OBRAS DEL MENSAJE


Una Paradoja
Phoenix, Arizona, E.U.A.
62-0128A
1 Mientras permanecemos de pie por un momento, oremos. Nuestro Padre Celestial, nos acercamos a Tu trono de misericordia en el Nombre de nuestro Sen?or Jesucristo. Estamos llegando al final de esta reunio?n y se nos ha sido dicho en las Escrituras que Jesu?s al final de la fiesta se puso de pie y lloro?. Habi?a una expectativa en E?l que esperaba que fuese cumplida. Dios, estamos con una gran expectativa, conociendo la flaqueza de los seres humanos. Pero Dios, estamos esperando un gran derramamiento de Tu Espi?ritu, algo extraordinario.
Al mirar a tu pequen?o siervo, Carl William, el verle sus pequen?as manos retorcidas, arrastrando sus pies por el suelo; sentado aqui? teniendo que usar en su nariz algo constantemente para poder respirar. Y conozco que e?l ha trabajado di?a y noche. Mi corazo?n se entristece. Dios, Tu no lo decepcionara?s.
2 Y esta semana, mientras lo he pasado en este valle con estos Tus siervos, predicando en sus iglesias, nunca me dijeron que? predicar, solo dijeron: “Continu?e”. Y el ver esa fina cooperacio?n y hermoso espi?ritu, ellos tambie?n esta?n aqui? con la expectativa de que suceda algo. Nosotros sentimos literalmente el clamor del Espi?ritu Santo dentro de nosotros: “Ven, Sen?or Jesu?s”. Llena nuestros corazones que esperan. Danos aquello que estamos buscando, Sen?or, una gran medida de Tu gracia, te pedimos.
No somos dignos de pedir tal bendicio?n. Pero Sen?or, ninguno de nosotros es digno. Pero no estamos dependiendo de eso; solamente estamos pensando en el sacrificio que Jesu?s hizo por nosotros para limpiarnos. Y hemos venido pidiendo en Su Nombre ahora, que cada corazo?n sea ministrado desde este momento hasta la clausura del servicio. Que cuando tengamos que despedirnos de aqui? hacia nuestros diferentes lugares de origen, que podamos decir como aquellos que iban a Emau?s: “¿Acaso no ardi?a nuestros corazones dentro de nosotros?”.
3 Porque el Sen?or resucitado caminaba con ellos, y E?l hizo algo en sus medios. Despue?s de haber caminado con E?l todo el di?a y ellos no entendi?an quie?n fuese; ellos supieron que era una bendicio?n el estar con tal Maestro. Pero cuando E?l hizo algo igual como lo que E?l habi?a hecho antes de la crucifixio?n, ellos sabi?an que ningu?n hombre podi?a hacerlo como E?l. Entonces realmente supieron que era el Sen?or Jesu?s. Ra?pidamente se fueron a contarlo a otros.
Dios, oramos para que eso se repita de nuevo este di?a. Obra de una gran manera que sobreabunde para nosotros, Sen?or. Que podamos dejar esta convencio?n el di?a lunes por la noche y vayamos a nuestros hogares y diferentes lugares diciendo: “¿Acaso no ardi?a nuestro corazo?n dentro de nosotros mientras lo escucha?bamos a E?l hablarnos a trave?s de Sus diferentes siervos durante toda la convencio?n?”. Concede estas cosas Sen?or, a tus siervos indignos, en el Nombre de Tu Hijo Santo, Jesu?s. Ame?n. Pueden tomar asiento.
4 [El Hno. Branham habla con alguien en la plataforma.-Trad.]… En verdad que este es un tiempo extraordinario para mi?. Y estoy tambie?n bajo una gran expectativa y esperando que algo suceda durante esta reunio?n que sera? diferente. Y si es que cerramos los servicios esta? tarde, estoy seguro que todos nosotros podremos decir: “Fue muy bueno haber estado aqui?”. La primera noche escuchamos al Hno. Oral Roberts, y su poderoso mensaje al pueblo sobre la decadencia en la moral de las personas. Luego llego uno de los mensajes de mayor impacto por doce o quince minutos de nuestro Hno. Velmer Gardner. Lo observe y lo admire? de gran admiracio?n, como fue que pudo dar tanto en tan poquito tiempo.
5 Le estaba comentando a mi esposa alla? atra?s… sobre ello cuando llegamos a casa y ella dijo: “Pues”, dijo “Bill, con ellos siempre es asi?… Tu? los retienes por mucho tiempo”.
Yo le dije: “Carin?o, soy tan lento. No puedo pensar tan ra?pido. Dios simplemente es tan misericordioso por permitirme ser lento, supongo, me deja continuar asi?, me muestra Su bondad”.
Y luego escuchar un a un doctor de medicina la otra noche… Si?, anoche, correcto, Hno. Shakarian. Ud. sabe, tengo muchos amigos finos que son doctores de medicina. Fui entrevistado por la Cli?nica Mayo, Uds. saben. Uds. recibieron la revista, la-la… creo que se llama la… oh, Selecciones, hace como unos cinco an?os, El milagro de Donny Morton, alla? en California. Y yo me reuni? con ese grupo de doctores alla?, los hombres ma?s amables que Uds. pudieran conocer.
6 Pero cuando escuche a ese doctor la otra noche, dando esa exhortacio?n tocante a Jesu?s, yo pense? que e?l pudiera ser muy bueno en sus diagno?sticos al momento de examinar el cuerpo fi?sico. Y e?l no estuvo muy bien, o mejor dicho, no estuvo nada de mal al diagnosticar la condicio?n espiritual; e?l dio un diagno?stico muy bueno de eso. Y las palabras que e?l dijo… Yo espero nunca tener la necesidad de su servicio. Pero si yo alguna vez lo tengo que llamar, yo quiero un hombre como e?se para realizarme una operacio?n, si es que alguna vez pudiera requerir una, un hombre que tiene su confianza en el Sen?or.
7 Y a propo?sito de ello, al escuchar a los otros hombres, unos de ellos que yo ni siquiera conoci?a… Ciertamente creo que estari?a bien si nos fue?ramos ya a casa. Seri?a maravilloso. Pero yo creo que E?l nos va a conceder ma?s bendiciones, porque hay muchos aqui?. Yo estoy esperando escuchar a este Hermano Brown, creo que man?ana en la noche. Y yo nunca he… Episcopal, ¿que?? [La congregacio?n se ri?e. Alguien dice: “Presbiteriano”-Ed.]. Presbiteriano. Con un error como ese, seri?a mejor que leyera la Escritura y continuara, ¿no es asi?? Permi?tame decir esto, Hermano Brown: un hermano en Cristo. En eso se? que estoy correcto. Yo he escuchado mucho sobre e?l, y de seguro lo quiero oi?r.
8 Conseguimos reunirnos con todos nuestros amigos. Y despue?s ese pequen?o mensaje exaltado, todo entrecortado, de ayer en la man?ana. Luego el ver a Satana?s brincar sobre una mujercita y sacarla de manera apresurada para alla?… ¡Oh, si la gente so?lo fuera espiritual! Parado aqui?, yo senti? esa gran presio?n. Ella se salio?, y yo ore?: “Padre Celestial, envi?a el Espi?ritu Santo tras ella”. E?l la tomo? alla? afuera, la trajo de nuevo, echo? el demonio de ella. Y yo entiendo que ella ahora recibio? el Espi?ritu Santo. Asi? que estamos agradecidos por eso. “En Mi Nombre echara?n fuera demonios”.
9 Ahora, abramos a una Escritura. Y tengo como unas seis pa?ginas de Ellas escritas aqui?, pero no las tomare? todas, sino so?lo unas cuantas. Y simplemente quiero darle las gracias a todos Uds. por su fino compan?erismo y cooperacio?n, y por soportarme de la manera que Uds. lo hacen.
Esta?bamos en una pequen?a iglesia esta man?ana, la Iglesia de Dios de por aqui?, en alguna parte… Nos fuimos en esta direccio?n, y regresamos en… No se? do?nde se encuentra, pero ciertamente tambie?n tienen alli? a un pastor muy amable. Y esa iglesia habi?a esperado… Llegue atrasado diez di?as a esa iglesia, ¡diez di?as tarde! Pero ciertamente disfrutamos unos momentos maravillosos en compan?erismo con el Sen?or Jesu?s.
10 Ahora bien, Uds. que anotan los textos, si pudiera llamarlos asi?, o Uds. que anotan la lectura de la Escritura, sera? en Josue?, en el Libro de Josue?, sintiendo que el Espi?ritu Santo ha puesto esto en mi corazo?n para esta tarde, Josue? 10:12, un solo versi?culo.
Entonces Josue? hablo? a Jehova? el di?a en que Jehova? entrego? al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: sol, detente en Gabao?n; Y tu?, luna, en el valle de Ajalo?n.
Se pudiera decir: “¿No es acaso un texto muy inusual?”. Eso es correcto, o mejor dicho, “es una Escritura muy inusual”. Mi texto esta tarde es: “Una paradoja”.
Uds. saben, Dios toma las cosas inusuales, hace cosas de maneras inusuales, y E?l es muy fuera de lo comu?n. Pero todas las cosas les ayudan a bien, a los que lo aman a E?l. Y de esta conclusio?n sacare? el tema de: Una paradoja.
11 Ahora bien, fui a… Pensando de eso, tome? el diccionario. Y pense?: “Esa es una palabra muy inusual. Nosotros no la usamos mucho”. Y pense?: “Tal vez, Sen?or, debido a que Tu? pusiste eso sobre mi corazo?n, pueda que haya algo alli? que yo deberi?a investigar”. Y el diccionario Webster dice que una paradoja es “algo que es increi?ble, pero que es cierto”; algo que es increi?ble, pero sin embargo es cierto. No pareciera ser cierto en nada, pero si? es cierto. Eso es una paradoja.
12 Entonces comence? a pensar en todas las paradojas que pudie?ramos sen?alar. Y si nosotros nos detuvie?ramos esta tarde, los asombrari?a a Uds. de ver cua?ntas cosas hay que cienti?ficamente no pudieran ser asi?, pero sin embargo asi? son. Este mundo suspendido en el espacio es una paradoja. Se nos dice que esta? dando revoluciones, completando su ciclo cada veinticuatro horas, y es aproximadamente veinticinco mil millas [40,000 km. -Trad.] alrededor del mundo. Y Uds. saben, que no hay manera… No hay nada en el mundo que se mueva asi? de perfecto como la Tierra se mueve. Y el eclipse de la Luna del gran sistema solar: co?mo es que ellos esta?n suspendidos en el aire girando tan perfectamente, y girando alrededor del ecuador, a tal grado que Uds. lo pueden calcular por veinte o treinta an?os de anticipacio?n, y no fallar ni un segundo.
13 Yo tengo un reloj aqui?; fue un obsequio de unos buenos amigos de cuando yo estuve en Suiza; so?lo es un reloj comu?n suizo… Es un pequen?o reloj que probablemente cuesta como unos ciento cincuenta do?lares, ma?s o menos. Pero para mi? es uno bueno. Y le llaman el Vulcain Cricket, y es uno de los mejores relojes que yo he usado. Sin embargo, yo lo puedo poner a la hora, y en dos o tres meses o esta? adelantado o retrasado. Y no tenemos nada que se pueda mantener en perfeccio?n.
Pero el tiempo de Dios es perfecto. No falla ni un tictac. ¿Co?mo es que esta gran bola celestial esta? suspendida en el aire y sin estar atada a nada, dando revoluciones alrededor y alrededor de esa manera cada veinticuatro horas, y cada doce meses completamente da vueltas al Sol y regresa, verano, invierno, oton?o, primavera: exactamente perfecto? Y ha estado haciendo eso por miles de an?os. No hay un hombre en la Tierra que pueda explicar eso.
14 ¿Do?nde queda arriba y do?nde queda abajo? ¿Esta? el Polo Norte arriba, o esta? el Polo Sur arriba? No sabemos, porque estamos en el espacio. Y Uds. arrojan una pelota en el aire y la observan. No hara? dos revoluciones en el mismo lugar; esta? cayendo, subiendo. Y hace su propio viento y… igual que la Tierra, la gravedad sostenie?ndola. Pero no hara? dos revoluciones en el mismo lugar; o esta? subiendo o bajando. Pero sin embargo, esta gran bola ha dado vueltas por miles de millares de an?os, sin fallar una pizca. Eso es una paradoja.
15 Es una paradoja cuando Uds. observan esa Luna. Miren las mareas alla? en la costa, co?mo esas olas amenazadoras como cuatro quintas partes de la Tierra, casi, esta? en agua… Vayan a la orilla del mar y observen esa marea, mientras esas grandes olas amenazadoras se rompen alla?, media milla [800 m. -Trad.] o ma?s dentro del oce?ano, golpeando contra esa orilla del oce?ano. ¿Por que? no la traspasa? So?lo hay una sola cosa que le impide traspasar, esa es la Luna. Esa Luna es el guardia?n de Dios. Ella vigila esa orilla del mar, porque Dios ha puesto sus li?mites y no puede traspasar eso.
Pero cuando esa Luna empieza a voltear para mirar al Padre, fi?jense que esa marea sale sigilosamente, o mejor dicho, entra sigilosamente. Luego cuando ella voltea de nuevo, regresa a su lugar otra vez. Tiene que regresar a su lugar, porque es el guardia?n de Dios.
16 Esa Luna, estando millones de millas alejada de la Tierra, ¿co?mo puede afectar la Tierra? ¿Co?mo puede trazar un li?mite? ¿Por que? ese mar no entra unos cuantos cientos de millas y luego se detiene? Porque Dios establecio? sus li?mites. No puede traspasar eso. Y E?l tiene un guardia?n para asegurar que no los traspase.
Y cualquiera sabe que cuando la Luna baja, la marea baja con ella; cuando se levanta, se levanta con ella; otra paradoja. Nadie lo puede explicar. No sabemos co?mo puede ser eso. ¿Que? efecto tiene esa Luna sobre la Tierra?, y ¿que? le hace a la marea? Es una paradoja.
Nosotros podemos plantar una semilla en la tierra, y esa simiente yacera? en la tierra todo el invierno. Como por ejemplo un trigo: esa semilla de trigo esta? compuesta de una ca?scara en lo de afuera. Entonces el interior es la pulpa. Y en medio de esa pulpa esta? el germen. Eso es vida. De esa manera Uds. esta?n compuestos.
17 Uds. tienen… consisten de alma, cuerpo y espi?ritu. Lo de afuera, lo cual es el cuerpo, esta? controlado por cinco sentidos. Uds. hacen contacto con ese cuerpo por cinco sentidos: vista, gusto, tacto, olfato, y oi?do. Dentro del cuerpo esta? un alma. Esa alma tiene cinco puertas: conciencia, y lo dema?s, memoria. Pero dentro de eso esta? el espi?ritu. Eso es lo que lo controla todo. U?nicamente hay una sola puerta para eso, y eso es el libre albedri?o, para actuar: recibir o rehusar.
18 Y esa semilla, al plantarla en la tierra, luego, ¿que? sucede? El invierno viene y la revienta. La ca?scara se termina, la pulpa se termina. Y ese germen de vida, Uds. no lo pueden encontrar. Pero en la primavera, vuelve otra vez.
Hace tiempo estaba alla? en Kentucky cazando ardillas. Y yo… Tuvimos un clima seco y no podi?amos encontrar ninguna ardilla. Asi? que nos cruzamos a la parte montan?osa de la regio?n.
El Sr. Wood, un amigo mi?o, dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo, “yo conozco a un hombre alla? que tiene mucho bosque, y hay algunas grandes can?adas profundas. Probablemente este? hu?medo alla?; nosotros podemos escabullirnos por alli?.”.
19 Y mientras estuve por aquel rumbo, pues, llegamos a su casa, y el Sr. Wood dijo: “No querra?s bajarte del automo?vil, porque e?l es un incre?dulo”. Dijo: “E?l sencillamente no cree en Dios, y e?l maldice la sola idea de pensar en Dios”.
Yo dije: “Muy bien. Me quedare? en el automo?vil”.
Asi? que entonces, llegamos, y e?l se encamino? hacia un a?rbol pequen?o de manzano donde estaba sentado el anciano como de unos setenta y cinco an?os. Y e?l lo saludo?, y lo llamo? por nombre. E?l dijo: “Mi nombre es Bank Wood”. E?l dijo: “Me gustari?a saber si pudie?ramos cazar en tu propiedad”.
El anciano lo miro? a e?l, dijo: “¿Eres tu? el hijo de Jim Wood?”
E?l dijo: “Si?, yo soy”.
E?l dijo: “Puedes hacerlo con confianza, a cualquier parte que quieras ir; hay bastante lugar aqui?. Yo tengo quinientos acres de bosque”. E?l dijo: “Bueno, ¿co?mo esta? Jim?” Hablaron un momento.
20 El Hermano Wood dijo… Ahora, e?l era un Testigo de Jehova?, y su hijo que estaba inva?lido, que teni?a encogida una pierna, fue sanado en una reunio?n. E?l es un contratista. Asi? que e?l dejo? de ser contratista; se mudo? al lado mi?o, ha estado alli? como por unos diez an?os. Ahora bien, toda su familia, por medio de visiones, todos ellos, aun habiendo sido lectores en el movimiento de los Testigos de Jehova?, todos ellos esta?n llenos con el Espi?ritu Santo. Asi? que entonces parados alli?, e?l dijo: “Yo traje a mi pastor conmigo”.
Y ese anciano dijo: “Wood, ¿me quieres decir que has llegado tan bajo, que tienes que traer a un predicador contigo adondequiera que vas?” Entonces pense? que era tiempo para bajarme del automo?vil.
Asi? que me sali? del automo?vil y me acerque? adonde estaba sentado el caballero anciano. Yo dije: “¿Co?mo esta? Ud.?”
E?l dijo: “¿Co?mo esta? Ud., sen?or?” Y e?l dijo: “Y, ¿es Ud. un predicador?” Yo dije: “Si?, sen?or. Se supone que lo soy”.
Y e?l dijo: “Bueno pues”, e?l dijo, “No le tengo mucho respete esos tipos”. Yo le dije: “Pues, son unos tipos muy buenos, muchos de ellos”.
E?l dijo: “Bueno, los buenos son del tipo que todavi?a no conozco. Y dije: “Si?, sen?or”.
Y e?l dijo: “Yo creo….”
Yo dije: “¿Que? lo hace decir eso?”
21 E?l dijo: “Yo creo que ellos le esta?n ladrando al a?rbol equivocado”. Ahora, todos saben que un perro con el que uno caza en la noche, si e?l le ladra al a?rbol equivocado, eso siempre lo engan?a a uno. Asi? que e?l dijo: “Ellos esta?n ladrando al a?rbol equivocado”. Y e?l dijo: “Ellos reclaman que tienen algo atrapado en el a?rbol, pero uno nunca lo puede ver”.
“Si?, sen?or”.
Y e?l dijo: “Ellos siempre esta?n hablando sobre algo, pero no pueden producir nada”. “Si?, sen?or”.
E?l dijo: “Hubo un cierto predicador que vino aqui? hace como unos dos an?os, aqui? arriba a un lugarcito llamado Acton, alla? en el campamento metodista. Ellos tuvieron una reunio?n”. Dijo: “Habi?a una hermana anciana, que vive aqui? arriba en la colina, que se estaba muriendo de ca?ncer”. Y dijo: “Este hombre nunca habi?a estado en esta regio?n”.
22 Y dijo: “En la reunio?n esa noche, donde varios miles de personas se habi?an reunido”, e?l dijo, “la hermana de esta mujer estaba sentada alli? llorando con respecto a su hermana”. Dijo. “Ya ni siquiera se podi?a subir en el orinal de cama. Mi esposa y yo teni?amos que cambiarle la sa?bana de debajo de ella”. Y dijo: “Ella… su hermana alla? con un… estaba llorando”. Dijo: “Ese ministro miro? a esa mujer y la llamo? por su nombre, y dijo: Ud. esta? llorando debido a una hermana que se esta? muriendo de ca?ncer alla? en una cierta colina. Si?, dijo la mujer”.
Dijo: “El ministro dijo: ASI DICE EL SEN?OR. Tome inmediatamente ese pan?uelo que Ud. tiene en su monedero, el que Ud. metio? en su monedero cuando salio? de su casa, y lo saco? del cajo?n de arriba de un tocador, un pan?uelito con una inicial en la esquina de e?l, un pan?uelo blanco con una inicial azul. Tome ese pan?uelo y po?ngalo sobre la mujer en el Nombre del Sen?or. Y dijo: Ella sanara?”.
23 “Bueno”, dijo: “La mujer se fue con algunas otras personas”. Y dijo: Honestamente (son casi tres millas [4.8 km. -Trad.] hasta alla?)“, dijo, ”nosotros pensamos que teni?an alla? al Eje?rcito de Salvacio?n en la ladera de esa colina alrededor de las diez una noche“. Dijo: ”Pero nosotros fuimos alla? a la man?ana siguiente, y la mujer anciana estaba de pie cocinando el desayuno, desayunando pasteles fritos de manzana“. Y dijo: ”De eso hace dos o tres an?os“. Y dijo: ”Y, ¿sabe que??, ella ni siquiera se ha enfermado un solo di?a desde entonces“. E?l dijo: ”Ahora, ¡si yo pudiera ver algo como eso suceder!“
“Oh”, yo dije: “Ud….” El Hermano Wood volteo? a verme, y yo menee? mi cabeza. Asi? que e?l dijo… Estaba yo parado alli?, con tierra y sangre de ardilla y todo, la barba asi? de larga, por causa de haber estado en las colinas acampando. Y dije: “¿Eso lo desconcerto??”
E?l dijo: “No, sen?or”.
Yo dije: “¿Le importara si me como una de esas manzanas?”
E?l dijo: “Co?masela. Las avispas se las esta?n comiendo”.
Yo dije: “Muy bien”. La restregue? en mis pantalones viejos y sucios, y le di una mordida. Yo dije: “Es una rica manzana”.
E?l dijo: “Seguro que lo esta?. Yo plante? ese a?rbol alli? hace treinta y cinco an?os”. “Oh”. Yo dije: “Veamos, esta es casi la u?ltima semana de agosto”.
“Si?, sen?or”.
Yo dije: “Sen?or, yo le quiero hacer una pregunta”.
E?l dijo: “Ha?gala”.
Yo dije: “Cuando Ud. planto? ese a?rbol alli?, ¿que? tan grande estaba?” “Oh”, e?l dijo: “So?lo era un broto, como asi? de alto”.
“Oh”. Y yo dije: “Le quiero preguntar…. Ahorita es la u?ltima semana de agosto. Ni siquiera hemos tenido una noche fri?a. Pero todas las manzanas de ese a?rbol se han cai?do, y las hojas se han cai?do de e?l.”
“La vida de esa hoja ha regresado a la rai?z”.
“Eso es correcto”. Yo dije: “Sen?or, ¿por que? se cayo? esa hoja? ¿Se desgasto??” “No”. E?l dijo: “Pues, la vida la dejo?”.
“Oh, ya veo. Y entonces la vida la dejo? y regreso? a las rai?ces”.
“Si?”.
Yo dije: “Sen?or, si ella no regresara a la rai?z, entonces, ¿que??”
“Bueno”, e?l dijo: “El a?rbol… Tiene que regresar a las rai?ces. El a?rbol no viviri?a. Moriri?a. El invierno lo matari?a”. Dijo: “Algunas veces llega a veinte o a treinta bajo cero [-28.9° y -34.4° respectivamente-Trad.] por aqui?”.
24 Y yo dije: “Oh”. Yo dije: “Sen?or, di?game: ¿Que? Inteligencia le dice a esa savia que deje el a?rbol, y que se vaya a las rai?ces durante el invierno? Ahora bien, Ud. eche un balde de agua en el poste alla?, y vea si a mediados de agosto, el agua empieza a bajar a la parte baja del poste”. Yo dije: “El a?rbol no tiene inteligencia. No sabe la sazo?n. No tiene inteligencia. Sin embargo, hay una Inteligencia en alguna parte que envi?a la vida de ese a?rbol a la rai?z para preservar su vida”.
E?l dijo: “No lo habi?a pensado de esa forma”.
Yo dije: “Entonces Ud. lo ve aqui? mismo en su patio. ¿Para que? quiere ver a ese predicador entonces, cuando Ud. lo ve aqui? mismo?” Yo dije: “La misma Inteligencia que me dijo que la hermana de esa mujer se estaba muriendo de ca?ncer (y en una visio?n la vi a ella sanada), esa misma Inteligencia esta? tan cerca de Ud. a tal grado que controla el a?rbol que esta? plantado en su patio”.
E?l se levanto? y estrecho? mi mano. Yo lo guie? a Cristo esa tarde. E?l murio? como un an?o despue?s. Yo estuve alla? este an?o y conoci? a su viuda. Yo fui alla? a pedirle permiso para cazar. Ella primero me iba a correr del lugar, cuando llegue? alli?. Yo dije: “Espere un momento”. Ella no estaba alli? cuando pase?.
25 Ella me dijo: “Sen?or, ¿que? no sabe Ud. leer?”
Yo dije: “Si?, sen?ora”. Yo me acerque?. Yo dije: “¿No me conoce?”
Ella dijo: “No, sen?or. No lo conozco. ¿Con esas placas de Indiana en ese automo?vil?”
Y yo dije: “Yo soy el Hermano Branham. Su esp-….”
“¡Oh!”, ella empezo? a llorar, y levanto? sus manos, y empezo? a alabar a Dios. Ella dijo: “Hijo, tu? puedes cazar en cualquier lugar que quieras. Que?date todo el tiempo que quieras”.
¿Que? fue eso? Fue una paradoja. Nadie lo sabe, nadie. Uds. no pueden encontrar la Inteligencia que controla a la Madre Naturaleza. Pero es una paradoja. No lo podemos explicar .
26 Yo estaba pensando de la muerte, y hablando sobre hojas… Una hoja cuelga de un a?rbol para servir un propo?sito. Y Uds. y yo estamos colgados en un A?rbol de Vida, despue?s que aceptamos a Cristo. Y despue?s de un tiempo, cuando cambia la sazo?n, la vida sale de esa hoja y se va a la rai?z, y regresa otra vez al an?o siguiente trayendo una nueva hoja.
Y nosotros cristianos que creemos en Cristo, tenemos Vida Eterna y estamos colgados en el A?rbol de Vida… Pero algu?n di?a esta vieja hoja se caera?, regresara? al Dios que la dio; u?nicamente para salir otra vez en otra sazo?n. En esta sazo?n estamos divididos, somos hombres y mujeres. Y todo lo que esto es, es una sazo?n de semilla. El a?rbol continu?a an?o tras an?o para ser testigo y dar testimonio del Dios Vivo.
27 El Sol sale y se oculta para mostrar nacimiento, muerte y resurreccio?n; nacimiento, muerte y resurreccio?n, perfectamente en ciclo. Verano, invierno, oton?o, y primavera perfectamente mostrando muerte, entierro y resurreccio?n; muerte, entierro y resurreccio?n. Pero cuando nosotros salgamos otra vez, sera? una sazo?n completamente nueva. Sera? en el Milenio. Ya no habra? muerte. Oh, nosotros nos pudie?ramos quedar toda la tarde en ello. ¡Cua?n hermoso es ver las paradojas de Dios, ver co?mo E?l las lleva a cabo!
En Hebreos, el capi?tulo 11 y el versi?culo 3, dice alli? que Dios hizo el universo, que constituyo? el universo de lo que no se vei?a. Esta mismi?sima Tierra en la que estamos, es una paradoja. ¿Que? es? Es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Pie?nsenlo. La silla en la que Uds. esta?n sentados, el suelo donde Uds. ponen sus pies, es la Palabra hablada de Dios. E?l los hizo sin nada con que? hacerlos. La u?nica cosa que E?l teni?a era Su Palabra, y Su Palabra es en si? una creacio?n. Una vez que es hablada, no puede volver, hasta que haya cumplido aquello para lo cual se envio?. ¡Aleluya!
28 Doctor, me estoy empezando a sentir religioso. Su Palabra no puede volver, hasta que Ella haya cumplido aquello para lo cual ha sido hablada. Dios esta? esperando esta tarde en gente que echara? mano de esa Palabra y se aferrara? a Ella hasta que haya cumplido el propo?sito por el cual fue enviada. Si?. Ella no puede volver. Es una paradoja. Toda la Palabra de Dios es una paradoja. No puede volver, tiene que cumplir aquello para lo cual fue hablada.
29 Ahora bien, iremos a nuestro texto: Josue?. Conforme vayan leyendo por todo el capi?tulo, se dara?n cuenta que la Biblia dice que no hubo di?a como aquel, ni antes ni despue?s de e?l, que hubiera atendido Dios a un hombre. Yo tengo una hija adolescente:
Rebeca. Ella esta? en la escuela secundaria. Y hace tiempo yo estaba leyendo eso. Y ella dijo: “Papi, debe haber un error alli? en alguna parte”.
Yo dije: “No hay error. No hay un… No hay errores en la Palabra de Dios”.
Ella dijo: “Papi, el… Josue? no detuvo el sol, papi”. Yo dije… Ella dijo: “E?l detuvo la Tierra”.
Yo dije: “Rebeca: ¡e?l detuvo el Sol!”
Ella dijo: “Papi, e?l no podi?a haber hecho eso”.
“Bueno”, yo dije: “¿Piensas tu? que la Palabra de Dios comete un error, carin?o?”
Dijo: “No. Yo no creo eso, papi. Pero creo que Josue? simplemente no entendi?a”.
Yo dije: “Conoci?a a Dios lo suficientemente como para ejecutar un milagro como ese, y ¿todavi?a e?l no entendi?a? E?l sabi?a de lo que estaba hablando”.
Ella dijo: “Papi, el sol ya esta? parado. No se mueve. E?l detuvo la Tierra”.
30 Yo dije: “E?l no se estaba refiriendo a ese misil. E?l dijo: Detente en Gabao?n; y en el valle de Ajalo?n, detente. Y el Sol nunca se movio? de Gabao?n, ni de Ajalo?n, por veinticuatro horas. E?l no estaba hablando sobre ese misil alla?. E?l se estaba refiriendo a la luz del Sol cruzando la Tierra. E?l no estaba interesado de eso. E?l estaba interesado de que hubiera suficiente luz como para derrotar al enemigo de Israel”. E?l estaba hablando del Sol, el Sol, la reflexio?n del Sol. Ese es el Sol al que e?l se estaba refiriendo.
La Palabra de Dios no comete errores. Lo que Ella dice, no necesita alguna… no necesita la interpretacio?n de alguien para torcerla y hacerla decir algo que Ella no dice. So?lo to?menla por lo que Ella dice, porque es la Palabra de Dios.
31 Ahora, sin embargo, estando eso escrito alli?, el escritor que escribio? este Libro y dijo que nunca habi?a habido algo igual, ese mismo Dios que detuvo el Sol dijo esto en Marcos 11, 11:22 y 23, E?l dijo, Jesu?s dijo cuando E?l estaba hablando tocante al a?rbol: “De cierto os digo que si tu? dices a este monte: Qui?tate, y no dudas en tu corazo?n, sino crees que sera? hecho lo que tu? dices, lo que tu? has dicho te sera?.
Ahora, no fue so?lo para Josue?. Fue para cualquier creyente que pueda tomar la Palabra de Dios. Primero, Uds. tienen que tener el motivo correcto, y el objetivo correcto, la razo?n correcta para ello. Ahora. Pero eso fue una paradoja.
32 Nosotros sabemos… Muchos de nosotros sabemos… Yo mismo he visto suceder tales cosas como esas: cosas creadas que yo se? que han sucedido. La imposibilidad… Si tan so?lo tuviera tiempo para quedarme en eso, pero no lo tengo, de pruebas cienti?ficas de las imposibilidades de la creacio?n. So?lo Dios puede hacerlo, porque E?l es Dios. Un Dios que pudo llevar a cabo una paradoja en aquel entonces, au?n es el mismo Dios hoy que todavi?a puede llevar a cabo una paradoja. Eso es correcto.
33 En el tiempo de Noe?, en el di?a de Noe?, fue una paradoja. Ustedes podra?n recordar, no habi?a llovido en la tierra hasta el di?a de Noe?. Dios la regaba por medio de los manantiales y dema?s. Pero Noe? comenzo? a construir un arca. ¿Que? estaba haciendo e?l? Antes que la paradoja aun sucediera, Noe? hizo preparativos para ella. Oh, permi?tanme decir esta tarde: si nosotros aqui? hoy u?nicamente nos prepara?ramos para una paradoja… E?l que puede producir una paradoja esta? con nosotros. El Dios, el cual todas Sus obras son paradojas, ma?s alla? de toda comprensio?n, son increi?bles pero ciertas, E?l puede producir una paradoja.
34 Noe? se preparo? para ella. Yo me imagino que en los di?as de su preparacio?n, esa gente dijo: “Me pregunto que? es lo que esta? haciendo alla? ese viejo loco, alla? arriba martillando en una barca vieja de madera. Nunca ha llovido. Es una… No existe tal cosa”.
Me puedo imaginar a los cienti?ficos yendo adonde Noe? y decirle: “Fi?jate bien. Nosotros tenemos instrumentos con los que podemos alcanzar las estrellas, y no hay lluvia alla? arriba. ¿Co?mo puede ser que tus palabras sean verdad que va a llover, cuando no hay agua alla? arriba?” Pero vean ustedes, si Dios ha dicho que va a llover, E?l puede crear la lluvia. Asi? que, e?l se preparo? para ella, se preparo? para la-para la paradoja. Y llovio?.
35 Abraham, cuando e?l estaba arriba del monte con su u?nico hijo, el pequen?o Isaac… E?l habi?a esperado veinticinco an?os para obtener el hijo. Y luego cuando el hijo teni?a como unos catorce an?os, Dios le dijo… ¿Por que? estaba haciendo esto E?l ahora? Para confirmar que Dios cumple Su Palabra. No importa cua?n irrazonable parezca, E?l todavi?a puede llevar a cabo una paradoja.
E?l dijo: “Toma a ese muchachito tuyo de catorce an?os, lle?valo arriba del monte, y ofre?celo como un sacrificio”. Y e?l lo llevo? arriba del monte.
Y ahora, si eso… siendo e?l entonces como de ciento quince an?os de edad… Espero? veinticinco an?os para recibir el muchacho, y aqui? el muchacho… Y e?l iba a destruir la u?nica evidencia que teni?a de ver esa promesa de Dios, de ser padre de naciones, y luego se le pide a e?l que la destruya. Ese es el motivo por el cual llamo? el lugar: Jehova?-Jire?. Pues cuando e?l estaba a punto de entrar en completa obediencia a Dios, el Espi?ritu Santo detuvo su mano, y un carnero balo? detra?s de e?l, trabado por sus cuernos en lo desolado. ¿Que? fue eso? Fue una paradoja.
36 Miren, E?l estaba a tres di?as de viaje de su hogar, entre las bestias salvajes; y por otra parte, estaba arriba del monte donde no pudiera haber habido una oveja. Y no hubiera estado alli? arriba donde no habi?a agua. ¿De do?nde provino ese carnero? No era una visio?n. E?l mato? el carnero; la sangre salio? de e?l. Era Dios, el Creador. Debido a que e?l se quedo? en la li?nea del deber de la Palabra de Dios, vino una paradoja, y e?l mato? el carnero; muriendo en lugar de su hijo. Una paradoja.
37 Ciertamente fue una paradoja en Sodoma, un poco antes que eso, cuando Sara se rio? de la voz de un Hombre alli? en carne humana, quien era Dios. Y E?l teni?a Su espalda volteada hacia la tienda, el A?ngel la teni?a. Y E?l le hablo? a Abraham, y lo llamo? por su nombre, “Abraham”, llamo? a Sara, “Sara”, cuando e?l acababa de recibir ese nombre unos pocos di?as antes, y dijo: “Abraham, te voy a visitar segu?n el tiempo de la vida”. Y Sara, estando en la tienda, se rio?. Y el A?ngel con Su espalda volteada hacia la tienda… No como una de estas, como una teofani?a. E?l era un Hombre con Su espalda volteada hacia la tienda, que dijo: “¿Por que? se ha rei?do Sara en la tienda, diciendo: No puede ser esto?” Fue una paradoja.
38 En una ocasio?n cuando los eje?rcitos de Israel estaban parados en derrota… Y estaban alli? grandes soldados, hombres poderosos, Joab, Sau?l (hombros y cabeza por arriba de todo hombre que e?l teni?a en el eje?rcito), todos armados con grandes armaduras y espadas, hombres entrenados desde su juventud para pelear. Pero porque ellos vieron que la oposicio?n era tan grande, ellos tuvieron temor de enfrentar el desafi?o del presuntuoso Goliat de los filisteos, tuvieron temor de enfrentar eso.
Pero ahi? vino un muchachito rojizo de hombros cai?dos. Su mama? habi?a horneado algunos pasteles de pasas, y e?l los llevo? para da?rselos a sus hermanos. Y mientras e?l andaba por alli? buscando a sus hermanos en el campo, ese filisteo salio? e hizo su fanfarronada, dijo: “Escojan Uds. a un hombre, y vengan aqui? y pele?enme. Si… No tendremos ningu?n derramamiento de sangre entre las naciones”. Por supuesto de esa manera al enemigo le gusta jactarse, cuando e?l piensa que les lleva ventaja a Uds. Dijo: “Tra?iganlo aqui?, y luego nosotros escogeremos. Y pelearemos, y luego, si yo lo mato a e?l, Uds. nos servira?n; si e?l me mata, nosotros los serviremos a Uds.”
39 Y, ¿saben que?? E?l lo dijo en el momento equivocado. Habi?a un muchachito, que la Biblia dice que era rojizo, de hombros cai?dos, que sabi?a lo que Dios queri?a decir. E?l habi?a visto a Dios en accio?n. E?l sabi?a que el Dios de Israel era el Dios de la Eternidad. E?l sabi?a que Dios lo habi?a librado a e?l de las garras de un leo?n, de las garras de un oso, con una honda.
Y e?l les dijo a sus hermanos: “¿Me quieren decir que Uds. israelitas, de los eje?rcitos del Dios Vivo, se quedara?n parados ahi?, y dejara?n que ese filisteo presuntuoso diga que los di?as de los milagros ya pasaron? ¿Me quieren decir que Uds. le van a permitir salirse con la suya, cuando la promesa de Dios nos esta? respaldando? (¡Aleluya!) La promesa de Dios nos esta? respaldando. ¿Me quieren decir Uds. que le van a permitir que se jacte, y diga….?”
40 David era el ma?s pequen?o de todo el eje?rcito, y e?l ni siquiera estaba en el eje?rcito. E?l todavi?a no se habi?a afiliado con ellos, asi? que e?l era como un despreciado, un desechado. Y e?l no era un hombre entrenado. E?l no habi?a estado todavi?a en el seminario, y no teni?a los chalecos eclesia?sticos que el resto de ellos teni?a. Pero… Y cuando ellos le pusieron uno, no le quedo?.
Y yo pienso que es la misma cosa hoy di?a. Cuando nos ponemos el chaleco eclesia?stico de Sau?l, y nos dicen que los di?as de los milagros ya pasaron, que no hay tal cosa como el Bautismo del Espi?ritu Santo, eso no le queda a un hombre de Dios. ¡Correcto! La gente de Dios cree en una paradoja, cree en Dios.
41 Y este pequen?o hombre se paro? alli?, con sus hombros cai?dos, envuelto en un pedacito de piel de oveja, sin tener puesta una gran armadura, y lo dema?s. Asi? que e?l dijo: “¿Me quieren decir que Uds. van a permitir a ese filisteo incircunciso, a ese incre?dulo, decir que no hay tal cosa y desafiar los escuadrones del Dios Vivo?” Dijo: “Yo ire? a pelear con e?l”.
Fue una paradoja cuando un muchachito desafio? a un gigante que teni?a dedos de catorce pulgadas [35 cm. -Trad.] de largo. Un hombre sin espada ni escudo, que ellos pudieran ver, desafio? a un hombre que teni?a una lanza como un rodillo de telar, como de unos treinta pies [como unos 9 m. -Trad.] de larga. Fue una paradoja.
¿Que? hizo e?l? E?l dijo: “Tu? vienes a mi? encuentro como un filisteo, en el nombre de un filisteo. Tu? vienes a mi? encuentro con una armadura, y con una lanza, y entrenado en un colegio. Pero yo vengo a ti en el Nombre de Jehova?, Dios de Israel”. ¡Eso es! Y un muchachito rojizo, un muchacho, probablemente de diecise?is o dieciocho an?os de edad, con una honda, mato? a ese gran gigante fanfarro?n: una paradoja, porque e?l confio? en Dios. Seguro.
42 Moise?s, despue?s de haber sido muy bien preparado, un militar, que sabi?a de lo que e?l estaba hablando… E?l sabi?a co?mo mantener un eje?rcito. E?l sabi?a co?mo pelear y habi?a probado sus armas, pero no funciono?. Fue una paradoja. Que despue?s de haber hablado con Dios en la forma de un Fuego en una zarza, tomo? una vara seca del desierto y fue alla? y conquisto? un eje?rcito; conquisto? una nacio?n con una vara seca. Conquisto? un eje?rcito, conquisto? una nacio?n a la edad de ochenta an?os de edad, sin nada ma?s que una vara en su mano. ¡Aleluya!
¿Que? fue eso? No fue Moise?s, ni la vara. Fue el Dios de la creacio?n en el asunto, que lo estaba ejecutando: Dios en esa vara seca. “Toma esa vara en tu mano y ve alla?”. Como yo dije la otra noche: una invasio?n de un solo hombre.
Ahora bien, Moise?s entro? en problemas carnales, y mato? a un hombre, eso siempre le pesaba. Pero e?l fue alla? en el Espi?ritu, y mato? a toda la nacio?n. Fue glorioso. Seguro. E?l estaba siguiendo los mandamientos del Sen?or. Eso es lo que lo logra.
43 Con frecuencia he pensado lo ridi?culo que eso le ha de haber parecido a la mente carnal: un hombre anciano, con la barba colga?ndole en el pecho, probablemente su cabeza calva brilla?ndole con el sol, su cabello colga?ndole, tirando tras e?l un burrito, su esposa sentada alli? con un nin?o sobre su cadera, y e?l con esa vara vieja, sus ojos mirando hacia los cielos, caminando por alli?. “¿Ado?nde vas, Moise?s?”
“Voy a Egipto a conquistarlo”.
La cosa es que si? lo logro?, porque e?l iba en el Nombre del Sen?or. Dios u?nicamente necesita tener a un hombre en Su mano. E?l puede hacer el resto de ello. E?l ha tratado de encontrar hombres. Algunas veces E?l puede conseguir tener a un hombre en Su mano. Y e?l fue alla? y conquisto? a toda una nacio?n con una vara en su mano.
44 Ahora, Uds. di?ganme si eso sucede a menudo, si es algo rutinario, de que un hombre tome una vara en su mano y vaya alla? y conquiste a Rusia. Si Dios lo envi?a, e?l lo hara?, porque el Dios que lo envio? estara? con e?l. Jesu?s dijo: “Como me envio? el Padre, asi? tambie?n Yo os envi?o”. Y cuando El… El Padre que lo envio? a E?l, estaba dentro de E?l. Y cuando Dios envi?a a cualquier hombre, Cristo va dentro de e?l. Seguro. “Como me envio? el Padre…” El Padre que lo envio? a E?l, fue con El. Y el Cristo que envi?a al hombre, va con el hombre. ¿Ven? Simplemente hay paradojas por dondequiera. Ahora. Una vara seca… Pero e?l fue alla? y la conquisto?. Cua?n ridi?culo, pareci?a extran?o.
45 Pareci?a ridi?culo cuando ni siquiera habi?a un pozo por ningu?n lado. Alla? en los valles, y por todas las laderas de las colinas, ellos ni siquiera podi?an encontrar un olor de agua. Y el lugar ma?s seco que habi?a en el desierto era esa roca. Vayan aqui? al desierto y busquen y vean. Parece que debajo de un hermoso palo verde, o en alguna parte, habri?a un pequen?o manantial. Vayan al valle donde todas las aguas corren, y excaven alli?, y encontrara?n agua de la forma ma?s ra?pida. Pero Dios lo envio? a la parte ma?s alta de la colina, a la cosa ma?s seca que habi?a alli?. De esa manera Dios lo hace. A E?l le gusta tomar algo que no es nada y mostrar que E?l es algo. Como yo he dicho con frecuencia: “Dios toma a los don nadie para hacer alguien de ellos. Pero cuando la gente piensa que es alguien, entonces llega a ser don nadie ante los ojos de Dios”.
46 Ahora bien, nos damos cuenta que Moise?s tomo? esa vara seca y golpeo? la roca. Y cuando e?l la golpeo?, el agua broto?. Ahora, tomen una vara y vayan al desierto hoy y empiecen a golpear las rocas. Fue una paradoja.
Fue una paradoja cuando Dios hizo llover mana? de los cielos. Si?. Fue una paradoja. Sin duda… Me pregunto si E?l no tendri?a grandes hornos alla? arriba para hornearlo. E?l no teni?a que tenerlos. E?l es Creador, y E?l creo? el mana? que cai?a fresco cada noche. E?l no teni?a que tener hornos; E?l es Creador.
47 En una ocasio?n, cuando un creyente se junto? con el grupo equivocado… (Nos pasa eso todo el tiempo). Un creyente llamado Josafat entro? en mala compan?i?a con Acab, un manufacturado. Y cuando un manufacturado y un creyente se unen, Uds. tienen problemas. Ahora, cuando Uds. meten a un creyente en un seminario que tiene un monto?n de manufacturados alli?, Uds. se encuentran de nuevo con problemas.
Asi? que Josafat teni?a un intere?s personal encubierto, o mejor dicho, Acab lo teni?a; envio? por Josafat para que viniera. E?l le mostro? toda la gloria de su reino. Y Josafat, como un creyente… Algunas veces al ver algo emocionante, al ver algo extraordinario, uno se emociona al respecto. Y ahi? es cuando el hombre tiene que tener cuidado. Ahi? es donde Uds. muchachas tienen que tener cuidado con ese tipo con su cabello lamido y… Tengan cuidado. Y algunos de Uds. muchachos tienen que tener cuidado con esa pequen?a-pequen?a Jezabel, Uds. saben, que los guiara? al camino incorrecto. ¡Tengan cuidado! ¡Que?dense con la compan?i?a correcta! Noten.
48 Asi? que alli? estaba un creyente en compan?i?a de un manufacturado. Asi? que e?l teni?a un intere?s personal encubierto, por supuesto. Y e?l dijo: “Mira, te vamos a decir lo que vamos a hacer. Tu? sabes que somos hermanos. Todos nosotros somos iguales”. Pero nosotros no somos iguales. ¡No, sen?or! Uds. no mezclan el aceite con el agua. No. “Todos nosotros somos iguales, asi? que permite que tus carros sean nuestros, y los nuestros tuyos. Y subiremos a Galaad, y pelearemos esta batalla, y echaremos fuera a estos… al enemigo”.
Bueno, Josafat teni?a bastante decencia comu?n en e?l como para decir: “¿No crees que deberi?amos consultar primero al Sen?or?”
Me puedo imaginar al gran presidente Acab diciendo: “Hmm…Bueno, seguro que si?. Seguro. Nosotros somos una gran nacio?n aqui? que cree en Dios. Asi? que, ¿sabes que?? Sencillamente tengo la respuesta”. Oh, si?. “Yo tengo un seminario aqui? que esta? lleno de ellos. Yo tengo cuatrocientos profetas de los mejores instruidos que hay en el pai?s. Yo tengo lo mejor. Los deberi?as oi?r decir: Ame?n. Deberi?as oi?r las oracioncitas bonitas que ellos pueden orar. Tra?iganlos. Vea?moslos”.
49 Asi? que ellos se vistieron para verse muy guapos, y estaban a la entrada de la puerta. Y cuando ellos lo hicieron… Trajeron a los cuatrocientos profetas. Y cuando los trajeron… Todos ellos eran profetas. Y ellos dijeron: “Sube, y el Sen?or te bendiga. Sube alla?. Nosotros somos cuatrocientos que estamos una?nimes. Sube. Yo te bendecire?, estare? contigo”.
Pero eso no impresiono? mucho a Josafat. Uds. saben, pudieran decirles que todas estas cosas esta?n bien, pero muy dentro de su corazo?n Uds. saben que… Como yo dije ayer: “Esa Vocecita apacible y delicada mueve toda la rueda”. Algo no pareci?a estar bien. E?l dijo: “Sen?or, ¿no tienes uno ma?s?”
“¿Uno ma?s, cuando todo el seminario esta? aqui?? (¿Ven?) Bueno, aqui? esta? el Arzobispo Fulano de tal y todo el resto de ellos. E?l ya habi?a hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Por medio de e?stos echara?s fuera de la tierra al enemigo”.
50 Y en apariencia estaba exactamente correcto, porque de hecho la tierra si? le perteneci?a a Israel. ¿Ven?, se puede mirar tan real y tan correcto. Pero si Uds. quieren una paradoja, Uds. no se desvi?en ni una tilde de la Palabra de Dios. Uds. tienen que permanecer alli? mismo con la Palabra. Jesu?s dijo: “Si permaneces en Mi?, y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pedid todo lo que quere?is”. Pero es bajo condicio?n.
Ahora bien, pareci?a como que… “Esa tierra pertenece a nosotros. ¿Por que? no podemos ir a conquistarla? ¡Es nuestra! Nos pertenece a nosotros”. Y esos hombres no eran simples paganos; ellos eran profetas judi?os. Ellos dijeron: “Sube. El Sen?or esta? contigo”. Pero lo que era, es que ellos se habi?an mezclado con el mundo. Durante el reinado de Acab y Jezabel, ella los guio? y los teni?a todos mezclados con el mundo. Y en realidad el Espi?ritu del Sen?or no estaba con ellos.
51 Asi? que entonces, e?l los trajo a ellos alli? y profetizaron. Pero au?n eso como que no satisfizo a Josafat. E?l dijo: “¿No tienes uno ma?s que tu? puedas consultar?”
E?l dijo: “Si?, yo tengo otro, pero e?l es un santo rodador Simplemente no me gusta. E?l siempre me esta? reprendiendo. (¡Alabado sea Dios!) E?l siempre me esta? regan?ando. E?l cree que yo tengo la peor esposa en el mundo. ¡E?l es horrible! Sencillamente nosotros no lo queremos tener por aqui?”.
“Oh”, e?l dijo: “No hable el rey asi?. Me gustari?a oi?rlo”.
Dijo: “El es Micai?as, el hijo de Imla. Pero simplemente no me gusta. E?l siempre esta? diciendo algo mal de mi?. Yo lo he puesto en la ca?rcel por docenas de veces. Pero… e?l es uno de esos santos rodadores. Pero nosotros no lo queremos por aqui?”.
“Oh, no hable el rey asi?. Envi?a por e?l”.
Asi? que ellos teni?an un precursor, como Uds. algunas veces lo tienen cuando uno va a tener un avivamiento. “Shh, no diga nada tocante a esto. No prediques en contra de esto. ¡Oh!, el… ellos no creen en eso. Mira, no menciones esto. Mira, no digas nada tocante a [el Hermano Branham hace un sonido aqui? como aclarando su garganta- Trad.]….”
Bueno, Uds. saben lo que yo quiero decir, ¿no es asi?? [La congregacio?n se ri?e-Ed.]. “No digas nada tocante a eso, porque vas a lastimar-vas a lastimar los sentimientos de ellos. Ahora, ellos tienen pastores alli?, y ellos les dicen esto, eso. No vayas… Tu? di lo mismo”.
52 Micai?as, un hombre ungido, e?l dijo: “Yo solamente dire? lo que Dios ponga en mi boca para decir”. ¡Ame?n! ¡Dios, danos ma?s Micai?as! “Pero yo u?nicamente dire? lo que Dios ponga en mi boca”.
Veamos si su visio?n estaba de acuerdo con la Palabra. Esa es manera de juzgar quie?n esta? en lo correcto. Darse cuenta quie?n se alinea con la Palabra. Micai?as entonces descendio?.
E?l dijo: “¿Cua?ntas veces he de exigirte?”
Micai?as dijo: “¡Sube! Pero primero dame una noche. De?jame ver lo que el Sen?or dira?. Entonces yo te dire? lo que es ASI DICE EL SEN?OR”. Eso es correcto. “Buscad primeramente el Reino de Dios”. Veamos lo que esta? correcto.
Asi? que esa noche Micai?as tuvo una visio?n y e?l vio al Sen?or. Y e?l examino? esa visio?n con la Palabra, y estaba de acuerdo con la Palabra. Y cualquier visio?n, suen?o, o cualquier cosa que sea contraria a la Palabra, no esta? correcto.
53 Permi?tanme detenerme so?lo un minuto. Un hombre vino a mi? no hace mucho tiempo, veni?a del extranjero. El hombre estaba errado. E?l teni?a tres o cuatro hijos, y una esposa, y e?l andaba por dondequiera aqui? con una mujer. Yo no digo que era algo inmoral, pero simplemente no se vei?a bien. ¿Ven Uds.?, Uds. tienen que tener cuidado con lo que esta?n haciendo ante los ojos del pu?blico. Uds. son cartas escritas.
Y e?l dijo… Yo le llame? la atencio?n tocante a ello. Yo dije: “Sen?or, yo espero que Ud. no piense que soy grosero. Pero me gustari?a decirle algo como un ministro. ¿No piensa Ud. que la gente de aqui? pensara?….?”
“Oh”, e?l dijo: “No, no. Eso es aceptable en mi pai?s”.
Yo dije: “Pero Ud. no esta? en su pai?s. ¿Ve? Ud. esta? aqui?. Y la gente va a pensar algo mal sobre eso”. El dijo….
Yo dije: “¿Conoce bien a la mujer?”
“Si?”.
Yo dije: “¿Conoce Ud. su historial?” (Yo lo sabi?a).
E?l dijo: “Si?”. Dijo: “Hermano Branham, yo se? que ella esta? viviendo en este momento con su cuarto marido”. Dijo: “Y, Hermano Branham, ¿sabe Ud. que?? Ella es una mujer tan dulce”. Dijo: “Yo acudi? al Sen?or, y dije: Sen?or, dime que le sucede a esta mujer. Dije: ¿Por que? la bendeciri?as a ella con el Espi?ritu Santo, y todo, estando ella viviendo en adulterio?” E?l dijo: “Bueno”, dijo, “¿sabe Ud.?, el Sen?or me dio un suen?o”. E?l dijo: “Yo vi a mi esposa viviendo inmoralmente con otro hombre”. Y yo dije… Y dijo: “Entonces ella vino a mi?, y se postro? y dijo: ¿Me perdonara?s? Y dije: Seguro”. Y dijo: “Entonces el Sen?or dijo: Yo la perdono. Dijo: ¿Ve Ud.?, no importa si ella esta? haciendo lo que esta? haciendo, Yo la perdono”.
Yo dije: “Sen?or, su visio?n, o su suen?o fue muy bonito. Pero no se alinea con la Palabra de Dios. Eso es correcto. Dios no puede decir una cosa, y luego retractarse aqui?. E?l tiene que decir una cosa, y quedarse con ella hasta que cumpla el propo?sito por el cual fue enviada”. Despue?s podra?n ver la paradoja.
54 Asi? que nos damos cuenta que Micai?as dijo: “Sube, si quieres. Pero yo vi a todo Israel esparcido, como ovejas que no tienen pastor”.
Y luego Sedequi?as se acerco? (quien era el ma?s importante del grupo, era el ma?s importante de los profetas, o mejor dicho, era el ma?s competente, el li?der de ellos), se acerco? y dijo… lo golpeo? en la boca, y dijo: “¿Por do?nde se fue el Espi?ritu de Dios para… cuando salio? de mi??” E?l no teni?a el Espi?ritu de Dios.
E?l dijo: “Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas”.
Y asi? que e?l dijo: “Toma a este hombre”, el rey dijo, “y ponlo en la prisio?n, y mantenedle con pan de angustia y con agua de afliccio?n hasta que yo vuelva en paz, como todos mis pastores han dicho que regresare?. Y tu? regresara?s en paz”.
55 Ahora, si Acab se hubiera sentado y puesto atencio?n… Recuerden: nosotros sabemos que Eli?as fue un profeta vindicado. Un profeta no so?lo aparece de la noche a la man?ana. Los profetas nacen siendo profetas. Seguro. Y e?l habi?a sido un profeta desde su nacimiento. Y toda palabra que e?l dijo, toda su doctrina, proveni?a de Dios, porque Dios lo vindico? que era profeta. Lo hizo.
Asi? que entonces cuando e?l hizo eso, e?l entonces lo supo, cuando Micai?as vio la visio?n; y la visio?n se comparaba con la visio?n del profeta. Dos profetas se unieron. Y Eli?as le habi?a dicho a Acab que? le iba a suceder, que los perros lameri?an su sangre. Y, ¿co?mo Micai?as podi?a bendecir lo que Dios habi?a maldecido?
56 Ahora bien, permi?tanme detenerme un minuto. ¿Co?mo puede Dios hoy bendecir lo que E?l ha maldecido? No lo puede hacer. Mintiendo, robando, engan?ando, todas esas cosas esta?n incorrectas, y muchas otras cosas que yo pudiera decir. Si esta?n incorrectas, esta?n incorrectas. [Porcio?n sin grabar en la cinta-Ed.].
¿Que? sucedio?? Nos damos cuenta que eso fue una paradoja, que un hombre, un solo “santito rodador” harapiento, se paro? alli? enfrente de todo un seminario de profetas, y Dios vindico? su palabra porque e?l estaba de acuerdo con la Palabra. Eso es correcto. Fue una paradoja.
57 Cuando Dios tomo? a Juan el Bautista y lo hizo el precursor de Cristo, en lugar de tomar uno de los sacerdotes reales, ricos, eso fue una paradoja. ¿Co?mo Dios tomari?a a un hombre que no teni?a nada de educacio?n? Se fue al desierto a la edad de nueve an?os cuando e?l perdio? a sus padres, y se quedo? alla? en el desierto; salio? parecie?ndose a un gusano velludo, con barba, y envuelto en un pedazo de piel de oveja, y se paro? alli? en el lodo, y le llamo? a la-la audiencia a la que le estaba predicando, “una generacio?n de vi?boras en la hierba”. ¿Se pudieran Uds. imaginar a Dios tomando a un hombre dicie?ndole eso a una audiencia de judi?os sofisticados, que se suponi?a que eran creyentes?
58 E?l dijo: “¡Generacio?n de vi?boras…!” No dijo: “Hola Obispo Fulano de tal. Estoy muy contento de verlo.” ¡Oh, Uds. afeminados…! “¡Oh, generacio?n de vi?boras! ¿Quie?n os ensen?o? a huir de la ira venidera? No pense?is: Nosotros pertenecemos a esta o a esa. Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Cuando Dios lo vindico?, causo? una paradoja. E?l vio al Espi?ritu Santo descendiendo como una Paloma sobre el Hijo del Hombre. Fue una paradoja.
¿Que? paradoja pudiera ser ma?s grande, que el nacimiento virginal? Ahora, yo se? que no estoy… no quiero… Ahora, tenemos una audiencia mixta. Ahora bien, yo quiero que Uds. me entiendan, porque estoy esperando algo. Y para esperar algo, Uds. se tienen que mantener en la Palabra. “Si permanece?is en Mi?, y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pedid todo lo que quera?is”. Esas son las condiciones. No una cosa hoy y man?ana otra cosa, y distorsionarse por esto, y distorsionarse por aquello, sino mantenerse firme con la Palabra y el Calvario. “Entonces pedid todo lo que quera?is”.
59 Ahora bien, nos damos cuenta que en este nacimiento virginal, mucha gente… Uds. preciosa gente cato?lica… Mis antepasados tambie?n son cato?licos, Uds. saben. Asi? que nos damos cuenta que hoy di?a Uds. toman a Mari?a y la hacen una diosa, una intercesora.
El Hermano Valdena que esta? por aqui? en alguna parte en la plataforma, creo yo estuvo alla? en Me?xico. El General Medina, Medina. E?l estuvo aqui? la otra noche. Puso sus brazos alrededor mi?o y hablo? por medio de su inte?rprete, y dijo: “Hermano Branham, yo admiro su coraje de pararse firme por sus convicciones”. Dijo: “¡Que?dese con ellas, hijo!” E?l es un hombre, un militar; e?l sabe lo que significa dar una orden, y quedarse alli? en la li?nea del frente: “¡Uds. que?dense en su puesto del deber!” Eso es lo que Dios quiere que Sus soldados hagan: que se queden en el puesto del deber sin importar lo que venga o vaya. Que?dense alli?. Que?dense alli? mismo. Asi? que e?l dijo….
60 Este nacimiento virginal… Yo estuve alla? en Me?xico, y alli? habi?a toda clase de santos. Alli? fue donde el bebito fue resucitado de entre los muertos. Uds. lo leyeron en la revista de los Hombres Cristianos de Negocio. Yo les quiero dar gracias por ese cumplido. Dios los bendiga. Cuando el bebito… Nosotros no permitimos que fuera publicado asi? nada ma?s, sino hasta que el doctor declaro? que el bebe? habi?a muerto esa man?ana a las nueve. Y esto fue como a las diez u once de la noche de ese di?a. Y la hermanita estaba parada alli?, una muchachita cato?lica con el bebe? en sus brazos, y trescientos ujieres no la podi?an mantener alejada de la plataforma.
61 Billy vino a mi?, dijo: “Papi, vas a tener que hacer algo sobre eso”, dijo, “pues no hay otro remedio”. Dijo: “Ella no tiene tarjeta de oracio?n”, dijo, “porque ya me fije?”. Dijo: “Ese hermano, yo no se?….”
Discu?lpenme, gente mexicana, pero yo lo llamaba Man?ana., que? significa man?ana. ¿Ven? E?l debi?a de pasar por mi? a las siete y veni?a a las nueve; siempre llegaba como unas dos o tres horas tarde. E?l estaba tan mal como yo lo estoy. Y luego, alli? estaba e?l; e?l estaba repartiendo las tarjetas de oracio?n, y so?lo andaba por alli? con todas ellas, Uds. saben. Y Billy lo vigilaba para estar seguro que e?l no vendiera una, asi? que… Lo vigilaba, andando por ahi?, cuidando… Yo lo habi?a enviado alla? para vigilarlo. Asi? que e?l fue decente en eso.
62 Asi? que yo habi?a subido a la plataforma. La noche anterior habi?a habido un hermano anciano mexicano que habi?a subido. Y todo un perchero estaba lleno de ropa apilada esa noche. Pobre anciano mexicano, con sus piecitos sucios, como de unos ochenta an?os de edad, completamente ciego, con un sombrero viejo en sus manos cosido con cordo?n trenzado, todo empolvado. Y e?l andaba por alli? diciendo algo en espan?ol, y yo no lo podi?a entender. Y asi? que, e?l estaba tratando de llegar a mi? cuando e?l se dio cuenta… E?l metio? su mano en su bolsillo y saco? un rosario y empezo?… “No es necesario”. E?l estaba ciego, y yo lo jale hacia mi?.
63 Yo pense?… Uds. saben, uno tiene que sentir la condicio?n de la persona, o no la podra?n ayudar. Uds. tienen que entrar en el sufrimiento de ellos. Si no entran, si tienen un corazo?n fri?o, nunca funcionara?. Uds. mismos se tienen que poner como… Yo mire?. El… Yo pense?: “Pobre anciano, tal vez con un monto?n de nin?itos aqui? en alguna parte”.
Y la economi?a de ellos es muy pobre. Eso es correcto. Quiza?s Pancho gana treinta pesos a la semana, y e?l es un alban?il; y el otro gana quince pesos, Pedro, y e?l es un obrero. Y e?l tiene muchos nin?os que alimentar. Y luego, las tortillas mantecosas en alguna parte son hechas de lechuga que tienen amiba, y cosas asi? que ellos desechan. Pero e?l tiene que ahorrar cierta cantidad para comprar una veladora para llevarla a un altar con un valor de un millo?n de do?lares por sus pecados. ¡Tonteri?as! Cristo es nuestro Sacrificio. Cristo es el U?nico. Nosotros no necesitamos altares con un valor de un millo?n de do?lares. Nosotros necesitamos un corazo?n abierto.
64 Asi? que esa mujercita alla?, Billy dijo… Y primero, referente a este anciano: yo puse mi pie al lado del pie de e?l para ver si mis zapatos… Alli? estaba parado yo con un par de zapatos puestos. E?l probablemente nunca habi?a tenido un par de zapatos. Yo pense?: “Si mis zapatos le quedan, se los dare? a e?l”. Puse mis hombros contra los de e?l. E?l era mucho ma?s grande, asi? que no le podi?a dar mi ropa.
Y puse mi brazo alrededor suyo y pense?: “Si mi papa? estuviera vivo, e?l hubiera estado como de esa edad”. Y yo dije: “¡Oh, Sen?or Dios!” El Hermano Espinoza (e?l probablemente esta? aqui? en alguna parte), e?l no interpreto? mi oracio?n. Y yo ore?: “Sen?or Dios…” Y yo lo oi? a e?l gritar: “¡Gloria a Dios!” Y e?l miraba alrededor. E?l podi?a ver mejor que lo que yo puedo. E?l estaba… ¡Podi?a ver! Y e?l se fue gritando.
65 Y a la noche siguiente, chales viejos y sacos estaban apilados de esa manera por toda la plataforma. Y Billy me dijo, e?l dijo: “Papa?, uno no puede detener a esa mujer de alli?”. E?l dijo: “Ella tiene un bebe? muerto”. Estaba lloviendo muy fuerte. Y ellos habi?an estado parados alli?, sin lugar para sentarse en ese lugar grande, sin lugar para sentarse, sino so?lo inclinados unos contra otros desde las nueve de esa man?ana. Y esto fue como a las diez y media de la noche de ese mismo di?a, parados en ese sol y lluvia. (Oh, Ame?rica, Ame?rica, un di?a tu? llegara?s a tu fin, a menos que se arrepientan. Eso es correcto). El Dios amoroso… Esa noche yo vi como unas veinticinco mil personas viniendo a Cristo en una sola vez alla? en la ciudad de Me?xico.
66 Entonces yo me fije? en esa mujercita, alla? gritando. Los ujieres la trataban de detener. Ella meti?a ese bebe? bajo el brazo y corri?a entre las piernas de ellos. Ellos la trataban de detener, y ella saltaba por encima de ellos, subi?a por encima de ellos, los rasgun?aba, peleaba, haci?a todo por llegar a subir alla?. Y ellos le deci?an: “Tu? no puedes subir alla?”, detenie?ndola.
Asi? que yo le dije al Hermano Jack Moore (me estaba preguntando si e?l esta? aqui? en la convencio?n), yo dije: “Hermano Jack, vaya alla? y ore por ella. Ella no me conoce. Asi? que, ore por ese bebe?, y eso la detendra?”. Y yo me voltee?. Yo estaba asi?, y voltee? para mirar. Y vi en una visio?n, ahi? enfrente de mi?, un bebito mexicano de piel oscura, sin dientes, sonrie?ndose. Yo espere? un momento. Me hice hacia atra?s. Volvi? a mirar otra vez. Yo dije: “¡Espera un momento! (Una paradoja). Tra?iganla aqui?”. Los ujieres le abrieron paso.
67 Ella subio? alli?, y se postro?, y empezo? a gritar: “¡Padre!”
Yo dije: “Espere un minuto. ¡Po?ngase de pie!” Yo dije: “Padre Celestial, yo no se? lo que eso significa, pero debajo de esta cobija (y estaba empapada) esta? un bebito muerto. Ellos dicen que murio? esta man?ana a las nueve. Y el corazo?n de esta mujercita esta? anhelando. Ese es su bebe?. Yo pongo mis manos sobre e?l en obediencia a esa visio?n”. Para ese momento el bebe? hizo: “Whuaaa”, y grito?, y empezo? a gritar a voz en cuello; ¡resucito?! ¡Fue una paradoja!
Yo dije: “Hermano Espinoza, no escriba eso. Vaya adonde el doctor y obtenga una declaracio?n firmada de que ese bebe? murio?”. Y e?l la obtuvo. ¿Ven? ¡Una paradoja! Yo he visto eso suceder cinco veces ahora; cinco veces. ¡Una paradoja!
68 El nacimiento virginal fue una paradoja. Yo no creo que Jesu?s tuvo algo de Mari?a. Ella no era Su madre. Ella era una mujer que Dios uso? para ese propo?sito, para… una incubadora para dar a luz al Hijo de E?l. Si Mari?a… Si la simiente de la mujer, la cual, ella tiene el huevo, y el hombre tiene la hemoglobina… (creo que eso es correcto, doctor), y (¿ven?) la sangre. La vida yace en la ce?lula de sangre.
Y una gallina puede poner un huevo. Pero si ella no ha estado con el ave macho, nunca empollara?. Yo he dicho esto con frecuencia, y lo digo otra vez. Viene el tiempo de la primavera. Todos los pa?jaros estara?n edificando sus nidos. Y la madre pa?jara se puede sentar en su nido, y empollar sus huevos, y quedarse alli? tan fielmente hasta que casi se muera de hambre. Ella se pondra? tan de?bil que no podra? volar de su nido. Pero esos huevos nunca empollara?n, si ella no ha estado con el compan?ero.
69 Ahora hermano, no hay nada mal con los episcopales, metodistas, o bautistas. Pero, ¿que? es lo que tenemos? Mientras siga siendo una organizacio?n… (aun si es pentecostal), si esas personas no han estado en contacto con el Compan?ero, Jesucristo, Uds. tienen nada ma?s que un nido lleno de huevos podridos. Ellos se quedara?n alli? y se pudrira?n. A mi? no me interesa cua?ntos Ph.D., LL.D., doble L.D. [ti?tulos-Trad.], o lo que Uds. les den a ellos en un seminario, eso es u?nicamente del mundo. Nosotros tenemos que encontrar el germen de Vida, la Vida Eterna hablada de Dios. “El que no naciere de nuevo….”
¿Que? es lo que tienen Uds.? Uds. los hacen dia?conos, obispos, y todo lo dema?s. Uds. no tienen nada sino un monto?n de huevos podridos. La u?nica cosa que hay que hacer, es limpiar el nido y empezar otra vez. Correcto. Nunca se podra? lograr, hasta que empecemos. ¿Quieren Uds. una paradoja? ¿Quieren Vida? Uds. tienen que traer Vida en ello. Eso es correcto.
70 Mari?a… Si el cuerpo de ese bebe? (lo cual, la carne proviene del o?vulo), y si el cuerpo de ese bebe? fue carne de Mari?a, entonces, ¿que? de eso? Entonces Mari?a tuvo que haber tenido alguna clase de sensacio?n. ¿Ven en que? posicio?n colocan a Dios? Dios creo? a ambos, el o?vulo y la ce?lula de sangre. Y E?l no era judi?o; ni tampoco E?l era gentil. E?l era Dios, Dios en la forma de carne de pecado. Esa es la razo?n que dijo: “Yo no vere?… no permitire? que Mi Santo vea corrupcio?n, ni dejare? Su alma en el infierno”. E?l era la manifestacio?n: Dios entrando en un taberna?culo que E?l mismo se creo?. Jesu?s nunca, en toda la Escritura, la llamo? “madre” a ella. E?l la llamo? “mujer”; no la llamo? “madre”, sino “mujer”.
Dijeron: “Tu madre esta? afuera busca?ndote”.
E?l dijo: “¿Quie?n es Mi madre?” E?l miro? a Sus disci?pulos, dijo: “Todo aquel que hace la voluntad de Mi Padre, e?se es Mi madre”. Eso es correcto. Asi? que, Uds. ven que fue completamente un nacimiento virginal; sin intervencio?n de ambos lados, fue un nacimiento virginal. Fue una paradoja; no se puede explicar. No hay nada que lo pueda explicar .
71 Hace algu?n tiempo yo estaba en las montan?as cazando. Habi?a un hombre corpulento llamado Gevrez, G-e-v-r-e-z, un france?s. Esta?bamos cabalgando de regreso, y yo lo acababa de conocer. Y e?l dijo: “¿Que? es Ud.?”
Yo dije: “Soy predicador”.
E?l dijo: “Ud. se mira muy inteligente para ser eso”.
Le conteste: “Bueno, yo… Eso es so?lo una opinio?n”.
Y e?l dijo: “Me imagino que Ud. cree que ese bebe? fue nacido virginalmente”. Yo dije: “Si?, sen?or”.
E?l dijo: “Sen?or, eso va en contra de todas las reglas cienti?ficas”.
Yo dije: “Ud. no puede probar a Dios por la ciencia. Ud. le tiene que creer a E?l. Ud. no prueba a Dios; Ud. lo acepta. Ud. le cree. Si Ud. lo puede probar, entonces ya no es ma?s fe. Entonces es algo que Ud. lo puede explicar. Dios no puede ser explicado”.
Luego cabalgamos un poco ma?s adelante, y e?l dijo: “Yo no creo, y no hay nada en el mundo que me pueda hacer creer”. Dijo: “Jose? fue el padre de ese bebe?”.
Yo dije: “Dios fue el Padre de ese Bebe?”. Dijo: “No hay tal cosa como esa”.
Y yo dije: “¡Oh, tonteri?as!”
E?l dijo: “Mire, Sen?or Branham”. E?l dijo: “Antes que Ud. pueda tener mai?z, antes que Ud. pueda tener un a?rbol, o cualquier otra cosa, tiene que haber de hecho un contacto entre macho y hembra antes que se pueda hacer”. Dijo: “Ud. no puede hacer eso. No se puede reproducir sin que haya de hecho un contacto”.
Yo dije: “Yo le quiero preguntar a Ud. algo entonces. Ud. me dijo que el hombre provino (ensen?ando las e?ticas de Darwin), que el hombre provino de una sola ce?lula, la cual era una medusa pequen?a o algo asi?, que se convirtio? en una esponja, luego en una medusa, y luego crecio?, y le crecio? en e?l una verruga pequen?a, y un brazo salio?, y lo dema?s, todo de esa manera”. Yo dije: “Entonces, ¿reclama Ud. que ese fue el primer hombre?”
E?l dijo: “Yo lo creo”.
Yo dije: “Mi fe no esta? asi? de fuerte, sen?or”. Yo dije: “Yo no pudiera creer eso. Yo so?lo creo lo que Dios dijo al respecto, ¿ve?: que E?l hizo al hombre a Su imagen”. Y yo dije: “Yo le quiero preguntar a Ud. algo entonces. Si… ¿Admitira? Ud. que esta mujer pudiera haber tenido el bebe?, pero que ella de hecho teni?a que haber tenido contacto con un hombre?”
E?l dijo: “Si?, sen?or. Esta? en contra de toda regla cienti?fica”.
Yo dije: “Entonces yo le quiero preguntar a Ud. algo”. (Uds. saben, mama? siempre me deci?a: “Dale a la vaca cuerda suficiente, y se colgara? sola”). Y yo dije: “Yo le quiero preguntar a Ud. algo entonces. ¿De do?nde provino el primer hombre que no teni?a padre ni madre? ¿De do?nde provendri?a?” E?l todavi?a no me ha dado respuesta para eso. No hay respuesta para eso. Dios creo? al primer hombre. Dios es el Creador. Es una paradoja.
72 Tendre? que darme prisa amigos; me tengo que apresurar mucho. ¡Oh, hermanos! ¿Co?mo esta?s…? ¿Para do?nde se va el tiempo? Yo los quiero encontrar a todos Uds. Alla? donde yo me pueda quedar por un millo?n de an?os con cada uno de Uds. y hablar sobre estas cosas.
73 Noten. En una ocasio?n hubo un hombre (Oral Roberts hablo? de e?l la otra noche), Sanso?n, so?lo un hombre ordinario. Yo lo voy a hacer ma?s ridi?culo que lo que e?l lo hizo. E?l no era so?lo un hombre ordinario. E?l era so?lo un enclenque, un hombre muy pequen?ito. Si un hombre tuviera hombros como de una puerta de establo, no seri?a nada extran?o verlo a e?l matar a un leo?n. Pero este era un enclenque de cabello ondulado, con siete guedejas colga?ndole de su cabeza… Y e?l iba andando por alli?, el mimado de mama?. Y por ahi? iba caminando como un pequen?o afeminado.
Y cuando menos penso?, mil filisteos salieron a su encuentro. Ahora, si Uds. han visto la armadura de los filisteos (quisiera que tener tiempo para explicarlo), pero ese yelmo sobre su cabeza era como de una pulgada y media [3.7 cm. -Trad.] de grueso, de bronce so?lido. Ahora, recuerden, ellos podi?an templar bronce en aquellos di?as, que nosotros no podemos templar hoy di?a, pues Salomo?n teni?a una navaja para rasurar que era de bronce. Ahora, fi?jense. El yelmo era de bronce, y todo su cuerpo estaba cubierto de bronce grueso sobrepuesto, para que e?l asi? se pudiera mover en su armadura.
Habi?a mil de ellos entrenados, y ellos se encontraron con el siervo del Sen?or alli?, un enclenque de cabello ondulado, probablemente con un chalequito puesto. Pero el Espi?ritu del Sen?or vino sobre e?l, y e?l recogio? una quijada de una mula, y mato? a mil filisteos. ¡Si?!
74 Pues, hermano, esa quijada vieja y podrida de esa mula… Si Ud. golpea uno de esos grandes yelmos de bronce con una de esas, bueno, se quebrari?a en mil pedazos. Seguro. Pero, ¡fue una paradoja! Dios estaba sobre esa quijada vieja de mula. ¡Aleluya! Si E?l puede usar una que esta? muerta, seguramente que E?l puede usar la nuestra que esta? viva. Noten. ¡Una paradoja!; ciertamente lo fue. Y e?l tomo? esa quijada de mula y golpeo? los yelmos de esa manera, a tal grado que mato? a mil filisteos: una paradoja.
75 Jesu?s, cuando E?l estuvo aqui? en la Tierra, E?l anduvo sobre el agua. Expli?quenme eso a mi?. Cienti?ficamente di?ganme co?mo un hombre puede andar sobre el agua; una paradoja. Un di?a E?l tomo? cinco panes y dos peces y alimento? a cinco mil. ¿Que? clase de a?tomo E?l libero?? Ahora, eso ni siquiera eran peces vivos. Cuando E?l partio? ese pan, partio? un pedazo de pan, cuando E?l lo reparti?a, para cuando E?l meti?a Su mano otra vez, ya habi?a otro pan ahi?, el trigo en el campo ya cultivado, ya cocinado, toda la manteca en e?l (¿ven?), sazonado. Alli? estaba un pedazo de pez: E?l lo partio?, y alli? estaba otro pedazo de pez cocinado. ¡Ame?n! ¡Aleluya!
Ese elemento es dado a nosotros, si so?lo permanecemos en la Palabra. ¡Que?dense alli?! Yo creo que estamos a punto de verlo suceder. Vivan verdaderos a la Palabra. Ahi? lo tienen Uds. E?l teni?a el pez cocinado. Eso fue una paradoja.
76 Fue una paradoja, cuando E?l salio? a escoger Su Iglesia, que El escogiera pescadores en lugar de sacerdotes. Eso es contrario a la naturaleza. Pareciera como que E?l hubiera tenido una gran iglesia, con un monto?n de ministros todos brillantes y pulidos, y que supieran sus teologi?as, y que tuvieran todos sus Ph.D. [ti?tulos-Trad.] y todo eso. Alli? es donde E?l llego?. Pero E?l paso? por alto todo ese monto?n, y fue alla? y escogio? a algunos pescadores que ni siquiera podi?an firmar su propio nombre. La Biblia dice que Pedro y Juan eran ignorantes y sin letras. Esos son los que E?l escogio? para Su Iglesia. Eso es una paradoja. Seguro que si?. Si?, sen?or. E?l escogio? a pescadores en lugar de hombres… en lugar de sacerdotes.
77 Ahora bien, nos damos cuenta que en el Di?a de Pentecoste?s… Es extran?o que E?l escogiera a un monto?n de gente sin letras, y los enviara alla? con una comisio?n, en Pentecoste?s, no de ir a algu?n seminario, sino de esperar hasta que ellos fueran investidos de Poder desde lo Alto. Si ese hombre Pedro, y Juan y ellos, queri?an predicar y ellos eran ignorantes y sin letras, pareciera que E?l les hubiera dicho: “Miren muchachos, hay una escuela fina aqui?. Vayan Uds. alli? hasta que aprendan sus abece?s.
Luego despue?s que Uds. hagan eso, Uds. vayan a la escuela primaria. Aprendan todo eso. Luego tomen cuatro an?os de escuela secundaria, luego cuatro an?os de colegio, y luego como unos cuatro o cinco an?os de escuela Bi?blica. Luego Uds. pueden salir”.
Pero E?l dijo. “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusale?n. Porque Yo enviare? la promesa del Padre sobre vosotros. Y luego me sere?is testigos (Lucas 24:49), me sere?is testigos en Jerusale?n, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo u?ltimo de la tierra”. Eso todavi?a es Su requisito.
78 Uds. saben, yo he tenido alguna experiencia (me dare? prisa) con paganos, religiones paganas, i?dolos. Yo he estado en A?frica, India. Yo he visto a los que caminan sobre brazas candentes, cuando ellos estaban parados alli? al lado de una imagen enorme alli?, con ojos grandes (rubi?es) de esa manera, y grandes rubi?es en los oi?dos. Y co?mo esa pobre gente… Ellos no son hipo?critas.
Los campesinos van alli?, y ellos se preparan para eso. Los sacerdotes los bendicen, derraman sobre ellos el agua bendita. Y ellos cogen anzuelos grandes con bolas llenas de agua, colgando de ellos como asi? de grandes, y se las cuelgan con los anzuelos en todo su cuerpo, ofreciendo un sacrificio a un i?dolo. Luego ellos toman… Se las ponen en sus oi?dos; cosen sus bocas; ponen una lanza que les pasa por alli?. Si ellos han mentido, juntan su nariz y su boca tirando de ella hacia abajo. Y luego andan por las brazas candentes, en una franja de cuatro o cinco pies [1.2 y 1.5 m., respectivamente-Trad.] de ancha, de treinta pies de profundidad [9 m. -Trad.] algunas veces, treinta yardas [27.42 m. -Trad.] de larga, que andan por todas esas brazas candentes, y ellos se preparan para eso, para un i?dolo. Ahora, la idolatri?a es una cosa mala.
79 Ahora bien, so?lo permi?tanme respaldar esto so?lo por un momento, porque yo voy a… Unos cuantos comentarios ma?s, y luego voy a terminar. Pero yo quiero decir esto. ¿Ven Uds.?, fue… Va a ser una paradoja.
El pagano, el ido?latra… Ahora, los indios de por aqui?, aqui? en el suroeste, ellos soli?an adorar i?dolos. Ellos teni?an lo que ellos llamaban “el dios de la lluvia”. Era una tortuga de lodo. Ellos sabi?an que ella vivi?a en la lluvia, y en la tierra, y ellos crei?an que ese dios de la lluvia entraba en esa tortuga de lodo.
Ahora bien, en la antigua Roma pagana ellos soli?an tener a Ju?piter, y a muchos de los dioses. Y ellos deci?an que esos dioses vivi?an, y que ellos teni?an guerras. Uds. han estudiado la mitologi?a, y lo dema?s. Asi? que se suponi?a que esos dioses…
80 De la manera que ellos lo haci?an, es que teni?an un altar enorme, y una estatua estaba sobre e?l. Y el adorador entraba, y le pagaba al sacerdote por una veladora. Y ellos tomaban… Y e?l iba por el templo. Algunas veces habi?a varios dioses. Y e?l poni?a la veladora en el altar; me imagino que lo haci?an asi? para que el dios pudiera encontrar el camino a su imagen correcta. Y ellos se la poni?an alli? y prendi?an esa veladora.
Entonces el adorador iba y tomaba… El sacerdote preparaba un poco de fruta, y ofreci?a un sacrificio, y trai?a vino. Y e?l de hecho teni?a comunio?n con el i?dolo. Luego e?l se postraba ante el i?dolo. Y e?l se quedaba alli? en tal estupor, hasta que el dios imaginario (que se pareci?a a la imagen que e?l habi?a construido) veni?a y entraba en ese i?dolo y le hablaba a e?l por medio de ese i?dolo. Eso es idolatri?a.
El dios imaginario, segu?n lo que ellos pensaban, por medio de un i?dolo, que el hombre teni?a la capacitad de hipnotizar a ese dios por medio de su ofrenda y su veladora encendida, para que entrara a ese dios. Y luego, cuando su alma se involucraba tanto con ese… ¿Ven Uds. que si? es el diablo? ¿Ven? Y e?l pensaba que el dios le hablaba a su conciencia por medio de eso alli?, y de hecho era un dios para e?l.
81 Ahora bien, Dios les iba a mostrar a ellos lo que en realidad es un Dios. Y en el Di?a de Pentecoste?s… Ellos se postraron por diez di?as. Y no hubo algo imaginario, sino que alli? vino del Cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual lleno? toda la casa donde ellos estaban sentados. Y Dios nunca tomo? un i?dolo; E?l tomo? a un hombre viviente, y por medio del Bautismo del Espi?ritu Santo E?l mismo se coloco? dentro de ese hombre; no un dios imaginario, no una cosa imaginaria, sino una realidad del Dios verdadero en un hombre verdadero. Y luego ese hombre se levantaba, y obraba las obras de Dios.
Que? extran?o que E?l hiciera eso. Que? extran?o que E?l no tomara a hombres inteligentes que sabi?an algo de eso. Ellos lo hubieran tratado de explicar. Pero E?l tomo? a un monto?n de pescadores ignorantes y los mando? alla? arriba. Y por diez di?as y noches ellos se postraron ante una promesa de Dios. Luego el Dios del Cielo vino y habito? en esos hombres.
82 Jesu?s dijo: “Todavi?a un poquito, y el mundo no me vera? ma?s; pero vosotros me vere?is porque Yo estare? con vosotros, aun en vosotros”. En Juan 14:12, El dijo que las… “El que en Mi? cree, las obras que Yo hago, e?l las hara? tambie?n; y aun ma?s hara?, porque Yo voy al Padre”. Esa es la razo?n que E?l dijo en Marcos 16: “Estas sen?ales seguira?n a los que creen”. Era el Dios Vivo dentro de un hombre que se podi?a postrar ante Dios, de acuerdo a la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios seri?a manifestada en e?l. ¡Ame?n! Es una paradoja.
83 Cada vez que Uds. ven a un hombre recibir el Bautismo del Espi?ritu Santo, es una paradoja, co?mo el Dios del Cielo E?l mismo se da a conocer en ese hombre, hablando por medio de e?l, obrando por medio de e?l, viviendo por medio de e?l. Es una paradoja. Y nosotros somos a la imagen de Dios; y Dios tomo? a Sus propias ima?genes y E?l mismo entro? en la imagen de Su propia imagen que E?l creo?. Es una paradoja.
84 Dios en un tiempo vivio? en el hombre, y luego el pecado lo separo? de E?l. Y luego Dios mato? a Su propio Hijo, y luego permitio? que Dios regresara y viviera en Su pueblo otra vez. Si?, sen?or. Es una paradoja. Es una cosa extran?a co?mo E?l lo hace. La Iglesia… Dios escogio? a Su Iglesia para que fuera una paradoja. Co?mo es que en lugar de E?l tomar a los eruditos pulidos, y hacer de e?sos una iglesia, de los teo?logos, E?l tomo? a un monto?n de pescadores ignorantes y sin letras. Y E?l le dio las llaves del Reino, no a Caifa?s, el sumo sacerdote, el estudiado. ¿Que? hizo E?l? E?l se las dio al pescador ignorante. No a un hombre que sabi?a todos los pormenores. E?l se las dio a un hombre que se habi?a postrado ante E?l y que lo conoci?a a E?l. Ahora bien, Uds. saben que no es Vida “conocer Su Libro”; sino “conocerlo a E?l es Vida”. Y las llaves le fueron dadas a Pedro. Es una paradoja que E?l hiciera eso, en lugar de da?rselas a Caifa?s, el hombre ma?s inteligente en la esfera religiosa. E?l se las dio a Pedro.
85 Ahora bien, ¿creen Uds. en paradojas? Un farmace?utico anciano me conto? esto no hace mucho; e?l dijo: “Hermano Branham, un di?a durante el tiempo de la depresio?n”, dijo, “mi hijo y yo esta?bamos alla? en la farmacia”. Dijo: “Y, ¡oh, era difi?cil!” Y dijo: “Entro? una mujer que iba a ser madre. Ella trai?a una prescripcio?n para ser surtida”. Y dijo: “Mi hijo fue alla? a atenderla, a ella y su esposo”. Y dijo: “Cuando e?l miro? la prescripcio?n, e?l dijo… Ella dijo: Yo no tengo dinero para pagar esto. Y e?l dijo: Alla? esta? el lugar donde Ud…. el municipio se la surtira? a Ud.”
Y dijo: “Ella y su esposo se dieron la vuelta quietamente para salir, para ver si el municipio le surtiri?a la prescripcio?n”. Dijo: “Algo me conmovio?: No permitas que esa madre… Dijo: Ella casi no puede estar de pie, mucho menos pararse en aquella fila alla? por horas para que le surtan esa prescripcio?n”.
Dijo: “Hijo, ve, lla?mala, tra?ela de regreso”.
86 Dijo: “El fue y la llamo?, y la trajo de regreso”. Dijo: “Yo fui alla? y surti? la prescripcio?n con los mejores medicamentos que yo sabi?a que teni?a en la tienda”. Y dijo: “La lleve? alla?, la lleve? en mi mano, y la puse en las manos de esa mujer”. E?l dijo: “Hermano Branham…” Esta?bamos sentados bebiendo malta juntos; el farmace?utico anciano, un hombre verdadero de Dios. E?l dijo: “¿Sabes que??” E?l dijo: “Tu? podri?as pensar que yo estoy loco cuando te diga esto”, dijo, “pero cuando puse eso en su mano, yo mire?. Era Jesu?s parado alli?. Yo la habi?a puesto en la mano de Jesu?s”. Si?. Una paradoja.
87 El gran San Marti?n, e?l era un pagano… su padre lo era. E?l queri?a servir a Dios. Habi?a una ley en Francia en ese tiempo, que si el padre era un militar, el hijo teni?a que servir hasta que e?l fuera mayor de edad. Escuchen atentamente. Y cuando ellos lo enlistaban en el eje?rcito, e?l teni?a un siervo. Y por supuesto, todo soldado teni?a un siervo. Y en lugar de que el siervo lustrara sus botas, e?l lustraba las botas de su siervo. E?l era un gran hombre. E?l amaba a Dios.
¿Que? sucedio?? Una noche, una noche fri?a de invierno, los vientos estaban soplando, la gente congela?ndose con ese invierno crudo. Cuando e?l paso? por la puerta, alli? estaba acostado un anciano mendigo, diciendo: “¡Por favor, alguien ayu?deme! ¡Alguien ayu?deme! ¡Alguien…!” Y la gente que le podi?a haber ayudado, lo ignoraba al pasar.
88 Marti?n habi?a regalado todo lo que teni?a. Y e?l miro?… Los soldados usaban una capa, una capa. E?l necesitaba la capa. E?l mismo se hubiera congelado. Asi? que e?l se quito? su capa, tomo? su espada y la partio? en dos, arropo? al mendigo con una parte de ella, y e?l se quedo? con el resto. La gente se rei?a de e?l. “¡Ese soldado se mira tan chistoso, con media capa puesta!”
Pero esa noche en las barracas, e?l desperto?. Y cuando e?l miro?, alli? estaba Jesu?s arropado en ese pedazo de tela. Alli? estaban los A?ngeles alrededor de E?l, y E?l le dijo a los A?ngeles: “¿Saben Uds. quie?n me arropo? en esto?” Dijo: “Marti?n me arropo? en esto”. Entonces Marti?n supo lo que Jesu?s queri?a decir cuando E?l dijo: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos ma?s pequen?os, a Mi? lo hicisteis”. Cuando e?l arropo? a ese anciano mendigo, e?l arropo? a Jesu?s, pues Jesu?s estaba dentro de ese anciano mendigo. Asi? que, no sabemos al lado de quie?n estamos pasando. Fue una paradoja. Yo creo en ellas con todo mi corazo?n.
89 Si tan so?lo nos humilla?ramos ahora delante de Dios, y creye?ramos con todo nuestro corazo?n… Hace tiempo, un gran hombre intelectual subio? ante un grupo de Pentecostales. El iba a dar un Pentecostal… dar un discurso intelectual y decirle a la gente do?nde estaban ellos mal, y todo referente a esto, y tal y tal cosa. Y e?l lo teni?a todo… un real discurso. Pero e?l subio? con su pecho erguido, Uds. saben, y “el gran yo con muchos ti?tulos”, y lo dema?s de esa manera.
Y e?l le empezo? a hablar a la gente pentecostal, y la gente pentecostal no lo recibio?. ¿Ven? Asi? que, e?l vio que estaba derrotado, asi? que e?l doblo? y recogio? sus notas. Nada se habi?a dicho tocante al discurso intelectual, sino… tratando de decir que era incorrecto el feno?meno pentecostal de hablar en lenguas, que eran incorrectos los milagros pentecostales de los cuales ellos estaban hablando; eso no tuvo e?xito con esa gente. Asi? que e?l estaba tan humillado, a tal grado que tomo? su libro y su texto y se bajo? de la plataforma.
Sentado alli? estaba un santo a la antigua. E?l dijo: “¿Sabes que?? Si ese hombre se hubiera subido de la manera que e?l bajo?, probablemente e?l se hubiera bajado de la manera que subio?”. Asi? que, eso es lo que es. ¿Ven? ¿Ven? Humildad: el humillarnos ante el Sen?or.
90 Realmente es una paradoja. Dios es una paradoja. Las visiones son una paradoja. Nosotros simplemente no las podemos explicar. Co?mo Dios puede mostrar cosas que eran, que son, y que vendra?n, es-es ma?s alla? de cualquiera de nuestras investigaciones. Las visiones de los profetas antiguos de hace cientos de an?os, las vemos todavi?a sucediendo hoy di?a. Es una paradoja.
Fue una paradoja, cuando Andre?s fue a traer a Pedro (su nombre en ese entonces era Simo?n), lo trajo ante Jesu?s, y le dijo, dijo: “Tu? sabes que nuestro papa? nos dijo que habri?a toda clase de ismos sucediendo antes de que el Mesi?as verdadero viniera. Pero e?l nos dijo, de acuerdo a la Escritura, que el Mesi?as iba a ser un Profeta. El Sen?or tu Dios levantara? un profeta como yo. Mira, el Mesi?as va a ser un Profeta”. Todos los judi?os crei?an eso.
91 La Biblia dice: “Si hay un hombre entre vosotros que es espiritual o profeta, Yo, el Sen?or, me dare? a conocer a e?l por medio de visiones. Y si lo que e?l dice acontece, entonces o?iganlo”. Correcto.
Asi? que cuando Andre?s llevo? a Pedro alla?, y E?l miro? a Pedro, Jesu?s lo miro?, y dijo: “Tu? nombre es Simo?n, y tu padre es Jona?s”, Pedro supo alli? mismo que eso era una paradoja, que Dios estaba… El U?nico que lo conoci?a a e?l y a su padre anciano completamente tendri?a que ser Dios.
92 Cuando Felipe fue alla? a llamar a Natanael, y lo llevo? ante Jesu?s, y e?l entro? en la Presencia de Jesu?s, y Jesu?s dijo: “He aqui? un israelita, en quien no hay engan?o”, eso lo impacto?
E?l dijo: “¿De do?nde me conoces, Rabi??”
(¡Escuchen!) “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. ¡Que? ojos! quince millas [24 km. -Trad.] rodeando la montan?a. E?l miro? a trave?s de la montan?a, a trave?s del tiempo, y vio a Felipe debajo del a?rbol.
93 Cuando la mujer junto al pozo en Sicar llego? alli?, una joven hermosa, tal vez para sacar agua… Quiza?s la… Ella teni?a que ir cuando el resto de las mujeres decentes se habi?an ido. Jesu?s estaba sentado, en un pequen?o panorama algo como esto. Y asi? que, ella dijo….
E?l le dijo a ella: “Mujer, dame de beber”.
Ella dijo: “Eso no se acostumbra. Nosotros tenemos segregacio?n aqui?. Uds. judi?os y nosotros samaritanos no tenemos tratos unos con otros. No es correcto que tu? me pidas tal cosa a mi?, una mujer de Samaria”.
E?l dijo: “Pero si tu? supieras con quie?n esta?s hablando, tu? me pediri?as a Mi? de beber”.
Ella siguio? hablando tocante al pozo, de cua?n hondo estaba, y de lo que los padres habi?an dicho, y lo dema?s. ¿Que? sucedio?? En unos cuantos minutos E?l… ella dijo….
E?l encontro? su problema. E?l dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven aca?”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Tu? has dicho la verdad. Tu? tienes cinco maridos… has tenido cinco. Y con el que tu? esta?s viviendo ahora, no es tu marido”.
94 ¿Que? dijo ella? Escuchen. Cuando E?l hizo eso delante de los judi?os, los judi?os dijeron: “E?l les esta? leyendo la mente. E?l es Beelzebu?, un adivino, un demonio”. Pero esta mujer dijo: “Sen?or, me parece que tu? eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesi?as venga, E?l hara? estas cosas”. Fue una paradoja. ¿Ven Uds.? “Sabemos que tu? has de ser profeta. E?l Mesi?as hara? esto cuando E?l venga. Pero, ¿quie?n eres tu??”
E?l dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Ella sabi?a que Ese era Dios. Ella sabi?a que esa era la sen?al del Mesi?as. Asi? que ella entro? a la ciudad a prisa y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho mis problemas. ¿No sera? e?ste el mismi?simo Mesi?as?” Y la gente de la ciudad creyo? en Jesu?s por la palabra de la mujer.
Ahora bien Yo creo que el mismo Dios que llevo? a cabo las paradojas en ese entonces, puede hacer una paradoja ahorita mismo. ¿Lo creen Uds.? ¡Ame?n! [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. So?lo tole?renme unos minutos ma?s.
95 Antes de E?l dejar el mundo, E?l dijo: “Como fue en los di?as de Sodoma, asi? sera? en la Venida del Hijo del Hombre”. Sodoma… Recuerden: la simiente de Abraham habi?a… Abraham habi?a seguido caminando y habi?a visto todas estas cosas de Dios. Pero la u?ltima visio?n, la u?ltima cosa que Abraham vio justo antes que el mundo tibio fuera destruido… Ahora, recuerden, como yo siempre lo he dicho, hay tres clases de gente: el incre?dulo, el manufacturado, y el creyente. Todos ellos son vindicados. Todos ellos fueron vindicados en aquel entonces: los sodomitas, como el mundo hoy di?a; los creyentes tibios alla? entre ellos, viviendo en la suciedad de ellos; y luego Abraham, la Iglesia elegida, llamada a salir fuera y puesta a un lado.
96 El A?ngel descendio? del Cielo. Dos de Ellos fueron alla? y predicaron en Sodoma. Ellos no hicieron milagros. Ellos los cegaron por una noche. La predicacio?n del Evangelio ciega al incre?dulo. Un moderno Billy Graham entre los sodomitas alla?, amonesta?ndolos. Yo creo que Billy Graham es un hombre de Dios. Y e?l esta? alla? predicando su mensaje de arrepentimiento, y de: “¡Salgan de esta Sodoma!” Ese fue el mensaje que ellos oyeron.
Pero recuerden: ese otro A?ngel no fue alla?. Sino que el otro A?ngel que fue enviado a la Iglesia elegida, E?l se sento?… E?l era un hombre que comio? carne, bebio? leche; y E?l se sento? con Su espalda volteada hacia la tienda. Le llamo? a Abraham por su nombre, que se le acababa de dar a e?l por Dios unos cuantos di?as antes que eso, y Sara de la misma manera. Dijo: “¿Do?nde esta? Sara tu mujer?”
Dijo: “Ella esta? en la tienda detra?s de Ti”.
E?l dijo: “Yo te voy a visitar segu?n el tiempo de la vida”.
Y Sara se rio?, diciendo: “¿Yo, una mujer vieja, tendre? deleite con mi sen?or?”
¿Que? dijo E?l? “¿Por que? se rio? Sara?” Y Sara salio? y trato? de negarlo. ¿Que?? E?l supo lo que ella estaba haciendo alla? atra?s. Esa es la misma cosa que Jesu?s hizo. E?l percibio? los pensamientos de ellos. ¿Por que?? Porque E?l era la Palabra. Hebreos 4 dice: “La Palabra de Dios es ma?s cortante que toda espada de dos filos, que discierne los pensamientos del corazo?n, de la mente”. La Palabra, Jesu?s era la Palabra. “En el principio era la Palabra [Verbo, Biblia en espan?ol-Trad.], y la Palabra [Verbo] era con Dios. Y la Palabra [Verbo] fue hecha carne y habito? entre nosotros”. Ahora: “Si permaneces en Mi? y Mis Palabras permanecen en vosotros…” ¿Que? de eso? ¿Mintio? Dios? E?l no puede mentir. E?l no puede mentir; E?l es Dios. ¿Lo creen Uds.? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. Yo lo creo. Inclinemos nuestros rostros so?lo un momento. Que Dios tenga misericordia.
97 Detenga?monos por un minuto. La primera paradoja fue cuando Uds. fueron salvos. La siguiente paradoja fue cuando E?l les dio a Uds. el Espi?ritu Santo. Ahora bien, permi?tanme preguntarles a Uds. algo. Si Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos… Si yo les dijera a Uds. que el espi?ritu de John Dillinger estaba en mi?, Uds. esperari?an que yo tuviese armas, que fuera un delincuente. Si yo les dijera a Uds. que el espi?ritu de un pintor estuviera en mi?, Uds. esperari?an que yo tomara el pincel y pintara cuadros, como el que esta? en la pared. Y si yo les digo que el Espi?ritu de Cristo esta? en mi?, entonces yo hare? las obras de Cristo. Eso es exactamente lo que E?l dijo. ¿Creen Uds. eso? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. Si Uds. lo creen, y no lo dudan, Dios lo manifestara?.
98 Ahora, nuestro Padre Celestial, yo he hablado extensamente. Y Tu? eres Dios. Ahora, Padre, la u?nica cosa que yo puedo hacer, es hablar; Tu? eres el que lo tienes que manifestar y lo tienes que probar que es verdad. Y te pido a Ti, Padre, que Tu? nos concedas este privilegio por medio del Nombre de Tu Hijo, el Sen?or Jesu?s. Danos aquello que estamos deseando, para que esta gente pueda conocer… Aunque sea a?spero, fuerte, despedazador, sin embargo es ordenado de Ti, no con malicia sino con amor para mantener la Iglesia funcionando con tranquilidad.
99 La Biblia dice que se nos ha dado primero apo?stoles, profetas, maestros, pastores, todo para la correccio?n de la Iglesia, para mantener la Iglesia en orden. Algunas veces nuestros pastores nos dicen cosas que nos cortan. Pero Dios lo vindica por medio del hombre con la Palabra, lo prueba. Y Tu? todavi?a eres Dios. Y oro que Tu? lo des a conocer esta noche que Tu? eres Dios, y que por mandato Tuyo he hecho estas cosas. Estas cosas yo no las he hecho por mi? mismo, sino que las hice porque el Espi?ritu Santo me estaba guiando. Te pido misericordia. Te pido que Tu? concedas las peticiones de esta gente, en el Nombre de Jesucristo.
100 Ahora bien, so?lo mantengan sus rostros inclinados por un minuto mientras oran; tengan fe. Uds. crean y no duden… So?lo crean con todo su corazo?n. Uds. crean que Dios lo hara? en una gran manera y en abundancia; yo creo que Dios mismo se dara? a conocer .
No conozco una sola persona en este edificio hasta donde se?. Yo oi? al Hermano Fred Sothmann diciendo: “Ame?n”, mientras yo estaba predicando. Fuera de eso… Yo no tomo en cuenta la plataforma, porque conozco a algunos de los hombres aqui?, sino que me refiero a la audiencia. Pero si Jesucristo, si E?l esta? vivo, y resucito? de entre los muertos, y Uds. en la audiencia tienen una necesidad, E?l esta? aqui? para suplir eso. ¿Creen Uds. eso? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. So?lo continu?en orando. “Si puedes creer….”
101 Ahora bien, ¿cua?ntos hay aqui? que nunca han estado en una de mis reuniones?, levanten sus manos… Muchos de Uds. Yo soy un hombre como cualquier otro hombre. Pero yo creo en Jesucristo; creo que E?l resucito? de entre los muertos. Yo creo que E?l es Dios. E?l es Dios dentro de nosotros ahora en la forma del Espi?ritu Santo. Y E?l dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las hare?is tambie?n”. Ahora, hablar sobre eso es una cosa, pero que E?l lo haga es otra cosa. “Si puedes creer, todo es posible”.
Ahora, quiero que levanten sus rostros so?lo un minuto. ¿Cua?nta gente enferma hay en el edificio?, levanten sus manos. ¿Cua?nta gente tiene a alguien que esta? enfermo por quien Ud. pueda orar?, levante su mano, sea pecador, o lo que pudiera ser.
102 Ahora bien, hubo una mujercita en una ocasio?n que toco? el borde del manto de Jesu?s, y fue completamente sana. E?l pasaba por alli?, y toda la gente lo estaba tocando, y E?l dijo… Esta mujercita se acerco? sigilosamente y lo toco? a E?l, toco? Su manto. E?l volteo? y le dijo a ella… Dijo: “Alguien me toco?”.
Todos… Pedro lo reprendio?. “Oh”, Uds. saben, “¡decir una cosa como esa!” E?l dijo: “Toda la multitud te esta? tocando; ¿co?mo pudieras…? ¿Co?mo sabri?as Tu? quie?n te toco?? Todos ellos te esta?n tocando. ¿Quie?n toco?….?”
Pero E?l dijo: “Pero Yo he conocido que virtud salio? de Mi?. Me debilite?”. Y la mujercita que lo toco? a E?l… E?l miro? por toda la audiencia hasta que E?l la encontro?. Y cuando la encontro?, E?l le dijo cua?l era su problema, y que la fe de ella la habi?a sanado.
103 ¿Creen Uds. que el mismo Dios vive hoy? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. ¿Le ayudari?a a su fe si E?l viniera hoy e hiciera la misma cosa? [“Ame?n”]. ¿Que? de Uds. Hombres de Negocio, creen Uds.? [“Ame?n”]. ¿Lo creen Uds.? [“Ame?n”]. ¿Orara?n por mi?? [“Ame?n”]. Yo no estoy seguro de esto, amigos. Yo nunca he tenido una reunio?n como e?sta de… entre los Hombres de Negocio aqui?. Yo estoy confiando. Este?n alertas. Oren.
Ahora bien, la Palabra, la Palabra… Si yo he dicho la verdad, y si Dios vindica que es verdad, E?l mostrara? Sus sen?ales y prodigios. E?l lo mostrara? Bi?blicamente, exactamente lo que la Biblia dice. Tendra? que ser esa clase de sen?al y prodigio. ¿Creen Uds. eso? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.].
104 Si El por lo menos… Dos o tres personas alla? en la audiencia que este?n enfermas, o necesitadas, o algo asi?, ¡si Uds. so?lo oran! Ahora, miren. Si Uds. so?lo miran a Dios y dicen: “Sen?or Jesu?s, el Hermano Branham no me conoce, no sabe nada sobre mi?. Pero e?l hizo una declaracio?n, y yo le oi? a e?l explicarlo de la Biblia, que Tu? todavi?a vives. Y yo le oi? a e?l pedirte orando que Tu? nos mostrari?as algo igual que hiciste antes de que fueras crucificado. Por lo tanto nosotros… El gran Espi?ritu Santo que nosotros creemos que tenemos, El mismo probara? que es Dios”. ¿Es correcto eso? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. Lo probara? entre nosotros.
Ahora, Uds. oren, y so?lo crean ahora, y digan: “Sen?or…” Miren: ¿dice esto la Biblia, Uds. ministros? Todos Uds. predicadores que creen esto, miren. “Jesucristo es un Sumo Sacerdote ahorita mismo, sentado a la diestra de la majestad de Dios (¿es correcto eso? [Los ministros dicen: ”Ame?n“-Ed.].), un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es correcto eso? [“Ame?n”]. ¿Cua?ntos saben que esa es una doctrina del Nuevo Testamento? Es una doctrina del Nuevo Testamento. Muy bien.
105 Entonces, ¿co?mo actuari?a ese Sumo Sacerdote, si Uds. lo tocaran? Si E?l es el mismo, E?l actuara? de la misma manera, como con esa mujer que lo toco?. Uds. dicen: “Si yo hubiera estado alli?, yo lo hubiera tocado”. Uds. lo pueden tocar ahorita mismo. La Biblia asi? lo dice, y eso es lo que yo creo: la Biblia. Cre?anlo Uds. con todo su corazo?n; no lo duden. Por todas partes en el edificio.
Ahora, sean muy reverentes. Sean tan reverentes como… Yo no digo que Dios lo hara?. Yo no se?. ¿Cua?ntos han visto alguna vez esa fotografi?a del A?ngel del Sen?or? Oh, seguro. Nosotros la tenemos. ¿Ven? Yo teni?a eso en las notas de esta tarde; no tuve tiempo para abarcarlo.
106 So?lo este?n orando. Ahora, Sen?or, esto es… Si Tu? lo deseas, Sen?or; no me permitas tentarte. Padre, que yo nunca quiera ser uno que tienta a Dios. Pero, Dios Padre, si eso te glorifica, entonces permite que la gente sepa que yo le he dicho la verdad. Habla que yo les he dicho a ellos la verdad. Conce?delo, Sen?or. Yo hable? de Ti lo mejor que yo sabi?a, de Tu Palabra. Esa es la Palabra. Yo me quede? con Ella totalmente, Sen?or, sin importar ado?nde fue, co?mo… lo que haya sido, yo me quede? con la Palabra. Ahora, Padre, te pido que respondas que yo he dicho la verdad. Vindi?calo, Padre, en el Nombre de Jesu?s.
107 Continu?en orando, diciendo: “Sen?or Jesu?s, yo creo eso. Yo lo creo”. Yo no se?, amigos. Dependera? del Sen?or ahora. ¿Ven? Yo no lo puedo sentir a E?l, por alguna razo?n. Y yo soy-yo soy igual que este micro?fono: estoy perfectamente mudo, sin que Algo hable por medio de mi?. ¿Ven? Pero, ese es un don: una manera de relajarme en la Presencia de Dios, para que E?l me muestre visiones. Yo confie? que E?l lo iba a hacer cuando predicara sobre esas paradojas. Pero quiza?s E?l no lo desee hacer. Yo… Si E?l no lo desea hacer, entonces no depende de mi? el… Yo so?lo tengo que esperar para ver lo que E?l diga.
Este?n muy quietos, todos orando. Yo so?lo estoy observando por toda la audiencia. [Alguien habla en lenguas-Ed.].
La Vocecita apacible y delicada. Mante?nganse reverentes. Muy bien. Pueden levantar sus rostros. E?l esta? aqui?. Ahora yo reto a cualquier incre?dulo. Hable ahora o calle para siempre. Uds. u?nicamente crean que… crean todo ahora; acudan a Dios, y vean si Dios no contesta que es la verdad. [Alguien habla en lenguas e interpreta-Ed.].
108 Sean muy reverentes. Yo quiero que miren hacia aca?. Una damita sentada por alli?, ella esta? sufriendo de una condicio?n de “bronquitis” en su garganta. Ella viene de Flagstaff. Si Ud. cree con todo su corazo?n, puede recibir lo que Ud. pidio?. ¿Lo cree Ud., hermana? Entonces po?ngase de pie y acepte su sanidad.
Ahora, permi?tanme repetir la oracio?n de ella. Ella estaba orando: “Sen?or, yo estoy sufriendo mucho. Permite que el Hermano Branham me hable”. Menee su mano de lado a lado si esas cosas… si Ud. estaba orando para que-para que yo la llamara a Ud. en ese momento. Cuando yo la llame?, Ud. estaba orando por eso. ¿Es correcto eso? Menee su mano de lado a lado asi?, si es la verdad. ¿Somos desconocidos uno del otro?, menee su mano de lado a lado otra vez. Yo no la conozco. Si eso es verdad, menee su mano de lado a lado otra vez. Muy bien. ¿Que? toco? ella?
109 Hay una sen?ora sentada alli? que esta? orando por un amigo que tiene ca?ncer. ¿Cree Ud. con todo su corazo?n? Dios contestara? su oracio?n. Veo a una persona, a un hombre, que esta? muy, muy enfermo. Si Ud. lo cree con todo su corazo?n (yo estoy mirando una visio?n), Dios la bendiga, Ud. lo puede recibir. Yo no conozco a la mujer, nunca la he visto. Si eso es correcto… La sen?ora esta? sentada alli?; yo la estoy mirando. Ahi? lo tiene Ud. ¿No era Ud. sentada alli? orando: “Sen?or Jesu?s, permite que este…”? Dios la bendiga.
Que alguien ore. Aqui? esta? una persona sentada alli? mismo. ¿No ven Uds. esa Luz? Esta? por arriba de una mujercita de cabello canoso sentada alli?; si?, la sen?ora que levanto? su mano. Ella tiene diabetes. Ella no es nativa de aqui?. Ella es de un pai?s montan?oso: Suiza. Hay todo un grupo de Uds. de alla? de Suiza. Eso es correcto. Crea, y Ud. puede regresar a casa y ser sana. ¿Lo creen Uds.?
110 En la parte de atra?s Uds. personas: alli?… alli? esta? sentada una sen?ora alli?. Yo nunca la he visto en mi vida. Pero ella esta? sufriendo de un problema de su garganta, un problema de sus ojos; ella esta? sentada alli? mira?ndome. Ella es una mujer predicadora. Po?ngase de pie y ace?ptelo, sen?ora. Sea sanada. Yo no conozco a la mujer, nunca la he visto en mi vida.
Uds. traten de esconder su pecado ahora. Aqui? esta? un hombre. E?l ha estado formando su opinio?n de mi?. Eso es correcto, sen?or. La profesio?n de Ud. es maestro. Y Ud. tiene problemas espirituales de los cuales Ud. se esta? preguntando. Si eso es asi?, levante su mano. Todos ellos sera?n solucionados. Ud. ace?pteme como el profeta de Dios. Yo le estoy diciendo a Ud. la verdad. ASI DICE EL SEN?OR.
111 ¿Creen Uds.? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. Aqui? esta? una sen?ora sentada alla? atra?s. Ella esta? sufriendo de una condicio?n en su pecho. Ella ha tenido tres operaciones. Se le esta? pasando por alto a ella. Permite… ¡Dios, ayu?dame! Srita. Alejandra, reciba su sanidad en el Nombre del Sen?or Jesu?s. Si ese es su nombre, y eso… y somos desconocidos, po?ngase de pie. Po?ngase de pie, si eso es correcto. Yo nunca he visto a la mujer en mi vida.
¿Lo creen Uds.? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. Si ese no es el mismo Jesu?s que vivio? una vez, entonces yo no se? lo que es; yo soy un hombre. ¿Creen Uds.? [“Ame?n”]. Reci?banlo a E?l.
Esta? una mujer sentada alli?; yo no la conozco, nunca la he visto. Ella es una enfermera, y esta? orando por su paciente. El paciente esta? sufriendo de un desorden mental. Nosotros somos desconocidos uno del otro, ¿no lo somos? Si Dios me dice quie?n es Ud., ¿le ayudara? a Ud.? ¿Le ayudara? a la audiencia? Yo levanto mi mano mostrando que yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Si somos desconocidos, levante sus manos, sen?ora. Ud. es la Sra. Brandon. ASI DICE EL SEN?OR.
112 ¿Creen todos Uds.? [La congregacio?n dice: “Ame?n”-Ed.]. ¿Es eso una paradoja? [“Ame?n”]. Bueno, El todavi?a es Dios. El Espi?ritu Santo esta? por dondequiera aqui? ahora. ¿Lo creen Uds.? [“Ame?n”]. Ahora, las Palabras que yo he dicho son verdad. Dios las ha confirmado.
Ahora bien, ¿creen Uds. a Dios con todo su corazo?n? [La congregacio?n dice: “Ame?n” -Ed.]. Entonces pongan sus manos unos sobre otros. Empiecen a orar para que reciban el Bautismo del Espi?ritu Santo. ¿Co?mo pudieran Uds. estar ma?s cerca de Jesucristo que lo que esta?n en este momento? Pongan sus manos unos sobre otros y oren de la manera que Uds. oran en sus propias iglesias, para que Dios los llene con el Bautismo del
Espi?ritu Santo, y Uds. vera?n una paradoja como nunca la han visto antes. Cre?anlo. Dios les mostrara? una paradoja verdadera.
Oh, Sen?or Dios, oye esta oracio?n de Tu siervo, y que el diablo suelte a esta audiencia ahora mismo, por medio del poder y la resurreccio?n de Jesucristo. Ame?n.
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