OBRAS DEL MENSAJE


Perseverancia
Southern Pines, North Carolina, E.U.A.
62-0608
1 Gracias, Hermano Parker. Es un privilegio encontrarme en este lugar. Lamento haber llegado un poco tarde, pero estaba atendiendo un caso muy serio de enfermedad aquí detrás de la cortina. Le estaba ministrando a un bebito. Y estoy muy feliz de estar aquí otra vez esta noche y espero no retenerlos tanto como los retuve anoche. Los retuve mucho tiempo. Y me fui a casa, y me sentí algo… o mejor dicho, me fui al motel, y me sentí un poco mal cuando vi la hora qué era. Me quede hablando aquí como por una hora y cuarenta y cinco minutos.
2 Y claro, para mí ese fue corto en comparación. El otro día hablé por seis horas. Vean, si un hombre sabe mucho, él no tiene que hablar muy extenso. Pero cuando él no sabe mucho, me supongo que simplemente lo tiene que rellenar con algo, como Uds. saben. Es… Vean, yo sólo espero en Él. Y cuando siento que Él me da algo que decir, bueno, entonces yo lo digo. Y pareciera que sólo tengo que trastabillar hasta recibirlo.
Anoche estuve tratando de hablar sobre el razonamiento (no…), cuando algo razona en contra de la Palabra de Dios… No me refiero con razonar, a cualquier razonamiento, porque Pablo razonó con la gente. Y el problema de hoy en día, es que la gente simplemente acepta cualquier cosa que llega, y no lo razona con la Escritura. Pero cuando se trate de razonar en contra de la Palabra de Dios, entonces aléjese de eso. Ese es el enemigo. ¿Ven? Pero cuando se trata de razonar a favor de la Palabra de Dios, entonces ese es Dios. ¿Ven? Eso es correcto, los dos razonamientos. Por lo tanto creemos en razonar a favor de la Palabra, creemos que la Palabra está correcta.
Ahora bien, Uds. no pueden probar científicamente la Palabra, porque es… y nunca lo lograrán, porque es muy contraria a la ciencia. Si es probada científicamente, entonces ya no es fe. ¿Ven? Uds. tienen que tener fe, y fe es contraria a la prueba científica. Así que, Uds. lo deben creer, no probarlo; creerlo. Esa es la idea.
3 Hace tiempo estaba platicando con un hombre. Yo estaba en Toronto, Canadá. Y estábamos llevando a cabo una gran reunión allí. El Señor estaba bendiciendo en una manera tan maravillosa. Y yo estaba al otro lado en… Ahora, no fue Toronto. Me-me retracto de eso. Se me olvida el nombre del lugar en Canadá donde estábamos llevando a cabo la reunión, y-y… lo recordaré en un momento. He viajado mucho, al grado que yo algunas veces no recuerdo los nombres de los lugares. Y está justo al otro lado de Detroit. [Alguien dice: “Windsor”-Ed.]. ¿Cómo se llama? [“Windsor”]. Windsor (correctamente), Windsor, Ontario.
Y allí estaba una… tenían un televisor puesto en la calle, una clase de pantalla, y allí estaba un vaquero tocando, tocando una guitarra, transmitiendo desde los Estados Unidos. Y el hombre salió, y me estaba hablando.
Dijo: “Me gustaría venderle eso a Ud.”
Le dije: “No, señor. Solamente estoy de paso”. Dije: “Yo no creo que la quiero”.
Y él dijo: “Pues, se la voy a dejar muy barata”.
Y pensé… le voy a explicar. Le dije: “Yo soy un-un turista”. Yo dije: “Yo soy….”
“Oh”, dijo: “¿Sólo Ud. va de pasada, me supongo?”
Le dije: “No, estoy aquí en un motel”. Le dije: “Únicamente estaré por aquí unos cuantos días”.
El dijo: “¿No está Ud. en esa reunión de allá?”
Le dije: “Sí, señor. Eso es correcto”.
Él dijo: “No quisiera herir sus sentimientos”, dijo, “pero Ud. está escuchando a un charlatán”.
Y le dije: “¡Oh! ¿Y…? le dije ¿Eso cree?”.
Y él dijo: “Sí, señor” él dijo, “Eso creo”.
Le dije: “Bueno, ¿Qué le hace dar una opinión como esa?”
Él dijo: “Bueno, porque el hombre está hablando de algo que no sabe nada al respecto”.
Y yo dije: “¿Qué quiere decir?”
4 “Bueno”, él dijo: “Por ejemplo, anoche, ese soldado allá que había estado en el ejército, y estaba acostado en ese catre, y tenía… se suponía que estaba paralizado”. Él dijo: “Yo me levanté y caminé por allí”. Dijo: “Eso fue sólo… eso fue actuado”. Dijo: “Todo el tiempo ese hombre ya conocía al otro hombre”. Dijo: “Él sólo estaba allí actuando de esa manera”.
Le dije: “¿Por qué no fue Ud. hacia el hombre que estaba en el catre a investigarlo, e indagar quién era él, y de dónde venía? Si Ud. estaba en realidad profundamente interesado, ¿no cree Ud. que debería haber hecho eso?”
Él dijo: “Bueno, aquí está todo el asunto”. Él dijo: “No estoy tratando de desanimarlo.”
Le dije: “Oh, no lo hará”.
Así que él dijo-él dijo: “Yo-yo pienso que… Yo creo en la ciencia”.
Le dije: “Yo también”.
Él dijo: “Bueno, todo lo que no se puede probar científicamente, no está correcto”.
Le dije: “No es mi intención diferir, pero yo digo que eso es lo opuesto”.
“Todo…”, él dijo: “No es real”.
5 Y luego dije: “Todo lo que puede ser probado científicamente, no es real”. Le dije: “Son las cosas que no pueden probar científicamente, las que son perdurables y reales”.
“Oh”, él dijo: “Eso es incorrecto”. Y ahora, él dijo: “Mire esto que la ciencia ha hecho”. Primero él dijo esto, él dijo: “Bueno”, él dijo: “Yo no creo eso”.
Le dije: “Bueno, le quiero preguntar algo. ¿Es Ud. casado?”
Él dijo: “Sí lo soy”.
Le dije: “¿Ama Ud. a su esposa?”
Él dijo: “Claro que sí”.
Le dije: “Yo también. Yo aprecio eso. Pero…” ¿Lo estoy haciendo…? [Alguien le habla al Hermano Branham-Ed.]. ¡Oh! ¿Está bien ahora? Lo siento. Yo-yo no me doy cuenta de eso cuando estoy aquí. ¿Ven Uds.?
6 Así que-así que, ellos dijeron… Dijo: “Si Ud…. Todo lo que uno no puede probar científicamente, está incorrecto”.
Le dije: “Bueno, ahora bien. ¿Ama Ud. a su esposa de una manera diferente a cualquier otra mujer?”
“Sí”.
Le dije: “¿Qué es eso? ¿Ve, ve? ¿Tiene Ud. hijos? ¿Qué es lo que los hace diferentes a sus hijos de otros niños?”
Y cuando él había hablado, en sólo unos cuantos momentos… Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “Ahora, por ejemplo esto”. Él dijo: “¿Ve Ud.? No hay un alambre alrededor de esto en ninguna parte”.
Le dije: “Eso es correcto. Y eso es una gran cosa”. Yo dije: “Ahora, aquí está. Ese hombre está allá en los Estados Unidos. Y sin un alambre ni algo conectado a esto, conectado a los Estados Unidos, por medio de una-una onda, alguna clase de onda electrónica, o lo que sea, trae la fotografía de ese hombre aquí tan perfectamente y la refleja allí en esto”.
7 Él dijo… Él acababa de decir que no podía entender eso del discernimiento. Él dijo: “Pienso que solo es algo para hacer negocio”.
Dije: “Oh” Así que le dije: “Ahora, eso no es algo para hacer negocio; Ud. no diría eso”, le dije, “porque absolutamente hay una onda que viene atravesando aquí, y se nos enseña que esa misma fotografía nos está atravesando. Y esos mensajes, y esas canciones, y todo nos está atravesando. Pero luego toca un cierto cristal, o algo ahí adentro, que es… o un tubo, que puede reflejar esa fotografía, y la fotografía del hombre, que está viajando por medio de las ondas de éter del aire… Y no sabemos de dónde proviene. Sólo es… Nosotros sabemos de dónde proviene”, dije, “pero no la podemos ver. Y atraviesa, y la refleja allí en eso”.
8 Le dije: “Así es como Dios… ¿Ve?” Le dije: “Así es como ese hombre sabe esas cosas”. Le dije: “Vea, Dios (¿ve?) envía la onda de éter”. Y dije: “Pudiera atravesar miles y millones de gente hasta que llega a ese lugar. Y luego lo refleja”.
Así es como….Él-él dijo: “Oh”, él dijo, “Eso está bien”. Dijo: “Pero, mire. ¿Ve?, nosotros tenemos una estación emisora. Nosotros tenemos una estación emisora que envía eso”.
Le dije: “Nosotros también. Nosotros tenemos una estación emisora. Eso es correcto, una estación emisora, y una estación recibidora”. Así que Él todavía es nuestro Padre Celestial, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Y nosotros lo amamos porque primero Él nos amó, y envió a Jesucristo para que Él pudiera morir en nuestro lugar, para que Él… para que nosotros pudiéramos ser la justicia de Dios por medio de Cristo. Estoy tan contento.
Esas visiones algunas veces son… Como que hacen tropezar a la gente. No lo entienden. Algunas veces la gente piensa que únicamente suceden aquí en la reunión. ¡Oh, vaya! Esta es la pequeña porción pequeña de ello. Es allá afuera donde realmente acontecen.
9 Este día estando sentado en mi cuarto. Tuvimos un… Usualmente el viernes es un día de ayuno para mí. Y algunas veces no como los martes y viernes, hasta alguna hora en la tarde, sólo un poco… Eso no es un ayuno regular. Eso sólo es un par de días a la semana para ayunar. Así que un ayuno prolongado es de más días, cuando el Señor le pone ese sentir. Pero eso es solamente en respeto y honor a la gran conmemoración de Dios para nosotros, el ayuno, un mandamiento. Y así que, después de las tres, por lo general como una cosita, algo que sea ligero.
Alguien me dijo de un lugar donde uno podía comprar un bistec pequeño aquí en la carretera como por unos noventa centavos, una buena ración. Predicando y haciendo estas cosas, uno no debe mantenerse muy lleno. Así que, estábamos planeando en ir allá. Y-y mi hijo y mi sobrino se preguntaron por qué no fuimos allá, sino que dimos la vuelta y fuimos a otro restaurante.
Y después, estando sentados allí, noté que… En solo unos cuantos momentos que estábamos platicando y algunas personas estaban allí. Siempre hay… es una gran cosa encontrar a mis amigos, como Uds. saben, y hablar con ellos. Y así que estreché manos con algunas de las personas.
10 En solo unos instantes, dos damas entraron. El Espíritu Santo dijo: “Es la que trae puesto el sombrero blanco…”. Se movió alrededor, nunca las había visto en mi vida. Y lo extraño fue que cuando una de ellas se iba a sentar de esta manera, ella se dio la vuelta y quedó directamente frente a mí. Eso es gracia (¿ven?), sabiendo exactamente… Nada sucede por casualidad. Así que ella me estaba mirando directamente: muy extraño.
Mi propio hijo, quien ha estado conmigo aquí en la plataforma por años… Pero él me hizo una pregunta, algo tocante al gran Milenio o algo así. Y, “oh”, le dije: “Billy, yo-yo no entiendo esas cosas”. Le dije: “Solamente tengo mis ideas tocante a ellas”. Le dije: “Yo no las enseño, porque yo-yo pudiera estar un millón de millas errado sobre ello. ¿Ve?” Le dije: “Yo sólo tengo mis ideas”.
Y él dijo: “Bueno, me gustaría saber referente a esto”, y alguna u otra cosa. Y luego, de repente… Él no lo captó. Y él no sabe que lo estoy dicie-… no sabe que estoy diciendo esto ahora, si él está presente. Pero si Charlie y Billy están cerca, ¿te fijaste, Charlie? De repente Billy cambió a gracia rápidamente, sobre la gracia de Dios manteniéndonos.
11 Vean, él no se dio cuenta que en ese minuto, el Señor me había contactado con el espíritu de esa mujer. Y allí estaba ella. Ella no estaba muy segura si era yo, porque ella únicamente me había visto la noche pasada. Y pensé: “Señor, yo veo a la mujer, la condición en la que se encuentra y lo que ha sucedido”. Pensé: “Tal vez ella esté en la reunión”. Y yo sabía que ella necesitaba ayuda.
Y justo entonces, después que terminamos de cenar, un poco antes de terminar, una hermanita agradable proveniente de alguna parte vino y pagó mi cena. Así que después, ella y su esposo, y los niños…
12 Y así que, entonces me levanté para ir y pagar la cena. Y me imagino que Billy y Charlie se dieron cuenta. Los dejé ir por delante, porque yo sabía que la señora venía en alguna parte, porque yo sabía que ella estaba detrás de mí. En unos cuantos momentos ella me habló. Y ahí yo le pude decir a la señora exactamente lo que había sucedido, lo que había acontecido. Y no fue por casualidad, sino que eso fue el principio para su sanidad.
Muchos años atrás… Ella era una mujer, me supongo alrededor de los sesenta o algo así. Y en el tiempo de la menopausia ella se había puesto extremadamente nerviosa. Y ella no fue capaz de salirse de eso. Y ella dijo: “Yo únicamente lo escuché a Ud. una vez. Yo vengo de muy lejos. Y eso fue anoche”. Ella dijo. “Esa declaración que Ud. hizo tocante a atravesar esa barrera del sonido, para que así uno pudiera estar libre”, ella dijo: “todo el día yo he batallado en esa barrera del sonido”.
Le dije: “Ya no siga batallando. ¿Ve? Todo terminó ahora. ¿Ve?… Atraviésela”. Y dije: “La barrera del sonido es la barrera entre la fe y la incredulidad. Cuando Ud. llega más allá de esa incredulidad de una sombra de duda, Ud. entonces está libre (¿ve?), no hay….”
13 Y la dama tuvo… durante ese tiempo ella se puso así como algunas veces sucede con la menopausia, especialmente cuando empieza o termina, hace a las mujeres muy nerviosas. Y ella nunca había sido capaz de salirse de eso. La mujer pensó varias veces que había perdido y se daba por vencida. Y ella es una creyente pentecostal; creo que así es. Pero la dama había usado… estaba usando maquillaje, y cabello corto, y todo. Pero la razón que ella había hecho eso, es que ella estaba tratando de deshacerse de eso (¿ven?), tratando de deshacerse de ese horrible sentir.
Y empezamos a platicar tocante a… ¿Ven?, así es cómo… Billy no sabe ahora que le estoy diciendo esto a Charlie. Eso es lo que la gracia… La razón que tú estabas sintiendo ese… Billy estaba hablando hasta por los codos, tú sabes: “La gracia, ¿por qué-por qué es esto? Y, ¿por qué es eso? Y, ¿cómo (tú sabes) es esto y eso?”
Le dije: “Es la gracia de Dios. A los que Él antes conoció, Él los llamó; a los que Él llamó, Él los justificó; a los que Él justificó, Él ya los ha glorificado. Todo es Dios”. Y eso fue todo. Y ella no se tiene que preocupar de eso.
Ella estaba tratando de deshacerse de esa cosa. Ella salía, y hacía esto y hacía eso, tratando de alejarse de ello. Pero hoy esa pobre mujercita encontró la llave. Ella se recuperará ahora. Y ella quizás esté aquí esta noche. No sé. O ella se pudiera haber ido a casa. Pero pudiera ser que ella todavía esté aquí esta noche en la reunión.
Pero eso demuestra cómo la gracia de Dios hará cosas. Es mucho más abundante y por encima de todo lo que pudiéramos hacer o pensar, ¿no es así? Maravilloso.
14 Ahora, mañana en la mañana es el desayuno, y le pregunté al Hermano Parker si yo iba a hablar en ese desayuno, y estaba tratando de librarme de eso. Pero él dijo que no, que debía hablar unas cuantas palabras. Y luego, mañana en la noche, quiero tratar, si es la voluntad del Señor, de predicar, de traer un mensaje pequeño.
Y espero no hacerlo otra vez como anoche, porque me sentí muy mal estando aquí ante maestros, y maestros de renombre que saben, teólogos como el Dr. Lee Vayle, y todos estos otros hermanos aquí a quienes conozco, ¡qué cosa!, graduados, y lo demás, que han-que han estudiado la Biblia, y están instruidos en eso, y luego estar yo aquí tratando de traer un mensaje de ese tipo. Pensé en venir para orar por los hijos enfermos del Hermano Parker; así que, vale más que me quede en esa línea. Así que, estamos aquí para ayudar.
15 Ahora, esta noche trataré de hablar y de leer algunas Escrituras, para no tomar mucho tiempo, como unos treinta minutos o algo así. Luego quiero orar por Uds. gente enferma esta noche. Sólo crean. Ahora, cualquiera sabe que los seres humanos no pueden hacer estas cosas. Es imposible. ¿Ven? Y tiene que ser el Espíritu de Dios.
Y así que nosotros… La única cosa que podemos hacer es orar por los enfermos. Yo no puedo sanar a ninguno, porque Uds. ya están sanados. Si alguien les dice a Uds. que ellos los pueden sanar, están equivocados. ¿Ven? Si alguien les dice a Uds. que ellos los pueden salvar, están equivocados. Todos Uds. ya están salvos de todas maneras. ¿Ven? La única cosa que tienen que hacer es solamente aceptarlo. Uds. acepten lo que Jesús hizo por Uds. “Mas El herido fue por las rebeliones de Uds. Por Su llaga Uds. fueron curados”. “Uds. fueron curados”; ya es tiempo pasado.
16 La única cosa que tienen que hacer es aceptar lo que Él hizo por Uds. Eso es todo. Y Uds. están bajo la Sangre, cada uno de Uds., o Dios destruiría toda la cosa. Uds. todavía están bajo la Sangre mientras haya un Sacrificio ensangrentado puesto allí por nuestros pecados. Y entonces un día cuando Uds. dejen este mundo sin aceptar ese sacrificio, Uds. entonces se paran por sus propios pecados. Y entonces Uds. ya están condenados (¿ven Uds.?), así que Uds. no podrán pararse.
Y su sanidad es sólo… Dios abre un camino tan hermoso. Vean, la fe es por el oír. Predicar sanidad Divina. Creerla; aceptarla. Eso… Si ése fuera yo, de esa manera yo lo haría. Si Uds. no pudieran creer mi palabra, muy bien. Y Uds. pensarían de la misma manera tocante a alguien más. Pero no así Dios. Después que Él envía Su Palabra, entonces Él pone en la Iglesia dones diferentes y cosas así, para… solamente tratando de que la gente lo reciba… Él es tan amoroso y lleno de bondad.
17 Vayamos ahora en el Libro de San Mateo, el Evangelio de San Mateo, el capítulo 15, del versículo 21 al 28. San Mateo, el capítulo 15, del versículo 21 al 28. Escuchen atentamente la lectura de la Palabra.
Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!
Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.
Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
18 Inclinemos nuestros rostros ahora, mientras hablamos con el Autor de esta Palabra. Bondadoso Padre Celestial, estamos ahora abordando Tu santuario Santo en el Nombre del Señor Jesús. Y es Todosuficiente, todo de lo que necesitamos, porque Él dijo: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, lo haré”.
Por lo tanto, no pudiéramos venir en nuestro propio nombre, ni en el nombre de una iglesia, ni de ninguna congregación, ni de ninguna nación o raza. Venimos simplemente en el Nombre del Señor Jesús. Y sabemos que Tú nos oirás, porque Él dijo que Tú nos oirías. Y no estamos pidiendo esta noche pararnos ante el Trono de Tu juicio, porque seríamos condenados; pero estamos pidiendo pararnos ante el Trono de misericordia, en el cual todos nosotros buscamos refugio.
19 Ahora, Señor, me doy cuenta del tremendo peso de la reunión, y cómo se debió haber derramado de Ti esa virtud, mientras mirabas la multitud de enfermos, cojos, lisiados, ciegos, mientras te paraste en el estanque de Betesda y viste esa gran multitud. Sin embargo, hubo un solo hombre al cual Tú fuiste guiado, y Tú dijiste que sabías que él había estado de esa manera por mucho tiempo, y Tú lo sanaste, o le pediste que lo aceptara.
Y luego cuando te cuestionaron, Tú dijiste: “De cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Señor, ¿no nos mostrarás la voluntad de Dios esta noche para esta multitud enferma que está esperando? Estamos esperando el movimiento del agua para que los enfermos se metan en ella, y sean sanos.
20 Te ruego, Dios, que perdones nuestro pecado de incredulidad, mientras que te hemos estado siguiendo. Y confesamos, Señor, que estamos muy cortos de los requerimientos como ministros y como Cristianos. Así que, ten misericordia de nosotros, oh Dios misericordioso.
Y así como un hombre clamó un día con su hijo epiléptico, dijo: “Señor, ayuda mi incredulidad”, nosotros clamamos a Ti esta noche, Señor, después de haber leído las promesas de esta preciosa Biblia y ver lo que se puede hacer, entonces nosotros clamamos: “Ayuda nuestra incredulidad”. Envía la Presencia del Señor Jesús entre nosotros esta noche mientras hablamos de la Palabra. Y que la Palabra llegue a ser carne, y que nuestro espíritu lo capte, lo crea.
Que podamos ver el regreso del Señor Jesús aproximándose, como Él lo prometió, mientras los días están llegando ahora a minutos y horas, o quizás a horas y minutos. Y nosotros no sabemos exactamente cuán cerca estamos, Señor, pero vemos que las cosas se están poniendo…se ven maduras. Así que, ayúdanos esta noche.
Presentamos la Palabra a Ti esta noche, Padre, para que Tú la bendigas. Recibe honor a Tu Nombre, en cuyo Nombre lo pedimos, el Señor Jesús, y para Su gloria. Amén.
21 Trataré de sacar de este pequeño texto en esta noche, o mejor dicho, de esta Escritura, por sólo unos cuantos instantes el tema, o sobre una palabra llamada: “Perseverancia”. Lo estoy tomando de los versículos que acabo de leer. Perseverancia es: “Tener una meta, ser persistente”. Me gusta la palabra, y es muy adecuada para la Iglesia de este día. O debería serlo, que la Iglesia debería ser perseverante.
Hombres de todas las edades que tienen fe en lo que ellos están tratando de lograr, han sido perseverantes. No importa lo que Uds. están tratando de hacer, Uds. tienen que creer en lo que están haciendo.
Un hombre me dijo una vez, un doctor, él dijo: “Oh, yo creo, Hermano Branham, que si la gente creyera que puede ir y tocar ese árbol para ser sanados, yo creo que sucedería”.
Le dije: “Pero, mi precioso hermano, los hombres no pueden tener fe tocando ese árbol. La fe tiene que estar basada sobre algo. Y por lo tanto, cuando una persona puede basar su fe sobre la Palabra de Dios, entonces puede ser perseverante porque es la Palabra de Dios”.
22 Como dijo el hermano anciano, el hermano de color, allá en los estados sureños, dijo que él preferiría estar parado en la Palabra que en el Cielo. Y alguien le preguntó por qué. Él dijo: “Porque ambos, el Cielo y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”. Así que eso es correcto. ¡Parado en la Palabra! Entonces Uds. pueden tener algo, no lo que alguien más dijo, lo que alguna escuela enseñó, lo que algún ministro dijo, lo que algún doctor dijo, sino “ASI DICE EL SEÑOR”. Entonces pueden sostenerse.
Y cualquiera que está haciendo algo, si ellos están tratando de lograr algo, primeramente deben tener fe para creerlo. Así como el padre de nuestra nación, como es llamado, nuestro primer presidente, George Washington, estando sólo un poquito al norte de la costa… Cuando estuve leyendo hace unos años sobre Washington, vi en donde tenían ese abrigo que le atravesaron las balas.
Y nos han contado que la noche anterior (el Valle Forge) cuando él cruzó el río, orando toda la noche, hasta que su… estaba mojado hasta por arriba de sus caderas donde él se hincó en la nieve; él estaba buscando la voluntad de Dios debido a que la oposición se miraba grande. El río Delaware estaba lleno de hielo. Como la mitad de los soldados americanos tenían zapatos en sus pies. Parecía estar incapacitado, pero él buscó refugio en Dios.
Y al siguiente día cruzó el Valle Forge. Él fue perseverante. Las balas atravesaron su abrigo y no lo tocaron. Él estaba tratando de lograr algo, así que él buscó a Dios y obtuvo la respuesta. Después pudo ser perseverante.
23 Eso es lo que nosotros hacemos. Primeramente deben encontrar la voluntad de Dios antes que puedan hacer la voluntad de Dios. Primeramente deben saber cuál es Su voluntad en el asunto, y después no dejarla ir. Y como la dama dijo hoy, ella estaba tratando de atravesar más allá de esa barrera del sonido. Entonces el avión sólo aumenta la velocidad y sigue en una velocidad ilimitada cuando pasa la barrera del sonido.
Bueno, cuando pueden orar hasta pasar la barrera de la duda, entonces pueden correr libremente. Uds. pueden seguir. Y entonces Uds. están… no hay nada entonces que los pueda molestar, porque Uds. van avanzando sin impedimento. Uds. han atravesado la incredulidad. Ya ha sido concluido. Todo ha terminado. Cuando Uds. reciben la seguridad en su corazón de que va a ser de esa manera, Uds. están tan felices como si ya hubiera sucedido.
24 Por ejemplo, quizás una barra de pan… Si tuviera mucha hambre y una barra de pan salvaría mi vida, y yo pidiera el pan, y un hombre me da veinticinco centavos (y ese es el precio de una barra de pan), puedo estar tan feliz teniendo los veinticinco centavos en mi mano, como lo estaría teniendo la barra de pan, porque es el poder adquisitivo. ¡Amén! Yo he… Entonces yo lo tengo. No tengo el pan, pero tengo el poder adquisitivo. Bueno, eso es fe.
Cuando pueden orar hasta recibir una seguridad, entonces Uds. pueden estar tan felices como si el cáncer hubiera desaparecido, gritando igual de fuerte, porque Uds. tienen el poder adquisitivo, la fe que mueve la cosa. Entonces Uds. son perseverantes. Nadie les puede decir lo contario. No importa entonces lo que alguien diga. Uds. ya han atravesado al otro lado de la barrera del sonido. Uds. están libres entonces, comprando y siendo persistentes.
25 Noé, como hablamos de él anoche, o mejor dicho, hablamos sobre él, cuando él escuchó la Voz de Dios hablándole y diciéndole del juicio venidero, después que él escuchó la Voz de Dios darle el… testificarle lo que iba a suceder, y lo construyó… o mejor dicho, lo instruyó, perdónenme, en lo que debía hacer, entonces él fue muy perseverante.
Los burladores no tenían nada. No importaba cuántos eclesiásticos se levantaran y dijeran: “¡Noé, estás equivocado!”, él siguió esforzándose. Él construyó el arca de todas maneras. Los burladores pudieron haber llegado por miles y haber dicho: “Miren al anticuado. Mírenlo”.
La ciencia podía pararse allí diciendo: “Noé, mira, amigo. Nosotros te amamos, pero tú has perdido tu mente. Nosotros tenemos un instrumento aquí que puede disparar hasta la Luna. Y nosotros podemos probar que no hay lluvia o agua entre aquí y allá, que pudiera inundar la Tierra. Mira este instrumento; lo probara”.
Noé hubiera… pudiera haber dicho algo como esto: “A mí no me importa lo que su instrumento diga. Uds. están mirando a ese instrumento. Yo estoy mirando a Dios y a lo que Él prometió que Él haría”. Eso es. Depende en lo que Uds. estén mirando, en donde esté su fe. Ahora, si el instrumento lo declara, así de lejos pueden llegar si su fe está en el instrumento.
26 Como un precioso viejo hermano…. Hace como unos quince años me llamaron a orar por un niño muriéndose de difteria negra. Y tenía problema del corazón, y ellos lo habían examinado con el electrocardiograma, y mostraba que su corazón estaba latiendo muy lento. No recuerdo cuántos latidos eran, pero él se estaba muriendo.
La madre y el padre me llamaron de la reunión, y ellos se sentaron en los escalones por dos o tres días, y dijeron: “Si Ud. no viene….”
Y dije: “Bueno, consiga a alguien más”.
Él dijo… Yo dije: “Dios tiene a Sus hombres en todas partes”.
Él dijo: “Pero, Hermano Branham”, dijo, “Ud. no comprende”. Le dije… Dijo: “¿Se lo puedo explicar?”
Le dije: “Trataré de entenderlo”. Y dije: “Estoy cansado, y no es correcto que yo vaya a un lugar si no puedo ir tampoco a otro”. Él dijo: “Pero…” Le dije: “A menos que el Espíritu Santo me dijera que fuera”.
Él dijo: “Pero, mire”. Él dijo: “Hemos permanecido en esa reunión por una semana”. Dijo: “¡Sabemos que es imposible! Pues nuestra propia gente de nuestro vecindario ha estado en esa reunión, de diferentes iglesias denominacionales, y el Espíritu Santo les ha dicho exactamente qué hacer, y cómo hacerlo desde la plataforma. Y ha sido exactamente lo que el Espíritu dijo”. Ellos dijeron: “Hermano Branham, nosotros sabemos que Ud. no pudiera hacer eso, que tiene que venir de Dios”. Dijo: “Por lo tanto, si Ud. viene y ora por mi hijo”, el padre dijo, “él sanará”.
27 Bueno, él fue perseverante, muy persistente. Así que, tomé mi saco y me fui. Fui al hospital. Y el doctor me encontró, y él dijo: “Yo-yo no lo molestaría”. Dijo: “El niño pudiera morir en cualquier minuto”. Y el doctor pertenecía a otra denominación de iglesia, porque le pregunté.
Le dije: “Pero, señor, el niño se está muriendo”. Le dije: “¿Es Ud. Cristiano?” Él me dijo que pertenecía a otra iglesia, a una cierta denominación. Le dije: “Bueno, si su sacerdote viniera, y ese niño perteneciera a la misma denominación que Ud. pertenece, y ese sacerdote quisiera darle los últimos ritos, ¿le permitiría Ud. a ese sacerdote entrar allí?”
Él dijo: “Claro que sí”.
Le dije: “Bueno, este padre cree que si yo puedo orar por ese niño él sanará, tanto como Ud. cree que el niño sería salvo si el sacerdote le diera los últimos ritos”. Yo también tuve que ser un poquito persistente. Así que él me dejó entrar. La pequeña enfermera volteó con su naricita respingona y se regresó. Así que nos hincamos al lado de la cama. El niño estaba inconsciente.
28 Así que puse mis manos sobre el niño y oré sólo unas cuantas palabras en oración. Y dije: “Dios Padre, yo no entiendo, pero este pobre hombre está clamando. Y él me pidió que viniera aquí. Y la única cosa que yo sé hacer es pedirte”. Y dije: “Te pido que Tú le prestes la vida al niño en el Nombre del Señor Jesús”, y me levanté.
Y el padre miro hacia la madre, la abrazó del cuello, y ellos se empezaron a abrazar uno al otro, y a limpiarse las lágrimas de sus ojos diciendo: “¿No es maravilloso, madre?” Y yo miré, y esa pequeña enfermera volteó su rostro y miró.
Y dijo: “Piénselo. El está… Bob va a sanar. ¡Oh, alabemos al Señor!”, ellos dijeron.
Y la pequeña enfermera… Ellos extendieron su mano por encima del niño, y estrecharon mi mano, y dijeron: “Gracias, Hermano Branham, por obedecer al Señor de venir a orar la oración de fe por nuestro niño”. Yo no dije algo más que la oración.
Y luego la enfermera dijo: “Señor, no creo que esté entendiendo”.
Él dijo: “Oh, sí entiendo”.
Dijo: “Uds. reclaman que aman al niño”.
Dijo: “Por supuesto que amamos al niño”.
29 “Bueno”, dijo: “vea usted…” Él dijo… Ella dijo: “¿Cómo pueden Uds. actuar de esa manera cuando el niño se está muriendo?” Dijo: “Ahora, en toda la historia médica cuando esta cierta cosa (yo no sé lo que era, el instrumento) baja tanto así, el niño no puede bombear de regreso”. Y dijo: “¿Ven Uds.?, el niño pudiera morir en cualquier momento. Su corazón únicamente está latiendo…” No recuerdo cuánto era su respiración; estaba muy mala, y su corazón estaba muy mal. Él tenía las válvulas abiertas, y todo en él; y una de las válvulas estaba obstruida o algo así. Y dijo: “El está-él está inconsciente ahora. Él aun está muy débil como para saber algo”. Y dijo. “Luego Uds. se paran allí y se ríen y se comportan de esa manera (ella no sabía qué clase de comportamiento era ese), y dicen… actúan de esa manera, y su hijo se está muriendo”.
Y el viejo caballero (nunca lo olvidaré), él volteó y puso su mano como un padre sobre el hombro de la damita de como unos dieciocho años de edad, una pequeña “sabelotodo”, como Uds. saben (Uds. saben, la pequeña “Ani”), y dijo: “Escucha, cariño”. Dijo. “Como tú sabes, tú estás mirando a ese instrumento. ¿Ves?” Y dijo: “Eso es todo lo que tú sabes al respecto”. Dijo: “Pero yo estoy mirando a una promesa en la Palabra de Dios”. Dijo: “Mi niño va a vivir, pues Él dijo que la oración de fe salvaría al enfermo. Y eso ha sido orado sobre mi niño”.
Bueno, de eso hace como unos quince años. El niño está casado y tiene dos hijos. Vean, la persistencia, de que él creyó no importando lo qué el instrumento estuviera diciendo. Su fe no estaba en el instrumento; estaba en la promesa de Dios.
30 Noé, después que él había escuchado la promesa de Dios, él podía ser persistente, ser perseverante.
Moisés, él lo sabía intelectualmente por medio de su madre piadosa, nuestra amada Hermana Jocabed… Él había escuchado su enseñanza de una forma intelectual, cómo su vida había sido librada de los cocodrilos, y cómo Dios lo había hecho un niño apropiado, y había nacido para ser un libertador; y cómo María, su hermana, la profetisa, lo había seguido hasta la orilla donde se bañaban, donde la hija de Faraón se estaba bañando; y cómo Dios lo había llevado y criado ahí mismo en el palacio de Faraón; y cómo él iba a liberar a los hijos. Ahora, intelectualmente él sabía eso. Pero, pueden ver, en el primer pequeño error….
Oh, no fallen en captar esto, iglesia. Uds. lo pudieran conocer desde el punto de vista de la Palabra. Uds. pudieran saber que la Biblia dice que la oración de fe salvará al enfermo. Pero oren hasta que Dios diga que la oración de fe los salva a Uds. Esa es la diferencia.
31 Moisés sabía intelectualmente que él era un libertador. Pero cuando él pensó que los hijos de Dios lo entenderían cuando él mató al egipcio, con el primer rumorcito que salió, él dejó de ser perseverante. Justo antes que aun llegara a Faraón, él huyó al desierto, porque no fue perseverante. Él no estaba muy seguro. Él solamente lo sabía desde el punto de vista de la Palabra, la promesa.
Pero un día él vio una zarza que estaba en fuego, y estaba ardiendo, y no se consumía. Así que Moisés tomó… subió el lado del monte. Y asentada en esa zarza estaba esa gran Columna de Fuego que lo iba a guiar a él el resto de sus días. Y de esa Columna de Fuego habló una Voz: “Yo he visto las aflicciones de Mi pueblo. Yo he oído sus gemidos y Yo he recordado Mi promesa a Abraham, y Yo he descendido para liberarlos. Ahora, desciende allá”.
32 Ahora bien, hablando de ser perseverante, él caminó directamente ante la presencia de Faraón, dijo: “¡Déjalos ir!” ¿Por qué? Él había hablado cara a cara con Dios, hasta que obtuvo su comisión. Yo pienso que si los hermanos ministros hoy en día no lo tomaran sólo desde un punto de vista intelectual, sino que encontraran un lugar en la parte de atrás del desierto, en esas arenas sagradas donde Satanás no puede poner su pies sucios de incredulidad, y quedarse allí hasta que venga un mensaje proveniente de Dios y los posicione, y los coloque en el ministerio, entonces todos los diablos atormentadores del infierno no se lo pudieran quitar a Uds. Sabrán que son llamados.
Pienso que cada Cristiano debería hacer eso. Antes de salir y confesar el Espíritu Santo, y confesar que tienen el Bautismo, debería haber tal contacto personal con Dios al grado que todos los intelectuales del mundo no se lo pudieran quitar a Uds. explicándoselos. Uds. lo saben. Uds. han estado allí. Uds. han sido testigos. Uds. saben que así es. Ese es el requisito. Jesús les dijo a los discípulos: “Uds. esperen. Uds. saben la parte intelectual. Uds. saben la Palabra. Pero quedaos vosotros allá en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de Poder desde lo Alto”. Entonces lo supieron. ¡Oh, vaya!
33 Pero cómo fue que el pequeño David, muy adentro, en la parte de atrás del desierto, un hombre pequeño, pelirrojo, de hombros caídos, pastoreando esas ovejas allá para su padre, un día un oso vino y agarró un cordero; y fue tras él, y tomó su hondita y mató al oso.
Y también después, un león vino y agarró una, y huyó con un cabrito. Y el pequeño David… Esas eran las ovejas de su padre. Y él fue tras él con una hondita. Ahora, no con un rifle magnum, sino con una honda con una piedra en ella. Pero su confianza estaba en Dios. Él arrojó la piedra e hirió al león, y lo tumbó. Y cuando el león se levantó, él lo mató, trajo de nuevo a la oveja. Él fue persistente, porque (¿por qué?) él estaba a cargo de las ovejas de su padre.
34 Pienso que de esa manera debería sentirse todo clérigo. Nosotros tenemos un encargo de parte de Dios: las ovejas del Padre. El demonio de enfermedad ha azotado entre Uds. Cristianos. Él se los está tratando de llevar. Yo no tengo educación, yo-yo no sé nada respecto a la medicina. Pero la única cosa que yo tengo es esta hondita de oración. Yo vengo tras Uds. esta noche, los voy a traer de nuevo. Él prometió que la oración de fe salvará al enfermo.
Tal vez los grandes intelectuales, la gran medicina científica y cosas así, se pudieran reír de eso. Yo no sé nada tocante a eso. Como David, cuando él trató de tomar una espada y ponerse la chaqueta eclesiástica de Saúl, no le quedó. Nunca le queda a un verdadero hombre de Dios. Pero él recogió… Él dijo: “Déjame ir con lo que yo he probado”.
Esa es la única cosa que conozco, Cristianos, es ir con lo que yo he probado que es la Verdad. Esa es la Palabra de Dios, Su Palabra, parándome firme en Ella. Yendo tras Sus hijos enfermos. Traigámoslos de nuevo a los pastos verdes sombreados, y a las aguas de reposo, y a buena salud, y a tener fuerza.
35 El pequeño Sansón parado allí, y atrapado (como hablamos de él la otra noche) con los filisteos todo alrededor de él, él no tenía nada sino la quijada de una mula. Pero cuando él pudo extender su mano hacia atrás y sentir esas siete pequeñas guedejas, él fue muy persistente.
Samgar, mucha gente nunca ha leído de él en la Biblia. Él fue uno de los jueces de Israel. Solamente un pequeño párrafo se escribió de él en toda la Biblia. Pero cuando él estaba parado allí, después de que había terminado su cosecha… Sus niñitos se miraban delgados y pobres; su esposa, tal vez con su vestido sin mangas. Los filisteos venían, tomaban todo lo que ellos tenían tan pronto como estaba todo almacenado. Llegaban a un buen lugar, y entonces los filisteos venían y se los quitaban.
36 Así que en el tiempo que él había sacudido todo su grano y lo había guardado en el granero, pensó: “Bueno, tal vez podamos vivir; puedo vender un poco de ello, y conseguir algunos vestiditos para mis niñas, y zapatos para mis niños, y quizás pueda conseguir un vestidito barato para mi esposa este año”, él oyó algo. Abrió la ventana de la puerta del granero y miró allá (mejor dicho, abrió la puerta del granero y miró afuera). Ahí venían mil filisteos, con armaduras, lanzas, espadas, hombres entrenados, “tromp”, “tromp”, viniendo por el camino. Ellos se iban a llevar su grano.
Él se paró allí. Ahora, él no era un guerrero; él era un campesino. Él ni siquiera tenía una espada, hasta donde sabemos. Pero sucedió que él recordó: “Yo soy judío; y yo estoy circuncidado. Yo soy un hijo de Dios. Yo tengo un derecho. Yo tengo acceso al mismo Dios de David. Yo tengo acceso al mismo Dios de Moisés. Yo tengo acceso al mismo Dios de Daniel”. Y él… El Espíritu vino sobre él, y cogió esa aguijada de bueyes, y salió allá, y fue persistente. Y él mató a mil filisteos con una aguijada de bueyes, una vara, con la que ellos pinchaban al buey, y mató a mil filisteos.
37 En cierta ocasión iba entrando a un estadio donde iba a predicar, y había una gran multitud de gente, muchos miles, esperando. Y yo leí una cosita arriba a la entrada de ese estadio que siempre (era un estadio de fútbol), que siempre me alentó. Era un pequeño letrero allí que decía: “No es el tamaño del perro en la pelea, sino el tamaño de la pelea en el perro”. Así que yo pienso que eso tiene que ver muchísimo en ello. Es obtener mucha verdadera persistencia Cristiana, emprendedora. “Dios lo prometió, y es mío”. Eso es correcto.
Juan el Bautista fue muy persistente. Ellos decían… a lo mejor Caifás o algunos de los sacerdotes salían diciendo: “Aquí está el Rev. Dr. Ph.D. Fulano de tal. ¿No piensan Uds. que él es apto para ser el Mesías?”
Juan dijo: “No es Él”.
Trajeron otro. “Aquí está un buen hombre. ¿Qué de él?”
“Ese no es Él”. Porque él sabía que cuando viera a esa Paloma descendiendo desde el Cielo, que Ese sería Él. Entonces él fue persistente. Oh, hay tanto en la Biblia de lo cual hablar; que nunca terminaría.
38 Tomemos a la mujer griega. En primer lugar, ella era una griega. Ella no era una judía; ella era una gentil. Pero ella había oído de la fama de Jesús. Ella había oído de los críticos también, cómo ellos lo criticaban. Pero ella no les prestó atención a los críticos. Ella estaba escuchando de la fama. Ella, siendo una griega….
Como Uds. saben, siempre habrá algo que les este impidiendo. Pero como Uds. saben, de una manera u otra, fe encuentra una Fuente que la gente no ve. La fe encuentra su Fuente. La gente no ve eso. Así que, debió haber sido así con esta mujercita, que la fe había encontrado una Fuente. “La Palabra de Dios”, dice la Biblia en Hebreos 4:12: “Es una Espada, es una Espada que corta hasta el tuétano del hueso, y penetra hasta partir el espíritu; y es un discernidor de los pensamientos y las intenciones del corazón”. Eso es lo que es la Palabra.
39 Es por ese motivo que Jesús podía discernir lo que estaba en los pensamientos de la gente, porque Él era la Palabra. Y “si la Palabra permanece en vosotros…” Y entonces no son Uds.; es la Palabra que sale y discierne. Y solamente hay una sola cosa que puede manejar eso, esa Palabra. No es tener una educación. Se los puedo asegurar. La fe es la única cosa que puede manejar esa espada de fe. Como dije la otra noche, la fe en la Palabra de Dios abrirá un agujero atravesando cualquier dificultad. Pero Uds. lo tienen que creer.
Ella tuvo muchos impedimentos. Ella misma los tenía, pero su fe no tenía ningún impedimento. No. La fe no tiene ningún impedimento. La fe sólo lo cree. No tiene ningún impedimento en lo absoluto. Uds. ya han atravesado la barrera del sonido, como la dama lo estaba diciendo. La fe no tiene ningún impedimento. Uds. lo pudieran tener, pero su fe no lo tiene. La fe de Uds. no tiene impedimentos en lo absoluto.
40 Ella pudiera… Ellos le pudieran haber dicho: “Tú eres una griega. Tú no deberías ir allá. Ese es un judío. Ese es un judío de quien ellos están reclamando todas estas cosas. Tú eres una griega”. Pero (¿ven Uds.?), ellos estaban tratando de poner una barrera racial; pero la fe no sabe de barreras raciales, no sabe de eso en lo absoluto. No. Porque ella pudiera haber pensado esto: “Si Él es quien yo creo que Él es, entonces Él es Dios. Y si Él es Dios, entonces Él es el Creador de toda criatura. Si Él en verdad es Dios, entonces Él es Dios de toda la creación. Y si Él no es Dios de toda la creación, entonces Él no es Dios”. Esa es una buena manera de mirarlo.
41 Bueno pues, no importó si ella era una griega, de todas formas fue persistente. Ella tenía perseverancia. Luego alguien pudiera haber venido con este proverbio antiguo, como Uds. saben (ellos todavía lo tienen hoy en día): “Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa”. Pero no importó cuántos le gritaron a ella: “Los días de los milagros ya pasaron”, ella todavía fue persistente. Pudiera haber sido así para ellos quienes creían eso, pero no para ella. Algo ya había sucedido por dentro que le permitió saber que no habían pasado.
Y hasta que Uds. atraviesen esa barrera, no les hará nada de bien. Uds. tienen que atravesar esa barrera: “Dios era, pero no lo es ahora”. Él todavía es Dios, si Él alguna vez fue Dios. Y si Él no es el mismo Dios hoy en día, entonces Él nunca fue Dios. ¿Ven? Eso es. Es el hombre perdiendo la fe, no Dios perdiendo Su poder, no es Dios retractándose de Su promesa. Es el hombre que se retractó de la promesa para creer.
Ella aún fue perseverante. Si los días de los milagros habían pasado para todos ellos, no habían pasado para ella. ¿Por qué? Ella había atravesado esa barrera del sonido. Ella se había agarrado de algo. Algo había pegado en ella.
42 Bueno, siempre habrá otro grupo que se presentará a una damita como ella. Algunos de ellos pudieran haber dicho: “¿Sabes qué? Tu esposo es un hombre de negocios. Él pertenece a la gran iglesia aquí en este lado. Y si tú vas allá a ese grupo, tu esposo te dejará”. Ahora, esa es una gran barrera para atravesar. Pero, déjenme decirles a Uds., si Uds. alguna vez se aferran a la fe como ella se aferró, eso no importará. Correcto. Eso no hizo ninguna diferencia para ella, con esposo o sin esposo. Ella iba en camino a encontrarse con Jesús. Ella fue perseverante.
Y luego pudiera haber estado el grupo que siempre se para alrededor diciendo: “Pero espera un minuto. Si tú vas allá, Lidia (o cuál fuera su nombre), como tú sabes, serás el hazmerreir de nuestra nación, porque tú sabes que no existe tal cosa como esa allá. Y tú sabes que eso sólo es una fábula judía. Han tenido toda clase de cosas que hemos escuchado al respecto, pero no es nada sino sólo un proverbio, un canto que ellos cantan”. Como Uds. saben, ellos todavía tienen ese grupo. Correcto. Así que… Pero cuando ella llegó a ese grupo, de quien ella sería el “hazmerreir”, y lo demás, ella fue muy perseverante. Siguió avanzando por en medio de ellos.
43 Muy bien. Entonces allí vino el grupo ministerial. ¡Oh, hermanos! Ese es uno muy difícil de atravesar. “Ahora, miren aquí… (Yo la llamé Lidia. Yo espero que no haya una Lidia aquí; pero pudiera estar bien. Yo espero que Ud. tenga la misma fe que ella tuvo). Así que entonces, cuando Lidia llegó a la asociación ministerial, ellos dijeron: ”Hay una cosa respecto a eso. Tú sabes que eres un miembro aquí de nuestra iglesia, y ese es un pentecos-…“ o alguna clase de grupo que tienen allí, como Uds. saben.
De todas maneras, dijeron: “Si tú vas allá te vamos a devolver tu archivo de la iglesia, tu carta. Te vamos a quitar del libro. Tú ya no podrás regresar a la iglesia. Te vamos a excomulgar, y tú serás un hazmerreir. Tu esposo te repudiará en divorcio, y él se casará con una mujer más bonita que tú”, y todas esas cosas.
44 Pero eso no la detuvo ni un poquito. No la detuvo la carta de la iglesia ni nada más. ¿Por qué? Ella había oído. “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Ella fue perseverante. Ella se abrió paso a través de toda esa gran barrera.
Ahora, ella llega a Jesús. Ahora, ella pensó: “Todo ha terminado ahora”. De esa manera piensan unas personas cuando reciben el Espíritu Santo: “Todo ha terminado”. Sólo es el principio. En ese momento es cuando necesitan ser perseverantes (¿ven?), cuando Uds. llegan allí. Cuando ella llegó allí a Jesús, Jesús dijo… le dio a ella una fuerte sacudida. Yo creo que Él sabía que ella vendría. Así que cuando ella llegó allí, él se volteó hacia ella y le dijo que Él no había sido enviado a su raza. ¡Oh, hermanos! ¡Qué decepción debe de haber sido!
¡Oh!, ¿pero qué ocasiono eso? Eso no la detuvo ni un poquito, para nada. Todavía ella lo llamó a Él el Hijo de David. Por supuesto, el gentil no tiene un reclamo en Cristo por medio del nombre del Hijo de David. No, no. ¿Ven?, el Hijo de David estaba bajo el Reinado, y Cristo es el Rey de los judíos. Pero para la Iglesia, Él no es el Rey; Él es el Señor. ¡Amén! Él es el Esposo, como Sara llamó a Abraham su señor. Él es el Señor de la Iglesia, pero Rey de la raza judía.
45 Así que cuando ella lo adoró y dijo: “Señor, socórreme”, Jesús dijo: “Pero, como tú sabes, no está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a Uds. los perrillos”. ¡Oh, hermanos! Si ella hubiera sido una pentecostal moderna, ella hubiera levantado su naricita y dicho: “Yo nunca iré a una reunión como esa otra vez”. ¿Por qué? Ellos no tienen la esperanza que ella tenía. Eso es correcto. Ella tenía la esperanza. Ella había oído, y la fe la había capturado. Ella tenía una razón; ella tenía una necesidad. Y sencillamente ella no la iba a soltar. Eso es correcto. Me gusta eso. Sí, señor. Ella todavía se aferró, aunque fue llamada un perro, y una raza que era más baja que los perros.
Dijo: “Yo no fui enviado a tu raza. Yo únicamente fui enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
Y ella dijo: “¡Señor, socórreme!”
Él dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”. ¡Oh, vaya!
46 Ella no era una planta de invernadero, para tener que ser mimada. No, no. No, no. Ella no era una planta de invernadero, que tiene que ser mim-… mimada. Ella no era una híbrida moderna, una así llamada creyente de la cosecha de hoy en día. Ella estaba aferrada a algo. No: “Bueno, yo soy metodista, y yo no tengo que aceptar eso”. “Bendito sea Dios, yo pertenezco a las asambleas. Yo pertenezco a la Iglesia de Dios. Yo no tengo que aceptar eso”. No, no. Ese es un tipo híbrido. Uds. han sido hibridados en alguna organización. Pero un real y verdadero Cristiano purasangre es nacido de la Palabra de Dios y se aferra, sin importar lo que suceda.
47 Si hay algo que sea vea tonto para mí no es más que un mulo. Un mulo no sabe de dónde proviene. Él ni es mulo, ni es caballo. Él es una mezcla entre un asno y una yegua. Él no es manso; él es malo. Él es vil. Él esperará toda su vida para patearlo antes de morir. Uds. lo pueden llamar, y él sólo parará sus grandes orejas: “Jija”. ¿Ven? Él no sabe. Eso es correcto. Él es híbrido.
Ese es el problema con la iglesia hoy en día: hay muchos híbridos, así llamados Cristianos. ¡Eso es correcto! Ellos paran sus orejas, dicen: “Jija, los días de los milagros ya pasaron. Jija”. Uds. no saben si son un Cristiano o un pecador. No saben si Uds. son un creyente o un incrédulo. ¡Híbridos!
48 Todo lo que está híbrido está fuera del verdadero camino trillado. Deberíamos tener un poquito de tiempo para hablar de la simiente original, para ver de dónde proviene. El híbrido no sabe dónde pertenece, no sabe quién fue su papá, quién fue su mamá, ni nada. No, él no sabe. Él no es pedigrí. Él no puede ser pedigrí. Él no se puede reproducir.
Ese es el problema con las iglesias hoy en día. Ellas no se pueden reproducir de nuevo. Ellas son híbridas. Ellas no saben si pertenecen a Dios, o a alguna denominación. La única cosa que ellas pueden producir es un miembro, no un Cristiano, creo yo. Quizás yo no debería haber dicho eso, pero ya lo dije. ¡Eso es correcto! Él no sabe a qué pertenece. Él sólo sabe que él es metodista, bautista, o pentecostal. Eso es todo lo que sabe.
49 Pero, ¡oh, cuán hermoso es un purasangre! ¡Oh, hermanos! Él les puede decir a Uds. quién fue su papi, quien fue su mami, su abuelito, y su abuelita, y bisabuelita, y todos hasta el principio. Él lo sabe. Él es manso, bondadoso. Uno le puede hablar a él; él escucha. Pone su cabeza en su hombro, él está lleno de amor. ¿Por qué? El es purasangre.
Así es un Cristiano purasangre que ha nacido del Espíritu de Dios. Ellos no entran en debates denominacionales. Ellos saben quién es su Padre. Ellos saben de dónde provienen. Ellos saben de dónde el Espíritu proviene. Ellos saben de quién nacieron. Ellos no discuten los credos de Uds. Uds. les pueden hablar tocante al amor, tocante a sanidad Divina, tocante a todas estas cosas, porque ellos han nacido de Dios. Persistentes, seguros de sí. Uds. no los tienen que azotar. Ellos tiran de la carga de todas maneras. Seguro. ¡Oh, hermanos! ¡Cuán maravilloso! Cristianos híbridos, eso es lo que tienen hoy en día.
50 Ella no. No, señor. Observen. Cuando Jesús dijo: “Yo no fui enviado a tu raza”, dándole a ella una prueba… Ella había pasado unos momentos horribles tratando de llegar a Él. Pero cuando ella llegó a Él, entonces ella tuvo una decepción. “Yo no fui enviado a tu raza”.
Pero cuando ella dijo: “¡Señor, socórreme!”, Él dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”.
Escuchen esto. “Señor, eso es verdad”. ¡Oh, hermanos! La fe siempre admitirá que la Palabra está correcta. Sí, señor. “Es verdad, Señor. Pero solamente quiero las migajas”.
Esa no es una creyente moderna de hoy en día. “Tú vas a venir aquí y lo vas a hacer de la manera que yo quiero, o yo-yo-yo no lo recibiré”. Sí. De esa manera era Naamán, tratando de deshacerse de su lepra.
51 Pero Uds. lo tienen que recibir de la manera que Él lo trae. Y cuando la fe se aferra a ello, Uds. seguirán adelante con ello. Sí. Ella solamente estaba buscando migajas. Recuerden que esta mujer nunca había visto un milagro. Ella era una griega. Pero ella lo creyó de todas formas. Ella era como la ramera, Rahab.
La ramera, Rahab, cuando ella escuchó… Cuando ella escondió a los espías, ella era una gentil, una rechazada, una prostituta. Pero ella escuchó. Ella no dijo: “Uds. tráiganme a Josué aquí y déjenme darle una mirada. Déjenme ver cuán alto, cuán bien parecido es él, cómo se peina su cabello, cómo se acicala, cuán corpulento es. Cuán grandes son sus hombros”. A ella no le interesó cómo se miraba.
Ella dijo: “Yo he escuchado lo que Dios hizo por Uds.” ¡Ahí lo tienen Uds.! “A mí no me interesa cómo se mira Josué. A mí no me interesa si él tiene un Ph.D., o un LL.D., o si no tiene nada. Yo sé que Dios está con Uds., y yo quiero protección”. ¡Amén!
52 “A mí no me interesa si ellos los llaman santos rodadores [”aleluyas“-Trad.], fanáticos pentecostales, evangelio completo, o lo que sea, yo quiero a Dios. Yo quiero Su gracia; yo quiero Su poder; yo quiero Su amor; yo quiero Su perdón. A mí no me interesa lo que uno tenga que ser llamado. Yo no tengo que ver esto, eso, o lo otro, si Él es grande o pequeño, o lo que sea, yo-yo sólo lo quiero ver a Él. Quiero tener conmigo Su gracia y Su misericordia”. Eso es lo que necesitamos.
Observen. Esta mujer tenía la manera correcta de acercarse al don de Dios. Cuán diferente era de esos fariseos. Cuán diferente era de esos judíos, los líderes. Dijeron: “Deseamos ver de ti milagro”. ¡Oh, el lado eclesiástico!
53 Pero esta pobre gentil ignorante, sólo dijo: “Señor, solamente quiero las migajas”. Dijo: “Los-los… Como Tú sabes, los perrillos sí comen de las migajas que caen de la mesa su señor, y eso es todo lo que yo estoy pidiendo”. Ella no dijo: “Tú tienes que ir a mi casa y poner Tus manos sobre mi hija”. Ella no dijo: “Si Tú vienes y hablas en lenguas allá, y me dices todo al respecto, yo-yo-yo lo creeré”. Ella dijo: “Yo solamente quiero las migajas. Sólo lo que cae es todo lo que yo estoy buscando”. ¿Ven?, ella se estaba acercando correctamente. Ella tenía la manera correcta de acercarse al don de Dios. Ella fue la primera gentil a la cual Jesús le hizo un milagro, la primera gentil.
54 La fe siempre admite que la Palabra está correcta, y la fe siempre actúa humilde. La fe siempre admite que la Palabra está correcta, y siempre actúa humilde. Miren a Marta y a María. Cuando se habían burlado tanto de la pequeña Martha, o se había hablado tanto de ella tocante a preocuparse tanto de mantener la casa limpia… Pero cuando Lázaro murió, ella fue a Él. Miren cuán persistente fue ella, perseverante.
Ella tuvo que atravesar todos los críticos que dijeron: “¿Dónde está ese predicador santo rodadorque estaba por aquí, reclamando que amaba mucho a tu hermano?” ¿Ven? Jesús sabía, el Padre le había dicho a Él: “Vete y espera hasta que Lázaro muera, y Yo te voy a traer de regreso”, porque Él así lo dijo. Él dijo que Él no hacía nada hasta que Él viera al Padre mostrárselo a Él primero. Eso es correcto.
55 Así que Él se marchó. Y ellos lo mandaron llamar, y Él no vino. Me imagino que entonces se rieron de ella. “¿Dónde está? Hm, hm… Él huyó”. Luego le mandaron llamar otra vez, y Él huyó otra vez, se fue a otra ciudad. Luego finalmente Él volteó y les dijo a Sus discípulos: “Lázaro duerme”.
Dijeron: “Bueno, entonces está bien”.
Dijo: “Él ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí. Mas voy para despertarle”.
Pero la pequeña Martha no le escuchó decir eso. Entonces salió a buscarlo, persistente. Ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Me gusta eso. ¡Oh, me gusta mucho eso! “Mas también sé ahora, mas también sé ahora….”
Uds. pudieran decir: “Hermano Branham, el doctor me dijo que yo…” “Mas también sé ahora”. “Yo he estado enfermo por cuarenta años”. “Mas también sé ahora, Señor”. ¡Oh, hermanos! “Yo he estado buscando el Espíritu Santo por mucho tiempo”. “Mas también sé ahora, Señor, mientras que yo estoy en Tu Presencia….”
56 “Todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Y Él volteó sin dar mucho ánimo. Vean, Él los prueba, para ver cuán persistentes son Uds. ¡No se den por vencidos! Y si la fe realmente se aferra, no se dará por vencida. Dijo: “También sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Jesús volteó y dijo: “Sí”, dijo, “Marta”, dijo, “tu hermano resucitará en la resurrección. Él resucitará en el día postrero”.
Dijo: “Sí, Señor. Él es un buen muchacho. Yo sé que él era un buen muchacho. Yo… Todo eso yo creo”.
Jesús dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” “Tú…” Ahora bien ¿qué efecto tuvo en ella?
57 Ahora, ella tenía el derecho de reprocharle y decirle: “¿Por qué no viniste? Te llamé. Yo dejé mi iglesia. Dejé mi organización, dejé mis amigos. Renuncié a la fiesta de baraja, ya no fui al juego de lotería. Abandoné cada cosita. Yo vine creyendo en Ti”. Ahora, recuerden que el Espíritu Santo todavía no había descendido, enseñando diferente.
58 Pero dijo: “Yo dejé todo, y te seguí. Y cuando yo te necesitaba, Tú no viniste. Cuando envié por Ti, Tú me ignoraste y seguiste adelante. Yo envié otra vez por Ti, y Tú me ignoraste”. Parecía como que ella podía haber tenido una discusión con Él, pero ella olvidó todo respecto a eso. Ella quería llegar a Él. Esa es la razón que ella recibió lo que pidió.
Como la mujer sunamita ante Eliseo. Ella fue persistente. Ella vino y cayó a sus pies, y dijo… Eliseo dijo después que encontró cuál era su problema, él le dijo a Giezi, dijo: “Toma mi báculo. Ve, ponlo sobre el niño”. Y él ciñó sus lomos y se fue.
Pero ella fue persistente. Su fe no estaba en el báculo; estaba en el profeta. Y ella dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré”. Ella fue persistente. Él no se podía apartar de ello. Así que él ciñó sus lomos y se fue. ¡Amén! ¡Eso es lo que es!
59 Si la mujer sunamita podía tener tanta fe así en un profeta, si Marta tenía tanta fe así en Jesús, ¿cuánto más hoy en día cuando hemos tenido dos mil años de milagros derramándose constantemente? Cuando por todo alrededor del mundo, y todo el día, por veinticuatro horas, la gente está siendo sanada y llenada con el Espíritu Santo por todo alrededor del mundo; milagros de sanidad y resucitando a los muertos, y echando fuera demonios; ¿no podemos ser persistentes como para aferrarnos a la Palabra de Dios, sabiendo que Él no hace acepción de personas, aferrarnos allí, persistentes hasta que Él venga? Seguro. ¡Persistentes…! Ciertamente.
60 Como la mujer… vino al Tabernáculo hace como unos tres años. Yo iba a estar solamente esa noche. Una mujer estaba allí que tenía un tumor que pesaba cincuenta libras [22.50 kg.-Trad.]. Se encontraba tan grande así. La mujer pudiera estar aquí esta noche. Yo entré por la puerta de atrás, y entré al pequeño Tabernáculo allí, y estaba predicando. Y así que me di la vuelta y me fui para atrás. Ella era de California, y ella no podía caminar. Pero ella era persistente. Ellos dijeron… Yo… Ella dijo: “He venido para que el Hermano Branham ore por mí”.
Y unos de los ancianos dijeron: “Él anunció que estará orando por los enfermos esta noche”.
Ella dijo: “¿Por dónde sale?” Ella tenía fe en Dios, no en mí.
61 Así que dos de los ancianos de la iglesia, o tres, tomaron a esta señora corpulenta, y la cargaron por afuera del edificio hasta la puertita de atrás por donde yo salgo del Tabernáculo, sin tener el conocimiento que ella se encontraba allí para que se orara por ella. Y yo terminé de predicar. Al yo salir, ella me cogió de la pierna de mi pantalón y se aferró allí. Ella dijo: “Hermano Branham, yo no le quitaré su tiempo pidiendo que ore por mí, sino sólo ponga sus manos sobre mí”. Eso es. Ella estaba determinada. Como unos seis u ocho meses después… La señora parada allí esa noche estaba hinchada así. Los doctores ni siquiera la querían tratar.
Ella ha estado en mis reuniones por todo California; estaré otra vez por allá. Desde entonces ella ha estado en el Tabernáculo, tan plana como yo lo estoy. Y dijo: “Cualquiera de las mujeres puede venir y examinarme. No hay marca de bisturí en mí. La cosa me dejó”. ¿Por qué? Ella fue persistente. ¡Amén! Su fe estaba establecida.
Mi fe está edificada en nada menos
Que en la Sangre de Jesús y en Su justicia.
Cuando con todo alrededor mi alma desfallece,
Entonces Él es toda mi esperanza y estancia.
Pues en Cristo la Roca sólida yo me paro,
Todos los otros terrenos son arena movediza….
¡Persistente! La fe de ellos estaba aferrada a Su Palabra y no la soltaron.
62 Al igual como cuando Micaías estuvo allá ante Acab y Josafat. Había cincuenta… o mejor dicho, no, había cuatrocientos, me supongo, hombres cultos finos que salieron allí, bien alimentados, bien vestidos: los profetas de Acab. Ellos salieron allí profetizando. Josafat, siendo un hombre justo, había algo que no le pareció bien. ¿Ven?, él no tenía fe.
Todos esos hombres parados allí, todo el seminario había salido, dijeron: “Mira esto. Sube, Acab”, porque ellos estaban juzgando: “La tierra te pertenece a ti, Ramot de Galaad. Es tuya, así que te pertenece. Sube y tómala. El Señor está contigo”. Un hombre tenía un par de cuernos tan grandes así. Él dijo: “Por medio de éstos tú los vas a acornear hasta sacarlos de la tierra”.
Josafat miró alrededor y vio que no había fe. “No importa”, él dijo. “Aquí…” Él dijo: “¿No tienes a otro en algún lado?”
Él dijo: “¿Otro? Son cuatrocientos de lo mejor. Ellos están educados; están entrenados. Ellos son hombres de Dios”.
63 Pero como pueden ver, no había fe allí. Él dijo: “De seguro que tú debes tener otro en alguna parte”.
Él dijo: “Tengo uno, pero lo aborrezco”. Él dijo: “Él siempre me está gritando”.
“Oh”, él dijo: “No hable el rey así. Mándenlo traer”.
Dijo: “Ese es Micaías, el hijo de Imla”.
Así que, ¿saben qué? La directiva de diáconos fue allá y lo encontró, le dijo: “Ahora, mira esto, Micaías. Si tú quieres regresar otra vez a la organización, todo lo que dijiste contra ellos se te perdonará si tú sólo dices la misma cosa que ellos dicen. Tú di la misma cosa”.
Micaías, me agrada ese hombre de Dios. Él dijo: “Yo diré únicamente lo que Dios ponga en mi boca”. Así que él llegó ante él, y Micaías le dijo: “Dame esta noche”. Y él ha de haber orado toda la noche. Como para el amanecer, él vio su visión. Cuando él vio la visión, él la comparó con la Palabra.
Esa es la manera de comprobar si su visión está correcta o no. No todo tipo de visiones están correctas. Pero si es contraria a la Palabra, Uds. dejen esa visión en paz. Pero si está de acuerdo con la Palabra, quédense con ella.
64 Así que Micaías dio su profecía, donde había visto a Israel esparcido como ovejas. Ahora, cuatrocientos ministros estaban parados allí, todos estaban bien, todos eran profetas, grandes hombres, con fuerza eclesiástica. Pero Micaías fue persistente. Él había examinado su visión con la Palabra. Él sabía que la visión estaba correcta. Él sabía que ese verdadero profeta, Elías, había profetizado mal contra Acab. Y, ¿cómo podía él declarar el bien cuando la Palabra declaraba el mal?
¿Cómo pueden bendecir lo que Dios ha maldecido?, o, ¿cómo pueden maldecir lo que Dios ha bendecido? Debe estar de acuerdo con la Palabra. Algunas veces Uds. se tienen que parar solos, pero párense allí. Eso es correcto. Sean persistentes. Quédense ahí con ello. No importa lo que alguien más diga, quédense con ello. Micaías se quedó con ello. Y por supuesto, nos damos cuenta que fue probado que él estaba correcto.
La fe nunca niega la verdad de la Palabra, sino que se aferra a ella sin importar cuán ridículo se pudiera ver. La fe se aferra allí a la verdad de la Palabra.
Pedro (estoy cerrando)… ¡Oh, vaya! ¿Por qué alguien no me avisó? No me di cuenta que se estaba haciendo así de tarde. Perdónenme, amigos. Vale más que me detenga aquí entonces. Yo diré sólo un par de pequeños comentarios más aquí (¿ven?), y luego nos iremos. Cambiémoslo sólo por un minuto. Muy bien. Noten. (Gracias).
65 Allí se encontraba Pedro, el apóstol. Lo presentaremos de una forma más personal sólo por un momento. Pedro, el apóstol, él tenía un buen padre anciano. Su nombre era Jonás. Y me puedo imaginar a Pedro y a Andrés, y a Jonás; ellos eran pescadores. Y puedo ver al anciano Jonás, como de unos ochenta años de edad, allá con sus bracitos débiles, ayudándoles a sacar esas redes. Él se daba cuenta que estaba perdiendo su fuerza; sabía que no iba a pasar mucho tiempo hasta su hora de partir. Yo lo puedo ver sentarse al lado de la barca después de una buena pesca ese día. Esa mañana él se había puesto en oración.
Él dijo: “Hijos míos, vengan un poco más cerca”. Él lo pudiera haber dicho de esta forma: “Como Uds. saben, nosotros el pueblo hemos esperado a un Mesías, y sabemos que él viene. Yo he anhelado tanto el poder verlo. Yo pensé que de seguro Él vendría en mi generación. Pero parece que voy a partir antes que Él venga. Me estoy envejeciendo. Pero, hijos míos, ahora, no se vayan a trastornar. Justo antes de Su Aparición va a haber toda clase de fanatismo que se levantará alrededor de ello”. Siempre sucede así.
66 Es el diablo, tratando de poner un espantapájaros (¿ven?), para espantarlos. Pero recuerden que el espantapájaros siempre está en el árbol bueno. Sólo recuerden eso. No está en el de manzanas agrias, no. Siempre está donde están las buenas para comer.
Así que él dijo: “Sólo recuerden. Ahora, habrá algunos que se levantarán diciendo que ellos son esto, y otros diciendo que ellos son eso, y otros diciendo que ellos son lo demás, y reclamando ser el Mesías y todo lo demás. Pero no lo crean. Ahora, de la única manera para estar seguro es tomar lo que la Palabra dice.
Ahora bien, la Palabra dice, Moisés, el profeta de Dios“ Y la Palabra siempre viene al profeta. Él dijo: ”Ahora, Moisés dijo que el Señor tu Dios levantará un Profeta como yo. Ahora, han pasado cientos de años desde que nosotros hemos visto un profeta. Pero recuerden que cuando venga el Mesías, Él no estará diciendo que Él es eso. Pero cuando Él venga, Él será un Profeta. Y Uds. fíjense en Él. Ahora, nuestra Biblia nos dice que si un hombre reclama ser un profeta, y lo que él dice se cumple, entonces escúchenlo a él, porque… Uds. témanle porque él es de Dios. Pero si lo que él dice no se cumple, no presten atención a eso. Sólo sigan adelante (¿ven?), porque no está correcto. Así que, ahora muchachos, recuerden eso“.
67 Y Andrés, como Uds. saben, fue el primero en encontrarlo. Él dijo: “Oye, Simón. Ven, ve allá a la reunión en la mañana. Él va a estar allá. Las iglesias no lo aceptarán, así que Él estará allá en otro lugar. Así que ve allá”.
Y, “oh”, Simón dijo: “Ahora, acuérdate. Nosotros somos fariseos y nos tenemos-tenemos que quedar….”
“Pero sólo quiero que vayas. Simplemente te sientas y escuchas por un momento; obsérvalo”.
Así que a la mañana siguiente… Los puedo ver después que jalaron las redes, bueno, Jesús venía por la costa. Y cuando menos pensó, Simón se ha de haber acercado a la audiencia. Y cuando él vino caminando por allí, Jesús miró hacia él y dijo: “Tu nombre es Simón. Y tú eres el hijo de Jonás”.
Ahora, si de hablar de un muchacho persistente se trata, él lo fue de ahí en adelante. Entonces nadie lo podía hacer dudar. Él lo sabía. ¿Por qué? Porque él había visto esa señal del Mesías. Él vio la Palabra. Él sabía que el Hombre no lo conocía, no sabía su nombre, no sabía nada referente a él; y ahí Él le hablo no solamente de él, sino quién era su padre, y cuál era su nombre, el mismísimo que le dijo a él que buscara esa señal. Él fue persistente.
68 El pequeño Felipe, cuando él oyó esa historia, él no lo tuvo que ver. Él lo creyó, pues él estaba esperando al Mesías. Él fue tan persistente al grado que se fue rodeando la ladera del monte, como unas quince millas [24.15 km. -Trad.], y encontró a un hombre llamado Natanael. Él no tuvo que regresar y decir: “Ahora, espera. Sentémonos y examinemos esto”. Él dijo: “Ven y ve a quién hemos encontrado ¡el de quien Moisés habló!” ¡Amén! Yo lo puedo oír a él contarle la historia referente a Simón.
Oh, Felipe… o mejor dicho, Natanael pudiera haber dicho: “Ahora, espera un momento, Felipe. Tú te has ido a un extremo”.
“Sólo ven y ve. Ve si yo me fui a un extremo”.
Así que cuando él se acercó en la fila de oración, o en la audiencia, o lo que fuera, yo puedo ver a Natanael mirar alrededor, decir: “De alguna manera se siente bien aquí esta noche. Se mira muy bien”.
Y Jesús lo vio y dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Eso lo sacudió.
Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Y miró todo a su alrededor; él vio a todos, a su pastor, y a los diáconos, y a los presbíteros, y a los obispos, y a todos ellos parados ahí alrededor. Pero, hermano, él se puso muy persistente en ese momento. Él dijo: “¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios!” ¡Aleluya!
¡Ahí lo tienen! Él fue persistente. ¿Por qué? él vio algo. Él oyó algo. Él comprendió que era Escritural, así que él se podía parar con persistencia, sin importar lo que el resto de ellos pensara. Él vio algo. Él estaba aferrado a algo. Él se aferró a eso.
69 La mujercita de mala fama junto al pozo, ella había visto tanta falsedad entre la gente que profesaba… Un día ella… Debió haber sido como a las once. Ellos fueron a Sicar para obtener algo de comida, los discípulos, y Jesús se quedó solo. El Padre lo había enviado allí porque le era necesario pasar por allí. Él iba a Jericó, pero Él se fue rodeando subiendo el monte porque le era necesario: una sola alma, y ella era una prostituta. ¡Oh, sublime gracia! Una sola alma de entre toda la cosa, y ella era una de mala fama, desviándose Él de Su viaje ordinario para ir hasta allá.
Ella pudiera haber estado… Como a las once ella salió por agua. Ella pudiera haber empezado a bajar el cántaro, y su rizos cayeron en cascada sobre su rostro. Y ella empezó a bajar el cántaro. Ella oyó a alguien decir: “Dame de beber”. Ella miró rápidamente, y allí estaba un judío.
Ella dijo: “No se acostumbra tal cosa, que un judío le pida algo a una samaritana”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. ¿Qué estaba haciendo Él? Estaba contactando su espíritu. El Padre lo había enviado allí. Ahora la persona está allí. ¡Aleluya! Yo vi algo en ese momento. ¡Oh, Dios! El Padre lo envió allí, y ahora ahí está la persona ante Él. Él no sabe qué decir, pero inicia una conversación. Él dijo… habló referente a la adoración en Jerusalén, y los judíos y los demás, y hablaron sobre el pozo. Después de un rato Él encontró en dónde estaba su problema.
Dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Ella dijo: “Yo-yo-yo no tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu marido”.
Ella dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que el Mesías es llamado el Cristo; Él viene, el Ungido. Y cuando Él venga, Él será un Profeta. Él nos declarará esas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”. ¡Hablando de persistencia!
70 Como Uds. saben, en realidad no era… Si conocen la costumbre oriental, una mujer de ese tipo nunca se debería acercar a un hombre en un lugar público. Eso es correcto. Aún hasta este día es así en la India y en diferentes lugares. No, señor. Los hombres ni siquiera la escucharían. Mírenla; ella es marcada como prostituta. Ellos le voltearían su espalda, no importando lo que estuviera hablando.
Pero, ¿qué? No pudieron ignorarla. No pudieron ignorar a la mujer. ¿Por qué? Ella estaba aferrada a la fe. Ella tenía un mensaje. Ellos no la podían detener. Ella dijo: “¡Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho! ¿No es éste el mismísimo Mesías? ¿No es éste Él?” Y la Biblia dice que toda la ciudad creyó debido al testimonio de la mujer.
71 La mujercita con el flujo de sangre, ella fue persistente. Me imagino que ella había visto a todas las denominaciones paradas allí, y ella las ignoró al pasarlas. Uno dijo: “Espera un momento. ¿Adónde vas? ¿No eres tú la esposa de John Doe de allá de la colina, que acaba de cambiar esa yunta de caballos el otro día para pagar al doctor?”
“Sí, pero no me pudo ayudar en nada”.
“Bueno, tú estás muy débil. Serás pisoteada allá en esa multitud. Escúchalos. Ellos no son sino un montón de fanáticos, unos buenos para nada de Galilea. Ellos ni siquiera pertenecen a una organización. Todo lo que Él hace es destrozar nuestras iglesias. Devuélvete. Se lo diré a tu pastor”. Ella simplemente ignoró eso. Ella fue persistente y siguió caminando hacia adelante. “Bueno, tú estás muy débil para ir a la reunión”. Eso no la detuvo a ella ni siquiera un poquito. Ella iba a ir de todas maneras. Con sus mejillitas pálidas, ella iba a ir de todas maneras, iría de todas maneras.
Tal vez su esposo le dijo: “Regrésate allá a la colina donde tú perteneces”. (¿Ven?)
“Tú eres mi esposo, y te amo. Pero yo debo tocarlo a Él”. Lo ignoró y siguió adelante.
Allí estaba parado un… Dijo: “Bueno, los días…” Ella ignoró al pasar otra fila de gente. Ellos dijeron: “Los días de los mila-…” [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]. Y el obispo se acercó allí así, dijo: “Oye, nos enteramos que tú hiciste milagros. Haznos otro milagro que ver”. Otro se puso en su camino de esta manera, de esa manera.
Finalmente ella pensó: “¿Cómo lo voy a hacer?” Pero, como Uds. saben, la fe siempre encuentra una manera de hacerlo, como la mujer sirofenicia. La fe encuentra una manera de tocarlo a Él. Si Uds. no lo creen, pónganse a orar en este preciso momento, y vean si la fe de Uds. no encuentra una manera de tocarlo a Él. La fe encuentra la manera. Y después de un rato….
72 Me recuerda de Abraham Lincoln. Le cerraron las puertas, un gran hombre. Le dijeron: “¿Cómo vas a entrar tú allí?”
Él dijo: “Yo voy a confiar en Dios”.
Dijeron: “Ellos te van a cerrar las puertas en tu propia cara”.
Él dijo: “Yo todavía confiaré en Dios”.
Así que cuando todos los senadores respondieron… Ellos lo querían echar fuera porque estaban tratando de votar en contra de un proyecto de ley. Y así que… Ellos sabían que Abraham Lincoln lo estaba apoyando. Y él tenía tal influencia, y tal posición ante el pueblo, que podía convencer de su punto. Y ellos no le permitían entrar.
Y cuando se pusieron de pie y empezaron a pasar lista de los nombres, ellos llamaron a unos y a otros, y el asiento de Lincoln estaba vacío. Dijeron: “¿Abraham Lincoln?” Brrrrr…. Bajando por la chimenea se escuchó decir “¡Presente!”
73 La fe encuentra una manera. Pueda que sea bajando por la chimenea, pero llegará allí. ¿Qué importa con tal de que llegue? La fe encuentra una manera. Pueda que sea gateando, pueda que sea cantando, pueda que sea aclamando; lo que sea, ella encuentra su manera, ella sigue adelante.
Ella lo trataba de tocar, y le cerraban el paso, y le cerraban el paso. Finalmente, ella se agachó, y extendió su mano, y tocó Su manto. Jesús se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” ¿Por qué? Ella tuvo perseverancia. Ella lo tocó.
74 Debo terminar. Simplemente me siento tan bien, que no quisiera hacerlo. Pero tenemos esperando una fila larga de oración. Escuchen. Yo estuve en México hace como unos cuatro años, y ellos nos dijeron que podíamos usar la plaza de toros. El General Valdivia me había llevado, el primer americano que no era católico que había sido llevado allí. Cuando el obispo de la iglesia católica fue ante el presidente le dijo: “Su señoría, señor, este hombre que viene aquí no es católico”, dijo, “y él recibe apoyo del gobierno, del General Valdivia, apoyo militar”. Dijo: “Nuestra nación no apoya eso”.
Y así que el presidente respondió, él dijo: “El hombre es un hombre de reputación”.
Dijo: “Oh, él es-él es sólo un renegado”.
Dijo: “No creo que decenas de miles de gente irían a oír a un renegado”.
Y él dijo-él dijo: “Pero, vea señor”, el obispo le dijo al presidente, “Mire Ud. señor, solamente los pobres y los ignorantes son los únicos que van para oírlo”.
Él dijo: “Uds. los han tenido por quinientos años. ¿Por qué son ellos pobres e ignorantes?” Esa fue una buena pregunta.
75 Ellos no nos dejaban usar la plaza de toros, así que conseguimos un lugar grandísimo allá. Y ¡esos pobres mexicanos! Piénsenlo: nosotros muchas veces nos sentamos aquí escuchando por una hora y media y nos cansamos. Esa gente llegó allí a las ocho o nueve de la mañana, y no había asientos. Ellos se pararon allí recargándose unos con otros todo el día. No iba a llegar al púlpito como hasta las ocho o nueve de esa noche. Pero ellos se pararon allí para conseguir un lugar en donde pararse, como unos treinta mil. Y allí ellos estaban, todos recargándose unos con otros.
Solamente iba a estar por tres noches. Y recuerdo una noche allí (la segunda noche), viniendo por la plataforma… Yo lo vi parado en la plataforma (Billy lo había guiado a subir), un anciano mexicano. Sus pies estaban todos callosos, y sus pantalones todos raídos, sin camisa, sólo con un abrigo puesto, que estaba raído, un sombrero viejo atado con cordón. Él estaba ciego. Y él continuaba diciendo algo. Cuando él llegó cerca de mí, sacó un pequeño rosario y empezó a decir una “avemaría”. Hice que lo guardará.
76 Así que yo lo abracé. Lo miré, y yo tenía un buen par de zapatos y un traje. Él tenía tanto derecho como yo de tener un par de zapatos y un traje. Sí, señor. Así que yo pensé: “Se los daré al anciano”. ¿Ven? Mi… Sus pies eran mucho más grandes que los míos, y sus hombros eran muy grandes, como así. Yo miré su cabello gris, ciego. Yo pensé: “Si mi papi estuviera vivo, él estaría como de esa edad. Y quizás él es el papi de alguien”.
Puse mis brazos alrededor suyo, y empecé a orar. Y cuando abrí mis ojos así (ellos no interpretan la oración), y vi al anciano yendo por allí viendo muy bien, como Uds. saben, él podía ver y todo, en la visión. Yo me quedé muy quieto. Al instante lo oí a él gritar: “¡Gloria a Dios!”, que significa: Gloria a Dios. Él podía ver tan bien como yo podía. ¡Oh!, por todo alrededor se fue saltando rápidamente, tan fuerte como podía. ¡La sublime gracia!
77 A la siguiente noche había una acumulación mucho más larga que esta plataforma, apilado así de alto de chales viejos y sacos puestos allí para que se orara por ellos. Y cuando llegué a la plataforma esa noche… Había estado lloviendo como desde las diez de la mañana. Esa gente se quedó allí en la lluvia, esas mujeres mexicanas con su cabello en sus rostros y simplemente todas empapadas.
Y tuve que subirme en una escalera y descender una pared. Ellos me recogieron del automóvil, y me bajaron en esas cuerdas de una escalera, para ponerme en la plataforma a un lado de la pared donde yo tenía que llegar al dar la vuelta a la pared en un automóvil.
Y estaba predicando. Y Billy vino a mí y dijo: “Papá…” Un hombre mexicano… (No sabía su nombre. Lo nombre “Mañana”, lo cual significa mañana, pues él era muy lento). Así que, él siempre… Él iba y me recogía, y él era como… Ellos lo trajeron porque él no me podía hablar. Nadie me habla cuando vamos en camino a la reunión. Y él no podía hablar inglés, así que yo lo llamaba “Mañana”. Y así que si él decía algo de algo, yo no le prestaba atención porque yo no sabía lo que él estaba diciendo.
78 Así que, él me puso en la plataforma esa noche, y yo estaba predicando, y Billy vino corriendo. Él dijo. “Papi, Mañana repartió todas esas tarjetas de oración”. Dijo: “Y hay una mujercita allá que trae un bebé muerto”. Y dijo: “Tengo más de ciento cincuenta, o doscientos”, se me olvida qué tantos, “ujieres, y no pueden detener a esa mujer”.
Dijo: “Ella trae ese bebé muerto en su cadera, y corre entre las piernas de ellos y sobre sus hombros, y todo lo demás con ese bebé muerto”. Y dijo: “Ella no recibió una tarjeta de oración”. Y dijo: “Ya las repartimos todas. Y si yo la pongo a ella en la fila adelante de esa gente que vino y recibió una tarjeta de oración, de seguro que se hará un disturbio”.
79 Y ahora, el Hermano Jack Moore… ¿Conoce alguien al Hermano Jack Moore? Muchos de Uds. El estaba conmigo. Así que, yo dije: “Hermano Jack, ella no podrá distinguir entre tú y yo”. Yo dije: “Ve allá y ora por el bebé, y estará-estará bien”.
Y esos ujieres la agarraban y la retenían. Y ella se paraba allí. Y tan pronto como ellos volteaban su cabeza, ella corría entre sus pies de esa manera, tan rápido como podía. Y ella molestaba a cuatro o cinco de ellos. Ellos la apartaban a empujones. Ellos no la podían apartar de la plataforma. ¡Oh, persistente! ¡Oh, vaya!…
Y así que, nuestro Hermano Jack empezaba a dirigirse para orar por el bebito; Billy lo estaba llevando allá. Y yo dije: “Como estaba diciendo…” Entonces el Hermano Espinosa, un hermano pentecostal de California, me estaba interpretando. Yo dije: “Miren, la fe es la substancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”.
80 Y cuando el Hermano Espinosa empezó a decir eso, yo miré enfrente de mí, como a unos dos o tres pies [60 y 90 cm., respectivamente-Trad.] de mí, y ahí estaba un bebito mexicano en una visión, pequeño, sin dientes, sólo encías, simplemente sonriéndome. Y me froté los ojos. Miré otra vez, y ahí estaba, un bebé pequeñito. Simplemente riendo, esos ojitos negros observando.
Y pensé: “Me pregunto si ése es ese bebé”. Dije: “Espera un minuto, Hermano Espinosa”. Y el Hermano Jack iba bajando la plataforma. Yo dije: “Dígale a los ujieres, Hermano Espinosa, que le abran paso a la señora para que suba aquí”.
81 Ella estaba parada allá como a la distancia de este edificio, todavía tratando de abrirse paso con ese bebé muerto en una cobija. Había muerto esa mañana como a las nueve. El doctor lo pronunció muerto: murió de pulmonía. Así que ella… Ellos le abrieron paso, y ahí subió ella a la plataforma. Ella se postró y empezó a gritar: “¡Padre!” Eso significa padre. Yo traté de que ella se pusiera de pie.
Cuando ella se puso de pie, el Hermano Espinosa dijo: “¿Tiene ella una tarjeta de oración?” Yo dije: “No. Pero Hermano Espinosa, no diga esto. Yo no sé. Yo vi a un bebito mexicano en una visión aquí enfrente de mí”. Y yo dije: “Pueda que sea su bebé. Yo sólo oraré y lo dejaré así”.
Él dijo: “Muy bien”.
82 Yo dije: “No interprete la oración”. Y yo-yo le dije que se pusiera de pie, y el Hermano Espinosa le dijo a ella en-en-en español que se pusiera de pie. Ella se puso de pie. Y dije: “¿Cuándo murió su bebé?”
“A las nueve esta mañana”. Esa noche eran ya como las diez y media.
Y le dije: “¿Cree Ud.?” Creía con todo su corazón. No había ni una duda en la mente de la mujercita; era una mujercita bonita, se miraba como en sus primeros veintes, veintidós o veintitrés, una típica señorita mexicana.
Así que ella traía ese bebito y una cobijita sobre él. Yacía allí completamente mojada, esa cobija. Ella había estado parada ahí desde esa mañana. Ella había visto en una sección del periódico referente a ese anciano recibiendo su vista, así que ella estaba lista para traer ese bebé. Y así que, yo le pregunté si creía. Ella dijo: “Sí”.
83 Así que yo puse mis manos sobre el bebito. Y dije: “Padre Celestial, ahora, yo no sé. Yo sólo vi la visión. Y sobre las bases de esa visión, pueda que sea el bebé; eso es todo lo que Tú me dijiste a mí, solamente voy a poner mis manos sobre él, encomendarlo a Ti”.
Y el bebito hizo: “Whaaa”, y empezó a patalear sus piecitos de esta manera. Y miré alrededor. Ella le quitó la cobija, y la gente empezó a gritar, y yo dije: “Ahora, no-no diga nada tocante a esto, Hermano Espinosa. Consiga un mensajero, consiga a alguien para ese caso, y vaya y consiga una declaración firmada del doctor antes que Ud. diga algo, porque si Ud. va a decir algo referente a ello, tiene que ser auténtico”. Así que ella… Y él consiguió un mensajero.
Y al día siguiente, él mismo… Ellos fueron al doctor, él firmó la declaración que el bebé murió esa mañana a las nueve. Y eso fue esa noche a las diez. Y el bebé hasta donde yo sé está viviendo en México esta noche, feliz. ¿Por qué? Porque la mujer, como esa mujercita sirofenicia, ella fue persistente. Ella sabía que estaba aferrada a Dios: católica, o no católica; sacerdote, o no sacerdote; iglesia, o no iglesia; excomulgada, o no excomulgada; burlada, o no burlada. ¿Qué fue ella? Ella fue perseverante. Ella sabía que existía un Dios.
84 Escuchen. Las señales prometidas de la Biblia prueban que Él cumple Su Palabra. Las señales prometidas de la Biblia, las podemos leer y ser persistentes, y saber que Él cumple Su Palabra. Oremos.
Antes de orar, ¿habrá algunos aquí esta noche que les gustaría ser recordados en esta oración? De lo que sea que Uds. tengan necesidad, sólo levanten su mano y digan: “Dios, hazme persistente, Señor, hasta que yo pueda recibir el deseo de mi corazón. Es para Tu gloria. Señor, quédate conmigo. Déjame quedarme Contigo. Déjame aferrarme a Ti esta noche”.
“Yo voy a observar. Yo voy a escuchar. Yo voy a creer. Cuando se ore por otros, yo voy a creer esta noche. Y voy a ser persistente y no abandonaré este edificio hasta no tener una ancla en mi fe, mejor dicho, hasta que mi fe esté anclada en mí, de que yo voy a ser muy persistente, porque yo creo. Yo me quiero aferrar a Tu Palabra para mi caso, en este preciso momento”.
85 Nuestro Padre Celestial, Tú ves las manos. La historia de esta mujercita gentil, ¡cómo ella fue persistente! Ella fue muy perseverante porque la fe había venido por el oír, y el oír de la Palabra de Dios. Y con todos los impedimentos que ella tenía… Y aquí nosotros nos sentamos esta noche sin una tercera parte de los impedimentos que ella tuvo.
Su hija era una epiléptica, y ella era una gentil, una raza a la cual Dios no había prometido visitar. Ella fue rechazada por sus amigos. Ella probablemente fue rechazada por todos de los que hablamos esta noche. Pero sabemos que aun Jesús probó la fe de ella, le dijo que Él no fue enviado a ella, y dijo que ella y su raza eran perros.
Y la verdad fue, Señor, que cuando la fe se aferra a la Palabra, ella recibe la verdad. Dijo: “Pero los perrillos reciben las migajas”. Y eso tocó el corazón de nuestro Maestro. Él dijo: “¡Oh, mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como tú has creído”. Y cuando ella llegó a casa, el ataque se había ido de su hija, y ella estaba acostada en la cama. El demonio la había dejado.
86 Padre Celestial, danos esa fe esta noche. Que podamos venir, y después de esta noche seamos perseverantes en nuestra fe; porque podemos tener fe si nosotros sabemos que Tú lo has prometido en Tu Palabra. Todo lo que Tú prometiste y a lo que nuestra fe se aferre, eso nos pertenece a nosotros. Tú le dijiste a Josué: “Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, eso Yo lo he dado a vosotros”. Y nos damos cuenta que las pisadas significan posesión. Y, Padre, si algunos de ellos esta noche nunca han caminado lo suficientemente elevados en el Reino de Dios como para recibir el Espíritu Santo, que ellos lo reciban esta noche. Que ellos den pasos esta noche, hagan huellas.
Y luego aquellos que nunca han logrado alcanzar la suficiente altura, y caminado allá arriba y poseído la bendición de la sanidad Divina, que ellos suban caminando esta noche, que sean persistentes. Que la fe los atrape a ellos ahora mismo, por medio de estos comentarios de estos otros.
Aquellos que nunca te han aceptado como Salvador, que ellos extiendan la mano esta noche, y se aferren a Ti, y te acepten. La Biblia dice: “Todos los que creyeron fueron bautizados”. Concédelo, Padre. Y que también ellos sean bautizados en agua, y también en el Espíritu Santo. Concede estas bendiciones, y ayuda a Tu pobre siervo humilde, mientras ministro ahora en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén.
87 Ahora bien, creo que Billy Paul, si él está en el edificio, dijo que repartió las tarjetas de oración. Y pienso que él dijo que fueron cincuenta. ¿Es eso correcto? Cincuenta tarjetas de oración. Y nosotros queremos que ellos se pongan de pie. Ahora, no se adelanten. Sólo vengan uno por uno.
¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Alguien? ¿Qué dijo? A-1. Muy bien. A-1, ¿es el caballero? A-2, ¿levantaría su mano? Muy bien. ¿A-2? ¿Vi la mano de esa persona? ¿A-2? Muy bien, hermana. ¿A-3? ¿3? Muy bien. ¿4, 5? Levanten su mano. Yo ni aun vi la 4. ¿4? Muy bien. La siguiente en la fila. ¿5? Levante su mano. ¿La tarjeta de oración 5?
88 Ahora, Billy viene a la audiencia, sube aquí, mezcla las tarjetas de oración, le da a la gente una tarjeta, cualquiera que la quiera. Todos tienen que estar aquí para recibirlas, por supuesto. Ahora, yo pienso que si llegan temprano y reciben una tarjeta de oración, ellos deberían tener el derecho de ser los primeros en subir aquí arriba, ¿no lo creen? Eso es correcto. Y ahora… Pero Billy no sabe quién va a ser el primero en la fila, porque las tarjetas de oración están mezcladas. Eso es por él.
Entonces; algunas veces yo empiezo al revés, de atrás, o de en medio. ¿Han visto como se hace…? Eso es correcto. Anoche ni siquiera tuvimos una tarjeta de oración en lo absoluto. ¿Ven?, esa no es la idea.
Muy bien, ¿5, 6? Levanten su mano. ¿7? Muy bien. Al yo llamar—al yo llamar su número, Uds. póngase de pie. ¿7, 8, 9, 10, 11? Vengan aquí y entren a la fila por aquí. ¿12?
89 Ahora, si Uds. no se pueden levantar, algunos de nuestros hermanos irán y los tomarán, los cargarán. Uds. van a subir aquí, sí, señor. Muy bien. ¿12? ¿Vi yo a la 12? ¿Tarjeta de oración 12? Muy bien. ¿13, 13, 14, 15? Estén observando su tarjeta ahora. ¿15? ¿15, 15, 16, 17, 17, 18, 18? Allá atrás. ¿19? Gracias, Hermano Vayle. ¿19, 20, 21, 21? No la vi. ¿21, 22, 22? ¿La tarjeta de oración 22? Gracias. Háganmelo saber, como ustedes saben, porque pudiera ser que alguien esté sordo, y ellos pierdan su lugar (¿ven Uds.?), o alguien que no se pueda levantar. Alguien fíjese en la tarjeta de oración del otro, y luego estén mirando la tarjeta de oración de Uds.
¿Cuál fue esa, 22? ¿23, 23? ¿Las tarjetas de oración 23, 24, 25, 26? Muy bien. ¿27, 28, 28, 29, 29, 29, 30? Gracias. ¿31, 32, 33, 33? No la vi. ¿34, 34, 35, 36, 36, 37, 37? No la vi. ¿37, 37? Miren alrededor, a su vecino. El pudiera tener una tarjeta de oración. ¿37? Tal vez esté sordo, tal vez sea capaz… tal vez no se pueda levantar (¿ven?), tal vez esté paralizado, y no se pueda mover. ¿Ven? ¿37?
Alguien la ha de tener y salió. Si ellos entran, pónganlos en la fila, posiciónenlos en sus lugares ahora. Los ujieres estarán allí para ayudar. ¿37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 43, 44, 45, 46, 47, 47? Eso está muy bien. ¿48, 49, 50, 50? El hombre allá atrás.
90 Ahora bien, ¿toda la gente que tiene tarjetas de oración se ha puesto de pie? ¿Alguien más tiene una tarjeta de oración? ¿Todos los que tienen las tarjetas de oración están parados en la fila? Yo quiero estar seguro de esto ahora. Llamamos una, 37. Yo vi a un par de hermanos que entraron desde entonces. Sólo me pregunto. Yo llamé la tarjeta de oración 37, y no respondió. Esa es la única que yo mismo vi que no respondió. [Alguien dice algo al Hermano Branham-Ed.]. ¿La tarjeta de oración número 5? ¿Respondió? El Hermano Vayle dijo que él no vio la tarjeta de oración número 5. ¿Está allí el número 5 y la 37?
Ahora, si Uds. por favor nos dan solamente un momento o dos, amigos. Ahora, nosotros… Alguien está entrando otra vez con un bebé. Quizás pudiera ser una de las mujeres y los hermanos que han tenido que salir con sus pequeñitos. Y-y, ahora, si ellos están afuera y ese número entra, pónganlos en la fila, allí en su lugar, pónganlos en donde pertenecen la 37 y la 5. Y entonces eso hace que todo esté correcto. La 37 y la 5. Todos ahora estén alertas, estén preparados, estén dispuestos.
91 Ahora. Gracias. Esa es la mejor manera. Gracias, señor. ¿Escuchan mejor ahora? La razón que ellos están haciendo esto es porque bajo la Unción yo no hablo muy alto. Ahora, mientras ellos los están juntando, yo pudiera decir esto. Yo quiero que esto venga de su corazón. Si Uds. no lo creen, no levanten su mano. Pero si Uds. sí lo creen, quiero que levanten su mano.
Ahora. Nosotros sabemos que el Cristianismo ha estado creciendo en la gracia de Dios a través de los años. Martín Lutero fue el primer reformador de la Edad del oscurantismo, y él predicó justificación por fe. ¿Cuántos saben eso? Entonces la Iglesia fue como en la… como una pirámide. Aquí abajo, fue un gran… Para cualquiera que aun profesaba ser un Cristiano, era peligroso, podía ser matado.
92 Luego vino Wesley con el Mensaje de santificación; luego llegó a ser más en la minoría. Luego después de Wesley vino el grupo pentecostal. Luego llegó hasta arriba. Y cualquiera sabe… Ahora, no estoy enseñando doctrinas de la pirámide ni nada; yo sólo estoy dando un ejemplo. Pero la piedra de corona nunca fue puesta en la pirámide. ¿Por qué? Porque fue rechazada. ¿Ven? Así que si la piedra de corona vendría a la pirámide… Si alguien alguna vez ha estado en Egipto, esas piedras encajan tan perfectamente juntas al grado que Uds. no pueden poner una navaja de afeitar entre ellas. Ahí es en donde está el misterio: ¿cómo las subieron allá arriba? Ellas encajan perfectamente.
Ahora. La piedra de corona…. Tendrán que ser las piedras que están hechas aquí en la parte de arriba, que están listas para la piedra de corona, tendrán que ser afiladas tan perfectamente, para que cuando la piedra de corona venga, encaje exactamente con ella para hacer que el edificio esté completo. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
93 Así que, la Iglesia… Ahora, si la Piedra de Corona hubiera venido en el tiempo de Lutero, miren qué tan fuera de lugar hubiera estado. Miren si hubiera venido en el tiempo de Wesley. Tendrá que… Vendrá en Su propio tiempo predestinado. Pero la Iglesia será afilada a tal condición, que el ministerio de la Iglesia será tan semejante, y será exactamente la misma clase de ministerio que Jesús tuvo, para hacer que todo ello encaje junto para el Rapto. Así como la cabeza sabe más que los pies. ¿Ven? Los ojos son más usados que los pies. Los ojos es un profeta de la Iglesia; ve de antemano. ¿Ven? Y todas estas cosas están en la cabeza, en la parte que es la cabeza.
Ahora, les quiero hacer una pregunta. Discúlpenme hermanos. Tal vez esto esté fuera del camino trillado. Pero si estoy errado, Uds. perdónenme, y también Uds. hermanos allá en la audiencia. Yo creo que la Iglesia tendrá que llegar a ese lugar para el Rapto, para ser arrebatados juntos para recibir al Señor en el aire. Yo creo que estamos viviendo en ese día, cuando la Iglesia estará de seguro en la minoría. Será un grupo pequeño.
94 Como Uds. saben, cuando Jesús predicó, no había ni uno-uno-uno por ciento de un millonésimo de la gente en la Tierra que alguna vez lo oyó a Él. Miren los que oyeron a Juan para que se prepararan. ¿Ven? Son los elegidos que lo oyen, eso es todo. Eso es correcto. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”. Eso es correcto.
Ahora, yo creo que hay una Iglesia llegando a esa perfección, ese ministerio de perfección, donde los oficios, donde los apóstoles, los profetas, los maestros, los pastores, los evangelistas para la perfección de la Iglesia, esos pastores, y maestros, y los demás, estarán tan de acuerdo con la Palabra hasta que toda la cosa obrará para la Venida del Señor. Yo creo eso, y yo creo que nos estamos acercando a ese tiempo ahora mismo. Yo creo que es así.
Ahora, nosotros sabemos que Jesús dijo, y nos enseñó por todas las Escrituras, que las obras que Él hizo serían hechas también. Ahora, mis hermanos, yo espero que si ellos difieren conmigo lo harán en una forma amistosa.
95 ¿Sabían Uds. que la Biblia habla de la Aparición del Señor, y también de la Venida del Señor, y que son dos palabras diferentes? Investíguenlas y dense cuenta si eso está correcto. La Aparición y la Venida son dos cosas diferentes. La Aparición del Señor es ahora mismo. Él está apareciendo entre Su pueblo. Nosotros lo vemos en Sus mismas obras, la Aparición, Su Espíritu Santo. Pero Su Venida será en un ser físico. Será para arrebatar a la Iglesia.
Pero vean, nosotros hemos pasado por toda la Palabra: justificación, santificación, Bautismo del Espíritu Santo. Y ahora la Iglesia está entrando en una condición tal, lista, esperando. Los oficios… Y los oficios de la Iglesia están llegando a su lugar. Los maestros están colocando los lugares. Los dones por sí mismos se están manifestando.
Oh, hay tantas imitaciones. Eso es correcto. Es de esperarse. Pero también está lo verdadero. Antes que pueda haber un dólar falso, tiene que haber uno verdadero del cual fue hecho. Eso es correcto. Nosotros tenemos todas esas comparaciones carnales, pero eso no le resta nada a lo verdadero. Eso solamente hace resplandecer más al verdadero.
96 Así que el Señor está apareciendo ahora mismo entre Su pueblo: grandes señales y prodigios, resucitando a los muertos, sanando a los enfermos, y haciendo las mismísimas cosas que Él hizo, que no se han hecho por dos mil años. ¿Ven?, la Iglesia está siendo afilada por medio de eso, elevada, hasta que Ella está justo en el tiempo en el cual la Piedra de Corona viene para encontrarse con la Iglesia. Y luego, todos nos iremos juntos y seremos raptados, los que durmieron en la primera vigilia, en la segunda vigilia, en la tercera vigilia, hasta la séptima vigilia. La Aparición del Señor. Anoche yo mencioné eso, cómo Él vendría.
97 Ahora, recuerden: no es el hombre. Eso es un oficio dentro de la Iglesia. No el hombre maestro maravilloso; es el Espíritu Santo maravilloso enseñando dentro del hombre. No el hombre maravilloso con el don de discernimiento; el Espíritu Santo maravilloso ahí adentro usando al hombre. ¿Ven?
Siempre he dicho como… Pedro se refirió a ello en una ocasión, al monte de la Transfiguración, como el monte santo. No es el monte santo; es el Dios Santo en el monte santo. No es la Iglesia santa; es el Dios Santo. No es la gente santa, sino el Espíritu Santo. ¿Ven? Es el Espíritu Santo en estos últimos días.
98 Ahora, cuando ese Ángel del Señor vino a Abraham, allá en el tiempo antes de la destrucción, ahora, Ese era Dios apareciendo en carne humana. Y Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en la Venida del Hijo del Hombre. Como fue en los días de Lot…” Él nos dijo como estaba la moral y lo que estaban haciendo en los días de Noé.
En los días de Lot, fíjense bien en ese Mensajero que fue a Abraham. Fíjense bien en los mensajeros que fueron a Lot y a la iglesia nominal. Sólo decían: “¡Salgan, salgan!”, y Abraham rogando por ellos. Fíjense: el Ángel, Dios, Elohim, apareciendo en una forma de carne humana eso mostró que Elohim aparecería en los últimos días (no la Venida de Cristo, sino la Aparición de Cristo) en carne humana en Su Iglesia, haciendo Sus mismas señales y cosas que Él hizo, y que Él no ha hecho en la Iglesia por dos mil años (¿ven?): la Aparición del Señor.
99 Ahora, ¿están todas las tarjetas de oración en la fila? ¿Cuántos enfermos hay en la audiencia y no tienen una tarjeta de oración?, levanten su mano. Hagan eso otra vez. Levanten sus manos todos los que están enfermos, todos los que están orando, creyendo. Muy bien.
La mujer que tocó el borde de Su manto, ella tampoco tenía una tarjeta de oración, pero ella tocó Su manto. Y la Biblia dice que Él en este momento es un Sumo Sacerdote (¿es correcto eso?) siempre viviendo para interceder, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. ¿Es correcto eso? Y la Biblia dice en Hebreos 13:8: “El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. ¿Es verdad eso?
100 Bueno, entonces, si Él es el mismo Sumo Sacerdote, si Uds. lo tocan a Él de la misma manera que esa mujer lo tocó… No físicamente; la fe de ella lo tocó a Él, porque Él dijo que virtud había salido de Él. Todos lo estaban tocando físicamente, pero la fe de ella lo tocó a Él. Y Él volteó, y sabía del flujo de sangre de ella, y dijo que su fe la había salvado.
¿No creen Uds. que Él es el mismo Sumo Sacerdote esta noche? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Y si estas palabras son verdaderas, que Él está apareciendo en carne humana, entonces permítanle Uds. a Él aparecer en la carne de Uds., dándoles fe en Su Palabra prometida, San Juan 14:12: “Las obras que Yo hago, Uds. las harán también”. Entonces yo… Si hay oficios en la Iglesia, entonces permítanme relajarme ante Él, y que se vaya la parte de William Branham, y permitan que el Señor Jesús hable por medio de mí, que aparezca en carne humana, así como Él aparece en la de Uds.
Por lo tanto estarán atestiguando dos, y dos es una confirmación en la Palabra de Dios. Dos es un testigo. Entonces que Uds. tengan fe para tocarlo a Él, y que yo tenga fe, y por medio de ambos, confirme que Su Palabra es la verdad.
101 Ahora, otra vez para Uds. gente enferma allá en la audiencia, ahora, yo no puedo pasar por toda esa fila con ese discernimiento. Como Uds. saben, eso me sacaría de la plataforma. Una sola-una sola mujercita causó que el Hijo de Dios dijera que Él se había debilitado, y Él era el Hijo de Dios. ¿Qué piensan que me haría a mí, un pecador salvo por Su gracia?
Yo ni siquiera pudiera soportar una sola de ellas si Él no hubiera dicho: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y más haréis”. Yo sé que la versión Reina y Valera [versión autorizada King James en español-Trad.] dice “mayores”, pero de hecho es “más”. ¿Ven? Mayores, Él no pudiera hacer mayores. Él resucitó a los muertos, detuvo la naturaleza, hizo todo. ¿Ven? Así que, es sólo más de eso, porque habrá más gente. El Espíritu estaba solamente en un Hombre allá en ese entonces. Ahora es universal, alrededor del mundo en todo Su pueblo. Crean.
102 Para dar inicio tomemos a este grupo en este lado. ¿Cuántos hay ahí que no me conocen, y que yo no los conozco, y están enfermos, y Uds. creen que Dios les puede revelar su problema?, levanten sus manos. Todos Uds. ahí que no tienen tarjetas de oración, y quieren algo de Dios, levanten su mano. ¿De este lado? ¿Del lado de allá? Uds. oren.
Permítanme voltear mi espalda. Uds. oren. El Ángel que apareció en carne humana tenía Su espalda volteada hacia la tienda en donde estaba Sara, y Él le dijo a Sara lo que ella hizo. ¿Es correcto eso? Ese mismo Ángel era Dios. Y fue prometido por Jesús, quien era Dios, que el mismo Dios que estuvo allá en ese entonces, iba a aparecer en estos últimos días antes de abrasar la Tierra, igual que Él apareció en los días de Sodoma. ¿Los creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
103 Por supuesto que es una visión. Hay gente parada allí que yo no conozco. Dependerá de Él. Aquí está, si yo puedo encontrar en dónde sucedió. Sí. La señora sentada aquí, corpulenta, ¿levantó su mano hace unos cuantos minutos? ¿Cree Ud. que Dios le sanará ese reumatismo y la hará saludable? Si lo cree, levante su mano. Muy bien. A Ud. le será hecho. ¿Qué tocó ella?
El hombre sentado al lado de ella, ¿qué piensa Ud., hermano? ¿Cree Ud. que eso viene de Dios? ¿Sí cree Ud.? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? ¿Lo creería Ud.? ¿Lo aceptaría si yo le pudiera decir a Ud. por medio del Espíritu de Dios? Yo le estoy hablando a Ud., Ud. que está sentado cerca de mí. ¿Lo cree Ud.? ¿Lo creerá Ud.? Muy bien. Entonces su presión alta de sangre lo dejará.
Ese hombre sentado al lado de Ud. tiene la misma cosa, un hombrecito delgado ahí. Él también tenía presión alta. Si eso es verdad, levanten sus manos, Uds. dos. ¡Aleluya! Se pueden ir creyendo. No duden. ¿Qué tocaron ellos? Ellos no me tocaron. Yo no conozco a las personas. Yo nunca las he visto en mi vida. Todos Uds. son desconocidos para mí. Eso es correcto. Si Uds. tan sólo creen, eso es todo lo que Uds. tienen que hacer.
104 Aquí está una damita sentada ahí atrás, mirándome directamente. Ella está entrando desesperadamente en el Reino de Dios. Está orando por sus hijos que no son salvos. Si Ud. cree con todo su corazón, ellos serán salvos. ¿Lo creerá Ud.? Muy bien. A Ud. le será hecho lo que dijo. ¿Creen Uds., todos Uds.?
¿Cree Ud. que Dios le sanará ese nerviosismo, señor, sentado ahí? En ese momento Ud. estaba pidiendo que Él lo hiciera. Muy bien. Todo ha terminado. A Ud. le será hecho.
La damita sentada allá atrás orando por ese nieto, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? Está mentalmente retrasado, pero, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Estaba planeando traerlo a la iglesia mañana en la noche. Ud. no tendrá que traerlo. Dios lo sanará, y Ud. lo puede traer. ¿Qué de eso, señora? ¿Lo cree Ud.? Muy bien. A Ud. le será hecho.
Soy totalmente un desconocido para la mujer. Yo no la conozco en lo absoluto. Nunca la he visto en mi vida. ¿Somos desconocidos uno del otro, señora? Si lo somos, levante su mano. ¿No era eso por lo que Ud. estaba orando? Si era, mueva su mano de esta manera. ¿No ven Uds.? ¡Elohim, Dios! ¿Cómo pueden dudar? ¿Qué no pueden ser persistentes?
105 Sólo para empezarlo aquí en la fila: mire, Ud. tiene una tarjeta de oración. Ellos no tenían una. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Cree Ud. que yo le he dicho la verdad esta noche en la Palabra de Dios? Yo no lo conozco, nunca lo he visto en mi vida. Somos desconocidos hasta donde yo sé. Pero, ¿cree Ud. que si Dios me puede decir qué está mal en Ud., o algo así, Ud…. o algo que Ud….? Ud. sabrá si es la verdad o no. Ud. sabe qué ha… Si yo le puedo decir lo que ha sido, y decirle lo que será, bueno, Ud. sabrá que eso estará correcto.
Ud. no está aquí para Ud. mismo; Ud. está parado por alguien más. Y esa persona no está aquí. Esa es su esposa. Ella está en otro estado. Ella está en Georgia. Ella tiene problema del riñón. Ella está muy enferma, tiene complicaciones. Eso es correcto, ¿no lo es? ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora? Se puede ir a casa y encuéntrela a ella de la manera que Ud. lo cree, de esa manera Ud. la encontrará. Amén. Solamente no dude. “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Amén.
106 Ese fue un hombre. Aquí está una mujer. Sólo tengamos uno más, y luego empezaremos a orar sólo por los enfermos, y ver si podemos terminar esa fila. Acérquese, hermana. Yo creo que somos desconocidos uno del otro. Nosotros no… Sólo somos dos personas que se encuentran aquí, de la mismísima manera, una escena como esta, que sucedió allí en Sicar, donde Jesús se encontró con la mujer junto al pozo. Aquí estamos, un hombre y una mujer que por primera vez se encuentran en la vida.
¡Oh, hermanos! ¡Cómo quisiera-cómo quisiera que-que pudiera ver el poder de Satanás ser eliminado! ¿Cómo nos podemos parar y ver esto y luego no creer?
Aquí está un hombre y una mujer. Nosotros nunca nos hemos visto uno al otro. Ella sólo es una mujer parada aquí. Yo no sé una sola cosa. Yo nunca la he visto a ella en mi vida. Ahora, ¿qué de ello? Yo no sé una sola cosa. Bueno, ¿qué es? Dios lo prometió. La Palabra de Dios así lo dice.
Él me prometió eso una noche allá, hace muchos años, dijo que yo había nacido para esto. Yo lo creo. Decenas de miles de veces alrededor del mundo, y ni una sola vez ha fallado. ¿Qué es eso? Eso les está mostrando a Uds. que el tiempo está a la mano. No soy yo; es Él. ¿Cómo puedo yo conocer a esta mujer?
107 Un hermanito al cual su hijo fue sanado, dijo: “Yo sé que tiene que ser Dios, Hermano Branham. Gente que yo conozco en mi vecindario, ellos dicen…” Yo sé que es una promesa para el último día y está aquí. La Biblia en Malaquías 4 lo prometió. Él dijo que debe suceder antes que venga el Día de Jehová grande y terrible, que abrasará la Tierra. Y nosotros sabemos que estamos viviendo en ese día.
Aquí están dos personas paradas aquí. Yo no conozco a la mujer. Hubo 4, 5, 6, 7 o no sé cuántos fueron llamados allá en la audiencia; y ahí hay toda una fila, si yo únicamente me pudiera parar aquí el tiempo suficiente. Y eso es lo que estoy tratando de hacer ahora: salirme de eso completamente para que pueda continuar con la fila de oración. Le hace algo a uno, y es como un-un palpitar constante allá en esa audiencia. [El Hermano Branham aquí hace un sonido imitando el palpitar-Ed.]. Es fe.
¡Oh, si pudieran tan solamente alguna vez atravesar esa pequeña barrera allí y liberarse! Como un pájaro saliendo de una jaula: él tiene alas; sólo es salir por la puerta.
108 Señora, sólo para hablarle un minuto ahora; yo no la conozco, pero Dios sí la conoce a Ud. Entonces si algo… Ud. tendrá que decir que… Si El me dice algo tocante a Ud., por lo que Ud. está aquí, como la mujer que tocó Su manto o algo de esa índole, alguna señal Bíblica para mostrar que eso… Ud. -Ud. sabe que tiene que ser algo, porque yo no la conozco. Entonces, si Ud…. si eso… Ud. sabría si es la verdad o no, porque Ud. sabe referente a ello. Y entonces, si es la verdad, ¡qué cosa!, ¿no sería eso maravilloso? Pues, seguramente que sería maravilloso.
Ahora bien. La señora está muy enferma. Ahora lo puedo ver. La veo que está con el doctor. Ella ha sido desahuciada por el doctor. Ella está sufriendo con toda clase de complicaciones. Una cosa, es que Ud. tiene una hernia, y Ud. debe ser operada. Y Ud. tiene un corazón en tan mal condición que no hay doctor que tome el caso. Eso es “ASI DICE EL SEÑOR”. Pero sí hay Uno aquí que tomará el caso. ¡Gloria! No dude. ¡Gloria! Continúe creyendo con todo su corazón. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Amén.
109 Ahora, Ud. sabe que yo sé lo que está mal en Ud. Ya sea que se lo diga o no, si oro por Ud., Ud. sabe que hay alguna clase de Unción aquí. ¿Es correcto eso? ¿Lo cree Ud.? Venga aquí. Nuestro Padre Celestial, sana a mi hermana esta noche y hazla…?… para Ti, Señor, en el Nombre de Jesucristo. Amén. “La oración de fe salvará a los enfermos, y Dios los levantará”.
Ud. está consciente de que yo sé lo que está mal en Ud. ¿Le ayudaría si yo le dijera a Ud., o Ud. sólo…? Si yo orara por Ud., Ud. sabría que hay alguna clase de Unción aquí que sabe que Ud. tiene problema del coraz-… Perdóneme. Siga adelante. Todo terminó.
Ahora, cuando Ud. estaba parada allí hace unos cuantos momentos, y yo pedí que todos los que tuvieran una necesidad que levantaran su mano, Ud. levantó su mano. Y cuando Ud. levantó su mano, un sentir muy extraño la tocó, ¿no fue así? Porque ahí fue cuando su nerviosismo la dejó. Continúe su camino…?….
110 Si yo orara por Ud., Ud. sanaría de todas maneras, ¿no sanaría? Pero, ¿le ayudaría si yo le dijera por lo que Ud. está aquí? ¿Sí le ayudaría? Problema de mujer, problema de señora. ¿Cree Ud. ahora? Se puede ir y sea sana, si Ud. sólo cree con todo su corazón.
Ahora, ¿qué si sólo pongo mis manos sobre Ud., si sólo oro por Ud.? ¿Me creerá Ud.? Padre Celestial, concédelo en Tu Nombre. Jesús, Tú dijiste que cuánto más grande es su-su recompensa en los que nunca lo han visto, y creen. Yo te pido que Tú lo sanes, Padre, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Ud. está consciente que yo sé lo que está mal en Ud. Pero no le hará nada de bien si se lo digo a Ud. ¿Cree Ud. si sólo oro por Ud.? Padre Celestial, que él ya no tosa. Que eso se vaya de él. Que él respire, en el Nombre de Jesús. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
111 Venga, hermano. Si yo lo pudiera sanar, yo lo haría. Yo no lo puedo sanar. Yo puedo orar por Ud. ¿Cree Ud. que El me oirá? Venga aquí. Nuestro Padre Celestial, yo bendigo a mi hermano en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Concede su sanidad. Amén. Créalo. No dude.
Venga, señor. ¿Cree Ud. que Él oirá nuestra oración? Si yo lo pudiera sanar, yo lo haría. Yo no puedo. Yo únicamente puedo orar. ¿Lo cree Ud.? Padre Celestial, así como la mujer sirofenicia, que él reciba su deseo esta noche, que se pueda ir a casa y sea sano en el Nombre de Jesús. Amén.
Avance, hermana. ¿Cree Ud. que si yo oro por Ud., Ud. sanará? Sería un gran alivio, ¿no es así? Ellos han tratado todo, el atomizador y todo lo demás, pero sencillamente no le hace nada de bien. Pero Dios es el Sanador. Ud. cree eso, ¿no lo cree? Muy bien. Nuestro Padre Celestial, yo pido en el Nombre de Jesús que Tú sanes a la mujer, y la hagas saludable. Yo pongo mis manos sobre ella, Señor. Yo creo que Tu Espíritu está aquí. El nos tiene ungidos. Te pido que Tú la sanes. “La oración de fe salvará a los enfermos, y Dios los levantará”. Sí.
112 Ahora, sean muy reverentes. Manténganse quietos. Ahora, vean, Él pudiera llamar algo de allá de la audiencia. Y si Uds. se están levantando, yo no lo puedo captar (¿ven Uds.?), porque cada uno de Uds. es un espíritu. Y Uds. están en contacto (¿ven Uds.?), y cuando hacen eso, cuando Uds. se levantan, eso me perturba. ¿Ven? ¿Entienden Uds.? ¿Ven? Jesús tomó a un hombre y lo dirigió fuera de la ciudad, lejos de toda la incredulidad. ¿Ven? Siéntense muy quietos, estén orando.
Aquí está una señora. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? ¿Lo aceptaría Ud.? Míreme. Ud. tiene un crecimiento. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir dónde está el crecimiento? Está en los intestinos. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Muy bien. Entonces se puede ir. Como Ud. lo ha creído, así será para Ud.; crea con todo su corazón. Muy bien.
Dios no hace acepción de personas. Si El sanó a esa señora que va allá de problema de mujer, Él lo puede sanar a Ud. también, ¿puede hacerlo?
Muy bien. ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree Ud. que si yo le pido a Él, Él la sanará? Yo no-yo no la puedo sanar a Ud., pero le puedo pedir a Él, y Él lo puede hacer. Yo creo que Ud. ya está sana. ¿No cree Ud. así? Muy bien. Esa es la manera de hacerlo. Dios la bendiga, hermana. Esa es la manera de hacerlo. Eso es…?….
113 ¿Cree Ud. que si le pedimos a Dios…? Jesús dijo esto: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. ¿Cree Ud. que yo le creo a Él? Entonces en el Nombre de Jesucristo, yo obedezco Su mandato de poner manos sobre los enfermos. Amén. ¿Lo cree?
¿Podrá creerlo hermana? ¿Creerá Ud., pasando por aquí? Ud. no viene sólo para pasar al lado del Hermano Branham, porque eso no le haría ningún bien a Ud. Sino que Ud. viene creyendo que Cristo está parado aquí en alguna parte, aunque nosotros no lo vemos a Él. ¿Es correcto eso? Venga. Padre Celestial, yo bendigo a esta mujer en el Nombre de Jesucristo. Que ella sea sanada. Amén. Crea ahora.
114 ¿Cree Ud., hermana? Nuestro Padre Celestial, te pido que en el Nombre de Jesús, Tú sanes a esta hermana y la sanes. Amén.
Dios lo bendiga, mi hermano, ciego de un ojo y… ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Nuestro Padre Celestial, únicamente Tú puedes sanar a este hombre. Te pido por él, con mis manos sobre él, y te pido que él sea sanado completamente. Concédelo. En el Nombre de Jesús te lo pido. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. Se puede ir creyendo.
Ud. crea también, hermana. Padre Celestial, te pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga.
Pueden venir. ¿Uds. dos? Bueno, Dios bendiga el corazón de Uds. ¡Qué cosa, esto es muy dulce! Yo espero ver algún día a mi papá y a mi mamá caminando por el Reino de Dios. Si yo oro por Uds., ¿creen Uds. que El los sanará a Uds.? Nuestro Padre Celestial, esta parejita, yo pongo mis manos sobre ellos con toda la reverencia y el respeto que sé. Si estuviera en mi poder, yo los sanaría. Yo no lo puedo hacer, Señor. Pero yo creo en Ti, quien sí lo hará. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén. Se pueden ir los dos. Sean sanos, y vivan una vida larga, buena, feliz, para el Reino de Dios.
115 Esa es la cosa más horrible. Nadie sabe acerca de ello. ¿Ve? Todos le dicen a Ud.: “Despierta a la realidad”, y, ¿cómo puede Ud.? ¿Ve? Nerviosismo. ¡Ooh, qué cosa!, esa sombra oscura siguiéndola a Ud. todo el tiempo, nada puede hacer Ud. Todo le va mal, y todo… Eso es. ¿Cree Ud. que Él me permitirá echarlo fuera de Ud.? ¡Satanás, sal de ella! En el Nombre de Jesucristo, deja a esta pobre mujercita. ¡Yo te reprendo! Yo te ordeno por el Dios Vivo, cuya Presencia está aquí ahora, cuyo siervo yo soy, que sea así desde esta noche en adelante. Dios… Dios la bendiga, señora. Con toda mi fe y esperanza, Ud. está libre. Siga su camino regocijándose…
¿Cree Ud., mi hermano? Oremos. Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo, que el poder que resucitó a Jesús del sepulcro vivifique su cuerpo y lo sane. Amén. El Señor lo bendiga, mi hermano.
116 ¿Cree Ud., hermana? Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, yo pongo mis manos sobre esta mujer mientras estamos en la Presencia de esta Presencia de Jesucristo que cubre. Que ella sea sanada. Amén. Dios la bendiga, hermana. Se puede ir regocijando, feliz, creyendo.
Venga, hermana, Ud. y el hermano. Denme sus manos. Padre Celestial, yo los bendigo. En el Nombre de Jesucristo que ellos reciban sus deseos esta noche, que sean perfectamente sanos, y vivan para el Reino de Dios, en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden ir creyendo ahora. No duden. Sólo crean.
¿Pueden Uds. creer? ¿Creen todos? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Muchas veces la gente cree que uno tiene… que a todos se les tiene que decir. A Uds. no se les tiene que decir. Yo lo sé. Y si empiezo a hablar tocante a ello, recibo más, y más, y más. Y (¿ven?), yo me pongo más débil, más débil, y más débil. Y esa fila todavía está larga. Pero Dios sabe todo. ¿No creen Uds. eso? [“Amén”]. Seguro que El sabe todo. ¿Cuántos creen a pesar de que uno diga algo o no, creen? [“Amén”]. Amén.
117 Ahora, Él no me dejó cuando empecé con eso. Él todavía está aquí. Él está aquí. ¿Lo creen Uds.? [“Amén”]. ¿Qué de Ud.? ¿Lo cree Ud.? Yo no lo conozco a Ud. Dios lo conoce. Pero, ¿cree Ud. que Él me puede decir qué está mal en Ud.? Si yo le digo a Ud., Ud. se va a sorprender. Ud. se pone muy débil, tiene crisis de debilidad. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Él lo puede sanar de eso, siendo un predicador que quiere predicar el Evangelio? Ud. es un ministro y se pone Ud. tan débil que no puede predicar. ¿No es eso correcto? Pero Ud. puede estar fuerte desde ahora en adelante. ¿Cree Ud. que lo estará? Entonces siga su camino y diga: “¡Alabado sea el Señor!” Quiero oír de Ud. ¡Aleluya! ¡Amén!
118 ¡Oh, América, América! ¡Cuántas veces Dios te quiso juntar, cuántas veces, y no quisiste!
Hay algo extraño con Ud. Oh, ahora lo sé. Esto es. Ud. es la señora que encontré en el restaurante. Se terminó. En el Nombre de Jesucristo, permite a esta mujer irse a casa ahora, sana. Señor, permite que ella se recupere de esto. Yo creo que Tú lo permitirás, porque hoy hubo esa gran misteriosa dirección que la guió a entrar a ese restaurante, sabiendo lo que ha causado esto. La pobre mujer ha tratado de librarse… de ello por mucho tiempo. Pero ahora ella está libre. Se puede ir en el Nombre de Jesús y ser sana, feliz, regocijándose. Crea.
119 Muy bien, señor. ¿Cree Ud. que si yo le pido a Él, sanará? En el Nombre del Señor Jesucristo, concede la sanidad de nuestro hermano, mientras pongo manos sobre él para la gloria de Dios. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. Se puede ir.
Dios lo bendiga, mi hermano. Ud. ha pasado muchos días aquí. Oremos. Nuestro Padre Celestial, ¡oh, si esta noche solamente pudiera abrazar a mi papá así! Pero es el papá de ella. Ayúdalo, Dios. Bendícela a ella también, Padre. Que ellos reciban la sanidad, vivan una larga vida. Y algún día en Gloria, cuando todos nosotros volvamos a ser gente joven otra vez, que yo los encuentre otra vez con el testimonio de Jesucristo. Yo te pido esta bendición. Amén. Dios los bendiga. Se pueden ir creyendo. Uds. estarán bien. Sólo tengan fe en Dios. Dios los bendiga. ¿No es eso tan dulce?
¿Cree Ud., jovencito? En el Nombre de Jesucristo, estoy obedeciendo Sus mandamientos al poner mi mano sobre las suyas, y pidiendo que el demonio se vaya de Ud., y sea sano…
120 ¿Cree Ud., hermana? Entonces en el Nombre del Señor Jesucristo (El dijo: “Estas señales seguirán a los creyentes”), que ella sea sana. Amén. No dude. Se puede ir ahora, per-… Sea perseverante. Créalo.
¿Cómo está, hermana? Esta es la hora de su liberación. ¿Lo cree Ud.? En el Nombre de Jesucristo, que ella sea liberada ahora mismo. Amén. Que Ud. sea… Dios la bendiga, hermana.
Venga aquí. Hermano, yo sé lo que significa esa vara vieja, el estar cojeando alrededor con ella. Esta será la hora de liberación. ¿Va Ud. a ser perseverante en la Presencia de Dios ahora? No en nuestra presencia, sino en Su Presencia, que yo oraré por Ud., y Ud. va a sanar. ¿Lo cree Ud.? Nuestro Padre Celestial, yo bendigo a nuestro hermano. En el Nombre de Jesucristo, que el poder de Dios lo sane. Amén. Créalo ahora. Toda su… ¿El pequeñito?
121 Que el pequeñito sea liberado. En el Nombre de Jesucristo, que sea así desde esta noche en adelante. Amén. Ahora, observe lo que le sucede a él. Él lo recibió.
¿Cómo está Ud., señor? ¡Qué cosa!, yo sólo… un brazo inválido. Yo quisiera que Ud. lo pudiera extender al Señor Jesús esta noche, deje que Él lo bendiga y lo sane. Padre Celestial, yo oro por este jovencito. Yo pido que el poder que lo puede sanar, Jesucristo, lo sane. Que él regrese sabiendo que las bendiciones de Dios estuvieron sobre él en el Nombre de Jesucristo. Gracias, Señor. Dios te bendiga, jovencito. Te puedes ir creyendo ahora…
¿Cómo estás, pequeñito? [Alguien le habla al Hermano Branham-Ed.]. Yo creo que Él lo hará, ¿Ud. no? El niñito no puede hablar. ¿Ven? Así que sólo crean. Ahora, nosotros vamos a orar y pedirle a Dios. Yo creo que ese niñito regresará hablando… ¿Lo cree Ud.? El tiene un mal… ¡Oh, vaya!, ¡qué cosa! Nuestro Padre Celestial, que se vaya el espíritu mudo que está sobre este niño, y que el niño hable. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén… mañana en la noche…
122 Bondadoso Dios, quien resucitó a Jesús de entre los muertos, sana a esta hermana y hazla saludable, mientras yo pongo mis manos indignas sobre ella, pero creyendo en Cristo, el Digno. Yo te pido por su sanidad. Amén. Dios la bendiga, hermana. Créalo ahora.
¿Cómo está Ud., hermana? Nuestro Padre Celestial, mientras esta mujer cruza la plataforma humildemente, reverentemente, sabiendo que la sanidad es algo que ya ha sido hecha. La gente lo cree. Entonces, como yo dije esta noche, que sea como esa mujer de hace mucho tiempo: persistente, perseverante. Ellos lo creen. Dios les muestra a ellos Su señal; ellos la aceptan; ellos la creen. Que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Cree Ud., hermana? Nuestro Padre Celestial, “la oración de fe salvará a los enfermos, y Dios los levantará”. Te pido que Tú concedas esta bendición para nuestra hermana, eso que ella pidió, en el Nombre de Jesucristo. Yo pongo mi oración con la de ella, mi fe con la de ella, y que sea concedida. Amén. Dios la bendiga, hermana.
123 ¿Cómo se encuentra hermana? ¿Cree Ud. que Él la sanará? Yo pongo mi fe con la de Ud. y pondremos nuestra oración sobre Su altar, y lo creeremos en Su Presencia. Nuestro Padre Celestial, te pido por esta querida mujer mientras ella se para aquí esta noche, inválida, y todas estas cosas, Padre. Te pido que-que Tú concedas su recuperación, Dios. Yo estoy poniendo mi oración sobre el altar con la de ella, colocando mi fe sobre el sacrificio, Cristo Jesús, y pidiendo que ella sea sanada. Amén. Crea ahora, con todo su corazón.
¿Cómo está Ud., hermano? ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Nuestro Padre Celestial, mientras este jovencito de apariencia valerosa está parado aquí delante de mí, nosotros estamos parados en Tu Presencia como hermanos. Yo te pido, Señor, mientras pongo mi oración con la de él, que concedas, Señor, que a él le sea dada su petición. En el Nombre de Jesús. Amén. Créalo ahora. Sea persistente. Aférrese a ello. Ha sido pedido; que así sea hecho.
124 ¿Cómo está Ud., mi hermano? ¿Cree Ud. conmigo ahora que Ud. puede regresar por ese pasillo sano? Nuestro Padre Celestial, yo te pido que Tú concedas su petición. Yo pongo mi oración con su oración, mi fe con su fe, todo en Tu Biblia y en la Sangre de Jesucristo. Lo pedimos en Su Nombre. Amén. “La oración de fe salvará a los enfermos, y Dios los levantará”.
Mi hermano, Ud. va a creer conmigo, ¿verdad que sí? Padre Celestial, mientras tomo su mano, que el poder del Dios Todopoderoso venga sobre nuestro hermano, y que toda duda débil que se está tratando de quedar, sea rota. Que él atraviese esa barrera del sonido, siga adelante y zumbe por todo allá, por todo el Reino de Dios, persistente, reclamando su sanidad por medio de la llaga de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Dios lo bendiga, hermano.
¿Cómo está Ud., hermana? Yo creo que esta es la hora. Yo pongo mi fe con la de mi hermana sobre el altar Santo de Dios, con mis oraciones y mi fe con las de ella. Te pido, Dios, en el Nombre de Jesucristo que le des a ella su petición. Amén. Así será en el Nombre de Jesús.
125 Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que mi oración que yo pongo con la de mi hermano, mis esperanzas con sus esperanzas, mi fe con su fe sobre Tu altar Santo, las recibas, Señor. Yo ofrezco esto en su favor, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Sea persistente ahora. Aférrese a ello. Dios lo bendiga, mi hermano.
Nuestro Padre Celestial, ellos dijeron que la oración de fe salva al enfermo. Yo ofrezco la mía con la de mi hermano. Yo me compadezco de él. Señor, te pido que Tú lo sanes. Escúchanos, Señor, mientras lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Sea persistente ahora. Créale a Él.
Venga, mi hermana. Nuestro Padre Celestial, mientras yo me paro aquí en Tu Presencia, y en la presencia de esta congregación, en la presencia de esta mujer, yo pido, mientras pongo mi oración con la de ella sobre el altar, que nos recibas, Padre. Yo ofrezco esto en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga. Sea persistente ahora. No-no lo rechace.
126 Venga, hermana. ¿Le gustaría irse al hogar y comer su cena, ser sanada? Sólo siga adelante.
¿Cree Ud., hermana? Padre Celestial, te pido que Tú la sanes, mientras yo ofrezco mi oración con la de ella, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios lo bendiga, hermano. Nuestro Padre Celestial, yo pongo mis manos sobre el hermano. En el Nombre de Jesucristo que él sea sanado. Yo ofrezco mi oración con la de él, Padre, sobre Tu altar Santo. En el Nombre de Jesús que él sea sanado. Amén. Dios lo bendiga, hermano.
127 Ahora, para la audiencia, Jesús dijo estas palabras en Marcos 11: “De cierto, de cierto os digo que si tú dices a este monte: Quítate, y no dudas en tu corazón, sino crees que será hecho lo que tú has dicho, lo que has dicho te será hecho”. ¿Lo creen Uds.?
Muy bien. Entonces pongan sus manos unos sobre otros, inclinen sus rostros. Pongan sus manos unos sobre otros. No duden. Miren: “Si tú dices a este monte: Quítate….”
128 Sí, señora… ore… Señor Jesús (ahora, mientras Uds. están orando, yo estoy orando por una damita que trajo a un niñito aquí), Dios Padre, te pido que Tú concedas la sanidad del niñito. Ahora, yo pongo manos sobre él, y creo en el Nombre de Jesús que será hecho, mientras pongo mi fe con la de su amada aquí, sobre Tu altar. Y que él se recupere, Señor, en el Nombre de Jesús. Amén. Mire, crea, hermana. Sea persistente.
Simplemente no sé. Orando por los enfermos ha sido algo que nunca he sido capaz de entender. Antes aun de yo salir con el discernimiento o algo así, por alguna razón, yo sólo iba a orar por los enfermos cuando yo era sólo un ministro Bautista local allá, y por alguna razón, ellos sencillamente sanaban. Yo no sé.
129 Muchos de Uds. han leído las historias acerca de Dios enviando aun a los animales a que entraran; cómo la gente ha venido por medio de sueños y revelaciones; gente que nunca había oído antes ha llegado de millas y cruzando el mar para que se ore por ella. Yo sólo oro una oración de fe, es todo lo que sé hacer. Y yo lo creo. Yo lo creo. Dios lo prometió. Y entonces si Él prometió eso, ahora, Uds. no tienen que aceptar mi palabra por ello; Uds. acepten Su Palabra por ello. Y entonces Uds. tendrían que aceptar mi palabra con respecto a que Él me llamó para orar por los enfermos; pero pienso que Él lo ha probado.
Miren esto. Hace años cuando yo les conté acerca de esta gran Luz, esta Columna de Fuego, les conté cómo se miraba, antes que cualquier fotografía científica fuera tomada de Ella; ahora miren las fotografías que ellos han tomado de Ella.
Ahora, esa misma Luz está posando aquí mismo en donde yo estoy ahora mismo. Yo la estoy mirando directamente a Ella, aquí mismo, una Luz de color esmeralda. Miren, ese ojo mecánico de esa cámara no capta psicología, como Uds. saben. La Luz estaba allí. Aquí está Ella, haciendo exactamente lo que Él dijo que haría.
130 Jesús dijo: “Yo salí de Dios, y voy a Dios. Todavía un poquito, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis”. Miren esto. ¿Qué era Él? La Columna de Fuego que guió a los hijos por el desierto, Ella fue hecha carne en la forma de un Hombre, Jesucristo. Él murió, lo sepultaron, se elevó a los Cielos, y en el camino a Damasco Pablo encontró a esa misma Columna de Fuego.
Uds. dicen: “Oh, eso está errado”. Oh, no.
Él dijo: “¿Quién eres Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”. Ahora, ahora, ninguno del resto de ellos la vio. Pablo la vio.
Nadie más vio esa Paloma, sino Jesús… que estaba sobre Jesús, sino Juan, porque él sabía que él la iba a ver, porque Dios le dijo que la iba a ver. ¿Ven? Eso es. Él fue persistente. Él lo sabía. Ahora, aquí está Ella.
131 Ahora, hice una oración por cada uno de ustedes. Yo oré por cada uno. Jesús dijo: “Si tú dices a este monte: Quítate, y no dudas en tu corazón, sino crees que será hecho lo que tú has dicho, lo que has dicho te será hecho”. Ahora, yo lo he dicho; ahora sea hecho. Está escrito para ser hablado. Yo lo he hablado; que así sea hecho.
Ahora oremos, con nuestras manos sobre unos y otros, como hijos creyentes de Dios. Si Uds. alguna vez fueron persistentes… ¿Cómo pueden Uds. evitar ser persistentes ahora?
Si estas señales poderosas hubieran sido hechas en Rusia, no sería comunista hoy en día. Si estas señales poderosas hubieran sido hechas en-en China, no sería comunista hoy en día. ¡Oh, América, América!, ¿cuántas veces Dios te ha visitado, y por cuánto más tiempo Él lo permitirá? El tiempo del fin está aquí. Las luces del atardecer están brillando.
132 Ahora, Señor, yo amo a este pueblo. Ellos son Tu pueblo, y juntos somos hermanos y hermanas en Tu Hijo Jesús. Y ahora, Señor, como yo hablé esta noche de David con la pequeña hondita, él estaba interesado en las ovejas del padre. Y no importa cuán pequeño era, él estaba listo para demostrar y para conquistar con lo poco que él tenía con qué conquistar. Y Tú estabas con él.
Señor, yo vengo tras estas ovejas esta noche. Ellas han estado enfermas. Yo he obedecido Tus mandamientos. Tú mostraste Tu Presencia, Tu buena voluntad. Tú has sanado a los que tienen tarjetas, y a los que no tienen tarjetas, mostrando que Tú estás aquí. Tú nunca fallas. Tú eres el Dios omnipresente. Y yo vengo a desafiar al diablo que quiere evitar que atraviesen la barrera del sonido de la incredulidad. Dios, yo pido que ellos la atraviesen esta noche, yo abro el camino con la Palabra de Dios y los declaro libres. En el Nombre de Jesucristo, yo los traigo de nuevo a los pastos verdes sombreados. ¡Sal, Satanás!
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