OBRAS DEL MENSAJE


Perseverante
South Gate, California, E.U.A.
62-0623
1 Permanezcan de pie por un momento para orar mientras… Antes de orar, ¿hay algunas peticiones que a Uds. les gustaría darlas a conocer sólo levantando su mano? Yo estoy seguro que Él entenderá lo que está detrás de su mano. Que Dios lo conceda. Inclinemos nuestros corazones ahora delante de Él.
Nuestro Padre Celestial, te abordamos otra vez en esta noche en el Nombre del Señor Jesús para dar las gracias y alabanzas por todo lo que nosotros hemos visto y oído durante el día, y por nuestra salud y fuerza, y por estar vivos y en la tierra, y por estar congregados aquí esta noche en adoración a Ti.
Y ahora, que el gran Espíritu Santo venga entre nosotros esta noche, Señor, y obre milagros y prodigios. Y pedimos que Tú lo hagas para nosotros como Tú lo hiciste para aquellos en Emaús esa noche, para que cuando nos vayamos de aquí esta noche, nos vayamos a casa diciendo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras Él nos hablaba en el camino?” Concédelo, Padre. Bendice la lectura de la Palabra y el texto y el contexto. Y el… Nos encomendamos nosotros mismos a Ti, Señor, con Tu Palabra. Úsanos como a Ti te parezca apropiado. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
El Señor les bendiga.
2 Consideramos este un privilegio de lo más grandioso esta noche al estar congregados aquí con Uds. otra vez en oración. Hemos tenido un día maravilloso. Y me pongo un poco ronco. Yo predico todo el tiempo, y así que yo estoy… me quedo un poco irritado de la garganta. Pero tuvimos una reunión grandiosa esta mañana en el compañerismo, en la reunión de compañerismo de los Hombres de Negocio en la Cafetería Clifton; disfrutamos de unos momentos grandiosos. Nosotros siempre los disfrutamos allí en Clifton. Ese lugar me trae muchos recuerdos. Y yo estoy…
Si esa señora está aquí, la que pagó mi desayuno esta mañana, hermana, yo le quiero dar las gracias. Yo ni siquiera conocía a la mujer. Ella entró y se puso delante de mí. Y ella puso ruibarbo allí, así que ella sabía que yo era un hombre de campo; así que ella me dio ruibarbo. Y luego cuando yo salí, la mesera dijo… la cajera dijo: “Esa señora acaba de pagar su comida, o mejor dicho, su desayuno”. Yo no sabía quién era. Y si ella está aquí, le quiero dar las gracias.
3 Sí, hemos disfrutado de unos momentos grandiosos allá en las mañanas en Clifton, y el Señor ha hecho algunas grandes cosas. El hermano Victor Deluke (yo sé que no estoy pronunciando eso correctamente), Le Doux… Allí es de donde esa profecía de Danny Henry salió (yo la tengo aquí en mi Biblia), la cual fue una gran cosa. Cuando Danny Henry… Yo… Sólo subió para abrazarme, para orar conmigo y (después del servicio), y él habló en francés. Y—y dio la casualidad que el intérprete de la O.N.U. estaba allí en el edificio, y lo interpretó. Y era exactamente la cosa que yo estaba buscando de Dios. Y así que han sucedido muchas cosas.
4 Y yo recuerdo una cosa. Esto es algo para… bueno para Uds. hermanas, Uds. saben. Ellas… Yo estaba esperando al hermano Arganbright, mi precioso hermano de allí de la sucursal de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, y—y él iba entrando. Y yo nunca había visto nada de esa cosa nueva que las mujeres están usando en sus caras. Y yo vi a una mujer que llegó allí que tenía ojos verdes, y rojo todo alrededor y en su cara. Y yo—yo pensé: “¡Esa pobre mujer!” Yo volví a mirar, y pensé… Yo—yo soy un misionero, y yo—yo he visto pelagra y yo he visto lepra, pero yo—yo no sabía lo que estaba mal en ella. Y me quedé allí, mirando, y yo pensé: “Tú sabes, yo—yo creo que iré allá y le diré a la pobre mujer…” Yo iba a ir allí y decirle: “Hermana, perdóneme. Yo—yo oro por los enfermos. Si—si hay algo que yo pueda hacer para ayudarla, dígamelo”.
5 Y allí llegó otra mujer, de la misma manera. Yo dije: “Pueda que sea que ellas tengan alguna clase de teatro en proceso, tú sabes, o algo que ellas están representando”, como payasos, Uds. saben cómo ellos se pintan, Uds. saben, y se miran así. Y comúnmente yo no pensaría que un ser humano quisiera desfigurarse el mismo de esa manera, que una mujer bonita quisiera mirarse de esa manera.
Y luego ellas tenían esos grandes cortes de cabello estilizados, Uds. saben, esa clase de un… de seguro… Fue la cosa más horrible… Una muchacha bonita parada allí, y desaliñarse… Bueno, lo que es, es esa idea de la primera dama, Uds. saben. Y Uds. saben, Jezabel también era la primera dama de—de Palestina en una ocasión. Así que tengan cuidado de quién se copian. ¿Ven? No traten y… Traten de mirarse como Dios dijo. Dejen que su cabello crezca. Eso es lo que Dios dijo que hicieran.
6 Un día después de nuestras reuniones en Phoenix, hubo una mujercita que vino y dijo: “Hermano Branham, desde las reuniones”, dijo, “yo dejé mi cabello crecer”.
Yo dije: “No está Ud. lejos del Reino ahora”.
Ella—ella dijo: “Mi hermana tenía una carretilla llena de esos pantaloncitos cortos y cosas así. Ella los iba a tirar en el bote de la basura, y otra hermana vino y se los llevó”. Y dijo: “Ella dijo que había terminado con esas cosas”.
Así que yo dije: “Eso está bien. Yo creo que algún día la Iglesia se pondrá de pie. Si sigue conduciéndose de esa manera, se enmendará”.
7 Yo me encontré con un hombre no hace mucho tiempo que dijo: “¿Por qué no deja en paz a esas mujeres?”
Yo dije: “Bueno, yo no sé”.
Él dijo: “La gente lo considera como un profeta”.
Yo dije: “Yo no lo soy”.
Él dijo: “Pero ellos lo consideran eso. ¿Por qué no les enseñas esas cosas profundas, cómo recibir dones espirituales profundos?”
Yo dije: “¿Cómo les puedo enseñar álgebra cuando ellas ni siquiera saben sus ABCés?” Uds. saben lo que significa ABC, ¿No lo saben? Siempre Creer en Cristo. Y eso—eso es correcto. Esas son las primeras ABCés. Déjenlas que aprendan cómo hacer eso, y luego les enseñaremos algo un poquito diferente, Uds. saben. Y así que, cuando lleguemos a eso, bueno, entonces estamos llegando muy cerca del—del Reino.
8 Miren, ha sido un gran día. Yo disfruté de unos momentos grandiosos aquí esta noche. A propósito, Uds. saben, ¿probaron algo de esa “Toxina”? [La congregación dice: “Amén” Ed.]. Está buena, ¿no es así? Uds. saben, Pedro les dijo cómo ser inoculados. Y Uds. saben, ellos actuaron raro, pero ellos de seguro estaban inoculados, esa era una cosa segura.
Nosotros solíamos, cuando nosotros marcábamos becerros, Uds. saben, tomábamos el hierro candente y lo poníamos en ellos de esa manera, y ¡Qué cosa, Uds. hablan acerca de bramidos y chillidos!, pero él sabía dónde pertenecía después de eso; esa era una cosa segura. De esa manera es el Espíritu santo. Los pudiera hacer gritar un poquito, pero Uds. saben en dónde están después de eso. Eso es correcto. Uds. son purasangre de allí en adelante.
9 Algo que a mí no me gusta es—es cruzar animales. Yo prediqué sobre eso hace algún tiempo, y siempre dije que una de las cosas más horribles es un mulo. Ese mulo no sabe quién es su papá, quién es su mamá. Él no sabe de dónde provino, y de seguro él no va a llegar a nada, porque él… ¿Ven?, su mamá es una yegua y su papá es un burro, y—y él es un… Eso le prueba a la ciencia, cuando ellos piensan que los hombres continuaban haciéndose más elevados y cruzando, y lo demás, elevándose de la vida animal…
Bueno, la primera vez que Uds. cruzan la simiente, se detiene allí mismo. No puede seguir más adelante. Uds. pueden hibridar maíz, pero no pueden plantar ese maíz hibrido otra vez. No crecerá. Así que (¿ven Uds.?), ellos—ellos sencillamente ya encontraron la cosa que condenó su propia teoría. Así que, Uds. no pueden hacer eso.
10 Así que… Pero yo… Un mulo, él es torpe. Miren, Uds. saben, uno le puede hablar, y él esperará toda su vida para poder patearlo antes que él se muera. Y él… Uds. le pueden decir… Uds. no le pueden enseñar nada; él es terco. Uds. pueden tratar de ser amables con él, y él levantará sus orejas, Uds. saben, y hará: “Ji—ja , los días de los milagros ya pasaron”. “Ji—ja, no hay tal cosa como esa”, Uds. saben, sencillamente rebuznando…
Pero un buen caballo purasangre, pedigrí, Uds. sencillamente le pueden enseñar todo. Él sabe quién es su papá, quién es su mamá, quién es su bisabuelo y su bisabuela. Él sabe la historia de todos los antepasados. Y así es con un buen Cristiano pedigrí que es nacido del Espíritu Santo. Él no tiene que decir: “Yo era Metodista, Bautista; y yo tuve que cambiar a Presbiteriano, Luterano”. Él nació por el Espíritu Santo en la familia de Dios, y el pedigrí regresa hasta el Pentecostés. ¡Aleluya! ¡Amén! A mí me gusta esa inoculación.
11 Yo estaba asombrado con la hermana Shakarian. ¿Está Ud. aquí, hermana Shakarian, hermana Demos Shakarian? Esta mañana me estaba diciendo que en la reunión en Phoenix donde estábamos llevando a cabo el banquete, la comida, el banquete, o como sea que Uds. lo llamen… Yo confundo eso todo el tiempo. Yo solía tener desayuno, comida, y cena. Y ahora ellos dicen que esa comida es cena; y si yo llamo a eso comida, entonces, ¿qué le pasó a mí cena? Yo sencillamente no… Yo no puedo conseguir enderezar la cosa de alguna manera. Y yo… Y es sólo desayuno, comida, y cena en nuestra casa. Así que, y eso está bien. Uds. saben, Uds. no toman la comida del Señor. Uds. toman Su cena. ¿No es eso correcto? Así que, estamos—así que cada vez que dijo “Amén” a eso, estamos de acuerdo en ello hermano.
12 Pero estábamos llevando a cabo ese banquete esa noche, y sucedió que… Uno no tiene control de lo que el Espíritu Santo va a hacer. ¿Ven? Uno no lo controla; Él lo controla a uno. ¿Ven? Cuando alguien va y dice: “Mire, Ud., Fulano de tal…” Bueno, uno no sabe lo que Él va a hacer. Uno tiene que esperar.
Entonces yo recuerdo que el Espíritu Santo descendió. Y—y en ese discernimiento, es igual que entrar en un cambio de velocidad. Y si… La gente no lo comprende, pero ella es la que está haciendo eso. No soy yo. Es la propia fe de ella.
Yo pudiera tratar de dar sólo un momento corto o dos de explicación de ello, tratar de explicarlo. Uno no puede explicar a Dios, porque uno sencillamente tiene que creer a Dios. Si lo puede explicar, entonces ya no lo puede aceptar por fe (¿ven?), porque uno sabe todo al respecto; lo puede explicar. Pero nosotros aceptamos a Dios por fe.
13 Pero (¿ven Uds.?), en Cristo habitaba corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Miren, Él era Dios. Nosotros somos una porción de ese Espíritu. Se nos fue dado a nosotros por medida, pero a Él sin medida. Pero si yo tomara una cucharada de agua, o una taza llena de agua de aquí del océano, habría los mismos elementos químicos en esa agua que habría en todo el océano.
Así que, de esa manera es el Espíritu Santo, cuando está en nosotros; no es tan grandioso, sino que está—está en una… sencillamente es el mismo Espíritu que hace las mismas cosas.
14 Entonces Uds. se fijan que en una ocasión cuando nuestro Señor… Él dijo que Él no hacía nada hasta que el Padre primero se lo mostraba. Y Él tenía un amigo llamado Lázaro, y Él… Vivía con su amigo, y el amigo se iba a enfermar, así que el Padre lo ha de haber llamado a que se fuera, y le dio una visión para que se fuera.
Él esperó varios días. Ellos enviaron por Él. Él nunca fue. Él continuó adelante. Entonces después que pasó el tiempo que el Padre le había mostrado, que Lázaro iba a morir, Él dijo: “Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí. Pero voy a despertarle”.
Y así que, cuando Él vino a Marta y a ellos… Nosotros sabemos la historia. Y entonces, cuando Él resucitó a ese hombre muerto, Él nunca dijo nada acerca de estar débil. Ese era Dios usando Su don.
15 Pero luego, una mujercita se abrió paso en una multitud y tocó el borde Su manto. Y Él volteó, sin saber quién era, Él dijo: “¿Quién me ha tocado?”.
Y Pedro lo reprendió, dijo: “Señor”, en otras palabras, él pudiera haber dicho esto: “Bueno, eso suena muy fuera de lo común para—para que Tú digas eso, cuando todos te están tocando”.
Él dijo: “Pero yo he conocido que me he debilitado”. Y Él miró todo alrededor hasta que encontró a la mujer, y le dijo que su flujo de sangre, que su fe la había salvado, su fe; no la oración de Él, ni la fe de Él, sino la fe de ella. Eso fue ella tocando a Dios por medio de Él. Eso lo debilitó. Eso fue la mujer usando el don de Dios. Pero cuando Dios usó Su propio don, Él nunca dijo nada al respecto (¿ven?), de estar débil.
Bueno, esa es la misma cosa en las reuniones. Es la gente que hace eso. Si Uds. no lo creen, nunca obrará. Es su fe la que lo hace. Y por lo tanto, eso es lo que causa que sucedan las cosas en las audiencias de la manera que suceden.
16 Y esa noche mientras estábamos en el banquete, el Espíritu Santo se empezó a mover por toda la audiencia y hablarle a diferentes personas, y a decirles. Y yo me fijé que detrás de mí estaba una anciana parada en esta dirección. Es como mirar en una pantalla de televisión, observándolo suceder, luego decir qué es lo que uno está mirando; es la misma cosa como si uno está mirando a algo; igual que si uno estuviera dormido y lo soñara; sólo que uno no está dormido, sino que uno lo está mirando. Es otra dimensión. Y uno regresa muy lejos a lo que ha sido, y va muy lejos a lo que será. Ese es Dios haciendo eso.
17 Luego me fijé detrás de mí, y parecía que venía del rincón, como de donde la señora estaba sentada allí. Y miré otra vez en esa dirección, y era la hermana Shakarian. Y yo pensé: “Esa no es ella”. Y miré otra vez, y allí estaba una señora. Y vi una catarata moviéndose cubriendo su ojo. Y miré otra vez, y no estaba… Yo sabía que estaba muy anciana para ser la hermana Shakarian. No se parecía a ella en lo absoluto. Yo pensé: “Si yo le hablo, entonces la visión vendrá, si ella está orando por alguien”.
Y lo que era, era que ese famoso especialista del corazón de aquí de la Costa del Oeste, el cual es el doctor del hermano Shakarian, ellos lo tenían allí en la reunión. Él es un Adventista del Séptimo Día por religión, por denominación. Y la Sra. Shakarian estaba orando con insistencia para que algo sucediera, que el doctor fuera capaz de ser convencido de que era Dios. Y Él era el doctor de su madre, que había encontrado esa catarata cubriéndole el ojo.
18 Y allí estaba sentado el doctor, y la Sra. Shakarian estaba allí en el… donde estaba sentada detrás de mí; y no había nadie más detrás de la Sra. Shakarian. Y ella estaba allí orando: “Señor, permite que algo suceda ahora mientras el discernimiento está operando, que convenza a este doctor, para que él reciba el Espíritu Santo. Él es un gran hombre”. Y así que él… Él dijo: “Sra. Shakarian, Ud. está orando por su madre, y una catarata le está cubriendo el ojo, y ella se está quedando ciega”. Pero dijo: “Yo veo una neblina blanca alejándose ahora de su madre, yéndose. ASÍ DICE EL SEÑOR, la catarata la dejará”.
Y ella llamó a su madre, y le dijo al día siguiente. Dentro de unos cuantos días, toda pizca de catarata había desaparecido. Su madre estaba normal y sana. Y el doctor que examinó a la mujer y encontró la catarata sobre su ojo, la examinó de nuevo, y la catarata había desaparecido. Así que estaba…
19 Así que, eso demuestra que nuestro Dios todavía es Dios. Él sencillamente está… Y ¿no estamos contentos esta noche de saber que tenemos un Padre Celestial que puede remover cataratas, quitar enfermedades? Y Él sencillamente es Dios; eso es todo. Así que vamos a hablar a Él en unos cuantos momentos antes que leamos Su Palabra, siendo que hemos estado hablando de la manera que hemos estado hablando, y luego predicar esta noche.
Y miren, mañana en la tarde es el servicio, así que todos nuestros hermanos y todo… todos pueden regresar a su iglesia. Miren, en la mañana… Hay muchas iglesias representadas aquí, está… patrocinándome esta reunión. Miren, estos hombres creen en este tipo de ministerio, o ellos no me estuvieran patrocinando y no estuvieran sentados aquí a mi lado. Y todos los visitantes aquí que no tengan su propia iglesia aquí a la que ellos estén asistiendo, ¿por qué no se presentan con uno se estos hermanos aquí (me imagino que ellos dijeron de dónde provienen), y asisten a sus servicios en la mañana? Yo estoy seguro que ellos les harán bien a Uds.
20 Y es mi deseo sincero que—que en algún momento entre hoy y mañana en la tarde, estalle un avivamiento chapado a la antigua entre estas iglesias aquí, que sea glorioso y para este último día. Nosotros estamos tratando de sembrar la semilla, para que cuando el Espíritu Santo caiga, caiga en la cosa correcta, produzca la clase correcta de cosecha, como la que estamos esperando para los… en estos últimos días.
21 Entonces, mañana en la tarde es la clausura de nuestros servicios aquí. Y luego empezaremos en (creo que se llama Santa María, ¿es así?) Santa María. Y luego vamos de allí a Grass Valley, y luego—luego seguimos y seguimos y seguimos.
Así que entonces, si es la voluntad del Señor, yo voy a estar en… hermano Williams, ¿está Ud. aquí? Él estaba—Él estaba… El hermano Williams, sí, el hermano Williams está tratando… Dijo que él tenía todo Phoenix orando por mí, para que en lugar de ir a Tanganica, y a Kenia, y a Uganda, y por toda Suráfrica este próximo enero, febrero, marzo y abril, iba a orar para que estuviéramos en Phoenix.
Y, hermano Carl, yo—yo sencillamente iré en la dirección que Él me guíe. Ud. sabe eso. Ud. sabe eso. El Señor le bendiga. Muchísimas gracias por esa sinceridad.
Y miren, espero que mañana por la tarde todos vengan, y tengamos una gran reunión mañana en la noche. Trataré de predicar un poquito, si mi voz es capaz, y estamos esperando unos momentos grandiosos mañana.
22 Miren, me gustaría leer algo—algo aquí de la preciosa Palabra. Y quiero que abran, si Uds. están tomando notas, “anotando” como nosotros decimos en el sur del texto que estamos leyendo, me gustaría… Yo tengo algunas notas escritas aquí, y algunas Escrituras. Me gustaría enseñar sólo un poquitito esta noche en un tema que se encuentra en San Mateo, el capítulo 15, y empecemos con el versículo 21; San Mateo, el capítulo 15, y empecemos en el versículo 21.
Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro… de Sidón.
Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
Pero Jesús no le respondía palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!
Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.
Y ella dijo: Sí, Señor; pero aún los perrillos comen… las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Si lo llamara un texto, me gustaría tomar una sola palabra para un texto, y esa es la palabra: “Perseverancia”. Perseverancia, según Webster, es: “Ser persistente, persistente en lograr una meta, hacer algo”. Ser perseverante es persistir. Y antes que puedan ser persistentes, Uds. tienen que tener una idea acerca de lo que están siendo persistentes.
23 Y los hombres por todas las edades que han tratado de lograr algo, han sido persistentes. Hombres, con el fin de ser persistentes (lo voy a citar otra vez), tienen que saber lo que quieren lograr. Y si Uds. no saben, entonces no están seguros de su posición. Pero cuando Uds. entienden completamente lo que es, lo que Uds. quieren lograr, y están satisfechos que Uds. lo van a lograr, entonces pueden ser persistentes, ponerse verdaderamente persistente, aferrándose.
A mí me gusta el—el acercamiento. Me gusta la gente que es persistente, cuando ella es… comprender que no importa si el hombre está—está errado, pero sin embargo él cree que está correcto. Pero miren, cuando él llega a un lugar que se prueba que él está errado, entonces para tratar de ser per-… Él entonces no puede ser persistente, porque ya se ha probado que él está errado. ¡Pero es cuando él está correcto, y luego se aferra a ello!
24 Yo estoy pensando esta noche del primer gran presidente de esta gran nación a la que nosotros apreciamos tanto esta noche, este gran Estados Unidos de América, de Jorge Washington, un gran hombre de fe, un hombre de oración, un hombre persistente, muy perseverante. Y él sabía lo que él quería lograr. Y una noche él oró casi toda la noche, cuando parecía que todas las posibilidades estaban contra él. Y él oró hasta que dijeron que su cuerpo estaba casi todo mojado de estar hincado en la nieve, hasta que él recibió una respuesta de Dios.
Y a la mañana siguiente, con la mitad de su ejército ni siquiera con zapatos en sus pies… Esos eran soldados americanos sin zapatos, con sus pies envueltos en trapos. El río Delaware estaba congelado en masas de hielo; él fue persistente que podía cruzar el Delaware, porque él había oído de Dios. No importa cuál fuera la oposición, él había oído de Dios. Aunque tres balas de mosquete atravesaron su saco, nada lo tocó a él. ¿Por qué? Él fue persistente porque sabía que él estaba correcto, y su logro que él estaba esperando era para la cosa correcta.
No importó en qué condición esos hombres estaban, cuán fríos estaban sus pies, él podía ser persistente porque él sabía que estaba tratando de lograr algo para ayudar a alguien más. Y él había orado hasta que había oído de Dios. Y cruzó el Delaware en el tiempo que había mucho hielo.
25 Yo quiero que se fijen por unos momentos en otro hombre que pudo ser persistente. Y cualquiera lo puede ser cuando Uds. saben de lo que están hablando. Cuando una persona no sabe de lo que está hablando, entonces no sabe en qué dirección ir. Esa es la razón que yo pienso que si el Cristianismo y el destino Eterno de Uds. depende de su fe en Dios, vale más que Uds. sepan si están correctos o no.
26 Noé, un gran personaje, me gustaría hablar de él por unos momentos. Él provino del linaje de Set. Si se fijan, el linaje de—de los hijos de Cam todos fueron grandes obras maestras. Ellos fueron científicos, grandes hombres, eruditos, inventores, y grandes hombres que vinieron por medio de Caín. Pero por medio del otro lado vinieron… Los hijos de Set eran pastores, campesinos, pero muy religiosos, que sirvieron al Señor y creyeron en Él.
Un día mientras Noé, quizás un granjero en el campo… El mundo se había vuelto perverso, como lo es hoy en día, al grado que toda intención del corazón del hombre era mala, y aún le dolió a Dios haber hecho al hombre. Y Dios le habló a ese granjero humilde y le dijo que Él iba a destruir al mundo con agua. Miren, nunca había llovido.
27 Miren, ¡qué mensaje fue ése para una edad científica! Y cuando… Ellos reclaman ahora que nuestra ciencia de hoy en día no se compara con la de ellos en ese día. Ellos edificaron pirámides. Nosotros no pudiéramos hacer eso hoy en día. No tenemos poder para levantar esas rocas allá arriba. Y ellos tenían… Ellos podían embalsamar un cuerpo que se mira natural hasta este día. Nosotros no tenemos ese secreto de embalsamar que ellos tenían en ese entonces para hacer momias. Había colorantes, y muchas cosas que ellos tenían en ese entonces que nosotros no tenemos ahora, y, ¡qué edad tan científica!
¿Se pudieran Uds. imaginar a un hombre yendo allá, llevando a su familia y construyendo un arca, y diciendo que iba a llover agua de los cielos, cuando nunca había caído una gota de agua del cielo? ¿Se pudieran Uds. imaginar las—las burlas y escarnios que se dirigieron a ese hombre en ese día? Cómo los científicos… La ciencia llegó y dijo: “Mira esto. Nosotros tenemos un instrumento que podemos disparar hasta la luna y las estrellas. Y no hay nada de agua allá arriba. ¿De dónde viene? ¿Cómo va a estar allí? Muéstrame en dónde está”. La Palabra de Dios no cuadró con la norma científica de ellos. Ni tampoco cuadra hoy en día; pero nosotros la creemos de todas maneras.
28 Y Noé fue persistente, muy perseverante. Yo me puedo imaginar a ellos llevándolo ante los doctores y llevándolo ante psiquiatras para darse cuenta qué le pasaba a la mente del anciano. Pero no estaba en su mente; estaba en su corazón. Y él tenía la Palabra del Señor, y él sabía que eso era Dios.
Y yo puedo oír a Noé decir: “Si no hay agua allá arriba, y Dios dijo que iba a llover agua de allá arriba, entonces Dios es capaz de poner agua allá arriba”. Y su mensaje se sostuvo por ciento veinte años, mientras él construía el arca, muy persistente. En el tiempo de los escarnecedores nadie lo escuchó, sino que se rieron e hicieron burla de él adondequiera que iba. Pero todavía, él se quedó aferrado porque sabía que era la Palabra del Señor. Él estaba bien seguro de ello.
29 Yo me puedo imaginar, cuando sus reuniones se llevaban a cabo en la calle, cuánto ellos se reían. Oh, recuerden que ellos eran religiosos en aquel entonces, muy religiosos. También lo era Caín, y él edificó un altar igual que Abel. Él… Si—si religión es todo lo que Dios requiere, Él fue cruel al condenar a Caín, porque Caín hizo todo acto religioso que hizo Abel. Pero él vino de la manera errada. “Hay camino que parece derecho; pero su fin es muerte”.
Pero miren, Uds. tienen que estar seguros de que están correctos. Así que, no podemos correr el riesgo en esto. No hay necesidad de hacer eso. Cristo ha dejado el—el patrón tan sencillo, al grado que nosotros… Él dijo que por torpe que sea, no se extraviará. Uds. saben si está correcto o no. Y entonces, cuando Uds. están bien seguros de que están correctos, Escrituralmente correctos, entonces se pueden parar firmes allí porque… y ser muy persistentes en ello.
30 Miren, Noé y su predicación, cómo ha de haber sido que alguien dijo: “Ese anciano allá todavía está martillando en un barco”. Y ellos creían que cualquier barco bastaría, si viniera una lluvia, aunque fuera construido por Dios o no. Y de esa manera ellos piensan hoy en día: “Cualquiera iglesia antigua bastará, cualquier idea religiosa. Únete a esto; si no te gusta, y si a ellos no les gusta allí, ve a la siguiente, a la siguiente, cualquiera de ellas bastará”.
Pero Dios tiene una Iglesia construida que está edificada sobre la Roca, Cristo Jesús. Y “todos los otros terrenos son arena movediza”, dijo Eddie Perronet. Eso es correcto. “Sobre esta Roca edificaré Mi Iglesia”. La iglesia Católica dijo que fue sobre Pedro. Él se descarrió después de eso. Los Protestantes dijeron que fue sobre Jesús. Yo difiero con Uds. Él dijo: “No te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los Cielos te ha revelado esto a ti.” Entonces fue sobre la Roca de la revelación espiritual de la Palabra. Eso es correcto. Es la misma cosa que Abel tuvo, fue así cómo le fue revelado: en lugar de ofrecer fruto como Caín ofreció, él ofreció sangre, pues le fue revelado a él. Toda la Iglesia de Dios está edificada sobre la revelación espiritual de Cristo: quién es Él, qué es Él, y todo acerca de Él.
31 Y miren, nos damos cuenta que Noé se quedó con su tema. Y me puedo imaginar que Dios un día se hartó de sus burlas y escarnios que le hacían a Noé. Uds. saben, Dios sólo puede ir… soportar hasta cierto punto, y luego Su paciencia se termina. Así que, Él se hartó de ello, y Él iba a hacer algo al respecto. Y Él le dijo a Noé: “Sube allá. Y ¿ves tú a los animales entrando en el arca? Tú entra después que todos los animales entren, y la puerta se cerrará detrás de ti”.
Y esa mañana los animales empezaron a entrar en pares. Y me puedo imaginar a todos los burladores parados alrededor de ahí, diciendo; “Mira, sube allí vive con tus animales hediondos. Entra allí y cierra la puerta con toda la hediondez, y lo demás, con esos animales”.
De esa manera ellos lo tratan de decir otra vez hoy en día. Pero el hombre que sabe lo que es el Arca, no importa qué ridículo se haga al respecto, cuánto es condenado o todo al respecto, el hombre sabe que él es guiado por Dios. Eso es correcto. Noé entró al arca, y la gran mano poderosa de Dios cerró la puerta detrás de él.
32 Miren, me puedo imaginar que al ver ellos eso, había alguna gente que pudiera haber sido un creyente fronterizo, que dijo: “¿Sabes qué? Pudiera ser que ese anciano haya estado correcto”. Justo la clase que se queda alrededor de la reunión, Uds. saben, y viene a toda reunión. Y dijo: “El anciano…” Pero nunca está dispuesto a entrar, nunca está dispuesto a aceptarlo.
Luego, como dice en Hebreos 6, y como los creyentes fronterizos del Antiguo Testamento, siempre están observando, y mirando alrededor de ahí, y nunca son capaces de venir al conocimiento de la verdad; ahí venía esa gente, y se quedó alrededor de ahí. “Bueno, si empieza a caer agua de allá, iremos y tocaremos en la puerta. Y él es un anciano de buen corazón. Él nos abrirá la puerta y nos dejará entrar. Así que nos vamos a quedar alrededor de ahí y nos daremos cuenta si viene lluvia”.
33 Me puedo imaginar a Noé subiendo pasando por el primer piso, subió al segundo piso, y subió al tercer piso; subió a través de la edad Luterana, a la edad Wesleyana y fue adonde la Puerta estaba abierta en la parte de arriba, donde estaba la Luz, entrando al Bautismo de Espíritu Santo en el aposento alto, en lo alto en donde la Luz descendía. Y por supuesto, había más Luz en el segundo piso que la que ha de haber habido en el primer piso. Y de esa manera siempre ha venido.
Miren, nos damos cuenta que allá arriba, yo me imagino que Noé reunió a su familia y dijo: “Miren, cuando amanezca habrá oscuridad por todo el cielo, y habrá una gran lluvia cayendo, y la gente sabrá entonces que yo he profetizado la verdad”.
Pero Uds. saben, después que Uds. han seguido toda instrucción (miren, aquí está donde yo quiero que Uds. se fijen), después que Uds. han seguido toda instrucción, entonces si algo sucede que no sale bien, muchos desisten. Eso demuestra que ellos no creyeron lo que ellos estaban profesando, lo que estaban diciendo.
34 Dios prueba a Sus hijos. Miren, escuchen el mensaje. Noé, en el día diecisiete de febrero, de acuerdo a la Palabra de Dios, entró a esa arca. Y a la mañana siguiente todos estaban alrededor de ahí esperando ver que la lluvia empezara a caer, pero el sol salió exactamente como siempre salía. “Sólo un par de horas más, y empezará, la lluvia empezará”.
El día pasó, y me puedo imaginar que el corazón de Noé empezó a latir rápidamente. Yo pudiera decir algo aquí, pero vale más que no lo diga. Pero ¿se fijaron Uds.?, que él no se podía salir si quería. Él estaba sellado adentro. “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de tu redención”. Dios selló la puerta detrás de él. Y Noé se quedó allí, y la noche pasó.
35 Y por días, los espectadores venían y decían: “Bueno, la… Oh, seguro. Esos científicos estaban correctos. Ese anciano no sabía de lo que estaba hablando. No hay lluvia. Y el anciano está encerrado allí en ese barco grande”.
¡Oh, qué gran cosa es estar encerrado con Cristo! Esa es una real lección. Y la puerta fue sellada detrás de él. Él no la podía abrir. Únicamente la mano de Dios la podía abrir.
Miren, el segundo día pasó, y el tercer día, el cuarto, el quinto, el sexto, hasta que pasó una semana completa. Noé se quedó allí aguantándolo todo.
36 Entonces, ¿qué lección obtenemos de eso? Si Dios… ¿Qué si la Sra. Shakarian hubiera dicho…? Cuando el Espíritu Santo habló: “ASÍ DICE EL SEÑOR, hay una neblina blanca yéndose de ella; la catarata se irá”, y no se fue como por dos o tres semanas. Pero ella continuó quedándose allí, diciendo: “Tiene que ser así. Tiene que ser así”. Algunas veces Dios los deja aguantar todo. Pero Uds. deben ser persistentes, perseverantes, no importa cómo se sientan, lo que piensen, ni nada al respecto. Sólo aférrense. Si Uds. verdaderamente lo creen, sí se aferrarán a ello. Quédense con sus convicciones. Dios lo prometió, y Uds. lo sienten anclado en su corazón; ¡quédese allí!
37 Entonces, el último día de la semana, me supongo que Noé despertó esa mañana, y las nubes estaban por todos lados. Ellos miraron a través de la ventana de arriba. Miren, no estaba al lado del arca. Dios no quería que mirara para abajo en esta dirección; quería que él mirara para arriba en esa dirección. Así que estaba en la parte de arriba del arca. Y él empezó a mirar, las nubes estaban suspendidas por encima, los rayos estaban tronando y la gente empezó a correr arriba, hacia el arca. Las calles se empezaron a llenar con grandes gotas de agua. Todos los desagües se llenaron. Bueno, ellos pensaron que la podían sacar bombeándola, si venía alguna inundación. Pero (¿ven Uds.?)… Ellos consiguieron algunos barcos. Pero si no fueron construidos por Dios, se hundieron. Nada flotó sino el arca.
38 Y Uds. saben que el arca estaba hecha de madera de cedro. Y si alguna vez saben lo que es esa madera, es más liviana que el bálsamo. No es nada… Es igual que una esponja, tan liviana que Uds. pudieran levantar una viga grande y sostenerla en una mano. Y ¿no pareciera que Dios construyera Su arca de tal cosa como esa? [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… y derramarla en esto para llenar los poros. Y luego se llegaba a endurecer más que el acero.
Y de esa manera lo tenemos que hacer: vaciar todo credo, todo lo que está en nosotros, y toda tontería, y toda incredulidad impía, para que el Espíritu Santo nos pueda llenar, y sellar todo poro de nuestro creer, todo poro de nuestra mente, al grado que Uds. no se fijan si es su vecino, o—o quien está sentado al lado suyo. Uds. están sellados dentro del Reino de Dios. Entonces pueden soportar los golpes de las olas mientras pasan por una persecución.
39 Luego las aguas empezaron a subir el monte, y la gente empezó a gritar y a tocar en la puerta. Pero Noé ni siquiera los podía oír. Él estaba sentado en la parte muy arriba del edificio. Y ellos perecieron. Todo lo que tenía aliento en la tierra pereció con… Y la mismísima cosa que mató al mundo incrédulo salvó a Noé.
Es lo mismo hoy en día. El tropiezo, el Espíritu Santo eso es lo que el mundo no quiere, la cosa que ellos están rechazando, es la mismísima cosa que arrebatará a la Iglesia. El Espíritu Santo se llevará a la Iglesia en el Rapto.
Noé fue persistente porque él supo que Dios le había hablado. No importó cuanto tiempo tomó, o cuantos años o lo que fuera, él se quedó aferrado porque sabía que era el programa de Dios.
40 Moisés, el profeta fugitivo, con toda la concepción intelectual que cualquiera pudiera tener, él era tan inteligente al grado que podía enseñar a los egipcios. Y el trató de poner en marcha el programa de Dios con su concepción intelectual, y no funcionó. Y no funcionará hoy en día. Eso es correcto. Nosotros lo estamos abordando de la manera incorrecta, la iglesia entera. Estamos tratando de organizar alguna clase de programa.
Uds. oyen de los—de los avivamientos enfriándose. Han llegado a ser un fuego lento sin llama. ¿Cuál es el problema? Es porque introducimos en ellos nuestros—nuestros programas hechos por el hombre. Todo en lo que ellos están preocupados hoy en día, parece ser, es unirse a la iglesia, traer nuevos miembros, edificar unos grandes edificios, patrocinar algún programa radial, o algo así.
41 Nosotros realmente hemos perdido ese interés en las almas, esa alma en dolores de parto que el Cristiano debería tener. Parece ser que lo perdimos. Yo no estoy hablando de los verdaderos cristianos. Estoy hablando de muchos que profesan ser Cristianos. Miren, todo lo que uno oye hoy en día es de algo grande, y la gente entrando en gastos de millones de dólares por grandes cosas, ¿y luego predicando que el Señor viene en esta generación? Bueno, el—el pecador en la calle sabe que Uds. no lo creen, pues sus—sus—sus acciones hablan más alto que sus palabras cuando—cuando Uds. hacen eso. Seguro que sí.
Nosotros deberíamos estar yendo de casa en casa, de lugar en lugar, predicando, y clamando, y suplicando, y persuadiendo, tratando de meter a toda alma que podamos en el Reino de Dios, enviando misioneros al este, oeste, norte y sur, y todo lo que podamos hacer para conseguir que la gente sea salva.
42 Miren, nos damos cuenta que hoy en día es puesto mucho énfasis en decisiones. Uds. oyen eso todo el tiempo: “Haciendo decisiones”. Yo quiero… Las decisiones son confesiones, las confesiones son piedras. ¿De que sirve apilar un montón de piedras, si Uds. no tienen un cantero allí que les pueda dar forma, por la espada cortante de dos filos de Dios, para hacerlos hijos e hijas de Dios? Les permiten que anden por ahí con toda clase de mujeres con vestidos ajustados como una salchicha, y ellas se llaman Cristianas; y los hombres les permiten hacer eso, ¿y luego se llaman siervos de Cristo? Y la iglesia está en la condición formal y tibia en la que está, una apariencia de piedad pero negando la eficacia de Ella, ¿y queriendo hacer decisiones?
Necesitamos piedras que sean cortadas para ser hijos e hijas de Dios por medio de del… ¿Qué beneficio es acumular las piedras si Uds. no las van a cortar? Ellas tienen que ser cortadas y encajadas en el programa de Dios por medio de dones y llamamientos, y posicionadas en la iglesia como deberían ser posicionadas, como tienen que ser posicionadas.
43 Noé… Moisés y su concepción intelectual falló, igual que la iglesia en totalidad ha fallado hoy en día. La gente continúa viviendo. Ellos vienen, hacen una confesión, ponen sus nombres. “Es una carta; es una carta”. Llevan su carta de aquí para allá. No es una carta; ¡es un nacimiento! Nazcan de nuevo, y entonces Uds. pertenecen allá arriba.
44 Fíjense. Pero Noé, siendo tan persistente como lo era… Él había oído de Dios. Y un día ese profeta fugitivo, allá en la parte de atrás del desierto, él verdaderamente llegó a esas arenas sagradas, adonde todo ministro debería llegar. No importa cuántos títulos de doctor el hombre tenga, un profesor de colegio, o lo que él sea, no tiene ningunos negocios en el púlpito hasta que primero él es capturado en esas arenas sagradas a solas, él y Dios, hasta que él reciba una experiencia con Dios que ningún científico en el mundo se la pudiera quitar por explicación.
Ellos pueden tomar esa Palabra y cortarla en cualquier manera que quieran. El diablo usa la Palabra. Él probó eso. Él usa la Palabra para formar su propio programa. Pero cuando un hombre una vez ha estado en esas arenas sagradas, donde nada se puede parar sino sólo Ud. y Dios, todos los científicos en el mundo no se lo pudieran quitar a Ud., porque Ud. estaba allí, y Ud. se encontró con Dios, y sabe lo que sucedió. Ningún hombre…
Jesús no les permitió predicar hasta que ellos fueron a Jerusalén y recibieron el Espíritu Santo, antes que ellos fueran a predicar más. Esa es la experiencia.
45 Cuando Moisés recibió esa experiencia de esa zarza ardiendo… ¿Persistente? Bueno, hubo sólo un pequeño error, y él salió huyendo de Egipto. Y fíjense bien que él fue allí fuera de la voluntad de Dios, y mató a un hombre, y le fue contado contra él. Y luego Dios fue allá con él y mató a toda la nación, y fue glorioso. Esa fue la diferencia.
Miren, Moisés. Algunas veces cuando Uds. se encuentran con Dios, los hace actuar raro. Realmente sí actúan raro. Miren, Moisés en una ocasión era… Cuando él fue a librar a los hijos, él era un guerrero joven y era fuerte. Pero nos damos cuenta que cuando llegó como a la edad de ochenta años, su barba colgándole muy abajo, y quizás su cabeza calva casi ampollada por el sol… Y cuando él… A la mañana siguiente después de que se había encontrado con Dios en esa zarza ardiendo, lo encontramos con Séfora sentada a horcajadas en una mula, con su pequeño en su cadera, guiando a ese burro con una vara torcida en la mano, las barbas volándole, sus ojos fijos, simplemente riéndose y alabando a Dios. Alguien dijo: “¿Adónde vas, Moisés?”
“Voy allá a Egipto a conquistarlo”.
46 ¿Qué fue eso? Una invasión de un solo hombre. Pero, ¿qué? Él fue persistente porque se había encontrado con Dios, y sabía que Dios dijo: “De seguro Yo estaré contigo”. Y él lo hizo. Él lo conquistó. ¿Por qué? Él podía ser persistente porque Dios dijo: “Yo estaré contigo”. No importó el obstáculo. Cuando él llegó allí, la primera cosa que encontró fue a alguien tratando de imitar la obra que él estaba haciendo para Dios: la misma cosa. Eso es lo que uno siempre…
Como dije aquí la otra noche, o en alguna otra reunión: uno siempre encuentra tres clases; esos son creyentes, manufacturados, e incrédulos. Y así que, uno los encuentra en todas partes. Así que ahí vinieron esos magos para tratar de imitar con su percepción extrasensorial, arrojaron al suelo esas serpientes para tratar de… o mejor dicho, las varas para convertirlas en serpientes.
Moisés había hecho todo lo que él podía. Eso es lo que Dios lo comisionó que hiciera, así que él sencillamente se quedó quieto. ¡Aleluya! Cuando Uds. han hecho todo lo que pueden hacer, entonces depende de Dios hacer el resto. Entonces la serpiente de Moisés vino y se comió las de ellos. Miren, Uds. que creen en la percepción extrasensorial, ¿qué les sucedió a esas varas? ¡Amén! Eso es. Él fue persistente.
47 El pequeño David un día, el más pequeño y el más insignificante de los que estaban parados allí (Saúl, el general, era cabeza y hombros por encima de todo su ejército, un hombre grandísimo), él desafió a Goliat, o mejor dicho, enfrentó su desafío. Bueno, miren, David, un hombrecito rubio, pequeño, de hombros caídos, con un pequeño chaleco de piel de oveja puesto, tenía una honda. Pero él fue persistente en que podía pelear contra ese gigante. ¿Qué formó el valor en ese hombrecito? Él tenía algo en él.
48 Yo estaba allá en… yo creo que fue en Georgia, en algún lugar de allá. Estaba llevando a cabo (con Rufus Mosely y ellos; muchos de Uds. lo conocieron)… Y yo estaba llevando a cabo una—una reunión allá en un estadio de fútbol. Y vi un pequeño letrero que siempre me dio ánimo. Decía: “No es el tamaño del perro en la pelea, sino es el tamaño de la pelea en el perro”. Así que, de esa manera es. Uds. no tienen que tener un Ph.D., L.L. doble L. D., Q.S.T., o lo que sea. La única cosa que tienen que tener es un buen valor Cristiano, con un entendimiento de que Dios los envió a Uds.
49 Como yo estaba diciendo esta mañana de Hudson Taylor, cuando un hombre le dijo… un joven chino le dijo: “Señor Taylor, yo acabo de recibir a Cristo. Está ardiendo en mi corazón. Mire, yo tendré que emplear cuatro años para obtener mi—mi B.A., [Licenciatura en Artes—Trad.], y mi título de doctor, y lo demás”.
El Señor Taylor le dijo: “No te esperes hasta que la vela se queme hasta la mitad para que trates de mostrar tu luz”. Dijo: “Ve y hazlo ahorita”.
Yo pensé: “Amén, eso es correcto”. No esperen por esto, eso o lo otro. Las grandes escuelas de teología, ellas están bien. Estuvieron bien en los días pasados. Pero hermano, lo que necesitamos hoy en día, no es una escuela de teología; necesitamos algunas velas encendidas.
50 Escuchen, si Uds. no saben algo más al respecto, vayan y díganles cómo se encendió, y déjenlos que se enciendan de eso, y alguien más se encenderá de eso. Tendremos otro regreso de Pentecostés. Eso es correcto. Tan pronto como se encienda, si eso es todo lo que Uds. saben al respecto, vayan y díganle a alguien más cómo se encendió. Algunas veces estos cementerios, o seminarios, sacan toda (perdónenme), sacan toda la Luz de Uds. Eso es correcto.
Miren, sean persistentes. Simplemente díganles cómo se encendió. Digan: “Yo estaba parado allí, y de repente el Espíritu Santo cayó sobre mí. Y si hacen la misma cosa, eso les sucederá a Uds.” Díganles tanto así. Si eso es todo lo que Uds. saben, simplemente digan eso. Eso es suficiente.
51 David, él sabía que Dios le había ayudado con esa hondita para matar a un león y a un oso. Y él vio la condición. Y el Señor estaba hablando en su corazón que Él le iba a dar la victoria sobre ese gigante, así que él fue persistente. Su hermano dijo: “Yo sé que tú tienes malicia. Regresa allá y pastorea esas ovejas”. Pero Dios tenía una comisión, y David fue persistente hasta que mató a Goliat.
52 Sansón, con nada sino la quijada de una mula. ¿Ya han estudiado alguna vez cuán grandes eran esos escudos de esos filisteos? Ese casco que cubría sus cabezas hasta sus oídos, donde ellos podían resistir el golpe de una espada usada con las dos manos, era como una pulgada o una pulgada y media de grueso de bronce, sobre sus cabezas.
Y Uds. saben lo que le pasaría a una vieja quijada podrida de una mula. Al primer golpe arriba en una cabeza, bueno, uno de esos cascos estallaría a esa vieja quijada completamente en pedazos. Pero David se podía palpar atrás y sentir esas siete guedejas. Eso es todo lo que él tenía que sentir. Y el Espíritu Santo vino sobre él, y él mató a mil de esos Filisteos con esa quijada. Él fue persistente, porque sabía que esas siete guedejas representaban un pacto, y Dios estaba con él. Él podía ser persistente. Sí, Señor.
53 Juan el Bautista, nosotros no tenemos mucho registro de él. Sabemos que su padre era un sacerdote, y ellos estaban viejos, ambos, Elisabet y—y Zacarías estaban bien entrados en años. Debe haber sido algo difícil en la—la familia, porque ellos sabían que no iban a vivir para ver a su hijo entrar en su ministerio. Pero ellos sabían que la promesa era de Dios. Ellos murieron, se nos dice.
Y en lugar de Juan seguir con lo que hizo su padre, ir al mismo colegio y a la misma escuela, y obtener un Ph.D, y lo demás, y aprender, él tenía un trabajo que hacer; no besar a los bebés, y casar a los jóvenes, y enterrar a los muertos. Él tenía que sostener una espada de dos filos y estar al frente de la batalla, y no le convenía recibir ninguna experiencia de seminario. Él no podía esperar por todo eso, aprender cómo entremezclar todos los credos. Si eso es lo que él hubiera aprendido, eso es lo que él le hubiera podido dar al pueblo.
54 Pero él se fue allá al desierto y se quedó allí, porque él iba a introducir al Mesías. Así que se quedó allí hasta que Dios le dijo cómo sería el Mesías. Y si Juan quería… hizo eso, ¿cuánto más deberíamos nosotros estudiar y ver lo que el Espíritu Santo se supone hacer en este día cuando Él venga? ¿Cómo va a actuar Él? ¿Cómo será Él? ¡Hoy en día, cuando todos estamos con escrúpulos con toda clase de dogmas, y doctrinas, e inyecciones, y líquido para embalsamar, y todo lo demás! Y luego hacemos eso y luego no estudiamos. Uds. lo están abordando, presumiendo. Presumir es: “Aventurar sin tener la verdadera autoridad”. No presuman en cuanto a Dios, reciban Su Palabra por ello, y sigan adelante. Dios tiene el programa explicado aquí. Por medio de Su profetas Él nos predijo lo que sucedería en este día.
55 Juan se quedó allí, hasta que Dios le dijo… Miren, por supuesto, cuando él hubiera salido, y dicho: “Yo soy el precursor; yo soy él, que fue hablado por medio del profeta Isaías. Yo soy la voz de uno que clama en el desierto”.
Y miren, sin duda algún presbiterio de distrito, o algún Caifás, u obispo, o alguien así, pasó por allí, y dijo: “¿Saben qué?, el obispo Jones aquí, yo siempre pensé que él sería el Mesías. Así que, Uds. saben, yo estoy seguro….”
Ese es el mismo error que cometió la iglesia con sus nuevas llaves. Jesús le dio a Pedro las llaves, y la Iglesia tenía las llaves. Pero, ¿qué hicieron la primera vez que las usaron? Ellos escogieron a Matías para que tomara el lugar de Judas, y no funcionó. Nunca más se dice algo de él. Pero Dios escogió a un Judito iracundo de nariz aguileña, de mal genio, y Él dijo: “Yo lo voy a cambiar completamente, y le mostraré cuánto padecerá por Mí”.
56 Dios tiene que hacer las cosas, no el hombre. Así que nos damos cuenta que a Juan no le convenía ir allá para recibir alguna inyección teológica del seminario. Así que, la cosa que hizo fue esperar allí, y Dios le dijo: “Mira, cuando vayas allá, se te va a presentar esto, eso o lo otro. Pero no les prestes nada de atención a ello. Ese Mesías tendrá la señal de Mesías, y tú la verás. Será un Espíritu que descenderá del Cielo como una paloma, y vendrá sobre Él. Y Ese es el Mesías”.
Y Juan fue tan persistente que el Mesías iba a venir en su generación, que nunca edificó grandes iglesias. Él nunca tuvo grandes seminarios e invitó a gente a ellos. ¿Qué hizo él? Él estaba tan seguro, que dijo: “En medio de vosotros está Uno ahorita…” ¡Amén! “Vosotros no le conocéis, pero Él es el que bautizará con el Espíritu Santo. Yo sé que Él está aquí”.
57 ¡Aleluya! ¡Cómo podemos nosotros decir la misma cosa esta noche! Por medio de las señales de Espíritu Santo, nosotros sabemos que está aquí ese mismo Espíritu Santo que cayó en el Día de Pentecostés, la misma cosa, la misma cosa que Dios dijo que haría en estos últimos días. (Perdónenme por no quedarme detrás de aquí. Pero si se sintieran como yo me siento, Uds. también caminarían. Así que…)
Ellos… Juan estaba seguro, y él sabía cuál sería esa señal del Mesías. Así que él—él absolutamente fue persistente de que él lo conocería. Un día Él venía caminando entre ellos. Él dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Él dijo: “El que me dijo en el desierto que bautizara con agua, dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanezce sobre Él, Ese es el que bautiza con el Espíritu Santo y fuego”.
58 Miren. Me tomó bastante para llegar a mi tema. Pero esta mujercita de la cual nosotros leímos, ella era Griega, pero ella había oído de Jesús. Y la fe es por el (¿qué?) oír, y el oír, por la Palabra de Dios. Miren, ella era Griega, de otra nación. Miren, pero Uds. saben, aunque ella no estaba en la creencia de eso (ella era de una raza diferente de gente), sin embargo, Uds. saben, la fe encuentra una Fuente que otros no ven. La fe encuentra una Fuente que otros no ven, y su fe había encontrado esa Fuente. Miren, ella sabía, por el oír, lo que iba a suceder si ella pudiera llegar allí.
La Palabra de Dios, de acuerdo a Hebreos el capítulo 4 y el versículo 12, es más cortante que toda espada de dos filos. Sabemos eso. Y la fe es lo que sostiene esa Espada. No hay nada más que pueda sostener la Espada de la Biblia sino el tener fe en Dios. Eso la maneja. Miren, Uds. pudieran estar débiles en su brazo de fe. Quizás sólo puedan cortar Justificación. Quizás sólo puedan cortar lo suficiente como para unirse a la iglesia. Pero un buen brazo fuerte de fe puede cortar abriéndose paso hasta llegar al Bautismo del Espíritu Santo. Puede cortar abriéndose paso hasta llegar a la sanidad Divina. Puede cortar abriéndose paso hasta llegar a los dones, milagros, señales, prodigios. Puede cortar de los cielos toda promesa de Dios y reclamarla, porque está manejando la Palabra de Dios.
59 Ella tuvo muchos impedimentos, si Uds. por casualidad empezaran a pensar al respecto, pero su fe no tenía ningunos. Eso es. si su fe no tiene ningunos impedimentos, entonces es diferente. Ella los tenía; pero su fe no tenía impedimentos. La fe no sabe de impedimentos. La fe únicamente sabe una sola cosa: su meta. Eso es todo.
Alguien le pudiera haber dicho a ella: “Mira, espera un momento. Tú eres una Griega. Tú no tienes ningunos negocios….”
“Tú eres una Metodista. Tú no deberías ir allá a esos Pentecostales”.
“Tú eres Bautista. Tú no deberías ir allá”. ¿Ven? Pero eso no la impidió. Ella fue persistente. Ella fue muy perseverante.
Y pudiera haber llegado allí otro grupo que vino a ella y dijo: “Mira, espera un momento, cariño. ¿Sabes qué? Los días de los milagros ya pasaron”. Pero eso no la detuvo. ¿Por qué? La fe se había aferrado, y ella todavía fue persistente. Ella iba a ir de todas maneras.
60 Y luego había otro grupo. Algunas de las mujeres de su iglesia pudieron haber venido, y dicho: “Querida, ¿sabes qué? Sí tú vas allá (tu esposo es un diácono aquí), él te dejará. Eso es todo. Habrá un divorcio en tu familia”.
Pero la fe se había aferrado a algo, a la Palabra de Dios, y ella fue de todas maneras. Ella fue perseverante. Ella no iba a aceptar un “no” como una respuesta. La fe se había aferrado a algo. Yo quisiera eso en esta noche, que en toda persona aquí, la fe se aferrara. No sabe de nada más sino la verdad. Eso es todo.
Miren. Bueno, pudiera haber habido otro grupo que vino y dijo: “Se burlarán de ti. Tú serás llamada santa rodadora. Si tú alguna vez vas allá, serás considerada como una de ellos”. Pero ¿saben qué? Ella todavía fue persistente. Ella iba a ir sin importar lo que fuera llamada. La fe se había aferrado.
61 Miren, allí… pudiera haber venido a ella un grupo de predicadores de su propia fe, y dijo: “¿Sabes qué…?” O mejor dicho, de la fe a la que pertenecía su gente. Y pudiera haber dicho: “¿Sabes qué? Si tú vas, te echarán fuera de tu iglesia”. Pero todavía ella fue persistente. Ella iba a llegar allá de todas maneras, sin importar lo que alguien más dijera. Ella quería llegar allá.
Finalmente ella llegó. Como Noé, ella llegó. Pero cuando llegó a Jesús, ella pensó que todo se había terminado allí. Y muchas veces la gente piensa que porque Dios los bendice en ese momento a Uds., les da una reunión hermosa, o les da rápidamente una gran incitación de fe, el Señor les habla a Uds. y los llama en la reunión, Uds. piensan: “¡Oh, eso es!” Pero recuerden: también hay algunos desalientos allí. Dios prueba a todo hijo que viene a Él, a todo hijo.
62 Así que cuando ella llegó a Jesús, ella pensó que todo se había terminado, Uds. saben, cuando ella llegó a Jesús. Pero rápidamente Él volteó con un gran desaliento y dijo: “Yo no fui enviado a tu raza”. Miren, después que ella había tenido que pasar a través de cada una de esas barricadas, y ella las había saltado todas por medio de su fe, y ella había llegado a ese Jesús de Nazaret, y tan pronto como ella llegó allí y fue clamando tras Él, Él la ignoró, se alejó. Y luego finalmente Él volteó con una reprensión y dijo: “¡Yo no soy enviado a tu raza! Yo sólo soy enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
¡Qué reprensión! Si hubiera sido alguien de nuestra gente Pentecostal, hubiera dicho: “Bueno, si Él piensa de esa manera al respecto…” Y luego, además de eso, ella dijo… ella lo reconoció. Y Él dijo… Además, Él dijo que su raza era un montón de perros. ¡Oh, hermanos, la mera audacia! ¿No hubiera eso sacudido a un Pentecostal?
“Bendito sea Dios, yo iré ahora a las Asambleas, o a la Iglesia de Dios, o a la Cuadrangular. Si tú no… Yo dejaré a todo el grupo y me iré con los Bautistas. Si ellos no me reciben, iré con los Presbiterianos. Me supongo que finalmente terminaré siendo un Católico”. ¿Ven? Oh, seguro. “Ellos no me llamarán tal cosa como ésa, que digan que yo soy un perro. No”.
63 Sí, la llamó un perro, dijo: “Yo no soy enviado a tu raza de pueblo. Yo únicamente soy enviado a los Judíos. Yo no soy enviado a ti. Y además, tu pueblo sólo es un montón de perros”. ¡Mmm! Pero ella todavía se quedó aferrada. ¡Oh, hermanos! ¡Me gusta eso! Ahora me siento religioso. ¡Amén!
¡Me gusta eso! No importa cuál fuera el obstáculo, ella todavía se aferró a esa fe. Eso es cuando Ud. está a ferrado a ello, hermano. ¡Amén! Todo el… Todo el mundo no lo pudiera apartar de ello entonces. Eso es correcto.
Ella se aferró. Sin importar lo que alguien más dijo, ella se aferró a ello. Aún Jesús mismo dijo: “Yo no soy enviado a tu raza, y Uds. son un montón de perros. Y Yo no tomaré el pan de los hijos y se lo arrojaré a Uds. perros”. ¡Oh, hermanos! Pero ella todavía se quedó aferrada. ¡Me gusta eso!
64 Ella no era una planta de invernadero—invernadero, alguna clase de híbrida como lo es la cosecha moderna de hoy en día. ¿Qué dije yo entonces? Fíjense. Eso es correcto. Una planta de invernadero tiene que ser mimada. Uds. la tienen que rociar todo el tiempo, darle palmaditas en el hombro. Pero una planta robusta que brota allí por el poder de la naturaleza, Uds. no la tienen que rociar. Y tampoco ningún insecto la va a molestar. ¡Amén!
A estas cosas híbridas, les tienen que dar palmaditas en el hombro. Si los Metodistas no los quieren, los Bautistas lo recibirán. Si este no los quiere, el otro los recibirá. Esa es la razón que ellos no tienen fe. Ella no era una de esas híbridas (no, señor), una planta de invernadero. Ella sabía tras lo que iba, y estaba aferrada a algo que se lo iba a dar a ella. ¡Amén! ¡Amén! Me gusta eso. Sí, señor. Ella no era una cosecha moderna que nosotros—nosotros tenemos hoy en día. Ella se quedó con ello.
65 Fíjense. Ella también admitió que lo que Jesús dijo era la verdad. ¡Fiuu! ¡Qué cosa! “Yo sí soy un perro”. ¡Amén! La fe… Escuchen. Jesús era la Palabra. Y si Uds. tienen fe genuina, la fe siempre admitirá que la Palabra está correcta. La fe nunca argumentará contra la Palabra. ¡Amén! Se quedará de acuerdo con la Palabra. De la manera que la Palabra dijo que se haga, de esa manera la fe lo reconocerá. Yo voy a dejar que eso penetre un momento. Sí. La fe admite la verdad.
Ella dijo: “Es la verdad”. Ella admitió que Él estaba correcto. La fe siempre lo hará. ¿Ven?, ella estaba aferrada a algo que era más elevado que lo que toda la generación Judía estaba aferrada en ese entonces. Ella tenía algo a lo cual se había aferrado que era… que no se soltaría. Había algo que la impulsaba dentro de ella, que sabía que ella iba a recibir su petición. No importa si ella iba a ser llamada perra, si ella iba a ser llamada cualquier cosa, echada fuera, humillada, o lo que fuera, ella estaba aferrada a algo que ella sabía que le iba a dar su petición.
66 ¡Dios ten misericordia de esta generación de gente pecaminosa! ¡Aférrense! Si esa es la Palabra de Dios, toda la Palabra de ella es la verdad. Vivan por medio de Ella; mueran por medio de Ella. Y una fe del Espíritu Santo acentuará toda promesa con un ¡Amén! Eso es correcto.
Ella se aferró a ello. Ella dijo: “Es la verdad, Señor. Yo no soy digna. Yo soy Griega, yo no soy de Tu pueblo. Y yo soy una perra. Y yo no vengo a Ti para que me mimes, y pongas manos sobre mí, y…” Como Naamán o algunos de ellos: “Seguramente que él saldrá y pondrá sus manos sobre mí, y la lepra se irá de mí”.
El profeta dijo: “Ve y zambúllete en el Jordán”. ¡Oh, vaya!
67 ¿Ven?, esa es la razón que a la gente se le pasa por alto. Ella lo quiere recibir de la manera que ella lo quiere recibir. Dios lo da de la manera que Él lo quiere dar. Nosotros queremos… tenemos una sola manera fija. Nosotros tenemos que seguir de esa manera; eso es todo. Pero Dios lo hace a Su manera.
Ella dijo: “Es verdad, Señor. Yo no soy digna, y yo sí soy una perra. Tú me acabas de llamar una. Pero los perros comen las migajas que caen de la mesa del amo”. Gracias, Señor. Ella estaba dispuesta a recibir las migajas. ¡Cuán diferente es con nosotros gente Pentecostal!
¿Saben Uds. cuál es el problema con nosotros gente Pentecostal? Nosotros hemos visto tanto, a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. Hemos sido tan bendecidos. Ese es el problema con nosotros Americanos.
68 Cuando voy a la India, y veo a esos bebitos acostados allí, y sus barriguitas hinchadas por el hambre, y una madre acostada en la calle muriendo; en los lugares como esos, y ver el hambre y la inanición. Vengo aquí, y veo la suficiente comida como para alimentarlos echada en los botes de la basura; veo a esas mujeres salir y pagar ocho dólares por un almuerzo, algo así, y sólo comer unos bocaditos por unos cuantos momentos y hablar algo de una clase de sociedad, y echarlo en el bote de la basura. Eso alimentaría a algunos niños Coreanos hambrientos. Y luego nosotros nos llamamos una nación Cristiana. Estamos bien alimentados.
69 La gente Pentecostal va por allí, y regresa a… pasa por allí para ver el tipo de reunión de Oral Robert, lo que Dios hace con Oral; regresa, y ve a esta otra, y a esta otra, y a esta otra, Dios obrando en todas. Luego, cuando menos piensa, ella se relaja, y se le hace común.
70 Como un anciano marinero que en una ocasión venía del mar, y se encontró con un poeta, un poeta Inglés. Y él le dijo al poeta… El poeta había escrito muchos poemas respecto al mar. Y el anciano marinero dijo: “¿A dónde vas, mi buen hombre?”
Él dijo: “Oh, voy al mar. Yo nunca lo he visto, sin embargo yo he escrito de él de lo que he aprendido de los libros”. Dijo: “Pero de hecho nunca he visto el mar. Yo anhelo oler las olas salinas, saladas. Me gustaría ver el cielo azul reflejado en sus aguas azules. Yo anhelo oír el chillido de las gaviotas”.
El anciano marinero parado allí con una pipa grande en su boca, escupió, y dijo: “Bueno, yo he vivido en él por cincuenta años, y no veo nada emocionante al respecto”.
71 ¿Por qué? Él lo había visto tanto al grado que estaba… llegó a ser común para él. Y de esa manera es con la gente. Ellos ven en estos últimos días, cuando la Biblia habla exactamente lo que el Espíritu Santo y lo que Cristo hará en la Aparición justo antes de la Venida, y ellos ven la cosa cumpliéndose, y dicen: “Bueno, eso está muy bien. Me imagino que eso está bien”. ¡Oh, hermanos! Eso debería estremecer nuestros corazones. Nos debería hacer persistentes para tratar de llevar el Mensaje a la gente antes que sea muy tarde.
72 “Señor, yo quiero sólo las migajas”. Recuerden que ella nunca había visto un milagro. Ella era Griega. Pero ella había oído que había milagros, que Jesús ejecutaba milagros. Y ella sabía que si Él podía ejecutar milagros para una persona, Dios era el creador de todas las cosas, y de toda la gente, y Él lo podía hacer para ella. Ella nunca había visto un milagro, pero sin embargo estaba creyendo que iba a suceder uno. Y nosotros los vemos día tras día y noche tras noche. Ella nunca lo había visto.
Ella era como Rahab la ramera cuando los espías llegaron. Ella nunca dijo: “Miren, esperen un momento. Permítanme ver a Josué. Permítanme ver cómo usa él su ropa. Permítanme ver cómo él se peina el cabello. Permítanme verlo hacer algunos milagros”. Ella nunca pidió eso. No. Esa fue la razón que ella fue justificada, porque lo aceptó por fe.
Ella dijo: “Yo he oído…” ¡Amén! “ Yo quiero que ese Dios sea mi Dios”. Ella oyó. Y cuando ella oyó, era Dios moviéndose. Y ella supo que era Dios, porque había visto la señal de un Dios que podía conquistar todos los poderes de los reyes del mundo. Ella estaba lista para recibirlo. Sí. ¡Oh, hermanos!
73 Fíjense bien lo que eso le hizo a Jesús. Él dijo: “Por esta palabra, por esta palabra”. ¿Ven?, ella tenía el acercamiento correcto al don de Dios. Uds. lo tienen que abordar correctamente. Cuando Uds. están sentados allí en la audiencia, cuando están en la iglesia, cuando están en el altar, dondequiera que Uds. estén, tienen que abordar a Dios de la manera correcta. El favor… La fe siempre admite la verdad.
Marta, hablemos de ella sólo por unos momentos. Marta. Nosotros siempre pensamos que ella fue muy dilatoria, pues quería que su casa estuviera limpia cuando iba a hospedar a Jesús. María, que era algo perezosa, sólo se sentó y escuchó. Jesús, por supuesto, dijo que ella escuchó las cosas mejores. Pero Marta mostró su color, lo que ella era, lo que estaba en su corazón. Ella sabía que Jesús era el Hijo de Dios.
74 Sin duda ella había leído muchas historias Bíblicas. Ella había leído acerca de la mujer Sunamita, y cómo la mujer había pasado la edad de gestación. Y ella había hecho un pequeño aposento para el profeta, porque ella le dijo a su esposo: “Yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo. Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento al lado de nuestra casa, para que él sea capaz de descansar. Y si no estamos en casa, él sencillamente pueda entrar. Él pueda tener la llave a la puerta”. Y ella estaba mostrando bondad.
Y Eliseo le dio una bendición, y le dijo que ella iba a tener un hijo. Cuando ese hijo se enfermó como a los doce años de edad… Él debió haber tenido una insolación. Él clamó: “¡Ay, mi cabeza, mi cabeza!” Su padre lo llevó adentro, o mejor dicho, mandó que lo llevaran adentro; lo sentó en las rodillas de su madre hasta mediodía, y murió.
75 Ahora, miren la fe de esa mujer. Ella lo tomó y lo puso sobre la cama del profeta. ¡Mmm—mmm! ¡Qué lugar para ponerlo! ¿Ven? Ella lo puso sobre esa cama, y ella dijo: “Ensíllame una mula ahora, y no te detengas hasta que yo te diga que te detengas”. Y así que ella partió hacia el monte, fue a esa cueva donde estaba Eliseo.
Dios no les dice todo a Sus profetas, sino sólo lo que Él quiere que ellos sepan. Y Eliseo alzó la vista, y le dijo a Giezi, dijo: “Ahí viene esa Sunamita. Y yo… Ella está llena de amargura. Yo no sé lo que es. Dios lo ha encubierto de mí”. Él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu hijo?” Miren a esa mujer Sunamita. “Todo va bien”. ¡Amén!
76 ¿Qué? Ella estaba en la presencia de un hombre, el agente de Dios, un hombre que podía ejecutar un milagro, que había tomado a una mujer de su edad, pasada la edad de gestación, y a un anciano—anciano como su esposo, y los había bendecido en el Nombre del Señor Dios; y había visto una visión, y le dijo a ella que abrazaría a un niño. Y ella sí lo abrazó. Ella supo entonces que ese era un hombre de Dios.
Así que ella dijo: “Déjame ir a él”. Y cuando ella llegó a él, dijo: “Todo va bien”. ¡Amén! “Todo va bien”. Entonces ella lo empezó a descubrir.
77 Y luego Eliseo le dijo a Giezi, le dijo: “Toma este báculo”, porque Eliseo sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Miren, si la mujer creería eso o no, yo no sé. Yo pienso que allí es de donde Pablo, siendo fundamental, tomó la idea de poner sobre la gente paños y delantales que tomaban de su cuerpo.
Y entonces Eliseo dijo: “Toma ese báculo. Cíñete tus lomos. Y si alguno te habla, no le contestes, y ve, pon eso sobre el niño muerto”.
Pero la fe de la mujer no estaba en el báculo; estaba en el profeta. El báculo nunca le dijo eso a ella; el profeta le dijo eso a ella. Y ella fue persistente. Ella dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.”
¡Oh, me gusta eso! ¡Bendito sea Dios, si la gente echara mano del Espíritu Santo, el Agente de Dios en la tierra esta noche, y se aferrara a Él de esa manera! “¡Yo no lo voy a soltar!” Quizás tenga que luchar como Jacob toda la noche, pero Ud. recibirá su petición. ¡Aférrese a ello! Sea persistente. Y ella se aferró hasta que recibió su petición.
78 Quizás Marta había leído esa historia. Y ella sabía que si Dios estaba en ese profeta, sabía que Jesús era el hombre de la hora en ese entonces. Y seguramente que Dios estaba en Su Hijo, si Él estaba en Su profeta. Así que ella salió para encontrarlo. Y cuando ella lo encontró, miren, ella le pudiera haber reprochado porque ella había enviado para que Él vinera. Lázaro había estado muerto por cuatro días y estaba hediondo. Y ella salió corriendo para encontrarlo. Ella oyó que Él venía. Así que ella fue persistente. Ella dejó la procesión fúnebre y salió corriendo para encontrar a Jesús. Aunque Él ya la había rechazado, ella fue a encontrarlo. Ella fue a persistente.
Y ella corrió hacia Él, y ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. ¡Me gusta eso! ¿Ven? “Aunque él esté muerto, aunque él hieda, todavía todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
79 Miren, esa es la manera de conseguir que se haga algo. Miren, de esa manera Uds. congregación se deberían sentir acerca de su pastor. ¿Ven? Entonces es cuando Dios contesta. Eso es correcto. Uds. tienen que abordar los dones de Dios de la manera correcta, con reverencia. Y el ministerio administra dones. Ellos son dones en el Cuerpo; cinco dones espirituales que están predestinados y ordenados de antemano por Dios para la Iglesia. Yo sé que hay nueve dones locales en el Cuerpo, pero éstos son los dones de oficio de Dios, el oficio; apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas. Y nosotros los debemos respetar si esperamos algo de Dios.
80 Ella corrió hacia Él, y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Me gusta eso. Aunque el doctor dijo esto, “mas también sé ahora, Señor…” El doctor dice que Ud. tiene cáncer; “mas también sé ahora, Señor…” El doctor dice que Ud. no puede sanar; “mas también sé ahora, Señor…” Eso es. “Mas también sé ahora, que todo lo que pidas a Dios…” Y Él está sentado a la diestra de la Majestad, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, siempre viviendo para interceder. ¡Oh, hermanos! Su propia ropa ensangrentada está puesta ante el altar de Dios: el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.
La fe de Uds. puede tocarlo a Él. Él puede tomar un—un oficio en la Iglesia, y responder por medio de esos labios, y decirles a Uds. exactamente: Él hará las mismas obras que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Él lo prometió hacer, y Él lo está haciendo. ¡Amén! ¿Por qué no podemos ser persistentes (seguro), teniendo tal como eso? Es mucho más que lo que ella tenía.
81 Fíjense. Miren, Marta, ella dijo: “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Miren eso. Aunque Él la había rechazado, ella dijo: “La única cosa que quiero que hagas es que ores. Todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Escuchen esto. ¡Vaya!, los dientes del engranaje empezaron a encajar entonces. La fe empezó a encontrarse con Dios. Es como poner juntos lo negativo y lo positivo; Uds. van a obtener luz muy pronto. Miren, Uds. se fijan qué sucedió.
Miren, Él dijo: “Tu hermano resucitará”. Ella dijo: “Sí, Señor. Él resucitará en el día postrero, en la resurrección general. Él era un buen muchacho. Él resucitará”.
Entonces Jesús se irguió. ¿Ven?, las cosas empezaron a suceder entonces. Ella lo estaba aguantando todo, como Noé, y como esta mujer de la que estamos hablando, esta Griega, lo estaba aguantando todo.
82 Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor ( ¡oh, hermano!); yo he creído que Tú eres el Hijo de Dios que has venido al mundo. (¡Eso es!)… Dios… Yo creo que Tú eres lo que profesas ser, el Hijo de Dios (Algo tiene que suceder). Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que ha venido al mundo”.
83 Una mujer se encontró conmigo hace algunos años y estaba discutiendo eso conmigo. Ella me dijo, dijo: “Hermano Branham, únicamente hay una solo falta que yo encuentro con su predicación”.
Y yo le dije: “Gracias. Sólo una sola falta, eso—eso está muy bien”.
Y ella dijo: “Esta es: Ud. alardea mucho acerca de Jesús”.
Yo dije: “¡Oh, vaya! Si eso es, yo—yo estoy tan contento que lo hago”. Yo dije: “Yo no puedo alardear lo suficiente”.
Ella dijo: “Pero (¿ve Ud.?), Señor Branham, aquí hay una cosa…” La iglesia de ella no cree que Él es Divino; sólo cree que Él fue un profeta. Si Él es sólo un profeta, todos nosotros estamos perdidos. Si Él carece de algo de Ser Dios, todos nosotros estamos perdidos. Eso es correcto. Seguro. Él era Dios.
Y ella dijo: “Ud. lo hace Divino, y Él no era Divino”.
Yo dije: “¡Él sí era Divino!”
Ella dijo: “Ud. reclama que cree la Biblia”.
Yo dije: “Sí lo reclamo”.
Y ella dijo: “Si yo le pruebo por medio de la Biblia que Él no era Divino, ¿lo aceptará Ud.?”
Yo dije: “Si la Biblia dice que Él no era Divino, lo aceptaré; pero Ud. no lo puede probar”.
Ella dijo: “Yo lo probaré”.
Yo dije: “Muy bien”.
84 Ella dijo: “En San Juan, el capítulo 11, la Biblia dice que cuando Jesús fue al sepulcro de Lázaro, Él lloró. Y si Él era Divino, Él no podría llorar”.
Yo dije: “Señora, su argumento está más diluido que el caldo hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Yo dije: Ud. —Ud. no tiene ninguna… Sí“, yo dije: ”Él sí era Divino“. Yo dije: ”Él era tanto Dios como hombre“. Correcto. Yo dije: ”Él era un hombre cuando estaba llorando. Pero cuando Él se paró al lado de ese sepulcro donde un hombre había estado muerto por cuatro días, y dijo: ¡Lázaro, ponte de pie!, y resucitó un hombre que había estado muerto por cuatro días (¡Gloria!), ese era más que un hombre“. Seguro que lo era.
Él era un hombre cuando bajó del monte esa noche, hambriento, buscando en un árbol para encontrar algo para comer. Él era un hombre cuando estaba hambriento. Pero cuando pudo tomar cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre. ¡Ese era Dios, el Creador! ¡Amén!
85 Él era un hombre cuando se acostó en la popa de esa barca esa noche, virtud había salido de Él, Sus labios agrietados por predicar, Su voz ronca, estridente. Él estaba acostado en esa barca dormido, diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían esa noche, cuando ellos lo tenían acostado allí en una almohada en la popa de la barca, y ni siquiera lo podían despertar las olas que estaban golpeando de un lado y del otro. Él era un hombre cuando estaba dormido. Él era un hombre cuando estaba cansado.
Pero cuando ellos lo despertaron, y Él se paró allí, y puso Su pie sobre la cargadera de la barca y miró, y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ese era un… Ese era más que un hombre. Ese era Dios en ese hombre. Él sí era Divino. Él era más que un profeta. Él era el Dios-profeta: era Dios en un hombre, Jehová hecho carne para quitar el aguijón de la muerte.
86 Fíjense. Él era un hombre cuando clamó por misericordia en la cruz. Eso es correcto. Pero en la mañana de la Pascua cuando Él rompió los sellos de la muerte, y del sepulcro, y resucitó, dijo: “Yo soy El que estaba muerto, y vivo por los siglos de los siglos”, Ese era más que un hombre.
Todos los que alguna vez han logrado algo en esta tierra, han sido gente que cree eso, aún los poetas. Uno dijo:
Viviendo, Él me amó;
Muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó mis pecados muy lejos;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente para siempre.
Algún día Él viene, ¡Oh, glorioso día!
87 Eddie Perronet que lo escribió, siendo perseguido, escribió el canto de inauguración de Su venida. Él dijo:
¡Toda aclamación al poder del Nombre de Jesús!
Que los Ángeles se postren;
Traed la diadema real,
Y corónenlo a Él Señor de todo.
88 Ese fue—fue Dios manifestado en la carne. Seguramente que sí. La ciega Fanny Crosby: ¿qué puedes tú decir acerca de Él? Ella dijo:
¡No pases de mí,
Oh, bondadoso Salvador,
Oye mi humilde clamor!
Mientras a otros estas llamando,
No pases de mí.
Pues Tú eres el torrente de todo mi consuelo,
Más que vida para mí,
¿A quién tengo yo en la tierra a aparte de Ti?,
O, ¿a quién en el Cielo, sino a Ti. ¡Amén!
Él era más que un hombre. Él era Dios. Sí, señor. Marta fue persistente hasta que ella recibió lo que pidió.
89 Hace poco, hace como un año, un día yo llegue de las reuniones cansado. Y fui a predicar en el pequeño tabernáculo. Una mujer, que quizás esté sentada aquí esta noche… si ella está aquí, yo quiero que se ponga de pie. Ella era de por aquí de alguna parte de California. Ellos la había traído; ella tenía un tumor que le sobresalía de esta manera. El tumor pesaba cincuenta o sesenta libras. Ella se veía terrible. Unos hombres la tuvieron que cargar para adentro.
Por lo general en el Tabernáculo, cuando estoy muy cansado, no oro por los enfermos. Yo sólo voy, le predico a la iglesia, y me regreso. Si no me equivoco, algunos de los hermanos están sentados aquí esta noche, provenientes de Jeffersonville que vinieron para estar aquí, que ayudaron a cargar a esa mujer. Ellos le dijeron que yo salía por la puerta de atrás. Ella fue persistente. Ellos le dijeron; ellos dijeron: “El hermano Branham no ora por los enfermos cuando él viene de esa manera. Él está muy cansado. Nosotros no lo llamamos. Espere unos cuantos días”.
Ella dijo: “Yo no puedo esperar”.
90 Y así que, ella consiguió que algunos de los diáconos o los síndicos la cargaran hasta la puerta de atrás. Después que terminé de predicar, y al salir, ella me agarró de mi pierna. ¡Ella se aferró! Puse mis manos sobre ella, y en unos cuantos meses contando desde ese momento, ella… ahí está ella… ¿es Ud., hermana? Ahí está parada ahorita… No hay un solo indicio… en ninguna parte en lo absoluto. El tumor se disolvió cuando yo oré por ella. Dios sanó a la mujer, cuando un montón de hombres la tenían que sacar cargando. ¿Qué fue eso? Persistencia, perseverancia. Ella creyó, y se aferró a eso. Eso es lo que se requiere. Se requiere algo para ser perseverante, algo a qué aferrarse.
91 Fue Micaías, allá cuando Josafat y Acab… ¿Para que querría un hombre de Dios hacer una alianza con un hipócrita como ése? Él se metió en la compañía errada, igual que lo hace mucha gente: se mete entre incrédulos, el Evangelio social, tales cosas como esas, y Uds. mismos se enredan. Josafat dijo: “Deberíamos subir a Ramot de Galaad. Bueno, seguro. Naturalmente”. Toda… Ellos llegaron allí y consiguieron a cuatrocientos profetas bien alimentados y entrenados. Ellos llegaron allí, y dijeron: “¡Sube! El Señor está contigo.
Sedequías fue y se consiguió unos cuernos grandes y dijo: “Con estos los acornearás hasta echarlos fuera. (¿Por qué?) Josué dividió la tierra, y Ramot de Galaad nos pertenece”. Sonaba bien. ¿Ven?, todo eso sonaba lógico, fundamental. Dijo: “Tú los acornearás hasta echarlos fuera de la tierra”.
92 Uds. saben, pero hay algo en una iglesia, en el corazón de un—un hombre que es un hombre de Dios. Josafat dijo… “Mira allí. Hay cuatrocientos de ellos, y todos unánimes, dando una sola voz”. Él dijo: “Miren, yo sé que eso…”
“Tiene que estar correcto”, Acab dijo: “Miren, nosotros somos Judíos”. (Jezabel estaba en el trono con él). ¿Ven? Dijo: “Ahora, mira allí; cuatrocientos profetas Judíos están diciendo: Sube, ASI DICE EL SEÑOR”.
Pero eso no sonó bien. Josafat dijo: “¿No tienes uno más?”
“¿Uno más? ¿Para qué necesito uno más, cuando tenemos todo el seminario aquí, el obispo y todo? ¿Para qué necesitamos uno más?”
“Bueno,” él dijo: “¿No hay uno más?”
Dijo: “Sí, hay un más; más yo lo aborrezco”.
“Oh”, Josafat dijo: “No hable así el rey. Envíe por él”.
Dijo: “Él es—Él es Micaías el hijo de Imla”, dijo, “pero yo lo aborrezco. Él siempre está profetizando mal contra mí, siempre diciéndome algo”.
93 Oh, sí. Él está podando el maíz, quitándole las verrugas ¿Ven? Todos quieren ser mimados y palmeados. Esa la razón que hace que las plantas de invernaderos tengan que ser rociadas con magnífico de esto, y magnífico de eso. El Cristianismo es rudo. El Evangelio se debe manejar con manos sin guantes, no con guantes eclesiásticos. Correcto. Los guantes blancos, blandos, esos pertenecen a las—las mujeres, no a los predicadores; no. Escuche, hermano. La Palabra tiene que ser manejada justo de la manera que está puesta aquí, no con algún dogma de seminario en Ella, sino de la… justo de la manera que está escrito aquí.
94 Así que él… ellos enviaron allá a la mesa directiva de diáconos, y le dijo a él, le dijo: “ahora, mira, Micaías. Te pondremos de nuevo dentro de la asociación si tú sólo dices la misma cosa que dice el obispo y todos ellos”.
Él le estaba hablando allí al hombre incorrecto. Micaías sabía lo que era confiar en Dios. Él dijo: “Vive Jehová, que únicamente diré lo que Él ponga en mi boca”. ¡Oh, hermano! ¡Mmm! Seminario o no seminario, cooperación o no cooperación, dijo: “Yo sólo diré lo que Dios ponga en mi boca”. Él tomó esa noche y regresó al día siguiente. Él dijo: “Sube, pero he visto a todo Israel esparcido como ovejas sin pastor”.
Y así que, ese gran obispo lo golpeó en la mejilla y dijo: “¿Por qué camino se fue de mí el Espíritu de Dios?”
Él dijo: “Yo vi a Dios sentado en el Cielo. El concilio se llevó a cabo. Y yo vi a un espíritu maligno que subió, un espíritu de mentira, y dijo: Yo descenderé y entraré en la boca de esos profetas y haré que profeticen una mentira”.
Uds. dicen: “Bueno, mire, hermano, ¿cómo pudiera un hombre saber si él estaba errado? ¿Cómo? La visión de Micaías era de acuerdo a la Palabra. La Palabra de Dios ya había sido hablada por—por el profeta, y la Palabra del Señor siempre viene al profeta. Y si el profeta Elías había maldecido a Acab y dicho que los perros lamerían su sangre, ¿cómo pudiera él bendecir lo que Dios había maldecido? Así que su visión estaba de acuerdo a la Palabra.
95 Un hombre me escribió una carta el otro día. Dijo que él estaba en el ministerio de liberación. Dijo: “¿Cómo puede Ud. saber si es Dios hablándole a Ud., o—o es el diablo?”
¡Mmm! Yo dije: “Examínelo por medio de la Palabra. Si no está de acuerdo con la Palabra, entonces está errado, a mí no me interesa cuán bien se mire”.
En el Antiguo Testamento ellos tenían una manera de darse cuenta cuando un profeta estaba diciendo la verdad, o cuando un soñador estaba soñando correctamente. Ellos lo llevaban al templo, y lo ponían delante del Urim y Tumim. Y si ese Urim y Tumim actuaba, y destellaba en eso esa conglomeración de luces como un arco iris, Dios estaba reconociendo que ese profeta era verdadero, o la profecía, o el soñador. Pero si no destellaba, no importa cuán real parecía, estaba errado. Siempre contestaba, Dios les contestaba, con lo sobrenatural.
96 Déjenme decirles, ese sacerdocio finalizó, y ese Urim y Tumim fue quitado; pero nosotros tenemos uno nuevo hoy en día, y ese es esta Biblia. Si un predicador, o alguien más, predica cualquier dogma o algo fuera de esa Biblia, para mí está errado. No es cuán real parezca; tiene que estar errado… Se tiene que alinear con esa Biblia. No mezclen nada con Ella. Sólo déjenla de la manera que está. De esa manera la tiene Dios, y de esa manera nosotros la debemos aceptar y la debemos creer. Sí.
97 El hombre ciego, seguro, él no podía discutir teología con ellos. Pero él fue persistente. Él sabía que una vez estaba ciego y luego él podía ver. Seguro. Él sabía esa cosa; él fue muy persistente. Ellos dijeron, su padre y su madre… Ellos dijeron: “Cualquiera que confiese a este profeta de Galilea, lo expulsaremos de la iglesia”.
Y así que ese hombre se había aferrado a algo. Algo le había sucedido, y él fue persistente. Él les podía decir a ellos. Miren, él no podía… Él dijo: “Miren, es una cosa extraña para mí, que aquí está algo que únicamente Dios pudiera hacer; y que yo sepa no ha sucedido en ninguna de nuestras iglesias durante las edades, que reciba su vista un hombre que nació ciego. Y se supone que Uds. son los líderes del pueblo de este día, y sin embargo, ¿no saben Uds. de dónde sea?” Es una cosa extraña“.
Hermano, él tenía algunos puntos muy buenos de argumento allí, yo pensaría. Sí, Señor. Y la gente dice hoy en día: “¿De qué se trata todo esto?” Y no saben (teólogos, y los demás) que la Biblia predice que sucederá esta mismísima cosa. ¡Oh, hermano, cuán persistentes deberíamos ser!
98 Felipe, cuando él se paró allí y oyó a Jesús hablar a Simón, y lo llamó Simón (dijo: “Tu nombre es Simón; tú eres el hijo de Jonás”, y nunca antes lo había visto), él fue muy persistente. Él encontró a Natanael. Y cuando vino Natanael, Él dijo: “He aquí un Israelita, en quién no hay engaño”.
Él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”
Dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Él se puso muy persistente. Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
99 La mujercita en el pozo, ella había estado esperando que viniera un Mesías. Ella había oído a todos los teólogos, y de “punta a punta”, y ella pensó que más le valía caminar en la calle y ser una prostituta, si eso era lo mejor que ellos tenían. Y ella…
Un día fue allá al pozo para conseguir agua. Sentado allí estaba un Hombre común, me supongo que parecía que tenía como unos cincuenta años de edad. Y ella lo miró. Y Él le pidió a ella que le diera de beber. Y ella entró en las costumbres y dijo: “Hay una segregación”, y lo demás.
100 Pero cuando Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”, ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Tú has dicho la verdad. Tú has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu marido”.
Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, estas cosas son las que Él hará”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Miren, de acuerdo a la ley se suponía que ella no les debía decir nada a los hombres en los mercados, porque ella era una mujer de mala fama. Pero hermano, ella fue persistente. Y ella los persuadió con su perseverancia, hasta que ella dijo: “¡Venid, ved a un Hombre! No se sienten allí, no se sienten aquí. ¡Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho! ¿No es este el mismísimo Mesías que fue prometido? Dijo: Jehová tu Dios les levantará Profeta como yo. ¡Éste es Él!” Ella fue persistente hasta que ella consiguió que los hombres fueran allá, y ellos creyeron en Él.
101 Me recuerda de un pequeño incidente que tuvimos allá en México, del cual la revista Voz de los Hombres Cristianos de Negocios publicó un artículo no hace mucho. Fuimos allá, y el—el General Valdivia fue el que me invitó allá. Y así que ellos se metieron en un pequeño lío respecto al gobierno mexicano invitando a un Protestante, y así que… por medio de esa fuerza militar. Y así que el obispo fue allá y dijo: “Señor”, dijo, “¿sabe Ud. que este hombre no es Católico?”
Él dijo: “No”, dijo, “pero yo pienso que él es una persona de buena reputación. Ellos dicen que miles van a oírlo predicar”.
Él dijo: “Oh, son sólo los del vulgo y sin letras los que van a oír una persona como ésa”.
Dijo: “Uds. los han tenido por quinientos años. ¿Por qué son ellos del vulgo y sin letras?”
102 Me imagino que eso fue un buen “cállate la boca”. Así que nos permitieron usar un lugar allá, y miles se reunieron. Y—y yo iba a estar allí como por tres noches. Una noche en la plataforma, miré, y ahí venía un pobre hermano anciano mexicano, tan ciego como podía estar, sus pies descalzos y callos por dondequiera, traía en su mano su sombrero viejo, cocido con cordones, las piernas de sus pantalones rotos allí. Yo lo mire, estaba todo polvoriento. Él venía andando por ahí con su sombrero en su mano. Él le estaba balbuceando algo al hombre que lo traía. Cuando él se acercó a mí, metió la mano en su bolsillo y sacó un pequeño crucifijo y empezó a—a decir un—un “Ave María”. Yo le dije que lo guardara.
103 Y así que, él subió allí, y yo lo miré. Pensé: “Aquí está él. ¡Pobre anciano!, probablemente nunca ha tenido una comida decente en su vida. Allí está él ahora, ni siquiera con zapatos. Aquí estoy yo parado con un traje”. Yo creo que este es el mismo traje, el que me dieron el hermano Carl Williams y su esposa que están allí. Y yo estaba parado allí. Pensé: “Aquí yo tengo un traje puesto”. Pensé… Yo comparé mis hombros. Pensé: “Si le queda, yo de seguro se lo daré”.
Yo puse mis pies al lado de los suyos; no le quedaban en lo absoluto. Yo pensé: “¿Qué pudiera yo hacer?” y pensé: “Allí él está tambaleándose en ceguedad. ¡Pobre anciano!” Uno tiene que sentir por la gente, o no le hará ningún bien orar por ella. Eso—eso es todo. Y pensé: “Si mi papá hubiera vivido, él hubiera estado como de esa edad”.
104 Yo lo abracé, y lo empecé a estrechar contra mi pecho así, y dije: “Señor Jesús, no hay nada que le pueda ayudar sino Tú. Él no tiene ni un centavo, y probablemente nunca ha tenido una comida buena, ni un traje decente en su vida. Y aquí él se para. Y la naturaleza ha sido tan cruel con él, al grado que aquí está ciego. Mira lo que la suerte le ha hecho. ¡Oh, Señor Dios, ten misericordia de él!”
Yo lo oí decir: “¡Gloria a Dios!” y miré alrededor, y el anciano podía ver tan bien como yo podía. Él se bajó de la plataforma regocijándose, gritando.
A la noche había todo un montón de chales viejos y sacos apilonados así de alto en la plataforma. ¡Lloviendo! Miren, esa gente no vino y argumentó porque me quedé hasta las nueve de la noche; no llegué allí hasta las nueve de la noche. Y ellos llegaron allí desde las ocho o nueve de la mañana, y se reclinaron unos contra otros; sólo se reclinaron unos contra otros; no había lugar dónde sentarse, sino sólo se pararon en esa plaza grande y se reclinaron unos contra otros.
105 Así que cuando yo llegué a la plataforma y empecé a hablar acerca de la fe, mirando sobre esa gran pila de chales viejos… Cómo supieron ellos a quién le pertenecían, y sombreros, y sacos, y lo demás… Yo miré por todo allí. Y Billy vino a mí; él dijo: “Papá, nosotros tenemos cien o más ujieres parados allá en la audiencia. Y hay una mujer que tiene un bebé muerto parada allí”. Y dijo: “Nosotros… Ellos… Nosotros no tenemos los ujieres suficientes como para mantener a esa mujer fuera de la fila”.
“Bueno”, yo dije: “¿De qué tamaño es ella?”
Y él dijo: “Bueno, ella sólo es una mujer muy pequeña”. Y dijo: “Pero ella ha estado parada aquí todo el día con ese bebé muerto”.
Y el hermano Jack Moore (muchos de Uds. lo conocen), él estaba parado detrás de mí. Yo dije: “Hermano Jack…” El hermano Espinosa (muchos de Uds. gente de habla hispana conoce al hermano Espinosa) Y él dijo… él me estaba interpretando. Y yo dije: “Hermano Moore, ve allá. Ella no me conoce. Ve allá y ora por ella”.
106 Y ella se pasaba por entre esos ujieres allí, ella se pasaba por debajo de sus pies, se subía por encima de sus espaldas, sosteniendo en sus brazos a un bebé muerto, una mujercita Católica, y ella estaba de llegar allá arriba a la plataforma.
¿Qué? “La fe es por el oír”. Ella había oído que ese hombre ciego recibió su vista. Ella sabía que si Ese era Dios, era Dios para el que vive; Dios podía resucitar a los muertos. Era el mismo Dios que podía dar la vista… ese bebé muerto, no importaba en que condición estaba. Eso es. Ella supo que Él era Dios, y ella estaba tratando de llegar allá arriba a la plataforma.
Y así que, el hermano Moore empezó a caminar para ir allá a orar por el bebé y volteé alrededor y empecé a decir: “Y como estaba diciendo…”
(El hermano Espinosa lo interpretó), “Fe es la sustancia”.
Y miré y allá enfrente de mí estaba un bebito mexicano, una carita morena, y pequeñas encías brillando, un bebé pequeñito, riéndose, estaba allí enfrente de mí. Pensé: “Ese debe ser ese bebé”. Miré alrededor, y el hermano Moore estaba tratando de llegar allá abriéndose paso entre los ujieres. Yo dije: “¡Un momento, hermano Moore! Abran paso, ujieres”.
107 La razón que ella no podía subir a la plataforma, es porque ella no tenía una tarjeta de oración. El hermano… yo le llamaba “Mañana”. Él era muy lento; él llegaba allá, y se paraba por ahí, y repartía las tarjetas de oración. Y Billy fue allá para observarlo, asegurar que él no vendiera ninguna de ellas, así que… y para asegurar que lo hiciera correctamente. Así que Él no podía hablar español. Así que él—él repartió todas las tarjetas de oración, y él ya no tenía ninguna. Y ella se iba a abrir paso de todas maneras. Ella fue persistente. Ella quería que se hiciera esa cosa.
108 Y así que, el hermano Moore se dirigió en esa dirección, y—y yo dije: “Un momento, hermano Moore”.
Él dijo: “¿Qué es lo que pasa?”
Yo dije: “No sé. No interprete, hermano Espinosa”. Dije: “Yo vi a un bebito mexicano allí mirándome, allá—allá en la audiencia, allí”. Dije: “Permítanle que venga aquí”. Y así que ellos nunca interpretaron eso.
Y la madrecita subió allí caminando, una mujercita hermosa, como de unos, oh, yo diría como de unos veinticinco años de edad, tan mojada como ella podía estar, y su cabello bonito colgándole en su rostro, y sus ojos enrojecidos con lágrimas, y cómo había marcas de las lágrimas en sus rostro. Y ella subió corriendo allí, y se postró en el piso, y empezó a gritar: “¡Padre!” Yo pienso que quiere decir: “Padre” ¿Es eso…? ¿Padre? Y “¡Padre!”, como sea… de esa manera. Y yo—y yo dije: “¡Póngase de pie!, ¡póngase de pie!”
109 Y el hermano Espinosa llegó allí; yo dije: “¿Cuándo murió el bebé?”
Ella dijo: “A las nueve de la mañana”. Y eran como las diez y media de la noche de ese día. Y estaba tan mojada como… La pequeña cobija estaba puesta encima de esa manera, y ella cargaba el pequeño cuerpo, sosteniéndolo de esta manera.
Yo… “Quédese quieta sólo un momento”. Y—y así que ella se quedó quieta, y yo dije: “Padre Celestial, yo vi en visión a un bebito mexicano. Yo no sé si es este bebé o no. Pero para calmar el corazón de esta madre… Y esa pudiera haber sido una visión procedente de Ti. Esa es la razón que yo estoy aquí”. Puse las manos sobre él, el bebé hizo: “Uaaa-uaaa”, y empezó a patear con sus piecitos de esa manera. ¡Allí estaba vivo! ¿Por qué? ¡La persistencia de la mujer!
110 El hermano Espinosa pueda que esté aquí sentado esta noche. Hay muchos… ¿Es correcto eso? ¿Está el hermano Espinosa aquí? Él está… Todos Uds. la saben, y Uds. pueden… Uds. saben la historia. ¿Qué fue eso? Esa mujercita, ¡persistente! ¡Oh!, ella supo que si Dios podía abrir los ojos de ese ciego, Él también podía sanar a su bebé, traerlo de nuevo a vida.
Y así que yo le dije al hermano Espinosa: “No diga nada respecto a eso. No haga Ud. eso ahora, porque la única cosa que yo vi sólo fue el bebé allí. Yo no sé lo que significa. Envíe Ud. a un mensajero con la mujer, y vayan al doctor, y consigan una declaración de que ese bebé murió y él lo pronunció muerto”.
El hermano Espinosa envió un mensajero con ella, y fueron al siguiente día adonde el doctor, y el doctor dijo: “Yo pronuncié al bebé muerto ayer en la mañana. Murió de pulmonía”, o algo así, “a las nueve”. El bebé estaba muerto, y ahora está vivo. ¿Por qué? ¡Esa fe! Aunque ella era una Católica, y yo soy un Protestante, la fe se aferró a algo. ¡Aleluya! Uds. tienen que ser persistentes, perseverantes.
111 [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
Uds. tienen que saber que Dios todavía es Dios, y Dios siempre fue Dios. Dios siempre será Dios. “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Aférrense a ella por medio de la fe y sean perseverantes. No la suelten; Dios lo prometió. Depende de Dios el cumplirla. Dios hizo la promesa; Dios lo hará.
Inclinemos nuestros rostros un momento. No terminaré esto hasta en otra ocasión porque es—es… por casualidad me fijé que se está haciendo un poco tarde. ¡Persistente, perseverante! [Espacio en blanco en la cinta—Ed-]
112 Mañana en la tarde yo quiero emplear toda la tarde orando por la gente que tiene esas tarjetas de oración. Me siento como que el Espíritu Santo está aquí, y Uds. tienen la fe suficiente como para que se mueva. ¿Creen Uds. eso? Levanten sus manos si Uds. lo creen. Muy bien. Miren, se requiere eso para hacer que descienda el Espíritu.
Yo no veo una sola persona que conozca en esta audiencia, sino sólo la mujer que testificó ahorita allá, que se puso de pie, que fue sanada de un tumor grande.
Y si no me equivoco… Yo quería preguntar esto anoche: ¿no es esa la Sra. Upshaw sentada allí? Dios le bendiga hermana Upshaw. Su esposo, todos Uds. recuerdan al hermano Willie Upshaw… el lugar aquella noche, un inválido por sesenta y algo de años en una silla de ruedas. Dios lo sanó, y él fue sano hasta el momento que él se fue para estar con Jesús años después. Fuera de eso, ésos son todos los que yo conozco.
113 Pero Uds. tienen una necesidad de Dios. Miren, detengámonos, sólo tomemos un momento para estudiar un minuto. Miren, ¿cuántos de Uds. allá en la audiencia saben que Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, cuando Él vino, Él era el Mesías de Dios, el Ungido? ¿Creen Uds. eso? [La Congragación dice: “Amén—Ed.”] ¿Cómo sabía la gente que Él era el Ungido? Porque Él hizo la señal del Mesías. Miren, ellos no habían tenido un profeta por cuatrocientos años, e Israel siempre cree a sus profetas.
La Biblia dice: “Si hay entre vosotros uno que es espiritual o profeta, Yo, el Señor, me daré a conocer a él, y le hablaré en visiones, y lo demás. Y si lo que él dice se cumple, entonces Uds. escúchenlo. Pero si no se cumple, entonces no le teman a ese profeta, porque Yo no le he hablado”. Bueno, eso es sólo el sentido común (¿ven?), que así sería.
114 Miren, el Mesías, de acuerdo a la Biblia, iba a ser un Profeta, un Dios-Profeta. Moisés dijo: “Jehová tu Dios te levantará un Profeta (en Deuteronomio) como yo”. Y cuando Él vino, ¿cómo lo reconocieron ellos que era Profeta? Porque él profetizó cosas que estaban exactamente correctas. Él sabía los pensamientos que estaban en el corazón de ellos. Él les dijo quiénes eran ellos, lo que ellos eran, lo que eran los nombres de ellos, lo que ellos habían hecho. ¿Es correcto eso? Y ellos supieron que esa era la señal del Mesías.
Felipe dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”, cuando Él le dijo acerca de él. El milagro fue ejecutado en él.
Miren, en San Juan en el capítulo 14, el versículo 12, Jesús dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”.
115 Miren, si yo les digo a Uds. esta noche… Permítanme mostrarles acerca de la condición débil de la iglesia de hoy en día. Nosotros reclamamos ser Cristianos. Si yo dijera que el espíritu de John Dillinger está en mí, yo traería pistolas y sería un forajido, porque esa era su naturaleza. Si dijera que el espíritu… Si Uds. ponen la vida de una—una vid de calabaza en una vid de uva, dará calabazas. Seguro. Es la vida que está adentro que lo produce. Pongan la vida de un manzano dentro de un árbol de pera, y dará manzanas, porque la vida de un manzano está dentro de él.
Pongan la Vida de Cristo en un individuo, y dará los frutos de Cristo, y la Vida de Cristo. Esa es la razón que Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. Ahora, miren. ¿Organizó Él alguna vez una escuela, un seminario? “La obras que Yo hago…” Él dijo: “Si no me creen, crean las obras que Yo hago. Ellas testifican de Mí”.
116 ¿Qué obras testificaron de Él? Miren a esa mujercita allá. Ella dijo: “Yo sé que cuando venga el Mesías, Él hará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy”.
Ella fue y dijo: “¿No es Este el mismísimo Mesías? ¿No es eso lo que el Mesías debía hacer? Venid, ved a un Hombre que me dijo todo cuanto he hecho”. ¿Ven? Bueno, si Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él es el mismo. Miren, la única cosa diferente es el cuerpo físico. “Todavía un poco, y el mundo (cosmos, el orden del mundo) no me verá más. Pero vosotros me veréis (la Iglesia, el creyente), porque Yo (y Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo (la consumación). Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Entonces si el Espíritu de Cristo está en nosotros, Él hará las obras de Cristo. Allí es donde mi fe se mantiene firme.
117 Y Uds. saben que yo no soy un predicador. Yo no tengo educación. Yo no puedo predicar. Yo no reclamo ser eso. Pero mi predicación es por medio de un don, la confirmación de lo que los predicadores predican al respecto. En mi ignorancia me imagino que Dios sencillamente me permitió que me levantara así; pero, conocía mi corazón, yo amo a la gente y amo a Dios. Yo quiero hacer algo.
Y si yo no les amo a Uds., entonces yo no amo a Dios. De la única manera que yo puedo servir a Dios es sirviéndoles a Uds.; sirviendo unos a otros. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis”
118 ¿Qué negocios tengo yo aquí esta noche? ¿Por qué—por qué no estoy en casa? ¿Por qué no estoy en alguna parte arriba de las montañas con mi caña de pescar? ¿Estoy aquí como un engañador para encontrarme con Dios allá en el Juicio? Yo no. Yo primero iría a pescar, iría a cazar, y me encontraría con Dios en paz. Parado aquí como un engañador…
No es popularidad. Uds. saben, yo evito eso. Yo no tengo grandes programas, ni le ruego a la gente por dinero, ni—ni toda esa clase de cosas. Yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. Yo mantengo mis reuniones de tal manera que puedo ir a cualquier parte que Dios me envíe, si es… no importa si es Timbuktu, o adonde sea. Si Él quiere que le predique a quinientos mil como en Bombay, Él me envía allá. Alguien más lo patrocina. Si yo quiero ir allá donde sólo hay cuatro o cinco personas, yo no necesito tener dinero. Yo quiero estar donde Dios me pueda usar. Y cada uno de nosotros aquí… quiere estar en donde Dios nos pueda usar. ¿Ven?
119 Miren, Él es Dios. Y si Él no es el mismo Dios hoy en día como Él siempre fue, entonces Él nunca fue Dios. Y la Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote. ¿Es eso correcto? Y Él puede compadecerse de nuestras debilidades; un Sumo Sacerdote, viviendo, siempre viviendo, para interceder por nosotros, y puede compadecerse de nuestras debilidades.
Miren, el testimonio de la Sra. Shakarian, y cientos de otros pueden testificar la misma cosa. Miren, Uds. saben que yo no soy un Mesías. Yo soy su hermano, el más pequeño entre todos Uds. Yo era un predicador Bautista que vine a estar entre Uds., porque los Bautistas no lo recibían. Y ellos me dijeron que yo estaba fuera de mi mente. Pero yo sabía que si Dios lo envió, habría alguien en alguna parte que lo recibiera, en alguna parte. Así que, esa es la razón por la cual estoy aquí.
120 Miren. Sólo es un don. Si Dios me confía en esa posición, yo sólo soy Su portavoz. Miren, estos hombres son eruditos. Ellos tienen instrucción. Ellos saben cómo ponerlo junto. Yo sólo lo tengo que rociar allá de cualquier manera, sólo por inspiración. Pero ellos saben cómo ponerlo junto y que tenga sentido. Pero yo sencillamente tengo que alcanzar, y tomarlo, y arrojarlo; y alcanzarlo, tomarlo, y arrojarlo. Esa es la única manera que tengo de hacerlo.
Pero en esto, un don (si Dios lo concede), que Él toma y mueve y habla por medio de aquí, el mismo Sumo Sacerdote. La mujer que tocó Su manto… Y si Él es el mismo Sumo Sacerdote, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él actuará igual si Él es el mismo Sumo Sacerdote. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Miren, tengan fe en Dios. No duden, sino sólo crean.
121 Yo quiero saber por todo aquí, de Uds. gente que está enferma, en cualquier parte en el edificio, en donde sea que Uds. estén, que saben que yo no sé una sola cosa acerca de Uds., levanten su mano. Miren, todos la levantaron. Ahora, Uds. oren. Uds. hagan esto….
Miren, esto fue prometido. Si yo tuviera tiempo, los llevaría adonde Jesús dijo: “Como fue en los días de—de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre…” ¿Se fijaron Uds. a qué clase de iglesia ese Ángel visitó, cuando Él tenía la espalda volteada hacia la audiencia, o mejor dicho volteada hacia la tienda y Él dijo: “¿Por qué se ha reído Sara, en la tienda?”
Miren, Jesús predijo allí mismo que esa cosa sucedería otra vez… Dios mismo se vindicó de esa manera a los judíos, a los Samaritanos, pero no a los Gentiles; porque los Gentiles no estaban esperando a ningún Mesías. Hoy en día nosotros estamos esperando a un Mesías, y de la manera que Él lo hizo allá en el pasado… Dios es Dios. Él nunca puede hacer una decisión y luego cambiar, y decir: “Yo—yo haré algo más”. Y si él permite a la iglesia entrar sólo en teología, sin Él mismo mostrase visible entre ellos de esa manera, entonces Él está haciendo algo para ellos allá en el pasado que Él no hizo para nosotros. Pero Él lo prometió hacer. Eso es lo que yo creo, y eso es lo que Él confirma.
122 Miren, tengan fe en Dios. Sean persistentes. Digan: “Señor Jesús, ese predicador calvito parado allí no sabe nada acerca de mí. Pero Tú sí sabes. Señor Jesús, sin estar nervioso, todo presionado, yo vengo humildemente. Yo confieso todo pecado que yo alguna vez he cometido. Yo te amo, Señor. Permíteme tocarte, ¿por favor, Señor? Te necesito. Entonces Tú usa sus labios. Y si él me ha dicho la verdad, y yo creo que él sí me la ha dicho, usa sus labios y respóndeme, Padre Celestial, y hazme saber. Háblame como Tú le hablase a la mujer que tenía el flujo de sangre. Yo te creeré”. ¿Harás eso? ¿Los haría persistentes a Uds. entonces, y los haría que se aferraran? Muy bien.
123 Oremos. Ahora, Padre Celestial, la reunión es Tuya. Yo mismo no me puedo forzar en esto. Yo únicamente pido, Señor… Yo ni siquiera te pido que lo hagas. Pero si está en Tu Divina voluntad, en Tu orden, permite que suceda. No importa lo que yo dijera, una sola Palabra procedente de Ti significará más de lo que todos nosotros pudiéramos decir, Señor, en toda una vida, sólo una sola Palabra procedente de Ti.
Mira, a través de estos treinta y un años de predicar, yo he tratado de sostener Tú Nombre, de hablar de Ti. Y mira, Padre, Tú nunca me has desamparado en ninguna ocasión, y yo no creo que Tú me desampararás esta noche. Así que, te pido que Tú nos des algo, Señor, para que la gente pueda ir a casa, los visitantes que están aquí con nosotros, y decir: “Verdaderamente, Jesucristo no está muerto. Él está vivo, porque yo lo vi a Él obrando por medio de seres humanos esta noche, haciendo la misma obra. Así que debe ser la misma Vida”. Y entonces ellos tendrán hambre de Ti, Señor, y vendrán y te confesarán como el Salvador de ellos. Concédelo, te pido, en el Nombre de Jesús. Amén.
124 Está atrayendo desde aquí atrás; no… Oren, sólo oren por mí. ¿Ven? Que sea allí en la audiencia. Nuestra oportunidad será esta noche. Se establece rápidamente. Me gusta eso. Oh, Uds. no saben cómo me siento. A propósito, ¿no han comprado todavía Uds. la fotografía de Él? ¿Cuántos alguna vez han visto la fotografía de ese Ángel del Señor? Ellos la tienen allá atrás. Uds. la pueden obtener. Fue tomada aquí, está en Washington, D.C., en el salón de Arte Religioso como el único Ser sobrenatural alguna vez fotografiado, una Columna de Fuego.
Hace años, siendo un jovencito, cuando yo estaba bautizando allá en el río aquél día (era mi primer mensaje en la iglesia Misionera Bautista), yo estaba bautizando a quinientos. Y esa tarde, en junio de 1933, en junio como el día 15, ahí vino esa Columna de Fuego remolineando de los cielos, en la tarde hermosa, el sol brillando, y descendió. Y esa Voz que sacudió a toda la región alrededor de allí, dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado para ser precursor de la Primera Venida de Cristo, Tu mensaje será precursor de la Segunda Venida”. Miren, eso empezó un avivamiento inmediatamente después de eso. Y de allí se fue por toda la nación, alrededor del mundo, reavivando Pentecostés. Y eso es lo que ha sucedido: la Segunda Venida de Cristo.
125 Y miren, los periódicos lo publicaron hasta en Canadá. Estaba en los artículos, y lo demás, y se publicó en la Prensa Asociada. Yo le seguí diciendo a la gente. Luego, finalmente el ojo de la cámara lo empezó a captar. Y ahora ellos la tienen allá atrás.
Miren, ¿cuántos saben que esa Columna de Fuego era Jesucristo el Ángel del pacto? [La congregación dice: “Amén”. —Ed.] Seguro. Seguro. Ahora, miren. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo salí de Dios, y voy a Dios”. ¿Es correcto eso? “Yo salí de Dios, y voy a Dios”. ¿Es correcto eso? “Yo salí de Dios; y voy a Dios”. Después de Su muerte, sepultura y resurrección, Pablo (que era Saulo en ese entonces) iba de camino a Damasco para arrestar a alguna gente que estaba haciendo mucho ruido, gritando y causando alboroto.
126 Así que él iba camino allá, y esa Columna de Fuego descendió ante él. La gente no la vio. Él la vio; los que estaban con él no la vieron. Pero era una Columna de Fuego que lo tumbó, que lo cegó, y él cayó al suelo. Y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”. Él salió de Dios, y Él regresó a Dios. Y cuando esa Columna de Fuego, el Espíritu, estando dentro del cuerpo de un hombre llamado Jesucristo, ejecutó esos milagros….
Y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. y aquí esta Él. El mundo científico comprueba… Como George J. Lacy, el director del F.B.I. que examinó la fotografía, Uds. saben. Allí está lo que él escribió, su comentario que lo acompaña. Él dijo: “Yo he sido su crítico Sr. Branham”. Dijo: “Pero el ojo mecánico de esta cámara no captará psicología”. Él dijo: “La Luz tocó el lente”.
127 Miren. Entonces si ese Espíritu no da el mismo testimonio que Jesucristo da, entonces no es el mismo Espíritu. Pero si sí lo da, entonces es Él el que está entre nosotros… ¿Lo pueden creer con todo su corazón?
Oren. Alguien en esta sección aquí, ore y mire en esta dirección. Crea con todo su corazón… El Espíritu Santo está aquí. Ahora, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control en el Nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Quédense quietos ahora. Estas enfermedades pasaran de uno a otro. Uds. saben eso. Sólo oren.
Sí. Miren aquí. ¿Ven Uds. esa Luz por arriba de ese hombre parado allí, ese pequeño resplandor de Luz por arriba de un hombre que tiene su rostro inclinado? Él tiene problema de espalda. Él está programado para una operación de su espalda. Arthur, póngase de pie y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús. ¡Aleluya!
Miren, yo les quiero preguntar algo a Uds.; yo les quiero preguntar, hermanos: ¿qué tocó él? Él nunca me tocó a mí. Él está a veinte yardas de mí. Sí, señor. Si somos desconocidos uno al otro, sólo mueva su mano de un lado al otro, el hombre que acaba de ser tocado por Dios. Si no nos conocemos uno al otro, mueva su mano de un lado al otro. ¿Qué? Pero Dios sí lo conoció.
128 Al fin de la fila donde está él allí, está una mujercita mexicana delgada. Ella está orando por su esposo que tiene una condición nerviosa. Crea, hermana. Él sanará. ¿Lo cree Ud.? Dios le bendiga. Nosotros somos desconocidos… Solamente no dude. Tenga fe. ¿Ven Uds. lo que Él es?
En boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Miren, miren ahí. Miren a esa mujer. Está una mujer corpulenta sentada allí. Ella tiene una úlcera, una úlcera sangrante en su pierna. Está en su pierna izquierda. Y ella estaba sentada allí orando: “Señor Jesús, que sea yo”. Si eso es correcto, levante su mano. Yo no conozco a la mujer. Ella me es desconocida. Si eso es correcto, mueva su mano de lado a lado, si somos desconocidos… ¿Cómo pudiera yo saber de lo que ella está orando? El mismo Dios que puede oír la oración, puede contestar la oración. ¡Él es Dios! ¡Amén!
129 ¿Qué de esa mujer sentada allí con vestido verde? ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? Nosotros somos desconocidos uno del otro, ¿lo somos? Si Dios me dice cuál es su deseo, ¿lo creerá Ud.? Ud. está buscando el Bautismo del Espíritu Santo. Si eso es correcto, levante su mano. Reciba el Espíritu Santo en el Nombre de Jesucristo.
¿Creen Uds. con todo su corazón? Sólo tengan fe. No duden. Crean la Palabra de Dios. ¿Están Uds. listos para creer?
Miren, ahí está Él. Ese hombre sentado aquí en esta silla de ruedas. Señor, yo creo que Ud. cree. “Yo sencillamente no lo puedo hacer”. Pero la Luz estaba por arriba de Ud. hace unos cuantos momentos. Continúe orando.
130 La señora sentada allí, allí enfrente de mí. Ella acaba de tener una operación, una histerectomía completa, glándulas femeninas. No ha progresado bien, quedó mal. ¿Cree Ud. que Dios la puede sanar? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, o Su Siervo? ¿Sí cree Ud.? ¿Cree Ud. que Dios sabe quien es Ud., si Él me permite llamarla por su nombre? Sra. Cole, crea Ud. con todo su corazón. Ud. vive en la manzana 700, al este de la calle Maple, en Glendale. Se puede ir a casa y crea, y Jesucristo la sana.
A propósito, esa es su madre sentada detrás de Ud., y ella está sufriendo. Eso la estremeció tanto de emoción de ver a su hija ser sanada. Ud. tiene un tumor en su abdomen aquí; Ud. está orando respecto a eso. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces Ud.… sea sanada. Tenga fe.
131 Aquí está Él por arriba de un hombre… señor. Ud. tiene… Ud. —Ud. morirá si se queda allí. Eso es todo. Ud. tiene líquido en su pulmón… Dios le bendiga. ¡Amén! Digamos: ¡Alabado sea el Señor!“
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores;
Denle gloria a Él todos Uds.,
Pues Su Sangre ha lavado toda…
Pónganse de pie… alábenle…
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores;
Oh, denle gloria (ahí viene Él otra vez…)…
132 ¿Lo quieren Uds. como su Salvador? ¿Le creen Uds.… Vengan al altar ahora… Oremos, Uds. que quieren el Espíritu Santo, vengan acá…
Yo la alabaré, yo le alabaré,
(Esta es la hora; créanlo)…
Denle gloria a Él todos Uds.,
Pues Su Sangre ha lavado toda mancha.
133 Venga, amigo pecador. Venga, Ud. sin el Espíritu Santo. Esta es la hora para recibirlo… Aquél hombre allá con tuberculosis, ¡olvídelo señor!, Dios lo sana.
…gloria a Él todos Uds.,
Pues Su Sangre ha lavado toda mancha.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alabaré al Cordero inmolado por los pecadores;
Oh, denle gloria a Él todos Uds.,
Pues Su Sangre ha lavado toda mancha.
Yo le alabaré (Señor Jesús, concede esta sanidad en el Nombre de Jesús), yo le alabaré,
Alabaré al cordero inmolado por los pecadores;
Denle gloria a Él todos Uds.,
Pues Su sangre ha lavado toda mancha.
Yo le alabaré (sigan viniendo; sólo sigan viniendo al frente todos los que quieran a Cristo; el Espíritu Santo acaba de caer sobre un muchachito aquí).
… le alabaré,
Alabaré al cordero inmolado por los pecadores;
Denle gloria a Él todos Uds.,
Pues Su Sangre ha lavado toda mancha.
Vamos a hacer …? … Deje que Él sea el mismo …? … Concédelo, Oh Dios …? … sánalo …? … Yo oro …?
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