OBRAS DEL MENSAJE


Desde ese Entonces
Bloomington, Illinois, E.U.A.
61-0415B
1 Gracias hermano Herman. Yo simplemente he estado sentado aquí absorbiendo. Y, Uds. saben, yo lo aprecio mucho. Y antes de que sigamos más adelante, estoy seguro que sencillamente se nos pasó por alto. Yo pienso que este fue un desayunito maravilloso que esta gente nos sirvió aquí esta mañana. Yo he comido desayunos alrededor del mundo, Uds. saben, en diferentes naciones. Y este fue un desayunito muy delicioso. Y creo que sería, como damas y caballeros Cristianos que somos, deberíamos dejar “alguna cosita” en la mesa para esas damitas amables, que tan bien nos atendieron, Uds. saben, si Uds. dejan una pequeña, Uds. saben. Es una costumbre americana, creo yo, que les dejemos “alguna cosita” en la mesa.
2 Y a propósito, yo no debería estar diciendo eso, cuando ni siquiera he pagado todavía por mi propia cuenta, pero yo—yo… Le debo a alguien mi cuenta. Así que yo—yo me imagino… ¿Por qué no la dejan al lado de su plato y permiten que la dama…? ¿Estaría bien eso? Oh, déjenle alguna… Antes de irnos, antes de que nos vayamos, sólo dejen “alguna cosita” en la mesa, y… Espero que ellas no estén escuchando, pero (¿ven?), nosotros tenemos un ejemplo. Seamos un ejemplo. ¿Ven? Y seamos verdaderos Cristianos en todo lo que hagamos o digamos. En toda acción, seamos verdaderos Cristianos. Y sé que está en nuestros corazones; algunas veces fácilmente olvidamos cosas pequeñas como esas, pero simplemente pensé que lo mencionaría.
3 Yo creo la Escritura que dice: “¡Cuán grande o precioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el—el óleo que estaba sobre la barba de Aarón, y que bajaba hasta el borde de sus vestiduras”. Nosotros ciertamente podemos decir eso esta mañana con toda sinceridad de corazón, que verdaderamente ha sido un—un compañerismo agradable. Yo he tenido muchas reuniones, he visto muchas cosas por la gracia de Dios. Yo nunca encontré un grupo más fino de hombres, verdaderos hermanos Cristianos, estando todos nosotros juntos. Sé que este es un desayunito, pero yo espero que esto…
Miren, esto no es un chiste; es algo que realmente sucedió. Pero es una cosita que tal vez cambie la posición de nuestros pensamientos por un momento.
A mí me encanta pescar. Y a veces voy a lo más alto de la montaña para pescar. Miren, yo tengo muchos hermanos aquí, que sé que les gusta la misma cosa; miré cómo se miraron el uno al otro en ese momento. Así que, hermana, no discuta con él. Déjelo pescar; eso es bueno porque él está… Vaya con él.
Yo dije el otro día que mis niñas… Rebeca, ella dijo: “Yo… Cuando yo me case, nunca me casaré con un cazador”. ¡Mmm! Dijo: “Yo veo por lo que ha pasado mi madre”.
Eso está bien.
Le dije: “Entonces cásate con un jugador de golf, y déjalo que salga allá en el… allá con esas mujeres mal vestidas y todo eso, todo el día. ¡Haz eso!”
Ella pensó al respecto, regresó, y dijo: “¿Sabes, papá?, acabo de cambiar de opinión”. Dijo: “Yo quiero casarme con un predicador, y dejarlo que sea un cazador, y luego, yo quiero ir con él”. Así que ella lo tenía todo resuelto. Pero eso está bien.
4 Una vez yo estaba pescando en la cumbre de las montañas del norte de New Hampshire. Ese es el hogar de la pequeña “Brown Brook”. Si uno pesca a la trucha nativa, que vive muy allá en lo alto, ellas son muy buenas peleadoras. Pero las—las otras son las que están almacenadas, las del criadero son débiles, y no hay mucha pelea en ella. Así que yo solía cargar una pequeña tienda en mi espalda, y caminaba quizás millas, tres o cuatro días caminando, muy alto en la cumbre de las montañas, pasando las represas de castores y todo, donde uno entra donde están las verdaderas truchas nativas.
Y oh, cómo me gusta pescar esas truchitas, pescarlas y soltarlas, sólo-sólo para pescarlas, sólo para relajarme. Uno tiene que tener algo para relajarse, muy especialmente en este tipo de ministerio. Y…. Así que el Sr. Goad aquí, me está enseñando ahora cómo preparar balas, así que estoy avanzando bastante en eso.
5 Así que, un día allá arriba, yo tenía mi tiendita de campaña armada allá. Y no soy un buen cocinero. No puedo poner a hervir agua que no se me seque. Les digo, yo sencillamente… Yo sencillamente soy un mal cocinero. Pero yo—yo sé cocinar tortas de masa, o mejor dicho, perdónenme, yo—yo—yo quise decir panqueques, Uds. saben. Nosotros—nosotros los llamamos… Bueno, miren, nosotros los llamamos de todo. En el oeste, los llamamos: “almohadillas para el sudor”. ¿Saben Uds. lo que es una almohadilla para el sudor? Es la que va debajo de las sillas de los caballos, Uds. saben, Uds. saben
6 Y así que, allá en Kentucky siempre las llamamos: “tortas de masa”. Y por supuesto, realmente son panqueques. Y uno no tiene que mezclar nada, sino sólo le pone un poquito de leche en polvo, lo mezcla, y lo vierte en la sartén, y… Por supuesto, todos Uds. saben que yo soy… era un bautista, y creo en la inmersión. A mí no me gusta rociarlos; realmente me gusta aplicarle una buena medida, Uds. saben, cubrirlos bastante con miel. Y me gusta la miel, porque eso es bueno para la moral bautista, Uds. saben. Ellos… Como Juan, Uds. saben, que comía miel. Y así que entonces, yo tenía allí un bote de medio galón lleno de miel.
Y una mañana, muy allá a lo largo del arroyo, yo tenía un lugar, un hoyo allí que estaba lleno de pequeñas “Brown Brook”, como de unas doce, catorce pulgadas de largo. Y oh, ellas eran igual que una yunta de mulas, (casi), en el extremo de uno de esos sedales con mosca artificial. Pero había algunos arbustos que me estorbaban, yo no podía lanzar lo suficientemente lejos esa mosca artificial Coachmen, Uds. saben, para que llegara más allá de donde ellos podían ver mi sombra en el agua. Así que entonces, agarré mi hacha pequeña y fui allá temprano esa mañana. Pensé: “Yo voy a ir allá, y voy a cortar esos matorrales, para que pueda lanzar la mosca artificial y que llegue allá y pesque algunas de esas grandes que están debajo de—de ese lugar en donde el agua está vertiendo”. Ellas huyen y se esconden en la profundidad del agua.
7 Así que fui allá y los corté, pesqué algunas, e iba camino de regreso. Traía dos para mi desayuno. Y antes de llegar a mi pequeña tienda, escuché un ruido, y esa región está llena de esos ositos negros. ¡Oh!, no… Algunos son de buen tamaño, de quinientas o seiscientas libras. Pero era a finales de mayo, y allí había—allí estaba una hembra, lo cual es una madre osa, y sus dos cachorros, que se habían metido en mi tienda.
Bueno, no es lo que comen, sino lo que destruyen. A ellos simplemente les gusta mucho destruir todo. Y yo tenía una estufa pequeña allí para cocinar. Ellos llegaron, y agarraron ese tubo de la estufa, y brincaron encima, de esa manera, sólo para oír el crujido, Uds. saben. Y habían destrozado todo lo que había allí adentro. Y uno de ellos había encontrado mi cubeta de miel. Y a ellos les gusta mucho todo lo dulce, Uds. saben.
8 Y entonces, cuando llegué, la madre osa me oyó que venía. Ellos son muy sensibles, y ella corrió y llamó a sus cachorros. Bueno, eran cachorritos bonitos. Por lo general cuando algo así sucede, uno no trae su cámara, Uds. saben, para fotografiarlo. Y el cachorrito, uno de los cachorritos fue corriendo, y el otro se quedó allí sentado. Bueno, yo pensé: “¿Qué es lo que le pasa al cachorrito?”
9 Y ella volvió a llamarlo. Pero él—él no se iba. Simplemente se quedó sentado allí con su cabeza inclinada. Yo pensé: “Pues, ¿qué es lo que le pasa a ese cachorrito?”
Bueno, yo tenía un hacha en mi mano, y un rifle viejo oxidado dentro de la tienda, pero me imaginé que todo estaba destrozado para ese entonces. Y yo no la hubiera querido matar de todas maneras, porque hubiera dejado dos huérfanos en el bosque. Así que, pensé: “Bueno, mira….”
Y yo mantenía mi mente enfocada en un árbol, porque con esos cachorritos ella lo arañaría a uno, Uds. saben, así que yo—yo pensé: “Pues, si yo tan sólo pudiera ver por qué ese cachorrito está tan entretenido; él sólo estaba… ¿Por qué…?” Dije: “¿Por qué no se fue cuando su mamá lo llamó?”
Así que, continué acercándome de este lado y manteniendo mi vista en un árbol, así que… rodeando. Yo pensé: “¿Qué es lo que pasa?” Dije: “¡Oye, salte de allí!” Y él simplemente se quedó allí. Y yo…
10 La madre cachorro, y el otro… mejor dicho, el cachorro y la madre estaban caminando alrededor llamando, Uds. saben, y llamando a ese cachorro, y él no se movía. Y yo pensé: “Bueno, hay algo que él encontró, y eso es en lo que está interesado”.
Cuando llegué de lado, ese cachorrito tenía mi cubeta de miel. Y él la tenía de esta manera en su manita, Uds. saben. Y le había quitado la tapa. Ahora, él no sabía realmente cómo comerla, así que, él agarraba su manita y la metía así, Uds. saben, y se la lamía, y se la lamía. Y me fui por el lado; me reí de él un poquito. Y dije: “¡Salte de allí!” Y él volteó y miró. Y sus ojos estaban tan llenos de miel, que no podía verme, Uds. saben, y él estaba parpadeando, tratando de verme de esa manera. Estaba por toda su pancita, Uds. saben, simplemente tan lleno de miel como podía estar.
Y yo pensé: “Si él no está teniendo un jubileo pentecostal, yo nunca he visto uno: sin condenación, sin temor”. Él tenía su mano metida en la cubeta de miel, lamiendo“.
11 Bueno, yo pienso que es algo igual a lo que hemos tenido esta semana. No importa quién dice algo, esa es la razón que somos Pentecostales. No importa lo que digan los demás; nosotros estamos adorando a Dios. Así que, tenemos nuestras manos metidas en la cubeta de miel, con miel hasta los codos, y simplemente estamos lamiendo. Quizás no veamos muy lejos, Uds. saben, pero estamos llenos de miel.
Uds. saben, la cosa extraña al respecto, (para terminar nuestra pequeña historia), ¿saben Uds. qué sucedió después? Cuando por fin se hubo lamido todo el bote… Yo simplemente esperé y dejé que se gozara. Y entonces… después que él terminó, se alejó tambaleando, se fue allá, y los otros lo lamieron.
Así que si ellos no lograron entrar a la reunión, ellos lamerán; sólo sigan testificando.
Sí, la madre y el otro lo estaban lamiendo tan fuerte como podían. Ellos estaban obteniendo algo de lo que sobró. ¿Ven Uds.? Así que… Pero él tenía la mano metida en la cubeta de miel.
12 ¡Compañerismo, no hay nada como eso! Un día, el anciano Doctor Bosworth me dijo, él me preguntó: “Hermano Branham: ¿sabe Ud. lo que es compañerismo?”
Yo dije: “Pienso que sí”.
Dijo: “Son dos compañeros en un barco”. [En inglés, se puede decir que compañerismo consta de dos palabras, “fellow”: compañero; “ship”: barco.—Traductor] Así que, eso más o menos es correcto.
Estoy contento de ver a mi vecino aquí esta mañana, al hermano Fred Sothmann, uno de los síndicos de mi iglesia, y al hermano Banks Wood, otro síndico de nuestra iglesia en el Tabernáculo en Jeffersonville. Quisiera que Uds. dos hermanos se pusieran de pie sólo un momento, por favor, hermano Fred, si acaso no fuera… para que la gente sepa; allí están dos de nuestros síndicos de la iglesia.
13 Y tenemos otros amigos aquí; sus esposas y seres queridos están aquí. Y me gustaría hacer un comentario con respecto al hermano Wood; su esposa está sentada allí; son vecinos míos. El Sr. Wood es un contratista. El Sr. Sothmann, es un agricultor proveniente de Canadá. El Hermano Welsh Evans está sentado aquí en un rincón, otro hermano muy fiel. Estos dos hermanos sentados allí, uno es canadiense, y el otro es de Georgia, con sus esposas aquí. Ellos—ellos manejan como unas mil millas de ida y vuelta cada domingo cuando yo predico en el Tabernáculo; eso es ser leal en asistir. Son unos amigos muy finos.
Y el Sr. Wood siendo un contratista, él fue criado en una familia fiel de Testigos de Jehová. Y él tenía un niño inválido; la parálisis infantil le había encogido la pierna. Y su esposa, creo que ella pertenecía a la Iglesia de Dios, la Iglesia de Dios Anderson, o metodista. ¿Cuál era, hermana Wood? ¿Era la Anderson…? La Iglesia de Dios. Y así que, ellos….
14 Alguien les había dicho que yo estaba teniendo una reunión en Louisville, y ellos fueron allá, y una noche vieron allí a un muchachito que tenía parálisis espástica dejar la silla de ruedas y caminar hacia la plataforma (estando el muchachito tan ungido con el Espíritu Santo), y predicar en la plataforma.
Había allá una jovencita a la que los doctores habían desahuciado, que tenía esa enfermedad que lo calcifica a uno. Y ella… Desde su cintura, ella no se había movido por cuatro o cinco años, y allí se levantó de la camilla al pronunciarse: ASÍ DICE EL SEÑOR, subió y bajó la plataforma corriendo, arriba, y por todas partes, perfectamente normal y sana.
Sus corazones empezaron a hambrear por Dios. El Sr. Wood, en ese tiempo, siendo un contratista, tenía un trabajo que tenía que terminar rápido. Y él y su esposa fueron a Houston, Texas, en donde el ministro bautista retó para tener un debate. Y… Sólo déjenlos que hagan retos. Dios siempre hace que todo obre para bien. Allí fue donde fue tomada la fotografía del Ángel del Señor, que Uds. ven. El Sr. Wood estaba presente cuando Él descendió.
15 De allí yo a Finlandia, Suecia, a los países escandinavos. Camino de regreso, fui a una ciudad cerca de donde este joven recibió al Señor cuando yo estaba predicando. Este es uno de mis hijos del—del ministerio, el hermano Hill. Y yo pienso que eso es correcto, hermano Hill. Y oyendo a estos otros hermanos, de cómo las cosas habían sucedido, y… Me estoy envejeciendo ahora, y así que me hace pensar en estos muchachos jóvenes que están saliendo, que tomarán mi lugar más adelante. Estoy tan contento de verlos….
La única cosa que yo he anhelado, cuando veo a la Asamblea, a la iglesia de Dios, a los peregrinos, y las diferentes clases… yo—yo estaría listo para decir esta mañana como Simeón: “Señor, despide a Tu siervo en paz”, cuando yo los vea en un solo corazón unánimes, fundidos juntos.
Satanás los mantiene peleándose unos con otros. Él no tiene que pelear en lo absoluto. ¿Ven? Uds. mismos se derrotan. ¿Ven Uds.? Cuando yo vea unida esa gran Iglesia de Dios redimida, como una gran unidad, entonces cerraré mi Biblia y se la pasaré a mi hijo, José, y a Billy, y diré: “Continúa adelante, hijo”. A mis otros niños, mis hijos: “Sigan adelante ahora, y quédense de esa manera”. El Milenio estará aconteciendo cuando eso suceda.
16 Miren, el Sr. Wood vino a… Hermano Wood, ¿cómo se llamaba esa ciudad en Ohio? Cleveland. Tuvimos una reunión grande de carpa allí, y estaba todo atestado. Y, miren, siendo él un Testigo de Jehová, y su padre y su madre estrictos Testigos de Jehová, toda su… Su padre es un lector. Y sentado muy atrás en la reunión con su muchachito inválido, el Espíritu Santo se movió. Y no sé exactamente las palabras que Él dijo; yo diría que fue algo así: “El hombre sentado allá atrás que tiene el niño que está… Y su esposa, quizás son de Kentucky, o lo que…” Uds. saben, como Él hace generalmente. “Que el niño que tenía la pierna inválida, está sanado ahora, ASÍ DICE EL SEÑOR”. El niño ni siquiera sabe cuál era la pierna; él tiene que sentarse y fijarse bien; ¡fue tan perfectamente enderezada! ¿Ven?
Y su hermano, siendo un Testigo de Jehová, vino. Ellos lo excomulgaron rápidamente cuando él hizo eso. El Sr. Wood dejó su trabajo de contratista, y compró una casa pequeña al lado de la mía, y es un verdadero Cristiano Pentecostal. No digo eso para… porque él está sentado aquí, sino que ellos han sido verdaderos vecinos, gente verdadera.
Mi casa, yo nunca tengo que preocuparme por nada de ello; él está allí para… Si el patio necesita una cortada de césped, él lo corta, y todo así; sólo para estar cerca.
17 El hermano Fred Sothmann, muchos de estos, el hermano Tom Simpson, sentado allí, esos hombres vinieron de Canadá, sólo para… Ellos están acampando allá, ya tienen dos años allí en un remolque habitable, sólo para estar cerca cuando tenemos servicios.
¡Oh, amigos como esos, lo que significan para uno! Miren, es glorioso tener amigos preciosos.
Así que el hermano del hermano Wood, Lyle, vino un día. Y me imagino que él quería preguntarle en qué clase de—de engaño se había metido. Y él entonces dijo: “Ese es el hermano que está allá cortando el césped. Y…” Con mis overoles puestos y un sombrero de paja. Yo fui y hablé con él. Y sucedió que el Espíritu Santo bajó y empezó a decirle acerca de que él era un hombre casado, y que tenía dos hijos, y así por el estilo. Entonces él—él pensó: “Bueno, Banks le dijo eso”. Y yo capté eso, lo que él pensó. Y entonces… La gente que dice eso no comprende que uno sabe lo que ellos están pensando. ¿Ven? Uno… Dios revela lo que está en el corazón de ellos. Pero (¿ven Uds.?), ellos—ellos realmente no lo creen.37 Así que yo dije: “Pero aquí está una cosa que Banks no me dijo: que anoche Ud. estuvo a punto de que le volaran la cabeza de un disparo. La esposa con la que—la que Ud. está casado… pero Ud. estaba con una mujer pelirroja anoche, y ella lo tenía a Ud. escondido en el cuarto. Y alguien estaba tocando en la puerta, y Ud. la envió a la puerta; si no hubiera ido, ese hombre le hubiera volado los sesos a Ud.”. Eso lo sorprendió. Él sabía que eso era verdad.
18 Fuimos a pescar juntos al muelle, y se nos había terminado la carnada, y así que estábamos sentados allí una mañana… Yo estaba pescando esos pequeños agallas azules con un sedal con mosca artificial para usarlos esa noche como carnada. Y su hermano dijo… yo dije: “El Espíritu Santo está cerca. Él quiere… algo está a punto de suceder”. Yo dije: “Quizás va haber una resurrección”. Yo dije: “Quizás, tal vez… yo tengo como unos quinientos allá en la lista, niñitos y todo”, yo dije, “quizás, algo va a….”
19 Entonces pensé que quizás… Antes que yo saliera… Disculpen esto, hermanas; a mí no me gustan los gatos. Sencillamente no puedo soportarlos. Y así que ellos… Yo—yo no les tengo miedo, pero, ¡oh!, siento que se me ponen los pelos de punta. Así que ellas… Mi niñita iba por el callejón, y ella y otra niñita del vecino vinieron, y ella me dijo: “¡Oh, papi!”, Uds. saben, ella tenía esa mirada muy triste. Ella dijo: “Alguien echó fuera un—un pobre gato. Y comió algo”, dijo, “y está en una condición terrible”. Dijo: “Está—está envenenado. Se va a morir”. Y dijo: “Papi, ¿no te importaría que yo me quedara con ese gato, verdad?”
Yo dije: “Bueno, si se va a morir”, dije, “me imagino que no”.
Dijo: “¿Orarías por él?”
Recientemente habíamos orado por un perrito, Uds. saben, que se estaba muriendo, y sanó; ahora es un perro grande y bonito. Así que… Y Uds. han leído la historia de la zarigüeya, y todas esas cosas, que es… Bueno, Dios, esa es Su creación, lo mismo que….
Así que yo dije: “Déjame ver el gato”.
Así que ella, y la otra niñita lo trajeron cargando, rodeando la casa. Y yo dije: “Bueno, sí, nos quedaremos con él. Ve y trae una caja”. Y a la mañana siguiente, tuvimos como unos diez gatitos, Uds. saben. Y así que entonces, ellas se quedaron con ellos.
Entonces mi niñito Joseph salió, y miró a uno de ellos, y él es un niño pequeñito, y apretó a uno de ellos muy fuerte, y lo arrojó al suelo. Y yo pensé que él había matado al gatito. Se retorció unas cuantas veces. Yo pensé: “Quizás es ese gatito, y cuando regrese, estará muerto, y el Señor lo levantará”.
20 Así que a la mañana siguiente estábamos pescando, el Sr. Wood allí, y su hermano y yo. Entramos a una pequeña ensenada. Y estábamos pescando “bremas” de buen tamaño (creo yo que Uds. lo llaman así aquí, nosotros los llamamos “agalla azul”, allá en Kentucky), en las montañas, y la brisa estaba soplando. Era una mañana hermosa.
Y Lyle estaba sentado allí, no con un sedal con mosca artificial, sino con un anzuelo que a mí me parecía que él iba a pescar ballenas con él. Y él lo tenía todo cubierto con una lombriz. Lo lanzó allí, y en lugar de pescar el pez, él lo dejó… Él se tragó el anzuelo y se le fue hasta su pancita. Y—y cuando lo sacó, él dijo: “Miren, miren aquí lo que pesqué”, un pescadito como así de largo. Así que él lo agarró con la mano, y le sacó el estómago, las agallas y todo… Era la única cosa que él podía hacer, pues el anzuelo estaba en su pancita, en lugar de haberlo pescado bien, Uds. saben. Y yo dije… Y él le sacó su pancita, y lo arrojó al agua de esa manera. Él dijo… Y el pescadito se estremeció cuatro o cinco veces, y sus aletitas se extendieron. Él dijo: “Diste tu último respiro, pescadito”. Y él es un hombre de campo, alto, de todas maneras.
Y yo dije: “Mira, hermano Lyle, ¿ves?, nunca dejes que el pez se trague el anzuelo”. Yo dije: “Sólo pon un poquito de carnada, y tan pronto como él la toque, engánchalo de esa manera. ¿Ves?” Y estábamos sentados allí hablando, y el pescadito se quedó allí en el agua como por una media hora, y una pequeña brisa se lo llevó a la orilla. Nosotros estábamos allí hablando y pescando esos peces y quitándolos del anzuelo; no era para matar los peces, pues yo tenía cuando menos doscientos o más, me imagino, hermano Banks, en el sedal, en los sedales de las truchas. Así que los habíamos pescado el día anterior, y los cortamos y los pusimos en el sedal. Pero sólo para mostrarles lo que Dios hace, cómo es que Él está interesado en todo.
21 De repente, Algo descendió de esas montañas, como un viento, me levanté en la barca. Él dijo: “Ponte de pie”. Yo me levanté. Él dijo: “Di y así será”.
Yo dije: “¿Qué?”
“¡Allí está ese pez muerto!”
Yo dije: “Pececito, yo te devuelvo la vida en el Nombre de Jesucristo”. El pececito se volteó de esta manera y se fue nadando por el agua, habiendo estado allí con su estómago y sus agallas sacados por su boca.
22 Miren, esta Biblia está abierta delante de mí. ¿Es verdad eso, hermano Wood? El Sr. Lyle Wood cayó sobre la barca. Él dijo: “Eso fue por mi causa, porque yo le dije a ese pececito”, que había estado muerto como por media hora, dijo, “le dije: Diste tu último respiro”.
Yo dije: “No”.
Él dijo: “Hermano Branham, ¿por qué Dios usaría Su poder para traer a vida a ese pececito, y yo vi en ese libro docenas de niños espásticos? Yo no entiendo eso”.
Yo dije: “En una ocasión Él iba saliendo de la ciudad de Jerusalén, donde había gente que yacía allí con lepra, y muriéndose, y en todas condiciones. Él salió, y vio una higuera que no tenía fruto en ella para comer, y dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y la higuera se secó. Usó Su poder para maldecir a una higuera y la gente yacía allí muriéndose por cientos, de lepra y de toda clase de dolencias”.
Eso muestra que Dios está interesado, no importa qué insignificante, cuán pequeño, o cuán grande, Él está interesado en todo. Su naturaleza… Así que si nuestras iglesias son pequeñas, o si son grandes, si Ud. es un laico, si Ud. es un ama de casa, si Ud. es… lo que Ud. sea, Dios lo sabe, y Él está interesado en Ud., y en lo que Ud. está haciendo para Él. Esa es la verdad. Así que estamos contentos esta mañana, de saber que servimos a un Dios como ése.
23 Miren, tengo mis papeles de los impuestos sobre la renta allá en la oficina de correos, y cierra, creo yo, a las once de la mañana, así que no puedo predicar más de tres horas, estoy seguro. Así que… Uds. perdónenme por mis necedades, me supongo. Pero aun Dios tiene sentido de humor, Uds. saben, así que-así que nosotros….
Yo tengo que decir algo para relajarme. Y Uds…. Ninguno, mi precioso hermano, hermana, jamás sabrá lo que hacen esas visones. Anoche, después que Él fue a la audiencia, lo mejor que recuerdo… Todo parece un sueño para mí después que sucede. Uds. deberían seguir a Billy Paul en una ocasión, o a aquellos que me tienen que llevar, y sacudirme, golpearme con el pie en la espinilla, o hablar de ir a pescar o algo, para sacarme de eso. No es cuando uno está allá arriba; no es cuando uno está aquí abajo; es cuando uno está en medio. ¿Ven? Entonces….
Es como el profeta cuando él había dado su mensaje e—e hizo que cayera fuego del cielo, y—y lluvia del cielo, y luego por cuarenta días deambuló en el desierto. Y Dios lo encontró metido en una cueva. ¿Ven Uds.? Es en medio; no es cuando yo estoy parado como lo estoy ahora. No es cuando uno está allá arriba, uno siente como que pudiera voltear el mundo al revés. Pero es cuando uno está en medio de esos momentos.
Y pienso que van a tener un baile aquí, después de un rato. Yo espero que lo tengamos esta mañana también, una danza Pentecostal, una danza Pentecostal.
24 Y fíjense, otra cosa que me gustaría decir, entre la gente pentecostal. Hay una cosa que estamos olvidando, amigos, y eso es nuestra cortesía Pentecostal. ¿Ven? Al usar los estacionamientos, algunas veces yo me he fijado en nuestros hermanos pentecostales, que cuando Uds. verdaderamente pudieran meterse bien, y dar a alguien más una—una oportunidad de estacionarse al lado de Uds., nada más se meten de cualquier manera. Debido a que alguien comete lo que llamamos “un error” en la carretera, Uds. se ponen furiosos y lo critican. Escuchen: esa no es la manera de ser un Cristiano Pentecostal. ¿Ven? Consideremos a los demás. Si él está errado, déjenlo que esté errado. Si Uds. copian su ejemplo, entonces Uds. están errados. ¿Ven? Pensemos en el otro individuo. Y tratemos de hacer lo correcto, y pensar lo correcto.
25 Yo tengo un lema: “Hagan lo correcto; ese es su deber para con Dios; piensen correctamente, ese es su deber para con Uds. mismos. Y les irá bien”. Y si Uds. tratan de practicar la cosa correcta (¿ven?), crecerá alrededor de Uds. como una vid; los controlará completamente. Y si Uds. no pueden amar a su enemigo tanto como aman a aquellos que los aman, algo anda mal en alguna parte. ¿Ven?
Ahora, no es simplemente pensar: “Es mi deber amar a mi enemigo”. Uds. tienen que amarlo de veras.
Yo fui patrocinado por un grupo de personas recientemente, personas finas, nada en contra de ellas; sus ideas son sus ideas. Yo no trazo líneas. Pero ese grupo de personas, setenta y dos iglesias patrocinaron, y tienen una manera que ellas bautizan, por inmersión, y las otras no creen en bautizar de esa manera. Así que un presbítero de distrito me llamó, y dijo: “Hermano Branham, Ud. tuvo un hombre en la plataforma anoche que fue bautizado incorrectamente”.
Yo dije: “Bueno, quizás lo fue”.
Y él dijo: “Bueno, nosotros vamos a trazar una pequeña línea. Ud. se compromete mucho”.
Yo dije: “Espere un momento”. Dije: “Ese hermano tiene el Espíritu Santo, ¿no es cierto?”
Él dijo: “Bueno, él no podría tener sus pecados perdonados, porque no fue bautizado para perdón de sus pecados”.
Yo dije: “Pero Dios le dio el Espíritu Santo. Así que, si Dios lo aceptó de esa manera, yo también lo acepto”.
Y escuchen: yo preferiría estar errado Escrituralmente y tener la clase correcta de Espíritu, que estar correcto Escrituralmente y tener la clase incorrecta de espíritu. Es lo que está adentro, es lo que se despliega por sí mismo. ¿Ven? Eso es lo que… Uds. están… La vida de Uds. prueba lo que Uds. son.
26 Este hombre dijo: “Yo estoy… Nosotros vamos a trazar un pequeño círculo, y lo vamos a dejar a Ud. fuera de nuestro círculo”.
Yo dije: “Entonces yo voy a trazar un pequeño círculo, y los voy a meter a Uds. otra vez”. ¿Ven? Así que yo… Eso es. Los voy a meter a Uds. de nuevo. Yo… Uds. no me pueden echar fuera, porque Dios me puso adentro. ¿Ven? Así que Uds. no pueden—no pueden echarme fuera, así que, de esa manera lo vamos a hacer. ¿Ven? Crean eso.
Uds. son un grupo maravilloso de hermanos. Bendito sea el lazo que une nuestros corazones en amor Cristiano. El compañerismo de mentes semejantes, es igual—igual al de lo Alto.
Permítanme decirles esto como su hermano. Y yo acabo de pasar los veintiséis años de edad, el otro día, Uds. saben. Uds. supieron eso, ¿no es cierto? Por segunda vez, quise decir. ¿Ven? Así que, no sé cuánto tiempo estaré con Uds. Eso no lo sé. Pero déjenme decirles un pequeño secreto. La fuerza más poderosa en el mundo no es hablar en lenguas, ni interpretar lenguas, ni ser honrado por Dios para ser un ministro, o para ser un evangelista, o para ser un profeta; sino que el arma más poderosa que yo he encontrado en mi vida, es el amor. Eso… El amor fileo, cuya palabra griega proviene de amistad, como el que Uds. tienen por sus esposas. Hay una diferencia. Eso hará que una madre cruce a través de las llamas de un incendio por su bebé. La vida de ella no significa nada. Eso es fileo. ¿Qué hará entonces el amor ágape (¿ven?), el amor piadoso?
27 Nosotros debemos amarnos unos a otros con amor Divino. Entonces Uds. no ven el error de su hermano. Si él comete un error, Uds. nunca… Uds. miran por encima de ello, y Uds. lo aman de todas maneras. ¿Ven? Eso es. Si Uds. aman a los que los aman, entonces, ¿no hace la misma cosa el pecador? Pero amen a aquellos que no los aman a Uds. Eso es lo que demuestra que el Espíritu de Dios está en Uds., porque Él los amó a Uds. cuando Uds. eran Su enemigo. Y Él los amó. Y si ese Espíritu está en Uds., hará que amen a su enemigo, como Uds. aman a su amigo.
Inclinemos nuestros rostros, después de toda esta pequeña plática, para poder captar la Palabra.56 Gran Jehová, somos un pueblo que vamos rumbo a la Eternidad. Estamos inclinando nuestros rostros hacia el polvo, de donde fuimos tomados. Y si Tú tardas, algún día, uno por uno, volveremos a ese polvo. Pero en esa mañana de resurrección, nos encontraremos.
Mientras miré a lo largo de esta mesa esta mañana, como lo he hecho en muchas reuniones, miré de un extremo al otro de esta fila, y por allí, y vi a hombres, predicadores del Evangelio aquí, sentados aquí, que quizás predicaron el Evangelio cuando yo era un joven pecador. Hay madres con cabello canoso aquí, quienes redujeron los alimentos a sus hijos en la mesa para ayudar a edificar estas iglesias a las que estos hermanos representan. Yo quizás no vuelva a verlos después que esta reunión se termine. Puede ser que nunca nos encontremos otra vez en un desayuno en esta tierra. Pero hay una cosa segura: nos encontraremos en una Cena algún día en una Tierra mejor.
28 Cuando pensamos en esa gran reunión en el Cielo, cuando esa gran mesa se extienda a lo largo de la bóveda celeste, de Eternidad a Eternidad, y todos los redimidos de todas las edades se sienten alrededor de la mesa y nos miraremos unos frente a los otros, sentados en la mesa, sin duda una pequeña lágrima rodará por nuestras mejillas recordando estas reuniones y estos momentos. Nos estrecharemos las manos unos a otros, y las apretaremos con amor fraternal de hermano y hermana. Luego el gran Rey saldrá, enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y dirá: “No lloren, hijos. Todo ha terminado. Entren en el gozo del Señor que ha sido preparado para Uds. desde la fundación del mundo”.
Padre, mientras que es de día, mientras haya tierra, y mientras estamos en este espacio de tiempo, permítenos trabajar con todo lo que está dentro de nosotros, para llevar allí a toda persona que podamos, para estar en ese gran compañerismo.
Bendice a estos hombres, estos hermanos, estos… Algunos de estos hombres jóvenes, y hombres ancianos, y estas mujeres, y estos niñitos. Te pedimos que los bendigas poderosamente con Tu poder y Presencia. Que esta reunión crezca hasta convertirse en un avivamiento constante de iglesia a iglesia; unidos brazo con brazo, y corazón con corazón, que unamos nuestros esfuerzos para el Reino de Dios, hasta que veamos a Jesús. Lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén.
29 En el Libro de Mateo capítulo 4, el versículo 17, leemos estas palabras.
Y desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Yo voy a tomar un pequeño tema, y vigilar ese reloj, el tema de: Desde Ese Entonces.
Miren, hay ocasiones que podemos decir: “Desde ese entonces”. Hay ocasiones cuando, siendo niños, estos ministros aquí pudieran decir: “Yo estaba en una iglesia y…”, o, “yo estaba en el campo”, o, “yo estaba leyendo la Biblia, y desde ese entonces”.
30 Ya sea un muchachito, o un anciano, nosotros tuvimos una cierta ocasión en la que algo sucedió, y luego decimos: “Desde ese entonces”.
El muchachito pudiera decir: “Uds. saben, yo—yo nunca mentí en mi vida. Y un día hice un cigarrillo de borlas secas de maíz, y me puse detrás de la chimenea, y—y fumé ese cigarrillo, y agarré unos granos de café, y me los puse en la boca para que mamá no lo oliera. Y—y ella dijo: Hijo, ¿has estado fumando?”
Una luz roja le dice: “¡No mientas, muchachito, no mientas!” La conciencia le dice: “¡No mientas!”
“No, mamá”. Ud. rompió toda barrera en esa ocasión. “Y desde ese entonces yo empecé a mentir”.
Así es como empezamos. Tenemos que marcarlo desde alguna ocasión, en la que algo sucedió. Y desde ese entonces, las cosas cambiaron. Todos nosotros tenemos esa clase de ocasiones.
31 La mujer inmoral que camina en la calle, ella pudiera haber dicho: “En una ocasión yo era tan pura como un lirio y tan radiante como después de la lluvia, cuando el rocío del Cielo había caído sobre mí, y yo era tan pura como ese lirio. Yo salí con un muchacho que pensé que era un caballero. Una noche él me dio una coca cola mezclada con licor. Me besó en tal manera que no debería haberme besado. Y en lugar de apartarme bruscamente de él y darle una bofetada e irme a casa, yo me arrojé en sus brazos; y desde ese entonces…” ¿Ven?, siempre fue algo. “Luego entregué mi vida a la perdición”.
32 El otro día yo hablé con una mujer como esa. La tenían en un pabellón psiquiátrico. Yo fui a orar por ella. Ellos me dijeron: “Vaya allá atrás”. Estaban en camisas de fuerza. Eso es realmente lo que hubiera ocurrido anoche. Las visiones estaban presentándose seguidas, llamando a esas personas a salir de los catres y cosas; pero cuando la gloria del Señor cayó en ese edificio, yo ya ni siquiera podía oír. ¿Saben por qué envié a esos ministros allá? Yo quiero que esta audiencia sepa, y que estas personas sepan cuando yo me vaya de aquí, que ellos no tienen que mandar a buscarme para que yo ore por ellos. Yo quería que la gente supiera que estos siervos de Dios pueden poner sus manos sobre los enfermos. No es algo para una sola persona; nosotros somos un grupo de personas. Somos una familia de Dios.
33 Entrando a ese cuarto de emergencia, había allí una mujer joven, hermosa sentada allí, de grandes ojos cafés y cabello oscuro. Parecía como que ella pudiera haber sido una reina para el palacio de algún hombre.
“¿Cómo está Ud.?”
Ella dijo: “¿Cómo está Ud., hermano Branham?”
Yo miré alrededor, y allí estaban en camisas de fuerza, y gritando, y maldiciendo, y una mujer usando el orinal de cama y limpiando su cara en él, y… Discúlpenme por eso, después de haber comido su desayuno, pero simplemente era demencia.
Y allí es donde su fe tiene que… cuando uno predica sanidad Divina.
Yo dije: “Bueno, yo sencillamente no sé por dónde empezar primero”.
Y La mujer joven dijo: “Yo quisiera que Ud. empezara primero conmigo, si a no….”
Yo dije: “¿Ud. no es una paciente?”
Ella dijo: “Sí señor”.
Yo dije: “Bueno, ¿cuál es el problema?”
Ella dijo: “Sr. Branham, yo fui criada en un hogar Cristiano. Yo fui criada para honrar a Dios”. Dijo. “Una vez yo salí con un muchacho. Mi madre y mi padre me aconsejaron que no saliera con un muchacho como ese”. Dijo: “Pero él era guapo; él tenía, Ud. sabe, cabello bonito”.
34 Y oh, por supuesto, eso—eso está bien. Seguro. Y yo no culpo a ninguna mujer que se arregle lo mejor, y todo, que sea limpia. Y damas, eso está bien. Pero lo que yo detesto es ver que alguien se desfigure, esas mujeres, que ni siquiera parecen un ser humano. ¿Ven? Yo… Pero mírense limpias; sean como una dama. Y hombres, no sean desaseados. Eso no es humildad; eso es suciedad. ¿Ven? Sean limpios, pero no traten de… Uds. saben. Es sólo… No traten de hacer cosas como esas. Simplemente sean un hermano común, ¿ven Uds.?, y sólo—sólo sean Uds. mismos. Yo detesto ver a alguien que trata de fingir algo que realmente no es.
35 Discúlpenme por salirme del tema por un momento. Yo estaba en Florida, y alguien dijo… Yo estaba allá para ayudar a ese predicadorcito, a David, el pequeño David, hace años. Y él se encontraba en una situación difícil allá, y fui a ayudarlo. Así que teníamos… El Señor nos había dado una multitud grande allá; y había tanta gente, que no la podía visitar a toda. Así que uno de ellos dijo: “La duquesa quiere verle”.
Yo dije: “La ¿quién? Nunca he oído tal nombre”.
Dijo: “La duquesa”.
Yo dije: “Bueno, ¿qué es eso?”
Dijo: “Es la mujer que es dueña de toda esta propiedad aquí. Ella nos permitió poner esta carpa aquí”.
Yo dije: “Bueno, mire también a los cientos de personas enfermas allí que están tratando de verme, para orar por ellos”. Yo dije: “¿Está ella enferma?”
Dijo: “No, ella sólo quiere conversar un rato con Ud.”
“Oh”, yo dije: “Si es que tengo algo de tiempo, permítanme utilizarlo con esa gente allá, que verdaderamente lo necesita”.
36 Bueno, ellos la tenían atrás, al lado de los escalones de la carpa, por donde yo salía. Y yo—yo—yo espero no estar diciendo nada malo: era una mujer muy robusta parada allí, con suficientes joyas en las manos como para—para patrocinar a un misionero diez veces por todo el mundo, parada allí. Y ella tenía un par de lentes, lentes conectados a una vara, y los sostenía así de lejos.
Miren, Uds. saben, y yo sé, que uno no va a poder mirar a través de algún par de lentes sostenidos lejos de esa manera, para ver algo. Pero, ¿qué era? Desplegando ostentación. ¿Ven? Y ella miró a través de allí, ella dijo: “¿Es—es—es Ud. el Dr. Branham?”
Yo dije: “No señora”. Dije: “Yo soy el hermano Branham”.
Ella extendió su mano allá muy en alto, de esa manera, y dijo: “Estoy encantada de conocerlo”.
37 Yo estiré y agarré esa manota gorda, y dije: “¡Bájela aquí para así reconocerla cuando la vea otra vez”, ¿ven?, de esa manera. Así que yo—yo… ¿Ven? Miren, ¿qué era? Ella estaba tratando de ser algo que no era. ¿Qué son Uds. de todas maneras? Son seis pies de tierra, y eso es todo. Sólo un nombrecito de Duquesa, o—o de Doctor, o-o Ph.D., o LL.D., eso no tiene nada que ver con Uds.; Uds. son una criatura de tiempo en la tierra. ¿Ven?
38 Ahora bien, aquella jovencita, yo le dije a ella: “¿Qué sucedió?”
Ella dijo: “Bueno, un muchacho… ese muchacho fumaba”, y dijo, “él trató de hacer que yo fumara, y yo no lo hacía”. Y dijo: “Una noche él me dio un pedazo de dulce, que había sido preparado, llamado Spanish Fly, Uds. veterinarios o doctores saben lo que eso significa.
Ella entonces dijo: “Él me engaño”. Dijo: “Entonces yo—yo me comí ese dulce, pensando que estaba bien”. Ella dijo: “Yo no supe lo que sucedió hasta el día siguiente, y mi moral como jovencita estaba arruinada”. Y ella dijo: “Entonces pensé: ¿Qué importa? Y empecé a beber”.
39 Ella dijo: “Me uní a una iglesia; hice todo lo que sabía hacer”. Y dijo: “Finalmente serví un tiempo en el Hogar del buen Pastor, en la institución católica. Y me uní a la iglesia Católica, pensando que eso me ayudaría; no me ayudó. Cuando salí, seguí haciendo la mismo”. Dijo: “Yo era una mujer de la calle, una prostituta”.
Dijo: “Yo bebía; era una alcohólica”. Y dijo: “Entonces cuando dejé eso”, dijo, “ellos me arrestaron otra vez. Yo serví dos años en la cárcel de mujeres”. Y dijo: “Cuando salí de allí, me uní a otra iglesia”, dijo, “y no me hizo nada de bien”. Y ella dijo: “Y oí acerca de sus reuniones. Yo pensé de venir acá para ver si Ud. me podía ayudar”.
Y yo la miré: era una mujer hermosa. Pensé: “¿Qué…? ¿No sería ella una reina para algún evangelista cansado, llegando del campo, agotado, una dulce esposita abrazándolo, diciendo: Cariño, yo sé que estás cansado?”.
40 Uds. no saben lo que eso le hace a uno. ¿Verdad? Cuando los tiempos están yendo… No hay nadie que pueda tomar el lugar del toque de una dulce y verdadera esposa. Correcto. Si Dios le pudiera haber dado a un hombre algo mejor, Él lo hubiera hecho.
Yo pensé: “Qué esposita tan adorable pudiera ser ella”. Dije: “Quiero preguntarle algo. ¿Nunca en su vida ha pensado que a Ud. le gustaría tener un esposo, y tener bebitos, y ser como….?”
Ella dijo: “Claro que sí, Sr. Branham”. Dijo: “Ese sería el deseo de mi corazón”.
Bueno, una mujer no puede pensar eso y estar muy fuera de línea, Uds. saben.
Y ella dijo: “Pero, ¿quién se casaría conmigo?” Dijo: “Yo—yo—yo soy… Ud. sólo… Yo—yo ni siquiera hablaría delante de un ministro de las cosas sucias y bajas que he hecho”. Y sin embargo era una mujer joven de quizás veinte…
Y yo dije: “Bueno, ¿podemos orar?”
Y ella dijo: “Sí”. Me arrodillé y dije: “Yo quiero que Ud. ore, y le pida a Dios que la perdone por esas cosas”.
Y ella dijo: “Yo he hecho eso tantas veces. No funciona”.
Yo dije: “Bueno, inténtelo otra vez”.
41 Ella se arrodilló y oró. Luego se levantó y dijo: “Mire, hermano Branham”, ella dijo, “yo estoy volteando una nueva página esta noche”.
Yo dije: “Sí. Y la volteará otra vez mañana”. ¿Ven? Yo dije: “Eso no funcionará”. Y ella dijo… Yo dije: “Quiero preguntarle algo. Ud. no desea hacer esas cosas, ¿verdad que no?”
Y ella dijo: “No, no las quiero hacer”.
Y yo dije: “Esto pudiera parecer muy chapado a la antigua”, dije yo, “pero Ud. pudiera unirse a toda iglesia, a toda metodista, bautista, católica, y a todas, y Ud. tendrá… será la misma cosa”. Yo dije: “¡Es un demonio!”
42 Esos grandes ojos brillantes me miraron, y ella dijo: “Sr. Branham, yo siempre he creído eso”. Dijo: “Algo me impulsaba a hacer las cosas que no quiero hacer”.
Yo dije: “Ese es un demonio, un poder demoníaco”.
Y ella dijo: “Yo siempre lo he creído”.
Así que yo dije: “Ore Ud. otra vez”.
Ella se arrodilló y oró. Ella me miró otra vez. Yo oré por ella y puse las manos sobre ella. Y entonces ella se quedó allí un ratito. Me miró otra vez y dijo: “¿Cree Ud. que se terminó?”
Yo dije: “Sólo siga orando”.
Bueno, ella oró un rato más. Yo estaba tomando bastante tiempo con ella, hasta que terminé el caso.
Después de un rato, ella hizo contacto. Cuando lo hizo, ella se levantó, y esos ojos habían cambiado. Ella dijo: “¡Algo ha sucedido!”
Yo dije: “¡Ahora se terminó! Ud. no tiene que unirse a nada ahora, hermana”. Ella está casada y tiene hijos; no volvió a beber más.
43 Rosella, ¿estás aquí? Rosella Griffin, la alcohólica, ella estaba en una condición similar. ¿Cuántos conocen a Rosella? Muchos de Uds., seguro… Rosella. Ahí lo tienen.
Desde ese entonces; una cierta cosa sucedió, y luego desde entonces todo cambió. Eso es lo que sucedió con la mujer inmoral…
El borracho pudiera decir: “Yo fui criado como un prohibicionista. Mi familia no creía en beber. Pero en una ocasión yo estaba con unos muchachos, y ellos me llamarían afeminado si yo no tomaba un trago. Y yo tomé mi primer trago. Y desde ese entonces. Fue allí cuando todo comenzó”.
“Una noche en una—en una posada del camino, una noche me estacioné al lado del camino, cuando mi novia me dio un trago. Desde ese entonces empezó”.
44 El año nuevo, ellos voltean una nueva página, buenas intenciones; no les hace nada de bien. Eso no ayuda para nada. Yo veía a mi padre botar su tabaco en—en el año nuevo y decir: “No volveré a mascarlo”, y se fijaba en dónde lo arrojaba, para poder recogerlo al día siguiente. ¿Ven Uds.? Y yo lo veía botar la botella, y luego fijarse dónde la ponía. ¿Ven Uds.? Porque Uds.…Voltear las páginas no hacen ningún bien. Se necesita que algo suceda por dentro.
Cualquier doctor les dirá que si Uds. le ponen algo afuera en la llaga, y sana la llaga por fuera, sólo la hará peor, si no está… Tiene que sanar de adentro hacia afuera. Y de esa manera es con el Cristianismo. No es unirse a la iglesia o algo así; es sanar de adentro hacia afuera. Su conversión viene desde adentro, el corazón, el Espíritu, la Vida.
45 Después de la Primera Guerra Mundial… Muchos de Uds. jóvenes no recuerdan esto; nosotros hombres de más edad lo recordamos. Yo era apenas un niño de nueve años de edad. Pero recuerdo que ellos dijeron: “Ya no tendremos más guerras”, después de la Primera Guerra Mundial, “todo está solucionado”. Ellos encontraron una cosa llamada gas, y nosotros—nosotros no podemos… Uds…. Nosotros nunca seremos capaces de—de sobrevivir otra guerra, porque eso es…“ Ellos-ellos iban a resolver el problema con la idea de que ”ya no tendríamos más guerras. Eso es todo. Lo estamos solucionando para siempre“. Así que… Pero ellos tuvieron otras guerras.91 Ellos se dieron cuenta… Ellos finalmente organizaron una cosa llamada la, creo que fue llamada la ”Liga de las Naciones“. ”Y nosotros vamos a tomar tantos soldados de cada nación. Y vamos a tener una guardia de policía. Y si alguien se sale fuera de orden, una de estas… Tantos de esta nación, tantos de… Nosotros vamos a ir y decir: ¡Siéntate, Juan!“ Porque las naciones sólo son un montón de muchachos, sólo una familia, eso es todo lo que es, igual que una casa, ante los ojos de Dios. ”Y los vamos a vigilar. Y vamos a formar la Liga de las Naciones“. Pero ellos tuvieron guerra de todas maneras.
Ahora ellos tienen a la O.N.U., pero tenemos guerra de todas maneras (¿ven Uds.?), así que… “Cuando formemos la O.N.U. y metamos a todas las naciones en ella… Miren, Rusia no está allí, y ni esta, y ni esa”. ¿Ven? No son ninguna de esas cosas. Uds.-Uds. no pueden poner su confianza en eso, en lo absoluto.
La pareja joven, en una ocasión ellos eran una pareja joven que se querían casar. Y la pareja joven pudiera haber dicho… Juan y María, cuán felices vivían juntos. Y ellos pudieran haber dicho, que yo soy….
Tal vez, quizás me estoy extendiendo mucho y reteniendo demasiado esta reunión. ¿A qué hora tenemos que salir, hermano? ¿A qué hora? ¡Oh!, yo no sabía. Lo sentimos mucho, hermano. Sólo unos cuantos minutos y nosotros… [Un hombre le habla al hermano Branham-Ed.]. Sí señor. Gracias señor. Nosotros no sabíamos eso. Deberíamos haber salido a las diez.
Sigamos sólo un poquito más adelante.
Todo iba bien, hasta que en una ocasión un pequeño vendedor de cabello ondulado entró y la convenció a hacer algo incorrecto, y destrozó su hogar; desde ese entonces.
46 Uds. dirán: “Hermano Branham, Ud. nos ha estado diciendo esta mañana de cuántas cosas han sucedido, y lo que ha sucedido, y todo esto, aquello, y lo otro. ¿Habrá algo que pueda suceder, que permanezca Eternamente?” Sí. Cuando un hombre se encuentra con Dios.
Hubo un hombre llamado Abraham, simplemente un hombre común y corriente, pero un día él se encontró con Dios, y desde ese entonces él fue cambiado para siempre. Él creyó algo que no podía ver. Cuando él se encontró con Dios, fue cambiado.
47 Moisés, un siervo fugitivo. Él no… El debía liberar a los hijos de Israel; pero huyó. Y él no sabía cómo hacerlo; su instrucción militar no le permitía hacerlo. Pero un día, él se encontró con Dios. Él fue un hombre cambiado. Y un hombre que se encuentra con Dios, lo hace actuar diferente de lo que él alguna vez actuó. ¿Pudieran imaginarse a Moisés…? Cuán ridículo, cuando Ud. se encuentra con Dios, ¿cómo hará que Ud. se comporte?
Billy, ¿dijiste que teníamos como unos diez minutos? Diez minutos, muy bien. ¿Cómo hizo…? Miren a Moisés. Un día él es un apacentador de ovejas, un príncipe de Egipto que huyó a la parte de atrás del desierto, allá en la parte de atrás del desierto pastoreando ovejas, temeroso de ir a Israel, mejor dicho, de ir a Egipto. Y ahí está en la parte de atrás del desierto.
48 A la mañana siguiente, ahí está él con su esposa montada a horcajadas en una mula con un niño en la cadera, con su barba larga colgándole, de ochenta años de edad, su cabeza calva brillándole, con una vara en la mano. Ahí va él: “¡Gloria a Dios, aleluya!”, caminando.
“¿Adónde vas, Moisés?”
“Voy a Egipto a conquistarlo”. Una invasión de un solo hombre. ¿Por qué? Él se había encontrado con Dios. Cuando antes él había estado huyendo, ahora iba de regreso para conquistar. Y él lo hizo, porque se había encontrado con Dios. Y desde ese entonces, desde la zarza ardiendo, Moisés fue un personaje diferente, después que se encontró con Dios. Eso es correcto.
49 María, la virgencita, nunca antes una mujer había tenido un bebé sin tener una—una relación sexual con un hombre. Nunca ella hubiera sido capaz de—de tener un niño sin el polen natural. Pero ella le creyó a Dios, y antes que sintiera vida o algo más, la palabra del Ángel fue suficiente para ella; ella se encontró con el Señor. Dijo: “¡Salve!, María; bendita tú entre las mujeres. Tú vas a tener un hijo, sin conocer varón”.
Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor”. Y desde ese entonces. María no esperó hasta estar segura.
¿Por qué tenemos nosotros que esperar hasta estar seguros? Nosotros tenemos que ver que nuestra mano se enderece, que nuestro pie se enderece, que el dolor de estómago se detenga. Ella no. El Ángel del Señor, Su mensaje fue suficiente para ella. Ella empezó a testificar por dondequiera: “¡Aleluya! Yo voy a tener el bebé, sin conocer varón”. ¿Por qué? Ella se encontró con Dios. ¡Allí estaba la diferencia!
50 Pedro, cuando él se encontró con Dios, y Jesús le reveló quién era Él, desde ese entonces él fue un apóstol.
Pablo, el pequeño judío de nariz aguileña, sarcástico, yendo allá con una carta en su bolsillo para arrestar a toda esa gente que estaba gritando y hablando en lenguas. Él los iba a meter en la cárcel; él traía una—una orden de la iglesia suprema para hacerlo. Pero él se encontró con Dios. Y desde ese momento (¡oh, hermanos!), él fue un hombre diferente, cuando él se encontró con Dios.
En una ocasión, un leproso sucio y maloliente estaba en la puerta. Y Jesús pasó. Y él dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”. Desde ese entonces él no tuvo lepra. ¿Por qué? Él se encontró con Dios. Eso es.
51 Una mujer inmoral se encontró con Dios en una ocasión en el pozo. Ella había tenido cinco maridos y estaba viviendo con el sexto. Él le declaró a ella los mismísimos secretos de su corazón, y desde ese entonces ella fue una mensajera de Dios para la ciudad. “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”
Cuando Uds. se encuentran con Dios, las cosas cambian. Desde ese momento las cosas cambian. Seguro que sí cambian. Cambian para toda la gente.
Hubo un hombre ciego en una ocasión que se encontró con Dios, y desde ese entonces él pudo ver, (seguro que sí), tan pronto como él se encontró con Dios.
Miren, tenemos mucho más que pudiéramos decir, pero para apresurarme, yo quiero hacer un solo comentario aquí. La muerte se encontró con Dios en una ocasión, y nunca fue la misma después. El diablo siempre dudó que Él fuera el Hijo de Dios. Él pensó: “Si Ese fue Él allá en el monte, ¿por qué no hizo un milagro ante mí?” Cuando Él lo llevó allá, y le puso ese trapo sobre Sus ojos, y lo golpeó en la cabeza, y dijo: “Si eres profeta, si puedes discernir los pensamientos del corazón, dinos ahora quién te golpeó, y te creeremos”.
52 Ellos pensaron: “Seguramente que Ese no puede ser Dios, para dejar que alguien le arranque la barba de Su rostro, y que un soldado borracho esgarrara y le escupiera en Su rostro, y ¿Ese ser Dios, y pararse allí y no decir una palabra al respecto? Dijo: ”Ese no pudiera ser Dios. Bueno, Dios lo hubiera matado“. ¿Ven?, él sencillamente no conoce la naturaleza de Dios.
Mucha gente trata de ser algo: “Yo soy Fulano de tal”, se presentan así. Ese no es Dios. La manera de subir es bajando. ¿Ven?, ¿ven? Uds. quieren… Su humildad me probó a mí que Él era Dios, lo que Él era: humilde, dulce.
Miren, el diablo pensó que Él no era Dios. Examinémoslo mientras nosotros—nosotros lo estamos observando. Observemos cómo la muerte lo encontró a Él y qué es lo que le sucedió a la muerte.113 “¿Cómo pudiera Ese ser Dios, siendo un Hombre? Bueno, Él nació fuera del santo matrimonio. Su madre probablemente tuvo ese bebé por medio de José, ese hombre anciano de cuarenta y cinco años de edad, y ella dieciséis. Bueno, él era padre de cuatro o cinco niños, y luego él va y se casa con esa jovencita. Bueno, ese bebé nació fuera del santo matrimonio, así es como ellos tenían… (Eso es exactamente de la manera que la gente lo creía. Que nació bajo… fuera del santo matrimonio; ellos creían eso, que era un niño ilegítimo). ¿Cómo pudiera Ese ser Dios? ¡No podría ser Dios!”
53 Entonces lo veo subir el monte; vayamos—vayamos a Jerusalén por los siguientes tres o cinco minutos. Estamos hablando; yo oigo un ruido. Vayamos a mirar por la ventana, levantémosla. Yo oigo algo hacer: “Bamp, bamp, bamp”. Es una vieja cruz que viene por la calle. Él traía puesta una túnica tejida sin una costura. Una muchedumbre gritando… Veo a una mujercita correr en frente, y decir: “¿Qué es lo que Él ha hecho, sino sanar a sus enfermos, hacer caballeros de los criminales de Uds.? ¿Qué es lo que ha hecho Él, sino traernos esperanza de Vida?”
Una mano grande y áspera la golpeó arrojándola al otro lado de la calle, dijo: “¿Escucharían Uds. a esa mujer en vez de a su obispo, su sacerdote?”
“¿Qué ha hecho Él?”
Lo miro; Él es pequeño, arrastrando una cruz. Veo algunas pequeñas manchas en la espalda de Su túnica que tiene puesta sobre Sus hombros. ¿Qué son ellas? Él va subiendo el monte. Esas manchas llegan a ser más grandes y más grandes, y más grandes. Y al poco rato, ellas se reúnen en un una sola mancha grande, ahora salpica; ¡es Sangre!; va borrando las huellas, a medida que Él sube.
54 Puedo ver la abeja de la muerte decir: “¿Quieres que vaya ahora, satanás?”
“Sí, Él—Él… Ese no es Dios. Él ni siquiera es profeta. Él no soportaría eso. Él maldeciría a ese montón de gente si fuera profeta”.
“Ese no es; ve abeja, ¡aguijonéalo! ¡Ánclate en Él! Ya lo tenemos”. Puedo ver a esa abeja de muerte empezar a zumbar alrededor de Él, zumbar alrededor de Él.
Hermanos, cualquiera sabe que un insecto que tiene un aguijón como una abeja, si alguna vez aguijonea profundo, ya no tiene aguijón. En aquel entonces él ancló su aguijón en la carne incorrecta. Él lo ancló en la carne de Emanuel.
La abeja de muerte lo aguijoneó. La muerte se encontró con Dios. Desde entonces ella no tiene ningún aguijón. Él se la sacó al aguijonear en Su carne. Él le quitó el poder. Ella ya no podía aguijonear.
55 Uno llamado Pablo, cuando ellos estaban construyendo un—un lugar, un andamio, allá en Roma para cortarle la cabeza, esa abeja empezó a zumbar alrededor de él, a hacer ruido, y él dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Y cuando la muerte se encontró con Dios, Dios le sacó el aguijón a la muerte. Algo le sucedió a la muerte cuando se encontró con Dios. Y hoy día, cuando tenemos que encararla, la muerte puede zumbar, pero no puede aguijonear. Ella ya no tiene aguijón. Oremos.
Padre, estoy tan contento que la muerte no tiene aguijón. Puede reñir, zumbar alrededor, y tratar de asustarnos. Pero podemos pararnos como Pablo de antaño; hemos tenido esa misma experiencia, que hemos pasado de la muerte, porque hemos sido escondidos en un Cuerpo llamado Jesucristo, que sacó el mismísimo aguijón de muerte de ella. Así que tenemos… El sepulcro lodoso ya no puede retener al creyente; pues Él resucitó. Y siendo que Él resucitó, nosotros resucitamos con Él. Pues aquellos que están muertos en Cristo, traerá Dios con Él en Su Venida.
Dios, si hay alguien aquí esta mañana, que nunca se ha encontrado con Cristo, (como a mí me hubiera gustado hablar de ello), que ellos se encuentren con Él esta mañana, y que sus vidas sean cambiadas de ahora en adelante. Concédelo Señor.
Ahora te pedimos que bendigas a estas amables mujeres que nos ayudaron en esta—esta institución de este colegio metodista aquí, por su cortesía de permitirnos usar esta sala. Dios, te pido que los hombres jóvenes que salgan de aquí sean verdaderos misioneros y hombres de Dios. Concédelo Señor. Que algo se haya hecho o dicho que vuelva sus corazones a Dios, que sean los verdaderos Juan Wesley segundos, saliendo de aquí, Dios. Concédelo.
Bendice a los decanos y a todos. Bendícenos juntos. Bendice el servicio de esta noche y los servicios que vienen. Bendice a nuestros hermanos ministros aquí, y a todos los que se han congregado juntos. Y Te alabaremos por este nuestro tiempo y por la Eternidad. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Miren, no se olviden de la propina de las hermanas en la mesa, por favor. Y Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos esta noche. Muy bien. Dios les bendiga.
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