OBRAS DEL MENSAJE


Guiado Por El Espíritu Santo
Zion, Illinois, E.U.A.
52-0727
1 Saludos y salutaciones en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Su gloria incomparable y misericordia sean sobre todos Uds.
Antes de que Ud. se vaya, hermano Baxter, manténgase cerca; deseo hablar con Ud. sólo un momento.
He estado asociado con el hermano Baxter ya por varios años. Con este van como cinco años en los cuales hemos estado asociados íntimamente. Hemos aprendido a amarnos el uno al otro con amor cristiano imperecedero, el compañerismo y amor que tenemos el uno para con el otro. Y estuve predicando esta tarde sobre la Deidad de Jesucristo.
Y hermano Baxter, si no es pedirle demasiado, deseara que por favor viniera y cantara mi canto favorito. Fue escrito por un amigo del hermano Baxter y mío. Él escribió este canto allá en un campo de maíz, una noche, cuando la inspiración vino a él: “Qué Bella Historia”. ¿Lo hará Ud., hermano Baxter? Gracias, hermano Baxter.
[El hermano Baxter habla y luego canta: “Qué Bella Historia”.]
2 Yo también terminé estando allí atrás. Espero que ellos hayan grabado eso, de modo que yo pueda escucharlo otra vez algún día. Recordaré eso en muchos días por venir. Cómo ese final allí, esas mujeres allí trayendo ese contralto—el tono de eso allí. Maravilloso.
Sólo piensen: el Gran Creador llegó a ser mi Salvador. Oh, hermanos. Eso conmueve mi corazón, el pensar en eso—cómo Dios se humilló y descendió a la tierra, y habitó en un cuerpo de carne para redimirme a mí. El perdido, el totalmente indigno, y el Único digno descendieron para redimirnos de una vida de pecado. ¿No es eso…? Es más… Con razón “Cosas que ojo no vio ni oído oyó”. Cuán maravilloso es Él.
Ahora, queridos y amados amigos cristianos: La paz de Dios sea sobre Uds. Que las más ricas bendiciones de Dios siempre permanezcan aquí en Zion con Uds.
Les amo con amor cristiano imperecedero. Mientras que yo tenga memoria de Zion, habrá un lugar tierno en mi corazón por Zion y su pueblo. Yo oraré por Uds., para que Dios les dé otro avivamiento antes de la venida del Señor, que Él lo haga. Ojalá que yo pudiera verlo. Espero estar vivo para ver el tiempo cuando vea a la gente alrededor de la nación reuniéndose otra vez en Zion. ¿No sería eso maravilloso? Manténganse orando y mirando hacia arriba. Dios revelará.
3 Yo soy su siervo en el Señor para hacer por Uds. todo lo que pueda. Yo acostumbraba decirle a la gente: La noche no se pondrá tan oscura, ni la lluvia caerá tan fuerte, para que yo no venga, arrastrándome o como sea. Yo tuve que corregir eso en cierto modo después de que tuve tantos millones de amigos. Sin embargo, eso no me hace sentir superior en lo más mínimo. Yo me siento igual, hermano. Yo haré esto, hermano, hermana. Siempre que yo pueda hacerles un favor, y que Dios me permita hacerlo, me dará mucho gusto también. ¿Ven? Tal vez, si yo dijera que…Tal vez si aquí hubiera un…
Por teléfono, por ejemplo, quizás a veces yo haya tenido mi teléfono repicando unas… en veinticuatro horas, un promedio de sesenta y cuatro llamadas de larga distancia en un solo teléfono, durante horas, día y noche. ¿Ven? Ahora, Uds. se pueden imaginar cómo es que yo no podría atender esas llamadas. ¿Ven? Uno no pudiera hacerlo.
Pero cuando las recibo, todas ellas son anotadas. Ellos las escriben. Hay damas en los teléfonos para contestar estas llamadas y anotarlas. Yo oro por ellas, oro constantemente. Y entonces cuando Dios dice: “Tú ve por acá a un cierto lugar”, ahí voy. Yo sólo trato de hacer lo que Él diga que haga. Y yo creo que Uds. apreciarán eso más que nada. ¿Ven? Sólo seguir la guianza del Espíritu Santo. Yo quiero hacer eso.
4 Uds. no saben. Esta noche, en mi corazón… Yo espero… tengo que poner un [palabras confusas]. Vean, yo soy una persona temperamental, una persona melancólica. No me puedo contener. Satanás se aprovecha de eso. ¿Ven? Yo soy uno de esa clase que se quebranta. Por supuesto, les diré adiós a Uds. en unos minutos. Será mejor que lo haga. Pero al expresarme, yo probablemente me pongo a llorar. ¿Ven?
Pero no deseo hacer eso. Tengo que poner algo aquí enfrente. Miren, la verdad de Dios está primero. No puedo decirles adiós a Uds., porque si yo permanezco en Cristo y Uds. permanecen en Cristo, nos vamos a encontrar allá donde no habrá ningún “adiós”. Nosotros ya nos anclamos en Cristo. ¿Ven?
Puede que yo tenga que salir acá a un campo, y lo demás, y puede que Uds. tengan que ir a su campo. Pero Dios sea con cada unos de nosotros, y vigile entre nosotros hasta que nos volvamos a encontrar.
5 Oí decir que unos hombres valerosos hicieron algo aquí acerca de los gastos de este auditorio. Cómo les agradezco, hermanos míos. Dios les bendiga.
Nunca venimos para recibir finanzas, nunca. Si alguna vez eso llega a estar en mi mente, que Dios me ayude a ser lo suficientemente caballero para salirme del campo y orar mucho hasta que Dios enmiende mi corazón con Él, de nuevo. ¿Ven? No es eso. Pero actualmente sí estamos un poquito necesitados. Es verdad, por causa de que yo estuve fuera del servicio durante siete meses aproximadamente. Me endeudé por varios cientos de dólares, y tengo que juntar eso. Y luego tengo que elaborar mi presupuesto para ultramar adonde una visión me está llamando. Y yo creo que cuando todo esté completo, entonces Dios me permitirá ir.
Y la ofrenda de Uds., hoy fue… El hermano Baxter dijo que ellos tenían una ofrenda de amor. Yo aprecio eso con todo mi corazón. Tan pronto como yo pueda, el Señor me enviará a un campo.
6 Oh, a mí me encantaría calentarme junto a los fuegos de Uds. todo el tiempo. Me encanta estar por aquí cerca de casa, y hablar con Uds., y venir a sus hogares y visitarlos. Nadie sabe cuánto yo quisiera hacer eso. Dios lo sabe. Yo quiero hacerlo. No hay una persona en este edificio que yo no quisiera ir a su hogar esta noche, y quedarme toda la noche con Uds., y conversar con Uds., levantarme mañana por la mañana y sentarme afuera en el porche, o debajo de un árbol en alguna parte y conversar acerca de Cristo con Uds. Pero me es totalmente…Yo no puedo hacer eso con todos. ¿Entienden lo que quiero decir? Y entonces para poder estar lo mejor que sé para mi Maestro, y para Uds., yo entonces tengo que permanecer solo en la habitación. Yo oro constantemente. “Dios, ayúdame de tal forma que cuando yo vaya allá, yo pueda ser un representante Tuyo, y lo mejor que yo sé para que yo pueda dejar que la gente vea el amor de Dios (¿Ven Uds.?), y hacer algo que los ayude a Uds.”
Ahora, si Uds. dieron con esa ofrenda de amor esta noche, permítanme darles una Escritura. Jesús dijo: “Por cuanto lo hicisteis a uno de Mis pequeñitos (ese soy yo), a Mí lo hicisteis. Y cualquiera que le dé a uno de Mis discípulos que creen en Mí, un vaso de agua fría solamente por cuanto es discípulo, de ninguna manera perderá su recompensa”. Y que el Señor les recompense el ciento por uno a Uds.
Muchas gracias. Sé que hay una pequeña [palabras confusas] cuerdas en ella. El Sr. Baxter no es esa clase de hombre. Y sólo para decirles a Uds.: “Gracias”.
7 Y quiero que todos Uds. sepan que el conserje… (Creo que es este que está parado aquí, si o me equivoco. Quizás hay algunos aquí).Y los demás, y los ujieres, los ministros, los laicos, y cada uno de Uds… Alguno de Uds. han enviado cosas para comer, y al campamento.
Hay un cierto hermano sentado en este edificio esta noche. Acabo de reconocerlo hace unos momentos. Yo estaba en un restaurante el otro día y él entró. Y yo fui a pagar mi cuenta. Yo traía a mi esposa, y la hermana Baxter, y los niños. Y la cuenta ya estaba pagada. Un hombre lo hizo. Me imagino que él no quiere que yo diga quién es él, o que lo haga a él notorio. Cristianos, nosotros no deseamos esas cosas. ¿Ven? Nosotros no dejamos que esta mano sepa lo que esta otra mano está haciendo.
Así que lo aprecio todo. Y Uds. saben, y Dios lo sabe, yo ruego que estas bendiciones estén siempre con Uds. Y allá lejos, en las oscuras [palabras confusas] en las tierras paganas, cuando la batalla esté dura y difícil, satanás a cada lado, yo recordaré que en Zion están orando por mí.
Gracias. Dios les bendiga. Si alguna vez se encuentran cerca de Jeffersonville, pase y estreche mi mano. Cuando esté en casa, me encantaría recibirlos en cualquier momento.
8 Muy bien, leamos unas Escrituras y pasemos de lleno a la reunión. En el Segundo capítulo de San Lucas, deseo leer esto, la adoración aquí, escrita de manera muy hermosa. Me gusta. Todas las Escrituras están escritas de una manera muy hermosa. El versículo 25 y el capítulo 2 de San Lucas, dice así:
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu palabra;
Porque han visto mis ojos Tu salvación,
9 Inclinemos nuestros rostros por un momento. Dios Eterno, oh cómo te hemos amado en esta noche. Mientras que me paro aquí delante de estas personas, frecuentemente he pensado: “¿Qué haría yo si tuviera dos gotas de la Sangre de Tu Hijo en un vaso o en un plato aquí en mi mano, las gotas de Sangre literales del Calvario?” Cómo es que mis lágrimas bajarían por mis mejillas mientras la sostuviera, sabiendo que yo sostuve en mis manos la Sangre de Jesucristo en un pequeño plato. Pero esta noche, delante de Tus ojos, de acuerdo con la Escritura, yo creo que es mayor; pues yo tengo ante mí la compra de Su Sangre. Tus hijos, por los cuales Tú pensaste más de lo que pensaste en Tu propia Vida, Tú la diste por ellos.
Y aquí estoy yo esta noche para ser un maestro a estas personas. Oh Padre, ¿qué tipo de persona debería ser yo? Moldéame y hazme, Señor. Yo siento que hay un gran cambio o algo aproximándose. Y ruego, Dios, que sea para el bien del pueblo, la gloria de Dios. Me siento contento de que…de que empieza a sentirse de esa manera aquí en Zion, tomando forma ahora. Yo creo que muy pronto Tú lo revelarás.
10 Y ahora, Padre, espero humildemente en Ti. Yo oro esta noche por cada una de estas personas, desde el ministro hasta el conserje del edificio. Cada uno de ellos, Señor, yo te pido que Tú los bendigas y les des lo mejor que yo sé pedir. Y que ellos vivan vidas largas, saludables y felices, y libre de pecado y enfermedad.
En la gran Tierra, algún día, donde habrá una mesa grande preparada, todos los redimidos de todas las edades se reunirán en esa mesa. Nos miraremos unos a otros con lágrimas de gozo bajando por nuestras mejillas. Yo miraré frente a mí y veré a los viejos veteranos que han peleado para obtener el premio, y navegaron por mares tempestuosos; nos extenderemos sobre la mesa y estrecharemos manos. Cómo podemos alabar al Señor. Entonces saldrá el Rey en Su belleza y enjugará las lágrimas de nuestros ojos, dirá: “No lloren más. Todo ha terminado; estamos aquí. Entren a los gozos del Señor”.
Dios, concede que cada persona aquí en Tu Presencia esta noche pueda estar allá en la gran cena de las bodas con vestiduras blancas, y listos para coronar al Rey de reyes y Señor de señores.
Hasta que llegue ese momento, Señor, que todos estemos ocupados en la obra del Maestro. Encomendamos el servicio esta noche, y todo lo que se haga o se diga sea en el Nombre de Jesucristo, para que Tú recibas la gloria de ello. Amén.
11 A los hermanos ministros: prediquen la Palabra, estén activos y en marcha. Si alguna vez hubo un tiempo en que Uds. necesitan predicar, es ahora. Muévanse rápidamente. No dejen que nada los detenga. Salgan. Salgan por el vecindario. Salgan a alguna parte.
No hace mucho yo estaba diciendo… Los rusos, ellos regresaron allá después de la guerra, quizás ellos secan su propio trigo. Y estaba… Se hacía tarde en el otoño. Estaba casi listo para la nieve. Y todo el día y toda la noche, ellos haciendo surcos. No podían esperar hasta que el trigo—hasta que el campo fuera arado. Es que ellos tenían que hacer lo mejor que pudieran. Y de noche, se podía oír a esos niñitos que llegaban corriendo frente a sus padres con una lámpara. Y los padres, las mujeres y los hombres, haciendo los surcos así, escarbando la tierra. Ellos no podían esperar para ararla; estaban demasiado cerca a la nieve.
¿Me oyen bien? Allá en la parte de atrás, levanten su mano si oyen. Muy bien, qué bueno.
12 Ellos no podían esperar hasta… Si nevaba, entonces al año siguiente morirían de hambre. No habría cosecha. Ellos tenían que plantar la semillita en la tierra de alguna manera. Tenían que escarbar la tierra y arrojar la semilla allí. Y para hacerlo, ellos trabajaban día y noche, agarraban el emparedado en su mano y se lo comían, y seguían haciendo el surco. Ellos no podían hacerlo lo suficientemente rápido. Tenían que hacer que el humano, que el propio hombre hiciera el surco.
Yo pensé: “Escarbando la tierra. Si ellos no depositan la semilla, no va haber ninguna cosecha”.
Y hermanos ministros, si alguna vez hubo un tiempo en que el campo de Dios necesita ser escarbado… Si va haber una cosecha, sembremos la semilla ahora mismo. Ella está siendo sembrada. Uds. entenderán lo que estoy diciendo. Se está acercando. Salgan, cristianos, a todas partes. No se fijen en sus barreras denominacionales. Salgan allá y hagan algo para Dios. Sembremos la semilla en la tierra para que haya una cosecha el día de mañana. Dios les bendiga.
13 Ahora, sobre la lectura de la Escritura esta noche, era un poco antes de la—justo en la aparición de Jesús como un infante. Había un anciano llamado Simeón, un sabio anciano. Probablemente…Me lo puedo imaginar pareciéndose un poco al Dr. Dowie, con una barba suelta, larga y blanca. Él tenía un nombre sobresaliente como maestro en Israel, un maravillo padre anciano de la iglesia.
Y Uds. saben, un día el Espíritu Santo le habló y le dijo que él no iba a morir hasta que viera al Ungido del Señor. Y él lo creyó.
Ahora, por años y años ellos estaban esperando que Cristo viniera. Y oh, ¿cómo podía el Cristo venir en ese entonces?
Pero el Espíritu Santo se lo prometió. Así que él no tenía miedo de ir por allí diciendo: “Miren, yo no voy a morir hasta que vea al Cristo”.
14 Puedo imaginarme a algunos de ellos diciendo: “Oigan, el anciano ya está un poco viejo, Uds. saben. Algo anda mal con su mente. Él anda por allí diciendo que él va a ver al Cristo. Imagínense, un hombre anciano como ese, ya de cien años casi, caminando por allí diciendo que él va a ver al Cristo. Y grandes hombres lo han esperado a Él por años. Piensen en eso”.
Pero él…el Espíritu Santo lo dijo. Eso es lo que marcaba la diferencia. Él no estaba mal de la mente. Él estaba escuchando al Espíritu Santo.
Ahora, no hay dos Espíritus Santos. Hay un solo Espíritu Santo. ¿Es correcto eso? Y el mismo Espíritu Santo de allá es el mismo Espíritu Santo de hoy. Jesús nació en Belén.
Unos magos, astrólogos, vinieron, y astrónomos. Y ellos vieron la estrella que pasó desapercibida por encima de todos los observatorios. Nadie dijo—la vio en lo absoluto. Los magos la vieron. ¿Por qué? Porque ellos la estaban esperando: La Estrella de Jacob. De acuerdo con su profeta, Balaam, él dijo: “Saldrá la Estrella de Jacob”. Y ellos la estaban vigilando. Y ella pasó desapercibida junto a la gente que eran astrónomos, y no la vieron. Pero ellos siguieron la estrella.
Yo creo que ellos vieron una estrella. ¿Qué piensan Uds. al respecto? Los observatorios no la vieron, pero los magos sí la vieron.
15 Uds. obtienen lo que están buscando. Si Uds. están esperando ser sanados esta noche, van a ser sanados. Si Uds. no lo están esperando, Uds. generalmente… Si Ud. viene a la reunión esta noche sólo para decir: “Bueno, veré qué sucede”. Eso es todo lo que Ud. verá. Si Ud. dice: “Yo sé que eso no es correcto”. El diablo le mostrará algo a Ud. que no es correcto.
Si Ud. dice: “Señor, yo te creo. Yo quiero una bendición en mi corazón”. Ud. la recibirá. Exactamente lo que Ud. está esperando, eso es lo que recibirá. Siempre esté en expectativa. ¿Ve? Lo que sea que Ud. espera que Él haga, lo que Ud. esté esperando encontrar, eso es lo que recibirá.
Ahora, entonces puedo ver… Cuando los pastores descendieron, los Ángeles salieron… Miren, no a los clérigos, no a Caifás, no al sumo sacerdote de aquel entonces. Sino a pastores y demás. “Hoy, en la ciudad de Belén, ha nacido el Cristo, el Salvador”.
16 Y estos pastores vinieron y lo adoraron a Él. Ellos no tenían manera de enviar noticias, como las que tenemos hoy, por radio y prensa. Pero la noticia había circulado. Y después de ocho días, la mujer tenía que venir y pedir un sacrificio, el cual era un cordero, la mujer rica. Una mujer pobre ofrecía tórtolas. Esa era la ofrenda de un campesino. Pero era la limpieza de su purificación y la circuncisión del niño, y demás.
Así que tomemos un viajecito ahora, mentalmente, y como una visión, y miren, regresemos dos mil años (casi dos mil años), y miremos las condiciones existentes allá en Jerusalén, y en los alrededores de Palestina.
Ellos estaban dispersos. Ellos estaban en cautividad de Babilonia, y… Pero un anciano caminaba para todos lados diciendo: “El Espíritu Santo me dijo que yo iba a ver al Cristo”.
Ahora, yo puedo verlo sentado allá atrás en el edificio, en un cuartito de oración esta mañana, tal vez estudiando las Escrituras. Digamos que sea lunes por la mañana. Y supongo que había como dos o tres millones de judíos que estaban en Palestina en ese momento. Probablemente había muchos niños que nacían en el… un solo día. Probablemente cincuenta, sesenta, setenta y cinco, o cien, o tal vez doscientos o trescientos cada día.
17 Sin embargo, en ocho días ellos tenían que… El octavo día, osea que todos los días habría una línea para la circuncisión. Y esta mañana… y todo el mundo estaba ocupado en sus negocios.
Y miro allá atrás, y veo que aquí hay una fila de más o menos cien mujeres paradas juntas a lo largo de allí. Y acá están algunas de ellas paradas con un corderito con una correa aquí, esperando con su bebito envuelto en el lino fino, y lo demás. Y las otras mujeres judías caminando orgullosas, Uds. saben, y lo contentas que ellas estaban.
Bajemos por la fila. Veo a la señora… Miro y veo parada allí abajo, y ella, y cómo ella tiene a su bebé. Y todo el… Ella es una de la alta sociedad, Uds. saben. Y oh, ellas tienen un niño tan encantador, y con sus vestiduras y lo demás. Y vienen bajando…
Pero parada un poco más abajo, yo veo a una jovencita como de dieciocho años, con un velo sobre su rostro, y con un bebé envuelto en pañales.
Si yo entiendo correctamente, eso es lo que quitan del yugo de un buey, cuando éste ara, Uds. saben, para evitar la fricción.
18 Y no había lugar para ellos en la posada. Y ella dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió. Y simplemente estiró la mano allí y tomó este paño del yugo y con eso envolvió Su cuerpo.
Y ella lo trae en su mano. No un corderito, un cordero hermoso lavado y todo arreglado para… bien bonito para el sumo sacerdote o para el sacrificio, sino pobre, y con una tortolita en su mano. La ofrenda de un campesino.
Puedo oírlas a ellas decir: “¿Sabes quién es esa que está parada allá? Es esa mujer que tuvo un bebé con un… fuera del santo matrimonio. No se paren cerca de ella. Háganse a un lado”. Sosteniéndose la boca, Uds. saben. “Háganse a un lado. No se paren donde ella está. Ella es sólo una muchacha. Ella es una prostituta”.
Pero en lo profundo del corazón de María, ella sabía lo que ella era.
Y Uds. pudieran decir: “Miren ese fanatismo. Miren ese…” Pero recuerden, en lo profundo de sus corazones, ellos saben en dónde están parados.
19 Muy bien. Entonces puedo verla a ella parada allí, observando su bebé. Y ella guardó todo eso en su corazón. Y mientras está parada allí, observando a su bebito, sosteniendo la paloma, esperando para la purificación… La… Una paloma sería matada, y lo demás. Y ambas tendrían que ser…[Palabras inciertas]. Y entonces ella está sosteniendo la paloma, y no haciéndole caso a ellas. Ella está atendiendo sus propios asuntos.
Pero en ese momento, allá atrás en el edificio, atestado de miles de judíos, y las trompetas estaban sonando, y el sacrificio estaba siendo ofrecido, oraciones siendo hechas, y el jubileo está cayendo, y lo demás. Pero bien atrás en un cuarto de oración, puedo ver a un anciano sentado allí atrás que tiene la promesa por el Espíritu Santo. Él está sentado allí leyendo un viejo pergamino por allí como en… tal vez en Isaías, por allí. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Mas Jehová cargó sobre Él el pecado de todos nosotros”.
20 En ese momento, puedo ver que el Espíritu Santo viene y dice: “Simeón, levántate”. Y Simeón enrolló el pergamino y lo metió en el… Se levantó. El Espíritu Santo está sobre él. ¿Creen Uds. que los hombres son guiados por el Espíritu? Yo lo creo. Yo creo que ellos todavía lo son.
Aquí viene él saliendo. “¿Qué sucede, Señor?”
“Tengo algo que decirte, Simeón, esta mañana. Yo te di una promesa. Ven afuera”.
“Yo no sé adónde voy, pero voy”.
Salió a la luz del día. Ahí va él pasando entre la multitud, tambaleando entre la multitud, pasando por esta.
Algunos de ellos dijeron: “Ahí está ese anciano desquiciado, yendo para ver al Cristo”. Él estaba parado allí mismo en el edificio y sin embargo ellos no lo sabían. Aquí viene el Espíritu Santo guiándolo a él. Él llega a esa fila de mujeres que están allí para su purificación. Ahí viene él pasando por la fila, guiado por el Espíritu Santo.
Y cuando él llega justo enfrente de esa mujercita despreciada y rechazada con ese bebé envuelto en pañales, él tomó al bebé en sus brazos, y las lágrimas caían de su barba blanca. Él dijo: “Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz conforme a Tu Palabra, pues mis ojos han visto Tu salvación”. Qué diferencia. Guiado por el Espíritu.
21 Y más o menos en ese momento, nos es enseñado que había una profetiza en el templo llamada Ana. Es creído por los teólogos que, de acuerdo a la historia, que ella era ciega. Ella permanecía en el templo, día y noche, ofreciendo oración todo el tiempo, orando por los pecados del pueblo. Y ella le estaba esperando a Él. Y el Espíritu Santo vino sobre ella. Ella estaba esperando.
Aquí viene ella, ciega, avanzando entre la gente, tropezando con éste por aquí. “¿Qué pasa?” Ciega, pasando por allí, ella baja por la fila, viene adonde están esas mujeres. Baja la fila, y se detiene enfrente del Niño Cristo, y levanta sus manos y bendice a Dios. Guiada por el Espíritu Santo, ella creía que el Cristo vendría. Simeón tenía el testimonio del Espíritu Santo, de que él lo vería.
Y el mismo Espíritu Santo, que guió a Simeón aquella mañana, que guió a Ana aquella mañana, es el mismo Espíritu Santo que los ha guiado a Uds. aquí esta noche.
22 Uds. creen en sanidad Divina, ¿verdad? ¿Creen Uds. que mientras, como dije hoy, que cuando el abismo llama al abismo, hay un abismo para responderle? Si Uds. creen en sanidad Divina, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte.
Y el mismo Espíritu Santo que los guió a ellos allá los ha guiado a Uds. acá, justo al lugar donde Uds. pueden [palabras confusas]. Su Espíritu se está moviendo, mostrando que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Entonces Señor… Oh, hermanos. ¿Qué más pudiera suceder aquí esta noche? Guiado por el Espíritu de Dios, Ud. vino aquí y tomó un asiento, creyendo que Dios le iba a sanar, esperando ser sanado. ¿Están todos Uds. así? ¿Cuántos de Uds. gente enferma están esperando ser sanados esta noche? Muy bien. Uds. van a recibirlo: tienen que recibirlo. Uds. lo creen y lo están esperando, así que tiene que suceder. Yo le creo a Dios, ¿Uds. no? Ciertamente. Lo que Él dice es la verdad. No traten de entenderlo. Sólo crean.
23 Miren cuando el Ángel del Señor se encontró con Zacarías y le dijo allá que él iba a tener un hijo de su esposa Elizabeth. “Pues”, dijo él, “estas cosas no pueden ser. Ella es demasiado vieja, y yo estoy viejo”.
Él dijo: “Yo soy Gabriel que estoy a la diestra de Dios, y en la Presencia de Dios. Por cuanto has dudado Mis Palabras, quedarás mudo hasta el día en que nazca el bebé, pues Mis Palabras se cumplirán a su tiempo”.
Entonces él quedó mudo hasta el día en que el niño nació. Ellos dijeron… Ellos lo llamaron a él Juan, su madre. Y ellos dijeron, la llamaron a ella, le dieron una tabla para que él escribiera; y él dijo su nombre, como habría de ser. Él dijo que su nombre era Juan. Dios ya le había puesto nombre.
24 Entonces el Espíritu Santo, el Ángel de Dios, Gabriel, desciende a la ciudad de Nazaret, a la pequeña María, comprometida con un viudo.
Aquí está ella típico del oriente, probablemente con un cántaro de agua sobre su cabeza, cargándolo allá para lavar, caminando por las calles. Y de repente una Luz destella frente a ella. Ella se detiene. Piensa: “Esto es extraño”.
Entonces algo comenzó a materializarse en esa Luz. Ella miró parada allí, y allí estaba parado el gran Arcángel. Le dijo: “Salve, María”. Aquello asustó a la virgencita. Dijo: “Bendita eres entre las mujeres”. Ella estaba asustada. Lo asustaría a uno. A mí me asustó. Allí estaba Él, dijo: “Tú va a tener un bebé, sin conocer varón”. Ella no discutió al respecto. Dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y hará sombra sobre ti. Y ese Santo Ser será llamado el Hijo de Dios”.
Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor. Hágase conmigo según Tu Palabra”. En vez de discutir y cuestionar, y actuar como Zacarías, ella simplemente tomó a Dios en Su Palabra. Dios, dale a Zion en esta noche unas Marías que tomarán…
25 Ella salió testificando que iba a tener un bebé, sin conocer varón, antes de que ella tuviera alguna evidencia física en lo absoluto. Oh, hermanos. ¿Qué tenía ella? La Palabra de Dios. Eso era todo lo que ella necesitaba. Ella salió y dijo: “Voy a tener un bebé”.
“¿Has sentido vida?”
“No, señor”.
“¿Estás segura?”
“Estoy segura”.
“Bueno, si tú no has sentido vida, no hay nada. ¿Cómo sabes tú que lo vas a tener?”
“Dios lo dijo. Eso lo concluye”.
“¿Vas a ponerte bien?”
“Sí, señor”.
“¿Tienes alguna evidencia?”
“Sí, señor”.
“¿Cuál es?”
“Dios lo dijo”. Eso es correcto. Eso me basta.
26 Mírenla. Puedo verla tomando esas [palabras confusas] allá para ver a su prima. Juan y Jesús eran primos segundos. Elizabeth y María eran primas. Así que el Ángel le dijo acerca de Elizabeth. Allí salió Elizabeth a recibirla, y la abrazó y la besó. Y ella dijo: “Oh, tengo entendido que vas a ser madre”.
Dijo: “Sí”. Miren, dramaticemos esto por un momento. “Sí, voy a ser madre. Eso es correcto”.
“Y Dios te ha visitado en tu vejez”.
“Sí, voy a tener un bebé. Eso es correcto. Y ya tengo seis meses. Pero estoy un poquito asustada; aún no hay vida”. Vean, eso es totalmente anormal.
“Bueno”, dijo ella, “escucha, yo también voy a tener un bebé, porque el Ángel de Dios que me dijo que tú ibas a tener un bebé, dijo que el Espíritu Santo haría sombra sobre mí. Y que el niño que nacerá de mí se llamaría… que yo debo llamarlo Jesús”.
Y tan pronto como ella dijo esa salutación en los oídos de esa mujer, el bebito Juan que estaba muerto en el vientre de su madre, comenzó a saltar y a brincar de alegría. Tan pronto como…
27 La primera vez que el Nombre de Jesucristo fue pronunciado por labios mortales, causó que un bebé muerto en el vientre de su madre volviera a la vida y recibió el bautismo del Espíritu Santo. ¡Aleluya! Si hará eso a un bebé muerto, ¿qué no hará a una iglesia nacida de nuevo? Yo no entiendo. Oh, hermanos. Él dijo: “Si ellos callan, las piedras inmediatamente clamarán”. Eso es tomar a Dios en Su Promesa.
“¿Cómo sabes que vas a tenerlo?”
“Dios lo dijo”.
Y cuando pasaron los nueve meses, el bebé nació, por cuanto Dios lo dijo. “Y todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis”. Dios lo dijo.
La Palabra de Dios derrotará a satanás en cualquier parte, en cualquier momento, en cualquier lugar. ¿Lo creen Uds.?
28 Como estaba hablando esta tarde acerca de la Deidad de Jesucristo, el Padre en Él, todo lo que Dios era—dio Sus dones a Su Hijo para que se manifestaran en la tierra. Cuando Él se enfrentó a satanás, Él jamás usó uno de ellos. Con eso Él quiso mostrar que el más débil de los cristianos…
Satanás viene y dice: “Si…” Ese signo de interrogación siempre se le cruza a la Palabra. “Si Tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan”, cuando Él tuvo hambre.
Jesús dijo… nunca dijo: “Pues, mira. Yo soy el Hijo de Dios. Yo te reprendo”. Él nunca dijo eso. Jesús dijo: “Escrito está (la Palabra del Padre), No sólo de pan vivirá el hombre”.
Lo llevó a Él al pináculo del templo, Jesús dijo: “Escrito está”. Lo llevó a Él a la montaña, Jesús dijo: “Escrito está”. ¿Es correcto eso? Así que Jesús les mostró a Uds. que satanás podía ser derrotado por la Palabra de Dios. La Palabra de Dios derrotará a satanás esta noche aunque nunca hubiera un don en la iglesia. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Cuántos creen que esa es la verdad? La Palabra de Dios.
29 Y si Ud. la mira, créala y acéptela. Y mañana cuando satanás diga: “¿Ves?, tú todavía estás enfermo. Todavía te ves bastante enfermo”.
“Escrito está. Escrito está”.
Cuando ellos me dijeron en la clínica Mayo, que yo no podía sanar… Dijeron que yo no tenía remedio, yo dije: “Escrito está”.
Dijeron: “Bueno, Ud. no puede salir de ello, reverendo Branham…”
Yo dije: “Escrito está. Todo lo que pidiereis, cuando oréis, creed que lo recibiréis y os vendrá”. Yo lo creo.
Satanás dijo: “Tú no vas a mejorar”.
Yo dije: “Mira, fíjate en esto fulano, si tú quieres oírme testificar y glorificar a Dios, quédate por aquí”. Dije: “Pero yo le voy a dar alabanzas a Él día y noche tan fuerte como pueda gritarlo”. Él se apartó de allí, también, ¿se dan cuenta? Y ahora, yo peso más de lo que he pesado en toda mi vida. Y estoy tan saludable como alguna vez lo estuve en mi vida. ¿Por qué? Escrito está. Dios lo dice; es verdad. Eso lo concluye. Si Él lo dice, yo lo creo.
30 Jesús dijo: “Lo que tú pidas, cuando ores, cree que lo recibirás y lo tendrás”. Yo creo eso. Y yo creo que si Uds. fueron guiados aquí esta noche por el Espíritu Santo, como lo fue Simeón en los días de antaño, Uds. no habrían venido aquí para ver estas reuniones a menos de que hubiera algo en su corazón, halando, dejándoles creer que había tal cosa.
Uds. lo ven todas las noches, lo miran en los periódicos, ven que se testifica aquí y allá. Éste estaba muriendo de cáncer y fue sanado. Éste acá estaba lisiado y está caminando. Éste estaba ciego y ve.
Bueno, Uds. créanlo. Uds. tienen que creerlo. Si Uds. tienen algo de cristianismo en Uds. en lo absoluto, Uds. lo creerían. Si Uds. tienen una pizca de Dios, Uds. sabrían eso.
Si Él es el Dios Todopoderoso, Él puede hacer todas las cosas. Y si Él no puede hacer todas las cosas, Él no es el Dios Todopoderoso. Y si Él es el Dios Todopoderoso, Él… Jesucristo es Su Hijo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo lo creo. ¿Uds. no?
31 Y escrito está: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Y mayores que estas…” O, realmente la palabra correcta allí es: “Más que estas (sería más de ello) haréis…”
Oí a un individuo aquí no hace mucho que dijo: “Sí, las obras mayores, hermano Branham. Él dijo: Mayores que estas. Eso es lo que Él dijo. Esa es la traducción King James de eso”.
Yo dije: “Muy bien. Mayores”. Dije: “¿Qué es lo mayor? Él detuvo la naturaleza. Él levantó a los muertos. Él sanó los enfermos. Él abrió los ojos de los ciegos, como el Padre le mostraba que lo hiciera. Él no hacía nada hasta que el Padre se lo mostrara”. ¿Es correcto eso?
Eso es lo que Él dijo. “Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre me lo muestra primero. Entonces yo voy y hago eso”.
Ellos dijeron: “¿Por qué Él no hace esto, y por qué Él no hace aquello? ¿Por qué Él no baja de la cruz? Él tiene los ojos vendados. Nosotros lo golpeamos en la cabeza. ¿Por qué Tú no nos dices quién fue, y nosotros creeremos que Tú eres un profeta?”
Él no hacia payasadas para la gente. Él dijo: “Yo hago lo que el Padre me dice que haga, y lo que me muestra que haga”, en otras palabras. San Juan 5:19 dice, “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que Él viere haciendo al Padre primero. Y las cosas que el Padre hace, Él le muestra al Hijo, y esto hace el Hijo igualmente; porque el Padre ama al Hijo, y le muestra lo que Él hace”. ¿Ven?
32 Ahora, eso es correcto. Esa es la razón por la cual Él no podía sanar a todos ese día allá en Betesda, a todos los lisiados—y paralíticos y secos, y así por el estilo. El Padre le mostró a Él un solo hombre que había estado enfermo por treinta y ocho años de diabetes, o algo. Él dijo: “Toma tu lecho y vete a casa”. Y él lo hizo.
¿Por qué Él no sanó a los demás? Él dijo: “Yo no puedo hasta que el Padre me muestra que lo haga”.
Ahora, si Él es el mismo de ayer, hoy Él puede hacer la misma cosa.
Este individuo dijo: “Pues mire, fíjese en esto”. Él dijo: “Las cosas mayores… Jesús no pudo predicar el Evangelio por todo el mundo”. Y dijo: “Nosotros hemos hecho las obras mayores al predicar el Evangelio alrededor del mundo”.
Y yo dije: “¿Qué es el Evangelio?”
Él dijo: “Oh, pues la Palabra”.
Yo dije: “No del todo, mi hermano”. Dije: “Eso no es Escritural”.
“Oh”, él dijo: “Bueno, reverendo Branham…”
Yo dije: “Oh, no”.
Pablo dijo: “El Evangelio no vino a nosotros solamente en Palabra, sino en poder y demostración del Espíritu Santo”. Sí, señor.
Cuando Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”, Él también dijo: “Demostrad el poder del Espíritu Santo en todo el mundo”. Sí, señor.
Ello nunca vino a nosotros solamente en Palabra. La Palabra tiene que ser vivificada en la demostración del poder del Espíritu Santo. Yo dije: “Entonces si Ud. le llama a eso las obras mayores, seguramente que Ud. puede hacer las cosas menores entonces. Vaya y sane a los enfermos. Ore por los enfermos. Eche fuera demonios. Haga esas clases de obras”.
Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros las haréis”.
Y si Ud. las hace, Él las hará. “Las cosas que Yo hago, vosotros haréis, y mayores que estas, porque Yo voy a Mi Padre”. Para ser mayores sería más de Uds…. más de ello. Oh, hermanos. ¿No es Él maravilloso? Miren, créanle a Él esta noche mientras que oramos.
33 Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y la tierra, el Autor de la Vida Eterna, el Dador de toda buena dádiva, esta noche es nuestro servicio de clausura aquí en ciudad Zion de Illinois.
Dios, veo que allí en la gaveta de ese escritorio mío ahora hay una pequeña revista, con una portada azul, con muchas páginas en ella con nombres de hombres, empresas comerciales de esta ciudad, Zion. Yo regresé a la ciudad. Recuerdo la noche cuando dejé la pequeña iglesia Grace Mission allá, dije: “Yo regresaré”. Tú me has dado el privilegio de hacer eso otra vez. Yo confío, Señor, que los servicios hayan sido una bendición más allá de lo que ellos reconocen ahora. Que eso dé inicio a algo aquí mismo en la ciudad que no termine hasta que Jesús venga. Que sea un avivamiento, que es lo que necesitamos, aquí mismo en esta ciudad, que estalle en alguna parte entre la gente aquí. Concédelo, Señor.
Y ahora esta noche, mientras estamos terminando, ven a Tu humilde siervo, por favor. Bendíceme, Señor, en una manera poderosa esta noche. Envía Tu Ángel. Manifiéstate con grandes visiones, Señor. Háblale a este pueblo; muéstrales señales y maravillas. Yo no sé lo que Tú harás. Tú sabes eso, Señor. Pero Tú sí conoces todas las cosas. Y yo ruego que la oración cambie las cosas. Pido una bendición especial sobre esta audiencia esta noche. Concédelo, Señor. En humildad, yo pido esto en el Nombre de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
34 Muy bien. Él está sentado detrás de mí en la sombra. Yo ni siquiera lo vi, a mi hijo. ¿Qué…? Número [Palabras inciertas]. Muy bien. Comenzaremos nuestra línea de oración esta noche llamando a algunos de la línea de oración. Billy tuvo que venir esta noche y repartir las tarjetas de oración. No pudo repartirlas esta tarde, así que él vino esta noche. [Espacio en blanco en la cinta.]
Muy bien, y todos escuchen. Muy bien, Paul, ¿estás listo? Muy bien, traigan a la dama.
¿No les llena eso de emoción, ese canto en mi corazón?
Oh Cuánto Le Amo, Cuánto Le Adoro.
Muy bien. Ahora, ¿Ud. es la paciente, la dama? Mire, señora, ojalá que hubiera alguna manera en que yo pudiera hacer algo por Ud., o algo. Pero no puedo. Si yo tuviera alguna cosa en mis manos, o en mi cuerpo que pudiera sanarla a Ud., yo ciertamente sabría que Ud. salió de esta plataforma sana. Yo lo haría. No solamente eso, pero yo bajaría adonde está aquella muchachita sentada allí en esa silla de ruedas. Yo pondría mis manos sobre ella y la sanaría. Yo iría a esta dama que está aquí y la sanaría. Yo iría a ese pobre papá anciano allí con sus manos sobre sus oídos, tratando de escuchar. Yo lo he visto a él los últimos dos o tres días y noches, tratando de alcanzar la victoria. Yo vi cuál era su problema, sé lo que anda mal con él. Confío que Dios lo sane a él esta noche. Yo desearía poder hacer eso. Ojalá pudiera. Pero no puedo, soy un hombre. Yo soy igual a un ser querido de Uds. Yo soy igual que el hermano Baxter, o que este… cualquier hombre aquí. Yo soy sólo un hombre. Pero Dios guiará.
35 Ahora, yo nací por un don. Esos dones no vienen por la imposición de manos. Esos dones vienen por la Soberanía de Dios. Dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Ellos fueron pre-ordenados por Dios para serlo. Los dones nacen.
Jesucristo en el huerto del Edén, Él fue la simiente de la mujer que heriría la cabeza de la serpiente. Moisés nació un niño hermoso. Juan el bautista fue la voz de uno que clamaba en el desierto, de acuerdo a Isaías, setecientos doce años antes de que él naciera. Antes que Jeremías, cuando él vino a la tierra, ese gran profeta, Jeremías, Dios dijo: “Antes de que te formases en el vientre de tu madre, te conocí, y te llamé, y te santifiqué, y te di por profeta a las naciones”. ¿Ven? No es simplemente lo que alguien hace; es lo que Dios hace—lo que Dios hace. Amén. Eso es correcto. Eso es correcto.
Ahora, ¿lo ven Uds.? No sabiendo de la gente del Evangelio completo… A principio yo estaba dudoso. No sabía qué hacer. Pero Dios me llamó y me envió a ellos, sin conocerlos. Es por eso que estoy aquí hoy.
36 Yo estoy aquí tratando de ayudarlos. ¿Creen Uds. que yo sería un hipócrita con mis amigos? Uds. no creerían eso, ¿verdad? Uds. pensarían… Uds. sí creen que, como hombre cristiano, que yo cuando menos sería honesto, ¿no es así? Si yo soy honesto, Dios me ayudará y estará conmigo. Pero si un… Si yo no soy honesto, entonces Él no estará conmigo. Esa es una cosa segura.
Pero yo trato de representarle a Jesús a la gente, decirles que yo soy sólo un siervo—sólo un siervo. Eso es todo.
Y si yo muriera esta noche y llegara frente a Sus portales, y Él dijera: “Tú estás condenado”, y miren, si Él me enviara al infierno, y yo estuviera en el infierno, yo levantaría mis manos y diría: “Justo y verdadero eres Tú, oh Dios”. ¿Ven? Yo lo alabaría a Él, aunque estuviere en el tormento, pues Él es real. Y todo lo que Él hace, está bien. Eso es correcto. Ahora, estamos aquí para encontrar la voluntad de Dios.
37 Ahora, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo, Su profeta? Mire, yo sólo le estoy hablando a Ud. a manera de conversación, como hizo Jesús con la mujer junto al pozo. Si Ud. se fija bien esta noche… ¿Alguna vez ha estado Ud. antes en las reuniones? Cuando yo estuve aquí la última vez, Ud. estuvo en la reunión. En aquel tiempo esto no se había manifestado.
Entonces (¿Ve Ud.?) en la noche, la primera persona, yo generalmente les hablo a ellos un poquito hasta que viene la unción del Espíritu. ¿Ve Ud.? Luego esto se abre y entro en lo que son las visiones. ¿Ve Ud.? Y entonces de allí ya entiendo.
Ahora, yo quiero que Ud. mire hacia acá por un momento. Y no estoy tratando de leerle la mente. Quiero que Ud. esté pensando acerca de mí, hermana, acerca del Señor Jesús. Eso es lo que quiero. Sí, gracias. Gracias.
Sí, ella tiene un tumor. ¿No es correcto eso? No sólo eso, pero por Ud. se ha orado anteriormente. ¿No es correcto eso? Parte de sus tumores mejoraron, y parte de ellos no mejoraron en mis reuniones. ¿No es correcto eso? Ahora, ¿cree Ud.? Dios en el cielo sabe que yo no la reconocería a Ud., pero veo una visión de cuando yo estuve parado, orando por Ud. ¿Es verdad eso?
38 Vea, veo eso volviendo otra vez. Espere un momento. Ud. tiene un… Ud. tiene también un problema femenino. ¿No es correcto eso? Le causa un flujo. ¿Es correcto eso? Vea, está en la espalda. ¿Es correcto eso? Puse mi mano allí por causa de una audiencia mixta. ¿Es verdad eso?
Oiga, ¿no tiene Ud. alguna clase de retortijón, o sacudida, o espasmos en los músculos de su estómago allí? ¿Es correcto eso? Sí, señor. Ajá. Y no hay nada que pueda hacerse por ello, ellos dicen. Pero ellos… Pero todavía se está retorciendo, ¿no es así? Ajá. Sí. Ajá, ajá [Palabras inciertas]. Vea, es cuestión de estar quieto. ¿Ve? Cuando Ud. habla eso me aparta de la visión. ¿Ve?
¿Eran esas cosas verdad, lo que yo dije? Me supongo que esta audiencia debe conocerla. ¿Es correcto eso? Yo no conozco a la dama. No sé ahora lo que le dije. Eso es sólo lo que Dios dice. Eso es lo que mostró la visión. Y eso es lo que… Dios sabe todo acerca de ello. Yo no la conozco. Pero Dios sí la conoce y le ha dicho lo que está mal con ella.
39 Ahora, si Su Presencia está así de cerca, ¿creerá Ud. que, si yo le pido a Él que me permita sanar, junto con el resto de estos cristianos (siempre oren conmigo), cree Ud. que sanará? ¿Lo cree con todo su corazón? Sí, señora. Muy bien, inclinen sus rostros, en todo lugar.
Nuestro Padre Celestial, mientras esta pobre mujer aquí, sufriendo y necesitada, yo pido con todo mi corazón que Tú la ayudes. Concédelo, Señor amado. Que Tu Espíritu descienda sobre ella y la sane. Yo pongo las manos sobre ella de acuerdo a las Palabras de la Santa Escritura que dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Ahora, se puede ir contenta y regocijándose. Y escríbame su testimonio.
40 Muy bien. Venga, señor. Muy bien, señor. ¿Cree Ud. con todo su corazón, que las cosas que suceden aquí en los servicios son de Dios? ¿Ud. lo cree realmente? Muy bien, si Ud. cree eso con todo su corazón, entonces quizás yo pudiera… Yo puedo ayudarle a tener fe entonces. ¿Ve? Ahora, la única cosa que Ud. necesita, es simplemente fe. La fe hace todas las cosas. Y eso es todo lo que cualquiera pudiera hacer. Ellos pudieran predicar la Palabra. Ud. la oye por la Palabra. La fe viene por el oír de la Palabra. Ahora, esta es la Palabra de Dios. ¿Es correcto eso? Eso es lo primero; esa es la Palabra de Dios. Eso es para toda la gente.
Bueno, quizás hay algo en la vida de un individuo que no permite esa sanidad o algo. Entonces secundariamente, la Palabra entonces de Dios vendría a la tierra a ayudar a esa persona para que se enmiende, para que se corrija, o algo. ¿Es correcto eso? Así es como… Así es como Dios ordena esas cosas. Así es como Dios hace las cosas. Él es así.
41 Ahora, si… ¿Es Ud. un desconocido para mí? ¿Somos desconocidos? Ud. ha estado en… Ud. ha estado en la reunión esta semana. Pero yo no lo conocía. Yo nunca he sido presentado a Ud. ni nada, ni sé nada acerca de Ud., ¿no hay manera en lo absoluto de que yo lo conozca?
Muy bien. Entonces Ud. está necesitado, o sufriendo, o lo que sea. Y entonces si hay algo que yo sepa, que Dios me muestre algo acerca de Ud., entonces ¿Ud. creerá—Ud. creerá con todo su corazón? Bueno, yo veo ahora que… De mirarlo a Ud., yo hubiera pensado otra cosa. Pero es su estómago. ¿No es correcto eso? Eso es correcto. Pensé que teniendo Ud. la tez algo amarilla, yo pensé que estaba… Sólo al mirarlo, yo pensé que era como ictericia amarilla. Pero no es así. Es su estómago. Es su estómago.
Oiga, Ud. ha tenido una operación, también. ¿Es correcto eso? Parte de ese estómago ha sido extraído. ¿No es eso…? Sí, sí, señor. Eso es correcto. Ud. aún está teniendo debilidades, y lo demás, debido a eso así. Y ¿Ud. cree que Él le sanará? Venga acá, señor.
Nuestro Padre Celestial, el médico ha hecho todo lo que él puede hacer. Yo lo vi a él mover su cabeza. Pero Señor, Tú estás aquí para ayudar a este hombre. Yo ruego, Padre, que Tu Espíritu esté cerca, que Tú lo bendiga a él, y le sanes, y lo restaures por completo, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermano, puede irse contento, regocijándose, y sea sano en el Nombre del Señor Jesús.
42 Digamos: “Alabado sea Dios”. Ahora, primeramente, veo que el hombre tiene una bocina en su oído. Así que la primera cosa es que o él es sordo, o algo así. Muy bien. Es…
¿Me puede oír bien? Muy bien. Acérquese. Ud. puede oírme mientras le hablo a través de esta cosa aquí. Ahora bien, con tal de que Ud. pueda oír. ¿Ve Ud.? Bueno, si yo le puedo hablar a Ud. primero entonces… Ahora, ¿Ud….? ¿Qué piensa Ud. acerca del, acerca de Jesucristo y el Evangelio, todas las obras, eso…? ¿Piensa Ud. que es maravilloso? Ud. cree que sí. Muy bien.
Ahora, si Dios… si el… Si Jesús es el Hijo de Dios, lo cual creemos que es, Él es galardonador de los que diligentemente le buscan. Y Ud. está aquí esta noche buscando ayuda. Sin duda que para ese oído, lo cual así es. Ese era el oído. Sí, señor. Sus dos oídos. Muy bien.
43 Ahora, yo no podría sanarlo a Ud. ¿Entiende eso? Yo no pudiera sanarlo a Ud. No hay ninguna manera para mí en lo absoluto ayudarle, o de sanarle. Lo único que yo pudiera hacer sería orar por Ud. Ud. entiende eso, ¿no? Y Ud. necesita a Jesús como su Salvador. Ahora, ¿no es correcto eso? Sea honesto conmigo. Eso es correcto. ¿Es correcto eso? Ud. no está convertido a Cristo. ¿Es este el mismo Espíritu que le dijo a la mujer junto al pozo: “Ve y busca a tu marido?” ¿Jesucristo, el cual conoció su condición inconversa?
¿Ha tenido Ud. algun asunto, acerca de una guerra o ejército, o algo así? ¿Ha sido Ud. soldado? ¿Es correcto eso? ¿Me cree Ud. como profeta de Él? Venga aquí. ¿Aceptará Ud. a Jesús como su Salvador ahora? ¿Promete que Ud. —que Ud. no—que Ud. no lo abandonará a Él, que Ud. le servirá a Él el resto de su vida desde esta noche en adelante? ¿Ud. ahora lo acepta a Él como su Salvador?
44 Aquí hay otra cosa que yo lo noto a Ud. haciendo en una visión. Eso es recientemente. Desde luego siendo Ud. un hombre pecador, Ud. lo hace. Ud. fuma cigarrillos. Ud. debe apartarse de eso. ¿Ve? No haga más eso ahora. Ud. debe ser un cristiano ahora, y camine con Dios.
Dios Todopoderoso, de acuerdo con este hombre parado aquí con una bocina en su oído, sordo en sus oídos, yo ruego misericordia para este hombre. Él ahora te ha aceptado a Ti como su Salvador personal. Yo ruego, Dios amado, que Tú le sanes y le restaures. Que el Espíritu de Dios venga sobre el hombre, y quite la maldición de él, la maldición del pecado, la maldición de la enfermedad, del problema auditivo, y le haga a él una nueva criatura en Cristo Jesús. Dios Todopoderoso, oye mi oración. Lo ruego en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, Ud. deje esto aquí. ¿Ve lo que…? ¿Ve para…? Sosténgalo. Muy bien. ¿Me oye? ¿Me oye? Diga: “Amén”. Yo amo al Señor. Ud. está sano, hermano. Sus pecados han desaparecido. Se puede ir regocijándose.
45 Digamos: “Alabado sea Dios”. ¿Aman al Señor? Bueno, levanten sus manos y digan: “Alabado sea el Señor”. El pueblo engrandeció a Dios. El hombre no solamente está sano, sino perdonado de sus pecados. Él estaba muerto, pero ahora está vivo. Él estaba perdido y ha sido encontrado. Gracias sean dadas a Dios.
Venga, señor. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, el profeta de Zion? ¿Somos desconocidos? Yo no lo conozco a Ud. así de cara. Nunca lo había visto que yo sepa. Muy bien.
Entonces si yo soy profeta de Dios, Él me revelará. Ud. está… Yo no pudiera sanarlo a Ud. Pero Ud. no puede esconder su vida de mí ahora. Pues Ud. está consciente de que algo está ocurriendo. ¿Es correcto eso? Eso es correcto.
Ahora, Ud. está sufriendo de un problema en su espalda. ¿No es correcto eso? Y ¿no tiene Ud. alguna clase de problema rectal? ¿Es correcto eso? ¿Cómo hemorroides? ¿Es correcto eso? Y Ud. también tiene un vicio que debería dejar: fumar cigarrillos. ¿Lo hará Ud.? Entonces vaya y sea sano en el Nombre del Señor Jesucristo.
Digamos: “Alabado sea Dios”. Oh, cuánto le amo, cuánto le adoro.
46 Venga, señora. ¿Ud. quiere ser sanada?… [Cinta en blanco]…
“Alabado sea Dios”.
Muy bien. Venga, señor. ¿Ud. le cree a Él? ¿Está Ud. creyendo, señora? Oh, ¿qué puede suceder ahora?… [Cinta en blanco]…
Señor, ¿quiere Ud. ser libre de ese problema del corazón? Oh, ¿sí? Acepte su sanidad ahora, y vaya en el Nombre de Jesús y sea sanado.
Digamos: “Alabado sea Dios”… [Cinta en blanco]…
Problema estomacal, también. ¿No es correcto eso, señor? ¿Es correcto eso? ¿Ud. tiene problema del estómago? Póngase de pie. Vaya a casa ahora y sea sano en el Nombre del Señor Jesús.
La dama sentada justo detrás de Ud. allí con el problema de la vesícula, puede irse a casa y ser sana, también, si así lo quiere. Póngase de pie, señora. Dios le bendiga.
Tomemos a la dama aquí, sentada justo detrás de ese hombre sentado allí, y [Palabras inciertas] Póngase de pie… [Cinta en blanco]… Vaya a casa y sea sana en el Nombre de…[Cinta en blanco]…
Yo lo he visto a Ud. irse a [Palabras inciertas] Ud. duerme de noche pensando esto. ¿Es correcto eso? Si es así, póngase de pie… [Cinta en blanco]…
¿Qué piensa Ud. al respecto, joven de color sentado allí? Sí, Ud. Ud. está atormentado por el diablo. ¿Es correcto eso? Satanás lo está atormentando a Ud. todo el tiempo, Ud. es apenas un joven convertido. ¿Es correcto eso? ¿Es correcto eso? ¿Quiere Ud. ser libre del diablo?
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