OBRAS DEL MENSAJE


Fe (Reporte del Viaje a África)
Battle Creek Michigan, U.S.A.
52-0816
1 [Palabras inaudibles]. Entonces, bien. Eso está bien. Supongo…
Buenas noches, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche, para orar por los enfermos y los afligidos una vez más. Y confiando en que Dios hará que Su amor se manifieste a todos Uds. [palabras inciertas] el servicio de inmediato, y el Hermano Baxter me acabó de decir, dijo, “Me encuentro predicando sobre Abraham”, y dijo. “Simplemente no me alcanza el tiempo”. Entonces esperamos [palabras inciertas] por la historia del Evangelio todo el tiempo, toda la predicación. Me gusta la predicación realmente buena.
Mañana en la tarde, un verdadero hombre que sabe lo que necesitan los misioneros, él estará hablando antes que yo, mañana en la tarde. Pienso que será como a las dos y media, las tres. El Hermano Baxter probablemente lo anuncie. Mi íntimo amigo, el Hermano Jackson de Sudáfrica… Y estamos muy agradecidos de que el Hermano Jackson esté aquí con nosotros, desde Sudáfrica. Ha habido muchas reuniones allí en las que él estuvo. Estoy seguro de que les gustará escucharlo hablar de la vida, la cruda vida nativa allá donde hay decenas de miles y miles que nunca escucharon el Nombre de Jesucristo. No es justo que los ministros ordenados estén aquí en Estados Unidos, y cosas como esas, y predicando y discutiendo sobre pequeñas doctrinas y cosas, cuando hay millones de personas que nunca han oído Su Nombre. Mi corazón piensa en ellos. ¿No creen que deberíamos? Es correcto.
2 Oh, ellos a veces van allí y enseñan lectura, escritura, aritmética, pero eso no es lo que necesitan. Un nativo civilizado, un hombre educado, es mil veces peor que lo que estaba antes de dejar Transvaal [Una provincia de África. Trad.] antes de dejar su choza nativa, lo es. Todo lo que él realmente necesita es Jesucristo. Eso simplemente es lo que el mundo necesita hoy, es Jesucristo.
Estoy muy agradecido de… por esta oportunidad que hemos tenido de estar aquí. Hubo una pequeña confusión, lo que fue un pequeño error de los administradores, y los ministros, al decir eso, según mi entendimiento, se suponía que estaríamos aquí hasta mañana por la noche. Reservamos dos o tres, tenemos que estar en Minneapolis, y entonces el Señor me ha guiado de esa manera. Y al hablar, ellos estaban… señor Baxter, como que lo malentendió un poco, supongo, al decirlo al ministro, el cual era el Hermano Flow. Creo que era el nombre del ministro que se acercó a hablarnos al respecto
3 Me gustaría hablar con él, decirle por qué sé que ese era el… nuestro Señor. Yo solo tendría una manera de hacerlo, y esa es seguir por el camino que Él dirija. Estoy seguro de que todos los Cristianos entienden eso. Yo estaba…
Aunque, el Reverendo señor Flow y ellos trataron de hablar para que continuara por más tiempo. Tanto como yo quisiera hacerlo, por mi parte, debo obedecer estrictamente a Dios. Y esa es la verdad.
Cuando estuve en África, muchos de Uds. han leído la historia de lo que sucedió en África, ¿no es así? Sí. El Señor me dijo que no fuera a cierto distrito. Bueno, ellos me dijeron allá cuando llegamos, me dijeron: “Ud. debe ir a este distrito”.
Y yo dije: “Bueno, eso está bien para mi; solo estoy aquí por muchas semanas y no me importa dónde tenga que orar por los enfermos”.
4 Así que esa noche, el señor Baxter se me acercó; dijo: “Bien, comenzaremos mañana, creo que pasado mañana”. Él dijo: “Bueno estaremos comenzando en Klerksdorp”. Dijo: “Iremos desde Klerksdorp a Kimberly, desde Kimberly a Bloemfontein, desde Bloemfontein hacia Ciudad del Cabo, desde Ciudad del Cabo a Puerto Elizabeth, East London, Grahamstown, y a Durban”.
Bueno, Durban es donde pensé que iba todo el tiempo. Bueno, yo dije: “Ahí es donde la señorita Nightingale fue sanada”. Simplemente no sabía mucho de geografía.
Cuando le dije a mi esposa, ella dijo: “¿A dónde vas a tener estos servicios, cariño?”
Yo dije: “Serán en Durban, Rodesia del Sur [Actual Zimbabue-Trad.]”. Eso es como decir: Battle Creek, Canadá“. Hasta dónde sé, no existe tal lugar.
5 Bueno, Durban no está en Rodesia; está en Sudáfrica. La cual, pienso, Rodesia es, creo que está controlada por los— Bélgica. Y Sudáfrica está controlada por los Británicos. Y así que eso ciertamente fue un poco… La gente, supongo, pensé ellos eran… teníamos algunos tontos aquí en Estados Unidos, así que ellos enviaron mi correo hacia Durban, Sudáfrica.
Y así que entonces, esa noche yo estuve en la habitación, y tuvimos una tremenda reunión gloriosa. El Ángel del Señor había descendido, la asociación médica me llamó, desayunaron conmigo, me dieron la diestra de compañerismo, dijeron: “Cualquier cosa en nuestros hospitales está a su disposición. Venga. Cualquiera que quiera venir, para que se ore por ellos”. Dijeron: “Reverendo Branham esa es sanidad Divina verdadera”. Dijeron: “No nos oponemos a eso”.
Y yo dije: “Gracias”.
6 Y entonces nosotros… y todos los periódicos, hablando, y cómo el Señor estuvo bendiciendo. Parecía bien extraño tener que partir, cuando muchos, muchos, muchos miles de personas, ni siquiera podían traerlos a la ciudad. Ellos estaban bien lejos en un gran campo en un lugar, donde tenían unos terrenos. Y entonces, bueno, yo dije: “Me gustaría ir a Ciudad del Cabo”. Eso es lo más lejos al Sur que uno puede ir, sin ir al Polo Sur. Y yo dije: “Me gustaría ir allá”. Así que dije: “No hace ninguna diferencia para mí”.
Y esa noche, el Ángel del Señor se me apareció en una visión. Dijo: “No vayas con esos hombres. Quédate aquí mismo por dos semanas más, y luego ve a esta granja”, donde el hombre que va a hablar mañana, el Sr. Jackson… “Y entonces desde ahí, ve a Durban y quédate ahí un mes”.
Bueno, poco sabía, que ese era el único lugar en el que no tenían segregación. Pero le dije a mis administradores que ellos y los demás… El hermano Baxter dijo: “¿Verá al comité nacional?” Y fuimos a verlos, y oh, bueno, Uds. hablan de estar loco. Lo único que ellos conocían era esa forma eclesiástica, dijeron: “No, señor. Nosotros vamos a hacerlo. Vamos a ir en esa dirección”.
7 Yo dije: “Hermanos, el Señor me dijo que no lo hiciera”. Entonces dije: “No, no puedo hacer eso”. De modo que simplemente rehusé hacerlo.
Bueno, llegó el auto, y me llevaron de todos modos. Y en el camino hacia allá, dije: “¡Detengan el auto!” Yo dije: “El Señor me está diciendo que no haga esto”. Así que me detuve.
Hay mucho árbol de algarrobo en Sudáfrica, y así que arranqué algunas de las hojas del árbol de algarrobo, las tiré a los pies de los hombres. Yo dije: “En el Nombre del Señor, no podemos hacer ese viaje”. Yo dije: “No es la voluntad del Señor”.
“Oh, sí lo es”. Y el ministro volteó hacia mí.
Uno de ellos se me acercó y dijo: “Hermano Branham, ¿No cree que Dios le habla a alguien más aparte de Ud.?”
8 Yo dije: “Coré tuvo esa idea una vez, cuando le habló a Moisés. La tierra se los tragó”. Yo dije: “Esto es algo que sí sé. Yo no sé lo que Él le haya dicho a Ud., pero sé lo que me ha dicho a mí”. Y yo dije: “Después de quedarme allí durante al menos tres o cuatro noches en Johannesburgo, y Uds. haber visto esta obra moviéndose y demás, etc. ¿Y luego quieren decirme que yo no sabría lo que dijo Dios?”
El señor. Baxter se acercó a tiempo, me llamó a un lado y me habló. Él dijo: “Bueno, todo esto depende de estos hombres aquí. Estamos como debajo…”
Yo dije: “Pero, hermano Baxter, esta es una visión del Señor”.
Él dijo: “Entonces no tendré nada más que ver con ello”. ¿Ven? “Si es una visión del Señor”.
9 Y yo sé… y la mayoría de Uds. aquí conocen al hermano Bosworth, un excelente caballero Cristiano. Y él estaba con nosotros. Se acercó a mí y dijo: “Hermano Branham, creo que Ud. está equivocado en eso”.
Yo dije: “Oh, Hermano Bosworth”, yo dije: “Ya lo verá”.
Así que ellos iban de todos modos. Estábamos allí a unas pocas millas, y cuando nosotros (desde allí), cuando llegamos allí, a un pequeño lugar de unas seis mil personas, y probablemente diez mil allí, ningún lugar para comer, dormir o nada. Así que estaban tendidos allí. Era un buen día agradable y cálido. Y justo antes de que se prepararan para llevarme a la reunión esa noche, ahí venía una tormenta tropical. Uds. en América no saben qué es una tormenta hasta que vean una de esas. Parecía que ahogaría a todos ahí. A las diez en punto seguía lloviendo: ¡No hubo servicio!
10 Todos los ministros volvieron al lugar donde yo estaba. Dije: “Se los dije. ¿Ven? El Señor no está satisfecho. Él está enojado porque estamos fuera de Su voluntad”.
“Pues”, dijeron: “el Señor nos dijo que hiciéramos esto”.
Yo dije: “Puede que sí. Pero Él a mí me dijo que no”.
Y cuando Yo… Él dijo, “Bueno, entonces”, al día siguiente, dijo: “oh, [Espacio en blanco en la cinta. Trad.] Todo el tiempo, Hermano Branham”. Así que al día siguiente, casi al momento en que se preparaban para llevarme aquí venía una ventisca, como para congelar a todos hasta la muerte“.
Cuando regresaron, dije: “Ahora, quizás mañana por la noche tendremos un terremoto”.
Entonces dijeron: “¿Quiere decir que tendremos un terremoto?”
11 Le dije: “No, yo nunca… no quise decir eso, Él me dijo que tendríamos un terremoto; pero, hermanos, estamos fuera de la voluntad de Dios. Y no podemos prosperar haciendo esto”.
Así que a las dos de la mañana, aún estaban fuertes. Y dije: “El Señor me ha dicho que regresemos a Johannesburgo y permanezcamos allí durante dos semanas, y luego a Durban y permanezcamos allí un mes”.
Bueno, ellos no podían ver eso. Dijeron: “Le hemos prometido a los hermanos”.
Le dije: “No importa lo que prometieron a los hermanos; Dios está hablando”.
12 Los hombres a veces, simplemente nos envolvemos tanto hasta que… Así como fue, de esa manera es hoy (¿Ven?) Lo mismo: tan envueltos, y simplemente pensamos que tiene que funcionar de acuerdo con la manera que su asociación lo dice, o no están en la rosca. Uds. se equivocan. Dios trata con los individuos (eso es correcto), siempre lo ha hecho. Y Él hace cosas que son muy difíciles de entender; Uds. tienen que conocer a Dios para entenderlo. Y Uds. saben eso. Conocen las Escrituras. Si conocen las Escrituras, saben que es verdad. Así que tuvimos un tiempo horrible.
Entonces yo… En algún momento alrededor de las dos de la mañana, se estaba haciendo tarde, yo dije: “Bueno, todos ellos…” Yo dije: “Estamos… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.] [Palabras inaudibles] dije: ”Oh, Él tiene una voluntad permisiva, para permitir algo, pero ¿Quién quiere obrar en la voluntad permisiva de Dios? Prefiero hacer lo que Él quiere que haga (¿Ven?), no estar en Su voluntad permisiva“.
Bueno, eso continuó. Así que se pusieron… “¡Oh, vaya! Su voluntad permisiva, vaya y pregúntele a Él sobre eso”.
13 Bueno, yo fui a orar. Y Billy Paul entró conmigo, mi muchacho, el muchachito que da las tarjetas de oración aquí. Y cuando él entró en la habitación, nunca lo olvidaré. Puso su brazo alrededor de mí, cuando caminábamos por la puerta, dijo: “Papá, escucha a Dios. No escuches a los predicadores que están ahí afuera”. Dijo: “Yo estoy contigo”. Dijo: “Si tenemos que nadar a casa”. ¿Ven? Dijo: “Me quedaré contigo, papá. Será mejor que escuches a Dios”.
Pudiera haber sido un millón de veces mejor si hubiera escuchado al chico también. Ahora, lo digo con respeto. Es solo un niño, pero ciertamente… Dios estaba con él.
Y me puse a orar. Él iba a orar conmigo. Por supuesto, solo siendo un niño, y le dio sueño y se fue a la cama. Y yo oré hasta bien entrada la mañana.
14 Él vino a la habitación. Yo dije: “¿Qué son esos hombres? ¿Qué quieren decir?”
Dijo: “Ve con ellos”. Dijo: “Estás en condición ahora. Está escrito de esta manera, así que tienes que hacerlo”. Él dijo: “Pero, recuerda, no es la voluntad de Dios, y vas a pagar por ello”. ¿Lo ven?
“Pero, continúa”. Dijo: “Debes saber esto”. Dijo: “Ve a despertar a tu hijo y dile que por la mañana ellos lo enviarán a la escuela dominical y ellos van a decidir orar por los enfermos, y en el camino de regreso, él va a regresar con un hombre en un pequeño automóvil negro. Y van a recoger a otro jovencito. Y en el camino, habrá un nativo vestido con un traje de safari blanco, parado junto al árbol de eucalipto cerca de un puente a punto de golpear a otro con una vara en su mano”. Dijo:“ Tu hijo te llamará la atención. Y por eso, sabrás que te voy a dejar ir. Pero, recuerda, lo pagarás”.
15 Así que cuando Él se fue de la habitación, fui y desperté a Billy y le dije. El señor Baxter, que está justo aquí ahora, sentado detrás de la plataforma aquí, puede salir y dar un testimonio si hay algún error en esto, el señor Jackson, quien está presente, y muchos otros. Y yo camine a través… después de despertar a Billy y decirle a Billy lo que dijo el Ángel del Señor, ¿Ven? Dios lo respetó porque él estaba en el lado correcto.
Así que entré a donde estaban los hombres; los desperté a todos, al hermano Bosworth, al hermano Baxter, al hermano Stadsklev, a todos ellos. Yo dije: “Tengo la palabra del Señor. Acaba de encontrarme en la habitación. Ahora Él dijo, que podemos ir allá, pero no será tan exitoso como debería ser. Y vamos a sufrir; yo mismo voy a sufrir una gran pérdida. Y todos Uds. también van a sufrir”. Y yo dije: “Porque Él me dijo que yo no estaba obedeciendo Sus órdenes. Pero Él lo permitirá, siendo que Uds. ministros Africanos y las cosas que han arreglado, y hecho eso. Pero no es Su voluntad. Y yo tendré que pagar por eso.
16 Y el hermano Baxter, quien me está escuchando ahora, yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, si tenemos esa reunión, será… cuando lleguemos a Estados Unidos, será entre seis meses y un año antes que tengamos otro servicio”. ¿Ven? Yo dije: “Algo está por suceder”.
Mientras yo estaba en Shreveport, Louisiana, el Espíritu Santo vino sobre mí, y yo estaba profetizando, y dije que había una trampa para mí en África, ¿Ven?
[Alguien le habla al Hermano Branham. Trad.] (Muy bien. ¿Me quiere decir que ahora mismo? ¿Qué dice? De regreso en unos minutos. Muy bien.) Él ha llamado que vaya a un lugar. Así que nosotros… Fui, y yo dije: “Bueno, muy bien. Veremos lo que sucede”.
Y el Hermano Bosworth, un querido anciano, como un padre para mí. Se volteó en la cama; él dijo: “Hermano Branham, Ud. está equivocado”.
17 Lo miré, y mi corazón se rompió. ¿Ven? No importa quien sea, uno tiene que poner su confianza en Dios. ¿Ven? Y ahí, mis propios hermanos, y el hermano Bosworth dijo: “Hermano Branham, Ud. ahí está equivocado”. Dijo: “Si Ud. va por ahí, para tomar este itinerario, Ud. va a ver lo extraordinariamente abundante sobre todo…” Ud. conoce Su Palabra ahí.
Y yo dije: “Hermano Bosworth, ¿Qué me quiere Ud. decir? Le estoy diciendo, Hermano Bosworth, que Dios ha aparecido en una visión, lo cual no puede fallar”.
Y él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Satanás… Leí en un libro una vez donde Satanás le dio a Adán una visión falsa”. ¡Mi hermano!
18 Yo dije: “Hermano Bosworth, Ud. se ha parado conmigo en la plataforma por los últimos cinco años, casi. Y Ud. ha visto todo en su lugar”. Yo dije: “Yo no sé lo que Satanás le hizo a Adán, pero yo sé que esto viene de Dios”. Y yo dije: “Ahora mire aquí”. ¿Ven? Uds., no importa quien sea, cuando Dios les diga que hagan algo, háganlo. No me importa si es su madre, padre, si es el pastor, si es el profeta, o quien sea, Uds. escuchen a Dios. ¿Ven? Y recuerden, les estoy diciendo la verdad. Hay testigos aquí parados. Y Dios es mi testigo. Yo dije: “Muy bien”. Y yo les dije lo que iba a suceder, salí.
19 Esa mañana, cuando llegué allá, lo bastante seguro, ellos regresaron al… querían que orara por los enfermos, un jovencito se me acercó, en un-en un… con Billy en un pequeño auto negro, claro ellos no están supuestos a hablarme, porque Él me dijo que me preparara para la unción para predicar y orar por los enfermos. Y en el camino él recogió a otro muchacho por la vía. Y Billy estaba todo conmocionado sobre eso. Y en el camino, se volteó y dijo: “Papi, algo”. Y parado junto a un árbol de eucalipto, junto a un puente, estaba un nativo con un traje safari blanco, a punto de golpear a otro. Él dijo: “Papi, ¡Mira al hombre, va a golpear a ese otro!”
Y yo dije: “¿Recuerdas lo que te dije?” y el pequeño lloró, cuando vio lo que el Señor había hecho.
Yo dije: “¿Ves, Paul? Puedo ir, pero papi sufrirá por esto”, ¿Ven?
20 Bueno, después que nos fuimos, fuimos a Klerksdorp. Ahí el problema llegó, primero una cosa, luego otra. Un ministro, el ministro dijo: “Los hermanos me dijeron que se podrá celebrar en mi iglesia”. Como quince mil personas, con una iglesia que tenía capacidad como para quinientas. No, señor, no íbamos a conseguir otro lugar. Ellos prometieron que sería en su iglesia. Y ahí es donde se iba a ser.
El hermano Bosworth sólo se quitó el sombrero y salió a la calle. El hermano Baxter se alejó, e incluso se consiguió otro lugar para hospedarse.
Yo dije: “Hermano Bosworth, eso es lo extraordinariamente abundante, sobre todo lo que uno pudiera pensar o hacer ¿Recuerda lo que se le dijo? Será así, hasta que nos vayamos a casa”. Yo dije: “Vea si no es así”.
21 Y el hermano Baxter quien ahora está cerca de mí, como un testigo delante de Dios, y sabe que esto es la verdad, sabe que eso es la verdad. Y ahí comenzó de una cosa a otra, simplemente tan… que se iban amontonando una sobre la otra, una sobre la otra, hasta que regresamos, llegamos a Ciudad del Cabo. Ahora el Señor bendijo con Su gran poder, Su obra, actuó igual. Pero cuando llegamos al lugar donde comenzamos de regreso hacia Grahamstown, desde Puerto Elizabeth, el Hermano Baxter se puso muy enfermo, muy enfermo. Billy Paul se puso muy enfermo. Ahora comenzamos con una cosa sobre otra. Y entonces, después de un tiempo, yo me enfermé. Fui al Señor. Él me dio la espalda. Fuimos a Durban. Me paré allá, y bajo la inspiración, Dios trajo treinta mil personas en un llamado al altar. Y aun así, esa fue la gracia de Dios conmigo. Yo lo sabía.
Y entonces cuando llegamos a Durban, ese era el único lugar donde permitían que la gente negra y la gente blanca se reunieran juntos. Otro sonido… el Espíritu Santo sabía eso desde un principio. ¿Ven? Y así que había gente hasta donde la vista alcanzaba, allá en el gran hipódromo, tan lejos como uno podía ver, esta sólida masa de gente, y por cuatro cuadras de ciudad calle abajo sentados, igual que Uds. están aquí sentados, bloqueando cuadras de la ciudad. Lloviendo a cántaros, y cuánta cosa más, ellos nunca se fijaron en eso. Sólo se mantuvieron ahí sentados. Pero…
22 Y entonces cuando llegué ahí, pensé: “Seguramente van a permitirme quedarme aquí un tiempo”. Ellos ya tenían las reuniones preparadas. Así que pensé tres días en Durban. Entonces tendría que ir directo a Rodesia del Sur, fuimos entonces a Rodesia. Y entonces regresamos a Pretoria después de haber estado ahí dos días, y tan enfermo, que no podía sostener mi cabeza. Entonces regresé con los hombres, y todos nosotros enfermos, y todos quebrantados, todo iba mal. Regresé con esos hombres, dije: “¿Recuerdan lo que les dije?” Viniendo a través del mar, dije: “Hermano Baxter, ¿Lo recuerda?”
Cuando llegué aquí a Estados Unidos, llegué a darme cuenta, que allá entre los Indios en alguna parte, allá, se había establecido un parásito, en el estómago, a través del tracto intestinal, lo que estaba causando disentería, estuvimos a punto de morir, cada uno de nosotros, enfermos, perturbados.
23 Entonces Dios comenzó a hablarme. Entonces le prometí mientras yo andaba por el piso, y llorando. Y no tuvimos otra reunión hasta que pasaron entre siete y ocho meses, después de eso. Yo estaba tan enfermo que no podía ir. Simplemente tan enfermo, yo ni siquiera podía levantar mi cabeza, postrado ahí esperando por Dios.
Entonces una noche, Él bajó en visión una noche. Oh, Uds. jamás sabrán cómo se siente. ÉL caminó por allí. Yo estaba acostado en la habitación. Él vino a mí y dijo: “Ahora, no temas”. Mi pecado fue perdonado. Él me dijo lo que iba a suceder. Y Él dijo: “Ahora, eso se irá de ti; estarás bien. Pero no desobedezcas más a lo que se te ha dicho”. Él dijo: “Ahora, vas a tener una reunión”, y Él me hizo sentarme: “De nuevo en Durban, Sudáfrica”. Y vi la antigua reunión, muchos, muchos, miles se desvanecían en lo azul hacia el Oeste, sentados delante de mí, decenas de miles de personas. Y Él me dijo: “Voltea a tu derecha”. Cuando voltee a mi derecha, una gran Luz descendió del cielo, colgó donde yo estaba. Era una Luz oscilante. Y ahí había hombres medio vestidos, así, con algo envuelto alrededor, pequeños hombres de apariencia delgada, con sus manos levantadas en el aíre, alabando a Dios.
24 Y yo dije: “Ellos parecen Indios”. Y entonces esa Luz descendió, una Luz oscilante, y se fue sobre las colinas, y ahí había cientos de miles de ellos ahí. Y entonces, yo dije: “¿Son todos personas negras?” Y Él lo puso enfrente de mí aquí y había personas blancas. Y miré hacia atrás de esta manera, y eran personas Indias. Y yo dije… Y eso llegó bien de cerca de mi, y oí el número que Él llamó.
Él dijo: “Hay trescientos mil de ellos ahí en esa reunión”. Ahora, anoten eso en su libro. Y vean si no hay una reunión que reúna eso y vean si no hay trescientas mil personas. Eso es antes que llegue a suceder, para que puedan saber.
25 ¿Cuántos recuerdan la profecía del muchachito que sería resucitado, casi dos años antes que fuera resucitado en Finlandia? Levanten su mano, Uds. que saben al respecto. Miren los testigos. (¿Ven?) Todo exactamente, cómo luciría, dónde estaría, cómo sería exactamente. Y él yacía muerto por alrededor de treinta minutos en la carretera. Muchos de Uds. recuerdan la historia, y cómo fue. Ahí yo dije que aparecería en “La Voz de Sanidad”. Ahí, con los oficiales Finlandeses con sus sellos, están en mi casa hoy, sellos del gobierno sobre el documento; de lo que había sucedido. ¿Ven? De cómo un muchachito había sido golpeado y matado.
Entonces cuando la visión del Señor descendió, y dijo respecto del otro muchacho, Uds. han oído la historia muchas veces, sin duda y en los libros. Ahora, esas cosas son lo que Dios dijo que hiciera. Ahora, el otro día, cuando… Yo no haría un movimiento hasta que Dios me hablará. Y entonces me sentí definitivamente atraído hacia Hammond, Indiana. Cuando fui a Hammond, para echar un vistazo, cuando vi que el auditorio no tenía aire acondicionado, todos dijeron: “Eso es un cementerio. No vayan allí. Muchacho, si vas allí, eso— eso es en realidad un cementerio”. Dijeron: “No hay nada allí”. Dijeron: “Algún individuo ha llegado allí que está predicando sanidad Divina, esparciendo la cosa”. Dijeron: “Es horrible”.
Bueno, el Señor me dijo que fuera a Hammond. Así que fui a Hammond. Dijeron: “¿Cuánto tiempo va a quedarse?”
26 Yo dije: “Desde un día, hasta que Jesús venga. No lo sé”. Y yo dije: “Ahora jamás hagan una campaña con tiempo definido, porque yo no sé, simplemente… Le prometí a Dios tal cómo Él dirija, yo iré, simplemente donde sea que Él vaya. Yo no… Esa es la razón por la que no estoy con ”La Voz de Sanidad“, ninguno de esos periódicos. Yo no puedo tener periódicos. No, señor. Si sigo a Dios, yo no tengo tiempo para periódicos. Tengo que hacer lo que Él me diga que haga.
Algunos de estos hombres pueden organizar sus reuniones con dos o tres años de anticipación, si ellos viven. Ese es su ministerio. El mío no es esa clase de ministerio. Tengo que hacer lo que Él me diga que haga. Todos Uds. se dan cuenta de eso. Y entonces Él me envió a Hammond.
27 Aquí hubo una reunión aquí en Baltimore, creo que era, que tiene un auditorio que sienta diez mil personas, absolutamente gratis, todo el mes de Julio, aire acondicionado, con quinientos predicadores inscritos. Tengo los documentos en mi escritorio hoy, algunos de ellos Metodistas, algunos de ellos Bautistas, y predicadores del Evangelio Completo; quinientos de ellos para cooperar con la reunión. El Hermano Bosworth dijo: “Ud. no puede superar eso, Hermano Branham”.
Yo dije: “Dios puede”. Un lugar donde Él me diga; no me importa si habría cinco personas ahí. Si Él me dice que vaya, ahí es donde quiero ir. No es la idea de cuántas personas hay ahí; es la voluntad de Dios la que tenemos bajo consideración.
28 Ahora, estos hombres quienes oran por los enfermos, y vienen, y dicen: “Estaremos ahí este año, y podremos regresar en cierta fecha”. Y los periódicos salen. Eso está bien. Ese es su ministerio. El mío no es esa clase de ministerio. Y de modo que no sé dónde iré mañana. Y yo… Dónde sea que el Señor diga….
Y entonces, el Hermano Baxter dijo: “Aquí hay mucha gente; hay algunas personas desde Battle Creek; hay algunas personas de por allá, y por acá, y de allá de Minneapolis, y todos los alrededores, gente de San Francisco, y demás, grandes reuniones por delante”.
Yo dije: “Hermano Baxter, yo no tengo instrucciones en lo absoluto, para nada”.
Él dijo: “Bueno, vayamos a Chicago. Ellos tienen un gran y enorme lugar allá, una gran arena en un lugar”.
Yo dije: “Suena bien”.
29 Entonces se puso en marcha hacia allá, un día, él dijo: “Bueno, ¿Lo aseguro? El señor Boze y algunos de los ministros, estaban por allá”.
Yo dije: “No. Mejor espere un minuto”.
Tomé a mi esposa y a ellos, y fuimos, y los llevé al planetario. Ellos querían darse una vuelta por ahí. Me regresé y fui hacia este lugar, y el Espíritu Santo, dijo: “Apártate de allí”. Y yo también me mantuve lejos. Sólo lo pasé de largo. Así que entonces, yo sabía por qué. No lo sé. Entonces Él dijo: “Ve hacia Zion”. Yo había prometido Zion hacía mucho tiempo atrás, y estaba como bajo obligación. Yo dije: “Muy bien. Iré a Zion”.
Y entonces el Hermano Baxter se me acercó, dijo: “Qué acerca de… ¿Hacia dónde nos dirigimos desde aquí?”
Yo dije: “Ahora, Hermano Baxter, no tengo instrucciones”.
Él dijo: “Hermano Branham, si conseguimos un auditorio, Ud. tiene que— tiene que tomarlo”.
Y yo dije: “Sí, eso es verdad”.
Él dijo: “Bueno, ¿Qué piensa de Battle Creek?” Dije: “¿Le gustaría ir a Battle Creek?”
Yo dije: “Battle Creek están tan claro para mi como el resto de ellas”. Y yo dije: “Creo que estaría bien”.
Y entonces él-él dijo: “Bueno, averiguaré”. Creo que le escribió a los ministros, o los llamó o algo. Regresó, dijo: “Siente que le gustaría ir a Battle Creek?”
30 Yo dije: “Sí, tengo dos bajo consideración. Uno de ellos es en Minneapolis, y uno de ellos es Battle Creek. Estoy pensando en esos dos, orando sobre esos dos, pero no sé todavía”. Yo dije: “Creo que me siento guiado un poco más hacia Battle Creek”. Yo dije: “Prefiero ir a Battle Creek, creo yo, porque he estado en Minneapolis antes”, le dije.
Él dijo: “Muy bien”. Dijo: “Iré a Battle Creek”.
Y yo no sabía que fue organizado por un largo periodo. Así que entonces, finalmente le dije a la niñera. Le dije: “Estaremos en casa este lunes entrante, si el Señor lo permite”. Yo dije: “Hasta dónde sé, eso es… Yo tuve…” Yo dije: “Me siento indeciso sobre ambos lugares”, porque tenía una razón para no ir a Battle Creek, o hacia… por allá, porque antes he estado ahí“.
Bueno, casi como— como cuatro días antes fui para… Entonces, el hermano Baxter dijo: “El hermano Boze dice que podemos tener el auditorio de su iglesia, o hay un pequeño auditorio si queremos llegar dos o tres noches antes de ir allí”.
Yo dije: “Bueno, lo tomaré en consideración”. Yo dije: “Ahora, pudiéramos estar ahí una noche. Si el Señor dice que me mueva, me iré”.
Él dijo: “Mejor tomemos…” Él dijo: “Mejor tomemos la iglesia entonces”.
Yo dije: “Muy bien”. Sí, yo dije: “Ahora, si está bien, quizás una noche”. Muy bien.
31 Fuimos por allá. Tuvimos un grande y bendecida reunión, y… pero antes de ir allá, una noche, yo estaba acostado, y estaba… Ahora, escuchen atentamente. Esta es una confesión. Cuando estuve despierto bien entrada la noche, la gente venía y todo. Y me fui a dormir, y dormí toda la noche, y como a las cinco o seis en punto en la mañana, fui despertado por un sueño terrible.
Soñé que había una gran y enorme ola fangosa, e impactó una pequeña choza. Y yo sabía que mi esposa estaba allí dentro, y fui y la agarré, y la saqué del lugar. Y yo dije: “Oh, gracias al Señor”. Y desperté. Y yo dije: “Vaya, ese fue un sueño horrible”.
Y me volví para mirarla, y ella dormía; los niños dormían. Yo dije: “Bueno, ahora algo está sucediendo ahí mismo. No sé lo que fue”. En unos momentos yo dije: “Bueno, esto es extraño. Estaba pensando de un sueño que tuve en mi habitación. Y aquí estoy sentado en un velero sosteniendo mis manos en agua azul clara, sin fango, agua azul clara. Y yo iba subiendo la corriente”. Sin…
32 Yo pensé: “Bueno, vaya, ¿Estoy soñando?” Y en sólo un momento oí algo detrás de mí, haciendo un ruido: “Pum, pum, pum, pum”. Yo pensé: “Bueno, esto, lo que… Yo— Yo no lo entiendo. Como si yo estuviera en alguna otra parte, y diría que estaba hablando en un micrófono en una iglesia, hace sólo unos instantes”, ¿Ven? Simplemente… pensé: “Esto es extraño”. Y el ruido siguió. Me fijé que había algo pequeño en el agua que se acumulaba de esa manera, y se me acercó, y se dio la vuelta en esa dirección. Se fue, regresó en esta dirección: “Pum, pum, pum”, y se fue en esa dirección y regresó de nuevo.
Yo dije: “No entiendo esto”. Y algo se me acercó. Dijo. “Mira aquí”. Y miré, y ahí había un camino que giraba a la derecha en el agua. Había otro que giraba a la izquierda. Dijo: “Lo que Él está tratando de decirte, es que gires a la izquierda”.
Y entonces pensé: “¿Qué?” Volví en mí. Pensé: “Qué— ¿Qué fue eso, un sueño? O Acaso y acaso…” ¿Vino el Espíritu de Dios sobre mí? Y fue la primera vez en toda mi vida que hizo eso. Y pensé: “Bueno, esa es la cosa más extraña que jamás he visto”.
33 Y desperté a mi esposa; yo dije: “Cariño, ocurre algo. No sé si anunciar una visión, o no… me fui a dormir; no sé”. Yo dije: “Se ve demasiado claro para ser un sueño. Pero no estoy seguro”. Le dije lo que era.
“Oh”, Yo dije: “Debemos pensar que si fue un sueño, porque yo estaba despierto”, Yo dije: “Puede que me haya quedado dormido otra vez, ¿Ves?” Yo dije: “No lo sé, no puedo saber qué ocurrió”.
Salimos en unos minutos y fui llamado a desayunar, y después de desayunar, todo el día, me mantuve diciendo: “Ahora eso me sigue”. Traté de sacarlo de mi mente, diciendo, “Oh, eso… simplemente soñé eso”. Uno no puede confiar en un sueño. Uds. saben eso. Así que solo dije: “Eso es un sueño. No fue aquello”. Pero dije: “Siento-siento que eso me sigue”.
34 Cuando llegué a Chicago, llamé al hermano Baxter. Yo dije: “Hermano Baxter, la cosa más extraña, algo me dijo que girara a mi izquierda”. Y yo dije: “No lo sé”.
Él dijo: “Bueno…” Él estaba apurado. Continuó. Se vino para acá. Nosotros venimos aquí…
Y entonces cuando llegue aquí, el Espíritu Santo me llamó el otro día: “Te dije que giraras a la izquierda”. Y entonces, en mi habitación, yo había estado un poco perplejo por la forma en que iban las cosas. No parecía como que el Espíritu de Dios estaba operando bien en la reunión.
El hermano Baxter vino, dijo: “¿Hermano Branham?”
35 Yo dije: “Sí”. Dije… Ahora, por supuesto es el don de Dios, que opera en todas partes. Eso es dones y llamamientos son sin arrepentimiento. ¿Ve Ud.? Dios le hará responsable por lo que Ud. hace con el. ¿Ve? Y así que entonces, yo dije: “Hay algo que está mal”. Yo dije: “Un pequeño auditorio no sienta a más de dos mil quinientas personas. Y ahí está ese grupito”. Yo dije: “Eso… Pero no se trata de eso, hermano Baxter”. Yo dije: “Hay algo mal, el Espíritu Santo…”
Dijo: “Hermano Branham, ni siquiera puedo hablar”.
36 Y yo dije: “No sé qué está mal”. Y yo dije: “No puedo decirle”. Y yo dije: “Bueno, tomaré mañana en la tarde y encerrarme, y permanecer delante de Dios”. Y ahí fue cuando Él me dijo; me arrepentí. Y llamamos a un ministro. Uno de los ministros, el hermano Flow vino. El hermano Baxter dijo: “¿Hablará con él?”
Yo dije: “Sí. Hablaré con el hermano Flow”. Yo dije: “Hermano Baxter, no lo sé”. Y entonces yo dije: “Seguro que lo veré después que Él me lo haya revelado llegando a ese Lago Michigan, esas aguas azules se vuelven de esa manera”. Yo dije: “¡Ciertamente! No tengo idea que pasaba conmigo, Hermano Baxter, que no reconocí eso como una visión”. Yo dije: “Le he pedido a Dios que me perdone. Me oyeron hablar en las reuniones, o al principio de la semana”. Yo dije: “No sé por qué hice eso”.
37 Entonces el hermano Flow llegó, se sentó en la habitación, como un pastor valeroso de un grupito de personas, lo hablamos. Y él dijo: “Hermano Branham, yo he… Yo— yo— yo sé que Dios hizo esto”.
Yo dije: “No estoy discutiendo su palabra, Hermano Flow”.
Él dijo: “Pero mire aquí”.
Entonces el hermano Baxter dijo: “Ahora, Hermano Branham, tenemos al ministro, este hermano aquí, bajo consideración”.
Yo dije: “Sí. Eso es correcto”.
Dijo: “Los demás son ministros que cooperan, catorce iglesias, y los tengo bajo consideración”.
Yo dije: “Eso es correcto, hermano”. Y justo entonces el Espíritu Santo… lo sentí. Si creen que soy siervo de Dios, escúchenme ahora. Dios Todopoderoso me había permitido que estuviera un poco confundido en esa visión, por primera vez en mi vida, para llevarme de regreso al mismo pináculo que yo estuve en Klerksdorp, Sudáfrica. Ahí estaba. El grupo ministerial, con todo esto bajo consideración, y hasta el administrador, hablándole al grupo ministerial, y aquí estaba yo parado, para hacer mi elección de servir a Dios, hacer lo que Dios hizo, o hacer lo que los ministros decían que yo hiciera. Ese era mi lugar. Yo…La gracia de Dios descendió.
38 Yo dije: “Hermanos, los amo. Uds. saben eso, y Dios sabe eso, con todo mi corazón”. Yo dije: “Pero el Espíritu Santo me dice que vaya más allá del otro lado del lago”. Y yo dije: “No voy a hacer como hice en África, esperar hasta que algo pase”. Y yo dije: “Voy al otro lado del lago”.
Así que entonces, yo dije: “Les amo. Y Dios sabe eso, pero debo ser obediente a Dios. Y yo le prometí que jamás lo haría de nuevo”. Y yo dije: “Debo hacerlo”. Y yo dije: “Ahora, Hermano Baxter, en confirmación, haga una llamada para allá”.
Y apenas hizo la llamada, ellos nos estaban esperando, el auditorio y todo. Esperando. ¿Ven cómo fue? ¡Exactamente! Yo dije: “Ahora, no queremos que estos hermanos estén esperando de esa manera, terminaremos la semana con ellos aquí”.
Ahora, y el Hermano Flow, supongo que ahora está en algún lugar escuchándome, y es un muy buen caballero Cristiano. Y estaba luchando por su iglesia, por supuesto, y por su prestigio. Y si la gente está aquí, él dice, que le dijo a la gente de esta reunión, y demás. Dije… Él dijo: “¿Qué haré con el público?”
39 Ahora, yo sabía que era una cosa difícil después de que él organizó la reunión. Eso fue un error del Hermano Baxter. Empezando que él no debió haber hecho la reunión así. Debió haberla organizado como si lo habíamos acordado. Pero él vio que las otras reuniones se habían llevado a cabo bien, pensó que tal vez esta sería, lo mismo.
Así que dijo, él, por supuesto, dijo que no quiso hacerlo. Dijo: “De ahora en adelante, nunca lo organizaré así de nuevo. Dejaré que sea de acuerdo con el Espíritu Santo”.
Entonces fíjense en lo que sucedió. Entonces, para complacer a.… A… El hermano Flow, dijo: “Mire, no puedo entender, hermano Branham, de por qué Dios contesta nuestra oración, y luego hace todas estas cosas posibles aquí, y luego se da la vuelta y lo envía a Ud.” Yo dije: “Hermano Flow, ¿sabe lo que necesita aquí en esta ciudad?” Aquí estamos ahora, amigos, soy responsable ante Dios. “Lo que necesita en esta ciudad es un buen estremecimiento de antaño, del Evangelio del Espíritu Santo en esta ciudad. Necesita un avivamiento, no un servicio de sanidad. Necesita un avivamiento para que la gente vuelva a la línea espiritual. Ahora, seguramente… Ahora, yo les amo”. Pero, recuerden, amigos, estoy obligado a Jesucristo. Uds. necesitan un… un avivamiento. ¿Ven? Yo dije: “Miren aquí. ¿Ud….?
Él dijo: “Bueno, los Cristianos pueden entender”, pero dijo: [palabras inaudibles].
40 Le dije: “Mire a Felipe, teniendo el avivamiento más grande que jamás haya tenido, y el Espíritu Santo le dijo: ¡Sal de allí y ve al desierto, a Gaza! ” ¿Es eso correcto? Él jamás regresó. Él continuo. El Espíritu Santo lo arrebató y dejó esa reunión ahí. Felipe, su… el avivamiento, teniendo este avivamiento.
Ahora, dije: “Y también…”
Se dio la vuelta y el Espíritu Santo primero se movió hacia el hermano Baxter. Vi que esa Luz se movía hacia la habitación y se acercaba al hermano Baxter. Pensé que me haría decir algo al hermano Baxter, pero cambió y vino al Hermano Flow. Ahí vi lo que Él estaba haciendo. Yo dije: “Ahora, hermano Flow, la Escritura en la que está pensando ahora, era de Isaías quien subió a Ezequías”. Él dijo: “Esa es. Esa exactamente”. Confirmación, el Espíritu Santo allí para probarlo, yo dije: “Mire, aquí hay una Escritura muy buena”. Le dije: “Dios le dijo a Isaías, ve allá y dile al rey Ezequías que ponga su casa en orden por que no saldrá de esta cama. Vas a morir.” ¿Es eso correcto?
41 Ahora, tomemos esto solo por un momento. Ahora, lo primero que uno sabe, aquí viene toda la gente. Aquí están las personas importantes, paradas aquí cerca del palacio del rey. Ahí están los guardias en la puerta. Hay gente pobre afuera, escuchando. Aquí va el profeta a ver… con la Palabra del Señor. Vuelve a salir, y los… todos los delegados del rey que están allí parados dicen: “Profeta de Dios, sabemos que la Palabra del Señor mora en ti. ¿Qué hay acerca del rey?
42 “Él no se levantará de esa cama. ASÍ DICE EL SEÑOR. Va a morir en esa cama”. Muy bien. Eso lo concluyó.
Caminando hacia el portero, puedo ver al portero decir: “Profeta de Dios, ¿qué dice el Señor acerca de nuestro rey? Él es un hombre justo. Él es un hombre piadoso. Y él está postrado en cama. ¿Qué dice el Señor acerca de él?”
“ASÍ DICE EL SEÑOR, él va a morir en esa cama, y no se levantará de la cama”.
Sale hacia la gente de clase pobre, todos ellos parados allí llorando por el rey justo postrado en la cama. “Profeta del Dios Altísimo…”. Confiaban en él, Isaías, con su prestigio de profeta, decían: “¿qué dice el Señor? Profeta de Dios, en cuya boca está el Señor, dinos, ¿Qué dice el Señor acerca de nuestro rey?”
“ASÍ DICE EL SEÑOR, él morirá en esa cama. No se levantará de la cama”. ¿Creen Uds. que el profeta estaba diciendo la verdad?
43 Ezequías volvió su rostro hacia la pared y lloró amargamente. Dijo: “Señor, considérame. He caminado delante de Ti con un corazón perfecto”. Él oró por quince años más de vida. Entonces, cuando el profeta se había ido… Ahora, observen el orden de Dios. ¿Por qué no le contestó a Ezequías? Ezequías estaba hablando con Él. Ese no era Su orden. ¿Creen Uds. que Ezequías era un hombre justo? Cuántos creen eso, levanten su mano. Claro, él era un verdadero adorador de Dios. Y habló cara a cara con Jehová. ¿Creen Uds. eso? Jehová oyó su oración.
44 Bueno, ¿por qué Él simplemente no dijo: Ahora, mira Ezequías, te escuché. Ahora, te vas a levantar de la cama? Ahora, Isaías fue quien hizo toda esa profecía, pero Yo te digo que vas a levantarte de la cama“. ¿Por qué no hizo eso? Esa no era la manera de Dios de hacerlo. Él regresó al profeta y le dijo: ”Vuelve y dile que escuché su oración, que va a vivir“. Ahora, aquí viene el profeta caminando de regreso.
“Oh, estamos con dolor en el corazón”. Bueno, Isaías tiene que volver a enfrentar a esa gente.
“No, ahora ha sido cambiado. Se ha cambiado ahora porque él va a— él va a vivir y no va a morir”. Se acerca al portero: “¿Qué pasa Isaías? ¿Qué es lo que pasa?” “Él va a vivir y no va a morir”. Caminó hasta las celebridades: “¿Qué hay?” “Él va a vivir”. Después de que él acababa de decir que iba a morir. ¿Es eso correcto? ¿Qué hizo la diferencia?
45 La oración cambia las cosas (¿es correcto eso?) De muerte a vida; la oración cambia. Ahí el profeta estaba más avergonzado, sin duda, en cuanto a la gente concernía, pero tenía que hacer lo que Dios le había dicho que hiciera.
Ahora miren. Algunos de estos, todo este asunto… Busquen siempre el rostro de Dios. Y no me importa quién les diga algo contrario a lo que Dios les diga, no lo crean y obedezcan a Dios. ¿Lo harán? No me importa quién es él, cuán justo es, que tan buen pastor es, qué tan buen predicador, si es un profeta. Él pudiera ser enviado por Dios, un verdadero, genuino profeta ordenado de Dios, pero si Dios les dice algo diferente a ese profeta, no crean al profeta. Créanle a Dios. ¿Cuántos creen que eso es verdad?
46 Lean Primera de Reyes 13. Un joven profeta vino y profetizó contra todo Betel allí, e hizo algunos milagros y el Señor dijo: “No comas ni bebas, y regresa por otro camino aparte del camino por el que fuiste”. Y un verdadero profeta de Dios fue y engañó a ese profeta. ¿Es eso correcto? Pudiera también ser veraz. Él dijo: “El Ángel del Señor se encontró conmigo y me dijo que te dijera que vinieras a mi casa. Él se encontró conmigo después de encontrarse contigo”. Y el profeta, creyendo a ese profeta, se volvió y regresó. ¿Qué le sucedió? Un león lo mató. ¿Es eso correcto? Y el viejo profeta lloró por ello. Claro, porque escuchó a un hombre en lugar de Dios. No importa quién diga algo, crea a Dios primero. Y Dios es el mismo Dios ayer, hoy y por los siglos. Él es el mismo Sanador, ayer, hoy y por los siglos.
47 “Cualquier cosa que pidieren, cuando oren, creed que la reciben, la tendrán”. ¿Creen eso? Luego tómenlo.
No importa lo que diga la persona: “La sanidad Divina no está bien”, lo que la persona diga: “esto no está bien”. tomen a Dios en Su Palabra.
Él dijo: “Que la palabra de todo hombre sea mentira y la Mía sea veraz”. ¿Es eso correcto?
Ahora, Uds. no pueden culparme, amigos, por no hacer lo que Dios dijo que hiciera. Creo que el verdadero y genuino Cristiano diría: “Hermano Branham, nuestras oraciones están con Ud. para hacer la voluntad de Dios”. Porque uno de estos días, tengo que pararme más allá. Y creo que esa decisión que tomé en esa habitación la otra mañana fue entre un largo período de… No sé qué hubiera pasado… Eso lo salvó allí mismo. Por la gracia de Dios, así fue, pero Dios me dejó regresar al mismo lugar, a la misma cosa, al mismo tipo de… todo exactamente igual, a ese mismo lugar, y quitó todo de mí, para quedarme allí solo para tomar mi decisión.
48 A Dios gracias, con todo mi corazón, mi decisión fue conforme a la voluntad de Dios. Lo creo con todo mi corazón. Battle Creek, puede que no entiendan esto. Los amo con amor Cristiano eterno, y Dios sabe, si esa es la verdad o no. Es la verdad. Pero miren. Confío en que Dios me dará la oportunidad, mediante Su voluntad Divina, de regresar aquí a Battle Creek algún día, si no surge algo más, para predicar el Evangelio por un tiempo aquí en Battle Creek.
Y les amo. No pongan la culpa en sus pastores, en nadie. Fue solo un… En primer lugar estaba supuesto a ser de esta manera, fue solo un pequeño error, entre… malentendido, y esto fue… Pero en cualquier momento en una reunión, mi administración sabe que esto es verdad, si Dios me llamara, lo haría de inmediato, sin importar cuánta organización, o lo que sea, debo obedecer a Dios.
¿Cuántos piensan que hice bien? Gracias. Ahora, hermanos pastores, Uds. ven al cien por cien sobre el edificio. Sabía que si los Cristianos veían lo que era la verdad, ellos creerían. Oren por mí, amigos.
49 Dios mío, ante Quien estoy, sabe esta noche que si eso fue… Yo sabía que era la voluntad Divina, me gustaría quedarme aquí en esta ciudad durante las próximas seis u ocho semanas, hasta que viera toda la cosa irrumpir y un avivamiento que barrería toda la ciudad. Me gustaría verlo. Dios lo sabe. Y estoy igualmente dispuesto, pero debo ser flexible en Sus manos, y hacer lo que…
Felipe había permanecido en Samaria, muy felizmente se habría quedado. Qué avivamiento estaba teniendo, predicando, sanando, demonios gritando y personas confesando sus pecados. Y Dios lo llamó a salir de ahí al desierto y que se encontrara con un hombre de color que venía de Etiopía. ¿Es eso correcto? Y luego Él no lo dejó volver más. ¿Qué le dijo? el Ángel del Señor se le apareció. ¿Es correcto? Dijo: “Felipe, sal ahora y ve a Gaza”. ¿Es eso correcto?
50 Ahora, el mismo Dios que vive entonces— vivió entonces, vive ahora. Él hace lo mismo. Es Su misma naturaleza. Dios obra… trabaja de maneras misteriosas, al realizar Sus maravillas.
Quiero leer la Escritura aquí ahora mismo, San Lucas 5:
Aconteció que… estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, (Tengo tinta sobre eso, y la razón era que casi estaba resaltada; es que es uno de mis textos favoritos.), la cuál era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
¿No les hubiera gustado estar ahí para oír eso? ¡Oh! Habría sido maravilloso.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando…, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Entonces vio Simón Pedro, (¡Oh perdón!) Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, … y de todos los que estaban con él,
Y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
51 Esta es la palabra que dejaré con Uds. Miren a esos pescadores, sólo un momento. Mírenlos, trabajando toda la noche, a través del lago. Eran pescadores; ellos conocían el cambio de la luna. Conocían el tiempo de las aguas, y habían echado las redes toda la noche, pescadores comerciales, y no habían atrapado nada. Que tiempo tan desalentador. Salieron y lavaron sus redes, sentándome en la ribera.
Dramaticemos esto un minuto. Viniendo más allá, veo a un joven de unos treinta años caminando por la orilla. Me imagino que se veía un poco más viejo porque Él dijo, que Su ministerio era tan agotador para Él. Viene caminando por la orilla, dos o tres hombres caminando con Él. Y puedo mirar hacia atrás en la colina a lo largo de la… los pescadores echan las redes por todo eso. Dicen: “Ahí está el Profeta de Galilea. Bajemos y veamos lo que Él dirá”. Se reunieron en la orilla. Veo recostado… sentado en un tronco allí, y allí están Simón y ellos, lavando sus redes, desanimados. Ellos le rogaron por oír la Palabra de Dios.
52 Él dijo: “¿Puedo usar su bote un momento?” Se subió al bote; lo empujaron un poco. Luego, después de que terminó de hablar, dijo: “Vengan aquí, Simón y todos”. Dios nunca les pide nada prestado, a menos que se los pague. ¿Es eso correcto?
Él dijo: “Vengan aquí. Ahora boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”.
Ahora, Simón dijo:“ Ahora, Señor, hemos estado pescando a través de estas aguas toda la noche. No hemos atrapado un pez. No hemos atrapado nada. Nosotros sabemos; somos pescadores. Conocemos este mar. Nos criaron aquí. Nuestros padres fueron criados aquí. Y no hemos pescado nada. Y simplemente no hay peces en esa agua”. Oh, vaya. “Mas en Tu Palabra, echaré la red”. Ahí está.
53 Y cuando echó la red, finalmente cayó, comenzó a jalar y arrastró cuando tiró, los peces, comenzó a sentirlos saltar. ¿De dónde vinieron? ¿Cómo llegaron ahí? Si no hubiera peces en el agua, el tomar a Dios en Su Palabra, traerá peces al agua.
Miren amigos, es posible que hayan echado las redes con todas las oficinas de los médicos en este país. Puede que hayan estado en todas las clínicas que hay por aquí. Lo mejor de nuestros amados médicos pudieran haberles dado la más reciente prescripción que pueden. Lo han hecho todo. Puede que hayan pasado por esta línea de oración, esa línea de oración, esta reunión de oración, esto. ¿Qué dicen esta noche? Esta es la noche del sábado. Mañana es domingo. Digamos esto: “Señor, lo he hecho todo, pero en Tu Palabra, voy a echar la red, esta noche. Esta noche, voy a creer. Este es el momento en que voy a tomarte en Tu Palabra. Cuando dijiste: Todo lo que desees cuando ores, cree que lo recibes y lo tendrás. Estoy echando la red esta noche, Señor, toda duda, todo temor. Y a Tu Palabra, vengo, Señor”. ¿Pueden hacerlo?
Inclinemos nuestras cabezas.
54 Padre Celestial, que ahora Tu Espíritu Santo se mueva de una manera milagrosa. Dios, aquí está la gente postrada aquí en estos catres, esta noche, y sillas de ruedas entrando. Oh Dios, que estén vacías y ellos se vayan a casa. Que se vayan a casa caminando, y saltando, alabando a Dios. Y que puedan, debido a esta situación peculiar aquí, que algo suceda esta noche, Señor, que dará comienzo a esto, a un avivamiento aconteciendo en esta ciudad, que… No se necesitará a Tu siervo aquí, Señor, el Espíritu Santo estará aquí. Si ellos sólo oran esta noche y obtienen la victoria, y mañana por la mañana, que puedan estar en la calle testificando, caminando de arriba y abajo en la calle, glorificando a Dios. Y que haya un avivamiento chapado a la antigua surgiendo que cerrará cada red de contrabando. Y Dios, clausura estos lugares que están abiertos esta noche, y haz que los hijos de las madres se conviertan en Cristianos, y esas hijas que caminan por las calles, y en la forma en que actúan; Dios, que algo ocurra antes de que venga el juicio. Concédelo, Señor.
Y ayúdame esta noche, y mí… en el ministerio que Tú has ordenado Divinamente. Y Tú conoces mi corazón que estoy tratando de ser fiel a la visión celestial. Y ahora, Padre, concede que se hagan grandes señales y maravillas. Porque lo pedimos, en el Nombre de Jesús. Amén.
55 Discúlpenme por tomarme tanto tiempo. Iremos directamente a la línea de oración, orando por los enfermos. Anoche, les pregunté esto: les dije: “¿Quieren que ore por los enfermos, sólo trayendo a la gente y que ore por ellos?” Yo creo que eso es lo que Él quería. Pero les pregunté, su elección fue lo contrario, entonces si no entran en la línea de oración, tendrán que aceptarlo allí donde estén. ¿Lo ven? Así que ahora, es su elección, no la mía, la de Uds. Muy bien.
Ahora, que el Señor les bendiga. (Billy, ¿dónde…? Disculpe. Está bien. No sabía que estabas detrás de mí. ¿Qué, la oración…? ¿E? ¿E? ¿De acuerdo? ¿De 50 a 100?) De acuerdo. Billy repartió las tarjetas de oración hace un momento. Empecemos en la 50, esta noche, y tomemos… ¿Cuántos hemos estado llamando? ¿Quince? Llamemos como veinticinco, esta noche, a ver si podemos obtener una línea un poco más grande, o, a todos los cincuenta, si podemos hacer que se pongan de pie. Pero dudo que podamos llegar a todos en esa clase de línea. Si desean, podemos tomar… Veamos cuántos serían veinticinco para comenzar
56 ¿Quién tiene la tarjeta de oración B, o, E— E, E, 50? ¿Quién tiene la tarjeta de oración E, 50? Ahora, podemos empezar. E, 50, 51, 52, 53, hasta los primeros veinticinco, hasta el 75. Alinéense aquí, de acuerdo con sus números, de este lado.
Y ahora, miren alrededor a la tarjeta de oración del otro. Aquí está uno de ellos aquí. ¿Ven? Eso tiene… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Ahora, ¿creen? Muy bien. Reverentes. Nadie se mueva. Estén bien quietos. No se muevan por ahí. Oren. Oren.
57 Esta es, tal vez, la madre de un pequeño bebé. Ella pudiera estar muy enferma. Ella pudiera estar comida por el cáncer. Puede que haya algo mal con ella que le quite su vida. Ella pudiera tener problemas de corazón. Si lo tiene, ese es el enemigo número uno, sin saber cuando se va. Si esa fuera la— madre de su hijo, Ud. sería muy sincero, o si fuera Ud., Ud. sería muy sincero, entonces oren. Recuerden, es de alguien, de alguien. Muy bien.
Ahora, señora, quiero que solo hable conmigo un minuto. Para solo… ¿Ha estado en las reuniones antes? ¿Es está su primera noche? Oh, bueno, entonces es una especie de… Puede ser un poco extraño para Ud. ¿Leyó alguna vez la Biblia? ¿Sí? [La dama habla con el Hermano Branham- Trad.] Su hermana fue sanada en mis reuniones hace tres años. ¿Dónde fue eso? [La dama habla otra vez.] Ajá. ¿Cuál era su problema? Cáncer. Su hermana voló a una de mis reuniones, más de mil millas, la llevaron hace tres años, y sanó en la reunión, de un cáncer, hinchazón en el pecho, y desde entonces nunca le ha molestado más. ¿Ven? ¿Creerá Ud. entonces? ¿Le contó ella cómo estuvo la reunión? ¿Cómo se movió el Espíritu Santo en la reunión? Conoció los secretos del corazón, probablemente eso es lo que le pasó a ella…. [La señora habla otra vez.] Dice que le dije lo que estaba mal con ella, que había orado y que eso la dejó.
58 Ahora, ese mismo Señor Jesús está aquí esta noche. Él sabe todas las cosas. Hay… Y recuerda en el… ¿Cree Ud.? Por supuesto, Ud. debería saber que fue Dios. Y Ud. está, está consciente ahora, que Algo está aquí en la plataforma. Ud., Ud. sabe que Algo, Ud. está en la Presencia de un Ser sagrado y santo, no su hermano, por supuesto que no. Pero es un… yo soy solo un hombre así como Ud. es una mujer. Pero es un Ser Espiritual. Ud. está consciente de eso. Ud., Ud. lo sabe.
Bueno, ahora, yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida, pero… Dios la conoce. Y si esta es la unción del Espíritu Santo aquí, entonces Él puede revelarme… Si, si Él me ha elegido como un canal por medio del cual obrar, entonces Él puede revelarme lo que quiera, o puede detenerlo, y no revelar nada, o Él puede decirle exactamente lo que Él quiere que Ud. sepa. ¿Es correcto? Solo…
59 Ahora, Jesús estaba parado, hablando con una mujer una vez, y dijo… Le pidió de beber. Y Uds. saben cómo va la historia.
Ella dijo: “El pozo es profundo”.
Él dijo: “Bueno, si supieras con quién estás hablando, me pedirías a Mí de beber”.
Y Él siguió con la conversación. Después de que Él habló con ella un poco, fue directo a donde estaba su problema. Dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Bien has dicho, porque cinco has tenido”.
Ella dijo: “Percibo que eres un Profeta”
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho. ¿No es este el mismo Cristo?” ¿Ven?
Y Jesús entró en la ciudad, Él nunca hizo milagros, según entendemos. Él estaba dejando eso para que lo hiciera Felipe, de lo cual yo estaba hablando. ¿Ven? Simplemente entró allí y comenzó a hablar con ellos.
60 Y ellos dijeron: “Ahora”, cuando se fue, dijo: “Le creemos porque lo hemos escuchado hablar”. No porque la mujer lo dijo, sino porque lo hemos escuchado nosotros mismos. Creemos que Él es el Hijo de Dios“. Y eso abrió la reunión, o el campo, entonces Felipe descendió y predicó, y sanó a la gente. ¿Ve? Jesús tenía otra forma de hacerlo. ¿Ven? Él sabía que enviaría a Felipe.
Ahora, Él es el mismo Jesús esta noche. ¿Es correcto? [La dama habla de nuevo. Trad.] Sí, Él puede sanarle, hermana. Ahora, si Él es… Él es capaz. ¿Ve? Ahora, quiero corregirle en algo. ¿Está bien? ¿Ve? Él… Él no solo es capaz de hacerlo, Él ya lo ha hecho. ¿Ve? Es su fe al creerlo, o aceptarlo. Vea. ¿Ve? Él ya lo ha hecho. Él no podía hacer nada más al respecto, porque había— una pena de enfermedad entre Dios y el hombre. Jesús dio un paso al frente y fue azotado en la espalda: por Sus llagas fuimos nosotros curados. ¿Ve? Entonces ya está pagado. Es solo nuestra incredulidad. Jesús dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Ahí está. Aquí está la chequera con mi nombre firmado en ella. Simplemente llénelo y envíelo al Padre, Él lo reconocerá. ¿No es tan simple?
Ahora mire, señora, la razón por la que he estado hablando un poco de tiempo con Ud., yo… he visto algo que pasó a su lado. Ahora, Ud. sabe, yo no la conozco, pero ¿No ha estado en un hospital varias veces o algo así? ¿verdad? Cuatro veces en un hospital. La vi entrar, salir, entrar y salir, así en diferentes momentos. ¿Es correcto? ¿Y no tiene algún tipo de problema interno, como un problema femenino en la parte interna? Y también tiene colitis en el tracto gastrointestinal. ¿Es correcto? Si eso es correcto, levante su mano.
61 Oh, hermana, ¿cómo pudiera yo, un hombre? Eso me ha dejado ahora. Y Ud. sabe que algo está ocurriendo. Ud. ni siquiera se siente como se sentía hace unos momentos. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto levante su mano. Vea, lo que es, el Ángel del Señor estuvo aquí, hablando, y se movió hacia Ud. Ahora, si solo pudiera hacer que su fe creyera eso, estaría bien. ¿Ve? Y tan pronto como se fue la visión, un sentimiento cambió, Ud. se sintió bien liviana, se fue. ¿Es eso correcto? Eso fue cuando fue sanada ¿Ve? Ud… Su fe la ha salvado. Ud. creyó eso, ¿verdad? Y mientras estaba hablando, no sé ahora; tal vez mientras hablaba, porque yo estaba… Ud. oyó mi voz. Pero ese no fui yo. Esa era la sensación que Ud. tenía. Eso es lo que era. ¿Ve? Se estaba moviendo, ahora, vaya a casa, la colitis le dejará, y sus otros problemas. Vaya a casa, que esté bien. Dele mis felicitaciones a su hermana, y el Señor Jesús le bendiga, mi querida hermana. Amén. (Muy bien.).
62 ¿Creen todos? Ahora, ¿qué estaría obstaculizando a todos de este tabernáculo, o esta iglesia, esta noche, de ser sanados ahora mismo? ¿No deberían Uds. ser sanados ahora? Claro que deberían estar sanos ahora mismo. Crean con todo su corazón.
Ud. está tratando de creer. ¿Verdad., señora? Con sus manos así, con su pañuelo. Ud., Ud., ¿tiene una tarjeta de oración? ¿No tiene tarjeta de oración? Oh, la tiene.
Muy bien. Muy bien. Ahora, somos… ¿Somos extraños, señora? [La señora le habla al Hermano Branham-Trad.] ¿Cuánto tiempo ha pasado? Dieciocho, oh, dieciocho años atrás. Ud. fue sanada de cáncer hace dieciocho años. Algunos… alguien oró por Ud., y fue sanada. [La señora habla otra vez.] Sí. Oh ya veo. Entonces Ud…. Ud…. quiero hacerle algunas preguntas, Ud. me responde. Veo algo. Han pasado muchas cosas desde entonces, ¿no es así? Ud. sabe de qué estoy hablando. Ud. se ha descarriado de Dios. Y tiene lo mismo otra vez. Tiene cáncer otra vez. ¿Es eso correcto? Y Ud. está lista para la cirugía ahora mismo. ¿Es eso verdad? Muy bien, si eso es, levante su mano.
63 Mire, señora, la muerte llama a su puerta. ¿Cree que soy Su profeta? [La señora dice: “Sí, señor”] Regrese a Dios y Dios regresará a Ud. [La señora dice: “Ahora, tengo una pregunta que hacerle”] Sí. [La señora dice: “Él me dio la misión de continuar y orar y, y trabajar con los enfermos, pero nunca he…? … Esa es una razón por la que no.…? … Realmente no me he descarriado tanto en lo que se refiere a ”descarriar“, porque creo en Dios y sé…? …”] Mire, pero mire eso no… Mire, señora. Yo… Lo que quiero decir es que no entiende lo que… Descarriar no significa que haya… Ud., se ha ido y no… Si… si un hombre… Yo soy un poco Calvinista. ¿Ve? No ese tipo radical, pero soy Calvinista, cuando un hombre nace de nuevo; pero Ud. ha apartado lejos de su llamado de Dios. ¿No es así? Y Ud. debió haber ido y hacer algo que sentía que no podía hacer. ¿Quién hizo la salud del hombre? [La señora dice: “Dios”] Eso es correcto.
Ahora, ¿cree Ud.? Muy bien. Venga acá. ¿Le dirá a Dios ahora, si Él le deja vivir y no muere, que le servirá todos los días de su vida e irá a hacer lo que Él le pidió que hiciera? ¿Lo hará?
64 Inclinemos nuestras cabezas, Cristianos. Padre Celestial, sabiendo, aquí de pie, la mujer sabe y comprende la Presencia del gran Dios Todopoderoso. Ruego, querido Jesús, que la ayudes. Y esta noche, perdónala, Señor.
Saben que Pablo dijo: “Ay de mí si no predico el Evangelio de Cristo”. Señor, aquí ella se ha descarriado de Tus promesas y regresó. Ahora, Padre, te pido que la perdones de todo y la tomes esta noche en su palabra. Y ella viene a Ti con las manos levantadas, y las lágrimas corriendo de sus mejillas, pidiéndote, Señor, que la recuerdes, porque nos damos cuenta de que no puede vivir mucho más así.
Y Padre, sobre su confesión, sobre el deseo de su corazón, le ordeno a este demonio de cáncer que se aleje de ella, en el Nombre de Jesucristo, para darle esta oportunidad de vida. Amén. Dios le bendiga, señora. Vaya, regocijándose. Hágame saber cómo le va.
Digamos: “Alabado sea Dios”.
Muy bien, Billy….
65 Ahora, todos sean reverentes. Ese… el hombre tiene, él tiene un espíritu sordo. Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, Dador de todo buen don, envía Tus bendiciones sobre este hombre. Este espíritu sordo se está moviendo, siento que su ser frío y estremecedor se acerca a mí, sabiendo que tiene que salir de este hombre. Él está parado en Tu Presencia. Y, Señor, somos creyentes. Creemos que lo que dijiste es la verdad. Tú dijiste: “Cuando el espíritu sordo salió del hombre, él pudo oír”. Y, Señor, creemos eso.
Y dijiste: “Les doy poder, para que vayan y prediquen el Evangelio, para que pongan las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Nosotros creemos eso.
Y dijiste: “Todo lo que deseen cuando oren, creed que lo reciben, y lo tendrán”.
66 Por lo tanto, Señor, por la comisión de un Ángel, pido misericordia para este hombre. Tú espíritu sordo, en el Nombre de Jesucristo, te digo, deja al hombre. Sal de él. ¿Me oye, señor? ¿Puede oírme ahora?
¿Cuánto tiempo ha estado así? Muy bien. Levante su cabeza. Ud. ha estado así durante quince años. Escuche. ¿Me oye señor? Diga: “Amén” [“Amén”-Trad.] Amo al Señor. [“Amo al Señor”]. Alabado sea el Señor. [“Alabado sea Dios”] Gloria a Dios. [“Gloria a Dios”] Amo a Jesús. [“Amo a Jesús”] También ha estado un poco nervioso. ¿Verdad? Ese es un problema de próstata. Eso le dejó al mismo tiempo; al levantarse, Ud. sabe, y cosas así. Vea. Ud. sabe a lo que me refiero. ¿Ve? A la hora del baño. Eso ha ido de Ud., hermano. Está sano ahora. Siga su camino y regocíjese.
Digamos, “Alabado sea el Señor”.
Muy bien, Billy, o…
67 Oh, ¿No es Él maravilloso? Oh, ¿cómo pueden abstenerse de creer? ¿Por qué dudan más? ¿Qué puede hacer nuestro Señor más de lo que está haciendo? Él es maravilloso ¿Creen?
Algo ha sucedido, ¿no es así, hermano? ¿Me oye bien ahora? Si es así, mueva su mano así, para que ellos puedan ver. Muy bien. Ud. está sano.
Ese hombre que está a su lado también le gustaría vencer algo. ¿No es así, señor? ¿Cree que soy Su profeta? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Tiene una tarjeta de oración. Bueno, solo mientras esté allí sentado, no quiero que la use. Ud. tiene una hernia doble. ¿No es así? ¿Una ruptura, hernia? ¿Es correcto eso? Si es así, levante su mano. Vaya, el hombre que se encuentra justo al otro lado de Ud. tiene una hernia, también, al otro lado de Ud., en ese lado. ¿No es así, señor? Muy bien. Levante su mano si eso es correcto. Ahora, Ud. puede, puede irse y estar bien si lo desea. Un hombre que estaba aquí anoche fue llamado a la fila, hoy estaba en la calle, tenía una gran hernia; y cada parte de eso desapareció. Se ha ido de él. Vaya ahora. Tenga fe en Dios. ¿Ve?
68 Damita, Él estaba sobre Ud. hace unos minutos; yo sé cuál es su enfermedad. Si cree con todo su corazón, Dios le sanará. ¿Cree Ud.? Ud. tenía artritis, ¿verdad? ¿Es eso correcto? Mueva su mano así. Muy bien. Él ha terminado de sanarle, por lo que no tendrá que venir a la línea de oración, ahora, solo vaya a casa. ¿Ve? Ud., está venció su artritis. Tenga fe en Dios.
Él es maravilloso. Muy bien. ¿Es Ud. la paciente? Me refiero a la señora ahí… sí. Muy bien. Ud.… quiero hacerle algunas preguntas mientras le hablo. Ud. sólo es una mujer que tiene una tarjeta de oración y subió aquí a la línea. Hay algo extraño en el caso. La veo ahora mismo. ¿Ve? Hay algunos… ¿Cuál es su nacionalidad? Ucrania. Ajá. Ajá. Esto es algo extraño para Ud., ¿no es así? Ajá. ¿Ve? [La señora dice: “Vengo con un corazón abierto”-Trad.] Creo eso. Y creo que realmente está buscando a Jesucristo. Lo sé, señora.
69 Ahora mire, Ud. está preocupada y tiene problemas en sus hombros, en su costado, en su espalda. ¿Es eso correcto? Y luego tiene una carga en su corazón porque tiene una hija pequeña, y esa hija tiene, está paralizada o tiene parálisis o algo así. ¿Es eso correcto? Si eso es toda la verdad, levante su mano, indicando que está correcto. ¿Aceptará a Jesucristo, ahora, como su Salvador y su Sanador para Ud. y su hija, ambas? ¿Lo hará? Su ortodoxia se ha ido; llegue a ser una Cristiana, en el Nombre de Jesucristo; Vaya, y sea como ha creído. Amén.
Digamos: “Alabado sea Dios”. La mujer, sinceramente, con lágrimas rodando por sus mejillas cuando el Espíritu Santo la impactó, ella supo lo que había sucedido. Muy bien. Dios hizo el trabajo justo en ese momento. Muy bien.
70 Venga, señora. No tema, tenga fe. Dios va a hacer algo por Ud., hermana, lo milagroso. Tenga fe. Créame como Su profeta. El mismo Espíritu que estaba sobre los profetas Hebreos es el mismo Espíritu aquí ahora. ¿Ve? Dios se lleva a Su profeta, pero nunca a Su Espíritu. Eso continúa. Cuando uno muere, el Espíritu viene sobre otro, y continúa. En cada generación, Él ha tenido a alguien. Tenga fe ahora.
¿Es Ud. la paciente, señora? Sí. Muy bien. ¿Cree Ud.? ¿Cree que Dios me revelará sus problemas? Eso es todo lo que puedo hacer por medio del don. ¿Es eso correcto? Ajá. Ahora mire. Ud. es una creyente, llena del Espíritu. Y ahora, mire. Ud. es… Ud. tiene una… una- una- una condición nerviosa, una- una tensión que se debe a que el tiempo de eso le ha llegado. Y, y luego otra cosa es que tiene un problema estomacal. ¿Es eso correcto? Muy bien. Y su nerviosismo ha causado problemas estomacales, lo cual es una úlcera en el estómago; causa que se agrie, y demás, y la hinchazón, y en algún momento agitación del corazón. Y, y sus condiciones mentales, y por eso se siente tensionada e incómoda todo el tiempo, deprimida. ¿Es eso correcto? Y muchas veces Satanás le ha dicho que ha cruzado la línea, y todas esas… ¿Es eso cierto? Pero él ha mentido; él ha mentido Jesucristo le ha sanado. ¿Cree eso? Vaya y coma lo que quiera, en el Nombre del Señor Jesucristo. Bendiciones. Muy bien.
71 Venga, señor. ¿Cree Ud.? Señor, ¿cree Ud. con todo su corazón? ¿Qué si el Espíritu Santo que Ud. siente ahora, se acercara y le dijera igual como lo hizo con la mujer en el pozo, su mayor problema? Simplemente le dijo cuál era su mayor problema, ¿lo creería? ¿Lo acepta? ¿No tiene algo malo? Está o en su garganta o en su pecho. Lo veo de pie, tosiendo. Es… es… es asma. ¿Es eso correcto? ¿Es eso correcto? Muy bien. Baje de la plataforma diciendo: “Gracias, Jesús, ha terminado”. ¿Ve? Baje de la plataforma y alabe a Dios, eso le dejará y nunca más le molestará.
Venga, joven. Oh, cuánto hace Él para lograr que la gente le crea.
72 Joven, mire aquí. Ud. es alguien muy joven para estar aquí, enfermo. ¿Qué piensa Ud. de Jesucristo? Ud. lo ama. ¿Es Él el Hijo de Dios? ¿Es Él su Sanador? Sí. Él puede hacerle vencer ese problema estomacal ahora mismo. ¿Es eso correcto? Bueno, entonces vaya y coma lo que quiera. Su fe le salva. Sí señor. Muy bien.
Ven, muchachito. Tú también eres alguien joven ¿Crees? ¿Vas a la escuela dominical? ¿Amas al Señor Jesucristo? ¿Te gustaría servirle todos los días de tu vida? Si Él te permite sanar, ¿harías eso? ¿Es solo para Su gloria que lo harías? [Espacio en blanco en la cinta- Trad.]
73 Muy bien. Mire hermana Acérquese un momento. ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? Bueno, hace unos momentos, cuando yo estaba hablando con alguien aquí, Ud. estaba parada detrás de la línea igual que la segunda dama que está parada allí ahora, lo mismo. Ud. estaba muy alarmada cuando le dije a la dama qué tipo de sensación tenía de una condición nerviosa. ¿Es eso correcto? Porque Ud. tiene exactamente lo mismo ¿Es eso cierto? Ahora, ¿Cree que Él le va a sanar? Pero lo que Ud. quiere que haga es que ore por Ud. Eso es lo que Ud. pensaba en ese momento. No estoy leyendo su mente, pero eso es lo que Ud. estaba pensando. Ud. está diciendo: “¿Va Él a orar por mí?” Vino a su mente rápidamente. ¿Es eso correcto? Ajá. ¿Ve? Eso es correcto. Mire, Ud. no puede esconder esos pensamientos. ¿Lo ve? Ud. está en Su Presencia. Ahora, venga acá, porque eso es lo que tiene que tener para estar bien. Y lo va a recibir, yo lo creo, con todo mi corazón.
74 Querido Padre Celestial, al ver que la mujer tiene ese punto de contacto de que debo orar por ella, diciéndolo en su mente, mientras lo veo pasar y verla menear su cabeza también. Ruego, Dios, que la sanes.
Y ahora, este demonio, esta cosa que está tratando de hacerla perder la razón, te digo, en el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer.
Ahora mire, hermana. Vaya a casa. Se va a poner bien. ¿Me cree? Si Dios supiera lo que Ud. fue y lo que es, ¿sabe Él lo que Ud. será? Se va poner bien, entonces. Vaya a casa ahora. Dios le bendiga.
Muy bien. Venga, señora ¿Cómo está? ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? ¿Cree que Él le sanará? Ud., tiene el enemigo número uno: problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Cierto. Muy bien. ¿Cree que… [Palabras inaudibles].
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