OBRAS DEL MENSAJE


Muéstranos Al Padre Y Nos Basta
En Southern Pines, Carolina del Norte, E.U.A.
June 9, 1962
1Estábamos sentados aquí hablando uno con el otro, el Hermano Thomas y yo, y el Hermano Rhodes, a quien acabo de tener el privilegio de conocer. Y estábamos teniendo… Uds. saben cómo nosotros tenemos un poco de sentido del humor… con respecto a lo que yo iba a hablar estando aquí esta mañana (pero no tengo el tiempo), sobre: «Dejando Escapar Presión». Así que esa es la única manera que tenemos para dejar escapar presión, cuando tenemos un poco de sentido del humor.
Y un piadoso santo Hermano anciano que acaba de partir a la Gloria, con quien la mayoría de nosotros estuvimos familiarizados, era el hermano F.F. Bosworth. Y él siempre tenía un gran sentido del humor. Yo antes estaba un poco renuente con respecto a observar y escuchar, porque yo quería: «Sí, sí», y «no, no». Pero cuando vi a ese piadoso anciano y el sentido del humor que él tenía, luego vi a otros grandes siervos, el hermano Vayle, y esos otros Hermanos aquí y todos ellos, cuando ellos se reunían tenían un poco sentido del humor, y yo pensé: «Bueno, quizás eso es simplemente una tradición de este último día entre los ministros».
Y luego yo estaba leyendo en El Concilio Prenicéico, y en Los Padres De Nicea y los demás, de algunos de esos grandes siervos de Cristo en años pasados, y ellos tenían sentido del humor. Y Uds. saben, yo finalmente me vine a dar cuenta que Dios tiene un sentido del humor.
2Y hablando de compañerismo, yo estaba pensando en uno que el hermano Bosworth solía contar. Él me dijo, dijo: «Hermano Branham, ¿Sabe Ud. lo que es compañerismo?»
Él dijo: «Son dos compañeros en un barco». Eso es lo que… Uds. pueden estar muy unidos ahí, Uds. saben, así que eso es compañerismo. Y este es ciertamente un gran momento de ello, de compañerismo.
Ahora, yo tenía… Mientras que yo… que uno envejece un poco más, yo no pienso tan rápido como pensaba cuando era joven como el Hermano Parker aquí. Yo… Él estaba hablando hace un rato, y dijo que él siempre le está diciendo a su esposa que ella se está envejeciendo y que él se está rejuveneciendo, joven, y lo demás. Y yo también trato eso en casa, pero no funciona bien. Bueno, no sé si él lo pueda hacer que funcione o no. Pero, sin embargo, cuando le dije solo… Hay solo diez años de diferencia en nuestra edad. Yo dije: «Ud. avance en el camino solo diez años más, y en vez de empujar esa Biblia lejos de esta manera, Ud. tendrá que mirar por medio de unos anteojos cuando Ud. se ponga un poco más anciano».
3Y así que, nosotros estamos muy satisfechos con esta reunión y con sus resultados. Y yo estaba teniendo un tiempito… El Hermano Parker aquí me estaba explicando algunas de las Escrituras, y yo sé por lo que todos Uds. están pasando allá en el edificio, allá en el Tabernáculo, en cuanto a esta enseñanza de la Escritura. Y cuán… Qué manera tan humilde y dulce cómo él lo abordó, para decirme acerca de algunas cosas; lo cual, le dije que tan pronto que él las escribiera, que me las diera para yo poder sentarme, y estudiarlas. Y a mí me gusta esa actitud (¿a Uds. no?) para con alguien, uno que no trata de meterle algo a la fuerza a uno sino que solo es humilde y dulce.
4El otro… Hace unos días yo le estaba hablando a un grupo de hermanos que había… De una cierta denominación, y ellos me estaban dando una buena reprendida. Ellos dijeron: «Es ridículo predicar sanidad Divina». ¡Oh, hermanos! Ellos conocían toda la Biblia, Uds. saben, y dijeron: «Pues, esos días ya pasaron hace mucho tiempo».
Yo dije: «Bueno, en alguna parte, Hermano, han regresado otra vez, porque yo de seguro estoy…»
Y ellos me estaban diciendo eso, acerca de que yo no debería haber tratado de predicar sin tener una educación, sin haber ido a la escuela Bíblica y sin aprender algo. Y yo simplemente esperé hasta que ellos terminaron, y dije: «¿Saben qué?», yo dije, «Déjenme decirles. Uds. Hermanos verdaderamente han de disfrutar de unos grandes momentos». Yo dije: «Uds. saben, en todos mis errores y faltas, y Él me ama de la manera que Él me ama, y yo casi no lo puedo contener en mi ser algunas veces». Yo dije: «Me pregunto… ellos que están en la verdad, me pregunto cómo ellos lo pueden contener en su ser entonces, Uds. saben, siendo tan amoroso así». En todo este error en el que se supone que estamos, Uds. saben, y si Él nos ama tanto así, ¿qué de aquellos que verdaderamente tienen la verdad? Me imagino que ellos verdaderamente disfrutan de unos grandes momentos, ¿no piensan Uds. así? Así que solo permaneceremos como estamos hasta que Él nos muestre nuestro error. Y luego nos elevaremos a lo que ellos piensan que es la verdad, si Él dice que es así y si Su Palabra lo declara.
ROM 6:4•
1COR 12:13•
EPH 2:6•
COL 3:3
5Y así que… Pero en un grupo como este, es el lugar más cerca al Cielo que hay en la tierra. Cuando aquí estamos congregados en esta mañana, ya estamos muertos; esa obra ya se ha terminado. Y estamos… estamos sepultados (eso es correcto), completamente sepultados. Y luego estamos… No solo eso, sino que estamos resucitados. Estamos resucitados, y en Cristo en Su resurrección. Nosotros somos parte de ello. Y ahora nos estamos congregando en lugares Celestiales en Cristo Jesús. ¿Ven? Estamos en Él por medio del bautismo. ¿Ven? «Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo», y aquí estamos ahora congregados, el cuerpo del Señor Jesús.
6Y ahora, los servicios de Uds. empiezan como en unos treinta minutos, o en treinta y cinco minutos. Y si yo tratara de usar este tema de: «Dejando Escapar La Presión», la estaríamos dejando escapar hasta mediodía, y me imagino que ellos de seguro estarían dejándola escapar. Pero yo pensé que quizás solo tomaría un pequeño testimonio de algo, y así podremos regresar a la iglesia. Me encantaría estar ahí y sentarme bajo la enseñanza de estos grandes siervos de Cristo, el Hermano Vayle, el Hermano allá, y nuestro precioso hermano Parker, y el hermano Iverson, y muchos de los otros hermanos aquí, y me gustaría oírlos. Él me estaba diciendo el orden de la reunión: «Dejando que el Espíritu se mueva». Me gusta eso. Y luego el siguiente hombre que se levanta, sigue con eso en armonía. Miren, eso es el Espíritu Santo. Eso es correcto.
Pero cuando uno se da cuenta que alguien entra que es contradictorio, entonces eso rompe ese momento de compañerismo. Lo rompe, ¿ven?, algo anda mal en eso.
7Ahora, le dije al Hermano Parker (pues él bondadosamente me invitó para otra ocasión, quizás… quizás para el año que entra si el Señor tarda), pudiera regresar y me gustaría ir allá y tener un día solo para sentarme con los hermanos y hablar de mis propias experiencias personales, de cómo… encontrando al Espíritu mismo. Uno no puede hablar esas cosas ante el mundo allá. Si uno dice algo (yo lo he observado), uno solo habla una palabra, y alguien lo tomará y se inclinará de esta manera con ello; y alguien más lo tomará y se inclinará de esa manera con ello. Y cuando menos se piensa, está completamente fuera del tema, de lo que… Y luego eso sale entre la gente, y algunos dicen: «El Hermano Branham dice esto». Y eso… Bueno, eso no es únicamente para mí; es de esa manera para cualquier hermano. Así que, solo el sentarse junto con los ministros, donde uno tiene el privilegio de levantarse… Y eso es lo que lo hace a uno puro, es cuando uno se puede sentar y escuchar, y compartir sus pensamientos.
8Ahora, yo aprecio todo este momento tan maravilloso. Les pido sus oraciones pues salgo a… Yo tengo que ir ahora al sur de aquí a Columbia, y luego me apresuro a llegar a casa. Llego a casa el miércoles en la noche; salgo el jueves en la mañana. Llego a casa el miércoles en la noche, a las nueve o diez de la noche. Salgo como a las cuatro el jueves en la mañana para ir a la costa del oeste para empezar los servicios en el Cow Palace. Y de allí… Ese es el gran ganado… La exhibición del ganado del oeste en South Gate, California. Y luego de allí vamos al norte, a Grass Valley, y eso es cerca… Al norte, hacia Nevada. Y luego al estado de la Feria Mundial este año, y luego a Canadá. Y tenemos tentativamente el itinerario, esperando ver…ir a California de… y de allí ir a Alaska. Así que oren por mí.
9Ahora, yo aprecio al Hermano Parker y su gran amor, y por invitarme a venir aquí a su convención, y por el privilegio de darme la libertad en la plataforma de decir lo que Dios pusiera en mi corazón para decir. Yo aprecio a un hombre piadoso. Y Hermanos, Hermanas, yo pensé esta mañana en hablarles a Uds. de mi corazón. No hay muchas puertas abierta para mí. Y yo… No tengo eso en contra de mis Hermanos, en lo absoluto. Pero creo que algunas veces… Es así como dije. La gente toma la actitud incorrecta y se inclina de esta manera y de esa manera con ello, y causa confusión entre los hermanos. Y yo puedo ver que ellos son pastores, y puedo entender eso. Por supuesto, yo he estado esperando eso, y yo creía que iba a ocurrir eso. Y yo tengo mis propias convicciones, como todo ministro las tiene. Yo no trato, entre las congregaciones, no trato de sembrar discordia, porque eso es una cosa que Dios odia, la discordia entre hermanos.
10Pero cuando estoy en las reuniones, yo trato de quedarme solo con las grandes (me supongo que así yo las llamaría), las grandes enseñanzas y doctrinas fundamentales, evangélicas de la Biblia, lo fundamental, la aparición personal de Jesús, y la muerte física, el entierro, la resurrección, la ascensión, y el regreso, y lo demás. Yo sólo enseño esas cosas: sanidad Divina y demás. Lo cual, todos nosotros gente del Evangelio completo seguramente concordamos en eso. Y yo quiero, Hermanos, que sepan que yo… Que las cintas que yo enseño en mi propia iglesia salieron entre Uds., y lo demás, o entre sus congregaciones, y yo tengo mis propias convicciones. Y por supuesto el retractarme ahora de mis convicciones, yo no haría eso, porque sería un hipócrita. ¿Ven? Yo sería un hipócrita si hiciera eso. Así que yo sí creo lo que enseñé en las cintas. Yo creo toda Palabra de ella. Yo no alimentaría a la gente con la cosa errada. Y si estoy errado, entonces yo pido a Dios que me perdone por ello, porque es lo mejor de mi entendimiento.
11Y así que… Pero el invitarme aquí y tener este grupo ministerial fino de ministros sentados aquí esta mañana, hombres piadosos… Yo estaba en… Un bondadoso Hermano no hace mucho (y Hermanas, perdónenme)… Yo estaba en Phoenix, y en una reunión muy gloriosa con un precioso Hermano a quien amo. Y él me llamó a su cuarto. Él fue profundamente sincero, y dijo: «Hermano Branham», dijo. «Ud. sabe que yo lo amo».
Y yo dije: «Gracias, mi Hermano. Yo verdaderamente lo amo a Ud.»
Y él dijo: «Ud. sabe, nosotros creemos que su ministerio ha sido lo mejor de lo mejor».
Yo dije: «¡Oh!, no diga eso». Dije: «Es… Yo no… Eso no es correcto». Dije: «Yo simplemente seguí al Señor, y Ud. ha hecho lo mismo». Yo dije: «Mire cómo Él lo ha bendecido, más allá de lo que Él alguna vez me ha bendecido a mí, y las grandes cosas que Él le ha dado a Ud.» Yo dije: «Él nunca hizo esas cosas para mí».
Y dije: «Ud. tiene que recoger mucho dinero. Y yo nunca recogí dinero, porque me imagino que Él… Ud. sabe, Él… Quizás Él no podía confiarme eso. ¿Ve?» Y dije: «Otra cosa», dije, «mi pequeño ministerio… yo no pudiera ir a lugares pequeñísimos como…». Recientemente llevé a cabo una reunión donde únicamente había veinte personas; pero el Señor me guió allá. Y quiero ir adonde Él me guíe; yo no necesito dinero. ¿Ven? Y yo solo quiero ir adonde me sienta guiado a ir.
12Y el otro día, aun en medio de todos estos problemas, yo miré nuestros libros, y hay trescientas o más ciudades principales en los Estados Unidos, invitándome a que vaya a ellas (así que…), aparte de los campos extranjeros. Así que, yo estaba…
Este hermano dijo: «Bueno, esto es lo que yo le quiero decir a Ud., Hermano Branham». Él dijo: «Ud. es… Ud. es demasiado radical».
Yo dije: «Bueno, yo soy un irlandés por nacimiento, el primer nacimiento; un judío por el segundo». Y dije… De todas maneras, yo dije: «Entonces, Ud. sabe, mezcle todo eso», dije, «y es difícil saber lo que Ud. obtendría». Y yo dije: «Quizás», dije, «yo de hecho soy radical, me imagino. Es sencillamente mi naturaleza ser de esa manera. Yo simplemente lo hago de todo corazón. Cuando pienso que algo está correcto, yo vendo todo lo que tengo para conseguirlo. ¿Ve Ud.?» Y dije: «De esa manera es con Cristo, para mí».
«Y mire, mi familia antepasada, del pasado, era católica». Y yo dije: «Era de Irlanda, todos provienen de Dublin». Y dije: «Luego ellos… ese… Yo oí acerca de cuando era un niñito, las cosas que sucedieron. Había un llamamiento en mi vida».
13«Y luego los católicos dijeron: ‘Nosotros somos la iglesia’, y excluyen a los demás. Y yo fui a los luteranos; ellos dijeron: ‘Nosotros somos la iglesia’, y excluyen a los demás». Y yo dije: «Como son unas seiscientas, setecientas, o quizás novecientas diferentes denominaciones, ¿cómo vamos a saber lo que está correcto? Así que, yo fui a la Biblia. Y sencillamente me quedo con la manera que yo la leo, y simplemente la dejo de esa manera».
Y él dijo: «Bueno, esta es la cosa». Dijo: «Ud. siempre les está martillando a esas mujeres». Él dijo….
Yo dije: «Yo estoy celoso de ellas».
Y él dijo: «Ud. les dice cómo ellas se deben vestir y todo acerca de que ellas son muy provocativas, y que ellas no deberían usar esa ropa, y esos pantaloncitos cortos; y que dejen de cortarse el cabello y todas esas otras cosas que Ud. dice». Dijo: «Ud. martilla eso». Él dijo….
«Bueno», yo dije: «Eso está en la Escritura».
Entonces él dijo: «Bueno, yo también sé que está».
Yo dije: «¿No cree Ud. eso, siendo un ministro pentecostal?»
Él dijo: «Sí, pero», dijo, «Hermano Branham», él dijo, «la gente cree que Ud. es un profeta».
Él dijo: «Pero ellos creen que Ud. lo es». Él dijo: «Y Ud. les debería estar enseñando a esas mujeres cómo recibir grandes dones espirituales y cosas así». Y dijo: «Entonces la iglesia estaría en mejor condición».
Él dijo: «Si Ud. está profundizado con Dios, enséñele a la gente a profundizarse con Dios».
Yo dije: «¿Cómo les puedo enseñar álgebra cuando ellas ni siquiera escuchan su abecedario?» Yo dije: «Así que, eso es más o menos…»
JOHN 6:36-48
14Él dijo: «Bueno, Hermano Branham, ¿puedo hacer algo por Ud.?» Él dijo: «Yo creo que si Ud. dejara eso en paz, y simplemente sigue orando por los enfermos, y Yo… y dejar eso en paz… Dios lo llamó a Ud. para que orara por los enfermos».
Él dijo: «Entonces deje que eso siga así». ¿Ven? «Sencillamente déjelo en paz y ore por los enfermos».
Yo dije: «Pero, ¿qué de este otro asunto?»
Él dijo: «Yo tampoco creo en eso». Dijo: «Pero, ¿sabe qué? Si yo dijera algo así, bueno», dijo, «Ellos me harían, esto, eso».
Yo dije: «Ahí lo tiene. ¿Ve? Sí, ahí lo tiene». ¿Ven? Yo dije: «Si nosotros no nos paramos firmes por ello, entonces, ¿quién lo hará? Esta generación tiene que ser juzgada». Y yo dije: «Entonces tiene que salir de alguna parte».
Él dijo: «Bueno, le diré lo que voy a hacer. ¿Me permitirá poner mis manos sobre Ud. y orar que Dios le abra sus ojos a la verdad?»
Yo dije: «Yo se lo permitiré bajo una sola condición: si Ud. me permite devolver el cumplido».
Dijo: «Muy bien». Así que oramos uno por el otro. Yo espero que eso me ayude bastante. Ciertamente que sí. Yo espero que eso… yo espero que su oración me ayude, porque yo… Si… Yo quiero ser ayudado. Yo estoy aquí para ese propósito.
15Miren, ya faltan solo veinticinco minutos para que empiece el servicio de Uds. pero permítanme solo leer una Palabra de aquí de la Biblia, y hablar, o dar un testimonio, y luego nos iremos. Mateo 5:8. O, veamos, creo que leeré más que eso. Tengo algo más que quiero leer. Me acabo de recordar, si puedo encontrarlo ahora, exactamente en donde está. Si yo… Creo que lo puedo encontrar; no estoy muy seguro de ello. Quiero leer algo aquí en San Juan. Sí, lo quiero leer de aquí, San Juan, el capítulo 6. Empecemos como… como en el capítulo 6 y el versículo 36.
Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo… que… lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Jesús (Perdónenme)… murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
De cierto os digo…. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
JOHN 3:36
16Yo estaba pensando mientras estaba sentado aquí a la mesa, y mi pequeño contexto de un tema que yo tenía escrito allí: «Dejando Escapar La Presión…» Yo pensé esta mañana: «¿Qué hace que la gente maneje…?». Yo tengo un amigo aquí que ha venido desde Texas, y vienen de todo el país. Tengo amigos sentados aquí de Canadá. Y tenemos amigos de todo alrededor aquí en este grupito de gente esta mañana. Algunos de nosotros somos ministros, algunos son obreros, amas de casa, y lo demás. Y, ¿cuál es el propósito de nosotros congregarnos?
Y muchos de Uds. vienen cada año para oír a nuestro precioso Hermano y sus enseñanzas. Y muchos de Uds. leen sus artículos. Yo los he leído, y pienso que son profundos. Siempre Billy, quien es nuestro secretario de la campaña, me guarda cada vez ese «Clamor De Media Noche», porque me gusta leer lo del Hermano Parker, su enfoque con respecto a la Escritura. Y uno lo lee, y uno medita en ello. Entonces cuando se llevan a cabo las reuniones, nosotros nos congregamos. Es porque hay algo dentro de nosotros que anhela oír más, echar mano de algo. Es la vida. No hay palabra más grandiosa en la que pudiéramos pensar esta mañana que la vida. «El que no cree en el Hijo no verá la vida».
JOHN 3:3
17Cuán ciega debe estar una persona que no pueda ver la vida. Y piensen que mucha gente no ve la vida. Ahora, nosotros la pudiéramos ver, pero la palabra ver no significa: «mirar a»; la palabra ver significa: «entenderlo». Miren, Jesús le dijo a Nicodemo: «El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino». Miren, en otras palabras, Uds. están mirando algo y dicen: «Yo no lo veo»; Uds. quieren decir que no lo entienden. Ver, lo que nosotros llamamos ver, eso significa: «mirar a». Pero ver, en la terminología Bíblica, significa: «entender lo que estamos mirando, ser relevado». Y nosotros nos congregamos de esta manera para que Cristo pueda ser revelado entre nosotros. Por eso es que se llevan a cabo las convenciones. Y una cosa tan grande como la vida…
18Yo estaba pensando en un testimonio, que quizás lo dé en este momento, solo para tomar otros diez, quince minutos. Yo prediqué una vez, quizás aquí (lo he predicado en varios lugares), sobre: «Muéstranos Al Padre Y Nos Basta», y viendo a Dios a todo nuestro alrededor.
Un anciano vivía allá en el río. Él ya partió. Y él era un anciano pescador. Su niñito acostumbraba ir al río y pescar con él. El niñito, un día navegando por el río, él… La lluvia había venido y lavado los cielos del polvo y todas las hojas de los árboles, y salió un arcoíris en el oeste, o mejor dicho, en el este. Ellos iban en dirección al oeste por el río Ohio. Y el anciano pescador empezó… Grandes lágrimas bajaban por sus mejillas mientras que observaba el arcoíris. Y el niñito estaba tan entusiasmado, que él se puso de pie en la barca, en medio de la barca, y dijo: «Señor, le quiero hacer una pregunta». Dijo: «Mi pastor no la puede contestar, ni mi madre, ni mi maestra de escuela dominical». Dijo. «Si Dios es tan grande», dijo, «¿por qué nadie lo puede ver?»
Y el anciano, emocionado por la expresión del niñito, lo abrazó. Él dijo: «Dios bendiga tu corazón, cariño. Todo lo que yo he visto en cincuenta años ha sido a Dios». ¿Ven? Él podía ver a Dios, ver la vida. Dios es la vida. La vida es Dios.
19Unos cuantos… Hace como unos dos años, un buen amigo, sentado aquí en alguna parte, y yo, estábamos en Kentucky cazando ardillas, dejando escapar presión debido a las reuniones. Y habíamos estado acampando, y yo estaba sucio. (Y esto es bastante tosco para expresarlo de esta manera delante de Hermanos). Yo no me había bañado en dos semanas. Y así que, yo realmente estaba muy… Bueno, yo necesitaba uno bastante. Así que… Pero el hermano Wood y yo, él lo necesitaba tanto como yo, así que, no nos fijamos el uno en el otro. Así que, nosotros… El bosque estaba bastante seco y nuestra barba crecida en nuestra cara, y así que fuimos a…
Las ardillas, ellas… Pisando los matorrales, pues, ellas lo pueden oír a uno. Y, ¡oh, hermanos!, Houdini, un artista del escape, no supera a esos animalitos. Y allá cuando a ellas les… Al menos, cuando les disparan, se vuelven locas. Ellas sencillamente escapan. Y él dijo…. Yo dije: «Hermano Wood, si nosotros pudiéramos encontrar un lugar que tenga algunas hondonadas…» Me pregunto si estos… Hermano, ¿Sabe Ud….? ¿Cuántos saben lo que es una hondonada? [La congregación dice: «Amén»—Ed.] Bueno, eso está bien. Es una, Uds. saben, una zanja que atraviesa el bosque. Y por lo general allí drena el agua y corre. Y mantiene las hojas húmedas.
20Yo dije: «Si tuviéramos unas…» Ese era un bosque grande y plano en el que estábamos cazando. Y dije: «Si pudiéramos encontrar un lugar que tuviera unas grandes hondonadas profundas donde los manantiales lo mantienen húmedo», yo dije, «Pudiéramos encontrar las ardillas más fácil».
Y él dijo: «¡Oh!, yo conozco tal lugar».
Nos subimos al automóvil y dejamos nuestro campamento. Y en el camino hacia allá, él dijo: «Hermano Branham», dijo, «quiero decirle», dijo, «que vale más que me deje a mí hablar».
Yo dije: «Muy bien. Lo puedes hacer con toda libertad».
Y él dijo: «Este hombre es un incrédulo. Y oh, él es de lo peor en la región».
Yo dije: «Muy bien. Mira, tú habla entonces».
Así que él dijo: «Pienso que él quizás me conozca». El Sr. Wood era de esa región.
21Así que fuimos al lugar. Y manejamos en lo remoto a través de los campos. Y a través de los barrancos, y subimos las colinas. Y así que, yo nunca había estado en esa región. Y así que, cuando llegamos allá, a ese cierto lugar, pues, nos detuvimos en una casa grande en lo remoto allá. Y allí estaban dos ancianos sentados ahí afuera, bien entrados en edad, me imagino en sus setentas, sentados bajo la sombra de un manzano. Llegamos ahí. El Sr. Wood salió. Y yo oí la antigua expresión Kentuckiana: «Entre».
Uds. saben, por eso es que ellos le llaman a la gente de Indiana «Hoosiers». ¿Ven? De la manera que ellos adquirieron ese nombre, en los días primitivos, en Kentucky, y era cuando eso era considerado en el sur. Así que cuando Ud. llegaba a un hogar sureño de allá en el sur, decía: «Hola». Ellos le decían: «Entre». No importaba quién fuera Ud., con tal de que Ud. viniera caminando y trajera zapatos puestos, o si Ud. no traía zapatos puestos, le decían «entre» de todas maneras; Ud. es bienvenido.
Pero cuando Ud. cruzaba la frontera a Indiana, ellos eran un poco recelosos. Ud. decía: «Hola». Ellos le decían: «¿Quién está allí?» Ellos primero quieren saber. Yo estoy contento de que soy sureño. Y como que me gusta de esa manera.
Así que él dijo: «Entre». Entonces el Sr. Wood se acercó. Él dijo… Llamó al hombre por su nombre. Él dijo: «¿Es Ud.?»
22Así que él dijo… Yo vi que él era un anciano bastante serio. Y yo dije… Me quedé sentado en el automóvil. Y el Sr. Wood dijo: «Me gustaría preguntarle a Ud…. Él dijo: «Primero quiero presentarme». Él dijo: «Me llamo Wood, Banks Wood». Y él dijo: «Yo estoy cazando ardillas, y he estado por aquí en un cierto lugar». Y dijo: «Es un bosque plano y está muy seco allá. Supimos que Ud. es dueño de algunos acres aquí que tienen hondonadas, y pensé que quizás yo pudiera venir y preguntarle a Ud. si me permitía cazar».
El anciano escupió una mascada grande de tabaco y le dijo: «¿Eres tú hijo de Jim Wood?»
Miren, ellos eran testigos de Jehová, Uds. saben. David, él (me imagino que ellos llegaron aquí esta mañana; ellos venden libros allí en la reunión), tenía su pierna encogida. Y el Sr. Wood, siendo un testigo de Jehová, había venido a una de las reuniones. Y antes que saliera del edificio, el Espíritu Santo me había dicho que habría un niño ahí, y dijo: «El nombre de su padre es Wood, y ellos son del sur de Kentucky». Y dijo: «Él tiene polio». Y dijo: «Habla la Palabra, él caminará». Y yo miré para todos lados para ver la visión. No podía ver al niño. Seguí adelante. Al poco rato lo miré allá muy atrás, llamé su nombre, y su pierna se enderezó. ¿Ven Uds.? Así que, él ya no fue Testigo de Jehová.
Yo… Por la gracia de Dios, yo he guiado a toda su familia (su padre, un lector en los testigos de Jehová), a todos, a Cristo y al bautismo del Espíritu, y los volví a bautizar a todos ellos. Así que entonces, fue por medio de visiones, lo que el Señor me daba, y decía cosas que se cumplían.
23Así que entonces, él dijo: «Cualquiera que es familia de… el hijo de Jim Wood puede cazar dondequiera que él quiera». Dijo: «Estás en tu casa». Dijo: «Yo tengo quinientos acres aquí y todo ello es bosque virgen. Estás en tu casa».
Él dijo: «Yo traigo a mi pastor conmigo. ¿No le importaría a Ud. si él va?».
Y entonces él dijo: «Bueno…» Dijo….
Y yo pensé que ya era hora que yo saliera, Uds. saben. Así que me salí del automóvil y le di la vuelta al lado, y dije: «¿Cómo está Ud.?» Y el Sr. Wood me iba a presentar. Antes que él tuviera tiempo de hacerlo… Y ¡oh!, la barba crecida de dos semanas, y sangre de ardilla, y hediondo como un zorrillo. Así que yo empecé a acercarme ahí, y dije: «¿Cómo está Ud., señor?»
Él dijo: «¿Y tú eres un predicador?»
Yo dije: «Bueno, me gustaría serlo. Yo….»
Y él dijo: «Bueno, yo solo… tú sabes», él dijo, supuestamente yo soy un incrédulo».
Yo dije: «No hay mucho de qué jactarse al respecto, ¿verdad, señor?»
Y él dijo, dijo: «No, me supongo que no hay». Él dijo: «Solo hay una cosa que yo tengo en contra de Uds. predicadores».
Y yo dije: «Sí, señor. Si es solo una cosa, Ud. está en muy buenas condiciones». Algunos de ellos que yo he encontrado, ellos tenían… Yo sé de muchos Cristianos, que se suponen ser, que tienen más en contra de mí que eso. Así que, yo dije—yo dije: «Bueno, eso está muy bien».
Él dijo: «Lo que yo tengo en contra de Uds. predicadores es esto: Uds. siempre están vociferando acerca de algo de lo cual Uds. no saben nada».
Yo dije: «Por ejemplo, ¿qué, señor?»
Y él dijo: «Uds. están hablando acerca de Dios, y no existe tal cosa».
«Oh», yo dije: «¿Es eso lo que es?»
MATT 5:13
24Ahora, solo hay dos maneras de abordar algo, mis Hermanos. Esas son la manera correcta y la manera incorrecta. Yo pienso… Permítanme detenerme aquí un momento en mi historia, y decir que yo pienso que ese es el problema conmigo, y con muchos de nosotros Hermanos. Nosotros tenemos un gran producto aquí, pero estamos abordando mucho al público con ello de una manera incorrecta, pues nos estamos haciendo aislacionistas. ¿Ven? El producto se vende por sí mismo. Simplemente vívanlo. ¿Ven? «Vosotros sois la sal de la tierra». Y la sal, mientras el sabor esté en la sal, salvará si hace contacto. Pero si ha perdido su sabor, no importa cuán fuerte gritemos aquí, y cuánto saltemos, tiene que haber una vida allí, que respalde eso.
25Así que, yo miré al caballero anciano; pensé: «Señor, el pobre anciano ha arado estos terrenos aquí. Si mi papá hubiera vivido, él tendría como esa edad. Ahora, sin duda que hay una cosita aquí que Tú me pudieras ayudar a decir, que ayudaría al anciano a ver». Y yo he visto a muchos que ellos mismos se llaman incrédulos, y me he parado junto a algunos de ellos cuando estaban partiendo. Ellos no son incrédulos. Ellos solo están vociferando. ¿Ven? Y así que… Esa es la expresión callejera, pero de esa manera Uds. lo entenderán: están vociferando y dejando escapar la presión.
Y yo dije: «Bueno, es un… Eso, por supuesto», yo dije, «Esa es una opinión, por supuesto».
Y nos quedamos allí un momento. Y estábamos sentados debajo de un manzano. Él dijo: «Yo he estado en esas reuniones, y ellos son iguales que un perro mentiroso». Él dijo: «Yo tenía un perro mentiroso, y lo maté de un disparo». Dijo: «Yo lo seguía todas las noches. Lo sacaba ahí y él ladraba, e iba allá; y se suponía que era un perro que cazaba mapaches». Y dijo: «El mapache estaba en la cima del árbol». Y dijo: «Luego, cuando menos se pensaba, él le estaba ladrando a ese árbol de esa manera, y yo iba allí, y alumbraba con la linterna hasta arriba. Y el mapache ya se había escapado por la copa del árbol».
26Yo dije: «Pero, señor, después de todo, el mapache había estado allí. Él solo es un perro». ¿Ven? Yo espero que él haya captado lo que quise decir, y estoy seguro que Uds. lo captan.
Entonces él dijo: «Así que lo maté de un disparo». Y dijo: «A mí no me gusta nada que mienta. Y pienso que si un hombre habla, él debería saber de lo que está hablando».
Yo dije: «Ciertamente estoy de acuerdo con Ud.»
Él dijo: «Hubo un predicador que yo oí, que si yo alguna vez puedo ver al hombre…» Dijo: «Yo nunca lo oí, sino que oí acerca de él. Si yo alguna vez puedo ver al hombre, yo lo voy a oír».
Y yo dije: «Eso está muy bien».
Él dijo: «Él vino a un lugarcito aquí llamado Acton. Es un campamento metodista». Y el Hermano Wood me miró, y yo meneé la cabeza. Él dijo: «La Hermana anciana Fulana de tal, allá arriba en la colina (no recuerdo su… él nunca la llamó «Hermana», sino «Srita.» Fulana de tal) tiene como unos sesenta y cinco años». Dijo: «Ella se estaba muriendo de cáncer en el estómago». Y dijo: «Ella tenía doctores aquí de Louisville». Y dijo: «Ellos tienen una granja bonita allí», dijo, «y ellos tenían los recursos. La llevaron a Louisville para una operación. No le hizo ni una pizca de bien. La abrieron, y la volvieron a coser. El cáncer ya se había extendido por toda ella».
27Dijo: «Ella se fue muriendo gradualmente por algunos meses». Dijo: «Finalmente llegó a un lugar que ella estaba en tan mal condición y yo…» (Perdónenme mi Hermano, mi Hermana). Dijo que ellos… (Yo solo lo voy a expresar de la manera que él lo dijo). Ella ni siquiera se podía subir al orinal. Ellos no podían poner uno debajo de ella, no la podían levantar a esa altura. Ellos tenía que usar una sábana especial; una sábana de hule, y luego una sábana especial.
Dijo: «Mi esposa y yo íbamos allá cada mañana y cambiábamos… Mi esposa cambiaba su cama. Y yo le ayudaba a sacar las sábanas de debajo de ella, y lo demás». Y dijo: «Ella solo estaba… El doctor dijo: ‘Solo dele un poco de morfina o algo, para mantenerla lo más tranquila posible hasta que muera'». Dijo: «A ella le quedaban como dos semanas de vida».
28Y él dijo: «Vino un predicador de aquí de Indiana, y tenía… Por acá en el campamento metodista». Él dijo: «Hubo varios cientos de personas que se congregaron allá, ellos dijeron, para oír a ese predicador». Y él dijo: «Y esa noche», dijo, «mientras él estaba predicando», dijo, «su hermana estaba sentada allá atrás, la cual es la Sra. Fulana de tal que vive aquí en otra colina».
Y dijo: «Se suponía que ese predicador tenía alguna u otra cosa con la que él le podía decir a la gente acerca de lo que ellos habían hecho, y por qué estaban enfermos, y todo acerca de eso». Y dijo: «Yo había oído al respecto, pero por supuesto, yo no creí una cosa tan radical como esa».
Y dijo: «Pero como sea, esa mujer esa noche estaba sentada en la reunión. Y mientras el ministro estaba hablando, él volteó hacia esa mujer, y ella estaba sentada en la parte de atrás del edificio. Y dijo: ‘Cuando Ud. salió de su casa esta noche, Ud. allá atrás, Sra. Fulana de tal’, dijo, ‘Ud. recogió del tocador un pañuelito azul, mejor dicho, un pañuelito con un diseño azul en la esquina de él, y Ud. lo puso en su bolso’. Y dijo: ‘Ud. está orando allá atrás por su hermana mayor que se está muriendo, cuyo nombre es Zutana de tal, y vive por acá en la colina’. Dijo: ‘El Señor ha oído sus oraciones. Mire, tome ese pañuelito y póngalo sobre su hermana, y el cáncer la dejará'».
29«Bueno», dijo: «Como cerca de medianoche esa noche, yo pensé que tenían al ejército de salvación allá arriba en la ladera, con todo el griterío y alboroto».
Yo no quiero avergonzar a nadie, pero ese era Ben, que está sentado aquí, el hermano Ben. Uds. están familiarizados con ese fuerte grito de «Amén» que él da cada noche allá en la reunión, que sacude el lugar, el Hermano Ben había llevado a la mujer allá, la llevó a ella, a su hermana, y había puesto el pañuelo sobre ella, y Ben lo creyó. Entonces él empezó a gritar antes de que sucediera. Así que, él se estaba regocijando antes de tiempo. Entonces el Hermano Ben…
Él dijo: «Yo pensé que la mujer había muerto. Bueno», dijo, «Era casi media noche. Entonces, a la mañana siguiente», dijo, «Mi esposa y yo fuimos allá». Y dijo: «¿Sabes qué?». Dijo: «Esa mujer estaba levantada, preparando su desayuno, ¡comiendo pasteles fritos de manzana!»
30¿Cuántos de Uds. «rebeldes» saben lo que es un pastel frito de manzana? ¡Oh, hermanos, a mí me encantan! Me gusta ponerles melaza. ¿Ven? Y yo no soy un metodista; yo soy un bautista. Me gusta bautizarlos con melaza, Uds. saben, ponerles bastante, luego comérmelos, con mantequilla caliente y ¡mmm!
Así que cuando… «Ella estaba comiendo estos pasteles fritos de manzana». Y dijo: «Casi hizo que mi esposa y yo ‘nos cayéramos para atrás'». Y dijo: «Y si tú no crees eso», señalando con su dedo, dijo, «yo te llevaré allá arriba y te la mostraré a ella ahorita. Ella está….»
Y el anciano sentado allí dijo: «Eso es correcto». (El otro anciano. ¿Ven?)
Y yo dije: «¡Oh!, yo le creo».
Él dijo: «Me dicen que el hombre viene aquí a Campbellsville, al estadio. Y dijo: «Yo voy a ir allá para oírlo. Y voy a hablar con él».
Y él dijo: «Y le voy a preguntar qué fue eso que pudo decirle a él acerca de esa mujer, y saber que ella iba a sanar». Dijo: «Mira, yo sencillamente no lo entiendo».
31«Oh», yo dije: «eso es verdaderamente fenomenal». Dije: «Ciertamente lo es». Y pensé: «Señor, ayúdame en este momento: yo no sé qué decir enseguida». Pero recuerdo que mi madre anciana solía decirme: «Dale suficiente cuerda a la vaca, y se ahorcará sola», Uds. saben. Así que esa es una buena expresión sureña que es verdad. Yo pensé que vería cuánto verdaderamente le importaba. Lo saqué del tema. Yo dije: «¿Le importa si me como una de esas manzanas?»
Él dijo: «Las avispas se las están comiendo. Me imagino que puedes comerte una».
¿Saben Uds. lo que es una avispa? Solo andaban alrededor chupando las manzanas. Era como a mediados de agosto. Yo recogí una y la restregué en esos pantalones sucios, ensangrentados, y le di una mordida. Dije: «¡Vaya, está exquisita!»
Dijo: «Oh, sí. Está exquisita».
Yo dije: «¿Qué… qué tanto tiempo… qué tan viejo es ese árbol?
«Bueno», él dijo: «Yo lo planté».
32Él dijo: «Tiene como unos cuarenta y ocho años». Él dijo: «¿Ves dónde está esa chimenea vieja allá en la colina?» Dijo: «Yo nací allá». Él dijo: «Y cuando mi papá murió», dijo, «nosotros construimos esta casa aquí». Y dijo: «Y entonces yo me mudé para acá, y todos mis hijos han nacido aquí». Y él dijo: «Yo he vivido aquí desde entonces. Y planté ese árbol allí, cuando era una cosa pequeñita. Y yo simplemente he crecido junto con el árbol».
«Sí, señor. Entiendo». Yo dije: «Me fijé que todas esas manzanas se están cayendo».
Yo dije: «Las hojas se están cayendo».
Yo dije: «Eso es extraño, ¿no es cierto?»
Él dijo: «¿Qué quieres decir?»
Yo dije: «Ud. sabe, no hemos tenido una helada, y sin embargo esas hojas se están cayendo». Y dije: «Esa es la razón que venimos aquí a cazar en la hondonada: las hojas de los árboles se están cayendo». Y dije: «Me pregunto: ¿por qué se están cayendo antes de que llegue cualquier helada?»
«Oh», él dijo: «Ellas caen antes de que llegue la helada».
Y yo dije: «Sí, señor». Y dije: «¿Qué hace que ellas se caigan?»
Él dijo: «Bueno, la vida las dejó».
Yo dije: «Entiendo. Y, ¿adónde se fue la vida?»
Él dijo: «Regresó abajo del árbol, a la raíz del árbol».
«Oh, entiendo». Yo dije: «En otras palabras, si esa hoja se quedara ahí, y la vida se quedara allí arriba, sostendría ahí a la hoja».
Y dije: «Entonces la hoja se cae del árbol, la vida se va abajo para esconderse en la raíz».
Yo dije: «¿Por qué se va allá abajo?»
«Bueno», él dijo: «Si se quedara allí arriba, el invierno mataría el árbol. La vida tiene que bajar y entrar en la raíz, en el terreno cálido, para preservar la vida, para traer otra hoja en el próximo otoño».
«Oh», yo dije: «Entiendo. Y, ¿cada vez que sube, le produce a Ud. un montón de manzanas y demás?»
33Yo dije: «Bueno, señor, me gustaría hacerle una pregunta».
Yo dije: «Le pido que me diga: ¿Qué inteligencia le dice a esa hoja antes que haya…? O mejor dicho, a esa vida que está allá arriba en ese árbol, ¿qué inteligencia le dice a esa vida: ‘Huye de allá arriba y baja a las raíces, porque si no bajas, vas a morir’?» Y dije: «Luego en la primavera, trae otra hoja». Yo dije: «Mire, ¿qué es lo que la hace bajar a la raíz del árbol?»
«Oh», él dijo: «Eso es la naturaleza, para que el agua baje».
Yo dije: «Muy bien. Quizás yo le echaré un balde de agua allá a ese poste. Y como a mediados de agosto bajará a la parte baja del poste, y subirá otra vez a la siguiente primavera».
Yo dije: «¿Por qué no lo hará?»
«Bueno», él dijo: «No es su naturaleza».
Yo dije: «¿Qué es la naturaleza? ¿Quién gobierna la naturaleza? ¿Por qué entonces no lo hace por el pino? Se queda ahí arriba. ¿Qué diferencia… qué es lo que hace la diferencia entre ellos?»
34El anciano lo pensó por un momento. Yo dije: «¿Ve Ud., señor?», yo dije, «tiene que haber una Inteligencia, porque el árbol no tiene inteligencia. Tiene que ser dirigido. No es un aparato mecánico. Es una Inteligencia que envía la vida abajo a la raíz del árbol, como la muerte, sepultura, y resurrección». Vivió todos esos años y no pudo ver la vida.
Yo dije: «Yo tengo…» Yo soy un misionero, y he oído todas (yo les estoy diciendo esto a Uds.), yo he oído todas las diferentes ideas: Buda, Hindú, y las diferentes teorías; pero todas ellas están erradas. El Cristianismo está basado en la sepultura y la resurrección; no la reproducción, sino la resurrección. No sale algo que se parece; sale la misma cosa que descendió, el mismo Jesús.
JOB 14:13
35Si Uds. se fijan, Dios testifica cada día de nuestra vida. El sol nace en la mañana. A las diez está en su adolescencia. A mediodía está en su fuerza total, y se oculta en la tarde (¿es ese su fin?), ú nicamente para salir otra vez: nacimiento, vida, muerte, resurrección, constantemente Dios testificando en la vida.
La sabia del árbol baja a las raíces para producir la vida otra vez el siguiente año. Nosotros somos… Uds. y yo estamos colgados del Árbol de la Vida. Nosotros somos el fruto de ese Árbol.
El anciano, después que se quedó allí por un momentito, dijo: «Yo nunca pensé en eso».
Yo dije: «Ud. no me ha contestado mi pregunta. Yo quiero que Ud. me diga qué Inteligencia controla esa vida que se va abajo en ese árbol. Esa Inteligencia le puede hablar a esa vida, no al árbol, sino a la vida (la Vida que está en Uds., ¿ven?), la que controla esa vida, y la hace bajar ahí y la esconde (como dijo Job: ‘Escóndeme… Que me escondiese en el Seol, que me guardases en el lugar secreto’), y luego la trae de nuevo en la primavera». Y él no pudo contestarme.
36Yo dije: «La misma Inteligencia que le habla a la vida de ese árbol y le dice: ‘Escóndete si esperas vivir’, esa es la misma Inteligencia que me dijo que le dijera a esa mujer que creyera, para que viviera».
Él dijo: «¡Tú no eres ese predicador!»
Allí en ese terreno ese día, con una pequeña historia sencilla… Yo sé que se está haciendo tarde, estoy muy… Ya debería haber terminado. Tengo… Hay algo más que va con ello. Pero en ese terreno ese día, por medio de solo una cosita sencilla del hombre viendo la Vida, yo lo guié a él a Cristo.
El año pasado regresé otra vez y su viuda estaba sentada en el porche cuando llegué. Ella salió a recibirme. Con sus manos apretándome las mías, dijo: «Hermano Branham, él murió en la fe del Señor Jesús. Él ha partido».
PS 17:8•
JOHN 3:36
37«El que cree en el Hijo tendrá… puede ver la Vida». Entonces no es difícil para nosotros, el poder ver que hay algo que controla nuestras vidas. Estamos aquí buscando eso: la Vida, y vida en abundancia. Y le pido a Dios en esta mañana en este desayuno, que tengamos Vida en abundancia. Y Él, Quién le puede hablar al árbol con Su Inteligencia, y el árbol rápidamente obedece el llamado del Maestro para esconderse, si espera tener vida… Y yo sé de otro gran escondedero para preservar la vida. Escondámonos allí en esta mañana. No en un refugio contra bombas, pero escondámonos debajo de Sus alas. ¿Podemos orar?
38Nuestro Padre Celestial, ¡oh!, nosotros sabemos que hoy en día, aun ahorita, estamos cubiertos con vida. La sentimos. Vemos al sol levantarse, ocultarse. Observamos las flores a medida que florecen. Y luego les pega la helada, y el funeral viene enseguida, las lluvias de otoño, y lloran grandes lágrimas y las entierran. Ellas yacen en la tumba y se pudren. Pero ese no es el final. Tú has preservado la vida de ellas.
Y luego tan pronto como el sol, s-o-l, empieza a salir, no importa si a esa semilla le han puesto una roca grande encima, o si han vaciado sobre ella metros de concreto en el invierno donde esa semilla está enterrada. Cuando ese sol cálido que controla la vida botánica empieza a calentar la tierra, esa semilla brota. Nosotros encontramos lo más tupido de nuestra grama allí a lo largo de las orillas de la acera. Es la semilla que fue enterrada allí debajo. No se puede esconder la vida. La vida tiene que brotar. La podemos poner en una canasta y enterrarla en el fondo de la canasta, y colgar la canasta en un árbol. Pero la pequeña vida crecerá para las alabanzas de Dios.
HEB 11:13
39Dios, que no seamos tan cortos de mente, tan estrechos, sino que simplemente miremos a nuestro alrededor y veamos a Dios en todas partes. Y cuánto más podemos verlo a Él esta mañana en Sus hijos amorosos, mientras estamos teniendo compañerismo juntos aquí en Cristo Jesús, Quien es la Vida. Que todo peregrino, Señor… Nosotros no somos de este mundo; somos peregrinos y extranjeros; somos moradores temporales. Y mientras los peregrinos de Georgia, de Canadá, de Texas, de todas partes, por todo alrededor se han congregado aquí en estos lugarcitos para compartir nuestras ideas, y dar nuestros testimonios de Su gloria, que nos vayamos de esta reunión con abundancia de Vida Eterna para que podamos enseñar a otros la manera de encontrarla. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Gracias.
[Alguien le dice algo al hermano Branham—Ed.] ¡ Oh!, está bien.
40Y me han considerado un aislacionista, pero no lo soy. ¿Ven? Yo amo el compañerismo. Y aquí estoy reteniendo la reunión allá; me apresuraré para llegar allá. Todos Uds. tienen Vida Eterna, así que simplemente créanlo. Pero miren, solo en un lugarcito yo empiezo a hablar con la gente. ¿Ven Uds.? Si algo está incorrecto, le empieza a molestar a uno; uno lo capta. ¿Ven? Y cuando uno hace eso, entonces (¿ven?), eso me despedaza otra vez para la noche. ¿Ven? Y estoy seguro que los Cristianos entienden eso.
No es que yo no los amo. ¡Oh!, si no fuera por Uds., ¿qué sería de mi ministerio? ¿Qué de aquellos allá afuera? No importa cuán grande pudiera ser el ministerio. No puede ser grande hasta que Uds. lo hagan grande. Yo no lo puedo hacer por mí mismo. Se requiere de Uds. y de mí juntos para lograrlo. ¿Ven? Por mí mismo, no es nada; por Uds. mismos, no es nada. Pero juntos, el Señor produce Su ministerio. Si Uds. no lo creyeran, nunca sucedería. Uds. tienen que creerlo. Entonces eso es lo que hace que suceda, es porque Uds. lo creen. Dios les bendiga.
