hablando, pero no oyendo. Inclinen su rostro, sólo un momento. Dios Todopoderoso, Gran Jehová Quien descendió al horno ardiente… Los hijos de Israel allá en ese lugar caliente y entró y le habló a la gente. Yo te ruego, en el Nombre de Jesucristo, que Tú ayudes a esta pobre mujer que está parada aquí. Dale misericordia, oh Dios, al abrir sus oídos, y dándole su audición esta noche. Y como está escrito en la Biblia, que cuando el espíritu sordo salió de un hombre él podía oír. Y Dios, yo ruego que Tú des fe para que esta pobre mujer sea sanada esta noche. Y ahora, como Tu siervo, ayúdame a mí, Dios, para tener fe que los oídos de esta mujer se abrirán de tal manera que yo pueda hablar con ella.
Ahora, tú espíritu sordo, tú eres un diablo, un demonio, que has entrado a los oídos de esta mujer para taparlos. Y yo vengo como siervo de Jesucristo, como Su representante aquí ante Su pueblo, para representarlo a Él delante de la gente. Y Él despojó principados; Él despojó a satanás de sus poderes en el Calvario; y Él te despojó a ti de tu agarre sobre esta mujer. Y yo lo represento a Él esta noche mediante la oración. Y está escrito en la Escritura, como mi Señor te dijo a ti aquel día: “Escrito está… En Mi Nombre echarán fuera demonios”. Y yo digo, en el Nombre de Jesucristo, deja a la mujer. Sal de ella.
¿Me oye? ¿Me oye? ¿Me puede oír ahora? Diga: “Amén”. “Amén”. Ahora, yo sólo estoy susurrando. Ahora Ud. está sana. Se puede ir regocijándose y dele alabanzas a Dios. ¿Hará Ud. eso? Mire. Tiene una creencia extraña: Ud. es ortodoxa. ¿Aceptará Ud. a Jesucristo ahora como el Gran Sanador? ¿Sí? ¿Le gustaría a Ud. recibir el bautismo de Su Espíritu? Vaya, y que Dios se lo dé a Ud., mujer, en el Nombre de Jesucristo. Todos reverentes. Sean muy reverentes. Crea con toso su corazón.

25 Ahora, yo—yo soy un extraño para Ud., creo, señor. ¿Es correcto eso? Yo soy un extraño. Yo no lo conozco a Ud. Y solamente Dios lo conoce a Ud.; yo no. Eso es correcto. Y yo… La única forma que yo tendré de conocerlo a Ud…
Un momento. Esa segunda dama, sentada allí, que tiene alta presión sanguínea, sentada allí mismo en esa fila, si desea puede ponerse de pie: Cristo acaba de sanarla a Ud. en ese momento. Levántese. Eso es correcto. Eso es correcto. Eso está bien, gracias. Y la dama sentada justo enfrente de Ud., ella tenía la misma cosa. ¿No es correcto eso? Allí, la dama canosa sentada allí enfrente de Ud., ella tenía la misma cosa. Sí, señora. Eso es correcto, ambas pueden ponerse de pie. Uds. han sido sanadas de esa alta presión sanguínea que tenían. Yo vi una línea, algo así como mercurio subiendo así, y se mantenía junto a ambas de esas mujeres. Sobre este hombre la vi subiendo y el Espíritu Santo me dijo: “Ahora es el tiempo para la sanidad de ellos”. Dios les bendiga. Váyanse a casa. Jehová Dios sea con Uds.

26 ¿No es Él maravilloso? Tengan fe. Muy bien. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Él, señor?… [Cinta en blanco]… Agua está corriendo en la carretera, o algo así. ¿No es correcto eso? ¿Es verdad eso? ¿Señor? ¿Está… [Cinta en blanco]… Eso es correcto. Aquí está lo que ellos no entienden: eso es causado por un problema nervioso. Está produciendo agua en sus pulmones. Ese es un poder demoníaco que un doctor nunca encontraría en el mundo. Si él tuviera algo sobre lo cual él pudiera poner sus manos, él pudiera trabajar. Yo no ignoro al doctor. Él es un hombre; Dios lo envió a él aquí para ayudar. Pero él está trabajando por medio del conocimiento; esto acá es el Espíritu Santo. ¿Ven? Eso es un remedio; esto es la cura. ¿Ven? ¿Me cree Ud.? ¿Ud. lo acepta a Él como su Sanador, creyendo que esos nervios se aquietarán y esos pulmones se irán y se secarán y serán un pulmón normal? ¿Ud. cree eso? Entonces pase al frente para ser bendecido.
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Quien creó los pulmones en este hombre. Como Tú le dijiste a Moisés quien dijo: “Yo no sé hablar bien”. Tú dijiste: “¿Quién le dio la boca al hombre?” Tú pusiste palabras en la boca de este hombre. Tú hiciste su cuerpo. Y Señor Dios, ¿quién soy yo para decir, sabiendo que quizás esto ha venido para esta hora? “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados”. Yo ruego, Dios, con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente, ahora mismo, que Tú permitas que Tu gracia sanadora venga sobre este hombre; y que esta condición deje sus pulmones y que nos pueda llegar su testimonio para que otros puedan ver esto y ver lo que Dios ha hecho. Y que él dé su testimonio de que ellos no pueden encontrar ni rastro de ello. Y que mientras que hable con el doctor él pueda decir felizmente: “Doctor, yo confié en el Señor Jesús, y Él ha hecho esto para mí”. Concédelo, Dios, que pueda quedar un testimonio para el doctor, lo cual sabemos que ellos creen, que Tú eres el gran Médico; ellos únicamente trabajan bajo Tus órdenes y Tu supervisión. Dios, bendice a nuestro hermano y sánalo; en el Nombre de Jesús. Amén. Eso es correcto. Yo creo, hermano mío, con todo mi corazón, que su alivio está a la mano. Dios le bendiga.

27 Oh Dios, ten piedad de los enfermos y necesitados. Cómo es que Él, Su misericordia permanece.
¿Cómo está Ud., señor? Muy bien. Mire, yo soy un desconocido para Ud. ¿Es correcto eso, señor? Yo no lo conozco a Ud.; yo… Ud. es un desconocido para mí, así que yo sólo… Hasta donde sé, yo nunca lo había visto a Ud. Yo, si lo he visto yo no estoy familiarizado con Ud. O… Pero el… Hay Alguien que sí nos conoce a los dos. ¿No es correcto eso, señor? Él nos conoce a los dos. Y Ud. ha venido aquí esta noche para ser sanado de lo que sea que esté mal. Y no existe manera alguna en lo absoluto de que yo sepa alguna cosa en el mundo acerca de Ud., solamente a menos de que Dios me lo revele de alguna forma. ¿Ud. cree eso? ¿Ud. lo cree? Y el… ¿Ud., con sinceridad de corazón, cree Ud. que lo que Ud. ha oído acerca de Jesucristo siendo el Hijo de Dios es la verdad? Sí lo cree. Y ¿cree Ud. que el reclamo que yo he hecho con respecto a siendo Su profeta por una visión para este fin, que yo nací…? ¿Cree Ud. que esa es la verdad? Ud. lo cree, aunque yo no dijera nada acerca de lo que anda mal con Ud., ni nada, Ud. lo creería de todas maneras, ¿no es así?

28 Tal vez Él sea capaz de explicar. Sí, señor. Tan pronto como el Espíritu Santo, lo cual Ud. está seguro que hay algo cerca…Ud. no está acostumbrado a esta sensación. Ud. es una persona nerviosa. Oiga, lo veo a Ud. viniendo desde una distancia. Ud. ha venido de alguna parte aquí. ¿No es correcto eso? Ud. no es, ha venido Ud. de algún otro lugar, vino aquí. Ud. estaba lejos y vino aquí. Alguien lo ha traído aquí o le dijo que viniera aquí. Y Ud. no ha… Ud. está aquí para ser libertado de una, algo que está, que Ud. hace. ¿No es correcto eso? Es algo que está arruinando su vida y destrozando su vida. ¿Es correcto eso? Lo cual es la bebida. Ud. es un alcohólico. Y alguien le ha dicho, y si no me equivoco, Ud. estaba en el norte y vino al sur, viniendo acá. ¿Es correcto eso? ¿Ud. lo acepta a Él como su Salvador ahora? ¿Cree que desde esta hora Él es el Único que puede quitar esta cosa de Ud.? Muy bien. Ud. ahora lo acepta a Él como su Salvador. Ud. ahora cree que Él es el Hijo de Dios, que Él murió en el Calvario para quitar su pecado. Y Ud. no desea hacer eso: Ud. solamente se está arruinando así mismo, enviándose así mismo al infierno de un diablo y a la tumba de un pecador, y Ud. no quiere que sea de esa manera. Y eso lo tiene a Ud. todo nervioso y perturbado. ¿Es correcto eso? Ahora, Ud. lo acepta a Él como su Salvador. Y ahora, ¿cree Ud. entonces que si yo le pido a Dios ese demonio le dejará?

29 Lo que yo estoy pensando… Hay alguien que ha sido sanada, y yo la veo sentada allá, una pequeña alcohólica fue sanada aquí no hace mucho, sentada allí arriba en la reunión en alguna parte. Si yo me diera la vuelta y sintiera… ¿Es correcto eso? Si es correcto, póngase de pie, señora. O, en alguna parte hay… Eso es correcto, exactamente. Ud. estaba sentada allí orando por ese hombre. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Yo no le estoy adivinando el pensamiento, pero yo la vi a Ud. sentada allí. ¿No ha sido Ud. sanada sobre esta plataforma de la misma cosa? Resultó que sus espíritus de alinearon juntos. Oiga, hay alguien más por quien Ud. está orando. ¿No es ese su papá sentado cerca de Ud. allí? ¿Es correcto eso? ¿Es correcto eso? Él es medio sordo. ¿No es así? Ponga su mano sobre él. ¿Ud. acepta a Jesús como su Sanador también, papá? Muy bien, váyanse a casa, Uds. dos, en el Nombre del Señor Jesús, hermano mío. Váyase a casa. Eso envió a mi papá a una tumba, hermano. Váyase a casa esta noche y nunca beba otra gota y Ud. va a estar bien. Digamos: “Alabado sea el Dios Todopoderoso Quien hizo los cielos y la tierra”.
Señor, únase a una buena iglesia del Evangelio Completo ahora. Viva para Cristo el resto de sus días. Dios le usará. No solamente a Ud., pero Él hará que otros que lo quieran a Ud. salgan y caminen en esta hermosa luz y algún día, se encontrará conmigo allá donde estrecharemos manos allá en el otro lado. Ud. lo recordará; yo llamaré su atención a la plataforma esta noche, donde Dios lo libertó a Ud. de ese vicio de la bebida, donde Ud. lo aceptó a Él como su Salvador. Oh, vaya, pueblo, ¿por qué no le creen Uds. a nuestro Señor Jesucristo? Sean reverentes.

30 ¿Cómo está Ud.? Yo la vi a Ud. destellar delante de mí, pero con esos lentes puestos, pero pareció como que… O, no, eso está bien. Era una mujer más joven que estaba parada allí primero, yo… No había más nadie en la plataforma. Ahora, eso es extraño. Una mujer joven pelirroja estaba parada justo aquí. Que el Señor Dios del cielo me lo muestre. Allá está ella sentada allí arriba en el balcón, y la muchacha está enjugando sus ojos, y hay algo mal con sus ojos. ¿Es correcto eso, jovencita? Si así es, póngase de pie. La muchacha pelirroja, parada allí junto a esa… Muy bien, jovencita, Ud. estaba quedando ciega. Yo la vi a Ud. parada aquí, y vi los lentes sobre la mujer; yo vi que algo andaba mal con sus ojos. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Él ahora? ¿Acepta Ud. a Jesús como su Sanador? Váyase a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
¿Me cree Ud. a mí como el profeta de Dios? Si hay algo mal con Ud., Dios me lo revelará. ¿Ud. cree eso? ¿Con todo su corazón? Sí, señora. Ud. sabe lo que yo estoy a punto de decir ahora mismo, porque está pensando acerca de eso. No porque Ud. está pensando acerca de eso, pero Ud. está aquí para ser libertada de algo. ¿No es correcto eso? Ud. está toda nerviosa y perturbada. ¿No es correcto eso? Y eso es causado por un vicio muy malo, un vicio que es un de los vicios más bajos que las mujeres alguna vez agarraron: fumar cigarrillos. ¿Es correcto eso? ¿Es correcto? ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Él? ¿Ud. lo acepta a Él como su Salvador para que le liberte de esto? Ud. oró a Él en este momento, a través de Dios el Padre, a través del Nombre de Jesucristo. Él le perdonó a Ud. de todo pecado, y ¿Ud. botará los cigarrillos y no volverá a tocarlos el resto de su vida? Dios le bendiga, mi hermana. Váyase a casa y que el Señor Jesús la liberte. Yo maldigo este vicio del tabaco en el Nombre de Jesucristo. Vaya a casa ahora y sea una cristiana el resto de sus días.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Ud. puede decir: “Ud. puede hacerlo y ser un cristiano si quiere”. Pero el Espíritu Santo dijo: “No lo hagas”. Ahora, si Ud. quiere tildarme a mí de fanático, Ud. lo tilda a Él de fanático; yo solamente hablo según Él habla.

31 Venga, señora. No voy a poder permanecer más tiempo de pie. No. Se está haciendo muy difícil. No. ¿Ud. cree que yo soy profeta de Dios? ¿Ud. cree que Dios me envió para orar por Ud.? No hay ninguna manera en el mundo que yo tenga de tener alguna conexión con Ud. Yo no la conozco a Ud., nunca la había visto en mi vida. Ud. es simplemente una desconocida para mí. ¿Es correcto eso? ¿Ud. cree ahora que si yo, si Dios me permite saber lo que está mal con Ud., que Ud. aceptará a Jesús como su Sanador? ¿Lo hará, con todo su corazón? Muy bien. Ud. ha intentado todo lo imaginable para deshacerse de eso. Pero Ud. tiene un problema del estómago. ¿Es correcto eso? Y es una úlcera, y la tiene justo en la boca del estómago, que todo lo que Ud. come le quema, le duele, y Ud. tiene acidez estomacal, disturbio, ácido si Ud. come. ¿Es correcto eso? Exactamente. Muy bien. Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, yo ahora maldigo este problema estomacal; en el Nombre de Jesucristo, que salga de ella y la deje. Dios le bendiga, hermana. Mire, vaya y coma todo lo que Ud. quiera. Dios le bendiga.
Ahora, señora, mientras estaba sentada allí, preguntándose, y esa mujer fue sanada del problema estomacal, Ud. fue sanada de lo mismo. Ud. tenía problema estomacal también. De eso fue que Ud. fue sanada. Muy bien, puede irse ahora y comer si quiere. Haga lo que Ud. quiera hacer… [Cinta en blanco]…

32 ¿Uds. creen, allí en esa línea, con todo su corazón, con toda su alma? ¿Cuántos creen allí abajo? Allí abajo en esa línea, ¿Uds. creen con todo su corazón, con toda su alma? Miren. Uds. que nunca llegaron a entrar en esta línea de oración. Uds. simplemente están parados allí. Para que la audiencia pueda saber que Dios me ha enviado para que sea Su profeta, yo quiero que Uds…. Reverendo Cox, vaya y que entreguen esas tarjetas de oración, recoja las tarjetas de oración. Quiero que miren en esta dirección hacia mí. Quiero que crean con todo su corazón, cada uno de Uds. Voy a pedirles algo. Y ahora, Uds. miren hacia acá, cada uno. ¿Creen Uds. solemnemente que Jesucristo es el Hijo de Dios?

33 Ud. está semi-acostado. Eso está bien, señor. Sólo… Oiga, a propósito, Ud…. Párese allí, eso está bien, deje su sombrero allí. Póngalo en su mano. Camine hacia acá un poquito. Camine en esta dirección sólo un poquito. Míreme sólo un momento. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? Sí. Yo no tengo ninguna manera en lo absoluto de saber si hay algo mal con Ud. Yo no lo conozco. Nunca lo había visto en mi vida. Pero Ud. tiene hambre y sed de Dios. Oiga, ¿no es Ud. católico por fe? ¿No ha pertenecido Ud. a la iglesia católica? ¿Es correcto eso? Levante su mano. Yo lo veo a Ud. con esos rosarios. Y Ud. ha estado yendo a otra clase de iglesia. Y esa es alguna clase de, creo que es una iglesia de la Ciencia Cristiana, o algo. Alguna clase de lector o algo fue puesto delante de Ud., y ellos le dijeron que Ud. estaba engañado, o que una u otra cosa estaba mal con Ud.; que algo le había sucedido a Ud. Pero en su corazón, Ud. pertenece a la iglesia católica. Y ¿aceptará Ud. a Jesús esta noche como su Sanador? Si lo hará, levante sus manos bien en alto. Levante sus manos bien alto, si Ud. le cree a Jesús como su Sanador. Hay un eco en esto aquí y Ud. no puede oírme. La visión se ha apartado de mí. Eso es correcto. Muy bien. Permítanme tomar esto acá junto a él. Las cosas que yo le dije son verdad, y Ud. sabe que lo son, señor. Su vida ha sido una miseria para Ud., porque satanás ha tratado de hacerle esto a Ud. No hay nada malo. Dios tiene misericordia de Ud. Y ahora, Él me ha revelado a mí su vida… [Cinta en blanco]… Dios le sanará. ¿Ud. le cree a Él ahora? Ud. está sano. Dios le bendiga… [Cinta en blanco]… causado por… [Cinta en blanco]… vaya y sea sanado. Dios Todopoderoso… [Cinta en blanco]… Te pido que sanes a este hombre. Oh Dios, quita todo pecado. Hazlo a él… [Cinta en blanco]… te ruego. Y yo te ruego que Tú lo bendigas y lo sanes; en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén. Ud. está bienvenido, señor. Se puede ir ahora y no peque más. Sea bueno. Dios le bendiga.

34 Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón. Dios le sanará. ¿Uds. creen eso? Esa dama sentada allí con diabetes pudiera ser sanada, sentada allí, si ella desea… Sólo tiene que tener fe en Dios.
De repente la cosa se está poniendo negra. Ahora, espere un momento. Espere un momento. Parece que no la veo más, hermana, todo está borroso allí en la audiencia. ¿Uds. creen? ¿Todos? ¿Qué tal estas personas aquí en los catres? ¿No están Uds. cansados de estar acostados allí? Claro que sí. Amigos, yo deseara que pudiera quedarme un poco más, pero esta es una reunión de tres semanas seguidas, y yo estoy a punto de bajarme. Yo debo apartarme, sólo unos minutos para descansar. Inclinemos nuestros rostros, en todo lugar.
Cada uno de Uds., repita esta oración después de mí. ¿Creen Uds. que yo conozco a nuestro Señor? Yo sé las Palabras que derrotan a satanás. Diré esto y Uds. repítanlo. [La congregación repite cada frase]. Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna, Dador de toda buena dádiva, envía Tus misericordias sobre mí esta noche. Yo creo verdaderamente en Dios el Padre, Todopoderoso, Jesucristo Su Hijo, y el Espíritu Santo. Yo creo en la iglesia, que en esta iglesia Dios ha puesto algunos: profetas, maestros, evangelistas. Dios Todopoderoso, yo ahora creo que estoy en la presencia de esa Iglesia. Y yo ahora acepto el mensaje de sanidad Divina para mí mismo. Desde esta noche en adelante yo confiaré en Ti. Yo voy a creer que Tú me sanaste ahora; pues yo acepto mi sanidad en Tu obra consumada en el Calvario. En el Nombre de Jesucristo la recibo.

35 Reverentes ahora. Está en su boca, su confesión ahora. Sólo párense de este lado un momento. Déjenme orar por Uds. ahora. Si Dios me ha dado poder para hacer pedazos demonios en esta plataforma, para libertar a los neuróticos, para hacer que los drogómanos y los adictos a las drogas y los cánceres se vayan, seguramente yo hablo lo que es la verdad. Uds. han confesado a Jesús como su Sanador… [Cinta en blanco]… Uds. creen con todo su corazón ahora. Y entonces, toda la fuerza que yo tengo, yo saldré al frente para atacar y retar esta tiniebla que cuelga sobre Uds.

36 Oh Dios, Padre mío, Quien me separó del vientre de mi madre y me llamó para este propósito, ordenando esto, que yo trajera este mensaje al pueblo, antes de la fundación del mundo, para que ellos sepan que Tú eres el Único Dios verdadero, y que Jesucristo es Tu Hijo. Y mientras yo me paro aquí, Señor, esta noche, dieciocho noches consecutivas, siendo guiado aquí por el Espíritu Santo, oh Padre de Espíritu, oye mi oración. Oye mi oración pues yo clamo a Ti mientras mi cuerpo físico se está debilitando y mi fuerza se me está agotando. Y hay aquellos aquí, cientos de ellos, que están necesitado de sanidad. Dios, yo sé que Tú has enviado a Jesucristo para morir y para ser herido por nuestras rebeliones y que por Sus llagas fuimos nosotros curados. Oh Señor, yo creo eso. Yo creo que estas personas se están elevando a través de esa neblina allá, más allá de esa oscuridad, por encima de esa nube, más allá de esas estrellas allá, hasta que sus oraciones están llegando ahora al Trono de Dios. Y entonces, Señor, como Tu profeta, parado entre los vivos y los muertos, ungido por el Espíritu Santo, yo salgo al frente para retar a cada espíritu de duda que estuviera aquí, para que los hijos de Dios sean sanados.

37 Ahora, satanás, tú que estás merodeando por aquí con un signo de interrogación sobre la Palabra de Dios, tú estás literalmente expuesto esta noche. Tú estás desenmascarado. Dios te ha revelado, te dijo directamente quién eres y lo que eres; y tú eres un mentiroso y el padre de una mentira. Y como la iglesia de Dios, como uno de los miembros de esa iglesia, como nacido de nuevo por el Espíritu Santo y siendo llamado a este mundo para ser un profeta, y estas personas han confesado a Jesucristo como su Sanador; e intercediendo como un sumo sacerdote entre los vivos y los muertos, digo: “En el Nombre de Jesucristo, yo rompo tus poderes”. Y deja este edificio; en el Nombre de Jesucristo, suelta a cada uno de ellos. Sal de ellos. Satanás, déjalos.
Ahora, Uds. en los catres y en las camillas, en las sillas, levántense, Uds. que están enfermos y afligidos. Allí están ellos, acercándose. Los paralíticos y afligidos, vayan y sean sanados. Pónganse de pie.

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